viernes, mayo 27, 2022

Milei cierra acuerdos con la “casta” en todo el país pensando en el 2023


Las figuras que acerca gobernaron con el peronismo, con el macrismo, con Menem, De la Rúa.

 Pretende venderse como antisistema para explotar la crisis política, pero es su ala más reaccionaria. El dirigente liberal y diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires, Javier Milei, está enteramente dedicado a consagrar un armado político a nivel nacional de cara al 2023. Amén del permanente lobby mediático del que goza, el candidato ultraderechista no logró poner en pie a La Libertad Avanza fuera de la considerada Área Metropolitana de Buenos Aires, donde al momento mantiene un acuerdo político con Avanza Libertad, aunque se encuentra en aras de distanciarse y formar una referencia propia. En su búsqueda de “que haya una boleta en cada rincón del país”, como definió, Milei se perfila a sellar acuerdos en las provincias con lo más descompuesto del régimen político. 
 De este modo fue que anunció que el próximo 23 de julio Milei hará en Tucumán un acto con Ricardo Bussi, hijo del genocida Antonio Bussi, de quien el ahora diputado supo ser su asesor en el Congreso Nacional. Bussi pertenece al partido Fuerza Republicana, y le agradeció públicamente por haber elegido a su partido “como estructura de su proyecto en la provincia” (Infobae, 19/5). El Partido Libertario de Tucumán, sin embargo, no tuvo a bien recibir el hecho. En un comunicado “instaron” a su dirigente a no tejer un acuerdo con los Bussi, a quienes condenaron porque “sus tres generaciones de empleados públicos no conocen el empleo en el sector privado”, y los definieron como parte de la “casta”. Claro que no hubo mención a los delitos de lesa humanidad bajo la dictadura, clarificando el lugar del liberalismo en el arco político. 
 No obstante, aquí se desnuda la flexibilidad de Milei y su elenco político frente a la “casta”. De los elogios a Bullrich y Macri, su intención de delegar el control de la asistencia social a los intendentes del conurbano o las referencias a Menem como “el mejor presidente de la historia”, se va haciendo claro que el discurso que explota el diputado hace cada vez más agua por todos lados. De hecho, en medio de estos sucesos estalló una polémica porque finalmente se confirmó por una cartilla del Congreso que Victoria Villarruel, diputada nacional de su fuerza, gastó los 20 pasajes aéreos que brinda el parlamento sólo en lo que va del año, siendo que vive en la Ciudad de Buenos Aires. Es más que probable que esto se deba, claro, a este intento de poner en pie a su partido en todo el país. Pero entra también en franco choque con sus discursos sobre el gasto público, cuando la propia parlamentaria criticaba enérgicamente estos vuelos otorgados a los legisladores cuatro años atrás. 
 Milei le delegó el trabajo del armado político a cuatro personas: su hermana, Karina Milei, Carlos Kikuchi, quien fue encargado de prensa del exministro de la Convertibilidad y el Corralito, Cavallo (otro de sus elogiados), los legisladores porteños Ramiro Marra y… Eugenio Cascielles, ¡de Consenso Federal! (La Nación, 25/5). Dentro de las alianzas, que ya tienen desde el vamos a fieles representantes de la “casta” (como el Movimiento de Integración y Desarrollo fundado por Frondizi, que fue desde con Perón en 1973 hasta con Menem, De la Rúa, Duhalde, Massa o Macri), aparecen nuevos nombres y fuerzas para la coalición. 
 Uno es el de Juan Alfredo Avelín, presidente de la Cruzada Renovadora. Hablamos del hijo de Alfredo, quien supo ser gobernador de La Alianza en representación de este partido en San Juan. Luego aparecen otras figuras bien “casta” como Martín Menem en la Rioja, el sobrino del expresidente, quien aportó al armado nacional nombres del peronismo, o Carlos Balter, del Partido Demócrata que acelera su integración al liberalismo. En Entre Ríos, teje alianzas con Miriam Muller, candidata en las últimas elecciones del Partido Conservador Popular que acompañó el tercer gobierno de Perón, el menemismo, el kirchnerismo y el macrismo, o también con Raúl Aragones en La Pampa, quien fue candidato del Frente Renovador, estuvo en Juntos por el Cambio y fue asesor del gobernador pejotista Carlos Verna (La Nación, ídem). 
 Según el citado artículo de La Nación, también podrían sumar a partido Dignidad Popular, una fuerza que pese a sus negaciones vergonzantes son neonazis, sin atenuantes. Hablamos del espacio que lidera a nivel nacional Alejandro Biondini, en el Frente Patriota. Esto puede esclarecerse si se atiende a que los liberales vienen coqueteando en las últimas semanas un acuerdo con José Bonacci, de Unite, que en 2019 fue a elecciones en Santa Fé como candidato de este último. Todas estas alianzas políticas deben servir para que la población saque conclusiones sobre quiénes son estos presuntos “liberales” y cuáles son sus intenciones. Luego de los reconocimientos abiertos de querer barrer con toda legislación laboral, atentar contra derechos democráticos como el derecho a la movilización popular, proceder a una dolarización que implique una devaluación sin precedentes y una dependencia colonial del país a la Reserva Federal estadounidense, declararse abiertamente enemigos del movimiento de mujeres y diversidades o privatizar la salud y la educación, ahora queda claro a quiénes buscan por aliados para estos cometidos. A lo más rancio y putrefacto de la “casta”.
 Milei y sus secuaces no son “antisistema”, son su ala más reaccionaria y fascistizante, que pretenden explotar el creciente descontento popular con todos los que nos gobernaron en estas décadas para encauzar la crisis política hacia una alternativa reaccionaria y enemiga de los trabajadores y sus condiciones de vida. Llamamos a repudiar a estos charlatanes como debe hacerse con los fascistas en potencia: redoblando la movilización de los explotados hasta derrotarlos.

 Manuel Taba

Producto de las políticas expulsivas, 1 de cada 4 jóvenes ni estudia ni trabaja


La doble exclusión se debe fundamentalmente a la precarización y pauperización del régimen capitalista contra la juventud.

 La doble exclusión de les jóvenes se debe fundamentalmente a una política expulsiva. Según un informe del observatorio social de la UCA, realizado entre el 2017 y 2021, uno de cada cuatro jóvenes, de 18 a 24 años, no estudia ni trabaja. Lo que se denomina doble exclusión: del sistema laboral y educativo. 
 A partir de los datos del informe se verifica que esta realidad afecta fundamentalmente a les jóvenes provenientes de estratos obreros, ya sean de familias con trabajos formales o informales. Otro dato relevante es que, a nivel nacional, 5 de cada 10 jóvenes están excluidos del sistema educativo. Ese dato verifica el autentico fracaso de los gobiernos capitalistas argentinos de garantizar el derecho a la educación de la población. Vale recordarlo siempre, pero fundamentalmente durante las campañas electorales donde el conjunto de los candidatos de los partidos patronales se llenan la boca hablando de la educación y de que “el futuro son los chicos”, cuando son sus políticas las responsables de esta decadencia.
 La doble exclusión de les jóvenes se debe fundamentalmente a una política expulsiva, de precarización y pauperización del régimen capitalista contra la juventud. El acceso a un trabajo en blanco, con derechos laborales y un salario digno se transformó en una utopía para les pibes que intentan insertarse al mundo del trabajo. Los trabajos en negro, precarizados, bajo convenios temporales que a los pocos meses desechan la mano de obra juvenil, funcionan como dispositivos que afectan corporalmente a les jóvenes y también a su estado de ánimo. Lo que lleva a que muchos de elles, una vez despedidos, desistan de buscar un nuevo trabajo.
 La perspectiva de estudiar una carrera terciaria y/o universitaria que, una vez finalizada, permita una inserción segura en el mundo del trabajo formal se ve truncada por el propio desenvolvimiento de la crisis social. Para cursar una carrera se necesita disponer de ingresos que permitan al estudiante viajar, comprar los apuntes, comer y tener las herramientas tecnológicas adecuadas (internet y compu como mínimo), además de vivir bajo techo. Hoy una familia obrera en muchísimos casos no cuenta con esos recursos porque venimos de años de perdida salarial y de empleo. La inflación revienta el ingreso real de les trabajadores a tal punto que muchos trabajadores formales acuden con sus familias a comedores populares para llegar a fin de mes, ni hablemos de los precarizados y las familias desocupadas, excluidas, que se la rebuscan como pueden con ingresos por debajo de la línea de indigencia.
 El estudio arroja un índice más, que merece ser resaltado: entre les jóvenes que ni estudian ni trabajan, las mujeres representan un mayor porcentaje que los varones. Este fenómeno obedece a una causa harto conocida. Las mujeres, y mas las jóvenes, quedan recluidas a los cuidados de familiares, por lo general de sus propios hijos o de los hijos de sus hermanxs mayores y a otras tareas del hogar. Además de que, para las pibas pobres, los trabajos que se consiguen son sumamente precarios, muchas veces expuestas a la objetivación, al acoso sexual y demás violencias sobre ellas. 

 Milei y un programa reaccionario 

 Cabe destacar que los fachos como Milei y Espert que pretenden conquistar el descontento de les jóvenes pretenden llevar la precarización y regimentación de la juventud al peor de los extremos. Milei propone lisa y llanamente avanzar en una reforma laboral que convierta lo que hoy es ilegal en legal, que el trabajo precario sea la nueva regla de contratación, que la jornada laboral aumente con salarios aun mas bajos que los que ya hoy son basura. Además, defiende a los cuatro vientos privatizar la educación pública, es decir que haya que pagar cuotas altísimas para poder cursar, avanzando sobre los derechos que estudiantes y docentes con décadas de organización y lucha hemos sabido defender. Su “salida” para la juventud doblemente excluida es que vuelvan los milicos con el servicio militar obligatorio, no quieren a la juventud estudiando ni trabajando, quieren una juventud reprimida y sumisa, regimentada por el ejercito para bloquear cualquier tipo de organización combativa de les pibes. Un menú a gusto de los empresarios y la casta capitalista que los liberfachos dicen enfrentar. 

 Nuestra salida 

 Bajo los números que arroja la UCA se esconde esta realidad concreta que acecha a la juventud hija de la clase obrera, y que expresa la decadencia capitalista que se expande como mancha de aceite por el mundo. Desde la UJS y la Juventud Del Polo Obrero (JPO) intervenimos de lleno sobre esta realidad para organizar a les jóvenes de manera independiente al Estado y los distintos gobiernos, por nuestras reivindicaciones mas urgentes: trabajo genuino, salario equivalente a la canasta familiar, seguro universal al desocupado, aumento de la partida alimentaria para comedores y escuelas, universalización de la beca progresar cuyo monto no baje de los $20 mil, universalización del boleto estudiantil, construcción de viviendas para que ninguna familia viva en las calles. 
 Este programa reivindicativo lo subordinamos a una tarea superior: construir una masiva organización de jóvenes que junto a la clase trabajadora peleen por tirar abajo el ajuste del gobierno, la derecha y el FMI; bajo la perspectiva estratégica de la lucha por un gobierno de trabajadores y del socialismo, para dar una salida histórica a la decadencia que nos condena a la descomposición del régimen social capitalista.

 Santiago Sposito

¿Qué fue la Asamblea Nacional de Trabajadores? - Ianina Harari - Biblioteca de la UNI

Cuba en África... para la libertad

jueves, mayo 26, 2022

Colombia hacia la primera vuelta presidencial


Debate de candidatos

 La campaña hacia las elecciones presidenciales en Colombia se acerca a su desenlace. El domingo 29 se realizará la primera vuelta, y todos los sondeos posicionan a Gustavo Petro, el líder del Pacto Histórico (coalición de centroizquierda que aglutina tanto a referentes sindicales y populares como a sectores del empresariado colombiano), en primer lugar, oscilando entre el 35 y el 48% del total, aunque sin alcanzar la mayoría requerida para ganar sin balotaje. 
 En contraste, la derecha aparece dividida y con una merma significativa en la intención de voto. El segundo lugar está en disputa entre “Fico” Gutiérrez, que ha recibido el apoyo del uribismo y de los partidos tradicionales de la burguesía, y Rodolfo Hernández, un empresario y ex gobernador de 77 años, que posa de “outsider”. 
 Los apoyos, abiertos y velados, a la candidatura de Hernández se multiplicaron en la última semana, en especial cuando se tornó evidente las dificultades de una eventual candidatura de “Fico” para sobrepasar a Petro en segunda vuelta.
 Se trata de las dos apuestas principales del régimen, en continuidad con la postración total del país al imperialismo y a sus entes financieros y militares, y de una gobernanza interna basada en la represión a cualquier disidencia popular. Las mismas elecciones estuvieron manchadas de operativos gubernamentales represivos y denuncias desde sectores del Pacto Histórico. Pocas semanas atrás, se produjo un alzamiento de un sector narco-paramilitar en respuesta a la extradición de su líder a Estados Unidos, lo cual muestra la vigencia de la violencia social, y la desidia con la que el gobierno aborda estos hechos. 
 En este contexto, la posibilidad de un triunfo de Petro, en unos comicios farsescos y amañados en favor del régimen, representa una novedad política. Petro sostiene un programa con planteos parciales de redistribución, pero sin golpear los nodos centrales de dominio capitalista.
 Su candidatura es percibida por importantes sectores populares como la posibilidad de terminar con décadas de uribismo y políticas represivas, y poner en marcha aspectos democráticos y sociales elementales. 
 Esto no borra que el propio Petro sea, para muchos, el “sapo” a tragar con tal de derrotar a la derecha. Todavía sigue fresco en el activismo la oposición de Petro a continuar la rebelión del año pasado, y su rol como sostén del presidente Iván Duque, cristalizado en sus declaraciones “a favor de la continuidad del gobierno”. 
 En las últimas legislativas, los candidatos combativos, o de extracción obrera, campesina o popular, fueron relegados en las listas del Pacto Histórico en favor de empresarios o figuras mediáticas. Esto a pesar de que, tras ellos, se encuentran organizaciones con una importante capacidad de movilización, que constituyen una de las bases de Petro. 
 Prácticamente la totalidad de la izquierda colombiana se ha encolumnado tras Petro. Esto incluye, también, a los grupos o activistas que salieron a luchar en las jornadas de la rebelión. El equipo de campaña de Petro se jacta de esto al referir que una porción de su caudal electoral está constituida por quienes, en el pasado, elegían expresarse con la abstención electoral. 
 Algunos pequeños núcleos militantes, como el Grupo de Trabajadores Socialista, apuesta al voto en blanco con una orientación revolucionaria, y polemiza con el PST colombiano (miembro de la LIT) por su posición de votar críticamente a Petro -que en este caso incluyó el llamado a participar de la interna del Pacto Histórico. La legislación electoral colombiana, por otro lado, es profundamente proscriptiva, lo cual torna casi imposible la presentación electoral de pequeñas fuerzas independientes. 
 En caso de que ningún candidato logre superar el umbral del 50% de los votos, el escenario más probable, se realizará una segunda vuelta con los dos que recibieron más apoyo, con fecha de 19 de junio. 

 Luciano Arienti

La masacre de Texas y el circo político de Biden y Trump


Las masacres escolares se han vuelto recurrentes 

La masacre de 19 alumnos y dos maestras en una escuela primaria de Texas ha vuelto a poner en primer plano el horror de las matanzas masivas en Estados Unidos. El atacante, Salvador Ramos, un joven que acababa de cumplir 18 años, abrió fuego dentro de la institución con un rifle de asalto AR-15, poco después de asesinar a su abuela. Antes de ejecutar a los niños, se tiroteó con personal de seguridad. Finalmente, fue abatido él mismo por uno de los agentes. 
 Casi en forma inmediata, el gobierno texano -dominado por los republicanos- y el gobierno federal -en manos de los demócratas- montaron un circo político que tiene el propósito de encubrir el fracaso y la responsabilidad de todo el régimen en este tipo de masacres que se han vuelto recurrentes, a tal punto de hablarse ya de una “generación Columbine” -en referencia a la icónica matanza en un colegio de Colorado en 1999 en que murieron 12 adolescentes y un profesor- que ha crecido en un ambiente en que estos hechos son parte del paisaje cotidiano. “Lo estamos naturalizando, y es la nueva normalidad”, ha reconocido ahora el senador Chris Murphy de Connecticut. En 2018, miles de jóvenes ganaron las calles hartos de esta situación. 
 Además de reñir y echarse la culpa entre sí, pensando en las elecciones legislativas y de gobernadores que vienen, demócratas y republicanos han salido a formular los mismos planteos que en ocasión de las matanzas anteriores. Así, el senador texano Ted Cruz (republicano) pide más despliegue de seguridad en los campus educativos, pese a que ya existe un proyecto llamado “Policías en escuelas” que ha diseminado efectivos en 30 mil establecimientos, al igual que detectores de metales, videovigilancia, etcétera, sin ningún resultado. La propia escuela de la última desgracia en Uvalde, Texas, estaba custodiada. Con planteos semejantes a los de Cruz, Trump se prepara para asistir a una cumbre de la Asociación Nacional del Rifle (NRA por sus siglas en inglés) en Houston. 
 Del lado demócrata, cada vez que hay una masacre se resucitan los mismos planteos anodinos de control de armas que se olvidan al día siguiente. Estos llevan largo tiempo empantanados en el Congreso debido a la presión del NRA, que financia campañas de legisladores de ambos partidos. Biden cuestiona con gran hipocresía este lobby, mientras abre las puertas al fortalecimiento de esa misma industria armamentística para agredir a otras naciones, y ha dejado intacto el aparato represivo que se ensaña sobre todo con negros y latinos, y que fuera puesto en tela de juicio por la rebelión popular de 2020, ante el crimen de George Floyd.
 Demócratas y republicanos se han trenzado también en un debate sobre la segunda enmienda constitucional, que establece el “derecho del pueblo a poseer y portar armas”, una cláusula que es herencia de la lucha anticolonial y por la independencia frente a Inglaterra. Biden dice que “no es absoluta”, en tanto que muchos republicanos hacen una invocación bastarda de ella para justificar sus planteos fascistas y su apoyo a la industria armamentística. 
 En cualquier caso, el humo político alrededor de los hechos de Texas omite ir a las raíces del problema, que están en la creciente descomposición social que atraviesa Estados Unidos. Hace solo diez días, un tirador hizo 300 kilómetros en su auto hasta Buffalo para asesinar afroamericanos en nombre de una teoría conspirativa del supremacismo blanco que tiene partidarios en las propias filas del Partido Republicano. Más atrás, en 2016, el ataque homofóbico a una disco en Orlando dejó decenas de víctimas. 
 El imperialismo, con su guerra contra los pueblos del mundo y su militarización interna, genera el escenario propicio para que los elementos como Ramos -un desequilibrado con problemas familiares y de bullying que quería ser marine para matar gente- se multipliquen. Y, en ausencia de rifles automáticos, actuarán con cuchillos, bates de baseball, o lo que tengan a mano. 
 La única salida de fondo pasa por una profunda reorganización del país sobre nuevas bases sociales, a través de un gobierno de los trabajadores que ponga fin al militarismo y el capitalismo.

 Gustavo Montenegro

Un nuevo salto en la crisis del gobierno


Martín Guzmán y Alberto Fernández 

La renuncia de Roberto Feletti a la Secretaría de Comercio Interior es un nuevo salto en la crisis del oficialismo. Tiene un significado político preciso: el kirchnerismo quiere borrar su responsabilidad en el rumbo de la política económica, frente a la posibilidad de un salto en la crisis. El reemplazo de Feletti, Guillermo Hang, es un excompañero de estudios de Guzmán: como es habitual en situaciones de crisis, el gobierno tiende a cerrarse sobre una camarilla personal. Aunque lo que evita por el momento una “delarruización” total del tándem Fernández-Guzmán es el apoyo del Fondo y el sostén condicional de la burguesía a la espera de un recambio, estos factores podrían agotarse frente a un agravamiento de la crisis que está planteado por un conjunto de factores. 
 Por un lado, por la recesión que se va planteando de la mano de la caída inflacionaria del consumo y la continuidad de la falta de inversiones. Por otro, por el agravamiento de la enorme bola de deuda en pesos, a medida que crecen las tasas de interés que, a su vez, golpean la actividad económica. El gobierno, para cubrir los vencimientos de mayo, se vio obligado a remunerar los encajes bancarios a tasas que casi alcanzan la inflación. Los bancos están cobrando cara cada refinanciación, frente a la perspectiva de que la deuda se defaultée con el próximo gobierno. La bicicleta financiera con estas tasas por el momento contiene al dólar, pero las reservas acumuladas no alcanzan a cubrir las necesidades del segundo semestre.
 En este contexto se van acumulando presiones en favor de una devaluación. Sea a través de un fuerte aumento del dólar oficial, implementado por el gobierno para cumplir con sus compromisos con el Fondo, sea a través de un desdoblamiento cambiario o mediante una corrida impuesta por el capital financiero a través de las diferentes variantes del dólar paralelo. Un escenario como éste conduciría a un nuevo salto inflacionario, cuando ya la inflación anual podría llegar al 80% y plantearía un escenario de adelantamiento electoral.

 Fracaso en la contención de los precios

 La designación de Feletti había representado en su momento una perspectiva de endurecer los controles de precios frente a la escalada inflacionaria. En su breve paso, sin embargo, todas las medidas fracasaron. En este fracaso pesa la inconsistencia propia de controles de precios sin apertura de cuentas ni control de las ganancias. Pero pesa, además, que el gobierno apuntala el proceso inflacionario mediante el aumento de las naftas, tarifas e incluso la devaluación gradual de la moneda, entre otras medidas. Y, por último, la guerra en Ucrania, que produjo un empujón en los precios de las materias primas a nivel mundial, haciendo incrementar la renta extraordinaria del sector agrario a costa de los precios internos, sin que el gobierno tome ninguna medida, ni retenciones ni impuesto a la ganancia “inesperada”, ni nada. 
 Su salida se produce en el marco de que Fernández acentúa su política de alineamiento con los reclamos de la burguesía. El nuevo secretario ha sido claro en cuál va a ser su orientación. En una reunión con economistas señaló que “los controles se deben retirar gradualmente para no alterar el resto de la economía” (El Cronista, 25/5). El secretario entrante también se pronunció por “no provocar distorsiones generales de precios” (ídem), la implementación de esto empezará por aumentar los “precios cuidados” para acercarlos a los “precios reales”. 
 Después de (ni siquiera) amenazar con las retenciones para desacoplar los precios internos de los internacionales, el gobierno acentúa sus concesiones (inflacionarias) al gran capital. Es lo que está ocurriendo con la liberalización del cepo a la gira de utilidades de las petroleras y la ampliación de las posibilidades de exportar, medidas que van a agravar las presiones para alinear los precios internos de los combustibles a los internacionales. Ni hablar de que esta medida va a provocar una catarata de reclamos por parte de las automotrices, el sector agrario y otros sectores para poder girar al exterior sus propias utilidades. 
 La CGT, que pretende lanzar una movilización contra los “formadores de precios” para desviar su propia responsabilidad en el deterioro salarial y evitar ir a una pelea por la recomposición del poder adquisitivo del salario, debería tener en cuenta que el principal formador de precios es el propio Estado, que maneja la política económica en asociación con el gran capital. 

 División del oficialismo y la oposición 

El kirchnerismo no rompe con el gobierno pero busca armar un escenario que le permita presentarse de nuevo como un recambio frente a la crisis del gobierno. Pero su responsabilidad en la situación actual es total, desde el encumbramiento de Fernández hasta la política en relación a la deuda, el pacto con los bonistas privados y la preparación de todas las condiciones para el pacto con el FMI. Y sigue siendo un factor de contención “por izquierda”, desde los sindicatos que controla y que aceptan los aumentos paritarios sigan atrás de la inflación.  Del otro lado, la derecha crece en las encuestas de la mano de la crisis del gobierno, pero dividida y sin un programa claro. La burguesía apuesta a un combo de devaluación y ajuste fiscal combinado con “reformas estructurales”, como una nueva reforma previsional y laboral, como mencionó Larreta esta semana. Pero las condiciones de 2015, cuando Cambiemos llegó al poder, se han deteriorado mucho. En el medio, ni más ni menos, el gobierno de Macri fracasó por completo. 
El propio armado opositor cruje sin liderazgo claro y con divergencias de fondo sobre cómo encarar un próximo gobierno. El 25 de mayo, con Larreta y Lousteau montando una tribuna en favor de una nueva alianza con el peronismo no kirchnerista, una posición que rechaza el ala de Bullrich/Macri y los Milei, volvió a escenificar esa crisis. 
 En cualquier variante, el programa de Cambiemos y los “liberales” apunta a una nueva confiscación por parte del Estado, incluida su denostada casta política, y del empresariado que viene saqueando el país, en contra de la clase obrera. Otra más, después de la confiscación inflacionaria y del ajuste de Fernández y de la entrega al capital financiero de Macri. 

 Paro nacional y plan de lucha 

El factor central que puede inclinar la balanza en contra de toda esta política antipopular es la intervención del movimiento obrero. La campaña del Partido Obrero, luego de la gran Marcha Federal piquetera, por un paro nacional y un plan de lucha, apunta en esta dirección. Los conflictos que se vienen desarrollando, como el de los metalúrgicos de Tierra del Fuego, de los docentes universitarios, del gremio de prensa, y especialmente la gran lucha por el salario del Sutna, abren un camino en esta dirección. El deterioro salarial y jubilatorio, la falta de trabajo, y la miseria que avanza requieren una acción común de la clase trabajadora en defensa de sus reclamos. En los próximos días, estaremos protagonizando actos en puertas de fábrica, recorridas, charlas y asambleas en todo el país para desarrollar este punto de vista. 

 Juan García

Brasil: nueva masacre policial en Rio de Janeiro


Durante la madrugada del 25 de mayo Rio de Janeiro fue nuevamente escenario de otra nueva masacre perpetrada por fuerzas policiales, en este caso con la tropa de élite BOPE a la cabeza.
 Una operación sorpresa contra los narcos en la populosa favela Vila Cruzeiro terminó con el saldo de 26 personas asesinadas y una decena de heridos con fusiles de guerra. Una de las víctimas fue una peluquera que recibió una bala perdida dentro de su hogar. Los medios señalan que esta fue la segunda mayor masacre en un morro carioca por el Estado. La primera fue la matanza de 28 personas en la favela Jacarezinho en mayo del año pasado. Pobladores y familiares de las víctimas denunciaron que luego de la masacre los policías les obstaculizaron el traslado de los heridos a los hospitales en los retenes. 
 Bajo la gobernación del proto-fascista y bolsonarista Cláudio Castro "Rio registró dos de las tres operaciones más letales de la historia" (O Globo 25/05). Castro era vice de Wilson Witzel, un gobernador -y ex juez- que hacia apología de las matanzas policiales. Witzel que había ganado las elecciones de 2018 aliándose a Bolsonaro difundía por los medios su doctrina de "tiro a la cabecita" como forma de combatir al tráfico de drogas, con helicópteros artillados sobrevolando los morros de la "ciudad maravillosa" y disparándole a cualquiera en actitud sospechosa. En abril de 2020 Wilson Witzel fue destituido luego de un impeachment por fraude y corrupción y Castro asumió en su lugar en agosto. En 21 meses de gestión Castro ya es responsable por dos de las tres mayores masacres policiales de Rio. En Brasil no existe legalmente la pena de muerte pero las ejecuciones sumarias por parte de la policía cuando sube a los morros en estas megaoperaciones son de conocimiento público.

 Las masacres como arma electoral

 El gobernador bolsonarista Castro en campaña por su reelección pretende buscar dividendos políticos con el incentivo a la violencia policial contra las poblaciones pobres de las favelas en nombre de la lucha contra la delincuencia, el discurso de la mano dura con el que busca agradar a las bases bolsonaristas de la pequeña burguesía carioca. Su jefe de la Policía Civil, Allan Turnowsky, sostiene que le "gustaría ocupar las favelas con tanques de guerra". Este jefe policial también ya fue candidato a diputado por las listas de Castro y Bolsonaro. 
 La masacre tuvo una utilización política por los bolsonaristas para atacar una vez más a la corte con tintes electoralistas. El secretario de la Policía Militar, el coronel Marinho Pires, responsabilizó al Supremo Tribunal Federal por la proliferación de las bandas narcos. El bolsonarismo que viene cayendo en picada en todas las encuestas en los últimos meses por su gestión criminal de la pandemia, las denuncias de corrupción en su entorno, por el descalabro económico y la alta inflación y desempleo, ahora busca retomar el discurso del 2018 de combate a la delincuencia con la violencia y reivindicar las acciones policiales con el fin de reagrupar a sus bases electorales más reaccionarias. Con métodos propios de guerra civil los partidos más extremos de la burguesía pretenden ejercer mediante el terror -torturas, vejaciones y exterminios- un control social y político de la población pobre, trabajadora y favelada. Las más de mil favelas construidas en los morros de Rio son verdaderos guetos desde la época de la abolición de la esclavitud. Cerca de 2 millones, es decir un cuarto de la población de la ciudad vive allí, mayoritariamente negros y pardos.

 Descomposición de los aparatos policiales

 Un informe de Amnesty Internacional de hace unos años atrás señalaba a la Policía Militar de Rio de Janeiro como la que más mata en el mundo. Los grupos paramilitares o milicias que dominan gran parte del territorio de Rio estan integrados por las mafias policiales y militares y en los últimos años se han asociado a diferentes facciones del narcotráfico. Son los responsables del asesinato de la concejal del Psol Marielle Franco y de su chofer Anderson Gomes, asi como de decenas de políticos, comerciantes que se niegan a financiarlos, dirigentes comunitarios y a cualquiera que ose cuestionarlos o denunciar sus crímenes. Los territorios ocupados por estos grupos terroristas paraestatales son reductos electorales del bolsonarismo y de los partidos protofascistas y oscurantistas (la bancada evangélica) que dominan de este modo la vida política del estado de Rio de Janeiro. 
 La descomposición de los aparatos armados del Estado tienen un carácter histórico, desde los grupos de tarea de la dictadura, la venta de armas a los grupos narcos, los escuadrones de la muerte de la democracia y ahora las mafiosas y sangrientas milicias paramilitares. La diferencia de métodos de acción de los grupos ilegales de milicias con los de los aparatos represivos del Estado es muy tenue. "La policía de Rio de Janeiro es la más letal del Brasil, una tasa tres veces y media mayor que en el resto del país" (Revista Piauí, 26/8/19). "La policía de Rio estuvo envuelta en 10 de las 13 mayores masacres en el estado de Rio entre junio de 2016 y noviembre de 2021, según datos del instituto Fuego Cruzado" (Noticias.Uol, diciembre 2021). Todo indica que la próxima campaña electoral polarizada entre Lula y Bolsonaro se volverá a teñir de sangre ante el incremento de la violencia estatal y paraestatal de los tantos grupos armados que operan en Rio. "En los meses previos a las elecciones (de 2016) y durante la misma campaña fueron asesinados 17 candidatos a concejales y políticos en todo el estado, mayormente en las zonas oeste y norte dominadas por las milicias paramilitares" (Prensa Obrera, 2/11/16). 

 Una salida 

Los moradores de las favelas golpeadas por las masacres policiales, los familiares de las víctimas y las organizaciones políticas de la izquierda, de derechos humanos, sindicatos y organizaciones comunitarias deberían convocar un plenario que debata y vote resoluciones como la formación de una comisión independiente que investigue las matanzas y lleve a la justicia a sus responsables. Por el juicio y castigo de los asesinos uniformados.
 En las últimas elecciones legislativas del 2020 el PT cerró múltiples acuerdos y alianzas con partidos "bolsonaristas" y llevó en sus listas a policías militares de alto rango o vinculados a las milicias como candidatos en una suerte de competencia con Bolsonaro para disputarle votos de esa franja política de la "mano dura". El Psol, como una sombra del PT, no se quedó atrás y en la mismísima ciudad de Rio, donde policías asesinaron a la compañera Marielle, armó una "fórmula que encabeza su diputada estadual Renata Souza, acompañada por el Coronel Ibis Pereira, un ex comandante de la Policía Militar" (Política Obrera, 3/10/20).
 Hay que ponerle fin a la barbarie policial. El desmantelamiento de la Policía Militar, ese producto putrefacto de la dictadura militar, es una consigna que continua más vigente que nunca, así como el desmantelamiento de las bandas paramilitares y la prisión, juicio y castigo de sus líderes y sicarios. Los trabajadores, las poblaciones pobres y oprimidas de las favelas y la juventud, víctimas primarias de las bandas armadas y de las operaciones criminales de las fuerzas de seguridad del Estado deberán levantar un programa de lucha contra la violencia policial y miliciana, en defensa de las libertades democráticas. Solo mediante la organización independiente de los trabajadores se podrá derrotar al gobierno anti-obrero y proto-fascista de los Bolsonaros y abrir un nuevo curso sobre otras bases políticas, sociales y económicas para las mayorías nacionales del Brasil. Fuera Bolsonaro. Por un gobierno de los trabajadores de la ciudad y del campo. 

 Hernán Gurian 
 26/05/2022

Rusia: una pequeña ciudad aferrada a su pasado soviético

miércoles, mayo 25, 2022

Las clases sociales y el programa en la Revolución de Mayo - Juan Flores

En Estados Unidos, la juventud se levanta por sus derechos - Entrevista con Left Voice

Biden en Asia, una gira para extender el militarismo


El presidente estadounidense en Corea del Sur 

La gira por Asia del presidente estadounidense Joe Biden ha tenido como propósito bastante evidente avanzar en un cerco contra China, su principal adversario a nivel global, y con quien protagoniza una guerra comercial.
 Las tres cuestiones principales del viaje han sido la ratificación del apoyo militar a sus socios (Corea del Sur, Japón), las advertencias contra el gigante asiático por Taiwán y los mares de la región, y el lanzamiento de un Marco Económico del Indo-Pacífico que excluye a Beijing y suma a trece naciones (Estados Unidos, Japón, India, Australia, Corea del Sur, Indonesia, Tailandia, Singapur, Malasia, Filipinas, Vietnam, Nueva Zelanda y Brunei). 
 Visto de conjunto, es un intento de Washington por remontar una debacle en el plano exterior que se arrastra ya desde antes del mandato de Trump y tuvo su punto más emblemático en la derrota en Afganistán. Y también, busca consolidar el alineamiento de sus socios regionales en la cruzada contra Rusia por la guerra en Ucrania. Sobre este último punto, Biden sostuvo que Moscú debe “pagar un precio a largo plazo”, un discurso que va mucho más allá de las fronteras ucranianas; es el propósito de avanzar en una colonización de los ex Estados obreros. 

 De Seúl a Tokio 

En Corea del Sur, Biden se entrevistó con el presidente Yoon Suk-yeol. Es un conservador conocido por sus planteos contra las reivindicaciones del movimiento de mujeres, que desplazó a los liberales en las elecciones de este año. Su triunfo implica un alineamiento más estrecho con Washington y un endurecimiento hacia Corea del Norte, con quien las negociaciones nucleares están empantanadas desde 2019. El líder de la Casa Blanca prometió en Seúl intensificar los ejercicios militares conjuntos. Vale señalar que Washington tiene desplegados más de 28 mil soldados en la península. 
 En Japón, donde Estados Unidos tiene apostados 57 mil efectivos en 120 bases, el mandatario estadounidense se entrevistó con el nuevo primer ministro Fumio Kishida. Además de ratificar los acuerdos con el país del sol naciente, que se viene reforzando militarmente a pesar de los límites que le marca la Constitución de la posguerra, Biden lanzó desde Tokio su advertencia contra China por Taiwán. Frente a la pregunta de un periodista, comprometió un apoyo militar a la isla ante una eventual invasión de Beijing, que la reclama como propia. 
 Algunos interpretaron las declaraciones presidenciales como el fin de la política de “ambigüedad estratégica” que rige los vínculos entre Washington y Taipei, debido a que un tratado de 1979 establece que Estados Unidos debe garantizar que la isla esté protegida, pero no lo obliga a participar en un potencial conflicto. Además, en teoría Washington defiende la política de “una sola China”.
 Aunque el propio Biden haya aclarado más tarde que no hay cambios respecto al “ambiguo” tratado de 1979, lo cierto es que la profundización de los lazos entre Washington y Taipei viene creciendo en las últimas dos décadas. Se han ido multiplicando a medida que se empezaban a desacoplar las economías yanqui y china y se incrementaban las disputas y tensiones militares a nivel global. Fue con Trump que estos acercamientos dieron un salto visible.
 El impacto que tendría una confrontación militar en Taiwán, con China y Estados Unidos involucrados, dejaría empequeñecido lo que ocurre hoy en Ucrania.
 Finalmente, Biden lideró en la capital nipona una reunión del Quad, una alianza con la India, Japón y Australia (vale señalar que con Londres y Canberra, Washington suscribió también recientemente un acuerdo militar llamado “Aukus”). Este cónclave aprobó un fondo de 50 mil millones de dólares para el desarrollo de obras de infraestructura, una respuesta indisimulada a la ruta de la seda promovida por Beijing. 
 El documento de la reunión del Quad está lleno de amenazas contra China, aunque no pudo establecer una condena explícita a Rusia, debido a las reticencias de la India, que compra sus armas a Moscú y ahora también petróleo. 
 Una cuestión que pasó inadvertida es que mientras Biden visitaba el Oriente, funcionarios chinos arribaban a Honiara, la capital de las Islas Salomón, para ratificar un acuerdo de seguridad que los críticos temen que sea la puerta para el establecimiento de una base naval china en el país insular. Este territorio atraviesa una conmoción debido a un giro en su política exterior. Hace pocos años rompió relaciones con Taiwán para acercarse a Beijing, aunque no ha roto sus vínculos con Australia y Nueva Zelanda (que tienen la potestad de desplegar tropas en el lugar), ni tampoco con Washington.
 La cuestión es importante porque las islas del Pacífico son la fuente de una partida de TEG entre el imperialismo y China. Beijing está explorando acuerdos similares al de las Salomón con Kiribati y otros países de esa inmensa región.

 Militarismo 

En resumen, la gira es otra expresión de la tentativa de avance yanqui contra China, y testimonia el desarrollo del militarismo a nivel global, como fruto del choque entre las grandes potencias y la crisis capitalista. 
 Beijing ha tenido hasta aquí una postura cauta con respecto al conflicto armado en Ucrania, debido en gran medida a sus lazos económicos tanto con Kiev como con Moscú. No condena al Kremlin, pero tampoco lo apoya -al menos abiertamente. Más de fondo, el problema es que el gigante asiático se ve perjudicado por el impacto dislocador de la guerra sobre la economía mundial. 
 Hay comentaristas que señalan contraintuitivamente que a China le podría convenir una derrota rusa, dado que un debilitamiento de Moscú le permitiría tutelar un inmenso productor de materias primas, pero es una mirada unilateral, porque una derrota rusa implicaría a la vez un fortalecimiento de Washington, que es hoy el principal rival del gobierno chino. 
 Frente al desarrollo del militarismo a nivel global y de la guerra imperialista, con su secuela de destrucción y miseria (el semanario The Economist advierte en su último número sobre la “catástrofe alimentaria” que se aproxima), alentamos la intervención de los trabajadores en el camino de la revolución social. 

 Gustavo Montenegro

Vaca Muerta en la disputa energética mundial


Cada petrolera es un buitre que busca la mejor tajada. 

 Al calor de la necesidad de dólares para garantizar los pagos al FMI, desfilan por Neuquén los representantes de todos los buitres petroleros del mundo, y los nacionales también. 
 La reciente visita al yacimiento Sierras Blancas, que es operada por Shell, del embajador de los Países Bajos en la Argentina, Roel Nieuwenkamp, se acompañó con una reunión con el gobernador Omar Gutiérrez, para explorar “negocios energéticos” de interés para Europa.
 En el mismo momento, en Houston (EEUU) una delegación empresaria promovida por el gobierno de Neuquén, asistía a la feria internacional Offshore Technology Conference (OTC). Esta actividad contó con el patrocinio de la Cámara de Comercio Argentino-Texana (ATCC), del IAPG de Houston y de la Embajada de Argentina en Estados Unidos. Acá también se trató de “sinergia” de negocios. Por eso es muy pertinente la analogía entre estos buitres petroleros y los “jotes” (o buitres de cabeza negra) que solemos observar al costado de las rutas neuquinas, cuando se engullen restos de animales hasta no dejar más que unos pocos huesos.

 Cartón lleno: Houston tenemos un sindicalista

 A su vez, el secretario general del sindicato petrolero, Marcelo Rucci, también viajó, como un empresario más, a Houston apadrinado por Chevrón. Allí, Rucci reclamó “decisión política y reglas claras. Ninguna empresa va a venir a invertir si no puede llevarse el fruto de su inversión. Entonces, debemos comenzar a normalizar el flujo de divisas al exterior de las compañías que han invertido y nos trajeron hasta acá” (LMN, 16/5/2022).
 El reclamo de mayores concesiones a las petroleras, tiene que ver con el hecho que, por ejemplo, la Corporación Nacional de Petróleo de Nigeria (NNPC) estima que en los próximos siete años ese país recibirá inversiones hidrocarburíferas por 53.932 millones de dólares. Diez veces más que las promesas de inversión en Vaca Muerta. También dijo que en Vaca Muerta se necesita “formación y capacitación de nuestra gente en tecnología y nuevas formas de trabajo” (Idem). “Nuevas formas de trabajo” es un eufemismo para dar una nueva vuelta de tuerca a la flexibilización laboral del sector, lo que los empresarios llaman “bajar los costos laborales”. 
 El secretario general del sindicato no solo viajó como los empresarios, sino que en EEUU le endulzó los oídos a las Chevrón, Schlumberger y otras, representando el punto de vista del capitalista y no del obrero petrolero. Lo cual confirma que la verborragia de la propaganda mediática aún en el aire acerca que “se terminó el 223, se terminó la adenda, se terminó todo, comenzó la época de los derechos”, es exactamente lo contrario. Rucci, que es candidato a gobernador en la interna del MPN, estuvo en tal carácter en Houston, buscando respaldos para su campaña. 

 Las regalías del capital regresan al capital

 En tanto el precio de los combustibles no cesa de subir, las exportaciones de hidrocarburos desde Vaca Muerta bate récords. En los primeros tres meses de este año, se “cuadruplicaron” las exportaciones de petróleo respecto al primer trimestre del año pasado. Encabeza el ranking de exportación del “oro negro” Pan American Energy LLC, Sucursal Argentina (Bulgheroni), dependiente de Pan American Energy LLC (Delaware). Luego la sigue Vista Oil & Gas, una empresa cuyo capital se reparten diversos fondos de inversión (su cara visible es el ex-ypefiano Miguel Galuccio) y la Compañía de Hidrocarburos No Convencionales, una subsidiaria de Chevrón. 
 El precio promedio obtenido con la exportación rondó los 99,5 dólares el barril. Un precio que casi duplica al del mercado interno. Gran parte del precio de exportación puede ser dejado en el exterior por las empresas. El gobierno de Neuquén festeja este nivel de exportación porque un 50% de las regalías que genera esa exportación, tienen como destino el llamado “Fondo Anticíclico” de Neuquén, una caja extrapresupuestaria que maneja, a través de un fideicomiso, el gobierno provincial.
 Una parte del mismo tiene como destino atender “desastres y emergencias sanitarias” y otra parte va a “inversiones de capital estratégicas vinculadas al desarrollo logístico, la conectividad, la ciencia, tecnología, la innovación, la economía creativa y del conocimiento, el sector turístico, las energías limpias, la producción primaria y su cadena de valor”, léase, subsidios al capital. 

 Hacen fila para exportar 

Por eso, aunque la capacidad de evacuación de hidrocarburos desde Neuquén está saturada, las mismas empresas que tienen un freno de inversiones tratan de posicionarse. Por supuesto piden un nuevo Plan Gas.Ar., que las llenó de ventajas y subsidios. 
 El gobierno neuquino, un lobbysta de las empresas, acaba de reunirse con la empresa OTASA (formada por YPF, Chevron y la firma chilena, Enap) que maneja el oleoducto transandino para interiorizarse sobre la puesta a punto del oleoducto que no funciona desde hace 15 años y que podría exportar 50.000 barriles de petróleo por día hacia fines de año si los trabajos de reacondicionamiento son exitosos. 
 Respecto al gas, en vista a la ampliación de transporte que producirá la finalización del nuevo gasoducto desde Vaca Muerta, todas compiten por asegurar la evacuación de su producción gasífera a futuro a través del nuevo ducto. La orientación de la política hidrocarburífera en función del pago de la deuda con el FMI y mecanismo de fuga de capitales es una senda de saqueo y nuevos desastres ambientales. 
 Nacionalización y control obrero marcan una senda en sentido contrario. Pero esa es tarea del movimiento obrero y la izquierda, no del Estado capitalista, las patronales y la burocracia sindical. 

 Norberto E. Calducci

El “régimen cambiario especial” para las petroleras y la “frazada corta” del gobierno


Guzmán prepara un decreto para otorgarle mayor disponibilidad de divisas a las petroleras. 

 El gobierno viene alistando un decreto para otorgarle mayor disponibilidad de divisas a aquellas petroleras que incrementen su producción. La medida apunta a reducir los niveles de importación de energía, en función de preservar las reservas del Banco Central para cumplir con las exigencias del FMI. Contradictoriamente, la flexibilización del cepo por esta vía puede desatar una fuga mayor. 
 Si bien se desconocen los detalles del decreto, podemos afirmar que tener acceso a los dólares es una demanda de primer orden por parte de las empresas hidrocarburíferas, en pos de girar sus ganancias al exterior con mayor facilidad. Y, en ese sentido, extorsionan con no revertir la huelga de inversiones en la que están sumidas si el gobierno no les concede dicha prerrogativa. Al mismo tiempo, presionan por un precio sostén que equipare a los precios internacionales en alza, lo cual devendrá en nuevos tarifazos sobre los usuarios de gas y luz. 
 Por su parte, el oficialismo está apremiado por aumentar la producción de petróleo y gas en suelo local puesto que ha pegado un salto el precio internacional de estos insumos tras el estallido de la guerra, con lo que las importaciones se vuelven cada vez más costosas, provocando una sangría de divisas. Las consultoras privadas estiman que, en estas condiciones, el país gastará alrededor de USD 12.000 millones durante el 2022 importando energía, alcanzando un déficit de la balanza comercial energética de aproximadamente USD 5.000 millones. Lo anterior atenta contra los objetivos de acumulación de reservas impuestos por el FMI. 
 Sin embargo, flexibilizar las restricciones cambiarias para las petroleras no necesariamente redundará en un crecimiento de la inversión ni mucho menos traerá solución alguna al déficit energético. Además, nada garantiza que esta iniciativa proporcione un impacto positivo en las reservas, ya que los pulpos petroleros quedarían eximidos de liquidar la totalidad de los dólares provenientes de sus ventas al exterior. 
 Por otra parte, este régimen cambiario especial tropieza con las dificultades que viene encontrando el Banco Central para retener los dólares que ingresan al país, con lo cual será difícil que prospere. Como podemos ver, el superávit comercial del primer cuatrimestre por USD 2.830 millones no se tradujo en una mejora de las reservas ya que primó la fuga de capitales bajo sus diferentes variantes. El gobierno pone el acento en promover las inversiones foráneas profundizando los incentivos al capital para que arriben divisas, sin embargo, da vía libre al saqueo mediante el cual se dilapida el saldo comercial de Argentina. 
 Todas estas contradicciones son producto del “síndrome de la frazada corta” que condiciona el conjunto de la política oficial, orientada a cumplir un acuerdo inviable con el FMI. El telón de fondo es la bancarrota del Estado a la cual han contribuido los sucesivos gobiernos en su tarea de defender las ganancias de la clase capitalista. De esta encerrona saldremos con un programa obrero y popular que conduzca al país hacia un destino de desarrollo al servicio de las mayorías. 

 Sofía Hart

La inflación o el cuento de la buena pipa


Los voceros políticos y económicos de las patronales no se ponen de acuerdo. Para Alberto Fernández, el nuevo salto de la inflación obedece a “la guerra” y las sanciones económicas descomunales que aplica Estados Unidos contra Rusia y contra todos aquellos que comercien con ella. Para las cámaras patronales, esa misma “guerra” es una "oportunidad" fabulosa “para Argentina”, como consecuencia de la suba colosal de los precios de exportación de materias primas alimenticias. 
 El pan ha subido el 67% en cinco meses, y lo mismo vale para todos los derivados de la harina. El “fondo para la harina de trigo”, encargado de subsidiar el precio, no ha despegado. El gobierno es incapaz de “controlar precios”, sea en molinos o en la góndola. Para subsanar el inconveniente, Martín Guzmán se va a encargar ahora de hacerlo, como si tuviera bajo la manga algo que Feletti no tendría. En cuanto a aumentar las retenciones a la exportación, el gobierno pateó la pelota afuera, con el silencio cómplice de la Vicepresidenta. Antes que la alimentación, al gobierno le preocupa e interesa acumular divisas de los exportadores, para financiar el pago de dividendos de las empresas al exterior o los intereses de la deuda pública. La acumulación de reservas es un subsidio a la importación, que evita que los importadores se financien en el exterior y paguen por ello los intereses correspondientes. 
 Incluso si se establecieran retenciones, ello no afectaría la suba de precios internos, que se fijan en función de un costo de reposición calculado en dólares. El capitalismo se pisa la cola enmarañado en sus contradicciones, que hace pagar a los trabajadores. El FIT-U, sin embargo, también promueve el “desdoblamiento de precios locales e internacionales”, para, dice, “recomponer el salario” . Pero, repetimos, no hay conexión entre una cosa y la otra en el marco hiperinflacionario de Argentina. El planteo es, por otra parte, una salida nacionalista ante una crisis alimentaria que afecta al conjunto del proletariado del planeta, en especial de los países más pobres. 
 El kirchnerismo, a su turno, acaba de difundir la “alternativa” a su proclamado fracaso con “los precios”, con una demora de dos años y medio. Anunció que contrataría “más inspectores de precios”, establecería el “control de las organizaciones sociales” para “visibilizar los precios cuidados” ,y haría funcionar “la ley de góndolas” y el “etiquetado frontal” (La Nación, 22/5). Este aparente viraje del albertismo al cristinismo es un intento inútil de aplacar diferencias en el gobierno. El FMI mirará para otro lado, porque opera en Argentina en modo "rescate", o sea que los Fernández sobrevivan hasta 2023. 

 Los sindicatos

 La CGT ha decidido fingir su propio viraje, y ahora amaga con una marcha “contra los formadores de precios”. Los "gordos" quieren aplacar el embate de otra fracción sindical, a la que Máximo Kirchner intenta seducir todo el tiempo, para que apoye al kirchnerismo en unas Paso del FdeT. La CTA Autónoma ha convocado a un “paro y movilización” para este martes 24, no por los salarios sino contra la “política monetaria” del FMI. Esa política no la inventó, sin embargo, el FMI sino CFK, cuando propuso desarrollar un “mercado local de capitales” para reemplazar el endeudamiento del Tesoro con el Banco Central por el endeudamiento con los fondos comunes y los fondos de inversión, a jugosas tasas de interés. Al "cachorro" Godoy le soplan recetas cocinadas por el capital financiero, a sabiendas de que aceptará cualquier cosa antes que encarar una lucha de clases contra la patronal. 
 La política impositiva no tiene condiciones de aumentar los salarios, salvo que se reduzcan y no que aumenten, en especial los que afectan el consumo. Estos impuestos al consumo arriman mayor recaudación al Estado cuando hay inflación de precios. El gobierno de los Fernández está llevando a la clase obrera al nivel de vida de los trabajadores desocupados que reciben una asistencia social. La masa de dinero de esta asistencia es la que las patronales se guardan al pagar salarios en baja. 
 La soberanía alimentaria es una contradicción en términos, porque asegura a algunos países en perjuicio de otros. Antes de la internacionalización fenomenal del comercio de granos, era una consigna que defendía el abastecimiento interno. La pandemia y la guerra han dejado al desnudo la vulnerabilidad de los países que fueron convertidos en deficitarios en alimentos. La alimentación del mundo no depende más de la soberanía de cada país, como insiste la izquierda democratizante, sino de la expropiación internacional del agro-negocio. The Economist, que en su última edición prevé una catástrofe alimentaria mundial, no por ello ha dejado de ser uno de los principales abogados de llevar la guerra de la Otan hasta Moscú. 

 Marcelo Ramal
 24/05/2022

Feletti: La Cámpora capitula ante el “capital concentrado”


La renuncia de Roberto Feletti a la secretaría de Comercio es el último baldón de tierra a la fracasada política de control de precios del gobierno. En los primeros cuatro meses del año, la inflación trepó un 23%. Pero el pan y los derivados de la harina triplicaron ese valor. El fondo compensador del trigo, por el cual se subsidiaría a los molinos harineros con fondos públicos, nunca salió de los anuncios. Ahora, el nuevo secretario de Comercio lo sustituirá por concesiones fiscales a los monopolios de la molienda, a cambio de un incierto aumento de la oferta. La política de exenciones impositivas a los monopolios petroleros –que acaba de anunciar Guzmán a Vaca Muerta- se extenderá al conjunto de la gran industria. La "lucha contra el capital concentrado" se ha convertido en una capitulación completa a sus reclamos. Este viraje podría servir para mejorar la cotización de la deuda pública, pero no para el bolsillo de los trabajadores. 
 Según informan los diarios, Feletti ofreció como última medida de su gestión un incremento de los precios cuidados, a cambio de que los monopolios alimenticios contengan los aumentos de los “descuidados” (Página 12, 24/5). Es lo que viene haciendo el gobierno desde que implementó este programa –o sea, un esquema de remarcaciones “administrado”. Guzmán, sin embargo, desestimó también esta propuesta. Ahora, la COPAL -el órgano gremial de las patronales alimenticias- le llevará al nuevo secretario un esquema de aumentos “importantes” en todos los rubros, cuidados o descuidados.
 Feletti también le había llevado a Guzmán la propuesta de subir las retenciones a las exportaciones granarias, a sabiendas de que el ministro –a cuenta del FMI- rechaza de plano esa medida. El interés del FMI y del tándem Fernández Guzmán es avanzar en la acumulación de reservas que debe provenir de las divisas de las exportaciones. Naturalmente, es también el afán de los pulpos petroleros que acaban de arrancar la libre disponibilidad de las divisas que obtengan en las exportaciones de energía. Al igual que la “mesa de los argentinos”, la “estufa” también tendrá que esperar. 
 La renuncia de Feletti contrasta con las renuncias “no indeclinables” de varios funcionarios de la Cámpora luego de las Paso y con la más alicaída de Máximo Kirchner a la jefatura del bloque de diputados del FdT, que sacudieron el andamiaje del gobierno. A diferencia de aquel momento, ahora la estantería se cae del lado de la Cámpora: el control de la administración de gobierno ha pasado al equipo que pactó con el FMI. El ministerio de Economía tiene un jefe único, como han venido demandando las grandes corporaciones y el macrismo. El "Cuervo" Larroque no podrá repetir que el gobierno “es nuestro”. El próximo recule de la Cámpora, el retoño de la Vicepresidenta, deberá confirmarse con el tarifazo de la energía: el secretario Basualdo ya ha anticipado que su “visión crítica” sobre el aumento de tarifas quedará para la retórica, porque se limitará a aplicar los aumentos en la luz y el gas que acaban de informarse en las audiencias públicas. El FdT quema sus naves, mientras arrecia la desvalorización de los ingresos de los trabajadores. 
 A pesar de que el gobierno ha galvanizado la política económica según el menú del FMI y los monopolios alimentarios y energéticos, la burocracia sindical sigue parloteando sobre los “formadores de precios”. Evita, de ese modo, referirse al gobierno que actúa para los “formadores”. Pero principalmente, lo utiliza de coartada para gambetear una lucha por el salario. Al calor de la carestía imparable y del dislocamiento económico, esa lucha tendrá lugar por la propia determinación de los trabajadores, y en oposición al cristinismo y a la burocracia sindical.

 Marcelo Ramal 
 24/05/2022

martes, mayo 24, 2022

“El fotógrafo y el cartero”: para no olvidar a José Luis Cabezas


Netflix estrenó recientemente “El fotógrafo y el cartero: el crimen de Cabezas”, un documental dedicado a la reconstrucción del caso y sus circunstancias. 
 En enero se cumplieron 25 años del homicidio de José Luis Cabezas, fotógrafo de la revista Noticias. Con una buena edición de archivo, entrevistas y recursos convencionales pero efectivos, el documental traza una descripción de los hechos impactante, aunque deja afuera algunos elementos muy importantes.
 Para situar al espectador, la película describe de entrada el emporio que había acumulado el empresario Alfredo Yabrán a mediados de los 90. Yabrán prácticamente monopolizaba la logística interna del país en los años 90, antes del auge del e-commerce. Era dueño de OCA (correo), OCASA (transporte de caudales), Intercargo (carga y descarga de aviones), Interbaires (free shops) y un archipiélago de otras firmas. Mantenía vínculos aceitados con la camarilla de Carlos Menem. Durante las dos décadas previas, había cultivado un bajísimo perfil y su rostro era prácticamente desconocido a pesar del gran poder económico que manejaba. Recién salió a la palestra pública a raíz de las denuncias del entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo, quien acusaba que la privatización del Correo Argentino en ciernes estaba siendo manipulada para que quedara en manos de lo que llamó “la mafia” de Yabrán. Esto dejó al desnudo una fractura en la cúpula del gobierno Menem. El documental omite, sin embargo, que Cavallo actuaba como lobbysta de la norteamericana Federal Express, interesada en el negocio. Este tipo de choques entre ´mafias´ criollas e imperialistas alcanzaría más tarde dimensiones continentales con el caso Odebrecht y otras derivaciones, como la ´causa de los cuadernos´: la ´lucha contra la corrupción´ era instrumentada por el imperialismo para disputar su ingreso en obras de infraestructura monopolizadas por la ´patria contratista´ local. El asunto es que Cabezas logró retratar al empresario en las playas de Pinamar -que en los 90 era el centro político de la temporada veraniega-, logrando un gran impacto periodístico. En la temporada siguiente, a la salida de una fiesta fastuosa en la casa del empresario Oscar Andreani, Cabezas fue emboscado, trasladado a las afueras de la ciudad, asesinado de dos tiros y su cuerpo y automóvil calcinados. 
 El protagonista político más prominente del caso que se presta a ser entrevistado para el documental es Eduardo Duhalde, gobernador de la provincia de Buenos Aires cuando ocurre el crimen. Duhalde había acompañado a Menem en la fórmula presidencial en 1989. En 1995, se alzó con la gobernación bonaerense. La ruptura del tándem se produjo cuando Duhalde anunció su candidatura presidencial, interfiriendo en los planes de ´re-re´ del riojano. Como el crimen se produce en su territorio, Duhalde asegura que Alfonsín acuñó la frase “le tiraron un muerto”, con el propósito de frustrar sus aspiraciones. La película presenta a Duhalde como artífice del hallazgo de los autores materiales del crimen, una patota dirigida por el oficial de policía Gustavo Prellezo y por el también ex policía Gregorio Ríos, jefe de seguridad de Yabrán. Antes, la investigación había sido desviada hacía un grupo de ladrones de poca monta de Mar del Plata, liderados por un personaje apodado “Pepita La Pistolera”. La película denuncia las maniobras para distraer la investigación y la aparición de un ´testigo clave´, aportado personalmente por Duhalde a través de su entorno, que finalmente resolvería el caso. Una década más tarde, otro ex presidente, Néstor Kirchner, aportaría también a través de su entorno el ´testigo clave´ para acusar a los autores materiales del crimen de Mariano Ferreyra, lo que nos lleva a concluir sobre la cercanía de la política con esta clase de ´mano de obra´. Yabrán, cercado, se suicidó en su estancia de Entre Ríos antes de ser capturado por la policía. Prellezo, Ríos y compañía fueron condenados a reclusión perpetua. Finalmente pasarían sólo una temporada en la cárcel. Fueron recuperando la libertad rápidamente, favorecidos por el 2x1 -que contabilizaba por dos cada día transcurrido en prisión preventiva-, prisión domiciliaria, etc. Actualmente no hay un solo preso por el crimen de Cabezas. 
 En el documental se dice que la carrera política de Duhalde se truncó como resultado de este asesinato. Esto no fue así. Duhalde llegaría a la presidencia por otro camino, pero no el de las urnas, luego de la caída del gobierno de Fernando De la Rúa, producto, de un lado, de una rebelión popular, y del otro, de una conspiración del pejotismo con una parte del radicalismo. El entonces senador Duhalde fue electo presidente provisional por una asamblea legislativa celebrada el 1 de enero de 2002, en medio de una gran convulsión social. Sus principales medidas fueron la salida de la convertibilidad, una drástica devaluación del peso y la pesificación de las deudas de la burguesía. Sin embargo, su tentativa de perpetuarse en el poder mediante una política represiva fue fracturada por otra rebelión, la que se produjo a raíz de los crímenes a sangre fría de los piqueteros Darío Santillán y Maximiliano Kosteki. En todo caso, la parábola política de Duhalde está enmarcada por estos asesinatos -el de Cabezas y los de Kosteki y Santillán-, con conexiones con la policía bonaerense, la misma a la que Duhalde en su paso por la gobernación exaltaba como ´la mejor policía del mundo´. 
 La película retrata el ´clima de época´ que dominaba el país en aquellos años y que concluiría en el Argentinazo. En un recuento drástico que hace una de las entrevistadas, se mencionan el crimen de María Soledad Morales (1990), los atentados a la Embajada de Israel (1992) y Amia (1994), la muerte de Carlos Menem (hijo) (1995) y, claro, el crimen de Cabezas (1997). La lista no es exhaustiva pero sí elocuente. Las conexiones entre estos crímenes y el Estado, su aparato represivo, el poder político y el entorno de éste -y antes la masacre de La Tablada, y luego los asesinatos en el puente de Corrientes y en Plaza de Mayo, Kosteki y Santillán, Mariano Ferreyra- son los jalones de nuestra ´democracia´. 
 Se le atribuye a Yabrán la frase “¿Qué es el poder? Impunidad”. 

 Jacyn

lunes, mayo 23, 2022

“The Economist” y la catástrofe alimentaria que se aproxima


Crecen la inseguridad alimentaria y el hambre en el mundo. 

La guerra entre Ucrania y Rusia ha elevado el precio de los alimentos a nivel global y, con ello, está agravando el problema del hambre en el mundo. Según un artículo del último número de la revista británica The Economist, cuya tapa alerta sobre una catástrofe alimentaria por venir (“The coming food catastrophe”), la suba de precios de los alimentos disparó de 440 millones a 1.600 millones el número de personas que no tiene garantizada la nutrición básica; 250 millones de ellas “están al borde de la hambruna”.
 Rusia y Ucrania explican en forma conjunta el 28% del comercio de trigo a nivel mundial; el 29% del de cebada; el 15% del de maíz y el 75% del de aceite de girasol. El bloqueo del puerto de Odessa por parte del Kremlin y el minado de las aguas del Mar Negro por parte de Kiev, sumado a las sanciones del imperialismo contra Moscú, está llevando la situación a un punto crítico. Según el artículo ya mencionado, hay 25 millones de toneladas de trigo y maíz atrapadas en la zona en conflicto, un equivalente a lo que compran anualmente las economías más pobres del mundo. Los silos ucranianos están llenos y los productores no tienen dónde almacenar las nuevas cosechas, que pueden llegar a pudrirse. A Rusia, en tanto, le pueden faltar insumos como resultado de las represalias de Occidente. 
 El cuadro empeora porque Moscú es también uno de los principales productores de fertilizantes. Aquí se da una cadena: el aumento del gas natural presiona sobre los fertilizantes, y estos sobre los alimentos. 
 Algunos países son especialmente vulnerables a la guerra entre Ucrania y Rusia. Egipto y Libia importan dos tercios de sus alimentos de la zona en conflicto. Líbano y Túnez, la mitad.

 Un problema que se agrava

 Como fruto de la pandemia, de las guerras y de los desastres derivados del cambio climático, el número de personas en situación de inseguridad alimentaria aguda ya había trepado en 2021 a 193 millones (desde 150 millones), según la FAO. Los países más afectados fueron la República Democrática del Congo, Etiopía, Sudán, Eritrea, Madagascar, Somalia, Yemen, Siria, Pakistán y Haití (El País, 4/5). Un informe reciente de Unicef, en tanto, advierte sobre el crecimiento de la desnutrición infantil, que en rigor ya venía en ascenso desde antes de la conflagración en el este europeo. 
 Mientras tanto, hay un élite económica que se beneficia de la suba de precios, que de acuerdo a un índice elaborado por la FAO -en base al seguimiento de una canasta de productos de primera necesidad- está en los niveles más altos desde comienzos de los ’70, y por encima de los registros de 2011, año en que la carestía alimentaria fue uno de los factores que desató las revueltas en el norte de Africa y Medio Oriente. 
 Un informe de la ONG Oxfam destaca que los ingresos de los multimillonarios en el sector subieron 450 mil millones de dólares en los dos últimos años. Hay 62 “nuevos multimillonarios de alimentos” en el mundo. Cargill, una de las firmas beneficiadas, ha añadido cuatro miembros de su familia a la lista (Continental, 23/5). Esto recuerda el señalamiento de Marx de la acumulación simultánea de miseria en un polo y de riqueza en el otro de la sociedad capitalista.
 Se estima que más de veinte naciones adoptaron medidas para restringir la exportación de alimentos, con el objetivo de contener la situación local. Es lo que hizo la semana pasada la India con el trigo, lo que elevó más los precios internacionales del cereal. 
 La suba de los productos de primera necesidad y de los combustibles está motorizando una serie de movilizaciones y revueltas a nivel internacional, algo que ha advertido con preocupación el FMI en un informe de abril. El caso más importante es el de Sri Lanka. Pero también hubo protestas en Perú, Albania, Sudán e Irak. A la par, se ha reanimado la lucha salarial en los Estados Unidos. 
 Ese es el aspecto esperanzador: la intervención de las masas ante un régimen social que ofrece pestes, masacres y hambre. 

 Gustavo Montenegro

La economía mundial entre la guerra, la inflación y el Covid


Wall Street, el peor comienzo de año desde la Segunda Guerra Mundial.

 Wall Street atraviesa el peor año desde la crisis financiera internacional de 2008, y el peor comienzo de año desde la Segunda Guerra Mundial. Las caídas en las acciones en términos generales, y en especial en el sector tecnológico, se han tornado significativas y hablan de un desplome. 
 El S&P500 perdió en abril un 9%, su mayor pérdida mensual desde marzo de 2020 en medio del estallido de la pandemia de coronavirus; mientras que el Nasdaq se llevó la peor parte: el índice tecnológico retrocedió 13% el mes pasado y de esta manera anotó el peor mes desde el colapso de 2008. Desde sus máximos, el Nasdaq acumula una pérdida del 22,4%.
 Las acciones globales perdieron u$s 2,7 billones en capitalización bursátil este año, a lo que habría que agregar las pérdidas de esta semana. Así, la capitalización de mercado total se desplomó a 104,9 billones, perdiendo un 15% desde sus máximos históricos de u$s 123,5 billones. En otras unas palabras, se evaporaron capitales por una cifra cercana a 20 billones, equivalente a un PBI norteamericano.
 Estamos frente a una tendencia sostenida en el tiempo. A diferencia de otros cimbronazos a lo largo del año 2021, en que las caídas fueron transitorias y neutralizadas por recuperaciones de los valores, esta vez asistimos a una declinación muy pronunciada que se sigue agravando. 
 Lo que está en la base de este derrumbe bursátil es la consolidación del escenario de recesión con inflación que ya se venía insinuando. La guerra ha terminado por consolidar esta tendencia al provocar un principio de dislocamiento de la economía mundial, perturbando la circulación comercial y de capitales, amputando los mercados y echando leña al fuego al aumento de precios, cuya variación es la mayor de los últimos 40 años. Esto ha provocado una catástrofe alimentaria y energética, que golpea en primer lugar a los país emergentes pero el impacto se está sintiendo también con especial virulencia en las metrópolis capitalistas. 
 La economía estadounidense se contrajo a un ritmo anual del 1,4% en el primer trimestre de 2022, sorprendiendo a los economistas que esperaban un aumento del 1% del PIB, que mide la producción de bienes y servicios. Esto se une al malestar reinante por la inflación récord, que no cede. El Fondo Monetario Internacional se ha visto obligado recientemente a revisar a la baja sus previsiones de crecimiento para 2022, hasta el 3,6%, y a proyectar que no se recuperarán los niveles de crecimiento anteriores a la pandemia hasta al menos 2026. 
 Un factor que no debe descuidarse y que está configurando una tormenta perfecta es el recrudecimiento de la pandemia. China hoy es el epicentro de este proceso y, confinamientos mediante, la actividad productiva se ha paralizado en sectores clave y afectado seriamente la cadena de suministros. Lejos de circunscribirse al gigante asiático, ya empieza a abrirse paso lo que se ha denominado una cuarta ola, lo cual va a tener un impacto global. Por lo pronto ya ha provocado un descenso de la producción china en el primer trimestre y no hay que descartar un aterrizaje brusco, con todas sus consecuencias a nivel interno como mundial. 

 Empresas líderes en la picota

 El rasgo distintivo del derrumbe es que no han quedado inmunes las empresas líderes. Más aún, la depreciación de sus acciones es uno de los factores determinantes del fenómeno. 
 Las ventas masivas de acciones de las grandes firmas del sector han arrastrado este año al índice Nasdaq. Después de mantenerse como las favoritas en los portafolios de los inversionistas globales, ahora las grandes firmas de tecnología operan con pérdidas.
 Tan solo diez de las empresas más líquidas del mercado, representadas en el índice Fang+, han borrado 2,7 billones de dólares de valor de mercado durante 2022. Entre estas están Facebook (hoy Meta Platforms), Amazon, Apple, Netflix y Google (Alphabet), además de Nvidia, Tesla, Alibaba, Baidu y Twitter; todas operan en terreno negativo. 
 La de mayor caída es Netflix, pues su acción se ha depreciado 69,04%, lo que significa una pérdida de 184.599 millones de dólares en su capitalización bursátil. Por debajo de la plataforma de streaming, se ubican con las mayores bajas Nvidia y Meta Platforms (antes Facebook), con ajustes superiores al 40%. Los papeles de la empresa de comercio en línea Amazon pierden 33,53% este año, mientras que los del fabricante de autos eléctricos Tesla caen 31,45%. Ambas han perdido 563.572 millones de dólares y 310.832 millones, respectivamente, en su capitalización bursátil. 
 El éxito de este selecto núcleo ha servido en el pasado para encubrir la declinación empresaria. En el mercado proliferaban empresas cuya valoración accionaria no se compadecía con la economía real. Parte de ellas –se calcula al menos un 20 %- revestían la categoría de empresas zombies cuyos resultados ni siquiera alcanzaban a cubrir los vencimientos de su deuda, que debían ser refinanciados. Pero importa señalar que la crisis fue haciendo su trabajo implacable de topo y ha empezado impactar también en esas empresas líderes. La sobreproducción y sobreacumulación de capitales ha ido acompañada de una caída de la tasa de ganancia de tal magnitud que ha arrestado a las estrellas del mercado. 
 La tensión entre estas corporaciones viene creciendo. El CEO de Apple salió a denunciar a Facebook por haberle facilitado a Trump el uso de su red para impulsar su prédica y violentar la privacidad de sus clientes. Un artículo de The Economist analiza lo que hay detrás de estos choques entre estos gigantes, sugiriendo que su motivación sería no tanto cuidar los derechos de los usuarios sino una disputa por control del mercado. Este es el caso de la disputa entre las dos empresas que dominan Asia, Alibaba y Tencent, pero es aún más evidente en el caso de los cinco gigantes occidentales, Alphabet (Google), Apple, Microsoft, Amazon y Facebook, cuyo valor de mercado es de 7,6 billones de dólares y son los principales pilares de la euforia especulativa. El problema es que el 40% de los negocios de estas empresas se realizan en competencia directa con los otros gigantes, el doble que en 2015.
 La tendencia que progresa es “ganar en actividades dominadas por los competidores. Amazon crece en publicidad online, que era el dominio de Facebook y Alphabet (80% de sus ventas); Microsoft y Alphabet aumentan su participación en servicios en la nube, que era exclusiva de Amazon, con la que, a su vez, Walmart, la mayor empresa de distribución del mundo, comienza a competir en ventas online. Mientras tanto, Microsoft ha estado tratando de comprar dos redes sociales, Tik Tok (compartir videos) y Pinterest (fotos), y Huawei quiere crear un nuevo sistema operativo para no depender de Google” (“Las empresas de tecnología se quitan los guantes”, Sin Permiso, 14/3/21). 
 Hay dos razones para estas estrategias agresivas. “La primera es el hambre de ganancias, cuando los resultados operativos disminuyen pero las capitalizaciones bursátiles se disparan: los resultados de Alphabet se han reducido en 13 puntos porcentuales en diez años, los de Apple en 10 puntos porcentuales desde su pico en 2012. La segunda razón es la competencia: en muchos de estos negocios, la segunda y la tercera empresa se están poniendo al día con la primera, y un oligopolio es una guerra permanente” (ídem).
 China no escapa a este proceso. La quiebra de Evergrande expresa la gigantesca burbuja inmobiliaria que se ha ido acumulando en el país asiático y que ha comenzado a hacer aguas. Pero esto es apenas la punta del iceberg de una economía atravesada en simultáneo por una sobreproducción por un lado y un endeudamiento por el otro, que triplica en la actualidad su PBI. 

 ¿Tasa de interés o tasa de ganancia? 

Se ha hecho hincapié en atribuir este nuevo colapso al aumento de la tasa de interés. Esto encubre más de lo que explica. Puesto lo que está en la base es el impasse capitalista y la declinación de los niveles de rentabilidad. De lo contrario, con tasa de beneficios razonables, las empresas estarían en condiciones de desarrollar su actividad, expandir sus negocios y pagar sus compromisos, incluyendo sus deudas. En cambio, ahora asistimos a trabas y a un freno creciente en el proceso de acumulación que ha sido neutralizada en parte con un creciente endeudamiento pero que se ha vuelto imposible de sostener. Está a la vista que el obstáculo no son las tasas de interés. Recordemos que el hecho de que hayan llegado a cero no permitió que la economía despegara; y tampoco es el obstáculo ahora pues tomando los actuales niveles de inflación las tasas de interés son fuertemente negativas. 
 Los activos de la FED, que se situaban por debajo del billón de dólares en 2008, se han multiplicado por nueve como resultado de la flexibilización cuantitativa iniciada tras la crisis financiera mundial y de la nueva inyección de unos 4 billones de dólares en el sistema financiero tras la crisis de marzo de 2020 al inicio de la pandemia. 
 The Economist señaló que la Reserva Federal es ahora el mayor tenedor de deuda pública estadounidense, con 5,8 billones de dólares en bonos del Tesoro en sus libros, una cuarta parte del total de 23 billones. También posee 2,7 billones en valores respaldados por hipotecas. 
 Un desprendimiento por parte de la FED de los bonos del Tesoro -o si cesa su compra– provocaría muy probablemente una desvalorización de la cotización de estos y en esa medida podría precipitar una abandono de dichos títulos por parte de los inversores que habitualmente han apelado a los mismos como refugio. Ya hubo un aviso en septiembre de 2019 y marzo de 2020, cuando el mercado donde se canjean los bonos del Tesoro dejó de funcionar durante varios días y no se pudieron encontrar compradores para la deuda estadounidense. Esto reviste especial gravedad si tenemos presente que Estados Unidos carga con déficits gemelos (fiscal y comercial): este último treparía a un cifra récord, que se estima en la friolera de 1,5 billones de dólares y que tiene en la deuda del Tesoro su principal fuente de financiamiento 
 Si esto vale para el Estado norteamericano, con más razón vale para el sector privado, donde la deuda corporativa norteamericana orilla el 80% del PBI. El Financial Times ha informado que el valor de los bonos basura de alto riesgo en EE.UU., que se negocian a 70 centavos de dólar —nivel que se considera señal de peligro- ha aumentado a 27.000 millones de dólares, frente a los 14.000 millones de finales del año pasado. 
 En resumen, el aumento de la tasa de interés es una reacción frente de la crisis capitalista y no a la inversa. Es un resultado de las contradicciones insalvables e irreprimibles que se han ido acumulando y que no encuentran una resolución. Este nuevo giro en la política monetaria abre aristas explosivas, en la que sin embargo no debemos descartar que las autoridades monetarias deban dar marcha tras, aunque sea tarde para reparar los daños. La decisión del aumento de la tasa de interés acelera las tendencias recesivas, con su secuela de bancarrotas, cierres y despidos sin que logre contrarrestar la disparada inflacionaria. 

 Pablo Heller

ACNUR, una pantalla humanitaria de la OTAN


“Emergencia en Ucrania. Más de tres millones de personas huyeron a países vecinos para salvar sus vidas. Esta realidad es INADMISIBLE. Sumate a los Ponchos Azules por la paz, ¡firmá ahora!”. Los Ponchos Azules por la paz, se describe en el sitio web mencionado que “somos todos los argentinos y argentinas como vos y como yo, que ante esta realidad #INADMISIBLE actúan para dar esa mano que abriga y que abraza”.
 En una publicidad que se difunde en distintos sitios de la web, el texto corresponde a la Fundación ACNUR Argentina, el organismo de Naciones Unidas que se aboca a la situación de los refugiados.
 En la página de dicha agencia, se propone donar mensualmente dinero para “dar contención, un lugar y alimentos”, y se afirma que “con $400 por mes podemos proporcionar a 6 niños refugiados de Ucrania una manta para protegerse del frío”. Osvaldo Laport, un actor argentino, es el embajador de la Buena Voluntad de ACNUR. 
 Lo que resulta #inadmisible es que ACNUR no informe que el Congreso de Estados Unidos acaba de aprobar la provisión de material de guerra por 40 mil millones de dólares, para devastar a Ucrania y si es posible, a Rusia, como advirtió Biden, y que Alemania con el mismo fin duplicó su presupuesto militar en 24 horas. El gobierno de EE. UU., como lo ha señalado varias veces el Presidente Zelensky, ha vetado negociaciones de cese del fuego con Rusia y se propone combatir el autoritarismo con la vida del último de los ucranianos. 
 Es lo que había venido ocurriendo antes y sigue ocurriendo, en la pandemia, defendiendo el monopolio de Pfizer hasta el último habitante del planeta.

 Sergio Escalas 
 23/05/2022