martes, julio 28, 2015

El euro y Grecia en debate



Durante los últimos días, mientras continúa la consumación del plan de coloniaje aplicado a Grecia que evitó transitoriamente su salida del euro, los analistas mundiales debaten las causas y la durabilidad de la zona euro como proyecto de integración económico y político.

Hace días, mientras continúa la consumación del plan de coloniaje acordado entre los líderes de la UE, el FMI y el gobierno de Grecia hoy en mano del partido Syriza, a nivel mundial se discute sobre las consecuencias del acuerdo, los orígenes de las penurias griegas y sobre todo la funcionalidad (o no) de la zona euro.
Un primer punto a destacar al respecto tiene que ver con la diferencia que prima entre los países deudores y los acreedores, y la desventaja que esto conlleva – aun siendo parte de una comunidad del euro, donde algunos como Grecia sufren las consecuencias de un alto endeudamiento y otros como Alemania y Francia, son quienes marcan las reglas del “desendeudamiento” imponiendo medidas de ajustes.
Sobre esta relación desigual, muchos han dado su opinión. Desde estados Unidos, hace pocos días el periódico New York Times dedicaba una editorial a discutir la funcionalidad de ser integrante de la zona euro para algunos países, en un artículo titulado “¿Cómo el euro se convirtió en un trampa?”.
El artículo da cuenta que en 1999, cuando se introdujo el euro, los líderes europeos afirmaban que la moneda en común generaría una mayor integración económica y política entre los países miembros, y sentencia que eso es algo no tan creíble . Y continúa: “mientras Grecia evitó la salida del euro temporalmente, es difícil de creer como un acuerdo que incluye un mayor recorte del gasto (público), subida de impuestos y sólo vagas promesas de alivio de la deuda, sería capaz de recomponer a una economía paralizada lo suficiente como para mantenerla dentro de la zona euro.”
En el mismo sentido, la nota da cuenta de una polémica declaración del Ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, donde decía que Grecia estaría mejor si abandonará la moneda común por cinco años.
Otro aspecto resaltado en la nota tiene que ver con el objetivo de la zona euro, que no fue sólo económico, sino que se buscaba un marco de alianzas entre los países del continente. Dado que la unidad en la moneda común no fue combinada con una unión política y presupuestaria, se señala este aspecto como un punto problemático. De esa forma la moneda común (euro) fue más vulnerable frente a la crisis económica y sometida a la voluntad de los países más poderosos de la zona.

La costosa salida de la zona euro

La teoría del miedo recorre a los países endeudados que podrían seguir el destino de Grecia, como Italia, Portugal o España. La sugerencia por parte de Alemania (y también Finlandia y Eslovaquia), buscaría según la óptica del New York Times, generar miedo sobre esos países débiles para que acepte sus condiciones de rendición y ajuste. Aunque algunos “partidos más radicales” ya hablan de esa posibilidad en los países mencionados.
La pregunta que cierra el artículo “¿cuál es el costo de abandonar la zona euro?”, nos abre muchos otros interrogantes. Por un lado, a los países acreedores, como Alemania, les generaría una gran pérdida económica, dice el diario. Y agrega que Grecia debe alrededor de 300 mil millones de euros, mayormente a gobiernos europeos, el FMI y el BCE. Además un Grexit podría fortalecer el euro generado una caída en las exportaciones de la eurozona, debido al encarecimiento de sus bienes para el resto del mundo.
La concusión del periódico norteamericano, que evidentemente mira de cerca el futuro de Grecia y la zona euro – un importante competidor mundial- es recomendar a los acreedores un cambio en sus políticas económicas, que han convertido al euro en una trampa de la cual es muy difícil de escapar sin pagar un precio aún más caro.
Desde La Izquierda Diario sabemos que este análisis busca dar una opinión tendenciosa, pero no plantea ninguna salida progresiva para los trabajadores griegos, verdaderos protagonistas de las consecuencias aberrantes que generarán las decisiones que los “líderes europeos” y gobernantes de Syriza toman por ellos. Por ese motivo opinamos que un análisis completo de la realidad debe contemplar una salida real para los griegos, que sólo vendrá a partir de la organización independiente de los trabajadores y la juventud para enfrentar las consecuencias del ajuste.

Guadalupe Bravo
@GuadaBravo

Grecia: una capitulación humillante que no funcionará



El acuerdo impuesto a Grecia en la madrugada del 13 de julio tras una cumbre del euro que duró toda una noche sólo se puede describir como una capitulación humillante. En resumidas cuentas, Grecia ha entregado toda su soberanía a la troika a cambio de un nuevo rescate con duras condiciones y algunas promesas vagas de una restructuración de la deuda (pero no una quita de la misma) que tal vez serán estudiadas en un futuro. Este acuerdo no funcionará. Destruirá políticamente a Tsipras y a Syriza, y económicamente sumirá a Grecia aún más en la recesión. También ha revelado profundas fisuras en la Unión Europea.
Hace seis meses el pueblo griego votó en contra de la austeridad con la elección del gobierno de Syriza el 25 de enero. Hace poco más de una semana rechazaron de manera decisiva la austeridad con un voto del 61,3% por el OXI (NO) en el referéndum convocado por el primer ministro Tsipras el cinco de julio. Ahora, la troika ha impuesto un acuerdo mucho peor que el que se sometió a voto en el referéndum, y el cual Tsipras ha aceptado. Si hay una conclusión que debería quedar clara para todo el mundo en base a esta experiencia es que no es posible acabar con la austeridad dentro de la camisa de fuerza de una Europa capitalista sumida en la crisis.
Los detalles del acuerdo que se ha firmado son estremecedores. Son mucho peores que lo que el gobierno griego propuso el jueves 9 de julio, lo cual ya era un humillante arrodillamiento. El documento ha sido redactado con la colaboración de altos funcionarios franceses y es un reflejo de la enorme presión que ha venido de ciertas partes para evitar una expulsión de Grecia de la eurozona.
En este sentido, Francia ha actuado como el agente de los intereses de EEUU y del FMI, y también para tratar de contrarrestar el peso del poderoso capital alemán en la UE. Los últimos días han desenmascarado mejor que nunca la verdadera naturaleza de la UE. En vez de un “proyecto” para construir una Europa unida y fuerte, hemos visto riñas entre los estados miembros, con los intereses nacionales de cada país sobre la palestra.
También ha caído la máscara de los capitalistas “razonables y civilizados”, saliendo a la luz el verdadero monstruo que durante mucho tiempo se ocultó tras estos clichés. Esto quedó patente sobre todo en el caso de Wolfgang Schäuble, el ministro de finanzas alemán, que ha mostrado una clara determinación por aplastar al pueblo griego y un desprecio hacia sus aliados que trataron de llegar a algún tipo de compromiso para evitar la expulsión de Grecia del euro. Esto es una indicación de lo que está por llegar en términos de las tensiones entre los Estados miembros más poderosos de la UE, y no es un buen augurio para el futuro de la Unión en su totalidad, tanto en el sentido de su menguante influencia mundial y de su cohesión interna.
Los estadounidenses en concreto estaban aterrorizados por el potencial impacto que tendría sobre la frágil economía global un default griego desorganizado. Mientras la atención del mundo entero estaba posada sobre la crisis europea, la burbuja en el mercado de valores chino empezó a estallar. La situación de la economía mundial es tan precaria que cualquier bache la puede sumir en una nueva recesión. Por esta razón, los EEUU ejercieron una presión enorme para que se llegase a un acuerdo. Tal acuerdo debería incluir un alivio sustancial de la deuda. En cualquier caso, tal y comoel FMI admitió en un informe oficial, la deuda griega es inmanejable y nunca será devuelta en su totalidad. Una auditoría es necesaria.
Por supuesto, lo que exigían los EEUU era que el capital alemán acarrease el peso de tal reducción de la deuda, ya que Alemania es el país más expuesto a la deuda griega. Es fácil hacerse el listo con dinero que no es tuyo. Este era el verdadero significado de la propuesta francesa que el gobierno griego presentó al Eurogrupo de ministros de finanzas.
Esa propuesta ya hizo que el gobierno perdiese su mayoría en el parlamento, con 17 diputados de Syriza negándose, de diversas formas, a votar por ella, y otros 15 votando a favor pero protestando contra la decisión. El gobierno tiene una mayoría de 162 diputados (149 de Syriza y 13 de ANEL). Dos miembros de Syriza votaron abiertamente en contra, otros 8 se abstuvieron (incluyendo el ministro de energía y dirigente de la Plataforma de Izquierdas, Panagiotis Lafazanis, y el viceministro de Seguridad Social Stratoulis), otros 7 se ausentaron (aunque dos de ellos mostraron su conformidad con la propuesta) y 15 miembros de la Plataforma de Izquierdas votaron a favor pero emitieron un comunicado separadamente expresando su oposición a las medidas. El gobierno tuvo que apoyarse en los votos de los partidos de la oposición (PASOK, ND, To Potami) para que la propuesta fuese aprobada en la madrugada del 11 de julio. ¡De facto lo que estamos viendo es la creación de una coalición de “unidad nacional”!
El voto no se presentó como un respaldo a las propuestas en sí, sino como un voto para darle autorización al gobierno para que negociase con Europa en base a esas propuestas. Esto era una forma de ejercer presión sobre los diputados críticos de la Plataforma de Izquierdas con el argumento que se trataba de un voto de confianza a Tsipras. En realidad, la Plataforma de Izquierdas debería haber sido mucho más firme, votando en contra de manera unificada y convocando movilizaciones contra estas propuestas que son una violación directa del mandato que se dio en el referéndum.
Cuando las últimas propuestas griegas (es decir, francesas) llegaron a Bruselas fueron recibidas con la firme oposición de Alemania.Schäuble presentó una revisión escritaal documento griego exigiendo una rendición unilateral. Pedía que se llevasen a cabo inmediatamente más recortes y contrarreformas, culpaba a Grecia de cualquier estancamiento en las negociaciones, exigía que 50 mil millones de euros en propiedades del Estado fuesen puestas bajo el control de un fondo en Luxemburgo para ser privatizadas y, por último, planteó la idea de dejar a Grecia fuera de la eurozona durante cinco años (léase que “debería ser expulsada”).
La posición del capital alemán parte de su opinión de que en general la salida de Grecia del euro sería menos costosa (política y económicamente) que un nuevo rescate. Los motivos económicos están claros, en vez de seguir tirando dinero a un pozo sin fondo con pocas perspectivas de recuperarlo, es mejor soltar lastre y escapar, tal vez dando algo de dinero a Grecia en forma de ayudas humanitarias.
Las razones políticas ya las hemos explicado en otras ocasiones: no se puede aceptar que Grecia se desvíe de la austeridad para evitar que otros países sigan el ejemplo. Si se le permitiese a Syriza atenuar los recortes y la austeridad, eso hubiese reforzado a Podemos en España y hubiese debilitado notablemente a los gobiernos de España, Portugal, Francia, Irlanda y otros países que han estado llevando a cabo precisamente esas políticas. Además de esto, con el auge de partidos euroescépticos a su derecha, Merkel no quiere mostrarse blanda con Grecia.
A esto hay que añadir la irritación que produjeron las interferencias francesas en Alemania. ¡Cómo puede permitirse Hollande ayudar a los griegos a escapar de las garras alemanas! El capitalismo alemán es el más poderoso de la UE y por lo tanto tiene la autoridad.
Las exigencias alemanas, expresadas en el documento de Schäuble, eran tan escandalosas y arrogantes que parecían tener como objetivo empujar a los griegos fuera de la mesa de negociaciones. Les ayudaron los finlandeses, cuyo gobierno es rehén de euroescépticos de extrema derecha. No sólo era el lenguaje del documento, pero también la forma con la que se trató a Tsipras en la cumbre. Algunos periodistas burgueses han dicho que fue “crucificado”, otros que “se llevó a cabo una tortura mental”.

El contenido del “acuerdo” de la capitulación

Sorprendentemente, al final se llegó a un acuerdo que básicamente incluía todas las exigencias de Alemania.
El documento, que Tsipras ha firmado, es escandaloso, pisoteando abiertamente la soberanía nacional de Grecia y transformándola en resumidas cuentas en un protectorado de la troika.
Grecia deberá de aprobar leyes en relación a cuatro medidas, incluyendo aumentos en el IVA, recortes adicionales al sistema de pensiones y “recortes de gasto casi automáticos en caso de que haya desviaciones en los objetivos de superávit primario”. Todo esto ha de legislarse en 72 horas, para el 15 de julio. Luego otras dos medidas han de aplicarse para el 22 de julio.
Sólo tras la implementación de estas medidas y tras ser “verificadas por las instituciones y el Eurogrupo”, se “podrá” (nótese la condicionalidad) tomar la decisión de empezar a negociar el Memorando de Entendimiento (MdE).
Pero la cosa no acaba ahí. Para concluir el nuevo MdE, Grecia tendrá que llevar a cabo más recortes y de mayor calado “para compensar por el estado de deterioro económico y fiscal del país”. Esto significa: más recortes en pensiones, “reformas de mercado más ambiciosas”, la privatización de la red eléctrica (ADMIE). Además, se señala que el gobierno griego, al revisar los convenios colectivos y de despido no puede “volver a sus antiguas políticas que son incompatibles con el objetivo de promover (…) el crecimiento”. Esto quiere decir que el gobierno deberá desechar su promesa de reintroducir los convenios colectivos que fueron eliminados en los antiguos memorandos.
Y si estas imposiciones a nivel de la micro-gestión no eran suficientemente insultantes, hay todavía más. El documento también acepta el plan de Schäuble para establecer un fondo de privatizaciones de 50 mil millones de euros. La pequeña “concesión” es que el fondo no estará ya en Luxemburgo sino en Atenas. Sin embargo, esto no implica ninguna diferencia sustancial ya que estará “bajo la supervisión de las instituciones europeas relevantes”. Esto es una locura, incluso desde un punto de vista capitalista. Si sumamos las rentas ya obtenidas en privatizaciones con las que están siendo llevadas a cabo actualmente, obtenemos una cifra de 7 mil millones, y esto ya incluye los activos más valiosos. Es físicamente imposible aumentar siete veces esa cantidad en los próximos tres años.
Y como añadidura la troika (que es de lo que estamos hablando, ya que el documento exige a Grecia que “solicite una continuación de la ayuda del FMI), que estará de nuevo “sobre el terreno, en Atenas”, ¡se arroga el derecho a veto sobre toda la legislación pasada y futura en Grecia! Merece la pena citar literalmente el documento: “el gobierno tendrá que consultar y acordar con las Instituciones todos los proyectos de ley relevantes (…) antes de hacerlos públicos o presentarlos en el parlamento”.
Además de exigir el control sobre la legislación futura, la troika se da el derecho de cambiar leyes ya aprobadas: “con la excepción de la ley sobre la crisis humanitaria, el gobierno griego reexaminará la legislación aprobada contra el acuerdo del 20 de febrero dando pasos atrás en sus promesas programáticas”. Esto ata al actual gobierno griego, elegido por su oposición a los antiguos memorandos, a acatarlos y a cambiar cualquier ley que vaya en contra de sus principios. Eso por ejemplo derogaría la simbólica decisión de reincorporar a las limpiadoras del ministerio de finanzas.
La implementación de estos dictados ni siquiera garantiza el nuevo rescate, como afirma el documento: “los compromisos listados representan los requerimientos mínimos para empezar las negociaciones (…) sin embargo (…) el inicio de éstas no asegura que se llegue a un acuerdo final”.
La cantidad del nuevo rescate del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEE) ronda los 82-86 mil millones de euros, incluyendo 25 mil millones en recapitalizaciones a la banca.
¿Qué se le da a Grecia a cambio de esta capitulación total y su ofrecimiento de sus activos y del control sobre sus finanzas? En relación a la cuestión crucial que el gobierno griego siempre ha enfatizado, el alivio de la deuda, el documento es extremadamente vago. “El Eurogrupo se muestra dispuesto a considerar, si fuese necesario, posibles medidas adicionales (plazos de pago más largos) sobre la deuda griega”.
Este compromiso vago luego recibe un matiz oneroso: “estas medidas se considerarán en condición a la total implementación de las medidas acordadas en un nuevo programa y serán consideradas tras una primera compleción positiva de una revisión”.
La vaguedad de este compromiso contrasta completamente con la dura negativa de la siguiente línea: “la cumbre del euro subraya que recortes nominales de la deuda no se pueden llevar a cabo”, mientras que “las autoridades griegas han de reiterar su cometido unívoco a respetar sus obligaciones financieras a los tenedores de la deuda de manera total y puntual”.
El documento termina con un aliciente bastante dudoso a Grecia, diciendo que la Comisión “trabajará (…) para movilizar hasta 35 mil millones de euros (…) para financiar inversiones y actividades económicas”.
Claramente, Alemania no ha hecho ninguna concesión. Tsipras ha sido obligado a firmar todo a lo que se había opuesto hasta ahora. Mucho se preguntan, ¿cómo es esto posible? ¿cómo ha podido Tsipras firmar un acuerdo tan malo, sobre todo tras haber convocado y ganado un referéndum? Es imposible saber lo que está pasando por la cabeza de Tsipras. Ahora bien, una cosa sí que está clara. La línea de Tsipras y del grupo dirigente de Syriza ha mostrado ser completamente errónea en la práctica. Su estrategia se basaba en la idea de que era posible convencer a la troika para llegar a un acuerdo que permitiese aliviar a la austeridad, lo cual al final daría lugar al crecimiento económico y luego permitiría una devolución de la deuda. Nada por el estilo ha ocurrido.
Cuando convocó el referéndum, Tsipras insistió que un voto por el NO le pondría en una mejor posición en las negociaciones y llegar a un mejor acuerdo. Ha ocurrido lo opuesto.
Además, su insistencia en que mantenerse dentro del euro era la única opción posible le desarmó en las negociaciones, forzándole a hacer incluso mayores concesiones, y dando lugar al final a esta humillante capitulación. Parece no haber aprendido nada y estar dispuesto a firmar su propia ejecución.
Lo peor de esta capitulación es que no funcionará. El impacto que tendrá sobre la economía griega será desastroso. La incertidumbre de las negociaciones y los últimatums de la troika ya han acabado con lo que era una recuperación anémica, sumiendo al país de vuelta en la recesión. Ahora, las dos semanas de cierre bancario y de corralito (y se estima que éste durará cuatro meses), la han mandado de cabeza a una profunda depresión, con la mayor parte de la actividad económica paralizada.
Añadámosle a esto otro paquete de recortes y de austeridad, y el resultado es fácil de predecir. Estas políticas ya han sido implementadas en Grecia los últimos cinco años y han fracasado miserablemente. Han sido incapaces de cumplir su objetivo de reducir el ratio deuda-PIB. Éste ahora se sitúa en más de un 170%. Con estas nuevas medidas inmediatamente saltará a más de un 200%, haciéndolo incluso menos sostenible.
El panorama más probable es que este último “acuerdo” (o más bien imposición) será sólo una escala en el camino hacia una nueva crisis que llevará a un default y a la salida de Grecia del euro.
Desde un punto de vista político, el acuerdo significa el suicidio político del gobierno actual y de la propia Syriza. Ya hay voces en el grupo de Tsipras exigiendo las cabezas de los diputados y ministros que se oponen a su capitulación. El actual gobierno no puede durar ya que perderá su mayoría en las próximas 48 horas. Se están debatiendo diversas opciones, incluyendo un gobierno tecnocrático temporal encabezado por un “independiente” (posiblemente el gobernador del banco de Grecia), una coalición con To Potami etc.
Cualquiera que sea la forma específica que tome estamos hablando, en efecto, de un gobierno de unidad nacional para implementar un programa de ajuste salvaje. Esto cerraría el círculo, con el partido que fue impulsado por las masas al poder para poner fin a la austeridad aliándose con los partidos que fueron derrotados para llevar a cabo el programa de los vencidos.
La presión dentro de Syriza es tal que es improbable que Tsipras convoque una reunión del Comité Central al no estar seguro de que vaya a poder mantener su línea. Primero necesita aprobar estas medidas en el parlamento y para eso necesita una alianza de facto con los partidos burgueses.

¿Había una alternativa?

Sí, pero, ¿cuál era la alternativa? Criticando las propuestas del gobierno la semana pasada, la Plataforma de Izquierdas de Syrizaexpuso su punto de vista. Están a favor de un retorno a la moneda nacional, pero manteniéndose dentro de la UE (“una opción que ya está bien presente en países como Suecia o Dinamarca”) para implementar un programa que sólo puede describirse como de capitalismo nacional. Esto se basaría en exportaciones, la producción nacional, inversiones estatales en la economía y una “nueva y productiva relación entre los sectores público y privado para encauzar al país hacia el desarrollo sostenible”.
En realidad, este plan es tan utópico como el de Tsipras. Si bien no hay alternativa a la austeridad en el marco de la UE, es ingenuo pensar que una Grecia capitalista independiente sumida en la crisis pueda ser lo suficientemente competitiva como para salir de la crisis, enfrentada como está a naciones capitalistas mucho más poderosas. Parece ser que los compañeros respaldan la idea de que la austeridad es “ideológica”, es decir, la elección de malvados banqueros y capitalistas alemanes, en vez de la consecuencia inevitable de la crisis del sistema. La austeridad es un intento de hacer que los trabajadores paguen el precio de la crisis del capitalismo. Ese seguirá siendo el caso dentro o fuera del euro.
Esta perspectiva equivocada es una de las principales debilidades de la Plataforma de Izquierdas. El pueblo trabajador en Grecia tiene un miedo comprensible a las catastróficas consecuencias económicas que tendría un Grexit. Sus temores justificables no se pueden contrarrestar con el argumento de que “las cosas irán mal un tiempo, pero luego podemos devaluar nuestra moneda y construir un capitalismo nacional fuerte”. No resuelve el problema de un aparato industrial débil y menos productivo, incapaz de competir con el de países avanzados y altamente productivos como Alemania. Fuera o dentro de la UE y el euro, este problema sigue ahí. Y la idea de exportar más hasta salir de la crisis es totalmente utópico, considerando la crisis mundial en la que las economías débiles serán las primeras en caer.
La única alternativa es la “ruptura socialista”. Es decir, cancelar la deuda (que como una comisión parlamentaria oficial informó, es “ilegítima, ilegal y odiosa”), nacionalizar la banca y tomar los activos de los capitalistas griegos. En ningún otro momento ha quedado el “realismo” de los dirigentes reformistas de Syriza tan desacreditado como completamente utópico. En ningún otro momento ha sido más fácil argumentar la necesidad del socialismo, ya que coincide con la experiencia práctica de cientos de miles y millones de gente trabajadora griega en los últimos cinco años.
Sólo la reorganización radical de la sociedad sobre la base de la propiedad colectiva de los medios de producción ofrece una salida. Incluso esto no sería posible dentro de los límites de Grecia, un pequeño país en la periferia económica de Europa. Pero mandaría un mensaje poderoso a la clase trabajadora de toda Europa, empezando por España, Portugal e Irlanda.
Si los dirigentes de la Plataforma de Izquierdas adoptasen un programa genuinamente socialista y ofreciesen una clara oposición al memorándum, no sólo con palabras y comunicados, sino con acciones, podrían canalizar la creciente oposición.

¿Y ahora qué?

La humillante capitulación de un gobierno en el que las masas confiaban para poner fin a la austeridad tendrá un impacto profundo. El viernes, las últimas propuestas del gobierno fueron recibidas con incredulidad. Esto se está convirtiendo en rabia e indignación.
Una huelga general ya ha sido convocada para el miércoles 15 de julio por la federación de trabajadores públicos ADEDY. Es significativo que los sindicalistas afiliados a Syriza, junto con otros, jugaron un papel clave durante el voto en la ejecutiva sindical. Se han convocado también manifestaciones ese mismo día para oponerse al nuevo memorándum.
Es una cosa aprobar medidas en el parlamento, pero será difícil implementarlas en la práctica. Los electricistas, los trabajadores del puerto del Pireo, los pensionistas, la juventud que votó masivamente por el OXI… no van a aceptar esto de brazos cruzados. Se han sentado las bases para grandes batallas. La clase dominante europea y sus hermanos pequeños en Grecia esperan una gran mayoría en el parlamento, pero la correlación de fuerzas en la sociedad está girada masivamente contra ellos. Esto no se resolverá a través de métodos parlamentarios, sino a través de la lucha.
Por último, es importante enfatizar que la crisis griega sigue dando lecciones valiosas a todos esos partidos y movimientos en otros países que pueden tener la ilusión de que es posible oponerse a la austeridad y alcanzar un acuerdo con el capital europeo al mismo tiempo. Es posible luchar contra la austeridad, pero el único método efectivo de hacerlo es rompiendo con el capitalismo.

Jorge Martín

En las calles de Atenas con Frantz Fanon

Se impone recordar desde Grecia el nonagésimo aniversario del nacimiento de Frantz Fanon. El azar ha querido que me encuentre en este país en esta fecha y en estas circunstancias. En este país donde se está conduciendo fríamente a la sociedad hacia la miseria el punto de vista de Fanon sobre los movimientos del mundo se verifica implacablemente.
Al pie del Partenón, esta Europa que se reviste del humanismo y la ilustración que habría inventado para iluminar al mundo, se revela como la vio clínicamente Frantz Fanon en su brillante conclusión de Los condenados de la tierra. Una Europa cuyo corazón está en Fráncfort y su alma entera en el mercado bancario globalizado.
Esta Europa que nosotros, los de los lugares convenientemente denominados entonces el Tercer Mundo, encontramos ahora también en los círculos infernales de los negociadores de la deuda de los clubs de Londres y París, frente a los bellacos funcionarios de los ministerios de Economía neocoloniales y sus volubles banqueros centrales o de negocios y en las «asambleas generales» de los elegantes estafadores del FMI y el Banco Mundial.
Esta Europa usurera, tendera sin alma. Esta que, parafraseando al exministro de Economía griego Yanis Varufakis, «echa una mirada vacía» sobre los pobres, los desheredados, los que deben pagar para salvar a los ricos. Esta Europa de los tecnócratas serviles y las multinacionales financieras. La Europa según Goldman Sachs, que generaliza la precariedad en el desarrollo lógico de su colusión con los burgueses apátridas, de derechas o de izquierdas, que han forjado sus lazos de sujeción con los mercados financieros.
Fanon habría cumplido 90 años este 20 de julio si el destino lo hubiera querido y nadie sabe qué pensaría del correctivo infligido al pueblo griego. Pero es más que irónico ver la arrogancia de los comandos financieros alemanes (y de sus hipócritas colaboradores) pisoteando con saña a un país que fue la matriz, lejana y un poco oriental ciertamente, pero matriz reconocida de la Europa de los filósofos y de su cultura. ¿Qué pensaría Fanon de la fría indiferencia de los demás pueblos de esta Unión Europea? ¿Habría renegado de lo que proclamaba poderosamente al final de Los condenados de la tierra?
Es cruelmente revelador observar que los pueblos de Europa no muestran mucha empatía con sus «hermanos» helenos, lo que ilustra el carácter totalmente artificial de una construcción antidemocrática basada en el beneficio y la explotación. Sin embargo la dureza inflexible de las condiciones impuestas a Atenas debería hacerle reflexionar, porque hoy el laboratorio griego es el campo de ensayo de las medicinas que impondrán mañana al resto de Europa. También esto lo describió Fanon con su lucidez quirúrgica, basta con releer Los condenados…
Pero frente al poder del dinero y el cinismo de los enterradores de esperanzas hay que celebrar la valentía del pueblo griego y la solidaridad de los pueblos del Sur del mundo con los manifestantes de la plaza Syntagma. En efecto, aunque la falta de solidaridad de los pueblos del Norte es atronadora, el pueblo griego no está solo. Los que conocieron los programas de ajuste estructural, las renegociaciones, las reestructuraciones e incluso las «reperfilaciones» de la deuda –vocablo popularizado en Argelia a finales de los años 80 y principios de los 90- no ignoran nada de los sufrimientos y privaciones soportadas por los griegos. África y América Latina conocen por experiencia la religión del mercado y a los evangelistas criminales del ultraliberalismo.
La Europa de los mercados es un callejón sórdido que desemboca en el muro ciego de los populismos vulgares, de los nacionalismos criminales y en la omnipotencia del rey dinero. Más que nunca, Europa se repliega sobre los fracasos de su historia hasta la caricatura. Por lo tanto, sí, en nombre del humanismo universal y de la fraternidad humana hay que salvar a esta Europa de sí misma como invita Fanon en su última recomendación: « Por Europa, por nosotros mismos y por la humanidad, compañeros, hay que cambiar de piel, desarrollar un pensamiento nuevo, tratar de crear un hombre nuevo».
En las calles de Atenas con el pueblo griego.

Omar Benderra
Fondation Frantz Fanon
Traducido del francés para Rebelión por Caty R.

Omar Benderra fue responsable de la negociación de la deuda externa de Argelia de 1989 a 1991.

“Telesur permitió a la región contarse de otra manera”

Entrevista a Patricia Villegas, presidenta del canal multiestatal

En el 10º aniversario de la cadena multiestatal TeleSUR, su presidenta Patricia Villegas desmenuza en esta entrevista el significado histórico de esta inédita experiencia que marcó a fuego el campo comunicacional en América Latina y el Caribe. Villegas analiza también el escenario mediático en la región, signado por la disputa de sentidos frente a las grandes corporaciones, y destaca la trascendencia de “poner las cámaras en el lugar donde están las victimas y no los victimarios”.
– ¿Cuáles son los principales aportes que ha hecho Telesur en estos 10 años?
– Creo que Telesur puso nuevamente en el escenario público una discusión muy importante que es el derecho a la información, o la información como un derecho. Veníamos de una América Latina y el Caribe golpeada por la década neoliberal, los derechos fundamentales habían sido privatizados, y así como la salud o la educación son derechos, la información también lo es. Y el hecho de que Telesur considere a su audiencia no como consumidores sino como usuarios es un cambio que corresponde a esa mirada.
Otro tema no menor es que en América Latina, en medio de una fuerte desinversión por parte de los gobiernos neoliberales, le había sido entregada a los medios públicos fundamentalmente la labor de contar la cultura, el folclore, pero había desaparecido la noticia, la información, la opinión. Eso se le había entregado a los medios privados.
Estos dos elementos son fundamentales dentro de lo que Telesur instala en el escenario mediático continental en estos 10 años. Después hay otra cantidad de cosas ya desde lo concreto. Por ejemplo, que los profesionales de Telesur cuentan con las mismas herramientas tecnológicas que en los medios privados. La desinversión en los medios públicos había generado una gran diferencia en las posibilidades de contar. Telesur revierte esa tendencia, nosotros podemos contar nuestras historias teniendo las mismas oportunidades tecnológicas que los medios privados.
-¿Qué aspectos rescatan de experiencias anteriores de comunicación contrahegemónica y qué generó la irrupción de Telesur en la región?
– En una entrevista que le hicimos al Comandante Chávez en octubre de 2005, en los comienzos de Telesur, él me dice “estoy muy feliz Patricia. Es muy lindo ver la concreción de un sueño, de un sueño de mucha gente antes que tú, incluso de mucha gente antes que yo”. Obviamente que Telesur tiene unos antecedentes, de una comunicación diferente, una comunicación que pone las cámaras en el lugar donde están las victimas y no los victimarios, hay enormes antecedentes de eso.
De alguna manera, la irrupción de Telesur, que es hija de los procesos de transformación en América Latina y el Caribe, le ha permitido a la región contarse de otra manera. Durante el golpe de Estado en Honduras, por ejemplo, el relato habría sido otro si las cámaras de Telesur no hubieran estado allí en vivo. No se necesitaba ni siquiera interpretar lo que estaba pasando, era cuestión de subir una señal y mostrarlo, tener el coraje y la capacidad técnica para hacerlo. No es que creamos que tenemos la verdad revelada ni se trata de hacer coberturas espectaculares, sino de estar allí, del lado de las victimas, en el lugar donde se origina la historia, contando lo que está pasando. Yo me pregunto, por ejemplo, ¿qué habría pasado durante el Plan Cóndor si hubiera habido telesures?
Entonces, esto cambia el escenario de los medios en América Latina, hay propuestas y estrategias comunicacionales que surgen tras el nacimiento de Telesur y tras ver que nosotros íbamos construyendo ese otro relato, el de esta América Latina que estaba cambiando y que estaba siendo amenazada como lo sigue estando hoy.
Telesur, además, reivindica el periodismo desde lo local, por eso tenemos la red mas grande de colaboradores y corresponsales que cualquier agencia de noticias en esta parte del mundo. Tiene que ver con la concepción, con la génesis del proyecto, lo que ademas nos permite estar en la ofensiva y no en la reacción del relato.
– ¿Cómo analizas el mapa comunicacional actual en América Latina y la correlación de fuerzas frente a las grandes corporaciones mediáticas? ¿Cuál es la estrategia de Telesur para afrontar esa “batalla”?
– Por supuesto que los grandes monopolios siguen tendiendo la hegemonía y el desbalance sigue siendo enorme. Diez años son muchos para la vida de los seres humanos pero para un proyecto de transformación, que tiene que dejar atrás siglos de exclusión y de pobreza, son muy pocos. Obviamente que el escenario de los medios en América Latina sigue siendo hegemónico para los monopolios económicos, pero hace diez años no existían medios públicos como los que hay ahora en Bolivia o Ecuador o Argentina. Hay una consolidación de medios públicos. La sociedad tiene derecho a estar informada y la única posibilidad de que eso sea real es que el Estado participe de ello, como con tantos otros derechos que hemos ido conquistando.
Obviamente el panorama no es de triunfo para nosotros, pero hoy ocupamos un lugar. Cuanto tú tienes que contar la historia de América Latina y el Caribe, hoy necesariamente tienes que ver Telesur, como tienes que leer Nodal. Pero Telesur o Nodal son posibles porque hoy en buena parte de nuestros países hay una “inseguridad” sobre en los medios -como dice Ignacio Ramonet-, la gente duda de lo que le están diciendo los medios privados, incluso duda de lo que le dicen los medios públicos lo cual es muy bueno, y consulta distintas fuentes. Eso no sucedía hace diez años.
– En diferentes coyunturas políticas, la derecha mediática continental ha demostrado tener mecanismos muy eficaces de articulación en defensa de sus intereses. ¿Qué lectura tienes de los procesos de integración desde los medios públicos y populares y cuál es el aporte que viene haciendo Telesur en ese camino?
– Nosotros no nos dedicamos mucho a ver lo que está haciendo la competencia, no queremos ser la reacción a nada sino tener nuestra propia apuesta. Pero la batalla está allí, por supuesto, es una batalla enorme y hoy las batallas en buena medida se viven en los medios. En estos diez años hemos logrado apoyar la creación de otros medios, hacemos alianza con canales de otros continentes como Rusia Today o Al-Mayadeen. Hacemos parte de diversas redes, trabajamos con los movimientos sociales del ALBA, hacemos talleres para periodistas comunitarios, articulamos con las televisoras públicas, por ejemplo con el programa “De Zurda” durante el Mundial que se transmitía en simultaneo por la TV Pública argentina. También tenemos convenios con emisoras regionales, comunitarias, universitarias, construimos una enorme red que nos permite multiplicar el mensaje.
Es cierto que la derecha tiene mucha habilidad para publicitar sus acciones y sin duda todavía tiene la hegemonía comunicacional, siempre creo que podemos hacer mucho más y es una de las tareas en las que tenemos que seguir creciendo.
– ¿Cuál es el proyecto al que Telesur le viene poniendo más energías en esta etapa?
– Nuestro proyecto más importante en este momento es Telesur en inglés, que está cumpliendo un año. Nuestro camino es convertir a Telesur en una plataforma multilingüe, ya estamos produciendo 29 programas en inglés, hay una gran producción de contenidos en un idioma que es trascendental. La idea es poder contarle a todo el que habla inglés lo que está sucediendo en América Latina, que tenga otra fuente de información, pero también dar una visión alternativa desde el Norte, que la gente en el Norte pueda ver sus historias contadas de otra forma. Ese es el gran reto actual de Telesur. Y después tenemos en mente Telesur en árabe.
-¿Qué cosas habrían cambiado o habrían sido de otra manera si no hubiese existido Telesur?
– Creo que el caso mas emblemático es el que te comentaba de Honduras. También durante el intento de golpe en Ecuador en 2010, allí los medios hablaban de una “revuelta policial” cuando vivíamos incluso un intento de asesinato al presidente Rafael Correa. Y ahí estaban las cámaras de Telesur para mostrar los tiros sobre el carro de Correa. Lo que nos ha permitido construir otro relato no tiene que ver tanto con interpretar la realidad sino con poder mostrarla en vivo. No es sólo lo que hubiera sido diferente sino quién lo habría contado, como el Coronel no tiene quién le escriba… ¿Quién habría contado eso?
Otra situación emblemática fue en Trípoli, que supuestamente estaba siendo bombardeada por la aviación de Gadafi. Cuando nuestros equipos llegan ahí no había ningún rastro de eso, yo misma había sido victima de la desinformación dominante. Y eso lo desmontó Telesur. Entonces, hay historias que el relato oficial y popular habrían sido de otra manera si no hubieran estado las cámaras de Telesur. Creo que ese es el aporte maravilloso de este proyecto.
– ¿Cuál crees que será la huella que dejará Telesur en la historia de la comunicación?
– Es una pregunta difícil porque yo tengo una relación muy amorosa con Telesur, he aprendido a ser una ciudadana latinoamericana y caribeña trabajando en este proyecto. Me siento colombiana de nacimiento y me corre sangre colombiana en las venas pero me siento también argentina, boliviana, profundamente venezolana… Creo que hemos logrado que las audiencias sientan que a través de experiencias como Telesur se les ha permitido tener el registro de un nuevo derecho, el derecho a la información, a la comunicación. Eso es lo más trascendente: hoy la gente está viendo y leyendo los medios de otra manera.

Gerardo Szalkowicz
Nodal

lunes, julio 27, 2015

Los medios y la batalla por la democracia en América Latina



América Latina viene protagonizando, desde finales del siglo pasado, una tremenda batalla por construir una democracia digna de ese nombre. Esto quiere decir, algo que vaya más allá de la sólo alusión a la mecánica electoral y que se sintetiza en la tentativa de fundar sociedades más justas en este, el continente más desigual e injusto del planeta.
La experiencia enseña que mientras las democracias admitan resignadamente la injusticia, la desigualdad y la opresión sus gobernantes no tropezarán con obstáculos para su funcionamiento. (Claro, la pregunta es si a un tipo de régimen como ese le cabe el nombre de democracia). Pero si se propusieran acabar con aquellos flagelos, o hacer real la soberanía popular, allí comenzarían los problemas. Y tal como lo comprueba la historia, en tales casos la respuesta de las clases dominantes es brutal.
El caso de Grecia es ejemplarizador. Allí Syriza cometió un “error” imperdonable: honrar el proyecto democrático y consultar al pueblo ante una decisión crucial como el ajuste que le proponía la troika. En una jornada memorable aquel rechazó el ajuste con casi las dos terceras parte del voto. Pero Angela Merkel y sus mandantes respondieron con inusitada ferocidad, llamaron a Alexis Tsipras al orden, le obligaron a votar en el Parlamento griego un ajuste aún peor y, ante la sorpresa general, Syriza convalidó este atropello al mandato popular y degradó a Grecia convirtiéndola en un enclave neocolonial de la troika y, sobre todo, de la banca alemana.
En América Latina y el Caribe (ALC) conocemos desde hace mucho esa brutal y despótica actitud de las clases dominantes. El listado sería interminable: recordemos nomás algunos casos paradigmáticos como los de Jacobo Arbenz, en Guatemala; Juan Bosch en RD, Salvador Allende en Chile; Joao Goulart en Brasil; Omar Torrijos en Panamá; Jaime Roldós en Ecuador y Juan J. Torres en Bolivia. Salvo Bosch y Arbenz ninguno de ellos murió de “muerte natural”, seguramente que de pura casualidad nomás. Y la lista es incompleta: agreguemos a René Schneider, Carlos Prats, militares constitucionalistas chilenos, y también a Pablo Neruda y tantos más que no viene al caso rememorar en esta ocasión pero que atestiguan lo peligroso que puede ser en esta parte del mundo intentar construir una sociedad mejor.
Más recientemente, la reacción ante la oleada democratizadora puesta en movimiento con la elección de Chávez en 1998 no se hizo esperar, procurando arrancar la maleza de raíz y evitar su propagación. La reacción ante el nuevo clima político instalado en la región se tradujo en el golpe de estado en Venezuela, en Abril 2002, derrotado por la formidable respuesta de la población que evitó el magnicidio y restituyó a Chávez en el poder. Luego de eso, el paro petrolero que tanto daño hizo a la economía venezolana. Derrotada también esta intentona, en 2008 la coalición oligárquico-imperialista vuelve a las andadas en Bolivia: tentativa de golpe y secesión, frustrada por la decisión de Evo y la rápida reacción de la Unasur. En 2009 derrocan a Mel Zelaya en Honduras, uno de los pilares fundamentales de la estrategia antisubversiva de Estados Unidos en la región. Fracasan en el 2010 cuando, en septiembre de ese año, tratan de deponer a Rafael Correa en Ecuador. Se repliegan, toman aliento y vuelven a la carga en el 2012, liquidando al gobierno de Fernando Lugo en Paraguay, otro pilar de la estrategia norteamericana por su presencia en la gran base militar de Mariscal Estigarribia. Es que con “gobiernos amigos” en Honduras, Colombia y Paraguay se garantiza el éxito de la operación “Frog leap” (salto de rana) del Comando Sur concebido para concretar el rápido despliegue de sus tropas hasta el norte de la Patagonia en veinticuatro horas, en caso de que las circunstancias así lo exijan. Si no hay “gobiernos amigos” la logística de la operación es mucho más incierta y complicada.
Esto no debería sorprender a nadie si se tiene en cuenta que los lineamientos generales de la política de EEUU hacia ALC han permanecido invariables desde 1823, cuando fueran establecidos por la Doctrina Monroe: mantener la desunión a las repúblicas al Sur del Río Bravo; fomentar sus discordias y sabotear cualquier tentativa de unión o integración, directivas puntualmente seguidas desde el Congreso Anfictiónico convocado por Simón Bolivar en 1826 hasta nuestros días. Fiel a estas premisas, ante la institucionalización de la Unasur y la CELAC el imperio respondió con su más reciente táctica divisionista: la Alianza del Pacífico, que agrupa a un conjunto de países que casi no tienen vínculos comerciales entre sí para debilitar los proyectos integracionistas en curso y, de paso, neutralizar la presencia de China en el área. Ya el Libertador había advertido sobre estas maniobras en su célebre Carta de Jamaica de 1815.
Por lo tanto, gobiernos que se tomaron –o se toman- en serio al proyecto democrático se convierten automáticamente en mortales enemigos de los poderes establecidos. En la cosmovisión burguesa del mundo y la política la democracia nada tiene que ver con la justicia social. Es apenas el rostro hipócritamente amable de la dominación, y será tolerada siempre y cuando no ponga en riesgo a esta última. Si con sus “excesos”, su “demagogia” o su desvaríos “populistas” amenaza con poner fin a la dominación clasista y a la injusticia, su suerte estará echada y todas las fuerzas del imperio y sus aliados locales se pondrán en marcha para destruirla. Si no pueden derrocar por la vía rápida del clásico golpe militar al gobernante que tiene la osadía de cultivar tales propósitos lo que se hace es socavarlos y desestabilizarlos, hasta que se produce su derrumbe. Para esto se sirven de las recomendaciones del manual de Eugene Sharp sobre la “no violencia estratégica”, que en realidad es un compendio sobre la utilización racional, fría y calculada de la violencia. La historia reciente de países como Honduras, Paraguay y Venezuela ilustra con elocuencia que clase de “no violencia” es la que se emplea y cuán “blando” puede ser el golpe de estado en curso.
Desestabilización aplicada, en diferentes grados y apelando a distintas tácticas, contra los gobiernos progresistas de la región, no importa si se trata de sus variantes “moderadas” (como en Argentina, Brasil y Uruguay), o uno “muy moderado”, o “inmoderadamente moderado”, como en Chile, o de gobiernos como los bolivarianos (Venezuela, Bolivia y Ecuador, por estricto orden de aparición) cuyo horizonte de cambio provoca, a diferencia de los casos anteriores, la virulenta animosidad de las clases dominantes.

Condiciones de la democratización

La realización del proyecto democrático exige la presencia de una serie de factores que faciliten su pleno desenvolvimiento: a) la organización del campo popular a los efectos de constituir el nuevo “bloque histórico” contrahegemónico del que hablaba Antonio Gramsci porque sin él, sin la organización, la mayoría social representada por los pobres, los explotados, los excluidos carecerá de efectos políticos y mal podría alterar la correlación de fuerzas en su favor; b) la concientización, porque una mayoría social, aún organizada, puede convertirse en fácil presa de la minoría dominante que ha ejercido su dominio desde siempre. Un movimiento obrero altamente organizado pero sin conciencia de clase lejos de ser una amenaza es una bendición para la hegemonía burguesa. Ejemplos de este tipo abundan y no los examinaré aquí, porque no es el objeto de esta presentación. ¿Basta con esto para darle impulso a una democratización fundamental, no de forma? No. Se requiere, además, contar con un sistema de medios de comunicación que torne posible la circulación de las ideas “subversivas” de un orden social que debe ser subvertido porque condena a la humanidad y a la Madre Tierra a su extinción.
Por eso la creación de Telesur significó un valioso aporte en el proceso de avance y consolidación democrática en los países de ALC. Y esta también por eso que Telesur encuentra tantos obstáculos en países gobernados por la derecha, que no quieren que los contenidos de esa señal informativa circulen en el éter. No se la puede ver en Colombia, en Chile, en Brasil, en tantos otros países, excepto a través de la Internet. Y esto no es casual ni debido a problemas técnicos sino pura y exclusivamente por una opción política interesada en impedir –o en todo caso dificultar- el debate de ideas y alimentar todas las variantes del pensamiento conservador, manteniendo a esos países en la ignorancia de lo que ocurre en los vecinos, promoviendo el chauvinismo y la xenofobia, fomentando el consumismo y la imitación del “modo americano de vida”, satanizando a los líderes y procesos políticos emancipatorios y exaltando al capitalismo como el único sistema posible y racional para organizar la vida económica de las naciones. De ahí la centralidad de luchar en el plano de las ideas apelando a los instrumentos propios de nuestra época, desde la televisión hasta las redes sociales. Esta necesidad había sido precozmente detectada entre nosotros por Martí cuando decía que “trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras”.
Fidel, digno heredero de aquel, convocó hace más de veinte años a librar la “batalla de ideas”, al comprobar que el fracaso económico y político del neoliberalismo no se traducía en la conformación de un nuevo sentido común posneoliberal.
Desgraciadamente, la izquierda demoró mucho en tomar nota de todo esto. Pero el imperio, por el contrario, siempre tuvo un oído muy perceptivo para controlar la conciencia de sus súbditos y vasallos, tanto dentro como fuera de Estados Unidos. No de otra manera se puede comprender la importancia asignada a los estudios de opinión pública y comportamiento consumidor por la sociología norteamericana desde los años treinta en adelante. Estudios orientados a fines prácticos muy concretos: modelar la conciencia, los deseos y los valores de los individuos, en una escalada interminable que comenzó con investigaciones motivacionales para dilucidar los mecanismos psicosociales puestos en marcha en las estrategias de los consumidores en la sociedad de masas hasta llegar hoy a los “focus groups” para saber qué quiere escuchar el electorado y quién quiere que se lo diga y como y, de ese modo, garantizar que los personajes “correctos” triunfen en las elecciones fabricando candidatos con el perfil exacto de lo que quiere la amorfa mayoría.
Noam Chomsky y sus asociados estudiaron este asunto en gran detalle y a ellos me remito. Pero no pensemos que este esfuerzo es cosa del pasado. Como lo revelara hace un tiempo Gilberto López y Rivas en México, hay un multimillonario proyecto de investigación, llamado Minerva, por el cual el Pentágono encomendó a partir del 2008 el estudio de la dinámica de los movimientos sociales en el mundo con el propósito de neutralizar el contenido potencialmente revolucionario de organizaciones calificadas sin más como “terroristas”. Esto es la actualización del famoso proyecto Camelot que culminara con un escándalo a mediados de la década de los sesentas del siglo pasado.
Estos estudios fueron muy importantes para elaborar ciertos aspectos de la doctrina estadounidense en materia de política exterior. Desde finales de la Segunda Guerra Mundial EEUU identificó a dos actores claves para garantizar la estabilidad del nuevo orden imperial: los académicos, intelectuales y, más generalmente, los comunicadores sociales; y, por otro lado, los militares, reserva última en caso de que la labor de los primeros no produjese los frutos deseados. Todos los grandes programas de becas para estudiar en universidades norteamericanas, así como los numerosos programas de intercambio con jóvenes intelectuales y artistas, periodistas y comunicadores en general tienen esa misma fuente de inspiración. Lo mismo cabe decir de los voluminosos programas de “ayuda militar” que Washington administra a escala mundial.

Sobre el papel de los medios de comunicación

En esta “batalla de ideas”, emprendida por el imperio antes que por la izquierda, el papel de los medios de comunicación es de excepcional importancia en las sociedades de masas de nuestros días. Es por eso que en una audiencia ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos un miembro informante del Pentágono decía que “en el mundo de hoy la guerra antisubversiva se libra en los medios, no en las junglas y selvas o en los suburbios decadentes del Tercer mundo. Ese es el principal teatro de operaciones.”
Las nuevas tecnologías de información y comunicación potenciaron hasta límites inimaginables esta operación de manipulación de conciencias y lavado de cerebros. Para calibrar los alcances de la misma es oportuno recorrer los principales hitos de esta historia. La prensa gráfica, el primer medio de comunicación de masas, veía recortada su influencia por el analfabetismo y los problemas logísticos de circulación los que, sumados a las restricciones económicas que podían afectar a sus lectores, hacían que llegara apenas a un sector muy pequeño de la población. La “opinión pública” era, en realidad, la de un sector privilegiado por su posición en la estructura social. Con la aparición de la radio se produjo un salto de enorme importancia, potenciando una vía de comunicación que superaba los obstáculos de los medios gráficos, lo que le permitía llegar a los más apartados rincones y, sobre todo, de ser eficaz vehículo de transmisión al alcance de quienes no sabían leer. La introducción del transistor y la aparición de la radio portátil multiplicó significativamente la eficacia comunicacional de este medio.
En el caso argentino es difícil comprender los primeros años del peronismo al margen del enorme impacto producido por los discursos transmitidos por radio de Perón y Evita que cautivaron a millones de radioescuchas y los impulsaron a participar activamente en la vida política del país.
Con el advenimiento de la televisión el sistema de medios alcanza una penetración y, sobre todo, una eficacia proselitista sin precedentes. La combinación de la imagen y el sonido, amén de la instantaneidad de los productos televisivos y sus continuos progresos tecnológicos (paso del blanco y negro al color, cable, HD, etcétera), hicieron de este medio el dispositivo por excelencia de la formación de la opinión pública.
Un hallazgo decisivo de los estudios de comunicación en Estados Unidos se produjo a raíz del primer debate presidencial televisado, en 1960, entre John F. Kennedy y Richard Nixon. Este era el candidato oficialista, que lideraba las preferencias. Sin embargo, en la elección fue derrotado, por un estrecho margen (aproximadamente un 1 %). ¿Qué fue lo que encontraron los investigadores? Que quienes escucharon el debate por radio decían que el ganador había sido Nixon, pero quienes vieron el debate por TV se inclinaban mayoritariamente por JFK. La radio transmitía un mensaje, la voz; la TV, la voz y la imagen, y esta resultó ser decisiva, porque a Nixon se lo vio mal en las pantallas televisivas, luciendo desprolijo y sudoroso, que contrastaba desfavorablemente con un apuesto y joven candidato.
Reflexionando sobre este tema, Giovanni Sartori, escribió en Homo Videns que:
En la televisión el hecho de ver prevalece sobre el hecho de hablar. Como consecuencia, el telespectador es más un animal vidente que un animal simbólico. Para él las cosas representadas en imágenes cuentan y pesan más que las cosas dichas con palabras. Y esto es un cambio radical de dirección, porque mientras que la capacidad simbólica distancia al homo sapiens del animal, el hecho de ver lo acerca a sus capacidades ancestrales, al género al que pertenece la especie del homo sapiens.
En otras palabras, la televisión nos hace retroceder en la escala animal, según este autor, produciendo un progresivo menoscabo de nuestras facultades de simbolización a favor de las más elementales de visualización. Puede parecer exagerado pero conviene tener en cuenta esta observación.
Ahora bien, el poderío manipulatorio de la TV creció paso a paso con un fenomenal proceso de concentración de la propiedad de los medios de comunicación. Es decir, con una deriva de signo claramente antidemocrático, por dos razones: (a) porque los medios se fueron agrupando en un pequeño núcleo de propietarios –que luego se transnacionalizó- dotado de una capacidad de chantaje y extorsión que puede coloca a gran parte de los gobiernos de rodillas ante su prepotencia; (b) porque tanto los contenidos que difunden los medios como su organización y las características de su inserción en el éter están fuera de cualquier tipo de control democrático. Sus propietarios se escudan detrás de la defensa de la propiedad privada, la libertad de prensa y de pensamiento para desbaratar cualquier intento de regulación democrática. Aducen, también, que al ser entidades de derecho privado esos medios se deben encontrar a salvo de cualquier clase de fiscalización estatal que pudiera erigir alguna traba a su derecho a disponer de sus medios de la forma que estimen más conveniente. Pero ocultan que son privados en cuanto al régimen de propiedad, pero por sus efectos y sus consecuencias son entes eminentemente públicos, y por lo tanto deben ser sometidos a control democrático. Cabe recordar aquí las incisivas observaciones de Antonio Gramsci sobre este tema, aplicado, en su caso, al papel público que tenían otras instituciones no-estatales, como la Iglesia, y la necesidad de la fiscalización democrática de sus actividades educacionales.
(Sobre el tema de la concentración, el libro de Mastrini y Becerra, “Periodistas y Magnates. Estructura y concentración de la propiedad de las industrias culturales en América Latina” arriba a la conclusión de que “Televisa de México, O Globo de Brasil y Clarín de Argentina constituyen, quizás, los ejemplos más emblemáticos de concentración de medios de comunicación que han atravesado muchos de nuestros países.”
En relación a esta tendencia hacia la concentración el cineasta y documentalista australiano John Pilger dice que este proceso remata en la instauración de un “gobierno invisible” e incontrolable, que no rinde cuentas ante nadie y que actúa sin ninguna clase de restricciones efectivas a su enorme poderío: “Hay que considerar cómo ha crecido el poder de ese gobierno invisible. En 1983, 50 corporaciones poseían los principales medios globales, la mayoría de ellas estadounidenses. En 2002 había disminuido a sólo 9 corporaciones. Actualmente son probablemente unas 5. Rupert Murdoch ha predicho que habrá sólo tres gigantes mediáticos globales, y su compañía será uno de ellos.”
Esto se relaciona con otra tendencia, íntimamente vinculada a la anterior: la aparición del llamado “periodismo profesional, objetivo, ‘independiente´”, términos muy utilizados en el debate político latinoamericano a la hora de justificar la ofensiva destituyente que los grandes medios lanzan sobre los gobiernos progresistas de la región. Pilger lo relata de esta manera: 

Fue hace casi 80 años, no mucho después de la invención del periodismo corporativo. Es una historia de la que pocos periodistas hablan o saben, y comenzó con la llegada de la publicidad corporativa. A medida que las nuevas corporaciones comenzaron a adquirir la prensa, se inventó algo llamado “periodismo profesional.” Para atraer a grandes anunciantes, la nueva prensa corporativa tenía que parecer respetable, pilares de los círculos dominantes – objetiva, imparcial, equilibrada. Se establecieron las primeras escuelas de periodismo, y se tejió una mitología de neutralidad liberal alrededor del periodista profesional. Asociaron el derecho a la libertad de expresión con los nuevos medios y con las grandes corporaciones.

Y la dependencia de este periodismo con el “pensamiento dominante” queda en evidencia cuando recuerda el caso de:
… numerosos periodistas famosos del New York Times, como por ejemplo el celebrado W.H. Lawrence, que ayudó a ocultar los verdaderos efectos de la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima en agosto de 1945. “No hay radioactividad en la ruina de Hiroshima,” fue el título de su informe, y era falso.
Se propalaba una horrenda mentira porque la creciente penetración de los intereses empresariales y de los gobiernos en las salas de redacción de la “prensa libre” (en este caso el NYT) hacía que ciertas noticias debían ser presentadas de un modo particularmente sesgado o, simplemente, no ser dadas a conocer al público. Tendencia que si ya era perceptible a fines de la Segunda Guerra Mundial lo es mucho más en la actualidad, cuando las noticias de los diversos frentes de guerra en que se encuentran las tropas de Estados Unidos son todas, sin excepción, censuradas previamente por el Pentágono.
Conclusión: no puede haber estado democrático, o una democracia genuina, si el espacio público, del cual los medios son su “sistema nervioso”, no está democratizado. Son los medios quienes “formatean” la opinión política, imponen su agenda de prioridades y, en algunos casos –no siempre- hasta fabrican a los líderes políticos (caso de Silvio Berlusconi en Italia) que habrán gobernar. La amenaza a la democracia es enorme porque con la concentración mediática se consolida en la esfera pública un poder oligárquico (en la Argentina es básicamente el multimedia Clarín y algunos otros de menor rango) que, articulado con los grandes intereses empresariales, puede manipular sin contrapesos la conciencia de los televidentes y del público en general, instalar agendas políticas y candidaturas e inducir comportamientos políticos, todo lo cual desnaturaliza profundamente el proceso democrático.
Es más, en la situación actual de América Latina cuando el virus neoliberal –para usar la gráfica expresión de Samir Amin- ha destruido a los partidos políticos y los reemplazó por heteróclitos “espacios” o camaleonescas y efímeras coaliciones, donde los políticos se convierten en verdaderos saltimbanquis que pasan del oficialismo a la oposición y viceversa sin mayores escrúpulos, como ha ocurrido recientemente en Argentina, en un fenómeno que en Brasil se llama “fisiologismo”, y cuando la labor disolvente del ideario neoliberal terminó por diluir los pocos componentes ideológicos que aún restaban, los medios hegemónicos -todos íntimamente vinculados a la dominación imperialista- han pasado a asumir las funciones de los partidos del establishment, convirtiéndose en los organizadores de la oposición de derecha ante los procesos transformadores en curso en la región. Son los grandes medios en los países de ALC quienes reclutan la tropa de la derecha, aportan las orientaciones tácticas de su accionar, establecen la agenda del proyecto y lo militan día y noche, y se esmeran por encontrar los líderes capaces de llevar a buen término estas iniciativas.
No puede ser casual que Maduro, Evo y Correa enfrenten virulentas campañas de desestabilización que ante la debilidad de la oposición política de derecha aquellas son orquestadas por la prensa. Y lo mismo ocurre en países como la Argentina, Brasil y Uruguay, en donde la voz cantante para erosionar la imagen de la presidenta argentina o a favor del impeachment a Dilma Rousseff en Brasil la llevan los grandes medios. Por el contrario, la prensa ha respaldado, con mayor o menor recato según los casos, a gobiernos como los de la Concertación en Chile; Fox, Calderón y Peña Nieto en México; Uribe y Santos en Colombia, Alan García y Alejandro Toledo en el Perú, para no citar sino los casos más evidentes. En Argentina y Brasil este papel “organizador” de la derecha partidaria adquirió en los últimos tiempos ribetes francamente escandalosos. ¡A eso se le llama “periodismo independiente”!

TeleSUR y la democratización del espacio público

De ahí la enorme importancia de TeleSUR, creada por obra de la sabia inspiración del Comandante Hugo Chávez Frías que percibió como pocos la gravísima amenaza que para el futuro democrático de Nuestra América representaban los medios controlados por una coalición absolutamente enemiga de cualquier proyecto democratizador. La situación exigía una lucha permanente en contra de esos bastiones del autoritarismo y la reacción, batalla que debía ser librada a escala latinoamericana.
En Argentina y Ecuador se han venido librando grandes batallas para asegurar que la democracia penetre en el ámbito de los medios de comunicación. En otros países, como Brasil, según el analista Denis de Moraes, la lucha apenas si ha comenzado porque el conglomerado mediático dirigido por la red O Globo tiene fuerza como para impedir la instalación del tema en la agenda pública. En Ecuador, una consulta popular convocada el año 2011 para decidir sobre diez temas que habían suscitado un intenso debate público aprobó una normativa mediante la cual las empresas periodísticas no podrán realizar negocios o inversiones en otras áreas de la economía, reduciendo significativamente la posibilidad de hacer que los órganos de prensa se conviertan en arietes para promover los intereses de grandes conglomerados empresariales bajo el ropaje del periodismo. Desgraciadamente esto es lo que ocurre en casi todos los países, pero afortunadamente está prohibido en Ecuador.
Por lo tanto, no habrá avances democráticos si no se democratizan los medios. Este es el objetivo de la Ley de Medios en la Argentina: facilitar “la promoción, desconcentración y fomento de la competencia, el abaratamiento, la democratización y la universalización de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación”. La implementación de esta norma se ha visto en parte obstaculizada por sucesivos amparos judiciales promovidos por el Grupo Clarín, mismos que hasta ahora impidieron avanzar en la desmonopolización del sistema mediático. Por otra parte, para que este se democratice será necesario que el estado nacional inyecte una importante cantidad de dinero para facilitar el desarrollo del tercio del espectro radial y televisivo reservado a las organizaciones populares y comunitarias, cosa que aún no ha ocurrido en las cantidades que se esperaba. Al mismo tiempo, en el tercio reservado para el sector público, es de fundamental importancia evitar que esos medios reduzcan su papel al de simples voceros del oficialismo. Sería altamente perjudicial, inclusive para el mismo gobierno, obrar de esa manera. Por otra parte, la autoridad de aplicación depende excesivamente de la Presidencia y del Congreso, con ningún influjo de la sociedad civil dado que, como lo establece la ley, 

“Su directorio estará conformado por un presidente y un director designados por el Poder Ejecutivo, tres directores propuestos por la Comisión Bicameral de Promoción y Seguimiento de la Comunicación Audiovisual, correspondiendo uno a la primera minoría, uno a la segunda minoría y uno a la tercera minoría parlamentarias; y dos directores a propuesta del Consejo Federal de Comunicación Audiovisual.”
En otras palabras, el organismo rector que debe garantizar la democratización del sistema mediático es conformado exclusivamente por la dirigencia política, lo que debilita la legitimidad popular que debería tener un órgano tan crucial como la AFSCA. Ahora bien, ¿cómo combatir a los poderes mediáticos? Como en tantas otras cosas de la vida pública no basta la ley. Es importante pero insuficiente. Pero lo decisivo es algo más: no reproducir en espejo, simétricamente, la agenda y la temática de los oligopolios mediáticos. No se combate a Clarín haciendo cada día un “anti-Clarín” ni se lucha contra O Globo o El Mercurio haciendo un “anti” de esos medios. La experiencia indica que esta táctica de lucha termina por producir un resultado exactamente opuesto al esperado.
Por otra parte, es preciso comprender que para torcerle el brazo a los conglomerados monopólicos se requiere algo más que ganar una batalla dialéctica. Es preciso antes que nada, en el caso de la Argentina, (a) hacer cumplir la nueva Ley de Medios desbaratando las argucias leguleyas que hasta ahora impidieron su plena aplicación; (b) favorecer la aparición de nuevas voces desde el campo popular y (c) avanzar en la desmonopolización de los medios, todo lo cual requerirá de nuevos recursos del estado nacional. De ahí la importancia de una reforma tributaria que asegure la sustentabilidad financiera de esta batalla comunicacional que es también una batalla económica y política crucial para el futuro de la democracia.
Lo anterior es suficiente para comprender la trascendental labor hecha por Telesur desde el momento en que apareciera, diez años atrás. No sólo estamos informados, cuando antes estábamos desinformados; sino que estamos bien informados, con periodistas que comparten nuestra cultura y nuestros sueños, que nos muestran lo que las oligarquías locales y el imperialismo no quieren que veamos, como las infames maniobras perpetradas durante el golpe en Honduras o los crímenes perpetrados por la OTAN en Libia. Con esto Telesur justifica con creces su existencia. Pero hizo algo más: fue un factor importantísimo en la consolidación de una conciencia nuestroamericana. Gracias a Telesur hoy somos más latinoamericanos que antes. El gran proyecto bolivariano, relanzado por obra de Chávez, encontró en esta señal de noticias un instrumento irreemplazable para acelerar su concreción. Por esto, ¡gracias Telesur! Felices diez años y por muchos más.

Atilio A. Boron
Transcripción de la ponencia presentada en el 
Congreso Internacional 
“Comunicación e Integración Latinoamericana desde y para el Sur
" -en el décimo aniversario de TeleSUR, CIESPAL, Quito, julio 22-23, 2015

domingo, julio 26, 2015

Frida: rebelde, paloma y artista



El pasado 4 de julio se cumplieron 108 años del natalicio de Frida Kahlo y el día 13 se conmemoran 61 años de la muerte de la pintora.

Autorretrato con collar de espinas (1940)

La figura de Frida Kahlo es hoy mundialmente reconocida como una de las mayores exponentes del arte pictórico de México. Su obra le valió el reconocimiento de figuras como André Breton, Pablo Picasso y el muralista Diego Rivera, esposo de la pintora, quien afirmaba ser su más grande admirador.
Narrar la obra de Frida Kahlo no puede ir desvinculado de su vida signada por la tragedia. Su infancia marcada por la poliomielitis que le atacó a la edad de 6 años, le dejó como consecuencia la pierna derecha más corta y delgada que la otra.
Más tarde, durante la adolescencia, un fatídico accidente del tranvía en el que se dirigía a casa, la postraría en cama durante varios meses, provocando fracturas en su columna, condenándola al uso de corsés por el resto de su vida, y lesionando su matriz, lo que años más tarde le ocasionaría varios abortos y la imposibilidad de tener hijos.
Esta situación la llevó a encontrar en la pintura su punto de fuga. En esos meses de inmovilidad luego del choque es que descubrió la pasión que la acompañaría, al igual que los estragos del accidente, hasta su muerte.
Kahlo se desenvolvió en el México convulso de los años posrevolucionarios, cuando la influencia de la revolución rusa que permeaba la formación política de las nuevas generaciones, estaba presente también en la intervención política de los artistas.
Años más tarde, conoció a Julio Antonio Mella joven revolucionario, fundador del PCC (Partido Comunista Cubano) y exiliado en México desde 1926, y a su esposa la fotógrafa italiana Tina Modotti. Una de sus amigas más cercanas fue la también fotógrafa Lola Álvarez Bravo. En medio de este circulo fue que conoció al muralista Diego Rivera, que en 1929 se convertiría en su esposo y que sin duda redireccionaría el camino artístico y político de Frida.

La más mexicana de las mexicanas

Así se refiere Hayden Herrera, quizá la biógrafa más importante de la pintora, sobre Frida. La figura de Kahlo se dibuja hoy como una de los más importantes iconos de una nueva generación de mujeres que reivindican la revaloración estética y la apropiación de sus cuerpos. Desde su vestimenta y su peinado característicos, que complementaban el porte de Kahlo, hasta su uniceja que iba contra los cánones de belleza, ella entera pasaba por encima de toda normatividad contemporánea, Frida fue incisiva y transgresora.
Desde muy corta edad la deformidad de su pierna le obligó a usar indumentaria un tanto masculina, así como vestidos holgados adornados con encajes. En 1922, ingresó en la Escuela Nacional Preparatoria, en un tiempo en el que las mujeres no tenían oportunidades iguales que los varones. Ella era una de las apenas 35 mujeres de entre 2 mil estudiantes.
Frida fue una mujer de estatura baja, delegada, que a lado de la figura de Rivera, lucía aún más delicada, es por eso que a la pareja se le conoció como la unión entre una paloma y un elefante. Mucho se ha dicho ya sobre la vida intima de Rivera y Kahlo, aludiendo a las múltiples infidelidades del muralista o los amoríos que la pintora tuviera no solo con hombres, sino también con mujeres.
Sin embargo, ese hecho tratado casi siempre con morbo, nos habla sobre la búsqueda continua que Frida emprendió en cada aspecto de su vida. Cuando se habla de ella no se puede hablar de la ’esposa abnegada’ a secas, sino de la mujer libre, amante y rebelde que exploró ese cuerpo amorfo y se apropió de la sexualidad aún contra la heteronormatividad, y contra los deseos del propio Rivera, quien siempre dijo preferir las aventuras de la pintora con mujeres, sobre los varones.

Sobre su obra y su participación política

Si irrumpió en cada aspecto en el que tuvo oportunidad, no tendría que haber sido menos con su obra. Como ya mencionamos, Diego Rivera fue el mayor admirador de sus pinturas, capaces de expresar el dolor que según cuentan conocidos y biógrafos, escondía tras una figura inquebrantable y de estruendosas carcajadas que dejaba escapar a la mínima incitación.
Frida supo utilizar la pintura de forma autobiográfica, expresar a través del autorretrato y con el uso de símbolos manifestaba su dolor por los estragos físicos, y el dolor emocional que le provocaban sus propias experiencias.
Revivió momentos que van desde la infancia, como lo expresan pinturas como Mi Nodriza y yo (1937), hasta contarnos historias de su adultez. En Unos Cuantos Piquetitos (1935), se mezcla el sentir de la pintora ante el amorío de Rivera Diego con su hermana Carmen Kahlo, y una noticia de la prensa donde el asesino de su pareja, una joven apuñalada en repetidas ocasiones ’por celos’, declaró al ser interrogado tras el asesinato: ’pero si sólo fueron unos cuantos piquetitos’.
Influenciada por la participación política de su marido, quien desde finales de los 20’s había sido expulsado del PCM por su afinidad con la Oposición de Izquierda, en 1937 fue junto a su marido la anfitriona de la última morada del revolucionario León Trotsky.
Durante esta temporada Trotsky, Rivera y Breton confluyeron en territorio mexicano. Bretón se declaró inmediatamente admirador del trabajo de la pintora, afirmando que sin duda su obra pertenecía a la corriente surrealista. Sin embargo, Frida nunca se adscribió a dicha vanguardia argumentando que ella no pintaba sus sueños, sino su realidad.
Ella no signó el Manifiesto por arte revolucionario independiente que propuso Trotsky a Breton y a los surrealistas y se mantuvo ajena a la Federación Internacional de Artistas Revolucionarios Independientes. Cuando León Trotsky es asesinado en México en agosto de 1940 Frida Kahlo se conmociona.
En 1938 tuvo su primera exposición artística en Nueva York, organizada por Julien Levy, y otra apenas un año más tarde en Francia, donde el anfitrión fue nada menos que el artista Marcel Duchamp, quien vale la pena mencionar, también se declaró admirador del trabajo de la pintora.
En 1943 la Secretaría de Educación Publica aprobó la creación de una escuela de artes, es así que Frida Kahlo, comenzó a dar clases en La Escuela de Artes La Esmeralda. Fue parte así a la primera generación de maestros a lado de Diego Rivera, Agustín Lazo, María Izquierdo, y otros.
En 1948 Frida regresó a militar al Partido Comunista de México de tradición estalinista. Esta decisión, motivo de debate, es probablemente por el miedo a las acciones que emprendía el Partido a los que estuvieron cercanos a Trotsky a la Oposición de Izquierda.
Frida fue sometida a lo largo de su vida a 34 operaciones. En 1950 fue hospitalizada durante un año. En 1953, se detectó inicios de gangrena en la pierna derecha por lo que se le debía amputar, tras esto su desanimo llegó al punto de intentar el suicidio en repetidas ocasiones. Aún con esto, en este mismo año, se le vio en silla de ruedas a lado de su amado Diego y del pintor y arquitecto Juan O’Gorman en una manifestación en contra del golpe de estado estadounidense en Guatemala.
Frida, la artista que supo plasmar su sufrimiento en sus pinturas, alcanzando el reconocimiento y el respeto de sus contemporáneos, murió en la Ciudad de México, misma que la vio nacer el 13 de julio de 1954. Más tarde se convertiría en un icono de la rebeldía...

Mariel Ochoa

¿Qué es la seguridad informática?



Este es el título del libro que presentamos en esta reseña. La creciente digitalización de la información y las revelaciones de espionaje en las comunicaciones, determinan la creciente importancia de la seguridad informática. Este libro brinda herramientas prácticas para proteger nuestras computadoras y nos introduce al mundo de la seguridad informática y la criptografía.

El autor de este libro es toda una autoridad en la materia que merece una presentación aparte. Hugo Scolnik es sin duda uno de los más importantes científicos, matemáticos y criptógrafos de nuestro país reconocido internacionalmente.
Trabajó junto a Manuel Sadosky con "Clementina" la primer computadora que llegó a la Argentina allá por el año 1960. Tuvo que dejar la universidad con la llegada de la dictadura. En 1984 fundó el Departamento de Computación de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA. En el año 2002 participó del mundial de fútbol en Corea formando parte de la selección Argentina, pero de robots. Con muy buen desempeño a pesar del escaso presupuesto. Actualmente es profesor y consultor especialista en seguridad informática y criptografía.

Este libro, no es un libro más de seguridad informática

Lejos de estar escrito para entendidos es un libro corto, sencillo y práctico. Dirigido al público en general, accesible para el lector sin conocimiento informático. Pero también resulta enormemente revelador para todo aquel que quiera conocer el mundo de la criptografía, tan importante ante la creciente digitalización de la información.
La criptografía, tiene su historia y fue creciendo en importancia, desde su uso en las guerras hasta la actualidad. Es una ciencia que estudia los métodos matemáticos que se usan para proteger la información, en la que están basados nada más ni nada menos que todas las transacciones financieras, comunicaciones militares y firmas digitales
El libro puede dividirse en dos partes: El primer capítulo del libro es de contenido más práctico para los usuarios, busca dar herramientas de seguridad informática muy útiles, que deberían leer todos los que quieran proteger sus computadoras personales.
La segunda parte del libro introduce a la criptografía desde varios aspectos. Desde el punto de vista histórico y su uso en espionaje y guerras, con los distintos tipos de problemas que se presentaban, cuyas lecciones son de utilidad para la actualidad. En especial el libro se detiene en el surgimiento de la primer computadora "Colossus", construida para descifrar las comunicaciones del alto mando nazi en la segunda guerra mundial, máquina cuya existencia se mantuvo en secreto hasta 1974 por razones militares. La película "El código enigma", estrenada hace unos meses relata algunos de estos hechos, pero el libro avanza con mayor rigurosidad sobre las disputas criptográficas y de seguridad que se daban durante la guerra. Junto a la parte histórica, el libro desde el punto de vista matemático, introduce con ejemplos sencillos y reveladores al funcionamiento de los distintos algorítmicos criptográficos y los distintos problemas que se fueron presentando.

Sobre el autor

Hugo D. Scolnik es Licenciado en Ciencias Matemáticas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y doctor en Matemática por la Universidad de Zurich. Es también el creador del Departamento de Computación (DC) de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA. Actualmente se desempeña como profesor consulto del DC y consultor especialista en criptografía. Además es titular de la Comisión Coordinadora de la Maestría en Seguridad Informática de la UBA. Es referente indiscutido de la computación e Internet en Argentina y Latinoamérica.

Leonardo Vázquez
@Leo_Vazquez2000

Grecia: La libra de carne y los mercaderes de Berlín

Lo sucedido con Grecia frente al Eurogrupo ha sido tildado de “capitulación”, “golpe de estado financiero” y “lapidación” entre otras cosas, a pesar de que buena parte de los medios hablan de ¡acuerdo! Denominación inaceptable cuando su firmante griego, Alexis Tsipras, señala, él mismo, su desacuerdo con lo que ha debido deglutir.
Es que hemos asistido, demudados, a una cruel y salvaje derrota sufrida por Syriza, la fuerza popular organizada y dirigente del proceso político griego, que había alcanzado a coronar un gobierno de nuevo tipo, una esperanza en un país devastado por el neoliberalismo y la corrupción de su oligarquía dirigente. El golpe de estado financiero provocado por la Troika lo llevó a la derrota y capitulación política -no escrita en un moderno “Tratado de Versalles”- y se le han impuesto aberrantes condiciones económicas para conducir a Grecia al caos, el desamparo y la humillación que culminen con el desalojo de Syriza del gobierno.
El llamado al plebiscito que Syriza promovió poco antes del fin de la negociación constituyó una iniciativa inédita y audaz. Lo que estaba en juego era un SÍ o un NO al paquete de reformas y ajustes exigido por la Troika para evitar la quiebra de Grecia. El triunfo de Tsipras que postuló un NO fue contundente y éste lo vivió como un respaldo que favorecía su postura en la negociación. Pero a los alemanes comandados por Schläuble y Merkel les importaba poco porque especulaban con la certeza de que Tsipras no quería abandonar el Euro. Desde mucho antes, cuando Syriza daba aún sus pasos iniciales de acercamiento al gobierno, la afirmación de su pertenencia al Euro era una clave nodal de su discurso. Porque para ganar el centro de la escena política y proyectarse al poder había que estar en consonancia con los sentimientos de las mayorías griegas, ampliamente identificados con el espíritu europeo. Y atados al Euro por lo que entendían su conveniencia y sus expectativas. Nadie en Grecia que aspirara a ser mayoría podía sugerir la eventualidad del Grexit. Merkel lo sabía e incluso a contrapelo del FMI, podía entonces seguir apretando la soga al cuello de Tsipras, ignorando sus devaneos con Putin. No faltaban razones para ello: una salida no programada, sino forzada por la quiebra sin siquiera moneda propia, significaría un salto sin red hacia la nada. El cálculo comparado del desastre aparentaba ser, y seguramente lo era, una perspectiva inmediata mas dolorosa y grave.
Esto llevó a Tsipras a “incumplir” el mandato del plebiscito en cuanto al contenido del ajuste, pero acorralado por la falta de mandato para salir del Euro. La Troika fue implacable, la derrota arribó y Tsipras firmó la capitulación. Hay una izquierda, allá y acá, que dice, cree, que fue una claudicación y una traición al interés de la nación, una entrega de la dignidad griega y manifiesta su desaliento, justificado. Los mas contemplativos hablan de un serio error. Hay también quienes ven en el encadenamiento de condiciones y circunstancias el origen inexorable de la tragedia griega. Difícil es definir un balance ya. Seguramente el tiempo, y sobre todo los pasos posteriores del corto plazo del ajuste que se cumplirá inexorable, permitirán visualizar la verdad. Comparan la valentía de Néstor que se plantó y forzó la quita y alcanzó una razonable reestructuración de la deuda externa. Pero sin restar méritos de la audacia y decisión política que tanto Néstor como Cristina le imprimieron a su política exterior y particularmente a la negociación con los acreedores, es necesario recordar que la Argentina ya había quebrado en el 2001, que estábamos ya en el default, que ya se había quebrado el corset del 1 a 1 con el dólar y producido una enorme devaluación, que nosotros no teníamos el corset de la moneda común con la Comunidad de naciones circundantes como los griegos, que quienes fueron los que tenían el timón en la Argentina de esos momentos no pudieron retenerlo, que Argentina cuando asume Néstor tiene un background incomparable con la escalada del precio de los commodities y su riqueza agropecuaria y finalmente pero no menor, sus socios comerciales estaban en los países emergentes y que el Mercosur había sido ya creado con la participación de Alfonsín y que la emergencia China ya prefiguraba su carácter estratégico. Las condiciones para que políticos avispados, audaces y sobre todo con un fuerte carácter nacional y popular como los Kirchner se hicieran presentes en el escenario político sudamericano estaban creadas.
Sin embargo para alcanzar una comprensión más aproximada de lo sucedido en Grecia es necesario examinar los hechos desde la perspectiva mas abarcadora del contexto europeo e internacional y el desenvolvimiento de la crisis mundial que desde el 2008 viene multiplicando los conflictos y agudizando todas las contradicciones. Es necesario recordar que desde principios del 2014 comienza –casi en el otro extremo del continente- la fase crítica de la situación en Ucrania, con la caída de Yanukovich y la casi inmediata secesión de Crimea, que es asimilada a Rusia y seguida por una guerra de baja intensidad entre Rusia y la Otan por interpósitas fuerzas. EEUU es el principal instigador que conduce al resto de Europa a un conflicto no deseado y tibiamente resistido por Alemania. El boicot a Rusia que EEUU exige a sus socios está sostenido a costillas de la Eurozona, que pierde millones de dólares en su intercambio comercial con esta potencia reemergente. Pero sobre todo es la imposición imperial americana que le baja el copete a Merkel en su ambición de hegemonizar al resto de Europa.
Grecia ahora aparece como un segundo round donde Alemania va por su desquite, con agresividad y sin vacilaciones ante la contrariedad norteamericana que solo ve de Grecia su papel en la OTÁN, de plataforma para la contención en la frontera sur europea, frontera caliente si las hay, entre la civilización opulenta del capitalismo europeo y el Asia salvaje, petrolífera y fundamentalista, que se desangra en facciosas guerras intestinas y terrorismo instrumental. Por supuesto que no hay opulencia en los fortines fronterizos griegos: tan sólo un armamentismo desmedido en relación a su tamaño y su billetera. Los abundantes submarinos (8) son pagados con deuda a sus fabricantes alemanes.
La Troika conducida por Merkel sabe que la embestida anti griega pone además de rodillas a la tradición democrática europea y a toda la dirigencia de sus países sin excepción, le permite recobrar los antiguos sueños de superioridad y dominio sobre el resto de Europa de la oligarquía industrial-financiera alemana, comenzados en la segunda mitad del siglo XIX y frustrados dos veces durante el siglo XX, dos guerras mundiales mediante. Pero también explica que inevitablemente salte a la luz el enojo norteamericano, empeñado en un rediseño geoestratégico global en función de su confrontación esencial con China y Rusia. El comando político militar yanky entiende que decidir dónde distender y dónde ajustar las clavijas es su prerrogativa esencial y que al gobierno de Alemania se le pueden permitir ciertos devaneos en tanto y en cuanto no afecte sus intereses globales.
Desde ese lugar es esperable el tercer round, que puede provenir tanto del fracaso del pomposo como inconsistente “acuerdo” impuesto por Schäuble a Tsipras, útil para humillar a la izquierda griega pero que no logrará más que trazar un círculo de elevación de la crisis, como de la respuesta norteamericana que persistirá en mojonar su estrategia esencial con la mirada en el conflicto mundial y para quien el destino de Grecia y su pueblo es casi indiferente. Pero no para la naciente nueva izquierda europea, sacudida por el infortunio de su destacamento griego. Podemos –quien se veía cerca, en tiempo y forma- del poder en España es la principal afectada y en cierta medida sus ánimos y expectativas se acomodarán a la baja si Grecia no logra eludir el tembladeral.
Es cierto que la historia abunda en ejemplos de derrotas que anticiparon victorias decisivas. Moncada es un ejemplo. Pero también de victorias pírricas, por lo que no hay presunciones válidas que no se anclen en la experiencia particular, concreta, única y a veces insondable. A las consideraciones precedentes habría que añadir que una derrota apabullante produce daños que es necesario verificar, paso a paso y lugar por lugar, como navío de guerra por su capitán después del bombardeo.
El miedo es una consecuencia lógica de esta derrota, miedo buscado ex profeso por Angela Merkel y Schäuble al extremo de pretender luxemburguizar el centro de decisiones de la gran barata a realizar con los bienes restantes de los griegos. Españoles tomad nota!! Hacia allí los conduce Podemos y los resultados electorales de Noviembre no se resuelven sólo en el plano de militancia en el territorio sino en la resistencia que se emprenda ya para frustrar los planes de la Troika. Porque ese es el fantasma que ahora recorre a la Europa de los pobres.
Para dar vuelta la pendiente del desánimo de las izquierdas, Syriza tendría que encontrar un arma de resistencia que permita restaurar la autoestima transformadora, un túnel de salida del laberinto al que lo empujaron los poderes europeos, una alternativa que no condene a Tsipras a ser el gerente del ajuste. Casi la piedra filosofal.
También dependerá de ello el lugar que le destinará la historia turbulenta de las últimas semanas: ¿quedará como un blando dirigente que mostró, en el momento preciso y necesario, su entraña claudicante y los contornos confusos de un error o una traición? ¿o será reivindicado como un gladiador derrotado que se levanta de la arena para proseguir el combate?
Las condiciones internacionales no se muestran favorables para Grecia. Si ni el pueblo griego ni su actual gobierno se mostraron efectivamente dispuestos al Grexit (la salida del Euro y algo más) no es tan sólo un problema de maduración de la propia conciencia. Los gestos escasos de respaldo de China y Rusia (esta última esbozó tan solo algunos) muestran aún las limitaciones de los BRICS y sus instituciones para erigirse en alternativas claras ante la decadencia del sistema imperial conducido por los norteamericanos y paraguas de última instancia de los devaneos europeos. La solución no vendrá de afuera. Dependemos de las reservas combativas del pueblo griego y de la rapidez con que se produzca la maduración de su izquierda gobernante y de la nueva izquierda sud-europea.

Lido Iacomini

En el espejo de Grecia

En su convulsiva crisis Grecia viene a confirmar verdades básicas, olvidadas por décadas de neto predominio reformista y confusión teórica en filas revolucionarias.
Una de ellas es que economía y política no van por caminos autónomos ni admiten ser consideradas y manejadas con independencia una de la otra.
También pasa al centro del escenario una expresión de Lenin respecto de la revolución, posible según su célebre dictum "cuando los de abajo ya no quieren y los de arriba ya no pueden" vivir bajo las imposiciones del capitalismo.
Una tercera columna del pensamiento revolucionario también se traduce nítida por estos días: el carácter internacional de toda y cualquier revolución.
Convendría a la sazón rebuscar en textos antiguos una jugosa polémica de Trotsky contra Stalin, respecto de las particularidades nacionales, a las que este último consideraba como "verruga en el rostro". Allí el revolucionario asesinado en Coyoacán desnuda la superficialidad del pseudointernacionalismo stalinista, cuando explica que son precisamente las especificidades de un país las que pueden hacer posible, en una circunstancia dada, la victoria y afirmación de una revolución.

Todo sumado, es más sencilla una aproximación a la tragedia griega contemporánea.

Parte de la crisis general del capitalismo, la economía griega fue además víctima de la operación imperialista europea destinada a consolidar un bloque para competir en mejores condiciones con Estados Unidos. Las clases dominantes griegas se sumaron fervorosamente a la creación del euro y la operación de compensaciones destinadas a morigerar las enormes desigualdades entre la economía de este pequeño y atrasado país en relación con las de los países desarrollados, especialmente Alemania y Francia. La socialdemocracia participó sin reservas de esta operación timoneada por y en beneficio específico del capital financiero europeo.
Pero la productividad no se inventa ni, mucho menos, se puede soslayar. Y la moneda la expresa con transparencia, aunque ésta pueda demorarse y durante todo un período permitir manipulaciones de diferente signo. Dado el subdesarrollo productivo griego -como el portugués y en menor medida el español- una moneda única, conducida desde Berlín y París no podía sino producir distorsiones enormes, naturalmente en detrimento de la economía griega.
Esto ocurrió en el marco de la secular destrucción de las organizaciones de masas de los trabajadores griegos. Téngase en cuenta que Stalin negoció la partición del mundo en Yalta sobre la base de imponer a los guerrilleros franceses y griegos, conducidos por los Partidos Comunista y Socialista, la rendición ante gobiernos capitalistas y la entrega de las armas. Esas organizaciones jamás se recuperarían de aquella defección histórica, que definió el curso del planeta y se verificó en toda su magnitud medio siglo después, con la caída del muro de Berlín y la inmediata disolución de la Unión Soviética.
Desarmados en todo sentido y tras un período de bonanza ficticia, los trabajadores y el pueblo griego reaccionaron frente al escandaloso despojo con el que los señores feudales de las finanzas europeas se cobraron las dádivas con las que se inició la afirmación del euro, tan necesarias para ellos como insostenibles para unos y otros.
Como ciertos revolucionarios, la burguesía imperialista creyó posible separar tajantemente la economía de la política y un buen día despertó con las masas griegas sublevadas y destrozando para siempre el aparato institucional de dominación capitalista. Eso fue la aparición de Syriza: una bocanada de oxígeno en el irrespirable clima político europeo, inspirada en el proceso revolucionario latinoamericano y con laRevolución Bolivariana como enseña. El mismo fenómeno pujó por brotar en España con la experiencia de Podemos, aunque con marcados rasgos diferenciales, acordes con sociedades también muy diferentes.

Dos sorpresas

Una batalla épica libró el gobierno de Syriza frente a los intentos de la euroburguesía por aplastarlo e imponer a las masas el ajuste económico requerido por la Troika (Banco Central Europeo, Comisión Europea y Fondo Monetario Internacional -BCE, CE, FMI), lógico e imprescindible desde el punto de vista capitalista. Sus autoridades -en primer lugar el primer ministro Alexis Tsipras y el ministro de Economía Yanis Varoufakis- se ganaron la simpatía de los trabajadores europeos y prácticamente de todo el mundo que conoció su peripecia. Luego vino el referéndum para aceptar o rechazar las exigencias de la Troika. Y la victoria del No. Corresponde decir que supuse el resultado contrario. Pero las masas dieron una conmovedora muestra de lucidez y coraje, que implicaba también confianza en su dirección. Prueba adicional de las inmensas reservas que bajo la superficie aguardan la hora de la Revolución. Pero tras el 60% a favor del Oxi (No), vino la renuncia de Varoufakis y poco después la aceptación por parte de Tsipras de la intransigente imposición del capital financiero europeo.
Está claro que "los de abajo" en Grecia no quieren vivir como hasta ahora. También que "los de arriba", a escala europea, pueden seguir haciéndolo. Todo indica que, para el conjunto de la población, ese Oxi masivo no incluía la abolición del Euro y la salida de la Unión Europea. Allí apretaron el BCE y la CE colocando al gobierno griego ante la alternativa de "aprobar un plan en el que no creo", como dijo Tsipras, o asistir al colapso total de la economía, el aparato productivo y la sociedad griegas. Brilló en esa dramática opción la ausencia política de los Brics y, particularmente, de Rusia y China. Atenas quedó sola ante Bruselas, con el detalle de que alberga cuatro bases de la Otan.
Además de sorpresa, la decisión de aceptar la imposición europea, luego reafirmada por el Parlamento, con la oposición de 35 diputados de Syriza, trajo un debate de frágiles bases, reducido a la conducta de Tsipras. Sin embargo, hay mucho más en juego. La alternativa dramática que afrontó el gobierno griego se repite, en condiciones propias, diferentes, en otros países europeos y muy particularmente en América Latina. La crisis estructural del capitalismo, acentuada en la coyuntura, limita el campo de opciones: sumisión incondicional a las necesidades imperativas de saneamiento capitalista, o revolución en toda la línea, es decir, expropiación de la banca y las transnacionales de la producción, gobierno democrático de las masas sobre esa plataforma inapelable de erradicación del sistema dominante. Que se rasguen las vestiduras los defensores de terceras vías: no las hay.
¿Podía Tsipras convocar a la ruptura con el Euro, la salida de la UE, sin la condición de chocar de frente con el capitalismo? ¿Tenía para tales propósitos el apoyo de las mayorías, incluso de las que votaron No? ¿Hay convicción en la propia Syriza para emprender tal rumbo? ¿Traicionó el líder de Syriza la voluntad de las masas? Dicho de otro modo: ¿llega la singularidad griega al punto de contrarrestar la apatía, la parálisis, la cobardía, de las organizaciones de la izquierda europea y de los trabajadores de la UE?
Sólo una afiatada dirección revolucionaria puede responder estas preguntas al momento de tomar decisiones definitivas en condiciones como las que se ven en Grecia. El dicterio fácil en tales coyunturas no corresponde a revolucionarios sólidos. Tanto menos si se lo profiere desde un escritorio, a miles de kilómetros del escenario de combate. Conviene recordar que ante la insurrección de octubre 1917 en Rusia, Kamenev, Zinoviev y Stalin (tercero, cuarto y quinto en la jerarquía dirigente, el último, director del diario Pravda), se opusieron y llegaron a denunciar públicamente los planes insurreccionales. Lenin los condenó en los más duros términos, por supuesto. Pero después de la victoria, no consumó las medidas contra ellos, que siguieron ejerciendo papeles principales en la naciente revolución. En Grecia la lucha recién comienza. Aguarda la etapa más dura para el pueblo y los revolucionarios. Solidaridad incondicional con ellos.

El papel de la unidad de las masas

Lo cierto es que la propia dirigencia de Syriza se dividió ante la encrucijada. Ahora bien: si la renuncia del ministro de Economía y el giro del Primer Ministro acaban consumando, como todo parece indicar, una irreparable fractura de Syriza, esta novel formación desaparecerá al menos como lo que ha sido hasta ahora. "Los de arriba" podrán más y "los de abajo", menos. Se perdería -o cuanto menos se dificultaría al extremo- la convergencia de las masas y las fuerzas revolucionarias griegas con las que en un plazo no demasiado largo se sublevarán también en Europa y otras latitudes. En todo caso, los trabajadores aprenderán, con costos mayores, que el bienestar proviene del trabajo sin explotación y no de artilugios monetarios o malabarismos bancarios, proceso del que no puede excluirse ningún proletariado del mundo. El conocimiento real del funcionamiento del sistema capitalista es un factor fundamental para la asunción profunda y sólida de conciencia de clase. No es posible una Revolución social acompañada del consumismo capitalista. El proceso de acumulación y el salto definitivo en la productividad del trabajo no tienen sustitutos en el desarrollo histórico, aunque hoy es posible combinar desigualdades y cubrir ese lapso histórico en menos tiempo y con menores penurias.
Mientras tanto, cabe observar la oposición del FMI a la táctica europea. Se manifiesta allí, de manera cruda y para todos visible, la lucha interimperialista. Ocurre lo mismo con la militancia del premio Nobel de Economía Paul Krugman a favor del estallido del euro: es una necesidad del sector del imperialismo al cual responde. Esa contradicción se acentuará a corto plazo y agudizará la lucha de clases en cada país. América Latina toda está envuelta en el mismo dilema.
Si una responsabilidad tenemos los luchadores anticapitalistas en todo el mundo es sumar capacidades en sucesivas instancias internacionales para comprender, acompañar y eventualmente sumarnos como parte inseparable de la vanguardia dirigente, en cada lugar donde una chispa comience el incendio. Allá los profesores con afán de liderazgo verbal en revoluciones lejanas, tanto más cuanto menos pueden con la que bulle bajo sus pies. Aquí, los hombres y mujeres comprometidos con la acción basada en una urgente y radical recomposición teórico-política.

Luis Bilbao