jueves, mayo 28, 2015

Elecciones en España: Colapso de los partidos tradicionales y giro a la izquierda



Las elecciones municipales y autonómicas del fin de semana en España han cambiado el panorama político de forma radical. Dos candidaturas colectivas, que son un frente de partidos con presencia de organizaciones sociales han ganado las alcaldías de Barcelona y prácticamente la de Madrid, las dos principales ciudades de España. En Madrid, la posibilidad de una alcaldesa del frente Ahora Madrid ha quedado sujeta a un apoyo o acuerdo con el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). En Barcelona, la dirigente Ada Colau del frente Barcelona en Comú ha quedado en condiciones de ser electa alcaldesa como candidata más votada. Convergencia i Unió (CIU), coalición nacionalista y fuerza mayoritaria del parlamento autonómico de Cataluña, sufrió un importante retroceso.
El Partido Popular (PP) en el gobierno, a su turno, ha perdido además su mayoría en otras ciudades importantes del país como Valencia, o Sevilla y Cádiz en Andalucía, en las que tenían el control desde hace años.
El PP ha recibido el castigo de sus propios electores tras la avalancha de la corrupción que consume al partido hasta la médula y como consecuencia de su política de ataque a todas las conquistas sociales de la transición. También la irrupción de Podemos en las comunidades autónomas ha dejado al PSOE en muchas de ellas en condiciones de establecer gobierno mediante pactos con esta fuerza política emergente, que tras su aparición como fenómeno de la izquierda ha ido virando hacia el centro de forma explícita y confesa.
Lo cierto es que los partidos emergentes, Podemos a la izquierda y Ciudadanos por la derecha han erosionado de forma significativa el caudal de votos del PP, el PSOE e Izquierda Unida. El PSOE ha recogido menos votos que en las elecciones autonómicas y locales de 2011. La pérdida de votos del PP y la aparición de Podemos es lo que le permitiría mejorar sus posiciones municipales y autonómicas.

Por qué Podemos

Estas elecciones se inscriben en una transición política caracterizada por un desplazamiento hacia la izquierda de las masas.
La cuestión de fondo en este proceso es la cristalización de una alternativa electoral que ha sido capaz de atraer el voto de los activistas de las organizaciones sociales, de los afectados por la política de recortes sociales del gobierno del PP, además de los descontentos con la corrupción que campea en los partidos tradicionales españoles. La burguesía misma ha tomado nota de este fenómeno. La irrupción de Ciudadanos en el espectro político forma parte de un operativo montado por la derecha para neutralizar el desplazamiento popular hacia la izquierda creando su propia movimiento político, explotando, a su modo, el odio existente contra los partidos históricos de la transición española, que es la bandera central de Podemos y de otros nucleamientos afines.
El avance de las nuevas formaciones, tanto de los frentes electorales en diversas ciudades como de Podemos en regiones, está directamente vinculado a las luchas y gigantescas movilizaciones contra la privatización de la sanidad, contra el ataque a la educación pública, contra el desahucio de los inquilinos y propietarios de viviendas tras la crisis económica internacional, en defensa de los locales ocupados por activistas en toda España, y a las huelgas y conflictos sindicales como los de Coca-Cola y Movistar o de Panrico por mencionar solo los más recientes. Hay una peculiaridad en la canalización del voto hacia estas nuevas organizaciones y frentes electorales directamente vinculado al inmenso descrédito de las iniciativas para la tribuna emprendidas por los sindicatos tradicionales en torno, por ejemplo, a la defensa de la educación y sanidad públicas, cuyo control burocrático las llevó a un callejón sin salida. La guinda de este pastel ha sido la firma de un acuerdo entre los dos sindicatos que se dicen mayoritarios, Comisiones Obreras (CCOO) y Unión General de Trabajadores (UGT), para un aumento salarial del 1%, lo que ha despertado la ira del movimiento obrero en su conjunto.

Crisis de régimen

Los comentaristas periodísticos fijan sus ojos en el deterioro del bipartidismo y afirman que en el tablero ahora hay dos nuevas fuerzas a considerar, lo que cambia las reglas del juego. Nadie parece dispuesto a reparar en el hecho que el voto perdido por el PSOE e Izquierda Unida (IU) que virtualmente ha desaparecido del mapa con alguna excepción, es un trasvase hacia las organizaciones, partidos y frentes, que han hablado el lenguaje de los "indignados" del movimiento 15M y han sido capaces de atraer el voto de los sectores de la sociedad que se identificaron con ese movimiento de masas de corta vida pero hondas cicatrices. Hace cuatro años el 15M agrupó a las luchas sociales no sólo en Madrid sino a escala nacional. Sus residuos testimoniales, como asambleas de barrio casi sin vida, revivieron y dieron su apoyo a Podemos y a Ahora Madrid en Madrid sin excepción. Algo similar ha ocurrido en Barcelona, donde la combativa y respetada ex dirigente de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH), Ada Colau, superó al nacionalismo católico y conservador de CIU en una ciudad que el 11 de septiembre pasado se movilizaba masivamente por la independencia de Cataluña. Forma parte de este cuadro la precipitada abdicación del ex rey Juan Carlos I en favor de su hijo Felipe VI en medio de una inmensa presión social por el encubrimiento de las corruptelas en el seno de la familia real.
No cabe la menor duda de que además del voto de la juventud combativa y los militantes de las organizaciones sociales los frentes electorales, organizados como agrupaciones de electores según la ley electoral española y denominadas candidaturas de unidad popular por los partidos que se dicen de izquierda, ha arrastrado el voto de un sector de los trabajadores españoles. El movimiento ha despertado ilusiones democráticas en una amplia capa de la sociedad. Pero una cosa es despertar esas ilusiones y otra muy distinta satisfacerlas. La estrategia de Podemos es la concertación de un pacto con el PSOE y los restos de IU. Es probable que el avance de esta izquierda genérica abra un curso de movilización y refuerce las expectativas de luchas futuras y sea un factor de revitalización de la clase obrera. La irrupción del movimiento obrero a un lugar más protagónico podría ser un elemento clave en la nueva transición que entramos, porque permitiría acelerar la creación de una alternativa política de poder, transformadora. Ingresamos en una nueva etapa política en la que se pondrá al rojo vivo quién paga la crisis: el capital o, como viene ocurriendo hasta ahora, la población trabajadora.

Prensa Obrera

Reino Unido: la City ganó, pero no festeja

Contra todos los pronósticos, que presumían una elección pareja, el Partido Conservador del premier David Cameron obtuvo una mayoría propia que le permitirá formar gobierno en soledad, prescindiendo inclusive del partido liberal-demócrata. Esta constatación empujó al alza las acciones de la City, aunque el fervor inicial se fue disipando ante los interrogantes que quedan planteados (permanencia en la Unión Europea, futuro de Escocia).

Sistema político

Si bien los conservadores incrementaron la cantidad de escaños, su caudal electoral casi no creció con respecto a 2010. Esta distorsión obedece al sistema de circunscripción uninominal, donde el ganador se lleva la única banca en disputa en cada uno de los 650 distritos electorales. Dicho sistema, ideado para generar un modelo de dos fuerzas (sobrerrepresentadas) que asegure la estabilidad social y política, no ha podido evitar el trabajo de horadación de la crisis capitalista, la cual ha llevado a la emergencia de nuevos partidos.
El éxito del Partido Nacionalista Escocés (SNP), que capitaliza un sentimiento autonomista y, según algunos análisis, también un sentimiento "antiausteridad" (WSWS, 8/5), es el reverso de la catástrofe política y electoral del Partido Laborista, que conservó un único escaño en Escocia y paga su derechización en cuestiones como la inmigratoria. Los planteos laboristas, de módica suavización del ajuste, no evitaron el desplazamiento de contingentes masivos del partido hacia el SNP. Pero el laborismo perdió votos también ante el fascista Partido por la Independencia del Reino Unido (Ukip), que sale segundo en muchos bastiones laboristas donde el desempleo y la pobreza hacen estragos. Si los conservadores resultan sobrerrepresentados por el modelo de distribución de bancas, el Ukip aparece subrepresentado: obtiene un solo escaño, pero es la tercera fuerza en votos (13%). Esto no ha impedido que los fascistas sufran su propia crisis: junto a la del laborista Ed Miliband y el liberal-demócrata Nick Clegg (cuyo partido se hundió por su alianza y mimetización con los tories), la tercera cabeza en rodar fue la del independentista Nick Farage, quien no pudo ganar en su distrito.

Ajuste

Los desplazamientos registrados son una manifestación de la disgregación política y social que provoca la crisis capitalista. El gobierno de Cameron desarrolló un ajuste que incluye el desmantelamiento del sistema público de salud (NHS); la duplicación del sistema de contratos de 'horas cero', que precariza la fuerza de trabajo (y disimula el nivel real de subocupación y desempleo) y el alza en las matrículas estudiantiles, que no impidió que entre 2010 y 2013 el crecimiento económico fue anémico. Según Página/12 (8/5), "la deuda individual conjunta de cada hogar supera el billón de libras (casi la mitad del PBI británico)". En palabras del columnista Martin Wolf, de Financial Times, se trata de una recuperación "inquietantemente débil y desequilibrada" (El Cronista, 11/5).

Desintegración

La extraordinaria performance electoral del SNP ha ido acompañada de una moderación en los planteos para tranquilizar a la City y a la propia burguesía escocesa. Después de la elección, la dirigente Nicola Sturgeon descartó la realización de un nuevo referéndum y se pronunció por "un Reino Unido fuerte" (El País, 8/5). El reclamo del SNP se limita a una negociación con Londres de una mayor autonomía (devolución de poderes fiscales) en el cuadro de crisis capitalista. No contiene ninguna progresividad: el nacionalismo escocés aboga por la continuidad de la monarquía de los Windsor, el mantenimiento de la libra y la tutela del Banco de Inglaterra, la pertenencia a la Unión Europea y a la Otan. Esta voluntad estará sometida a los avatares de la bancarrota capitalista.
Cameron, entre tanto, está jaqueado en su propio frente interno: deberá lidiar en el parlamento con un ala 'eurofóbica' de su propio partido. Bajo la presión de ese sector, Cameron ha ratificado la realización de un referéndum para 2017 sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea. Pero la línea predominante en la City no se orienta por ahora en esa dirección, sino en la de una renegociación del estatus británico dentro de la Unión. Una salida de la Unión Europea plantearía una crisis en las islas, dado que la burguesía escocesa es europeísta, pero también en el propio continente, donde podría generar un efecto cascada.

Izquierda

En la izquierda primó el seguidismo político. El Partido Socialista Escocés llamó a votar por el SNP. El Partido Socialista de los Trabajadores (SWP) llamó a votar por el laborismo en los distritos donde no presentaba lista bajo el pretexto de que los trabajadores lo identifican como su partido. El Partido Socialista de la Igualdad (SEP) cosechó resultados marginales en los dos distritos en que se presentó.
Para capitalizar la ruptura de la clase obrera con el laborismo, la izquierda necesita romper primero sus propias ataduras con las fuerzas que sostienen el régimen imperialista. Y un programa frente a la crisis capitalista que plantee la unidad socialista de los trabajadores del Reino Unido en el marco de la unidad socialista de Europa.

A Guerrero

La CIA y la muerte de Bin Laden



Osama bin Laden, el líder de Al Qaeda y supuesto líder del atentado contra las Torres Gemelas en Nueva York (2001), fue muerto en la ciudad de Abbotaabad, en Paquistán por un grupo comando de Estados Unidos (Navy Seal) que ingresó con dos helicópteros, asaltó su escondite y lo liquidó. Su ubicación fue obtenida por la CIA luego de años de seguimientos, de secuestros y torturas a un sinnúmuero de inocentes considerados miembros de su organización.

La nueva versión

Pero todo ha sido falso, según ha denunciado Seymour Hersh, un destacado periodista de investigación, en una extensa nota en una publicación de Londres, ya que el lugar donde escribía (Newyorker) se negó a publicarlo.
Bin Laden estaba prisionero de los servicios de inteligencia de Paquistán (ISI) que lo usaban para controlar a los talibanes y Al Qaeda desde 2006. Uno de sus miembros fue a la oficina de la CIA en Islamabad y dijo que sabía dónde estaba Bin Laden a cambio de dinero (25 millones de dólares). La CIA confirmó la información y entrevistó a autoridades paquistaníes, quienes aceptaron tenerlo prisionero. Permitieron que la CIA dispusiera del detenido, con la condición que no salga con vida y fue ejecutado en la cárcel.
La denuncia de Seymour Hersh desató una serie de críticas a su labor. Su largo historial de importantes revelaciones de atrocidades y mentiras de varios gobiernos estadounidenses, lo avalan. "Sus artículos y libros lo han hecho prácticamente un elemento del sistema constitucional de Estados Unidos de comprobaciones y balances" (Financial Times, 1°/8/08).
Fue quien denunció la masacre que tropas de Estados Unidos cometieron contra una población civil en My Lai (Vietnam, 1969). Fue también quien denunció y dio a conocer las torturas de las tropas de Estados Unidos durante la ocupación de Irak en Abu Graib, sobre lo que escribió "Obediencia debida, del 11 de septiembre a las torturas de Abu Graib", uno de los ocho libros (My Lai, JFK; Samsom; etc.). Ganador del Pulitzer y varios destacados premios a la labor periodística.

El control de la tortura en el gobierno de Obama

Un comité del senado de Estados Unidos analizó la aplicación por la CIA del programa de "Detención e Interrogación", forma de describir la tortura que aplican a sus detenidos, para hallar a Bin Laden y los líderes de al Qaeda. Luego de cuatro años de negociaciones en su contenido y alcance, concluyó que la CIA "repetidamente miente acerca de sus brutales técnicas luego del 9 de septiembre (2001) y que son inefectivas", dice el informe.
La complicidad del Senado con los torturadores fue puesta en descubierto, son los "únicos" que pueden "citar documentos; solicitar a visitar los sitios e interrogar al personal. Sin embargo, en los años en que estos abusos fueron aparentemente ocurriendo, no hicieron nada de eso. Hasta cierto punto, eran cómplices de ser engañados" y concluye que "Norteamérica parece tener un comité de análisis de "lo sucedido (pero) no de control" (The Economist, 9/12/14).
La barbarie del capitalismo tiene una de sus manifestaciones en los métodos brutales que las propias instituciones denuncian (Congreso, jueces, etc.), pero no controlan. Obama dirige un gobierno conspirativo, donde el militarismo creciente y los métodos de tortura, asesinato y espionaje masivo de la población son uno de sus principales soportes para enfrentar la lucha de sus ciudadanos y los pueblos del mundo, por eso el sistema los mantiene sin control ni supervisión.

Nicolás Roveri

Vietnam: el “preinfarto” del imperialismo norteamericano



A 40 años de la histórica derrota del ejército norteamericano en Vietnam, presentamos esta nota donde hablaremos de los antecedentes de la guerra, los sectores que intervinieron, las manifestaciones antibélicas y de la victoria vietnamita.

Antecedentes: 1930 – 1945

La heroica lucha del pueblo en Indochina (Vietnam) por su liberación nacional es en primer lugar una lucha contra el colonialismo francés. Desde inicios de los 30´s hasta la insurrección de 1945, las luchas de las masas vietnamitas incluyeron huelgas obreras, rebeliones campesinas, control obrero, hasta una breve experiencia de armamento y organismos de poder obrero regional. La independencia nacional, las libertades democráticas y la tierra para el campesino; son las fuerzas motrices el proceso revolucionario a lo largo de todo el período.
En 1930-31: estalla la revuelta nacionalista de la guarnición de Yen Bay que termina en una masacre a causa del bombardeo del imperialismo francés (pero continúan las revueltas campesinas). El Partido Comunista Indochino se funda impulsando estos levantamientos (como parte de la política ultraizquierdista del “tercer período” de la Internacional Comunista).
La relativa industrialización de la colonia, debido a las necesidades de la metrópoli, permite el surgimiento del movimiento obrero y junto a la opresión policial ejercida durante años por Francia, se sentarán las bases para el surgimiento de la Oposición de Izquierda (1).
Entre los años 1936 y ’37, las tomas de fábricas y la agitación obrera en Francia influyen en Vietnam y nacen como vanguardia de las huelgas obreras; los Comités de Acción, impulsados por los trotskistas. Estos se multiplican rápidamente en todo el sur, y expresan lo más temido, no sólo de la burguesía, sino también del estalinismo: el doble poder.
El PCI termina de consolidar su giro hacia una mayor subordinación a la política del Kremlin, lo que obliga a los estalinistas a perseguir a los trotskistas, y lanzan la campaña que son “agentes del fascismo” (calumnia que cambiarían por la de “agentes de los yanquis” cuando se firme el pacto Hitler-Stalin en 1939).

El fin de la II Guerra Mundial abre un nuevo ascenso de masas

En 1945 la derrota de Japón a manos de los Aliados deja un vacío de poder, creado por su retirada y desata la insurrección de masas que se levantan en toda la región. Los trotskistas, aunque debilitados por años de represión, tendrán una destacada participación en este ascenso. El saldo tras la II Guerra Mundial que tuvo que pagar el pueblo vietnamita fue el espantoso costo de más de 2 millones de muertos por hambrunas.
Por su parte el Vietminh (el PCI encubierto) había adquirido una influencia creciente entre los campesinos desesperados por el hambre y la doble dominación de los años de la guerra. La guerrilla impulsada por el stalinismo, que había ido ganando posiciones en las montañas del norte, toma el poder en Hanoi, estableciendo un gobierno provisional bajo la presidencia de Ho Chi Minh. Dos días después más de un millón de personas se manifiestan en las calles de Saigón y comienzan a multiplicarse los comités populares. El Vietminh, desconociendo estos comités, instaura un gobierno de colaboración de clases que deja intacto los principales resortes del aparato estatal. Pero las tropas del Kuomintang chino ocupan el norte en septiembre y las británicas entran a Saigón con el objeto de reestablecer la vieja administración francesa.
Ho Chi Minh negocia con los Aliados el reingreso de las tropas francesas en el norte para lograr la retirada del ejército chino y una semiautonomía como parte de una Federación Francesa. En Cochinchina, negocia una tregua con los franceses y ordena el desarme de toda organización que no pertenezca al gobierno. Saigón se levanta contra la invasión imperialista y, bajo el impulso de los trotskistas, los comités populares y las milicias obreras reclaman armas al Vietminh. Los campesinos intentan expropiar a los terratenientes. Los trotskistas llaman a luchar por la liberación nacional y por un gobierno obrero y popular. Pero el Vietmnih aborta el desarrollo de los organismos de doble poder en pos de la alianza con los nacionalistas burgueses, impide las expropiaciones en el campo, destruyendo la alianza obrera y campesina que habían comenzado a forjar los trotskistas. A su vez impide la resistencia armada y llama a las masas a lograr la independencia confiando en las negociaciones con el imperialismo francés y los Aliados, abandona el poder y permite la reocupación francesa.
Así, la heroica resistencia que duró varios días en las calles y suburbios de Saigón fue quebrada y el mismo “Ejército Popular” del Vietminh comienza una persecución feroz contra la vanguardia y los trotskistas que habían recobrado gran influencia sobre ésta. El Vietminh es el responsable del desvío y el retroceso del proceso revolucionario. El asesinato de los líderes trotskistas (que continuará hasta los años ’50), entre ellos el gran dirigente Ta Thu Thau, y la liquidación de la vanguardia obrera organizada en los comités obreros, fue una decisión planificada por los estalinistas: para evitar que el proceso revolucionario excediera los límites de la propiedad privada y arruinara su alianza con la burguesía nacional y los imperialismos “democráticos”.
La insurrección de agosto del ’45 se produce mientras las potencias aliadas junto a Stalin, se encontraban abocadas a consolidar la derrota del Eje, frenar y derrotar los procesos revolucionarios y dividirse el mundo en zonas de influencia.
Para la culminación de este periodo “las primeras declaraciones del nuevo régimen nacionalista del Vietminh” fueron siniestras y estaban dirigidas contra los trotskistas: `Aquellos que inciten al pueblo a tomar las armas serán considerados como saboteadores y provocadores, enemigos de la independencia nacional. Nuestras libertades democráticas serán garantizadas por los Aliados democráticos.´ […] Algunos meses después (julio de 1946), Ho Chi Minh estaba muy ocupado en Francia abrazándose con los generales franceses repletos de condecoraciones.
Francia y el Vietminh firmaron un acuerdo por el cual Francia reconocía al gobierno de la República Democrática de Vietnam como una parte semiautónoma de la Unión Francesa, sólo en la zona norte del país y por un breve período. Esta fue la segunda gran traición a la revolución ya que se permitía a Francia apostar tropas en Hanoi desde donde bombardeó el puerto de Haiphon y empujó al Vietminh al interior del país. Allí comienza una prolongada guerra de guerrillas contra Francia. Los EEUU se involucran contra la revolución y comenzaron a proveer asistencia militar a Francia. Pero los vietnamitas vencieron a Francia durante esta guerra de ocho años que culminó en 1954.
Los Acuerdos de Ginebra, que implicaron una serie de concesiones formales al gobierno de Vietnam, con las maniobras de los Estados Unidos, transformaron el completo triunfo de los vietnamitas sobre Francia en una derrota para sí mismos. Esto le permitió a los EEUU ganar tiempo y territorio en su provecho, para obtener apoyo en el sur del país, e ir constituyendo una base social para un gobierno reaccionario.
La guerra de EEUU contra el pueblo vietnamita movilizó tal cantidad de hombres, de suministros y pertrechos, como nunca antes por parte del estado más rico y poderoso militarmente del mundo contra una pequeña nación, empobrecida y desgarrada.

De la ofensiva norteamericana a una derrota histórica

Por el año 1959, los soldados norteamericanos considerados “asesores” del ejército sudvietnamita, fueron enviados a Vietnam, y en respuesta la República Democrática de Vietnam, establecida en el norte, comenzó a otorgar ayuda al movimiento de resistencia en el sur. En 1960, se formó el Frente de Liberación Nacional. Con el correr de los años se desataría un frente interno de batalla en los EEUU: el movimiento antiguerra.
En 1969, Vietnam del Norte fue golpeada cada mes con bombas, con una fuerza explosiva total equivalente a dos bombas atómicas. A finales de 1972 habían arrojado 6.300.000 toneladas de bombas. Las preferidas eran las de napalm que “es un gel pegajoso altamente inflamable […] El Servicio de Guerra Química desarrollo el napalm durante la Segunda Guerra Mundial con dos propósitos. Primero, como éste se adhiere a las ropas y a la carne y sigue quemando hasta el hueso, era un arma efectiva en el campo de batalla. En segundo lugar […] se usó para el denominado “bombardeo estratégico”, es decir, el intento de destruir ciudades, junto con sus habitantes, desde el aire.” (3) También arrojaron agentes químicos para envenenar el agua potable y las cosechas.
Todo esto animó en el propio EEUU la confluencia de dos movimientos: el de la población negra por los Derechos Civiles –que incluyó momentos de guerrilla urbana dirigido por las “Panteras Negras”- y su confluencia con la juventud estudiantil, en su mayoría proveniente de la clase obrera; como vemos, fue una combinación explosiva contra la guerra.
El movimiento va escalando en sus niveles de maduración política y violencia. Si no confluyó con el movimiento obrero fue por acción de la burocracia sindical norteamericana, lo que hubiera dado un golpe mortal al imperialismo. Pero la evolución del movimiento fue creciendo cuando los propios organizadores esperaban, quizás, algunos miles. “Durante todo 1965: 15.000 personas marcharon sobre Berkeley el 15 de octubre, 20.000 marcharon en Manhattan el mismo día, y 25.000 personas marcharon nuevamente en Washington […] la movilización de abril de 1967 en Nueva York, que congregó 300.000 y 500.000 personas o entre el millón o mas de personas que convergieron sobre Washington en noviembre de 1969 y otra vez en la primavera de 1971.” En 1969 “millones de norteamericanos –como mínimo 10 veces más que el medio millón de hombres estacionados por entonces en Indochina- se movilizaron contra la guerra.”(4) El movimiento fue tan profundo que tuvo eco entre las propias tropas, por ejemplo entre los portaaviones, donde se produjeron actos de sabotaje, estropeando los motores y dañando toda la maquinaria. En el mismo campo de batalla, el coronel Robert D. Hein Jr., escribió un artículo titulado “El colapso de las Fuerzas Armadas” donde da cuenta de que “nuestro ejército que permanece en Vietnam está en un estado de colapso inminente, con unidades individuales evitando o rehusando el combate, matando a sus oficiales y suboficiales, completamente drogados, desalentados cuando no al borde del amotinamiento” (5). El final se acercaba y la derrota histórica fue irreversible.
La guerra de los Estados Unidos contra el pueblo vietnamita se extendió por quince años de la mano del gral. Vo Nguyen Giap quien afirmaba que su línea estratégica era una “resistencia prolongada” para desgastar al enemigo e ir así modificando la relación de fuerzas a su favor. Hacia el final, en 1975, los vietnamitas habían triunfado y derrotado al estado más poderoso de todos los tiempos, a un costo de más de cuatro millones de muertos, millones de heridos, dejando un país envenenado, y económicamente destruido. Los EEUU perdieron cerca de 58 mil vidas, centenares de miles de heridos, y como mínimo medio millón de veteranos de Vietnam quienes padecieron los efectos del trauma psicológico de la posguerra, intoxicación química y miles de encarcelados.
Se sentaba un gran precedente para los obreros y pueblos oprimidos: el policía del mundo ya no era invencible, y se abrían nuevas posibilidades de transformar el mundo y derrotar al imperialismo que tuvo su primer preinfarto.

Daniel Lencina

Referencias.

1. En 1931 los oposicionistas fundan el Ta Doi Lap (IV Internacional). En 1933 se funda, bajo la dirección de Ta Thu Thau, el grupo La Lutte, un frente único con el PCI que presenta candidaturas electorales y publica un periódico del mismo nombre. Otro grupo formado por militantes oposicionistas que rompen con el PCI, llamado Octubre, luego continuará con el nombre de LCI. Ngo Van fue uno de sus dirigentes. Los dos grupos tenían importantes diferencias entre sí, especialmente con relación a las políticas de frente único.
2. Actúan según lo pactado por Stalin, Roosevelt y Churchill en el acuerdo de Teherán de 1943 y reafirmado luego en Postdam en julio de 1945.
3. Franklin, H. Bruce “VIETNAM Y LAS FANTASIAS NORTEAMERICANAS”. Ed. Final Abierto, Bs. As. 2008. Págs. 150-151.
4. Idem. Pág.117
5. Carole Seligman “Lecciones del movimiento contra la guerra de Vietnam”, Traducción inédita al español realizada por el CEIP LT de Socialist Viewpoint, Enero de 2002 volumen 2, número 1. Disponible en www.ceipleontrotsky.org

FIFA: una cueva de ladrones que degeneró al deporte más popular del mundo



Lo que era un secreto a voces estalló como una bomba esta semana y las consecuencias aún son difíciles de medir: el escándalo de corrupción en la FIFA salpica a empresarios, funcionarios y gobiernos de distintas partes del globo.

Hace rato que la FIFA se transformó en uno de los organismos multinacionales más importantes del planeta. Regula un deporte que pasó de ser un juego muy arraigado en el movimiento obrero y sectores populares a un fenómeno mundial que mueve fortunas exorbitantes. Sobre todo con las gestiones de Havelange y Blatter al frente de FIFA, el fútbol se transformó en una gran industria del espectáculo.
Conciente del poder de generar grandes negocios que tiene el fútbol (marketing, venta de jugadores a valores siderales, comisiones para los intermediarios, derechos de televisación, indumentaria deportiva, etc.) la FIFA se transformó en un organismo desde el que se organiza (o desorganiza) la asignación de esos negociados que además son nichos para el lavado de dinero. La acusación que enfrentan 18 directivos de máxima jerarquía es haber constituido una asociación ilícita.
En el ámbito local el escándalo roza a amigos de la oposición patronal y del oficialismo: Julio Grondona (ex presidente de AFA), socio del gobierno kirchnerista en “Fútbol para Todos”, era uno de los grandes cerebros de esa asociación. La denuncia del Departamento de Justicia estadounidense lo señala como uno de los sobornados para la organización de las Copas América (por US$15 millones). Otro de los imputados es el CEO de Torneos y Competencias, Alejandro Burzaco, hermano de Eugenio, exdiputado bonaerense del PRO, exjefe de la Metropolitana y hombre de confianza de Macri.
Organizar un mundial en Qatar, que en julio cuando se juegan los mundiales sufre temperaturas de hasta 50 grados, daba a sospechar que logró la asignación mediante sobornos. El sentido común del hincha olfatea hace décadas lo mismo, pero ahora se confirma: la FIFA no es otra cosa que una cueva de ladrones que degenera y pervierte uno de los deportes más hermosos que se conozcan.

Augusto Dorado
@AugustoDorado

La primavera árabe se ahoga en el Mediterráneo

El mundo se conduele cuando en todos los diarios, en todos las show periodísticos, en las redes sociales, por lo menos de occidente, se muestran los náufragos del Mediterráneo y a quienes no han tenido la suerte de llegar sin que se note, aunque si han tenido la suerte de llegar, a secas, aunque mojados.
Despojándolos de la poca dignidad que les quedaba, las cámaras graban las miradas apagadas, los ojos enrojecidos, los rasgos quebrados, las pieles agrietadas, los gestos titubeantes, de los que se aventuraron a abandonar la miseria y la violencia de sus países.
Con miedo, con terror, con hambre, con angustia, con desesperación los rescatados reciben de las manos de los socorristas, las mantas térmicas y hasta la primera sopa caliente como aviso de que sus penurias han terminado, por un rato. Después tendrán otras, pero secos y en tierra firme. Sin duda para los emigrantes lo peor ya ha pasado.
En lo que van del año ya son más de cuarenta dos mil los rescatados del mar, y más de dos mil, los que no han tenido esa suerte. Nada se sabe de cuantos llegaron con éxito a alguna costa del sur de Europa y pudieron disimularse entre tantos, filtrase y ahora subsistir tan solo, escapando de las gendarmerías, de las policías, de los agentes de migraciones, que por perversos que fueran, nunca tanto, como las enfermedades, los señores de la guerra o los salafistas que tanto en Medio Oriente como en África, finalmente darían cuenta de ellos.
Lo que no muestran las cámaras, lo que no cuentan los diarios es por que empezó la penuria de los desangelados. Claro, todos sabemos que en África siempre hubo miserables y muchos de sus hijos han resuelto sus vidas abandonando sus lugares, en Medio Oriente, todos sabemos, siempre ha habido guerras y sus hijos han resueltos sus vidas abandonado sus lugares.
Pero nunca tanto como en estos últimos años. En 2014 fueron rescatados del mar entre ciento cincuenta y ciento setenta mil migrantes, se cree que cerca de seis mil quinientos murieron ahogados en sucesivos naufragios. Las cifras de los que se han podido filtrar sin ser descubiertos o de los que han muerto sin ser encontrados tampoco se han de saber. Por eso nada hay más inexacto que los números para estos casos.
Desde el derrumbe de la Revolución Libia y el asesinato de su líder el Coronel Muhamad Gaddafi en 2011, en el marco de la tan promocionada Primavera Árabe, como lo hemos reiterado infinidad de veces, Libia, la nación más progresista de África, pasó a convertirse en un Estado Fallido, sin gobiernos reales, sin instituciones y sin posibilidades posibles de salirse de esa situación.
Es difícil que una nación de las características de Libia pudiera soportar el hostigamiento a la que fue sometida desde el diecinueve de marzo de 2011cuando se inició el bombardeo aeronaval que se continuó durante los siguientes siete meses. Estados Unidos y la OTAN realizaron más de diez mil misiones de ataque, utilizando más de cuarenta mil bombas y misiles, fundamentalmente contra objetivos civiles. A la ofensiva aérea habrá que sumarles los miles de mercenarios, con sello de al-Qaeda, recolectados y pagados por Arabia Saudita y el entonces jefe de su inteligencia el príncipe Bandar al-Sultán, veinticinco años embajador de su país en Washington.
Libia para las potencias occidentales, particularmente para Estados Unidos y Francia, responsables fundamentales de la caída del gobierno libio y de la actual situación, se ha convertido en un yacimiento de petróleo a secas al que intentan agotar antes de que la situación se convierta, verdaderamente inmanejable. El país cuenta con las reservas de petróleo más importantes de África y son particularmente valiosas por su calidad y el bajo costo de extracción, al igual que el gas.
En el momento de iniciarse los ataques contra el estado libio, este contaba con unos doscientos mil millones de dólares depositados fundamentalmente en bancos estadounidenses y británicos, que tras ser confiscados por esos gobiernos se han evaporado en laberintos burocráticos y sin duda han ayudado en mucho a soportar la profunda crisis económica que tanto Estados Unidos y Europa están viviendo desde el 2007.
La nueva Libia fragmentada a falta de un gobierno cuenta con dos, el que tiene base en la ciudad de Trípoli vinculado a los Hermanos Musulmanes y el de Tobruk, respecto a la mirada occidental, “moderado”. Trípoli tiene el apoyo de Turquía y Qatar, el otro de El Cairo, cuya fuerza aérea ha atacado a las columnas de milicianos salafistas que han intentado acercarse a Tobruk.
En el resto de país organizaciones de contrabandistas, narcotraficantes, traficantes de armas (de los arsenales del coronel Gaddafi han salido infinidad de armamento para terroristas y bandas de delincuentes de todo África, especialmente a Malí y Nigeria) y de personas, negocian con las tribus que desde siempre han sido los dueños de esos territorios para poder refugiarse y utilizar algunos corredores por donde transitar con su mercadería.
La ubicación geográfica de Libia es privilegiada ya que no deja de ser un gran puente que une el Mediterráneo con el Sahel y el África Subsahariana. Su situación interna comienza a afectar directamente la seguridad de algunos países vecinos como Argelia y Túnez donde la actividad de grupos vinculados a Estado Islámico se encuentra en aumento. Prueba de esto fue el ataque al Museo de Bardo, que dejó veintidós muertos, casi todos turistas europeos, el dieciocho de marzo pasado. Este último sábado 23, en el regimiento de Bouchoucha, cercano al Museo Bardo, un soldado tunecino abrió fuego contra sus compañeros dejando ocho muertos y diez heridos. Con velocidad sospechosa las autoridades determinaron que no se trataba de un ataque terrorista, sino que se debía a un brote sicótico del efectivo.

Un mundo Mad Max

Tras la desesperación por los “humanitarios” bombardeos de la OTAN el pueblo libio pasó a vivir en un mundo que se asemeja trágicamente a la saga fílmica Mad Max, donde bandas, que se han quedado con los restos de un mundo post guerra nuclear, se disputan el poder.
Guerra nuclear o no, el libio medio hoy viven sin futuro y con la única ambición de alcanzar a montarse en alguna patera que a riesgo de vida, los pueda dejar en algún lugar de las costas europeas. El monumental desorden que fabricó la entente contra Gaddafi, ha provocado que el surgimiento de organizaciones de traficantes de personas, que utilizan las amplias costa libias, particularmente los pequeños puertos pesqueros del oeste como Garabuli, Sabratha y Zuara, para lanzar al mar a millares de personas que intentan llegar a Europa apenas trecientos kilómetros al norte, como la isla italiana de Lampedusa.
Son entre cien mil y doscientos mil los que en distintas lugares de Libia esperan un lugar para embarcarse rumbo a Europa, para esto utilizan todo lo que flote desde barcos de pescas, lanchas neumáticas o embarcaciones improvisadas, todo sirve para alejarse de la devastación no importa el riesgo.
Se calcula la edad media de quienes intentan huir son hombres de veinticuatro años, que corren el serio peligro de ser reclutados por alguna banda de delincuentes o del Estado Islámico que ha comenzado a campear fuertemente en el litoral libio.
Pero no son solo libios los que procuran un lugar en esas naves, en los campamentos improvisados esperan un sin número de hombres y mujeres de distintas nacionalidades africanas y asiáticas, muchos de ellos son de Senegal, Gambia, Sudán, Somalia, Eritrea y Etiopía, República Centro Africana, Yemen Siria, Bangladesh, que huyen fundamentalmente de guerras y dictaduras.
Desde Senegal, por ejemplo, el viaje que se demora más de dos meses, con infinidad de escollos por vencer en los tres mil kilómetros de caminos que cruzan regiones desérticas, con constantes cambios de vehículos, especialmente camiones donde viajan hacinados, con poca agua y menos alimento. Los migrantes han debido pagar sobornos a las autoridades en cada frontera que cruzaron y sortear bandas armadas dispuestos a secuéstralos. Muchas de las mujeres han sido violadas, quizás las que llevaron la mejor suerte, otras directamente han sido introducidas en redes de trata de blancas, con buenas y aceitadas relaciones con los grandes proxenetas de Europa.
A los migrantes, antes de subir a las embarcaciones, se los despoja de sus teléfonos celulares, quienes pilotean lleva solo un GPS y un teléfono satelital con el número de los guardacostas italianos para pedir auxilio, apenas salgan de las aguas libias, abocados a operaciones de rescate como la Tritón o Mare Nostrum. Se calcula que los traficantes obtienen en promedio noventa mil dólares por cada nave fletada.
Europa apenas puede contener las gigantes mareas de migrantes donde se producen constantes naufragios como el sucedido a mediados de abril último, cuando una barcaza de treinta metros de eslora se hundió a doscientos kilómetros de Lampedusa dejando novecientos ahogados. Se desconoce si ese es el número exacto de muertos ya que no se sabe cuántos viajaban en realidad. Entre los cuerpos rescatados se encuentran entre cuarenta y cincuenta niños y doscientas mujeres.

Sin la ayuda de nadie

Los ministros de Asuntos Exteriores y de Defensa de la Unión Europea (UE) han acordado una misión militar naval con el fin de desmantelar las redes criminales de traficantes, sin contar todavía con el consenso del Consejo de Seguridad de la ONU y el de las autoridades libias para actuar en sus aguas territoriales. La discusión se centra en este momento en si destruir o no las naves incautadas a las mafias.
Es llamativo que la Unión Europea haya podido detener con tanto éxito el problema de la piratería somalí en el golfo de Adén, con la Operación Atalanta, que redujo de ciento setenta y cuatro ataques a barcos mercantes en 2011 a solo dos en 2014. Quizás el lobby de los armadores europeos y las grandes compañías pesqueras, también fundamentalmente europeas, que operan en el Índico en una zona que abarca más de 3.200 millas náuticas, en aguas internacionales y también en aguas de Somalia, Yemen, Mozambique, Islas Seychelles, Kenia y Tanzania, tenga mayor poder de lobby que los emigrantes africanos.
Federica Mogherini, la actual “canciller” de la Unión Europea se encuentra negociando tanto con China y Rusia, miembros del Consejo de Seguridad, para que la operación que Europa pretende lanzar contra las mafias de traficantes pueda llevarse a cabo.
Por otro lado se sabe qué Estado Islámico se ha hecho fuerte en Misrata, principal puerto de donde parten las naves de inmigrantes a las vez que también se han apoderado de Sirte, otra población costera que tiene un particular valor simbólico de ser el lugar de nacimiento del Coronel Gaddafi.
Sabemos claramente que nada le importa a Europa la suerte de los desangelados que se amontona en los puertos libios, solo les interesa acabar las posibilidad de que estos desangelados sigan llegando a sus costas y para ello implementaran todos los recursos posibles, aunque se trate de ahogar la Primavera Árabe, que ellos propiciaron, en el Mediterráneo.

Guadi Calvo

Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en África, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook: https://www.facebook.com/lineainternacionalGC. Colabora con “Revista Hamartia”, Rebelión:http://www.rebelion.org/; “El Correo de la Diáspora argentina: http://www.elcorreo.eu.org; y: América Latina en Movimiento: http://www.alainet.org/

miércoles, mayo 27, 2015

La sombra del gigante chino sobre América Latina



El primer ministro Li Keqiang cerró en Santiago de Chile su gira regional. El objetivo fue cerrar acuerdos comerciales que pondrán en marcha un plan de inversiones por 250 mil millones de dólares del gigante chino en América Latina y el Caribe, en los próximos diez años.

Los préstamos chinos a América Latina aumentaron en un 70 % en 2014 llegando a los 22 mil millones de dólares, superando la participación combinada del Banco Interamericano de Desarrollo y del Banco Mundial. China intenta comprar su camino al seno de los gobiernos posneoliberales latinoamericanos y sus mercados durante su fin de ciclo.
El viaje de ocho días del mandatario chino por Sudamérica empezó por Brasil, donde Li y Dilma Rousseff firmaron 35 acuerdos por el valor de 53 mil millones de dólares, además de avanzar en el proyecto estrella de una ferrovía transoceánica de capital chino que unirá el océano Pacífico y el Atlántico, pasando por Brasil y Perú. Petrobrás, atravesada por los escándalos de corrupción y que en abril había tomado prestados 3,5 mil millones de dólares del Banco de Desarrollo de China, firmó dos acuerdos más de financiamiento y sociedad en proyectos por el valor de siete mil millones de dólares.
Esta aproximación en nuevos términos con China es promovida por la "tormenta perfecta" que devasta la economía brasileña: caída en los precios de las materias primas, la fuerza del dolar y la desaceleración china. La pérdida de 98 mil puestos de trabajo en abril y la depreciación de 21 % de la moneda nacional, el real, frente al dólar, que aumenta la deuda externa, hace que Dilma y el PT calculen qué parte de la entrega nacional va para Estados Unidos y qué parte va a China.
Pero no es solo en el eje de Mercosur que avanza China. Después de Brasil, Li visitó Colombia, Perú y Chile, todos pertenecientes al eje de la llamada Alianza del Pacífico, bajo la influencia de Estados Unidos. De esta forma el gobierno de Pekin también firmó diversos convenios con Michele Bachelet, presidenta de Chile. Entre los acuerdos están facilidades comerciales y la participación de Chile en el Banco Chino de Construcción, el segundo en importancia en Asia.
Otro ejemplo emblemático es Perú. Desde 2014, China es el mayor inversor en la minería peruana, con 19 mil millones de dólares comprometidos, con más de 100 empresas que dominan los sectores estratégicos de la minería, energía, infraestructura, construcción y servicios bancarios. Las actuales huelgas mineras en Perú contra la explotación del trabajo y la degradación ambiental de las empresas en territorios indígenas se enfrentan justamente contra el capital chino.
Estos cuatro países juntos componene el 57 % del PBI del boom comercial con América Latina.
La creciente influencia de China en una región antes considerada patio trasero de Estados Unidos es vista por muchos analistas como un desafío a la bicentenaria Doctrina Monroe, establecida por Washington en 1823 para desalentar la influencia europea en América Latina.
Aunque no se trate de eso, lo que por ahora no puede poner en jaque el poder económico, militar y diplomático de Estados Unidos –reforzado en la última Cúmbre de las Américas donde los gobiernos "progresistas" posneoliberales, como el PT de Brasil y el kirchnerismo en Argentina, pasaron en el discurso de la autonomía a una entrega más completa de los recursos nacionales a los amos del norte– indica un gran cambio en las relaciones China-América Latina, desarrolladas de 2000-2013.

China: el gigante pisando dominios norteamericanos

La pronunciada desaceleración económica en China, cuya proyección oficial de crecimiento del PBI para 2015 es la menor en 25 años (7 %), enfrió la demanda china por materias primas y reorientó la política de Pekín para convertir una economía basada en la exportación de manufacturas baratas y en la inversión estatal en una economía basada en el consumo interno. Según cálculos de Capital Economics, las exportaciones de América Latina a China cayeron un 10 % entre 2013-2014; las exportaciones de África a China, 7,5 %; y las exportaciones de los países asiáticos y de Europa decrecieron 5 % y 3 %, respectivamente.
La contrapartida de la caída en la absorción de la producción extranjera es la sed exportadora de capitales a prácticamente todas las regiones del mundo. De esta forma impresionante, China pasó, entre 2005 y 2013, del 16° al 3° mayor emisor de inversiones extranjeras directas (111 mil millones de dólares) sobrepasando por primera vez el volumen de inversiones en dólares que entra en China.
El menor crecimiento interno chino implica por un lado menos necesidad de nuevas fuentes de materias primas, y por otro la necesidad de garantizar mercados e infraestructura para dar salida a su exceso productivo. Proyectos faraónicos como la "ruta de la seda", que preve una gigantesca infraestructura de transporte a través de Eurasia, el mar de China Meridional y el oceano Índico, el proyecto de unir el Pacífico al Atlántico mediante una ferrovía atravesando Brasil y Perú. Esa tendencia de exportación de capitales a países dependientes y semicoloniales es un factor constante en la política china.
Incompareblemente más atrasada que Estados Unidos en la potencia de sus fuerzas productivas existentes y en la productividad del trabajo, este gigante en transición pasó, sin embargo, de ser una economía capitalista que podía ser definida exclusivamente por su dependencia frente a las potencias occidentales para transformarse enla segunda economía mundial por volumen de PBI, primer productor y consumidor mundial de acero, tercer emisor de inversion extrajera directa, el mayor poseedor de reservas extranjeras –cuatro billones de dólares– y recientemente fundador de un banco de inversiones al que adhirieron 57 países (incluendo Francia, Gran Bretania y Alemania).
Durante el siglo XX, los pueblos latinoamericanos se embanderaron de la lucha antiimperialista contra la intervención norteamericana en la región, que para frenar los procesos revolucionarios que iban de Bolivia a Chile, pasando por Brasil y Argentina, instaló férreas dictaduras militares bajo el comando de Washington en las décadas del 60 y 70. No se puede comparar China con el peso de Estados Unidos en esa tradición. Sin embargo, la bandera de la lucha por la independencia de los pueblos latinoamericanos frente a cualquier subordinación extranjera tabmién debe ser levantada contra los trazos "imperialistas" de los acuerdos comerciales y de colonización de China, aún cuando no sea un país imperialista como Estados Unidos.
Los gobiernos del ALBA, que representaban el "ala izquierda" del nacionalismo burgués, no pueden cumplir este papel, ya que continuaron en lo esencial los aspectos sociales y económicos heredados del neoliberalismo (como la precarización del trabajo y el endeundamiento externo) y la subordinación extranjera "responsable" que entregaba los recursos naturales y los derechos laborales a los monopolios extranjeros (al ministro de Dilma Rousseff del PT, Joaquim Levy, le encanta ir a Nueva York a ofrecer trabajo tercerizado a empresas estadounidenses).
Estos fenómenos fracasaron en integrar al subcontinente latinoameriano. Son funcionales a un nuevo ciclo de expoliación que quiere conducir la derecha. Está planteada la articulación de la unidad obrera y socialista en torno a un conjunto de medidas consecuentemente antiimperialistas como las demandas obreras y populares para que la crisis la paguen los capitalistas.

André Augusto
Campinas | @AcierAndy

Syriza, al borde de votar el impago de la deuda por moción de su ala izquierda

En una ajustada votación de 75 votos a favor frente a 95 en contra y una abstención, el Comité Central de Syriza reunido este domingo 24, rechazó la propuesta de su ala más radical, la Plataforma de Izquierda, para que el gobierno liderado por Alexis Tsipras rompa con la Troika de acreedores y declare el impago de la deuda.

La moción, presentada por la Plataforma de Izquierda en la última reunión del Comité Central de Syriza, plantea la ruptura con los acreedores, empezando por el impago de la deuda, así como la “nacionalización inmediata de la banca” y la “eliminación inmediata de toda red protectora de la corrupta oligarquía del país”, entre otras medidas.
La propuesta fue rechazada por 95 votos en contra, frente a 75 votos a favor y una abstención. Aunque 30 integrantes del Comité Central de Syriza, compuesto por 201 miembros, no votaron porque ya habían dejado Atenas para regresar a sus lugares de origen.
Por la mañana del domingo, el líder de la Plataforma de Izquierda, Panayiotis Lafanzanis, había declarado que “no sería una catástrofe que Grecia abandone la zona euro, y no sería un acto terrorista no pagar el próximo tramo del FMI.”
En un texto publicado en su cuenta de Facebook, el líder de DEA (un sector de la Plataforma de Izquierda) y miembro del Comité Central de Syriza, Stathis Kouvelakis, informa que en el texto adoptado por la mayoría del Comité Central se establecen cuatro condiciones para un “compromiso aceptable”: superávit presupuestarios primarios reducidos; ningún recorte más de salarios y pensiones; restructuración de la deuda y un paquete importante de inversión pública, particularmente en infraestructuras y nuevas tecnologías.
A estos cuatro puntos, informa Kouvelakis, el texto añade “el restablecimiento indispensable de los convenios colectivos y el aumento gradual del salario mínimo a 751 euros [el nivel de 2009]” y estipula que “cualquier cambio de política tributaria debería promover la justicia social reduciendo la carga de los económicamente desfavorecidos y obligando a los acomodados y a los evasores fiscales a pagar”.
A pesar de que la moción de ruptura con la Troika no fue aprobada, la izquierda de Syriza muestra un importante avance en su influencia dentro del Comité Central. En la reunión del CC realizada a principios de marzo, la Plataforma de Izquierda propuso una enmienda que rechazaba el acuerdo con el Eurogrupo y la "lista de reformas" presentada a los acreedores por el gobierno de Tsipras, a la vez que defendía la implementación del programa electoral de Syriza. En esa votación, la enmienda obtuvo 68 votos a favor, frente a 92 en contra y 6 abstenciones.
Ya entonces Kouvelakis sostenía que la Plataforma de Izquierda había “ampliado significativamente su influencia, incorporando en una votación estratégica a los maoístas de KOE y el grupo alrededor del (ahora ex) jefe del departamento económico del partido John Milios.” Una influencia que hoy se confirma y amplia obteniendo 75 votos positivos en la última reunión de su Comité Central.

La Plataforma de Izquierda, sus sectores y su política

La Plataforma de Izquierda, que obtuvo el 30% de los delegados en el último congreso de Syriza en 2013, está integrada mayoritariamente por la Corriente de izquierda (proveniente de una ruptura del partido comunista griego –KKE- en 1991, que formó el “ala izquierda” de Sinaspismos hoy mayoritaria en Syriza) y por el grupo DEA.
Los principales referentes de la Plataforma de Izquierda son el economista Costas Lapavitzas y el matemático Pangiotis Lafazanis, principal portavoz de la Corriente de Izquierda. Lafazanis es actualmente ministro de reconstrucción productiva, medio ambiente y energía en el gobierno. La Plataforma cuenta con otros miembros en el gabinete, como el viceministro de Seguridad Social, Dimitris Stratoulis; y el viceministro de Asuntos Europeos, Nikos Hountis, además de varios diputados.
El grupo encabezado por Stathis Kouvelakis, DEA, es un grupo más pequeño, que se reivindica de la tradición del marxismo revolucionario, relacionado internacionalmente con la corriente mandelista del Secretariado Unificado y con la ISO (Organización Socialista internacional) de Estados Unidos. Recientemente se fusionó con el grupo KOKKOINO. No tiene ministros en el gobierno y cuenta con 2 diputados en el parlamento.
El sector mayoritario de la Plataforma de izquierda, con Lafazanis y Lapavistas a la cabeza, están integrados en ministerios y cargos de importancia. A la estrategia más socialdemócrata y “europeísta” de Tsipras le oponen una política de reconstrucción de un “capitalismo social” y nacional.
Lapavitsas, por ejemplo, se inclina más claramente por una orientación de salida inmediata del euro, afín a un soberanismo de izquierdas. El economista plantea una salida devaluacionista (que provocaría una caída inmediata del salario real) en clave de recuperar una “economía nacional” con medidas sociales progresistas. Hace unos años durante una charla en Argentina dijo que los griegos debían “aprender de América Latina”, en referencia a la salida kirchnerista post 2001.
Los sectores a la izquierda como Kouvelakis y DEA sostienen en cambio que su participación dentro de Syriza está orientada a iniciar un proceso de transformaciones sociales, con una perspectiva anticapitalista como horizonte a largo plazo, planteando una orientación que combina la participación en las instituciones del Estado con la construcción de “poder popular” desde los movimientos sociales.
Su política es tratar de presionar al gobierno para tomar medidas más radicales, al mismo tiempo que “los movimientos sociales” ejercen “un control” sobre el gobierno. En este marco, su mayor límite es que no han planteado una política claramente independiente de la dirección reformista de Syriza, haciendo de la lucha extraparlamentaria de los trabajadores y la juventud el eje del combate político.
Frente al chantaje de la Troika, y la propia dinámica de Gobierno, que está descendiendo rápidamente en sus índices de popularidad y hace pocos días enfrentó su primera huelga en el sector público, la perspectiva de “ruptura con la Troika” que defiende la Plataforma de Izquierda dentro de Syriza –ganando cada vez más apoyo- puede resultar en una batalla formal si no se plantea como eje la necesidad de retomar el camino de la lucha de clases, con el objetivo de imponer la anulación de la deuda y un programa de medidas anticapitalistas para que la crisis la paguen quienes la generaron.

Texto completo presentado por la Plataforma de Izquierda

Ya está claro que las “instituciones” no buscan lo que algunos denominan un “compromiso honroso”. Tal “compromiso honroso” no puede basarse de ninguna manera en privatizaciones y nuevas cargas para las clases populares y desde luego no puede existir sin que se ponga fin de verdad a la austeridad, sin una restructuración de (la mayor parte de) la deuda y sin una aportación suficiente de liquidez para revitalizar la economía.
Lo que buscan insistentemente los círculos dirigentes de la UE, el BCE y el FMI en los últimos cuatro meses es estrangular la economía, sacando hasta el último euro de las arcas del país y empujando al gobierno “desprotegido” a la sumisión total y a una humillación ejemplarizante. Esta táctica de los socios de la UE también se puso de manifiesto en la cumbre de Riga. El gobierno no tiene otra opción que contraatacar con un plan alternativo basado en las promesas preelectorales de Syriza y los anuncios programáticos del gobierno. Es preciso poner en práctica de inmediato las siguientes medidas:
• Nacionalización inmediata de la banca con todas las medidas de acompañamiento necesarias para asegurar que opere según criterios de transparencia y productividad y en pro del desarrollo y del bienestar social.
• Establecimiento de la legalidad democrática y la transparencia entre los medios dominantes, junto con un control sustancial de sus compromisos crediticios
• Eliminación inmediata de toda red protectora de la corrupta oligarquía del país.
• Suspensión de los privilegios, los ajustes preferenciales y la inmunidad de los grandes intereses económicos.
• Tributación sustancial de la riqueza y las grandes propiedades inmobiliarias, así como de las rentas más elevadas y los cuantiosos beneficios empresariales.
• Reintroducción inmediata y completa, así como su garantía y aplicación práctica, de la legislación laboral y los derechos sindicales.
El gobierno ha de contrarrestar decididamente la propaganda de los círculos dirigentes que aterroriza a la gente con anuncios catastrofistas en caso de impago de la deuda y de una eventual salida de la eurozona. La mayor catástrofe que puede ocurrirle al país sería la imposición de un nuevo memorando en una forma u otra y la continuidad de la aplicación de los memorandos anteriores. Es preciso evitar esta perspectiva con todos los medios y sacrificios necesarios. Cualquier solución alternativa a favor de una política progresista frente a los memorandos incluye ante todo la suspensión del pago de la deuda. Pese a todas las dificultades que comporta, ésta es de lejos preferible que cualquier otra opción, pues ofrece al país esperanza y perspectiva de futuro.
Si las “instituciones” continúan con su política de chantaje en los próximo días, el gobierno tiene la obligación de declarar sin rodeos, a partir de ese mismo momento, que no “despojará” al pueblo griego de sus ahorros, que no efectuará el pago del próximo vencimiento al FMI y que se propone impulsar soluciones alternativas a la situación del país en el plano económico, social, político y estratégico que garanticen la aplicación de su programa.

Diego Lotito
Madrid | @diegolotito

La lucha mundial contra Monsanto

Este 23 de mayo de 2015, millones de personas en más de 48 países se levantaron y salieron a marchar, caminaron paso a paso, grito a grito; son millones de indignados pidiendo una sola cosa: “¡Paren a Monsanto ya!”. Un día como éste, en India, un campesino se suicidó por la pérdida de sus cultivos de algodón. La dependencia del paquete tecnológico asociado a la siembra de las semillas de Monsanto ha ocasionado suicidios masivos.1
Esa misma mañana, Juan rayó las paredes de la ciudad con la imagen de un niño abrazado a su madre que utilizaba una máscara de gas con la leyenda “No quiero morir, fuera Monsanto”. Aún mojada la pinta en Paraguay, una mujer como tú, como yo, como tantas, con cinco meses de embarazo perdió a su hijo 2 bajo los efectos del Roundup, nombre comercial del glifosato producido por Monsanto. Un herbicida que tiene sus orígenes en el gas naranja utilizado para matar de hambre y envenenar a los vietnamitas durante la guerra de Estados Unidos contra Vietnam3,, cuya patente expiró en 2000 y, además, es altamente tóxico y no biodegradable. 4
Unas lunas antes, Miguel en EE.UU sembraba las semillas de maíz que Monsanto le vendió bajo estas condiciones: “Cuando los agricultores compran una variedad de semilla patentada, firman un acuerdo donde se suscribe que cultivarán únicamente la semilla que nos están comprando y que no guardarán ni volverán a sembrar las semillas que van a producir las plantas que están cultivando y contienen la tecnología patentada. Al año, más de 250.000 agricultores compran semillas aceptando estas condiciones en los Estados Unidos”5.
Miguel no pudo guardar esa semilla, no pudo sembrarla nuevamente, no pudo sembrar nada más que la semilla que le venden cada cosecha para sembrar en ese suelo que se volvió infértil, no pudo más que usar los químicos que venían con esas semillas. Un día no pudo pagar nuevamente la semilla para sembrar más maíz, no pudo evitar la muerte de los animales de su granja, no pudo evitar que a su comunidad se le contaminaran los cultivos, no pudo.
Monsanto patenta las semillas que vende a través del robo del conocimiento ancestral acumulado en éstas, con base en esos mejoramientos genéticos, y luego deja a millones sin poder utilizar otras semillas ni sembrar en sus suelos. La vida de Miguel como agricultor depende de Monsanto, que le dice: “Las patentes son necesarias para asegurarnos de que recibiremos el pago por nuestros productos y por toda la inversión que realizamos para desarrollar estos productos. Ésta es una de las razones básicas de las patentes”. En Venezuela las patentes sobre organismos vivos están prohibidas en la Constitución, según el artículo 127.
Sin embargo, y desde la indignación, nuevamente millones de personas en cientos de ciudades de 48 países, se levantaron y salieron a marchar, caminaron paso a paso, grito a grito, pidiendo una sola cosa: ¡Paren a Monsanto ya!
En otro lado, Vargas en su silla de oficina se sentaba, tenía muchos puntos de cuenta que firmar, pero tomó la prensa, miró la nota y se preguntó: “Pero, bueno, ¿cómo vamos a acabar entonces con el hambre en el mundo si no compramos la semillas patentadas?”. No sabe que la FAO en octubre de 2014 declaró que 80% de los alimentos que comemos provienen de la agricultura familiar, y que ese modelo debe ser el protagonista del cambio.
“Las explotaciones familiares son parte de la solución para lograr la seguridad alimentaria y el desarrollo rural sostenible; la seguridad alimentaria y la sostenibilidad del medio ambiente en el ámbito mundial dependen de más de 500 millones de explotaciones familiares que forman la espina dorsal de la agricultura en la mayor parte de los países” 6. Monsanto lo sabe, por eso busca aniquilar este sistema con la promoción de monocultivos a gran escala que incluyen el uso de agrotóxicos que matan la diversidad, nuestra diversidad, para siempre.
En Venezuela, al día de la movilización mundial se le sumó una muestra de experiencias agroecológicas 7. En Caracas, diversos colectivos agroecológicos de Mérida, Aragua, Carabobo, Anzoátegui, Lara, Cojedes, Distrito Capital y Yaracuy se reunieron para participar en la jornada contra Monsanto.
Alverio, agricultor de papas desde los cinco años, en un discurso totalmente en disputa con el de Monsanto, comentó: “Queremos que la papa negra se propague, allí está nuestra felicidad que todos puedan sembrarla en todas las comunidades, y no depender del combito que venden. ¡No les vamos a perdonar el daño que han hecho!”.
También Fray, de Anzoátegui, y Pablo Characo agregaron que en sus semillas cultivadas sin agrotóxicos, y mejoradas utilizando los saberes de las abuelas, los abuelos y las comunidades, está la vida y la posibilidad de alimentarnos con soberanía.
Monsanto es el líder mundial en el uso de biotecnología moderna para la siembra y sus transgénicos. No son seguros para la salud, de hecho, los Gobiernos de Austria, Grecia, Hungría, Francia, Luxemburgo, Alemania, Bulgaria, Suiza y China han vetado los cultivos transgénicos, y han fijado cláusulas de salvaguarda o moratorias a los transgénicos; y otros Gobiernos, como Italia, Irlanda, Turquía, Polonia, Ecuador y Bolivia, los han prohibido rotundamente 8.
El poder de Monsanto trasciende el campo de los productos alimentarios, es un poder sobre los cuerpos y territorios. Su maniobra corporativa abarca el sector farmacéutico 9; es decir, ante los alimentos que enferman por sus químicos asociados, ¿cuál es la respuesta?: más químicos que produce la misma corporación. Este negocio farmacéutico opera a través de Pharmacia, filial de Pfizer Inc y Solutia. Un círculo de muerte.
La muerte es el componente esencial del negocio de Monsanto10. “Monsanto no tiene más ciencia, valores o conocimientos que la guerra”, según Vandana Shiva. Los mecanismos creados van en contra de las posibilidades de reproducción de la vida. Otro de estos mecanismos grotescos es precisamente el negocio de los mercenarios de guerra.
En el año 2013 circuló la noticia de la compra de Blackwater, una de las principales empresas de mercenarios, por parte de Monsanto. Es decir, el círculo de muerte contiene el negocio de la salud, el de la reproducción de los alimentos y el de las guerras por encargo. Por eso, Alverio dijo: “Queremos darle la batalla a las transnacionales, y la forma es por la reproducción de nuestras semillas nativas que pueden alimentar a nuestro pueblo”, y repitió: “¡No les vamos a perdonar el daño que han hecho!”.
El glifosato sigue lloviendo, la diversidad sigue desapareciendo, los suelos siguen muriendo, hasta la leche materna de las madres lo contiene 11; sin embargo, los cuerpos siguen en resistencia. La batalla es por la defensa de las posibilidades de reproducir la vida. Monsanto hoy tiene el mayor de sus límites: la determinación de los pueblos a defender su derecho a la vida, como derecho colectivo para poder reproducirla con cuerpos, territorios, semillas, conocimientos y saberes libres.

Liliana Buitrago A.
laculturanuestra.com

1 Puedes ver el documental El mundo Según Monsanto: https://www.youtube.com/watch?v=B_VUfvTG-9M
2 http://www.ts.ucr.ac.cr/binarios/reconcep/reconc-00407.pdf
3 Para mayor información: http://www.prensarural.org/spip/spip.php?article4895
4 Para un informe ampliado consulta: http://www.greenpeace.org/argentina/Global/argentina/report/2011/bosques/informe-glifosato-espa%C3%B1ol-v2.pdf
5 http://www.monsanto.com/global/es/noticias-y-opiniones/pages/porque-monsanto-demanda-a-agricultores-que-reutilizan-las-semillas.aspx
6 http://www.fao.org/publications/sofa/2014/es/
7 Esta fue la convocatoria: http://venezuelalibredetransgenicos.blogspot.com/2015/05/en-el-marco-de-la-jornada-mundial.html
8 http://www.greenpeace.org/espana/es/Trabajamos-en/Transgenicos/Soluciones-y-demandas/Moratorias-e-iniciativas/
9 http://www.monsanto.com/whoweare/pages/monsanto-relationships-pfizer-solutia.aspx
10 http://desinformemonos.org/2014/07/monsanto-no-tiene-mas-ciencia-valores-o-conocimientos-que-la-guerra-vandana-shiva/
11 http://www.jornada.unam.mx/2014/05/03/opinion/025a1eco

martes, mayo 26, 2015

Haroldo Conti: “Entre la literatura y la vida, elijo la vida”



El 25 de mayo se cumplió un nuevo aniversario del nacimiento de Haroldo Conti, quien cumpliría 90 años. Aquí, algunas reflexiones sobre quien, junto a Urondo y Walsh, es uno de los representantes más reconocidos de una generación de escritores comprometidos con el cambio social revolucionario.

Carpintero, seminarista, licenciado en filosofía, docente, profesor de latín, vendedor, camionero, marinero, piloto, escritor y militante revolucionario (y seguramente algún Haroldo quedará afuera de la enumeración). Conti desafía la lógica benjaminiana del narrador que se queda mudo ante la falta de experiencias que narrar. “Yo soy escritor nada más que cuando escribo. El resto del tiempo me pierdo en la gente.” confesó en una entrevista y no caben dudas de esto.
Su obra está marcada a fuego por el camino recorrido. En él, como casi en ningún otro de la llamada “Generación Contorno”, vida y literatura van de la mano. Nacido en Chacabuco, Provincia de Buenos Aires en 1925, pasó su juventud de pupilo en un colegio escribiendo obras para títeres. Eso, y “un padre al que le gustaba contar historias”, lo inclinaron hacia la literatura.
Fue seminarista durante 7 años,” abandonando el hábito” a dos de consagrarse cura y entrecomillo el abandono porque anduvo todo un año vestido con la sotana. “Por una cuestión de comodidad”, argumentaba.
En los ’60, conoce el Delta y se recluye en el Tigre. Allí, comienza a fabricar su pequeño barco: “El Alejandra”. Ese paisaje y sus habitantes influenciarán gran parte de la obra del autor. Es también en esa época que naufraga en las cercanías de la costa uruguaya y recae en el puerto de La Paloma, adonde se encuentra con un mundo de viajeros y marinos con quienes entabla amistad y que finalmente se terminaran convirtiendo en personajes de sus relatos.
También nace en de esa experiencia su novela más conocida, Sudeste (1962), que lo llevó a tener mundialmente el reconocimiento del mundo literario. El río, con sus tiempos, las islas del delta y los personajes que las habitan son tan característicos de la prosa de Haroldo como lo son también para la poesía de Juan Ortiz.
Escribió numerosos libros: dramaturgia, novelas, cuentos y guiones, todos poblados de personajes y paisajes de movimientos imperceptibles, casi inmóviles y obtuvo numerosos premios (Revista "Life" (1960), Fabril, en narrativa (1962), Municipal (1964), Universidad Veracruzana (1966), Barral Editor (1971) y Casa de las Américas (1975), dándose el gusto de rechazar, por una cuestión de principios, la beca que otorga la Fundación Guggenheim.
Si bien siempre aseguró que más allá de su militancia política, no le era posible escribir una literatura comprometida, sus últimos dos trabajos: el libro de relatos de “La balada del álamo carolina” y la novela ”Mascaró, el cazador americano” (ambas publicadas en 1975 y ésta última galardonada con el premio Casa de las Américas del mismo año) están impregnados por la influencia que sobre Conti ejercieron los dos viajes que realizara a Cuba, el primero de ellos en 1971, adonde participó como jurado.

Su militancia

En 1974, en una columna publicada en la revista “Crisis” (que dirigía su amigo Galeano), escribe: “Para terminar con esto, sin dejar por otra parte de ser consecuente con lo que llevo dicho, quiero dejar establecido, porque son pocas las oportunidades de proclamar lo que uno piensa, que apoyo al FAS (Frente Antiimperialista y por el Socialismo), a cuyo IV Congreso en el barrio de Ludueña, de Rosario, acabo de asistir, (...) que he ofrecido en Córdoba mi colaboración para lo que mande el compañero Agustín Tosco y que creo decididamente en la patria socialista”.
Más tarde y hasta el momento de su desaparición militaría en el Partido Revolucionario del Pueblo (PRT) como parte del grupo de intelectuales que apoyaban la acción revolucionaria.

Secuestro y desaparición

Haroldo y su compañera Marta volvían del cine, habían ido a ver "El Padrino" de Martin Scorsese. Sus dos hijos estaban al cuidado de un compañero que había encontrado refugio en casa del escritor. El 5 de mayo, apenas pasada la medianoche, Haroldo Conti abrió la puerta y lo recibió un civil armado a punta de ametralladora. Adentro había otros cinco, todos miembros de una patota del Batallón 601. Los derribaron a culatazos y a patadas. La misma suerte había corrido el amigo al que dieran asilo. En el dormitorio, sus hijos habían sido adormecidos con cloroformo.
Marta en el transcurso del juicio oral por el secuestro y desaparición de su compañero daba cuentas de lo vivido por el escritor y su familia aquella noche: Dos militares discutían sobre la suerte que debía correr su hijo menor, de apenas 3 meses. “¡Es mío!”, gritaba uno. “¡No, es mío porque es rubio y blanco, se puede conseguir muy buena guita y esta vez me toca a mí!”, le respondía el otro. Así estuvieron hasta que su atención se desvió hacia un televisor que se habían olvidado de cargar y que desvió la atención del niño.
Luego de 4 horas de suplicio uno de los secuestradores llevó a Marta hasta la habitación donde estaba Haroldo. Ella había pedido que la dejaran despedirse. Golpeada, con los dientes partidos, logró ver al escritor por un pequeño agujero que se había formado entre las camisas que le habían colocado para encapucharla. En ese resquicio la besó Conti. “Estoy bien, no te preocupes” lo oyó decirle y nunca más lo vio.

La intelectualidad cómplice

Dos semanas después del secuestro, Borges, Sábato, Alberto Ratti, presidente de la Sociedad Argentina de Escritores, y el sacerdote nacionalista Leonardo Castellani aceptaron una invitación para almorzar en la casa presidencial con Videla. Todos habían recibido la petición de solicitar por el paradero de Haroldo. Ratti lo hizo, y entregó además una lista de otros once escritores presos. Castellani, quien había sido maestro de Haroldo Conti, pidió a Videla que le permitiera verlo en la cárcel. Aunque nunca se ratificó, corrió el rumor que Castellani pudo verlo en la cárcel de Villa Devoto. Lo encontró en muy mal estado de salud y le dio la extrema unción.
Ni Borges ni Sábato, quienes tenían muy buena relación con la cúpula militar, levantaron la voz por el escritor.
Desde el exterior se hicieron múltiples pedidos para que se hiciera público su paradero. Gabriel García Márquez, quien lo había elogiado en numerosas oportunidades, fue uno de los escritores que más intercedió por él. Su reclamo jamás obtuvo una respuesta.

“… escribo como vida que vivo, no como un monumento literario”

En su escritorio, al momento de su desaparición, Haroldo Conti había colgado un cartelito que rezaba: "Este es mi lugar de combate, de aquí no me muevo". Sus verdugos nunca se enteraron, estaba escrito en latín.
Quienes hemos leído parte de su obra, no podemos separar su nombre de los lugares y personajes que nos hizo conocer a través de su literatura y los cuales se nos hicieron parte. Ni podemos recorrer sus páginas sin pensarnos navegando río abajo como “robinsones” criollos, cargando nuestros muertos, mientras el agua barrosa se arremolina con serenidad al romper contra la proa.

Luis Bel

Devotazo: el día en que los presos políticos fueron liberados



El 25 de mayo de 1973, miles de manifestantes que habían participado de la asunción de Cámpora, se dirigen al penal de Villa Devoto para liberar a los presos políticos que la dictadura había encarcelado.

El 11 de marzo de 1973 había ganado las elecciones el FREJULI (Frente Justicialista para la Liberación) con la fórmula Héctor Cámpora-Vicente Solano Lima. De la ceremonia de asunción en el Congreso, el 25 de mayo, participaron líderes latinoamericanos como Salvador Allende de Chile y Osvaldo Dorticós de Cuba. El secretario de Estado de EEUU es asediado por la manifestación y se retira. La Junta Militar abandona el lugar en helicóptero. En las calles la multitud cantaba contra la dictadura: “Se van, se van y nunca volverán”. La llamada “primavera camporista” desplegaba de nuevo al peronismo en el poder luego de 17 años de proscripción. En su gabinete se conjugarían las tendencias de la izquierda y de la derecha peronista.
El día de la asunción de Cámpora, entre 30 y 50 mil jóvenes, mujeres y hombres, militantes peronistas y de izquierda generaron un hecho histórico: la liberación de los presos políticos de la dictadura. Al barrio de Villa Devoto se acercaban importantes columnas colmadas de trabajadores y estudiantes que se dirigían al penal. Las banderas de los militantes, se mezclaban con las fotos de los presos, las antorchas iluminaban el atardecer otoñal. Hubo incidentes con las fuerzas represivas y dos muertos por la represión.
El Devotazo fue una lucha democrática contra la dictadura en un gobierno en transición. Si bien Cámpora había prometido en la campaña electoral la liberación de los presos políticos, no estaba definido como lo realizaría, si sería por medio de un acuerdo parlamentario o por un decreto presidencial. Cerca de la medianoche los presos y militantes políticos recuperaron la libertad al grito de “libertad a los presos por luchar”. Cámpora debió firmar el indulto. Días después el Congreso votaría la Amnistía.
El Devotazo inicia el gobierno de H. Cámpora que dura solo 49 días. Un gobierno que con retórica de izquierda nacionalista ante el imperialismo, desplegaba la idea de que era posible llegar al socialismo por la vía electoral. Durante los primeros días se extendieron la toma de fábricas, lugares de trabajo, facultades y escuelas. Se produjeron movilizaciones para extender por abajo el triunfo de las urnas. Esto generó tensión en importantes sectores de la burguesía.
Las experiencias de lucha del movimiento obrero y la radicalidad del movimiento estudiantil como expresión del Cordobazo, y el resurgir del peronismo luego de ser proscrito, intentaban ser canalizadas en un gobierno de unidad nacional. Cámpora debía equilibrar las demandas populares y las presiones de la derecha peronista. El regreso de Perón, expresado en la frase electoral: “¡Cámpora al gobierno, Perón al poder!”, fue una variable de contención de las masas y expresaba un consenso de las distintas alas peronistas.
A su vez, el gobierno de Cámpora, representaba acuerdos entre distintas fuerzas políticas para definir la transición ante la caída de la dictadura militar expresados en la alianza llamada La Hora del Pueblo [1]. Los debates giraron sobre lo mismo: anular la proscripción del justicialismo, realizar elecciones y planificar el regreso de Perón de España. El “luche y vuelve” fue la estrategia que perseguían los peronistas [2].
La conflictividad obrera crecía. La política del Pacto Social [3] como estrategia de contención chocaba con las expectativas de las masas. Se expande como método de lucha la toma de fábricas, establecimientos laborales y escuelas. La resistencia de importantes sectores al Pacto Social y la tregua de la burocracia sindical generarán el surgimiento de dirigentes antiburocráticos con peso de la izquierda no peronista.
El gobierno de Cámpora fue un intento de frenar la radicalización política de la juventud y el asenso obrero que abrió el Cordobazo en 1969. El objetivo final fue la normalización del país. El retorno de Perón tuvo esa finalidad. A pesar de esto la clase obrera seguirá expresando su combatividad en las Jornadas de junio-julio de 1975 contra el plan Rodrigo durante el gobierno de Isabel Perón. Desde 1974, la Triple A estaba en acción abriendo el camino para la dictadura genocida que se inicia en 1976.

Hernán Perriere

Notas

1 La hora del pueblo”, un acuerdo en el que coincidían las principales fuerzas políticas, desde la Unión Cívica Radical (UCRP, dirigida por R.Balbín) y el Movimiento Nacional Justicialista (MNJ, cuyo responsable en el país era el delegado de Perón, J. Paladino), hasta el Partido Demócrata progresista, el Partido Socialista.
2 Otro frente opositor que intentaría negociar con la dictadura fue el Encuentro Nacional de los Argentinos (ENA), impulsado por el Partido Comunista (PC) del que formó parte Agustín Tosco. A pesar de esto, el líder del Cordobazo llama a apoyar al FREJULI en Córdoba. Ante la candidatura presentada por el PST y el PRT dijo: “no me voy a convertir en un polo antiperonista”.
3 En junio el gobierno firmó con la CGT y la CGE, la central empresarial, un acuerdo conocido como Pacto Social que establecía el congelamiento salarial por dos años, el congelamiento de precios y la supresión de las negociaciones colectivas.

"¿Qué somos nosotros, los latinoamericanos?"



Entrevista a Roberto Fernández Retamar por Atilio Borón, "¿Qué somos nosotros, los latinoamericanos?"

Ayotzinapa, fase superior del capitalismo del siglo XXI

A 8 meses de la desaparición de los 43 normalistas

Los huérfanos de la tragedia de Ayotzinapa no están solos en la porfiada búsqueda de sus queridos perdidos en el caos de los basurales incendiados y las fosas cargadas de restos humanos.
Los acompañan las voces solidarias y su cálida presencia en todo el mapa de México y más allá…

Eduardo Galeano

Nada es casualidad. El país que protagonizó la primera gran revolución del siglo XX, revolución hecha en defensa de la tierra; el primer país de América Latina en el que, a pesar del robo electoral, la izquierda ganó unas elecciones presidenciales en mitad de la larga noche neoliberal; el país que un año después, en 1989, parió un instrumento político para disputar el poder electoral (mucho antes de que en Venezuela surgiera el Movimiento V República o en Bolivia el MAS-IPSP); el país donde en 1994 hubo un alzamiento indígena y guerrillero para decir basta al neoliberalismo y sus instrumentos, los tratados de libre comercio; ese país que tiene la desgracia de estar tan cerca de los Estados Unidos, convirtiéndose de facto en su frontera sur, transita hoy en el furgón de cola del cambio de época en America Latina y el Caribe.
La izquierda vive hoy de derrota en derrota en la democracia tutelada en que se ha convertido México. No solo el sistema de cómputo electoral se “cayó” aquella noche del 6 de julio de 1988, sino que la llegada al poder de Salinas de Gortari, redujo las esperanzas de derrotar un sistema que al contrario de lo que muchas veces se especula, no ha producido un Estado fallido sino un engranaje perfectamente diseñado para ponerse al servicio de unas elites políticas y económicas. Ese engranaje tiene grietas (muchas por abajo en forma de permanentes conflictos sociales, ambientales o en el ámbito educativo) que de vez en cuando se ensanchan, como cuando en 2006 López Obrador derrotó en las urnas al régimen del PRIAN; pero de nuevo lo que en cualquier otro país hubiese sido suficiente para que la izquierda gobernase, ganar las elecciones mediante la vía electoral, en México se demostró insuficiente.

A pesar de algunas explosiones movilizadoras en los últimos años, la última de ellas del #YoSoy132, movilizaciones que proviniendo de universidades privadas y mediante el uso de las redes sociales llegaron a amplios sectores de la juventud mexicana, no se ha podido hilvanar una continuidad entre movilización y ruptura.
Pero si esas grietas (que hasta el momento el sistema ha podido asumir) no se ensanchan, este trata de recomponerse y reducirlas. México camina de la democracia tutelada a la democracia administrada1 en el que la entrega parcial de soberanía se ha consumado mediante el Pacto por México (firmado también por la corriente Nueva Izquierda que domina el PRD), la reforma energética y la reciente ley que permite a agentes estadounidenses portar armas de manera legal en suelo mexicano.

Ayotzinapa y el disciplinamiento mediante el terror

Esta democracia administrada nace en la medida en que México no sufrió, al contrario que muchos países de la región, la imposición de un régimen militar. El PRI gobernó México durante la mayor parte del siglo XX mediante una dictadura institucional en el que se conjugaba el consenso y la coerción, pero la falta de una dictadura militar generó la imposibilidad de una transición, una revolución democrática y cultural que dejara atrás el régimen anterior.
Fue en los 12 años de gobiernos panistas (2000-2012) de Vicente Fox y sobre todo Felipe Calderón, donde el consenso que comenzó a romperse en 19682 se quiebra definitivamente y México se sumerge de lleno en una crisis de legitimidad, representación política y seguridad.
La criminalización de la protesta, algo habitual durante la pax social priista, sufrió una vuelta de tuerca bajo la excusa de la guerra contra el narcotráfico, y el capital no encontró otra forma de desarrollar una nueva etapa del neoliberalismo que mediante la doctrina del shock, respaldada por un Estado que garantiza la impunidad. Luis Hernández, basándose en diferentes estudios de grupos de Derechos Humanos, calcula3 que en los últimos 8 años y bajo el pretexto de la guerra contra el narcotráfico, 120.000 personas han sido asesinadas, al mismo tiempo que desaparecían a otras 30.000. De Acteal a Tlatlaya, pasando por Atenco, en México se ha fraguado una reactualización del Plan Cóndor que aterrorizó Sudamérica en la década de los 80.
Pero el mismo 2014 en que sucedía la matanza de 22 jóvenes a manos del ejército en Tlatlaya, el terror adoptaba en Ayotzinapa una forma superior. El lugar de las tortugas, según su denominación en náhuatl, pasó a convertirse en el lugar de las torturas, donde se produjo un crimen de lesa humanidad al mismo nivel que los cometidos por los nazis durante el holocausto.
En Ayotzinapa se concentran las peores esencias de un Estado-no-fallido; policía, corrupción y militarismo sumados a la alianza entre la clase política local y el narco. Pero el problema no es ninguna de las anteriores por sí misma, sino la conjunción de todas ellas pasadas por la thermomix del capitalismo, que produce horrores como el secuestro, tortura y desaparición de los 43 compañeros normalistas.
Ayotzinapa, como nos recuerda el EZLN, es una grieta en el sistema. Ayotzinapa supone una anomalía incluso para el horror cotidiano al que estamos acostumbrados en México, anomalía que debe ser utilizada como impulso para articular y cohesionar políticamente a un pueblo frente a las elites políticas y económicas que prefieren ver como se desangra el país que ver reducida su tasa de ganancia. Ese mismo pueblo que se echó a las calles semana tras semana y mes tras mes, pero en forma de multitud, protagonizando marchas multitudinarias donde no se podían identificar organizaciones o líderes de referencia, solo miles y miles de personas marchando.
Tan solo los padres de los normalistas emergieron como única figura legítima y catalizadora del descontento y la rabia. “Fue el Estado” representa el horizonte de interpelación, la posibilidad de transformar la rabia en un movimiento organizado en primer lugar, y en la posibilidad de recuperar un proyecto de nación desde y para las clases populares.

¿Y la izquierda?

La izquierda, la institucional al menos, no está y no sabemos si se la espera. Ningún partido político de la izquierda mexicana pudo tener ningún protagonismo en las marchas de protesta pues de una forma u otra, y en grados diferentes, los principales partidos tenían algún tipo de vínculo con lo sucedido, por acción u omisión. De hecho es significativo que ninguna formación política de la izquierda mexicana haya querido enarbolar la bandera de Ayotzinapa, manteniendo un perfil bajo ante la masacre, pues no cuentan con la legitimidad para representarles ni de los padres ni de la gente que marcha en las calles.
El 8 de junio tocará hacer el recuento de daños tras las elecciones de medio término, y es muy posible que encontremos una izquierda inmersa en la peor crisis de las últimas décadas, con un PRD que no termina de morir (a pesar de que el proyecto histórico ya lo enterraron los chuchos tras la firma del Pacto por México, las elecciones internas y su implicación en los sucesos de Iguala) y un Morena que no termina de nacer (las encuestas le sitúan en torno al 10-12% de intención de voto sin poder arrastrar gran porcentaje del voto cautivo y corporativo que mantiene el PRD, aunque sí sumando el voto de izquierda más ideologizado).
Elecciones que ganará, con un porcentaje superior al 30%, el PRI. Las encuestas le otorgan a todas las “izquierdas” (Morena-PT-MC-PRD) un porcentaje también de en torno al 30%, único dato esperanzador que puede permitir pensar en impulsar algún tipo de confluencia de cara a las presidenciales de 2018.
Dice Luis Humberto Méndez y Berrueta4 que legitimado o no, el poder en México siempre se ha ejercido, en lo esencial, fuera de la legalidad. En México hoy se ha roto de manera definitiva el vínculo entre legalidad y legitimidad. Ayotzinapa implica el punto de quiebre, y una ventana de oportunidad para construir un proyecto desde abajo, desde las mayorías populares, que interpele el poder establecido todavía bajo un aparente manto de legalidad, y construya un proyecto nacional-popular que luche contra la corrupción y la crisis de legitimidad, representación política y seguridad que vive México.

Katu Arkonada

En memoria de Julio Cesar Mondragón y los 43 normalistas; con todo el cariño y amor para sus familiares
Gracias a Luis Hernández Navarro por la revisión crítica del texto

Notas:

1 Ver “Democracy Inc.: Managed Democracy and the Specter of Inverted Totalitarianism” de Sheldon Wolin
2 Año en que se produce la matanza de estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco por parte del Ejercito y grupos paramilitares que deja un saldo de decenas de muertos y desaparecidos
3 Ayotzinapa: el dolor y la esperanza (revista El cotidiano de la UAM Azcapotzalco)
4 Del nacimiento de un nuevo-viejo PRI y de su sepulturero, Ayotzinapa (revista El cotidiano de la UAM Azcapotzalco)

lunes, mayo 25, 2015

¿Está ganando la guerra el Estado Islámico?



Con una diferencia de días, el Estado Islámico (EI) se hizo del control de dos ciudades de importancia estratégica: Ramadi en el corazón sunita de Irak y Palmira en la ruta hacia el este en Siria, extendiendo así las fronteras móviles de su califato. Estas conquistas compensan las pérdidas de Kobani y Tikrit, y abren una nueva fase en la guerra que Estados Unidos y un puñado de aliados están llevando contra el EI.

Como se sabe una cosa es ganar una batalla y otra muy distinta ganar la guerra. Pero hay batallas y batallas. Y las que acaba de ganar el EI en Ramadi y Palmira, a las que le siguieron otras conquistas territoriales como el último puesto fronterizo en Irak y Siria controlado por el gobierno de Al Assad, pueden cambiar el curso de una guerra con final aún abierto.
En una entrevista aparecida en la revista The Atlantic, el presidente norteamericano sostuvo que la caída de la ciudad de Ramadi era solo un “retroceso táctico”, aunque en términos estratégicos, el EI está a la defensiva y en retirada.
La toma por parte del EI de estas dos ciudades casi en simultáneo muestra que, tras casi un año de guerra áerea de Estados Unidos, las milicias del EI aún conservan capacidad operativa, lo que en el marco de la espantosa debilidad estatal de Irak y Siria, se transforma en fortaleza. Un 50% del territorio de Siria más un 30% de Irak estarían bajo su control.
Como sucedió hace poco menos de un año en Mosul, la primera ciudad de importancia en Irak que cayó a manos del EI, el ejército iraquí salió corriendo en desbandada ante el inminente avance del Estado Islámico sobre Ramadi, dejando tras de sí equipamiento militar –provisto por Estados Unidos- y una población aterrada.
Una situación similar se vivió en Palmira donde los oficiales del ejército de Bashar al Assad huyeron, abandonando a su suerte no solo los yacimientos de gas –vitales para la supervivencia del régimen- y las ruinas del período greco-romano que habían jurado defender, sino también a los soldados rasos y los civiles.
La caída de estas dos ciudades multiplicó de manera exponencial la catástrofe humanitaria con cientos de miles de personas tratando de huir de la virulencia del EI y de los bombardeos norteamericanos.
Ninguna de estas dos conquistas del EI ocurrieron por sorpresa ni de un día para el otro, sino que son producto de una larga guerra de desgaste en la que el EI supo aprovechar a su favor las enormes contradicciones de los bandos en conflicto: el enfrentamiento entre sunitas, shiitas y kurdos que recorre el mundo musulmán, las rivalidades entre potencias regionales y las contradicciones de la política imperialista.
Esta es la segunda vez que Ramadi, ubicada en el corazón sunita de Irak, cae en manos de sectores islamistas radicalizados. Entre 2004 y 2007, luego de la derrota brutal de Falluja a manos de los norteamericanos, se transformó en la base de operaciones de Al Qaeda. En ese momento, el entonces presidente Bush hizo un acuerdo con los líderes tribales sunitas: a cambio de combatir a Al Qaeda recibirían una cuota del poder estatal, monopolizado por los shiitas tras la caída de Hussein. Pero ese acuerdo se rompió abriendo nuevamente la guerra civil entre sunitas y shiitas. Para muchos líderes sunitas, el EI ahora es el mal menor ante la prepotencia del poder central iraquí, apoyado por Irán.
La estrategia de Estados Unidos y el primer ministro iraquí, Haider al-Abadi, de tratar de recuperar Ramadi con la colaboración de milicias irregulares shiitas –conocidas como Movilización Popular- augura mayor violencia e inestabilidad.
En el caso de Palmira la situación no es muy distinta. Esta ciudad de mayoría sunita no es solo famosa por sus tesoros arqueológicos, sino también por ser la sede de una de los centros de detención y tortura más brutales del régimen Sirio. Ubicada en la provincia de Homs, uno de los epicentros del levantamiento contra Al Assad, estaba ocupada por las tropas gubernamentales. Ante el avance del EI, Estados Unidos se enfrentó al dilema concreto de aparecer cooperando con Al Assad. Ante esto optó por no intervenir, a diferencia de Ramadi y antes Kobani, donde apoyó con bombardeos aéreos.
Muchos analistas se preguntan si el Estado Islámico está ganando la guerra. Quizás no sea la pregunta adecuada. La guerra contra el EI es uno de los tantos conflictos y guerras civiles que involucran no solo fuerzas locales, sino intereses de potencias regionales y de Estados Unidos, que probablemente se prolonguen en los próximos años.
La guerra civil en Siria es el emblema de estas contradicciones. Estados Unidos postergó en los hechos la lucha contra Assad para combatir al Estado Islámico. Esto enardeció a sus aliados tradicionales, principalmente Arabia Saudita, que es uno de los principales promotores de la caída de Assad, ya sea por intervención militar directa o por la vía indirecta de armar a los grupos “rebeldes” que lo combaten.
Arabia Saudita tiene especial interés en borrar del mapa a Assad porque es uno de los aliados de su principal enemigo, Irán. Estos intereses empujaron a la monarquía saudita a buscar aliados entre sus rivales, lo que resultó en un acuerdo con Turquía y Qatar para unir a todas las fuerzas sirias anti Assad y anti EI, financiarlas y darles apoyo militar.
De este acuerdo surgió el Ejército de la Conquista, una alianza compuesta fundamentalmente por grupos islamistas, que incluye nada menos a Al Nusra, la filial siria de Al Qaeda de la que se desprendió el EI y al que ahora está enfrentado a muerte.
El régimen de Assad que sobrevivió cuatro años de enfrentamientos, ahora está quizás en su momento de mayor vulnerabilidad. Desde el norte, está hostigado por el Ejército de la Conquista que se estableció en la provincia de Idlib y que ha desplazado en los hechos al Ejército Libre Sirio como principal fuerza de oposición a Assaf. Desde el este, avanza el Estado Islámico que reorientó su estrategia hacia la provincia de Homs, expulsando a otros grupos “rebeldes” rivales y aprovechando que el régimen había retirado sus unidades militares de elite para desplegarlas en el frente norte. Ahora el EI amenaza el territorio que va desde Aleppo hasta Damasco, el núcleo de poder de la dictadura de Assad.
Se espera para un tiempo no muy lejano el choque estas dos fracciones del islamismo radical que se disputan el control del territorio.
La Operación Resolución Inherente, el nombre que le dio el gobierno de Obama a su última aventura militar en Medio Oriente, ya le costó a los contribuyentes norteamericanos unos U$ 2100 millones –algo así como U$ 8,6 millones diarios-, según los datos revelados por el Pentágono. Se calcula que en estos nueve meses la coalición encabezada por Estados Unidos hizo más de 4000 bombardeos en Irak y en Siria.
Sin embargo, los éxitos son escasos: apenas una victoria simbólica en Kobani al precio de legitimar un sector radical del movimiento kurdo. Y la recaptura costosa y aún inestable de Tikrit junto con las milicias que responden a Irán.
Todo indicaría que Obama por política o, con mayor probabilidad por la lógica de los acontecimientos, está en una dinámica de escalada gradual.
La semana pasada Estados Unidos envió a un grupo de sus fuerzas especiales a realizar una riesgosa operación encubierta en territorio sirio que terminó con la muerte de un dirigente de nivel medio del Estado Islámico, considerado como el especialista en la financiación del grupo.
Esta semana Obama anunció el envió de misiles de largo alcance al gobierno de Irak. No hay que olvidar que ya tiene en el terreno entre 2000 y 5000 efectivos en tareas de entrenamiento de los tropas locales. Desde su página editorial, el New York Times se queja de que el presidente ni siquiera tiene una autorización formal del Congreso para emprender una guerra de final abierto. Mientras que un columnista de Washigton Post advierte que por el camino gradual Estados Unidos terminó en la guerra de Vietnam. No necesariamente la historia se repita. Pero en Medio Oriente es quizás donde se hace más evidente la pérdida de liderazgo de la gran potencia del norte.

Claudia Cinatti