jueves, septiembre 03, 2015

Cientos de miles de refugiados huyen de la guerra y la barbarie imperialista.



La Europa capitalista responde con represión, alambradas y xenofobia

Las imágenes de miles de refugiados tratando de entrar en Grecia, Serbia, Hungría, Macedonia, o de alcanzar las costas italianas o españolas en una huida desesperada de la guerra y la miseria, han enseñado a millones de europeos el verdadero rostro del capitalismo. Miles murieron en el intento, en el Mar Mediterráneo, en los desiertos, pero los niños, los mayores, las familias enteras que han logrado sobrepasar las fronteras de Europa son tratadas peor que alimañas. Hacinadas en parques públicos, estaciones de tren, o cercados por alambradas, golpeados por las porras de la policía —ese complemento indispensable del sistema liberal—, este horror vuelve a recordarnos la naturaleza criminal del régimen que nos gobierna.
Muchas han sido las comparaciones con los miles de españoles que tomaban el camino del exilio en Francia, en el frío enero de 1939, arrastrándose por carreteras desoladas y encerrados en campos de concentración improvisados en las playas por los gendarmes de la Francia “libre”.
La misma burguesía europea que oprime a los pueblos de África, Oriente Medio y América Latina, los mismos dirigentes que prestan su colaboración entusiasta a las guerras imperialistas que saquean estos territorios, ahora exhibe su desprecio grotesco a las víctimas hablando de “inmigrantes ilegales”, de “cupos”, de “respetar las leyes”. Son los mismos que ayer auparon a Hitler, a Mussolini, a Franco, que apoyaron las dictaduras del Cono Sur, que miraron para otro lado cuando millones eran exterminados. Son los defensores de un sistema que hay que derrocar si queremos defender la humanidad y la vida.

Las cifras del horror

Tan sólo en los ocho primeros meses del año más de 300.000 refugiados han cruzado el Mediterráneo, superando a los 219.000 que lo consiguieron a lo largo del 2014. Pero muchos otros no tuvieron tanta “suerte”. Aunque las cifras son difíciles de estimar, pues no hay el menor interés de los gobiernos en sacarlas a la luz, diferentes organizaciones humanitarias calculan que sólo en el mes de agosto han muerto 2.400 personas ahogadas tratando de alcanzar las costas europeas, mientras decenas de miles más esperan que llegue su oportunidad para jugarse la vida intentando completar esa misma travesía. Cifras que hay que enmarcar en otras: en la actualidad más de 60 millones de desplazados por diferentes guerras y conflictos armados, de los que unos 20 millones son refugiados, se mueven por el mundo. Un horror así no se conocía desde la Segunda Guerra Mundial.
A pesar de que los grandes medios de comunicación sólo hablan de las “mafias de traficantes” para ocultar las verdaderas causas que están detrás de esta barbarie, no es difícil entender que el origen de la misma son las intervenciones militares del imperialismo, y los conflictos armados que las diferentes potencias —y sus multinacionales asociadas—, alimentan para controlar el mercado mundial de materias primas, rutas comerciales, o áreas geoestratégicas. La inmensa mayoría de estos refugiados huyen de la destrucción que se ha instalado en una amplia franja de territorio, que desde Asia Central se extiende hasta el océano Atlántico, atravesando Oriente Medio y gran parte del centro y norte de África.

Geografía de la barbarie

Afganistán. Los 13 años de presencia militar de EEUU y la OTAN (abandonaron el país en 2014 aunque siguen desplegados allí 10.000 militares estadounidenses) han constatado el completo fracaso de la invasión del 2001. Los talibanes vuelven a controlar, o al menos a tener presencia, en gran parte del territorio; mientras, el gobierno de Kabul —un conglomerado corrupto a las órdenes de Occidente, y ligado a las redes mafiosas del tráfico de heroína— sigue saqueando la economía afgana. De Afganistán parten el 12% de los refugiados que llegan a Europa, muchos de ellos mujeres que huyen de las condiciones de semiesclavitud y violencia brutal en las que son obligadas a vivir.
Refugiados 3Iraq. Al igual que en Afganistán, la invasión estadounidense de 2003 sólo sirvió para sumir el país en el más absoluto caos, y favorecer la aparición de grupos yihadistas patrocinados por los grandes aliados de Occidente en la zona: Arabia Saudí, Qatar y Turquía. Las tropas americanas trajeron el colapso de la economía y los servicios sociales, extendiendo la pobreza a gran parte de la población. Este fue el caldo de cultivo para el posterior desarrollo del Estado Islámico, que hoy controla la mayoría del territorio suní y que se ha extendido también hacia Siria.
Siria y Libia. Las protestas y la agitación social surgidas a raíz del estallido revolucionario (La Primavera Árabe) supusieron un grave peligro para los intereses imperialistas: la perspectiva de que un genuino movimiento de los trabajadores y las clases oprimidas pudieran derrocar a toda una serie de gobernantes, aliados y colaboradores de las potencias occidentales, era muy real. Para descarrilar estos procesos, tanto EEUU como la UE no dudaron —apoyándose en Turquía y las monarquías del Golfro Pérsico con Arabia Saudí a la cabeza—, en promover un proceso contrarrevolucionario, financiando y armando grupos ligados al integrismo yihadista. La guerra en Siria o Libia son el mejor exponente de esta estrategia. De Siria (con 11 millones de desplazados) son el 43% de los refugiados que llegan a Europa, en tanto en Libia hay ya medio millón de desplazados internos (de una población de 6 millones).
Cuerno de África. Una de las zonas más pobres y más asoladas por el hambre del planeta, y también de mayor presencia imperialista dada su situación geoestratégica para el transporte de mercancías y de petróleo como para el contrabando de armas. Somalia con un 3% del total, y Eritrea, con un 10%, son otros dos de los principales orígenes de refugiados en dirección a Europa. En el caso somalí la causa es la interminable guerra que sufre desde hace 24 años, en tanto en Eritrea se ha instalado desde su independencia un gobierno dictatorial y represivo, que ha implantado un servicio militar que puede prolongarse por más de tres décadas (una de las principales causas de huida del país).
Sudán del Sur. Consiguió su independencia en 2011 y fue aceptada y saludada por todas las grandes potencias como “la nación más joven del mundo”, un reconocimiento en el que, sin duda, tuvo mucho que ver sus importantes reservas petrolíferas y el deseo por parte de las grandes multinacionales de obtener concesiones en el sector (se calcula que altos funcionarios del gobierno se apropiaron hasta 2012 de más de 4.000 millones de dólares de los ingresos del petróleo). Por otra parte Sudán del Sur, como la mayoría de las naciones africanas, es un estado artificial conformado sobre una multitud de etnias siempre fácilmente manipulables por unos u otros intereses imperialistas. En 2013 estalló un conflicto armado entre los dos principales grupos étnicos, los nuer y los dinka, cuyo origen no fue ajeno a la rapidez con que las compañías petroleras chinas se instalaron en el joven Estado en detrimento de sus oponentes norteamericanas. Desde entonces Sudán del Sur ha sufrido una sangría de 50.000 muertos, 500.000 refugiados y más de cinco millones de desplazados.
Nigeria. Dirigida desde su independencia por gobiernos corruptos al servicio de los grandes monopolios capitalistas, nacionales e internacionales, es otro ejemplo claro del expolio que sufre África. A pesar de sus recursos energéticos, 8 de cada 10 personas viven con menos de dos dólares al día, la esperanza de vida es de 52 años, el analfabetismo entre los jóvenes alcanza el 83% y no existe ningún tipo de servicios sociales o sanitarios. A esta situación, y también gracias a ella, se ha sumado en los últimos años la actividad armada de Boko Haram (la guerrila yihadista), provocando una guerra que ha causado más de dos mil muertos y más de 1.300.000 desplazados. Nigeria aporta un 5% de los refugiados que llegan a Europa.
Refugiados 5Los anteriores son sólo algunos de los casos más importantes, hay muchos otros conflictos surgidos en los últimos años: en Costa de Marfil, República Centroafricana, Mali, República Democrática del Congo, Burundi (África); por no hablar de las agresiones que el pueblo palestino y el Libano sufren periódicamente desde Israel, o la guerra permanente en Yemen y Pakistán. A estos casos habría que añadir las cifras de muertos y desaparecidos en América Latina y Centroamérica: tan sólo en México se calcula en 80.000 las víctimas del narcotráfico y la violencia del ejército y la policía durante los últimos diez años. Y, aunque pocos hablen de ello, en el interior de Europa hay miles de desplazados y refugiados: según los últimos datos de la FRONTEX (Agencia Europea para la gestión de la cooperación operativa en las fronteras exteriores) unos 30.000 kosovares, 900.000 ucranianos, y miles de serbios y macedonios buscan refugio en los países del norte y el centro del continente europeo. Las acciones militares del imperialismo europeo y estadounidense también son los responsables.

Vallas y muros contra los refugiados. “Socialismo o barbarie”

La actuación de los líderes políticos europeos para afrontar esta oleada de refugiados no tiene tampoco nada de casual ¡Que se puede esperar de unos dirigentes a las órdenes del gran capital y que aplican a sus propios pueblos las políticas criminales de la austeridad y los recortes! Si envían sin problemas a su propia gente a la miseria, y hunden países como Grecia en la catástrofe ¿porque iban a actuar mejor con los que llegan de fuera? La crisis económica los ha hecho más innecesarios, pues el capitalismo europeo, con sus sucesivas reformas laborales, ha convertido a la fuerza laboral autóctona en mano de obra barata y precaria.
Más allá de la verborrea habitual sobre solidaridad y derechos humanos, el verdadero plan de todos los gobiernos europeos es intentar que estos refugiados no lleguen a sus países; a los que lo consiguen, los almacenan en auténticos campos de concentración —en condiciones infrahumanas— y buscan expulsarlos lo antes que sea posible. Las declaraciones del Primer Ministro británico Cameron, refiriéndose a los emigrantes retenidos en el Paso de Calais como una “plaga”, o de nuestro católico ministro del interior Jorge Fernández Díaz calificando de “goteras que inundan una habitación” a los desgraciados que son apaleados por la policía marroquí y la Guardia Civil en la valla de Ceuta y Melilla, hablan por si solas. Los mismos gobernantes que hace unos meses celebraban el 25 aniversario de la caída del muro de Berlín, aprueban y financian toda clase de muros y vallas que tratan de blindar Europa. Son en total siete zonas valladas las que ya existen o están en construcción con este fin: 12,5 km en la provincia turca de Erdine, financiada además con 3 millones de euros de fondos comunitarios; otros 30 km entre la frontera búlgara y turca, también construida con fondos de la UE, que ahora se pretende ampliar en 80 km más; 132 km de vallado de cuatro metros de altura para separar a Hungría de Serbia; 12 km en Melilla y otros ocho en Ceuta; y el proyecto de vallar también el extremo francés del eurotunel en el Paso de Calais.
Refujoados 4Los refugiados llegan en primera instancia a países europeos empobrecidos y machacados por la crisis capitalista como Bulgaria, Grecia, Macedonia o la misma Italia o el Estado Español, pero su situación no promete mejorar si consiguen acceder a los principales destinos en países del centro y norte de Europa. El caso de Alemania, que es el principal objetivo que pretenden alcanzar la mayoría de ellos, es bastante claro al respecto. Los refugiados son apilados en campamentos propios de zonas de guerra, con escasez de servicios médicos y problemas de higiene, al tiempo que el gobierno limita las ayudas económicas a estos centros lo cual empeora considerablemente las condiciones de vida de los allí internados. Paralelamente, se incrementa el número de deportaciones, que batirán records este año, y se plantea desde la CDU de Angela Merkel, pero también en el SPD o los Verdes, derogar o limitar el derecho de asilo.
Por otra parte, más allá de las declaraciones hipócritas de Merkel y otros miembros del gobierno, se mantiene una permisividad absoluta con los ataques racistas de la bandas neonzais, alentados además por la propia retórica antiinmigración de la clase política alemana. Todo ello forma parte de una misma estrategia: disuadir a nuevos refugiados de tratar de llegar a Alemania al tiempo que presionan a otros países europeos, como o Italia o Grecia, para que se encarguen de hacer el trabajo sucio y retener en sus propios territorios a aquellos que consigan alcanzar sus costas.
No hay ninguna solución bajo el capitalismo a esta situación, más allá de la violencia y la represión. La creciente crisis del sistema no hace más que acrecentar las tensiones interimperialistas, y eso se traduce cada vez en más guerras, más conflictos y más zonas del mundo que caen bajo una situación de pobreza y terror, algo de lo que ya ni la misma Europa escapa como indican los casos de Ucrania o Kosovo. Las grandes organizaciones internacionales, como la ONU, muestran también su inoperancia y su impotencia ante esta situación, pues no dejan de ser en última instancia herramientas de ese propio imperialismo. Sin duda, el llamamiento de Rosa de Luxemburgo “Socialismo o barbarie” resulta totalmente profética en este caso, y define la única alternativa que tiene la humanidad para escapar de la miseria de un capitalismo en ruinas.

Santiago Freire.

Grecia: del plebiscito del No al plebiscito del Sí



La mayor parte de la prensa ha elegido dar una interpretación constitucional a la renuncia del gobierno de Syriza con la finalidad de convocar a elecciones para el mes que viene. De acuerdo a esto, el primer ministro Tsipras se habría visto forzado a esto a partir del momento en que su coalición perdió la mayoría propia, debido a la deserción de una cuarentena de diputados de su bloque, opuestos al memorando de ajuste que Grecia firmó con la Troika -el FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo. La realidad es diferente: Tsipras decidió evitar el Congreso de Syriza, que habría debido discutir su giro político de 180 grados e, incluso, el riesgo de no conseguir una mayoría suficiente para respaldar la capitulación política de su gobierno ante los Estados europeos. El llamado a elecciones fuerza una escisión de su frente político y lo habilita a expulsar a los bloques opositores. La Plataforma de Izquierda deberá concurrir a los comicios con lista propia y oficializar, a su pesar, la ruptura de Syriza. Los esfuerzos de esta Plataforma para evitar este desenlace fueron numerosos: muchos de sus diputados se habían abstenido de votar los planes de rescate, con esa declarada finalidad, en lugar de votar No. La innovación ‘pluralista’ con que fue elogiada Syriza, en oposición al viejo método de la construcción de un partido y del centralismo democrático, voló por los aires apenas se enfrentó a problemas reales y culmina ahora con un golpe parlamentario y con la expulsión sumaria de sus disidentes.
La experiencia de Syriza, como alternativa política a la ‘casta’ griega se agotó a una velocidad impresionante; apenas un mes después de formar gobierno había abandonado, a finales de febrero pasado, todos los puntos de su programa para pasar a discutir la agenda de la Troika. Cuando, en junio pasado, convocó a un plebiscito para votar el No al paquete que reclamaban los acreedores, pocos percibieron el fraude de la convocatoria: por un lado, no era necesaria porque Syriza había sido mandatada precisamente para eso, para rechazar los memorandos y, por el otro, los términos del plebiscito no definían una política propia. Estuvo ausente la crítica a la maniobra política del gobierno. Por eso éste no tomó al No como un mandato sino como un callejón sin salida, del cual salió con un pacto con los acreedores varias veces peor que cualquier paquete previo. El actual memorando pone a todos los activos públicos de Grecia, e incluso a la banca privada, bajo la tutela completa de las autoridades europeas. Syriza había rebajado las tarifas de luz, e incluso reconectó sin costo a los que habían sido privados de electricidad. Esto se fue al diablo: ahora se privatizará la empresa estatal de electricidad.
El nuevo paquete, por 86.000 millones de euros, está destinado al pago de la deuda externa y al rescate de los bancos. El Banco Central Europeo acaba de declarar que espera que el control de los bancos por parte de la Troika produzca ¡un retorno de los depósitos que se fueron del sistema financiero! Grecia ha perdido el control de sus activos y de sus bancos; se ha convertido en una colonia de características completamente inéditas. Como lo han señalado muchos, es una variación apenas de la anexión del este de Alemania, que significó un remate gigantesco de propiedades estatales en beneficio del capital alemán. Antes de que se haya puesto el moño al paquete, Syriza entregó los aeropuertos a un consorcio alemán.
El pataleo que ahora emprende la Plataforma de Izquierda no debería engañar a nadie; esta corriente es un producto vencido. En un llamamiento a formar un Frente del No, previo al anuncio de la convocatoria electoral, no se plantea siquiera la expropiación de los bancos o el no pago de la deuda, mucho menos la formación de un gobierno de trabajadores -está repleto, por el contrario, de invocaciones contra la austeridad y por la justicia social. No llega a la altura del programa de Syriza de 2012. La Plataforma de Izquierda fue la principal cómplice de la línea capituladora de Syriza, y su posición actual es una adaptación a su propio fracaso.
Las encuestas acreditan a Tsipras un 40% de la intención de votos, lo cual permitiría la formación de gobierno. Este registro refleja, por un lado, la bancarrota completa de la izquierda de Syriza en todo el proceso de capitulación ante el imperialismo, que comenzó enseguida de entrar en funciones el nuevo gobierno y, por el otro lado, la desintegración de la derecha producida por el masivo voto por el No en el referendo del 5 de julio pasado. Al mismo tiempo, este oficialismo renovador ha armado una red importante de asistencia humanitaria, que oficiará como soporte electoral.
El derrumbe político y moral de Syriza no ha hecho avanzar a la izquierda revolucionaria de Grecia. Esto debería ser la parte fundamental de cualquier balance. En este fracaso intervienen varios elementos. Uno, es que parte de esa izquierda sustentó su oposición a Syriza en el planteo del retorno a la dracma, la vieja moneda griega, lo cual prometía una salida hiperinflacionaria, peor de lo que fue la ‘salida’ a la convertibilidad en Argentina. La crítica debió haberse sustentado en un planteo socialista transicional: no pago de la deuda, confiscación de los bancos, apertura de los libros de las grandes compañías, control obrero y un plan monetario propio.
De conjunto, sin embargo, el problema se encuentra en otro lado: en el momento más importante de la movilización popular, en mayo-junio de 2012, cuando se produjo un brusco giro de las masas contra los partidos tradicionales y hacia Syriza, la izquierda revolucionaria abordó ese momento prerrevolucionario de un modo propagandístico, que se confinaba al señalamiento de las limitaciones del europeísmo proimperialista de Syriza. No hubo un planteo de transición a favor de la consigna de Syriza, por un gobierno de izquierda, que impulsara comités de base y organizaciones extraparlamentarias al calor del ascenso que irrumpía (tres años más tarde, en las elecciones recientes, esa misma izquierda apoyaba correctamente a Hadep, la Syriza turca). Luego de esa irrupción, el segundo momento prerrevolucionario fue la movilización por el No, de breve duración, que demolió políticamente a la derecha (renunció la dirección de Nueva Democracia y se hundió aún más el Pasok). La capitulación de Syriza ante el paquete todavía más brutal de la Troika tuvo lugar, precisamente, cuando la presión contrarrevolucionaria interna había llegado a cero.
Habrá con seguridad nuevos giros de alcances todavía más profundos en el futuro, pero esto no exime a la izquierda revolucionaria de presentar un balance exhaustivo de su propia política. El propagandismo y el ultimatismo, los cuales tienen en común la renuncia a intervenir con consignas de transición en los procesos de masas que conducen direcciones democratizantes, han mostrado su completa esterilidad.
No hace falta decir que el golpe de Tsipras tiene patas cortas en función de que ahonda todas las penurias y cierra todas las salidas, ahora que la crisis mundial se profundiza con los acontecimientos de China. El agravamiento de la crisis no es, sin embargo, sustituto para un balance a fondo de la estrategia del factor subjetivo en el marco de esos agravamientos. Así lo demuestra el mayor revés de masas de los últimos años: el gigantesco retroceso de la llamada primavera árabe.

Jorge Altamira

miércoles, septiembre 02, 2015

Santa Hipocresía



El Papa anunció que la Iglesia “perdonará” a las mujeres que hayan abortado –lo que para el dogma católico es un pecado grave- si se muestran verdaderamente “arrepentidas de corazón”. La noticia causó un revuelo mediático sensacional.

Como ya adelantamos en La Izquierda Diario, el Vaticano ordenó a los sacerdotes de todo el mundo, perdonar los "pecados graves", provocando opiniones encontradas. El debate involucra a sectores conservadores que se alarman frente a las demagógicas decisiones de Bergoglio, como los norteamericanos del Tea Party que lo consideran un “marxista” y, en el otro extremo, a quienes avizoran, en esta inocua medida y un tanto exageradamente, un cambio radical sin precedentes en la milenaria y reaccionaria institución eclesiástica.
¿Es acaso un cambio en la consideración que tiene el dogma de la Iglesia sobre el “pecado del aborto”? En absoluto. Para el derecho canónico actualmente vigente, que data de 1983, al aborto le corresponde la pena de excomunión, precisamente para marcar la gravedad que la Iglesia le confiere a esta práctica.
De hecho, el documento de Bergoglio señala claramente que los sacerdotes “se deben preparar para esta gran tarea sabiendo conjugar palabras de genuina acogida con una reflexión que ayude a comprender el pecado cometido, e indicar un itinerario de conversión.” Incluso, para obtener la indulgencia, se estipula que las mujeres arrepentidas deberán realizar “una breve peregrinación hacia la Puerta Santa, abierta en cada catedral o en las iglesias establecidas por el obispo diocesano y en las cuatro basílicas papales en Roma, como signo del deseo profundo de auténtica conversión”.

¿Novedad?

Pero que los sacerdotes ante quienes una mujer confesara este “pecado”, pudieran “perdonar” con la autorización del obispo de su diócesis, ya existía en la doctrina eclesiástica. Incluso, en algunos países, como Argentina, por disposición del ex arzobispo de Buenos Aires Antonio Quarracino, los sacerdotes ya están exentos hace muchos años de la obligación de consultar a sus autoridades eclesiales ante cada caso.
Lo novedoso es que ahora, esa posibilidad de “perdonar” el “pecado” del aborto, la tendrán todos los sacerdotes del mundo, sin tener que solicitar la autorización de los obispos ante cada caso. Un “perdón” que tan sólo se extenderá desde el 8 de diciembre de 2015 al 20 de noviembre de 2016, fechas que marcan para la Iglesia el “Año de la Misericordia”.

La clandestinidad no perdona

Mientras tanto, en ese lapso en el que transcurrirá el “Año de la Misericordia”, se practicarán 42 millones de abortos inducidos en todo el mundo, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La mitad, serán abortos inseguros, por cuyas consecuencias, cerca de 70 mil mujeres morirán por infecciones generalizadas, lesiones y hemorragias, perforaciones o desgarros uterinos.
La Iglesia no llegará a “perdonarlas” porque esas 70 mil mujeres no llegarán a tiempo siquiera de mostrar “verdadero arrepentimiento”.
La Iglesia, aliada indispensable de los gobiernos y Estados que no permiten la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo –como en Argentina-, no tiene ninguna preocupación por la discriminación que hace el aborto clandestino entre aquellas mujeres que pueden acceder a las prácticas seguras de un consultorio privado y aquellas otras, las más pobres del pueblo trabajador, que mueren por infecciones generalizadas, hemorragias, perforaciones y desgarros uterinos.
La separación de la Iglesia del Estado, para que no sea el dogma oscurantista el que legisle sobre nuestras vidas y nuestros cuerpos, no es tan solo una módica aspiración democrática, sino una necesidad imperiosa para evitar las muertes de millares de mujeres en todo el mundo.

Andrea D’Atri
@andreadatri

La prisión como plantación de esclavos en USA



Keith Calhoun, fotografía de la serie Prisión Estatal de Angola, o Complejo Industrial Carcelario, Louisiana, EE.UU.: "¿Quién es ese hombre a caballo? No sé su nombre pero le dicen Jefe" (circa 1980).

Chandra McCormick y Keith Calhoun llevan tres décadas documentando la experiencia afroamericana en Nueva Orleáns y otras áreas del estado de Louisiana (EE.UU.). Sus fotografías retratan estibadores y obreros de la caña de azúcar, gente tocando música o bailando, niñas en camino a la iglesia, presos de la cárcel de Angola. La serie Angola -también llamada Complejo Industrial Carcelario- fue realizada entre 1980 y 2013.
La Penitenciaría Estatal de Louisiana, conocida como Angola, es la cárcel de máxima seguridad más grande de EE.UU. Ubicada a unos 250 km de Nueva Orleáns fue fundada en 1869 en terrenos donde originalmente había plantaciones de algodón y caña de azúcar cultivados por esclavos. La más extensa de estas plantaciones tenía el nombre de Angola, el país de procedencia de las personas esclavizadas. Desde su origen, la cárcel se rigió con un brutal sistema de trabajo forzado de los presos (mayoritariamente negros) bajo la supervisión de capataces (mayoritariamente blancos) montados a caballo, escena típica de una plantación de esclavos. El estado sureño de Louisiana ha sido llamado "la capital de las prisiones del mundo" porque ser el estado con más presos per cápita del país con más presos en el mundo. En efecto, Estados Unidos, cuya población representa menos del 5% de la población mundial tiene aproximadamente el 25% de los presos a nivel mundial (datos de World Prison Studies). [1]
El trabajo fotográfico de Chandra McCormick y Keith Calhoun explora la condición de plantación de esclavos que subyace desde el origen de la prisión de Angola. La llamada cárcel-granja es un término que esconde un sistema carcelario que explota el trabajo forzado de los presos, que en su mayoría son afroamericanos.
Dice Chandra McCormick sobre la serie de Angola: "Tenemos muchas fotos de hombres encarcelados, pero este proyecto fue más allá de ellos. A medida que documentábamos la gente en prisión y la conocíamos, veíamos los efectos que la situación tenía en los miembros de la familia. Cuando un ser querido está detrás de las rejas, las presiones que esta persona enfrenta también son sufridas por la familia afuera; es como si ellos también se sintieran presos, de varias maneras. Estas fotos son sobre la cárcel literalmente pero también sobre los efectos que la cárcel tiene en los familiares y cómo los niños tienen que soportar un conflicto mental cuando sus familiares están encarcelados". [2]
Esta pareja de fotógrafos fundó el Centro de Arte L9 en Louisiana, donde viven y trabajan. A principios de este año, la Bienal Internacional de Arte Prospect Nueva Orleáns exhibió el trabajo de Chandra y Keith acompañado por textos de las activistas afroamericanas Angela Davis y Assata Shakur. En marzo de 2015, el curador de la Bienal de Venecia 2015, Okwui Enwezor anunció que la serie de Angola había sido seleccionada para la prestigiosa Bienal de Arte, donde está actualmente en exhibición.
Algunas de las fotografías de Angola muestran guardias armados montados a caballo vigilando a hombres doblegados sobre el campo de cultivo, cubiertos por el polvo y el sudor y agobiados por su destino. Las imágenes son un eco de imágenes del pasado, de esclavos en la plantación de Angola o de cualquier otro campo sureño durante la larga y tenebrosa era de la esclavitud. Como en una suerte de diálogo con las imágenes, la muestra incluye un texto de Assata Shakur, quien se autodefine como una "esclava fugitiva del siglo XX". Shakur estuvo seis años y medio presa antes de escapar de una prisión de alta seguridad de Nueva Jersey, EE.UU., en 1979; desde 1984 está refugiada en Cuba. El texto dice:
-¿Sabe que la esclavitud es ilegal?
-No, está equivocada. La esclavitud fue ilegalizada pero con una excepción, la cárcel. La esclavitud es legal en las prisiones -dijo la guardiana.
Investigué y ella tenía razón. La decimotercera enmienda a la Constitución dice: "Ni en Estados Unidos ni en ningún territorio bajo su jurisdicción habrá esclavitud ni trabajo forzado, excepto como castigo de un delito por el cual el responsable haya sido debidamente condenado".
Bueno, esto explica muchas cosas. Explica por qué las cárceles de todo el país están repletas de gente negra y del Tercer Mundo, por qué muchas personas negras no pueden hallar trabajo y se ven forzadas a hacer cualquier cosa para sobrevivir. Una vez que uno está en la cárcel, hay mucho trabajo, y si no lo quieres hacer, te dan una paliza y te echan en un hoyo... Las prisiones son un negocio muy rentable. Son una manera de perpetuar legalmente la esclavitud. En todos los estados se sigue construyendo prisiones. ¿Quiénes irán a estas cárceles? Sin ninguna duda, no será gente blanca. Las prisiones forman parte de la guerra genocida del gobierno contra la gente negra y del Tercer Mundo.

Silvia Arana

Notas:

1: El estudio establece que Estados Unidos, con 2.217.000 presos, tiene el récord mundial. Lista de presos a nivel mundial: http://www.prisonstudies.org/highest-to-lowest/prison-population-total
2: Entrevista a Chandra McCormick y Keith Calhoun, revista Pelican Bomb, Pratt Institute, enero de 2013: http://pelicanbomb.com/art-review/2013/pratt-photography-lectures-keith-calhoun-and-chandra-mccormick

martes, septiembre 01, 2015

La hipocresía imperialista frente a la crisis migratoria europea



Los gobiernos europeos imperialistas debaten cómo enfrentar las crisis migratoria para continuar “blindando” las reaccionarias fronteras nacionales, bajo el discurso de los "derechos humanos universales" y la defensa de los "valores europeos".

Todos los días mueren por mar y por tierra cientos de refugiados e inmigrantes tras una crisis migratoria sin precedentes. Imágenes como la de los 71 refugiados muertos, encontrados un camión en el este de Austria proveniente de Hungría, ya son terriblemente habituales.
Después de este gran drama, este lunes Austria inició una dura operación en las carreteras que conectan con Hungría, mientras cientos de refugiados llegaban en tren después de que las autoridades húngaras les permitieran subir a los convoyes rumbo a este país y Alemania; lo que generó filas kilométricas en la principal autopista entre Budapest y Viena.
Mientras tanto, el discurso de los gobiernos europeos imperialistas sorprenden en cinismo e hipocresía. Merkel dijo que si la UE fracasa en su intento de dar respuesta a la crisis de los refugiados, los Veintiocho corren el riesgo de "romper el vínculo" que une a Europa con los "derechos humanos universales".
En su habitual rueda de prensa de verano, anunció un nuevo plan conjunto entre Alemania y Francia sobre el "reparto de refugiados por cuotas" entre los países de la Unión Europea (UE). Este plan, que Merkel considera "un reparto justo, teniendo en cuenta el volumen de la población de cada país y su fortaleza económica", será presentado en los próximos días.
Sin embargo, este “reparto” es parte de la reaccionaria política migratoria europea, que tiene como contracara una durísima política contra la llamada "inmigración ilegal" según las reaccionarias y restrictivas leyes de extranjería. Y no hará más que ayudar a aumentar la xenofobia y las medidas represivas, y con ellas los peligros para los migrantes que huyen del hambre y la miseria hacia Europa.
También anunció "tolerancia cero" del Estado contra la violencia ultraderechista hacia los refugiados. Sin embargo en Alemania no cesan los brutales ataques xenófobos y racistas contra los centros de refugiados e inmigrantes, que actúan con total impunidad de la justicia y las fuerzas policiales.
El pasado sábado, la asociación "Dresden Nazifrei" (Dresde sin nazis) protagonizó una manifestación de 3.000 personas en apoyo a los refugiados y en protesta contra la actual política de asilo en Alemania. También denunciaron a los responsables políticos que permitieron, según esta organización, que cientos de neonazis de la ciudad Heidenau cerca de Dresde en Sajonia, intentaran impedir que 600 refugiados inmigrantes se instalaran en un viejo mercado de materiales para la construcción.. Este lunes también se movilizaron con los mismos objetivos, 20.000 personas en Viena.
Por otro lado, en esta "defensa de los derechos humanos" el plan franco-alemán contempla una redefinición de los países de origen "considerados seguros" y realizar esfuerzos diplomáticos para "estabilizar naciones y tratar de frenar conflictos como el de Siria". La hipocresía de este discurso no tiene límites. La realidad es que el 20 % de los refugiados provienen de Siria, tras guerras civiles y la emergencia del Estado Islámico a causa de la situación de crisis de la región producto de las intervenciones de EEUU y sus aliados europeos durante años.
No es la misma política que tiene el gobierno alemán para los refugiados de los de países de los Balcanes como Serbia o Montenegro. Precisamente esta región sufrió el bombardeo de la OTAN en los años 90, la primera intervención bélica de la República Federal de Alemania después del 45.
Puertas adentro, Merkel anunció que para esta "gran tarea nacional" se aprobará el próximo 24 de septiembre un paquete de medidas, legales y financieras de más de 10.000 millones de euros, que incluye una reforma del proceso de asilo y sobre todo "hacer más ágil" el procedimiento de devolución. Por último, el paquete legislativo incluirá fondos para "integrar a los asilados admitidos", a través de cursos de alemán, así como con "perspectivas laborales" y de tener un hogar.
Sin embargo, el establecimiento de controles fronterizos se intensifican y la política de "construcción de más asilos" se traduce en la apertura de "más campos de concentración" para refugiados del sureste de Europa cerca de la frontera, para luego deportarlos de manera rápida.
Por su parte, el ministro francés de Exteriores, Laurent Fabius, criticó duramente este domingo al Gobierno húngaro y dijo que la construcción de una alambrada supone una "falta de respeto a los valores europeos". Sin embargo nada tiene que envidiar el imperialismo francés tras los campamentos de refugiados en París, donde conviven entre 3.500 y 4.000 inmigrantes sudaneses, eritreos, sirios y afganos. Y los "valores europeos" del ministro francés se expresaron cuando, en el mes de junio, 400 refugiados fueron desalojados por la policía parisiense del campamento.
Y como muestra de hipocresía no han faltado las declaraciones del Gobierno español. Este lunes la canciller alemana recibió a Mariano Rajoy en el castillo de Meseberg, y dieron un paseo antes de su cumbre informal de dos días entre ambos para "abordar la crisis migratoria". Rajoy el domingo anunció su propuesta de que se acelere el plan europeo de cooperación con África para resolver la crisis migratoria y que la única solución pasa por la "cooperación con los países origen y tránsito de esta inmigración".
Difícil de enmascarar con estas "solidarias palabras" el racismo de este gobierno contra los inmigrantes. Sin ir más lejos, hace más de un mes fueron sorprendentes las expresiones racistas del ministro Jorge Fernández Díaz durante el debate de la Comisión Europea sobre el "reparto de refugiados".
"En los últimos cinco años, España ha impedido que entren en Europa más de 100.000 inmigrantes irregulares", aseguró, al tiempo que insistió en que también se tenga en cuenta la tasa de desempleo y la cifra de inmigrantes que viven ahora y residen legalmente en España. Para después comparar el de por sí reaccionario "programa de reparto" de la CE, con una casa "con muchas goteras que inundan distintas habitaciones" y en la que se opta por "distribuir el agua entre habitaciones en lugar de taponar". Palabras ya dichas un mes antes por Sarkozy acerca del reparto de refugiados que llegan a Italia y Grecia.
Son los "valores europeos" de la Europa del capital imperialista los que están provocando este genocidio silencioso tras el que, según estimaciones de la Organización Internacional para las Migraciones, se calcula que durante el año 2015 podrían perder la vida intentando llegar a Europa hasta 30.000 persones. Es el genocidio de las reaccionarias políticas migratorias europeas, con sus leyes de extranjería racistas, las operaciones "rescate" que no son más que operaciones de represión en las fronteras, las intervenciones militares y agresiones imperialistas.

Cynthia Lub
Barcelona | @LubCynthia

Estatismo burgués y clase obrera

En el curso del debate sobre la herencia económica del kirchnerismo, surgió el tema del estatismo burgués en relación a la clase obrera.
En esa circunstancia, planteé que los gobiernos Kirchner utilizaron y utilizan con frecuencia la intervención económica del Estado, y las estatizaciones de empresas, para debilitar al movimiento obrero, y a los movimientos sociales, y que esto, lejos de tener algún rol progresivo, es reaccionario y de derecha. Sostuve que eso ocurría cuando, por ejemplo:
El gobierno discrimina en el otorgamiento de planes sociales a los movimientos de desocupados que son críticos;
En la contratación de empleados públicos o de empresas estatales se prioriza a los militantes de la agrupación oficialista La Cámpora, o del peronismo (como en otras ocasiones, de radicalismo o del partido de Macri);
Los punteros de La Cámpora hostigan y persiguen a delegados y activistas de las empresas o instituciones estatales que no adhieren “al proyecto nacional”;
Se despide a un trabajador de un obrador público porque se niega a concurrir a una marcha en apoyo del gobierno de Cristina K;
En una cooperativa de trabajadores financiada por el Estado se disminuye la paga a una trabajadora por la misma razón.
Señalé también que es un error de muchos grupos de izquierda disimular estas cuestiones, por temor a ser calificados de “derecha”, y reivindiqué la crítica de Marx y Engels a Bismark, quien buscaba debilitar al movimiento obrero a partir del control de las cooperativas de trabajo. Dado que esta cuestión ha sido silenciada por la izquierda adoradora del Estado burgués –¿para aplaudir sin incomodidades intelectuales a un Chávez o a un Maduro?– , en lo que sigue la presento a consideración de los lectores del blog.

La crítica al control bonapartista clientelar

Uno de los pasajes en que de forma más clara encontramos la posición de Marx frente a las cooperativas obreras sustentadas por el Estado prusiano, es una carta que dirige a Engels, con fecha 18 de febrero de 1865. En ella transcribe un pasaje de una carta anterior, en la que afirmaba: “… el apoyo del gobierno real prusiano a las cooperativas –y cualquiera que conozca las condiciones prusianas sabe de antemano las dimensiones necesariamente diminutas que tiene– carece de valor alguno como medida económica, pero en cambio extiende el sistema de tutela, corrompe un sector de los obreros y castra el movimiento. (…) Está fuera de toda duda que la infortunada ilusión de Lassalle concerniente a la intervención socialista en un gobierno prusiano terminará en un chasco. La lógica de las cosas dirá su palabra. Pero el honor del partido obrero exige que renuncie a tales espejismos aun antes de que la experiencia demuestre su vaciedad. La clase obrera es revolucionaria o no es nada”.
Tengamos presente que este era uno de los motivos por los que Marx rechazaba la “realpolitik” de Lassalle. En una carta dirigida a Kugelmann, apenas cinco días después de la anterior, escribía: “Lassalle se descarriló porque era un “Realpolitiker”…”. (…) “Los obreros alemanes estaban demasiado ‘corrompidos’ por la despreciable ‘política práctica’ que había inducido a la burguesía alemana a tolerar la reacción de 1849-1850 y el embotamiento del pueblo, como para no saludar con alborozo a un salvador curandero como este [se refiere a Lassalle], que les prometía llevarlos de un salto a la tierra prometida”.
Esta posición se continúa en “Glosas marginales al Programa del Partido Obrero Alemán”, también conocidas como “Crítica del programa de Gotha”. El programa de Gotha había sido adoptado a raíz de la fusión del Partido Obrero Socialdemócrata Alemán, dirigido por Liebknecht y Bebel, y la Asociación General Obrera Alemana (lassalleanos), en mayo de 1875. Marx y Engels lo criticaron, y caracterizaron que se habían impuesto las ideas de los lassalleanos. Lo relevante para lo que nos ocupa es que el programa exigía la creación de cooperativas de producción “con la ayuda del Estado y bajo control del pueblo trabajador”, como medio para preparar “la solución del problema social”.
En su crítica Marx sostiene que en el programa la “organización socialista del trabajo” no surge del proceso revolucionario de transformación de la sociedad, sino de la “ayuda” que el Estado prestaría a “cooperativas de producción creadas por él y no por los obreros”. Además el solo hecho de que el “pueblo trabajador” planteara esas reivindicaciones al Estado demostraba que no estaba en el Poder, ni estaba maduro para gobernar. Por otra parte, Marx equipara la reivindicación de las cooperativas obreras financiadas por el Estado con la reivindicación de los obreros reaccionarios franceses, agrupados en torno a la revista Atelier, bajo el reinado de Luis Felipe [la revista Atelier apareció entre 1840 y 1850 y reunió a seguidores de Philippe Buchez; Buchez defendía un socialismo católico y la creación de cooperativas con el apoyo del Estado]. Marx afirma que los alemanes habían abandonado “el punto de vista del movimiento de las clases, para retroceder al movimiento de las sectas”, y agrega:
“El que los obreros quieran establecer las condiciones de producción colectiva en toda la sociedad y ante todo en su propia casa, en una escala nacional, solo quiere decir que laboran para subvertir las actuales condiciones de producción, y eso nada tiene que ver con la fundación de cooperativas con la ayuda del Estado. Y, por lo que se refiere a las sociedades cooperativas actuales, estas solo tienen valor en cuanto son creaciones independientes de los propios obreros, no protegidas ni por los gobiernos ni por los burgueses”.
También Engels, en carta a Bebel (18-28 marzo 1875), y criticando esa demanda del programa de Gotha, escribía: “En cuarto lugar, el programa plantea como única reivindicación social la ayuda del Estado de Lassalle en su forma más desnuda, como Lassalle la robó de Buchez. ¡Y esto después que Bracke ha demostrado muy bien la completa nulidad de esta reivindicación y después que casi todos, si no todos los oradores de nuestro partido, se vieron obligados a pronunciarse contra esta ayuda del Estado al combatir a los lassalleanos! Nuestro partido no podía rebajarse más. El internacionalismo rebajado a nivel de Armand Gögg [demócrata alemán, dirigente de la Liga por la Paz y la Libertad] y el socialismo rebajado al nivel del republicanismo burgués de Buchez, quien planteó esta reivindicación en oposición a los socialistas, ¡para luchar contra ellos!”
En el mismo sentido Engels, en “La contribución al problema de la vivienda”, se refiere a la reforma urbanística de París, bajo la dirección de Haussmann. Además del aspecto estratégico militar –abrir amplias calles rectas, que hicieran inútiles las barricadas frente a la artillería- Engels señala que el plan Haussmann tenía como finalidad “formar un proletariado de la construcción específicamente bonapartista y dependiente del gobierno” (énfasis añadido).

Independencia de clase y crítica marxista

La crítica a toda forma de control del movimiento obrero por el Estado está en la esencia de la tradición revolucionaria del marxismo. El estatismo burgués puesto al servicio de la división, cooptación y corrupción de los trabajadores no tiene un ápice de progresivo. Pero estas prácticas hoy están naturalizadas y son justificadas por gran parte del progresismo bienpensante izquierdista, y un amplio abanico de la izquierda “nacional, antiimperialista y popular”.
Lo grave es cuando esta corrupción organizada penetra en las filas del movimiento obrero, divide, envenena las relaciones, amedrenta y corrompe. Y desde la izquierda marxista tenemos que admitir que amplios sectores de la clase obrera argentina toleran, por lo menos, esta injerencia sistemática del estatismo burgués burocrático.
Para decirlo en las palabras de Marx, aceptar estas prácticas equivale a abandonar el punto de vista de clase. Es que la independencia de clase sigue siendo la piedra angular de la lucha contra el capital y su Estado. Por eso, hay que presentar el problema en toda su dimensión, sin demagogia, disimulos ni frases consoladoras.

Anexo: Algunas reflexiones a partir de los K-insultos

La publicación de la nota “Estatismo burgués y clase obrera" ha despertado la ira de un defensor del kirchnerismo, que firma JS. Sin negar la existencia de las prácticas que señalo en la nota, ni discutir con argumentos, JS envió tres “comentarios” con una catarata de insultos hacia mi persona. De acuerdo a las reglas establecidas en este blog, los insultos fueron a parar a la papelera.
En principio, hasta aquí no habría novedad con respecto a lo que nos tienen acostumbrados estos K-personajes que abundan en las web. Sin embargo, no por habitual el asunto deja de dar pie para algunas reflexiones acerca de la naturaleza y el sentido político e ideológico de este método basado en el improperio y la descalificación personal. Como he afirmado en otra nota, referida a muchos debates en la izquierda, las formas de discusión traducen contenidos, concepciones programáticas e idearios (ver aquí). Y en el caso de las K-descalificaciones, lo cierto es que se apela a cualquier bajeza con tal de destruir al oponente. Se trata, en última instancia, de un método stalinista, puesto al servicio de la defensa del orden establecido (y esta ha sido la naturaleza última del stalinismo).
En el caso que nos ocupa, lo que ha alterado los nervios del K-insultador ha sido la invitación a pensar sobre las formas en que el Estado burgués es utilizado para dividir, corromper y desmoralizar a la clase trabajadora. Semejante sugerencia al fanático se le representó intolerable, y reaccionó. Aunque se trata de un blog marginal, la simple idea de abrir un debate sobre la cuestión, debe ser atacada de raíz. Ni siquiera puede admitir los hechos (clientelismo, represalia a los trabajadores que no se someten, etcétera) que dispararon el tema. Menos todavía, reflexionar sobre ellos (sobre el “atrévete a pensar”, ver aquí). Para ahondar sobre el significado de esta cuestión, amplío con ideas que han sido desarrolladas por Kenneth Westphal en Hegel’s Epistemology (para una referencia más completa, ver aquí).

“Escrutinio público y externalismo”

Empiezo con lo elemental: los juicios que realizamos, para que lleguen a ser juicios maduros, deben basarse en un análisis racional, en evidencia y argumento. Sin embargo, debido a nuestra falibilidad, solo podemos ejercer un juicio maduro de forma colectiva, o sea, en el marco de algún grupo que provea educación crítica y escrutinio público. La razón es que somos lo que somos como individuos humanos que piensan, y tenemos las habilidades cognitivas que tenemos, solo a través de nuestros compromisos y nexos con nuestros contextos naturales y sociales. En otros términos, no existe el pensador individual sin contexto social. Por eso, siempre surgen tensiones entre el razonamiento individual y las prácticas establecidas; y a través de estas tensiones e interacciones nuestras teorías, ideas, preconceptos, son corregidos. Por eso, esa corrección es también un fenómeno social.
De todo esto surge entonces un realismo epistemológico social e históricamente fundado. Esto es, nuestros conceptos tienen una base natural, histórica y social; y a través de ellos comprendemos el mundo y nos comprendemos a nosotros mismos. Como puede advertirse, en esta concepción es clave el externalismo del contenido mental: la noción de externalismo hace referencia a que algunos contenidos de nuestros estados mentales solo pueden ser plenamente especificados en relación a objetos o eventos de nuestro entorno que son “externos” a nuestras mentes o cuerpos. Si no existieran esos eventos, que se reproducen con cierta regularidad, no podríamos hacer juicios ni identificar eventos y objetos, ni podríamos distinguirnos de ellos, o ser autoconscientes. Por eso se trata, en definitiva, de una condición de autoconciencia.

Bajado a la tierra del tutelaje bonapartista

Lo anterior, que está planteado a un cierto nivel de abstracción filosófica, es sencillo de bajar a tierra en referencia a la nota sobre el Estado burgués y su control-injerencia en la clase obrera. El punto de partida del planteo que hice es una práctica sistemática: la del puntero político-burócrata-funcionario público que utiliza el poder del Estado para controlar, dividir, corromper al movimiento obrero e inculcar la colaboración de clase. Una práctica verificada a través de múltiples datos, que son suministrados a nivel social. Una práctica social que es externa a nuestra mente, esto es, que puede registrarse de manera objetiva (a X lo echaron del obrador público Y por negarse a ir a la manifestación gubernamental, etcétera).
Es entonces con este punto de partida que pensamos estos hechos y eventos, y revisamos y reelaboramos, o elaboramos nuevas concepciones. Pero lo hacemos utilizando habilidades y recursos conceptuales y lingüísticos desarrollados y enseñados. Por ejemplo, en el caso que nos ocupa, algunos activaremos nociones como clase obrera y capital, Estado y bonapartismo, burocracia y capitalismo, independencia de clase y colaboración de clase, etcétera. Otros pensarán en base a otras categorías (se me ocurre, del tipo unidad nacional e imperio, grupos económicos, ser nacional, patria, antipatria, etcétera). En cualquier caso, siempre la manera en que formulamos o justificamos nuestros juicios cognitivos estará condicionada por factores contextuales, incluyendo los recursos conceptuales y la información disponible, las evidencias y técnicas, tanto al nivel de la visión general del mundo como al nivel del tipo de investigación en curso.

La necesidad de debates argumentados y de evidencia

Apuntamos entonces a poner en primer plano la necesidad del debate, de la crítica y de la autocrítica (entendida esta última como la revisión crítica de nuestra experiencia del conocimiento; remito de nuevo aquí). Tanto la crítica mutua como la autocrítica –Hegel, destacado por Westphal- están destinadas a iluminar y facilitar nuestras capacidades para comprender los tipos de factores contextuales bajo los que razonamos, y a establecer, lo mejor que podamos, en qué medida son apropiados, o si son superiores a otras alternativas. Todo esto bajo el supuesto de que existe alguna realidad, por lo menos, que es externa a nosotros, y que intentamos entender. Por eso, tanto la atención a los datos externos –en nuestro caso, existe clientelismo obrero para con el Estado– como la crítica mutua –los que defienden el clientelismo, los que lo criticamos– permiten evaluar y justificar nuestras afirmaciones, de manera que no hay por qué quedar atrapados en nuestros esquemas “mentales”.

El rol político e ideológico del insulto

Lo desarrollado hasta aquí busca enfatizar la relevancia de la crítica mutua, del cruce de razones, para la autoconciencia de la clase explotada, así como del registro y análisis de lo que existe. Partir del desarrollo real y empíricamente registrable, que siempre es captado a través de nociones, en constante elaboración. Es la base para proponerse el norte a lograr, una democracia razonada y deliberativa al interior del movimiento obrero. Así, llamar a reflexionar a los trabajadores sobre el significado que tiene, por ejemplo, el hecho de que en la estatizada Aerolíneas Argentinas los punteros de la Cámpora ataquen a delegados de izquierda (que venían de luchar contra el grupo Marsans), es “poner el dedo en la llaga” del estatismo. Es pedir que se piense este acontecimiento singular hasta el final, hasta su contenido general, hasta la última de sus consecuencias y vinculaciones, a la luz de categorías, visiones políticas y teorías e ideologías en disputa.
Pero esto es precisamente lo que no quieren los que quieren que todo siga como hasta ahora. Es lo que no desean los adoradores del Estado y, en última instancia, del capital. Por eso, por todos los medios, tienen que impedir que los hechos sean puestos en la picota de la argumentación. Ni siquiera pueden registrarlos (el apologista mira para otro lado cuando se le presentan pruebas de clientelismo estatista o de discriminación de movimientos sociales; el burócrata-funcionario no registra la pobreza, o la gente que padece hambre). Es el idealismo y la negación del debate puestos al servicio de una visión de derecha y reaccionaria. Pero todo esto obedece a que deben anular la posibilidad misma de que la gente examine por su cuenta los argumentos de los “díscolos”, de los que parten de lo que existe, lo registran y lo someten a la crítica.
Por eso también, los apologistas y los amanuenses de todos los colores, están casi obligados a decir que un marxista, que es crítico de lo que todos los “progresistas bienpensantes” ven pero ninguno mira, no puede no ser funcional a la derecha. Es la vía para ahogar en embrión cualquier luz, por pequeña que sea, que apunte a poner sobre la mesa, y desde una perspectiva crítica del capital, las relaciones de fondo del clientelismo bonapartista. Por eso, la ausencia de democracia en los sindicatos juega su rol funcional a la dominación de clase establecida. Y lo mismo cabe decir del insulto y la descalificación personal del apologista K. Hay que obnubilar las mentes, hay que sacar de quicio las razones, hay que enlodar todo lo que no sea santificación de lo establecido por “la razón de Estado” (o de la revolución, o del Movimiento, o del dios que se haya entronizado para la ocasión).
Todo apunta a lo mismo. Y embarcados en esta dinámica, las mediocridades, condenadas a la apología infinita, se deslizan a la cloaca de la bestialidad, cruda y descarnada. Por eso, los insultos que envía el energúmeno a este blog, son parte de esa misma sustancia espiritual. En el fondo, todos ellos detestan aquel llamado de Marx a “que broten flores vivas” para que cada cual sea movido a pensar, a obrar y organizarse, y someta todo a la crítica, libre de cadenas y “líderes” que le dicten qué pensar, cómo obrar, y cómo organizarse.

Rolando Astarita

Grecia: del plebiscito del No al plebiscito del Sí



La mayor parte de la prensa ha elegido dar una interpretación constitucional a la renuncia del gobierno de Syriza con la finalidad de convocar a elecciones para el mes que viene. De acuerdo a esto, el primer ministro Tsipras se habría visto forzado a esto a partir del momento en que su coalición perdió la mayoría propia, debido a la deserción de una cuarentena de diputados de su bloque, opuestos al memorando de ajuste que Grecia firmó con la Troika -el FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo. La realidad es diferente: Tsipras decidió evitar el Congreso de Syriza, que habría debido discutir su giro político de 180 grados e, incluso, el riesgo de no conseguir una mayoría suficiente para respaldar la capitulación política de su gobierno ante los Estados europeos. El llamado a elecciones fuerza una escisión de su frente político y lo habilita a expulsar a los bloques opositores. La Plataforma de Izquierda deberá concurrir a los comicios con lista propia y oficializar, a su pesar, la ruptura de Syriza. Los esfuerzos de esta Plataforma para evitar este desenlace fueron numerosos: muchos de sus diputados se habían abstenido de votar los planes de rescate, con esa declarada finalidad, en lugar de votar No. La innovación ‘pluralista’ con que fue elogiada Syriza, en oposición al viejo método de la construcción de un partido y del centralismo democrático, voló por los aires apenas se enfrentó a problemas reales y culmina ahora con un golpe parlamentario y con la expulsión sumaria de sus disidentes.
La experiencia de Syriza, como alternativa política a la ‘casta’ griega se agotó a una velocidad impresionante; apenas un mes después de formar gobierno había abandonado, a finales de febrero pasado, todos los puntos de su programa para pasar a discutir la agenda de la Troika. Cuando, en junio pasado, convocó a un plebiscito para votar el No al paquete que reclamaban los acreedores, pocos percibieron el fraude de la convocatoria: por un lado, no era necesaria porque Syriza había sido mandatada precisamente para eso, para rechazar los memorandos y, por el otro, los términos del plebiscito no definían una política propia. Estuvo ausente la crítica a la maniobra política del gobierno. Por eso éste no tomó al No como un mandato sino como un callejón sin salida, del cual salió con un pacto con los acreedores varias veces peor que cualquier paquete previo. El actual memorando pone a todos los activos públicos de Grecia, e incluso a la banca privada, bajo la tutela completa de las autoridades europeas. Syriza había rebajado las tarifas de luz, e incluso reconectó sin costo a los que habían sido privados de electricidad. Esto se fue al diablo: ahora se privatizará la empresa estatal de electricidad.
El nuevo paquete, por 86.000 millones de euros, está destinado al pago de la deuda externa y al rescate de los bancos. El Banco Central Europeo acaba de declarar que espera que el control de los bancos por parte de la Troika produzca ¡un retorno de los depósitos que se fueron del sistema financiero! Grecia ha perdido el control de sus activos y de sus bancos; se ha convertido en una colonia de características completamente inéditas. Como lo han señalado muchos, es una variación apenas de la anexión del este de Alemania, que significó un remate gigantesco de propiedades estatales en beneficio del capital alemán. Antes de que se haya puesto el moño al paquete, Syriza entregó los aeropuertos a un consorcio alemán.
El pataleo que ahora emprende la Plataforma de Izquierda no debería engañar a nadie; esta corriente es un producto vencido. En un llamamiento a formar un Frente del No, previo al anuncio de la convocatoria electoral, no se plantea siquiera la expropiación de los bancos o el no pago de la deuda, mucho menos la formación de un gobierno de trabajadores -está repleto, por el contrario, de invocaciones contra la austeridad y por la justicia social. No llega a la altura del programa de Syriza de 2012. La Plataforma de Izquierda fue la principal cómplice de la línea capituladora de Syriza, y su posición actual es una adaptación a su propio fracaso.
Las encuestas acreditan a Tsipras un 40% de la intención de votos, lo cual permitiría la formación de gobierno. Este registro refleja, por un lado, la bancarrota completa de la izquierda de Syriza en todo el proceso de capitulación ante el imperialismo, que comenzó enseguida de entrar en funciones el nuevo gobierno y, por el otro lado, la desintegración de la derecha producida por el masivo voto por el No en el referendo del 5 de julio pasado. Al mismo tiempo, este oficialismo renovador ha armado una red importante de asistencia humanitaria, que oficiará como soporte electoral.
El derrumbe político y moral de Syriza no ha hecho avanzar a la izquierda revolucionaria de Grecia. Esto debería ser la parte fundamental de cualquier balance. En este fracaso intervienen varios elementos. Uno, es que parte de esa izquierda sustentó su oposición a Syriza en el planteo del retorno a la dracma, la vieja moneda griega, lo cual prometía una salida hiperinflacionaria, peor de lo que fue la ‘salida’ a la convertibilidad en Argentina. La crítica debió haberse sustentado en un planteo socialista transicional: no pago de la deuda, confiscación de los bancos, apertura de los libros de las grandes compañías, control obrero y un plan monetario propio.
De conjunto, sin embargo, el problema se encuentra en otro lado: en el momento más importante de la movilización popular, en mayo-junio de 2012, cuando se produjo un brusco giro de las masas contra los partidos tradicionales y hacia Syriza, la izquierda revolucionaria abordó ese momento prerrevolucionario de un modo propagandístico, que se confinaba al señalamiento de las limitaciones del europeísmo proimperialista de Syriza. No hubo un planteo de transición a favor de la consigna de Syriza, por un gobierno de izquierda, que impulsara comités de base y organizaciones extraparlamentarias al calor del ascenso que irrumpía (tres años más tarde, en las elecciones recientes, esa misma izquierda apoyaba correctamente a Hadep, la Syriza turca). Luego de esa irrupción, el segundo momento prerrevolucionario fue la movilización por el No, de breve duración, que demolió políticamente a la derecha (renunció la dirección de Nueva Democracia y se hundió aún más el Pasok). La capitulación de Syriza ante el paquete todavía más brutal de la Troika tuvo lugar, precisamente, cuando la presión contrarrevolucionaria interna había llegado a cero.
Habrá con seguridad nuevos giros de alcances todavía más profundos en el futuro, pero esto no exime a la izquierda revolucionaria de presentar un balance exhaustivo de su propia política. El propagandismo y el ultimatismo, los cuales tienen en común la renuncia a intervenir con consignas de transición en los procesos de masas que conducen direcciones democratizantes, han mostrado su completa esterilidad.
No hace falta decir que el golpe de Tsipras tiene patas cortas en función de que ahonda todas las penurias y cierra todas las salidas, ahora que la crisis mundial se profundiza con los acontecimientos de China. El agravamiento de la crisis no es, sin embargo, sustituto para un balance a fondo de la estrategia del factor subjetivo en el marco de esos agravamientos. Así lo demuestra el mayor revés de masas de los últimos años: el gigantesco retroceso de la llamada primavera árabe.

Jorge Altamira

Muere Pepa Noia, la gallega fundadora de Madres de Plaza de Mayo



Los nervios la llevaron a ser la primera en llegar a Plaza de Mayo el día en el que iba a nacer el movimiento de madres que reclamaba verdad y justicia por la desaparición de l@s hij@s a manos de la dictadura argentina. Para Pepa Noia, de origen gallego, comenzaban entonces casi cuarenta años de búsqueda y lucha que solo terminan ahora, con su muerte en Buenos Aires.
Nació en 1921 y su verdadero nombre era Josefina García, pero siempre fue conocida como Pepa Noia. Su otro nacimiento acontecería en octubre de 1976, cuando desaparece su hija María Lourdes junto a su compañero. A partir de ese momento, empezaría la segunda vida de Pepa Noia, con la búsqueda incesante de su hija, y de la verdad y la justicia, a través de las Madres de Plaza de Mayo. La primera en llegar a la ronda que pondría en marcha aquel movimiento de mujeres en Argentina, Pepa Noia, era hija de la inmigración, y tanto su madre como su padre eran originarios de Orense.
Noia era el apellido de su marido, Juan Carlos Noia, con el que tuvo cuatro hijos. La tercera era María Lourdes, psicóloga y profesora que en 1976 tenía un hijo de año y medio al que Pepa ayudaba a criar. Desde el primer día de su ausencia, Pepa Noia comenzó una búsqueda que no acabaría nunca, primero en solitario, luego sumando fuerzas y emociones con otras madres, saliendo a la calle y reclamando justicia para todos aquellos jóvenes que la dictadura hizo desaparecer.
El 30 de abril de 1977 Pepa Noia fue la primera en llegar a la Plaza de Mayo para iniciar las rondas que se prolongarían durante tanto tiempo. "Yo llegué muy tempranito, dos horas antes de la hora que acordamos. No había podido dormir en toda la noche. Fui a la plaza, no había un alma. Eran las palomas y yo. Al ratito llegaron las otras mamás. Había una chica que no quiso dar el nombre. [...] Empezamos a dar las vueltas porque no podíamos quedarnos quietas, los policías nos hacían caminar", explicó en una de las múltiples entrevistas en las que contó el origen de un movimiento que sacó a las mujeres a la calle, del ámbito familiar al político.
Miembro del movimiento, después de la escisión en la Línea Fundadora, hasta el fin de sus días, infelizmente Pepa Noia poco pudo averiguar del destino final de María Lourdes. Confesaba que, por momentos, soñaba con ser la "hechicera" del conocido programa de televisión que movía la nariz y los deseos se cumplían. En su caso, había uno que se imponía sobre todos los demás, recuperar a su hija, pero, a pesar de la lucha, nunca se cumpliría.
En los últimos años Pepa Noia recibió muchos reconocimientos; entre ellos, fue nombrada Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires y, sobre ella, el investigador Enrique Arrosagaray escribió el libro "Josefina Pepa de Noia. Una Madre de la primera hora", publicado en 2011.
"Ese sábado 30 de abril de 1977 llegó a la plaza dos horas antes, de ansiosa. Dio vueltas, esperó, miró, dio más vueltas. Cuando eran las cuatro y media se encontró con otras trece a un costado de la Pirámide, cerca de la calle Rivadavia. No supo ese día que en torno de Azucena Villaflor hacían nacer a una de las organizaciones humanitarias más valiosas en la historia mundial", escribió Arrosagaray de aquella madre de primera hora, la primera en llegar y la última en retirarse de una lucha en la que se implicó durante casi cuarenta años.

C.V.
Sermos Galiza
Traducido del gallego para Rebelión por Sara Plaza

lunes, agosto 31, 2015

Brasil: El relato del Partido de los Trabajadores en el laberinto neoliberal



Desde 2014, el gobierno de Dilma Rousseff forzó la polarización estratégica entre "la izquierda" y "la derecha". Sin embargo, entre su relato progresista y su real politik neoliberal hay un abismo.

A finales de 2008, en la lujosa Galería Oeste de São Paulo se pagaban hasta 20.000 dólares por un peluche de Luiz Inácio Lula da Silva, entonces presidente de Brasil. El peluche presidencial era un deseado amuleto hype. Se podía abrazar con amor y/o odio. Se podía maltratar con fingido desprecio, pero con un fondo de respeto.
El proyecto Lula de Pelúcia (Lula de Peluche), del artista Raul Mourão, visibilizaba el principal milagro del presidente de Brasil: reconciliar emocionalmente a uno de los países más desiguales del mundo.
Antes de Lula, la única unanimidad de los brasileiros, según la irónica sabiduría de las conversaciones de los botecos (bares), era el cantante Chico Buarque. Unos años después del aterrizaje del Partido de los Trabajadores (PT) en el gobierno, la unanimidad era Lula: el presidente de andar por casa que agradó / compensó a ricos y pobres al mismo tiempo.
A pesar de escándalos de corrupción como el mensalão, apenas el 11% de los brasileros pensaban en 2008 que la gestión del presidente era mala. Lula era un icono, un mito casi intocable. "Fue un producto de marketing perfecto, masivo", afirmaba en la época Raul Mourão.
Siete años después, el Lula de peluche se ha transformado en un gigantesco muñeco inflable con ropa de presidiario, zarandeado en las manifestaciones que piden el impeachment de Dilma Rousseff. El pasado día 16, un muñeco gigantesco con el número 13-171 presidió la protesta en Brasília: 13 por el número que simboliza al PT en las urnas electrónicas, 171 por el artículo del código penal (estelionato), una jerga (171) muy usada para alguien que no es de fiar. De peluche milagroso a satírico monigote. De amuleto a ser insultando con el ramplero "171".
Lula, que hasta hace unos meses estaba en las quinielas como candidato en 2018, no se libra del derrumbe del PT. Lula está en la mira: el escándalo de corrupción del gigante de la construcción Odebrecht apunta a Lula como lobbista internacional.
Una encuesta reciente muestra que Lula perdería las elecciones contra Aécio Neves, Geraldo Alckmin o José Serra, los tres posibles candidatos del conservador Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB). La situación de Dilma Roussef no tiene precedentes: apenas un 8% del país aprueba su gestión. ¿Cómo se explica el hundimiento si el PT, en alianza con el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), ganó las elecciones en octubre de 2014?
La crisis económica y los descomunales casos de corrupción de Petrobrás y de Oderbrecht (ambos relacionados con el PT y el gobierno) explican parte de la impopularidad de Dilma.
Los megaeventos de dudoso legado – un Mundial de fútbol y unas Olimpiadas que favorecen al establishment a costa de las arcas públicas – podrían justificar parte del desgaste. Pero hay algo más. Mucho más.
El congreso, presidido por el evangelista Eduardo Cunha (PMDB), está casi ingobernable. Cunha ha pasado de ser un fiel aliado del PT a un declarado enemigo que maniobra para causas conservadoras. Aunque acaba de ser denunciado por corrupción y puede caer, Cunha maneja el congreso a su antojo.
Algunos partidos de la base aliada del PT anuncian su ruptura. La corriente Esquerda Marxista (fundadora del PT) abandona el partido. Los movimientos populares clásicos ya critican a Dilma, aunque escenifiquen apoyo en manifestaciones concretas.
El ecosistema indignado que tomó las calles en junio apenas está participando en las protestas binarias (a favor o contra) de 2015. Y mientras tanto, el rodillo neoliberal y conservador avanza en el congreso. Y Dilma abraza la neoliberal Agenda Brasil que estudia cobrar parte del uso de la sanidad pública o transformar reservas indígenas en "tierras productivas".
Se aprueba la Ley Antiterrorista que puede llevar a manifestantes e internautas a la cárcel. Se recortan derechos laborales en nombre de la austeridad. Se paralizan programas LGBT. ¿Cómo ha llegado el auto-proclamado "país del futuro" a esta situación? ¿Cómo ha llegado un partido como el PT a entregar la agenda política a la derecha?

El consenso dicotómico

Algunos analistas políticos hablan del proceso de "venezuelización" que vive Brasil, para destacar la polarización política. A primera vista, el relato de los grandes medios, de la oposición conservadora y del propio PT refuerza la tesis de la polarización.
De un lado, los que toman las calles con el grito – hashtag #VemPraRua, enfundados en banderas de Brasil pidiendo el impeachment de Dilma Rousseff. Del otro, los sindicatos, movimientos sociales y ciudadanos de izquierda que se manifiestan contra el impeachment, como el pasado día 20. Sin embargo, la realidad es infinitamente más compleja y, al mismo tiempo, más simple.
La polarización es una construcción narrativa hábilmente trabajada. El gran consenso dicotómico, la vuelta al antagonismo izquierda-derecha, al pueblo-élite, es el último cartucho del PT. Es una útil ficción política alimentada tanto por la derecha como por el PT.
La derecha, a pesar de la deriva conservadora de Dilma, continúa construyendo el mito de que el PT quiere dar "un golpe comunista". El PT identifica como "golpista" o "neoliberal" a cualquiera que se oponga a su gobierno. Y todo aquel que pise la calle contra Dilma es "coxinha" (mote para pijo), "anti democrático" o "fascista".
Y en el choque de los dos lados de la misma moneda, el sistema sobrevive. Y mientras se agudiza el consenso dicotómico, ironizado como fla-flu (en alusión a un partido Flamengo vs Fluminense), cualquier atisbo de tercera vía muere antes de nacer (como la posibilidad de Marina Silva durante las elecciones).
Si hay una palabra que define al Partido de los Trabajadores (PT), versión 2015, ésa es "gobernismo". El antropólogo Salvador Schavelzon lo define como "un tipo de argumentación cínica incapaz de reconocer críticas o matices y asocia cualquier disidencia con la derecha y neoliberalismo".
El gobernismo diluyó la multitud multi-causas de las calles indignadas de 2013 y construyó masas dicotómicas con pautas concretas y organizaciones centralizadas. El gobernismo ha sustituido a la ideología que construyó al PT desde abajo y la izquierda. El gobernismo es el principal combustible del consenso dicotómico que divide al pueblo de Brasil y paraliza la construcción política.
Y aquí llega la primera gran paradoja: el PT está ahora desplegando la narrativa combativa con la que Lula perdió todas las elecciones hasta 2002. Tanto Lula como Dilma llegaron a la presidencia dulcificando su imagen izquierdista.
El marketeiro Duda Mendonça transformó a aquel sindicalista en un encorbatado conciliador que sonreía al ritmo del lema Lulinha, paz y amor.
Dilma ganó las elecciones de 2010 con la maquillada imagen de Abuela Que Ya No Es Guerrillera, apelando a Dios en su campaña. El marketing escondía la realidad, modificándola al mismo tiempo.
Y, ahora, justo cuando Dilma y Lula se transformaron en la imagen descafeinada y capitalist friendly que el marketing construyó, el PT echa mano de la narrativa izquierdista de su prehistoria.
Lo que ocurre es que ese relato progresista que apela a la periferia y a la lucha de clases, como el marketing que fabricó al Lulinha, paz y amor, es en parte falso.
El relato del PT, en el laberinto neoliberal de Dilma, es directamente fake. La política de Dilma está casi en las antípodas de la izquierda. El sociólogo Giuseppe Cocco, profesor de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), afirma contundentemente que el PT es la peor "derecha", aquella "neocolonial y mafiosa". La austeridad aplicada por el ministro de economía Joaquim Levy no tiene nada que envidiar a las recetas de la Troika en Europa.
Mientras tanto, el gobernismo se esfuerza en encontrar los detalles más derechistas en las manifestaciones pro impeachment: fotos pidiendo el golpe militar o la muerte de Dilma. Y de esa forma coloca el estigma de coxinhas anti democráticos a los cientos de miles de personas que acuden a las calles contra Dilma. Y al mismo tiempo enriquece su propio relato.
Uno de los lemas de la manifestación del pasado día 20, convocada por movimientos populares contra el impeachment de Dilma, era el "Não Vai Ter Golpe" (no va a haber golpe). "Não vai ter golpe", "Não passarão", "América Latina anti imperialista". Y al mismo tiempo, sin complejo de culpa, Dilma coloca la alfombra roja en Brasilia a Angela Merkel y al capitalismo alemán.
La realidad es más compleja (y más simple) al mismo tiempo. El estudio realizado por los investigadores Pablo Ortellado, Esther Solano y Lucia Nader sobre la manifestación del pasado día 16 en São Paulo ha provocado un fuerte impacto.
Elaborado a partir de entrevistas a pie de calle, el estudio revela que las manifestaciones que piden el impeachment de Dilma convocadas por los grupos conservadores como el Movimento Brasil Livre (MPL), Revoltados OnLine y VemPraRua, son más anti-sistémicas que anti-petistas. Dichas protestas tampoco encajan exactamente con "derecha".
Los políticos y partidos conservadores, como el PSDB, no se libran de la criba. Y la gran sorpresa: una gran mayoría de los manifestantes están a favor de la educación pública (98%) o la salud universal (97%), contrariando a los grupos convocantes. "Defienden algunas pautas que están a la izquierda de Dilma", asegura Pablo Ortellado.
A pesar de cierta esquizofrenia y confusión política –los manifestantes también defienden el endurecimiento del castigo de crímenes– podríamos afirmar que una parte de la indignación surgida en junio de 2013 está en las manos de grupos conservadores, que la dirigen contra Dilma.
El gobernismo entregó a la derecha la indignación de las calles. Y los grandes medios las usan a su antojo. Buena parte de esa izquierda todavía está, según la antropóloga Rosana Pinheiro-Machado, presa en un chantaje emocional que considera cualquier crítica al PT como "un regalo para la derecha".
Y el gobernismo continúa agitando el fantasma de un golpe de Estado. "¿Qué espacio existe para un golpe – se pregunta el doctor en Ciencias Sociales Marcelo Castañeda – si el gobierno tiene apoyo del PMDB, de la Rede Globo y de las principales empresas del país? Si hubo golpe ya fue dado por el propio PT, especialmente a partir de junio de 2013 cuando mató la posibilidad de construir alternativas a la izquierda, ya que prefirió la represión al diálogo".

El vacío de junio

La eclosión de junio de 2013 supuso, según el filósofo Marcos Nobre, una revuelta contra lo que él denomina pemedebismo. Y justamente en esa alianza entre el PT y el PMDB, escondida siempre por el marketing petista for export, yacen los límites del lulismo, de junio de 2013, de cualquier cambio.
Lula gobernó abrazando un vale tudo, sellando acuerdos territoriales con coroneles, élites latifundistas, multinacionales de la soja, herederos de la dictadura. Especialmente con el PMDB. No es casualidad que Katia Abreu, empresaria de la soja, sea la ministra de Agricultura de Dilma.
Por otro lado, en 2008, Lula reforzó su alianza con Sérgio Cabral (entonces gobernador del estado de Río de Janeiro) y Eduardo Pães (alcalde de Río de Janeiro), ambos del PMDB, ambos defensores de grupos de milicianos (paramilitares). El bloque del pemedebismo entregó el Río olímpico a Oderbrecht y a las grandes empresas. Y reforzó el camino único del gobernismo en Brasilia.
Esta alianza PT-PMDB masacra, en palabras de Giuseppe Cocco, "la lucha de los barrenderos de Río, genera trabajo esclavo en las obras de la Olimpiada y se preocupa más por los intereses de las multinacionales de la telecomunicación o de la automoción que por los derechos laborales".
El periodista Raúl Zibechi también denuncia la incapacidad del gobierno brasilero para leer las demandas de junio de 2013, "la necesidad de ir más allá de la inclusión vía consumo, para obtener derechos plenos.
El PT, que ya es el partido más odiado de Brasil, prefiere fabricar una fábula antagonista en la que Eduardo Cunha, que hace unos meses se fotografiaba dándose la mano con Dilma, es el demonio conservador. Y "la ola conservadora", que coincide en su mayor parte con las políticas del PT, es la culpable de todos los males.
Durante las elecciones de 2014, cuando fue redondeado el consenso dicotómico entre Dilma Rousseff (PT) y Aécio Neves (PSDB) comenzó a circular un meme del candidato único, DilmaAécio, con una cara que fusionaba a ambos candidatos. Algunos activistas ironizaban sobre el PTSDB, ese gran partido de unidad. No es casualidad que ahora haya miembros del PT pidiendo un gran acuerdo supra-partidario y que el presidente del Banco Itau defienda a Dilma.
Los primeros meses del gobierno Dilma prueban que no existirían apenas diferencia factuales entre un gobierno petista y lo que sería uno tucano (PSDB). Difícilmente habría diferencias simbólicas, relatos radicalmente diferentes.
Salvador Schavelzon, en El fin del relato progresista, dispara contra los gobiernos de la "izquierda latinoamerican"”, en los que avanza "la ideología del consumo, el consenso del desarrollo, el extractivismo y la agenda política de los sectores religiosos". Si a ese diezmado relato progresista se le suma la corrupción, que la derecha ha transformado en patrimonio de la izquierda, el hundimiento simbólico será completo, abriendo la posibilidad de un nuevo ciclo neocon en la región.
Por ello, las izquierdas brasileñas, tanto la que criticando al gobierno convoca manifestaciones anti impeachment como la que abandonó las calles, tienen un doble desafío. Por un lado, organizar un frente popular y ciudadano, con y sin el petismo, que apele a los movimientos de base pero también a los "indignados" que defienden pautas progresistas y frecuentan manifestaciones convocadas por la derecha, un frente que construya una alternativa viable para gobernar sin gobernismo.
Y por otro lado, las izquierdas tienen que construir la narrativa ante una (poco probable) caída de Dilma o una (muy probable) pérdida de las elecciones de 2018. La oposición construirá la derrota del PT asociando la "izquierda" a la "corrupción" y al desastre del "lulismo".
Da igual que Dilma haya estado practicando el neoliberalismo más rampante. No importa que el PT no haya tocado en 12 años asuntos como el aborto o la reforma agraria. La oposición venderá su caída como prueba de la inviabilidad de todas las utopías, del progresismo y de la equidad social.
En 2015, no hay espacio para codiciados peluches presidenciales. Tampoco para el bloque #TodosConChicoBuarque: muchos dejarán de oír su música, por comunista. La única unanimidad nacional es un consenso dicotómico artificial que gobierna, sin la gente, para perpetuar el sistema sin que nada cambie.
Por eso, las izquierdas y/o ciudadanía indignada progresista deberían abordar el hundimiento de Dilma con otra narrativa: construyendo el relato de otro presidente latinoamericano, que cayó o perdió por venderse al neoliberalismo, a las multinacionales.
Dilma sería a Brasil lo que Fernando de la Rúa fue a Argentina o Lucio Gutiérrez a Ecuador: un presidente que traicionó sus principios. De esta manera el hundimiento del PT serviría, por lo menos, para salvar el imaginario de luchas y utopías del que surgió.

Bernardo Gutiérrez
Diagonal

“Los medios han sustituido la información política por el ruido y el morbo”

Entrevista al novelista y periodista Javier Mestre, ponente en la Escuela de Verano de los Campamentos Dignidad

Define su narrativa como “novela social”, en la que se abordan las condiciones de vida de la gente común y trabajadora. Javier Mestre trató en “Komatsu PC-340” (nombre de una marca de excavadoras) las obras de la M-30. En esta novela contaba una realidad (que ocurrió, no es pura ficción) anclada en la época del “boom inmobiliario”: accidentes laborales, explotación de personas “sin papeles”, desregulación ambiental… Ecologistas en Acción denunció en relación con estas obras la “continua vulneración de la ley ambiental” cometida por el alcalde de Madrid (2003-2011), Alberto Ruiz Gallardón. En julio de 2008 el Tribunal de justicia de la Unión Europea dio la razón a la organización ecologista. “Fue un cúmulo de barbaridades”, recuerda el novelista, que en 2014 escribió “Made in Spain”, en principio sobre una fábrica de zapatos pero en realidad acerca de “lo que se está convirtiendo la industria en España”.
El autor quiere cerrar la trilogía con un texto que actualmente prepara, sobre el mundo del periodismo. Pretende así desmontar un mito muy arraigado: “Muchos no entienden que los periodistas son clase trabajadora, cuando realmente es uno de los gremios con una precariedad más extrema”. Profesor de Lengua y Literatura españolas en Candeleda (Ávila), formado además en lingüística y periodismo, Javier Mestre se considera discípulo del comunicólogo Vicente Romano, autor entre otros libros de “La formación de la mentalidad sumisa” (1993). Ejerció el periodismo hasta 1994 en medios como la Cadena SER o Levante-EMV. Actualmente es miembro del Consejo Ciudadano Autonómico de Podemos en Castilla-León. Colabora en el área de comunicación de Podemos, igual que anteriormente lo hizo en movimientos sociales como la ILP de la Renta Básica.
-En un taller impartido en la Escuela de Verano de los Campamentos Dignidad de Mérida (“Cómo nos venden la moto: manipulación en los medios de comunicación”), te has referido a “la batalla por el contexto”…
-Se trata de explicar la importancia de los supuestos ya instalados en la mente de las personas, que permiten realizar interpretaciones diferentes a un mismo mensaje. Muchas veces la información se nos presenta de forma descontextualizada. Esto significa que a los receptores les falta mucha información para hacer una interpretación correcta. Santiago Alba Rico lo llama “nihilismo de la percepción”. En realidad, los medios de comunicación generan contextos muy simplificadores, que favorecen interpretaciones parecidas a hechos que son sólo superficialmente similares, pero que en realidad responden a situaciones absolutamente distintas.
-¿En qué situaciones puede apreciarse esta descontextualización a la que te refieres?
-El ejemplo típico del “nihilismo de la percepción” es que se haga la misma interpretación cuando un palestino le tira una piedra a un tanque israelí, que cuando un joven le arroja una piedra a un toro en unas fiestas de pueblo. La interpretación se queda, por tanto, en la pura imagen y la anécdota, sin comprender realmente que son fenómenos absolutamente distintos aunque aparentemente se asemejen.
-¿Qué ejemplo reciente destacarías sobre la importancia de los contextos en la comunicación?
-Por ejemplo, la famosa carta de Tsipras dirigida al público alemán (“Lo que nunca les dijeron sobre Grecia”), publicada el pasado 13 de enero en el periódico financiero germano “Handelsblatt”, quince días antes de que Syriza ganara las elecciones. Tsipras intentaba en la carta facilitar información que los alemanes necesitaban saber sobre lo que ocurría con Grecia. Había una gran parte de la sociedad griega que no quería el rescate en 2010, se hurtó también la idea de que el rescate fue impuesto por los bancos alemanes. No se trató en realidad de un rescate de los griegos, sino de la banca alemana, que así se aseguró unos préstamos que, irresponsablemente, ellos mismos concedieron. Son informaciones de las que carece la mayor parte del público alemán que lee “Bild Zeitung”.
-Un tabloide que ha iniciado campañas en torno a Grecia profundamente descontextualizadas
-Justamente por esa época “Bild Zeitung” lanzó la campaña “No más miles de millones para los codiciosos griegos”, en la que salía la gente haciéndose “selfies” con el titular “no” del periódico. Acusaban a los griegos de ser vagos, aprovechados y no querer pagar sus deudas. En febrero de 2010 la revista alemana “Focus” sacó la famosa portada de una Venus de Milo haciéndole una “peineta” a Europa, y con el titular “Estafadores en la familia del Euro; los griegos nos van a sacar el dinero ¿y qué pasa con España, Portugal e Italia?”. Para entender lo que estaba pasando, en el esquema que ellos planteaban, faltaban algunas piezas importantes. Se partía de que los griegos habían contraído unas deudas, que después se negaban a pagar irresponsablemente. Pero eran deudas contraídas, de manera corrupta y poco transparente, por los intereses que había impuesto la banca alemana.
-Según estos ejemplos, ¿en qué términos se produce actualmente, a tu juicio, el debate político y mediático?
-Hay un “desplazamiento” de lo que debería ser un espacio público en el que se estableciera un diálogo racional, basado principalmente en la documentación; un diálogo tranquilo y sosegado en el que se contrastaran los hechos, los datos y se razonara con el valor de los argumentos. Frente a este espacio comunicativo “ideal” en una sociedad informada, lo que se produce con la privatización del espacio mediático actual es la invasión del ágora pública, de manera que ese diálogo racional es prácticamente imposible. Precisamente en este punto cobra importancia el uso comunicacional de las palabras, para marcar culturalmente conductas.
-Como lingüista, ¿qué rol consideras que representan las palabras en el espacio público?
-Las palabras se utilizan para estigmatizar, endiosar o alabar en el lenguaje informativo-periodístico, cuando ese espacio debería ser el de la neutralidad y los hechos. En “Medios violentos. Palabras e imágenes para el odio y la guerra” (El Viejo Topo) Pascual Serrano analiza muy bien el ejemplo de la palabra “terrorismo”, uno de los términos que marca simbólicamente la información. Se introduce una etiqueta negativa en un fenómeno sin necesidad, porque basta con exponer los hechos para que la gente haga sus propios juicios. Ésa es la diferencia entre la utilización falsaria que se está haciendo de la comunicación, y lo que debería ser la información.
-¿Puede dar lugar esa distinción tajante entre información y opinión a textos gélidos? Por ejemplo, informar sobre el asesinato de un niño palestino con el lenguaje del teletipo de agencia.
-Pienso que hay que ser honrados en esa distinción. Creo que en la práctica periodística tiene que haber un espacio bien definido para la información, lo que no excluye los géneros híbridos o los de opinión. Pero han de estar circunscritos a sus correspondientes secciones, es decir, que haya una práctica honrada por parte de los medios de comunicación. Que no se utilice la información para manipular a base de omisiones o tergiversaciones.
-Citabas el ejemplo griego respecto a la ocultación de antecedentes para una adecuada comprensión de la información. ¿Pueden encontrarse casos similares de información descontextualizada en el estado español?
-Hay algunos evidentes. Se destaca la mayor reducción del paro registrado en los últimos años, pero la mayoría de los medios omiten un dato clave que han destacado algunos economistas críticos: la diferencia entre número de puestos de trabajo y cómputo de horas trabajadas. No se informa del volumen de horas trabajadas porque daría una visión del verdadero nivel de precariedad. Se trabaja menos horas con un número mayor de puestos de trabajo, lo que implica un claro proceso de empobrecimiento. Muchos medios también omiten el descenso en la tasa de cobertura de los parados, que ya se sitúa por debajo del 55%. Sólo algunos medios de izquierda lo ponen de relieve, en otros ni se menciona.
-Proliferan las tertulias, ¿de qué manera contribuyen a la confusión entre información y opinión?
-Se ha convertido el espacio mediático en un foro de opinión, donde cada vez es menos importante la información. Soy de los que cree que para poder opinar de ciertas cosas hay que estar bien informado, aunque vivamos en un mundo sumamente sofístico en el que el reino de la opinión se lo ha comido todo. Cada vez es menos relevante la información, que se ha visto reducida a mínimos. Hay patente de corso para mentir y las rectificaciones son ridículas. Al mismo tiempo proliferan los opinadores profesionales, que generalmente no tienen nada especial para que la voz la tengan ellos y no otras personas. Muchas veces esta gente estaría mejor callada.
-Sin embargo, las fuentes de información son mayores que nunca…
-En algunos medios hay muy buena información, fundamentalmente gracias a Internet. Información hay mucha, más que hace unos años, pero también es cierto que vivimos en un mundo con mucho ruido y sobrecarga informativa. La “saturación” es más bien una herramienta de acallamiento que hace políticamente rentable la mercantilización del espacio público. Se ha producido una privatización/mercantilización del espacio público comunicativo, en el que las clases dominantes han encontrado una rentabilidad política, y están muy contentos por ello. El ruido hace que sólo el que tiene una maquinaria muy potente pueda conseguir que su voz sea realmente escuchada. El ruido es rentable. Además, una de las razones por las que se mantiene la prensa en papel (fuente de prestigio de los periódicos de Internet, al final los más leídos) es la rentabilidad política. Por eso los grandes poderes económicos invierten en ellos mucho dinero en publicidad, para evitar que quiebren. La rentabilidad de estos medios no es económica, sino política.
-¿Cuáles son esas potentes maquinarias que mencionas?
-Mediaset (propietaria de Telecinco) compró la cadena de televisión Cuatro. Antena 3 y La Sexta se fusionaron. Los dos grupos mediáticos –Mediaset y Atresmedia- controlan el 60% de la audiencia televisiva en España y el 85% de los ingresos publicitarios. Estas cifras implican un monolitismo informativo brutal. Del 40% restante de la señal televisiva, un porcentaje muy elevado corresponde a las televisiones públicas, controladas por los políticos de turno. Y la concentración aumenta. El gobierno del PP pretende sacar a concurso seis licencias nuevas de televisión antes de las elecciones, para los que se requieren seis millones de euros de fianza. Sólo quien tenga esa cantidad puede optar a la licencia, lo que excluye a colectivos sociales y al Tercer Sector (organizaciones de la sociedad civil, sindicatos…), que aparece en las leyes como posible beneficiario de las licencias audiovisuales. Deberían contar con un espacio mediático que se les niega.
-Trabajas en una novela sobre la precariedad del periodista. Hay sin embargo una especie de “leyenda”, según la cual el redactor-reportero ha de vivir para su oficio, sin horarios, y entregado a una suerte de vocación por informar con independencia del salario y las condiciones laborales.
-Hay un poco de esa “mística”, que se aprovecha empresarialmente para aumentar la explotación, eso sin duda. También hay mucho cinismo en el mercado laboral del periodismo. La situación es de extrema precariedad en una parte muy importante de la profesión (según los datos del Informe Profesión Periodística 2008-2013 y el INE, en cinco años de crisis 284 medios de comunicación echaron el cierre en España, lo que dejó una tasa de paro en la profesión periodística del 51%, el doble de la tasa general. Citado en “La crisis estructural del periodismo en España”, de Miguel Álvarez, en El Viejo Topo, noviembre de 2014. Nota del entrevistador). Además, la precariedad laboral es un instrumento para el control de la línea editorial.
-¿Cómo funcionan estos mecanismos de control?
-Por ejemplo, mediante la utilización del periodista “a la pieza”, que es creciente, y actúa como una de las formas más sangrantes de precariedad laboral. Consiste en que el periodista se declara como trabajador “por cuenta propia” (“falso autónomo”), y establece una relación laboral con la empresa, con la salvedad de que el medio no está obligado a aceptar el producto elaborado por el periodista. El medio de comunicación compra la “pieza” informativa. Así, el profesional sabe que tiene que escribir las “piezas” de una determinada manera si quiere que el medio se las compre. De ese modo, el control ideológico es total. No hace falta reñir ni censurar, basta con no comprar. El periodista ya sabe que si quiere comer tiene que seguir los dictados de la línea editorial. Yo sería partidario de que los profesionales de la información tuvieran una seguridad laboral “funcionarial”. Por mucha vocación que exista, tiene que haber unas condiciones laborales dignas y libertad de expresión.
-Y la propiedad de los medios…
-La libertad de información y expresión está muy mediatizada por la propiedad, y es “brutal” en muchos sentidos. El exceso de inmediatez, la falta de explicación de la información, la escasez de tiempo, las exigencias derivadas de la explotación laboral. Hay múltiples factores que hacen que los periodistas no puedan actuar con libertad, sino subyugados a un sistema perverso. La precariedad contribuye mucho a ello.
-Descontextualización de las noticias, mezcla de información y opinión, precariedad laboral, oligopolios mediáticos, saturación informativa y ruido, mercantilización del espacio comunicativo… ¿De qué manera influyen estas realidades en los contenidos concretos?
-El periodismo escrito es minoritario, también lo es el papel impreso y la prensa política. El sistema mediático está cada vez más volcado en contenidos que se parecen más al cotilleo de la plaza del pueblo que a la discusión en el ágora democrática. No hay más que ver los informativos de televisión para comprobar que los contenidos de cotilleo y sobre todo de morbo o asesinatos, ocupan un tiempo desmesurado en comparación otras cuestiones, a veces muy importantes para la vida de las personas. Los informativos son cada vez más “folloneros” y ruidosos. Además, la discusión política se traslada de los órganos de decisión y debate de la sociedad, como los parlamentos, a las ruedas de prensa. Y la información política acaba siendo un “chascarrillo” de pueblo. Si alguien dijo X, si el otro respondió Y… A ver quién queda mejor en esos dimes y diretes.
-Por último, ¿hay detrás de los contenidos señalados una estrategia deliberada?
-Los medios de comunicación han descubierto que la gente presta mucha más atención a las cosas que entiende bien. En vez de generar una cultura política democrática, los medios buscan las audiencias fabricando contenidos muy fácilmente comprensibles, pero no a partir del pensamiento racional y de la política, sino mediante relatos melodramáticos, el cotilleo y el morbo. Estas estrategias son centrales, y ocupan cada vez más espacio en los medios. Por un lado, las revistas que más se venden son las del “corazón”, las revistas de información política prácticamente han desaparecido en este país. Los periódicos más leídos, con mucha diferencia, son los de Deportes. El diario impreso con más lectores diarios en España es el “Marca” (2,3 millones), seguido a mucha distancia por “El País” (1,5 millones) y a continuación el “AS” (1,2 millones), otro diario de información deportiva.

Enric Llopis