Blog marxista destinado a la lucha por una nueva sociedad fraterna y solidaria, sin ningún tipo de opresión social o nacional. Integrante del Colectivo Avanzar por la Unidad del Pueblo de Argentina.
domingo, diciembre 27, 2020
29D: todos al Congreso por el aborto legal y contra la reforma previsional
Una misma pelea.
Esta semana se inició el debate por la contra reforma previsional en la Cámara de Diputados. Ni lentos ni perezosos, apostando a una maniobra de “río revuelto”, el oficialismo busca convocar a sesiones simultáneas especiales el próximo 29 de diciembre para tratar, simultáneamente, en el Senado, la ley de legalización del aborto, y, en Diputados, el saqueo a los jubilados. La nueva “fórmula de movilidad”, que pretende ajustar por debajo de la inflación, es sólo un aspecto de este robo, porque, de otro lado, consagra la confiscación de los aumentos por decreto de 2020, sobre cuya base se calcula la nueva ‘des-movilidad’.
Mujeres trabajadoras
Ya en julio, el informe de la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía sostenía que “sólo el 11,2% de las mujeres en edad jubilatoria -entre 55 y 59 años- cuentan con más de 20 años de aportes”. Por lo tanto, al cumplir 60 años, es decir, la edad para jubilarse, solamente 1 de cada 10 mujeres habrá reunido los 30 años de aportes requeridos para acceder a la jubilación. En la actualidad, el 87% de las que se jubilan lo hacen a través de una moratoria. Este informe oficial señala que las mujeres son quienes enfrentan mayores niveles de informalidad y desocupación, con brechas de género de entre 20 y casi 30 puntos porcentuales con relación a la participación en el mercado laboral y sobre los ingresos que perciben respecto de los varones. Las mujeres, además, sufren una mayor precarización laboral, ya que ganan, en promedio, un 29% menos que los varones, brecha que se amplía al 35.6% para las asalariadas informales. Las jóvenes de hasta 29 años superan el 22% de desempleo mientras los varones del mismo rango etario el desempleo ronda el 17,9 por ciento.
Todos estos indicadores empeoraron sensiblemente como consecuencia de la gestión capitalista de la pandemia, durante la cual se produjo una transferencia enorme de recursos hacia los grandes empresarios y los especuladores financieros. En las últimas semanas se han dado ha conocer distintos informes que dan cuenta de la pauperización social creciente que atraviesa la clase obrera de Argentina con un índice de pobreza del 44,2% y uno de 10,1% de indigencia. Estos estudios, también trazaron el impacto de esta situación sobre las mujeres trabajadoras.
Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) (https://politicaobrera.com/politicas/3547-casi-el-50-de-los-hogares-del-amba-perdieron-ingresos-durante-la-pandemia) hubo pérdidas de ingresos en el 49,3% de los hogares, el 40,3% de dichos hogares incluían, por lo menos, un miembro con problemas laborales – sea por despidos, suspensión o disminución de ingresos y el 33,8% de los hogares consultados debieron reducir el consumo de al menos un alimento. Este informe señala que “analizando el universo de hogares con presencia de menores de 2 a 17 años que aumentaron las tareas de apoyo escolar a partir de la pandemia, se obtuvo como respuesta que el 74,2% de los hogares consultados declaran que la dedicación principal está a cargo de las mujeres”. Las tareas de reproducción de la vida de la familia, en muchas ocasiones, se añadió a las tareas laborales, significando una sobrecarga enorme para las mujeres trabajadoras.
Según el informe presentado por la Dirección de Estadística y Censos porteña (https://politicaobrera.com/politicas/3530-uno-de-cada-tres-portenos-es-pobre) en los hogares encabezados por mujeres la incidencia de la pobreza equivale a 32,7%, frente al 28% de los que tienen jefe varón.
La lucha por la vivienda que se despliega a lo largo y ancho del país y que es respondida con desalojos y represión por parte del Gobierno de los Fernández, tiene a la cabeza a las mujeres de las familias obreras que no se resignan a una vida de miseria. Guernica es un gran ejemplo de esta realidad acuciante para las trabajadoras.
El derecho al aborto se enlaza con el derecho al trabajo, el salario y una jubilación digna.
El 29, todas y todos a la calle
La lucha por el derecho al aborto legal, por el derecho a decidir cuándo y cómo ser madres en caso de desearlo, impone unir la lucha del movimiento de mujeres con la lucha del movimiento obrero de conjunto por la lucha en defensa de las jubilaciones, el salario, el trabajo, la salud y la vivienda porque se trata de una misma lucha: la pelea por una vida plena y digna que hoy ha quedado en evidencia que el sistema capitalista no puede garantizar.
En los sindicatos, las comisiones internas en cada fábrica y lugar de trabajo así como en los centros de estudiantes los trabajadores y la juventud tenemos que deliberar, pronunciarnos e imponerle a las conducciones sindicales integradas al Estado una gran huelga para que este 29 de diciembre, en la calle, nos plantemos contra el saqueo a las y los jubilados y les arranquemos el aborto legal, seguro, gratuito y sin restricciones a medida del oscurantsimo clerical.
Ana Belinco
26/12/2020
sábado, diciembre 26, 2020
El significado de una huelga que puede hacer historia
En las vísperas de Navidad, los mentideros políticos reparten su interés entre las peleas de gabinete, los entuertos judiciales y la llegada de la vacuna Sputnik. Pero ocultan puntillosamente el hecho más trascendente de la situación política. Nos referimos a la huelga que sacude al cordón agroexportador del sur de Santa Fe, y que ya involucra a la casi totalidad de sus gremios: aceiteros, recibidores de granos, transportistas, portuarios y marítimos, entre otros.
Aunque las patronales lograron imponer un par de acuerdos parciales -en las aceiteras de ACA y ADM- la huelga en su conjunto se mantiene firme, con concentraciones y piquetes como el que se sostiene frente a la planta AGD, en Timbués.
La rechazada propuesta patronal incluía un aumento no remunerativo (no sujeto a aportes previsionales) del 10% para el año en curso, que recién pasaría a la categoría de remunerativo en enero; luego, CIARA (la cámara aceitera) ofrece otro aumento no remunerativo del 25% pero fraccionado en tres cuotas hasta julio 2021, y la promesa de una “revisión” para el mes de agosto. Finalmente, propuso una actualización del 35% en el bono o pago anual, y estaba en discusión otro bono “por única vez”, a pagar en cuotas.
Los sindicatos impugnaron esta oferta por tres razones: en primer lugar, porque el 10% propuesto para el 2020 no recompone la pérdida salarial generada por la inflación del año que termina. En segundo lugar, porque el aumento prometido para el año 2021 es escalonado y consagra la evasión de las cargas patronales. Habría que agregar que el aumento del 25% -escalonado entre enero y julio- tendrá lugar en un año donde se prevé una inflación del 50%. La “revisión” prometida para agosto, por lo tanto, anticipa un conflicto similar al que se vive hoy, donde la paritaria oportunamente pactada ha sido pulverizada por la carestía.
Un golpe a toda la política anti-salarial
La impugnación de los gremios aceiteros a esta oferta salarial podría muy bien extenderse a TODAS las “políticas salariales” que las patronales y el propio Estado han pergeñado en el año que pasó, y que piensan reforzar en el 2021. Por un lado, aumentos escalonados, donde el salario corre todo el tiempo “detrás de la inflación” y perdiendo, en cada tramo, porciones importantes de su poder adquisitivo. En cambio, la progresiva liberación de precios y tarifas –en parte ya producida, en parte prevista para los próximos meses del 2021- debería ser enfrentada con un aumento inmediato y sustancial de los sueldos, y, luego, con su indexación mensual. Los aumentos “en cuotas”, por el contrario, apuntan a consolidar esa pérdida salarial.
El abanderado de esta política de liquidación del salario es el propio Estado, que dispuso aumentos del 7% y ahora va por un “escalonado” enero-abril que no cubrirá la inflación prevista para ese período. El Estado es un beneficiario indirecto de la inflación, porque la recaudación de los impuestos al consumo aumenta con la liberación de precios.
El carácter no remunerativo de los aumentos, que los sindicatos también han denunciado, es otra línea estratégica de la política salarial. Por esta vía, se legaliza el vaciamiento de los recursos previsionales. Es la contrapartida necesaria de la política de “desindexación” de las jubilaciones que, en estas horas, se tramita en el Congreso. La señal de largada de esta política tuvo lugar bajo la “emergencia económica” dictada con la pandemia, que permitió a las patronales eludir el pago de los aportes previsionales de sus trabajadores. Con el dinero que dejaron de pagarle al Anses, las aceiteras -y otras patronales- compraron dólares baratos para remitir utilidades, cancelar préstamos anticipados o, sencillamente, dejaron en el exterior las divisas obtenidas con sus exportaciones.
La cuestión de la huelga general
A partir de la huelga aceitera, se ha conformado una intersindical que involucra a la mayoría de los sindicatos relacionados con la actividad: además de la Federación y del sindicato aceitero, están los apuntadores marítimos, serenos de buques, los portuarios, los marítimos y hasta los gastronómicos de la zona. Por lo tanto, se ha planteado en el cordón agroexportador una situación similar a la que tuvo lugar en 2011, cuando se impuso el COPA, es decir, un salario mínimo o de piso para el conjunto de los trabajadores del cordón, y un golpe feroz a las desigualdades salariales impuestas por la tercerización laboral.
Esto significa que en el centro económico del país, los trabajadores están encarando una lucha a fondo y extendida por el salario, cuando todas las usinas patronales y políticas -sin grietas- han colocado el centro de sus esfuerzos en la “desindexación” del salario y las jubilaciones. Todas las maniobras oficiales y patronales apuntan a ese objetivo, incluyendo a las que se proponen la tarea imposible de que el tarifazo a los combustibles, las telecomunicaciones y todos los servicios privatizados resulte “indoloro”. Pero si de servicios se trata, la perspectiva de los aumentos está elevando la temperatura salarial entre los ferroviarios, los telefónicos y otros gremios. Ni qué decir de la enorme lucha de los médicos y enfermeras en la CABA, que recorre una nueva semana de huelgas, autoconvocatorias y movilizaciones.
A la luz de todo lo anterior, queda claro el porqué del cerrojo mediático sobre la gran lucha del cordón. Es una tarea del activismo obrero y de la izquierda desarrollar una agitación decidida en todos lados por la victoria de la lucha aceitera; por asambleas y plenarios que incorporen sus reclamos en todos los gremios: 50% de aumento inmediato de salarios y jubilaciones; salario mínimo equivalente a la canasta familiar; hoy en 90.000 pesos, indexación mensual del salario; abajo la reforma jubilatoria.
Extendamos a todos lados el apoyo a esta lucha y a estos reclamos, en la perspectiva de una huelga general por el salario y las jubilaciones.
Marcelo Ramal
26/12/2020
Jubilaciones, la gran caja del gobierno, las patronales y el FMI
Con el concurso de los diputados de Córdoba y del ´interbloque´ que encabeza el mendocino Ramón, el Gobierno arrancó el dictamen de comisión para llevar al recinto su proyecto de ´reforma jubilatoria´, que ya cuenta con media sanción del Senado. Su tratamiento, previsto para el 29 de diciembre próximo, coincidiría con la votación de los senadores sobre la legalización del aborto. Juntos por el Cambio y el Frente de Izquierda presentaron sendos dictámenes por minoría, con 36 y 2 firmas, respectivamente. El del oficialismo juntó 42. l proyecto oficial establece una actualización trimestral de los haberes basada 50% en la recaudación y 50% en la evolución de los salarios registrada por el índice RIPTE. No incluye un piso de actualización vinculado a la inflación, pero sí un tope de 3 puntos de incremento respecto de la recaudación, en caso de que la evolución de los salarios sea mayor.
La ´nueva fórmula´ representa un retorno a la que rigió durante buena parte de los gobiernos K. El kirchnerismo fue el gran liquidador del régimen previsional argentino, aunque el relato kirchnerista diga lo contrario e incluso pinte a Boudou como un abanderado de los jubilados, por la estatización de las AFJP cuando era ministro de Economía. La estatización convirtió al Fondo de Garantía de Anses en el tacho de basura de la deuda externa a cambio de dólares y pesos frescos, según el bono, lo que ha ocasionado una pérdida de 50 mil millones de dólares al sistema previsional.
Los gobiernos K generalizaron una jubilación mínima de indigencia -hoy en $19.000-, que actualmente cobra el 75% de los jubilados. Las sucesivas moratorias incorporaron a millones de trabajadores y trabajadoras al sistema, que no pudieron completar los aportes por desocupación o trabajo no registrado, en estos niveles asistenciales. Esta política acható la estructura de ingresos – el mínimo, que cobraba el 20% de los jubilados en 2005, hoy abarca al 85 por ciento. El sector superior se vio gravado por el impuesto a las Ganancias. Asimismo, los funcionarios de la ANSES dilataron por años la ejecución de los fallos judiciales favorables a los jubilados en materia de ajustes. Todavía se acumulan decenas de miles de sentencias favorables pendientes de cobro.
Con la estatización de las AFJP, el Fondo de Garantía de Sustentabilidad se convirtió en la caja de los acreedores internacionales. Los aportes patronales derogados por el menemismo nunca fueron repuestos. Como consecuencia de todo esto, Anses se financia en forma creciente por medio de impuestos, y ha pasado a integrar el Presupuesto, o sea dejado de ser un sistema autónomo, dirigido por jubilados y trabajadores. La recaudación de la ANSES, esencialmente fiscal, financia la moratoria y todas las prestaciones asistenciales del periodo hasta hoy, como es el caso de la Asignación Universal por Hijo y todas las demás. De este modo, el régimen previsional ha desaparecido; en su lugar hay una caja de asistencia. Asimismo, el FGS se convirtió en el principal financista del Estado, que llenó sus arcas de papeles y bonos sin valor de un Tesoro quebrado. Los funcionarios caracterizaban a este vaciamiento como una deuda ´intra-estatal´, que podría ser refinanciada infinitamente. Ahora ni esto: han dejado de refinanciarse a valor par a su vencimiento, para ser vendida a valor de mercado – un 65% inferior al valor de face o nominal.
La derogación y reemplazo de la fórmula K, durante las agitadas jornadas de diciembre de 2017, fue acordada entre el gobierno Macri y los gobernadores. Actualizaba los haberes por inflación, pero salteaba un periodo su aplicación, lo cual representó un manotazo de $100.000 millones a los fondos jubilatorios. Encima de esto, el desborde de la inflación representó otra merma a los jubilados, que cobraban por inflación pasada. Al asumir el binomio FF, la ecuación macrista fue suspendida. Desde entonces, la actualización fue reemplazada por sumas fijas. Como resultado de esto, los jubilados llevan acumulada una pérdida del 15 al 20% de su poder de compra y se disparó una nueva tanda de litigios. La ´nueva fórmula´ apunta, además, a frenar los reclamos judiciales. Apenas fue designado como ministro de Economía, Martín Guzmán selló el hundimiento de las jubilaciones, al decir que su ajuste “es inflacionario”.
Los argumentos del oficialismo para defender esta enésima confiscación siguen siendo vergonzosos. El banquero estalino-kirchnerista Carlos Heller, presidente de la Comisión de Presupuesto, dijo que “Argentina necesita salir de dos trampas que son la indexación y la dolarización. No hay dudas (¿?) que en este gobierno se van a generar salarios que le van a ganar a la inflación y va haber incremento de la recaudación impositiva por la vía del crecimiento y de la reforma impositiva” (Clarín, 24/12). A pesar de esta convicción se ha negado a indexar por inflación en el caso de que los índices de la nueva ley, incluido el salario, marquen debajo de ella. Ocurre que también los salarios se indexan por debajo de la inflación, por ejemplo en las paritarias, 7 por ciento, sumas fijas y no remunerativas en los gremios privados.
La burocracia sindical no ha dicho una palabra sobre este atropello. Por el contrario, cuando ha abierto la boca, ha sido para proclamar su apoyo. Es el caso del jefe de ATE Nacional, “Cachorro” Godoy. A diferencia de 2017, ninguna de sus vertientes ha convocado a movilizar en su repudio.
El activismo autoconvocado, las comisiones internas, seccionales y sindicatos combativos que han protagonizado luchas muy significativas -en los gremios de la salud, metalúrgicos, plásticos- aun bajo la pandemia; la huelga victoriosa de Minerar contra Loma Negra; la vigorosa huelga de los obreros de las agroexportadoras en los puertos santafesinos, son los destacamentos de avanzada de la clase obrera en las luchas que preanuncia el 2021.
El 29, todos a las calles – por el aborto legal y por la derrota de la ´contra-reforma previsional´.
Jacyn
26/12/2020
Héctor Celano y la poesía contra el bloqueo
Una antología de 130 poetas cubanos, italianos, venezolanos, ideada en Italia para decir ya basta de medidas coercitivas unilaterales contra los pueblos que han decidido ser libres.
Así escriben las y los coordinadores: “Con muchas voces diferentes, la poesía italiana se posiciona a favor de una postura fuerte y radical contra el bloqueo económico, mantenido incluso en plena emergencia Covid, impuesto a naciones como Venezuela y Cuba simplemente porque no corresponden a los parámetros del capitalismo sin salida en el que nos encontramos sumergidos, y del cual ahora corremos el riesgo de morir. Por el contrario, el encuentro con la poesía cubana y venezolana hace de este eBook, un ejemplo de lo que debe ser el diálogo entre los pueblos”.
Héctor Celano figura en la antología con el poema “Isla hembra”. Lo agradecemos por dedicarnos un poco de su tiempo por esta entrevista.
–En tu muy rico currículum como intelectual argentino-cubano, la publicación de libros y antologías comienza a principios de los años 80. ¿Qué te pasó primero? ¿Qué hiciste durante la dictadura cívico-militar? ¿Cuál fue tu historia política?
-Soy el hijo menor de un matrimonio de trabajadores. Mi madre costurera y mi padre transitó diversos oficios. Comencé a laborar a los 11 años como aprendiz de “Tallador Artístico de Cristales” en un taller donde compartía algunas horas luego de las mañanas de escolaridad. Ese oficio (rudo, pero de hermoso producido) hizo que me ganara el sustento por bastante tiempo. Mientras, fui jugador de fútbol semi-profesional, estudiante de filosofía, economía y teatro -en distintos momentos de esa etapa- Antes de los 20 años de edad me vinculé con el Partido Comunista Argentino, ingresando primero a la Federación Juvenil Comunista. Junto con esas labores, además de practicar con fruición la amistad y transcurrir una vida amatoria como todo joven, la poesía y la escritura en general, pujaban dentro mío por ocupar un espacio en la superficie e intentar descubrir zonas de relaciones existenciales con esa llave hermosa que ha desarrollado lo mejor del ser humano. En importantes sectores de la juventud, los años 60 y gran parte de los 70 tanto en Argentina, como en otras regiones de Latinoamérica, los encuentros se concretaban en peñas, guitarreadas, bailes caseros y, allí, despuntaba la música de nuestro país y del continente. Yo escribía desde la infancia y a su vez comenzaba a desplegar la labor de Recitador, entonces, en aquellas citas, dejaba mis incipientes poemas.
La última Dictadura Cívico Militar (en Argentina fueron varias desde la primera de 1930) tramada en lamentable contubernio con importantes líderes políticos, se instaló, entre varios objetivos atroces, para decapitar aquellos fuertes movimientos que se habían arraigado especialmente en las barriadas populares. Antes de instaurarse la Dictadura, ya la Triple A -Alianza Anticomunista Argentina- dirigida por quien fuera el último secretario de Perón y su esposa Isabel Martínez, había asesinado cerca de tres mil militantes del campo popular. Todos quienes mantuvimos nuestras convicciones, de una u otra forma, padecimos aquel tiempo plagado de crueldad. La cifra de 30.000 quizás quede corta. El daño fue hasta la urdimbre del tejido social.
–¿Cómo comenzó tu relación con Cuba y cómo se desarrolló?
-Mi relación con Cuba Socialista, comenzó en los primeros tiempos de actividad en la “Fede” (F. J. C.) cuando el Partido Comunista lanzó la campaña por conseguir dinero para enviarle uno o varios tractores al archipiélago revolucionario. Luego en 1997 recibí la convocatoria de un concurso en Santa Clara referido al 70 aniversario del nacimiento del Che. El poema “Sol de Polen” obtuvo el primer premio y fui a recibirlo junto a mi hija Violeta Libertad que contaba con 20 años. La UNEAC -Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba- me entregó el galardón en la cima del Escambray, exactamente el 14 de Junio de 1998, día que el Che hubiese brindado por sus siete décadas.
–¿Cuáles fueron las etapas e influencias culturales de tu carrera artística y profesional?
-Pudiera decir que cada década de mi vida significó un escalón. La adolescencia, compartiendo trabajo y estudio, me fue nutriendo de conocimientos porque la lectura siempre ocupó un espacio destacado. Luego, pasados los 20 años, entre facultad y estudio teatral se fue forjando mi amor por el hecho artístico y la escritura comenzó a imponer condiciones a mi gula creativa. Trascendiendo los 30, en ciernes de publicarse mi primer libro -“Identidad”- conozco a grandes escritores y artistas en general. Participé de diversos Movimientos que se fueron creando en la medida que muchos de ellos regresaban del exilio y otros volvían a tener algunos resquicios para expresarse.
Allí, aunque no abandoné la prosa, mi poesía encontró el ámbito propicio para los primeros espectáculos poético-musicales. La profunda amistad con Armando Tejada Gómez y otras/os creadoras/es de gran valor, colaboró a afianzar la convicción que el arte, la cultura, la educación, son elementos imprescindibles para los cambios profundos que necesitan nuestras sociedades y para que una vez ocurridos se consoliden definitivamente.
Recuerdo con enorme nitidez las acciones que desplegamos para que se concretara la primer visita a la Argentina de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés (sus canciones se escuchaban de modo clandestino) El abrazo en el Aeropuerto y las actuaciones que debieron prolongarse por muchos días, fue motivo de gran felicidad para quienes comenzábamos a amar el arte de ambos.
–Cuéntenos cómo surgieron los libros que considera más importantes para usted.
-Creo que ningún escritor podrá olvidar la emoción que acontece cuando llega a sus manos el primer libro. En mi caso “Identidad” -Ediciones Amaru, Buenos Aires, 1984
Luego todos, los individuales y los que he compartido con otras/os escritores, poseen un lugar destacado en mi conciencia. Aunque debo decir que, “Umbral de la Palabra” publicado por el Ministerio de Cultura de Cuba -florilegio reunido de 11 libros-, con el prólogo de un ser que me honró con su amistad, Jesús Orta Ruiz “El Indio Naborí”, ocupa en mi memoria un sitio de enorme privilegio.
–También eres periodista, actividad que los comunistas practicaron a menudo durante el gran siglo XX, casi como un complemento evidente a la actividad de un cuadro político dirigente. Fidel fue uno de los mayores ejemplos, pero tampoco faltan ejemplos en Argentina. ¿Qué significó esta actividad para usted y qué cambió después de la caída del campo socialista y la expansión del posmodernismo en los países capitalistas desarrollados?
-Comencé a desplegar el Periodismo Cultural a partir de algunas publicaciones barriales, pero fundamentalmente cuando di forma a mis programas radiales: “Contraseña Cultural” y “Secretos del cordón de la vereda”. Pasé por distintas emisoras hasta dar con Radio Argentina que, repentinamente, el gobierno de Menem privatizó, digamos “regaló” hasta que le quitaron el lugar de privilegio en el dial y la hicieron prácticamente desaparecer. Radio Argentina fue la primera emisora en el mundo en difundir un programa radial con la Ópera Parsifal de Wagner.
–¿Cómo se desarrolla hoy tu compromiso político-cultural?
-Pienso que las personas de buena madera que de jóvenes adhieren al marxismo jamás abandonan la concepción dialéctica de análisis a partir de este hallazgo filosófico, tan joven en la historia de la humanidad, pero que representa un punto de inflexión imprescindible para cualquier abordaje del pensamiento, sea histórico, contemporáneo o con proyección hacia el futuro.
El compromiso que asumo jamás se aparta de mi origen: barrios de trabajadores humildes como mis padres, gente solidaria… Allí di con el Partido Comunista, que a pesar de haber cometido importantes errores en Argentina, ha sido señero en la lucha y dejado mucha sangre en el camino a partir del 6 de enero de 1918. Siendo el primer PC de América sigue enarbolando la hoz y el martillo que es símbolo de lucha y sabrá enmendar circunstanciales falencias.
Entonces, los brazos de Cuba, distintos países de América y Europa, donde mi poesía fue convocada, tal vez hayan absorbido un pedacito de todo lo que sueño política, social y artísticamente.
Reflexiono: si el ser humano se encuentra moliendo los granos seculares de la vida desde la caverna cuando vivía comunitariamente hasta hoy, aunque parezca utópico ¿porqué no puede volver al estadio comunitario con un desarrollo de conciencia que haga placentero su tránsito, por ahora muy fugaz, sobre el planeta? El imperio se encargó en instalar en amplios sectores el resquemor por el término COMUNISTA, que en esencia es una palabra que encierra algo tan noble: ¡vivir en COMUNIDAD!
–¿Cuál es tu análisis del momento que vive América Latina en esta pandemia y el papel de Cuba?
-Desde abajo: se desnuda cada vez más la desigualdad y la injusticia. Desde arriba: La ONU es inoperante, endeble, debe mejorar muchísimo, pero es la entidad que puede ser el germen de un futuro donde existan auténticos acuerdos entre los distintos continentes.
América Latina es uno de los territorios más castigados, pero que posee en su seno signos de rebeldía y dignidad.
Estados Unidos aprovecha cierta situación donde los traidores de sus pueblos se encaramaron en el poder para volver con mucho ímpetu intentando dominar a su antojo nuevamente este territorio pletórico de riquezas materiales y culturales y bastante puro aún.
Cuba sigue siendo la bandera de los seres que aman la soberanía y la dignidad.
Enfrenta no solo las amenazas sino los hechos concretos que intenta “goliat” para desestabilizarla. A la vez continúa brindando hermandad y ejemplo.
–Cuba sigue siendo un faro de resistencia y solidaridad, y la propuesta al Premio Nobel de la Brigada Médica es un reconocimiento que no alcanza a todo lo que ha logrado hacer también por aquellos países que no se han movido lo suficiente contra el feroz bloqueo económico que el imperialismo le impuso. Sin embargo, la propaganda de los medios imperialistas intenta menospreciar el valor de esta solidaridad, y Trump ha venido a revivir la ley que incita a los médicos cubanos a traicionar. ¿Cuál es tu análisis?
-Ninguna potencia capitalista puede estimular a las personas que trabajan en el ejido de la salud a que abandonen semejante impulso de genuina entrega. La formación socialista, comunitaria, desde la infancia, es capaz de lograr semejante gesta. En ella, quien labora para sanar, adquiere la conciencia de curar o redimir en cualquier circunstancia.
El Nobel a la Medicina Cubana es un pedido de amplios sectores que debiera tener un reconocimiento exitoso.
El odio del poder hacia la auténtica solidaridad es constitutivo del desenfreno de la propiedad privada contra la propiedad comunitaria.
–¿Qué cree que podría pasar antes y después de las elecciones presidenciales en Estados Unidos para países atacados como Cuba y Venezuela?
-A riesgo de equivocarme, creo que el verdadero poder en el imperio no lo tiene un hombre o una mujer. Las multinacionales con sus tentáculos generan personajes que a veces cumplen roles patéticos, pero son simples marionetas de los intereses concentrados en manos macabras que solo quieren apropiarse de bienes, haciendas y gentes.
Los cambios profundos en las entrañas del monstruo los dará su propio pueblo que se está manifestando en ciertos bolsones con llamativa contundencia. Hasta creo que intuitivamente el ser humano común mira las elecciones con indiferencia porque sabe, en su inconsciente colectivo, que es un escenario plagado de utilería.
–¿Cuál es tu opinión sobre el socialismo bolivariano en Venezuela?
-Opino que el Socialismo es un sitio a llegar donde la igualdad de oportunidades y el reparto equitativo devienen premisas basales de una nación. Existen varios caminos para arribar a ese lugar. La dirección del gobierno venezolano en consuno con gran parte del pueblo ha elegido uno. No debe ser muy errática esa senda para que los gobiernos yanquis y sus acólitos busquen denodadamente truncarla.
“Al imperialismo ni un tantico así” dijo uno de los más grandes patriotas latinoamericanos. Hay una correlación de fuerzas difíciles para sostener la revolución; hasta gobiernos que se dicen progresistas cuando los amos aprietan se tornan peligrosamente “indecisos”.
Enfrentar al imperio más cruel y poderoso de la humanidad es una tarea del pueblo bolivariano que debe justipreciarse con honestidad. A mí me emociona.
Geraldina Colotti.
Resumen Latinoamericano, 8 octubre 2020.
Cine Fake
Abunda en la industria cinematográfica la tendencia “Fake”, no pocas veces disfrazada de “ficción” e incluso de “documental”. “Todos mienten” dice el Dr. House en la “teleserie” con el mismo nombre. Eso incluye a la catarata de “series televisivas” de moda. Si hubiese una auditoría ética para la producción cinematográfica, en la que primara el […]
Abunda en la industria cinematográfica la tendencia “Fake”, no pocas veces disfrazada de “ficción” e incluso de “documental”. “Todos mienten” dice el Dr. House en la “teleserie” con el mismo nombre. Eso incluye a la catarata de “series televisivas” de moda. Si hubiese una auditoría ética para la producción cinematográfica, en la que primara el rigor de la verdad, basado en evidencias y documentos certificados, quedarían en pie muy pocas “realizaciones” industriales o “independientes”. No caben aquí los nombres de los productores y directores cómplices de esta pachanga. Manipulación simbólica en pantalla. Sálvense todas las excepciones, que las hay y muy honrosas.
Buena parte del negocio basado en hacer películas pertenece a la maquinaria de guerra ideológica responsable de infestar audiencias con el “sentido común” de la mentalidad burguesa. A esa identidad pertenece casi toda la producción de cine bélico, las historias fílmicas de “vaqueros contra indios”, cierta retahíla de “biografías fílmicas” y, desde luego, el “american way of life” en comedias, relatos románticos o “trillers” con su siempre “Fake” de idolatría por la “justicia”, los tribunales, los detectives y la policía. Sin faltar la industria del “porno”.
No se cometerá aquí el improperio de reducir todo cine (o toda realización artística) a un amasijo de falsedades condenando la imaginación libre a una pataleta “conspiranoica”. Muy lejos de esa emboscada. Todo lo contrario, es necesaria una reivindicación emancipadora de las herramientas de producción creativa y de las relaciones de producción para la imaginación, sin la dictadura semántica de la ideología dominante. Tampoco se perpetrará aquí la insolencia de culpar a las víctimas que “consumen” la industria cinematográfica “Fake”, sin tener a mano los dispositivos críticos necesarios que la Educación Pública debe proveer y que hasta hoy, dicho con suavidad, es escandalosamente insuficiente.
Se trata de poner al desnudo el andamiaje ideológico, subordinado por la lógica mercantil, para adulterar toda relación con la realidad -desde los procesos del conocimiento hasta su enunciación- en los soportes de la “cultura de masas”. Y ahí reina la mentira. Hay que recordar siempre que el capitalismo es un sistema económico e ideológico basado en mentirle a los trabajadores sobre la producción de la riqueza. La plusvalía es una realidad pasteurizada por la lógica “Fake” del sistema. El reformismo es una “fake” sistematizada para esconder la lucha de clases que es “el motor de la historia” y la madre de todas las batallas.
Son unos cuantos los dueños de la industria cinematográfica dominante. (“…Algunos empresarios, como Adolf Zukor y Marcus Loew (fundadores de la Paramount), comenzaron su carrera explotando salas de exhibición, antes de volverse productores. Los que siguieron absorbieron simultáneamente las redes de distribución y de explotación. Esta combinación entre el star system y la integración vertical dio nacimiento a los grandes estudios de Hollywood (Metro Goldwyn Mayer, Warner Bros., 20th Century Fox, Paramount, United Artists, RKO, etc.).”[1] Añádase Netflix y sucedáneas. De sus “modelos de negocio”’ salen los “guiones” que filmarán escenas de todo género, adaptadas a los intereses del negocio y del “sistema”. Ahí se decide cómo se tratará el amor y el desamor, la riqueza y la pobreza, la justicia y el delito. Ahí se eligen -e imponen- los estereotipos “raciales”, laborales, religiosos y sexuales. Quién gana y quién pierde. Ahí se estudian las “audiencias” o “target”, y también los ritmos de la circulación de la obra en las salas cinematográficas que están monopolizadas. Ahí se decide la “verdad” y la mentira. Sus disfraces y sus retruécanos. Mientras comemos “pop corn” o “nachos”. Un cantante mexicano, paladín de la cursilería, de quien aquí no se hará publicidad, compungía la voz para decir melodiosamente: “miénteme más que me hace tu maldad feliz”.
No diremos que la “pandemia” de “Fake” ocurrió sin darnos cuenta. Ha sido un proceso largo. Hace tiempo que se ensayan los mecanismos de infiltración y se han desarrollado todas las estrategias, que el talento opresor ha tenido, para sembrarnos en la cabeza falacias que se hicieron “verdades” a fuerza de repetirlas e invisibilizarlas. Muchas de ellas llegaron a nuestras vidas en forma de “entretenimiento”. Aceptamos los dichos de las “autoridades” (religiosas, gubernamentales, militares y académicas) como verdades; aceptamos que nadie somos para poner en duda el relato hegemónico y que más nos vale ser dóciles ante el discurso del poder si queremos llevar “la fiesta en paz”. Entramos a la era de la “pos-verdad” arriados por los perros pastores mediáticos. Entramos al campo del disfrute por el engaño porque interpelar a “la voz del amo” exige esfuerzos, compromisos e incomodidades ajenas, sensiblemente, al confort del rebaño. Y nos derrotaron, a punta de falacias, también. “Por el engaño se nos ha dominado más que por la fuerza”[2] dijo Simón Bolivar.
Llegamos al punto, necesario, de tener que generar un movimiento planetario para frenar a pandemia de falsedades generadas por la industria de las mentiras. En todas sus modalidades. Pero lo asimétrica que es la batalla contra las “Fake” no impide advertir sobre su necesidad en los terrenos más patentes y más latentes. En lo que se ve y en lo que no se ve. En las superficies y en las profundidades. En la diversidad de todo engaño y en la abundancia de técnicas desplegadas para eso. La lucha no es sólo contra casos aislados, la lucha es contra una sistema de mentiras diseñado para dominar la economía y la ideología. En su tratado de Semiótica General, Umberto Eco la define como “la disciplina que estudia todo lo que puede usarse para mentir” pero necesitamos, además de estudiar las falacias, combatirlas. No podemos dedicarnos sólo a desactivar casos específicos, hay que ir a las fuentes teóricas y prácticas de los fabricantes de “Fakes”. Y no hay punto de reposo. De verdad.
Fernando Buen Abad Domínguez | 02/06/2020
[1] https://www.insumisos.com/diplo/NODE/686.HTM
[2] http://www.archivodellibertador.gob.ve/escritos/buscador/spip.php?article9987
Nueva “normalidad” sí, pero anticapitalista
Si nos descuidamos, una cierta emboscada conservadora nos atrapará en el reclamo que implora, a los cuatro vientos, “volver a la normalidad”. Es un “reclamo” que cree que lo “normal” es estar como antes. Volver a lo “normal” indica, acaso, estar como cuando no teníamos problemas o volver a los problemas a los que estamos acostumbrados. No serán considerados aquí casos referidos a la Biología o la Química, por ejemplo. Lo “normal” sería: situación mundial de guerras, de falacias mediáticas, de usuras bancario-financieras… lo “normal” sería el capitalismo. Discúlpese la obviedad pero el diccionario de la RAE dice: Normal. Del lat. normālis. 1. adj. Dicho de una cosa: Que se halla en su estado natural. 2. adj. Habitual u ordinario. 3. adj. Que sirve de norma o regla 4. adj. Dicho de una cosa: Que, por su naturaleza, forma o magnitud, se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano. 5. adj. Geom. Dicho de una línea recta o de un plano: Perpendicular a otra recta o a otro plano. Apl. a línea, u. t. c. s. f. 6. adj. Geom. Dicho de una línea: Perpendicular en el punto de contacto al plano o recta tangentes a una superficie o línea curvas. U. t. c. s. f. 7. f. escuela normal. condiciones normales diapasón normal onda normal valor normal. ¿Lo “normal” es según el cristal con que se impone?
¿Cuál sería la “novedad” en la “normalidad”. Es una “nueva” vieja historieta que ya Lenin, por ejemplo, combatió en su “Materialismo y Empiriocriticismo”[1] (1908) contra algunos vivales que traficaban con lo “novísimo”, que no era más que lo viejo sólo que disfrazado de nuevo con vocabularios enredosos. “Apoyándose en todas estas supuestas novísimas doctrinas, nuestros destructores del materialismo dialéctico llegan intrépidamente hasta el fideísmo neto…” la cosa parece ser ahora la misma. ¿De qué ilusionismo hay que echar mano para que lo viejo parezca nuevo? Hay que estar atentos a que la “Nueva Normalidad” no sea la misma vieja normalidad opresora sólo que refrita en las sartenes del Reformismo auto-remozado. “…toman las nuevas formulaciones de los antiguos errores por descubrimientos novísimos…” Lenin.
“Normal” sería, quizá, cierto estado en el que las cosas no cambian o cierta “estabilidad” de vida, de ánimo, de empleo, de salud, de felicidad… es decir, lo “normal” sería una ilusión, una utopía o un engaño. Ir a una “Nueva Normalidad” en oposición al estado de pandemia, por ejemplo, significaría haber superado los contagios, la debacle económica, la rutina laboral y los hábitos asentados antes de que el COVID-19 se detectara y se propagara. Sería una especie de “vuelta de página” superadora de un momento pretérito. Entonces ir a lo “normal” “nuevo” no debe ser un retroceso, una reversa del tiempo. Pero ¿cuándo hubo normalidad? ¿Podría temporizarse, fecharse, datarse? En un mundo azolado por la anarquía del capital, el dispendio y la fanfarronada oligarca, donde unos muy pocos controlan la inmensa mayoría de las riquezas… ¿es eso lo normal? ¿queremos volver a eso? Si es que alguna vez salimos.
Nada más anormal que el sistema económico que depreda al planeta y a la especie humana.
Nada más anormal que poner al capital por encima de las personas; nada más anormal que el sufrimiento de la inmensa mayoría para el disfrute de una minoría insensible, indolente e irresponsable. Es absolutamente anormal lo que ocurre en el capitalismo, en su esencia y en su “ADN”. Aunque estemos muy acostumbrados. Siempre por imperativo ideológico, para afirmar categóricamente un acierto o un error, nos trafican el retruécano de la “normalidad” o la “anormalidad”. Algunos esconden así sus moralismos conservadores. “…impulsados por la ciega confianza que les inspiran los «novísimos» profesores reaccionarios…” Lenin. Pero esa parafernalia no es más que el núcleo contradictorio de la conciencia oligarca y sus patologías axiológicas. Lo “anormal” para ellos es lo distinto. Lo “normal” les permite diluir contradicciones en todos los fenómenos y su dialéctica. Lo “anormal” les complica el paisaje. No fue “normal” (aunque fuera lógica) la revolución bolchevique, a los ojos de los enemigos que la combatieron -y la combaten- dentro y fuera de ella. A cierta burguesía le encanta la idea de “normalidad” porque con ella diluye los abismos de clase fingiéndonos a todos iguales, pero sin derechos iguales para todos. Lo “normal” es que los ricos vivan bien y que los pobres padezcan. Por eso la normalidad burguesa es ofrecer igualdad de oportunidades, pero jamás la igualdad de condiciones.
Aceptar esa “normalidad” hegemónica nos somete y nos diferencia, nos resta identidad, es la forma de tenernos asustados para no salirnos de los límites. Y la “normalidad” les sirve, también, para discriminar a personas y grupos que no aceptan los estereotipos. Para ellos las “periferias” somos “anormales”, raros, diferentes. Y la idea de “normalidad”, entonces, ratifica y amplifica los estigmas de clase por geografía, historias, género y etnia. Impone su religión y su opio mediático. “Es lo normal”, dicen ellos.
Al otro lado de la realidad, lo “normal” es la disidencia, implícita y explícita. Nadie quiere vivir en la miseria “normalizada”, aunque se la publicite como muy renovada. Nadie anhela el espectáculo macabro del belicismo imperial como la “norma” que heredará a su prole. Nadie anhela la ignorancia, la desnutrición, la intemperie ni el desempleo que son tan “normales” en la lógica burguesa. Lo “normal”, y lógico, es que cada vez más personas, lo expliquen o no, repudien la idea de entregarse a un sistema de explotación fabricante de esclavos, enfermos y pueblos despojados. Lo “nuevo” es que la rebeldía salga por algún lado, que se vuelva organización, consciente y transformadora, y se vuelva lucha contra las injusticias, las enfermedades, la frustración o las desesperaciones diversas. Objetiva y subjetivamente. Lo único realmente nuevo, que no ha sido norma, es la comunidad que se organiza para sí, libre de clases y sometimiento. Lo “normal” ha fracasado.
Fernando Buen Abad Domínguez | 27/05/2020 |
Todos los caminos conducen al ajuste y al Estado policial
El montaje de un aparato policial con la pandemia como justificativo es el salto que ha dado el gobierno este viernes 18 de diciembre con la reglamentación del artículo 38 de la Constitución. Los medios afines blindan al gobierno, legisladores oficialistas piden presencia militar en las calles, el Presidente que hace stand up en las conferencias y las leyes dejan más que claro que todos los caminos conducen al ajuste.
Prontas las medidas
Semanas atrás se anunció una conferencia de prensa de Presidencia para el día 18 de diciembre debido al aumento exponencial de casos de covid. La misma se adelantó para el miércoles 16 con previa conferencia al mediodía del Grupo Asesor Científico Honorario (GACH).
El miércoles por la noche el presidente Lacalle Pou anunció suspender los espectáculos públicos desde el 21 de diciembre al 10 de enero. Esa misma fecha se planteó restringir el ingreso al país, excepto para las personas que tuvieran pasaje programado hasta el 17 de diciembre inclusive. Alentó a vacacionar pero con distanciamiento social e incluso tuvo tiempo para decir socarronamente que se iba a tomar unas minivacaciones en el departamento de Rocha.
La prohibición de cerrar fronteras no afecta al transporte de cargas, por lo que las fronteras seguirán siendo un colador, donde se han registrado varios focos en ciudades fronterizas por estas actividades, sobre todo transporte proveniente de Brasil.
Se aumentaron las horas de apertura de los shoppings, los centros comerciales. Los ómnibus interdepartamentales deberán viajar al 50% de su capacidad y ante ésto Lacalle prometió un subsidio para las empresas. Se dará la reapertura de gimnasios y toda actividad física en lugares cerrados que habían sido suspendidas apenas diez días atrás.
Lo no-dicho
Lo más importante de la conferencia de prensa fue de lo que no se habló: de los desempleados, los que están en el seguro de paro, de las ollas populares, del sistema de salud y sus trabajadores.
Fueron nombrados en la conferencia, pero apenas eso. Se los saludó, se les reconoció el esfuerzo, pero medidas, ninguna. Similar a lo que aconteció la semana anterior cuando un uruguayo fue destacado como uno de los 10 científicos más importantes del 2020 por la Revista Nature. Alli el Presidente lo saludó y lo felicitó por twitter, y el cientifico Rodrigo Moratorio no tardó en responder que sería bueno que el apoyo sea económico y a través de presupuesto y políticas de gobierno.
El desempleo sigue aumentando. Mientras que la tasa en Montevideo es de 9,6%, en el interior del país esta cifra asciende a 12,3. Asimismo, entre las mujeres (14,2%) esta tasa es 5,6 puntos porcentuales superior a la de los hombres (8,6%).
El 38 está cargado
Lacalle Pou, en conferencia, brindó nuevos slogans vacíos que parecen ser un nuevo mote para una campaña publicitaria. Del “quedate en casa” a la “convivencia solidaria” a las “burbujas” para poder pasar las fiestas de fin de año. Se apela a la responsabilidad individual, coherente con un gobierno neoliberal que deja al Estado como garante último de la represión.
Esto queda manifestado con la implementación del artículo 38 de la Constitución. El mismo reza: “Queda garantido el derecho de reunión pacífica y sin armas. El ejercicio de este derecho no podrá ser desconocido por ninguna autoridad de la República sino en virtud de una ley, y solamente en cuanto se oponga a la salud, la seguridad y el orden públicos.”
“Restricciones a la movilidad de la población incluirá a las marchas y movilizaciones sociales y sindicales, definió Presidencia, destacó el semanario derechista Búsqueda. El legislador blanco (del oficalista Partido Nacional) Sebastián Da Silva, por su parte, pidió presencia militar en la calle para «molestar a los ciudadanos ligeros de prevención» y así bajar la cantidad de contagios de covid-19.
Lentamente se está montando un Estado policial que restringe las libertades y calza justo en un momento donde el malestar social con el gobierno empieza a emerger a la superficie. Las medidas que se han implementado para mitigar el covid-19 no tienen correlato con la cantidad de casos en aumento y su posible reducción. Están identificados los focos de contagio y allí no se ha aplicado ninguna medida.
Ajuste
Donde sí se están aplicando medidas a rajatabla es sobre la clase trabajadora. Insólitamente se ha modificado en el Parlamento, con los votos del oficialismo, traspasar el salario vacacional acumulado en 2019 -que debía ser abonado este 2020- para el año 2021.
Es decir que los trabajadores que este año vieron congelado su salario con respecto a las tarifas y la inflación, quedarán relegados una vez más. Los empresarios celebran y se ahorrarán ese dinero, pagarán en el 2021 con un dólar en crecimiento a la par de los precios y las tarifas.
No es especulación ni pronóstico. El representante de la oposición en Antel (empresa estatal de telecomunicaciones) anunció que para el año entrante las tarifas subirán por encima de la inflación entre un 9 y 10 por ciento.
Por si faltaba algo, para sofocar cualquier atisbo de alegría, la Intendencia de Montevideo a cargo de Carolina Cosse del centroizquierdista Frente Amplio, decidió suspender el carnaval capitalino y así de un plumazo, con un escueto tuit, 40 mil personas se quedarán sin trabajo este verano.
Espejismo
Uruguay gozó de buena prensa por la gestión de la pandemia, alimentada por los voceros de la derecha rioplatense, mientras el gobierno ponía piloto automático con los pilares que había construido el Frente Amplio.
La exhortación individual ya no surte efecto. La población fatigada, que se tragó el discurso de la excepcionalidad uruguaya abonado por el propio Lacalle Pou y casi sin miedo por la pandemia, hace que los números hayan crecido exponencialmente.
Dios Momo no volverá a soñar este febrero. La murga, eterna crítica al poder de turno, verá su voz acallada por una pandemia que parece no tener fin y menos aún sus consecuencias. El 2021 dejará sus trajes colgados esperando un cuplé. La murga que cantó su retirada para volver, esta vez dejará sus versos en el tintero.
Nicolás Centurión. Licenciado en Psicología, Universidad de la República, Uruguay. Miembro de la Red Internacional de Cátedras, Instituciones y Personalidades sobre el estudio de la Deuda Pública (RICDP). Analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)
A 28 años de la ola privatizadora, la batalla se vuelve a librar en Uruguay
El pasado domingo 13 de diciembre se cumplieron 28 años del histórico plebiscito donde la ciudadanía dijo SÍ a las empresas públicas con un contundente apoyo popular que frenó la ola privatizadora del gobierno del Partido Nacional. Pasaron 28 años de una campaña histórica para las izquierdas y el campo nacional y popular. 28 años han pasado y parece que la rueda volvió al mismo lugar. Claramente el mundo ha cambiado, Estados Unidos cede cada vez más terreno a China en la hegemonía mundial.
En el principio de los 90 había salido triunfante de la guerra fría contra la URSS. En América Latina se sucedían los gobiernos de derechas con un talante neoliberal bien marcado, mientras que ahora en Latinoamérica parece que el ciclo progresista vuelve a tener su revancha. Esta coyuntura no es un calco, pero hay señales que parece un deja vu.
La Ley Nº 16.211, conocida como Ley de Empresas del Estado fue promulgada apenas cincuenta días después de que el gobierno de Luis Alberto Lacalle asumiera. Este Lacalle es padre del actual presidente Luis Lacalle Pou, por si las coincidencias existen. El decreto se lanzó luego de quince días de realizar un ajuste fiscal. El 13 de septiembre de 1990 fue la fecha elegida por el gobierno para presentar al Parlamento un proyecto denominado “Ley de modificaciones del régimen de empresas públicas del dominio industrial y comercial del Estado”.
Lacalle padre distribuyó a los líderes integrantes de la “coincidencia nacional” un borrador de 125 artículos para discutir conteniendo las pautas para redactar la Ley de Empresas Públicas. Por si otra coincidencia aparece, el gobierno de Lacalle fue denominado con el nombre de “Coincidencia Nacional” donde convergieron el Partido Nacional y el Partido Colorado.
El gobierno de su hijo, Lacalle Pou, se denomina “Coalición Multicolor”. Donde se reunieron cinco partidos políticos (tres de ellos no existían en los 90) para desbancar al Frente Amplio del gobierno.
El titular de “Búsqueda”, periódico neoliberal fundado por Ramón Díaz, patter totum de esta corriente en su versión uruguaya, publicó en su edición del día 20 de setiembre: “Tras siete décadas de estatismo, el gobierno dio el primer paso para la reducción de su dominio industrial y comercial”.
En el marco de la ley aprobada el Uruguay inició el camino de las grandes reformas del Estado, concretándose la privatización de la Compañía de Gas, que fue vendida al grupo francés Gaseba;.
Se efectuó la liquidación de ILPE dejando el Estado de cumplir las deficitarias tareas de pesca que pasaron a manos privadas a igual que los servicios de tierra en el Aeropuerto de Carrasco; se encaró la privatización del transporte aéreo al interior del país; se otorgó la concesión de servicios de agua potable y saneamiento en zonas de Maldonado y se adjudicó el sistema de telefonía celular.
UTE, empresa estatal monopólica de electricidad, empezó a adquirir electricidad generada por el sector privado y se puso en marcha, por régimen de concesión de obra pública, la construcción de la doble vía Montevideo – Punta del Este con una inversión privada que se estimó en unos cien millones de dólares.
El Estado se retiraba de sectores estratégicos y con lógica de mercado, todo lo que no daba ganancia era privatizado. Esa fue la brújula que guió al gobierno del Partido Nacional de 1990 a 1995.El 13 de diciembre de 1992 el «Sí» recibió 1.293.016 contra 489.302 del «No».
Refritos
Las organizaciones de izquierda y del campo nacional y popular crearon el espacio de la Intersocial como lugar que nuclea a todas la organizaciones que están en contra de la Ley de Urgente Consideración (LUC). La LUC es un paquete de leyes de corte netamente neoliberal que pretende criminalizar la protesta, mercantilizar la educación, vaciar las empresas públicas y además contiene leyes favorables al lavado de dinero, entre otras cuestiones.
Los diferendos en la Intersocial se saldaron cuando al final se decidió ir por la recolección de firmas de 133 artículos de los 467 de la LUC. Los diferendos en las izquierdas vuelven a reflotar cuando en los 90 se dirimía entre ir por toda la ley de empresas públicas o parte de ella. La derecha lo tiene claro. El diario oficialista «El País» en su editorial del día lunes 14 expresó: «Ahora, al FA se agrega esta intersocial que nadie votó, pero que pretende torcer el rumbo nacional en el sentido que a ella se le antoja. Es una minoría tan intensa como antidemocrática.»
No titubean en calificar de anti democrática a una organización social. Tampoco recuerdo que la Asociación Rural del Uruguay haya sido ungida por el voto popular, menos Un Solo Uruguay y menos aún las cámaras empresariales. Ellos no son votados, pero votan y deciden por los trabajadores día a día.
Al fin y al cabo, con matices pero en sustancia, las batallas de los 90 se están reeditando. Con apellidos que se repiten, con errores porfiados que se empeñan en volver, con enseñanzas que todavía están vigentes.
Nicolás Centurión. Licenciado en Psicología, Universidad de la República, Uruguay. Miembro de la Red Internacional de Cátedras, Instituciones y Personalidades sobre el estudio de la Deuda Pública (RICDP). Analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la
La nueva cepa del coronavirus impacta en una Europa en estado crítico
Cuando la llamada segunda ola del coronavirus aun no encontró sus límites en los estragos que está causando entre los europeos, el descubrimiento de una nueva cepa del virus, que tendría su epicentro en Inglaterra, encendió todavía más las alarmas en el viejo continente.
Es que la nueva variante tendría una tasa de contagio más elevada (de hasta un 70% mayor que las existentes hasta el momento), lo que sin embargo es motivo aun de debate entre los especialistas ya que muchos aducen que los mayores contagios se deben al mayor movimiento y concentración de la población por la cercanía con la navidad y el año nuevo.
Empero, once países europeos cerraron sus fronteras con el Reino Unido y otro tanto solo permite el retorno de los naturales de cada país con un testeo previo. El impedimento para salir o ingresar a la isla de Gran Bretaña sin contar con un test negativo provocó un verdadero descalabro a ambas orillas del Canal de la Mancha con miles de camiones varados durante días y una crisis política en regla. El aislamiento sanitario que Europa dispuso respecto al territorio británico se da en el contexto de las tensas negociaciones sobre el Brexit y ha sido visto como una represalia, así como un anticipo, de la política que dispondría Bruselas ante una salida intempestiva de Londres de la Unión Europea.
El gobierno de Johnson ha debido dar marcha atrás con la liberalización irresponsable de su política de contención de la pandemia y ha decretado para la capital y otras regiones del sureste una cuarentena estricta, lo que conlleva la imposibilidad de las reuniones para el festejo de la navidad. Las autoridades del Servicio Nacional de Salud han solicitado que se conserve un trabajo común con las autoridades sanitarias de la UE para combatir al coronavirus, habida cuenta que, con 19 mil internados, la situación es similar al peor momento de la «primera ola» (Deutsche Welle, 23/12). El Reino Unido ha sufrido más de 68 mil muertos por la pandemia.
En el continente la situación dista de ser mejor. Alemania, país que hasta el momento era mostrado como ejemplar en su manejo del virus, se encuentra en su peor momento, registrando hasta 30 mil casos diarios nuevos. El fracaso se debe a la política orquestada por los distintos gobiernos, tanto nacional como a nivel estadual, de buscar no poner obstáculos a la «recuperación» económica así como a no querer enfrentar a los movimiento anti cuarentena. La pandemia ha vuelto a mostrar la diferenciación social al interior del estado germano y la naturaleza parasitaria de la reunificación de la que se cumplen 30 años: las regiones orientales como Turingia o Sajonia duplican la tasa de incidencia del promedio nacional (La Nación, 18/12).
En Francia, a pesar de llevar más de un mes de toque de queda (imposibilidad de transitar pasadas las 20 horas), la pandemia está lejos de estar bajo control, con lo que las medidas de aislamiento social que incluyen el cierre de las actividades culturales así como bares y restaurantes permanecerán durante las fiestas. En el país galo, cuyo presidente Emmanuel Macron se encuentra enfermo por coronavirus, la pandemia se ha cobrado hasta el momento más de 60 mil víctimas. En Italia, el gobierno de Conte ha dispuesto un confinamiento «duro», pero solo para los días de las festividades, cuando los informes arrojan la escalofriante cifra de 600 fallecidos diarios. España atravesará las fiestas con un toque de queda nocturno y un limite de diez personas para las reuniones sociales, en un contexto de fracaso de la política del gobierno PSOE-Podemos de cierres y cuarentenas parciales, habida cuenta que los nuevos contagios diarios superan en promedio los 15 mil.
Las bolsas del continente sufrieron un retroceso general a raíz del cuadro descripto y de la llegada de la nueva cepa; las previsiones que indicaban un cierre del 2020 con un 10% de desempleo a nivel continental en el caso de una contención del covid-19 deberán ser recalculadas al alza. El fin de los programas de sostenimiento estatal a las empresas provocará un número ingente de quiebras (eleconomista.es, 15/10).
A la espera aun del comienzo de la distribución de la vacuna (cuya creación y producción se dio a través de la competencia capitalista, es decir con el objetivo de la ganancia), el manejo de la pandemia por parte de los gobiernos burgueses de Europa arroja como balance un fracaso rotundo. El continente es la región del mundo con más fallecidos a la fecha superando los 500 mil, lo que es la consecuencia de años de «austeridad» y destrucción de los sistemas de salud, así como de la no afectación de los intereses empresariales para hacer frente a la enfermedad. Las medidas de cuarentena en curso en este periodo en ningún caso suponen la suspensión de las actividades económicas no esenciales ni la centralización de los recursos sanitarios de cada país.
Los trabajadores de Europa mediante su intervención independiente deberán hacer que los gobiernos y los capitalistas rindan cuentas ante el verdadero crimen social que constituyen las muertes por coronavirus.
Leandro Morgan
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