jueves, abril 24, 2014

Extractivismo en los países progresistas de América Latina, ¿sacrificio en aras del “desarrollo”?



El extractivismo en América Latina se ha convertido en un dilema neurálgico para los gobiernos progresistas o populares. En esta entrevista, el docente e investigador Horacio Machado Araóz hace un recorrido por la legislación que da paso a este modelo hasta convertirse en una “alternativa” productiva.

Hablar de minería implica establecer una relación directa con la naturaleza y definir la matriz productiva de nuestras naciones, condicionada por los intereses de las grandes transnacionales y el Banco Mundial. Horacio Machado Araóz es especialista en el tema y docente en la Universidad argentina de Catamarca, una región atravesada por el extractivismo y por las luchas comunitarias de resistencia. Además es investigador del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología en Argentina (CONICET).
-Teniendo en cuenta que la minería a gran escala, en manos de las trasnacionales, obedece una política de los gobiernos latinoamericanos, ¿cómo se genera el proceso de conflictos socio-territoriales y la expropiación de las empresas multinacionales con relación a los territorios explotados?
-En realidad, la minería en la década de los 90 no es precisamente una política de los Estados latinoamericanos, sino que es una política gestada por orden de las grandes empresas multinacionales, que son las que controlan la minería en cada lugar, en convivencia y cooperación con el BM y las organizaciones mundiales de crédito. Son las transformaciones que el BM impuso en los noventa y que construyeron un marco normativo legal, ambiental y laboral, muy favorable para las empresas mineras transnacionales que generaron este auge de la minería transnacional a gran escala.
Nuestros Estados no tuvieron mucha participación en la construcción de ese marco institucional. El origen de este marco institucional es con la dictadura de (Augusto) Pinochet en Chile en 1974, con el decreto ley número 600 que dicta sobre las intervenciones extranjeras y después otras transformaciones que va haciendo Pinochet. Éstas se toman como modelo y se aplican a las reformas mineras que se fueron haciendo en todos nuestros países. En el Perú se realizó la legislación minera en 1991; en Bolivia 1992; en México también en 1992 y así a lo largo de América Latina.
Lo cierto es que esta legislación está pensada a imagen y semejanza de los intereses de las grandes empresas. Y las comunidades donde se asientan, no han sido ni consultadas ni mucho menos tenidas en cuenta, por eso es que hay una fuerte conflictividad territorial a partir de este avance de la mega-minería. Los estados aparecen como socios de las transnacionales supuestamente porque la minería favorece el desarrollo del país y aumenta las importaciones, los ingresos fiscales de los estados, etcétera. Pero está visto que el modelo minero no es un modelo sustentable de desarrollo. Produce más desplazamiento de empleos que los empleos que crea, desplaza las economías locales en vez de generar alternativas económicas, entonces ese es el motivo fundamental de la conflictividad.
-¿Existen diferenciaciones con la política de explotación minera en el caso de los países denominados como gobiernos progresistas, casos concretos Argentina y Ecuador, frente a gobiernos abiertamente neoliberales como el colombiano?
-Puede haber diferencia de matices, de formas, pero honestamente esa política extractivista ha tranversalizado a gobiernos que se dicen de derecha y a gobiernos que se denominan de izquierda o de centro-izquierda. Cuando hablamos de Argentina y de Ecuador particularmente, no hablamos de gobiernos alternativos. Me gustaría más hablar de gobiernos progresistas, es decir, que caen en una ideología occidentalocéntrica, colonial de progreso, de desarrollo y entonces ven la necesidad explotar los recursos naturales como forma de impulsar el desarrollo. Todas estas palabras son problemáticas: la asociación de desarrollo con la explotación, la idea de los bienes comunes de la naturaleza como recursos naturales, etcétera. Esto forma parte de la conflictividad, como en Ecuador que se habla de los derechos de la Madre Tierra, de la Pachamama, pero simplemente ven a la montaña como recursos naturales. Entonces el presidente Rafael Correa no ha tenido ningún tipo de problema en intensificar o impulsar una nueva ley minera que incluso se dice que es anticonstitucional, porque va en contra de los principios de la Constitución de Montecristi (aprobada en 2008).
Es lo que tenemos, estos gobiernos a pesar de que se dicen alternativos, progresistas y en nombre del progreso, como ha pasado otras veces en América Latina, asumen una mirada sacrificial. Sacrifican el territorio en aras de ese desarrollo nacional y sacrifican también los derechos de las poblaciones que se oponen a esta política extractivista. Estas políticas extractivistas implican vulneración de derechos en muchos sentidos: de los derechos básicos, a un ambiente sano, a las fuentes de agua, a los medios, al suelo, al aire, a una economía local, pero también a los derechos civiles y políticos, porque hay represiones, persecuciones. En el caso de Argentina hay plebiscitos que han sido pedidos por poblaciones, pero que paradójicamente en nombre de la democracia y la Constitución se han prohibido. Entonces discutir con democracias que han prohibido plebiscitos, quiere decir son democracias bastante dudosas.
-¿Cómo es el proceso de la minería en el suelo urbano, existen diferencias con respecto a las zonas rurales? ¿Cómo se genera el proceso de transformación socio- ambiental?
-La verdad es que la minería que se está realizando ahora, que se llama minería a gran escala, no hace mucha diferencia entre la zona urbana y la zona rural. El proceso es altamente destructivo precisamente porque son yacimientos que no tienen alta concentración real de mineral y el mineral está diseminado en grandes extensiones territoriales. Estamos hablando de que una explotación minera está sacando 0,3 gramos por cada 4 toneladas de montañas.
Antes el oro estaba concentrado en una beta, entonces el minero tradicional hacia un hueco en la montaña y sacaba un pedazo de oro. Eso ya no existe más, el oro está diseminado en partículas muy pequeñas, y eso hace necesario este tipo de tecnología extractiva que es la minería a gran escala, que produce voladuras.
Se tiene que despejar todo el área, se ponen miles de kilos de explosivos que vuelan la montaña o la zona de extracción, después grandes maquinarias los pasan por molinos para hacer la molienda de esa roca y luego se pasa por un proceso hidro-químico porque tiene que ser lixibiado.
Para la lixibiación se utilizan químicos y otras sustancias que son muy tóxicas, se usa el cianuro y el mercurio en el caso del oro, el ácido sulfúrico en el caso del cobre para separar el cobre y el oro del resto de los minerales y del metal. Eso implica enormes cantidades de energía y enormes cantidades de agua y en general de grandes superficies territoriales que van a ser intervenidas, transformadas en su geoforma. Y pasa tanto en las zonas rurales como en las urbanas.
En las zonas urbanas en incompatible con la vida, los pueblos tienen que ser desplazados y se restituyen en otras locaciones, y esto produce una gran cantidad de resistencia. En las zonas rurales, la minería de este tipo generalmente se hace en zonas de montañas que son las nacientes de los ríos y las cuencas que van a afectar las otras formas de actividad: la agricultura, la ganadería, incluso ponen en riesgo el agua para el consumo humano.
En lo urbano es directamente incompatible. En el caso de la provincia de Catamarca, el departamento de Andagalá generó un levantamiento muy fuerte en un pueblo que tiene una población de más o menos 12 mil habitantes, que descubrió que había pedimentos mineros en sus propios barrios. Cuando la gente descubrió que el Estado tenía planes para desplazar eventualmente a la población y explotar el suelo donde habían vivido históricamente, ese hecho produjo un levantamiento. Otro de los desplazamientos más importante se generaron en el cerro de Pasco en Perú en el año de 1950, una de las primeras explotaciones mineras a cielo abierto.
El cerro de Pasco es una ciudad colonial con una mina que ya había sido explotada en la época de la colonia hispánica. Fue una mina que creció tanto, hasta el punto en el que se afectó el casco urbano y se destruyeron esos centros con una riqueza patrimonial histórica. Esto no importa mucho, pues lo más relevante es favorecer a las grandes empresas. Es lo que manifiesta el secretario de minería de la provincia de Catamarca en le caso de Andalgalá: “Si el proyecto minero va hacer rentable y si va a generar tanta riqueza que va a poder financiar el reasentamiento del pueblo, se va hacer”. A estos niveles hemos llegado.

Colombia Informa

En el 53º Aniversario de la derrota en Bahía de Cochinos

El imperio no aprende de sus errores

Hace 53 años, siendo muy joven, tuve la oportunidad de combatir contra los mercenarios que el imperio había preparado durante meses, para desembarcarlos en Cuba y provocar una situación que justificara “legalizar una intervención militar de la Organización de Estados Americanos”. Papel similar ha jugado en el caso de Siria, la desprestigiada Liga Árabe.
El desembarco, había sido precedido, casi desde el mismo triunfo de la Revolución Cubana dos años antes, de la clásica campaña de prensa difamando, deformando la realidad del país y satanizando a sus dirigentes. La guerra a través de los medios de información, sigue constituyendo el primer punto a cumplir en su “metodología de cambio de régimen”. En la isla caribeña aplicaron también otras medidas: campaña de sabotajes contra la economía; bloqueo económico que todavía mantienen; promoción de aislamiento diplomático; atentados y creación de grupos de mercenarios que recibían entrenamiento y armas en la Florida o Centro América, los cuales después infiltraban para crear una situación de desestabilización.
Sin embargo, a pesar de todo su poderío, no tuvieron en cuenta la voluntad del pueblo cubano y su decisión de defender la real independencia recién alcanzada y su dignidad a cualquier precio. Tampoco consideraron los importantes logros económicos y sociales que la Revolución había traído al pueblo, ni el orgullo que este sentía al ver terminada la corrupción política, el imperio de la mafia, el sometimiento a la política de Washington, el dominio económico de sus empresas y el saqueo que hacían de nuestros recursos naturales, así como las perspectivas abiertas a favor de los intereses populares en las distintas esferas de la vida del país.
Dos días antes del desembarco del ejército mercenario en Bahía de Cochinos, preparado por la Agencia Central de Inteligencia en Guatemala, habían bombardeado los principales aeropuertos del país con el objetivo de destruir los pocos y viejos aviones de combate de que disponían las fuerzas revolucionarias. En el bombardeo, utilizaron aviones tipo B-26 similares a los de las Fuerzas Aéreas Revolucionarias de Cuba y presentaron el hecho en Naciones Unidas, como una acción ejecutada por desertores, tratando de hacer ver que se trataba de asuntos internos existentes en el país.
Es el mismo método de utilizar la mentira para justificar sus ilegales acciones: las armas de destrucción masiva que poseía Iraq; la utilización de gases por el ejército sirio; el genocidio y la violación de los derechos humanos por el gobierno libio, etc., etc.
En el entierro de los mártires que produjeron estos bombardeos, Fidel Castro proclamó el Socialismo y llamó al enardecido pueblo a defender por todos los medios la Revolución, enarbolando el lema que aparece en nuestro himno nacional: “morir por la patria es vivir”.
El ejército mercenario fue completamente derrotado en menos de 72 horas, el gobierno estadounidense se vio atrapado en sus propias mentiras y su representante en Naciones Unidas, Adlai Stevenson, quedó en total ridículo. El gobierno de Kennedy, que había aprobado este proyecto de invasión elaborado por el anterior gobierno de Eisenhower, culpó a la Agencia Central de Inteligencia del fracaso y destituyó a un grupo de sus principales dirigentes.
En años recientes, algunos investigadores han afirmado que agentes de la CIA, vinculados a esta operación, disgustados con la decisión de Kennedy de no involucrar directamente tropas estadounidenses y de su Fuerza Aérea, junto a dirigentes terroristas cubanos y agentes de la Mafia interesados en recuperar el imperio de la droga y el juego ilegal que poseían en Cuba antes de la Revolución, fueron los que organizaron el asesinato de este en Dallas.
Por supuesto, la derrota de Bahía de Cochinos no significó que Estados Unidos desistiera de su empeño en destruir la Revolución Socialista en Cuba y hasta nuestros días mantiene su política agresiva, intensifica el bloqueo económico, utiliza nuevas técnicas mediáticas y de desinformación como el recién descubierto programa ZunZuneo, que financiado por la USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional), perseguía influenciar en sectores de la población para promover división y conflictos internos.
La creación de bandas armadas y grupos terroristas, después de la derrota de Bahía de Cochinos, la mantuvieron hasta el año 1966, en que fueron liquidados sus últimos integrantes. Pero las organizaciones terroristas aún se mantienen activas en Miami y otros lugares, contando con un amplio presupuesto del gobierno, la CIA e instituciones que le sirven de pantalla.
Meses atrás, cuando el presidente Obama decidió no involucrarse directamente con fuerzas y medios de EEUU en la guerra contra Siria, teniendo en cuenta la firme advertencia de Rusia y la falta de credibilidad de la acusación de que había sido el ejército sirio el que había utilizado el gas sarín contra su propia población, me vino a la mente la alegada posible conspiración que elementos terroristas y ultraderechistas podrían haber organizado para liquidar a Kennedy ante una situación parecida en Bahía de Cochinos, cuando se opuso a la participación directa de la fuerza aérea yanqui en aquellos sucesos.
La decisión tomada por Obama provocó el disgusto de sus principales aliados en el Medio Oriente, principalmente Arabia Saudita, Qatar y Turquía, que han venido invirtiendo enormes recursos para derrocar el gobierno de Damasco, utilizando a bandas de los peores terroristas de la zona, desgastándose en una guerra sucia, cuyo saldo cada día parece más adverso. Algunos de estos aliados del imperio han considerado una traición de Obama, su decisión de no participar directamente para definir la guerra en Siria. Ello provocó que tuviera que viajar a Ryad para dar explicaciones a la petromonarquía y se produjeran divisiones en el Consejo de Cooperación del Golfo y en la propia Liga Árabe. También han sufrido las relaciones con Turquía, miembro de la OTAN y único país de la zona con capacidad militar para involucrarse en una guerra que implique una invasión a territorio sirio. Pero aún Erdogan, con toda su prepotencia, debe medir bien las consecuencias que esto podría tener en sus importantes relaciones con Rusia e Irán.
En el orden interno, Obama, presidente negro con nombre que suena árabe y musulmán, debe considerar las negativas repercusiones que sus ambivalentes decisiones, tienen en sectores de la ultraderecha y de los sionistas y neoconservadores estadounidenses.
Obama debería repasar las lecciones de la historia para no repetir los mismos errores de sus antecesores.

Ernesto Gómez Abascal, escritor y periodista, fue embajador de Cuba en Turquía y en otros países del Cercano Oriente.

La corrupción de los medios dominantes

Los medios dominantes de EE.UU. siguen pretendiendo que son custodios del “periodismo serio”, pero esas afirmaciones se siguen deteriorando a medida que la prensa corporativa rehúye su deber de cuestionar la propaganda procedente de varias partes del gobierno de EE.UU.
Primero la buena noticia: El Premio Pulitzer de Servicio Público no solo fue el mejor cubierto de este año, sino que además reconoció una serie de revelaciones que pusieron nerviosos –si no en contra– a muchos medios noticiosos: la publicación de secretos de la Agencia de Seguridad Nacional filtrados por Edward Snowden.
El premio reconoció la información del Guardian en Inglaterra y también el trabajo de Bart Gellman en el Washington Post aunque no reconoció directamente el trabajo de Glenn Greenwald y Laura Poitras, cuya información independiente apareció en numerosos periódicos.
Poitras y Greenwald siguen poniendo nervioso al mundo de las noticias porque: a) son francos, b) no están siempre bajo el control y la disciplina de editores tradicionales y 3) tienen una relación abiertamente respetuosa y positiva con su fuente como si eso fuera un grave crimen o delito.
Es significativo que hayan sido reconocidos por los premios Polk, pero no por el consejo del Pulitzer. En algunos altos círculos, su fuente, Edward Snowden, sigue siendo visto como un traidor o algo peor.
El Premio Pulitzer es la gran enchilada en el mundo mediático anunciado en una ceremonia formal en la sala Pulitzer de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia en Morningside Heights, Nueva York. Los periodistas que obtienen esos premios son reconocidos de por vida como “Galardonados con el Premio Pulitzer”, una señal de que alcanzaron la máxima altura en la profesión. Es un pasaje a mejoras y más reconocimiento.
Una vez una exdecana de la misma “Escuela de Periodismo” –en la que enseñé como profesor adjunto– me dijo que se consideraban el “Taj Mahal” del periodismo estadounidense. No osé recordarle que el Taj original fue construido como una tumba.
Casi tan significativo como los premios por las historias procedentes de un denunciante fue el premio a un informe de investigación sobre mineros del carbón a los que les negaron prestaciones por la enfermedad del pulmón negro, un informe elaborado por una de las organizaciones mediáticas sin fines de lucro, el Centro para Integridad Pública (CPI). Un periodista del CPI, Chris Hamby, obtuvo ese premio.
La tinta en el documento del premio ni siquiera había secado cuando ABC News, una cadena de televisión para la cual yo solía trabajar, apareció con una afirmación de alto perfil de que ya que ellos transmitieron una historia basada en la información de Hamby, ellos también merecían el Pulitzer. La embarazosa sonora demanda de crédito por el presidente saliente de ABC Ben Sherwood fue rechazada, primero cortésmente y después con indignación, por el director del Centro Bill Buzenberg.
Según Talking Points Memo, Buzenberg dijo: “No me gusta ser intimidado por alguien o ser amenazado por alguien. Simplemente nos basamos en los hechos.” Buzenberg explicó que el comité del Pulitzer no otorgaba el premio por material transmitido y dijo a ABC que terminara sus demandas.
Buzenberg escribió en la carta a ABC que “El Centro está dispuesto a mostrar detalladamente lo poco que Brian Ross y Matt Mosk de ABC entendían incluso los conceptos más fundamentales y hechos claves y cómo se volvieron repetidamente hacia Chris para que los aconsejara o, en algunos casos, hiciera su trabajo”, y agregó:
“Aunque usted ha presentado el tema como si el Centro quisiera disminuir las contribuciones de ABC, la realidad es todo lo contrario: ABC trata de presentar como propia una gran parte de un trabajo que no produjo. Esos son los hechos, como lo confirmó de nuevo ayer el Administrador del Pulitzer Sig Gissler, ajustándose a las reglas muy estrictas del Premio Pulitzer.”
Habiendo trabajado en ABC durante ocho años y escrito sobre la experiencia en mi libro The More You Watch, The Less You Know, [Cuanto más ves, menos sabes], pude comprender el resentimiento de Buzenberg ante la arrogancia e intimidación de la cadena.
Según mi experiencia, los ejecutivos de la televisión ven sus empresas como si fueran unidades militares bajo el control de los hombres que controlan las salas de control. (Después de que los informes salen de la sala de control pasan por el “Master Control” que suena todavía más orwelliano.) Esos jefes de las noticias no obtendrían buenas notas en la escuela en la evaluación de su capacidad de “trabajar en equipo”.
Las cadenas de televisión están desesperadas estos días por legitimar el reconocimiento en un mundo mediático que se ha fragmentado y en el que ya no tienen una posición dominante. No quiere decir que no valoren el reconocimiento de personas informadas y palmaditas en la espalda de los que están en el poder.
Al mismo tiempo que el mundo de los periódicos ha cumplido su obligación de reconocer la historia de Snowden -sin Snowden, por supuesto, a quien según Moscow Times se la ha acabado el dinero en su exilio forzoso pero podría tener finalmente un nuevo puesto de trabajo– una cadena importante desdeña a Snowden.
CBS News, otrora conocida como la cadena de Edward R Murrow y Walter Cronkite, ha girado en otra dirección desde que despidió a Dan Rather después de un procedimiento inquisitorial para castigarlo por una información que mostró que el presidente George W. Bush mintió sobre sus credenciales militares.
En la actualidad, predeciblemente CBS también ha seguido otro camino en la historia de Snowden. Eso no debería ser una sorpresa en un medio que nombró a la grupie del Pentágono Lara Logan corresponsal extranjera jefe, solo para ser mencionada en el intento de la emisora de encubrir su erróneo informe desde Bengasi que dio crédito al sesgo derechista del asunto.
Más recientemente, CBS produjo una historia pro NSA en dos partes en “60 Minutes,” presentada por John Miller quien reconoció en una transmisión en vivo que ha trabajado para el Director de Inteligencia Nacional y quien entones, después de la emisión de la historia, dejó la cadena para convertirse en jefe de inteligencia en el Departamento de Policía de Nueva York.
Como informó Village Voice: “Miller no es el primer periodista que hace ese tipo de cambio –las salas de noticias se reducen y la gente tiene familias que alimentar… Ha mostrado que hay una carrera viable, y lucrativa, en el uso de la puerta giratoria entre el periodismo y el mantenimiento del orden (o cualquier otra institución).”
Ahora, CBS, la cadena de televisión del “gran ojo”, ha ido aún más lejos, como informa Danny Weil: “CBS News ha contratado al exdirector interino de la CIA Mike Morell como corresponsal sénior sobre seguridad. Morell ha sido un invitado frecuente en “Face the Nation” de CBS, donde ha diseminado propaganda de la CIA e información engañosa, provocando preguntas sobre la integridad periodística de CBS. Morell también trabaja para Beacon Global Strategies, una firma consultora de Washington que trafica con sus conexiones en el Gobierno para contratistas de la defensa, provocando aún más preguntas sobre su papel en CBS.”
Esta noticia llegó pocos días después de la información de que el jefe supremo de CBS, Les Moonves, se lleva a casa actualmente 63 millones de dólares por año.
El 23 de diciembre de 2013, Morell apareció en “Face the Nation”, donde promovió la campaña del Gobierno para enjuiciar a Edward Snowden. Ese día, Morell declaró:
“Violó la confianza que le otorgó el Gobierno de EE.UU. Ha cometido un crimen, a mi juicio. Se sabe que un denunciante no se escapa. Un denunciante no revela información que no tiene nada que ver con lo que dice que es su causa que es la privacidad y las libertades civiles de los estadounidenses.
“Si pudiera hablar con el señor Snowden yo mismo, le diría: Edward, usted dice que es un patriota, que quiere proteger la privacidad y las libertades civiles de los estadounidenses, que quiere que los estadounidenses tengan un debate al respecto y que decidan qué hacer al respecto. Bueno, si realmente cree eso, si realmente cree que los estadounidenses deben juzgar este programa, entonces también debe creer que los estadounidenses deben juzgar su conducta al respecto. Por lo tanto si es el patriota que dice que es, debería volver al país a que le juzgasen’”.
Ahora, nos toca juzgar a nosotros: ¿Esto es o no es complicidad de los medios con el Estado de vigilancia? Hay que considerar que si Snowden no hubiera hecho lo que hizo –y si Greenwald y Poitras no hubieran hecho lo que hicieron– no habríamos tenido información de lo que hace la NSA en nuestro nombre. Si hubiéramos esperado que los grandes medios nos informaran todavía estaríamos esperando.

Danny Schechter

miércoles, abril 23, 2014

Obama tiene toda una historia de violar acuerdos en cualquier parte del mundo.



El análisis de James Petras en CX36, lunes 21 de abril de 2014

“El acuerdo sobre Ucrania no tiene sentido. Porque las condiciones para firmar el acuerdo ya fueron violadas y sin pedir disculpas. Es decir, los países occidentales van a continuar violando los acuerdos, no tienen ninguna intención de respetar acuerdos”, dijo el sociólogo norteamericano James Petras en su columna de análisis de la coyuntura internacional por CX36, Radio Centenario. Además, Petras destacó el llamado a elecciones realizado por el gobierno sirio y repudió las acciones terroristas en ese país, incluso recordó que contra lo que dicen los grandes medios pro imperialistas, “el mensaje del Papa (del día de Pascuas) está directamente atacando a las fuerzas apoyadas por la OTAN” y añadió que “todas las autoridades morales han tomado partido en favor de las elecciones de junio y contra el terrorismo de quienes tiran bombas en la ciudad frente al Parlamento”. Ante la muerte de Gabriel García Márquez, Petras cuestionó que ningún documental sobre su vida, destaque “al hombre político, al luchador profundamente antimperialista”. Transcribimos a continuación el análisis de James Petras que Usted puede volver a escuchar aquí:
http://www.ivoox.com/james-petras-21-abril-audios-mp3_rf_3042330_1.html

Efraín Chury Iribarne: Le estamos dando la bienvenida en Radio Centenario a James Petras. Buen día, Petras, ¿cómo estás?
James Petras: Excelente. Después de haber pasado un buen fin de semana que incluyó un asado de cordero por la Pascua, acompañados de amigos y vecinos, estamos con un día soleado de Primavera. Y prontos para comenzar este encuentro semanal.
EChI: Mucho me alegra Petras, comencemos.
Para empezar debo insistir con la situación en Ucrania. ¿Qué está pasando allí? ¿Cuál es el papel de la Unión Europea, la OTAN y los Estados Unidos en todo eso?
JP: Bien. Es una situación bastante clara y definitiva, que los países occidentales -principalmente Canadá, Estados Unidos y la Unión Europea- buscan demonizar a Rusia y facilitar la toma de toda la Ucrania a partir de las agresiones de los paramilitares vinculados con el gobierno títere en Kiev.
Sabemos que este fin de semana en Ginebra, firmaron un acuerdo con Rusia supuestamente como una forma de buscar un acuerdo que podría dar los derechos a los ciudadanos del Este de Ucrania, derechos lingüísticos y de mayor autonomía.
Pero en vez de eso, en momentos en que se esta formando el acuerdo, el gobierno fascista de Kiev manda un grupo de asesinos neofascista, que atacaron los pueblos del Este, matando al menos a tres personas. Esto hace que pueda surgir algún grupo de autodefensa apara aplastarlos.
Pero de todos modos, esto indica en primer lugar que los países occidentales no tienen ningún interés ni capacidad para controlar a los neofascistas, ya que les permitieron utilizar las rutas, las armas y los respaldos políticos, para tratar de desarmar y aplastar a los pueblos del Este.
En segundo lugar, la prensa burguesa -por ejemplo el New York Times hoy y la BBC todo el fin de semana- no comentaban sobre la agresión, simplemente hablaban de un conflicto, sin poner en contexto que el conflicto en el Este producto de un invasión de fuerzas armadas desde occidente, que están presentes en el gabinete. No son un grupo suelto de paramilitares, son partidarios de representantes que están en el gobierno.
En otras palabras, ya el acuerdo no tiene sentido. Porque las condiciones para firmar el acuerdo ya fueron violadas y sin pedir disculpas. Es decir, los países occidentales van a continuar violando los acuerdos, no tienen ninguna intención de respetar acuerdos.
Es más, cuando Rusia firma el acuerdo, ellos imponen condiciones que no son aceptables para los ucranianos del Este, incluso los ruso parlantes, que no tienen nada que ver con los golpistas de Kiev, no tienen ningún interés de desarmar a los neofascistas que vienen atacando y más aún, ya tienen el respaldo de las tropas que están presentes allá. Tienen en otras palabras, una mayoría, tienen presencia en el gobierno, tienen su propio gobierno, y están dispuestos a negociar un acuerdo que de todas las libertades que piden. Y Rusia no tiene derecho a desarmarlos o pedir que se desarmen frente a esta agresión. Yo creo que Rusia puede estar bien intencionada, pero ellos confiaban demasiado en firmar acuerdos con (Barack) Obama, (Francois) Hollande y los golpistas. Y no tienen ninguna razón para confiar en estos porque Obama tiene toda una historia de violar acuerdo en cualquier parte del mundo.
Entonces creo que los pueblos del oriente de Ucrania tienen todo el derecho a separarse y formar su propio país, formar su propio gobierno, convocar a sus propias elecciones y referéndum. Y Rusia no debe intervenir en eso con acuerdos de cúpulas, porque los acuerdos que Rusia firmó este fin de semana ya están violados y los países occidentales no tienen ninguna intención de rectificar ni auto criticar su conducta.
EChI: ¿Podríamos suponer que Rusia se siente débil por eso se sienta a negociar? ¿Cuál es la correlación de fuerzas?
JP: Bueno, yo creo que obviamente las sanciones, las amenazas de nuevas sanciones, podrían influir en Rusia. Pero también la presencia de bases militares es un cerco contra Rusia,. Ucrania dentro de la OTAN es peor que sufrir algunas sanciones y algunas presiones desde Occidente. Porque uno, es una presión coyuntural y Rusia tiene posibilidades de romper eso, porque grandes empresas occidentales como las petroleras Shell y British Petroleum, o Simonds de Alemania; todas tienen enormes intereses en Rusia y no tienen ninguna razón para romper relaciones.
En segundo lugar, existe la posibilidad real y efectiva de efectuar grandes acuerdos en Asia, con China y otros países, para compensar cualquier pérdida en el Este. El único gobierno que esta empujando mayores sanciones es el menos afectado, que es Estados Unidos, porque tiene menos comercio, menos inversiones y menos dependencia del petróleo y del gas ruso. Por eso para ellos no cuesta nada perder eso.
Pero en todo caso, creo que Rusia si puede sentirlo, a partir de los oligarcas. Es decir, los mas afectados por las sanciones son los oligarcas y mejor que se vayan, que se bajen.
EChI: Si nos remitimos a los antecedentes recientes, la democracia o los gobiernos democráticamente electos están en peligro -lo pudimos ver en Libia, en Afganistán , Siria, etc. y hasta en Venezuela o Ucrania- ¿podría pasar en Rusia?
JP: Si, tienen una quinta columna que se llaman los liberales y la prensa occidental siempre está destacando su importancia, cualquier comentario, cualquier manifestación por minoritaria que sea, cualquier declaración de un experto o un autodenominado experto, que sirva para demonizar a (Vladimir) Putin. Es cierto que existe esta quinta columna también en Rusia, autodenominados demócratas liberales, pero no tienen capacidad electoral, no controlan el ejército, no tienen capacidad de movilizarse a nivel nacional, están debilitados electoralmente, divididos entre sí. Yo no creo que estén en este momento, en situación de lanzarse. Pero la política occidental es apretar a partir de golpes de Estado como en Ucrania: con ejercicios militares en todas las regiones fronterizas -Polonia, Letonia, hacia el sur- es una política de desgastar Rusia y fortalecer la quinta columna rusa, a los demócratas liberales, creando condiciones más favorables para que ellos puedan avanzar en una coyuntura más adelante. En la actualidad, Putin es mucho mas fuerte, las encuestas muestran un gran salto en su popularidad frente a la agresión occidental y la quinta columna está bastante decaída en este momento porque si se ponen en contra, aparecen como lo que son, como traidores de su país y simples agentes de occidente.
En este sentido, esta confrontación con Occidente ha fortalecido el sentido patriótico y anti agresor de Rusia.
EChI: ¿Qué te ha parecido la convocatoria a elecciones en Siria para junio?
JP: Bueno, ahí hay dos cosas a considerar.
El mismo día, este domingo, cuando el gobierno de Bashar Al Assad anunció elecciones presidenciales para el 3 de junio, los terroristas pro occidentales respaldados por los Estados Unidos pusieron una bomba y mataron a cinco personas frente al Parlamento sirio. Dos tipos de respuestas completamente divergentes: uno, la iniciativa democrática del Presidente de Siria y dos, las bombas terroristas por parte de la oposición.
Y uno debe anotar una cosa que la prensa occidental trata de esconder: Cuando el Papa desde El Vaticano pide paz y el fin de la violencia, está dirigido contra la oposición; la prensa occidental trata de decir que está contra la “violencia de todos”, pero “todos” no incluye a los que están defendiendo el derecho a la libre creencia incluso protegiendo a los cristianos de los terroristas islámicos que están invadiendo el país. En este sentido, el mensaje del Papa está directamente atacando a las fuerzas apoyadas por la OTAN.
Lo mismo pasa con otra figura religiosa, como el patriarca de la Iglesia Cristiana Ortodoxa, que ha condenado a la oposición tanto por la violación de los derechos religiosos y la violación de todos los lugares sagrados. Incluso hay sectores musulmanes, no solamente los chiíes, sino los suníes que supuestamente están en contra de Bashar Al Assad, han atacado a los terroristas porque no respetan nada de los lugares religiosos
Entonces, el día de Pascua coincidió con la denuncia casi unánime de las grandes religiones en el mundo occidental, menos los rabinos judíos en Israel que siguen apoyando a los terroristas islámicos como aliados de Israel. Pero más allá de eso, debemos decir que todas las autoridades morales han tomado partido en favor de las elecciones de junio y contra el terrorismo de quienes tiran bombas en la ciudad frente al Parlamento.
EChI: Bien, Petras, como siempre el último tramo es para que abordes los temas de tu interés.
JP: Bueno, quiero verter dos cosas más que nada, porque ya tocamos temas que tenia algunos apuntes.
El primer tema tiene que ver con la hipocresía occidental. Tres periodistas secuestrados por los terroristas en Siria, vuelven a casa en Francia. Fueron encarcelados y torturados por los terroristas apoyados por el gobierno francés. Y este hipócrita de Hollande fue a abrazar y apoyar a los periodistas. Es decir, por una parte apoya, financia y arma a los terroristas que secuestraron a los periodistas y cuando vuelven los secuestrados él va a recibirlos y saludarlos. Esto indica la hipocresía que domina la política occidental, por un lado están fomentando el terrorismo y por otro lado, supuestamente, están apoyando a los liberados.
El segundo punto que quiero exponer, es sobre la muerte de Gabriel García Márquez. En muchos reportajes, testimonios, hablan de la gran figura literaria, de la gran persona, de sus amistades incluso con Fidel Castro; pero no hablan del Gabriel García Márquez como político, como luchador, como partidario activo por los derechos humanos. Yo trabajé diez años con Gabriel García Márquez, entre 1973 y 1982, nos conocimos porque trabajamos casi mano a mano en el Tribunal (Bertrand) Russell contra la represión en América Latina.
Gabriel García Márquez era muy activo en las deliberaciones, lo recuerdo junto a Julio Cortázar pasando la noche entera preparando un Manifiesto en Defensa de los procesos revolucionarios en América Latina, fomentando un llamado a los intelectuales. Recuerdo las conversaciones con Gabo sobre como podíamos promover el Tribunal para recibir más publicidad, y García Márquez propuso invitar al ex agente de la CIA, Philip Agee, a una Sesión. Y le pagó el pasaje, Philip Agee estaba en Inglaterra y nosotros en Bruselas, Gabo lo llamó y en la misma tarde Agee llegó y dio su testimonio a Aula llena.
Es decir, Gabriel García Márquez tenia una imaginación política de cómo levantar la atención del público frente a lo que estaba pasando en el mundo, porque la violación de los derechos humanos no era producto simplemente de los dictadores en América Latina porque atrás de ellos estaba la actividad de la CIA.
Gabriel García Márquez era profundamente antiimperialista y eso no aparece en las memorias.
La hipocresía de los gobernadores en América Latina principalmente en Colombia, donde Gabriel García Márquez me contaba las amenazas que recibía del terrorismo. Incluso en una sesión del Tribunal , Gabriel García Márquez invitó a representantes de la comunidad indígena a dar su testimonio sobre cómo los grandes ganaderos colombianos, respaldados por el gobierno, no pensaban que matar indígenas era un crimen; para ellos era como matar a un lobo, una amenaza a la ganadería. Fue muy chocante oír cuando un indígena contó como un campesino entró a la comunidad a los balazos y cuando lo pararon dijo que su patrón le aseguraba que no era un crimen matar indígenas.
Este tipo de intervención de Gabriel García Márquez, muestra varias cosas. Primero, un profundo compromiso con el pueblo colombiano y no con los gobernadores que amenazaban con matarlo por esos testimonios.
Segundo, era un político de gran imaginación, capaz de promover actividades que llamaran la atención de los medios, incluso los medios burgueses.
Y tercero, Gabriel García Márquez, a pesar de ser un Premio Nobel, siempre mantuvo vínculos con las luchas populares, en todas las dimensiones no solamente humanitarias, sino activamente político contra las oligarquías en América Latina y contra la política imperialista.
Hasta ahora, los documentales que se vieron ahora no muestran estas dimensiones. Yo se que por lo menos por diez años García Márquez trabajó de forma muy consciente en el Tribunal Russell, después en la Organización por los Derechos de los Pueblos y en la fundación de Argelia en 1976.
EChI: Muy bien Petras, muchas gracias por esta aclaración.
Nos reencontramos el lunes.
JP: Así es, un abrazo.

El significado actual del 1º de mayo

1.- Hechos

El 1 de mayo de 1886 se inició una huelga obrera en Chicago para reducir a ocho horas diarias el tiempo de trabajo. Esta huelga era parte de un amplio movimiento de las masas obreras y populares en los EEUU para reducir la durísima jornada de trabajo que llegaba hasta las 12 y 14 horas durante seis días a la semana, en muy penosas condiciones laborales, con disciplinas muy duras, con despidos inmediatos, con abusos de todas clases incluidos los sexuales contra las trabajadoras, con explotación infantil, sin derechos sociales ni políticos, sin cobertura sanitaria pública, etcétera. Condiciones espantosas que también se sufrían en la Europa del momento, impuestas a la fuerza desde los orígenes mismos del capitalismo industrial a finales del siglo XVIII en Inglaterra e incluso antes, en el capitalismo manufacturero, impuestas muchas veces con la intervención militar salvaje. En 1868 el movimiento obrero había logrado gracias a muy duras luchas anteriores conquistar la jornada de 8 horas pero solo para un sector de la clase: el explotado en las empresas públicas y servicios estatales, aunque la patronal boicoteó esa ley todo lo que pudo. Y en 1874 se redujo la jornada a 8 horas a otras franjas obreras.
Alrededor de 340.000 trabajadores secundaron las huelgas y movilizaciones; trabajadores de todas las ramas productivas y de servicios, de sexos y edades diferentes, con culturas, lenguas y tradiciones diversas que no impidieron que las masas explotadas construyeran la unidad de clase del trabajo frente a la unidad de clase del capital, la unidad obrera frente a la unidad burguesa. La reacción capitalista fue atroz, movilizando recursos militares y policiales del Estado, empresas privadas especialistas en la represión selecta con sicarios asesinos y con sindicatos mafiosos de revienta-huelgas, esquiroles y «amarillos» traídos de otras regiones y del lumpemproletariado, con despidos, multas y desahucios masivos de los huelguistas expulsados de las casas de las empresas y echados a la calle con sus familias, con los sermones pacifistas e interclasistas de las sectas cristianas, con la propaganda agresiva de la prensa exigiendo mano dura y represión.
El capital recurrió a casi todo para aplastar al trabajo, sólo le faltó poner en marcha un golpe militar e instaurar una dictadura de clase, cruda y desnuda, abierta, como ya había aprendido a hacerlo en las Américas y como haría luego contra tantas naciones trabajadoras del mundo. No lo hizo en este caso porque aún disponía de otros instrumentos menos salvajes y más efectivos en ese nivel de radicalización de la lucha de clases, instrumentos como la supuesta «democracia norteamericana» y sus elecciones periódicas, la ley y la justicia, los tribunales, el parlamento, etcétera. Si bien es cierto que todavía entonces amplias masas explotadas no podían «disfrutar» de la democracia burguesa en el mismo sentido que la clase dominante, no es menos cierto que este sistema de dominación tan efectivo por su invisibilidad tenía arraigo en la conciencia alienada de las masas. También disponía de otros recursos de sujeción mental y de obediencia colaboracionista, fundamentalmente el fetichismo de la mercancía que obnubila, falsea e invierte la realidad anulando la conciencia crítica y libre. Además, el hecho de que ya en 1868 y 1874 se habían logrado victorias legales a favor de las 8 horas, incumplidas por la patronal, fortalecía el fetichismo parlamentarista y legalistas, lo que unido a concesiones significativas sobre las 8 horas en algunas ciudades, más el miedo a más duros golpes represivos, terminó paralizando la oleada de luchas.
Pero la justicia burguesa no se detuvo. Además de haber asesinado y herido a decenas de obreros en las represiones, el capital necesitaba «sangre cualitativa» para aterrorizar a los sectores más conscientes y organizados. La policía, que había avasallado y saqueado sedes sindicales y de organizaciones obreras, que se había apoderado de documentos y actas, que había arrancado declaraciones y confesiones atemorizadas, se volcó en la represión especializada sobre un reducido grupito acusado de dirigentes terroristas, condenando a cinco de ellos a la pena de muerte. Uno se suicidó el día antes de «ejecución», pero los cuatro restantes fueron legalmente asesinados el 11 de noviembre de 1887. Durante el año y medio transcurrido de mayo de 1886 a noviembre de 1887 la burguesía y su Estado habían tenido tiempo para dividir al movimiento obrero y popular con la clásica política de la zanahoria para los desertores y el palo para los resistentes, así que apenas tuvo problemas para controlar las manifestaciones de protesta por los asesinatos legales.

2.- Primera lección

Durante los 128 años transcurridos desde que las luchas obreras dieron el salto a la gran movilización de aquél 1 de mayo, el capitalismo ha pasado por varias fases o formas concretas pero se ha mantenido esencialmente el mismo, tanto que desde finales del siglo XX se ha lanzado a reinstaurar aquellas formas de explotación pero con los medios actuales. Como hemos visto, en 1868 y 1874 el Estado legalizó las 8 horas de trabajo aunque la patronal se opuso e incumplió esa ley. En el mismo 1º de mayo de 1886 se legalizaron las 8 horas en muchos lugares mediante acuerdos entre las burguesías y el Estado, pero en otros no. En Europa también se produjeron las mismas contradicciones no antagónicas entre el Estado, representante de la burguesía en su conjunto, y algunos grupos capitalistas que no querían ceder en nada y sí mantener una explotación salvaje.
La experiencia demostró que, en aquellas condiciones, la productividad media aumentaba si se reducía la duración del trabajo pero se aumentaba su intensidad, es decir, si con menos tiempo de trabajo se producía más y mejor y encima disminuía la protesta obrera. Por otra parte, en aquél contexto, reducir el tiempo de trabajo manteniendo el salario permitía que la clase obrera descansara más, dispusiera de más tiempo de ocio y consumo burgués y se integrase más en el sistema, acelerando así el circuito entero de producción, distribución, consumo, realización y acumulación ampliada.
Si bien estas tensiones intraburguesas han reaparecido en situaciones similares, como se ve con la experiencia keynesiana y en parte con el toyotismo y algunas formas de producción flexible, sin embargo, a raíz de las tremendas dificultades del capitalismo imperialista para salir definitivamente de la crisis iniciada a finales de la década de 1960 pese a todos los esfuerzos monetaristas y neoliberales lanzados desde 1973-75, y a pesar de los puntuales repuntes transitorios siempre fracasados, desde entonces la burguesía imperialista ha optado abiertamente por aumentar el tiempo de trabajo y por incrementar la intensidad de la explotación, es decir, por unir la plusvalía absoluta con la relativa. Ha optado también por acabar con cualquier autonomía del Estado convirtiéndolo en un perro fiel que cumple sin dudar las órdenes de las grandes corporaciones financiero-industriales.
Quiere esto decir que el movimiento obrero debe rechazar la mentira del «Estado del Bienestar», del «Estado benefactor», para comprender que ya ha pasado para siempre la fase en la que el Estado burgués podía atender sustancialmente a las necesidades de la clase explotada. Las muy reducidas medidas recientes del gobierno alemán para aumentar el salario directo e indirecto, controlar los precios de los alquileres, impulsar el consumo, etc., no buscan beneficiar al pueblo trabajador empobrecido y cada vez más furioso tras años de austericidio, sino sólo desatascar cuanto antes tapones y nudos que obturan y frenan la expansión del poder euroalemán, nada más. Por otra parte, el caso alemán es excepcional y se basa en las gigantescas ganancias acumuladas por su burguesía, lo que le permite jugar al gato y al ratón con los sindicatos, pero otras burguesías imperialistas relativamente poderosas, como la francesa, no pueden hacerlo y han obligado a la socialdemocracia a aplicar recortes sociales escalofriantes.
Solamente cuando el pueblo trabajador dispone de un gobierno y de un Estado dispuestos a enfrentarse a la burguesía propia y mundial, como sucede en cierta medida en las Américas y en otras muy reducidas partes del mundo, sólo entonces puede confiar en que ese poder político actuará en defensa suya. Pero esa confianza debe estar asentada en la experiencia diaria y en la capacidad de autoorganización del poder popular y obrero fuera del Estado, libre de sus tentáculos. Todo Estado, incluido el obrero y popular, está en peligro de corrupción interna, y el burgués está corrupto en sus entrañas. Por esto el movimiento obrero ha de organizarse fuera del Estado, aunque sea suyo, para dirigir desde fuera –también desde dentro- la lucha por la reducción drástica del tiempo de trabajo explotado, una reivindicación revolucionaria por esencia.

3.- Segunda lección

La clase trabajadora norteamericana logró decisivas conquistas gracias a su capacidad de asentar una unidad obrera y popular suficientemente fuerte. Superando enormes dificultades y provocaciones teledirigidas por los aparatos represivos de una burguesía monopolista que en 1904 con sólo 318 truts controlaba el 40% de la industria norteamericana. Pese a esto, en 1905 se creó el sindicato IWW o Trabajadores Industriales del Mundo, que fue objeto de una sistemática represión desde ese instante, como antes lo fueron quienes organizaron la huelga de 1886. Uno de los objetivos básicos de la represión fue romper esa unidad enfrentado a trabajadores con trabajadoras, a blancos con negros y latinos, a irlandeses con italianos, a los industriales con los de servicios, a fabriles con campesinos, y golpeándoles a todos con empresas privadas de represión como la Pinkerton y mafias sindicales, además de a la policía. Como estos y otros medios no eran suficientes, la entrada de EEUU en 1917 en la guerra mundial justificó imponer muy severas represiones obreras y sindicales con la escusa de la «seguridad nacional». Más tarde, haría lo mismo desde 1942-45 en adelante para derrotar la oleada de reivindicaciones, y a partir de finales de 1960 de forma intermitente y en ascenso.
Si la lucha de 1886 sacó a la luz la unidad entre la represión económico-sindical a gran escala y la política contra las organizaciones revolucionarias, la experiencia hasta el presente no hace sino confirmarlo. También sucede lo mismo en Europa y en todo el capitalismo mundial, que no sólo en el imperialista. Precisamente, mientras que la burguesía obliga al Estado a abandonar su intervencionismo socioeconómico en todo lo relacionado con el bienestar público, le lleva a multiplicar su intervencionismo controlador, vigilante y represivo sobre las clases explotadas. La lucha sociosindical y política ha de aprender de esta experiencia mundial la decisiva importancia de unir en lo posible la conciencia política con la conciencia sociosindical, y dentro de esta unidad la importancia de la sistemática acción militante. El espontaneismo de masas fue una de las fuerzas activas en 1886 pero también lo fueron, y cada vez más, las organizaciones obreras anarquistas y socialistas cada vez más conscientes de actuar políticamente con sistemas organizativos capaces de aguantar la represión que se endurecería según aumentasen y se radicalizasen las movilizaciones.
El fetichismo parlamentarista sin contenido político obrero que luego haría estragos, como ya los estaba haciendo en la Europa de finales del siglo XIX, fue imponiéndose por varias razones específicas del capitalismo norteamericano que no podemos detallar ahora, pero entre las que destaca la facilidad con la que las patronales y la burguesía en su conjunto destrozaban una y otra vez las organizaciones obreras y sindicales con conciencia política radical, condenando al socialismo y al anarquismo al ghetto universitario y frecuentemente ni a eso. En EEUU hay una vida político-radical rica, compleja y plural, y aumentan ahora las luchas obreras y populares, pero el Estado ha desarrollado un sistema tan efectivo de control y aislamiento atomizador preventivo, que es muy difícil avanzar en la unificación estratégica. También hay que tener muy en cuenta que la debilidad teórico-política de la izquierda por las derrotas sufridas refuerza el individualismo metodológico y ético-burgués imperialista que la clase dominante refuerza y readecua permanentemente.
Lo malo es que la clase dominante mundial tiene como ejemplo y modelo a seguir el yanqui, lo que se aprecia no sólo en Europa sino también en el Caribe y América del Sur y del Centro, y en el resto del mundo. Frente a esta ofensiva reaccionaria generalizada el movimiento obrero ha de recuperar los valores comunes de solidaridad, de ayuda mutua, de reconquista del tiempo propio y libre y de reducción del tiempo explotado, etc., que unieron al movimiento popular y obrero de EEUU de aquél 1º de mayo.

4.- Tercera lección

Sin duda, la lección fundamental a extraer es la desesperada obsesión capitalista por «volver» a las formas de explotación imperantes en el pasado, y contra las que se levantó la clase trabajadora hermana de EEUU. Entrecomillamos «volver» para resaltar que en realidad se trata de ampliar, masificar y endurecer aquellas disciplinas, prohibiciones y castigos pero con los métodos actuales, infinitamente más sofisticados y perversos. El neoliberalismo mejora las tesis maltusianas y liberales extremas de la economía vulgar burguesa, llamada neoclásica, creada para oponerse al marxismo y derrotar al movimiento obrero de la época.
Ahora, la burguesía necesita, por un lado, aumentar el desempleo y el paro permanente, el subempleo y la precarización extrema para aterrorizar a la clase trabajadora mundial, dividirla y enfrentarla con ella misma. Por otro lado, necesita aumentar el tiempo de trabajo explotado, que no sólo la intensidad de la explotación, es decir, necesita que la clase obrera produzca más en cada hora de trabajo y que también trabaje más horas, sobre todo necesita mantener el salario igual pese al incremento de la explotación intensiva y extensiva, y si puede, busca incluso reducir el salario global a pesar de que la clase obrera aumente su productividad. Por esto, la patronal siente como un ataque insoportable a su misma esencia de clase todo intento de reducción del tiempo de trabajo explotado.
Exceptuando tibias y timoratas medidas cobardes por parte de algún Estado en la recuperación de derechos básicos --el caso alemán visto-- como es la reducida sanidad pública instaurada por la Administración Obama, lo que se aplica es una política con cuatro constantes: austeridad, es decir, reducción de gastos sociales vitales, de salarios directos e indirectos, de pensiones y jubilaciones, de servicios colectivos, etc. Privatización, es decir, vender todo lo público, colectivo y común a la burguesía a precio de ganga, para que pueda aumentar la tasa media de beneficio aunque sea a costa del empobrecimiento popular. Flexibilidad, es decir, destrucción de derechos sociolaborales y democráticos, derechos políticos conquistados por el pueblo trabajador pero que dificultan los negocios burgueses. Y represión, es decir, amedrentar a las clases trabajadoras para que no se resistan y sobre todo no pasen a la ofensiva, para que malvivan en el miedo y en la obediencia acobardada.
Para combatir al monstruo capitalista de las cuatro cabezas --austeridad, flexibilidad, privatización y represión--, el movimiento obrero ha de recuperar el vital internacionalismo consecuente de la II Internacional cuando en 1889 decretó día de lucha el 1º de Mayo en agradecimiento y en honor a la clase obrera de EEUU. Hoy más que entonces, debemos actualizar en la práctica aquella decisión porque hoy el capitalismo está definitivamente mundializado y cualquier lucha obrera y popular ha de unir su reivindicación territorial, regional y nacional, con su visión mundial. El movimiento obrero consciente yanqui así lo hizo protestando una vez y siempre contra las guerras imperialistas desatadas por «su» burguesía y saliendo en defensa de los pueblos atacados por ella.
El imperialismo activa todos sus medios militares, políticos, culturales, económicos… para aplicar su estrategia de explotación mundial en las mejores condiciones de superioridad global. Por esto, el internacionalismo obrero y popular, socialista, es el componente interno que une todas las luchas de las clases y pueblos oprimidos contra el enemigo común, sabiendo que el libre desarrollo de cada nación trabajadora es la base del desarrollo de la humanidad en su conjunto. En América Latina, este internacionalismo consecuente debe materializarse en el apoyo práctico a las liberaciones de los pueblos, en las ayudas a sus gobiernos progresistas amenazados por el militarismo yanqui y sus exigencias de absorción y deglución económica, social, cultural y natural. Solamente así haremos honor a los héroes del 1º de Mayo de 1886.

Iñaki Gil de San Vicente

martes, abril 22, 2014

La desigualdad como telón de fondo del incendio en Valparaíso



Detrás del hecho noticioso sobre el peor incendio en la historia del país, que dejó 15 muertos y más de 12 mil damnificados, se esconde la cara más terrible de la desigualdad. El costo de una ciudad turística que desnuda en sus cerros su enorme exclusión y pobreza.

Una pobreza generada por la mentalidad compulsiva de los que negocian con la fachada de una ciudad puerto y echan debajo de la alfombra (detrás de los cerros) los costos humanos y sociales de la desigualdad estructural.
Es la lógica de desenvolvimiento social que tienen los poderosos y los gestores neoliberales de políticas públicas: impulsar todo lo que sea negocio, lo generado por el turismo y el negocio inmobiliario, mientras desde el Estado y el municipio se abandona la construcción de vivienda digna y de una política de habitabilidad para los pobres.
El gobierno pone su repuesta donde la cubra la noticia. Otorga a cada familia damnificada Giftcards (tarjetas de compras) de 200 mil pesos, unos 358 dólares, destinados a ropa, pero para ser gastados sólo en las tres grandes empresas de comercio (París, Falabella, Ripley). De esta forma, obligan a los damnificados a gastar ese dinero en alguna de esas tres tiendas, sin tener posibilidad de comprar ropa en otros lugares. Es uno más de los negocios redondos que generan los poderosos tras cada tragedia.
Aun así, el pueblo y las organizaciones populares generan la solidaridad con el mismo pueblo afectado. Son diversos los espacios de acopio en Valparaíso, Santiago y en otras ciudades de Chile, donde recolectan ropa de abrigo, de cama, etc., para paliar la situación de las familias damnificadas.
¿Se podría haber evitado esta catástrofe? Queda aún en la construcción de una sociedad justa y solidaria; en la elaboración de un programa social digno, nacido de las conquistas del pueblo organizado las respuestas.
Lo cierto es que los tecnócratas aun no destinan los recursos necesarios para prevenir hechos de esta envergadura, siguen gastando los recursos en el negocio de la guerra (aviones de combates) y entregándoles los recursos estratégicos a las transnacionales.
La solidaridad se hará aún más efectiva cuando se vaya la noticia, se apaguen las cámaras y los micrófonos de los noticieros. Cuando la gente de Valparaíso siga levantándose, cuando las organizaciones populares sigan solidariamente construyendo en conjunto con el pueblo afectado.

Manuel (Colectivo Andamios), desde Chile.

Más de 800 mil palestinos conocieron el terror en las cárceles israelíes



Israel mantiene un plan de encarcelamiento de hombres y mujeres palestinas. En la conmemoración del Día de los Prisioneros, el pueblo de Palestina se movilizó y denunció las violaciones a los derechos humanos que comete Tel Aviv.

Hombres y mujeres, niños y ancianos, enfermos terminales y discapacitados, ex funcionarios y diputados, todos ellos palestinos. Todos ellos presos en las cárceles de Israel. ¿Las razones? Desde Tel Aviv afirman que atentan contra la estabilidad o mantienen vinculaciones con supuestas “organizaciones terroristas”. Desde los territorios palestinos ocupados, las argumentaciones son otras: esos presos y presas tuvieron la fuerza y el coraje para alzar la voz, integrar una movilización en la cual reclamaban sus derechos robados por Israel, participar en acciones de defensa de sus poblados, lanzar piedras a los tanques y blindados israelíes que nunca dejan de avanzar, o declarar públicamente su rechazo a la política de exterminio y expansión que Tel Aviv lleva adelante contra Palestina hace más de cincuenta años.
Como sucede en el País Vasco o en Kurdistán, los presos y las presas por razones políticas son el eje fundamental de las reivindicaciones de esos pueblos. En Palestina, el reclamo por sus liberaciones se hizo oír ayer, al celebrarse el Día de los Prisioneros, con movilizaciones en Cisjordania y la Franja de Gaza, en las cuales se escuchó la solidaridad con los detenidos.
En la actualidad, Israel mantiene a 5.200 palestinas y palestinos encarcelados y desde 1967, cuando el Estado sionista anexó a su territorio las primeras grandes superficies de tierras de Palestina, el total de pobladores palestinos que sufrieron la prisión asciende a 800 mil. Así lo reveló Saeb Erekat, el negociador de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) en el truncado diálogo de paz con Israel. En un comunicado, el funcionario expresó que para su pueblo “tener seres queridos en las cárceles israelíes no es inusual ya que es algo que ha afectado a todas las familias”.
Erekat denunció a su vez que “en el contexto de esa prolongada ocupación, una potencia extranjera se ha impuesto de manera ilegal en el territorio de otro pueblo y ha oprimido a millones (de personas) de diversas maneras. Los sufrimientos de los prisioneros reflejan el del pueblo palestino en su conjunto”. A esto agregó que Tel Aviv “ha criminalizado todas las formas de resistencia y la participación política y cívica”, pero que la respuesta de la ANP ha sido “a través de medios diplomáticos y pacíficos para conseguir sus derechos inalienables”.
Del total de presas y presos palestinos en las cárceles de Israel, 476 están condenados a cadena perpetua, 200 son menores de edad y once fueron detenidos mientras ejercían la función de diputados en el parlamento de su país. La agencia de noticias Abujna indicó que en las prisiones israelíes, 1400 presos palestinos sufren “la negligencia médica y mala atención de la salud”, de los cuales dieciséis se encuentran internados en grave estado en el hospital de la prisión de Ramla. Abujna señaló que existen más de ochenta casos de enfermedades crónicas, y decenas de personas con discapacidades físicas, psíquicas y sensoriales se encuentran entre rejas.
Un ejemplo del accionar sistemático de Israel para capturar palestinas y palestinos se produjo en septiembre de 2000, durante la Intifada, cuando detuvo a más de 80 mil personas, de las cuales 10 mil eran niños y 60 se desempeñaban como ministros de la ANP o legisladores.
En su último reporte difundido, el Centro Palestino por los Derechos Humanos (CPDH) reveló que en la semana del 27 de marzo al 2 de abril, treinta y un civiles palestinos fueron detenidos en Cisjordania, de los cuales dos eran niños.

A la huelga

Un total de 1200 palestinas y palestinos encarcelados por Israel comenzaron una huelga de hambre, en el marco del Día del Prisionero, según informó la portavoz del Servicio de Prisiones de Israel, Sivan Weitzman. La funcionaria agregó que otros 2300 reclusos se negaron a alimentarse este martes. Con la medida de fuerza, los presos y las presas rechazan las medidas humillantes a las que son sometidos y las cuales violan sus derechos humanos.
La huelga de hambre se inició al mismo tiempo que Tel Aviv anunció la liberación Khader Adnan, dirigente de la Yihad Islámica. Adnan había finalizado en febrero pasado un ayuno de sesenta y siete días consecutivos para reclamar la liberación a más de 4800 palestinas y palestinos detenidos en el Estado hebreo.
Un alto dirigente de Hamas preso en una cárcel israelí inició el domingo una huelga de hambre indefinida; una medida secundada por otros 200 cautivos, según medios locales.
La cadena HispanTV informó que Ibrahim Hamed, dirigente del Movimiento de Resistencia Islámica Hamas, que gobierna en la Franja de Gaza, también inició una huelga de hambre en rechazo al aislamiento al que es sometido desde hace tres meses.
Las presas y los presos palestinos tienen prohibido las visitas familiares y muchos de ellos fueron encarcelados en el marco de las denominadas “detenciones administrativas”, que permiten aprisionar a presuntos militantes políticos, basados en información de inteligencia clasificada a disposición solo de un juez militar, sin juicio y por períodos de seis meses prorrogables.

Leandro Albani

"En Bolivia se está rompiendo la unidad entre tierra y territorio"



Entrevista a la socióloga e investigadora sobre movimientos sociales Raquel Gutiérrez, de larga trayectoria en la militancia popular y guerrillera en el país. Una mirada crítica sobre el proceso de cambio que lidera Evo Morales.

Raquel Gutiérrez es mexicana, pero buena parte de su vida y su militancia transcurrió en Bolivia: durante 20 años formó parte del Ejército Guerrillero Tupak Katari (EGTK), junto a Felipe Quispe y al actual vicepresidente Álvaro García Linera, y del grupo Comuna, donde se plasmó desde la intelectualidad el devenir de los movimientos sociales en los ´90. Su libro Los ritmos del Pachakuti es una de las mejores descripciones que se ha hecho del proceso histórico llevado a cabo en el país entre los años 2000 y 2005, que permitió la asunción de Evo Morales. Actualmente trabaja en la Universidad Autónoma de Puebla (México), desde donde dirige sus investigaciones sobre los movimientos sociales latinoamericanos.
- ¿Cuál es tu análisis del proceso de cambio que vive Bolivia?
Juzgando no desde lo fáctico sino del horizonte de los deseos más profundos que estaban en juego en el 2000-2005, es decir una voluntad reapropiadora de la riqueza material y de recomponer los términos de participación en lo político, se ha avanzado poco. Se ha mejorado la situación del indígena como sujeto social y se ha infundido una especie de ánimo a esa ´bolivianidad` antes tan apachurradita. El boliviano antes no quería ser boliviano, y ahora es respetado e incluso admirado en otros lugares del mundo. Por otra parte, el gobierno de Evo Morales ha coincidido con un momento interesante de aumento de precios de las materias primas, como ha ocurrido en la mayor parte de los gobiernos progresistas de América Latina. Eso sumado a ciertas modificaciones del uso de esos recursos.
Pero, lastimosamente, las políticas sociales en Bolivia han seguido el camino de las políticas de seguridad democrática, como en México o Colombia. Es decir, transferencias de dinero como parche a las peores barbaridades que generan las políticas neoliberales. El gobierno boliviano presume del bono Juancito Pinto y otros, que pueden ser novedad para Bolivia, pero si lo miramos en términos geopolíticos no es ninguna maravilla, porque con eso cuentan todos los peores regímenes latinoamericanos. Esta manera de hacer las transferencia de recursos a partir de monopolizar la decisión estatal en términos de donante ya la conocemos en el continente, es la relación blanda del capital, y abdica de la aspiración de aquel pináculo de energía boliviana en el 2003 que era la reapropiación de lo que me corresponde y ponerme de acuerdo en la manera de gestionarlo.
Se vuelve a pensar únicamente en términos de producción del capital, y abdicas de modificar visiones generales de la reproducción de la vida, incluida la reproducción del capital. Tomas simplemente el punto de vista de quienes sólo pueden vivir si hay un capital, es decir la burguesía y las clases medias. Hay una resignificación de lo político: quien pretende mantenerse en el mando promete, pero no se compromete a quedar sujeto al control desde abajo. No se compromete a deliberar con los otros.
- Muchos han observado que un Estado no es una estructura donde puedan aplicarse muchos criterios de horizontalidad o rotación de cargos que existen en la organización ancestral de las comunidades (el ayllu) o incluso algunos movimientos sociales.
Claro que es cierto que no es lo mismo manejar un gobierno que una comunidad o sindicato. Sin embargo, la cosa es si te vas a atrever a experimentar, aunque sea de manera cautelosa, con el modo administrativo colonial liberal y capitalista a través del cual se ha manejado el Estado, o si te vas a quedar ahí muy a gusto adecuándote a los términos heredados. Esa es la pregunta y es una disyuntiva política, ética y social. Eso es lo que sienten muchos que entran al Gobierno y después se empiezan a sentir acosados.
- Hay algunas deserciones del Gobierno, no sólo desde las clases medias intelectuales o ligadas al ecologismo, sino también desde algunos movimientos indígenas como la Confederación Indígena del Oriente Boliviano (Cidob) o el Consejo Nacional de Ayllus y Markas (Conamaq)
En Bolivia se está segmentando el asunto campesino del asunto indígena. Se está rompiendo el asunto de que tierra y territorio es una unidad y que la cuestión principal es acerca del uso común del territorio. Eso se negoció con la derecha para aprobar la constitución enmendada que rige ahora en Bolivia después de la masacre de El Porvenir, después de las grandes movilizaciones en defensa al Gobierno. El problema campesino empieza a ser un problema de producción agraria.
Por otro lado, el tema indígena lo empiezan a llevar hacia los derechos culturales. El conflicto del Tipnis (*) es la síntesis de esa tensión, de cómo se fractura el horizonte comunitario popular habilitando ahora dos claves interpretativas que pueden ser manipuladas para su confrontación. Por un lado, el indígena como atrasado, conservacionista, que además se alía con los peores reaccionarios blancos de las ONGs; por el otro lado, los campesinos que quieren implementar pequeños o grandes procesos de acumulación aliados al capital brasileño en una carretera donde las mercancías circulen rápido.
- Estos planes contradicen el discurso internacional sobre la Madre Tierra y el Buen Vivir, por ejemplo.
Fuera de Bolivia, donde no tiene que gobernar, Evo Morales puede esgrimir argumentos sociales que enriquecen su significado simbólico en todo el continente. Sin embargo, internamente se ha tenido que restringir cada vez más por un tipo de mando que contradice lo comunitario. El Evo es una anomalía política, un luchador social, una persona que es de origen indígena, que conoce, y su forma humilde de estar en el mundo está engendrada por una matriz indígena, de producción de prácticas que descolocan las cosas. Pero desde afuera sólo se ven los rasgos amables del proceso.
Yo ahorita estoy muy atenta a la lucha colombiana, por eso tengo en la punta de la lengua lo de la Seguridad Democrática. Lo que me extraña mucho es que encuentro algo así como el ordenamiento de este argumento en la voz de nuestros aliados, de los Gobiernos progresistas. Cada lugar tiene sus variantes, pero la estructura del discurso es la misma, se trata de volver a restituir la posibilidad de planes decididos sin la contribución de la sociedad. Después, dependiendo de la situación puedes crear la variante para ejecutarlo: paramilitarizando, haciendo guardias blancas o una gendarmería nueva, pero hay que ir siguiendo las diferentes maneras en que se trata de arrinconar la posibilidad de intervención política desde abajo, sobre todo en una sociedad que tiene tanta estructura organizativa e independiente como Bolivia.

Tomás Astelarra y Matías Pujol, desde Bolivia.

(*) el proyecto del Gobierno de Evo Morales de construir una carretera que atraviese el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) es una de las principales razones de conflicto con la CIDOB y el Conamaq, y uno de los puntos de bisagra del apoyo de ciertos intelectuales, sobre todo después de la represión a la VIII Marcha Indígena en favor del TIPNIS.

Esta entrevista es parte de una serie de charlas sobre el “proceso de cambio” que vive Bolivia y que forman parte de la investigación para el libro “La Bolivia de Evo Morales (crónica del país de las mamitas)”, que se editará este año como parte de la colección Cuadernos de Sudestada.

Contra el punto final… de la dictadura franquista

El escritor Mario Amorós publica “Argentina contra Franco. El gran desafío a la impunidad de la dictadura” (Akal)

En 1969 Manuel Blanco Chivite estudiaba periodismo en Madrid y se acercó al Partido Comunista de España (Marxista-Leninista). Dos años después, desde el momento de su fundación, comenzó a militar en el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP). Como muchos militantes antifranquistas, Manuel Blanco Chivite pasó por la Dirección General de Seguridad y por los temibles calabozos de la Brigada Político-Social. Fue en julio de 1975, cuatro meses antes de la muerte del dictador. Esa semana también “cayeron” otros compañeros del FRAP, acusados sin pruebas de la muerte de un policía, reivindicada por esta organización. No se avisó a abogados ni familiares de las detenciones (en la práctica, permanecían “secuestrados”). La esposa de Manuel, Milagros Ponz, también fue “secuestrada” sin acusación y conducida a San Sebastián, ciudad que se hallaba en estado de excepción.
El testimonio de Manuel Blanco Chivite es uno de los diez relatos compilados por el historiador y periodista Mario Amorós en el libro “Argentina contra Franco. El gran desafío a la impunidad de la dictadura”, editado por Akal en la colección A Fondo, que dirige el periodista Pascual Serrano. Ellos y ellas fueron detenidos por la Brigada Político-Social del franquismo y torturados en la Dirección General de Seguridad, emplazada en la Puerta del Sol de Madrid, entre 1956 y 1975.
La esperanza para tantos militantes antifranquistas, y para la recuperación de la memoria democrática, se deposita en la perseverante labor, iniciada hace cuatro años, de la jueza Argentina María Servini de Cubría, quien el 18 de septiembre de 2013 pidió la extradición de Jesús Muñecas Aguilar, antiguo capitán de la Guardia Civil, y Juan Antonio González Pacheco (“Billy el Niño”). Recuerda Mario Amorós que ambos tuvieron que declarar en la Audiencia Nacional española el 5 de diciembre de 2013, acusados de “gravísimos casos de tortura”.
La denominada “Querella Argentina” ha cobrado valor de “un verdadero proceso judicial e histórico al franquismo”, recuerda Mario Amorós. Más de 300 personas (a título individual) se han sumado como querellantes a una iniciativa que respaldan más de un centenar de asociaciones agrupadas en la Coordinadora Estatal de Apoyo a la Querella Argentina contra los Crímenes del Franquismo (CEAQUA), constituida en junio de 2012. Los consulados argentinos permanecen abiertos a las personas que deseen formalizar su denuncia. “Todas las expresiones de la represión desplegada por el fascismo español entre julio de 1936 y junio de 1977 están confluyendo en un juzgado de Buenos Aires: fusilamientos, tortura, prisión política, exilio, trabajo esclavo, robo de bebés, desaparecidos, depurados…”, resume el autor de “Allende. La biografía”.
“Todo comenzó en Buenos Aires el 14 de abril de 2010”, apunta Amorós. Ese día, dos familiares de víctimas de la represión franquista -Darío Rivas e Inés García-, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y organizaciones de derechos humanos (Abuelas de Plaza de Mayo, entre otras) presentaron una querella criminal por los delitos de genocidio y/o de lesa humanidad cometidos en el estado español entre el 17 de julio de 1936 y el 15 de junio de 1977. Todo ello en ejercicio del principio de jurisdicción universal. La jueza Servini imputó a Muñecas Aguilar la participación en las torturas al ciudadano Andoni Arrizabalaga en 1968. A González Pacheco (“Billy el Niño”) le acusó de participar en las torturas sufridas por 13 personas entre 1971 y 1975.
¿Qué ocurrió con los militantes del FRAP –entre otros, Manuel Blanco Chivite- detenidos en julio de 1975? Padecieron torturas salvajes en la Dirección General de Seguridad por parte de Roberto Conesa y sus hombres. Golpes con porras, varas y palos. A Blanco le sacudieron con una estufa de butano; la tortura del “pato” (caminar en cucillas con las manos esposadas a la espalda); a algún detenido le colocaron los agentes una pistola en la boca y le amenazaron con descerrajarle un tiro; dejar en carne viva las plantas de los pies; intento de linchamiento organizado por parte de policías armados. Tortura física y psicológica, en resumen, cruel ensañamiento, durante una semana sin interrupción hasta que cinco de los detenidos firmaron declaraciones que les comprometían.
A este grupo de militantes del FRAP, y a otro detenido por la policía un mes después, se les aplicó de manera retroactiva el Decreto Ley Antiterrorista de 22 de agosto. Manuel Blanco y sus compañeros fueron procesados por el Juzgado Militar Permanente número 2. Se les trasladó a la prisión de Carabanchel, fueron encerrados en la galería subterránea e incomunicados. En la cárcel continuaron los interrogatorios por parte de la Brigada Político-Social y la Guardia Civil, en los que se pretendía la autoinculpación. Manuel y sus cuatro compañeros fueron sometidos a Consejo de Guerra el 12 de septiembre en el cuartel de El Goloso (Madrid). El juez instructor rechazó que se practicasen 124 pruebas testificales y periciales, tal como proponía la defensa. Pese a las irregularidades y precariedad probatoria manifestadas en el Consejo de Guerra, denunciadas en su día por la Liga Internacional de Derechos Humanos, se decretó la pena de muerte para varios detenidos así como largas penas de prisión. Voluntarios de la guardia civil y voluntarios de la policía armada participaron en los fusilamientos.
El autor del libro prueba los hechos con los testimonios de Manuel Blanco, Víctor Díaz-Cardiel, Felisa Echegoyen, José María Galante, Julia Hidalgo, Paco Lobatón, Willy Meyer, Roser Rius, Alfredo Rodríguez y Jesús Rodríguez. Ahora bien, ¿qué ocurrió con los responsables? En un apartado de tres páginas, titulado “Reciclaje e impunidad”, Mario Amorós detalla la suerte de algunos de los cabecillas del aparato represor: “Muchos de los principales agentes y mandos de la Brigada Político-Social lograron reciclarse sin problemas, e incluso con honores y beneficios económicos en los años de la Transición”. El comisario Saturnino Yagüe, jefe máximo entre 1963 y 1975, falleció en Madrid en 1978 sin que pechara con sus actos.
Roberto Conesa (conocido como “el “superagente Conesa”) falleció en 1994 exonerado de condena judicial o reproche público. Incluso el ministro Martín Villa recuperó a Conesa, cuando éste ocupaba el cargo de Jefe Superior de la Policía en Valencia, para que participara en la investigación de dos secuestros obra de los GRAPO. Detalla Mario Amorós que Conesa fue apartado en 1979 (tras sufrir un infarto) de la jefatura de la Brigada de Información de la Policía (sucesora de la Brigada Político-Social). Lo sustituyó en el cargo Manuel Ballesteros, “uno de los más despiadados agentes de la Brigada Político-Social en Valencia”. Ballesteros alcanzó la dirección del Gabinete de Información del Ministerio del Interior en la etapa de José Barrionuevo y Rafael Vera. Además, fue condenado en dos ocasiones por su implicación en la “guerra sucia” contra ETA, aunque finalmente le absolvió el Tribunal Supremo. A Juan Antonio González Pacheco le concedió Martín Villa en 1977 la Medalla de Plata al Mérito Policial por su aportación a la liberación del general Villaescusa, secuestrado por el GRAPO. Con la entrada en vigor de la Ley de Amnistía ese mismo año, se archivaron las 17 denuncias por delitos de tortura que recaían sobre su persona, relata Mario Amorós.
El autor del libro pespuntea la peripecia vital de “Billy el Niño”: “En 1981, cuando fue vinculado con la guerra sucia contra ETA en Francia y tuvo que declarar en la Audiencia Nacional, fue destinado a la Brigada Central de la Policía Judicial. Un año después, pidió la excedencia y durante años se empleó como jefe de seguridad en empresas muy importantes (…). Sus obligaciones profesionales se concentran en la empresa de seguridad que figura a nombre de su esposa, que facturó casi 110.000 euros en 2013”.
El edificio de la Puerta del Sol, hoy sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid, acogió durante la dictadura franquista la Dirección General de Seguridad y también las dependencias de la Brigada Político-Social, creada en 1941. ¿Cuál era su cometido? “Seguimientos, escuchas telefónicas, control de la correspondencia, detenciones, confiscación e incautación de bienes, allanamiento y registro de viviendas y, como les enseñaron los nazis, la tortura como método recurrente para ampliar la información o simplemente como forma de castigo; y actuaba con impunidad indiscutida, absoluta avasalladora; cualquier conducta que pudiera afectar al orden público convertía a un ciudadano en sospechoso”. Anota Mario Amorós que está pendiente todavía una investigación de “la huella nazi en los orígenes de la Brigada Político-Social”.
Los plazos para la detención policial estaban estipulados en 72 horas, pero estos límites temporales, señala el historiador Julián Casanova, eran en muchos casos una falacia. La permanencia en las comisarías, en medio de vejaciones y torturas, podía durar días e incluso semanas. En ocasiones las detenciones tampoco se registraban. De ese modo se efectuaban “diligencias” sin médicos, sin abogado y sin derecho a la defensa. Testigo de aquella época negra fueron las comisarías de Via Laietana en Barcelona o la Dirección General de Seguridad en la Puerta del Sol de Madrid. Y personajes como Antonio Juan y Vicente Juan Creix (Barcelona); Melitón Manzanas (San Sebastián); Manuel Ballesteros (Valencia) o Roberto Conesa, José Sainz y Juan Antonio González Pacheco (Madrid).
Muy vinculada a la Dirección General de Seguridad, comenzó a funcionar en 1964 el Tribunal de Orden Público (TOP), institución “a la que le correspondía la persecución de la actividad política antifranquista”, subraya Mario Amorós. El TOP otorgaba un valor capital a los atestados que remitía la Brigada Político-Social. Además, en sus 13 años de actividad, el TOP abrió 22.660 procedimientos y dictaron 3.798 sentencias, de las que 2.839 fueron condenatorias (11.731 años de cárcel). El 60% de los procedimientos se tramitaron entre 1974 y 1976. La jurisdicción de Orden Público desapareció en enero de 1977, y fue sustituida por la Audiencia Nacional. “Lo peor fue, sin embargo, que no sólo se acordó la amnistía, sino que se decretó el olvido”. La frase de Josep Fontana encabeza y resume el libro.

Enric Llopis

José Carlos Mariategui vive entre nosotros

Recientemente, el pasado 16 de abril, se recordó en el Perú el 84 aniversario de un hecho infausto: el deceso de José Carlos Mariátegui, ocurrido en 1930, poco antes del derrocamiento del régimen de Augusto Bernardino Leguía, y de la instauración de una nueva dictadura, la Sánchez Cerro, de triste recordación.
A la inversa de este episodio, el 14 de junio de este año se celebrarán los 120 años del nacimiento del autor de “los 7 Ensayos…”, considerado con razón como la más importante figura nacional del siglo XX. Y los preparativos para evocar ese acontecimiento, están en marcha.
Ya se conoce, en efecto, la Convocatoria y el Temario del Simposio Internacional que habrá de celebrarse en Lima entre el 12 y el 14 de junio, y que culminará con un encuentro simbólico ante el monumento que perenniza su memoria, en la ciudad capital.
Hablar de José Carlos Mariategui en el Perú de hoy, es aludir a quien introdujo en el escenario nacional el verdadero sentido de patria. Y es que recogió el legado de la historia, lo estudio al calor de la realidad concreta, y lo perfiló con un sentido de futuro pergeñando para el país un nuevo modelo de desarrollo acorde con el avance de los pueblos.
Su mensaje nos enseñó cabalmente a comprender que la vida nacional está menos desconectada y es menos independiente que lo que se supone. Y es que el Perú -como lo dijo- “es el fragmento de un mundo que sigue una trayectoria solidaria”. Ahora podemos comprobarlo.
Mirando el antecedente con una certeza que confirma la vida, en “El Alma matinal y otras estaciones del hombre de hoy”, nos habla de los Libertadores asegurando que éstos “fueron grandes porque fueron, ante todo, imaginativos. Insurgieron contra la realidad limitada, contra la realidad imperfecta de su tiempo. Trabajaron por crear una realidad nueva. Bolívar -añadió- tuvo sueños futuristas. Pensó en una confederación de estados indo-españoles. Sin este ideal, es posible que Bolívar no hubiese venido a combatir por nuestra independencia. La suerte de la independencia del Perú ha dependido, por ende, en gran parte, de la actitud imaginativa del Libertador. Al celebrar el centenario de una victoria de Ayacucho, se celebra, realmente, el centenario de una victoria de la imaginación”,
Y ese ideario imaginativo del Libertador, ahora se está convirtiendo e realidad de manera sostenida y militante. Los proceso que tienen lugar en cada uno de los países de la región, así lo acreditan. La Independencia de nuestros Estados -que asomó hace doscientos años como la liberación “criolla” del yugo ibérico- tiende cada vez más a definirse como la expresión de una voluntad soberana capaz de afirmar un nuevo desarrollo, que ya puede definirse como la expresión del socialismo del futuro.
En torno al tema se ha especulado considerablemente antes. Ciertos expurgadores de la historia han gustado hablar de “modelos” en la construcción del socialismo, sin considerar que la lucha de los pueblos en todos los tiempos y en todos los escenarios responde a realidades propias, que está ligada a experiencias concretas y a expectativas que pueden identificarse, pero nunca compartirse.
Conscientes de eso, los fundadores del socialismo aseguraron que este no es -nunca lo fue- una receta única que pudiese aplicarse en forma dogmática en cualquier realidad. Coincidieron en afirmar más bien, que se debía, en todos los casos, reconocer los rasgos propios y buscar derroteros originales. En la polémica con el APRA, con acierto ejemplar, Mariátegui aseguró que el socialismo en el Perú “no sería calco ni copia, sino creación heroica”.
Esta formulación constituyó no el rechazo a quienes buscaban supuestamente “copiar” una experiencia foránea; sino al contrario, a los que acusaban al autor de los “7 Ensayos…” de “extranjerizante” y “europeísta” porque no tenía una visión estrecha y doméstica de la política, sino una idea continental y mundial del desarrollo y de la historia.
El mensaje del Amauta diseñó la idea del socialismo como pilar de la nacionalidad, sustentado en las experiencias del pasado, pero entretejido con un escenario mucho más amplio, el que asoma en nuestro continente a partir de las lecciones que fluyen de un proceso que es cada vez menos local, y cada vez más latinoamericano y por lo tanto interdependiente.
Por eso resulta erróneo siquiera, suponer la existencia de “modelos”. Aludir a ellos, en buena medida, fue en el pasado, un esquema formal ajeno a las posibilidades reales de un proceso signado por acontecimientos inherentes a cada país.
Lo que ocurre en los países de la región, es propio de ellos, pero es común el anhelo de justicia, el afán de encarar las demandas del pueblo y la firmeza combativa para preservar y defender la soberanía de los Estados recuperando siempre la riqueza de las naciones. Justicia y dignidad, por lo demás, no constituyen patrimonios nacionales, sino emblemas universales que todos debemos sustentar.
No obstante, cabe subrayar como seguro marco del socialismo, el de ayer y el del mañana; dos rasgos esenciales: la eliminación de la propiedad privada sobre los grandes medios de producción, y un cambio de clase en la conducción del Estado asegurando que éste sea liderado por los trabajadores, y no por las aviesas y corruptas camarillas del pasado que usurparon funciones a la sombra del Imperio.
A partir de estos rasgos, el ideal socialista en cada uno de los territorios nacionales, tendrá por cierto, su propio e intransferible diseño.
Plenamente consciente de ello, Juan Velasco Alvarado, en 1970 hablando del proceso peruano que lideró de manera consecuente y creadora dijo ante los industriales de América reunidos entonces en nuestra capital: “También estamos convencidos de su propia singularidad histórica, que nos obliga a encontrar soluciones propias y distintivas para nuestros más críticos problemas; es decir, soluciones ajenas a las surgidas en otras realidades; soluciones conceptualmente autónomas, soluciones que sin deseñar el aporte positivo de experiencias de otros pueblos y de otras realidades, responda al reclamo que hace más de cuarenta años formulara José Carlos Mariategui, para que algún día los peruanos, peruanizáramos el Perú”
La línea de identificación es la misma: el sueño de los libertadores, la Independencia de nuestras naciones, la lucha de nuestros pueblos desde Túpac Amaru hasta Sandino; las experiencias de ayer de Mariátegui a nuestros días pasando ciertamente por Cuba Socialista y la obra de Fidel; Juan Velasco, Salvador Allende y otros; que se anuda hoy con la experiencia bolivariana de Venezuela, que sale airosa frente a duras confrontaciones; y los avances innegables de otros pueblos y gobiernos que en Bolivia, Chile, Ecuador, Nicaragua y El Salvador, afirman un curso verdaderamente transformador en el que se dan la mano experiencias democráticas que ocurren en otros países de la región y que ponen ante la derrota la política guerrerista y succionadora del Imperio.
Para los peruanos de nuestro tiempo, como lo dijera el martes 15 en la Casa del Amauta la Secretaria General de los “Amigos de Mariátegui”, la pintora nacional Fanny Palacios Izquierdo, “Mariátegui es lo que es, por todo eso. Por sus obras, por sus libros, por el escenario en el que actuó y vivió, por su contribución al pensamiento nacional, por su modo de apreciar las cosas. Pero, sobre todo, por su extraordinaria presencia. Leerlo hoy es como leer lo que está ocurriendo en el Perú ahora. Y pensar en sus enfoques referidos al escenario nacional o mundial, a las tareas de la intelectualidad, a la importancia de la cultura, o a la lucha de los trabajadores; es reivindicar como nuestro, un mensaje de clase que nunca debiéramos abandonar”.
Tomar en cuenta todos estos elementos en esta coyuntura de la historia, es considerar que, pese al tiempo y a la distancia, y no obstante la cuantiosa carga del enemigo que acecha a nuestros pueblos, José Carlos Mariátegui, vive entre nosotros.

Gustavo Espinoza M. Del Colectivo de Dirección de Nuestra Bandera

Usar a Ucrania para calentar el planeta

La manera de ganarle a Vladimir Putin es inundar el mercado europeo con gas natural obtenido mediante fracking (fractura hidráulica) en Estados Unidos, o al menos eso nos quiere hacer creer la industria. Como parte de la escalada de la histeria antirusa, dos iniciativas fueron presentadas en el Congreso estadunidense; éstas intentan aprobar por la vía fast-track las exportaciones de gas natural licuado (LNG, por sus siglas en inglés), en nombre de ayudar a Europa a desengancharse de los combustibles fósiles de Putin y fortalecer la seguridad nacional estadunidense.
Según Cory Gardner, el legislador republicano que presentó la iniciativa en la Cámara de Representantes, oponerse a esta legislación es como colgar el teléfono a una llamada de emergencia hecha por nuestros amigos y aliados. Y podría ser verdad –siempre y cuando tus amigos y aliados trabajan en Chevron y Shell, y la emergencia es la necesidad de mantener las ganancias elevadas, en medio de los decrecientes suministros de petróleo y gas convencional.
Para que funcione este ardid, es importante no mirar demasiado de cerca los detalles. Por ejemplo, el hecho de que mucho del gas probablemente no llegue a Europa –porque los proyectos de ley permiten que el gas sea vendido en el mercado mundial a cualquier país que pertenezca a la Organización Mundial del Comercio.
O el hecho de que, durante años, la industria ha enviado el mensaje de que los estadunidenses deben aceptar los riesgos que la fractura hidráulica trae a su tierra, agua y aire, con tal de ayudar a su país a obtener una independencia energética. Y ahora, de pronto, astutamente la meta se volvió la seguridad energética, que al parecer significa vender en el mercado mundial una temporal superabundancia de gas obtenido mediante fracking y así crear dependencias energéticas en el extranjero.
Y, sobre todo, es importante no darse cuenta que construir la infraestructura necesaria para exportar gas a esta escala tomaría muchos años de permisos y construcción. Para cuando estos masivos proyectos industriales estén funcionando, es posible que Alemania y Rusia sean amigos cercanos. Para entonces, pocos recordarán que la crisis en Crimea fue el pretexto que la industria del gas aprovechó para hacer realidad sus eternos sueños de exportación, sin importar las repercusiones sobre las comunidades locales, por el fracking, o sobre el planeta que se calienta.
A este hábito de explotar una crisis para obtener ganancias privadas le llamo la doctrina del shock, y no muestra señales de ir en retirada: durante los tiempos de crisis, ya sea real o manufacturada, nuestras elites imponen políticas no populares, que van en detrimento de la mayoría, bajo el pretexto de que es una emergencia. Muchas industrias son buenas en hacer este ardid, pero el más hábil en explotar la cualidad que tiene una crisis de frenar la racionalidad es el sector global del gas.
Durante los últimos cuatro años los cabilderos del gas han usado la crisis económica en Europa para decir a países como Grecia que la salida de la deuda y la desesperación es abrir sus hermosos y frágiles mares a la perforación. Y emplean argumentos similares para racionalizar el fracking en América del Norte y Reino Unido.
La crisis de moda es el conflicto en Ucrania. Lo usan como ariete para derribar las sensatas restricciones a las exportaciones de gas natural y para promover un controvertido acuerdo de libre comercio con Europa. Es todo un acuerdo: más economías empresariales de libre comercio contaminantes y más gases que atrapan el calor y contaminan la atmósfera. Todo esto en respuesta a una crisis energética en buena medida manufacturada.
Y vale la pena recordar –la ironía de las ironías– que la crisis que la industria del gas natural es más hábil explotar es el mismo cambio climático.
Qué importa si la única solución que la industria ofrece a la crisis climática es expandir drásticamente el uso del fracking, que libera a la atmósfera cantidades masivas de metano, desestabilizador del clima. El metano es uno de los gases de efecto invernadero más potentes, 34 veces más fuerte para atrapar el calor que el dióxido de carbono, según los más recientes cálculos del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés). Y eso ocurre durante un periodo de 100 años, con el poder del metano reduciéndose a lo largo del tiempo.
Es mucho más relevante, argumenta Robert Howarth, bioquímico de la Universidad de Cornell, observar el periodo de 15 a 20 años, cuando el metano tiene un impresionante potencial de cambio climático: 86 a 100 veces mayor que el dióxido de carbono. Y recuerda: no construyes infraestructura multimillonaria en dólares a menos que planees usarla durante al menos 40 años. Así que la respuesta que le damos a nuestro planeta que se calienta es la construcción de una red de hornos atmosféricos superpoderosos. ¿Estamos locos?
No sabemos cuánto metano se libera al perforar y hacer fracking y con toda su infraestructura. Aun cuando la industria del gas natural vende sus emisiones de dióxido de carbono como ¡más reducidas que el carbón!, nunca ha realizado una medición sistemática de sus fugas de metano. La industria del gas, en 1981, salió con el astuto discurso de que el gas natural era un puente a un futuro de energía limpia. Eso fue hace 33 años.
Y en 1988 –el año que el climatólogo James Hansen alertó al Congreso, en un histórico testimonio, sobre el urgente problema del calentamiento global– la Asociación Estadunidense de Gas comenzó a explícitamente describir su producto como respuesta al efecto invernadero.
El uso que la industria hace de Ucrania para expandir su mercado global, bajo la bandera de la seguridad energética, debe verse en el contexto de este ininterrumpido historial de oportunismo ante las crisis. Sólo que esta vez muchos más de nosotros sabemos dónde está la verdadera seguridad energética. Gracias al trabajo de reconocidos investigadores, como Mark Jacobson y su equipo en Stanford, sabemos que el mundo puede, para 2030, obtener su energía exclusivamente de renovables. Y gracias a los más recientes y alarmantes informes del IPCC sabemos que hacerlo es ahora un imperativo existencial.
Depende de los europeos transformar su deseo de emancipación del gas ruso en una demanda de una acelerada transición a renovables. Tal transición –a la cual las naciones europeas están comprometidas por el Protocolo de Kyoto– fácilmente puede ser saboteada si el mercado mundial es inundado con combustibles fósiles baratos que fueron extraídos mediante fracking del lecho de roca estadunidense. Responder a la amenaza de un calentamiento catastrófico es nuestro más urgente imperativo energético. Y simplemente no podemos darnos el lujo de distraernos con el más reciente ardid de mercadotecnia, alimentado con una crisis, de la industria del gas natural.

Naomi Klein

lunes, abril 21, 2014

“Es una pena que el Gobierno argentino haya escogido a un socio como Chevron”



¿Por qué el gobierno de Argentina acordó con Chevron al mismo tiempo que el Estado ecuatoriano reclamaba que los bienes de la multinacional fueran congelados en el país? El abogado Pablo Fajardo explica las razones y alerta sobre el accionar de la petrolera a nivel mundial
En esta segunda y última entrega de la entrevista con Pablo Fajardo, el abogado ecuatoriano que lleva adelante la mega causa judicial contra la petrolera Chevron, explica por qué el gobierno argentino decidió asociarse con la multinacional, mientras la justicia del país no permitía que se congelaran sus bienes, como lo solicitó Ecuador.
Fajardo también destaca la importancia del apoyo mundial a la lucha contra la petrolera y detalla en qué consiste el Día Mundial Antichevron, que se llevará a cabo el próximo 21 de mayo.
-¿Qué rol han jugado los Gobiernos de los países que afectó el juicio? ¿En Argentina se denegó el embargo a Chevrón?
-Argentina es un caso especial y realmente soy respetuoso de la cuestión política de cada país. En base a la convención interamericana suscripta por Ecuador, Argentina y otros países en el año 1979 (Convención Interamericana de Medidas Cautelares), planteamos una medida para “embargar de forma preventiva los activos de Chevron en Argentina”. El juez de instancia de primer nivel concedió el embargo de todos los activos y dijo que de cada 100 dólares que genere Chevron Argentina, 40% iría a una cuenta especial a nombre de las víctimas de Ecuador. Chevron recurrió a la cámara de apelaciones, la cámara ratificó esa sentencia de embargo en forma unánime. ¿Qué hizo Chevron? Chantajear al Gobierno argentino y decirle que si no levantaban el embargo, la empresa iba a quebrar y no iba a invertir nada en Argentina. Como Argentina tiene un déficit energético importante, y justamente un poco antes habían expulsado a Repsol, YPF necesitaba un socio para invertir en el yacimiento Vaca Muerta. Entonces Chevron levanta su mano y dice: “Yo invierto en Vaca Muerta a cambio de que me levanten el embargo de Ecuador”. Es una cosa inaudita, porque la función ejecutiva no puede interferir una acción estrictamente judicial, y es violentar convenios internacionales sobre mercados regionales. Hay un documento de la procuraduría de Argentina que hablaba de cuestiones antijurídicas, básicamente. Evidentemente la Corte Suprema argentina cayó en esa trampa y levantó el embargo el 4 de julio de 2013 un día antes del Día Mundial del Ambiente. El 15 de julio de 2013, el señor John Watson, que es el gerente general de Chevron Corporation, estaba en Buenos Aires suscribiendo el contrato con Cristina Fernandez de Kirchner. Entonces uno se da cuenta del nexo que existe. Es una pena que un Gobierno decente haya caído en un chantaje de una empresa tan corrupta y que YPF haya escogido al socio más sucio para sus operaciones.
-En el caso contra Chevron, surgieron en el mundo comités de apoyo a la lucha contra la petrolera, más allá de los Gobiernos.
-Hay que entender que el caso de Ecuador dejó de ser un caso únicamente de nuestro país. Por muchas razones, es el más significativo e importante de la humanidad, tanto en la lucha social, ambiental y de los pueblos, como también por la justicia y los derechos humanos. No nos damos cuenta que lo que está en juego no es solamente la Amazonía ecuatoriana, sino un precedente jurídico internacional. Hasta ahora, todo el mundo pensaba y creía que las grandes corporaciones eran intocables, no eran vulnerables, era un sistema mundial de impunidad corporativa que goza de esa impunidad. Incluso se juzga a los Gobiernos, pero no a las corporaciones. Este caso amenaza a ese sistema y a las grandes corporaciones irresponsables. Este caso puede poner en serios problemas al sistema corporativo de impunidad global. Entonces ya hay un elemento importante en juego ahí.
Mucha gente en el mundo sigue creyendo que las grandes corporaciones son intocables. Pero las víctimas de Ecuador, de un país pequeño, demuestran que no es así, incluso metiéndonos con una de las más grande del mundo. El mensaje que da todo esto es que cuando los pobres, los humildes, los humillados se unen, son capaces de hacer cualquier cosa. Si logramos ganar esta batalla, ese hecho puede generar que haya muchas más batallas como ésta en el resto del mundo. Si no lo logramos, si no se ejecuta la sentencia, el objetivo de Chevron no es únicamente no pagar la condena: cuando miramos toda esta estructura gigantesca, los cientos de millones que gastan semanalmente en este juicio, nos damos cuenta que el objetivo es evitar que se pague la sentencia y acabar con la libertad y con la vida de quienes estamos en esta batalla. Decirle al mundo: “Esto le puede pasar a quien se mete con grandes corporaciones”. Si no se ejecuta la sentencia de Ecuador, estaríamos permitiendo que las grandes corporaciones vivan al margen de la ley y en la completa impunidad. Hoy pasa con Ecuador pero mañana puede ser con Argentina, con Brasil y en cualquier parte del mundo. Por eso, el rol de los comités que se han generado en todo el mundo es fundamental, porque nos permite entender que lo que ocurre aquí va más allá de Ecuador. Nos corresponde a todas y a todos luchar para que haya justicia y que las grandes corporaciones respeten la vida, el ambiente, los derechos humanos y la soberanía de los países.
-¿Cuáles son las tareas para quienes quieren solidarizarse y apoyar la causa del pueblo ecuatoriano contra Chevron?
-En el caso de Argentina, estamos preparando el Día Internacional Anti Chevrón, que será el 21 de mayo. Esa fecha va a ser ocho días antes de la asamblea anual de accionistas de Chevron. Por miedo a escuchar a las víctimas y a que el mundo se entere del descontento global universal con el crimen que cometieron, será en Neuquén, provincia que, por encima de la ley, hacen lo que sea para que se apruebe su contrato. A pesar de tener tres órdenes judiciales, aún no se revelan los términos del contrato firmado por Chevron en Argentina. Eso demuestra cómo se mueven y funcionan. Hubo un derrame en Brasil, un derrame en Richmond, Estados Unidos, tienen problemas en Ucrania, en Rumania. En muchas partes del mundo donde opera Chevron hay conflictos. El patrón de conducta de esta empresa es el más irresponsable del mundo. Chevron es la firma más corrupta del mundo y es una pena que YPF haya escogido al socio más sucio para sus operaciones.
-Ante esta situación, ¿en Argentina qué se puede hacer?
-Invito a la población de Argentina a que se una a esta causa, que apoye al pueblo Mapuche que lucha en Neuquén para exigir el respeto a sus derechos y el respeto a la ley. Con el fracking en Neuquén van a acabar con la vida del ecosistema y quizás de muchos mapuches. Es una zona semidesértica, hay muy poca agua y la poca que hay en Neuquén van a invertirla en el fracking. ¿Y qué pasa con la vida de la gente? Creo que es hora que toda Argentina reaccione y exija respeto a la vida, a los derechos humanos y a los pueblos indígenas originarios. Y unámonos en esta gran cruzada del 21 de mayo: el Día Mundial Anti- Chevrón.

Santiago Escobar, Pablo Vivanco y Ana Beatriz Villar, desde Ecuador.