miércoles, enero 22, 2020

Colombia: las masas vuelven a ganar las calles



En medio de una escalada de asesinatos y una crisis de escuchas ilegales.

Las principales ciudades de Colombia volvieron a atestarse de gente en una nueva jornada de lucha y concentraciones que retoma el hilo de la movilización popular desatada a finales de noviembre.
La convocatoria provino del Comité Nacional de Paro (CNP), integrado por distintas centrales sindicales, estudiantiles, campesinas y sectores indígenas, desde donde se prevía que la jornada culmine con un cacerolazo nacional, en horas de la tarde. Los organizadores han acentuado entre los reclamos la denuncia a la escala criminal del Estado que ya lleva asesinados unos 23 líderes sociales en los primeros 20 días del año; denuncian los falsos positivos –asesinatos perpetrados por las fuerzas de seguridad y el Ejército-; el espionaje del Ejército y los abusos de la fuerza pública; y exigen el desmantelamiento del Esmad, cuerpo policial especial responsable de la represión sangrienta y el asesinato del bachiller Dilan Cruz, de 18 años.
A esto debe sumarse el programa de reivindicaciones con los que se puso en pie el movimiento: oposición a la reforma laboral; no a la reforma del sistema público de administración de pensiones; contra la elevación del 35% de las tarifas de energía eléctrica; acabar con la corrupción; la implementación de los acuerdos de paz alcanzados entre el gobierno colombiano y las Farc; el cumplimiento de promesas hechas a organizaciones indígenas, sindicales y estudiantiles en previas jornadas de protesta; y la oposición a la creación de un 'holding' financiero estatal que afectará a 17.000 trabajadores y a 16 empresas estatales.

Espionaje y represión

El gobierno de Iván Duque asiste a una crisis institucional de proporciones escandalosas. En los últimos días ha salido a la luz una investigación que da cuenta del empleo de los recursos del Ejército y la inteligencia para realizar espionaje interno, contra opositores, magistrados, periodistas y activistas sociales. El caso resultó tan bochornoso que el comandante del ejército, Nicacio Martínez, tuvo que dimitir en diciembre pasado alegando “motivos personales”.
El antecedente más cercano es el de la disolución en 2011 del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), que bajo el gobierno de Álvaro Uribe se vio envuelto en una trama de espionajes a opositores y funcionarios del Estado.
Según la revista Semana, responsables de la investigación que sacó a la luz estos hechos, informaron que las “chuzadas” –como denominan popularmente en Colombia a las escuchas ilegales- eran realizadas desde los propios destacamentos del Ejército, ordenadas por los mandos superiores y puestas a disposición de reconocidos miembros del partido de gobierno, Centro Democrático.
La cúpula castrense cuenta con antecedentes de estas prácticas cuando con motivo de las negociaciones de paz con las Farc, cinco años atrás, interceptaban las comunicaciones de los negociadores, en lo que se dio a conocer como la Operación Andrómeda y de la cual no resultó ningún responsable.
Una de las excusas para defender la militarización de Colombia era la presencia guerrillera. Pero a pesar de los acuerdos de paz y el abandono de la lucha armada por parte de las Farc, no se ha detenido la injerencia del aparato militar y represivo en la vida del pueblo colombiano. Hoy en día el presupuesto destinado a Defensa representa el segundo ítem en el orden de privilegio del presupuesto nacional. El gobierno refuerza una orientación represiva al mismo tiempo que no logra satisfacer ninguna de las demandas del pueblo movilizado.

Aumenta la crisis, crece la represión

Los Estados Unidos acaban de informar la realización de ejercicios militares conjuntos con las Fuerzas Armadas de Colombia, que se desarrollarán durante los próximos días en territorio colombiano con la excusa es repeler supuestos ataques terroristas. Aquí se inscribe la reunión del golpista Juan Guaidó con el Secretario de Estado norteamericano Mike Pompeo, en Colombia, donde abordaron el supuesto vínculo del gobierno de Maduro con las fuerzas de Hezbollah como pretexto para reforzar un despliegue militar en la zona que también tiene en la mira las rebeliones continentales. Esta medida sirve al fortalecimiento de la colaboración militar del imperialismo con un gobierno de Duque franqueado por la crisis política.
El gobierno de Duque ha sido un alfil de todas las provocaciones de Trump contra Venezuela. Los ejercicios militares, además, son un intento de intimidar las rebeliones populares en el continente.
Duque y el partido de su padrino Uribe, vienen de un duro golpe asestado en las últimas elecciones municipales, tras las cuales se sucedieron distintos procesos de movilización popular al calor de las rebeliones latinoamericanas.
El gobierno de Duque ha profundizado la línea de las ejecuciones extrajudiciales. Ya van 160 asesinatos de excombatientes de las Farc desde los acuerdos de paz y son 83 los indígenas muertos solo en 2019.
Para el 30 y 31 de enero está prevista la realización de un Encuentro Nacional convocado por el CNP que podría reunir reunir más de 1.400 delegados para discutir "la estrategia política y el plan de acción del paro nacional para los siguientes meses". El movimiento de lucha tiene el desafío de superar a las conducciones burocráticas que todo el tiempo intentan bajarle la persiana a la lucha (como cuando llamaron a volver a la “normalidad” tras el paro del 21 de noviembre).
Como aporte al triunfo de las rebeliones populares en Latinoamérica, impulsemos una conferencia latinoamericana de la izquierda y el movimiento obrero combativo.

Marcelo Mache

Bolivia: cierran Escuela Militar Antiimperialista y abren una en honor a asesinos del Che Guevara



El ministro de Defensa, Luis Fernando López, clausuró la Escuela de Comando Antiimperialista “Juan José Torres” fundada por Evo Morales el 2016, alegando que la enseñanza que se impartía en esas instalaciones “no coincide con la doctrina militar”. En su lugar inauguró la Escuela Militar “Héroes de Ñancahuzú” en honor a los militares que asesinaron al Che Guevara.

El llamado “Gobierno de transición” liderado por la golpista Jeanine Áñez, sigue buscando borrar todas las huellas que dejó el MAS, sobre todo lo simbólico, como fue la ingenua idea de Evo Morales de “reformar” a los militares creando una escuela antiiimperialista y anti-colonialista, una especie de antítesis a la Escuela de las Américas, la plataforma yanki para desestabilizar gobiernos de "izquierda" en Latinoamérica.
El ministro de Defensa, Luis Fernando López, declaró que lo que están haciendo “es devolverle el lugar que corresponde a las Fuerzas Armadas, y parte de eso es cambiar algo que no va con la doctrina militar porque bajo ese concepto antiimperialista se generaban doctrinas foráneas que no tenían nada que ver con el espíritu de los bolivianos y peor con las Fuerzas Armadas”. Es casi una obviedad decir que la ideología antiimperialista no condice con los valores militares del actual Ejército que formó parte de un golpe de Estado proimperialista los pasados meses. Los intentos del MAS de dotar al ejército de una ideología antiimperialista, evidententemente, cayeron en un saco roto y el actual gobierno de Áñez asume abiertamente un papel para el ejército de mero auxiliar al servicio de las políticas norteamericanas.
Esto, sumado a las declaraciones del ministro de Gobierno Arturo Murillo de haber “hecho un matrimonio (policías y militares) para las elecciones, para cuidar el voto de la gente", nos vuelve a alertar del carácter ultra represivo de este gobierno de facto que pretende hacer una “transición democrática” de la mano de militares y policías, en la cual, como ya expresó Murillo, no habrá elecciones en los lugares donde no se deje entrar a las fuerzas armadas y policiales.
Otro síntoma más del avance de la ultra derecha fascista de manos del Gobierno actual, es la celebración de los militares como “héroes” por haber asesinado al Che Guevara y otros guerrilleros en Ñancahuazú. “Mérito” que ni si quiera les pertenece, ya que actuaron bajo órdenes directas del embajador norteaméricano Henderson. Tampoco les interesa recordar que cuando se libraron los enfrentamientos armados entre las guerrillas y el Ejército, estábamos bajo el Gobierno dictatorial de René Barrientos Ortuño, títere de los yankis y quien ordenó la masacre de San Juan.
Esta nueva ola de hipocresía alentada por el Gobierno de facto que llama a la pacificación militarizada, que fomenta fuerzas paramilitares como la Resistencia Cochala, se atreve a llamar asesino al Che Guevara después de haber dejado un saldo de más de 30 muertos en el camino a su “transición democrática”.
No nos sorprende esta actitud por parte de este gobierno, ni de la burguesía que siempre buscó enterrar la imagen del Che sin éxito, y aunque no estemos de acuerdo con los métodos vanguardistas y divorciados del movimiento obrero y de masas que utilizó, sabemos que fue un revolucionario internacionalista y comprometido. Ahora más que nunca debemos asumir ese compromiso revolucionario ante la escalada represiva que sigue creciendo bajo este Gobierno de facto.

Dalila Fabreger
Militante de Pan y Rosas
Miércoles 22 de enero | 11:57

Con mayoría del MAS, el Parlamento aprobó la renuncia de Evo Morales en Bolivia



La Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia, que tiene mayoría del MAS, aprobó este martes la renuncia de Evo Morales. Lo hizo unos días después de haber habilitado la prorroga del plazo de la presidencia a la golpista Jeanine Áñez.

En medio de los preparativos para la conmemoración del aniversario del Estado Plurinacional de Bolivia, este 22 de enero, la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) votó este martes aceptar las castas de renuncia de Evo Morales y Álvaro García Linera. Lo hizo 2 meses y 11 días después de la presentación de las cartas de renuncia y de la consumación del golpe de Estado en el país.
La sesión, en medio de discusiones dentro de las propias filas del MAS, pero también de parte de otras bancadas como la derechista Unidad Demócrata (UD), que abandonó la sala, terminó aprobando la renuncia del ex binomio presidencial pese a protestas de diputados del MAS que afirmaron que se contó mal y que impugnarán la resolución.
Como ya viene siendo evidente, el rol desplegado por la mayoría des 2/3 que el MAS tiene en el Parlamento, luego de consumado el golpe de Estado no ha hecho otra cosa que seguir dotando de un barniz democrático y legalizar a este nuevo régimen golpista impuesta por los cívicos, la Policía y los militares el 10 de noviembre. Todo el espectro de derecha lo aprovecha muy bien. Recientemente fue “gracias” a las declaraciones de Evo Morales sobre la creación de milicias lo que volvió a avivar con fuerza la “psicosis de las clases medias” -alimentada desde los comicios del 20 de octubre por toda la prensa hegemónica- frente a los “vándalos masistas” que amenazan la “seguridad de las y los ciudadanos” y llevó por lo tanto a la justificación por parte del nuevo régimen de que a título de su "transición democrática" impongan nuevamente un fuerte despliegue militar y policial con 70.000 uniformados en el país.
Este martes, la aceptación de las cartas de renuncia, le sirvió a personeros de la oposición como el candidato de Comunidad Ciudadana y ex presidente de Gonzalo Sánchez de Lozada, Carlos Mesa, para señalar que el reconocimiento del MAS al Gobierno golpista viene de hace rato:
En el momento en que la ALP aceptó el primer proyecto de ley de la Presidenta Áñez, la reconoció como Jefa de Estado legítima de Bolivia. Que no nos diga ahora Morales que seguía siendo Presidente hasta el 21 de enero de 2020. Huyó y dejó de serlo el 10 de noviembre de 2019
La aceptación de la renuncia de Morales y García aprobada por la ALP, cuyo control tiene el MAS, partido de Morales, desmiente ante el mundo la absurda tesis de que en Bolivia hubo un golpe de Estado. El expresidente, ademas, había dejado vacante el cargo al huir del país.
En este escenario, y ante la celebración del aniversario de Estado Plurinacional con una Bolivia hipermilitarizada por más de 70.000 militares y policías, el MAS -con contradicciones- buscó evitar las concentraciones y movilizaciones que justifiquen cualquier tipo de represión. Por ejemplo, según el sitio Urgente.bo, Joaquin Arancibia, coordinador del MAS en La Paz, dijo que “este 22 de enero no se realizarán marchas por el Día del Estado Plurinacional y no se instalarán pantallas ni en Senkata, ni en la San Francisco para escuchar el mensaje del exmandatario desde Argentina”.
Es que la militarización, a diferencia de las anunciadas milicias del MAS, ha venido actuando de parte de la extrema derecha con los grupos semisfascistas (milicias) como las ya conocidas juventudes de la Resistencia Cochala y de la Unión Cruceñista, cuya extensión con otros nombres hoy es nacional y de conjunto son conocidos como “la resistencia”. Estos grupos operan de manera abierta con la protección y avales de los aparatos represores del Estado. Son legitimados a título de resguardar la seguridad interna frente a las “hordas masistas” para lo que golpean a mujeres de pollera y ejercen violencia contra cualquiera que parezca ser del MAS.
Si bien el MAS venía acentuando sus rasgos autoritarios y reaccionarios, y ya son harto conocidas sus medidas pro empresariales y al beneficio de la agroindustria, el nuevo régimen viene avanzando aceleradamente en imponer con más fuerza un programa abiertamente neoliberal utilizando a escala industrial las mismas herramientas de instrumentalización de la justicia y de persecución política que también fueron parte del gobierno del MAS.
Para este miércoles los grupos de la derecha ya anunciaron que marcharan hacia plaza Murillo en apoyo a Áñez, bajo la excusa de "garantizar que no haya provocaciones”. Por otra parte, Evo Morales desde Argentina realizará un acto político en horas de la tarde y se esperaría su discurso después de las 18:00 horas.
Si bien se espera que haya algunas movilizaciones puntuales, como en Cochabamba, de sectores afines al MAS, no se esperan grandes manifestaciones, tanto por el clima de militarización que hoy vive Bolivia como por las tensiones dentro del partido, donde algunos sectores calificaron como una imposición de Evo Morales la elección del binomio presidencial rumbo a las elecciones de mayo.
La carrera electoral está en marcha. Se pinta una derecha que por el momento va fragmentada pero que sabe que el objetivo común es impedir que el MAS vuelva a controlar el Estado y en la misma sintonía, vemos al MAS también fragmentado pero que sabe que debe primar la “unidad” para evitar que se consume su aislamiento del poder y que continúen persiguiendo a sus ex funcionarios y militantes. Sin embargo, lo cierto es que en este escenario es sobre el pueblo trabajador y los sectores más empobrecidos que cae todo el peso de esta profunda crisis política y social en un país profundamente polarizado y racializado.

Juana Runa
Militante de la LOR-CI y de Pan y Rosas
Miércoles 22 de enero | 12:58

Crisis de deuda: el futuro del país en manos de los lobos de Wall Street



La provincia de Buenos Aires podría entrar en default los próximos días. Martín Guzmán envía un proyecto de ley al Congreso para hacer “sustentable” el pago de la deuda. Negociación con gánsteres.

La provincia de Buenos Aires, conducida por Axel Kicillof, está al borde del default (no pago) de la deuda pública.
El gobernador propuso a los especuladores postergar hasta el 1º de mayo el pago de U$S 250 millones correspondiente al capital del bono Buenos Aires 2021 (BP21), emitido por el exgobernador Daniel Scioli en 2011. La fecha de vencimiento es el próximo domingo 26 de enero. Mientras tanto, Kicillof ofrece pagar U$S 27 millones en concepto de vencimiento de intereses.
El actual gobernador necesita una aceptación del 75 % entre los acreedores privados para que la postergación sea exitosa. Es decir, no se considera la actitud que puedan tener los organismos públicos que entre sus activos registren tenencias de ese bono.
Hoy miércoles 22 se conocerá si logra ese nivel de aceptación. De no obtenerlo, desde el próximo domingo correrán diez días más (un “período de cura”) para intentar conseguir la aceptación mayoritaria del corrimiento del pago del capital. Si persiste el rechazo, se precipitaría el default de la principal jurisdicción del país.
Durante la tarde el martes circuló la noticia de que el fondo Fidelity Investments rechazó la propuesta de postergación. Se trata de un fondo de inversión con sede en Boston. Desde la gobernación desmintieron que Fidelity rechazará la operación, pero tampoco pudieron garantizar que la aceptará.
De acuerdo a los datos de la agencia Bloomberg, Fidelity Investments posee el 16,3 % de la emisión del BP21. También existen otras entidades con una tenencia menor: NN Investment Partners (3,52 %); Royal Bank of Canada (1,85 %); BlackRock (1,64 %); y Southern Trust (1,53 %).
No se descarta que el trascendido sobre el rechazo de Fidelity pueda encubrir una operación para hacer fracasar la postergación propuesta por Kicillof. Los fondos buitres (hedge funds en la jerga “refinada” de las finanzas) son especialistas en comprar bonos desvalorizados para apostar a que se desate un evento de default que les permita, litigio en tribunales extranjeros mediante, obtener ganancias extraordinarias.
Se trataría de una operación similar a la efectuada por Paul Singer, titular del NML Capital Elliot. Ese fondo buitre compró bonos argentinos a precios de remate (es decir, a mucho menos que su valor nominal) al calor de la crisis de 2001 mientras las mayorías trabajadoras se hundían en la miseria. Luego inició un litigio en Nueva York.
El fallecido juez neoyorquino Thomas Griesa dictaminó a favor de Singer. Finalmente, el Congreso argentino consagró la estafa cuando en 2016 votó una ley aceptando el fallo Griesa. La ley fue impulsada por Mauricio Macri y apoyada por una parte del peronismo que hoy conduce el país, con Sergio Massa a la cabeza.
El actual ministro de Economía, Martín Guzmán, y su mentor, el premio Nobel, Joseph Stiglitz, en ese entonces estimaron en 1180 % la ganancia que obtuvo el NML Capital Elliot.
Si la provincia entra en cesación de pagos o no (o si los fondos buitres están operando o no) se conocerá en las próximas semanas. Entre tanta bruma, existe una certeza: la posibilidad de litigar en tribunales de Nueva York fue otorgada por el exgobernador Daniel Scioli en los términos de la emisión del BP21.
Del mismo modo, el Estado Nacional otorgó la prórroga de jurisdicción en el canje de deuda de 2005 efectuado por Néstor Kirchner y Roberto Lavagna (y en su reapertura durante 2010 realizada por Amado Boudou). Esa fue la llave que tuvo Paul Singer a mano para hacer un negocio extraordinario.
Se trata de actos de lesa soberanía, donde el país otorga la facultad a tribunales extranjeros para dictaminar sobre los litigios de la deuda pública nacional. Un desatino.

Reincidentes

El default en Buenos Aires podría causar temblores más allá del territorio bonaerense. El próximo episodio podría desarrollarse en la provincia de Chubut. No sólo eso. Afectaría la negociación que entabla Martín Guzmán a dos bandas: con el FMI y con los acreedores privados.
Algunos interpretaron la propuesta de Kicillof como un test acordado con el gobierno nacional para medir hasta donde estaban dispuestos a tensar la cuerda los acreedores. En el polo opuesto de las interpretaciones se señaló que el gobernador se cortó sólo frente a la negativa de asistirlo con un rescate por parte del Ministerio de Economía de la Nación, conducido por Guzmán.
En la mañana del martes 21 fue Guzmán quien en conferencia de prensa intentó dejar claros los tantos: explicó que nación y provincia trabajan coordinadamente, pero que no habrá salvataje a la deuda provincial.
Pareció un mensaje con destinatario preciso: presionar a los tenedores de bonos provinciales para que acepten la propuesta de Kicillof.
En una interpretación de gestos podría decirse que existe una “guerra de nervios” en la que el gobierno consume Rivotril y los acreedores navegan en aguas tumultuosas, pero acostumbrados a sacar tajada de la incertidumbre.
En esa misma conferencia, Guzmán anunció el envío al Congreso del Proyecto de Ley de Gestión de Sostenibilidad de la Deuda Pública Externa a tratarse en sesiones extraordinarias desde la semana próxima.
Ese proyecto otorga facultades al Ministerio de Economía para encarar la reestructuración de la deuda. Además, en el artículo tercero se establece autorizar a “contemplar en la normativa e incluir en los documentos pertinentes las aprobaciones y cláusulas que establezcan prórroga de jurisdicción a favor de tribunales extranjeros, y que dispongan la renuncia a oponer la defensa de inmunidad soberana”.
En lo que parece ser un endurecimiento de las negociaciones, el gobierno ofrece a los fondos especulativos, nuevamente, una cesión de soberanía: jugar de visitante y con las reglas de las potencias imperialistas.
No sólo eso. También se trata de un partido en inferioridad de condiciones: semanas atrás, el diario Ámbito Financiero reseñó que Templeton, PIMCO y BlackRock, que concentran gran parte de las tenencias de la deuda argentina, administran volúmenes de recursos que superan en 30 veces el tamaño de la economía local. Son los lobos de Wall Street que juegan (como quieren) con la deuda argentina.
Durante el mismo martes se conocieron las declaraciones de Stiglitz en el Foro Económico Mundial de Davos sobre la reestructuración argentina : "Habrá recortes significativos de deuda", pronosticó.
El premio Nobel destacó días atrás el hecho que en los altos rendimientos que obtuvieron los bonistas en el país estaba incorporado el riesgo que asumían. En lenguaje llano: ya ganaron muchísimo en el país, acepten una quita.
La Ley de Solidaridad y Reactivación Productiva, la primera gran iniciativa del gobierno, estableció prioridades claras: que lo primero es atender a los especuladores.
Allí se autorizó la utilización de U$S 4.571 millones de reservas del Banco Central de la República Argentina y la ampliación del uso de fondos de la Anses (de los jubilados) para pagar deuda. El gesto causó el beneplácito de los “mercados”, que ahora parecen ir por más.
El nuevo Proyecto de Ley de Sostenibilidad que se debatirá la semana próxima en el Congreso no sólo reincide en la búsqueda de una reestructuración de deuda declinando la soberanía. También asume, sin beneficio de inventario, el pago de una deuda odiosa, tomada para empobrecer a las mayorías y beneficiar a unos pocos que fugaron en una buena proporción los dólares a paraísos fiscales.
En la red social Twitter, Myriam Bregman denunció que “Cualquier reestructuración de la deuda externa sin investigar los negociados del gobierno de Macri, la estafa del ‘préstamo del FMI, o el bono a 100 años de Caputo, implicará la legalización del saqueo. Macri y sus cómplices seguirán tranquilos en sus reposeras y lagos”.

Pablo Anino
@PabloAnino
Miércoles 22 de enero | 00:13

"Es fundamental desconocer el acuerdo con el FMI"

Es una de las personas que más estudió sobre el endeudamiento de los países en todo el mundo. Le consultamos sobre la últimas novedades de la negociación de la deuda pública. Lee su opinión.

Éric Toussaint nació en Bélgica. Es historiador, doctor en Ciencias Políticas y activista político. Fundó el Comité para la abolición de las deudas ilegítimas (CADTM). Es una de las personas que más estudió sobre el endeudamiento de los países en todo el mundo.
La Izquierda Diario lo consultó sobre la últimas novedades de la negociación de la deuda pública. A continuación reproducimos su opinión.
"Parece que el gobierno ha tenido la ilusión de llegar a un acuerdo con el FMI. Esa ilusión no se logra concretar. Al mismo tiempo, sigue afirmando la voluntad de pago negociando una suspensión selectiva de los mismos pagos.
Mi sugerencia o posición es decir que es fundamental desconocer el acuerdo con el FMI, hacer una campaña ante la opinión pública en Argentina y a nivel internacional para mostrar la complicidad del FMI con el gobierno de Mauricio Macri. Y mostrar que el endeudamiento con el Fondo ha sido acumulado contra el interés de la nación y del pueblo: el FMI conocía que el crédito de 57 mil millones de dólares no iba a servir los intereses del pueblo y la nación.
Es importante subrayar que en las declaraciones del gobierno no se anuncia una voluntad de auditoría con participación ciudadana para identificar la parte ilegitima, odiosa, ilegal, insostenible de las deudas reclamadas a Argentina por los diferentes acreedores.
Esa auditoría con participación ciudadana es un acto soberano fundamental para romper con casi 50 años de sumisión a los acreedores. Aparte del paréntesis importante de la suspensión de pago entre 2001 y 2005 respecto a la deuda comercial, no respecto al FMI, desafortunadamente en la historia de Argentina no hubo hasta ahora una iniciativa de pase de un gobierno de auditoría de la deuda.
Hubo solamente una auditoría por parte del poder judicial: la sentencia conocida como sentencia Olmos del 2000. Entonces, me parece fundamental lograr reunir fuerzas políticas y sociales dentro del marco más amplio posible, tener una plataforma con objetivos claros y unificadores para enfrentar la crisis que atraviesa Argentina y abogar por medidas fuertes respeto al FMI.
Abogo por la auditoria, por la suspensión de pago a los grandes acreedores privados y al FMI (protegiendo a los pensionistas, los pequenos ahoristas, los fondos de pensiones públicos y otras institutiones publicas tenedores de bonos de la deuda), por la adopcion de una ley contra los fondos buitres, para no reconocer los acuerdos con el FMI, para la constitucion de un amplio frente sobre el tema de la deuda".

LID
Miércoles 22 de enero | 10:55

Por qué mataron a Patrice Lumumba



Entrevista a Georges Nzongola-Ntalaja, profesor de estudios africanos, afroamericanos y de la diáspora

Nacido en 1925, Patrice Émery Lumumba fue un líder radical anticolonial que ocupó el cargo de primer ministro del recién independizado Estado congoleño a la edad de 35 años. Al cabo de siete meses de ejercer como tal, fue asesinado el 17 de enero de 1961.
Lumumba se convirtió en oponente al racismo belga después de ser encarcelado en 1957 por las autoridades coloniales sobre la base de acusaciones falsas. Una vez cumplidos doce meses de prisión encontró un empleo como vendedor de cerveza, periodo en el que desarrolló su oratoria y se convenció cada vez más de que la enorme riqueza mineral de Congo debería redundar en beneficio del pueblo congoleño en vez de en las empresas extranjeras que las explotaban.
El horizonte político de Lumumba se extendió mucho más allá de Congo. Muy pronto se vio arrastrado por la ola de nacionalismo africano que inundó el continente. En diciembre de 1958 el presidente de Ghana, Kwame Nkrumah, le invitó a asistir a la Conferencia Panafricana, un movimiento anticolonial que atrajo a asociaciones civiles, sindicatos y otras organizaciones populares. Dos años después, a raíz de la reivindicación popular de que se celebraran elecciones democráticas, el Movimiento Nacional Congoleño, encabezado por Lumumba, ganó decisivamente la primera elección parlamentaria. El dirigente nacionalista de izquierda asumió el cargo de primer ministro en junio de 1960.
Sin embargo, las propuestas populistas progresistas de Lumumba y su oposición al movimiento secesionista de Katanga (dirigido por los Estados coloniales del sur de África, gobernados por blancos, proclamó su independencia de Congo el 11 de julio de 1960) contrarió a toda una serie de intereses extranjeros y locales: el Estado colonial belga, las compañías extractoras de los recursos minerales de Congo y, por supuesto, los líderes de los Estados del sur de África gobernados por blancos. Cuando aumentaron las tensiones, Naciones Unidas rechazó la petición de apoyo de Lumumba, quien solicitó entonces la ayuda militar de la Unión Soviética para calmar la emergente crisis congoleña provocada por los secesionistas apoyados por Bélgica. Esta fue la gota que colmó el vaso.
Lumumba fue secuestrado, torturado y ejecutado en un golpe de Estado apoyado por las autoridades belgas, EE UU y Naciones Unidas. Con el asesinato de Lumumba murió una parte del sueño de un Congo unido, democrático, multiétnico y panafricanista.
La muerte de Lumumba y su sustitución con el dictador Mobutu Sese Seko, respaldado por EE UU, marcaron el comienzo de décadas de luchas intestinas, de régimen dictatorial y de declive económico que han caracterizado el Congo poscolonial. La desestabilización de la sociedad congoleña bajo el régimen brutal de Mobutu –que duró de 1965 a 1997– culminó en una serie de conflictos devastadores, la primera y la segunda guerras congoleñas (también llamadas guerras mundiales africanas). Estos conflictos no solo fracturaron la sociedad congoleña, sino que también arrastraron a todos los países vecinos, implicando finalmente a nueve países africanos y a alrededor de 25 grupos armados. Cuando se puso fin formalmente al conflicto, alrededor de 2003, habían muerto cerca de 5,4 millones de personas en los combates y a causa de sus secuelas, con lo que esta guerra pasó a ser el segundo conflicto bélico más mortífero del mundo desde la segunda guerra mundial.
Particularmente a la luz de la turbulenta trayectoria de Congo tras el asesinato de Lumumba, este sigue siendo una fuente de esperanza, debate e inspiración entre los movimientos y pensadores radicales de toda África y más allá. Saíd Husaini, quien publica regularmente en Jacobin, ha hablado recientemente con Georges Nzongola-Ntalaja, un destacado intelectual congoleño y autor de una biografía de Lumumba, sobre la vida, la muerte y la política del líder nacionalista radical.
- Por lo visto, el acontecimiento más conocido de la vida de Lumumba es su trágico final. Pese a que Bélgica de alguna manera ha reconocido simbólicamente su implicación en el asesinato de Lumumba, no ha sucedido lo mismo en EE UU. Desde su punto de vista, ¿cuál debería ser la plena reparación de aquel asesinato?
Respuesta: No puede haber una plena reparación por el asesinato de Lumumba. Ninguna suma de dinero ni cualquier otra forma de compensación haría justicia al daño sufrido por Congo al perder a un líder visionario de 35 años de edad que podría haber ayudado a construir un gran país. Ninguna suma de dinero haría justicia a sus hijos, que se criaron sin el cariño y el apoyo de un padre que los guiara a través de la infancia, la adolescencia y la juventud. Y lo mismo cabe decir de su mujer y de otros y otras familiares, cuya pérdida no podría mitigarse con bienes materiales.
Lo que tienen que hacer todos los cómplices del asesinato de Lumumba es, en primer lugar, reconocer el crimen cometido contra él, su familia, Congo y África; pedir perdón por los daños causados en este sentido; y un esfuerzo por honrar al primer dirigente elegido democráticamente de Congo promoviendo su legado a las escuelas, la educación pública y los actos culturales de todos los países cuyos líderes participaron en su desaparición, empezando por el propio Congo.
- A pesar de haberse criado en su lugar de origen etnocultural, Lumumba llegó a ser conocido por su cosmovisión claramente multiétnica e incluso panafricana. ¿Hubo aspectos de su infancia y adolescencia en Sankuru que predispusieron a Lumumba a priorizar sobre todo la unidad congoleña y la diversidad étnica?
Respuesta: Aunque la región de Sankuru de la RDC (República Democrática de Congo) alberga sobre todo al pueblo tetela, al que pertenecía el propio Lumumba, también está habitada por otros grupos étnicos que llegaron allí a causa de las actividades de los traficantes de esclavos suajilis y árabes o de los colonialistas belgas. Estos grupos incluyen a la gente kusu de Maniema, luba, songye y otros grupos de la región de Kasai, así como al pueblo mongo de la provincia de Équateur. Además de criarse en un entorno multiétnico, los años de formación como funcionario de clase media entre 1944 y 1956 los pasó en Kisangani (entonces Stanleyville), una de las principales ciudades de Congo y zona étnicamente diversa.
- Usted escribe que como funcionario de correos en la administración colonial belga, Lumumba estuvo al principio loco por la posibilidad de matricularse, es decir, por librarse de su condición de congoleño nativo y convertirse en un évolué, o europeo honorífico. ¿En qué momento abandonó esta esperanza de ascender a la elite de la sociedad colonial y se posicionó a favor de la oposición radical el régimen colonial belga?
Respuesta: Lumumba adquirió tanto la tarjeta de mérito cívico como la condición de matriculado en Kisangani, pero estos logros en el ascenso social en la administración colonial eran una farsa, porque el racismo continuó irguiendo su sucia cabeza por encima de la barrera salarial y de color de la piel. Pese a otorgarle un empleo habitualmente reservado a los europeos como gestor del servicio de giros postales, el salario de Lumumba lo determinaba su raza, no su función. Ganaba el equivalente a 100 dólares estadounidenses en 1956, lo que representaba entre una décima y una quinceava parte del salario de un funcionario europeo que desempeñaba una tarea similar. Sus colegas europeos gozaban asimismo de vivienda gratuita, un coche y vacaciones pagadas de seis meses en Bélgica cada tres años.
Esta y otras realidades del régimen colonial hicieron que finalmente abandonara su ingenua esperanza de ver a los blancos y los évolués trabajar codo con codo en la mejora de la condición de las masas ignorantes en una comunidad belgo-congoleña, y le llevaron abrazar el nacionalismo africano y congoleño.
- ¿Cómo veían los nacionalistas congoleños la violencia como un medio para conseguir la independencia política y cuál fue la posición de Lumumba en esta cuestión?
Respuesta: En general, los líderes nacionalistas congoleños eran firmes defensores de la no violencia, y Lumumba no fue una excepción. De ahí que a todos ellos les pillara por sorpresa la revuelta masiva por la independencia que se produjo el 4 de enero de 1959 [que estalló en Leopoldville, hoy Kinshasa, después de que se negara el derecho de reunión a miembros de un partido anticolonial. Celebrado hoy como el Día de los Mártires, fue el primer brote de violencia importante del movimiento independentista y marcó un punto de inflexión en la lucha anticolonial]. Más tarde, estos líderes comprendieron que la violencia de masas era una moneda de cambio en sus enfrentamientos con el régimen colonial, ya que este tenía dificultades para mantener el orden público en todo el vasto país, una vez que las masas hubieran rechazado la autoridad colonial y se mostraran reacias a atenerse a las directrices de la administración colonial.
-¿Qué papel desempeñaron las compañías mineras internacionales en el proyecto secesionista de la provincia de Katanga y cómo contribuyó este al origen de la crisis congoleña?
Respuesta: Con su imperio minero que iba desde Katanga hasta Ciudad del Cabo, a las compañías mineras internacionales no les agradaba la idea de tener un gobierno nacionalista radical en Congo, capaz de reducir sus márgenes de beneficio a base de impuestos más altos con el fin de mejorar las condiciones de vida de la población congoleña. Por eso dichas compañías, que anteriormente habían rechazado los intentos de colonos blancos de obtener una parte del pastel, como habían conseguido sus homólogos de Sudáfrica, Rodesia (hoy Zimbabue) y África del Suroeste (hoy Namibia), cambiaron de orientación y sellaron una alianza con colonos blancos racistas y grupos de presión de derechas de EE UU y del Reino Unido. Esta alianza no solo respaldó la aspiración de los colonos blancos de asumir el poder político en Katanga, sino que también aportó la financiación necesaria para sustentar el movimiento secesionista de Katanga, con la ayuda de Bélgica, el Reino Unido y Francia.
- Podríamos decir que los orígenes de la Crisis del Congo se halla en una alianza fortuita entre colonos belgas y grandes compañías, que se alinearon con los intereses comerciales y de Estado de los países sudafricanos gobernados por blancos. Usted califica esta alianza de “contrarrevolución frente a la liberación nacional”, dado que se formó para oponerse al nacionalismo radical que cundía en todo el continente. ¿Puede decir algo más sobre esta alianza?
Respuesta: La crisis del Congo no se entiende sin referirnos a la secesión de Katanga organizada por Bélgica en colaboración con compañías mineras internacionales, que reclutaron mercenarios blancos para que se unieran a las tropas belgas en apoyo de la secesión. La negativa de Naciones Unidas a utilizar la fuerza para expulsar a las tropas belgas y los mercenarios dio pie a la disputa entre el primer ministro Lumumba y el secretario general de Naciones Unidas, Dag Hammarskjöld, que compartía la misma visión del mundo que las grandes potencias occidentales y era muy hostil a Lumumba, como demuestra el intercambio de telegramas que consta en los archivos de Naciones Unidas.
-¿Por qué esta combinación de intereses internacionales y locales que antes competían entre sí les convenció finalmente de que era necesario acabar con la vida de Lumumba?
Respuesta: Él era el escollo individual más importante en su plan de establecer el neocolonialismo en Congo, como habían comenzado a hacer en Katanga el 11 de julio de 1960.
- Lumumba pronunció muchos discursos memorables y también escribió muchas cartas emotivas. En 1960 escribió a su mujer desde la cárcel: “Llegará el día en que hablará la historia. Pero no será la historia que se enseñará en Bruselas, París, Washington o Naciones Unidas. Será la historia que se enseñará en los países que se han liberado del colonialismo y de sus títeres. África escribirá su propia historia y tanto en el norte como en el sur será una historia de gloria y dignidad”. ¿Fue capaz Lumumba de articular asimismo una visión específica de cómo pretendía transformar el Estado y la sociedad congoleña durante el breve periodo en que fue primer ministro?
Respuesta: Varios de sus principales discursos y cartas nos proporcionan una idea de su visión del Congo poscolonial. Aunque le preocupaba la unidad, la independencia y la soberanía de Congo, debido naturalmente a la situación contrarrevolucionaria que se estableció en el país los días 10 y 11 de julio de 1960 (la invasión militar belga y la secesión de Katanga, respectivamente), su interés se centró en cómo transformar las estructuras heredadas del Estado y la economía con el fin de mejorar la calidad de vida de la población congoleña.
- Como en los casos de Amílcar Cabral, Thomas Sankara y Steve Biko, el martirio de Lumumba lo convirtió en una potente fuerza simbólica que continúa inspirando a los movimientos radicales de toda África. En el prefacio de su libro, usted describe brevemente la inspiración y el súbito desengaño que sintió cuando era estudiante universitario (y fue expulsado por actividades anticoloniales), al conocer el ascenso meteórico y el trágico asesinato de Lumumba. Como africanos y en el mundo en general, ¿hemos evaluado realmente el trauma histórico causado por el asesinato de uno de los líderes más prometedores del continente?
Respuesta: Puesto que todos los líderes asesinados que menciona usted fueron víctimas de potencias mundiales y/o sus aliados en África, con el Portugal fascista o la Sudáfrica del apartheid, no veo por qué las potencias mundiales responsables de eliminar a aquellos líderes africanos que detestaban deben estar preocupadas por el efecto de aquellos asesinatos en África. Nos corresponde a nosotros, la gente africana, asegurarnos de seguir las enseñanzas de Amílcar Cabral para conocer nuestras propias debilidades y encontrar las vías para superarlas, y las de Kwame Nkrumah sobre la seguridad colectiva continental mediante un alto mando militar africano. Necesitamos nuestro propio equivalente de la OTAN para garantizar la seguridad de nuestro pueblo y la de nuestros líderes progresistas amenazados.

Saíd Husaini
Jacobin

Georges Nzongola-Ntalajaes profesor de estudios africanos, afroamericanos y de la diáspora en la Universidad de Carolina del Norte y autor de muchos libros.
Saíd Husaini es activista socialista y estudiante de desarrollo internacional en la Universidad de Oxford.

La bendición pontificia a la renegociación de la deuda



De Jerusalén al Vaticano, Fernández busca congraciarse con el imperialismo y sumar aval celestial a un acuerdo con el FMI.

El hecho de que la primera gira internacional de Alberto Fernández tenga como destino a Israel es un explícito guiño a Trump, como reconocen incluso los medios oficialistas. Hasta Página 12 justifica en su edición matutina de hoy (20/1) el “pragmatismo” de la política exterior del gobierno, atendiendo al rol de Estados Unidos como agente decisivo en la reestructuración de la deuda por ser el principal accionista del FMI.
En efecto, Fernández sumó a Kicillof a la comitiva, quien se encuentra en medio de la carrera por lograr que los tenedores de un bono provincial acepten reperfilar un vencimiento de capital por 250 millones de dólares. La deuda bonaerense forma parte de un interrogante al que los especuladores prestan atención, porque podría representar el primero de una catarata de defaults provinciales. En lo inmediato, el gobierno de Chubut busca postergar por 4 años los vencimientos de bonos que afectan a las regalías de petróleo y gas de la provincia, los cuales fueron ofrendados como garantía. El enorme ajuste anunciado por el gobernador Arcioni es una muestra de los padecimientos que traen asociadas estas reestructuraciones.
Pocos días después de ese viaje a Israel tendría lugar el esperado encuentro entre Fernández y la titular del Fondo Monetario, Kristalina Georgieva, tras semanas en las cuales la falta de avances notorios en la negociación impacientaba al menos a los voceros del mundo financiero. La reunión tendrá un escenario muy particular, ya que se desarrollará en el Vaticano con presencia pontificia. Esta suerte de mediación de Bergoglio ha sido muy comentada, y los analistas observan que el Papa podría jugar como garante de un posible acuerdo.
Más certero es destacar que el rol papal será el de dotar de aval celestial al rumbo económico que adopte el gobierno de Fernández en pos de sellar la reestructuración de la deuda, y más aún tras ella. Finalmente, el acuerdo que se busca con los acreedores y el Fondo pretende ser la piedra basal de todo el régimen económico del nuevo gobierno. El sumo pontífice jugaría en la negociación como pieza clave del pacto social, ante el inevitable ajuste que se derivará de semejante rescate. De más está decir que ello incrementará el peso político de la Iglesia en el país.
Muy significativos han sido en este sentido los elogios que cosechó el primer mes de gestión de Alberto Fernández por parte de los funcionarios fondomonetaristas. La afirmación del encargado del caso argentino, Alejandro Werner, de que “el gobierno se va moviendo en una dirección positiva” no se debe, como se ilusiona Alfredo Zaiat (Página 12, 19/1), a que Georgieva sea peronista y respalde planes progresistas, y menos aún a que el FMI se preocupe por limpiar su imagen. Tal ocurrencia solo puede tender a ocultar que el Fondo se dedica específicamente a lucrar con países quebrados e imponerles una política económica en línea con los intereses del capital financiero internacional.
Muy por el contrario, los dichos de Werner condensan que desde el organismo multilateral recibieron con beneplácito la mega ley de Solidaridad que, según los analistas, implicará un ajuste de entre el 1% y el 2,5% del PBI (El Cronista, 20/1), a lo que se suma el recorte de 70.000 millones de pesos en obra pública. En la misma línea, otros economistas agregan que la razón por la cual no se desplomaron los bonos en dólares tras el anuncio de reperfilamiento bonaerense es que fue saludada por el mercado la decisión de no desviar fondos de Nación para el rescate de las finanzas provinciales. Gracias a ello, en la Casa Rosada se entusiasman con poder mostrar avances a la misión del FMI que llegará al país en los próximos días. En esa misma sintonía, la bolsa local mejoró su rendimiento ni más ni menos que un 20% desde la asunción de Fernández.
Sin embargo, el panorama no deja de ser un campo minado, y el tiempo se ha convertido en uno de los principales factores de riesgo. Al no contar con reservas internacionales para hacer frente al pago de los vencimientos después de abril, el propio gobierno se trazó el 31 de marzo como fecha límite para alcanzar un acuerdo. La ausencia de pasos reales en ese sentido puede terminar agotando las expectativas de los bonistas y decantar en una venta masiva de títulos a fondos buitre que emprendan el camino de litigar contra el Estado argentino en los tribunales de Nueva York. La hipótesis de Zaiat de que el Fondo estaría urgido por cerrar el capítulo argentino es una inversión de la realidad, finalmente el préstamo que otorgó al país no llega al 5% de la capacidad prestable de la entidad (mientras que los vencimientos del año que viene con el organismo representan un cuarto de las exportaciones argentinas).
Otro aspecto que puede complicar las cosas sería un fracaso del reperfilamiento de Kicillof -que debe seducir al 75% de los tenedores para concretarse- ya que de no prosperar podría activarse la cláusula de cross default, según la cual el resto de los bonistas puede exigir a la Provincia la cancelación inmediata de todo el capital y los intereses de todo el resto de los títulos de deuda.
El empantanamiento de la renegociación repercutiría a su vez sobre los otros aspectos de la crisis argentina. En primer lugar, cada día que pasa se va sumado nueva presión al dólar, a pesar de las restricciones impuestas con el cepo. Entre el último mes de gobierno de Macri y el primero de Alberto Fernández se emitieron 350.000 millones de pesos, que en el cuadro de aguda recesión y parate económico contribuyen a las presiones inflacionarias y podrían volcarse a la divisa norteamericana. A su vez, el Tesoro ya se consumió el 85% de los Adelantos Transitorios que puede tomar del Banco Central, es decir que se queda sin margen la política de cancelar los vencimientos de intereses en pesos mediante emisión.
La agenda para las próximas semanas del ministro Martín Guzmán, en Estados Unidos primero y en el Foro de Davos después, arrojará el primer test serio de la situación de la negociación. En un símbolo de la subordinación al capital financiero, se espera que allí se conozcan aspecto claves del mentado plan económico del gobierno. Como fuera, el tortuoso camino de la reestructuración de la deuda solo augura para los trabajadores nuevos sacrificios para garantizar el cumplimiento de un acuerdo que será un lastre para cualquier perspectiva de desarrollo nacional.

Iván Hirsch

El crimen de Villa Gesell: la impunidad del poder y el drama de la juventud



Justicia para Fernando Báez Sosa

El asesinato en Villa Gesell de Fernando Báez Sosa, estudiante de Derecho de la UBA, a manos de una patota de jugadores de rugby del club Arsenal Náutico de Zárate, ha desatado una profunda conmoción. De los once agresores, dos están acusados de golpear en la cabeza hasta la muerte al joven de 18 años mientras éste se hallaba desmayado en el piso, en tanto que los otros nueve son investigados como partícipes necesarios.
El ataque se produjo tras un incidente dentro del boliche Le Brique, durante este fin de semana. Una vez fuera del lugar, la patota fue a buscar a Fernando, que se hallaba tomando un helado, y lanzó la agresión que culminó en el homicidio.
No se trata del primer crimen de este tipo. En enero de 2006, tres rugbiers correntinos propinaron una golpiza mortal al joven Ariel Malvino, en la peatonal de la localidad balnearia de Ferrugem, en Brasil. Catorce años después, el juicio ni siquiera ha comenzado. “La indolente justicia brasileña y la relación con el poder provincial del que gozan los asesinos han impedido la condena correspondiente”, analiza un artículo de Página 12 (20/1).
Esta sensación de impunidad, característica de los hijos del poder, se une a un ambiente fuertemente degradado (con ritos de iniciación marcados por abusos físicos y sexuales) y elitista que genera un falso clima de superioridad social que no tiene nada que ver con el rugby ni con ningún deporte. “En algunos clubes hay un culto muy fuerte a la cuestión socioeconómica, de élite; a esos clubes sólo acceden quienes tienen recursos elevados (…)”, según el ex árbitro de rugby Alejandro Cánepa, autor de “Fuera de juego, crónicas sociales en la frontera del rugby”. En este contexto, el comunicado de la Unión Argentina de Rugby (UAR), que habla de “fallecimiento” en lugar de “asesinato” en el caso de Fernando Báez, fue interpretado por muchos como una respuesta de tipo corporativa.
Aparece planteada la necesidad de movilizarse por justicia para Fernando.
Sin llegar a la muerte, golpizas y ataques de todo tipo a manos de rugbiers de altas familias se repiten en los últimos quince años, como han ilustrado diferentes medios. Los últimos episodios son el de un turista argentino que fue atacado por un rugbier uruguayo en una fiesta en Punta del Este y el choque de dos bandas en Mar del Plata. La denuncia de estos días de varias mujeres contra jugadores del Club Universitario por acoso y viralización de fotos íntimas sin su consentimiento, añade el problema de la violencia de género.

La noche

El crimen de Fernando Báez ha arrojado luz también sobre el negocio empresario de la noche y la enorme descomposición social que golpea a la juventud.
El boliche Le Brique, donde empezaron los hechos, es un botón de muestra del hacinamiento nocturno en aras de la recaudación de dinero. “Le Brique estaba sobrecargado de gente. A $500 la entrada, se ceban y dejan pasar a todos. Por ganar plata. Son grupos de 10, de 15 chicos, hacen pasar a todos juntos. No se puede caminar. Está saturado. Los pibes aprovechan el roce y te re tocan. A las 4 de la mañana explota”, le comentó una piba al diario Clarín (20/1).
El negocio de la noche se funde con el del alcohol y las drogas y es custodiado por patovicas que también tienen en su prontuario todo tipo de agresiones y crímenes. El último caso: un custodio de la discoteca Ananá en Mar del Plata dejó inconsciente a un joven tras golpearlo.
El mismo régimen social que no da ninguna perspectiva a la juventud la empuja al camino de la autodestrucción por medio del abuso del alcohol y de sustancias. En Villa Gesell, se empieza a tomar desde media tarde en la playa, luego en las previas, más tarde en los boliches y finalmente otra vez en la arena, ya por la mañana. Un cronista de La Nación (20/1) registra un escenario similar en Playa Grande, en Mar del Plata.
Los dueños de estos lugares y las autoridades políticas se desentienden de sus responsabilidades y se echan la pelota los unos a los otros frente a las riñas inevitables a que conduce cada noche todo este escenario –no sólo en la Costa. El intendente de Villa Gesell, Gustavo Barrera, dijo que “lo que hacen [los jóvenes] puertas adentro de sus alojamientos queda fuera de nuestro alcance" (Infobae, 18/1). Por su parte, en sentido contrario, un empresario del sector dice: “Los chicos llegan borrachos y salen borrachos [de los boliches]. ¿Quién los debe contener afuera? Nadie contesta” (Clarín, ídem).
La única respuesta consiste en el despliegue de fuerzas de seguridad que hostigan a la juventud y con su brutal accionar potencian los enfrentamientos, mientras apañan a los narcos y se entrelazan con ellos.
Exigimos justicia ante el crimen de Fernando. Y, ante la falta de perspectivas a la que nos somete un régimen social en decadencia, tomemos el destino en nuestras propias manos por medio de la lucha política socialista.

Gustavo Montenegro

“EE.UU. es un Estado canalla y el asesinato de Soleimani lo confirma”

Noam Chomsky señala que la errática táctica de Donald Trump está reforzando al Estado Islámico

La decisión de Trump de asesinar a uno de los más importantes y respetados líderes militares de Irán, el general Qasem Soleimani, ha añadido otro nombre más a la lista de personas asesinadas por EE UU —al cual muchos ven como el mayor Estado canalla del mundo.
El asesinato ha disparado las hostilidades entre Teherán y Washington y ha creado una situación aún más explosiva en un Oriente Medio políticamente volátil. Como era de esperar, Irán ha prometido tomar represalias en sus propios términos por el asesinato de su general, a la vez que también ha anunciado que se retirará del acuerdo nuclear iraní. El Parlamento iraquí, por su parte, ha votado expulsar todas las tropas de EE UU, pero Trump ha respondido con amenazas de sanciones si se obliga a EE UU a sacar sus tropas del país.
Como el intelectual de renombre mundial Noam Chomsky señala en esta exclusiva entrevista para Truthout que el primer objetivo de la política exterior estadounidense en Oriente Medio ha sido controlar los recursos energéticos de la región. Aquí Chomsky —profesor universitario emérito en el Instituto de Tecnología de Massachusetts y laureado profesor de lingüística en la Universidad de Arizona que ha publicado más de 120 libros sobre lingüística, asuntos internacionales, política exterior de EE UU, estudios sobre medios de comunicación, política y filosofía— ofrece su análisis sobre el temerario acto de Trump y sus posibles efectos.
El asesinato estadounidense del comandante de la Fuerza Quds iraní ha reafirmado la antigua obsesión de Washington con Teherán y su régimen clerical, que data de finales de los 70. ¿De qué trata el conflicto entre EE UU e Irán? ¿y constituye el asesinato de Soleimani un acto de guerra?
Noam Chomsky: ¿Acto de guerra? Quizá podemos establecerlo como terrorismo internacional temerario. Parece que la decisión de Trump, por capricho, conmocionó a altos responsables del Pentágono que le dieron opciones, con base pragmática. Si queremos mirar más allá, podríamos preguntar cómo reaccionaríamos en circunstancias comparables.
Supongamos que Irán asesinara al segundo responsable más alto de EEUU, su general más importante, en el aeropuerto internacional de Ciudad de México, junto al comandante de una gran parte del ejército de una nación aliada apoyado por EE UU. ¿Sería eso un acto de guerra? Que lo decidan otros. Para nosotros basta con reconocer que la analogía es bastante justa y que los pretextos expuestos por Washington caen tan rápido al ser examinados que sería embarazoso abordarlos.
Soleimani era muy respetado —no sólo en Irán, donde era una especie de figura de culto. Esto lo reconocen expertos estadounidenses sobre Irán. Uno de los expertos más prominentes, Vali Nasr (en absoluto una “paloma”, y que detesta a Soleimani) dice que los iraquíes, incluyendo los kurdos de Iraq, “no ven en él la figura nefasta que ve Occidente, sino que le ven a través del prisma de derrotar al Dáesh”. No han olvidado que cuando el enorme y fuertemente armado Ejército iraquí, entrenado por EE UU, se desplomo rápidamente, y la capital kurda de Erbil, después Bagdad y todo Iraq estaban a punto de caer en las manos del ISIS [también conocido como Dáesh], fueron Soleimani y las milicias chiíes iraquíes que organizó las que salvaron el país. No es un tema pequeño.
Respecto a de qué trata el conflicto, los motivos de fondo no están ocultos. Controlar los extensos recursos energéticos de Oriente Medio ha sido desde hace mucho tiempo un principio fundamental de la política exterior de EEUU: controlar, no necesariamente usar. Irán ha sido central para este objetivo durante el período post-II Guerra Mundial, y su escapada de la órbita de EEUU en 1979 ha sido, en consonancia, intolerable.
La “obsesión” se puede rastrear hasta 1953, cuando Gran Bretaña —el señor de Irán desde que se descubrió allí petróleo— fue incapaz de impedir que el Gobierno asumiera sus propios recursos e instó a la superpotencia global para gestionar la operación. No hay espacio para repasar el curso de la obsesión desde entonces en detalle, pero algunos hitos son instructivos.
Gran Bretaña recurrió a Washington de forma bastante reacia. Hacerlo significaba someter más de su antiguo imperio a EE UU y disminuir aún más hasta el papel de “socio menor” en la gestión global, como Exteriores reconoció con consternación. El Gobierno de Eisenhower tomó el relevo. Organizó un golpe militar que derribó el régimen parlamentario y reinstaló al shah, restaurando la concesión de petróleo a sus manos legítimas, con EE UU asumiendo el 40% de la anterior concesión británica. Es interesante que Washington tuviera que obligar a grandes empresas estadounidenses a que aceptaran este regalo; ellas preferían mantenerse en el más barato petróleo saudí (que EE UU había tomado de Gran Bretaña en una mini guerra durante la II Guerra Mundial). Pero bajo coerción gubernamental, se les obligó a aceptar: uno de esos inusuales pero instructivos incidentes que revelan cómo el gobierno a veces persigue intereses imperiales a largo plazo por encima de las objeciones del poderoso sector empresarial que en general lo controla e incluso provee de personal —con resonancia considerable en las relaciones EEUU-Irán en años recientes.
El shah procedió a constituir una dura tiranía. Fue regularmente citado por Amnistía Internacional como uno de los principales practicantes de la tortura, siempre con fuerte apoyo estadounidense a medida que Irán se convertía en uno de los pilares del poder de EEUU en la región, junto con la dictadura familiar saudí e Israel. Técnicamente, Irán e Israel estaban en guerra. En realidad, tenían relaciones extremadamente cercanas, que salieron a la luz públicamente tras el derrocamiento del shah en 1979. Las relaciones tácitas entre Israel y Arabia Saudí están saliendo a la luz mucho más claramente ahora dentro del marco de la alianza reaccionaria que el Gobierno de Trump está forjando como base para el poder estadounidense en la región: las dictaduras del Golfo, la dictadura militar egipcia e Israel, vinculados con la India de Modi, el Brasil de Bolsonaro y otros elementos similares. Una rara apariencia de una estrategia coherente en este Gobierno caótico.
El Gobierno de Carter apoyó con fuerza al shah hasta el último momento. Altos responsables estadounidenses —[Henry] Kissinger, [Dick] Cheney, [Donald] Rumsfeld— instaron a universidades estadounidenses (principalmente la mía, el MIT, por encima de la protesta de los estudiantes pero con connivencia del personal académico) para ayudar en los programas nucleares del shah, incluso después de que dejara claro que estaba buscando armas nucleares. Cuando el levantamiento popular derrocó al shah, aparentemente el Gobierno de Carter estaba dividido sobre si respaldar el consejo del embajador israelí de facto, Uri Lubrani, quien aconsejó que “Teherán puede ser tomado por una fuerza relativamente pequeña, determinada, despiadada, cruel. Quiero decir que los hombres que liderarían esta fuerza tendrán que ser orientados emocionalmente a la posibilidad de que tendrían que matar a 10.000 personas”. No funcionó, y pronto el ayatolá Jomeini tomó el poder sobre una enorme ola de entusiasmo popular, estableciendo la brutal autocracia clerical que todavía impera, aplastando las protestas populares.
Poco después, Sadam Hussein invadió Irán con fuerte apoyo estadounidense, sin que le afectase su recurso a armas químicas que causaron enormes bajas iraníes; sus monstruosos ataques de guerra química contra los kurdos iraquíes fueron negados por Reagan, quien quiso culpar a Irán y bloqueó la condena por parte del Congreso.
Finalmente, EE UU más o menos se impuso, mandando fuerzas navales para asegurar el control de Sadam del Golfo. Después de que el crucero portamisiles estadounidense Vincennes derribara un avión civil iraní en un corredor comercial claramente señalizado, matando a 290 pasajeros y volviendo a puerto entre grandes aclamaciones y premios por servicio excepcional, Jomeini capituló, reconociendo que Irán no podía luchar contra EE UU. El presidente Bush entonces invitó a científicos nucleares iraquíes a Washington para formación avanzada en producción de armas nucleares —una amenaza muy seria contra Irán.
Los conflictos siguieron sin respiro, en años más recientes centrándose en los programas nucleares de Irán. Estos conflictos terminaron (en teoría) con el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) en 2015, un acuerdo entre Irán y los cinco miembros permanentes de la ONU, más Alemania, en el cual Irán aceptaba restringir considerablemente sus programas nucleares —ninguno de ellos programas de armas— a cambio de concesiones occidentales. La Agencia Internacional de la Energía Atómica, que lleva a cabo inspecciones exhaustivas, informa de que Irán cumplió completamente con el acuerdo. La inteligencia estadounidense está de acuerdo. El tema suscita mucho debate, a diferencia de otra pregunta: ¿Ha observado EEUU el acuerdo? Aparentemente no. El PAIC declara que todos los participantes se comprometen a no impedir de ninguna manera la reintegración de Irán a la economía global, particularmente al sistema financiero global, que realmente controla EE UU. A EE UU no se le permite interferir “en áreas de comercio, tecnología, financia y energía” y otros.
Aunque no se investiga estos temas, parece que Washington ha estado interfiriendo de manera constante.
El presidente Trump afirma que su efectiva demolición del PAIC es un esfuerzo para negociar una mejora. Es un objetivo que vale la pena, fácil de realizar. Cualquier preocupación sobre amenazas nucleares iraníes puede superarse mediante el establecimiento de una zona libre de armas nucleares (ZLAN) en Oriente Medio, con inspecciones exhaustivas como las implementadas con éxito bajo el PAIC.
Esto es bastante sencillo. El apoyo regional es abrumador. Los Estados árabes iniciaron la propuesta hace mucho, y siguen reclamándola, con el fuerte apoyo de Irán y los antiguos países no alineados (G-77, ahora 132 países). Europa está de acuerdo. De hecho, sólo hay una barrera: EE UU, que de manera regular veta la propuesta cuando surge en las reuniones de evaluación de los países del Tratado de No Proliferación, la vez más reciente por parte de Obama en 2015. EE UU no permitirá la inspección del enorme arsenal nuclear israelí, ni siquiera admitirá su existencia, aunque no hay duda sobre él. El motivo es sencillo: bajo el derecho estadounidense (la Enmienda Symington), admitir su existencia requeriría finalizar toda ayuda a Israel.
Así que el método sencillo para acabar con la presunta preocupación sobre una amenaza iraní queda descartado y el mundo debe afrontar lúgubres perspectivas.
Ya que apenas se puede mencionar estos temas en EE UU, quizás valga la pena reiterar otro asunto prohibido: EE UU y Reino Unido tienen una especial responsabilidad para trabajar para establecer una ZLAN en Oriente Medio. Están formalmente comprometidos a hacerlo bajo el Artículo 14 de la Resolución 687 del Consejo de Seguridad de la ONU, que invocaron en su esfuerzo de preparar cierta base legal débil para su invasión de Iraq, afirmando que Iraq había violado la Resolución con programas de armas nucleares. Iraq no lo había hecho, como pronto fueron obligados a admitir. Pero EE UU sigue violando la Resolución hasta ahora para proteger a su cliente israelí y para permitir a Washington violar el derecho estadounidense.
Hechos interesantes que, desgraciadamente, aparentemente son demasiado incendiarios como para ver la luz del día.
No tiene sentido repasar los años que siguieron en las manos del hombre “enviado por dios para salvar a Israel de Irán” [en referencia a Trump], en palabras de la figura seria del Gobierno, el secretario de Estado Mike Pompeo.
Volviendo a la pregunta original, hay mucho que contemplar respecto a de qué trata el conflicto. En una frase, en primer lugar poder imperial, sin importar las consecuencias.
El término “Estado canalla” (ampliamente usado por el Departamento de Estado de EEUU) se refiere a la búsqueda de los intereses del Estado sin considerar los estándares de comportamiento internacional y los principios básicos del derecho internacional. Dada esa definición, ¿no es EEUU un ejemplo estelar de un Estado canalla?
Noam Chomsky: Los responsables del Departamento de Estado no son los únicos que usan el término “Estado canalla”. También ha sido usado por prominentes politólogos estadounidenses —en referencia al Departamento de Estado. No el de Trump, el de Clinton.
Durante la era de las atrocidades terroristas asesinas de Reagan en Centroamérica y la invasión de Iraq por Bush, reconocieron que para gran parte del mundo, EE UU estaba “convirtiéndose en la superpotencia canalla”, considerada “la única gran amenaza exterior para sus sociedades”, y que, “a los ojos de gran parte del mundo, de hecho, el principal Estado canalla hoy es Estados Unidos” (el profesor de Ciencias Políticas y asesor gubernamental Samuel Huntington; el presidente de la Asociación Estadounidense de Ciencias Políticas Robert Jervis. Ambos en la principal publicación del establishment, Foreign Affairs, 1999, 2001).
Después de que Bush tomara el relevo, se abandonaron las calificaciones. Se afirmó como hecho que EE UU “ha asumido muchos de los mismos rasgos de las ‘naciones canallas’ contra las que ha batallado”. Otros fuera del pensamiento dominante en EE UU podrían pensar en palabras diferentes para el peor crimen del milenio, un ejemplo de libro de agresión sin pretexto creíble, el “supremo delito internacional” de Nuremberg.
Y otros a veces expresan sus opiniones. Gallup lleva a cabo encuestas periódicas de opinión internacional. En 2013 (los años de Obama), preguntó por primera vez qué país es la mayor amenaza para la paz mundial. Ganó EE UU; ninguno más se acercó siquiera. Muy por detrás en segundo lugar estaba Pakistán, presumiblemente inflado por el voto indio. Irán —la mayor amenaza a la paz mundial en el discurso estadounidense— apenas fue mencionado. También fue la última vez que se hizo la pregunta, aunque no era necesario preocuparse mucho. Parece que no se ha informado de ello en EE UU.
Podríamos reflexionar un poco más sobre estas cuestiones. Se supone que debemos venerar la Constitución de EE UU, especialmente los conservadores. Por lo tanto debemos venerar el Artículo VI, que declara que los tratados validos serán “la ley suprema de la tierra” y las autoridades deben estar obligados por ellos. En los años de la posguerra, de lejos el tratado de este tipo más importante es la Carta de Naciones Unidas, instituida bajo iniciativa estadounidense. Prohíbe “la amenaza o uso de la fuerza” en los asuntos internacionales; específicamente, la cantinela común de que “todas las opciones están abiertas” respecto a Irán. Y todos los casos de recurso a la fuerza a menos que sea explícitamente autorizado por el Consejo de Seguridad o en defensa contra ataque armado (una noción interpretada de forma estrecha) hasta que el Consejo de Seguridad, que debe ser inmediatamente notificado, pueda actuar para acabar con el ataque.
Podríamos considerar qué aspecto tendría el mundo si la Constitución de EE UU se considerara aplicable a EE UU, pero pongamos esa interesante cuestión a un lado, no, sin embargo, sin mencionar que hay una respetada profesión, llamada “juristas internacionales y profesores de Derecho”, que pueden explicar de forma culta que las palabras no significan lo que significan.
Iraq ha tenido problemas desde la invasión estadounidense de 2003 para mantener una situación equilibrada tanto con Washington como con Teherán. Sin embargo, el Parlamento iraquí ha votado tras el asesinato de Soleimani expulsar a todas las tropas estadounidenses. ¿Es probable que esto ocurra? Y, si ocurre, ¿qué impacto tendría en las futuras relaciones EEUU-Irán-Iraq, incluida la lucha contra el ISIS?
Noam Chomsky: No sabemos si ocurrirá. Incluso si el Gobierno iraquí ordena a EE UU que se vaya, ¿lo hará? No es obvio y, como siempre, la opinión pública en EE UU, si está organizada y comprometida, puede ayudar a proporcionar una respuesta.
Respecto a Daesh, Trump le acaba de dar nueva vida, igual que cuando le dio una carta de “sal gratis de la cárcel” cuando traicionó a los kurdos sirios, dejándoles a merced de sus acérrimos enemigos Turquía y Asad después de que ellos hubieran cumplido su función de llevar a cabo la guerra contra ISIS (con 11.000 bajas, comparadas con media docena de estadounidenses). ISIS se organizó al principio con fugas de la cárcel y ahora es libre de hacerlo de nuevo.
A ISIS también se le ha dado un regalo de bienvenida en Iraq. El eminente historiador de Medio Oriente Ervand Abrahamian observa:
“El asesinato de Soleimani … en realidad ha proporcionado al ISIS una maravillosa oportunidad de recuperarse. Habrá seguramente una reaparición del ISIS en Mosul, en el norte de Iraq. Y eso, paradójicamente, ayudará a Irán, porque el Gobierno iraquí no tendrá más elección que depender cada vez más de Irán [que lideró la defensa de Iraq contra la embestida del ISIS, bajo mando de Soleimani] para poder contener al ISIS … Trump ha salido del norte de Iraq, de la zona donde estaba ISIS, segando la hierba bajo los pies de los kurdos, y ahora ha declarado la guerra contra las milicias pro-iraníes. Y el Ejército iraquí no ha sido en el pasado capaz de tratar con el ISIS. Así que lo obvio ahora es, ¿cómo va a afrontar el Gobierno iraquí el renacimiento del ISIS? … No tendrán más elección que en realidad depender cada vez más de Irán. Así que Trump en realidad ha debilitado su propia política, si quiere eliminar la influencia iraní en Iraq”. Como hizo W. Bush cuando invadió Iraq.
No deberíamos olvidar, sin embargo, que el enorme poder se puede recuperar del atontamiento y el fracaso —si la población interna lo permite.
Putin parece haber superado tácticamente a EEUU no sólo en Siria, sino en cualquier sitio en el frente de Oriente Medio. ¿Qué busca Moscú en Oriente Medio, y cuál es tu explicación para a la a menudo infantil diplomacia mostrada por Estados Unidos en la región y de hecho en todo el mundo?
Noam Chomsky: Un objetivo, sustancialmente conseguido, era ganar control de Siria. Rusia entró en el conflicto en 2015, después de que las armas avanzadas suministradas por la CIA a los ejércitos principalmente yihadistas hubieran detenido a las fuerzas de Asad. Los aviones rusos cambiaron la situación, y sin preocuparse por el increíble número de víctimas civiles, la coalición apoyada por Rusia ha tomado el control de la mayor parte del país. Rusia es ahora el árbitro externo.
En los demás sitios, incluso entre los aliados de Washington en el Golfo, Putin se ha presentado, aparentemente con cierto éxito, como el actor externo digno de confianza. La diplomacia (si esa es la palabra correcta) de elefante en cacharrería de Trump está ganando pocos amigos fuera de Israel, al cual está prodigando regalos, y los demás miembros de la alianza reaccionaria que está tomando forma. Cualquier idea de “poder suave”(soft power) ha sido más bien abandonada. Pero las reservas estadounidenses de poder duro son enormes. Ningún otro país puede imponer duras sanciones a voluntad y obligar a terceras partes a respetarlas, bajo coste de expulsión del sistema financiero internacional. Y, por supuesto, nadie más tiene cientos de bases militares por todo el mundo o algo como el poder militar avanzado y la capacidad de recurrir a la fuerza a voluntad y con impunidad que tiene Washington. La idea de imponer sanciones contra EE UU, o cualquier cosa más allá de la crítica tibia, roza lo grotesco.
Y así es probable que siga incluso cuando “a los ojos de gran parte del mundo, de hecho, el principal Estado canalla hoy es Estados Unidos”, considerablemente más que hace 20 años, cuando se pronunciaron estas palabras, a menos y hasta que la población obligue al poder del Estado a seguir un camino diferente.

C.J. Polychroniou
Truthout

Fuente: Noam Chomsky: US Is a Rogue State and Suleimani’s Assassination Confirms It.

martes, enero 21, 2020

Nieva en Davos



Las tendencias a la recesión global y el temor a las rebeliones populares dominan el Foro Mundial del gran capital.

El llamado Foro Económico Mundial, que se realiza todos los años en la villa suiza de Davos, es el escenario en el que se encuentran los grandes magnates capitalistas y representantes gubernamentales de todo el mundo para disertar sobre la marcha de la economía mundial y explorar dónde hacer negocios. Sin embargo, la agenda de este año estará dominada por el fantasma de una nueva bancarrota y nuevas rebeliones populares, en perjuicio de la agenda oficial que versa sobre los problemas ambientales.
En el inicio de las actividades ya se discutía acerca del informe del Fondo Monetario Internacional sobre las Perspectivas de la Economía Mundial. Ese relevamiento se titula, sugestivamente, “¿Tenue estabilización, lenta recuperación?”, y en él se recortan las previsiones de crecimiento publicadas por el organismo en octubre. A nivel global se ajustaron a la baja tanto las proyecciones de 2020 como de 2021 calculando que la economía crecerá 3,3% y 3,4% respectivamente, tras una expansión estimada en 2,9% en 2019.
Son cifras muy modestas, y según consta en el propio informe están enteramente expuestas a nuevas caídas en la medida en que perdure la guerra comercial (y las guerras propiamente dichas) o se propaguen las protestas sociales que han sacudido a numerosos países en todos los continentes.
Un ejemplo de ello es América Latina, donde el FMI pronostica un módico crecimiento del 1,6% tras bajar las previsiones por estimar un peor desempeño de México y por los efectos de la rebelión chilena, aunque mantiene una proyección alcista a la espera de que las reformas laborales y jubilatorias den a Brasil un gran rendimiento. La inquietud que genera en los empresarios cariocas la caída del precio internacional de la soja anticipa que ese precario crecimiento será una meta difícil de alcanzar.
“Debemos acostumbrarnos a la nueva realidad que está marcada por la incertidumbre”, comentaba la titular del FMI, Kristalina Georgieva. Más aún, reflexionó que “el inicio de esta década trae recuerdos inevitables de los años veinte del siglo XX: elevada desigualdad, rápido desarrollo tecnológico y grandes retornos en el ámbito financiero”, en alusión a los años que precedieron al colapso que estalló tras el crack de 1929. El capital financiero está encendiendo las alarmas.
En palabras de la economista jefe del FMI, Gita Gopinath, la política estadounidense se ha convertido en uno de los factores de riesgo indirectos para la economía mundial. El diario español El País (21/1) destaca que en la misma semana en que Estados Unidos y China sellaban la tregua, el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, pronunciaba un discurso donde pedía a las multinacionales tecnológicas estadounidenses que se deshicieran de sus negocios comunes con empresas chinas, en medio de la carrera que tiene en el despliegue de la tecnología 5G un capítulo encarnizado.
Las tendencias sombrías de la economía mundial fueron también el principal dato arrojado por una encuesta realizada a los CEOs de las grandes firmas. El 53% de los directivos encuestados prevé una mayor desaceleración en el próximo año, lo que representa más del doble de los que habían augurado problemas el año pasado, y diez veces más que el anterior. Según los autores del relevamiento, en 2020 el crecimiento mundial podría caer hasta el 2,4%.
Sin embargo, las tendencias evidentes a una recesión global y a una agudización de los choques entre las principales potencias económicas se desprenden del propio desarrollo capitalista, y no de anomalías. En primer lugar, de la tendencia a la concentración y a la sobreproducción de capitales. Ese es también el telón de fondo de los planes de ajuste y de reformas antiobreras que en simultáneo se ensayan en todos los puntos cardinales. Para empezar, en el propio Foro de Davos, el presidente de Ecuador, Lenin Moreno, anunció que volverá a la carga con su paquete de reformas que había desatado en octubre una rebelión en todo el país, liderada por las comunidades indígenas, que lo obligaron a retroceder con el recorte a los subsidios a los combustibles que había adoptado a propuesta del FMI.
La contracara de esto es la irrupción de las masas trabajadoras en las más diversas latitudes, en particular contra estas políticas fondomonetaristas. Pretender anular estas rebeliones a base de impuestos redistributivos es una utopía reformista. El dato, difundido en estos días, de que 2.153 richachones tienen más dinero que 4.600 millones de personas juntas no se explica por malas políticas tributarias, sino por la tendencia inherente del capitalismo a una polarización social cada vez mayor. Finalmente, quienes se reúnen en Davos buscan hacer sus negocios a costa de los trabajadores y de mayores imposiciones a los países oprimidos. La crisis capitalista plantea nuevas perspectivas para la lucha por la revolución socialista.

Iván Hirsch

La represión a la caravana migratoria y el desastre social en Centroamérica



El miércoles pasado, una caravana migratoria de aproximadamente 3.500 personas partió de Honduras para llegar a Estados Unidos. La caravana está compuesta, en su gran mayoría, por hondureños y guatemaltecos, aunque también hay haitianos y salvadoreños (El País, 17/1).
A pesar de esta diversidad de nacionalidades, todos ellos tienen algo en común: escapan de la tremenda descomposición social que atraviesan sus respectivos países. Son familias trabajadoras, gran parte de ellas sobreviviendo en la indigencia, que buscan mejores condiciones de vida y empleos estables. Y tienen una travesía ajetreada. Además de los miles de kilómetros recorridos a pie y con escasez de alimentos, deben padecer la violencia policial que arremete contra ellos en cada punto limítrofe. Superaron las primeras dos fronteras a pesar de la represión, pero se hallan, al cierre de esta nota, pernoctando en el puente que une la frontera guatemalteca con México, esperando que la Aduana abra sus puertas. En los tres casos, la policía que opera en las fronteras está "asesorada" por las fuerzas armadas estadounidenses.
Centroamérica es una región que se ha visto devastada en las últimas décadas por la intervención del imperialismo y el crecimiento del narcotráfico. En Guatemala, la pobreza escala al 48%. En el caso de Honduras, uno de los países más desiguales del mundo, el índice de pobreza alcanza el 60,8% y los índices de indigencia no bajan del 17%; con una de las mayores tasas de homicidio per cápita en el mundo y una constante vulnerabilidad a catástrofes naturales que no mejoran el panorama (según datos de la web del Banco Mundial, 10/10/19). El gobierno proimperialista de Juan Orlando Hernández -quien formó parte del derrocamiento de Manuel Zelaya en 2009 y fue reelecto mediante fraude electoral- enfrenta movilizaciones que exigen su renuncia.
El primer destino de la caravana migratoria es México. El viernes pasado, el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), anunció que los recibiría prácticamente con los brazos abiertos. Les ofreció 4.000 puestos de trabajo, asilo en albergues e iglesias y atenciones sanitarias. Pero las promesas no tardaron en opacarse. Al llegar a la frontera, la aduana controló a los inmigrantes, uno por uno. Para el final del día, 400 de 600 personas habían sido deportadas (InformadorMx, 20/1). Naturalmente, los inmigrantes perdieron su paciencia y cruzaron el río Suchiate para poder ingresar al país de todos modos. En las orillas, unos 5.000 efectivos de la Guardia Nacional los esperaban con gases lacrimógenos.
La restricción de movimientos contra los migrantes forma parte del acuerdo que AMLO y Donald Trump firmaron en 2019, para convertir a México en un estado tapón que reduzca el flujo migratorio hacia Estados Unidos.
Que una considerable masa de trabajadores –ya hubo caravanas durante 2018 y 2019- huyan de sus respectivos países es una medida desesperada por sobrevivir. Que, al mismo tiempo, estos países tengan las mayores tasas de homicidio y estén asolados por las redes de trata y el narcotráfico es la expresión más descarnada de la descomposición capitalista.

La responsabilidad del imperialismo

Centroamérica está sumida en una profunda crisis a causa del injerencismo yanqui para garantizar sus intereses. Los inmigrantes escapan de esta cruenta realidad, buscando asilo y empleos mejor pagos en Estados Unidos, paradójicamente el responsable directo de la crisis en la región.
Trump desarrolla una cruzada xenófoba contra los migrantes que tiene su expresión más simbólica en el muro que pretende erigir en la frontera con México. Al interior de los Estados Unidos, se han denunciado centros infrahumanos de reclusión de los migrantes y la separación de éstos de sus hijos. Esta política brutal no es exclusiva de los republicanos. El demócrata Barack Obama fue apodado como “deportador en jefe” por su récord de expulsiones.
El imperialismo y sus gobiernos títeres no tienen nada para ofrecerle a sus poblaciones. Los trabajadores de todo el mundo no deben dejarse llevar por las propagandas xenófobas, por el contrario, deben combatirlas y promover la solidaridad de clase sin distinción de fronteras. Ante el dantesco panorama social centroamericano, reivindicamos el derecho libre a la migración; abajo la represión, asilo incondicional; por el reparto de las horas disponibles sin afectar los salarios para generar trabajo genuino; por la solidaridad internacional de la clase obrera para enfrentar a los gobiernos represores. Vamos por una gran conferencia latinoamericana que nuclee todos estos reclamos y avance por una salida socialista a la crisis en curso.

Álvaro Chust

Bolivia: militarización y “pacificación” dos caras contra el pueblo trabajador



En estos momentos, Bolivia esta militarizada.

El ejército y la policía han sido movilizados y ocupan lugares públicos y estratégicos preparados para reprimir, anunciando que permanecerán en esos puestos hasta el 24 de enero.
Es que este próximo miércoles 22, se cumple el 10° aniversario de la declaración del Estado Plurinacional. En su momento Evo Morales declaró los 22 de enero feriado nacional.
Ese día también habría terminado su mandato presidencial Evo Morales, depuesto por un golpe cívico-militar.
Evo Morales y diversas direcciones del MAS han convocado a realizar concentraciones en Bolivia para escuchar por pantalla un discurso suyo de cierre de mandato, emitido… desde Buenos Aires. Ese mismo día, Evo realizará un acto en el estadio de Deportivo Español en el barrio de Bajo Flores, uno de los centros de la comunidad boliviana, en la ciudad porteña.
Una semana antes, Evo Morales en uno de sus giros verborrágicos anunció su disposición a constituir milicias populares en Bolivia. Esta declaración levantó una ola de críticas y protestas, desde el representante de las Naciones Unidas y la embajada norteamericana, que se habría entrevistado con el Ministerio de Relaciones Exteriores argentino, hasta voceros de la Unión Cívica Radical que amenazaron con presentar un proyecto parlamentario para que se le quite a Evo Morales su condición de refugiado político, pasando por supuesto, por el gobierno golpista de Añez.
Desde el gobierno argentino, siguiendo la presión yanqui, le reclamaron, bajo cuerda, a Evo que se retractara públicamente. Cosa que este hizo, casi de inmediato, insistiendo ahora en la “pacificación” de Bolivia, que significa que continúe la impunidad de la represión golpista contra opositores y trabajadores.
El alarde “miliciano” de Evo Morales es también típico de las maniobras de líderes nacionalistas burgueses desalojados del poder, para mejor poder negociar con los gobiernos golpistas y/o derechistas. En la Argentina, fue Perón, el que –en la década del 70 alentó las “formaciones especiales” de Montoneros y otras guerrillas; para una vez asumido el poder lanzar una persecución y represión genocida contra los “imberbes” que no se disciplinaban lo suficiente. Lo de Evo es una débil y pusilánime caricatura de este tipo de maniobra.
Evo Morales se ha colocado, por entero, en el terreno de postergar toda lucha tras la convocatoria electoral para el próximo 3 de mayo.
Abajo la militarización: movilizarse por la libertad de los presos, cese del cierre de radios comunitarias, por los plenos derechos de prensa, organización, manifestación y a la actividad sindical en Bolivia.
En Bolivia y la Argentina, se plantea la tarea histórica de poner en pie un partido obrero independiente de las corrientes burguesas.

Rafael Santos

"El robo del siglo": la banca y el Estado en ridículo



Un golpe contra los ladrones del corralito en el nuevo film protagonizado por Peretti y Francella.

El estreno del film dirigido por Ariel Winograd trae a la pantalla grande la recreación del robo a la sucursal Acassuso del Banco Río, cuya logística inteligente y contexto político supieron ganarse la simpatía popular en medio de un fuerte rechazo a la banca y a la represión policial.
Con las actuaciones estelares de Diego Peretti, en el papel de Fernando Araujo, y Guillermo Francella, como Luis Mario Vitette, el film recrea la conformación, desarrollo y caída de la banda que en enero del 2006 sustrajo exitosamente el contenido de más de 145 cajas de seguridad de la sucursal del Banco Río, a plena luz del día, en medio de un atraco y sin disparar un solo tiro.
El hecho se hizo conocido popularmente como “el robo del siglo” debido a lo ingenioso del plan y al éxito de su resultado, cosas que uno solo espera ver en las películas de ficción. El operativo consistió en simular un atraco frustrado, ganando tiempo para que la banda pudiera abrir las cajas de seguridad y luego darse a la fuga por medio de un túnel que conectaba las instalaciones de la sucursal con el desagüe fluvial, donde los ladrones habían construido un dique y los esperaban un par de lanchas para retirarse con el botín.
La producción de Winograd logra escenificar con bastante precisión los hechos, para lo cual contó con la colaboración del ideólogo del operativo, Fernando Araujo, y gran parte de sus anotaciones y planos caseros. Araujo es representado, como en los hechos, como un outsider del mundo delictivo. Artista plástico, artista marcial, lector ávido, creativo, silencioso, es todo lo contrario al otro protagonista de la historia, el uruguayo de profesión delictiva, Luis Vitette, quien pasaría a ser conocido como el “hombre del traje gris” –por su vestimenta durante el robo. Entre los dos dirigirán a la banda que se hará con el botín calculado en unos 19 millones de dólares: Araujo como el ideólogo y Vitette al frente de las negociaciones con la policía.

Ladrón que roba a ladrón

La película logra reflejar que a Fernando Araujo no le importaba tanto el dinero como dejar una marca realizando su obra maestra. Después de todo, él no tenía necesidades económicas urgentes que satisfacer.
Al planificar el robo, Araujo estima que si bien las cajas de seguridad contenían pertenencias de los clientes, y no del banco, los damnificados serían resarcidos posteriormente con montos que incluso superarían el contenido de las mismas. Cosa que al final sucedió, según estiman fuentes periodísticas.
Entre sus anotaciones previas al robo se deja leer una frase “Si tenés un arma podés robar un banco pero si tenés un banco podés robar a todo el mundo”. Lo mismo se expresa en la película cuando el protagonista, en dialogo con su terapeuta, cita la célebre frase de Bertolt Brecht "¿Qué es el robo de un banco en comparación con fundar uno?". Para Aurajo, el robo era una acción poética: vulnerar los intereses de aquellos que han saqueado los bolsillos de la población, aunque los beneficios no sean colectivizados. Para esto su plan buscaba empatizar con el principal enemigo de la banca... el pueblo.
Un aspecto que el filme se priva de desarrollar es la simpatía popular con el robo del siglo. La Argentina venía de atravesar el quebranto de su economía y un fenómeno que dejará su marca en la población: el corralito y la confiscación de los ahorros. Cuando tuvieron lugar los hechos del robo del siglo aún permanecía latente en la población el rechazo hacia las instituciones financieras que, en el peor momento del país, confiscaron las pertenencias de trabajadores, jubilados y ahorristas, liquidando el trabajo ahorrado de miles de personas y generando distintas concentraciones en las puertas de los principales bancos. No importa periodo que se revise, la banca siempre se encuentra entre los grandes beneficiados del proceso de acumulación capitalista. Lo mismo vale para el pago de las acreencias de la deuda o títulos y letras a altas tasas de interés pactados con los sucesivos gobiernos. El caso más paradigmático es el de los jubilados, sometidos a la jubilación mínima mientras sus ahorros –Fondo de Garantía de Sustentabilidad- son destinados al pago de la deuda externa, en gran medida en manos de la banca privada.
El “robo del siglo” concitó la simpatía de la población, no solo por la proeza logística de un plan impecable, sino porque fue un cachetazo al sistema financiero, dejando en ridículo a la banca confiscadora. Todas las medidas sofisticadas de seguridad habían sido franqueadas por un grupo de individuos de poca monta.

Burlando al Estado

El otro hecho trascendente es como la banda logró manipular a las fuerzas policiales que habían acudido al lugar de los hechos. En los planes de Araujo la simulación era una de las piezas fundamentales de la logística.
La película destaca alguno de los esfuerzos de los protagonistas para lograr su cometido. Las lecciones de teatro que tuvo que tomar Vitette para moverse con soltura; el estudio del manual de procedimientos del Grupo Halcón para conocer los pasos de los efectivos policiales; la convocatoria al fiscal y al abogado para ganar tiempo; etc. Pero un dato en particular es la mención al antecedente de la Masacre de Ramallo, donde los rehenes y delincuentes fueron acribillados por la policía durante el desenlace del robo a la sucursal del Banco Nación de Villa Ramallo. Peretti, personificando a Araujo, sentencia que nadie intentaría ingresar al banco con este antecedente. Araujo tenía razón, la policía estaba cuestionada y limitada por estos hechos, lo que le valió a la banda otro recurso del cual hacerse para mantener a raya a las fuerzas represivas del Estado. Para seguir sumando, la banda ingresó al banco utilizando réplicas de armas de fuego ya que no tenían previsto disparar ni un solo tiro, en contraste con la política del gatillo fácil y el accionar impune de las fuerzas represivas.
Cuando la policía finalmente ingresó, los ladrones ya se encontraban bien lejos y asegurados. A su ingreso se toparon con las armas truchas y un cartel con la leyenda "En barrio de ricachones, sin armas ni rencores, es sólo plata y no amores".
El robo del siglo es un hecho que inspiro distintas producciones cinematográficas e incluso series como La casa de Papel. A 14 años de su ejecución, su retorno en los cines sigue generando la simpatía de la población, la misma que sigue siendo víctima de los negocios y la especulación financiera que impulsa la banca y las instituciones financieras, bajo el amparo del Estado.
En la época de la bancarrota mundial y la quiebra dela economía local, la tarea de robarle a los ladrones, o de expropiar a los expropiadores, vendrá de la mano de la acción colectiva de los trabajadores, con la nacionalización de la banca, el no pago de la deuda externa y una salida integral a las necesidades del pueblo trabajador.

Marcelo Mache

Una app usa tu cámara para dar tu información a agencias gubernamentales

Las agencias gubernamentales de Estados Unidos y el internet vienen juntos por default, así lo confirma esta nueva app que te espía

La seguridad en internet es algo muy importante al día de hoy, pues hay tantas redes sociales y tantos algoritmos involucrados siguiendo tu camino por la web que es casi imposible mantenerse completamente anónimo en todos lados. Pero hay una app que no solamente es peligrosa, sino que te expone ante todos. Ten cuidado con tu cámara
No siempre es fácil mantenerse al tanto de todas las apps malignas y todo el malware que existe en el mundo, pues la vida actual es tan atareada y llena de trabajo y preocupaciones, que lo último que se nos pasa por la cabeza es que alguien se robe nuestra información en internet.
Los corazones de colores que se comparten en WhatsApp son usados muchas veces sin que se sepa su significado. Aquí te lo diremos.
Eso es justamente lo que hace la app Clearview AI, la cual, aunque tú no la instales en absoluto y aunque nunca hayas escuchado de esta, ya te está exhibiendo ante extraños.
La aplicación puede tomar fotografías desde tu celular sin tu permiso y pasarle esta información a agencias gubernamentales de Estados Unidos. Eso quiere decir que si un día se te ocurre buscar algo como “hacer bombas caseras” por simple curiosidad, tu propia cámara podrá tomar una foto tuya y pasarla al FBI (no, no es broma) para que puedan investigar tu rostro, tu nombre, tu dirección, tu trabajo, las personas cercanas a ti y tus antecedentes.
Cabe mencionar que esto no es exclusivo del FBI, tu información puede ser almacenada en servidores de muchas otras agencias gubernamentales, ya sea la CIA o alguna de la que aún no hayamos escuchado.
La manera en que funciona la app es por medio de una comparación masiva de tu rostro con fotografías en redes sociales, en especial de Facebook y todas las apps asociadas y todo por medio de una foto que tú no tomaste que pasa por tecnología de reconocimiento de rostro.
Supuestamente esto se está haciendo para detener a criminales de todo tipo y para la seguridad nacional pero ¿podemos estar seguros de que es así?

Miguel Bravo
CNET / fayerwayer.com

Nuevo presidente en Guatemala

¿Y ahora?

Desde el pasado martes 14 de enero hay nuevo mandatario en Guatemala: asumió Alejandro Giammattei como presidente. ¿Qué esperar?
En la asunción del presidente anterior, Jimmy Morales, en 2016, la población tenía grandes expectativas; se venía de numerosas manifestaciones (urbanas, clasemedieras, sin propuesta real de transformación, debe aclararse), que habían dado la sensación de cierto “poder popular”. Con el binomio presidencial de Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti preso, se podía creer que había comenzado una auténtica lucha contra la corrupción. Los cuatro años de mandato del ahora saliente ex comediante mostraron que no era así. De todos modos, las expectativas de entonces eran muchas, y dado que el gobierno de Estados Unidos, con Barack Obama a la cabeza, mantenía un discurso de modernización y transparentización para los países del Triángulo Norte de Centroamérica (Guatemala, Honduras y El Salvador), todo contribuía a albergar esperanzas.
Hoy día, 2020, no parece haber ninguna. Los recién celebrados 23 años de la Firma de los Acuerdos de Paz pasaron sin pena ni gloria. El mismo flamante presidente Giammattei informó que los mismos no se han cumplido, por lo que no tiene ninguna obligación de tomarlos en consideración para su gobierno. El ex presidente Morales, que prometió trabajar contra la corrupción, prácticamente lo único que hizo en su administración fue ver cómo se sacaba de encima a la CICIG. Rodeado de militares vinculados a la contrainsurgencia y con nexos con el crimen organizado, para mucha gente el recién terminado fue el período presidencial más desastroso desde el retorno de la llamada democracia. Explicar el descalabro en el que queda el país -no muy distinto al que reinó siempre, debe enfatizarse- solo por el etilisimo episódico agudo del ahora ex presidente, no dice mucho. Eso responde a una cuestión absolutamente político-ideológica. En estos cuatro años de gobierno del FCN-Nación, se retrocedió en muchos aspectos. Como siempre, el único sector que prosperó fue el alto empresariado, y la nueva oligarquía hecha a la sombra de negocios non sanctos. Corrupción e impunidad, definitivamente, siguieron siendo los motores que impulsaron esa prosperidad.
“Yo no quiero ser reconocido como un hijo de puta más en la historia de este país”, decía Giammattei en su campaña proselitista. ¿Eso abre esperanzas? No pasa de la pura pirotecnia verbal, tan cara a los políticos antes de las elecciones. Incluso el flamante mandatorio anunció que se van a revisar varios de los acuerdos del gobierno saliente. No está claro cuáles serían con exactitud, pero podría tratarse del firmado con Washington que transforma a Guatemala en el depósito de migrantes irregulares, y quizá el de los bochornosos nombramientos hechos a última hora en la Cancillería.
Su caballito de batalla está dado -nominalmente al menos- por el combate a la corrupción y a la desnutrición. En su discurso de toma de posesión prometió resultados visibles en el corto plazo en temas tan sensibles como la reducción de la pobreza (60% de pobres actualmente), desnutrición (primer lugar en Latinoamérica, sexto en el mundo), reformas al sistema educativo (la segunda inversión más baja en el continente, luego de Haití: 2.8% del PBI), aumento de la carga tributaria (prometió llevarla al 14% del PBI), combate al narcotráfico (se trabajará con militares colombianos en ese aspecto) y la promoción de cuatro iniciativas de ley que presentará próximamente al Congreso para mejorar el clima de negocios favoreciendo inversiones externas.
Giammattei es alguien de derecha, claramente defensor de la libre empresa, conservador en términos ético-sociales (contario al aborto y al matrimonio homosexual), amigo de la “mano dura” en el tema de seguridad. No por nada su gabinete está conformado por varios militares ligados al conflicto armado interno y por empresarios representantes de la ideología neoliberal privatista.
¿Qué esperar de este nuevo período que se abre? En términos estructurales, nada nuevo. Quizá haya un discurso -al menos al inicio- de mayor “preocupación” por los problemas sociales. Pero está claro que quienes lo apoyaron básicamente fueron la cúpula empresarial y la embajada de Estados Unidos. Si de ahí vino el “visto bueno”, se entiende lo que se podrá esperar.
Es creencia repetida hasta el cansancio que los presidentes, los mandatarios en sentido amplio, en este engendro confuso y perverso que se nos presenta como “democracia” (pretendidamente: gobierno del pueblo), son los que mandan.
Esta idea, absolutamente cargada de una ideología antipopular, mezquina y entronizadora del individualismo, ve la historia como producto de “grandes hombres”. Vale la pena, al respecto, repasar esa maravillosa poesía del dramaturgo alemán Bertolt Brecht “Preguntas de un obrero que lee”. Allí, mofándose de esa creencia centrada en los “grandes” personajes, entre otras cosas se pregunta: “César derrotó a los galos. ¿No llevaba siquiera cocinero?”
La historia es una muy compleja concatenación de hechos, siempre en movimiento, donde el conflicto, el choque de elementos contrarios es lo que la dinamiza. De ahí que un pensador decimonónico, hoy tratado (infructuosamente) de “pasado de moda” -en realidad, más vivo que nunca- pudo decir que “la lucha de clases es el motor de la historia”. Aunque cierto pensamiento conservador, de derecha, pueda horrorizarse ante esa formulación y pretenda seguir viendo en esos “grandes hombres” (¿no hay grandes mujeres también?) los factores que mueven la humanidad -por lo que llama al “pacto social”, a la “negociación de las diferencias”-, con los pies más sobre la tierra uno de los actuales super archimillonarios del mundo: el financista estadounidense Warren Buffet (127,000 millones de dólares de patrimonio), dijo sin tapujos: “Por supuesto que hay luchas de clase, pero es mi clase, la clase rica, la que está haciendo la guerra, y la estamos ganando.” Y que no anide la más mínima duda: ¡Warren Buffet es de derecha!
Debe quedar claro de una buena vez por todas que la historia no la hacen los personajes, no depende de “una persona” en particular; la historia la hacen las grandes mayorías en su dinámica social. Los personajes, como diría Hegel, son parte de un infinito teatro de marionetas. Los personajes pueden contar: no es lo mismo Jimmy Morales que Vladimir Putin, o que Fidel Castro, por ejemplo. Álvaro Arzú, hombre fuerte de la política guatemalteca por varias décadas y conspicuo exponente de la oligarquía nacional, no es lo mismo que el presidente saliente, por supuesto; pero esos “hombres” no deciden todo. Los mandatarios, en las democracias capitalistas, son una expresión de los verdaderos factores de poder, quienes detentan la propiedad de los medios de producción: tierras, empresas, banca. ¿Quién da las órdenes a quién?
Veamos este ejemplo: en Guatemala regresó esto que llamamos democracia en el año 1986. Ya han pasado infinidad de gobernantes desde entonces, “elegidos democráticamente”: Vinicio Cerezo, Jorge Serrano Elías, Álvaro Arzú, Alfonso Portillo, Oscar Berger, Álvaro Colom, Otto Pérez Molina, Jimmy Morales, más dos que llegaron por mecanismos administrativos: Ramiro de León Carpio y Alejandro Maldonado. ¿Algún cambio para las grandes mayorías populares? ¡Ninguno! Sigue la pobreza, la exclusión de los pueblos originarios, el patriarcado, la corrupción y la impunidad. El 60% de población en situación de pobreza, el 50% de niñez desnutrida o el 20% de analfabetismo no lo corrige “una” persona, más allá de la buena voluntad que pueda tener (y parece que no la tienen). Son los detentadores de otros poderes, que no necesitan sentarse en la silla presidencial, los que deciden las cosas. Y sobre ellos, el representante del gobierno imperial de Estados Unidos, que hace del subcontinente latinoamericano su zona de influencia “natural”.
Veamos otro ejemplo: Estados Unidos. Tomemos los últimos presidentes de estas décadas: John Kennedy, Lindon Johnson, Richard Nixon, Gerald Ford, James Carter, Ronald Reagan, George Bush padre, Bill Clinton, George Bush hijo, Barack Obama, Donald Trump. ¿Qué cambió en lo sustancial para el ciudadano estadounidense medio (Homero Simpson), o para nosotros en Latinoamérica, su virtual patio trasero? Nada. Estados Unidos, no importa con qué gerente, siguió siendo una potencia rapaz, belicista, imperialista. Quien toma las decisiones finales -en general, en las sombras, sin que el gran público lo sepa, y mucho menos pudiendo incidir en ello- son las grandes corporaciones ligadas a los principales rubros económicos: el complejo militar-industrial (que inventa guerras a su conveniencia: 2,000 dólares por minuto de ganancia), las compañías petroleras, los megabancos, la industria química, la narcoactividad (que no es cierto sea un negocio solo de narcotraficantes latinoamericanos: ¿quién la distribuye y lava los activos en el Norte?)
En Guatemala el 13.8 % del Producto Interno Bruto -PIB- lo dan las remesas (y otro 10% lo aporta el crimen organizado, con el narco-negocio como principal rubro). Sin dudas, esa economía está bastante (¿terriblemente?) enferma. ¿Podrá arreglar eso el nuevo presidente? Ya pasaron muchos mandatarios desde el retorno de la democracia, las remesas siguen subiendo (¿crece la enfermedad?), al igual que el crimen organizado y la cantidad de “mojados” que huyen desesperados (300 diarios). ¿Podrá decirse con credulidad “beneficio de la duda” a partir del 14 de enero? Nada alienta a tener esperanzas.

Marcelo Colussi