viernes, julio 03, 2015

La Europa del capital contra el pueblo griego



A pocos días del referéndum griego, se intensifica la reaccionaria campaña de la Troika por el “Si”. Syriza llama a votar por el NO, pero con el objetivo de negociar ofreciendo más concesiones.

Las declaraciones de los principales mandatarios europeos, llamando a votar “SI” en la consulta griega del domingo, forman parte de una descarada campaña de injerencia imperialista que busca infligir una derrota humillante al gobierno de Syriza y al pueblo griego.
En esta operación participan representantes del BCE y la UE, mandatarios europeos y el FMI; conservadores y socialdemócratas, las dos alas del mismo partido de la Troika, de las que también forman parte Nueva Democracia, el PASOK, To Potami y toda la oposición capitalista griega.
El referéndum griego es presentado por el establishment político europeo como una elección entre continuar en la eurozona y el temido “Grexit”, una virtual expulsión de Grecia del euro, que en el marco de la crisis actual y sin un programa que avance decididamente contra los intereses y la propiedad capitalista (lo cual está por fuera del horizonte del gobierno de Tsipras) provocaría a una fuerte devaluación de la moneda con la consiguiente inflación y más penurias para la mayoría de la población.
El socialdemócrata y ministro de finanzas alemán, Sigmar Gabriel, empezó la semana con artillería pesada: “Si vence el no, será un voto claro en contra de la permanencia en el euro”. “Lo mejor sería cancelarla”, dijo sobre la consulta. Angela Merkel no sólo acompañó estas declaraciones, en una conferencia de prensa conjunta, sino que varios dirigentes de su partido, la CDU, han declarado que descartan un acuerdo con Grecia, y que esperan el triunfo del “SI” para que se produzca un cambio de gobierno. Y por si quedaba alguna duda, el 1 de julio, el diario británico The Times, difundió declaraciones de un alto cargo alemán, diciendo que mientras Tsipras y Varoufakis siguiera en el poder, no se iba a llegar a un acuerdo.
También Matteo Renzi, el Primer Ministro italiano a quien Tsipras ha buscado de aliado desde el inicio de las negociaciones para “frenar la austeridad”, fue uno de los primeros en alistarse en la carrera por el “SI”. En su cuenta de Twitter escribió en inglés: "el referéndum griego no es un enfrentamiento entre la Comisión Europea y Tsipras, sino entre el euro y el dracma. Esa es la elección".
Pero el Primer Ministro francés Manuel Valls tampoco se quedó atrás. "Respetamos al pueblo griego y las decisiones del Gobierno (...) Les corresponde a ellos votar, pero les pedimos que voten con los ojos abiertos, sacando todas las consecuencias de lo que podría suponer el no, que podría hacer salir a Grecia de la zona euro", dijo este miércoles.
Como es costumbre, las declaraciones más provocadoras vinieron del mandatario español, el conservador Mariano Rajoy, que bajo la presión que implica para el desgastado Partido Popular el ascenso de Podemos, sostuvo: “si Tsipras pierde el referéndum, eso será bueno para Grecia. Si gana el referéndum, Grecia no tiene más alternativa que salirse del euro”. “La buena noticia de que el Gobierno (griego) perdiera el referéndum es que habría otro con el que negociar", soltó.
Aunque una de las declaraciones más ácidas y prepotentes vino del Presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. El acaudalado político luxemburgués le dijo a los griegos: "no te deberías suicidar porque te asuste la muerte".
Pero estas declaraciones son sólo la cara mediática de la ofensiva del imperialismo europeo. La otra cara se muestra en el terreno. Como decíamos en otro artículo recientemente, la confianza de Syriza en las negociaciones “por arriba” y las maniobras tácticas como la convocatoria al referéndum, se han desarrollado en un marco en que la Troika no ha dejado de apretar el cuello de Grecia, empujando la economía del país a la catástrofe, mientras los magnates y millonarios, han fugado miles de millones de euros a Suiza y otros paraísos fiscales.
Mientras tanto, los portavoces del imperialismo norteamericano evitan pronunciarse claramente sobre el asunto, aunque algunos de sus “representantes intelectuales”, como Paul Krugman o Stiglitz, han llamado a votar el “No” y defienden que se establezca una reestructuración de la deuda griega.
Una política a la que incluso pareciera haberse sumado el FMI en las últimas horas.
Posiciones que lejos de expresar ningún tipo de actitud democrática o solidaria, muestran que las disputas interimperialistas (especialmente entre Estados Unidos y Alemania), también se manifiestan en la crisis griega.

“It´s too late”

Este martes el matutino británico Financial Times filtró una carta que Tsipras envió al Eurogrupo el lunes por la noche, en la que el Gobierno griego aseguraba que a cambio de un nuevo plan de “rescate”, aceptaría casi la totalidad de las exigencias de la Troika, salvo algunas modificaciones menores.
Tsipras pidió un nuevo plan de rescate, con una financiación por 30.000 millones de Euros y una reestructuración de la deuda griega, a cambio de comprometerse a cumplir con la mayoría del programa de la Troika. El pedido fue un intento de “última hora” por llegar a lo que Tsipras llama “un acuerdo viable”, pero que conlleva la aceptación de una variante “moderada” de la austeridad.
Sin embargo, pesar de esta oferta tan “generosa” -con más concesiones de las ya había hecho el gobierno griego la semana anterior, antes de la ruptura de las negociaciones y la convocatoria al referéndum-, el Eurogrupo dijo que ya era demasiado tarde para negociar; “It´s too late”. Los “halcones” alemanes se negaron a seguir negociando antes del referéndum. Se juegan a un triunfo del “SI” y están embarcados en una reaccionaria campaña continental para lograr este objetivo, que de lograrse implicaría una dura derrota para el Gobierno de Tsipras y el pueblo griego, e incluso podría llevar a la convocatoria a nuevas elecciones.

El referéndum y la política de Tsipras

Millones de trabajadores y sectores castigados por la crisis votarán “NO” este domingo, como forma de repudiar el “apriete” de la Troika y decir que no quieren más austeridad y recortes. “Voto no, porque ya no tengo miedo de estar peor”, dijo un pensionista griego con sus tres hijos en paro a una cadena de televisión española.
Sin embargo, el referéndum convocado por el Gobierno de Syriza tiene profundas contradicciones, empezando por el hecho de que la papeleta del domingo consulta sobre una propuesta que el Eurogrupo dice que ya no está sobre la mesa.
Syriza presenta el voto “NO” como una forma de mejorar su posición en las negociaciones y conseguir un “acuerdo viable”, una “solución justa” después del referéndum. Pero esa solución implica aceptar muchas de las exigencias de la Troika, a cambio de una promesa de reestructuración de la deuda, presentando la aceptación de una austeridad ligeramente moderada como un duro enfrentamiento con los acreedores.
A su vez, la estrategia conciliadora que viene sosteniendo el gobierno en las negociaciones, mina desde adentro las posibilidades de un triunfo del “NO”, generando incertidumbre acerca de qué sucederá el día después.
La situación está muy polarizada. Aunque varias encuestas dan como ganador al “NO”, estaría acortándose su diferencia con el “SI” en los últimos días. El discurso televisivo de Tsipras intentó contrarrestar esta situación, pero los resultados del referéndum aún son inciertos.

NO al chantaje de la Troika, NO al pago de la deuda y los planes de ajuste

Para enfrentar la prepotencia de la Troika, es necesario decir NO al chantaje imperialista, pero también NO al pago de la deuda y a los planes de ajuste. Los trabajadores y el pueblo griego no pueden seguir cargando con la crisis de los capitalistas y que recaiga sobre sus espaldas el pago de la deuda para salvar la eurozona. Aunque tampoco es sostenible una salida del euro sin tomar medidas contra la ofensiva que seguramente desarrollará el capital, que incluirían la devaluación de la moneda y que se desate la inflación con consecuencias catastróficas para el nivel de vida de la clase trabajadora y los sectores populares, como sucedió en Argentina tras el default del 2001.
En definitiva, una salida favorable a los intereses de las mayorías sociales de Grecia no vendrá de las negociaciones “de palacio” con la Troika. La única salida realista pasa por desarrollar la movilización obrera y popular, romper definitivamente las negociaciones con la Troika, la UE y todos los memorándums, e imponer un plan de emergencia que empiece con el no pago de la deuda, la cancelación de todas las privatizaciones, la anulación de todos los impuestos indirectos a la población imponiendo impuestos al capital y a los ricos, para recuperar lo que perdieron los salarios y las pensiones, la reincorporación de todos los trabajadores despedidos y el fin de la austeridad.
En este marco la nacionalización de la banca sin indemnización y bajo control de los trabajadores, así como el establecimiento del monopolio del comercio exterior, son medidas elementales de autodefensa, para detener la fuga de capitales, evitar maniobras especulativas, terminar inmediatamente con el congelamiento de las cuentas (el “corralito”) que sufren los trabajadores, los jubilados y los pequeños ahorristas, y en su lugar descargar la crisis sobre los capitalistas, nacionales y extranjeros, que son los que provocaron y se beneficiaron todos estos años.
En estos días se están realizando movilizaciones en distintos países europeos en solidaridad con Grecia. Lograr que estas movilizaciones sean masivas es la mejor arma de solidaridad con el pueblo griego y para enfrentar la reaccionaria campaña imperialista a favor del “Si”. Las direcciones reformistas de los sindicatos y las nuevas formaciones políticas como Podemos, deben ponerse a la cabeza de convocar a estas manifestaciones y brindar su apoyo incondicional a los trabajadores y el pueblo griegos, empezando por exigir la cancelación unilateral de la deuda en sus propios países imperialistas.
Hoy más que nunca es necesario impulsar la movilización social y la solidaridad internacional.

Josefina L. Martínez
Historiadora | Madrid | @josefinamar14
oDiego Lotito
Madrid | @diegolotito

¿Qué queremos nosotros los griegos, los parias de Europa…?

Tengo la impresión de estar escribiendo bajo la espada de Damocles. Cada uno de los pensamientos que expreso, el más mínimo deseo o esperanza puede que mañana haya sido refutado, negado, superado. Se acerca el 30 de junio. Creo que la confusión supera al pánico. ¿Qué queremos? ¿Quiénes somos? Nosotros, los griegos. Los parias de Europa, los perezosos e irresponsables que atormentamos desde hace meses al Eurogrupo, que monopolizamos todas las cumbres de la UE, mientras que hay otros temas cruciales que discutir, Ucrania o los productos transgénicos, por ejemplo.
La crisis de los últimos años ha planteado un problema de identidad. Un país pequeño, con una larga historia. Un pasado glorioso lejano que a menudo se convierte en una carga y provoca hasta vergüenza, especialmente cuando, a los ojos de los extranjeros, somos desde hace décadas el país de las vacaciones, la mousaká y la retsina. Resulta que nosotros, que fuimos los viejos amigos del pensamiento, seguimos en suspenso, paralizados, y ni conseguimos poder pensar lo que nos sucede.
Ante el Parlamento, en Atenas, los enfrentamientos son cada vez más violentos. En ese lugar, donde hace tres años se manifestaban los “indignados” se alzan hoy las banderolas de los proeuropeos. El conflicto exacerbado por la desesperación y la incertidumbre conduce a la polarización. En sigilo, la sombra de la discordia nacional planea de nuevo, sesenta y cinco años después de una sangrienta guerra civil.
En un primer momento, la victoria electoral de Syriza creó una sensación de euforia, incluso entre algunos de los que no habían votado por ellos. Por primera vez, la clase política griega, asociada a las desgracias de los últimos años, no participaba en el gobierno. A ese soplo de esperanza de los primeros meses, cuando las negociaciones parecían acercarse a un punto de convergencia, sucedió un ambiente tóxico que ha socavado cualquier intento de diálogo.
La principal tarea que se había asignado Syriza era tratar de frenar la crisis humanitaria del país, que en los últimos años ha adquirido proporciones catastróficas. Pero es el único gobierno europeo que se opone a la austeridad, y, para más inri, es un gobierno de izquierdas con una visión política opuesta a la que defienden las elites económicas y políticas. Sus posiciones molestan a los acreedores y, poco a poco, se hace evidente que éstos quieren reducir Syriza a la nada.

Pueblo doblemente traicionado

En el enfrentamiento del último mes, hay dos verdades reconocidas por ambas partes, los acreedores y los deudores: Grecia no es capaz de pagar su deuda, y el dinero de los préstamos va a parar a los bancos sin fortalecer la recuperación del crecimiento. Junto a estas verdades, hay una realidad cotidiana que los acreedores prefieren ignorar: un país en ruinas, unas prestaciones sociales drásticamente reducidas, abuelitas hurgando en las basuras, drogadictos trasladados por la policía como un rebaño de un barrio a otro de Atenas, hospitales que funcionan al ralentí y sin el personal necesario, medicamentos que desaparecen.
No hay duda de que las medidas adoptadas para luchar contra la recesión van a crear una recesión aún mayor. Desempleada y sin crecimiento, gran parte de la población vive por debajo de la línea de pobreza.
Este es un pueblo abandonado en la confusión, que ha perdido su dignidad, que se considera doblemente traicionado: por los sucesivos gobiernos, cuya mala gestión, despilfarro y corrupción han llevado a esta situación, y por Europa que ha sido incapaz de garantizar un verdadero espíritu de solidaridad. En lugar de que este sentimiento de traición genere unidad y espíritu de lucha, lleva a la división y la discordia. La crisis se trivializa. La apatía avanza. El derrotismo. El fatalismo. Las instituciones están por los suelos, la democracia en peligro de extinción.
Si hay algo que espero, o más bien que esperaba –puesto que si la situación actual conduce a unas elecciones o un referéndum el nuevo impasse será impredecible y posiblemente catastrófico–, es que el gobierno de Syriza ponga fin al clientelismo, una lacra que acompaña a Grecia desde su creación como Estado.
La consecuencia es una desconfianza casi atávica en las instituciones. El griego es en primer lugar individuo antes que ciudadano. Sigue teniendo los reflejos de la bestia acorralada, por la dificultad de sobrevivir en un estado con frecuencia subordinado a poderes extranjeros, desestabilizado por las desigualdades sociales y la emigración, y marcado siempre por la Segunda Guerra Mundial y la guerra civil que la continuó.
Cada generación conoce Grecia y los griegos de manera diferente. La más alta consideración alterna con el peor desprecio. Un día somos héroes, al día siguiente, bellacos. Grecia nunca existió, escribió André Breton. Es una frase para reflexionar. Somos como una falla en el mapa. Un pequeño punto al final de Europa –un poco de Balcanes, otro poco de Oriente Próximo– que sigue existiendo, que persiste en hablar el mismo idioma desde más de 3.500 años.

Grave conmoción humana

El exceso de los últimos acontecimientos ofrece la posibilidad a Europa de replegarse en sí. Con la recesión económica, una profunda crisis existencial parece atravesarla. ¿Cuáles fueron los principios que subyacen a esta aventura europea? ¿Cuál fue la inspiración que dio origen a la iniciativa de Altiero Spinelli y Jean Monnet? ¿Qué queda hoy? La decadencia de Occidente, de lo que se considera la cuna de la civilización, es un hecho. Nuevos mercados están surgiendo e imponen sus condiciones.
Una grave conmoción humana acompaña esta decadencia. Nos encontramos atrapados en un sistema que se nos escapa, en el que nos sentimos cada vez más impotentes, con demasiada frecuencia obligados a una pasividad insostenible porque las decisiones más importantes parecen que se toman sin nuestro conocimiento, y en el que los muy ricos no se ven de ninguna manera afectados por los cambios políticos en sus países y los pobres no tienen esperanza de que la política puede cambiar nada a su favor.
El hombre ha dejado desde hace mucho tiempo de ser la medida de la verdad y el conocimiento. Multitudes desarraigadas se arraciman en las fronteras, refugiados que buscan llegar a los puertos europeos por todos los medios posibles. El mar Mediterráneo ha vuelto a cubrirse de cadáveres. Tal vez la crisis griega sea un ultimátum para que Europa decida de una vez volver a definir sus objetivos, decida ser más atrevida: dos pasos atrás para poder avanzar.

Ersi Sotiropoulos, novelista griega. Estudió ciencias sociales y antropología en Italia, donde trabajó en la embajada de Grecia en Roma, antes de instalarse en Atenas, donde reside. Desde 1980 publica artículos, poesía, novela. En 2000 recibe el Premio del Estado Griego y el premio Diàvazo por su novela Zigzags entre los naranjos. Otras obras: Domar la bestia y Eva. Ha sido traducida al francés, inglés y alemán.

jueves, julio 02, 2015

Hace 150 años: La Guerra de Secesión norteamericana



En 1865 culminaba la guerra de secesión -también conocida como guerra civil estadounidense-, que enfrentó durante cuatro años a los estados del norte con los estados del sur.
Fue la más larga y sangrienta de todas las habidas en el siglo XIX y se emplearon las armas de guerra más modernas. El saldo de la contienda fue de 360.000 muertos (110.000 caídos en combate) para la Unión y 258.000 (93.000 caídos en combate) para los Confederados. Hubo cientos de miles de heridos en cada bando.
El detonante del conflicto fue la elección de Abraham Lincoln, en 1861, como nuevo presidente de Estados Unidos, partidario de reforzar las prerrogativas del gobierno central y la unión política entre los estados confederados y la abolición de la esclavitud.
Pocos días después de su elección como presidente, el estado esclavista de Carolina del Sur declaró disuelta la unión. Otros once estados siguieron su ejemplo y formaron la República de los Estados Confederados de América.

Intereses sociales enfrentados

La rivalidad entre el norte y el sur se remonta a la época colonial. Las diferencias económicas y los contrastes sociales entre ellas se fueron ahondando con el transcurso del tiempo.
En la primera estaba creciendo la gran industria capitalista, con una gran concentración de mano de obra asalariada, en pleno despegue y a las puertas de la segunda Revolución Industrial (a la que la guerra contribuyó, con nuevas tecnologías militares como los acorazados o la producción de armamento en masa).
Entre tanto, el sur permanecía anclado en un sistema económico poco favorable al desarrollo industrial (era más barato el uso de esclavos que la mecanización y contratación de obreros). El Partido Demócrata sería el defensor de la esclavitud. Este partido había protagonizado la gran expansión del país hacia el sur (activismo a favor de la anexión de territorio mexicano) y ahora se alzaba como representante de las élites sureñas, que buscaban fundamentalmente la extensión del sistema esclavista y el librecambio para la exportación de materias primas sin barreras.
La tensión entre las dos economías no hizo sino aumentar con la ampliación de territorios hacia el oeste.

La cuestión de la esclavitud

Los 15 estados del Sur, con una economía basada en la agricultura (cultivo del algodón, la caña de azúcar y el tabaco) y una mano de obra formada por esclavos negros, contaban con una población de 10.000.000 de habitantes -de los cuales alrededor de 3.500.000 eran negros-, se declararon defensores de la esclavitud. Entre tanto, los 18 estados del Norte, con una población de 20.000.000 de habitantes, aprobaron su abolición dentro de sus fronteras.
La venta o subasta de esclavos era una actividad común en los estados del sur. Utilizados para labores domésticas y agrícolas, sobre todo en plantaciones algodoneras, los esclavos negros eran tasados según sus capacidades físicas.
La cuestión de la esclavitud constituyó ya un problema al momento de redactarse la Constitución, cien años antes del estallido de la guerra civil, que se sorteó admitiendo la existencia de estados esclavistas y estados "libres" (sin esclavitud) y otorgando al gobierno federal el poder de aprehender esclavos fugados a estados libres.
Con el tiempo, la admisión de estados nuevos generó discusiones frecuentes sobre si en ellos habría esclavitud o no. Inicialmente se siguió la regla de admitir siempre un estado libre por cada estado esclavista, pero con el tiempo este criterio se fue abandonando, lo cual daba más peso a los estados "libres" en el Senado, algo que despertaba resquemores en un importante sector de la sociedad sureña.
Había una fuerte relación entre la tendencia a la secesión y el número de plantaciones en cada región. Los estados del Sur profundo, los cuales tenían la mayor concentración de plantaciones, fueron los primeros en separarse de la Unión. Los estados con menos plantaciones del sur -Virginia, Carolina del Norte, Arkansas y Tennessee- rechazaron separarse hasta que el estallido de la guerra les obligó a elegir uno u otro bando. Los estados fronterizos tenían aún menos plantaciones y nunca llegaron a abandonar la Unión.
El asunto de la esclavitud empalmaba con otra pulseada estratégica, que era la de los "derechos de los estados". Lo que estaba en juego y en discusión era su competencia y facultades en el control de sus territorios.
Transcurridos cien años, y pese al vertiginoso salto económico, el país no había logrado constituirse en una nación sólidamente unificada.
Antes de la guerra de secesión, los estados del Sur fueron protagonistas de varias crisis cada vez que el gobierno central insinuaba alguna medida que pudiera afectar sus intereses. La “Crisis de la Anulación” se produjo, por ejemplo, cuando, en 1832, Carolina del Norte declaró inefectivas dentro de las fronteras del estado media docena de leyes económicas (de 1828 y 1832) que resultaban ampliamente provechosas para el Norte.

Desarrollo del conflicto militar

La mayoría de los estudiosos coinciden que la Unión tenía una gran ventaja sobre la Confederación en cuanto a recursos económicos, técnicos y también en lo que se refiere a la población.
La economía del Norte, más industrializada, ayudó en la producción de armas, municiones, y víveres para las tropas. Las ventajas se agrandaron rápidamente durante la guerra, mientras la economía norteña crecía y la sureña se hundía, víctima de la inflación, de la escasez causada por la guerra y su dependencia del contrabando de armas para mantener la capacidad de lucha de sus tropas. La disparidad poblacional entre el Norte y el Sur fue creciendo conforme la Unión iba controlando distintos territorios sureños. La Unión controlaba al principio la mayor parte de los puertos, barcos de vapor y la marina, lo que aumentó con un programa de construcción masiva de barcos. Esto permitió la puesta en marcha de un bloqueo naval que fue clave en el desenlace de la guerra.
Pese a esa superioridad, el ejército sureño obtuvo importantes victorias en la primera etapa de la guerra. Eso obligó la Unión a un giro. La prioridad de Lincoln no era la causa de la abolición de la esclavitud, sino lograr la consolidación de Estados Unidos como una nación unificada. Tras las derrotas iniciales, sin embargo, Lincoln tuvo que reconocer que el desarrollo de la guerra sólo podía cambiarlo haciendo de la guerra una batalla contra la esclavitud: “Mi objetivo supremo en esta lucha es la salvación de la Unión y no la protección o el aniquilamiento de la esclavitud. Si yo pudiera salvar la Unión sin libertar un solo esclavo, lo haría; y si pudiera salvar la Unión libertando a unos sí y a otros no, también lo haría. Lo que hago con respecto a la esclavitud y a la raza negra lo hago porque creo que contribuye a salvar la Unión. Y lo que dejo de hacer, lo dejo de hacer porque no creo que pueda contribuir a salvar la Unión”.
Consecuentemente, el 11 de enero de 1863, segundo año de guerra, Lincoln dio a conocer la Proclamación de Emancipación, que otorgaba a todos los esclavos la libertad y autorizaba a que, tanto negros libres como esclavos huidos, puedan unirse al ejército de la Unión. Alrededor de 190.000 se presentaron como voluntarios, incrementando aún más la diferencia de tamaño de los ejércitos en combate. La Confederación, por su parte, se negó a aceptar a los negros libres en su ejército porque temía que eso deslegitimaría su política esclavista. Los esclavos emancipados lucharon en varias batallas importantes en los dos últimos años de guerra.
Este viraje se hizo sentir y los triunfos empezaron a abrirse paso en el teatro de operaciones militares hasta la rendición final de Sur, el 9 de abril de 1865.

Balance

El desenlace de la guerra civil permitió resolver los problemas que se arrastraban desde 1776: abolir la esclavitud y consolidar definitivamente a Estados Unidos como una nación unificada. La abolición de la esclavitud no puso fin a la discriminación racial ni las profunda postergación en todo los planos de la población negra -y que, podríamos generalizar, sufren también hoy la minoría latina y las de otros orígenes. La consolidación definitiva de Estados Unidos como potencia capitalista fue de la mano de una profundización de los antagonismos sociales, raciales, de género y de un ascenso de la desigualdad social.

Pablo Heller

Cómo Stalin armó la contrarevolución



A 70 años de la Segunda Guerra Mundial

Se cumple el 70° aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial. En mayo de 1945, con la caída de Berlín a manos del Ejército Rojo, terminó en Europa. En agosto -luego de tirar los yanquis bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki- con la rendición de Japón, en Asia.

Ha sido la oportunidad para conmemoraciones y balances de diverso tipo. Uno particular hacen formaciones políticas argentinas neoK y frentepopulistas: reivindican del papel que jugo Stalin.
El PCR critica a Fidel Castro porque sacó una posición saludando la gran lucha librada por el pueblo soviético contra el nazismo "pero sin nombrar a Stalin" (Hoy, 13/5). "Es una gran injusticia" dicen los autoproclamados maoístas argentinos.
El PC tiene similar posición. En un acto conmemorativo, su secretario general Echegaray, planteo: "al frente de la heroica resistencia que logro vencer al nazismo, estuvo el Partido Comunista soviético liderado por Joseph Stalin y que, más allá de los enfoques críticos que podamos tener sobre su papel en el proceso revolucionario, en el tema de la guerra jugó un papel que no puede ser ignorado y menos menoscabado" (Propuesta, 14/5).
Página 12 destaco un artículo de Atilio Borón, camarada de ruta del PC y su política de apoyo crítico a los K: "A 70 años de la caída del fascismo alemán... estamos en condiciones de iniciar una discusión seria sobre la Segunda Guerra Mundial, sacando a luz el aporte decisivo de la URSS y proponiendo una aproximación rigurosa a la figura de Stalin, cuyos crímenes son harto conocidos pero que no alcanzan a eclipsar por completo los aciertos que habría tenido en la conducción de lo que los rusos llaman ‘La Gran Guerra Patria'".

¿Errores? No: política contrarrevolucionaria

Aunque reconocen "errores" de Stalin no caracterizan el papel contrarrevolucionario que jugo su dictadura en el proceso soviético. Fue el gran verdugo del Partido Bolchevique. En 1940 había eliminado-asesinado todo el Comité Central que dirigió la revolución de 1917; sólo quedaban vivos Stalin y Trotsky (desterrado de la URSS). Y Stalin lo mandó matar en su exilio de Méjico. Son millones los comunistas asesinados y enviados a los gulags (campos de concentración creados antes que Hitler en Alemania).
Stalin llevó sus purgas a todos los niveles. En 1936 -como parte de un acuerdo con Hitler- asesinó a toda la jefatura del Ejército Rojo, dejando al mismo descerebrado. Fue un elemento no menor para que Hitler se animará iniciar la Guerra Mundial: la falta de operatividad del ejército soviético.
¿Stalin fue el líder de la guerra? Su ceguera política -deshechaba un análisis de clase marxista- lo llevó a desoír las advertencias de sus principales espías de la inminencia del ataque nazi a la URSS (Sorge en Japón, la ‘orquesta roja' en Alemania, etc.). Una vez iniciados los ataques, Stalin seguía creyendo que era información falsa. El desastre que sobrevino fue tremendo. Todo el ejército se desmorono y los nazis llegaron rápidamente a las puertas de Moscú. El avance alemán fue al principio bien recibido por los pueblos oprimidos por la burocracia. Pero al ver que estos eran tan o más salvajes que el stalinismo y que encima venían a restaurar la propiedad latifundista y capitalista, comenzó a crecer la resistencia soviética. Los ‘errores' del ‘gran mariscal' el pueblo soviético lo pago muy caro: la URSS perdió más de 20 millones entre soldados y civiles; los alemanes se desangraron con 7 millones de bajas con más años de guerra y en todos los frentes. El triunfo soviético se debe a la propiedad pública de los medios de producción que con una planificación centralizada fueron trasladados a los Urales, trabajando a toda maquina para proveer de incesante armamento al heroico pueblo.

Contra la revolución en la postguerra

Atacada la URSS, Stalin acuerda con las potencias imperialistas aliadas (Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos) enfrentar a Hitler. Pero se compromete a frenar todo proceso revolucionario durante y después de la guerra. Es sabido, la guerra es partera de la revolución socialista: la primera es producto de la crisis capitalista, la segunda la salida revolucionaria a la barbarie de esa crisis.
Por pedido de Churcill, Stalin disolvió la Internacional Comunista como garantía de que abandonaba definitivamente el apoyo a la revolución.
En el transcurso de una guerra interimperialista por el dominio de los mercados, el deber de los revolucionarios es impulsar la revolución. Fue lo que plantearon e hicieron Lenin y Trotsky en la Primera Guerra Mundial. Para el PCR en cambio la guerra que "comenzó como una confrontación entre las potencias imperialistas... se transformó a partir... de 1941" cuando Alemania invade la URSS "en una guerra mundial antifascista". Para Echegaray (PC) también "sólo la alianza del capitalismo y el comunismo contra el fascismo permitieron salvar la democracia". La lucha de clases para abolir al capitalismo fue reemplazada por el enfrentamiento entre democracia y fascismo. Como si la democracia imperialista no fuera también un Estado de opresión y barbarie no sólo sobre su clase obrera, sino contra los pueblos coloniales del mundo. El PCR se suma a la política concreta del stalinismo criollo que se puso en la década del '40, del lado de la Unión Democrática contra la deformada resistencia nacional del peronismo. Echegaray se queja: "lamentablemente, para los antifascistas argentinos fue particularmente duro" que Argentina no entrara en guerra -como "hicieron Brasil y Colombia que enviaron tropas al frente europeo". El PC actuó en el movimiento obrero como quintacolumna de la burguesía imperialista: sabotaje a la histórica huelga de la carne, etc. Ambas vertientes -PC y PCR- tienen un origen histórico stalinista común.
La derrota fascista encontró a Stalin en su principal papel contrarrevolucionario, pactando con el imperialismo ‘democrático' la contención de la revolución. El PC afirma que "se lograron varias décadas sin guerras mundiales y la abrumadora mayoría de colonias y países dependientes iniciaban el camino a su independencia política". Stalin se opuso a la extensión de la revolución: en China y en Yugoslavia: los PC tuvieron que romper con el mismo para enfrentar a la burguesía y al imperialismo y tomar el poder. En Italia (ver PO anterior), en Francia, en Grecia, etc., los PC stalinistas desarmaron a las masas e integraron gobiernos de "unidad nacional" con la burguesía, gran parte de la cual había sido pronazi. El bloqueo central fue la política llevada sobre Alemania para dividirla e impedir el desarrollo de la lucha de clases y la revolución. Una política conciente. "El mejor alemán es el alemán muerto" decía un propagandista stalinista. Ocupadas zonas por el Ejercito Rojo se envío sectores atrasados a saquear y violar mujeres para que no hubiera posibilidad de confraternización revolucionaria. Disolvieron los comités antifascistas que se creaban a medida que se desmoronaba el Reich.
Lo mismo con la revolución colonial. El PC stalinista francés apoyo el intento de mantener el dominio imperial sobre Viet Nam y Argelia, etc. Los avances revolucionarios de postguerra se lograron superando la política contrarrevolucionaria ‘democrática' del stalinismo. Ejemplo contundente fue el triunfo de Fidel y el Che en Cuba enfrentando la oposición del PC stalinista, partidario de un gobierno de unidad con la burguesía.
La emergencia de la campaña electoral en marcha impide desarrollar en lo inmediato cursos o charlas sobre la Segunda Guerra que muestren el carácter contrarrevolucionario del stalinismo.
No es casual que el PC que apoya al frente K, como el PCR que integra el Frente Popular de centroizquierda, aprovechen el aniversario para reivindicar a Stalin. No solo para defender una trayectoria contrarrevolucionaria. Es un ataque contra el ascenso del Frente de Izquierda, que plantea un camino de independencia política para los trabajadores.

Rafael Santos

En Grecia, por la victoria del No a la Troika



Mi breve pero intensa gira de días pasados, desde Salónica hasta Atenas, a invitación del Partido de los Trabajadores de Grecia, me conectó con una verdadera catástrofe social. Se suceden ocupaciones de empresas y desesperadas gestiones obreras, asambleas populares contra los tarifazos y espacios de solidaridad contra el hambre y la falta de atención sanitaria. La desocupación es del 27% y escala al 67% entre los jóvenes. Los hospitales carecen de insumos y medicamentos. Diarias movilizaciones ocupan la plaza Syntagma.
Sólo en esa semana del 15 al 20 de junio, se fugaron de los bancos 4 mil millones de euros. Los depósitos bancarios, antes de la fuga de capitales, superaban en dos veces y media a los del corralito argentino, en un país con la cuarta parte de la población y del PBI. Mientras tanto, la "troika" -Banco Central Europeo, Comisión Europea y FMI- busca imponer un nuevo paquete leonino de ajuste: 23% de aumento en la electricidad, única energía en ese país sin gas; aumento del IVA hasta el 26%, rebajas jubilatorias, aumento de la edad a 67 años, eliminación de las "prejubilaciones", continuidad de la suspensión de los convenios colectivos y nuevas privatizaciones a las ya ejecutadas en los puertos estratégicos de Tesalónica y Pireo. La contrapartida que ofrece es una extorsión: mantener el financiamiento externo para pagar la deuda por sólo seis meses. Quiere tener a Grecia con rienda corta.
El gobierno de Syriza se ha fijado el objetivo contradictorio de atenuar el paquete de ajuste, por un lado, y seguir pagando una deuda impagable, por el otro. La troika se niega a efectuar una quita que debería ser del 75%, y aún en ese caso Grecia debería liquidar los derechos laborales, reducir gastos sociales y jubilatorios y aumentar impuestos al consumo.
En situación igual o peor que la de Grecia se encuentran otros doce países, entre ellos Ucrania, Venezuela, Granada, Ecuador y hasta Puerto Rico o Rusia, con Argentina en las gateras. El epicentro de la crisis está en los países desarrollados -los emergentes son el síntoma. Un defol de Grecia iniciaría un nuevo período de bancarrotas.
El "acuerdo" negociado entre la troika y Syriza fue rechazado por 75 de los 180 miembros del Comité Nacional de la Coalición Radical. El temor de que esta división se reproduzca en el parlamento ha llevado a convocar a un referendo. El referendo no resolverá nada por sí, porque está diseñado para habilitar una continuación sin fin de las negociaciones, pero es necesario al movimiento popular asegurar una victoria contundente del No, que abriría otro escenario en la crisis.
La única salida -el envío a pérdidas de la deuda externa de Grecia- llevaría a la bancarrota a la UE. Grecia debe proceder al desconocimiento de la deuda externa en forma unilateral y a nacionalizar de inmediato la banca y el comercio exterior, para diseñar una salida viable.
Los trabajadores de todos los países deben unirse para defenderse de los ajustes que se les busca imponer y para que la crisis la paguen los capitalistas.

Prensa Obrera

La Grecia de Estados Unidos



Hace mucho tiempo que los círculos de poder conocen al dedillo que Puerto Rico, el "Estado asociado" de la Unión Americana, se encuentra en bancarrota. Es un testimonio de la miopía interesada de los medios de comunicación que hubieran mantenido en la ignorancia a la opinión pública.
La deuda de Puerto Rico en títulos públicos y "el cielo sabe en qué obligaciones previsionales”, (Financial Times, 26/6) es de 73.000 millones de dólares, "definitivamente impagable". Esta deuda se encuentra en poder de acreedores en territorio de Estados Unidos, pero por sobre todo en bancos locales. Aunque los depósitos en los bancos se encuentran garantizados hasta 100.000 dólares por ahorrista, el peso de la deuda pública los condena a la quiebra. "El gobierno de Estados Unidos -concluye Financial Times- estará forzado a intervenirlos". La deuda portoriqueña es igual a la de Venezuela, pero con una población de menos de cuatro millones de habitantes. La deuda por familias es de aproximadamente 70.000 dólares, más allá de las que hubieran contraído para financiar sus propios gastos. El defol oficial determina la insolvencia de la compañía única de electricidad y la provisión de agua. Detrás de la deuda registrada se encuentra otra de ramificaciones indefinidas que los acreedores han contraído con las compañías que aseguran a los inversores financieros y a los reaseguros de estos seguros en los llamados mercados derivados.
El diario inglés dice lo obvio cuando advierte que la quiebra de la isla no podrá ser resuelta "de un modo ordenado o consensuado". El endeudamiento de Puerto Rico fue estimulado por exenciones impositivas excepcionales. No es un caso aislado, como lo ha demostrado la bancarrota catastrófica de Detroit. El mercado de títulos municipales de Estados Unidos es de 3,5 billones de dólares, que serían inevitablemente afectados por el defol borricano. No sorprende entonces que el Financial Times apunte, entre los que serán golpeados por el defol, al "orden público". En efecto, el gobierno de Puerto Rico ya ha diseñado un plan de despidos masivos y reducción de salarios, gastos sociales y jubilaciones. Como la isla se encuentra fuera de la protección de la ley de quiebras de Estados Unidos, The New York Times concluye que "un default dejaría a la isla, sus acreedores y residentes en un limbo financiero y legal que, al igual que la crisis griega, podría llevar años solucionar". De acuerdo con el FMI, "el déficit fiscal es mucho mayor que el asumido" (El País, 1º/7).
En el mismo momento en que el capital financiero presume que podrá tomar a Cuba por asalto a partir de una reanudación de las relaciones diplomáticas, la isla hermana muestra la otra cara de la moneda. Puerto Rico y Cuba son históricamente gemelas, con desenlaces históricos perfectamente antagónicos. La independencia indomable de una contrasta con el sometimiento colonial de la otra. Los ‘privilegios’ del colonialismo se vienen a pique con la bancarrota del capitalismo mundial. A través de la crisis, o sea del pago forzado y confiscatorio de una deuda ‘externa’ que ha beneficiado por un largo tiempo a los especuladores, resurgirá el tema de la independencia en la agenda política. De todos modos, Puerto Rico es el eslabón más débil de una cadena de insolvencias que se prepara en distintos niveles sub-estatales de Estados Unidos, con la consecuente afectación del "orden público" en el territorio continental. Esto cuando se acentúa la lucha contra la brutalidad policial y contra la persecución de la numerosa población inmigrante hispana o latina.

Jorge Altamira

El último Perón



El 1º de julio de 1974 fallece Juan Domingo Perón, sus restos son despedidos por una muchedumbre triste en una jornada gris y lluviosa. Su deceso deja el poder en manos de Isabel Perón, quien se va a apoyar abiertamente en las bandas terroristas de la Triple A -creadas por orden del fallecido presidente- y la burocracia sindical.

Rodolfo Walsh supo describir magistralmente el sentir de ese día en la conciencia de los trabajadores argentinos: "El general Perón, figura central de la política argentina en los últimos treinta años, murió ayer a las 13:15. En la conciencia de millones de hombres y mujeres, la noticia tardará en volverse tolerable. Más allá del fragor de la lucha política que lo envolvió, la Argentina llora a un líder excepcional"
Perón fue sin ninguna duda una de las figuras fundamentales de la política nacional durante el siglo XX. Fue el líder de un movimiento nacional burgués que concentró la adhesión de la mayoría de la clase trabajadora. Sin embargo pese al apoyo de las mayorías populares, su función fue mantener intactos los cimientos del país burgués y terrateniente.
Perón apareció en la escena política como uno de los cabecillas e ideólogos del GOU (Grupo de Oficiales Unidos) que harán la llamada Revolución de 1943, poniendo fin al gobierno conservador de Ramón Castillo. A la cabeza de la Secretaria de Trabajo y Previsión, Perón estableció lazos con los sindicatos reformistas de aquellos años de origen socialista y sindicalista e impulsó leyes progresistas que le permitieron ganar el apoyo de los trabajadores. Expulsado del gobierno del Gral. Edelmiro Farrell por presión de la oligarquía, las masas obreras protagonizaron una histórica huelga general y desde las grandes barriadas del Gran Buenos Aires se avanzó hasta ocupar la capital, hasta entonces inmaculado centro político de la oligarquía, obligando a su liberación y dando lugar al mito fundador del peronismo: el 17 de octubre de 1945.
Vale aclarar que el peronismo siempre buscó evitar que este tipo de acontecimientos se repitiera. Perón se enfrentó a un frente burgués pro-imperialista auspiciado por el embajador norteamericano Spruille Braden, que integraban conservadores, radicales, socialistas y el Partido Comunista. El peronismo constituyó un movimiento nacionalista burgués que logró la adhesión obrera otorgandoles innumerables conquistas sociales y políticas, además de el papel de columna vertebral del movimiento peronista.
Integrando los sindicatos al Estado burgués, alentó la formación de una burocracia dirigente, reprimió toda disidencia por izquierda e impuso la idea de que el objetivo central del Estado burgués debía ser lograr la armonía entre obreros y patrones.
Perón logró liquidar la independencia política e ideológica de los trabajadores. Ese fue su principal contribución a la perpetuación del orden capitalista en Argentina. Su nacionalismo consistió en aprovechar la retirada del imperialismo británico para negociar el status semicolonial del país ante el imperialismo yanqui. Pero en septiembre de 1955, cuando el imperialismo norteamericano impulsa el golpe contra su gobierno, Perón es derrocado sin luchar. La única resistencia a la Revolución Libertadora fue la de la clase obrera que enfrentó a los golpistas sin directivas y sin armas debido a la defección de la burocracia dirigente de los sindicatos.
Con su salud deteriorada, Perón retorna del exilio en 1973, convocado como tabla de salvación por las FF.AA y la burguesía, para poner fin a la insurgencia obrera y popular que desde la semiinsurrección del 29 de mayo de 1969 en Córdoba, el Cordobazo, había herido de muerte a la dictadura de la Revolución Argentina. Perón vuelve para desviar ese poderoso movimiento de masas que tuvo a la clase obrera como protagonista y que cuestionó al conjunto del país burgués. Para ello utilizó a las organizaciones guerrilleras del peronismo como Montoneros a fin de contener por izquierda a la juventud, alentándolas como “formaciones especiales” para luchar por el “socialismo nacional” mientras se apoyaba en la burocracia sindical para contener a la clase obrera.
Domingo Perón, se propuso un Pacto Social que favorecía a las patronales para lo que era necesario restaurar la disciplina en las fábricas. Para ello se valió primero del engaño de tinte frente populista con Héctor Cámpora - 25 de mayo-13 de junio de 1973- primero, y tras el golpe de palacio que dio la derecha peronista luego de la Masacre de Ezeiza - 20 de junio de 1973 - , de las bandas armadas de las Tres A.
Perón retornó al poder y dio vía libre a las bandas terroristas de la ultraderecha que tuvieron como blanco privilegiado de sus crímenes a los militantes de la clase obrera y la izquierda -incluidos y sobre todo de su propio movimiento- para restaurar el orden del país burgués.
Al poco tiempo de asumir su tercer mandato, Perón recibió con todos los honores al genocida Augusto Pinochet que acababa de llevar adelante la contrarrevolución en Chile. Y poco antes de morir, expulsó a los Montoneros de la Plaza de Mayo calificándolos de "estúpidos e imberbes", amenazando con dejar a los matones de la burocracia sindical "hacer tronar el escarmiento".
Bajo su gobierno y mucho más, luego de su muerte cuando el poder quede en manos de Isabel, los crímenes desembozados de la Triple A y el anticomunismo visceral serán sello de marca del gobierno peronista.
Perón solía decir frente a los embates insurgentes de la clase obrera en los tiempos combatientes de la resistencia peronista, que entre la sangre y el tiempo elegía el tiempo (una elección que favorecía a la burguesía y el imperialismo en sus intentos por derrotar a los trabajadores. Sin embargo, en aquellos años finales de su vida como Presidente, y frente a la insurgencia de la clase obrera, claramente eligió la sangre.

Facundo Aguirre

miércoles, julio 01, 2015

Charles Darwin: el naturista que revolucionó la biología



Charles Robert Darwin fue quizá, el naturalista más destacado de la historia de la biología. En su ya célebre obra El origen de las especies por medio de selección natural configuró el andamiaje teórico más coherente para explicar el devenir histórico de los organismos vivos esbozado hasta ahora. El 12 de febrero del 2015 se cumplieron 206 años de su natalicio.

Un hombre de su época

Darwin nació en Shrewsbury, Inglaterra, el 12 de febrero de 1809 en el seno de una familia protestante de la emergente burguesía inglesa. Realizó sus estudios profesionales en la Universidad de Edimburgo en medicina pero, a la larga, se encontraría decepcionado por la práctica médica. Aún así, tuvo importantes influencias intelectuales en Edimburgo donde aprendió taxidermia, geología, anatomía. Siguió de cerca los debates teóricos del llamado materialismo radical inglés y estuvo al tanto de la teoría evolutiva propuesta por Lamarck.
Decepcionado por los mediocres resultados obtenidos como médico, su padre lo envió a Cambridge para titularse en letras con el propósito de formarlo como pastor anglicano.
Lejos de tomar el camino del sacerdocio, su estancia en Cambridge le permitió familiarizarse con tres obras que marcarían su pensamiento: la Teología Natural de Paley, Un discurso preliminar en el estudio de la filosofía natural de Herschel y el Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente de Humboldt.
Impulsado por el instinto aventurero de los naturalistas del siglo XIX, Darwin decidió embarcarse a la América del Sur en el navío comandado por Robert Fitzroy llamado el Beagle. Fue en este viaje donde el naturalista inglés recuperaría toda la información empírica necesaria para forjar, al calor de los años, su teoría de la evolución biológica de las especies; mientras consumía las elaboraciones de geólogos destacados como Lyell o destacados eruditos como Maltus.
El origen de las especies por selección natural, vería la luz en una primera publicación de 1859, que se agotó apenas en una semana en todas las librerías de Inglaterra. La trayectoria profesional de Darwin, se dio en el contexto de la Inglaterra Victoriana, el momento en el cual el capitalismo inglés llegaba a su máximo desarrollo con la consumación y extensión de la revolución industrial y su configuración imperial a escala europea. Si bien se trataba de una sociedad desgarrada en las clases sociales del capitalismo moderno, rígida y disciplinaria - basada aún en el poder de la aristocracia-, la burguesía inglesa disputaba un lugar preponderante en la vida social, económica e intelectual.

El mundo biológico también tiene historia

Las clases dominantes de la Europa feudal, que se colapsaban con el advenimiento de la revolución industrial y la emergencia del capitalismo, impusieron una concepción del mundo fijo e inmutable. Los intelectuales entonces, debían dedicarse a la contemplación de la creación divina. Los evolucionistas del siglo XIX, plantearon la idea simple pero revulsiva de que los organismos, incluido el ser humano, son entidades en constante transformación y que el relato del mundo biótico cuenta su propia historia.
En El origen de las especies, Darwin llevó esta idea más lejos planteando que, la lucha por la supervivencia de los organismos vivos – basada en el límite de los recursos disponibles y el aumento demográfico- y la existencia de características biológicas aptas para determinados entornos hace que la sobrevivencia de las entidades biológicas sea diferencial: solo los organismos más aptos a determinados entornos, son capaces de sobrevivir. A este fenómeno, Darwin lo llamó selección natural.
Darwin atinó en plantear que existían variaciones –dadas por el azar–, que además de proveer ventajas adaptativas a los organismos pueden ser heredadas, transmitidas de generación en generación. De la selección natural y la transmisión hereditaria se desprende la evolución, que se da en forma copiosa y gradual.
Muchas veces en la historia, esta concepción de selección natural ha sido distorsionada por discursos fascistas con un claro componente racista. El ejemplo más acabado es el del Nazismo, que justificó el genocidio de millones de judíos, negros, homosexuales, gitanos y comunistas apelando a la “supervivencia del más apto”.

Convergencias entre Marx y Darwin

Marx y Darwin, aunque contemporáneos, tuvieron poco contacto entre ellos. En realidad, Marx fue fuertemente influido por la teoría de Darwin pero no viceversa. Sus convergencias, radican fundamentalmente en una concepción del mundo común y una filosofía compartida, consciente o inconscientemente. En El Capital, Marx plantea que “Darwin ha despertado el interés por la historia de la tecnología natural, esto es, por la formación de los órganos vegetales y animales como instrumentos de producción para la vida de plantas y animales” y adopta para sí, la empresa de forjar “la historia de los órganos productivos del hombre en la sociedad, a la base material de toda organización particular de la sociedad”.
Pero si algo hace converger a estos dos grandes revolucionarios decimonónicos es que lograron aprehender la realidad natural (en el caso de Darwin) y la realidad social (en el caso de Marx) de un modo profundamente dialéctico.
Esto se verifica, en primer lugar, en que ambos concebían al mundo en constante movimiento. Un mundo donde nada es inmutable y está en constante transformación. Parafraseando a Levins y Lewontin, el de Darwin y Marx es un mundo donde las constantes se vuelven variables, las causas efectos y los sistemas – biológicos o sociales-, se desarrollan a tal punto que destruyen las condiciones de posibilidad que permitieron su surgimiento.
La defensa de esta concepción del mundo social y del mundo biológico, tiene enormes implicaciones en la actualidad; por un lado porque, al interior de la teoría evolutiva contemporánea, muchos son los que de forma explícita o implícita intentan socavar los fundamentos de una teoría dinámica y holista de la evolución mientras surgen voces para prohibir la enseñanza de la teoría evolutiva y educar a las nuevas generaciones en el más fragante creacionismo.
También porque, lejos de la idea impuesta por las clases dominantes de nuestra época de que el capitalismo es inmutable e imperecedero, Marx ha develado para las clases desposeídas que este puede ser destruido y que en su seno, yacen las características de una sociedad transformada, sin explotación ni opresión.

Jimena Vergara
@JimenaVergaraO

Siete puntos para entender el referéndum griego

1. ¿Por qué Syriza ha convocado un referéndum en apenas una semana?

-El primer ministro griego, Alexis Tsipras, tres días después del ultimátum que le dieron los acreedores, tomó la decisión de convocar un referéndum que se celebrará solo diez días después de este ultimátum.
Tsipras fue elegido hace cinco meses con un programa político contra la austeridad y los programas de rescate (eufemísticamente llamados "memorandos").
Tras unas negociaciones con los socios de Grecia, pero en esta ocasión acreedores-prestamistas (la Comision Europea, el Banco Central Europea y el Fondo Monetario Internacional), que duraron 4 meses, la semana pasada, el Gobierno de Tsipras pareció ceder a la presiones de los acreedores y ofreció un programa de austeridad por valor de 8.000 millones de euros. En dicho programa se aumentaban los impuestos directos e indirectos, tanto para personas naturales como jurídicas, pero no se tocaban los salarios ni las pensiones.
Muchos, en la izquierda griega, consideraron esta propuesta una traición e incluso llegaron a solicitar a los diputados de Syriza (el partido del Tsipras) que el programa en cuestión no fuera aprobado en el Parlamento.
Los acreedores, sin embargo, dijeron que con este programa se podría llegar a un acuerdo aunque pidieron que llevara la firma de Tsipras y no la del ministro de Economía, una petición humillante para un primer ministro que, en paralelo, estaría traicionando los principios que le llevaron al poder. Tsipras, pese a todo, aceptó las condiciones porque entendió que dar carpetazo al tema de la deuda, en esos momentos, era más importante que el programa del partido.
Un ultimátum posterior, sin embargo, cambió las cosas. Tsipras ha llegado a calificarlo de "extorsión". En él se pedía a Grecia que aceptara un (nuevo) plan de rescate “exprés” que incluyera recortes de los salarios de los empleados públicos, recorte de las pensiones, incremento del IVA, liberalización total de las relaciones laborales, incluyendo el permiso de despedidos masivos en el sector privado y toda una serie de medidas antisociales. A cambio, los acreedores ofrecieron una cantidad de capital suficiente para que Grecia pagara todas sus deudas en 2015 y prometieron un acuerdo ulterior en unos meses. En realidad, de esta manera, los acreedores lo ofrecieron todo a cambio de nada.
Ningún Gobierno habría aceptado algo así. Tsipras, de hecho, comprendió la dimensión histórica del momento: "Nuestro objetivo es poner fin a la crisis de la deuda pública griega pero, en estos momentos, nuestra responsabilidad primera e histórica es en defensa de la democracia y la soberanía nacional. Y precisamente esa responsabilidad es la que nos obliga a responder al ultimátum con la voluntad del pueblo griego".
Tsipras convocó el referéndum y pidió a la UE y al Banco Central Europeo la liquidez suficiente hasta que el pueblo vote. Pero la UE y BCE no se la concedieron, arguyeron que Grecia no la “merecía”.
Al Gobierno griego, entonces, no le quedó más opción que establecer un control de capitales y esperar al referéndum, que se celebrará domingo que viene, el pueblo griego dirá No o Sí al ultimátum.
La historia se repite como farsa setenta años después de que las fuerzas fascistas del Eje ofrecieran un ultimátum a Grecia para capitular. Ahora, las "instituciones" (europeas + FMI), que son coaccionistas con Grecia en el proyecto de la UE (excluyendo el FMI) se comportan como enemigos contra el pueblo griego. Antes, por lo menos, sí se autodefinían como enemigos.

2. ¿Qué significa el ultimátum dado por los acreedores?

Más de lo mismo. Es parte de lo que han traído aparejados los anteriores planes de austeridad, memorandos y otras hierbas: caída del 25 % del PIB, 26% de desempleo, 52% de desempleo juvenil (el más alto de Europa y tres veces superior al índice anterior a las medidas de austeridad), 45% de pensionistas pobres y 40% de los niños bajo el umbral de la pobreza.
Es difícil entender por qué los acreedores insisten en medidas que claramente ningún gobierno aceptaría porque condenan a más miseria y pobreza. Parece que la auténtica razón que les mueve es la voluntad de castigar políticamente al pueblo griego por haber escogido un Gobierno de izquierda y poner en jaque al Gobierno de Syriza.

3. ¿Las deudas hay que pagarlas siempre?

Eso es muy discutible y hay un amplio debate sobre este tema. Se trata, no en vano, de una relación de intercambio que no es aconsejable quebrar por razones, fundamentalmente, de convivencia aunque también, desde luego, de estabilidad económica. Históricamente hablando, de hecho, casi ninguna cultura ha considerado positivamente el impago. Sin embargo hay excepciones. La primera de ellas es práctica. Muchas veces, las deudas contraídas son impagables. Por eso lo que suele hacerse desde hace siglos es reestructurarlas, es decir, diferirlas en el tiempo, realizar "quitas" (es decir, perdonar las partes más onerosas o irrealizables, generalmente parte de los intereses), seguir una estrategia combinada de reestructuración y quitas o, en última instancia, hacer “default”.
En el caso de Grecia, la situación es especialmente sangrante, recientemente una Comisión de Auditoría ad hoc, nombrada por el actual Gobierno, concluyó que parte de la deuda del país heleno es, no ilegítima, sino ilegal. Se trata de deuda que fue contraída por particulares, con instituciones de crédito extranjeras que, conocedoras del riesgo que ello implicaba, concedieron créditos a personas que no podían pagarlos. Parte de esa deuda de entidades financieras privadas fue posteriormente asumida por el Estado, una operación que precisamente no siempre es legal.

4.- ¿El referéndum implica la salida del euro?

El referéndum se centra, única y exclusivamente, en el ultimátum y no en la posible salida de Grecia del euro. Grecia es socia en la Eurozona (compuesta por aquellos países de la Unión Europea que comparten el euro) no una invitada ni una transeúnte. Si los demás países de dicho club consideran que la pertenencia de Geecia no es beneficiosa para nadie, deberían buscar una fórmula que permitiese una salida negociada de Grecia. Por el contrario sería absurdo (un auténtico suicidio político, amén de ilógico) que Grecia abandonase sus derechos, unilateralmente, como socia de la Eurozona.

5. ¿ Podría, Grecia, sobrevivir fuera del euro y de la unión europea?

La respuesta, rotunda, es sí, aunque la propia UE, de momento, ni se lo plantea. Sobre lo que más bien cabe reflexionar es sobre la filosofía del proyecto inicial de la UE y de la Eurozona y en qué se han convertido ambos.
¿Europa merece una unión donde unos países castigan a otros o donde unos pueblos traten a otros como delincuentes porque se consideran más “avanzados” solo por tener unos “mejores” índices macroeconómicos? La Unión Europea se concibió como un proyecto de solidaridad y unión entre los pueblos, Europa no quería volver vivir los horrores de una gran guerra, ¿En qué han quedado estos ideales y quiénes y por qué los han pervertido? Esas son las auténticas preguntas de fondo.

6. - Si no hay acuerdo, ¿qué puede hacer Grecia? ¿puede pedir ayuda a otros países fuera del euro como Rusia o China?

Grecia, como país soberano, puede hacer coaliciones y acuerdos con cualquier país u organismo que considere beneficioso. Recientemente hubo conversaciones con Rusia (Grecia tiene vínculos históricos e religiosos con dicho país), al igual que con el banco de desarrollo de los BRICS. Sin embargo no hay país u organismo que pueda ayudar Grecia en el tema de la deuda si no cuenta con los acreedores. Además Grecia no está buscando un nuevo amo que le controle a través de la deuda, Grecia solo quiere resolver el asunto con sus socios y reformar su economía para que no se repita esta situación tan trágica y humillante.

7. ¿Qué significa este pulso para los pueblos de Europa?

Si el castigo a Grecia es para meter miedo a los pueblos, entonces, llámese a las cosas por su nombre, estamos ante una perversión oligárquica de la democracia en Europa. Los pueblos pueden decidir por miedo en algún momento histórico, pero esto no dura siempre y lo peor es que sus reacciones posteriores pueden ser, como lo demuestra la historia, aún más radicales y violentas. No se entiende, por ello, por qué los acreedores prefieran chantajear a Grecia con ultimátums si podrían resolver la situación (incluso haciendo daño político al Gobierno de Tsipras obligándole a que no cumpla su programa electoral). Grecia es parte sustancial de Europa, esta situación solo está debilitando un proyecto alejado de los objetivos con los que nació, convirtiéndose en otro proyecto distinto, de dominación, entre países fuertes y débiles. Entonces, ¿de qué estamos hablando?

Dimitris Pantoulas, Juan Agulló y Rafael Rico Ríos

El ataque de la industria del sexo contra las feministas

Los pornógrafos llevan mucho tiempo defendiendo como "libre expresión" los productos y prácticas de su extremadamente lucrativa industria, incluso cuando estos sexualizan el poder y la violencia de los hombres contra las mujeres. De modo parecido, quienes defienden la prostitución, a la que estratégicamente llaman "trabajo sexual", plantean el movimiento a favor su legalización y normalización como liberador.
Pero estos grupos solo apoyan la libre expresión y las libertades en la medida en que sirven a sus intereses. Aquellos que se manifiestan contra la industria del sexo están excluidos de su versión de "libertad".
Tuvimos pruebas de ello en marzo, cuando varios lobbies de la prostitución amenazaron con boicotear una conferencia en Vancouver, Columbia Británica, que iba a contar con la presencia de Chris Hedges, destacado periodista y columnista de Truthdig, como ponente principal. Estos grupos de presión intentaron impedir su participación por haber escrito un artículo en el que definía la prostitución como "la quintaesencia del capitalismo global", y lo habrían conseguido si no hubiera sido por la respuesta apasionada de grupos locales de mujeres.
Las campañas de desprestigio contra las feministas y sus aliados que se atreven a decir la verdad sobre el poder y la violencia de los hombres no son algo nuevo. En los años noventa los pornógrafos lanzaron una campaña contra la profesora Catharine MacKinnon y la feminista Andrea Dworkin comparándolas con los nazis y acusándolas de suprimir la libre expresión cuando, en realidad, la ordenanza anti-pornografía que ellas habían redactado en Minneapolis en 1983 – definiendo la pornografía como una violación de los derechos civiles de las mujeres– no fue un intento de censurar la libre expresión sino de abordar el daño causado a las mujeres por la industria de la pornografía.
Para atraer a los progresistas bienintencionados, se inventó un movimiento por los "derechos de las trabajadoras sexuales" en oposición a aquellas feministas que creían que la prostitución era la extensión y la perpetuación del poder y la violencia del hombre. El lobby de la prostitución adoptó el lenguaje del movimiento obrero para defender los derechos de los hombres a abrir burdeles y a comprar servicios sexuales de las mujeres, y también el lenguaje del movimiento feminista para plantear la prostitución como una elección de la mujer.
Estos grupos de presión tienen a los medios de comunicación de su parte, así como a los proxenetas y los puteros. De acuerdo a sus intereses capitalistas, los medios oficiales presentan la pornografía y la prostitución como iniciativas empresariales y, en consonancia con sus bases patriarcales, aceptan como norma la idea de los cuerpos de las mujeres como objetos consumibles.
En los últimos años la industria del sexo ha colaborado con los medios para descontextualizar completamente el sistema de la prostitución. Este enfoque neoliberal es parte de un esfuerzo constante para desarmar a los movimientos que desafían los sistemas de poder: si somos simplemente individuos que miran por su propio empoderamiento (empowerment) personal y, por lo tanto, los únicos responsables de nuestros propios "éxitos" y "fracasos", entonces no hay necesidad de organizarse colectivamente. Y esto es precisamente lo que quería decir Margaret Thatcher al afirmar que no existe la sociedad, solo individuos que ante todo deben ocuparse de sí mismos.
Al plantear un sistema que canaliza a las mujeres –particularmente a las mujeres marginadas– hacia la prostitución no solo como una elección de las propias mujeres sino como potencialmente liberador, estos grupos consiguen ocultar el modo en que la pornografía sostiene el poder de los hombres, descargando la responsabilidad de la subordinación de las mujeres en las propias mujeres. Al señalar la presión social para la auto-objetivación como empoderamiento, se permite a la sociedad ignorar las razones por las que las mujeres buscan empoderarse a través de la sexualización y la mirada masculina. Al centrarnos en la capacidad de acción consciente (agency) de las mujeres, pasamos por alto el comportamiento de los hombres.
Lo que verdaderamente están defendiendo los grupos que piden hacer presión a favor de los "derechos de las trabajadoras sexuales" no son, desde luego, los derechos humanos de las mujeres sino los intereses económicos y sexuales de los hombres. Y por eso en el discurso se evita deliberadamente abordar el daño que causan estos hombres.
La campaña para presentar la presión a favor de la prostitución como un esfuerzo de base para ayudar a las mujeres marginadas ha sido todo un éxito. Al ignorar la dinámica de poder inherente a la compra por parte de un hombre de los servicios sexuales de una mujer, y llevar el debate hacia la elección de las mujeres, quienes podrían considerarse a sí mismas feministas se ven en una encrucijada: "¿Debo defender el derecho de las mujeres a elegir?" La respuesta obvia es sí. Pero esa pregunta es engañosa. La verdadera pregunta es: "¿Apoyo el derecho de las mujeres pobres y marginadas a tener una vida mejor que la que les ofrecen los hombres explotadores?"
Si bien el lenguaje manipulador diseñado para atraer a las masas liberales es una parte fundamental de la iniciativa para despenalizar a los proxenetas y a los puteros, otro componente clave es la fácil derrota de las feministas que desafían ese discurso.
Los defensores de esa industria no se detendrán ante nada para silenciar las voces de quienes se pronuncien en contra de sus intereses. Tachadas de mojigatas, conservadoras religiosas, opresoras y fanáticas, la guerra contra estas feministas culminó recientemente en el intento generalizado de impedir que quienes disienten de su proyecto tengan acceso a plataformas desde las que expresar sus puntos de vista.
Cuando hace un año la periodista sueca Kajsa Ekis Ekman iba a presentar en Londres su libro "Being and Being Bought: Prostitution, Surrogacy and the Split Self" ["El ser y la mercancía: prostitución, vientres de alquiler y disociación"], la librería que organizaba el acto fue amenazada con boicots.
El clima actual en el feminismo anglosajón es el que apoya la caza de brujas, me dijo Ekman. Esa caza de brujas comienza con "campañas difamatorias, parece que viene 'de abajo', y sobre las feministas famosas dice que están obnubiladas por el poder tildándolas de elitistas, 'cis-sexistas', racistas y 'putafóbicas'", explicó. "Luego lleva adelante auténticas campañas de silenciamiento, amenazas de boicot, demandas, y aislamiento de cualquiera que se ponga del lado de las feministas y, por asociación, del lado de la culpa".
En el año 2003, Melissa Farley, una psicóloga clínica y fundadora de la organización sin ánimo de lucro Prostitution Research and Education, dirigió una investigación en Nueva Zelanda sobre la violencia y los trastornos de estrés postraumático en personas prostituidas, y después tuvo que declarar ante el Parlamento de aquel país por las entrevistas que había realizado. Un defensor de la prostitución neozelandés que estaba en desacuerdo con su investigación presentó una queja contra ella ante la Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés). La queja fue ignorada por la APA y no fue tenida en cuenta por sus colegas, pero el lobby de la prostitución la presenta como legítima y la utiliza como excusa para presionar a otros para que descarten su exhaustiva e iluminadora investigación.
Julie Bindel, periodista feminista que lleva años informando sobre el comercio sexual mundial, ha revelado que el Sindicato Internacional de Trabajadoras del Sexo en Gran Bretaña era poco más que un portavoz de los proxenetas y los dueños de burdeles. También ha estado informando sobre los importantes fallos de la legalización de la prostitución en Amsterdam. En marzo, después de las quejas emitidas por los grupos de presión a favor de la prostitución, su nombre fue retirado de un panel de discusión de una película estadounidense sobre prostitución.
Las supervivientes de la prostitución también se ven enfrentadas a una campaña de silenciamiento. Bridget Perrier, educadora indígena y co-fundadora de la organización Sextrade101 de supervivientes del comercio sexual y abolicionistas con sede en Toronto, explicó que los esfuerzos del lobby a favor de la prostitución se centran en invalidar las experiencias de las mujeres que han abandonado el negocio, a menudo poniendo en duda sus historias.
Rachel Moran sobrevivió siete años a la explotación sexual en Irlanda y ha publicado un libro sobre sus experiencias, en el que aborda muchos de los mitos y las mentiras que ha perpetuado el lobby del trabajo sexual. Por su delito –contar la verdad– ha sido objeto de acoso continuo y acusada en más de una ocasión de inventarse su historia.
"He sido difamada, calumniada, amenazada, atacada físicamente y gritada", me dijo Moran. "Mi dirección postal, los detalles de mi cuenta bancaria y mi dirección de correo electrónico personal han estando circulando entre las personas aparentemente más desequilibradas, las cuales me han tuiteado partes de mi dirección postal con ese estilo claramente amenazante del tipo 'sabemos donde encontrarte'".
Y añadió: "Sistemáticamente se alega que yo nunca estuve en la prostitución, aunque los registros que prueban que lo estuve están en manos de los servicios sociales irlandeses y del Juzgado de Distrito de Dublín de Menores".
Negar verdades que podrían perjudicar el intento de presentar una versión expurgada de la industria del sexo, que vende la prostitución como "simplemente un trabajo como cualquier otro", es un elemento clave de la campaña a favor de su legalización.
Moran me contó que le había impactado muchísimo la falta de compasión que mostraron hacia ella los defensores del negocio del sexo que aseguran tener un interés particular en la seguridad de las mujeres. "Sencillamente les importa un bledo estar llevando a cabo una campaña deliberada y organizada de intimidación contra una mujer que fue sistemáticamente abusada sexualmente por hombres adultos desde los quince años", manifestó. "Mis verdades no les gustan, por eso hay que silenciarlas".
Desesperados, sin ser capaces y sin estar dispuestos a responder a los argumentos feministas y socialistas básicos contra el negocio del sexo –a saber, que se ha levantado sobre la base del poder del hombre y del capitalismo, perpetuando ideas misóginas sobre las "necesidades" del hombre y los cuerpos de las mujeres como los objetos para satisfacer esos deseos socializados– sus lobbies recurren a las mentiras y a la calumnia.
Estos grupos intentan hacer pasar las campañas difamatorias por "crítica", pero son cualquier cosa meno eso, señaló Ekman, la periodista sueca. "Lo que está ocurriendo no tiene nada que ver con la crítica. Recuerda más bien a una revolución cultural maoísta a gran escala".
"Si eres una destacada feminista, no te escaparás", continuó. "Si todavía no te han atacado lo harán, o no eres lo suficientemente peligrosa".
Llevo años escribiendo sobre la industria del sexo y la legislación de la prostitución en Canadá. Los ataques contra mi persona y mi trabajo han sido implacables. En las últimas semanas varios grupos de presión canadienses a favor de este negocio organizaron una importante campaña difamatoria en línea, tachando los argumentos contra la objetivación, explotación y abuso de las mujeres de "fanatismo", distorsionando intencionalmente mi trabajo y mis opiniones hasta volverlos irreconocibles.
Las acusaciones absurdas e infundadas lanzadas contra mí –"transfóbica", "putafóbica", racista y demás– reproducen las utilizadas contra todas las mujeres que desafían el statu quo en este sentido. La intención no es hacer justicia, sino calumniar a las feministas para que sus argumentos puedan ignorarse y descartarse, y también acosar a otros hasta que hagan lo mismo. La única cosa que nunca mencionan es la verdad.
La mujeres que se prostituyen tienen 18 veces más probabilidades de ser asesinadas que la población en general, y los hombres responsables tienen muchas menos probabilidades de ser condenados cuando se trata de una prostituta. En Canadá las mujeres indígenas están sobrerrepresentadas en la prostitución y, en general, sufren mayores niveles de violencia que las mujeres no-indígenas. La legalización ha demostrado no ser una solución para la explotación, la violencia y el abuso.
Estos individuos y grupos cooptan las luchas de las personas marginadas para defender una industria multimillonaria que cada año se cobra la vida y la humanidad de miles de mujeres y niñas en todo el mundo. Para impedir que quienes manifiestan su desacuerdo amenacen sus intereses con palabras y argumentos, recurren a tácticas poco limpias para silenciar a escritoras y periodistas feministas independientes. Identifican nuestras palabras como "violencia" pero no hacen nada para luchar contra los responsables de la violencia real. Estos grupos nunca han participado en ninguna campaña pública contra un maltratador, nunca han presentado una demanda solicitando el despido de un putero violento, nunca han llamado "fanáticos" a quienes fuerzan a las niñas a prostituirse en burdeles o en las calles. Sus objetivos no son el capitalismo corporativo o los traficantes de sexo, tampoco los reyes del porno o los dueños de los burdeles maltratadores. No. Sus objetivos son las feministas.
En su ensayo "Liberalism and the Death of Feminism" ["Liberalismo y la muerte del feminismo"], MacKinnon escribió que "una vez hubo un movimiento feminista": un movimiento que entendió que criticar prácticas tales como la violación, el incesto, la prostitución y el abuso no era lo mismo que criticar a las víctimas de esas prácticas. "Era un movimiento que sabía [que] cuando las condiciones materiales descartan el 99% de tus opciones, no tiene sentido llamar al 1% restante –lo que haces– tu elección". Escribió estas palabras hace 25 años y aún seguimos librando las mismas batallas. Pronunciarse hoy contra los sistemas patriarcales significa que tu medio de vida se verá amenazado, así como tu credibilidad y tu libertad para hablar.
No puedes pretender ser progresista y manifestarte en contra de la democracia. No puedes pretender ser feminista y apoyar el silenciamiento de las mujeres. Este nuevo macartismo no nos liberará. Nos deja en manos de quienes quieren nuestra desaparición.

Meghan Murphy, escritora y periodista de Vancouver, Columbia Británica. Su página web es Feminist Current.

25 verdades de Alexis Tsipras sobre el chantaje del lobby financiero internacional



Fiel al mandato que le ha dado el pueblo, el primer ministro griego decidió someter el ultimátum del Fondo Monetario Internacional, de la Unión Europea y de la Comisión Europea a referéndum el 5 de julio de 2015 (1).

1. Desde la llegada de Syriza al poder en enero de 2015, Grecia sufre una “asfixia económica sin precedentes” por parte del Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, con el objetivo de doblegar al Gobierno progresista e impedirle “poner fin a la austeridad y restaurar la prosperidad y la justicia social”.

2. El objetivo de las negociaciones era conseguir un acuerdo viable “que respetara tanto la democracia como las normas europeas” para salir definitivamente de la crisis.

3. La troika exigió a Grecia el respeto de los acuerdos que tomaron los gobiernos anteriores, cuyas políticas económicamente ineficaces y socialmente desastrosas fueron rechazadas mayoritariamente por el pueblo griego, que decidió votar por Syriza.

4. En ningún momento el Gobierno griego ha cedido a las amenazas de las instituciones europeas y del FMI.

5. Tras casi seis meses de negociaciones, el Eurogrupo presentó “un ultimátum a la República Helena y al pueblo griego”. Este ultimátum “contraviene los principios fundadores y los valores de Europa”.

6. Europa presentó “una propuesta que suma nuevas cargas insoportables al pueblo griego y socava la recuperación de la sociedad griega y de su economía, no sólo manteniendo la incertidumbre, sino llevando aún más lejos los desequilibrios sociales”.
7. Estas medidas imponen una “fragmentación del mercado laboral” con una mayor precariedad de los contratos, “recortes de pensiones, nuevas reducciones en los salarios del sector público y un aumento del IVA en alimentos, restaurantes y turismo, con la eliminación de las deducciones fiscales en las islas”.

8. “Estas propuestas claramente violan las normas sociales europeas y el derecho fundamental al trabajo, la igualdad y la dignidad”.

9. El objetivo de la troika y de algunos miembros del Eurogrupo no es “conseguir un acuerdo viable y beneficioso para ambas partes, sino la humillación de todo el pueblo griego”.

10. El objetivo es “castigar una voz diferente en Europa”.

11. El Fondo Monetario Internacional está obsesionado por la austeridad y las medidas de castigo.12. La crisis griega afecta toda Europa y amenaza la unidad continental.13. Yanis Varoufakis, ministro griego de Finanzas, fue arbitrariamente excluido de la reunión del Eurogrupo, en violación de la legalidad europea.

14. “La responsabilidad histórica en favor de las luchas del pueblo helénico y de la protección de la democracia y de nuestra soberanía nacional [...] nos obliga a responder a este ultimátum con la voluntad del pueblo griego”.

15. Un referéndum tendrá lugar el 5 de julio de 2015 para que “el pueblo griego decida de forma soberana”. “Ante este ultimátum y chantaje, os convoco para que decidáis de forma soberana y con orgullo, como dicta la historia de Grecia, sobre la aceptación de esta austeridad estricta y humillante, que no ofrece ningún fin a la vista ni opción que nos permita recuperarnos social y económicamente”.

16. “En la cuna de la democracia no pediremos la autorización al señor Dijsselbloem [presidente del Eurogrupo] ni al señor Schaüble [ministro alemán de Finanzas]” para celebrar el referéndum.

17. Este referéndum “no es un intento de escisión de Europa sino de escisión de las prácticas que son una afrenta para Europa”.

18. “Ante esta dura austeridad autocrática, debemos responder con democracia, serenidad y determinación”.

19. “Grecia, el crisol de la democracia, debe enviar un claro mensaje democrático a Europa y a la comunidad internacional”.

20. “El pueblo griego dirá un gran no al ultimátum, pero al mismo tiempo un gran sí a la Europa de la solidaridad”.

21. Al día siguiente de este “no”, “la fuerza de negociación del país se verá reforzada”.

22. Sea cual fuere el resultado de esta consulta se respetará la voluntad del pueblo griego.

23. Esta consulta “enviará un mensaje de dignidad a todo el mundo”.

24. Europa es la casa común de todos sus pueblos. “No hay dueños ni invitados en Europa”.

25. “Grecia es y continuará siendo una parte indispensable de Europa y Europa será una parte indispensable de Grecia. Pero Grecia sin democracia estaría en una Europa sin identidad ni dirección”.

Salim Lamrani

Nota:

[1] Alexis Tsipras, «Discurso», 27 de junio de 2015. http://www.eldiario.es/internacional/discurso-Tsipras-referendum-Grecia_0_403159823.html ; Infobae, «Grecia: Tsipras instó a ‘un enfático NO’ en el referéndum sobre la oferta de los acreedores», 27 de junio de 2015. http://www.infobae.com/2015/06/27/1738104-grecia-tsipras-insto-un-enfatico-no-el-referendum-la-oferta-los-acreedores

martes, junio 30, 2015

Desigualdad, crisis y utopía reformista



Con motivo de la presentación del “El debate Piketty”, una compilación de artículos de distintos autores -Harvey, Roberts, Krugman, Galbraith, Astarita y un artículo de mi autoría, entre otros- sobre el ya afamado El Capital en el Siglo XXI, fui invitada a debatir el miércoles pasado en Rosario en la sede de COAD, junto al sociólogo Matías Ezquenazi (compilador del libro con Mario Hernández) y al economista Lavih Abraham, integrante de Ciudad Futura. Aprovecho la columna de hoy para exponer algunos puntos centrales de mi intervención y presentar primeras conclusiones.

Si bien no cabe duda alguna de que Piketty no es marxista –cosa que, por si hiciera falta, se ocupó de aclarar una y mil veces-, muchas de sus conclusiones implícitas -no deseadas-, contribuyen al fortalecimiento del marxismo. Piketty es conciente de ello y por eso aprovecha el carácter de “mejor vendido” de su libro, para desarrollar una crítica burda a una teoría que sin prurito alguno, afirma no haber leído.

Bernstein, Fukuyama y la guerra

En primer lugar hay que resaltar que los motivos por los que el libro de Piketty “El Capital en el Siglo XXI” y su verificación del capitalismo como una máquina productora de desigualdades se transformó rápidamente en Best Seller luego de su publicación en inglés en 2014, no son ingenuos ni casuales. El fin del boom del crédito que se produjo a partir de la crisis del 2008, dejó mucho más expuestas las consecuencias de la ofensiva neoliberal de las décadas pasadas. La clase media de los principales países centrales y en especial la norteamericana, se encuentra amenazada como tal y esto constituye un problema político y económico a la vez. Político porque representa una base fundamental para la estabilidad de los gobiernos imperialistas, económico porque se reduce la capacidad de consumo de un amplio sector social. Es en este contexto preciso en el que el libro de Piketty aparece como una especie de “antifukuyama”. Un libro que adquiere gran éxito mundial comprobando y alertando que no sólo las clases, las ideologías y la historia, existen, sino que el bajo crecimiento económico actual estaría recreando condiciones similares a las de fines de siglo XIX, principios del siglo XX, esto es del momento de mayor desigualdad en la historia del capitalismo. Recordemos que hacia principios de los ’90, Francis Fukuyama pronosticaba la hegemonía absoluta del capital, el fin de las guerras, las revoluciones y un mundo en el que los hombres saciarían sus necesidades mediante la actividad económica.
En segundo lugar, Piketty tiene el mérito de señalar que la desigualdad -y no precisamente la convergencia-, constituye la norma del modo de producción capitalista a través de toda su historia. Con esta afirmación, basada en una nutrida investigación empírica, otorga sin quererlo la razón a Rosa Luxemburgo a más de cien años del famoso debate con Bernstein al interior de la Socialdemocracia alemana. Recordemos que contra las tesis del marxismo, Bernstein sostenía que el capitalismo avanzaba hacia una mayor distribución de la propiedad y la disminución de las contradicciones sociales.
En tercer lugar –un aspecto olvidado en la mayoría de las reseñas escritas-, Piketty afirma que si durante los últimos aproximadamente 200 años, el 50% más pobre de la sociedad jamás obtuvo más del 5% del patrimonio, una muy leve tendencia a la convergencia se produjo como clara excepción por una sola vez en la historia del capitalismo. Justamente en la Segunda Posguerra Mundial emerge lo que Piketty denomina una “clase media patrimonial”. Esto es que el 40% del medio que se encuentra entre el 10% más rico y el 50% más pobre, logró acceder fundamentalmente a su propia vivienda. Esta tendencia débil fue el subproducto, como afirma Piketty, de dos guerras mundiales, la crisis de los años ’30 y el triunfo de la revolución rusa de 1917. Como consecuencia de la destrucción directa de bienes de capital, de shocks presupuestarios y políticos, de los bajos precios de los activos verificados en la segunda guerra, los patrimonios –que Piketty iguala a los capitales- disminuyeron abruptamente. A partir de un bajo nivel de capital acumulado, se inicia la reconstrucción y la economía y la población crecen a niveles excepcionalmente altos. En este marco y en el contexto de la convulsiva situación social de posguerra, las nacionalizaciones de empresas en Europa y la instauración de niveles impositivos progresivos –siempre según Piketty- habilitan un proceso de disminución de la desigualdad. Pero la reconstrucción se produce a alta velocidad y hacia 1979/80, el crecimiento económico disminuye y la estructura impositiva se vuelve cada vez más regresiva. Gran parte de las rebajas impositivas –en particular en Estados Unidos- van a engrosar los “salarios” de las castas gerenciales contribuyendo a disparar el crecimiento de la desigualdad en la distribución del ingreso. Para darnos una idea, Piketty afirma que entre 1997 y 2007, el 10% más rico de la sociedad norteamericana se llevó las tres cuartas partes del crecimiento del ingreso con lo cual el 90% se benefició de sólo un tercio de ese incremento. En 2008 comenzaba la crisis económica mundial más profunda que se tenga memoria desde la crisis de los años ’30. A decir verdad el último aspecto es el más interesante por cuanto guarda una estrecha relación con la situación actual de la economía y sus posibles derivaciones.

De Piketty a Larry Summers

De hecho los pronósticos de Piketty tienen sólidos puntos de contacto con la tesis de estancamiento secular de Larry Summers. El crecimiento actual cercano al 2,25% promedio en los países centrales es débil con respecto al ya mermado 3,25% de las últimas dos décadas previas a la crisis, al que Summers denomina de la “Gran Moderación”. Hay que tener en cuenta además que este valor resulta estrechamente dependiente de las históricamente bajas tasas de interés, un recurso al que será difícil volver a echar mano. El atenuado crecimiento de la inversión y la productividad –muy por debajo de la media de los últimos 20 años y en proceso de desaceleración- se impone como un problema serio, de largo plazo, para los representantes más importantes de la teoría económica oficial. Incluso China que particularmente desde el 2001 resultó una gran fuente de atracción de capitales, hoy sufre las consecuencias de la saturación en su terreno y está convirtiéndose en un nuevo competidor por los espacios mundiales para la acumulación. Estos aspectos son sintomáticos de la escasa capacidad del capital para su reproducción ampliada, cuestión que retorna al pronóstico de Piketty respecto de un bajo crecimiento en el período próximo como causa de una exacerbación de las desigualdades. Una de las preocupaciones más agudas de economistas como Summers, Krugman, Gordon, entre otros -que influencian el pensamiento del propio FMI- están asociadas a la insuficiencia de la “demanda efectiva” –demanda para consumo y demanda para inversión-, que pueda garantizar un nivel de crecimiento, al menos aceptable, en el período próximo. De hecho Summers -coincidiendo tácitamente con el razonamiento histórico de Piketty-, señala que no imagina –al igual que Krugman- qué otro tipo de acontecimiento, salvo una guerra, podría estimular el gasto de inversión y de consumo, en el grado necesario en Estados Unidos. Por ahora, ninguno de estos autores promueve una guerra sino sólo medidas tibias –como impuestos, mayor gasto estatal, etc.- a las que ellos mismos consideran impotentes. Aún el New Deal en Estados Unidos en 1933, que no se caracterizó por la tibieza sino que fue una apuesta en gran escala, resultó insuficiente para estimular los niveles necesarios de acumulación del capital. Recién el gasto para la guerra en 1939 habilitó un verdadero mercado de producción de valor y resolvió definitivamente el problema de la desocupación. Luego, la propia guerra actuó destruyendo capitales en gran escala cuestión que permitió, como observa Piketty, el gran impulso económico del período siguiente. Por supuesto, la reducción de la desigualdad que le siguió, no fue “automática”. En momentos de profunda convulsión social y de grandes traiciones a los procesos revolucionarios de posguerra, la reducción de la desigualdad resultó del “gran pacto” que en condiciones estructurales ideales forjadas por la destrucción, el capital se vio obligado a aceptar para garantizar su propia supervivencia.

Reabrir la polémica

Las guerras y la crisis del ‘30 primero, la absorción de China y Europa del Este junto a la ofensiva neoliberal después, colocan la destrucción de lo construido y la conquista de lo perdido como condiciones necesarias de la expansión y la supervivencia capitalista. Pero la reconstrucción y la absorción vuelven a empujar al capital al límite de la contradicción. El esquema neoliberal que permitió los años de crecimiento moderado pero “aceptable” como dice Summers, encontró sus propios límites. Tanto la crisis de 2008 como las condiciones actuales de la recuperación, los ponen de manifiesto. Las alarmas del capital suenan y en el horizonte se dibuja la necesidad de conquistar nuevos espacios para la acumulación. Los escenarios y las vías de conquista pueden ser múltiples. Evidentemente la configuración del capital se modificó durante las últimas décadas pero su ADN es el mismo. La perspectiva estratégica de destrucción podrá asumir la forma de nuevas catástrofes como la del ’30, de nuevos conflictos armados, de nuevos estallidos financieros, de estancamiento prolongado, de variantes similares a la ofensiva neoliberal, o de una combinación de estos escenarios. En definitiva la línea divisoria entre reformismo y marxismo es si ante estas condiciones estructurales es admisible imaginar un escenario reformista de largo plazo o si ese anhelo amenaza transformarse en una nueva trampa que impondrá al movimiento obrero y a las masas pobres nuevos sufrimientos e infinitas penurias. El riesgo no consiste en sostener, por supuesto, que el desarrollo de la lucha de clases podrá conseguir nuevas conquistas. El peligro es creer que puedan conseguirse, a largo plazo, bajo el modo de producción capitalista. Syriza, Podemos y los gobiernos posneoliberales de América Latina han trabajado y trabajan para amilanar al movimiento de masas postulándose como los redentores del capital. Su acción es perversa porque lejos de “empoderarlas”, militan para que dejen de confiar en sus propias fuerzas. Actuar sobre el terreno para ayudar a que el movimiento obrero y las masas pobres confíen en el poder de su autoorganización, ayudarlo a prepararse para las luchas decisivas que vendrán –incluso a sabiendas de que enfrentaremos probablemente nuevas experiencias reformistas que serán efímeras- es la tarea que los revolucionarios consideramos que tenemos planteada en el período próximo. Esta es la gran polémica estratégica que está planteado reabrir en gran escala con toda la izquierda que ve una salida en el reformismo.

Paula Bach

Con los trabajadores y el pueblo griego contra el chantaje imperialista



La “troika” bajo la dirección del gobierno alemán y la gran banca imperialista, ha puesto a Grecia contra la espada y la pared. A pesar de las concesiones del gobierno de Syriza, que presentó un plan de recortes que un 90% contemplaba las exigencias de los acreedores, la Europa del capital y el FMI no se dieron por satisfechos. Quieren una rendición total del pueblo griego. No a al chantaje imperialista contra el pueblo griego. No al pago de la deuda y a los planes de austeridad.

NO al chantaje imperialista contra el pueblo griego

NO al pago de la deuda y a los planes de austeridad

La “troika” (la Unión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo) bajo la dirección del gobierno alemán y la gran banca imperialista, ha puesto a Grecia entre la espada y la pared. A pesar de las concesiones que viene haciendo el gobierno de Syriza, que presentó un plan de recortes que contemplaba un 90% de las exigencias de los acreedores, la Europa del capital y el FMI no se dieron por satisfechos y piden más.
Quieren una rendición total del pueblo griego y que éste acepte someterse al pago de la deuda y a sus programas de austeridad que han hundido al país en una miseria sin precedentes, con la complicidad de los capitalistas griegos y sus partidos.
Desde las elecciones del 25 de enero de 2015, que dieron el triunfo a Syriza, la “troika” desplegó una artillería de amenazas y chantajes para imponer nuevas medidas de recortes y ajustes sobre los trabajadores y el pueblo de Grecia.
Mientras la Troika apretaba en la mesa de negociación, el BCE amenazaba con cortar la financiación y los “mercados” impulsaban la fuga de capitales, aumentando el riesgo de una bancarrota del sistema bancario.
El gobierno de Syriza buscó una negociación imposible con sus acreedores imperialistas que le permitiese suavizar los planes de austeridad y a la vez mantener a Grecia dentro de la Unión Europea y la eurozona.
Pero esta ilusión que vendió el primer ministro griego de que se podía lograr un “ajuste negociado” para que la economía griega recupere algo de dinamismo y así tenga capacidad de repago, se desvaneció como una pompa de jabón.
En estos 5 meses, la política de concesiones de Alexis Tsipras y su gobierno lo llevó a abandonar casi todo su limitado programa electoral, cruzando cada una de sus “líneas rojas” y cediendo a cada una de las exigencias de la troika. El lunes 22 de junio el gobierno griego hizo una propuesta en la que capitulaba a la mayor parte de las exigencias de los acreedores, aceptando recortes en las jubilaciones, aumentos del IVA, alcanzar los objetivos de excedente presupuestario primario y continuar el programa de privatizaciones.
El plan del lunes abrió una importante crisis interna en Syriza y con sus socios nacionalistas de derecha. Dirigentes de la plataforma de Izquierda de Syriza calificaron la propuesta como un “acuerdo inaceptable”, un “plan peor que el primer rescate” y anunciaron su decisión de no aprobarlo en el Parlamento. Tsipras se encontraba en la difícil situación de buscar el apoyo de diputados de To Potami u otros partidos de la oposición de derecha.
Pero a pesar de todas las concesiones de Tsipras, la Troika exigió más ajustes. Rechazó la propuesta del gobierno griego y reclamó recortar aún más las pensiones, al mismo tiempo que exigía la anulación de los impuestos a las sociedades y productos de lujo. Es decir, descargar más la crisis sobre el pueblo trabajador. Su intención poner de rodillas al pueblo griego y lograr una capitulación completa de Syriza, dejando en claro que no está dispuesta a negociar nada incluso con un gobierno que, como el de Tsipras, a regañadientes ponía en discusión algunos aspectos de las políticas de ajuste.
Ante este escenario de total prepotencia imperialista, Tsipras llamó a un referéndum en la noche del viernes, llamando al pueblo griego a aceptar o rechazar el ultimátum de la Troika, mientras continúa defendiendo la última propuesta griega a los acreedores que incluye duras medidas antipopulares. Su objetivo es mejorar la relación de fuerzas en las negociaciones con el Eurogrupo antes del 30 de junio, fecha en la que Atenas tiene que reembolsar 1.600 millones de euros al FMI, a su vez que salvar su futuro político. Pero la respuesta de la troika fue una negativa a cualquier prolongación del “plan de ayuda” y la suspensión unilateral de las negociaciones.

Contra la ofensiva imperialista de la Troika y la UE, desarrollar la movilización obrera y popular

El presidente de la Comisión Europea, el conservador Jean-Claude Juncker, Ángela Merkel y el FMI, junto a la derecha de Nueva Democracia y los social liberales del PASOK, encabezan una campaña internacional reaccionaria por el SI, intentando aterrorizar al pueblo griego con la amenaza de la salida del euro, con sus consecuencias de devaluación e inflación. El triunfo del SI implicará una nueva derrota, al aceptar todas las imposiciones de la Troika, una humillación total del país con una austeridad redoblada.
El gobierno griego llama a votar NO al plan presentado por la troika el jueves 25, pero sigue buscando una negociación y aceptaría un plan de “austeridad moderada” como ya hizo el lunes pasado. Por eso muchos ven que el referéndum es una trampa para legitimar al gobierno en las negociaciones.
Pero mientras el gobierno de Tsipras tratará de usar el referéndum para maniobrar con los líderes europeos y mantener la política de ajuste a cambio de rescate, los trabajadores, los jóvenes, los sectores pauperizados expresarán su repudio a la troika y su hartazgo de pagar con hambre el rescate de banqueros y capitalistas.
El rechazo a la Troika se va a expresar de distintas maneras, tanto en aquellos que van a votar NO como en los que no ven que el referéndum sea ninguna salida. Pero la clave para derrotar a la Troika es organizar el enorme repudio popular contra las imposiciones imperialistas de la UE y transformarlo en una gran movilización obrera y popular.
El gobierno griego especula con que la “troika” finalmente cederá algo, ya que la salida de Grecia del euro podría disparar una crisis en el conjunto de la eurozona y poner en riesgo la unidad europea. Pero si esto no funciona, tiene un sector que plantea como “plan B” el restablecimiento del dracma, la moneda nacional. Tampoco se puede descartar una variante que implique un default pero sin “Grexit”, manteniendo el control de capitales de forma duradera y estableciendo una moneda paralela.
La perspectiva de más planes de austeridad para pagar una deuda asfixiante y salvar a la eurozona es insostenible para los trabajadores y el pueblo griego. Pero también lo es una salida de la zona euro sin tomar medidas elementales contra el ataque seguro del capital, con la consecuente devaluación e inflación que tendría consecuencias catastróficas para la clase obrera y los sectores populares en Grecia, como sucedió en Argentina tras el default del 2001-2002, el “corralito” bancario y el fin de la “convertibilidad” entre el peso y el dólar que implicó una brutal devaluación que recayó sobre todo sobre los asalariados. En el caso de Grecia las consecuencias podrían incluso ser peores porque no hay otra moneda circulante y porque no existen las condiciones económicas que permitieron en su momento la rápida recuperación de Argentina.
Es necesario romper definitivamente las negociaciones con la troika y comenzar a imponer un plan de emergencia que empiece con el no pago de la deuda, la cancelación de todas las privatizaciones, la anulación de todos los impuestos indirectos a la población imponiendo impuestos al capital y a los ricos, para recuperar lo que perdieron los salarios y las pensiones, la reincorporación de todos los trabajadores despedidos y el fin de la austeridad.
Frente a la fuga masiva de capitales, que se ha intensificado en las últimas semanas, el corralito impuesto por Tsipras, que perjudica fundamentalmente a los pequeños ahorristas mientras que los grandes capitales y las gran burguesía griega ya retiraron de Grecia gran parte de sus capitales, es necesario imponer una medida defensiva en interés de los trabajadores y el pueblo, que incluyan la nacionalización del comercio exterior y de todo el sistema bancario sin indemnización y bajo control de los trabajadores, así como la expropiación de todos los bienes y activos de los grandes grupos capitales griegos y extranjeros, como los magnates de la marina mercante, los más fuertes del mundo. Junto a esto, los trabajadores deben imponer el control obrero en las principales empresas e industrias. Este programa para que la crisis la paguen los capitalistas planteará la lucha por el gobierno obrero.
Contra la Europa del capital y contra la demagogia de la extrema derecha que usa la crisis griega para plantear su reaccionario programa nacionalista, luchamos por la unidad de la clase obrera de todo el continente que concluya en los Estados Unidos Socialistas de Europa.

Solidaridad internacional con los trabajadores y el pueblo griego

El pueblo griego no podrá ganar solo esta pulseada. Es necesario organizar la más amplia solidaridad internacional con los trabajadores griegos. Los sindicatos europeos tienen que romper su colaboración con los partidos y gobiernos imperialistas y llamar a la movilización en los diversos países en apoyo del pueblo griego. Las fuerzas de la izquierda Europea como Podemos, que gobiernan en coaliciones en ciudades como Madrid y Barcelona, tienen que poner todo su poder de convocatoria para impulsar una gran movilización de masas, llenando las plazas y las calles en apoyo al pueblo griego y exigiendo en primer lugar la cancelación unilateral de la deuda de sus propios países imperialistas.
No apoyamos políticamente al gobierno de Syriza y alertamos que su campaña por el NO pretende una mejor posición en las negociaciones, manteniendo las enormes concesiones que ya ha hecho estos 5 meses. Nuestra solidaridad es con los trabajadores y el pueblo griego que han demostrado una enorme voluntad de lucha con más de 30 huelgas y paros generales, contra la austeridad de la troika y los gobiernos capitalistas del Pasok-Nueva Democracia que aplicaron los memorándums y que ya han empezado a salir a las calles contra este nuevo chantaje.

FT - CI