miércoles, julio 27, 2016

¿Pokémon Go vinculado con la CIA?



Pokémon Go, el juego que moviliza a millones en el mundo transgrediendo los límites de un simple gráfico a realidad aumentada comenzó a proyectarse en Niantic, perteneciente a John Hanke, un estadounidense que años antes había lanzado “Meridian 59”, el primer videojuego en utilizar gráficos 3D.
Hanke es nada más y nada menos que el creador de “Earth” proyecto adquirido por Google en 2005, empresa que Julian Assange, fundador de WikiLeaks asocia a los servicios de inteligencia de los Estados Unidos.
Lo revelador de Pokémon Go y que pone en vilo a los gobiernos de diferentes países del Planeta es que este producto añade la ubicación GPS de los jugadores y almacena las fotografías que los jugadores toman a la hora de cazar un Pokémon.
La pregunta que muchos hacen es: ¿Quién es John Hanke? Este hombre de 49 años colaboró durante más de una década para Google. Pero su experiencia anterior provenía de su empresa “Keyhole”, especializada en cartografía digital e imágenes de satélites en los que luego se basó “Google Earth” y “Google Maps”.
Si nos remontamos unos años antes nos encontramos con un John Hanke que trabajó para el Departamento de Estado de los Estados Unidos. Pero volvamos a Niantic. Ésta empresa fue fundada como una startup interna de Google, gigante tecnológico vinculado a la CIA y la NSA (Agencia de Seguridad Nacional), por John Hanke en 2010. Por ese entonces, Hanke recibía fondos económicos de In-Q-Tel, organización especializada en sistemas de reconocimiento militar. Todos los programas y sistemas desarrollados por In-Q-Tel benefician a los servicios de inteligencia norteamericanos y colaboran para predecir la localización y el nivel de violencia de las protestas.
Es por su rasgo distintivo y llamativo de basarse en geolocalización que líderes de todo el mundo están alertando a sus países en materia de seguridad nacional. El juego que logra que los usuarios se ejerciten, obliga a los jugadores a transitar por lugares donde no tendrían razón aparente de estar y “apuntar sus cámaras hacia edificios y sitios históricos”, como asegura el periódico argentino La Nación.
En Rusia el Secretario de Prensa del Kremlin solicitó a los usuarios evitar visitar la sede de gobierno a la caza de pokemones. Kuwait hizo lo propio prohibiendo el uso de Pokémon Go en edificios del gobierno y previno sobre el riesgo de que los jugadores expongan sus datos personales.
El caso más riesgoso a la hora de exponer la vida de los jugadores se manifestó en Bosnia, donde el gobierno advirtió a los jugadores sobre el peligro de perseguir pokemones en territorio donde aún quedan minas y explosivos de 1990.

Natalia N. L. Brezina


Lenin y el periódico (I): La etapa de Iskra



En momentos que La Izquierda Diario se está transformando en una referencia para una amplia militancia y ganando influencia, queremos reflexionar acerca del rol que la prensa puede tener como organizador colectivo en la formación de un partido obrero revolucionario según la visión de Lenin. En esta primera entrega analizamos la fundación de Iskra y sus consecuencias.

Una de las cualidades más destacables de Lenin fue su perspicacia a la hora de realizar una lectura de la situación política y económica de Rusia –escenario donde pretendía intervenir– y tratar de actuar en consecuencia. A sus 30 años pudo concretar uno de los proyectos más importantes de su intensa vida política: crear un periódico revolucionario que sentará las bases para una organización centralizada del marxismo ruso, hasta ese momento disperso en pequeños grupos aislados en Rusia y en el exilio europeo.
El 24 de diciembre de 1900 se publicó el primer número de Iskra (La chispa). Su lema era “una chispa puede incendiar la pradera”. Esa “chispa” permitiría organizar y formar a una nueva generación de cuadros obreros e intelectuales que pasarían a ser la vanguardia del Partido en los años siguientes.
El Comité de Redacción estaba formado por 6 miembros: Plejánov, Axelrod, Vera Zasúlich (los “viejos”), Potrésov, Mártov y Lenin (los “jóvenes”). Éste último dirigía en los hechos el periódico. Su tensión fue constante: escribía cartas a los redactores, aportaba críticas y sugería ideas para nuevos artículos.
En ¿Qué hacer? (1902) Lenin sintetizó los primeros 2 años de su trabajo en Iskra. Con el ascenso obrero de fines de Siglo XIX, muchos trabajadores se acercaron a las ideas del marxismo pero el problema que veía era que, aunque desde 1898 existía el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR), la clandestinidad, las detenciones masivas, las deportaciones y el acecho de la autocracia zarista desarticulaban velozmente las células regionales formadas al calor de los conflictos, debilitando cualquier dirección centralizada de un movimiento revolucionario. Por eso Iskra debía publicarse en Europa y desde allí distribuirlo a Rusia.

Los combates de Iskra contra el economicismo

Bajo la dirección de Lenin, Iskra fue clave para la lucha política contra las concepciones economicistas predominantes en la socialdemocracia de la época, los llamados “marxistas legales”. Reivindicaban las huelgas por demandas económicas pero despreciaban la lucha teórica y rebajaban el programa (barrer de raíz al régimen) a reclamos sindicales aislados. Criticaban al movimiento iskrista porque decían que se organizaba por fuera de los círculos tradiciones de la izquierda, interviniendo en forma autónoma (por fuera del partido). Lenin responde: “Si no se educan fuertes organizaciones políticas locales, ¿qué valor podría tener un periódico central para toda Rusia, aunque esté excelentemente organizado?”. La prensa para el revolucionario tiene un rol completamente diferente al de la burguesía. Es el medio más adecuado para influir en los acontecimientos y organizar a la base militante del partido revolucionario.
Lenin afirma que “El proletariado, la clase más revolucionaria de la Rusia actual, solamente si se organiza en un partido así, será capaz de realizar la tarea histórica a la que está destinado: unir bajo sus banderas a todos los elementos democráticos del país y conducir esa lucha tenaz de tantas generaciones sacrificadas, hasta el triunfo sobre el detestado régimen”. A diferencia de los economicistas, que dividían la lucha sindical –en manos de la clase obrera– de la lucha política encabezada por teóricos e intelectuales, el periódico político revolucionario, creado para los trabajadores, tenía como objetivo unir al conjunto del movimiento y elevar el nivel teórico de la vanguardia (1).
Su intransigencia no iba en detrimento de la discusión y el debate con grandes dirigentes del movimiento socialdemócrata internacional: Lenin convocó a Rosa Luxemburgo y a Kautsky, entre otros, para que escribieran en Iskra (a pesar tener diferencias políticas) para avivar la polémica y el espíritu crítico, claves en su concepción de periodismo. Un ejemplo más que echa por tierra cualquier falsificación histórica que reduzca la personalidad de Lenin a un “líder autoritario”.

La prensa como “andamiaje”

Mientras que los dirigentes de la socialdemocracia rusa montaron la redacción en el extranjero, una extensa red de agentes locales formó la columna vertebral del movimiento iskrista. Tenían agentes en Berlín, París, Suiza y Bélgica que recogían los fondos destinados a sostenerla financieramente. Un verdadero internacionalismo práctico.
Toda esta estructura le daba vitalidad al periódico. Para Lenin a estas redes “se les puede comparar con los andamios que se levantan alrededor de un edificio en construcción, que señalan sus contornos, facilitan las relaciones entre los distintos sectores, les ayudan a distribuir el trabajo y observar los resultados generales alcanzados por el trabajo organizado”. Esto se lograría uniendo los grupos dispersos y sus conflictos; canalizando la indignación contra el hambre y la explotación en una organización real y activa resumida en la consigna “un periódico de agitación para toda Rusia” que unificara la lucha contra el Zar.

El periódico y el partido

La experiencia de Iskra permite sentar las bases del periódico del partido de Lenin guiado por la idea que resume esta cita del “¿Qué Hacer?”:
“La misión del periódico no se limita, sin embargo, a difundir las ideas, educar políticamente y a atraer aliados políticos. El periódico no es sólo un propagandístico colectivo y un agitador colectivo, sino también un organizador colectivo”.
Con esa estrategia, casi 10 años más tarde, cuando en 1912 comienza un auge de las luchas obreras, Lenin adapta el periódico a las nuevas circunstancias creando el Pravda (La Verdad) que sería el nombre del diario del partido revolucionario que triunfó en Octubre del ’17.
Los marxistas revolucionarios tenemos como tarea de primer orden la organización política de la clase obrera. Desde el PTS, a través de La Izquierda Diario en sus ediciones on line e impreso, buscamos aportar en esta apasionante tarea. Continuaremos en el próximo número con la creación del Pravda.

Claudia Ferri

Notas.

1. La lucha política en Iskra permitió que se expresen las tendencias que marcaron la escisión en el II congreso del POSDR de julio/agosto de 1903. Para los bolcheviques todo miembro debía participar de alguna instancia de organización (por las particularidades de la época, durante Pravda, Lenin tendrá otra idea sobre quiénes serían militantes). Los mencheviques tuvieron una visión más laxa y terminaron acercándose a posiciones de la burguesía liberal. En el nuevo Comité de Redacción había 3 miembros: Pléjanov, Lenin y Mártov. Cuando Plejánov se inclinó hacia los mencheviques (Martov ya era un dirigente de esa fracción), Lenin –en minoría – decidió abandonar la redacción en noviembre de 1903.

Evita: una figura controvertida



Amada y odiada Eva Duarte de Perón se convirtió en un mito. En el aniversario de su muerte reflexionamos sobre su papel en el gobierno peronista y sus ideas sobre el rol social de las mujeres.

Como hemos anunciado en notas anteriores, desde Ediciones IPS-CEIP, un equipo de militantes del PTS estamos preparando, bajo la coordinación de Alicia Rojo, un libro de próxima aparición que recorre la historia del movimiento obrero argentino desde sus orígenes hasta la Resistencia. Trabajadores, mujeres y estudiantes podrán recrear en su lectura la historia de la clase obrera argentina de esos años, desde una perspectiva marxista. En esta oportunidad nos convoca un nuevo aniversario del fallecimiento de Eva Perón.
Mi mamá siempre contaba que cuando murió Eva mi abuelo salió al patio de su casa en Villa Urquiza y descorchó una sidra. Por la otra parte de la familia, mi papá contaba que, en cambio, en La Plata, mi abuela no paraba de llorar. La figura de Eva despertaba pasiones encontradas. Amada y odiada.

La “abanderada de los humildes”

Nacida en Los Toldos, de origen humilde, supo “ganarse el corazón de sus descamisados”. En 1944, ya instalada en Buenos Aires conoce a Juan Domingo Perón.
Evita no va a ocupar el lugar que tradicionalmente tenían las Primeras Damas, siempre de posición social acomodada, para las que la actividad política estaba prácticamente vedada y su rol, como mucho, era el de la beneficencia. Por el contrario, Eva va a tener un papel central en el régimen político durante el peronismo, y desde el Ministerio de Trabajo, seguiría la problemática sindical. De manera cotidiana Eva recibe delegaciones de obreros y sindicalistas, era parte de las discusiones de los convenios colectivos de trabajo, manteniendo relación diaria con los más altos dirigentes de la CGT y actúa como intermediaria en la discusión de algunas reivindicaciones.
El aspecto por el que sería más recordada, y con el que conquistó el cariño de los más humildes, fue su intensa actividad vinculada a la ayuda social. En 1948, se creó la Fundación Eva Perón que, entre otras ocupaciones, terminó de absorber las actividades que desarrollaba la Sociedad de Beneficencia, en asilos y orfanatos, y las extendió a todo el país. La Fundación se ocupó de brindar derechos elementales que debía garantizar el Estado, intentando desligar en la conciencia de los trabajadores sus luchas de la obtención de estos derechos.
Llevó adelante tareas en las áreas de salud, vivienda, educación, recreación, deportes y acción social directa. Así, se construyeron hospitales, escuelas, residencias para la tercera edad, para mujeres y niños, barrios populares, hoteles.
Muchos niños tenían su primera bicicleta o su primera muñeca gracias a la Fundación. Mi abuela Negra, la platense, contaba que veía a los nenes en las calles de Barrio Jardín jugar “gracias a Evita”. Miles de mujeres accedían a una máquina de coser. Aunque mi mamá se encargaba de aclarar que la de mi abuela Niní, marca Singer, se la había comprado mi abuelo, el mismo que descorchó la sidra, “con mucho esfuerzo”.

El voto femenino

En noviembre de 1951, las mujeres votan por primera vez en la Argentina, conquista que es presentada como un logro del peronismo en general, y de la figura de Eva en particular. Esta forma de presentar los hechos, sin embargo, intentó negar la lucha incansable por el sufragio femenino y por los derechos de las mujeres, de militantes (en su mayoría socialistas o anarquistas) como Alicia Moreau de Justo o Julieta Lanteri, quien 40 años antes de que se proclamara el voto femenino, lograba votar en la ciudad de Buenos Aires, el 26 de noviembre de 1911, aunque sin poder conseguir que la ley proclamara ese derecho para todas las mujeres.
No había pasado un año del voto femenino y ya estaban apareciendo los primeros signos de crisis política en el gobierno, cuando Eva Perón, tras una dura enfermedad, muere prematuramente en Buenos Aires. La CGT declaró un paro por 3 días y el Gobierno anunció duelo nacional por 30 días. Su cuerpo sería velado durante 2 semanas en la Secretaría de Trabajo y Previsión para ser llevado luego al Congreso y la CGT, la procesión en su funeral será una de las más grandes de la historia de nuestro país, acompañada por 2.000.000 de trabajadores, hombres y mujeres, que fueron a despedir a la “compañera Evita”.

Evita y su papel en el régimen peronista

Desde la perspectiva que desarrollamos en el libro, es decir, la de la historia del movimiento obrero, el peronismo cumplió su rol de contener las potencialidades revolucionarias de esta clase, y Eva acompañó este objetivo cumpliendo una función clave en la tarea de vincular las conquistas que las masas obtenían al papel benefactor del Estado y al del propio peronismo, y por lo tanto desvincularlas de sus propias luchas (y sobre todo del sujeto, los mismos trabajadores), rol que se ve con claridad en su tarea social. De aquí que no podemos olvidar tampoco el papel que cumplió en contener las luchas de los trabajadores. Lo vemos, por ejemplo, durante la huelga ferroviaria de 1950, cuando va a los Talleres de Escalada para persuadir a los trabajadores a que levanten el paro, planteando que el país necesitaba de su solidaridad. Los ferroviarios sin embargo continúan con sus medidas de fuerza. En la película Eva Perón, dirigida por Juan Carlos Desanzo y escrita por José Pablo Feinmann, se representa el diálogo entre Eva y los huelguistas: “Esta huelga, compañeros, que ustedes le están haciendo al gobierno peronista es contra el movimiento obrero, es una huelga contra ustedes mismos. El que le hace una huelga al peronismo es un carnero de la oligarquía", luego sigue: "hacerle una huelga a Perón es trabajar para la antipatria". Cuando un trabajador la increpa sobre el salario ferroviario, Eva le dice que, por supuesto no es justo, pero arremete: “Además, compañeros, ¿estamos hablando solamente de salarios? ¿qué pasa? ¿y la vivienda? ¿y los derechos sociales y las jubilaciones y las vacaciones pagas? ¿quién les dio todo eso? ¡Se los dio Perón!”.
El mensaje era claro: los trabajadores debían olvidar que esas conquistas se debían a las décadas de lucha que ellos mismos protagonizaron. A esas tradiciones apelaron los ferroviarios que comenzaban a ver que esos derechos corrían riesgo en manos de un gobierno que mostraba cada vez más claramente para quién gobernaba en realidad.

Evita: ¿un modelo de mujer?

Hoy, en tiempos donde el empoderamiento de las mujeres, siempre individual, parece haberse puesto de moda, personajes como Eva que supieron desafiar el estereotipo de la mujer argentina de su época y del rol de la esposa de un presidente, parecen ser ejemplos a seguir. Sin embargo, ese lugar con el que supo incomodar a las mujeres de la alta sociedad no puede separarse de su papel en el régimen del que formó parte, y que está destinado a mantener lo fundamental de las relaciones sociales de clase y con ellas el lugar de la mujer.
Eva Perón se propuso quitarle todo contenido cuestionador de las relaciones sociales al movimiento feminista existente en el país, velando las tradiciones de lucha que se expresaron en la organización independiente de mujeres trabajadoras en la izquierda, durante los orígenes del movimiento obrero argentino. Por el contrario, el peronismo les recordaba su lugar de reproductoras, pero ahora no solo de las relaciones sociales que le otorgaban un papel subordinado, sino también de reproductoras del movimiento liderado por Perón. Decía Eva Perón en La razón de mi vida “El problema de la mujer es siempre en todas partes el hondo y fundamental problema del hogar. Es su gran destino. Su irremediable destino”.
El destino de destierro que al cuerpo de Eva luego le dará la gorila Revolución Libertadora, no harán más que reforzar su lugar de mito e ícono del peronismo, ayudando a opacar lo contradictorio de su figura y haciendo de ella una bandera de la llamada ala revolucionaria del movimiento en los años 70.

Soledad Domenichetti
Delegada FOETRA Agrupación Violeta | @soledome1

Fidel es 26



Hacía algunos años que no tenía la oportunidad de amanecer en la hermosa Cuba un 26 de julio, Día de la Rebeldía Nacional, en esta ocasión muy especial y emocionante por haberse dedicado al 90 cumpleaños de Fidel Castro, líder histórico de la Revolución en la mayor de las Antillas.
En el acto por el 63 aniversario de los históricos asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, celebrado este martes en la central provincia de Sancti Spiritus, escuché afirmar a representantes de las nuevas generaciones que “somos felices aquí”, y “si de la sangre de los jóvenes depende la soberanía del pueblo cubano, cuenten con la nuestra”, dos mensajes altos y claros para ilusos y descolocados.
Los miles de espirituanos y habitantes de la isla caribeña presentes en la actividad político-cultural, encabezada por el presidente Raúl Castro, resaltaron el liderazgo y ejemplo de Fidel en la gesta heroica del Moncada aquel 26 de julio de 1953, que reinició las luchas por la verdadera independencia de esta nación latinoamericana, conquistada el 1 de enero de 1959.
“Sentimos la presencia entre nosotros del Comandante en Jefe, quien es la voz de la libertad y el hombre más grande que ha dado el mundo”, exclamaron sus compatriotas.
Los cubanos reiteraron que continuarán apostado por un Socialismo próspero y sostenible, a pesar del bloqueo económico, comercial y financiero que aun le impone Estados Unidos, pese a que ambos países vecinos restablecieron sus relaciones diplomáticas hace precisamente un año.
El Vicepresidente y Segundo Secretario del Partido Comunista (PCC), José Ramón Machado Ventura, reiteró en el discurso central del acto que Washington mantiene intacta esa fracasada política de cerco aplicada desde hace casi 60 años al decano archipiélago caribeño, aunque algunos por ahí digan otra cosa.
Machado Ventura subrayó seguidamente que los cubanos tendrán siempre la fe en la victoria que les inculcó Fidel con su ejemplo, y serán eternamente fieles a las ideas de su auténtico guía, quien el venidero 13 de agosto cumplirá 90 años de vida y lucha intensas.
La nación caribeña es escenario desde hace semanas de numerosas actividades por el nuevo onomástico de su Comandante en Jefe, considerado por su pueblo el mejor de todos los cubanos.
Y así es porque Fidel es un cubano de verdad que ha dado la vida por su tierra, ha vivido de frente y derecho, preparado para el combate y a su bandera se ha aferrado, como entona una canción muy de moda en la Isla.

Patricio Montesinos

El explosivo momento que vive Estados Unidos

La polarización y el polvorín

Introducción

El orden constitucional de Estados Unidos –tal como hoy existe–, basado en marcados contrastes, enfrenta una profunda crisis de legitimidad. Estados Unidos está dividido entre 1) un Estado policial-judicial-presidencial muy arraigado en lucha contra la sociedad civil organizada en comunidades de base afroestadounidenses, hispanas y de trabajadores desamparados; 2) una policía federal, una justicia, un departamento de Estado y un despacho presidencial, todos ellos corruptos, enfrentados con un sistema constitucional y legal sustentado por una vasta mayoría de ciudadanos; y 3) un sistema de elección presidencial amañado en contra del consenso y aprobación de la mayoría del electorado.
La división de la sociedad estadounidense es mucho mayor que lo que marcan las ‘opiniones’ recogidas en sondeos y mediciones.
La polarización ha encontrado la forma de expresarse en las manifestaciones masivas en la calle, los votos de rechazo y los ataques violentos. Todos ellos, ¿están marchando hacia un levantamiento de ámbito nacional? Los funcionarios públicos describen la situación como “un polvorín a punto de estallar”.

El bazar de las caras torcidas

La elite gobernante simula que controla la polarización. El presidente Obama se enreda en una retórica estéril que no impresiona a nadie.
La corrupción, el engaño y la traición en las altas esferas son tan rampantes que la complicidad compartida se ha convertido en la señal de pertenencia. Los ciudadanos más activos niegan la legitimidad de todos los políticos y los rechazan considerando que son “todos corruptos”.
El sistema electoral es un gigantesco bazar de sonrisas torcidas, escandalosas necedades y promesas vacías... incumplidas antes de ser formuladas.
Si los tribunales, el proceso electoral y el Estado policial actúan como un triunvirato al que no puede acceder la vasta mayoría de la ciudadanía estadounidense, el pueblo apelará a otros procedimientos y otras voces para desafiar a la tiranía de la elite y cambiar la situación.

El polvorín está dentro de Estados Unidos

El público estadounidense viene sufriendo dos décadas de caída del nivel de vida e inestabilidad, mientras que la elite acumulaba una inmensa concentración de riqueza, privilegio y poder. La espera pasiva y la paciencia se están acabando; las promesas de un futuro mejor caen en oídos sordos y las sonrientes insignificancias son recibidas con rostro sombrío.
El primer signo del “polvorín a punto de estallar” empezó con un fuerte petardo. La juventud con esperanzas dio un giro para apoyar a un ‘socialdemócrata’ de la propia casa y a un ‘patriota nacionalista’ de la casa de al lado. ¡Los petardos partieron, chisporrotearon y murieron! Prometiendo meter a sus seguidores dentro del corral demócrata, Sanders se derritió en el abrazo carnal de la ‘reina del caos’, la candidata de décadas de engaño y decepción. Mientras tanto los patriotas trabajadores seguidores de Trump se convirtieron en porteros de banqueros, vendedores de Biblias puerta a puerta y mercachifles republicanos.
La farsa electoral no ha conseguido mojar la pólvora. Hay demasiados fuegos ardiendo en todo el territorio y demasiados pirómanos con ganas de encender la mecha.

Desenmascarados los falsos profetas de la justicia

A diferencia de la ‘explosión’ electoral que echaba chispas en medio del rencor de los votantes, las comunidades negras y morenas no siguieron las consignas de marcha de los políticos estafadores, jueces y jefes policiales. No obedecieron a los falsos profetas políticos. En número cada día más importantes han salido a la calle para luchar.
Durante los últimos ocho años, el presidente Obama ha devastado los barrios y colegios negros, dando rienda suelta a unas fuerzas policiales estatales muy militarizadas al mismo tiempo que elogiaba a los funcionarios políticos negros y a los policías negros que participan en las operaciones para atemorizar a las comunidades negras. De ningún modo es sorprendente que la cada vez más aguda polarización social se haya extendido y profundizado en las barriadas negras. Estamos volviendo a los sesenta y setenta, cuando la violencia racial originada en la Oficina Oval del presidente fluía aguas abajo hacia los tribunales y la policía dando lugar a una violencia recíproca que iba de abajo a arriba, hasta llegar a la elite.

Encender la mecha

La revuelta empezó con los afroestadounidenses y se extiende entre los latinoamericanos y, más allá, entre los trabajadores blancos cuyas condiciones de vida son cada vez peores. El creciente levantamiento de los trabajadores blancos contra la cleptócrata dinastía Clinton se ha ampliado para abarcar la rebelión popular contra ‘la quema’ del renegado seudosocialista Bernie y el resto de multimillonarios dueños del sistema político. La rebelión política está atravesando todo el centro de Estados Unidos.
Una mayoría de estadounidenses se ha polarizado porque se le ha negado la estabilidad esencial en la vida cotidiana. Echa de menos su perdido nivel de vida y ve ante ella un sombrío e inaceptable futuro, especialmente para sus jóvenes y niños.
La rebelión en Estados Unidos tiene varios desencadenantes: la economía plutocrática, el cleptocrático sistema electoral y el deshumanizante estado policial
El sistema electoral basado en el robo ha traído consigo el mayor número de voces hostiles que atraviesan las diferencias raciales y penetra profundamente en la división de clases.
La polarización propiciada por la militarización policial es más inmediata y explosiva. Es la que más probablemente acabe en acción directa.
La clase trabajadora blanca –en franca caída económica– es el mayor grupo rebelde pero ha sido el más lento en el desarrollo de una conciencia de clase y una organización. Aun así, es el sector social con el mayor potencial de hacer caer el sistema.
Los desencantados rebeldes electorales (los seguidores de Bernie) son muchos y rápidos para actuar, pero también son los más fáciles de engañar por los políticos charlatanes y los timadores.

Conclusión

La confluencia de militantes negros, activistas contra la abstención y trabajadores blancos empobrecidos no es más que el comienzo del gran alzamiento. Aun así, ellos ‘no se reconocen’ en la vida cotidiana, el trabajo, el barrio ni el lenguaje, incluso aunque compartan una profunda hostilidad contra el Estado policial cuya misión es proteger a la elite político-económica.
¿En qué circunstancias podrían unirse? En estos momentos no existe una organización capaz de unificar esas fuerzas, con todo su dinamismo y capacidad crítica.
Las organizaciones basadas en la comunidad tienen limitada visión estratégica y no trascienden su localismo.
Algunos partidos políticos alternativos y algunas personalidades han prometido sumarse sin embargo están trabajando en políticas electoralistas divorciadas de la acción directa, aunque tengan que ver con la policía, los tribunales o el sistema económico.
Podría surgir algún ‘líder carismático’ y tender puentes entre los distintos sectores; en cierto momento, algunos trabajadores blancos empobrecidos o militantes negros o activistas sin representación podrían fusionarse alrededor de semejante líder. Pero, a menos que ese líder se enganche a una organización potente y dirigida por activistas de las comunidades, la amenaza de una traición sigue siendo una posibilidad real.
Vivimos un tiempo en el que el sistema existente está podrido y cayéndose y en el que crece la desafección de las masas. No obstante, también es un tiempo en el que las ‘alternativas’ parecen lejanas y etéreas. Lo que está perfectamente claro es que el mero deterioro y derrumbe no son suficientes para provocar una rebelión popular masiva y para construir una sociedad justa.

James Petras

martes, julio 26, 2016

Roberto Arlt: periodista, escritor y atorrante de arrabal



En 1942, un 26 de julio se paralizaba el corazón de Roberto Arlt, el escritor y periodista que fue participe y testigo de las convulsivas décadas de los años veinte y treinta. Aquí repasamos sus novelas, la fijación de izquierda y los clásicos Aguafuertes

Nacido en el barrio porteño de Flores, en abril de 1900, era hijo de inmigrantes europeos, el padre prusiano y madre polaca. Allí hizo el colegio primario donde ya daba sus primeros síntomas, no era un hueso fácil de roer.
En sus Aguafuertes porteñas comenta el encuentro con su maestro de primaria cuando este le confiesa “eras un salvaje; ese es el término. Yo muchas veces, mirándote, me decía: adónde diablos irá a parar este muchacho con el carácter que tiene. Para obrero, no sirve. Para empleado, tampoco va a servir. Incluso conversamos una vez con el director de la escuela, el señor Salomone, de vos. Tu mamá venía a pedirnos que no te echáramos de la escuela; pero era un problema tenerte. No estudiabas ni dejabas estudiar” (El viejo maestro, 20 de Julio de 1930).
Pero además del bardo en la escuela, había un padre golpeador que lo atormentaba no solo física, a los cintazos por alguna macana que se mandaba el pibe, sino también psicológicamente, tal vez peor. Este suceso está bien relatado en una de sus celebres novelas Los siete locos.
Se inició en las lecturas de la manera en la que pudo. Tal vez por influencia materna, quien le recitaba versos de Dante. Así, se acerco a las bibliotecas de barrio, alguna que otra biblioteca anarquista, para iniciarse en la literatura y volverse autodidacta.
Colaboró en la prensa de izquierda en los agitados años que teñían la época de color rojo comunista, a partir del triunfo de la Revolución Rusa en Octubre de 1917. En esa época se desarrolla Roberto Arlt colaborando en Extrema Izquierda y Última Hora.
Corría la década del veinte cuando vio la luz su primera novela El juguete rabioso (1926), es una especie de autobiografía. El sueño de inventor, y el fracaso se retroalimentan. El inventor que fracasa vuelve a aparecer con la rosa de cobre en Los siete locos. Y tiene un fundamento en la realidad, el quería inventar algo que este a la altura de un Edison.
En El juguete rabioso aparecen los temas que recorrerán las Aguafuertes y toda su obra. La traición, el robo, problemas con la policía, la oscuridad, las pensiones, el sexo, el anarquismo, las fuerzas represivas… De cada uno de ellos saldrían nuevos motivos para su reflexión periodística a veces con el toque de ironía propio del lenguaje lunfardo, otras en tono “serio”, cuando el mismo dice que tiene que justificar su sueldo.
Por ejemplo, una que es una gran denuncia a la decadencia de los hospitales de la época. Arlt recorre los hospitales de la Capital con un medico amigo, recién recibido y sin autorización se meten a donde están los leprosos y tuberculosos para hacerles preguntas acerca del derrumbe de la institución y, por ende, de la decadencia de los mismos. Comenta que en un caso, los enfermos no quieren hablar. A las dos horas cuando se retiran, un grupo de tuberculosos los espera en el automóvil dispuestos a denunciar todo tipo de faltantes para la higiene personal, los enfermos aclaran que antes no habían hablado porque pensaban que los investigadores eran parte de la policía.
Arlt constata que las responsabilidades hacen el recorrido equivocado. Se acusa primero a los enfermeros, luego a los médicos y finalmente al director del hospital y concluye: “frente a un desquicio de tal magnitud no puede haber responsabilidades individuales, sino colectivos, es decir, que la Intendencia y a través de muchos años de indiferencia, es la única y exclusiva culpable de la terrible depresión económica que ha transformado a los hospitales en derruidas barracas de cemento, donde los enfermos quedan casi abandonados a los azares de la suerte” (¡Por fin se acuerdan de los hospitales! 17 de Julio de 1933).
¡Cuanta vigencia! Antes, durante y después del kirchnerismo la salud, como el resto de los servicios esenciales son, como casi todo en este mundo, una mercancía que se compra y se vende, de la cual el Estado capitalista es el principal mercenario. Lo comprobamos con cada muerte (evitable), sea por gripe A, sea por falta de insumos, por epidemias, por maltrato al personal en definitiva por el “desquicio” del Estado.
Con respecto a sus novelas Los siete locos (1929) y Los lanzallamas (1931), vale decir que son una locura. Pero prefiero recomendar esta nota, que describe muy la trama y que fue llevada a la pantalla de la Tv Pública durante el 2015 de la mano de Ricardo Piglia. Muy buena producción, por cierto.
Sin embargo, su última novela me hace acordar (seguramente a usted también) a alguna que otra situación de hipocresía, doble moral (burguesa) u otras por el estilo con respecto al amor. El amor brujo (1932) es el reflejo del amor no libre. Sino escondido, ocultado, “de trampa” (mayormente protagonizado por hombres que engañan a sus esposas y no le dicen que se van a ver con otra mujer en, por ejemplo, un telo. Pero es un “escándalo” si la mujer es quien toma la posta y se va “de trampa” a un telo, con el amigo del barrio o el esposo de la vecina…). En resumidas cuentas de eso se trata y de los fantasmas de la hipocresía.
De las obras de teatro, logró estrenar Trescientos millones (1932), Saverio el cruel y El fabricante de fantasmas (1936) entre otras.
Más allá de la rivalidad entre el grupo de Boedo, los escritores más arrabaleros, parte de los suburbios obreros de la época contra los de Florida, capitaneado por el nacionalista Lugones y luego por Borges (a propósito me pregunto ¿Qué hubiera dicho Arlt al ver a Borges (y Sábato) salir del almuerzo con Videla, bajo la dictadura militar de 1976 y decir que la dictadura era “un gobierno de caballeros”?). Decíamos que más allá de esa rivalidad, Arlt era de izquierda, no definidamente partidario (tuvo algún que otro encontronazo con el Partido Comunista Argentino) pero hacía aparecer al socialismo en su obra. Por ejemplo cuando el Astrólogo y Remo Erdosain van a Dock Sud a buscar dinero falsificado, dice que tal vez allí se encontró con el anarquista Severino Di Giovanni, con quien tiene un intercambio sobre bombas versus gases tóxicos para hacer la revolución. Como no hacerlo aparecer, si Arlt presenció su asesinato.
Luego del golpe de Uriburu, (6 de septiembre de 1930) Arlt deja ver la censura con un toque de ironía, se burla de la “revolución” y es escéptico de porvenir que le espera al país. Sin saberlo, anticipaba la década infame.

ARLT “2.0”

El escritor, ya reconocido del diario El Mundo, donde escribía diariamente sus Aguafuertes (no sólo porteñas sino también Cariocas y Madrileñas) da un paso más y toma partido por la militancia.
En 1932 funda con Elías Castelnuovo la Unión de Escritores Proletarios, donde se agruparán varios escritores y personalidades la cultura, con el apoyo de los comunistas. Fundan una revista llamada Actualidad y en uno de sus ejemplares se dejan ver los fundamentos de la nueva agrupación alrededor de tres puntos: 1) la defensa de la Unión Soviética, 2) la lucha contra la guerra imperialista y 3) la lucha contra el fascismo y el social-fascismo.
“Dos llamados: ¡Escritores de la Argentina! Adheríos a la Unión de Escritores Proletarios por la causa de los trabajadores. Colaborad en Actualidad según el programa arriba enunciado. ¡Corresponsales obreros de la Argentina! Vosotros sois la base de los futuros escritores proletarios. Vosotros, que formáis parte directa en la lucha en el campo, en la fábrica, la usina, el taller, el transporte, en los movimientos clasistas, esgrimid la pluma para contribuir al desenvolvimiento en la Argentina de la literatura proletaria. A vosotros también os ofrecemos las páginas de Actualidad.
Comisión provisoria organizadora de la Unión de Escritores Proletarios.
Elías Castelnuovo y Roberto Arlt”
En este medio reproducimos el llamado a los corresponsales obreros, como mejor homenaje a quien nos hizo soltar una y otra carcajada leyendo sus crónicas en el bondi. Me paso una y otra vez, y me tenté en leer en voz alta a toda la prole amontonada en el furgón del tren Belgrano norte, bajo una espesa nube de faso, a la hora pico. Sin más, que el mundo sea el que siga leyendo al vago y atorrante, pero siempre amigable Roberto Arlt.

Daniel Lencina

Roberto Arlt, el obrero argentino y la tradición

Desde que escuchamos la conferencia de presentación de las Aguafuertes cariocas de Arlt, ofrecida por Martin Kohan en la Biblioteca Nacional y luego publicada en Ideas de Izquierda, teníamos ganas de exponer algunas reflexiones. Estas Aguafuertes…, injustamente inéditas durante tanto tiempo nos habían impactado cuando las leímos por primera vez, luego de comprar un ejemplar (del que estaba “prohibida su venta”) en el Parque Rivadavia.
El viaje de Roberto Arlt a Río de Janeiro es opuesto a los viajes enumerados por Viñas en su clásico Literatura argentina y realidad política y que considera fundantes de la literatura y el ensayo nacional. No es ni colonial, ni utilitario, ni balzaciano, ni ceremonial; y mucho menos estético. Podría decirse que apenas es periodístico y, como en cierto sentido afirma Kohan, es nostálgico. Viaja para extrañar Buenos Aires, para reafirmar su porteñismo. Interesante la tesis de Kohan, entre el entusiasmo inicial que muestran las primeras crónicas y el desencanto posterior emerge la porteñidad al palo. Río de Janeiro pasa de ser admirablemente amable, culta y civilizada; a convertirse en despreciablemente sumisa, ignorante e insoportablemente aburrida.
El porteñismo radical de Arlt seguramente formaba parte del prisma con el que miraba Rio de Janeiro. Sin embargo, el reconocimiento más profundo del territorio social que debía cronicar para los lectores del diario El Mundo también fue parte del giro brusco que lo llevó del encantamiento inicial, en gran parte superficial, a la desilusión posterior.
Apenas leímos estas Aguafuertes, habíamos posteado una referida a los literatos, los escritores y los intelectuales, donde Arlt afirma que para conocer un país hay que “vivir….vivir por completo al margen de la literatura…” y observar de cerca la vida popular.
Es ahí donde se encuentran los elementos de verdad de sus observaciones sociológicas y político-ideológicas. Frente a la sumisión, desorganización y despolitización que veía en los obreros cariocas, reivindicaba al obrero argentino, a sus bibliotecas, a sus clubes sociales, a su interés por la cultura (aunque sea superficial), a su combatividad y rebeldía. Arlt iba marcado por la experiencia del movimiento obrero argentino pre-peronista, todavía con reminiscencias anarquistas, con una nueva formación socialista y comunista (del “tercer periodo” que como cuenta Hernán Camarero, paradógicamente llevó al PC argentino a realizar un gran trabajo “fundacional” en el movimiento obrero); y también de la tradición sindicalista. Izquierdas varias que fueron parte de la tradición “nacional” y fundacional del movimiento obrero argentino.
(Paréntesis: Acá se podría parafrasear al Borges del “escritor argentino y la tradición” y decir que la “tradición obrera nacional”, era en cierta medida la todo el “occidente obrero” -o gran parte de él- que habían traído consigo los inmigrantes y no la que el peronismo consideró exclusiva: el paternalismo bonapartista de los “grasitas” y “descamisados”)
No era esa la experiencia del naciente movimiento obrero carioca y brasilero, país en el que, como cuenta en una de sus crónicas, se había abolido la esclavitud hacía tan sólo cuarenta y dos años.
Mucha agua pasó bajo el puente desde aquellos años a esta parte. La conferencia se dictaba justo en los días junio con los millones de brasileños en las calles. El “agregado cultural” de Brasil en el país, impulsor de la publicación de estas aguafuertes (no pudimos dejar de imaginar a un Arlt diciendo “¡Me caigo y me levanto!, un ´agregado cultural´ publicando mis notas de viaje que me llevan 30 minutos de laburo por día”); no sin cierto temor, afirmaba que quizá ese Brasil pacífico y armonioso estaba llegando a su final y esperaba que la cosa se encamine para bien (algo de “destituyente” veía en las movilizaciones el intelectual progresista y carioca).
En Brasil se fundó un “Partido de Trabajadores” que llevó a un obrero metalúrgico a la presidencia de la nación y desarrolló un aparato político y cultural monumental que se convirtió en la experiencia “transformista” más importante del continente y sirvió para sostener la desigualdad y el atraso relativo al Brasil burgués.
En la Argentina surgió el peronismo que llevó adelante una verdadera “batalla cultural” (que no es un invento kirchnerista) contra las tradiciones de ese movimiento obrero admirado por Alrt, desde Rio de Janeiro.
“Nuestro obrero es discutidor porque entiende de cuestiones proletarias. Hace huelgas, defiende rabiosamente sus derechos, estudia, bien o mal (…)”, se enorgullecía desde Río de Janeiro.
Mientras la hija de Roberto Arlt que (otra paradoja) había sido durante años parte de la Cátedra de Literatura Inglesa de Filosofía y Letras, elucubraba en su intervención sobre el permanente “extrañamiento” de Arlt, porque en realidad supuestamente iba a nacer en otro lugar (Alemania, creo) y finalmente nació acá; nos quedamos interrogando ¿cómo hubiese visto Arlt al movimiento obrero moldeado por el peronismo (“doble conciencia” si las hay), de las“alpargatas sí y libros no” y del “yo no me meto en política, siempre fui peronista”? Moriremos con la pena y con la duda…mientras tanto nos queda la lucha por recuperar lo mejor de esas tradiciones de obreros que “entienden de cuestiones proletarias”.

Fernando Rosso

Roberto Arlt: el escritor para quien escribir no fue ningún lujo.



El 26 de Julio de 1942, muere el escritor Roberto Emilio Godofredo Arlt a los 42 años. Dedicamos algunas palabras al movimiento de apropiación literaria de Arlt, quien permitiera el ingreso a la literatura de los códigos de una clase desestimada por la élite cultural argentina.

Señales de clase en la Argentina de 1920

Disfrutar de la lectura era en ese entonces un verdadero privilegio de clase. Proveniente de una familia pobre, sostenida por una madre soltera, y con una hermana que quería estudiar, el joven Silvio Astier (protagonista de El juguete Rabioso) debe alquilar libros para llegar hasta la literatura, de la cual será arrancado ante los pedidos de su madre para que busque un trabajo y ayude en la economía familiar. Luego, con un grupo de amigos forman un club de tiernos criminales indefensos –tal vez no tanto para los círculos de escritores de ese entonces-, quienes realizarán, como primer acto vandálico, el asalto a una biblioteca, atentando contra las leyes capitalistas de circulación de la literatura.
Los personajes de las obras arltianas transitan escenarios urbanos y barriales y evocan el lenguaje de estos, porque Arlt recorría las calles, porque para él el saber estaba allí. Como dice Alan Pauls, es un vagabundo urbano que va al acecho de lo que otros desechan. Así es Silvio Astier, el protagonista de El juguete Rabioso, ficción autobiográfica en forma de novela, que instamos a leer a quienes quieran vivir la experiencia Arlt.
Porque todos estos momentos literarios que transita Silvio, son metáforas de lo que fue el ingreso de Arlt en la literatura, quien en palabras de Piglia era: “demasiado excéntrico para los esquemas del realismo social y demasiado realista para los cánones del esteticismo”.
O sea, ¿de verdad les parece exótico que un trabajador explotado y oprimido (contenido realista) sueñe con liberarse de esa situación de opresión, y lleve adelante un proyecto distinto del que le imponen las reglas del mercado (operación estética)? Tal vez, lo que no le resulte extraño a la élite cultural es que el trabajador encuentre varios obstáculos, y encuentre, a pesar de todo, la felicidad, y exista, y tenga un lugar en la literatura, y un discurso auténtico y propio. Si quieren comprobarlo, pueden leer Los siete locos, y su continuación, Los lanzallamas.

Arlt, el primer punk de la literatura

Actualmente, los académicos y críticos literarios remarcan el interés generado por la frase que rondaba en torno a la escritura de Arlt: “escribe mal”, y la insistencia sobre sus faltas genera, injustamente, que sea leído como paradigma de cierto exotismo de la literatura de esa época en la que también escribieron los que habían sido educados a la europea, como Borges, Mallea, Bioy Casares, y las hermanas Ocampo.
Citemos a Arlt, luego de que los personajes de El Juguete Rabioso asaltaran la biblioteca:
La certeza de una impunidad absoluta contagió de optimista firmeza a mis camaradas, y reímos con tan estridentes carcajadas, que desde la calle oscura nos ladró tres veces un perro errante.
Jubilosos de abochornar el peligro a bofeteadas de coraje, hubiéramos querido secundarlo con la claridad de una fanfarria y la estrepitosa alegría de un pandero, despertar a los hombres, para demostrar qué regocijo nos engrandece las almas cuando quebrantamos la ley y entramos sonriendo en el pecado.
Si eso es escribir mal, entonces ¿qué nos queda al resto?
Y, ahora, otra vez, se pregunta Alan Pauls: ¿hay alguna razón para seguir leyendo a Arlt que no sea el exotismo?
Por suerte, se contesta él mismo, sugiriendo que existe algún giro socialista en su escritura: todos los materiales con los que Arlt trabajaba tienen la misma jerarquía.
¿Se imaginan? ¿Una obra literaria en el que todos los discursos, sociolectos e idiolectos sean dignos de la misma pasión?
Porque en los textos arltianos, se cumple por fin el postulado sociolíngüístico de que la lengua es uso. “La lengua es uso”, repetimos, y Arlt la usa, es auténtico y exhibe a su vez las condiciones de producción. Y este chico no estudió en la Sorbonne, ni en el colegio Nacional Buenos Aires, de hecho fue echado de la escuela cuando tenía 8 años.
ver si se entiende: antes del punk, Arlt ya era punk, por su autodidactismo, y sus aguafuertes fanzinescas, llevó adelante el lema “do it yourself! “(‘hazlo tú mismo’), sin que nadie lo instara a hacerlo, más que su propia pulsión de inventor, y la imaginación suficiente como para sostener una situación que lo arrancara de una cotidianeidad laboral alejada de la escritura.
Eso hacía con su trabajo en la prensa, cuando escribía sus Aguafuertes porteñas, artículos de publicación periódica, sobre temas diversos que pululaban en las vidas de los argentinos y argentinas. Una vez, publicó una extensa carta de un lector que lo odiaba, y le agradeció por haberle ahorrado el trabajo de sentarse a tener que pensar y escribir algo para publicar esa semana. (Aquí el link para leer algunas de las aguafuertes)
trabajó escribiendo, o escribió trabajando, e incluyó en su literatura las prácticas y saberes de la clase trabajadora, de los inmigrantes, de las calles, las vicisitudes de querer romper con la rutina y la angustia de un trabajo asalariado. Y de esta forma, escribir deja de ser un lujo, y se transforma en una herramienta, en una experiencia.

Inés De Luca

Golpe y contragolpe en Turquía



Un “Turxit” sangriento.

A las fuerzas armadas de Turquía no les fue tan bien como a sus colegas de Egipto en el verano boreal de 2013. El golpe militar contra el gobierno electo de los Hermanos Musulmanes (HM) del presidente de Mohamad Morsi fue ejecutado por un mando unificado, que se montó a su vez en un descontento creciente con el gobierno islamista e incluso en una oleada de movilizaciones. La asonada de hace dos semanas en Turquía, aunque encabezada por un tercio del generalato, se desarrolló, en cambio, por afuera de la cadena de mandos, contra un gobierno que conserva un fuerte aparato político y cuenta todavía con un fuerte apoyo en la mitad de la población. El contraste entre el desenlace en un caso y en el otro pone en evidencia un salto fenomenal en el desarrollo de la crisis en el Medio Oriente y dentro de los países de la región; las derivaciones no van a tardar en manifestarse.
En Turquía, el aparato político oficial movilizó a sus grupos civiles armados, los cuales enfrentaron a los golpistas en las calles con la asistencia de la policía – que posee un fuerte armamento militar. El desarrollo de los acontecimientos alentó la participación de sectores populares oficialistas. La división de las fuerzas armadas tuvo su correlato en el terreno internacional: las cancillerías occidentales demoraron una definición al desarrollo de los acontecimientos, y cuando con posterioridad saludaron la victoria del gobierno ‘democráticamente electo’, evitaron mencionar a su titular – el presidente Recep Tayyip Erdogan.
A partir de la derrota del golpe, Erdogan desató una represión furiosa contra sus oponentes (50 mil destituciones en las fuerzas armadas, el poder judicial y la educación, entre otros) y declaró un ‘estado de emergencia’ que le otorga la suma del poder público. El golpe derivó en un contragolpe, y la posibilidad de que se instaure una dictadura militar dio paso al establecimiento de una dictadura de virtual partido único. Los sindicatos combativos y el movimiento nacional kurdo se mantuvieron al margen del choque en desarrollo. Lo mismo ocurrió con la izquierda, incluso si algunos grupos de ella sacaron de las gavetas el manual anti-golpista y se pronunciaron con excesiva premura “en defensa de la democracia”.

Aprendiz de brujo

La conclusión más general que se desprende de lo ocurrido es que Turquía se ha convertido en una víctima de la crisis internacional de la cual pretendía sacar provecho. La ‘década ganada’ de gobierno islámico en Turquía se ha convertido en una pesadilla. El planteo fundacional del AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo), el partido oficial, consistía en ofrecer un puente entre el islamismo y la ‘democracia’, como la forma política adecuada para la estabilidad internacional del Medio Oriente. En última instancia, esto implicaba un acuerdo estratégico con el sionismo de parte de todos o la mayoría de los estados árabes e Irán. La base económica del planteo consistía en hacer avanzar los intereses de la burguesía turca en la región, en especial por el fracaso de las negociaciones para incorporar a Turquía a la Unión Europea. La precariedad de esta pretensión quedó primero expuesta como consecuencia de la invasión de Bush y compañía a Irak, y se expresó en la prohibición de Turquía al paso de las tropas norteamericanas por su territorio. El impasse criminal de la ocupación de Irak llevó a Turquía a negociar un acuerdo con el gobierno kurdo en el norte del país, así como un floreciente negocio de importación de petróleo. Esto abrió un marco de negociación con el PKK (Partido de los Trabajadores Kurdos) – el partido kurdo que lucha en el territorio de mayoría kurda en Turquía. La llamada ‘primavera árabe’ pareció inscribirse positivamente en este desarrollo cuando dio lugar al gobierno de los HM en Egipto, pero se dio vuelta con el derrocamiento de este gobierno y el comienzo de la guerra en Siria. Erdogan rompe su alianza con Bashar al Assad, con el objetivo de instalar un protectorado turco en ese país. En esta línea alienta la intervención de Isis en esta guerra, que se extiende a Irak. La tentativa de hacer avanzar los intereses de Turquía por encima de la estrategia de la ‘coalición occidental’ en esta guerra, enfrenta un revés gigantesco cuando las milicias kurdas del norte de Siria comienzan a manifestarse como la única fuerza efectiva en la lucha contra el llamado estado islámico. El apoyo político y militar del PKK a estas milicias quiebra la línea del acuerdo con éste en el marco de un Estado turco unitario; Erdogan reanuda los bombardeos del Kurdistán y comienza a hostigar al partido pro-kurdo de Turquía, el HDP (Partido Democrático de los Pueblos).
La guerra en Siria reabre el mayor problema histórico del régimen turco después de la disolución del Imperio Otomano: la posibilidad de la unión nacional de todos los territorios kurdos – en Irak, Irán, Siria y la propia Turquía. Previsiblemente, los kurdos en estos países aseguran que no los guía otro objetivo que la autonomía política dentro de los estados existentes. Por razones de eficacia militar, Obama decide también apoyar en forma material a las milicias kurdas en Siria. Las premisas de una ruptura de Turquía con la OTAN evolucionan con rapidez, lo cual no es menor de parte de quien aloja su principal base militar en la zona y tiene el segundo ejército en términos numéricos. EEUU, a su vez, también comienza negociaciones con Putin, quien para ese tiempo había desplegado a su ejército y a su fuerza aérea para apoyar a Bashar al Assad.
Este cúmulo de contradicciones estalla en resultados adversos para la política de Erdogan y por lo tanto para su régimen político. En las vísperas del golpe, el presidente turco pega una volantazo de primera: anuncia la disposición a negociar con Bashar al Assad; se disculpa ante Putin por haber derribado (intencionalmente) un caza ruso; y hace las paces con su ex mayor aliado, Israel, que lo había agraviado con el asalto a una nave turca que llevaba ayuda humanitaria a la población desguarnecida de Gaza. Según la información circulante, estas paces incluyen la explotación de gas en el Mediterráneo, lo cual implica a Chipre y la posibilidad de resolver la crisis con Grecia y la UE en la Isla.

La nave no va

O sea que el golpe frustrado ha tenido lugar en momentos en que Erdogan intentaba estabilizar un navío que marchaba a los tumbos en una crisis de amplio alcance internacional. Lo demuestra la cuestión de los refugiados en Europa y las acciones terroristas de ciudadanos musulmanes en Francia y Alemania, en medio de una bancarrota capitalista sin precedentes. Se trata de la población nacida en Europa que ha protagonizado enormes revueltas contra la miseria social en las periferias de ciudades como París.
Todo esto ocurre, además, cuando Donald Trump y el partido Republicano anuncian una política chovinista y amenazas contra estados de la OTAN, como los bálticos, y cuando estalla el Brexit. La envergadura del impasse desatado por el Brexit queda demostrada por la declarada dificultad e incluso imposibilidad de llevarlo adelante, como ya lo están declarando el nuevo gobierno de Gran Bretaña, de un lado, y Alemania, del otro. Una mirada de conjunto lleva a la conclusión que se han roto las bisagras de contención de la bancarrota económica y que la crisis mundial ingresa en una nueva etapa. Los Emiratos del Golfo han sido sacudidos por la caída enorme del precio del petróleo crudo, al punto que han comenzado huelgas en empresas, como la saudí Aramco. En la convención republicana se estableció dividir a los grandes bancos – un reconocimiento de que, una década más tarde, incluso los norteamericanos serían insolventes. En la eurozona se ha decidido violentar las normas recientes de rescate bancario, en el caso de Italia, y volver al salvataje con deuda estatal, que en todos los países supera holgadamente el ciento por ciento. El M5E (Movimiento 5 Estrellas) de Italia, partidario de salir de la eurozona, se ha pasado a la posición contraria, aterrorizado por la posibilidad de la quiebra bancaria en la península. La ruptura de las bisagras económicas de una gran crisis, es una confesión de la inadecuación del orden político establecido. Es lo que estalla con el Brexit y la amenaza de desintegración político-militar de Turquía, y de sus relaciones internacionales. Un ‘Turxit’ como una mayor crisis de Turquía con la OTAN, sería demoledor.

Jorge Altamira

Cuando el estalinismo votó la política del frente popular



El ascenso del fascismo en Europa encontró a la Internacional Comunista aprobando en su VII congreso (1935) la política de los “Frentes Populares”: llevar a la clase obrera detrás de la supuesta burguesía “democrática” para luchar contra el fascismo.

Ya en 1928 León Trotsky se anticipaba teóricamente a las oscilaciones de la IC y redactaba una profunda crítica a la misma:“Stalin el gran organizador de derrotas. La III Internacional después de Lenin”. De esa manera, intentaba armar con la estrategia revolucionaria a la IC partiendo de esta definición: “la táctica se limita a un sistema de medidas relativas a un problema particular de actualidad o a un terreno separado de la lucha de clases. La estrategia revolucionaria cubre todo un sistema combinado que tanto en su relación y sucesión como en su desarrollo deben llevar al proletariado a la conquista del poder” [1]. Pero desde entonces, tal crítica no sólo fue silenciada, prohibida y sus compañeros fueron a dar con sus huesos en los fríos campos de concentración. Esa sería, al decir del historiador Pierre Broué; “la universidad del bolchevismo”, bajo las condiciones mas duras de persecución, calumnias y muerte. Empezaba un camino irreversible de colaboración de clases con la burguesía.
El ascenso de los nazis en la Alemania, por la negativa al combate del PCA y el “frente único” junto a la socialdemocracia para impedirlo había significado la muerte de la IC como partido internacional de la revolución; los acontecimientos de Francia y España serían la firma, sangrienta, de tal defunción.
En Francia, a inicios de 1934, los fascistas protagonizan manifestaciones contra el parlamento por escándalos de corrupción e intentan tomarlo. Fracasan pero cae el gobierno y se forma uno nuevo bajo la consigna de “unidad nacional”, del que pasaría a formar parte el grupo derechista Alianza Democrática. El movimiento obrero, impregnado de las mejores tradiciones revolucionarias, responde con huelgas y manifestaciones exigiendo al gobierno que disuelva las bandas fascistas. Estas acciones tuvieron su punto más alto el 12 de febrero cuando estalla la huelga general. Sin embargo, esa gran energía para luchar contra el fascismo será desviada por el Partido Socialista (SFIO) y del Partido Comunista (PCF). Trotsky propone el frente único obrero para enfrentar los planes de la burguesía y sostiene un que es necesario un programa de conjunto para oponerlo al de los fascistas y así conquistar a las “clases medias” para una alianza revolucionaria dirigida por la clase obrera. Pero ese programa había que ponerlo en marcha mediante los comités de acción, electos por las masas, con la perspectiva de que se transformasen en órganos de poder obrero y campesino, semejantes a los soviet (consejos) rusos. Y como al fascismo no se le discute, sino que se lo combate; Trotsky alertaba que esas bandas eran armadas directamente por el capital, por lo tanto los trabajadores tienen su legítimo derecho a organizar su propia autodefensa armada, aspirando a la construcción de milicias obreras organizadas según el lugar de trabajo.
Pero en 1935, los que ayer eran “socialfascistas” como gustaba acusar el estalinismo a los partidos socialistas (para negarse al frente único de “golpear juntos, marchar separados”), hoy eran “aliados democráticos” y serían llamados a la unidad “antifascista” junto a representantes de sectores del imperialismo “democrático”. Esa unidad, no era para la lucha sino para desactivar la misma. Así, en 1935 el PCF forma el “Frente Popular” con la socialdemocracia y una fracción del Partido Radical.
Lo criminal de esta política comenzaba a vislumbrarse; cuando el estalinismo presentaba esta orientación como forma de ganarse a las clases medias, cuando estas rompían cada vez más con tales aparatos y ataba de pies y manos a los trabajadores para entregar sus intereses a la burguesía francesa. Trotsky sostenía que: “el Frente Popular, en su forma actual, no es otra cosa que la organización de la colaboración de clases entre los explotadores políticos del proletariado –reformistas y estalinistas– y los explotadores de la pequeñoburguesía, los radicales. Verdaderas elecciones de masas a favor de los comités de acción expulsarían automáticamente a los negociantes burgueses del Frente Popular y, así, harían saltar por los aires la política criminal dictada por Moscú (...) las huelgas, las manifestaciones, las escaramuzas callejeras, los alzamientos directos, son totalmente inevitables en la situación actual. La tarea del partido proletario consiste, no en frenar y paralizar esos movimientos, sino en unificarlos y darles una fuerza mayor” (¿Adónde va Francia?). Y en agrega que: “los comités de acción tomarán sus decisiones por mayoría, existiendo una total libertad de agruparse para los partidos y fracciones. En relación con los partidos, los comités de acción pueden considerarse parlamentos revolucionarios: los partidos no son excluidos, por el contrario, se los supone necesarios. Pero al mismo tiempo, son controlados en la acción y las masas aprenden a liberarse de los partidos putrefactos”.
El punto agudo será en 1936, cuando se desencadena el movimiento de huelgas con ocupación de fábricas. Pero una vez mas el movimiento será desviado a cambio de algunas concesiones y el estalinismo logró frenar el ascenso revolucionario.
Mientras se desmoronaban las aspiraciones del movimiento obrero francés, en febrero del mismo año triunfaba el gobierno del Frente Popular en España, compuesto por los grandes partidos reformistas como los socialistas, el PCE, el POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) y al que más tarde aportarán sus ministros nada más ni nada menos que los anarquistas de la CNT-FAI (Confederación Nacional del Trabajo-Federación Anarquista Ibérica), traicionando sus propios principios sobre todo tipo de “Estado”.
En mayo de ese año Franco lanza la ofensiva para acabar con todo el movimiento revolucionario que se había iniciado en 1931 con la caída de la monarquía, proceso revolucionario al que Trotsky caracterizaría como de “ritmos largos” (diferenciándolo de la Revolución Rusa de 1917, pero que a la vez notaba que el punto de partida era mucho más avanzado que aquella). Así, los obreros se lanzan a saquear las armerías, a tomar las fábricas, establecer el control obrero y los campesinos toman las tierras y las casas de los grandes terratenientes, se saquean e incendian las iglesias, el símbolo de la opresión oscurantista de siglos y al que se identificaba claramente con el franquismo. La revolución estaba en marcha, pero el mismo obstáculo se imponía en el camino al triunfo: el Frente Popular. Mientras Franco recibía armamento de Hitler y Mussolini, el Frente Popular con la engañosa consigna de “primero ganar la guerra, luego las reformas sociales”; se encargaba de desarmar al movimiento revolucionario. De esa manera, hacían pasar por “unidad antifascista” lo que en verdad era la colaboración de clases la burguesía, para no “asustar” a sus aliados siendo que éstos se habían pasado ya al bando del fascismo. Allí reside el problema clave, si con cada centímetro de tierra que se arrebata a los terratenientes no se la repartían entre los campesinos pobres ¿porque éstos defenderían al bando republicano del Frente Popular? Si cada fábrica que es ocupada no es puesta bajo control obrero para satisfacer las necesidades más urgentes del frente de batalla y las masas urbanas ¿por qué los obreros deben entregar sus armas y someterse a los dictados del Frente Popular? Trotsky sostenía que “el fascismo es la reacción, no feudal, sino burguesa y contra esta reacción no se puede luchar con éxito mas que con la fuerza y con los métodos de la revolución proletaria” (“La victoria era posible”). Jean Rous, uno de los compañeros de Trotsky presente en la revolución relata que: “cualquiera –como le ocurrió al autor de este folleto- que se encontrara en ésa época en Barcelona, podía convencerse, por los resultados más tangibles y más cotidianos en las fábricas, en los transportes, en los negocios, de la superioridad aplastante de los métodos de la gestión socialista de la economía, sobre el método capitalista. A partir de ese momento, el obrero trabajaba para él, al mismo tiempo que para todos, y adquiría por ello una iniciativa, un sentido de responsabilidad, una actividad completamente bajo la esclavitud capitalista (…) cada obrero constataba, en la práctica, cara a cara con la realidad, que le era imposible vencer al fascismo, cumplir las tareas democráticas, de otro modo que no sea mediante los métodos de la revolución socialista, expropiando al expropiador y construyendo el aparato del Estado obrero” [2]. Semejante revolución, llena de entusiasmo de los de abajo, llena de vigor y fuerza es la que sería liquidada desde adentro por la labor contrarrevolucionaria del Frente Popular.
En 1937, estallan las “Jornadas de Mayo” y los obreros de Barcelona vuelven a dar una gran muestra de heroísmo, enfrentando las provocaciones del estalinismo y toman la central de telefónica en unidad de lucha de contra el POUM. Pero, una vez más la negativa de tomar el poder por parte del anarcosindicalismo, lo lleva a la deriva pagando el más alto precio su colaboración con la colaboración con la burguesía (en este documental, se puede ver a sus dirigentes reconociendo –a su manera- tal traición).
Trotsky haciendo un duro balance sostenía que: “no faltó ni el heroísmo de las masas ni el coraje de revolucionarios aislados. Pero las masas fueron abandonadas a su suerte y los revolucionarios fueron apartados de ellas sin programa, sin plan de acción (...) los soldados perdieron la confianza en sus mandos, las masas en su gobierno, los campesinos se situaron al margen, los obreros se cansaron, las derrotas se sucedían, la desmoralización crecía. No era difícil prever todo esto desde el comienzo de la guerra civil. El Frente Popular, estaba abocado a la derrota militar, ya que tenía como meta la salvaguarda del régimen capitalista. Colocado el bolchevismo patas arriba, Stalin cumplió con éxito el papel principal de sepulturero de la revolución” [3].
Finalmente, estableciendo una relación dialéctica en su escrito que lleva el nombre “Clase, partido y dirección” sostenía que: “en los momentos cruciales de los giros históricos, la dirección política puede convertirse en un factor tan decisivo como el de un comandante en jefe en los momentos críticos de la guerra. La historia no es un proceso automático. Si no ¿para qué los dirigentes?, ¿para qué los partidos?, ¿para qué los programas?, ¿para qué las luchas teóricas?” [4]
Este fue alto precio pagado por la colaboración de clases con la burguesía, la política aprobada el 27 de julio de 1935 en su VII Congreso. Y con la revolución, también moría la Internacional Comunista, estrangulada por su principal sepulturero: Stalin, quién acabaría por disolverla años mas tarde. Pero a la vez, nacía un nuevo reagrupamiento, sobre la base de esas trágicas lecciones, y sobre la base de las mejores tradiciones revolucionarias de las tres internacionales anteriores: la Cuarta Internacional, encabezada por León Trotsky.
Porque la nuestra es una época preparatoria, estas cuestiones tienen relevancia clave, estratégica, ya que es ahora donde hay que formar militantes y cuadros obreros, jóvenes y mujeres que estén a la altura de librar las batallas por la independencia de clase, para que la victoria sea posible, y lo posible se torne real: una sociedad sin explotados ni explotadores.

Daniel Lencina

1 León Trotsky, Stalin, el gran organizador de derrotas. La III Internacional después de Lenin, ed. CEIP-LT (2012), p. 131.
2 Jean Rous, A 70 años de la guerra civil española. La victoria era posible, ed. IPS “Karl Marx” (2006), pp. 24-25.
3 León Trotsky, La victoria era posible. Escritos sobre la revolución española (1930-1940), ed. CEIP-LT (2014), pp. 388-389.
4 Ibídem, p. 434.

¿El puente de los espías o el fin de una operación de la CIA?




Rudolf Abel, James Donovan y F. Gary Powers.

El año pasado, el talentoso actor norteamericano Tom Hanks actuó y produjo una película dirigida por Steven Spielberg denominada El puente de los espías que, por cierto, mereció para uno de sus actores secundarios un Oscar este año en esa categoría. El film relata la captura e intercambio del piloto de esa nacionalidad Francis Gary Powers, por el jefe de la red ilegal de la inteligencia soviética en Estados Unidos, Rudolf Abel, quien actuaba en ese país desde 1948, y que sólo pudo ser apresado en 1957 al ser delatado (algo que se omite en el film) por uno de sus oficiales –Reino Heihanen– de origen finlandés, quien, tras robar dinero de la operación, desertó a Estados Unidos para huir de sus responsabilidades.
Las historias reales de uno y de otro son bien distintas. El soviético era un hombre de mediana edad, que dominaba 10 idiomas, aficionado a las matemáticas y pintor de brocha fina, culto y experimentado en los avatares de la Inteligencia. El joven piloto norteamericano de aviones espías U-2, quien aparece en la versión cinematográfica como si realizara su primera operación, fue abatido sobre territorio soviético el 1ero de mayo de 1960, precisamente el día en que debían reunirse en Viena, Austria, el Presidente Eisenhower y el Premier Jrushchov para negociaciones relativas a la distensión y eventual desarme de los bloques que encabezaban ambos países.
El personaje principal de la película que interpreta Hank es el abogado James Donovan, quien había sido compañero de Allen Dulles, entonces jefe de la CIA, en los años de la Segunda Guerra Mundial en las Oficinas de Servicios Estratégicos OSS, la primera formación de inteligencia norteamericana. Luego formó parte del equipo de su país en el juicio de Nuremberg, donde los entonces aliados juzgaron a los dirigentes del nazismo y más tarde, sin perder sus vínculos con la naciente CIA, se dedicó al ejercicio de la abogacía. Años después fue el abogado designado por los Kennedy para negociar el intercambio de los mercenarios de Girón por alimentos para niños e implementos agrícolas que ya el bloqueo -que aún sufrimos- hacía inaccesibles para nuestro pueblo. En 1963 la CIA por su intermedio trató de hacer llegar un traje de buzo envenenado para obsequiarlo a Fidel Castro, a lo cual Donovan se negó, y unos meses más tarde sirvió de introductor a la periodista Lisa Howard para realizar una entrevista al líder cubano, en la cual hurgaría en las alternativas para la normalización de las relaciones entre ambos países.
Sin embargo, el objetivo de este artículo no es lo explicado, ni incluso las omisiones o tergiversaciones del film, sino las causas por las cuales fue capturado el piloto Powers, precisamente el día en que los líderes norteamericanos y soviéticos intentaban negociar buscando una eventual distensión de la Guerra Fría.
En diciembre de 1959 el ex marine Lee Harvey Oswald, quien más tarde fuera sindicado como el asesino solitario del Presidente John F. Kennedy, había desertado de manera rocambolesca en la URSS. Allí, tras una aparatosa renuncia a su ciudadanía en la embajada americana y un intento de suicidio en el hotel donde se alojaba, Oswald obtuvo su permiso de residencia en la ciudad de Minsk, Bielorrusia, donde habitó por casi tres años, se casó con una joven ciudadana soviética y tuvieron una niña.
Quién era Oswald, y por qué desertó, es una pregunta hasta ahora no respondida. Había ingresado al cuerpo de Marines en 1958 para cumplir el servicio militar y según su hoja de servicios estudió ruso en la escuela de diomas de Monterrey, California. Más tarde fue trasladado a la base aeronaval de Atsugi, Japón, especializándose en la operación de los radares que dirigían los vuelos de los aviones U-2 por territorios soviéticos y chinos a los efectos de fotografiar emplazamientos de armas y campamentos militares. Esta base estaba a cargo de la CIA. Su actividad lo familiarizaba con los parámetros de vuelo de dichas aeronaves y le permitía perfeccionar el idioma ruso. Según algunos investigadores norteamericanos, durante su estancia en Japón, Oswald estuvo relacionado con el intento de reclutamiento por la CIA del agregado militar de la embajada soviética en Tokio, en compañía de otro agente.
Luego de cumplir el periodo de trabajo asignado en Japón, Oswald regresó a Estados Unidos, para ser destacado en la Base de El Toro en California, a donde una noche lo fue a visitar el conocido agente CIA Gerry Patrick Hemmings, quien en ese año, 1959, había estado en Cuba espiando a la naciente Fuerza Aérea Revolucionaria, y junto con su colega Frank Sturgis estuvo involucrado en un fracasado atentado a Fidel Castro.
Lo cierto es, según las investigaciones oficiales norteamericanas, que al mes siguiente de la visita recibida, Lee Harvey Oswald solicitó el licenciamiento aduciendo problemas de salud de su madre, residente en Nueva Orleans, el cual obtuvo, y luego de un paso fugaz por aquella ciudad, marchó en barco a Inglaterra, desde donde en avión se dirigió a Finlandia, trasladándose al día siguiente por tren a territorio soviético. Todo en tiempo récord, algo poco común para un turista. Los soviéticos lo interrogaron y conocieron sus antecedentes, según lo reconocieron cuando después del crimen contra JFK los norteamericanos les solicitaron información.
Oswald era portador de una información vital para la defensa estratégica de las fuerzas armadas soviéticas, y ella consistía en los parámetros de vuelos de los aviones U-2 hasta entonces imbatibles por la cohetería antiaérea. Nunca se aclararon los términos por los cuales le fue concedido el asilo que, por supuesto, no estaban relacionados por sus dichos de marxista leninista convencido. Lo usual en los casos donde no mediaba ningún antecedente o persecución política era que lo devolvieran por la misma frontera que había penetrado, sin embargo sucedió todo lo contrario. En muy corto tiempo, unos 30 días, obtuvo el permiso de residencia en la capital bielorrusa y un trabajo en una fábrica de componentes electrónicos. Probablemente Oswald entregó información sensible a los soviéticos para garantizar su categoría de asilado.
Otro elemento a tener en cuenta en el análisis de este caso se desprende del hecho que desde diciembre de 1959 hasta el 1ero de mayo de 1960 los U-2 norteamericanos no volaron por territorio de la URSS y es precisamente ese día, en un momento crucial en que se reunían Eisenhower y Jruschov en la búsqueda de una vía para aliviar los rigores de la Guerra Fría, que el avión de Powers es derribado por la cohetería soviética. ¿Por qué un vuelo en esa fecha? ¿Fue una provocación? ¿Acaso tenían la intención de que los soviéticos lo tumbaran –conociendo ya información valiosa sobre sus parámetros de vuelo– con la vana intención de contar con alguna superioridad en las negociaciones que se iniciaban?
Lo que sí quedó claro fue que, pocos meses después del derribo del avión, Oswald regresó al consulado de Estados Unidos en Moscú, en el cual antes había roto su pasaporte norteamericano, y solicitó la repatriación, la cual fue aprobada incluyendo esposa e hija, y sus gastos fueron pagados por el gobierno norteamericano.
Luego su historia continuará en Estados Unidos, vinculado al FBI, la CIA y organizaciones antisoviéticas, su ubicación en Dallas, y finalmente conectado a los contrarrevolucionarios cubanos con los cuales se va a unir en sus pretensiones –pocas semanas antes del magnicidio de Kennedy—de viajar a Cuba de manera tal que sus relaciones con nuestro país quedaran legalizadas, actividades todas documentadas en las investigaciones oficiales norteamericanas.
Como ya sabemos Oswald fue asesinado el 24 de noviembre de 1963 por Jack Ruby, un conocido gánster tejano, y con ello se le puso punto final, al menos oficiosamente, a la investigación del asesinato del presidente John F. Kennedy. ¿Cuantos secretos conocía Oswald que lo hacían tan peligroso? ¿Acaso fue un patsy, como él mismo se denominara al ser interrogado por la policía durante las primeras horas posteriores al crimen? ¿Cuántos años más habrá que esperar para que el gobierno de Estados Unidos desclasifique todos los documentos de la investigación por ellos realizada del magnicidio?
Entonces, en aquel puente de Berlín que unía los dos sectores –soviético y norteamericano—¿qué fue lo que se intercambió? ¿Un piloto por un coronel que no había delatado a nadie, ni reconocido los cargos que se le imputaban y estaba condenado a 37 años de cárcel? Parece poco probable. Quizás lo que originó aquel intercambio fue la necesidad de recuperar un testigo potencialmente explosivo, que podía conocer informaciones importantes sobre el espía Lee Harvey Oswald un año antes del magnicidio.
Finalmente, el coronel Vilyam Guénrijovich Fischer, alias Rudolf Abel, fue condecorado con la orden Bandera Roja en su patria y falleció entre los suyos en 1971. Fue, sin dudas, uno de los héroes de la Guerra Fría, que posibilitó con su trabajo silencioso y modesto dotar a la URSS de materiales inestimables sobre la defensa y capacidad ofensiva de los Estados Unidos de aquellas fechas.

Fabián Escalante

No dejes que el gobierno de los EEUU hackee nuestras computadoras



El gobierno de los Estados Unidos quiere utilizar un procedimiento oscuro –modificar una regla federal conocida como Regla 41—para expandir radicalmente su autoridad para hackear. Los cambios a la Regla 41 les facilitaría entrar por la fuerza a nuestras computadoras, tomar información, y realizar una vigilancia remota. Estos cambios podrían afectar a cualquier persona que utilice una computadora con acceso a internet en cualquier lugar del mundo. Sin embargo, afectarán en forma desproporcionada a las personas que utilicen tecnologías para proteger la privacidad, incluyendo Tor y VPN. El Congreso de los Estados Unidos tiene solo hasta el 1 de diciembre para evitar que las modificaciones entren en vigencia. Tenemos que alzar nuestra voz. Comparte esta publicación con tus amigos y en tu blog. ¡Despierta la consciencia sobre los cambios en la Regla 41!

¿Qué es la Regla 41 y cómo te afecta a ti que vives fuera de los EE.UU?

La Regla 41 autoriza a jueces federales a emitir órdenes judiciales para que los oficiales de la ley realicen inspecciones e incautaciones. Pero contiene una limitación importante: requiere que el gobierno obtenga una orden de un juez en la jurisdicción donde se quiere llevar a cabo la inspección, excepto en ciertas circunstancias limitadas. Las modificaciones a la Regla 41 suavizarían esa restricción, y permitiría que el gobierno solicite órdenes judiciales en una jurisdicción para realizar inspecciones remotas de computadoras ubicadas en otra. Los cambios se aplicarían:
Cuando alguien utilice “medios tecnológicos” para ocultar la ubicación de su computadora; o
Cuando se investiguen botnets, donde las computadoras dañadas están ubicadas en 5 o más distritos.
50 organizaciones –incluyendo grupos de interés, proveedores de herramientas de privacidad y compañías de internet—se han unido para protestar contra las modificaciones a la Regla 41. vpnMentor, en coordinación con noglobalwarrants.org está liderando los esfuerzos globales para dejar sin efecto los cambios propuestos para la Regla 41. Mientras que noglobalwarrants.org se centra en los ciudadanos estadounidenses, alentándolos a que se pongan en contacto con sus representantes en el congreso, es muy importante que todo el mundo esté al tanto de esta regla, ya que el gobierno de los Estados Unidos también podrá hackear a usuarios de todo el mundo que utilicen una VPN o navegador Tor. Por esta razón hemos traducido la “convocatoria” original a 26 idiomas y nos estamos esforzando para compartirla en todo el mundo.

¿Por qué es tan mala la modificación a la Regla 41?

Los cambios en la regla podrían aumentar exponencialmente la frecuencia con la que agentes del orden público hackean computadoras. Eso es porque las modificaciones autorizarían a casi cualquier juez federal en el país a emitir estas órdenes judiciales. Las fuerzas policiales pueden buscar una jurisdicción favorable, y encontrar al magistrado más tendiente al procesamiento legal o al más técnicamente tosco en los Estados Unidos para que firme estas órdenes judiciales peligrosas.
Bajo estos cambios en la regla, los jueces de casi cualquier distrito de los Estados Unidos podría autorizar a las fuerzas del orden público a que inspeccionen o hackeen las computadoras de personas en casos donde la tecnología de protección de la privacidad oculta la ubicación de su computadora. Esto significa que aquellos a quienes más les preocupa su privacidad podrían recibir un impacto desproporcionado con esta modificación a la regla.
En muchos casos, los jueces magistrados podrían firmar sin saberlo órdenes judiciales para computadoras ubicadas en todo el mundo, no solo en Estados Unidos, sin importar la protección legal de otros países.
Las modificaciones a la regla también invitan al orden público a obtener una sola orden judicial para inspeccionar en forma remota miles de computadoras , incumpliendo la protección que otorga la Cuarta Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos y la ley internacional de derechos humanos.
El hackeo –ingresar sigilosamente sin autorización a las computadoras, copiar datos, eliminar información, o ejecutar códigos—puede tener consecuencias graves para los usuarios y sus dispositivos. Un agente gubernamental podría causar más daños a las computadoras de usuarios inocentes durante una investigación de botnets que el propio botnet. Si el congreso da el paso extremo de autorizar el hackeo por parte del gobierno, debe haber limitaciones estrictas respecto a cuándo se permitirá tal acción, así como una protección robusta para los usuarios congruente con la Constitución de los Estados Unidos y las leyes internacionales.
Si el congreso de EE.UU. no actúa, esta nueva regla simplemente entrará en vigencia el 1 de diciembre de 2016. Por esa razón debemos alzar nuestra voz y rechazar esta modificación a la regla. Comparte esta publicación en las redes sociales y en tu blog. Compartela en Facebook! o Twittéala

Ariel Hochstadt

Una izquierda latinoamericana sin ecología caerá de nuevo en la crisis de los progresismos

Comencemos planteando con claridad algunas cuestiones recientes en las relaciones entre izquierda y ambiente en América Latina: los progresismos gobernantes actuales son regímenes políticos distintos a las izquierdas que les dieron origen, y en esa diferenciación, la incapacidad para abordar la temática ambiental jugó unos papeles clave. Por lo tanto, cualquier renovación de la izquierda sólo es posible si se incorpora la mirada ecológica. En caso contrario, la izquierda volverá a caer en meros progresismos.
Las izquierdas latinoamericanas, por lo menos desde la década de 1970, tuvieron unas enormes dificultades en aceptar y abordar la problemática ambiental. Unos veían esos temas como excentricidades burguesas importadas del norte; otros consideraban que entorpecerían planes de industrialización; y finalmente, estaban los que entendían que en la militancia, por ejemplo, en las fábricas, era inviable atender cuestiones ecológicas.
Pero también existían algunos grupos o militantes que abordaban esas cuestiones, por muy diversos motivos. Unos respondían a demandas ciudadanas, por ejemplo las que partían de organizaciones campesinas que denunciaban tanto injusticias económicas como la contaminación de sus tierras y aguas. Otros entendían que una crítica radical al capitalismo era incompleta sino se consideraba el papel subordinado de América Latina como proveedora de materias primas (o sea recursos naturales). Se pueden sumar otras cuestiones, pero más allá de todo eso, debe reconocer que todos ellos desempeñaban papeles secundarios en el seno de la mayor parte de las organizaciones políticas de la izquierda.
Las cosas no eran mejor a nivel internacional, ya que sea en agrupamientos partidarios como en la reflexión teórica, la cuestión ambiental era minimizada o marginada. Esfuerzos intensos en poner sobre el tapete, por ejemplo a un Marx en clave ecológica (como es la propuesta de John Bellamy Foster) o la insistencia en una ecosocialismo (apuntada por Michael Lowy), tuvieron impactos acotados.
Un cambio sustancial ocurrió a fines de los años noventa y principios de la década del 2000. Buena parte de ambientalismo políticamente militante colaboró, apoyó o participó directamente en conglomerados de unas izquierdas más amplias y plurales que luchaban contra gobiernos conservadores y posturas neoliberales. En varios países esos grupos las elecciones. Hubo un aporte ambientalista en las victorias de Alianza Pais en Ecuador, el PT y sus aliados en Brasil, el MAS en Bolivia, y el Frente Amplio en Uruguay; en menor medida también participaron en Venezuela.
En los planes de aquellas izquierdas se incorporaban temas ambientales, en varios casos con mucha sofisticación al proponer cambios radicales en las estrategias de desarrollo, el ordenamiento territorial o el manejo de los impactos ambientales. Unos cuantos ambientalistas entraron a esos nuevos gobiernos, y desde allí se lanzaron algunas iniciativas remarcables.
El caso más destacado tuvo lugar en Ecuador, donde esos militantes verdes cosecharon algunos éxitos notables. Fueron claves en instalar, por ejemplo, la propuesta de una moratoria petrolera en la Amazonia, no solamente como una defensa de su biodiversidad sino también como un aporte para el cambio de la matriz energética. Ellos también representaron un apoyo clave en el reconocimiento de los derechos de la Naturaleza en la nueva constitución ecuatoriana, convirtiéndola en la más avanzada del mundo en esa materia. La izquierda más institucionalizada que se encontraba en los países del Cono Sur (Argentina, Chile y Uruguay) no ponderó como debía las innovaciones ambientales en el primer gobierno de R. Correa.
Pero el problema es que esa relación entre los nuevos gobiernos y la temática ambiental comenzó a crujir. Esas administraciones optaron por estrategias de desarrollo donde priorizaban metas económicas a costa de altos impactos ambientales. Sus expresiones más claras fueron la explotación minera y petrolera, y los monocultivos. Se generó una relación perversa, ya que a medida que más se profundizaba ese perfil extractivista, menos se podían atender las cuestiones ambientales, y más protestas y resistencias ciudadanas se acumulaban. Muchos ambientalistas que estaban dentro de los gobiernos se alejaron, y lo que permanecieron se desprendieron de sus compromisos con la Naturaleza. Algo similar ocurrió en otras áreas, especialmente las políticas sociales, volcándose al asistencialismo monetarizado. Es de esta manera que estaba en marcha la divergencia entre las izquierdas plurales y abiertas iniciales y un nuevo estilo político, el progresismo.
La maduración hacia al progresismo ocurrió en todos los países. Más allá que en algunos casos se citaba a Marx o Lenin, en todos se acentúo la subordinación a los mercados globales como proveedores de materias primas, los planes de ataque a la pobreza se enfocaron sobre todo en paquetes de asistencias monetarizadas, y se rompieron las relaciones con muchos movimientos sociales. Ese progresismo no es neoliberal, pero está claro que abandonó los compromisos de aquellas izquierdas iniciales en cuestiones como la radicalización de la democracia, ampliar las dimensiones de la justicia y proteger el patrimonio ecológico.
Incluso en Ecuador, el mismo gobierno que sancionó una nueva Constitución con los derechos de la Naturaleza, incumplió ese mandato allí donde ponía en riesgo los extractivismos; los que lograron su primera victoria electoral gracias al apoyo de movimientos sociales, al poco tiempo se burlaría y hostigaría a indígenas y ambientalistas.
Hoy se admite que ese progresismo está en crisis, como es evidente en Brasil, y que incluso ha perdido elecciones nacionales (Argentina) o regionales (Bolivia). Pero ha pasado desapercibido para algunos es que en esa diferenciación entre izquierdas y progresismos, la temática ambiental jugó un papel clave. El progresismo aceptó los impactos ambientales de los extractivismos ya que priorizó como opción económica la exportación de materias primas. A su vez, a medida que escalaba la resistencia ciudadana a esos emprendimientos, esos regímenes pasaron a ignorar, rechazar e incluso criminalizar a las organizaciones ciudadanas que ponían en evidencia los impactos negativos de esos extractivismos.
Hay muy poco de la sensibilidad social de izquierda en que un gobierno le imponga a comunidades campesinas un proyecto megaminero, o que fuerce la entrada de petroleras dentro de tierras indígenas, o que amenace con exiliar a los miembros de ONGs que alertan sobre esos impactos.
Los progresismos a medida que más se alejaban de la izquierda, más se hundían en contradicciones teóricas y prácticas. No dudaron entonces en apelar a mezclas bizarras entre citas marxistas y denuncias al imperialismo, junto a acuerdos comerciales con empresas transnacionales que se llevaban sus recursos. Invocaban al pueblo pero no dudaban en criminalizar la protestas ciudadana, e incluso en unos casos pasaron a la represión.
La lección de estas experiencias es que la ausencia de una dimensión ambiental en la izquierda, en América Latina, y en este momento histórico, no constituye un pequeño déficit. Por el contrario, es uno de los factores que explica que esa izquierda pierda su esencia para convertirse en meros progresismos.
Por el contrario, una izquierda propia de nuestro continente debe abordar las cuestiones ambientales porque América Latina se caracteriza por una enorme riqueza ecológica. Aquí se encuentran las reservas más grandes de áreas naturales y las mayores disponibilidades de suelos agrícolas. El uso que se hace sobre ese patrimonio ambiental no sólo involucra las necesidades de nuestra propia población, sino que nutre a múltiples cadenas productivas globales con enormes repercusiones geopolíticas.
Además, una izquierda del siglo XXI debe ser ecológica porque la actual evidencia indica sin lugar a dudas que estamos sobreexplotando esos recursos, que las capacidades del planeta para lidiar con los impactos ambientales han sido rebasadas, y que problemas planetarios como el cambio climático ya se están manifestando. Por lo tanto, pensar una izquierda sin ecología sería una apuesta política desconectada de América Latina y de la coyuntura actual.
Finalmente, el compromiso de esta nueva izquierda está en la justicia social y ambiental, donde una no puede ser alcanzada sin la otra. Esto permite un reencuentro con muchos movimientos sociales, un redescubrimiento de los problemas reales de las estrategias de desarrollo actuales, y un llamado a una renovación teórica. Es por eso que en esa íntima asociación entre la justicia social y ambiental, están los mayores desafíos para una renovación de las izquierdas en América Latina.

Eduardo Gudynas

Versión revisada de la contribución para el lanzamiento de la sección en ecología y ambiente de La Izquierda Diario www.laizquierdadiario.com (Argentina), 22 julio 2016. Eduardo Gudynas es militante en temas de ambiente y desarrollo, integra el equipo del Centro Latino Americano de Ecología Social (CLAES), es docente en distintas universidades latinoamericanas y acompaña a diferentes movimientos ciudadanos. Twitter: @EGudynas

lunes, julio 25, 2016

Objetivo: Fidel



Fidel Castro en 1961.

Fidel Castro ha sido el líder político más perseguido en la historia contemporánea y probablemente en la universal. Varias centenas de complots homicidas han sido planeados en su contra, algo probado en documentos oficiales desclasificados por el gobierno de Estados Unidos. Sin embargo, como para restar importancia a la gravedad de estas acciones, políticos de ese país han afirmado que los atentados planeados fueron solo unos pocos, como si uno no bastara para hacer de ello algo deleznable.
La CIA norteamericana no solo fue responsable de estos complots, sino también contrató al “sindicato del crimen organizado” (la mafia), para iguales fines, algo inaudito y sin precedentes históricos.
También desplegó intensas campañas de “guerra sicológica” para la consecución del crimen, lo que trajo como resultado que cientos de contrarrevolucionarios de origen cubano, una veces con los medios entregados por ellos y otras influidos por las campañas realizadas, se propusieran asesinar al dirigente cubano.
Un ejemplo de lo anterior fue la “operación botín” desencadenada por Estados Unidos a través de su emisora oficial La voz de las Américas, en la cual en una programación [1] dirigida a Cuba, puso precio a las cabezas de los dirigentes cubanos, especialmente a la de Fidel.
En ocasiones se ha pretendido remitir el éxito de tales resultados a la labor de los organismos de seguridad cubanos, sin embargo, en honor a la verdad, la participación popular en su desmantelamiento fue vital, sin detrimento de la eficiencia del Servicio, a lo cual habría que sumar, la intuición de Fidel para descubrir las emboscadas, que no pocas veces lo libró del crimen planificado.
Las investigaciones realizadas han permitido documentar que, en total, fueron conocidos por los servicios de seguridad cubanos 634 complots homicidas durante el periodo 1958-2000¸ en diferentes estadios de planificación; sin mencionar los que no fueron descubiertos y abortaron por cuestiones ajenas a la intención de sus planificadores.
De ese conjunto, 167 fueron proyectos homicidas que se encontraban en fase de ejecución al momento de ser desmantelados y que contaron con los medios, oportunidad y ejecutores determinados a ello y que fracasaron por la acción de los servicios de seguridad o por la cobardía de los autores y que fueron descubiertos posteriormente.
Profundizando en el estudio de ellos, hoy los podemos analizar desde otra perspectiva y vincularlos a la trayectoria política y revolucionaria de Fidel y a las posibilidades del enemigo para cometer el crimen. Para tales fines hemos tomado como punto de partida el 26 de julio de 1953.
Así, los complots homicidas se podrán caracterizar por el momento histórico que transita el proceso cubano, es decir los escenarios socio-político-económicos existentes, que definirán además los enemigos enfrentar.
El periodo que comienza con el asalto al cuartel Moncada, el exilio en México y más tarde la lucha en la Sierra Maestra y el derrocamiento de la dictadura de Batista, agrupa los intentos de envenenamiento mientras estaba preso en Boniato, luego, la cacería iniciada tras la libertad obtenida en 1955, seguida del exilio en México, donde agentes de la CIA como John Maples Spiritto vigilaban sus movimientos, y finalmente los fallidos intentos en la Sierra, donde primero Eutimio Guerra y posteriormente a finales de 1958 el norteamericano Alan Robert Nye, actuando por orientaciones del FBI y la policía batistiana, intentarían su asesinato para frustrar la revolución en curso.
Un segundo corte, se inicia con el triunfo de la Revolución y se extiende hasta abril de 1961 y se corresponde con el proceso de implementación del programa del Moncada.
Ese periodo, estará caracterizado por dos importantes complots contrarrevolucionarios: la conspiración Trujillista y la de Huber Matos, ambas con los mismos fines y apoyo norteamericano, pero con inspiraciones diferentes. La primera, integrada por batistianos exilados, casquitos, oligarcas nativos y renegados, dirigidos por el dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo, con el fin de reinstalar el régimen anterior en Cuba, mientras que la otra, organizada por disidentes de la Revolución que aun ostentando los cargos y atributos otorgados, pretendían mediante una asonada militar presionar a Fidel para desembarazarse de los “izquierdistas” del Ejército rebelde. Esta etapa está descrita en una interesante conclusión del Departamento de Estado norteamericano que caracterizaba así el periodo transcurrido:
“(…) el período de enero a marzo (1959) puede ser caracterizado como la luna de miel con el gobierno de Castro. En abril se hizo evidente un giro descendente en las relaciones… En junio habíamos tomado la decisión de que no era posible alcanzar nuestros objetivos con Castro en el poder y acordamos acometer el programa referido por Mr. Marchant (Subsecretario Livingston Marchant) . En julio y agosto habíamos estado delineando un programa para reemplazar a Castro. No obstante, algunas compañías en Estados Unidos nos informaron durante ese tiempo que estaban alcanzando algunos progresos en las negociaciones, un factor que nos causó atraso en la implementación de nuestro programa. Las esperanzas expresadas por estas compañías no se materializaron. Octubre fue un período de clarificación. El 31 de octubre, de acuerdo con la CIA, el Departamento sugirió al Presidente la aprobación de un programa en correspondencia con lo referido por Mr. Marchant. El programa aprobado nos autorizó a apoyar a los elementos que en Cuba se oponían al gobierno de Castro, mientras se hacía que la caída de Castro fuera vista como resultado de sus propios errores…” [2]
En los comienzos de 1960, la CIA, hasta entonces envuelta en conspiraciones de rosablanqueros y renegados, decide formar una Fuerza de Tarea para derrocar al gobierno cubano, integrada por sus mejores expertos provenientes del golpe contra Jacobo Arbenz en Guatemala, al tiempo que el coronel JC. King, jefe de la División para A. Latina, recomendaba:
“En Cuba existe una dictadura de extrema izquierda que si se le permite mantenerse, estimularía actividades similares contra posesiones norteamericanas en otros países latinoamericanos… Se debe analizar a fondo la eliminación de Fidel Castro. Ninguno de los que están cerca de él, como su hermano Raúl o su compañero Che Guevara, atraen a las masas de manera tan hipnótica. Muchos conocedores piensan que la desaparición de Fidel aceleraría considerablemente la caída del actual gobierno…”
En este período, la Agencia contratará a la Mafia norteamericana, para que al mejor estilo hollywoodense asesine al líder cubano. Para tales fines, oficiales de la CIA contratar{an a la mafia de Chicago y Florida, una encabezada por Sam Giancana y John Rosselli y la otra por Santos Traficante Jr[3], además pondrán sus modernos laboratorios a inventar venenos, tabacos explosivos, polvos depilatorios, etc, para facilitar la misión a sus nuevos aliados.
En 1961, después de la victoria de Girón y con el Socialismo proclamado, la CIA incrementará los recursos y medios para esta misión, creando en enero de ese año, un departamento, denominado ZR/Rifle exclusivamente con el propósito de asesinar a Fidel, con lo que se inicia una nueva fase.
Entre las operaciones más importantes de entonces, estuvieron las proyectadas en julio de 1961 para asesinar a Fidel y a Raúl, en la capital y Santiago respetivamente, en el marco de una operación de auto provocación en la Base Norteamericana de Guantánamo; luego el conocido complot de la Terraza Norte del Palacio Presidencial, donde proyectaban disparar con una bazooka al líder revolucionario; después, en 1963, el intento de envenenamiento en el Hotel Habana Libre y finalmente el organizado por la CIA por mediación del ex comandante Rolando Cubela Secades, quien debía asesinar a Fidel por medio de un poderoso veneno y propiciar simultáneamente,un golpe militar en el país.
En 1966 la contrarrevolución interna fue derrotada definitivamente, con la desaparición de sus bases de sustentación, sin embargo los complots, las conspiraciones y los planes de atentado aumentaron. Miles de horas radiales, propaganda escrita, rumores y todo medio de difusión fueron utilizados para estimular la eliminación física de Fidel Castro. Sólo la vigilancia popular, la solidaridad, el instinto del jefe revolucionario, además de la moderna y confiable protección de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, impidieron tales pretensiones.
En la cuarta etapa que se inicia en los comienzos de los setenta hasta finales de siglo, va a encontrar a la Seguridad cubana en condiciones de penetrar los centros terroristas de la CIA y así poder neutralizar varios de los complots homicidas. Entre los más destacados de entonces se encontraron el de Chile, cuando en 1971 Fidel visitó aquel país y luego más tarde, cuando en 1976 la CIA supuso que el dirigente cubano viajaría a la proclamación de independencia de la República Popular de Angola, donde se pretendía derribar el avión donde viajaría, hecho que fue denunciado por Fidel en ocasión del acto popular realizado en la despedida de duelo de las victimas del avión cubano dinamitado en pleno vuelo al despegar de la Isla de Barbados.
A partir de entonces la CIA y sus aliados, comenzaron una cacería internacional, para aprovechar los viajes del líder cubano para ejecutar el crimen. Probablemente el más sobresaliente de los complot de entonces y que caracteriza aquella etapa ocurrió en noviembre de 2000, durante la X Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de Iberoamérica que se desarrolló en Panamá, en el cual se planeó colocar una potente bomba en el paraninfo de la Universidad de ese país donde el dirigente cubano haría uso de la palabra.
Resumiendo, en el transcurso de 40 años se planearon más de seiscientos complots homicidas contra Fidel Castro de los cuales más de un centenar al momento de su desarticulación contaban con los medios, recursos y la oportunidad para ejecutarlos. En otras cifras, durante 40 años, cada 82 días se intentó asesinar al líder cubano. Si no es record es un buen average.
Y hoy, víspera de su 90 cumpleaños de luchas y victorias, sirvan éstas líneas para rendir homenaje a este, nuestro Fidel, gladiador invicto de la historia contemporánea americana y mundial.

Fabián Escalante

Notas

[1] “Cita con Cuba”
[2] Roy Rubotton, asistente del Secretario de Estado.
[3] Santos Traficante Jr fue el representante de las familias mafiosas norteamericanas en Cuba hasta 1959.