martes, octubre 21, 2014

Brote de Ébola: Se necesita la presencia de médicos ahora



Por estos días, en Estados Unidos, las noticias alternan hora a hora entre el virus del Ébola y el Estado Islámico. Con frecuencia se repite la pregunta acerca de si deberíamos desplegar tropas en el territorio. La respuesta es sí, pero no en Medio Oriente. Necesitamos contar con decenas de miles de efectivos presentes en el terreno para hacer frente al Ébola. Tropas de médicos, de enfermeras, de profesionales de la salud que luchen contra este desastre sanitario mundial totalmente prevenible.
El Ébola es un pequeño virus que está poniendo de manifiesto los grandes problemas presentes en los sistemas de salud pública del mundo. Los pocos casos conocidos aquí en Estados Unidos han provocado un clima de temor y creciente conciencia de lo vulnerables que somos ante el brote de una enfermedad viral en nuestra sociedad. Imaginemos cómo se siente la población de países empobrecidos de África Occidental como Guinea, Sierra Leona y Liberia, donde la cifra de casos asciende a miles y la infraestructura simplemente no puede hacer frente a la cada vez mayor cantidad de personas infectadas.
Lawrence Gostin, director del Instituto O’Neill de la Universidad de Georgetown, especializado en investigaciones sobre salud, dijo sobre la situación actual: “Debemos recordar que esta es la segunda vez en la historia de Naciones Unidas que el Consejo de Seguridad de la ONU declara que estamos frente a una amenaza sanitaria, una amenaza a la paz y la seguridad en el mundo. La primera fue el SIDA, la segunda es el Ébola". En declaraciones efectuadas durante el programa de noticias de “Democracy Now!, Gostin continuó: “Por eso, el Consejo de Seguridad de la ONU ha hecho un llamado a todos los países del mundo. Junto a Estados Unidos deberían estar la Unión Europea, Australia, Canadá y todos nuestros aliados. Se trata de una crisis humanitaria y de salud de carácter internacional. Se trata de una amenaza a la estabilidad política y económica de la región y, obviamente, lo que es más importante, a la salud de los seres humanos. Deberíamos estar movilizando muchísimos más recursos. Deberíamos haberlo hecho antes. Debemos hacerlo ahora”.
La Organización Mundial de la Salud anunció el más reciente de los brotes de Ébola, en Guinea, el 23 de marzo de este año. El brote creció, se extendió a países vecinos y pasó sobre varios otros hasta llegar al país más poblado de África, Nigeria. Causó primero la muerte a decenas de personas y luego a cientos y a miles, pero permaneció en buena medida al margen del mundo hasta que dos personas blancas, dos trabajadores de la salud estadounidenses, contrajeron la enfermedad. El Dr. Kent Brantly y la misionera Nancy Writebol fueron trasladados por avión de regreso a Estados Unidos tras ser diagnosticados con el virus del Ébola. Cuando los primeros pacientes estadounidenses de Ébola llegaron al país y fueron ubicados en unidades de aislamiento, la enfermedad se convirtió en noticia de primera plana a lo largo y ancho del país.
Increíblemente, al mismo tiempo que la gente moría masivamente a causa del Ébola en África Occidental, estos dos estadounidenses sobrevivieron, luego de ser tratados con algunas de las pocas dosis existentes de un fármaco experimental conocido como ZMapp. Se trata de resultados positivos que son posibles de concretar si se tiene acceso a un buen sistema de salud, que cuente con el presupuesto necesario.
Luego llegó Thomas Eric Duncan. Él también había contraído el virus del Ébola. El progreso de su enfermedad fue bastante distinto. Su sobrino, Josephus Weeks, lo resumió con elocuencia en un artículo publicado por el periódico The Dallas Morning News.
Weeks redactó: “El viernes 25 de septiembre, mi tío Thomas Eric Duncan concurrió al Hospital Presbiteriano de Texas, en Dallas. Tenía fiebre alta y dolores de estómago. Le dijo a la enfermera que había estado en Liberia recientemente. Pero era un hombre de color sin seguro de salud ni recursos para pagar su tratamiento, así que después de unas horas le dieron de alta con la prescripción de algunos antibióticos y analgésicos”.
Duncan regresó a su hogar para ser atendido por su familia, pero progresivamente su estado fue empeorando. Dos días después regresó al hospital y fue ingresado bajo sospechas de que se trataba de Ébola. Rápidamente empeoró y murió el 8 de octubre, tal como lo relató su sobrino, “solo en la habitación de un hospital”. Unos días después, nos enteramos de que una de las trabajadoras de la salud que le brindaron asistencia, la enfermera de cuidados intensivos Nina Pham, había contraído el Ébola. Posteriormente aparecieron síntomas en otra enfermera, Amber Vinson. Horas antes de que se le diagnosticara la enfermedad, viajó en avión desde Cleveland a Dallas junto a más de 130 personas. ¿Qué habría sucedido si nuestro sistema de salud garantizara tratamiento a todos, sin importar si los pacientes tienen o no cobertura de salud privada?
El Congresista republicano Pete Sessions, que representa a una parte de Dallas, dijo a la CNN que se debería impedir que vuelos provenientes de África Occidental ingresaran a Estados Unidos a pesar de que, según dijo, admitiría a los ciudadanos estadounidenses. Consulté a Lawrence Gostin al respecto: “Es una muy mala idea. Y, por varios motivos, es muy egoísta. En primer lugar, no va a hacer que Estados Unidos esté más seguro. De hecho, va a hacer que esté menos seguro. Primero, el hecho de suspender los vuelos significa que los trabajadores de la salud enfrentarían mayores dificultades para ir y venir de la zona afectada. Y esos países enfrentarían dificultades económicas y comerciales. Aumentarían los precios de los alimentos. Y en definitiva, en mi opinión, la epidemia se saldría aún más de control y pondría a esos países en mayor riesgo. Y cuanto mayor sea la cantidad de personas que contraigan la enfermedad en África Occidental, mayor será el riesgo que corramos aquí en Estados Unidos, en Canadá, en la Unión Europea. Es matemática básica, pura y simple. Si hay una gran cantidad de personas infectadas en una parte del mundo y vivimos en un mundo moderno y globalizado, no se puede envolver a toda una región con celofán y pretender que los gérmenes permanezcan afuera. No funciona de esa manera. Al hacerlo, creemos que es el modo de salvarnos, pero en realidad estamos corriendo más riesgos. Y además estaríamos haciendo algo que atenta profundamente contra el espíritu de nuestro país”.
La pequeña isla de Cuba ha enviado a más de 160 médicos a África Occidental para brindar tratamiento a los pacientes y contribuir a contener el avance de esta epidemia. Deberíamos aprender de Cuba. En cambio, el Presidente Barack Obama envió infantes de marina. En breve estarán construyendo hospitales de campaña. Ahora, la pregunta es: ¿quiénes brindarán asistencia en estas nuevas instalaciones? El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha conformado un comando especial de emergencia para hacer frente a la crisis provocada por el Ébola. El mundo debe unirse para salvar vidas y detener esta catástrofe evitable que nos amenaza a todos.

Amy Goodman y Denis Moynihan
Democracy Now!

"El poder es ilegítimo hasta que se demuestre lo contrario"

Declaraciones del intelectual estadounidense Noam Chomsky

"El poder es ilegítimo hasta que se demuestre lo contrario", aseguró el intelectual y crítico estadounidense Noam Chomsky, al recordar a los primeros anarquistas y autodefinirse como uno, durante una videoconferencia que se realizó este sábado por la noche en el contexto de la Feria Internacional del Libro en el Zócalo, donde también afirmó que los problemas inmediatos que debemos atacar son la amenaza permanente de una guerra nuclear y el desastre ecológico que pone en peligro a la especie humana.
Desde Massachusetts, Chomsky envió una felicitación a La Jornada por su aniversario número 30, y subrayó que este medio es “el más independiente de la historia”.
Los encargados de entrevistar al colaborador de La Jornada fueron los escritores mexicanos Paco Ignacio Taibo II y Fabrizio Mejía Madrid, en el foro José Revueltas de la Brigada para leer en libertad, en el marco de la FIL Zócalo, cuya versión 14 concluye este domingo.
Ellos lo llevaron de tema en tema: desde la utopía, América Latina y su lucha por salir del colonialismo, hasta Estados Unidos y su relación con México, y lo que ocurre en nuestro país con lo que Taibo II calificó como “la ofensiva neoliberal más brutal que se ha conocido en México”.
Esta ofensiva destruye derechos agrarios, derechos laborales, la posesión nacional de petróleo; en segundo lugar, “el aumento brutal de una actitud autoritaria y represiva por parte del gobierno y los gobiernos locales; y, en tercero, la delirante guerra contra el narco que inició el gobierno de Calderón. Cuesta mucho trabajo encontrar una manera de unificar a la disidencia inmensa que se ha creado en el país y darle un sólo objetivo. ¿Tienes alguna idea brillante para ayudarnos a salir del marasmo?”
Ésas, dijo Noam Chomsky, “son las tres fases destructivas, y hay un cómplice que tiene México, que es Estados Unidos: en tanto que la mayor parte de la droga que se produce en el país se consume en esa nación, y lo que Estados Unidos da a cambio a México son las armas con las que los mexicanos se están matando. Si a eso le aunamos las políticas suicidas que los políticos mexicanos están ejerciendo y la reformas suicidas, nos encontramos frente a un enorme problema”.

Ericka Montaño Garfias
La Jornada

lunes, octubre 20, 2014

30.000 personas asesinadas en Argentina con el apoyo económico del régimen borbónico español



Ver al “campechano” Borbón más conocido como el sin escrúpulos, “mataelefantes”, junto al criminal de lesa humanidad argentino, Videla, da verdadero repelús. Los asesinos franquistas que lo colocaron al frente de un nuevo régimen cleptocrático que no supo cerrar heridas, que manchó de sangre republicana cada papel firmado, cada decreto, cada nueva ley inundada de dolor ciudadano, de torturas brutales, asesinatos, desapariciones, robo de niños, fusilamientos, muertes al garrote vil, fosas, cunetas, repletas de huesos inocentes y otras masacres que han dado forma a lo que ahora llaman con media sonrisa “democracia”.
Un espacio para el robo premeditado, la corrupción política generalizada, la represión sistematizada, el hambre infantil, los desahucios de familias enteras a palos y patadas de los esbirros policiales, los suicidios inducidos por el estado, más de cuatro mil en menos de dos años por razones económicas.
Analizar los archivos secretos, ahora desvelados, que muestran al prócer presidente Suárez dando millones, junto al banquero Botín y el rey Juan Carlos a la mafia criminal argentina, a generales delincuentes, que metían ratas en las vaginas de las mujeres torturadas, que astillaban los dedos de los activistas de la izquierda detenidos, les introducían las cabezas en agua y mierda con una bolsa de plástico que los asfixiaba hasta que cantaban o morían, les daban picana (corriente eléctrica en los genitales), prácticas habituales de tortura que se hacían y se hacen por las policías más corruptas del planeta, los uniformados cobardes más psicópatas de la historia de la humanidad.
El exterminio indiscriminado de seres humanos parece que gustaba a quienes financiaron esta brutal dictadura, no tuvieron bastante con el medio de millón de antifascistas asesinados en España, querían más, y por eso pagaron a los corruptos generales del país del tango, ejerciendo descaradamente el terrorismo de estado a costa del dinero de nuestros impuestos, financiando el terror, el genocidio, las desapariciones masivas de militantes de la libertad y la verdadera democracia, el vuelo de aviones tirando, después de drogarlos, a miles de seres humanos inocentes al Río de La Plata, las violaciones de chicas jóvenes detenidas, las aberraciones más vergonzosas después del holocausto nazi.
Estas prácticas abominables fueron financiadas por banqueros, empresarios y dinero del presupuesto del régimen español, pagando sueldos de torturadores y verdugos en España y Argentina. Ese rey “bonachón” con escurridiza y corrupta amante alemana también tiene las manos manchadas, enrojecidas de un liquido que no se podrá limpiar jamás, impregnadas del sufrimiento de miles de personas asesinadas.
Todos los que suscribieron la llamada “transición española” fueron cómplices directos sin lugar a dudas de este genocidio execrable, de las muertes de miles de personas en este país andino arrasado, asesinado, masacrado por oscuros asesinos, patibularias bestias formadas en comisarías y cuarteles españoles por lo peor de un ejército y una policía fascista.
Los asesinos generales en mayo del 76 necesitaban más dinero, se habían gastado casi todo el presupuesto asesinando a miles de personas, la Madre Patria, el gobierno del franquista Suárez, el rey Borbón y varios banqueros delincuentes le solucionaron el problema económico con una inyección millonaria, se trataba de seguir matando y España, su gobierno, su monarquía, dieron la alternativa, cual torero siniestro de cruz gamada, yugos y flechas al amparo del terror y de la muerte.
El programa de cooperación económica entre los dos países supuso una aportación española de 890 millones de dólares a la dictadura argentina desde el Banco Exterior de Crédito. Un acuerdo celebrado a lo grande que contó con el silencio cómplice de partidos como el PSOE de Felipe González o el PCE de Santiago Carrillo, callados como putos, ante lo que suponía la clara financiación de un genocidio premeditado, que asesinó a más de 30.000 activistas de la izquierda argentina.
En esos tres días de negociación en Madrid entre el ministro argentino y la mafia franquista española, entre el 1 y el 3 de diciembre, desaparecieron más de 100 personas, entre ellos varios españoles que vivían en Buenos Aires. Unas muertes conocidas por todos los partidos políticos fieles al nuevo régimen borbónico, guardando un silencio terrorífico ante el asesinato impune desde partidos como la UCD, Alianza Popular, PCE, PSOE, buenos conocedores de estos asesinatos sin denunciar ni intervenir, dejando hacer al terrorismo de estado, como hicieron años después con otras muertes, nuevos crímenes planificados desde ministerios y palacios presidenciales en su propio país.
La Madre Patria volvió a ayudar a sus esbirros más criminales sembrando de muerte el país de Atahualpa, una continuidad del genocidio franquista en la Argentina, datos desvelados que no cuentan en 2014 con la denuncia de la supuesta izquierda cortesana y palanganera española, ahora bien ocupada en una nueva campaña electoral, entretenida en seguir ocultando una verdad más que evidente, algo incomoda, que huele a sangre y asesinatos masivos.

Francisco González Tejera

Asturias del 34, la Iglesia y la derecha española



Una efeméride, el 80 aniversario, nos invita nuevamente a reflexionar, estudiar y debatir sobre la revolución socialista de octubre del 34 en Asturias. Lo hará los próximas días 10, 11 y 12 de octubre, la Fundación Andreu Nin de Asturias que organiza una serie de actos centrados en la experiencia de la Alianza Obrera, el mayor antecedente unitario del movimiento obrero español clásico, trágicamente dividido históricamente.
Aunque a primera vista no se vislumbra que la derecha haya tomado alguna iniciativa al respecto, no debemos creer que se haya olvidado de hacerlo.
Lo viene haciendo, prácticamente desde siempre. Lo siguió haciendo bajo el manto religioso ya que el Papa Wotyla (el amigo de Pinochet por si alguien lo ha olvidado) canonizó a nueve religiosos españoles y uno argentino fusilados en Asturias entre 1934 y 1939. Todos los religiosos santificados, menos el argentino, claro, fueron fusilados en la localidad asturiana de Turón durante la revolución de 1934. Durante esta gesta en la que el pueblo se enfrentó a los cuerpos que reprimían las huelgas y movilizaciones pro sus derechos más elementales, se destruyeron 58 iglesias y fueron asesinados 34 sacerdotes. Los incidentes de Turón se desataron el 4 de octubre. Los nueve religiosos fueron acusados por los revolucionarios de tenencia de armas y fusilados en la mañana del día 9 a las puertas del cementerio. En ningún momento el Vaticano ha mostrado el menor interés de demostrar que no fue así, tampoco se lo había pedido nadie.
Los representantes municipales o del Gobierno regional de Asturias, del PSOE se limitaron a declarar que este gesto "no contribuyen a superar el odio de la división entre las dos Españas de aquella época". Por su parte, ellos no han hecho más que tratar de olvidar sus orígenes, ya tan lejanos que parecen de otro planeta.
A la ceremonia (21-XI-1999) acudieron señores a cual más piadoso y honesto, tal como el entonces presidente de Argentina, Carlos Menem, el entonces vicepresidente español Rodrigo Rato, junto a los presidentes de comunidades autónomas del PP en el momento, gente de misa de vida intachable como todos ustedes saben.
En su pontificado, Juan Pablo II llegó a beatificar a 230 “mártires de la guerra civil y de la revolución de Asturias” y a ni un sola persona religiosa de las muchas que murieron a manos de los que se habían sublevado “por Dios y por España” o sea, que solamente ha canonizado a partidarios de los insurrectos fascistas.
Esta línea de actuación resulta plenamente coincidente con el argumentario pepero, en base al cual se niegan a condenar el golpe de los militares fascistas financiados por Juan March, arguyendo que las izquierdas se niegan por su parte a condenar “el golpe de 1934”. .Esperanza Aguirre ha sido una de las portavoces neoconservadora que con más vehemencia ha empleado este esquema, el mismo seguramente que le permite tratar de “nazi” a no importa quien olvidando por supuesto que la derecha mantuvo su idilio con el nazismo al menos hasta el final de la II Guerra Mundial.
El diario Público consultó en la ocasión a diversos especialistas sobre la cuestión y, entre las respuestas obtenidas estaba las de Julián Casanova (Es una insurrección obrera que no tiene nada que ver con un golpe de Estado. No hay ningún historiador serio que quiera plantear esta lucha. Pero sí hay gente que busca legitimar el golpe de 1936", precisa. A su juicio, la gran diferencia entre los hechos de 1934 y el golpe de Estado del 36 está en que los primeros integraron una "insurrección obrera en un sitio localizado, Asturias", y en la que "la República defendió el orden". Mientras que el golpe "va a conquistar el poder político en Madrid".
Por su lado, Josep Fontana lamentó de la "ignorancia" que implica calificar de "golpe" lo acontecido en octubre del citado año. "No puede presentarse como un antecedente de 1936", Por su parte, el profesor de la Universidad de Extremadura Enrique Moradiellos insiste en remarcar las diferencias entre ambos episodios. "Que se subleve el ejército es una cosa gravísima, porque es parte del aparato del Estado. Que unos grupos civiles se enfrenten al Estado es algo que siempre tendremos, aunque también sea grave", y finalmente, Ricard Vinyes, profesor de la Universidad de Barcelona, reconoció que junto al intento de "revolución social" de Asturias en 1934 se produjo una "sublevación" contra la República. Pero que, a diferencia de lo ocurrido en 1936, "quienes en 1934 se rebelaron y tenían cargos institucionales fueron detenidos, juzgados, condenados y legalmente amnistiados".
Desde nuestro punto de vista, esta visión se atiene a una legalidad republicana que en manos de la CEDA y del ascendente fascismo (Calvo Sotelo), se debatía entre los que reclamaban a un Thiers (el presidente republicano francés que reprimió la comuna bajo la mirada atenta de Bismark), o los que ya argumentaban que la única solución era la del golpe militar, fascista por supuesto. Los líderes de la Alianza Obrera (coja y manca por la tibieza del PSOE y el sectarismo de la CNT), tenían una divisa, “antes Viena que Berlín”. En Viena, los obreros socialistas se habían insurreccionado contra el Gil Robles austriaco (Dollfuss), mientras que en Berlín los socialistas se atuvieron a la legalidad hasta que después de acabar internados en los primeros campos de concentración. Este es sin duda un buen tema de debate.
Por otro lado, el recurso de la insurrección comunera en Asturias ha sido el gran argumento de los revisionistas, incluyendo a los más reputados académicamente como es el caso Stanley G. Payne, el hombre del Pentágon en lo que a la historiografía española se refiere y por lo tanto, con todos los pláceles editoriales y mediáticos. El catedrático emérito de Historia en la Universidad de Wisconsin-Madison, ha efectuado una nueva entrega de su prolífica bibliografía con un libro sobre Franco que no se aparta demasiado en lo fundamental de las de Ricardo de la Cierva yLuís Suárez, el autor del retrato de Franco en elDiccionario Biográfico Español y a las que el propio Payne trata de “hagiografías”.
Payne ya ha escrito algunas “perlas” sobre la gesta proletaria. Así en su singular obra La revolución española, escribía:La represión, inmediatamente después del fracaso de la revolución, promovió una enorme campaña de propaganda izquierdista que exageró el alcance de la represión e inflamó los ánimos (pág. 164.)
En su ensayo sobre Franco (escrito junto con Jesús Palacios, se hace las siguientes afirmaciones: “La insurrección y la Guerra Civil fueron provocadas deliberadamente por la izquierda, y habrían tenido lugar igualmente con la participación de Franco o sin ella (…) Debe tenerse en cuenta que fue el Frente Popular, y no Franco, el que creó unas condiciones de guerra civil haciendo un uso arbitrario del poder en 1936”, Tampoco se quedan cortos en su evaluación de la etapa franquista: “Después de los años cuarenta no se produjo nada equiparable a la masiva y directa corrupción de los gobiernos socialistas o de centro derecha. Y esto viene siendo así porque en la España formalmente democrática desde 1977 se ha instalado un sistema de corrupción sin límite que afecta a todas sus instituciones”. También se proclama que el Caudillo no solamente fue el gobernante individual más poderoso de la historia de España, sino que también fue el modernizador definitivo de su país y el líder que alcanzó mayor éxito de todos los aspirantes a las ‘dictaduras de desarrollo’ del siglo XX”. Todo una muestrario sobre el como el neofranquismo y el neoliberalismo venden la historia del fascismo hispano.
Menos mal que en la izquierda todavía quedan entidades que trabajan en la memoria social y revolucionario y que tratan de crear espacio de encuentros entre las diversas izquierdas. En los actos de Asturias participan –aparte da la propia FAN- personal afín al PCE y a la CNT, pero no hay ningún representante del PSOE, quizás porque cada vez está quedando más claro que el de Felipe González es totalmente ajeno al de Pablo Iglesias y el de Largo Caballero.

Pepe Gutiérrez-Álvarez

Una entrevista con Felipe gonzález cuando se decía marxista



Estos días se cumplen cuatro décadas del Congreso que el PSOE celebró el en la localidad francesa de Suresnes. Su nota principal fue que, sorprendente, salió elegido González como secretario general
Esto de las efemérides siempre da juego a los que nos asomamos a la historia para ver que puedes aprender. Estos días se cumplen cuatro décadas del Congreso que el PSOE celebró el en la localidad francesa de Suresnes. Su nota principal fue que, sorprendente, salió elegido González como secretario general, cuando la entonces poderosa federación vasca proponía a Nicolás Redondo -ex secretario de la UGT- que nunca quiso dar el paso. Otro nombre importante era Luís Gómez Llorente, fallecido creyendo en las mismas cosas que creía entonces que eran las mismas en las que crecía Felipe.
Con ayudas aquí y allá, pero sobre todo con un PSE “Histórico” encerrado en una vitrina, el llamado "clan de los sevillanos" se impuso, con Alfonso Guerra, ya maquinando los apoyos necesarios para que surgiera un nuevo PSOE, un SPOE que tenía a mal que le llamaran “socialdemócrata” (en aquel entonces dicho concepto lo empleaban hasta algunos procuradores en Cortes), ellos eran “socialistas”, socialistas marxistas, la duda ofende. .
Es más que probable que en estos días de celebraciones se diga algo de lo que pensaban entonces y que expliquen que hicieron con aquellos “principios” con los que trataban de ser fiel a una tradición que se remitían a los de la Primera y Segunda Internacional. Como es bastante posible que el contraste entre los que dijeron, para recuperar su espacio social y político ya que en Suresnes el PSOE era un grupúsculo con un título prestigioso, reproduzco a continuación una entrevista publicada en Los partidos marxistas. Sus dirigentes/Sus programas, una obra editada por la entonces prestigiosa editorial izquierdista Anagrama en 1977, lo que significa que le entrevista data de 1976 y fue efectuada siguiendo un esquema establecido por sus autores: Fernando Ruiz y Joaquín Romero, concretamente entre las páginas 113-125..
El libro llegó en un momento oportuno. Uno parecido que se había editado medio clandestinamente había resultado un éxito como lo fueron los cuadernos de La Gaya Ciencia sobre qué era o qué eran. Por entonces, el único partido de masas existente eran el PCE-PSUC y de ello se da cuenta en el libro de una manera original, ni Carrillo ni ninguno de sus líderes quiso que le confundiera con el mar de siglas que aparecían. De todas ellas, la totalidad de las que se reclamaban de la tradición socialista, incluyendo el PSP de Tierno Galván, acabaron desembocan en el PSOE. Luego, todas ellas fueron desapareciendo, sobre todo las de signo maoísta.
Felipe contestó al cuestionario como lo haría con las revistas más modestas de la época. Se trata de un cuestionario en verdad exhaustivo que denota el sello de la época, por donde iban las preocupaciones de la izquierda, no en vano sus autores eran militantes de la LCR. Felipe no hace la menor referencia su padrino –Willy Brant-, ni a la socialdemocracia germana –la Fundación Ebert, nombre de un gobernante que mando reprimir la revolución en 1918-, es más, se sitúa a la izquierda de Olf Palme. Era lo que decían entonces, había que entrar por la izquierda y por palabras no iban a quedar, sus reflexiones son mucho más radicales que las del PCF y a veces, que las de algunos maos. Habría que establecer que había de verdad y qué de mentira, pero se trataba de un discurso en consonancia con el momento. Una muestra de que para convertirse en un partido con una base social amplia, se hacía imprescindible entrar por la izquierda. Luego cambió, pero no fue –ni mucho menos-, el único, aunque sí fue el más significativo.
Este fue el lenguaje que siguió manteniendo –básicamente-, al menos hasta la moción de censura contra la UCD, contra el gobierno de Suárez al que acusaba de hacer lo que el PSOE acabaría haciendo, eso sí, después de quitarse la piel marxista, y situar como principal criterio ganar elecciones. En ese punto, el papel de Felipe González, se hizo totalmente indispensable. Era el joven antifranquista moderado, de bellas palabras como aquellas según las cuales sin socialismo no había democracia y viceversa, del que se enamoraban las cámaras y que ganaba el corazón de los que querían que las cosas cambiaran, pero sin más “traumas” o sea sin molestar demasiado a la derecha.
Felipe se hizo entonces indispensable, y entonces empezó a convertirse en casta, en una casta atractiva que juraba por los principios de Pablo Iglesias –no había Primero de Mayo sin flores en su tumba- y que aseguraba que saldría del gobierno con la misma fortuna que tenía cuando había entrado.
Y mucha gente le creyó porque necesitaban creer. Y por entonces, sí había algo que odiaba Felipe eran las hemerotecas.
1. ¿Cuál es tu concepto acerca de la -familia y los hijos? ¿Qué papel le ha tocado desempeñar a la -familia dentro de nuestra sociedad y cuál crees que debería ser éste?
Yo creo que es importante escapar de teorizaciones: la sociedad está estructurada en esa unidad casi celular que es la familia, y que es así desde hace siglos y lo va a ser así durante mucho tiempo más. El papel de la familia no es un papel que se pueda analizar en abstracto en todas las socie­dades, porque depende de toda una serie de connotaciones de orden ideológico y económico. El concepto de los hijos habría que situarlo —al margen o por encima de la misión de los hijos como fruto del matrimonio— como contrato institucionalizado. Pienso que dentro de la familia los hijos encuentran un marco de desarrollo inte­gral que tiene que ser necesariamente completado fuera de la familia, y que el estado debe hacerse cargo de todos los que llegan a constituir el conjunto de la sociedad, y en este caso de los hijos, sea cual fuere el origen de éstos.
En la sociedad española no hay un papel homogéneo de la familia como tal, depende del tipo de familia; no se puede simplificar. Ha habido, sobre todo en una sociedad tan traumatizada como la española, familias de todo tipo: la familia integrista, la familia que ha condicionado el desa­rrollo cultural y mental de los hijos, la familia que por in­tegrista ha creado una respuesta virulenta de los hijos. Exis­te el gran fenómeno socio-político de la respuesta en 1956 de los hijos de la burguesía contra la familia integrista crea­da por el franquismo; por el desenlace de la guerra civil. Yo creo que el papel que debe jugar la familia dentro de la sociedad es difícil de predecir. Lo que sí es cierto, es que la sociedad sigue siendo una sociedad concebida de una ma­nera familiar e incluso paternal, incluso la imagen de los políticos. A nivel internacional, una de las razones de que la política sea fundamentalmente gerentocrática, es que se tiene una visión de la política y de la sociedad muy parternalista. Esto, en sí, no es beneficioso porque habría que transformar esa consciencia, pero tampoco pienso que se Puedan hacer predicciones futuristas muy despegadas del análisis de la realidad inmediata.
2. ¿Crees en Dios? ¿Hasta qué punto influye la creencia en un militante marxista?
Yo no creo. Entonces es muy difícil de analizar, desde la perspectiva de alguien que no cree, la influencia que pue­da tener la creencia en Dios sobre alguien que milita en una organización inspirada en el marxismo. La verdad es que se ha dogmatizado desde el marxismo igual) que se ha dogmatizado desde las posiciones de la Iglesia, hasta el punto de no creer compatible la creencia en Dios y la militancia mar­xista. Creo que, en el pensamiento de Marx, la respuesta al problema religioso es una respuesta que se enmarca dentro de una coyuntura, social y económica de la época en la cual había un alineamiento claro de la Iglesia, no sólo como sobrestructura, sino también como base social de un alineamiento claro con los intereses de la burguesía de su tiempo. Para el militante político" desde la perspectiva del que no cree, la creencia —según dicen ellos— es un añadido a la militancia política concreta. Me parece perfectamente compatible la creencia y la militancia marxista.
3. ¿Es compatible la inspiración cristiana con un cargo en la dirección de un partido marxista?
Desde luego que sí. Y cada día más. Porque un partido marxista (y habría que empezar por matizar las definicio­nes), nunca puede ser un partido que se proclame marxista en el sentido do dogmático,_en el sentido de aceptar un decálogo que en el pensamiento de alguna gente constituye el marxismo. El marxismo es una aportación metodológicas una metodología de análisis de la realidad que permite crear una realidad distinta o protagonizar el cambio de la historia. Todo lo que" escapa de este principio básico de aportación marxista —que es una especie de anti-principio, por cuanto que lo más importante es la metodología dialéctica— me. parece que es una dogmatización antimarxista. Todo parti­do que se declare marxista en el sentido dogmático, está contradiciendo totalmente el planteamiento de Marx.
4. ¿La religión es el opio de los pueblos?
Tal como lo vio Marx en su tiempo, la religión era un factor alienante sin duda alguna Sin embargo, la afirma­ción de la religión como opio del pueblo es una afirmación que no generalizar. En el contexto del análisis de Marx, efectivamente se podría afirmar que la religión cons­tituía el opio de los pueblos, en cuanto que era un factor alienante, ya que trataba de separar los pueblos de la realidad inmediata y trataba, por consiguiente, de justificar a través de sus factores de alineación. Hoy se puede hacer una interpretación rígida de esta expresión, ya que a partir de planteamientos religiosos, en la sociedad española hemos observado cuánta gente ha optado por una lucha política contra los esquemas de opresión. Incluso contra los esquemas de opresión capitalista" "Si el sentido neto, no de opresión política dictatorial. No se puede decir, por consiguiente, en términos gené­ricos, que en nuestras fechas siga siendo el opio del pueblo.
5.. La religión, entendida en el sentido de aparato ideológico e institucionalizable, ¿ha sido un problema para la captación de militantes? ¿Lo es más en un momento elec­toral?
Desde el punto de vista en que se plantea la pregunta, sí, y lo va a ser más en las elecciones. La sobreestructura jerárquica de la Iglesia católica será un problema desde el punto de vista de los partidos de clase, porque efectiva­mente esa sobreestructura responderá a las necesidades y los criterios de Ia alta burguesía: a los criterios de las clases sociales poseedoras. Por consiguiente, será un grave problema para los partidos de izquierda, cosa que ya se está viendo en el problema de la enseñanza.
6.. Se reflejaría de algún modo la religiosidad popular en el sistema político y en el modo de pro3üccion cíe una sociedad socialista?
Sin duda, después de la profunda revisión, en el sentido más profundo de la palabra, que se hace de la dogmatización del pensamiento marxista. La relación entre infraes­tructura y sobreestructura, con la dependencia rígida del .: modo de producción de una serie de sobreestructura, ha cambiado mucho. Hay una interrelación entre estos facto­res que se influyen mutuamente. Sigue siendo básico el modo de producción como elemento definitorio de una so­ciedad y como factor de cambio de los otros elementos de análisis de la sobreestructura, pero, aún siendo básico, lo que no se puede afirmar es que es totalmente "dependiente. Por consiguiente la religiosidad puede Influir en infraestructura económica, en el modo de producción, y en el resto de la sociedad. El fenómeno del protestantismo, por com­paración al fenómeno del catolicismo, ha dividido a Euro­pa en Norte y Sur como un factor decisivo que sitúa a los países de Europa septentrional en unas coordenadas dife­rentes a los de la Europa meridional.
7. En el supuesto de una futura España socialista ¿crees que la mayoría de los españoles continuaría creyendo en Dios?
Eso sería sobre la base de que la mayoría de los españo­les crean hoy en Dios, lo que me parece muy difícil de afir­mar. El hecho de creer o no creer en Dios es un hecho ambiguo, porgue. hay quien piensa que sin creer; y hay otros que no creen y sin embargo están creyendo. Pienso 'que la relación con Dios, la necesidad de un ser superior, puede llegar a ser un estadio en la evolución de la sociedad. Puede que el hombre futuro se libere de esa necesidad de encontrar una explicación total para las cosas que no tienen explicación desde su punto de de vista.
8. En la coyuntura política española, ¿qué importancia tiene para ti la movilización de masas?
La movilización de masas es un factor absolutamente imprescindible para todo cambio político, y de una manera sustancial para este cambio político en España. No hay ni una sola ocasión en la historia en que se les haya regalado la libertad los pueblos; la libertad se ha conquistado sobre la base de una presión constante que, en términos actuales, se llama movilización de masas contra la estructura. Autocrática del poder y contra los residuos de la dictadura. La movilización de masas ha jugado un papel determínate en la liquidación del franquismo, sobre todo en los últimos años.
9.. ¿Qué hechos más destacados de la vida política del país —en estos últimos años— consideras .que han sido más importantes?
Simbolizando los hechos, creo que, desde el punto de vis­ta político, la muerte de Carrero Blanco: desde el punto de vista económico, la crisis internacional. del capitalismo iniciada en 1973 y agravada en 1974, que afecta a España de una manera especialisima, porque plantea problemas de estructura y no problemas de coyuntura o accesorios, como ocurre en algunos países europeos. Desde el punto de vista social, yo creo que es la capacidad de recuperación de la economía organizativa, y por consiguiente de respuesta al capital, que ha encontrado la clase trabajadora, sobre todo a partir de 1968/69. Naturalmente habría que incluir como acontecimiento político importante la muerte de Franco.
10. ¿En cuáles de estos hechos piensas que la moviliza­ción de masas ha sido determinante?
En todo ese proceso de recuperación de la autonomía organizativa y autonomía de confrontación con el capital, ha sido determinante la movilización de masas, pero yocreo que lo más significativo de ésta ha sido el lograr que el poder posfranquista se repliegue ante las exigencias de esa movili­zación, ante las exigencias de la oposición democrática, y acepte parte de la conceptuación y terminología de esta opo­sición.
11. ¿Cómo entiendes el programa de transición que va de la sociedad actual a la socialista?
Nosotros hemos elaborado una especie de Programa de Transición a medio corto y largo plazo.. Cuanto más se ale­ja uno del momento presente más genéricos son los trazos para definir la sociedad futura. Yo creo que el socialismo comporta siempre una visión (y de ahí la necesidad de la ideología entre los socialistas) de la sociedad que se trata de crear. Pero esa visión no puede pretender que sea com­pleta y minuciosa, ya que esquematiza y dogmatiza la ac­ción y la lucha política. Hay una tesis fundamental entre los partidos marxistas y los partidos burgueses, y es que éstos ofrecen al pueblo algo absolutamente tangible: la so­ciedad actual con sus defectos, con todo lo criticable, pero también con todo lo aceptable. Los partidos de inspira­ción marxista ofrecen un modelo de sociedad que nunca puede ser rígido y acabado. Habría que decir acerca del proceso de transición que, durante mucho tiempo, y desde el punto de vista económico, en una sociedad moderna no se puede pensar en la desaparición de la economía de mer-,cado. Creo que en España hay muchas reformas y muy pro­fundas que hacer, que podrían ir encaminadas .hacia la trans­formación de esta sociedad; pero es difícil de ofrecer toda­vía el texto completo de un programa de transición hacia una sociedad distinta. Creo que la discusión finalista es la más peligrosa entre las organizaciones de izquierdas, que se dividen y se subdividen justamente por discusiones fina­listas.
12. ¿Se puede hablar —en la actualidad— de algún mo­delo de vía que lleve al socialismo y que sea aplicable a España?
Parece un tópico, pero yo creo que cada país debe en­contrar su propia dinámica para realizar la alternativa ha­cia el socialismo El concepto de «socialismo en libertad» o de «socialismo y libertad» es un concepto perfectamente aplicable" –en sentido genérico— a la sociedad española ac­tual. No creo que se pueda hablar del socialismo en el sen­tido soviético del término, del socialismo que nace de golpe de estado o del que nace de la evolución de una élite política. En España, el modelo posible es el del crecimiento entre el pueblo de la influencia de las tesis socialistas. No pue­de ser el modelo socialdemocrático en el sentido de que comporta el modelo socialdemocrático de gerenciar al capitalismo, aunque sea sin perder la esperanza de la transformación socialista. Combinar socialismo y libertad supondría para la ciase trabajadora crear los mecanismos sufi­cientes para ir controlando parcelas de decisión a todos los niveles, empresariales y no empresariales, lo cual conduciría en el futuro a una sociedad autogestionarla.
13. ¿Es posible una revolución socialista exclusivamente de partidos?
Yo creo que no. Creo que eso es antitético con la noción de socialismo. El protagonismo de amplias masas populares en la transformación de la sociedad capitalista en sociedad socialista, es un fenómeno totalmente imprescindible. No obstante, aun no creyendo en el elitismo de los partidos po­líticos (y menos aún en las tesis del partido qué se sustituye en la conciencia del proletariado, título que normalmente se arrogan algunos partidos sin ningún contraste con la rea­lidad inmediata, con esa consciencia del proletariado), los partidos políticos son necesarios para la transformación. Pero no creo que la revolución sea la tarea de un partido, ni siquiera de algunos partido; es una tarea con una di­mensión infinitamente mayor, que necesariamente tiene que comprometer a amplias masas populares por sistemas y mé­todos incluso inimaginables en el momento presente.
14. ¿Qué aportaciones ha supuesto, para tu forma de en­tender, la revolución china respecto a la soviética?
Bueno, yo no conozco mucho la revolución china; hago esa confesión de entrada. Sin embargo, leía hace poco que la Iglesia disidente china había conseguido la igualdad en un convento de mil millones de hombres. Yo creo que en China sí hay alguna aportación destacable respecto a la revolución soviética, y es que tengo la impresión de que en China no se ha perdido la esperanza, en tanto que en la Unión Sovié­tica el pueblo la ha perdido bastante. La revolución china podría considerarse como una revolución «viva», como una revolución en la cual el pueblo se siente, Io sea o no, el protagonista de la transformación de la sociedad; mientras que en la Unión Soviética el pueblo ha dejado de sentirse artífice y más bien se siente desesperanzado ante la posibilidad de recuperar las libertades,
15. ¿Qué opinión te merecen las -figuras políticas de Trotsky, Stalin y Mao?
Trotsky me parece un hombre de una gran profundidad e inquietud intelectual; me parece un hombre que no asimila a Marx de forma dogmática, sino que recrea a Marx en Trots­ky y con una gran capacidad intelectual. Me parece un hom­bre admirable. Sin compartir su manera de ver la revolu­ción, me parece que cambió fundamentalmente a partir de la revolución de 1917 y cambió en una dirección que es muy humana, aunque después hizo una revisión crítica, que es la de justificar su propia obra.
Stalin me parece, con sinceridad, un monstruo de la historia, independientemente de que tenga una explicación pero entre la explicación. Y la justificación hay un largo camino que divide justamente la explicación de la justificación. Yo creo que la figura de Stalin es una figura absolutamente injustificable desde el punto de vista histórico, aunque sea ex­plicable.
Mao me parece un genio. Lo que pasa, es que la gerontocracia en política es siempre un mal. Mao hizo algo que pa­recía fuera del alcance humano: la transformación de la sociedad china, alimentar a una población, darle un sentido, orientarla hacia el futuro, darle una conciencia nacional. Creo que Mao es un auténtico monstruo en sentido positivo, aunque hay una fase de Mao que me parece absoluta­mente desacertada, y es la fase en la que somete toda la po­lítica exterior a su antagonismo con la Unión Soviética, y por consiguiente a la realización de sus propias teorías so­bre lo que es el comunismo en la Unión Soviética. Esto me parece que responde a una etapa de su vida en la que la gerontocracia ha liquidado su capacidad creadora, que perte­nece a una época anterior.
16. ¿Cuál es el régimen socialista más progresista que existe en nuestros días? ¿Por qué?
Yo creo que el «más» —y es una experiencia que ahoramismo está en crisis- podría ser el sueco porque se acerca a unos principios igualitarios que se inspiran en el socialismo no porque transforma el modo de producción –que sería unos de los factores definitorios básicos-, sino por su capacidad de respeto a la libertad dentro de un progreso. No se ha transformado el modo de producción, no ha cam­biado de mano la propiedad de los medios de producción, pero sin embargo se han creado los suficientes controles so­bre el conjunto de la economía de la sociedad como para ha­cer de la sociedad sueca una sociedad igualitaria. El socia­lismo soviético es un socialismo que elimina las libertades y elimina el protagonismo del pueblo; por consiguiente es un socialismo que transforma el modo de producción, pero que no realiza el socialismo desde el punto de vista humano, desde el punto de vista social. El socialismo sueco, que rea­liza más esa dimensión social, sin embargo no transforma el modo de producción, no elimina el medio de producción de las manos capitalistas. Por lo tanto, no creo que haya modelos, pero si tuviera que optar por alguno, prefiero el que respeta la libertad.
17. ¿Qué juicio te merece la situación en que se encuen­tran ciertos ciudadanos soviéticos, trabajadores e intelectua­les, recluidos en sanatorios psiquiátricos y prisiones que, sin embargo, se reclamen del bolchevismo?
Es una situación típica de un régimen dictatorial, e in­cluso ha hecho perder la esperanza a grandes masas popu­lares y me parece absolutamente condenable sin ningún tipo de paliativos. No creo que haya ninguna justificación para mantener esa feroz represión contra cualquier tipo de discrepancia política. Me parece que dentro de esas coorde­nadas estaba el fenómeno de Praga, en que la intervención soviética eliminó cualquier modelo distinto al socialismo de estado dirigido y dirigista. Habría que reclamar permanente­mente — y no se ha podido hacer en la sociedad española por las razones que todo el mundo conoce — el cumplimiento de los de los derechos humanos en todos los países del mundo, inclui­da la Unión Soviética.
18. ¿Crees que Fidel Castro es un auténtico líder so­cialista?
Exactamente tal como está hecha la pregunta, creo que sí. Hay problemas de entorno, problemas de aparato, pro­blemas de presiones internacionales, pero referido a Fidel Castro, creo que sí.
19. ¿Cuál es tu parecer ante la independencia que ha to­mado la revolución vietnamita respecto a Moscú y Pekín?
Me parece que los vietnamitas constituyen un pueblo enormemente creativo y realmente quieren zafarse de la de­pendencia de cualquiera de los grandes y buscar su propia vía. En ese camino, creo que ha jugado un papel, poco es­clarecido todavía, la solidaridad incondicional de los suecos con el proceso revolucionario vietnamita. Creo que Vietnam intenta zafarse de la satelización, y lo puede hacer creando vínculos con países que no estén totalmente alineados en uno u otro bloque.
20. ¿Cómo caracterizarías el mayo francés? ¿Como una explosión revolucionaria en forma de huelga general o como una algarada estudiantil con capacidad de arrastrar, hasta cierto punto, a la clase trabajadora?
En el Mayo francés se han dado fenómenos muy com­plejos, algunos de_ ellos muy contradictorios. Creo que la revolución estudiantiles el exponente claro de que el con­junto de la sociedad estaba harto del «status quo». Por lo tanto, en la revolución estudiantil, aparte de la propia in­tencionalidad del movimiento universitario, había una di­mensión política político-global extraordinariamente grande. Creo que no lo entendieron suficientemente los partidos de la izquierda, sobre todo no lo entendió el PCF, y es cierto que en Francia algo ha cambiado, y profundamente, a partir de la revolución del 68. Con frecuencia se dice que ha cam­biado para peor, que ha habido una cierta regresión. Yo creo que esto no es en absoluto verdad: hubo una reacción, porque la burguesía sintió un escalofrío cuando vio a cator­ce millones de trabajadores, para los cuales los estudiantes no significaban mucho, que estuvieron a punto de adquirir
a grandes pasos cualitativos la consciencia de los llamados detentadores del capital eran absolutamente superfluo para la marcha del procesos productivo. Estuvieron también a punto de adquirir la consciencia de que podrían haber sido dueños de la sociedad porque se había desfonda­do toda la autoridad civil, toda la autoridad militar; todo estaba realmente en crisis. La revolución de Mayo no creo que fuese una algarabía estudiantil, creo que transcendió en mucho la propia dimensión de los estudiantes.
21. ¿Crees que la juventud debe integrarse en partidos políticos, o bien ha de formar parte de organizaciones espe­cíficamente juveniles de iniciación a la lucha?
Yo creo que en una sociedad madura la distinción, es bas­tante útil. En una sociedad industrializada, distinguir la ca­pacidad de lucha o la capacidad de acción política de una persona con 22. o 23 años de una con 42 o 43 años, me parece un ejercicio prácticamente inútil. Es cierto que hay una cier­ta ventaja que confiere la ^experiencia en la lucha política, pero la ventaja se convierte en desventaja a partir de una cierta edad que realmente crea una esclerosis. Yo creo que la juventud militante de un partido no debe' rebasar, como juventud militante, un cierto período inicial de un año para la gente que tiene una cierta madurez, es decir que tiene más de 18, 19 o 20 años; de algo más sí el chico o la chica se incorpora a la lucha política con 14 años; a partir de se año de militancia creo que es absurdo distinguir entre un joven y un miembro maduro de una partido político. En la sociedad actual, que trata de mantener el poder en manos de la gerontocracia.
22. La juventud es la vanguardia de la lucha de clases?
Yo creo que no. No creo que la vanguardia de la lucha de clases esté en algo; ni siquiera está en lo que algunas ve­ces la gente entiende de «los obreros». La vanguardia de la lucha de clases, incluso como concepto elitista, es un con­cepto inaceptable. La vanguardia de la transformación de la sociedad siempre la forman las gentes más conscientes de esa sociedad. ¿Quiénes son? ¿De dónde proceden? ¿Qué edad tienen?; eso me parece absolutamente accesorio. Que la juventud tiene papeles específicos que dan una mayor connotación de vivacidad o de mayor capacidad de respues­ta inmediata, puede ser una impresión, pero ser joven no significa ser de la vanguardia, como ser viejo no significa ser de la retaguardia. Es una distinción absolutamente tri­vial. ,
23. En este sentido, ¿qué representa el movimiento uni­versitario?
En España el movimiento universitario llegó a ser el an­ticipo de lo que iban a ser las grandes explosiones univer­sitarias europeas. En España el movimiento universitario jugó un papel muy importante en una época todavía muy anterior: creo que si hubiera que dividir a la sociedad es­pañola en dos grandes etapas desde la guerra civil hasta aquí, esas dos grandes etapas tendrían su hito divisorio en ,1956. Ese año hay una nueva generación de gente con 18-20 años, que en su inmensa mayoría son los hijos de la burguesía, que desde la universidad empiezan a traicionar a esa burguesía y a oponerse al franquismo.
Creo que hay un problema generacional, que nosotros observamos muy bien en nuestro partido, que va desde los 45 a los 62 años. Esos son los que fueron jóvenes después de la guerra civil. Durante quince años, un aplastamiento total, intelectual y físico, frente a la discrepancia; precisamente a partir de 1956 empieza a superarse ese aplastamiento y los hijos de la burguesía se rebelan contra el franquis­mo. En este sentido, creo que el movimiento estudiantil hizo una enorme aportación a la lucha contra la dictadura y a la transformación de la sociedad actual.
24. Los movimientos feministas deben ser independientes de los partidos políticos?
En principio habría que decir que lo tendrían. que deci­dir los movimientos feministas. Creo que los movimientos feministas, que están en sus comienzos, podrían llegar a comprender que la instrumentalización de los partidos políticos favorecería a la lucha de liberación de las mujeres; lo planteo en un sentido absolutamente pragmática Desde la perspectiva del movimiento feminista este concepto el sentido más noble de la expresión, la mujer podría y debería llegar a la comprensión de que la instrumentali­zación de los partidos políticos, como máquinas que persiguen conquistas del poder político para transformar la sociedad, es un camino eficaz para la consecución de sus derechos Crear movimientos feministas específicos y desli­garlos de lo que existe, por considerarlo machista, me pa­rece un error grave. Aunque creo que la sociedad es ma­chista y los partidos políticos son fundamentalmente falocráticos, machistas, y excluyen a las mujeres.
25. ¿Cuál crees que es la raíz de la opresión de la mu­jer?
Hay miles de explicaciones: se habla de que la raíz se basa en la desaparición de la sociedad matriarcal; esa po­dría ser una explicación histórica de una dimensión enor­me. Puede que el hombre sintiera temor del dominio dé la mujer y quebrara ese dominio de la mujer por la fuerza, que era el factor dominante en la época; en la actualidad, la pretendida superioridad del hombre por la fuerza es ab­solutamente ridícula, porque el factor fuerza en el conjunto de la sociedad no tiene cualidad diferencial. Otra explica­ción, desde el punto de vista más profundo, podría estar en que el ser que se siente más débil trata de controlar u oprimir al ser igual se siente objetivamente menos débil Yo creó que en la sociedad, pese al reflejo que se crea frente al exterior, los hombres se sienten más débiles que las muje­res y ese podría ser otro fenómeno explicatorio. Por encima de todos esos fenómenos de explicación psicológica, yo creo que a la sociedad capitalista le ha convenido durante mucho tiempo la diferenciación hombre-mujer y sobre todo la sobreexplotación de ésta.
26. ¿Es imprescindible un marco social determinado para que se solucionen los problemas que origina la discri­minación de la mujer?
Efectivamente es imprescindible un cambio profundo desde el punto de vista psicosocial y desde el punto de vista económico. Mientras que la sociedad siga considerando que teniendo igual opción, el hombre desempeña mejor una función que la mujer, el hombre siempre está en una función I dominante, no existirá la posibilidad de liberación de la mujer en el proceso. Hay quien dice que la liberación de la mujer se produce cuando los hijos se fabriquen «in vitro», por­que toda dependencia femenina nace del problema de la gestación y de la maternidad. Yo no lo creo en absoluto; creo que en vez de ser un factor de dependencia, puede lle­gar a ser un factor de dominio, pues originariamente y en el sentido más absoluto del término, es un factor de do­minio: es imprescindible la máquina-mujer para la produc­ción de hombres en la sociedad. Habría que producir un cambio psicosocial que sola­mente se puede originar por la presión de las mujeres ex­clusivamente, ya que los hombres no van a tomar consciencia de ese fenómeno, salvo en minorías enormemente cualificadas; son las mujeres las que tienen que producir ese cambio.
27. Se dan muchos casos de militantes de partidos re­volucionarios que mantienen una actitud machista con su compañera. ¿A qué crees que responde esta contradicción y cómo piensas que se podría solucionar?
Creo que se entiende por revolucionario al individuo que asimila unas ideas de transformación de la sociedad y las pone en práctica hacia la sociedad, pero de una manera absolutamente superficial. Hay una especie de revolución intimista, que marca verdaderamente la cualidad de un hom­bre revolucionario y que se produce con mucha menos frecuencia que esa especie de transformación revolucionaria su­perficial que opera en muchos casos. Yo creo que el indi­viduo que es machista en su relación con la mujer, no es un revolucionario en el sentido de creer en la transformación profunda de la sociedad.
28. ¿Por qué hay un número tan escaso de mujeres en los órganos de dirección de los partidos?
El fenómeno responde al fenómeno genérico. Me pare­cen machistas las actitudes que se adoptan en algunos par­tidos de reservar necesariamente un porcentaje de puestos para que sean ocupados por mujeres y dentro de las direc­ciones de los partidos; me parece algo totalmente reaccio­nario y machista. El único problema es que las mujeres ten­drían que conquistar ese puesto y lo conquistarían, porque la relación de fuerzas con el hombre cambiaría en favor de las mujeres.
29. ¿Cómo entiendes las relaciones hombre-mujer en una sociedad socialista?
Las entiendo como las entiendo ahora desde el punto de vista teórico, ya que en la práctica hay muchas modalidades. Creo que tienen que ser relaciones de libertad per­manente y mutua. Hay que optar libremente cada día para, mantener una relación estable con una mujer. Lo que no se puede hacer, a mi juicio, es someter a hombre y mujer a un contrato que los ligue de por vida, ya que es contrario a la razón en el propio momento de realizarlo.
30. ¿Qué opinión te merece la homosexualidad?
Yo creo que tanto la homosexualidad masculina como la femenina han tenido un tratamiento completamente distor­sionado históricamente. Para mí la homosexualidad, en uno y otro caso, me merece un respeto absoluto y empleo la palabra respeto en el sentido «fuerte», digamos althusseriano del término. Creo que es muy difícil que la sociedad lo asi­mile, aunque cada día lo hace un poco. Hay una cierta capa de hipocresía en la gente que hace que los pronunciamien­tos sean pronunciamientos machistas que no responden ni siquiera a convicciones profundas, sino a actitudes para Mantener el tipo ante el «qué dirán».
31. ¿Estás de acuerdo con la creación de frentes que lu­chen en defensa de los derechos de los homosexuales? '
Para mí, el desarrollo de este problema que se está pro­duciendo en algunos países europeos como en Inglaterra, es un desarrollo enormemente positivo: la normalización o la aceptación normal por la sociedad de que hay personas que prefieren las relaciones homosexuales a las heterosexuales.
32. ¿Aceptarías que tu compañera mantuviera relaciones con personas de ambos sexos?
La respuesta que hay que dar a eso, y lo digo exactamen­te así, es que la sociedad todavía no es capaz de asimilar ningún fenómeno de esta naturaleza.
33. En una escala de valores marxista, ¿cuáles antepondrías a la libertad personal?
Ninguna. Además, cada día estoy más convencido de este problema porque no hay libertad colectiva si no hay libertad individual, porque no hay transformación de la sociedad si no hay libertad individual._ Lo que ocurre (y ahí está la única matización que soy capaz de introducir), es que hay problemas que no es que sean más importantes, sino que son más urgentes; entonces, si la limitación individual de la libertad en beneficio de —por ejemplo— la alimentación básica o del derecho a la vida, efectivamente, antes el derecho a la vida que a la libertad individual. Hoy y ahora, en la sociedad española no hay nada más importante que la libertad del individuo.

Pepe Gutiérrez-Álvarez

La revolución de Asturias ante el ascenso del fascismo

La República española, con todas sus contradicciones, representó lo mejor de los años treinta, una década que fue definida por Walter Benjamín como la medianoche del siglo, título a su vez de una impresionante novela de Victor Serge sobre el estalinismo, un fenómeno social imprevisible en un momento en el que el pueblo y la gente idealista necesitaba soñar que “otro mundo –el socialista- era posible”.
Mientras que en 1917, la revolución abrió un camino de esperanza –una civilización del trabajo y de la libertad-, el tiempo que sigue estuvo marcado por la frustración revolucionaria (Alemania 1919, 1921 y 1923), Austria (1918), Hungría (1918), Italia (1920), el llamado “trienio bolchevista” en España…En consecuencia, la Rusia soviética quedó destrozada (por una guerra internacional alimentada por el Imperio) y aislada, en tanto que el capitalismo conoció una estabilidad relativa. En este contexto germinaron dos fenómenos muy diferentes, pero en no poca medida complementarios, el estalinismo y el fascismo.
La llegada de la República en la España en abril de 1931 –la fiesta del pueblo- coincidió trágicamente con una coyuntura histórica marcada por la reacción. Fue justificada –por Antonio Maura- como un “colchón”, como una medida para que la creciente luchas contra la dictadura no abriera un proceso revolucionario. Es una época de crisis abierta de la democracia liberal, un sistema que no había sido capaz de evitar una guerra mundial devastadora. En España, la democracia liberal iba a tener una oportunidad breve en un marco de conflicto irreversible. De un lado, la derecha monárquica y clerical (que aliada con la patronal crearía la CEDA) que no dejó de conspirar y de tratar de desestabilizar desde el primer día. Del otro, las profundas aspiraciones del pueblo que había visto pasar todos lo trenas de las reformas sociales.
Es un tiempo en el que las condiciones de vida de la clase trabajadora eran penosas (se describen muy bien en la primera parte de la notable serie televisiva Vientos de agua, de Juan José Campanella), de crisis de la minería, de impaciencia revolucionaria entre la gente que sobrevive bajo los latifundios. La revolución soviética abrió las puertas a un imaginario de emancipación (y lo fue en sus inicios), en tanto que a las clases dominantes les provocó el “miedo a la libertad”, con el miedo a la revolución. El fascismo representa un cambio en relación a las dictaduras digamos más “tradicionales” como la que representó la de Primo de Rivera (o cualquier otra de la época en Polonia, Grecia, Hungría, etc). El fascio trataba de romper el espinazo al movimiento obrero y buscar una salida de expansión imperialista.
El pánico social de los “grandes señores” (tan bien expresado en películas como Cabaret o El huevo de la serpiente, de Ingmar Bergman), se acentuó con crack del 29, que en la potente Alemania se junto con la humillación de la deuda, todo un antecedente de lo que hoy está sucediendo en la Europa periférica. Las revoluciones frustradas habían servido de advertencia a los grandes señores que no dudaron en financiar “el irresistible ascenso” del III Reich, casi un paseo gracias a la estupidez suicida de socialdemócratas instalados en el respeto escrupuloso a la legalidad de Weimar, y sobre del Partido Comunista alemán (el de las tres L, las de Lenin, Luxemburgo, Liebknecht), enloquecido por el sectarismo estaliniano. El mismo que les prometía que la victoria de Hitler sería la antesala de una victoria comunista…contra la socialdemocracia o todo lo que representaba. Nada menos que el partido-sindicato-sociedades más estructurado de todo el mundo.
Tampoco las democracias imperiales más estables se libraron de las convulsiones del momento. En 1931, en el Reino Unido, los conservadores triunfaran electoralmente dejando la experiencia laborista bastante desprestigiada de manera que se opera, especialmente en el terreno de la cultura, un proceso de radicalización hacia la izquierda, de rechazo al imperialismo y a la complicidad ante el ascenso del fascismo. En Francia, la corrupción y la agitación provoca una inestabilidad ministerial constante, en el curso de la cual emerge una derecha abiertamente fascista (el fascismo francés ya venía de la época de Dreyfus), pero también una radicalización hacia la izquierda entre los trabajadores y los intelectuales expresada sobre por los surrealistas. En un caso y otro se escenificará un giro hacia la izquierda en filas socialdemócratas, de sectores amplios de la juventud indignada ante el desastre alemán. Es una época en la que parece que la idea de una nueva Internacional abarca todas las disidencias socialistas y comunistas (con Trotsky en el horizonte).
Hasta entonces, el fascismo italiano había sido contemplado como un fenómeno nacional, aislado, no especialmente perturbador ya que Italia es una potencia muy menor. Pero desde 1933, el advenimiento del nacionalsocialismo en Alema­nia otorgaba al fascismo una dimensión amenazante, se convirtió en una hipótesis atractiva para las clases dominantes (véase al respecto, La caída de los dioses, de Luchino Visconti). La llegada de Hitler al poder fue aplaudida por la toda la prensa conservadora, será exaltada por la CEDA, en tanto que los grupos fascistas hasta entonces marginales, comienzan a mostrarse más desafiantes. El caso de la Falange española será, en este sentido, bastante representativo. En muy poco tiempo, aparece como una terrible amenaza, no solamente para el movimiento obrero, sino, más amplia­mente, para la democracia y la cultura a escala continental, de ahí la radicalización de amplios sectores de la cultura que hasta entonces permanecía en su torre de marfil. Una amenaza que va más allá de la política cotidiana, tradicional, que parece poner en cuestión la propia civilización. Las mentes más lúcidas supieron distinguir lo que se adivinaba detrás de las declaraciones de los jefes nazis, de actuaciones como la de la “noche de los cuchillos largos”, los testimonios de los exiliados.
Durante dos años, la República Española, que había creado tantas esperanzas entre los de abajo, se embarranca. La coalición republicano-socialista no avanza en las reformas prometidas mientras que sus enemigos ensayan un primer golpe militar –Sanjurjo en la madrugada del 10 de agosto de 1932 y que contienen los trabajadores unidos-, y las consecuencias de la crisis económica planea sobre los de abajo. Efectivamente, el desempleo masivo golpea a los de debajo de manera que es el próximo sistema el que hace aguas, se muestra incapaz de gestionar la crisis al tiempo que crece la amenaza fascista. En Gran Bretaña, los tories apuestan por la formación de un gobierno de Unión Nacional presidido por el “renegado” laborista Mac Donald, con mayoría conservadora y presencia liberal, que logra sortear la situación, sobre todo gracias a la moderación de los laboristas instalados. Al fondo aparece la agitación de la Unión Británica Fascista que Mosley fundara en 1932 amén de un mar de fondo de radicalización social. Pocos escritores registraron tan verazmente esta fase turbia como George Orwell.
En la República francesa en cambio, los gobiernos del Partido Radical de Herriot con el apoyo socialista surgido de las elecciones de 1932, ve como crecen las cifras de desempleo registradas desde entonces. La incapacidad de la coalición favoreció la emergencia de la tentación fascista aupada por viejas corrientes como Acción Francesa (tan influyente entre los intelectuales derechistas hispanos), y la aparición de otras nuevas (Solidaridad Francesa, Parti Franciste, Cruz de Fuego). Solamente faltaron los escándalos de corrupción descarada como el representado por el affaire Stavisky (hay una versión fílmica interesante del “caso” escrita por Semprún, dirigida por Resnais e interpretada por Belmondo).ç
Este escándalo financiero con implicaciones gubernamentales estalló a fines de 1933 —en ciertos aspectos anticipación francesa del "estraperlo", una "marca" lerrouxista de 1935—, causando una oleada de indignación contra el gobierno, que a punto estuvo de ser capitalizada en exclusiva por reaccionarios y fascistas. Si la extrema derecha no lograron su objetivo se debió, en gran medida, a la respuesta de la militancia de base socialista y comunista en las jornadas de febrero de 1934 en la que, a partir de una convocatoria de los surrealistas, las bases de los partidos obreros, situadas al margen de sus respectivas direcciones, coincidieron espontáneamente en la calle en un ambiente que preludia las jornadas de junio de 1936, cuyo contenido social era muy diferente a la opción apaciguadora que se impondría con el Frente Popular...liderado por el Partido Radical tratado de “pequeños burgués” por los comunistas que habían invertido sus propuestas de 1933
El ambiente se ha enrarecido todavía más. Hitler había comenzado a amenazar la independencia austriaca a pesar de que en abril de 1933, Dollfuss había alcanzado un acuerdo con Mussolini prometiendo la reforma de la constitución para amoldarla al modelo fascista como había hecho Horta en Hungría. Finalmente, la disolución del Parlamento en mayo de 1933 bajo el influjo nazi marcará el comienzo de la persecución de comu­nistas y socialdemócratas de izquierdas, que desembocará en una respuesta armada improvisada y a la desesperada de las milicias obreras de la capital austriaca. Lo que vino después fue una brutal represión que precisó de la intervención diplomática británica y francesa para impedir una masacre que, con todo, superó holgadamente el millar de muertos en los tres días de combates.
Las secuencias de Berlín y de Viena será entendida por la izquierda marxista española a partir de una iniciativa del BOC liderado por el mejor Maurín y secundado por la ICE, los llamados trotskistas. La equiparación de la CEDA no era una opinión de las izquierdas, era algo aceptado y proclamado por su “jefe” Gil Robles, el mismo que asistió entusiasmado al congreso de nazi de Nüremberg. Se trataba por lo tanto, de liderar una respuesta preventiva contra el fascismo que amenazaba muy seriamente libertades y conquistas sindicales por más modestas que estas fueran. Se trataba de avanzar en una propuesta que se definía en la siguiente frase “Antes Viena que Berlín”.
En España, la República era ante todo y sobre todo, el movimiento obrero y popular organizado. Un movimiento que luchaba por sus propias finalidades al tiempo que desarrollaba reivindicaciones democráticas como la de Cataluña. Lástima que tanta entrega y entusiasmo no se viera acompañada por propuestas políticas unitarias a la altura de las exigencias.

Pepe Gutiérrez-Álvarez

¿Qué hay entre Giordano Bruno, Carlos Marx y el chileno Gonzalo Toro?

El libro de Gonzalo Toro, El drama de Sísifo, Origen y desarrollo del pensamiento revolucionario moderno, se inscribe en el combate entre el conocimiento que domina y el pensamiento que resiste desde y para la mayoría humana aún oprimida.

“Cuando este ángel surca el cielo, / no hay nada que se le asemeje. / El fin de su apurado vuelo / es la sentencia de un hereje. / No se distraiga ni demore, / todo es ahora inoportuno. / Va rumbo al campo de las flores / donde la hoguera espera a Bruno.”

Silvio Rodríguez, Cita con ángeles

El chileno Gonzalo Toro Fernández expone como un detective implacable, políticamente original, un arqueólogo de pupila atenta. Por eso su libro-tesis-ensayo, El drama de Sísifo, Origen y desarrollo del pensamiento revolucionario moderno, se inscribe lúcidamente en el combate entre el conocimiento que domina y el pensamiento que resiste, se recrea, se despliega sobre su propio movimiento histórico mundial desde y para la mayoría humana aún oprimida.
Arranca desde el filósofo italiano Giordano Bruno, en los albores de los primeros polos capitalistas de la modernidad y llega hasta la puerta nuestra, hoy, deteniéndose e incluyendo como inflexión superadora, a la obra de Carlos Marx. Golpea con sólidas herramientas críticas Gonzalo Toro, ex militante de la izquierda revolucionaria chilena y con estudios en economía política en la Universidad francesa Paris 8 Vincennes- Saint Denis.
Plantea cómo Bruno, advenido de una vieja tradición ocultada por los poderes y el saber oficial, logra romper con el binomio idealista cielo/tierra cuando escribe que “Dado que los individuos son innumerables: todo es uno; y conocer esta unidad es el objetivo de toda filosofía y contemplación natural”.
El italiano produjo su obra –la misma que explica su atroz asesinato en la hoguera por la iglesia católica de la época- durante el Renacimiento, en medio de la pugna entre la burguesía y las relaciones feudales de producción.
Toro asegura que “Para la corriente renacentista que se expresaba a través de la filosofía natural, el conocimiento de los hechos vino a ser el conocimiento del lugar que ocupa este hecho en la totalidad de esa realidad y que procede del todo a las partes y de las partes al todo. Para la otra corriente, la que dará origen al empirismo y al positivismo moderno, el estudio de la naturaleza excluye cualquier presupuesto metafísico”.
El drama de Sísifo rastrea el hilo conductor, contradictorio y complejo, del devenir del pensamiento rebelde, buceando en los gatillantes de la reforma protestante, las concepciones mistificadas de la dominación en Europa, sus filósofos y filosofías principales, hasta llegar a los antecedentes inmediatos que desembocaron en el comunismo revolucionario del siglo XIX.

Los materiales dialécticos

“El pensamiento de Bruno se desarrolla entre el ascenso, aún embrionario, de la nueva sociedad burguesa en confrontación con el modo de producción feudal y el antagonismo económico-social que la misma clase burguesa lleva en su seno (…) Es en las ciudades del norte de Italia donde el capitalismo apareció por primera vez bajo los rasgos del capitalismo comercial y bancario”, dice Gonzalo Toro, y añade que “Nicolás Maquiavelo, en El Príncipe, no hace más que describir y sistematizar lo que ocurría a su alrededor”.
Paralelamente al desarrollo comercial y financiero, la industria más significativa de todo el valle del Arno fue la textil. El “Arte de la Lana” involucraba a una extensa parte de la economía de Florencia.
Entonces Toro, entre fiordos apenas visibles en la noche impuesta por el poder, pesquisa los senderos del pensamiento conocido entre el siglo XVI hasta el XX, sintetiza las relaciones concretas entre la filosofía, su productores, sus mutuas influencias, límites, historia, accidentes y tendencias, hasta descifrar de qué manera Giordano Bruno se convierte en precedente necesario del materialismo dialéctico.

La alquimia metafísica

“La filosofía alemana, de Leibniz a Hegel, es burguesa. Los límites que se auto impone son los límites de la burguesía; su horizonte es el horizonte del burgués (…) Reniega de la historia revolucionaria de Alemania y bebe en las fuentes más conservadoras de la filosofía inglesa, de la ilustración francesa y del misticismo alemán. La famosa originalidad y superioridad del pensamiento filosófico alemán está en su capacidad de transmutar, como los antiguos alquimistas, el materialismo en metafísica”, señala Gonzalo Toro.
En un recodo de su obra, el chileno expone que “Lo que hizo tanto el mecanicismo como el idealismo a principios del siglo XVIII, es operar una transposición de la realidad económica y social capitalista, basada en el intercambio mercantil al ámbito de la ciencia y la filosofía. La cosmovisión de Newton no es más que la proyección al universo del capitalismo en ascenso. Para la burguesía todo ser humano es una partícula única e indivisible (una mercancía), que opera en un mundo de partículas únicas e indivisibles (el mercado), que se atraen y rechazan mutuamente. El vínculo cardinal entre estas partículas humanas, es el acto de compra y venta que supone la acción conjunta de al menos dos personas autónomas que crean un compromiso recíproco, un contrato.”
Y Toro resume para completar que “el ocasionalismo de Malebranche, el paralelismo de Spinoza, el Dios de Newton y de los deístas (…) no es más que la imagen que se forja de sí misma la burguesía, su propia representación, que logra sintetizar en un todo único, la anarquía del mercado con la cohesión social”.

Kant, Hegel y la Revolución francesa

Más adelante, el artesano de El drama de Sísifo puntualiza que en 1784, ante la pregunta ¿Qué son las Luces?, el germano Immanuel Kant responde que “La ilustración es la salida del hombre de su minoría de edad (…) El mismo es el culpable de ella. La minoría de edad estriba en la incapacidad de servirse del propio entendimiento, sin la dirección del otro”. Lo anterior está enmarcado en los acontecimientos revolucionarios en curso en Francia y donde el alemán toma partido inmediato por la fracción más conservadora de la burguesía. De hecho, Toro argumenta que “El pensamiento de Kant captó mejor que ninguno los intereses de la burguesía, en tanto que permite disociar lo político como reino de la igualdad formal de lo social como reino de la desigualdad. (…) Kant se declara partidario de la revolución francesa, en tanto que expresión de la idea de derecho y de progreso y contra toda dimensión plebeya y radical de ésta”.
Ya refiriéndose al romanticismo alemán directamente, el ex militante del MIR chileno concluye que “El Romanticismo racionalista considera a la conciencia, en su infinitud, como una actividad racional regida por una necesidad absoluta. En los procesos de conciencia, la razón se mueve de una determinación a otra de un modo totalmente deducible a priori. Así, por ejemplo, en el sistema de Hegel, la Totalidad (la Idea, la Naturaleza y el Espíritu) deviene según una lógica (la dialéctica) que determina tanto al pensamiento como a la naturaleza y a la historia. Un rasgo característico de todos los románticos es su aspiración a la identificación de contrarios, en cuanto rompimiento de barreras y límites y reencuentro en lo Absoluto. El romanticismo racionalista pretende (y esto llega a su máxima expresión en Hegel) captar con la Razón el proceso y futuro de la “fusión””.
Toro sentencia que Hegel “es el filósofo alemán de la revolución francesa. En sus cursos sobre Filosofía de la Historia, escribirá: “Jamás, desde que el sol está en el firmamento y que los planetas giran alrededor de él, jamás se había visto al hombre tomar por base su cabeza, dicho de otra manera, establecerse sobre el Pensamiento y ajustarse por él para construir la realidad (…) Todo lo racional es real y todo lo real es racionalidad””.

La praxis

Crítico radical al ideario hegeliano y metafísico, “en las Tesis sobre Feuerbach el materialismo y el comunismo ya no pueden ser un derivado ni de Descartes ni de Locke: “El punto de vista del antiguo materialismo, escribe Marx, es la sociedad burguesa; el del nuevo materialismo, la humanidad socializada” (Tesis 10)””, aclara Gonzalo Toro, y agrega que cuatro años antes, en 1841, “Marx presentó en Berlín su tesis de doctorado, el primer trabajo que se le conoce, con el título de Diferencia de la filosofía de la naturaleza en Demócrito y Epicuro. Este trabajo deja en evidencia que Marx nunca fue verdaderamente hegeliano. Desde el prefacio se declara materialista y ateo planteando la profesión de fe de Prometeo: “En una palabra, ¡yo odio a los dioses!”.”
Asimismo, y paralelamente, Toro informa que “El comunismo alemán tiene su origen , según relata Federico Engels, en París: “De la Liga de los Proscritos, asociación secreta democrático-republicana, fundada en 1834 por emigrados alemanes en París, se separaron en 1836 los elementos más radicales, proletarios casi todos ellos, y fundaron una nueva asociación secreta, la Liga de los Justicieros (…)”. La adhesión de Marx y Engels a la Liga de los Justicieros se da en la primavera de 1847. Marx impulsará el trabajo organizativo en Bruselas y Engels en París. En el verano de 1847, se celebró en Londres el primer Congreso de la Liga, donde se cambió su estructura organizativa y el nombre, llamándose a partir de ahí Liga de los Comunistas.”
Gonzalo Toro sostiene que será “Feuerbach y no Marx, como se piensa habitualmente, quien volverá a poner sobre sus pies ese mundo que el romanticismo alemán hacía marchar sobre la cabeza (…) En sus Tesis preliminares sobre la reforma de la Filosofía (1843), parte en su análisis de que el hombre es la realidad primera y el pensamiento la realidad segunda: “La verdadera relación entre el pensamiento y el ser es la siguiente: el ser es sujeto, el pensamiento es predicado. El pensamiento nace del ser, pero el ser no nace del pensamiento. (…). Dios es lo íntimo que se revela, la manifestación de la esencia del hombre; la religión constituye una revelación solemne de los tesoros escondidos del hombre, la pública confesión de sus deseos de amor (…). El hombre atribuye a Dios sus cualidades y refleja en él sus deseos. Aquello que el hombre necesita y desea, pero que no puede lograr inmediatamente, es lo que proyecta en Dios (…) El comienzo de la filosofía no es Dios, no es lo absoluto, el comienzo de la filosofía es lo finito, lo determinado, lo real.” Sin embargo, es aquí donde se abre una brecha entre el pensamiento humanista e ilustrado que continuará en Feuerbach, por un lado, y el materialismo renacentista que tendrá su conclusión en Marx, por otro. ¿Por qué? Porque lo que analiza Feuerbach es un hombre sin dimensión histórica, que no pertenece a ningún momento histórico determinado. Para él, “la esencia” humana es una e inmutable. Feuerbach, dice Marx en su Tesis VII, que el hombre “es también un producto social y que el individuo abstracto que él analiza pertenece, en realidad, a una determinada forma de sociedad”. (…) Para Marx, el hombre representa una suma, un conjunto de relaciones sociales determinadas. En la VI Tesis sobre Feuerbach escribe que “…la esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto de las relaciones sociales.”
(…) “Desde 1845, para Marx “ser” significa acción (praxis) (…). La praxis para Marx es la actividad humana no separada del medio social, sino fundiéndose en él y, a su vez, creándolo en un continuo proceso dialéctico”, prosigue el chileno para certificar que “En el sentido filosófico dado por Bruno y posteriormente por Marx, la praxis como actividad práctica, objetiva y subjetiva a la vez, es la unidad del sujeto y el objeto, de la materia y el espíritu, del ser y el pensar. La praxis no sólo es práctica, tampoco es sólo teoría. La praxis es la mediación entre ambas. La sola actividad práctica, sin subjetividad no es praxis, al igual que la sola teoría sin objetividad no es praxis.”

La alienación

Tomando a Marx de Manuscritos económicos y filosóficos de 1844, Gonzalo Toro ilustra que “La alienación aparece entonces “en el hecho de que mi medio de vida es de otro; que mi deseo es la posesión inaccesible de otro, como en el hecho de que cada cosa es otra que ella misma, que mi actividad es otra cosa (y sigue Marx)…En el modo de producción capitalista la forma fetichista adquirida por los productos del trabajo humano oculta, como categoría económica, el sustrato social real constituido por las relaciones entre los individuos, reducidos al papel de propietarios privados y al de mercaderes.””
De acuerdo a Toro, “El análisis de Marx puede resumirse de la siguiente manera: Toda mercancía tiene un valor de uso y un valor de cambio. El valor de uso no es otra cosa que la utilidad de la mercancía en cuestión. El valor de cambio corresponde a la “cantidad de trabajo socialmente necesario para la producción de esa mercancía”. En efecto, mediante la división del trabajo, los hombres se especializan en la producción de un solo producto o de una sola clase de mercancía, y por lo tanto, se ven obligados al intercambio. Toda la fuerza del análisis de Marx, tiene como objeto demostrar que este ‘valor de cambio’ se manifiesta históricamente en explotación y dominación. (…) Es fundamental precisar algo: todo sistema de producción de mercancías es un sistema de producción no socialista. En este sentido, cualquiera que en la hora actual pretenda conciliar socialismo y mercado, puede ser cualquier cosa menos marxista”.

El mercado, las crisis capitalistas, EE.UU.

Parándose sobre El Capital, Gonzalo Toro escribe que “Para conservar un capital hay que aumentarlo. Es por esto que el sistema capitalista es una totalidad que se amplía por sí misma, se expande por su propio movimiento y se mantiene en crecimiento. (…) La división del trabajo es la condición de la existencia del mercado. La economía mercantil simple es la condición del mercado capitalista. Desde que las mercancías son producidas en masa por masas de hombres, todo sistema de producción es un sistema capitalista mercantil. El capitalismo no puede existir sin el mercado y sin esa mercancía particular que tiene la capacidad por sí misma de producir un valor agregado, la fuerza de trabajo humana. (…) En el tomo III de El Capital, Marx afirma que “El mercado tiene, por tanto, que extenderse constantemente, de modo que sus conexiones y las condiciones que lo regulan van adquiriendo cada vez más la forma de una ley natural, independiente de la voluntad de los productores, cada vez más incontrolable. La contradicción interna tiende a compensarse mediante la expansión en el campo externo de la producción.””
El chileno advierte que “el capitalismo sólo puede desarrollarse a través de crisis periódicas, pues “Si la expansión del mercado se hubiera desarrollado en proporción a la expansión de la producción, no habría saturación del mercado ni sobreproducción. Tan pronto como uno concede que es necesario que el mercado se expanda con la producción, se admite la posibilidad de la sobreproducción” (Marx, El Capital, tomo II); y (segundo), marca teóricamente el límite histórico del capitalismo, pues a la larga la continua expansión de éste, conducirá necesariamente a la imposibilidad de un desarrollo posterior de las fuerzas productivas. Ahora bien, este “límite histórico” sólo prueba que el capitalismo no es eterno históricamente. Aquí lo determinante es la subjetividad revolucionaria, la decisión política de derrumbarlo”.
A propósito de la relación entre la expansión capitalista y las guerras, Gonzalo Toro registra que, luego de la guerra mundial de 1914, “otra potencia imperialista emergente a inicios del siglo XX fue Estados Unidos. El último tercio del siglo XIX se caracterizó por el avance acelerado del capitalismo norteamericano. En 1840, EE.UU. era la quinta potencia industrial del mundo, en 1870 ocupaba ya el segundo lugar, después de Inglaterra; en 1894, se adelantaba a ésta, proporcionando la mitad de cuanto producían todos los países capitalistas juntos. Ese rápido desarrollo se debió a la ausencia de relaciones feudales, enriquecimiento como resultado de las guerras europeas, rápido progreso técnico y la más brutal explotación de emigrantes asiáticos, latinoamericanos y europeos (entre 1890 y 1900 emigraron a EE.UU. más de 14 millones de personas). La entrada de EE.UU. en 1917 en la primera guerra potenció aún más su crecimiento al suministrar a los aliados provisiones y pertrechos militares. Durante la posguerra su economía continuó a pleno rendimiento alcanzando su cenit en 1924 (…). La fase expansiva llegó a su punto máximo en la segunda mitad de la década de los 60, donde comienza a verificarse un cambio de tendencia. (…) las crisis de 1974-1975 y de 1980-1982, fueron de superproducción y una de las más profundas que el capitalismo haya conocido desde su nacimiento. “
Sobre el problema de la llamada “distribución del ingreso” y su “ilusión reformista”, Toro fundamenta que “nunca, en toda su historia, el capitalismo ha resuelto sus problemas a través de una redistribución del ingreso a favor de los asalariados, sino que únicamente a través de la ampliación del mercado interno y externo”.
En lo que fue la URSS, nuestro autor dice que “Desde que Stalin sentenció que mercado y socialismo eran compatibles, la URSS entró en un proceso irreversible en el cual las leyes de funcionamiento del sistema capitalista se desbocaron. (…) El colapso de la URSS es el colapso del “socialismo de mercado” y sólo puede ser explicado a partir de las relaciones de producción mercantil y capitalista que dominaban en ese país. No es, en definitiva, el colapso de un modo de producción, sino que el de un modelo específico de desarrollo capitalista”.

Gramsci, Lukacs y Rosa Luxemburgo

En su ensayo de casi 350 páginas, Gonzalo Toro se interna de lleno a la praxis revolucionaria en el presente período.
Si en las Tesis sobre Feuerbach “Marx quiere reivindicar el lado “subjetivo” del materialismo, es decir, la actividad humana sensible, la práctica que quiere cambiar las cosas, cambiar la realidad, (por el contrario…), el marxismo tradicional nace en la incubadora del positivismo. La “resignación” constituye una clave en los escritos de Augusto Comte y deriva directamente de la aceptación de leyes sociales invariables. (…) La figura de Eduard Bernstein (influyente filósofo en el Partido Social Demócrata Alemán desde sus orígenes, en el último cuarto del siglo XIX) está estrechamente relacionada con la introducción del positivismo en el pensamiento marxista que conducirá en línea recta al nacimiento de la socialdemocracia europea. (…) Su pensamiento socioeconómico estará marcado por los del financista Kart Hochberg, por el tradeunionismo y por el romance entre los reformistas y los liberales, que no promovían la supresión del capitalismo, sino sólo la eliminación de sus excesos mediante un fuerte movimiento obrero. (…) En el pensamiento de Bernstein, el movimiento obrero no debía aspirar a instaurar el socialismo como resultado de una revolución, sino que debía convertirse en el heredero histórico del liberalismo y trabajar progresivamente para aumentar el perímetro del Estado liberal burgués, doctrina cuyo eco se escucha claramente en una parte significativa de la izquierda contemporánea”.
En otro momento, Toro se refiere al marxismo italiano, planteando que “No es casualidad que el concepto de praxis elaborado por Marx, después de ser ahogado por Bernstein y Kautsky, renaciera con el marxismo italiano, que intuyeron en Bruno y Vico, los antecesores de la filosofía de la praxis. Es Antonio Labriola (1843-1904) quien tiene el mérito de haber tomado el pensamiento original de Marx, inaugurando una corriente en el marxismo que incluye principalmente a Gramsci, y también a Lukacs y Rosa Luxemburgo y que expresan, después de Marx, la primera generación de esta corriente. Lenin mismo romperá a través de un proceso difícil y prolongado, con la influencia aplastante de Plejanov en el marxismo soviético para afirmar finalmente que: “la conciencia no sólo refleja el mundo objetivo, sino que lo crea””.
Pero Gonzalo toro no se detiene allí. “Un hecho no menor que dice relación a la comprensión del núcleo mismo de la filosofía de Marx por la tradición marxista posterior, es que el marxismo se construyó como doctrina oficial, antes que los escritos filosóficos fundamentales de Marx fueran conocidos y después de más de un siglo de las más variadas interpretaciones. Aparte de lasTesis sobre Feuerbach, escritas en 1845 y publicadas en 1888, la mayoría fueron publicadas entre la segunda y tercera década del siglo XX. Su tesis doctoral Diferencia entre la filosofía de Demócrito y Epicuro fue publicada entre 1926-35, La Crítica a la filosofía del Estado de Hegel (1927-29), La ideología alemana (1932), los Manuscritos económico-filosóficos(1932); los Elementos fundamentales para la Crítica de la economía política conocida como los Grundrisse en 1903 y el texto completo en 1932. La mayoría de estas obras fueron dadas a conocer cuando David Riazanov, director del Instituto Marx-Engels en Moscú, las redescubrió al examinar el legado literario de Marx conservado en Berlín. Al momento de su publicación, Lenin ya había muerto, Rosa Luxemburgo había sido asesinada y Antonio Gramsci se encontraba en la cárcel, por lo que la tradición clásica del marxismo no conoció las obras constitutivas del pensamiento filosófico de Marx”.
Toro manifiesta que “En los Cuadernos de la cárcel, Gramsci escribe que “La reducción de la filosofía de la praxis a una sociología ha representado la cristalización de la tendencia errónea ya criticada por Engels (…) que consiste en reducir una concepción del mundo a un formulario mecánico que da la impresión de tener toda la historia en el bolsillo”. Gramsci percibe en la década del 30 que la Revolución de Octubre de 1917 se ve amenazada: “El nuevo grupo social –escribe- que representa orgánicamente la nueva situación social no está a la altura de su función y se identifica al residuo conservador de un grupo social históricamente sobrepasado.””

Fanon, Guevara y la lucha

Luego de la segunda guerra mundial, Gonzalo Toro expresa que, pese al poder del libreto no revolucionario chino-soviético, y ante la evidencia de un proceso revolucionario mundial en las guerras populares contra el colonialismo en África, Vietnam, Cuba, se advierten “dos hombres que destacan como intérpretes de esta nueva fase de lucha: Frantz Fanon y Ernesto Guevara. (…) Fanon no defiende ni un nacionalismo negro ni un nacionalismo africano. Su lucha es por una “nueva humanidad”. Es de la revolución socialista de lo que se trata. Escuchémoslo: existe para el negro dos caminos igualmente cerrados, alienados, uno es ambicionar llegar a ser blanco, otro es exaltar su negritud: “Para nosotros el que adora a los negros está “enfermo” como el que los execra. Y al revés, el negro que quiere blanquear su raza es tan desgraciado como el que predica el odio al blanco (…) y en verdad de lo que se trata es de desamarrar y soltar al hombre”. (…) Hay algo nuevo en Fanon que sacude con brutalidad los dogmas del marxismo tradicional y que inspirará, partiendo de la experiencia de la revolución argelina, un nuevo sentido a la lucha: la violencia como praxis revolucionaria. La revolución deja de ser un problema de forma para transformarse en un problema de contenido. (…) El enemigo y el objetivo: “La explotación capitalista, los truts y los monopolios son los enemigos de los países subdesarrollados. Por otra parte, la elección de un régimen socialista, de un régimen dirigido a la totalidad del pueblo, basado en el principio de que el hombre es el bien más precioso, nos permitirá ir más rápidamente, más armónicamente, imposibilitando así esa caricatura de sociedad donde unos cuantos poseen todos los poderes económicos y políticos a expensas de la totalidad nacional”.
“Todo lo anterior lo escribía Fanon en 1961, en su obra Los condenados de la tierra. Dos años después, justamente en Argel, en julio de 1963, en una entrevista realizada por el periodista Jean Daniel para la revista L’Express, el Che Guevara decía: “El socialismo económico sin la moral comunista no me interesa. Luchamos contra la miseria, pero luchamos al mismo tiempo contra la alienación. Uno de los objetivos fundamentales del marxismo es eliminar el interés, el factor “interés individual” y el lucro de las motivaciones psicológicas. Marx se preocupa tanto de los factores económicos como de su repercusión en el espíritu. Llamaba a esto “hecho de conciencia”. Si el comunismo se desinteresa de los hechos de conciencia, podrá ser un método de distribución, pero no será jamás una moral revolucionaria”. (…) También en Argel, el 24 de febrero de 1965, en ocasión del segundo seminario afro-asiático, el Che es explícito en sus críticas contra la URSS: “Los soviéticos mercantilizan su apoyo a las revoluciones populares en provecho de una política extranjera egoísta, alejada de los grandes objetivos internacionales de la clase obrera”. Posteriormente, atacando los acuerdos económicos establecidos con la URSS, dice: “¿Cómo se puede hablar de beneficio mutuo cuando se vende al precio del mercado mundial las materias primas producidas por el sudor y el sufrimiento sin límite de los países pobres, y que se compra a precio del mercado mundial las máquinas fabricadas por las grandes fábricas automatizadas modernas? Si tal es el tipo de relaciones que se instaura entre los diferentes grupos de naciones, es necesario concluir que los socialistas son, en cierta medida, cómplices de la explotación imperialista.””
Gonzalo Toro releva que el Che “durante su estadía en Tanzania y Praga, entre 1965-66, escribe una serie de notas que serán exhumadas del silencio después de 40 años, las que fueron publicadas con el nombre de Notas críticas al manual de Economía Política de la URSS. En ellas dice: "Las últimas resoluciones económicas de la URSS, se asemejan a aquellas que adoptó Yugoslavia cuando eligió el camino que la habría llevado al retorno gradual hacia el capitalismo (…) Todo comienza con la concepción errónea que busca construir el socialismo con los elementos del capitalismo, sin cambiar efectivamente, el sentido. En consecuencia, se llega a un sistema híbrido que termina en un callejón sin salida””.
La primera publicación del chileno Gonzalo Toro Fernández no sólo es rigurosa y valiente. Arroja luces limpias y eficaces sobre el “ahora mismo”, contra la fatalidad, la confusión, la desesperación de todos/as aquellos/as que, sufriendo la noche capitalista en curso, luchan-buscando la armadura política para transformar una realidad insoportable.
El libro está a la venta a través de los correos electrónicos dramadesísifo@latinmail.com, o editorial@quimantu.cl

Andrés Figueroa Cornejo

Artículo de Fidel: La hora del deber



No tardó nuestro país un minuto en dar respuesta a los organismos internacionales ante la solicitud de apoyo para la lucha contra la brutal epidemia desatada en África Occidental.
Es lo que siempre ha hecho nuestro país sin excluir a nadie. Ya el Gobierno había impartido las instrucciones pertinentes para movilizar con urgencia y reforzar al personal médico que prestaba sus servicios en esa región del continente africano. A la demanda de Naciones Unidas se dio igualmente respuesta rápida, como se ha hecho siempre ante una solicitud de cooperación.
Cualquier persona consciente sabe que las decisiones políticas que entrañan riesgos para el personal, altamente calificado, implican un alto nivel de responsabilidad por parte de quienes los exhortan a cumplir una peligrosa tarea. Es incluso más duro todavía que la de enviar soldados a combatir e incluso morir por una causa política justa, quienes también lo hicieron siempre como un deber.
El personal médico que marcha a cualquier punto para salvar vidas, aun a riesgo de perder la suya, es el mayor ejemplo de solidaridad que puede ofrecer el ser humano, sobre todo cuando no está movido por interés material alguno. Sus familiares más allegados también aportan a tal misión una parte de lo más querido y admirado por ellos. Un país curtido por largos años de heroica lucha puede comprender bien lo que aquí se expresa.
Todos comprendemos que al cumplir esta tarea con el máximo de preparación y eficiencia, se estará protegiendo a nuestro pueblo y a los pueblos hermanos del Caribe y América Latina, y evitando que se expanda, ya que lamentablemente se ha introducido y podría extenderse en Estados Unidos, que tantos vínculos personales e intercambios mantiene con el resto del mundo. Gustosamente cooperaremos con el personal norteamericano en esa tarea, y no en búsqueda de la paz entre los dos Estados que han sido adversarios durante tantos años, sino en cualquier caso, por la Paz para el Mundo, un objetivo que puede y debe intentarse.
El lunes 20 de octubre, a solicitud de varios países del área, tendrá lugar una reunión en La Habana con la participación de importantes autoridades de los mismos que han expresado la necesidad de dar los pasos pertinentes para impedir la extensión de la epidemia y combatirla de forma rápida y eficiente.
Los caribeños y latinoamericanos estaremos enviando también un mensaje de aliento y de lucha a los demás pueblos del mundo.
Ha llegado la hora del deber.

Fidel Castro Ruz
Octubre 17 de 2014
9 y 23 p.m.