domingo, octubre 26, 2025

La clase obrera: elecciones y después


El domingo 26, una parte considerable de la clase obrera votará por “poner un freno a Milei”, o sea por Fuerza Patria, en muchos casos sin mayor convicción. Incluso cuando Fuerza Patria (entonces Unión por la Patria) es la principal responsable por el ascenso de Milei. Los cinco cambios de nombre registrados por el partido Justicialista (antes peronista) desde 2003, son evidencia de la inconstancia política del kirchnerismo. No pasa de la maniobra política. En las elecciones actuales, la incorporación de candidatos que ya fueron macristas (Urtubey) e incluso ‘libertarios’ (Jalil, Jaldo y otros) se explica por el propósito de disputar los votos como fuerza o partido nacional, algo que no ocurría antes de estos entuertos. Quiere pelear como alternativa política de conjunto, aunque el conjunto sea una bolsa de gatos.
 Pero la crisis financiera; los acuerdos de canje de monedas con Trump y Bessent; la pelea de mercado por la devaluación; la depresión industrial; todo esto pone al kirchnerismo ante la obligación de adelantar sus tiempos de 2027 al lunes próximo y las semanas subsiguientes. La confrontación con una crisis agotadora de sistema supera su capacidad de respuesta y de acción. Incapaz de forzar una cuestión de poder con la camarilla de Milei, el JP Morgan y Donald Trump, rápidamente pondrá a luz esa impotencia y provocará el estallido de diferencias internas que tienen larga data. Oponer a la confiscación descomunal que provocará esta suerte de segunda etapa de Milei, el palabrerío de la justicia social, obviamente no alcanza. La burocracia de la CGT será la primera en “frenar”, no a Milei y sus tutores extranjeros, sino cualquier desafío político serio. La desilusión de la clase obrera con el kirchnerismo no demorará dos años, hasta las eventuales elecciones de 2027. Ellas podrían adelantarse si la crisis se lleva puesto al liberticida.
 Argentina ya ha dado varios pasos en la convulsión económica y social, como lo muestra el vaciamiento de dólares por parte de la burguesía y la pequeña burguesía acomodada, y como lo muestran las luchas muy importantes de jubilados, organizaciones de salud y organizaciones de discapacitados, y las huelgas parciales y plantones en las fábricas, incluso ocupaciones, en varias industrias. La inflación erosiona los salarios y jubilaciones, y la depresión industrial el empleo. 
 De cara a un ascenso de la acción de masas, el kirchnerismo es un freno. No lo son, por supuesto, numerosos militantes y simpatizantes del kirchnerismo, que ocuparán, muy probablemente, las primeras filas de esa lucha. Desde el lunes en adelante es más necesario que nunca desenvolver una gran politización de la clase obrera, o sea una comprensión de la crisis terminal en su conjunto. Es el callejón sin salida del capitalismo para las masas explotadas, y un derrumbe del régimen político. La consigna de un gobierno de trabajadores debe ser la conclusión de toda la actividad de propaganda y agitación política. 
 La consigna de huelga general, primero por medio de la propaganda, juega un rol objetivo muy claro ante luchas parciales crecientes –en este caso como agitación-. En el terreno de la acción, es necesario promover la formación de comités de huelga, comités de lucha y autoconvocatorias. En los sindicatos, la crítica a la burocracia sindical y sus acciones de aparato debe ser todo lo severa que corresponde a las circunstancias.
 Es con esta perspectiva que hemos participado en estas elecciones como fuerza política independiente, ajena a compromisos oportunistas paralizantes. Advertimos que la peor conciliación de clases es cuando se abre una oportunidad revolucionaria. La “unión del campo popular” es una gigantesca trampa, porque busca atar a la clase obrera a compromisos con otras clases. La clase obrera debe esforzarse, mediante la lucha y un planteo político claro, por ganar a las clases medias. La construcción de un partido revolucionario de la clase obrera es el eje de una estrategia victoriosa. 

 Comité Editorial
 25/10/2025

La crisis financiera a 24 horas de las elecciones.


Las elecciones de medio término de mañana no solamente han adquirido una importancia política que supera el alcance de las ejecutivas del pasado reciente. Han cobrado una magnitud internacional, al punto que es seguida por la prensa extranjera a un ritmo diario. En Estados Unidos han desatado una polémica de primer orden en momentos en que el Tesoro ha suspendido los pagos de salarios y gastos corrientes por el impasse suscitado en torno al Presupuesto 2026.
 En la serie de artículos publicados en el Financial Times se destaca el que lleva la firma de la reconocida periodista Gillian Tett, que advierte que la intervención del Tesoro norteamericano en la crisis financiera de Argentina, lejos de convertirla en Grande De Nuevo (MAGA), la precipitaría a un default una vez más (MADA). Denuncia al secretario del Tesoro, Scott Bessent, por desafiar la ley de la gravedad en materia financiera por el intento de impedir una devaluación que ya está descontada por el mercado. En una incursión más aguda en el análisis, señala que la “geoeconomía” de Trump, en referencia al uso geopolítico del dólar, pondría fin a la hegemonía monetaria internacional de Estados Unidos. Califica a la tentativa como el ejercicio de un imperialismo financiero, en el cual incluye las sanciones en serie contra un número elevado de países y en especial Rusia, China, Venezuela e incluso Brasil. Señala que es dudoso que Milei pueda evitar una crisis financiera y un default, incluso si cuenta con una ayuda estadounidense. En otros términos, dice, “si el paquete de EEUU fracasa en detener una crisis de mercado en Argentina, no solamente se va a perjudicar Milei, sino que también repercutirá mal en Washington mismo”. Tett describe la intervención norteamericana en el escenario de derrumbe financiero de Argentina como una lucha desesperada del imperialismo estadounidense por mantener la supremacía mundial. Pone, de este modo, a la crisis local en un contexto histórico de crisis del capitalismo mundial. La crisis no es un episodio que se resolverá el lunes próximo, cualquiera sean las variantes en los resultados electorales, sino toda una etapa de convulsiones políticas y sociales.
 Bessent y Caputo, de todos modos, enfrentan una coyuntura explosiva, porque gran parte de la dolarización de activos de las últimas semanas son contratos que vencen entre el 28 y el 31 de octubre próximos. Hay 7 mil millones de dólares en el mercado de futuros a la espera de la devaluación del peso; otros tantos de miles de millones en bonos que se ajustan por el dólar; 35 mil millones en depósitos en dólares que prefirieron apostar a la devaluación, en lugar de dejarlos a altísimas tasas de interés en pesos; y por último, aunque no menos importante, los 2 mil millones de dólares que el mismo Bessent destinó a la compra de pesos para contener su caída. Si la inversión de Bessent termina en pérdidas, sería el notición internacional en los mercado, con independencia de las cifras en juego. Los cinco días hábiles de la semana próxima serán el campo de una lucha encarnizada entre devaluadores y antidevaluadores, para que cualquier variación importante del tipo de cambio se traslade a la semana siguiente. En tal caso, el “lunes negro” podría pasar del 27 de octubre al 3 de noviembre. Los especuladores saldrían derrotados, pero la devaluación eventual sería un mazazo para los trabajadores activos y pasivos. 
 La cuestión de la devaluación del peso no sólo está cruzada por la estabilidad monetaria sino, fuertemente, por la crisis industrial. “La cadena de pagos está rota”, informó un empresario a El Cronista. Con encajes superiores al 60 %, los bancos han dejado de prestar, mientras tampoco pueden recuperar lo prestado. La íliquidez se ha acentuado como consecuencia de la absorción de pesos, por parte del Banco Central, a cambio de la venta de dólares. Los únicos prestamistas son las Fintech, cuyas reglas son algo más que flexibles, con rendimientos abusivos. Una devaluación podría agravar la situación antes que los dólares frescos vuelvan al mercado para comprar pesos devaluados. Milei y Caputo han manifestado repetidamente su desinterés por la situación industrial, en función de su opción por la minería, Vaca Muerta y otras opciones de dudosa perspectiva. En contraste con la apuesta a la hegemonía descendente del dólar, China ha monopolizado numerosas cadenas de producción internacionales, con una autonomía relativa del mercado global. La depresión industrial y la asfixia monetaria, sin embargo, tienen el potencial de disparar una crisis social y política que rivalizaría con la desintegración que causaría una devaluación. Entre 1999 y 2001, la crisis industrial y la asfixia financiera de la convertibilidad fueron factores eficientes en la promoción del Argentinazo. Quienes propugnan una dolarización inmediata de la moneda, alegando que régimen monetario del peso es la causa de la inestabilidad, ignoran que demolería a la industria –o la proponen precisamente con ese propósito-. La dolarización en un régimen de patrón dólar declinante es un despropósito. 
 En este escenario ha hecho su aparición el JP Morgan, la banca donde se entrenó Bessent, que ya logró que Pablo Quirno, el secretario de Economía, fuera ascendido a Canciller. El Morgan pretende armar un consorcio internacional de bancos para financiar la recompra de una parte de la deuda externa de Argentina en los mercados secundarios –es decir, no a valor de face sino al muy inferior de mercado-. El anuncio de la operación elevaría, claro está, la cotización de esos bonos. Argentina cambiaría una deuda por otra, pero a cambio de fuertes garantías de repagos, incluso patrimoniales, o sea con prima de embargo territorial. La operación sería respaldada por el estado norteamericano. La iniciativa del Morgan se encuadra en una definición global del banco, que ha anunciado la inversión de 1.5 billones de dólares en la formación de cadenas de producción para pelear el mercado a China -desde la minería y los recursos estratégicos a la industria de armamentos y de guerra-. El Morgan tiene el propósito (así lo ha anunciado públicamente) de convertirse en el financista de la guerra comercial, financiera y militar de Trump. Ha participado, con el Citi y el Santander, en el mandatario de la compra de pesos por parte de Bessent. De prosperar este proyecto, Argentina se convertiría en una colonia financiera monopolizada por los principales bancos y fondos de cobertura (Black Rock, Pimco y otros). Como se ha convertido en práctica habitual en el mercado, la masa de bonos podría ser empaquetada, eventualmente, con otros títulos en circulación, transformando el “riesgo argentino” en un riesgo de las Bolsas internacionales y en la ampliación potencial de una crisis financiera global. Donald Trump y Jimmy Dimon encerrarían a Argentina en la cadena de la guerra mundial. 
 Mientras se desarrollan estos acontecimientos, Brasil anuncia el default de tres grandes compañías y la caída del mercado de deuda pública. La prensa lo compara con el default de dos compañías norteamericanas First Brand y Tricolor, que al igual que el resto de las empresas internacionales se encuentran apalancadas con deudas muy elevadas. 
 Argentina es un espejo de la economía capitalista mundial. 

 Jorge Altamira 
 25/10/2025

sábado, octubre 25, 2025

Redes sociales: El negocio de tu entretenimiento || @elsovietista

Desde Cuba: El bloqueo, una tortura contra el pueblo de Cuba

Una prueba de fuerzas en medio de la crisis del pacto colonial Trump-Milei


El rescate es para los fondos de inversión; el pueblo paga la cuenta. 

Las elecciones de este próximo domingo serán una prueba de fuerzas en el marco de una enorme crisis política y, particularmente, de la crisis de los sucesivos rescates que el gobierno viene llevando adelante para contener la explosión de un esquema económico agotado. El salvataje de 20.000 millones de dólares anunciado por Trump luego de la derrota del gobierno el 7 de septiembre no ha logrado, hasta el momento, contener la suba del dólar. Milei no va solamente a elecciones con un dólar en ascenso; va con Espert en la boleta, quien tiene denuncias por narcofinanciamiento en un caso que salpica a la ministra Bullrich, y con la candidata narco en Río Negro a quien agarraron con un kilo de cocaína en Estados Unidos. Va con las renuncias a cuestas de Cúneo Libarona y de Gerardo Werthein en la semana, con una crisis interna, y con el enigma sin resolver de si, como quiere el imperialismo, va a ser capaz de montar una coalición viable para gobernar después de octubre. 
 Por eso Milei bajó las expectativas, sosteniendo que una buena elección para el gobierno sería sostener un tercio para voltear leyes. Es una confesión de la naturaleza de un gobierno minoritario, que conspira contra una población cuyo apoyo es incapaz de ganarse. No hay nada más contrario a la democracia que apoyarse en un blindaje de un tercio de las cámaras para rematar el país contra las reivindicaciones de las mayorías.
 La oposición patronal llega a este octubre pisando el freno. Los gobernadores modificaron el proyecto de reforma de la ley de DNU para impedir su aprobación. La CGT está paralizada, mientras el gobierno “reglamenta” las leyes del Garrahan y de la universidad afirmando que no va a cumplirlas. Los candidatos del PJ desfilan por el salón Felipe Vallese elogiando esta postración mientras atacan a la izquierda, cuyos votos tildan de “inútiles”. ¡Cuando son las luchas que protagonizó e impulsó la izquierda las que fueron acorralando y golpeando al gobierno de Milei! Los gobernadores, incluyendo los peronistas, están a la expectativa de un eventual reseteo del gobierno que les permita volver a pactar y salvar algo para las arcas provinciales. El resultado del domingo va a ser un replanteo para una nueva negociación en busca de “gobernabilidad”, o sea, para un nuevo rescate del régimen de Milei. 
 Por eso el voto a la izquierda tiene un valor enorme: porque es un voto para convocar al pueblo a movilizarse en las calles y terminar con esta experiencia pavorosa que representa el mileísmo para la Argentina. 

 Crisis a dos bandas 

La crisis nacional tiene su contrapartida en la crisis política que abrió el llamado “rescate” en los propios Estados Unidos. La política de Trump acumula críticas y denuncias; sus opositores (como el premio Nobel de economía, Paul Krugman) advierten que se trata de una maniobra de bajo vuelo orquestada por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, para sostener el valor de los activos de los fondos de inversión que se metieron a especular con las tasas impagables de la bicicleta armada por Caputo. Especialmente del fondo Discovery de Rob Citrone, que invirtió fuerte en bonos y acciones argentinas desde la llegada al poder de Milei. El dueño de dicho fondo viene de trabajar con George Soros junto al mismo Bessent. 
 La oposición demócrata señala lo obvio: que el rescate no apunta a salvar a la Argentina, sino a vehiculizar la fuga de capitales para salvarle el pellejo a los fondos de inversión. La cuenta, al final, la pagará el pueblo argentino, que deberá cargar con una nueva mochila de deuda puesta al servicio de rescatar al capital financiero internacional. Es un episodio agravado de la saga de Caputo, que incluyó a Macri pidiendo deuda al Fondo para garantizar la fuga de capitales invertidos en el país para ganar con las altas tasas de interés. “Hagan carry”, decía el ministro hace unos meses; total, las tasas astronómicas se abonan con créditos que terminan pagando los trabajadores a través de sus impuestos y del brutal ajuste contra educación y salud. 
 Que el rescate no va a salvar al gobierno lo muestra la experiencia reciente: Milei viene de agotar los ingresos del blanqueo, de los Repo bancarios, del préstamo del Fondo y de la liquidación con retenciones cero de los sojeros. Todo en el altar de sostener el tipo de cambio para beneficiar a los fondos de inversión que vienen lucrando con la deuda y para sostener el esquema “antiinflacionario” que tampoco terminó con la inflación. 
 Con solo enumerar esto queda claro que, de no mediar un cambio en el esquema económico, la cuenta creciente de salida de capitales se va a morfar el préstamo de Trump. Por eso la contrapartida del paquete es una devaluación de la moneda, para la cual los norteamericanos se estarían cubriendo con compras de dólares a futuro mientras venden al día en el mercado local. Lo dicho: el rescate solo viene a rescatar a los fondos de inversión; el pueblo paga la cuenta. 
 Hay que decir que en la lista de los promotores de la devaluación monetaria se anota como número 1 el peronismo, para beneficiar al llamado “sector productivo” a costa de salarios y jubilaciones sobre los cuales pesa un cepo. Para el pueblo argentino es vital saber cómo se ubica cada una de las fuerzas que concurrirán a estas elecciones en relación con este paquete de rescate. El Frente de Izquierda plantea su no pago e investigación, así como el del total de la deuda externa usuraria y fraudulenta. El peronismo, en cambio, partirá del reconocimiento integral de esta deuda fraudulenta, como lo hizo con la deuda de Macri-Caputo y en todos los casos anteriores. Una fuerza de la burguesía nacional es incapaz de romper con las cadenas de sometimiento al capital financiero y el imperialismo.

 El alineamiento y la guerra comercial 

La contrapartida obvia de este “rescate” es el pedido de alineamiento “anti China”. Esto vale para la obra pública, las inversiones militares, las redes de 5G, el transporte y todas las áreas que Estados Unidos considera estratégicas. Quienes critican la política trumpista sostienen que, de retirarse el swap chino, los préstamos terminarían cubriendo los fondos que China recuperaría. Y que, de todas formas, los dólares del swap norteamericano van a ir a financiar las importaciones de Argentina desde China. En un cuadro de guerra comercial, el objetivo de alinear a la Argentina con Estados Unidos y desacoplarla de China tiene enormes contradicciones.
 Pero este alineamiento choca con una enorme penetración de China en el país, tanto a través del manejo de gran parte del comercio exterior argentino como de los compromisos y el financiamiento de obra pública, e incluso mediante la base en Neuquén. Desandar este camino en relación con China solo puede hacerse a costa de crisis y de relegar sectores del capital local que actúan fuertemente como socios chinos. Todo augura futuras crisis políticas y realineamientos al interior de la burguesía. 
 Y los choques con China son solamente parte del problema, porque la injerencia del capital norteamericano en la Argentina también produce choques con sectores nacionales. Un ejemplo es la industria de los medicamentos, que se vería afectada por las regulaciones para el pago de patentes que impulsa el imperialismo norteamericano. Algunos comentaristas le atribuyen a Werthein la defensa de estos intereses y a todo este choque un rol importante en la salida del canciller. Como se ve, la viabilidad de este paquete está cuestionada “por arriba”. 
 El peronismo se apoya en estas contradicciones para plantear una política exterior de equilibrio en el marco de la guerra comercial. Pero esta proclama de una política exterior “autónoma” no tiene en cuenta que, tanto para China como para Estados Unidos, la Argentina no es más que un reservorio de soja y de minerales a futuro. El equilibrio entre el imperialismo norteamericano y una China en ascenso, ambos en busca de relaciones de corte extractivista, no tiene nada que ver con un desarrollo nacional autónomo. Es, en parte, lo que hizo el kirchnerismo sin sacar nunca a la Argentina del atraso, ni proponerse una industrialización que debería comenzar por romper con el corsé de la deuda y nacionalizar la banca y el comercio exterior para volcar los ahorros del país a un desarrollo nacional. 

 El peronismo, rumbo a la “memoria completa” con Victoria Villarruel

 Pero si algo muestra de cuerpo entero la posición del peronismo frente a la situación política es el acto de Kicillof con la CGT reivindicando a Rucci. Hace dos semanas tuvimos el acto de Victoria Villarruel con Gildo Insfrán reivindicando la represión del Ejército contra Montoneros en el Regimiento de Infantería de Montaña de Formosa en el año ‘75, cuando ya el Ejército ejecutaba el Operativo Independencia de represión con campos de concentración en Tucumán, capitaneado por Videla, y cuando la Triple A asesinaba activistas en todo el país. Ahora, nada menos que Kicillof participó de un homenaje a Rucci con la CGT. Rucci fue el máximo responsable de la matanza de Ezeiza, de la burocracia sindical contra la juventud peronista en ocasión del retorno de Perón el 20 de junio del ‘73. La hija y activista en reivindicación de su padre, Claudia Rucci, trabajó hasta enero con Villarruel en el Senado con la perspectiva de incluir los llamados “crímenes de la guerrilla” entre los atentados a los derechos humanos. El peronismo gira a la posición de Agustín Laje. 
 El gesto de Kicillof, en el marco de una enorme crisis nacional, tiene un contenido muy profundo: avala los pactos de la CGT con el gobierno, reclama sus propios pactos y busca inocular al peronismo frente a cualquier perspectiva de radicalización. De paso, es un guiño a la propia Villarruel, que prepara un recambio político para el caso de que se agudice el fracaso del gobierno de Milei y se plantee un escenario de retiro anticipado. De esta entente conservadora y pro Triple A, no puede salir nunca un planteo progresivo para la clase trabajadora.
 Lo demuestra que ante el coro patronal que salió a recolocar el eje de la reforma laboral el peronismo salió a explicitar que apoya el reemplazo de los convenios y las negociaciones colectivas por acuerdos por empresa: en palabras de Itai Hagman, los derechos laborales son una nostalgia del pasado. Que no son meras declaraciones preelectorales quedó confirmado con el paso por el Congreso del secretario de Trabajo, Julio Cordero, quien al presentar el contenido de la reforma antiobrera destacó especialmente la colaboración de la burocracia sindical peronista. 

 El final abierto y la lucha de clases 

Este cuadro de crisis del gobierno, signado por contradicciones y choques, solamente puede ser resuelto favorablemente para los intereses populares si se redobla una intervención de lucha que permita doblegar al gobierno y plantear una alternativa. El peronismo no se anota en esa; celebra a la CGT. Nosotros, en cambio, nos preparamos: están en agenda nuevas y masivas marchas contra el genocidio en Palestina. La universidad, el Garrahan y discapacidad pelean por la aplicación de las leyes que lograron arrancar. En el movimiento obrero fabril, el Sutna vuelve a parar por 24 horas por su paritaria. Y el movimiento piquetero marcha a un plenario el 8 de diciembre de cara al 20, retomando la iniciativa contra el gobierno del hambre y la miseria. 
 Impulsemos el voto al Frente de Izquierda y preparemos las luchas para terminar con el gobierno de Milei. Por la ruptura con el Fondo Monetario y el imperialismo, por la unidad socialista de América Latina, por un gobierno de los trabajadores. 

 Juan García

JP Morgan en la Casa Rosada


El CEO del JP Morgan reunió a la gran burguesía argentina en el Teatro Colón.

 No suele ser tan evidente el interés económico detrás de un gobierno. En el caso de Milei, quedó más claro que nunca que convirtieron a la Casa Rosada en una sucursal de los bancos y fondos de inversión de Wall Street. Ahora que designaron a Pablo Quirno como canciller, quedó alineado el Ministerio de Relaciones Exteriores con Economía y el Banco Central: todo en manos de empleados del JP Morgan, el mayor banco de los Estados Unidos. Al menos en esto sí hay “transparencia”, son un gobierno buitre.
 Parece más que una casualidad que Quirno fuera quien una semana atrás anunció que a través del JP Morgan el gobierno iniciaba un programa de recompra de títulos de deuda, en el marco de las intervenciones del Tesoro norteamericano y las tratativas con Trump por el swap para evitar el hundimiento de la cotización de los bonos argentinos. O que al mismo tiempo que todo esto sucede se desarrolle en Buenos Aires un encuentro de alto nivel encabezado por el CEO global de ese mismo banco, Jamie Dimon. 
 Dimon es considerado "el número uno de Wall Street". Sus declaraciones también apuntaron a incentivar las colocaciones en bonos argentinos, afirmando que su valor está en un piso porque "gran parte del riesgo ya se encuentra incorporado en los precios", es decir que el mercado ya cotizó una derrota electoral de Milei el domingo 26. También bajó la vara para que esté a la altura de las posibilidades La Libertad Avanza, afirmando que un buen resultado sería que recorte algo la diferencia de 14 puntos por la que perdió en los comicios bonaerenses.
 La burguesía argentina se arrodilló a sus pies. No solo lo recibe Milei, después de una reunión reservada con Caputo. Por el encuentro realizado en el Teatro Colón desfilaron Mauricio Macri y los mayores capitalistas del país, como Eduardo Elztain de IRSA, Marcelo Mindlin de Pampa Energía, Eduardo Escasany del Galicia, Alejandro Bulgheroni de Pan American Energy, además de los funcionarios y también exempleados de ese banco, el vice de Economía José Luis Daza y el vice del Banco Central Vladimir Werning.
 El capo de JP Morgan no es un novato en Argentina. De hecho estuvo en la Casa Rosada en 2018 reunido con el entonces presidente Macri, que tenía al mismo elenco manejando a la política económica (Luis Caputo, Santiago Bausilli, Quirno, entre otros exempleados de esa entidad). Tal vez por eso haya cobrado protagonismo en el actual salvavidas de la administración de Trump, destinado a que los que embolsaron ganancias superlativas puedan saltar del barco sin sufrir las pérdidas por el desmadre. Debe tener presente lo que les pasó a fondos como Pimco y Templeton en 2019, cuando tras lucrar con la bicicleta financiera quedaron "atrapados" porque Macri perdió las elecciones, vino una corrida fulminante, la devaluación y terminaron reponiendo el cepo y defaulteando. 
 Pero hay más. El banco es uno de los grandes capitales que se volcó a respaldar el MAGA de Trump y la guerra comercial contra China. Como reseña Jairo Straccia, en un hecho inédito el JP Morgan viene de comunicar oficialmente un plan a diez años para financiar empresas yanquis en sectores considerados críticos: "Ha quedado dolorosamente claro que Estados Unidos se ha vuelto demasiado dependiente de fuentes poco fiables de minerales, productos y manufacturas esenciales para nuestra seguridad nacional", fueron las palabras de Jamie Dimon al anunciar la inauguración de un departamento sobre riesgos geopolíticos. 
 Casualmente, vino a su evento en la Argentina acompañado de Tony Blair, el exprimer ministro británico propuesto por Trump para administrar un protectorado en Gaza (es jefe del consejo del JP Morgan), y de Condoleezza Rice, que fue secretaria de Estado en la administración de Bush. Vale destacar que el gobierno yanqui viene de comprar acciones en las mayores empresas de tecnología, energía y minería; presionó hasta con la marina para desplazar a una firma de Hong Kong de los puertos del Canal de Panamá y dejarlo en manos de BlackRock; y se asoció con los grandes jugadores en IA, al punto que el proyecto Stargate de Open AI fue anunciado desde la Casa Blanca. Nítido retrato del imperialismo como etapa monopolista del capitalismo. 
 El encuentro del CEO de JP Morgan con Milei es otro episodio de la cesión de la política económica a manos del capital financiero norteamericano, si recordamos que Scott Bessent, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, es un viejo agente de grandes fondos de inversión. Es además un experto en apostar contra la moneda de otros países. En estos días es es cuestionado en su país por destinar fondos millonarios para el rescate de los tenedores de bonos argentinos, empezando por su amigo Rob Citrone, quien lo acompañó cuando vino al país en abril y acumula ganancias inigualadas por especular con títulos de deuda criolla. 
 En aquella oportunidad, según Carlos Pagni, Citrone "llegó con Leonardo Scatturice, es decir, en el mismo avión de las valijas y prácticamente la misma tripulación, incluida Laura Belén Arrieta, quien transportaba las valijas" que eludieron el control de la Aduana, en un caso que abrió sospechas de contrabando, incluso vinculado a inteligencia. Scaturice tiene varios contratos millonarios con el Estado argentino. La subordinación a la gran banca es otra terminal de los lazos con el lavado de activos en gran escala, proveniente de negocios oscuros. 
 Para que estos buitres no destripen al pueblo argentino hay que enfrentar al gobierno de Milei. Es una tarea que solo pueden llevar adelante los trabajadores. Los gobernadores van a recibir a los enviados yanquis para recalibrar los negocios mineros y petroleros, mientras el peronismo se plegó con todos sus voceros a los reclamos patronales por la reforma laboral antiobrera, además de la presión de sojeros e industriales por una devaluación en regla. Son intereses antagónicos a los de quienes vivimos de nuestro salario. 
 Es a los trabajadores a quienes se va a facturar el desmadre que se viene tras las elecciones. Los grandes capitalistas están cubiertos a costa nuestra: si el peso se hunde la semana próxima el Estado va a pagar billonadas por el vencimiento de 5.000 millones de dólares entre contratos a futuro y bonos dólar linked. En sus últimas licitaciones, Quirno vendió a los especuladores nuevos bonos que ofrecen un 10% arriba del tipo de cambio. La consultora GMA estima que en los últimos ocho meses hubo un desarme de posiciones en pesos superior a los 17.400 millones de dólares. Otras formas cobertura son también pagadas por el pueblo, como la decisión de las molineras de suspender la venta de harina a las panaderías para poder trasladar a precios la eventual devaluación. 
 Una gran votación del Frente de Izquierda sería un impulso a la preparación de las grandes luchas que se vienen, para echar a los buitres de la Rosada. 

 Iván Hirsch

La otra crisis de deuda: como el salario no alcanza, el endeudamiento llegó al 31% de los ingresos


Son los créditos no bancarios, en los que además la morosidad ascendió al 16,5%. 

 La política de ajuste del gobierno de Javier Milei está haciendo estragos en los bolsillos de los trabajadores y en la economía de las familias obreras: el gobierno que habla de una supuesta “recuperación económica de los salarios” esta forzando un crecimiento del endeudamiento de los trabajadores, que ya alcanza el 31% de la masa salaria en créditos no bancarios (fintech y otros) y un crecimiento de la morosidad, llegando al 16,5%. 
 Estos números se desprenden de un informe de la consultora EcoGo, que da cuenta de un crecimiento del crédito no bancario, con un salto del 4,1% en agosto, respecto a julio, y un crecimiento del 77,2% interanual.
 Este endeudamiento de las familias obreras crece incluso a pesar de la suba de las tasas de interés, como resultado de la bicicleta financiera de Caputo y los banqueros, como contrapartida del deterioro del poder adquisitivo de los salarios e ingresos populares, lo que esta incrementando rápidamente los niveles de morosidad y la dependencia de los trabajadores del crédito para subsistir y llegar a fin de mes. 
 Es en medio de este cuadro desastroso que el gobierno plantea una reforma laboral antiobrera que convierta los pisos salariales de pobreza de los convenios colectivos de trabajo en techos salariales, habilitando la negociación salarial por empresa y a la baja.
 Según el informe, el crédito no bancario representa el 1,3% del PBI, registrando un máximo histórico. Una cifra que resulta insostenible en el mediano plazo y que prepara un bomba que estallará luego de las elecciones, con la devaluación y la profundización del ajuste que prepara Milei junto al FMI.
 Se calcula que sumado en crédito bancario y no bancario el endeudamiento de las familias obreras asciende a 1,3 meses de ingresos promedio. 
 Entre los principales beneficiados de este proceso crítico para las familias obreras se encuentran las fintech como Mercado Pago, de Marcos Galperin, que ofrecen créditos al instante a cambio de tasas usurarias, y en un cuadro donde reciben beneficios y subsidios del gobierno por medio de la Ley de Economía del Conocimiento, con reducciones en Ganancias y en las contribuciones patronales, entre otras cosas. 
 Como contrapartida de este endeudamiento sin precedentes y la caída del poder adquisitivo de los salarios e ingresos populares, viene creciendo aceleradamente la morosidad en los pagos de los créditos, con un 70% de las entidades registrando un alza en los casos de irregularidad. 
 El gobierno afirma, como fundamento de su plan de reforma laboral antiobrera, que los salarios reales habrían crecido por encima de la inflación, sin embargo los niveles de endeudamiento y morosidad de las familias obreras pone de manifiesto lo contrario. Ahora pretenden agravar más esta cuestión atacando más profundamente los salarios e ingresos populares. 
 Con Milei y el FMI las familias obreras están en ruinas y la economía nacional pende de un hilo, en base a un endeudamiento impagable, igual que como el gobierno depende del financiamiento del FMI para sobrevivir. Hay que derrotar a este gobierno y su ajuste parra garantizar la supervivencia de los trabajadores, con una recomposición general de los salarios y los ingresos populares. 

 Marcelo Mache

Ahora Milei le entrega la Cancillería al JP Morgan


Pablo Quirno, el funcionario de la bicicleta financiera y el endeudamiento, es exempleado del banco yanqui como Caputo y los demás. 

 La Cancillería quedó directamente en manos de los banqueros yanquis de Wall Street. Pablo Quirno dejará su lugar como secretario de Finanzas, desde donde se encargó de endeudar al Estado y de promover la bicicleta financiera, para ocupar el puesto de ministro de Relaciones Exteriores en reemplazo de Gerardo Werthein. Se trata de un exejecutivo del JP Morgan, que asume en el mismo momento en que Milei entrega el gobierno a Trump y Bessent, el secretario del Tesoro estadounidense que representa a los fondos de inversión y los bancos que lucran con la deuda externa. 
 Quirno trabajó en el JP Morgan como director para América Latina durante más de 17 años. También fue asesor de gobiernos, empresas y fondos de inversión en materias de privatizaciones, reestructuraciones y deuda. En el marco de las tratativas por el rescate trumpista, Quirno anunció la recompra de deuda soberana vía JP Morgan, habilitando un negoción. 
 Con el rescate se apunta a revalorizar los bonos para que fondos como Pimco, Templeton, Fidelity y otros como el de Robert Citrone –amigo de Bessent– puedan terminar de embolsar ganancias fenomenales y saltar del barco antes de que se hunda. El gobierno está literalmente copado por los JP Morgan boys; Luis Caputo, el ministro de Economía, y Santiago Bausilli, el presidente del Banco Central, también fueron empleados de ese banco. 
 Quirno fue secretario de Finanzas bajo el gobierno de Macri; trabajó junto al exministro de Economía, Alfonso Prat Gay, quien impulsó el negociado de las Lebacs, bonos con tasas de interés que superaron el 40% anual. Prat Gay fue imputado junto a Macri y Sturzenegger, hoy ministro de Milei, por ocasionarle pérdidas significativas al Estado en beneficio de grupos económicos que hicieron un negoción con el diferencial de tasas y fugaron divisas al exterior. O sea que Quirno ayudó a promover la bicicleta financiera y el endeudamiento tipo bola de nieve, que son un lastre para la economía. 
 También promovió los PPP (Participación Público-Privada), una política de copamiento del capital en las obras de infraestructura. Asimismo, cumplió un papel importante en la concreción del préstamo que el FMI dio al gobierno de Macri. Más tarde tuvo un paso casi fugaz por el Banco Central, que estaba bajo la presidencia de Caputo. Brubank, el banco digital de uno de sus hijos, recibió autorización para operar gracias a su gestión en el BCRA.
 Quirno será correa de transmisión de los intereses del imperialismo norteamericano, que quiere expulsar a China de lo que considera su “patio trasero”. El gobierno de Milei delegó la política exterior, cambiaria e incluso la de seguridad –la Policía Federal y la Side trabajarán mancomunadamente con el FBI– en el gobierno yanqui. Con todo, ni el salvataje económico estadounidense, ni la reconfiguración de gabinete, ni nada de lo que pueda hacer el gobierno podrá salvar al país de la quiebra. 
 Solo los trabajadores en el poder pueden hacerlo, luchando por la nacionalización bajo su control de la banca y el comercio exterior, y por la ruptura con el FMI y el desconocimiento de la deuda externa. El voto al Frente de Izquierda es un aporte a esa perspectiva.

 Nazareno Suozzi

jueves, octubre 23, 2025

Absuelven a Uribe, a pedido de Trump


El Tribunal Superior de Bogotá resolvió, por dos votas contra uno, absolver al expresidente de Colombia, Álvaro Uribe, condenado hace apenas unas semanas a 12 años de prisión por soborno y fraude procesal. El tribunal consideró “insuficientes” las pruebas en su contra, entre ellas, cámaras ocultas y registros de llamadas que vinculaban directamente a Uribe con presiones sobre exparamilitares para que declararan a su favor. El intermediario era el abogado de Uribe, Diego Cadena, condenado a 7 años de cárcel por el cargo de soborno por estas ´gestiones´. Sin embargo, las consideraron que no se encontraba acreditado que Cadena actuara en nombre de Uribe. 
 La noticia sacude a Colombia, en medio de las instigaciones golpistas de Trump, respaldadas por sus agravios contra el actual presidente, el centroizquierdista Gustavo Petro. El secretario de Estado, Marco Rubio y otros influyentes dirigentes republicanos -y no pocos demócratas-, habían denostado el proceso contra Uribe y exigido su liberación. Uribe, de 73 años, aunque su influencia se encuentra menguada, es todavía un referente de la derecha colombiana. Fue dos veces presidente del país y un abanderado de la ´guerra contra el narcotráfico´ en colaboración con el imperialismo norteamericano, que le proveyó financiamiento y apoyo militar para combatir a las FARC. Fueron años de brutales masacres campesinas. Loa presencia norteamericana no tenía otro propósito que monopolizar especialmente el tráfico de cocaína, que en el pasado había sido la base de sustenciación de verdaderos imperios, como el famoso cartel encabezado por Pablo Escobar Gaviría. 
 Tras bambalinas, Uribe actuaba como el verdadero jefe de los grupos paramilitares, autodenominados “fuerzas de autodefensa”. Su propia familia paterna estuvo involucrada en los orígenes de estos grupos mercenarios financiados por los hacendados colombianos contra los campesinos pobres.
 Trump ha recrudecido sus ataques contra Petro en vísperas de este fallo. La masiva presencia militar norteamericana en el Caribe no sólo tiene en la mira al gobierno de Maduro. 

 Jacyn 
 23/10/2025

La pólvora mojada de Scott Bessent


La renuncia de Werthein adelanta la ´reconfiguración´ del gabinete.

 “El Gobierno se resigna a que la tensión cambiaria predomine en los días previos a las elecciones”, reza el título de La Nación (22/10). El artículo da cuenta del fracaso de la ´ayuda´ estadounidense para contener el tipo de cambio antes de las elecciones del próximo domingo. 
 El dólar continúa firmemente afincado en la franja superior de la banda cambiaria, a pesar de las promesas, anuncios e incluso intervenciones en el mercado de cambios por parte del jefe del Tesoro norteamericano, Scott Bessent. Ante los medios, el gobierno dice aferrarse a la creencia de que la presión sobre el precio del dólar cederá a partir del próximo lunes, “salvo una hecatombe” de La Libertad Avanza en las urnas. Pero ´la hecatombe´ ya ocurrió – y no está descartado que se repita e incluso agrave. Hace apenas cuatro meses, el gobierno confiaba con “arrasar” en todo el país. Ahora, se conforma con garantizar con tropa propia el tercio que le permita salvar los vetos presidenciales y bloquear un eventual pedido de juicio político. Pero aun los pronósticos más favorables no incidirán en la tendencia a un derrumbe financiero y económico, que es de todos modos independiente de las elecciones.
 Este escenario ha precipitado los cambios en el gabinete. Las usinas oficialistas comenzaron a filtrar los nombres del nuevo organigrama. El ahora excanciller Gerardo Werthein dio el primer paso anticipando su renuncia a partir del lunes próximo. Las versiones coinciden en vaticinar que Santiago Caputo pasaría a ocupar la jefatura de Gabinete. Habría sido un pedido expreso de la camarilla trumpista, formulada por un enviado, Barry Bennet. Caputo mantiene los contactos con el concilio derechista de la CPAC y opera con el valijero Leonardo Scatturice, un ´empresario´ argentino establecido en Estados Unidos con paso por la SIDE. Recientemente, Caputo fue el artífice de la reunión mantenida por el lobbysta Bennet con representantes de la ´oposición dialoguista´. Caputo, el sobrino, ya había entrado en funciones, aunque de manera informal, durante la última visita de Milei a la Casa Blanca. Mientras el presidente argentino divagaba frente a Donald Trump, Caputo mantuvo una agenda paralela con empresarios y funcionarios del gobierno republicano. El otro aspecto en el que coinciden todas las versiones que circulan por los medios en estas horas es en la incorporación de dirigentes del PRO al gabinete nacional. Esta pseudocoalición dificilmente pueda considerarse una ampliación de la base de apoyo político del gobierno. Caputo “el joven” representa al ala fascista de los libertarios. 
 Luis Caputo se encuentra entre los nominados y dejaría el Ministerio de Economía. Sería reemplazado por Federico Sturzzeneger, quien días atrás ´sinceró´ que el gobierno tiene previsto abandonar el esquema de bandas cambiarias para dar paso a la libre flotación del dólar. Es decir, una devaluación sin controles. La estantería social se sacudirá con fuerza. 
 Por su parte, los ´rescatistas´ estadounidenses enfrentan sus propios límites y crisis políticas. La ´ayuda´ a la Argentina provoca fuertes debates, incluso en el partido republicano. El gobierno Trump está aplicando su propia motosierra contra los fondos de salud, educación, asistencia social y obras públicas. Esto incluye a los agricultores, una de las bases de sustentación del voto a Trump. La ´operación Argentina´, se encuadra en la guerra contra China, cuya superioridad en cuanto a las “tierras raras”, minerales esenciales para baterías, armamentos y satélites, es sencillamente insuperable. 
 La devaluación de la moneda y la ´reconfiguración´ del gabinete serán el penúltimo episodio de una crisis terminal.

 Jacyn 
 23/10/2025

Kicillof y la burocracia sindical homenajean a Rucci


Los descendientes de Montoneros homenajean a un jefe de los “grupos de tareas” sindicales.

 El pasado 20 de octubre en La Plata, en la sede de la CGT regional, Axel Kicillof participó en un acto junto a dirigentes de la CGT, en un Plenario de la Central Obrera regional convocado para debatir los lineamientos sindicales y homenajear a Jose Ignacio Rucci. 
 De la convocatoria participaron Héctor Daer, Hugo Moyano, Segio Palazzo (de la Corriente Federal y diputado nacional), la massista Jimena López, entre otros popes cegetistas; mientras que por la CTA estuvieron Roberto Baradel y Hugo Yaski, y los intendentes de La Plata, Berisso y Ensenada, Julio Alak, Fabián Cagliardi y Mario Secco, respectivamente.
 En el acto se homenajeó a Rucci por su “compromiso” con los trabajadores y se le puso su nombre a un tramo de la calle donde se encuentra la sede de la CGT Regional. El cambio de nombre fue impulsado por el ministro de Desarrollo a la Comunidad, Andrés “Cuervo” Larroque, que reivindica a Montoneros, a través del hijo de Rucci, Aníbal Rucci, actualmente concejal de Fuerza Patria. Fue aprobado por todos los bloques patronales, por sobre todo La Libertad Avanza. 
 José Ignacio Rucci, burócrata de la UOM, fue un activo colaborador de las patronales y la burguesía para reventar las luchas obreras abiertas desde el Cordobazo. Integrante de las bandas fascistas previo al golpe, Rucci participó de la formación de la CNU, que actuó en La Plata, Mar del Plata y Bahía Blanca, y es responsable del secuestro y asesinato de cientos de trabajadores y jóvenes. Crímenes que aún se procesan en los juicios a los genocidios de la dictadura. 
 El acto, con Kicillof a la cabeza, selló la alianza reaccionaria entre su sello, Movimiento Derecho al Futuro, con el aparato sindical que hoy pulula entre las mesas de negociación de Milei, Provincias Unidas y Villarruel. 
 El plenario de la CGT buscó reafirmar al conjunto de la burocracia sindical en el contexto concreto que le toca actuar, a saber, la desarticulación de las luchas obreras que se desarrollan y que se profundizarán en los próximos meses, la persecución de los activistas y la perpetuación de la precarización laboral como norma. Esto es, en definitiva, homenajear a Rucci. 
Esta burocracia actúa hoy como el principal sostén de las políticas del gobierno de Milei. 
El Plenario de la CGT Regional Capital llamó a prepararse... para “hacer el aguante” hasta 2027. Esta es la esencia del plateo de la burocracia mientras arrecian los despidos en la Destilería YPF, el derrumbe del empleo de los trabajadores metalúrgico, la caída de los sueldos el párate de la obra pública y la construcción.
 En definitiva, Kicillof y la burocracia se pretenden presentar como garantía del capital ante el derrumbe del gobierno liberto-fascista de Milei. 

 Sergio Yeti 
 23/10/2025

Gabriel Solano - Cierre de campaña del Frente de Izquierda en la Embajada de EE.UU

Myriam Bregman - Cierre de campaña del Frente de Izquierda en la Embajada de EE.UU

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miércoles, octubre 22, 2025

Masivas manifestaciones anti-Trump


...y un llamado a la huelga general del Alcalde de Chicago. 

 El sábado 18 de octubre se desarrolló una manifestación histórica contra el gobierno de Trump, nuevamente bajo la consigna de “No Kings” (“ningún rey”) como ya había sucedido en junio. La movilización alcanzó esta vez a unas 2.700 ciudades y pueblos de todo el país, y según sus organizadores reunió a más de 7 millones de personas (dos millones más que en la anterior). Las manifestaciones fueron especialmente masivas en ciudades como Chicago (250.000 personas), Washington DC (200.000), Los Ángeles, Nueva York, Boston. 
 Las gigantescas marchas revelan la conciencia creciente sobre la orientación a una guerra civil contra la clase obrera y la izquierda que impulsa el trumpismo, y que conduce a la instalación abierta de un régimen fascista. La oposición a las deportaciones masivas del ICE (inmigración) estuvo en el centro de las manifestaciones, así como a la militarización de la represión. El despliegue de tropas militares en Los Ángeles, Washington DC, Memphis, Portland y Chicago (algunas de ellas aún en medio de suspensiones y disputas judiciales) forma parte de una política sistemática destinada a perseguir a los activistas de izquierda y atacar los derechos de la clase obrera. Trump y el “secretario de Guerra” Hegseth han realizado una agitación sistemática sobre los mandos y las tropas del ejército para llevar adelante esta política contra las protestas de la población civil. Sin embargo, las calles han sido tomadas por los opositores a esta escalada reaccionaria. El trumpismo no ha apelado hasta ahora a la movilización de su base, y se apoya sobre todo en el aparato del Estado y particularmente en las FF.AA. La movilización del sábado 18 muestra que esta política no ha logrado paralizar a la población mediante el temor. Incluso en la zona de Miami donde está la residencia del presidente se produjeron algunas demostraciones, aunque minoritarias. Pese al miedo por las redadas y por las acciones brutales de los aparatos represivos, cientos de miles salieron a las calles en las grandes ciudades y también se produjeron acciones en pequeños poblados. 
 La convocatoria había sido hostilizada por parte del gobierno y los Republicanos. El trumpista Mike Johnson (presidente de la Cámara de Representates) había declarado a Fox News: “Estoy harto de esta gente”, dijo. “Tienen una manifestación de odio hacia Estados Unidos programada para el 18 de octubre”, “Es toda el ala pro-Hamás y la gente ´antifa´”. El gobierno ha acusado de terroristas a los grupos y militantes “antifa” (anti-fascistas), impulsando una caza de brujas de carácter fascista. 
 La movilización se produce también en el marco del “cierre del gobierno”, ante la imposibilidad de hacer pasar una ley de presupuesto en el Congreso. Donald Trump utiliza el cierre parcial como una excusa para impulsar recortes masivos en el gasto, incluyendo despidos en masa en oficinas federales y suspensión de distintos programas ya aprobados. Para resolver la cuestión presupuestal, el gobierno necesita 60 votos en el Senado, para lo cual depende de los votos Demócratas, que reclaman la extensión de planes de salud que benefician a unos 24 millones de personas que carecen de seguro social. En este cuadro, dos millones de trabajadores federales no han cobrado el sueldo y unos 750.000 fueron enviados a “permiso sin sueldo”. La “motosierra” trumpista es otro factor que impulsa las protestas. 
 En el acto de la ciudad de Chicago, una de las que está en el centro de la ofensiva trumpista, donde marcharon 250.000 personas, el alcalde Brandon Johnson llamó a “la mayor huelga general de la historia del país” para enfrentar la “tiranía”, y a llevar las luchas “a las cortes judiciales y a las calles”. El discurso fue ampliamente difundido en las redes sociales. La dirigencia Demócrata se ha limitado a ir a los tribunales y a emitir quejas sin una agitación ni movilización de la población contra la política fascista del gobierno. Las movilizaciones masivas se han mantenido por la creciente actividad de las bases, frente a la parálisis de los “representantes” de la oposición, que llaman desesperadamente a los senadores Republicanos a un acuerdo para lograr el financiamiento (y la reapertura) del gobierno. El llamado del alcalde de Chicago es un reflejo del ambiente político que crece a nivel de las masas y del activismo, aunque es un fenómeno aislado respecto al establishment demócrata y las burocracias sindicales. De todas formas, la cuestión de la huelga general ha quedado colocada como perspectiva, frente a la guerra contra la clase obrera que impulsa el trumpismo. 
 La respuesta de Trump a la gigantesca movilización ha sido previsiblemente provocadora: publicó en su red social un video creado por inteligencia artificial, en el cual se lo ve con una corona de monarca y piloteando un jet militar, desde el cual “bombardea” a las manifestaciones populares literalmente con materias fecales. Es una representación escatológica de la guerra contra los trabajadores y las libertades democráticas que lleva adelante su gobierno.

 Rafael Fernández - Partido de los Trabajadores (Uruguay) 
 21/10/2025

Paro en el Garrahan y en la Universidad


Con un paro y movilización al Congreso, los trabajadores del hospital Garrahan y los docentes universitarios reclaman la aplicación de las leyes de “emergencia pediátrica” y “financiamiento universitario”. Coincidirán además con el movimiento de prestadores y pacientes del área de discapacidad.
 Las tres leyes que aprobó el Congreso -las dos ya mencionadas más la emergencia en discapacidad- han sido promulgadas pero su aplicación ha sido condicionada desde el gobierno a la aprobación del presupuesto 2026, cuya discusión ni siquiera ha comenzado. Las tres normas fueron vetadas, pero luego ratificadas por ambas cámaras legislativas. No ocurrió lo mismo con la ley de aumento a los jubilados, cuya insistencia fracasó por deserciones y faltazos de varios de los mismos bloques que la habían aprobado. 
 El gobierno no exhibe mayor apuro en lograr la aprobación del presupuesto. Incluso podría ocurrir que se prorrogue por tercer año consecutivo el presupuesto 2023, lo que le otorga al oficialismo un amplio margen de discrecionalidad para fijar partidas, incluyendo la evolución de salarios públicos, jubilaciones y pensiones, transferencias a provincias, municipios y empresas públicas, infraestructura y emisión de deuda, en medio del descalabro financiero y la crisis de deuda.
 En un simulacro de inicio del debate, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, convocó a una reunión privada a la que concurrieron aliados y ´dialoguistas´. El peronismo fue invitado, pero rechazó el convite. Reclamó que se discuta en la Comisión de Hacienda y Presupuesto, que hasta hace poco presidía José Luis Espert y fue reemplazado por “Bertie” Benegas Lynch. El peronismo había reclamado el desplazamiento de Espert para ´encaminar´ la discusión del Presupuesto. E FITU, por otra parte, fue excluido. 
 La reunión con Menem no arrojó mayores resultados. Encuentro Federal, el bloque que conduce Miguel Ángel Pichetto, y un sector de los radicales reclamaron que se apliquen las leyes aprobadas antes de seguir discutiendo. El impasse es conveniente para todos. Los bloques ´opositores´, semioficialistas o paraoficialistas, tampoco tienen prisa, cuando falta menos de una semana para las elecciones legislativas. Los resultados arrojarán una nueva configuración parlamentaria y se abrirá un nuevo escenario de negociaciones, especialmente con los gobernadores. Dentro de lo posible -pues no puede descartarse una catástrofe electoral para LLA- estos buscarán evitar que el gobierno se precipite a tierra y encauzar su programa. Sería un sucedáneo de la coalición política que reclama Estados Unidos. Las ´coincidencias básicas´ con los gobernadores quedaron plasmadas en la “declaración de mayo”, cuyo núcleo lo constituyen las ´reformas estructurales´ -laboral, previsional y tributaria-. Las emergencias pediátricas, las urgencias de los discapacitados y el financiamiento universitario quedarán sometidos a esta ´rosca´. Los rectores y la burocracia ligada al kirchnerismo -con el auxilio de la ´izquierda´- han conducido al movimiento al empantanamiento parlamentario. Los síntomas de este desgaste se han hecho sentir, con una adhesión cada vez menor a los paros aislados convocados por los sindicatos y federaciones universitarias e incluso en el Garrahan, a pesar de los esfuerzos plasmados en enormes movilizaciones durante estos últimos dos años. 
 El camino para conquistar las reivindicaciones es el de la autoconvocatoria y la huelga general. 

Política Obrera
 21/10/2025

El imperialismo alemán se rearma y amplia su reclutamiento


La guerra en Ucrania ha sido un golpe decisivo a la industria alemana y por ende a la economía de toda la Unión Europea. El imperialismo americano ha logrado matar dos pájaros con un solo tiro provocando la invasión rusa del territorio ucranio. De un lado el ejército ruso resulta empantanado en el este del país invadido, del otro un polo imperialista que aspiraba y aspira, con dificultades crecientes, a rivalizar con Estados Unidos ha visto apagar el motor de su locomotora, el tren es la Unión Europea, la locomotora Alemania. Todo eso por medio de una matanza trágica de la población ucraniana martirizada por las bombas, los cortes de gas y luz en un país con un clima gélido y las muertes de los soldados en el frente, que son reclutados cada vez más coercitivamente con oficiales que secuestran personas en las calles; y también por medio de la matanza de soldados rusos, jóvenes reclutados en los sectores más plebeyos y pobres de la Federación Rusa. 
 La burguesía alemana con su gobierno -un gobierno de unión nacional con la participación de los dos partidos tradicionales de la burguesía, el partido socialdemocrático (SPD) y los cristianos democráticos (CDU-CSU)- quiere responder a la crisis europea construyendo un ejército europeo autónomo y alternativo al ejército estadounidense, y al interior de ese rearme europeo busca una hegemonía alemana respecto a las otras fuerzas militares de Europa. Ese camino tortuoso y plagado de obstáculos conduce a nuevas matanzas y a nuevas tragedias como la experimentada por los rusos y los ucranios.
 Como señala Il Sole 24 Ore (27/08) Merz “ha declarado en repetidas ocasiones que quiere convertir la Bundeswehr (el ejército alemán) en el ejército convencional más fuerte del continente”. Para tal fin ha promulgado una reforma constitucional que permite al Estado alemán endeudarse para sostener gastos militares, mientras antes la política de Schwarze Null no permitía un déficit mayor del 0,35%. Emblemáticamente la reforma ha pasado por medio de una maniobra institucional en cuanto el parlamento antecedente al actual, donde el gobierno de unión nacional tenía más votos, ha sido convocado extraordinariamente para votar la reforma constitucional que, de otra forma, no habría nunca tenido los votos necesarios para ser aprobada en el parlamento actual. El resultado de tal política fiscal ha sido una suba del déficit de 33 mil millones de dólares a 81 mil, con un presupuesto militar de 640 mil millones en los próximos 5 años, cuyo 400 mil serán financiados con deudas (Panorama, 30/06). 
 La otra cara de la moneda es la reforma del sistema de reclutamiento alemán; como es obvio, las armas necesitan hombres de carne y huesos para ser utilizadas. El objetivo consiste en llevar los efectivos como mínimo a 260.000 soldados activos y 200.000 reservistas, mientras ahora son 180.000 y 50.000 respectivamente; el tiempo máximo para alcanzarlo es 2030. Ese plan es necesario “para alcanzar la dotación total de 460.000 soldados que Alemania estaría obligada a proporcionar según la planificación de defensa de la OTAN” (Spiegel 14/10). 
 Como cuenta el ultimo periódico alemán citado, el plan del gobierno, que todavía tiene que ser presentado al Parlamento y aprobado por aquel, prevé etapas hipotéticas para llegar a la cifra de 460 mil soldados totales. En una primera etapa, la conscripción será sobre base voluntaria y todos los ciudadanos hombres tendrán que completar un cuestionario sobre su predisposición al servicio militar. En la medida que no se logre realizar el objetivo cuantitativo, la segunda etapa prevé el servicio militar obligatorio pero no para todo un año de reclutamiento, sino para una selección aleatoria de ese año conscripto mediante un sorteo. La tercera etapa prevé la conscripción de todo el año de reclutamiento, mientras la cuarta el servicio militar obligatorio general lo cual solo podrá ser promulgado mediante un voto con mayoría de dos tercios. Ese plan relatado por el periódico Spiegel, sobre la base de fuentes al interior del gobierno, no sólo tiene que obtener una aprobación no descontada en el Parlamento, sino que es visto por algunos miembros de la mayoría parlamentaria como débil del punto de vista constitucional. Además, el principal partido del gobierno, los cristianos democráticos, actualmente son superados en las encuestas por el partido de extrema derecha Alternative for Deutshland (AFD). El apoyo popular al gobierno resulta aún más escaso entre la juventud, la cual tendría que sufrir las consecuencias directas del rearme y del reclutamiento. Los partidos de oposición, tanto Die Linke (la izquierda) como AFD, recibieron un apoyo importante de los jóvenes, del 26% y 21% de los jóvenes respectivamente, mientras solamente una parte minoritaria de la juventud ha votado los partidos de gobierno – el 13% por la CDU-CSU y el 11% por el SPD. En un contexto político donde la juventud ha colmado las plazas de Berlín en apoyo al pueblo palestino y contra el genocidio. 

 Michele Amura 
 21/10/2025

Swap de monedas: Trump y Bessent colocan una pistola sobre la sien de la “moribunda” Argentina


Al responder a los cuestionamientos de los productores agrícolas norteamericanos sobre la “ayuda” a la Argentina, Trump se volvió a deschavar: “Argentina está muriendo”, dijo, algo que no se explicaría si el trabajo de su amigo Milei fuera tan “brillante” o “genial” como él mismo suele afirmar. La soga del Tesoro norteamericano llega en medio de una crisis terminal del régimen libertario y Trump lo sabe mejor que nadie. El “rescate”, en cualquier caso, es el del propio imperialismo y de los intereses industriales y financieros que lo vinculan con la Argentina. 

 **Estatización de la deuda ** 

 El “intercambio de monedas” (swap) de 20.000 millones de u$s anunciado en estas horas es una línea de crédito de alcances difusos y atado a cláusulas confidenciales. Los técnicos del Banco Central aclararon que el “swap” no puede ser adicionado a las reservas internacionales, porque sus recursos serán desembolsados “por tramos” y deberán ser puntualmente activados por el Tesoro norteamericano. En un reportaje, Milei reveló que podrían usarse para pagar los vencimientos de deuda previstos para el 2026 -confirma lo que anticipamos en estas páginas acerca de la “estatización de la deuda pública”, lo que constituye un rescate, no a la Argentina, sino a los fondos internacionales acreedores. Semejante anuncio, sin embargo, no sirvió para remontar la cotización de los bonos argentinos, que siguieron a la baja. Que el porvenir de la deuda argentina esté en manos de la pandilla de financistas que rodea a Trump, con él incluido, no parece ser un indicador de “solvencia”. El swap, para muchos observadores, sólo debería consistir en un dinero “detrás de la vidriera” (intocable), que facilite una refinanciación privada de la deuda. Lo que exige el capital internacional para ello es que Argentina ofrezca activos en garantía, por un lado, y la “genuina acumulación de reservas”, o sea, una devaluación, por el otro. 

 El acuerdo comercial 

 Los diarios han informado, antes del swap, sobre la letra chica del acuerdo comercial que, en simultáneo, discuten los funcionarios de Milei y Trump. Aunque el periodismo no lo ha asociado, ese acuerdo está en directa relación con el swap. La “liberalización” comercial reduciría aranceles para algunos de los productos actualmente exportados al norte -petróleo, productos químicos, además de la ampliación de la cuota de carne a los frigoríficos locales-, pero dejará afuera al aluminio y al acero, a los que Trump les ha impuesto recientemente elevados aranceles. Trump aspira, además, a que Argentina sea “el principal abastecedor de litio y cobre de Estados Unidos” (Clarin, 20.10), cuando las principales inversiones en Argentina corresponden hoy a empresas de China. En el acuerdo, ocupa un lugar crucial la legislación de patentes. El gobierno Trump exige que Argentina derogue los “obstáculos” al patentamiento de “nuevas” especialidades, en referencia a medicamentos con patente vencida, pero que prolongan artificialmente la vigencia de sus derechos de propiedad introduciendo un cambio cosmético en su fórmula. La concesión de esta prerrogativa a los laboratorios extranjeros ha puesto en pie de guerra contra el Gobierno a la industria farmacéutica local (ver Francisco Olivera en “La Nación” del 18.10). La recolonización económica planteada por el swap y el acuerdo comercial ha agravado la deliberación de la burguesía en torno del rumbo del régimen libertario. 

 **Lucha política **

 Estas peleas se cruzan con las intrigas en curso en torno del “armado” político del gobierno después de las elecciones del domingo 26. Santiago Caputo, a quien se daba por defenestrado algunas semanas atrás, ahora suena para integrar el gabinete con cargo oficial y trabajo en blanco. Su nombramiento pondría de manifiesto la influencia decisiva de la camarilla fascistoide y de negocios en torno de Trump, la “Convención Conservadora” (CPAC), Marco Rubio, el valijero Scaturicce y los fondos de cobertura asociados a esa banda. Esta camarilla reclamaría también el desplazamiento del canciller Werthein y el monopolio de las relaciones exteriores para los agentes directos de Trump. Santiago Caputo reunió a tres semioficialistas -Pichetto, Ritondo y De Loredo- con un enviado del gobierno yanqui, para mostrarle a este las “posibilidades de un gobierno de coalición” poselectoral. Pero la reunión mostró más bien lo contrario, o sea, las crisis y choques políticos que precederán a cualquier intento de cogobierno. Un ladero de Pichetto, Nicolás Massot, rechazó asistir al encuentro con dos argumentos sugestivos: el primero, que el acuerdo con Estados Unidos no sería “entre dos Estados” sino “entre dos amigos” (Clarín, 20.10). Desconfía de Milei, pero también de Trump-Bessent, que están en medio de un volcán de crisis políticas y rebeliones estaduales en su país. En segundo lugar, afirmó que no quería contribuir “a que prospere la actual política cambiaria del gobierno” (id). El parlamentarismo semioficialista, con fuertes vínculos con el capital agroexportador, condiciona cualquier acuerdo posterior al 26-10 a una devaluación en regla y teme que Milei-Caputo se sirvan de la asistencia financiera yanqui para resistir ese rumbo. La devaluación también divide a la burguesía, que tiene a una fracción con fuertes deudas en dólares. Por cuerda separada y en línea con lo que reclama el Departamento de Estado, los representantes parlamentarios de Milei-Caputo recibieron la orden de sacar por ley el presupuesto 2026, algo que requerirá concesiones económicas a los gobernadores y a los lobbys capitalistas que ellos representan. Milei, por las dudas, tiene su plan B: al ser interrogado sobre lo que considera una “buena elección”, dijo que aspira al “tercio del Congreso para defender los vetos” (y, decimos nosotros, bloquear un juicio político). Pero Milei ha perdido toda autoridad para gobernar por decretazos. El pronóstico, para después del 26, es más que “reservado”. A este gobierno en desintegración, hay que hacerle morder el polvo de una acción histórica independiente de los trabajadores. 

 Marcelo Ramal
 20/10/2025