viernes, junio 22, 2018

Niños migrantes son drogados a la fuerza en centros de detención en Estados Unidos



La pesadilla de los menores migrantes detenidos por el gobierno de los Estados Unidos incluye, además de la separación de sus familias, el suministro forzado de medicamentos.

Según documentos legales citados por The Huffington Post, personal de la Oficina de Reasentamiento de Refugiados (ORR) suministra de manera forzada dosis de psicotrópicos a niños migrantes detenidos.
Clonazepam, Duloxetina, Geodon, Guanfacina, Olanzapina, Latuda y Divalproex son algunos de los medicamentos suministrados a la fuerza a los menores migrantes identificados.
A unos días de que la separación de familias migrantes desatara un escándalo a nivel internacional que derivó en el anuncio de una nueva orden para mantener "a las familias unidas" (detenidas, pero juntas), la acusación de uso de fármacos en los menores es un nuevo capítulo de horror de las políticas antiinmigrantes de la administración de Donald Trump.
Los documentos citados por THP, que forman parte de una demanda presentada el 16 de abril en torno al acuerdo de Flores, recogen testimonios de menores que aseguran haber sido forzados a ingerir hasta nueve píldoras de un medicamento por la mañana y siete más por la tarde. Hasta cinco tipos de psicotrópicos distintos les han sido dados a los niños detenidos. Aunque la denuncia se centra en el Centro de Tratamiento Residencial Shiloh, en Manvel, Texas (en donde en 2014 un menor murió encerrado en un armario, evidencia de la violencia que padecen en estos centros), el problema es generalizado, denuncian abogados.
El acuerdo de Flores, que data de 1997, rige las condiciones de detención de niños migrantes.
Los testimonios de los menores no se reducen, sin embargo, a narrar la administración ilegal de píldoras, sino también dan cuenta de golpes, amenazas y engaños por parte de las autoridades migratorias para forzar a los niños a consumir el medicamento, que también es inyectado. Las consecuencias registradas de la administración de estos fármacos son también brutales. Brusco incremento de peso e imposibilidad para caminar son algunas de ellas.
La ORR recibe menores y los alberga hasta que aparezca un "patrocinador"o familiar. Al no poder ser reasentados en su totalidad (considerando la gran cantidad de menores que viajan solos), al menos 200 menores continúan bajo la custodia del gobierno estadounidense. Alegando que muchos de estos menores presentan traumas y trastornos, como el de estrés postraumático, la ORR expone la salud de los niños migrantes, en sintonía con la historia de estos centros residenciales, en donde se ha constatado que el uso de psicotrópicos busca minar la voluntad del sujeto y someterle a control de sus custodios. Centros como el de Shiloh, revela el artículo citado, son casas del horror en donde se han denunciado casos de abuso sexual y físico en contra de niños migrantes.
Esta noticia revela un aspecto más de la brutalidad con la que la política de ’tolerancia cero’, exacerbada en la administración de Trump, pero rastreable en sus principios a gobiernos anteriores al del republicano ha impactado en los miles de trabajadores que emprenden el viaje a Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida. Debemos exigir, con la fuerza de organizaciones obreras, migrantes y de derechos humanos de ambos lados de la frontera, la liberación inmediata de todos los migrantes detenidos, así como el cierre inmediato de los 17 centros de detención en Estados Unidos.

La Izquierda Diario México

El barco Aquarius y los límites del “Zapaterismo” de Pedro Sánchez



Pedro Sánchez está jugando sus bazas para tratar de mejorar su imagen rápidamente. Fue el barco Aquarius, la dimisión en cuestión de horas de Màxim Huerta y prometen ser más.

La semana pasada, el flamante Presidente español ofreció a los refugiados que el barco Aquarius había rescatado, que puedan desembarcar en Valencia. Mientras el gobierno derechista italiano cerró todos los puertos y los líderes de otros países miraban a otro lado, Sánchez sorprendió a propios y a extraños con esta invitación.
Más de 600 inmigrantes pasaron de navegar en precarias barcazas jugándose la vida y fueron rescatados por el Aquarius como todos sabemos. Pasaron de luchar por su vida a ser recibidos en el Estado español. Sin embargo, no es oro todo lo que brilla. Ya antes de que llegaran a tierra, se vieron los límites del anfitrión: la reaccionaria ley de extranjería. Eso es lo que tiene la política de gestos.
El ministro de interior, Fernando Grande Marlaska, distinguido por no investigar torturas, ha dicho claramente que los refugiados del Aquarius recibirán “el mismo trato que los que vienen en pateras”. Se revisarán caso por caso para comprobar si existen “fundados temores” de ser perseguidos en sus países de origen. Pero, ¿puede haber alguna duda de ellos? ¿A quién se le ocurre dejar su país y arriesgar su vida en el Mediterráneo si es que no sufre gravemente allí?
Sin embargo, el delegado de Gobierno en Valencia y los socios del PSPV, de Compromís a través de Mònica Oltra, habían dicho inicialmente que les sería concedida la condición de refugiado. Cuestión que también fue negada por la Ministra de trabajo Magdalena Valerio quien aseveró que “hay que ver en qué situación están, si están en peligro en sus países y si es así, entonces se les daría la condición de refugiado".
En otro cambio de política, el Gobierno socialista les dio un permiso de 45 días mientras se les verifica la identidad y los motivos por los cuales se fueron de sus países. El problema vendrá después que se agote ese período. Aquellos que hayan sido rechazados engrosarán la población de los CIE (Centros de Internamiento para Extranjeros). La Vicepresidenta Carmen Calvo quizás respire tranquila porque Francia se haría cargo de la mitad, aunque revisará quienes pueden ser “beneficiados” por la política de asilo.
Si el progresismo se acaba en las leyes que ya tenemos, hay que destacar que durante el año pasado, el Estado español tan solo concedió 595 estatutos de refugiado sobre 4.080 demandas de protección subsidiaria y ninguna por razones humanitarias. Estos procesos que no deberían durar más de seis meses, aunque lo cierto es que nuestro país acumula más de 40.000 expedientes por resolver.
De todas formas éste gesto, que ha significado una ayuda a los 629 náufragos, entre los cuales habían 123 menores y siete mujeres embarazadas, es apenas un pequeño destello en la terrible noche que pasan millones de refugiados en su dura huida a no se sabe dónde. El Gobierno español se había comprometido a acoger a 17.337 refugiados pero tan sólo lo hizo con 1.980. Sin embargo, durante la crisis migratoria de 2015 entraron más de 1 millón de personas a Europa.
Algunas personas dirán: “mejor eso que nada”. Otras podrán pensar que Europa no puede albergar un volumen tan grande de inmigración. Sin embargo, las guerras de las que huyen son sostenidas económica logísticamente por las potencias europeas y EEUU. Los bombardeos en Siria, las tropas francesas en Mali, España mayor productor de armas ligeras en el mundo haciendo su agosto.
Aquí también se acaba la política de gestos. Se acaba con las leyes reaccionarias y las cárceles-CIEs; se acaba con los intereses económicos como grandes vendedores de armas y otros productos, se acaba con la acción militar para dominar regiones enteras en todo el mundo. Pero es eso mismo lo que hace que millones de personas huyan de sus hogares y deambulen como puedan buscando algún tipo de futuro.

Batería de política gestual

Pero lo del Aquarius no es una casualidad. Es parte de una enorme batería gestual que está rápidamente ejecutando Pedro Sánchez. Un Gobierno que salió de una enorme carambola política y con unos presupuestos reaccionarios se la juega a la política de gestos que tantos frutos le dieron a Rodríguez Zapatero (hasta la crisis le dejó revolcado por los suelos).
En relación a los presos políticos catalanes, a Pedro Sánchez le pareció razonable que sean acercados a Catalunya. Aunque para ello se deberá esperar a que el juez acabe con la instrucción. Con este pequeñísimo gesto trata de olvidar la causa general por rebelión y sedición que les aqueja o el hecho de que más de dos millones de catalanes se manifiesten por la independencia. Ni hablar de un referéndum de autodeterminación.
Más de lo mismo pasó con el ya exministro Màxim Huerta. Huerta que había evadido pagar impuestos a hacienda, finalmente lo tuvo que hacer luego de perder un reclamo en los juzgados. Un ministro que busca triquiñuelas para pagar menos impuestos no quedaba bien. En tan solo unas horas fue dimitido. Algo que no ha pasado nunca con el PP. Este gesto le da una imagen de incorruptible. Sin embargo, el PSOE está lleno de manzanas podridas.
Ahora prepara otro gesto como es el proyecto sobre el Valle de los Caídos. Sánchez se propone exhumar los restos del dictador Franco y crear allí “un lugar de reconciliación y memoria”. Será imposible reconciliar con los golpistas de Franco y su dictadura de casi 40 años. Pero lo que será posible es que la familia Franco siga gozando de una mini fortuna realizada bajo la represión sanguinaria del dictador.
La política de Sánchez tendrá muchos fuegos de artificio, algún gesto importante, pero no servirá para resolver los graves problemas sociales. No hay nada en su discurso que sirva para resolver el paro, la precariedad, y los salarios bajos. Nada que haga acabar con la brecha salarial que azota a las mujeres. Tampoco hay un aumento sustancial de las pensiones que están en mínimos.
Lo que está por verse es si ésta batería de política gestual le servirá a Pedro Sánchez para revitalizar a un maltrecho PSOE o si la crisis le dejará revolcado por los suelos como le pasó a “su maestro”. Esta es la gran apuesta de Sánchez. Por supuesto, completamente alejada de los trabajadores y el pueblo empobrecido por la crisis.

Guillermo Ferrari
Barcelona | @LLegui1968

China contra Estados Unidos: La nueva lucha imperial por África

Lee Wengraf explica cómo la urgencia por conseguir beneficios, la volatilidad económica y la militarización de África solo auguran inestabilidad, un aumento de la explotación y violencia.

Desde los comienzos del nuevo milenio, las economías del África subsahariana han experimentado un auge espectacular. Este aumento ha estado marcado por el rápido incremento del comercio y la inversión en el continente, fenómeno a veces descrito como 'la nueva lucha por África', en el que compiten los Estados Unidos, los países europeos y China. Sin embargo, China va en cabeza en muchos frentes y su marcada competición global con los Estados Unidos se está llevando a cabo en el continente africano.
Para los EE UU, las tensiones imperialistas se vienen expresando de un tiempo a esta parte con la creciente guerra comercial con China. Pero el ascenso del país asiático como potencia global lleva varios años acelerando esta rivalidad. Más allá de una lucha por el mero acceso a los recursos, el imperialismo es la ofensiva competitiva por el control de los recursos y los mercados. África es una pieza crucial de los objetivos estratégicos de China para conseguir su crecimiento económico y el monopolio.

EL 12% DE LA INDUSTRIA

La expansión china en el continente africano ha sido espectacular y abarca desde el comercio hasta la extracción y la producción. Las empresas chinas son las responsables, aproximadamente, del 12% de la industria del continente, con un valor de alrededor de 500.000 millones de dólares.
En 2012, China se convirtió en el mayor socio comercial de África; el comercio entre EE UU y África comenzó a descender y el país norteamericano dio un vuelco radical, dejando de lado las importaciones de petróleo de África para centrarse en la producción doméstica. Los puestos de trabajo creados por la inversión directa extranjera (FDI, por sus siglas en inglés) procedente de China en 2016 se duplicaron con respecto al año anterior y suponen más del triple de los que creó la inversión estadounidense.
Pero como Brookings describe en un informe reciente : "El papel de China en el continente africano se ha definido por la financiación de más de 3.000 proyectos de infraestructuras enormemente cruciales [...]. China ha concedido préstamos por valor de más de 86.000 millones de dólares a gobiernos africanos y entidades estatales entre 2000 y 2014, una media de 6.000 millones de dólares al año. Como resultado, China se ha convertido en el acreedor más importante de la región, representando el 14% del total de la deuda del África subsahariana". De China procede, aproximadamente, la mitad de los contratistas internacionales en el sector de la construcción.

"INFRAESTRUCTURAS POR PETRÓLEO"

Normalmente, la construcción de infraestructuras que realizan las empresas chinas para estados africanos son préstamos respaldados por ingresos del petróleo o de minerales y se los califica como acuerdos de trueque de "infraestructuras por petróleo" sin "ninguna restricción". En 2015, en una visita de gran relevancia, el presidente Xi Jinping se comprometió a hacer una gran inversión de 60.000 millones de dólares. Estos acuerdos hacen posible un giro retórico por parte de los negociadores chinos. Concretamente, permiten que los países africanos tengan la oportunidad de trazar una ruta independiente, al margen de las condiciones onerosas de las multinacionales occidentales y las instituciones financieras internacionales (IFI), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (WB por sus siglas en inglés).
La causa de la crisis de la deuda africana que se produjo durante los años ochenta y noventa fue la asfixiante austeridad de los programas de ajuste estructural de las IFI. Los préstamos se acompañaban de duras condiciones de privatización, de desregulación, de recortes muy profundos en los presupuestos nacionales e imponiendo tipos usureros de repago.
Así, poco después de la recesión de mediados de los setenta, las políticas neoliberales y los ajustes estructurales sentaron las bases de la recuperación de la rentabilidad global por medio de condiciones de mercado e inversión favorables a Occidente, políticas que equivalían a un ataque sin restricciones a las clases trabajadoras africanas y que facilitaban la "nueva lucha" actual por la inversión en África y su rápido crecimiento económico.
China ha sido capaz de aprovecharse de forma considerable de la misma reestructuración neoliberal para alimentar su propio y enorme crecimiento, aunque tiene otros competidores en África, como Rusia e India. Y pese a que los Estados Unidos siguen siendo los mayores inversores del continente, con unas inversiones que alcanzan los 50.000 millones de dólares, las políticas que han impulsado ese crecimiento, paradójicamente, han fortalecido también a sus competidores.

LA BASE CHINA EN YIBUTI

La exacerbada implicación económica por parte de China ha aumentado la importancia de sus relaciones en África, tanto a nivel financiero como estratégico. Al igual que los Estados Unidos, con el Mando África (AFRICOM) y la red de bases de drones y centros de formación en el continente, la presencia militar china también se ha expandido, con una nueva base militar y un papel cada vez más importante dentro de las tropas de mantenimiento de la paz de la ONU. Según el Daily Beast: "Pekín gasta veinte millones de dólares al año en el alquiler del inmueble de su base en Yibuti y ya ha desplazado a más de 1.000 efectivos al lugar, aunque tiene espacio suficiente para diez veces más, si fuera necesario. Además de eso, el Gobierno chino ha dado a su país anfitrión créditos que sobrepasan los 1.100 millones de dólares para mejorar su puerto comercial, construir otro aeropuerto, un ferrocarril que llegue a Adís Abeba y una tubería para traer agua de Etiopía".
En suma, estos movimientos han elevado enormemente las tensiones imperialistas entre las grandes potencias en África. A principios de año, el general Thomas Waldhauser declaró ante un comité de las Fuerzas Armadas estadounidenses que estaban "controlando atentamente la invasión china y su presencia militar emergente en Yibuti".
El exsecretario de Estado Rex Tillerson, en una visita a cinco países africanos en marzo de este año, criticó duramente las relaciones de China en África, declarando que su postura "incentiva la dependencia mediante el uso de contratos opacos, prácticas crediticias abusivas y tratos corruptos que enredan a los países en deudas y socavan su soberanía, negándoles un crecimiento autónomo a largo plazo. La inversión china tiene el potencial de abordar la falta de infraestructuras en África, pero su enfoque ha llevado a un endeudamiento creciente y se han creado pocos puestos de trabajo, si es que se ha creado alguno, en la mayoría de los países".
Asimismo, la iniciativa del Cinturón y la Ruta de la Seda, un plan global para vincular comercio e infraestructuras conectando varios continentes —África oriental incluida—, en la que Pekín va a invertir 1,4 billones de dólares, ha producido ansiedad en los Estados Unidos: hace poco, el secretario de la Marina, Richard Spencer, describió el proyecto como un ejemplo de "capital que se ha convertido en un arma".

USO DE LA FUERZA

Tales avisos destilan hipocresía. Estados Unidos tiene mucha experiencia en la imposición de políticas con el único propósito de crear economías propicias para las inversiones en África (y en el resto del hemisferio sur) y siempre está preparado para amenazar con el uso de la fuerza militar cuando sea necesario para proteger sus intereses. Una caída global en los precios de las materias primas en 2014 y 2015 desencadenó un sufrimiento económico en los países africanos productores de petróleo, cuyos ingresos dependen en gran medida de los altos precios del petróleo.
Aunque el Banco Mundial ha previsto que el producto interior bruto (PIB) promedio para estos países suba moderadamente por encima del 3% en 2018 y 2019, las futuras caídas en los precios de las materias primas auguran nuevas rondas de rescate de los IFI, más recortes presupuestarios y la cruel medicina de la austeridad, que garantiza un duro golpe para la clase trabajadora y para los pobres. Las instituciones occidentales no son las únicas responsables de esta pauperización. Un mercado volátil y una falta de liquidez de los países productores de petróleo llevará a los prestamistas chinos a retirar sus propios préstamos.
La nueva lucha por África solo está alimentando las rivalidades imperialistas entre las principales potencias mundiales, sobre todo entre los Estados Unidos y China. Mientras que el PIB se ha elevado a nuevas cotas en este auge sin precedentes, la cruda realidad es que existe una creciente desigualdad entre la mayoría de la población del continente y las clases dirigentes africanas; muchos de estos dirigentes son socios entusiastas del capital global.
La urgencia por conseguir beneficios, la volatilidad económica y la militarización de África solo auguran inestabilidad, un aumento de la explotación y violencia. Los activistas por la justicia social están debatiendo intensamente la naturaleza del papel de China en el continente, una cuestión crucial que afronta la izquierda antiimperialista, porque lo que está en juego en esta lucha no hará más que aumentar.

Lee Wengraf
El Salto

Los medios corporativos nos convierten en esclavos de un mundo de engaños



Hace ya varios años que vengo publicando una serie de escritos en mi blog con un objetivo en mente: ayudar a abrir una puerta para los lectores y alentarles a traspasarla. Selecciono temas que por lo general son los dominantes en la cobertura que realizan los medios occidentales y que representan un consenso que podemos denominar la Gran Narrativa Occidental, e intento mostrar cómo esta narrativa se ha elaborado no para informar y esclarecer sino para ocultar y engañar.
No pretendo decir que yo y otros muchos blogueros que hacemos esto seamos más inteligentes que todos los demás. Sencillamente tuvimos la oportunidad –con anterioridad- de atravesar nosotros mismos esa puerta debido a una experiencia de vida discordante que la Gran Narrativa Occidental no pudo explicar, o porque alguien mantuvo la puerta abierta para nosotros, o quizá lo más habitual sea una combinación de esas dos opciones.

Mi despertar personal

Para mí es fácil identificar mi propio proceso de despertar. Empezó con la dislocación de trasladarme a Nazaret y sumergirme en la narrativa de otros: la de los palestinos. Entonces tuve que enfrentarme, por vez primera en mi carrera como periodista, a un muro impenetrable de oposición, incluso desde mi propio y antiguo periódico, The Guardian, cuando intentaba explicar esa contranarrativa. De hecho, me encontré con que la narrativa palestina se tergiversaba invariablemente tildándola de antisemitismo. Fueron años oscuros de desilusión y pérdida de la brújula profesional e ideológica.
Fue en ese momento de pérdida –privado del consuelo de la Gran Narrativa Occidental- cuando uno busca una puerta hacia el esclarecimiento. El viaje para encontrarlo puede resultar largo. Mi puerta apareció cuando leía sobre el Modelo de Propaganda de Ed Herman y Noam Chomsky en su libro Manufacturing Consent [Los guardianes de la libertad], así como al tropezar con una página en Internet llamada Media Lens. Me ayudaron a entender que el problema de la narrativa no se limitaba a Israel-Palestina, sino que era mucho más amplio. En realidad, la Gran Narrativa Occidental se ha desarrollado y refinado durante siglos para preservar los privilegios de una elite minúscula y expandir su poder. El papel de los periodistas como yo era el de seguir alimentando esos engaños para que los lectores permanecieran temerosos, pasivos y respetuosos frente a esa elite. No es que los periodistas mientan –al menos, no la mayoría-, es que están tan profundamente vinculados a la Gran Narrativa Occidental como todos los demás.
Una vez que uno está preparado para atravesar la puerta, para deshacerse del viejo guion, la nueva narrativa se asienta porque resulta de gran utilidad. Explica realmente el mundo y la conducta humana tal como se experimenta en todas partes. Tiene un poder predictivo genuino. Y lo más importante, revela una verdad que han comprendido todas las personalidades destacadas de la ilustración espiritual e intelectual a lo largo de la historia humana: que los seres humanos son igualmente humanos, ya sean estadounidenses, europeos, israelíes, palestinos, sirios, rusos, venezolanos o iraníes, ya sean coreanos del norte o del sur.
El término “humano” no se limita a constituir una descripción de nosotros como especie o entidad biológica. También describe quiénes somos, qué es lo que nos motiva, qué es lo que nos hace llorar, lo que nos hace reír, lo que nos hace enfadarnos, lo que provoca nuestra compasión. Y la verdad es que todos somos esencialmente lo mismo. Nos molestan las mismas cosas, nos divierten las mismas cosas. Nos inspiran las mismas cosas, nos indignan las mismas cosas. Queremos dignidad, libertad y seguridad para nosotros y nuestros seres queridos; apreciamos la belleza y la verdad. Y tememos la opresión, la injusticia y la inseguridad.

Jerarquías de la virtud

La Gran Narrativa Occidental nos dice algo completamente diferente. Divide el mundo en una jerarquía de “pueblos”, con virtudes y vicios diferentes, incluso conflictivos. Algunos humanos –los occidentales- son más racionales, más cariñosos, más sensibles, más completamente humanos. Y hay otros humanos –el resto- que son más primitivos, más emocionales, más violentos. En este sistema de clasificación, nosotros somos los Chicos Buenos y ellos los Chicos Malos; nosotros somos el Orden, ellos el Caos. Necesitan de una mano firme que les controle y les impida hacerse demasiado daño a ellos mismos y a nuestra zona civilizada del mundo.
La Gran Narrativa Occidental no es realmente nueva. Es sencillamente una reformulación de una era diferente, la de la “carga del hombre blanco”.
La razón por la que persiste la Gran Narrativa Occidental es porque es útil para los que están en el poder. Los humanos podemos ser esencialmente lo mismo en nuestra naturaleza y en nuestros impulsos, pero estamos definitivamente divididos por el poder y su corolario moderno: la riqueza. Un pequeño número la tiene y la inmensa mayoría no. La Gran Narrativa Occidental está ahí para perpetuar el poder legitimándolo, para hacer que su distribución injusta y desequilibrada parezca natural e inmutable.
En otro tiempo, los reyes nos decían que tenían sangre azul y derechos divinos. Hoy necesitamos de una narrativa diferente, aunque diseñada para conseguir el mismo fin. Al igual que reyes y barones que una vez lo poseyeron todo, ahora una elite corporativa diminuta domina el mundo. Y tienen que justificar eso ante ellos mismos y ante nosotros.
El rey y los barones tenían sus cortesanos, el clero y un amplio círculo de séquitos que la mayor parte del tiempo se beneficiaban lo suficiente del sistema como para no perturbarlo. El papel del clero en especial era el de sancionar el gran desequilibrio de poder postulando que era esa la voluntad de Dios. En la actualidad, la función de los medios es similar a la de ese clero de antaño. Puede que Dios haya muerto, como observó Nietzsche, pero los medios corporativos han ocupado su lugar. En las incuestionables premisas de cada artículo, se nos dice quién debería gobernar y quién debería ser gobernado, quiénes son los Chicos Buenos y quiénes los Malos.
Para hacer que este sistema sea más aceptable, más democrático, para hacernos creer que hay igualdad de oportunidades y que la riqueza se derrama, la elite occidental ha tenido que permitir que aparezca una gran clase media interna, similar a los cortesanos de antaño. Los botines de la violación y saqueo de sociedades lejanas se comparten con moderación con esta clase. Sus conciencias rara vez se ven afectadas porque la función de los medios corporativos es asegurar que conozcan muy poco sobre el resto del mundo y que les importe aún menos, haciéndoles creer que esos extranjeros son menos dignos, menos humanos.

Nada más que estadísticas

Si los lectores occidentales comprendieran, por ejemplo, que un palestino no es diferente de un israelí –aparte de en oportunidades e ingresos-, entonces podrían sentir tanta simpatía ante una afligida familia palestina como sienten por una israelí. Pero la Gran Narrativa Occidental está ahí precisamente para asegurar que los lectores no sientan lo mismo en los dos casos. Por eso es que de las muertes palestinas se informa invariablemente como si de una estadística se tratara; porque los palestinos mueren en grandes cantidades, como el ganado en el matadero. En cambio, los israelíes mueren mucho más raramente y sus muertes se recogen individualmente. Se les dignifica con sus nombres, las historias de su vida y fotos.
Incluso cuando llega el momento de distinguir a un palestino entre la masa de los muertos, los medios corporativos occidentales muestran una gran renuencia a hacerlo. Como en el caso de Razan al-Najjar, la enfermera palestina de 21 años ejecutada de un tiro por un francotirador cuando atendía a los manifestantes desarmados que estaban siendo asesinados y heridos ante la valla perimetral que los enjaula en la prisión de Gaza.
Gaza se está hundiendo lentamente en el mar, pero ¿a quién le importa? Esos palestinos primitivos que viven como los hombres de las cavernas entre los escombros de unos hogares que Israel ha destruido repetidamente. Sus mujeres llevan hiyab y tienen demasiados niños. No parecen como nosotros, no hablan como nosotros. Sin duda que no piensan como nosotros. No pueden ser como nosotros.
Incluso esos jóvenes manifestantes palestinos, con los rostros cubiertos con pañuelos extraños, lanzando cometas en llamas y arrojando piedras raras, parecen diferentes. ¿Podemos imaginarnos a nosotros mismos de pie frente a un francotirador protestando de esa forma? Desde luego que no. No podemos imaginar cómo es vivir en una de las zonas más densamente pobladas del planeta, en una prisión al aire libre sobre la que otra nación actúa como carcelera, en la que el agua de beber está llegando a ser tan salada como el agua de mar y donde no hay electricidad. Por tanto, ¿podemos ponernos en el lugar de los manifestantes, podemos sentir empatía? Es mucho más fácil imaginar que somos el poderoso francotirador que protege la “frontera” y su hogar.
Pero al-Najjar socavó todo eso. Una mujer joven y hermosa con una bella sonrisa que podría ser nuestra hija, atendiendo desinteresadamente a los heridos, sin pensar en ella misma sino en el bienestar de los demás, nos sentiríamos orgullosos de tenerla como hija. Podríamos identificarnos con ella mucho más que con el francotirador. Ella es como una puerta que nos invita a pasar y ver el mundo desde una ubicación diferente, desde una perspectiva distinta.
Esa es la razón por la que los medios corporativos no han invertido en la muerte de al-Najjar la cobertura emocional y empática que si se hubiera tratado de una enfermera israelí joven y bonita a la que hubiera disparado un palestino. Fue ese doble rasero en su propio periódico, The Guardian, lo que indignó al caricaturista Steve Bell la pasada semana. Como indicó en correspondencia con el editor, el periódico apenas había cubierto la historia de al-Najjar. Cuando trató de corregir el desequilibrio, su propia viñeta destacando su muerte –y su omisión- fue censurada. Los editores del Guardian sostuvieron que su viñeta era antisemita. Pero la verdad es que al-Najjar resulta peligrosa. Porque una vez que has atravesado esa puerta, es probable que no des marcha atrás y es improbable que vuelvas a creer en la Gran Narrativa Occidental.

El verdadero mensaje de Israel

La cuestión Israel-Palestina me ofreció esa puerta, al igual que ha hecho con muchos otros. Y no es, como los apologetas de Israel –y los defensores de la Gran Narrativa Occidental- les dirán, porque muchos occidentales sean antisemitas. Se debe a que Israel se sitúa en una zona gris de experiencia, una a la que pueden fácilmente acceder los turistas occidentales pero que al mismo tiempo les da la oportunidad de vislumbrar el submundo de los privilegios de Occidente.
La Gran Narrativa Occidental ha acogido a Israel con entusiasmo: es, supuestamente, una democracia liberal, muchos de sus habitantes visten y hablan como nosotros, sus ciudades se parecen bastante a las nuestras, sus programas de TV se remodelan y se convierten en éxitos en las pantallas de las nuestras. Si no te acercas demasiado, Israel podría ser Gran Bretaña o EE. UU.
Pero hay abundantes pistas, para quienes se molestan en mirar un poco más allá de lo superficial, de que hay algo profundamente equivocado respecto a Israel. A pocos kilómetros de sus hogares, los hijos de esas familias de aspecto occidental se entrenan regularmente con sus armas de fuego sobre manifestantes desarmados, niños, mujeres, periodistas, personal sanitario y aprietan el gatillo sin apenas reparos.
No lo hacen porque sean unos monstruos sino porque son exactamente como nosotros, exactamente como nuestros hijos. Ese es el verdadero horror de Israel. Tenemos la oportunidad de vernos a nosotros mismos en Israel, porque no es exactamente nosotros, porque la mayoría de nosotros tenemos alguna distancia física y emocional con Israel, porque todavía nos parece un poco extraño, a pesar de los mejores esfuerzos de los medios occidentales, y porque su propia narrativa local –justificando sus acciones- es incluso más extrema, más autorizada y más racista hacia el Otro que la Gran Narrativa Occidental.
Es esa impactante comprensión –la de que podríamos ser israelíes, que podríamos ser esos francotiradores- la que abre la puerta pero impide que muchos la traspasen para ver lo que hay al otro lado. O, aún más preocupante, la que hace que se detengan ante el umbral vislumbrando una verdad parcial sin querer comprender todas sus ramificaciones.

Igualmente humano

Para explicar lo que quiero expresar, permítanme por un momento hacer una digresión y considerar el film alegórico de Matrix.
Neo, el héroe interpretado por Keanu Reeves, empieza a darse cuenta de que la realidad a su alrededor no es tan sólida como parecía. Las cosas se han vuelto extrañas, inconsistentes, inexplicables. Con la ayuda de un mentor, Morpheus, se le muestra la puerta hacia una realidad completamente diferente. Neo descubre que, de hecho, existe en un mundo oscuro dominado por formas de vida generadas por un ordenador que se alimenta con su conciencia y la del resto de la humanidad. Hasta ese momento, había estado viviendo en un mundo onírico creado para amansarle, a él y a otros humanos, mientras se explotaba su energía.
Neo y una pequeña banda que se han liberado a sí mismos de esta falsa conciencia no puede confiar en derrotar a sus oponentes directamente. Deben emprender la guerra a través de Matrix, un mundo digital en el que las formas de vida de los ordenadores triunfan siempre.
Volvamos a nosotros. Al otro lado de la puerta se halla la verdad de que los humanos somos todos igualmente humanos. Desde este punto de ventaja es posible comprender que un occidental o un israelí privilegiados reaccionarían exactamente como un palestino si tuvieran que soportar las experiencias de vivir en Gaza. Desde esta posición, es posible comprender que mi hijo podría apretar el gatillo, al igual que hacen la mayoría de los adolescentes israelíes, si toda su vida hubiera sido bombardeado, como les ocurre a ellos, con un lavado de cerebro desde sus medios, escuelas y políticos que describen a los palestinos como primitivos y violentos.
Desde el otro lado de la puerta, Vladimir Putin o Bashar al-Asad parecen tan racionales, o irracionales, y tan criminales como George W. Bush, Tony Blair, Barack Obama o Donald Trump. En realidad, parecen menos criminales, no porque sean mejores humanos que sus homólogos occidentales, sino sencillamente porque disfrutan de menos poder y se enfrentan a más constricciones al intentar imponer su voluntad. La cuestión no es quién es mejor. Son los mismos humanos. Va de quién tiene más fuerza a su disposición –y mayor voluntad de utilizarla- para perpetuar su poder.

Esclavizados al poder

La conclusión de todo esto es que la vía para cambiar a mejor nuestras sociedades depende de un cambio en nuestra conciencia, de liberarnos de las falsas perspectivas, de ser capaces de atravesar la puerta.
Si permanecemos en un mundo de espejismos o de falsas jerarquías de la virtud, ajenos al papel del poder, continuaremos siendo Neo viviendo en su mundo onírico.
Y si sólo avanzamos hasta el umbral y echamos un vistazo a las sombras del otro lado, seremos también esclavos del engaño, al igual que Neo llevó su batalla a Matrix, combatiendo fantasmas en la máquina como si fueran enemigos de carne y hueso.
Este peligro puede verse también en el caso de Israel-Palestina, donde los horrores que Israel inflige a los palestinos radicalizan justificadamente a muchos observadores. Pero no todos atraviesan la puerta. Se quedan en el umbral indignados con Israel y los israelíes, y beatifican a los palestinos sólo como víctimas. Algunos consiguen encontrar de nuevo falsos consuelos, aceptando esta vez conspiraciones preconcebidas de que “los judíos” están tirando de las palancas que hacen posibles esas atrocidades y la inacción occidental.
Quedarse parado en la entrada es tan malo como negarse a caminar. Los espejismos son tan peligrosos como profunda es la falsa conciencia.
Nuestro planeta y el futuro de nuestros hijos dependen de que nos liberemos a nosotros mismos viendo los fantasmas de la máquina por lo que realmente son. Tenemos que comenzar a reconstruir nuestras sociedades sobre la base de que compartimos una humanidad común. Que el resto de los humanos no son nuestros enemigos, sólo aquellos que desean esclavizarnos a su poder.

Jonathan Cook
CounterPunch
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.

Jonathan Cook ganó el Premio Especial de Periodismo Martha Gellhorn. Sus últimos libros son: Israel and the Clash of Civilisations: Iraq, Iran and the Plan to Remake the Middle East , (Pluto Press) y Disappearing Palestine: Israel’s Experiments in Human Despair (Zed Books). Su página en Internet es: www.jonathan-cook.net/ .

jueves, junio 21, 2018

Trump contra los migrantes, o la monstruosidad de un régimen



Desde abril de este año, la política de “tolerancia cero” que el gobierno de Estados Unidos aplica sobre la frontera sur del país desde hace años, tuvo un nuevo salto que puso al desnudo frente al mundo la perversidad y la deshumanización del sistema capitalista. Ya no hay que ir a Siria o a la Franja de Gaza para ver imágenes que desgarran, de familias desesperadas que sufren la prepotencia de las fuerzas de seguridad, niños llorando porque fueron separados de sus padres y dejados hacinados en lugares sin las más mínimas condiciones de higiene, quedando desprotegidos, como carnada para proxenetas.
Se calcula que desde el mes de abril cerca de 2.300 niños fueron separados de sus padres. La medida fue justificada perversamente como un modo de disuadir a los migrantes. Según imágenes y videos que fueron difundidos, los/as niños/as son llevados a verdaderos campos de concentración, son encerrados en jaulas en instalaciones sin condiciones para albergar niños/as y mucho menos bebes. Se hicieron públicas denuncias que hablan de que los chicos se encuentran bajo “la tutela” de personas de las fuerzas de seguridad. A través de abogados que atienden a madres de niños/as que fueron separados, se conoce que los guardias de seguridad se los llevan violentamente o a través de engaños, como que les van a dar un baño y luego los devuelven.
Los videos y audios que se hicieron públicos muestran niños llorando con desesperación pidiendo por sus padres. No saben por qué se encuentran ahí y tampoco saben qué será de ellos. Muchas de las madres que buscan a sus hijos, a través de abogados, denuncian que aún no los han siquiera localizado.
Esta operatoria bestial comienza en la frontera, los padres de los/as niños/as son apresados por las fuerzas de seguridad, procesados con cargos criminales –antes eran cargos civiles por ingresar ilegalmente al país- y enviados a centros carcelarios. El gobierno de Trump, si bien tuvo que retroceder con la medida de separar a las familias, por el enorme repudio popular e incluso internacional, pretende mantener intacta la política de “tolerancia cero” y seguirá insistiendo en la construcción del muro con México.

Republicanos y demócratas

Lo cierto es que esta política no es nueva. Distintas organizaciones de derechos humanos y de protección de la infancia, han denunciado los tratos inhumanos contra inmigrantes de todas las franjas etarias y la separación de familias es moneda corriente en la frontera de Estados Unidos desde hace décadas. En 1997 tuvo que firmarse un acuerdo, “The Flores Settlement Agreement”, que establecía que los/as niños/as inmigrantes no podían quedar detenidos mucho tiempo en campos de detención de inmigrantes. Sin embargo, la separación de sus familias es un hecho a partir del momento en que sus padres son apresados por el delito de ingresar ilegalmente al país.
A partir del extendido repudio al gobierno de Trump, comenzaron a salir sectores políticos del propio riñón republicano a reubicarse, intentando adelantarse a que estas denuncias no se transformen en una crisis imparable para el gobierno.
Los demócratas, por su parte, que hoy aparecen escandalizados, han avalado y promovido una política dura contra los inmigrantes. Durante la gestión de Obama, han sido expulsados más de 2 millones de personas y Obama ha pasado a la historia como el “deportador en jefe”.
Un sector de la burguesía, como la industria tecnológica de Sillicon Valley, critica a Trump pero no por razones humanitarias, sino que porque se nutre de la mano de obra barata extranjera.
El jueves que viene, el Congreso de Estados Unidos discutirá dos proyectos de Ley. Ambos refuerzan la política contra los migrantes.

Derrumbe capitalista

La crisis de los refugiados y desplazados es una catástrofe global. Según la ONU, en 2017 alcanzó a 68,5 millones de personas, casi un 5% más que el año anterior (La Nación, 20/6). Diariamente, 44.500 personas escapan de guerras, conflictos internos y limpiezas étnicas.
Según la ONU, en todo el mundo los refugiados que huyeron de sus países representan 25,4 millones del total. Los otros 43,1 millones son desplazados internos, con Colombia a la cabeza del ranking internacional. El 53% son menores, muchos de ellos no acompañados o separados de sus familias.
La guerra imperialista destruye países enteros y promueve las oleadas de refugiados que luego golpean las propias metrópolis capitalistas, como se ve actualmente en Europa.
La podredumbre del capitalismo desborda todas las fronteras. La lucha por el socialismo es una necesidad histórica y urgente. Debemos luchar por la organización independiente de la clase obrera en todo el mundo para terminar con este sistema que apunta a la deshumanización y pauperización cada vez más fuerte de la humanidad.

María Chuli

“Argentina Emergente”, el salvavidas de plomo de Morgan Stanley



La declaración de Argentina como “país emergente” ha sido recibida con euforia por el gobierno y sus aliados. No era para menos: el episodio de renovación de las Lebacs del pasado martes había concluido con un 40% de esas letras sin suscribir, a pesar de que el gobierno ofreció una tasa del 47% anual. Aun considerando que una parte de esos fondos serían absorbidos por un nuevo título de deuda del Tesoro –también con rendimientos leoninos–, los fondos sobrantes en pesos por la no renovación de títulos ascenderían a unos 5.000-5.500 millones de dólares, una cifra más que suficiente para que este jueves se desatara una nueva corrida cambiaria. Si lo de Morgan Stanley funciona como salvavidas, también demuestra la completa impostura de esta “mejora de calificación”: Argentina “emergente” ha concurrido al FMI para evitar la cesación de pagos, y está reciclando sus compromisos de deuda a tasas de defol.
¿Qué es lo que ha “calificado” entonces Morgan Stanley? El índice `emergente` valora principalmente las facilidades que otorga el país para la entrada y salida de capitales de corto plazo. Pero esta `valoración` se produce, precisamente, cuando la tendencia en curso es a la salida de capitales, como se demuestra en la venta de unos 12.000 millones de dólares de reservas en los últimos meses. La `calificación` pretende operar como garantía para los fondos especulativos que en estas horas financian a la Argentina –del mismo modo que lo hace el FMI. Pero al igual que éste último, la `calificación` no será gratuita.

Extorsión

En su mensaje, la agencia MSCI advierte que podría revisar esta `reclasificación` si el gobierno “introduce cualquier tipo de restricciones de acceso al mercado, tales como controles de capital o de divisas”. Para seguir siendo `emergente`, Argentina debería tolerar una fuga de capitales hasta sus últimas consecuencias –el `diploma` de MSCI, por lo tanto, convierte al régimen económico argentino en una agencia de los fondos especulativos. Pero a pesar de semejante chantaje, la zanahoria a favor del gobierno y la burguesía argentina es muy pequeña: la condición de `emergente` afecta sólo a las acciones de empresas argentinas en Wall Streett (ADRs). El panel de `beneficiarias` es un conjunto de 14 acciones de bancos locales y empresas de energía, entre ellas, distribuidoras de gas y de energía eléctrica. Para que este “panel” sostenga sus valores, es necesario, por ejemplo, que la política de tarifazos se mantenga tan “desregulada” como la del libre ingreso y salida de capitales. ¡Pero el régimen de tarifas desreguladas se ha derrumbado con la megadevaluación! Por ese motivo, las acciones de las privatizadas argentinas en el exterior venían cayendo. La varita de Morgan Stanley, también en este punto, es una exigencia al macrismo, para que el régimen de tarifazos se sostenga a rajatablas.
Se ha dicho con razón que el MSCI actuó en connivencia con el FMI y el Departamento de Estado, en una tentativa de rescate del gobierno macrista. Pero también hay que decir que su salvavidas llega cuando el propio acuerdo con el FMI se ha mostrado incapaz de frenar la corrida cambiaria y la salida de capitales. En estas condiciones, Morgan Stanley no sólo ha salido al rescate de Macri, sino también de los fondos especulativos `clavados` en el país, y que no quieren traba alguna para su rápida salida.
La Argentina “emergente” (del capital) implica una mayor expoliación de los trabajadores, desde la licuación de los salarios hasta los tarifazos. Hagamos `emerger` la respuesta de la clase obrera.

Marcelo Ramal

Historia del fútbol en Rusia: de la era soviética al gran negocio de la nueva burguesía



Breve recorrido por la historia del fútbol en la nación sede de la actual Copa del Mundo, desde los comienzos en los años de la Revolución de 1917 pasando por los prejuicios y corruptelas de la era stalinista hasta el fútbol digitado por magnates millonarios de la actualidad.

Un país que durante más de 70 años tuvo una liga amateur albergará desde este jueves el evento deportivo de mayor repercusión a nivel mundial. En Rusia, el fútbol profesional ya no se presenta como “una expresión de las sociedades burguesas”, como consideraba el régimen que gobernó el país hasta 1991. Según cifras oficiales, el gobierno de Vladimir Putín invirtió 14.000 millones de dólares en la organización de la Copa del Mundo. El fútbol ruso está hoy en manos de magnates del petróleo, el acero y el gas, que gastan millones de dólares en figuras extranjeras. Un presente muy diferente a su rica historia, donde no se pagaban salarios a los futbolistas, no se cobraba entrada para ir al estadio ni se vendían los derechos de televisión.
El fútbol llegó a tierras rusas a fines del siglo XIX de la mano de los comerciantes ingleses. Inicialmente, el juego estuvo reservado para las clases altas, aunque pronto los jóvenes se interesaron por la práctica del deporte. El desarrollo de la industria favoreció el crecimiento de la población en las ciudades y la organización de ligas. Sin embargo, recién en 1936 se crearía el campeonato oficial que unía a los equipos de los diferentes torneos regionales.
Luego de la Revolución de 1917, el Estado impulsó el desarrollo del deporte y favoreció la formación de clubes, que en su mayoría estaban vinculados a los sindicatos. Así, nació el Lokomotiv, que agrupaba a los trabajadores del ferrocarril; el Torpedo, que representaba a los trabajadores del sector del automóvil; el CSKA, que se relacionaba con los miembros del ejército; y el Dinamo, que se vinculó al Ministerio de Interior y los servicios secretos. Las fábricas e instituciones estatales alimentaban a los equipos.
El Spartak era el único club que no pertenecía a ninguna organización. Se lo llamaba “El Club del pueblo”, ya que representaba a las clases más bajas. Este equipo vencía frecuentemente a los conjuntos patrocinados por el Kremlin, como el CSKA y el Dinamo. Los hermanos Starostin, fundadores y futbolistas del Spartak, sufrirían persecuciones y serían luego condenados a prisión.
Para los ideales “comunistas” del régimen burocratizado durante la era stalinista, el fútbol era un deporte asociado a los idearios burgueses. No se contrataban jugadores extranjeros. Los futbolistas no podían recibir dinero por jugar, al menos legalmente. La palabra “fútbol” fue reemplazada por “balompié”.
Distintos testimonios muestran que, durante esos años de la Unión Soviética, el campeonato nacional era un ámbito plagado de corrupción, apuestas y sobornos. En la década de 1970, un árbitro se hizo famoso por no aceptar sobornos. Era directivo de una empresa de transporte y no necesitaba el dinero. En el libro Fútbol contra el enemigo, el periodista Simon Kuper viaja a comienzos de la década de 1990 por distintos países de Europa del Este. Kuper reseña una encuesta donde se preguntaba a 18 entrenadores rusos de la época si en la liga era común el arreglo de partidos. Todos respondieron que sí. Cuando se les preguntó si su club estaba involucrado en este tipo de maniobras, todos respondieron que no.
En las tribunas, los ideales estatales de la burocracia gobernante también se hacían visibles. El Estado privilegiaba la “identidad trabajadora” de los individuos, por lo que las fuerzas de seguridad impedían en los estadios de fútbol cualquier manifestación alternativa, como la referencia a la identidad regional o religiosa.
Pero el futbol constituye un terreno privilegiado para la afirmación de las identidades colectivas y de los antagonismos locales, regionales o nacionales. En la época soviética, muchas regiones, hoy países independientes como Georgia, Lituania, Estonia y Armenia, tenían un solo equipo en la primera división. Cuando esos conjuntos vencían a equipos de Moscú, afloraban los cantos nacionalistas en los estadios.
En Lituania, Kuper recoge testimonios de distintos hinchas que recuerdan que al final de algunos partidos salían del estadio cantando con antorchas e iban al centro de la ciudad, donde los esperaban los guardias de seguridad. El fútbol se presentaba como la única oportunidad de identificarse con una comunidad y de expresarse con cierta libertad. El deporte no parecía ser el opio del pueblo, más bien era un espacio donde afloraban diferentes sentimientos. Como bien afirma el antropólogo francés Christian Bromberger, “cada enfrentamiento suministra a los espectadores un soporte para la simbolización de algunos de los aspectos de su identidad”.
El férreo control que intentaron imponer los distintos gobiernos de Europa del Este no siempre era vivido de esa forma por los fanáticos. “Cuando te reunías, el régimen comunista te metía inmediatamente 24 horas en la cárcel. Y el equipo que montamos en los astilleros de Gdansk era una vía para ser libres e intercambiar impresiones políticas. Al régimen le era muy difícil controlarnos en los acontecimientos deportivos. Supuestamente, el deporte está fuera de la política, pero, en realidad, están muy relacionados”, recordó hace unos años Lech Walesa -presidente de Polonia entre 1990 y 1995-en una entrevista en el diario español El País.
El fin de la Unión Soviética en 1991 marcó una nueva era también para el mundo futbolístico. Los empresarios que se quedaron con muchas de las compañías estatales volcaron sus ganancias al mundo del fútbol. El Spartak fue adquirido por Leonid Feldun, propietario de Lukoil, la mayor petrolera privada del país. Muchos sindican a Roman Abramovich como verdadero dueño del CSKA. Grazpom, la mayor empresa de gas, es dueña del Zenit de San Petersburgo.
Sin embargo, no todos son millones. En 2011, una encuesta de la Unión Mundial de Jugadores (FIFPro) reveló que, sobre 3.357 jugadores profesionales de fútbol de 14 países de Europa del Este, era común la falta de cumplimiento de los contratos, la falta de pago de salarios, la violencia, la intimidación y el racismo hacia los futbolistas. En el informe el 41,4 por ciento de los jugadores afirmaron que sus clubes no pagaban los salarios a tiempo y alrededor del 5 por ciento estuvieron sin cobrar su sueldo durante más de seis meses. El 11,9 por ciento de los jugadores afirmaron que se les pidió que consideren arreglar el resultado de un partido, mientras que el 23,6 por ciento estaba al tanto del amaño o arreglo de partidos en su liga.
Poco parece importarle eso a la FIFA, que espera en Rusia ganancias por más de 6.400 millones dólares, un monto récord para las Copas del Mundo. La entidad multinacional que conduce el suizo Gianni Infantino hoy parece darles la razón a los viejos prejuicios de la URSS de los años de Stalin respecto al fútbol.

Javier Szlifman
@JavierSzlifman

Masacre de Ezeiza, la “escuela de guerra” de la derecha peronista



Collage realizado por Alicia Ciciro

Luego de 18 años proscripto, Perón volvía a la Argentina. Recorremos la jornada, a través de un testigo presencial, a 45 años del evento que se transformó en una escuela de guerra para la derecha peronista.

El 20 de junio de 1973, luego de 18 años de proscripción, regresaba a la Argentina Juan Domingo Perón acompañado de una comitiva entre las que se encontraba el presidente Héctor Cámpora.
Si en el golpe gorila de 1955 Perón se fue para “evitar un baño de sangre”, lo que terminó haciendo fue templar a una vanguardia obrera que desafiaba a la burocracia sindical y hasta a las propias dictaduras que le siguieron. Tal es el ejemplo del Cordobazo como punto álgido de la lucha de clases, una gran semi-insurrección obrera y popular que soldaba la unidad con el movimiento estudiantil en las calles, una experiencia a tono con el ascenso mundial nacido a partir del Mayo Frances de 1968.
La dictadura de Lanusse, viendo que ya nada frenaba la insurgencia obrera, sacó una carta bajo la manga: el GAN (Gran Acuerdo Nacional). Un acuerdo de todos los partidos patronales para traer a Perón de vuelta y que sea éste quien “calme” al movimiento obrero.
En marzo de 1973 Cámpora ganó las elecciones y el operativo retorno se puso en marcha. El marco del regreso era de un creciente enfrentamiento entre, por un lado, la derecha del peronismo conformada por los matones de la CGT de Rucci y milicos afines a Perón y a López Rega como el Teniente Coronel Jorge Osinde. Por el otro los sectores que formaban parte del peronismo de base conformado por la llamada Tendencia Revolucionaria integrada por Montoneros, FAP y la JP.
El día esperado llegó y aquí mi entrevistado Emilio, que en ese entonces era militante Montonero de 17 años así lo recuerda:
“Bueno yo salí de la fábrica de sillas donde trabajaba en Munro y de ahí fui a Los Polvorines a juntarme con los muchachos de la Unidad Básica para ir a Ezeiza, acá venían muchos pibes que eran universitarios. De acá nos fuimos en colectivos, camiones, autos, todo lo que pudiera transportar gente… y llegamos a eso de las 12 de la noche del 19 de junio. Fuimos a pasar la noche.
Había mucha efervescencia en la gente, porque ya había ganado Cámpora y levantó la proscripción al peronismo.
Llegamos y nos fuimos haciendo lugar entre la gente, uno quería estar lo más cerca posible del palco viste, estábamos como a 300mts. Porque la gente estaba acampando en su lugar, tenían los canastos con sándwiches, imaginate que en esa época no había nada de plástico así que las botellas eran de vidrio.
Cuando empezó a amanecer había sensaciones extrañas porque había muchos rumores. Por un lado decían que nosotros los montoneros íbamos a hacer quilombo junto con los estudiantes. Había como un ambiente a fiesta pero se olfateaba como que no estaba bien la cosa viste. Estaba el clima enrarecido. Había muchos que decían: ‘Estos zurdos de mierda’ otros decían que el Comando de Organización quería arruinar todo, había acusaciones mutuas”.

Entonces empieza la represión…

“Primero hubo escaramuzas cerca del palco, mirándolo de frente eso fue a la izquierda del mismo, por donde tenía que entrar la columna sur encabezada por Montoneros.
Ahí hubo enfrentamientos, se calmaba la cosa, después volvía a empezar.
Fue a los palazos, se hablaba de que había habido apuñalados. Como no había teléfonos te enterabas por rumores. Ahí empezaron las corridas y vos te ibas para atrás porque la misma gente te llevaba. Yo era flaquito, tenía 17 años y te arrastraban.
Después empezaron los tiros desde el escenario para los pinos. Y de ahí decían que había francotiradores que lo querían matar a Perón.
Después las ambulancias iban y venían y sacaban heridos y heridos, porque había mucha gente pisoteada, golpeada, baleada. Había muchos puestos de enfermería por todos lados, porque la gente se descomponía.
Esas horas fue un desastre porque nos perdimos entre todos los que fuimos del barrio. Fue como una gran psicosis porque vos tenías que correr para algún lado. Entonces era cuestión de subirse a cualquier cosa para irse de ahí.
Hacia la noche estábamos todos en casa en el comedor mirando las noticias porque seguían transmitiendo y yo mucho no quería contar lo que había visto, lo que había pasado. Es como que… quedas en shock viste. Cuando me di cuenta yo mismo tenia manchas de sangre en la camisa”.
Vale aclarar que las ambulancias que según mi entrevistado “iban y venían y sacaban heridos” eran de dos tipos. Las genuinas y las que desde el Ministerio de Bienestar Social se usaron para cazar manifestantes, transportarlos al Hotel Internacional de Ezeiza y torturarlos. Allí se encontraba el cuartel general del operativo represivo, comandado por Osinde. Mientras tanto el avión en el que Perón debió arribar a Ezeiza fue desviado a Morón, al aeródromo militar y allí bajo. En sus declaraciones, nunca condeno el accionar represivo. Y tomó partido por la burocracia y los matones que habían dado un escarmiento a los miles de jóvenes que cantaban “¡Perón, Evita: la patria socialista!”.
Lejos del “socialismo” y la “liberación nacional”, Perón no solo no condenó la represión, sino que le dio el visto bueno. Hablo de “infiltrados” para referirse a los sectores de izquierda.
El 13 de julio Cámpora renuncia siendo reemplazado por Raúl Lastiri -yerno de López Rega- hasta que en Octubre asumió Perón.
La teoría del “cerco”, o que Perón estaba muy mal aconsejado, no resisten prueba alguna. El general sabía muy que había tomado partido por los pistoleros de la CGT y López Rega, que serían la base para formar la banda paraestatal conocida como la Triple A.
Así, la Masacre de Ezeiza no fue más que la “escuela de guerra” de la derecha peronista que atacaría a la vanguardia obrera, estudiantil y popular y que lentamente, ya sin Perón, desembocaría en el golpe del 24 de marzo de 1976. La guerra era contra el pueblo trabajador y para completar la sumisión del país a los dictados del imperialismo norteamericano.

Daniel Lencina

Guerra comercial: un salto en la crisis mundial



Detrás de la guerra económica desatada por la Casa Blanca hay un interés por avanzar con el proceso de apertura y colonización de la economía china

Estamos en presencia de una agudización en la guerra comercial. La decisión de Donald Trump de colocar aranceles al aluminio y al acero apenas fue un anticipo de lo que se venía. Una vez confirmada la decisión de la Casa Blanca de estas medidas, la Unión Europea, Canadá y México impusieron tarifas de importación a motos, carne de cerdo, jeans y otros productos.
Esto empalma con el agravamiento de las tensiones con China. Estados Unidos impuso tarifas a más de cien productos provenientes del gigante asiático -la mayoría de la industria aeroespacial, robótica, manufacturera y automotriz- por un valor de 50.000 millones de dólares. Pekín, a su turno, replicó disponiendo aranceles a 545 productos norteamericanos del sector agrícola, pesquero y automotriz.
Este proceso ha desatado una caída de las bolsas del mundo, empezando por las de Shanghai y Tokio. También generó pérdidas en los principales mercados de Europa y en Wall Street.

Estados Unidos

Existe un temor fundado de que las represalias comerciales tomadas por la Casa Blanca puedan asfixiar a la economía norteamericana.
El primer caso es el del sector agrícola y ganadero, afectado por las barreras interpuestas por China. Por lo pronto, esto ha provocado un descenso del precio de la soja. La economía norteamericana está sentada en un tembladeral. Sus dos déficits gemelos -fiscal y comercial- se han transformado en una verdadera bomba de tiempo.
El secretario del Tesoro, Steve Mnuchin planteó, a comienzos de año, el interés de la Casa Blanca de promover una depreciación del dólar, para mejorar su condición en el comercio exterior. Contrariamente, la divisa norteamericana se ha fortalecido en estos meses. Es que el crecimiento de la deuda pública -que ya asciende a 20 billones de dólares y supera el 100% del PBI- ha obligado a Washington a aumentar la tasa de interés para atraer fondos y financiar así los vencimientos previstos. El aumento de la tasa de interés pone de relieve las contradicciones de la política económica oficial: la necesidad de atender el rojo fiscal conspira con la posibilidad de remontar el déficit comercial.
La suba de los intereses plantea, además, un enfriamiento de la economía. En contraste con los pronósticos de una recuperación económica sólida, “los indicadores de actividad manufacturera y servicios han estado retrocediendo. Las ventas minoristas llevan tres meses consecutivos cayendo, los gastos en construcción se desaceleraron a comienzos de año y las ventas de automóviles se han estancado en gran medida” (The Wall Street Journal, extraído de SWS, 14/4).
El aumento de la tasa de interés compromete a una parte importante de las empresas privadas. La deuda corporativa se aproxima a los 7 billones de dólares. Casi un 40 por ciento de las empresas manufactureras y comerciales se encuentran en dificultades y están pagando tasas usurarias, propias de los países en defol.
El desplome de la Bolsa en febrero y los cimbronazos bursátiles últimos son señales de una burbuja que puede estallar. Existe una divergencia ostensible entre las cotizaciones de la Bolsa y los magros resultados operativos que obtienen las empresas. El enorme capital ficticio acumulado responde, en realidad, a la ausencia de una tasa de ganancia que justifique inversiones en capital productivo.
La política de Trump aumenta estos desequilibrios de manera explosiva. El magnate ha dispuesto un aumento extraordinario del gasto público para los próximos dos años, junto con una baja significativa del ingreso fiscal. Así, el déficit alcanzará al 5% del PBI. Según el FMI, en 2018 la deuda ascendería al 117% del PBI.
Con la reforma impositiva, Trump logró concitar un apoyo de la burguesía norteamericana. Sobre esa base, recobró la iniciativa política y hasta reestructuró su gabinete, desplazando a los miembros que había convocado por imposición del partido Republicano y el establishmet. En su lugar, colocó a hombres de su estricta confianza. Trump se montó en este envión para romper el acuerdo con Irán y poner en marcha las represalias comerciales en curso. De todos modos, se sigue moviendo en arenas movedizas y estos pasos en el plano económico y político pueden terminar siendo un búmeran.
Está lejos de reinar una homogeneidad en la clase capitalista norteamericana y las medidas comerciales adoptadas por Washington despiertan resistencias en círculos empresariales, en el partido Demócrata y en el propio partido Republicano. Esta división se puede agravar si los costos son superiores a los supuestos beneficios. Diversos analistas alertan sobre el peligro de una fractura del comercio internacional de resultados imprevisibles y una disolución del orden político mundial a partir del enfrentamiento de Trump con los socios históricos de Estados Unidos, como acaba de darse en la cumbre del G7.
En este cuadro, el panorama político en Estados Unidos es extremadamente volátil. Un terreno de disputa entre las fuerzas de la burguesía serán las elecciones de medio término en noviembre, donde está en juego la continuidad de la mayoría republicana de ambas cámaras. La pérdida de esa mayoría sería un golpe letal al experimento bonapartista de Trump. Siempre queda la carta reservada del impeachment.

China

Aunque este panorama vuelve a confirmar que el epicentro de la crisis está en Estados Unidos, no es casualidad que el principal desplome de la Bolsa se haya producido en Shanghai.
El gobierno chino viene tratando de cortar un endeudamiento cada vez más abultado. Pero esa política ya está afectando el crecimiento de la segunda economía del planeta. La inversión, las ventas minoristas y la producción industrial perdieron empuje durante mayo, planteando la posibilidad de una caída económica de mayor aliento.
Gran parte de las empresas dependen del crédito barato para poder subsistir. Esto incluye a las de gestión estatal, pero también a las pymes, responsables de más del 60% del PBI de China. Estas empresas deben recurrir al crédito en el sector informal, el llamado sistema financiero en las sombras, pagando tasas de interés que duplican a las oficiales. Este panorama ha determinado que el Banco Popular de China, la banca central del país, no haya subido la tasa de interés, para ajustarla al aumento anunciado por la Reserva Federal.
El gigante asiático ya soportaba una crisis de sobreproducción en el acero y el aluminio, que buscó resolverla apelando a la fabricación de bienes con mayor valor agregado. Pero esta tentativa choca con Estados Unidos, que rechazan una competencia china en las industrias de punta. “El enorme excedente financiero chino utilizado para adquirir tecnología, por medio de fusiones y compras de acciones de empresas, es ahora bloqueado, privando de financiamiento al capital internacional. El excedente financiero también es usado para la compra de deuda pública extranjera -en especial la norteamericana, de la cual tiene 2 billones de dólares en bonos-, de modo que el bloqueo también podría afectar la continuidad del financiamiento de la deuda norteamericana por parte de China” (Ver Prensa Obrera digital, “Una guerra que no es sólo comercial”).
Esta disputa no se circunscribe exclusivamente a una competencia comercial. Detrás de la guerra económica desatada por la Casa Blanca, hay un interés por poner fin al proteccionismo industrial y financiero de China y avanzar con el proceso de apertura y colonización de su economía, para completar la restauración capitalista. En última instancia, someter a China y, de un modo general, al espacio de los ex Estados obreros, a la condición de semicolonias del imperialismo.

Perspectivas

El recrudecimiento de la guerra comercial expresa un salto de la crisis mundial, que está atravesada por las amenazas de un nuevo desplome bursátil, desequilibrios económicos explosivos de Estados Unidos, ralentización del crecimiento chino y hasta el peligro de un derrumbe . A esto habría que agregar las tendencias a la desintegración de la Unión Europa y la amenaza de una crisis bancaria y de deuda en desarrollo, en ese continente.
Este escenario, a su turno, alimenta las tendencias a la crisis política, al derrumbe de regímenes políticos y a la guerra misma. Pero también es el caldo de cultivo para las rebeliones populares y grandes giros políticos, acentuando las tendencias a la reacción política, por un lado, y la revolución social, por el otro.
Esto pone en el orden del día la necesidad de una acción internacional común de la clase obrera y poner en pie una Internacional sobre bases socialistas y revolucionarias, reconstruir la IV Internacional.

Pablo Heller

G-7: una muerte que celebrar

La lucha por el poder entre Estados Unidos y los otros era básicamente una lucha por la primacía en la opresión del resto de naciones del mundo. ¿Estarían mejor estas fuerzas más pequeñas si se impusiera el modo europeo de hacerlo? ¿Le importa a un animal pequeño qué elefante le aplasta? Creo que no.

Una institución llamada G-7 celebró su reunión anual el 12-13 de junio en Charlevoix (Quebec, Canadá). El presidente Trump asistió al principio pero se marchó pronto. Debido a que los puntos de vista de ambos lados eran tan incompatibles, el grupo de seis miembros negoció con Trump la emisión de una declaración bastante anodina para la declaración conjunta habitual.
Trump cambió de idea y se negó a firmar ninguna declaración. Los Seis redactaron entonces una declaración que reflejaba sus puntos de vista. Trump se enfadó e insultó a los protagonistas de la firma de la declaración.
Esto fue interpretado por la prensa mundial como un desaire político recíproco por parte de Trump y de los otros seis jefes de Estado y gobierno que asistieron. La mayoría de los comentaristas defendieron también que esta batalla política señalaba el final del G-7 como actor significativo en la política mundial.
Pero ¿qué es el G-7? ¿Quién inventó la idea? ¿Y con qué propósito? No hay nada menos claro. El nombre mismo de la institución ha cambiado constantemente, igual que el número de miembros. Y muchos afirman que han surgido reuniones más importantes, tales como la del G-20 o el G-2. También está la Organización para la Cooperación de Shanghái, que se fundó en oposición al G-7, y que excluye tanto a los Estados Unidos como a los países occidentales europeos.
La primera clave de los orígenes del G-7 como concepto es la fecha del nacimiento de la idea del G-7. Fue a principios de la década de los 70. Antes de ese momento, no había ninguna institución en la que Estados Unidos jugara un papel como participante igual a otras naciones.
Recuerden que tras el final de la Segunda Guerra Mundial y hasta los años 60 los Estados Unidos habían sido el poder hegemónico del sistema-mundo moderno. Invitaba a encuentros internacionales a quien deseaba por motivos propios. El propósito de tales encuentros era principalmente para implementar políticas que los Estados Unidos consideraban inteligentes o útiles —para sí mismos.
Para los 60 los Estados Unidos ya no podían actuar de esa manera tan arbitraria. Había empezado a haber resistencia a los acuerdos unilaterales. Esta resistencia era la evidencia de que el declive de los Estados Unidos como poder hegemónico había empezado.
Para mantener su rol central, en consecuencia, los Estados Unidos cambiaron su estrategia. Buscó vías con las que por lo menos pudiera frenar este declive. Una de las vías fue ofrecer a determinadas grandes potencias industrializadas el estatus de “socio” en la toma de decisiones mundial. Esto iba a ser un intercambio. A cambio de la promoción al estatus de socios, los socios accederían a limitar el grado en el que se apartarían de las políticas que los Estados Unidos preferían.
Uno podría, por lo tanto, argumentar que la idea del G-7 fue algo inventado por los Estados Unidos como parte de este nuevo acuerdo de asociación. Por otro lado, un momento clave en el desarrollo histórico de la idea del G-7 fue el momento de la primera cumbre anual de los altos dirigentes, frente a las reuniones de figuras de rango inferior como los ministros de finanzas. La iniciativa para esto no vino de Estados Unidos sino de Francia.
Fue Valéry Giscard d’Estaing, entonces presidente de Francia, quien convocó el primer encuentro anual de los altos dirigentes en Rambouillet (Francia) en 1975. ¿Por qué pensó que era tan importante que hubiera un encuentro de los altos mandatarios? Una posible explicación era que él lo veía como una forma de limitar más el poder estadounidense. Enfrentados a negociar con el conjunto de los demás líderes, cada uno de los cuales con prioridades diferentes, Estados Unidos estaría obligado a negociar. Y ya que eran los altos mandatarios quienes cerraban el trato, sería más difícil para cualquiera de ellos repudiarlo posteriormente.
Rambouillet comenzó una lucha entre Estados Unidos y diversas potencias europeas (pero especialmente Francia) respecto a los principales temas mundiales. Fue una lucha en la que a Estados Unidos cada vez le fue menos bien. Fue seriamente rechazado en 2003, cuando se vio incapaz, por primera vez en la historia, de ganar siquiera una mayoría de votos en el Consejo de Seguridad de la ONU cuando iban a votar sobre la invasión de Iraq por Estados Unidos. Y este año, en Charlevoix, se vio incapaz de acordar siquiera una declaración conjunta banal con los otros seis miembros del G-7.
A todos los efectos, el G-7 está acabado. Pero ¿deberíamos lamentarnos por ello? La lucha por el poder entre Estados Unidos y los otros era básicamente una lucha por la primacía en la opresión del resto de naciones del mundo. ¿Estarían mejor estas fuerzas más pequeñas si se impusiera el modo europeo de hacerlo? ¿Le importa a un animal pequeño qué elefante le aplasta? Creo que no.
¡Salve Charlevoix! Trump puede habernos hecho a todos el favor de destruir este vestigio de la era de la dominación occidental del sistema-mundo. Por supuesto, la muerte del G-7 no significa que la lucha por un mundo mejor haya acabado. En absoluto. Aquellos que respaldan un sistema de explotación y jerarquía simplemente buscarán otras formas de hacerlo.
Esto me recuerda lo que ahora es mi tema central. Estamos en una crisis estructural del sistema-mundo moderno. Se está dando una batalla respecto a qué versión de un sistema heredero veremos. Todo es muy volátil en este momento. Cada bando está arriba un día, abajo el siguiente. En cierto sentido tenemos suerte de que Donald Trump sea tan necio como para herir a su propio bando con un enorme golpe. Pero no caigamos en animar a Pierre Trudeau [Justin Trudeau, primer ministro canadiense] o Emmanuel Macron, cuya versión más inteligente de opresión está peleando con Trump.

Immanuel Wallerstein
Znet

No dejaremos de filmar, no dejaremos de escribir



Soldados del ejército israelí arrestan a jóvenes palestinos que cruzan Jalameh a raíz de los enfrentamientos en 2013

La Knesset podría actuar no solo contra la prensa, sino también contra los grupos de derechos humanos y los palestinos, los últimos testigos de la acusación contra la ocupación
Vamos a violar esta ley con orgullo. Tenemos la obligación de violar esta ley, como cualquier ley con una bandera negra ondeando sobre ella. No dejaremos de documentar. No dejaremos de fotografiar. No dejaremos de escribir, con todas nuestras fuerzas.
Las organizaciones de derechos humanos harán lo mismo y, como esperamos y deseamos, testigos oculares palestinos, quienes, por supuesto, serán castigados más que nadie. Según la propuesta de ley aprobada el domingo por el Comité Ministerial de Legislación [aunque también se pidió que se cambie la redacción], las personas que documentan las acciones de los soldados del ejército de Israel en Cisjordania pueden ser encarceladas por hasta cinco años, bajo ciertas circunstancias.
Una buena iniciativa del diputado Robert Ilatov, demócrata del conocido partido de la libertad Yisrael Beiteinu. Su proyecto de ley demuestra cuánto tiene que esconder el ejército, de cuánto tiene de que avergonzarse, cuánto hay que ocultar, hasta el punto de que incluso la cámara y el bolígrafo se han convertido en sus enemigos. Ilatov contra el terrorismo de las cámaras e Israel contra la verdad.
En un momento en que la policía de Israel equipa a sus oficiales con cámaras corporales que han demostrado su eficacia cuando se trata de reducir la violencia policial, conforme a la fuerza, Israel está tratando de quitar las cámaras de los territorios ocupados -el verdadero escenario de su desgracia- de manera que la verdad no será expuesta y la injusticia será minimizada.
Sin cámaras, el asunto de Elor Azaria no habría existido, sin cámaras habrá muchos más episodios como el de Azaria. Este es exactamente el objetivo de la ley: tener muchos Azaria, no es que la documentación logre evitar nada. El ejército israelí y el público ya no se perturban demasiado con las violaciones de los derechos humanos y los crímenes de guerra en los territorios, y la mayoría de los periodistas ya no se interesan por ellos.
¡Pensar que romper huesos con una piedra frente a las cámaras de una red estadounidense provocó un escándalo durante la primera intifada! Hoy día nadie se molesta por imágenes similares, de hecho es dudoso si incluso se haría algún esfuerzo para publicarlas. Pero los soldados de Israel aprendieron a ver la cámara y la pluma como el enemigo. Si una vez presentamos nuestras credenciales de prensa en los puestos de control, hoy las escondemos para que los soldados no nos atrapen en todas nuestras "iniquidades". Incluso alguna vez fuimos arrestados.
Cubrir la ocupación hoy ya implica violar la ley. Los israelíes tienen prohibido ingresar al Área A [controlada por los palestinos] y los periodistas deben "coordinar" su ingreso con la Oficina del Portavoz del ejército. Pero como no existe el periodismo con coordinación, excepto el periodismo de los corresponsales militares en Israel, ignoramos esta orden ridícula, nos quedamos en los puestos de control, engañamos, nos infiltramos, usamos tácticas de derivación e iremos a todas partes en Cisjordania.
¿Dónde has estado?, pregunta el soldado después de cada visita a Hebrón En Kiryat Arba. ¿Qué hiciste allí? Tenemos amigos allí. Debido a que es un puñado de periodistas insignificante que todavía se molestan en ir, las autoridades cierran los ojos.
Pero la tecnología y la ONG B'Tselem han dado a luz a un nuevo enemigo: cámaras de video que se entregan a voluntarios palestinos y además teléfonos celulares en manos de todos los voluntarios palestinos o de Machsom Watch. De repente es más difícil encubrir y mentir. De repente es imposible inventar fácilmente cuchillos y otros peligros imaginarios después de cada asesinato inútil. ¿Quién nos protegerá? Ilatov y su propuesta de ley, que por supuesto se ha ganado las simpatías de otro conocido demócrata, el ministro de Defensa, Avigdor Lieberman.
En 2003, cuando soldados del ejército de Israel rociaron fuego vivo en el auto blindado con placas israelíes que manejamos en Tul Karm, adornadas con carteles de "prensa", la entonces portavoz de las FDI, la brigada general Miri Regev cuestionó al editor en jefe de Haaretz, éste trató urgentemente de poner fin al incidente: "¿Qué están haciendo allí?"
Desde entonces Israel no ha dejado de hacer esta pregunta. Ahora bien, la Knesset podría tomar medidas: no solo contra la prensa, con la que todavía tiene precaución, sino principalmente contra las organizaciones de derechos humanos y los residentes palestinos, los últimos testigos del enjuiciamiento contra la ocupación. Israel les está diciendo: simplemente no hay evidencias incontrovertibles.
En las notas explicativas del proyecto de ley dice, justificadamente, que testigos de la fiscalía y testigos presenciales tienen la intención de "romper el espíritu de los soldados y residentes israelíes". Este es exactamente el objetivo: romper el espíritu que ve a Azaria como una víctima y héroe, que piensa que el asesinato de 120 personas desarmadas es legal, y no quiere saber, escuchar o ver lo que se hace todos los días en todos nuestros nombres, en el patio trasero de nuestro país.
Próximamente a aparecer: una ley que prohibirá las críticas al ejército israelí. Ilatov ya la está redactando, la mayoría de los israelíes están ciertamente a favor. Por supuesto nos negaremos a aceptarlo también.

Gideon Levy
Haaretz
Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

Esteban Mercatante en C5N explica las consecuencias que trae el pacto con el FMI

Del Caño: "El Gobierno y el FMI le declararon la guerra al pueblo trabajador"

miércoles, junio 20, 2018

Con diferencias internas, el Mercosur apunta contra Nicaragua y Venezuela



Con resoluciones en sintonía con la política injerencista del imperialismo hacia Nicaragua y Venezuela, la cumbre del Mercosur hizo foco en los acuerdos con otros bloques y resolvió seguir intentando con la UE. Paraguay entregó la presidencia pro-tempore a Uruguay.

Los jefes de Estado de los cuatro países que conforman el bloque –Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay- realizaron este lunes la 52 cumbre del Mercosur. Las dificultades para alcanzar un acuerdo con la Unión Europea estuvieron en el centro del debate. El presidente de Paraguay, Horacio Cartes cedió la presidencia pro-tempore al uruguayo Tabaré Vázquez. El nuevo presidente temporal abogó sin éxito por volver la mirada a China. Las fuertes crisis políticas domésticas de Temer y Macri -que debió enviar a su vicepresidenta y quedarse a pilotear la crisis en Argentina- fortalecieron la posición relativa de Uruguay.
En lo que no hubo fisuras entre los mandatarios fue en las resoluciones sobre la situación de Nicaragua y Venezuela, donde detrás de la usual retórica por la democracia y contra la violencia, respaldaron la línea imperialista impulsada por la derecha continental.
Así, tras condenar “todo tipo de violencia” en Nicaragua, instaron a “retomar el diálogo el diálogo nacional coordinado por la Conferencia Episcopal” y “consensuar una solución pacífica a la grave crisis”. Todo un respaldo a la mesa de diálogo que impulsan la diplomacia de Washington y el Vaticano en suelo nicaragüense junto a los empresarios de ese país, que se desarrolla sin que se haya suspendido la represión gubernamental, y cuyo plan es organizar una “transición” mediante el adelantamiento de elecciones, aceptando entre tanto la permanencia de Ortega. O sea, una salida reaccionaria a la crisis que no tiene en cuenta las demandas profundas del pueblo trabajador.
En cuanto a Venezuela, la resolución aludió al "crecimiento de los flujos migratorios de venezolanos", que obliga a "coordinar esfuerzos a fin de dar respuestas integrales en materia migratoria y de refugio", e instó al Gobierno de Nicolás Maduro a "coordinar con la comunidad internacional" para encontrar una vía de solución. La declaración del bloque, y especialmente de Brasil, señala a la migración que produce la situación económica en Venezuela como el principal problema a enfrentar, muy a tono con los discursos de las principales potencias de mayor control y leyes contra los inmigrantes.
Paradójicamente, los cuatro países apartaron a Venezuela del bloque en agosto del 2017, bajo el pretexto de “ruptura del orden democrático” por parte del gobierno de Maduro. Suena increíble en boca de Michel Temer, por ejemplo, que con una popularidad tendiente a cero, se encuentra en el poder gracias al golpe institucional que sacó a Dilma Rousseff. O en boca de Cartes, quien recibió el mando sin contradicciones de Franco, asumido tras el golpe parlamentario contra Fernando Lugo. Incluso en la de Gabriela Michetti, quien ha declarado públicamente que "No es razonable votar cada dos años", claramente incómoda por tener que rendir cuentas de medio término ante los electores. Vale recordar que el gobierno de Mauricio Macri fue el primero en reconocer al golpista Temer tras la destitución de Rousseff.
La suspensión de Venezuela del bloque, firmada también por el canciller Nin Novoa de Uruguay, no fue recibida homogéneamente en el Frente Amplio, coalición de Tabaré Vázquez. Algunos analistas atribuyen a esa crisis interna el encono del nuevo presidente temporal en impulsar un giro en las relaciones exteriores del bloque, de la Unión Europea hacia China.
"Pedimos proceder y, si por alguna razón alguno de nosotros (....) no puede avanzar en este aspecto, pues también dialoguemos y encontremos fórmulas que sin lesionar al Mercosur contemplen a sus estados partes", dijo el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, durante su intervención.
China es un mercado clave para las exportaciones de materias primas del bloque, pero también vende productos que compiten con la manufactura interna de sus países. En América del Sur, Chile y Perú son los únicos países que tienen acuerdos de comercio con China.
Vázquez criticó la dilación en las negociaciones con la UE, afirmando que "No estamos dispuestos a perder el tiempo en negociaciones eternas (...), tampoco estamos dispuestos a firmar un ’acuerdito’". Vale recordar que la última ronda de conversaciones finalizó con un progreso limitado y acusaciones mutuas sobre quién estaba entorpeciendo el acuerdo.
Según Reuters, algunos funcionarios explicaron que “Las dificultades para avanzar persisten en el tratamiento de productos industriales y agrícolas, como la carne vacuna sudamericana y los productos lácteos europeos”.
Lo que no dice Vázquez ni ningún mandatario del bloque, es que un acuerdo con la UE lejos está de beneficiar a los pueblos de los países miembros, sino más bien son fruto del enorme lobby del agropower.
En un análisis reciente, el economista Esteban Mercatante señaló que “Cecilia Malmström, la Comisaria de Comercio de la UE, puso en números lo que las empresas del bloque podrían ahorrarse en sus exportaciones al Mercosur: las empresas de la UE pagan 4000 millones de euros al año a los países del Mercosur en concepto de aranceles. Ver reducido este pago no sólo les ahorraría costos, sino que abarataría las mercancías que ingresan al Mercosur; en muchos rubros industriales donde ya de por sí las empresas de la UE con ventaja competitiva por su mayor productividad, esta reducción de aranceles les otorgará mayores facilidades para ganar cuotas de mercado en detrimento de los industriales locales. Por el lado del Mercosur, para el que La UE es el destino del 17% de sus exportaciones y origen del 20 % de sus importaciones, con los términos del acuerdo son mayores las pérdidas que las ganancias”.
Michel Temer defendió la línea de darle continuidad a las negociaciones con la UE. "No debemos abandonar la idea de esta alianza (...) cerrar las puertas ahora significa impedir el camino de las negociaciones que en los últimos tiempos ha tenido un éxito razonable", dijo Temer en referencia a los avances realizados en 2017.
Temer abogó también por un acercamiento a la Alianza del Pacífico, bloque comercial y político integrado por Chile, Colombia, México y Perú que supo constituirse como bastión de la resistencia neoliberal en el continente. Ambos bloques celebrarán un encuentro a finales de julio.
Por otro lado, durante el último semestre se iniciaron negociaciones para alcanzar acuerdos de comercio con Canadá y Corea del Sur y el próximo inicio de conversaciones con Singapur.

Próxima ronda con la UE

Lo cierto es que la UE y el Mercosur comenzarán la próxima semana una nueva ronda de reuniones comerciales.
La canciller de Bulgaria, cuyo país ocupa la presidencia temporal del Consejo de Ministros de la UE, dijo el mismo lunes que la Unión Europea y el Mercosur podrían cerrar hacia fines de este año el acuerdo comercial que negocian desde hace décadas.
"Creemos que vamos a poder cerrar las negociaciones hacia el final del año", dijo Ekaterina Zaharieva en una entrevista con Reuters luego de una reunión de ministros de relaciones exteriores del G-20 en Buenos Aires.
La comisionada de Comercio de la UE, Cecilia Malmstrom, había dicho el viernes que esperaba progresos en asuntos difíciles la próxima semana, pero advirtió que se requerirían más conversaciones.
Según Reuters, un diplomático europeo dijo que los autos y las indicaciones geográficas eran los requisitos centrales del bloque. En cuando a los automóviles, las negociaciones se han centrado en el período durante el cual los aranceles deberían reducirse y en el nivel mínimo de contenido local requerido.
En términos de reducción de aranceles, podría ser el acuerdo comercial más lucrativo de la UE hasta la fecha, con ahorros potencialmente tres veces mayores que en los pactos con Canadá y Japón combinados.

Isabel Infanta
@isabel_infanta

Epicuro y los orígenes del materialismo



El filósofo materialista cuya genialidad anticipó al materialismo y a la ciencia moderna.

La época del surgimiento de Epicuro fue una época de decadencia para Grecia. Al desarrollo de un sistema basado en la esclavitud y la rapiña, la expansión comercial y colonialista, sigue una época de guerras entre las diferentes ciudades que, sumado a la carencia de un poder central, las debilita, con lo que la península termina por ser sometida por Macedonia. Es a este período de decadencia al que la filosofía de Epicuro enfrenta con un avanzado materialismo. Dando las espaldas a una despreciable situación histórica, se aboca al estudio del desarrollo de los procesos naturales.
Nace en el 341 a. de C. en Samos, adonde su familia que pertenecía a la nobleza ateniense había emigrado. A los 18 años Epicuro parte a Atenas para recibir su efebía (educación cívica y militar). Luego se reúne con su familia en Colofón donde se convierte en maestro de escuela. Descubre la filosofía por azar, leyendo a Demócrito. Según Diógenes Laercio es autor de más de 300 obras, de temas variados y una obra monumental sobre la naturaleza. Se iguala a Demócrito por la amplitud de sus temas de estudio y el carácter enciclopédico de su obra, ambos extienden el conocimiento y la razón a todas las esferas del saber; ambos comparten el rechazo a la explicación mítico-religiosa.
Instalado en Mitilene en el 309, donde enseña públicamente su doctrina, antes de un año debe emigrar rápidamente, pues ha concitado en contra suyo a la población y a las autoridades.
Vuelto más prudente, establece su escuela en Atenas. Adquiere un jardín en el que se reúnen los alumnos y el maestro. Las mujeres son recibidas como los hombres, lo que constituye una excepción en el mundo griego. “Lo distinguía una humanidad sin límites, se veía gratificado con numerosos amigos, y fue capaz de compartir los escasos recursos del huerto del famoso jardín durante una hambruna en Atenas”, señala D. Laercio. A su muerte dona el jardín a sus discípulos. Epicuro muere en el 270, pero su filosofía perdura hasta el final del imperio romano, por el que se extiende a través de sus discípulos Lucrecio y Filodemo, quienes perpetúan su memoria defendiendo sus concepciones materialistas. Lucrecio le dedicó su obra De la naturaleza de las cosas (De rerum natura), extenso poema dedicado a exponer las doctrinas del maestro, en la que considera a Epicuro como un héroe victorioso sobre la tiranía de la religión [1]. La escuela epicúrea se mantiene viva durante siete siglos, y se apagará cuando el oscurantismo cristiano alcance el poder, para volver a ser rescatada durante el Renacimiento.
En la concepción epicúrea los átomos son el último estadio de la materia, la más pequeña división de los cuerpos, los ladrillos con que la naturaleza forma la diversidad del mundo y el estado en que los cuerpos son estables. A diferencia de Demócrito, excluye de las explicaciones naturales el no-ser: un cuerpo contiene un número limitado de átomos, estos y el vacío, ambos infinitos, conforman el universo. El universo es ilimitado; si hubiera límite supondría alguna otra cosa que lo limite. La infinitud es otro de los aspectos importantes del materialismo de Epicuro. Para Mondolfo, “Por encima de los fantasmas de los dioses, ponía como verdadera divinidad universal el sumo poder de la infinitud”.
La diversidad de la naturaleza se origina en las diferencias de magnitud, de forma, de peso de los átomos, las que dan lugar a diversas composiciones. Es la permanencia de los átomos la que sostiene la conservación de la materia; la naturaleza es autosuficiente.
Epicuro perfecciona la formulación de Demócrito, enfrentando los mitos y la superstición, buscando en el conocimiento de la naturaleza combatir los miedos producidos por la ignorancia. El rayo, por ejemplo, lejos de ser una manifestación divina, puede provenir del choque de las nubes, del movimiento de la luz en su seno o de otras causas, siempre materiales: “¡Desterremos el mito!” exclama.
Epicuro elabora el primer empirismo materialista, que se mantendrá constante en sus sucesores. Para Marx, el empirismo de Epicuro es una novedad en el mundo intelectual griego y revoluciona la filosofía de su tiempo [2]. El origen del conocimiento estriba en las sensaciones, que dan acceso a la naturaleza. Admite, en caso de carecer de una solución clara, la posibilidad de ofrecer diversas explicaciones, como en el ejemplo del rayo. El conocimiento recae en la experiencia y plantea una especie de razonamiento hipotético; este modo de razonar será aplicado más adelante por las ciencias de la naturaleza.
Epicuro, siguiendo a Demócrito, desarrolla sus propios principios inmanentistas. No hay un pasaje del no-ser al ser, un surgimiento de la nada por obra de un dios; la observación no nos demuestra en la naturaleza más que un desarrollo propio, a cuyas leyes obedece. ¿De dónde nace la permanencia en la naturaleza, la solidez de los cuerpos, su materialidad? Los sentidos, si bien no nos dan acceso a los átomos, nos enseñan, por la observación de la descomposición de los cuerpos, su límite, que son los mismos átomos. Estos son los principios de la organización de la naturaleza, y su concepto no es ajeno a la experiencia. Los sentidos, la experiencia y la observación crean un vínculo entre la naturaleza y el pensamiento.
Según Charbonnat, el mundo es originado por los cambios que el movimiento de los átomos produce en la materia, siendo esto el modo cómo los seres se conforman. Los sentidos, que son la forma de conocerlas, nacen también en este proceso. De las infinitudes del espacio y de la materia se pasa a la infinita pluralidad de los mundos, que nacen de innumerables transformaciones de los átomos, que cambian y se renuevan inagotablemente [3].
Refiriéndose a Epicuro, Lucrecio señala: “Cuando ante los ojos de todos yacía vergonzosamente en tierra la vida humana abrumada bajo el peso de la religión… un hombre de Grecia se atrevió a levantar en su contra sus ojos mortales y a enfrentarse el primero a ella; a él no lo detuvieron ni las leyendas de los dioses, ni los rayos ni el cielo con su amenazante bramido”.

Eduardo Baird

Fuentes: Historia de las filosofías materialistas, P. Charbonnat. Ed. Buridán, 2007. El infinito en la antigüedad clásica, R. Mondolfo. Ed. Imán, 1952.Diógenes Laercio. Vida de los filósofos más ilustres.

[1] ¿qué otro filósofo que Epicuro ha merecido un poema de más de 300 páginas para difundir sus ideas, un poema que se mantiene vivo desde hace dos mil años?
[2] Para profundizar ver Diferencia de la filosofía de la naturalez en Demócrito y Epicuro, de Karl Marx
[3] “Esta concepción de la infinitud aparece en el epicureísmo expresado tan explícitamente que hace palidecer al confrontarlas, las formulaciones modernas de Pascal y de Kant” R. Mondolfo.

Nietzsche y la construcción del sujeto consumista



Acción anticonsumista en el Día sin compras

El superhombre se va de compras

El capitalismo atrae hacia su lógica de consumo incluso a aquellas propuestas que pretenden plantarle cara, en muchas ocasiones a costa de transformarlas hasta volverlas irreconocibles. Este es el caso de la filosofía de Friedrich Nietzsche.

Una de las características que se suele atribuir al capitalismo es su capacidad fagocitadora. Como si se tratara de un agujero negro, todo lo que se aproxima a sus dominios es engullido, pero también descompuesto, por la fuerza incontrolable de su gravedad. Incluso la luz acaba formando parte de su oscuridad. Los ejemplos son infinitos y de los más diversos ámbitos. Y especialmente significativos cuando nos referimos a aquellas llamaradas que surgieron como posibles alternativas al propio capitalismo.
La misma filosofía no ha sido ajena a esta lógica devoradora del capitalismo y muchas de las propuestas antagonistas que han osado hacerle frente han sido engullidas por él, aunque, en la mayoría de los casos, a costa de tergiversarlas y volverlas casi inidentificables. En este texto veremos cómo algunas de esas propuestas han servido como fundamento espúreo para la construcción del sujeto de consumo que alimenta al capitalismo en la actualidad. A este respecto, creemos especialmente relevante la “interpretación” que se ha hecho de la filosofía de Friedrich Nietzsche.

Primer movimiento: el ser como posesión

Una de las primeras formulaciones del sustancialismo metafísico la encontramos en Aristóteles (s. IV a de C). Para el filósofo de Estagira existen dos modos fundamentales de ser: el ser sustancial y el ser accidental. El primero se refiere a lo que representa la esencia de lo real, aquello que lo define. El segundo a aquello que forma parte de lo real pero que, de ser diferente, no afectaría a su identidad. Por ejemplo, el color de una mesa forma parte de su ser, pero si la pintamos de otro color, sigue siendo una mesa; de hecho sigue siendo la misma mesa. El ser sustancial –la esencia–, sin embargo, se refiere a algo que forma parte indisoluble de lo real; algo que, de cambiar, supondría el fin de la existencia de esa realidad.
De entre las críticas a esta concepción que se desarrollaron en la filosofía occidental cabe destacar la de David Hume (s. XVIII), para quien toda realidad sería, por decirlo en términos aristótelicos, una suma de “accidentes”. Detrás de las características perceptibles de lo real no existe ninguna sustancialidad, ninguna esencia. Un análisis que le llevaría a defender igualmente la inexistencia del alma o de Dios. Friedrich Nietzsche, como veremos maś adelante, desarrollará una concepción de lo real similar a este respecto, aunque desde una perspectiva algo diferente.
Esta crítica a la metafísica sustancialista –vinculada históricamente a la visión social y política del poder– ha sido asimilada por la sociedad de consumo a través de la identificación de esa “accidentalidad” con la posesión. Dicho de otro modo, el ser, entendido como accidental, es identificado con el tener. Efectivamente, lo que cada individuo sea no dependerá de una esencialidad que nos define, sino de aquellos atributos que acaban conformando nuestra identidad como suma de agregados que son adquiridos a través del consumo y la posesión.
La escala social, por tanto, ya no se muestra como radicada en nuestro origen social y en la naturaleza -la sustancialidad- de nuestro linaje, fundamento del orden social del Antiguo Régimen. En la sociedad burguesa nuestro ser social se identifica con la capacidad de acumular objetos que son entendidos como constituyentes de nuestro ser individual, el cual deberemos construir a partir de nuestro nivel adquisitivo. Un estatus que –consecuentemente con la mentalidad meritocrática del capitalismo– dependerá de nuestro trabajo y esfuerzo.
Tal concepción la encontramos, por ejemplo, en la última campaña de una famosa marca de ropa cuyo eslogan –que nada ni nadie te defina– invita a la autodefinición –la definición es en la metafísica clásica donde se manifiesta el ser de lo real– a través del consumo de sus productos. Un eslogan que, además, nos remite a otra de las ideas recurrentes en la publicidad: la del acto de consumir como supuesta forma de rebeldía frente a la autoridad y el orden establecido.

Segundo movimiento: el consumo como forma de rebeldía

La obra de Friedrich Nietzsche (s. XIX) supuso una crítica radical a toda la cultura construida sobre la filosofía platónico-cristiana y abriría el camino a multitud de propuestas políticas alternativas al pensamiento hegemónico. Sin embargo, en lo que se refiere al tema que nos ocupa, es el autor cuyas ideas han corrido peor suerte en su proceso de asimilación por la cultura dominante.
El diagnóstico que realiza Nietzsche de la cultura occidental, según el cual “Dios ha muerto”, nos puede servir de punto de partida. Para el filósofo alemán, Europa ha dejado de creer en Dios como fuente de ser, de valores y de sentido. No solo se refiere Nietzsche al Dios cristiano en su famosa sentencia, sino a todo principio trascendente –como las ideas platónicas– desde el que la realidad adquiere su ser y su sentido. No existe, por tanto, ningún principio trascendente que fundamente lo real, ninguna sustancialidad: solo existe lo particular y contingente. Así, el vitalismo de Nietzsche impele al individuo a definirse a sí mismo desde su propia existencia particular y concreta, desde su propia inmanencia.
Tras el fin de un sentido venido “de arriba”, el superhombre será aquel capaz de dotar de sentido y valores a su existencia desde el respeto absoluto a su inmanencia y al único valor fundamental que debe regir nuestras acciones: la propia vida. El superhombre, por tanto, no sigue ninguna moral preestablecida desde un ámbito trascendente (Dios), sino que se impone a sí mismo y sigue sus propias normas, siempre afines a la afirmación de lo vital.
Las técnicas de marketing publicitario han asumido esta visión antropológica pero, como venimos diciendo, adecuándola a sus intereses hasta hacerla irreconocible.
Una vez –al menos desde el punto de vista de la descripción de la lógica del consumo– se ha identificado el ser con el tener , el individualismo propio del capitalismo busca ocultar su propia naturaleza aborregante invitando a la construcción de nuestra identidad a través de un tener que nos hace, supuestamente, diferentes y ajenos a la normatividad establecida.
Por un lado, el objeto de consumo se convierte no solo en el símbolo de nuestra identidad, sino de aquello que nos diferencia y nos hace superiores a los demás: aquellos y aquellas que, en su mediocridad, cumplen con las normas establecidas. Un punto de vista en realidad tan paradójico como sorprendente: la identidad específica de cada uno y cada una se alcanza no solo a través del consumo, sino del consumo de aquello que la marca del producto en cuestión pretende vender al mayor número posible de consumidores y consumidoras.
Por otro, esa supuesta diferencia la construye el individuo –como en el caso del superhombre– al margen de la sociedad y sus normas. El acto supremo del consumo se muestra así como acto de libertad y rebeldía contra lo establecido, a pesar de que –segunda paradoja– el consumo sea precisamente pilar fundamental de lo establecido. El producto –como ocurre de manera recurrente en los anuncios de coches– se convierte en fundamento de una vida en auténtica libertad. Una libertad que se ejerce en la propia decisión de comprar como acto propio de aquel que no acepta las normas establecidas (todo un leitmotiv en los anuncios publicitarios).

Tercer movimiento: Temporalidad inmanente y hedonismo estupidizante

La muerte de Dios implica para Nietzsche la inexistencia de todo tiempo ultraterreno, de todo horizonte de sentido y de valores más allá del aquí y del ahora. La afirmación de este tiempo inmanente como fuente de toda moral desemboca en la metáfora del eterno retorno. El superhombre vive su vida como si cada uno de los instantes que la componen –que construye él mismo– fueran a repetirse tal y como los ha creado. La implicación con cada uno de esos instantes debe ser, por tanto, total y absoluta y al alcance únicamente de unos pocos con la suficiente “potencia” vital (voluntad de poder). Otro filón para el marketing publicitario.
Así, el acto de consumo es identificado como una actividad con un valor absoluto dado su carácter inmanente: la satisfacción de nuestros deseos aquí y ahora. Si Dios ya no existe, si no hay que aguardar una recompensa futura para nuestras acciones, el criterio moral pasa a ser exclusivamente el de la satisfacción inmediata –no existe otro tiempo que el ahora– de nuestros deseos proyectados libidinalmente hacia el producto. No hay que esperar ni plantearse cuestiones morales vinculadas al consumo: el sentido de la vida y de la moral se encuentran de manera instantánea y absoluta en la afirmación aquí y ahora de nuestro ser y de nuestra diferencia con respecto a los y las demás a través del objeto de consumo. La afirmación de la vida como valor fundamental toma así la forma, por ejemplo, de bebida burbujeante, como el ya “legendario” eslogan de “la chispa de la vida”.
Aún más, el marketing publicitario apelará de manera constante al potencial consumidor en forma de reto, como manera de transmitir el espejismo de su singularidad y superioridad frente a la masa: ¿estás listo para romper las reglas y construir tu propia identidad al margen de las normas que rigen la sociedad? ¿Estás verdaderamente preparado para “vivir la vida” aquí y ahora sin pensar en las consecuencias? El hastío existencial y las adormecidas esperanzas de no convertirse en un borrego más encuentran así una fácil escapatoria: la adquisición de un 4x4 para ir de compras a las grandes superficies no solo te permite construir tu identidad en base a un tener que no todo el mundo puede permitirse, sino que te convierte en un ser superior, libre, alejado del sometimiento a lo establecido y listo para hacer de tu vida una auténtica aventura, sin tener que esperar tiempos futuros en los que ya nadie cree. La responsabilidad moral del superhombre y su compromiso con la construcción de una nueva identidad al margen del orden metafísico tradicional se vuelve mucho más llevadera: solo hay que pagarla en cómodos plazos.

Sergio de Castro Sánchez
El Salto