“El acuerdo de paz entre el gobierno de Colombia y las FARC que van a firmar hoy en Cartagena en principio es positivo, pero en el contenido falta mucho, porque sabemos que cada día están matando y asesinando dirigentes de los movimientos sociales”, dijo el sociólogo norteamericano, profesor James Petras en su columna semanal en CX36 (*). “No sabemos con qué seriedad el presidente Santos está aplicando los supuestos acuerdos” y los guerrilleros “una vez desarmados quién sabe lo que pueda pasar” mientras que “los militares, siguen militarizados, la policía sigue politizada, los oligarcas siguen dominando el campo. Entonces, los parámetros para realizar una tregua, un acuerdo de paz con justicia, me parece algo cuestionable”, precisó. Además, Petras analizó la campaña electoral estadounidense y habló del sometimiento de ambos candidatos al sionismo; se refirió a “las masacres diarias que ocurren en EE.UU.” y a la situación de Brasil donde “toda la clase política está bajo investigación”.
Efraín Chury Iribarne: James Petras, buenos días. ¿Cómo estás?
James Petras: Estoy bien Chury. ¿Cómo andan ustedes, acercándose a la primavera?
EChI: Muy bien, con una temperatura de 20º por aquí, tenemos un lindo día aquí en Montevideo.
JP: Bueno, disfrútenlo entonces, los oyentes y ustedes juntos.
EChI: Muy bien, muchas gracias Petras.
Para comenzar te quería preguntar si se produjo ayer la reunión que estaba prevista entre Hillary Clinton y Donald Trump con el Primer Ministro de Israel que había despertado alguna expectativa por el poder del sionismo.
JP: Sí, es muy vergonzoso cómo los dos candidatos de supuestamente el poder más grande del mundo, se someten a Israel por el poder del sionismo adentro. Cada cual presto a entregar cualquier cosa que pida Israel.
El Sr. Trump anunció que va a cambiar el capital de Israel hacia Jerusalén, que es un territorio, un lugar que es reivindicado tanto por los palestinos como por la comunidad árabe en el mundo.
Y Clinton ofrece cualquier cosa de ayuda militar, ya recibieron 38.000 millones en los próximos 10 años que es la mayor ayuda comparado con cualquier otro país. Y per cápita ganan algo así como U$S 1.000 por norteamericano, pagan como un impuesto a los judíos en Israel.
No hay ningún ejemplo en el mundo donde haya tanto servilismo hacia un gobernante de un Estado extranjero como existe en EE.UU. Y la razón es que cada candidato, cada uno de los dos buscan conseguir el apoyo de Israel, no simplemente el financiamiento que es multimillonario, pero más allá de eso la influencia de los sionistas en los medios de comunicación como Hollywood, como las radios y televisiones, también en Silicon Valley hay poderes israelitas involucrados.
Entonces, el striptease donde cada cual se saca sus ropas para servir y mostrar los artificios del gobierno norteamericano, es una de las cosas que podría decir que no existe cualquier otra situación similar. Ni Inglaterra ni Francia ni Japón ni ningún otro país reciben los favores que los candidatos norteamericanos ofrecen para Israel.
EChI: Petras, los datos de las encuestas que llegan aquí al sur dicen que hay un empate técnico entre los dos candidatos.
JP: Sí, absolutamente. En el último tiempo ha subido el apoyo a Trump.
Pero hay una cosa que debemos incluir aquí, sí es cierto que cada cual de los candidatos tiene alrededor del 40%, un empate y hay un debate esta noche donde dicen que casi 100 millones de personas van a asistir. Pero las encuestas, todas están de acuerdo en que el 57% de la ciudadanía ve a los dos candidatos desfavorables. Es casi el 60% de la población, están considerando que no están a favor de ninguno de los dos candidatos.
Eso quiere decir que hay un reconocimiento mayoritario de que ninguno de los dos sirven, por su política guerrerista, por su apoyo a los grandes ricos para las grandes mayorías tan excluidas. Y debemos reconocer que para Washington es una cosa muy seria las elecciones, para el público en el país es una experiencia muy negativa, tanto la campaña, los debates como las opciones para votar. Nunca en la historia hemos visto dos candidatos con visión tan desfavorable de parte de la población.
Y es porque Clinton es reconocida como una persona que ha engañado al público, están metidos en fraudes, utiliza su oficina para enriquecerse.
Y Trump es un político muy racista, muy demagogo, muy anti inmigrantes, muy anti población independiente. Piensa en las guerras y está a favor de cualquier causa que pueda favorecer a los grupos más reaccionarios en el país.
Entonces, entre uno y el otro la gente no quiere apoyar a ninguno. No sé cómo van a ausentarse de las elecciones, pero particularmente entre la juventud no hay ninguna señal de entusiasmo. Clinton está gastando millones en propaganda en los medios de comunicación. Trump va por las calles o a las reuniones con los comprometidos de la derecha, y entre ellos están tratando de presentarse en el debate de hoy.
Y el debate de hoy no tiene seriedad, está visto como un espectáculo, como un teatro, a ver quién grita más, quién insulta peor, qué calumnias van a lanzarse, pero no lo consideran como un lugar serio para resolver los problemas que enfrentamos.
EChI: Petras, hay una información que confirma lo que tú has comentado en algún momento, el presidente peruano, Pablo Kuczynski, confirmó su intención de formar un grupo de apoyo con gobiernos afines para propiciar la destrucción del gobierno de Venezuela, entre sus socios están Michel Temer el brasileño y Mauricio Macri el argentino
JP: Los tres chiflados, mejor dicho. Van a formar una comedia que no es muy grave porque no tienen capacidad de influir sobre lo que va a pasar en Venezuela.
Tienen problemas internos suficientes, el Sr. Temer está bajo investigación por estafas. Macri enfrenta una huelga general en el próximo período, Kuczynski no tiene nada que decir frente a las protestas que están aumentando en el interior del país.
¿Cómo van a tratar de meterse en Venezuela cuando no pueden manejar sus propias casas, donde están cada vez más desprestigiados?
Yo creo que no son personas serias, sólo quieren conseguir puntos meritorios con los EE.UU. diciendo que nosotros tomamos partido con ustedes contra Venezuela. Pero al final de cuentas es más un acto de publicidad buscando favores más que tener consecuencias en la política de Venezuela. Es simplemente un capítulo cotidiano y no van a tener tiempo porque Temer bajo juicio podría servir tiempo en la cárcel. Macri podría enfrentar una huelga general y una economía que está en desplume donde hay una inflación, desempleo y situaciones que sólo puede provocar actos más radicales en el próximo período.
EChI: Bien, Petras, con gusto escucharíamos a continuación algunos temas que tú estás analizando en este momento.
JP: Hay tres cosas que quiero mencionar.
Primero, el acuerdo de paz entre el gobierno de Colombia y las FARC que van a firmar hoy en Cartagena.
El acuerdo de paz en principio es positivo, pero en el contenido falta mucho, porque sabemos que cada día están matando y asesinando dirigentes de los movimientos sociales. Hemos visto dirigentes indígenas, dirigentes campesinos, algunos sindicalistas, de derechos humanos que sufren la represión militar policial.
Entonces, no sabemos con qué seriedad el presidente Santos está aplicando los supuestos acuerdos. Yo no tengo confianza en que las medidas y reformas agrarias y las reformas sociales se vayan a aplicar porque no hay estructuras organizadas por el Estado que podría realizar estos cambios en coordinación con la población.
Lo que es también cuestionable es si los guerrilleros van a aplicar las medidas, si tienen alguna fuerza para imponer los acuerdos en este sentido. Una vez desarmados quién sabe lo que pueda pasar, incluso en su propia seguridad.
En los militares, siguen militarizados, la policía sigue politizada, los oligarcas siguen dominando el campo. Entonces, los parámetros para realizar una tregua, un acuerdo de paz con justicia, me parece algo cuestionable.
El segundo punto que quiero mencionar aquí son las masacres diarias que ocurren en EE.UU., hoy recibimos la noticia de otro asesinato de siete en Houston, Texas, en un centro comercial, un mall como se llama. Hubo seis masacres en las últimas tres semanas. En otros Estados como Illinois, como Washington y cualquier otro que podría ocurrir.
Hay un total desequilibrio en la estructura social y cultural, uno nunca sabe si sale en la noche si vuelve a su casa. Y no sólo en la noche, en el mediodía también.
No son actos de terroristas en el sentido genérico de los que están matando por alguna causa política, algunos son por individuos con problemas psicológicos o cualquier cosa. Pero indica que la sociedad en su conjunto está totalmente desarticulada.
Y finalmente quería hablar brevemente sobre Brasil. Toda la clase política está bajo investigación, todos los partidos, el presidente Temer está acusado de coimas de política e involucrado con Petrobras. Y mientras está toda la clase política investigada, cuestionada, los recursos naturales siguen siendo afectados y perjudicados. Como caso particular tenemos en la selva de Amazonas, cerrado. Tenemos datos de 46 fuegos en 7 meses de este año. 60% más que el año pasado, porque no hay fondos ahora para financiar la vigilancia y cualquier ranchero, cualquier persona podría ir, quemar la selva y buscar establecer algún lugar para sus vacas o sus actividades económicas.
Entonces, Brasil no está sólo políticamente en declive, también en el mundo personal e individual, desde las condiciones ecológicas están en plena decadencia.
EChI: Muy bien Petras, quiero agradecerte todo el aporte a las preguntas, el material este que estábamos compartiendo.
Te mandamos un abrazo desde Radio Centenario, Montevideo, Uruguay
JP: Muchas gracias, un gran abrazo para que aprovechen con algunas ostras y vino este día lindo en Montevideo.
Abrazos, chau.
El sociólogo norteamericano, profesor James Petras, analiza semanalmente la coyuntura internacional en exclusiva en español por CX36 Radio Centenario de Montevideo, Uruguay. Usted puede escuchar en vivo este análisis todos los lunes a las 11:30 hora local por el 1250 AM del dial uruguayo o en www.radio36.com.uy que transmite en vivo on line las 24 horas.
Blog marxista destinado a la lucha por una nueva sociedad fraterna y solidaria, sin ningún tipo de opresión social o nacional. Integrante del Colectivo Avanzar por la Unidad del Pueblo de Argentina.
miércoles, septiembre 28, 2016
Clinton y Trump debaten sobre un volcán

El primero de los tres debates presidenciales ha refractado el profundo desequilibrio económico y el empantamiento bélico de Estados Unidos. Y ha puesto de manifiesto, a su vez, los límites del inmovilismo de Clinton y el chovinismo de Trump para hacer frente al impasse del imperialismo norteamericano.
La mayoría de los medios norteamericanos se apresuraron a dar por ganadora a la candidata demócrata, pero esto debe ser relativizado porque éstos apoyan su candidatura.
A su vez, lo que estos medios imputan como fallas de Trump son, en buena medida, las “virtudes” que le permitieron ascender hasta un virtual empate. El estilo ‘desacatado’ no es solamente una falla de carácter, sino el rostro ordinario de un programa de corte bonapartista y fascistizante, que se ha podido abrir paso gracias a la crisis de envergadura de Estados Unidos.
Es la economía, estúpido
Trump refrendó en el debate su programa de corte proteccionista (barreras a las importaciones, rebaja de impuestos al capitalismo local), apoyándose sobre la marcada crisis industrial de Estados Unidos. Clinton le opuso los “impuestos a los más pudientes”, combinados con un deslucido programa social. La promesa de ayudas para los estudiantes endeudados por el sistema educativo privatista revela el intento de captar a una juventud disconforme, parte de la base del “socialista” Sanders (como afirmó el cineasta sanderista Michael Moore).
Pero la candidata carga con el peso de todas las medidas antipopulares tomadas por la administración Obama.
La secretaria de Estado llamó a “pensar como estábamos hace ocho años”, en referencia al estallido de la burbuja inmobiliaria de 2008 y las posteriores medidas de Obama; lo que Trump retrucó afirmando que se trataba de la peor recuperación económica desde la crisis del ’30. La pauperización social que parió a Sanders y Trump es, por lo demás, inocultable.
En relación con los acuerdos comerciales, Trump fue duro con el NAFTA (el Tratado de Libre Comercio de América del Norte), que Clinton no pudo defender. El aspirante a Bonaparte, crítico del TPP (Acuerdo Transpacífico), se vanaglorió de que Clinton hubiese hecho propias las críticas, luego de un apoyo inicial al acuerdo. El asunto reveló que los ataques de Trump a un tejido comercial internacional en crisis, representan una línea profunda del imperialismo yanqui, de lo que la demócrata ha tenido que tomar nota.
La(s) guerra(s)
Trump denunció que Obama y Clinton produjeron en Medio Oriente un vacío de poder que permitió el surgimiento y la expansión de ISIS. Clinton reivindicó un reciente retroceso de ISIS y prometió expulsarlo de Irak en un año, pero lo cierto es que el imperialismo se encuentra profundamente empantanado en la región. Los candidatos hicieron silencio sobre el rol del imperialismo en el financiamiento y surgimiento del Estado Islámico, un hecho que fuera admitido por Clinton en 2014.
Ambos candidatos son fieles a una política belicista. Trump, que propone un aumento del presupuesto militar, juega en esto desde su posición de outsider, prometiendo un “plan secreto” para derrotar a ISIS. Clinton, apelando al establishment que le hace de fundamento, fue insistente en su denuncia de los coqueteos de Trump con el ruso Vladimir Putin.
El problema “racial”
Las continuas masacres policiales contra negros fueron también parte del debate. Clinton se refirió a la violencia policial racista como a una “epidemia”, pero sin decir una palabra del sostenimiento de esa policía y del envío de la Guardia Nacional por parte de Obama para sofocar los levantamientos contra el gatillo fácil.
Clinton buscó explotar el conocido racismo de Trump, que adolece de bajas expectativas de voto entre hispanos y afroamericanos. El candidato republicano propuso reforzar el poder de la policía (que “tiene miedo de hacer cualquier cosa”) para instaurar la televisiva consigna de “Ley y Orden”, fomentando incluso mayores atribuciones para detenciones arbitrarias.
Los polemistas fingen desconocer que, en el marco de un verdadero Estado de excepción, se ha pertrechado a la policía con armas militares, para mantener a raya el creciente descontento social. Ocultan también que el origen de este descontento es eminentemente de clase: los negros e hispanos están entre los sectores más explotados del país.
Sigue la incertidumbre
En el debate estuvo relativamente ausente un elemento sustancial de la situación electoral, que es la crisis política (con su consecuente tendencia a la debacle del régimen político). Ello a pesar de que la imputación de Trump al carácter statu quo de Clinton (“Ella tiene mucha experiencia, pero es mala experiencia”) cabalga sobre este fenómeno.
El debate Clinton-Trump ha transcurrido sobre un volcán social y político.
Tomás Eps (@tomaseps)
Colombia: la ‘paz tardía’

Con la firma de los acuerdos de paz en Cartagena de Indias, comienza el proceso de desmovilización de las Farc luego de más de cincuenta años de lucha guerrillera.
Los acuerdos, oficializados recientemente, crean una Jurisdicción Especial que establece penas benignas para los involucrados en el conflicto y que aporten información. Asimismo, aseguran a las Farc una representación en el Congreso y conforman un banco de tierras de tres millones de hectáreas –que deja sin embargo prácticamente intacto el latifundio.
La ceremonia mostró el vasto frente que respalda los acuerdos negociados en La Habana: estuvieron presentes el jefe del Departamento de Estado John Kerry y el rey emérito de España Juan Carlos I, pero también Raúl Castro y Nicolás Maduro. El derechista Mauricio Macri, pero también el ex tupamaro “Pepe” Mujica, entre muchos otros.
Los acuerdos expresan una tentativa más general: bajo la divisa de la democracia, a la que los guerrilleros fueron bienvenidos en la ceremonia, se busca el establecimiento de un mínimo común denominador político que englobe a ‘nacionalistas’ y ‘derechistas’ del subcontinente latinoamericano. Como se dice en estas pampas, ‘cerrar la grieta’.
Las Farc ratificaron en su X Conferencia su integración plena al régimen político. En palabras de su dirigente Pastor Alape, el objetivo trazado “no es una transformación hacia el socialismo, sino mejorar la democracia burguesa” (El País, 22/9).
Por fuera de este campo común, en la visión de las Farc, sólo quedarían elementos residuales de la derecha como el uribismo.
El proceso de paz colombiano se enlaza, asimismo, con la apertura de Cuba, de ascendente político indudable sobre la fuerza guerrillera.
La asistencia de los presidentes del Banco Mundial, el FMI, y el Banco Interamericano de Desarrollo a la ceremonia marca el otro aspecto de los acuerdos: el gran capital apoyó el proceso de negociaciones porque entiende que la pacificación del campo colombiano ofrece la oportunidad de generar fabulosos negocios para la producción de soja y agrocombustibles (en este pelotón se anotó el argentino Gustavo Grobocopatel). Un proceso de acaparamiento capitalista en el campo, sin embargo, acentuaría todas las contradicciones sociales que alimentaron durante décadas el conflicto armado que hoy se pretende cerrar.
¿A destiempo?
Así las cosas, podríamos estar en presencia de una ‘paz tardía’.
El volcán social sobre el que están asentados los regímenes latinoamericanos, y que tiene como telón de fondo la crisis económica mundial y la necesidad del capital de proceder a un salto en su ofensiva contra las masas, se verifica en las huelgas y movilizaciones masivas que enfrenta el golpista Temer (aquí sí el imperialismo y la gran burguesía mandaron al diablo la democracia). Pero vale también para la quebrada Venezuela o el régimen de Evo, impactado por el violento conflicto con las cooperativas mineras que mostró el derrumbe acelerado de su base social.
La mayor expresión de este dislocamiento continental sería un eventual triunfo de Donald Trump en Estados Unidos, con el consecuente acentuamiento de las tendencias proteccionistas que la principal potencia capitalista del mundo ya desenvuelve.
Desenlace (y nuevo comienzo)
Los acuerdos de paz deberán pasar ahora la prueba del referéndum del 2 de octubre, que no serán un paseo debido a la impopularidad del presidente Juan Manuel Santos por su política de ajuste. Esto desalienta la participación electoral e incrementa las posibilidades de una campaña decorosa del ‘No’, promovido por el beligerante Uribe.
El desenlace de la experiencia guerrillera fariana, originada en los levantamientos campesinos de los ’50, pero que sostuvo siempre una política de colaboración de clases, muestra que las tareas nacionales y democráticas sólo pueden ser llevadas adelante en forma consecuente por el proletariado organizado en partido, acaudillando al resto de las capas explotadas.
La ‘paz colombiana’ (entre comillas, porque el imperialismo seguirá asistiendo militarmente al Estado colombiano y los paramilitares se han reconvertido en las Bacrim –‘bandas criminales’) pretende configurar el escenario de una “paz continental”, de la mano del capital internacional. A este panorama confluyen, por un lado, los nacionalistas en retroceso, y los “nuevos” derechistas que deben vérselas con la resistencia de las masas. A contrapelo de la escenificación de Cartagena, el acuerdo de paz llega en momentos en que se avecinan nuevas tormentas en América Latina.
Gustavo Montenegro
Volodia Teitelboim
Texto leído en el reciente homenaje de la Federacion de Escritores de Chile
En la imposibilidad de estar presente en el justo homenaje que se rinde a Volodia Teitelboim, quisiera hacer llegar unas palabras para acercarme a la reunión a que ustedes tienen la suerte de concurrir. Es simplemente un saludo, un haz de recuerdos , sobre todo un testimonio de admiración y agradecimiento al compañero y al escritor que años atrás se fue de entre nosotros.
Y es que, de hecho, resulta impropio intentar siquiera una valoración de las múltiples contribuciones que Volodia nos dejó. Ello por dos razones. Primero, porque su valer está ya firmemente asentado en la conciencia de quienes aún leen y piensan en Chile; luego, porque sería imposible, en una ocasión como esta, abarcar una obra y una acción multidimensionales, tantos fueron los frentes políticos en que combatió , tantos fueron los dominios y tareas culturales en que trabajó. Senador de la República y alto dirigente de su Partido, todos escuchamos o leímos alguno de sus discursos parlamentarios o conservamos una que otra imagen de su impresionante oratoria de masas. Lejos de toda demagogia, su decir era esencialmente conceptual, dirigido a resolver las cuestiones más candentes que exigía la situación. Lo vi en más de una ocasión tomar notas para responder a objeciones o posibles preguntas. Con una gran caligrafía – letra gorda y redondeada que llenaba fácilmente la página – esbozaba un par de puntos para asestar en seguida una respuesta casi siempre contundente, nunca agresiva. Sus colaboraciones diarias para Escucha Chile, el programa radial del exilio desde el día siguiente al golpe militar, y sus labores de distinta índole en Araucaria de Chile muestran a las claras el nexo estrecho que siempre hubo en él entre acción cívica y palabra escrita. En uno de sus libros habla de aunar esas “dos divinidades tiránicas”.
Conocí poco a Volodia. Como suele ocurrir en nuestro espigado país, pese a ser ambos del sur, vinimos a encontrarnos en el lugar geométrico de la capital, en años previos al 73. Mi primera larga conversación con él fue en el local de Quimantú, en una oficina contigua a la que ocupaba Carmelo Soria. Se trataba de ponernos de acuerdo sobre la segunda edición de La semilla en la arena, que con el nombre de Pisagua saldría pronto por las prensas de la Editorial del Estado. Yo preparaba el prólogo, lo que dio lugar a una plática sobre el famoso realismo socialista, ya no muy vigente, pero que había estado en boga cuando escribía su novela. En realidad, más que un predominio excesivo de esa estética, reinaba en la novela un aire distinto, con varios personajes inspirados en lecturas de Thomas Mann. Más tarde, en uno de sus tomos autobiográficos, mencionaría su contacto con el autor alemán, especialmente con el Mann bíblico, el de las Historias de Jacob y José y sus hermanos. Además, como él mismo revela, mientras escribía su obra leyó o releyó La casa de los muertos, texto s i cabe emblemático del mundo de la prisión.
Semanas después caminamos por la Avenida Matta, en la cual o en cuyas cercanías habitaba por esos días. El país se deshacía, había huelgas por todos lados, de gas o de bencineras, ya no sé. Luego de comentar lo que ocurría, el foco derivó de repente nada menos que hacia Jane Austen. Yo le confesé con algo de vergüenza que la inglesa no era ni había sido nunca santa de mi devoción. Me recomendó con cierta insistencia que leyera Orgullo y prejuicio. Su opinión no era únicamente literaria, sino que tenía en cuenta la función que la autora había cumplido en la formación del ethos de la clase media rural y, más que nada, por su actitud ante la condición de la mujer. La novelista, digamos, como factor de civilización. Al llegar a Estados Unidos me di un baño de Austen, “cursé” toda su obra y le di plenamente la razón. Hasta el día de hoy agradezco el consejo.
Durante los años de la dictadura coincidí varias veces con él en foros políticos, en congresos literarios y en eventos de otro tipo. Probablemente el recuerdo más fuerte y pugnaz que conservo ocurrió en El Escorial para un coloquio nerudiano organizado por colegas españoles. Era temprano, esperábamos a Rafael Alberti en el hall del Hotel Felipe II cuando de pronto, demudado y descompuesto, llegó el chofer que se le había asignado para conducirlo en sus desplazamientos. El hombre había luchado contra Franco y había estado en prisión. Traía ahora la noticia del colapso institucional de la Unión Soviética y del desmantelamiento de la principal fuerza política del país desde la Revolución de Octubre. Admiré en ese momento la serenidad de Teitelboim, teniendo en cuenta que el terrible acontecimiento era el segundo golpe bajo que, en menos de treinta años, le propinaba la historia, primero en su patria, ahora este otro, de alcance mundial. Calmó al compañero como pudo, inquirió dos o tres detalles y guardó silencio. Durante todo el congreso no le oí referirse a los hechos.
A más de un lector le he escuchado expresar reservas críticas acerca de la prosa y el estilo de Volodia. ¡ Es bueno ser crítico, pero no para tanto!, habría dicho Neruda. Bromas aparte, el adjetivo usual con que se suele descalificarlo es el de “retórico”; según esto, la escritura de Volodia sería demasiado retórica. Bueno, uno podría responder que la retórica no es mala en sí. Gran parte de la brillante ensayística de Martí sería inconcebible sin la excelente formación retórica que recibió en La Habana antes de su destierro español. Aunque tal actitud ofrece todos los ribetes del prejuicio ideológico, uno podría otorgar el beneficio de la duda y suponer que pudiera tratarse de una opinión honesta. En ese caso, mis argumentos serían los siguientes. La obra de Teitelboim, sumamente amplia, discurre por distintos canales discursivos. No es lo mismo el lenguaje de El amanecer del capitalismo en Chile, ensayo derivado de su disertación universitaria que constituye ciertamente un hito en la historiografía crítica del continente por su aplicación pionera del marxismo al fenómeno de la Conquista, que, por ejemplo, las tres novelas que plasman de modo peculiar aspectos y momentos decisivos en la historia del país. Estas no son relatos anecdóticos, no es la trama lo que en ellas importa, sino que representan verdaderas exploraciones, indagaciones sobre cómo se forja desde el seno del pueblo un luchador excepcional, sobre una época de represión y, en el caso de su texto más relacionado con el Golpe, el hecho mismo de la traición. No tengo una lectura fresca de La guerra interna, pero cuando la leí me sobrecogió la reflexión que allí se desenvolvía sobre el tema de la traición. Esta, escándalo central, era el pecado mayor de lesa humanidad. Lo que leía se me asoció con un temprano diálogo platónico, el Hipias menor, donde Sócrates se asombra de que la inteligencia o la razón, supremo privilegio humano, pudiera usarse para engañar o para causar daño moral. El mal por excelencia. Igualmente Teitelboim, para quien la traición resulta ser la cosa más incomprensible del mundo, escudriña en Pinochet los repliegues turbios y retorcidos de un ejemplo de traición, es decir, de un traidor ejemplar. Todo esto nos advierte que, en el interior del corpus del autor, hay una articulación discursiva compleja, en que cada obra no se ciñe necesariamente a la etiqueta del género con que se presenta. Su misma serie autobiográfica, imponente en su magnitud con cuatro volúmenes de cerca de 2000 páginas, incluye recuerdos personales, murales de época, memorias políticas, reflexión autocrítica, collage de notas, entrevistas y artículos dispersos, etc. La variedad de los escritos de Volodia es muy grande y no cabe encerrarla en un solo molde. A quien quiera entrar en su obra poniendo énfasis en la dimensión estética, yo me permitiría recomendarle la plaquette editada por LAR en plena dictadura en que, a un hermoso y furibundo poema de Cortázar, siguen unas páginas soberbias de Volodia, en las cuales traza un retrato magistral de la persona y la obra del argentino que fue su compañero en la lucha anti-dictatorial de Sudamérica. Son páginas vibrantes, chispeantes, veloces, casi de esgrima verbal, que segregan además una intensa emocionalidad para con el gran escritor que había desaparecido recientemente. A la vez, para mi gusto, los notables ensayos que publicó alrededor de 1970 son mucho más que originales capítulos de sociología cultural. Allí, antes de las elaboraciones teóricas sobre la transculturación y antes de que García Márquez señalara la extendida influencia faulkneriana sobre Rulfo , Onetti y sobre él mismo como efecto de la similitud entre un Sur trágico y vencido y una América Latina regida por la impotencia histórica, Teitelboim observaba la repercusión que la lectura de Dostoievsky tuvo en los estudiantes pobres del continente, radicalizados políticamente por obra y gracia de un autor en el fondo de alma religiosa. A ojos de Gide y en su estupenda fórmula, “ cada generación aporta un hambre diferente”. A los jóvenes famélicos de los años veinte y treinta, en Chile y América Latina ( también en China y el Japón), la miseria de los personajes dostoievskianos los nutrió y fortaleció con manjar suculento.
Malgré su prehistoria huidobriana, cuyo fruto fatal fue la Antología que “cometió” a los 18 años ( en un mea culpa retrospectivo habla de “cuerpo del delito”; y el delito principal no fue otro que la extraña exclusión de Mistral, deuda que pagó con creces en su gran biografía posterior); a pesar de ella - digo - Teitelboim es esencialmente un hombre del 38. En esto no yerra el rótulo generacional que se le asigna. Testigo de la caída de Ibáñez, del levantamiento de la Escuadra y de la República Socialista del 32, conmovido por la Guerra Civil Española, entrega todas sus fuerzas al nacimiento del Chile moderno con el Frente Popular. El “muchacho del siglo veinte” que alcanzó a respirar los albores del Veintiuno, vive los dramas de su país y las tragedias del mundo contemporáneo. No claudica en sus ideales, tampoco en sus convicciones, a pesar de los “golpes” que recibe. Hacerlo, sería un acto de traición. A mi entender ( pero puedo equivocarme) Teitelboim es un espécimen de una raza que está hoy en vías de extinción. ¡Ojalá me equivoque! Con raíces en el pensador ilustrado del 18 y del humanista republicano del 19, y – ¡por supuesto! - con todas las discontinuidades que la época implica, Volodia representa un intelectual crítico de mirada latinoamericana, de sensibilidad mundial, que luchó por valores de progreso y de justicia y que quiso lo mejor para su pueblo. Para él, escribir fue siempre un acto de utilidad social, un servicio de combate y de esperanza. Insisto: ojalá me equivoque y haya otros ejemplares de su clase esperando porái…
Ya restablecida la democracia, lo visité en su casa de Nuñoa. Vivía ( ustedes lo saben) con modestia y austeridad , como debería vivir toda persona decente en nuestro pobre país. Solo los miserables habitan la opulencia. Me recibió en el primer piso, y era evidente que necesitaba ayuda para subir al segundo. Le hablé de su trilogía y le dije – cosa que era cierto – que cada una de sus biografías sobre los grandes poetas chilenos era objeto de estudio por parte de especialistas en los centros académicos norteamericanos. Se sonrió con malicia. Ya no es una trilogía, me dijo, sino va a ser una tetralogía. Efectivamente, trabajaba intensamente y estaba por terminar su Borges que saldría poco después hacia fines de siglo. Retirado de sus funciones de dirección política, aunque nunca desvinculado del Partido, se volcaba ahora a una producción torrencial, que lo mantuvo activo marcando por entero la última etapa de su vida. Al despedirme, lo vi sereno y tranquilo en su sillón. Tenía derecho a estar tranquilo: había cumplido lo que, con cierta grandilocuencia pero con total certidumbre en su caso, podría llamarse un destino, su misión en la tierra.
Jaime Concha
En la imposibilidad de estar presente en el justo homenaje que se rinde a Volodia Teitelboim, quisiera hacer llegar unas palabras para acercarme a la reunión a que ustedes tienen la suerte de concurrir. Es simplemente un saludo, un haz de recuerdos , sobre todo un testimonio de admiración y agradecimiento al compañero y al escritor que años atrás se fue de entre nosotros.
Y es que, de hecho, resulta impropio intentar siquiera una valoración de las múltiples contribuciones que Volodia nos dejó. Ello por dos razones. Primero, porque su valer está ya firmemente asentado en la conciencia de quienes aún leen y piensan en Chile; luego, porque sería imposible, en una ocasión como esta, abarcar una obra y una acción multidimensionales, tantos fueron los frentes políticos en que combatió , tantos fueron los dominios y tareas culturales en que trabajó. Senador de la República y alto dirigente de su Partido, todos escuchamos o leímos alguno de sus discursos parlamentarios o conservamos una que otra imagen de su impresionante oratoria de masas. Lejos de toda demagogia, su decir era esencialmente conceptual, dirigido a resolver las cuestiones más candentes que exigía la situación. Lo vi en más de una ocasión tomar notas para responder a objeciones o posibles preguntas. Con una gran caligrafía – letra gorda y redondeada que llenaba fácilmente la página – esbozaba un par de puntos para asestar en seguida una respuesta casi siempre contundente, nunca agresiva. Sus colaboraciones diarias para Escucha Chile, el programa radial del exilio desde el día siguiente al golpe militar, y sus labores de distinta índole en Araucaria de Chile muestran a las claras el nexo estrecho que siempre hubo en él entre acción cívica y palabra escrita. En uno de sus libros habla de aunar esas “dos divinidades tiránicas”.
Conocí poco a Volodia. Como suele ocurrir en nuestro espigado país, pese a ser ambos del sur, vinimos a encontrarnos en el lugar geométrico de la capital, en años previos al 73. Mi primera larga conversación con él fue en el local de Quimantú, en una oficina contigua a la que ocupaba Carmelo Soria. Se trataba de ponernos de acuerdo sobre la segunda edición de La semilla en la arena, que con el nombre de Pisagua saldría pronto por las prensas de la Editorial del Estado. Yo preparaba el prólogo, lo que dio lugar a una plática sobre el famoso realismo socialista, ya no muy vigente, pero que había estado en boga cuando escribía su novela. En realidad, más que un predominio excesivo de esa estética, reinaba en la novela un aire distinto, con varios personajes inspirados en lecturas de Thomas Mann. Más tarde, en uno de sus tomos autobiográficos, mencionaría su contacto con el autor alemán, especialmente con el Mann bíblico, el de las Historias de Jacob y José y sus hermanos. Además, como él mismo revela, mientras escribía su obra leyó o releyó La casa de los muertos, texto s i cabe emblemático del mundo de la prisión.
Semanas después caminamos por la Avenida Matta, en la cual o en cuyas cercanías habitaba por esos días. El país se deshacía, había huelgas por todos lados, de gas o de bencineras, ya no sé. Luego de comentar lo que ocurría, el foco derivó de repente nada menos que hacia Jane Austen. Yo le confesé con algo de vergüenza que la inglesa no era ni había sido nunca santa de mi devoción. Me recomendó con cierta insistencia que leyera Orgullo y prejuicio. Su opinión no era únicamente literaria, sino que tenía en cuenta la función que la autora había cumplido en la formación del ethos de la clase media rural y, más que nada, por su actitud ante la condición de la mujer. La novelista, digamos, como factor de civilización. Al llegar a Estados Unidos me di un baño de Austen, “cursé” toda su obra y le di plenamente la razón. Hasta el día de hoy agradezco el consejo.
Durante los años de la dictadura coincidí varias veces con él en foros políticos, en congresos literarios y en eventos de otro tipo. Probablemente el recuerdo más fuerte y pugnaz que conservo ocurrió en El Escorial para un coloquio nerudiano organizado por colegas españoles. Era temprano, esperábamos a Rafael Alberti en el hall del Hotel Felipe II cuando de pronto, demudado y descompuesto, llegó el chofer que se le había asignado para conducirlo en sus desplazamientos. El hombre había luchado contra Franco y había estado en prisión. Traía ahora la noticia del colapso institucional de la Unión Soviética y del desmantelamiento de la principal fuerza política del país desde la Revolución de Octubre. Admiré en ese momento la serenidad de Teitelboim, teniendo en cuenta que el terrible acontecimiento era el segundo golpe bajo que, en menos de treinta años, le propinaba la historia, primero en su patria, ahora este otro, de alcance mundial. Calmó al compañero como pudo, inquirió dos o tres detalles y guardó silencio. Durante todo el congreso no le oí referirse a los hechos.
A más de un lector le he escuchado expresar reservas críticas acerca de la prosa y el estilo de Volodia. ¡ Es bueno ser crítico, pero no para tanto!, habría dicho Neruda. Bromas aparte, el adjetivo usual con que se suele descalificarlo es el de “retórico”; según esto, la escritura de Volodia sería demasiado retórica. Bueno, uno podría responder que la retórica no es mala en sí. Gran parte de la brillante ensayística de Martí sería inconcebible sin la excelente formación retórica que recibió en La Habana antes de su destierro español. Aunque tal actitud ofrece todos los ribetes del prejuicio ideológico, uno podría otorgar el beneficio de la duda y suponer que pudiera tratarse de una opinión honesta. En ese caso, mis argumentos serían los siguientes. La obra de Teitelboim, sumamente amplia, discurre por distintos canales discursivos. No es lo mismo el lenguaje de El amanecer del capitalismo en Chile, ensayo derivado de su disertación universitaria que constituye ciertamente un hito en la historiografía crítica del continente por su aplicación pionera del marxismo al fenómeno de la Conquista, que, por ejemplo, las tres novelas que plasman de modo peculiar aspectos y momentos decisivos en la historia del país. Estas no son relatos anecdóticos, no es la trama lo que en ellas importa, sino que representan verdaderas exploraciones, indagaciones sobre cómo se forja desde el seno del pueblo un luchador excepcional, sobre una época de represión y, en el caso de su texto más relacionado con el Golpe, el hecho mismo de la traición. No tengo una lectura fresca de La guerra interna, pero cuando la leí me sobrecogió la reflexión que allí se desenvolvía sobre el tema de la traición. Esta, escándalo central, era el pecado mayor de lesa humanidad. Lo que leía se me asoció con un temprano diálogo platónico, el Hipias menor, donde Sócrates se asombra de que la inteligencia o la razón, supremo privilegio humano, pudiera usarse para engañar o para causar daño moral. El mal por excelencia. Igualmente Teitelboim, para quien la traición resulta ser la cosa más incomprensible del mundo, escudriña en Pinochet los repliegues turbios y retorcidos de un ejemplo de traición, es decir, de un traidor ejemplar. Todo esto nos advierte que, en el interior del corpus del autor, hay una articulación discursiva compleja, en que cada obra no se ciñe necesariamente a la etiqueta del género con que se presenta. Su misma serie autobiográfica, imponente en su magnitud con cuatro volúmenes de cerca de 2000 páginas, incluye recuerdos personales, murales de época, memorias políticas, reflexión autocrítica, collage de notas, entrevistas y artículos dispersos, etc. La variedad de los escritos de Volodia es muy grande y no cabe encerrarla en un solo molde. A quien quiera entrar en su obra poniendo énfasis en la dimensión estética, yo me permitiría recomendarle la plaquette editada por LAR en plena dictadura en que, a un hermoso y furibundo poema de Cortázar, siguen unas páginas soberbias de Volodia, en las cuales traza un retrato magistral de la persona y la obra del argentino que fue su compañero en la lucha anti-dictatorial de Sudamérica. Son páginas vibrantes, chispeantes, veloces, casi de esgrima verbal, que segregan además una intensa emocionalidad para con el gran escritor que había desaparecido recientemente. A la vez, para mi gusto, los notables ensayos que publicó alrededor de 1970 son mucho más que originales capítulos de sociología cultural. Allí, antes de las elaboraciones teóricas sobre la transculturación y antes de que García Márquez señalara la extendida influencia faulkneriana sobre Rulfo , Onetti y sobre él mismo como efecto de la similitud entre un Sur trágico y vencido y una América Latina regida por la impotencia histórica, Teitelboim observaba la repercusión que la lectura de Dostoievsky tuvo en los estudiantes pobres del continente, radicalizados políticamente por obra y gracia de un autor en el fondo de alma religiosa. A ojos de Gide y en su estupenda fórmula, “ cada generación aporta un hambre diferente”. A los jóvenes famélicos de los años veinte y treinta, en Chile y América Latina ( también en China y el Japón), la miseria de los personajes dostoievskianos los nutrió y fortaleció con manjar suculento.
Malgré su prehistoria huidobriana, cuyo fruto fatal fue la Antología que “cometió” a los 18 años ( en un mea culpa retrospectivo habla de “cuerpo del delito”; y el delito principal no fue otro que la extraña exclusión de Mistral, deuda que pagó con creces en su gran biografía posterior); a pesar de ella - digo - Teitelboim es esencialmente un hombre del 38. En esto no yerra el rótulo generacional que se le asigna. Testigo de la caída de Ibáñez, del levantamiento de la Escuadra y de la República Socialista del 32, conmovido por la Guerra Civil Española, entrega todas sus fuerzas al nacimiento del Chile moderno con el Frente Popular. El “muchacho del siglo veinte” que alcanzó a respirar los albores del Veintiuno, vive los dramas de su país y las tragedias del mundo contemporáneo. No claudica en sus ideales, tampoco en sus convicciones, a pesar de los “golpes” que recibe. Hacerlo, sería un acto de traición. A mi entender ( pero puedo equivocarme) Teitelboim es un espécimen de una raza que está hoy en vías de extinción. ¡Ojalá me equivoque! Con raíces en el pensador ilustrado del 18 y del humanista republicano del 19, y – ¡por supuesto! - con todas las discontinuidades que la época implica, Volodia representa un intelectual crítico de mirada latinoamericana, de sensibilidad mundial, que luchó por valores de progreso y de justicia y que quiso lo mejor para su pueblo. Para él, escribir fue siempre un acto de utilidad social, un servicio de combate y de esperanza. Insisto: ojalá me equivoque y haya otros ejemplares de su clase esperando porái…
Ya restablecida la democracia, lo visité en su casa de Nuñoa. Vivía ( ustedes lo saben) con modestia y austeridad , como debería vivir toda persona decente en nuestro pobre país. Solo los miserables habitan la opulencia. Me recibió en el primer piso, y era evidente que necesitaba ayuda para subir al segundo. Le hablé de su trilogía y le dije – cosa que era cierto – que cada una de sus biografías sobre los grandes poetas chilenos era objeto de estudio por parte de especialistas en los centros académicos norteamericanos. Se sonrió con malicia. Ya no es una trilogía, me dijo, sino va a ser una tetralogía. Efectivamente, trabajaba intensamente y estaba por terminar su Borges que saldría poco después hacia fines de siglo. Retirado de sus funciones de dirección política, aunque nunca desvinculado del Partido, se volcaba ahora a una producción torrencial, que lo mantuvo activo marcando por entero la última etapa de su vida. Al despedirme, lo vi sereno y tranquilo en su sillón. Tenía derecho a estar tranquilo: había cumplido lo que, con cierta grandilocuencia pero con total certidumbre en su caso, podría llamarse un destino, su misión en la tierra.
Jaime Concha
Las sanciones económicas, principal obstáculo para el desarrollo de Cuba

Introducción
A pesar del establecimiento de un diálogo histórico con La Habana el 17 de diciembre de 2014 y pese a la visita oficial del presidente Barack Obama a la isla en marzo de 2016, Washington sigue aplicando sanciones económicas contra la población cubana, suscitando la incomprensión de la comunidad internacional. Establecidas en 1960, en plena Guerra Fría, las sanciones perduran más de medio siglo después, ocasionan importantes dificultades a la economía cubana e infligen sufrimientos inútiles a las categorías más vulnerables de la población. Su costo elevado y su alcance extraterritorial motivan el rechazo unánime de la comunidad internacional. No obstante la resolución de este conflicto asimétrico depende del poder ejecutivo estadounidense, que dispone de las prerrogativas necesarias para desmantelar gran parte de la red de sanciones impuestas a la isla.
Costo de las sanciones económicas
El 13 de septiembre de 2016 Barack Obama volvió a renovar por un año la Ley de Comercio con el Enemigo, una legislación de 1917 utilizada por primera vez por el presidente John F. Kennedy en 1962 para imponer sanciones económicas totales a Cuba, que prorroga el estado de sitio contra la isla. Esta ley, prorrogada cada año por los nueve presidentes de Estados Unidos desde esa fecha, sólo se aplica contra La Habana [1].
Una vez más el impacto de las sanciones ha sido dramático para la economía y la sociedad cubanas. En un año, de abril de 2015 a marzo de 2016, costaron 4.680 millones de dólares a la isla según Bruno Rodríguez, ministro cubano de Relaciones Exteriores. En su informe anual sobre las sanciones económicas, las autoridades cubanas estimaron los daños causados a nivel nacional. Resultaron afectados particularmente tres sectores. Primero las exportaciones, ya que Cuba no puede vender bienes ni servicios a Estados Unidos. Luego el costo producido por la búsqueda de mercados alternativos geográficamente alejados de la isla. Y finalmente el impacto financiero, pues Cuba todavía no puede usar el dólar en sus transacciones internacionales, a pesar de las declaraciones del presidente Obama sobre la supresión de esta restricción. “No existe elemento en nuestras vidas en el que no esté presente su impacto”, concluyó Bruno Rodríguez [2]. En total las sanciones económicas han costado 125.000 millones de dólares a Cuba desde su implementación en los años 1960 [3].
Otros sectores vitales, como el de la salud, resultan afectados por las sanciones económicas. Sólo para citar un ejemplo, Cuba no puede adquirir los estimuladores cerebrales profundos, que permiten tratar las enfermedades neurológicas, que produce de modo exclusivo la empresa estadounidense Medtronic. Varios centenares de pacientes cubanos con la enfermedad de Parkinson, que podrían beneficiar de una mejor calidad de vida gracias a este equipo, se ven privados de él a causa de un diferendo político que opone Washington a La Habana desde hace más de medio siglo [4].
Aspecto extraterritorial de las sanciones
A pesar del acercamiento histórico de diciembre de 2014, varias entidades internacionales fueron fuertemente sancionadas después de esa fecha por realizar, en perfecta legalidad con el derecho internacional, transacciones financieras con Cuba. Así, en mayo de 2015, el banco francés BNP Paribas fue condenado a una multa record de 8.900 millones de dólares por mantener, entre otros, relaciones financieras con Cuba [5]. En octubre de 2015 otro banco francés, Crédit Agricole, tuvo que pagar una multa de 1.116 millones de dólares por el mismo motivo. Conviene recordar que BNP Paribas y Crédit Agricole no violaron ninguna ley francesa y respetaron escrupulosamente el derecho europeo y el derecho internacional. Washington aplicó de modo extraterritorial, es decir ilegal, sus sanciones contra Cuba. Otras entidades financieras también fueron fuertemente sancionadas. Así el banco alemán Commerzbank tuvo que pagar una multa de 1.710 millones de dólares y puso término a todas sus relaciones con Cuba [6]. El poder ejecutivo estadounidense tomó todas estas decisiones.
Margen de maniobra del presidente Obama
No obstante, el presidente Obama lanzó varios llamados al Congreso convidándolo a poner fin al estado de sitio anacrónico, cruel e ineficiente. Expresó varias veces su oposición al mantenimiento de medidas de retorsión económica que además de afectar gravemente el bienestar de los cubanos han aislado a Estados Unidos en la escena internacional. Durante su histórico viaje a Cuba admitió lo siguiente: “La política de Estados Unidos ha fracasado. Debemos tener la valentía de reconocer esta verdad. Una política de aislamiento elaborada para la Guerra Fría no tiene ningún sentido en el siglo XXI. El embargo sólo hace daño al pueblo cubano en vez de ayudarlo. Es una carga de otro tiempo que pesa sobre el pueblo cubano”. La comunidad mundial, favorable a la resolución pacífica de este conflicto, aplaudió este discurso marcado por la lucidez [7].
Sin embargo la retórica constructiva de Barack Obama no ha sido corroborada por hechos tangibles, a pesar de sus prerrogativas como jefe del poder ejecutivo. Es verdad que el presidente de Estados Unidos restableció el diálogo político con Cuba en diciembre de 2014, amplió el número de categorías de ciudadanos estadounidenses autorizados a viajar a la isla en enero de 2015, retiró a Cuba de la lista de los países patrocinadores del terrorismo en mayo de 2015, restableció los lazos diplomáticos con la reapertura de embajadas en Washington y La Habana en julio de 2015, autorizó la exportación de bienes y servicios en el campo de las telecomunicaciones en marzo de 2016 (sólo hacia el sector no estatal) y facilitó la reanudación del transporte marítimo de pasajeros entre ambas naciones en mayo de 2016 y de los vuelos comerciales en agosto de 2016.
No obstante, más allá de estas medidas positivas pero muy limitadas, el presidente de Estados Unidos dispone de todo el margen de maniobra necesario para desmantelar la casi totalidad de la red de sanciones impuestas desde 1960, sin necesitar la autorización del Congreso. Barack Obama podría autorizar a las empresas cubanas a abrir cuentas bancarias en Estados Unidos para facilitar las transacciones comerciales y financieras. Podría también poner fin a la persecución financiera contra Cuba, de la cual han sufrido muchos bancos internacionales. En total la administración de Obama infligió multas por un importe total de 14.000 millones de dólares a diversas entidades bancarias del mundo por sus relaciones con la isla del Caribe. Del mismo modo, la Casa Blanca podría permitir el comercio bilateral entre las empresas cubanas y estadounidenses (importaciones/exportaciones). También podría consentir a los capitales estadounidenses la posibilidad de hacer inversiones en Cuba. Por fin, podría, por ejemplo, eliminar la restricción que impide que todo barco, cual fuere su origen, que transporte mercancía a Cuba, entre en un puerto estadounidense durante los siguientes seis meses [8].
Sólo hay cuatro sectores que el poder ejecutivo no puede tocar sin el acuerdo del Congreso. El Presidente Obama no puede autorizar el comercio entre las subsidiarias de las empresas estadounidenses ubicadas en el exterior y Cuba (Ley Torricelli de 1992). En cambio, puede permitir el comercio entre la empresa matriz instalada en Estados Unidos y las empresas cubanas, lo que hace que resulte de facto inútil toda transacción con una subsidiaria establecida en un tercer país [9].
Del mismo modo, Barack Obama no puede permitir el turismo ordinario en Cuba (Ley de Reforma de las Sanciones Comerciales de 2000). En cambio puede perfectamente multiplicar el número de categorías de ciudadanos autorizados a viajar a la isla y ampliar su definición. Así, la Casa Blanca podría redefinir la noción de “viaje cultural” e integrar por ejemplo la visita de un simple museo. De este modo todo ciudadano que se comprometa a visitar un museo durante su estancia en Cuba podría beneficiarse de la categoría “viaje cultural” [10].
Sin el acuerdo del Congreso, el presidente Obama tampoco puede autorizar la venta a crédito de materias primas alimenticias (Ley de Reforma de las Sanciones Comerciales de 2000). En cambio puede perfectamente consentir la venta a crédito de todo producto no alimenticio, lo que limitaría considerablemente el impacto de la sanción [11].
Finalmente la Casa Blanca no puede permitir las transacciones con las propiedades estadounidenses nacionalizadas en los años 1960 (Ley Helms-Burton de 1996). No obstante, puede abrir la vía a todo negocio que implique las demás propiedades de la isla [12].
Rechazo unánime de las sanciones
Todos los sectores de la sociedad estadounidense están a favor del levantamiento de las sanciones económicas. El mundo de los negocios, mediante la Cámara de Comercio de Estados Unidos, desea fuertemente su fin pues ve un mercado de 11 millones de habitantes a 150 kilómetros de las costas estadounidenses que acoge a otros inversionistas internacionales. La opinión pública favorece a más del 70 % la normalización completa de las relaciones bilaterales entre ambas naciones, pues no entiende por qué su gobierno le prohíbe viajar a Cuba para hacer turismo ordinario. Las autoridades religiosas, mediante el Consejo Nacional de Iglesias, han condenado las sanciones por el sufrimiento que infligen a la población de la isla. Los cubanoamericanos, con un 63 % según un sondeo de septiembre de 2016, también son partidarios del levantamiento de las sanciones, pues saben que las medidas económicas hostiles afectan a sus familiares en la isla [13]. Por fin conviene recordar que en 2015, por vigesimocuarta vez consecutiva, 191 países sobre 193 pidieron el fin del estado de sitio contra la isla durante la reunión anual de la Asamblea General de Naciones Unidas [14].
Un conflicto asimétrico
Algunos observadores consideran que Cuba debe responder a los gestos que realizó el presidente Obama con cambios de orden interno. Olvidan de hecho el carácter asimétrico del conflicto. En efecto, en el diferendo que opone Washington a La Habana, la hostilidad es unilateral. Cuba no impone sanciones económicas a Estados Unidos, no ocupa de modo ilegal una parte de su territorio soberano (Guantánamo), no financia abiertamente a una oposición interna con el objetivo de conseguir un “cambio de régimen”, no roba el capital humano como lo hace la Ley de Ajuste Cubano, no realiza transmisiones ilegales destinadas a fomentar la subversión interna –como es el caso con Radio y TV Martí- Por otra parte, Cuba es una nación independiente y según el derecho internacional y desde el Congreso de Westfalia de 1648, que reconoce la igualdad soberana entre los Estados, los cambios en la isla son competencia exclusiva del pueblo cubano, el único que puede decidir su sistema político y su modelo de sociedad.
Conclusión
Las sanciones contra Cuba son anacrónicas, crueles e ineficientes. Tienen un impacto desastroso sobre la economía cubana y afectan durablemente el bienestar de la población de la isla. A pesar de las declaraciones constructivas de la Casa Blanca a favor de un levantamiento de este estado de sitio, no se ha adoptado ninguna medida de envergadura para aliviar a los cubanos de este estrangulamiento económico que dura desde hace más de medio siglo y que la comunidad internacional condena de modo masivo. Desde luego, ninguna normalización completa de las relaciones será posible mientras esté en vigor esta política hostil.
Salim Lamrani
Alainet
Notas:
[1] EFE, «Obama renueva Ley de Comercio con el Enemigo que sustenta el embargo a Cuba”, 13 de septiembre de 2016.
[2] Óscar Figueredo Reinaldo, José Raúl Concepción & Layrene Pérez, «En un año el bloqueo restó cuatro mil 680 de dólares a la economía cubana», 9 de septiembre de 2016.
[3] Ibid.
[4] República de Cuba, “Informe de Cuba sobre la resolución 70/5 de la Asamblea General de las Naciones Unidas titulada ‘Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba’”, junio de 2016. http://www.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2016/09/Necesidad-de-poner-fin-al-bloqueo-econ%C3%B3mico-comercial-y-financiero-impuesto-por-los-Estados-Unidos-de-Am%C3%A9rica-contra-Cuba.pdf (sitio consultado el 19 de septiembre de 2016).
[5] Le Monde, « La BNP Paribas formellement condamnée à une amende record aux Etats-Unis», 1 de mayo de 2015.
[6] Bruno Rodríguez, «Le blocus économique, commercial et financier appliqué à Cuba continue d’exister pleinement et complètement», 28 de octubre de 2015. http://fr.granma.cu/mundo/2015-10-28/le-blocus-economique-commercial-et-financier-applique-a-cuba-continue-dexister-pleinement-et-completement (sitio consultado el 19 de septiembre de 2016) ; República de Cuba, “Informe de Cuba sobre la resolución 70/5 de la Asamblea General de las Naciones Unidas titulada ‘Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba’”, op. cit.
[7] Barack Obama, «Remarks by President Obama to the People of Cuba», The White House, 22 de marzo de 2016. https://www.whitehouse.gov/the-press-office/2016/03/22/remarks-president-obama-people-cuba (sitio consultado el 17 de septiembre de 2016).
[8] República de Cuba, “Informe de Cuba sobre la resolución 70/5 de la Asamblea General de las Naciones Unidas titulada ‘Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba’”, junio de 2016. http://www.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2016/09/Necesidad-de-poner-fin-al-bloqueo-econ%C3%B3mico-comercial-y-financiero-impuesto-por-los-Estados-Unidos-de-Am%C3%A9rica-contra-Cuba.pdf (sitio consultado el 19 de septiembre de 2016).
[9] Ibid.
[10] Ibid.
[11] Ibid.
[12] Ibid.
[13] EFE, «Mayoría cubanoamericanos quiere fin embargo, pero no cree en cambios en Cuba», 14 de septiembre de 2016.
[14] Nations unies, «191 países piden en la Asamblea General el fin del bloqueo contra Cuba», 27 de octubre de 2015. http://www.un.org/spanish/News/story.asp?NewsID=33704#.V-ACGXrj-2U (sitio consultado el 19 de septiembre de 2016).
Salim Lamrani. Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Cuba, ¡palabra a la defensa!, Hondarribia, Editorial Hiru, 2016.
http://www.tiendaeditorialhiru.com/informe/336-cuba-palabra-a-la-defensa.html
Francia en la República Centroafricana y Mali
Una política de muerte
La llamada guerra contra el terrorismo ha proporcionado una nueva justificación para la intervención militar francesa en África. Esto explica los opuestos resultados de las recientes intervenciones de París en la República Centroafricana y Mali. El exagerado discurso de la lucha contra el terrorismo es de gran ayuda para los políticos franceses. Ante la cercanía de las próximas elecciones presidenciales francesas en mayo de 2017 es probable que Francia incremente su intromisión militar en África.
La visión a largo plazo de la política exterior francesa en África está pavimentada de un conflicto de intereses. Algunos altos cargos del gobierno están tentados de retirarse del continente por temor a ser acusados de neocolonialismo, un tanto incompatible con la definición de la Françafrique* del presidente Hollande. Otros, que desean ser reelegidos, están más preocupados en mitigar el miedo nacional al terrorismo manteniendo el control sobre el Sahel, lo que esperan que les proporcione los votos de un electorado que demanda una mayor seguridad nacional .
El mejor testimonio de esta paradoja política son las reacciones asimétricas ante las recientes intervenciones francesas en Mali y en la República Centroafricana. Las guerras civiles en ambos países tuvieron lugar al mismo tiempo, pero los medios de comunicación y la opinión pública franceses reaccionaron de manera diferente ante ambas. La primera intervención, en el norte de Mali, se respondió con elogios al gobierno, mientras que la audiencia interna francesa apenas prestó atención a la implicación en la República Centroafricana, si no la pasó por alto. ¿Cómo se explica esta marcada división de la opinión pública ante dos acciones militares similares? Como es de esperar, se debió a que la opinión pública relaciona el discurso global de la yihad y las cuestiones de seguridad interna, relación reforzada por la negación pública de la responsabilidad postcolonial de Francia en el conflicto de África Central.
La intervención en Mali
A principios de 2012 los rebeldes tuareg del Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA), un movimiento separatista, se hizo con ciudades estratégicas del norte de Mali antes de acabar derrocando al gobierno. En enero de 2013 la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (ECOWAS, por sus siglas en inglés) y la ONU intervinieron finalmente en un intento de contrarrestar a los movimientos separatistas tuareg. Rápidamente los movimientos islamistas extremistas Ansar Dine, MUJAO y AQIM se convirtieron en los principales actores del conflicto. La intervención militar francesa (el envío de 4.000 soldados a Mali dentro de la Operación Serval ) solo empezó realmente cuando Ansar Dine se hizo con tres puntos estratégicos fundamentales en el norte de la región: Kidal, Gao y Tombuktú. [1]
No obstante, poco tenían que ver con el movimiento separatista de Azawad que inicialmente arrastró al país a la batalla. Durante un corto periodo de tiempo el MNLA y Ansar Dine lucharon juntos contra el gobierno de Mali, aunque pronto chocaron acerca de cómo gobernar las ciudades capturadas. [2] Después de tres años Mali está sumido en el proceso de construcción del Estado y a pesar de las luchas para relanzar la economía, ha logrado controlar el conflicto y centrarse en el crecimiento. El gobierno y la opinión pública franceses, las instituciones internacionales y muchos Estados africanos consideran un relativo éxito la intervención extranjera. [3]
El hecho de proyectar las prioridades políticas nacionales en la esfera internacional ha sido una herramienta fundamental para legitimar la intervención militar francesa en Mali. Al insistir en la dimensión de lucha contra el terrorismo de su intervención Francia se ganó rápidamente el apoyo de su opinión pública y de los Estados de África Occidental. Al basarse en el discurso yihadista Francia creó una causa que todo el mundo podía apoyar: proteger a África de sí misma aplastando los movimientos yihadistas y al mismo tiempo salvar a Europa de potenciales ataques terroristas.
Agitación en la República Centroafricana
Pocos meses después de que Francia entrara en Mali los rebeldes musulmanes de Seleka derrocaron al presidente cristiano de la República Centroafricana, François Bozize. Los enviados internacionales de Hollande presionaron a las Naciones Unidas para obtener apoyo sobre el terreno y finalmente en 2000 [Francia] envió a hombres en la Operación Sangaris (que es el nombre de una mariposa de la región, con la esperanza de coincidir con sus características efímeras). Sin embargo, mientras usted lee estas líneas todavía persiste el conflicto, apenas ha comenzado la construcción del Estado y las misiones de paz todavía continúan en manos de tropas extranjeras.
Legitimar la acción en la República Centroafricana ha resultado ser más problemático. La guerra civil, en la que la marginada minoría musulmana hizo frente a la mayoría cristiana dirigente, no tuvo impacto en la opinión pública francesa ni le sorprendió. La última etapa de Francia en la República Centroafricana estuvo marcada por la desastrosa herencia de sus anteriores intromisiones en la política nacional del país. Desde que obtuvo la independencia en 1960 la antigua región de Oubangui-Chari albergó de forma continua tropas francesas, que intervinieron diez veces en los muchos conflictos del país. [4] Mientras que durante el conflicto del norte de Mali se publicitó la amenaza islamista y fue aceptada por un público francés que se sentía directamente afectado por ella, ni la población francesa ni la de la República Centroafricana respaldaron ampliamente que Francia volviera a entrar en la República Centroafricana, reflejo de una fuerte implicación que en realidad nunca ayudó a estabilizar el país.
La relación de décadas entre Francia y la República Centroafricana es una de sus relaciones más catastróficas. Los historiadores reconocen que Francia ha respaldado varios golpes desde la independencia del país. Algunos de estos golpes estuvieron motivados por la necesidad de facilitar las importaciones de uranio desde Bangui y otros coincidieron con las cada vez mayores relaciones de la República Centroafricana con China.[5] Se podría argumentar fácilmente que la inestabilidad política que ha asolado la historia moderna del país se debe al asfixiante control que Francia ejerce sobre el desarrollo económico y las alianzas políticas del República Centroafricana. Incluso ahora en la página web del ministerio de Exteriores francés se puede leer que Francia “mantuvo unas relaciones de gran intensidad con la República Centroafricana”, un término amplio que refleja bien las turbulentas relaciones entre ambos países [6].
La Operación Sangaris fue el producto obvio de la falta de voluntad de dejar ir una antigua colonia. La intervención francesa en la República Centroafricana fue un primer ejemplo del cariz descaradamente neocolonial de las relaciones exteriores de Francia con el continente. Posiblemente en un intento de tener una posición preeminente en un futuro comercio o quizá simplemente para afirmarse como potencia dominante, los altos cargos franceses entran y salen constantemente de África tanto con el músculo como con el cerebro. [7] Sin embargo, sin interés alguno en discutir errores coloniales como la marginación étnica y la explotación de lo recursos, el diálogo de Francia con el continente conlleva poca aceptación de lo que realmente alimenta los conflictos en las antiguas colonias. Un ejemplo de ello son los recientes comentarios del ex primer ministro [francés] François Fillon equiparando la colonización con “compartir la cultura francesa”. [8] Lo que hizo inviable la Operación Sangaris es fundamentalmente la falta de una lectura crítica de la Historia unida a la autopromoción de Francia como el mayor aliado de África .
Por otra parte, la intervención francesa en Mali fue considerada un éxito y la Operación Serval se registró como una estrella de oro en el empañado historial de Francia. Pasar la prueba de la opinión pública con gran éxito es simple: por primera vez el objetivo es una amenaza transnacional que es impredecible y amenaza a Europa. El punto central de la política de Manuel Valls, el actual primer ministro francés, es la guerra contra el terrorismo ya que a menudo repite que “Francia está en guerra contra el terrorismo, el yihadismo y el islamismo radical”. [9] El ministerio de Defensa francés escribe en sus boletines más recientes que lucha contra el terrorismo es la prioridad de la nación. En resumen, la amenaza del yihadismo transnacional es la mejor excusa para una postura neocolonial en África, libre de críticas por parte del público .
La mejor forma de enmarcar el conflicto del norte de Mali era centrarse en el impacto del terrorismo islámico en la región y extender la amenaza a la propia Francia. Francia solo respondió a la petición de ayuda de Malí cuando se involucraron los islamistas. La amenaza del terrorismo convenció a la población francesa y el gobierno tuvo poca oposición por parte del público. La lucha contra un discurso que da forma a la política nacional de la mayoría de las naciones desarrolladas llevó a un respaldo rápido del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y de la Unión Europea. [10]
Desde una perspectiva africana y a pesar de una tendencia a la desconfianza tras el condescendiente discurso de Sarkozy sobre el continente, la amenaza del terrorismo era y sigue siendo real. Las largas y porosas fronteras del Sahel permiten aumentar las amenazas de seguridad, como demostró la crisis de los rehenes de enero de 2013 en In Amenas, en la frontera entre Mali y Argelia. [11] En aquel momento ECOWAS y la Unión Africana respaldaron a Francia y todavía cooperan en toda África con la Operación Barkhane , una continuación de la Operación Serval en el norte de Mali extendida a cinco países de todo el Sahel. En general la zona subsahariana aprueba el hecho de que los soldados franceses “rescaten” a un Estado frágil como Mali de violentas amenazas globales y, por consiguiente, hay poca oposición del propio continente. En Francia es popular el discurso de potencias internacionales que luchan contra fracciones terroristas islamistas extremadamente organizadas.
El retratar hiperbólicamente a unos rebeldes esporádicos y activos a escala nacional como una poderosa red de yihadistas induce a error, pero las potencias internacionales lo utilizan para justificar la intervención extranjera. [12] Para los Estados africanos, especialmente en el Sahel, adoptar esta postura es popular para la política nacional y esencial para la seguridad regional.[13]
El discurso de la lucha contra el terrorismo es de gran ayuda para los políticos franceses
La necesidad de acabar con el miedo interno al islamismo global permaneciendo en el Sahel fue un sueño que se hizo realidad para el impopular gobierno de Hollande, que encontró su mayor atractivo en promocionar la lucha contra el terrorismo. La intervención en Malí fue una mina de oro para unos votos de los que estaba muy necesitado, pero los efectos positivos de la Operación Serval ya han desaparecido. Al expulsar a los islamistas del norte de Mali sin eliminarlos en realidad, Francia únicamente debilitó a Estados vecinos como Mauritania y Burkina Faso. Las consecuencias del desplazamiento de islamistas se ven a diario, desde coches bomba a cambios en las rutas del tráfico de armas, [14] además de los desplazamientos de población.
De forma similar, la República Centroafricana se enfrenta a una intervención incompleta que ha ayudado poco a reconstruir el Estado. Las recientes operaciones en África se limitan al ámbito militar, apenas cubren las necesidades de pacificación o de construcción del Estado. Aunque Michael Shurkin de RAND Corporation, y otras personas justifican al presidente Hollande por eludir sus deberes tras la intervención afirmando que nadie quiere un segundo Afganistán, [16] no se pueden ignorar las consecuencias de la falta de interés en la construcción del Estado. [17]
Lo que es más problemático es que el centrarse únicamente en las operaciones militares dejó poco espacio a entablar negociaciones con otras intervenciones extranjeras en medio del conflicto. En la República Centroafricana fue un desastre el transferir las tareas de pacificación de las tropas francesas a las europeas. Este periodo de responsabilidades poco claras, apenas planificado y, por consiguiente, pobremente organizado provocó en 2013 la mayor cantidad de muertes de habitantes del lugar. [18]
Tras ampliar la Operación Serval a la Operación Barkhane Francia cuenta ahora con 3.000 soldados en siete países africanos en una campaña de lucha contra el terrorismo. L a comunidad internacional disculpa en general lo que simplemente considera la tendencia natural de Francia a quedarse atrapado en sus propios alardes de poder. Sin embargo, este prolongado compromiso con la seguridad del Sahel es preocupante, dada la antes mencionada falta de holismo del ejército francés. Aparte de unas bases militares fuertemente equipadas en África Occidental y en torno a esta (sobre todo en Chad, Níger y Burkina Faso), poco más ofrecen los franceses que pueda garantizar la paz y la seguridad en la región .
El Mali postconflicto esperaba unos programas de pacificación entre el gobierno y los separatistas o ayuda al desarrollo para unir la región del norte con el más rico sur. Francia, en cambio, decidió financiar la Operación Barkhane , una misión destinada a eliminar a los terroristas. ¿Es sostenible esta opción? Sin gobiernos estables que puedan ofrecer servicios a sus poblaciones los movimientos rebeldes seguirán surgiendo por todo el Sahel. [19]
Además, cuando desaparezca el interés de Europa por luchar contra la amenaza islamista en el extranjero, quizá debido a un cambio de los intereses de seguridad nacional, es poco seguro que se haya transferido el adiestramiento suficiente a los ejércitos locales para un futuro sostenible.
Está claro que la política nacional francesa todavía modela el paisaje de seguridad de África. En clara contradicción con el compromiso previo de aflojar los lazos con el continente, el gobierno de Hollande ha encontrado consuelo en extender la lucha contra el terrorismo fuera de las fronteras de Francia. A consecuencia de ello, la intervención en la República Centroafricana se dejó de lado en cuanto Francia se dio cuenta de que la Operación Sangaris iba de mal en peor. Todas las miradas se dirigieron a la intervención que estaba teniendo lugar en el norte de Mali, más atractiva para los europeos que podían reconocer al enemigo de Mali como su enemigo. Los islamistas y todos los discursos que les rodean eran un objetivo perfecto para los soldados franceses ya que se les considera un objetivo legítimo. En comparación, la décima temporada de Francia en la República Centroafricana era lenta y poco atractiva para la opinión pública francesa, demasiado acostumbrada a los enredos en las antiguas colonias, enredos que considera más un hábito que una causa justa (en oposición a defender la seguridad nacional francesa en el extranjero) . [20]
En resumen, la amenaza que planteaba el terrorismo interestatal procedente de Mali tuvo una profunda resonancia en la opinión pública francesa, mientras que la disfuncional política nacional de la República Centroafricana tuvo poco interés para esa misma opinión pública, demasiado acostumbrada a conflictos similares en África y debido a que para el hogar medio francés cacería de sentido. De ahí la indiferencia generalizada hacia este último conflicto y la escasa cobertura que tuvo en los medios de comunicación . [21]
Con las elecciones presidenciales francesas de mayo de 2017 aproximándose a una velocidad alarmante, el gobierno francés se encuentra entre las acusaciones de neocolonialismo y los lamentos de la política exterior indulgente debido a sus recientes intervenciones en Mali y la República Centroafricana. Con la cuestión de la mezcolanza de Islam e islamismo en el centro de la política francesa y que probablemente va a desempeñar un papel destacado en las próximas elecciones (sobre todo después de los recientes atentados terroristas en París y Niza, y la reciente polémica de la “prohibición del burkini”) no hay duda de que el futuro de la intervención extranjera francesa no puede ser sino una mayor militarización .
Sólo cabe preguntarse qué va a pasar en Gabón, otra antigua colonia francesa, tras los recientes enfrentamientos violentos relacionados con las últimas elecciones. [22] Es probable que Francia se vuelva a involucrar en un conflicto cuyas raíces se encuentran, irónicamente, en la perjudicial herencia colonial. Si se prolonga la inestabilidad de Gabón, la antigua potencia colonial encontrará una razón para intervenir sin haber aprendido demasiado de sus errores en el África Central.
Eva Nelson
Pambazuka News/All Africa
Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos
Notas:
* El término Françafrique designa el conjunto de las relaciones entre Francia y sus antiguas colonias africanas para denunciar el carácter ambiguo y opaco de la relación. Françafrique estaría constituido de redes de influencia y de lobbys de actores franceses y africanos que intervienen en los dominios económicos, político y económico para apropiarse tanto de las riquezas relacionadas con las materias primas como de la ayuda pública al desarrollo (N. de la t., tomado de la interesante definición del término en http://www.toupie.org/Dictionnaire/France_afrique.htm).
[1] Griffin, Christopher, "Operation Barkhane And Boko Haram: French Counterterrorism And Military Cooperation In The Sahel", Small Wars & Insurgencies, 27-5-2016, 896-913. Web.
[2] Ibid.
[3] Marcus, Jonathan, "French Success In Mali May Herald 'War Of The Shadows' - BBC News", BBC News. N.p., 2013. Web, 15 de septiembre de 2016.
Lichfield, John,"France Declares Mali Intervention 'A Success' But Warns Of Dangerous",The Independent. N.p., 2013. Web. 15 de septiembre de 2016.
Goldberg, Mark Leon, "France Shows Why It's Military Is Key To Success Of Mali Peacekeeping Mission | UN Dispatch", UN Dispatch. N.p., 2013. Web, 15 septiembre de 2016.
Hofnung, Thomas, "Mali : «Le Succès De L’Intervention Fausse L’Idée De L’État De Nos Forces»", Libération.fr. N.p., 2014. Web, 15 septiembre de 2016.
Merchet, Jean-Dominique, "L'intervention Au Mali, Un Grand Succès Pour La France", L'Opinion. N.p., 2014. Web, 15 septiembre de 2016.
[4] Schmidt, Elizabeth, Foreign Intervention In Africa - From The Cold War To The War On Terror. Cambridge University Press, 2013.
[5] Ibid.
[6] "République Centrafricaine", France Diplomatie : Ministère des Affaires étrangères et du Développement international. N.p., 2016. Web, 15 septiembre de 2016.
[7] Charbonneau, Bruno, "The Imperial Legacy Of International Peacebuilding: The Case Of Francophone Africa", Review of International Studies 40.03 (2014): 607-630. Web.
[8] Gaillard, Barthélémy, "France : Pour François Fillon, La Colonisation S'apparente À Un "Partage De La Culture", Jeuneafrique.Com". JeuneAfrique.com. N.p., 2016. Web, 15 de septiembre de 2016.
[9] "La Lutte Contre Le Terrorisme", Gouvernement.fr. N.p., 2016. Web, 15 de septiembre de 2016.
[10] Goya, Michel, "La Guerre De Trois Mois : L'intervention Française Au Mali En Perspectives", Politique étrangère Eté.2 (2013): 157. Web.
[11] Dowd, C. y C. Raleigh, "The Myth Of Global Islamic Terrorism And Local Conflict In Mali And The Sahel". African Affairs 112.448 (2013): 498-509. Web.
[12] Chatham House, A New Way To Engage? French Policy In Africa From Sarkozy To Hollande, Londres, Chatham House, 2013.
[13] Welz, M, "Briefing: Crisis In The Central African Republic And The International Response", African Affairs 113.453 (2014): 601-610. Web.
[14] "Burkina Faso Attack: Foreigners Killed At Luxury Hotel - BBC News",BBC News. N.p., 2016. Web, 15 de septiembre de 2016.
[15] "Conflicts Displace 3.5 Million People In Africa's Sahel Region: UN", ReliefWeb. N.p., 2016. Web, 15 de septiembre de 2016.
[16] Tinti, Peter. "The New French Militarism In The Sahel", Medium. N.p., 2014. Web,15 de septiembre de 2016.
[17] Marchal, R, "Military (Mis)Adventures In Mali". African Affairs 112.448 (2013): 486-497. Web.
[18] GSDRC Applied Knowledge Services, State Fragility In The Central African Republic: What Prompted The 2013 Coup?, Birmingham: GSDRC, University of Birmingham, 2013.
[19] European Parliament's Committee on Development, Mali: Economic Factors Behind The Crisis, Brussels: European Union Directorate General for External Policies, 2014.
[20] Thomas, Dominic, Africa And France - Postcolonial Cultures, Migration, And Racism, Indiana University Press, 2013.
[21] Iaccino, Ludovica, "UN: Central African Republic Conflict Is Largest Forgotten Crisis As Aid 'Dramatically Underfunded'", International Business Times UK. N.p., 2015. Web, 15 de septiembre de 2016.
[22] Buchanan, Elsa, "Gabon Elections: What Next Now Jean Ping Has Petitioned Constitutional Court?", International Business Times UK. N.p., 2016. Web, 15 de septiembre de 2016.
Eva Nelson es una investigadora del African Leadership Centre del King's College de Londres.
La llamada guerra contra el terrorismo ha proporcionado una nueva justificación para la intervención militar francesa en África. Esto explica los opuestos resultados de las recientes intervenciones de París en la República Centroafricana y Mali. El exagerado discurso de la lucha contra el terrorismo es de gran ayuda para los políticos franceses. Ante la cercanía de las próximas elecciones presidenciales francesas en mayo de 2017 es probable que Francia incremente su intromisión militar en África.
La visión a largo plazo de la política exterior francesa en África está pavimentada de un conflicto de intereses. Algunos altos cargos del gobierno están tentados de retirarse del continente por temor a ser acusados de neocolonialismo, un tanto incompatible con la definición de la Françafrique* del presidente Hollande. Otros, que desean ser reelegidos, están más preocupados en mitigar el miedo nacional al terrorismo manteniendo el control sobre el Sahel, lo que esperan que les proporcione los votos de un electorado que demanda una mayor seguridad nacional .
El mejor testimonio de esta paradoja política son las reacciones asimétricas ante las recientes intervenciones francesas en Mali y en la República Centroafricana. Las guerras civiles en ambos países tuvieron lugar al mismo tiempo, pero los medios de comunicación y la opinión pública franceses reaccionaron de manera diferente ante ambas. La primera intervención, en el norte de Mali, se respondió con elogios al gobierno, mientras que la audiencia interna francesa apenas prestó atención a la implicación en la República Centroafricana, si no la pasó por alto. ¿Cómo se explica esta marcada división de la opinión pública ante dos acciones militares similares? Como es de esperar, se debió a que la opinión pública relaciona el discurso global de la yihad y las cuestiones de seguridad interna, relación reforzada por la negación pública de la responsabilidad postcolonial de Francia en el conflicto de África Central.
La intervención en Mali
A principios de 2012 los rebeldes tuareg del Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA), un movimiento separatista, se hizo con ciudades estratégicas del norte de Mali antes de acabar derrocando al gobierno. En enero de 2013 la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (ECOWAS, por sus siglas en inglés) y la ONU intervinieron finalmente en un intento de contrarrestar a los movimientos separatistas tuareg. Rápidamente los movimientos islamistas extremistas Ansar Dine, MUJAO y AQIM se convirtieron en los principales actores del conflicto. La intervención militar francesa (el envío de 4.000 soldados a Mali dentro de la Operación Serval ) solo empezó realmente cuando Ansar Dine se hizo con tres puntos estratégicos fundamentales en el norte de la región: Kidal, Gao y Tombuktú. [1]
No obstante, poco tenían que ver con el movimiento separatista de Azawad que inicialmente arrastró al país a la batalla. Durante un corto periodo de tiempo el MNLA y Ansar Dine lucharon juntos contra el gobierno de Mali, aunque pronto chocaron acerca de cómo gobernar las ciudades capturadas. [2] Después de tres años Mali está sumido en el proceso de construcción del Estado y a pesar de las luchas para relanzar la economía, ha logrado controlar el conflicto y centrarse en el crecimiento. El gobierno y la opinión pública franceses, las instituciones internacionales y muchos Estados africanos consideran un relativo éxito la intervención extranjera. [3]
El hecho de proyectar las prioridades políticas nacionales en la esfera internacional ha sido una herramienta fundamental para legitimar la intervención militar francesa en Mali. Al insistir en la dimensión de lucha contra el terrorismo de su intervención Francia se ganó rápidamente el apoyo de su opinión pública y de los Estados de África Occidental. Al basarse en el discurso yihadista Francia creó una causa que todo el mundo podía apoyar: proteger a África de sí misma aplastando los movimientos yihadistas y al mismo tiempo salvar a Europa de potenciales ataques terroristas.
Agitación en la República Centroafricana
Pocos meses después de que Francia entrara en Mali los rebeldes musulmanes de Seleka derrocaron al presidente cristiano de la República Centroafricana, François Bozize. Los enviados internacionales de Hollande presionaron a las Naciones Unidas para obtener apoyo sobre el terreno y finalmente en 2000 [Francia] envió a hombres en la Operación Sangaris (que es el nombre de una mariposa de la región, con la esperanza de coincidir con sus características efímeras). Sin embargo, mientras usted lee estas líneas todavía persiste el conflicto, apenas ha comenzado la construcción del Estado y las misiones de paz todavía continúan en manos de tropas extranjeras.
Legitimar la acción en la República Centroafricana ha resultado ser más problemático. La guerra civil, en la que la marginada minoría musulmana hizo frente a la mayoría cristiana dirigente, no tuvo impacto en la opinión pública francesa ni le sorprendió. La última etapa de Francia en la República Centroafricana estuvo marcada por la desastrosa herencia de sus anteriores intromisiones en la política nacional del país. Desde que obtuvo la independencia en 1960 la antigua región de Oubangui-Chari albergó de forma continua tropas francesas, que intervinieron diez veces en los muchos conflictos del país. [4] Mientras que durante el conflicto del norte de Mali se publicitó la amenaza islamista y fue aceptada por un público francés que se sentía directamente afectado por ella, ni la población francesa ni la de la República Centroafricana respaldaron ampliamente que Francia volviera a entrar en la República Centroafricana, reflejo de una fuerte implicación que en realidad nunca ayudó a estabilizar el país.
La relación de décadas entre Francia y la República Centroafricana es una de sus relaciones más catastróficas. Los historiadores reconocen que Francia ha respaldado varios golpes desde la independencia del país. Algunos de estos golpes estuvieron motivados por la necesidad de facilitar las importaciones de uranio desde Bangui y otros coincidieron con las cada vez mayores relaciones de la República Centroafricana con China.[5] Se podría argumentar fácilmente que la inestabilidad política que ha asolado la historia moderna del país se debe al asfixiante control que Francia ejerce sobre el desarrollo económico y las alianzas políticas del República Centroafricana. Incluso ahora en la página web del ministerio de Exteriores francés se puede leer que Francia “mantuvo unas relaciones de gran intensidad con la República Centroafricana”, un término amplio que refleja bien las turbulentas relaciones entre ambos países [6].
La Operación Sangaris fue el producto obvio de la falta de voluntad de dejar ir una antigua colonia. La intervención francesa en la República Centroafricana fue un primer ejemplo del cariz descaradamente neocolonial de las relaciones exteriores de Francia con el continente. Posiblemente en un intento de tener una posición preeminente en un futuro comercio o quizá simplemente para afirmarse como potencia dominante, los altos cargos franceses entran y salen constantemente de África tanto con el músculo como con el cerebro. [7] Sin embargo, sin interés alguno en discutir errores coloniales como la marginación étnica y la explotación de lo recursos, el diálogo de Francia con el continente conlleva poca aceptación de lo que realmente alimenta los conflictos en las antiguas colonias. Un ejemplo de ello son los recientes comentarios del ex primer ministro [francés] François Fillon equiparando la colonización con “compartir la cultura francesa”. [8] Lo que hizo inviable la Operación Sangaris es fundamentalmente la falta de una lectura crítica de la Historia unida a la autopromoción de Francia como el mayor aliado de África .
Por otra parte, la intervención francesa en Mali fue considerada un éxito y la Operación Serval se registró como una estrella de oro en el empañado historial de Francia. Pasar la prueba de la opinión pública con gran éxito es simple: por primera vez el objetivo es una amenaza transnacional que es impredecible y amenaza a Europa. El punto central de la política de Manuel Valls, el actual primer ministro francés, es la guerra contra el terrorismo ya que a menudo repite que “Francia está en guerra contra el terrorismo, el yihadismo y el islamismo radical”. [9] El ministerio de Defensa francés escribe en sus boletines más recientes que lucha contra el terrorismo es la prioridad de la nación. En resumen, la amenaza del yihadismo transnacional es la mejor excusa para una postura neocolonial en África, libre de críticas por parte del público .
La mejor forma de enmarcar el conflicto del norte de Mali era centrarse en el impacto del terrorismo islámico en la región y extender la amenaza a la propia Francia. Francia solo respondió a la petición de ayuda de Malí cuando se involucraron los islamistas. La amenaza del terrorismo convenció a la población francesa y el gobierno tuvo poca oposición por parte del público. La lucha contra un discurso que da forma a la política nacional de la mayoría de las naciones desarrolladas llevó a un respaldo rápido del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y de la Unión Europea. [10]
Desde una perspectiva africana y a pesar de una tendencia a la desconfianza tras el condescendiente discurso de Sarkozy sobre el continente, la amenaza del terrorismo era y sigue siendo real. Las largas y porosas fronteras del Sahel permiten aumentar las amenazas de seguridad, como demostró la crisis de los rehenes de enero de 2013 en In Amenas, en la frontera entre Mali y Argelia. [11] En aquel momento ECOWAS y la Unión Africana respaldaron a Francia y todavía cooperan en toda África con la Operación Barkhane , una continuación de la Operación Serval en el norte de Mali extendida a cinco países de todo el Sahel. En general la zona subsahariana aprueba el hecho de que los soldados franceses “rescaten” a un Estado frágil como Mali de violentas amenazas globales y, por consiguiente, hay poca oposición del propio continente. En Francia es popular el discurso de potencias internacionales que luchan contra fracciones terroristas islamistas extremadamente organizadas.
El retratar hiperbólicamente a unos rebeldes esporádicos y activos a escala nacional como una poderosa red de yihadistas induce a error, pero las potencias internacionales lo utilizan para justificar la intervención extranjera. [12] Para los Estados africanos, especialmente en el Sahel, adoptar esta postura es popular para la política nacional y esencial para la seguridad regional.[13]
El discurso de la lucha contra el terrorismo es de gran ayuda para los políticos franceses
La necesidad de acabar con el miedo interno al islamismo global permaneciendo en el Sahel fue un sueño que se hizo realidad para el impopular gobierno de Hollande, que encontró su mayor atractivo en promocionar la lucha contra el terrorismo. La intervención en Malí fue una mina de oro para unos votos de los que estaba muy necesitado, pero los efectos positivos de la Operación Serval ya han desaparecido. Al expulsar a los islamistas del norte de Mali sin eliminarlos en realidad, Francia únicamente debilitó a Estados vecinos como Mauritania y Burkina Faso. Las consecuencias del desplazamiento de islamistas se ven a diario, desde coches bomba a cambios en las rutas del tráfico de armas, [14] además de los desplazamientos de población.
De forma similar, la República Centroafricana se enfrenta a una intervención incompleta que ha ayudado poco a reconstruir el Estado. Las recientes operaciones en África se limitan al ámbito militar, apenas cubren las necesidades de pacificación o de construcción del Estado. Aunque Michael Shurkin de RAND Corporation, y otras personas justifican al presidente Hollande por eludir sus deberes tras la intervención afirmando que nadie quiere un segundo Afganistán, [16] no se pueden ignorar las consecuencias de la falta de interés en la construcción del Estado. [17]
Lo que es más problemático es que el centrarse únicamente en las operaciones militares dejó poco espacio a entablar negociaciones con otras intervenciones extranjeras en medio del conflicto. En la República Centroafricana fue un desastre el transferir las tareas de pacificación de las tropas francesas a las europeas. Este periodo de responsabilidades poco claras, apenas planificado y, por consiguiente, pobremente organizado provocó en 2013 la mayor cantidad de muertes de habitantes del lugar. [18]
Tras ampliar la Operación Serval a la Operación Barkhane Francia cuenta ahora con 3.000 soldados en siete países africanos en una campaña de lucha contra el terrorismo. L a comunidad internacional disculpa en general lo que simplemente considera la tendencia natural de Francia a quedarse atrapado en sus propios alardes de poder. Sin embargo, este prolongado compromiso con la seguridad del Sahel es preocupante, dada la antes mencionada falta de holismo del ejército francés. Aparte de unas bases militares fuertemente equipadas en África Occidental y en torno a esta (sobre todo en Chad, Níger y Burkina Faso), poco más ofrecen los franceses que pueda garantizar la paz y la seguridad en la región .
El Mali postconflicto esperaba unos programas de pacificación entre el gobierno y los separatistas o ayuda al desarrollo para unir la región del norte con el más rico sur. Francia, en cambio, decidió financiar la Operación Barkhane , una misión destinada a eliminar a los terroristas. ¿Es sostenible esta opción? Sin gobiernos estables que puedan ofrecer servicios a sus poblaciones los movimientos rebeldes seguirán surgiendo por todo el Sahel. [19]
Además, cuando desaparezca el interés de Europa por luchar contra la amenaza islamista en el extranjero, quizá debido a un cambio de los intereses de seguridad nacional, es poco seguro que se haya transferido el adiestramiento suficiente a los ejércitos locales para un futuro sostenible.
Está claro que la política nacional francesa todavía modela el paisaje de seguridad de África. En clara contradicción con el compromiso previo de aflojar los lazos con el continente, el gobierno de Hollande ha encontrado consuelo en extender la lucha contra el terrorismo fuera de las fronteras de Francia. A consecuencia de ello, la intervención en la República Centroafricana se dejó de lado en cuanto Francia se dio cuenta de que la Operación Sangaris iba de mal en peor. Todas las miradas se dirigieron a la intervención que estaba teniendo lugar en el norte de Mali, más atractiva para los europeos que podían reconocer al enemigo de Mali como su enemigo. Los islamistas y todos los discursos que les rodean eran un objetivo perfecto para los soldados franceses ya que se les considera un objetivo legítimo. En comparación, la décima temporada de Francia en la República Centroafricana era lenta y poco atractiva para la opinión pública francesa, demasiado acostumbrada a los enredos en las antiguas colonias, enredos que considera más un hábito que una causa justa (en oposición a defender la seguridad nacional francesa en el extranjero) . [20]
En resumen, la amenaza que planteaba el terrorismo interestatal procedente de Mali tuvo una profunda resonancia en la opinión pública francesa, mientras que la disfuncional política nacional de la República Centroafricana tuvo poco interés para esa misma opinión pública, demasiado acostumbrada a conflictos similares en África y debido a que para el hogar medio francés cacería de sentido. De ahí la indiferencia generalizada hacia este último conflicto y la escasa cobertura que tuvo en los medios de comunicación . [21]
Con las elecciones presidenciales francesas de mayo de 2017 aproximándose a una velocidad alarmante, el gobierno francés se encuentra entre las acusaciones de neocolonialismo y los lamentos de la política exterior indulgente debido a sus recientes intervenciones en Mali y la República Centroafricana. Con la cuestión de la mezcolanza de Islam e islamismo en el centro de la política francesa y que probablemente va a desempeñar un papel destacado en las próximas elecciones (sobre todo después de los recientes atentados terroristas en París y Niza, y la reciente polémica de la “prohibición del burkini”) no hay duda de que el futuro de la intervención extranjera francesa no puede ser sino una mayor militarización .
Sólo cabe preguntarse qué va a pasar en Gabón, otra antigua colonia francesa, tras los recientes enfrentamientos violentos relacionados con las últimas elecciones. [22] Es probable que Francia se vuelva a involucrar en un conflicto cuyas raíces se encuentran, irónicamente, en la perjudicial herencia colonial. Si se prolonga la inestabilidad de Gabón, la antigua potencia colonial encontrará una razón para intervenir sin haber aprendido demasiado de sus errores en el África Central.
Eva Nelson
Pambazuka News/All Africa
Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos
Notas:
* El término Françafrique designa el conjunto de las relaciones entre Francia y sus antiguas colonias africanas para denunciar el carácter ambiguo y opaco de la relación. Françafrique estaría constituido de redes de influencia y de lobbys de actores franceses y africanos que intervienen en los dominios económicos, político y económico para apropiarse tanto de las riquezas relacionadas con las materias primas como de la ayuda pública al desarrollo (N. de la t., tomado de la interesante definición del término en http://www.toupie.org/Dictionnaire/France_afrique.htm).
[1] Griffin, Christopher, "Operation Barkhane And Boko Haram: French Counterterrorism And Military Cooperation In The Sahel", Small Wars & Insurgencies, 27-5-2016, 896-913. Web.
[2] Ibid.
[3] Marcus, Jonathan, "French Success In Mali May Herald 'War Of The Shadows' - BBC News", BBC News. N.p., 2013. Web, 15 de septiembre de 2016.
Lichfield, John,"France Declares Mali Intervention 'A Success' But Warns Of Dangerous",The Independent. N.p., 2013. Web. 15 de septiembre de 2016.
Goldberg, Mark Leon, "France Shows Why It's Military Is Key To Success Of Mali Peacekeeping Mission | UN Dispatch", UN Dispatch. N.p., 2013. Web, 15 septiembre de 2016.
Hofnung, Thomas, "Mali : «Le Succès De L’Intervention Fausse L’Idée De L’État De Nos Forces»", Libération.fr. N.p., 2014. Web, 15 septiembre de 2016.
Merchet, Jean-Dominique, "L'intervention Au Mali, Un Grand Succès Pour La France", L'Opinion. N.p., 2014. Web, 15 septiembre de 2016.
[4] Schmidt, Elizabeth, Foreign Intervention In Africa - From The Cold War To The War On Terror. Cambridge University Press, 2013.
[5] Ibid.
[6] "République Centrafricaine", France Diplomatie : Ministère des Affaires étrangères et du Développement international. N.p., 2016. Web, 15 septiembre de 2016.
[7] Charbonneau, Bruno, "The Imperial Legacy Of International Peacebuilding: The Case Of Francophone Africa", Review of International Studies 40.03 (2014): 607-630. Web.
[8] Gaillard, Barthélémy, "France : Pour François Fillon, La Colonisation S'apparente À Un "Partage De La Culture", Jeuneafrique.Com". JeuneAfrique.com. N.p., 2016. Web, 15 de septiembre de 2016.
[9] "La Lutte Contre Le Terrorisme", Gouvernement.fr. N.p., 2016. Web, 15 de septiembre de 2016.
[10] Goya, Michel, "La Guerre De Trois Mois : L'intervention Française Au Mali En Perspectives", Politique étrangère Eté.2 (2013): 157. Web.
[11] Dowd, C. y C. Raleigh, "The Myth Of Global Islamic Terrorism And Local Conflict In Mali And The Sahel". African Affairs 112.448 (2013): 498-509. Web.
[12] Chatham House, A New Way To Engage? French Policy In Africa From Sarkozy To Hollande, Londres, Chatham House, 2013.
[13] Welz, M, "Briefing: Crisis In The Central African Republic And The International Response", African Affairs 113.453 (2014): 601-610. Web.
[14] "Burkina Faso Attack: Foreigners Killed At Luxury Hotel - BBC News",BBC News. N.p., 2016. Web, 15 de septiembre de 2016.
[15] "Conflicts Displace 3.5 Million People In Africa's Sahel Region: UN", ReliefWeb. N.p., 2016. Web, 15 de septiembre de 2016.
[16] Tinti, Peter. "The New French Militarism In The Sahel", Medium. N.p., 2014. Web,15 de septiembre de 2016.
[17] Marchal, R, "Military (Mis)Adventures In Mali". African Affairs 112.448 (2013): 486-497. Web.
[18] GSDRC Applied Knowledge Services, State Fragility In The Central African Republic: What Prompted The 2013 Coup?, Birmingham: GSDRC, University of Birmingham, 2013.
[19] European Parliament's Committee on Development, Mali: Economic Factors Behind The Crisis, Brussels: European Union Directorate General for External Policies, 2014.
[20] Thomas, Dominic, Africa And France - Postcolonial Cultures, Migration, And Racism, Indiana University Press, 2013.
[21] Iaccino, Ludovica, "UN: Central African Republic Conflict Is Largest Forgotten Crisis As Aid 'Dramatically Underfunded'", International Business Times UK. N.p., 2015. Web, 15 de septiembre de 2016.
[22] Buchanan, Elsa, "Gabon Elections: What Next Now Jean Ping Has Petitioned Constitutional Court?", International Business Times UK. N.p., 2016. Web, 15 de septiembre de 2016.
Eva Nelson es una investigadora del African Leadership Centre del King's College de Londres.
martes, septiembre 27, 2016
A 23 meses de Ayotzinapa : Fue el Estado

A dos años de la desaparición de los 43 normalistas. El movimiento por la aparición con vida y el pedido de justicia en México, manifestaciones artísticas también visibilizaron este reclamo.
En el día de ayer, al cumplirse dos años de la desaparición forzada de los 43 normalistas en Iguala, se realizó una importante marcha encabezada por los familiares y donde participaron cientos de organizaciones populares, estudiantiles y trabajadores.
La indignación tomo nuevamente el espacio público y en una nutrida marcha no faltaron las representaciones a los responsables por medio de performances.
Antes de que comenzara la marcha, el artista plástico Gabriel Macotela recreó los rostros de los 43 normalistas desaparecidos sobre el asfalto con pintura blanca, frente al Ángel de la Independencia.
El artista mexicano desde hace dos años viene denunciando con sus obras, y también lanzó una convocatoria para que todos los artistas realicen obras sobres “Los muertos de este gobierno”, llamándolos a exponer en las plazas y en los espacios públicos con la idea de culminar con una exhibición nacional y la donación de obras a los familiares.
Desde los hechos de la noche de Iguala, se multiplicaron las expresiones del arte en reclamando la aparición con vida de los estudiantes de Ayotzinapa.
Se organizaron diversas acciones artísticas para visibilizar el reclamo planteando claramente que lo que pasó fue un crimen del Estado. Sumaron sus voces actores, actrices, directores, cineastas, artistas plásticos, ilustradores, escritores, periodistas, docentes, intelectuales y poetas, trascendiendo las fronteras de todo México, visibilizando el reclamo en festivales, entregas de premios, etc.
Ilustradores mexicanos crearon #IlustradoresConAyotzinapa, para acompañar y visibilizar la lucha por justicia.
Empezó con un Tumblr con las ilustraciones donde cada artista representaba la imagen de un joven desaparecido para subirlo a la red, acompañado de la frase “Yo, quiero saber dónde está…”.
Esto fue creciendo y a partir de todas las colaboraciones, hoy impulsan un proyecto más ambicioso. “Quienes en un inicio convocamos a #IlustradoresConAyotzinapa hoy sentimos la necesidad de convertir el proyecto en algo más. Es por eso que, con las ideas y el trabajo de diseñadores, editores, periodistas y escritores –todos ellos generosos– le estamos dando forma a un libro que será memoria del proyecto. El libro será editado en formato impreso y digital, bajo licencia de creative commons. Su distribución será a través de un donativo cuya recuperación será destinada a los padres de los muchachos desaparecidos, para sumarse y ayudarles en su búsqueda y lucha. Los recursos para preparar esta edición serán reunidos a través de una subasta de arte, de un fondeo y de los donativos específicos, a los cuales invitamos a sumarse para hacer posible esta obra”. De Ilustradores con Ayotzinapa.
México es una herida abierta, los familiares siguen sin saber el paradero de los jóvenes y todo el movimiento aportó al cuestionamiento a la política represiva del Estado, y la exigencia de Fuera Peña Nieto. A dos años #TodosSomosAyotzinapa.
Carmela Torres
El Gobierno colombiano y las FARC sellan el acuerdo definitivo de paz

El Ejecutivo colombiano y las FARC han sellado el acuerdo definitivo de paz en un solemne acto celebrado en la ciudad de Cartagena. La soicedad colombiana debe ahora refrendar lo acordado en un plebiscito que se celebrará el domingo.
Farc
Las FARC y el Gobierno de Colombia han sellado el acuerdo en Cartagena. (Luis ACOSTA / AFP)
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y el líder de las Fuerzas Armada Revolucionarias de Colombia (FARC), Rodrigo Echeverri Londoño, alias 'Timochenko', han sellado esta madrugada el acuerdo cerrado en agosto tras cuatro años de negociaciones que pone fin a la guerra más longeva del hemisferio occidental.
Santos y 'Timochenko' han estampado sus firmas en el texto pactado durante una ceremonia solemne que se ha iniciado a las 17.00 horas en la ciudad colombiana de Cartagena. Este momento histórico ha quedado atestiguado por 15 jefes de Estado, la mayoría latinoamericanos y una decena de presidentes de organizaciones internacionales, entre los que destacan el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, y el de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro.
Con este gesto, el Gobierno de Santos y las FARC han dado el último paso para sellar un texto que tendrá que ser refrendado el próximo domingo por los colombianos.
Unas 2.500 personas han llenado el Patio de Banderas del Centro de Convenciones de Cartagena, todas ellas vestidas de blanco, por exigencias del protocolo, un color que ha teñido cada uno de los hitos de este proceso de paz.
El acuerdo
Con esta firma, el Gobierno y las FARC han blindado un acuerdo de paz de 297 páginas en las que se desgranan los seis acuerdos parciales que lo componen: desarrollo agrario y rural, participación política, cultivos ilícitos, víctimas, fin del conflicto y refrendación, implementación y verificación de lo pactado.
El acuerdo sobre desarrollo agrario y rural contempla la creación de un Fondo de Tierras «para lograr la democratización» del campo colombiano, «en beneficio de los campesinos sin tierra o con tierra insuficiente y de las comunidades más afectadas por el conflicto, promoviendo una desconcentración y una distribución equitativa».
El objetivo de la participación política, por otro lado, es que surjan nuevas fuerzas, entre ellas el partido en el que se transformen las FARC una vez desmovilizadas, «con las suficientes garantías de seguridad» para desarrollar su labor, que se concretarán en un estatuto de la oposición.
Las FARC se han comprometido además a «poner fin a cualquier relación que, en función de la rebelión, se hubiese presentado con el narcotráfico». Las partes han diseñado un mecanismo para la erradicación de los cultivos ilícitos y su sustitución por otros legales.
Uno de los pilares del acuerdo de paz es el relativo a las víctimas, que crea una jurisdicción especial encargada de esclarecer y sancionar las graves violaciones de los Derechos Humanos y los crímenes internacionales cometidos en el conflicto armado por todos los que hayan participado en él, que se completa con medidas para obtener verdad y reparación e impedir la repetición.
Las partes han pactado igualmente un cronograma que da 180 días a las FARC para entregar las armas. Los guerrilleros se concentrarán en zonas y puntos concretos del territorio colombiano hasta que se reincorporen plenamente a la vida civil, donde estarán protegidos por una misión internacional bajo el paraguas de la ONU.
El domingo, plebiscito por la paz
La firma de este lunes es un acto simbólico porque estos cinco acuerdos todavía tendrán que pasar el examen de las urnas en el plebiscito que se celebrará el próximo 2 de octubre para que los colombianos decidan si aceptan o rechazan lo negociado en La Habana.
El umbral mínimo de participación para que la consulta popular sea válida está en el 13% del censo electoral, formado por 33 de los 48 millones de habitantes que tiene Colombia, por lo que solo se requieren 4,5 millones para que el acuerdo de paz sea ratificado o anulado.
De acuerdo con un reciente sondeo sobre intención de voto de Ipsos, un 53% de los colombianos participará en el plebiscito por la paz, de los cuales un 72% lo hará a favor del 'sí', frente a un 28% que se decantará por el 'no'.
La campaña por el 'no', liderada por los expresidentes Alvaro Uribe y Andrés Pastrana, clama contra un acuerdo de paz que, desde su perspectiva, «da impunidad a las FARC y condiciona el futuro desarrollo» de Colombia. Sin embargo, se muestra «a favor de la paz» y asegura que, de ganar el 'no', «aún sería posible renegociar un acuerdo mejor».
La gran biblioteca del comunismo alemán

Biblioteca del archivo estatal alemán en la iglesia del antiguo cuartel de las tropas estadounidenses en Lichterfelde, Berlín
Después de la caída del muro de Berlín, el Estado alemán se hizo cargo del legado de las organizaciones de masas de la República Democrática Alemana
En el Archivo Estatal se encuentran más de un millón de libros, en su mayoría sobre teoría marxista, documentación de los sindicatos y de otras organizaciones
Justo después de la caída del muro fueron destruidos miles de libros, algunos incluso acababan de ser impresos. Todo lo relacionado con el sistema comunista debía desaparecer de la noche a la mañana. Esta transformación resuena hasta hoy día, cuando de vez en cuando se oyen reivindicaciones como la que realizaba hace un par de semanas el secretario general del Consejo Económico del partido de Merkel, la conservadora Unión Demócrata Cristiana (CDU). Wolfgang Steigert pedía cambiar el nombre a las 550 calles que en ciudades del este de Alemania aún conservan el nombre de Karl Marx, como un signo del pasado comunista. Steigert pide también que se cambien las calles que llevan el nombre de Friedrich Engels, Rosa Luxemburgo o Karl Liebneckt.
En el archivo estatal se encuentra una parte de esos libros que sí consiguió ser rescatada. La institución tiene su sede en el barrio de berlinés de Lichterfelde, en el suroeste de la ciudad. Desde el centro se tarda casi una hora en llegar al lugar, un antiguo cuartel militar estadounidense. De hecho, la biblioteca del archivo es la antigua iglesia donde se hacían los servicios religiosos para las tropas. Dentro del archivo existe un organismo controlado por el Estado que se encarga de custodiar las obras y documentos legado del pasado comunista, que es la Fundación-Archivo de los Partidos y Organizaciones de Masas de la RDA (SAPMO en sus siglas en alemán).
El exministro de estado para la Cultura Bernd Neumann recordaba en 2013 que “la colección contiene también documentos del inicio del movimiento obrero alemán e internacional a partir de 1803, como por ejemplo documentos del partido comunista KPD”.
El organismo fue creado en 1992. Su trabajo de conservación es impecable y apolítico. Los ejemplares se encuentran custodiados en un edificio gigantesco de hormigón en el que el Archivo Nacional, el Bundesarchiv, almacena hasta 1,7 millones de libros. No todos son los de la fundación del archivo de la RDA. También hay obras de la Alemania nazi o incluso de la época anterior. Al fin y al cabo, el objetivo del archivo nacional es “asegurar la transmisión del legado de los órganos centrales de la República Federal Alemana, de la República Democrática Alemana, del Reich Alemán y de la Confederación Germánica”.
El archivo de la RDA es especial, así como lo fueron las circunstancias de Alemania a finales de los 80 y el proceso de reunificación, ejemplarmente pacífico en comparación con otras exrepúblicas soviéticas. Además de los archivos en sí del estado, que suman 11,5 kilómetros de actas, en él se recogen los documentos personales de los jefes del partido Partido Socialista Unificado de Alemania, el SED, Walter Ulbricht y Erich Honecker.
No solo se encuentran archivos propios del Gobierno, sino que en su conjunto transmite una idea de cómo fue la RDA, explica en su despacho Elrun Dolatowski, la directora de la biblioteca de la Fundación .
Solamente la biblioteca del antiguo Instituto para el Marxismo-Leninismo se compone de más de 600.000 obras. Libros sobre teorías marxistas que tras la caída del telón de acero parecen estar en desuso. La economista Anneli Echterhoff, que dirige un curso de lectura de El Capital de Karl Marx en la Fundación Rosa Luxemburgo, explica cómo lo que hace unas décadas era lectura obligatoria en Alemania del Este, hoy no se enseña en las universidades, de ahí el interés de algunos estudiantes: “Para los cursos de 2016 hemos tenido 160 inscripciones”.
Para consultar los títulos recogidos en el archivo no es necesario más que realizar una petición por escrito, ya que la mayoría se encuentra en el almacén, al que no tiene acceso el público. Un edificio gris, por dentro y por fuera, en el que estanterías rodantes ahorran un espacio precioso. Salas y salas llenas de códigos bibliotecarios. La consulta, online, se realiza a través de la web del archivo nacional. Muchas de las obras se encuentran asimismo digitalizadas.
Lo cierto es que no todos los libros tuvieron tan buen destino. De hecho, buena parte de los alemanes parece desconocer la existencia de la fundación. Historiadores, estudiantes o periodistas suelen ser los usuarios de la colección. Si se busca en Google “Fundación SAPMO” en la sección de noticias aparecen menos de una decena de artículos, sobre todo de la sección de historia de los medios, y la Institución aparece como fuente, no como objeto noticioso. Por el contrario, si introducimos las palabras “archivo RDA” aparecen innumerables noticias, eso sí, ligadas a otro archivo: el del servicio secreto del antiguo Ministerio para la Seguridad del Estado o Stasi.
Los propios trabajadores del archivo explican que antes de que se escribiese la ley que determinaba el destino de las obras, algunas empresas estatales se deshicieron de parte de sus archivos. De ahí que aquí llegase solo una parte del contenido de las bibliotecas de las empresas y organizaciones estatales.
Un par de personas se han dedicado a rescatar estos libros. Como el actor Peter Sodann, nacido en Sajonia y que vive en el pueblo de Staucha, entre Dresde y Leipzig. Su colección es una de las mayores recopilaciones privadas de literatura editada durante los cuarenta años que duró la RDA. Más de medio millón de títulos están conservados en un almacén. Sodann ha llamado a su biblioteca La casa del olvido y puede visitarse.
También el pastor Martin Weskott almacena en la ciudad de Katlenburg, cerca de Göttingen, unos 700.000 ejemplares según él mismo, que fueron editados durante el periodo socialista. Según explicaba al periódico Die Welt, comenzó a rescatar libros en 1991 cuando vio una foto en un periódico de un almacén de reciclado en la ciudad de Leipzig al que se habían llevado cientos de libros para destruirlos. Su almacén también puede visitarse los domingos después de la misa.
Estas bibliotecas particulares y la colección de la Fundación SAPMO son el lugar ideal para los interesados en conocer más sobre la vida y política de la República Democrática Alemana.
Carmela Negrete
Berlín
lunes, septiembre 26, 2016
Inician nueva búsqueda de restos de poeta español García Lorca

Un equipo de arqueólogos y técnicos inició hoy en Granada, Andalucía, los trabajos de búsqueda de los restos del poeta y dramaturgo español Federico García Lorca, asesinado durante la dictadura del general Francisco Franco (1936-1975).
Los especialistas comenzaron a remover tierra en una zona cerca de Alfacar, donde se cree que fue arrojado el cadáver del poeta, fusilado el 17 de agosto de 1936 -un mes después del inicio de la Guerra Civil- y convertido en símbolo de la represión franquista.
Dirigido por el arqueólogo Javier Navarro, el equipo de expertos trabaja en una zona cerca de una carretera que une a Alfacar con Víznar, en la cual historiadores y testigos aseguran fue enterrado García Lorca en una fosa común sin identificación.
Entre otros testimonios, el general Fernando Nestares, hijo del capitán José María Nestares, jefe de los guardias que asesinaron a García Lorca, afirmó que al día siguiente de los hechos vio a soldados cavando en ese lugar.
Sus restos estarían junto a los del maestro Dióscoro Galindo y los banderilleros Francisco Galadí y Joaquín Arcollas, presuntamente exterminados junto al poeta.
El equipo debe retirar un total de 640 metros cúbicos de tierra, echados allí cuando en la década de 1980 se construyó un campo de fútbol, para llegar a la cota original de 1936.
Las excavaciones dirigidas por Navarro y el investigador Miguel Caballero se desarrollarán durante las próximas tres o cuatro semanas.
El primer intento para localizar sus restos se llevó a cabo en 2009 a unos 500 metros del actual enclave, mientras que una segunda tentativa tuvo lugar en el mismo lugar hace tres años, pero la financiación se agotó.
De acuerdo con la mayoría de las versiones, García Lorca fue asesinado el 17 de agosto de 1936 por sus ideas republicanas y su condición de homosexual y sus restos permanecen enterrados en algún lugar en la zona de Alfacar.
El crimen fue cometido durante la dictadura de Franco, período transcurrido entre el golpe de Estado que encabezó en 1936 y su muerte en 1975.
En ese lapso fueron fusilados de 130.000 a 150.000 españoles, más de 100.000 de los cuales permanecen enterrados en fosas sin ubicar; 300.000 fueron exiliados, 270.000 encarcelados y unos 10.0000 hijos de padres republicanos resultaron secuestrados.
Pese a las dimensiones de la tragedia nadie fue condenado por esas atrocidades, aunque víctimas y familiares y organizaciones de memoria histórica reclaman justicia.
Sin respaldo financiero oficial, asociaciones civiles identificaron los cadáveres de unos 6.500 de los asesinados; el resto permanece en cunetas o lugares sin identificar, tal como es el caso del poeta.
Nacido en 1898 y miembro de la llamada Generación del 27, García Lorca es considerado uno de los autores de mayor influencia y popularidad de la literatura española del siglo XX, con libros como el Romancero gitano y obras de teatro como Yerma y Bodas de sangre.
Eco Republicano
“Santa” Teresa de Calcuta: una títere fanática de la clase dominante

La Madre Teresa (1910-1997) ha sido beatificada por el Papa Francisco I, después de una serie de milagros que fueron sacados de los registros actualizados de toda su vida provenientes de sus clínicas para los pobres en la India y donde el papel de la medicina moderna estaba convenientemente escondido debajo de la alfombra. Estos años de crisis y revolución han sido un periodo de escasez para la Iglesia Católica, la cual se ve forzada a producir una serie de santos para mantener su atractivo.
De hecho, el negocio de hacer santos está prosperando en estos días (en tres años Francisco ha canonizado a 29 santos). El papa Francisco también ha sido cuidadoso para cubrir con un barniz la jerarquía de la Iglesia Católica y su cementerio de santos con un brillo de justicia social. Francisco ha intentado pintar a su más reciente santa como una amiga de los pobres, una mujer que “hizo oír su voz ante los poderosos de este mundo, para que pudieran reconocer su culpabilidad por el crimen de la pobreza que ellos crearon”. La verdad; sin embargo, está muy lejos de las adulaciones de Francisco a esta “santa de las cloacas”.
Una entusiasta de la pobreza y del sufrimiento
La Madre Teresa nació en Skopje en 1910, en una familia albanesa, como Anjezë Gonxhe Bojaxhiu. Tomó sus votos religiosos a una edad temprana y se trasladó a la India para unirse a la obra misionera de la Iglesia Católica. Aparentemente, afligida por la miseria a la que se enfrentaban las masas indias, en 1950 creó su propia casa de caridad, las Misioneras de la Caridad, y comenzó a dar tratamiento médico a los moribundos pobres de Calcuta. Pronto comenzó a ser venerada como una amiga misericordiosa de los desfavorecidos, con la ayuda del periodista reaccionario de la BBC Malcolm Muggeridge, quien hizo mucho para promulgar sus milagros. Sin embargo, ella no era una amiga de los pobres sino una apologista de la pobreza. Ella decía: “Yo creo que es muy hermoso para los pobres aceptar su destino, para compartirlo con la pasión de Cristo. Creo que se le ayuda mucho al mundo con el sufrimiento de los pobres”. Sus “clínicas” hicieron mucho para promover ese sufrimiento. Prestigiosas revistas médicas, como The Lancet, han informado que, a pesar de la generosa financiación de la fundación Teresa, estos centros eran (y son) caracterizados por su precariedad, por la negligencia de las normas de higiene básicas, por el hacinamiento, por el desconocimiento de los protocolos médicos modernos y por un personal de baja cualificación.
Estas enfermerías nauseabundas no estaban destinadas a curar a los pobres. Muchos entraban a estos centros con problemas menores y salían muertos. Estos eran lugares donde los pobres eran traídos a morir, incapaces de pagar por algo más fuera de la podredumbre del capitalismo indio. Ellos también recibían, ¡pobres infelices!, su respectiva dosis de proselitismo católico. Pero estas clínicas ni siquiera aliviaban el dolor de los moribundos. Para la Madre Teresa el dolor era una recompensa celestial, “el más hermoso regalo para una persona es que pueda participar de los sufrimientos de Cristo”. En efecto era ¡un “hermoso” regalo! Una vez le dijo a un paciente de cáncer angustiado: “Usted sabe que este terrible dolor solo es el beso de Jesús”. Pero la misma Teresa no practicaba lo que ella predicaba. Ella recibía su tratamiento médico en caras clínicas privadas de California y Roma.
La madre Teresa, al pertenecer a la extrema derecha de la jerarquía católica, se opuso firmemente al aborto, al matrimonio homosexual y al divorcio. En el discurso pronunciado después de recibir el premio Nobel de la Paz, se refirió célebremente al aborto como “la más grande amenaza para la paz mundial”. Parece que la única vez que ella realmente se preocupó por la vida era cuando estaba en el útero. Después de eso la gente era animada a morir en la miseria y el sufrimiento. Al recibir un premio de la Organización Mundial de la Salud, se refirió al SIDA como una “justa retribución por la inapropiada conducta sexual”.
Una amiga de asesinos y dictadores
La filosofía de la Madre Teresa, la cual pedía a los pobres aceptar pasivamente su destino, era extremadamente útil para que los ricos y los poderosos mantuvieran a los oprimidos en cadenas. ¿Qué podría ser mejor que enseñar a los explotados a abrazar su suerte con la esperanza de una vida mejor en el más allá, sin cuestionar la injusticia terrenal, y sin demandar un tratamiento adecuado cuando enfermaban, sino solamente buscar caridad en centro de cuidados que estaba en precarias condiciones y hacinamiento? En 1983, la planta de la multinacional estadounidense Union Carbide en la India explotó, causando terribles muertes y heridas en muchos otros. Esto fue claramente provocado por la política de la empresa de ahorrar dinero con las medidas de seguridad. El comentario de la Madre Teresa fue: “Esto pudo haber sido un accidente, es como un fuego que pudo estallar en cualquier lugar. Es por eso que es importante perdonar. El perdón nos ofrece un corazón limpio y la gente será cien veces mejor después de darlo”. Así que en lugar de organizarse para luchar contra la Union Carbide las víctimas de este terrible crimen del capitalismo debían simplemente aceptar su suerte.
No es sorprendente que la Madre Teresa se haya hecho amiga de uno de los dictadores más salvajes del mundo y haya recibido donaciones lujosas de todo tipo de mafiosos y oligarcas. En 1981, viajó a Haití para ser galardonada con la “Legión de Honor”, por el corrupto y brutal dictador Jean-Claude “Baby Doc” Duvalier. Durante su visita, Teresa remarcó que ella “nunca había visto a la gente pobre mostrarse tan familiar con su jefe de Estado”. Este jefe de Estado, tan familiar con su pueblo, seria derrocado cinco años después en una insurrección popular. Ella también recibió donaciones, títulos y ovaciones de la talla de Ronald Reagan, quien en ese tiempo estaba realizando prácticas de complicidad en los asesinatos de sacerdotes católicos socialistas en El Salvador, o la junta militar de Guatemala. Cuando Teresa visitó Guatemala en 1979, la dictadura estaba llevando a cabo una campaña salvaje de contrainsurgencia contra las guerrillas comunistas y de genocidio contra la población indígena. Cuando se le interrogó sobre su visita, su único comentario fue que “todo parecía tranquilo en los lugares a los que fuimos. Yo no me involucro en ese tipo de política”.
Teresa también recibió enormes donaciones de mafiosos y ladrones como el archiconservador financiero y asesor de Nixon: Charles Keating, involucrado en un gran escándalo de fraude. Teresa intercedió en su favor ante el juez de California que lo enjuiciaba, refiriéndose a este estafador como “amable y generoso ante los pobres de Dios”, y predicó al juez acerca de las virtudes del perdón. El fiscal del caso decidió enviar a Teresa una carta pidiéndole devolver el dinero que le había donado Keating, pero fue en vano. En efecto, la caridad de la madre Teresa era notoriamente opaca. Las solicitudes de los periodistas para acceder a los libros contables de la organización son constantemente denegadas. Uno solo puede preguntarse a dónde va a parar el dinero de esta caridad (la decima más rica de la India) seguramente no a la mejora de sus desmejoradas clínicas.
La jerarquía de la iglesia y la clase dominante
¿Por qué los apologistas de la pobreza y la explotación, como la Madre Teresa, son canonizados, mientras los verdaderos cristianos luchadores por la justicia y la igualdad, como Hugo Chávez contra quien la Iglesia Católica mantenía un conflicto permanente y conspiraba en su contra, o el arzobispo Oscar Romero (asesinado por mercenarios de Ronald Reagan), o Jean-Bertrand Aristide (cuyo gobierno el Vaticano no reconoció), son despreciados o rechazados por las autoridades de la Iglesia? El intento por parte de Francisco de pintar a la Madre Teresa, quién era una fundamentalista sádica, como una defensora de la justicia social es cínico e hipócrita. Pero, de nuevo, el propio Francisco tiene un oscuro pasado al combatir a los sacerdotes de izquierda de la Teología de la Liberación y de complicidad con la viciosa dictadura de Videla en Argentina. La demagogia de Francisco sólo refleja la presión hirviente desde abajo, a medida que las bases cat´licas quedan expuestas a la actual ola de radicalización y de fermento revolucionario, y pierde la fe en las corruptas autoridades de la Iglesia.
Jesucristo expulsó a los mercaderes del templo –pero ellos pronto se colaron por la puerta de atrás. Desde hace siglos, la jerarquía de la iglesia católica ha sido deliberadamente aliada de la clase dominante, dando una justificación ideológica a la miseria de las masas y a los privilegios de las élites –recibiendo una retribución generosa a cambio de sus servicios. A lo largo de la sociedad esclavista, del feudalismo, del colonialismo y del capitalismo moderno, los amos han ido cambiando, pero el objetivo sigue siendo el mismo: asegurar la sumisión de los pobres ante la injusticia y la explotación. Y la Madre Teresa ha sido uno de los títeres más serviles de los ricos y de los poderosos –ella ha sido una agente de los mercaderes del templo. Jesucristo dijo que es más fácil que un camello pueda pasar por el ojo de una aguja, a que un rico pueda entrar en el cielo. Solo podemos imaginar que lo mismo se aplica para los traficantes y predicadores de los ricos. Los marxistas no creemos en el cielo –pero si el cielo existiera, estamos seguros de que la Madre Teresa no sería admitida en él.
Arturo Rodríguez
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