miércoles, abril 27, 2011

El Norte revuelto y brutal


Estaba leyendo materiales y libros en abundancia para cumplir mi promesa de continuar la Reflexión del 14 de abril sobre la Batalla de Girón, cuando eché una ojeada a las noticias frescas de ayer, que son abundantes como todos los días. Se pueden acumular montañas en cualquier semana, que van desde el terremoto en Japón, al triunfo de Ollanta Humala sobre Keiko, hija de Alberto Fujimori, ex presidente de Perú.
Perú es gran exportador de plata, cobre, zinc, estaño y otros minerales; posee grandes yacimientos de uranio que poderosas transnacionales aspiran a explotar. Del uranio enriquecido salen las más terribles armas que conoció la humanidad, y el combustible de las centrales electronucleares que, pese a las advertencias de los ecologistas, se estaban construyendo a ritmo acelerado en Estados Unidos, Europa y Japón.
No sería justo, desde luego, culpar a Perú de esto. Los peruanos no crearon el colonialismo, el capitalismo y el imperialismo. Tampoco se puede culpar al pueblo de Estados Unidos, que es también víctima del sistema que ha engendrado allí a los políticos más atolondrados que ha conocido el planeta.
El pasado 8 de abril los amos del mundo dieron a la luz su acostumbrado informe anual sobre las violaciones de los “derechos humanos”, que motivó un agudo análisis en el sitio web Rebelión, suscrito por el cubano Manuel E. Yepe, basado en la respuesta del Consejo de Estado de China, enumerando hechos que demuestran la desastrosa situación de tales derechos en Estados Unidos.
“…Estados Unidos es el país donde más se agreden los derechos humanos, tanto en su propio país como en todo el mundo, y es una de las naciones que menos garantiza la vida, la propiedad y la seguridad personal de sus habitantes.
“Cada año, una de cada 5 personas es víctima de un crimen, la tasa más alta del planeta. Según cifras oficiales, las personas mayores de 12 años sufrieron 4,3 millones de actos violentos.
“La delincuencia creció alarmantemente en las cuatro mayores ciudades del país (Filadelfia, Chicago, Los Angeles y Nueva York) y se registraron notables incrementos respecto al año previo en otras grandes urbes (San Luis y Detroit).
“El Tribunal Supremo dictaminó que la posesión de armas para la defensa personal es un derecho constitucional que no puede ser ignorado por los gobiernos estaduales. Noventa de los 300 millones de habitantes del país poseen 200 millones de armas de fuego.
“En el país se registraron 12.000 homicidios causados por armas de fuego, mientras que el 47 por ciento de los robos se cometieron igualmente con uso de armas de fuego.
“A la sombra de la sección de “actividades terroristas” del Acta Patriótica, la tortura y la extrema violencia para obtener confesiones de sospechosos son prácticas comunes. Las condenas injustas se evidencian en las 266 personas, 17 de ellas ya en el corredor de la muerte, que han sido absueltas gracias a pruebas de ADN.
“Washington aboga por la libertad en Internet para hacer de la red de redes una importante herramienta diplomática de presión y hegemonía, pero impone estrictas restricciones en el ciberespacio en su propio territorio y trata de establecer un cerco legal para lidiar con el desafío que representa Wikileaks y sus filtraciones.
“Con una alta tasa del desempleo, la proporción de ciudadanos estadounidenses que vive en la pobreza alcanzó un nivel récord. Uno de cada ocho ciudadanos que participó el pasado año en los programas de cupones para alimentos.
“El número de familias acogidas en centros para desamparados aumentó un 7 por ciento y las familias tuvieron que permanecer más tiempo en los centros de acogida. Los delitos violentos contra estas familias sin techo aumentan sin cesar.
“La discriminación racial permea cada aspecto de la vida social. Los grupos minoritarios son discriminados en sus empleos, tratados de manera indigna y no son tenidos en cuenta para ascensos, beneficios o procesos de selección laboral. Un tercio de los negros sufrió discriminación en sus lugares de trabajo aunque sólo el 16% se atrevió a elevar queja.
“La tasa de desempleo entre los blancos es de un 16,2 %, entre hispanos y asiáticos del 22 %, y entre los negros es del 33 %. Los afroamericanos y los latinos representan el 41 por ciento de la población carcelaria. La tasa de afroamericanos cumpliendo cadena perpetua es 11 veces más alta que la de blancos.
“El 90 por ciento de las mujeres ha sufrido discriminación sexual de algún tipo en su lugar de trabajo. Veinte millones de mujeres son víctimas de violación, casi 60.000 presas han sufrido agresión sexual o violencia. Una quinta parte de las estudiantes universitarias son agredidas sexualmente y el 60 por ciento de las violaciones en campus universitarios ocurre en los dormitorios femeninos.
“Nueve de cada diez estudiantes homosexuales, bisexuales o transexuales sufren acoso en el centro escolar.
“El Informe dedica un capítulo a recordar las violaciones de los derechos humanos de que es responsable el gobierno de Estados Unidos fuera de sus fronteras. Las guerras de Irak y Afganistán, dirigidas por EEUU, han causado cifras exorbitantes de víctimas entre la población civil de estos países.
“Las acciones ‘antiterroristas’ de EEUU han incluido graves escándalos de abuso a prisioneros, detenciones indefinidas sin cargos o juicios en centros de detención como el de Guantánamo y otros lugares del mundo, creados para interrogar a los denominados ‘presos de gran valor elevado’ donde se aplican las peores torturas.
“También recuerda el documento chino que EEUU ha violado el derecho a existir y desarrollarse a la población cubana sin acatar la voluntad mundial expresada por la Asamblea General de la ONU durante 19 años consecutivos sobre ‘La necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba’.
“EEUU no ha ratificado convenciones internacionales sobre los derechos humanos como el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de la Discriminación contra la Mujer; la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y la Convención sobre los Derechos del Niño.
“Los datos que aporta el recuento presentado por el gobierno chino demuestran que el funesto historial de EEUU en este terreno lo descalifican como ‘juez de los derechos humanos en el mundo’. Su ‘diplomacia de los derechos humanos’ es pura hipocresía de doble rasero al servicio de sus intereses imperiales estratégicos. El gobierno chino aconseja al gobierno de EEUU que tome medidas concretas para mejorar su propia situación en derechos humanos, que examine y rectifique sus actividades en ese terreno y detenga sus actos hegemónicos consistentes en utilizar los derechos humanos para interferir en los asuntos internos de otros países.”
Lo importante de este análisis, a nuestro juicio, es que se haga tal denuncia en un documento suscrito por el Estado chino, un país de 1 341 millones de ciudadanos, que posee 2 millones de millones de dólares en sus reservas monetarias, sin cuya cooperación comercial el imperio se hunde. Me parecía importante que nuestro pueblo conociera los datos precisos contenidos en el documento del Consejo de Estado chino.
Si Cuba lo dijera, carecería de importancia; llevamos más de 50 años denunciando a esos hipócritas.
Martí había dicho hace 116 años, en 1895: “…el camino que se ha de cegar, y con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión de los pueblos de nuestra América, al Norte revuelto y brutal que los desprecia…”
“Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas”.

Fidel Castro Ruz

Abril 23 de 2011

7 y 32 p.m.

martes, abril 26, 2011

La batalla de la alfabetización


Reflexiones en el aniversario de Playa Girón

La trascendencia histórica de la declaratoria del carácter socialista de la Revolución y la victoria de Playa Girón, cuyo 50 aniversario recién conmemoramos, rebasa el hecho de guerra y la heroicidad que le es inmanente. Los combates de la Ciénaga de Zapata se multiplican en un conjunto de acontecimientos, que expresan con particular fuerza la totalidad del colosal proceso de cambios que se puso a prueba y logró triunfar en los días de abril de 1961.
Los ataques aéreos y la invasión mercenaria dirigida y organizada por el gobierno de los Estados Unidos entre el 15-19 de abril de 1961, también incluían el fallido intento de destruir el impetuoso avance de la democratización y masificación de la educación cubana. Un acto de guerra contra la Campaña Nacional de Alfabetización que recién comenzaba.
La violencia reaccionaria al pretender aplastar la Revolución, concebía su hundimiento en la ignorancia y la incultura. Los propios acontecimientos lo prueban, la historia lo confirma en sus inobjetables hechos.

1961: La historia inmediata

El 1 de enero de 1961 se inicia para la Revolución como “Año de la Educación”, y su primera acción es la declaración oficial de comienzo de la Campaña Nacional de Alfabetización. La naturaleza esencialmente emancipatoria de la batalla cultural para la que Cuba se preparaba, recibe de inmediato el impacto de la agresividad de los Estados Unidos.
El 3 de enero rompe relaciones con Cuba el gobierno del país del Norte, acto que desataría una escalada de las acciones contrarrevolucionarias. El 5 de enero el plan terrorista diseñado desde Washington, asesta su primer crimen contra el “Año de la Educación” y la naciente Campaña Nacional de Alfabetización. Es asesinado en el Escambray el joven maestro voluntario Conrado Benítez Garcíai. “Era pobre, era negro y era maestro. He ahí las tres razones por las cuales los agentes del imperialismo lo asesinaron; era joven, era negro, era maestro, era pobre y era obrero. He ahí dos razones más por las cuales los agentes del imperialismo lo asesinaronii", definiría Fidel Castro.
Para el 6 de febrero la dirección jesuita de la Escuela Electromecánica de Belén convoca a sus estudiantes a la huelga. El 22 de febrero la contrarrevolución vuelve a cobrar la vida valiosa de otro joven alfabetizador. Pedrito Miguel Morejón Quintana, joven alfabetizador popular de 20 años, es cruelmente acuchillado y ahorcado con alambres de púas, en San Pedro de Mayabón, provincia de Matanzas. El martes 28 de febrero se detona una bomba en Academia Nobel , ubicada en la Calzada de 10 de Octubre, en la barriada habanera de la Víbora, con el saldo de varios estudiantes, en particular muchachas y una de sus profesoras, heridas.
El 10 de marzo estudiantes de los colegios católicos llevan a cabo una provocación contrarrevolucionaria en Holguín, luego golpean salvajemente a uno de sus propios condiscípulos que se manifiesta a favor de la Revolución. La consigna de los provocadores es: “¡Abajo los libros!
Con la secuencia de crímenes y acciones de propaganda, la CIA perseguía atemorizar a las familias y a los jóvenes maestros que ya alfabetizaban, y entorpecer la salida masiva de voluntarios para cumplir la hermosa tarea. Pero la propia criminalidad del imperio moviliza el rechazo de la opinión pública. La Campaña fue creciendo en la sensibilidad del pueblo, y se convertirá en hecho de dignidad nacional.
El asesinato del joven Morejón Quintana realizado en una zona muy poblada resulta en un acontecimiento de desafío público a los terroristas. A pesar de la presencia de las bandas contrarrevolucionarias en la zona, los estudiantes de secundaria, en unión del pueblo realizan guardias de honor ante el féretro, y el entierro fue un masivo acto de reafirmación revolucionariaiii. Las huelgas y atentados como el de la Academia Nobel precipitan la posición de numerosos estudiantes y jóvenes católicos a favor de la Revolucióniv.
La actividad organizativa de la Comisión Nacional tampoco se detiene. El 16 de enero se inicia en todo el territorio nacional el censo de los analfabetos. El 6 de marzo comienza la inscripción masiva del estudiantado medio en las brigadas alfabetizadoras que llevarían el nombre del maestro asesinado “Conrado Benítez”. Otros centenares de jóvenes se integran a las unidades militares y como símbolo de que se trabaja no solo por el presente, sino también por el futuro, parte el primer grupo de becarios hacia la URSS y otros países socialistas para formarse como técnicos.
La dirección pedagógica de la Campaña previó validar en la práctica los materiales didácticos diseñados y ejercitar los procedimientos organizativos. Con este propósito parten en febrero las brigadas pilotosv, dirigidas hacia grupos específicos de campesinos, carboneros, pescadores y mineros. Con las experiencias que se obtuvieran se pensaba perfeccionar la capacitación de los brigadistas en un curso previo que se fijó para la segunda quincena de abril en las instalaciones del antes exclusivo balneario de Varadero.
A principios de abril se han capacitado más de mil maestros normalistas y voluntarios para asesorar la Campaña. Ya trabajan más de dos mil subcomisiones técnicas a nivel de municipios y barrios, y laboran unos 500 técnicos responsabilizados con el apoyo metodológico a los alfabetizadores. En el sector productivo y de servicios estaban incorporadas 300 empresasvi. El curso escolar se adelanta para concluirlo ese mes de abril y facilitar la incorporación como brigadistas alfabetizadores Conrado Benítez de 100 000 escolares y sus maestros.

Fidel Castro

El papel de la personalidad histórica de Fidel Castro en los acontecimientos educacionales de los primeros años de la Revolución debe subrayarse. Si bien la impronta fidelista de educador socialvii, está unida indisolublemente a toda la actividad político social que realiza, su pedagogía revolucionaria se reveló con nitidez en la concepción y realización de la transformación socialista del sistema de educación neocolonial, y en particular en la dirección estratégica de la Campaña Nacional de Alfabetización.
En su estudio del legado martiano Fidel comprende desde muy joven, que los conceptos de José Martí sobre cultura y educación, progreso social y libertad, eran portadores de los ideales más progresivos de su época a escala mundial, y precisamente por ello tenían un sustrato de identidad con los presupuestos marxistas, pues los unía similar vocación humanista.
Fidel considerará que la transformación radical de las circunstancias trascendía lo político y socioeconómico, para dirigirse fundamentalmente a la esfera de la conciencia social, a la espiritualidad humana que referiría Martí viii . Entonces desde el propio Programa del Moncada planteó más que un proyecto político, un gran proyecto educativo-cultural revolucionario, para poner fin al capitalismo en Cuba.
La aplicación por Fidel del principio martiano que concibe la educación como una tarea de todos, representó un viraje para la teoría educacional y la práctica pedagógica a nivel societal. La clara concepción martiana sobre el derecho a la educación de todos los ciudadanos y el deber de estos contribuir a la de los demás, transitó del pensamiento filosófico revolucionario cubano a la praxis de masas, y nutrió el debate político y la lucha contra los prejuicios pequeñoburgueses - cretinismo profesional según Marx-, en el seno de los profesionales formados en la sociedad capitalista neocolonial. Esta profunda intelección enriquecida por el marxismo, nutren los aportes teóricos de Fidel, y su concreción en la toma de medidas para avanzar la masificación y democratización de la educación, y desarrollar con éxito la Campaña Nacional de Alfabetización.
Precisamente el día de graduación del Primer Contingente de Maestros Voluntarios. Fidel anuncia públicamente la próxima batalla contra el analfabetismo: “El año que viene tenemos que establecernos una meta, liquidar el analfabetismo en nuestro país ¿cómo? movilizando al pueblo, estableciendo ese compromiso al pueblo (...) el compromiso de honor de aprender a leer y escribir si es analfabeto. Y ¿quiénes van a enseñar? El pueblo (...) Movilizaremos a todos los estudiantes y movilizaremos a cuanto ciudadano sepa leer y escribir, para que enseñe a aquel que no sepa leer y escribir” ix .
Ya en ese primer trimestre de 1961 el país vive bajo condiciones de guerra no declaradax, sin embargo, Fidel no descuida la campaña de alfabetizaciónxi. El 23 de enero, durante la graduación del segundo contingente de maestros voluntarios, informa del asesinato de un joven maestro voluntario: Conrado Benítez, y con voz emocionada, demanda: "¡Después de muerto ese maestro seguirá siendo maestro! (...) Ese maestro es el mártir cuya sangre servirá para que nosotros nos propongamos, doblemente, ganar la batalla que hemos emprendido contra el analfabetismo.xii”
El 28 de enero, en homenaje al natalicio de José Martí, el jefe de la Revolución preside la conversión de la antigua fortaleza militar de la ciudad de Santa Clara en una escuela. Casi al concluir sus palabras reitera que la alfabetización es una de las más grandes batallas por la cultura que haya librado ningún pueblo: "Va a ser una batalla verdaderamente épica, en que debe participar todo el pueblo". Y más adelante, afirma: "Hay que comenzar a organizar ese ejército y vamos a organizar cien mil jóvenes alfabetizadores que por lo menos tengan de sexto grado en adelante, y por lo menos 13 años de edad". Al mismo tiempo, exhorta a los jóvenes villareños, para que sean los primeros en inscribirse.
Fidel realiza varias visitas a la Comisión Nacional de Alfabetización y ultima detalles con sus directivos. El 28 de febrero, está en la despedida del primer grupo de jóvenes que integran las Brigadas Pilotos. Allí da indicaciones para la inscripción masiva de todos los que deseen integrar estas brigadas.
El 25 de marzo, Fidel confirma que "hay que dedicar todo el esfuerzo a esa Campaña, porque la batalla contra el analfabetismo se ganará, entre otras cosas, en la misma medida en que llevemos al ánimo de todos la importancia de este esfuerzo"xiii.
El 9 de abril Fidel argumenta que no puede haber Revolución sin educación. En esta intervención, realizada en la clausura del ciclo de charlas sobre Educación y Revolución que se desarrolla en el espacio televisivo Universidad Popular, declara lo que ya era un principio de la propaganda revolucionaria: "Nosotros no le decimos al pueblo: ¡cree! Le decimos: ¡lee!".
Ese día 9 de abril Fidel, consciente de la próxima agresión militar, prepara al pueblo para pelear simultáneamente en los dos frentes de combate: "El mérito de nosotros no está ni estaría en rechazar cualquier ataque contrarrevolucionario sino en realizar al mismo tiempo la campaña de alfabetización. El hecho de derrotar a un enemigo que nos atacara no tendría mérito, o no sería enteramente tan satisfactorio, si ellos logran obstaculizar nuestra campaña"xiv.

Abril de 1961

El sábado15 y el domingo 16 de abril de 1961 debía partir de la sede del Consejo de Alfabetización en La Habana y simultáneamente de los Consejos provinciales de todo el país, el gran contingente de jóvenes brigadistas Conrado Benítez. En Varadero todo estaba preparado para realizar en el curso intensivo de capacitación pedagógica, que pondría a los jóvenes y maestros en condiciones de iniciar la etapa masiva de alfabetización.
Ese 15 de abril, con los primeros claros del alba se realizó el artero bombardeo contra los aeropuertos en La Habana, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba, preludio de la invasión mercenaria que se iniciaría dos días después. En no pocos hogares de la capital cubana, mientras se escuchaban las detonaciones de las bombas enemigas y la respuesta de las baterías milicianas, se desarrollaba, paralelamente, otro acontecimiento, tan dramático como el que protagonizaban los soldados rebeldes y milicianos.
En esos mismos momentos partían de sus casas los jóvenes y maestros que se movilizaban para integrar el ejército de la Campaña Nacional de Alfabetización. El ataque terrorista corroboraba las denuncias de la dirección de la Revolución, en relación a la inminencia de una agresión militar directa de los Estados Unidos. Las columnas de humo y las sirenas de las ambulancias después de la retirada de los aviones enemigos, multiplicaban el impacto sobre la seriedad de la situación. Nadie dudaba ya que “los americanos” nos iban a invadir. La historia contada y los documentos disponibles, no recogen si en circunstancia tan extrema alguien se atemorizó y dejó de acudir a su cita con la patria. Lo que si resultó un hecho probado fue la masiva llegada de los jóvenes y maestros convocados al Consejo de Alfabetización en La Habana.
La partida hacia el Campamento de capacitación de la fuerza alfabetizadora en Varadero, es un hecho difícil de describir. Los protagonistas cuando testimonian se emocionan y estallan en sentimientos. Muchachos y muchachas de 14, 15, 16 y 17 años, sus maestros, padres, madres, hermanos y familiares, se colmaban de abrazos y cariños en la despedida. Sin dudas se trataba de uno de esos momentos cruciales en la vida de los sujetos individuos-masas, donde el discurso de la historia palidece ante la epopeya. La familia cubana y la juventud emulaban en confianza y entrega, en compromiso patriótico: “La Campaña no se suspende, se mantiene”, fue la decisión unánime de los alfabetizadores y maestros, de sus padres y madres, de la familia revolucionaria cubana.
El día 16, en el sepelio de los caídos en los ataques aéreos, Fidel declara el carácter socialista de la Revolución: “ ¡Lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es... que hayamos hecho una Revolución Socialista en las propias narices de los Estados Unidos!” El líder solicita en el histórico acto jurar defender “la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes” xv . Y el pueblo reunido en impresionante manifestación responde afirmativamente. En la ya histórica esquina del Vedado habanero, que conforman las calles 12 y 23, se levantan miles de fusiles en simbólica demostración del voto popular.
En Varadero, en el parque de las Ocho Mil taquillas –instalación hecha por la Revolución para facilitar el disfrute popular de la famosa playa-, está concentrado el contingente de alfabetizadores. Los brigadistas y maestros escuchan las declaraciones del Comandante en Jefe, y repiten simultáneamente el grito de ¡Patria o Muerte! ¡Venceremos! Y juran defender la Revolución Socialista.
Fidel ordena al finalizar el acto el “Estado de Alerta”. Las orientaciones del jefe de la Revolución son precisas. Junto al logro de la máxima preparación para el inminente combate, a la intensificación de las medidas de neutralización de la contrarrevolución interna, se ordena: “A los obreros, campesinos e intelectuales, a todo el pueblo trabajador, mantenerse en sus puestos y redoblar sus esfuerzos por la producción y la enseñanza” xvi .
Durante el día 16 y aún el propio 17, continuaron arribando al campamento de Varadero otros contingentes de brigadistas procedentes del centro y el oriente del país. Sus historias cuentan que conocieron los hechos, entre parada y parada del tren que los conducía hacia el balneario. Como sus compañeros habaneros, su respuesta unánime fue la de continuar hacia Varadero.
Ya en la playa matancera un grupo de estudiantes de bachillerato de Holguín, recién llegados el 17, se propuso llegar a Girón para incorporarse a la batalla. Todos pertenecían a las milicias en su región, y se sabían relativamente cerca de los combates. Con la experiencia de infantería que poseían –se sentían “graduados” de combatientes después de vencer la caminata de 62 kilómetros que por entonces hacían los milicianos- pensaban marchar hasta la Ciénaga xvii , pero el ímpetu de los jóvenes cedió frente a la serena persuasión de los responsables del campamento, que por demás les leyeron la Orden emitida por el Comandante en Jefe: " Cada cubano debe ocupar el puesto que le corresponda en las unidades militares y centros de trabajo sin interrumpir la producción, ni la campaña de alfabetización, ni una sola obra revolucionaria" xviii .

En los escenario de la Batalla

En Girón, Mariano Mustelier, jefe de la milicia en el lugar, estaba de recorrido por la costa la noche del 17. Le acompañaba Valerio Rodríguez, un alfabetizador de 13 años de edad. El miliciano distingue una luz roja que no cesaba de pestañar. Mariano pensó que se trataba de un barco que iba rumbo a Cienfuegos y se había extraviado dentro de la bahía. Montó en un jeep y se dirigió rumbo al este, para auxiliar a la que creía embarcación en riesgo. El alfabetizador, saltó rápidamente al vehículo.
El parpadeo de la luz roja procedía de los equipos de luces que estaban colocando los hombres ranas que aseguraban el desembarco mercenario. Cuando el jeep enfocó la costa el jefe del grupo mercenario decidió disparar directamente contra el vehículo. Aquellos fueron los primeros disparos realizados por la fuerza invasora en Bahía de Cochinos. Quien disparó fue el estadounidense agente de la CIA Grayston Lynchxix.
Los faroles del jeep saltaron por los aires y algunos fragmentos hirieron a sedal en un ojo a Valerio Rodríguez. Simbólica paradoja. Los primeros disparos efectuados en la invasión que se proponía liquidar la Revolución Cubana, habían sido efectuados por un oficial norteamericano; y el primer herido era un alfabetizador de las brigadas pilotos, que se encontraba allí enseñando a leer y escribir a los carboneros del lugarxx.
Mientas en Girón Lynch disparaba contra Mustelier y Valerio; en Playa Larga, las primeras balas milicianas que rechazaron el desembarco mercenario, salieron de la ametralladora BZ del miliciano Ramón González, servida por tres brigadistas. Ellos ocasionaron las primeras cuatro bajas a los mercenariosxxi.
La presencia de los alfabetizadores desde los primeros momentos del enfrentamiento no fue un hecho fortuito. Cuando los mercenarios llegaron a la Ciénaga de Zapata trabajaban allí desde febrero, 30 alfabetizadores, integrantes de las brigadas pilotoxxii. El 13 de abril la prensa se hacía eco de la voluntad de los alfabetizadores y analfabetos de la Ciénaga de Zapata, de erradicar el analfabetismoxxiii. Cuando cuatro días después esa disposición se vuelca a la resistencia y el rechazo frente a los agresores. Junto a la población cienaguera los jóvenes alfabetizadores sufrieron los embates de la aviación y la artillería mercenaria. La mayoría logra ser evacuada hasta las líneas donde se encuentran las fuerzas revolucionarias, otros evaden a los mercenarios protegiéndose en la conocida profundidad del pantano.
La historia de quienes fueron apresados por los mercenarios resulta una irrefutable prueba de la entereza moral de aquellos jóvenesxxiv. El testimonio de Patria Silva Trujillo, brigadista de 19 años, compañera de Valerio, es impactante: Patria Silva cuando se percata de la invasión, trata de movilizar a los pobladores para evacuarlos, pero ya los mercenarios habían tomado el batey. Ella, la maestra de la escuela rural y otros pobladores son hechos prisioneros. El rechazo de la joven hacia sus captores la hace centro de presiones psicológicas, tratan los apátridas de doblegar a la joven mujer y cuando no lo logran la acusan de ser una “comunista fanática”. En su huida los mercenarios intentarían tomarla como rehén.
Entrevistada cuatro décadas después, Patria Silva se reafirmaba en “el orgullo de haber participado en la gesta de Girón y combatido sin armas, solo con mis ideas. Eso fue hermoso, aún cuando me dejó para siempre profundas secuelas psíquicas. La Campaña la pude hacer hasta junio porque caí en schok y este degeneró en neurosis traumática. Estuve hospitalizada varios meses. Incluso, yo fui una de las testimoniantes cuando el proceso de la Demanda del pueblo de Cuba al gobierno de Estados Unidos por daños humanos”xxv.
Combatientes y pobladores cuentan la preocupación de Fidel por conocer la suerte de cada uno de los jóvenes brigadistas destacados en la Ciénaga. No descansó hasta que tuvo información de cada uno.
En Girón al decidirse el destino de la Revolución Cubana, se decidió también el triunfo de la Campaña. “ Uno de los grandes méritos de aquel año – afirmaría después Fidel Castro – fue el haber mantenido la Campaña de Alfabetización en medio de la invasión de Girón” xxvi .

Estudio, trabajo y fusil

En un pizarrón utilizado en Playa Girón se podía leer en esos días: “Estudio, Trabajo y Fusil”. La consigna hecha realidad ante el ataque armado imperialista, escrita por un anónimo alumno, quizá por uno de los milicianos que hasta allí llegaron barriendo a los invasores, testimonió durante años a los visitantes del Museo Nacional de la Alfabetización, esa peculiar, sensitiva y épica, relación entre educación, defensa y patriotismo que desencadenó la Revolución Cubana.
Al declarar públicamente el carácter socialista de la Revolución, Fidel y la dirección revolucionaria, realizaron un acto pedagógico de trascendental importancia. Antes de ir al combate, se esclarece al pueblo lo que había sido un fin, que de proclamarse antes del momento exacto, hubiera levantado serios obstáculos. La eticidad martiana de Fidel es el sustrato de esta decisión xxvii , que sin dudas fue seriamente evaluada. La honestidad, la ejemplaridad, el valor personal y la audacia que dibujan el liderazgo del líder de la Revolución Cubana, ratifican su singular aporte a los acontecimientos. El 16 de abril de 1961 fue el momento exacto para dar una sacudida definitiva al anticomunismo en el seno de la sociedad civil cubana.
Las 65 horas de combate para vencer a los invasores y la movilización militar nacional que las acompaña, expresan el acto más dramático y decisivo, del conjunto de batallas de clase que caracterizan el escenario histórico cubano en abril de 1961. Girón fue en tanto victoria militar, el triunfo político del socialismo. Este hecho sustantivo que marca a nivel cultural e ideológico el curso de los acontecimientos futuros en todo el país, se multiplica en una trascendente batalla por la educación y la cultura, por la conquista de la hegemonía ideológico cultural socialista.
La coincidencia de la declaración del carácter socialista de la Revolución y de la batalla de Girón, con el momento más importante de la Campaña de Alfabetización, cuando se preparaban para partir hacia todos los rincones del país los jóvenes componentes del ejército alfabetizador, en plena manifestación de la liberación de la espiritualidad y la solidaridad de los humildes; dotará el naciente socialismo cubano de una praxis humanista de sólida implantación.
Después de Girón, la alfabetización se convirtió en una batalla moral, política e ideológica decisiva para el triunfo de la alternativa socialista. El próximo 22 de diciembre, día del triunfo de la Campaña Nacional de Alfabetización, estaremos justo en el momento que marcan los 50 años de aquella proeza educacional. A tan crucial tema dedicaré una próxima entrega.
En tanto asumo la historia en su pertinencia para la construcción prospectiva, me interesa proponer cinco puntos de análisis, con el propósito de adelantan un debate que no puede esperar por la magna efeméride de diciembre:
UNO: El movimiento educacional de masas realmente existente en los primeros años de la Revolución, desbordaba las posibilidades de una institución gubernamental, y reclamaba y construía para sí su propio protagonismo. En tal coyuntura las instituciones estatales, el Ministerio de Educación en particular, cumplió de manera acertada la tarea organizacional, científico sistematizadora y facilitadora, que demandaban la sociedad civil revolucionaria, las organizaciones y asociaciones, las familias y los múltiples sujetos colectivos e individuales de la Cuba de aquellos años.
DOS: La base del movimiento educacional de masas, estuvo en el amplio movimiento nacional de reafirmaron patriótica que se conformó desde la sociedad civil, al calor de la insurrección armada, la huelga general revolucionaria de enero y el triunfo revolucionario, que se convirtió bajo la pedagogía revolucionaria de Fidel Castro y la acción cohesionadora del Ejército Rebelde-, en un sujeto colectivo, fuente de poder real y de iniciativa histórica. Movimientos como este, al decir de Carlos Marx, constituyen el fundamento de toda la historiaxxviii. En ellos está la fuerza de sobrevivencia y reproducción de las revoluciones socialistas.
El liderazgo estratégico de la Revolución se forjó inserto en esta realidad, aprendió, estudió y construyó las alternativas y decisiones de victoria, en medio de tal explosión de pueblo, en la articulación de la unidad ideológica y organizacional, concitando los disímiles protagonismos, con el trabajo de movilización y persuasión de base en las organizaciones y asociaciones, con los hombres y mujeres de pueblo, en diálogo permanente con la juventud, en asambleas-declaraciones multitudinarias. Así nació en aquellos días decisorios de abril 1961 el actual Partido Comunista de Cuba.
TRES: Destacar el papel de la personalidad histórica de Fidel en los acontecimientos escolares y en la alfabetización, fundamenta la validez de considerarlo un pedagogo de la Revolución, como certeramente lo catalogara Paulo Freirexxix. Con tal definición no solo se refería el ilustre filósofo brasileño a los aportes que le reconocía al líder cubano en el campo propiamente educacional. Estaba presente la comprensión de la concepción gramscianaxxx sobre el rol de la educación como aparato de construcción de hegemonía en el seno de la sociedad civil, la certera idea del teórico marxista italiano, sobre la consideración del carácter de relación eminentemente pedagógica, que asume la lucha de clases en el campo ideológico cultural. Esta concepción matriz que hizo praxis de éxito el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, resulta uno de sus más imperecederos legados.
CUATRO: Mientras exista el imperialismo y gobiernos genocidas en los Estados Unidos, la dialéctica de la Revolución Cubana pasa por una constante atención a la defensa armada. Las finalidades de la Revolución se inscriben en tareas tan dignificadoras como lo fue la propia alfabetización. La existencia de unas potentes Fuerzas Armadas y la preparación militar de todos los patriotas cubanos en tanto, constituye un medio fundamental para defender y llevar a feliz término esos fines humanistas. Y la educación y la cultura necesariamente serán tareas de paz, con una insoslayable misión defensiva.
La elevación del trabajo educacional al plano de la lucha por la defensa de la Revolución, no pasa solo por la voluntad de unos u otros dirigentes revolucionarios, trasciende la posibilidad de ministerios e institutos gubernamentales. Se pelea y articula en la construcción y el desarrollo ascendente, de un sólido y masivo movimiento educacional de masas. Esta verdad histórica nunca se nos puede olvidar.
CINCO: La prioridad política con que aparece la Campaña Nacional de Alfabetización en la estrategia revolucionaria cubana, sin lugar a dudas, precisó en los albores del proyecto socialista, lo que Fidel Castro Ruz y Ernesto Che Guevara definirían como posición principista de la dirección revolucionaria del país, frente a los criterios prevalecientes en el socialismo europeo que les fue contemporáneo: Crear riquezas con la conciencia y no conciencia con la riqueza. Y esta idea medular es hoy vital al empeñarnos en construir un inédito modelo económico y trabajar por la sobrevivencia y el desarrollo del socialismo, en medio de un mundo en peligro de extinción, donde es hegemónica la filosofía del tener sobre la del ser, donde el más vulgar de los materialismos - el del consumismo y el neofascismo-, pretende completar la enajenación del capital, con la muerte del ser consciente.

Notas

i Conrado Benítez García fue asesinado junto al campesino Heleodoro Rodríguez Linares. Ver: Revolución, La Habana, 24 de enero de 1961, p 1 – 2; Pedro Etcheverry Vázquez y Santiago Gutiérez Oceguera. Bandidismo. Derrota de la CIA en Cuba, Editorial Capitán San Lis, La Habana, 2008, p 118-119
ii Fidel Castro Ruz, "Saluda el Dr. Fidel Castro a los maestros voluntarios y rinde tributo a un mártir", Obra Revolucionaria, no. 5, Imprenta Nacional de Cuba, La Habana, 1961, p 34.
iii Olga Montalván: De Conrado a Manuel. Ediciones Unión. La Habana, 1994, p 19; Pedro Etcheverry Vázquez y Santiago Gutiérez Oceguera: Ob. cit, p 131.
iv“Grave denuncia de los estudiantes de Belén, Hoy, La Habana, 2 de marzo de 1961; "Con Cristo y la Revolución gritan alumnos de La Salle", Revolución, La Habana, 12 de abril de 1961
v Partieron hacia toda la isla 300 jóvenes alfabetizadores", Revolución, La Habana, 1 de marzo de1961, p 6
vi Armando Hart Dávalos, Ministro de Educación: Sobre el año de la educación, Ob. cit., p. 17
vii Ver: Rolando Buenavilla Recio: José Martí, educador social, IPLAC - UNESCO, La Habana, 1997.
viii Felipe de J. Pérez Cruz: Fidel Castro: Educación y Campaña de Alfabetización en Cuba; Revista Honda, La Habana, No. 16 del 2006, p 11; Portal de José Martí: http://www.josemarti.cu/files/Fidel.
ix Fidel Castro Ruz: "Graduación del Primer Contingente de Maestros Voluntarios", Revolución, La Habana, 30 de agosto de 1960, p. 8.
x Ver: Juan Carlos Rodriguez: Girón. La batalla inevitable. La más colosal operación de la CIA contra Fidel Castro, Editorial Capitán San Luis, La Habana, 2010; Tomas Diez Acosta: “Frente a las amenazas agresivas Cuba preparó su defensa”, XX Congreso Nacional de Historia, Unión Nacional de Historiadores, La Habana, febrero del 2011
xi Ver: Eugenio Suárez Pérez: Campaña de alfabetización cubana 1961, Bohemia, 12 de mato del 2006, http:// www.bohemia.cu/2006/12/05/.
xii Fidel Castro Ruz: Saluda el Dr. Fidel Castro a los maestros voluntarios y rinde tributo a un mártir", Obra Revolucionaria, no. 5, 25 de enero de 1961, p 36.
xiii Fidel Castro Ruz: Discurso pronunciado en el acto homenaje al Periódico R evolución , con motivo del Premio que le fuera otorgado por la Organización Internacional de Periodistas, el 25 de marzo de 1961, Obra Revolucionaria, La habana, No. 11, 26 de marzo de 1961, p 16
xiv Fidel Castro Ruz: "Conferencia en el ciclo de la Universidad Popular Educación y Revolución", La Habana, 9 de abril de 1961, Obra Revolucionaria, La Habana, no. 19, 1961.
xv Fidel Castro Ruz: “Discurso de Fidel Castro tras el sepelio de las víctimas del bombardeo a la Habana”. Obra Revolucionaria, no 15, La Habana. 16 de abril de 1961 p 28.
xvi Fidel Castro Ruz: “Declaración de Estado de Alerta”, Revolución, La Habana, 17 de abril de 1961, p. 1.
xvii Brigadista Conrado Benítez, Elio Cordero Roja. Testimonio al autor. Abril del 2011.
xviii Ident. Ant.
xix Ver: Peter Wyden: Bay of Pigs. The Untold History , Simon and Schuster, New York, 1979
xx Juan Carlos Rodríguez: Ob. cit, p 275.
xxi Miguel Ángel Sánchez: Girón no fue solo en abril, Editorial Orbe, La Habana, 1979. p 111
xxii "Alfabetización en la Ciénaga de Zapata", Revolución, La Habana, 18 de febrero de1961, p 3.
xxiii “Erradicarán en la Ciénaga de Zapata el analfabetismo", Revolución, La Habana, 13 de abril de 1961, p 13
Ver: Yo fui prisionero de los mercenarios, dice alfabetizador", Bohemia, La Habana, 30 de abril de 1961, p. 58 y 75.
xxiv “Yo fui prisionero de los mercenarios, dice alfabetizador", Bohemia, La Habana, 30 de abril de 1961, ps. 58 y 75;
xxv Iraida Calzadilla Rodríguez: "Solo tenía como arma mis ideas", Campaña de Alfabetización: Aniversario 40, http://www.granma.cubaweb.cu/index.ht
xxvi Fidel Castro Ruz. “Discurso en la clausura del VII Congreso del Sindicato de Trabajadores de la Educación, la Ciencia y el Deporte. Granma. La Habana. 24 de diciembre de 1997 p 4
xxvii “…hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin”. Ver: A Manuel Mercado, 18 de 1895, en José Martí: Obras Completas, Ob cit, Tomo IV, p 168.
xxviii Carlos Marx y Federico Engels: Obras Escogidas, Editorial Progreso, Moscú, 1976, t I, p 39
xxix Freire, Paulo, Esther Pérez y Fernando Martínez: (1997): Diálogos con Paulo Freire, Colección de Educación Popular, Editorial Caminos, La Habana, p. 14.
xxx Ver: Antonio Gramsci: "Pedagogía y política", en Textos de Antonio Gramsci . La alternativa Pedagógica, Editorial Fontamara, Barcelona, 1981.

Felipe de J. Pérez Cruz

De Rodrigo Granda a Joaquin Pérez


¿Cómo metieron y cómo se sale Chávez de esta infamia?

Rodrigo Granda vivía legal y pacíficamente en Caracas desde los tiempos de Caldera como portavoz oficioso de las FARC para asuntos de paz y humanitarios. Cuando Bogotá supo que estaba negociando la libertad de Ingrid Betancourt con los franceses, envió un comando que lo secuestró el 13 de diciembre de 2004 y lo trasladó a Colombia donde el gobierno declaró haberlo capturado el 4 de enero en Cúcuta. A los 25 días de encarcelado, su nombre apareció milagrosamente como “buscado” con el famoso “Código Rojo” de Interpol. El 4 de junio de 2007, Granda, que era de las FARC fue excarcelado por la intermediación del presidente francés Nicolás Sarkozy.

El caso Pérez es diferente

Joaquín Pérez, director de la Agencia ANNCOL no pertenece a las FARC y ni falta que le hace. Abandonó Colombia hace un cuarto de siglo, huyendo de la matanza de más de 4 mil militantes de la Unión Patriótica UP, amplio y exitoso movimiento de izquierda que buscaba una salida políticas a la guerra social colombiana, y por el cual Joaquín era concejal en Corinto, Valle del Cauca, a principios de los 90. Después del asesinato de su esposa, pidió y le fue concedido asilo político en Suecia, donde fundó una familia, se dedicó al periodismo y a propiciar una salida pacífica para su Patria. Nunca volvió a Colombia donde está condenado a muerte.

¿Qué es ANNCOL?

La Agencia de Noticias Nueva Colombia (ANNCOL) fue fundada en 1996 por periodistas latinoamericanos y europeos. Mantiene un sitio de Internet desde 1998. Sus metas son «... informar sobre Colombia... ser un vocero de los sectores sin voz en Colombia sobre acciones de movimientos populares, sindicatos y comunidades avanzadas de los países latinoamericanos.... que combaten el neoliberalismo y la explotación de las personas».
¿Por qué entonces su director es acusado de terrorista por el Gobierno colombiano? Muy fácil: el gobierno colombiano tiene absoluto monopolio de los medios dentro de sus fronteras pero ANNCOL, desde Suecia, es el cuarto sitio web más leído en Colombia, con 800.000 visitas diarias y un considerable impacto informativo a nivel internacional. ANNCOL es el medio más importante de los últimos años en Colombia. Entre sus denuncias aparece la utilización de bases militares para la agresión a otros países, la masacre de civiles en la tragedia de los falsos positivos y la corrupción y nepotismo en el gobierno colombiano.

El "crimen" de ANNCOL

Son legendarias las acusaciones de Bogotá contra ANNCOL por publicar comunicados de las FARC, criticar las políticas neoliberales, presentar una visión realista del paramilitarismo y mantener una férrea oposición a Uribe. A pesar de las reiteradas investigaciones que han demostrado la ausencia de pruebas y elementos formales para acusar a ANNCOL de alguna conexión con las FARC, y a pesar de que periodistas europeos han verificado que las FARC tienen órganos de comunicación propios abiertamente identificados con ellas, los ataques continuaron.
La medida de la efectividad de ANNCOL la dio el canciller colombiano, Jaime Bermúdez cuando informó de la decisión de su Gobierno de poner en marcha una estrategia internacional para hacerle frente a la “diplomacia” exterior de las FARC. Para los periodistas de ANNCOL esto era una amenaza directa, viniendo del mismo Bermúdez que en Marzo 2008 pretendió justificar el bombardeo de territorio ecuatoriano por las Fuerzas Militares de Colombia en la "Operación Fénix" en la que murió el guerrillero "Raúl Reyes".

Periodismo

Para los periodistas de ANNCOL la campaña gubernamental contra ellos se debe a su tarea de disenso y denuncia de “las numerosas arbitrariedades cometidas (por el gobierno (de Uribe) en contra del pueblo colombiano” (…) “No pudiendo desmentir lo anterior, apela a la mentira, la maña, la injuria, el engaño, los sabotajes y a los montajes”. Estaban acostumbrados. Pero cuando el mismo Presidente Uribe declaró: “Y a esos criminales y a ese psiquiatra y a otros bandidos, que son colombianos profesionales que viven por allá en Suecia y en otros países, a todos, a todos tenemos que acabarlos”, los trabajadores de ANNCOL pidieron la protección del gobierno sueco. No era paranoia ni aspaviento: el esbirro que los espiaba desde la embajada, Ernesto Yamhure era ex asesor del genocida paramilitar Carlos Castaño, y nadie ignora que por cada palabra dicha por Álvaro Uribe en su carrera política hay un cadáver con la boca llena de sagrada tierra colombiana.

Entra Chávez

Incluyendo los asuntos de Estado, un revolucionario puede equivocarse en todo, menos con las personas. Joaquín Pérez es refugiado político con 25 años fuera de Colombia y larga trayectoria periodística. Y Chávez, tantas veces acusado de complicidad con las FARC, sabe lo que valen los “Códigos Rojos” de Interpol; y que los abrazos de unidad latinoamericana no incluyen besos a Santander ni pisotear las fosas comunes de miles y miles de campesinos, obreros, militantes de izquierda, sindicalistas, indígenas, defensores de Derechos Humanos y progresistas de Colombia.
La Patria Grande no se construye avalando mentiras. Nada, nada, absolutamente nada, vale el precio de esta entrega que, peor que un crimen o una infamia, es una torpeza y una falta que nunca debimos cometer.

Eduardo Rothe, periodista y analista venezolano, popular por sus apariciones como "Profesor Lupa" en VTV. Es asesor del Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información (MINCI) y miembro del canal multiestatal TeleSUR.

80º Aniversario del 14 de abril. La lucha de clases y la II República española.


El 14 de abril de 1931, hace ochenta años, la monarquía de Alfonso XIII era derribada después de largos meses de movimientos huelguísticos, manifestaciones de masas y agitación política a lo largo y ancho de todo el Estado español. Con la proclamación de la Segunda República, el proceso revolucionario entraba en una fase trascendental que culminaría en el golpe militar del 18 de julio de 1936 y la insurrección proletaria en el territorio dominado por la República. Durante tres años la clase obrera combatió con las armas en la mano al fascismo al tiempo que intentaba llevar a cabo la transformación socialista de la sociedad.
Cuando toda la sociedad se encuentra sacudida por la mayor crisis del capitalismo en ochenta años; cuando la revolución socialista llama a la puerta del mundo árabe tras las insurrecciones populares en Túnez, Egipto, Libia y otros países de la zona; cuando la burguesía ha desplegado una brutal ofensiva política y económica contra las conquistas históricas del movimiento obrero, y los trabajadores están protagonizando grandes movilizaciones de masas y huelgas generales en Europa, América Latina y el movimiento se extiende incluso a los EEUU, el análisis de la revolución social y la lucha de clases que recorrió la Segunda República cobra nueva luz. De su correcta interpretación se desprende para los revolucionarios conclusiones de gran importancia para afrontar las tareas actuales.

La proclamación de la II República y las tareas de la revolución democrático-burguesa

A finales el 1930, y tras la caída de la dictadura de Primo de Rivera, la monarquía de Alfonso XIII estaba corroída por la crisis económica, la contestación social de amplias capas de la pequeña burguesía, los estudiantes y el movimiento obrero. Carente de base social, los jefes monárquicos intentaron ganar tiempo convocando para el 12 de abril de 1931 elecciones municipales, con la esperanza de contener el movimiento y lograr el apoyo de los sectores republicanos al establecimiento de una monarquía constitucional. Pero ya era tarde. A pesar del fraude y la intervención de los caciques monárquicos en las zonas rurales, el triunfo de las candidaturas republicano-socialistas fue masivo en las grandes ciudades. El júbilo de las masas se desató en las principales capitales y ciudades del país, donde la República fue proclamada en los ayuntamientos.
Con una correlación de fuerzas tan desfavorable, la burguesía —que había sostenido la monarquía alfonsina y su régimen represivo durante décadas— no pudo impedir la proclamación de la República y mucho menos utilizar al ejército para reprimir al movimiento. Los capitalistas consideraron la República un mal menor mientras trataban de ganar tiempo para poder reestablecer una situación más favorable para sus intereses.
En aquellas jornadas históricas, los dirigentes socialistas y republicanos que se auparon a la dirección política del movimiento manifestaron enormes vacilaciones y una enorme desconfianza hacia las masas revolucionarias. El gobierno provisional republicano, una coalición entre los republicanos burgueses y los dirigentes del PSOE, intentó encarrilar los acontecimientos hacia el terreno del parlamentarismo burgués. Los líderes socialistas, entusiastas partidarios de la teoría etapista de la revolución, defendían que con la proclamación de la II República se podrían llevar a cabo las transformaciones democráticas que en Inglaterra o Francia se habían realizado a través de las revoluciones burguesas de los siglos XVII y XVIII. Según sus planes, la coalición con la burguesía republicana permitiría concretar la reforma agraria a través del parlamento; conseguir la ansiada separación entre la Iglesia y el Estado, y el avance de la enseñanza pública; la modernización del Ejército y la creación de un cuerpo de leyes que velara por las libertades de reunión, expresión y organización; la resolución de la cuestión nacional, concediendo la autonomía a Cataluña, Euskadi y Galicia; y, sobre todo, crear las bases materiales para el desarrollo de un capitalismo avanzado para competir en el mercado mundial… En definitiva, el programa clásico de la revolución democrático-burguesa.
Bajo esta estrategia, el proletariado revolucionario tenía que subordinarse a la burguesía republicana hasta que, en teoría, se pudiese fortalecer a las organizaciones obreras dentro de las instituciones políticas y económicas del nuevo régimen. Sólo entonces se podría hablar de luchar por el socialismo. Este planteamiento ideológico se basaba en la tradición reformista de la Segunda Internacional y fue repudiado por el ala marxista representada por Rosa Luxemburgo en Alemania y los bolcheviques rusos a la luz de la revolución rusa de 1905 y 1917.
El enfoque etapista defendido por los teóricos del reformismo socialdemócrata falseaba tanto las condiciones materiales del desarrollo capitalista, como la propia estructura de clases de la sociedad. En el caso del Estado español, pero también en Rusia y en los países de desarrollo capitalista tardío, la burguesía unió muy pronto sus intereses a los de los viejos poderes establecidos. Nunca protagonizó una revolución como en Francia o Gran Bretaña. Por el contrario, recurrió constantemente a acuerdos con las viejas clases nobiliarias con las que compartía los beneficios de la propiedad terrateniente. La consolidación del régimen burgués no significó ningún cambio fundamental para el campesinado, cuyo despojo fue un proceso ininterrumpido convirtiéndose en uno de los factores decisivos de la revolución social. La clase dominante española optó por conservar las bases de un capitalismo agrario extensivo, latifundista y expropiador de la masa campesina. A una situación insostenible para la masa jornalera, se unía la miseria de los pequeños propietarios.
En cuanto a los grandes industriales, muy vinculados a la gran propiedad agraria, utilizaron las ventajas políticas del régimen monárquico para obtener sus beneficios de los bajos salarios de la clase obrera, de extensas jornadas laborales y la represión sistemática de los sindicatos, especialmente de los anarcosindicalistas. La industrialización era débil y desigual, conviviendo zonas atrasadas con otras, como Cataluña y Vizcaya, que concentraban la parte del león de las industrias extractivas, siderúrgicas y textiles y, por supuesto, los batallones pesados del proletariado. Esta configuración del capitalismo nacional dejó campo libre a la penetración de los capitales extranjeros, fundamentalmente ingleses y franceses, que monopolizaron sectores enteros, como la minería del cobre, plomo, hierro... Por otro lado, el sector financiero dominaba la industria: los grandes banqueros se fundían con la aristocracia empresarial y los grandes propietarios agrarios, muchos de ellos nobles aburguesados, para conformar el bloque dominante de poder, las famosas cien familias que controlaban la vida económica y política del país.
La historia del capitalismo español pronto puso de relieve el carácter profundamente contrarrevolucionario de la burguesía nacional y su completa renuncia a liderar consecuentemente la lucha por las demandas democráticas. Como demostró la experiencia del octubre ruso de 1917 y la oleada revolucionaria que sacudió Europa tras las Primera Guerra Mundial, sólo la clase obrera aliada del campesinado pobre podría llevar a cabo la solución de las tareas democráticas y la eliminación de este bloque de poder que impedía el avance social. Y esta solución implicaba la lucha por el derrocamiento revolucionario de la burguesía reaccionaria y su expropiación económica: tomar el poder político para iniciar la transición al socialismo.

La estructura de clases después del 14 de abril

El atraso del capitalismo español se manifestaba en la posición predominante de la agricultura en la economía nacional: aportaba el 50% de la renta y constituía dos tercios de las exportaciones. Aproximadamente el 60% de la población se concentraba en el medio rural, malviviendo en condiciones de extrema explotación, salarios miserables y sufriendo penurias periódicas entre cosecha y cosecha. Dos tercios de la tierra cultivable estaban en manos de grandes y medianos propietarios. En la mitad sur, el 75% de la población tenía el 4,7% de la tierra mientras el 2% poseía el 70%. Por su parte, la clase trabajadora, que superaba los tres millones en todo el país, había dado muestras sobradas de sus tradiciones combativas y de la potencia de sus organizaciones. No en vano, los campesinos y trabajadores habían protagonizado tres años de lucha revolucionaria durante el llamado trienio bolchevique (1918-1920), habían derrocado a la monarquía, y se agrupaban en grandes sindicatos de masas, la UGT y la CNT, que pronto sufrieron la radicalización de su militancia de base.
Enfrentados a una potente clase obrera y jornalera, la burguesía contaba con firmes aliados en el clero y el ejército. En 1931, según datos obtenidos de una encuesta elaborada por el gobierno, existían 35.000 sacerdotes, 36.569 frailes y 8.396 monjas que habitaban en 2.919 conventos y 763 monasterios. En total, el número de personas que se englobaba en la calificación profesional de “culto y clero” dentro del censo general de población de 1930 era de 136.181. El mantenimiento de este auténtico ejército de sotanas consumía una parte muy importante de la plusvalía extraída a la clase obrera y al campesinado. La Iglesia era un auténtico poder económico: según datos del Ministerio de Justicia de 1931, la Iglesia poseía 11.921 fincas rurales, 7.828 urbanas y 4.192 censos. En cuanto al Ejército, estaba formado por 198 generales, 16.926 jefes y oficiales, y 105.000 soldados de tropa. Los oficiales, seleccionados cuidadosamente de los medios burgueses y monárquicos jugaban un papel protagonista en los acontecimientos políticos desde el siglo XIX, y eran la espina dorsal del aparato del Estado burgués, que los empleaba sistemáticamente en labores de represión del movimiento revolucionario y en las aventuras colonialistas en el norte de África.

Las ‘reformas’ del gobierno de conjunción republicano-socialista

Cuando el gobierno de conjunción republicano-socialista salido de las elecciones de junio de 1931 intentó poner en práctica sus promesas electorales, pronto se dio de bruces contra la realidad del capitalismo español. El proyecto de llevar a cabo las reformas democráticas, manteniendo intacta la estructura social y económica del régimen burgués, fracasaron mayoritariamente. Este gobierno se plegó a las exigencias de la clase dominante y se enfrentó duramente a su propia base social, reprimiendo con dureza las movilizaciones obreras y jornaleras en los años siguientes. Este fracaso general se puede sintetizar en los siguientes puntos:
a) La depuración del ejército. El gobierno de conjunción, y su ministro de la Guerra, Manuel Azaña, a través de toda una serie de reformas legales favorecieron el retiro de algunos mandos desafectos a la República garantizando su paga de por vida; pero la mayoría de los militares de carrera, vinculados a la dictadura de Primo de Rivera y a la monarquía, y con un historial reaccionario acreditado, permanecieron en sus puestos. La República no depuró el aparato militar y policial de estos elementos, al contrario, premió y promocionó a los viejos oficiales de la monarquía, como Francisco Franco, a las posiciones más altas del escalafón militar.
b) Las relaciones Iglesia-Estado. La cuestión de la financiación estatal de las actividades de la Iglesia católica y los límites al monopolio clerical de la educación fueron una prueba de fuego para el gobierno. Haciendo honor a su extracción de clase, Alcalá Zamora, futuro presidente de la República, y Miguel Maura, ministro de Gobernación, ambos reconocidos reaccionarios y antiguos ministros de Alfonso XIII, presentaron su dimisión en señal de protesta durante la redacción de la nueva constitución republicana que pretendía poner coto, muy tímidamente, al poder eclesiástico. La enseñanza constituyó otro gran frente de batalla con la Iglesia. El mantenimiento del monopolio eclesiástico de la educación había arrojado un saldo de atraso e ignorancia: en 1931 la tasa de analfabetismo del país superaba el 40%. En la primera semana de mayo de 1931, el gobierno de conjunción suprimió la obligatoriedad de la enseñanza de la religión. A finales de ese mismo mes, para luchar contra el analfabetismo, se puso en marcha el proyecto cultural de las misiones pedagógicas. Pero la estrella de las reformas fue el ambicioso decreto del 23 de junio de 1931, que aprobó la creación de 7.000 nuevas plazas de maestro y otras tantas nuevas escuelas, como parte de un plan quinquenal con el que se pretendía paliar el déficit educativo repartiendo más de 27.000 escuelas por toda la geografía. Sin embargo, todos estos proyectos quedaron muy cercenados. La construcción de las miles de escuelas prevista en el primer bienio sólo se llevó a cabo parcialmente debido a la escasez de recursos de las arcas municipales y al boicot de los caciques de siempre. Posteriormente, el gobierno derechista del bienio negro arrinconó definitivamente estos planes, permitiendo de nuevo a la jerarquía católica disfrutar de un amplio control sobre el sistema educativo y anulando cualquier medida reformista contra su poder económico. En cualquier caso, muchos de los avances educativos del periodo republicano fueron el resultado del esfuerzo abnegado de las organizaciones obreras y de sus militantes más comprometidos. Los ateneos libertarios, las casas del pueblo o las misiones pedagógicas se convirtieron en importantes centros de cultura en miles de localidades.
c) La reforma agraria. La Ley aprobada finalmente en 1932, después de constantes concesiones a los terratenientes y a los partidos de la derecha en el parlamento, establecía un Instituto de Reforma Agraria encargado de realizar el censo de tierras sujetas a expropiación mediante el pago de indemnización; pero este sistema tenía por base la “declaración” hecha por los grandes propietarios agrarios. Los créditos para esta reforma agraria procederían del Banco Agrario Nacional con un capital inicial de 50 millones de pesetas, pero su administración no dependía de los jornaleros ni sus organizaciones, sino de representantes del Banco de España, el Banco Hipotecario, del Cuerpo Superior Bancario, del Banco Exterior de España, es decir del gran capital financiero ligado a los terratenientes. El proyecto, además, obviaba el problema de los arrendamientos, que esclavizaba a los pequeños campesinos a las tierras del amo en Castilla la Vieja, Extremadura y otras zonas. La reforma agraria del gobierno Azaña fue un fiasco en toda regla. “En 1933, ciento veinte años después de que las Cortes de Cádiz aprobasen las primeras leyes desamortizadoras —escribe Edward Malefakis— la aristocracia continuaba siendo una importante clase terrateniente. Sus propiedades que en su mayor parte eran cultivables (...) representaban más de medio millón de hectáreas en las seis provincias latifundistas estudiadas (Badajoz, Cáceres, Cádiz, Córdoba, Sevilla y Toledo) (...) La nobleza poseía de una sexta a una octava parte de toda la tierra incluida en el Registro de Badajoz, Córdoba y Sevilla. En Cádiz y Cáceres la nobleza debía controlar algo así como la cuarta parte de las tierras incluidas en el Registro”. Y continúa: “A finales de 1933, solamente había instalados 4.399 campesinos en 24.203 hectáreas. No había una sola provincia en la que se hubiese distribuido una extensión suficiente de tierras como para alterar significativamente la estructura social agraria existente. El Estado se había apropiado de 20.133 hectáreas más, propiedad de los participantes en el levantamiento de Sanjurjo, por la ley de 24 de agosto de 1932, pero en ellas se asentaron incluso menos colonos”1.
d) Los derechos democráticos. Las promesas de poner fin a todo el entramado de leyes reaccionarias heredadas del régimen monárquico, y garantizar de libertad de expresión, de reunión y de huelga habían sido fundamentales para ganar el apoyo de las masas del campo y la ciudad a la causa republicana. Pronto se vio no obstante, que el gobierno republicano-socialista no estaba dispuesto a llevar adelante, en lo referido a las libertades públicas, ninguna política audaz. El derecho a huelga se siguió rigiendo por la ley de 1909 y tan sólo se modificó parcialmente con el decreto del 27 de noviembre de 1931. Aún así, este decreto limitaba seriamente el derecho a la huelga al establecer que los Jurados Mixtos, que sustituían a los comités paritarios creados por la Dictadura, fueran encargados de intentar la conciliación antes de que se declarase una huelga. Fue un arma legal para reprimir a los sindicatos más combativos, especialmente a los encuadrados en la CNT, aunque también se utilizó contra las huelgas campesinas lideradas por los sectores cada vez más radicalizados de la FNTT (Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra de la UGT).
Ante el incremento de la conflictividad laboral y las ocupaciones de tierras, el gobierno aprobó, el 21 de octubre de 1931, la Ley de defensa de la República que incluía la prohibición de promover huelgas políticas y todas aquellas que no hubieran seguido el procedimiento del arbitraje. Bajo el paraguas de esta ley, y alentados por el gobierno de conjunción, los mandos de la Guardia Civil se emplearon a fondo en el asesinato de cientos de campesinos y trabajadores. Posteriormente, esta ley sería utilizada por la derecha durante el bienio negro para reprimir con saña al movimiento revolucionario de octubre de 1934.
e) En cuanto a la cuestión nacional y las colonias, el gobierno de coalición republicano-socialista concedió a Catalunya una autonomía muy restringida, pero se negó el estatuto de autonomía a Euskadi con el pretexto de no fomentar el nacionalismo vasco, cuyo carácter reaccionario y clerical era evidente. Obviamente, la posición gubernamental ante la cuestión nacional reflejaba, una vez más, las cesiones al nacionalismo español, y no evitó que el PNV recurriera a un discurso demagógico para aumentar su influencia. Por otra parte, el gobierno republicano-socialista siguió gobernando Marruecos como antes había hecho la monarquía: como una potencia colonialista.

El gobierno republicano-socialista frente al movimiento obrero

La incapacidad de los líderes republicanos y socialistas para satisfacer las demandas de tierra, empleo y buenos salarios —incompatibles con el mantenimiento de las relaciones capitalistas de propiedad—, y sus continuas concesiones a los poderes fácticos, se tradujeron en un constante y violento enfrentamiento con el proletariado urbano y el movimiento jornalero. Para las masas que habían protagonizado el movimiento revolucionario que derrocó a la monarquía, el advenimiento de la República tenía que significar una solución a sus terribles condiciones de vida. La represión tuvo escenarios sangrientos: Castillblanco, Arnedo, Castellar de Santiago, Casas Viejas, Espera, Yeste... en todos ellos los guardias de asalto y la guardia civil fueron utilizados, por orden gubernamental, para defender la propiedad terrateniente asesinando a decenas de campesinos. Por otra parte, las huelgas obreras en los dos primeros años de régimen republicano fueron acompañadas de una profunda desilusión política de las masas. Las esperanzas depositadas en la República, la confianza en que los ministros socialistas realizarían reformas progresivas, que las medidas del gobierno abrirían nuevos horizontes para la vida de millones de personas, se convirtieron en frustración, rabia y luchas de gran envergadura. Las huelgas generales se extendieron: Pasajes, entre los mineros asturianos, en Málaga, Sevilla, Granada, en la Telefónica… y una gran mayoría terminaron como en el campo: con decenas de trabajadores muertos.
La deriva represiva del gobierno de conjunción era el resultado inevitable de sus posiciones políticas y su negativa a depurar el aparato del Estado. En palabras de Julián Casanova: “Utilizaron los mismos mecanismos de represión que los de la Monarquía y no rompieron ‘la relación directa existente entre la militarización del orden público y politización de sectores militares’. El poder militar siguió ocupando una buena parte de los órganos de administración civil del Estado, desde las jefaturas de policía, Guardia Civil y de Asalto, hasta la Dirección General de Seguridad, pasando incluso por algunos gobiernos civiles. Sanjurjo, Mola, Cabanellas, Muñoz Grandes, Queipo de Llano o Franco, protagonistas del golpe de Estado de 1936, constituyen buenas muestras de esa conexión en los años treinta, como lo habían sido Pavía y Martínez Campos en 1873. La subordinación y entrega del orden público al poder militar comenzó desde la misma proclamación de la República. El 16 de abril llegaba Cabanellas a Sevilla para ponerse al mando de la Capitanía General de la 2ª Región Militar y declaró el estado de guerra. Mantenido inicialmente durante casi dos meses, sirvió para clausurar todos los centros obreros de la CNT, dirigidos, según declaraba el general en un Bando del 22 de mayo, ‘por una minoría de audaces e indocumentados, muchos de ellos antiguos pistoleros, profesionales de la revuelta y del desorden, que en la época de dictadura fueron modelo de mansedumbre y contención’ (...) Ese tono despreciativo y amenazante con los sindicalistas y socialistas era muy típico de los militares encargados de dirigir la represión de los conflictos sociales”2.
Cuando el presidente de la República disolvió las Cortes y fueron convocadas nuevas elecciones para noviembre de 1933, la reacción de derechas había reconquistado una parte importante del terreno perdido el 14 de abril, especialmente entre las capas medias urbanas y sectores atrasados del campesinado. En este contexto, la reacción agazapada ante los primeros empujes de las masas empezó a levantar cabeza, como demostró el intento de golpe de Estado de Sanjurjo en agosto de 1932. Entre la burguesía española empezaba a tomar fuerza una salida política similar a la que se estaba desarrollando en Alemania. El peligro del fascismo se concretaba.

La lucha contra la amenaza fascista

Con una diferencia de varias decenas de miles de votos a su favor, los radicales de derechas de Lerroux junto a la CEDA de Gil Robles se hicieron con la mayoría en el Parlamento. A partir de ese momento la burguesía realizó una amplia labor contrarrevolucionaria endureciendo la legislación laboral, aumentando la represión contra las organizaciones obreras, especialmente contra la CNT y la UGT, y enfrentando militar y policialmente el movimiento huelguístico. El poder de los terratenientes se fortaleció. En definitiva, la burguesía impulsó todo tipo de medidas, basándose en su mayoría en el parlamento, con el fin de imponer una salida fascista, siguiendo los pasos del triunfo de Hitler en 1933 y de Dolffuss en 1934. Pero la tensión de los acontecimientos obraba también en otra dirección: acelerando la radicalización de las masas y de sus organizaciones. La escisión de la CNT entre treintistas y faistas y el giro de las organizaciones socialistas con el surgimiento de la izquierda socialista liderada por Largo Caballero, con una gran influencia en la UGT, especialmente en su federación campesina, y en las Juventudes Socialistas, eran la prueba más acabada de este proceso. La reacción del movimiento obrero ante el peligro fascista no se hico esperar: la formación de las Alianzas Obreras, un intento de frente único proletario, constituyó un ejemplo inédito en la Europa de los años treinta. La amenaza de la entrada de dirigentes cedistas al gobierno de Lerroux desató la insurrección proletaria de octubre de 1934. Sin el levantamiento revolucionario del proletariado asturiano, muy probablemente se hubiera culminado con éxito la imposición de un Estado de corte fascista utilizando la maquinaria del parlamentarismo burgués.
La represión contra la Comuna asturiana a manos de los futuros jefes militares del golpe del 18 de julio fue terrible. Cerca de dos mil muertos en los combates, cientos de fusilados, miles de detenidos y torturados, a los que sumar decenas de miles de trabajadores represaliados y despedidos de sus trabajos. Las organizaciones obreras tuvieron que pasar a la clandestinidad, mientras que la burguesía acabó por sacar las lecciones últimas de los acontecimientos. Octubre del 34 demostró que no era posible acabar con el movimiento de las masas a través de la represión “legal” que las leyes republicanas permitían. Se necesitaba aplastar a las organizaciones y su capacidad de resistencia. Era necesario imponer el terror blanco hasta sus últimas consecuencias.

De nuevo la colaboración de clases

Tras el fracaso de la derecha para estabilizar su gobierno, las cortes fueron disueltas y se convocaron elecciones para el 16 de febrero de 1936. Los dirigentes reformistas del PSOE y de la UGT, especialmente Indalecio Prieto y Julián Besteiro, conectaron inmediatamente con las propuestas de los líderes del PCE para conformar un Frente Popular de cara a las elecciones de febrero. Las nuevas directrices políticas de Stalin eran claras: supeditar la acción revolucionaria del proletariado a la defensa de la legalidad republicana, o lo que es lo mismo, a la defensa de la democracia burguesa, tal como Dimitrov había concretado en el VI Congreso de la Internacional Comunista. Este nuevo giro de la política estalinista representaba una ruptura decisiva con los principios de la política leninista sobre la revolución socialista y su lucha contra la política de colaboración de clases. Los estalinistas sancionaban con su política una vergonzosa regresión a los viejos esquemas del reformismo socialdemócrata. Pero una cosa eran los esquemas políticos de los dirigentes estalinistas y otra muy diferente la realidad tozuda de la lucha de clases. Como habían demostrado los ejemplos de Alemania y Austria, el fascismo que veía llegar su turno precisamente porque los mecanismos de la “democracia parlamentaria” no eran suficientes para garantizar el poder y los beneficios de la clase capitalista, solo podía ser derrotado con los métodos y la estrategia de la revolución socialista.
El programa del Frente Popular aunque recogía reivindicaciones democráticas fundamentales, como la amnistía y la readmisión de los despedidos tras la insurrección del 34, ataba de pies y manos a la clase obrera. Los partidos republicanos rechazaron expresamente cualquier mención a la nacionalización de la tierra y su entrega a los campesinos y, por supuesto, a la nacionalización de la banca y el control obrero en la industria. También se negaron a establecer el subsidio de paro solicitado por los partidos de izquierda. En definitiva, se reeditaban los presupuestos políticos que habían guiado la acción del gobierno de conjunción republicano socialista del primer bienio, y que habían asfaltado el camino para que la CEDA triunfase.
Todavía hoy se justifica la política del Frente Popular en la necesidad de evitar que las capas medias giraran hacia la reacción. Semejante argumento es una cortina de humo que impide comprender la auténtica naturaleza de la lucha de clases en esos momentos. No había terreno para salidas intermedias. O la clase obrera se hacía con el poder político, expropiando el conjunto de la propiedad capitalista, o el capital movilizaría sus reservas sociales y militares para aplastar durante décadas a los trabajadores y sus organizaciones. En su artículo Adónde va Francia, escrito en octubre de 1934, Trotsky analiza este fenómeno en detalle: “...Los pequeños burgueses desesperados ven en el fascismo, ante todo, una fuerza combativa contra el gran capital, y creen que el fascismo, a diferencia de los partidos obreros que trabajan solamente con la lengua, utilizará los puños para imponer más ‘justicia’. (...) Es falso, tres veces falso, afirmar que en la actualidad la pequeña burguesía no se dirige a los partidos obreros porque teme a las ‘medidas extremas’. Por el contrario: la capa inferior de la pequeña burguesía, sus grandes masas no ven en los partidos obreros más que máquinas parlamentarias, no creen en su fuerza, no los creen capaces de luchar, no creen que esta vez estén dispuestos a llegar hasta el final (…) Para atraer a su lado a la pequeña burguesía, el proletariado debe ganar su confianza (…) necesita tener un programa de acción claro y estar dispuesto a luchar por el poder por todos los medios posibles…”3.

La necesidad de una dirección revolucionaria

A pesar de todos los obstáculos, el Frente Popular (FP) fue apoyado entusiastamente por los trabajadores en cada rincón del país, no tanto por el contenido de su programa, sino porque con su victoria podrían lograr con rapidez sus aspiraciones más inmediatas. Sin embargo, no todos los componentes del FP veían el futuro de la misma manera: “Con toda mi alma”, hablaba confidencialmente Manuel Azaña el 14 de febrero a Ossorio y Gallardo, “quisiera una votación lucidísima, pero de ninguna manera ganar las elecciones. De todas las soluciones que se pueden esperar, la del triunfo es la que más me aterra”. Pero el triunfo de las listas del FP fue tan arrollador que muchos líderes reaccionarios como Lerroux o Romanones perdieron su acta de diputado. No obstante, como ocurriera en las elecciones de junio de 1931, sorprende que de los 257 diputados del Frente Popular 162 tuvieran filiación republicana. Los partidos obreros cedieron a los republicanos burgueses un protagonismo en las listas que nunca merecieron. En cualquier caso, el proceso de la revolución socialista encontró en las elecciones de febrero de 1936 un cauce poderoso para expresarse.
Aprendiendo de las lecciones del bienio republicano-socialista, las masas no aguardaron a la acción “legislativa” del parlamento o del gobierno para imponer sus puntos de vista. A través de la acción directa revolucionaria asaltaron las cárceles y liberaron a los presos. Entre febrero y julio de 1936 se organizaron más de 113 huelgas generales y 228 huelgas parciales en las ciudades y pueblos de toda España. En las ciudades, los comités de acción UGT-CNT ocupaban fábricas y empresas y lograban imponer a los burgueses la readmisión de los despedidos. La situación en el campo se desbordó: “Los campesinos pasaron rápidamente a la acción”, escribe Manuel Tuñón de Lara, “(...) En las provincias de Toledo, Salamanca, Madrid, Sevilla, etc., ocuparon grandes fincas desde los primeros días de marzo y se pusieron a trabajarlas bajo la dirección de sus organizaciones sindicales. Una vez que ocupaban las tierras, lo comunicaban al Ministerio de Agricultura para que legalizase su situación. Este movimiento culminó el 25 de marzo con la ocupación de fincas realizada al mismo tiempo por ochenta mil campesinos en las provincias de Bajadoz y Cáceres...”.
La situación revolucionaria maduraba con rapidez. De manera clara, el doble poder empezaba a emerger: por una parte, el poder institucional de la república burguesa, cada vez más impotente en la tarea de frenar la lucha de las masas, era abandonado crecientemente por los sectores decisivos de la clase dominante que se preparaban para un golpe militar fascista. Por otro, el tremendo poder del proletariado y el campesinado, que empujaba a sus organizaciones hacia una salida revolucionaria y que tenía su exponente más radical en la izquierda caballerista del PSOE, la UGT y las JJSS, y en las organizaciones anarcosindicalistas.
Las condiciones objetivas para el triunfo de la revolución social estaban plenamente maduras; pero el factor subjetivo, es decir, el de una dirección revolucionaria consecuente, todavía no. Si el PSOE o el PCE hubieran tenido una política marxista, auténticamente socialista, basada en un programa revolucionario que plantease abiertamente la toma del poder; si los dirigentes obreros hubiesen defendido la nacionalización de las fábricas y la banca bajo control democrático de los trabajadores; la expropiación de los terratenientes y la entrega de la tierra a los campesinos para su explotación; la formación de consejos de obreros y campesinos para ejercer el control y la democracia política; el derecho de autodeterminación para las nacionalidades históricas y la independencia para las colonias (especialmente Marruecos)... En definitiva, si hubieran defendido un programa como el de Lenin y los bolcheviques en 1917, habrían encontrado el respaldo unánime de la clase obrera y de los jornaleros, de la mayoría aplastante de la población, conjurando la amenaza del fascismo.

Revolución y contrarrevolución

Cuando Azaña fue elegido presidente de la República y una mayoría de miembros de los partidos republicanos coaligados en el Frente Popular coparon las carteras ministeriales, el objetivo de estos fue restablecer el “equilibrio” capitalista en medio de una situación extrema de polarización social y política. Rearmando a los guardias de asalto y dando instrucciones concretas a la guardia civil, el gobierno Azaña intentó impedir a toda costa la revolución: no dudó en reprimir el movimiento de las masas y logró que las cárceles, vacías de presos políticos tras las primeras jornadas de febrero, fueran llenándose con militantes sindicalistas y anarquistas.
Mientras, la burguesía ya había decidido la partitura que interpretaría. Pocos días después de la formación del gobierno y con Franco ya destinado a la división militar de Canarias, se celebró una reunión a la que asistieron él mismo, los generales Mola, Orgaz, Varela, González Carrasco, Rodríguez del Barrio y el teniente coronel Valentín Galarza, para acordar los planes del alzamiento. Todo este movimiento de sables que contaba con el respaldo de la burguesía, no permanecía secreto dentro de las paredes de las casas de oficiales y cuartos de bandera. Eran constantes los rumores y las informaciones que revelaban la existencia de estos planes. ¿Qué hizo la República, presidida por el “progresista” Azaña para conjurar esta amenaza? Nada, absolutamente nada. Azaña destinó al general Mola a Pamplona, donde el 14 de marzo se hizo cargo del gobierno militar y del mando de la 12 Brigada de Infantería. ¡Así era como defendían la “legalidad democrática” los republicanos burgueses, ascendiendo, mimando y favoreciendo a los militares golpistas!4
Los preparativos militares en los cuarteles se combinaban con las acciones terroristas de las bandas fascistas de la Falange, especializadas en asesinar obreros y atacar los locales de los partidos y los sindicalistas de izquierda. Finalmente, el 17 de julio la Guarnición de Marruecos se levantó en armas y el resto de las guarniciones militares telegrafiadas por Franco prepararon todos los operativos. Aunque el gobierno republicano tenía un conocimiento exhaustivo del levantamiento militar, se negó en redondo a tomar ninguna medida para evitar su extensión: durante 48 horas dejaron todo el terreno libre a los golpistas, sin movilizar las fuerzas leales del ejército ni impartir una sola orden, mientras se negaban a armar al pueblo.
Lo que siguió fue la lucha heroica del proletariado y los campesinos pobres contra las fuerzas de la contrarrevolución. La derrota de los golpistas en Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, Gijón, etc., gracias a la resistencia armada de los obreros y campesinos anarquistas, socialistas, comunistas, poumistas, que desoyeron los consejos traicioneros del gobierno republicano y pasaron por encima de la política paralizante de sus direcciones, abrió una nueva etapa: los obreros en armas incautaron la propiedad de los capitalistas; se hicieron con el control de las fábricas, ocuparon la tierra y las colectivizaron; derogaron los gobiernos municipales republicanos y establecieron sus propios comités. Organizaron la limpieza de los viejos órganos del poder burgués, sustituyeron los tribunales de la justicia burguesa por otros integrados por representantes de las organizaciones proletarias; acabaron con la policía republicana que fue reemplazada por las Patrullas de Control formadas por milicianos armados que velaban por el mantenimiento del nuevo orden revolucionario. Se organizó el poder militar de la clase obrera sobre la base de las milicias... En definitiva, de las ruinas del democracia burguesa surgió el embrión de un nuevo poder obrero y socialista, empujado por el golpe militar.
En los tres años siguientes de guerra y revolución, el proletariado y los campesinos que habían demostrado un instinto revolucionario y un heroísmo sin parangón en los campos de batalla, no dispusieron de una organización capaz de completar con éxito lo que habían logrado conquistar el 19 de julio. Carecieron de un partido bolchevique como en Rusia durante octubre de 1917. Los dirigentes reformistas de la izquierda, encabezados por el estalinismo, se esforzaron con todos los medios a su alcance por eliminar las realizaciones revolucionarias de las primeras semanas. Bajo la consigna de la “defensa de la República”, y con la llave del suministro de armas que Stalin utilizó apropiadamente para sus fines, los gobiernos del Frente Popular reestablecieron el viejo aparato del Estado burgués en territorio republicano. Con el pretexto de conseguir el apoyo de las potencias “democráticas”, de Francia y Gran Bretaña, que por otra parte habían ideado la traicionera política de la no intervención, se eliminó cualquier rastro de la revolución: las colectivizaciones, el control obrero de la industria, y las milicias obreras, que fueron obligadas a integrarse en un ejército centralizado que no era un ejército rojo para luchar por el socialismo con una política internacionalista, sino un ejército regular cuyo mando peleaba en defensa de la republica burguesa. De esta manera se arruinaron todas las posibilidades de una victoria militar. Al cabo de tres años, la contrarrevolución fascista no sólo suprimió la República, asesinó a cientos de miles de los mejores luchadores de la clase obrera y aniquiló sus organizaciones, estableciendo las bases para una dictadura sangrienta.
Las lecciones de la II República deben ser estudiadas con atención por parte de la nueva generación de jóvenes y trabajadores que abrazan las ideas del socialismo. De ellas se desprende una conclusión inequívoca: sólo hay una República por la que merezca la pena luchar ¡la República Socialista de los trabajadores!

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NOTAS
1. Edward Malefakis, Reforma agraria y revolución campesina en la España del siglo XX, Ed. Ariel, Barcelona, 1976, pp. 92 y 325.
2. Julián Casanova, De la calle al frente. El anarcosindicalismo en España (1921-1939) Editorial Crítica, Barcelona 1997, pp. 20-21.
3. León Trotsky, Adónde va Francia, Fundación Federico Engels, Madrid 2006, págs. 35-36.
4. Julio Busquets, reconocido dirigente de la Unión Militar Democrática en los años de la transición, explica el comportamiento del gobierno republicano en aquellos momentos decisivos: “Cuando el golpe de Estado era inminente y la Unión Militar Republicana Antifascista (UMRA) había hecho acopio de toda la información al respecto, se entrevistaron con Casares Quiroga, jefe del gobierno, para exponerle la gravedad de la situación y exigirle una respuesta inmediata. La reunión tuvo lugar el 16 de julio y se le pidió que aplicara las siguientes medidas:
1) Pasar a disponibles forzosos a diferentes militares entre los cuales se encontraban los generales Franco, Goded, Mola, Fanjul y Varela, los coroneles Aranda y Alonso Vega, el teniente coronel Yagüe, y el comandante García Valiño.
2) La rápida inspección de todas las guarniciones por parte de delegados gubernativos, que informasen a la tropa de los graves riesgos de insurrección.
3) Creación de seis unidades especiales con personal y mandos de total confianza, con sede en Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza, Bilbao, destinada a abortar cualquier insurrección militar en sus zonas de influencia.
4) La detención inmediata y depuración de los miembros sospechosos de pertenecer a la Unión Militar Española (UME).
5) Disolución del ejército, en último caso, con el fin de abortar el golpe. (...) Confundiendo deseos con realidades, Casares Quiroga afirmó que no había peligro de insurrección y se negó a aplicar ninguna de las medidas que le planteó la UMRA. Argumentó que éstas pondrían verdaderamente en contra de la República a todo el Ejército y que lo que pretendían los militares de la UMRA era desplazar a los militares citados en el escalafón para ocuparlo ellos. Obviamente, Casares Quiroga temía en ese momento más una insurrección revolucionaria de izquierdas que un golpe de derechas...”. Julio Busquets, Ruido de Sables. Las conspiraciones militares en la España del siglo XX, Crítica, Barcelona 2003, p 67.

Juan Ignacio Ramos

Egipto, maniobras del régimen y abstención en el referéndum constitucional.


La revolución tiene que completarse

Los medios de comunicación burgueses tienen prisa por enterrar el proceso revolucionario en Egipto (y en Túnez). Sin embargo, la revolución continúa, los problemas fundamentales de las masas siguen sin solucionarse, y estas han dado poderosas muestras de no contentarse con cambios cosméticos.
El primer Gobierno provisional impuesto por los militares, encabezado por Ahmed Shafik (designado por Mubarak), y trufado de personajes del PND (el aparato político de la dictadura), no podía tener ninguna autoridad para parar la lucha de las masas y finalmente cayó. El 5 de marzo la cúpula militar designó un nuevo Gobierno, dirigido esta vez por Esam Sharaf, y compuesto por miembros del PND que abandonaron el barco de Mubarak, ya naufragado, convenientemente a tiempo. Sharaf fue ministro de Transportes con Mubarak, de 2004 a 2005, y diferencias con él le llevaron a abandonar el Gobierno. Esta aparente ruptura con el dictador y su participación desde el primer momento en la insurrección, evidentemente le da un margen. Pretende utilizar su autoridad para imponer una vuelta al orden, una transición ordenada a un régimen formalmente democrático, pero donde las riendas continúen en manos de una delgada capa social formada por altos burócratas estatales, imperialistas, y los mismos burgueses que se lucraron con la dictadura de Mubarak.

Juramento en la plaza Tahrir

El mismo día en que fue nombrado, Esam Sharaf acudió a la plaza Tahrir, como todos los viernes repleta de manifestantes (la prensa calcula un millón de ellos). Allí les aseguró: “Mi legitimidad viene de ustedes”; y organizó un acto de juramento.
La intención de Sharaf es engañar a las masas; les dice “tenéis el poder” mientras toma medidas para mantener celosamente el poder en manos de militares y capitalistas propios y foráneos. Sin embargo, el hecho de que trate de legitimarse de esa manera demuestra la fuerza que todavía tiene el proceso revolucionario.
Mientras Sharaf era designado primer ministro, la oleada de manifestaciones y asaltos a comisarías se extendía por el país, exigiendo la disolución de Seguridad del Estado, la policía política de Mubarak, e intentando impedir la quema de documentos comprometedores. También exigen la liberación de todos los presos políticos y el fin de los juicios militares a civiles. El sábado 6 de marzo, la sede central de ese cuerpo policial, en El Cairo, fue tomada por miles de manifestantes, a pesar de los esfuerzos del Ejército. También se ocuparon las oficinas de Alejandría (21 policías fueron heridos), Guizé o el barrio cairota de Seis de Octubre (aquí los agentes llegaron a disparar). El nuevo primer ministro ha prometido reestructurar la policía política, negándose a su disolución.

La reforma constitucional...

La Constitución de Mubarak ha sido reformada por una comisión elegida por la cúpula militar. Las reformas son muy limitadas y apenas afectan a las elecciones presidenciales (duración del mandato, posibilidad de presentación de independientes, etc). Con estas mínimas reformas y promesas de elecciones parlamentarias y presidenciales a lo largo de este año, la clase dominante pretende centrar la atención en cuestiones menores como el desarrollo de leyes electorales o cambios en la estructura del Estado, mientras orilla la satisfacción de las graves necesidades sociales y de las aspiraciones democráticas profundas de las masas.
Lo más destacable del referéndum no es la ratificación de las reformas por parte de tres cuartas partes de los votantes. Lo más destacable es la escasísima participación, de un 41%, algo absolutamente sorprendente en las primeras elecciones supuestamente libres tras la caída de una dictadura. El 60% del censo electoral ha boicoteado el referéndum, a pesar de la intensa campaña estatal a favor del sí, a pesar del intento de identificar las reformas con la revolución, y a pesar del apoyo de la Hermandad Musulmana al texto En total, el 73% de los llamados a la consulta ha votado no o se ha abstenido. Aun así, sectores de la Coalición de la Juventud Revolucionaria —que pidió el voto negativo— han expresado sus sospechas de manipulación. El voto no se concentró en las dos grandes aglomeraciones urbanas, El Cairo y Alejandría, reflejando el peso de la clase obrera en él. En definitiva, este resultado expresa una magra base social para dar por finiquitada la revolución.

...y la ley antihuelgas

Mientras hablan de referéndums, elecciones y democracia, el Gobierno de Shafik muestra su verdadera cara. El 23 de marzo, con menos de dos semanas de vida, aprobó un borrador de ley que implica una amenaza directa al movimiento obrero y a la revolución. Se trata de una ley antihuelgas, que en la práctica prohíbe todo tipo de paros y de sindicalismo, e impone multas y hasta penas de cárcel, a través de juicios militares, a aquel que convoque huelgas. La excusa es la grave afectación que tienen éstas sobre la economía, especialmente las que implican al sector turístico. Este ataque está creando una nueva oleada de protestas laborales; para el 27 de marzo había convocadas manifestaciones en la plaza Tahrir y las principales calles y plazas egipcias. Alí Fotuh, conductor del sector público, dice: “Nosotros realmente teníamos esperanza en que el nuevo Gobierno nos apoyaría y miraría por nuestras reivindicaciones (...). No entiendo cómo dicen que las protestas afectan al tráfico o a los negocios. ¿Por qué no aceptan nuestras demandas y así no tenemos que ir a la huelga? Este tono me recuerda los viejos tiempos de Mubarak (...). Esto ya no es válido después de la revolución del 25 de Enero”. Alí reflexiona: “Egipto es ahora un país libre, ninguna ley nos reprimirá. Esta ley debe ser rechazada, no en el Parlamento, sino en la plaza Tahrir. Ellos deben entender que allí es donde nosotros tenemos nuestra legitimidad”.
En el otro lado de la barricada, el banco de inversiones Beltone Financial reflexiona: “estamos de acuerdo en que es una necesidad para el trabajo volver a la normalidad, para que la economía egipcia empiece un proceso de reconversión, pero también pensamos que la decisión del Gobierno de criminalizar las protestas y huelgas podría provocar un descontento mayor y más movilizaciones”. El miedo a la revolución se palpa entre los analistas burgueses.
El régimen militar también intenta explotar a su favor, y en contra de la revolución, las diferencias religiosas. Algo que ya intentó Mubarak. Éste organizó el salvaje asesinato de 24 cristianos coptos, en la ceremonia del Año Nuevo de este año. El nuevo-viejo régimen no prescinde de los pogromos contra coptos y de intentar enfrentar a los musulmanes con la minoría cristiana. El 5 de marzo una iglesia copta fue quemada en el marginal barrio cairota de Mokatam; las manifestaciones de protesta acabaron, el día 9, con diez muertos. Estos ataques, junto a otros contra manifestantes por los derechos de la mujer trabajadora, estimulados por la policía y los grupos integristas, deben ser contestados por el movimiento obrero y revolucionario con la oposición tajante a toda división en líneas religiosas o de género y la organización de la autodefensa en barrios populares y manifestaciones.
El futuro de la revolución pasa por que el movimiento revolucionario defienda una política de independencia de clase. La consecución de reivindicaciones democráticas, sociales y económicas sólo serán efectivas con la lucha de masas, y especialmente la lucha obrera. Es decisivo la formación y extensión de comités obreros que, a la vez que unifiquen las huelgas y diferentes luchas parciales que se están produciendo, se doten de un programa para llevar la revolución hasta el final, exigiendo desde la retirada de la ley antihuelgas y del resto de leyes represivas (empezando por la Ley de Emergencia), derechos democráticos plenos (incluyendo la separación del Islam del Estado, reivindicación defendida por un sector amplio del movimiento), la disolución de Seguridad del Estado, el encausamiento de Mubarak y el resto de la camarilla detentadora del poder, un aumento generalizado y drástico de salarios, la depuración de los cargos corruptos y vinculados a la dictadura en todas las empresas y sectores, etc. hasta la expropiación de las palancas fundamentales de la economía bajo control de los trabajadores para poder hacer frente a las necesidades del pueblo egipcio.

Ulises Benito

domingo, abril 24, 2011

La Economía Global en Aguas Turbulentas


La inflación de los artículos de primera necesidad, sobretodo de los alimentos, junto con las políticas de reducción del gasto fiscal promovidas por el Fondo Monetario Internacional, llevaron la miseria a un punto insoportable, la gota que colmó la paciencia de las masas desesperadas del Mundo Árabe, que finalmente decidieron jugarse la vida y enfrentar a los regímenes corruptos y dependientes de las grandes potencias, que combinan la represión y la dictadura permanente, con intentos de legitimarse tras la religión o un falso socialismo.
El generalizado alzamiento de las masas de trabajadores y jóvenes en los países del Medio Oriente, sumado a la persistente especulación ha provocado un alza del precio del petróleo, y en general de los hidrocarburos. La revuelta que empezó en Egipto, terminando con el régimen de Hosni Mubarak, se ha generalizado incluso más allá de los países árabes. Existe preocupación por la extensión de las protestas a Irán, un productor de petróleo mucho más grande, y a Argelia, gran productor de gas.
Todos están de acuerdo con que el impacto del alza de los hidrocarburos será importante, incluso aquellos que tratan de bajarle el perfil y señalan que no existe amenaza de desestabilización del mercado.
La guerra civil en Libia y la intervención directa de las potencias occidentales, ocupan ahora los titulares internacionales, Libia cuenta con las reservas más importantes del norte de África, su producción es el 18% de a Proción mundial, y el 8% del consumo de Estados Unidos. Por su posición geográfica es el productor más cercano a Europa, y tiene ductos de gas directos a Italia.
Pero tal vez más importante es la amplitud de la rebelión social y la explosión de la protesta social en los países de la península árabe y el Golfo que concentran la mayor producción, y reservas conocidas. En este sentido, las protestas en Bahrein pueden ser de mayor importancia, porque aunque en si mismo no es un productor importante de crudo, su directa vecindad con Arabia Saudita repercute directamente sobre los precios. Según datos de fines de 2009, las reservas petroleras de la región eran de 57% y de ellas a Arabia Saudita sola correspondía el 20%. Respecto a la producción mundial, el 30% correspondía a esta región, de los cuales 12% provienen de Arabia Saudita.

Amenaza al precario proceso de recuperación global

Los levantamientos populares generalizados en el mundo musulmán, podrían provocar la detención del precario proceso de recuperación en los países desarrollados, y en el mundo. Aunque los principales analistas de los bancos que actúan en el mercado han anunciado perspectivas diferentes sobre las alzas.
"Aún no es el momento para la destrucción de la demanda de crudo, y mantenemos nuestra perspectiva de que el crudo Brent promediará US$122 el barril este trimestre, con precios en los próximos tres meses que superan temporalmente los US$140 el barril," dijeron los analistas de Bank of America Merrill Lynch en un informe.
El panorama de Bank of America contrasta con el de Goldman Sachs, que dijo el 12 de abril que espera que en los próximos meses el Brent caiga a US$105 por barril por una "corrección sustancial".
Deutsche Bank también ve lugar para precios más altos. El 12 de abril subió su proyección del Brent para el 2011 a US$117,50 desde US$107,75.” (América Economía. http://www.americaeconomia.com/negocios-industrias/bank-america-estima-un-alza-del-petroleo-brent-de-hasta-us140-el-barril)
Otros expertos dicen que el precio del petróleo llegará a 150 dólares, e incluso más.
El alza del los precios del petróleo ha impulsado la inflación mundial, y se viene a sumar a las presiones que provienen del gigantesco aumento de la masa monetaria de dólares, y de otras monedas como el Yuan chino. Pero además refuerza el temor a una nueva recesión, cuando el mundo, especialmente los países capitalistas más desarrollados, todavía no consigue dejar atrás efectos de la crisis como el alto desempleo, el bajo crecimiento, la crisis de la deuda y la expansión del déficit público. La producción mundial está en niveles de 1989. Incluso en países que se han beneficiado de los altos precios de las materias primas, y la demanda China, como Brasil y Chile, las cifras macro económicas principales recién han recuperado los niveles anteriores a la crisis global.
La inflación importada con materias primas de uso generalizado en la economía como son los combustibles, suele denominarse “inflación de costos”, para diferenciarla de la inflación provocada por un aumento de la demanda. La inflación de costos, puede desembocar de en la estanflación, un fenómeno que combina estancamiento económico con inflación.
Por supuesto algunos países pueden resultar beneficiados en sus ingresos debido a los altos precios del petróleo. Países productores como Rusia, Venezuela, los países árabes… tendrán grandes ingresos adicionales.
El aumento del precio del petróleo acostumbra adelantar las recesiones, la subida actual es la quinta más significativa desde 1973, y en cada ocasión un incremento importante fue seguido por una recesión.
“La guerra de Yom Kipur en 1973 y la revolución islámica iraní en 1979 llevaron a incrementos que presagiaron crisis económicas.
Más recientemente, la recesión de 2008 a 2009 fue precedida de una elevación en el precio del petróleo y otras materias primas.” (BBC Mundo, ¿Hay que temer al alza del precio del petróleo? 25 feb 2011)
El alza del petróleo, llega en un mal momento para la economía mundial. La inflación y las burbujas especulativas amenazan el crecimiento de la economía china, y su efecto positivo sobre la recuperación de los países subdesarrollados productores de materias primas en América Latina y otras regiones, y en alguno desarrollado como Alemania.
La crisis de la deuda en los países ahora llamados perfericos de Europa, ha forzado a los gobiernos a seguir el dictat del FMI, la Unión Europea y los ‘mercados financieros’ aplicando políticas de reducción del gasto y los salarios, que tienen efectos recesivos. Pero, como ha sostenido un medio del prestigio de The Economist, cada vez está más cerca el momento en que algún país Europeo se vea obligado a hacer cesación de pagos, con el efecto contagio sobre las grandes economías en los que residen los bancos más expuestos a la deuda.

Patricio Guzman