domingo, abril 05, 2026

Crisis electoral en Estados Unidos: Trump sacrifica a Bondi, oculta los archivos Epstein y busca anular las primarias


Mientras Pete Hegshet, el secretario de Guerra, destituye jefes militares que advierten el ‘peligro’ de escalar la guerra contra Irán, Trump destituye a la fiscal general, Pam Bondi, cuya misión era encubrir al mandatario por sus delitos sexuales en el caso Epstein. Lo que comenzó en febrero de 2025 con una promesa de "transparencia total" sobre la red de Jeffrey Epstein, terminó un año después con una fiscal eyectada por su propia base. Bondi quedó expuesta como la guardiana de una censura selectiva destinada a proteger al corazón del poder imperialista (La Nación, 04/04/2026).
 El debut de Bondi fue una coreografía para las redes sociales: invitó a influencers conservadores a la Casa Blanca para entregarles carpetas "desclasificadas" que resultaron contener material que ya era público. Esta utilización de la comunicación directa para saltarse los controles institucionales no fue un error, sino un intento de gestionar el escándalo mediante el simulacro. 
 Sin embargo, la realidad material de la red Epstein -que conecta al Mossad, al complejo militar-industrial israelí y a las finanzas globales- es demasiado densa para ser tapada con una operación de prensa. El giro de julio de 2025, donde el Departamento de Justicia (DOJ) intentó sellar nuevamente los archivos alegando "protección a las víctimas", fue el momento en que el Estado cerró filas para evitar que la trazabilidad de los contactos llegara a los niveles de decisión estratégica. 
 La presión fue tal que incluso el ala republicana del Congreso tuvo que votar una ley para obligar al DOJ a publicar los archivos en noviembre de 2025. Esto demuestra que la red de Epstein es un factor de desestabilización interna para la propia burguesía: un sector la usa como ariete (Trump contra los Clinton), mientras otro teme que la caída de fichas como el expríncipe Andrés o Leon Black (Apollo Global Management) genere un efecto dominó sobre el sistema financiero y diplomático.
 La "gran oleada" de documentos de enero de 2026, lejos de limpiar el panorama, profundizó la indignación. Mientras se ocultaban nombres clave de la inteligencia y las finanzas, se filtraban datos sensibles de las víctimas de la clase trabajadora. Este es el carácter de clase de la justicia de Bondi: los rostros de las élites se cubren con píxeles y tachaduras, mientras la vida de las explotadas se entrega al morbo público.
 La asunción interina de Todd Blanche, exabogado personal de Trump, no es una solución a la "falta de credibilidad", sino la formalización del DOJ como un bufete privado de la presidencia. Trump no echó a Bondi por ocultar la verdad de Epstein, sino por no haber sido lo suficientemente eficaz en usar esa verdad para encarcelar a sus rivales políticos (James Comey, Adam Schiff). 
 Este cierre de filas en el Departamento de Justicia ocurre mientras el suelo se mueve bajo los pies de Trump. El descontento popular ha alcanzado niveles históricos: las movilizaciones multitudinarias bajo la consigna "No Kings, No ICE, No War" (Ni reyes, ni ICE, ni guerra) han tomado las calles de las principales ciudades, uniendo el rechazo a la intervención militar en Irán con la denuncia a las tácticas criminales del ICE en las comunidades migrantes. Las encuestas de este mes muestran que 6 de cada 10 estadounidenses ya rechazan su política migratoria, percibiendo al ICE no como una fuerza de seguridad, sino como un grupo de tareas.
 Ante la sangría de votos y el temor a una derrota en las legislativas de 2026, Trump ha decidido patear el tablero del estado de derecho. El reciente decreto para nacionalizar el padrón electoral (que en Estados Unidos es responsabilidad de los estados) y restringir el voto por correo -bajo el control directo del Ejecutivo- ha sido denunciado por una coalición de 22 fiscales generales como un intento de eliminar de facto las elecciones primarias y las garantías constitucionales. El mensaje del poder es claro: si no pueden ganar con votos, ganarán con el control del algoritmo electoral y la fuerza de choque federal. No se trata sólo de un fiscal o un decreto, es un proyecto de dictadura pseudoplebiscitaria, es decir de una minoría electoral. 

 Iara Bogado 
 04/04/2026

La destitución de Pam Bondi, la Procuradora General de Trump


El pasado jueves 2 de abril, Donald Trump dio a conocer a través de la red Social Truth el despido de Pam Bondi, la ahora ex Fiscal General. En el post señaló que “es una gran patriota estadounidense y una amiga leal que se desempeñó fielmente como mi Fiscal General durante el último año”. El cargo vacante será ocupado, de manera interina, por Todd Blanche, ex abogado personal del magnate, que la pasada semana asistió a la cumbre organizada por la CEPAC, en donde mostró su apoyo al envío de agentes del ICE y Control de Aduanas a los lugares de votación en las próximas elecciones de noviembre.
 En un anticipo del escenario en que se desarrollarán las elecciones, en diciembre pasado Bondi emitió un memorándum en el que instruía “a todos los fiscales federales y agencias policiales a recopilar listas de organizaciones que deben ser difamadas y criminalizadas”. El Memorándum Bondi criminaliza al Partido Demócrata y a toda la oposición política. 
 A pesar de que Bondi convirtió al Departamento de Justicia en un anexo de la Casa Blanca, Trump le había picado el boleto meses atrás cuando expresó su disconformidad ante la poca voluntad de la ex Fiscal General para llevar a juicio a varios enemigos políticos y por la forma en que ha manejado los documentos relacionados al criminal sexual Jeffrey Epstein.

 Bondi, el “maccarthismo trumpista”

 Al término de su primera gestión, Trump fue imputado en cuatro causas penales entre 2023 y 2024. En una de ellas fue encontrado culpable (caso “Hush Money”), convirtiéndose en el primer ex presidente convicto por delitos graves. Además de los procesos penales, debió enfrentar juicios de carácter civil por defraudación financiera y casos federales por presunta interferencia electoral, entre los que se encuentra la acusación que lo responsabiliza del asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021. La campaña electoral que llevó a Trump a su segundo mandato estuvo cruzada por un tono vengativo para con sus adversarios que le iniciaron causas judiciales una vez terminada su primera presidencia en 2021. Desde el comienzo de su segunda presidencia, Trump mandató a Bondi a que lleve adelante una persecución en regla contra el exdirector del FBI James Comey, quien cursó una investigación sobre la campaña por supuestos vínculos con Rusia; contra la fiscal general de Nueva York, Letitia James, que acusó al actual mandatario por fraude financiero; contra la gobernadora de la Reserva Federal, Lisa Cook, que lo denunció por fraude hipotecario; y contra el exasesor de seguridad nacional, John Bolton, un “halcón” de la primera gestión trumpista que mantuvo profundas discrepancias por la política exterior, y tantos otros ex funcionarios y opositores. 
 Bondi, que estaba al frente de llevar adelante el “maccarthismo” trumpista, siguió al pie de la letra las ordenes de su mandamás, pero no satisfizo las expectativas de “The King”.
 Otro de los factores que sellaron la suerte de Bondi fue “la falta de éxito por parte del Departamento de Justicia en los casos legales presentados contra las acciones ilegales e inconstitucionales emprendidas por la administración Trump (...) Muchos de los recortes presupuestarios, despidos masivos y otros ataques contra trabajadores federales han sido revocados por orden judicial, a pesar de la intervención del Tribunal Supremo para restringir el alcance de las medidas cautelares de tribunales inferiores”. 
 Por su parte, el manejo de los archivos Epstein se convirtió en una piedra en el zapato para Bondi, ya que fue acusada de encubrir o gestionar de manera deficiente la publicación de los documentos de las investigaciones de su Departamento sobre el tráfico sexual de Epstein, generando un contrapunto con Trump. A fines de febrero, se reveló que el Departamento de Justicia ocultó decenas de entrevistas a testigos del FBI sobre la investigación. La noticia se conoció cuando se publicaron miles de archivos sobre la causa, entre ellas algunas relacionadas con la denuncia no verificada de una mujer que acusó a Trump de agredirla sexualmente hace décadas. Tras ello, legisladores demócratas denunciaron una posible violación legal y anunciaron una investigación paralela, lo que perjudicó todavía más a Bondi.

 Lucas Giannetti
 04/04/2026

Artemis II: El imperialismo busca en la Luna el oxígeno que pierde en la Tierra


Este 1 de abril, 53 años después de que la misión Apolo 17 pisara la Luna, Estados Unidos lanzó la misión Artemis II. Con un presupuesto de 93.000 millones de dólares, la cápsula Orion despegó de Cabo Cañaveral para orbitar la cara oculta del satélite natural (La Nación, 01/04/2026). Sin embargo, detrás del despliegue tecnológico, lo que asoma es la crisis terminal de un sistema agotado. El espacio es el escenario donde el último imperialismo intenta reafirmar una hegemonía que ya solo puede sostenerse por la fuerza. 
 A diferencia de las guerras mundiales del siglo XX, que fueron carnicerías por un nuevo reparto del mundo entre potencias en ascenso, la guerra actual tiene un carácter distinto. Hoy nadie puede disputarle a Estados Unidos el dominio del mundo. China, a pesar de sus avances con las sondas Chang'e y su sistema de navegación Beidou que busca competir con el GPS yanqui (MDZ, 01/04/2026), no tiene la iniciativa de la guerra ni la capacidad de suplantar al gigante del Norte. 
 La iniciativa bélica es patrimonio exclusivo de Washington. Lo vimos en Ucrania, donde la Unión Europea solo se animó a la anexión bajo el ala de la OTAN, y lo vemos hoy con la masacre militar contra Irán. El lanzamiento del Artemis II es la cara espacial de esa misma iniciativa. El imperialismo yanqui está intentando anexar cada recurso, cada órbita y cada mercado estratégico para evitar su propio desmoronamiento. El cohete SLS es, en última instancia, un recurso desesperado para demostrar que el dueño del mundo sigue siendo el mismo. 
 Donald Trump fue explícito en su red Truth Social: vinculó el éxito de Artemis II con la "dominación militar" y la guerra en curso contra el régimen iraní. Para el imperialismo, el espacio es una extensión del campo de batalla terrestre. Si China proyecta una base lunar para 2030, Estados Unidos responde acelerando el Artemis para dejar claro que no tolerará ninguna isla de independencia tecnológica que escape a su control. “Estamos ganando: en el espacio, en la Tierra y en todas partes, económica, militarmente y ahora, ¡más allá de las estrellas [...] Nadie puede competir! Estados Unidos no solo compite, domina, y el mundo entero nos observa”, dijo Trump. 
 La contradicción es absoluta: las fuerzas productivas ya son mundiales y exigen una organización humana superior, pero el carácter nacionalista del Estado norteamericano —el último imperialismo— necesita militarizar hasta los asteroides para asegurar la acumulación de capital. En este esquema, los países del “sur global”, como Argentina con su satélite Atenea, solo participan como furgón de cola de un plan de dominio que no les pertenece. 
 Este despliegue de fuerza no solo es un crimen social, sino también ambiental. Mientras la propaganda oficial nos vende el "progreso" de la humanidad, los lanzamientos de cohetes como el Artemis II o el Starship de SpaceX liberan toneladas de gases de efecto invernadero y partículas de aluminio que degradan la capa de ozono y contaminan ecosistemas críticos (Infobae, 01/07/2024). La explosión del cohete de Elon Musk en Texas, que sembró escombros y metales pesados en reservas naturales, es el ejemplo perfecto de una ciencia que no sirve a la vida, sino a la acumulación. En el último imperialismo, la tecnología espacial es una fuerza destructiva: se contamina el aire y el agua de las comunidades para poner en órbita una capacidad militar de vigilancia y ataque. Mientras la burguesía busca salidas fuera de la atmósfera, deja tras de sí suelos envenenados con combustible cancerígeno y plataformas de lanzamiento que son, en realidad, monumentos a la barbarie ambiental. No hay equilibrio posible entre la conservación del planeta y una industria espacial diseñada para la guerra que busca impedir que cualquier otro respire para poder mantener el dominio planetario.
 El "lado oscuro" que la misión Artemis II pretende indagar no está en la Luna, sino en el corazón de un sistema que prefiere llevar la guerra a las estrellas antes que permitir que la tecnología sirva para las necesidades de la humanidad. La única conquista real será la derrota del imperialismo mundial, para que la ciencia deje de ser un arma de guerra y se convierta en una herramienta de liberación. Por el derrocamiento de los gobiernos de la guerra y el poder en manos de la clase obrera.

 Iara Bogado 
 02/04/2026

sábado, abril 04, 2026

El aumento de personas que viven en la calle en la Ciudad de Buenos Aires


Jorge Macri le pasa la “papa caliente” a provincia de Buenos Aires. 

 El miércoles 1 de abril, Jorge Macri, jefe de gobierno porteño, le reclamó la transferencia de 27.000 millones de pesos al gobernador bonaerense Axel Kicillof en compensación por la asistencia a personas en situación de calle en la Ciudad y con domicilio en la provincia de Buenos Aires. “Dejá de mirar para otro lado y cumplí la ley: la Provincia tiene que dar alojamiento y asistencia a las personas en situación de calle de PBA”, reclamó a través de su red X. El gobierno de la ciudad fundamenta su reclamo en el decreto nacional 373/2025 que modifica la Ley Nº 27.654 ( SITUACIÓN DE CALLE Y FAMILIAS SIN TECHO) publicado en Boletín oficial en junio de 2025. El mismo indica que cada jurisdicción debe hacerse responsable de las personas en situación de calle. 
 En el texto difundido por J. Macri, el Gobierno porteño se dirigió al Ministerio de Economía bonaerense haciendo alusión a una “deuda histórica” en materia de asistencia social. Por su parte, Andrés Larroque, ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, respondió a Macri en redes sociales: “En la provincia duplicamos los centros de integración social que operan en el área metropolitana y en el interior bonaerense en articulación con municipios y organizaciones de la comunidad”. También señaló que el principal reclamo debía dirigirse al Gobierno nacional y no a la provincia. Es decir se pasaron la pelota. Lo cierto es que las acusaciones cruzadas se encuadran en un contexto en el que la cantidad de personas que viven en situación de calle van en aumento, pese a que el gobierno liberticida se vanagloria del “descenso de la pobreza”.
 La cifra de la población en situación de calle en la Capital Federal, tuvo un aumento del 27,83% con respecto al relevamiento que se había hecho en noviembre de 2024, con 5176 personas según los datos arrojados por el último censo de la Ciudad realizado en noviembre de 2025, (La Nación, 15/01/2026). El primer relevamiento fue hecho en noviembre de 2017 y contabilizó a 1602 personas. Desde entonces, la tendencia siempre fue a la suba. De acuerdo a este censo, un 68,8% del total (3563 personas) están alojadas en los Centros de Inclusión Social (CIS) de la Ciudad o más conocidos como “paradores”. Mientras que 1613 personas pasan el día y la noche en plazas, veredas y la vía pública en general. “De la población total asistida en estos CIS, al menos 2327 personas son residentes de la Provincia. “La prestación integral de la asistencia referida implica un costo mensual por persona de $1.163.135, lo que representa para esta jurisdicción un costo total de $27.066.151.450″, detallaron desde Desarrollo Humano y Hábitat de la Ciudad de Buenos Aires. La Ciudad cuenta con 61 Centros de Inclusión Social (CIS), a los cuales se accede a traves de la línea telefonica 108 o acudiendo presencialmente al Dispositivo de Primer Acercamiento (DIPA) desde donde se solicita la derivacion a los mismos. En los últimos meses, frente al aumento de la demanda, el gobierno de la ciudad instaló un micro en la puerta del DIPA en donde personas en situación de calle duermen a la espera de su derivación. Por su parte, en la provincia de Buenos Aires debieron ampliar la red de atención a personas en situacion de calle, ampliando de 28 a 58 los Centros de Integración Social (CIS). Estos espacios están distribuidos tanto en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) como en el interior provincial. La implementación se realiza en conjunto con municipios, organizaciones sociales y entidades religiosas. 

 Una política expulsiva y punitiva

 A la ciudad de Buenos Aires ingresan diariamente trabajadores provenientes del conurbano bonaerense, por ende es un error discernir entre habitantes de provincia y de capital, ni hablar que muchas personas en situación de calle no tienen sus documentos actualizados o directamente los extraviaron. 
 La política del gobierno de Jorge Macri es expulsiva y punitiva, en lo que va su mandato aumentaron los desalojos de viviendas precarias y ferias en los barrios y parques. El operativo orden y limpieza, acrecentó la violencia institucional frente a vendedores ambulantes y personas que habitan la calle. Bajo el argumento de evitar el crecimiento de la Villa 31 el gobierno de la ciudad realizó desalojos de corralones y dispuso retenes policiales en los ingresos al barrio. A esto se agrega la suspensión de la entrega de los alimentos a los comedores que se replica en la provincia de Buenos Aires. La cuenta de instagram del jefe de gobierno de la ciudad está repleta de videos que promocionan los operativos de desalojo llevados adelante por las fuerzas represivas, con festejo incluido por el “logro de 600 desalojos”. Los desalojos son un mecanismo para inflar el mercado inmobiliario y de esta forma aumentar los precios generando una demanda sobre la oferta de los alquileres. 
 La respuesta al incremento de la población que vive en las calles debe ser integral, partiendo del rechazo a la represión y cualquier tipo de política punitiva. Organicemonos en los barrios por la construcción de viviendas, aumento de dispositivos de alojamiento para las personas en situación de calle, restitución de los alimentos a los comedores barriales y de la ayuda social, por una verdadera urbanización de las villas, por trabajo para todos. 

 Daniela Magoc
 03/04/2026

La calma que precede la tormenta


Señales de agotamiento de la política económica de Milei. 

 Las últimas semanas están lejos de ser apacibles para el gobierno. Los dolores de cabeza no se concentran exclusivamente en los escándalos que salpican al gobierno sin solución continuidad, como el caso $Libra, Andis y ahora el que resuena en torno a Adorni. La preocupación es que detrás de la aparente calma en los mercados, se está incubando una tormenta económica. Esto es lo que pone más nerviosos a los funcionarios del gobierno. La experiencia recorrida revela que cuando la economía marcha en un curso ascendente los gobiernos de turno se han dado maña para sortear actos de corrupción en los que se encuentran involucrados; pero cuando los vientos empiezan a soplar en un sentido inverso, la estabilidad política se tambalea y suele ser un disparador de crisis políticas que pueden llegar tener un carácter severo. En estos días el ministro de Economía acaba de salir a la palestra en un evento empresario contra quienes abogan a favor de una devaluación. 

 Se encienden las alarmas

 Lo cierto es que se están encendiendo las luces de alarma en el escenario económico actual. El Banco Central está comprando dólares pero no acumula reservas. Cerró el trimestre con una entrada de 4.385 millones de dólares, y sin embargo las reservas brutas subieron solamente 924 millones. La adquisición de dólares representó la mayor compra en un trimestre, lo cual fue exhibido con júbilo por la Rosada, pero la paradoja es que esas divisas se han esfumado. Este desfasaje obedece al pago de la deuda, pero también al retiro de divisas norteamericanas por el público. El gobierno señala que este drenaje sería estacional y transitorio, pero tengamos presente que, aunque hay una retracción en los retiros de los particulares respecto al año pasado, éstos superan de todos modos los 5.000 millones de dólares en el mismo trimestre. 
 Partiendo de estos resultados, el BCRA sigue en rojo en unos 7.000 millones dólares, y esto no logra ser revertido. La ausencia de una mejora de las reservas netas líquidas compromete una de las exigencias del BCRA para dar tranquilidad a los bonistas y pone en tela de juicio, de un modo general, la capacidad de Argentina de afrontar sus vencimientos. Esta endeblez es la que llevó en su momento al socorro del Tesoro norteamericano, pero los bonistas se interrogan qué va a pasar si deja de actuar como prestamista en última instancia, con más razón si Trump pierde las elecciones. El interrogante se ha acentuado con el estallido de la guerra con Irán y el dislocamiento e incertidumbre que el conflicto está provocando en el mundo y en los propios Estados Unidos, donde ya está manifestando en el aumento sideral de los precios del petróleo y su impacto en el el bolsillo de los consumidores, el recrudecimiento de la tendencia inflacionaria y el incremento de las tasas de interés.
 Esto es lo que está en el base del incremento del “riesgo país” que nuevamente está experimentado un ciclo ascendente y ha roto las esperanzas del tándem Milei-Caputo de poder acceder al mercado de capitales internacional y lograr por esa vía un refinanciamiento de la deuda
 En este contexto, el equipo económico ya analiza una reestructuración de la deuda con el FMI.El año próximo se concentran pagos por casi USD 19.000 millones y una renegociación se volvería muy traumática si no se consigue un respaldo político de Trump cuya situación está cada vez más endeble 
 La deuda original, tomada por el gobierno de Macri en 2018, el mayor préstamo en la historia del FMI, por hasta USD 57.000 millones y con USD 45.000 millones efectivamente desembolsados, quedó intacta en su estructura. La renegociación de Guzmán, bajo el gobierno Alberto Fernández, lo único que hizo fue patear los plazos y el resultado es el calendario actual. Un esquema que alivió el corto plazo, pero cargó el mediano. Ahora la deuda con el FMI no es un problema futuro. Es un problema presente que ya tiene fecha de vencimiento, y ese calendario marca un punto crítico: 2027. 
 El estado de situación con el Fondo suma incertidumbre. La revisión del programa, que debía resolverse en noviembre y luego se esperaba para marzo, volvió a postergarse. Ahora el gobierno apunta a fines de abril, después de la cumbre del FMI y el Banco Mundial. Sin una reprogramación de la deuda bajo la tutela del FMI el riesgo país difícilmente baje. Argentina tiene una proporción inusualmente alta de deuda "privilegiada", es decir, compromisos con organismos multilaterales y bilaterales que tienen prioridad de cobro. Este hecho condiciona todo, porque si no alcanza para pagarle al FMI, que tiene prioridad, no hay ningún margen para cumplir con el resto.

 ¿Fin del carry trade?

 Partiendo del panorama aquí expuesto, empiezan a asomar señales de agotamiento del carry trade. El tiempo del carry trade está llegando a su fin debido a la baja de la tasa de interés real y a que el atraso cambiario podría derivar en un salto brusco del valor del dólar. Las tasas de interés nominales ya están por debajo de la inflación, lo cual las hacen menos atractivas. Con la inflación en ascenso y el dólar planchado, estamos asistiendo a una inflación en dólares cada vez más insoportable. Los productos argentinos se encarecen en dólares tanto para los consumidores locales como para el extranjero, lo cual afecta sensiblemente la capacidad exportadora y competitividad comercial. El cálculo es que el tipo de cambio real está en los mismos niveles que en el momento del 2025 en que hubo que abrir el cepo y pedir el blindaje del FMI. Por otro lado, el efecto de la guerra de Irán sobre el dólar resultó negativo para la Argentina, porque la moneda de Estados Unidos comenzó a revalorizarse. Encima, mientras el resto de las divisas del planeta se desvalorizan frente a la divisa norteamericana, el peso argentino se revaloriza, acentuando aún más el cuello de botella existente. 
 En este marco, no nos debe sorprender que las consultoras y operadores financieros plantean tomar ganancias, desarmar posiciones en dólares y recomiendan a sus clientes dolarizar sus carteras o al menos de no ampliar su nivel de exposición actual. 
 Este elemento debe ser colocado en la balanza, porque nos habla de la fragilidad del esquema económico del gobierno que se sostiene en una bicicleta financiera. Si se produce una salida de capitales, el edificio se demoraría. Una fuga de capitales está aún más presente por el contexto internacional, en que el escenario que se abre es un ascenso de las tasas de interés como consecuencia del recrudecimiento de la inflación mundial y la tendencia de los inversores a repatriar sus capitales a sus países de origen. Cuando se produce una corrida hacia el dólar encabezada por los grandes capitales, bancos y operadores internacionales, no hay ingresos por la cosecha y por otros conceptos que logren frenar la hemorragia. 
 Caputo viene insistiendo que, de no intervenir la autoridad monetaria, el valor de la divisa se desplomaría a $1.100. Pero el hecho de que el Banco Central se consolida como el principal comprador de dólares, lejos de ser un síntoma de vitalidad de la economía es una señal de su derrumbe. Uno de los problemas que revela ese escenario es que está desapareciendo la demanda de la industria, que al entrar en un desbarranque deja de importar bienes de capital e insumos. En el primer bimestre las compras de bienes de capital cayeron 19% y las de bienes intermedios casi 12%.
 Los últimos datos oficiales actualizados dan a conocer que la industria, la construcción y el comercio están en caída libre. La excepción es la minería, energía y el agro. El aumento de las tasas de interés que se ha registrado estos meses ha hecho desaparecer el crédito y echado más leña al fuego al parate económico reinante. 
 Esta caída, asimismo, ha traído como consecuencia una merma de la recaudación impositiva en torno al 10 por ciento, lo cual es materia de preocupación creciente de las autoridades porque no cierran las cuentas. Para cumplir con las metas de “superávit fiscal” el ministerio, por lo que ha trascendido, se ha limitado a pagar sueldos y juicios. El resto de las partidas, por diferentes artilugios, han sido pateados para más adelante, con lo cual se está activando una situación explosiva. Sobre llovido, mojado. Frente a esto se estarían estudiando nuevas “motosierras”, en un ajuste fiscal interminable.

Bomba de tiempo 

Esto se combina con una disparada de la inflación, y lo más grave es que se avecina un nuevo salto y una aclaración en su crecimiento. En abril se vienen aumentos en el agua, la electricidad, el transporte, en colegios particulares así como en la medicina prepaga. A esto hay que agregar el aumento de las naftas, que ya se ha producido en torno a un 20%. Si se toma este dato, los números de carestía treparían a no menos de un 4%. En este contexto, la celebración que hace el gobierno sobre la baja de la pobreza en el segundo semestre de 2025 es una impostura que no resiste el menor análisis. 
 Ya ha sido denunciado que la canasta está distorsionada y no refleja los verdaderos consumos de la población, entre ellos el peso de ciertos servicios regulados por el estado, que han sufrido aumentos siderales. En la canasta de bienes y servicios no están contemplados el costo de la vivienda, en la que los alquileres aumentan por encima de la variación salarial. Los indicadores del gobierno no se compadecen con el derrumbe de la industria y el comercio, que eran originados en primer lugar, en la caída del consumo popular. No se compadece con la caída brutal experimentada por el consumo de productos esenciales como el pan y la leche. Un reflejo de ello es el cierre de más de 2.000 panaderías desde el ascenso de Milei. No se compadece con el aumento de la desocupación ya reducción de las changas. Ni que hablar de la licuación que han sufrido el poder adquisitivo de los planes de empleo y que ahora se va a gravar con su cese definitivo. Otro indicador elocuente es el aumento de la morosidad en el pago de la tarjeta de bancos y billeteras virtuales y el hecho de que cada vez más las tarjetas se utilizan para hacer frente a los consumos corrientes y elementales del mes. 
 En resumen, se están acumulando factores de crisis que tienen un alcance explosivo. Estos elementos socavan el esquema económico que se ha trazado el gobierno, erosionan su base de sustentación y al mismo tiempo, son un factor en las divisiones, choques y realineamientos que se registran en la clase capitalista. Los trabajadores debemos seguir con atención este escenario, sus contradicciones, brechas, oportunidades y valernos de esa comprensión para impulsar las luchas contra la ofensiva capitalista, derrotar los planes de Milei y sus cómplices y abrir paso en el país a una salida política independiente de la clase obrera frente a la crisis nacional. 

 Pablo Heller

jueves, abril 02, 2026

Milei, Jorge Macri y Kicillof se tiran pobres e indigentes por la cabeza


 En este manejo aberrante y criminal, el facho de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, “le reclamó al gobernador bonaerense, Axel Kicillof, el pago de más de 27 mil millones de pesos por la atención de personas en situación de calle con domicilio en la Provincia que actualmente son asistidas en territorio porteño” (Clarín, 1/4/26). Hacete cargo de tus pobres, le recriminó, como si él se hiciera cargo de los suyos. En la ciudad más rica del país, aún con los números dibujados del Indec, hay más de 170 mil indigentes y alrededor de 550 mil pobres.
 Kicillof, que en el conurbano bonaerense concentra aproximadamente más de la mitad de los indigentes de toda la Argentina, le respondió “que la Ciudad no puede pensarse de manera aislada, sino como parte del entramado del AMBA, donde millones de personas circulan, trabajan y sostienen buena parte de la actividad económica del país”, y que se haga cargo de los que le tocan (ídem).
 Milei, por su lado, el gran hacedor de pobres e indigentes, pateó a la población más vulnerable del país a los gobernadores, mediante el decreto 373/2025 que establece que cada jurisdicción debe hacerse cargo de la asistencia dentro de su territorio. Este nivel moral es el que rige la acción miserable de Sandra Pettovello, que le quitó los alimentos a los comedores populares.
 Mientras los gobiernos y los capitalistas juegan al don pirulero con el hambre popular, la clase obrera crecientemente está enfrentando a las patronales y sus gobiernos. 

 Todos son responsables

 El drama de la pobreza crece sin cesar en la Argentina, lo que ha convertido al flagelo en uno de los centros de preocupación para el conjunto de la población. Nadie cree los índices de pobreza que plantea el Indec. Mucho menos las bravuconadas de Milei sobre los supuestos millones de argentinos que el gobierno empobrecedor del liberfacho habría rescatado de esa situación. 
 Hasta la iglesia, a través de la Universidad Católica Argentina, ha desmentido la validez de los índices, señalado que aunque la pobreza general mostró una baja estadística, la indigencia y la pobreza infantil (41,3% y 46,1%, respectivamente) siguen siendo críticas, y que el impacto real en la inseguridad alimentaria es mayor si se ajustan las canastas por el impacto de tarifas y transporte. 
 En ese sentido, por el contrario, el relevamiento destaca una alta vulnerabilidad en el mercado de trabajo (45% de informalidad) y que la ayuda estatal (AUH, Tarjeta Alimentar) ha tenido dificultades para cubrir la Canasta Básica Alimentaria.
 Aun así, tomando las cifras truchas, hay 15 millones de pobres y más de 2 millones de indigentes en constante ascenso, en medio de caídas sistemáticas del salario y de miles de despidos.
 Caer en la pobreza y hasta en la indigencia está a la vuelta de la esquina, con salarios que han perdido hasta el 40% de su poder adquisitivo y con centenares de miles de despidos, y con la amenzada de que se acrecienten día a día. 
 La responsabilidad de este derrumbe es tanto de Milei cuanto del conjunto de los gobernadores, que replican esta política en cada una de las jurisdicciones, al servicio de las avanzas contra la clase obrera de parte del conjunto de las patronales. 

 La CGT y las CTAs cómplices 

Este ataque histórico contra la clase obrera viene sostenido por la colaboración de toda la burocracia sindical de todas las centrales, que han paralizado a los sindicatos ante esta ofensiva. La pobreza tiene el punto nodal en la clase obrera ocupada y con trabajo formal, todos con salarios por debajo de la línea de la pobreza. Esto ha multiplicado el pluriempleo (del 12% al 16% de los ocupados entre finales de 2024 y 2025), que alcanzó niveles récord afectando a más de 2,5 millones de trabajadores, impulsado por la pérdida del poder adquisitivo (Fundación Germán Abdala).
 Un sangriento ejemplo de los efectos de esta degradación salarial fue el asesinato de Cristian Pereyra, maestro de La Matanza, cuando trataba de llegar a fin de mes manejando un auto de aplicación después de dejar el aula. 

 Poner en pie a la clase obrera para derrotar a Milei y todos sus cómplices 

El régimen de Milei y de sus cómplices es incompatible con las más elementales necesidades de los trabajadores. El peronismo y la burocracia sindical han puesto todo su empeño en bloquear la reacción popular que crece. 
 Los que hoy están a la cabeza de la lucha para derrotar a los Milei, Macri, Kicillof y compañía son los trabajadores de Fate, los docentes que enfrentan el ajuste antieducativo en sus provincias, los trabajadores del Garrahan, los movimientos piqueteros que salen a la calle a enfrentar la política de hambre de Milei y compañía.
 Colaborar en la tarea de poner en pie un movimiento un lucha independiente de la clase obrera hasta la huelga general que derrote a Milei, esa es la tarea que está planteada para el activismo obrero, los sindicatos combativos y la izquierda. 

Daniel Sierra

Adorni sigue choreando y Milei lo sostiene mientras pueda


Nuevas revelaciones sobre hechos de corrupción del jefe de gabinete del gobierno ajustador. 

 Adorni se ha convertido en un verdadero cúmulo de mugre. La escribana que intervino en dos operaciones inmobiliarias investigadas por la Justicia, en las que está involucrado Adorni, declaró como testigo en Comodoro Py hace doce años por haber trabajado junto a elementos de una banda narco que fueron condenados por narcotráfico.
 Se trata de Adriana Mónica Nevechenko, quien tendrá que declarar ante la Justicia porque ha sido quien certificó la compra de propiedades sin declarar que posee el jefe de Gabinete. Una es la de una casa en el club de golf Indio Cua, en Exaltación de la Cruz, y la otra es la del departamento en Caballito, en cuyos alrededores la docencia universitaria hizo clases públicas en reclamo de la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario. 
 En el primer caso, las expensas ascienden a más de $699.000 mensuales y no se sabe cómo la compraron. En el segundo, que concentra mayor atención judicial, la operación se hizo mediante un préstamo hipotecario de 200.000 dólares que Adorni y su esposa contrajeron con una jubilada y con la empleada de una editorial que dicen no haber tenido relación previa con el ministro.
 Además, el inmueble aparece en la escritura con un valor menor al de mercado. Se trata de gastos muy suntuosos para un jefe de Gabinete que venía percibiendo una renta de 3,5 millones de pesos -el gobierno acaba de darle un aumento que la llevó a 7 millones. En este marco, Adorni fue imputado por enriquecimiento ilícito.
 Nevechenko participó de un juicio oral “para describir sus tareas con un grupo de hombres que terminaron condenados por narcotráfico” (Clarín, 1/4). Se trata de una banda que, a través de laboratorios fantasma, importaba efedrina desde la India justificándose en su uso en la industria farmacéutica local. En expedientes de Sedronar aparece la firma de Nevechenko. 
 En julio, la escribana de Adorni admitió que trabajó varios años en el “rubro”. Nevechenko “se limitó a reconocer que certificaba las firmas de las personas allí imputadas y que, a pedido de sus clientes, intervino en la constitución de algunas de esas sociedades que se creaban de la noche a la mañana con el único objetivo de tener más bocas de importación de efedrina en un momento en que el negocio explotaba por todos lados” (Clarín, idem).
 El gobierno tiene una tendencia muy fuerte a verse vinculado al negocio narco. El saliente ministro de Justicia, Cúneo Libarona, fue abogado defensor de “Mameluco” Villalba, conocido como el “Rey de la Efedrina”. Milei compartió abogado (Francisco Oneto) con Fred Machado, el amigo narco de Espert. 
 A los lazos políticos y personales con el mundo del crimen se suman las medidas a favor de ese negocio como el blanqueo de capitales o la liberación de zonas dispuesta por las distintas fuerzas de seguridad que son partícipes del circuito narco en el país. 
 Milei salió a bancar a Adorni, quien este miércoles no realizó su típica conferencia de prensa sino que se reunió en Olivos con el presidente que enfrenta otro escándalo: la criptoestafa millonaria $Libra. Estos ladrones cómplices del narcotráfico son los mismos que impulsan la destrucción de las jubilaciones, la rebaja de los salarios y los recortes en salud y educación como parte de una política de beneficios a los capitalistas y los especuladores internacionales.
 Sobran motivos para echarlos.

 Nazareno Suozzi

¿Milei baja la pobreza? Las distorsiones estadísticas del gobierno del hambre


Cambios en la “captación” de ingresos y manipulación del indec en los números oficiales.

 El gobierno difundió los datos correspondientes a la pobreza para el segundo semestre del 2025, con una llamativa reducción de porcentaje de personas pobres, llegando al 28,2%, en un momento en donde nadie niega la caída de los salarios, ingresos populares y consumo, los despidos y cierres de lugares de trabajo, la inflación creciente y la crisis de endeudamiento y agravamiento de las condiciones sociales y económicas de los trabajadores. ¿Estamos ante una caída real de la pobreza? Nada de eso. Se trata de una maniobra gubernamental que “capta mejor” los ingresos y subestima los gastos, generando distorsiones estadísticas.
 El informe de Condiciones de vida del Indec, que registra la incidencia de la pobreza y la indigencia en los principales aglomerados urbanos del país, registró para el segundo semestre del 2025 una baja estadística de la medición de pobreza, pasando del 31,6% (primer semestre del mismo año) al 28,2% y registrando una baja de 0,6 puntos porcentuales en la indigencia. 
 La principal explicación de este fenómeno no se encuentra en una mejora de la calidad de vida de la población trabajadora sino en una alteración de la medición estadística que mejoró la captación de ingresos no salariales por parte de la Encuesta Permanente de Hogares, distorsionando la continuidad de una serie histórica medida bajo una misma modalidad.
 Esto significa que la población más vulnerable no pasó a percibir mayores ingresos o acceder a más bienes y servicios, sino que ahora se estiman ingresos que ya existían pero que no eran considerados por la estadística. Se trata de algo que el gobierno podría haber diferenciado en el informe del Indec, pero que eligió no hacerlo para generar una distorsión que permita falsear una conclusión: que baja la pobreza.
 Esto se debe a que el gobierno amplió y perfeccionó las preguntas de la encuesta oficial con dicho propósito, buscando incorporar en los informes los ingresos correspondientes a remuneraciones no laborales, como como la AUH, la Tarjeta Alimentar, los programas sociales, becas e incluso las limosnas otorgadas por la Iglesia, instituciones o directamente en la calle. Solo así se explica que, contra toda tendencia histórica y comparación actual, los salarios del sector laboral informal “crecieran” a niveles llamativos, contrario a lo que sucede con los salarios registrados de públicos y privados. 
 Pero no solo se trata de esto, sino que por el otro lado tenemos una subestimación de la composición de la Canasta Básica Total (CBT), que es utilizada para medir el umbral entre los hogares que se encuentran en la pobreza y los que no. 
 Por orden expresa del gobierno nacional el Indec utiliza actualmente la metodología desactualizada de cálculo de la CBT, que subestima los consumos en servicios, los cuales tienen una mayor incidencia que en el pasado en los gastos de las familias. El Observatorio Social de la Deuda de la UCA estima que de actualizarse la CBT el umbral para una familia tipo pasaría de $1.400.000 a casi $2.000.000, empujando a cerca de un 10% adicional de la población a la pobreza.
 Un ejemplo de esto es lo que ocurre con el transporte público, donde el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires acaba de habilitar subas de casi el 5% en el transporte urbano de CABA con el boleto mínimo de colectivos en $715,24 y el subte llegando a $1.414, junto a aumentos en los principales peajes que en hora pico costarán $5.920,33 en las autopistas 25 de Mayo y Perito Moreno, y $ 2.461,30 en la Illia. También lo que ocurre con los tarifazos en los servicios de gas, electricidad y agua, y la liberación de precios en tarifas de telefonía, internet y otros. 
 Que la pobreza avanza lo demuestran otros indicadores como los altos niveles de endeudamiento de la población y el crecimiento de la morosidad (10,6%) en el pago de dichas deuda, ya que las familias trabajadoras no llegan a fin de mes e incluso se endeudan para pagar otras deudas preexistentes. Esto impacta más fuertemente entre los jóvenes, donde la morosidad alcanzó el 40% -peores salarios, precarización y mayor incidencia de las fintechs usurarias- y jubilados donde se cuadruplicó en solo un año.
 El gobierno de Javier Milei no solo no está bajando la pobreza, sino que la está acrecentando gracias al fracaso de tu programa económico y a su orientación patronal y antiobrera de ajuste. El Ejecutivo nacional busca utilizar estos números truchos para seguir justificando su avanzada contra la asistencia social, con la quita de los programas sociales a cientos de miles de trabajadores desocupados. Ninguna maniobra estadística puede tapar el sol con las manos: estamos ante un gobierno hambreador que debe ser derrotado en las calles por la acción independiente de la clase obrera.

 Marcelo Mache

miércoles, abril 01, 2026

Alfredo Zitarrosa: El resplandor oscuro de su voz


Desde hace pocos días circula en redes un breve registro realizado por Álvaro Tuzman de Alfredo Zitarrosa ensayando con sus guitarristas previo al concierto del 12 de mayo de 1984 en el Estadio Centenario. La escena dura apenas unos minutos. Zitarrosa tararea una melodía, canta una frase, detiene el movimiento de las guitarras. “Vos, milonga”, le dice al veterano Walter de los Santos, encargado de llevar el ritmo desde el guitarrón. Entre indicaciones, ceba un mate, enciende otro cigarro, escucha con atención el acompañamiento y vuelve a cantar. Lo que está tomando forma es el arreglo de Milonga de pelo largo, que en 1972 compuso Gastón Ciarlo, Dino.
 El video tiene, entre otras cosas, el valor de mostrar la cocina de un ensayo. Allí no aparece el cantor consagrado ni la figura pública, sino el trabajador. La concepción del trabajo desde la cultura, lo colectivo, la búsqueda paciente de un ritmo preciso, el equilibrio entre la voz y las guitarras, el modo en que una melodía encuentra finalmente su forma. Rigor, escucha y una clara conciencia de lo que implica poner voz a un fenómeno cultural forman parte de su concepción artística y vital, donde queda atrás el gesto espontáneo o lo puramente emotivo. 
 Uno de sus guitarristas más recordados, Eduardo Toto Méndez, solía decir que tocar con Zitarrosa era “jugar en primera”. Cada músico debía estar completamente al servicio del cantor y de la arquitectura sonora que éste imaginaba: escuchar con precisión, anticipar, responder con exactitud. Estar a la altura.
 En una entrevista del 24 de enero de 1967 para el diario El Debate, dejaba en claro la postura que lo acompañaría durante toda su carrera: “Queremos dignificar al artista nacional; si yo no puedo vivir de mi profesión me dedicaré, sin ningún problema, a otra (…) Pero jamás regalaré mi arte a nadie por cuatro vintenes. Cantar es un trabajo social que merece una retribución justa. El artista uruguayo puede y debe vivir de su arte”. 
 A noventa años de su nacimiento, la obra de Zitarrosa permite volver sobre esa relación. Su repertorio suele asociarse rápidamente con el folklore, aunque en realidad pertenece a un universo cultural más complejo. El cancionero que construyó se formó desde las orillas, en barrios atravesados durante décadas por migraciones internas que llevaron hacia el espacio urbano ritmos, memorias y modos de decir provenientes del campo.
 Ese cruce entre tradición y vida urbana explica buena parte de su lenguaje musical. Las formas heredadas —la milonga, por excelencia— aparecen en sus canciones lejos de la estampa rural o de la pieza de museo. Son materiales vivos dentro de una cultura en continua transformación. Allí se fue moldeando un cancionero popular que ya no pertenece únicamente al campo ni únicamente a la ciudad, sino a ese territorio intermedio donde la experiencia social encontraba nuevas formas del decir. 
 Quizás un buen ejemplo de esto —entre tantos posibles— sean dos versos de La desvelada: “Por qué hay tanto campo / vidalita, tanta gente pobre”. Allí se establece una fisura entre el paisaje y sus habitantes. Queda expuesta una tensión que no es consigna ni declaración programática, sino más bien una pregunta que desacomoda la mirada. En lugar de explicar la realidad, la deja expuesta y justamente por eso adquiere una fuerza particular. 
 Durante los años sesenta ese desplazamiento comenzó a hacerse visible en distintos puntos de América Latina, en un clima cultural marcado por el impacto de la Revolución cubana. La Revolución en Cuba instaló en buena parte del continente la idea de que el arte y la cultura podían dialogar de manera directa con los cambios sociales y con las aspiraciones de una época. En ese marco, en Argentina surgía el Movimiento del Nuevo Cancionero, impulsado entre otros por Mercedes Sosa y Armando Tejada Gómez; en Chile se consolidaba la Nueva Canción con figuras como Víctor Jara; mientras en la propia Cuba surgía la Nueva Trova y en Brasil la música popular buscaba una modernidad propia sin romper con su tradición, en el trabajo de compositores como Chico Buarque. No se trataba de un programa único ni de una estética homogénea, pero sí de un momento en el que muchos músicos comenzaron a pensar la canción como una forma de intervenir en la realidad y de situarse frente a su tiempo.
 Zitarrosa participó de ese clima sin perder nunca una voz singular. Su canto se sostuvo siempre sobre una economía expresiva rigurosa, sobre un modo particular de decir que parecía apoyarse tanto en la milonga como en la tradición del tango y ciertas reminiscencias al flamenco. El poeta Salvador Puig, amigo —o “enemigo cordial”, como solían llamarse— escribió en su poema A.Z., publicado en el libro Si tuviera que apostar: “Cante crecido junto / al resplandor oscuro de su voz, / cante amarrado al grave / recinto de su voz”. 
 En una de las Contracanciones, esa serie de textos que dio origen a Guitarra negra, Zitarrosa reflexiona con lucidez y cierta ironía sobre el modo en que se construye su obra: “Esa canción, aquella, cómo pudo hacerla, cuánto tiempo llevó, quiénes me la indujeron, me la prestaron, me la regalaron, la estaban haciendo hasta que yo me avivé y reuní todos los pedazos, a alguien copió ese llanto, ese odio, aquel perdón, esta pena, esta manera de recordar tanta miseria, las uñas rotas, el desconcierto, la voz, el timbre y el color, mi identidad como mis orejas y las puntas de mis dedos, ¿cómo será la canción?”.
 La creación aparece entonces como el resultado de una experiencia compartida. Más allá del talento individual, surge de una trama de memorias, afectos y conflictos que circulan en la vida de una comunidad. Desde esa perspectiva, el cantor trabaja con materiales que ya circulan en la vida social —palabras, recuerdos, conflictos, modos de decir—. La canción aparece así como una forma de organizar esa experiencia dispersa. Al reunir esos elementos y darles forma musical, el cantor vuelve audible algo que pertenece a muchos. Por eso el cancionero popular se construye dentro de una trama más amplia. Trabajo colectivo que, con el tiempo, termina modelando la sensibilidad de una época.
 Tal vez por eso aquel breve ensayo que hoy circula en las redes resulta tan elocuente. En esa escena mínima —un cantor, sus guitarristas, una melodía que busca su forma— se reconoce el trabajo paciente mediante el cual una voz termina transformándose, con los años, en parte de la memoria de todos. 

 Diego Cubelli 
 14/03/2026

Operación Morgan: “Nos quisieron cortar los sueños y no pudieron”


Un día como hoy, hace cincuenta años, la dictadura fascista inició lo que se conoció como “Operación Morgan”. A partir de octubre de 1975 se produce un punto de inflexión en la institucionalización de la dictadura, en su operativa y también en la represión, un cambio en calidad, la dictadura fascista desplegó una operación de aniquilamiento buscando quebrar la resistencia, contra el movimiento popular y la izquierda en su conjunto, pero que tuvo como objetivo central desarticular las estructuras organizativas, propagandísticas y financieras del PCU y de la UJC.
 Fue una operación de carácter nacional. Se persiguió, secuestró y torturó en más de 30 dependencias militares y policiales en los 19 departamentos. Actuaron todas las armas: el Servicio de Información de Defensa (SID), el Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA), el FUSNA, la Dirección Nacional de Información e Inteligencia de la Policía (DNII) y otras reparticiones policiales, Inteligencia del Ejército, de la Armada y de la Fuerza Aérea. Todo con colaboración de la CIA y en el marco del Plan Cóndor. 
 La secretaria de Derechos Humanos del PCU, Graciela Montes de Oca señaló que “trataron, durante todo el período de la dictadura, durante varios años, de buscar las direcciones clandestinas y que el Partido desapareciera; no lo lograron. Hubo muchos compañeros y compañeras del Partido que aguantaron en la resistencia, pero también hubo pueblo que los acompañó”. 
 Es difícil precisar con exactitud los números de una represión de escala nacional en condiciones de clandestinidad e ilegalidad, pero se puede establecer con seguridad que el número de personas torturadas estuvo en el entorno de miles, hubo más de 20 asesinados en tortura y desaparecidos, también las y los que murieron en prisión como consecuencia de las torturas recibidas y las condiciones de detención. A ello hay que agregar los miles de despedidos, perseguidos y obligados al exilio. 
 Un testimonio del horror señala que “solo en el 300 Carlos habían permanentemente cerca de 200 personas interrogadas. Fue tal vez la mayor base de torturas. Lo que los caracterizaba es el alto grado de tecnificación en los medios utilizados tratando de no dejar marcas visibles (…)” 
 Uno de los objetivos de la represión tenía como eje central “hacer desaparecer al comunismo en Uruguay por 50 años”, frase atribuida a un general fascista. Pero, sobre todo, su esencia represiva era quebrar el espíritu de lucha y de resistencia de todo el pueblo uruguayo.
 “Acá está la prueba de lo que fue la resistencia del Partido, ellos se propusieron algo y no lo lograron. Siempre hubo un comunista que si caía uno el otro levantaba esa bandera”, dijo Montes de Oca, entrevistada en la previa del acto del PCU con motivo de su 105 aniversario, mirando a los cientos de compañeras y compañeros que iban llegando al Parque Batlle para festejar un nuevo aniversario.
 Montes de Oca también llamó a todos y todas a ser parte de esta reconstrucción histórica del horror, pero también de la resistencia; haciéndonos cargo de nuestra historia, de nuestros dolores, pero también sabiendo que tenemos una fortaleza que nos permitió resistir y que es lo que nos proyecta hacia adelante para seguir construyendo el camino hacia la pública felicidad. 
 “Nos quisieron cortar los sueños y no pudieron. Nuestros compañeros soñaron con un mundo mejor y ese es el legado que nos dejaron”, concluyó.

 El Popular 
 21/10/2025

¿Para qué viniste?


Crónica desde la resaca de una marcha por la memoria en Buenos Aires 

 Estábamos más lejos de lo que habíamos pensado y Érika me pregunta para qué vine. Para verte, boluda, le respondo tratando de imitar el acento argentino. Para qué viniste, para qué. 
 No tengo idea, pero aquí estamos. Hace casi tres años no veo a Érika, ni a Agus ni a Belu. Y quería verlos y que me vieran, sentir el abrazo, aunque costara 50 minutos en taxi, a través de una ciudad paralizada por una marcha; aunque luego nos quedáramos sin saber de qué hablar, solo sentados sobre la hierba medio fría de la Plaza de Mayo. 
 Mi hijo tiene un año y ahora Érika lo sostiene aupa y me dice algo sobre mojarle los pies en la fuente, una tradición de «boludos y boludas con bronca», que vienen a gritar cosas duras y hermosas a este parque desde hace décadas. 
 Mojarse los pies… para refrescar, para sentir, para heredar, para bautizarse de alguna forma. Y si Érika lo pide hay que hacerlo, porque sabe lo que dice, y me quiere a mí, ya quiere a mi hijo y yo la quiero. Y porque a uno le gusta imaginarse unos años mayor, contándole a su hijo que cierta vez, cuando apenas lograba sostenerse en sus piernas, tres argentinos buenos le pusieron sus piececitos donde mismo metieron «las patas» los obreros y obreras que, en 1945, despertaron con eso de salvar a Perón. 
 Después camina con él encima por el centro de la Plaza. Hay fotografías, carteles alusivos a hijos, a nietos, a madres, a abuelas. Érika no dice nada, solo mira estas cosas con mi hijo encima, en medio de la resaca de una marcha inmensa. 
 Corren las primeras horas de la noche del 24 de marzo de 2026. Hace 50 años, Jorge Rafael Videla dio un golpe de Estado. En el pañuelo que Érika, Agus y Belu le regalan y colocan al niño, un niño, mi niño, se ve el rostro doloroso de señoras mayores y se lee la cifra de 30 000. No estamos tristes, solo callados. 
 Un rato atrás, estábamos en la Esquina América. Belu no había llegado y nosotros aún no encontrábamos a Érika y Agus. Una mujer de poco más de 60 años se detuvo a preguntar una dirección. Pusimos cara de extranjeros y respondimos que apenas llevábamos unos días en la ciudad.
 ¿De dónde son? De Cuba. ¿Cuándo parten? La próxima semana. ¿Y cómo está Cuba? Es un momento muy difícil. ¿Pero qué va a pasar? No sabemos. ¿Si los atacan… se van a defender o no? Bueno, eso es lo único de lo que estamos seguros, de que nos vamos a defender.
 La mujer comenzó a quebrarse. Nos dijo entre sollozos que a ellos –ella y mucha gente de su tierra– les afectaba mucho todo lo que le hacen a Cuba. Y se encogió a llorar más. Y la abrazamos. Después cerró el puño y lo levantó, mientras gritaba: ¡viva Fidel, viva el Che, viva Camilo! Uno no es de piedra y la patria está a unos cuantos miles de kilómetros. 
 Y ahora vamos saliendo de la Plaza de Mayo. Érika no ha querido soltar al niño. Caminamos por una calle llena del humo de los asados populares y «sucia» de símbolos que son más o menos de uno. 
 ¿Para qué viniste si estaban tan lejos? Había preguntado ella. No sé, boluda, digo a mis adentros con seudoacento bonaerense, para que bautizaras a mi hijo, para que una vieja desconocida me partiera en dos… 

 Mario Ernesto Almeida Bacallao | internet@granma.cu 
 30 de marzo de 2026 19:03:42