lunes, marzo 27, 2017

"A mi padre le bastaba pensarse como un escritor, sin agregado alguno"



Entrevista a Patricia Walsh, a 40 años del asesinato de Rodolfo Walsh

La hija de Rodolfo Walsh estuvo a cargo de la edición de dos libros póstumos: "El violento oficio de escribir" y "Ese hombre y otros papeles personales"

"Mala noticia para cualquier genocida: Rodolfo Walsh, a la hora de leer sigue vivo, y su memoria, cuarenta años después, no deja de crecer", sostuvo la periodista, política y psicóloga social Patricia Walsh, hija del escritor, periodista y militante asesinado hace 40 años por un grupo de Tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada.
Patricia Walsh, que se ocupa de la edición de la obra de su padre, habló con Télam sobre la vida, obra e influencia del escritor y periodista argentino, del que se cumplen 40 años de su desaparición física.
- Télam: ¿Cómo recuerda a su padre?
- Patricia Walsh: Recuerdo a mi padre como a un hombre muy despojado de la capacidad de vanagloriarse. Seguramente él que era un gran lector respondería que hubo otros que escribieron mejor, y nos recordaría de quiénes aprendió. Tampoco sé bien qué opinaría sobre ciertas categorías que hoy se proponen para pensar un lugar como el suyo. Parece que le bastaba pensarse como un escritor, sin agregado alguno, cuando eligió titular de esa manera su Carta Abierta. Tal vez también dudaba de la eficacia de elegir ese oficio terrestre, el de escritor, y por qué no el de periodista. O tal vez mejor ninguno. A veces dudaba, tal vez por eso me contó que también pensaba una versión que se titulaba solamente "Carta Abierta a la Junta". Finalmente, como lo asesinaron y desaparecieron al día siguiente que firmara el texto, recuerdo que tuvimos que pensar cómo titularla nuevamente, para enviarla al mismo tiempo que denunciábamos que el autor había desaparecido, y que exigíamos su aparición con vida. El título que yo misma escribí fue "Carta Abierta de Rodolfo Walsh a la Junta Militar". Ya no la podía enviar él mismo, pero entonces lo hicimos sus seres queridos, y también sus compañeros. Esta preocupación de mi padre por ver cómo contar bien lo que se denunciaba, cómo lograr que su palabra llegara a personas que podían pensar como él o podían pensar distinto, lo que le ocurría cuando sentía que cambiaba el país, y que también cambiaba él, y un libro como "Operación Masacre" debía ser reescrito, y entonces lo hacía de nuevo, seguramente importan a la hora de valorar esa capacidad de intervención.
- T: ¿Dónde localizaría la influencia de su padre?
- PW: Quienes trabajan su obra lo llaman inventor del género de no ficción, por "Operación Masacre". Y suelen mencionar a Truman Capote con su novela "A sangre fría" como fenómeno posterior, señalando que si el argentino hubiese sido norteamericano nadie ignoraría su precocidad. Y si hablamos de periodismo, habrá quienes lo estimen como maestro a la hora de pensar la serie de notas, que no existía como tal, o sea como serie, antes de que se publicara la denuncia de los fusilamientos. Sus libros, a los que se sumarán "¿Quién mató a Rosendo?" y "Caso Satanowsky", forjarán lo que hoy conocemos como periodismo de investigación. Y el tratamiento de la denuncia, en los tiempos difíciles de la dictadura, donde dará testimonio a pesar de todo, va a incluir recursos como ANCLA y el recurso de la imaginería popular que apela a la cadena que no debe romperse cuando inventa la Cadena Informativa. Su gran obra, no obstante, si hablamos de intervenir y denunciar, será la irreemplazable carta abierta, que entiendo como un texto actual. Más la leemos, más nos ayudará a entender lo que nos sucedió, que fue un genocidio, y por qué nos sucedió, cuando con gran lucidez dará cuenta de la naturaleza económica de los programas que precisaban -y precisan- acallar toda forma de resistencia. Finalmente, mi padre habla en su carta abierta sobre las nuevas formas de lucha. Y esa frase sigue siendo una consecuente necesidad de cada tiempo que nos toca vivir, mientras la misma frase nos lo vuelve a recordar. Su carta abierta hoy a 40 años de ser escrita (para que actúe) sigue abierta.
- T: ¿Cómo es el trabajo de albacea de los textos de Walsh? ¿Existen obras inéditas que puedan ser publicadas?
- PW: Me ocupo de la edición de la obra de mi padre junto a su nieta Victoria, mi sobrina, hija de mi hermana Vicki, y nos ha tocado la responsabilidad de editar su obra póstuma, y ocuparnos de la edición de dos grandes libros que son "El violento oficio de escribir" y "Ese hombre y otros papeles personales". No serían tan buenos esos libros, pienso yo, si no fuera que se trata de la escritura de Rodolfo Walsh, compilada por personas talentosas como lo son Daniel Link, y quien estuvo en su momento a cargo de aquella primera edición, Juan Forn. Tampoco creo que fuera tan sencillo editar a un escritor como mi padre si no hubiera existido Ediciones de La Flor. Es aquella misma editorial nacional a la cual la periodista Pirí Lugones, pareja y luego amiga de mi padre hasta el final, bautizara con ese nombre pensando que editaría "flor de libros". Estos libros de Rodolfo Walsh, mi padre, se leen mucho, los elige gente joven, muchos que estudian o ejercen el periodismo, o se apasionan con la política, o solo disfrutan de su mejor literatura. Y claro que existen obras inéditas, son las que se robaron en San Vicente y ojalá algún día tengamos la dicha de poder editarlas.

Juan Rapacioli
Télam

¿Acuerdos de paz o rendición política?

Colombia, Oriente Próximo y Ucrania

Introducción

Hace unos treinta años, un sagaz campesino colombiano me dijo: “Cuando oigo hablar de `acuerdos de paz´, escucho al gobierno afilar sus cuchillos”.
Últimamente se ha hablado mucho de acuerdos de paz en todo el mundo. En casi todas las regiones o países que sufren una guerra o una invasión se ha mencionado la posibilidad de negociar “acuerdos de paz”. En muchos casos, estos llegaron a firmarse y todavía no han logrado acabar con los asesinatos y el caos provocados por la parte beligerante apoyada por Estados Unidos.
Vamos a repasar brevemente algunas de estas negociaciones del pasado y del presente para comprender las dinámicas de los “procesos de paz” y los resultados subsecuentes.

El proceso de paz

Actualmente están en marcha diversas negociaciones supuestamente diseñadas para lograr acuerdos de paz. Entre ellas podemos citar: las discusiones en Ucrania entre la junta, con sede en Kiev y respaldada por la OTAN y EE.UU., y la dirigencia de la región de Donbas, situada al este del país, opuesta al golpe y a la OTAN; en Siria, entre la coalición saudí-EE.UU.-OTAN-terroristas armados y el gobierno sirio y sus aliados rusos, iraníes y de Hezbolá; en Palestina, entre el régimen colonial israelí respaldado por EE.UU. y las fuerzas por la independencia palestina en Cisjordania y la Franja de Gaza; y, en Colombia, entre el régimen del presidente Santos apoyado por EE.UU. y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Hay otras negociaciones de paz en marcha que no han recibido atención pública.

Resultados de acuerdos de paz del pasado y del presente

A lo largo del pasado cuarto de siglo se firmaron diversos acuerdos de paz, todos los cuales llevaron a la rendición tácita de los protagonistas antiimperialistas armados y de los movimientos populares de masas.
En América Central, los acuerdos firmados en El Salvador y en Guatemala condujeron al desarme unilateral del movimiento de resistencia, la consolidación del control de la economía por la oligarquía y el crecimiento y proliferación sin trabas de bandas de narcotráfico y escuadrones de la muerte auspiciados por el gobierno. A consecuencia de ello se produjo una escalada del terror interno. Los líderes de la resistencia consiguieron votos, entraron en el parlamento como políticos y, en el caso de El Salvador, ocuparon altos cargos. Las desigualdades se mantuvieron o empeoraron al igual que los asesinatos, que llegaron incluso a superar las cifras del periodo previo al acuerdo de paz. Un gran número de emigrantes, con frecuencia refugiados que huían de la violencia de las bandas armadas, entraron ilegalmente en EE.UU. Este país consolidó sus bases y sus operaciones militares en América Central, mientras la población seguía sufriendo.
Las negociaciones de paz israelí-palestinas no produjeron ningún acuerdo, pero sirvieron para proporcionar una ligera tapadera al aumento de la anexión de tierras palestinas para construir enclaves racistas “solo para judíos”, provocando asentamientos ilegales a más de medio millón de colonos judíos. Estados Unidos respaldó por completo la farsa del proceso de paz, financiando a los líderes-vasallos corruptos palestinos y proporcionando apoyo diplomático, militar y político incondicional a Israel.

Estados Unidos-Unión Soviética: el acuerdo de paz

Se suponía que los “acuerdos de paz” entre Reagan-Bush y Gorbachov acabarían con la Guerra Fría y lograrían la paz global. Pero, en lugar de ello, Estados Unidos y la Unión Europea (UE) establecieron bases militares y regímenes clientelares por toda Europa Oriental, el Báltico y los Balcanes, saquearon los recursos nacionales y se apropiaron de las economías desnacionalizadas. Las élites con sede en EE.UU. dominaron el régimen vasallo de Boris Yeltsin y despojaron virtualmente a Rusia de sus recursos y su riqueza. En alianza con los oligarcas gansteriles, hundieron su economía.
El régimen postsoviético de Yeltsin compitió en las elecciones, promovió la multiplicidad de partidos y presidió un país desolado, aislado y cada vez más rodeado; al menos la elección de Vladimir Putin sirvió para “descolonizar” el aparato del Estado y reconstruir parcialmente la economía y la sociedad.

Las negociaciones de paz de Ucrania

En 2014, un golpe de Estado violento patrocinado por Estados Unidos unió a fascistas, oligarcas, generales y simpatizantes de la UE, que tomaron en control de Kiev y de la parte occidental de Ucrania. Las regiones orientales pro-democracia de Donbas y la península de Crimea organizaron la resistencia al régimen golpista. Crimea votó unánimemente la unión con Rusia. Los centros industriales del este de Ucrania (Donbas) formaron milicias populares para resistir a las fuerzas armadas y los paramilitares neonazis de la junta respaldada por EE.UU. Después de unos años de caos y habiendo llegado a una situación de punto muerto, se inició un “proceso de negociación” que no impidió que el régimen de Kiev continuara atacando al Donbas. El “intento de paz” se convirtió en la base del “Acuerdo de Minsk”, negociado por Francia, Rusia y Alemania, mediante el cual la junta de Kiev pretendía el desarme del movimiento de resistencia, la reocupación del Donbas y de Crimea y la eventual destrucción de la autonomía cultural, política, económica y militar del este de Ucrania, de mayoría étnica rusa. En consecuencia, el “Acuerdo de Minsk” ha sido poco más que un plan fracasado para lograr la rendición. Mientras tanto, el saqueo masivo de la economía de la nación perpetrado por la junta de Kiev ha convertido Ucrania en un Estado fallido en el que 2,5 millones de habitantes se han trasladado a Rusia y muchos otros miles han emigrado a Occidente a cavar patatas en Polonia o se han incorporado a los burdeles de Londres y Tel Aviv. La juventud desempleada restante ha quedado con la sola opción de vender sus servicios a las tropas de choque de los paramilitares fascistas de Kiev.

Colombia: ¿Acuerdo de paz o cementerio?

Si examinamos sus encarnaciones pasadas y la experiencia presente, resulta prematuro celebrar el “acuerdo de paz” de las FARC colombianas y el presidente Santos.
En las últimas cuatro décadas, los regímenes oligárquicos colombianos, apoyados por el ejército, los escuadrones de la muerte y Washington han convocado innumerables “comisiones de paz”, inaugurado negociaciones con las FARC y procedido a romperlas para relanzar guerras a gran escala, utilizando los “acuerdos de paz” como un pretexto para diezmar y desmoralizar a los activistas políticos.
En 1984, el que era presidente Belisario Betancourt firmó un acuerdo de paz con las FARC conocido como el “Acuerdo Uribe” por el cual miles de activistas y simpatizantes de las FARC se desmovilizaron, fundaron un partido legal, la Unión Patriótica (UP), y entraron en el juego electoral. En las elecciones de 1986, candidatos de la UP fueron elegidos senadores, congresistas, alcaldes y concejales y su candidato presidencial consiguió más del 20% del voto nacional. En los siguientes cuatro años, de 1986 a 1989, más de 5.000 dirigentes, cargos electos y candidatos presidenciales de la UP fueron asesinados en una campaña nacional de terror. Decenas de miles de campesinos, trabajadores del petróleo y jornaleros de las plantaciones fueron asesinados, torturados y empujados al exilio. Los escuadrones paramilitares de la muerte y los ejércitos privados de los terratenientes, aliados con las Fuerzas Armadas de Colombia, asesinaron a miles de líderes sindicales, periodistas, trabajadores y familiares. La “estrategia paramilitar” del ejército contra no combatientes y civiles de las aldeas había sido desarrollada en los sesenta por el general del ejército estadounidense William Yarborough, comandante del centro especial de la guerra del ejército estadounidense y creador de las fuerzas especiales conocidas como “boinas verdes”.
A los cinco años de su creación, la Unión Patriótica había desaparecido: sus miembros supervivientes se habían exiliado o pasado a la clandestinidad.
En 1990, el recién elegido presidente César Gaviria proclamó el inicio de nuevas negociaciones de paz con las FARC. A los pocos meses de su anuncio, el presidente ordenó el bombardeo de la “Casa Verde”, donde se alojaban dirigentes de las FARC y un equipo negociador. Afortunadamente, pudieron escapar antes del ataque traicionero.
El presidente Andrés Pastrana (1998-2001) demandó nuevas negociaciones de paz con las FARC que se llevarían a cabo “en una zona desmilitarizada”. Las conversaciones se iniciaron en la región selvática de El Caguan en noviembre de 1998. El presidente Pastrana había negociado con las FARC y activistas sociales numerosas promesas, concesiones y reformas pero, al mismo tiempo, había firmado un acuerdo multimillonario de ayuda militar por diez años con el presidente Clinton, conocido como “Plan Colombia”. Esta práctica de “dobles relaciones” culminó con el inicio por parte de las Fuerzas Armadas de Colombia de una “política de tierra quemada” contra las “zonas desmilitarizadas” bajo el recién elegido presidente Álvaro Uribe, relacionado con los escuadrones de la muerte. A lo largo de los siguientes ocho años, el presidente Uribe empujó al exilio interno a cerca de cuatro millones de campesinos colombianos. Gracias a la financiación de cientos de miles de millones por parte de Washington, Uribe pudo duplicar el volumen de las fuerzas armadas hasta superar los 350.000 hombres, a la vez que incorporaba a miembros de los escuadrones de la muerte al ejército. Asimismo, supervisó la formación de nuevos grupos paramilitares. Hacia 2010, el número de guerrilleros de las FARC había descendido de 18.000 combatientes a menos de 10.000, se habían producido cientos de bajas civiles y millones de personas perdieron su hogar.
En 2010, el antiguo ministro de defensa de Uribe, Juan Manuel Santos, fue elegido presidente. En 2012, Santos inició otro “proceso de paz” con las FARC, que fue firmado finalmente a finales de 2016. Según este nuevo acuerdo negociado en Cuba, cientos de oficiales implicados en torturas, asesinatos y desplazamientos forzosos de campesinos recibirían inmunidad mientras que las guerrillas de las FARC tendrían que enfrentarse a juicio. El gobierno prometió la reforma agraria y el derecho al retorno a los campesinos desplazados y sus familias. No obstante, cuando los campesinos regresaban para reclamar sus tierras, eran expulsados o incluso asesinados.
Los dirigentes de las FARC aceptaron la desmovilización y el desarme unilateral que tendría que realizarse en junio de 2017. El ejército y sus aliados paramilitares conservarían sus armas y obtendrían el control total sobre las zonas previamente liberadas por las FARC.
El presidente Santos aseguró que el “acuerdo de paz” incluiría una serie de decretos presidenciales para privatizar los recursos minerales y petroleros del país y convertir las pequeñas granjas familiares en plantaciones para la agroexportación. A los campesinos-rebeldes desmovilizados se les ofreció parcelas de tierra yerma y marginal, sin recibir apoyo del gobierno ni fondos para carreteras, aperos, semillas, fertilizantes, ni siquiera para construir las escuelas o viviendas necesarias para la transición. Aunque algunos de los líderes de las FARC obtuvieron escaños en el Congreso y la libertad para presentarse a las elecciones sin ser hostigados, las bases jóvenes de la guerrilla y los campesinos quedaban sin muchas alternativas, a no ser la de unirse a los paramilitares o las bandas de narcotráfico.
En resumen, este repaso histórico demuestra que sucesivos presidentes y regímenes colombianos han violado sistemáticamente todos los acuerdos de paz, asesinado a los rebeldes firmantes y mantenido el control de la economía y la mano de obra por parte de las élites. Antes de la actual elección, Santos presidió la década más letal siendo ministro de defensa con Uribe.
Por su intermediación para lograr la paz de los cementerios para decenas de miles de campesinos y activistas colombianos, el presidente Santos fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz.
En la Habana, los líderes y negociadores de las FARC recibieron los elogios del presidente cubano Raúl Castro, el presidente Obama, el presidente Maduro de Venezuela y la gran mayoría de “progresistas“ y derechistas de Norteamérica, Sudamérica y Europa.
La sangrienta historia de Colombia, con sus asesinatos generalizados de activistas por los derechos humanos y líderes campesinos, ha continuado incluso cuando se estaban firmando los documentos que señalaban el Acuerdo de Paz. Durante el primer mes de 2017, los escuadrones de la muerte, vinculados a la oligarquía y el ejército, asesinaron a cinco activistas por los derechos humanos. En 2015, cuando las FARC negociaban varias clausulas del acuerdo, más de 120 campesinos y activistas fueron asesinados por los grupos paramilitares que continuaban actuando libremente en zonas controladas por el ejército de Santos. La maquinaria propagandística de los medios de comunicación de masas continúa repitiendo la mentira de que “más de 200.000 personas perdieron la vida a manos de la guerrilla y el ejército”, cuando la inmensa mayoría de los asesinatos fueron cometidos por el gobierno y sus aliados, los escuadrones de la muerte; una calumnia que los líderes guerrilleros no han sabido desmontar. El prominente investigador jesuita Javier Giraldo ha documentado minuciosamente el hecho de que más de tres cuartas partes de dichas muertes fueron obra del ejército y los paramilitares.
Se nos pide que creamos que los regímenes presidenciales que han asesinado y continúan asesinando a más de 150.000 trabajadores, campesinos, líderes indígenas y profesionales colombianos se han convertido de un día para otro en socios amantes de la justicia para conseguir la paz. En los tres primeros meses de este año, activistas defensores del acuerdo de paz con las FARC siguen siendo el objetivo y siguen siendo asesinados por los paramilitares supuestamente desmovilizados.
Los líderes de los movimientos sociales denuncian un aumento de la violencia por parte de las fuerzas del ejército y sus aliados. Incluso los monitores de los acuerdos de paz y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos admiten que la violencia estatal y paramilitar está destruyendo cualquier estructura pensada por el presidente Santos para implementar las reformas. A medida que las FARC se retiran de las regiones bajo control popular, los campesinos que pretenden acogerse a la reforma agraria se convierten en objetivo de los ejércitos privados. El régimen de Santos está más interesado en proteger las apropiaciones masivas de tierras de los grandes consorcios mineros.
Mientras los asesinatos de partidarios de las FARC y activistas de derechos humanos se multiplican, mientras el presidente Santos y Washington intentan aprovecharse de una guerrilla desarmada y desmovilizada, el “histórico acuerdo de paz” se convierte en un gran engaño diseñado para expandir el poder imperial.

Conclusión: Epitafio para los acuerdos de paz

Una y otra vez, en todo el mundo, las negociaciones y los acuerdos de paz orquestados por el Imperio han tenido un solo objetivo: desarmar, desmovilizar, derrotar y desmoralizar a los luchadores de la resistencia y a sus aliados.
Los “acuerdos de paz”, tal y como los conocemos, sirven para rearmar y reagrupar a las fuerzas respaldadas por Estados Unidos tras los contratiempos tácticos de la lucha de guerrillas. Su objetivo es dividir a la oposición (la llamada “táctica del salami”) y facilitar la conquista. La retórica de paz utilizada en estas “negociaciones de paz” significa básicamente el “desarme unilateral” de los luchadores de la resistencia, la rendición del territorio y el abandono de los simpatizantes civiles. Las denominadas “zonas de guerra”, que contienen tierras fértiles y valiosas reservas minerales, se “pacifican” siendo absorbidas por el régimen “amante de la paz”. Ello contribuye a sus programas de privatización y a la promoción del saqueo por parte del “Estado desarrollista”. Los arreglos de paz negociados están supervisados por las autoridades estadounidenses, que elogian y loan a los líderes rebeldes cuando firman los acuerdos que serán implementados por regímenes vasallos del poder imperial… Este último se asegurará de que no se produzca ningún realineamiento en política exterior ni ningún cambio estructural socioeconómico.
Algunos acuerdos de paz permiten que los antiguos dirigentes guerrilleros compitan y en algunos casos ganen elecciones como representantes marginales, mientras su base de apoyo es diezmada.
En la mayor parte de los casos, durante el proceso y especialmente tras la firma del “acuerdo de paz”, las organizaciones y movimientos sociales y sus seguidores del campesinado y la clase trabajadora, así como los activistas por los derechos humanos, acaban siendo objetivo a abatir por el ejército y los escuadrones de la muerte paramilitares que operan en connivencia con las bases militares del gobierno.
Con frecuencia, los aliados internacionales de los movimientos de resistencia les han animado a negociar acuerdos de paz para demostrar a Estados Unidos que son responsables, con la esperanza de de mejorar las relaciones diplomáticas y comerciales. No hace falta decir que las “negociaciones responsables” simplemente servirán para reforzar la determinación del poder imperial para presionar futuras concesiones y estimular agresiones militares y nuevas conquistas.
Los “acuerdos de paz” justos se basan en el desarme mutuo, el reconocimiento de la autonomía territorial y la autoridad de la administración insurgente local sobre las reformas agrarias acordadas, al tiempo que mantienen los derechos sobre los recursos minerales y el control de la seguridad militar-pública.
Los acuerdos de paz deberían ser el primer paso de una agenda política implementada bajo el control del ejército rebelde independiente y monitores civiles.
El desastroso resultado del desarme unilateral es producto de la no implementación de una política exterior y cambios estructurales progresistas e independientes.
Las negociaciones de paz presentes y pasadas, basadas en el reconocimiento de la soberanía de un Estado independiente vinculado a los movimientos de masas, siempre han terminado con Estados Unidos rompiendo los acuerdos. Los genuinos “acuerdos de paz” son contrarios a la meta imperial de conquistar mediante la mesa negociadora lo que no pudieron ganar mediante la guerra.

James Petras
Rebelión
Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo

“La satisfacción moral de un acto de libertad”



El homenaje a Walsh en la ex Esma, a 40 años de su asesinato

El escritor y periodista fue recordado en “La visita de las cinco” por su amigo Horacio Verbitsky y por Martín Gras, el sobreviviente que vio su cuerpo ametrallado. Cientos de personas, en su mayoría jóvenes, escucharon sus testimonios.

El 25 de marzo de 1977 la Armada Argentina asesinó y desapareció el cuerpo del escritor, periodista y militante montonero Rodolfo Jorge Walsh, que acababa de despachar su Carta Abierta a la Junta Militar. Durante la madrugada siguiente los miembros del Grupo de Tareas 3.3 allanaron su casita de San Vicente, de donde robaron archivos de prensa, documentos y cuentos inéditos, que luego fueron vistos por secuestrados en la ESMA. El sábado, al cumplirse 40 años de su muerte y en el marco de la muestra “Walsh en la ESMA”, cientos de personas, la mayoría jóvenes, escucharon sin pestañear los recuerdos de Horacio Verbitsky, amigo y compañero de militancia de Walsh, y de Martín Gras, el sobreviviente que vio su cuerpo ametrallado y los papeles que los marinos -ahora condenados y presos- nunca se dignaron a devolver. En el cierre de “La visita de las cinco”, como se denomina el recorrido del público por el Museo-Sitio de Memoria ESMA, el periodista de PáginaI12 y presidente del CELS denunció que “hay una ofensiva muy clara para tratar de detener el proceso de Memoria, Verdad y Justicia”.
“El objetivo es hacer presente a Rodolfo Walsh en toda su magnitud”, explicó Alejandra Naftal, directora del Sitio-Museo de Memoria ESMA, en referencia a la muestra que se podrá visitar hasta el 23 de abril. Entre los documentos en exposición se destaca una copia original de la Carta Abierta, que Walsh terminó de escribir horas antes de ser acribillado en la esquina de San Juan y Entre Ríos, y apuntes de Lilia Ferreyra -compañera en sus últimos diez años de vida- al intentar reconstruir el cuento “Juan se iba por el río”, sobre la vida de un soldado de las luchas civiles del siglo XIX. Hay también tres piezas audiovisuales con fragmentos de testimonios brindados durante los juicios orales ante el Tribunal Oral Federal 5: sobre la caída del escritor en manos de la patota de la Armada, sobre los papeles robados en la quinta de San Vicente y sobre la reconstrucción de “Juan se iba por el río”, cuento que Gras descubrió durante su cautiverio en el armario del entonces teniente Antonio Pernías, oficial de inteligencia de la Armada.
“Compañero, amigo y maestro”, fueron las palabras de Verbitsky para definir a Walsh durante su exposición en la puerta del ex Casino de Oficiales de la ESMA, pegado a los vidrios que cubren la fachada del ex centro clandestino con los rostros de cientos de detenidos-desaparecidos. Confesó que “el 40º aniversario me pega más fuerte” no por el número redondo sino por la ausencia de Lilia, fallecida hace dos años y a quien confortó desde aquel 25 de marzo, y que “es difícil asimilar” que Walsh -quince años mayor- murió a la edad que hoy tiene uno de sus hijos.
El periodista de PáginaI12 habló primero sobre “Juan se iba por el río”, contó que Walsh “quería escribir una novela pero empezaba y se trancaba”, por eso decidió escribir cuentos con un personaje común para después enhebrarlos. Luego repasó las experiencias de ANCLA, que definió como “una simulación de agencia noticiosa”, y Cadena Informativa, una sola hoja que relataba un episodio concreto y cerraba con la invocación a “sentir la satisfacción moral de un acto de libertad” y “derrotar el terror”. “Líneas magistrales”, las definió Verbitsky, que al investigar la historia política de la Iglesia católica descubrió que estaban inspiradas en panfletos de esa institución en su campaña contra Perón en 1954, de la que participó el hermano de Walsh, luego piloto de uno de los aviones que bombardearon Plaza de Mayo. También destacó al apelación a “elementos de la cultura popular” en referencia a la idea de cadena. “Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando”, leyó y recordó que era el eslogan de la publicidad de la época.
Al analizar la Carta Abierta, el periodista remarcó “la visión profunda sobre las consecuencias del golpe de Estado” que evidencia la definición de la política económica como “la explicación de sus crímenes” pero también de “una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada”. “Y eso que no llegó a ver las peores medidas económicas: la ley de entidades financieras se aprobó meses después”, reflexionó. La conducción de Montoneros le objetó ese párrafo pero Walsh, que firmó la carta con su nombre, no lo sacó ni lo modificó, contó Verbitsky. Cerró la primera parte de su exposición con la célebre definición de Walsh sobre cuál es “el campo del intelectual” y con una lectura de “Las cosas que quiero”, de los diarios del escritor, que arranca por “Lilia” (eliminada de una de las primeras ediciones de ese texto) y termina con “la sumersión en los otros”. “Eso logró Rodolfo”, concluyó.
“Yo estoy del otro lado del espejo”, arrancó Gras, que es abogado y docente. “Mi tarea es notoriamente más ingrata”, admitió antes de relatar su secuestro en enero de 1977. Militante montonero como Walsh y Verbitsky, contó que Pernías “estaba entre azorado y fascinado por el mundo” de esa organización, por lo que periódicamente lo citaba para entrevistarlo en su oficina del sótano de la ESMA. Fue allí que, no con capucha sino “con los anteojitos” que sólo le permitían ver algo gracias a su nariz pronunciada, fue testigo del “griterío total” de la patota que llegaba y pudo ver “el cuerpo de Rodolfo”, desnudo de la cintura para arriba, con el pecho atravesado por una ráfaga de ametralladora, sobre una camilla, rumbo a la enfermería.
Luego contó cómo se topó con los papeles robados a Walsh en el armario de Pernías y detalló lo que vio y leyó: una carpeta con recortes de noticias policiales, la colección del diario de la CGT de los Argentinos, tres documentos críticos a la conducción de Montoneros, un ejemplar de la Carta Abierta y el cuento “Juan se iba por el río”. “Fue un golpe descubrir que la crítica al militarismo había sido puesta en palabras”, contó. Confesó que los cautivos de la ESMA todavía no sabían sobre los vuelos de la muerte, que creían lo contrario: que los trasladados, en teoría a “quintas de recuperación”, eran quienes sobrevivirían, y viceversa. Luego recordó su primer encuentro con Lilia en un bar de Madrid en 1982. La compañera de Walsh, que lo había ayudado a tipear la Carta y el cuento, comenzó a recitar las primeras líneas de “Juan se iba por el río” y se asombró al ver que Gras lo recordaba. “Fue mágico: dos personas tratando de reconstruir la herencia perdida del mejor escritor de su generación”, resumió.
“Estos papeles detenidos desaparecidos son una asignatura pendiente. Me resisto a creer que quienes tuvieron ese material en sus manos lo hayan destruido”, reflexionó Verbitsky horas después, tras la intervención del escritor Marcelo Figueras, convocado como “cronista invitado” por los organizadores, y de la visita por el Museo-Sitio de Memoria. “Yo creo, y Rodolfo creía, que los papeles perduran, no se pierden, y la experiencia internacional dice que las burocracias de poder aman el archivo. Por eso tengo la esperanza de que ese material pueda recuperarse, ya que es parte significativa de la cultura de este país”, remarcó.
Al repasar los contenidos de la muestra, el presidente del CELS elogió el rigor científico que le imprimió el equipo que encabeza Naftal y celebró que “aquí no hay una visión sectaria de la historia, no se está haciendo propaganda de nada: se muestra hechos tal como ocurrieron”. Advirtió sobre “el revisionismo que se pretende instalar” y mencionó como actor central al secretario Avruj, que en los últimos días anunció la intención de revisar los planes de estudio de historia argentina sobre los 70. “Por ahora no dicen que quieren negar, dicen que quieren ‘memoria completa’, un inventó del actual papa Francisco en el año 2000”, dijo Verbitsky, y recordó que fue el entonces jefe del Ejército, Ricardo Brinzoni, quien relató los planteos sobre una “mesa de consensos” que proponía el entonces arzobispo porteño Jorge Bergoglio.
Ante la imposibilidad de frenar los procesos judiciales “lo que hacen es echar arena en los engranajes: negar presupuesto, cerrar unidades investigativas, despedir personal, no cubrir vacantes judiciales”, describió. “Es la forma de sabotear (el proceso de justicia) sin enfrentarlo abiertamente”, resumió. “Lo que han visto acá les provee de argumentos para resistir ese intento de revisionismo, esa tentativa de reprimir nuestra historia y de volver a una etapa superada por la conciencia social, por los años transcurridos, por las investigaciones y los juicios realizados, y por la participación de nuevas generaciones en el conocimiento de los hechos, la toma de conciencia y la ratificación del Nunca Más”.

Página/12

domingo, marzo 26, 2017

24 de marzo: lo que ignora Lanata



Aunque la columna de Lanata en Clarín de hoy reclama “conocer la historia, no solo tener memoria”, desde el principio al fin demuestra una ignorancia sobre las verdaderas causas que llevaron al golpe militar de marzo de 1976. Haciendo suya la teoría de los dos demonios, Lanata reivindica la elaboración del intelectual búlgaro-francés Todorov, para quien “los montoneros y otros grupos de izquierda organizaban asesinatos de personalidades políticas y militares que a veces incluían a toda su familia, tomaban rehenes con el fin de obtener un rescate, volaban edificios públicos y atracaban bancos…”. La conclusión que el periodista de Clarín extrae es muy simple: el golpe militar fue una respuesta a la acción de los ´grupos armados´. Para atajarse, como lo hacen todos los que sostienen esta posición, rápidamente dicen que no puede compararse con los crímenes cometidos por el propio Estado. Pero la afirmación es sólo una coartada para ocultar que la piedra ya ha sido tirada.
¿Pero fue así la trama histórica que está detrás del golpe militar? Lanata, que insistimos, pide que se 'conozca la historia', debiera saber que al momento de cometerse el golpe militar grupos como Montoneros o el PRT-ERP estaban en un avanzado estado de disolución. Si bien nunca presentaron un problema militar real para el Estado, mucho menos lo podían hacer luego de los golpes sufridos por la represión llevada adelante por el propio gobierno peronista, que había armado la Triple A y ordenado el Operativo Independencia de Bussi en Tucumán. Cualquier historiador serio sabe esto, claro, menos Lanata, que no reúne ninguna de las dos características.
En su largo artículo están ausentes las palabras claves que llevaron al golpe. No está la “clase obrera”, “el Cordobazo”, la “huelga general de junio y julio del 75”, “el lock out patronal de febrero de 1976” que toda la clase capitalista argentina realizó para exigir a los militares la toma del poder. Todas estas palabras ausentes en su texto configuran el verdadero análisis histórico, a saber: que la clase obrera argentina comenzó una acción histórica independiente que tuvo su punto de inicio con el Cordobazo del 29 de mayo de 1969 y que se replicó luego por todo el país. Para frenar ese movimiento la clase capitalista, el imperialismo y el Vaticano pactaron la vuelta de Perón al país, con el propósito indudable de desviar a la clase obrera y a la juventud de una lucha que cuestionaba al régimen en su conjunto. Para alcanzar ese objetivo, Perón no dudó en voltear al gobierno de Cámpora, armar la Triple A y reforzar a la burocracia sindical.
El fracaso de esa política derivó en la huelga general de junio y julio de 1975, que terminó volteando a López Rega y al ministro de Economía Celestino Rodrigo. Ante este hecho, la clase capitalista en su conjunto y los llamados partidos políticos democráticos se pasaron abiertamente al campo del golpe de Estado. El líder radical Ricardo Balbín reclamó sin eufemismos “terminar con la guerrilla... fábril”. En febrero de 1976 se produjo un lock out patronal de la totalidad de la clase capitalista. Su reclamo era que se dé el golpe de Estado.
Lanata oculta estos hechos para quitarle al golpe de Estado su verdadero objetivo, que no era terminar con una guerrilla inexistente, sino aplicarle una derrota histórica a la clase obrera que había protagonizado el Cordobazo, el Rosariazo, el Vivorazo, la huelga de Villa Constitución, por citar sólo algunos de los hitos más importantes. El fracaso del peronismo y su política de terrorismo de Estado 'gradualista' (por citar términos del momento) dio lugar a un genocidio perfectamente planificado y con un propósito definido llevado adelante por los militares con el apoyo de los partidos tradicionales. Debe recordarse que entre el peronismo y el radicalismo le aportaron más de 500 intendentes al gobierno de Videla y Massera.
Si Lanata hubiera terminado de leer el Nunca Más –dijo que no pudo- también sabría que los desaparecidos y asesinados fueron en una su inmensa mayoría luchadores del movimiento obrero y de la juventud. Esto prueba que se trató de un genocidio, porque la represión apuntó a un sector social determinado.
El periodista de PPT también pasa por alto el programa aplicado por la dictadura. La eliminación de los convenios colectivos de trabajo, la prohibición del derecho a huelga y la intervención de los sindicatos formaron parte de un ataque general a las condiciones de vida de los trabajadores, que sólo en un año de gobierno militar perdieron el 40% de su capacidad adquisitiva. La dictadura eliminó también el Estatuto del Docente y otros estatutos especiales conquistados por los trabajadores. Cualquier parecido con la realidad no es mera coincidencia. Lo sabe Lanata, que se encarga de atacar todos los días desde su programa de radio a los docentes que luchan por su salario y condiciones de trabajo.
La dictadura impulsó también un salto astronómico en la deuda externa y estatizó la deuda de grandes grupos capitalistas.
Los psicólogos dicen que la memoria es selectiva. La versión del Lanata macrista lo ha llevado a olvidar lo esencial. Y esto no puede justificarse con su ignorancia de la historia.

Gabriel Solano

Documento del Encuentro Memoria Verdad y Justicia, 24 de Marzo de 2017.



Reproducimos el documento del acto del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia leído en Plaza de Mayo, a 41 años del golpe genocida, al que adhirieron más de 200 organizaciones de derechos humanos, políticas, sociales, estudiantiles y gremiales.

Compañeros y compañeras, estamos en la Plaza, como lo hemos hecho sostenidamente durante más de cuatro décadas, para repudiar el golpe que instaló la dictadura más sangrienta de nuestra historia. Más que nunca, nuestra cita es hoy con la memoria rebelde, con la memoria que rinde homenaje a nuestros 30 mil compañeras y compañeros detenidos-desaparecidos, a sus sueños de un país sin opresión ni explotación, ratificando el compromiso y la unidad en la lucha contra la impunidad de ayer y de hoy y por los derechos de los trabajadores y el pueblo.
Estamos aquí, enfrentando al gobierno de Macri y su política de “reconciliación” con los genocidas, contrario a la memoria, la verdad y la justicia. Decimos:

-NO A LA RECONCILIACIÓN. ¡NO A LA TEORÍA DE LOS DOS DEMONIOS!

Hoy enfrentamos una ofensiva del gobierno nacional a favor de la impunidad de los genocidas de la dictadura. El gobierno de Macri está desarrollando una alevosa campaña política y mediática a favor de la reconciliación, negando el plan sistemático de desaparición de personas y poniendo en tela de juicio la cifra de 30.000 detenidos desaparecidos. Basta recordar las declaraciones del propio presidente cuando dijo “no saber” cuántos fueron los desaparecidos y habló de “guerra sucia” negando así el terrorismo de estado, o los decretos de “autogobierno” de las fuerzas armadas, el desfile del carapintada Aldo Rico y de los genocidas del “Operativo Independencia” ;las entrevistas del secretario de Derechos Humanos Avruj, con los grupos defensores de los represores; los dichos de Gómez Centurión, que proponen un nuevo punto final y la postulación de un reconocido defensor de genocidas como Carlos Horacio de Casas para la Corte Interamericana de Derechos Humanos, entre tantos otros hechos. Esta campaña del gobierno es respaldada por una campaña mediática que incluye las editoriales de La Nación trazando una verdadera apología del golpe de estado.
Desde el Encuentro Memoria Verdad y Justicia denunciamos que la negación del genocidio de la dictadura busca limpiar al Estado de su responsabilidad en los crímenes contra el pueblo .
Denunciamos que se busca involucrar a las FFAA en tareas de represión interna. Proceso que tuvo un punto de inflexión en el año 2013 con la designación de Milani como Jefe del Ejercito durante el gobierno de Cristina Fernandez.
Se busca instalar la idea de que se trató de una guerra, retomando el viejo argumento de la dictadura y restaurando la vieja teoría de los dos demonios. El cuestionamiento del número de desaparecidos es el típico argumento utilizado para negar todos los genocidios.
¡Son 30.000! Fue Genocidio.
Esa es la cifra que surge de la cantidad de habeas corpus presentados en la Justicia, del testimonio de centenares de sobrevivientes y de la existencia comprobada de más de 600 campos de exterminio; incluso un informe del Batallón 601 de Inteligencia, reportaba “22.000 entre muertos y desaparecidos”.
Ninguno de los gobiernos constitucionales ha abierto los archivos de la dictadura. Con ello sería posible conocer el destino de nuestros compañeros desaparecidos y recuperar la identidad de sus hijos nacidos en cautiverio y apropiados. Pero al gobierno y a los apologistas de Videla y Massera, la verdad histórica les importa un bledo, sólo quieren vía libre e impunidad para reprimir y hacer pasar el ajuste.

CARCEL COMUN Y EFECTIVA A TODOS LOS GENOCIDAS-APERTURA DE TODOS LOS ARCHIVOS

-RESTITUCIÓN DE LA IDENTIDAD DE TODOS LOS JÓVENES APROPIADOS

Hoy, a 41 años del golpe, repudiamos a la dictadura que, a costa de la sangre de nuestro pueblo, impuso la entrega y el endeudamiento, la explotación y el hambre. Repudiamos el genocidio que impuso la desaparición de hombres, mujeres, jóvenes y niños, como paradigma del terror; el asesinato, la cárcel, el exilio, el secuestro, la tortura y el robo de niños. El genocidio tuvo como objetivo aniquilar al movimiento obrero y popular en ascenso que se proponía conseguir profundas transformaciones en la Argentina. Por esto se buscó destruir todas las formas de organización de los trabajadores y el pueblo, como cuerpos de delegados, centros de estudiantes, organizaciones políticas, barriales, profesionales, las más diversas militancias, que habían ganado las calles a partir del Cordobazo.
La dictadura puso en marcha una maquinaria genocida. Cada ciudad importante del país contó con campos de concentración, tortura y exterminio a cargo de las fuerzas armadas y de seguridad. Denunciamos también los crímenes contra el pueblo que comenzaron a ensayarse antes del golpe, en el Operativo Independencia de Tucumán y en el accionar de la Triple A y demás bandas fascistas en todo el país.
Repudiamos a los grupos del poder económico, al sector financiero, a los grandes empresarios, a los terratenientes, que planificaron y financiaron el golpe.
Denunciamos también a las patronales y dirigentes sindicales traidores que entregaron cuerpos de delegados, como en Ingenio Ledesma, Mercedes Benz, Ford; a la mayoría de la jerarquía de la Iglesia que los bendijo, a los jueces que los ampararon, a los políticos que los avalaron y a los grandes medios de comunicación que les lavaron la cara a todos ellos.
Por todos y cada uno de los compañeros desaparecidos, por cada uno de los atropellos que sufrió nuestro pueblo:

-EXIGIMOS JUSTICIA!! NO OLVIDAMOS, NO PERDONAMOS, NO NOS RECONCILIAMOS!!!!

El camino iniciado con el heroísmo de las madres plantadas frente a la dictadura y la resistencia antidictatorial de nuestro pueblo, con las miles de solidaridades que la sostuvieron, tuvo su continuidad en estos 41 años de presencia en las calles en los que varias generaciones expresamos nuestra voluntad inquebrantable de conseguir castigo a los genocidas. Enfrentamos, construyendo memoria, todas las políticas de olvido, de impunidad, de criminalización de la protesta, la pobreza y la juventud impulsadas por los gobiernos constitucionales posteriores a la dictadura.
Desde el Encuentro Memoria Verdad y Justicia, comprometidos en esta lucha, decimos:

-SEGUIMOS LUCHANDO CONTRA LA IMPUNIDAD DE AYER Y DE HOY, NO A LA RECONCILIACIÓN

La movilización sistemática de las organizaciones populares y la rebelión del 19 y 20 de diciembre de 2001, que volteó al gobierno de De la Rúa y cuestionó la gobernabilidad del sistema, hicieron posible ese logro histórico que fue la anulación de las leyes de impunidad de Alfonsín. Así se abrió la posibilidad de juzgar a los genocidas.
Fueron décadas de lucha sostenida de nuestro pueblo contra la impunidad las que permitieron la realización de los juicios a los genocidas. Conquista extraordinaria de la movilización popular y no propiedad de gobierno alguno.
Hemos logrado que se realicen juicios en diferentes lugares de nuestro país. Sin embargo, a 14 años de la anulación de las leyes de impunidad y en 11 años de juicios orales sólo se logró la condena de 737 genocidas, menos de la mitad de los represores procesados . Si consideramos que hubo más de 600 Centros Clandestinos de Detención, a lo largo y ancho del país, las condenas alcanzan apenas la proporción de poco más de un genocida por campo de concentración. La realidad es que desde 2012 decreció el número de juicios por año en todo el país, y en los últimos 4 años casi la mitad de los procesos fueron recortados y parciales, dónde son acusados de 1 a 3 represores por cada juicio.
El 40% de los represores con causas abiertas (más de 520) gozan del beneficio de la prisión domiciliaria, otorgadas en su mayoría durante el anterior gobierno. A partir de la asunción de Macri, distintos ministros de su gobierno avalaron el otorgamiento de la prisión domiciliaria, por razones de edad, a conocidos torturadores y responsables de los más aberrantes crímenes. El año pasado logramos frenar la domiciliaria al genocida Etchecolatz, al que todavía no se investiga por la segunda desaparición de Julio López. Pero este año, se le ha otorgado ese beneficio a uno de los más conocidos torturadores de la ESMA: Antonio Azic.
Los socios y cómplices civiles de la dictadura –empresarios, jueces, políticos- permanecen impunes. De la misma manera que los crímenes de la Triple A y de las otras bandas fascistas. Denunciamos que goza de impunidad el fiscal general de Mar del Plata Fernández Garello, uno de los responsables del secuestro, tortura y asesinato de Ana María Martínez.
Los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, no sólo no agilizaron los juicios, disponiendo de los recursos políticos para hacerlo, sino que decidieron convivir con un poder judicial repleto de jueces designados durante de la dictadura y que actuaron una y otra vez como garantes de la impunidad.
Denunciamos que el Estado continúa ocultando los archivos de la dictadura militar. La desclasificación prometida a partir del 2014 fue una farsa. Los documentos difundidos por el Ministerio de Defensa eran ya conocidos o directamente irrelevantes.
Miles de militares, policías, jueces, fiscales, miembros del aparato de inteligencia, que actuaron bajo la dictadura continúan en funciones. En toda la década anterior, como con todos los gobiernos constitucionales, el Estado no aportó ni una sola prueba contra los represores: los juicios se sustancian exclusivamente con el testimonio y el aporte de sobrevivientes y familiares.
Exigimos:

. NO A LA PRISIÓN DOMICILIARIA

-APERTURA DE TODOS LOS ARCHIVOS DE LAS FUERZAS ARMADAS Y DE INTELIGENCIA, Y DE LA IGLESIA!

La segunda desaparición de nuestro compañero Jorge Julio López en el año 2006 fue encubierta por el gobierno kirchnerista, que no tomó ninguna medida para investigar a la bonaerense, ni a los servicios de inteligencia. A más de 10 años, los responsables políticos y materiales siguen impunes.

-EXIGIMOS APARICIÓN CON VIDA YA DE JULIO LÓPEZ-CASTIGO A TODOS LOS RESPONSABLES POLÍTICOS Y MATERIALES DE SU DESAPARICIÓN.

Bajo el gobierno anterior se aprobaron leyes “antiterroristas” para perseguir a las luchas populares. También tuvimos al represor Berni y al Proyecto X de espionaje. Nombrar a Milani al frente del Ejército, en julio de 2013, fue un salto en el intento de reconciliación con los genocidas. Desde el mismo día en que Cristina Kirchner lo designó, fue el Encuentro Memoria Verdad y Justicia, apoyando la denuncia de familiares y víctimas, el que exigió su destitución, juicio y castigo. Fruto de la denuncia, la movilización y el repudio popular, hoy ese genocida está preso. Con esa autoridad hoy decimos:
Perpetua para Milani.
Derogación de las leyes antiterroristas.
En todos estos años unimos las banderas de nuestros 30 mil a las luchas de hoy. Nos une la defensa del derecho a luchar. Por eso denunciamos todas las acciones represivas del gobierno de Macri y de los gobernadores:
Las nuevas órdenes de Macri para aplicar los “protocolos antipiquetes”, ratificadas por las declaraciones de la ministra Bullrich y acompañadas por una infame campaña mediática para demonizar a los que luchan y para desalojar violentamente los piquetes.
La permanencia en prisión , desde hace más de un año, de Milagro Salas, detenida en un acampe y escandalosamente condenada por un escrache al actual gobernador Gerardo Morales, quien persigue sistemáticamente a trabajadores del azúcar, estatales y pueblos originarios.
Los voluntarios, las listas negras y los descuentos con que pretenden amedrentar a los docentes hoy en lucha por sus salarios y la amenaza de quitar la personería gremial a sus sindicatos.
La persecución a los docentes, encabezada por Vidal en la Provincia de Buenos Aires, utilizando a La Bonaerense para hacer inteligencia y delación de los huelguistas en las escuelas.
La condena penal y el proceso de exoneración de la dirección del SUTEF y de 17 docentes, promovido hoy por la gobernadora Bertone en Tierra del Fuego
La persecución a los docentes , trabajadores y cooperativistas petroleros en Santa Cruz por parte del gobierno de Alicia Kirchner.
La detención del compañero Nelson Salazar, dirigente de la CCC de Salta, con dos meses de prisión preventiva y la decisión de llevarlo a juicio oral, así como los 3 atentados contra locales de la CCC, en la provincia gobernada por Urtubey. .
La complicidad del gobierno con los despidos en AGR-Clarín y el intento patronal de reclutar barrabravas para desalojar a los obreros.
El juicio a los delegados de Editorial Perfil como castigo a su huelga en 2013 contra los despidos.
El veto a la ley de expropiación y la orden judicial de desalojo contra los trabajadores del Bauen, que autogestionan el Hotel desde hace 14 años.
El fallo laboral que revocó la inscripción gremial de los Metrodelegados del subte, en sintonía con la patronal, el gobierno y la burocracia de la UTA y el intento de desafuero de los delegados del Sarmiento.
La amenaza de despido a 40 trabajadores de la línea 60,por denunciar las condiciones de trabajo que provocaron la muerte de David Ramallo.
El fallo judicial que criminaliza al canal comunitario Antena Negra TV y censura la comunicación popular.
La detención por policías de civil a 6 compañeras feministas por una pintada invitando al 8 de Marzo, y la detención de otras 20 compañeras, también en forma violenta, al terminar la marcha de mujeres en Plaza de Mayo.
La Resolución 154 del Ministerio de Defensa, que le abre la puerta al espionaje interno por parte de los militares.
El ensañamiento judicial en la causa que criminaliza a los manifestantes que apoyaron a los trabajadores de Lear.
El despido de 350 obreros en General Motors , Rosario, por parte de una patronal cómplice de la dictadura en acuerdo con Pignanelli, secretario general del SMATA
La continuidad en la persecución a los luchadores populares. Siguen abiertas las viejas causas y se suman nuevas ante cada conflicto.
La persecución, represión y despojo de sus tierras a los pueblos originarios
La represión y las persecuciones a las organizaciones ambientalistas, como en San Juan y Chubut.
Ante todo esto decimos:
No a la criminalización de la protesta.
Libertad a Milagro Sala
Libertad a todos los presos políticos.
Absolución de los petroleros de Las Heras condenados a cadena perpetua.
Cierre de todas las causas y anulación de las condenas.
No a los protocolos represivos.
Desde 1983 hasta hoy el gatillo fácil, la tortura y la muerte en cárceles y comisarías se cobró la vida de más de 5.000 jóvenes, en su mayoría de sectores humildes. En 2016 el Estado asesinó a 216 personas, o sea un crimen cada 25 horas. Mientras deja sin futuro a los jóvenes, el gobierno los criminaliza, militariza las barriadas populares y pretende bajar la edad de punibilidad. Por eso decimos:
No al gatillo fácil y la militarización de los barrios.
No a la baja de la edad de imputabilidad. No a la criminalización de la juventud y la pobreza.
Desde el Encuentro Memoria Verdad yJusticia denunciamos la trata de personas bajo el amparo del poder político, judicial y de las fuerzas de seguridad.
Exigimos la aparición con vida de todas las mujeres desaparecidas en democracia!
Al mejor estilo Trump, Macri dictó el xenófobo DNU 70, avalado por Pichetto y la Comisión Bicameral, que restringe la ley nacional migratoria. Demoniza a los migrantes, recorta sus derechos, agrava el hostigamiento policial e incluso afecta las radicaciones ya otorgadas y pretende enfrentar pobres contra pobres. Por eso decimos:
No al DNU contra los inmigrantes.
Exigimos al Congreso su inmediata derogación.
Reivindicamos la lucha de los familiares de las víctimas de la tragedia de Once contra la impunidad, que lograron la condena de buena parte de los funcionarios y empresarios responsables. Exigimos castigo a De Vido y demás implicados. Exigimos:
Prisión efectiva a todos los responsables.
En defensa de los ferrocarriles: Reestatización bajo control de sus trabajadores y el pueblo.
Rendimos homenaje a los 194 jóvenes muertos en la masacre deCromagnon y a todas las víctimas de tragedias que son producto de la corrupción estatal-empresarial.
A 23 años de la masacre impune de la AMIA, el juicio oral AMIA 2 está a su fin, con los archivos cerrados, sin investigar la participación criminal del Estado argentino y nadie irá preso. Para lograr verdad y justicia necesitamos una Comisión Investigadora Independiente, con pleno acceso a todos los archivos que este gobierno también se niega a abrir.
El próximo 4 de abril se cumplen 10 años del asesinato de Carlos Fuentealba, docente y militante.
Exigimos cárcel para Sobisch y todos los responsables políticos de su asesinato!
Desde esta Plaza repudiamos la política de entrega y ajuste de Macri y los gobernadores, que descargan la crisis sobre los trabajadores y el pueblo. Si el gobierno anterior les pagó al FMI y al Club de París e indemnizó a Repsol, Macri devaluó un 50%, pactó con los fondos buitre, endeudó más al país, eliminó las retenciones a las mineras y agroexportadoras, y protege a las corporaciones. Además meten tarifazos, inflación y la reforma de la Ley de ART para precarizar más a los trabajadores.
En estos 15 meses de Macri hubo más de 200.000 despidos, suspensiones y un millón y medio de nuevos pobres. Hoy, frente a 13 millones de personas en la pobreza y casi 3 millones en la indigencia, resultan obcenos los casos de los Panamá Papers, el Correo Argentino, Avianca y otros escándalos de corrupción.
Ante cada ataque del gobierno se responde con movilización y esta Plaza es un ejemplo más.La resistencia popular crece. Desde el gran paro estatal de febrero de 2016 contra los despidos hasta las ocupaciones de Banghó, Textil Neuquén o AGR-Clarín y decenas de luchas por fábrica, como Cresta Roja, Mascardi, Atanor y General Motors Rosario. El mes pasado los bancarios rompieron el techo salarial.
Y a principios de este mes, la bronca popular salió masivamente a las calles. Así fue el 6 de marzo, en el paro nacional y las grandes marchas docentes.
La movilización del 7 de marzo, llamada por la CGT, convocó a más de 300.000 trabajadores, y desbordó a los dirigentes exigiendo ¡ Paro nacional ya!
También el 8 de Marzo, en el marco de un inédito paro internacional, las multitudinarias movilizaciones en todo el país confirmaron el rol protagónico de las mujeres en defensa de sus derechos. Decimos ¡Basta de femicidios! ¡Ni una menos! ¡ Igual trabajo, igual salario!
Desde esta histórica Plaza de Mayo reiteramos, en especial, todo nuestro apoyo a la lucha de los docentes. Si ellos ganan, ganamos todos. Y también a todos los trabajadores ocupados, desocupados, jubilados y demás sectores populares en lucha.
Desde el Encuentro Memoria Verdad y Justicia damos todo nuestro apoyo al paro nacional activo del 6 de abril!
Exigimos:
No al ajuste, la entrega y la represión de Macri y los gobernadores
No a los despidos y tarifazos.
Paritarias sin techo.
.No al pago de la deuda externa
Una vez más denunciamos la agresión imperialista a los países y pueblos de Medio Oriente y su política criminal, con la marea de refugiados que huyen de las guerras y la miseria. Repudiamos al gobierno fascista de Erdogan enTurquía que aplica el terrorismo de estado sobre el conjunto de los trabajadores y el pueblo de su país y especialmente sobre el pueblo kurdo. Nos solidarizamos con el pueblo sirio y repudiamos la masacre de Aleppo por parte del genocida Al Assad con el apoyo imperialista.Nos solidarizamos con la lucha del pueblo palestino contra la agresión del Estado de Israel.
Denunciamos la masacre de 35 mujeres y niñas gualtemaltecas y la feroz represión del narcoestado en Méjico.
Exigimos el castigo a los responsables de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.
Nos solidarizamos con todos los pueblos del mundo que luchan contra la opresión y por su autodeterminación.
Hoy a 41 años del golpe genocida seguimos luchando. Cada conquista obtenidanos da más fuerza para seguir. Así hicimos retroceder a la dictadura. Así rompimos la impunidad que buscaron con leyes e indultos. Así enfrentamos a un gobierno ajustador tras otro. Así llevamos a juicio y condena a más de 700 represores. Así recuperamos a 121 nietos.
Por eso hoy estamos aquí y en las plazas de todo el país.

Compañeras y compañeros:

Ante nuestros 30.000 queridos detenidos-desaparecidos nos comprometemos a seguir diciendo ¡presentes! en cada lucha hasta lograr que sus sueños se hagan realidad, en una Argentina liberada de la opresión y la explotación. En ese camino, estuvimos, estamos y estaremos cada 24 de Marzo en esta Plaza. Por la Memoria, la Verdad y la Justicia. ¡30.000 compañeros detenidos-desaparecidos, presentes! ¡Ahora y siempre!

A 40 años del secuestro de Rodolfo Walsh



“Hay un fusilado que vive”.

Esa frase empezó a cambiarle la vida a Rodolfo Walsh. Se la dijo un hombre que se acercó a su mesa en un bar de La Plata. El hombre se refería a los fusilamientos de nueve civiles en un basural de José León Suárez entre en la noche del 9 al 10 de junio de 1956, a la vera de la ruta 4, junto a un club alemán.
Poco tardó Walsh en averiguar que no había un solo sobreviviente sino un pequeño puñado de ellos (uno era Julio Troxler, militante más tarde de las Fuerzas Armadas Peronistas, subjefe de la policía bonaerense durante la gobernación de Oscar Bidegain y asesinado por la Triple A en setiembre de 1974). Fueron meses de vértigo, en los que Walsh vivió casi clandestinamente en una casa del Delta del Tigre que había alquilado con nombre falso, tiempo en el que indagó, entrevistó vecinos, conocidos, posibles testigos.
Producto de ese trabajo sería un libro ineludible en la historia de la literatura y del periodismo argentinos: Operación Masacre, precursor del llamado “nuevo periodismo”, del periodismo de investigación que produciría grandes obras literarias de no ficción como A sangre fría, de Truman Capote.
Walsh escribió en uno de los prólogos de aquel libro:
“Esta es la historia que escribo en caliente y de un tirón para que no me ganen de mano, que después se me va arrugando día a día en un bolsillo porque la paseo por todo Buenos Aires y nadie me la quiere publicar y casi ni enterarse”.
Finalmente, la obra la publicó, en entregas, un pequeño diario nacionalista: Revolución Nacional, y luego la revista Mayoría, dirigida por un personaje histórico de la extrema derecha peronista: Marcelo Sánchez Sorondo. Esa derecha era parte sustancial de la llamada “resistencia” que dirigía el general Miguel Ángel Iñíguez, limitada a acciones conspirativas con sectores de las Fuerzas Armadas que derivaban después en represión contra la verdadera resistencia, la fortísima resistencia obrera. Pero ése fue el canal que encontró Walsh para publicar su investigación.
Hasta ese momento, Walsh poco o nada había tenido que ver con la política.
Nacido el 9 de enero de 1927 en Pueblo Nuevo (Lamarque desde 1942) de la colonia de Choele Choel, en Río Negro, descendiente de irlandeses. Se había educado en colegios religiosos para niños de ese origen (aquella experiencia con curas irlandeses lo impulsó a escribir tres de sus primeros cuentos). En Buenos Aires desde sus 14 años, aquí fue oficinista, obrero, lavacopas, limpiavidrios, vendedor de antigüedades y, finalmente, corrector en la editorial Hachette. Desde ahí llegó al periodismo y escribió tempranamente en las revistas Leoplán, Panorama y Vea y Lea. En 1953 publicó su primer libro, Variaciones en rojo, y enseguida Diez cuentos policiales argentinos; en 1956, Antología del cuento extraño.
Hasta entonces, como quedó dicho, no tenía que ver con la política activa salvo por su acercamiento, a sus 16 años, a la Alianza Libertadora Nacionalista, un agrupamiento filonazi. Más tarde diría de la Alianza que fue “la mejor creación del nazismo en la Argentina (…) antisemita y anticomunista en una ciudad donde los judíos y la izquierda tenían peso propio”.
Fue, además, un antiperonista decidido al menos hasta 1959, y celebró el golpe de 1955. Todavía en 1958 escribió:
“No soy peronista, no lo he sido ni tengo intención de serlo (...) Puedo, sin remordimiento, repetir que he sido partidario del estallido de setiembre de 1955 y no sólo por apremiantes motivos de afecto familiar −que los había−, sino que abrigué la certeza de que acababa de derrocarse un sistema que burlaba las libertades civiles, que fomentaba la obsecuencia por un lado y los desbordes por el otro. Y no tengo corta memoria: lo que entonces pensé, equivocado o no, sigo pensándolo…”1
La evolución política de Walsh fue ciertamente peculiar, pero se trataba entonces de un fenómeno mucho más habitual de lo que se supone. Es un poco la historia de Montoneros mismo: un grupo de militantes de la derecha católica se desliza por el plano inclinado de una particularísima situación política internacional y nacional, y termina por asumir posiciones de izquierda (en ocasiones, esa veta “nacional” y “antiimperialista” con que suele travestirse el fascismo facilita ese paso, como sucedió con el MNR Tacuara, que proveyó cuadros a Montoneros e incluso al PRT-ERP). Son cosas que ocurren en épocas revolucionarias, cuando nada está quieto.
Si aquel hombre que le dijo “hay un fusilado que vive” empezó a cambiarle la historia a Walsh (y al periodismo argentino) el paso decisivo lo dio en 1959, cuando, impulsado por sus amigos Jorge Masetti y Rogelio García Lupo (había conocido a ambos en la Alianza Libertadora), viajó con ellos a Cuba. Allí, con los otros dos y con Gabriel García Márquez, fundó la agencia Prensa Latina. Walsh permaneció en Cuba hasta 1961. Era otro tipo cuando volvió.
En Cuba, además, logró descifrar, con una simple criptografía, comunicaciones en clave entre la central de la CIA y algunos de sus agentes en Guatemala, en las que hablaban de la preparación del ataque a la Revolución Cubana en Playa Girón. Incluso, para averiguar más, Walsh se infiltró en la base de Guantánamo. Ese trabajo de inteligencia de Walsh resultó valiosísimo para rechazar la invasión. Walsh desarrollaría mucho más esas habilidades suyas cuando fue jefe de inteligencia de Montoneros.
En 1968, bajo la dictadura de Onganía, asumió la dirección del periódico de la CGT de los Argentinos (CGT-A), dirigida por Raimundo Ongaro. Aquella CGT, formalmente enfrentada al colaboracionismo del metalúrgico Augusto Timoteo Vandor, resultó incapaz de erigirse en una alternativa a la burocracia sindical por su dependencia de Perón, que sólo la utilizó para presionar a sus adversarios. Llegado el momento, Perón le ordenó a Ongaro disolver la CGT-A, en nombre de la unidad de las organizaciones obreras y frente a la amenaza del clasismo, cosa que el dirigente gráfico acató de inmediato.
Cuando Ongaro fue detenido y sus locales allanados en 1969, el periódico de la entidad empezó a editarse en la clandestinidad. Allí, seguramente, terminó Rodolfo Walsh de aprender el arte del clandestino. Terminada la experiencia de aquella CGT, ahora sí Walsh ya era, ante todo y sobre todo, un militante político. Tenía 41 años. (En esa época publicó sus libros de cuentos más conocidos: Los oficios terrestres, de 1965, y Un kilo de oro, en 1967; también estrenó sus dos únicas obras de teatro: La granada y La batalla).
En ¿Quién mató a Rosendo?, refiere al asesinato del sindicalista Rosendo García, de la UOM. En su investigación, Walsh concluye que aquel homicidio había sido ordenado por Vandor. En aquel libro Walsh emplea el recurso de croquis dibujados a mano para probar la trayectoria de los disparos: lo que hoy es la infografía. Con El caso Satanowsky (1958), ¿Quién mató a Rosendo? compone la gran trilogía de obras de investigación de Rodolfo Walsh.
En 1970, clausurada la experiencia de la CGT-A, Walsh comienza su historia definitiva al vincularse con el Peronismo de Base, brazo político de las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), que en ese momento eran por muy lejos la organización guerrillerista más poderosa del peronismo. Después, las FAP habrían de disolverse sin haber sufrido ningún golpe militar decisivo: se disgregaron por sus disidencias internas entre lo que llamaban “trabajo de masas” en los sindicatos; y el denominado “frente militar”, las acciones foquistas. En 1973, después de una serie de debates, Walsh se incorporó a Montoneros, donde seria “Esteban”, “El capitán”, “Profesor Neurus”, o simplemente “Neurus”. Ese mismo año se integró a la mesa de redacción del diario Noticias, orientado por Montoneros, con Horacio Verbitsky, Francisco “Paco” Urondo, Juan Gelman y Miguel Bonasso. También en 1973 Jorge Cedrón llevó al cine Operación Masacre, donde Julio Troxler hizo de sí mismo.
Walsh formó parte del accionar foquista montonero, al servicio de recrear las ilusiones en el peronismo, luego del Cordobazo. Sus acciones estuvieron dirigidas a ese propósito y, por lo tanto, a sacar al activismo de la huella del socialismo revolucionario para colocarlo en la órbita del nacionalismo burgués, el mismo que poco después pariría a Triple A –se encargó de asesinar masivamente a militantes montoneros y de la izquierda− y prepararía el terreno para el advenimiento de la dictadura militar.
Sus diferencias de fondo con Montoneros −organización con la que nunca rompió− comenzaron en 1974, cuando la conducción de Mario Firmenich decidió pasar a la clandestinidad y abandonar los frentes de masas. Con otros oficiales escribió un Documento a la Conducción Nacional en el cual, entre otras cosas, decía que Montoneros debía “volver a integrarse al pueblo, separar a la organización en células de combate estancas e independientes, distribuir el dinero entre las mismas y tratar de organizar una resistencia masiva, basada más en la inserción popular que en operativos de tipo foquista”.
Con el paso a la clandestinidad, Montoneros sólo aceleró su propio derrumbe, provocado por la trampa que se había tendido a sí mismo: el intento de rescatar a Perón al denunciar un supuesto “cerco” organizado por la derecha en torno del viejo general: ese “cerco” y no Perón habría sido responsable de la política derechista del gobierno. Luego pasarían a la clandestinidad sin terminar de romper con Isabel Perón, a la que habían respaldado apenas la nueva jefa de la Triple A asumió el gobierno. Walsh critica aquella decisión y el “militarismo” de la conducción montonera, sin romper con ella.
Cuando en 1976 su hija Victoria murió en combate un día después de cumplir 25 años, Walsh escribió:
“En el tiempo transcurrido he reflexionado sobre esa muerte. Me he preguntado si mi hija, si todos los que mueren como ella, tenían otro camino. La respuesta brota desde lo más profundo de mi corazón y quiero que mis amigos la conozcan. Vicki pudo elegir otros caminos que eran distintos sin ser deshonrosos, pero el que eligió era el más justo, el más generoso, el más razonado. Su lúcida muerte es una síntesis de su corta, hermosa vida. No vivió para ella, vivió para otros, y esos otros son millones. Su muerte sí, su muerte fue gloriosamente suya, y en ese orgullo me afirmo y soy quien renace de ella”.
No pudo renacer.
Por el contrario, su Carta abierta a la Junta Militar, que escribió con acuerdo de la dirección nacional de Montoneros, lo llevó al secuestro, la desaparición y la muerte. La distribuyó él mismo porque el apagón organizativo de Montoneros ya era terminal, y en eso estaba cuando se tiroteó con un grupo de tareas en San Juan y Entre Ríos. Se lo llevaron malherido y sigue desaparecido.
Este 25 de marzo se cumplen 40 años de aquella tragedia.

Alejandro Guerrero

1 En revista Mayoría n° 79; 29/set/1958.

Colombia: las víctimas de la paz

El 24 de noviembre de 2016 en el Teatro Colón de Bogotá, el Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo (FARC-EP), firmaron un acuerdo que se suponía ponía fin a una guerra de más de medio siglo.
Al día siguiente fue asesinada la compañera Marcelina Canacué de Marcha Patriótica y la compañera Jessica Hernández, miembro de la FEU (Federación de Estudiantes Universitarios de Colombia), recibió amenazas contra su vida en la ciudad de Cali. Desde entonces, los casos de crímenes y presiones contra líderes sociales han superado el centenar. En el año 2016, cuando ya las FARC habían dejado de actuar y se negociaban los detalles del acuerdo de paz, los asesinatos de dirigentes sociales aumentaron en un 27%, por un total de 94 asesinatos, según la Defensoría del Pueblo. En los dos primeros meses de 2017 se han producido otros 27 asesinatos. La respuesta del Gobierno de Juan Manuel Santos ha sido desconocer el carácter político de estos crímenes. De hecho, hasta el momento no se ha adelantado una investigación judicial mínimamente seria que llegue a determinar los autores materiales e intelectuales de estas injusticias. Por supuesto, la extrema derecha del Centro Democrático, apelando a su descaro de siempre, ha llegado a reducir a los compañeros asesinados o amenazados a la condición de hampones. Un descaro que se suma a su ausencia de propuestas tras su victoria en el plebiscito de octubre del año pasado que buscaba la refrendación popular de los diálogos adelantados en La Habana durante cuatro años. Cuando el Centro Democrático se sorprendió con la victoria se encontraron con la incomoda situación de carecer de una propuesta alternativa al acuerdo con las FARC.
Treinta años atrás, en el primer intento de negociar con las FARC, se emprendió una operación de exterminio contra la Unión Patriótica (UP), el partido creado por la organización guerrillera en alianza con diferentes fuerzas de izquierda para poder llegar a hacer política sin recurrir a las armas. Esta operación de exterminio tuvo como resultado 1.600 crímenes, según cifras oficiales, y unos pocos sobrevivientes condenados a un exilio de dos décadas. Como detalle final, en noviembre de 1994 el Consejo Nacional Electoral (CNE) canceló la personería jurídica de la UP. Desde entonces y desde varias instancias, se ha demostrado que esta operación de exterminio fue el resultado de alianzas entre hacendados, narcotraficantes y oficiales de las Fuerzas Militares. Hasta ahora sólo una persona ha sido judicializada por este genocidio.
El Acuerdo para la terminación del conflicto es realmente una suma de compromisos mínimos que apuntan a un estado burgués moderno que implican iniciativas de reformas para el campo, garantías para la participación política de todos los sectores sociales, dejación de armas por parte de las FARC, solución al problema de las drogas ilícitas y una iniciativa de verdad, justicia, reparación y no repetición a favor de las víctimas del conflicto. Se puede dudar de que muchas de estas medidas se vayan realmente a poner en práctica en el contexto de la crisis del capitalismo, pero vale la pena considerar lo que significa un país en el que un grupo de campesinos pobres tengan que levantarse en armas para luchar por un Estado en el que los campesinos no mueran de hambre y se pueda hacer política sin miedo a perder la vida.
Hasta el momento, y a pesar de las numerosas dificultades, incluida la derrota en el plebiscito, las FARC han hecho efectivo su compromiso a cumplir con su parte del acuerdo. Gracias a esto han logrado mejorar un poco su imagen ante el pueblo colombiano que durante años creyó la propaganda gubernamental y que repudió prácticas como el narcotráfico y el secuestro como métodos de financiamiento de esta organización. Por parte del Gobierno, en cambio, se han visto varios incumplimientos. El más diciente fue su incapacidad para implementar la logística necesaria en las Zonas Veredales Transitorias de Normalización (ZVTN): veinte territorios que tienen como objetivo garantizar el cese al fuego y de hostilidades y la dejación de armas. En este sentido, no es de extrañar las mentiras del Gobierno con respecto a los líderes sociales asesinados: pone en evidencia su incapacidad para enfrentar la violencia de la oligarquía contra el pueblo, cuando este aspira a participar de la vida política. A pesar del compromiso de las FARC, son conscientes de que lo más probable con este Acuerdo que es menos que un programa de mínimos, es que el Gobierno incumpla. En este sentido, se pone en riesgo el proceso de negociación con el ELN (Ejército de Liberación Nacional) otra organización guerrillera tan antigua como las FARC pero de un carácter poco conciliador.
Lo que demuestran todas estas contradicciones es que a pesar de la voluntad que pueda tener el Gobierno y del apoyo del imperialismo, la clase dominante en Colombia, no sólo carece de un interés real por garantizar participación política para trabajadores y campesinos sino que es incapaz de garantizar las mínimas condiciones necesarias para establecer la democracia burguesa. Esperar de su parte que pongan fin a la violencia a la que han sometido a los pobres de este país desde la muerte de Simón Bolívar es utópico. Como enseñó El Libertador, el pueblo de Colombia puede aspirar a la soberanía, la justicia y la prosperidad. Esto es más posible hoy que en 1830. Por supuesto, no bajo la dirección de una oligarquía inepta, violenta y cruel. La misma oligarquía que atentó contra Bolívar y, probablemente, influyó en su temprana muerte.
Sólo el pueblo salva al pueblo. Sólo la unión de los trabajadores y campesinos alrededor de un lucha por un programa socialista que los lleve a la conquista del poder político y económico puede garantizar la verdadera paz. No sólo el fin de toda violencia contra los más débiles sino, sobre todo, el paso del reino de la necesidad al reino de la abundancia.

Jonathan Fortich

Londres: un ataque terrorista deja cuatro muertos

Cuatro personas han muerto y al menos 20 han resultado heridas en lo que la policía está describiendo como un “incidente terrorista”, esta tarde en el centro de Londres. Poco después de las 14 horas, un hombre conducía un vehículo atropellando a los peatones en el puente de Westminster antes de chocar contra las vallas del Parlamento para luego entrar en el complejo empuñando un cuchillo. Apuñaló a un policía antes de ser disparado y abatido por otros agentes. Entre los muertos están el atacante, un oficial de policía y dos peatones. La Cámara de los Comunes fue blindada y evacuada.
Condenamos esta acción brutal que ha causado el caos y el pánico entre los turistas y londinenses en sus quehaceres diarios. En el momento de escribir estas líneas, se sabe muy poco sobre el atacante y sus motivos. La policía está llamando a esto un “incidente terrorista” pero ha añadido que este es el caso “hasta que sepamos lo contrario”. No debemos olvidar que un ataque violento en Russell Square, en agosto el año 2016, también fue descrito inicialmente como un incidente terrorista, pero más tarde se descubrió que el asesino sufría un episodio agudo de esquizofrenia paranoide.
Según informes de prensa, un funcionario de la Comisión Europea ha dicho que “el ataque fue inspirado por la propaganda del Estado Islámico”. Si finalmente se comprobara que este ataque ha sido llevado a cabo por un terrorista fundamentalista islámico, podemos decir que las raíces de este terrorismo se pueden remontar a la política del imperialismo, principalmente de Estados Unidos, pero también británico, francés y otros, en Oriente Medio. Este es el caso tanto desde el punto de vista de la participación de estos países en la ocupación militar de naciones formalmente soberanas en defensa de los intereses capitalistas, como también por el uso que el imperialismo ha hecho del fundamentalismo islámico con el fin de promover sus intereses en la región.
Esto se remonta a la década de 1950 y 60, cuando el imperialismo financió y promovió el fundamentalismo islámico para contrarrestar la creciente radicalización de izquierda en el norte de África, Oriente Medio y Asia. La política de apoyo a estas fuerzas oscurantistas reaccionarias continuó y aumentó en la lucha de los EE.UU. contra el régimen del PDPA en Afganistán después de 1979. Las fuerzas que los EE.UU. creó en ese momento (con todo el apoyo de la monarquía semifeudal reaccionaria de Arabia Saudita) fueron las que llegaron a crear los talibanes y finalmente a la formación del ISIS en Irak.
Como ha ocurrido en otros países europeos, especialmente en Francia, este ataque terrorista será utilizado por la clase dominante para justificar una política de restricción de los derechos democráticos y dar más poderes a la policía y al Estado en general. En el caso de Francia vimos cómo se utilizó el brutal ataque de Bataclán en noviembre de 2015 para declarar el estado de emergencia, que todavía está en vigor y que da el Estado amplios poderes para prohibir las reuniones públicas, manifestaciones, etc., de cualquier tipo. Estos poderes se utilizan como chivo expiatorio contra las comunidades musulmanes e inmigrantes y en general contra el movimiento obrero y la izquierda.
Algunas de estas medidas ya existen en Gran Bretaña, por ejemplo en la forma del programa Prevent. Supuestamente creado para combatir la “radicalización”, el programa otorga a la policía amplios poderes para espiar a los niños y su impacto principal ha sido la de separar a las comunidades musulmanas del resto de la población. ¡Más de 400 niños menores de 10 años han sido investigados en los últimos cuatro años!
Estas medidas son de hecho inútiles para combatir el tipo de ataques terroristas que hemos visto recientemente en Europa. Un solo individuo siempre puede hacerse con un vehículo a motor y atropellar a los peatones, o usar un cuchillo para apuñalar a un oficial de policía. El ataque de hoy es un ejemplo de ello. El parlamento de Westminster ya está fuertemente protegido con barreras de hormigón y acero en su exterior en la mayoría de las entradas. Eso no impidió que el atacante de hoy entrara en el patio y apuñalara a un policía.
Como marxistas condenamos las brutales acciones terroristas de grupos fundamentalistas islámicos que están motivadas por objetivos totalmente reaccionarios. Al mismo tiempo, entendemos que las acciones del imperialismo han creado este monstruo, por acción e intelectualmente. Rechazamos cualquier intento de la clase dominante de restringir los derechos democráticos con la utilización de este tipo de ataques como excusa, ya que los poderes represivos del estado serán utilizados contra el movimiento obrero.
Antes de la invasión de Afganistán y luego de Irak, el fenómeno del fundamentalismo islámico estaba en un nivel mucho más bajo. Desde las guerras de Afganistán e Irak, seguidas por el bombardeo de Siria y Libia, el fenómeno se ha disparado. No paran de decirnos que se requiere la intervención militar para frenar el problema, pero en realidad sólo lo exacerba.
En la actualidad, el ISIS está en retirada, pero su derrota militar no va a poner fin a los ataques terroristas. Incluso si sus bases en Siria e Irak fueran barridas por completo, nada impide que “lobos solitarios” o pequeños grupos organizados lleven a cabo ataques como el que hemos visto hoy. Ninguna cantidad de seguridad puede impedir que individuos lancen vehículos contra la multitud o apuñalen a la gente.
El capitalismo ha creado este monstruo, que incluso ahora es útil para crear un sentimiento de pánico entre la población que pueda ser utilizado para justificar todo tipo de medidas reaccionarias. Es otra expresión de la crisis del sistema en su conjunto, y sólo puede ser verdaderamente eliminado cuando terminemos con el sistema que engendra tales fenómenos.

Jorge Martín

Walsh y la literatura: la incansable búsqueda de la verdad



Del policial a la novela testimonial o no ficción. Dos poéticas en un solo escritor. A 41 años de su desaparición, apuntes de su recorrido literario.

Una gran parte constitutiva del Rodolfo Walsh que todos conocemos está en sus orígenes vinculado al género policial. Fue un laboratorio de toda su literatura posterior.
Walsh comenzó a trabajar como corrector en la editorial Hachette a los 17 años, teniendo un contacto directo con la narrativa policial, no solo inglesa y norteamericana, sino también nacional, con Borges a la cabeza.
Recorrió todas las etapas de formación del escritor, siendo corrector, traductor, antólogo y finalmente autor de relatos policiales. Es así como desde mediados de los ‘40 aparecieron regularmente sus traducciones de Ellery Queen, Víctor Canning y Cornell Woolrich/William Irish en las difundidas colecciones Evasión y Serie Naranja.
En esa misma época comenzó a publicar sus propios cuentos en dos revistas de amplia circulación: Leoplán y Vea y lea. Cuentos que van del relato fantástico al social.
En 1950 obtuvo uno de los segundos premios del concurso de la revista Vea y Lea con su cuento “Las tres noches de Isaías Bloom”. En 1954 realizó el prólogo y la selección para la antología Diez cuentos policiales argentinos, que incluye su “Cuento para tahúres”. Ese mismo año publica en Hachette su primer libro de cuentos o novelas cortas: Variaciones en rojo. Por este libro recibirá el Premio Municipal de Literatura. En 1956 se publicará la Antología del cuento extraño cuya selección, traducción y noticias biográficas fueron realizadas por él.
Sin embargo, posteriormente Walsh va a ser profundamente autocrítico con sus orígenes literarios. En "Nota autobiográfica" de 1965 afirma: "Mi primer libro fueron tres novelas cortas en el género policial, del que hoy abomino. Lo hice en un mes, sin pensar en la literatura, aunque sí en la diversión y en el dinero. Me callé durante cuatro años, porque no me consideraba a la altura de nadie. Operación Masacre cambió mi vida. Haciéndola, comprendí que además de mis perplejidades íntimas, existía un amenazante mundo exterior".

Operación Masacre: el salto a la no ficción

Una vez enterado de los fusilamientos clandestinos de militantes peronistas en José León Suárez por parte de la Libertadora en 1956, Walsh siente que ya no puede volver al ajedrez, ni a la literatura fantástica, ni a los cuentos policiales. Ese momento bisagra en el que se gesta Operación Masacre y hay una trasformación en la subjetividad del joven Walsh, es muy bien relatado en la novela de Marcelo Figueras recientemente publicada: El negro corazón del crimen.
Esos cambios afectan definitivamente su relación con la literatura. Comienza su paso al género testimonial o de denuncia, recientemente rebautizado como "no-ficción". Se anticipa casi una década al real-fiction de Truman Capote y su libro A sangre fría. Parece haber un solo antecedente en estas tierras algunas décadas previas con Pinnie Wald y su libro Pesadilla, donde se narran los horrores de los pogromos en Buenos Aires contra los obreros judíos durante la Semana Trágica de 1919.

Dos poéticas, un escritor

Rodolfo Walsh fue parte de una tradición que se puede llamar “antinovelística”. Según Ricardo Pigla en sus clases de literatura condensadas en el libro Tres Vanguardias, ese componente “antinovelístico” tiene dos aspectos. Uno formal, en lo que Walsh tiene de borgeano en cuanto a la defensa de la forma breve o prosa concentrada.
En cuanto al segundo aspecto, Piglia señala que “una segunda línea se enfrenta con la novela desde otro nivel: la función de la ficción. Esta teoría le pide a la novela que cumpla una función social; no que cuente cómo es esa función, sino que la cumpla verdaderamente (…) Dentro de esta línea, existe una tradición que plantea que para pasar de la literatura a la realidad hay que abandonar la ficción; que si uno quiere hacer política con la literatura o quiere que la literatura cumpla una función en el plano social, no puede usar la ficción. En esta tradición está Walsh”.
Es así como en 1968 Walsh estaba escribiendo una novela encargada por su editor Jorge Álvarez. Pero ese mismo año la abandona para dirigir el semanario de la CGT de los Argentinos donde publicará ¿Quién mató a Rosendo?, retomando las formas investigativas y narrativas de Operación Masacre.
Piglia señala que no solo abandona el campo de la novela sino que también rompe con la figura del libro. Walsh va a dirigir un diario obrero y a publicar en ese lugar que escapa del mercado y del libro como objeto, ¿Quién mató a Rosendo? en forma de notas, denunciando un hecho criminal que involucraba a la burocracia sindical vandorista. Ya había hecho lo mismo con Operación Masacre, que fue publicado inicialmente por partes en el periódico Revolución Nacional.
Walsh resuelve esa tensión entre ficción y política estableciendo una escisión entre ficción y no ficción. Esto define dos poéticas en su práctica. Por un lado, un uso político de la literatura en el que prescinde de la ficción, retomando una tradición que se remonta al Facundo de Sarmiento y los orígenes de la prosa política argentina. Utiliza materiales crudos de la realidad, incorporándolos en el interior de un universo novelístico.
Hablando de ¿Quién mató a Rosendo?, Walsh recuerda: “Un periodista me preguntó por qué no había hecho una novela con eso, que era un tema formidable para una novela; lo que evidentemente escondía la noción de que una novela con ese tema es mejor o es una categoría superior a la de una denuncia con este tema. Yo creo que la denuncia traducida al arte de la novela se vuelve inofensiva, es decir, se sacraliza como arte. Por otro lado, el documento, el testimonio, admite cualquier grado de perfección, en la selección, en el trabajo de investigación se abren inmensas posibilidades artísticas.”
En cuanto a sus textos de ficción, Piglia explica que Walsh utiliza la elipsis, trabaja con la alusión y lo no dicho. Plantea que “en ‘Fotos’ y ‘Cartas’, dos de los mejores relatos de la literatura argentina, donde a partir de un pueblo de la provincia de Buenos Aires, en los años del peronismo y de la década infame, Walsh construye un pequeño universo joyceano, una suerte de microscópico Ulises rural, mezclando voces y fragmentos que se cruzan y circulan en una complejísima narración coral.” Las tensiones políticas y las diferencias sociales están implícitas, sólo hay que seguir las pistas y los signos sesgados del relato. Construye las historias a partir de mínimas situaciones, de escenas fugaces, de líneas de diálogo, de cartas y de elipsis, sin un desarrollo lineal.
Sin embargo hay que tener en cuenta que sus dos poéticas tienen un importante punto de contacto en toda su obra: la investigación. Es decir, la búsqueda de la verdad, el trabajo secreto, el rigor de la reconstrucción. Sus textos se arman sobre un enigma que es la clave de lo que se narra.
Desde sus cuentos policiales hasta la “Carta abierta de un escritor a la Junta Militar”, todos sus textos tienen en común la búsqueda de la verdad que se esconde detrás de algo que parece imposible. Y lo imposible es verdadero.
Cuando hace no ficción está la idea de que hay materiales tan verdaderos, tan imposibles de ser narrados, que la ficción los arruina y disuelve su efecto. Walsh busca impactar en la conciencia del lector. La novela de no ficción garantiza que lo narrado sucedió como se cuenta, aunque las estrategias que se utilicen para contarlo reproduzcan los modos de la ficción.
Esto es Operación Masacre, narrar un hecho real como si fuera ficticio, haciendo saber todo el tiempo que es real.

Darle la voz al otro

¿Cómo narrar el horror? Hay acontecimientos que son muy difíciles, casi imposibles de trasmitir.Walsh encuentra un modo de contar una experiencia extrema y trasmitir un acontecimiento imposible. Trabaja con la voz ajena, el testigo. Explora los límites del lenguaje.
Luego del asesinato de su hija en plena dictadura, escribe la “Carta a Vicky” donde cuenta: “Hoy en el tren un hombre decía ‘Sufro mucho, quisiera acostarme a dormir y despertar dentro de un año’”. Y concluye Walsh: “Hablaba por él pero también por mí”.
Hace un desplazamiento, le da la palabra a otro para que hable de su dolor, toma distancia, alguien habla por él. De esa forma logra mostrar lo que no se puede decir.
Ya había utilizado este recurso en el prólogo de 1968 de Operación Masacre, donde narra cómo los acontecimientos hicieron entrar la historia y la política en su vida. “Tampoco olvido que, pegado a la persiana, oí morir a un conscripto en la calle y ese hombre no dijo: Viva la patria, sino que dijo: No me dejen solo, hijos de puta”. Ese soldado que está por morir es el que condensa la verdad de la historia. En esa escena se oye y se condensa la experiencia pura. Un movimiento que desplaza hacia el otro la narración de la verdad.
Piglia afirma que “Walsh era capaz de escribir en todos los registros de la lengua y su prosa es uno de los grandes momentos de la literatura argentina contemporánea. Su ética del lenguaje y su conciencia del estilo lo acercan a las posiciones enunciadas por Bertolt Brecht en ‘Cinco dificultades para escribir la verdad’. Hay que tener, decía Brecht, el valor de escribirla, la perspicacia de descubrirla, el arte de hacerla manejable, la inteligencia de saber elegir a los destinatarios y la astucia de saber difundirla.”

Martin Espinoza
@martinespi05
Jazmín Jimenez
Lic. en Sociología / @JazminesRoja

La “revolución educativa” de Macri y la “herencia” kirchnerista



Durante el conflicto docente no solo se discuten salarios. Abrimos un debate sobre la estructura del régimen educativo para Cambiemos y la herencia recibida, luego de 12 años de gobierno kirchnerista.

Los docentes porteños conocemos muy de cerca el sistema educativo que viene sosteniendo el Macrismo. En líneas generales la hemos llamado “Buenos Aires High School” al ser la Ciudad más rica de América Latina y con mayores recursos, pero con una importante tasa de egresados y escuelas privadas.
Este modelo educativo se basa en centrar el resultado en términos empresariales y no sobre el proceso pedagógico, y con políticas claras como el ajuste al salario docente y ataque sobre sus condiciones de trabajo, cierre y “fusión” de grados y más de 11 mil chicos sin vacante, con un presupuesto en su piso histórico y un nivel de subsidios a la educación privada que crece año a año. Este es el modelo que el Macrismo quiere llevar a nivel nacional.
Hoy los realineamientos del nuevo gobierno macrista, y América Latina, giran hacia nuevas relaciones con el Imperialismo, respetando las recetas de las políticas del Banco Mundial y el FMI. Todo indica para la educación una vuelta al “consenso de Washington”, pero esta ecuación del neoliberalismo tuvo sus versiones concretas en la “década” K.

La pesada “herencia recibida”

La ecuación neoliberal. Fueron 12 años de gobierno K. La educación, entre otros puntos, fue su caballito de batalla contra quienes, según el relato K, querían “volver a los ‘90”. El kirchnerismo enarboló, en su relato, la reversión de las problemáticas estructurales heredadas del neoliberalismo.
El neoliberalismo dio vuelta la ecuación fundamental de la educación. En primer lugar, valoró a la educación según lo que considera “resultados” en términos mercantiles, evaluados según un modelo de eficiencia empresarial antagónica de un criterio social y pedagógico, y puso a los estudiantes como meros consumidores. A su vez, descentralizó las políticas administrativas de manera tal que cada provincia cuenta con un presupuesto propio, e impulsó la inversión en la educación privada. Como parte del mismo proceso, se centralizó lo pedagógico, sin respetar los múltiples elementos sociales, divergencias y heterogeneidad que encontramos los docentes en las escuelas. Las evaluaciones como el plan “aprender 2016” son una muestra importante de estas políticas.
Pero la política del kirchnerismo ha sido la de “dejar la puerta abierta para ir a jugar”. En principio, luego de 12 años de gobierno, se mantuvo la ecuación neoliberal y aquellas políticas que pudieron tener relativo éxito coyuntural, se están volviendo regresivas y usadas “en su contra”.
Un punto importante es el de financiamiento educativo. Uno de los pilares de la educación ligada al mercado, que el kirchnerismo mantuvo intacto, fue la Ley Federal de Educación de los ‘90 con el desfinanciamiento de las provincias. La Ley de Transferencia de Servicios Educativos (LTSE) y la Ley Federal de Educación (junto a la Ley de Educación Superior) constituyeron el paquete de leyes heredadas del menemismo que están orientadas a atacar la educación pública, y adaptar las políticas educativas a los dictados del FMI y los organismos internacionales. Los cambios propuestos por el kirchnerismo de llevar al 6% del PBI lo destinado a educación, no resolvieron el eje principal de la herencia menemista que se arrastra desde la dictadura.
Para dar un ejemplo, en el último año del gobierno de Cristina Kirchner el Estado nacional aportaba una suma mínima por provincia, lo que genera que el grueso de la inversión deba ser realizado por éstas, profundizando la desigualdad ya que “las provincias patagónicas (Tierra del Fuego, Santa Cruz, Neuquén, Chubut, Río Negro y La Pampa) albergan apenas al 6 % de los alumnos del país, mientras el grupo de las más pobladas (provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza) reúne a casi el 70 % de los alumnos”. Según datos publicados en la edición de febrero-marzo 2015 de Le Monde, los Estados provinciales invierten de conjunto el 31,5 % del gasto público en educación, y Nación el 5,3 % del PIB nacional.
Estas leyes nacionales sostenidas intactas, permiten a quien las quiera continuar, profundizar en el desfinanciamiento y la descentralización administrativa apelando a los escasos recursos de las provincias y centralizando el sujeto en un estudiante de mercado. El intento de poner fin a la paritaria nacional por parte de Cambiemos es una muestra de ello, aunque no el final de la película. Cuando la misma paritaria nacional durante los últimos 12 años marcó un techo y no un piso y dejó aisladas a provincias enteras luchando. Un ejemplo bien claro Carlos Fuentealba.

Construcción de escuelas y subsidios a las privadas

En el Plan Nacional Quinquenal de Educación se planteaba que hasta 2015 se construirían 2.671 nuevas escuelas en todo el país, se señalaba que hasta 2014 se construyeron 1.665 escuelas, y que se concretaron 5.914 obras de refacción, ampliación y reparación. Esto mediante los programas nacionales 700 escuelas, Más Escuelas y Más Escuelas II. Solo por tomar un ejemplo, en la Provincia de Buenos Aires, es obligatorio la sala de cuatro, la de cinco, toda la primaria y toda la secundaria. Según el último censo oficial quedaron por fuera de los jardines (públicos y privados) 163.736 niños de 3 y 4 años.
Mientras la construcción de escuelas en todo el país sigue estando librada a las cajas provinciales, a través del subsidio a las escuelas confesionales, el kirchnerismo ha preservado el papel retrógrado de la Iglesia como agente educador y a la religión como parte del currículum pedagógico. Según el relevamiento oficial de 2010,[4] la Nación, las provincias y la ciudad de Buenos Aires aportaron a 3.500 establecimientos educacionales católicos, la suma de 4.200 millones de pesos. Actualizando esos montos las transferencias para la educación católica rondarían en 2013 entre 5.100 y 6.300 millones de pesos.
El ejemplo de CABA es importante ya que más de 11 mil chicos se quedaron si escuela durante el ciclo lectivo 2016. No hay una política de construcción.

El subsidio a las escuelas privadas, una herencia con mucho uso

El Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 275/2016, publicado en el Boletín Oficial, suspende "desde el 1 de enero de 2016 hasta el 31 de diciembre de 2016 inclusive, la aplicación de las disposiciones contenidas en el Decreto N 814 del 20 de junio de 2001".
En el texto, justifican de diferentes maneras esta resolución. Entre otras cosas, describen que “Que la situación descripta colisiona, para este sector, con los objetivos planteados al momento de dictarse el Decreto N° 814/01, de establecer el crecimiento sostenido, la competitividad y el aumento del empleo, mediante la reducción de los costos disminuyendo la presión sobre la nómina salarial” y que “conforme la Ley N° 24.049 la administración y supervisión de las instituciones privadas de enseñanza comprendidas en la Ley N° 13.047 fue transferida a las Provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, contando la mayoría de ellas con el aporte estatal para el financiamiento previsto en la Ley N° 26.206, el cual surge de los respectivos presupuestos provinciales y de la CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES.”
La suspensión del pago de aportes patronales a los centros educativos de gestión privada fue aplicada durante la mayoría de los años de gobiernos kirchneristas, y desde 2011, de manera ininterrumpida. Como ya analizamos en la revista Ideas de Izquierda, en el artículo “La “mala” educación” en términos estadísticos, aproximadamente más de 300.000 alumnos se fueron de las primarias estatales en la década K. Los datos oficiales confirman “una tendencia que se mantiene firme desde 2003: la escuela primaria estatal perdió 333.274 alumnos en estos diez años, lo que supone una caída del 8,9 %.
En ese mismo período, las privadas ganaron 218.086 estudiantes: aumentaron su matrícula en un 22,5 % (…) En total, el nivel medio incorporó 428.618 alumnos entre 2003 y 2012, aunque el crecimiento fue mayor en las privadas (16,7 %) que en las públicas (11,2 %)”.

El modelo porteño para la “revolución educativa” de Macri

El modelo educativo del PRO puede evaluarse en los resultados alcanzados en los nueve años de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, con el mayor presupuesto general. Su principal “medida” educativa fue aumentar la transferencia millonaria de dinero de la educación pública hacia la educación privada y una suerte de “guerra de desgaste” con implementaciones de políticas de corte neoliberal. El presupuesto educativo da la nota por ser el más bajo de la historia en cuanto a esfuerzo presupuestario. De representar el 27,8 % en el 2011 cayó al 22,2 % en el 2015 y al histórico 18,5 % para el 2017.
Esta transferencia de fondos que favorece a escuelas privadas y confesionales vino de la mano de ataques parciales, como el cierre masivo de más de 100 grados o cursos, con el que buscaron aumentar la cantidad de alumnos por docente, como recomienda Gems para mejorar la eficiencia. Abundan las escuelas en la zona sur de Buenos Aires donde hay entre 30 y 40 alumnos por grado, un verdadero hacinamiento que empeora las condiciones de enseñanza y de aprendizaje.
Esto es fruto también del recorte presupuestario que determina la ausencia de un plan para construir las escuelas y jardines de infantes que faltan en la ciudad. Hay más de 4.800 niños y niñas sin vacantes en el nivel inicial y primario. Entre otras políticas importantes se encuentran la reforma de la escuela secundaria como la NES, que elimina orientaciones y vacía contenidos, la eliminación del carácter democrático de las Juntas de Clasificación y Disciplina y la creación del Instituto de Evaluación de Calidad y Equidad Educativa.

La lucha por la educación pública

Como se ve el macrismo se agarra de la herencia recibida y pretende avanzar sobre todas las conquistas y especialmente, sobre la educación pública. Hay que abrir un verdadero debate sobre qué educación queremos y como defenderla. Aquellos que cantan “vamos a volver” en el medio de la importante lucha docente lo hacen sobre la base de estas políticas educativas que por ejemplo, en Provincia de Buenos Aires bajo el gobierno de Scioli, tuvo sus nefastas consecuencias y grandes huelgas docentes.
Basta recordar que todos los gobiernos atacaron a los docentes. Desde Alfonsín hasta Macri. Diciendo que somos vagos y contra el derecho a huelga. Esto es parte de la misma política de ajuste a la educación pública.
Por eso esta lucha que los docentes estamos protagonizando no es solo por salario. Para nosotros la educación pública es una conquista de todo el movimiento obrero y por eso queremos defenderla. Por eso somos parte del Frente de Izquierda que plantea un salario igual a la canasta básica familiar para todos los docentes del país y un mayor presupuesto educativo del 10% del PBI en base al no pago de la deuda externa, con un plan de construcción de escuelas en todo el país bajo un sistema estatal único y nacional.

Federico Puy
Docente, Congresal UTE-CTERA