La huelga general se está desarrollando en Bolivia. Entre este lunes y martes, se espera la entrada a La Paz de la manifestación campesina/indígena que venía marchando desde Caracollo (a 200 kilómetros de la Capital). Y se espera la confluencia de diversos movimientos de lucha (estudiantes universitarios, mineros, etc.) y fuertes choques represivos por parte del gobierno que no quiere que ocupen la Plaza Murillo, en cuyas adyacencias se encuentra la Casa de Gobierno.
El gobierno intentó desalojar el sábado los piquetes y cortes de ruta que tienen bloqueada a La Paz desde hace más de una quincena y que están produciendo un creciente desabastecimiento de la ciudad. Hubo represión (57 detenidos denuncia la Defensoría del Pueblo). En algún caso, se logró despejar momentáneamente un bloqueo, pero luego las fuerzas represivas tuvieron que retirarse ante la persistencia (y crecimiento) de la movilización. El sitio a La Paz se profundiza.
El garrote y la zanahoria
Las amenazas represivas también crecen. El jefe de Policía, Mirko Sokol, ha amenazado con pasar de los gases a los tiros. Y diversas organizaciones empresarias han pedido que se declare el “Estado de Excepción” (estado de sitio) y se haga intervenir abiertamente a las fuerzas militares (que ya acompañan a la policía como apoyo en los operativos represivos).
Los campesinos de la zona cocalera han ocupado el aeropuerto de Chimoré, en el Trópico de Cochabamba, para impedir el desembarco de tropas que se proponen detener al expresidente y dirigente del disuelto Movimiento al Socialismo (MAS), Evo Morales. Versiones serias afirman que la misma DEA yanqui estaría detrás de este operativo y hasta que tendría directivas directas de poner preso o asesinar a Evo.
Al mismo tiempo el gobierno de Rodrigo Paz está negociando con diversos dirigentes y movimientos que vienen participando de la huelga y las movilizaciones, para dividir y debilitar la huelga general. Ha prometido a los transportistas compensarlos por los daños producidos en los motores de sus vehículos por la nafta adulterada; a los campesinos de Pando les derogó la ley 1.720 que arrasaba con la pequeña propiedad agraria (pero prepara otra ley parecida), etc. El Ministerio de Trabajo llegó a un “acuerdo” con la Confederación de Maestros por el cual otorgaba un bono anual de 2.400 pesos bolivianos y promesas de “participación” de sus dirigentes en la preparación de una nueva ley educativa a cambio de levantar las movilizaciones y paros que vienen desarrollando. El sindicato del Magisterio Urbano no avaló este acuerdo y una importante asamblea del Magisterio Rural lo rechazó enfáticamente. Se trataba de un “aumento” de cerca de 500 mil pesos argentinos y anual, algo despreciable (menos del 2%) frente al aumento del 20% que venía reclamando el magisterio.
¿Ayuda humanitaria y por la democracia de los Milei/trumpistas?
El vocero presidencial de Bolivia, José Luis Gálvez, declaró que "el financiamiento del narcotráfico está detrás de los dirigentes" que participan de la huelga. Incita a la aplicación del reciente pacto firmado (“Escudo de América") por los Estados Unidos con los gobiernos derechistas del continente que habilita la intervención política y militar imperialista para enfrentar al “narcoterrorismo”, que ya fue aplicado previamente en el bombardeo e invasión de Venezuela para secuestrar al presidente Maduro por parte de fuerzas militares yanquis.
El gobierno de Milei ha enviado dos aviones Hércules con “ayuda humanitaria” para romper el bloqueo que viene realizando el pueblo movilizado con la huelga general sobre La Paz. Milei ha encabezado una declaración “humanitaria” y “democrática”, firmada por ocho países (Argentina, Chile, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Panamá, Paraguay y Perú), en apoyo al gobierno hambreador y represor de Rodrigo Paz. Se prepara la intervención político/militar de la derecha trumpista contra el pueblo movilizado, en nombre del derecho del gobierno de hambrear a las masas trabajadores.
Cansados con las maniobras del gobierno –que ya en diciembre logró levantar una huelga general con falsas promesas de derogar los aumentos a los combustibles, para luego aplicarlos- la gran mayoría de las organizaciones no solo reclama por sus reivindicaciones, sino por la renuncia directa de Rodrigo Paz. Este teme que la toma de la Plaza Murillo, hoy o mañana, se transforme en la base de su derrocamiento.
Importante es que los movimientos de lucha no solo profundicen su organización y movilización, sino que se vayan coordinando y unificando local y nacionalmente, para impedir la división y el desgranamiento de esta gran huelga general. Impedir que la huelga vuelva a ser levantada por direcciones burocráticas como lo fue la anterior a fines del año pasado, aceptando falsas promesas del gobierno. Las combativas asambleas de los trabajadores del magisterio evidencian el método a seguir. Es necesario avanzar hacia la realización de asambleas en las empresas y barrios, la coordinación y convocatoria a asambleas populares regionales y una gran asamblea nacional popular con delegados elegidos en los movimientos de lucha. Así se sentarán las bases para luchar no solo por las reivindicaciones y por la caída del gobierno derechista hambreador, sino también por la perspectiva de un gobierno de los trabajadores.
En Argentina (y en América Latina) esta lucha está dando aliento para enfrentar a los Milei por el camino de la huelga general. Fuera Milei, Kast y Trump. Viva la lucha obrera y campesina de Bolivia y de los pueblos explotados del continente.
Rafael Santos













