martes, octubre 15, 2019

Gómez Centurión, ¿un falso héroe de Malvinas?



El extitular de la Aduana denunciado por corrupción se jacta de haber asesinado en combate al jefe de paracaidistas inglés durante la guerra de 1982, pero un conscripto sale a desmentirlo.

Si otra cosa faltaba para terminar de hundir al desplazado titular de la Aduana es que alguien saliera a desmentir su heróica anécdota de combate en las Islas Malvinas en mayo de 1982. Ya se sabe de sus denuncias como funcionario y hasta que fue parte de los levantamientos Carapintadas en los años 80. Pero ahora parece resultar que tampoco era el héroe que habían contado.
Una de las primeras cosas que resaltaron los medios cuando asumió en su cargo como titular de la Dirección General de Aduanas, fue que Juan José Gómez Centurión era un excombatiente de Malvinas condecorado con la Cruz al Heróico Valor en Combate, la más alta distinción militar argentina. Ello por haber asesinado a un experimentado teniente coronel Herbert Jones en el combate de Pradera de Ganso en las puerta del Puerto Darwin. Según relata el condecorado militar, fue en una conversación mano a mano que tuvieron ambos líderes donde el militar argentino se valió de su “viveza” para engañar al experimentado teniente inglés y asesinarlo de un disparo.
Pero hace ya varios años que circula otra versión de los hechos proporcionada por Oscar Ledesma, un exconscripto cordobés que estuvo en ese enfrentamiento con las tropas inglesas. Según cuenta Ledesma fue él, quien mediante una ráfaga de tiros hirió primero al teniente inglés y luego terminó matándolo en un segundo intercambio de balas.
Incluso en el año 2007 hasta Clarín sacaba una nota contando la anécdota de Ledesma. Allí el periodista Gerardo Young relata que "historiadores británicos sugirieron por años que Jones había sido matado a traición luego de la rendición argentina. Pero la versión oficial de (el investigador Lawrence) Freedman lo desmiente. Como también el relato que hicieron los sobrevivientes a Oscar Téves, autor del libro ’La pradera del Ganso’, donde se reconstruye la batalla. Veinticinco años después, un monolito recuerda el lugar exacto donde cayó el oficial inglés y la línea de tiro del soldadito cordobés. Muy lejos de los Galtieri y los Thatcher, eran hombres solos." Al parecer esa es una historia que ahora no conviene contar en pos de salvar el “buen nombre y honor” del condecorado soldado.

Juan Baleno
@Jota_eMe1917

Bregman "Hay debates que si no está la izquierda no van a estar, ni en el Congreso ni en el país"

Diputado Giordano: Libertad a los presos políticos de Catalunya

“Cacho” Castaña: sus expresiones misóginas y sus vínculos con el poder político



Ante el fallecimiento de “Cacho” Castaña en el día de hoy, y en contrapunto con las imágenes edulcoradas de su carrera en medios como Clarín, las redes sociales se colmaron de recordatorios de sus acciones, declaraciones y composiciones misóginas y de sus expresiones contra las luchas por las libertades democráticas, incluido sus ataque a la causa por Santiago Maldonado.
Compartimos en esta ocasión el artículo de Carla Deiana publicado en Prensa Obrera el 11 de enero de 2018, que da cuenta de este derrotero y de los rentables vínculos de Castaña con un poder político que persigue a los luchadores y es garante de la opresión de las mujeres y disidencias.

Cacho Castaña, la “gente que atrasa” - y la gente que no

El extendido repudio popular a las nefastas declaraciones del tanguero de la farándula, “Cacho” Castaña, por llamar a las mujeres violadas a no resistirse ni luchar frente a las violaciones (“relájate y goza”) le dan continuidad a toda una línea de pensamiento y conducta de un individuo amigo del poder y que, como tal, no ha dudado en salir siempre en defensa del lado oscuro de la vida social.
Este llamado a la sumisión frente a todo el abanico de posibilidades de la opresión humana, considerando que parte de tolerar una de las formas de violencia más extrema que puedan existir, el abuso sexual, tiene sus antecedentes, como cuando se pronunció por la pena de muerte y la “justicia” por mano propia, en esto siguiendo la línea de su tema “Si te agarro con otro te mato”. Actualizando sus posiciones reaccionarias, no dudó en calificar las movilizaciones populares frente a la desaparición de Santiago Maldonado como “barullo por la desaparición de un tipo”.
En el mismo reportaje en el que justificó las violaciones, llamó a reinstaurar el servicio militar obligatorio y se pronunció sobre el debate central que recorre el país: las luchas contra las reformas del gobierno. “Yo no creo que este gobierno persiga a nadie”, dijo, mientras siete personas, entre ellas nuestros compañeros César Arakaki y Dimas Ponce, se encuentran detenidos por haber estado en la primera línea del reclamo popular contra el robo a los jubilados y es evidente la escalada represiva contra los luchadores.

Misógino y macrista

Estas declaraciones son indisolubles de los vínculos económicos de Castaña con el PRO, que financió generosamente sus presentaciones, incluso en el Teatro Colón. Las “relaciones culturales” incluyen amistosas relaciones políticas, por caso, Rodríguez Larreta, siendo Jefe de Gobierno, ofició de juez de paz del casamiento de Castaña; Macri lo recibió en visita oficial en la quinta de Olivos; Raúl Martins, ex SIDE y sindicado como financista del PRO, se sacó una foto con él en un prostíbulo de su propiedad donde eran explotadas niñas de 14 años, según denunció su hija, Lorena M.
Esto explica la tibieza de las “feministas” del PRO que ocupan cargos en el Instituto de la Mujer, que no apelaron, como suelen hacerlo, al recurso de las declamaciones para ocultar que están recortando el presupuesto específico del área de asistencia a la mujer y despidiendo a sus trabajadoras. El tibio “llamado a la reflexión” de Fabiana Túñez fue groseramente complementado por la vocera del área de Comunicación (¡!) del INAM, quien declaró en Radio Continental que los dichos de Castaña eran menos graves que los de Gustavo Cordera porque se dieron “en un contexto jocoso”. Parece que a la funcionaria macrista no la “sensibilizan” los chistes sobre mujeres violadas.

Avelluto: misoginia y represión

Con todo, lo más grotesco del affaire Castaña lo protagonizó el ministro de Cultura, Pablo Avelluto, en el programa de Mariano Iúdica.
No sólo minimizó los dichos, tildándolos de “torpeza”. Para el principal responsable del área de cultura del país “el Estado no puede hacer nada contra la cultura machista, sino que dependemos de las futuras generaciones”, como si las ideas cayeran del cielo y no de las instituciones que conforman el andamiaje del aparato del Estado (legislación, escuelas, institutos, centros culturales y deportivos, etc.), incluida por supuesto, la relación entre ese Estado y la Iglesia.
Avelluto pretende ignorar que la concepción de la mujer en la que se educa a la población favorece los negocios capitalistas que el Estado capitalista protege, como sucede con la industria de la explotación sexual. Por el bien de las futuras generaciones, Avelluto debería renunciar.
Como si estas barbaridades fueran pocas, al mejor estilo de Patricia Bullrich, Avelluto lanzó un ataque artero contra el Partido Obrero, comparando los dichos misóginos de Cacho Castaña con los militantes presos de nuestro partido. “Hay gente que atrasa” aseveró el ministro, colocando un signo igual entre el abusador Castaña y los luchadores del 18 de diciembre. La “modernidad”, según el bien alimentado ministro, estaría representada por el robo a punta de pistola sobre los ingresos de 17 millones de personas.
Avelluto intenta borrar con el codo que la real violencia política provino de las altas esferas del gobierno, que impulsaron la brutal represión contra los 300 mil manifestantes que llenaron el centro de la ciudad contra las reformas previsional y tributaria. Avelluto siguió además el guión de Patricia Bullrich, para quien una caña que se utiliza para portar las banderas se convierte en una lanza y un fuego artificial es un mortero de guerra.
Castaña y nuestros compañeros son dos expresiones de una misma época, no el pasado sino el presente, pero como polos opuestos, uno reaccionario, otro revolucionario. Ambos conviven como tendencias en lucha, el gobierno y sus socios –gobernadores, parlamentarios, burócratas- forman parte del polo conservador, precisamente ese que se vale de la opresión de la mujer para mejor dominar a las masas laboriosas.
César Arakaki, Dimas Ponce, los luchadores detenidos, enfrentaron, objetivamente, como integrantes de una movilización de masas contra una ofensiva capitalista, a todo un régimen de explotación social y con ello también la barbarie contra la mujer. Son la potencial negación de los Castaña del mundo.
Es por ello numerosas organizaciones de mujeres, de todos los espectros políticos, se han pronunciado por su libertad y el fin de la persecución a los luchadores.

Carla Deiana

Ecuador y el debate presidencial



Los medios coincidieron en sindicar a Gabriel Solano como la revelación del debate entre los candidatos a Jefe de Gobierno de CABA, que se realizó el jueves 10. Aquí, nos transmite sus impresiones acerca del primer debate presidencial, realizado el domingo 14 en la sede de la Universidad Nacional del Litoral, en la ciudad de Santa Fe.

Constituyó un gran acierto de Nicolás del Caño comenzar el debate presidencial destacando la situación de Ecuador. En el mismo momento que se desarrollaba el debate, la rebelión del pueblo ecuatoriano conquistaba un gran triunfo, imponiéndole al presidente Lenin Moreno la anulación del aumento del precio de los combustibles. La importancia del triunfo no se limitó a lo conquistado sino al cómo se lo conquistó. El pueblo salió a la calle provocando una verdadera rebelión popular, mostrando que ese es el único método para derrotar los agravios y los ataques de los gobiernos y las clases poseedoras. Una lección que debe ser aprendida en nuestro país, donde las direcciones sindicales se la pasan pontificando el derrotismo, afirmando que luchar no sirve y que sólo queda tranzar con los gobiernos una política de reducción de daños –eso en el mejor de los casos. Esta complicidad fue bien marcada en el debate por Nicolás del Caño, cuando denunció que Macri tuvo la complicidad del peronismo y el kirchnerismo para avanzar en su ajuste contra los trabajadores.
Pero la importancia de Ecuador no se limita a lo señalado. El gobierno de Lenin Moreno pactó con el FMI, al igual que Macri, un plan de ajuste con el propósito de poder hacer frente al pago de la deuda. En la Argentina la situación fue similar. El acuerdo con el FMI, para evitar el default de la deuda, llevó a redoblados ataques contra el pueblo. Si no hubo una rebelión como Ecuador se debió exclusivamente a la complicidad de la oposición y la burocracia sindical, que hizo lo imposible por contener a los trabajadores y dejar pasar el ajuste de Macri.
¿Pero quién fue el único candidato que en el debate presidencial planteó que es necesario romper con el FMI y repudiar el pago de la deuda usuraria? Nicolás del Caño de Frente de Izquierda-Unidad. Su planteo fue a fondo en este sentido, denunciando que no existe posibilidad de compatibilizar el pago a los usureros internacionales con la satisfacción de los reclamos populares más inmediatos. El pago de la deuda constituye un tributo colonial al capital financiero internacional y a la burguesía nacional que consume la mayoría de los recursos del país. La superación del atraso de la Argentina reclama por lo tanto una transformación social integral. Por eso Del Caño desarrolló un programa más amplio, que incluyó la nacionalización de la banca y del comercio exterior, como pilares fundamentales para concentrar el ahorro nacional y planificar la economía.
El candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández, planteó una política opuesta. En el punto referido a Economía se comprometió a pagar la deuda contraída por Mauricio Macri. Es cierto que denunció que la deuda tomada por el gobierno actual terminó beneficiando a los amigos del macrismo, por el mecanismo de la dolarización y la fuga de capitales. Pero esa denuncia, si se quiere, agrava su compromiso de pago de la deuda, porque equivale a utilizar los recursos de país para respetar un fraude escandaloso y evidente. En el debate, sin embargo, Alberto Fernández eludió explicar de qué modo hará frente a esos pagos ni se refirió en ningún momento a cuál será la relación de su gobierno con el FMI. La omisión acá no puede pasarse por alto. Por lo visto prefirió pasar por alto lo que sí había señalado en varias entrevistas previas y lo que también declararon varios de sus asesores políticos y económicos, que aludieron a la experiencia de Uruguay y apelaron también al ejemplo de Portugal. En ambos casos lo que sucedió nos remite nuevamente a Ecuador. Es que el ajuste tanto en Uruguay como en Portugal fue de niveles superiores al que aplicó el gobierno de Lenin Moreno. En Uruguay, por ejemplo, la renegociación de la deuda implicó una reducción nominal de los salarios del 10% o más, y el avance sobre derechos sociales fundamentales. En Portugal la reducción salarial se combinó con el despido masivo de empleados públicos y la aplicación de reformas laborales y previsionales.
La falta de precisión o al menos una alusión sobre cómo piensa pagar la deuda, convirtió la intervención de Alberto Fernández en un acto de encubrimiento. Justamente lo mismo que correctamente le reprochó él a Macri al comienzo del debate, cuando recordó las mentiras vertidas por el actual presidente en el 2015 cuando le tocó debatir con Daniel Scioli. ¿Pero no era el debate la oportunidad para explicar los principales trazos de su política económica? Las pocas pistas que dio deben leerse entre líneas. Habló que su objetivo es aumentar las exportaciones, lo cual supone que priorizará nuevas devaluaciones que afectarán el consumo de los trabajadores y el mercado interno. También refirió a que impulsará un acuerdo social entre empresarios y sindicatos, una alusión light del llamado ´pacto social´ que anunció en Tucumán entre la UIA y la CGT. Según precisó en esa oportunidad el pacto debía debutar con un congelamiento salarial por al menos 6 meses, lo que sería seguido por un congelamiento de los precios. Pero como todos sabemos, los precios están aumentando ahora mismo, y lo seguirán haciendo hasta la firma de dicho pacto, mientras el salario sigue perdiendo contra la inflación. En síntesis, el ´pacto social´ será un instrumento para consolidar la desvalorización del salario ejecutada por el macrismo.
A la luz de esta política que se está tramando, la alusión a Ecuador vuelve a ganar centralidad. Es que en el 2015 en Ecuador se desarrolló un ballotage entre un candidato de derecha y Lenin Moreno, apadrinado por el ex presidente Correa. Los otros presidentes ´nacionales y populares´ del continente lo apoyaron, entre ellas Cristina Fernández de Kirchner. A diferencia de lo sucedido en Argentina, donde el ballotage lo ganó el candidato de la derecha Mauricio Macri, en Ecuador lo hizo el candidato ´nacional y popular´. Sin embargo, inmediatamente luego de ganar puso en marcha un plan de ajuste, pactó con el FMI y rompió con su antecesor. Incluso encarceló al vicepresidente, que era del riñón íntimo de Correa por denuncias de corrupción referidas a Odebrecht. En Argentina, claro, no sabemos exactamente qué hubiese pasado si ganaba Daniel Scioli, pero la experiencia ecuatoriana nos da varios indicios.
Lo que no sucedió en el 2015 muy probablemente ocurra en el 2019. No será Scioli el triunfador, aunque ayer fue invitado estrella del candidato del Frente de Todos, sino Alberto Fernández. Pero su anuncio de que seguirá atado al FMI y que pagará la deuda contraída por Mauricio Macri, nos obliga a mirarnos en el espejo de Ecuador. Lo que Macri no pudo, por su fracaso económico y por la resistencia ofrecida por los trabajadores, buscará hacerlo ahora un nuevo gobierno mediante sus pactos sociales tramposos. Como dijo Nicolás del Caño, por esa vía se buscará que nuevamente la crisis la paguen los trabajadores.
La estrategia del Frente de Izquierda-Unidad es la contraria. Eso quedó plasmado en el debate presidencial, como sucedió también en el debate de Jefe de Gobierno de la Ciudad. Nuestros candidatos son los únicos que presentan un programa de salida a la crisis y de defensa de los trabajadores, las mujeres y la juventud. Ese programa parte de una estrategia anticapitalista y socialista, que reorganice la economía en función del interés de las mayorías populares. En estas condiciones el voto al FIT-U es un voto en defensa propia y que prepara en mejores condiciones las futuras luchas que se van a desarrollar. Porque, otra vez, Ecuador marca el camino.

Gabriel Solano

Tregua: Estados Unidos y China alcanzan un acuerdo parcial



Ambos países acordaron un acuerdo que considera compras agrícolas y se suspende la suba de aranceles que iba a entrar en vigencia el próximo martes 15. Trump sostuvo que llevará tres semanas que el pacto esté por escrito.

Estados Unidos y China alcanzaron este viernes un acuerdo parcial que considera compras agrícolas estadounidenses por valor de U$S 50.000 millones, y algunos aspectos de protección de la propiedad intelectual, y que suspende el aumento de aranceles que entraban en vigencia el próximo martes 15.
Trump sostuvo que es “un acuerdo sustancial en la primera fase” y explicó que llevará tres semanas poner el acuerdo por escrito. Incluye acuerdos en materia de propiedad intelectual, servicios financieros y tipo de cambio, así como compras de productos agrícolas
El presidente de Estados Unidos sobre la compra de productos agrícolas por parte de China, declaró si “la pregunta es si nuestros agricultores van a estar a la altura de producir tanto”, y agregó “pido a los agricultores que compren más tierras y tractores”. Trump explicó que actualmente estas compras rondan los U$S 8.000 millones anuales y que “nunca hubo un acuerdo de esta magnitud”.
Trump sólo adelantó que se registraron progresos en el ámbito de las transferencias tecnológicas, aunque no dio detalles.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, confirmó que "hay un entendimiento en cuestiones fundamentales", pero "que hay mucho trabajo por hacer”. También ratificó que la suspensión en el incremento de los aranceles se limita por el momento a la suba que estaba prevista para la próxima semana.
Trump tuiteó por la mañana que estaban pasando “cosas buenas en las conversaciones comerciales con China” y que “a todos nos gustaría ver pasar algo significativo”.
El presidente de Estados Unidos en un segundo mensaje, sostuvo que lo bueno de que se llegara a un acuerdo con China es que no sería necesario pasar por el proceso de ratificación en el Congreso. Trump declaró que “cuando el acuerdo esté plenamente negociado lo firmaré yo mismo en nombre del país. Rápido y limpio”.
El conflicto por Huawei se abordará por separado. Trump concluyó señalando que “llevó tiempo llegar hasta aquí”. Por su parte, Liu entregó al presidente estadounidense una carta de Xi Jinping, su par chino y sostuvo que “hemos conseguidos progresos sustanciales en múltiples aspectos”, y, “continuaremos avanzando”.
Los “mercados” celebraron la tregua. El Dow Jones subió un 1,2 % hasta los 26.813,5 puntos, el S&P 500 cotizó en los 2.969,99 enteros luego de bajar un 1,08 %. Por su parte, el Nasdaq 100 anotó un 1,34 % y alcanzó los 7.843,87 puntos.
Durante las próximas semanas el acuerdo será redactado para que Trump y su par chino, Xi Jinping, lo firmen durante la cumbre del APEC, que se realizará en Santiago de Chile el 16 y 17 de noviembre. Una nueva tregua que habrá que ver hasta cuándo dura sin nuevas tensiones porque hay temas como las transferencias tecnológicas que seguirán generando rispideces entre ambos países.

LID
Viernes 11 de octubre | 23:56

Alberto Fernández y los sindicatos



En el cuadro de quiebra, recesión e inflación de Argentina, con la rebelión en Ecuador como telón de fondo, la relación del próximo presidente con los sindicatos es un asunto de primer orden. No se trata de una cuestión que tendrá peso en el mediano plazo sino de forma inmediata, si consideramos el potencial devaluatorio del dólar paralelo, los tarifazos “reprimidos” en combustibles y los postergados en el gas y electricidad. Por otra parte, la tendencia al agravamiento y prolongación de la recesión que superará el 3% este año y seguirá su caída en 2020 según el insospechable Banco Mundial. Se trata de un cuadro social explosivo, donde la cirugía fondomonetarista que preparan puede transformar a Argentina en la próxima Ecuador.

Los movimientos de Alberto Fernández han seguido una línea maestra: el acuerdo en primer lugar con la CGT, colaboracionista del gobierno de Macri, para integrar a todas las alas de la burocracia sindical en el futuro pacto social. Los movimientos anticipatorios se dieron en dos planos estratégicos desde 2018: Manzur que reunió a Daer y el pejotismo tradicional en el gran acto en Tucumán y por otro lado un Moyano liderando el sector opositor con la consigna “hay 2019”. Desde una y otra vereda se ha ido garantizando que la crisis capitalista no salga de madre, en particular desde la devaluación y los golpes inflacionarios de abril 2018 a la fecha. Las históricas jornadas de diciembre de 2017 contra las reformas previsional, laboral e impositiva pusieron las barbas en remojo de todos los garantes del sistema patronal en los sindicatos.
En la reciente reunión de Tucumán posterior a las PASO entre el presidente de la UIA y Daer, se dio el paso más importante en la línea del pacto social que delineó Cristina al presentar Sinceramente en la Rural, donde evocó como antecedente nada menos que la experiencia de Perón, Rucci y Gelbard. Para semejante emprendimiento AF no anda con chiquitas: exige la unidad de toda la burocracia sindical, incluida la destartalada CTA, porque cualquier cabo suelto podría canalizar la explosividad de las disposiciones que rodearán al pacto social. Los choques serán inevitablemente la otra cara de los acuerdos de reestructuración de deuda con la banca acreedora y el FMI, que como todo el planeta sabe, han sido durísimos en todos los países, se llamen Uruguay, Portugal o la castigada Grecia.
La participación del presidente virtual en el plenario de la CTA que congregó al moyanismo y todo el Fresimona no debe mover a engaño. Fue allí a pedir la rendición a su política a todo el movimiento obrero. Pablo Moyano lo sintetizó “Tenemos que unirnos para acompañar a Alberto Fernández porque las medidas que tendrá que tomar serán muy duras”. Como su padre, no anduvo con vueltas. No se proponen unir a los sindicatos contra las duras medidas, sino en favor de ellas.
La integración del moyanismo y la Corriente Federal está en marcha. Según lo resuelto por todos -absolutamente todos- los sectores de la vieja burocracia sindical, habrá un plenario de secretarios generales que consagrará la vuelta. En cambio exigen la rendición incondicional de Ctera, disolviendo la CTA, y presentando “por mesa de entrada” la solicitud de ingreso “según los estatutos de la central y las leyes vigentes para las organizaciones con personería gremial”. Cualquier idea de libertad sindical contra el unicato debe ser desterrada según la podrida y desprestigiada burocracia sindical que acompañó todas las fechorías contra el movimiento obrero y acompaña hoy mismo el cierre serial de fábricas, abandona la gesta heroica de los trabajadores de Chubut y aún a los pilotos cuando se la jugaron por la reapertura de su paritaria.

No hay cambio de frente patronal

Pero conviene examinar si del otro lado del mostrador, el de la patronal, estamos ante un cambio de rumbo después del fracaso macrista que acompañó el total de la clase capitalista argentina. El presidente de la UIA no dejó dudas hace apenas unos días: reforma laboral y rebaja de impuestos al capital (léase impuestazos y tarifazos para compensarlos). Julio Crivelli, capitoste de la Cámara de la Construcción, precisó el reclamo: erradicar la inflación eliminando el déficit fiscal (hoy en 10% del PBI si incluimos intereses de la deuda), bajar el costo laboral, reducir la carga tributaria, dejar de financiar el Tesoro con el Banco Central. Y resumió “todo lo que hay que hacer es políticamente incorrecto”. No se privó, por supuesto de pedir “dejar atrás la causa de los cuadernos” que involucra a toda la patria contratista en el robo al Estado.
Como se verá no hay en la “burguesía nacional”, en la que tanto cree el kirchnerismo y la izquierda de colaboración de clases que lo acompaña, el menor atisbo de un cambio de frente. Su agenda al girar hacia Alberto Fernández es la misma con la que acompañó a Macri, la que comparte con el FMI y, digámoslo, con Lenin Moreno de Ecuador. Por si acaso, Crivelli remarcó que AF tiene que aclarar “si va a gobernar blindando Vaca Muerta” como prometió o con la pesificación de tarifas que promueve un anodino documento de “técnicos” del PJ. De manera que agregó la frutilla al postre, se pronunció por mantener la dolarización de tarifas que ha hecho estallar sistemáticamente la inflación y el poder adquisitivo de salarios y jubilaciones.
La mesa está servida para un pacto social reaccionario. Desde ese lugar tenemos que pararnos los trabajadores que defendemos las paritarias libres, el salario y jubilaciones equivalentes a una canasta familiar, la reapertura de todas las fábricas cerradas y la reincorporación de todos los trabajadores despedidos, como punto de partida de una reorganización económica desde el campo de los trabajadores.
Es una perspectiva claramente antagónica a la unidad sindical “albertista”, opuesta a la suspensión de las paritarias y a sacar a los trabajadores ocupados y desocupados de las calles. Por eso es tan adecuado impulsar asambleas en todos los sindicatos, en todos los lugares de trabajo, porque ninguno de los sindicalistas que participan de esta unidad por derecha ha recabado mandato, ni explicado el sentido y condiciones de un pacto social como el que propone Alberto Fernández. Vamos por ello desde el sindicalismo clasista y desde la izquierda obrera y socialista. La clase obrera y el campesinado ecuatoriano están marcando un camino.

Néstor Pitrola

Facebook amenaza a la democracia

Chris Hughes (CH), cofundador de Facebook junto a su hoy omnipotente y único patrón Mark Zuckerberg (MZ) –quien controla 60 % de las acciones–, publicó un extenso artículo en NYT donde exhorta al gobierno a quebrantar su monopolio debido a que su influencia es asombrosa, mucho más allá de la de cualquiera en el sector privado o en el gobierno, ya que “controla tres plataformas esenciales de la comunicación (Facebook, Instagram y Whatsapp) que miles de millones de personas usan cada día (https://nyti.ms/2WAoh1F)”.
El apóstata CH aborda la historia de EU contra los monopolios (leyes anti-Trust), toca tangencialmente el escándalo de Cambridge Analytica (obligada a su auto-extinción) y alerta sobre la amenaza a la democracia que representa la triada Facebook/Whatsapp/Instagram.
En forma coincidente, Bajo la Lupa había abordado “Cómo Ganar las Elecciones con Whatsapp desde Brasil hasta la India (https://www.elviejotopo.com/topoexpress/como-ganar-las-elecciones-con-whatsapp-desde-brasil-hasta-la-india/)”.
CH fustiga que su ex socio buscó siempre el dominio en las redes y juzga que lo consiguió con creces ya que vale 500 mil millones de dólares y domina (sic) más del 80 % de los ingresos de las redes sociales en el mundo: constituye un poderoso monopolio que eclipsa a todos sus rivales y borra la competencia en las redes sociales. Cita que 70 % de los adultos de Estados Unidos usan las redes sociales, de las cuales una amplia mayoría son productos de Facebook.
CH esquiva que la omnipotencia de su ex socio MZ es 8,35 veces mayor en el resto del mundo (https://bit.ly/2jggjLS) que en el mismo EU (51 %): su dominio afecta también la democracia incipiente de otros 1.420 millones de usuarios en el resto del mundo (¡18,92% de la población mundial sin EU!). Por cierto, en México, donde no existe regulación ni legislación al respecto, cuenta con 63,7 % de usuarios inermes de Facebook.
El apóstata CH confiesa una frase imperdible sobre que el dominio de Facebook no es un accidente de la historia, sino que contó con la “aprobación tácita –y a veces explícita– del gobierno (¡súper-sic!) y sus reguladores”. ¡Uf!
En medio de su opacidad, su falta de rendición de cuentas ante la opinión pública y el gobierno, y el creciente malestar colectivo por el atentado a la privacidad, CH arremete contra el control unilateral sobre la libertad de expresión que le confiere un enorme poder a su ex socio MZ, quien puede monitorear, organizar y aun censurar las conversaciones de dos mil millones de personas gracias a los algoritmos opacos (sic) que han elegido a sus ingenieros, quienes seleccionan los comentarios o experiencias de sus usuarios y definen la libertad de expresión o el discurso de odio.
A mi juicio, lo más grave radica en que tales algoritmos opacos sean creados o censurados por los conocidos misántropos del planeta fuera de la vigilancia y/o la regulación ciudadana y de los gobiernos de EU y el mundo entero.
Lo más dramático radica en que la aplastante mayoría, si es que no todos, del Consejo Directivo del omnipotente Moloch tecnológico del GAFAT (Google/Apple/Facebook/Amazon/ Twitter) nunca ha tenido un puesto de elección popular.
Un punto trascendental que aborda CH radica en la preocupación de algunos (sic) de que la atomización de Facebook o de otras trasnacionales tecnológicas de EU pudiera ser un problema a la Seguridad Nacional, ya que los avances en la Inteligencia Artificial requieren inmensas cantidades de datos y poder computacional cuando solamente grandes trasnacionales como Facebook, Google y Amazon pueden procurar tales inversiones.
Si las trasnacionales de EU se vuelven más pequeñas, los chinos nos superarán, alega CH, vinculado a Obama y a los Clinton, y quien evade señalar que el megaespeculador George Soros fue socio de Facebook (https://bit.ly/2R2Lhnl), y evita tocar siquiera con el pétalo de una rosa el padrinazgo del Pentágono de todo el GAFAT mediante su invento del Internet con su sector DARPA (https://bit.ly/2YoP8P0), que consolidó hoy con su segmento Defense Innovation Board ( DIB; https://bit.ly/2YqV369) que preside Joshua Marcuse.

Alfredo Jalife-Rahme
TopoExpress/ La Jornada

Nota edición: Chris Hughes, cofundador de Facebook, publicó un extenso artículo en el New York Times en el que alerta sobre la “amenaza a la democracia” que representa la tríada compuesta por Facebook, Whatsapp e Instagram. Sin duda, sabe de lo que escribe.
Artículo publicado originalmente en La Jornada

Catalunya: Repudiamos la criminalización del proceso independentista



Por la huelga general y la amnistía a los presos políticos

Hoy se dio a conocer la sentencia del procés, el juicio emprendido por el estado español contra los voceros y referentes del proceso independentista catalán de 2017. El fallo dicta penas durísimas (entre 8 y 13 años de prisión) contra los principales acusados, criminalizando la lucha por la autonomía en Catalunya y, por extensión, en el territorio español. El rechazo a esta injusta condena ha desatado enormes movilizaciones en todo el país, incluyendo la convocatoria a una huelga general.
Los manifestantes se cuentan por miles y se han congregado en el aeropuerto de El Prat, Barcelona. Se encuentran bloqueando los accesos y las rutas e interrumpiendo el tráfico terrestre y aéreo. Muchos de ellos arribaron desde la enorme concentración convocada en la plaza central, que fue replicada en las principales ciudades de Catalunya y que comienza a extenderse por todo el territorio español.
Además, diversas organizaciones, tanto partidos políticos como federaciones sindicales y estudiantiles, han convocado a la huelga general por la amnistía a todos los involucrados en el proceso independentista. Las manifestaciones se desenvolverán durante toda la semana, culminando el viernes con una concentración en Barcelona, que se espera multitudinaria.
Ante estos sucesos, el estado español ha respondido con una violenta represión. Las organizaciones catalanas reportan decenas de heridos a manos de las fuerzas policiales y detenciones ilegítimas. El gobierno central ha trasladado cientos de efectivos a Barcelona y alrededores para hacer pasar la sentencia. Por su parte, todos partidos del régimen, incluyendo Podemos y el Psoe, se han pronunciado a favor de acatar el fallo.
La sentencia del procés está inscripta en una serie de ataques gravísimos al movimiento popular. Entre ellos, la falsa acusación de terrorismo a militantes independentistas de los CDR y la injusta condena, también bajo la ley anti terrorista, a los jóvenes de Alzazu, en Navarra. La indignación popular, que crece hora tras hora, choca contra las provocaciones de un estado que ha mantenido los pilares represivos del franquismo.
Reclamamos la amnistía inmediata para todos los presos políticos y apoyamos la huelga general. Por el derecho a la autodeterminación de Catalunya y de los pueblos del estado español.
Abajo la monarquía y las fuerzas represivas franquistas.

Luciano Arienti

El debate presidencial, un contraste entre el programa del FIT – Unidad y el régimen del FMI



El debate entre los candidatos a presidente que tuvo lugar en la Universidad Nacional del Litoral mostró el contrapunto de clase del Frente de Izquierda con el ajuste de Mauricio Macri y la demagogia de Alberto Fernández. Nicolás Del Caño planteó, desde la presentación, la incompatibilidad de las aspiraciones de los trabajadores, las mujeres y la juventud con los planes del FMI y de los empresarios y banqueros que sacaron beneficios extraordinarios de la quiebra Argentina.
Alberto Fernández se permitió todo el margen de maniobra que le ofrece el derrumbe del macrismo y se valió del hecho de que el traje de ajustador ya lo tiene puesto el actual presidente Macri para hacer demagogia. Desde el vamos, su intervención sobre el eje de relaciones internacionales fue prometer una “inserción digna” en el mercado global, pero no explicó que significan esas condiciones dignas cuando asegura que va a ir a una renegociación con el FMI, cuyas condiciones eludió discutir ayer a pesar del carácter determinante que eso tendrá en la etapa. La misma ambigüedad usó en su referencia al acuerdo Mercosur - Unión Europea, sin explicitar cuáles serían los límites que pondría para evitar que sea “una postración”. Del Caño, como contraste, utilizó el ejemplo de Ecuador para denunciar el carácter hambreador de los planes del FMI, y denunció la feroz represión contra las masas trabajadoras y campesinas movilizadas. Destacó que el FIT- Unidad es la única fuerza que rechazó el golpismo de los Trump y Bolsonaro en Venezuela, en oposición al lobby al que se sumaron los Macri y los Massa.
El contraste fundamental que trazó Del Caño con los candidatos patronales fue el planteo de la nacionalización de la banca para detener la fuga de capitales, y de las privatizadas de servicios para terminar con los tarifazos. Retrucó a Fernández que si el gobierno de Macri “destruyó la economía” no lo hizo solo, y remarcó que la reforma previsional se aprobó con los votos de quienes hoy revistan en el Frente de Todos.
Mientras Macri trataba de naturalizar el desplome económico aludiendo a cifras promedio de inflación, deuda y pobreza, Alberto aseguraba que hará crecer la producción y el consumo, de nuevo sin decir cómo. El dato de color fue que José Luis Espert, vocero sin tapujos de los intereses del gran capital, retrucó la contradicción entre el plan de Fernández para fomentar las exportaciones y sus planteos de reactivar el consumo, lo cual es obvio teniendo en cuenta el mazazo que implica el “dólar competitivo” para las familias trabajadoras. El candidato del Frente de Todos, de todas formas, anticipó que se centrará en “generar los dólares necesarios para pagar la deuda”, una confesión de que Argentina no romperá su subordinación al capital financiero sino que piensa continuar en su gobierno la política de ajuste fiscal para cumplir con los acreedores internacionales.
Del Caño fue el único que defendió los reclamos del movimiento de mujeres, como el aborto legal, la educación sexual y la separación de la Iglesia del Estado, marcando la cancha al planteo confuso y encubridor de Fernández de que “hay que tender” a la legalización del aborto. El candidato de la izquierda les respondió que el lobby clerical de los Manzur y Morales (que tuvo como portavoz más abierto en el debate al infame Gómez Centurión) en lugar de pro vida es antiderechos y proaborto clandestino, y que sin romper con ellos no se avanzará en los derechos de las mujeres y las disidencias. El eje en las reivindicaciones, además, permite enfrentar los intentos cooptación estatal de un sector movimiento que anticipa Fernández con su planteo de crear un Ministerio de la Mujer.
En el terreno de la educación fue notorio que el único programa de salida es el del Frente de izquierda, colocando que la situación crítica de las escuelas, que Macri y Vidal llevaron al extremo -como se evidenció en el desastre de la escuela de Moreno donde murieron por la desidia oficial Sandra y Ruben, trabajadores de la educación recordados ayer por Del Caño-, es el producto de la descentralización menemista sostenida hasta hoy, lo que incluye las leyes antieducativas del kirchnerismo. En contrapunto con la demagogia de Fernández que afirma que pondrá por encima la salud y la educación antes que los intereses de deuda (esto cuando plantea rescatar toda la deuda usuraria, incluyendo sus intereses), Del Caño graficó que el ajuste del albertista Arcioni en Chubut muestra la incompatibilidad entre el pago de la deuda y los reclamos de los trabajadores de la salud y de la comunidad educativa, entre el régimen del FMI y la defensa de escuelas y hospitales.
Por último, vale una referencia a los planteos facistizantes de Espert y Gómez Centurión, que propusieron arancelar la universidad y eliminar las obras sociales sindicales el primero, y reclamaron el fin del “curro de los derechos humanos” y de los paros docentes el segundo. Más allá del papel grotesco que puedan ocupar hoy en un debate presidencial, expresan la voz de intereses profundamente reaccionarios que tienen también sus agentes en los bloques políticos patronales, sean los Manzur o las Bullrich. No hay “consenso” posible entre esos intereses y los reclamos de los trabajadores, las mujeres y la juventud. El pacto social de Fernández es entonces la coartada para esa embestida. El debate presidencial mostró que el Frente de Izquierda – Unidad se opone a ellos con un programa de clase. La campaña político-electoral y el reforzamiento de las conquistas parlamentarias serán insumos para contribuir a que la clase obrera intervenga decisivamente en la crisis para enterrar esos planes, que son los de todo el régimen del FMI.

Iván Hirsch

Uruguay y la amenaza del neoliberalismo

Cuando varias naciones de América del Sur se encuentran envueltas en una de sus peores crisis económica-política-institucional, Uruguay, que ha logrado sobrevivir a la ola neoliberal que azota la región en los últimos tiempos, se enfrenta a unos comicios este 27 de octubre que pudieran cambiar el sistema social que ha beneficiado a la gran mayoría de su población.
Desempleo, endeudamiento, ajustes fiscales, inflación, disminución del poder adquisitivo, hambre y pobreza es el panorama general que se observa en las naciones que han optado por aplicar políticas neoliberales impuestas por Estados Unidos y las organizaciones financieras internacionales con la anuencia de las oligarquías nacionales.
En los cuatro años en el poder, el presidente Mauricio Macri endeudó a la nación con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el peso argentino pasó de 16 a 60 por dólar; la pobreza subió al 41,2 % de los habitantes; se duplicaron los precios del transporte público; el costo de la luz en 500 %, y los del agua y el gas en 230 %.
Con la llegada al poder en Brasil del ultraderechista Jair Bolsonaro, después de arbitrariedades jurídicas contra la expresidenta Dilma Rousseff y del excandidato Luiz Inacio Lula da Silva, fueron eliminados todos los programas sociales y privatizadas numerosas empresas públicas, mientras estudiantes y obreros salen a las calles a protestar por las nuevas medidas impuestas.
En Paraguay, otra nación cercana geográficamente a Uruguay, la pobreza alcanza al 32 % de la población; miles de campesinos han tenido que abandonar sus parcelas por la extensión de los latifundios para la siembra extensiva de soya y la ganadería bovina, a la par que se incrementa la desigualdad entre ricos y pobres.
Lenin Moreno después de ganar la elecciones presidenciales en Ecuador de 2017 como candidato de la Alianza País fundado por Rafael Correa, dio un vuelco total a la Revolución Ciudadana y se acogió a las directrices emanadas desde Washington. En poco tiempo ha desmontado los programas sociales, redujo el gasto público a la mínima expresión y endeudó nuevamente al país con el FMI, que han producido grandes manifestaciones de protestas en las ciudades.
Colombia se vuelve cada día más agresiva y peligrosa por la incidencia de funcionarios vinculados con el narcotráfico y la corrupción, mientras los trabajadores agrícolas tienen que emigrar hacia las ciudades ante el hambre y la violencia en los campos.
En esto contexto, Uruguay va a elecciones primarias el 27 de octubre donde todas las encuestas aseguran que ganará el oficialista Frente Amplio con su representante Daniel Martínez, pero con menos del 50 % + 1, lo que lo obligaría a una segunda vuelta, el 24 de noviembre, frente a su posible oponente, Luís Lacalle, del Partido Nacional (PN).
En esa situación podría peligrar la continuidad de los gobiernos del Frente Amplio pues los tres partidos de derecha (PN, Colorado y Cabildo Abierto) aunque con grandes contradicciones entre ellos, intentarán unirse y alzarse con los votos necesarios para formar gobierno. Entonces el fantasma del neoliberalismo caería con fuerza abrumadora contra la población.
Uruguay se ha destacado en los últimos 15 años de gobiernos del Frente Amplio, por tener una sociedad con bajos niveles de pobreza y desigualdad y altos ingresos per cápita.
Organismos internacionales ubican a esta nación entre los primeros lugares de la región por los índices de Bienestar Social, Desarrollo Humano, Libertad Económica y Oportunidad Humana.
El gobierno del Frente Amplio cuenta con alto grado de confianza entre los ciudadanos por los bajos niveles de corrupción y la estabilidad existente en las instituciones. El Banco Mundial aseguró que el país logró alcanzar superiores estatus de igualdad de oportunidades en los accesos a los servicios de salud, educación, agua potable, saneamiento y electricidad.
Se logró disminuir la pobreza de 32,5 % en 2006 al 8,1 % en 2018, a la par que la pobreza extrema cayó en el mismo período del 2,5 % al 1 %.
Otro dato sumamente importante para los ciudadanos de mayor edad es que cerca del 87 % de los que cuentan con más de 65 años están resguardados por el sistema de pensiones.
El crecimiento económico ha mantenido su vitalidad y de 2003 a 2018 lo ha hecho en promedio anual del 4,1 %, uno de los más relevantes y estables de la región. Significativo resulta que Uruguay ha mantenido estable el aumento de su PIB, pese a los graves problemas que afectan a dos de sus principales socios comerciales: Argentina y Brasil.
Por eso, con mucha razón, el actual presidente Tabaré Vázquez señaló que para las próximas elecciones “se debe mirar lo que pasa en Argentina, en Brasil, en el mundo y analizar cómo ha estado Uruguay” en estos últimos 15 años.
Aunque los poderosos medios de comunicación de la derecha ligados a la oligarquía, traten de impulsar un cambio en el sistema político económico de Uruguay, el azote del neoliberalismo no debe penetrar en uno de los países más estables de la región. Esperemos.

Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano.

lunes, octubre 14, 2019

Lenín Moreno derogó el paquetazo del FMI tras 12 días de movilizaciones



Tras 12 días de movilizaciones callejeras y una violenta represión, el Gobierno de Lenín Moreno anunció la derogación del decreto de aumento de los combustibles y una mesa de diálogo con las direcciones indígenas para negociar un nuevo decreto.

Las calles de Quito se inundaron de manifestantes festejando en la noche del domingo tras el anuncio por cadena nacional de la derogación del decreto 883 ordenado por el FMI, que eliminaba los subsidios a los combustibles, duplicando los precios de la gasolina. El acuerdo, del que participaron las direcciones del movimiento indígena, supone redactar un nuevo decreto del que no se definieron detalles.
Tras 12 días de movilizaciones callejeras, que enfrentaron el estado de sitio y una represión brutal que dejó al menos 7 muertos y cientos de heridos y detenidos, el Gobierno se reunió este domingo con las direcciones de los movimientos indígenas para establecer una mesa de diálogo que fue televisada en directo.
Luego de dos horas de cuarto intermedio, y con la mediación de la ONU y la Conferencia Episcopal, se anunció el acuerdo al que se había llegado entre el Gobierno y las direcciones de los movimientos indígenas, con la Confederación de Nacionalidades Indígenas (CONAIE) a la cabeza.
No se dieron detalles de cómo sería el nuevo decreto que el Gobierno diseñará con las direcciones indígenas, pero éstas le garantizaron una paz social inmediata
El acuerdo fue leído por el representante de la ONU: "Como resultado del diálogo se establece un nuevo decreto que deja sin efecto el decreto 883, para lo cual se instala una comisión que elaborará uno nuevo". La comisión estará integrada por miembros del Gobierno y las direcciones indígenas, y a cambio estas últimas se comprometieron a suspender las movilizaciones en todo el país.
Tras una primera ronda de intervenciones de parte del Gobierno y las direcciones indígenas, en las que no se había llegado a un acuerdo, se pasó a un cuarto intermedio de dos horas en las que ambas partes llegaron a esta resolución a puertas cerradas.
El apuro por llegar a un acuerdo tenía que ver con el inicio, el mismo sábado, de movilizaciones más espontaneas en los barrios pobres de Quito, que no respondían directamente a la dirección de la CONAIE
En esa primera ronda, el Gobierno se mostró reacio a aceptar derogar el decreto e insistió en que los subsidios al combustible solo beneficiaban a los narcotraficantes y especuladores, y que las movilizaciones violentas estaban digitadas por el expresidente Rafael Correa. Los dirigentes indígenas también apuntaron a Correa pero insistieron en que la única forma de establecer una comisión para debatir un nuevo decreto sería la derogatoria del 883.
Más que intransigencia de las direcciones indígenas, la posición parecía responder a la necesidad de no aparecer por cadena nacional, ante sus bases y los miles que se movilizaron, entregando todo después de casi dos semanas de intensa lucha.
El sábado, la dirección de la CONAIE había aceptado por primera vez sentarse a negociar con el Lenín Moreno, dejando la puerta abierta a una modificación del decreto. Aceptaba la mesa de diálogo aunque el Gobierno no había liberado a los presos, echado a los ministros responsables de la represión, ni eliminado el estado de excepción, todas demandas del movimientos.
El apuro por avanzar en un acuerdo para "reestablecer la paz", tenía que ver con el inicio, el mismo sábado, de movilizaciones más espontaneas en los barrios pobres de Quito, donde se comenzaron a levantar barricadas para enfrentar a la policía, y que no respondían directamente a la dirección de la CONAIE (que había hegemonizado la protesta toda la semana previa). En esas barricadas se empezó a escuchar cada vez más fuerte la demanda de "fuera Moreno", que las direcciones indígenas se habían negado a levantar por considerarla "correista"; al mismo tiempo que se vieron muestras de apoyo en otras ciudades, incluyendo Guayaquil.
Durante la mesa de diálogo de este domingo, quién dejó más clara esta preocupación de que las manifestaciones se les fueran de las manos, fue Leonidas Iza, presidente de Movimiento Indígena de Cotopaxi, que dijo "me parece irresponsable creer que esto es un acto vandálico de la gente o de los correistas. No estamos viendo bien. Nosotros mismos nos sorprendemos con la cantidad de gente. No creo que Correa en este momento tenga la capacidad de mover aquello".
En el acuerdo final no se menciona nada sobre la responsabilidad del Gobierno en la brutal represión de la última semana y media, sobre los muertos y heridos, como así tampoco sobre la renuncia de la Ministra de Gobierno y el Ministro de Defensa, que eran exigencia de los manifestantes. A su vez no se dieron detalles de cómo sería el nuevo decreto que el Gobierno diseñará con las direcciones indígenas, que sí le garantizaron una paz social inmediata al ordenar a sus bases suspender las movilizaciones en todos los territorios.
Aunque muy golpeado por tener que suspender el decreto, Moreno logró con esta mesa de diálogo mantenerse en el poder a pesar de la brutal represión que descargó sobre el pueblo de Ecuador.
El FMI va a seguir exigiendo nuevos ajustes, e insistirá con las reformas laboral y tributaria. Sin embargo, y a pesar del rol jugado por la dirección de la CONAIE, la enorme lucha de las bases indígenas y campesinas, junto a la de los jóvenes, trabajadores y pobres de las ciudades se convirtió en una enorme muestra de cómo enfrentar los ajustes y ataques del FMI en todo el continente.

Juan Andrés Gallardo
@juanagallardo1
Lunes 14 de octubre | 00:30

Una visión crítica de la conquista de América



El primer impacto fue el asombro, luego el miedo ante las armas de fuego y la fuerza mágica del hombre blanco cubierto con armaduras y montado a caballo. Los invasores aprovecharon el desconcierto y la superioridad tecnológica para dominar fácilmente a las sociedades americanas más desarrolladas.

La irrupción europea transatlántica tuvo una trascendencia formidable. En pocos años se tuvo conocimiento de la dimensión planetaria, se posibilitaron nuevas rutas y el contacto con la diversidad humana; se potenció el comercio, la ciencia y la tecnología; y se generaron las bases del despegue capitalista y la Revolución Industrial, con el enorme y penoso costo dedos genocidios.
El arribo de Cristóbal Colón a América fue un emprendimiento que hizo posible uno de los hechos más destacados de la historia de la humanidad. Desde su desembarco en playas caribeñas, en menos de un siglo se pudo alcanzar el conocimiento de la dimensión del planeta y se vincularon culturas desconocidas entre sí. La ventaja para los europeos fue conocer la pólvora, la brújula, el papel y la imprenta, entre otras adquisiciones.
El acto de pisar tierra americana produjo una espectacular cadena de acontecimientos que transformó y dinamizó la sociedad humana. El descubrimiento de oro y plata en el “nuevo continente” desató un verdadero aluvión colonizador. Centenares de expediciones y millares de hombres fueron tras los pasos de los pioneros para intentar el logro de fabulosas fortunas.
En los primeros 150 años de acción conquistadora, 17 mil toneladas de plata y unas 200 toneladas de oro arribaron a España y potenciaron el incipiente desarrollo comercial y manufacturero europeo, que abrieron las compuertas de la Revolución Industrial y el desarrollo capitalista.
La navegación superó todos los límites y se aventuró hacia todos los rincones del planeta. El conocimiento del mundo comenzó a ser posible y el comercio empezó a diseñar el mercado internacional. El desarrollo económico terminaría por sepultar a la sociedad feudal y al absolutismo monárquico.
La ambición no encontró barreras infranqueables. En pocos años la inmensidad americana dejó de ser inexpugnable y españoles, portugueses, británicos, holandeses y franceses se disputaron el gigantesco botín.
Un siglo después de la llegada de la Santa María, La Niña y La Pinta alas Antillas, de los más de 70 millones de nativos americanos preexistentes, sólo quedaban tres millones y medio de almas. Primero, fueron derrotados por la desproporción de recursos, la sorpresa y la confusión. Luego, fueron privados de su cultura y creencias, sometidos al trabajo esclavo y a las enfermedades importadas por los europeos, que encontraron a sus organismos sin los necesarios anticuerpos para resistir a virus y bacterias invasores.
La casi extinción de la población nativa generó otro genocidio. Para sustituir a los americanos, se propicióla cacería de seres humanos, se arrancaron millones de africanos de su tierra ancestral y se comerció con ellos para utilizarlos como mano de obra esclava en socavones y plantaciones.
Medio milenio después, fue en vano el intento de ocultamiento del exterminio indígena y salió a la luz otra versión de la historia, atrás quedaron definiciones como el “Descubrimiento de América”, que pretendía ignorar la existencia de millones de seres humanos que habían descubierto el continente miles de años antes. También quedó rápidamente vetusta la intención de mostrar como amistoso el “Encuentro de dos mundos”, cuando en realidad se trató del violento aplastamiento de los nativos por parte de los forasteros.
No obstante, no se puede dejar de reconocer que la llegada europea a las costas americanas produjo un avance notable de la humanidad, pero el progreso no puede ocultar la magnitud de la tragedia consumada.
La sociedad capitalista se concibió a partir del genocidio, la esclavitud y el saqueo impulsado por las potencias europeas de la época. El alumbramiento del nuevo sistema económico se amasó con la sangre de millones de seres humanos.

El encontronazo del 12 de octubre de 1492

Las hipócritas denominaciones con las que fue conmemorado cada aniversario de la llegada de Colón a tierras americanas, pusieron de manifiesto el intento de disimular, encubrir y minimizar los crímenes cometidos. Celebrar el “Descubrimiento de América” significaba omitir, nada menos, que existían unos setenta millones de seres humanos que ya habían descubierto al continente y prosperaban en él.
La improvisada denominación de “Encuentro de dos culturas” o “de dos mundos”, fue sólo un intento de falsificar la historia, dado que ese encuentro no tuvo nada de protocolar o pacífico, como cínicamente pretendieron insinuar sus ideólogos y difusores. La evidencia del genocidio desatado, el saqueo de sus incalculables riquezas y el sometimiento de los sobrevivientes presentaron un cuadro muy distinto al pretendido, exponiendo un verdadero “encontronazo” donde el desequilibrio tecnológico impuso sus trágicas desproporciones.
La expedición de Colón fue una destacada empresa que hizo posible uno de los acontecimientos más importantes de la historia humana: tomar conciencia de la magnitud del planeta y poder comunicar sus diversos puntos geográficos. Así, se pudieron relacionar mundos antes desconocidos entre sí, algunos en estadios muy primitivos de desarrollo otros más avanzados, como los europeos, que ya conocían la brújula, la pólvora, el papel y la imprenta.
Se transformaron las economías cerradas del Medioevo para constituir un mercado mundial. “Los descubrimientos de los yacimientos de oro y plata en América, la cruzada de exterminio, la esclavización de las poblaciones indígenas, forzadas a trabajar en el interior de las minas, el comienzo de la conquista y del saqueo de las indias, la conversión del continente africano en cazadero de esclavos negros, son todos hechos que señalan los albores de la era de producción capitalista (...) Las riquezas apresadas fuera de Europa por el pillaje, la esclavización y la masacre refluían hacia la metrópolis donde se transformaban en capital” (Carlos Marx, El Capital Tomo I).
El oro y la plata americanos contribuyeron a forjar los primeros grandes capitales europeos, que dinamizaron la economía y detonaron el fin del feudalismo y, posteriormente, la Revolución Industrial.
Así se fue gestando la sociedad capitalista que, como contrapartida, significó un importante avance en la historia de la humanidad. El capitalismo desplegó sus máximas posibilidades de desarrollo en los países más avanzados de la época, donde se produjeron los saltos más dinámicos en la primitiva acumulación de capital, basados esencialmente en el pillaje, la ampliación de las fronteras y la repartición del mundo. Simultáneamente, se generó un desarrollo incesante de las ciencias, el conocimiento, las técnicas productivas, las posibilidades de consumo y de supervivencia humana.
El capitalismo logró cumplir un rol progresivo, sólo interrumpido por las crisis cíclicas que desquiciaban periódicamente la producción y su economía, dejando en evidencia las limitaciones del sistema.
A pesar de este notable aporte a la evolución humana, el capitalismo desde sus primeros pasos denotó sus características salvajes, corruptas e inhumanas que continuaron manifestándose en plenitud hasta la actualidad.

Bernardo Veksler
Escritor
Sábado 12 de octubre

Una receta para indigestarse. A propósito de Fondo, de Alejandro Bercovich

Siempre con la misma receta. Así actúa el Fondo Monetario Internacional (FMI), como muestra Fondo, el documental de Alejandro Bercovich presentado el miércoles último en el teatro ND Ateneo.

El hilo argumental de la película, elaborado por Hernán Vanoli, está dado por la interacción entre el cocinero Juan Braceli y el propio Bercovich, el día en que Macri anunció que volverá a pedirle un préstamo al fondo. Cada uno en su respectiva cocina, se intercambian mensajes de whatsapp ante la noticia. El chef le pregunta a Bercovich cuánto hay que preocuparse, y la respuesta obviamente no es alentadora. Todo esto mientras el economista prepara un guiso de lentejas, y Braceli hace en simultáneo una moussaka y una caldeirada, platos típicos de Grecia y Portugal, respectivamente. Cada país tiene sus recetas, no como el FMI que aplica siempre la misma, nos dice mientras nos cuenta cómo se prepararan estos ricos platos.
Son cinco los capítulos que ordenan la trama: el menú del fondo (un solo plato), los cocineros (los tecnócratas del organismo), las recetas (el ajuste), los comensales (los países asistidos) y el banquete (la implementación de sus políticas).
Para el documental, Bercovich entrevistó a numerosos funcionarios y ex funcionarios del organismo internacional de crédito, como Anne Krueger (la segunda del mismo cuando fue la crisis de 2001 en la Argentina), John Lipsky (Subdirector Gerente entre 2006 y 2011), y Héctor Torres (ex Director Ejecutivo por Argentina en dos oportunidades). También vemos declaraciones de Anoop Singh, Director del Departamento del Hemisferio Occidental durante los años de la crisis de 2001, y David Lipton, hoy números dos y encargado de expresar la posición norteamericana, es decir de Donald Trump (gran apoyo para Macri hasta su derrota en las PASO el 11 de agosto). Otra protagonista indiscutida es Christine Lagarde, a quien Bercovich busca sin éxito entrevistar como vemos en varias oportunidades. Lagarde, hasta hace poco al frente del organismo, hoy reemplazada por Kristalina Georgieva, aparece en una entrevista a Jorge Lanata, realizada cuando se conoció la noticia de que le prestarían dinero a la Argentina, afirmando que no deberíamos preocuparnos, que el FMI no es el que conocimos las y los argentinos, que ahora cambió.
Para mostrar que no es así, y que el Fondo es el mismo de siempre, Bercovich visitó a dos de los países que recientemente estuvieron bajo “asistencia” del FMI, en ambos casos como parte de una “troika”, completada por la Comisión Europea (el ejecutivo de la UE) y el Banco Central Europeo. Entrevistó a funcionarios que estuvieron en algunos de los gobiernos que tuvieron estos países desde que arrancó la crisis de deuda hasta hoy, a legisladores, activistas de movimientos sociales y dirigentes sindicales. Y también conversó con estudiantes, trabajadores, jubilados que cuentan cómo es vivir en países que “caen” en el Fondo. Fragmentos de esas entrevistas ya pudimos ver en Brotes verdes, el programa que conduce Bercovich en C5N.
Como el FMI tiene una larga historia de terror en la Argentina, ésta también es reconstruida en el documental. Desde el primer préstamo, concedido en los años de Frondizi cuando el ministro de Economía era Álvaro Alsogaray (que pronunció entonces su famosa frase “hay que pasar el invierno”) hasta las negociaciones con el FMI después del colapso de la convertibilidad en 2002, vemos cómo acá también se puede ver la recurrencia de las mismas políticas. Y también, cómo una y otra vez entran en juego las consideraciones políticas, como la decisión, cuando trastabillaba el gobierno de Estela Martínez de Perón, de esperar hasta el golpe para acordar un nuevo programa.
Las conversaciones incluyen a Lavagna y también a José Ignacio De Mendiguen, algunos de los que “sufrieron” al FMI. Haría falta otra película, complementaria, sobre cómo durante esa transición duhaldista la gran burguesía argentina consumó un zarpazo sobre la clase trabajadora y los sectores medios, gracias a las políticas ejecutadas por este elenco de funcionarios.

Destruyendo mitos

Una serie de mitos de la ortodoxia neoliberal son contestados a lo largo de la película, recurriendo a la escenificación teatral: que la economía de un país es como la de una familia, y que si gasta de más tiene que “ajustarse el cinturón”, que si los ricos mejoran habrá un “derrame” para el resto de la sociedad, y que achicar el gasto público impide que este “ahogue” a la actividad privada y estimula el crecimiento de la economía. Los recursos utilizados, sencillos, resultan efectivos para poner en evidencia la carga ideológica de muchos de los planteos que con naturalidad realizan diariamente los economistas del mainstream en los programas de TV, así como hicieron los funcionarios de Macri para justificar sus políticas durante estos años. Fondo pasa revista de cómo en distintos programas periodísticos todos ellos aparecen repitiendo la misma cantinela.
El FMI no es un banco que le presta a los países cuando les “falta plata”. Es mucho más, es un “comando ideológico”, explica Bercovich. Y la deuda, nos dice, no solo tiene un sentido económico sino que es un mecanismo de dominación.

Tragedias y milagros

Los dos casos testigo que toma Bercovich, exponen trayectorias diferentes. La destrucción económica en Grecia fue de 25 % de su PBI, el desempleo llegó a estar en 27 %. En Portugal el PBI dejó de caer en 2014, mientras que en Grecia recién creció un poco en 2017. Hoy el desempleo en Portugal es de 6,4 %, y en Grecia está en 17,7 %. Bercovich interpreta que las diferencias entre la trayectoria de ambos países se entienden por la manera en que el primero continuó con las políticas de austeridad del FMI, y el segundo las abandonó. Sale así al cruce de los planteos de que el crecimiento económico en Portugal desde 2014 fue “gracias” al ajuste.
Hay acá sin duda un debate importante, que hace tiempo viene teniendo lugar en la Argentina desde que se plateara a fines de 2018 la alternativa portuguesa para negociar con el Fondo.
“¿Por qué habríamos de creer que el crecimiento en Portugal es por el ajuste previo, y no porque ahora rompió con el ajuste?”, se pregunta Joseph Stiglitz, premio Nobel de economía a quien Bercovich entrevistó especialmente. Este expone su postura (neo)keynesiana, reivindicando el rol del gasto público para reactivar la economía. “La austeridad solo destruye”, remata Stiglitz. Esto es innegable, pero de ello no se deriva que las políticas keynesianas sean una vía para que el Estado (capitalista) pueda elevarse por encima de las contradicciones generadas por el capitalismo y sus crisis como él afirma.
La tesis de que las trayectorias divergentes entre Portugal y Grecia se explican por un cambio de política encuentra su primer escollo en que los tiempos no cierran. Portugal creció en 2014 y 2015, módicamente es cierto, y recién a finales de 2015 asumió el gobierno de António Costa que “abandonó la austeridad”. Hasta entonces el gobierno de Passos Coelho, a quien en 2014 la troika había liberado de compromisos por ser el “mejor alumno” del ajuste, continuó con su política fiscalmente ortodoxa. Es decir que no había abandonado aun las políticas de austeridad.
En Fondo, la encargada de relativizar la importancia de esta discordancia de tiempos para salvar la tesis del rol de la “antiausteridad” en el “milagro”, es nada menos que la jefa de gabinete de Costa, Mariana Vieira da Silva. Esta admite que la economía estaba creciendo desde antes de que llegara Costa al gobierno, pero señala que la economía estaba perdiendo vigor a finales de 2015, y directamente no creció en el primer trimestre de 2016. Si no se abandonaba la austeridad, nos dice, el país habría entrado en recesión nuevamente.
Como ya señalamos en otra oportunidad, la pregunta sobre las diferencias entre el destino del país heleno y el ibérico es engañosa por varios motivos. En primer lugar, el ajuste es [casi] siempre recesivo: en Portugal, en Grecia, y también en la Argentina: lo vivimos en 1998-2002, en 2014 cuando lo aplicó parcialmente Kicillof, y con Macri durante prácticamente todo su gobierno. Grecia no es, en ese sentido, una excepción. Las políticas tendientes a “ordenar” las cuentas públicas (que por regla general se “desordenan” para salvar a tal o cual sector del capital, como fue en el caso de las crisis europeas recientes para salvar a los bancos), etc., tienen como efecto inmediato profundizar el hundimiento de la economía. La clase dominante, el capital, no conoce otra forma de “sanear” que no sea a través de esta destrucción. Grecia es prueba de que el ajuste no necesariamente lleva a mediano plazo al crecimiento (en el corto siempre lleva a la recesión). Que siempre se aplique la misma “receta” del ajuste, no significa que esta vaya a producir los resultados esperados.
Lo que no puede decirse es que Portugal sea prueba de que abandonar la austeridad sea la vía para volver a crecer. Sobre todo porque no hubo tal abandono, si analizamos de conjunto la política económica: desde fin de 2015 devolvió en cuotas una parte de lo robado durante los cinco años previos, pero muchas cosas continuaron igual. Quedó en pie la reforma laboral precarizadora y el conjunto de la fuerza de trabajo quedó empleada en peores condiciones que antes de la crisis y el ajuste. Para gastar más en algunas políticas de estímulo a la demanda, Costa redujo la inversión pública, es decir ajustó por otro lado para seguir cumpliendo las metas fiscales. “Honrar” la deuda es tan importante para Costa como lo era para Passos Coelho, y esto tiene costos para el pueblo trabajador que es el que utiliza diariamente una infraestructura de transporte degradada por la desinversión. Estos costos se suman a todos los legados de los años de ajuste que no fueron revertidos. Impuso recortes a los gastos en infraestructura para sostener el equilibrio fiscal (proyectando objetivos de superávit récord para 2020 y los años siguientes) a pesar de los bajísimas tasas de interés de las que goza el país (que son las que hicieron que le conviniera financieramente pagar por adelantado al FMI para tomar deuda todavía más barata de otras fuentes).
En general, las políticas “keynesianas” basadas en el gasto público solo llegan después de que la economía deja de caer, o incluso cuando ya inició la recuperación. Para poder aplicarlas el Tesoro tiene que contar con algún margen fiscal. Si nos trasladamos a la Argentina actual, en recesión, superendeudada, y con el FMI controlando las cuentas públicas y la política económica, resulta difícil imaginar una política distinta de la austeridad. Excepto, desde ya, que se esté dispuesto a cuestionar los “sacrosantos” derechos de los acreedores y los intereses de los grandes empresarios.

El problema es el sistema

Si hay algo que Fondo demuestra de manera contundente es que el organismo internacional de crédito asiste a los países solo para que estos puedan seguir pagando deudas, con dinero aportado por el Fondo, a cambio de que ajusten severamente su gasto público y su balanza de pagos para volver a la rueda del endeudamiento en los mercados lo antes posible.
Llegando al cierre del film, Bercovich cuenta que entre los beneficiarios, uno poco visible pero que cuenta mucho, son los fondos de inversión. Estos son los que canalizan capitales tanto de grandes empresarios como de pequeños ahorristas; también están los “institucionales” como los que administran fondos de jubilaciones y pensiones. “En EE. UU. controlan el 90 % de la economía”. Entre ellos apunta a BlackRock, que en la Argentina tiene participación en varias importantes empresas, además de tener títulos de deuda. Entre las imágenes de los beneficiados por las políticas del FMI que muestra Fondo, también están Marcelo Mindlin (Pampa Energía), Paolo Rocca (Techint) y Marcos Galperín (Mercado Libre).
No se trata de una conspiración, nos dice Bercovich, no están todos los poderosos confabulándose para apretar a los países. Es simplemente el despliegue de una lógica, la del capitalismo, que llevó a que 26 personas (todos “tipos”, agrega) tengan tanta riqueza que las 3.800 millones que constituyen la mitad más pobre de la humanidad.

¿Qué hacer con el Fondo?

“Salidas siempre hay. Más allá de lo que dicen Macri, Trump, y los burócratas del Fondo, siempre hay márgenes de negociación, relación de fuerzas… formas de cambiar tanto la receta como los ingredientes”. Con estas palabras concluye Fondo. Al hablar el miércoles antes de la proyección de la película, Bercovich sostuvo que “gane quien en las próximas elecciones va a ser muy importante la movilización que haya en la sociedad en torno a la discusión sobre el Fondo Monetario Internacional”. Más allá de quien gobierne, “mucho va a depender de que toda la sociedad entienda hasta qué punto la deuda es un mecanismo de sujeción política, la discusión no la tiene que dar alguien desde el sillón de Rivadavia, la tenemos que dar todos nosotros en las calles, como nos enseñaron las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo”.
Poner el acento en las calles es clave. Como muestra estos días la masiva movilización obrera e indígena en Ecuador, hay que tomar las calles para pararle la mano al FMI y los gobiernos que llevan a cabo sus políticas. Pero para imponer una alternativa para que la crisis no la paguemos esta vez los mismos de siempre, sino que lo hagan los capitalistas, hace falta algo más. Es necesario construir la fuerza política y social para que, al contrario de quienes alimentan las expectativas de “negociar con fuerza” con el FMI, pretensión que acá y en tantos otros países se vio defraudada, plantee claramente el rechazo a las exigencias del organismo, el repudio a una deuda fraudulenta como parte de un programa de conjunto de respuesta a la crisis. Esto, hoy, es algo que solo es planteado por el FIT-Unidad, el único que plantea un camino para “salir del Fondo”.

Esteban Mercatante

Claves económicas: debate presidencial, inflación y FMI



Los candidatos presidenciales presentaron sus propuestas. Nicolás del Caño, el único que planteó una salida a la crisis. Se realiza la Asamblea anual del Fondo en una economía mundial que se desacelera, y con la derogación del decreto en Ecuador que incluía el ajuste del organismo.

Claves económicas: debate presidencial, inflación y FMI

A pocas semanas de las elecciones el domingo se realizó el debate presidencial. Sólo Nicolás del Caño planteó una salida a la crisis que deja Cambiemos y el rol cómplice de los que ahora integran el Frente de Todos.
Los candidatos patronales no hablaron sobre el FMI, cuando es un acuerdo que de mantenerse como proponen, seguirá manejando el país en los próximos años con más ajustes y reformas estructurales. El espejo de lo que se viene es Ecuador, la movilización obligó a Lenín Moreno a derogar el decreto que incluía las recetas del organismo.
El fin de semana miles de mujeres coparon las calles de la ciudad de La Plata, se realizó el 34° Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias.

La Izquierda Diario te adelanta las claves de la semana:

FMI: esta semana comienza la Asamblea anual del Fondo y del Banco Mundial en Washington en un contexto de menor crecimiento de la economía mundial, y con rechazos a los ajustes del FMI como en Ecuador con semanas de movilizaciones en las calles, y la derrota electoral de Macri en Argentina, quien fue el candidato que apoyó el organismo otorgando un acuerdo con el monto más grande de la historia del Fondo.
Kristalina Georgieva, directora ejecutiva del organismo, sostuvo la semana pasada que el Fondo prevé que, en 2019, el crecimiento bajará en casi el 90 % del mundo y alertó que, “la economía mundial se encuentra ahora en un período de desaceleración sincronizada”.
Los “lamebotas” del Gobierno viajaron a Estados Unidos para asistir a la reunión. El viernes, el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza y el presidente del Banco Central Guido Sandleris se reunirán con Kristalina Georgieva.
La agenda formal de Lacunza y Sandleris empieza el jueves, con una reunión de ministros y presidentes de Banco Centrales del G20, después tendrán encuentros con inversionistas y el viernes, que se reunirán con el número dos del Fondo, David Lipton.

Inflación caliente: este miércoles el Indec dará a conocer la inflación de septiembre. Según las consultoras económicas rondará el 5,8 %, y será la más alta en lo que va del año.
La consultora Ecolatina calculó que los precios en el Gran Buenos Aires crecieron 5,5 % en septiembre. Un informe del Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET) estimó que la inflación fue de 5,5%, en lo que va del año acumula 37,7 % y en los últimos 12 meses alcanza al 53,5 %. La creciente inflación profundiza el deterioro del poder adquisitivo de los salarios.

Premio Nobel de Economía: el estadounidense nacido en India Abhijit Banerjee, la franco-estadounidense Esther Duflo y Michael Kremer, también de Estados Unidos, fueron premiados este lunes con el Nobel de Economía 2019 por su "visión experimental para aliviar la pobreza global". Según la Academia sueca "a pesar de la mejora en los estándares de vida, más de 700 millones de personas todavía subsisten con ingresos extremadamente bajos. Cada año, unos cinco millones de niños de menos de cinco años fallecen por enfermedades que podrían a menudo ser prevenidas o curadas con tratamientos que no son caros”.
Según el comunicado, los premiados este año introdujeron nuevas aproximaciones para reducir la pobreza y buscar intervenciones para mejorar la salud infantil o la educación.
El capitalismo es un sistema que produce y reproduce la desigualdad, donde unos pocos se queden con todo lo que se produce y otros apenas puedan subsistir.

Guerra comercial: el viernes se anunció un acuerdo parcial entre Estados Unidos y China. Sin embargo la tregua puede durar poco. Este lunes el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, señaló que probablemente se impondrá una ronda adicional de aranceles a las importaciones chinas para el 15 de diciembre si no se logra un acuerdo comercial con Pekín para esa fecha, pero agregó que esperaba que se concretara un pacto.

Brexit: Boris Johnson afirmó que quiere alcanzar un acuerdo en la cumbre de la Unión Europea (UE) del jueves y viernes para permitir una salida ordenada el 31 de octubre, pero que si no es posible, la salida será sin acuerdo.
Este lunes, la reina Isabel II estableció la agenda gubernamental que debe llevar adelante el primer ministro, indicando como prioridad el Brexit y un acuerdo con la UE.
La reina habló en la Cámara de los Lores y sostuvo sobre la UE que el Gobierno "tiene la intención de trabajar hacia una nueva asociación basada en el libre comercio y la cooperación" y agregó que “la prioridad de mi gobierno siempre ha sido garantizar la salida de Reino Unido de la Unión Europea el 31 de octubre”.
La Comisión Europea (CE) reconoció que todavía se necesita "más tiempo" para lograr un acuerdo para hacer efectiva la salida de Reino Unido.
El lunes al mediodía, la libra esterlina bajó un 0,6 %, a 1,2568 dólares, y frente al euro, se debilitaba también un 0,6 %, a 87,76 peniques.

Otras novedades de la semana:

Este miércoles el Banco Central publicará el Informe de Seguimiento de la Meta de Base Monetaria, el Informe de Política Monetaria y la Encuesta de Condiciones Crediticias.
Reparto del ingreso: este jueves el Indec dará a conocer la Cuenta de generación del ingreso e insumo de mano de obra del segundo trimestre de 2019. En el último informe el reparto de la "torta" del ingreso, mostró una baja en la participación de los salarios, que pasó de 51,3 % en el primer trimestre de 2018, a 48,3 % en el mismo período de este año.
También el organismo oficial publicará el Índice del costo de la construcción y los precios mayoristas de septiembre de 2019.

Mónica Arancibia
@monidi12
Lunes 14 de octubre | 12:13

Argentina: ¿Infierno o paraíso fiscal para los grandes empresarios?



Con un sistema impositivo donde los que menos ganan más pagan y los grandes empresarios tienen record en evasión fiscal, los liberales agitan el latiguillo de la asfixia fiscal. Las insinuaciones del Frente de Todos y un plan impositivo a favor de las mayorías.

Cada vez que insinúan algún tipo de modificación impositiva la derecha liberal retoma sus clásicos latiguillos sobre un empresariado asfixiado por el pago de impuestos, así lo expresa un artículo de Infobae, “Presión tributaria extrema, las empresas destinan más que el total de lo que ganan para pagar todos sus impuestos.
En esta ocasión consideran los datos aportados por el Banco Mundial que construye una serie de indicadores, para el caso, “la tasa tributaria total” comparada con las utilidades comerciales. O sea, el total de impuestos netos (una vez descontadas las deducciones impositivas) respecto del total de utilidades o ganancias de las empresas, que según Doing Business, un sitio del Banco Mundial, “las ganancias comerciales son básicamente los beneficios netos antes del devengo de los impuestos y contribuciones”.
En esta estadística Argentina se ubica en los primeros puestos con un 106%, o sea, el total de impuestos netos que pagan las empresas equivaldría a un poco más del total de sus ganancias.
Otros países de la región muestran valores por debajo como es Bolivia (83,7%), Brasil (65,1%), Chile (34%) o los Estados Unidos (43,8%) y los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) registran un promedio de 40,2%.
Con estas comparativas el argumento liberal intenta ubicar al país dentro de un infierno para el capital privado que se ve permanente obligado a financiar a una burocracia de Estado ineficiente en el terreno nacional, provincial y municipal junto con la asistencia social a los más necesitados. ¿Pero esto es realmente así? Veamos.

Un país de oportunidades para los grandes empresarios

En la “tasa tributaria total” que calcula el Banco Mundial para el caso de Argentina tienen un peso significativo las retenciones o impuestos que se aplican a las exportaciones del campo, lo cual se puede corroborar en la baja del 137,6% en 2015 a 106% en 2018. Esto fue el resultado de la reducción de las retenciones a la soja y la eliminación al maíz, el trigo y la minería que implementó el gobierno en 2016.
De esta manera, el indicador ya tiene un sesgo que realza el peso impositivo sobre uno de los sectores exportadores que más ganancias obtiene en un país sujeto a devaluaciones permanentes.
Si analizamos la recaudación impositiva en Argentina respecto de la riqueza anual generada por los trabajadores (PBI) es del 30,3 % y se ubica por debajo de la registrada por los países miembros de la OCDE que en promedio alcanzan un 34,2%.
Este dato no es menor, puesto que la administración Cambiemos hizo todo lo posible por ingresar como miembro de este selecto grupo de países, donde el capital financiero y las multinacionales que dominan al mundo, logran patrones comunes en materia impositiva, de inversiones y laborales, entre otros. Pese a las concesiones al gran capital, Argentina sigue afuera de la OCDE.
Siguiendo las comparaciones, en Argentina el total de impuestos pagados como porcentaje de los ingresos y ganancias de las empresas, es menos de la mitad respecto del promedio de la OCDE, 5,3% y 11,3% respectivamente.
A su vez, el país en materia de impuestos a las corporaciones se ubica en los mismos niveles que el promedio de los países miembros de la OCDE con un 9 % del PBI. Estos datos indican que el gran empresariado de origen local o extranjero más que asfixia, goza de importantes ventajas impositivas.



Volviendo a los datos del Banco Mundial otra estadística que brinda su sitio web es el porcentaje de “impuestos sobre las utilidades” que las empresas pagan en Argentina es del 3,9%, aunque estas cifras efectivas contrastan con la alícuota del 30% fijada por Ley para el impuesto a las ganancias; mientras en el promedio OCDE es de 15% o más aún como en Brasil (22,4%), en Chile (26,2%) o en Estados Unidos (27,9%).
Pero no sólo, las grandes empresas en Argentina pagan apenas monedas en impuestos sobre sus ganancias; si no que son campeones de la evasión impositiva. Según un informe del Tax Justice Network, en 2016 las grandes empresas evadieron en el impuesto a las ganancias nada menos que el equivalente a un 4,4% del PBI, una cifra que supera los 21.000 millones de dólares. Una cifra que hoy equivale a más de catorce veces todo el presupuesto destinado a la asistencia social por parte del Estado nacional que asciende a tan solo 86.385 millones de pesos. Esta actitud de los grandes empresarios, no cuenta dentro de los valores éticos liberales, puesto que la libertad que pregonan admite todo tipo de práctica.

Pagan más los que menos tienen

La contracara de las facilidades a las grandes empresas tiene como resultado un esquema impositivo, a partir del cual, los que menos ingresos reciben más pagan respecto de quienes tienen los mayores ingresos.
Esto se observa en la estructura impositiva Argentina donde el grueso del financiamiento del Estado nacional proviene del IVA (31%), un impuesto con tasas del 21% aplicado a la mayoría de los bienes y servicios que consumen las mayorías; seguido del impuesto a las ganancias (22%) que pagan en proporción cada vez más los trabajadores (“cuarta categoría”) en relación a los empresarios; los aportes a la Seguridad Social (21%), donde los patrones aportan 9 % y los trabajadores 12%; Derechos de exportación (“retenciones”) por 9 %; Combustibles total (3%); y los impuestos que gravan la riqueza, Bienes personales, apenas representan 1% de la recaudación tributaria total, según el informe de la recaudación del mes de agosto del ministerio de Hacienda, siendo que la tendencia se ha mostrado prácticamente inalterada en los últimos años.
Por otra parte, según un reciente trabajo publicado por la Universidad Nacional de San Martín, “Los impuestos a la riqueza en Argentina en perspectiva comparada”, Argentina acompaña las tendencias mundiales donde los países vienen reduciendo sistemáticamente los impuestos a las corporaciones y a los más ricos. Y “concluye que “la situación actual de la imposición a la riqueza en Argentina, va en la línea de lograr que paguen menos los que más tienen… le da muerte lenta al impuesto a la Ganancia Mínima Presunta y se reduce a su mínima expresión el impuesto a los Bienes Personales, transfiriendo recursos a los superricos.”
Durante el gobierno de Cambiemos se profundizaron las medidas impositivas a favor de los más ricos y las grandes empresas, con la eliminación del impuesto a la ganancia mínima presunta este año; la reducción de las alícuotas de bienes personales que las dejaron en apenas 0,25% por bienes declarados que superen en hasta $3 millones el mínimo a partir del cual se declara el impuesto, de 0,50% si los bienes personales superan los $3 millones hasta $18 millones y de 0,75% en adelante.
Pero también los grandes empresarios recibieron una reducción del impuesto a las ganancias a 30% (en 2020 baja a 25%) y con el Consenso Fiscal 2017 en la mayoría de las provincias recibieron fuertes reducciones en las alícuotas de ingresos brutos. Solo el cambio parcial en las retenciones -que venían a la baja- producto de las exigencias del FMI para contar con recursos para pagar la deuda, generó un pequeño contrapunto dentro de una tendencia más general a beneficiar al gran capital y a sus dueños.

Que la crisis la paguen los que la generaron

Los empresarios en Argentina lejos están de una asfixia impositiva como agitan los liberales, pero también de toda amenaza impositiva de un futuro gobierno del Frente de Todos. Su candidato presidencial, Alberto Fernández, insinuó vagas modificaciones en el impuesto a los bienes personales como parte de las necesidades fiscales para pagar la deuda, ya sea bajo un modelo portugués o uruguayo, una forma de presentar más popularmente la cara ingrata del ajuste fiscal que exige el pago de la deuda bajo las órdenes del Fondo Monetario Internacional.
En momentos de crisis económica una salida a favor de las mayorías implica desconocer el acuerdo de ajuste fiscal fijado por el gobierno nacional y los gobernadores con el FMI, y plantearse el no pago de la deuda pública, una deuda que es impagable y exige hacerlo con el hambre del pueblo trabajador como ya muestra el caso de Ecuador.
A la vez, adoptar un curso de este estilo implica pelear por una agenda de prioridades en los salarios, las jubilaciones y planes sociales actualizados según la inflación, la puesta en pie de un plan de obras públicas bajo control de trabajadores, financiado con impuestos progresivos a los más ricos, la anulación definitiva del IVA al conjunto de los bienes y servicios de consumo popular (no solo sólo a los 14 productos alimenticios como dispuso el decreto presidencial 567/19 con fecha de caducidad al 31 de diciembre 2019), la restitución de los aportes patronales previos al recorte de Menem-Cavallo, entre otras medidas que apunten a que la crisis la paguen quienes la generaron, los grandes empresarios, banqueros y terratenientes.

Gastón Remy
Economista, docente en la Facultad Cs. Económicas UNJu.
Domingo 13 de octubre | 15:24

domingo, octubre 13, 2019

Ecuador: lucha de clases y crisis política en el cinturón del continente



Las imágenes impactan. Del otro lado de la pantalla las barricadas arden. Los hechos ocurren a miles de kilómetros. Y, sin embargo, suceden muy cerca de la Argentina.

Desde hace más de diez días, Ecuador se sacude por una potente movilización social. En las calles confluyen indígenas, trabajadores, mujeres, jóvenes y el pueblo en su conjunto. Enfrentan la represión policial, hacen arder vehículos, atacan los símbolos del poder. Evocando aquellos primeros años del siglo XXI, elevan la temperatura de este subcontinente que es América Latina.

Continuidad, cambio, ajuste

Lenín Moreno llegó a la presidencia ecuatoriana en abril de 2017. De la mano del propio Rafael Correa, su elección fue presentada como una batalla épica por todo el progresismo latinoamericano. En aquel entonces, en un efusivo saludo, Cristina Kirchner expuso el resultado electoral como un triunfo “para el Ecuador y para toda la Patria Grande”.
Presentado como “continuidad con cambios” de la Revolución Ciudadana de Correa -cuya vicepresidencia ocupó entre 2007 y 2013-, Moreno expresó un giro a derecha para pactar con los sectores conservadores y neoliberales, buscando adaptarse a las nuevas condiciones económicas internacionales.
El derrotero que siguió da una idea de la posible dinámica que hubiera tenido lugar en una Argentina gobernada por Daniel Scioli. A solo dos meses de haber asumido, detonó la alianza gobernante destituyendo al vicepresidente Jorge Glas, cercano a Correa. La medida, tomada en el marco de un discurso anticorrupción, fue aplaudida por el gran capital.
Dentro del progresismo que lo había empujado al poder se ganó el mote de “traidor”, epíteto que se usa con demasiada frecuencia y se olvida con otra aún mayor.

Shock de neoliberalismo

El pasado 1.° de octubre, en el marco de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, el gobierno de Lenín Moreno encaró un brutal ataque contra las grandes mayorías populares.
Por medio del Decreto 883 estableció el fin de los subsidios a los combustibles. En un país signado por la dolarización de la economía, la medida supone un durísimo ataque a las condiciones de vida de amplias capas de la población, golpeando de lleno sobre el precio del transporte y empujando el aumento de todos los productos básicos. Los transportistas y amplias capas de los campesinos están entre los principales afectados.
Sin embargo, los empresarios del transporte –que son quienes encendieron la mecha de las protestas el 1.° de octubre– levantaron el paro sectorial a los pocos días, tras negociar un aumento del pasaje, que pasará de 25 a 35 centavos de dólar. Desde ese momento el protagonismo de las protestas quedó centralmente en manos del movimiento indígena, agrupado en la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie).
A esa inyección de neoliberalismo puro se suma un paquete de medidas destinadas a profundizar un ajuste al servicio del gran capital. Allí hay que contabilizar un combo que incluye reforma tributaria y laboral.
En el marco de la primera, como señala Alejandro Olmos en una entrevista publicada en este suplemento, el gobierno condona alrededor de U$D 3.000 millones de deuda a petroleras, telefónicas, grandes exportadores e importadores. “Están condonando a los grandes grupos que manejan la economía del país”, señala el investigador. La magnitud de la cifra se hace evidente cuando se compara con el préstamo que el país negocia con el FMI: U$D 4.200 millones.
La reforma laboral supone medidas tan reaccionarias como reducir un 20 % el salario para todos los nuevos trabajadores, habilitar por un año la contratación a plazo fijo y achicar el período vacacional de los empleados públicos a la mitad. Propone, además, nuevos avances en materia de flexibilización de las condiciones de trabajo para el conjunto de los asalariados. Además, por medio de la reforma tributaria se les quitará un día de sueldo por mes a todos los empleados estatales.
Las medidas empujaron a la calle a cientos de miles de manifestantes. Las organizaciones sindicales que agrupan a sectores de la clase trabajadora y del campesinado se movilizaron masivamente, enfrentándose con las fuerzas represivas. Aunque la rebelión cuenta con la participación del conjunto de las masas, el protagonismo político y mediático ha caído sobre la Conaie.
La creciente radicalización se expresa también en el cuestionamiento a las instituciones del poder estatal. En localidades del interior del país, esto empujó a la toma de control en algunos territorios por parte del movimiento indígena, destituyendo a las autoridades y arrestando, incluso, a efectivos de las fuerzas represivas.
Sin embargo, esa dinámica choca con los límites impuestos por la cúpula de las organizaciones sindicales. Aunque en cada barricada se reclama la inmediata renuncia de Lenín Moreno, las conducciones de la Conaie, el FUT (Frente Unitario de Trabajadores) y del movimiento estudiantil vienen limitando las demandas al retiro del Decreto 883 y a la renuncia de los ministros de Defensa y de Gobierno. Además, plantean vagamente que se tiene que ir el FMI. En esa perspectiva, este sábado anunciaron que podrían sentarse a negociar con el gobierno una posible “revisión” del decreto.
¿El argumento? No hacerle el juego al ex presidente Rafael Correa. La realidad es, sin embargo, bastante distinta. El hombre que gobernó los destinos de Ecuador por una década solo pide la renuncia de Moreno. Correa exige adelantar elecciones en pos de desviar el levantamiento en curso hacia una salida electoral, que permita oxigenar al régimen para volver a la carga con más ajuste.
Hoy es imposible expulsar al FMI sin plantear la caída de Moreno, tal como se niega a levantar la Conaie. Eso tampoco puede ocurrir desviando el levantamiento hacia una salida electoral, como sostiene Correa. Ese fue el camino bajo el que se terminaron encauzando las rebeliones populares previas, que llevaron a la salida de Bucaram (1997), Mahuad (2000) y de Lucio Gutiérrez (2005). De hecho, el ascenso del mismo Correa fue producto del desvío de todo aquel proceso, cuando asumió en 2007.
La única forma de acabar con los planes del FMI es derrotando efectivamente a Moreno e imponiendo una salida independiente de los trabajadores, indígenas y el pueblo pobre. Cualquier otra perspectiva dará sobrevida al gobierno actual o allanará una vuelta de Correa. Para avanzar en ese camino es necesario comenzar por unificar a los sectores en lucha, superando a las direcciones burocráticas, para imponer mediante una huelga general política, y sobre las ruinas del actual régimen, una Asamblea Constituyente libre y soberana, que se proponga abordar todos los grandes problemas del país.
La lucha por una asamblea de estas características, sostenida y defendida por la movilización organizada de las masas, puede permitir que el movimiento avance en la convicción de que solo un gobierno de los trabajadores, el pueblo pobre y las naciones indígena-campesinas podrá establecer una salida definitiva a los males que aquejan al pueblo ecuatoriano.

Dependencia enraizada

El politólogo argentino Andrés Malamud sentenció alguna vez que “después de tanto debate sobre progresismo y populismo, los padres de la voluntad política resultaron ser la soja y el petróleo. Pero la madre es China” [1].
Ecuador, como el conjunto de América Latina, sufre las consecuencias de un enorme atraso económico y del lugar subordinado que ocupa en la división mundial del trabajo. Con una estructura notoriamente primarizada, el balance de su economía depende de las exportaciones de petróleo crudo, minerales, plátanos y bananos, camarones y flores naturales, entre otros productos [2].
Ese atraso y dependencia tiene su expresión más cruda en la dolarización de la economía, adoptada en enero del año 2000, bajo la gestión de Mahuad. La medida, sostenida a lo largo de dos décadas por todos los gobiernos, implica una restricción severa de la soberanía nacional, al tiempo que impone enormes tensiones estructurales.
Durante la década en la que Correa dirigió los destinos de Ecuador esta estructura se sostuvo. El breve período transcurrido entre 2007 y 2010 constituyó una suerte de “momento dorado” de su gestión. Fueron años signados por el llamado a una Asamblea Constituyente y por la auditoría y renegociación de la deuda externa.
Sin embargo, acompañando el destino de sus pares progresistas de América Latina, el momento de un giro hacia el ajuste llegó pronto. La vuelta al endeudamiento externo se combinó con medidas destinadas a favorecer el negocio petrolero y la minería. El extractivismo se ratificó como política de Estado y se convirtió en uno de los puntos de ruptura entre el correísmo y las direcciones indígenas.
En esa dinámica, el entonces presidente se abalanzó, tijera en mano, sobre las condiciones de vida de la clase trabajadora. Lo hizo limitando el derecho a la sindicalización, flexibilizando las condiciones laborales y, particularmente, atacando a los empleados públicos, lo que incluyó miles de despidos [3]. El período correísta estuvo muy lejos de revertir la herencia de precarización construida en el país durante los años ’90.
Aquel ciclo tampoco cuestionó la concentración de la tierra. Un estudio publicado por la Secretaria Nacional de Planificación (Senplades) a fines de 2014 señalaba que “en el país aún existe un modelo de desarrollo agropecuario excluyente para el campesinado y acaparador de la tierra cultivable; la pequeña y mediana agricultura representan el 84,5% de las UPAs [Unidades Productivas Agropecuarias, NdR] y controlan el 20% de la superficie de tierra, mientras que la agricultura empresarial representa el 15% de las UPAs y concentra el 80% del suelo cultivable” [4].
Mirada de conjunto, la llamada Revolución Ciudadana perpetuó los problemas estructurales que hacen al atraso de Ecuador. Al mismo tiempo sostuvo y profundizó la extendida precariedad laboral de la clase obrera.
El último período de Correa estuvo signado por el enfrentamiento con sectores del movimiento obrero y el campesinado, como resultado de sus políticas de ajuste. Salvando una multiplicidad de diferencias, el correísmo operó como el PT en Brasil en el segundo mandato de Dilma Rousseff, o como el kirchnerismo en la Argentina de 2012-2015. Esa dinámica fortaleció a las fracciones políticas orgánicamente ligadas al gran capital y al imperialismo, abriendo el camino para que alcanzaran el poder.
La elección del “mal menor” volvió a ser, una vez más, el camino directo hacia males mayores. La izquierda reformista latinoamericana le abrió la puerta a la derecha de los Bolsonaro, Macri y Lenín Moreno.
Recordemos que Michel Temer, artífice del golpe contra Rousseff, era su vicepresidente y parte de la coalición del gobierno del PT. En Argentina, Scioli fue el candidato propuesto por el kirchnerismo para cumplir el papel del Moreno local. Durante estos años dejó claro su aval a múltiples medidas de ajuste implementadas por Macri. Lejos estuvo de ser el único político peronista en hacerlo.

Los límites al ajuste

Lenin Moreno se estrelló contra dos elementos que recorrieron, en mayor o menor medida, a todos los proyectos de la llamada “nueva derecha” regional. En primer lugar la crisis –que va mucho más allá de Ecuador– de la hegemonía neoliberal y de la llamada “globalización”. A eso hay sumar una situación económica gravosa, con tendencias hacia una recesión global, cruzada por la guerra comercial entre Estados Unidos y China, que afecta tanto al financiamiento como las exportaciones de los países dependientes de la región.
En segundo lugar, y con diferencias según el país, debieron lidiar con la relación de fuerzas continental y un movimiento de masas que no ha recibido derrotas significativas. Una relación de fuerzas que ha impedido a la derecha imponer fácilmente el conjunto sus planes de ajuste. La inestabilidad política de esos “experimentos” –como llamó el periodista Carlos Pagni a Cambiemos– debe buscarse también en esa resistencia.
La dura derrota electoral sufrida por Macri en agosto pasado, las tensiones que recorren al gobierno de Bolsonaro en su primer año o la imposibilidad de imponer la salida golpista en Venezuela, son solo algunas de las evidencias de esos límites políticos y sociales más profundos. En esa inestabilidad –ligada a la relación de fuerzas más general– hay que contabilizar también la caída del gobernador puertorriqueño Ricardo Rosselló por la movilización de masas –ocurrida en agosto pasado–; la crisis que asola por estas horas a Perú; o las violentas movilizaciones callejeras en Haití que también tienen un trasfondo de ajuste y miseria como consecuencia de los planes del FMI.
La respuesta en las calles al ajuste de Lenín Moreno viene a ratificar que en la situación latinoamericana lo único estable es la inestabilidad.

Los contornos de la Patria Grande

En la presentación de un libro publicado recientemente, Massimo Modonesi sostiene que “la América Latina de inicio del siglo XXI fue caracterizada por la irrupción un antineoliberalismo desde abajo que derivó en proyecto progresista implementado desde arriba, que se proclamó posneoliberal, fue cuestionado por sus rasgos populistas y terminó siendo acorralado por una combinación de protestas surgidas a su izquierda y por la reacción restauradora de las derechas neoliberales de matriz oligárquica” [5].
A trazo grueso se puede suscribir la afirmación. Lejos del relato progresista construido por años, el ciclo neoliberal fue cuestionado en las calles por la movilización popular. En esa tarea, el pueblo ecuatoriano supo ser vanguardia derribando a tres presidentes. En el historial de aquel período hay que incluir las caídas revolucionarias de Fernando De la Rúa en Argentina (diciembre de 2001), Gonzalo Sánchez de Lozada (2003) y Carlos Mesa (2005), ambos en Bolivia.
Los gobiernos posneoliberales se limitaron a tomar el guante de la relación de fuerzas dejadas por aquellas rebeliones y administrar sus Estados en el contexto de un ciclo mundial más que favorable para las commodities. Lejos de revertir el atraso latinoamericano, los voceros de la “Patria Grande” profundizaron la primarización de las economías y la dependencia del mercado mundial. A pesar de los discursos pomposos, los limitados procesos distributivos se dieron en el marco de un sagrado respeto al poder del gran capital local e imperialista.
Como a inicios de siglo, el fuego que arde en las barricadas de Quito ilumina el continente. La lucha de clases, eterno motor de la historia, se vuelve a encender. Los elencos gobernantes de cada nación pueden tomar nota: los ejemplos recientes indican que, cuando ya no hay lugar para concesiones y se pretenden aplicar los planes de ajuste del FMI sin anestesia, la resistencia en las calles se hace presente.
Cuatro mil kilómetros al sur, cabe preguntarse si Alberto Fernández no debería mirarse en el espejo de Lenín Moreno. Las vagas promesas del candidato presidencial peronista de “encender la economía” y “volver a levantar al país” chocan con los determinantes que imponen al país la tutela del FMI y el masivo endeudamiento. La publicidad de la “dura negociación” culminó hace semanas. Por estas horas se propone una salida “a la uruguaya” que implica pagar hasta el último centavo del último dólar. Los grandes especuladores miran, sonríen y empiezan a aplaudir.
Yendo un paso más allá en el mismo camino, hace pocos días Sergio Massa se allanó al discurso imperialista en Washington, señalando que en Venezuela “hay una dictadura”. La declaración tenía lugar mientras el gobierno de Lenín Moreno acusabar falsamente a Nicolás Maduro de estar detrás de las movilizaciones.
Los levantamientos populares que marcaron el inicio del siglo tuvieron un límite. Diluida en la marea popular, la clase trabajadora no pudo imponer su impronta y un programa propio que diera salida a la crisis poniendo en jaque el poder capitalista. Kirchnerismo, correísmo, chavismo o lulismo fueron algunos de los resultantes de esa impotencia. Reconstruyendo la institucionalidad capitalista y pasivizando la movilización de masas, los gobiernos posneoliberales se convirtieron en un largo rodeo para que la derecha volviera a ocupar el centro político y el poder.
Un destino independiente para América Latina está ligado, indefectiblemente, a que la clase trabajadora construya sus propias organizaciones independientes, y levantando un programa anticapitalista, antiimperialista y socialista, logre agrupar a los pobres de la ciudad y del campo, a los pueblos originarios y al conjunto de los oprimidos y oprimidas del continente, en la perspectiva de la conquista revolucionaria del poder.

Juan Andrés Gallardo
Eduardo Castilla

Notas

[1] Por qué retrocede la izquierda, Capital Intelectual, p. 55.
[2] Evidenciando el peso de las exportaciones petroleras, un informe del Ministerio De Producción, Comercio Exterior, Inversiones y Pesca señala que “al mes de diciembre de 2018, la balanza comercial total registró un déficit de USD 264 millones. La balanza no petrolera mostró un déficit de USD 4.751 millones”. En el mismo informe se indica que el 77 % de los productos exportados son bienes primarios.
[3] "Según Cano y Buitrón (2012), en el periodo que va del 2008 al 2011, en el sector público hay 68 instituciones públicas que han separado a 12.077 trabajadores por distintas razones: jubilación 321; retiros obligatorios por más de 70 años 653, supresión de partidas 3.999; terminación laboral 1.375; sumarios administrativos 0; vistos buenos 580; despidos
intempestivos 4.512; y destituidos 637". Citado en Situación, estrategia y contexto de los sindicatos en el Ecuador, en http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/becas/20150407122930/VFSindicatosEcuador.pdf.
[4] Citado en problemáticas de la tierra en el Ecuador, Esteban Daza Cevallos, en https://lalineadefuego.info/2015/06/23/problematicas-de-la-tierra-en-el-ecuador-por-esteban-daza-cevallos/.
[5] Los gobiernos progresistas latinoamericanos del siglo XXI. Ensayos de interpretación histórica, UNAM, p. 9.