lunes, diciembre 05, 2016

Fidel Castro: Un líder políticamente incorrecto



Ha sido tan inocultable la impresionante reacción de dolor y compromiso del pueblo cubano ante la muerte de Fidel que algunos medios de comunicación se han consagrado a interpretarla y devaluarla para luego vender la idea de un país minado por la incertidumbre y el desánimo, “sin referentes”. El diagnóstico y detrás la profecía que desean autocumplida: “Cuba está tan detenida en el tiempo que cualquier cambio que venga, tendrá que ser brusco para ser efectivo.”
Hasta en la psicología se han buscado explicaciones. Se ha dicho -y escrito- que la forma en que han raccionado los cubanos no es racional, que obedece a un “síndrome de Estocolmo”, se ha sugerido mendazmente que el luto es obligado porque “si alguien bebe alcohol o escucha música en el auto o en la casa, le clavan una multa equivalente a 50 dólares”, y se ha concentrado la imagen del dolor provocado por la partida del Comandante en “muchos ancianos y ancianas” como si no fueran los jóvenes los que iniciaron la consigna “Yo soy Fidel” y la gritaron atronadoramente en el homenaje de la Plaza de la Revolución.
Considerando a cubanas y cubanos como a sí mismos, los reporteros enviados a La Habana para cubrir el funeral de Fidel buscan en razones materiales – alusiones a ollas arroceras y refrigeradores- lo que para ellos es invisible. Si urgaran un poco en la historia de Cuba para saber a quién han venerado los cubanos comprenderían la verdad. Se enterarían entonces de Antonio Maceo que con un puñado de hombres y tras una guerra desvastadora no aceptó una paz sin independencia y abolición de la esclavitud, de José Martí que más que ofrecer a los obreros emigrados les fue a pedir -y obtuvo de ellos- un día de salario al mes para armar a los libertadores de Cuba, de Antonio Guiteras que cuando los embajadores de Estados Unidos mandaban en América Latina tuvo el valor de expulsar a uno de su oficina, o de Jesús Menéndez quien impuso a los monopolios norteamericanos un acuerdo único en la historia en beneficio de los trabajadores azucareros. Lógico, ninguno de esos referentes fue transmitido a través de los medios de comunicación ni se construyó a través de bienpagados columnistas del dólar.
Tal vez en la cabeza de los cubanos que dan emocionado adiós a su líder no hay un recuerdo de algo material sino victorias que lograron junto a Fidel como el regreso de los Cinco prisioneros antiterroristas condenados injustamente en Estados Unidos o la devolución del niño Elián González, a quienes en contra del sentido común el Comandante aseguró traerían de vuelta.
Es que mirándose en un espejo, buscando el clientelismo, la politiquería y la demagogia al uso en sociedades que quieren servir de ejemplo a Cuba no se van a encontrar con el Fidel que admira el pueblo cubano.
Los últimos pronunciamientos del Comandante fueron, como siempre, políticamente incorrectos. “No confío en la política de los Estados Unidos” dijo en enero de 2015; “hermano Obama”, llamó irónicamente al presidente de Estados Unidos al desnudar las intenciones de su visita a Cuba y decirle con un gesto digno de Maceo “no necesitamos que el imperio nos regale nada”, y en su último discurso ratificó su condición de comunista. No fue ambiguo ni equidistante, siempre tomó partido, fue radical, “extremista” dirían algunos, como Martí, Maceo, Guiteras, y Menéndez, y por eso está junto a ellos en el corazón de los cubanos, porque logró lo que llevó a aquellos a entregar su vida.
¿Qué agradecen entonces los cubanos cuando despiden al Comandante? Digámoslo no con las palabras de un revolucionario sino con las de un desafecto que, en un acto de honestidad que le costó terminar una entrevista en una radio de ultraderecha española, dijo lo que cualquiera que ha rendido tributo al Comandante por estos días sabe muy bien: “Cuando llegó Fidel triunfó y convirtió un país de mamboleta, de prostitutas, de tahúres y de americanos y lo convirtió en una de las naciones más importantes del mundo.”

Iroel Sánchez
CubAhora

Triunfo de la resistencia indígena en Standing Rock



En un triunfo espectacular de la mayor movilización de resistencia indígena en la historia reciente de Estados Unidos, el gobierno federal anunció que no otorgará permisos para continuar con la construcción de un oleoducto en Dakota del Norte que atravesaba tierras sagradas por debajo del río Misuri y buscará rutas alternativas para el proyecto.

El Cuerpo de Ingenieros del Ejército emitió su decisión la tarde de este domingo argumentando que después de extensas consultas determinó que la mejor forma para proceder es “explorar rutas alternativas para el cruce del oleoducto” y elaborar -como se había solicitado durante meses por los indígenas- un estudio de impacto ambiental muchos más amplio.
Dave Archambault II, presidente de la tribu Standing Rock Sioux, expresó su gratitud “por la valentía por parte del presidente Obama, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército, el Departamento de Justicia y el Departamento del Interior para tomar pasos y corregir el curso de la historia y hacer lo que era correcto”.
Después de que el Cuerpo de Ingenieros del Ejército ordenó evacuar este lunes las tierras federales ocupadas por miles de indígenas y sus aliados y de que el gobierno estatal de Dakota del Norte había ordenado que los ocupantes abandonaran la zona ante condiciones invernales severas, se había disparado la tensión e incertidumbre sobre que ocurriría ya que los manifestantes rehusaron acatar tales ordenes.
Ante preocupaciones de represión -fuerzas de seguridad estatales y privadas habían empleado balas de goma, gas pimienta y lacrimógeno y hasta agua en temperaturas bajo cero contra manifestantes en diversos enfrentamientos durante las últimas semanas en que más de 560 fueron arrestados- este domingo llegaron más de dos mil veteranos militares de todo el país para sumarse a la resistencia y servir de “escudos humanos” en campamentos helados de los Sioux en Dakota del Norte.
Miles de indígenas Sioux y de otros pueblos indigenas, jóvenes, ambientalistas, activistas afroestadunidenses y latinos, artistas y más han mantenido una ocupación -ya era más como un pueblo- en tierras federales desde el verano para frenar el Oleoducto Dakota Access. Han recibido el apoyo de más de 300 tribus y naciones indígenas indigenas en este país y agrupaciones nacionales ambientalistas, culturales, de movimientos de derechos civiles como Black Lives Matter y activistas estudiantiles por todo el país (http://standwithstandingrock.net).
El proyecto de un valor de 3.8 mil millones de dólares está construido más de 90 por ciento completo y su último tramo de un total de mil 172 millas para transportar 470 mil barriles diarios de crudo desde tierras petroleras en Dakota del Norte a refinerías en Illinois pasa por tierras federales que fueron otorgadas a los Sioux bajo un tratado de 1851 incumplido hasta y atravesaría por debajo del río Misuri.
Líderes de la Reserva Sioux Standing Rock, la cual colinda con esas tierras y el paso del oleoducto, expresaron su oposición oficial desde hace un año, argumentando que el oleoducto pasa por tierras sagradas y a la vez amenaza la agua potable no sólo de ellos, sino de unas 17 millones de personas por toda la región si hay una ruptura cerca del río. Por ello, muchos participantes se designaron como “protectores de agua” y subrayaron la defensa indígenas de los derechos ambientales para y de todos.
Dirigentes indígenas insistieron que esto es parte de una lucha histórica. “Nos estamos cansando de ser empujados por 500 años. Ellos toman, toman, toman, y ya basta”, comentó Lee Plenty Wolf al New York Times en una entrevista en unos de los campamentos, entre dos jóvenes, una de California y otra de Francia que llegaron en apoyo.
Este fin de semana empezaron a llegar cientos de unos 2100 veteranos militares que se han comprometido en llegar desde todas partes del país -muchos de ellos con experiencia en las guerras de Irak, Afganistan, y otros de Vietnam- para defender de manera no violenta a la resistencia indígena. Encabezados por Wesley Clark, Jr., hijo del reconocido general retirado y ex candidato presidencial Wesley Clark, lanzó la iniciativa “Veteranos por Standing Rock” que afirma que los ex militares “se congregarán como una milicia pacífica y desarmada en la Reserva Sioux Standing Rock”.
David Hulse, un veterano de la Marina de la guerra en Irak, comentó a ABC News que decidió sumarse a las protestas desde Chicago “no como una misión de guerra, sino una misión de paz…. ver tantos veteranos presentarse aquí, eso es hermandad”. Uno de los veteranos tiene 90 años de edad, otra es la representante federal demócrata de Hawaii,Tulsi Gabbard. Kenny Nagy, veterano de la guerra de Vietnam, declaró al Los Angeles Times que “por fin vamos estar ayudando al pueblo de Estados Unidos en lugar de empresas”.
Elizabeth Torrence, veterana del ejército quien estuvo en Irak, comentó rumbo al campamento que los soldados juran “defender al pueblo estadonidense contra enemigos en el extranjero o en casa, y la manera en que están tratando al pueblo estadounidense, a gente desarmada, es inaceptable”.
Artistas han visitado y/o expresado solidaridad, desde los actores Jane Fonda y Mark Ruffalo a músicos como Neil Young, y rockeros punk en varias ciudades que ofrecieron conciertos para apoyar a los indígenas, como Neil Young; unos músicos indígenas crearon videos.

David Brooks
La Jornada

Internacionalismo, una obra a la medida de Fidel



Operación Tributo: Fidel Castro y José Eduardo Dos Santos, rindieron la última guardia de honor.

Fue en diciembre de 1975, en el informe al Primer Congreso del Partido donde se expusieron las razones históricas, éticas y humanistas que llevaron a Cu­ba a prestar su ayuda solidaria a otros pueblos hermanos

Hasta 1975 Angola no pasaba de ser para muchos cubanos un país remoto desde donde llegaba en imágenes esporádicas la doble cara de una cruda realidad: por un lado, la belleza inigualable de una tierra pródiga en recursos naturales y, por otro, las penurias de un pueblo sumido en la más extrema pobreza.
Exquisito manjar para las potencias capitalistas, sentía en las entrañas la expoliación de sus riquezas, iniciada siglos atrás cuando mi­les de esclavos fueron enviados a trabajar, y a morir, en los cañaverales de una isla que forjó su nacionalidad con la sangre, el sudor, la va­lentía y la espiritualidad de aquellos hombres y mujeres.
Toda una generación nacida con la Re­volución fue educada en el más puro sentimiento de solidaridad hacia otros pueblos, máxime cuando de muchos de ellos se había recibido el apoyo moral y material para sobrevivir a los embates de un imperio que jamás ha aceptado a Cuba como nación libre e independiente.
En aquel entonces, no todos tenían conciencia cabal de lo que había hecho este pe­que­ño país en la ayuda directa a los movimientos guerrilleros que como pólvora se ex­pandían por el llamado Tercer Mundo, para li­brarse del yugo colonial y de las nuevas formas de dominación impuestas por el imperialismo.
Los detalles de la presencia cubana en Ar­gelia, Congo, Bolivia y Guinea Bissau consti­tuyeron un secreto celosamente guardado, no solo por las autoridades sino por los cientos de combatientes que participaron en aquellas jor­nadas gloriosas, cuando resplandeció con luz propia el ejemplo de Ernesto Che Gue­vara.
Fue, precisamente, en diciembre de 1975, en el informe al Primer Congreso del Partido presentado por su primer secretario Fidel Cas­tro Ruz, donde se expusieron las razones históricas, éticas y humanistas que llevaron a Cu­ba a prestar su ayuda solidaria a otros pueblos hermanos.
Se refería, en específico, al hecho más re­ciente: la decisiva participación de los com­batientes internacionalistas cubanos, junto a los patriotas del Movimiento Popular para la Li­beración de Angola (MPLA) en los acontecimientos que impidieron fuera escamoteada la proclamación de la independencia de ese país.
Un extenso reportaje escrito por el Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, bajo el título de Operación Carlota, narraba en esa época los detalles y las peripecias del traslado, por vía aérea y marítima, del contingente militar que acudió en auxilio de la naciente república.
«Me voy de maniobras para Camagüey…», fue uno de los tantos pretextos usados por los oficiales y soldados al despedirse de los seres que­ridos, convencidos de que ya, a esas alturas, el socorrido engaño poco efecto surtiría, pues el secreto era patrimonio exclusivo de to­do el pueblo cubano.
A quienes sí sorprendió fue a los estrategas del Pentágono y a los altos cargos de la Agen­cia Central de Inteligencia, quienes con su ha­bitual prepotencia jamás imaginaron que una isla del Caribe, pudiera asumir tan colosal empresa a miles de kilómetros de sus costas y, lo que es mejor, llevarla a feliz término.
Apenas sin recuperarse de la larga travesía, los combatientes internacionalistas ocuparon trincheras codo con codo con los soldados an­golanos y se llenaron de gloria en Quifan­gon­do, Cabinda, Ebo y en una elevación que por el heroísmo de los hombres que la defendieron recibió el nombre de Primer Congreso del Partido.
Luego vendrían los golpes demoledores en los frentes Norte y Sur, las noticias de los mercenarios capturados, los partes de las masacres perpetradas por el enemigo en su retirada de ciudades y poblados, la desbandada final de las tropas sudafricanas y la firma de un acuerdo que pronto los racistas se encargaron de violar.
Las proezas de aquellos combatientes en­gendraron un profundo sentimiento de orgullo en el seno del pueblo cubano, que comenzó a hacer suya cada victoria de los patriotas angolanos en su lucha por la definitiva independencia ante los no ocultos intereses geopolíticos del régimen del apartheid.
Una generación de jóvenes cubanos creció en ese ejemplo, enriquecido en los años ochen­ta del siglo pasado con las páginas de heroísmo escritas por los defensores de Sumbe y Can­gamba, quienes en condiciones totalmente adversas supieron poner en alto el nombre de Cuba.
Los internacionalistas cubanos pusieron en riesgo sus vidas por conquistar la libertd de otros pueblos. Foto: Ricardo López Sánchez
Así ocurrió a partir del segundo semestre de 1987, cuando el nombre de un diminuto enclave en la parte suroriental de Angola, relativamente cerca de la línea estratégica que cu­brían las tropas cubanas, comenzó a acaparar la atención de los principales medios de prensa del mundo: Cuito Cuanavale.
Ante la compleja situación creada para las fuerzas patrióticas en esa zona apartada de la geografía angolana, una vez más se hizo presente el apoyo de la isla caribeña, cuyas autoridades, el 15 de noviembre de 1987, acordaron enfrentar el reto y dar una respuesta contundente a la altura de las circunstancias.
Con ese propósito, mientras se resistían unos tras otros los ataques de los racistas su­dafricanos en Cuito Cuanavale, arribaron a An­­­gola decenas de unidades enviadas desde Cu­ba en la Operación XXXI Aniversario de las FAR, para conformar a partir de entonces un frente común junto a los angolanos y na­mibios.
El refuerzo, que elevó a más de 50 000 la cifra de efectivos cubanos en el teatro de operaciones con un incremento sustancial en el número de medios blindados y antiaéreos, cons­tituyó una fuerza realmente impactante si a ello se suma la elevada moral combativa de sus integrantes.
Tal disuasivo militar, a la larga, cumplió su cometido, cuando en Pretoria se percataron de que no era juego lo que les venía encima. Nada pudo impedir el avance del contingente internacionalista por el flanco suroccidental has­ta expulsar a los invasores del territorio an­golano.
No se equivocó el Comandante en Jefe, como principal estratega de la contienda: «La idea, sentenció, era frenarlos en Cuito Cua­na­vale y golpearlos por el suroeste», en lugares sensibles, verdaderamente estratégicos, cual implacable derechazo de Teófilo Stevenson, el mítico multicampeón olímpico de boxeo.
Desde el aire, los valerosos pilotos cubanos cerraron con broche de oro tan brillante epopeya, cuya eficacia quedó inscripta para la posteridad en una de las paredes del complejo hidroeléctrico de Calueque, a solo 15 kilómetros de la frontera con Namibia: MIG-23 nos partieron el corazón.
Al adversario no le quedó otra alternativa que reconocer a regañadientes la derrota y sentarse definitivamente en la mesa de negociaciones, muchas veces interrumpidas o dilatadas por su arrogancia y prepotencia, hasta que el 22 de diciembre de 1988 se firmaron los acuerdos entre Cuba, Angola y Sudáfrica.
Ese día, en la sede de la Organización de Naciones Unidas en Nueva York, se establecía el 1ro. de abril de 1989 como fecha de inicio de la aplicación de la Resolución 435/78 para la independencia de Namibia, decisión que marcaría un cambio radical en el curso de la historia del cono sur africano.
Logrado este paso, los gobiernos de Angola y de Cuba acordaron, en el mismo lugar, el calendario en etapas para el repliegue de las tropas cubanas hacia los paralelos 15 y 13, y el regreso gradual a la patria del contingente in­ternacionalista, definido hasta el 1ro. de julio de 1991.
Cinco semanas antes de tal fecha, en la no­che del 25 de mayo, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz recibía en el aeropuerto José Martí, de Ciudad de La Habana, a los últimos combatientes cubanos que permanecían en Angola, encabezados por el general de brigada Samuel Rodiles Planas.
Días más tarde, el parte de Raúl a Fidel es­tremeció a todos los reunidos en la ceremonia oficial de bienvenida en el mausoleo de El Ca­cahual. «La Operación Carlota ha concluido», dijo con voz grave y segura en medio de la so­lemnidad reinante, como para que lo escuchara el mundo entero y más allá si era posible.
En cinco palabras resumía toda una colosal hazaña que se prolongó durante 15 años y siete meses, y donde Cuba se erigió como símbolo de solidaridad militante, lealtad a los principios, seriedad ante los compromisos y dignidad sin claudicaciones frente a los enemigos de siempre.
El entonces Ministro de las FAR no dudó un segundo en mencionar al artífice de tan colosal victoria: «La gloria y el mérito supremo pertenecen al pueblo cubano, protagonista verdadero de esa epopeya que corresponderá a la historia aquilatar en su más profunda y perdurable trascendencia».
Las cifras hablan por sí solas: más de 380 000 soldados y oficiales montaron guardia o pe­learon junto a los pueblos de África, a los que se unen otros 70 000 que ejercieron como colaboradores civiles en diferentes ramas de la producción y de los servicios. De ellos, 2 077 ofrendaron sus vidas a la causa de la libertad.
Los combatientes regresaron solo con sus muertos y con el agradecimiento de millones de personas dignas de este mundo, en especial de los pueblos de África. Nada ni nadie podrá borrar jamás sus proezas en lo que constituyó, al decir del intelectual Piero Gleijeses, un no­ble y justo final para una historia digna de orgullo.

Miguel Febles Hernández | febles@granma.cu

Palabras del General de Ejercito Raúl Castro Ruz en #TributoaFidel Santiago de Cuba

IranGate: La operación secreta entre EE. UU. e Israel



El imperialismo norteamericano financió la guerrilla de los contras nicaragüenses, con dinero de la venta de armas a Irán. El mediador fue el Estado de Israel.

Fue un escándalo de proporciones mundiales. El régimen de la revolución Iraní de los Ayatolah, para combatir a Irak le compraba armas a Estados Unidos (mientras al mismo tiempo éste apoyaba a Irak en la guerra para desgastar la revolución iraní), que las triangulaba vía Israel, su “vendedor” amigo. Este plan fue ideado por miembros del gobierno republicano de Reagan (quién supo tener las mismas ideas xenófobas que Donald Trump), más precisamente el Consejo de Seguridad Nacional –el órgano asesor de la Casa Blanca en cuanto a seguridad se refiere-. El objetivo final: conseguir financiamiento para los Contras nicaragüenses (la guerrilla contrarrevolucionaria, de ahí su nombre, que combatía al sandinismo); cuestión que estaba limitada hasta para las leyes del Congreso norteamericano. Pero ese obstáculo legal no podía ser un impedimento para la CIA y el gobierno imperialista.
La excusa fue la liberación de siete estadounidenses retenidos por musulmanes pro iraníes en el Líbano.
Todo salió a la luz, en octubre de 1986, cuando un sobreviviente del derribe de un avión de carga proveniente de El Salvador, por parte de los sandinistas, reveló que llevaba a Nicaragua un suministro de armas para la Contra por cuenta y orden de los EE.UU. El ex presidente Reagan negó que su gobierno tuviera alguna conexión con ese armamento.
La primera maniobra para “desmarcarse” de esa operación ilegal fue echar al secretario del Consejo de Seguridad, el teniente coronel Oliver North, con el argumento de que había actuado como facilitador de esa transacción, sin el conocimiento ni consentimiento de la administración del quien ya dos años antes, atacó con saña a la clase obrera de su país: un lector avezado en las luchas del movimiento obrero internacional, recordará la histórica huelga de los controladores aéreos. El ex actor hollywoodense, convertido en presidente de la principal potencia imperialista, allá por 1981, atacó con saña esta lucha de trabajadores por defender sus conquistas. Su derrota posibilitó profundizar la flexibilización laboral al conjunto de la clase obrera norteamericana.
Evidentemente Reagan al salir victorioso de esa “batalla”, y para asegurar su patio trasero, y evitar así un proceso revolucionario, se sintió con la suficiente impunidad para ocultar pruebas, mentir ante el pueblo norteamericano y a los medios nacionales e internacionales. Mientras que para ello, entregaba la cabeza de quienes integraban la máxima conducción del Consejo de Seguridad, sus cómplices en esta operación ilegal y contrarrevolucionaria.
Fue tal el escándalo, debido a las pruebas incontrastables, que el parlamento norteamericano se vio obligado a conformar un comité que llevó adelante una investigación. Por sobre todas las cosas, tanto los republicanos como los demócratas comprendieron la necesidad de lavarle la cara a lo que es la política exterior norteamericana: no reparar ni en sus propias leyes cuando de conveniencias geoestratégicas se trata. Varios funcionarios fueron juzgados y encontrados culpables, pero no cumplieron las condenas debido a que en 1992, George Bush padre –vicepresidente de Reagan en sus dos mandatos- cuando fue electo presidente, los indultó.
Al mismo Reagan, si bien el comité investigador planteó que no podía desconocer todos estos hechos, no le pudieron probar ningún delito.

El rol clave del Estado de Israel en la venta de armas a Irán

El IranGate estalla en noviembre de 1986, pero diversos documentos atestiguan que el Estado de Israel ya dos años antes había comenzado la venta de armas norteamericanas a Teherán.
Luego, la administración Reagan enviaba nuevo equipamiento a su socio menor en Medio Oriente.
Así, Irán recibió misiles anti carros; ametralladoras; repuestos para aviones; equipamiento de radares; municiones; equipo de comunicaciones; depósitos de combustibles; cazas F4 y F14.
Estas operaciones de venta de armas debía permanecer secreta, por lo cual el Estado sionista de Israel ignoró sus propios controles establecidos por el Ministerio de Defensa y un comité integrado por altos dirigentes comandaban la operación. El primer ministro de aquel entonces, al frente de ese comité era el laborista Shimon Peres.
Una vez más la CIA y el MOSSAD (servicio secreto israelí) operaban juntos, en este caso fomentando una guerra fratricida entre Irán e Irak y por otro lado, lo que era el principal objetivo de Estados Unidos: lograr financiamiento para la Contra nicaragüense.

La Contra nicaragüense

Cuando todo esto sale a la luz, el Estado colonialista de Israel solo realiza un informe oficial y declara que aceptó ser intermediario de EEUU, a petición de su presidente y en pos de liberar a los ciudadanos norteamericanos e israelíes detenidos. El comunicado lanzado a la prensa mundial el 27 de noviembre de 1986 cínicamente planteaba que “Israel mantiene su política general de no vender armas a Irán”.
Esta es la historia de la “diplomacia” tras bambalinas de la principal potencia mundial y sus aliados, como el Estado de Israel, que no repararon, ni reparan en hacer uso de sus servicios secretos, la venta ilegal de armas, quebrantamiento de sus propias leyes y un largo etcétera, con el fin de derrotar alzamientos populares; procesos revolucionarios o para crear fenómenos monstruosos que siempre se vuelven contra sus pueblos. Osama Bin Laden y el Isis tuvieron esa marca de nacimiento.
En nuestra región el plan Cóndor de las dictaduras sudamericanas lo atestigua, así como la invasión de Playa Girón, realizada por contrarrevolucionarios cubanos en 1961, también apoyados y financiados por el país del norte.
Entonces los esfuerzos para financiar la guerrilla que buscaba aplastar el levantamiento de trabajadores y campesinos nicaragüenses no fue la excepción.
Por eso es acertado decir que EE.UU representa el principal Estado terrorista del mundo.

Mirta Pacheco

El apoyo de las grandes corporaciones a Hitler



Kodak, Bayer, Coca Cola, Nestlé, IBM, BMW, Adidas, Volkswagen entre otras; financiaron y apoyaron al régimen nazi antes y durante la Segunda Guerra Mundial con la complicidad de los países aliados.

Muchas empresas que comercializan actualmente marcas líderes reconocidas internacionalmente, fueron entre 1933 y 1945 cercanas y beneficiadas por el régimen nacionalsocialista. Estas corporaciones fueron las que sostuvieron gran parte del esfuerzo alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Kodak, Bayer, Coca Cola, Nestlé, IBM, BMW, entre otras. Como era de esperarse, ninguna recordó durante la posguerra sus vínculos con el nazismo. Sucede que estas mismas firmas tuvieron un rol fundamental en la recuperación alemana, por eso los aliados durante muchos años omitieron el rol de estas empresas durante el nazismo.
Cuando finalizó la Primera Guerra Mundial, los países vencedores impusieron a Alemania, en el Tratado de Versalles, condiciones económicas humillantes para que aceptase toda la responsabilidad moral y material de haber causado la guerra y, bajo los términos de los artículos 231-248, Alemania debió desarmarse, realizar importantes concesiones territoriales (que incluía la entrega de la zona del Ruhr-región carbonífera muy importante para el desarrollo industrial- a Francia) y pagar exorbitantes indemnizaciones económicas a los vencedores.
Lograron hacer esto luego de que la caída del Káiser alemán y la derrota de la revolución obrera de 1918 gracias a la socialdemocracia alemana. A todo esto hay que sumarle la crisis hiperinflacionaria de 1922, las crisis políticas, la caída de un 40% de los ingresos de divisas luego del crack financiero de 1930; la bajada del nivel de precios de bienes y servicios que deterioraron la industria, y los importantes paros obreros durante 1932.
En ese contexto, las grandes empresas se fueron acercando al partido político con mayores posibilidades de ganar las elecciones: el Partido Nacionalsocialista alemán, el más anticomunista, para combatir las posibles influencias de la URSS. El Triunfo en los comicios fue en 1933 con Hitler como Canciller. El empresariado de ese país entraría en una puja interna con el gobierno ya que Hitler propugnaba la nacionalización como método de control absoluto sobre la economía.
Aún así hay muchos ejemplos empresarios alemanes estaban consustanciados con el nuevo régimen, por eso tuvieron puestos de relevancia en el esquema político y económico de ese gobierno. El caso del banquero Kurt von Schröder, que financiaría a gran parte del partido nacionalsocialista a partir de diciembre de 1932, es uno de ellos.
El programa económico del Reich, fue diseñado y dirigido por Hjalmar Schacht, un funcionario que fue primero presidente del Reichsbank y luego ministro de economía. Si bien no tenía un gran apego por la ideología nazi, movió sus influencias para que Hitler recibiese el apoyo de la gran industria alemana. Como funcionario de economía “desarrolló un plan de estilo keynesiano, en el que la inversión pública y el gasto público se dispararon, todo ello financiado de una forma un tanto particular gracias a los Bonos MEFO –una empresa fantasma que hacía de intermediario entre el Estado y las empresas de armamento para poder esquivar las restricciones económicas del Tratado de Versalles–. Dicha inversión pública crecería entre 1933 y 1935 un 350 % y un 800 % hasta 1938; mientras el gasto en armamento se elevó en un 2300% esos mismos años”, sostiene Fernando Arancón, docente de la Universidad Computense de Madrid.
En el negocio de la guerra, uno de los empresarios emblemático de ese momento fue Ferdinand Porsche, quien además de fabricar en masa un auto barato como el Volkswagen, fue durante la guerra cuando diseñó vehículos como el Kubelwagen, e incluso llegó a inventar una versión anfibia como el Schwimmwagen. Al finalizar la guerra, Porsche estuvo preso en Francia acusado de usar mano de obra esclava en sus fábricas. A los dos años fue puesto en libertad.
Otras de las firmas que dieron su apoyo a Hitler fue Bayerische Motoren-Werke (BMW), que estaba consustanciada con el régimen nazi inclusive antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Su aporte al nazismo consistió en fabricar piezas para el funcionamiento de las armas así como también los sistemas eléctricos para submarinos y la fabricación de motores de avión.
La fábrica Ford también sacó tajada de la mano de obra esclava con algunas fábricas en Renania. En este caso su dueño, el estadounidense Henry Ford, fue un militante antisemita que culpaba a los judíos de las penurias económicas y sociales de Alemania. Los relevamientos históricos dan cuenta de la gran estima que se tenían Ford y Hitler. La relación era tan profunda que en 1938 se le regaló al magnate americano la Gran Cruz del Águila de ese país, la condecoración más alta que un extranjero podía recibir del régimen nazi.
La empresa química IG Farben, que hegemonizaba en ese momento casi todo el sector químico, instaló una fábrica en Auschwitz en donde se cree que murieron casi 25.000 judíos. En ese sentido, establecimientos como Siemens o Krupp hicieron lo mismo. Otro caso fue el de la empresa Bayer, que participó en la fabricación del gas Zyklon B, usado en las cámaras de gas.
Para finales de 1933, los judíos ya eran perseguidos en toda Alemania. En ese contexto, Hugo Boss, un fuerte empresario textil, tuvo como trabajo diseñar la vestimenta a personeros del régimen. Boss, miembro del partido nazi, concibió las camisas pardas de los jóvenes de las Hitlerjugens y el traje negro de las temibles SS. Los colores nunca se elegían azarosamente, tenían un significado de lo que se quería demostrar. “Si los animales usan colores para avisar de su peligrosidad, estaba claro que los nazis también lo hacían”, decía Boss.
En el contexto de la guerra, la popular marca deportiva a nivel mundial Adidas reinventó su negocio, al fabricar vestimenta para el ejército y el lanzagranadas Panzerschrek. Al finalizar la contienda mundial, Rudolf Dasser, uno de los dueños de este emporio, fue acusado por sus vínculos con el nazismo. Algunas versiones sostienen que fue delatado por su hermano Adolf, quien tiempo después fue el único que siguió con la marca Adidas.

Negocios son negocios

Siempre se dijo que el capital no tiene fronteras y que negocios son negocios. Por eso, el tema del armamentismo y la esclavitud no es exclusivamente de Alemania. General Motors compró la marca Opel antes de la guerra, y a pesar del enfrentamiento entre Estados Unidos y Alemania lo siguió fabricando desde Colonia.
Otros de los que recibió la Gran Cruz del Águila fue Thomas Watson, fundador de la empresa informática IBM, por su aporte en el diseño de automatizar la destrucción de la vida humana con precisión matemática. Cuando Adolf Hitler llegó al poder, su objetivo era la identificación y apresamiento de unos 600.000 judíos alemanes. Esto no se hubiese podido realizar sin un mecanismo preciso de relevamiento de datos en registros municipales, religiosos y gubernamentales de toda Alemania y luego en toda Europa. El aporte de IBM fue fundamental para que el régimen pueda realizar esa tarea.
Dentro del rubro alimenticio aparece la empresa Nestlé, quien además de girar fondos para partidos fascistas de Suiza y otros lugares del mundo, empleó miles de prisioneros para su producción. En el año 2000, esta empresa tuvo que solventar 10 millones de euros como resarcimiento a las víctimas que para ellos trabajaron.
Coca Cola fue otras de las empresas que estaban en ambos lados de mostrador. La afamada compañía de bebidas no pudo comercializar su producto en ese país, por lo que creó la marca Fanta, vendida en ese momento únicamente en Alemania. Se calcula que sólo en 1943 vendieron allí alrededor de tres millones de cajas.
Hasta 1943, el nazismo no lanzó al país hacia una economía de guerra. La demora de esta medida se debe a que el objetivo era mantener cierta paz social. En la medida que la guerra avanzaba, muchos prisioneros de guerra e indeseables para la “raza aria” eran enviados a Alemania como mano de obra esclava. Se estima que hacia 1944 en el Tercer Reich hubo unos 7,5 millones de estos esclavos. Empresas de ese país fueron beneficiadas por este tipo de mano de obra que tenía que trabajar en forma ilimitada, incluso hasta morir. Siempre había más esclavos que podían sustituir a los fallecidos.
Cuando culminó la guerra, las mismas empresas que apoyaron el régimen nazi, intentaron convencer a los países vencedores sobre el rol fundamental que tenían en la reconstrucción alemana. Los aliados no solamente borraron el pasado oscuro de estas corporaciones, sino que también reconstruyeron y pusieron en funcionamiento de nuevo las fábricas.
A pesar de la amnesia de varios países, los propios damnificados por el trabajo esclavo lucharon para que aquella tragedia colectiva no quede impune y activaron recursos judiciales contra las empresas que estuvieron vinculadas al Tercer Reich. Algunas de las que no querían ver perjudicada su imagen comenzaron a indemnizar a las víctimas mientras que otras se desmarcaron de su pasado.
Ante la presión internacional, Alemania creó en 1999 un fondo compensatorio para las víctimas, por lo tanto muchas empresas como Allianz, BASF, Bayer, BMW, Daimler-Chrysler, el Deutsche Bank, Friedrich-Krupp, Krupp-Hoesch, Hoechst, Siemens, Volkswagen y el Dresdner Bank tuvieron la obligación de indemnizar a sobrevivientes. Sin embargo, esto ocurrió solamente con los afectados de nacionalidad alemana. Los damnificados del este europeo apenas han visto ese dinero.

Darío Brenman

domingo, diciembre 04, 2016

El Consejo Antifascista de Liberación Nacional de Yugoslavia



Lo que empezó como un movimiento de resistencia contra la invasión nazi se transformó en una fuerza que terminaría modificando radicalmente la organización política, económica y social de Yugoslavia bajo la dirección burocrática de Tito.

La mañana del 6 de abril de 1941 los habitantes de Belgrado amanecían en medio de un tremendo ataque aéreo (1). Yugoslavia era el duodécimo país europeo atacado por Hitler. El 10 de abril los alemanes se hacían dueños de Zagreb y el 17 de ese mismo mes, a tan solo 11 días de la invasión, el ejército de la monarquía yugoslava capitulaba. El gobierno y el rey Pedro se exiliaban en Londres y el país era desmembrado y repartido entre los invasores y los colaboracionistas locales.
A mediados de 1941, en medio de la larga noche europea, cuando Alemania era todo poderosa y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) su aliada, el cuadro de situación no podía ser más dramático para el pueblo yugoslavo. El país había sido desmembrado y repartido entre Italia, Alemania, Hungría, Bulgaria y Albania. Pero el 22 de junio de 1941 (comienzo de la Operación Barbarbarroja) iba a ser una fecha bisagra para el desenvolvimiento de la Segunda Guerra Mundial (SGM). El mismo día que el ejército alemán atacaba, rompiendo unilateralmente el pacto de no agresión, a la Unión Soviética, el Politburó del Partido Comunista Yugoslavo (PCY) se reunía en las afueras de Belgrado y decidía, por unanimidad, que había llegado la hora de lanzar la insurrección. Esa misma noche el secretario general de PCY Josip Broz (Tito) redactaba una proclama, invitando a los distintos pueblos de Yugoslavia a tomar las armas. Allí se leía:
“Ha sonado la hora de tomar las armas contra los agresores fascistas para defender nuestra libertad. Cumplid vuestro deber en la lucha por la libertad bajo la dirección del Partido Comunista de Yugoslavia. La guerra de la Unión Soviética es nuestra guerra, porque la Unión Soviética está luchando contra los enemigos bajo cuyo yugo se inclinan nuestras cabezas” (2).
A pocos días del lanzamiento de la proclama comenzaban las acciones terroristas contra los invasores. Se volaban trenes y vías de ferrocarril; garages y grandes vehículos militares del invasor eran destruidos; se cortaban cables de teléfono para entorpecer las comunicaciones entre las formaciones militares del enemigo y, constantemente, los soldados alemanes eran atacados, quitándoseles sus armas y automóviles.

La resistencia yugoslava

Sin embargo, lo que empezó como un movimiento de resistencia, como un acto reflejo contra la invasión, fue transformándose con el paso del tiempo en una sólida fuerza que terminaría modificando radicalmente la organización política, económica y social de Yugoslavia. La consolidación del Consejo Antifascista de Liberación Nacional de Yugoslavia, en serbo-croata Antifašističko Veće Narodnog Oslobođenja Jugoslavije (AVNOJ), el 29 de noviembre de 1943 como el gobierno provisional, daba cuenta del desarrollo de un proceso político-militar que tuvo como puntales centrales la enorme movilización de todos los pueblos de Yugoslavia, en contra del nazi-fascismo, y la hegemónica dirección del PCY que, además de ser una fuerza política multinacional, iba dándole a la lucha de liberación nacional un sesgo ideológico revolucionario. Un interesante indicador de esta cuestión fueron las desobedecidas indicaciones que Stalin daba a Tito y el PCY, “sugiriendo” que en Yugoslavia no debía haber ninguna revolución y menos un Estado comunista. En el libro “Conversaciones con Stalin”, del a la postre disidente Milovan Djilas (3), se relatan los encuentros del autor con el líder de la URSS en las postrimerías de la SGM. El comunista montenegrino, con el pleno poder del PCY, viajaba a Moscú para pedir ayuda con el fin de poder terminar de derrotar a los invasores y sus colaboradores. Pero el líder soviético, seguramente condicionado por los acuerdos en relación a las áreas de influencia posteriores a la guerra con Churchill y Roosevelt, consideraba inoportuno la creación de un Estado comunista, sosteniendo que eso dañaría el equilibrio de posguerra y las relaciones con occidente.

Desarrollo de la lucha antifascista de liberación nacional de Yugoslavia

El desarrollo de este proceso puede medirse por el grado de organización e institucionalización que iba asumiendo el movimiento partisano (4) en el marco de la lucha. Un poco más de un año antes de la invasión, en el otoño de 1940, se había formado, en la más profunda clandestinidad, la Comisión Militar del PCY. La misión de esta organización era crear, entre las filas del ejército yugoslavo, un estado de ánimo propenso a resistir y luchar contra una probable invasión alemana y, llegado el caso de capitulación del reino, asumir la dirección militar del país. Luego de la derrota de la monarquía, en el mes de abril de 1941, dicha Comisión era ampliada y recibía el nombre de Estado Mayor de los Destacamentos Guerrilleros de Yugoslavia. El 22 de junio de 1941, cuando el PCY resolvía comenzar la insurrección, se acordaba que la Comisión Militar adoptara el nombre de Estado Mayor Supremo de los Destacamentos Guerrilleros de Yugoslavia.
El PCY, al momento de la invasión, no era el organismo dirigente del conjunto de la población yugoslava, no era la representación legítima del poder político a partir del cual se pudiera organizar la lucha contra los invasores. El poder se iba a ir formando durante el transcurso de la lucha, en el enfrentamiento contra los invasores y sus quislings (5). Tres meses después de que el reino capitulara el PCY comenzaba a promover la creación de Destacamentos Guerrilleros. Estas formaciones, a pesar de seguir una misma línea político-militar, eran organizaciones irregulares que enfrentaban al invasor en donde podían y como podían. Si bien los primeros Destacamentos Guerrilleros eran creados en Serbia y Bosnia, rápidamente iban surgiendo otros a lo largo y a lo ancho de todo el país. En el otoño de 1942, por un decreto del Estado Mayor Supremo, los Destacamentos Guerrilleros tomaban forma de unidades militares regulares cuando se creaba el Ejército de Liberación Nacional de Yugoslavia.
Con la creación del ejército regular empezaba una nueva etapa en la lucha de liberación nacional. Se creaban brigadas, divisiones, y cuerpos de ejército. En cada territorio liberado o semi-liberado se formaban Comités Populares de Liberación. En un principio estos comités eran órganos auxiliares de los Destacamentos Guerrilleros en la dirección de las actividades militares, pero rápidamente se iban constituyendo en órganos de poder popular. Los Comités Populares eran los encargados de organizar y administrar los recursos y las necesidades de cada aldea, pueblo o ciudad.
El 29 de noviembre de 1943, al poco tiempo de haber sufrido los partisanos la ofensiva más dura6 por parte de los alemanes y sus aliados, se celebraba en la ciudad de Jaice la Segunda Reunión Plenaria del Consejo Antifascista de Liberación Nacional de Yugoslavia. Asistían 240 delegados procedentes de todas las regiones y allí se aprobaban decisiones que iban a modificar radicalmente la historia de los eslavos del sur. El AVNOJ se convertía en el legítimo gobierno de Yugoslavia y aprobaba las siguientes disposiciones: 1) anular o someter a exhaustiva revisión todos los convenios firmados por el gobierno yugoslavo exiliado; 2) se prohibía el regreso del rey Pedro hasta que los pueblos de Yugoslavia hayan decidido, después de la guerra y en elecciones libres, qué hacer con la monarquía y con el régimen político del país; 3) se aprobaba la decisión de crear un estado federativo y democrático en el cual todas las naciones gozaran de iguales derechos (las minorías nacionales tendrían los mismos derechos que las mayorías); 4) cada pueblo de Yugoslavia sería dueño de su derecho de autodeterminación, incluyendo el de separación o unión con otros pueblos; 5) elegir el Comité Nacional de Liberación de Yugoslavia (Nacionalni Komitet Oslobođenja Jugoslavije, (NKOJ) con la intención de que dirigiera la guerra de liberación y fuera, al mismo tiempo, el órgano provisorio de gobierno de Yugoslavia.
El hecho de que todos los pueblos y sectores de la sociedad de Yugoslavia estuvieran representados en el gobierno provisional no hacía más que contrastar con el pasado, en donde, ya fuera bajo el dominio otomano, la monarquía austro-húngara o el reino de Yugoslavia, quienes detentaban el poder político eran los representantes de aquellos que oprimían nacionalmente y, explotaban social y económicamente al conjunto de los trabajadores yugoslavos. Pero la lucha conjunta, codo a codo, de los eslavos del sur había generado el surgimiento de instituciones y organizaciones políticas que diferían radicalmente de las anteriores. En todo el territorio se iban creando y consolidando órganos de poder popular que iban desde los Comités Locales de cada aldea, pasando por los Consejos Antifascistas Provinciales de cada región hasta llegar al Consejo Antifascista De Liberación Nacional de Yugoslavia.
La lucha de liberación había transformado demasiado las prácticas militares, políticas y sociales de los habitantes como para que una vez derrotado el invasor se pudiera volver atrás la página de la historia que habían escrito millones de partisanos. No era posible regresar a un régimen en donde la opresión nacional y explotación de los trabajadores fuera lo que reinara.

Diego Gómez Sociólogo

Notas:

1. El seis de abril era un domingo soleado en Belgrado. Todos los mercados de la ciudad estaban abiertos y llenos de gente. En la noche del 5 y 6 de abril Yugoslavia había firmado un pacto de no agresión con la URSS. Ya conocida la noticia, miles de trabajadores se encontraban en las calles para festejar el acuerdo, pero poco antes de las 7 se oyeron llegar los primeros aviones. El primer ataque, que duró una hora y media, fue tremendo. Los belgradenses abandonaban la ciudad en busca de los suburbios, en donde intentaban situarse a salvo del bombardeo. A las once de la mañana dio comienzo el segundo ataque, aún más violento que el primero. La ciudad se encontraba en un estado de absoluta anarquía. Una bomba hizo blanco en el centro del jardín zoológico de Belgrado y los animales, en consecuencia, andaban libres por toda la ciudad. La capital del reino quedó destrozada y miles de yugoslavos (en su mayoría serbios) murieron ese día.
2. Brosz, Josip (Tito) (1966), Obras Militares Escogidas, Vojnoizdavacki, Belgrado. p. 149.
3. Entonces, la mano derecha de Tito.
4. Los partisanos era la manera de denominar a los luchadores antifascistas de todos los pueblos y naciones de Yugoslavia.
5. Vidkun Abraham Lauritz Jonssøn Quisling fue un político noruego que, luego de la invasión alemana de Noruega, fue puesto en el poder por los nazis. Durante la guerra comenzó a utilizarse quisling como sustantivo y significaba sinónimo de traidor.
6. “La Quinta Ofensiva” fue el ataque más duro que sufrieron los partisanos. Este suceso tomó lugar en la primavera y verano de 1943 en territorios liberados de Montenegro y sur de Bosnia. Este acontecimiento fue tomado por los partisanos como el punto de inflexión en la lucha de liberación nacional, como la batalla, a pesar de ser perdida, que inclinó la balanza del enfrentamiento.

El regreso de Engels



Con motivo del reciente aniversario de su nacimiento, celebremos las increíbles contribuciones del compañero de Marx, Friedrich Engels.

Pocas asociaciones políticas e intelectuales pueden competir con la de Karl Marx y Friedrich Engels. Ellos no solo fueron coautores del famoso Manifiesto Comunista en 1848, habiendo participado en las revoluciones sociales de ese año, sino también de dos obras previas: La Sagrada Familia en 1845 y La ideología alemana en 1846.
A finales de la década de 1870, los dos socialistas científicos finalmente pudieron vivir cerca e intercambiar opiniones todos los días. A menudo se paseaban de un lado al otro del estudio de Marx, cada uno en su propio lado de la habitación, gastando el piso de tanto ir y venir, mientras discutían sus diversas ideas, planes y proyectos.
Con frecuencia se leían en voz alta pasajes de sus obras en curso. Engels leyó todo el manuscrito de su obra Anti-Dühring (al que Marx contribuyó con un capítulo) a Marx antes de su publicación. Marx escribió una introducción a la obra de Engels Del socialismo utópico al socialismo científico. Después de la muerte de Marx en 1883, Engels preparó los volúmenes II y III de El capital para la publicación de los borradores que su amigo había dejado atrás. Si Engels, y él mismo fue el primero en admitirlo, estuvo a la sombra de Marx, fue asimismo un gigante intelectual y político por mérito propio.
Sin embargo, durante décadas algunos académicos han sugerido que Engels degradaba y distorsionaba el pensamiento de Marx. Como observó críticamente el politólogo John L. Stanley en su póstumo Mainlining Marx (obra aun no traducida al español, NdT) del 2002, los intentos de separar a Marx de Engels –más allá del hecho evidente de que eran dos individuos diferentes con diferentes intereses y talentos– han tomado cada vez más la forma de disociar a Engels, visto como la fuente de todo lo que es reprobable en el marxismo, de Marx, visto como el epítome del hombre de letras civilizado y él mismo como un no marxista.
Hace casi cuarenta y dos años, el 12 de diciembre de 1974, asistí a una conferencia a cargo de David McLellan llamada "Karl Marx: las vicisitudes de una reputación", en el Evergreen State College en Olympia, Washington. Un año antes McLellan había publicado Karl Marx: su vida y pensamiento, el cual yo había estudiado con detenimiento. Pero el mensaje de McLellan ese día, en pocas palabras, era que Karl Marx no era Frederich Engels. Para descubrir al auténtico Marx, era necesario separar la “paja” Engels del “trigo” Marx. Según sostenía McLellan, habría sido Engels quien introdujo el positivismo en el marxismo, apuntalando a la II y la III Internacional, y, eventualmente, al estalinismo. Unos años más tarde, McLellan puso algunas de estas opiniones en la breve biografía Friedrich Engels.
Esta fue mi primera introducción a la perspectiva “anti-Engels” que surgió como una característica particular de la izquierda académica occidental, y que estaba estrechamente relacionada al crecimiento del “marxismo occidental” como una distintiva tradición filosófica –en oposición a lo que a veces se llamó marxismo oficial o soviético. El marxismo occidental, en este sentido, tuvo como axioma el rechazo de la dialéctica de la naturaleza de Engels, o "dialéctica meramente objetiva", como la llamó Georg Lukács.
Para la mayoría de los “marxistas occidentales”, la dialéctica era una relación de identidad objeto-sujeto: podríamos entender el mundo en la medida en que lo habíamos creado. Esta visión crítica constituyó un bienvenido rechazo al crudo positivismo que había infectado a gran parte del marxismo y que había sido racionalizado en la ideología oficial soviética. Sin embargo, también tuvo el efecto de empujar el marxismo hacia una dirección más idealista, lo que llevó al abandono de la larga tradición de ver el materialismo histórico relacionado no solo con las ciencias humanas y sociales –y por supuesto de la política– sino también con las ciencias naturales.
Despreciar a Engels se convirtió en un pasatiempo popular entre los académicos de izquierda, con algunas figuras destacadas, como el político teórico Terrell Carver, que construyeron enteras sobre esta base. Una maniobra común era utilizar a Engels como el dispositivo para extraer a Marx del marxismo. Como escribió Carver en 1984: "Karl Marx negó que él fuese marxista. Friedrich Engels repitió el comentario de Marx, pero falló en lograr el punto. Justamente, ahora es evidente que Engels fue el primer marxista, y se acepta cada vez más que él de alguna manera inventó el marxismo". Para Carver, Engels no sólo cometió el pecado capital de inventar al marxismo, sino también cometió muchos otros pecados, como promover el cuasihegelianismo, el materialismo, el positivismo y la dialéctica –todos los cuales se dice que están a "millas de distancia del eclecticismo minucioso de Marx”.
La misma idea de que Marx tenía “un método” fue atribuida a Engels, y por lo tanto declarada falsa. Apartado de su asociación con Engels y despojado de todo contenido determinado, Marx fue fácilmente aceptable para el statu quo, como una especie de precursor intelectual. Como Carver ha dicho recientemente, sin aparente sentido de la ironía, “Marx era un pensador liberal”.
Pero la mayoría de las críticas a Engels han sido dirigidas a su supuesto ‘cientificismo’ en el Anti-Dühring y su inacabada Dialéctica de la naturaleza. McLellan, en su biografía de Engels, afirma que el interés de este último en la ciencia natural “hizo que hiciera hincapié en una concepción materialista de la naturaleza en lugar de la historia.” Fue acusado de introducir “el concepto de la materia” en el marxismo, que era “totalmente ajeno a la obra de Marx”. Su principal error fue intentar desarrollar una dialéctica objetiva que abandonó “el aspecto subjetivo de la dialéctica”, y que dio lugar a “la asimilación gradual de las ideas de Marx a una concepción científica del mundo”.
“No es sorprendente”, alegó McLellan, “que, con la consolidación del régimen soviético, las vulgarizaciones de Engels deben haberse convertido en el principal contenido filosófico de los libros de texto soviéticos”. Del mismo modo en que Marx era presentado cada vez más como el intelectual refinado, Engels fue visto cada vez más como el divulgador grosero. Por lo tanto, Engels ha servido al discurso académico en el marxismo como un chivo expiatorio.
Sin embargo, Engels tenía también sus admiradores. La primera señal real de un cambio en la progresiva desaparición dentro de la teoría marxista contemporánea surgió con Miseria de la teoría, del historiador E. P. Thompson de 1978, que fue dirigida principalmente contra el marxismo estructuralista de Louis Althusser. En este, Thompson defendió al materialismo histórico contra una teoría abstracta e hipostasiada divorciada de cualquier sujeto histórico y de todos los puntos de referencia empíricos. En el proceso, él valientemente –y en lo que siempre he visto como uno de los puntos más altos en la literatura inglesa de finales del siglo XX– defendió a ese “viejo zonzo de Federico Engels”, quien había sido el objetivo de gran parte de la crítica de Althusser.
Sobre esta base, Thompson defendió una especie de empirismo dialéctico –lo que más admiraba en Engels– como esencial para un análisis histórico-materialista. Unos cuantos años más tarde, las Cuatro conferencias sobre el marxismo del economista marxista Paul Sweezy comenzaron reafirmando audazmente la importancia del abordaje de Engels de la dialéctica y su crítica a las opiniones mecanicistas y reduccionistas.
Pero el cambio real que era restaurar la reputación de Engels como un gran teórico del marxismo clásico junto a Marx tuvo que surgir, no de los historiadores y economistas políticos, sino de los científicos naturales. En 1975, Stephen Jay Gould, que escribía en la revista Natural History celebrando abiertamente la teoría de Engels sobre la evolución humana, que había enfatizado el papel del trabajo, describiéndolo como la concepción más avanzada del desarrollo evolutivo humano en la era victoriana, anticipando el descubrimiento antropológico en el siglo XX del Australopithecus africanus.
Algunos años más tarde, en 1983, Gould explayó su argumento en la revista New York Review of Books, señalando que todas las teorías de la evolución humana eran teorías de la “coevolución gen-cultura” y que “la mejor defensa de la coevolución gen-cultura fue hecha por Friedrich Engels en su notable ensayo de 1876 (publicado póstumamente en Dialéctica de la naturaleza), “El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre”.
Ese mismo año, el sociólogo médico y doctor en medicina Howard Waitzkin dedicó gran parte de su hito La segunda enfermedad al papel pionero de Engels como epidemiólogo social, mostrando cómo Engels, de veinticuatro años, al escribir La condición de la clase trabajadora en Inglaterra en 1844, había explorado la etiología de la enfermedad de maneras que prefiguraron descubrimientos posteriores dentro de la salud pública. Dos años después, en 1985, Richard Lewontin y Richard Levins salieron con su obra ahora clásica El biólogo dialecto, con su mordaz dedicación: “A Frederich Engels, quien se equivocó muchas veces, pero que acertó allí donde importaba”.
Los años de la década de 1980 fueron los que vieron el nacimiento de una tradición ecosocialista dentro del marxismo. En la primera etapa del ecosocialismo, representada por el trabajo pionero de Ted Benton, Marx y Engels fueron criticados por no haber tomado suficientemente en serio los límites naturales de Malthus. Sin embargo, a finales de los años noventa, los debates que siguieron dieron lugar a una segunda etapa del ecosocialismo, comenzando con Marx y la naturaleza, obra de Paul Burkett en 1999, que buscaba explorar los elementos materialistas y ecológicos que se encontraban dentro de los fundamentos clásicos del materialismo histórico mismo.
Estos esfuerzos se centraron inicialmente en Marx, pero también tuvieron en cuenta las contribuciones ecológicas de Engels. Esto fue reforzado por el nuevo proyecto MEGA (En alemán, Marx-Engels Gesamtausgabe; Obras completas de Marx-Engels, NdT), en el que fueron publicados por primera vez los cuadernos científico-naturales de Marx y Engels. El resultado ha sido una revolución en la comprensión de la tradición marxista clásica, gran parte de ella en resonancia con una nueva praxis ecológica radical que se desarrolla a partir de la crisis de la época actual (tanto económica como ecológica).
El creciente reconocimiento de las contribuciones de Engels a la ciencia, junto con el surgimiento del marxismo ecológico, han despertado un interés renovado en Dialéctica de la naturaleza de Engels y sus otros escritos relacionados a las ciencias naturales. Gran parte de mi propia investigación desde el año 2000 se ha centrado en la relación de Engels –y otros influenciados por él– a la formación de una dialéctica ecológica. Tampoco estoy solo en este sentido. El economista político y marxista ecológico Elmar Altvater recientemente publicó un libro en alemán abordando la dialéctica de la naturaleza de Engels.
La indispensabilidad de Engels para la crítica del capitalismo en nuestro tiempo tiene sus raíces en su famosa tesis en el Anti-Dühring de que “la naturaleza es la prueba de la dialéctica.” Ésta a menudo fue ridiculizada dentro de la filosofía marxista occidental. Sin embargo, la tesis de Engels, que refleja su propio análisis profundo dialéctico y ecológico, tendría que traducirse al lenguaje actual: la ecología es la prueba de la dialéctica –una afirmación cuya significación pocos estarían preparados hoy para negar. Visto de esta manera, es fácil ver por qué Engels ha asumido un lugar tan importante en las discusiones ecosocialistas contemporáneas.
Los trabajos en el marxismo ecológico citan comúnmente como leitmotiv sus famosas palabras de advertencia en Dialéctica de la Naturaleza:
“No debemos (...) lisonjearnos demasiado de nuestras victorias humanas sobre la naturaleza. Esta se venga de nosotros por cada una de la derrotas que le inferimos. Es cierto que todas ellas se traducen principalmente en los resultados previstos y calculados, pero acarrean, además, otros imprevistos, con los que no contábamos y que, no pocas veces, contrarrestan los primeros. (…) Y, de la misma o parecida manera, todo nos recuerda a cada paso que el hombre no domina, ni mucho menos, la naturaleza a la manera como un conquistador domina un pueblo extranjero, es decir, como alguien que es ajeno a la naturaleza, sino que formamos parte de ella con nuestra carne, nuestra sangre y nuestro cerebro, que nos hallamos en medio de ella y que todo nuestro dominio sobre la naturaleza y la ventaja que en esto llevamos a las demás criaturas consiste en la posibilidad de llegar a conocer sus leyes y de saber aplicarlas acertadamente”.
Para Engels, como para Marx, la clave para el socialismo era la regulación racional del metabolismo de la humanidad y la naturaleza, de tal manera que favorezca al máximo el potencial humano posible, salvaguardando al mismo tiempo las necesidades de las generaciones futuras. No es de extrañar, entonces, que estemos viendo, en el siglo XXI, el regreso de Engels, quien, junto con Marx, continúa dando forma a las luchas e inspirando las esperanzas que definen nuestra época cargada de crisis y, necesariamente, revolucionaria.

John Bellamy Foster

*Artículo publicado originalmente en inglés en la revista Jacobin, traducido por Ericka Cuyckens y corregido por Federico Berg.

Un secreto bien guardado



Es muy poco conocido el rol que jugó el imperialismo inglés durante la Segunda Guerra Mundial en Grecia. Gran Bretaña, parte del bloque Aliado (el de las supuestas “democracias” que luchaban contra el fascismo) demostró en Grecia, que en esta guerra, por encima de la democracia estaban la defensa de los intereses imperialistas.

Grecia fue invadida por los alemanes en 1941 y también por italianos y búlgaros (todos parte del Eje junto a Alemania y Japón) y gobernada por un gobierno títere de los nazis. Desde 1943 la población comenzó un proceso de resistencia a la invasión, con partisanos armados y una importante influencia del Partido Comunista. También formaban parte de esta resistencia, aunque en un número mucho menor, los trotskistas griegos.
Gran Bretaña, su antiguo imperio dominante, había apoyado a la dictadura feroz de Metaxas desde 1936 y le dio albergue al rey Jorge II, abogando por su reinstalación. Churchill, primer ministro de Gran Bretaña, veía en la resistencia “el peligro bolchevique” que podía avanzar sobre una Europa quebrada y hundida en la miseria por la guerra. En Italia, también se estaba desarrollando un proceso revolucionario que llevó a la caída de Mussolini y al cambio al bando Aliado (por lo que Italia se retiró de Grecia, ampliando la dominación alemana). Este “peligro” lo llevó a Churchill a intervenir personalmente en Grecia.
Hace 70 años, el 3 de diciembre de 1944, luego del comienzo de la retirada alemana, miles de manifestantes griegos salieron en Atenas al grito de ¡Viva Churchill, viva Roosevelt, viva Stalin! Pero las potencias ya se habían repartido el mundo y Grecia debía volver a pertenecer a Gran Bretaña. Los que se movilizaron fueron recibidos por los balazos del ejército inglés y su gobierno aliado, que disparaba desde lo alto del Parlamento y desde locales que habían pertenecido a colaboracionistas alemanes. Murieron 28 manifestantes. La Plaza Syntagma era un gran charco de sangre. Así, los ingleses impusieron la vuelta del rey y su gobierno títere. Para que no se produzca un “vacío” en el poder entre la retirada alemana y la imposición inglesa, estos últimos permitieron que los nazis mantuvieran parte de su ocupación hasta 1945.
La URSS estalinista, cumpliendo con el pacto ya firmado en la Conferencia de 1944, y luego refrendado en las de Yalta y Potsdam, llamó al Partido Comunista griego a apoyar a los ingleses, permitir la derrota de las ciudades controladas por los partisanos y a que hiciera el “trabajo sucio” de matar tanto a los comunistas como los trotskistas que se resistían a esta entrega. Sin embargo, no pudieron evitar una guerra civil que duró hasta 1949, con la derrota total de la resistencia.
Este hecho, casi desconocido, es uno de los más claros en los que se demostró que la Segunda Guerra no era una guerra de regímenes democráticos contra fascistas. Y por eso tratan de ocultarlo. Esta posición sigue siendo defendida por las potencias imperialistas hasta la actualidad y por la mayoría de los historiadores que defienden sus intereses (incluso por historiadores ex comunistas como el fallecido Eric Hobsbawm), para ocultar que el fondo de la carnicería a la que mandaban a enfrentarse a los pueblos, era para redefinir el orden imperialista.

Gabriela Liszt

Libro recomendado: La Segunda Guerra Mundial y la revolución, Obras Escogidas 8, Bs. As., CEIP-IPS, 2015.

La educación en Cuba, una conquista de la revolución



Tras la muerte de Fidel Castro se abrieron muchos debates en relación a Cuba. La educación es una de las conquistas importantes que dio la revolución gracias a la expropiación de la burguesía.

La muerte de Fidel Castro marca un antes y un después de la Revolución Cubana.
Durante toda esta semana se abrió un gran debate político e ideológico acerca del carácter de la revolución en Cuba, su significado y sus logros. Desde sus máximos defensores hasta sus detractores, la educación y la salud se presentan como dos discusiones interesantes de los verdaderos alcances de la revolución. Según el diario que uno abra los números salen a favor de unos o de otros.
Los trotskistas, que defendemos las importantes conquistas de la revolución como lo es la educación, también somos críticos del régimen político. Contra la burocracia enquistada en el poder con los Castro a la cabeza, creemos firmemente que los trabajadores tienen que lograr una organización democrática y socialista que cambie a esta burocracia gobernante y profundice las conquistas de la revolución, en un nuevo curso para toda la isla.
Si Cuba no hubiera hecho la revolución hoy podría mirarse ante los ojos de Hati que posee uno de los más bajos índices de alfabetización mundial llegando al 48.7, cercano a porcentajes de países como Sierra Leona, Guinea y Senegal.
Contrario a toda visión de que la educación puede ser “popular” o “alternativa” por fuera del estado y como un acto emancipador en sí mismo, la revolución Cubana muestra como una revolución que expropie a la burguesía puede avanzar hacia una educación universal y masiva, con mucho mayor nivel y alcances en técnicas y tecnología que cualquier país capitalista. El sistema educativo Cubano previo a la revolución, respondía a los intereses del sistema político y económico reinante el capitalismo, queremos mostrar el salto de calidad en la educación durante el desarrollo de la revolución –con sus contradicciones y retrocesos por su propio carácter- con la ligazón que tiene un sistema educativo respecto a su sistema de producción.
Fidel Castro ya había señalado que “...un gobierno revolucionario procedería a la reforma integral de nuestra enseñanza..” durante su exposición en el Juicio del Moncada el 21 de septiembre del año 1953.

Algunos datos de la educación en Cuba

Según el sitio Chequeado.com que corrobora de alguna manera este debate de números y políticas, expresa que en Cuba “… las tasas de alfabetización están entre las más altas del mundo. Más del 99,8% de los mayores son alfabetizados, según la publicación anual de la Agencia Central de Inteligencia de los EE.UU. que recopila datos oficiales de cada país.” Y en relación a la tasa de mortalidad infantil –tan importante para medir la infancia y la educación- “Las tasas de mortalidad de Cuba fueron en 2013 más bajas que las de los Estados Unidos para hombres, mujeres y niños menores de cinco años.”
El 6 de junio de 1961 se dictó la Ley de Nacionalización de la Enseñanza que suprimió la educación privada y los viejos métodos de enseñanza.
La educación técnica profesional es el otro destino luego de la secundaria básica que prepara a obreros calificados y técnicos medios. Esta enseñanza cuenta con 322 centros politécnicos y 152 escuelas de oficio en todo el país a casi 300.000 alumnos en total hacia 2008. Todos estos edificios cuentan con laboratorios, talleres, aulas especializadas, áreas de campo, etc. y 15 especialidades de obreros calificados.
La última fase de enseñanza, que comienza después del 12.º grado es la educación Universitaria. Sus estudiantes pertenecen a la Federación Estudiantil Universitaria y posteriormente ejercen el definitivo trabajo en la facultad que deseen. Las universidades cubanas reciben también numerosos profesionales cubanos y extranjeros que llegan a perfeccionar sus conocimientos y a obtener títulos de posgrado. En Cuba, la masificación de la educación de la educación superior ha tenido como resultados el desarrollo en áreas de ciencias, en humanísticas, del arte y el deporte. Estas políticas de educación superior - así como las de ciencia y tecnología - han tenido un impacto importante en la construcción de capacidades y en el desarrollo de recursos humanos en Cuba, así como en otros países en desarrollo mediante la cooperación internacional vía los profesionales cubanos. Los médicos sus profesionales más conocidos en todo el mundo, son ejemplo de esto.
El Censo Nacional de Población y Viviendas de Cuba (2002) reportó una población de 11,17 millones de habitantes, de los cuales 712672 son graduados universitarios, lo que significa que el 6.91% del total dispone de al menos un título de la educación superior, conjunto en el cual las mujeres constituyen la mayoría con un 52.05%.
Son graduados universitarios el 11.63% del segmento de la población comprendido entre 30 y 59 años y el 10.01% de la Población Económicamente Activa, categoría esta última en la que el 10.45% son mujeres y el 8.30% son hombres. La Tasa Bruta de Matrícula6 en el curso académico 2006-2007 alcanza el 63.1%.
La cobertura de la educación superior abarca toda la geografía del país, con la presencia de al menos cuatro instituciones de educación superior en todas las provincias y en el Municipio Especial Isla de la Juventud. En la provincia Habana existen 6, en la provincia Holguín 5 y en la capital 16.

Crítica al sistema educativo

Carlos Marx planteaba en “Crítica al programa de Ghota” sobre el punto de educación que “Eso de "educación popular a cargo del Estado" es absolutamente inadmisible. ¡Una cosa es determinar, por medio de una ley general, los recursos de las escuelas públicas, las condiciones de capacidad del personal docente, las materias de enseñanza, etc., y, como se hace en los Estados Unidos, velar por el cumplimiento de estas prescripciones legales mediante inspectores del Estado, y otra cosa completamente distinta es nombrar al Estado educador del pueblo! Lo que hay que hacer es más bien substraer la escuela a toda influencia por parte del gobierno y de la Iglesia. Sobre todo en el imperio prusiano-alemán (y no vale salirse con el torpe subterfugio de que se habla de un "Estado futuro"; ya hemos visto lo que es éste), donde es, por el contrario, el Estado el que necesita recibir del pueblo una educación muy severa.”
Una crítica que tranquilamente puede aplicarse a Cuba. Los importantes logros en materia de educación se combinan (en forma desigual) en forma contradictoria con la política del régimen y técnicas conductivas, tanto en el proceso de alfabetización como en aspectos al culto a la personalidad de alguno de los líderes de la revolución –por su régimen de partido único y la prohibición de organización y la falta de independencia política de los trabajadores frente a la burocracia gobernante-. En educación re plantear la idea del rol del sindicato, las familias y los estudiantes Una alfabetización donde se torna repetitiva en forma escrita y en su oralidad, por fuera de un proceso de alfabetización más profundo, una educación que podríamos decir de resultado. Gran parte de este método de enseñanza se puede ver en el famoso programa “Yo si puedo” de alfabetización que se extendió a otras partes de Latinoamérica, que también se declararon como territorio libre de analfabetismos.
Parte de estos “atrasos” se corresponden con los primeros años de la revolución donde la tarea principal es la de expropiar a la burguesía y avanzar en las demandas democráticas (como lo es la educación). Pero esta revolución luego de años debería avanzar a escala internacional y sobre la base de una diversificación de la industria, adoptando las mejores técnicas del propio capitalismo para la construcción de una sociedad socialista.
Si la sociedad de transición no avanza en expandir la revolución y en transformar todos los aspectos heredados de la sociedad capitalistas, desde la ciencia, la vida cotidiana, hasta la educación, se estanca y tiende a retroceder (contra la dinámica de revolución permanente en cuanto a "la sociedad como tal").
Es decir si la revolución propició en forma integral una educación universal y un salto sobre las condiciones de enseñanza y aprendizaje en el sistema capitalista, el avance de la revolución a escala internacional tendría que llevar a un desarrollo muy superior de la educación y la libertad de la sociedad de todo el continente. Los programas de alfabetización “Yo Si Puedo” que fueron incluidos en otros gobiernos de la era pos neoliberales como en Bolivia de Evo Morales o Venezuela, es una forma de pensar que si la revolución se hubiera extendido a otras partes de América Latina ¿hubiéramos declaro continente libre de analfabetismo?
Teniendo como dato que en momentos de retroceso como lo fue el “período especial” luego de la caída de la Unión Soviética, la educación también retrocedió donde por ejemplo los maestros prefirieron otros empleos por una cuestión de subsistencia.

La defensa incondicional de las conquistas de la revolución

El proceso de restauración capitalista en Cuba puede intentar desarrollarse a partir de la educación, siendo esta una de las más importantes conquistas.
Hay que seguir denunciando en todo el mundo el criminal bloqueo económico por parte del imperialismo a Cuba, que quiere ahogar por dentro la revolución y sus conquistas. Defendemos las conquistas de la revolución cubana porque mediante la expropiación de la burguesía y los terratenientes, y la ruptura con el imperialismo, Cuba puso en pie un Estado Obrero y logro su independencia nacional, terminó con el hambre, la mortalidad infantil y el analfabetismo. Dio techo, comida, trabajo, educación y salud al conjunto del pueblo obrero y campesino. Y estas conquistas son las que nosotros defendemos. Con los años se consolidó una burocracia que es hoy el sector privilegiado de la sociedad cubana que encabeza el proceso de restauración del capitalismo, desmontando las conquistas de la revolución de 1959.
Como demuestra la revolución cubana, la transformación de la educación no puede pensarse por fuera de la transformación social, la expropiación de la burguesía y la defensa de las conquistas contra el imperialismo y la burguesía.

Federico Puy
Docente, Congresal UTE-CTERA

sábado, diciembre 03, 2016

El nuevo líder del Pentágono: “es tremendamente divertido dispararles” a los civiles iraquíes



Los pasos que viene dando Donald Trump luego de su elección como presidente siguen enterrando la hipótesis de una “moderación” de los planteos proteccionistas, xenófobos, militaristas y de ataque contra la clase obrera que caracterizaron su campaña.
El magnate ha llamado a un “esfuerzo nacional para fortalecer nuestras fuerzas armadas gravemente empobrecidas” (ratificando sus planes de aumentar el presupuesto militar) y la confirmación en el cargo de Secretario de Defensa de James Mattis.
El militar retirado es un carnicero experimentado del imperialismo norteamericano, cuyo prontuario describió el sitio World Socialist Web Site en su edición del 21/11.
A cargo de un batallón de marines en la Guerra del Golfo de 1991, James Mattis lideró la matanza de 100.000 soldados iraquíes, quienes se encontraban en su mayoría en retirada o en sus bunkers, y estuvo al frente de fuerzas en la invasión y ocupación de Afganistán (2001-2002) y la invasión de Irak, en 2003.
“En las subsecuentes operaciones de ‘mantenimiento de paz’ en Irak, Mattis supervisó algunos de los crímenes más atroces del imperialismo norteamericano. En 2004, compartió el mando de un ataque estadounidense contra la ciudad de Fallujah, operado como un castigo ejemplar tras el asesinato de cuatro contratistas de guerra por civiles enojados” (…) Incalculables miles fueron asesinados (…) El 19 de mayo de 2004, los marines bajo el mando de Mattis masacraron una fiesta de bodas en el pueblo de Mukaradeeb, en la frontera entre Irak y Siria. Al menos 42 civiles fueron asesinados”.
Durante buena parte de la presidencia de Obama (hasta 2013), Mattis ofició como jefe del Mando Central de las Fuerzas Armadas de EEUU y encargado de las operaciones en Oriente Medio. Obama, recordemos, patrocina la coalición que bombardea Siria y mantiene abierta la cárcel de Guantánamo.
Luego de orquestar las masacres de civiles, Mattis se regocijó frente a una audiencia en San Diego: “Es tremendamente divertido dispararles” (ídem).
La confirmación del oficial al frente del Pentágono es una nueva pieza de un gabinete guerrerista, en el que revistarán también personajes como el derechista republicano Mike Pompeo, a la cabeza del CIA; el ya denunciado por espionaje ilegal Jeff Sessions, en Inteligencia Nacional, y el fascista veterano de guerra Stephen Bannon como estratega jefe y asesor de Trump.

Tomás Eps (@tomaseps)

Las indecentes palabras de Donald Trump sobre Fidel Castro Ruz

El recién electo presidente del Imperio estadounidense, Donald Trump, en cuanto a Cuba, ha mostrado sus garras antes de su llegada a la Casa Blanca, el 20 de enero de 2017, como si todavía estuviera en la campaña electoral que le dio un triunfo extraño en la mayor plutocracia del planeta, pues obtuvo alrededor de dos millones de votos electorales menos que su rival Hillary Clinton, también una prominente representante de los intereses del establishment imperialista.
Y esa alusión desaforada a Cuba estuvo relacionada con la muerte del líder histórico de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz, ganándose el rechazo de la mayoría del pueblo cubano. Según informaron varios medios de prensa como USA y RUSIA Today, el nuevo emperador yanqui vociferó contra el fallecido líder de la Revolución Cubana con calificativos y ofensas, lo que demuestra la indecencia y agresividad política que caracterizará su gobierno de ideología neofascista, también denominado conservador o de extrema derecha.
Este es un breve resumen de las irrespetuosas declaraciones del atroz multimillonario que regirá los destinos de la principal potencia imperialista de nuestro tiempo:
"Hoy, el mundo marca el fallecimiento de un brutal dictador que oprimió a su propio pueblo por cerca de seis décadas. El legado de Fidel Castro remite a los pelotones de fusilamiento, robo, sufrimiento inimaginable, pobreza y la negación de los derechos humanos fundamentales.
Mientras Cuba sigue siendo una isla totalitaria, es mi deseo que este día signifique alejarse de los horrores que han durado demasiado, e ir hacia un futuro en el que el maravilloso pueblo cubano finalmente viva en la libertad que tanto merece.
Aunque las tragedias, muertes y dolor causados por Fidel Castro no puedan ser borrados, nuestro gobierno hará todo lo posible porque el pueblo cubano pueda finalmente iniciar su viaje hacia la prosperidad y la libertad. Me uno a los cubano-estadounidenses que me respaldaron durante la campaña presidencial, incluyendo la Asociación de Veteranos Brigada 2506 que me dio su apoyo, con la esperanza de que un día pronto veamos una Cuba libre".
Esas inaceptables declaraciones, que ofenden al pueblo cubano, pueden ser fácilmente respondidas. En lo que a mí respecta, deseo simplemente reaccionar con los siguientes argumentos:
Hoy, el pueblo cubano, el mundo progresista y antiimperialista recuerda y despide al libertador del pueblo cubano de la dominación estadounidense sobre Cuba, establecida por una intervención militar, desde el final del siglo XIX hasta 1959, fecha que marcó la definitiva soberanía e independencia del pueblo cubano.
¡Gracias, mil gracias Fidel! Nunca borraremos de nuestra memoria que nos hiciste libre del imperialismo yanqui, y que junto al pueblo cubano construiste una sociedad diferente: altruista, solidaria y mucha más justa y democrática que las sociedades capitalistas occidentales. Y que gracias a ti y al internacionalismo del pueblo cubano, muchos otros pueblos del Sur fueron más libres del colonialismo y del neocolonialismo impuesto durante siglos de opresión por las potencias capitalistas occidentales.
Cuba obtuvo bajo el liderazgo de Fidel Castro, a pesar del hostigamiento exterior permanente de los Estados Unidos, resultados excepcionales en materia de desarrollo humano: abolición del racismo, emancipación de la mujer, erradicación del analfabetismo, reducción drástica de la mortalidad infantil, elevación del nivel cultural general… En cuestión de educación, de salud, de investigación médica y de deporte, Cuba ha obtenido niveles que la sitúan en el grupo de naciones más eficientes. ¡Gracias, mil gracias Fidel!
Por sus logros sociales y políticos, Cuba seguirá siendo una isla revolucionaria, antiimperialista, anticapitalista. El fallecimiento de Fidel y su legado significan un momento de reafirmación de nuestras justas ideas por un futuro mejor, próspero y sostenible, para potenciar nuestra libertad, independencia plena y la preservación del socialismo.
En Miami, en la Calle 8 de la Pequeña Habana, el barrio cubano de esa ciudad, cientos de personas salieron a las calles a celebrar la muerte de Fidel Castro. El próximo inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, acaba de unirse oportunistamente a ese minoritario sector indeseable e impresentable de los cubano-estadounidenses que lo respaldaron durante la campaña presidencial, incluyendo los sobrevivientes de la bochornosa brigada mercenaria 2506, derrotada por Fidel y los milicianos cubanos en las arenas de Playa Girón (Bahía de Cochinos), en menos de 72 horas. De esta forma, el detestable Trump se ha unido a los terroristas miamenses en su lucha contra el gobierno y el pueblo cubano. Y eso ha sucedido también por su incapacidad moral e intelectual para juzgar con objetividad y mesura el legado de Fidel Castro Ruz; algo que sí pudieron hacer enemigos de la Revolución Cubana como el antiguo secretario de Estado estadounidense Henrry Kissinger, en su obra Diplomacia, para solo mencionar uno de ellos.
Trump, de continuar en campaña electoral contra Cuba, después de su toma de posesión el 20 de enero, recibirá adecuadas respuestas y la resistencia enérgica del pueblo cubano, inspirado en el legado de su Comandante en Jefe. Una nueva administración republicana, aunque sabemos es neofascista y que ha amenazado con cerrar la embajada de los Estados Unidos en La Habana, debiera considerar que finalmente, en diciembre de 2014, el gobierno de Barack Obama admitió el fracaso de sus políticas anticubanas, su derrota diplomática e inició un proceso de normalización que implica el respeto del sistema político cubano, pero para eso tendría que estar mejor asesorado. El mismo Obama atinadamente dijo: “la historia recordará y juzgará el enorme impacto" de Fidel Castro Ruz, según reportaron medios de prensa internacionales. Así son los contrastes de visiones políticas entre un Obama protocolar y un Trump brutal e impúdico, sin experiencia política y diplomática, aunque ambos sabemos que representan los intereses estadounidenses.
Todavía es una enigma cuál será el rumbo que tomará las relaciones Estados Unidos-Cuba a partir de enero del 2017, una vez que Trump asuma la presidencia. Pero, lo cierto es que dicho personaje estrafalario no asustará al pueblo cubano, pues con su avisada política de poder poco inteligente, sabemos por dónde viene. El pueblo cubano vencerá, como dijo Fidel en una de sus últimas alocuciones. Sabremos seguir luchando por el fin del bloqueo económico, comercial y financiero; por la devolución del territorio ilegalmente ocupado por los yanquis en Guantánamo, donde mantienen una base militar convertida en oprobiosa prisión; por el fin de las transmisiones ilegales de “radio y televisión Martí”, que intentan infructuosamente subvertir el pueblo cubano y restaurar la dominación estadounidense en Cuba, como en los peores tiempos de la “guerra fría”.
Por lo tanto, nos asisten poderosas razones para la defensa de nuestra cultura, independencia y soberanía nacional, por nuestro socialismo; conociendo que Donald Trump es un personaje impredecible y que su presidencia podría sumir a Estados Unidos y a las relaciones internacionales, en su conjunto, en un caos mucho más peligroso que el desorden existente en el funcionamiento del desequilibrado sistema internacional actual.

Leyde E. Rodríguez Hernández. Blog Visiones de Política Internacional

“El objetivo de Trump es el mismo que el de Obama, cercar a China”

Entrevista a la politóloga e investigadora Nazanín Armanian

No habrá cambios sustanciales en la política exterior de Donald Tramp respecto a la presidencia anterior. El objetivo principal, al igual que durante los mandatos de Obama, continuará siendo la contención de China, país que a día de hoy constituye la amenaza principal a la hegemonía estadounidense. Donde sí vaticina cambios la politóloga y analista Nazanín Armanian es en Oriente Medio. En el mapa de reconfiguración de la zona, Siria se podría dividir en varias regiones tras la caída de Bashar al-Assad; también podría producirse una “desintegración” territorial en Arabia Saudí y Turquía. “Nos parecía igualmente imposible en su día la caída de la Unión Soviética”, advierte la investigadora. Todo ello, mientras las bombas silenciadas de Arabia Saudí continúan devastando Yemen. Licenciada en Ciencias Políticas y profesora en la UNED entre 2009 y 2013, la analista y exiliada iraní reside en España desde hace más de 30 años. Colabora actualmente en el blog del diario digital Público “Punto y Seguido”. Especialista en geopolítica de Oriente Medio y el Mundo Islámico, es autora de 15 libros, entre otros, “El Islam sin velo”, “Irak, Afganistán e Irán. 40 respuestas al conflicto en Oriente Próximo”, “Los kurdos. Kurdistán: el país inexistente” e “Irán: la revolución constante”.
-El candidato republicano Donald Trump ganó con 62,2 millones de votos las elecciones presidenciales del pasado ocho de noviembre en Estados Unidos. Los periódicos han dedicado infinidad de páginas a pulsar reacciones internacionales y anticipar cambios. ¿Se producirá un viraje drástico en relación con la política exterior de Obama? ¿Hubo mucho en Trump de soflama electoral?
Nada más ganar las elecciones, Trump empezó a retirar gran parte de lo que había dicho. O sea, se trataba de un discurso para atraer votos. Pero Estados Unidos no va a cambiar su política exterior en líneas generales. Trump continuará con la “doctrina” Obama, es decir, cercar a China. De hecho, todas las bellas palabras que le lanza a Putin no son más que una estrategia para intentar separar a Rusia de China. Y de acercar a Rusia a la esfera estadounidense. Es algo que ya se hizo en la época de Yeltsin, en los años 90 del siglo pasado, cuando se llegó a una asociación entre Rusia y la OTAN. Pero hay gente que confunde a Rusia con la Unión Soviética; no lo es, ni Putin es Lenin: el actual mandatario representa el capitalismo ruso y Rusia es un país capitalista, con todas las de la ley. Lo que ocurre es que estamos encantados de que el mundo deje de ser “unilateral”; y de que la Rusia capitalista se levante y plante cara a los norteamericanos.
-Además del enemigo chino, ¿mantendrá abierto Trump el frente de Oriente Medio?
Irán, Siria o Yemen son más bien guerras a las que han arrastrado a Estados Unidos sus aliados, por ejemplo Israel. Cuando Israel presionaba diariamente a los norteamericanos para que bombardearan Irán, con la excusa del armamento atómico, el secretario de Estado John Kerry les respondió: “Ustedes dijeron lo mismo sobre Sadam Husein y las armas de destrucción masiva”. Estados Unidos cree que la potencia rival es China, y realmente lo es. Además, lo será más todavía en el futuro. China es imparable. Obama quería retirar las tropas de Irak y Afganistán pero no para llevarlas a casa, sino al Mar Oriental de China. Obama fue, además, el único presidente de los Estados Unidos que viajó dos veces a India, porque pretendía acercar a este gigante a su esfera. India puede fabricar todo tipo de productos “a cien”, es un país vecino de China y en los que los norteamericanos podrían instalar bases militares. Pero a pesar que el gobierno de India es de derechas, decidió que mejor llevarse bien con el gigante vecino que con otro que está a miles de kilómetros.
-¿Logró Obama avanzar en su objetivo de contener a China? ¿Lo conseguirá Trump? ¿Y en cuanto a la Unión Europea y América Latina?
Obama no ha podido porque sus aliados regionales –Turquía, Israel y Arabia Saudí- han retenido toda la potencia y la atención de Estados Unidos en Oriente Medio. Trump tiene el mismo objetivo –separar a Rusia de China- pero obviamente no lo va a conseguir. Lo podía hacer con Yeltsin, pero no con Putin. Después de todo lo que ha ocurrido en las relaciones de Estados Unidos con Ucrania, Chechenia o Georgia, hoy Rusia tiene unos sólidos acuerdos económicos, políticos, militares y energéticos con China. El petróleo y el gas que por el veto occidental tras el conflicto de Ucrania, Rusia no está vendiendo a Europa, lo está exportando a China.
Las dos potencias también están unidas en los BRICS, en el Tratado de Cooperación de Shanghai y en decenas de acuerdos bilaterales. Por otro lado Israel ha depositado muchas esperanzas en Trump, para que rompa el acuerdo nuclear con Irán (se dice que el primer viaje al extranjero del nuevo presidente será a Israel); pero no creo que vaya a hacerlo, porque es una ruptura que no beneficia al “establishment” de Estados Unidos. De hecho, están encantados con este acuerdo, porque les beneficia más que a Irán. En cuanto a la UE, sí que habrá cambios. Estados Unidos necesitaba a la UE durante la Guerra Fría como poder “blando”. Ahora ya no la necesita... Trump también se centrará en América Latina, en controlar su “patio trasero”. Por eso ha dicho ya que piensa romper el acuerdo con Cuba.
-Uno de los grandes frentes de la geopolítica actual es la guerra de Siria. En los medios de comunicación se informa, con un planteamiento maniqueo, del día a día de las batallas, los bombardeos y la ocupación de ciudades. ¿Cuáles con las claves del conflicto sirio hoy?
La guerra de Siria es un conflicto regional, principalmente entre Irán, Arabia Saudí e Israel. No es tanto una guerra internacional con la participación de Estados Unidos, Francia, Rusia y otros; esto viene después. No hay que menospreciar la capacidad de crear guerras y desorden por parte de las pequeñas dictaduras de la región; sean dictaduras dependientes de Estados Unidos, como la de Erdogan o independientes, como Irán. Creo que Irán prácticamente ha perdido esta guerra regional en Siria, porque Bashar al-Assad ya ha sido sacrificado. Hay un pacto medio secreto entre Obama y Putin para que se celebren elecciones en Siria. Bashar no se presentará. Habrá un nuevo régimen que será más parlamentario que presidencial. Rusia ha aceptado el pacto a cambio de que no se deshonre excesivamente a la familia al-Assad, que no se les dé muerte de una forma tan terrible como ocurrió con Sadam Husein; otra condición es que Rusia pueda mantener la base naval de Tartus, en Siria. Israel también está de acuerdo con el plan. Así, Netanyahu fue a Rusia para visitar a Putin por este acuerdo.
-¿Qué ocurrirá con la influencia iraní?
Una de las condiciones que Israel pondrá para el acuerdo es que Irán retire sus tropas de Siria. Pero tampoco Rusia quiere a Irán en Siria. Rusia e Irán no son aliados estratégicos, a pesar de lo que digan ellos y lo que afirme la prensa. Hay una batalla tremenda entre los dos países, ya que Irán, que es la primera reserva gasística del mundo, está entrando en los mercados occidentales, al tiempo que Rusia se está viendo excluida. Pero la potencia rusa continuará utilizando las bases militares iraníes para las misiones militares en Siria.
-¿Continuará Siria organizada territorialmente del mismo modo?
El país se dividirá en dos o tres partes. Esta idea se integra en el mapa de reconfiguración de Oriente Medio: convertir las grandes formaciones estatales en mini-estados, como Baréin o Catar, para controlarlos mejor. Es, por otro lado, lo que hicieron en Yugoslavia. La guerra de Siria se va a cerrar con el acuerdo Obama-Putin. Ya no se habla tanto del Estado Islámico, parece que no exista un conflicto en Siria. Como el país se está reduciendo a un montón de escombros, ya no representa una amenaza para nadie. La situación es muy compleja. Esta guerra la mantendrán para que las fuerzas de la OTAN puedan intervenir en la zona cuando quieran. Además, la estrategia militar de Obama respecto a Siria ha sido la mejor posible, desde el punto de vista de sus intereses y los de Israel.
-¿En qué sentido?
Muchos republicanos han calificado de “inútil” a Obama, por no tener coraje en la guerra de Siria. Pero Obama ha conseguido tener entretenidos en la guerra de Siria, durante cinco años, a todos sus enemigos. Los ha tenido allí desgastándose: Irán, Hezbolá, Hamás, el gobierno sirio, Rusia… Ha resultado una trampa magnífica. Si hubieran matado a Bashar al-Assad el primer año –obviamente, Estados Unidos podía haberlo hecho- se hubiera cerrado la guerra. Pero no les ha interesado. Ha ocurrido lo mismo que en 1991 con la guerra del Golfo y Sadam Husein: les interesó mantenerlo como “coco”, entre otros muchos motivos, para poder intervenir en la región cuando les interesara.
-¿Qué ocurrirá con otra potencia de la región, Turquía? ¿Y en el Kurdistán? ¿Pronosticas avances en la configuración de un nuevo Estado kurdo?
Al igual que ocurre con Siria, la integridad territorial de Turquía está amenazada; y no porque de sus entrañas vaya a surgir un Estado kurdo, sino porque se está cociendo una guerra civil en el país por la influencia de Estados Unidos. Si Turquía decide escorarse hacia Rusia, la situación podría terminar en una guerra civil. Esto es algo que parece inimaginable, pero también lo fue la caída de la Unión Soviética. En cuanto al Kurdistán, hay quien pensaba en la izquierda en el modelo “anarquista” de Rojava. No ha ocurrido nada de esto. Rojava ha sido bombardeada con el permiso de Rusia y de Estados Unidos. Lamentablemente es así. Porque la “carta” kurda es utilizada en todos estos juegos estratégicos como carne de cañón en los intereses de las potencias. Los kurdos no tienen ninguna posibilidad de contar, no ya con un estado, sino siquiera con una autonomía. Aunque sea de derechas. Turquía e Irán están ahí para impedirlo. Se ha hablado de Rojava como Estado kurdo de izquierdas. Turquía, Irán, Estados Unidos e Israel nunca permitirán que esto ocurra. Mira lo que hacen con el PKK…
-¿Hay otros países en los que podría producirse esta inesperada “desintegración”?
También Arabia Saudí se halla bajo la amenaza de romperse en dos. El hecho de que republicanos estadounidenses acusen a Arabia Saudí de estar detrás de los atentados del 11-S no tiene precedentes. Y esto no es una casualidad. Obama ha intentado, en cierto modo, “democratizar”, es decir, que sean más presentables, algunas de las relaciones con estos reyes. Pero la monarquía saudí se ha negado rotundamente a separar su poder político de la ideología wahabista. Además, continuarán interviniendo en Yemen, Baréin o Siria a pesar de Estados Unidos. La conclusión a la que han llegado los norteamericanos es que se trata de un país muy grande para cuatro jeques, por lo que podrían partirlo en dos. El plan que tienen es provocar una guerra civil apoyándose en una parte de la familia real. El rey actual, Salmán bin Abdulaziz, de 80 años, quiere que al morir el poder pase a manos de su hijo, el actual ministro de Defensa, Mohammed bin Salman; éste ha llevado una política de intervención militar en Siria, Libia o Yemen. Sin embargo, la sucesión en la monarquía saudí se produce entre hermanos, no de padre a hijo, de ahí que los hermanos del actual rey rechacen sus intenciones. Estados Unidos pretende potenciar a una parte de la familia para desmontar este gobierno, cuyo control ha perdido. Sin duda, seremos testigos de grandes cambios en Arabia Saudí.
-Mientras, continúan las bombas y las muertes en Yemen. A primeros de septiembre, Naciones Unidas informaba de 10.000 muertos desde que la coalición liderada por Arabia Saudí inició los ataques. Además, cerca de 14 millones de yemeníes (sobre una población total de 26 millones) necesitarían ayuda alimentaria; y otros siete millones de personas, se hallarían en situación de emergencia.
La guerra de Yemen es una de las más silenciadas. Desde marzo de 2015 hasta hoy no han parado los bombardeos. De esto no se habla porque a ver quién menciona en la prensa española los crímenes de Arabia Saudí, cuando su monarca y nuestro rey son “hermanos”. O en el AVE de La Meca a Medina hemos realizado grandes inversiones; también Repsol trabaja en Arabia Saudí. Este país, con el apoyo de Estados Unidos, ha bombardeado en Yemen depósitos de agua y de alimentos, así como campos de refugiados. Pero no hay refugiados yemeníes. Primero, porque no tienen por dónde huir: una de las fronteras es con Arabia Saudí y la otra con el mar, donde Estados Unidos tiene una base militar (en el Golfo de Adén). Mucha gente, sobre todo niños, han muerto de hambre y sed. Incluso han regresado enfermedades que habían desaparecido, como el cólera. Sin embargo, como se trata de una guerra silenciada no hay ONG que vayan a ayudarles. Y no se trata de un conflicto entre un gobierno sunita y una milicia chiíta pro-iraní –los huzíes-, que tal vez sean 20.000 personas en un país de 26 millones de habitantes. Arabia Saudí busca en Yemen una salida al mar para exportar su petróleo, y Estados Unidos neutralizar la influencia de China. Si controla el Puerto de Adén, los norteamericanos pueden cerrar el Estrecho de Bab-el-Mandeb, por el que pasa la mayor parte del comercio de China a los países del Mar Rojo.

Enric Llopis