martes, marzo 29, 2011

Revelan identidad agente cubano infiltrado en proyectos “humanitarios” de EEUU en Cuba


El agente Gerardo de la Seguridad del Estado.

Las Razones de Cuba, la serie televisiva que se transmite en Cuba cada lunes, ha revelado hoy la identidad del agente Gerardo de la Seguridad Cubana, el Dr. Manuel Collera, quien estuvo infiltrado durante años y logró documentar prueba irrefutables de la manipulación política que hace el gobierno de los Estados Unidos de la supuesta “ayuda humanitaria”.
El Dr. Manuel Collera, cardiólogo infantil, comenta en el programa “Ayudas peligrosas”, que era sistemáticamente contactado por representantes del gobierno norteamericano, quienes le manifestaron abiertamente su interés de revertir el sistema político de la Isla.
El médico, quien fue vicepresiente de la Logia Masónica de Cuba, tenía orientaciones de funcionarios de los EEUU para organizar una red de personas que pudieran recibir medicamentos y otras donaciones, que permitieran ejercer influencias políticas con el objetivo de subvertir internamente la Revolución.
Todo comenzó a finales del año 2000, cuando José Manuel Collera Vento se le acercaron personas procedentes de Estados Unidos que le fueron presentadas por el ciudadano Gustavo Pardo Valdés, vinculado a la Sección de Intereses de Washington en La Habana. Querían “ayudar” al pueblo cubano. Los funcionarios de EEUU estaban siempre presentes en los encuentros con emisarios de las ONGs que enviarían el soporte humanitario.
Hacia el año 2002 ya los nexos de Collera con la canadiense Fundación Donner, utilizada por el enemigo para enmascarar el financiamiento de proyectos subversivos contra la Isla, y la Fundación Panamericana para el Desarrollo (FUPAD), un engendro de la OEA cuyos mayores ingresos proceden de la USAID (sigla en inglés de la Agencia para el Desarrollo Internacional de EE.UU.), eran fluidos.
De alguna manera asistió en reiteradas ocasiones a la SINA junto a directivos de esas ONGs en tiempos de Vicky Huddleston, James Cason y Michael Parmly como jefes de la oficina.
Sus contactos en EEUU fueron Curtin Winsor, un ex embajador de Estados Unidos en Costa Rica que estaba al frente de la Donner; Akram Elías, ex Gran Maestro de la Gran Logia de Washington; Marc Wachtenheim, colaborador de la CIA vinculado a uno de sus oficiales, Rene Greenwald.
Hasta el 2010, Wachtenheim fue el director del Programa Iniciativa para el desarrollo de Cuba de la FUPAD, también receptora del dinero de la Fondo Nacional para la Democracia (NED).



La ONU en su peor crisis de identidad desde la guerra de Corea


La resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que permite la intervención de una fuerza militar internacional para resolver el conflicto interno en Libia es el centro del problema. Tiene reminiscencias de Corea 62 años atrás, cuando no hubo debate y se lanzó una guerra que además de varios millones de muertos, dejó al mundo más dividido.
Es probable que se convierta en la peor resolución en la historia de la ONU, desde aquella que autoriza una guerra contra China y Corea del Norte en 1950. Esto por las implicancias del precedente que se establece, independiente de la diferencia en la coyuntura histórica mundial.
El Secretario General de la ONU de la época, Trygve Lie, el 27 de junio de 1950, “Urge a los miembros de la ONU formar una alianza militar para recuperar Seúl en poder de las fuerzas invasoras del ejército de Corea del Norte”. Esta había hecho la incursión como medida preventiva de un ataque inminente de la otra Corea. El objetivo último occidental era naturalmente China. En febrero del mismo año, China y la URSS firmaban un pacto de asistencia mutua en contra de cualquier agresión de Estados Unidos y Japón convertido en aliado.
La implicancia final de aquella desastrosa resolución, fue la creación de dos estados militares y la pérdida de influencia de la Alianza Transatlántica en casi toda Asia, excepto Japón.
El panorama hoy en el mundo árabe e islámico del medio oriente y el norte de África es en apariencia muy diferente, sin la URSS y con otra China. La zona y los tiempos son marcadamente diferentes. Sin embargo un actor de aquella conflagración autorizada por la ONU es el mismo: la Alianza Transatlántica que fracasó en la guerra de Corea (1950-1952). Ahora se encuentra en una jugada riesgosa, estimulando revueltas para derrocar gobiernos, y aspirando a conquistar para su zona de influencia al medio oriente y el norte de África, y por qué no, también a los países del Asia Central, ubicados en los bordes de Rusia y China.
La resolución abrió la compuerta para apoyar a fuerzas rebeldes para el derrocamiento de un gobierno, sentando un precedente insólito que podría revertir en futuras demandas y más aún, podría alimentar futuras desestabilizaciones en cualquier estado.
Claramente nos encontramos frente al producto de la demagogia de una generación de líderes dominantes bañados por el neoconservadurismo predominante, en caracteres como Sarkozy, Cameron, y hasta cierto punto Merkel, Medvedev y Hu Jintao. Ese rasgo neoconservador consiste en no debatir y actuar. Se hizo patente en la invasión a Irak y que ha generado discrepancia al interior de la Alianza.
Se refleja en el discurso de Barack Obama de ayer sobre Libia. Mientras más explicaba el por qué de la intervención internacional y del tipo de acción de las fuerzas de Estados Unidos, más se le complicaba la narración. Como que reconociera la doble cara de la intervención. Por una parte los altos costos de una dudosa acción humanitaria mezclada con inmensa belicosidad. Por otra, la gran duda del impacto de una guerra desigual entre una gran fuerza multinacional y un caudillo acorralado. Esta vez no son las montañas remotas y recónditas de Afganistán, ni las planicies sinuosas y desérticas de Irak. Es Libia frente al mediterráneo a pocas horas del corazón del mundo occidental.
Este discurso sobre Libia estaba dirigido más a la audiencia interna de Estados Unidos y de los aliados que bombardean a un pequeño ejército, que al mundo árabe. Las explicaciones de Obama contrastan con el arrojo hasta irresponsable de Cameron y Sarkozy, demostrando que no ha habido debate oportuno y serio y que las decisiones clave estaban tomadas, así sucedió con Irak 2003.
China y Rusia, dos países con poder de veto en el Consejo al abstenerse aprueban el plan de derrocar el gobierno en Libia y los actuales reclamos tanto de ellos como de India y Brasil son tibios y llegan tarde. El debate debió ocurrir hasta agotar las posibilidades de negociación y evitar la situación actual de una zona de exclusión aérea como pantalla para hacer entrar fuerzas de infantería en apoyo a los rebeldes y así dar el golpe definitivo al gobierno.
El pecado original es de la ONU. Con todo, al final del análisis, la comunidad internacional en su sentido amplio ha permanecido inerte frente a una situación muy grave porque la ONU con la OTAN han inaugurado en Libia la doctrina del derrocamiento de gobiernos en la carta de Naciones Unidas.
Es más grave que lo de Irak 2003. Todo lo que suceda a partir de esta resolución, y que están significando una multiplicación de las víctimas en la población civil es responsabilidad de la ONU. Sucedió en la guerra de Corea, donde también hubo serias discrepancias en la alianza occidental y al final perdió la mayor parte del Asia como zona de influencia.
La Alianza Occidental con su proyecto de democratizar a la occidental esta región que posee una cultura significativamente diferente, tiene la guerra por la supremacía global ganada y domina políticamente la zona. Lo que sí no puede controlar es la identidad cultural diferente de esos pueblos. Es aquí donde la ambición occidental se lanza a un precipicio porque los principios de identidad cultural en cada una de las localidades que se pretende influir son irrenunciables.

Juan Francisco Coloane

La Guerra Fascista de la OTAN


No había que ser adivino para saber lo que preví con rigurosa precisión en tres Reflexiones que publiqué en el sitio Web CubaDebate, entre el 21 de febrero y el 3 de marzo: “El plan de la OTAN es ocupar Libia”, “Danza macabra de cinismo”, y “La Guerra inevitable de la OTAN”.
Ni siquiera los líderes fascistas de Alemania e Italia fueron tan sumamente descarados a raíz de la Guerra Civil Española desatada en 1936, un episodio que muchos tal vez hayan recordado en estos días.
Han transcurrido desde entonces casi exactamente 75 años; pero nada que pueda parecerse a los cambios que han tenido lugar en 75 siglos, o si lo desean, en 75 milenios de la vida humana en nuestro planeta.
A veces parece que, quienes serenamente opinamos sobre estos temas, somos exagerados. Me atrevería a decir que más bien somos ingenuos cuando suponemos que todos debiéramos estar conscientes del engaño o la colosal ignorancia a que ha sido arrastrada la humanidad.
Existía en 1936 un intenso enfrentamiento entre dos sistemas y dos ideologías aproximadamente equiparadas en su poder militar.
Las armas entonces parecían de juguete comparadas con las actuales. La humanidad tenía garantizada la supervivencia, a pesar del poder destructivo y localmente mortífero de las mismas. Ciudades enteras, e incluso naciones, podían ser virtualmente arrasadas. Pero jamás los seres humanos, en su totalidad, podían ser varias veces exterminados por el estúpido y suicida poder desarrollado por las ciencias y las tecnologías actuales.
Partiendo de estas realidades, son bochornosas las noticias que se transmiten continuamente sobre el empleo de potentes cohetes dirigidos por láser, de total precisión; cazabombarderos que duplican la velocidad del sonido; potentes explosivos que hacen estallar metales endurecidos con uranio, cuyo efecto sobre los pobladores y sus descendientes perdura por tiempo indefinido.
Cuba expuso en la reunión de Ginebra su posición respecto al problema interno de Libia. Defendió sin vacilar la idea de una solución política al conflicto en ese país, y se opuso categóricamente a cualquier intervención militar extranjera.
En un mundo donde la alianza de Estados Unidos y las potencias capitalistas desarrolladas de Europa, se adueña cada vez más de los recursos y el fruto del trabajo de los pueblos, cualquier ciudadano honesto, sea cual fuere su posición ante el gobierno, se opondría a la intervención militar extranjera en su Patria.
Lo más absurdo de la situación actual es que antes de iniciarse la brutal guerra en el Norte de África, en otra región del mundo a casi 10 000 kilómetros de distancia, se había producido un accidente nuclear en uno de los puntos más densamente poblados del planeta tras un tsunami provocado por un terremoto de magnitud 9 que a un país laborioso como Japón ha costado ya casi 30 mil víctimas fatales. Tal accidente no habría podido producirse 75 años antes.
En Haití, un país pobre y subdesarrollado, un terremoto de apenas 7 grados en la escala de Richter ocasionó más de 300 mil muertos, incontables heridos y cientos de miles de lesionados.
Sin embargo, lo terriblemente trágico en Japón fue el accidente en la planta electronuclear de Fukushima, cuyas consecuencias están todavía por determinarse.
Citaré solo algunos titulares de las agencias noticiosas:
“ANSA.- La central nuclear de Fukushima 1 está difundiendo “radiaciones extremadamente fuertes, potencialmente letales”, dijo Gregory Jaczko, jefe de la Nuclear Regulatory Commission (NRC), el ente nuclear estadounidense.”
“EFE.- La amenaza nuclear por la crítica situación de una central en Japón tras el sismo, ha disparado las revisiones de la seguridad de las plantas atómicas en el mundo y ha llevado a algunos países a paralizar sus planes.”
“Reuters.- El devastador terremoto de Japón y la profundización de la crisis nuclear podría generar pérdidas de hasta 200.000 millones de dólares en su economía, pero el impacto global es difícil de evaluar por el momento.”
“EFE.- El deterioro de un reactor tras otro en la central de Fukushima siguió alimentando hoy el temor a un desastre nuclear en Japón, sin que los desesperados intentos para controlar una fuga radiactiva abrieran un resquicio a la esperanza.”
“AFP.- Emperador Akihito expresa preocupación por el carácter imprevisible de la crisis nuclear que golpea a Japón tras el sismo y el tsunami que mataron a miles de personas y dejaron a 500.000 sin hogar. Reportan nuevo terremoto en la región de Tokio.”
Hay despachos que hablan de temas más preocupantes todavía. Algunos mencionan la presencia de yodo radiactivo tóxico en el agua de Tokio, que duplica la cantidad tolerable que pueden consumir los niños más pequeños en la capital japonesa. Uno de los despachos habla que las reservas de agua embotellada se están agotando en Tokio, ciudad ubicada en una prefectura a más de 200 kilómetros de Fukushima.
Este conjunto de circunstancias determinan una situación dramática para nuestro mundo.
Puedo expresar mis puntos de vista sobre la guerra en Libia con entera libertad.
No comparto con el líder de ese país concepciones políticas o de carácter religioso. Soy marxista-leninista y martiano, como ya he expresado.
Veo a Libia como un miembro del Movimiento de Países No Alineados y un Estado soberano de los casi 200 de la Organización de Naciones Unidas.
Jamás un país grande o pequeño, en este caso de apenas 5 millones de habitantes, fue víctima de un ataque tan brutal por la fuerza aérea de una organización belicista que cuenta con miles de cazabombarderos, más de 100 submarinos, portaaviones nucleares, y suficiente arsenal para destruir numerosas veces el planeta. Tal situación jamás la conoció nuestra especie y no existía nada parecido hace 75 años cuando los bombarderos nazis atacaron objetivos en España.
Ahora, sin embargo, la desprestigiada y criminal OTAN escribirá una “bella” historieta sobre su “humanitario” bombardeo.
Si Gaddafi hace honor a las tradiciones de su pueblo y decide combatir, como ha prometido, hasta el último aliento junto a los libios que están enfrentando los peores bombardeos que jamás sufrió un país, hundirá en el fango de la ignominia a la OTAN y sus criminales proyectos.
Los pueblos respetan y creen en los hombres que saben cumplir el deber.
Hace más de 50 años, cuando Estados Unidos asesinó a más de cien cubanos con la explosión del mercante “La Coubre”, nuestro pueblo proclamó “Patria o Muerte”. Ha cumplido, y ha estado siempre dispuesto a cumplir su palabra.
“Quien intente apoderarse de Cuba -exclamó el más glorioso combatiente de nuestra historia- solo recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre”.
Ruego se me excuse la franqueza con que abordo el tema.

Fidel Castro Ruz
Marzo 28 de 2011
8 y 14 p.m.

lunes, marzo 28, 2011

La revolución libia y la injerencia imperialista


Este artículo de Fred Weston fue escrito el 18 de marzo, poco después de anunciarse la resolución de la ONU que daba luz verde para imponer una zona de exclusión aérea al gobierno de Gadafi en Líbia, y antes de iniciarse la intervención militar imperialista. No obstante, mantiene su validez porque desnuda los intereses imperialistas que están detrás de esta intervención, el carácter de la dirección del movimiento revolucionario en Libia, y las tareas que tienen por delante los trabajadores y la juventud revolucionaria del país norterafricano.

Ayer [17 de marzo], el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas votó por 10 votos a favor contra 5 abstenciones imponer una zona de exclusión aérea sobre Libia. La resolución de la ONU autoriza a los Estados miembros a "tomar todas las medidas necesarias ... para proteger a los civiles y las zonas habitadas por civiles bajo la amenaza de ataque en la Jamahiriya [República Popular] Árabe Libia, incluyendo Bengasi, excluyendo al mismo tiempo una fuerza de ocupación extranjera de cualquier tipo en cualquier parte del territorio libio".
Gaddafi respondió - a través de su ministro de Relaciones Exteriores – para anunciar su intención de llamar a un cese del fuego. Esta es claramente una intención de detener los ataques aéreos que estaban siendo preparados por la OTAN y otras fuerzas. Se da cuenta de lo que se arriesga si hace caso omiso de la ONU y continúa simplemente bombardeando las ciudades tomadas por los rebeldes. Con un alto el fuego en el lugar - si Gadafi mantiene su palabra y no como una manera de ganar tiempo para tomar ciudades como Misurata - el país queda de facto dividido en dos.
Este repentino cambio de actitud de Gadafi también puede ser dictado por el hecho de que se ha dado cuenta de que tomar Bengasi sería una tarea mucho más formidable que lo que ha logrado hasta ahora. Bengasi es una ciudad importante bajo el control del pueblo revolucionario, que opuso una fuerte resistencia contra cualquier fuerza enviada por Gadafi. Así, un compromiso que le deja el control de una parte del país puede parecer la mejor opción.
Con la revolución en un punto muerto, el Consejo Provisional permanece en pie en Bengasi, pero Gadafi se aferra a la ciudad más grande, Trípoli y otras ciudades clave, incluyendo los campos petroleros y refinerías importantes.
Un alto el fuego significa que ninguno de los dos ataca al otro. También significa dejar en suspenso la revolución libia, que es lo que el régimen de Gaddafi quiere, pero es también lo que quieren los imperialistas. Los que salen perdiendo en todo esto son los trabajadores libios y los jóvenes, los que en realidad comenzaron la revolución. En Trípoli, Gadafi mantendrá su control sobre la situación y en el Oriente y otras zonas bajo control rebelde, la juventud revolucionaria será apartada a un lado.
No olvidemos que hasta hace poco Occidente estaba haciendo muy buenos negocios con Gadafi. Las compañías petroleras occidentales han estado operando en el país durante algún tiempo. Gadafi puso en vigor leyes que favorecían el desarrollo de la empresa privada y el mercado. El FMI recientemente [15 de febrero de 2011] aplaudió al régimen de Gadafi, señalando que, "un ambicioso programa para privatizar los bancos y desarrollar el sector financiero naciente está en marcha. Los bancos han sido parcialmente privatizados, las tasas de interés han quedado desreguladas, y se alentó la competencia. Los esfuerzos en curso para reestructurar y modernizar el CBL [Banco Central de Libia] están siendo llevados a cabo con la asistencia del Fondo”. El hijo de Gaddafi, Saif, de hecho, era un promotor clave de la "liberalización".
Las personas que se sientan en el Consejo Provisional, encabezados por el ex ministro de Justicia de Gadafi, no tienen ninguna diferencia con la camarilla de Gadafi sobre esta cuestión. Así que a ambos lados de la división, los imperialistas podrán seguir haciendo un buen negocio. Lo que los imperialistas han estado buscando es una manera de cortar la oleada revolucionaria en el mundo árabe. En Libia se han encontrado, al menos por ahora, con una forma de lograrlo parcialmente. La idea de que los tiranos pueden ser fácilmente derribados por movimientos de masas se ha puesto en tela de juicio con la supervivencia de Gadafi. La idea de que la ayuda externa de la "democracias" occidentales tiene la obligación de "defender los derechos democráticos del pueblo" ha sido añadida a la ecuación.
Todo esto tiene por objeto eliminar de las mentes de millones de personas oprimidas, de los trabajadores comunes, de los jóvenes desempleados, de los pobres, que tienen el poder para levantarse y tomar su destino en sus propias manos. Egipto y Túnez, sin embargo, todavía están allí como ejemplos de revoluciones que han eliminado déspotas del poder. La idea de que la revolución es posible todavía atrapa la mente de millones de personas en el mundo árabe. Y todas las maniobras que los imperialistas puedan intentar, no van a conseguir que esta idea desaparezca tan fácilmente. En Yemen, Jordania, Omán y muchos otros países la revolución está en el orden del día.

El papel de las Naciones Unidas

Al hablar en la reunión del Consejo de Seguridad, Susan Rice, la representante de EE.UU., afirmó que con la aprobación de esta resolución se estaban defendiendo los derechos democráticos del pueblo libio. Tales palabras, en boca de los representantes del imperialismo de EE.UU., hieden a hipocresía. No hay que dejarse engañar por toda esta retórica. Las potencias imperialistas se esconden detrás de palabras cuando tratan de defender sus intereses fundamentales.
No olvidemos que sólo el mes pasado, la misma Susan Rice vetó una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que condenaba los asentamientos de Israel en territorio palestino. Así, mientras que al pueblo libio se le debe garantizar "los derechos democráticos", los palestinos pueden seguir esperando, por los suyos. En los últimos dos años, los EE.UU. han vetado más de 30 resoluciones en las que se pedía la defensa de los derechos de los palestinos. Por otra parte, en el pasado, cuando los EE.UU. solicitaron un mandato de las Naciones Unidas para justificar su invasión de Irak, a pesar de no obtener tal mandato, siguió adelante e invadió el país de todos modos.
Por desgracia, muchos en la izquierda tienen grandes ilusiones en lo que las Naciones Unidas pueden lograr. Existe la idea que, de alguna manera, la ONU es una organización que está por encima de la sociedad, es decir, está por encima de las clases y los intereses nacionales, como una especie de árbitro "democrático" o "humanitario". No es nada de eso.
El Consejo de Seguridad de la ONU, está formado por cinco grandes potencias: los EE.UU., China, Rusia, Francia y Gran Bretaña, que tienen el derecho de veto. Si uno solo de estos países siente que sus intereses nacionales están en situación de riesgo puede detener cualquier resolución que se presente. Lo que esto significa es que la ONU puede tomar una decisión, cuando el "interés nacional", es decir cuando los intereses nacionales de las clases dominantes respectivas de todas estas potencias converjan de alguna manera.
Aquí vimos el espectáculo de los representantes directos de Sarkozy, Cameron y Obama acordando para intervenir en Libia, los mismos que en casa están recortando las pensiones, atacando el derecho a la educación pública gratuita, recortando el bienestar en general, y al mismo tiempo defienden los intereses de sus propios capitalistas. Estas mismas personas no tienen ningún reparo en enviar a la policía contra los trabajadores y jóvenes que protestan en sus propios países, mientras que al mismo tiempo denuncian desvergonzadamente la falta de derechos democráticos en otros países.
Los marxistas rechazamos todo esto. Los intereses de la clase capitalista son los mismos en casa y en el extranjero. Su política interior se basa en la defensa de las ganancias y privilegios de la clase dominante. Su política exterior está determinada por los mismos criterios exactos. Por eso es muy lamentable que muchos en la izquierda - ya se llamen socialdemócratas, socialistas, laboristas, izquierdistas, comunistas, etc - hayan aceptado toda la retórica de la clase dominante.

Bahrein y Libia... dos pesos y dos medidas

No hay más que mirar la situación en Bahrein para ver la hipocresía absoluta de lo que está pasando. En Bahrein, hemos visto un movimiento de masas de proporciones inmensas. El Gobierno ha respondido brutalmente, disparando a los manifestantes pacíficos sin armas. Otros Estados del Golfo, como Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Kuwait han enviado tropas y fuerzas de policía para ayudar al Gobierno a sofocar la revuelta. ¿Dónde está la convocatoria de una fuerza de la ONU para defender al pueblo de Bahrein? Hasta el momento, lo que tenemos es que, Ban Ki-moon, el secretario general de la ONU, expresó su "profunda preocupación" acerca de lo que está sucediendo en Bahrein.
El argumento de que el Gobierno de Bahrein (que está utilizando la represión violenta contra su propio pueblo) ha pedido la "ayuda" de los países vecinos y que con ello legitima la intervención extranjera es grotescamente ridículo. Estos hipócritas olvidan el hecho de que la revuelta de masas en Bahrein ha privado al Gobierno local de cualquier autoridad alguna para reclamar que representa la voluntad de la mayoría.
¿Por qué tenemos dos pesos y dos medidas en esta lista? Porque en cada situación los intereses de los imperialistas son diferentes. Si la revolución en Bahrein consiguiera derrocar al régimen, a continuación el siguiente en la línea sería Arabia Saudita, seguido por los demás Estados más pequeños del Golfo. Arabia Saudita tiene las mayores reservas de petróleo del mundo. Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos también tienen reservas importantes. El régimen saudita en sí no es exactamente un ejemplo de democracia. Se trata de un régimen brutal, y siempre lo ha sido.
El régimen saudí ha sido objeto de alguna - muy suave - presión para introducir "reformas". ¿El resultado? El rey está a punto de anunciar una... "remodelación del Gobierno", una "campaña contra la corrupción" y las promesas de aumentar las subvenciones a los productos alimenticios básicos. Pero ¿Dónde están las reformas democráticas, el derecho a formar partidos, el derecho a organizar sindicatos libres y de huelga? Podemos estar seguros de que éstos no estarán en el discurso del rey de hoy.
Arabia Saudita es un jugador muy importante en lo que está ocurriendo en el Oriente Medio. Se trata de un aliado clave del imperialismo de EE.UU., pero en los últimos tiempos hemos visto diferencias sobre cómo lidiar con las revoluciones que se han ido extendiendo por toda la región.
Por ejemplo, cuando comenzaron las revoluciones de Túnez y Egipto, los sauditas y otros regímenes árabes reaccionarios estaban poniendo toda la presión, sobre todo en Mubarak, para que resistiera a toda costa. Entendieron que el derrocamiento del régimen egipcio podría abrir las compuertas, y que ellos podrían ser los siguientes.
El imperialismo de EE.UU., por el contrario, después de la conmoción inicial de ver a millones de personas en las calles - algo que no habían esperado - se dio cuenta de que para mantener un cierto grado de control sobre la situación, lo que se requería era un aflojamiento desde arriba; es decir, la concesión de algunas reformas para evitar explosiones revolucionarias desde abajo. Esta es, de hecho, la línea que están llevando ahora, incluso están dando un consejo amable al régimen de Bahrein para que siga en esta misma línea.
Pero una cosa es pontificar desde el otro lado del Océano Atlántico, y otra es estar sentado a la derecha en la cumbre del volcán en el Oriente Medio. Estos regímenes se dan cuenta que una vez que comiencen a relajar la represión desde arriba, frente a movimientos revolucionarios de las masas, esto será sólo el comienzo de un proceso que va a ir mucho más allá de lo que quisieran. Una vez que las masas tengan la sensación de que un régimen es débil, que se divide y que está haciendo reformas sólo para tratar de detener la marea de la revolución, entonces se sienten alentadas para avanzar con más demandas. Las masas quieren plenos derechos democráticos, y con ellos también quieren una solución a sus problemas candentes, económicos y sociales.
Esto lo comprenden los imperialistas y lo que están tratando de hacer ahora es hacer cambios cosméticos pero manteniendo la esencia de los antiguos regímenes que, o bien han sido derribados, o están a punto de ser derrocados; es decir, que los regímenes mantengan y defiendan los intereses del sistema capitalista en su conjunto.
Es en este contexto que debemos ver lo que está sucediendo en Libia y por qué la ONU votó la resolución que preparó el terreno para la imposición de una zona de exclusión aérea en el país. Era evidente que el imperialismo de EE.UU. no estaba dispuesto a tomar sobre sí la tarea de imponer dicha zona. Ellos se han quemado sus dedos en Irak y no tienen ganas de enredarse en otra guerra en un país árabe. Eso explica por qué tanta insistencia se ha colocado en el hecho de que no va a ser una "ocupación" de Libia. Por desgracia para los estrategas de EE.UU., han sido arrastrados a apoyar esta resolución y tendrán que participar en algún grado en la imposición de la zona de exclusión aérea. Ellos lo ven como el mal menor, y también tienen que sopesar sus intereses en la región en su conjunto. No se pueden ignorar las necesidades del régimen de Arabia Saudita, que es mucho más importante para ellos.
La convocatoria de una zona de exclusión aérea en realidad procedía de Libia misma, desde el Consejo Provisional de Bengasi. La razón de ello es que Gadafi había mantenido el control de sectores clave de las fuerzas armadas, como hemos explicado en un artículo anterior [ver why has revolution stalled in libya? ¿Por qué la revolución se ha estancado en Libia?], En particular, de la fuerza aérea que pudo ser utilizada para bombardear zonas controladas por los rebeldes. Los dirigentes del Consejo han jugado un papel importante en todo esto. Ellos vacilaron en momentos cruciales, lo que frenó a la juventud revolucionaria, con la esperanza de que más sectores de los militares se unieran a la revolución, o incluso de que Gaddafi pudiera ser removido por gente de dentro del régimen mismo.

Hay que recuperar el impulso revolucionario

Una vez que el impulso revolucionario se perdió, Gadafi fue capaz de reorganizar sus fuerzas y comenzar a devolver el golpe. En ese momento, el conflicto se convirtió más en una guerra que en una revolución, y con la potencia de fuego muy superior, la gente de las ciudades de Bengasi y otros se enfrentaban el riesgo de perder todo lo que había luchado y de sufrir una represión sangrienta a manos de las fuerzas de Gadafi. Cuando parecía que Gadafi estaba a punto de lanzar una ofensiva contra Bengasi, la ONU decidió aprobar su resolución.
La reacción en las calles de Bengasi fue de éxtasis. Ahora sentían que tenían a las grandes potencias respaldándoles y sienten que Gadafi puede ser derrotado. Esta euforia es comprensible, pero ¿Se justifica? Los imperialistas no están interviniendo para defender la revolución libia. Por el contrario, su objetivo es estrangular la revolución y desviarla hacia líneas seguras. Están respaldando al Consejo de Bengasi, cuyos miembros han demostrado que lo que quieren es estar en buenas relaciones con los imperialistas, abrir Libia a los intereses económicos imperialistas aún más de lo que se ha hecho hasta ahora y, en el proceso, ganar puestos ministeriales para ellos mismos.
¿Pero qué tipo de régimen podría surgir de una derrota de Gadafi lograda con la ayuda de los imperialistas? La victoria sobre Gadafi en tales circunstancias tendría un precio. Uno sólo tiene que mirar a Irak para ver qué tipo de régimen sería. Libia tendría un Gobierno que debería llevar a cabo las demandas de los imperialistas. Eso implicaría acelerar el programa de privatizaciones iniciado por Gadafi, nuevos recortes en el bienestar, recortes a los subsidios de los alimentos y así sucesivamente. Sería un régimen capitalista, con una fachada democrática, pero ninguno de los problemas sociales urgentes podrían ser resueltos. Por el contrario, empeorarían.
Por ahora, sin embargo, Gadafi todavía tiene intactas sus fuerzas armadas. Su ataque no se basó principalmente en bombardeos aéreos, sino en las tropas de tierra, con la ayuda de tanques y otros equipos. Si lo que se pretende es defender a los civiles, entonces una zona de exclusión aérea no sería suficiente. Con el tiempo tendrían que comprometerse con tropas de tierra.
Una vez que tal proceso se inicie, conduciría finalmente a la necesidad de enviar tropas a Libia. Desde el punto de vista puramente militar, se podría derrotar a Gadafi, ya que se derrotó a Sadam Husein, pero ¿A qué costo? Esto significaría una gran destrucción y numerosas muertes. Precisamente lo que se suponía que debían estar evitando con esta resolución.
Ahora que Gadafi ha aceptado contener sus fuerzas, esto puede que ahora no se convierta en realidad. Pero la alternativa es de una cristalización de la situación tal como está ahora y la apertura de negociaciones que verán al Consejo de Bengasi, a Gadafi y a las potencias imperialistas (al amparo de la ONU) sentadas alrededor de una mesa para decidir cómo dividir la riqueza del país a expensas del pueblo libio.
La alternativa real para los trabajadores de Libia y la juventud revolucionaria es la de recuperar la iniciativa. Se debe explicar que la revolución no es simplemente la eliminación de un déspota que tenía buenas relaciones con los imperialistas y sustituirlo por otro Gobierno pro-imperialista. El pueblo libio anhela la libertad y la democracia, el derecho a expresar sus ideas y propósitos y el derecho a organizarse para alcanzar dichos objetivos. Es claro, sin embargo, que los objetivos de aquellos que se sientan en el Consejo Provisional no son los mismos que los de los trabajadores y la juventud revolucionaria que comenzaron la revolución.
El mensaje que debe ser enviado al pueblo, en especial en Trípoli, es que la revolución no tiene interés en colocar en el Gobierno a unos pocos desertores del campo de Gadafi, en lugar de a Gadafi mismo. No se trata de tener un Gobierno que va a continuar con más o menos las mismas políticas imperialistas impuestas y que Gadafi estaba siguiendo de todos modos.
La revolución tiene que poner fin a todos los compromisos con el imperialismo. Se trata de establecer el control obrero sobre las industrias nacionalizadas y retomar los recursos clave que han sido privatizados. Para que esto ocurra, los trabajadores deben salir con su propia voz, con su propia bandera y su propio partido. Eso es lo que falta en la revolución. Y eso es lo que hay que construir.
La juventud revolucionaria y los trabajadores extraerán conclusiones de los acontecimientos que se han desarrollado en las últimas semanas. Han pasado por una escuela muy amarga. Pero si no quieren ver cómo les roban su revolución, deben mostrarse como una fuerza independiente.

Fred Weston

Sobre la edición de “Lev Tolstói, aristócrata, cristiano y anarquista”

Con menos modestia de la que me debiera, me gustaría informar al personal interesado en la historia social en general , y en la vida y la obra de Lev Tolstói en particular, de que acaba de aparece en la editorial Libros de la Frontera mi libro Lev Tolstói, aristócrata, cristiano y anarquista.
La idea vino cuando a principios del año pasado, tuve la noticia de que se cumplía un siglo de su muerte, y pensaba que había muchas cosas que decir sobre el personaje. Hice una propuesta a la editorial que le pareció muy bien, y para septiembre les llegaba un original de casi doscientas páginas más otras cien con una recopilación de textos del autor de Guerra y paz.
A la hora de asumir la empresa partía de extensas lecturas. Después de ver la versión cinematográfica de King Vidor de Guerra y paz, me leí la novela como si hubiera entrada en una fase de ensueño. Tanto es así que cuando escucho decir a algunos “que se lo pasan bien” en cosas que estimo más bien patéticas como las discotecas, pienso que ni John Travolta se la habrá pasado tan bien como menda leyendo este libro u otros de Tolstói. Estas lecturas me llevaron a coleccionar ediciones antiguas adquiridas en Els Encants de Sant Antoni en Barcelona, amén de una colección de biografías y ensayos, de forma que, a la hora de empezar, solamente me tuve que dar algunas vueltas por las grandes librerías para repasar todo lo que no tenía...
Durante nos cuantos meses comí, dormí y me levanté con Tolstói hasta soñar con él, y fruto de ello ha sido este libro que comprende un extenso ensayo biográfico en el que se da una importancia especial a sus crisis moral, y a la configuración de su ideario “cristiano anarquista”, un retrato que se complementa con estudios sobre su bibliografía así como sobre su filmografía, un capítulo que me permitió revisar una buena cantidad de películas basadas en sus obras. Como suelo decir, he escrito el libro sobre Tolstói que me habría gustado haber tenido a la mano cuando lo descubrí como novelista y como maestro, y es que, entre otras cosas, el viejo conde me ayudó en lago que a los 16 años necesitaba casi tanto como el aire: mi autoestima como hijo y nietos de trabajadores, de gente humilde y honesta.
Tengo que decir que se trata de una edición especialmente cuidada en todos los sentidos, y en la que espero haber conseguido el objetivo de ofrecer una introducción crítica y abierta a la vida y la obra de Tolstói tanto para las nuevas generaciones como a los lectores más veteranos que quieran recapitular sobre sus conocimientos…
En la contraportada se puede leer:
“Tolstoy sigue suscitando pasiones como un clásico literario de primera magnitud, pero también como un pensador y un artista comprometido con su tiempo y con los de abajo. Sus libros se sigue editando (ahora en nuevas traducciones), y sobre él se escribiendo toda clase de ensayos sobre él en su doble vertiente. Y es que Tolstoy fue uno de los escritores más completos y socialmente más influyentes de todos los tiempos, No en vano en Rusia se decía que habían dos zares, uno era el primer terrateniente de Rusia, y el otro, la primera conciencia, el aristócrata que decía trabajar y vivir con los campesinos, el que quería cambiar la vida y abogaba por una vuelta al trabajo y a la vida sencilla, lejos del furor del industrialismo y del consumismo. Aunque mayormente se conoce el Tolstoy que ocupó el trono de las letras rusas, se ignora bastante su dimensión de “anarquista cristiano”, de narrador de parábolas breves que fueron tan apreciadas por Gorki o Chejov, y autor de escritos públicos de denuncias del gran dinero, del zarismo y de falsedades religiosas representadas por la Iglesia Ortodoxa rusa que los excomulgó, y de las otras Iglesias que hablaban de Dios en vano. Esta apasionante faceta tolstonIana tuvo una influencia extraordinaria en Gandhi, en el movimiento pacifista que siguió, y desde Rilke, a toda una lista de poetas enmarcados en un cristianismo de liberación entre los que se podrían contabilizar nuestros Machado, Lorca y otros. Este Tolstoy está ilustrado en este libro con una extensa antología de escritos, por lo general, poco conocidos…Pero primeramente, se ofrece un amplio retrato de este Tolstoy casi oculto. Un retrato detallado compuesto por varios trabajos aproximativos (biografía, cronología, bibliografía, filmografía, aproximaciones sobre su papel como pedagogo, su relación con el anarquismo y con el socialismo de su tiempo, su proyección en suelo español desde que se editó Ana Karerina, etc), formando con todo ello una compleja introducción didáctica e incisiva. Igualmente se añaden aproximaciones significadas de autores que supieron recocer la grandeza de su obra y de su vida desde la distancia crítica. Se trataba de ofrecer una visión viva y de conjunto del escritor y el profeta de Yasnaia Polaina, de aproximarlo hasta el presente, y de hacerlo lo más asequible posible a los amantes de su obra, y a las nuevas generaciones que se inician en su lectura”.
Como es propio en un autor militante, pronto comenzaremos la ristra de debates y presentaciones del libro aprovechando las múltiples complicidades logradas con otros libros anteriores. Espero que un día de esto pueda hablar de otra edición cuidada en todos los aspectos de otro libro que está en puertas: El fantasma de Trotsky (España, 1916-1940), que está preparando la editorial Renacimiento de Sevilla, pero entonces, ya hablaremos.

Pepe Gutiérrez-Álvarez

La responsabilidad de Gadafi en el avance de la OTAN


1. La pregunta impronunciable

Leer hoy día a la mayoría de los comentaristas y políticos de izquierda sobre la intervención de la OTAN en Libia es, esencialmente, una pérdida de tiempo. Sustituyen el análisis con sus lamentaciones sobre el cinismo del imperialismo, que solo quiere el petróleo y que después de Libia siguen Siria, Irán y Venezuela. Afirmar esto es tan trivial como afirmar que el sol “desciende” al atardecer. Sin embargo, la interminable repetición de esa verdad trivial les permite omitir una pregunta que es decisiva para la Izquierda y la lucha de clases: ¿Cuál es la culpa de Gadafi de que la OTAN hoy domina el país?
Dicho en forma general: ¿Cuál es la responsabilidad de los líderes históricos en el fracaso de los procesos revolucionarios? Por ejemplo: ¿del Buro Político del Partido Comunista de la URSS en los 37 años de estancamiento post-stalinista y el colapso final? ¿de Kim Yong Il en la petrificación del stalinismo en Corea, su estancamiento económico y el apoderamiento dinástico-familiar del poder político?

2. La responsabilidad de los líderes en los triunfos imperialistas

La responsabilidad de Gadafi en el avance imperialista actual se puede formular en una frase: habiendo tenido el poder político-militar absoluto y una riqueza económica desproporcional durante 42 años (¡!), ha sido incapaz de integrar el país en un sólido bloque de poder nacional, capaz de resistir al imperialismo. No ha logrado integrar a la juventud libia ni a la región islamista oriental. La razón de este fracaso---que ha permitido la actual intervención imperialista---es la falta de democracia y participación de los ciudadanos en los asuntos públicos de la nación. Restringiendo el poder y la conducción pública a un aparato monopólico, el sistema y sus líderes perdieron su capacidad de evolución. Cuando cambió el entorno, ambos se hundieron.
Este fue el caso del Socialismo del Siglo XX: la transición del vertical modelo stalinista al democrático Socialismo del Siglo XXI nunca funcionó. Para el mundo árabe, el régimen sirio del Partido del Renacimiento Árabe Socialista(Baath), que actúa bajo la consigna “Unidad, Libertad, Socialismo”, ilustrael problema. Desde que llegó al poder en un golpe de Estado en 1963, ha mantenido a la población durante 38 años bajo estado de sitio (¡!). Ahora, al igual que Gadafi, Saddam Hussein y Mubarak, Bashar al-Assad ---“el hermano humanista y socialista”, como dice Hugo Chávez---pagará el precio por su inmovilismo, porque el descontento interno y la subversión imperialista no le permitirán una transición exitosa a un régimen más fuerte, por ser más popular y participativo.

3. La soberbia de los líderes

La culpabilidad histórica es de esos líderes y colectivos (partidos, guerrillas, facciones) que encabezan procesos de transformación democratizadores, para después sacralizar de inmediato el “nuevo orden” que generan, y en el que nada puede modificarse sin su beneplácito. No se les ocurre que tienen que renovar su legitimidad constantemente. No se les ocurre, que su reclamo a ser legítimos detentores del poder de la nación por un hecho fundador revolucionario de hace medio siglo, se convierte en ritual hueco ante las nuevas generaciones. Y menos se les ocurre que la evolución los liquidará por ignorantes o soberbios ante las leyes de la historia.

4. La culpabilidad

En derecho penal, el concepto de culpa implica una conducta que por imprudencia, negligencia, impericia o inobservancia de normas existentes genera un daño, que era previsible y evitable. Este es el caso de Gadafi, Saddam, Noriega y de los regímenes caídos o en crisis del Socialismo del Siglo XX. La norma que desconocieron no es una ley del derecho internacional o un precepto de la ética política. Ambos son de poca importancia real en el quehacer de las naciones. Su culpa consiste en desconocer la ley de la evolución del universo. Piensan que en un cosmos en constante movimiento y, por lo tanto, cambio, pueden permanecer en el inmovilismo, petrificando y sacralizando su modelo original de dominación que instauraron cuando tomaron el poder. Una conducta de suprema ignorancia o soberbia.

5. “Asumo la responsabilidad”

Cuando tienen que admitir algún error grave no dicen más que un retórico mea culpa o unretórico “Asumo la responsabilidad”. De hecho, no asumen su responsabilidad política que consistiría en explicar ante las masas el por qué de sus errores. Porque sólo de esta manera los ciudadanos podrían aumentar su nivel de conciencia. Y, tampoco, hay sanciones para ellos, sino solo para los subalternos. Esos subalternos responsables frecuentemente son llamados por los líderes “la burocracia”. Lo que callan es que la burocracia estatal, civil y armada, es generalmente su principal bastión de poder y que ellos, como Jefes del Estado, son responsables de ella. Y si no pueden controlar o cambiarla, deberían dimitir.

6. Gadafi y la Izquierda idolatrante

Los líderes son necesarios en determinados momentos de la historia. Lo que no es necesario, sino patológico y reaccionario, es la subordinación mental de las masas ante ellos, sus mandarines políticos y sus chamanes ideológicos. La Izquierda idolatrante y oportunista que les rinde culto a la persona y al poder, es corresponsable de las derrotas como la de Gadafi, porque sustituye el análisis crítico por el newspeak de los líderes. Cuando sus triunfalismos se caen en pedazos ante las bombas de la OTAN, solo saben repetir las trivialidades sobre la maldad del imperialismo. Asumen el papel de los curas. Todo lo que está mal en la maravillosa creación del Señor es la (imprevisible) obra del Diablo.
Sin embargo, nada en la destrucción de Gadafi era imprevisible. De hecho, su capitulación data de diciembre del 2003, cuando renunció al desarrollo nuclear, entregó el petróleo y se volvió colaborador del Mossad, de la CIA y del MI-6. Y los fascistas gringos con sus colaboradores sionistas ya habían publicado en 1997 a través del Project for a New American Century (PNAC), cómo iban a reordenar el mundo oriental desde Marruecos hasta el Hindukush. Con el fraude electoral de Bush (2000), ese proyecto hegemónico global se hizo política oficial del Imperio, y el ex Director de la CIA, James Woolsey, lo explicitó aún más en 2003, cuando configuró “La Cuarta Guerra Mundial”.
Las descabelladas propuestas de Gadafi, de enero a marzo del 2009, para salvar su pellejo mediante la movilización del pueblo, fueron paradas por su propia clase política. Era too little to late, como dicen los gringos. De todas formas, estaban tan fuera de la realidad como las propuestas del dinero comunaly de las Comunas, del Presidente Hugo Chávez, y sólo hubieran llevado a un desastre mayor si se hubieran realizado.

7. Marx y los líderes

Ante esa idolatría de los líderes, que es una actitud absolutamente contrarrevolucionaria, hay que recordar la caracterización que hizo Marx de ellos y de su papel en el proceso histórico. Para Marx, ellos no eran más que Zufaelligkeiten: casualidades o eventos aleatorios (al azar).
¡Qué tan lejos está la Izquierda actual de la lucidez teórica de los próceres!

Heinz Dieterich

Editora Nacional Quimantú

Los libros, pilares del espíritu


El Día del Libro Cubano está vinculado con la creación de la Imprenta Revolucionaria, el 31 de marzo de 1959

Los libros, que deberían añorar los pueblos con la misma fuerza con que piden el pan, son fuente, por ser verdaderas ambrosías del alma, de eterna celebración. Asociándolos con su poder y fortaleza comparó Martí con un ejército a la imprenta, oficio que prefirió el Maestro por encima de otros, porque —decía— es el que más ha ayudado a la dignidad del hombre. Con la creación de la Imprenta Revolucionaria, el 31 de marzo de 1959, está vinculado el Día del Libro Cubano. Bien sabía el Gobierno revolucionario de la responsabilidad que cargan sobre sus hombros los libros cuando, a solo tres meses de su triunfo en 1959, e imbuido en una transformación radical de la sociedad, daba este paso. La producción editorial cobraría un ritmo ininterrumpido pues llevaría a cabo la misión de poner en las manos de todos revistas, folletos, textos para la educación y para la recreación, que empezaban a convertirse en demanda al ser alfabetizada una población con un alto porcentaje de iletrados.
Una de las obras más leídas del mundo y la más grande de las letras castellanas, El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, sería el primer texto editado por la nueva institución revolucionaria. A los hogares cubanos llegarían las obras, entre otros, de autores universales como Pablo Neruda, César Vallejo y Rubén Darío, cuyos mensajes de amor, ceñidos a formas poéticas, habían estado vedados a la gran mayoría de nuestro pueblo, que ahora los descubría en letras de imprenta. La propia obra de Guillén, reconocido después como Poeta Nacional, justamente por la presencia raigal de Cuba en sus creaciones y por el modo como defendió las raíces y los derechos del pueblo, era prácticamente desconocida para quienes reflejó en sus versos.
En 1967 se fundaba el Instituto Cubano del Libro, que tuvo desde entonces, entre sus principales empeños, la creación de un Sistema de Editoriales, a cargo de la publicación de textos, según la demanda de disímiles sectores.
Por todo el país se extiende una red de librerías que garantiza la comercialización de los títulos. De las tiradas millonarias de ejemplares que se hacían hasta 1990, se pasó en la década siguiente a cifras dolorosamente bajas, por la crisis económica que enfrentaba el país, pero nunca se dejó de publicar. Y a partir de 1998 comenzó la recuperación del libro como industria cultural, a lo cual tributa con creces el Sistema de Ediciones Territoriales, presente en cada una de las provincias, y propuesto por Fidel hace ya más de diez años, para promover la literatura de los autores locales y fomentar la dinámica de las tiradas.
El libro es hoy un fenómeno de encumbrados alcances. El evento cultural más populoso lo constituye, sin dudas, la Feria Internacional, que constituye un colosal esfuerzo editorial y no ha dejado de celebrarse como muestra de la voluntad política del Gobierno revolucionario, aun en las más difíciles condiciones económicas de país.
Sin embargo, no se cierran con la despedida del loado evento las puertas al libro. A las múltiples actividades que todas las provincias, incluida La Habana, desarrollarán en saludo al Día del Libro Cubano, se suma la Feria del Libro en la Montaña, que llevará autores y títulos hasta intrincados parajes, donde el difícil acceso no impedirá que el tesoro de las letras llegue a sus pobladores.
Sirva este día para que aquellos que ya han sido seducidos por el placer de la lectura, adquieran un libro más y con él nuevas riquezas para su mundo interior, y para que aquellos que aún se pierden este placer completo, que tanto bien hace al alma, vayan, como quien sigue huellas paradisíacas, a su encuentro.

Madeleine Sautié Rodríguez
Juventud Rebelde

domingo, marzo 27, 2011

Uranio empobrecido: una extraña forma de proteger a los civiles libios


“Los misiles que llevan puntas dotadas de uranio empobrecido se ajustan a la perfección a la descripción de bomba sucia… Yo diría que es el arma perfecta para asesinar a montones de gente.” Marion Falk, experta en física química (jubilada), Laboratorio Lawrence Livermore, California, EEUU.
En las primeras veinticuatro horas del ataque contra Libia, los B-2 de EEUU arrojaron 45 bombas de 2.000 libras de peso cada una [algo menos de 1.000 kilos]. Estas enormes bombas, junto con los misiles Cruise lanzados desde aviones y barcos británicos y franceses, contenían ojivas de uranio empobrecido.
El UE es el producto de desecho del proceso de enriquecimiento de uranio. Se utiliza en las armas y reactores nucleares. Debido a que es una sustancia muy pesada, 1,7 veces más densa que el plomo, es muy valorada en el ejército por su capacidad para atravesar vehículos blindados y edificios. Cuando un arma que lleva una punta de uranio empobrecido golpea un objeto sólido, como una parte de un tanque, penetra a través de él y después explota formando una nube candente de vapor. El vapor se asienta como polvo, un polvo que no sólo es venenoso, también radioactivo.
Un misil con uranio empobrecido cuando impacta se quema a 10.000ºC. Cuando alcanza un objetivo, el 30% se fragmenta en metralla. El 70% restante se evapora en tres óxidos altamente tóxicos, incluido el óxido de uranio. Este polvo negro permanece suspendido en el aire, y dependiendo del viento y de la climatología, puede viajar sobre grandes distancias. Si Vds. piensan que Iraq y Libia están muy lejos, recuerden que la radiación de Chernobyl llegó hasta Gales.
Resulta muy fácil inhalar partículas de menos de 5 micras de diámetro, que pueden permanecer en los pulmones o en otros órganos durante años. Ese uranio empobrecido inhalado puede causar daños renales, cánceres de pulmón y huesos, trastornos en la piel, trastornos neurocognitivos, daños cromosómicos, síndromes de inmunodeficiencia y extrañas enfermedades renales e intestinales. Las mujeres embarazadas que se ven expuestas al uranio empobrecido pueden dar a luz a bebés con defectos géticos. Una vez que el polvo se vaporiza, no cabe esperar que el problema pueda desaparecer pronto. Como emisor de partículas alfa, el UE tiene una vida media de 4.500 millones de años.
En el ataque de la operación “conmoción y pavor” contra Iraq, se arrojaron, sólo sobre Bagdad, 1.500 bombas y misiles. Seymour Hersh ha afirmado que sólo la Tercera Insignia de Aviación de los Marines de EEUU arrojó más de “quinientas mil toneladas de munición”. Y todo eso llevaba puntas de uranio empobrecido.
Al Yasira informó que las fuerzas invasoras estadounidenses dispararon 200 toneladas de material radioactivo contra edificios, hogares, calles y jardines de Bagdad. Un periodista del Christian Science Monitor llevó un contador Geiger hasta zonas de la ciudad que habían sufrido una dura lluvia de artillería de las tropas estadounidenses. Encontró niveles de radiación de entre 1.000 a 1.900 veces por encima de lo normal en zonas residenciales. Con una población de 26 millones de habitantes, eso significa que EEUU arrojó una bomba de una tonelada por cada 52 ciudadanos iraquíes, es decir, unos 20 kilos de explosivo por persona.
William Hague [Secretario de Estado de Asuntos Exteriores británico] dijo que íbamos a Libia “a proteger a los civiles y a las zonas habitadas por civiles”. Vds. no tienen que mirar muy lejos para ver a quién y qué se está “protegiendo”.
En las primeras 24 horas, los “Aliados gastaron” 100 millones de libras esterlinas en munición dotada de punta de uranio empobrecido. Un informe sobre control de armamento realizado en la Unión Europea afirmaba que sus estados miembros concedieron en 2009 licencias para la venta de armas y sistemas de armamento a Libia por valor de 333.657 millones de euros. Gran Bretaña concedió licencias a las firmas de armamento para la venta de armas a Libia por valor de 24.700 millones de euros y el Coronel Gadafi pagó también para que se enviara a las SAS [siglas en inglés de Servicio Especial Aéreo] a entrenar su 32ª Brigada.
Me apuesto a que en los próximos 4.500 millones de años, William Hague no va a ir de vacaciones al Norte de África.

David Wilson

Obama, el imperio y Fidel Castro


Palabras del antropólogo, ensayista y profesor mexicano Gilberto López y Rivas en la presentación del libro Obama y el imperio

Fidel Castro es uno de los analistas políticos que no puede pasar desapercibido entre quienes escriben artículos de opinión en diversos diarios de América Latina, incluyendo La Jornada, en México. Se trata del revolucionario, dirigente político y estadista que se ha enfrentado con éxito durante más de cincuenta años al imperialismo estadounidense y a los once presidentes que han tratado inútilmente desde 1959 que una contrarrevolución triunfe y se restaure el capitalismo en Cuba.
Por esta razón considero muy acertado que la editorial Ocean Sur publique con el titulo Obama y el imperio, una compilación de sus textos que refieren a este importante tema de actualidad mundial que afecta la vida de los pueblos en constante resistencia contra las múltiples formas en que el gobierno estadounidense, sus fuerzas armadas y sus corporaciones intervienen negativamente en nuestros países.
No obstante que la obra reseñada reúne artículos de distinta envergadura desde mayo de 2008 a junio de 2010, esta mantiene coherencia interna en la temática principal y en diversos problemas colaterales, muchos de ellos acuciantes para los destinos de la humanidad. El libro destaca por la información fundada no solo en fuentes escritas, sino también en experiencias y vivencias del autor, quien se distingue por la agudeza en la observación crítica, el fino sentido del humor y sobre todo por su capacidad para el análisis dialectico.
Así, la figura de Obama se proyecta en sus claroscuros y contradicciones, siempre con la precisión en el lenguaje que caracteriza a Fidel: «Obama nació, se educó, hizo política y tuvo éxito dentro del sistema capitalista imperial de Estados Unidos. No deseaba ni podía cambiar el sistema» (p. 89)…
Por su condición de afroamericano —sigue nuestro autor— allí sufrió las afrentas de la discriminación, según narra en su libro Los sueños de mi padre; allí conoció la pobreza en que viven decenas de millones de norteamericanos; allí se educó, pero también disfrutó como profesional exitoso los privilegios de la clase media rica, y terminó idealizando el sistema social donde la crisis económica, las vidas de norteamericanos inútilmente sacrificadas y su indiscutible talento le dieron la victoria... Barack Obama es un fanático creyente del sistema capitalista imperialista impuesto por Estados Unidos al mundo. “Dios bendiga a Estados Unidos, concluye sus discursos” (p. 125).
En mi caso, habiendo vivido en Estados Unidos y estudiado en los años setenta los movimientos políticos de minorías nacionales —como los chicanos—, desde que apareció Obama como candidato para las elecciones presidenciales y, posteriormente, como presidente electo, mantuve fuertes reservas sobre el personaje y, más aún, sobre la posibilidad de que la llegada de un afroamericano a la Casa Blanca significara un cambio cualitativo en la política imperialista. Se hacía hincapié en esa época sobre el caso de los “rabanitos” —rojos por fuera y blancos por dentro—, que lo importante no era el color de la piel sino la conciencia política que impulsaba a los individuos y movimientos.
Con toda razón los editores, en su nota introductoria a la obra de Fidel, hacen un balance a más de dos años de asumir Obama el cargo de presidente, destacando que la guerra de Afganistán no tiene fin; todavía hay 50 mil soldados en Irak y continua como país ocupado; en América Latina la IV Flota patrulla nuevamente los mares, y en cuanto a la política interna, no ha tenido lugar la prometida reforma migratoria.
Añadiríamos a la lista: la continuación del bloqueo a Cuba, el aumento considerable de las operaciones encubiertas de las fuerzas especiales estadounidenses, incluyendo Venezuela y Bolivia, más allá que su predecesor, el apoyo al golpe de Estado en Honduras, y su actual posición con respecto a la intervención en Libia.
Cabe señalar que muchos de estos acontecimientos son tratados por Fidel en el libro y algunos de ellos incluso son previstos por él con gran exactitud: por ejemplo, al referirse a las fuentes de energía, menciona las plantas nucleares y comenta «que cuentan ya con un número elevado de oponentes, por los grandes riesgos de accidentes con efectos desastrosos para la vida, la atmosfera y la alimentación humana. Es absolutamente imposible garantizar que algunos de estos accidentes no tengan lugar». (p. 24)
Fidel se ha distinguido siempre por su cortesía (decencia y respeto, la denomina) para con los enemigos a quienes se ha enfrentado, por lo que al mismo tiempo que es consciente que no había que hacerse ilusiones respecto a un posible cambio político a partir de la elección del primer afroamericano como presidente de ese país, no escatima reconocimientos a Obama: “máquina de trabajo”, “salud a toda prueba”, “mente ágil”, “gran capacidad de comunicación y polémica”, “el mejor orador político de Estados Unidos en las últimas décadas”, “aguda inteligencia”, entre otros.
Obviamente, destaca en el análisis la perspectiva sobre Cuba del presidente estadounidense: mantener el embargo, apoyar la contrarrevolución interna y los sectores terroristas representados en Posada Carriles, no liberar a los Cinco Héroes, no cerrar el horror de Guantánamo ni entregar este territorio a sus legítimos propietarios, el pueblo y el gobierno cubanos, y, sobre todo, seguir manteniendo la vieja tesis de atribuir a la Revolución un carácter antidemocrático y carente de respeto a la libertad y los derechos humanos.
Fidel emplaza a Obama a partir de lo que él denomina “preguntas delicadas”: ¿Es correcto y ético que el presidente de Estados Unidos ordene asesinatos, torturas, terrorismo de Estado, bloqueos, criminalización de la migración, robo de cerebros, injerencia, intervencionismo militar, apoyo al complejo militar industrial?
Al igual que ubica a este personaje en su contexto, perspectiva histórica y de clase, Fidel va describiendo lo que Obama defiende tan ardientemente: un imperio parasitario y saqueador, que con menos del 5% de la población del mundo, emite el 25% del dióxido de carbono, succiona cada año enormes cantidades de petróleo y gas, minerales, materias primas, bienes de consumo y productos sofisticados, etcétera. El mayor productor y exportador de armas, que mantiene un complejo militar industrial capaz de atacar cualquier punto del planeta en horas, con cientos de bases militares instaladas en decenas de países de todos los continentes. El aliado incondicional de Israel, al que armó con bombas atómicas y ayudó a consolidarse como un permanente factor de guerras de agresión, genocidio y terrorismo de Estado en el Medio Oriente. Juez supremo de los valores democráticos y los derechos humanos. Dolor de cabeza de cualquier gobierno, sea de izquierda, centro o derecha, aliado o no de ese país. Exportador de guerras contra el narcotráfico, siendo Estados Unidos el mayor mercado de estupefacientes del mundo. Un país donde el 44% de los congresistas son millonarios y con la economía mundial que le costea su enorme deuda pública con los gastos en bienes y servicios que aporta para adquirir dólares norteamericanos, con los cuales las grandes trasnacionales de ese país se han apoderado de una parte considerable de las riquezas del mundo, y sostienen la sociedad de consumo de esa nación.
Fidel fustiga a Barack Obama por haber aceptado el Nobel de la Paz, preguntando: ¿Por qué Obama aceptó ese premio «cuando ya tenía decidido llevar la guerra de Afganistán hasta las últimas consecuencias? No estaba obligado a un acto cínico» (p. 114). En el seguimiento de su oponente político, destaca el discurso pronunciado por el presidente estadounidense en West Point en 1 de diciembre de 2009. Sostiene Fidel que:
Ese día se empleó a fondo. Elaboró y ordenó cuidadosamente 169 frases destinadas a tocar cada una de las “teclas” que le interesaban, para obtener de la sociedad norteamericana su apoyo a una estrategia de guerra… Ese día tuve la impresión de estar escuchando a George W. Bush; sus argumentos en nada se diferenciaban de la filosofía de su antecesor, excepto por una hojita de parra: Obama se oponía a las torturas. (P. 114)
Recomiendo este libro por la profundidad y profesionalismo con que Fidel se acerca a los temas hasta ahora señalados, y a otros igualmente trascendentes que el lector encontrará en sus páginas. Fidel, como articulista, ha enriquecido durante estos últimos años lo que él denominó “la batalla de ideas” y su opinión es brújula ideológica y teórica siempre original y consistente y, por lo mismo, bienvenida.
• • • • • •
¿Cómo caracterizar la elección de Obama a la presidencia de los Estados Unidos y cómo evaluar su desempeño durante el primer año en el cargo? Este volumen incluye todas las Reflexiones divulgadas por Fidel Castro, desde mayo de 2008 hasta diciembre de 2009, sobre Obama y su política.

Gilberto López y Rivas

Alberto Granado, el Che Guevara y el fútbol


El bioquímico Alberto Granado fue mundialmente conocido por su amistad con el Che Guevara y por el viaje que ambos realizaron por cinco países de Suramérica. El fútbol era una de las pasiones que compartían. En su célebre expedición, sirvió de vehículo para relacionarse con habitantes locales y abrir nuevas puertas.
En 1952, Alberto Granado y Ernesto Guevara efectuaron un viaje de siete meses por varios países de Suramérica. En moto, barco, camión, balsa… entre otros medios, conocieron de primera mano la situación sociopolítica del continente y descubrieron la pobreza y explotación de los pueblos latinoamericanos, lo que permitió que maduraran su conciencia social. “Yo aprendí que en vez de conocer el mundo había que transformarlo", sostuvo Granado en una entrevista con el periódico El País. Las sentidas impresiones del recorrido quedaron consignadas en las Notas de Viaje (Ocean Sur, 2004) de Ernesto Guevara, texto que sirvió de base para la película “Diarios de motocicleta”, dirigida por Walter Salles. Por su parte, Granado narró su experiencia en el libro “Con el Che por Sudamérica”.
El fútbol fue un asunto recurrentemente referido por los viajeros, que les sirvió, además de entretenimiento deportivo, como un efectivo mecanismo para obtener alimento, hospedaje y recursos económicos, y para entablar relación con los pobladores de cada país. Esto fue posible gracias al prestigio de buenos jugadores de fútbol de los gauchos. En el diario del Che están registrados varios episodios de este tipo.
En marzo, en Chuquicamata (Chile) cuenta Guevara: “nos encontramos con un grupo de camineros que estaban en una práctica de fútbol, ya que debían enfrentarse a una escuadra rival. Alberto sacó de la mochila un par de alpargatas y empezó a dictar su cátedra. El resultado fue espectacular: contratados para el partido del domingo siguiente; sueldo: casa, comida y transporte hasta Iquique. Pasaron dos días hasta que llegó el domingo jalonado por una espléndida victoria de la cuadrilla en que jugábamos…” (Pág. 78).
En Chile, los viajeros conocieron las difíciles condiciones de los trabajadores mineros y presenciaron algunas huelgas. El capítulo “Chile: ojeada de lejos” es un breve pero profundo análisis de la sociedad chilena y del panorama político de la época.
Luego, en Cuzco (Perú) registra el futuro comandante: “nos encontramos con un grupo que jugaba fútbol y enseguida conseguimos invitación y tuve oportunidad de lucirme en alguna que otra atajada…”; mientras Alberto “lucía sus habilidades en el centro de la canchita (…) Nuestra relativamente estupenda habilidad nos granjeó la simpatía del dueño de la pelota y encargado del hotel que nos invitó a pasar dos días en él…” (Pág. 112).
En junio, luego de conocer Machu Picchu y algunas ciudades del país, Alberto y Ernesto visitaron el leprosario de San Pablo, en el Amazonas peruano, lugar donde la práctica del fútbol era habitual. Son varias las referencias a las tardes futboleras de las que tomaron parte, no siempre con éxito: “Nos fuimos a jugar un partido de fútbol en que los dos actuamos muy mal”. Luego narra: “jugamos un partido de fútbol en el que ocupé mi habitual plaza de arquero con mejor resultado que las veces anteriores”.
De San Pablo partieron en la balsa “Mambo-tango” por el río Amazonas, hasta llegar a Leticia (Colombia). Allí, los dos jóvenes debieron pagar una alta cifra por los pasajes aéreos a Bogotá. “Lo que salvó la situación fue que nos contrataron como entrenadores de un equipo de fútbol mientras esperábamos avión…”.
“Al principio pensábamos entrenar” (pero) “nos decidimos también a jugar, con el brillante resultado de que el equipo considerado más débil (…) fue finalista y perdió el desempate por penales”.
Alberto se ganó el apodo de “Pedernerita” (por un jugador argentino de la época), mientras que su coequipero atajó un penal “que va a quedar para la historia de Leticia”, según cuenta el protagonista en una carta desde Colombia dirigida a su madre y fechada el 6 de julio. En la misiva también cuenta el Che que “veré a Millonarios y Real Madrid desde la más popular de las tribunas, ya que los compatriotas son más difíciles de roer que ministros”. Para la época, decenas de jugadores argentinos militaban en equipos colombianos a raíz de una huelga en la liga gaucha, en especial en los equipos de la capital: Millonarios y Santa Fe.
Y Millonarios disputó en Bogotá, ese mes de julio, dos partidos amistosos ante el Real Madrid, celebrados en el Estadio Nemesio Camacho El Campín. Guevara y Granado habrían intentado infructuosamente ponerse en contacto con sus compatriotas del equipo bogotano con el fin de conseguir pases de cortesía para el partido amistoso que jugarían ante los españoles. El testimonio da a entender que asistieron como simples espectadores a dicho encuentro, y no por invitación de algún futbolista, como algunas versiones plantean.
En plena época de “La Violencia”, el policivo ambiente de Colombia los cansó pronto y viajaron directo a Venezuela, donde sus caminos se separaron por un tiempo. Luego del triunfo de la revolución cubana, el ya comandante Che Guevara invitó a la isla a su amigo Granado, quien se afincó allí como docente y asesor científico. Murió en La Habana, de 88 años, el pasado 5 de marzo. De acuerdo a su voluntad, sus restos fueron cremados para ser esparcidos en Cuba, Argentina y Venezuela.

Camilo Rueda Navarro
http://futbolrebelde.blogspot.com/

* Publicado originalmente en el periódico Periferia, No. 60, marzo de 2011.

El abogado defensor de los 5 ha muerto: ¡Viva Weinglass!

“…en mi nombre, que sólo vale por ser hoy el de mi patria, agradezca, por hoy y para mañana, cuanta justicia y caridad reciba Cuba. A quien me la ama, le digo en un gran grito: hermano. Y no tengo más hermanos que los que me aman “

Si por dos norteamericanos buenos manifestaremos siempre gratitud y llevaremos luto en el corazón los cubanos son por uno fallecido muy recientemente, el miércoles 23 de marzo, Leonard Weinglass, y por otro muerto el martes 7 de septiembre del 2010, Lucius Walker.
Por Lucius, negro y pastor religioso, porque fue capaz de desafiar leyes injustas de los gobiernos de su país contra Cuba, que califican legalmente como genocidio, y que le exponían a sanciones, tanto a él como a sus seguidores, desde una prisión de varios años hasta multas en extremo costosas. Todo eso desafió con una valentía y entereza de cristiano verdadero, ese hombre para quien la amistad y solidaridad de su pueblo con el nuestro, era una causa por la cual valía la pena correr cualquier riesgo y soñar que un día cercano o lejano las relaciones entre el pueblo norteamericano y cubano se inspiraran y basaran en los sentimientos que su espíritu y creencia religiosa le permitían concebir como posibles y alcanzables por medio de una lucha pacífica sostenida.
Por Weinglass, blanco y jurista, porque también fue capaz, en un clima de intolerancia y de venganza política e ideológica de larga data de su país contra Cuba, supo ser consecuente con su trayectoria de compromiso con la justicia verdadera y, sin importarle su edad avanzada, y los riegos que ello pudiera acarrear a su seguridad personal y al prestigio profesional alcanzado como defensor de conciudadanos, aceptó participar en la defensa de cinco cubanos acusados del más estigmatizador, pero más falso aún, de los cargos: espías dentro de los Estados Unidos. Y lo hizo sin mayo recompensa que la expresada al compañero Alarcón, quien solicitara sus servicios jurídicos: “Gracias”. Lo cual significaba el agradecimiento de Weinglass por el honor que representaba para él aquella defensa y la confianza que implicaba depositar en él una causa que era de la mayor significación para el pueblo cubano.
Y es que en Weinglass estaban presentes valores y principios excepcionales que se reflejan en sus palabras recogidas en una entrevista hace 7 años en el sitio web CubaDebate: “Nunca he ejercido como abogado para obtener dinero... Desde que estudié en la universidad y nos enseñaron que ser abogado era un compromiso de justicia, lo asumí como tal, con absoluta pasión. Desde entonces me he involucrado en casos donde se dirime la justicia, o tienen un carácter político tal y como yo entiendo la política – un compromiso con aquellos a quienes se les niega cotidianamente la justicia- Y, también, en procesos que, a veces, adquieren dentro de Estados Unidos una trascendencia internacional . En este caso (se refiere a la causa de los 5) se han entrelazado esos tres elementos, pero hay algo más: representamos a cinco seres humanos excepcionales.”
Sobre Weinglass y la noticia de su muerte, escribió Antonio Guerrero, en nombre de los 5, en su mensaje: “En su corazón se albergaban la fuerza de la justicia y la pureza de la verdad” y “esta es una de esas ocasiones en las que no hay palabras para expresa el profundo dolor que se siente por la pérdida de un compañero de lucha tan entrañable” y, además, “pensar en Weinglass me conduce a Martí: “La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida…” “Hasta muertos, dan ciertos hombres luz de aurora”.
Por su parte Gerardo Hernández Nordelo escribió en su mensaje: “Siempre que nos encontrábamos me ocurría lo mismo: en algún momento de la conversación , escuchándolo , mi mente se apartaba de sus palabras, para enfocarse en la persona, en el gran hombre, en el tremendo abogado , en la leyenda que tenía enfrente. “
En mi caso, durante su visita a Santiago de Cuba, tuve el honor de que aceptara hacer llegar a los 5 mi novela “Y miro desfilar mi vida”, gesto que agradeceré por siempre, e hilvané una dedicatoria para el ejemplar suyo. Y en las ocasiones en que tuve la oportunidad de escuchar sus declaraciones para la TV, admiré sus argumentos precisos y convincentes y esa exposición pausada y serena que, a pesar de su carácter sintético, era exacta y contundente.
Por eso, tan pronto conocí de su muerte, me vino a la mente un fragmento de una carta de José Martí, dirigida a su amigo dominicano Federico Enríquez y Carvajal, de fecha 25 de marzo de 1895, y que al reproducirlo quisiera que fuera tributo a la memoria y al espíritu que nos deja Leonard Weinglass, y llegara a sus descendientes de sangre e ideales: “…en mi nombre, que sólo vale por ser hoy el de mi patria, agradezca, por hoy y para mañana, cuanta justicia y caridad reciba Cuba. A quien me la ama, le digo en un gran grito: hermano. Y no tengo más hermanos que los que me aman “
Así que ahora que ha muerto Leonard Weinglass a la edad de 78 años, tendremos motivo para gritar, hoy y mañana, con sentimientos fraternos: ¡VIVA EL HERMANO WEINGLASS!

Wilkie Delgado Correa

Libia: la guerra "humanitaria"

Giorgio Gaber - Alguno era comunista.

sábado, marzo 26, 2011

Notas de un viaje a Cuba


La Revolución cubana había captado mi atención siempre. ¿Cómo era posible que una economía planificada sobreviviera en una isla pequeña, a menos de 90 millas del país imperialista más poderoso de la Tierra? ¿Por qué no cayó Cuba en la década de los años 90 junto con la Unión Soviética? ¿Cuál es la situación actual en la isla y cuáles son las perspectivas para el futuro?
Estas fueron algunas de las preguntas que me hice antes de mi reciente viaje a Cuba. Durante un par de semanas viajé por distintas partes del país, para obtener por lo menos una idea de la compleja situación que enfrenta la Revolución Cubana.

El capitalismo abolido

Lo primero que realmente me viene a la vista, es el hecho de que La Habana es muy diferente de otras grandes ciudades de América Latina, por no hablar de los centros metropolitanos de Europa. No hay rascacielos, ni grandiosos centros comerciales de las empresas multinacionales. Los antiguos edificios coloniales de estilo gótico siguen en pie, lo que da a la ciudad un patrimonio cultural único e histórico.
Otra característica notable de La Habana es que la desigualdad extrema, que se encuentra en todas las otras ciudades de América Latina, está ausente. No hay el mismo contraste fuertísimo entre las urbanizaciones de los super-ricos y los habitantes de los barrios pobres, que domina Caracas, Quito o las afueras de Buenos Aires.
Sin duda, la prostitución, el alcoholismo y las drogas también afectan a Cuba, pero en ninguna parte es tan extendida como en el resto del continente y, en realidad, están limitados principalmente a las zonas turísticas. Lo mismo ocurre con la tasa de delincuencia, que es notablemente menor que en Venezuela. Elementos lumpen y los sin techo son una rareza en esta sociedad, tan diferente de Venezuela, que todavía sufre de décadas de práctica de la forma más extrema de las políticas capitalistas de libre mercado, el "neoliberalismo".
La revolución ha dado pasos importantes hacia adelante, transformando la vida de los cubanos. La educación es probablemente donde ha llegado más lejos, dando la posibilidad de estudiar gratis a todos, incluidos los más altos grados de la universidad. Otras conquistas incluyen el derecho al aborto libre y la notablemente baja cifra de 4,5 por 1.000 en la tasa de mortalidad infantil. Compare esto con Brasil, una economía mucho más desarrollada, que todavía sólo logra alcanzar el 20 por 1.000.

La nueva desigualdad

Pero hay otra cara de la situación actual. Estos importantes avances están siendo socavados por los elementos capitalistas que, inevitablemente, llegan con la gran afluencia de moneda extranjera. Durante el período especial de la década de los años 90, Cuba se vio obligada a incrementar el turismo como una forma de lidiar con las consecuencias de la caída de las relaciones comerciales con la URSS.
Como capté rápidamente, una nueva desigualdad entre quienes tienen acceso a la industria turística y los que no, se está desarrollando. El CUC es el peso convertible, que puede ser cambiado por dólares. Un CUC equivale a veinticinco pesos cubanos o pesos Nacionales, como también se los llama.
Considerando que un maestro de escuela o un trabajador metalúrgico recibe un salario mensual de 400 pesos cubanos, lo que equivale a unos 16 CUC, la misma cantidad se puede ganar por un taxista en tres o cuatro días. Y muchos de los productos importados sólo se pueden comprar en tiendas que venden en CUC, lo que excluye a una capa decisiva de la población.
Mientras tanto, el Gobierno está eliminando toda una serie de productos de la libreta, es decir, la libreta de racionamiento de alimentos, que anteriormente dio a todos los cubanos el acceso muy barato a los alimentos y productos básicas. Durante mi estancia, Granma informó sobre la decisión de eliminar las regulaciones de precios para la pasta de dientes y el jabón.
Estos son bienes importados y por tanto, muy caros para los cubanos, algo que se ve agravado por el criminal bloqueo comercial sobre Cuba que ha impuesto el Gobierno de los EE.UU. El bloqueo es un gran problema para la economía cubana, ya que limita tanto la capacidad del país para exportar como la de importar más barato los productos de consumo en masa.
En muchas horas de conversaciones con los cubanos de diferentes ámbitos de la vida, aprendí que la mayoría de la gente tiene que recurrir a engaños, simplemente para sobrevivir al final de cada mes. Incluso tienen un término para esta práctica, en Cuba lo llaman "resolver".
Esto implica que cada familia trata de meter a alguien dentro de la economía turística, ya sea como trabajo registrado o no-registrado, ya sea como recepcionista oficial o simplemente como alguien que presta servicios, como taxistas, etc, para los turistas de vez en cuando.
Pero también significa que muchas personas se ven obligadas a robar indirectamente en su lugar de trabajo -algo que había sido considerada inadmisible por la gente trabajadora en el pasado. Esto ocurre cuando un taxista sólo registra dos viajes a Miramar, mientras que, de hecho, ha hecho tres; o cuando un camarero sirve un refresco con 270 mililitros, aunque debe tener 300 -y, a continuación guarda el resto, para venderlo en el mercado negro.

Los problemas de la corrupción y la burocracia

Hablando con Mónica, una comunista veterana, tengo la impresión de que incluso las capas más leales a la revolución están muy preocupadas. Desde su punto de vista Cuba está en camino a un nuevo "período especial", como consecuencia de la recesión mundial, la caída en el turismo y también por los efectos devastadores de los huracanes del 2008.
"La nueva generación sólo ha vivido en un período de sacrificio y más sacrificio. Ellos no recuerdan la lucha contra Batista, ni la primera década de la revolución, con los debates y experimentos maravillosos que teníamos en aquel entonces. Sólo han oído de austeridad".
Pero Monica opina que una de las peores cosas tal vez es que mucha gente ve la mala gestión burocrática y la corrupción que está floreciendo en muchas instituciones estatales, con algunos altos directivos tomando ventaja de su posición para ganar mucho dinero.
Ella me da el ejemplo de Rogelio Acevedo, el ex gerente de Cubana de Aviación (la aerolínea estatal), cuyo funcionamiento caótico es conocido para mí, después de un retraso de dos días de mi propio vuelo. En marzo de 2010 Acevedo fue destituido de su cargo tras ser involucrado en un escándalo de corrupción, en el que había utilizado los aviones de la compañía para hacer el trabajo de transporte no registrado, y así quedarse con el beneficio en su propio bolsillo.
Cuando le cuento a Mónica sobre las experiencias de control obrero en Venezuela, explicando a ella el ejemplo de la planta INAF en Aragua, ella asiente con la cabeza. "Me acuerdo de esos mecanismos de control en los primeros años. Tuvimos proyectos similares en las fábricas de Cuba en ese momento. Pero con los años nos olvidamos de este método...
Está claro que la única forma eficaz de lucha contra la corrupción y la burocracia es el control obrero sobre el funcionamiento de la economía y la administración de los asuntos públicos.

Santiago: fortaleza de la revolución

En la parte oriental de la isla, el apoyo a la revolución es, sin duda, más sólido que en La Habana. Santiago, segunda ciudad más grande de Cuba, tiene una tradición revolucionaria que se remonta a la primera revolución cubana de 1933. Era allí donde trabajaban figuras destacadas como Antonio Guiteras, el radical ministro que expropió las empresas estadounidenses en su responsabilidad como ministro, en el breve Gobierno de 1933 de Ramón Grau San Martín.
Santiago y las regiones vecinas de Holguín y Granma también fueron lugares donde los trabajadores de la caña de azúcar consiguieron crear soviets durante la huelga general de 1933. Santiago también fue el baluarte de la lucha urbana clandestina contra Batista, dirigida por el valiente y joven revolucionario Frank País.
En Santiago me di cuenta de que muchos de los proyectos sociales están en mejor forma que en la capital y los efectos negativos del turismo, por supuesto, mucho menos sentidos aquí. Más productos parecen disponibles en moneda nacional, a diferencia de la situación en La Habana, donde numerosos bienes de consumo sólo se pueden comprar con CUC. Sin embargo, el salario promedio también es más bajo aquí en Santiago, alrededor de 400 pesos cubanos al mes, que es apenas suficiente para sobrevivir.
En la Universidad de Santiago hay muchos estudiantes que discuten el futuro y están preocupados por la situación actual. Explican los enormes avances que se han hecho en materia de educación, pero también esperan que el debate previo al Congreso del Partido Comunista de Cuba pueda ser una profunda discusión sobre las nuevas medidas que el Gobierno propone.

Las reacciones a las nuevas medidas

En septiembre del año pasado el Gobierno anunció nuevas y drásticas medidas económicas: el despido de un millón de trabajadores del sector estatal y el plan para la creación de cientos de miles de licencias adicionales para "trabajo por cuenta propia", las empresas de pequeña escala.
Todo el mundo está de acuerdo en que algo hay que hacer, que la situación actual no puede mantenerse. Es por eso que la gente está dispuesta a aceptar estas medidas como un camino a seguir. Pero, al mismo tiempo, la mayoría de los cubanos que hablaron conmigo, tiene familiares o amigos que perderán sus empleos y esto obviamente genera incertidumbre. ¿Cuál será el futuro? ¿Hay mercado suficiente para una gran cantidad de "trabajos por cuenta propia"?
Ya ha habido una gran experiencia con las pequeñas empresas en los últimos años. Carmen, una propietaria de una de las "Casas Particulares" (pequeñas posadas) en Trinidad, me informó que hay más de 900 de ellas sólo en esa ciudad. Y dado que el turismo ha disminuido, esto significa que muchos de ellos tuvieron que cerrar.
Un amigo me dijo en Santiago que el problema principal no es en realidad el de las pequeñas empresas, siempre y cuando se mantengan bajo control, sino más bien el hecho de que las nuevas medidas permitirán una mayor inversión extranjera. Su temor es que esto comenzará un proceso donde el capital imperialista puede ahogar la revolución y deshacer todos sus logros en los servicios de educación y salud.
La mayoría de la gente por ahora tiene una actitud hacia las nuevas medidas de "esperar y ver", pero también hay una preocupación genuina sobre el futuro. Especialmente entre los intelectuales y en la Universidad, hay una sed de ideas y muchos cubanos están dispuestos a debatir y escuchar la experiencia de otras revoluciones.

Algunas conclusiones

Parece que la razón principal por la que Cuba sobrevivió al colapso de la Unión Soviética se debe a dos factores. Por un lado está la autoridad personal de Fidel Castro. En contraste con Gorbachov, Honecker y los otros líderes, Fidel había llevado a cabo una revolución y la heroica lucha revolucionaria contra el régimen de Batista estaba todavía vivo en la memoria colectiva del pueblo cubano.
Por otro lado, la crisis revolucionaria y el giro brusco a la izquierda que se inició el siglo XXI en países como Ecuador, Argentina, Bolivia y Venezuela, dio oxígeno a la revolución cubana. Materialmente, proporcionó a Cuba petróleo y moneda extranjera de Venezuela. Pero también afojó el aislamiento ideológico al cual la revolución había sido condenada por todo un periodo.
Pero la crisis mundial del capitalismo, junto con los desastres del 2008, ha tenido sus efectos en la débil economía cubana. Parece que el país se encamina hacia un nuevo período especial, pero esta vez sin Fidel Castro al frente del Gobierno y, hablando más en general, con el liderazgo histórico de la revolución cubana llegando a su agonía (aparte de Fidel y Raúl, el único que queda de ese grupo heroico a bordo del Granma, que permanece en el Gobierno hoy es Ramiro Valdés, y todos ellos son mayores de 75 años).
Esto puede ser extremadamente peligroso, porque los imperialistas están dispuestos a destruir a la revolución de una vez por todas. La razón principal por la que siempre han detestado a Cuba no fue en su mayor parte debido a los intereses materiales (que también tienen), sino más bien por el significado político de tener una economía planificada, que mostró de manera concreta las ventajas de una sociedad en la que el capitalismo y la búsqueda de lucro privado, se han suprimido.
La impresión general que tenía al salir de La Habana fue que el futuro de Cuba será en gran medida decidido por el resultado de las batallas en Venezuela, Bolivia, Ecuador y el resto de América Latina. El internacionalismo siempre fue un elemento clave en la Revolución Cubana, no sólo por el deseo del Che Guevara de extender la revolución al Congo y Bolivia, sino también por la participación cubana en Angola y en la actualidad con los médicos cubanos, los maestros y las enfermeras que han sido enviados a Venezuela y Bolivia.
Si la revolución se extiende a estos países y si el capitalismo es abolido, creará las condiciones previas para una planificación real de los inmensos recursos naturales de estos países. Pero, así como en Cuba, en Venezuela, Ecuador y Bolivia será necesario expropiar a los capitalistas, los banqueros y los terratenientes para que estos países puedan obtener una verdadera independencia nacional del imperialismo.

Patrick Larsen (CMI-Venezuela)

Las raíces de las revueltas árabes y lo prematuro de las celebraciones


Introducción

La mayor parte de las explicaciones de las revueltas árabes de Egipto, Túnez, Libia, Marruecos, Yemen, Jordania, Bahrein, Iraq y otros lugares se han centrado en las causas más inmediatas: dictaduras políticas, desempleo, represión y manifestantes heridos y muertos. Han prestado la máxima atención a los activistas de «clase media», jóvenes y con formación, a sus comunicaciones a través de internet (Los Angeles Times, 16 de febrero de 2011) y, en el caso de Israel y sus teóricos sionistas de la conspiración, a «la mano escondida» de los extremistas islámicos (Daily Alert, 25 de febrero de 2011).
Lo que se echa en falta es un intento de ofrecer un marco de la revuelta que contemple las estructuras socioeconómicas a gran escala y a medio y largo plazos, además de los «detonantes» inmediatos de la acción política. El alcance y la profundidad de los levantamientos populares, así como las diversas fuerzas políticas y sociales que han entrado en el conflicto, excluyen todas las explicaciones que se centren en una única dimensión de la lucha.
El mejor enfoque es el del «cuello de botella», según el cual, en el extremo más ancho (las estructuras a largo plazo y gran escala) se sitúa la naturaleza del sistema económico, político y de clases; el medio plazo se define por los efectos acumulativos y dinámicos de esas estructuras sobre los cambios de las relaciones políticas, sociales y económicas; las causas a corto plazo, que precipitan las reacciones socio-político-psicológicas, o la conciencia social que desemboca en acción política.

La naturaleza de las economías árabes

Con la excepción de Jordania, la mayoría de las economías árabes en donde se están produciendo las revueltas se basan en las «rentas» del petróleo, el gas, los minerales y el turismo, lo que aporta casi todos los beneficios por exportaciones y la mayor parte de los ingresos del Estado (Financial Times, 22 de febrero de 2011, p. 14). Efectivamente, estos sectores económicos son cotos exportadores que emplean a una proporción minúscula de la mano de obra y definen una economía de alta especialización (Informe anual del Banco Mundial, 2009). Estos sectores exportadores no están vinculados a una economía nacional productiva diversificada: el petróleo se exporta y las manufacturas y los servicios financieros y de alta tecnología son importaciones controladas por multinacionales extranjeras y expatriados vinculados a las clases gobernantes (Economic and Political Weekly, 12 de febrero de 2011, p. 11). El turismo refuerza los ingresos de arriendo o «rentistas» como el propio sector, que suministra «divisa extranjera» e ingresos fiscales a un Estado de clase-clan. Este último descansa en el capital extranjero subvencionado por el Estado y en un sector «inmobiliario» local y con relaciones políticas para importar mano de obra extranjera para la construcción.
Los ingresos por arriendos pueden generar mucha riqueza, sobre todo cuando el precio de la energía se dispara, pero los fondos se acumulan en una clase «rentista» que no tiene la menor vocación o intención de ahondar en un proceso de desarrollo económico e innovación que se generalice. Los rentistas se «especializan» en la especulación financiera, las inversiones en el extranjero a través de empresas de fondos de capital que no cotizan en bolsa, el consumo extravagante de artículos de lujo y el mantenimiento de cuentas privadas opacas de miles de millones de dólares y de euros en bancos del extranjero.
La economía rentista crea pocos puestos de trabajo en la actividad productiva moderna; el sector más lucrativo está controlado por miembros de la familia o el clan ampliado y por las empresas financieras extranjeras a través de expatriados; el empleo técnico y de peor calidad es asumido por mano de obra extranjera contratada, con unos niveles salariales y condiciones laborales que la mano de obra local cualificada está deseando aceptar.
Esa economía rentista acotada se traduce en una clase gobernante centrada en clanes que «confunde» la propiedad pública con la privada: lo que en realidad es el «Estado» son unos monarcas absolutistas y sus familias extensas en la cima y, en el medio, su séquito político cliente, tribal y dirigente y los tecnócratas.
Estas son «clases gobernantes cerradas». El acceso se reduce a miembros selectos del clan o la dinastía familiar y a un número reducido de individuos «emprendedores» que podrían acumular riqueza al servicio de la clase-clan dominante. El «núcleo más próximo» vive de los ingresos por arriendo, recibe pagos de sociedades inmobiliarias a las que no aporta ninguna cualificación más que la de emitir autorizaciones oficiales, concesiones de terrenos, licencias de importación y vacaciones fiscales.
Más allá del saqueo de las arcas públicas, la clase-clan dominante fomenta el «libre comercio», es decir, importar manufacturas baratas y socavar así el despegue de cualquier iniciativa autóctona de los sectores «productivos» manufacturero, agrícola o técnico.
En consecuencia, no hay ningún capitalista o «clase media» nacional emprendedora. Lo que hace las veces de clase media son en buena medida empleados del sector público (maestros, profesionales de la salud, funcionarios, bomberos, policías, militares) que dependen de un salario que, a su vez, depende de la sumisión al poder absolutista. No tienen ninguna posibilidad de ascender a escalones más altos o de crear oportunidades económicas para sus proles con formación.
La concentración de poder económico, social y político en un sistema cerrado y controlado de clase-clan desemboca en una inmensa concentración de riqueza. Dada la distancia social entre gobernantes y gobernados, la riqueza generada por el precio de los artículos de lujo ofrece una imagen tremendamente distorsionada de la «riqueza» per cápita; añadir a los millonarios y multimillonarios a la cima de una masa de jóvenes mal pagados y subempleados arroja una renta media engañosamente alta (Washington Blog, 24 de febrero de 2011).

El gobierno rentista: por las armas y las dádivas

Para compensar estas grandes diferencias sociales y preservar la posición de la clase gobernante rentista y parásita, esta última busca establecer alianzas con empresas de armamento multimillonarias y protección militar de la potencia imperial dominante (EE UU). Los gobernantes se entregan a la «neocolonización con invitación» y ofrecen terrenos para bases militares y aeropuertos, puertos para operaciones navales, connivencia para financiar a mercenarios por poderes contra adversarios antiimperialistas y sumisión a la hegemonía sionista en la región (a pesar de que formulen de vez en cuando alguna crítica intrascendente).
A medio plazo, el gobierno por la fuerza se complementa con dádivas a los pobres de las zonas rurales y los clanes tribales; con subsidios de alimentos para los pobres urbanos; y con empleo sin futuro y deficitario para los desempleados con formación (Financial Times, 25 de febrero de 2011, p. 1). Tanto la carísima adquisición de armas como los subsidios paternalistas reflejan la ausencia de toda capacidad para realizar inversiones productivas. Se gastan miles de millones de dólares en armas en lugar de en diversificar la economía. Se gastan cientos de millones de dólares en obsequios paternalistas de una sola dosis, en lugar de en inversiones a largo plazo que generen empleo productivo.
El «pegamento» que mantiene unido este sistema es la combinación de saqueo moderno de la riqueza pública y los recursos energéticos naturales y la tradicional utilización de reclutas neocoloniales y de clanes y de contratistas mercenarios para controlar y reprimir a la población. El armamento estadounidense moderno está al servicio de una monarquías absolutistas y dictaduras anacrónicas basadas en los principios del gobierno dinástico del siglo XVIII.
La introducción y extensión de sistemas de comunicaciones de vanguardia y de centros comerciales de arquitectura ultramoderna alimentan a un estrato de consumidores de artículos de lujo de élite y dejan ver un contraste muy marcado con la inmensa mayoría de jóvenes con educación y sin empleo, excluidos de la cima y presionados desde abajo por los trabajadores contratados extranjeros mal pagados.

Desestabilización neoliberal

Los clanes-clases rentistas reciben presiones de las instituciones económicas internacionales y los banqueros locales para que «reformen» sus economías: «abrir» el mercado nacional y las empresas públicas a los inversores extranjeros y reducir los déficit derivados de la crisis global introduciendo reformas neoliberales (Economic and Political Weekly, 12 de febrero de 2011, p. 11).
Como consecuencia de las «reformas económicas», se han recortado o suprimido los subsidios alimentarios para los más pobres y se ha reducido el empleo público, lo que cierra una de las pocas puertas existentes para los jóvenes con formación. Los impuestos a los consumidores y trabajadores asalariados aumentan, al tiempo que se aplican exenciones fiscales a los promotores inmobiliarios, los especuladores financieros y los importadores. La desregulación ha exacerbado una corrupción ya galopante, no solo entre la clase-clan gobernante rentista, sino también en su entorno empresarial inmediato.
Los «lazos» paternalistas que unen a la clase media y baja con la clase gobernante han quedado erosionados por las «reformas» neoliberales inducidas desde el exterior, que combinan la explotación exterior «moderna» con las formas «tradicionales» de saqueo privado nacional. Los regímenes de clan-clase ya no pueden confiar en las lealtades de clan, tribales, clericales o clientelistas para aislar a los sindicatos urbanos, los estudiantes, las pequeñas empresas y los movimientos de un sector público mal remunerado.

La Calle contra Palacio

Las «causas inmediatas» de las revueltas árabes giran en torno a las inmensas contradicciones demográficas y de clase de la economía rentista gobernada por el clan-clase. La oligarquía dominante gobierna a una gran masa de desempleados o trabajadores jóvenes subempleados; este último grupo lo forma entre el 50 y el 65 por ciento de la población menor de veinticinco años (Washington Blog, 24 de febrero de 2011). La economía rentista «moderna» y dinámica no incorpora a los jóvenes recién formados al empleo moderno, sino que los relega a la «economía informal», sin protección social y mal pagada de la calle como vendedores, transportistas o autónomos subcontratados y encargados de servicios personales. Los sectores ultramodernos del petróleo, el gas, inmobiliario, de turismo y centros comerciales dependen del apoyo político y militar de dirigentes retrógrados tradicionales, clericales, tribales o de clan, subvencionados pero nunca «incorporados» a la esfera de la producción moderna. La clase trabajadora industrial urbana moderna con pequeños sindicatos independientes está proscrita. Las asociaciones civiles de clase media están, o bien bajo el control del Estado, o bien restringidas a tener que formular solicitudes continuas al Estado absolutista.
El «subdesarrollo» de las organizaciones sociales, relacionado con la dedicación de las clases sociales a la actividad productiva moderna, supone que el eje de la acción social y política sea la calle. En esta sociedad de plazas, quioscos, calles y esquinas, y en los mercados, se ve deambular por, entre y en el entorno de los centros de poder administrativo absolutista a jóvenes desempleados y subempleados a tiempo parcial e implicados en el sector informal. Las masas urbanas no ocupan posiciones estratégicas en el sistema económico, pero están disponibles para unas movilizaciones capaces de paralizar las calles y plazas por las que se transportan los bienes y servicios y en las que se obtienen beneficios. Es igualmente importante que los movimientos de masas desatados por los jóvenes desempleados ofrecen a los profesionales oprimidos, los empleados del sector público, los pequeños empresarios y los autónomos una oportunidad de entregarse a las protestas sin verse sometidos a represalias en sus centros de trabajo... lo que disipa el «factor miedo» de perder el empleo.
La confrontación política y social gira en torno a los polos opuestos: las oligarquías clientelistas y las masas desclasadas (el panarabismo). La primera depende directamente del Estado (el aparato militar/policial) y la última de organizaciones presenciales improvisadas, locales, informales y amorfas. La excepción es la minoría de universitarios que se movilizan a través de internet. Los sindicatos industriales organizados ingresan en la lucha tarde y en buena medida se concentran en demandas económicas sectoriales, con algunas excepciones (sobre todo en las empresas públicas, controladas por amigotes de los oligarcas, donde los trabajadores exigen cambios en la dirección).
Como consecuencia de las particularidades sociales de los Estados rentistas, los levantamientos no adoptan la forma de luchas de clase entre asalariados y capitalistas industriales. Afloran como revueltas políticas masivas contra el Estado oligarca. Los movimientos sociales callejeros manifiestan su capacidad de deslegitimar la autoridad del Estado, paralizar la economía y pueden desembocar en el derrocamiento de los autócratas que gobiernan. Lo propio de los movimientos de masas callejeros es ocupar las calles con relativa facilidad, pero también dispersarse cuando los símbolos de la opresión han sido desalojados. Los movimientos callejeros carecen de la organización y el liderazgo para proyectar, y menos aún imponer, un nuevo orden político o social. Su poder reside en la capacidad de presionar a las élites e instituciones existentes, no de sustituir al Estado y la economía. De ahí la asombrosa facilidad con la que el ejército egipcio respaldado por EE UU, Israel y la UE ha logrado tomar el poder y proteger al Estado rentista en su conjunto y a la estructura económica al tiempo que mantenía sus lazos con sus mentores imperiales.

La convergencia de condiciones y el «efecto demostración»

La propagación de las revueltas árabes por el Norte de África, Oriente Próximo y los Estados del Golfo Pérsico es, en primera instancia, un producto de condiciones históricas y sociales similares: los Estados rentistas gobernados por oligarquías familiares y de clan, dependientes del «arriendo» de exportaciones petroleras y energéticas de capital intensivo, que confinan a la inmensa mayoría de la juventud en actividades económicas «callejeras» informales y marginales.
El «poder del ejemplo» o el «efecto demostración» solo se puede entender reconociendo idénticas condiciones sociopolíticas en cada país. El poder de la calle (los movimientos urbanos de masas) presupone que la calle es el locus económico de los actores principales y que se debe conquistar las plazas por que son el espacio donde ejercer el poder político y proyectar las demandas sociales. No cabe duda de que los éxitos parciales de Egipto y Túnez hicieron detonar los movimientos en otros lugares. Pero solo lo hicieron en países con idéntico legado histórico, con las mismas polaridades sociales entre gobernantes rentistas de clan y trabajadores callejeros marginales y, especialmente, donde los gobernantes estaban profundamente integrados en redes económicas y militares imperiales a las que estaban subordinados.

Conclusión

Los gobernantes rentistas rigen a través de sus lazos con el ejército y las instituciones económicas estadounidenses y de la UE. Modernizan sus prósperos cotos y marginan a los jóvenes recién formados, que quedan confinados en empleos mal remunerados, sobre todo en el endeble sector informal y callejero de las principales ciudades. Las privatizaciones neoliberales, la reducción de los subsidios públicos (de alimentos, de desempleo, de aceite para cocinar, gas, transporte, salud y educación) ha hecho añicos los lazos paternalistas mediante los cuales los gobernantes aplacaban el descontento de los jóvenes y los pobres, así como de las élites clericales y los jefes tribales. La confluencia de clases y masas, modernas y tradicionales, ha sido consecuencia directa de un proceso de neoliberalización impuesto desde arriba y de exclusión, desde abajo. La promesa de los «reformadores» neoliberales de que el «mercado» sustituiría con empleos bien remunerados la pérdida de subsidios estatales paternalistas era falsa. Las políticas neoliberales han reforzado la concentración de riqueza al tiempo que han debilitado el control de las masas por parte del Estado.
La crisis económica capitalista mundial ha llevado a Europa y Estados Unidos a endurecer los controles de inmigración, con lo que han eliminado una de las válvulas de escape de estos regímenes: la fuga masiva de jóvenes sin empleo y con formación que buscaban trabajo en el extranjero. Emigrar al extranjero había dejado de ser una opción; las alternativas se reducían a luchar o sufrir. Los estudios demuestran que quienes emigran suelen ser los más ambiciosos, los mejor formados (de su clase social) y los capaces de asumir mayores riesgos. Ahora, recluidos en sus países de origen, con pocas ilusiones de encontrar oportunidades en el exterior, se ven obligados a luchar por la movilidad individual en su país mediante la acción social y política colectiva.
Entre la juventud política es igualmente importante el hecho de que a EE UU, como garante de los regímenes rentistas, se la considere una potencia imperial en declive: cuestionada económicamente en el conjunto de la economía mundial por China, teniendo que hacer frente a una derrota como potencia colonial ocupante en Iraq y Afganistán, y humillada como criada sumiso y mendaz de una Israel cada vez más desautorizada por la acción de sus agentes sionistas en el régimen de Obama y el Congreso estadounidense. Todos estos elementos de la decadencia y descrédito imperial estadounidenses animan a los movimientos en favor de la democracia a avanzar contra los clientes estadounidenses y reducen su temor a una intervención militar estadounidense que abriera un tercer frente de batalla. Los movimientos de masas ven en sus oligarquías a unos regímenes «en tres niveles»: unos Estados rentistas bajo la hegemonía estadounidense que, a su vez, está sometida a la tutela israelí-sionista. Cuando 130 países de la Asamblea General de Naciones Unidas y la totalidad del Consejo de Seguridad, a excepción de EE UU, condenan la expansión colonial, y cuando Líbano, Egipto, Túnez y los regímenes venideros de Yemen y Bahrein prometen instaurar políticas exteriores democráticas, los movimientos de masas descubren que todo el armamento moderno y los 680.000 soldados de Israel no sirven de nada en medio del aislamiento diplomático absoluto, la pérdida de clientes regionales rentistas y el descrédito manifiesto de unos gobernantes militaristas grandilocuentes y sus agentes sionistas en los cuerpos diplomáticos estadounidenses (Financial Times, 24 de febrero de 2011, p. 7).
Las propias estructuras socioeconómicas y las condiciones políticas que hicieron detonar los movimientos de masas en favor de la democracia, los jóvenes desempleados y subempleados organizados desde «la calle», plantean ahora el reto más relevante: ¿puede la masa amorfa y diversa convertirse en una fuerza social y política organizada capaz de tomar el poder del Estado, democratizar el régimen y, al mismo tiempo, crear una nueva economía productiva que ofrezca el empleo estable y bien pagado del que hasta la fecha carecía la economía rentista? El resultado político hasta el momento es incierto: los demócratas y los socialistas compiten con fuerzas clericales, monárquicas y neoliberales financiadas por Estados Unidos.
Es prematuro celebrar una revolución democrática popular...

James Petras