
Blog marxista destinado a la lucha por una nueva sociedad fraterna y solidaria, sin ningún tipo de opresión social o nacional. Integrante del Colectivo Avanzar por la Unidad del Pueblo de Argentina.
domingo, enero 30, 2011
Levantamiento en Egipto: ¡la revolución se está extendiendo!

Acontecimientos dramáticos se están desarrollando en el Oriente Medio. Hoy (martes) Egipto fue sacudido por una ola de manifestaciones en todo el país exigiendo el fin del régimen de Mubarak, que ha oprimido al pueblo de esta nación orgullosa durante casi 30 años. Este ha sido el mayor movimiento de protesta en Egipto que se ha visto en décadas. En El Cairo y muchas otras ciudades manifestantes anti-gubernamentales se lanzaron a la calle y lucharon con la policía.
Después del derrocamiento del hombre fuerte de Túnez, Zine El Abidine Ben Ali, el 14 de enero, los observadores se preguntaban en voz alta si los dramáticos acontecimientos en la nación del norte de África podrían provocar insurrecciones en otros regímenes árabes, aparentemente afianzados. ¡Ahora tienen su respuesta! Las llamas revolucionarias que han barrido el mundo árabe desde Túnez han llegado a Egipto.
Los primeros indicios de las repercusiones del levantamiento de Túnez en la conciencia popular surgieron la semana pasada en Egipto, cuando varias personas se prendieron fuego o intentaron hacerlo delante del Parlamento y de la oficina del primer ministro. Sus acciones trataban de imitar el ejemplo del joven vendedor de verduras tunecino cuya auto-inmolación contribuyó a desencadenar las protestas que obligaron al autoritario presidente de Túnez a huir del país.
Al igual que en Túnez, las manifestaciones en Egipto llegaron en un contexto de creciente ira por la pobreza generalizada y el desempleo. Casi la mitad de los 80 millones que componen la población egipcia vive por debajo o justo por encima del umbral de la pobreza que las Naciones Unidas han fijado en 2 dólares al día. La mala calidad de la educación y de la sanidad, junto al elevado desempleo, han dejado a un gran número de egipcios privados de sus necesidades básicas.
Pero el descontento económico es sólo una parte de un descontento político más amplio. Hay una rabia profunda por las injusticias, las desigualdades y la corrupción del régimen de Mubarak. La pregunta que surge es cuánto tiempo el anciano dictador se aferrará al poder. Nadie sabe si Mubarak volverá a presentarse en las elecciones presidenciales a finales de este año o si pondrá a su hijo en su lugar. Pero el pueblo de Egipto no aceptará nada que no represente un cambio fundamental.
El gobierno trató de restar importancia a los intentos de auto-inmolación, con el primer ministro, Ahmed Nazif, diciendo el lunes a los periodistas que los que cometieron este acto fueron inducidos por "cuestiones personales". Pero nadie lo creyó. Al igual que en Túnez, las convocatorias de manifestaciones se hicieron en Facebook y Twitter, con 90.000 personas diciendo que asistirían. Por todas partes Túnez estaba en boca de todos. "Queremos ver un cambio igual que en Túnez", dijo Lamia Rayan, de 24 años, uno de los manifestantes.
La convocatoria de protestas fue iniciada por la página de Facebook “El Mártir”, creada en nombre de un joven egipcio, Khaled Said, quien fue matado a golpes por la policía en la ciudad portuaria mediterránea de Alejandría el año pasado. Su caso se ha convertido en una bandera de combate para la oposición. Dos policías están siendo juzgados en relación con su muerte. Sin embargo, por una de esas extrañas ironías con la que la historia es tan rica, las protestas coincidieron con un día de fiesta nacional en honor de la odiada policía del país.
Hoy hubo escenas sorprendentes en El Cairo, cuando miles y miles salieron a las calles marchando con aparente libertad en tres grandes manifestaciones en diferentes partes de la capital egipcia. Las cosas empezaron pacíficamente, con la policía mostrando una moderación inusual. A la ruidosa multitud se le unieron coches que hacían sonar sus bocinas. La gente gritaba: "¡Viva Túnez Libre!" y agitaban banderas tunecinas y egipcias, mientras la policía inicialmente se posicionó en la periferia de la multitud. La policía antidisturbios en un principio parecía insegura de qué hacer, ya que cada una de las marchas rompió los cordones policiales.
Un testigo presencial escribió las siguientes líneas:
"Yo estoy frente a las oficinas de los periódicos del gobierno, donde cientos están gritando 'Mubarak, tu avión está esperándote' y haciendo llamados a los transeúntes a unirse a ellos, muchos de los cuales están aceptando la oferta".
"Ahmed Ashraf, un analista del sector bancario de 26 años de edad, me dijo que era su primera protesta y que había sido inspirado por los acontecimientos en Túnez. 'Nosotros somos los que controlamos las calles hoy en día, no el régimen', dijo. '¡Me siento tan libre! Las cosas no pueden permanecer igual después de esto'".
Si la policía parecía no tener idea de qué hacer, en el otro lado también parecía que había poca coordinación entre los líderes de la protesta sobre qué hacer a continuación. Se parecía al comienzo de un combate de lucha libre, con cada uno de los dos contendientes circulando con cautela, mirando a su oponente y tratando de adivinar el siguiente movimiento. No tuvieron que esperar mucho tiempo.
En el pasado, las manifestaciones fueron violentamente dispersadas. Ahora, sin embargo, la policía había recibido claramente órdenes del gobierno para evitar cualquier enfrentamiento que pudiera provocar una revuelta de masas al estilo de Túnez. Pero esas cosas tienen una vida y unas leyes propias. A medida que el número de manifestantes siguió aumentando y llenando Tahrir, la plaza principal de El Cairo, las fuerzas de seguridad se pusieron nerviosas. De repente, cambiaron de táctica y la protesta se tornó violenta cuando la policía atacó a los manifestantes con cañones de agua, porras y gas lacrimógeno.
Nubes acres llenaron las calles de El Cairo. En el pasado, la gente hubiera huido de la temida policía, presa del pánico. Pero esta vez las cosas eran diferentes. La gente no retrocedió y se defendió. Manifestantes desafiantes se enfrentaron con la policía antidisturbios en el centro de El Cairo. Tiraron piedras y algunos incluso se subieron encima de un camión policial blindado.
El Washington Post describió así la escena:
"Los manifestantes atacaron el camión policial con cañones de agua, abriendo la puerta del conductor y ordenando al hombre que saliera del vehículo. Algunos lanzaron piedras y arrastraron barricadas de metal. La policía respondió golpeando a los manifestantes con porras cuando trataron de romper los cordones para unirse a los manifestantes del centro principal".
"Al norte, en la ciudad portuaria mediterránea de Alejandría, miles de manifestantes también marcharon en lo que se denominó un 'Día de Ira' contra el Sr. Mubarak, y llamaron a poner fin a la pobreza extrema del país".
"[...] Los manifestantes en El Cairo cantaron el himno nacional y portaban pancartas denunciando a Mubarak y el fraude generalizado en las elecciones del país. Los organizadores dijeron que las protestas fueron un 'día de revolución contra la tortura, la pobreza, la corrupción y el desempleo'".
"Algunas madres llevando a sus bebés marcharon y gritaron '¡Revolución hasta la Victoria!', mientras que hombres jóvenes estacionaron sus autos en la calle principal y ondeaban carteles que decían '¡Fuera!', inspirados por las protestas de Túnez de '¡DEGAGE!' esta semana. También se veía a hombres escribiendo un graffiti que decía "¡Abajo Hosni Mubarak!". (Washington Times)
El régimen se encuentra en un estado de pánico. Testigos oculares informan que Internet, Twitter y las llamadas telefónicas fueron bloqueados en todo Egipto, pero que ahora están volviendo de forma intermitente. Los últimos informes muestran que la insurrección continúa y avanza a niveles superiores. Un informe de un testigo declara:
"Según llega la oscuridad, los miles que han ocupado la plaza central de El Cairo están yendo hacia el edificio del Parlamento, lo cual ha provocado batallas con la policía armada. El aire se llena de gases lacrimógenos y algunos jóvenes están lanzando piedras a las líneas policiales; muchas de las rocas están siendo devueltas por los oficiales de seguridad".
"Hace unos momentos una carga enorme de manifestantes hizo correr a la policía antidisturbios, pero ahora se han reagrupado y están lanzando nuevos ataques a los manifestantes, que ahora mismo están recogiendo las barricadas metálicas instaladas por la policía y las están utilizando para montar barricadas ellos mismos. Grandes explosiones sacuden la plaza, aunque no está claro de dónde vienen".
Se están extendiendo informes de que manifestantes están atacando el edificio del consejo de ministros, mientras que varios miles se dice que están marchando hacia el Palacio Presidencial de Mubarak, en Heliópolis. En Dar El Salaam, un barrio densamente poblado en el sur de El Cairo, los manifestantes afirman que han tomado la comisaría de policía.
"Hay un sentimiento de intensa emoción aquí en las calles de Shubra, al norte de El Cairo, con la policía retrocediendo y permitiendo pasar a los manifestantes, pero algunas de las fuerzas de seguridad portan chalecos a prueba de balas, y algunos temen que esta es la calma antes de la tormenta".
"Una ex presentadora de noticias de televisión me dijo que no había visto nada como esto desde 1977, cuando un levantamiento sobre los precios del pan casi derribó al gobierno del Presidente Sadat. Sin embargo, las manifestaciones siguen cortadas las unas de las otras, y todavía es demasiado pronto para decir cómo va a terminar esto".
Es cierto que nadie sabe cómo acabará esto. Pero una cosa es cierta. Egipto nunca será igual otra vez. El genio ha salido de la botella y no puede ser metido dentro otra vez. Las masas han podido catar la libertad y han sentido su poder colectivo en las calles. Si poseyeran una organización y una dirección que fueran adecuadas para la tarea, podrían pasar a tomar el poder. Pero en ausencia de la dirección y de unas perspectivas y un plan claros, la situación puede desarrollarse de diferentes maneras.
Mientras escribo estas líneas, el destino de la rebelión está en juego. El régimen se encuentra ahora en un terreno muy inestable. La vacilación mostrada por la policía al inicio de la protesta demuestra que no están seguros de usar el aparato de represión para sofocar el movimiento. Habrá divisiones en el régimen entre los que quieren reprimir y los que quieren hacer concesiones para ganar tiempo.
¿Puede el régimen ahogar en sangre la insurrección? Tal resultado no es imposible, pero sería una victoria comprada a un precio muy alto. El odio y el resentimiento hacia el régimen serían duraderos. Envenenaría la vida política del país y descartaría cualquier tipo de solución de compromiso. Mubarak es un hombre viejo y no puede durar mucho tiempo. Su hijo, que él espera que lo sustituya, estará totalmente deslegitimado. La economía se hundirá aún más, agravando el problema del desempleo y la pobreza. Le seguirán nuevas explosiones.
Sin embargo, esa no parece la variante más probable. El movimiento de masas está cobrando fuerza de hora en hora. En Alejandría hay informes de ancianas arrojando ollas y sartenes a la policía desde los balcones de sus casas. La clave de la situación es el poderoso proletariado egipcio, que ha organizado huelga tras huelga en los últimos años. Ahora los trabajadores están en las calles. En Mahala, escenario de grandes huelgas obreras textiles, hay noticias de 20.000 en las calles. La comisaría de policía está desbordada.
El pueblo revolucionario está ocupando las plazas centrales y se niega a irse. Cada pulgada ha sido conquistada por las masas y no tienen la intención de entregar a nadie lo que han conquistado. Enfrentados a un movimiento de masas de tal escala, las fuerzas de represión estatal, que antes parecían tan formidables, de repente se vuelven vulnerables. En muchos lugares, la policía ha sido simplemente desbordada por las enormes cantidades de gente. Sus cordones han sido rotos por los manifestantes. Los rostros de los policías rasos transmiten nerviosismo y los de sus oficiales, más aún.
Ha habido muchos casos de confraternización. Un canal de noticias de la televisión francesa mostró imágenes de un policía (creo que en Alejandría) siendo llevado a hombros por los manifestantes. Ellos están gritando consignas contra el Gobierno y el agente de policía está gritando también. Este pequeño incidente lo dice todo. Toda la historia demuestra que una vez que las masas han perdido el miedo, una vez que todo un pueblo se levanta y dice "no", no hay fuerza en la Tierra que pueda detenerlos.
Digan lo que digan los periódicos de mañana, nosotros podemos estar seguros de una cosa: la revolución árabe ha comenzado. Será recibida con entusiasmo por todos los trabajadores y jóvenes de todo el mundo. ¡Movilicémonos en apoyo de nuestros hermanos y hermanas árabes! ¡Exijamos el cese inmediato de la represión! ¡Rompamos toda relación con el régimen criminal de Mubarak! ¡Exijamos todos los derechos para el pueblo de Egipto!
¡Victoria para los trabajadores y jóvenes de Egipto!
¡Abajo Mubarak!
¡Viva la revolución socialista árabe!
¿Cómo lo hace Cuba?

“Cuba tiene el índice de mortalidad [infantil] más bajo en las Américas, a pesar del bloqueo económico impuesto contra ella por los EEUU por más de cinco décadas”, anunció el periódico Granma el 3 de enero.
Antes de que la revolución cubana de 1959 expulsara al racista y corrupto régimen del monigote estadounidense Batista, las muertes infantiles, cuando se registraban, excedían un 60 por 1.000 nacidos vivos. En 2010, el índice de la mortalidad infantil era solamente de 4,5 — en general, mucho mejor que en el mucho más rico EEUU.
Esto es un marcado contraste con las enormes disparidades en las tasas de mortalidad infantil en EEUU; por ejemplo, hay 14,7 muertes por cada 1.000 nacidos vivos entre los/as afroamericanos/as en Mississippi, como se informó en el “Reporte de 2010 sobre mortalidad infantil en Mississippi”. (msdh.ms.gov)
Según Granma, algunos factores que contribuyen al éxito de Cuba son “la voluntad política del gobierno revolucionario, los altos niveles de educación de su población, el programa de vacunación contra 13 enfermedades y un sistema gratuito de salud universal para todos”.
Ray Suárez, reportó en el programa NewsHour de PBS que el logro de salud de Cuba incluye también una esperanza de vida mayor que EEUU y cuesta menos - ¡mucho menos! “Según la Organización Mundial de la Salud ... el cubano promedio vive 78 años. Eso es ligeramente mayor que el estadounidense promedio. El costo del cuidado de la salud en Cuba es menos de $400 por persona al año. En EEUU, el costo anual es de casi 20 veces más”. (21 de diciembre)
Según los centros para los servicios de Medicare y Medicaid, el gasto del cuidado médico en EEUU asciende a $8.086 por persona ó 17,6 por ciento de su producto interno bruto. (www.cms.gov)
El informe de PBS señala el gran número de médicos, su énfasis en el cuidado preventivo, la creciente industria de biotecnología que desarrolla nuevas vacunas y medicinas, y la educación gratuita y universal incluyendo la escuela de medicina. Pero hay más.
El sistema económico socialista de Cuba elimina el motivo de ganancias que deforma cada aspecto del cuidado médico en el capitalista EEUU. La educación de médicos y la distribución de facilidades de salud están planificadas para resolver las necesidades humanas, de modo que no quedan a merced de la “mano invisible del mercado”.
Enfrentados a $200.000 ó $300.000 en deuda por educación, muchos/as estudiantes de medicina estadounidenses deben dirigirse hacia especialidades que devengan más, tomando así decisiones de su carrera que — sutilmente o no — evitan tratar a pacientes sin seguro, pobres o rurales donde los/as médicos ganan menos.
Las decisiones sobre cada aspecto del cuidado médico capitalista, desde el cuidado directo al paciente, seguro y hospitales, hasta los productos farmacéuticos, los exámenes de laboratorio, investigación y pruebas de alta tecnología, se dirigen a maximizar las ganancias, incluso aumentando el uso de estas mercancías o servicios, hagan falta o no. Los medicamentos, las cirugías y los procedimientos hasta se anuncian directamente al público para promover ventas.
Sin embargo, 50 millones de residentes estadounidenses no tienen ningún seguro e incluso el seguro no garantiza el cuidado preventivo o de calidad. (The Kaiser Family Foundation, septiembre 2010)
La crisis del cuidado médico y su costo en EEUU puede ser solucionada. Cuba lo ha probado.
Cheryl LaBash | Workers World/
Historia del genocidio de la Unión Patriótica

Volver a nacer, un libro sobre la memoria colectiva de Colombia
Tras las elecciones colombianas de 1986, en menos de una década fueron asesinados, desaparecidos, torturados y encarcelados unos 5.000 simpatizantes de la Unión Patriótica a manos de paramilitares y militares.
En 1984 el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC acordaron el cese el fuego para iniciar conversaciones de paz. Un año después surgía un movimiento político en el cual los guerrilleros participarían cambiando el fusil por el discurso: la Unión Patriótica (UP). Al proyecto se sumaron excombatientes, las principales fuerzas de izquierda e incluso liberales, conservadores y dirigentes sociales que buscaban una vía pacífica para llevar a cabo los profundos cambios que Colombia necesitaba.
Los magníficos resultados obtenidos en las elecciones de 1986 desencadenaron el comienzo del genocidio político de la UP: en menos de una década fueron asesinados, desaparecidos, torturados y encarcelados unos 5.000 simpatizantes y militantes, la mayoría a manos de paramilitares, militares y policías plenamente identificados, a pesar de que no ha habido casi ninguna condena.
Quienes dieron la orden de matar todavía permanecen ocultos bajo el oscuro manto de la impunidad. Unos y otros actuaron conjuntamente por miedo a que la UP se convirtiera en una opción real de poder en Colombia. Durante todos estos años de persecución, centenares de militantes de la UP abandonaron Colombia para escapar de las balas.
Volver a nacer* reconstruye la trágica historia de este partido a través de los testimonios de las y los exiliados en España. Sus vidas son un ejemplo de lucha por la defensa de los derechos humanos en su sentido más amplio y representan una alternativa al conflicto que desangra su país desde hace décadas. Fueron hombres y mujeres valerosos que lo dieron todo por sus ideales y en el camino perdieron a sus compañeros, hijos, padres, amigos, conocidos…
Hace tres años la Fundación CEPS inició una investigación sobre el exilio de la UP en el Estado español, lo que permitió identificar a 34 sobrevivientes del genocidio. Con algunos de los casos se produjo el documental Volver a nacer, que ha obtenido varios premios.
Ahora, el libro Volver a nacer recoge las historias que plasmó el documental, contadas en primera persona y completadas con testimonios de familiares y la descripción del contexto sociopolítico en que se desarrolló la Unión Patriótica.
Editado por la Fundación CEPS, una organización política no partidaria dedicada a la producción de pensamiento crítico y al trabajo cultural e intelectual para fomentar consensos de izquierdas. CEPS trabaja en el ámbito de la cooperación técnica al desarrollo en América Latina, la sensibilización y la observación electoral. El periodista Paco Simón ha realizado la investigación sobre la Unión Patriótica y la coordinación del documental y del libro, con la colaboración del sociólogo Jorge Moruno.
Redacción
Diagonal
De Túnez a Egipto, un viento de libertad

La revuelta árabe
La tensión está a tope en Egipto, donde el presidente Hosni Mubarak decretó el toque de queda el viernes por la noche. El presidente de la Comisión de Asuntos Extranjeros de la Asamblea, miembro del Partido Nacional Demócrata (PND) en el poder, ha hecho un llamamiento al presidente a «reformas sin precedentes» para evitar «una revolución». Mustafá Al-Fekki, en sus declaraciones en Al-Yazira el 28 de enero, añadió: «La opción de la seguridad sola no es suficiente y el presidente es el único que puede hacer que paren los sucesos». Las informaciones dan cuenta de la confraternización entre policías y manifestantes. ¿Estas primeras fisuras anuncian fracturas más importantes? ¿Qué hará el ejército, el pilar del poder?
Es imposible responder mientras este 28 de enero, por cuarto día consecutivo, decenas de miles de egipcios se manifiestan en El Cairo, Alejandría, Suez y en las grandes ciudades del país. Por todas partes se enfrentan a la policía y el poder ha tomado medidas excepcionales para aislar a este país de 80 millones de habitantes del resto del mundo –el corte de Internet es una «primicia mundial», titulaba un despacho de la agencia France Presse (AF)-. Sin embargo las imágenes, transmitidas por teléfono móvil o por las cadenas vía satélite, impiden la cuarentena del país.
Al mismo tiempo en Jordania y Yemen miles de personas salen a la calle y llaman a seguir el ejemplo de Túnez. En cada caso, el contexto es particular: tensiones entre el norte y el sur en Yemen; fricciones entre Jordanos «de pura cepa» y palestinos; la cuestión de los coptos en Egipto, etcétera. Pero, al mismo tiempo, la explosión nace de la misma acumulación de problemas, de frustraciones, de aspiraciones comunes al conjunto de la región.
En primer lugar la permanencia de regímenes autoritarios que nunca rinden cuentas a sus ciudadanos. Si existe (o más bien existía) una «excepcionalidad árabe», obviamente es ésta: esos regímenes han vivido una longevidad sin precedentes, y hasta la gran oleada de democratización que arrastró a Europa del Este, África o América Latina se ha estrellado en el muro de las dictaduras de Oriente Próximo y el Magreb: Mubarak es presidente desde 1982, M. Alí Abdalá Saleh dirige Yemen desde 1978 y, en Amán, Abdalá II sucedió en 1999 a su padre, que a su vez accedió al poder en 1952. Por no hablar de Siria, donde Bachar Al-Assad sustituyó a su padre, que había tomado el poder en 1970; de Marruecos donde el rey Mohamed VI sucedió en 1999 a su padre, quien había reinado desde 1961; de Libia, donde Gadafi castiga desde 1969 y prepara a su hijo para que le suceda. En cuanto a Ben Alí, presidía Túnez a su antojo desde 1989.
En cualquier caso, sean cuales sean las condiciones de cada país, en todos se violan los derechos individuales, políticos y de expresión. Los moukhabarat, la policía secreta egipcia, reafirman su omnipotencia y no es nada raro en Egipto, y en otros lugares, que se maltrate, torture y asesine a las personas detenidas. La publicación por parte de WikiLeaks de los telegramas enviados desde la embajada de Estados Unidos en El Cairo confirman lo que todo el mundo sabía (incluido Nicolas Sarkozy), pero que no impedía a unos y otros agasajar a ese fiel aliado de Occidente denunciando al mismo tiempo los mismos comportamientos en Irán («Egypte-Iran deux poids, deux mesures», Nouvelles d’Orient, 27 de noviembre de 2010). Esta arbitrariedad absoluta, que también se manifiesta en la vida diaria y pone a los ciudadanos a merced de las fuerzas del orden, alimenta una revolución que expresa por todas partes las ansias de dignidad.
Todos esos regímenes no sólo han acaparado el poder político, sino que además se han impuesto en el ámbito económico actuando a menudo como auténticos depredadores de las riquezas nacionales, como en el caso de Túnez. Los Estados que nacieron de las independencias, que en general garantizaban a sus ciudadanos una protección mínima, cierta cobertura social o acceso a la enseñanza, se han desintegrado frente a las embestidas de la corrupción y la globalización. Incluso el acceso a la universidad que antaño, en Egipto, abría la puerta para acceder a la función pública, ya no ofrece posibilidades a una juventud cada vez más frustrada que tiene que ver cómo se pavonean «los nuevos ricos».
En los años 70, el boom del petróleo ofrecía una salida a muchos, que emigraron al Golfo, pero esta región ya no es capaz de absorber los flujos crecientes de parados. Las cifras de crecimiento fijadas por los campeones del liberalismo económico, Egipto, Túnez o Jordania, a menudo son objetos de informes elogiosos de las organizaciones financieras internacionales –que no consiguen enmascarar la creciente pobreza-. Desde hace varios años los movimientos sociales se han afianzado en Egipto -grèves ouvrières, luttes paysannes, manifestaciones en los barrios periféricos de las grandes ciudades, etc.– así como en Túnez (Gafsa), Jordania o Yemen. Pero hasta ahora nunca se había expresado abierta y masivamente la voluntad de cambios políticos. El ejemplo tunecino ha reventado los cerrojos.
También se puede señalar que la lucha contra Israel, que ofrecía a menudo a los regímenes de Oriente Próximo un argumento para mantener su control –en nombre de la unidad contra el enemigo sionista-, ya no parece suficiente. Egipto y Jordania firmaron acuerdos de paz con Israel, y el conjunto del mundo árabe parece totalmente incapaz de reaccionar a la aniquilación sistemática de los palestinos. Que nadie se llame a engaño: un editorialista estadounidense, Robert Kaplan, remarcó en The New York Times (24 de enero) que «no son los demócratas, sino los autócratas como Sadat o el rey Hussein quienes firmaron la paz con Israel. Un autócrata sólidamente instalado puede hacer concesiones más fácilmente que un dirigente débil salido de las urnas (…)». Y en un llamamiento a los dirigentes estadounidenses a apoyar a los «autócratas» árabes se preguntaba «¿Realmente queremos que las grandes manifestaciones callejeras minen el poder de los dirigentes ilustrados como el rey Abdalá de Jordania?».
¿Y ahora? Cualquier pronóstico sobre Egipto es aventurado y nadie puede prever cómo seguirán los acontecimientos. ¿Qué harán los Hermanos Musulmanes, muy reticentes a entrar en un enfrentamiento con el poder y que finalmente han decidido unirse al movimiento? Mohammed El Baradei, el ex secretario general de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), ¿será capaz de federar a las diversas oposiciones? En cualquier caso la revolución tunecina ha abierto una puerta y ha enviado, como cantaba Jean Ferrat, «un viento de libertad más allá de las fronteras, a los pueblos extranjeros, que da vértigo…»
Alain Gresh
sábado, enero 29, 2011
Delincuentes en el arsenal: dinero, visas y el buen vivir

Las razones de Cuba
Resulta contradictorio que Estados Unidos, una nación “altamente preocupada” por el auge del crimen organizado internacional y sus peligrosas interconexiones con mafias terroristas, traficantes de drogas, armas, personas y cualquier tipo de mercancía ilícita, siga utilizando y manipulando a esos mismos delincuentes en planes de desestabilización y desprestigio contra enemigos políticos.
Como si no bastaran las sangrientas experiencias de Bin Laden o Posada Carriles, instrumentos de la CIA en proyectos anticomunistas bien definidos y desclasificados, devenidos luego amenazas para la seguridad interna y la credibilidad de los propios EE.UU., continúa la práctica de estimular a cualquier persona que se preste a los intereses desestabilizadores de Washington contra un adversario, sin prestarle demasiada atención a sus antecedentes penales.
El negocio de la guerra contra Cuba, alimentado desde Washington y varias capitales europeas, inserta peligrosamente en su arsenal la opción de ganarse un dinero, una visa, la condición de “refugiado”, un premio internacional o acogerse al buen vivir en la misma medida en que su reputación como mercenario se haga más llamativa, ya sea en el ciberespacio o en una provocación callejera.
No importa si el aspirante robó, amenazó, mató, extorsionó, profanó, corrompió, secuestró un avión o una embarcación fusil en mano, abusó o violó a una mujer o un menor. Todo vale para formar parte del arsenal y convertirse en un “disidente” o “refugiado” del gobierno de EEUU. Además, al parecer las leyes norteamericanas son distintas, flexibles e impunes. Hay más libertad, más opciones. Como argumentan los vividores del negocio legal en ese país: “el entramado jurídico estadounidense es muy complejo”, como amplio el paraíso del mercado, del que no escapan legisladores, fiscales, jueces y abogados.
La prensa occidental, libre de repetir lo que le ordenan desde las casas matrices imperiales, hacen en la política lo que en las finanzas materializan los bancos encargados del lavado o blanqueo de dinero: convertir a un delincuente en personalidad opositora de renombre internacional.
De la noche a la mañana, en cuestión de segundos, el o la delincuente le da la vuelta al mundo, y a partir de ahí, las cancillerías se encargan de lo demás, siguiendo los dictados del Departamento de Estado.
Cuba tiene múltiples ejemplos desde el mismísimo 1 de enero de 1959, cuando recibieron la condición de refugiados del gobierno de EE.UU. los principales torturadores y asesinos de la dictadura batistiana, ladrones de cientos de millones de dólares, cómplices y protectores de los más conocidos capos mafiosos de la época.
Desde entonces la lista es interminable, pero en los últimos tiempos llama la atención la insistencia de la Sección de Intereses de EE.UU. en La Habana y otras sedes, en potenciar y proteger a determinados personajes de la peor calaña, integrantes de supuestas listas de “presos políticos”, vociferadas por fulleros, camajanes y vividores, dentro y fuera de Cuba, pero la mayoría fueron a prisión por motivos muy distintos a los que se alegan.
Conocedores de la “protección” que brinda la SINA y las bondades del “programa de refugiados” de EE.UU. respecto a los “disidentes”, muchos mercenarios trabajan con su “base social” delincuencial, sean ambiciosas “damas de apoyo”, vagos profesionales, violadores de la ley, delincuentes reincidentes o determinados reclusos comunes sancionados a altas condenas para tratar de revivir el muerto de la contrarrevolución.
Los premios internacionales son casi noticias semanales y hay mercenarios meticulosamente seleccionados y trabajados por EEUU. que solo en el 2010 fueron abastecidos con más de 100 mil euros por ese concepto, en plena faena de construcción de imagen.
Utilizar a asesinos, ladrones, violadores o terroristas en proyectos políticos desestabilizadores, formó parte del arsenal de la guerra fría, y Washington no renuncia a su empleo en sus guerras actuales. No desesperarnos, los cables de WikiLeaks deberá ampliarnos y actualizarnos.
Juan Fernández López
Túnez y Egipto: las redes sociales, ¿instrumento revolucionario?

No hace ni dos semanas que las protestas ciudadanas obligaron a Zine el Abidine Ben Ali, en el poder desde 1987, a dejar su cargo como presidente de Túnez y a huir del país. En estos días, las calles del cercano Egipto viven fuertes enfrentamientos entre la policía y los manifestantes que se oponen al régimen de Hosni Mubarak, que ya dura casi 30 años. Ambos movimientos ciudadanos, más allá de otras consideraciones sociológicas, tienen un factor común bastante novedoso: se han organizado a través las redes sociales.
Tanto es así que, como hiciera el tunecino en su día, el aún vigente gobierno egipcio ha bloqueado el acceso desde su territorio a determinadas redes sociales, como Twitter. Otras que han seguido funcionando, como Facebook, se han convertido en plataformas desde la que los grupos opositores han organizado sus concentraciones. La BBC cifra en 80.000 personas las que se han unido a una página de esta red desde la que se coordina a los descontentos, que se rebelan contra “la tortura, la pobreza, la corrupción y el desempleo”.
Otros gobiernos de la zona, donde empiezan a verle las orejas al lobo, están adoptando medidas similares. No sólo se reprimen las manifestaciones callejeras, sino que refuerzan la censura en la Red. Ocurre en naciones como Marruecos, Libia, Argelia o Mauritania, donde el acceso a determinados contenidos está muy restringido.
Sin embargo, pese a tanta traba, los hechos del norte de África están mostrando al mundo una nueva manera de hacer revoluciones. Internet es una fuente de información de tan grandes dimensiones que su control absoluto resulta imposible. Además, cada vez más personas están conectadas: sin ir más lejos, en el propio Túnez un 34% de la población puede conectarse, y más de un 15% tiene una cuenta en Facebook. Una convocatoria organizada en esta red tendrá una trascendencia social enorme y muy difícil de evitar para cualquier gobierno, por autoritario que sea. En Egipto o Argelia los porcentajes de penetración de la red son menores, pero como tienen mayor población, de forma que se puede generar un bloque de personas bien informadas de tamaño suficiente como para tener influencia en el resto de la sociedad.
Si estos efectos pueden conseguirse en países “en vías de desarrollo”, imaginemos la capacidad de canalizar voluntades ciudadanas que tienen las redes sociales en países plenamente industrializados, donde la conexión a la red es ya casi universal. Por mal que vaya la economía, es raro el país de Europa en el que esté conectada menos de la mitad de la población. Mediante este instrumento, la opinión pública ha tomado tal poder que sería casi imposible el restablecimiento de una dictadura en una nación occidental.
Las redes sociales, y por extensión toda Internet, son herramientas poderosísimas a la hora de poner en contacto personas con intereses y afinidades comunes, y por tanto de aunar voluntades para la consecución de un determinado fin. También reducen el riesgo de manipulación, ya que la creciente abundancia de voces favorece la aparición de opiniones críticas que siempre encontrarán alguien que las escuche. Los últimos ejemplos, y otros que a buen seguro estarán por venir, no hacen sino confirmar que la Red es una amenaza mortal para cualquier régimen totalitario. Túnez ha dado un ejemplo al mundo de cómo usarla con eficacia para derrocar una tiranía. Egipto ha sido el primer país en tomar nota, pero a buen seguro no será el último.
LuisT
Nuestra América

En el aniversario del nacimiento de El Apóstol, Cubadebate recuerda la publicación del ensayo Nuestra América, escrito por José Martí hace 120 años. La Revista Ilustrada de Nueva York lo dio a conocer el 10 de enero de 1891, y 20 días después apareció en El Partido Liberal, de México. No solo es extraordinario este ensayo por su clarividencia política, sino por su música interior, al punto de que Pablo Milanés, tomando una de las frases del texto, la convierte en una canción inolvidable. Aquí se la ofrecemos en formato de audio y video.
Nuestra América
Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el Cielo, que van por el aire dormidos engullendo mundos. Lo que quede de aldea en América ha de despertar. Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo en la cabeza, sino con las armas en la almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra.
No hay proa que taje una nube de ideas. Una idea enérgica, flameada a tiempo ante el mundo, para, como la bandera mística del juicio final, a un escuadrón de acorazados. Los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos. Los que enseñan los puños, como hermanos celosos, que quieren los dos la misma tierra, o el de casa chica, que le tiene envidia al de casa mejor, han de encajar, de modo que sean una, las dos manos. Los que, al amparo de una tradición criminal, cercenaron, con el sable tinto en la sangre de sus mismas venas, la tierra del hermano vencido, del hermano castigado más allá de sus culpas, si no quieren que les llame el pueblo ladrones, devuélvanle sus tierras al hermano. Las deudas del honor no las cobra el honrado en dinero, a tanto por la bofetada. Ya no podemos ser el pueblo de hojas, que vive en el aire, con la copa cargada de flor, restallando o zumbando, según la acaricie el capricho de la luz, o la tundan y talen las tempestades; ¡los árboles se han de poner en fila para que no pase el gigante de las siete legua! Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes.
A los sietemesinos sólo les faltará el valor. Los que no tienen fe en su tierra son hombres de siete meses. Porque les falta el valor a ellos, se lo niegan a los demás. No les alcanza al árbol difícil el brazo canijo, el brazo de uñas pintadas y pulsera, el brazo de Madrid o de París, y dicen que no se puede alcanzar el árbol. Hay que cargar los barcos de esos insectos dañinos, que le roen el hueso a la patria que los nutre. Si son parisienses o madrileños, vayan al Prado, de faroles, o vayan a Tortoni, de sorbetes. ¡Estos hijos de carpintero, que se avergüenzan de que su padre sea carpintero! ¡Estos nacidos en América, que se avergüenzan, porque llevan delantal indio, de la madre que los crió, y reniegan, ¡bribones!, de la madre enferma, y la dejan sola en el lecho de las enfermedades! Pues, ¿quién es el hombre? ¿el que se queda con la madre, a curarle la enfermedad, o el que la pone a trabajar donde no la vean, y vive de su sustento en las tierras podridas con el gusano de corbata, maldiciendo del seno que lo cargó, paseando el letrero de traidor en la espalda de la casaca de papel? ¡Estos hijos de nuestra América, que ha de salvarse con sus indios, y va de menos a más; estos desertores que piden fusil en los ejércitos de la América del Norte, que ahoga en sangre a sus indios, y va de más a menos! ¿Estos delicados, que son hombres y no quieren hacer el trabajo de hombres! Pues el Washington que les hizo esta tierra ¿se fue a vivir con los ingleses, a vivir con los ingleses en los años en que los veía venir contra su tierra propia? ¡Estos «increíbles» del honor, que lo arrastran por el suelo extranjero, como los increíbles de la Revolución francesa, danzando y relamiéndose, arrastraban las erres!
Ni ¿en qué patria puede tener un hombre más orgullo que en nuestras repúblicas dolorosas de América, levantadas entre las masas mudas de indios, al ruido de pelea del libro con el cirial, sobre los brazos sangrientos de un centenar de apóstoles? De factores tan descompuestos, jamás, en menos tiempo histórico, se han creado naciones tan adelantadas y compactas. Cree el soberbio que la tierra fue hecha para servirle de pedestal, porque tiene la pluma fácil o la palabra de colores, y acusa de incapaz e irremediable a su república nativa, porque no le dan sus selvas nuevas modo continuo de ir por el mundo de gamonal famoso, guiando jacas de Persia y derramando champaña. La incapacidad no está en el país naciente, que pide formas que se le acomoden y grandeza útil, sino en los que quieren regir pueblos originales, de composición singular y violenta, con leyes heredadas de cuatro siglos de práctica libre en los Estados Unidos, de diecinueve siglos de monarquía en Francia. Con un decreto de Hamilton no se le para la pechada al potro del llanero. Con una frase de Sieyès no se desestanca la sangre cuajada de la raza india. A lo que es, allí donde se gobierna, hay que atender para gobernar bien; y el buen gobernante en América no es el que sabe cómo se gobierna el alemán o el francés, sino el que sabe con qué elementos está hecho su país, y cómo puede ir guiándolos en junto, para llegar, por métodos e instituciones nacidas del país mismo, a aquel estado apetecible donde cada hombre se conoce y ejerce, y disfrutan todos de la abundancia que la Naturaleza puso para todos en el pueblo que fecundan con su trabajo y defienden con sus vidas. El gobierno ha de nacer del país. El espíritu del gobierno ha de ser el del país. La forma de gobierno ha de avenirse a la constitución propia del país. El gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país.
Por eso el libro importado ha sido vencido en América por el hombre natural. Los hombres naturales han vencido a los letrados artificiales. El mestizo autóctono ha vencido al criollo exótico. No hay batalla entre la civilización y la barbarie, sino entre la falsa erudición y la naturaleza. El hombre natural es bueno, y acata y premia la inteligencia superior, mientras esta no se vale de su sumisión para dañarle, o le ofende prescindiendo de él, que es cosa que no perdona el hombre natural, dispuesto a recobrar por la fuerza el respeto de quien le hiere la susceptibilidad o le perjudica el interés. Por esta conformidad con los elementos naturales desdeñados han subido los tiranos de América al poder; y han caído en cuanto les hicieron traición. Las repúblicas han purgado en las tiranías su incapacidad para conocer los elementos verdaderos del país, derivar de ellos la forma de gobierno y gobernar con ellos. Gobernante, en un pueblo nuevo, quiere decir creador.
En pueblos compuestos de elementos cultos e incultos, los incultos gobernarán, por su hábito de agredir y resolver las dudas con su mano, allí donde los cultos no aprendan el arte del gobierno. La masa inculta es perezosa, y tímida en las cosas de la inteligencia, y quiere que la gobiernen bien; pero si el gobierno le lastima, se lo sacude y gobierna ella. ¿Cómo han de salir de las universidades los gobernantes, si no hay universidad en América donde se enseñe lo rudimentario del arte del gobierno, que es el análisis de los elementos peculiares de los pueblos de América? A adivinar salen los jóvenes al mundo, con antiparras yanquis o francesas, y aspiran a dirigir un pueblo que no conocen. En la carrera de la política habría de negarse la entrada a los que desconocen los rudimentos de la política. El premio de los certámenes no ha de ser para la mejor oda, sino para el mejor estudio de los factores del país en que se vive. En el periódico, en la cátedra, en la academia, debe llevarse adelante el estudio de los factores reales del país. Conocerlos basta, sin vendas ni ambages; porque el que pone de lado, por voluntad u olvido, una parte de la verdad, cae a la larga por la verdad que le faltó, que crece en la negligencia, y derriba lo que se levanta sin ella. Resolver el problema después de conocer sus elementos, es más fácil que resolver el problema sin conocerlos. Viene el hombre natural, indignado y fuerte, y derriba la justicia acumulada de los libros, porque no se administra en acuerdos con las necesidades patentes del país. Conocer es resolver. Conocer el país, y gobernarlo conforme al conocimiento es el único modo de librarlo de tiranías. La universidad europea ha de ceder a la universidad americana. La historia de América, de los incas acá, ha de enseñarse al dedillo, aunque no se enseñe la de los arcontes de Grecia. Nuestra Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra. Nos es más necesaria. Los políticos nacionales han de reemplazar a los políticos exóticos. Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas. Y calle el pedante vencido; que no hay patria en que pueda tener el hombre más orgullo que en nuestras dolorosas repúblicas americanas.
Con los pies en el rosario, la cabeza blanca y el cuerpo pinto de indio y criollo, venimos, denodados, al mundo de las naciones. Con el estandarte de la Virgen salimos a la conquista de la libertad. Un cura, unos cuantos tenientes y una mujer alzan en México la república, en hombros de los indios. Un canónigo español, a la sombra de su capa, instruye la libertad francesa a unos cuantos bachilleres magníficos, que ponen de jefe de Centro América contra España al general de España. Con los hábitos monárquicos, y el Sol por pecho, se echaron a levantar pueblos los venezolanos por el Norte y los argentinos por el Sur. Cuando los dos héroes chocaron, y el continente iba a temblar, uno, que no fue el menos grande, volvió riendas. Y como el heroísmo en la paz es más escaso, porque es menos glorioso que el de la guerra; como al hombre le es más fácil morir con honra que pensar con orden; como gobernar con los sentimientos exaltados y unánimes es más hacedero que dirigir, después de la pelea, los pensamientos diversos, arrogantes, exóticos o ambiciosos; como los poderes arrollados en la arremetida épica zapaban, con la cautela felina de la especie y el peso de lo real, el edificio que habían izado, en las comarcas burdas y singulares de nuestra América mestiza, en los pueblos de pierna desnuda y casaca de París, la bandera de los pueblos nutridos de savia gobernante en la práctica continua de la razón y de la libertad; como la constitución jerárquica de las colonias resistía la organización democrática de la República, o las capitales de corbatín dejaban en el zaguán al campo de bota y potro, o los redentores bibliógenos no entendieron que la revolución que triunfó con el alma de la tierra había de gobernar, y no contra ella ni sin ella, entró a padecer América, y padece, de la fatiga de acomodación entre los elementos discordantes y hostiles que heredó de un colonizador despótico y avieso, y las ideas y formas importadas que han venido retardando, por su falta de realidad local, el gobierno lógico. El continente descoyuntado durante tres siglos por un mando que negaba el derecho del hombre al ejercicio de su razón, entró, desatendiendo o desoyendo a los ignorantes que lo habían ayudado a redimirse, en un gobierno que tenía por base la razón; la razón de todos en las cosas de todos, y no la razón universitaria de unos sobre la razón campestre de otros. El problema de la independencia no era el cambio de formas, sino el cambio de espíritu.
Con los oprimidos había que hacer una causa común, para afianzar el sistema opuesto a los intereses y hábitos de mando de los opresores. El tigre, espantado del fogonazo, vuelve de noche al lugar de la presa. Muere echando llamas por los ojos y con las zarpas al aire. No se le oye venir, sino que viene con zarpas de terciopelo. Cuando la presa despierta, tiene al tigre encima. La colonia continuó viviendo en la república; y nuestra América se está salvando de sus grandes yerros -de la soberbia de las ciudades capitales, del triunfo ciego de los campesinos desdeñados, de la importación excesiva de las ideas y fórmulas ajenas, del desdén inicuo e impolítico de la raza aborigen-, por la virtud superior, abonada con sangre necesaria, de la república que lucha contra la colonia. El tigre espera, detrás de cada árbol, acurrucado en cada esquina. Morirá, con las zarpas al aire, echando llamas por los ojos.
Pero «estos países se salvarán», como anunció Rivadavia el argentino, el que pecó de finura en tiempos crudos; al machete no le va vaina de seda, ni el país que se ganó con lanzón se puede echar el lanzón atrás, porque se enoja y se pone en la puerta del Congreso de Iturbide «a que le hagan emperador al rubio». Estos países se salvarán porque, con el genio de la moderación que parece imperar, por la armonía serena de la Naturaleza, en el continente de la luz, y por el influjo de la lectura crítica que ha sucedido en Europa a la lectura de tanteo y falansterio en que se empapó la generación anterior, le está naciendo a América, en estos tiempos reales, el hombre real.
Éramos una visión, con el pecho de atleta, las manos de petimetre y la frente de niño. Éramos una máscara, con los calzones de Inglaterra, el chaleco parisiense, el chaquetón de Norteamérica y la montera de España. El indio, mudo, nos daba vueltas alrededor, y se iba al monte, a la cumbre del monte, a bautizar a sus hijos. El negro, oteado, cantaba en la noche la música de su corazón, solo y desconocido, entre la olas y las fieras. El campesino, el creador, se revolvía, ciego de indignación, contra la ciudad desdeñosa, contra su criatura. Éramos charreteras y togas, en países que venían al mundo con la alpargata en los pies y la vincha en la cabeza. El genio hubiera estado en hermanar, con la caridad del corazón y con el atrevimiento de los fundadores, la vincha y la toga; en desestancar al indio; en ir haciendo lado al negro suficiente; en ajustar la libertad al cuerpo de los que se alzaron y vencieron por ella. Nos quedó el oidor, y el general, y el letrado, y el prebendado. La juventud angélica, como de los brazos de un pulpo, echaba al Cielo, para caer con gloria estéril, la cabeza, coronada de nubes. El pueblo natural, con el empuje del instinto, arrollaba, ciego de triunfo, los bastones de oro. Ni el libro europeo, ni el libro yanqui, daban la clave del enigma hispanoamericano. Se probó el odio, y los países venían cada año a menos. Cansados del odio inútil de la resistencia del libro contra la lanza, de la razón contra el cirial, de la ciudad contra el campo, del imperio imposible de las castas urbanas divididas sobre la nación natural, tempestuosa e inerte, se empieza, como sin saberlo, a probar el amor. Se ponen en pie los pueblos, y se saludan. «¿Cómo somos?» se preguntan; y unos a otros se van diciendo cómo son. Cuando aparece en Cojímar un problema, no van a buscar la solución a Dantzig. Las levitas son todavía de Francia, pero el pensamiento empieza a ser de América. Los jóvenes de América se ponen la camisa al codo, hunden las manos en la masa, y la levantan con la levadura del sudor. Entienden que se imita demasiado, y que la salvación está en crear. Crear es la palabra de pase de esta generación. El vino, de plátano; y si sale agrio, ¡es nuestro vino! Se entiende que las formas de gobierno de un país han de acomodarse a sus elementos naturales; que las ideas absolutas, para no caer por un yerro de forma, han de ponerse en formas relativas; que la libertad, para ser viable, tiene que ser sincera y plena; que si la república no abre los brazos a todos y adelanta con todos, muere la república. El tigre de adentro se echa por al hendija, y el tigre de afuera. El general sujeta en la marcha la caballería al paso de los infantes. O si deja a la zaga a los infantes, le envuelve el enemigo la caballería. Estrategia es política. Los pueblos han de vivir criticándose, porque la crítica es la salud; pero con un solo pecho y una sola mente. ¡Bajarse hasta los infelices y alzarlos en los brazos! ¡Con el fuego del corazón deshelar la América coagulada! ¡Echar, bullendo y rebotando, por las venas, la sangre natural del país! En pie, con los ojos alegres de los trabajadores, se saludan, de un pueblo a otro, los hombres nuevos americanos. Surgen los estadistas naturales del estudio directo de la Naturaleza. Leen para aplicar, pero no para copiar. Los economistas estudian la dificultad en sus orígenes. Los oradores empiezan a ser sobrios. Los dramaturgos traen los caracteres nativos a la escena. Las academias discuten temas viables. La poesía se corta la melena zorrillesca y cuelga del árbol glorioso el chaleco colorado. La prosa, centelleante y cernida, va cargada de idea. Los gobernadores, en las repúblicas de indios, aprenden indio.
De todos sus peligros se va salvando América. Sobre algunas repúblicas está durmiendo el pulpo. Otras, por la ley del equilibrio, se echan a pie a la mar, a recobrar, con prisa loca y sublime, los siglos perdidos. Otras, olvidando que Juárez paseaba en un coche de mulas, ponen coche de viento y de cochero a una pompa de jabón; el lujo venenoso, enemigo de la libertad, pudre al hombre liviano y abre la puerta al extranjero. Otras acendran, con el espíritu épico de la independencia amenazada, el carácter viril. Otras crían, en la guerra rapaz contra el vecino, la soldadesca que puede devorarlas. Pero otro peligro corre, acaso, nuestra América, que no le viene de sí, sino de la diferencia de orígenes, métodos e intereses entre los dos factores continentales, y es la hora próxima en que se le acerque, demandando relaciones íntimas, un pueblo emprendedor y pujante que la desconoce y la desdeña. Y como los pueblos viriles, que se han hecho de sí propios, con la escopeta y la ley, aman, y sólo aman, a los pueblos viriles; como la hora del desenfreno y la ambición, de que acaso se libre, por el predominio de lo más puro de su sangre, la América del Norte, o en que pudieran lanzarla sus masas vengativas y sórdidas, la tradición de conquista y el interés de un caudillo hábil, no está tan cercana aún a los ojos del más espantadizo, que no dé tiempo a la prueba de altivez, continua y discreta, con que se la pudiera encara y desviarla; como su decoro de república pone a la América del Norte, ante los pueblos atentos del Universo, un freno que no le ha de quitar la provocación pueril o la arrogancia ostentosa o la discordia parricida de nuestra América, el deber urgente de nuestra América es enseñarse como es, una en alma e intento, vencedora veloz de un pasado sofocante, manchada sólo con sangre de abono que arranca a las manos la pelea con las ruinas, y la de las venas que nos dejaron picadas nuestros dueños. El desdén del vecino formidable, que no la conoce, es el peligro mayor de nuestra América; y urge, porque el día de la visita está próximo, que el vecino la conozca, la conozca pronto, para que no la desdeñe. Por el respeto, luego que la conociese, sacaría de ella las manos. Se ha de tener fe en lo mejor del hombre y desconfiar de lo peor de él. Hay que dar ocasión a lo mejor para que se revele y prevalezca sobre lo peor. Si no, lo peor prevalece. Los pueblos han de tener una picota para quien les azuza a odios inútiles; y otra para quien no les dice a tiempo la verdad.
No hay odio de razas, porque no hay razas. Los pensadores canijos, los pensadores de lámparas, enhebran y recalientan las razas de librería, que el viajero justo y el observador cordial buscan en vano en la justicia de la Naturaleza, donde resalta en el amor victorioso y el apetito turbulento, la identidad universal del hombre. El alma emana, igual y eterna, de los cuerpos diversos en forma y en color. Peca contra la Humanidad el que fomente y propague la oposición y el odio de las razas. Pero en el amasijo de los pueblos se condensan, en la cercanía de otros pueblos diversos, caracteres peculiares y activos, de ideas y de hábitos, de ensanche y adquisición, de vanidad y de avaricia, que del estado latente de preocupaciones nacionales pudieran, en un período de desorden interno o de precipitación del carácter acumulado del país, trocarse en amenaza grave para las tierras vecinas, aisladas y débiles, que el país fuerte declara perecederas e inferiores. Pensar es servir. Ni ha de suponerse, por antipatía de aldea, una maldad ingénita y fatal al pueblo rubio del continente, porque no habla nuestro idioma, ni ve la casa como nosotros la vemos, ni se nos parece en sus lacras políticas, que son diferentes de las nuestras; ni tiene en mucho a los hombres biliosos y trigueños, ni mira caritativo, desde su eminencia aún mal segura, a los que, con menos favor de la Historia, suben a tramos heroicos la vía de las repúblicas; ni se han de esconder los datos patentes del problema que puede resolverse, para la paz de los siglos, con el estudio oportuno y la unión tácita y urgente del alma continental. ¡Porque ya suena el himno unánime; la generación actual lleva a cuestas, por el camino abonado por los padres sublimes, la América trabajadora; del Bravo a Magallanes, sentado en el lomo del cóndor, regó el Gran Semí, por las naciones románticas del continente y por las islas dolorosas del mar, la semilla de la América nueva!
José Martí
Publicado en: La Revista Ilustrada de Nueva York, 10 de enero de 1891.
El Partido Liberal, México, 30 de enero de 1891.
La diplomacia internacionalista es una forma de lucha por la libertad de los pueblos

“Hacer, es la mejor manera de decir”
José Martí
“El Che Guevara es... ... ejemplo, entrega, sacrificio, es luchar por lo que uno cree ... y no sólo decirlo, sino también hacerlo y tener la capacidad de desprenderse de las cosas materiales como ser ministro, presidente de un banco.... y empezar de nuevo, en
otro país, como hizo él cuando salió de Cuba y se fue a Bolivia ... se sembró su semilla para que naciera un día Evo Morales; sirvió el sacrificio de un gran luchador como él y así, esta tierra de América Latina tomó conciencia de que había que luchar para hacer la Revolución; perdimos a un hombre íntegro y honesto para construir la Revolución, después”.
Con esas palabras me respondió el compañero Roland Blanco La Cruz, embajador de Venezuela en Cuba hasta el domingo 23 de enero de 2011, cuando le pregunté qué representaba para él el Guerrillero Heroico.
Estábamos a punto de empezar un día de Trabajo Voluntario (maravillosa práctica aplicada por Ernesto Che Guevara en Cuba por primera vez el 23 de noviembre del 1959) en el municipio de La Lisa, La Habana, pintando y ayudando a restaurar el círculo infantil “La Edad de Oro”.
La elección del lugar, por la Embajada de Venezuela, fue para conmemorar el 158 aniversario del nacimiento de José Martí, el 28 de enero de 2011, el héroe nacional cubano, quien dedicó un libro a su pequeño hijo, cuyo título es igual al nombre del círculo infantil.
Para mi fue un honor participar en esta celebración de solidaridad, un momento oportuno para recordar los 21 Trabajos Voluntarios convocados por Ronald Blanco La Cruz para remodelar estructuras docentes. La actividad revolucionaria sirvió también para congratularlo, con un poco de tristeza, por su próxima partida
del Caimán Verde ya que regresa a la República Bolivariana, donde lo espera otra tarea muy importante. Y él sabe que lo vamos a extrañar.
Ronald Blanco La Cruz recibió de las manos de la Embajadora Tamara Kunanayakam, de Sri Lanka, y en nombre de los embajadores de los países del
ALBA (Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América), El Salvador,
Argentina y Palestina, un diploma pintado por el artista cubano Ernesto Rancaño,
como muestra de elogio por su forma desinteresada de ejercer la diplomacia solidaria, su sencillez, su fuerte ánimo y entusiasmo, capaz de hacerle frente a cualquier tarea que le asignen.
Hoy en día es prácticamente imposible ver a embajadores, en mono deportivo, hombro con hombro con decenas de voluntarios venezolanos, cubanos, chilenos, palestinos, europeos, nicaragüenses y de muchos otros países, reunidos para pintar un círculo infantil: gracias a Ronald, ¡aquí en Cuba puede suceder!
La diplomacia internacionalista, encabezada por el Embajador Ronald, obtuvo una gran victoria cuando logró que 25 embajadores extranjeros firmaran una carta dirigida al presidente Obama a favor de los Cinco prisioneros políticos cubanos en los EE.UU., donde se exige las visas para que Adriana Pérez y Olga Salanueva, puedan ver a sus compañeros en la vida, Gerardo Hernández y René González, respectivamente y también la libertad de estos luchadores, que con Ramón Labañino, Fernando González y Antonio Guerrero cumplen absurdas condenas por defender su patria de los ataques terroristas planeados en Miami. Ronald y los embajadores de los
países del ALBA ya entregaron la carta con las 25 firmas en la oficina de Intereses de EE.UU en La Habana.
“Lo hicimos porque estamos profundamente convencidos de que son inocentes, están pagando con su libertad por defender la vida de millones de cubanos. Sabemos que sólo la solidaridad de los pueblos unidos podrá exigirle al imperio y obtener la
libertad de los Cinco”.
“Ayer por la noche me despedí de Olga Salanueva, y ella me preguntó si volvería a Cuba cuando los pongan en libertad: le contesté que por supuesto quiero estrechar las manos de ellos y para mí será muy agradable compartir esta gran alegría del pueblo
cubano, en un momento muy emocionante de la historia de la isla”, dijo Ronald.
Y nosotros, los del Comité Internacional para la Liberación de los Cinco, estaremos eternamente agradecidos por todos los esfuerzos del Embajador Ronald, por fomentar la solidaridad con nuestros Cinco hermanos presos y por esta razón, nuestra camarada peruana Paulina Sumirne le entregó, en nombre de todos, el libro “Apuntes Revolucionarios”, de la desaparecida e inolvidable amiga Celia Hart Santamaría, la gran revolucionaria, que escribió sobre los Cinco: “Tenemos Cinco presos de guerra
que, en aquellos momentos trágicos, dieron su libertad por nosotros, y debemos
traerlos de vuelta, haciendo uso de las leyes, pero ellas solas no bastan. Ni bastan sus fotos colgadas en las tiendas”.
En otra pregunta al diplomático venezolano, abordé el tema del golpe de estado en Honduras y los de Venezuela y Ecuador. Ronald me dijo que “los pueblos del ALBA deben tener mucho cuidado, el ataque es permanente, se debe dar a nuestro pueblo los medios para crecer en conciencia y unidad, porque hasta el último día de existencia
del mundo, el imperio tratará de borrar todos los gobiernos, más o menos progresistas”.
“Creo que para los pueblos de América Latina, en este momento, es esencial aprender a resistir, no doblarse, el atacante, sabemos, que es enorme; está en decadencia pero, como siempre, con una gran fuerza. Tenemos que aprender de Cuba esta capacidad de resistencia; debemos apoyar la actualización del socialismo, porque es la esperanza de los pobres de todo el mundo. Como cristiano que soy, pido a Dios que ayude y que dé sabiduría a los que tienen que planificar esta actualización del socialismo, que tiene que ser gratificante para el pueblo y que se pueda conseguir el objetivo. Tenemos que defender el socialismo, que es el amor hacia nuestros hermanos, y en el capitalismo nada más que el dinero es importante, es un monstruo que sólo puede crear la miseria en la humanidad, la explotación de los débiles y de los pobres. Del socialismo depende el futuro del mundo”.
Agradezco muchissimo a Ronald por estas palabras y más aún por haber entregado a los presentes, el día antes del Trabajo Voluntario, al final de una conferencia en la Base de Paz (estructura creada por el comandante Hugo Chávez, en oposición a las bases militares de EE.UU. en América Latina; un foro permanente de debate y reunión); una frase del Che Guevara, que respondiendo a una compañera cubana que se quejaba de un camarada del Partido Comunista que hacía controles obsesivos y era demasiado exigente, afirmó:“Yo no quiero que nadie diga aquí que fulano es buena gente. Porque, señores, casi siempre los buena gente, no son buenos revolucionarios. Para ser buena gente, hay que dejar hacer y deshacer. Los que no exigen, los que no discuten los problemas, los que no controlan, los que no depuran responsabilidades, a los que no les importa lo mismo cumplir que no cumplir, a los que no les duelen los problemas, los que no tienen hígado y les importa poco
todo, son los buena gente.
Y los revolucionarios, señores, son los que, al revés de los buena gente: discuten,
controlan, depuran, cumplen, tienen sensibilidad y les duelen los problemas hasta
el hígado”.
Ida Garberi, responsable de la página en italiano del sito web de Prensa Latina
viernes, enero 28, 2011
El Estado de la Unión

Se esperaba con interés el discurso del Presidente sobre el tema, después de sus palabras el 12 de enero en la Universidad de Tucson, Arizona, sobre la matanza que había tenido lugar en aquella ciudad cuatro días antes. Seis personas murieron y 14 fueron heridas, entre ellas, la joven congresista demócrata Gabrielle Giffords, electa por tercera vez al Congreso de Estados Unidos, la cual se oponía a la Ley antiinmigrante de aquel Estado, que fue parte del territorio arrebatado a México en la injusta guerra de 1848.
El Tea Party, la derecha fascista del Partido Republicano, había obtenido un notable éxito entre los electores que se toman la molestia de ejercer el derecho a votar en las elecciones de ese país.
La población de Arizona, como la del resto de Estados Unidos, reaccionó con indignación. Su conducta fue sin duda correcta, y así lo expresé.
Nunca he dudado de los factores éticos que suelen ser características de los pueblos, con independencia de la política de los gobiernos.
Si aquel discurso de Obama fue omiso, en cuanto a la increíble muestra de primitivismo que refleja el uso generalizado y prácticamente irrestricto de mortíferas armas de fuego, el mensaje sobre el Estado de la Unión merece un análisis político y ético, ya que Estados Unidos es una superpotencia de la que, con independencia del Presidente y el Congreso, depende, entre otros importantes factores, el destino de la especie humana.
Ningún país aislado tiene ni puede tener respuesta a los problemas que hoy enfrenta el mundo.
Obama, en primer lugar, está envuelto en un proceso electoral. Tiene que hablar para los demócratas y los republicanos, los que votan y los que no votan, los multimillonarios y los pordioseros, los protestantes y los católicos, los cristianos y los musulmanes, los creyentes y los no creyentes, los negros y los blancos, los que apoyan y los que no apoyan las investigaciones con células madres, los homosexuales y los heterosexuales, cada ciudadano y su opuesto; para terminar clamando que todos son norteamericanos, como si el 95,5%, es decir,
6 900 millones de habitantes del resto del planeta, no existieran.
En las primeras páginas de su intervención de una hora, entró en materia afirmando:
“En este momento lo que está en juego no es quién ganará las próximas elecciones […] Lo que está en juego es si se originan nuevos empleos e industrias […] si podemos mantener el liderazgo que hizo de Estados Unidos no sólo un punto en el mapa, sino la luz en el mundo.
“Estamos listos para el progreso. […] la bolsa se ha recuperado con fervor. Las ganancias de las corporaciones son más altas. La economía está volviendo a crecer.”
Inmediatamente después de estas palabras nos trata de conmover con un pasaje que pareciera extraído de un conocido filme norteamericano, que la gente de mi generación recuerda: “Lo que el viento se llevó”, relacionado con la terrible guerra civil entre el norte industrial y el sur esclavista y agrario en los años del hombre excepcional que fue Abraham Lincoln.
“Ese mundo ha cambiado. Y para muchos, el cambio ha sido doloroso ―nos dijo Obama― Lo he visto en las ventanas tapiadas de fábricas otrora prósperas y las vitrinas vacías de calles principales antes concurridas. Lo he oído en la frustración de estadounidenses que han visto la disminución de sus cheques de pago o la desaparición de sus empleos; hombres y mujeres orgullosos de su trabajo que piensan que les cambiaron las reglas a medio partido.”
“Las siderúrgicas que alguna vez necesitaban 1,000 trabajadores ahora pueden hacer el mismo trabajo con 100.”
“Mientras tanto, países como China e India se dieron cuenta de que con algunos cambios propios, podían competir en este nuevo mundo. […] Hace poco, China se convirtió en la sede de la mayor planta privada de investigación solar del mundo y la más rápida computadora del mundo.”
“…pero Estados Unidos aún tiene la mayor y más próspera economía del mundo.”
“Sabemos lo que se requiere para competir por los empleos y las industrias de nuestros tiempos. Necesitamos innovar más, educar mejor y construir más que el resto del mundo. Debemos hacer de Estados Unidos el mejor lugar del mundo para hacer negocios. […] Y esta noche me gustaría hablar sobre cómo llegar allí.”
Obama no habla nunca de las grandes empresas monopólicas que hoy controlan y saquean los recursos del planeta. No menciona jamás el acuerdo de Bretton Woods, el sistema impuesto a un mundo arruinado por la guerra, en el que Estados Unidos asumió el control de las instituciones financieras y del Fondo Monetario Internacional, donde mantiene férreamente el poder de veto. Jamás dice una palabra de la colosal estafa de Nixon en 1971, cuando suspendió unilateralmente la conversión del dólar en oro, imprimió billetes norteamericanos sin límite alguno y adquirió incontables bienes y riquezas en el mundo, que pagó fundamentalmente con papeles, cuyo valor en 40 años se redujo al 2,5% del que entonces tenía.
Obama gusta de relatar, en cambio, historias líricas sobre pequeños empresarios que supuestamente deslumbran, embelesan y conmueven a los oyentes que no estén advertidos de la realidad. Su oratoria, su estilo y su tono parecen diseñados para escuchar, como niños disciplinados, sus conmovedores cuentos.
“Robert y Gary Allen son hermanos que tienen una pequeña compañía de techado en Michigan. Después del 11 de septiembre, ofrecieron a sus mejores obreros para ayudar a reparar el Pentágono. Pero la recesión los afectó mucho, y su fábrica estaba operando a la mitad de su capacidad. Hoy en día, con ayuda de un préstamo del gobierno, ese espacio se está usando para fabricar tejas fotovoltaicas que se están vendiendo en todo el país. En palabras de Robert, ‘Nos reinventamos’.
“Estamos lanzando un desafío. Estamos diciéndoles a los científicos e ingenieros de Estados Unidos que si constituyen equipos con los mejores cerebros en su campo, si se concentran en los problemas más difíciles de energía limpia, financiaremos los proyectos Apolo de nuestra era.”
De inmediato nos deja sin respiración:
“En el California Institute of Technology, están desarrollando una manera de convertir energía solar y agua en combustible para nuestros vehículos.”
¡Se salvó el planeta! O, al menos, no morirá por exceso de CO2 o por falta de energía. Me trae a la memoria una historia de hace más de 40 años, cuando un grupo emprendedor de jóvenes científicos me hablaron con gran entusiasmo de esa misma idea a partir de principios teóricos, y en mi ciega fe científica traté de buscarles todo lo que solicitaban, incluida la instalación aislada donde se pasaron años con tal ánimo que hasta les estalló un motor que por poco mata a un grupo de ellos, y a pesar de eso continuaron la tarea.
No niego nada, y menos a un súper instituto de California pero, por favor, señor Presidente, informe al mundo sobre esa posibilidad para que otros muchos científicos trabajen en esa misma dirección. No es cuestión de ganancias, la humanidad estará dispuesta a pagarle todo lo que sus científicos quieran, y estoy casi seguro de que hasta Michael Moore aplaudiría que le concedieran a usted 10 premios Nobel.
De inmediato, y tras otro alentador comentario sobre Oak Ridge National Laboratory, y supercomputadoras para que las instalaciones nucleares produzcan más energía, el Presidente nos asegura: “Con más investigación e incentivos, podemos acabar con nuestra dependencia del petróleo, con biocombustibles, y convertirnos en el primer país en tener un millón de vehículos eléctricos en marcha para el 2015. (Aplausos.)”
Imperturbable, el Presidente prosigue:
“Pónganse a pensar. En los próximos diez años casi la mitad de todos los nuevos empleos requerirán educación superior, no solo estudios secundarios. Sin embargo, hasta un cuarto de nuestros estudiantes ni siquiera están terminando la secundaria. La calidad de nuestra enseñanza de matemáticas y ciencias es inferior a la de muchos otros países. Estados Unidos ha pasado a ser el noveno en términos de la proporción de jóvenes con un grado universitario. Entonces la pregunta es si nosotros, como ciudadanos y como padres, estamos dispuestos a hacer lo necesario para darle a cada niño la oportunidad de tener éxito.”
“…lograremos la meta que tracé hace dos años: que para fines de esta década, Estados Unidos tenga la más alta proporción de graduados universitarios en el mundo. (Aplausos.)”
“Otros vienen del extranjero a estudiar en nuestras instituciones superiores y universidades. Pero apenas obtienen su título, los enviamos de regreso a su país para que compitan contra nosotros. No tiene ningún sentido.”
Por supuesto que este robo insólito y confeso de cerebros, que a nuestro amigo Obama ni siquiera le interesa disimular, debemos excusárselo en consideración a su pasión por la ciencia y la sana competencia.
“El tercer paso para ganarnos el futuro es reconstruir Estados Unidos. Para atraer nuevas empresas a nuestras costas, necesitamos las vías más rápidas para transportar gente, productos e información, desde trenes de alta velocidad hasta Internet de alta velocidad.
“Nuestra infraestructura solía ser la mejor, pero ya no somos los primeros. Las viviendas de Corea del Sur ahora tienen mejor acceso al Internet que las nuestras. Rusia y países en Europa invierten más en sus carreteras y ferrocarriles que nosotros. China construye trenes más rápidos y aeropuertos más nuevos.”
“…en los dos últimos años hemos empezado a reconstruir para el siglo XXI un proyecto que ha generado miles de empleos bien remunerados en el muy afectado sector de la construcción. Y esta noche, les propongo redoblar esos esfuerzos.”
“En los próximos 25 años, nuestra meta es darles a 80% de los estadounidenses, acceso a trenes de alta velocidad.”
“En los próximos cinco años, haremos posible que las empresas hagan llegar la siguiente generación de tecnología inalámbrica de alta velocidad a 98% de los estadounidenses. […] Significa que desde una comunidad rural en Iowa o Alabama, los trabajadores y pequeños empresarios podrán vender sus productos en todo el mundo.”
“…harán que Estados Unidos sea un lugar mejor para hacer negocios y generar empleo.”
“…un ejército de cabilderos ha hecho que el código tributario favorezca a ciertas compañías e industrias.”
“…nos hemos puesto la meta de aumentar al doble nuestras exportaciones para el 2014, porque cuanto más exportemos, más empleos creamos en el país. […] Recientemente firmamos acuerdos con India y China que respaldarán más de 250,000 empleos aquí en Estados Unidos.”
“…dejé en claro que […] sólo suscribiría pactos que beneficiaran a los trabajadores estadounidenses y promovieran empleos en Estados Unidos. […] es lo que pretendo hacer al procurar acuerdos con Panamá y Colombia…”
Algunas de las cosas que narra Obama dan una idea de los dramáticos sufrimientos que en pleno siglo XXI tienen que soportar los más pobres en su propio país. Por ejemplo, nos cuenta:
“No estoy dispuesto a decirle a James Howard, paciente de Texas con cáncer al cerebro, que es posible que no se cubra su tratamiento.”
“Vivimos con un legado de gasto en déficit que se inició hace casi una década. Y tras la crisis financiera, algo de eso fue necesario para continuar el flujo de crédito, preservar empleos y poner dinero en el bolsillo de la gente.”
“…esta noche estoy proponiendo que a partir de este año congelemos el gasto nacional anual durante los próximos cinco años.”
“El secretario de Defensa también ha aceptado recortar decenas de miles de millones de dólares en gastos de los que él y sus generales consideran pueden prescindir.”
“Y si realmente nos importa nuestro déficit, simplemente no podemos darnos el lujo de una extensión permanente de recortes tributarios para el 2% más acaudalado de los estadounidenses. Antes de quitarles dinero a nuestras escuelas o becas a los estudiantes, debemos exigir que los millonarios renuncien a su recorte tributario.”
“Ya que ustedes merecen saber cuándo sus funcionarios públicos se reúnen con cabilderos, le pediré al Congreso que haga lo que la Casa Blanca ya ha hecho: sacar esa información en Internet.”
Pienso que la simple presencia de un ejército de cabilderos laborando y negociando con los congresistas, constituye un hecho bochornoso para cualquier país civilizado.
“…el ejemplo moral de Estados Unidos debe brillar siempre para todos aquellos que anhelan la libertad, y la justicia y dignidad”, nos dice el señor Obama, y acto seguido pasa a otro tema.
“Consideren Irak, de donde casi 100,000 de nuestros valientes hombres y mujeres han salido con la frente en alto.”
¡Misión cumplida!, recordé.
“Gracias a la aprobación por republicanos y demócratas del Nuevo Tratado START, ―continúa Obama― se emplazarán mucho menos armas y lanzadores nucleares.”
“Debido a un esfuerzo diplomático para insistir en que Irán cumpla con sus obligaciones, el gobierno de Irán ahora enfrenta sanciones más duras, sanciones más estrictas que nunca antes. Y en la Península de Corea, respaldamos a nuestro aliado Corea del Sur e insistimos en que Corea del Norte cumpla con su compromiso de abandonar las armas nucleares.”
El Presidente, como se puede observar, no menciona una sola palabra del asesinato selectivo de científicos iraníes realizado por los órganos de inteligencia de Estados Unidos y sus aliados, que él conoce perfectamente bien.
En cambio, nos amplía la información:
“Estas son apenas algunas de las formas en las que estamos forjando un mundo que favorece la paz y prosperidad. Con nuestros aliados en Europa, revitalizamos la OTAN y aumentamos nuestra cooperación en todo, desde antiterrorismo hasta defensa antimisiles.”
Por supuesto que nuestro ilustre amigo no dice una palabra sobre la urgente necesidad de impedir que el calentamiento global prosiga su incremento acelerado, ni de las lluvias catastróficas y las nevadas que acaban de golpear al mundo, ni de la crisis alimentaria que en estos momentos amenaza a 80 países del Tercer Mundo, ni por supuesto de las decenas de millones de toneladas de maíz y soya que las grandes empresas de Estados Unidos están consagrando a la producción de biocombustible, mientras la población mundial, que ya alcanza los 6 900 millones de habitantes, ascenderá a 7 000 millones dentro de 18 meses.
“En marzo ―continúa Obama― viajaré a Brasil, Chile y El Salvador para forjar nuevas alianzas en todo el continente americano.”
En Brasil, desde luego, podrá apreciar los estragos y los muertos y desaparecidos causados por las lluvias sin precedentes que acaban de tener lugar en Río de Janeiro y Sao Paulo. Será sin duda ocasión propicia para autocriticar el hecho de que Estados Unidos se negó a suscribir el acuerdo de Kyoto, e impulsó, ya bajo su propio gobierno, la política suicida de Copenhague.
En Chile, la política ahora se complica. Es de suponer que alguien debe rendir tributo a Salvador Allende, y los miles de chilenos asesinados por la tiranía de Pinochet, que Estados Unidos impuso a Chile. A ello se añade lo que más adelante explico. Otra situación embarazosa debe producirse en El Salvador, donde las armas suministradas por Estados Unidos y las fuerzas entrenadas y educadas en las escuelas militares de contrainsurgencia de Estados Unidos, torturaron y cometieron horribles crímenes contra los combatientes del FMLN, cuyo partido obtuvo el voto electoral de la mayoría en fecha reciente.
Apenas es posible creer lo que se lee a continuación, cuando el Presidente afirma:
“Alrededor del mundo, estamos apoyando a quienes asumen responsabilidad, ayudando a agricultores a cultivar más alimentos; apoyando a médicos para que cuiden a los enfermos…”. Muchas personas conocen lo que Estados Unidos hizo con nuestros médicos en Venezuela y otros países de América Latina, fraguando planes para promover deserciones y ofreciéndoles visas y dinero en Estados Unidos para que abandonaran su dura y abnegada tarea. Nadie ignora tampoco los acuerdos de libre comercio y los enormes subsidios a los productos agrícolas de Estados Unidos para arruinar a los productores de cereales y granos en América Latina. Con esas prácticas arruinaron la producción de maíz y otros cereales en México, haciéndolo dependiente de la agricultura norteamericana.
En naciones tan pobres como Haití, que casi se autoabastecía de arroz, las transnacionales arruinaron la producción a base de excedentes subsidiados e impidieron que el país se abasteciera de ese renglón y ofreciera creciente empleo a miles de trabajadores haitianos. Ahora resulta que, según el discurso de Obama, Estados Unidos es el campeón olímpico de la asistencia médica y de la honradez administrativa en el mundo. Estos temas son extensos y difíciles de recoger en una sola Reflexión.
Queremos recordar que los países industrializados, son los principales saqueadores de los médicos e investigadores científicos de los países del Tercer Mundo. El presupuesto militar de Estados Unidos supera el de todos los demás países juntos; sus exportaciones de armas duplican o triplican a las de los demás estados; sus arsenales nucleares desplegados suman más de 5 000 armas estratégicas; sus bases militares en el exterior superan las 500; sus portaaviones nucleares y flotas navales dominan todos los mares del planeta. ¿Acaso el sueño americano “puede ser modelo para el mundo”? ¿A quién pretende engañar el Presidente de Estados Unidos con ese discurso?
En las páginas finales de su delirante mensaje exclamó:
“Es por ese sueño que me paro ante ustedes esta noche. Es por ese sueño que un muchacho de la clase obrera de Scranton puede sentarse detrás de mí. Es por ese sueño que alguien que comenzó barriendo el piso del bar de su padre en Cincinnati puede ser presidente de la Cámara de Representantes en el más grandioso país del mundo.”
“Y ese sueño es el caso de un pequeño empresario llamado Brandon Fisher.”
“Brandon comenzó una empresa en Berlin, Pensilvania que se especializa en un nuevo tipo de tecnología de perforación. Y un día el verano pasado, vio la noticia de que al otro lado del mundo, 33 hombres estaban atrapados en una mina de Chile y nadie sabía cómo salvarlos.
“Pero Brandon pensó que su compañía podía ayudar. Y entonces, formuló un rescate que llegaría a conocerse como el Plan B. Sus empleados trabajaron día y noche para fabricar el equipo necesario de perforación. Y Brandon partió para Chile.
“Junto con otros, comenzó a perforar en el suelo un hoyo de 2,000 pies, trabajando tres o cuatro horas – tres o cuatro días a la vez sin dormir. Treinta y siete días más tarde, el Plan B tuvo éxito, y se rescató a los mineros. (Aplausos.) Pero debido a que no quería toda esa atención, Brandon no estuvo allí cuando los mineros salieron a la superficie. Ya había regresado a casa, a trabajar en su próximo proyecto.
“Y más adelante uno de sus empleados dijo sobre el rescate, ‘Probamos que Center Rock es una empresa pequeña pero hacemos grandes cosas’. (Aplausos.)”
Obama habló la noche del 25 para el 26. Hoy, 27 de enero, la agencia de noticias norteamericana AP comunicó a la prensa mundial lo siguiente:
“El jefe de los rescatistas que recuperaron con vida a los 33 mineros atrapados durante 69 días en el fondo de una mina en Chile corrigió al presidente Barack Obama sobre el rol de un estadounidense en el rescate.
“‘Creer que fueron ellos únicamente los partícipes del éxito creo que es demasiado. No me parece correcto’, dijo al matutino El Mercurio el ingeniero —chileno— Jorge Sougarret, quien dirigió las tareas de rescate de los mineros en octubre.”
“Obama señaló que —Brandon Fisher— ‘…vio una noticia que provenía del otro lado del mundo, 33 hombres estaban atrapados en una mina chilena y nadie sabía cómo podrían salvarlos’.
“…Fisher ‘eligió un proyecto de rescate, conocido como Plan B. Sus empleados trabajaron contra el reloj para fabricar el equipo necesario para el rescate. Treinta y siete días después el Plan B tuvo éxito y los mineros fueron rescatados’.
“Sougarret precisó que Fisher no diseñó el plan de rescate, uno de los tres que se usaron para sacar a la superficie a los mineros, sino que su empresa aportó los martillos usados por las perforadoras. Y que le pagaron 100.000 dólares por los martillos.
“‘Lo que ellos hicieron fue poner a disposición nuestra una técnica, como hubo otras más. No fue la exclusiva. Por eso se llamó Plan B. Y el Plan A y C siguieron funcionando. Por lo tanto no es una operación exclusiva lo que ellos hicieron. Sin duda que su equipo completo tuvo participación que permitió finalmente que llegáramos al éxito’, apuntó Sougarret.
“El jefe de los rescatistas, gerente de uno de los cinco grandes yacimientos estatales de cobre, dijo que el equipo técnico integrado por la estatal Codelco y dos grandes mineras privadas resolvió la ejecución del Plan B que culminó con éxito el 13 de octubre con el rescate a través de una sonda introducida por la perforación.”
Después de exaltar la proeza de la pequeña empresa Center Rock, independientemente de los méritos personales y la capacidad que pueda tener el joven Brandon Fisher, Obama, en su desmedida apología que lo llevó a no mencionar siquiera el esfuerzo de los rescatistas chilenos que llevaban semanas laborando arduamente para salvar los mineros atrapados, culminó su encendida perorata:
“La idea de Estados Unidos perdura. Nuestro destino sigue siendo lo que decidamos que sea. Y esta noche, más de dos siglos más tarde, es gracias a nuestra gente que nuestro futuro está lleno de esperanza, nuestra travesía continúa y el estado de nuestra nación es sólido.
“Gracias, que Dios los bendiga y que Dios bendiga a Estados Unidos de Norteamérica. (Aplausos.)”
Es difícil que Dios pueda bendecir tanta mentira.
Fidel Castro Ruz
Enero 27 de 2011
7 y 12 p.m.
El pueblo egipcio necesita ser protegido

Se ha sublevado porque ya no puede malvivir, sufrir, aguantar más privaciones de libertad. En lugar de escucharle, el gobierno egipcio y Mubarak desencadenan la represión y abren las prisiones para encerrar a los jóvenes y a los trabajadores.
Es necesario detener el derramamiento de sangre en las calles de El Cairo, de Alejandría y de otros lugares y cesar esta represión que se intensifica cada minuto que pasa. El ejército acaba de entrar en el centro de El Cairo para ayudar a la policía que golpea y dispara a los manifestantes. Un toque de queda acaba de ser anunciado apenas media hora antes de su entrada en vigor. Las redes de internet y los teléfonos móviles desactivados, aíslan a los egipcios del mundo. Hosni Mubarak arrastra a su país a una espiral de locura y violencia.
Las diplomacias europeas tienen los medios para presionar al gobierno egipcio para que detenga esta vergonzosa represión. Ellas serían culpables una vez más si no hiciesen lo necesario para garantizar la seguridad de los ciudadanos de Egipto, incluso contra sus gobernantes.
Doy mi total apoyo al pueblo egipcio, y guardo toda mi esperanza de verle esta tarde libre y seguro.
Patrick le Hyaric, director de l´Humanité
jueves, enero 27, 2011
Estados Unidos vive de la guerra… de los otros

“La versión norteamericana de la colonia es la base militar”. Chalmers Johnson.
Lo que se consume hay que pagarlo. Verdad trivial, sin dudas, pero incuestionable. Si queremos decirlo de otra manera, quizá en términos económicos dando por supuesta una estructura monetaria: “nada es gratis”. O, en términos más coloquiales: nada viene del aire.
Estados Unidos, que durante todo el siglo XX marcó el ritmo de la economía mundial constituyéndose en la potencia dominante con la mayor cuota de poder que sociedad alguna haya tenido en toda la historia, fue construyendo un modelo cultural inviable, monstruoso, francamente descabellado: el hiper consumo. La apología del consumo se entronizó en su cotidianeidad pasando a ser, por lejos, la nueva deidad a cuyo alrededor se construyó toda la vida. Consumismo hedonista, consumismo por el puro placer de consumir: figura rayana en lo psicótico que no tiene perspectiva, que se cierra sola, que se termina autofagocitando. La actual catástrofe medioambiental es su consecuencia directa.
Sólo para graficarlo con un ejemplo: mientras el consumo de agua necesario para una vida equilibrada es de 25 litros diarios por persona, término medio, contra el litro diario que consume un africano un ciudadano estadounidense utiliza… ¡100! Si se le preguntara a ese ciudadano común (digamos: Homero Simpson, prototipo del hombre medio del país) el por qué de ese desmedido consumo, no tendría respuesta. Levantando los hombros con desdén diría simplemente que porque “así es…”, y punto.
Así se edificó Estados Unidos: consumiendo, produciendo y consumiendo sin desmayo. Consumiendo más de lo necesario, creando continuamente nuevas necesidades. “Lo que hace grande a este país –pudo llegar a decir el gerente de la agencia publicitaria BBDO, estadounidense y una de las más grandes del mundo– es la creación de necesidades y deseos, la creación de la insatisfacción por lo viejo y fuera de moda”. Consumir sin límites…, pero llega un momento que eso topa con los límites: ¡hay que pagar lo que se consume! Valen entonces las palabras iniciales: “nada es gratis”. ¿Quién va a pagar ese hiper consumo desmedido de la sociedad estadounidense? Su población representa menos del 5% de la población mundial, pero consume alrededor del 25% de la producción de todo el planeta. Así como sucede con el ejemplo del agua dulce, así sucede con cualquier rubro. Eso es inviable, tanto en términos de sostenibilidad física (los recursos se agotan) como de posibilidades económicas: alguien tiene que pagar todo ese esfuerzo productivo. Y sucede que los estadounidenses no lo están pagando. ¿Quién lo va a pagar entonces?
Estados Unidos aún es la economía más fuerte del planeta y dos terceras partes de las reservas financieras mundiales están hechas todavía en dólares, contra un cuarto acuñadas en euros, lo cual significa que desde Washington todavía se impone el ritmo mundial. Pero esto está cambiando. El pasivo que mantiene el país es técnicamente cada vez más impagable; tanto la deuda familiar (cada persona adulta tiene un promedio de 5 tarjetas de crédito y una deuda de 7.000 dólares) como el déficit del Estado. Estados Unidos, como potencia, no está derrotada, en absoluto. Pero ha iniciado un ciclo de regresión, de no expansión como proyecto de unidad nacional, con indicadores macroeconómicos que muestran insostenibilidad en el largo plazo. Ante ese déficit fiscal impagable, ante ese nivel de consumo irreal (se gasta mucho más de lo que se produce), su actual grandeza depende de la guerra, que es siempre una salida –monstruosa– ante las crisis (viejo recurso de todos los imperios). Pero esto es un elemento definitorio: no hay economía sana que pueda estar eternamente en dependencia de la guerra. Eso, tarde o temprano, cae.
Y en Estados Unidos, ya empezó la caída.
La economía de los seres humanos se basa en la producción de bienes y servicios necesarios para la vida; muchos de estos son inventados, prefabricados (“creación de necesidades y deseos” nos decía el publicista). Buena parte de las guerras actuales que tienen que ver con Estados Unidos, esta nefasta industria de la muerte, aunque parezca patético, trágico, inhumano, aborrecible y toda la larga cohorte de etcéteras condenatorios que quiera agregarse, eso está entre las “necesidades creadas” de la actual economía estadounidense. ¿Por qué? Porque la gran potencia, expresión máxima del sistema capitalista, está agotada. Más aún: el sistema económico mismo da señales de ir estando agotado, por eso cada vez más apela a estos recursos bestiales para sobrevivir. La industria de la muerte (la fabricación de armas y de guerras, el manejo de la producción y distribución de drogas ilegales, la destrucción bélica de países para su posterior reconstrucción…), todo eso pasó a ser el sector más dinámico de la economía mundial; es, dicho de otra manera, una tabla de salvación. Estados Unidos y el capitalismo desarrollado necesitan guerras.
Si a principios del siglo XX el presidente de Estados Unidos Calvin Coolidge podía decir que el negocio de su país consistía en “hacer negocios”, hoy eso se ha trocado en “hacer negocios con la guerra”. Que los otros se peleen, y ahí estamos nosotros para venderles armas. ¡Viva la guerra! El negocio de la muerte cada vez más va entronizándose como el ámbito que más crece, que más ganancias da. Y junto a ello, todo lo que se relaciona con la muerte. A título de ejemplo: en estos últimos 35 años el negocio de las drogas ilegales dentro del territorio estadounidense (otro negocio de la muerte) creció de un promedio de 17 a 400 toneladas, es decir: un 2.353%, lo que da como resultado un 67% de crecimiento anual (índice que ningún otro rubro comercial siquiera sueña con alcanzar).
El negocio de la muerte rinde mucho, sin dudas (25.000 dólares por segundo). Y para eso, cada vez más en forma creciente, se han ido entretejiendo poderosas telarañas de relaciones entre los fabricantes de armas y los fabricantes de guerras. Es decir: la gran industria productora de tecnología militar se apoya en un entramado de políticos de derecha, pensadores e ideólogos conservadores que justifican las guerras (los think tanks) y medios de comunicación absolutamente tendenciosos que crean las condiciones para que las mismas sean posibles. Así, de esa manera, la tan ansiada “paz” que se proclamó terminada la Segunda Guerra Mundial en 1945 y para la que se creó la Organización de Naciones Unidas, parece muy pero muy lejos de alcanzarse. La guerra es negocio. Y… business are business.
Que haya guerras (más de 20 frentes de combate abiertos en la actualidad), que se compren (¡y usen!) armas por doquier (un muerto por minuto a escala planetaria como consecuencia de una detonación de algún arma de fuego), que se viva un clima de zozobra, de histeria colectiva por los nuevos fantasmas que nos atacan (¡el “sanguinario” terrorismo islámico!, ¡el narcotráfico!, el crimen organizado desbocado, etc.) –climas prefabricados, por supuesto–, todo eso es funcional a esa gran industria que, hoy por hoy, es pieza fundamental de la economía estadounidense. Dato patético: en Latinoamérica uno de los rubros comerciales que viene creciendo más aceleradamente en estos últimos 20 años es el negocio de las empresas de seguridad. Y eso –ahí está lo conmovedor–, lejos de asegurar la seguridad de la población, el clima de paz y concordia, no disipa el clima de violencia creciente que se va viviendo (muchos de esos países atraviesan epidemias de violencia con índices de criminalidad por arriba de los 20, 30 y 40 muertes anuales por 100.000 habitantes, cuando lo esperable sería no superar los 5 muertos). ¿Será que se necesitan estos climas hostiles? ¿Quién hará los business en ese caso?
Alrededor de dos terceras partes de todas las armas exportadas en el mundo provienen de la industria de Estados Unidos. Business are business. Y sus propias fuerzas armadas consumen hoy casi la mitad de todos los gastos militares del mundo; gastos, por supuesto, que, pagados en dólares, van a parar como ganancias a las cuentas de ese gran complejo militar-industrial que no dejó nunca de crecer, ni siquiera habiéndose terminado la Guerra Fría. Dicho sea de paso, esos gastos militares representan casi una cuarta parte del presupuesto federal total de la nación. ¿Quién paga todo eso?
Ese fabuloso complejo militar-industrial-mediático-ideológico sabe lo que hace. Dicho conglomerado fue la espina dorsal de la rehabilitación económica de los Estados Unidos luego de la depresión de los años 30 del siglo pasado, y también fue pieza clave de su larga prosperidad de postguerra. Hoy continúa siendo el motor de la economía, moviendo impresionante cantidad de recursos, creando puestos de trabajo y manteniendo activa la capacidad investigativa y creativa de la vanguardia científico-técnica del país.
Toda esta monumental maquinaria bélica decide la política y la cultura de Estados Unidos, tanto en lo doméstico como en su proyección internacional. Hoy por hoy su poderío se basa en las guerras, siempre de los otros, nunca en su propio territorio. En todo sentido la guerra es su eje: su economía doméstica está alimentada en un alto porcentaje por la industria de guerra y su hegemonía planetaria (apropiación de materias primas e imposición de reglas de juego económicas y políticas a escala global con el primado del dólar) también depende de ellas. Hoy día Washington necesita de las guerras, el país entero necesita de ellas para continuar viviendo. Sin las guerras, la potencia no sería potencia. Es más: sin las guerras no podría siquiera mantenerse. ¿Cómo haría, por ejemplo, para mantener ese hiperconsumo de agua dulce por ejemplo, si sus reservas están por agotarse y no se asegurase otras nuevas por medio de la fuerza? Ahí están los boys entonces, siempre listos para defender la “libertad” y la “democracia” en el mundo. Por cierto, y para graficarlo, una de las bases militares más grandes de que dispone en Latinoamérica se halla en la triple frontera argentino-brasileño-paraguaya, donde “casualmente” se ubica el Acuífero Guaraní, la segunda reserva subterránea de agua dulce más grande del mundo. Por supuesto, la justificación para la creación de ese destacamento militar es muy otra: ¡la presencia de fanáticos musulmanes y escuelas coránicas de Al Qaeda en la zona! (Bueno…, además de imponerse con la fuerza bruta, parece que también nos toman por estúpidos).
A propósito, valga decir que oficialmente Estados Unidos posee 737 bases en todo el orbe, con un valor total de 127.000 millones de dólares cubriendo casi 2.800 kilómetros cuadrados en alrededor de 130 países. Evidentemente las armas no son sólo para ir de cacería…
La estrategia en curso de los sectores más conservadores y ligados a este complejo militar-industrial-mediático con el que las grandes corporaciones dominan la política de la Casa Blanca –y por tanto el mundo– consiste en desplegar fuerzas ofensivas infinitamente superiores a todos sus contrincantes (de hecho, en la actualidad, las fuerzas armadas estadounidenses tienen un poder de fuego similar a la suma de todo el resto del mundo) y promover guerras preventivas como parte definitoria de la iniciativa. A través de ellas (con la excusa que sea, por supuesto) Washington se asegura: 1) recursos vitales (energéticos, agua dulce, minerales estratégicos, biodiversidad para la industria transgénica), 2) posicionamiento militar cada vez más amplio en todo el orbe con lo que seguir controlando, 3) movimiento en su economía interna con una formidable industria bélica que no se detiene, y 4) otros negocios (venta de armas a terceros, y destrucción de países para reconstruirlos por medio de leoninos contratos). Complementando este sensacional business encontramos la promoción de un consumo irracional de armas por cantidades inconmensurables de gobiernos que son forzados a armarse hasta los dientes en consonancia con ese clima bélico que lo inunda todo. ¿Necesitan acaso las naciones pobres del Sur renovar sus flotas de tanques de guerra cada tanto? ¿Se termina el problema del narcotráfico con toda la tecnología militar que compran continuamente los países productores de sustancias básicas? ¿Por alguna remota casualidad despunta la paz por algún lado pese a esta parafernalia monumental de armas que no cesa de crecer? ¿A quién ayuda verdaderamente todo esto?
El negocio de la guerra, en definitiva, mantiene con vida la economía nacional estadounidense. Y en ese proyecto queda ya más que claro que no se trata de qué administración está de turno, si demócratas o republicanos (otras opciones no hay). Aparentemente los republicanos son más funcionales a los proyectos de ultra derecha militarista, pero la experiencia de estos años muestra que el ¡Premio Nobel de la Paz! Barack Obama, demócrata, y todo su gobierno, no pueden despegarse de una línea ya trazada: la economía de guerra ha llegado para quedarse en este capitalismo en decadencia que representa Estados Unidos manejado por los halcones fundamentalistas.
El nuevo presidente, más allá de las honestas expectativas de cambio que pudo generar en su momento, terminó ampliando las guerras de Afganistán y Pakistán, al par que enviaba al Congreso un presupuesto con gastos militares siempre en expansión, mayor que el de su antecesor, un guerrerista declarado. Pero ese recurso de salvamento tiene sus bemoles. Las economías de guerra, si bien pueden ser un tubo de oxígeno que refresca por un tiempo, no permiten construir una sociedad sana, por la sencilla razón que toda esa maquinaria de muerte se ha tornado impagable. Y, como decíamos al principio, alguien debe responsabilizarse de los gastos. El matón del barrio puede vivir asustando a todos, pero si está insolvente, ¿cómo hace para sobrevivir? El chantaje, las presiones, la actitud mafiosa todo eso tiene límites. El crédito alguna vez se agota.
Como acertadamente lo dijo el brasileño Luiz Alberto Moniz Bandeira, “el incomparable poderío militar de los Estados Unidos tiene límites económicos. Irresponsabilidad fiscal, descontrol de los gastos públicos, altos déficit presupuestales, continuo déficit en la balanza comercial, elevado endeudamiento externo, corrupción inherente al conjuro entre industria bélica y el Pentágono, representado por el complejo industrial-militar, recesión –factores similares a los que produjeron la crisis de Grecia– representan la mayor amenaza y pueden derrotar a la superpotencia”.
En definitiva: la industria de la muerte no puede conducir sino a la muerte. Muerte para la potencia americana como gran centro de poder por su endeudamiento sin salida, muerte para la humanidad toda si se pone en marcha el aparataje bélico instalado: si se disparase el potencial atómico hoy día disponible en el mundo, la onda expansiva llegaría hasta Plutón. Más allá de la ¿proeza? tecnológica que esto último pudiera representar, ¿de qué nos sirve a los mortales de a pie?
Los muertos y mutilados los sigue poniendo el pobrerío de todo el mundo, del Sur fundamentalmente, mientras los dólares quedan en las grandes firmas con sus cuentas en el Norte o en paraísos fiscales. ¿No es hora de ir cambiando eso de una buena vez?
Marcelo Colussi
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