domingo, abril 20, 2014

Obama va a la guerra



La decisión, por parte del gobierno oficial, de enviar tropas especiales para desalojar los aeropuertos y edificios públicos ocupados por la población local en varias regiones del este de Ucrania, lleva toda la marca de ‘made in USA’. Aviones de combate y helicópteros sobrevolaron las zonas rebeldes, en operaciones intimidatorias, mientras las autoridades de Kiev, la capital del país, estarían planeando un asalto en regla por medio de tanques, artillería pesada y carros blindados.
En la tarde del miércoles 16, las noticias que nos hicieron llegar los compañeros ucranianos que asistieron a la reciente conferencia patrocinada por la CRCI, en Atenas, fueron las siguientes. “¡Queridos compañeros!: quizás ya conozcan las buenas noticias. El gobierno de Kiev no ha conseguido doblegar el levantamiento. La guerra contra los pueblos del este no logró despegar. Algunos sectores del ejército de Ucrania se han negado a pelear contra las mujeres y los niños y otros se han pasado al lado del pueblo. Aunque estos últimos son todavía pocos, el proceso arrancó. De modo que pienso que Slaviansk y Khamatorsk se van a convertir en una suerte de Stalingrado para los dirigentes ucranianos”.
Expresamos el mismo anhelo del compañero, que la resistencia se convierta en rebelión de masas. La condición, sin embargo, para la victoria auténtica de estos levantamientos contra la operación militar de la Otan, es que se independicen de la tutela de la oligarquía pro-rusa de la región, que está negociando en este mismo momento con la Otan. Es necesario unir a los trabajadores del este y oeste de Ucrania, para luchar por una nación unida, independiente y socialista.

La CIA

El vocero de la Casa Blanca puso todas las huellas digitales el día anterior, cuando señaló, en una conferencia de prensa: “Urgimos al gobierno de Ucrania a ir hacia adelante…”. El fin de semana previo había viajado a Ucrania el jefe de la CIA, John Brennan, sin que aclarara en ningún momento el propósito de semejante visita. Desde el comienzo de la crisis, el gobierno de Obama ha ido siempre más resueltamente adelante en la ofensiva política para convertir a Ucrania en un protectorado de la UE y de la Otan, como quedó registrado en una conversación telefónica, registrada por los servicios de espionaje de Rusia, en la que disparaba epítetos gruesos contra la ‘timidez’ de los gobiernos de la UE. Estados Unidos torpedeó el acuerdo tejido por la UE con las partes en conflicto en Ucrania, que prolongaba hasta diciembre el mando del ahora ex presidente Yanukovitch, a cambio de una reforma constitucional que despojara de sus principales prerrogativas al poder ejecutivo. Los norteamericanos, en la noche del 21 de febrero, lograron meter un golpe de estado dentro del golpe de estado orquestado por sus aliados europeos.
La exhortación de la CIA para que el gobierno oficial de Ucrania fuera hacia adelante, coincidió con declaraciones del presidente sustituto de ese país, que admitían discutir una reforma constitucional que estableciera un régimen político federal -la demanda principal de los oligarcas que dominan el este de Ucrania y de los oligarcas rusos y el gobierno de Putin. Exigían, además, que Ucrania adoptara el status de neutralidad que tienen, por ejemplo, Finlandia y Austria -algo que también plantean varios ex miembros del aparato de seguridad nacional de Estados Unidos. Putin ha hecho esta propuesta con el objetivo subalterno de hacer naufragar las elecciones generales, en Ucrania, prevista para el 25 de mayo próximo. La operación militar instigada por Obama, ha tenido el propósito claro de abortar cualquier procedimiento que obstaculice la consagración de un gobierno partidario de someter a Ucrania a la UE, en esas elecciones. En definitiva, Rusia y los países de la Otan no han logrado ponerse de acuerdo en un reparto de Ucrania, que dejara Crimea y el acceso al mar Negro a Rusia, y el conjunto de Ucrania a la explotación económica por parte de la UE. En un nuevo cambio de posición, el gobierno oficial, con el respaldo también oficial de Washington, exigen que un régimen de autonomías sea sometido a un referendo de alcance nacional, cuyo resultado sería determinado por las regiones occidentales del país.

Moldavia

La crisis internacional se ha acelerado como consecuencia de los planes de ajuste que ya han comenzado a aplicarse en Ucrania, en especial los tarifazos en la energía, y que amenazan con reducir a la mayoría de la población al hambre. Rusia ha retirado el subsidio al gas que vende a Ucrania y reclama el pago de los préstamos que otorgó cuando quiso apuntalar al gobierno precedente. El FMI se ha metido en el asunto, pero lejos de organizar un “plan Marshall” (créditos a largo plazo y bajo interés), sostiene que Ucrania debe, primero, alcanzar el equilibrio de sus cuentas.
Este choque por Ucrania se extiende hacia una nueva república, Moldavia, cuya burocracia restauracionista ya ha firmado un tratado de libre comercio a favor de la UE. Ocurre que una región del país, Transdniepster, rechaza el acuerdo y declara abiertamente que arruinaría su economía. Con fuerte influencia rusa, está organizando un referendo para separarse de Moldavia. El dibujo ‘geopolítico’ que las grandes potencias armaron para Europa, luego de la disolución de la URSS, simplemente se desmorona. La crisis mundial ha hecho su propia labor en este terreno, como lo demuestra el pedido de separación de Cataluña, en España, y Escocia, en Gran Bretaña.
La reacción de Putin contra el anexionismo que desarrollan las potencias de la Otan no debería sorprender. El jefe de la Otan lo ha hecho explícito en un larguísimo artículo publicado por los principales diarios. El hombre simplemente niega que la Otan haya dado alguna vez garantías de que no pretendía anexar a los estados emergentes de la URSS, no solamente en Europa sino también en el Cáucaso. Cuando la Otan operó para separar a Kosovo de Serbia, a mediados de los 90, en la guerra por la ex Yugoslavia, incluso el ex presidente ruso, Yeltsin, hizo un amague para socorrer a los serbios, que tuvo que abandonar porque Rusia misma se encontraba en un avanzado grado de desintegración. ¡La Otan tiene en pie una oferta para integrar a la propia Rusia a ese bloque, lo cual significaría la colonización del territorio más grande del mundo y de una potencia tecnológica! Implicaría el último estadio de la restauración capitalista.

La clase obrera

Al plantear la formación de un bloque “euroasiático”, la oligarquía capitalista de Rusia busca establecer una plataforma de negociación con las principales potencias capitalistas -de ningún modo establecer un régimen sobre principios antagónicos al capitalismo. Los servicios rusos procuran poner un dique a una desintegración potencial de Rusia. Ningún trabajador debe defender la posición de Rusia en este choque con la Otan, sino aprovechar la crisis abierta entre ellos para promover la lucha contra ambas alternativas, o sea por una Ucrania independiente, unida y socialista, que sirva de palanca para extender la resistencia popular al ajuste a Rusia y a los países de la UE. La resistencia armada que se desarrolla en el este debería ser independizada de su dirección oligárquica y que se transforme en un doble poder. Debería ser objeto de discusión la consigna de una Asamblea Constituyente soberana, convocada por un nuevo gobierno, constituido por representantes electos de las principales regiones del país.

Proletarios de todos los países

La arremetida norteamericana contrasta con la reticencia de Europa -por ejemplo Alemania, Gran Bretaña y España. Es que el objetivo de Estados Unidos es usar la crisis de Ucrania para restringir la autonomía de la propia UE, a quien intenta imponerle también un tratado de libre comercio extorsivo. Putin sabe que la disputa se desarrolla en varios escenarios, por eso alimenta una ilusión fatal en los alemanes. China, por su lado, observa con recelo la ofensiva yanqui, pero igualmente los peligros de una Eurasia rusa, porque China misma tiene ambiciones en esos territorios -ricos en gas, petróleo y minerales metalíferos que le hacen falta. Es claro que la crisis en Ucrania es una confrontación mundial. Bien mirada, es la manifestación desarrollada de la bancarrota capitalista. La disputa entre las fracciones del capital debe ser convertida en una lucha revolucionaria contra el capital.

Jorge Altamira

Masetti y Gabo, fidelidad común y con Cuba



Así era Gabriel García Márquez cuando lo conocí en La Habana, a principios de la Revolución.

Dos muertes, la de Jorge Ricardo Masetti, ocurrida hace medio siglo, y la de Gabriel García Márquez, el jueves 17 de abril de este año, remueven recuerdos y me compulsan a tomar la pluma. Son duras pérdidas, y se sienten por igual, aunque hayan acontecido en escenarios, tiempos y modos diferentes.

A ambos los conocí en los días de fundación de la agencia Prensa Latina, hace 55 años. Y si los recuerdo unidos hoy es porque ese argentino, periodista y guerrillero, y ese colombiano, periodista y escritor que obtuvo el Nobel de Literatura, fueron fieles uno al otro, y porque ambos fueron fieles a Fidel Castro y a la Revolución cubana.
Masetti desapareció el 21 de abril de 1964 en la región selvática de Salta, al norte de Argentina, cuando encabezaba, como el “Comandante Segundo”, el Ejército Guerrillero de los Pobres.
El director-fundador de Prensa Latina no murió exactamente tal como lo había pensado y como lo dejó escrito en una de las anotaciones, que frecuentemente hacía en alguna de sus libretas de notas. Allí escribió:
“En la morgue me darán unos tajos y luego viajaré en un carro negro hasta el cementerio. Me echarán algunas paladas de tierra y no veré más. Comenzaré a secarme a medida que las maderas se irán poniendo húmedas. Y entonces vendrán los gusanos, caerá mi boca y se tragarán mi lengua. Y ya no podré gritar. Poco a poco, dejaré de ser. No sentiré en mi pecho ninguna opresión ni me zumbarán los oídos ni me dolerán las piernas rígidas. Quizá un par de buenos bichos glotones se entretenga en mis sesos y se indigeste con mis últimos pensamientos… Habrá llegado el momento de la tranquilidad. Estaré vacío. Vacío. Y por último no estaré. Me habré confundido con la tierra. Y cuando renazca en flor o en grano o llegue a lo alto de una rama, no temeré al hombre que me cercene, porque no seré yo. Seré flor o trigo o rama…”
Cincuenta años han pasado desde la muerte de Masetti y no se han podido determinar sus circunstancias. Solo se sabe que desapareció en la selva, en medio de una operación del ejército argentino contra su grupo guerrillero que intentaba consolidarse en el norte de Argentina como parte de la estrategia del Che Guevara para liberar su patria y a América Latina de las miserias plagadas por el colonialismo, el neocolonialismo y el imperialismo. En los últimos años los restos de Masetti se han buscado en la selva de Salta, pero nada ha aparecido. ¿Es que acaso, en verdad, se convirtió en flor o trigo o rama?
Rodolfo Walsh, otro fundador de Prensa Latina, y también fiel a Masetti, y quien fuera asesinado en Argentina por las fuerzas militares, escribió sobre los sucesos de Salta, en el prólogo de una edición del libro Los que luchan y los que lloran:
“El hambre acosa ahora a la guerrilla: la zona está desprovista de caza, incluso de pájaros. El guerrillero Antonio muere despeñado. El 18 de abril es sorprendido un nuevo grupo. Días después, en un confuso choque con la gendarmería resultan muertos Hermes (Hermes Peña, cubano) y Jorge. Diego, César y Marcos mueren de hambre. Los dispersos van cayendo en grupos de dos o tres. Masetti no aparece nunca. Se ha disuelto en la selva, en la lluvia, en el tiempo. En algún lugar desconocido el cadáver del comandante Segundo empuña un fusil herrumbrado. Tenía al morir 35 años…”
El Gabo vivió 87 años, e incluso pudo celebrar su último cumpleaños en el México que lo acogió como un hijo más a lo largo de casi medio siglo. Murió como resultado de una infección respiratoria y urinaria.
E insisto en que después de 1964 fue tan fiel a Masetti como lo había sido antes cuando participó en el impulso del proyecto de la agencia Prensa Latina para oxigenar al mundo con verdades y no mentiras, distorsiones y manipulaciones de las agencias y medios al servicio de fuerzas hegemónicas, en particular de Estados Unidos. Cada vez que el Gabo venía a Cuba, y siempre que le fuera posible, establecía contacto con Conchita Dumois, viuda de Masetti (ya fallecida), y tenía amenos encuentros con algunos de los fundadores de la agencia y otras figuras del periodismo cubano. Temas centrales de esos encuentros: el periodismo en Cuba y, por supuesto, el importante papel de Prensa Latina, que el próximo 16 de junio cumple 55 años de vida, aunque las fuerzas imperiales le dieron a lo sumo un mes de vida.
Al igual que José Martí, el Gabo jamás olvidó que su cuna de fama estuvo en el ejercicio periodístico. Y en los citados encuentros, en los que participábamos, entre otros, Ángel Augier, Gabriel Molina, Ricardo Sáenz, Joaquín Oramas, Marta Rojas y el autor de esta nota, aportaba ideas sobre cómo proceder para que la prensa en Cuba elevase su calidad. Era bien crítico, pero muchas veces no le faltaban razones. Planteó, incluso, emprender un proyecto para hacer un Granma diferente con la misma agenda informativa. “Solo tenemos –decía—que modificar títulos, estilos de redacción y despliegues y lugares de posición de los materiales. Solo con eso haríamos un mejor periódico”.
En aquellos encuentros, que podemos calificar de familiares, el ejemplo periodístico de Masetti no dejó jamás de estar presente. Recordábamos su hazaña entrevistando a Fidel y el Che en la Sierra, su consagración total en la organización de Prensa Latina, su audacia reporteril cuando la explosión del barco La Coubre en el puerto de La Habana, en Playa Girón o en el Escambray… y también, lo que hizo después, en Argelia y en Salta cuando dejó a un lado grabadora, cámara fotográfica y lapicera, y empuñó un fusil… Y recordábamos que ya eso lo pensó hacer cuando estuvo en la Sierra y vio una masacre de la dictadura de Batista contra campesinos inocentes, y se preguntó: ¿qué hago yo aquí con estos instrumentos de trabajo en lugar de tener en mis manos una ametralladora?
Gabo y Masetti, en fin, merecen honor porque lucharon por un buen periodismo y por un mundo justo y mejor. Nuestro respeto a ambos en este abril que también lo alumbrará siempre una victoria como la de Playa Girón que permitió a los pueblos de América ser un poco más libres e independientes.

Juan Marrero

Playa Girón y el escritor que se adelantó a la CIA.



De izquierda a derecha, Jorge Ricardo Masetti, el Nobel guatemalteco Miguel Ángel Asturias y Rodolfo Walsh, en la agencia de Prensa Latina.

Uno de mis mejores recuerdos de periodista es la forma en que el Gobierno revolucionario de Cuba se enteró, con varios meses de anticipación, de cómo y dónde se estaban adiestrando las tropas que habían de desembarcar en la Bahía de Cochinos.
La primera noticia se conoció en la oficina central de Prensa Latina, en La Habana, donde yo trabajaba en diciembre de 1960, y se debió a una casualidad casi inverosímil. Jorge Ricardo Masetti, el director general, cuya obsesión dominante era hacer de Prensa Latina una agencia mejor que todas las demás, tanto capitalistas como comunistas, había instalado una sala especial de teletipos sólo para captar y luego analizar en junta de redacción el material diario de los servicios de Prensa del mundo entero. Dedicaba muchas horas a escudriñar los larguísimos rollos de noticias que se acumulaban sin cesar en su mesa de trabajo, evaluaba el torrente de información tantas veces repetido por tantos criterios e intereses contrapuestos en los despachos de las distintas agencias y, por último, los comparaba con nuestros propios servicios.
Una noche, nunca se supo cómo, se encontró con un rollo que no era de noticias sino del tráfico comercial de la Tropical Cable, filial de la All American Cable en Guatemala. En medio de los mensajes personales había uno muy largo y denso, y escrito en una clave intrincada. Rodolfo Walsh, quien además de ser muy buen periodista había publicado varios libros de cuentos policiacos excelentes, se empeñó en descifrar aquel cable con la ayuda de unos manuales de criptografía que compró en alguna librería de viejo de La Habana. Lo consiguió al cabo de muchas noches insomnes, y lo que encontró dentro no sólo fue emocionante como noticia, sino un informe providencial para el Gobierno revolucionario.
El cable estaba dirigido a Washington por un funcionario de la CIA adscrito al personal de la Embajada de Estados Unidos en Guatemala, y era un informe minucioso de los preparativos de un desembarco armado en Cuba por cuenta del Gobierno norteamericano. Se revelaba, inclusive, el lugar donde iban a prepararse los reclutas: la hacienda de Retalhuleu, un antiguo cafetal en el norte de Guatemala.

Idea magistral

Un hombre con el temperamento de Masetti no podía dormir tranquilo si no iba más allá de aquel descubrimiento accidental. Como revolucionario y como periodista congénito se empeñó en infiltrar un enviado especial en la hacienda de Retalhuleu. Durante muchas noches en claro, mientras estábamos reunidos en su oficina, tuve la impresión de que no pensaba en otra cosa. Por fin, y tal vez cuando menos lo pensaba, concibió la idea magistral. La concibió de pronto, viendo a Rodolfo Walsh que se acercaba por el estrecho vestíbulo de las oficinas con su andadura un poco rígida y sus pasos cortos y rápidos. Tenía los ojos claros y risueños detrás de los cristales de miope con monturas gruesas de carey, tenía una calvicie incipiente con mechones flotantes y pálidos y su piel era dura y con viejas grietas solares, como la piel de un cazador en reposo. Aquella noche, como casi siempre en La Habana, llevaba un pantalón de paño muy oscuro y una camisa blanca, sin corbata, con las mangas enrolladas hasta los codos. Masetti me preguntó: “¿De qué tiene cara Rodolfo?”. No tuve que pensar la respuesta porque era demasiado evidente. “De pastor protestante”, contesté. Masetti replicó radiante: “Exacto, pero de pastor protestante que vende biblias en Guatemala”. Había llegado, por fin, al final de sus intensas elucubraciones de los últimos días.
Como descendiente directo de irlandeses, Rodolfo Walsh era además un bilingüe perfecto. De modo que el plan de Masetti tenía muy pocas posibilidades de fracasar. Se trataba de que Rodolfo Walsh viajara al día siguiente a Panamá, y desde allí pasara a Nicaragua y Guatemala con un vestido negro y un cuello blanco volteado, predicando los desastres del apocalipsis que conocía de memoria y vendiendo biblias de puerta en puerta, hasta encontrar el lugar exacto del campo de instrucción. Si lograba hacerse a la confianza de un recluta habría podido escribir un reportaje excepcional. Todo el plan fracasó porque Rodolfo Walsh fue detenido en Panamá por un error de información del Gobierno panameño. Su identidad quedó entonces tan bien establecida que no se atrevió a insistir en su farsa de vendedor de biblias.
Masetti no se resignó nunca a la idea de que las agencias yanquis tuvieran corresponsales propios en Retalhuleu mientras que Prensa Latina debía conformarse con seguir descifrando los cables secretos. Poco antes del desembarco, él y yo viajábamos a Lima desde México y tuvimos que hacer una escala imprevista para cambiar de avión en Guatemala. En el sofocante y sucio aeropuerto de la Aurora, tomando cerveza helada bajo los oxidados ventiladores de aspas de aquellos tiempos, atormentado por el zumbido de las moscas y los efluvios de frituras rancias de la cocina, Masetti no tuvo un instante de sosiego. Estaba empeñado en que alquiláramos un coche, nos escapáramos del aeropuerto y nos fuéramos sin más vueltas a escribir el reportaje grande de Retalhuleu. Ya entonces le conocía bastante para saber que era un hombre de inspiraciones brillantes e impulsos audaces, pero que, al mismo tiempo, era muy sensible a la crítica razonable. Aquella vez, como en algunas otras, logré disuadirle. “Está bien, che”, me dijo, convencido a la fuerza. “Ya me volviste a joder con tu sentido común”. Y luego, respirando por la herida, me dijo por milésima vez:
-Eres un liberalito tranquilo.
En todo caso, como el avión demoraba, le propuse una aventura de consolación que él aceptó encantado. Escribimos a cuatro manos un relato pormenorizado con base en las tantas verdades que conocíamos por los mensajes cifrados, pero haciendo creer que era una información obtenida por nosotros sobre el terreno al cabo de un viaje clandestino por el país. Masetti escribía muerto de risa, enriqueciendo la realidad con detalles fantásticos que iba inventando al calor de la escritura. Un soldado indio, descalzo y escuálido, pero con un casco alemán y un fusil de la guerra mundial, cabeceaba junto al buzón de correos, sin apartar de nosotros su mirada abismal. Más allá, en un parquecito de palmeras tristes, había un fotógrafo de cámara de cajón y manga negra, de aquellos que sacaban retratos instantáneos con un paisaje idílico de lagos y cisnes en el telón de fondo. Cuando terminamos de escribir el relato agregamos unas cuantas diatribas personales que nos salieron del alma, firmamos con nuestros nombres reales y nuestros títulos de Prensa, y luego nos hicimos tomar unas fotos testimoniales, pero no con el fondo de cisnes, sino frente al volcán acezante e inconfundible que dominaba el horizonte al atardecer. Una copia de esa foto existe: la tiene la viuda de Masetti en La Habana. Al final metimos los papeles y la foto en un sobre dirigido al señor general Miguel Ydígoras Fuentes, presidente de la República de Guatemala, y en una fracción de segundo en que el soldado de guardia se dejó vencer por la modorra de la siesta echamos la carta al buzón.
Alguien había dicho en público por esos días que el general Ydígoras Fuentes era un anciano inservible, y él había aparecido en la televisión vestido de atleta a los 69 años, y había hecho maromas en la barra y levantado pesas, y hasta revelado algunas hazañas íntimas de su virilidad para demostrarles a sus televidentes que todavía era un militar entero. En nuestra carta, por supuesto, no faltó una felicitación especial por su ridiculez exquisita.
Masetti estaba radiante. Yo lo estaba menos, y cada vez menos, porque el aire se estaba saturando de un vapor húmedo y helado y unos nubarrones nocturnos habían empezado a concentrarse sobre el volcán. Entonces me pregunté espantado qué sería de nosotros si se desataba una tormenta imprevista y se cancelaba el vuelo hasta el día siguiente, y el general Ydígoras Fuentes recibía la carta con nuestros retratos antes de que nosotros hubiéramos salido de Guatemala. Masetti se indignó con mi imaginación diabólica. Pero dos horas después, volando hacia Panamá, y a salvo ya de los riesgos de aquella travesura pueril, terminó por admitir que los liberalitos tranquilos teníamos a veces una vida más larga, porque tomábamos en cuenta hasta los fenómenos menos previsibles de la naturaleza. Al cabo de veintiún años, lo único que me inquieta de aquel día inolvidable es no haber sabido nunca si el general Ydígoras Fuentes recibió nuestra carta al día siguiente, como lo habíamos previsto durante el éxtasis metafísico.

Gabriel García Márquez

Estados Unidos: Los inmigrantes resisten las deportaciones masivas de Obama



EL 5 de abril pasado tuvo lugar una movilización simultánea en 40 ciudades de EEUU en contra de las deportaciones. Este suceso se da en un contexto de luchas aisladas pero persistentes (y recurrentes) a lo largo y ancho del país. Las huelgas de hambre y los encadenamientos para evitar las deportaciones son cada vez más frecuentes. Aunque todavía hace falta mayor coordinación y una postura más firme frente al gobierno y el partido demócrata, el descontento que se respira entre los no-ciudadanos tiene un potencial que puede dar fuerza y oxigenar otros sectores del movimiento obrero en EEUU.

El peso de los inmigrantes en la clase obrera norteamericana

La composición de la clase trabajadora en los Estados Unidos ha experimentado un gran cambio en las últimas décadas debido a la afluencia de inmigrantes. En 1970, solamente el 5,2% de los trabajadores eran inmigrantes. En 1990 esta cifra ya se había elevado a 8,8%, y para 2011 alcanzó un 16,2%. Esto se traduce en 25 millones de personas en el mercado laboral, de los cuales la mitad son latinos. Aunque es difícil determinar con precisión la cantidad, se calcula que los trabajadores indocumentados suman alrededor de 12 millones, equivalente a un 5 % del total de la fuerza de trabajo del país.

¿Adónde se concentran?

Si bien existe un pequeño porcentaje de trabajadores altamente especializado en sectores como programación en sistemas, enfermería, ingeniería y medicina, la gran mayoría de los inmigrantes son empleados en trabajos de baja remuneración. Debido a la condición de indocumentados, muchos de ellos mantienen un bajo perfil para no llamar la atención sobre su estado migratorio. El cinismo y la connivencia entre el estado y los empresarios es enorme: el patrón le pide al obrero un número de seguridad social (similar al CUIL en Argentina) y documentos que certifican su estado legal, como la partida de nacimiento o la licencia de conducir. El empleador sabe, o al menos sospecha, que los papeles pueden ser falsos. Luego el estado hace el trabajo sucio: las redadas en los lugares de trabajo llevados a cabo por las fuerzas de seguridad cumplen la función de aterrorizar a los trabajadores inmigrantes. ¿El costo para el patrón? Ninguno. El obrero es reemplazado rápidamente. Las consecuencias para el trabajador, por supuesto, son desastrosas. Las redadas tienen el efecto de reforzar aún más el dominio del capital sobre la clase trabajadora. El temor a ser deportados los hace resignar derechos universales y aceptar condiciones de explotación abusivas.
Hay ciertos sectores en los que la fuerza de trabajo inmigrante está más concentrada: construcción, comercio, fast-food y, sobre todo, el trabajo rural. Según el escritor y activista Michael Yates, “casi todos los hombres y mujeres que plantan, cultivan y cosechan nuestros granos son inmigrantes”. Entre los trabajadores rurales, las condiciones son deplorables: la jornada laboral es extenuante, el trabajo infantil es moneda corriente, y hasta se han documentado casos de trabajo esclavo. La expectativa de vida de un trabajador rural en California hoy es de 49 años, igual que en 1960. En líneas generales, los trabajadores nacidos fuera de los EEUU ganan alrededor de un 75% del salario de un estadounidense nativo.

La primera explosión

Los sindicatos no han tenido una política consecuente de inclusión hacia los inmigrantes. En el año 2003 se realizó la primera marcha importante de inmigrantes, organizada por el sindicato HERE , y apoyado por la central AFL-CIO y otros sindicatos. La demostración de fuerzas más importante, sin embargo, tuvo lugar el 1ro de Mayo de 2006, día en que millones de inmigrantes en todo el país salieron a las calles y pusieron su reclamo en la agenda política.

Los amagues de Obama y el cepo en el congreso

A partir de entonces, los demócratas han hecho un gran trabajo de cooptación del movimiento, al incluir la reforma migratoria como slogan de las campañas electorales, y especialmente a través de un sinnúmero de ONG acólitas (los centros de trabajadores y otros grupos de apoyo –advocacygroups-). Aunque Obama prometió la reforma migratoria en ambas campañas electorales, la única política que implementó fue una prórroga de 2 años (la DeferredActionforChildhoodArrivals) para un sector muy selecto de inmigrantes jóvenes. El gran mérito de Obama, en cambio, es el de ser el presidente con el mayor número de deportaciones en la historia de los EEUU: casi 2 millones. Esta política está fuertemente fogoneada por la industria carcelaria, que embolsa 5 millones de dólares por día gracias a la detención de inmigrantes.
Luego de las elecciones de 2012, y tomando nota del peso del voto latino, los demócratas aprobaron una ley de reforma migratoria en el senado que concede la residencia legal prácticamente a todos los inmigrantes sin documentos. Para lograr la ciudadanía, sin embargo, había que transitar un proceso legal de hasta 13 años, y muchos quedarían en el camino. Por otro lado, el proyecto de ley incluye un recrudecimiento de la militarización de la frontera y otros mecanismos de control. Esa ley nunca fue aprobada por la cámara baja con mayoría republicana. En cambio, los republicanos han propuesto leyes individuales para grupos especiales, excluyendo la posibilidad de obtener la ciudadanía, y siempre acompañado de un fortalecimiento de los controles de frontera.

¿A dónde me llevan?

Las deportaciones tienen un poder destructivo atroz. El sujeto deportado es arrancado de su hogar o de su lugar de trabajo y llevado a un centro de detención antes de ser definitivamente arrojado del otro lado de la frontera sin papeles, sin dinero y sin su familia, amigos y la vida que construyó durante años. No sorprende entonces que, en un giro defensivo, la principal lucha de los inmigrantes hoy sea por frenar las deportaciones, y que la pelea por la ciudadanía haya quedado en un segundo plano.
Pero este giro también significa que la presión se ha trasladado del Congreso a la Casa Blanca. En este escenario ya no sirve la excusa de un congreso dividido donde la oposición republicana no aprueba la reforma migratoria. Los inmigrantes hoy le reclaman directamente al presidente Obama que tome cartas en el asunto y cambie la política de deportaciones a través de una acción ejecutiva (decreto presidencial). La decepción y el desengaño se expresan en una caída en la intención de voto a Obama entre los latinos en el último año de un 71% al 48%.

Más o menos progres, pero todos burgueses

Los republicanos, con un discurso y una política antiinmigrante, buscan complacer a su base nacionalista y reaccionaria. No obstante, son conscientes de la necesidad de una acción por parte del gobierno, por más tímida que sea, que dé respuesta a este gran problema social. Los demócratas supieron posar de progres durante años sin pagar ningún costo, con un proyecto de ley que nunca pasó la cámara baja. Por supuesto que en caso de otorgarle la ciudadanía a millones de latinos, sus votos les garantizarían el triunfo electoral a los demócratas durante años. El único problema es que el Partido Demócrata representa, tanto como el Partido Republicano, los intereses de la clase capitalista. Y para los capitalistas nada mejor que un escenario donde la clase obrera está debilitada. Mantener a millones de trabajadores indocumentados y sometidos, obligados a trabajar bajo condiciones inhumanas y por poco dinero, es la función central de la política migratoria estadounidense.

Me cansé de este juego

Pero se están acabando los fusibles: los inmigrantes se desengañan y cobran coraje. La proliferación de encadenamientos, huelgas de hambre y manifestaciones aisladas muestran un gran potencial de movilización, aunque todavía de carácter defensivo. Por otro lado, la cooptación del movimiento por parte de las ONG excluye la posibilidad de una escalada similar a la de 2006. La principal tarea de hoy es trascender el camino diplomático que ofrecen las organizaciones aliadas al Partido Demócrata como CHIRLA, CARECEN, Hermandad Mexicana, NDLON, etc. Ninguna de ellas busca realmente movilizar a la población inmigrante: no hay siquiera un llamado a movilizarse este 1ro de Mayo en sus páginas web. Aunque el movimiento ha hecho una experiencia con los demócratas, todavía hace falta romper completamente y lograr una organización independiente de los partidos burgueses. Es necesaria una verdadera movilización de las bases para demostrar en los lugares de trabajo y en las calles el poder de los trabajadores inmigrantes. La alianza que hace falta fortalecer es con el resto de la clase obrera, para luchar en conjunto por las demandas comunes. Para esto es necesario que, por un lado, la clase obrera inmigrante reconozca a su verdadero aliado en la clase obrera nativa, y abandone la táctica de presionar al congreso o a la Casa Blanca de la mano de los demócratas progres; por otro lado, la clase obrera organizada en sindicatos, partidos de izquierda y otras organizaciones, debe luchar codo a codo por conquistar plenos derechos para los trabajadores inmigrantes. Cualquier alianza con los partidos burgueses marcha inevitablemente a la cooptación o al fracaso.

Juan C. Ferre

1 http://stateofworkingamerica.org/
2 Foreign-Born Workers: Labor Force Characteristics — 2012, Bureau of Labor Statistics, US Department of Labor.
3 Barack Obama, deporter-in-chief, The Economist, February 8th 2014.
4 Yates, Michael. Why Unions Matter. New York: Monthly Review Press, 1998.
5 Ibid 2
6 UNITE-HERE (Union of Needletrades, Industrial, and Textile Employees - Hotel Employees and Restaurant Employees International Union, “Sindicato de empleados costureros, industriales y textiles - Sindicato internacional de empleados de hotelería y restaurantes”).
7 Pai, S. “There Are 5 Million Dirty Reasons for Record Deportations, Alternet, March 21st.
8 Serrano, A. “Obama faces immigration protests in 40 U.S. cities”, Al Jazeera, April 4th 2014.

Chile: Siempre paga el pueblo trabajador



Es el peor incendio en la historia de Valparaíso. Fueron 7 cerros (La Cruz, El Vergel, Monja, Mariposas, Las Cañas, San Roque, Ramaditas) afectados, 15 muertos, de 12.500 evacuados y 2.500 viviendas dañadas o completamente destruidas.

Castigo al pueblo trabajador

“Lo perdí todo”, declaran muchos pobladores y vecinos. “El infierno pasó por Valparaíso”, agregan otros más. Esa es la magnitud del impacto sobre el pueblo trabajador. Como siempre, el más castigado con los desastres naturales. Porque en sus barrios la precariedad de la vida domina, donde, por ejemplo, muchos de los grifos no tienen agua.
En los cerros afectados, 6 de cada 10 hogares pertenecen a los sectores obreros y populares (datos de la Oficina Atisba, en base del último Censo). En Valparaíso hay 64 campamentos (villas miserias), con escasos servicios básicos como agua y electricidad (en toda la Región (Provincia) de Valparaíso hay 174, a nivel nacional son 700). Una periodista preguntaba por qué habían instalado sus casas en zonas tan precarias, y la pobladora entrevistada respondió: “Los pobres no elegimos donde vivir”.

Bando nº 11

Los gobiernos, sean de la derecha o de la Concertación, no solo condenan al pueblo trabajador al abandono y a la precariedad, haciéndolos más vulnerables a estos desastres naturales. Responden una vez más con la militarización de las ciudades.
Por un lado recorren las calles cientos de estudiantes, trabajadores, vecinos, movilizándose para llevar su ayuda y solidaridad, con centros de acopio, o acercándose a los lugares del desastre.
Por otro lado, el Gobierno saca a los militares a la calle. Sin pérdida de tiempo, Bachelet declaró el “estado de excepción por catástrofe”. Y vemos unidades de milicos con armas largas en distintas esquinas, custodiando la propiedad privada de los patrones, carros con soldados recorriendo la ciudad. Medidas represivas a la mano que el estado de excepción les permite, entre otras: el mando de las Fuerzas Armadas y de Orden y Seguridad Pública asumen el control de la ciudad: la entrada y salida de la zona y el tránsito en ella; el establecimiento de condiciones para la celebración de reuniones en lugares de uso público; las decisiones para el mantenimiento del orden en la zona.
¡Los milicos pueden determinar las “condiciones para la celebración de reuniones”! Cuando cientos de estudiantes, pobladores y trabajadores justamente se reúnen para asegurar el acopio y las acciones de solidaridad, se establece la posibilidad de condicionarlas y se intimida con la presencia de milicos armados por las calles.
A la vez, el alcalde declara que la ayuda solo podrá canalizarse con las instituciones que determina.
Para reforzar la autoridad, se emitió el bando Nº 11, firmado por el contralmirante de la Armada Julio Leiva, jefe de la Defensa Nacional para el estado de catástrofe en Valparaíso, con el que "se prohíbe la instalación de carpas y todo tipo de elementos tendientes a la instalación de damnificados en plazas y demás bienes nacionales de uso público" de la ciudad. En el documento se añade que "todos los damnificados que requieran apoyo en relación con habitabilidad deben instalarse en los albergues dispuestos por la Municipalidad de Valparaíso, especialmente para tal efecto".
Es que emergió una espontánea ayuda desde los estudiantes, trabajadores y vecinos.

Poner en pie la ayuda obrera, estudiantil y popular

Esa espontánea ayuda impactó nacionalmente. Un diario tituló: “Voluntarios se transforman en la columna vertebral tras la tragedia en Valparaíso” (La Nación, 15/4). Otro señala: “Ola de solidaridad con Valparaíso: Ya hay 15 mil jóvenes inscritos para ayudar” (La Segunda, 15/4).
Y en las calles se los ve circular, subiendo a los cerros, acopiando alimentos, ropa, utensilios, organizándose en cuadrillas. Como expresión de un nuevo ánimo, los sindicatos, como los mineros, de la salud, portuarios, Correos, etc., organizan sus cuadrillas.

El Gobierno, con las fuerzas de represión desplegada, quiere evitar todo atisbo de organización independiente.

De lo que se trata es de potenciarla y organizarla. Desde el PTR planteamos la necesidad de sacar a los milicos de las calles, y poner en pie una Ayuda Obrera, Estudiantil y Popular. Junto con las secretarías de unidad obrero-estudiantil de Filosofía de la U.de Chile e Historia de la USACH, con el Centro de Estudiantes de Historia de la UPLA, con la Coordinadora contra los ataques anti-sindicales de Santiago y Valparaíso, convocamos el jueves 17 a una reunión en la UPLA para ponerla en pie, con los trabajadores peonetas de la Coca Cola, de la CCU, trabajadores portuarios, trabajadores de Correos de Chile, trabajadores de Starbucks, trabajadores de TurBus, todos con sus casas destruidas.
Exigimos a los gobiernos nacional y regional el inmediato envío de ayuda material como colchones, abrigo, alimentos y medicinas, y financiera (exención de impuestos, entrega de subsidios e indemnizaciones a todos los afectados), así como reconstruir las viviendas total o parcialmente destruidas. Los grandes empresarios deben entregar inmediata y gratuitamente los productos necesarios para paliar la situación de los damnificados.
Hay que poner en marcha ya un plan de obras públicas financiado con impuestos progresivos a las grandes fortunas, para garantizar el amplio acceso a los servicios esenciales de las zonas obreras y populares como agua y luz, así como la infraestructura necesaria para prevenir y mitigar futuras catástrofes.
Llamamos a las organizaciones obreras y populares a impulsar una gran campaña por estas demandas urgentes al mismo tiempo que sostenemos e impulsamos el desarrollo de la ayuda obrera y popular que se viene generando espontáneamente.

Nicolás Miranda
16-4-2014

sábado, abril 19, 2014

Gabo, periodismo y literatura en un solo abrazo



"La novela y el cuento, admiten la fantasía sin límites. Pero el reportaje tiene que ser verdad hasta la última coma. Aunque nadie lo sepa ni lo crea"- Gabriel García Márquez

Siempre tuvo la corazonada de que periodismo y literatura eran primos hermanos, parientes de un mismo linaje, y fiel a esa intuición el escritor colombiano Gabriel García Márquez comenzó a abrazar un oficio al que se mantuvo fiel toda su vida.
Hasta los 85 años cumplidos lo siguió ejerciendo con la misma devoción, una envidiable dosis de sabiduría y talento, una mirada indagadora, irónica muchas veces, y un espíritu reflexivo y abierto que le permitió abordar la realidad en sus más variadas aristas.
De sus manos viajan a las del lector reportajes, crónicas y artículos, en los cuales cada acontecimiento es visto al derecho y al revés, desmenuzado, explorado en sus más íntimas costuras, calzado con el dato y la fuente precisos.
En su camino de la literatura al periodismo, y viceversa, descubrió que el parentesco más estrecho entre ambos fluía en el reportaje. En los dos casos, se trataba de contar una historia y atrapar al lector por las solapas sin dejarlo respirar hasta la última frase.
Sólo con una diferencia inviolable y sagrada, como lo explicó en una entrevista publicada en 1998 en el periódico La Nación, de Buenos Aires. "La novela y el cuento, admiten la fantasía sin límites. Pero el reportaje tiene que ser verdad hasta la última coma. Aunque nadie lo sepa ni lo crea", argumentaba.
"El reportaje me ha parecido siempre, añadiría, el costado más útil y natural del periodismo porque "puede llegar a ser no sólo igual a la vida, sino más aún, mejor que la misma vida".
Del parentesco aludido tuvo una absoluta certeza en Bogotá, cuando la periodista Elvira Mendoza convirtió en reportaje una entrevista frustrada, con la declamadora argentina Berta Singerman, al describir las barreras y puertas sucesivas que la entrevistada le iba cerrando. La anécdota la narra en el primer tomo de sus memorias, Vivir para contarla.
No iban a pasar muchos años sin que comprobara en carne propia la hermandad de sangre de esas dos profesiones entrañables, aseguraría más tarde desde una mirada tendida al pasado, con puntadas nostálgicas. "Creo, hoy más que nunca, que novela y reportaje son hijos de la misma madre", afirmaría.
Gabo empezó a cultivar el periodismo a los 19 años en Cartagena de Indias, cuando se publicó su primera nota, el 21 de mayo de 1948, bajo el título de Punto y aparte.
Allí, entre el olor de la tinta y el perfume áspero del plomo fundido, del papel enrollado en bovinas sobre las que durmió muchas veces acunado por el "rumor de llovizna menuda de los linotipos", conquistó peldaño a peldaño su estatura de "reportero raso".
La más apreciable y codiciada condición, a su juicio, de lo que el llamaba el "mejor oficio del mundo". Fue un camino arduo, "subiendo poco a poco y con mucho trabajo por las escaleras de las diferentes secciones".
A esa cualidad de "reportero raso" se deben dos textos de excepción en que ambos géneros borran sus débiles fronteras para abrazarse sin pudor, y en cuyas fuentes bebieron y beben todos los periodistas que se precian de serlo.
Se trata de Relato de un náufrago, una historia que le puso en las manos el director de El Espectador, Guillermo Cano, "cuando ya parecía una página vieja, manoseada, trascendida", para que le auscultara su corazón palpitante a esa historia, y sacara a flote una verdad escondida que olfateaba el instinto inderrotable de periodista astuto que caracterizaba a Cano.
Fue la tarde en que el marinero Luis Alejandro Velasco se presentó en la redacción para vender sus memorias que, a esas alturas, por las infinitas versiones de la noticia, ya no le interesaban a ningún diario. Para todos no era más que "un pescado frío".
Después de 20 sesiones de seis horas con el protagonista de los hechos, Gabo supo que había que "cocinar la historia en otra olla distinta", la del reportaje.
Velasco había caído al agua desde un destructor de la Armada colombiana, empujado por un golpe de ola y el lastre de la sobrecarga, aumentado por el tráfico de equipos electrodomésticos. Durante 10 días interminables permaneció en una balsa hasta que el mar lo arrojó a una playa.
El diario El Espectador publicó el reportaje garciamarquiano en una serie de 14 entregas, ilustradas con fotos, y puso en jaque al régimen de Gustavo Rojas Pinilla. A la postre se produjo el cierre del periódico.

La noticia de la noticia

Puesto a recordar, García Márquez rememoraba con frecuencia la primera vez que le encomendaron redactar una nota, en El Universal de Cartagena de Indias, cuando Manuel Zabala tachaba con su lápiz maestro, párrafos completos de punta a cabo, mientras reescribía nota entre los espacios en blanco.
Entonces el oficio se aprendía, cuenta Gabo en sus memorias, "al pie de la vaca".
Igual le ocurrió con la segunda nota y otras sucesivas que aparecían sin firma. Él estudiaba a fondo, cada palabra sustituida. Así hasta que no hubo más frases tachadas. "Supuse que para entonces, evoca en sus memorias, ya era periodista".
Cuando el diario El Espectador lo envió a Europa, privado de los recursos tecnológicos de las grandes agencias cablegráficas, tuvo que arreglárselas para suplir la ausencia de inmediatez buscando ángulos de la noticia dejados a un lado por sus colegas.
Llevaba la misión de cubrir en Ginebra la llamada Conferencia de los Cuatro Grandes, en la que Dwight Eisenhower (Estados Unidos), Anthony Eden (Gran Bretaña), Nikita Jruschov (Unión Soviética) y Edgar Faure (Francia) tratarían de anudar en 1955 los hilos de la coexistencia pacífica.
Gabo se vio obligado entonces a preservar la originalidad de la información que quedaba a su alcance. Así lo señala Jacques Gilard, quien prologa y recopila el tercer tomo de su Obra periodística titulada Notas de prensa de Europa y América Latina.
El reportero de oficio tuvo que contar lo que le pasó a él y, al mismo tiempo, la historia de la noticia. De esa manera logró preservar la originalidad y frescura de la información.
Estaba capacitado para hacerlo, dice Gilard, por su larga práctica del humor e incluso la forma peculiar en que había trabajado en Colombia el género del reportaje. De esa manera, lo que hasta entonces había sido originalidad, se convertía en una necesidad en esa cobertura en Europa.
Cuando El Espectador cerró sus ediciones por presión del régimen de Rojas Pinilla, Gabo vivió un paréntesis en Venezuela, donde colaboró en varias publicaciones.

Cuba, un nuevo derrotero periodístico

El regreso a su país, apunta Gilard, lo emprendió, sin saberlo, bajo el signo de la Revolución cubana con la creación de Prensa Latina, una agencia que permitiría romper con una grave forma de dependencia: la del monopolio informativo de las grandes agencias internacionales, principalmente estadounidenses.
Al disponer de Prensa Latina, subraya Gilard, la imagen de Cuba y la Revolución dejarían de ser lo que la ideología y los intereses de las metrópolis querían que fuera y se abriría paso la propia visión desprejuiciada de los cubanos. También desde Cuba, señala, "se podría ofrecer otra visión del mundo, particularmente de América Latina, y divulgar, de esa manera, una imagen más auténtica".
Gabo, quien viajó a La Habana en los albores de la Revolución, se convirtió en uno de los pioneros de este proyecto encabezado por el periodista argentino Jorge Ricardo Masetti e impulsado por Ernesto Guevara.
Fue uno de los fundadores de la oficina de Prensa Latina en Bogotá, trabajó estrechamente con Masetti en La Habana y luego asumió la corresponsalía de Nueva York. De esa época y, sobre todo, de las complicidades de reportero audaz con Masetti y Rodolfo Walsh, ha dejado constancia en más de una crónica.
El periodismo es sin duda una de las sustancias nutricias de la literatura innovadora de Gabriel García Márquez, de su lenguaje tocado por la belleza y la transparencia del idioma, por la música interna de la palabra y el encadenamiento inusual de frases inmejorables, entre otras virtudes.
Gabo añadió "la épica del idioma a las épicas existentes", apuntó, entre otras consideraciones, el escritor mexicano Carlos Monsiváis.
Un elemento destacable es la maestría narrativa puesta en juego en todos sus reportajes. Sirva como ejemplo el titulado Sólo 12 horas para salvarlo, una historia construida a partir de hechos investigados hasta el fondo por el reportero y deslizada con un manejo insuperable del suspenso.
El periodista polaco Ryszard Kapuscinski, otro de los grandes del oficio, tras dejar constancia de la admiración que siente por sus novelas, expresó al valorar la obra rotunda de García Márquez: "Sus novelas provienen de sus textos periodísticos. Es un clásico del reportaje con dimensiones panorámicas, que trata de mostrar y describir los grandes campos de la vida o los acontecimientos".
"Su gran mérito consiste en demostrar que el gran reportaje es también gran literatura", postula.
Volviendo a él una y otra vez en los intermedios de una novela y otra, sin traicionar nunca la presión de los cierres y las fechas de entrega, recurriendo a veces a los medios menos ortodoxos, "auxiliado por sus amigos" para garantizar el cauce rápido de sus materiales hasta su destino, Gabo ejerció el periodismo con la devoción de un enamorado indefenso ante los embates amorosos.
Para él nunca hubo medias tintas. El periodismo merece ser visto como lo que es, proclamaba: un género mayor, como la poesía, el teatro y tantos otros. Desde que se asomó al mundo lo sirvió y ennoblecido de esa manera. No conocía otra.

Anubis Galardy

Errol Flynn, el pirata y calavera que apoyó la revolución cubana



Acabo de disfrutar como un criatura tras visionar por el you tube, el documental Errol Flynn, el diablo de Tasmania (The fast&furious life of Errol Flynn, Australia, 2007), escrito y dirigido por Simon Nasht y narrado por Christopher Lee...
... que trabajó con él y que evoca su intensa vida así como algunas de las películas que le dieron fama. Su historia es la de un tipo que durante varias décadas vivió a tope, pero que al final, murió arruinado y en los brazos de su novia de la adolescencia.
Su vitalidad y sus ganas de vivir experiencias recuerda a la que Isaki Lacuesta describe en Ava Gardner en La noche que no acaba (España, 2012), otro documental apasionante que dimensionan a gente que –estos sí- vivieron muy por encima de sus posibilidades y probaron todas las frutas prohibidas. Era gente llena de vida que cuando le brindaron la oportunidad, llenaron de fulgor la pantalla.
Errol era hijo de un adinerado biólogo, Errol Leslie Thompson Flynn (Tasmania, Australia, 1909-Vancouver, Canadá, 1959) un tipo que se distinguió a lo largo de su vida por su falta de disciplina y templaza. Es lo que explica su expulsión de todos los colegios tanto en su país como en Inglaterra, que acabara dejando su confortable hogar burgués para llevar una vida aventurera en la que subsistió haciendo toda clase de trabajos, incluyendo el de capador de reses así como de fregaplatos en un hotel. Su carisma llamó la atención de un productor australiano que le enroló en una película desconocida en la que encarnó al capitán Christian. Esta modesta versión australiana de El motín de la Bounty (In the Wa- -ke ofthe Bounty, 1933) pasó desapercibida, sin embargo no para lo fue un cazata-lentos de la Warner reparó en su porte atlético y sus atractivos físicos para ofrecerle una prueba en Hollywood. Después de un par de películas de serie B —en la primera de las cuales hacía de muerto- en 1934 le ofrecieron sustituir a Robert Donat en El ca­pitán Blood (1935), que le lanzó como el he­redero natural del gran Douglas Fairbanks, ocupando el cetro del cine de aventuras durante más de una década. La película se convirtió en el mayor clásico del cine sobre la piratería, seguramente la más “libertaria” de todas ellas por lo que dejó tras de sí un mito insuperable hasta el momento. Tras el exitazo de El capitán Blood —pasó de co­brar 500 dólares por semana a 7.000-, la War­ner le repartió protagonistas de todos los géne­ros, de westerns a comedias. No tardaron en darse cuenta de que Flynn brillaba en la aventu­ra romántica.
Volvieron a emparejarle con Olivia de Havilland en La carga de la Brigada Ligera (1936), de nuevo a las órdenes de Michael Curtiz un cineasta que había tomado parte en la revolución húngara de 1918, pero que en el exilio lo mismo oficiaba una película de derechas que una de izquierdas. Con todo, esta “carga de la Brigada Ligera”, entusiasmó a la platea y consagró la pareja. Décadas más tarde, la historia fue revisitada por Tony Richarson a la sazón militante trotskista en La última carga (The charge of the Light Brigada, RU, 1968). A pesar de resultar netamente superior en cuanto a la veracidad histórica y de su carga anticolonialista, los aficionados, incluyendo los antico9lonialistas, siguieron prefriendo la de Errol Flynn-Michael Curtiz.
Por cierto, David Niven, que ya era un reputado secundario, registró en desafortunado inglés del director magyar titulando unas primeras memorias, Traigan los caballos vacíos. Durante una temporada, Niven compartió piso con Flynn y éste, que era bisexual, se le insinuó sexualmente: “Me agarró por donde un hombre no espera”. Niven le rechazó y Errol protestó preguntándole: “En Hollywood, todos se acuestan con todos, ¿qué te hace a ti diferente?”
Flynn siguió trabajando con Curtiz a pesar de que chocaban continuamente, lo hizo en 12 de sus mejores films. Otro gran éxi­to para el trío fue Robín de los bosques (1938), un canto a los bandidos generosos, a la lucha colectiva contra la tiranía aunque finalmente se puede ver como una defensa del “rey bueno” (Ricardo) contra el “rey malo” (Juan sin Tierra). En 1939, le dirigió en un notable retablo histórico The Prívate Uves of Elizabeth and Essex, quizá su mejor interpretación dramática, revelando una insólita química con Bette Davis, y en un western de los grandes, Dodge, ciu­dad sin ley. El equipo regresó a la alta piratería (sin Olivia sustituida por una alicaída Brenda Marshall) en The Seo Hawk (1940) que puede leerse en clave antifascista (el jefe del fascio sería Felipe II), luego Errol y Olivia trabajaron en una versión muy poco histórica (el gene­ral Custer se sacrifica) a las órdenes de Raoul Walsh en Murieron con las botas puestas (1941). Mucho menos conocida pero también mucho mejor, fue el siguiente encuentro de Errol con Walsh: Gentleman Jim (1942), una encantadora y vitalista descripción del legendario boxeador James J. Corbett y familia, un papel en principio reservado James Cagney, pero que no se le echó en falta.
Tanto Cagney como Flynn destacaron en el apoyo mayoritario de hollywood a la República española. Cuando llegó la guerra mundial, una combinación de problemas cardíacos y tuberculosis le apartó del servicio activo, aunque. Ello no le impidió actuar pa­ra las tropas de ultramar, colaborar en docu­mentales y protagonizar films de propaganda. El más destacado: Objetivo Birrnania (1945), de Ra­oul Walsh.
Por entonces, catapultado a la una fama sin precedentes y cobrando sumas astronómicas, Flynn —apodado El Barón por las numerosas comadres de Hollywood— se entregó a una carrera de placeres que cimentaron su leyenda de personaje fuera de toda medida. Sus borracheras fueron legendarias, así como su adicción a la coca, desafiando en ello a productores y autoridades y viviendo experiencias alucinantes con personajes no menos desmedidos como Diego Rivera; participar en las más diversas camorras; salir de pesca al más alto nivel con otros personajes como su amigo Ernest Hemingway…Aún y así, siguió haciendo cine, actuando cada vez con mayor profesionalidad. En 1942, en la cima de su popularidad, llegó su tercer proceso por viola­ción. Fue absuelto sin cargos, pero si los dos anteriores no habían trascendido, el tercero saltó a las portadas de la prensa sensacionalista y dañó gravemente su prestigio, él siempre negó estos hechos sí bien no parece cuando se emborrachaba, fuese consciente de lo que hacía.
En la década de los 50, su decadencia era ya más que evidente y pocas pelícu­las le devolvieron el favor del público: se paro­dió a sí mismo en la divertida El burlador de Castilla (1948), y volvió a dar muestras de fiere­za en Kim de la India (1950), aventura colonial basada en el clásico de Kipling. Acosado por e! fisco y cada vez más deteriorado por sus exce­sos, sus últimos años se movieron entre la pre­cariedad económica y roles cada vez más paté­ticos, predominando los personajes de alcohólico, en dos prestaciones memorables, en la colorista adaptación de Fiesta de Hemingway, The Sun Also Ríses (1957), y en Los raíces ' del cielo (1958), un desigual pero apasionante alegato animalista de John Huston donde encarna de alguna manera a su viejo colega, el no menos beodo John Barrymore, quizás el único actor capaz de batirle a la hora de las cóctel y al que volvería a encarnar. en la oscura y ol­vidada Too Much, Too Soon (1958), un papel hecho a su medida en el emerge un nuevo Flynn, maduro y melancólico, en la línea del Gable de Vidas rebeldes.
Re­sulta sorprendente que, a pesar, de todas sus calaveradas, Flyyn llegara a trabajar en 67 películas durante su medio siglo correrías en las camas, en los bares o en alta mar, eso amén de escribir un par de libros, de escribir los guiones de La taberna de Nueva Orleans (1951). También produjo una tercera: Helio God (i 951).
Su personalidad era cuanto menos, contradictoria. Su colega de juergas, Stewart Granger, le describió como un niño que a veces se complacía en la maldad pero al que era imposible castigar, por su encanto y su falta de malicia. Con su iro­nía característica, David Niven escribió en sus memorias: Podías confiar a ciegas en Errol: sabías que siempre iba a traicionarte. Algunas de sus parejas como Ann Sheridan o Olivia de Havilland, hablaron de un Errol Flynn magnético, apasionado y salvaje, pero con un lado oscuro, profundamente atormen­tado e impenetrable.
Dedicó un tiempo a presentar su propio espacio televisivo, Errol Flynn Theater (1957) y se retiró luego a Jamaica. Viajan­do incesantemente en su yate Zoco, escribió a ratos su autobiografía, titulada MyWicked Wicked Ways, que en su versión castellana es conocida como Las aventuras de un vividor (Ed. T&B, Barcelona, 2009) y cuya primera edición apareció después de su muerte, acaecida en Vancouver (Canadá) cuando tenía 50 años. Su última película, Cuban Rebel Gris (1959), fue un fiasco doloroso y duro de ver: en ella se interpelaba a sí mismo, autoerigido en héroe hemingwayano, ayudando a Fidel Castro a derrocar a Batista. Se trataba de una apología de la revolución cubana, tratando a Fidel Castro como un émulo de Robin Hood cuando el departamento de Estado iniciaba impecable cerco y sus primeras tentativas de acabar con una revolución inesperada en sus propias narices. Se rodó en Cuba durante la revolución, y en ella un avejentadísimo Flynn aparece junto a su última compañera, Beverly Aadland, de 16 años. Se casó tres veces: con Lili Damita en 1935, con Nora Eddington en 1943, y con Patrice Wymore en 1950, pero tuvo incontables aventuras amorosas. Con la primera tuvo un hijo, Sean Flynn, quien después de trabajar en Italia en películas como El hijo del capitán Blood, marchó al Vietnam como fotógrafo de prensa y desapareció en medio de una guerra de aniquilación como jamás conociera otro pueblo.

Pepe Gutiérrez-Álvarez

El “caso Verstrynge” como pretexto

Los movimientos hacia la derecha o hacia la izquierda no son meras cuestiones personales, reflejan claramente situaciones, momentos históricos en los que la tendencia mayoritaria va en un sentido o de otro.
Lo que podíamos llamar el “caso Verstrynge” y su exclusión de Podemos, ha llevado a algunos a querer meter el dedo en la llaga más limpia: la que le llevó desde la derecha radical a la izquierda extramuros…No era este poco mérito dado que transcurría en una fase en el viento soplaba en dirección opuesta o sea, cuando todavía restos de la izquierda sindical que había resistido, abandonaba principios por un despacho.
Los movimientos hacia la derecha o hacia la izquierda no son meras cuestiones personales, reflejan claramente situaciones, momentos históricos en los que la tendencia mayoritaria va en un sentido o de otro.
De ahí que en la fase de declive del franquismo, una parte importante de la juventud proveniente de familias adictas, inició su marcha hacia la izquierda; en los ochenta, el viento cambia de dirección y sucede justo lo contrario. Todo indica que en el tiempo que se abre, la tendencia marque nuevamente un desplazamiento hacia la izquierda, con todo las contradicciones que esto comporta. Contradicciones de la que no está exenta mucha militancia de izquierda que puede estar por la revolución, pero que en su casa es un machista, disfruta como un enano con películas de James Bond o se cree poseedor de la verdad revelada…a ellos.

El tema es por lo tanto complejo.

Jesús Pabón, en su “prólogo a la versión castellana” (de José Laín Entralgo del ruso) del Lenin de Trotsky (Ariel, Barcelona, 1972; 83-84), justifica su propia historia recordando que en sus años jóvenes había estado fascinado por Trotsky y frecuentó alguna reunión en la sede madrileña de la Izquierda comunista. Sin embargo, luego fue diputado de la CEDA y, más tarde, autor de renombradas biografías de personajes tan despiadados como el dictador portugués Salazar, y de Cambó, cabeza de lo que se ha venido a llamar “el Vichy catalán” que laboró para la victoria franquista contra “los murcianos”. Pabón cita en su descargo, el caso de “Cavour joven, que en la lengua que dominaba, escribió serenamente a su amigo Pietro di Santarosa: Fidele au systeme…j´ai vu plus d´une personne paser devant moi allant de gauche a droite et de droite a gauche”.
Aunque no se suele hablar mucho de ello, lo cierto es, al menos desde finales de los años cincuenta, el trayecto de jóvenes perteneciente a familias adscritas a los vencedores, evolucionaron hacia la izquierda para devenir columkna vertebral de una nueva resistencia, la del 68. Los casos fueron incontables, señalemos el caso famoso de Joaquín Ruiz-Jiménez, que pasó de ser ministro franquista a dirigir la revista Cuadernos para el diálogo. Otros fueron todavía más radicales y de categoría ética e intelectual de Ignacio Fernández Castro, Manolo Sacristán o de mi paisano, José Mª Moreno Galván. El haber sido falangistas era un mero detalle que, hasta mi atribulada familia, que conocía a Joseíto desde niño no se olvidaba de matizar, diciendo: Bueno, entonces era un muchacho, como muchos otros, pero que luego dejaron de serlo. Después de las elecciones de 1977, las conversiones desde la izquierda a la (nueva) derecha, llegaron a ser un verdadero fenómeno social.
Se llegó al punto de que los conversos llegaron a ser claves en el proyecto bipartidistas. De ahí que desde el pesebre creado por el PSOE, Ludolfo Paramio, llegó a teorizar desde un lejano episodio de “Informe Semanal” en TV1 que, al fin de cuentas, la actividad clandestina contra el franquismo había acabado resultando la única escuela posible para la democracia, un argumento equivalente al que utilizó la derecha para justificar el reciclaje de fuerzanovistas y similares, aunque a ellos nadie les iba a dar lecciones de democracia, de ahí el esperpento de ver como desde el ABC se tacha de “fascista” a quien les da la gana. La consigna era: ya no era necesario hacer ninguna revolución, los objetivos más aceptables de dicha revolución los realizará la socialdemocracia sin acritud, gradualmente, pasito a pasito y después de besar la mano del monarca…

Algunos ejemplos

Aunque no se suela subrayar, creo que una mayoría honesta siguió –seguimos- fiel a sus principios (con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar, que decía José Martí), incluyendo los que se refugiaron en la vida privada y familiar, seguramente agotados de unas batallas de resultados agridulces y, para algunos y algunas, quizás le resultaron especialmente amargos. Todos y todas compartían un pasado militante en el que no había nada de lo que avergonzarse, más bien todo lo contrario.
Por existieron excepciones y no fueron pocas. Por supuesto, hay que situarlas en el contexto del “pesebre” desde el cual fueron asimilados una parte considerable de la izquierda antifranquista incluida la más radical y consecuente, asumió la clandestinidad como una aprendizaje político de esta democracia cuyo punto de partida fue la Reforma Política. Se ha justificado esta integración como la otra cara del paso de los adictos del régimen hacia la UCD y el Partido Popular, tanto monta monta tanto servir como luchar contra Franco.
Que yo sepa, el único debate público sobre la cuestión se desarrolló en paralelo al que tuvo lugar en Francia, con Lionel Jospin, presidente de la República y antiguo devoto trotskista de la variante lambertista. tan marcadas por unas normas secretistas que rememoran a la masonería, y en Alemania, con el antiguo ácrata Jacob Fischer, al que se le atribuían veleidades violentas desde la misma derecha que en su cinismo había apoyado incondicionalmente la agresión contra el Vietnam y el régimen del “apartheid” en Sudáfrica, por citar únicamente un par de ejemplos.
Aquí la iniciativa contra la antigua izquierda la tomó el Brunete mediático apuntaron contra José María Mendiluce quien, al tiempo que rompía una lanza por Joschka Fischer, del que decía que merecía el Premio Nobel de la Paz mucho más que Kissinger, aunque dudo que José María hubiera encontrado a otra persona que lo mereciera menos.
Mendiluce que por entonces era un famoso roedor próximo al PSOE, se permitía sacar pecho para proclamar: “Vaya por delante una 'confesión', para que no vuelvan a descubrir algunos, en admirable ejercicio de periodismo de investigación, lo que figura en mi historia personal sin ningún ocultamiento. Sí, fui dirigente de la Liga Comunista Revolucionaria-ETA VI (la sexta, la que había renunciado a la lucha armada, o sea al terrorismo, desde 1970). Y en esa organización, que redujo posteriormente su nombre a LCR, milité hasta la llegada de la democracia sufriendo, como muchos de mis compañeros de ésa y otras formaciones, la persecución y su corolario: la clandestinidad, las detenciones y la tortura, Y la muerte de algunos amigos, como Mikel Salegui (muerto a tiros en un control que no vio) o Germán Rodríguez, asesinado de un tiro entre ceja y ceja por sacar una pancarta en la plaza de toros de Pamplona, cuando Fraga era el amo de la calle. No crean que era fácil aquellos años resistir la tentación de la violencia como respuesta. Pero resistimos. Y llamamos asesinato a lo que otros llamaron ejecución, cuando Carrero Blanco” (El País, 24-02-2001)
Lo último no es enteramente cierto. Un mero detalle: los visitadores médicos del ambulatorio en el que yo trabajaba se mofaron de un practicante especialmente repulsivo –se le atribuía que hacía trabajos extras en la Comisaría de la Vía Layetana-, que se lamentaba del atentado y del “pobre hombre que voló y voló”.
Curiosamente, en un grupo más bien pequeño como fue la Liga Comunista –la otra mitad de la LCR con la que acabó unificándose-, se diera el caso de que un cierto número de sus dirigentes acabaron en la extrema derecha, la marginal y la de los “libertarios” que claman contra cualquier regulación en la ley de los más fuertes en la selva del mercado. No han falta quien haya indicado que eso fue lo natural ya se ha llegado a decir que no se puede ser un buen neocon sin haber sido antes trotskista.
Otros rehicieron su carrera y, entre estos, seguramente el caso más repulsivo haya sido el de Joaquín Trigo, alias Trude, un estudiante de Económicas nacido en Galicia (la nación más oprimida, según gustaba de subrayar) que provenía de la etapa del FOC, reconocido agitador y polemista universitario –años más tarde, después de una buena perorata unos estudiantes me preguntaron si yo era él-, amén de un militante “todoterreno” entre cuyas características se citaba su propensión a los lances amorosos. La deriva hacia la extrema derecha auténtica de Trigo le ha llevado a presidir el Instituto de Estudios Económicos, a la plana mayor de la FAES. En una de una de sus últimas intervenciones públicas al lado del actual titular de Economía del primer gobierno de Rajoy, declaró: “El Estado es el problema”; “hay que vender las empresas públicas, rebajar los costes de despido, eliminar todas las agencias públicas” (El País, 23-11-2011).
En Internet se puede encontrar sin dificultad algún que otro you tube con discursos de Trigo. Su mensaje es nítido: el “mercado” es el único que realmente sabe, un maestro en democracia, un ente que sustituye toda la vieja parafernalia sobre Dios y España. Los luchadores que han tenido ocasión de encontrarse en alguna ocasión con “el Trude” en medio de negociaciones con la patronal testifican que ha afilado sus reconocidas dotes polémicas, solo que ahora las pone al servicio de los señores que –literalmente- están destruyendo la naturaleza y todo lo que se opone a la máxima de ganar dinero a cualquier precio.
En el mismo cartel neoliberal también nos encontramos con Antoni Fernández-Teixidó, alias “Demián”, nombre de guerra al parecer tomado de la famosa novela de Hermann Hesse.
En los diarios se dice que fue de la LCR, aunque en realidad su trayectoria se circunscribe a la LC. Ingresó al frente de un grupo en 1975, allá por la primera fase de la revolución de los claveles en Portugal y era reconocido por su brillantez polémica. Se decía que había “desnudado” a sus adversarios en tal o cual debate. En el CC de la LC discrepó en ocasiones con Carapalo, pero al final era de los que se rendían, todo con tal de no quedar fuera del espacio de lo que estaban haciendo carrera con la política y, seguramente con menos categoría que él. En la segunda mitad de los años ochenta emergió en la portada de los diarios a la diestra del último Adolfo Suárez como cabeza de lista del Centro Democrático Social (CDS) en Barcelona, siendo el único diputado elegido en sus listas en las consultas generales de 1986 y 1989. En una de las crónicas de la primera campaña se dijo que había intentado ganar el voto de los obreros de la SEAT citando a, ¡Rosa Luxemburgo¡…
Desde noviembre de 2002 hasta diciembre de 2003, Antoni fue Consejero de Trabajo, Industria, Comercio y Turismo del Gobierno de Jordi Pujol. En su “currículum” también figura como socio fundador del Instituto Ludwig von Misse, un “lobby” neoliberal que se presenta como libertaria en la línea de la novelista Ayn Rand, un siniestro engranaje multinacional interesado en los negocios con todo lo que eso significa, así como en saquear ”democráticamente” los bienes públicos. En nombre de la libertad extrema, en realidad apunta contra todo lo que puede obstaculizar los negocios, de manera que el New Deal les resulta “totalitario”. En los últimos tiempos, Antoni despliega sus artificios oratorios con la voluntad de convencer que los recortes sociales son necesarios, aunque raramente lo hace abiertamente. Desde este emplazamiento como parte de las élites que mezclan política y negocios, Antoni ha podido gozar de la impunidad inherente a los poderosos y quedar limpio y protegido ante acusaciones que, como es habitual, no han pasado por ningún juzgado.

A modo de conclusión

Deducir leyes o huellas de un presunto ADN en este auténtico fenómeno social, es sencillamente disparatar. No hay normas ni señales en los genes o en el ambiente social o familiar, tanto es así que Jacques Doriot, seguramente el caso más famoso de “tránsfuga” desde la extrema izquierda a la extrema derecha, provenía de una familia sindicalista de solera, de uno de los barrios proletarios parísi9nos más comuneros y él mismo, fue un destacado internacionalista, comunista, luego disidente, hasta que acabó trabajando con los nazis.
Tampoco se puede hablar de temas personales, en ocasiones los desplazamiento son colectivos como ha sucedido con buena parte de la izquierda judía que, finalmente, acabaría exaltando el Estado sionista.
En el caso de Verstrynge, las cuentas están claras. Él ha tenido una evolución de los más interesante y positiva, Pablo ha señalado algunas de ellas correctamente. Sin embargo, incluso en sus trabajos más concienzudos, como es el caso de Rebeldes, revolucionarios y refractarios (El Viejo Topo, Matará, 2002), algunos de sus posicionamientos subyacentes no quedan muy claros en una maraña argumental compleja y complicada. Al menos, hasta fechas recientes, no había manifestado sus actitudes lepenistas. Los que las sentimos en un debate de “La Tuerka”, no pudimos por menos que sorprendernos, por cierto que Jaime Pastor no las dejó pasar. El equívoco ha durado el tiempo de una buena reacción: Verstrynge no puede estar en Podemos una posiciones rojopardas en las que persiste.
No será desde luego el primer caso, la gente que está con los de abajo, a veces tienen que echar mano a la buena pedagogía para convencerlos de que “el enemigo” no son los emigrantes. Gente como la que el día de la Marcha por la Dignidad dieron su apoyo entusiastas a los cortejos de compañeros emigrantes.

Pepe Gutiérrez-Álvarez

viernes, abril 18, 2014

Retrocesos y resistencias, a 95 años de la siembra de Emiliano Zapata



Hoy 10 Abril 2014 se conmemoran 95 años del asesinato de Emiliano Zapata. Análisis sobre la realidad política y los desafíos de un país que desanda de prisa sus pasos en cuanto a los avances sociales que la revolución mexicana alcanzó en el siglo XX.

El aniversario sucede ante un mundo que cambia rápidamente y deja atrás la ilusión unipolar, al consolidar un equilibrio múltiple en el cuál México tiene un papel fundamental por su posición geoestratégica.
Su política exterior se vio sellada con la reciente visita de Barak Obama a la ciudad de Toluca (epicentro del poder priista que retomó oficialmente las riendas del país) el 19 de febrero. Visita que no tardó en incidir en la narco-economía con la detención de Joaquín Guzmán, jefe del Cartel de Sinaloa.
En una reciente entrevista con la periodista Carmen Aristegui, el escritor Roberto Saviano (1) recordaba un hecho fundamental ocurrido el 9 de agosto de 2013, a tan solo siete meses del regreso del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la presidencia: la liberación del líder histórico del narco mexicano Rafael Caro Quintero, responsable de la confusa muerte de un siniestro agente de la DEA en territorio mexicano. Este hecho encierra muchas de las claves de la injerencia norteamericana con el pretexto de la guerra contra las drogas.
La visita puede interpretarse como una acción más de la transformación en marcha del Estado mexicano que para su reposicionamiento geoestratégico necesita Estados Unidos. Una vuelta de tuerca más después de la feroz desregulación que en materia ambiental, laboral, económica y financiera se ha sometido a la nación mexicana y su devastador siguiente paso que serán las reformas estructurales.
Esta desregulación ha sido la base de una oleada de reformas (2), cuya arremetida se ha centrado en las llamadas “leyes secundarias de telecomunicaciones” que consolidarán el dominio dictatorial de tres grandes actores en las telecomunicaciones: Carlos Slim (uno de los hombres más ricos del planeta), Televisa y TV Azteca.
La relación de México con el resto de Nuestra América sigue el ritmo impuesto por el Norte. Basta observar las connotaciones de la gira del presidente Enrique Peña Nieto por Colombia el 10 de febrero, con el fin de afianzar el oprobioso Tratado del Pacifico (junto con Perú y Chile), que es parte de los Tratados de Libre Comercio (TLC) y la visita a México el pasado 24 de marzo de Ricardo Martinelli, mandatario de Panamá.
Este importante siguiente paso diplomático del gobierno de Panamá se da a tan sólo unas horas del sainete efectuado en la Organización de Estados Americanos (OEA) en contra de Venezuela, nombrando “embajadora designada” a la opositora venezolana María Corina Machado, propuesta rechazada por la amplia mayoría de los países miembros.
Mientras el gobierno de México hace su parte contra el avance de la democracia del sur del continente, los movimientos de resistencia se mantienen movilizados. El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) está convocando para finales de mayo un Encuentro Nacional de Pueblos Originarios y posteriormente a un homenaje al filósofo Luis Villoro, en el cual participará su hijo Juan Villoro. Además, se realizará en la primera semana de junio el seminario “Ética frente al despojo”, también en honor a Villoro padre. El Subcomandante Moises -quien anunció estas actividades del EZLN- agregó que es posible que Marcos reaparezca en alguna de ellas.
Para agosto surgirá nuevamente en escena la innovadora propuesta del Congreso Popular, con el planteamiento concreto de las “Nuevas Generaciones” y la militancia juvenil. Recordemos que aquí participa una buena parte de los sectores del movimiento estudiantil “sin partido”, denominado #YoSoy132, que irrumpió sorpresivamente la escena política con el planteamiento de impedir el regreso del PRI en 2012.
Por otro lado, avanza la conformación del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), que además de plantear frontalmente la movilización de las bases -algo que desgraciadamente ha abandonados desde hace años la izquierda electoral mexicana-, conlleva la depuración en los hechos del desprestigiado Partido de la Revolución Democrática (PRD). El naciente MORENA debutaría oficialmente en elecciones en 2015 y junto con el Congreso Popular tienen el gran desafío de convertirse en instancias vivas de participación, o volverse otro lamentable aparato más del sistema político electoral en México, encargado de apuntalar el verdadero poder que gobierna desde los tiempos de la muerte de Emiliano Zapata, o incluso antes.

Guillermo Edgar, desde México.
Integrante del grupo de investigación ADCP-UNAM http://adcpblog.wordpress.com/

(1) Roberto Saviano es escritor y periodista italiano. Autor de libros que abordan el tema del narcotráfico, como “Gomorra” y “Cero, Cero, Cero”.http://aristeguinoticias.com/1303/mexico/cartel-de-sinaloa-en-manos-del-mayo-caro-quintero-tiene-rol-simbolico-saviano-en-cnn/
(2) Ya hemos leído en Marcha la reseña de las movilizaciones en torno al 18 de marzo, día de la nacionalización del petróleo:http://marcha.org.ar/index.php/elmundo/125-mexico/4942-la-soberania-somos-todos

“Fuimos conscientes de que estábamos pagando por ser revolucionarios”



Entrevista realizada por Hernando Calvo Ospina al antiterrorista cubano recientemente liberado.

Los vi venir. La cita era en la Plaza de Armas, del lado de El Templete, en La Habana Vieja. Creí que nunca llegarían. Su paso era lento, despreocupado. Querían mirar y reparar en todo. Era como si quisieran descubrir la ciudad. Como si fueran los más dedicados turistas. Quise ir a su encuentro pero desistí cuando miré a su alrededor. Muchos ojos se abrían desmesurados, como no creyendo que eran ellos. Entonces una mujer se acercó a ellos, y los tocó para constatar que sí eran. Se lanzó en abrazos. Avanzaron unos pasos y llegaron otros tres jóvenes para saludarlos. Pero la mayoría se contentaba con admirarlos. Ellos, con la mayor ternura recibían y observaban esas demostraciones de cariño. Después de haber escuchado una versión de la Guantanamera, adaptada a los “Cinco Héroes” por tres músicos callejeros, al fin llegaron al lugar de la cita. Ahí sí me acerqué. Mejor, me fui directo para abrazar a Fernando.
Nos fundimos en un abrazo como poquísimos he dado y he recibido de un hombre. Mi admiración por su noble labor y sus años pasados en prisión se fueron en el mío. Luego saludé a su esposa, Rosa Aurora Freijanes. No supe a quién debía saludar en primero: René, el otro antiterrorista libre, o a su esposa Olga, con los cuales ya había tenido la oportunidad de compartir unos momentos meses atrás. Creo que primero la abracé a ella. En ese momento noté que una dama trataba de pasar desapercibida: Elizabeth Palmeiro, la esposa de Ramón Labañino, otro de los antiterroristas cubanos que aún sigue pagando injusta condena en Estados Unidos.
Dominique Leduc, secretaria general de la Asociación de solidaridad France-Cuba, estaba más que sorprendida. Yo la había invitado sin precisarle de qué se trataba.
Había mucho viento, lo que dificultaba filmar en la calle. Por eso pedí a la dirección de un hotel que me permitiera hacerles la entrevista en el pequeño patio. Apenas dije de quienes se trataban aceptaron de inmediato: “Es un gran honor para nosotros acoger a nuestros Héroes”. No había dado la espalda para ir en su búsqueda, cuando sentí que la noticia comenzaba a propagarse entre los trabajadores. “Este pueblo les debe mucho”, le escuché decir a un hombre de piel bien negra, muy emocionado.
Ahí tenía sentado a Fernando para hacerle unas preguntas. Antes de que Roberto Chile, el reconocido camarógrafo cubano, diera luz verde a la filmación lo observaba y me preguntaba: ¿¡cómo pueden ser tan humildes, tan humanos, cuando en cada esquina y hogar de Cuba están presentes!?
“Los guardias me despertaron a la una de la madrugada del jueves 27 de febrero. Después me encadenaron de manos, cintura y pies, y a las 3h30 me sacaron de la prisión de Safford (Arizona). Presuntamente estaba en libertad, pero ahí mismo, en la puerta, fui detenido por las autoridades de migración. Y me llevaron en una caravana de vehículos muy custodiado hasta la ciudad de Phoenix. Luego a Miami… El operativo duró unas 36 horas. Siempre estuve esposado, y en medio de un gran operativo de seguridad que me sorprendió.
Hasta en el avión que me trajeron a Cuba traía esposas, aunque eran de plástico, las que cortaron cuando el avión abrió la portezuela en el aeropuerto José Martí de La Habana. Sólo en este momento me sentí libre.
¿Cómo se comportaron los presos contigo? ¿Sabían quién eras?
Al comienzo era un preso más. Pero poco a poco se fue haciendo conocido el caso debido a la solidaridad internacional. La solidaridad de las organizaciones en Estados Unidos logró que en algunos canales de televisión alternativos se informara de nosotros. Además, los materiales de lectura que recibíamos los compartíamos con los otros presos. Esto fue llamando la atención, y así se fueron dando cuenta que éramos personas con un pensamiento diferente. Entonces venían para charlar de Cuba, de la Revolución.
Estuviste preso quince años, cinco meses y quince días. ¿Fue un castigo que se le dio a Fernando González?
Desde el inicio de este proceso fuimos conscientes de que estábamos pagando por ser cubanos revolucionarios. Por estar realizando una labor para el pueblo de Cuba, para la Revolución, y hasta para el pueblo de Estados Unidos, pues evitamos acciones terroristas que le hubieran podido afectar. El castigo no fue contra mí, contra nosotros: fue una necesidad de venganza por el odio que tienen contra un proceso revolucionario, contra una historia. Y así lo asumimos.
¿Cómo te sientes en Cuba?
Me siento bien libre, y no solo por haber salido de un régimen de cárcel. Tengo esa libertad que me negaron en Estados Unidos. Aquí tengo la libertad de hacer lo que quiero, incluyendo la libertad política. Es que en Estados Unidos no se es libre de pensamiento, porque ellos tienen muchos mecanismos para controlar y manipular a las conciencias de las personas.
Quedan tres antiterroristas cubanos en prisión…
Tenemos una deuda de gratitud con todos los amigos del mundo por lo que han hecho por nuestra libertad. Pero tenemos aún muchísimo por hacer, porque no nos conformamos que Ramón y Antonio cumplan su sentencia, como la cumplimos René y yo. Hacerlo significaría que Gerardo nunca regresara. Por eso los amigos de la solidaridad en el mundo deben seguir presionando para que los tres salgan y regresen lo más pronto posible
¿Sientes que la Revolución y el pueblo cubano te cumplieron?
Me cumplieron. Nos cumplen. Pero es que nunca tuve dudas. Nosotros estábamos claros de cuál era nuestra responsabilidad, y que debíamos resistir. Estábamos conscientes de que públicamente, o no, íbamos a tener el apoyo de la Revolución, del pueblo de cuba. Y esto incluye a muchos cubanos residentes en Estados Unidos y el mundo. Un día se decidió que la defensa y apoyo a los Cinco se hiciera pública. Eso fue una decisión política. Pero aunque no hubiera sido así, nosotros sabíamos que no íbamos a estar solos.

Hernando Calvo Ospina

La victoria de Girón, del romanticismo a la revolución



La revolución de los barbudos bajados de Sierra Maestra se hizo más revolucionaria, si cabe la expresión, en Playa Girón. Al rechazar la invasión organizada por Washington, se proclamó la adhesión al socialismo.

Cosa extraña la revolución cubana, porque triunfó el 1 de enero de 1959 pero la fecha que más conmemora es la del 26 de julio, cuando en 1953 los revolucionarios encabezados por Fidel Castro asaltaron el cuartel Moncada, sin éxito en lo militar.
Y llegados al poder ese 1 de enero, se le adjudica igual o quizás mayor importancia histórica a tres días de abril de 1961, cuando rechazaron una invasión organizada por Estados Unidos. Fue en Playa Girón, entre el 17 y el 19 de abril, cuando las nacientes Fuerzas Armadas Revolucionarias en que había devenido el Ejército Rebelde de la Sierra Maestra, derrotó completamente a la Brigada 2506 organizada por la CIA.
Las FAR no actuaron solas. A su lado pelearon la Policía Nacional Revolucionaria y las Milicias Nacionales Revolucionarias. En éstas se encuadraban trabajadores, intelectuales, maestros, campesinos y muchos cubanos y cubanas que estaban dispuestas a defender la reforma agraria, las nacionalizaciones de empresas norteamericanas, ingenios azucareros y la obra martiana de la revolución.
Al principio la revolución cubana había sido visualizada por amplios sectores de la región, e incluso en EEUU, como obra de jóvenes románticos contra la tiranía de Batista. Había natural simpatía para con ellos. El problema fue cuando empezaron a limitar la gran propiedad agraria y entregar tierra a los campesinos, a limitar los alquileres urbanos y a recuperar empresas norteamericanas en el azúcar, el turismo y las telecomunicaciones. Allí Dwight Eisenhower empezó con las primeras medidas de bloqueo económico, limitando la compra del azúcar cubano y no enviando más petróleo crudo. Y peor aún, dio instrucciones a la CIA para preparar grupos de contrarrevolucionarios para derribar al gobierno donde tallaba Fidel Castro. No tan entusiasta, pero al fin imperialista, su sucesor John F. Kennedy y su secretario de Estado Dean Rusk siguieron con el plan diseñado por Richard M. Bisell, un directivo de la CIA de Allen Dulles.

Todo a traición.

El grupo expedicionario se entrenó en bases controladas por los norteamericanos en la Guatemala del derechista presidente Miguel Ydígoras Fuentes y en la base Happy Valley, en Puerto Cabezas, en la Nicaragua de Luis Somoza Debayle, de la triste dinastía de dictadores.
Luego de un intenso entrenamiento y tratando de aprovechar que Cuba estaba en una primera etapa -como toda inicial, caracterizada por el ensayo y error- los patrocinantes norteamericanos juzgaron llegado el momento de atacar. Y de Puerto Cabezas partió la Brigada 2506 con jefes anticastristas como José Pérez San Román, que se reportaban a militares norteamericanos y éstos a Kennedy-Rusk. Ocho barcos, entre ellos los buques escolta altamente artillados, Blagar y Bárbara J., con siete lanchas de desembarco, aviones de transporte y bombardeo que incluía pilotos estadounidenses y un calificado armamento con tanques, artillería y abundante parque, eran sus herramientas de destrucción. Unos 1.400 soldados pensaban desembarcar en la zona de Bahía de Cochinos, en Playa Girón y Playa Larga, en el sur de Cuba, para establecer una cabeza de playa. Lo más importante sería aguantar 72 horas y decir que habían instalado un "gobierno cubano democrático" que presidiría José Miró Cardona. Luego pedirían la ayuda de la Casa Blanca y el reconocimiento internacional.
El llamado "Operativo Pluto" empezó a fracasar con el bombardeo realizado el 15 de abril a tres aeródromos: Ciudad Libertad (La Habana), San Antonio de los Baños y Antonio Maceo (Santiago de Cuba). Es que los aviones atacantes estaban camuflados con insignias cubanas, en un acto de traición que Fidel Castro condenó como reiteración de lo sufrido por EEUU en Pearl Harbour. La incursión pudo destruir en tierra menos del 30 por ciento de los aviones cubanos; quedaba más del 70 por ciento, que viejo y todo daría una brava pelea. Así los pilotos cubanos abatieron a cuatro aviones enemigos, hundieron al buque Río Escondido e hicieron encallar al Houston, poniendo en fuga al Caribe y el Atlantic: Mientras, el portaaviones norteamericano Essex se mantenía vigilante en la zona, como admitiendo quién era el dueño de la Brigada.

Made in USA.

Como recientemente al ser descubierta la red tuitera ZunZuneo, para la promoción de la contrarrevolución en la Mayor de las Antillas, también la "Operación Pluto" trató de disimular la autoría norteamericana. Por eso el representante del imperio en las Naciones Unidas, Adlai Stevenson, declaró el 15 de abril que el bombardeo no era obra suya sino de "pilotos desertores" de esa isla. Sin embargo las pruebas de la intervención yanqui no dejaban dudas y el cubano Raúl Roa las presentó ese mismo día, toda una proeza de Cuba de dar esa batalla diplomática con tanta rapidez. En rigor estaba pautada una reunión de la entidad mundial para el 17 de abril, pedida por Roa para discutir las agresiones norteamericanas.
El bombardeo a traición permitió al diplomático hacer la denuncia en la misma jornada, o sea dos días antes del desembarco propiamente dicho en Bahía de Cochinos, que se produjo el 17 de abril. "Las tropas entrenadas por la CIA y por oficiales del ejército estadounidense durante varios meses en bases situadas en América Central había sido reclutadas por el gobierno de EEUU, quien además financió y organizó", escribió Hal Klepak, asesor del ministerio de Defensa de Canadá en su libro "Raúl Castro, estratega de la defensa revolucionaria de Cuba" (Le Monde Diplomatique). En este punto se remitió a la obra de Peter Kornbluh "Bahía de Cochinos Desclasificado, The secret CIA Report of the invasion of Cuba, 1998).
No solamente Fidel Castro y Cuba acusaron al mal vecino de ser el autor de la agresión. Autores varios han admitido tal verdad, casi de Perogrullo. El asistente de Kennedy, Arthur Schlesinger, escribió varios años después: "históricamente hemos desempeñado un doble papel en América Latina. Por tanto los latinoamericanos tienen una relación mezcla de odio y amor con EEUU. Responden cálidamente al Dr. Jekill, detestan y temen a Mr. Hyde. Bahía de Cochinos fue obra de Mr. Hyde". En realidad los cubanos tampoco temen ni a Hyde ni a Jekill, ni a los demócratas ni a los republicanos. Quieren vivir en paz con todos sus vecinos pero si no los aceptan, después de Girón saben que pueden vivir otros 53 años sin darse por vencidos.

Masas, unidad y liderazgo.

La invasión duró 66 horas entre el 17 y el 19 de abril, cuando los atacantes se rindieron en masa. Según el Miami Herald, recontra anti castrista, en un artículo de hace tres años, "la malograda operación dejó como saldo 104 muertos -incluidos cuatro pilotos estadounidenses- y más de 1.100 brigadistas presos. La mayoría de ellos tuvo que cumplir 20 meses de cárcel. Fidel Castro finalmente los entregó a sus familiares en diciembre de 1962, a cambio de comida y medicinas".
A propósito de ese canje entre los dos países, no se entiende por qué hoy EEUU no acepta un intercambio, entregando a los tres cubanos que mantiene desde 1998 en cárceles estadounidenses, y recupera a su espía Alan Gross, preso desde 2009 en La Habana.
Del lado patriota, las muertes y heridos fueron muchos. Juan Carlos Rodríguez, en su libro "Girón, la batalla inevitable" (2012), hace este inventario: "las bajas de las fuerzas revolucionarias en las 66 horas de batalla fueron 156 muertos y aproximadamente 300 heridos".
En ese trabajo de investigación histórica y en otros se aprecia la alta participación de la población cubana en la defensa de su revolución y en última instancia de ella misma. En ese 1961 se estaba haciendo la Campaña de Alfabetización con decenas de miles de maestros. Cuba no sólo derrotó a la contrarrevolución en Girón ese año sino también al analfabetismo, siendo declarado territorio libre de ese flagelo. A propósito, esa y otras ventajas de sus programas revolucionarios fueron con el tiempo compartidas con sus vecinos, como el "Yo Sí Puedo", "Operación Milagro" y la Escuela Latinoamericana de Medicina.
Del mismo modo, cuando la isla era invadida en Girón, muchos latinoamericanos llegaron para ofrecerse en su defensa, entre ellos el ex presidente mexicano Lázaro Cárdenas, corroborando la relación especial entre los dos países. A diferencia del imperio, que no daba la cara, el líder de la revolución se puso a la cabeza del plan para derrotar la invasión. El libro de Rodríguez cuenta que Fidel discutió con los otros dirigentes su derecho a tripular un tanque que iba a entrar en combate en playa Girón. Su condición de jefe que encabeza las tropas ya era conocida y allí se reafirmó. Lo nuevo y grandioso para la historia contemporánea fue que el domingo 16 de abril, al día siguiente del traicionero bombardeo y en la víspera de la invasión, el comandante en jefe proclamó el carácter socialista de la revolución. A los románticos de Sierra Maestra no sólo le habían crecido las barbas sino, sobre todo, las ideas, madurando al compás de las batallas martianas contra el imperio y con una mejor visión del mundo global donde les tocaba actuar.

Emilio Marín

Ucrania: Debacle de la operación "antiterrorista"

El levantamiento popular en el este y sur de Ucrania obedece a que el gobierno golpista de Kiev no cuenta con el apoyo de la mayoritaria población de origen ruso o rusohablante de esa región, que no sólo no se siente representada por éste, sino lo ve como una amenaza. No debe olvidarse que Stepan Bandera, ídolo de los nuevos gobernantes instalados por la OTAN, fue importante colaborador de los nazis, cuya ocupación y horrendos crímenes en Ucrania no han sido olvidados y han reflotado en estos días.
¿No les suena familiar? John Brennan, director de la CIA, visita a sus compinches en Kiev el 12 de abril y horas después se anunciaba la peculiar operación antiterrorista, precisamente contra la población de origen ruso o rusohablante de la región del Donets, sublevada pacíficamente desde hace días. Si usted no se subordina a Estados Unidos hoy lo clasifican como terrorista; en cambio si se le somete ganará la calificación de rebelde o insurgente.
Milicias y grupos de autodefensa rusos o rusoparlantes que rechazan al gobierno golpista de Kiev, tomaron, en al menos 12 ciudades, con gran apoyo de la población local, las comisarías de policía, así como las unidades del Servicio Federal de Seguridad y del Ministerio del Interior, que no sólo no hicieron resistencia, sino en muchos casos se pasaron a los alzados con armas y bagaje.
La operación antiterrorista de los nazis de Kiev contra el este de Ucrania hizo correr sangre de los sublevados, pero en un incidente aislado que al parecer no pasará a mayores.
El enviado de Efe al aeropuerto de Kramatorsk, lugar donde se produjeron las bajas, cita a un líder insurgente local: un avión de combate sobrevoló el campo y disparó una ráfaga de advertencia. Al sobrevolar el campo por segunda vez disparó contra los milicianos. Varios reportes de fuentes rusas y ucranias coinciden en que fueron las ráfagas de la aeronave las que mataron e hirieron algunos milicianos. Pese al revés sufrido –añade Efe–, los pro rusos no se arredraron y varios centenares de civiles desarmados, entre los que figuran mujeres y ancianos, han bloqueado con sacos y neumáticos los accesos al aeródromo, mientras los insurgentes siguen controlando Kramatorsk, ciudad aledaña al aeropuerto.
Lo sustantivo es que los terroristas han rechazado enérgicamente la operación sin apenas disparar un tiro y, de hecho, con el apoyo del pueblo de la región la han desmontado pacíficamente, mientras se pasaban de su lado o se les rendían tropas de infantería o blindados de las unidades regulares ucranias enviadas a combatirlos. Las tropas, abordadas por vecinos desarmados, han izado la bandera rusa en sus vehículos y asegurado que no dispararán contra el pueblo. Aunque el gobierno anunció el envío de un batallón de participantes del Maidan y grupos del ultrafascista Sector Derecho, estos no parecen haberse atrevido a entrar en combate.
A diferencia de Crimea, donde la independencia y anexión a Rusia era una clamorosa exigencia popular, en el industrializado este de Ucrania la población rusohablante reclama la federalización del país como demanda fundamental, que –se da por descontado–, incluiría un grado importante de autonomía de las regiones respecto del poder central, el derecho a tener el ruso como idioma oficial junto al ucraniano y a preservar su cultura. A la vez, se oponen terminantemente al ingreso de Ucrania en la OTAN e incluso en la Unión Europa (UE) por considerarlo altamente lesivo a sus intereses como colectividad.
El ingreso en la UE, por ejemplo, significaría el desmantelamiento de la industria de esa región, cuyo cliente es Rusia, y el sometimiento a salvajes planes de ajuste del Fondo Monetario Internacional. También levantan el reclamo de no continuar financiando la economía del occidente del país y que todas estas demandas sean recogidas en la nueva Constitución. Con las tropas enviadas por Kiev negándose a disparar contra sus hermanos rusohablantes la ofensiva del gobierno ilegítimo se ha convertido en una gran derrota para sus integrantes.
A la lúcida y realista dirección de Rusia no le interesa invadir ni anexar Ucrania, pero tampoco va a permitir su ingreso a la OTAN ni que no se tomen en cuenta en el nuevo ordenamiento constitucional las opiniones y los derechos de la población de origen ruso. Armonizar estas demandas y las de la población pro occidental del oeste de Ucrania exigirá talento y espíritu constructivo, que no sobran en Washington ni en Bruselas.

Ángel Guerra Cabrera
La Jornada