lunes, mayo 23, 2016

Día del documentalista: homenaje y lucha



Los documentalistas realizarán su homenaje a Raymundo Gleyzer a 40 años de su desaparición. La oportunidad del encuentro –como celebraría Raymundo que así sea- se convertirá en una movilización por las reivindicaciones del sector y la defensa del cine documental independiente frente al ajuste.

El 27 de mayo de 1976, la dictadura secuestraba a Raymundo Gleyzer, militante del PRT y miembro del grupo Cine de la Base que dejó una prolífica obra documental encuadrada en la corriente del cine militante de los sesenta y setenta. La constitución de este día, como día del documentalista, es una conquista de los cineastas que en los noventa y principios de este siglo recuperamos su tradición y su legado, olvidado –entre otros- por los sobrevivientes de la primera generación de cine militante de aquellos años –Cine Liberación (Solanas, Getino).
La distinción entre unos y otros se hace evidente en una obra de los últimos, la “Actualización doctrinaria para la toma del poder” de Solanas y Getino, que preparó la vuelta del Perón, quien armó la Triple A para actuar conjuntamente con la burocracia sindical contra la vanguardia del movimiento obrero.
La elección de proyectar “Los traidores” –paradójicamente, una ficción- no puede ser más acertada, pues hace justicia con la historia y las necesidades del presente. Esta obra es reconocida como el mayor alegato cinematográfico contra la burocracia sindical de su tiempo.
Los trabajadores que hoy enfrentan el ajuste y los despidos del gobierno se encuentran en su lucha con las mismas trabas que los protagonistas del film, los traidores de siempre.

Los traidores del siglo XXI

Ante el estreno de ¿Quién mató a Mariano Ferreyra?, la destacada revista Haciendo Cine publicó una crítica bajo el título “Los traidores del siglo XXI”. Su redactor, nos confesó que el “halago” tenía para él un segundo sentido que no creía que cualquiera lograra captar, nos decía “los traidores de este siglo son ustedes, que denunciaron en una película financiada por el estado, a funcionarios del estado en ejercicio (!)”.
No fue magia. El incremento de la producción documental en nuestro país desde 2006 fue el producto de una lucha independiente de los documentalistas, con la que logramos que se fomente el documental independiente, con comités de evaluación de proyectos conformados por representantes electos democráticamente en el seno de las seis asociaciones que los nuclean. Así, fueron posibles muchas representaciones documentales de denuncia de distintas formas de opresión del Estado.
Esta producción (de unos sesenta documentales anuales) ha sido combatida durante años desde los medios asociados a los intereses de las majors de Hollywood, que requieren un ajuste en su cantidad para liberar aún más las salas al dominio de los tanques. No han vacilado en tildarla de “kirchnerista”, lo que resulta desmentido no sólo por los ejemplos mencionados, sino porque también el ataque sistemático se sostuvo desde Página 12, con idénticos reclamos que La Nación.

Enfrentar el ajuste

Como en todos los órdenes, el gobierno macrista prepara un ajuste al fomento cinematográfico. La jornada del 27 constituye un primer reagrupamiento de la movilización de los documentalistas por la defensa de sus conquistas, el aumento de los presupuestos y la ratificación de la independencia de los comités de evaluación que garanticen la continuidad de la libertad de expresión del documental independiente.
Invitamos a los trabajadores, a los estudiantes, a las mujeres, a todos los protagonistas de nuestras películas y a su público a reventar el Gaumont el 27.

Ojo Obrero

La Comuna de París de 1871



Entre marzo y mayo de 1871 el proletariado conquistó su primer organismo de poder en la historia.

La guerra y la república burguesa

En Julio de 1870, Napoleón III declaró la guerra a la Prusia de Bismarck, que lideraba el proceso de unificación alemana, como un intento por mantener la hegemonía francesa en Europa continental y afirmar la autoridad interna del Imperio. Este ‘intento imperialista’ de salvar el régimen terminó rápidamente en un deshonroso fracaso: el 2 de septiembre Napoleón III reconoce la derrota y se rinde en Sedán dando lugar a un vacío de poder en Francia.
El 4 de septiembre, la multitud de París marchó al Ayuntamiento al grito de "La patria está en peligro" y proclamó la República. Esta es inmediatamente hegemonizada por los diputados burgueses de París, denunciados por Marx como una ‘cuadrilla de abogados arribistas’. La dirección del gobierno recayó en Thiers cuya trayectoria política, en 1830, 1848 y en el Imperio había sido "atizar la revolución cuando no está en el poder, para ahogarla en sangre cuando empuña el timón del gobierno". El 4 de septiembre significó el comienzo de la revolución y al mismo tiempo la usurpación de la burguesía de la acción de las masas populares. Esta debilidad inicial impidió que se haga fuerza real la principal lección de las revoluciones de 1848 expresada en la reflexión de Marx de que la clase obrera debía tener la determinación estratégica de organizarse de forma independiente, para establecer en el proceso revolucionario las condiciones de su propia emancipación social.
La terrible situación de la guerra requería que la defensa nacional sea desarrollada con todas las fuerzas de la nación, pero esto implicaba armar a la población lo que los republicanos no estaban dispuestos a hacer concientes del peligro que les significaba. Esta paradoja de la burguesía en el poder de la nación en guerra, llevaba la capitulación y la traición en su seno. Como lo expresó Marx "En este conflicto entre el deber nacional y el interés de clase, el gobierno de la defensa nacional no vaciló un instante en convertirse en un gobierno de la traición nacional". El general Trochu, que tomó la responsabilidad de la defensa de París, confesaba que resistir el asedio prusiano era imposible o a lo sumo una locura heroica. La burguesía francesa, que tenía el pasado de la gran revolución, se mostraba temerosa de las masas, sólo el proletariado podía heredar el heroísmo revolucionario.

El pueblo en armas

Seis meses de asedio sufrió París, mientras el gobierno no desarrollaba ninguna iniciativa seria de defensa esperando el momento oportuno para la capitulación. Pero mientras la burguesía preparaba la traición, en París las masas resistían organizadas. Primero en los ‘comités de vigilancia barriales’ y el ‘Comité Central de los 20 Distritos’, que fueron desarticulados por la represión. Luego por la necesidad de la guerra, surgió una institución poderosa, la Guardia Nacional, la federación de los batallones que se formó espontáneamente agrupando a los miles de obreros, desocupados y capas bajas de la pequeñoburguesía que habían sido armados. Se impuso una democracia directa donde todos los mandos eran votados y también los delegados que se agrupaban en el Comité Central de la Guardia Nacional. El carácter del mismo estaba marcado por la autoorganización y el poder de ejecutar la defensa. La invasión prusiana de París, a inicios del mes de marzo, llevó a sostener la resistencia en los barrios obreros, donde se resguardó toda la población mientras el gobierno huía a Versalles y el poder caía en manos del proletariado.
Con la capitulación del armisticio, Thiers creyó llegado el momento de desarmar París. El intento de retomar los cañones que estaban en manos populares fue resistido por las mujeres que desencadenaron la ira popular que llevó al fusilamiento de los dos generales del gobierno. Esta ofensiva burguesa fue la declaración de la guerra civil, sin embargo la Guardia Nacional no avanzó sobre el gobierno. Al calor de estos acontecimientos Marx criticó el hecho de que la Guardia Nacional no avanzara sobre Versalles y aplastara el gobierno de Thiers. Esta inacción posibilitó que se organizara la contrarrevolución bajo ‘bandera republicana’ y mostró un proletariado vacilante que no pudo mostrarse hegemónico a escala nacional, lo que reforzó la alianza de Thiers con los ‘rurales’ que querían aislar París impidiendo el libre contacto de La Comuna con las provincias, para evitar una sublevación general de los campesinos.
La creación de La Comuna tuvo lugar el 18 de marzo, el Comité Central afirmaba que los obreros habían decidido "hacerse dueños de su propio destino tomando el poder". Marx no dudó en consagrar a la Comuna como "un gobierno de la clase obrera, fruto de la lucha de la clase productora contra la clase apropiadora, la forma política al fin descubierta para llevar a dentro de ella la emancipación del trabajo". El primer decreto suprime al ejército regular y le contrapone "el pueblo en armas", era la consagración de un nuevo estado sobre la destrucción del anterior. La Comuna era la antítesis del Imperio y una superación de la representación de la democracia burguesa. Se basaba en la democracia de las masas mediante el voto directo por distritos. Se buscó eliminar la burocracia con la rotación y la revocabilidad, reuniendo las funciones legislativas y ejecutivas en una corporación de trabajo que funcionaba públicamente. Cada cargo público pasó a tener un salario de obrero para eliminar toda casta privilegiada. La democracia obrera ponía un punto final a la democracia burguesa donde las masas sólo podían votar cada cuatro años a sus propios explotadores.
La Comuna abría paso a la gestión de los productores en busca de un cambio social expresado en las medidas progresivas sobre alquileres y deudas, la prohibición del trabajo nocturno y la reducción de la jornada de trabajo, y fomentando cooperativas y gestión obrera. Una revolución social requería la expropiación de las grandes fábricas y la confiscación del Banco de Francia donde estaban las arcas de la burguesía. Sin embargo al gobierno obrero le faltó tiempo en el poder y no se pudo consolidar. Sobre todo, porque al no avanzar sobre Versalles no pudo desarticular el estado nacional y extender su poder. Los levantamientos comuneros en las principales ciudades son derrotados y tampoco se desarrolla la lucha de clases en el campo bajo la forma de ‘guerra campesina’ de las capas oprimidas contra los terratenientes. El 20 de mayo la contrarrevolución organizada por Versalles, apoyada por toda la reacción europea y por Bismarck que liberó 170 mil prisioneros, ingresó en París. La lucha duró varias semanas y dejó un campo tendido de más de 10.000 muertos.

Estado-comuna: Dictadura del proletariado

A pesar de esta terrible derrota, la lección duradera y profunda de la Comuna es que el proletariado no puede sólo tomar el aparato del estado tal cual es para sí, sino que debe romper esa máquina infernal, destruirla. Con la Comuna la pregunta de por qué tipo de poder podía ser reemplazado el Estado burgués era resuelta. La burguesía inglesa –así lo entendió el London Times– describió la Comuna como "predominio del proletariado sobre las clases pudientes, del artesano sobre el oficial, del Trabajo sobre el Capital".
Para Marx era ‘la forma política al fin descubierta’, la resolución secreta del enigma del poder obrero. Años después en su análisis estratégico León Trotsky afirmaba que: "El Comité Central de la Guardia nacional era, de hecho, un Consejo de diputados de los obreros armados y de la pequeña burguesía...". Es que desarticular el poder centralizado del estado burgués y contraponerle otros organismos de poder es una precondición para una verdadera revolución que despliegue la iniciativa de las masas. La Comuna fue la primera forma del gobierno obrero, treinta y cuatro años después, con la revolución rusa de 1905, se desarrollaron los consejos o soviets que adoptaron formas similares y heredaron sus enseñanzas. El proletariado en el siglo XX adquirió un desarrollo social superior, que le permitió ya no sólo el uso de la democracia territorial sino articular desde las mismas unidades productivas la hegemonía obrera. Los soviets posibilitaron elevar a la clase obrera al triunfo de la revolución proletaria y construir la dictadura del proletariado como puente de la transición al socialismo.

Bibliografía de Referencia:

- La guerra civil en Francia, Karl Marx.
- El Estado y la revolución, V. I. Lenin.
- "Las lecciones de la Comuna", León Trotsky.

Fuente: La Verdad Obrera (experiódico del PTS), 16 de julio de 2004.

Francia: el gobierno, en crisis, quiere imponer la reforma laboral



La lucha obrera y popular contra la nueva ley del trabajo ha entrado en una nueva fase. El gobierno decidió evitar el debate parlamentario porque estaba en minoría y expuso así su descomposición
La lucha obrera y popular contra la nueva ley del trabajo ha entrado en una nueva fase. El gobierno decidió evitar el debate parlamentario porque estaba en minoría y expuso así su descomposición. La respuesta ha sido la organización de una nueva serie de movilizaciones y acciones obreras, y una semana de manifestaciones y huelgas.
Para aprobar su ley, el gobierno ha utilizado un mecanismo profundamente antidemocrático, pero propio del régimen político: un artículo de la Constitución (49-3), que permite que un proyecto se convierta en ley sin ser votado por el Parlamento. La única posibilidad de impedir su aprobación es que se presente una moción de censura que se apruebe por mayoría y haga caer al gobierno. El gobierno utiliza el 49-3 porque no tiene mayoría y porque prevé que tampoco la habrá para derribarlo.
El procedimiento fue incluso más caricaturesco. Se impidió no sólo la votación de la ley, sino incluso su discusión en el recinto de los diputados; se sabía que algunos artículos clave podían ser rechazados por la izquierda del Partido Socialista. Esta trató de presentar su propia moción de censura, además de la de la derecha, una ruptura entre un gobierno y una parte de su mayoría que no tiene antecedentes. Finalmente, no obtuvieron las 58 firmas necesarias.
El gobierno de Hollande está en el aire y puede seguir porque falta menos de un año para las próximas elecciones. Triunfó en 2012 porque hubo un voto popular contra la derecha y contra el presidente saliente, Nicolás Sarkozy, pero el programa del presidente Hollande fue siempre no sólo capitalista sino de austeridad. Esa tarea fue diviendo y licuando a los socialistas, mientras se fortaleció la derecha.
La movilización actual tiene, por lo tanto, un significado profundo: es una ruptura de la masa de activistas (lo que Francia llama “el pueblo de izquierda”) con el gobierno del PS a través de una lucha popular contra el ajuste capitalista, con el apoyo de la población.

Enfrentamiento general

Tratar de frenar esta crisis con un cerrojo parlamentario es intentar tapar el cielo con un pañuelo. Las centrales síndicales decidieron llamar a nuevas jornadas de lucha; la agitación política continúa con “La noche de pie” y la denuncia de la represión policial.
Las movilizaciones están llamadas para el martes 17 y el jueves 19; la noche del lunes deben comenzar los piquetes y las huelgas parciales de los camioneros (muy perjudicados por la ley); el miércoles 18 está programada una huelga ferroviaria y también huelgas en el subte y en los aeropuertos.
Las confederaciones síndicales confiaron hasta último momento en una salida parlamentaria y quieren evitar a toda costa un enfrentamiento directamente político con el gobierno. Su táctica es la movilización controlada y repetida. Han fracasado hasta ahora en asegurar el orden. Las huelgas y concentraciones están en el centro de la escena porque expresan la fuerza del movimiento obrero, con todas sus limitaciones.
Esta fuerza encarna en una capa de militantes. Por ejemplo, el 23 de abril se ha constituido el llamado On bloque tout (Bloqueamos todo), con decenas de estructuras sindicales de base (sobre todo, de la CGT y SUD) y centenares de activistas. Es un grupo minoritario pero no aislado. Una nueva reunión nacional está prevista el 18 de mayo, para darle continuidad al salto cualitativo que puede producirse esta semana. En la CGT, en FO, en SUD, hay múltiples agrupamientos con la misma orientación de base.
El activismo sindical y de la juventud es enorme; la experiencia política europea de Podemos y Syriza bloquea en parte este desarrollo, pero los núcleos más militantes y anticapitalistas están avanzando.
Como en toda expresión de lucha de masas, la riqueza es enorme y la burguesía quiere apresurar una derrota. Cuenta también con la represión y pretende utilizar los enfrentamientos con los grupos independientes. En la movilización del sábado 28, estos grupos se enfrentaron con el servicio de orden de la CGT. Una manifestación policial está prevista para el miercoles 18.
La tensión social y política es muy fuerte; la intervención del movimiento obrero y sus militantes marcará el curso de este período.

Roberto Gramar (desde París)

Caetano Veloso en concierto contra el golpe en Brasil



Los músicos brasileños Caetano Veloso, Erasmo Carlos, Seu Jorge y Marcelo Jeneci participaron en la noche del viernes de un acto cultural en el Palacio Gustavo Capanema, en el centro de Río de Janeiro.
El edificio fue antiguamente sede del Ministerio de Cultura, está ocupado en protesta contra la disolución del ministerio que quiere hacer el presidente Michel Temer para reducir “gastos” del estado. Algún parecido al gobierno de Macri es pura casualidad.
También la protesta fue, y tal vez principalmente, contra el golpe institucional que lo puso en ejercicio, y contra su equipo ministerial, muy de derecha como el golpe institucional que lo generó.
Pasaron por la ocupación varios otros importantes artistas como Gilberto Gil y Chico Buarque, los escritores Milton Hatoum, Eric Nepomuceno y Marcelo Rubens Paiva, hasta los cantantes Djavan, Fernanda Abreu, Zeca Pagodinho y Frejat, el cineasta Cacá Diegues, el pintor Carlos Vergara, el poeta Augusto de Campos, y los actores Fernanda Montenegro y Wagner Moura.
Ya el golpe había recibido en Cannes el repudio de los artistas del único filme brasileño presente en el festival, “Aquarius”.
Erasmo Carlos empezó cantando “Sou uma criança, não entendo nada” (Soy un niño, no entiendo nada), y siguieron varios de los invitados. Pero el que lideró la noche fue Caetano Veloso, que dejó al público sorprendido tocando más de una hora.
“El MinC es nuestro” dijo y tocó algunas de las canciones emblemáticas contra la dictadura como "Alegria, Alegria". También dio un paseo por muchos de sus éxitos como "Força Estranha" (Fuerza extraña), "Um Índio", "Terra", "Qualquer Coisa", "Tropicália", "Tieta", "Desde que o Samba é Samba" y el reciente tema "Abraçaço", que hizo recordar el primer día de ocupación cuando el edificio fue abrazado.
En particular con el tema "Odeio" (Odio), la multitud respondía con un “Temer” después de cada "odeio você" (te odio).
Cuando fue el momento de "A luz de Tieta" los presentes consiguieron cantar encima de la voz del bahiano “Eta, Eta, Eta, Eta /Eduardo Cunha quer controlar minha buceta” ("Eduardo Cunha quiere controlar mi buceta", expresión popular de la vagina), una crítica al conservadurismo evangélico de Cunha, quien inició el proceso de impeachment que culminó en el golpe institucional.
Caetano también invitó al palco al cantante Seu Jorge, con quien cantó "Luz do Sol". Hablaron desde el escenario el diputado estadual de Río por el PSOL Marcelo Freixo.
Las manifestaciones culturales ganaron adhesión de varios artistas dentro de un movimiento llamado "Ocupa Capanema", que es el nombre del edificio donde funcionaba, cuando Río era la capital del país, el Ministerio de Cultura, con una arquitectura emblemática del modernismo, de cuyo diseño y construcción participaron Le Corbusier y Oscar Niemeyer.



“Carmina Burana” se convierte en Fuera Temer

El martes pasado hubo un concierto de violines, y se ejecutó la ópera "Carmina Burana" de Carl Orff, mientras el público acompañaba la melodía cantando “Fora Temer” (Fuera Temer).

Elizabeth Yang

El rol de EE.UU. en el proceso del Cóndor



El material que llevó Osorio a los tribunales de Roma busca dar cuenta de la política de seguridad de Washington durante la Operación Cóndor. La Justicia está procesando a 32 militares y civiles de Uruguay, Chile, Bolivia y Perú.

Carlos Osorio es un chileno-salvadoreño –como él se define por tener padre salvadoreño y madre chilena– experto en documentos desclasificados sobre el período de las dictaduras latinoamericanas en América latina, particularmente en la década del 1970-80. Como experto y miembro de la organización no gubernamental National Security Archives, con base en Washington y fundada por periodistas, participó la semana pasada en Roma de dos audiencias del juicio contra los responsables de desapariciones y asesinatos durante las dictaduras militares en Latinoamérica en el marco del Plan Cóndor.
La Justicia italiana está procesando a 32 militares y civiles de Uruguay, Chile, Bolivia y Perú –no hay militares argentinos acusados porque Argentina los está procesando por su lado–, por la desaparición y muerte de 43 ítalo-argentinos, ítalo-uruguayos, ítalo-chilenos y uruguayos. Los militares y civiles acusados, algunos de ellos en la cárcel en sus respectivos países, son juzgados en ausencia, a excepción del uruguayo Jorge Troccoli, que vive en Italia en libertad y con ciudadanía italiana.
Osorio explicó en una entrevista con Página/12 que el objetivo de la organización que representa es “esclarecer las políticas de seguridad nacional de los Estados Unidos y difundir la historia que se va escribiendo a medida que se conocen los documentos desclasificados”. “Las políticas de seguridad nacional son secretas pero nuestra función es hacerlas públicas pidiendo acceso a la documentación”, dijo. Se les concederá ese material, que proviene del Departamento de Estado, la CIA, el FBI y otros organismos de seguridad, siempre y cuando no esté todavía sujeto al secreto de Estado.
Desde 1985 National Security Archives ha hecho más de 50.000 peticiones en este sentido y sobre Argentina, comenzaron a hacerlo desde el año 2000, poco después que las Abuelas de Plaza de Mayo fueran a Washington a pedirles ayuda. Han conseguido desclasificar unos 17.000 documentos sobre Chile y un número similar sobre Guatemala. Sobre Argentina, como en el año 2000 estaba a punto de terminar su mandato el presidente Bill Clinton, solo consiguieron que el Departamento de Estado estadounidense les entregara unos 4700 documentos, 900 de los cuales fueron presentados en la causa Cóndor de Argentina. Pero ningún material de la CIA, FBI u otras agencias de defensa. Osorio y sus colegas han estudiado y clasificado toda esta documentación para poder presentarla en procesos como el que se está haciendo en Roma o ante Comisiones de la Verdad en distintos países
–¿Qué material aportó usted al proceso de Roma?
–Traje 281 documentos de distintas fuentes: la desclasificación de documentos estadounidense sobre Chile que se hizo en 1999-2000, la desclasificación de Argentina de 2002, los llamados Archivos del Terror (de la policía secreta) de Paraguay y el archivo que tenía el exponente de la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional) chilena, Enrique Arancibia Clavel, entre otros. Unos 200 documentos salieron a relucir en Argentina en relación a Arancibia Clavel, luego de que fuera asesinado a cuchilladas en un negocio de Buenos Aires en 2011. Por supuesto no se trata de todo el material desclasificado sino de una selección de esas desclasificaciones. Los documentos hablan de cómo Estados Unidos siguió el desarrollo de la Operación Cóndor desde 1973 hasta 1981.
–¿Y cuál fue el objetivo de presentar esos documentos ante la Justicia italiana?
–El propósito fue dar una idea a los jueces de lo que fue la Operación Cóndor y de cómo Estados Unidos iba viendo a través de los años, la coordinación entre las fuerzas de Inteligencia y los militares de los distintos países latinoamericanos que existió de 1973, la coordinación entre la DINA de Chile y el Batallón 601 (de Inteligencia) de Argentina, por ejemplo. El subjefe del Batallón 601 era en realidad el subjefe del SIE (Servicio de Inteligencia del Ejército) que tenía una relación muy estrecha con Arancibia Clavel. Es bueno saber que la coordinación entre los países era precedente al nacimiento del Cóndor. Es importante que los jueces de Roma puedan palpar, a través de documentos oficiales, lo que fue la Operación Cóndor, que es distinto a escucharlo de las víctimas que lo sufrieron. Los documentos de hecho le dan un marco sólido a lo que dicen los testigos.
–¿Pero ese material habla de casos particulares, me refiero a los casos por los cuales se procesa a los militares en Roma? ¿Da nombres?
–Pocas veces hay documentos que van a esclarecer un caso específico. Hay algunos pocos “documentos estrella”, como los llamamos. Uno de ellos, desclasificado en Estados Unidos, habla de cómo un agente de inteligencia argentino le cuenta a un oficial de seguridad de Estados Unidos que escucharon que Horacio Campiglia (dirigente de Montoneros conocido como “Petrus” y una de las víctimas incluida en el proceso de Roma) venía a Brasil y entonces armaron una fuerza del Batallón 601 bajo la dirección del coronel Román. Fueron a Río de Janeiro con el permiso y consentimiento de los militares brasileños, lo capturaron y lo llevaron a Campo de Mayo. De ahí nunca más se supo de él. Tanto este documento como otros de Paraguay, confirman que Horacio Campiglia fue capturado en 1980.
– ¿Y en los documentos que usted trajo, aparece el rol de Estados Unidos?
–Por ejemplo hay un cable de la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, de mayo de 1976, que dice algo así como “estamos preocupados porque están desapareciendo y están siendo asesinados muchos extranjeros, refugiados”. Aludía, entre otros, a los casos de los senadores uruguayos, Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz (ambos asesinados en mayo de 1976 en Buenos Aires) y al ex presidente de Bolivia, Juan José Torres (asesinado en provincia de Buenos Aires en junio de 1976, ndr). El cable también hace referencia a que se sabe que algunos uruguayos han sido capturados y liberados y que ellos dicen que han sido torturados. El cable se pregunta además por qué está sucediendo esto y hay un debate entre las distintas embajadas de EE.UU. en el cono sur, Montevideo, Buenos Aires, Santiago. Hay otro informe de mediados de julio de 1976, dirigido al secretario de Estado, Henry Kissinger, que dice que los países del cono sur están cooperando contra la “insurgencia”, un concepto que se transforma cada vez más en simple “oposición” o en “disidencia de izquierda o centroizqueirda”. El 23 de agosto de 1976 hay otro cable del Departamento de Estado que se dice muy preocupado por la Operación Cóndor. El cable se titula precisamente “Operación Cóndor”. Es como si el Departamento de Estado estuviera tomando conciencia de la magnitud de lo que estaba pasando en Argentina y sobre todo en relación a la Operación Cóndor. Y ordena a los embajadores en Buenos Aires, Montevideo y Chile que contacten a los más altos niveles a los gobiernos locales para señalarles que Estados Unidos es consciente de lo que están haciendo y que eso va a tener repercusiones. Y en el cable al embajador en Buenos Aires le dicen que señale que Estados Unidos sabe que han desaparecido 30 uruguayos en julio de 1976 y que el gobierno está muy preocupado. En octubre de 1976 la embajada en Buenos Aires informa que esos uruguayos han sido trasladados a Uruguay y escribe, que tal vez es lo mejor que les podía suceder...
–¿Hay documentos que aluden a la persecución de militantes de uno u otro partido específicamente?
–Hay otros documentos fuertes como uno de la Agencia de Inteligencia de la Defensa de Estados Unidos, de principios de octubre de 1976, que dice específicamente que el SIDE (Servicio de Inteligencia del Estado argentino) junto al SID (Servicio de Inteligencia del Estado) de Uruguay están llevando a cabo acciones de contrainsurgencia contra el OPR-33(anarquistas) y PVP (Partido por la Victoria del Pueblo, al que pertenecían varios de los ítalo-uruguayos desaparecidos en Argentina incluidos en el juicio de Roma). El escrito no dice quienes son las víctimas pero da las fechas y por eso es un documento marco que da una sólida base a las declaraciones de los testigos.

Elena Llorente
Página/12 En Italia
Desde Roma

Algunos somos comunistas

El comunismo se ha puesto de moda. No del modo que predijeron Marx y Engels en el Manifiesto Comunista, pero sí de alguna forma tal que ha provocado que las tertulias políticas, en los grandes medios de comunicación o fuera de ellos, vuelvan a debatir sobre esta tradición política. Es más, tres partidos políticos -PP, Ciudadanos y PSOE- agitan ahora la bandera del anticomunismo con objeto de atacar las posiciones políticas de la alianza entre Podemos, IU y las confluencias. Suena a burda y recurrente maniobra para usar el miedo como arma electoral, pero esta vuelta a las viejas consignas reaccionarias no deja de ser sintomática.
Hace unos años la filósofa Jodi Dean escribió que el resurgir del peligro comunista se estaba produciendo porque los mercados habían fracasado. Me parece algo cierto. El anticomunismo emerge como una suerte de defensa ante los propios fracasos, los del sistema de mercado y el capitalismo. De hecho, no deja de sorprender que tras décadas de neoliberalismo y tras la más grave crisis económica desde la Gran Depresión, se vuelva a agitar el fantasma del anticomunismo. Al fin y al cabo, el desempleo, los desahucios y el miedo a pasar hambre se han multiplicado como resultado natural del capitalismo y de sus crisis. Tantos años asustando con que los comunistas nos quitarían las viviendas y al final hemos comprobado que han sido los bancos privados, protegidos y representados por trajeados hombres de negro, los que nos han robado la vivienda, el trabajo y el futuro de nuestras familias.
El geógrafo David Harvey ha insistido a menudo en que el interés por el marxismo y la economía política retrocedió durante los años sesenta y setenta porque las preocupaciones de la sociedad, y especialmente de la izquierda, se habían trasladado hacia las cuestiones culturales. Había un creciente interés sobre las temáticas vinculadas a la alienación y sobre las causas posibles de que la clase obrera no quisiera hacer la revolución socialista, dejándose de lado el análisis económico. Es más, la mayoría de los marxistas occidentales eran filósofos y muy pocos atendían la cuestión económica, como puso de relieve el clásico estudio de Perry Anderson sobre el marxismo occidental. En aquel contexto socio-histórico típico del fordismo y del consumo de masas una obra como El Capital, que describe fríamente al capitalismo en sus fundamentos más elementales, parecía alejada de los problemas políticos de la época. Pero eso, insiste el propio Harvey, ha cambiado en las últimas décadas. Y está en lo cierto. Hoy una obra como El Capital explica con sorprendente precisión por qué y cómo nos bajan los salarios, nos despiden, nos recortan la sanidad y la educación o nos obstaculizan la organización en sindicatos. Hoy el capitalismo está mucho más desnudo, y es fácil ver cómo la razón económica del capital inunda nuestras vidas y nos obliga a emigrar, a pelear por migajas o a aceptar salarios de subsistencia como si fueran privilegios. Hoy el marxismo tiene, de hecho, más actualidad que hace cuarenta años.
Es natural, aceptado lo anterior, que también estemos ante un resurgir del comunismo como planteaba Dean, aunque no tiene por qué expresarse con los mismos ropajes o las mismas herramientas conceptuales de siempre. En realidad el marxismo siempre ha sido así, abierto y diverso. De hecho, sólo el catecismo ortodoxo que emanaba de los manuales de la URSS pudo congelar, así fuera parcialmente, un instrumento tan vivo como el marxismo. Lo fosilizó, y a un coste enorme. Pero nadie podrá negar que el propio Lenin fue un heterodoxo, hasta tal punto que Gramsci tuvo a bien definir la revolución de 1917 como una revolución contra El Capital. Algo similar pasó en toda América Latina con los movimientos revolucionarios, destacadamente el cubano. La propia Rosa Luxemburg fue, de hecho, una teórica especialmente fecunda y crítica con la racionalización que la dirigencia soviética hacía de los acontecimientos históricos. Pero no sólo es respecto al análisis que el marxismo es abierto y versátil, sino también respecto a la práctica política y la estrategia discursiva. Sólo hay que recordar que la consigna socialmente aglutinadora de la revolución soviética fue paz, pan y tierra y no ningún símbolo fetichizado que limitara su capacidad a la mera autocomplacencia de los revolucionarios portaestandartes. En la ascendencia republicana pasó lo mismo con Robespierre y su tan famosa expresión sobre el derecho a la existencia, que resumía así sin quebraderos de cabeza el eje central de los Derechos Humanos.
En este sentido, Harvey es de los que se han sumado históricamente a conectar los ideales del Manifiesto Comunista con los expresados en la Declaración de los Derechos Humanos. Esta es una vía que permite reconectar al socialismo con la tradición republicana y que, al mismo tiempo, permite volver a situar el foco político en los problemas de la gente y no en debates litúrgicos y ceremoniales propios de las religiones.
Hablar de Derechos Humanos y vincularlos al marxismo no es casual. Por dos motivos. En primer lugar, porque el socialismo fue la única tradición política que mantuvo viva la llama de los Derechos Humanos desde 1794 hasta 1948, y gracias a la cual se conquistaron los derechos políticos y sociales que caracterizan a nuestras sociedades democráticas modernas. En segundo lugar, porque la agresión del capitalismo es tan brutal y salvaje que, bajo las actuales condiciones históricas, defender los derechos humanos es impugnar el sistema capitalista mismo.
Sobre esto insistimos mucho durante las movilizaciones del 15-M al subrayar que no somos antisistema, sino que el sistema es antinosotros. No es cierto que durante aquellos días de 2011 el miedo hubiera cambiado de bando, al menos no tanto como coreábamos. Pero lo que sí cambió de bando fue el sentido común. En mitad de la agresión neoliberal defender una vivienda, cuya conquista como derecho se sobreentendía como parte del sentido común, se convertía ahora en un acto revolucionario –y, por cierto, ilegal. Esto también es fácil verlo hoy cuando comprobamos que la propia Constitución de 1978 y sus garantías sociales se convierten en papel mojado ante una supuesta realidad inmodificable, a saber, la supraestructura europea y el propio sistema capitalista.
Dice el catedrático de Literatura Juan Carlos Rodríguez que «lo que debería resultar más sorprendente es sin embargo lo que menos sorprende». Se refiere al hecho de que deberíamos asombrarnos ante un sistema que es capaz de dejar sin trabajo a más de un millón y medio de hogares y sin vivienda a centenares de miles de familias, por citar dos ejemplos. Sin embargo, hemos naturalizado esos dramas estructurales. Decimos la vida es así y seguimos a otras cosas. Pero no es la vida, sino esta vida. Concretamente esta vida bajo el capitalismo. Bajo un sistema regido por un principio básico de maximización de ganancias y que mercantiliza todo a su paso, desde los objetos hasta los seres vivos y los recursos naturales. Un sistema, llamado capitalismo, que nos esclaviza a un nuevo Dios llamado mercado que opera con caprichosos y cambiantes deseos de rentabilidad.
De ahí que el marxismo aspire a desnudar esa supuesta normalidad, y a mostrarla tan despiadada como es. Desmitificar las estrategias discursivas dominantes es, de hecho, parte de la acción política. ¿Acaso es verdad que somos todas las personas iguales en nuestra condición de ciudadanos como nos insisten unos y otras cada día? Cuando paseamos por el centro comercial, sugería Jean Baudrillard, se produce una suerte de equiparación en la que todos nos pensamos iguales. Ricos y pobres quedamos aparentemente indiferenciados en nuestra nueva condición de ciudadanos consumidores. Nada más lejos de la realidad, de esa realidad que palpamos en nuestras calles. Porque es ahí donde averiguamos que no sólo hay ricos y pobres sino también trabajadores y rentistas, y que por mucho que la estructura social de nuestras sociedades modernas se haya complejizado no dejamos de dividirnos en función de una distinta dependencia de nuestras propias capacidades y cuerpos. En efecto, algunos necesitan ofrecerse en el mercado mundial para ganarse el pan, y otros viven del trabajo ajeno. Eso, en esencia, no ha cambiado.
Este es el asunto más incontestable acerca de la actualidad del comunismo. Allá donde haya explotación, habrá lucha, y donde haya opresión, habrá resistencia. No importarán las etiquetas, ni tampoco la diversidad de los sujetos. Allá donde la explotación derive en miseria, desigualdad, desahucios, carencias básicas y otros obstáculos para el desarrollo de una vida en libertad, habrá contestación. En breve, siempre que exista el capitalismo como sistema existirá el comunismo como idea, movimiento y alternativa.

Alberto Garzón
http://agarzon.net/

PS: El título del presente artículo es, queriendo, idéntico al que utilizó Carlos Fernández Liria a los pocos días del 15-M para decir, aproximadamente, lo mismo que yo ahora.

Defender a Venezuela es defender la dignidad

Venezuela está bajo asedio. Todas las fuerzas de la derecha conspiran contra la Revolución Bolivariana. Los acontecimientos están tomando un giro que puede desencadenar en algo trágico (guerra civil con intervención de fuerzas extranjeras). Pero ¿por qué?
Podrían apuntarse dos elementos: uno nacional, otro internacional (totalmente interconectados el uno con el otro): tanto para la oligarquía venezolana como para la clase dirigente de Washington, la aparición de un gobierno que habla un lenguaje populista y que se permitió reflotar ideas socialistas (“socialismo del siglo XXI”), constituyeron siempre una insoportable afrenta.
Por otro lado –quizá esto es determinante– el país caribeño alberga inconmensurables reservas de petróleo, de momento las más grandes conocidas del mundo. Para la geoestrategia del imperio esos hidrocarburos son vitales; que estén bajo un subsuelo que no es el propio es casi un accidente: tarde o temprano querrán apropiárselos.
La combinación de esos factores (gobierno “díscolo” para la visión de derecha y fuente petrolera fabulosa) han puesto las cosas al rojo vivo estos últimos años.
Venezuela viene viviendo desde 1998 un proceso bastante especial: sin ser una revolución socialista ortodoxa, con la llegada de Hugo Chávez al poder político comenzaron a darse una serie de cambios importantes en las correlaciones de fuerzas sociales. El “pobrerío” empezó a experimentar sustanciales mejoras en sus niveles de vida, y el país en su conjunto entró en un período de transformación, de movilización político-social. Los altos precios internacionales del petróleo permitieron esos movimientos.
La aparición de Chávez y la Revolución Bolivariana (quizá confusa, ambigua en su definición ideológica, pero con una clara intención popular) permitió la sobrevivencia de Cuba, que venía sufriendo su tremendo “período especial”, y alentó la propagación de gobiernos de relativa centro-izquierda en Latinoamérica. A partir de ella, fue ganando fuerza la idea de una nueva integración de la región por fuera de los marcos del salvaje neoliberalismo. Así fue como la propuesta del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) –un gran tratado de libre comercio para todo el continente liderado por Estados Unidos– fue desechado, reemplazándoselo por ideales de una nueva integración más progresista. Ello no impidió que Washington pudiera poner en marcha, no obstante, tratados comerciales binacionales, pero no pudo avanzar el proyecto original que convertía a todo su “patrio trasero” en una virtual colonia, controlada militarmente por más de 70 bases desplegadas en la región con tecnologías bélicas de punta.
Esa “piedra en el zapato” que representó la Revolución Bolivariana para los planes geoestratégicos de la gran potencia del Norte marcaron las relaciones de la Casa Blanca con todos los gobiernos progresistas de la región, pero especialmente con Venezuela: tales experiencias quisieron ser barridas desde el inicio porque constituían un “mal ejemplo” para otros pueblos.
Dicha tensión imprimió su sello en las relaciones políticas estos últimos años, siendo Venezuela el principal enemigo a vencer. Intentos para detener el proceso bolivariano hubo innumerables, desde golpe de Estado a paros petroleros, manipulación para movilizar a sectores antichavistas a “calentar la calle”, llamados a la desobediencia civil, provocaciones varias, escaramuzas militares en la frontera con Colombia, difusión de la imagen del presidente Maduro como un tonto intrascendente, generación de climas de ingobernabilidad. Desde algún tiempo, la guerra económica fue la principal arma. El mercado negro y el consecuente desabastecimiento generalizado así como la inflación inducida han marcado el ritmo del gobierno de Nicolás Maduro. De ese modo la economía cotidiana se ha visto profundamente trastocada, haciendo cada vez más difícil del día a día de los venezolanos. Ello, obviamente, complica las cosas. Y las complica mucho. El objetivo es lograr la desesperación de la población, para forzar salidas igualmente desesperadas (algo así se hizo en Chile en 1973, durante la presidencia de Salvador Allende, preparando las condiciones para el sangriento golpe de Estado de Augusto Pinochet).
Con la salida de Cristina Fernández viuda de Kirchner en Argentina reemplazada por el conservador Mauricio Macri y con el golpe palaciego dado en Brasil contra la presidenta Dilma Roussef para sacar del medio las propuestas progresistas del Partido de los Trabajadores, el camino comienza a despejarse para acometer de lleno contra la Revolución Bolivariana. Ahora el discurso de la derecha se siente ganador: “las izquierdas están derrotadas”, es su canto triunfal. Se está preparando el aislamiento internacional del gobierno de Maduro, presentándolo como un dictador enfrentado al Congreso, mientras aparecen voces que llaman a la intervención de la OEA para detener este presunto “estado calamitoso” del país.
De acuerdo con documento “Operation Venezuela Freedom-2” del Comando Sur de Estados Unidos, firmado por su titular el almirante Kurt Tidd, filtrado recientemente y aquí presentado en su traducción española ( http ://misionverdad.com/la-guerra-en-venezuela/operacion-venezuela-freedom-2-el-documento ), la injerencia de Estados Unidos es total en este plan de desestabilización.
“Es indispensable destacar que la responsabilidad en la elaboración, planeación y ejecución parcial (sobre todo en esta fase-2) de la Operación Venezuela Freedom-2 en los actuales momentos descansa en nuestro comando [Comando Sur de los Estados Unidos: SOUTHCOM ] , pero el impulso de los conflictos y la generación de los diferentes escenarios es tarea de las fuerzas aliadas de la MUD [Mesa de la Unidad Democrática, la oposición de derecha] involucradas en el Plan, por eso nosotros no asumiremos el costo de una intervención armada en Venezuela, sino que emplearemos los diversos recursos y medios para que la oposición pueda llevar adelante las políticas para salir de Maduro”. (…) “Para arribar a [la] fase terminal, se contempla impulsar un plan de acción de corto plazo (6 meses con un cierre de la fase 2 hacia julio-agosto de 2016); como señalamos, hemos propuesto en estos momentos aplicar las tenazas para asfixiar y paralizar, impidiendo que las fuerzas chavistas se pueden recomponer y reagruparse. Hay que valorar adecuadamente el poderío del gobierno y su base social, que cuenta con millones de adherentes los cuales pueden ser cohesionados y expandirse políticamente. De allí nuestro llamado a emplearnos a fondo ahora que se vienen dando las condiciones. Insistir en debilitar doctrinariamente a Maduro, colocando su filiación castrista y comunista (dependencia de los cubanos) como eje propagandístico, opuesta a la libertad y la democracia, contraria a la propiedad privada y al libre mercado. También doctrinariamente hay que responsabilizar al Estado y su política contralora como causal del estancamiento económico, la inflación y la escasez”.
¡Más claro imposible! Se habla incluso de plazos concretos, el próximo julio o agosto. El plan está en marcha desde hace largo tiempo. Ya en el 2013 un informe del Director Nacional de Inteligencia de Estados Unidos, James Clapper, lo enunciaba palmariamente: “Explotar la alta inflación del país, la carencia de alimentos, la escasez de energía y los galopantes índices de delincuencia.” Algunos años después vemos los efectos de estas iniciativas. Sin dudas la población (incluso la chavista) está desesperada. La escasez, la inflación, la falta de energía eléctrica o de agua potable no dan tregua. No sabemos qué vendrá ahora exactamente, pero los tambores de guerra no auguran nada bueno. Más aún si vemos las inmediatas reacciones de Rusia y China brindado apoyo militar al gobierno bolivariano en el medio de estas provocaciones. Es evidente que la Guerra Fría nunca terminó.
Por una cuestión de dignidad mínima, debemos oponernos enérgicamente a esta maniobra de la derecha, más internacional que venezolana. Si cae la Revolución Bolivariana podemos asistir a un baño de sangre dentro del país, y ni se diga si el conflicto se expande fuera de sus fronteras. El odio de clase acumulado y las revanchas políticas pueden estallar en una horrible carnicería de proporciones desconocidas dentro de Venezuela. Por ello mismo no podemos permanecer callados ante lo que se está fraguando.
Pero por otro lado el intervencionismo extranjero es un nefasto mensaje para los pueblos del mundo: ratifican que el gran capital manda omnímodo y hace lo que le plazca (en este caso llenándose la boca con las altisonantes palabras de “libertad” y “democracia”… y quedándose las empresas privadas con el petróleo venezolano). Pero por último, y peor aún, si esos planes de desestabilización sucedieran, la derecha podrá cantar victoriosa mostrando que el socialismo es un “experimento fracasado”, con lo que una vez más podría reeditar aquello de “la historia ha terminado”, no dejando alternativas al campo popular.
Por todo ello, en defensa de los más elementales principios de dignidad humana, opongámonos rotundamente a estas arteras maniobras y denunciemos los planes de desestabilización que se gestan contra la República Bolivariana de Venezuela.

Marcelo Colussi

domingo, mayo 22, 2016

Mario Benedetti: "Chau pesimismo"



Durante esta semana, el 17 de mayo, se conmemoraron los siete años de la muerte de Mario Benedetti . "Tácticas y estrategias" del escritor: su obra y su vida política.

Su nombre completo fue Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti. Nació en Paso de los Toros, Uruguay, allá por el 14 de septiembre de 1920. Cuando tenía cuatro años se mudó con su familia a Montevideo. Allí llegó hasta el secundario pero tuvo que abandonar el colegio para empezar a trabajar como vendedor de repuestos de autos. Benedetti pasó por varios oficios: periodista, taquígrafo, profesor de literatura, contable, etc.
La obra de Benedetti se podría dividir en dos grandes momentos. La primera etapa se caracteriza por un tono pesimista frente a los problemas sociales, pero demostrando desde ya un compromiso social. En 1945 Mario comienza a escribir en el semanario Marcha hasta que es clausurado en 1974 por la dictadura de Juan María Bordaberry. En 1945 también publica su primer libro de poemas: “La víspera indeleble”. Este período se extiende hasta la publicación de su primera novela “Quién de nosotros”, aunque en “Poemas de oficina” de 1954 todavía hay reminiscencias de esa actitud pesimista. Por aquel entonces Benedetti es leído como un “escritor menor” en relación a grandes contemporáneos suyos, como Cortázar o Rulfo, que hicieron explotar el “boom latinoamericano".
La segunda etapa comenzaría luego de participar del movimiento contra el Tratado Militar con los Estados Unidos, en 1954. En 1960 el autor escribe su libro más famoso: “La Tregua”. En 1974 escribe la obra ensayística “El escritor latinoamericano y la revolución posible”, preguntándose cosas como: “¿Es, por otra parte, inevitable que el escritor políticamente comprometido, se exprese en una literatura misional o en un arte panfletario?”. Él intentó una escritura no panfletaria, sin embargo, la estrategia que defendió fue equivocada para pensar una revolución en Latinoamérica. Ya en los 70’ funda el Movimiento de Independientes 26 de Marzo, junto a otros miembros del Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros. Se trataba de organizaciones guevaristas, que reivindicaban la revolución cubana y la guerrilla, es decir una estrategia que sustituía y subestimaba el poder de la clase obrera concentrada y proponía crear focos de guerrillas. Más tarde estas organizaciones pasan a integrar el Frente Amplio.
Luego del Golpe de Estado en Uruguay, en 1973, Mario Benedetti deja su trabajo en la Universidad y se exilia por diez años, pasando por Argentina, Perú, Cuba y España. El exilio será tema de muchas de sus novelas y poemas de esta época, como “El olvido está lleno de memoria” (1995). A su regreso y a lo largo de los años fue ampliamente premiado y reconocido a nivel internacional.
Más allá de sus “tácticas y estrategias”, Mario Benedetti nos ha dejado el legado de ser un escritor comprometido con la realidad y de no permanecer ajeno a su época. Lejos de los que pregonan “el arte por el arte”, su obra nos sigue interpelando con la fuerza del optimista que alguna vez supo creer que la revolución era posible. Muchos de sus mensajes siguen siendo válidos: “Chau pesimismo”, “Despabílate amor”, “No te salves”.

Alicia Mella

Venezuela: Injerencia, mediación y “desencuentros” en medio de una aguda tensión política

La OEA y su injerencia en la política nacional. Intentos de Maduro en busca de mediación de la Unasur para propiciar condiciones favorables en un eventual “diálogo político” con la derecha.

La voluntad intervencionista de Almagro y la OEA en la política nacional no aguantó dos pedidos de la MUD, mientras que Maduro busca servirse de la mediación de la Unasur, y de ex presidentes como Rodríguez Zapatero, para propiciar condiciones favorables en un eventual “diálogo político” con la derecha.
También en la arena diplomática, gobierno y oposición se disputan el control de la situación de tenso clima político nacional, marcado por la disputa política e institucional en torno al referéndum revocatorio promovido por la derecha, la negativa del gobierno a realizarlo este año, y el auto prorrogado “estado de excepción y emergencia económica” impuesto por el mismo Maduro, con el favor del TSJ.
Todo esto mientras los aumentos de precios, desabastecimiento e inflación, golpean aún más la deteriorada capacidad de consumo de las familias trabajadoras y populares, en medio de la crisis económica.

MUD a la OEA: “urgimos su actuación”

La MUD no está sola, ni por la voluntad de intervención de organismos como la OEA, ni por la mediación interventora de ONG’s como Human Right Watch (HRW), quienes a través de su director para las Américas, José Miguel Vivanco, pidió este lunes a la OEA que aplique la Carta Democrática contra el gobierno de Maduro, el mismo día y con el mismo motivo, que el fechado de la carta dirigida por la Asamblea Nacional.
El contenido de esta (última) carta ya se conoció a través de la publicación este jueves 19 desde la cuenta de Twitter de Luis Almagro. En la que se refiere que “la situación en Venezuela es de un deterioro sin precedentes, y de tal gravedad que en los últimos meses ha superado las posibilidades de resolución institucional exclusivamente interna” (!), además de “una grave crisis sanitaria y alimentaria sin precedentes” con lo cual los parlamentarios de la MUD declararán “urgimos su actuación (…) antes de que sea demasiado tarde”.
Como ya lo hemos venido refiriendo reiteradamente, dentro de los recursos manejados por la MUD para apalancar iniciativas proyectadas a retomar el poder, está el presionar con la mediación del imperialismo y los bloques de gobiernos derechistas aliados en la región.
En este marco, la OEA, como organismo que desde su fundación responde a una política de arbitraje del imperialismo sobre los países miembros de la región, sin disimular su orientación política, intervencionista e ideológica, no desaprovecha la oportunidad que le confieren los representantes de la MUD, para forzar al gobierno de Maduro. Aunque cínicamente diga Almagro que le preocupa el “aumento exponencial de violencia y conflictividad que vive nuestro país”, la verdad es que buscan aprovecharla para azuzar al gobierno nacional, y con su demagogia democrática, buscan también aprovechar el descontento popular y encubrir su programa profundamente antiobrero, antipopular y reaccionario.

El diálogo que buscan UNASUR y Zapatero en el país

Pero más allá de la cháchara altisonante de la Canciller Rodríguez aseverando que el gobierno “no está bajo examinación de nadie ni lo estará”, o del embajador ante la OEA, Jorge Valero, pidiendo a miembros de la OEA “llamar a Capítulo a Almagro” por sus “delirantes” declaraciones contra Maduro, muy poca convicción logra despertar el gobierno cuando dice “defender la soberanía”, y a la par, flirtea con la mediación de la Unasur de la mano con los ex presidentes Leonel Fernández (República Dominicana), Martín Torrijos (Panamá), y Rodríguez Zapatero (España).
La visita esta semana de esta comisión de ex presidentes y de la Unasur se da en el marco de un nuevo pico en el clima de tensiones políticas y sociales, motivado –como señalamos arriba– por el proceso de revocatorio, la negativa hasta el momento del gobierno a realizarlo y el auto prorrogado “estado de excepción”, a la par con las tensiones diplomáticas entre el gobierno y la OEA, y la incertidumbre política y social que le generan sobre los distintos factores de poder los recientes conatos de saqueos y protestas por la crisis en los servicios de agua y luz, además de la escasez de alimentos básicos.
Como fue escrito en una reciente nota “las FANB están en el centro de la escena” y todas las fuerzas políticas que imperan vuelven sus ojos a ellas, ya sea buscando acelerar la transición a un “cambio de gobierno” o a una nada descartable “salida negociada”, y hasta movimientos más forzados que puedan venir desde el interior castrense.
En este sentido se explica que Zapatero exprese querer “trasladar a todos los actores” y pedir “la máxima colaboración de los representantes políticos de Venezuela y a la comunidad internacional”, por lo cual se reunió este jueves con líderes de la oposición como Enrique Capriles (PJ) y Ramos Allup (AD), y también con figuras del chavismo como la Canciller Rodríguez y el propio presidente Maduro.
En otro artículo adelantamos que el proceso de referéndum “podría ser el terreno donde buscar ‘consensos’ (…) funcional a la necesidad de orden de la clase dominante”y que en caso de habilitarse pero para el año próximo,“facilitaría tal entendimiento” quedando abierta la pregunta “¿Se impondrá una salida de este tipo? (…) En estas explosivas condiciones nada puede descartarse”, pero a su vez advertíamos que “una ‘transición pactada’ se apoyaría en aspectos bonapartistas del actual régimen, a los que la MUD estaría muy dispuesta a recurrir para sus propios fines antipopulares y proimperialistas”.

El ALBA-TCP y su impotencia

Ante las declaraciones de Almagro contra Maduro también se dio el “automático” pronunciamiento de los países que conforman el ALBA-TCP, quienes en apoyo incondicional al presidente Maduro llamaron “a cerrar filas ante esta continua amenaza contra la estabilidad democrática del país y de la región”, como ellos mismos sostienen.
Esto último sería lo clave del motivo de su comunicado contra la OEA, en un momento en que la propia crisis política y social del país encuentra a Maduro en su momento más crítico desde que asumió la presidencia, y este organismo de las débiles burguesías nacionales de la región teme perder otro país de la alianza.
En realidad, es el propio proyecto limitadamente nacionalista burgués de los países que conforman el ALBA-TCP y sus timoratas medidas económicas y políticas que jamás llevaron a cuestionar de fondo al imperialismo ni avanzaron realmente a pasos de una verdadera liberación nacional, más allá de políticas de regateo, no han hecho más que posibilitar el avance la derecha sobre la región sobre la que se monta el imperialismo, y entorpecer el camino propio de la lucha de los pueblos latinoamericanos hacia una verdadera liberación.
La misma actitud timorata se traslada también al plano político más recientemente, encontrando al ALBA-TCP impotente tanto para frenar el golpe Institucional en Brasil como para luchar contra el mismo una vez consumado.
No sólo es la derecha de la MUD quien amenaza la soberanía nacional con sus llamados a la intervención política de la mano del imperialismo; también el propio proyecto nacionalista del gobierno de Maduro se ha mostrado impotente para frenar y combatir el avance del imperialismo y la derecha en la región, y su creciente bonapartización no hace más que acelerar esta tendencia más allá de que lo use como retórica para combatir al mismo.
Para los trabajadores, resulta de primera importancia ligar la lucha contra la injerencia imperialista a la lucha por sus demandas fundamentales y un plan de emergencia obrera y popular de salida a la crisis, en una clara alianza de los distintos sectores obreros y populares de la ciudad y el campo. Para eso es fundamental la total independencia política y de clase, por eso una vez más insistimos, contra el “estado de excepción”, y también contra la derecha reaccionaria, son los trabajadores y el pueblo pobre los que pueden abrir el camino a una salida progresiva a la crisis nacional.

Humberto Zavala

Los Gobiernos de Estados Unidos y Alemania dan su aval al golpe en Brasil



Fitzpatrick, embajador de EE.UU. en la OEA, negó la existencia de un golpe en Brasil. Alemania, por su parte, sostuvo la misma posición y la continuidad de relaciones diplomáticas con Temer.

El embajador de los Estados Unidos en la OEA (Organización de Estados Americanos) rechazó este jueves 19, en una plenaria de la entidad, la posición de países miembros como Venezuela, Bolivia y Nicaragua sobre la existencia de un golpe en curso en Brasil. Por su parte, el gobierno alemán señaló que no hubo golpe y continuará manteniendo relaciones diplomáticas con el gobierno de Temer.
Fue la primera vez que el gobierno norteamericano rechazó claramente la postura de que el proceso de impeachment que apartó a Dilma Rousseff de la presidencia haya sido un golpe como Dilma viene declarando. Hasta ahora la posición de los Estados Unido venía siendo de cautela, pero siempre reiterando que el proceso contra la presidenta respetaba las normas democráticas.
La intervención del embajador norteamericano, Michael Fitzpatrick, fue una respuesta al pronunciamiento de los representantes de Bolivia, Nicaragua y Venezuela que se refirieron al impeachment como un golpe. Sirvió también de apoyo la declaración enviada por el nuevo jefe de Itamaraty (Relaciones Exteriores), el tucano José Serra, condenando el eje de los cincos países integrados por Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua “rechazando declaraciones que difunden falsedades” sobre un golpe. Los Estados Unidos fueron el único país en dicha reunión que rechazó con vehemencia esa tesis, destacando que es en Venezuela donde la democracia está en riesgo. La semana pasada, el gobierno venezolano, que enfrentó protestas de la oposición, mandó de regreso a su embajador en Brasilia en un gesto de repudio al impeachment.
Según Fitzpatrick no quedan dudas de que en Brasil “existe un claro respeto por las instituciones democráticas, una clara separación de poderes, rige el Estado de Derecho y hay una solución pacífica de las disputas. Nada parecido con el caso de Venezuela y esa es nuestra preocupación” (…) No creemos que sea un golpe suave o de otro tipo. Lo que ocurrió en Brasil siguió el proceso legal constitucional respetando completamente la democracia”, afirmó.
En América Latina, el gobierno chileno manifestó “preocupación”; Uruguay se negó a reconocer a Temer. Solo el gobierno de Mauricio Macri en Argentina había manifestado su apoyo a Brasil, afirmando que “confía en las instituciones del país”. Nicolás del Caño, dirigente del PTS en el Frente de Izquierda y principal personalidad de la izquierda argentina, repudió las declaraciones de Macri y denunció más de una vez el golpe institucional de la derecha.

El gobierno alemán se pronuncia a favor del golpe de la derecha

En Berlín, la crisis política en Brasil fue un tema de la rueda de prensa que ofreció el gobierno federal alemán el pasado jueves (19). Al ser consultado por un reportero si hubo un golpe en Brasil, Martin Schäfer, portavoz del Ministerio de Exterior de Alemania, respondió que no y agregó que el gobierno no se deja llevar por “juegos de palabras y formulaciones simples de ese tipo”.
Reiteró que todo ocurrió de forma constitucional y afirmó que luego de la asunción del exvicepresidente Michel Temer a la presidencia interina, todo debe continuar según lo establece la Constitución, destacando que el proceso de impeachment aún no ha concluido.
“Tenemos certeza de que un país fuerte, una democracia como Brasil, logrará superar esta crisis. Mantenemos relaciones diplomáticas con Brasil y está claro que también cooperaremos con este gobierno [interino]", concluyó Schäfer. Steffen Seibert, portavoz de la canciller Angela Merkel, también destacó que Brasil es un importante socio estratégico da Alemania, "el más importante de América Latina", con el cual el país europeo mantiene relaciones económicas y políticas "muy próximas".

Intereses imperialistas en el golpe de la derecha

A pesar de no haberse pronunciado, Obama y Merkel a través de sus portavoces dejaron en claro, una semana después de la votación en el Senado, que dan el visto bueno del imperialismo al golpe en Brasil. Incluso no siendo el gobierno de Temer el actor ideal para avanzar en los ataques y recortes al presupuesto público, la flexibilización de las leyes laborales y la apertura al mercado, ya que no cuenta con la legitimidad del voto, los jefes del capital extranjero buscan sacar provecho de todo lo que el gobierno golpista pueda avanzar, reservándose la defensa de la convocatoria a elecciones generales en caso de que sea necesario desviar procesos de masas, como plantean distintos diarios financieros.
Por parte de los Estados Unidos se trata de algo de mayor alcance. Desde el punto de vista político, Obama quiere aprovechar el giro a la derecha de la superestructura de América Latina y el fin de ciclo de los gobiernos llamados “progresistas” para recuperar el terreno perdido en la ultima década, en la que la política externa de Estados Unidos estuvo concentrada en Oriente Medio y la región, considerada históricamente como su “patio trasero”, se abría a nuevos socios comerciales, principalmente China. Aunque Perú, Chile y Colombia se hayan alineado al imperialismo yanki, el triunfo de la derecha en las elecciones legislativas en Venezuela, la derrota de Evo Morales en el plebiscito en Bolivia, la crisis brasilera y el triunfo de Mauricio Macri en las presidenciales argentinas marcan la oportunidad para reordenar la región a tono con el Consenso de Washington de los años 80.
El embajador Fitzpatrick fue denunciado por Wikileaks como espía de la CIA en América Latina. En un documento fechado en 2007 filtrado por la organización sueca bajo el título “Una perspectiva del Cono Sul latinoamericano bajo la influencia de Chavez”, Fitzpatrick informa a la CIA, en base a los datos relevados por el servicio de inteligencia del ejército chileno, que “El presidente venezolano Hugo Chavez está buscando agresivamente dividir América Latina entre los populistas que adoptan una política antinorteamericana y aquellos que intentan establecer y fortalecer el libre mercado y las instituciones democráticos de acuerdo a los intereses de los Estados Unidos”. Nada que envidiarle al golpista Temer, que también en la época mantuvo relaciones con las oficinas de Bush en la Casa Blanca, actuando en el servicio de inteligencia de la CIA.
En marzo de 2016, Fitzpatrick fue defensor en la reunión de la OEA de la decisión de Barack Obama, que clasificaba a Venezuela como “extrema amenaza a la seguridad nacional norteamericana” e impuso sanciones a siete funcionarios públicos por violación a los derechos humanos.
En relación a Merkel también hay muchos negocios en juego con Brasil: el año pasado, después de decir que Dilma “es una presidenta reelecta legitimada por las urnas”, Alemania selló 15 acuerdos económicos en áreas de ciencia y tecnología y de entrega de los recursos naturales brasileros. El principal de ellos prevé la extracción, por la industria alemana, de las llamadas “tierras raras” (un conjunto de 17 elementos químicos metálicos usados como materias primas estratégicas para la industria de alta tecnología) que posibilita la fabricación de superconductores, catalizadores, paneles solares, etc. Con este acuerdo Alemania trata de poner fin al monopolio de China, que detenta el 97% de la producción y es el mayor exportador de “terras raras” del mundo.
Con Temer, que ya anunció que quiere “privatizar todo lo que sea posible”, la entrega de la infraestructura y de los recursos naturales facilitará la llegada de los monopolios. El volumen global de las inversiones alemanas en Brasil es de 19,4 billones de euros (R$ 74,2 billones) que abarcan tanto los grandes consorcios del país como industrias medias, manteniendo importantes bases de operación de varias de sus mayores empresas, como Volkswagen, Siemens, Basf, Bayer.
Como planteamos en nuestra declaración defendemos una Asamblea Constituyente Libre y Soberana que nos desvincule de la Constitución aplaudida por Temer y sus compinches, tutelada por los militares, que otorga superpoderes arbitrarios al poder judicial, que contribuye a que tengamos un parlamento reaccionario. Es necesario una nueva Constitución contra todo este régimen, que imponga por la lucha de los trabajadores, que todos los jueces sean electos, revocables y ganen lo mismo que una maestra, y lo mismo los políticos de alto escalafón, que haga que los capitalistas paguen por la crisis, expulse al imperialismo y contribuya a que los trabajadores tomen en sus manos la lucha por una forma superior de gobierno, un gobierno de los trabajadores anticapitalista.

André Augusto

sábado, mayo 21, 2016

El rey Juan Carlos sentía “emoción” por la dictadura argentina



Distintos documentos revelan que el monarca mantuvo una estrecha relación con el régimen

De nada valieron las continuas denuncias, tanto en formato de cartas privadas como de comunicados públicos. Tampoco sirvieron los gritos de sufrimiento, lanzados desde los centros de exterminio más terribles que conoció la historia de América Latina. Distintos documentos obtenidos por Público revelan que el rey Juan Carlos mantuvo una estrecha relación con la dictadura argentina (1976-1983), que asesinó a aproximadamente 700 ciudadanos españoles –entre autóctonos y descendientes-. En la mayoría de los casos, sus cadáveres jamás aparecieron. A pesar de todo esto, el monarca trató al régimen como si se tratase de un gobierno legítimo, al punto de denominarlo como un “leal amigo”.
Este periódico ha tenido acceso al acta original de la reunión mantenida entre el rey Juan Carlos y el entonces embajador de Videla en España, Leandro Enrique Anaya, el 1 de julio de 1976. El encuentro –en el que también estuvo presente el entonces ministro de Exteriores español, José María de Areilza- tuvo lugar en La Zarzuela, a raíz de la designación de Anaya como máximo representante del régimen militar en este país. En un documento enviado a sus jefes en Buenos Aires, el diplomático describe con pelos y señales la charla que había mantenido con el jefe de estado. Todo un regalo para la dictadura, que andaba necesitada de amigos en el ámbito internacional.

Informe Reunión Rey y Embajador 1

“Durante mi intervención expresé mi profunda satisfacción por tener la oportunidad de representar al Gobierno Argentino ante un país tan caro a nuestros afectos y que era portador, entre otras cosas, de un mensaje de reconocimiento hacia Su Majestad por haber sido España uno de los primeros Estados que reconocieran al Gobierno Argentino el 24 de marzo de 1976”, expresó Anaya. En efecto, la monarquía española había sido la primera institución del mundo en otorgar su reconocimiento oficial al régimen, un detalle que Videla jamás olvidaría.
Por su parte, Juan Carlos de Borbón se deshizo en elogios hacia la figura del dictador. Según consta en este documento, ambos habían mantenido una amable conversación telefónica algunas semanas antes, en el marco del histórico viaje que el monarca había realizado a Estados Unidos. “Su Majestad me señaló que él también había experimentado una profunda emoción cuando pudo escuchar una voz argentina que en la persona de su Presidente, tuviera un gesto tan comunicativo y de afecto hacia España y hacia su Gobierno”, relató el diplomático.
En ese contexto, Anaya le transmitió la invitación de Videla “para que visitara la Argentina en oportunidad de un nuevo viaje a América, porque tal era el deseo del Gobierno de las Fuerzas Armadas y del pueblo de mi país”. “Su Majestad el Rey me señaló que ese había sido su deseo desde muy joven, pero que por distintas razones nunca lo había podido concretar, y que ahora estaba decidido a hacerlo. Si bien expresó su complacencia por la invitación y el honor que para él y para España representaba tal circunstancia, no precisó la fecha ni la oportunidad en que concretaría tal episodio”, destacó. El viaje de Sofía y Juan Carlos a Buenos Aires se haría realidad casi dos años y medio después, en noviembre de 1978.

Informe Reunión Rey y Embajador 2

También hablaron sobre la visita que ese mismo mes de julio iba a realizar a España el ministro de Economía de la dictadura, José Alfredo Martínez de Hoz. Tal como ya reveló Público en un reportaje publicado en octubre de 2014, el rey tuvo “expresiones de beneplácito” por el “éxito” con el que la dictadura de Videla afrontaba “los problemas económicos coyunturales”. “Como nota personal, es de destacar que expresó con justeza el nombre y apellido de Su Excelencia el Ministro de Economía de nuestro país y se refirió con términos de ponderación respecto de la gestión que éste acababa de realizar en los Estados Unidos”, remarcó.
Además, el rey prometió la “mejor acogida y disposición de banqueros, inversores e industriales, para concurrir al encauzamiento y solución de los problemas que pudieran plantearse y/o proponerse”. “En tal sentido, dijo que España estaba en el mejor estado anímico para concretar operaciones comerciales y financieras con la República Argentina”, agregó.

“Su mejor amigo”

El resto de la conversación giró en torno a la vida del embajador Anaya, quien ya había prestado servicios en España en representación de la dictadura de Alejandro Agustín Lanusse. “(El rey) tuvo recuerdos particulares para mi familia y expresó su deseo de una muy pronta visita del suscripto acompañado de su esposa a su palacio, donde tendría oportunidad de conversar con Su Majestad la Reina”.

Carta Videla al rey Juan Carlos

Los halagos continuaron hacia la figura de Videla y sus compañeros: “Expresó Su Majestad su reconocimiento y agradecimiento hacia el Presidente de la Nación y Junta de Comandantes Generales, por la presencia de todos ellos en la Embajada de España en Argentina, con motivo de recordarse allí la fecha de su onomástico”. El monarca se refería a un acto que se había celebrado una semana antes en la representación diplomática española en Buenos Aires, donde Videla y otros militares habían acudido a una celebración por el día de San Juan. Tras agradecer ese homenaje, el rey envió al dictador Videla “el más caro de sus afectos y el deseo del gobierno, Fuerzas Armadas y pueblo de España para que nuestro país alcance cuanto antes el lugar que Argentina debe tener en el concierto de las naciones, particularmente en América”.
A modo de conclusión, el embajador incluyó en su informe una semblanza de Juan Carlos. “Jefe de Estado joven en cuanto a su aspecto, afectuoso y conocedor (a grandes rasgos) de cuanto hace al quehacer argentino, ya sea en la persona de su presidente, de los Comandantes Generales de las Fuerzas Armadas o de nuestro Ministro de Economía. Demostró conocer diversos aspectos sobre la persona del Embajador y su familia, así como las actividades que aquél había desarrollado durante su permanencia en España en su condición de Agregado Militar. Se preocupó por recordar las cordiales relaciones que siempre han existido entre ambos países y por la necesidad de que, a través del mantenimiento de las mismas, tanto España cuanto Argentina tengan en el marco de cada uno de sus continentes su mejor, más claro y leal amigo. Para España es Argentina y desea que para Argentina sea España”, describió.
Aquel encuentro solo fue el inicio de las cordiales relaciones entre la monarquía española y la dictadura argentina. Durante los siguientes meses, Videla hizo llegar varias cartas al rey a través de la embajada en Madrid, que se convirtió en el principal centro de operaciones del régimen militar en Europa. El contenido de esas misivas –firmadas de puño y letra por el dictador- jamás fue revelado. De hecho, ni siquiera figuran en el archivo del ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina, donde se alojan la mayoría de los documentos relacionados con la actividad diplomática de la dictadura.

Carta Videla al rey Juan Carlos

Entre carta y carta, las relaciones entre el monarca y la dictadura siguieron cultivándose. Mientras arreciaban las denuncias sobre las gravísimas violaciones a los derechos humanos que se registraban en ese país, Juan Carlos I no dudó en recibir a distintas delegaciones de militares argentinos que llegaban a Madrid. Coincidiendo con las campañas que realizaban los colectivos de exiliados argentinos en España para dar a conocer las atrocidades que sufrían sus compatriotas, el rey abrió las puertas de su despacho a personajes tan siniestros como Emilio Eduardo Massera, máximo responsable de la Armada e integrante de la Junta Militar que aterrorizaba a la población.
Juan Carlos I atendió a los jefes, pero también a los aprendices. Así ocurrió el 11 de octubre de 1977, cuando recibió en La Zarzuela a una comisión del Colegio Militar Argentino encabezada por el general de brigada Adán José Alonso, uno de los represores que varios años después acabaría recorriendo los juzgados por su vinculación con el terrorismo de estado. En aquel otoñal día de octubre, Adán era un reputado militar que cumplía el sueño de muchos de sus compañeros: atravesar los muros del Palacio Real, respirar el aire de sus salones y estrechar, por fin, la mano de Juan Carlos.
Las atenciones dispensadas por el rey y otras autoridades a las delegaciones militares argentinas fueron consideradas por la dictadura como una reafirmación de las relaciones con la Corona y el gobierno, a lo que se sumaba otro hecho relevante: en octubre de 1977, el canciller argentino, Oscar Montes, se había reunido con el ministro de Exteriores español, Marcelino Oreja –tío del dirigente del PP Jaime Mayor Oreja-. El encuentro tuvo lugar durante la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York, una ocasión que Montes aprovechó para plantearle a Oreja el mismo reclamo de siempre: el general Videla quería que Juan Carlos I. Según se revela en la memoria anual de la embajada argentina en Madrid correspondiente a 1977, esa improvisada reunión entre los dos ministros resultó clave para concretar el viaje del monarca a Buenos Aires, que aún tardaría un año en producirse.

Un caballo para Sofía

La ansiada visita de los reyes a Argentina se produjo el 26 de noviembre de 1978. Hasta entonces, la dictadura sólo había recibido las visitas de dos tiranos: el chileno Augusto Pinochet y el boliviano Hugo Bánzer. Por tanto, el régimen quería sacar todo el provecho posible a este evento, y no escatimaría esfuerzos… ni obsequios. En los días previos, Videla había enviado un particular regalo a la reina Sofía: un caballo de raza, bautizado como Petiso, que llegó en barco hasta el puerto de Cádiz y desde allí fue trasladado a La Zarzuela. El animal compartiría espacio con el pony que algunos meses antes había sido obsequiado al Príncipe Felipe por parte de un ciudadano argentino de apellido Gramajo –así figura en otro documento- , quien fue recibido en el Palacio Real junto a representantes de la embajada argentina.
Mientras Petiso llegaba a Cádiz, representantes de Madrid y Buenos Aires negociaban el contenido de la declaración conjunta que emitirían Videla y Juan Carlos de Borbón al término de la visita oficial. Según ha podido comprobar Público, España cedió ante cada una de las sugerencias que realizaron los funcionarios argentinos para conseguir que el texto sirviese como espaldarazo al régimen. Curiosamente, ambas partes habían acordado que “la entrega del proyecto de declaración” se realizaría “en mano y sin nota oficial de remisión”.
Entre otros aspectos, la cancillería española –que tuvo a su cargo las negociaciones para definir el contenido del documento- aceptó que la declaración resaltase que el Rey Juan Carlos y el dictador Videla habían encontrado “un amplio acuerdo” en distintas cuestiones y que ratificaban “la necesidad de mantener un ágil intercambio de informaciones en todos los niveles de decisión”. Además, a petición de la parte argentina se incluyó una mención a un posible viaje del presidente Adolfo Suárez a Buenos Aires, algo que finalmente no se concretó.
Uno de los párrafos más polémicos –en el que también hubo una cesión española- hacía alusión a los habituales argumentos esgrimidos por la Junta Militar para llevar adelante sus planes genocidas. “Al respecto, expresaron su preocupación por la propagación del terrorismo en el mundo en sus diversas manifestaciones y declararon que sus gobiernos aunarán esfuerzos encaminados a la lucha contra ese flagelo, que vulnera la distensión y el equilibrio internacionales”, señalaba el texto que había sido añadido por los enviados de Videla.
Las muestras de afecto hacia la dictadura también estuvieron presentes en el discurso realizado por Juan Carlos de Borbón nada más aterrizar en Buenos Aires. “Como rey de España vengo a agradecer el recibimiento que siempre ha dispensado la Argentina a todo español. Habéis sabido hacer de nuestra hermandad un hábito de convivencia nacional, ganando para siempre nuestro agradecimiento y nuestra admiración”, exclamó. A lo largo de su intervención, se refirió a Videla como “señor presidente”, un cargo al que habitualmente se llega mediante las urnas. Aquel militar, por el contrario, lo había hecho mediante un sangriento golpe de estado.

DANILO ALBIN – @danialri

Peirats y la historia del anarcosindicalismo español



La noticia de la edición de la Chris Ealham Vivir la anarquía, vivir la utopía. José Peirats y la historia del anarcosindicalismo español en Alianza Editorial (Madrid, 2016, 338 páginas), es una noticia importante para la gente que creemos que el movimiento obrero fue el epicentro de todas las alternativas de transformación social, y que los trabajadores deben de retomar sus mejores tradiciones como un medio inapreciable para toda las luchas que quedan por librar. Señalemos que Chris Ealham es un historiador e hispanista británico, el autor de la imprescindible La lucha por Barcelona. Clase, cultura y conflicto, 1898-1937 (2005), amén de editor junto a Michael Richards de España fragmentada. Historia cultural y Guerra Civil española, 1936-1939 (2010). Ha sido además traductor al inglés, junto a Paul Sharkey, de La CNT en la Revolución española, obra del anarquista Josep Peirats, de quien ahora, después de años de recopilación y estudios, Ealham publica la biografía:
Recordemos: Josep Peirats i Valls (Vall de Uxó, Castellón, 1908 – 1989) fue un sindicalista, periodista obrero e historiador militante, lo que se dice un “intelectual orgánico” de la CNT. De familia trabajadora muy pobre, emigró a Barcelona cuando tenia 4 años, y a los 9 se instaló en el barrio de La Torratxa, de L´ Hospitalet. A su propio decir, trabajó como «un bruto» como ladrillero desde los 9 años hasta el 18 de julio de 1936. A los 14 años ingresó en la CNT y comenzó a sentir una gran pasión por la cultura. Peirats lee de todo, su fiebre de lectura llega hasta Volney, Darwin, Haeckel y se extiende hacia los clásicos griegos y, claro está, los anarquistas. Frecuenta la escuela nocturna del legendario educador Juan Roige. Vive intensamente la lucha contra la dictadura de Primo de Rivera, y sobresale en las actividades culturales del Ateneo del barrio. Posteriormente, Peirats participa en el Ateneo Racionalista de Sants, mostrándose muy preocupado por la acción cultural: «…queríamos que la cultura no fuese ni comunista ni anarquista, porque la cultura es algo general de la humanidad y por eso tratábamos en nuestros cursos de conferencias de temas de cultura general, desde la astronomía a la química o a la pedagogía (…) queríamos que los jóvenes que se formaban con nosotros, y nosotros con ellos, tuviesen una visión de la cultura lo más amplia posible; que tuviesen una base cultural y no una cultura adocenada y clasista, saturada de temas obreristas», (Declaraciones en la revista Tiempo de Historia).
los 20 años, el ladrillero publica el Boletín del sindicato de los ladrilleros. Colabora en toda la prensa anarquista y anarcosindicalista de los años treinta utilizando diferentes seudónimos, fue redactor del diario Solidaridad Obrera, y director de Acracia, de Lleida. Peirats se especializó en temas judiciales y desarrolló un estilo literario muy semejante al de Felipe Aláiz y Angel Samblancat. Fue adversario de las posiciones «trentistas» («no por sus tesis sino por su fermento escisionista») y estuvo siempre dentro de la FAI, aunque se proclama en «contra la prepotencia desquiciada de la FAI, que siempre tuve por no anarquista y bolchevizante». Militante de las Juventudes Libertarias; delegado y secretario de actas en el Congreso de Zaragoza, teniente de la 26ª División del Ejército popular republicano, cruza la frontera en unión del resto de la unidad al finalizar la guerra en Cataluña.
Estamos hablando pues de un militante de a pie que vivió en primer plano todos los grandes momentos de la historia del movimiento cenetista, del que fue además el principal historiador desde el exilio, con una obra histórica inexcusable: La CNT en la revolución española. Nacido en una familia de alpargateros que emigró a Hospitalet, Peirats aparte de ladrillero ejerció diversos oficios, y desde muy joven fue un voluntarioso y muy reconocido autodidacta formado estrictamente en la tradición anarquista, la propia del barrio de Coll-Blanch-Torratxa, especialmente curtido tradicionalmente en las luchas obreras y en las actividades ateneístas, de las que tantos testimonios nos hacía llegar Francecs Pedra. Se trataba entonces de conocer los clásicos anarquistas, pero también una cultura no partidaria, la cultura, dirá, de la humanidad: “Por eso -dirá- tratábamos en nuestros cursos de conferencias de temas de cultura general, desde la astronomía a la química o a la pedagogía…También nos interesaban los temas sexuales, naturalmente, y los tratábamos a nuestra manera, hablábamos, entre otras cosas, del amor libre”.
Los que le conocieron entonces lo recuerdan como un muchacho retraído y estudioso, convencido de que todavía le quedaba mucho por aprender para asumir tareas de responsabilidad porque, como diría un ácrata sevillano en el Congreso de Zaragoza de 1936, para hablar de anarquismo había que enjuagarse varias veces la boca y no hablar por hablar.
Durante los años siguientes el compromiso de Peirats será vertiginoso: secretario de grupos de Barcelona de la FAI (“Ios que estábamos en la FAI teníamos nuestra pistola (…) dispuestos a usarla y no a llevarla de adorno, y nos prestábamos a hacer lo que había que hacer. Por ejemplo, si había que proteger una manifestación, había siempre elementos armados, para que cuando se producía el ataque de la policía, hacerla frente… Yo he llevado mi pistola, pero no recuerdo haber disparado nunca contra nadie”); militante de las Juventudes Libertarias; delegado y secretario de actas en el Congreso de Zaragoza; redactor de Solidaridad Obrera, y en los años de la guerra director de Acracia.
Sus posiciones militantes son complejas, y sus influencias muy variadas. En 1934 abandona la FAI por discrepar con el sistema de mayorías y ser contrario al llamado “bolchevismo” de “Ios Solidarios”. Admira seriamente a Joan Peiró, pero dimite de “Solidaridad Obrera en oposición al posibilismo trentista. Durante la guerra será uno de los portavoces que opone la construcción del sistema de colectividades y los principios libertarios a la actuación del equipo rector de CNT-FAI. Desde el 37 combate en el frente de Aragón donde será teniente de la 26ª División del Ejército Popular al mando de Ricardo Sanz. Cuando cruza la frontera francesa es llevado al campo de concentración de Mont Louis, en Cerdeña, para pasar luego por otros campos hasta que en 1940 logra marchar a Santo Domingo, iniciando así una ardua aventura centroamericana.
La aventura del exilio le lleva a desembarca en la República Dominicana que vive bajo el terror de la familia Trujillo. Trabaja en las fronteras con Haití hasta que una fundación norteamericana presidida por John Dos Passos que quiere facilitar una solución a los españoles exiliados mediante la creación de unas colonias agrícolas en el Ecuador, le permitió salir de allí para llegar, después de diversas vicisitudes marineras, al puerto de Guayaquil. Vivió entonces cortado de la civilización, en plena sierra oriental donde la estación de las lluvias se prolongaba por meses enteros. Aunque se entregaron en cuerpo y alma a la tarea –Peirats se hizo un consumado panadero–, la situación cambia cuando a raíz de la entrada de los Estados Unidos en la guerra, la fundación cesa en su ayuda. Navega entonces hacia México en un barco que va a la deriva y sin subsistencias en medio de un mar Pacífico que hace honor a su nombre. Llega a Panamá y se gana la vida trabajando en oficios diferentes, entre ellos el de fotógrafo ambulante.
Luego marcha a Venezuela donde colabora en el periódico El País y en 1947 asiste a una Conferencia Intercontinental del Movimiento Libertario en París. Regresa clandestinamente a España como miembro de las Juventudes Libertarias. De nuevo en Francia ocupa la Secretaria del Movimiento Libertario y pasa a ser uno de los más incisivos polemistas en los diferentes debates que conmueven el exilio, en particular sobre el tema de la posible participación en los sucesivos gobiernos republicanos. Teóricamente, Peirats siempre se manifestó contrario al gubernamentalismo anarquista. Cuando en 1948 trabaja en la instalación de una explotación maderera en las Landas francesas, le llega la propuesta para hacerse cargo «de una extensa obra sobre la actuación de la CNT en la guerra y en la revolución española. Era una tarea importante que llevaría años de trabajo en condiciones nada favorables. Pero acepté sin vacilaciones, entregándome de lleno a la tarea, consultando archivos, reuniendo documentos y dialogando con cuantos habían intervenido personalmente en cada uno de los acontecimientos».
Tras cuatro años de intensa labor –parte de la cual transcurre en la cárcel–, concluye La CNT en la revolución española (editada en 3 volúmenes por Ruedo Ibérico; reedición Madre Tierra), que se agota rápidamente. Sin duda esta es la obra capital de Peirats y resulta, con todas las limitaciones obvias derivadas tanto de las condiciones materiales en que fue escrita como de su carácter «orgánico» –fue un encargo del Congreso de 1947 celebrado en Toulouse–, comparable por su importancia con El proletariado militante, de Anselmo Lorenzo. Imprescindible para cualquier estudio serio sobre la revolución española y la actuación de los anarquistas, fue también la base para una versión reducida titulada Los anarquistas en la Guerra Civil española (Júcar, Madrid, 1976). En Francia será secretario de la CNT, siempre en una línea ortodoxa, contraria a la colaboración con las demás fuerzas antifranquistas y situado en el ojo del huracán de las innumerables controversias confederales.
Su compromiso con los empeños reconstructores en el interior le lleva a desafiar la represión franquista y viajar clandestinamente alentando la formación de grupos de acción antifranquista. En 1947 tiene también lugar el Congreso de la CNT realizado en Toulouse en el que se le encargará la redacción de una historia de La CNT en la revolución española, obra a la que dedicará los cuatro años que siguen, y que puede considerarse un aporte vivo y apasionado a la bibliografía de una revolución que se había ocultado
Las actividades de Peirats como historiador se pueden dividir al menos en dos partes. La principal, es la del encargo del Congreso de Toulouse, que llevó a cabo mediante una labor de investigación en la que contó con la ayuda inapreciable de su propia experiencia militante, la documentación que la CNT congregó en el exilio y la contribución de centenares de militantes, protagonistas de los acontecimientos que ofrecieron a Peirats una panorámica irrepetible. La obra se inserta además en un momento en el que la mirada sobre la guerra civil comienza a replantearse la cuestión del hecho revolucionario, hasta entonces camuflado por las izquierdas republicanas moderadas y, como es obvio, por el franquismo. Desde su aparición en la mítica edición de Ruedo Ibérico, La CNT en la revolución española y que se convirtió en un libro básico, digno de ser comparado con otro igualmente célebre que trata de los orígenes del anarquismo: El proletariado militante, de Anselmo Lorenzo.
Está claro que Peirats no es un pensador original, sus ideas son las de la tradición libertaria. Esto es notorio por ejemplo en su concepción sobre el Estado cuando escribe «La conquista del Estado es una ilusión. El Estado conquista finalmente a sus conquistadores. O convierte en Estado a cuantos llegan hasta él, por sufragio o por asalto». Su principal característica radica en que personifica como pocos a ese importante sector de obreros autodidactos educados y forjados en las luchas sociales y en la intensa vida cultural proletaria de finales de los años veinte y la década de los treinta. Hombre de carácter, de voluntad critica, áspera e independiente, lo cual ha motivado no pocas discusiones en las filas anarquistas del exilio, y con numerosas personalidades y comités.
Después de 37 años de exilio, pudo regresar a España con la ilusión de una pronta e inevitable reconstrucción del anarcosindicalismo. En su actuación pública, durante un mitin multitudinario –el primero y el último de esta amplitud en la efímera reconstrucción cenetista– en Barcelona, en el Estadio de Montjuich, sus palabras sobre las autonomías, muy en la honda proudhoniana, dieron lugar a una reacción crispada dentro y fuera del movimiento al que pertenece. Sus actividades como escritor y publicista libertario fueron tan apasionadas como circunstanciales. Entre las obras de historia que entran en esta categoría se encuentra sobre todo su vulgata de la obra anterior: Los anarquistas en la guerra civil española.
También hay que añadir a esta trayectoria dos obras importantes, una documentada biografía de Emma Goldman, y una serie de biografías publicadas con el título de Figuras del movimiento libertario (Ed. Picazo, BCN, 1977),, en las que se reconstruye los datos más interesantes de muchos militantes que Peirats rescata con emoción y veracidad del olvido, y sobre los cuales tiene sus propias aportaciones. La lista de sus obras, y sobre todo de sus artículos, es enorme. Son trabajos publicados en editoriales y prensa del movimiento libertario en el exilio, obras de interés muy desigual, producto en muchos casos de polémicas ya muy lejanas, pero en las que brilla el temple de aquel ladrillero autodidacta que será reconocido como un militante revolucionario duro y entregado y en un erudito con el que la discusión podía ser -lo era sin duda- áspera y difícil, pero en la que estaba desterrada la hipocresía.
En el cisma CNT-CGT de 1979-80 siguió a los escindidos “posibilistas”, pero se retiró a Vall de Uxo manteniendo una actitud de “lejos del mundanal ruido”, orgulloso y fiel a sí mismo, dolorido ante el curso cenetista, perplejo ante la marcha de la historia y decepcionado de proyectos editoriales que se quedan en el cajón.
Otras obras suyas son: Emma Goldman. Una anarquista de dos mundos (Campo Abierto, Madrid, 1977, reedición Laia, BCN), Diccionario del anarquismo (Dopesa, BCN, 1977). Al exilio corresponden: Examen crítico-constructivo de movimiento libertario español (Ed. Mexicanos Reunidos, 1967), Voluntarismo y determinismo; La destrucción del Estado; España: ¿transición o continuidad? (Toulouse 1973); Estampas del exilio… Anarquismo, Breve historia de la CNT, La pretendida destrucción del Estado (las tres en Madre Tierra). Peirats escribió para la prensa libertaria numerosas semblanzas biográficas, varias traducciones (como El debate imaginario entre Marx v Bakunin, de Maurice Crompton), así como algunos prólogos como el que antecede al un libro tan notable como el de H. E. Kaminski, Los de Barcelona (Cotal, BCN, 1977). En Tiempo de Historia nº 62 apareció una larga entrevista sobre su vida y sus ideas. La revista barcelonesa Anthropos (nº18), le dedicó uno de sus «dossiers»: José Peirats Valls: Una experiencia histórica del pensamiento libertario. Memorias y selección de artículos breve, que contiene igualmente una completa bibliografía.
Con el trabajo de Ealham, el historial de Peirats requerirá de nuevas lecturas y de nuevos debates.

Pepe Gutiérrez-Álvarez

Curas pero cristianos en la guerra de España



En los márgenes de la España oficial, ensayistas e historiadores creyentes habían comenzado a poner en cuestión la “alianza entre la espada y la cruz”

Desde los años sesenta al menos, en los márgenes de la España oficial, ensayistas e historiadores creyentes habían comenzado a poner en cuestión la “alianza entre la espada y la cruz”, se fueron haciendo cada vez más audaces.
También se trata de ofrecer otra perspectiva desde fuera del franquismo, un ejemplo es Visionarios (2001) , obra de Manuel Gutiérrez Aragón, un tema que ya había novelado Pío Baroja La pequeña localidad de Ezkioga, en la comarca del Goierri, se vio sacudida en aquellos años por un brote de supuestas apariciones de la Virgen de los Dolores a media docena de jóvenes visionarios, cuyo candor y sinceridad aparentes sirvieron como punto y señuelo de agitación antirrepublicana en los sectores más cavernícolas del catolicismo donostiarra que se manifiestan en procesiones de mujeres enlutadas que caminan como zombies mientras repiten lentamente la letanía: Perdona tus siervos señor, perdonále señor/ No estés eternamente enojado…Una procesión muy similar a la que aparece en Nueve cartas a Berta, una escena que será de lo más común en esa larga posguerra que comienza a deshacerse en los sesenta con la emigración, el turismo y todo lo demás.
Sin embargo, no fue hasta fechas recientes que se descubrió la existencia de Gumersindo de Estella, autor de Fusilados en Zaragoza, 1936-1939: tres años de asistencia espiritual a los reos… Esta obra está basada en los diarios que redactó durante su época de confesor de condenados a muerte en la cárcel de Torrero desde 1937 hasta 1942 y no pudo ser editada en Argentina por la acción combinada de la embajada española y la Iglesia católica local. Resulta de gran valor testimonial y documental por proporcionar nombres completos de reos e historiales derivados de sus angustiosas conversaciones con ellos.
En el mismo horizonte se sitúa la historia presentada por la película La buena nueva (2008), una esmerada producción de Helena Taberna, situada en Alzania, un pueblo navarro gobernado por una mayoría electoral socialista, lo que suscita las iras de la derecha tradicionalista que dará un apoyo al general Mola, el mismo que proclama que la única manera de vencer es aplicando el terror, fusilando a quien se oponga. A este lugar es enviado el bisoño Miguel (un concienzudo Unax Ugalde), un sacerdote recién regresado de Roma, donde ha cursado brillantemente sus estudios de Teología, con especial dedicación a los temas sociales, siguiendo la doctrina marcada por la encíclica Rerum Novarum. La primera misa de Miguel coincide con la sublevación. La mayoría de los hombres del lugar huyen en dirección a Eibar, para armarse y luchar en defensa de la República. En el pueblo, que rápidamente cae en manos de los sublevados, la represión es tremenda. A lo largo de tres años, Miguel será testigo de las atrocidades que los partidarios de los golpistas cometen en nombre de Dios. Sólo la presencia de la maestra, Margari (Barbara Goenaga), cuyo marido ha sido fusilado por los falangistas, consigue aliviar la angustia de Miguel y sus contradicciones que, empero, nunca se cuestionan lo fundamental: su rechazo de la barbarie en nombre del evangelio, de la “buena nueva”.
El guión adapta libremente las memorias de Marino Ayerra cuyo libro constituye una de las fuentes primarias más importantes para la descripción del papel interpretado por la Iglesia Católica en Navarra durante la Guerra Civil y sobre la represión en dichos años, siendo una fuente profusamente utilizada por autores como José Mª Jimeno Jurío, en su estudio La Guerra Civil en Navarra (1936-39),donde recopila los artículos del autor sobre el tema escritos y publicados en prensa durante la Transición.
Un tío de Helena que llegó a hacerse cargo de la parroquia de Alsasua el 16 de julio de 1936, una historia conocida por su realizadora “siendo niña y que me impresionó mucho por el misterio que rodeaba a los temas relacionados con la guerra. Las mujeres de mi pueblo a menudo se me acercaban agradeciendo enormemente lo que Don Marino, al que yo no conocí personalmente, había hecho a favor del pueblo”. Taberna fue asesorada por el reconocido hispanista Ian Gibson, que se había sentido conmovido. A su manera de ver: El film transmite un mensaje de amor muy necesario y estoy convencido de que contribuirá a hacer más posible la reconciliación”. Helena Taberna ya había realizado en 1994 un documental sobre el mismo tema: Alsasua 1936 con comentarios a cargo del historiador Tuñón de Lara.
Pero quizás el caso de disidencia religiosa más llamativo fue la del padre José Mª Llanos, falangista de juventud que confiesa haber actuando como capellán de la guerra aunque siempre se negó a tomar parte en los fusilamientos, luego actuó como uno de los camorristas contra cualquier signo de “inmoralidad”, por ejemplo en la campaña Gilda (Charles Vidor, EUA, 1946), un episodio reseñado en películas como Madregilda y Beltenebros. Para colmo, Llanos fue confesor de Franco que –según contaba- le hablaba de los españoles como sí fuesen sus hijos y decía creer que los de Opus tenían que ser buenos porque se habían “entregado a Dios”. Pero Llanos fue cambiando sin oportunismos, incluso se negó a recibir al Caudillo, causando un serio rifirrafe entre la Iglesia y el Estado. Al final, Llanos fue salvado de tanta indignidad por la propia población obrera del barrio suburbial del Pozo del Tío Raimundo. La misma población que desde los años cincuenta inició una lucha constante por sus derechos y su dignidad proletaria, para acabar militando en el PCE,. Sobre esta historia, Juan Vicente Córdoba aportó un valioso documental, Flores de luna (2008), en la que se describe al detalle la situación y la lucha de los pobres por los derechos y dignidades que le negaban.

Pepe Gutiérrez-Álvarez