lunes, septiembre 26, 2022

Italia: la coalición del fascismo parlamentario


Las recientes elecciones generales en Italia han sacudido a la prensa internacional y al progresismo de todas las latitudes. El resultado arroja como primera fuerza -con el 26% de los votos- a la ultraderechista Giorgia Meloni y su partido Fratelli d'Italia (Hermanos de Italia). Quien al haberse presentado en coalición con La Lega de Mateo Salvini (8,8%) y Forza Italia de Silvio Berlusconi (8,1%) logra sumar un 16,9% de los votos, redondeando un 43% para dicha coalición. En segundo lugar se ubicó el centroizquierdista Partido Democrático (PD) de Enrico Letta con el 19,1% – alcanzando un 26,5% junto a sus socios. Cerrando el podio Giuseppe Conte encabezando la lista del Movimiento 5 Estrellas (M5S) con un 15,4%. Luigi Di Maio, que venía de romper con Conte y el M5S, perdió su banca al sumar el 0,6% del total, hecho que anticipa su renuncia como ministro del gobierno. El abstencionismo fue del 37%, el más alto desde la caída del fascismo en Italia. Las zonas más afectadas fueron al sur del país, lo que perjudicó a Conte que tiene sus mayores porcentajes en dicha zona del país. 
 La derecha internacional ha salido a celebrar el triunfo del tridente Meloni-Salvini-Berlusconi como una victoria que refuerza a las distintas variables derechistas en cada país. Lo cierto es que el sistema electoral italiano permite una distorsión gigantesca de los resultados a la hora de asignar las bancas. Una reforma en la distribución de las mismas otorgará casi el 60% de las mismas al tridente derechista, obteniendo así una mayoría absoluta en el parlamento sin llegar siquiera al 45% de los votos totales.
 Las estimaciones realizadas en la televisión pública italiana (RAI) ubican en 240 bancas (sobre 400) a la coalición derechista en diputados. Para la cámara alta el número ronda las 110 bancas (sobre 200 escaños). El PD obtendría cerca de 95 bancas en diputados y 40 en senadores. Mientras que Conte debería contentarse con 45 diputados y 25 senadores. Durante la campaña electoral Meloni y sus socios advirtieron que de obtener la mayoría absoluta en ambas cámaras buscarían modificar la constitución para dar mayores poderes al ejecutivo, señalando que la crisis italiana está cimentada en el propio sistema de gobierno parlamentario.
 Este solo hecho anticipa choques brutales al interior de una coalición inestable, mientras la prensa coloca a Meloni como Primera Ministra, ignora por todos los medios las sucesivas alusiones de Berlusconi. Quien tras votar durante la mañana del domingo aseguró “yo voy a estar en la cancha para ser el director técnico del nuevo gobierno." (Página/12, 26/9) Por otro lado, Salvini no abandonará tan alegremente sus intenciones de llegar a ser premier. 
 De conjunto, el ascenso de Meloni se ha colado como en el pasado los ascensos meteóricos del M5S y de La Lega de Salvini. Quienes tras su gobierno de coalición tuvieron que entregar rápidamente el poder a Mario Draghi como resultado de su fracaso. Conte buscaba recuperarse tras haber roto con Draghi en el Congreso, hecho que precipitó estas elecciones y con una campaña centrada en otorgar diversos bonos y subsidios a las familias para afrontar los aumentos en las boletas de luz y gas, cercanos al 700%.
 Meloni, quién se muestra como una alternativa novedosa en la política italiana, ha sido ministra de la juventud durante el gobierno de Berlusconi. En 2018 había alcanzado un magro 4,5%. Su ascenso es indisociable del desarrollo de la crisis humanitaria ocasionada por la pandemia y la guerra mundial en desarrollo. 
 Berlusconi, un amigo directo de Vladimir Putin, ha explicado en diversos medios que la solución a la crisis italiana es retirar algunas sanciones a Rusia. Esta visión es compartida por su “pollo”, Salvini. Meloni se ha mantenido férreamente encolumnada con la OTAN contra Rusia. Este solo hecho ha bastado para ser saludada por el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken.
 Los gobiernos europeos y la Unión Europea (UE) han manifestado sus temores ante desvíos autoritarios y la vulneración de derechos. Esto sin sonrojarse por los millones de dólares empleados en armar hasta los dientes a Ucrania y en dejar morir congelados a sus poblaciones, fundamentalmente ancianos y niños. 
 El próximo gobierno no está definido. El 13 de octubre será el momento que asuman los nuevos parlamentarios sus bancas. Hasta ese día, el presidente Sergio Mattarella tiene a su disposición la potestad de convocar a quién considere a formar gobierno, incluso puede convocar a un miembro civil. Históricamente este llamado se ha dado al líder del partido más votado, para eso Meloni debe pasar las pruebas vitales de la burguesía italiana. La bolsa de Milán abrió en alza tras el triunfo de la derecha, mientras las demás bolsas europeas se encuentran en rojo.
 Las próximas semanas serán vitales en la reconfiguración del cuadro político italiano. Que anticipa aún más choques y crisis tanto nacionales como a nivel europeo. 

 Joaquín Antúnez 
 26/09/2022

Reino Unido: el imperio que se va a la B


La derrota de la selección inglesa frente a Italia, que mandó al país de los tres leones a competir en la liga “B” del fútbol europeo, podría ser una buena metáfora de la crisis que sacude al imperialismo británico. 
 Los días de luto por el fallecimiento de la reina Isabel II ni siquiera sirvieron de tregua. La llegada al trono de su resistido primogénito, Carlos III, fue ciertamente tormentosa, celebrada con movilizaciones independentistas por parte de los países del Reino (des)Unido. 
 La prensa internacional destacó que por estos motivos “Carlos III podría ser el último rey del Reino Unido”. El rechazo a la monarquía es masivo en la juventud, un 50% según las encuestas (El País, 23/9). A los cinco días de asumir el trono, el rey se pidió vacaciones. 
 El ‘descenso’ que afecta a la monarquía y a la unidad de su reino es el reflejo de una aguda crisis económica y social, agravada por la pandemia, primero, y por la guerra imperialista después. 
El ‘Brexit’, que debía habilitar el desarrollo económico de la isla sin las trabas de la Unión Europea, derivó en la renuncia de su impulsor, Boris Johnson, la mayor tasa de inflación de los últimos 40 años, una deuda pública del 100 % del PBI y la amenaza de una recesión. 
 La clase obrera se convirtió en un factor protagónico de la crisis, con una oleada de huelgas que fue denominada como “summer of discontent” (verano de descontento), en referencia a las huelgas generalizadas del “winter of discontent” (invierno de descontento) de 1978-9. 

 El ‘plan Truss’

 La primera ministra, Liz Truss, regresó del período de luto con un plan de medidas para enfrentar esta situación crítica. Un esquema ‘trumpiano’ de rebaja de impuestos a las grandes empresas, desregulación financiera, ataque a los derechos sociales y al medioambiente. 
 Según los anuncios, el gobierno bajará el impuesto a las ganancias, sobre la renta, a las sociedades y a la compra de viviendas en Inglaterra e Irlanda del Norte. De acuerdo con el ministro de Economía, Kwasi Kwarteng, esto “hará que el Reino Unido sea más competitivo”.
 En relación a la banca, el gobierno derogó una de las reglas acordadas en la Unión Europea tras la crisis financiera de 2007-8, según la cual la bonificación que percibe un banquero no puede superar el doble de su salario anual, a menos que haya un acuerdo entre accionistas.
 “Una sólida economía británica siempre ha dependido de un fuerte sector de servicios financieros. Necesitamos bancos globales para crear empleo aquí, invertir aquí, y pagar impuestos en Londres, no en París, no en Frankfurt, no en Nueva York”, apuntó Kwarteng. 
 El gobierno conservador también decidió revertir el aumento de la contribución a la seguridad social que había determinado el gobierno anterior y anunció una reforma que impondrá a los 120 mil beneficiarios que perciben el llamado “universal credit” (ingreso mínimo). 
 “Se pedirá a quienes trabajan menos de 15 horas y perciben el ‘living wage’ (salario mínimo de subsistencia) que tengan entrevistas laborales regulares y adopten medidas para aumentar sus ingresos, o verán reducidas sus ayudas sociales”, detalla el anuncio. 
 El mercado laboral del Reino Unido sufre una escasez de mano de obra. Por ejemplo, el Servicio Nacional de Salud tiene 100 mil vacantes sin llenar, por la combinación de bajos salarios y altísimos niveles de estrés laboral que derivaron en renuncias masivas. 
 Kwarteng también advirtió sobre un ataque al derecho de huelga, que se limitaría a los casos en los que las negociaciones salariales fracasaron. El gobierno anterior ya había autorizado la contratación de personal temporario para atenuar los impactos del paro. 
 Antes del fallecimiento de Isabel II, Truss había dispuesto una partida de alrededor de 60.000 millones de libras para contener el impacto del precio de las tarifas de gas y electricidad. A pesar de ello, se calcula que las facturas domésticas se triplicarán con la llegada del invierno.
 La batería de anuncios a favor del gran capital no logró, sin embargo, satisfacer a los mercados, que desconfían de su capacidad para revertir un cuadro de contracción que no se registraba desde la pandemia. La libra esterlina se desplomó a su valor más bajo en los últimos 37 años.

 A la guerra 

Junto a los anuncios en económicos, Truss se comprometió a aumentar el apoyo militar a Ucrania “el tiempo que sea necesario”. La primera ministra calificó de chantaje la decisión de Rusia de cortar el suministro de gas a Europa.
 “No vamos a depender de aquellos que quieren utilizar la economía mundial como un arma”, afirmó, en una curiosa definición para quien preside un Estado que supo usar su poderío comercial y financiero para subyugar a continentes enteros durante siglos. 
 El sostenimiento a la guerra de la OTAN vino acompañado por la decisión de aumentar el tamaño del ejército del Reino Unido por primera vez desde la Guerra Fría. A tal efecto, Truss destinará al menos 52.000 millones de libras. 
 En relación a la crisis energética, la propuesta del gobierno conservador es levantar el veto al 'fracking'. La fracturación hidráulica estaba prohibida en el país desde 2019. El ministro de Energía, Rees-Mogg, afirmó que “parte de la oposición al 'fracking' es financiada por Putin”. 

 A la huelga 

Rápidamente, el nuevo gobierno y sus planes tendrán que medir fuerzas con la clase obrera. La primera semana de octubre se reanudará la huelga de los ferroviarios, aplazada por la muerte de Isabel II. Junto a ellos pararán los trabajadores del subte en defensa de su salario. 
 También entraron en huelga los trabajadores portuarios de Liverpool, que rechazaron la oferta salarial y amenazan la continuidad de las cadenas de suministro. Coincidirán con una segunda huelga de ocho días en Felixstowe, el mayor puerto de contenedores del Reino Unido. A la huelga de los trabajadores del transporte, se sumarán en octubre los de la salud. 
“El servicio de enfermería está espantado por esta decisión de dar prioridad a los banqueros sobre el Servicio Nacional de Salud”, dijo Pat Culllen, del Royal College of Nurses (Página/12, 24/9). 
 La burguesía británica pretende hacer frente a su declinación con un plan de guerra contra las masas. La llegada del invierno, como hace 40 años, puede convertir al “verano del descontento” en una huelga general. Una continuidad de los acontecimientos en Chequia.
 Sería el inicio de un nuevo rumbo para la clase obrera en Europa. 

 Julián Asiner 
 26/09/2022

Abu Aqla: nuevos informes confirman el crimen de guerra sionista


El asesinato de la periodista palestino-estadounidense Abu Aqla había generado una gran conmoción en todo el mundo arábe. A cuatro meses del ataque que terminó con su vida y causó heridas a otro periodista, se han conocido nuevas pruebas e informes que confirman el asesinato a sangre fría por parte de las fuerza de defensa de Israel (FDI).
 Este nuevo informe es una colaboración entre la organización de derechos humanos palestina Al-Haq y la agencia de investigación Forensic Architecture con sede en el Reino Unido. El mismo confirma lo que otra media docena de informes, incluido el elaborado por la ONU, habían indicado -la responsabilidad del ejército de Israel- con la novedad de una enorme cantidad de nuevas pruebas que ha logrado recopilar, incluso nuevas imágenes ofrecidas por la cadena Al Jaazera -para la cual trabajaba Abu Aqla- y una reconstrucción con drones realizada en la ciudad ocupada de Jenin. 
 A principios de septiembre, las autoridades israelíes habían publicado un informe señalando que había una “alta posibilidad” de que Abu Akleh fuera “alcanzado accidentalmente por disparos [de las Fuerzas de Defensa de Israel]”. Esto habría sucedido puesto que los soldados de las FDI estaban disparando contra “sospechosos identificados como pistoleros palestinos armados, durante un intercambio de disparos en el que se dispararon disparos generalizados e indiscriminados que pusieron en riesgo la vida de los soldados de las FDI” (The Intercept, 20/9). 
 Las reconstrucciones presentadas en el informe señalan que no han existido ni pistoleros ni disparos en los minutos previos al ataque contra las periodistas. Incluso se detalla que la línea de fuego “estaba limpia”, lo que indica una ubicación desde la cual se veía con facilidad a los periodistas. Asimismo, se ha confirmado lo dicho por múltiples testigos sobre la clara visibilidad de los carteles de PRENSA que suelen llevar en el chaleco antibalas y los cascos los periodistas en estas situaciones. La conclusión es clara: fue un asesinato a sangre fría. 
 Este informe ha sido presentado ante la Corte Penal Internacional (CPI) en La Haya, por parte de la Federación Internacional de Periodistas, el Sindicato de Periodistas Palestinos y el Centro Internacional de Justicia para los Palestinos, en nombre de la familia de Abu Aqla y de el periodista Ali Al Samoudi, herido durante el ataque. Estas mismas organizaciones habían presentado en abril pasado otra denuncia en la CPI sobre ataques, mutilaciones y asesinatos sistemáticos de periodistas en Palestina, pocos días antes de que fuera asesinada Abu Aqla. 
 A pesar de las declaraciones del secretario de Estado, Antony Blinken, sobre la necesidad de una investigación independiente -Abu Aqla era ciudadana palestino-estadounidense-, hasta ahora, el Departamento de Estado y el FBI sólo han revisado los informes presentados por las autoridades palestinas e israelíes, acusando no poder llegar a una conclusión definitiva. 
 La familia, por su parte, ha emitido un comunicado en el que señala: “Es obvio que los criminales de guerra israelíes no pueden investigar sus propios crímenes. Estados Unidos todavía tiene la obligación de investigar y tomar medidas significativas para uno de sus propios ciudadanos. Pero cuando un estado individual no protege a sus propios ciudadanos, es responsabilidad de la comunidad internacional protegerlos a ellos” (Idem).
 A medida que se acumulan las pruebas, la denominada “comunidad internacional” se aleja de una denuncia e investigación a fondo para condenar a los responsables materiales e intelectuales del asesinato de Abu Aqla. Es una tarea imposible, puesto que esa misma “comunidad internacional” -empezando por la ONU- ha sido la que legitimó la formación del Estado de Israel sobre territorio palestino. Las investigaciones y hallazgos de este caso deben ser utilizadas como una tribuna contra la ocupación sionista y sus crímenes de guerra. 

 Joaquín Antúnez
 26/09/2022

El Senado legisla contra el medio ambiente


Sobre la ley de cierre de minas. 

 Los días miércoles 14 y martes 20, se desarrollaron en el Senado dos reuniones plenarias convocadas por la Comisión de Minería, Energía y Combustibles, presidida por el senador por San Juan Rubén Uñac (Frente Nacional y Popular-FdT) y la Comisión de Ambiente y Desarrollo Sustentable, presidida por Gladys González (Frente Pro). La mismas, nacidas de un acuerdo entre ambas fuerzas políticas, tienen por objetivo discutir la codificación del cierre de minas, una etapa del ciclo productivo minero mencionada en el Código de Minería, elaborado en 1886, pero sobre la cual no se legisló. Restaría una reunión plenaria más, que se hará esta semana, a partir de la cual se definiría lo que es, en principio, un acuerdo entre el FdT y JxC: llegar a un dictamen único (hay tres proyectos de ley propuestos).
 La celeridad en el tratamiento de la Ley de Cierre de Minas y la profunda convicción, tanto del oficialismo como de la oposición, de que hay que llegar con un dictamen único, se sustentan en dos ideas fundamentales. De un lado, cubrir el “vacío legal” existente en el Código de Minería, entendiendo por esto dar seguridad jurídica al capital. De otro lado y justamente relacionado con lo anterior, regimentar la lucha de las comunidades circundantes a los proyectos mineros. La “seguridad jurídica” es una “reivindicación” típica del capital imperialista en países colonizados por el primero. Los nueve gobernadores del “Norte Grande” quieren llevar esta garantía en el portafolio, en la gira que harán por Estados Unidos durante esta semana para “levantar inversiones”.

 Regulación… de la destrucción

 Hace ya dos meses que, dentro de la Comisión de Minería, se viene discutiendo acerca de la necesidad de “legislar” sobre los “presupuestos mínimos ambientales” con los que debe cumplir la actividad minera en nuestro país. Sucede que la facultad de fijar estos presupuestos es del Congreso Nacional, mientras que las autoridades de aplicación y los protocolos específicos son facultad de las provincias, quienes son las propietarias en última instancia de los recursos mineros, propiedad ratificada y consolidada por la reforma de la Constitución de 1994. En todos los llamados a legislar sobre estos presupuestos se oía decir que esto era necesario para “dar una respuesta” a la oleada de movilizaciones en contra de los proyectos megamineros. Las grandes movilizaciones en Mendoza y Chubut en contra de la derogación de las leyes que prohíben la explotación megaminera, pero también las que se producen en San Juan o Catamarca, motorizaron el pedido desesperado de gobernadores para que el congreso “haga algo”… para desactivar las protestas y "desbloquear" la llegada de inversiones del capital minero. 
 El encuadre político de esta ley quedó determinado por la intervención de Franco Mignacco, Presidente de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros, cuando afirmó que “… hay que promover todo lo que sea minería… sobre todo en el contexto actual de vulnerabilidad económica del país”. El empresario impuso como verdad absoluta lo que debería haber sido motivo de discusión. ¿Minería si o no? ¿Qué minería?... ¿Para él? Todo. El guante no fue recogido por ningún legislador, ni siquiera de los de la Comisión de Ambiente. Las plenarias funcionaron como un gran órgano difusor del lobby minero, que tuvo 30 cómodos para atacar cualquier concepto que pudiera relacionar la actividad con la destrucción de los ecosistemas circundantes y en su globalidad. El capital minero se apoya astutamente en los enfrentamientos entre nación y provincias para dejar librados a estas últimas los aspectos más vidriosos de la ley, por ejemplo, la elección del “método de participación ciudadana”. La maniobra fue tan exitosa, que el senado se someterá al “dictamen” del COFEMIN (Consejo Federal de Minería), que no es más que el ámbito donde las mineras ejercen mayor presión. Los gobernadores, hoy en Estados Unidos, tendrán la última palabra. 

 Quiebra del Estado 

 Las plenarias pusieron de manifiesto que la ley de cierre de minas busca clausurar un proceso de organización alrededor de la discusión de los problemas del medioambiente y del efecto destructivo del capital. Pese al alarde medioambiental que tiñó los discursos de los legisladores, no se ha osado poner en discusión la naturaleza, el método y los fines de la actividad minera. En Catamarca hay un conflicto abierto en torno al cierre de la mina "Alumbrera" y la apertura de su gemela, el proyecto MARA. Quizás por esto Lucía Corpacci aparezca como la más interesada en dar curso a la iniciativa de la ley. 
 También han mostrado que el margen de maniobra del Senado, debido a la quiebra fiscal del Estado y a la desintegración política del régimen, es casi nula, debiendo incluso archivar la potestad del Estado nacional como fiscal en materia medioambiental. El ahogo de las provincias se observa en la defensa a rajatablas de la “autonomía provincial”, lo que habilitará todo tipo de concesiones a las mineras. Las modificaciones en materia de medioambiente hechas a la Constitución, en 1994, encuentran su propio veto en la potestad de las provincias sobre los recursos naturales. Allí donde se fijan las autoridades de aplicación de la norma, en las provincias, es donde el capital monopólico tiene más poder de presión.
 La lucha por el medioambiente y la salud de la especie humana es opuesta por el vértice al metabolismo del capital, cuyo único fin es la valorización de la renta. Los trabajadores y nuestras organizaciones debemos profundizar la conciencia y la lucha por el cuidado del medioambiente, que no es más que la conservación de nuestra propia especie. Esta lucha no debe depositar expectativa en la "agenda legislativa ambiental" que ha demostrado que su único fin es regimentarla y someterla al dictado de la necesidad del capital. 

 Catalina Rojo
 26/09/2022

¿Por qué Marx en el siglo XXI? con Christian Castillo | Cátedra libre Karl Marx - 1° encuentro

Introducción a István Mészáros | con Ricardo Antunes

 

 István Mészáros, autor de "Más allá del capital" (1995), planteó la importancia de erradicar el metabolismo del capital en la transición al socialismo. En este programa, Ricardo Antunes nos ayuda a navegar las ideas fuerza del filósofo húngaro.

Acerca de la persecución contra Cristina Kirchner


La tesis de una “persecución” contra Cristina Kirchner se encuentra muy difundida y tiene un apoyo diverso. A la cabeza de esta tesis se encuentran los medios oficialistas y la usina ideológica K, C5N, Página 12, etc., pero ha sido suscripta por otros sectores y especialmente la izquierda parlamentaria del FITU. Se acaba de anunciar una campaña internacional contra esta persecución, que encabezan figuras tan poco recomendables como el español Pablo Iglesias y el griego Yani Varoufakis. 
 El juicio por la trama CFK-Lázaro Báez-Julio De Vido y la obra pública se inscribe en otro orden, el de la lucha facciosa entre sectores de la burguesía. Las irregularidades en los procesos judiciales, sean el de Vialidad o cualquier otro, pertenece al mismo entramado faccional, dado que la conformación misma del poder judicial es el resultado de maniobras y operaciones de ese tipo. Lo acaba de comprobar, si esto fuera necesario, Carlos Pagni, en una columna en que denuncia las operaciones de Macri y Angelici en el Consejo de la Magistratura. Los propios ‘perseguidos’ ‘dividieron’ el bloque oficialista en el Senado para ganar los lugares por la primera y segunda minoría. Sólo un enfoque leguleyo y además interesado puede ver en estas operaciones un proceso ‘persecutorio’, en el sentido de privar a las personas de sus derechos constitucionales. Así lo entendió Cristina Kirchner, quien en su alegato del viernes pasado denunció como una violación a esos derechos la prohibición a poder intervenir enseguida después del alegato del fiscal Luciani. Claro que el asunto es materia de controversia y remite a una circunstancia menor.
 La persecución, como herramienta política, se manifiesta en la sociedad capitalista, principalmente como un ataque de la burguesía contra la clase obrera que lucha. Es lo que ocurre ahora mismo con el Sutna, que es objeto de una persecución política, mediática y judicial. Es lo que ocurre también con los descuentos por días de huelga y la violación de los derechos de los delegados – hay miles de trabajadores procesados por luchar- asi como con la campaña contra los derechos laborales, que son descalificados como una “industria del juicio”. 
 Este planteo de base, que kirchneristas y seguidores ocultan, no puede, sin embargo, convertirse en un esquema. La burguesía y el estado fascista persiguen realmente a la burguesía liberal, a la que privan de sus derechos políticos e individuales y hasta de la vida. Persigue también el derecho personal a profesar una religión. Marx decía que esta burguesía liberal era proclive a renunciar a esos derechos (Dieciocho Brumario), para que el estado pudiera concentrar poder contra la clase obrera. El fascismo, de todos modos, representa un salto en calidad en materia persecutoria. Aun así, el eje no pasa por la defensa individual de los perseguidos, porque esta represión afecta fundamentalmente derechos de organización, expresión y muchos más de los trabajadores.
 El primer peronismo dio clases de persecución política – encarceló a Balbin, a pesar de sus fueros parlamentarios, expropió diarios y clausuró otros, de los partidos socialistas y comunistas. Hubo detenidos que murieron en las comisarías debido a las torturas, como ocurrió con el Dr. Ingalinella, médico y militante del partido comunista. La persecución significa la violación de derechos, no la guerra mediática, ni siquiera la judicial. Lula no fue a la cárcel sólo por una decisión judicial: el día de la sentencia el jefe del ejército exigió eso por twitter, amenazando con un golpe de estado. El foco estaba puesto en el golpe de estado que derribó a Dilma Roussef, por medio de una jugarreta parlamentaria, reclamada por los jefes de las tres armas. Cristina Kirchner tiene tan claro que no reviste la condición de ‘perseguida’, que en el alegato último tuvo que vincular el pedido de cárcel contra ella, por parte de los fiscales, contra el atentado a su vida. Con esta premisa implausible se auto calificó como perseguida política. Una semana antes había aceptado iniciar un diálogo con su perseguidor, Mauricio Macri. 
 ¿Y los 18 años de exilio contra Perón, no fueron una persecución política? Indudablemente que sí. Pero fueron décadas de estado de excepción, no una persecución política individual. Hubieron más de diez golpes de estado – uno cada dieciocho meses. Perón había sido privado de la ciudadanía, lo cual es una negación extrema de derechos políticos e individuales. Quienes creyeron que Perón era la representación de la liberación nacional, o que el peronismo era “el hecho maldito del país burgués”, apoyaron políticamente su retorno. Quienes sosteníamos, por el contrario, que representaba la contrarrevolución, defendimos sus derechos políticos y ciudadanos. En el momento actual, la tesis de una persecución a CFK es el disfraz de un apoyo político, a veces abierto, a veces vergonzante.
 El kirchnerismo ha realizado uso y abuso de persecuciones e injerencias y golpes judiciales. Ha utilizado el poder del Estado para perseguir a los trabajadores y cualquier expresión de lucha independiente, como ha ocurrido en las luchas de la Panamericana y en especial en el asesinato de Mariano Ferreyra. La tesis de la “persecución” presenta el panorama político desde el punto de vista de la burguesía, no del proletariado. 
 Para “Izquierda Diario”, hay una persecución política contra CFK, porque el pedido de condena “incluye, dice, un antidemocrático pedido de inhabilitación”. Los doce años de cárcel, los deja en segundo plano; una “defraudación al estado” no debería inhibir el ejercicio del gobierno. ID ha confeccionado una caracterización del juicio para unirse a la campaña internacional de apoyo a CFK, como lo hizo con los mismos individuos ya citados, para obtener una cancelación de las deudas externas. También apoya la tesis de la ‘persecución’ mediática, ocultando el conflicto al interior de la burguesía que genera la bancarrota capitalista en su conjunto. De este modo, se asocia a la campaña kirchnerista para “regular” la libertad de prensa, en una onda típicamente chavista, que no ha dejado en pie a ningún órgano ajeno al oficialismo, incluida la izquierda. El PTS liga esta “persecución” a la “batalla cultural”, lo cual invalidaría que se trate de una persecución. En 2010, ID había celebrado la victoria cultural del kirchnerismo, cuya muestra era el éxito del conjunto “Fuerza Bruta” en la fiesta del Bicentenario; ahora lamenta la declinación cultural, que se manifestaría, siempre según el PTS, en el ascenso de Milei. En esa “batalla cultural” el PTS ya eligió su trinchera al presentar a los Lázaro Báez, Cristina y De Vido como víctimas de persecuciones. Es decir que no incluye a las estancias de Báez entre las expropiaciones de los grandes terratenientes que aboga en su programa. De acuerdo a ID, “no se pudo comprobar un vínculo directo entre Cristina Kirchner y los hechos”. Suponiendo que esto fuera cierto, se explica la conclusión de Carlos Corach, el ministro de Interior de Menem, en el canal IP, de que CFK será absuelta. Una condena sería, en principio irregular, debido a los vínculos entre el fiscal Luciani y el juez Giménez Uriburu, y los de estos dos con Macri. Este cuadro judicial invalida la posibilidad de una sentencia despejada de toda duda. O sea que el PTS abona la completa culpabilidad del resto de los reos con los que CFK gobernó tres décadas, pero no de la jefa. Esta posibilidad jurídica excepcional no resiste, sin embargo, una caracterización política.
 “Persecución y corrupción no son excluyentes”, asegura Gabriel Solano, sin la menor percepción de que está copiando a Cristina Kirchner. Es exactamente lo que dice la Vice en referencia al celular de José López, cuando se pregunta por qué no enjuicia a Nicolás Caputo, con quien López tiene diez veces más ‘chateos que con cualquier kirchnerista. Así como el PTS, el PO oficial interpreta en clave de derechos democráticos las ventajas que se tratan de sacar recíprocamente el macrismo y el kirchnerismo. La conclusión es clara: el FIT-U no aborda una crítica independiente a la política burguesa y su estado, sino que se alinea en sus disputas. Caracteriza la crisis judicial como lo hace un ala izquierda del sistema político.

 “Asociación ilícita” 

 Un análisis crítico del desarrollo del juicio confirma la observación precedente. En el cierre de su alegato, Beraldi, el abogado de la Vice no vaciló en admitir que la relación comercial entre Lázaro y Cristina, era cuestionable desde lo ´ético´ pero no ´ilegal´. De acuerdo a esto, no sería correcto que una presidenta haga negocios con un contratista del estado. A Beraldi se le soltó la cadena: esta admisión es una concesión enorme al punto de vista de la fiscalía. 
 Izquierda Diario, en cambio, no observa ninguna falta ética, cuando el marxismo tiene una literatura vastísima de denuncia de la colusión del estado con el capital, de la corrupción administrativa que esto supone y de la prueba concluyente que ofrece acerca de la falsedad de la democracia de contenido capitalista. Para el PTS, la “figura” de la “asociación ilícita” es incompatible con un “gobierno votado”. Marx, en su tumba, debe estar arrepentido de su dicho de que el Estado es el comité ejecutivo de la burguesía. El PTS legitima como nadie el estado burgués, sus decretos de necesidad y urgencia, la arbitrariedad para modificar partidas de gastos presupuestarios y el despilfarro enorme de riqueza que constituye la deuda pública. ¡El dólar-soja no sería una expresión de la asociación ilícita del gobierno con el capital sojero y las cerealeras! – no hay nada aquí que sea legal, ni que no sea una estafa. 
 En vez de calificar al conjunto del Estado como una gran asociación ¿”licita”? contra los que viven de su trabajo el PTS se solidariza con los poderes “democráticos” del Estado. El rescate reciente de la deuda pública en pesos y su canje por un “bono dual”, sólo pueden ser admitidas como lícitas por un poder judicial del capital. Néstor Kirchner cambió toda la Corte de Menem para legalizar la pesificación asimétrica que Duhalde y el Banco Central establecieron de forma ilegal.

 Atentado 

La tesis persecutoria se da en el marco del acompañamiento del FITU a los “repudios” parlamentarios colectivos entre kirchneristas, macristas y libertarios al atentado producido contra la vicepresidenta. Toda esta operatoria produjo la convocatoria, primero a un “pacto democrático”, y después a la denuncia de que el macrismo y el poder judicial habían creado “una licencia social” para el atentado. Todo pacto político entre partidos patronales es, salvo excepción, contra la democracia. Los “pactos democráticos” dieron lugar a la obediencia debida y al punto final. El kirchnerismo se vale del atentado para cercenar la libertad de expresión y para encarar una ofensiva a favor de una Corte disciplinada con el kirchnerismo. Esto último es curioso, porque, como en tantas otras cosas, tres de los actuales cortesanos fueron ministros del kirchnerismo o designados por él para el lugar que ocupan. En una Corte de 25 o 15 miembros, la posibilidad de tránsfugas crece en forma proporcional. 

 Federico Fernández
 25/09/2022

Contrarreformas: la "Uberización" educativa

En el último periodo ha recobrado lugar una ofensiva para avanzar con las llamadas ‘reformas educativas’, que en realidad son contrarreformas que pretenden adaptar la educación a la descomposición de la sociedad capitalista. 
 Hernán Muhafara, director para el Sector Público y Educación para Latinoamérica del pulpo informático Intel, publicó una nota titulada “Cómo aceleramos la incorporación de las habilidades del futuro dentro del sistema educativo” en donde señala que “El mercado laboral está en constante cambio y demanda nuevas habilidades que serán necesarias para emprender y/o crecer en las organizaciones modernas” (19/09). En el artículo pondera la enseñanza de las llamadas “Habilidades del Siglo XXI (socioemocionales y cognitivas)”. Muhafara fue un orador destacado en el “4to Foro de Líderes por la Educación” organizado por el diario Perfil junto con UNICEF y la UBA realizado el 13 de septiembre en el Centro Cultural Kirchner. 
 En la misma tónica, una nota publicada en Infobae (20/9), Andrés Pallaro, director del Observatorio del Futuro Universidad Siglo 21, señala que “las principales habilidades que las empresas creen como vitales para los trabajadores del futuro, son las consideradas “soft skills” (“habilidades blandas”), especialmente aprendizaje continuo, trabajo en equipo, calcular tiempos de tareas, expresar ideas con claridad y otras. En sintonía con diversos estudios mundiales, aquí están las habilidades centrales a cultivar en las personas bajo la expansión de la economía digital”.
 Es la política del FMI y la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) que apoyaron, bajo el macrismo el “Plan Maestro” para avanzar nacionalmente en adiestrar a los futuros trabajadores en ‘habilidades blandas’. Su creación fue votada por unanimidad por la ‘grieta’ en el Consejo Federal de Educación y tiene como soporte la Ley de Educación Nacional (LEN) sancionada por el kirchnerismo y sustentada en la menemista Ley Federal de Educación y recibió una amplia resistencia del movimiento docente y estudiantil. En la CABA esta contrarreforma educativa ya viene aplicándose con la “secundaria del futuro”, eliminando materias y contenidos por ‘educación financiera’ y pasantías laborales en empresas. El concepto es cristalino: los jóvenes deben ser formados en ‘habilidades’ de carácter flexible, precarias y cambiantes pues las demandas que requieren los puestos de trabajo de las empresas capitalistas en la ‘era digital’ son temporales y circunstanciales, en oposición a una formación que tenga como base los saberes humanos de carácter universal. Salen contenidos, ingresan ‘habilidades’. Las ‘nuevas habilidades’ se llevan bien con la mal llamada ‘calidad educativa’ que presenta el fenómeno educativo no como un fenómeno social, sino como una mercancía plausible de ser valorizada por parámetros establecidos por el mercado. Quienes quieren sustraer a la educación del metabolismo social están sin dudas defendiendo un mojón lucrativo sobre la educación.

 Una muestra de ‘trabajo digital’ 

En un informe publicado por la OIT (2019), “Las plataformas digitales y el futuro del trabajo”, se describe crudamente la realidad ultra precarizadora de los ‘nuevos trabajos’. En las plataformas digitales que se basan en la geolocalización, como Uber o Pedidos Ya, la clave es una fabulosa reducción de costos fundamental a partir de la contratación de personal en carácter ‘independiente’ (freelance), que es un aspecto central del llamado ‘cambio en el mercado laboral’. Pero hay otros trabajos en los que, de igual manera, sin establecer una relación laboral estable, convenio y seguridad social, por un bajísimo ingreso, los trabajadores -especialmente jóvenes y en muchos casos con un elevado nivel educativo- desarrollan tareas en internet de carácter ultrarepetitivas y monótonas, llamadas “microtareas”, que implican la subdivisión de tareas en pequeñas unidades. Esto se ha llamado ‘crowdsourcing’, en donde una empresa contratista (el pulpo Amazon, por ejemplo, es una de ellas) dispone de una oferta laboral que alcanza a todo el planeta a pedido, las 24 horas del día los 365 días del año, sin incurrir en costos fijos específicos, pues se hacen en forma remota en el hogar o donde sea que se tenga una computadora con conexión a internet. Las tareas involucran categorizar, recopilar y transcribir datos; editar, crear, consultar y validar contenidos; hacer calificaciones ‘truchas’, encuestas y experimentos. El trabajo es organizado por algoritmos creados por las propias empresas que asignan cada tarea individual a múltiples trabajadores, sobre los cuales no existe ningún control y muchas veces involucran prácticas inmorales, engañosas y fraudulentas. Muchas de estas microtareas son las que todavía no pueden hacer las llamadas ‘inteligencias artificiales’, como por ejemplo verificar el contenido de un video que ha sido subido a youtube. Otra de estas microtareas consiste precisamente en la recopilación de material destinado al aprendizaje automático o la inteligencia artificial, por ejemplo, “grabar 30 gestos con la mano usando la cámara de su computadora portátil”.
 El trabajo en las plataformas digitales significa un salto en el rol de apéndice del ser humano ante la máquina, en este caso directamente ante un código de programación. Un trabajo deshumanizante, mal remunerado para perfeccionar una inteligencia artificial que será luego utilizada por una empresa para incrementar sus ganancias. De un modo general, la automatización y digitalización que reemplazan puestos o tareas laborales, engrosan las filas de desocupados o semi ocupados -`el ejercito de reserva’- en todo el mundo, operando como un gran factor de degradación del trabajo y las condiciones laborales. La competencia capitalista se agudiza con la automatización y la digitalización y por ello precisa métodos más barbáricos de explotación laboral. Al mismo tiempo, impone una barrera mayor –‘digital’- entre la actividad de trabajo consciente, creativa, con propósito y el producto resultante, es decir, se refuerza el carácter alienante del trabajo asalariado, tal como fuera definido por Marx en El Capital. La pauperización del trabajo bajo el capitalismo no tiene parangón y con él pretende arrastrar al conjunto del sistema educativo. 
 Es cierto que las corporaciones requieren mano de obra cada vez más especializada en la programación de, por ejemplo, estos algoritmos que luego se utilizarán para la administración del trabajo de otros trabajadores, en condiciones de precariedad absoluta. Pero la formación superior en estos conocimientos está reservada a una minoría de la población, partiendo de la base que esta formación requiere como punto de partida la disposición de dispositivos informáticos modernos y conexión a internet –algo vedado para la inmensa mayoría de las familias trabajadoras, tal como quedó demostrado con la pandemia. 

 Debacle de un régimen social

 La involución histórica de la educación está directamente relacionada con la debacle histórica del capital. Mientras en el pasado fue necesario alfabetizar a sectores enteros de la población que fueron proletarizados con el objetivo de alimentar un proceso de progreso técnico y productividad –aspecto clave en la competencia y lucro capitalista- asistimos a una etapa en donde se requiere una fuerza de trabajo objeto de un simple entrenamiento ‘digital’ ante un escenario de brutal estancamiento de las fuerzas productivas o directamente su destrucción masiva (pandemia, guerras). Se esconde bajo la virtualización un embrutecimiento creciente del trabajador que permita contrataciones flexibles, jornadas sin límites, tareas monótonas, repetitivas y con remuneraciones devaluadas, que es la manera mediante la cual el capital pretende salir –sin éxito- de su debacle. Es aquí donde se integran otras reformas para consolidar la degradación educativa como la eliminación de un régimen académico o el reemplazo de materias por ‘áreas’. 
 Ríos de tinta se escriben en los medios de prensa de la burguesía sobre la llamada ‘crisis educativa’, reflejada en los bajísimos resultados de las evaluaciones estandarizadas como las PISA y ‘Aprender’ en matemáticas, compresión lectora y comunicación escrita. Al mismo tiempo, se relativiza el ahogo presupuestario, no solo porque hay que pagar la deuda a los fondos financieros, sino porque ‘el sistema está fallando’. Se exige este alineamiento del sistema educativo con un mercado laboral híperprecario y con ello barrer, por supuesto, todos los convenios colectivos laborales y las organizaciones sindicales. La precarización educativa es la precarización del trabajador de la educación, cuya lucha es vilipendiada todos los días (hablando de ‘discursos de odio’) por los gobiernos y los grandes medios de comunicación. La analogía es incluso directa: eliminar los ‘viejos’ diseños curriculares junto con los ‘viejos’ estatutos docentes.
 La lucha contra la degradación educativa solo vendrá de la mano de una lucha enérgica de los trabajadores de la educación y por la reorganización de la sociedad sobre nuevas bases sociales. 

 Emiliano Fabris 
 24/09/2022 

Referencias: https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/---dgreports/---dcomm/- publ/documents/publication/wcms_684183.pdf

La lucha del neumático, en el corazón de la crisis política


La huelga de los trabajadores del neumático ha servido para unificar a las expresiones mediáticas, políticas y estatales de los capitalistas, sin “grieta” alguna. Clarín le da la primera plana al lock out de las patronales, mientras Espert pide bala contra los luchadores, un odio (de clase) que no ha merecido una sola mención por parte de los lenguaraces de C5N. Otro aspecto de la provocación es la que insiste en que el Partido Obrero "dirige" el sindicato, cuando el sindicato se dirige por medio de asambleas y la inmensa mayoría de la Negra no pertenece al PO. Del otro lado, el gobierno de las regulaciones y advertencias no abrió la boca frente a un alevoso y concertado lock out patronal, violatorio de al menos cuatro leyes nacionales que tienen que ver con el abastecimiento, la defensa del consumidor y las concertaciones monopólicas. La razón de este silencio oficial es clara: es probable que la huelga patronal haya sido concertada en las propias oficinas oficiales. El gobierno es una pieza fundamental de esta conspiración antiobrera contra los obreros del neumático, dirigida a preservar al plan Massa-FMI de su único y verdadero enemigo –la clase obrera. 

 Desmadre massista 

La huelga del neumático está atravesada por un escenario político y económico muy preciso: la operación de rescate del gobierno que se puso en marcha con Sergio Massa, hace 45 días atrás, muestra fisuras insuperables. El gran “éxito” de la gestión massista –el dólar soja- terminó potenciando la bancarrota financiera del Estado. Los ´craneos´ del ministerio de Economía asisten al espectáculo de ver a las mismas cerealeras, aceiteras y productores que habían vendido sus dólares a doscientos pesos, acudir ahora al mecanismo inverso, o sea, a la recompra de dólares –a través del mercado financiero o bursátil. El gobierno había ofrecido a estos exportadores la indexación de sus plazos fijos en pesos, justamente para evitar esa dolarización. Pero la vuelta al dólar, incluso pagándolo un 50% más caro del que percibieron por la soja, revela que la burguesía no da un céntimo por las maniobras de Massa, y que descuenta una devaluación general del peso argentino. La certeza de esa disolución monetaria la ha aportado el propio dólar soja, con la fabulosa emisión generada para compensar la diferencia entre el dólar comercial y el de 200 pesos. La gestión Massa ha sumado 1,4 billones de pesos a la deuda del Banco Central (Leliqs); los analistas de este escenario avizoran ahora “una situación muy crítica por el lado monetario y cambiario”. (La Nacion, 25.9). 
 En este cuadro, la política de “contención” de una estampida devaluatoria consiste en admitir una devaluación en cuotas, por un lado, y en reforzar los cepos a la salida de dólares, del otro. Con ese fin, estudian habilitar nuevos dólares especiales para la exportación, lo que va a redoblar la presión inflacionaria. La política de los cepos, mientras tanto, multiplica los choques con la patronal industrial, que reclaman divisas baratas para poder importar mientras, al mismo tiempo, piden “otro” dólar cuando se trata de exportar.
 La cuestión del salario ingresa en este cuadro crítico, en primer lugar, por la evidente inquietud obrera frente a una inflación que superará el 100% en 2022, y paritarias en cuotas que -en el mejor de los casos- orillan el 65 % para el año. Sin dólares ni pesos para ofrecer, el gobierno “nacional y popular” le presta a las patronales sus buenos oficios en favor del único cepo que defiende con ahínco –el cepo al salario. Las conciliaciones y maniobras de Moroni contra los trabajadores en huelga –docentes, marítimos, peajes, la salud- apuntan a consolidar esta monumental confiscación del salario. La burocracia sindical participa activamente de este operativo antiobrero. 
 Pero el fracaso del primer “plan” massista, y la perspectiva de una devaluación lisa y llana y la consiguiente hiperinflación, plantea otro cepo de mayor envergadura: patronales y gobierno trabajan desde ahora para impedir una reacción general de la clase obrera –una huelga general autoconvocada, en defensa de una tentativa todavía mayor de despojo a salarios y jubilaciones. El “plan de shock”, que algunos voceros capitalistas han reclamado en estos días, exige el congelamiento de los aumentos paritarios –disfrazado, en todo caso, por alguna “suma fija” que será devorada por los precios y tarifas que se vienen. 

 Sutna 

La huelga del Sutna debe ser leída en esta clave. La extorsión patronal no defiende ninguna “estructura de costos” o “abastecimiento”, que la clase capitalista y el gobierno ya han reventado –no por el salario, sino para rescatar a sus intereses con fondos públicos y, luego, con la fuga de capitales. Lo único que importa a los Madanes, Massa o Fernández es infringirle una derrota “ejemplificadora” a los trabajadores y a la organización sindical del neumático en función de una operación general de ataque a la clase obrera, para prolongar a un gobierno y a un régimen sin rumbo. 
 Es necesario que todo el activismo obrero y combativo se pronuncie, organice plenarios y acciones de apoyo al neumático; en todas las internas hay que colocar la cuestión. La situación política y de la clase obrera coloca con fuerza la necesidad de un congreso obrero autoconvocado, que debe discutir este escenario crítico y la preparación de la huelga general como respuesta. 

 Marcelo Ramal
 25/09/2022

domingo, septiembre 25, 2022

Alemania: ¿se apaga la locomotora?


Entre la crisis energética y las huelgas. 
 Aeronáuticos de Frankfurt en lucha Alemania viene siendo sacudida por una ola de huelgas. 

El mes de septiembre arrancó con un paro de los pilotos de Lufthansa. La aerolínea alemana se vio obligada a suspender 800 vuelos desde y hacia los aeropuertos de Frankfurt y Munich lo cual afectó a 130.000 pasajeros que involucra los viajes previstos en sus principales centros de operación. 
 Esto venía precedido por medidas de fuerzas del personal de tierra de la compañía. Los pilotos están pidiendo 5,5% de aumento hasta fin de año y una compensación automática por inflación a partir de 2023. 
 Las tratativas están estancadas, con lo cual se viene un agravamiento del conflicto, con más razón luego del anuncio del gobierno alemán de que retira la mitad del apoyo financiero que le había dado a Lufthansa durante la pandemia. Entonces compró el 20% del paquete accionario. Ahora, plantea vender hasta quedarse con menos del 10%. El rescate en su momento tuvo un precio muy alto pues implicó la pérdida del 20% de los puestos de trabajo. El nuevo recorte prenuncia, junto a una desvalorización de los salarios, la perspectiva de nuevos despidos.
 Esto empalma con las huelgas de los portuarios, que están protagonizando su mayor acción de lucha en 40 años. Unos 12.000 trabajadores de Bremerhaven, Bremen, Emden, Wilhelmshaven, Brake y Hamburgo, donde se ubican los principales puertos del norte de Alemania, vienen protagonizando medidas de fuerza. Plantean una suba del 14% para los próximos 12 meses. En Hamburgo tuvieron lugar marchas callejeras que enfrentaron la represión policial. Importa destacar que el sindicato ha discutido, tal como lo hicieron los portuarios de Génova (Italia), no participar de la exportación de armas a Ucrania.
 Los maquinistas ferroviarios protagonizaron paros por exigencias laborales. Las protestas provocaron la suspensión de gran parte de los servicios de larga distancia. Cuando hay una huelga con paros en los servicios en Alemania es que se ha llegado muy lejos. El conflicto entre la empresa de trenes alemanes y el sindicato de los conductores de trenes es viejo: los conductores se quejan que su sueldo es bajo comparado con su responsabilidad y alegan que en Francia, por ejemplo, un conductor de trenes gana en promedio un 40% más. 
 Las tensiones salariales son muy fuertes también entre los metalúrgicos. El poderoso sindicato metalúrgico IG Metall está envuelto en un conflicto desde el mes de junio por un aumento del 8,2 por ciento a alcanzar en 12 meses frente la pretensión de las patronales del 4,7 por ciento a alcanzar en un periodo de 21 meses. 

 Inflación récord 

La inflación imparable que podría alcanzar los dos dígitos, la más elevada desde 1949, ha actuado como un combustible de las huelgas y protestas. 
 El canciller de Alemania, Olaf Scholz, anunció un tercer paquete de ayuda frente a las consecuencias de la crisis energética que también se siente en los alimentos que han experimentado un alza a nivel global.
 El anuncio apunta a aliviar el impacto de la inflación en los bolsillos de los ciudadanos y las afectaciones a las empresas, e incluye aumentos en los beneficios y un subsidio al transporte público, así como 1.700 millones de euros en exenciones fiscales para 9.000 empresas que requieren de un gran uso de energía eléctrica.
 Las medidas preventivas hasta la fecha, entre ellas un intento por reducir el consumo, sin embargo, han hecho poco para detener un fuerte aumento en las facturas de los hogares. 
 Y tampoco han impedido la retracción de la actividad económica. La escasez de energía ha alterado la capacidad de producción de las empresas que enfrentan un aumento de sus costos industriales y una reducción de la demanda tanto del consumo interno como a escala internacional. Como resultado de todos estos factores combinados, la principal economía de Europa transita hacia una recesión. 

 Fin de ciclo 

Este escenario no sólo da cuenta de una crisis coyuntural. Alemania, por primer vez en mucho tiempo, ha pasado a registrar una balanza negativa.Ya hay quienes advierten que esto es un indicio de que la locomotora europea, famosa por su potente industria exportadora, podría estar entrando en “un posible fin de un ciclo que ha condicionado sobremanera la construcción europea en las últimas tres décadas” (Economista, 4/7). O sea, las bases mismas de la UE están en riesgo teniendo en cuenta el lugar central de la economía germana. Las tendencias a la desintegración de la UE, ya presentes, tenderán a agravarse. 
 No se puede escapar que una de la claves del éxito alemán se ha debido a los años de energía barata (a partir del suministro del gas ruso) que han permitido a la industria alemana ser competitiva en un mundo globalizado. Esa ventaja energética está desapareciendo y con ella Alemania se podría enfrentar a un éxodo de empresas cuya viabilidad está en el aire si los costes energéticos se mantienen altos por mucho tiempo. 
 Diversos analistas han advertido sobre la amenaza de una desindustrialización (ídem, 14/8). 
 Por lo pronto, el país se está preparando para un invierno duro. A la par de la conflictividad laboral, han empezado las protestas de la población usuaria de los servicios, más en general. Leipzig ha sido el foco de las mismas, aunque se replica en otras localidades bajo la consigna: “Abajo los precios. La energía y la comida se deben poder pagar”. La idea es comenzar con manifestaciones regulares todos los lunes, que vienen siendo impulsadas por la bancada parlamentaria de izquierda representada por Die Linke.
 La ayuda gubernamental no alcanza, pese a lo cual eso no ha sido un impedimento para que esté en marcha un rearme alemán. El Parlamento votó un presupuesto militar de de 100.000 millones de dólares, que fue aprobado tanto por el oficialismo como por la oposición conservadora. Se trata de un giro histórico por referencia a la posición adoptada por la nación germana desde el final de la segunda guerra -opuesta a un rearme. 
 Los males de la economía alemana no acaban allí: la sequía estival no solo perjudicó cosechas con menores rindes, sino que influyó sobre las vías de comunicación fluviales. El Elba, pero sobre todo el Rin con escaso calado, motivó que la navegación fuese restringida y la carga limitada a un promedio del 30% de la capacidad de transporte. 

 Los ruidos en la política 

Quien debe pilotear esta mayúscula crisis es una coalición de gobierno extremadamente endeble. Recordemos que tras cumplir 16 años en el gobierno, la canciller federal Angela Merkel dio un paso al costado. No se presentó a elecciones y su partido conservador perdió a manos de una socialdemocracia que retorna sin una figura excluyente, pero con el nuevo canciller federal (Olaf Scholz, 64 años) como cabeza del Ejecutivo. 
 Y encima con un ajustado triunfo socialdemócrata que terminó en primer lugar con 206 diputados contra 197 de los partidos conservadores. Lejos para cualquiera de los dos de alcanzar una mayoría directa -368 diputados- a fin de formar gobierno sin compañía. Comenzó entonces un largo período de negociación para sumar a los 118 escaños conquistados por los verdes, tercera fuerza, y los 92 liberales, con el cuarto bloque legislativo.
 El resto de los contendientes quedaron relegados al quinto lugar para Alternativa para Alemania -extrema derecha- con 83 escaños y 39 para la izquierda populista Die Linke. Uno de los datos de la elección fue el retroceso de este última fuerza que pasó del casi el 12% a menos del 5%. 
 La coalición gobernante ha ido surfeando el agitado panorama descripto pero empieza a sentir sus efectos. En mayo pasado, el gobierno sufrió su primer revés al perder el primer lugar frente a los conservadores en Renania del Norte-Westfalia, poblada por 18 millones de habitantes. Los verdes concretaron allí una gran elección. De todos modos, la crisis potencia las contradicciones que pondrán a prueba la cohesión de la coalición gobernante. Los planes de reapertura de centrales nucleares y la explotación del carbón en sustitución del suministro ruso entra en choque con los la defensa de la energía limpia postulada por el partido verde, que hasta ahora ha acompañado la política oficial. El rearme alemán es otro frente de tormenta, ante el sentimiento democrático que reina en una parte sensible de la población en la que la memoria de lo acecido en la Segunda Guerra sigue latente. Ni qué hablar de la inquietud y efervescencia que reinan en el pueblo que están en la base de las protestas en curso y de las tendencias huelguísticas. 

 Los desafíos de la izquierda

 La izquierda alemana entra a esta nueva fase en total retroceso. Die Linke viene de una debacle electoral, que ha acentuado la división y el enfrentamiento interno. Al igual que Podemos o Syriza, Die Linke se ha caracterizado por su adaptación al orden social imperante. Ha integrado diversos gobiernos regionales y la línea hoy dominante al interior del partido es una participación en el gobierno federal. Incluso se han dejado de lado “los límites rojos”, según se los denomina en la jerga partidaria (o sea, fronteras que no deben ser traspasadas), tales como el despliegue de fuerzas alemanas en el extranjero. La presencia de tropas en Afganistán fue apoyada por una parte de la bancada de Die Linke. 
 Por otra parte, existe un choque entre los partidarios de “fronteras abiertas para todos” y quienes abogan por una regulación política de la migración. Las controversias giran también en torno a la política exterior y militar y las relaciones con la Otan, Rusia y China y la actitud hacia la Unión Europea. Como se ve no se trata de tópicos marginales. De todos modos, el ala izquierda (que incluye a tendencias que vienen del trotskismo) no saca los pie del plato y la dirección de la organización tiene férreamente en sus manos los hilos del partido. 
 La situación en Alemania coloca a la orden del día el desafío de la izquierda y tendencias combativas por poner en pie una fuerza política revolucionaria basada en la independencia de clase que debe apuntar a que los trabajadores irrumpan en la crisis, que está llamada a agravarse, como un factor independiente. El escenario creado por la crisis y el clima de agitación popular que crece abre un terreno favorable para desenvolver esta perspectiva. 

 Pablo Heller

Italia: la derecha fascistizante prepara un gobierno subordinado a la Unión Europea


La lista que alcanzaría la primera minoría es la de Hermanos de Italia (FdI), encabezada por Giorgia Meloni. 

 Todos los sondeos sobre las elecciones en Italia indican un triunfo de las listas de las derechas, que estarían en condiciones de formar gobierno. Son grupos que, con matices, coinciden en tres aspectos: una propuesta de ofensiva directa contra las masas y sus conquistas, el alineamiento –a regañadientes- con los dictados de la Comisión Europea y la política de reacción contra los movimientos de derechos democráticos (diversidades, migrantes, ecológicos, entre otros) que tienen un peso cada vez mayor en el activismo popular italiano. 
 La lista que alcanzaría la primera minoría con el 25% de los sufragios es la de Hermanos de Italia (FdI), encabezada por Giorgia Meloni. Se trata de la variante más extremista, que reivindica y procede de la línea política de los partidos fascistas italianos. 
 Este grupo ha pasado de apoyos reducidos a capitalizar el espacio mayoritario de la derecha italiana. En gran medida, esto se debe a su decisión de rechazar el ingreso a los diferentes gobiernos y coaliciones de los últimos años, lo cual le permite aún jugar la carta contra el sistema. A pesar de las poses, Meloni formó parte del gobierno del expremier Silvio Berlusconi, lo mismo que otros referentes. Hermanos de Italia es un partido de lazos firmes con la burguesía. 
 Meloni ha hecho uso y abuso de discursos de odio. Su reivindicación de la familia, la religión y la patria enciende las alarmas sobre una oleada de oscurantismo. Aunque aseguró que, de ganar, no quitaría el derecho al aborto, se esperan nuevos limitantes a su aplicación, camino emprendido recientemente por Hungría. 
 La coalición la completaría La Liga (15%), liderada por Matteo Salvini, y Fuerza Italia (7%), de Silvio Berlusconi. La Liga quedó golpeada tras su participación gubernamental y actúa hoy como la expresión de los nacionalistas conservadores y católicos. 
 El sistema electoral de la Segunda República, orquestado para favorecer a las mayorías, permitiría que esta coalición se alce con cerca del 70% de los escaños. 

 Los dictados de Bruselas 

Las diferentes voces del imperialismo “democrático” están lejos de poner el grito en el cielo ante la amenaza de un gobierno fascistizante en Italia, la tercera economía de la Unión Europea. Por el contrario, se han dedicado a asegurar que no habrá modificaciones significativas en el régimen político.
 Meloni se ha avenido a restringir sus planteos contra la Unión Europea. La mirada que prevalece en el establishment es que gobierne quien gobierne no le quedará más remedio que seguir la ortodoxia marcada por Bruselas. 
En última instancia, serán las políticas de Draghi las que seguirán marcando los designios de Italia. De todos modos, la presidenta de la Comisión Europea dejó picando una amenaza velada en caso de que la situación salga de control, que podría derivar en sanciones como las que se aplicaron contra Polonia o Hungría.
 El eje del debate pasa por la renegociación de la deuda, que representa el 150% del PBI. Lo que inquieta a los banqueros de Bruselas no es tanto las tibias medidas sociales prometidas, sino la mayor tajada de beneficios fiscales que pretende la burguesía italiana. Es probable que ambos tengan que ceder. 
 Con respecto a la guerra en Ucrania, también asistimos a una moderación. Salvini y Berlusconi, con fuertes vínculos con Vladimir Putin, han hecho gestos simbólicos por distanciarse. Meloni se declaró en favor de la Otan y de un refuerzo belicista, sosteniendo los lazos con Estados Unidos. 

 Otras variantes políticas

 El Partido Democrático (PD), el Movimiento 5 Estrellas y otras variantes de rescate del régimen están en retroceso. Si la derecha fascistizante puede avanzar es porque la burguesía europeísta “democrática” ha consumado ajustes sin par.
 A las elecciones también se presenta Unión Popular (UP), la coalición liderada por el exalcalde de Nápoles Luigi de Magistris, que ha ganado simpatías con algunas medidas sociales y un discurso contra la corrupción. Este espacio está alineado con el francés Jean-Luc Mélenchon y con el Podemos español, entre otros.
 Las fuerzas de la izquierda italiana, como el Partido Comunista (PCI) y Refundación Comunista (RC), se han sumado a Unión Popular como salvataje a su propia crisis. También se adhiere Poder al Pueblo, una organización que capitalizó parte del descontento por abajo y se manifestó contra la Otan y la guerra en Ucrania. En ningún caso se presentan delimitaciones con de Magistris ni un programa de reivindicaciones obreras. 
 Otras formaciones, como el Partido Comunista de los Trabajadores (PCL), no lograron una presentación nacional, aunque existe alguna lista local independiente.

 Luciano Arienti

Sobre “La madera de la clase obrera”, de Walter Koppmann


La organización de sus trabajadores en el período 1889-1930. 
 El libro analiza la historia de los trabajadores de la madera

 Luego de la rebelión popular del 2001, la historiografía argentina sobre el movimiento obrero dio un salto en cantidad y en calidad. Nuevos artículos, libros, y revistas se animaron a colocar en el centro de sus discusiones a la clase trabajadora como tal. El texto que acaba de publicar Walter Koppmann forma parte de este proceso [1].
 “La madera de la clase obrera” se propone analizar, en particular, la historia de los trabajadores de la madera y del mueble de la Ciudad de Buenos Aires, entre 1889 y 1930. Es decir, a partir de las primeras expresiones de lucha del naciente movimiento obrero (1880-1889, según la cronología del autor), y a través de las primeras décadas de su maduración. Aquí se abordan cuatro ejes centrales de análisis. Primero, la relación entre las condiciones materiales y la organización de la clase obrera. Segundo, el vínculo entre los trabajadores y su expresión política, la izquierda. Tercero, cómo la identidad de clase se combinó con las identidades étnicas y de género. Por último, las respuestas de las patronales y el Estado contra las luchas obreras.
 A la hora de elegir su objeto de estudio, los investigadores sufren presiones del campo académico burgués para reducir los alcances de sus trabajos al mínimo de lo posible. Se trata de una matriz de ultra-especialización alienante, que bloquea una comprensión de conjunto de los fenómenos analizados. Este libro intenta evitar este extremo. El autor eligió la madera porque “el sector concentraba las tendencias más contradictorias del metabolismo capitalista” (p. XIX). Allí se encontraba una enorme variedad de actividades, ambientes de trabajo y posibilidades de organización para la lucha. A través de un estudio minucioso de un caso particular, busca retratar el panorama general y enriquecer las miradas demasiado generales. 
 A partir de los ’80, un grupo de académicos ligado al gobierno de Raúl Alfonsín había planteado una disputa contra las tradiciones intelectuales de carácter militante en general, y revolucionarias en particular. Con un discurso profesionalista y supuestamente “neutro”, historiadores como Luis Alberto Romero condenaban los compromisos políticos por parte de los investigadores. El grupo historiográfico al que pertenece el autor, el Centro de Estudios Históricos de los Trabajadores y las Izquierdas (CEHTI), se fundó, hace cerca de 10 años, como respuesta a esta ofensiva ideológica. Este centro recupera el planteo del militante e historiador marxista E. P. Thompson: “Lo que los socialistas no deben nunca hacer es permitirse depender enteramente de instituciones establecidas: casas editoras, medios de comunicación comerciales, universidades […] deben ocupar un territorio que sea, sin condiciones, suyo: sus propias revistas, sus propios centros teóricos y prácticos; lugares donde nadie trabaje para que le concedan títulos o cátedras, sino para la transformación de la sociedad” [2].
 El libro muestra cómo el desarrollo urbano condicionó la evolución industrial de la rama de la madera, y estas condiciones materiales a su vez facilitaron e impulsaron ciertas formas de organización obrera. Esto significa que se estudian las formas de conciencia a partir de su vínculo con la materialidad; porque los hombres hacen la Historia, pero en condiciones que no eligieron. La evolución industrial de la rama de la madera acompañó la demanda generada por el crecimiento de la ciudad y su población. El desarrollo del capitalismo dio a luz al sujeto histórico que puede superarlo históricamente: el proletariado. Las condiciones locales de atraso técnico en esta industria hicieron que su producción descanse en métodos artesanales. Como estos requerían trabajadores calificados, era más difícil para las patronales despedir y reemplazar a los rebeldes y activistas. 
 Los historiadores marxistas, como el ya mencionado E.P. Thompson, estudiaron cómo la dominación del capital, en sus orígenes, convirtió diversos sectores de la población pre-capitalista en una misma masa de trabajadores. Una nueva masa en una situación común, de la cual emergen intereses comunes. Sin embargo, si bien podría decirse que esta masa ya constituía una clase social con respecto al capital, todavía no lo era para ella misma. “La clase no nace hasta el momento histórico en que ésta empieza a adquirir conciencia de sí misma como tal” (p. XXXVII). Esta formación sólo se dió al calor de la experiencia de la explotación y de la lucha colectiva contra ella. 
 Sin embargo, éste no es un relato auto-proclamatorio y complaciente, del estilo que solían armar las historias oficiales del stalinismo. El autor también muestra los límites y las contradicciones de los intentos de organización obrera. Al costado de los ebanistas, se encontraban también trabajadores sin calificación. Era el caso de los peones de los talleres ebanistas (incluso solían ser menores de edad). Por otro lado, los gremios no supieron desarrollar una política de frente único con las mujeres de la clase trabajadora. Ellas quedaban relegadas a un rol subordinado, y sus reivindicaciones no se discutían. Además, la unidad entre la vanguardia obrera de origen judío y el resto del activismo fue muy imperfecto.
 El texto ilustra los efectos de las transformaciones de los procesos de trabajo y las crisis económicas. El avance de la mecanización significó una pugna: los capitalistas intentaron explotar los cambios técnicos para arrebatarle el control del proceso de trabajo a los ebanistas. Allí donde esta nueva subordinación se abrió paso, esto permitió más tarde a las patronales usar los despidos como mecanismo de disciplinamiento, como enfrentamos hoy. La burguesía también acudía a tercerizar la producción y armar cooperativas truchas (¿te suena, Grabois?) para carnerear los paros.
 Cabe destacar el análisis de las contradicciones del Partido Comunista argentino a partir de su subordinación a la política stalinista (teledirigida desde Moscú). A pesar de que en sus inicios fueron ganando una base gremial poderosa a partir de su política de frente único, el viraje hacia la línea del Tercer Período (una orientación ultra-izquierdista) hizo que pierda posiciones entre los madereros. El PC llamaba a constituir “sindicatos rojos”, aislados del resto de las corrientes de lucha. Esta política sectaria fue uno de los factores que llevó a la derrota de la huelga maderera de 1930. Esta huelga fue presionada por una fuerte campaña de la prensa burguesa, con características similares a la ofensiva anti-piquetera de nuestro presente.
 La lectura de este libro servirá de reflexión no sólo para los historiadores, sino para el conjunto del activismo obrero y popular. Como marcó el dirigente boliviano Guillermo Lora [3], nuestra clase necesita usar de forma plena la palanca de la ciencia histórica para afirmar su conciencia y consumar su tarea histórica: reorganizar la sociedad sobre nuevas bases.

 Iván Tsarévich 

 1. Koppmann, Walter L. “La madera de la clase obrera argentina. Izquierdas, etnicidad y género en una industria de Buenos Aires (1889-1930)”, Ediciones CEHTI-Ediciones Imago Mundi, Buenos Aires, 2022. 
 2. Thompson, E. P. “Una entrevista con E. P. Thompson”, en “Tradición, revuelta y consciencia de clase. Estudios sobre la criss de la sociedad preindustrial”, Crítica, Barcelona, 1984.
 3. Lora, Guillermo. “Historia y materialismo histórico”, 1979.

Una semana de grandes luchas


En la Argentina del ajuste, las luchas se abren paso. 

Esta semana fue testigo de manifestaciones, paros y conflictos que sin más preámbulos pasamos a describir. 
 Los trabajadores del neumático nucleados en el Sutna se encuentran realizando un paro total de actividades. El miércoles, una maniobra gubernamental y patronal tendiente a imponer el cierre de la paritaria derivó en un acampe frente al Ministerio de Trabajo (sede Callao) que se extendió por casi 48 horas. El lunes habrá una nueva audiencia entre las partes en la cartera laboral. Los obreros pelean por un aumento salarial acorde a la inflación y el pago al 200% de las horas trabajadas los fines de semana. En este conflicto que lleva ya cinco meses, las empresas desenvuelven todo tipo de provocaciones y ataques. El último de ellos es el lock out (cese de actividades) anunciado este sábado por la multinacional Bridgestone, dueña de una de las tres grandes fábricas -las otras dos pertenecen a Pirelli y Fate.
 La vigilia y acampe recibieron el apoyo y solidaridad de otros sectores. Así, la esquina de Bartolomé Mitre y avenida Callao, ubicada a dos cuadras del Congreso Nacional, se convirtió en un imán que atrajo a organizaciones piqueteras, sindicales, ambientales, estudiantiles y de la cultura sumergidas en sus propios conflictos. 
 Por allí pasaron los grupos de la Unidad Piquetera, que el jueves hicieron un plenario en el Obelisco que resolvió una movilización con permanencia para el 27 frente a Desarrollo Social. Los reclamos: trabajo genuino, la apertura y aumento de los planes sociales, asistencia a los comedores populares. Será una jornada con acciones en todo el país en rechazo al ajuste fondomonetarista de los gobiernos que agrava la crisis social e incrementa la pobreza. 
 También dijeron presente frente al Ministerio las organizaciones que componen Unidxs por la Cultura, que llevó a cabo previamente, también el jueves, una concentración ante el Senado para reclamar el tratamiento y aprobación de un proyecto que ya tiene media sanción de Diputados y prorroga por 50 años la asignación automática de recursos para entidades culturales (como el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales -Incaa- y el Instituto Nacional del Teatro -INT). Estos fondos están en peligro a raíz de una ley de caducidad votada a fines de 2017 en el Congreso Nacional. El “apagón cultural” empezaría a correr en 2023. La cámara alta, sin embargo, volvió a postergar el tratamiento del tema. 
 Quienes también se movilizaron frente al Congreso y se acercaron luego al Ministerio son las organizaciones ambientales que reclaman la urgente aprobación de una ley de humedales. Una sesión conjunta de tres comisiones de la Cámara de Diputados discutió el punto el jueves y pasó a cuarto intermedio. Romina Del Plá, diputada nacional del PO-Frente de Izquierda, señaló que “las comisiones desarrollan el debate como si se tratara de una situación normal, cuando no la es. Esto ya viene tan atrasado que vamos a terminar legislando sobre algo que no existe más; si seguimos este ritmo de debate, hasta que se apruebe la ley y luego se aplique nos quedamos sin objeto de acción”. El viernes, cabe agregar, se produjo una nueva huelga mundial por el clima, que incluyó acciones en nuestro país. 
 En el plano educativo, esta semana pararon masivamente los docentes porteños para rechazar una reforma laboral precarizadora que extiende el trabajo a los días sábados. Los estudiantes secundarios, en tanto, lanzaron tomas en varios colegios contra las pasantías laborales gratuitas. En la provincia de Buenos Aires, los Sutebas combativos y la Lista Multicolor impulsan un paro para el 27 por un salario equivalente a la canasta familiar. En su nota para Prensa Obrera, Daniel Sierra resume la cuestión en estos números: “el límite de la pobreza al día de hoy es de $120 mil, y desde el maestro de grado sin antigüedad con 78.549,21 pesos hasta el maestro con 24 años de servicio con 106.989,23 pesos, todos están por debajo de esa condición”. La docencia santafesina también está envuelta en medidas de fuerza. 
 En la salud, otra de las víctimas predilectas de los ajustadores, no faltan respuestas. Los prestadores pararon el jueves y se movilizaron en todo el país (con marchas de antorchas y una concentración en Buenos Aires frente a la Superintendencia de Salud) ante el atraso en los pagos de las prestaciones por discapacidad. Por su parte, los residentes y concurrentes de los hospitales, un sector superexplotado, hicieron un paro y asamblea en Plaza de Mayo este miércoles para demandar una recomposición salarial. La semana próxima se sumarán al paro convocado para el 27 por la Asociación de Médicos Municipales (AMM). En el Hospital Garrahan, por último, una asamblea este martes votó un cese de actividades para el jueves 29 en reclamo de un 80% de aumento en una cuota. 
 La explosión de una refinería en Plaza Huincul, Neuquén, se cobró la vida de tres obreros en Neuquén este jueves. La burocracia del sindicato petrolero lanzó un paro que desmontó enseguida, sin ningún compromiso serio de mejoras en la seguridad laboral. Esta conducción es la que suscribió una reforma durante el gobierno de Mauricio Macri que precarizó aún más las condiciones laborales, como recuerda César Parra en su artículo. 
 ATE llevará adelante un paro el 27, pero sin un reclamo salarial específico y quedó fuera de la convocatoria un lugar importante como el Astillero Río Santiago. 
 Cuando se pasa revista a todos estos hechos, resulta ensordecedor el silencio de la burocracia sindical. Un paro nacional y un plan de lucha es fundamental para impulsar todos los reclamos y derrotar las políticas de ajuste del gobierno nacional y de los gobiernos provinciales. 

 Buen domingo. 

 Gustavo Montenegro

Gabriel Solano contradijo a Cristina Kirchner: “El peronismo siempre reprime, no hay que mentirle al pueblo”

El referente del Frente de Izquierda Unidad salió al cruce de la larga defensa que hizo la Vicepresidente de la Nación en el marco del llamado Juicio de Vialidad en el que está siendo juzgada por asociación ilicita
 “No se puede mentir al pueblo de esta forma y mucho menos cuando son los trabajadores los que fueron víctimas de las represiones de los gobiernos peronistas”, aseguró el legislador de la Ciudad de Buenos Aires y dirigente nacional del Partido Obrero, que integra el Frente de Izquierda Unidad.
 En un tramo del alegato que hizo desde su despacho en el Senado, la Vicepresidente había dicho: “Cuando no se es peronista se tienen todas las garantías constitucionales”. Y luego afirmó: “Los peronistas nunca reprimimos, nunca un gobierno peronista reprimió al pueblo”. 
 “El peronismo creó la Triple A que asesinó a más de mil luchadores”. Y a continuación recordó hechos acaecidos bajo presidencias justicialistas: “La masacre del puente Pueyrredón, una represión feroz, que de la mano de (Eduardo) Duhalde y Aníbal Fernández, actual ministro de Seguridad, terminó con la vida de Maxi (Kosteki) y Darío (Santillán). A (Sergio) Berni lo vimos reprimir gente sin techo y sin laburo en Panamericana y un feroz desalojo de familias sin nada en Guernica de la mano de Axel Kicillof.” De esta forma, Gabriel Solano salió al cruce de lo dicho por Cristina Fernández de Kirchner en su alegato del viernes 23 en la causa Vialidad. 
 “El peronismo nunca reprimió”, sentenció la Vicepresidente, en una larga intervención en la que se declaró víctima de persecución política. 
 En la red social Twitter, Solano escribió: “Me imagino que pueden haber pensado los familiares de Kosteki y Santillán, asesinados por el gobierno de Duhalde, cuando CFK dijo “el peronismo nunca reprimió´´. O los formoseños que sufren a (Gildo) Insfrán, o los originarios chaqueños víctimas de (Jorge) Capitanich”, añadió en referencia a los gobernadores de Formosa y Chaco respectivamente. 
 También publicó una serie de fotos spobre los hechos de represión que atribuye al peronismo. “CFK tiene que dejar de mentir. El pueblo tiene memoria. No hay grandes diferencias entre las represiones del macrismo y las represiones peronistas. Todos atacan a los trabajadores y a quienes se organizan por sus reclamos”, sostuvo Solano. 
 “El peronismo no tiene nada más que ofrecer. Hay que levantar nuevas banderas populares que estén limpias de sangre y sean independientes de todos los políticos capitalistas”, agregó. 
 Y, en referencia a la causa por aociación il{icita y desvío de fondos de la obra pública por la cual Cristina Kirchner está siendo juzgada junto con otros funcionarios, señaló: “Lo que la vicepresidenta nucna podrá explicar, aunque hable 8 días seguidos, es cómo un empleado bancario terminó siendo uno de los principales terratenientes de la Patagonia, dueño de una gran empresa constructora y socio comercial” de ella misma y de Néstor Kirchner. “Esas son las cuentas que tienen que rendir”, desafió. 
 Este viernes 23 de septiembre, y luego del alegato de uno de sus abogados defensores, Alberto Beraldi, Cristina Kirchner asumió ella misma parte de su defensa a través de una larga intervención vía zoom desde su despacho de presidente del Senado, durante la cual refutó algunas de las pruebas utilizadas por el fiscal Diego Luciani, se declaró la mayor víctima de persecución política y buscó relacionar el atentado que sufrió el pasado 1° de septiembre en la puerta de su domicilio en Recoleta con las causas judiciales en las que está siendo procesada. Fue en ese contexto que hizo la afirmación que motivó la réplica de Gabriel Solano. 

 Infobae

Solano cruzó a CFK: “El peronismo siempre reprime, no hay que mentirle al pueblo”

Acerca de los dichos de la vice en su alegato. 

 Gabriel Solano salió a refutar una de las aseveraciones de Cristina Fernández de Kirchner en su alegato ante el tribunal que la juzga por corrupción en la llamada “causa vialidad”. La vicepresidenta aseguró, sin sonrojarse, que el peronismo nunca reprimió a los trabajadores.
 Solano retrucó que “no se puede mentirle al pueblo de esta forma y mucho menos cuando son los trabajadores los que fueron víctimas de las represiones de los gobiernos peronistas. El peronismo creó la Triple A que asesinó a más de mil luchadores. La masacre del puente Pueyrredón, una represión feroz, que de la mano de Duhalde y Aníbal Fernández, actual ministro de Seguridad, terminó con la vida de Maxi y Darío. A Berni lo vimos reprimir gente sin techo y sin laburo en Panamericana y un feroz desalojo de familias sin nada en Guernica de la mano de Axel Kicillof”. 
 Además también señaló que “la vicepresidenta debería explicarle al pueblo cómo es que un empleado bancario terminó siendo un terrateniente, dueño de la Patagonia y socio de Néstor y de ella. Esas son las cuentas que tienen que rendir”. 
 En el comunicado del Partido Obrero Solano finaliza diciendo que “CFK tiene que dejar de mentir. El pueblo tiene memoria. No hay grandes diferencias entre las represiones del macrismo y las represiones peronistas. Todos atacan a los trabajadores y a quienes se organizan por sus reclamos. El peronismo no tiene nada más que ofrecer. Hay que levantar nuevas banderas populares que estén limpias de sangre y sean independientes de todos los políticos capitalistas”. 
 Las declaraciones de nuestro compañero fueron tomadas por Infobae en una extensa nota.

Prensa Obrera

Cristina Fernández, un alegato previsible y una pérfida mentira


Las arbitrariedades y parcialidades del juicio no niegan la corrupción. 

 En su alegato de este viernes frente al Tribunal Oral Federal 2 (TOF 2), en el juicio por la cual se le imputan corrupción y asociación ilícita en la causa de Vialidad, Cristina Fernández ratificó los argumentos que viene sosteniendo sin novedades que alteren su estrategia: basar su defensa en la denuncia de las parcialidades de los fiscales y jueces que la juzgan, comparar el comportamiento de los justicia en relación a ella con respecto a los dirigentes de la oposición, sobre todo Macri, y una buena dosis de mentiras sobre el peronismo y su propio gobierno. 
 Que las parcialidades que CFK denuncia existen no hay duda, pero ello no implica que la corrupción no existió y que tanto ella como Néstor favorecieron a Lázaro Báez, el que pasó de ser gerente bancario al zar de la obra pública, beneficiado por su relación con los Kirchner, con quienes mantenía negocios comunes. Por qué Báez llegó a ser un terrateniente multimillonario, la vice no cree necesario explicarlo; se remite a la corrupción del resto de los gobiernos, fundamentalmente el de Macri, para mostrar la parcialidad que existe al solo juzgarla a ella por una práctica que es común en la Argentina, como declaró en su anterior descargo público.
 Cristina se refugia en la acusación de asociación ilícita, que estaría para ella legalmente cuestionada porque serían solo actos de gobierno. Independientemente de la jurisprudencia, que no corresponda la figura de asociación ilícita no la libera de la acusación de corrupción. No niega la corrupción solo pretende que la acusación no llegue hasta ella.

 La única verdad es la realidad

 En su alegato Cristina hizo una afirmación cuya falsedad puede demostrarse casi de memoria, sin revisar siquiera los archivos (de hacerlo seguramente sería aun más demoledora la refutación). Cristina dijo, muy suelta de cuerpo, que “los peronistas nunca reprimimos, nunca un gobierno peronista reprimió al pueblo”. Podemos traer a colación la Triple A, bajo del gobierno de Juan Domingo Perón e Isabel. Podemos recordar a Kosteki y Santillán y los heridos por las balas que mandó a disparar Duhalde en 2002. Pero vayamos al propio gobierno de los K: Guernica, con Berni y Kicillof en plena pandemia; Berni contra los trabajadores de Lear y Gestamp en la Panamericana, bajo el gobierno de CFK; la tercerización vía las patotas del sindicalismo que Cristina alababa: asesinato de Mariano Ferreyra, contra docentes en Santa Cruz vía la Uocra; la represión a los trabajadores del Casino en 2006, en defensa de otro empresario amigo, Cristóbal López; y así podríamos seguir. 
 Cuando Cristina miente con tanta alevosía y facilidad en una alegato público, pone en duda el conjunto de sus afirmaciones. Esto explica en parte la ausencia de “euforia” por parte de los trabajadores para salir a acompañar a la vice en su “lucha contra el lawfare”.
 El kirchnerismo se refugia en la defensa de la vice de una persecución judicial, que es parte de una lucha de las distintas fracciones por copar el aparato del Estado, mientras por el otro lado apoya y habilita un ataque al pueblo por parte de su propio gobierno. No hay alegato que pueda ocultar esto, y revela que el peronismo en todas sus expresiones ya no tiene nada que ofrecer a los trabajadores y el pueblo. Por eso la tarea es poner en pie un movimiento que los supere y para ello debe tener otras banderas: las de los intereses obreros, las del socialismo. Así terminaremos con tanta podredumbre.

 Eduardo Salas

sábado, septiembre 24, 2022

Unir las luchas actuales para triunfar | Editorial de Raúl Godoy en Basta de verso

Presentación del proyecto de ley de expropiación de Cromañón

Saludo al 102 aniversario del PCU

Adónde va la guerra imperialista


Biden y Putin amenazan usar armas nucleares 

 La guerra imperialista se ha agravado considerablemente luego de la operación relámpago que condujo a la recuperación de un extenso territorio en el noreste del país por parte del ejército de Ucrania. La llamada “guerra de desgaste” emprendida por Rusia sufrió un revés estratégico que expuso el límite infranqueable de una guerra de anexión. El operativo fue planificado, organizado y dirigido por la OTAN o, más precisamente, el Pentágono norteamericano. El revés sufrido en el terreno desató la primera gran crisis política en Rusia, que se manifestó en la oposición pública de numerosos parlamentarios, en el pedido de renuncia de Putin y en las críticas feroces de los sectores más chovinistas del establishment ruso.
 En las últimas horas, Putin ordenó la convocatoria de 300 mil soldados de la reserva y dejó abierta la posibilidad de una movilización general. En respuesta a la envergadura de la intervención militar en la guerra, lanzó advertencias explícitas de represalias nucleares. Convocó, asimismo, a referendos de anexión en las zonas ocupadas, que la prensa califica de “ruso-parlantes”. Se trata, en verdad, de una imposición del propio Putin, porque la población de esas regiones ha manifestado el deseo de establecer un régimen político federal, que asegure las autonomías dentro de Ucrania. 
 El presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, fue quien indudablemente elevó las apuestas más que nadie, al plantear que Estados Unidos debía desactivar las bases de lanzamiento nuclear de Rusia por medio de un bombardeo nuclear preventivo. Biden apenas le fue a la zaga: en el discurso en la Asamblea de la ONU advirtió a Putin de que podía recibir una respuesta nunca vista después de la segunda guerra mundial, en alusión a las bombas atómicas descargadas por Estados Unidos en Hiroshima y Nagasaki. El escenario estratégico es contundente: no hay retorno al status quo previo a la invasión rusa. La eliminación de la influencia geopolítica de Rusia requiere un cambio de régimen político en Moscú. No basta con el retiro del ejército ruso de los territorios ocupados en el este: también debe desocupar Crimea y, eventualmente, la base naval de Sebastopol, en el Mar Negro. En la cuenta hay otros rubros –la devolución de las regiones separatistas de Georgia y el corte de toda influencia en el Cáucaso sur. Armenia y Azerbaiján entrarían en la zona de influencia de la OTAN, con una cuota eventual para Turquía. Estaría en juego también la base rusa en Siria, donde la intervención militar de Putin puso fin a la guerra impulsada por las llamadas fuerzas “islamistas”. Este esquema de situación, con obvias variantes o modificaciones, deja al desnudo las limitaciones de los planteos de China e India a Putin, en la reciente reunión de la Organización de Cooperación de Shanghai. El señalamiento del Primer Ministro de India al presidente de Rusia -“esta no es época de guerras”- o el distanciamiento de Xi Jing Pin de la “alianza sin límites” con Rusia, han sido movimientos prematuros. La pelota está en el campo de la OTAN que, hasta nuevo aviso, reclama una rendición sin anestesia de parte de Putin. 
 De todos modos, Ucrania y Europa del Este ocupan una sola parte de la pantalla. La ofensiva norteamericana contra China no ha perdido ímpetu: el boicot a la industria tecnológica de Pekín y a la producción de semiconductores -el insumo vital de la Inteligencia Artificial- gana fuerza todos los días. La flota norteamericana sigue operando en el estrecho de Taiwán, para respaldar la decisión de retirar el reconocimiento de la isla como parte de la República Popular. Por las dimensiones de las fuerzas en juego, la guerra en el Indo-Pacífico supera en mucho lo que se ha puesto en juego en Ucrania. Si Xi Jinping no quiere ir más lejos en la aventura del Kremlin, todavía le queda calcular las consecuencias que tendrá para China un cambio de régimen en Moscú. La Unión Europea no ha avanzado siquiera un esbozo de plan para alcanzar un cese de hostilidades o una paz siquiera precaria. De nuevo, no hay posibilidad de retorno a la situación previa a la invasión. 
 Es que, bien mirado, la OTAN ha organizado esta guerra con todos sus detalles desde hace largo tiempo. Ha armado y entrenado al ejército ucraniano, por lo menos durante una década. Ha puesto en la agenda la incorporación de Ucrania a la OTAN, luego de haber rechazado la misma solicitud de parte de Putin. Ha desarrollado un estado de guerra permanente contra las llamadas regiones separatistas; en marzo de 2021, Zelensky reclamó a la OTAN iniciar una ofensiva de reocupación de esos territorios. Por último, y quizás lo más importante, Biden hizo cancelar la entrada en operaciones del gasoducto NordStream 2, definitivamente construido, bloqueando la alianza económica e industrial entre Alemania y Rusia, tejida laboriosamente por Ángela Merkel. La Unión Europea y Alemania se quejan ahora por el cierre de los grifos del NordStream 1, cuando son los responsables únicos y exclusivos de la falta de gas en el próximo invierno, que deberán comprar a precios veinte veces superiores a las gasificadoras de gas licuado transportado por barco. Putin entró por un aro en esta provocación, alentado por el éxito de sus operaciones anteriores: el ingreso a Siria, la derrota infligida a Georgia, la ocupación de Crimea sin resistencia extranjera y la necesidad de poner fin a las provocaciones de la OTAN contra las regiones separatistas. Todo esto es la expresión más completa del callejón sin salida al que la restauración capitalista ha llevado a Rusia y del carácter reaccionario y contrarrevolucionario de la nueva oligarquía rusa que emergió del partido comunista de la Unión Soviética.
 La etapa otoño-invierno de la guerra está llamada, en estas condiciones, a desarrollar una cadena de crisis a repetición. De un lado, el período de frío y lluvias empeorará la situación de las tropas en el terreno, pero dará preeminencia a los misiles de largo alcance y precisión. En el plano político, la crisis de gobierno en Rusia se verá acompañada con las crisis en la Unión Europea por el desabastecimiento de energía, una carestía insoportable, movilizaciones y huelgas –como ya ocurre en Gran Bretaña, Francia y España. Muchos “otanistas” advierten que la crisis europea podría desbordar a los regímenes existentes y alterar la “unidad” de la que se jacta la OTAN. Todo esto en un marco internacional que apunta a la recesión y al aumento de las guerras comerciales, a partir de las subas drásticas de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal. Japón ha comenzado a revaluar el yen, con alzas de tasas, para cortar la salida de capitales, pero es una amenaza fenomenal a una economía que cuenta con la tasa de deuda pública más alta del mundo –un 350% del PBI. 
 La crisis política en Rusia requiere una atención especial, porque no apunta, por ahora, a desatar una situación revolucionaria, dado que el protagonista fundamental es la derecha, incluso fascista, del régimen. El desarrollo de la guerra ha mostrado la impostura de quienes reivindican la independencia de Ucrania, contra Rusia, que no es más que un apoyo a la guerra de la OTAN, que sostiene la guerra con un paquete de 100 mil millones de dólares; la de la izquierda rusófila que ha presentado a Putin como un baluarte contra el imperialismo mundial; y del pacifismo en general, que no entenderá nunca que las guerras son inevitables en tanto exista el imperialismo capitalista. 
 No existe una campaña internacional contra la guerra imperialista en nombre del internacionalismo de la clase obrera. En Argentina tampoco, donde los parlamentaristas usan el parlamento para cualquier ocurrencia que les dé visibilidad, pero para nada contra esta guerra de manifiesto carácter mundial. Esta campaña es más urgente que nunca, cuando todos los bandos en disputa coinciden en hacer uso de la guerra nuclear.

 Jorge Altamira 
 22/09/2022