domingo, octubre 30, 2016

Las Brigadas Internacionales en la historia y en el recuerdo



Formaban parte de una “cofradía sin fronteras”, partícipes en una sola lucha en donde lo importante era ganar batallas en cualquier parte del mundo.

Hace ahora 80 años. En el Madrid brumoso y frío de noviembre de 1936, extenuado por un asedio que se cerraba como una tenaza y en cierto modo abandonado por un gobierno que se retiraba a Valencia creyendo inminente la caída de la capital, entraban en combate los primeros brigadistas internacionales. Más allá de su importancia militar, lo cierto es que su llegada –en palabras de José Sandoval- caldeó la atmósfera de la ciudad, acerando el temple de sus combatientes. Arturo Barea (La forja de un rebelde), que llegaría a quejarse de que las loas excesivas a los brigadistas internacionales oscurecían el heroísmo abnegado de los madrileños, reconocía también que su irrupción constituyó una ayuda impagable. Por su parte Neruda glosó, en hermosos versos, en el Madrid otoñal de “sangre rota” por las calles, el desfile de los brigadistas, “silenciosos y firmes como campanas antes del alba”, viniendo “de vuestras patrias perdidas, de vuestros sueños llenos de dulzura quemada y de fusiles”.
Madrid fue, pues, su bautismo de fuego, tal como se recoge en el himno de las Brigadas (“país lejano nos ha visto nacer…nuestra patria está hoy ante Madrid”). Pero su paso por los campos de España está también vinculado a otros nombres sonoros y épicos de la resistencia: Jarama, Guadalajara, Belchite… Por ellos transitaron y bajo su tierra se quedaron para siempre muchos de aquellos más de 35.000 voluntarios de 53 nacionalidades, encuadrados en batallones y brigadas que evocaban referencias de la tradición revolucionaria y nacional de cada país. Eran mayoritariamente obreros, pero había asimismo intelectuales, estudiantes, sindicalistas…; comunistas en su mayoría, aunque también antifascistas de diferentes signos y vínculos partidarios e ideológicos (socialistas, anarquistas, demócratas en general).
La historia de las Brigadas Internacionales se ubica en un punto crucial del antifascismo, fenómeno central en la tradición democrática y revolucionaria del siglo XX. Se ha escrito bastante sobre su papel militar (siempre relativo, aunque no desdeñable en episodios concretos) o las implicaciones políticas de su presencia; sobre su estancia, no exenta de conflictos, en el cuartel general de Albacete. Pero su papel fundamental, lo que imprime en la historia su huella indeleble, es haber sido, por derecho propio, emblema y representación máxima de la solidaridad internacionalista con la República acosada. No en vano Miguel Hernández evocaba a aquellos hombres “que tienen un alma sin fronteras” y Alberti glosaba, de forma parecida, a la “sangre que canta sin fronteras” de gentes venidas de diversos países, “con las mismas raíces que tiene un mismo sueño”. Años más tarde, Luis Cernuda inspiró en un exbrigadista norteamericano su emotivo poema “Recuérdalo tú y recuérdalo a otros”, canto a la solidaridad como compromiso ético y a la memoria como recurso necesario.
También Pasionaria elogió el ejemplo moral de estos “soldados del más alto ideal de redención humana” y “cruzados de la libertad”. Y lo hizo en la despedida multitudinaria de los últimos brigadistas desfilando por Barcelona ante más de 300.000 personas, el 28 de octubre de 1938. Por entonces, como Dolores proclamaba con particular fuerza emotiva, los brigadistas empezaban a formar parte no sólo de la historia, sino también de la leyenda.
Para la mayoría, la retirada no supuso sino cambio de escenarios en su lucha por la misma causa que los había traído a nuestro país. Algunos cayeron en la vorágine de las purgas estalinistas, cuando haber estado en España se convirtió en motivo de desconfianza e insospechado agravante. Uno de ellos, Artur London, escribió la que es tal vez la mejor crónica y homenaje de las Brigadas: el libro Se levantaron antes del alba.
Pasó el tiempo y, tal como auguraba Pasionaria, los brigadistas supervivientes –algunos de ellos- volvieron cuando el olivo de la paz ya había florecido, pero no –lamentablemente- “entrelazado con los laureles de la victoria de la República”. Fue en 1996, recibiendo homenajes diversos, aunque –en un comprensible acto de coherencia- ni los dirigentes de la derecha conservadora ni el Rey consideraron oportuno sumarse a estos actos. Se les otorgó entonces un derecho a la nacionalidad española en condiciones cicateras, que la popularmente denominada Ley de Memoria Histórica de diciembre de 2007 amplió más generosamente. Era un reconocimiento tardío, pero no por ello menos necesario.
Los brigadistas eran revolucionarios de un tiempo irrepetible. Como aquel personaje de La conservación de la primavera de Alejo Carpentier, formaban parte de una “cofradía sin fronteras”, partícipes en una sola lucha en donde lo importante era ganar batallas en cualquier parte del mundo. Aprendieron, como los demás antifascistas de aquella coyuntura crucial, que la democracia era un valor irrenunciable que sólo el pueblo defendía en los momentos supremos, a diferencia –como decía Pasionaria- de “los que interpretan los principios democráticos mirando hacia las cajas de caudales”. Y creían en un internacionalismo no incompatible con las patrias, entendiendo, como Machado, que “no es patria el suelo que se pisa sino el suelo que se labra”.
Por todo ello, lo que fueron y lo que significaron, ocupan un puesto irreemplazable en nuestra memoria democrática.

Francisco Erice

El tren de la memoria Dr. Bethune, entre el bisturí y la espada

Bethune concibió la idea de realizar las transfusiones en el mismo campo de batalla. Creó la primera unidad móvil de transfusiones sanguíneas del mundo.

“Me niego a vivir sin rebelarme…"
H.N. Bethune

La representación de IU en el ayuntamiento granadino de Motril lleva tiempo empeñada en poner el nombre de una calle o plaza al Doctor Norman Bethune, médico a quien internacionalmente se reconoce su intervención humanitaria en la masacre perpetrada en la carretera Málaga-Almería, donde tuvo lugar el 8 de febrero de 1937 un ataque de las tropas fascistas contra civiles, en lo que se conoce por La Desbandá. Para IU de Motril, como ocurre en tantos otros sitios de España, la falta de sensibilidad y de compromiso con el pasado sólo puede ser interpretada como una “estrategia interesada para ocultar la verdad e imponer el olvido”.
Doctor e innovador médico canadiense nacido en el seno de una prominente familia de origen escocés (3 de marzo de 1890, Canadá -12 de noviembre de 1939, China), vivió y ejerció su profesión preocupado y comprometido con las causas populares. Llegó a proponer al Gobierno canadiense la creación de una red asistencial sanitaria gratuita para los más desfavorecidos. Esta idea pionera de un sistema público de salud permitiría que los parias tuvieran derecho a medicinas y tratamiento sin necesidad de pagar por ello. De esta forma, la salud individual y colectiva de la población adoptaba el rango de derecho constitucional para todas las clases sociales.
Su vida estuvo jalonada por serios enfrentamientos con sus compañeros de profesión con los que a menudo chocaba debido a su compromiso con movimientos políticos progresistas. Durante la Gran Depresión (1929) tomó una actitud de crítica abierta contra el poder insensible ante las dificultades del pueblo. Formó parte del Grupo de Montreal en el que se integraban profesionales de la medicina que postulaban por la socialización de la misma. En 1935 se afilió al partido comunista canadiense. Ese mismo año viajó hasta la Unión Soviética para aprender de la experiencia que allí habían obtenido tras la revolución, en la práctica de la medicina popular.
Entre viaje y viaje, Bethune comprendió que en España se decidiría el futuro de Europa y América para los años venideros. Bajo esta perspectiva abandonó el hospital del Sagrado Corazón en Montreal y se unió a las Brigadas Internacionales. Llegó a España el 3 de noviembre de 1936 invitado por la Comisión de Ayuda a la Democracia con la responsabilidad de coordinar la ayuda médica enviada desde Canadá a la República. Entró a formar parte del Batallón Mackenzie-Papineau compuesto por 1448 brigadistas, de los que 721 murieron luchando contra los sublevados fascistas, convirtiéndose así en el segundo país (Francia será el primero) en ciudadanos aportados a la causa española. Norman formará parte de la Unidad Médica de Canadá vinculado al Socorro Rojo Internacional. Bethune prefirió siempre prestar sus servicios en el frente y pidió colaboración para crear el Servicio Canadiense de Transfusión de Sangre.
En el libro "El bisturí, la espada. La historia del Dr. Norman Bethune" escrito por Ted Allan y Sydney Gordon se cuenta que, tanto en los periódicos como en las emisoras de radio se hicieron campañas para que la población acudiera a dar sangre. El sentimiento de solidaridad del pueblo español impresionó profundamente a Norman Bethune. La primera transfusión de sangre en la Ciudad Universitaria de Madrid. Inmediatamente esta práctica sanitaria fue aplicada en el frente de la Sierra de Guadarrama. Consciente de que una de las causas más frecuentes de muerte en el campo de batalla eran las hemorragias masivas y la pérdida de sangre en heridas no necesariamente graves, Bethune concibió la idea de realizar las transfusiones en el mismo campo de batalla. Para esa misión creó la primera unidad móvil de transfusiones sanguíneas del mundo.
En el mes de febrero de 1937 se trasladaba desde Valencia hasta Málaga para prestar ayuda a las tropas que defendían la ciudad del avance fascista. Aquella misión le convirtió en testigo excepcional de uno de los episodios más dramáticos y desconocidos de la contienda española… Tras la toma de Málaga por los militares sublevados, aterrorizados por los partes de guerra y las locuciones radiofónicas que el general Gonzalo Queipo de Llano emitía desde Radio Sevilla, el 7 de febrero de 1937 una numerosa caravana formada por miles de personas emprendieron la huida en la única dirección posible: la capital de Almería. En su mayoría heridos, mujeres, niños y ancianos, eran perseguidos por las fuerzas moras de Franco y las enviadas por Mussolini. La aviación alemana también bombardeó sin compasión y, desde el mar, la armada fascista cañoneaba sobre el blanco que ofrecían seres humanos indefensos y aterrorizados.
No pudo completar Bethune el trayecto desde Valencia hasta Málaga como se había propuesto, porque en dirección contraria a la que iba se encontró con una multitud acosada de fugitivos cuyos rostros reflejaban el hambre, el cansancio y el miedo. El Doctor Norman Bethune escribió una crónica sobre aquellos sucesos que se ilustró con las fotos que hicieron él y su ayudante Hazen Sise: "España es una herida en mi corazón. Una herida que nunca cicatrizará. El dolor permanecerá siempre conmigo, recordándome las cosas que he visto."

MARIANO ASENJO PAJARES
20/10/2016

La crisis del Deutsche Bank subraya el callejón sin salida del capitalismo mundial



El espectro de Lehman Brothers está rondando Europa

Deutche Lehman stock Zerohedge.com El lunes 26 de septiembre los precios de las acciones del Deutsche Bank, el mayor prestamista de Alemania, se desplomaron a su nivel más bajo desde 1983. Siguiendo los pasos de la actual crisis bancaria italiana, del choque del Brexit y de la caída de la bolsa china, una caída de esta magnitud en las acciones de uno de los mayores bancos de Europa tiene implicaciones extremas, no sólo para la zona euro, sino para la totalidad de la economía mundial.
El pánico actual que rodea al Deutsche Bank fue provocado por el anuncio, publicado en la revista Focus de Alemania, de que Angela Merkel había descartado la posibilidad de intervenir en el conflicto en curso del banco con el Departamento de Justicia de Estados Unidos (DoJ), que recientemente ha amenazado al banco con una multa de 14 mil millones de dólares por la venta indebida de bonos hipotecarios en el periodo previo a la crisis de hipotecas de alto riesgo en 2008.

Palpitaciones

Ver un banco alemán frente a la ruina potencial como resultado de la orgía de préstamos irresponsables que precedió a la crisis, es doblemente irónico. Cuando la crisis golpeó en un primer momento, fue anunciada por los comentaristas continentales como una “enfermedad anglosajona”. Alemania en particular era vista como inmune a causa de su rechazo nacional a las elevadas transacciones financieras irregulares, al preferir en cambio las operaciones más honestas en la industria y la ingeniería. Entonces, cuando la desilusión chovinista sola no pudo impedir el contagio que se extendía a Europa en 2010, los agujeros gigantes que aparecían en los balances de los bancos alemanes fueron llenados a expensas de “estados deudores” como Grecia, que desde entonces se han visto forzados a su liquidación con la venta de activos (privatizaciones) y profundos recortes de austeridad. Ahora Alemania se enfrenta a su propio “momento Lehman”. Tal vez, la ironía no se perdió en el DoJ cuando éste anunció la multa a principios de este mes.
Pero hay mucho más que simplemente ironía. El efecto que este anuncio podría causar sería un colapso drástico del precio de las acciones del banco, y refleja una falta de confianza no solamente en el Deutsche Bank, sino en las perspectivas de la economía alemana. De una manera similar a la crisis bancaria italiana que estalló durante el verano, las tribulaciones de los bancos de Alemania son síntomas de una crisis mucho más profunda, que no solamente pasa en Alemania.
Alemania es el mayor exportador de Europa y produce alrededor de un 20% del PIB total de la Unión Europea. No es una exageración describirla como el corazón latente de la economía europea y cualquier palpitación producida por Frankfurt está destinada a ser sentida en las capitales y salas de juntas de cada nación europea. Ya, otros bancos europeos han sufrido en los valores de sus acciones esta semana y el FTSE 100 (el índice de la bolsa de Londres) sufrió su mayor caída desde el referéndum de la UE. Un colapso alemán producido en medio de la agitación económica y política en el continente, podría convertirse en un paro cardiaco para el capitalismo europeo, por no hablar de la tambaleante economía mundial.

Crisis permanente

En el pasado, el Deutsche Bank, descrito como una de las “grandes bestias” de las finanzas globales, podía enfrentarse una multa de esta magnitud sin ninguna preocupación sobre de dónde podría conseguir el efectivo. Sin embargo, este es un periodo fundamentalmente diferente a los días gloriosos previos al boom del 2008. El Deutsche Bank ya estaba en una pendiente resbaladiza antes de su más reciente caída. Ha visto la caída de precio de las acciones al 55% desde el comienzo del 2016 y fue identificado por el FMI a comienzos de junio como “la más importante red de contribuyentes a los sistemas de riesgo”. La podredumbre se había establecido claramente antes de que el DoJ anunciara su multa de 14 mil millones de dólares.
La raíz de los problemas del Deutsche Bank se puede encontrar en el nivel de rentabilidad extremadamente bajo del sector financiero alemán. Los bancos alemanes tienen los terceros peores rendimientos de la Unión Europea, tras Grecia y Portugal. Una causa de este problema es el fraccionamiento del sector, el cual como su contraparte italiana, tiene una proliferación de pequeños bancos locales compitiendo unos con otros, elevando los costos y reduciendo de este modo la rentabilidad, una seria desventaja en esta era del monopolio de las finanzas. Mario Draghi, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), ha culpado a esta “sobrecapacidad” del sector bancario por su falta de rentabilidad.
Los políticos alemanes, por otro lado señalan como culpable a Draghi, afirmando en una sesión especial de Bundestag, ayer (28 de septiembre) que sus bancos están bajo presión debido a las tasas de interés negativas, que el BCE ha mantenido en vigor desde el 2014. Inicialmente concebido como una medida temporal para evitar la amenaza inminente de deflación [caída prolongada de los precios y de los beneficios empresariales, NdT] en toda Europa, la política dual del BCE de tasas de interés negativas junto con un enorme “programa de compra de activos” de más de 1 billón de euros [compra masiva de deuda pública y privada en la eurozona, NdT], se ha convertido en una especie de política permanente, lo que refleja la falta crónica e insoluble de inversión productiva en la economía europea, por no mencionar el resto del mundo.
Pero esto solamente muestra una parte de la historia. Los bancos alemanes también han sido alcanzados por la inmensa desaceleración del comercio mundial, el cual ha estado estancado desde el comienzo de 2015. El efecto de esta desaceleración en Alemania, que depende de las exportaciones para casi la mitad de su producto interior bruto (PIB), es comparable a una asfixia: a medida que los exportadores y las empresas marítimas alemanas entran en dificultades a causa de la falta de demanda, la devolución de los préstamos falla y, en algún momento, las deudas malas deben darse por perdidas, causando un gran daño a los prestamistas en sus márgenes de ganancia. El Commerzbank, el segundo banco de inversiones alemán más grande, ha tenido ya que condonar un número de préstamos con el fin de ayudar a las empresas marítimas. Una crisis similar puede ser vista en la banca italiana, que acumula más de 360 mil millones de euros en préstamos malos o no rentables.
Los bancos pueden crear toda clase de trucos y mecanismos para conseguir dinero fácil, como muestra la cadena de las multas impuestas al Deustche Bank (dos ejemplos de esto, son el fraude de la tasa Líbor [cuando varios bancos manipularon el Libor, la tasa de préstamos interbancarios en Londres, para sus propios intereses, NdT]; y la violación del embargo sobre los activos rusos), pero al final la salud del sector financiero está ligada a la salud de la economía real, y viceversa. En muchos aspectos, la crisis del Deutsche Bank es un microcosmos de la crisis del capitalismo en todo el mundo, una crisis que representa un dilema insoluble para todos los representantes políticos del capital.

Dilema

El rechazo repetido del gobierno alemán a cualquier plan de rescate del Deutsche Bank (en público al menos) puede parecer desconcertante. Tal vez un compromiso firme para hacer “lo que sea necesario” para estabilizar a un enorme banco de este tipo habría calmado los nervios de los inversores y por lo tanto evitado el pánico sobre la solvencia del banco. Sin embargo, la intransigencia aparente de Merkel es mucho más comprensible si se toma en cuenta las ramificaciones políticas e internacionales de un rescate.
Usar miles de millones de euros del dinero de los impuestos de los contribuyentes para rescatar un banco que ha colapsado debido a su irresponsable política de negocios hipotecarios sería una kriptonita política para muchos gobiernos. Para un gobierno como el de Merkel, el cual ha aconsejado al mundo responsabilidad y disciplina fiscal desde el 2008, esto sería completamente devastador. Este es un golpe político que Merkel no querría recibir en este momento, considerando la derrota embarazosa de su partido a manos del derechista AfD en las elecciones regionales de principios de mes.
De hecho si Merkel pensase que valdría la pena asumir los riesgos políticos de un rescate, probablemente no le preocuparían tanto los posibles efectos en el resto de la zona euro si Alemania rompiese su propia regla de oro. Italia está pasando también por su propia crisis bancaria en este momento, y su primer Ministro Mateo Renzi, se está enfrentando a un dilema insoluble, por un lado rescatar a los bancos con el dinero de los inversores (como se requiere, bajo la ley de la UE) causando indignación y caos político, rescatarlos con dinero público desafiando a la UE, o dejar que quiebren. Renzi ya se ha quejado públicamente sobre “los costos desproporcionados” impuestos por Alemania en una cumbre de la UE el pasado diciembre. Si Alemania, la fuerza impulsora detrás de las regulaciones espartanas de la UE, rompiese sus propias reglas no solo provocaría una ola de indignación en todo el continente, dejaría la “Directiva de Recuperación y Resolución Bancaria” de la UE, elaborada para evitar la posibilidad de una nueva crisis de deuda pública, en absolutamente impotente.
Así que ¿debería dejar que quiebre el Deutsche Bank? Los activos del banco están valorados en alrededor de 1,8 billones de euros, casi la mitad del tamaño del PIB alemán. Si el banco fuera alcanzado con una multa, no lo soportaría (hay varias estimaciones, pero algunas dicen que 6 mil millones de euros sería el límite) y sería incapaz de abastecerse de suficiente capital fresco de los mercados, lo cual es perfectamente posible, y el colapso sería parecido al colapso de Lehman Brothers en el 2008, visto como el comienzo de la crisis financiera. Un evento como éste, no solamente llevaría a Alemania a una crisis, sino que sería probablemente el comienzo de una nueva crisis, más profunda, a escala mundial.
Así que Merkel puede rescatar el Deutsche Bank y provocar potencialmente una vuelta al 2010, o dejarlo caer y provocar un regreso al 2008. Enfrentada a tales opciones ella probablemente no realice ninguna de las dos, prefiriendo encontrar algún tipo de maquillaje que le permita a Berlín apuntalar al banco sin rescatarlo oficialmente. Aunque esto sería preferible a los escenarios apocalípticos aludidos anteriormente, esto no resolverá ninguno de los problemas fundamentales que causaron la crisis original. Más bien, exacerbará el resentimiento y polarización que ya existe con Alemana, y allana el camino para una crisis más profunda al final, como ha demostrado la historia de los últimos 6 años de la UE con una previsibilidad cada vez más trágica.

Depresión Mundial

A comienzos de este año, el Royal Bank de Escocia (RBS) predijo un “año cataclísmico” para la economía mundial. La crisis del Deutsche Bank puede bien probar la confirmación de esta perspectiva. De lo que carecen las perspectivas del RBS y de todos los demás estrategas del capital es de cualquier noción sobre cómo escapar de este ciclo infernal de sobreproducción, falta de rentabilidad y depresión.
La parálisis a la que actualmente se enfrentan gente como Merkel y Renzi, no es accidental, se deriva de la total parálisis del capitalismo global en este periodo. El hecho de que un banco como Deutsche Bank, en un país que hasta ahora había reclamado haber evitado la crisis, haya sido visitado por el fantasma de Lehman Brothers 8 años después de su colapso, es una prueba gráfica de que la crisis desatada en 2008 está lejos de agotarse.
Independientemente de cómo sea manejado el Deutsche Bank en un próximo futuro, la posibilidad de una nueva recesión mundial ocupa un lugar preponderante. Después de años de “flexibilización cuantitativa”, de austeridad, y del mayor programa de inversión keynesiana en la historia por parte de China, el único cambio real en el mundo económico es que los pobres son más pobres y los ricos son más ricos. Esta es la realidad del capitalismo en el siglo XXI. Nosotros debemos poner nuestra vista no en reformarlo, sino en reemplazarlo por una economía planificada sin la anarquía y la injusticia del mercado.

Josh Holroyd

Pequeño diccionario bukowskeano



Ni Bukowski eligió por azar estas palabras para conectar con hechos ni el autor de esta nota eligió al “tun tun” a través de qué voz hablar de esas definiciones sobre esas palabras. Un repaso para pensar en el peso de lo que decimos y hacemos.

Bebida: “Ése es el problema con la bebida, pensé, mientras me servía un trago. Si ocurre algo malo, bebes para olvidarlo; si ocurre algo bueno, bebes para celebrarlo; y si no pasa nada, bebes para que pase algo”.

Desigualdad: “La deuda nacional podría hundirnos como un pulpo gigante. La gente acabaría durmiendo en los cementerios. Y al mismo tiempo, hay una costra de ricos que vive encima de la podredumbre. ¿No es asombroso? Hay gente que tiene tanto maldito dinero que ni siquiera sabe cuánto tiene. Y ahí está Hollywood, fabricando películas de 60 millones de dólares, tan idiotas como los pobres estúpidos que van a verlas. Los ricos siguen ahí, ellos siempre han encontrado la manera de ordeñar al sistema”.

Dinero: “He tenido muy poco dinero la mayor parte de mi vida. Sé lo que es el banco de un parque, y los golpes del casero en la puerta. Con el dinero sólo hay dos problemas: tener demasiado o tener demasiado poco”.

Dolor: “Estos tipos piensan que tienes que pasarte la vida en la cruz, y sangrando, para tener alma. Te quieren medio loco, babeándote la camisa. Yo ya me he cansado de la cruz, tengo el deposito hasta arriba. Si puedo seguir bajado de la cruz, me queda combustible de sobra para continuar. Que se suban ellos a la cruz. Pero el dolor no crea la escritura, la crea un escritor”.

Enamoramiento: “Me alegraba de no estar enamorado, de no ser feliz con el mundo. Me gustaba estar en desacuerdo con todo. La gente enamorada a menudo se ponía cortante, peligrosa. Perdían el sentido de la perspectiva. Perdían el sentido del humor. Se ponían nerviosos, psicóticos, aburridos”.

Escritura: “Yo había escrito durante décadas en cuartuchos, había dormido en los bancos de los parques, había pululado en los bares, había desempeñado los más estúpidos trabajos, dedicándome al mismo tiempo a escribir. Mi obra, finalmente, estaba siendo reconocida. Y seguía escribiendo como quería. Seguía escribiendo para no volverme loco; seguía escribiendo, intentando explicarme esta maldita vida a mí mismo”.

Gatos: “Subí por el callejón de entrada de mi casa. Los gatos estaban tirados por el suelo, ajenos a todos. En mi próxima vida quiero ser gato. Dormir 20 horas al día y esperar a que me den de comer. Estar tirado todo el día, lamiéndome el culo. Los humanos son demasiado miserables e iracundos y monotemáticos”.

Hipódromo: “Es un sitio donde estar. Un sueño loco. Un lugar que aturde. Todos pensando que sólo ellos conocen el secreto. Estúpidos egos perdidos. Yo soy uno de ésos. Sólo que para mí es un pasatiempo. Creo. Espero. Pero hay algo allí, aunque sea en un corto espacio de tiempo, muy corto; un fogonazo, como cuando mi caballo entra en la recta final y lo consigue. Hay un subidón, una elevación. La vida casi resulta razonable cuando los caballos cumplen tus deseos”.

Infierno: “Puede que exista el infierno. Si es así, yo estaré allí, y ¿sabéis una cosa? Todos los poetas estarán allí, leyendo sus obras, y yo tendré que escuchar. Me ahogaré entre sus pavoneos de vanidad, su desbordante autoestima. Si existe el infierno, ése será el mío: un poeta detrás de otro, leyendo sin parar…”.

Influencia: “Algunos escritores tienden a escribir lo que ha complacido a sus lectores en el pasado. Entonces están acabados. La vida creativa de la mayoría de los escritores es corta. Oyen los aplausos y se los creen. Sólo existe un juez definitivo de la escritura, y es el escritor”.

Inspiración: “¿Cómo puede una persona que no está interesada en casi nada escribir sobre algo? Bueno, yo lo hago. Escribo sobre todo el resto: un perro perdido caminando calle abajo, una mujer que asesina a su marido, los pensamientos y sentimientos de un violador mientras le pega un bocado a una hamburguesa; la vida en la fábrica, la vida en las calles y las habitaciones de los pobres y los mutilados y los locos, mierda como ésta, escribo mucha mierda como ésta…”.

Juego: “Recuerdo a un amigo mío que era jugador empedernido. Una vez me dijo: ‘No me importa si gano o si pierdo; yo lo que quiero es apostar’. Yo no soy así, he estado demasiadas veces en la Calle del Hambre. No tener nada de dinero sólo tiene un ligerísimo tinte de Romanticismo cuando eres muy joven”.

Miedo: “Yo no conocía a nadie. Costaba mucho lograr excitarme. No me importaba. No me gustaba Nueva York. No me gustaba Hollywood. No me gustaba el rock. No me gustaba nada. Quizás tuviese miedo. Eso era, sentía miedo. Quería sentarme solo en una habitación con las persianas bajadas”.

Muerte: “La mayoría de la gente no está preparada para la muerte, ni la suya ni la de nadie. Les sobresalta, les aterra. Es como una gran sorpresa. Demonios, no debería serlo. Yo llevo a la muerte en el bolsillo izquierdo. A veces la saco y hablo con ella: ‘Hola, nena, ¿qué tal? ¿Cuándo vienes por mí? Estaré preparado’”.

Mujeres: “Me gustaban los colores de su ropa, su manera de andar, la crueldad de algunos rostros, de vez en cuando la belleza casi pura de una cara, total y encantadoramente femenina. Estaban por encima de nosotros, planeaban mejor y se organizaban mejor. Mientras los hombres veían fútbol o bebían cerveza, ellas, las mujeres, pensaban en nosotros, concentrándose, estudiando, decidiendo si aceptarnos, descartarnos, cambiarnos, matarnos o simplemente abandonarnos. Al final no importaba, hicieran lo que hicieran, acabábamos locos y solos”.

Poetas: “Ahora me he cansado de escribir sobre los poetas. Pero sí añadiré que se perjudican a sí mismos empeñándose en vivir como poetas en lugar de vivir como otra cosa. Yo trabajé de obrero hasta los 50. Nunca afirmé ser poeta. Y no es que pretenda decir que ganarse la vida trabajando sea una maravilla. En la mayoría de los casos es horrible. Y a menudo tienes que luchar para conservar un empleo horrible, porque hay 25 tipos detrás de ti, dispuestos a aceptar ese mismo empleo. Por supuesto que no tiene sentido. Pero creo que el estar metido en esa porquería me enseñó a dejarme de chorradas a la hora de escribir. Creo que tienes que meter la cara en el barro de vez en cuando; creo que tienes que saber lo que es una cárcel, lo que es un hospital. Creo que tienes que saber lo que se siente cuando no has comido desde hace 4 o 5 días. Y todo esto lo digo porque los poetas que he conocido han sido siempre unas medusas reblandecidas. De lo único que pueden escribir es de su ausencia egoísta de aguante”.

Presente: “No estoy metido en ninguna competición con nadie, ni pienso en la inmortalidad; me importa un carajo todo eso. Es la acción mientras estás vivo. La gloria está en el movimiento y en la osadía. Al carajo con la muerte. Es hoy y es hoy y es hoy. Sí.”

Relaciones: “Si hubiera nacido mujer seguro que habría sido prostituta. Como había nacido hombre, anhelaba constantemente mujeres, cuanto más guarras mejor. Y sin embargo las mujeres, las buenas mujeres, me daban miedo porque a veces querían tu alma, y lo poco que quedaba de la mía quería conservarlo para mí. Básicamente deseaba prostitutas, porque eran duras, sin esperanzas, y no pedían nada personal. Nada se perdía cuando ellas se iban. Pero al mismo tiempo soñaba con una mujer buena y cariñosa, a pesar de lo que me pudiera costar”.

Sexo: “Había algo que no marchaba bien en mí: tenía una verdadera obsesión sexual. Me imaginaba en la cama con cada mujer que veía. Era una interesante manera de pasar el tiempo de espera en un aeropuerto”.

Soledad: “Yo era por naturaleza un solitario, me contentaba simplemente con vivir con una mujer, comer con ella, dormir con ella y dar algún paseo con ella. No quería conversación, ni ir a ninguna parte que no fueran el hipódromo o los combates de boxeo. No entendía la televisión. Me resultaba estúpido pagar para ir a ver una película o ir al teatro y sentarme junto a otra gente para compartir sus emociones. Las fiestas me ponían enfermo. Odiaba el fingimiento, el juego sucio, el flirteo, los borrachos aficionados”.

Temporalidad: “Somos delgados como el papel. Existimos a base de suerte, entre porcentajes, temporalmente. Y eso es lo mejor y lo peor, el factor temporal. Y no se puede hacer nada al respecto. Puedes sentarte en la cima de una montaña y meditar durante décadas, pero eso no va a cambiar. Puedes cambiar tú mismo y aprender a aceptar las cosas, pero quizás eso también sea un error. Quizás pensemos demasiado. Hay que sentir más, pensar menos”.

Variedad: “¿Por qué hacía aquellas cosas? Yo conocía a muchas mujeres. ¿Por qué siempre más mujeres? ¿Qué intentaba hacer? Los nuevos ligues eran excitantes, pero también eran un trabajo duro. El primer beso, el primer polvo, tenían algo de teatro. La gente era interesante al principio. Luego más tarde, lenta pero firmemente, toda la mala leche y chifladura se ponían de manifiesto. Yo iba significando cada vez menos para ellas; ellas iban significando cada vez menos para mí”.

Gonzalo Reartes/ @reartes_gonzalo

Trump vs Hillary: el juego de las diferencias



Continúa la cuenta regresiva para las elecciones en Estados Unidos, determinantes para el mundo por su vigencia como potencia dominante.

Similitudes y diferencias entre el excéntrico millonario y misógino Donald Trump y la conservadora belicista Hillary Clinton.
El próximo martes 8 de noviembre Estados Unidos enfrentará una de las elecciones más importantes de su historia. Por un lado, un multimillonario excéntrico que viene a romper con toda la clase política tradicional, y por el otro la primera candidata mujer de la historia a la Casa Blanca, más cercana a los grandes poderes de Wall Street que a los ciudadanos de a pie.
Los datos llamativos de estas elecciones son varios. Donald Trump es el candidato que más votos recibió en la historia de las primarias republicanas, a pesar de no contar con el apoyo del establishment del partido y, además, es candidato sin haber ocupado nunca un cargo público. Su historia política no es muy conocida ya que siempre se dedicó a aumentar su fortuna basada en construcciones y hoteles de lujo.
Por su parte, Hillary Clinton, a diferencia de Trump, es una mujer del riñón y del establishment político. Fue senadora desde 2001 a 2009 por el estado de Nueva York, fue primera dama y secretaria de Estado de Obama. Busca ocupar el único cargo político que no ejerció en su carrera.
Las diferencias entre ambos no son sólo históricas. Durante la campaña se han observado algunas diferencias claves entre ellos. En el ámbito donde se pueden observar más es en lo que respecta a política exterior, una zona donde Clinton sabe manejarse teniendo en cuenta que estuvo a cargo de la misma durante la presidencia de Obama. A pesar de esto, es un punto en el que recibió muchas críticas. Hay que recordar que Clinton estuvo investigada por el FBI por haber utilizado, mientras era secretaria de Estado, una computadora por la cual envió mails de carácter clasificado a través de un servidor no seguro. Esto, sumado que a la hora de presentar los mails que envió sólo presentó la mitad de los enviados, le significaron un duro golpe durante su campaña, del cual se logró recuperar tras pedir disculpas y confesar que fue “un error”.
La política exterior impulsada por Clinton se basó en el intervencionismo y la guerra. En 2011 apoyó la invasión a Libia junto a la OTAN y hoy este país africano, que supo ser uno de los más desarrollados del continente, no cuenta con un Estado central unificado y los terroristas del Estado Islámico crecen día a día. Además, apoyó la intervención en Siria para derrocar al presidente Bashar al-Asad, pero hoy el presidente sirio sigue en su cargo y los terroristas siguen atacando a la población no sólo en Siria.
Trump, que tiene a favor no haber estado involucrado en nada de esto, la atacó constantemente diciendo que el mundo es menos seguro que antes. Pero no sólo esto, también la criticó por los gastos multimillonarios que implicaron estas decisiones, dinero que falta para solucionar los problemas de empleo que hay en Estados Unidos. Trump, a diferencia de Clinton, es un gran crítico de la OTAN ya que Estados Unidos “no puede cuidar de todo el mundo” y llegó a decir que en caso de ser presidente no se sentirá obligado a defender a los países miembros en caso de ataque exterior, como estipula el tratado de la organización. “Hay muchos países miembros de la OTAN que no pagan las facturas”, dijo el excéntrico millonario en una entrevista con New York Times.
El paso de Clinton como jefa diplomática también estuvo manchado por las sospechosas donaciones que realizaron algunos países a la Fundación Clinton, la fundación familiar manejada por su esposo Bill Clinton. La agencia AP reveló en una investigación que mientras ella ocupó este cargo, más de la mitad de las reuniones que mantuvo por fuera del Gobierno fue con aquellos que donaban a su fundación. Además, otra investigación mostró que países bastante lejos de ser democráticos como Kuwait, Emiratos Árabes y Arabia Saudita donaron decenas de millones de dólares a esta fundación. Sólo Arabia Saudita le donó un mínimo de 10 millones de dólares y ahora aportó más de 40 millones a la campaña demócrata, lo que equivale a un 20% de lo recaudado por la campaña.
Las diferencias entre ambos también se observan en lo que respecta a la economía internacional. Trump, desde que lanzó su candidatura, criticó y repudió los Tratados de Libre Comercio como el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA) y aseguró que sacaría a Estados Unidos de los mismos. Por su parte, Clinton empezó la campaña defendiendo estos tratados pero luego cambió su parecer y dijo estar “preocupada” por la pérdida de puestos de trabajos en Estados Unidos.

Hillary en el “patio trasero”

En relación a América Latina, Clinton también tiene un prontuario de intervenciones e injerencismo. En 2009, respaldó el golpe de Estado contra el presidente de Honduras José Manuel Zelaya. En ese sentido, aseguró: “La Corte Suprema (de Honduras) advertía que Zelaya quería ser un Chávez o un Castro más. Decididamente, la región no necesitaba a otro dictador”. En su libro “Hard Choices” (decisiones difíciles en inglés), admitió que el objetivo era que el país celebrara elecciones libres y justas de manera rápida y legítima.
Además, durante su gestión en la política exterior estadounidense se llevó a cabo, en 2012, el golpe parlamentario contra el presidente de Paraguay, Fernando Lugo. No sólo esto, también ha hablado del ex presidente de Venezuela, Hugo Chávez, como “dictador” y aseguró que el líder bolivariano “se exalta a sí mismo”.
En 12 días se elegirá al nuevo presidente de los Estados Unidos y las cartas ya están sobre la mesa. Clinton aventaja a su rival en las encuestas y en los estados más grandes donde se decidirá la elección. América Latina tendrá que estar atenta a una nueva administración y más teniendo en cuenta que las fuerzas conservadoras y neoliberales se vienen recuperando en todo el continente.

Lucio Garriga Olmo

sábado, octubre 29, 2016

Las conquistas de la mujer en la revolución



Las reformas profundas que se prometían en las democracias más avanzadas de Occidente, se plasmaron en la nación más atrasada de Europa, empujándola a ocupar un puesto de vanguardia en la historia mundial.

En los primeros años de la Revolución Rusa de 1917, en el marco de una sociedad nueva por nacer y la vieja sociedad reaccionaria que se derrumbaba, los bolcheviques debatieron también en torno a la vida cotidiana. En el marco de fuertes contradicciones que surgían de la realidad material rusa, desplegaron una enorme creatividad revolucionaria que prefiguraba una sociedad librada de toda explotación y opresión. Dos ideas centrales recorrían su pensamiento: que la igualdad ante la ley no garantiza la igualdad ante la vida, y que las leyes creadas por el Estado obrero son transicionales, es decir, son pensadas para que desaparezcan.
Inmediatamente después de la toma del poder, impulsaron medidas que tendían hacia la igualdad jurídica de las mujeres: podrían elegir libremente su profesión; tendrían un salario igual por el mismo trabajo que los hombres; quedarían prohibidos los despidos de mujeres embarazadas; y la educación sería mixta.
Como marxistas, los juristas estaban en la posición extraña de crear leyes que creían que pronto se convertirían en irrelevantes. En este marco de profundas discusiones entre juristas, intelectuales y dirigentes, surgió el Código Civil de 1918, que no tenía parangón en ninguno de los países centrales europeos. Éste, además de garantizar el derecho al divorcio y de eliminar el status de inferioridad legal de las mujeres, rompía la unidad jurídica “familia-matrimonio” y hacía que las obligaciones familiares fueran independientes de la unión legal. Arrasó también con el privilegio masculino sobre la propiedad y la herencia, eliminado la figura jurídica de “hijo ilegítimo”. En 1920 se decretó el aborto libre y gratuito, un derecho que las mujeres de los principales países capitalistas iban a tardar más de 40 o 50 años en conquistar y que aún hoy es negado en gran parte del mundo.
Junto a esto se desarrollaba una amplia propaganda entre las masas trabajadoras y se integraba a las mujeres a la producción, los organismos del Estado, los soviets y la vida cultural, mientras se desarrollaban planes de alfabetización. Para 1920, ya existían en Moscú “comunas” integradas por un conjunto de viviendas individuales y un centro comunitario con comedor, sala de esparcimiento y espacios para los niños. Se desplegaron derechos relativos a la maternidad como licencias y suplementos dietarios durante el período de amamantamiento. Si una mujer tenía a su cargo a un hijo menor de ocho años, no debía trabajar en tanto demostrara que no había otro miembro de la familia que pudiera ocuparse del niño durante su ausencia. Esta última reglamentación fue perdiendo vigencia a medida que aumentaban las guarderías y jardines de infantes.
Fue necesaria la derrota de los levantamientos revolucionarios; la persecución y el aislamiento en cárceles, campos de trabajo forzoso; el exilio, los juicios fraguados y el fusilamiento de miles de estos revolucionarios para que –paradójicamente- “en nombre del socialismo”, se echaran por tierra estas enormes conquistas de la revolución.
La reacción stalinista no tenía nada en común con las mejores tradiciones del socialismo. La historia de la revolución rusa tiene sentido no como letra muerta sino para extraer las lecciones que tienen actualidad con el objetivo de preparar el futuro. Ellos y ellas se atrevieron, no sólo a tomar el poder, sino a tomar el cielo por asalto, pensando nuevas formas de relaciones humanas, despojadas de la coerción, la represión, el despotismo y la mezquindad familiar.

LID

León Trotsky y el arte de la insurrección



Recién publicado por Ediciones IPS-CEIP, traducido por primera vez al castellano, este libro escrito por un coronel del Ejército norteamericano, Harold W. Nelson descubre la profundidad y evolución de León Trotsky como teórico militar, como estratega y “general” revolucionario hasta el triunfo de la Revolución rusa.

Trotsky como estratega*

La obra reconstruye históricamente la maduración de Trotsky como estratega militar partiendo de sus intervenciones en la Revolución de 1905 y las polémicas posteriores en el seno de la socialdemocracia rusa, para luego desentrañar su rica experiencia como corresponsal de guerra en los Balcanes en 1912-13, así como sus análisis sobre la Primera Guerra Mundial. Muestra cómo el futuro fundador del Ejército Rojo extrae conclusiones y adquiere los conocimientos militares que le permitirán convertirse en el gran estratega de la insurrección de octubre en 1917.
A los 26 años, el joven Trotsky llega a estar a la cabeza del Soviet de Petrogrado, antes de la derrota de la primera Revolución rusa de 1905. El inevitable conflicto armado que plantea la revolución lo encuentra con escasos conocimientos militares.
De las conclusiones de aquel proceso elaborará la primera formulación de su teoría de la revolución permanente. La insurrección, la relación con el ejército, la constitución de una fuerza armada de la revolución, serán algunos de los problemas de estrategia que reflexionará Trotsky a partir de entonces.
En 1912, como corresponsal del periódico Kievskaia Mysl (“El Pensamiento de Kiev”) en la primera guerra de los Balcanes, Trotsky entra en contacto casi directo con el fenómeno militar. Pondrá todas sus capacidades al servicio de sumergirse en la “guerra real”, las contradicciones de las sociedades en guerra y sus condicionamientos estratégicos y tácticos. Experiencia que continuará en la Primera Guerra Mundial.
Nelson muestra cómo Trotsky aborda en forma notable las alternativas estratégicas y tácticas de la ofensiva de la Liga Balcánica contra el Imperio Otomano de 1912. Evalúa las condiciones para la ofensiva, tanto su fuerza física (donde la débil estructura productiva de la Liga le impedía un esfuerzo de guerra prolongado), como su “fuerza moral”, como la denominaba el general prusiano Clausewitz.
Observa cómo el esfuerzo de guerra también estaba comprometido: el campesino podía morir para defender su aldea y su familia, pero no tenía ningún interés –y menos entusiasmo– en arriesgar su vida en una guerra tan ofensiva como esta. El odio nacional surge como precario sustituto ante esta falta de “fuerza moral”.
Trotsky, lejos de dejarse llevar por los éxitos iniciales, busca determinar el “punto decisivo” de la guerra. Una vez determinado (en este caso pasaba por la toma de Constantinopla) logra establecer los posibles cursos de acción y determinar cuál es el que contiene las mayores probabilidades de éxito.
Respecto a las elaboraciones de Trotsky sobre la Primera Guerra Mundial, Nelson muestra cómo Trotsky fue un agudo intérprete de la guerra de trincheras, desde sus consecuencias en la psicología del soldado, hasta el análisis de sus características técnicas, pasando por sus consecuencias tácticas y estratégicas. Llegó a una conclusión anticipatoria, no solo en lo militar, sino también en política, ante las variantes socialdemócratas que, utilizando las metáforas militares, sostuvieron que la “guerra de trincheras” debía transformarse en estrategia para el movimiento obrero occidental.
Como señala Nelson: “Después de estudiar la guerra en los Balcanes y Europa Occidental, Trotsky aprendió las ventajas tácticas de la defensa […] había aprendido también que la victoria definitiva puede alcanzarse solo mediante la acción ofensiva”. Este tipo de conclusiones acompañarán a Trotsky mucho más allá de lo militar, marcarán el tipo de pensamiento que lo distinguirá como estratega revolucionario a lo largo de toda su vida.

Matías Maiello
* Extracto de Ideas de Izquierda Nro 34.

El maquis, 30 años de guerrilla antifranquista



El historiador Pelai Pagès apunta los trazos generales del movimiento guerrillero en la 45 edición de los Premis Octubre

Ya durante la guerra de 1936, en las zonas controladas por el ejército franquista se formaron los primeros núcleos guerrilleros. Se les llamaba los “huidos”, o los que se echaban al monte, para evitar las represalias de los insurrectos. Y permanecieron en las montañas, a menudo en una situación de estricta supervivencia. Tal vez, explica el historiador Pelai Pagès, la II República cometiera “el error de no incentivar estos núcleos en la retaguardia franquista”, pues podían haber desempeñado una tarea de desestabilización similar a la de la “quinta columna” en la España republicana. Tras la derrota, a partir de 1939, los maquis continuaron existiendo, se reactivaron y agregaron a gente que no había podido huir por la frontera. La única manera que tenían de sobrevivir era continuar luchando contra el fascismo. En la inmediata posguerra, por ejemplo en Cataluña, los anarquistas desplegaron la lucha armada contra las nuevas autoridades. Desde 1939, el grupo encabezado por Joaquín Pallarés en L’Hospitalet emprendió acciones de guerrilla: ejecutaron al comisario jefe del distrito de L’Hospitalet, José León Jiménez, designado por Franco para que dirigiese la represión en el área de Barcelona. Joaquín Pallarés fue detenido por la policía, acusado de llevar a cabo robos y asesinatos. En marzo de 1943 el diario “La Vanguardia Española” se hacía eco de su ejecución y la de ocho compañeros.
La 45 edición de los Premis Octubre, que se celebran en Valencia entre el 26 y el 29 de octubre, dedican este año un apartado la guerrilla antifranquista: “Els maquis: la resistència armada contra el franquisme (1936-1965)”. La organización de esta semana cultural y de reflexión corre a cargo de 3i4 Edicions, la Institució Cívica i de Pensament Joan Fuster y la Institució per al Foment de les Arts, les Ciències i la Cultura (IFACC). En la primera sesión dedicada a los maquis, el profesor de Historia Contemporánea en la Universitat de Barcelona, Pelai Pagès, subraya que una parte de los grupos activos en España a partir de 1939 fueron enviados desde Francia por un maestro aragonés y militante de la CNT, Francisco Ponzán, quien estuvo interno –junto a muchos republicanos españoles- en el campo de concentración de Vernet d’Ariège. Promotor de estos focos guerrilleros y de rutas de fuga entre Francia y España (en las dos direcciones, por las que pasaron centenares de personas), Ponzán fue asesinado en 1944 por la Gestapo.
Mientras, en el exilio francés y bajo la ocupación alemana, numerosos republicanos españoles se integraron en la resistencia francesa y participaron en el maquis: anarquistas, socialistas, marxistas… pero pronto destacó el papel del PCE, que en noviembre de 1942 constituyó, en Toulouse de Languedoc, la Unión Nacional Española (UNE) y los primeros grupos de guerrilleros, a los que denominó el XIV Cuerpo de Guerrilleros Españoles. “Se pretendía reunir al conjunto de organizaciones políticas, en un momento de gran dispersión de la izquierda”, destaca el historiador catalán. Contaron, además, con un periódico titulado “Reconquista de España”.
Pelai Pagès es autor de libros como “Justícia i Guerra Civil: els tribunals de justicia a Catalunya (1936-1939)”; “El sueño igualitario entre los campesinos de Huesca: colectivizaciones agrarias durante la guerra civil (1936-1938)”; “Andreu Nin, una vida al servicio de la clase obrera”; “La Comissió de la Indústria de Guerra de Catalunya” y “Cataluña en guerra y en revolución”, entre otros. El historiador prosigue el relato de la historia del maquis en mayo de 1944, cuando los comunistas fraguaron la Agrupación de Guerrilleros Españoles, al tiempo que lograron un reconocimiento no menor: el de las fuerzas (francesas) que combatían en una Francia prácticamente ya “liberada”. Partiendo de los grupos de guerrilleros españoles que participaron en la resistencia a la ocupación, el PCE planteó en 1944 la acción más ambiciosa y de mayor envergadura: la invasión de España por los Pirineos. En cierto modo, sugiere Pelai Pagès, recuerda el intento de invasión de la península por parte de Francesc Macià (presidente de la Generalitat de Cataluña entre 1931 y 1933); lo hizo desde Prats-de-Mollo (Pirineos Orientales), en 1926, durante la dictadura de Primo de Rivera.
El contexto internacional era muy favorable –Alemania se rendiría en la primavera de 1945- y además “el PCE contaba con unidades militares muy bien preparadas”, subraya Pagès. Se pensaba también en una respuesta favorable de la población española. Dirigentes comunistas como Jesús Monzón, que habían tenido contacto con la realidad española, dirigieron la invasión, bautizada como “Reconquista de España”. Pero, apunta el historiador y docente, “confundieron sus expectativas con la realidad”. La operación militar consistía en que cerca de 6.000 guerrilleros atravesaran la frontera por diferentes áreas del Pirineo (desde el País Vasco-Navarra hasta Cataluña).
La acción más audaz fue la invasión del Valle de Arán, en la que participaron en torno a tres mil antifranquistas. Pero fracasó, y una semana después del intento, el 27 de octubre de 1944, el secretario general del PCE, Santiago Carrillo, se desplazó al sur de Francia y dio la orden para que se retiraran los guerrilleros. La operación terminó con un centenar de muertos, más de 200 heridos y una cifra similar de presos. La “Operación Reconquista” se vio frustrada, pero se intensificó la lucha guerrillera. “El PCE envió grupos armados a diferentes zonas de la península, para reforzar los focos existentes”, resalta el investigador. De hecho, en buena parte del estado se extendieron las agrupaciones de guerrilleros, que además confiaban –terminada la segunda guerra mundial, en 1946-1947- en que los aliados derrocaran al último reducto, junto al portugués, del fascismo europeo.
Entre los grupos de maquis que proliferaron, destacó la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón (AGLA), que en las zonas de montaña y con una estructura militar de brigadas, batallones y compañías, organizó sabotajes, controles de carreteras, ocupaciones de pueblos (por ejemplo Fredes y Canet lo Roig, en la provincia de Castellón, en 1947), quemas de camiones y destrucciones de trenes. En los diferentes sectores destacaron trayectorias como las de Florián García Velasco (“Grande”), en el 11º; Ángel Fuertes Vidosa (“Antonio”), en el 17º; y Jesús Caellas Aymerich (“Carlos”), en el 23º, entre otros. En el periodo de mayor auge, entre 1947 y 1948, más de 200 guerrilleros actuaban en partidas integradas por entre ocho y diez personas. El AGLA contó una publicación propia, “El guerrillero”, que llegó a lanzar 5.000 ejemplares de cada número. Pero la dictadura franquista se ocupó de la represión. En el verano de 1947 el general Manuel Pizarro fue designado responsable de la lucha contra el maquis, y en 1948 emprendió una ofensiva que supuso “el inicio del fin del AGLA”, apunta Pelai Pagès; “muchos guerrilleros comenzaron a abandonar la lucha armada”. La dictadura aprobó una legislación en materia de bandidaje y terrorismo (abril de 1947), y algunos historiadores consideran que en 1947 se inicia el “trienio del terror”, con un incremento de la represión que recordaba a la inmediata posguerra. Pagès subraya en que se declaró la “zona de guerra” en las áreas donde batallaban los guerrilleros. No sólo intervino la guardia civil, también la policía armada, el ejército, la Brigada Político-Social y el somatén.
Uno de los hitos en la arremetida del franquismo contra el maquis se produjo en noviembre de 1949, cuando la guardia civil asaltó el campamento de Cerro Moreno, en Santa Cruz de Moya (Cuenca): murieron una docena de antifranquistas. Tampoco ayudó el comienzo de la “guerra fría”. Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia condenaron formalmente la dictadura, pero afirmaron que no pensaban intervenir en los asuntos (internos) españoles. Así, a pesar de que hubo acciones guerrilleras en 1949, quedó claro que el franquismo se estabilizaría y consolidaría internacionalmente. Además algunos sectores de la oposición imprimieron un cambio de estrategia política, que cuestionaba la lucha armada. En concreto el Partido Comunista, que en 1952 dio la orden de evacuación total de las guerrillas. “La situación no era fácil”, señala Pelai Pagès, “se habían producido deserciones y se daba la circunstancia de guerrilleros que estaban en el servicio de armas incluso desde 1936”. Las dificultades para la “reinserción” eran palmarias: muchos guerrilleros se negaron a desmovilizarse. “El proceso generó importantes problemas dentro del PCE”, subraya el profesor de la Universitat de Barcelona.
Años después, en septiembre de 1969, el diario ABC informaba de que entre 1943 y 1952 los guerrilleros realizaron 8.275 “hechos delictivos”, se produjeron 5.548 bajas de “bandidos” (2.166 muertos y 3.382 “capturados y presentados”) y 19.407 detenidos como enlaces, cómplices y encubridores. Las bajas entre la guardia civil, según el periódico conservador, se cifraban en 624 (256 muertos y 368 heridos). Pero en los años 50, relata Pelai Pagès, persistieron en la lucha maquis que procedían del anarquismo (aunque Marcel.lí Massana abandonó en 1951). “Ya durante la guerra civil habían tenido una presencia destacada”, subraya el historiador. Desde la base de operaciones en el sur de Francia, realizaban las incursiones y después retornaban. Figuran en la nómina de grandes luchadores anarquistas "Quico" Sabaté, Josep Lluis Facerías (“Petronio”), Marcel.lí Massana o Ramón Vila Capdevila (“Caracremada”).
Sin embargo, apunta el historiador, “así como el PCE auspició los grupos guerrilleros, la CNT se manifestó en contra desde un principio, y fue muy duro en la crítica contra Quico Sabaté y otros activistas”. En el Campo de la Bota (Barcelona) fueron ejecutados en 1952 cinco maquis libertarios: Jordi Pons, Ginés Urrea, Pere Adrover, José Pérez y Santiago Amir. Josep Lluis Facerías fue ajusticiado en un enfrentamiento con la guardia civil, se cree que delatado por un confidente, en agosto de 1957. “Quico” Sabaté fue abatido en el tren, cerca de Sant Celoni, por la guardia civil y el somatén cuando volvía a Barcelona. En una emboscada cerca del castillo de Balsareny (Barcelona), la guardia civil mató de un disparo en el corazón a Ramón Vila Capdevila (“Caracremada”), en agosto de 1963. Y el 10 de marzo de 1965, la guardia civil también asesinó a José Castro Veiga (“O Piloto”), en Chantada (Lugo). Más de 25 años después de que terminara la guerra.

Enric Llopis
Rebelión

América Latina y el capitalismo global

Sobre "América Latina y el capitalismo global: una perspectiva crítica de la globalización", de William I. Robinson

El libro América Latina y el capitalismo global: una perspectiva crítica de la globalización, de William I. Robinson, se inscribe en los estudios sobre la globalización, específicamente la teoría del capitalismo global, que desarrolla basada en tres elementos: producción trasnacional, clase capitalista trasnacional y Estado trasnacional, la cual aplica para explorar y revelar los cambios trascendentes que ha sufrido América Latina en las últimas décadas. Para el autor, “la globalización es la dinámica subyacente que impulsa los procesos sociales, políticos, económicos, culturales e ideológicos alrededor del mundo del siglo XXI. A medida que cada nación y región es integrada dentro de las estructuras y procesos trasnacionales emergentes, han surgido –en América Latina y otros lugares– nuevas estructuras económicas, políticas y sociales. Hay una nueva configuración del poder global que se manifiesta en cada nación y cuyos tentáculos bajan hasta el nivel de comunidad. Cada individuo, cada nación, cada región están siendo incorporados a los procesos trasnacionales que han socavado las autonomías y provincialismos anteriores. Esto hace que sea imposible abordar temas locales –si no es que incluso cualquier asunto de importancia social, política o intelectual– al margen del contexto global”.
Coincido plenamente con el llamado de Robinson a los intelectuales a ejercer una opción preferencial por la mayoría en la sociedad global. Intelectuales “capaces de proporcionar a las mayorías populares estos conocimientos teóricos como insumos para sus luchas en el mundo real por desarrollar relaciones sociales alternativas y una lógica social alternativa […] En otras palabras, los estudios críticos de la globalización tienen que ser capaces de inspirar la acción emancipadora, de reunir a múltiples corrientes en el desarrollo de programas que integren la teoría y la práctica.
Robinson expone su enfoque particular de la globalización como una etapa cualitativamente nueva en la historia del capitalismo mundial. Para este autor, “la crisis capitalista mundial que comenzó en la década de los 70 es generalmente identificada como el punto de inflexión para la globalización, y […] marca la transición a una nueva etapa trasnacional en el sistema […] Las nuevas élites globales y los capitalistas trasnacionales se dedicaron a desmantelar los distintos modelos asociados con el capitalismo nacional corporativo y a construir un nuevo régimen de acumulación global ‘flexible’. A grandes rasgos, el keynesianismo fue sustituido por las políticas monetaristas, la desregulación y un enfoque de ‘oferta’ […] que incluía una gravación fiscal regresiva y nuevos incentivos al capital. El compromiso de clase fordista fue sustituido por una nueva relación capital-trabajo basada en la desindicalización, el trabajo flexible y la desregulación de las condiciones laborales. Y en la reproducción social, el contrato social del bienestar fue sustituido por la austeridad social y las leyes del mercado.”
Las aportaciones de Robinson para el análisis crítico de esta nueva etapa del capitalismo son tantas que me limito a exponer sólo las que me parecen cruciales para entender su perspectiva; entre éstas, enumerar los cambios fundamentales en el sistema: 1] el aumento del capital verdaderamente trasnacional y un nuevo sistema globalmente integrado de producción y finanzas, 2] la trasnacionalización de las clases y el surgimiento de una clase capitalista trasnacional como clase hegemónica en todo el mundo, 3] el surgimiento de un aparato de estado trasnacional, 4] nuevas relaciones de poder y desigualdad en la sociedad global. Temática fundamental que también aclara Robinson gira en torno a que la globalización no significa el fin del Estado-nación, sino su trasformación en estados nacionales neoliberales, que sirven a la acumulación de capital global sobre la local. Señala que estos estados realizan tres servicios esenciales: 1] adoptar políticas fiscales y monetarias que garanticen la estabilidad macroeconómica, 2] proporcionar la infraestructura básica necesaria para la actividad económica global (puertos y aeropuertos, redes de comunicación, sistemas educativos, etc.), y 3] proveer el orden social, es decir, estabilidad, lo que requiere de instrumentos que mantengan el control social, aparatos coercitivos e ideológicos. Según Robinson, las instituciones trasnacionales intentan coordinar el capitalismo global e imponer la dominación capitalista más allá de las fronteras nacionales. Conceptualiza el aparato de Estado Trasnacional [ETN] como una red informal compuesta por las instituciones políticas y económicas inter y supranacionales, junto con los aparatos de Estados nacionales que han sido penetrados y transformados por las fuerzas trasnacionales, y que todavía no han adquirido (y tal vez nunca lo hagan) una forma centralizada. La tesis del autor sobre el Estado trasnacional implica un triple argumento: 1] La globalización económica tiene su contraparte en la formación trasnacional de clase y el surgimiento de un ETN que es traído a la existencia para funcionar como autoridad colectiva de una clase dominante global. 2] El Estado-nación no retiene la primacía ni desaparece, pero es transformado y absorbido por esta estructura más grande del ETN. 3] Este ETN emergente institucionaliza la nueva relación de clase entre el capital global y el trabajo global, o las nuevas relaciones de clase y las prácticas sociales del capitalismo global. Muy importante es la aclaración de que si bien es cierto que el poder y la autonomía del Estado-nación se han reducido en relación con las estructuras de poder trasnacionales, esta imagen es un poco engañosa, ya que estas estructuras de poder trasnacionales están localizadas dentro de cada país, constituidas por fuerzas sociales concretas que son material y políticamente parte del bloque de poder trasnacional emergente. Asimismo, advierte: una de las contradicciones fundamentales del sistema capitalista global es la que se da entre la globalización de la economía y un sistema político basado en el Estado-nación. El aparato de ETN es incipiente e incapaz de regular el capitalismo global o de corregir muchas de sus tendencias a la crisis.
Obra excepcional e imprescindible para conocer la realidad de Nuestra América.

Gilberto López y Rivas
La Jornada

viernes, octubre 28, 2016

Trotsky: el temple de Octubre



Sumergidos en la barbarie de la Primera Guerra Mundial, desde la entrañas de la Rusia zarista, nace la gran Revolución Rusa de 1917. En Febrero, las mujeres obreras inician el movimiento que dará fin a la monarquía y estallará la revolución más extraordinaria de todos los tiempos. Aquí señalaremos el papel dirigente de León Trotsky en Octubre: el momento más candente.

La fusión entre Lenin y Trotsky

León Trotsky llega a Rusia en Mayo de 1917 luego de 12 años de exilio por el mundo. Lo primero que pregunta es qué posición tenía Lenin y le informan de la orientación que éste le imprime al Partido Bolchevique, bajo la consigna “¡Todo el poder a los Soviets!”. La confluencia entre ambos se da en torno a la estrategia; es decir unir a los trabajadores con los soldados –de origen campesino- y plantear que la resolución íntegra y efectiva de las demandas no vendría de la mano de una Asamblea Constituyente democrático burguesa, sino de un gobierno obrero y campesino.
Rápidamente inician las tratativas para que la organización de Trotsky (1) ingrese al Partido Bolchevique y en los puestos más importantes de dirección.
A lo largo de los 12 años precedentes, la política de Trotsky fue la de intentar unir a bolcheviques y mencheviques: pero la experiencia demostró que los mencheviques apoyan la política de continuar la guerra -y por esa vía dan apoyo a la burguesía liberal- lo cual los aleja de toda perspectiva revolucionaria.
Por ello las Tesis de Abril de Lenin, acerca la posición del grupo de Trotsky con la política bolchevique justo en el momento crítico. Lenin dice que desde que Trotsky comprendió la necesidad del partido revolucionario “no hubo mejor bolchevique que él”.
Sobre esta fusión entre ambos dirigentes es pertinente volver sobre una importante lección que extrae León Trotsky en la posteridad, con respecto al papel de las personalidades:
“[…] la historia es un proceso de lucha de clases. Pero las clases no miden su peso, ni automática ni simultáneamente. En el proceso de la lucha las clases crean órganos diferentes que juegan un papel importante e independiente y están sujetas a deformaciones. Es esto lo que nos permite, igualmente, comprender el papel de las personalidades en la historia […] la llegada de Lenin a Petrogrado, el 3 de abril de 1917, ha hecho girar a tiempo al partido bolchevique y le ha permitido llevar la revolución a la victoria. Nuestros sabios podrían decir, que si Lenin hubiese muerto en el extranjero a principios de 1917, la revolución de Octubre hubiese ocurrido "de la misma forma". Pero no es cierto. Lenin constituía uno de los elementos vivos del proceso histórico. Encarnaba la experiencia y la perspicacia de la parte más activa del proletariado. Su aparición en el momento preciso en el terreno de la revolución era necesario a fin de movilizar a la vanguardia y de ofrecerle la posibilidad de conquistar a la clase obrera y a las masas campesinas. En los momentos cruciales de los giros históricos, la dirección política puede convertirse en un factor tan decisivo como el de un comandante en jefe en los momentos críticos de la guerra. La historia no es un proceso automático. Si no ¿Para qué los dirigentes? ¿Para qué los partidos? ¿Para qué los programas? ¿Para qué las luchas teóricas?” (Ver “Clase, partido y dirección”)
De aquí se desprende que Lenin es la dirección del partido, su factor decisivo y audaz. La lucha de estrategias, de partidos, las luchas teóricas y la participación activa en la lucha de clases; forjaron al partido bolchevique y sus cuadros obreros concientes de la estrategia, que son quienes dirigen el triunfo de la revolución de Febrero. Esos cuadros obreros, estuvieron ubicados a la izquierda de la dirección bolchevique antes de la llegada de Lenin a Rusia, por ejemplo; estuvieron muy a la izquierda de Stalin, quien bregaba inicialmente por dar “apoyo crítico” al Gobierno Provisional y quería unir sin principios a bolcheviques y mencheviques. La llegada de Lenin a tiempo, impidió tal desastre. Y sobre esas condiciones nacerá la unidad con Trotsky.

Trotsky en la tribuna revolucionaria

La crisis del país se manifiesta en la situación del “doble poder” que atravesaba el país desde inicios de la revolución de Febrero (aunque hay un leve descenso de la actividad de las masas en el mes de junio y julio, para volver a incrementarse a partir de agosto). De un lado el poder moribundo que expresaba el Gobierno Provisional encabezado por el partido Kadete representante de la burguesía liberal junto con los socialistas revolucionarios y los mencheviques, y del otro, el poder obrero expresado en los Soviets que inundaban todo el país, donde intervenían todos los partidos socialistas. Allí el partido bolchevique agita su programa para conquistar un gobierno obrero y campesino y para desenmascarar al Gobierno Provisional que continúa participando en la sangrienta guerra imperialista. Así describe él mismo aquellos días agitados:
“Yo solía hablar en el Circo por las tardes y a veces por las noches. El público se componía de obreros, soldados, laboriosas madres de familia, adolescentes de la calle, la gente mas oprimida de la gran ciudad. No había espacio libre, la gente se apretujaba. Los niños se subían a los hombros de sus padres. Los bebés succionaban el pecho de sus madres. Nadie fumaba. Parecía que las galerías iban a hundirse de un momento a otro por la sobrecarga. Para llegar a la tribuna, tenía que pasar por una angosta trinchera de cuerpos, cuando no me levantaba en brazos el público. En aquélla atmósfera cargada de respiraciones y espera, estallaban en gritos, en esos alaridos apasionados característicos del Circo Moderno. En torno a mí, encima mío, codos estrechamente cerrados, pechos, cabezas... Hablaba como desde el fondo de una cálida caverna de cuerpos humanos. Cuando hacía un gesto un poco amplío, tropezaba con alguien que me daba a entender con un gesto amistoso que no le diera importancia y siguiera hablando. Ningún cansancio podía subsistir a la tensión eléctrica de esa aglomeración humana. Esa multitud quería saber, comprender, encontrar su camino. Había momentos en que parecía sentirse hasta en los labios el conmovedor cuestionamiento de aquélla multitud fundida en un sólo ser. En aquél instante, todos los argumentos, todas las palabras preparadas de antemano se esfumaban bajo la presión imperiosa de aquélla solidaridad de sentimientos. Y surgían otras palabras de las sombras, otros argumentos, armados inesperadamente por el orador, pero necesarios para las masas [...] Así era el Circo Moderno. Tenía su propia fisonomía, fogosa, tierna, apasionada. Los bebes seguían succionando tranquilamente los senos de donde partían gritos de entusiasmo o de amenaza. La propia muchedumbre era como un bebé cuyos labios resecos se pegan a los pezones de la revolución. Pero esta criatura se hacia rápidamente mayor.
Salir del Circo Moderno todavía era más difícil que entrar. La multitud, fundida, no quería separarse. No se dispersaba. Agotado, casi desfallecido, era necesario ir flotando sobre los hombros, sobre las cabezas de la muchedumbre, hasta ganar la puerta.” (2)
Sin embargo las Jornadas de Julio dieron por resultado una profunda confusión entre los trabajadores, al punto de que se acusa a Lenin y Trotsky de ser agentes del imperialismo alemán. Lenin pasa a la clandestinidad, en tanto Trotsky es detenido en prisión nuevamente donde corre peligro su vida –ya había sido encarcelado en 1905 cuando era presidente del Soviet de San Petersburgo. Pero luego del intento de golpe contrarrevolucionario de Kornílov, Trotsky es puesto en libertad por presión de las masas, en particular de los marineros de Kronstadt, y se lanza ya como dirigente del partido bolchevique (3), a organizar el levantamiento armado contra el gobierno.
Lo que parecía imposible, se vuelve probable y lo probable: se vuelve real.

Los preparativos de la insurrección:

¿Cómo lo hace? A iniciativa de un joven militante del partido socialista revolucionario se crea como parte del Soviet el Comité Militar Revolucionario, con el argumento de que había que defender la capital revolucionaria, Petrogrado, del imperialismo alemán. Y luego del intento de Kornílov, era un argumento más que justo para crear tal organismo dependiente del Soviet de diputados obreros y soldados. De esta manera, Trotsky hace coincidir la defensa de la capital de la revolución, con la ofensiva de la toma del poder. Maneja el arte de la insurrección a la perfección: combinando defensa y ataque al mismo tiempo.
Pero ¿cómo plantear públicamente la cuestión de la toma del poder?
El agotamiento de la experiencia de las masas con el gobierno de Kerensky que continuaba la guerra y quería establecer un gobierno republicano burgués había llegado a su fin. Cada vez ganaban mayor fuerza las consignas de Paz, Pan y Tierra. La hegemonía bolchevique se expresa conquistando la mayoría en los Soviets
“¡Paz!” significaba el fin de la guerra y los bolcheviques proponían una sin anexiones ni indemnizaciones a los verdugos del capital extranjero. El “¡Pan!” significaba para los obreros el fin del hambre en la ciudad y la puesta en marcha de la economía sin los patrones. La “¡Tierra!” significaba para los campesinos el reparto de las grandes extensiones que estaban en manos de los terratenientes, que a esa altura sus grandes mansiones eran incendiadas y sus propiedades tomadas. Pero para resolver esas demandas había que reunir al II Congreso de los Soviets de toda Rusia.
Frente a esta nueva situación, Lenin propone el levantamiento armado y le ponen fecha a la insurrección para el 20 de Octubre. En el Comité Central de los bolcheviques surgen profundas diferencias y los dirigentes Kamenev y Zinoviev revelan el plan en la prensa del escritor Gorki. Trotsky es interrogado en el Soviet acerca del levantamiento. Pero él explica que los preparativos son para garantizar el Congreso de los Soviets y prueba la relación de fuerzas desafiando al gobierno.
Los bolcheviques ganan unos días de tiempo ya que el Congreso debía iniciarse el 25. Trotsky ordena a través del Comité Militar Revolucionario que se arme a los obreros de las Guardias Rojas. La orden se cumple con éxito y el plan del levantamiento armado de los trabajadores comienza a ponerse en movimiento. Mientras tanto, Lenin permanece oculto en casa de un obrero en los suburbios de Vivorg - donde lo tratan amablemente- ya que aún tiene pedido de captura: una calabozo de la prisión lo esperaba.
Durante este período Trotsky recorre desde Kronstadt hasta las fábricas, del Soviet al Comité Militar Revolucionario, de éste al Instituto Smolny donde se establece el Estado Mayor bolchevique. Todos los obreros lo conocen en persona. Parecía que hablaba en simultáneo en cada rincón.
En la noche del 24 al 25 de Octubre toman el poder sin derramamiento de sangre. El gobierno, o lo que queda de él, se atrinchera en el Palacio de Invierno. Pero el crucero Aurora desde el río Neva lo bombardea con salvas de cañón sin munición, lo que es suficiente para que sean rápidamente derrotados. Kerensky escapa hacia el extranjero.
La revolución rusa ha triunfado, abriendo una nueva era en la historia de la humanidad. Pronto Lenin aparece en público junto a Trotsky en el soviet proclamando el triunfo y entregando todo el poder a los soviets. Mientras tanto redactan en una pequeña hojita y en lápiz los primeros decretos revolucionarios dando por satisfechas las consignas de “¡Paz, Pan y Tierra!”.
Trotsky se convierte en una de las principales figuras de la revolución mundial y aunque el arquitecto del triunfo es Lenin, Trotsky es quien dirige en el terreno el alzamiento; que se da sin derramamiento de sangre.
Sin dudas, Trotsky se forja como el temple del acero indestructible que sólo puede otorgar el ardiente calor de la revolución socialista.

Daniel Lencina

Notas:

1. La organización de Trotsky se llama “Interdistritos” y reúne entre 3 y 4 mil militantes. Se mantenía por fuera del Partido Bolchevique, pero en este periodo se fusionan con la organización que Lenin había construido pacientemente.
2. Trotsky, León, Mi vida, Ed. CEIP-Museo Casa León Trotsky-OE Vol. 2, pp. 314-315.
3. Trotsky había sido elegido miembro del Comité Central del partido con la máxima votación al igual que Lenin. El congreso de fusión se dio mientras Trotsky estaba preso.

El enviado de Marx en Argentina: una historia de película



Raymond Wilmart llegó al país para fortalecer la actividad de la Primera Internacional. Al poco tiempo, se convertía en un reconocido abogado y miembro de la alta sociedad. Para preservar el apellido familiar, su hija quemó las cartas que le había enviado el fundador del socialismo científico durante la juventud.

Cambia, todo cambia

La década de 1870 suele ser vista por los estudiosos como la “prehistoria” del movimiento obrero argentino. Entonces, el país no acababa de integrarse al mercado mundial. Tampoco estaban claras aún las fronteras nacionales, ni consolidado el Estado o las clases sociales como las conoceríamos en el siglo XX.
Sin embargo, a partir de las transformaciones capitalistas que comenzaban a operar, se constituía una capa de trabajadores manuales inmigrantes que exhibía formas embrionarias de solidaridad y resistencia. A la vez, desembarcaban en estas tierras ideas socialistas y revolucionarias, que tomaban fuerza en distintos lugares de Europa. El proceso no estuvo exento de contradicciones.
Entre este “ya no más” de la Argentina post independencia y el “todavía no” de una economía integrada plenamente a la división mundial del trabajo como semicolonia agroexportadora, tuvieron lugar las primeras recepciones locales del marxismo. Por ello, en 1872 el diario La Nación dedicaba unas notas biográficas a Carlos Marx bajo la pluma de un “corresponsal anónimo” y no dudaba en llamarlo “un verdadero y completo Lucifer, una criatura bellísima dotada de una inteligencia suprema que ha consagrado a la ruina de la humanidad” *.

¡Vive la Comune!

La Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT o I Internacional) nació en 1864 como la culminación organizativa de las primeras luchas del proletariado contra un sistema que se extendía por el globo. Como la propia naturaleza del capitalismo, su carácter era internacionalista.
En 1872, un tal Émile Flaesch escribía desde Buenos Aires al Consejo General de Londres explicando que dieciséis personas habían fundado la primera sección en el país. La mayoría de ellos eran ex communards, es decir, exiliados de la Comuna París de 1871. La suerte de la sección argentina –así como la de la propia Internacional- sería incomprensible sin remitirse a este hito de la clase obrera mundial.
Si bien la AIT no desempeñó ningún papel decisivo en la preparación ni dirección de la Comuna, los obreros franceses estuvieron lo bastante influidos por sus ideas como para que pueda considerarse “la coronación lógica de su trabajo”**. A la vez, marcó un quiebre en el desarrollo de la organización. El reflujo del movimiento y el avance de la reacción que se replicó tras su derrota en todo el continente, llevó a que se exacerbaran los conflictos que había en su seno.
En 1872 tomó lugar el Congreso de la Haya de la cual participaron 65 delegados de quince organizaciones regionales. Allí se produjo la ruptura de los bakuninistas, quienes renegaban de la ratificación de las tesis marxistas votadas por la amplia mayoría y desconocían el nombramiento del nuevo Consejo General. En el marco de fuertes disputas ideológicas y políticas, una de las resoluciones de este Congreso –el penúltimo de la I Internacional- fue fortalecer la sección recientemente establecida en Buenos Aires.

De Europa a Argentina, persiguiendo a Lucifer

El emisario de Marx y Engels recorrió un largo camino antes de arribar al suelo porteño. Nacido en 1850 como Raymond Wilmart de Glymes de Hollebecque en la ciudad belga de Jodoigne-Souveraine, a los trece años rompió con su aristocrática familia, comenzó trabajar y a viajar. En Burdeos conoció a la hija de Marx, Laura, y a su yerno, Paul Lafargue, quienes lo introdujeron a las ideas revolucionarias y con los que trabó una fuerte amistad. Luego de militar codo a codo con el núcleo de la AIT que permaneció en la ciudad, próximo a los acontecimientos de la Comuna de París, fue elegido como delegado para el Congreso de La Haya.
Wilmart ya había expresado su voluntad de convertirse en un organizador de la Internacional. Con 22 años, se cumplió su deseo: los padres del marxismo lo eligieron como su heraldo en Argentina. Amenazado de arresto en Francia, llegó a España donde se refugió en la casa de José Mesa (obrero tipógrafo introductor del marxismo en la península) y, luego de pasar por Lisboa, pisó Buenos Aires en 1873.
La sección francesa de la I Internacional –que sumaría integrantes de otras nacionalidades- todavía no cumplía su primer aniversario aunque desde septiembre del año anterior ya publicaba su periódico, El Trabajador. Wilmart pronto pasó a integrar el Comité de Administración.
Durante ese tiempo, la organización experimentó un crecimiento considerable y se formaron lazos con asociaciones de sastres y carpinteros. Incluso se crearon las secciones italiana y española, y la prensa burguesa siguió su accionar. De todas formas, el año 1873 marcó un techo. La Internacional no sólo perdió regularidad en su publicación periódica, sino que desertaban militantes, al punto que para 1874 se desvanecieron los signos de su actividad.
¿Qué pasó con el joven Raymond? El intercambio epistolar que tuvo con Marx a lo largo de su primer año de estadía en Buenos Aires -del cual sólo se rescataron tres cartas del belga- devela tanto su derrotero como la situación de la Argentina en los años setenta del siglo XIX.

Los desvíos del enviado

Los integrantes de la AIT en el país, como reflejo de la cambiante fisonomía urbana, presentaban una base social inmigrante, de artesanos y obreros alfabetizados. A pesar de que no les eran ajenos ciertos motivos políticos y traían experiencias de lucha de sus países natales, expresaban una ideología que mezclaba reformismo y un vago socialismo, y tenían inclinaciones mutualistas. No casualmente, si bien en las primeras misivas de Wilmart a Marx se vislumbraba entusiasmo, pronto primaría la desazón. El “enviado” comenzó a advertir que todavía había muchas posibilidades “de convertirse en pequeño patrón” (sic.) y a criticar las formas “pre políticas” del país así como la mentalidad de los trabajadores. De hecho, en el 74’ se alistó voluntariamente bajo el mando de Lucio Mansilla para pelear contra las fuerzas del caudillo López Jordán, lo cual evidencia su deseo de que se consolidara un Estado centralizado y moderno.
Seguidamente finalizó su carrera como abogado para transformarse en un reconocido catedrático y jurista del establishment, casado con una miembro de la élite cordobesa, que pasó a los anales de la historia como uno de los fundadores de la nación argentina. “El doctor Wilmart en algún momento le dio problemas a la policía y hoy es un abogado de la élite porteña”, sintetizaría José Ingenieros en un escrito sobre la Internacional.
Pese que estuvo ligado laxamente a los años fundacionales del Partido Socialista y participó de la conmemoración del 1° de mayo en distintas ocasiones, el otrora militante se convirtió en un republicano defensor de la democracia (frente los valores oligárquicos y nacionalistas), que abogaba por el sufragio universal, las garantías institucionales, la buena gestión y la honestidad de los funcionarios.
En una edición de la Revista de la Facultad de Derecho donde Wilmart rendía homenaje a Paul Lafargue y Laura Marx, éste rescribía su propio pasado de tal forma que reivindicaba a sus antiguos camaradas y confidentes pero de despegaba de sus concepciones: “lo de acción sin piedad me horrorizaba y no conseguía conciliar la bondad y dulzura del corazón de Lafargue con la aprobación de ese plan de violencia sin límites”. A su vez, llegó a desaprobar la tesis doctoral de Alfredo Palacios (La miseria) quien, al publicarla, recordaría con burla el pasado socialista del profesor.
Este primer interlocutor del marxismo en el país murió en 1937. A su entierro en el cementerio de La Recoleta asistieron distintas figuras de la alta sociedad y La Nación le escribió una necrología. Se dice que su hija, una ferviente católica, quemó las cartas firmadas por Marx para mantener el “buen nombre” de la familia Wilmart.

¡Proletarios del mundo, uníos!

La decadencia de las secciones de la AIT en Argentina se debió, en gran parte, a la falta de condiciones para su consolidación. En 1870’, el capitalismo nativo se encontraba poco desarrollado y en el país primaban los trabajadores urbanos del tipo artesanal. Pero si bien esto puede explicar la decepción de Wilmart, no justifica su actitud lastimera frente a la historia que tempranamente arremetería contra todo pesimismo.
Hacia mediados de 1880’, se produjeron nuevas transformaciones estructurales que impactaron en los trabajadores y brindaron un terreno fértil a socialistas y anarquistas. Así, entre 1888 y 1889, se gestó un ascenso huelguístico que ya mostraba al proletariado como un actor de peso. Por otro lado, la llegada de la época imperialista no haría más que elevar estas contradicciones sociales a su máxima expresión.
A pesar de su breve existencia, la temprana conformación de la Internacional dejó un legado importante. Los trabajadores dieron con ella los primeros pasos hacia una organización autónoma. Aunque no pudieron desplegar el programa de la Asociación hasta el final debido que chocaba con su propio desarrollo material y subjetivo, quedaron planteadas algunas nociones que durante las siguientes décadas retomarían obreros, activistas e intelectuales. Principalmente, que la historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases, que toda lucha de clases es una lucha política y que los trabajadores no tienen patria.

Jazmín Ortiz

* TARCUS, H.: Marx en la Argentina, S. XXI, Bs. As., 2007.
** MANDEL, E.: La Primera Internacional y su lugar en la evolución del movimiento obrero, 1954.

Los transgénicos fracasan, los daños persisten



"Los transgénicos fracasan pero las intenciones de las empresas siguen intactas; por eso las fusiones, las nuevas técnicas, las maniobras encubridoras, en pos de aumentar el control de agricultores y consumidores."

16 de octubre, Día Mundial de la Alimentación según las Naciones Unidas, fue declarado por la Vía Campesina Día internacional de acción por la soberanía alimentaria y contra las corporaciones trasnacionales, definición mucho más acorde con la realidad, que define lo que realmente está en juego. (ver aquí) Este año, además de acciones en muchos países, cientos de organizaciones confluyen en el Tribunal internacional sobre Monsanto que se realiza en La Haya, Holanda, cuyos testimonios y deliberaciones se pueden ver en el portal http://es.monsantotribunal.org/.
En el último año hemos visto cómo las mayores corporaciones de semillas, fertilizantes y agrotóxicos se han fusionado en dimensiones difíciles de imaginar. Aún pendientes de aprobación por autoridades antimonopolio, si lo logran, quedarán tres megaempresas (Monsanto-Bayer, Syngenta-ChemChina y DuPont-Dow) que dominan más de dos tercios de esos mercados globales.
Paradójicamente, esas empresas que inventaron los transgénicos, están ahora viendo su declive. A 20 años del inicio de la siembra comercial de transgénicos, el ISAAA (instituto digitalizado por las empresas biotecnológicas) reconoció que el área de transgénicos plantados en el mundo disminuye. Es un porcentaje pequeño, pero marca una tendencia, con un millón 800 mil hectáreas menos, según cifras de la propia industria, que siempre son alegres. Pese a ajustar a su favor las estadísticas en estos 20 años, no pudieron ocultar que solamente 10 países siguen teniendo más de 98 por ciento del área sembrada con transgénicos. Cinco de ellos disminuyeron ahora su área sembrada. En 20 años registraron más de 70 especies cultivables modificadas genéticamente, pero siguen siendo cuatrocommodities –soya, maíz, canola y algodón– que representan 99 por ciento de la siembra, casi la totalidad no para alimentación, sino para combustibles y forrajes.
Los transgénicos están tan desprestigiados, que la industria se empeña en que los cultivos manipulados con biotecnologías más recientes se llamen edición genómica, intentando ocultar que es ingeniería genética y son otra forma de transgénicos. Cada vez que hablan de alguna de estas tecnologías (como Crispr-Cas9, Talen y otras basadas en biología sintética), señalan que ahora sí son precisas y se sabe qué parte del genoma están modificando, admitiendo que con los transgénicos anteriores no tenían –ni tienen– conocimiento ni control de la manipulación y que nos han usado a todos como cobayos para sus experimentos.
Varios testimonios del Tribunal Monsanto mostrarán el impacto devastador en salud pública y contaminación ambiental que ha significado el aumento hasta de 2000 por ciento en el uso de agrotóxicos en las zonas de siembra de transgénicos. No se trata de una progresión del uso de químicos que ya ocurría con los híbridos, sino un aumento exponencial por ser semillas manipuladas para tolerar agrotóxicos, principalmente glifosato, lo cual provocó que más de 20 hierbas invasoras se volvieran tolerantes a éstos.
Los transgénicos fracasan pero las intenciones de las empresas siguen intactas; por eso las fusiones, las nuevas técnicas, las maniobras encubridoras, en pos de aumentar el control de agricultores y consumidores.
Ya vemos también la cresta de la ola del tsunami tecnológico que se ha ido gestando en años, hacia una agricultura robotizada, condrones, GPS, sistemas satelitales y aplicaciones digitales para controlar desde la porción de comida para cada vaca o pollo encerrado, hasta las dosis de químicos en cada mata en grandes monocultivos. Común a todo es que proponen eliminar aún más gente del campo. Según Rob Fraley, de Monsanto, se habían demorado: Toda la industria agrícola está en una gran transformación. Es la última de las grandes industrias que se digitaliza, declaró poco antes de aceptar la fusión con Bayer (ver aquí).
En contraste, en México sigue en pie la suspensión de la siembra de maíz transgénico, que ya lleva más de tres años, gracias a la demanda colectiva de un grupo de ciudadanos y organizaciones, mientras en la península de Yucatán están suspendidas las siembras de soya transgénica, en diferentes procesos a cargo de comunidades, organizaciones campesinas y de apicultores, organizaciones ambientales y sociales. La más reciente, a iniciativa del Consejo Regional Indígena Maya de Bacalar, el Colectivo Semillas Nativas Much Kana I’inaj con Educe, la Asamblea de Afectados Ambientales y otras organizaciones, denuncian que en la propia ley de bioseguridad hay elementos inconstitucionales. En conferencia el 3 de octubre, expusieron que el modelo agrícola industrial y en particular los transgénicos aseguran el despojo de la tierra y las semillas nativas, la contaminación de suelo y agua, la pérdida de la biodiversidad y daños a la salud y ambiente por el glifosato.
Pese al aluvión de evidencias en su contra, este 16 de octubre las empresas, secundadas por gobiernos e instituciones internacionales, insistirán en que necesitamos alta tecnología, transgénicos y agricultura climáticamente inteligente para afrontar el hambre y el caos climático. La falsedad de este discurso está al desnudo y sus impactos ambientales, de salud y sociales a la vista en el Tribunal Monsanto y sobre todo, en cada lugar donde las y los campesinos, comunidades, organizaciones barriales, de estudios, culturales, de científicos críticos, muestran que el camino para la soberanía alimentaria y la salud ambiental y de las personas es el opuesto: la agricultura y semillas campesinas, los mercados locales, las huertas urbanas, biodiversas, descentralizadas y en manos de quienes las trabajan.

Silvia Ribeiro , investigadora del Grupo ETC

jueves, octubre 27, 2016

Deutsche Bank: el Lehman Brothers europeo



Nuevo salto en la bancarrota capitalista

El derrumbe accionario del Deutsche Bank ha encendido luces de alarma a nivel mundial. Es el banco más grande de Alemania y de Europa y tiene negocios compartidos con grandes agencias de inversión de las mayores plazas financieras del mundo, en particular de Inglaterra. En el mundo de las finanzas se empieza a hablar del “nuevo Lehman Brothers”, en alusión a la entidad que entró en bancarrota en 2008 y dio el puntapié inicial para el estallido de la crisis.
Un “Lehman Brothers europeo”, dejaría al borde de la bancarrota a bancos del Viejo Continente que se encuentran en una situación de fuerte debilidad, al punto que se los ha empezado a llamar el grupo de los “zombie banks”

Lucha interimperialista

Este anuncio se conoce en momentos en que asistimos a un recrudecimiento de las rivalidades y choques interimperialistas. La sanción, que le acaba de aplicar la Justicia estadounidense se produce apenas semanas después de que a Apple se le impusiera una multa de 13.000 millones de euros en Irlanda por elusión de impuestos, y su gobierno anunciara que estaba estudiando los casos de otras corporaciones americanas. Se ha interpretado a la multa de la Justicia estadounidense contra el Deutsche como una represalia frente a esta decisión adoptada en suelo europeo. Además, los tribunales norteamericanos venían de imponerle una multa multimillonaria a Wolksvagen por infringir en sus modelos las normas ecológicas en vigencia, lo que fue interpretado como una tentativa para poner un freno a la creciente competencia alemana en el mercado yanqui. Estos hechos son una señal inequívoca del auge de las tendencias proteccionistas y de la guerra comercial creciente en el corazón del capitalismo. Muy pocas semanas atrás, se conoció la noticia sobre el fracaso de las tratativas entre Estados Unidos y Europa en torno al tratado de libre comercio que se negociaba desde hacía varios años. El Brexit se inscribe en esa misma dirección.

Crisis capitalista

El Deustsche habría conseguido reducir la multa a una tercera parte en el marco de una negociación con la Justicia estadounidense. Pero está lejos de resolver la situación comprometida del banco, porque la multa es apenas la punta del iceberg.
El Deustsche cuenta con activos totales por 1,85 billones de euros contra apenas unos 56.000 millones de capital, una relación que apenas supera el 3 por ciento. Su estructura financiera es dermasiado débil, no sólo para afrontar la amenaza de esta sanción sino cualquier mínima necesidad de saneamiento: sus activos totales multiplican casi por 40 sus recursos propios de primera categoría. Esa extrema vulnerabilidad financiera -incluso en comparación con otros bancos del continente- se ha potenciado como consecuencia de la bancarrota capitalista. Europa arrastra una recesión y está al borde de la depresión. El parate ha multiplicado la cartera de créditos de dudosa cobrabilidad o directamente incobrables. Las empresas no pueden devolver los préstamos, que se fueron incrementando vertiginosamente debido a sucesivos refinanciamientos. Según los cálculos del FMI, el monto de la los créditos con riegos de cobrabilidad se aproxima a un billón de dólares.
Los bancos italianos se hunden bajo el peso de créditos dudosos. Se estima que las necesidades de recapitalización del Unicredit y del Monti dei Paschi oscilarían entre los 85.000 y los 100.000 millones de euros. España no ha logrado revertir las secuelas de su burbuja inmobiliaria y financiera, mientras Portugal debe hacer frente al colapso del banco Santo Espirito. El sistema bancario griego está al borde del abismo, pese a los sucesivos rescates.
Este cuadro se potencia con la generalización de los intereses negativos, fenómeno que ha terminado por socavar los márgenes de rentabilidad de los bancos y pone en jaque a todo el sistema financiero. “Una de las fuentes de ingresos de los bancos consistió durante años en refinanciarse a corto plazo a tasas menores de las que exigían para prestar a largo plazo. La política monetaria del BCE puso todas las tasas muy cerca de 0% eliminando prácticamente ese negocio” (Clarín; 1/10).

El rescate

Una de las medidas a la que ha apelado la banca para contrarrestar la crisis es reducir sus costos operativos mediante recortes de personal y cierre de sucursales. El Commerzbank, el segundo banco alemán, ha despedido al 20% de su personal. Idéntica "racionalización" aplican el banco belga ING y la banca italiana. Ello ahonda la crisis social y el número de desocupados, pero no alcanza para revertir el descalabro. Las autoridades del BCE europeo plantean como salida una serie de fusiones. En esa línea , el gobierno alemán promueve la unión entre el Deutsche y el Commerzbank. Pero el remedio podría ser peor que la enfermedad, pues se trata de dos bancos en dificultades.
Este empantanamiento ha puesto en la orden del día la necesidad y urgencia de un rescate. Pero, lejos de haber un criterio común, esta cuestión ha abierto una gran deliberación en las filas de la clase capitalista. Hay quienes proponen que el Estado socorra a los bancos, y se enfrentan con aquellos quienes plantean que los platos rotos deben pagarlos los propios accionistas y acreedores. Las normas en vigencia prohíben el uso de fondos públicos para el salvataje de los bancos. Esa reglamentación, votada hace sólo dos años, fue impulsada por el gobierno alemán, que no estaba dispuesto a cargar sobre sus espaldas el rescate económico de sus socios continentales. Además, abandonarlos a su propia suerte era una vía para acentuar el copamiento económico del continente, en pos de transformar a Europa en un protectorado alemán.
La alemana Merkel y su gobierno se ven enredados en un gran dilema. Si el Estado auxilia al Deutsche, sería imposible evitar el efecto contagio, pues en la lista de espera para un rescate está anotada una parte importante de la banca europea. Por lo pronto, el premier italiano reclama desesperadamente la inyección de fondos públicos para salvar a la banca de su país.El costo de ese rescate será pagado por los trabajadores mediante el aumento de la carga tributaria, del ajuste y una mayor carestía a partir de una expansión de la emisión monetaria. Precisamente por eso Merkel evita comprometerse con un salvataje, a sabiendas del rechazo que esto provoca entre la población
Pero si no se abre la canilla, el perjuicio puede resultar peor aún. Colocar el rescate en manos de los acreedores y los depositantes sería el pasaporte seguro a una quiebra, lo cual iría de la mano de un gran despojo y confiscación de los ahorristas. La caída de un banco de semejantes dimensiones desataría una corrida bancaria ingobernable y dejaría en la cornisa al conjunto del sistema financiero. El gobierno procura eludir estas opciones extremas, pero la demora en una definición podría conducir a que la salida a ese impasse sea impuesta por los ”mercados”.
La bancarrota capitalista hace su trabajo implacable de topo y se lleva puestos gobiernos y regímenes políticos enteros. Alemania no escapa a esta tendencia. Merkel y sus gobierno deberán probar si son capaces de pilotear una crisis de esta envergadura. El derrumbe de una institución emblemática como el Deutsche es un golpe a al corazón de la Unión Europea y al conjunto de las relaciones sociales capitalistas.

Pablo Heller