viernes, julio 29, 2016

El comienzo de la Primera Guerra Mundial



El 28 de julio de 1914, con la declaración de guerra del Imperio Austro-Húngaro a Serbia, se iniciaba la Primera Guerra Mundial.

¿El motivo? Todavía es común encontrar la explicación de que se debió al asesinato del archiduque Francisco Fernando de Habsburgo, heredero al trono del imperio, a mano de un terrorista serbio en Sarajevo, la capital de Bosnia-Herzegovina, ocurrido un mes antes. Este tipo de relatos buscan que la historia sea incomprensible para las grandes masas, remplazando las causas profundas de los grandes hechos históricos por un simple juego de “grandes personalidades”.
La verdad es que para ese entonces ya hacía por lo menos 25 años que las grandes potencias europeas se habían estado armando hasta los dientes, compitiendo entre sí. En un caso para patear el tablero del statu quo mundial e imponerse como poder hegemónico y así conquistar colonias y áreas de influencia, como pasaba con el Imperio Alemán, que utilizaba a su aliado Austria-Hungría, un imperio en decadencia y subordinado a Berlín. Pero esto solo podía lograrse a expensas del imperio en ese momento dominante, Gran Bretaña, que también tenía sus propios aliados subordinados, como Francia. El área geográfica de disputa inmediata entre todas las potencias era los Balcanes, el territorio que había estado dominado hasta poco tiempo antes por el Imperio Turco, que se fue hundiendo y desmembrando, y el sector de Europa Oriental que estaba bajo la bota del Imperio Ruso, también en acelerada decadencia luego de la revolución de 1905.

Las causas profundas

El asesinato del archiduque no fue más que una excusa. Alemania y Austria-Hungría simplemente eligieron el momento más conveniente, en el que estaban en su mejor capacidad militar como para afrontar una guerra europea que para ellas se volvía una necesidad, y le impusieron a Serbia (en el centro de la zona en disputa, recientemente liberada de Turquía, ligada a Rusia y por su intermedio a Gran Bretaña y Francia) un ultimátum imposible de cumplir para desatar sí o sí el conflicto. Estas potencias, apoyándose en su gran desarrollo tecnológico-militar, pero con la desventaja de su situación geográfica enfrentando enemigos en dos frentes distintos, necesitaban una victoria rápida y fulminante. Pero, por el contrario, por tratarse de una guerra entre grandes potencias con intereses, colonias y aliados a lo largo del planeta, se terminó transformando en mundial. A pesar de que las dos grandes alianzas de potencias intentaron justificar la participación en el conflicto como una supuesta “guerra de liberación” contra la potencia enemiga a la que se presentaba como “despótica”, hay que decir que claramente no se trató de un conflicto por ningún tipo de ideales de “libertad” ni “progreso”, sino una guerra entre potencias imperialistas que se disputaban el dominio mundial y repartirse colonias y áreas de influencia.

Nuevo tipo de guerra

Este conflicto también marcó un antes y un después en la propia historia de la guerra en general. En la memoria de las masas y de la opinión pública de entonces, todavía predominaba el modelo de las “guerras clásicas”. Es decir, conflictos entre Estados que se libraban entre ejércitos de militares profesionales, en teatros de guerra delimitados y sometidos a ciertos límites o regulaciones.
Sin embargo, entre 1870 y 1914 se desarrolla una creciente carrera armamentística y un avance inédito de la tecnología militar. Paralelamente a este desarrollo masivo de la capacidad destructiva, en la mayoría de los ejércitos europeos se implanta la conscripción obligatoria, incorporando al servicio, junto a militares de profesión, a grandes sectores de trabajadores y campesinos de la población civil. Durante esos años se producen mayoritariamente guerras de conquista por fuera de Europa, entre potencias imperiales y los pueblos coloniales en Asia y África, donde las primeras llevan a cabo una “guerra total” que no le reconoce estatus alguno de “enemigo legítimo” a los segundos, atacando masivamente a las poblaciones civiles y produciendo brutales genocidios, implantando el terror. Todos estos elementos, especialmente este último, se volcarían ahora, ya no a una guerra contra pueblos considerados “atrasados” o “inferiores”, sino dentro del seno mismo de lo que se consideraba “la civilización occidental”: la propia Europa.
La Primera Guerra Mundial irá terminando con la movilidad más característica de las guerras clásicas e irá incorporando la estática y desgastante guerra de trincheras, donde se destruyen en grandes cantidades en forma acumulativa recursos humanos, tecnológicos y económicos, solamente en muchos casos para avanzar unos pocos kilómetros de terreno –como la Batalla de Verdún–, que se prolongó por 10 meses, con 300 mil muertos y un millón de heridos. Para avanzar superando las trincheras se crean los tanques, los aviones de bombardeo y se emplean por primera vez las armas químicas y los gases venenosos. El resultado en costos humanos será de 10 millones de muertos, 8 millones de desaparecidos y 21 millones de heridos. Es decir, la Primera Guerra Mundial combina elementos de las guerras “clásicas” pero cada vez más junto a métodos propios de las guerras civiles o de las guerras coloniales, por lo que se generalizan los llamados “crímenes de guerra”. Todo esto, no obstante, se repetirá aún en mayor escala y con mayor brutalidad en la Segunda Guerra Mundial, donde estos métodos y el terror de las masacres de civiles que inaugura 1914 (el más paradigmático es el genocidio armenio a manos de Turquía, del que se está cumpliendo un siglo) se transformarán en una verdadera industria del asesinato en masa y donde la cifra de muertos se multiplicará aproximadamente por 7.

La “tercera potencia”: el movimiento obrero

Durante todo el período previo a 1914 se desarrolló fuertemente el movimiento obrero y socialista. La Segunda Internacional fundada por Friedrich Engels luchaba contra el militarismo, y su acción en varias oportunidades logró evitar el peligro de una guerra europea. La burguesía imperialista estaba en la disyuntiva que, por un lado, la guerra era una necesidad, ya sea para mantener o para mejorar la posición de su propio Estado nacional frente a los demás; pero por el otro lado, podía abrir una caja de Pandora, donde el internacionalismo y la agitación antimilitarista de la clase obrera socialista podía terminar desencadenando la revolución.
Por esta razón, durante este período se ocupa, mediante concesiones, reformas y la corrupción lisa y llana de una parte de los dirigentes sindicales e impulsando el patriotismo de la clase media y de la nueva aristocracia obrera, de ir mellando el filo revolucionario y el internacionalismo de los partidos socialistas, y de ir atando cada vez más la suerte de las organizaciones de los trabajadores, sus conquistas y sus aparatos y recursos, a la suerte de cada Estado capitalista nacional.
Como resultado de esto, cuando llegó el momento decisivo de oponerse a la guerra mundial declarada, la mayoría de los dirigentes de los partidos socialistas y de los sindicatos, muy por el contrario, traicionó sus promesas y apoyó al gobierno de su respectivo Estado nacional, votando los créditos de guerra, como pasó con particular notoriedad en los dos países con los partidos más importantes: Alemania (4 de agosto de 1914) y Francia.
Semejante traición dejó a la clase obrera momentáneamente estupefacta, desorientada y sin dirigentes. Solo el ala izquierda del movimiento socialista, minoritaria, perseguida y aislada, continuó, remando contra la corriente, manteniendo los viejos principios internacionalistas traicionados. Vladimir Lenin, León Trotsky, Rosa Luxemburg, Karl Liebknecht, Franz Mehring, entre otros, fueron sus principales dirigentes. Sometidos durante la guerra a cárcel, represión y destierro, hicieron suyo el lema “¡El enemigo principal está en el propio país!”.

La revolución es la que verdaderamente puso fin a la guerra

La izquierda revolucionaria surgida del derrumbe de la Segunda Internacional mantuvo su oposición a la paz civil o “tregua” declarada por los dirigentes derechistas de la organizaciones obreras, siguiendo una política que apuntará a la guerra civil contra los responsables de la carnicería imperialista y a utilizar la crisis económica y política creada por ella para despertar a las masas y terminar con el enfrentamiento bélico mundial lo antes posible. El objetivo era acelerar la caída de la dominación de la clase capitalista para así poner en práctica el poder de los trabajadores, que, como dijo Rosa Luxemburg, “si se lo mide por su verdadera estatura, está llamado por la historia a derribar el roble milenario de la injusticia social y a mover montañas”.
Los dirigentes de la izquierda socialista encuentran eco finalmente en la creciente oposición de la clase obrera a la guerra. En octubre-noviembre de 1917 triunfa la Revolución Rusa con los bolcheviques de Lenin y Trotsky, que realizan un llamado a una paz inmediata y sin anexiones, pero ahora desde la cabeza de un gobierno y un Estado de los trabajadores. Contra todo lo dicho por la historiografía oficial, hay que decir que finalmente será la Revolución Alemana, que en noviembre de 1918 derroca al Káiser y con la influencia del grupo espartaquista de Luxemburg y Liebknecht, deja fuera de juego a una de las principales potencias beligerantes, terminando con la Primera Guerra Mundial.
El Tratado de Versalles impuesto por los triunfadores de la guerra que formalmente declara la paz en 1919 impone condiciones humillantes a la Alemania derrotada y una multiplicación de nuevos Estados nacionales muy débiles en lo que antes eran territorios de las potencias vencidas, asfixiando su economía y a lo largo de la década de 1920 e inicios de la de 1930, ya con la crisis mundial originada en 1929 de fondo, exacerbando y volviendo mucho más convulsivas las propias contradicciones del sistema capitalista que no fueron resueltas por la Primera Guerra Mundial; a saber, la aguda contradicción entre la madurez del desarrollo de las fuerzas productivas y las trabas artificiales que significan las fronteras de los Estados nacionales. Esto desembocaría en una nueva guerra interimperialista en 1939, la Segunda Guerra Mundial.
Ediciones IPS y el Centro de Estudios, Investigaciones y Publicaciones “León Trotsky” publicamos hace dos años con motivo del 100° aniversario, Marxistas en la Primera Guerra Mundial una compilación de textos de Lenin, Trotsky, Luxemburg, Liebknecht y Mehring escritos al calor de la guerra. Se puede leer el prólogo, así como un artículo en la revista Ideas de Izquierda y otro donde se desarrollan otros aspectos.

Guillermo Iturbide
Ediciones IPS-CEIP

Algunas lecciones del nacimiento de la Revolución Cubana

Hoy, los progresistas de un extremo al otro del globo podrían extraer múltiples lecciones del Ataque al Moncada encabezado por Fidel Castro el 26 de julio de 1953.
En 1953, época en la cual prácticamente todas las fuerzas progresistas y revolucionarias de Cuba no aportaban ninguna solución viable para oponerse a la dictadura de Batista apoyado por los Estados Unidos, Fidel Castro y sus camaradas definitivamente dieron con la salida. De esta ruta, caracterizada por declaraciones innovadoras a los cuales se asociaron hechos excepcionalmente valerosos, surgió el Movimiento 26 de Julio. Este movimiento, apoyado por aliados que más tarde se unieron a la causa, condujo al Triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959. Lo demás, como suele decirse, pertenece a la historia. No empero, la historia continúa escribiéndose, máxime cuando Cuba afronta retos considerables en la actualidad.
Hoy, los progresistas de un extremo al otro del globo podrían extraer múltiples lecciones de 1953. Vale la pena describir una enseñanza en particular. ¿A qué se debe que la semilla plantada en 1953 aflorara con rapidez en el Movimiento 26 de Julio, de la cual brotó el plan que llegaría a sacudir los fundamentos de la dictadura? ¿Cómo pudo romper esta causa el arcón donde se encontraba confinada como efectivamente estaba? Antes del 26 de julio, no había nada que pudiera alterar la vida de la vasta mayoría del pueblo cubano.
Es difícil analizar la situación sin concretarla en la persona de Fidel. Inútil tratar, sobre todo cuando el 26 de julio entrante coincide con el nonagésimo aniversario de Fidel, cumpleaños este que no solo la inmensa mayoría del pueblo cubano celebrará, sino también la población de amantes de la justicia del mundo entero.
En 1953, Fidel ya conocía a fondo la vida y obra de José Martí y la de otros combatientes que participaron en las guerras contra el colonialismo español gestadas en el siglo XIX en favor de la independencia y de principios de justicia social e igualdad. Asimismo, paralelamente bebía de la fuente teórica de Marx, Engels y Lenin. A pesar de ello, para Fidel acción y pensamiento político se interrelacionaban en un mismo fenómeno. Diez años antes del 26 de julio de 1953 ya estaba muy comprometido políticamente.
Por consiguiente, sobre la base de su pensamiento y experiencia acumulada desde mediados de los años cuarenta, Fidel y sus camaradas llevaron a cabo el plan de ataque al Cuartel Moncada y al Carlos Manuel Céspedes elaborado a partir de teorías políticas nacionales e internacionales diversas y de prácticas de participación variable. Fidel, en particular, como líder indiscutible de este movimiento, pudo combinar una variedad de tendencias diferentes del pensamiento político y de prácticas en una misma visión. Venció donde muchos fallaron porque logró unir principios de pensamiento como factor orientador hacia la acción. Ni por un instante abandonó la teoría revolucionaria doméstica e internacional por motivos políticos del momento. Asimismo se negó a que el pensamiento obstaculizara la acción revolucionaria.
Fidel es, en las palabras de Gabriel García Márquez, “el anti-dogmatista por excelencia”. En las filas revolucionarias, el dogmatismo se manifiesta con frecuencia por una interpretación rígida y estéril de lo que se percibe como “teoría”, la cual se torna improductiva debido a este tipo de apreciación. También se revela por la incapacidad de extraer conocimientos de la experiencia —ni malos ni buenos— para analizar condiciones concretas que tomen en cuenta las exigencias futuras necesarias al avance de la sociedad. Probablemente este problema redujo a la impotencia a la mayoría de los revolucionarios de los años cincuenta, hasta que una nueva visión de pensamiento y práctica llegara a abrirles nuevos horizontes. Es por ello que al recapacitar cada año sobre el 26 de julio, las palabras del Che Guevara parecen siempre allanar el proceso del pensamiento. El 26 de julio de 1967, el Che escribió en Bolivia sobre la importancia de ese día como “una rebelión contra las oligarquías y los dogmas revolucionarios”. La alusión referida a gran parte de la izquierda cubana de ese entonces se basaba no solo sobre su experiencia concreta sino también en los muchos años que dedicó a la evaluación del movimiento comunista en el plano internacional.
Los ataques del 26 de julio de 1953 no resultaron en una victoria ese día en que muchos fueron asesinados, heridos o arrestados, incluido Fidel. Sin embargo, los ataques dieron lugar a que Fidel, quien se vio obligado a comparecer en juicio tras su captura, se defendiera a sí mismo. Para ello, había redactado notas durante su encarcelamiento, pero se vio forzado a realizar su defensa de memoria durante dos horas porque las autoridades habían confiscado sus notas. Más adelante, su alegato épico llegó a convertirse en lo que hoy se conoce como “La historia me absolverá”, fruto este también de la reconstitución de memoria de su defensa durante ese período de confinamiento solitario. Este documento, fue y sigue siendo por excelencia una obra maestra de anti-dogmatismo realizada por alguien que supo combinar la teoría con la evolución práctica de la sociedad cubana de aquella época. Ya para 1954 se habían distribuido miles de copias en toda Cuba. Así, con la colaboración del pueblo, la defensa se convirtió en la ofensiva que condujera a la victoria de 1959. Ha sabido resistir el paso del tiempo por haber gestado el proyecto actual cubano antiimperialista socialista. Julio 26 y su repercusión “La historia me absolverá” desencadenó la Revolución Cubana.
En la actualidad, Cuba está atravesando por uno de sus períodos más difíciles desde 1959. Su situación económica es endeble y se le está poniendo a prueba nuevamente, tal como lo declaró el Presidente Raúl Castro el 8 de Julio de 2016. Además, muchos revolucionarios cubanos ven con cautela las intenciones verdaderas de la política de los Estados Unidos en torno a Cuba y están muy atentos a sus consecuencias nefastas en el consenso socialista cubano. De hecho, el propio Fidel ha escrito algunas reflexiones sobre las nuevas relaciones controvertidas entre los dos vecinos.
De manera que, en 2016, el enfoque dialéctico que combina un pensamiento dictado por principios y los aspectos prácticos inherentes a la lucha como lo ha ilustrado Fidel Castro desde 1953 se destaca como modelo vigente. ¿Cómo se aplican hoy los esfuerzos constantes para descentralizar el Estado y dar mayor cabida a las pequeñas empresas? ¿En qué medida la apertura de Cuba a los Estados Unidos en sus ámbitos económico y cultural afecta el socialismo cubano, su cultura política y soberanía? Aún cuando no es fácil abordar estas cuestiones, la Revolución Cubana ha estado intentando hacerlo. De hecho, una vez más, tal como ocurriera en 1953 y desde 1959, los revolucionarios cubanos se adentran en aguas bastante tormentosas que solo podrán navegar guiados por su tradición de combinar principios y tácticas.»

Arnold August
Telesur

La contrarrevolución (anti) cubana en la Riviera Maya

Así como lo ha leído, estimado lector, no hablamos de fantasmas. La historia se repite, ahora como farsa, o más bien como vodevil. A unas cinco décadas de que la Revolución Cubana desmantelara las bases de sustentación económica, social y política de la contrarrevolución, que siempre fue dirigida por Estados Unidos, la resaca de aquella ha escogido a México como lugar predilecto de reunión por lo menos desde 2014.
Siempre bajo los auspicios y el financiamiento de la Fundación Konrad Adenauer (FKA), entidad de la gobernante democracia cristiana de Alemania, así como de la Organización Demócrata Cristiana de América Latina (ODCA), de la que el Partido Acción Nacional (PAN) es uno de sus miembros más prominentes. Existe estrecha cooperación de la FKA con la National Endowment for Democracy (NED) -pantalla de la CIA- en diversos programas subversivos contra gobiernos populares y progresistas de América Latina y el Caribe. La FKA y la ODCA pertenecen al Movimiento Mundial para la Democracia, entidad creada por la NED, de la que reciben financiamiento.
La resaca que mencionaba se domicilió en Miami, donde quedan alguno de sus girones, veteranos agentes de la CIA de frustradas acciones violentas contra Cuba y de actos terroristas constitutivos de crímenes de lesa humanidad como la voladura de un avión comercial cubano con 73 personas a bordo en aguas de Barbados, que costaron mucha sangre y dolor al pueblo cubano. El monstruo responsable de ese crimen y de otros, Luis Posada Carriles, vive plácidamente en Miami en plena guerra contra el terrorismo.
Mientras, en la isla, al paso de los años fueron formándose grupitos de vividores, desclasados, muchos sin hábitos laborales, personajes llenos de resentimiento, algunos con graves desajustes de personalidad y, con frecuencia, muy ignorantes, pero con infinito afán de lucro y de sobresalir, atraída por los privilegios que les ofrecían diplomáticos de la entonces Sección de Intereses de Estados Unidos (SINA) en La Habana y colegas de otros países aliados del imperio, listos para ocupar un lugar junto a los estadounidenses en ese esperpento subversivo y anexionista llamado transición democrática en Cuba. Se supone que los cabecillas alentados por la SINA son sus héroes y heroínas. Varios de ellos, por cierto, en sus continuos viajes de la isla a Miami visitan y se toman sin empacho amistosas fotos con el terrorista Posada Carriles puesto que abierta o sutilmente su único fin es derrocar a la Revolución.
Hete aquí que varios de ellos y algunos más de su calaña residentes en otros países, fueron de nuevo convocados a México a fines de junio por la FKA y por la ODCA, como siempre a instalaciones hoteleras lujosas, dentro del programa Caminos Democráticos para Cuba edición III, que auspician ambas organizaciones. A juzgar por las fotos de la reunión, acogidos, apapachados y arbitrados por Stefan Jost, director de la FKA en México, en esta ocasión nada menos que en el hotel 5 estrellas Blue Bay Grand Esmeralda, ubicado en la paradisíaca Rivera Maya. Totalmente desprestigiados en Cuba y pese a la rimbombancia con que nombran a sus organizaciones, la membresía no pasa de sus familiares más cercanos y de algunos vivos en busca de dólares fáciles, adoradores del agonizante American way of life.
Estados Unidos lleva años tratando de crear una oposición en Cuba pero sus propios diplomáticos, como podemos leer en los cables de Wikyleaks, se quejan del interés desmedido de dinero de sus reclutas, su falta de proyecto de futuro y su pobre influencia en la población. Sin embargo, su objetivo se mantiene, aunque parezca masoquista, en el supuesto de que junto a muchas otras acciones esos grupos ayudarán a acabar algún día con la Revolución Cubana. Eso sí, hay que reconocer sus esfuerzos por buscar caras jóvenes con discurso renovado. El único problema es que más temprano que tarde reproducen la codicia de las anteriores por los dólares.
Pero volviendo a la Riviera Maya, lo que parece haber sido el plato fuerte en esta ocasión fue la elección de la nueva directiva de la Mesa de la Unidad de Acción Democrática (MUAD), una especie de remedo de la pestilente MUD de Venezuela. De la MUAD se esperaba que uniera a los grupos presentes en México. Misión imposible, pues no había concluido el circo de la Rivera Maya y ya estallaban graves conflictos entre ellos.
¿Reportará la FKA a la Secretaría de Hacienda los fondos que desde territorio mexicano dedica a la subversión en Cuba?

Ángel Guerra Cabrera

Las 10 razones principales por las que a EE.UU. le parece aceptable bombardear a niños

¿Es realmente necesario que te explique por qué es aceptable, necesario y admirable para Estados Unidos y sus aliados de menor importancia hacer volar las casas, familias, hombres, mujeres y niños en Siria?
Esta última historia de hacer volar a 85 civiles en sus casas tiene a algunas personas confundidas y afectadas. Déjame ayudarte.

1. Alguien los confundió con combatientes de ISIS, determinó que cada uno de ellos era una continua e inminente amenaza para Estados Unidos, verificó una posibilidad cercana a cero de que algún civil resultase herido en el proceso y decidió que un poco más de bombardeo era, simplemente, la manera de avanzar en un alto el fuego en Siria. Así que esto no fue sólo un accidente, sino una serie de eventos desafortunados, errores y fallos de cálculo de tales proporciones que es poco probable que los mismos se puedan volver a dar, al menos en los días venideros.

2. Estas no son realmente noticias. Que Estados Unidos está haciendo volar a cientos de personas civiles en Siria ha sido infinitamente difundido y no tiene ningún valor en las noticias, por lo que no se oye a nadie en las convenciones presidenciales o en la televisión hablando sobre ello ¿y por qué no debe hablar sobre esto aún sabiendo lo que es bueno para usted?

3. En realidad muchas familias escaparon antes de que las volasen por los aires y ahora son refugiadas, que es en verdad lo mejor que se le puede hacer a Siria, el lugar más preparado para el mayor número de refugiados en la historia de la tierra o que podría llegar a ser si los bienhechores liberales internacionalistas proporcionaran alguna ayuda y dejaran de quejarse por todas las bombas que caen.

La etiqueta de "civil" es bastante arbitraria. Los Estados Unidos han matado a miles de personas que claramente no eran civiles y que probablemente no tenían familia o eran personas por cuyas muertes nadie montaría en cólera. Entonces, ¿por qué englobar a grupos particulares de familias en la categoría de "civiles" y por qué asumir que los niños de tres años son civiles para luego cambiar y reclamar con cara de honrado cuando el gobierno etiqueta como combatiente a todo varón a partir de 18 años?

5. En verdad las casas no tienen sentimientos. ¿Por qué molesta tanto a la gente que se vuelen sus casas? Voy a dejarles entrever un pequeño secreto: durante décadas la palabra "campo de batalla" no ha significado nada parecido a un campo. En algunos de estos países ni siquiera tienen campos y no conocen nada mejor que encontrarse bajo bombardeos una y otra vez. Estas guerras son siempre arriba de las casas. ¿Quieres las casas bombardeadas o prefieres que las puertas sean bloqueadas? ¿Por qué si los marines empiezan a dar patadas en las puertas y luego llevan a las personas a los campos de tortura se quejan de eso también?

6. Las personas que viven en territorios del Dáesh son responsables del Dáesh. Incluso los que no votaron en la última elección del Dáesh asumen la responsabilidad de haber sido quemados vivos y si no, entonces son responsables de la maldad del Dáesh y deben ser quemados vivos por los misiles Raytheon, que al menos, proporcionan algo de dinero a alguien en el camino del amor a Dios. Y si el Dáesh no permite que la gente huya de su territorio, y no va a quemarlos vivos, entonces es el momento de que la comunidad internacional intervenga con los eficientes sistemas para quemar seres vivos y que cumplan las normas internacionales.

7. Donald Trump ha jurado que empezará a matar a las familias. Si el Gobierno de Estados Unidos no continúa su centenaria práctica de matar familias, Trump podría obtener apoyo y ponernos en peligro mediante la creación de la nueva política de matar a las familias.

8. Cuando despegan aviones de Turquía para cometer asesinatos masivos en Siria, ayudan a Turquía a entrar en la comunidad del estado de derecho y el respeto internacional de los derechos humanos, tras el reciente intento de golpe de Estado. Mantener las armas nucleares estadounidenses en Turquía sirve a un propósito similar.

9. A veces, cuando se hace volar a la gente en sus casas, sus cabezas pueden permanecer unidas a sus cuerpos. Cuando los moderados armados de Estados Unidos decapitan a niños lo están haciendo con el objetivo de moderar la moderación de los aliados moderados y de moderar a los aliados. Sin embargo cuando los Estados Unidos matan directamente es importante que haya una probabilidad de que algunas cabezas permanezcan unidas a los cuerpos.

10. A diferencia de cualquier otro país del mundo, Estados Unidos no forma parte de la Convención sobre los Derechos del Niño por lo que, en las palabras del gran Thomas Friedman, ¡chúpate esto!

David Swanson
Conterpunch
Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

A David Swanson le gustaría que usted se declarase por la paz en http://WorldBeyondWar.org. Su último libro es War No More: The Case for Abolition .

jueves, julio 28, 2016

Francia y la amenaza omnipresente del terrorismo.



Sin tiempo para recuperarse del atentado en Niza, Francia volvió a vivir en menos de dos semanas otro acto terrorista que confirma las sospechas de muchos: la amenaza sobre la nación gala está muy lejos de desaparecer.Como ningún otro territorio europeo, este país sufrió en los últimos tiempos duros golpes asestados por el extremismo y la reiteración de ese tipo de hechos ratifica la vigencia del peligro.
Así lo admitió el primer ministro, Manuel Valls, en un discurso ante la Asamblea Nacional.
"Aunque es duro pronunciar estas palabras, es mi deber hacerlo: habrá otros atentados y habrá otras víctimas inocentes. Nosotros debemos no acostumbrarnos a ello -eso jamás-, pero sí aprender a vivir con esa amenaza", afirmó.
En enero de 2015 tuvieron lugar los ataques contra la sede del semanario satírico Charlie Hebdo y otros hechos violentos en los días siguientes, que dejaron en total 17 fallecidos.
Meses más tarde, el 13 de noviembre, París fue víctima de ataques casi simultáneos en varios puntos de la ciudad en los cuales perdieron la vida 130 personas, acciones que impresionaron al mundo por sus dimensiones y el nivel de preparación.
Hace pocos días, en plena celebración patria del 14 de julio, un hombre arremetió con un camión contra una multitud concentrada en la ciudad costera de Niza, y causó la muerte de 84 seres humanos.
Menos de dos semanas después, dos hombres secuestraron ayer en una iglesia de Normandía a un sacerdote, dos monjas y dos feligreses, y antes de ser abatidos por las fuerzas de seguridad, degollaron al párroco y provocaron lesiones a otros rehenes.
En todos los casos, los atacantes tenían algún tipo de vínculo con la organización terrorista Estado Islámico (EI), la cual reivindicó la autoría de todas las agresiones.
Además del fuerte impacto a escala nacional, estos sucesos tuvieron una amplia resonancia en el exterior pues mostraron al mundo que el terrorismo no es exclusivo de países africanos o del Medio Oriente, no entiende de banderas, y cuando define un objetivo, no hace concesiones.
Frente a ello, cualquier nación queda completamente expuesta y vulnerable, sin importar su nivel de desarrollo o su posición privilegiada en el concierto político internacional.
Tras los primeros atentados, el gobierno galo se apresuró a tomar medidas como establecer el estado de emergencia en toda la geografía nacional y activar la operación Sentinelle, consistente en mantener desplegados 10 mil uniformados en las calles para proteger a la población.
El ejecutivo informa reiteradamente que gracias a tales programas es posible evitar numerosos atentados; sin embargo, los atacantes burlan el cerco y vuelven a golpear una y otra vez, dejando a las autoridades casi en ridículo y propagando en el país una estela de estupor e indignación.
Tal como indican algunos analistas, la causa de la ineficacia radica en que las iniciativas dirigidas a combatir el terrorismo intentan contener el fenómeno, pero no lo atacan en sus raíces más profundas.
En este sentido, muchos preguntan cómo se puede detener el extremismo cuando existen en Francia, y en Europa, miles y miles de jóvenes excluidos socialmente, que no estudian ni trabajan, muchos de ellos descendientes de migrantes que encontraron serias barreras para integrarse culturalmente en el llamado primer mundo.
Estos muchachos constituyen blanco fácil para las redes dedicadas a propagar ideologías radicales, principalmente a través de Internet, y que los impulsan a cometer actos de este tipo.
¿Y cuál es el origen de esas redes? Se trata de círculos alimentados desde los conflictos que azotan actualmente a países del Medio Oriente, muchos de los cuales fueron y son instigados, precisamente, por los países occidentales.
El presidente François Hollande lo dijo claramente: "Francia está en guerra", una guerra que se desenvuelve con toda su fuerza en el exterior, pero cuyas ramificaciones regresan a Francia.
A la luz de ese panorama, evidentemente, el fantasma de los atentados está muy lejos de desaparecer.

Luisa María González
PL

Atentado en Munich: el Estado en el banquillo de los acusados



Se habla de "ovejas negras", pero los atacantes reproducen mensajes que emanan desde las entrañas estatales y que desmienten patrañas como la existencia de “pulsiones fascistas” (sic, La Nación, 23/7) en la población.
El ataque criminal perpetrado por un joven alemán de 18 años en las inmediaciones de un shopping de la cosmopolita Munich, capital de Baviera, dejó nueve muertos y se inscribe en una saga de ataques reaccionarios que han convulsionado al continente europeo en los últimos meses (Niza, París, Bruselas, etc.).
De acuerdo al jefe de policía de Munich, no existe conexión alguna entre el atacante y el Estado Islámico. Se apunta, en cambio, a la acción de un ultraderechista nativo, inspirado en los ataques en la isla de Utoya, Noruega, ocurridos en 2011.
Según el informe policial, el atacante poseía libros sobre matanzas masivas y -según la captura de video de un testigo- antes de cometer la masacre se jactó de su condición de alemán e insultó a los turcos.
El ataque coincide con el quinto aniversario de la masacre fascista en la isla de Utoya, Noruega, cuando un fanático ultraderechista masacró a casi 70 jóvenes que participaban de un campamento de la juventud del partido laborista. El criminal había militado en el ultraderechista y xenófobo Partido del Progreso, que ingresó a la coalición de gobierno del 'civilizado' sistema político noruego -junto a los conservadores- en 2013.
Como en aquella ocasión, las víctimas del ataque criminal en Munich han sido también mayormente jóvenes.
Aunque los Estados atribuyen estas acciones criminales a 'ovejas negras', lo cierto es que estos atacantes reproducen mensajes que emanan desde las entrañas estatales y que desmienten patrañas como la existencia de “pulsiones fascistas” (sic, La Nación, 23/7) en la población.
Buena parte de los estados europeos han cerrado sus fronteras y han emprendido campañas feroces de estigmatización contra los refugiados que intentan llegar a Europa, desde países asolados por el hambre y la guerra imperialista. De hecho, la Unión Europea estableció un acuerdo con Turquía para deportarlos.
El partido de gobierno en Baviera, la CSU, que integra la megacoalición de gobierno junto a Merkel y los socialdemócratas, planteó la creación de “zonas de tránsito” en la frontera alemana en noviembre pasado, un eufemismo para referirse a enormes prisiones a cielo abierto. El Pegida (Patrióticos Europeos contra la Islamización de Occidente) desarrolla movilizaciones periódicamente contra los refugiados.
Del otro lado del Atlántico, en Estados Unidos, el racista que masacró a nueve personas en una iglesia de Charleston lo hizo en un país donde la bandera esclavista de la Confederación flameó en la Casa de Gobierno de Carolina del Sur hasta el 2000. El tirador de Orlando, que masacró a decenas de personas en una discoteca gay, operó en el contexto de una multiplicación de los crímenes de odio que tienen a la comunidad LGBTI como uno de sus blancos privilegiados.

Militarización

El otro aspecto de los atentados consiste en su instrumentación para reforzar las agresiones imperialistas y el aparato represivo del Estado. Las resoluciones del gabinete de seguridad de Merkel y el gobierno de Baviera irán en este sentido.
Los atentados en Francia (Charlie Hebdo, Bataclán, Niza) fueron seguidos por la instauración de “estados de emergencia” y la multiplicación de operaciones militares en el norte africano y en el Medio Oriente. Hollande, que extendió por seis meses el “estado de excepción”, ha convocado a miles de reservistas adicionales para reforzar la militarización interna y ha dado carta blanca a los servicios de inteligencia para un mayor espionaje sobre la población.
Idéntico camino siguió el estado belga después de los atentados de marzo, desatando una cacería sobre los barrios de población musulmana como Molenbeck, involucrándose más en los ataques en Medio Oriente y reforzando el aparato de inteligencia.
Este despliegue represivo ha resultado útil para atacar la movilización popular en ambos países, donde hay procesos de lucha de la juventud y del movimiento obrero contra reformas laborales flexibilizadoras, pero en cambio no han impedido la consumación de nuevos atentados.

Gustavo Montenegro

¿Cómo llegamos a este caos?

Una maldición china dice “Ojalá que le toquen tiempos interesantes”, ya que demasiados acontecimientos perturbarían el elemento esencial de la armonía, base del panteón chino. Y estos son, por cierto, tiempos interesantes, en que se acumulan acontecimientos dramáticos, desde terrorismo a golpes de Estado y desde desastres climáticos pasando por el declive de instituciones hasta agitación social. Sería importante, aunque difícil, repasar brevemente cómo llegamos a esta situación de “falta de armonía”. Comencemos por algo conocido. Tras la Segunda Guerra Mundial, hubo consenso en la necesidad de evitar que se repitiera el horror vivido entre 1939 y 1945. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) fue el foro que reunió a casi todos los países, y la consiguiente Guerra Fría propició la creación de una asociación de jóvenes estados recién independizados, los Países No Alineados, devenidos en una zona de contención entre Oriente y Occidente. La brecha entre el Norte y el Sur Global se convirtió en el asunto más importante de las relaciones internacionales. Tan así que en 1973, la Asamblea General de la ONU adoptó de forma unánime una resolución sobre el Nuevo Orden Económico Internacional (NOEI). El mundo acordó un plan de acción para reducir las desigualdades, impulsar el crecimiento global y hacer de la cooperación y el derecho internacional la base de un mundo en armonía y en paz. Tras la adopción del NOEI, la comunidad internacional comenzó a trabajar en ese sentido y tras la reunión preparatoria de París, en 1979, se organizó una cumbre con los jefes de Estado y de gobierno más influyentes en el balneario mexicano de Cancún, en 1981, para adoptar un plan de acción global. Entre los 22 jefes de Estado y de gobierno presentes, estaban el presidente estadounidense Ronald Reagan (1981-1989), elegido pocas semanas antes, quien se encontró con la primera ministra británica Margaret Thatcher (1979-1990), y ambos mandatarios procedieron a anular el NOEI y la idea de cooperación internacional. Los países diseñarían políticas según sus intereses nacionales y no se inclinarían ante ningún principio abstracto. La ONU comenzó su declive como ámbito para fomentar la gobernanza. El lugar para la toma de decisiones pasó al Grupo de los Siete (G7) países más poderosos, hasta entonces un órgano técnico, y otras organizaciones dedicadas a defender los intereses nacionales de las naciones más fuertes. Además, otros tres acontecimientos ayudaron a Reagan y a Thatcher a cambiar el rumbo de la historia. El primero, fue la creación del Consenso de Washington, en 1989, por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, que impusieron la política según la cual el mercado era el único motor de las sociedades y los estados pasaron a ser un obstáculo y debían achicarse lo más posible. Reagan incluso evaluó la eliminación del Ministerio de Educación. El impacto del Consenso de Washington en el llamado Tercer Mundo fue muy doloroso. Los ajustes estructurales redujeron drásticamente el frágil sistema público. El segundo, fue la caída del Muro de Berlín, también en 1989, que trajo aparejado el fin de las ideologías y la obligada adopción de la globalización neoliberal, que resultó ser una ideología todavía mucho más estricta. La globalización neoliberal se caracterizó por el predominio del mercado, que liberó a las empresas “libres” o privadas de toda obligación con el Estado; la reducción del gasto público en servicios sociales, la que destruyó las redes de protección social; la desregulación, la disminución de toda regulación estatal que pudiera reducir las ganancias, y la privatización, la venta de las empresas estatales, de bienes y servicios a inversores privados. Además, implicó la eliminación del concepto de “bien público” o “comunitario” y lo reemplazó por la “responsabilidad individual”, obligando a las personas más pobres a buscar soluciones por su cuenta para su falta de atención médica, de sistemas de educación y de seguridad social y luego culpándolas de su fracaso, considerándolas “flojas”. El tercero, fue la eliminación progresiva de las normas que regían al sector financiero, iniciada por Reagan y terminada por Bill Clinton (1993-2001) en 1999, en el marco de la cual los bancos de depósitos pudieron utilizar el dinero de sus clientes para la especulación. Entonces, las finanzas, consideradas el lubricante de la economía, siguieron su propio camino, embarcándose en operaciones muy riesgosas y sin relación con la economía real. Actualmente, por cada dólar de bienes y servicios producidos, se generan 40 dólares en transacciones financieras. Ya nadie defiende el Consenso de Washington ni la globalización neoliberal. Quedó claro que si bien desde el punto de vista macro, la globalización aumentó el comercio e impulsó el crecimiento financiero y global, a escala micro, resultó un desastre. Los defensores de la globalización neoliberal sostenían que el crecimiento le llegaría a todo el mundo. En cambio, se concentró cada vez más en un número creciente de manos. En 2010, 388 personas concentraban la riqueza de 3.600 millones de personas. En 2014, ese número se redujo a 80 personas, y en 2015, a 62. Tan así que ahora, el FMI y el Banco Mundial piden que se refuerce al Estado como regulador indispensable. Pero desde la caída del Muro de Berlín, Europa perdió 18 millones de personas de la clase media, y Estados Unidos, 24 millones. Además, ahora hay 1.830 multimillonarios con un capital neto de 6,4 billones de dólares. En Gran Bretaña se pronostica que en 2025 la desigualdad será la misma que en 1850, en plena época victoriana y cuando nacía el capitalismo. El nuevo mundo creado por Reagan se basó en la codicia. Algunos historiados sostienen que la codicia y el miedo son los dos motores de la historia, y los valores y las prioridades cambian en una sociedad codiciosa. Volviendo a nuestros días, tenemos un nuevo grupo de jinetes del Apocalipsis, los daños de los pasados 20 años (1981-2001) se agravan en los siguientes 20 años (2001-2020), los que todavía no transcurrieron. El primer jinete, fue el colapso del sistema bancario en 2008 en Estados Unidos por especulaciones absurdas con los créditos hipotecarios. La crisis se expandió a Europa en 2009, a raíz de la caída del valor de los títulos inmobiliarios, como los griegos. Recordemos que para salvar al sistema financiero, los países destinaron cerca de cuatro billones de dólares, una cifra enorme si se tiene en cuenta que los bancos siguen teniendo unos 800.000 millones de dólares en activos tóxicos. Mientras, los bancos tuvieron que pagar 220.000 millones de dólares en multas por actividades ilegales, pero ningún gerente fue condenado. Europa no volvió a la situación anterior a la crisis. Además, numerosos puestos de trabajo desaparecieron por la deslocalización de la producción a lugares más baratos y aumentaron los empleos de bajos salarios, además de los precarios. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), un trabajador gana actualmente en términos reales 16 por ciento menos que antes de la crisis, lo que afectó principalmente a los sectores más jóvenes, con 10,5 por ciento de empleo promedio en Europa. Sin embargo, el único estímulo al crecimiento es para el sector bancario, al que el Banco Central Europeo vuelca 80.000 millones de dólares al mes. Ese monto habría resuelto fácilmente la falta de empleo juvenil. Los economistas hablan ahora de una “Nueva Economía”, en la que el desempleo es estructural. De 1959 a 1973, el crecimiento mundial se ubicó por encima de cinco por ciento al año, el que se redujo a tres por ciento en 1973, cuando la crisis del petróleo, que marcó un cambio. Y desde 2007 no logramos llegar a uno por ciento. Además, hay que agregar el desempleo creciente propiciado por el desarrollo tecnológico. Las fábricas necesitan una proporción menor de trabajadores. La Cuarta Revolución Industrial, que implica la producción robotizada y que ahora representa 12 por ciento del total se elevará a 40 por ciento en 2025. Algunos economistas, como el estadounidense Larry Summers, una voz oficial del sistema, dicen que estamos en un período de estancamiento que durará varios años. El temor por el futuro se volvió una realidad, avivado por el terrorismo y el desempleo y por el sueño de muchas personas que creen que es posible volver a un pasado mejor. De eso se aprovechan, figuras populistas, desde el estadounidense Donald Trump a la francesa Marine Le Pen. Una de las consecuencias de la crisis es que en varios países europeos aparecieron partidos populistas, con plataformas nacionalistas y xenófobas, 47 la última vez que se contó. Muchos de ellos ya están en el gobierno o integran coaliciones gobernantes, como en Eslovaquia, Hungría y Polonia, y habrá que prestar atención a las próximas elecciones de Austria. El segundo jinete del Apocalipsis es el resultado de las intervenciones armadas de Estados Unidos en Iraq, y luego de Europa en Libia y Siria, con un papel particular del ex presidente francés Nicolas Sarkozy (2007-2012). Eso derivo en que a partir de 2012, Europa comenzara a recibir una inmigración masiva y para la cual no estaba preparada. De repente, a la gente le dio miedo la ola humana que se venía y su impacto en el mercado laboral, la cultura, la región, etcétera, convirtiéndose en un elemento importante del miedo. Y luego el tercer jinete, fue la creación del Estado Islámico (EI) en Siria en 2013, uno de los regalos de la invasión de Iraq, encabezada por Estados Unidos. No nos olvidemos de la crisis global, que comenzó en 2008, y desde entonces el populismo y el nacionalismo comenzaron a crecer. El espectacular impacto del EI en los medios y la radicalización de muchos jóvenes europeos de origen árabe, por lo general marginados, acentuó el temor y fue un regalo para el populismo, ahora capaz de utilizar la xenofobia para movilizar a ciudadanas y ciudadanos inseguros y descontentos. La decadencia de las instituciones europeas llevó a muchos países, tras el brexit, a pedir una profunda revisión del proyecto europeo. El 2 de octubre, Hungría consultará a su ciudadanía: ¿Aceptaría una cuota de inmigrantes impuesta por la Unión Europea (UE) contra la voluntad de parlamento húngaro? Ese mismo día se repiten las elecciones en Austria por cuestiones de forma, luego de que en las anteriores, la extrema derecha perdiera por 36.000 votos. Le seguirán Holanda, Francia y Alemania, con la probabilidad de que crezcan los partidos de extrema derecha. Asimismo, Polonia y Eslovaquia también quieren realizar referendos sobre la UE. Es posible que para fines de 2017, las instituciones europeas estén profundamente dañadas. El verdadero problema es que desde la fallida Cumbre de Cancún en 1981, los países perdieron la capacidad de pensar juntos. India, Japón, China y muchos otros atraviesan una ola de nacionalismo. En Cancún, todos los participantes, desde el entonces presidente francés François Mitterrand (1981-1995) hasta la primera ministra india Indira Ghandi (1066-1977 y 1980-1984), desde el presidente tanzano Julius Kambarage Nyerere (1964-1985) hasta el primer ministro canadiense Pierre Trudeau (1968-1979), compartían ciertos valores de justicia social, solidaridad, respeto por el derecho internacional, así como la convicción de que las sociedades fuertes eran la base de la democracia, excepto, por supuesto, Reagan y Thatcher, la que declaró: “no existe la sociedad, solo hay individuos”. También consideraban a la paz y al desarrollo como paradigmas de buena gobernanza. Todo eso desapareció. Los líderes políticos actuales, sin ideologías y subordinados a las finanzas se han volcado principalmente al debate administrativo, sobre asuntos puntuales, sin contexto y donde es difícil distinguir entre la izquierda y la derecha. Claramente, estamos en un período de codicia y temor. El tiempo no ayuda. En 1900, Europa concentraba 24 por ciento de la población mundial. A fines de este siglo, solo cuatro por ciento. Nigeria tendrá más habitantes que Estados Unidos, y África, que ahora tiene 1.000 millones de habitantes, tendrá 2.000 millones en 2050 y 3.000 millones en 2100. Sería hora de que se discutiera cómo hacer frente al mundo que se viene. Se necesitaron 25 años para llegar a un acuerdo sobre cambio climático, y quizá ya demasiado tarde. En materia de migraciones y empleo, ese tiempo es una eternidad. Además, ese debe ser un acuerdo global, no solo una reacción impulsiva de la canciller de Alemania, Ángela Merkel, en completa soledad, sin siquiera consultar al actual presidente de Francia, François Hollande. Pero ese tipo de agenda es políticamente inimaginable. ¿Cómo discutir algo así con Le Pen, Trump y otros populistas emergentes en el marco del nacionalismo que se propaga por el mundo?

Roberto Savio

La Convención demócrata, al calor de las protestas



Una multitud reclamó la candidatura independiente de Bernie Sanders

El tenor de las convenciones de demócratas y republicanos muestra la crisis que atraviesan ambos partidos, que parece no poder cerrarse. La crisis política en Estados Unidos se aviva, a pocos meses de la elección de un nuevo presidente. La ‘grieta social’ se profundiza a la luz de la violencia estatal contra los negros, latinos y trabajadores pobres.
La primera jornada de la convención demócrata se distinguió, no por los discursos de sus dirigentes tradicionales, sino por una movilización de protesta de miles de jóvenes partidarios de la candidatura de Bernie Sanders.
El discurso del senador por Vermont fue interrumpido por abucheos del público cuando quiso apoyar la candidatura de Hillary Clinton, esto es, reforzar el declinante Partido Demócrata. Al grito de “queremos a Bernie”, hicieron parar el discurso de Sanders en varias oportunidades.
Pocas horas antes de la convención, una verdadera bomba política vino a perturbar la unidad de los demócratas: se filtraron 20.000 mails divulgados por Wikileaks que muestran cómo funcionarios del Comité Nacional Demócrata boicoteaban la campaña de Sanders. La presidenta del Partido Demócrata, Debbie Wasserman Schultz, se hizo cargo de esta campaña sucia y tuvo que renunciar por el tenor de las acusaciones. Pero esto no mejora la imagen de Clinton, que estaba al tanto de las maniobras.
Muchos de los que apoyaron a Sanders no están dispuestos a ir detrás de la candidatura de Clinton, a pesar de los llamados a la unidad que esgrime el mismo Sanders para enfrentar a Donald Trump.
Hillary, que creía que su candidatura transitaría sobre rieles luego de que el FBI la librara de culpa y cargo por las denuncias de uso negligente de su correo privado, enfrenta nuevos tropiezos y tiene una alta imagen negativa. Las encuestas previas a la convención indicaban que Sanders tenía más chances que ella de vencer a Trump.
Muchos votantes de Sanders podrían abstenerse en la elección general, o incluso votar por algún otro candidato. Ha quedado agudamente planteada la cuestión de una candidatura independiente de Sanders. Ni lenta ni perezosa, Jill Stein, del Partido Verde, salió a ofrecerle su partido para presentarse.

La crisis republicana

Del lado republicano, las cosas no están mejor. Su convención en Cleveland -y la campaña de Trump- también estuvieron atravesadas por actos y movilizaciones de repudio contra los mensajes fascistizantes del magnate. Las movilizaciones contra su candidatura dejaron al menos doce detenidos.
En la Convención, a su vez, se evidenciaron divisiones dentro del partido republicano. El bochorno del discurso plagiado de la esposa del candidato, Melania Trump, fue una anécdota al lado de otros datos, como la ausencia de referentes partidarios como George Bush, Mitt Romney, John McCain y John Kasich.
La “pacificación” del bando republicano fue imposible, debido a que el máximo opositor en la interna, el texano Ted Cruz, no apoyó la candidatura de Trump en su esperado discurso. La Convención se cerró en medio de insultos, abucheos y faltazos. Las declaraciones de Cruz fueron consideradas como una “puñalada por la espalda”.
Más allá de las diferencias políticas con el magnate, que enfrentó una huelga en su Casino Taj Mahal en Atlantic City, lo que preocupa a muchos referentes republicanos es que Trump también tiene una alta imagen negativa.
Con el telón de fondo de la crisis mundial, la crisis política continúa su desarrollo en plena campaña electoral.

Emiliano Monge

Fuera Peña Nieto de Argentina



El 29 de julio arribará al país. Abajo las reformas anti educativas. Castigo a los responsables de la masacre de Oaxaca.

En un nuevo gesto del gobierno de Macri de acercamiento a la alianza del Pacífico, el próximo 29 de julio se concretará la visita del presidente de México, Enrique Peña Nieto a la Argentina. Las cancilleres de ambos países anunciaron que se explorarán posibles “acuerdos para fortalecer temas de interés común como el turismo, la educación, la cultura o la protección de inversiones".
Las organizaciones políticas, federaciones estudiantiles y sindicatos docentes nos estamos organizando para rechazar la visita del responsable político de las muertes de jóvenes y trabajadores mexicanos que se oponen a la reforma educativa en ese país. La lucha contra estas reformas conmueve a todo México y rebasa sus fronteras.
México participa de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), entre otros organismos internacionales. No casualmente Macri pidió hace pocas semanas atrás la integración de la Argentina a la OCDE que, entre otras medidas, impulsó precisamente las reformas educativas que peña Nieto está imponiendo a sangre y fuego (ver el documento Establecimiento de un marco para la evaluación e incentivos docentes: consideraciones para México de 2011, OCDE).
Las recomendaciones de este tipo de organismos multilaterales impulsan las pruebas PISA, que han generado un gran negocio a partir de las agencias que miden los niveles de rendimientos a través de pruebas anuales. Los maestros mexicanos rechazaron estas evaluaciones desde el principio, pero el gobierno logró que se sancionara a quienes no se sometieran a ellas y que, a partir de los resultados de esas pruebas estandarizadas, se pusiera en riesgo el régimen laboral, la estabilidad en el cargo y el futuro mismo del magisterio. Por eso las manifestaciones y rechazos a la reforma de parte de los sindicatos docentes y asociaciones estudiantiles son tan contundentes y la represión del gobierno, tan brutal.
Los “planes educativos” anunciados la semana pasada por Macri van en el mismo sentido: descargar la crisis educativa sobre los trabajadores y sus escuelas, imponiendo un nuevo régimen laboral -el salario por mérito y el ranking de escuelas. Incluso la propaganda y los videos con los que se inició la campaña contra la docencia mexicana es similar al presentado en el anuncio “Compromiso por Argentina”.
Según el informe de Amnistía Internacional 2014-2015 las desapariciones forzadas con implicancias del Estado o agentes paraestatales ascendían a 27.678 personas. La violencia relacionada con los homicidios del delito organizado era de 33.007. La violencia y la trata de mujeres y niñas son permanente. Y la desaparición y asesinato de los 43 estudiantes de magisterio, maestros de Ayotzinapa y los recientes 8 víctimas de Oaxaca, demuestran un verdadero Estado asesino.
Esta no va a ser la primera visita de Peña Nieto al país. Ya lo hizo durante el año 2012. En ese momento fue elogiado por CFK por haber mediado en las negociaciones posteriores entre Repsol-YPF, a través de la agencia petrolera Pemex, que culminaron con una indemnización millonaria a la empresa española.
El próximo viernes 29 de julio, marchemos por Fuera Peña Nieto de Argentina.
¡Abajo las reformas anti educativas!

Amanda Martin

León Trotsky: el fascismo es “el partido de la desesperanza contrarrevolucionaria”



Concentración de la extrema derecha en Alemania, EFE.

El ascenso de la extrema derecha en Europa, mezcla de nacionalismo, xenofobia y populismo neoliberal. Las responsabilidades de la “izquierda” y la desesperanza ante la crisis social.

En 1930 León Trotsky escribía que el crecimiento gigantesco del nacionalsocialismo era reflejo de dos factores. Una crisis social profunda que desequilibraba a las clases medias, y la ausencia de un partido revolucionario de la clase obrera, que pudiera brindar una alternativa progresiva frente a la crisis. El fascismo, como movimiento de masas, era el partido de la “desesperanza contrarrevolucionaria”. *
Un ejercicio histórico comparativo con el fascismo de los años 30 permite comprender algunas claves del presente, aunque deben establecerse importantes diferencias específicas para no forzar la analogía. A grandes rasgos, el hecho que hoy no estamos atravesando un enfrentamiento abierto entre revolución y contrarrevolución, que la crisis económica que se abrió en 2007 no derivó en un crack como en 1929 sino en una gran recesión, y que los grandes partidos estalinistas que hablaban en nombre de la revolución de octubre se transformaron en su sombra, asimilados completamente al neoliberalismo.
Si el fascismo de los años 30 representaba la respuesta contrarrevolucionaria (posterior o preventiva) ante la revolución obrera y expresaban un ataque en toda la línea contra el movimiento obrero y sus organizaciones, los fenómenos actuales son todavía preparatorios, en una situación donde no hay radicalización política de la clase trabajadora en Europa.
Aun así, la comparación histórica es productiva para pensar que los movimientos de extrema derecha ganan influencia en un momento de profunda crisis social, cuando las clases medias se “desequilibran” por el impacto de décadas de políticas neoliberales, al igual que sectores de la clase trabajadora que ven deteriorarse sus condiciones de vida. Y este “desequilibrio” social rompe todos los esquemas tradicionales de la representación política, el “centro político” agoniza.
En Austria el FPÖ (Partido de la Libertad) sacó el 48% en la segunda vuelta de las elecciones en mayo pasado, quedando al borde de llegar al gobierno; en Reino Unido el UKIP (Partido de la Independencia del Reino Unido) obtuvo 12.6% en 2015 y hace un mes festejó triunfante los resultados del referéndum por el brexit; en Alemania el partido AfD (Alternativa por Alemania) en marzo de 2016 en Sajonia Anhalt obtuvo el 24,3 % y se posicionó como segunda fuerza; en Dinamarca el Partido Popular con la consigna de “Dinamarca para los daneses” obtuvo el 21% en 2015; en Hungría, el partido xenófobo Jobbik alcanzaba el 20 % de los votos en 2014; en los Países Bajos el PVV (Partido por la Libertad) alcanzó un 10,1% en las elecciones de 2012; el Frente Nacional en Francia se quedó con el 27,4 % en las últimas elecciones regionales.
¿Extrema derecha, neofascismo, nacionalismo o populismo de derecha? ¿Cuál es la definición más adecuada para definir estos fenómenos aberrantes en ascenso?
Más allá de sus diferencias nacionales, como rasgos generales estos movimientos comparten una ideología nacionalista y euroescéptica, un mix reaccionario de xenofobia e islamofobia y un discurso populista “antiestablishment” que golpea al centro político desde la derecha. A su vez, defienden un programa económico neoliberal que profundiza en el recorte de derechos sociales y democráticos. Con desigualdades, desde el punto de vista social capitalizan el apoyo de sectores medios empobrecidos o arruinados por la crisis, sectores de la clase trabajadora que han visto deteriorarse sus condiciones de vida y que se han desencantado de los “partidos tradicionales” conservadores y socialdemócratas, y sectores de las burguesías imperialistas, es decir una base social policlasista.
Mientras algunos partidos han pasado por un proceso de “aggiornamiento” discursivo, para tratar de distanciarse del estigma del neofascismo y no perder votos, como Frente Nacional en Francia, otros han recorrido el camino inverso, como el AfD en Alemania que ha profundizado un curso xenófobo y reaccionario.
A su vez, en el flanco de la ultra derecha, existen grupos directamente neonazis como Pegida (Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente) en Alemania, movimientos nacionalistas neofascistas en Ucrania o de forma más minoritaria grupos “fachas” en el Estado español y otros países, que llevan adelante “acciones directas” contra inmigrantes, homosexuales o políticos. En Alemania y otros países los ataques contra refugiados y centros de acogida han crecido en los últimos años.
La llegada de cientos de miles de refugiados a Europa ha sido instrumentalizada por estos partidos para estimular el racismo y la xenofobia, estigmatizando a los inmigrantes, identificando un “enemigo externo” a quien culpabilizar de la crisis social profunda.
Los reaccionarios atentados del Estado Islámico, que han crecido en el último año, agudizan la tensión social y permiten a los gobiernos azuzar el fantasma del odio contra los inmigrantes y las poblaciones árabes. A su vez, la política guerrerista del imperialismo francés, británico, alemán y español, que mantiene tropas en el extranjero y bombardea en coaliciones militares con EEUU en Siria e Irak, no hace más que avivar el fuego del odio “contra occidente” y crear el caldo de cultivo de nuevos los reclutas para el Estado Islámico.

La izquierda: de la esperanza al desencanto

Es necesario incorporar un elemento fundamental en esta ecuación que explica el crecimiento de movimientos de extrema derecha: el papel que ha jugado la “izquierda tradicional” y la “nueva izquierda” reformista frente a esta crisis.
Los partidos comunistas europeos se asimilaron durante décadas al neoliberalismo y llegaron al estallido de la crisis siendo parte de los regímenes políticos tradicionales, por lo que difícilmente podían despertar “grandes esperanzas”.
Con la apertura de la crisis económica y social en los últimos años el anhelo de salir del marasmo fue capitalizado por nuevas organizaciones reformistas como Syriza y Podemos. Pero la ilusión inicial se transformó en desencanto rápidamente. En Grecia la capitulación abierta de Syriza ha sido un punto de inflexión, con profundas consecuencias. Alexis Tispras pasó de erigirse en representante de la “nueva izquierda” a la gestión directa de los ajustes y recortes de la Troika, paseándose sonriente por los pasillos de las cumbres europeas junto a Merkel y Hollande. En el Estado español Podemos ha hecho culto de la moderación política, rechazando toda radicalidad y adoptando un programa socialdemócrata light para convertirse en un “partido tradicional” en el Congreso de los diputados.
A diferencia de la izquierda reformista “europeísta” y moderada, la extrema derecha ha radicalizado su discurso, proponiendo un retorno reaccionario al estado nación y avivando los fantasmas de la xenofobia.
Para hacer frente a los nuevos movimientos de la “desesperanza reaccionaria” será necesario reconstruir las bases de una izquierda radicalmente internacionalista y anticapitalista, que siembre nuevamente la esperanza de la transformación social contra el capitalismo y la solidaridad de los trabajadores y los pueblos.

Josefina L. Martínez Historiadora | Madrid

*León Trotsky, La lucha contra el fascismo en Alemania, Ediciones IPS, 2013

EEUU: elecciones en el imperio, Hillary Clinton y Donald Trump. La Convención Demócrata.



EEUU: elecciones en el imperio, Hillary Clinton y Donald Trump, informe especial de La Izquierda diario TV. Un corresponsal de Left Voice reporta desde la convención del Partido Demócrata sobre las perspectivas electorales en Estados Unidos. Entrevistas y cobertura mostrando lo que no ves en otros medios.

miércoles, julio 27, 2016

¿Pokémon Go vinculado con la CIA?



Pokémon Go, el juego que moviliza a millones en el mundo transgrediendo los límites de un simple gráfico a realidad aumentada comenzó a proyectarse en Niantic, perteneciente a John Hanke, un estadounidense que años antes había lanzado “Meridian 59”, el primer videojuego en utilizar gráficos 3D.
Hanke es nada más y nada menos que el creador de “Earth” proyecto adquirido por Google en 2005, empresa que Julian Assange, fundador de WikiLeaks asocia a los servicios de inteligencia de los Estados Unidos.
Lo revelador de Pokémon Go y que pone en vilo a los gobiernos de diferentes países del Planeta es que este producto añade la ubicación GPS de los jugadores y almacena las fotografías que los jugadores toman a la hora de cazar un Pokémon.
La pregunta que muchos hacen es: ¿Quién es John Hanke? Este hombre de 49 años colaboró durante más de una década para Google. Pero su experiencia anterior provenía de su empresa “Keyhole”, especializada en cartografía digital e imágenes de satélites en los que luego se basó “Google Earth” y “Google Maps”.
Si nos remontamos unos años antes nos encontramos con un John Hanke que trabajó para el Departamento de Estado de los Estados Unidos. Pero volvamos a Niantic. Ésta empresa fue fundada como una startup interna de Google, gigante tecnológico vinculado a la CIA y la NSA (Agencia de Seguridad Nacional), por John Hanke en 2010. Por ese entonces, Hanke recibía fondos económicos de In-Q-Tel, organización especializada en sistemas de reconocimiento militar. Todos los programas y sistemas desarrollados por In-Q-Tel benefician a los servicios de inteligencia norteamericanos y colaboran para predecir la localización y el nivel de violencia de las protestas.
Es por su rasgo distintivo y llamativo de basarse en geolocalización que líderes de todo el mundo están alertando a sus países en materia de seguridad nacional. El juego que logra que los usuarios se ejerciten, obliga a los jugadores a transitar por lugares donde no tendrían razón aparente de estar y “apuntar sus cámaras hacia edificios y sitios históricos”, como asegura el periódico argentino La Nación.
En Rusia el Secretario de Prensa del Kremlin solicitó a los usuarios evitar visitar la sede de gobierno a la caza de pokemones. Kuwait hizo lo propio prohibiendo el uso de Pokémon Go en edificios del gobierno y previno sobre el riesgo de que los jugadores expongan sus datos personales.
El caso más riesgoso a la hora de exponer la vida de los jugadores se manifestó en Bosnia, donde el gobierno advirtió a los jugadores sobre el peligro de perseguir pokemones en territorio donde aún quedan minas y explosivos de 1990.

Natalia N. L. Brezina


Lenin y el periódico (I): La etapa de Iskra



En momentos que La Izquierda Diario se está transformando en una referencia para una amplia militancia y ganando influencia, queremos reflexionar acerca del rol que la prensa puede tener como organizador colectivo en la formación de un partido obrero revolucionario según la visión de Lenin. En esta primera entrega analizamos la fundación de Iskra y sus consecuencias.

Una de las cualidades más destacables de Lenin fue su perspicacia a la hora de realizar una lectura de la situación política y económica de Rusia –escenario donde pretendía intervenir– y tratar de actuar en consecuencia. A sus 30 años pudo concretar uno de los proyectos más importantes de su intensa vida política: crear un periódico revolucionario que sentará las bases para una organización centralizada del marxismo ruso, hasta ese momento disperso en pequeños grupos aislados en Rusia y en el exilio europeo.
El 24 de diciembre de 1900 se publicó el primer número de Iskra (La chispa). Su lema era “una chispa puede incendiar la pradera”. Esa “chispa” permitiría organizar y formar a una nueva generación de cuadros obreros e intelectuales que pasarían a ser la vanguardia del Partido en los años siguientes.
El Comité de Redacción estaba formado por 6 miembros: Plejánov, Axelrod, Vera Zasúlich (los “viejos”), Potrésov, Mártov y Lenin (los “jóvenes”). Éste último dirigía en los hechos el periódico. Su tensión fue constante: escribía cartas a los redactores, aportaba críticas y sugería ideas para nuevos artículos.
En ¿Qué hacer? (1902) Lenin sintetizó los primeros 2 años de su trabajo en Iskra. Con el ascenso obrero de fines de Siglo XIX, muchos trabajadores se acercaron a las ideas del marxismo pero el problema que veía era que, aunque desde 1898 existía el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR), la clandestinidad, las detenciones masivas, las deportaciones y el acecho de la autocracia zarista desarticulaban velozmente las células regionales formadas al calor de los conflictos, debilitando cualquier dirección centralizada de un movimiento revolucionario. Por eso Iskra debía publicarse en Europa y desde allí distribuirlo a Rusia.

Los combates de Iskra contra el economicismo

Bajo la dirección de Lenin, Iskra fue clave para la lucha política contra las concepciones economicistas predominantes en la socialdemocracia de la época, los llamados “marxistas legales”. Reivindicaban las huelgas por demandas económicas pero despreciaban la lucha teórica y rebajaban el programa (barrer de raíz al régimen) a reclamos sindicales aislados. Criticaban al movimiento iskrista porque decían que se organizaba por fuera de los círculos tradiciones de la izquierda, interviniendo en forma autónoma (por fuera del partido). Lenin responde: “Si no se educan fuertes organizaciones políticas locales, ¿qué valor podría tener un periódico central para toda Rusia, aunque esté excelentemente organizado?”. La prensa para el revolucionario tiene un rol completamente diferente al de la burguesía. Es el medio más adecuado para influir en los acontecimientos y organizar a la base militante del partido revolucionario.
Lenin afirma que “El proletariado, la clase más revolucionaria de la Rusia actual, solamente si se organiza en un partido así, será capaz de realizar la tarea histórica a la que está destinado: unir bajo sus banderas a todos los elementos democráticos del país y conducir esa lucha tenaz de tantas generaciones sacrificadas, hasta el triunfo sobre el detestado régimen”. A diferencia de los economicistas, que dividían la lucha sindical –en manos de la clase obrera– de la lucha política encabezada por teóricos e intelectuales, el periódico político revolucionario, creado para los trabajadores, tenía como objetivo unir al conjunto del movimiento y elevar el nivel teórico de la vanguardia (1).
Su intransigencia no iba en detrimento de la discusión y el debate con grandes dirigentes del movimiento socialdemócrata internacional: Lenin convocó a Rosa Luxemburgo y a Kautsky, entre otros, para que escribieran en Iskra (a pesar tener diferencias políticas) para avivar la polémica y el espíritu crítico, claves en su concepción de periodismo. Un ejemplo más que echa por tierra cualquier falsificación histórica que reduzca la personalidad de Lenin a un “líder autoritario”.

La prensa como “andamiaje”

Mientras que los dirigentes de la socialdemocracia rusa montaron la redacción en el extranjero, una extensa red de agentes locales formó la columna vertebral del movimiento iskrista. Tenían agentes en Berlín, París, Suiza y Bélgica que recogían los fondos destinados a sostenerla financieramente. Un verdadero internacionalismo práctico.
Toda esta estructura le daba vitalidad al periódico. Para Lenin a estas redes “se les puede comparar con los andamios que se levantan alrededor de un edificio en construcción, que señalan sus contornos, facilitan las relaciones entre los distintos sectores, les ayudan a distribuir el trabajo y observar los resultados generales alcanzados por el trabajo organizado”. Esto se lograría uniendo los grupos dispersos y sus conflictos; canalizando la indignación contra el hambre y la explotación en una organización real y activa resumida en la consigna “un periódico de agitación para toda Rusia” que unificara la lucha contra el Zar.

El periódico y el partido

La experiencia de Iskra permite sentar las bases del periódico del partido de Lenin guiado por la idea que resume esta cita del “¿Qué Hacer?”:
“La misión del periódico no se limita, sin embargo, a difundir las ideas, educar políticamente y a atraer aliados políticos. El periódico no es sólo un propagandístico colectivo y un agitador colectivo, sino también un organizador colectivo”.
Con esa estrategia, casi 10 años más tarde, cuando en 1912 comienza un auge de las luchas obreras, Lenin adapta el periódico a las nuevas circunstancias creando el Pravda (La Verdad) que sería el nombre del diario del partido revolucionario que triunfó en Octubre del ’17.
Los marxistas revolucionarios tenemos como tarea de primer orden la organización política de la clase obrera. Desde el PTS, a través de La Izquierda Diario en sus ediciones on line e impreso, buscamos aportar en esta apasionante tarea. Continuaremos en el próximo número con la creación del Pravda.

Claudia Ferri

Notas.

1. La lucha política en Iskra permitió que se expresen las tendencias que marcaron la escisión en el II congreso del POSDR de julio/agosto de 1903. Para los bolcheviques todo miembro debía participar de alguna instancia de organización (por las particularidades de la época, durante Pravda, Lenin tendrá otra idea sobre quiénes serían militantes). Los mencheviques tuvieron una visión más laxa y terminaron acercándose a posiciones de la burguesía liberal. En el nuevo Comité de Redacción había 3 miembros: Pléjanov, Lenin y Mártov. Cuando Plejánov se inclinó hacia los mencheviques (Martov ya era un dirigente de esa fracción), Lenin –en minoría – decidió abandonar la redacción en noviembre de 1903.

Evita: una figura controvertida



Amada y odiada Eva Duarte de Perón se convirtió en un mito. En el aniversario de su muerte reflexionamos sobre su papel en el gobierno peronista y sus ideas sobre el rol social de las mujeres.

Como hemos anunciado en notas anteriores, desde Ediciones IPS-CEIP, un equipo de militantes del PTS estamos preparando, bajo la coordinación de Alicia Rojo, un libro de próxima aparición que recorre la historia del movimiento obrero argentino desde sus orígenes hasta la Resistencia. Trabajadores, mujeres y estudiantes podrán recrear en su lectura la historia de la clase obrera argentina de esos años, desde una perspectiva marxista. En esta oportunidad nos convoca un nuevo aniversario del fallecimiento de Eva Perón.
Mi mamá siempre contaba que cuando murió Eva mi abuelo salió al patio de su casa en Villa Urquiza y descorchó una sidra. Por la otra parte de la familia, mi papá contaba que, en cambio, en La Plata, mi abuela no paraba de llorar. La figura de Eva despertaba pasiones encontradas. Amada y odiada.

La “abanderada de los humildes”

Nacida en Los Toldos, de origen humilde, supo “ganarse el corazón de sus descamisados”. En 1944, ya instalada en Buenos Aires conoce a Juan Domingo Perón.
Evita no va a ocupar el lugar que tradicionalmente tenían las Primeras Damas, siempre de posición social acomodada, para las que la actividad política estaba prácticamente vedada y su rol, como mucho, era el de la beneficencia. Por el contrario, Eva va a tener un papel central en el régimen político durante el peronismo, y desde el Ministerio de Trabajo, seguiría la problemática sindical. De manera cotidiana Eva recibe delegaciones de obreros y sindicalistas, era parte de las discusiones de los convenios colectivos de trabajo, manteniendo relación diaria con los más altos dirigentes de la CGT y actúa como intermediaria en la discusión de algunas reivindicaciones.
El aspecto por el que sería más recordada, y con el que conquistó el cariño de los más humildes, fue su intensa actividad vinculada a la ayuda social. En 1948, se creó la Fundación Eva Perón que, entre otras ocupaciones, terminó de absorber las actividades que desarrollaba la Sociedad de Beneficencia, en asilos y orfanatos, y las extendió a todo el país. La Fundación se ocupó de brindar derechos elementales que debía garantizar el Estado, intentando desligar en la conciencia de los trabajadores sus luchas de la obtención de estos derechos.
Llevó adelante tareas en las áreas de salud, vivienda, educación, recreación, deportes y acción social directa. Así, se construyeron hospitales, escuelas, residencias para la tercera edad, para mujeres y niños, barrios populares, hoteles.
Muchos niños tenían su primera bicicleta o su primera muñeca gracias a la Fundación. Mi abuela Negra, la platense, contaba que veía a los nenes en las calles de Barrio Jardín jugar “gracias a Evita”. Miles de mujeres accedían a una máquina de coser. Aunque mi mamá se encargaba de aclarar que la de mi abuela Niní, marca Singer, se la había comprado mi abuelo, el mismo que descorchó la sidra, “con mucho esfuerzo”.

El voto femenino

En noviembre de 1951, las mujeres votan por primera vez en la Argentina, conquista que es presentada como un logro del peronismo en general, y de la figura de Eva en particular. Esta forma de presentar los hechos, sin embargo, intentó negar la lucha incansable por el sufragio femenino y por los derechos de las mujeres, de militantes (en su mayoría socialistas o anarquistas) como Alicia Moreau de Justo o Julieta Lanteri, quien 40 años antes de que se proclamara el voto femenino, lograba votar en la ciudad de Buenos Aires, el 26 de noviembre de 1911, aunque sin poder conseguir que la ley proclamara ese derecho para todas las mujeres.
No había pasado un año del voto femenino y ya estaban apareciendo los primeros signos de crisis política en el gobierno, cuando Eva Perón, tras una dura enfermedad, muere prematuramente en Buenos Aires. La CGT declaró un paro por 3 días y el Gobierno anunció duelo nacional por 30 días. Su cuerpo sería velado durante 2 semanas en la Secretaría de Trabajo y Previsión para ser llevado luego al Congreso y la CGT, la procesión en su funeral será una de las más grandes de la historia de nuestro país, acompañada por 2.000.000 de trabajadores, hombres y mujeres, que fueron a despedir a la “compañera Evita”.

Evita y su papel en el régimen peronista

Desde la perspectiva que desarrollamos en el libro, es decir, la de la historia del movimiento obrero, el peronismo cumplió su rol de contener las potencialidades revolucionarias de esta clase, y Eva acompañó este objetivo cumpliendo una función clave en la tarea de vincular las conquistas que las masas obtenían al papel benefactor del Estado y al del propio peronismo, y por lo tanto desvincularlas de sus propias luchas (y sobre todo del sujeto, los mismos trabajadores), rol que se ve con claridad en su tarea social. De aquí que no podemos olvidar tampoco el papel que cumplió en contener las luchas de los trabajadores. Lo vemos, por ejemplo, durante la huelga ferroviaria de 1950, cuando va a los Talleres de Escalada para persuadir a los trabajadores a que levanten el paro, planteando que el país necesitaba de su solidaridad. Los ferroviarios sin embargo continúan con sus medidas de fuerza. En la película Eva Perón, dirigida por Juan Carlos Desanzo y escrita por José Pablo Feinmann, se representa el diálogo entre Eva y los huelguistas: “Esta huelga, compañeros, que ustedes le están haciendo al gobierno peronista es contra el movimiento obrero, es una huelga contra ustedes mismos. El que le hace una huelga al peronismo es un carnero de la oligarquía", luego sigue: "hacerle una huelga a Perón es trabajar para la antipatria". Cuando un trabajador la increpa sobre el salario ferroviario, Eva le dice que, por supuesto no es justo, pero arremete: “Además, compañeros, ¿estamos hablando solamente de salarios? ¿qué pasa? ¿y la vivienda? ¿y los derechos sociales y las jubilaciones y las vacaciones pagas? ¿quién les dio todo eso? ¡Se los dio Perón!”.
El mensaje era claro: los trabajadores debían olvidar que esas conquistas se debían a las décadas de lucha que ellos mismos protagonizaron. A esas tradiciones apelaron los ferroviarios que comenzaban a ver que esos derechos corrían riesgo en manos de un gobierno que mostraba cada vez más claramente para quién gobernaba en realidad.

Evita: ¿un modelo de mujer?

Hoy, en tiempos donde el empoderamiento de las mujeres, siempre individual, parece haberse puesto de moda, personajes como Eva que supieron desafiar el estereotipo de la mujer argentina de su época y del rol de la esposa de un presidente, parecen ser ejemplos a seguir. Sin embargo, ese lugar con el que supo incomodar a las mujeres de la alta sociedad no puede separarse de su papel en el régimen del que formó parte, y que está destinado a mantener lo fundamental de las relaciones sociales de clase y con ellas el lugar de la mujer.
Eva Perón se propuso quitarle todo contenido cuestionador de las relaciones sociales al movimiento feminista existente en el país, velando las tradiciones de lucha que se expresaron en la organización independiente de mujeres trabajadoras en la izquierda, durante los orígenes del movimiento obrero argentino. Por el contrario, el peronismo les recordaba su lugar de reproductoras, pero ahora no solo de las relaciones sociales que le otorgaban un papel subordinado, sino también de reproductoras del movimiento liderado por Perón. Decía Eva Perón en La razón de mi vida “El problema de la mujer es siempre en todas partes el hondo y fundamental problema del hogar. Es su gran destino. Su irremediable destino”.
El destino de destierro que al cuerpo de Eva luego le dará la gorila Revolución Libertadora, no harán más que reforzar su lugar de mito e ícono del peronismo, ayudando a opacar lo contradictorio de su figura y haciendo de ella una bandera de la llamada ala revolucionaria del movimiento en los años 70.

Soledad Domenichetti
Delegada FOETRA Agrupación Violeta | @soledome1

Fidel es 26



Hacía algunos años que no tenía la oportunidad de amanecer en la hermosa Cuba un 26 de julio, Día de la Rebeldía Nacional, en esta ocasión muy especial y emocionante por haberse dedicado al 90 cumpleaños de Fidel Castro, líder histórico de la Revolución en la mayor de las Antillas.
En el acto por el 63 aniversario de los históricos asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, celebrado este martes en la central provincia de Sancti Spiritus, escuché afirmar a representantes de las nuevas generaciones que “somos felices aquí”, y “si de la sangre de los jóvenes depende la soberanía del pueblo cubano, cuenten con la nuestra”, dos mensajes altos y claros para ilusos y descolocados.
Los miles de espirituanos y habitantes de la isla caribeña presentes en la actividad político-cultural, encabezada por el presidente Raúl Castro, resaltaron el liderazgo y ejemplo de Fidel en la gesta heroica del Moncada aquel 26 de julio de 1953, que reinició las luchas por la verdadera independencia de esta nación latinoamericana, conquistada el 1 de enero de 1959.
“Sentimos la presencia entre nosotros del Comandante en Jefe, quien es la voz de la libertad y el hombre más grande que ha dado el mundo”, exclamaron sus compatriotas.
Los cubanos reiteraron que continuarán apostado por un Socialismo próspero y sostenible, a pesar del bloqueo económico, comercial y financiero que aun le impone Estados Unidos, pese a que ambos países vecinos restablecieron sus relaciones diplomáticas hace precisamente un año.
El Vicepresidente y Segundo Secretario del Partido Comunista (PCC), José Ramón Machado Ventura, reiteró en el discurso central del acto que Washington mantiene intacta esa fracasada política de cerco aplicada desde hace casi 60 años al decano archipiélago caribeño, aunque algunos por ahí digan otra cosa.
Machado Ventura subrayó seguidamente que los cubanos tendrán siempre la fe en la victoria que les inculcó Fidel con su ejemplo, y serán eternamente fieles a las ideas de su auténtico guía, quien el venidero 13 de agosto cumplirá 90 años de vida y lucha intensas.
La nación caribeña es escenario desde hace semanas de numerosas actividades por el nuevo onomástico de su Comandante en Jefe, considerado por su pueblo el mejor de todos los cubanos.
Y así es porque Fidel es un cubano de verdad que ha dado la vida por su tierra, ha vivido de frente y derecho, preparado para el combate y a su bandera se ha aferrado, como entona una canción muy de moda en la Isla.

Patricio Montesinos

El explosivo momento que vive Estados Unidos

La polarización y el polvorín

Introducción

El orden constitucional de Estados Unidos –tal como hoy existe–, basado en marcados contrastes, enfrenta una profunda crisis de legitimidad. Estados Unidos está dividido entre 1) un Estado policial-judicial-presidencial muy arraigado en lucha contra la sociedad civil organizada en comunidades de base afroestadounidenses, hispanas y de trabajadores desamparados; 2) una policía federal, una justicia, un departamento de Estado y un despacho presidencial, todos ellos corruptos, enfrentados con un sistema constitucional y legal sustentado por una vasta mayoría de ciudadanos; y 3) un sistema de elección presidencial amañado en contra del consenso y aprobación de la mayoría del electorado.
La división de la sociedad estadounidense es mucho mayor que lo que marcan las ‘opiniones’ recogidas en sondeos y mediciones.
La polarización ha encontrado la forma de expresarse en las manifestaciones masivas en la calle, los votos de rechazo y los ataques violentos. Todos ellos, ¿están marchando hacia un levantamiento de ámbito nacional? Los funcionarios públicos describen la situación como “un polvorín a punto de estallar”.

El bazar de las caras torcidas

La elite gobernante simula que controla la polarización. El presidente Obama se enreda en una retórica estéril que no impresiona a nadie.
La corrupción, el engaño y la traición en las altas esferas son tan rampantes que la complicidad compartida se ha convertido en la señal de pertenencia. Los ciudadanos más activos niegan la legitimidad de todos los políticos y los rechazan considerando que son “todos corruptos”.
El sistema electoral es un gigantesco bazar de sonrisas torcidas, escandalosas necedades y promesas vacías... incumplidas antes de ser formuladas.
Si los tribunales, el proceso electoral y el Estado policial actúan como un triunvirato al que no puede acceder la vasta mayoría de la ciudadanía estadounidense, el pueblo apelará a otros procedimientos y otras voces para desafiar a la tiranía de la elite y cambiar la situación.

El polvorín está dentro de Estados Unidos

El público estadounidense viene sufriendo dos décadas de caída del nivel de vida e inestabilidad, mientras que la elite acumulaba una inmensa concentración de riqueza, privilegio y poder. La espera pasiva y la paciencia se están acabando; las promesas de un futuro mejor caen en oídos sordos y las sonrientes insignificancias son recibidas con rostro sombrío.
El primer signo del “polvorín a punto de estallar” empezó con un fuerte petardo. La juventud con esperanzas dio un giro para apoyar a un ‘socialdemócrata’ de la propia casa y a un ‘patriota nacionalista’ de la casa de al lado. ¡Los petardos partieron, chisporrotearon y murieron! Prometiendo meter a sus seguidores dentro del corral demócrata, Sanders se derritió en el abrazo carnal de la ‘reina del caos’, la candidata de décadas de engaño y decepción. Mientras tanto los patriotas trabajadores seguidores de Trump se convirtieron en porteros de banqueros, vendedores de Biblias puerta a puerta y mercachifles republicanos.
La farsa electoral no ha conseguido mojar la pólvora. Hay demasiados fuegos ardiendo en todo el territorio y demasiados pirómanos con ganas de encender la mecha.

Desenmascarados los falsos profetas de la justicia

A diferencia de la ‘explosión’ electoral que echaba chispas en medio del rencor de los votantes, las comunidades negras y morenas no siguieron las consignas de marcha de los políticos estafadores, jueces y jefes policiales. No obedecieron a los falsos profetas políticos. En número cada día más importantes han salido a la calle para luchar.
Durante los últimos ocho años, el presidente Obama ha devastado los barrios y colegios negros, dando rienda suelta a unas fuerzas policiales estatales muy militarizadas al mismo tiempo que elogiaba a los funcionarios políticos negros y a los policías negros que participan en las operaciones para atemorizar a las comunidades negras. De ningún modo es sorprendente que la cada vez más aguda polarización social se haya extendido y profundizado en las barriadas negras. Estamos volviendo a los sesenta y setenta, cuando la violencia racial originada en la Oficina Oval del presidente fluía aguas abajo hacia los tribunales y la policía dando lugar a una violencia recíproca que iba de abajo a arriba, hasta llegar a la elite.

Encender la mecha

La revuelta empezó con los afroestadounidenses y se extiende entre los latinoamericanos y, más allá, entre los trabajadores blancos cuyas condiciones de vida son cada vez peores. El creciente levantamiento de los trabajadores blancos contra la cleptócrata dinastía Clinton se ha ampliado para abarcar la rebelión popular contra ‘la quema’ del renegado seudosocialista Bernie y el resto de multimillonarios dueños del sistema político. La rebelión política está atravesando todo el centro de Estados Unidos.
Una mayoría de estadounidenses se ha polarizado porque se le ha negado la estabilidad esencial en la vida cotidiana. Echa de menos su perdido nivel de vida y ve ante ella un sombrío e inaceptable futuro, especialmente para sus jóvenes y niños.
La rebelión en Estados Unidos tiene varios desencadenantes: la economía plutocrática, el cleptocrático sistema electoral y el deshumanizante estado policial
El sistema electoral basado en el robo ha traído consigo el mayor número de voces hostiles que atraviesan las diferencias raciales y penetra profundamente en la división de clases.
La polarización propiciada por la militarización policial es más inmediata y explosiva. Es la que más probablemente acabe en acción directa.
La clase trabajadora blanca –en franca caída económica– es el mayor grupo rebelde pero ha sido el más lento en el desarrollo de una conciencia de clase y una organización. Aun así, es el sector social con el mayor potencial de hacer caer el sistema.
Los desencantados rebeldes electorales (los seguidores de Bernie) son muchos y rápidos para actuar, pero también son los más fáciles de engañar por los políticos charlatanes y los timadores.

Conclusión

La confluencia de militantes negros, activistas contra la abstención y trabajadores blancos empobrecidos no es más que el comienzo del gran alzamiento. Aun así, ellos ‘no se reconocen’ en la vida cotidiana, el trabajo, el barrio ni el lenguaje, incluso aunque compartan una profunda hostilidad contra el Estado policial cuya misión es proteger a la elite político-económica.
¿En qué circunstancias podrían unirse? En estos momentos no existe una organización capaz de unificar esas fuerzas, con todo su dinamismo y capacidad crítica.
Las organizaciones basadas en la comunidad tienen limitada visión estratégica y no trascienden su localismo.
Algunos partidos políticos alternativos y algunas personalidades han prometido sumarse sin embargo están trabajando en políticas electoralistas divorciadas de la acción directa, aunque tengan que ver con la policía, los tribunales o el sistema económico.
Podría surgir algún ‘líder carismático’ y tender puentes entre los distintos sectores; en cierto momento, algunos trabajadores blancos empobrecidos o militantes negros o activistas sin representación podrían fusionarse alrededor de semejante líder. Pero, a menos que ese líder se enganche a una organización potente y dirigida por activistas de las comunidades, la amenaza de una traición sigue siendo una posibilidad real.
Vivimos un tiempo en el que el sistema existente está podrido y cayéndose y en el que crece la desafección de las masas. No obstante, también es un tiempo en el que las ‘alternativas’ parecen lejanas y etéreas. Lo que está perfectamente claro es que el mero deterioro y derrumbe no son suficientes para provocar una rebelión popular masiva y para construir una sociedad justa.

James Petras

martes, julio 26, 2016

Roberto Arlt: periodista, escritor y atorrante de arrabal



En 1942, un 26 de julio se paralizaba el corazón de Roberto Arlt, el escritor y periodista que fue participe y testigo de las convulsivas décadas de los años veinte y treinta. Aquí repasamos sus novelas, la fijación de izquierda y los clásicos Aguafuertes

Nacido en el barrio porteño de Flores, en abril de 1900, era hijo de inmigrantes europeos, el padre prusiano y madre polaca. Allí hizo el colegio primario donde ya daba sus primeros síntomas, no era un hueso fácil de roer.
En sus Aguafuertes porteñas comenta el encuentro con su maestro de primaria cuando este le confiesa “eras un salvaje; ese es el término. Yo muchas veces, mirándote, me decía: adónde diablos irá a parar este muchacho con el carácter que tiene. Para obrero, no sirve. Para empleado, tampoco va a servir. Incluso conversamos una vez con el director de la escuela, el señor Salomone, de vos. Tu mamá venía a pedirnos que no te echáramos de la escuela; pero era un problema tenerte. No estudiabas ni dejabas estudiar” (El viejo maestro, 20 de Julio de 1930).
Pero además del bardo en la escuela, había un padre golpeador que lo atormentaba no solo física, a los cintazos por alguna macana que se mandaba el pibe, sino también psicológicamente, tal vez peor. Este suceso está bien relatado en una de sus celebres novelas Los siete locos.
Se inició en las lecturas de la manera en la que pudo. Tal vez por influencia materna, quien le recitaba versos de Dante. Así, se acerco a las bibliotecas de barrio, alguna que otra biblioteca anarquista, para iniciarse en la literatura y volverse autodidacta.
Colaboró en la prensa de izquierda en los agitados años que teñían la época de color rojo comunista, a partir del triunfo de la Revolución Rusa en Octubre de 1917. En esa época se desarrolla Roberto Arlt colaborando en Extrema Izquierda y Última Hora.
Corría la década del veinte cuando vio la luz su primera novela El juguete rabioso (1926), es una especie de autobiografía. El sueño de inventor, y el fracaso se retroalimentan. El inventor que fracasa vuelve a aparecer con la rosa de cobre en Los siete locos. Y tiene un fundamento en la realidad, el quería inventar algo que este a la altura de un Edison.
En El juguete rabioso aparecen los temas que recorrerán las Aguafuertes y toda su obra. La traición, el robo, problemas con la policía, la oscuridad, las pensiones, el sexo, el anarquismo, las fuerzas represivas… De cada uno de ellos saldrían nuevos motivos para su reflexión periodística a veces con el toque de ironía propio del lenguaje lunfardo, otras en tono “serio”, cuando el mismo dice que tiene que justificar su sueldo.
Por ejemplo, una que es una gran denuncia a la decadencia de los hospitales de la época. Arlt recorre los hospitales de la Capital con un medico amigo, recién recibido y sin autorización se meten a donde están los leprosos y tuberculosos para hacerles preguntas acerca del derrumbe de la institución y, por ende, de la decadencia de los mismos. Comenta que en un caso, los enfermos no quieren hablar. A las dos horas cuando se retiran, un grupo de tuberculosos los espera en el automóvil dispuestos a denunciar todo tipo de faltantes para la higiene personal, los enfermos aclaran que antes no habían hablado porque pensaban que los investigadores eran parte de la policía.
Arlt constata que las responsabilidades hacen el recorrido equivocado. Se acusa primero a los enfermeros, luego a los médicos y finalmente al director del hospital y concluye: “frente a un desquicio de tal magnitud no puede haber responsabilidades individuales, sino colectivos, es decir, que la Intendencia y a través de muchos años de indiferencia, es la única y exclusiva culpable de la terrible depresión económica que ha transformado a los hospitales en derruidas barracas de cemento, donde los enfermos quedan casi abandonados a los azares de la suerte” (¡Por fin se acuerdan de los hospitales! 17 de Julio de 1933).
¡Cuanta vigencia! Antes, durante y después del kirchnerismo la salud, como el resto de los servicios esenciales son, como casi todo en este mundo, una mercancía que se compra y se vende, de la cual el Estado capitalista es el principal mercenario. Lo comprobamos con cada muerte (evitable), sea por gripe A, sea por falta de insumos, por epidemias, por maltrato al personal en definitiva por el “desquicio” del Estado.
Con respecto a sus novelas Los siete locos (1929) y Los lanzallamas (1931), vale decir que son una locura. Pero prefiero recomendar esta nota, que describe muy la trama y que fue llevada a la pantalla de la Tv Pública durante el 2015 de la mano de Ricardo Piglia. Muy buena producción, por cierto.
Sin embargo, su última novela me hace acordar (seguramente a usted también) a alguna que otra situación de hipocresía, doble moral (burguesa) u otras por el estilo con respecto al amor. El amor brujo (1932) es el reflejo del amor no libre. Sino escondido, ocultado, “de trampa” (mayormente protagonizado por hombres que engañan a sus esposas y no le dicen que se van a ver con otra mujer en, por ejemplo, un telo. Pero es un “escándalo” si la mujer es quien toma la posta y se va “de trampa” a un telo, con el amigo del barrio o el esposo de la vecina…). En resumidas cuentas de eso se trata y de los fantasmas de la hipocresía.
De las obras de teatro, logró estrenar Trescientos millones (1932), Saverio el cruel y El fabricante de fantasmas (1936) entre otras.
Más allá de la rivalidad entre el grupo de Boedo, los escritores más arrabaleros, parte de los suburbios obreros de la época contra los de Florida, capitaneado por el nacionalista Lugones y luego por Borges (a propósito me pregunto ¿Qué hubiera dicho Arlt al ver a Borges (y Sábato) salir del almuerzo con Videla, bajo la dictadura militar de 1976 y decir que la dictadura era “un gobierno de caballeros”?). Decíamos que más allá de esa rivalidad, Arlt era de izquierda, no definidamente partidario (tuvo algún que otro encontronazo con el Partido Comunista Argentino) pero hacía aparecer al socialismo en su obra. Por ejemplo cuando el Astrólogo y Remo Erdosain van a Dock Sud a buscar dinero falsificado, dice que tal vez allí se encontró con el anarquista Severino Di Giovanni, con quien tiene un intercambio sobre bombas versus gases tóxicos para hacer la revolución. Como no hacerlo aparecer, si Arlt presenció su asesinato.
Luego del golpe de Uriburu, (6 de septiembre de 1930) Arlt deja ver la censura con un toque de ironía, se burla de la “revolución” y es escéptico de porvenir que le espera al país. Sin saberlo, anticipaba la década infame.

ARLT “2.0”

El escritor, ya reconocido del diario El Mundo, donde escribía diariamente sus Aguafuertes (no sólo porteñas sino también Cariocas y Madrileñas) da un paso más y toma partido por la militancia.
En 1932 funda con Elías Castelnuovo la Unión de Escritores Proletarios, donde se agruparán varios escritores y personalidades la cultura, con el apoyo de los comunistas. Fundan una revista llamada Actualidad y en uno de sus ejemplares se dejan ver los fundamentos de la nueva agrupación alrededor de tres puntos: 1) la defensa de la Unión Soviética, 2) la lucha contra la guerra imperialista y 3) la lucha contra el fascismo y el social-fascismo.
“Dos llamados: ¡Escritores de la Argentina! Adheríos a la Unión de Escritores Proletarios por la causa de los trabajadores. Colaborad en Actualidad según el programa arriba enunciado. ¡Corresponsales obreros de la Argentina! Vosotros sois la base de los futuros escritores proletarios. Vosotros, que formáis parte directa en la lucha en el campo, en la fábrica, la usina, el taller, el transporte, en los movimientos clasistas, esgrimid la pluma para contribuir al desenvolvimiento en la Argentina de la literatura proletaria. A vosotros también os ofrecemos las páginas de Actualidad.
Comisión provisoria organizadora de la Unión de Escritores Proletarios.
Elías Castelnuovo y Roberto Arlt”
En este medio reproducimos el llamado a los corresponsales obreros, como mejor homenaje a quien nos hizo soltar una y otra carcajada leyendo sus crónicas en el bondi. Me paso una y otra vez, y me tenté en leer en voz alta a toda la prole amontonada en el furgón del tren Belgrano norte, bajo una espesa nube de faso, a la hora pico. Sin más, que el mundo sea el que siga leyendo al vago y atorrante, pero siempre amigable Roberto Arlt.

Daniel Lencina