domingo, junio 24, 2018

¿Qué es lo que el presidente de EE.UU. no puede decir?



Iroel Sánchez nos propone una entrevista exclusiva para La Pupila Asombrada con Michel Collon, realizador del documental “Los condenados de Kosovo” que nos relata los cinco principios de la propaganda de guerra.

La administración de Trump cambió su historia sobre la separación familiar unas catorce veces



Caricatura de Patrick Chappatte / The New York Times

Primero fue un impedimento. Después no fue así.
Era una nueva política del Departamento de Justicia. Después no fue así.
La administración de Trump simplemente estaba siguiendo la ley. Luego dijo que las separaciones no eran obligatorias por ley.
No podría ser revertido por orden ejecutiva. Entonces lo fue.
La táctica política del presidente Trump de forzar un proyecto de ley migratoria en el Congreso resultó contraproducente el miércoles en medio de una serie de declaraciones contradictorias de una Casa Blanca sin director de comunicaciones desde que Hope Hicks se fue en marzo.
A medida que aumentaba la indignación por la política de “tolerancia cero” de Trump sobre las separaciones de familias migrantes, los funcionarios de la Casa Blanca ni siquiera podían ponerse de acuerdo sobre lo que estaba sucediendo en la frontera sur.
“Esta administración no creó una política de separación de familias en la frontera”, dijo el lunes el secretario de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen.
El martes, Marc Short, el director de asuntos legislativos de la Casa Blanca, dijo que de hecho era una política.
“Esta no es una política que entusiasma a la gente”, dijo.
Cuando un periodista le preguntó a Nielsen el lunes si la política se estaba utilizando como elemento de disuasión, calificó la pregunta de “ofensiva”.
Horas después, el Fiscal General Jeff Sessions le dijo a Laura Ingraham de Fox News Channel que sí, que la política tenía el propósito de enviar un “mensaje” a los inmigrantes que cruzaban la frontera ilegalmente.
Durante días, Trump, Sessions y Nielsen insistieron en que la ley exige la separación familiar. Luego, la consejera de la Casa Blanca Kellyanne Conway le dijo a CNN que “nadie dijo” que la ley ordenaba la separación familiar.
Cuando se le preguntó acerca de la política en mayo, Nielsen testificó que había “información de capacitación” para los funcionarios encargados de separar a las familias. Luego, en junio, Manuel Padilla Jr., jefe de la Patrulla Fronteriza para el Valle del Río Grande, dijo a los periodistas que no existía ningún “proceso de separación”.
Al culpar el martes al Congreso por la política de la Casa Blanca, Short dijo que la escasez de fondos del Congreso para los jueces de inmigración adicionales estaba causando el desbordamiento en los centros de detención. Dos horas después, Trump dijo: “No quiero jueces. Quiero seguridad en la frontera “.
Trump amenazó con no firmar una ley de inmigración republicana “moderada” el viernes. Horas después, la Casa Blanca dijo que Trump, de hecho, apoyó el proyecto de ley “moderado”.
Y cuando los periodistas le preguntaron a Trump el viernes por qué no revertiría su política de dos meses a través de una orden ejecutiva, Trump respondió: “No puede hacerlo a través de una orden ejecutiva”.
Cinco días después, Trump se contradijo nuevamente.

Tomado de The Washington Post / Traducción Cubadebate

EE.UU: Una historia de indígenas exterminados, negros segregados y niños enjaulados

El mundo se ha conmovido con las imágenes de niños atrozmente enjaulados y separados de sus familias por orden del gobierno de Donald Trump, quien, bajo la presión internacional se ha visto forzado a maquillar su política antinmigrante, algo que no significa que el sentimiento xenófobo que subyace dentro de los círculos de poder norteamericanos haya cambiado.
Lo que hemos visto no es solo el fruto de la mente retorcida de un presidente, es una manifestación del desprecio histórico por los que son considerados inferiores por políticos y amplios sectores de la sociedad norteamericana, es expresión del racismo sembrado dentro de ella y del concepto antiético de que el fin justifica los medios.
Paradójicamente EE.UU. es una nación que debe su formación y desarrollo precisamente al fenómeno de la migración. A esos a los que consideran inferiores tiene Norteamérica mucho que agradecerle en los más diversos campos, incluso el lugar desde donde mentes perversas conciben leyes con las cuales pretenden aplastarlos, porque la Casablanca fue construida con mano de obra esclava, algo que reconoció Michelle Obama diciendo, “Me despierto cada mañana en una casa que fue construida por esclavos”.
En el devenir histórico de la nación estadunidense existen muchos ejemplos que demuestran el proceso involutivo mediante el cual se fue gestando esa mentalidad retorcida que ha desembocado en la ocurrencia de hechos que se apartan de todo humanismo como el que mencionamos al inicio.
Algunos de esos ejemplos:
Despojo de sus tierras e exterminación de las etnias indígenas. Por solo citar un hecho vinculado a este tema, vale mencionar como mediante la aplicación del Tratado de New Echota, un acuerdo firmado según provisiones del Acta de Remoción India de 1830, en 1831 desterraron a la fuerza hacia el oeste a los choctaw y en 1838 a los cheroquis, en ambos momentos a través de una ruta que la historia conoce como “el camino o sendero de lágrimas” pues en ella murieron más de cuatro mil indígenas. Los cheroquis lo llamaron “el camino donde nosotros lloramos”.
Promulgación de leyes segregacionistas como las leyes de Jim Crow que fueron unas leyes estatales y locales que entre 1876 y 1965, propugnaron la segregación racial en todas las instalaciones públicas, por esa época los linchamientos contra personas negras se convirtieron en cotidianos, según el instituto Tuskegee entre 1882 y 1968 fueron linchadas 3 446 de ellas.
8 de febrero de 1968 cuando ya estaba aprobada desde 1964 la Ley de los derechos civiles, en la ciudad universitaria de Orangeburg, la policía disparó contra una muchedumbre de activistas afroamericanos, asesinando a tres de ellos e hiriendo a 28, dando lugar a lo que llegaría a ser conocido como la matanza de Orangeburg. Es decir, unas cosas dicen y otras hacen.
16 de marzo de 1968 las tropas yanquis dispararon contra la población civil indefensa de la aldea My Lai situada en la provincia vietnamita de Quang Nai, matando a 504 personas, entre ellas 182 mujeres, 17 de ellas embarazadas y 173 niños.
Operación Peter Pan, llevada a cabo entre el 26 de diciembre de 1960 y el 23 de octubre de 1962, mediante ella fueron llevados a EE.UU. sin acompañantes 14 048 niños cubanos para “evitar” su supuesto adoctrinamiento comunista, que presuntamente sus padres estarían imposibilitados de impedir pues se les privaría de la patria potestad.
Sería interminable nombrar todas las atrocidades de las administraciones norteamericanas, los millones de inocentes asesinados en sus guerras fratricidas, las muertes de miles de personas que han provocado con los desplazamientos a que han obligado a enormes masas de seres humanos y otros desmanes imposibles de relacionar.
Que se puede esperar de un gobierno y una sociedad que contemplan indiferentes como cientos de sus niños se matan entre sí cada año, por la exaltación y culto a la violencia que fomentan los medios y las propias acciones de los que dirigen el país, que además sin ningún escrúpulo venden armas de forma descontrolada que en no pocas ocasiones son las causantes de las muertes de los infantes.
No he estado enjuiciando a todo el pueblo norteamericano, dentro de él hay muchos con decoro, no es victimario, sino víctima prisionera de los intereses y deformaciones de quienes lo gobiernan y de los sectores que responden a estos.
Cuando los hechos a que hice alusión ocurrieron, Trump no era presidente, él es el continuador de un pensamiento supremacista y racista enraizado en lo más profundo de políticos y sectores conservadores de la sociedad norteamericana.
Donald Trump es uno más de los ejecutores de la “santa inquisición” de USA contra los que consideran “inferiores”.
Dante Alighieri, al escribir “La Divina Comedia” concibió para el infierno nueve círculos, sin embargo, en ninguno de ellos estos homicidas de estado encontrarían castigo adecuado para sus imperdonables pecados, tal vez no imaginó el respetable poeta italiano que tanta maldad pudiera existir en algunos seres humanos.

Marco Velázquez Cristo.

Cuatro palabras que cambiaron el curso de la historia



-¿También bebés?
-También bebés.
Estas cuatro palabras, emitidas por la cadena de noticias CBS en 1969, tuvieron un profundo impacto en la opinión pública estadounidense, en la presidencia de Nixon y en el curso de la Guerra de Vietnam. Esta semana, la pregunta sobre los bebés volvió a escucharse en la Casa Blanca, esta vez en torno a los miles de niños inmigrantes, algunos de apenas unos meses, arrancados de los brazos de sus madres y padres y encarcelados en jaulas por orden del presidente Donald Trump.
La pregunta “¿También bebés?” fue planteada hace medio siglo por el experimentado periodista de investigación Mike Wallace a un joven veterano de guerra de Vietnam llamado Paul Meadlo. “También bebés”, respondió Meadlo, un soldado raso del ejército que, junto con muchos otros soldados estadounidenses, había llevado a cabo una incursión contra un poblado vietnamita llamado My Lai el 16 de marzo de 1968.
Lo que siguió llegó a conocerse como la Masacre de My Lai. Los soldados estadounidenses masacraron a más de 500 civiles en el transcurso del día. “Suplicaban y decían: ‘No, no’. Y las madres abrazaban a sus hijos y… bueno, seguimos disparando. Ellos agitaban los brazos y suplicaban”, le declaró Meadlo a Wallace.
Meadlo llegó a la entrevista con CBS gracias a un joven periodista independiente llamado Seymour Hersh, que estaba investigando la masacre. Hersh localizó a Meadlo, obtuvo su testimonio y lo convenció de hacer la entrevista para CBS . Lo que el periodista descubrió sobre la masacre de My Lai lo atormenta hasta el día de hoy. En una entrevista para Democracy Now! sobre su nuevo libro, Reporter: A Memoir (Periodista: una autobiografía, en español), Hersh expresó: “En lugar de encontrarse con el enemigo, en el poblado solo había familias, mujeres, niños y ancianos. Y entonces comenzaron a asesinarlos. Los arrojaron a una zanja, violaron a las mujeres, los mataron. Arrojaban a los bebés y les disparaban con bayonetas. Esto fue difícil de procesar para mí, fue muy difícil en el primer año. Algunas de las cosas que mantuve fuera del artículo inicial eran simplemente horrendas”.
En cuanto a la aparición de Meadlo en CBS , Hersh recordó: “Mike Wallace, que era fuerte como un toro, le preguntó cinco veces en esa entrevista, ‘¿También bebés?’ y siguió repitiendo ‘¿También bebés?’”.
Más adelante, Hersh publicó el informe sobre la masacre en la pequeña agencia de noticias antibélicas Dispatch News Service, después de que varios de los principales medios estadounidenses la rechazaran. En 1970 recibió el Premio Pulitzer por esta investigación. Hersh considera que existen paralelismos entre aquella situación y la cobertura que finalmente está haciendo la prensa sobre la actual crisis de separación de familias inmigrantes. “Esto podría ser un punto de inflexión”, opinó Hersh.
Hoy vemos fotos de niños y niñas llorando junto a sus padres y madres esposados, y hemos podido escuchar una grabación publicada por el medio ProPublica donde se escucha a los niños gritar “¡Mamá! ¡Papi!” mientras un guardia se burla de ellos, diciéndoles “Bueno, aquí tenemos una orquesta. Solo falta el director”. Autoridades electas y medios de comunicación se han congregado en la región fronteriza de Estados Unidos y México para exigir el acceso a los centros de detención. La secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, fue interrogada en una conferencia de prensa en la Casa Blanca acerca de por qué su departamento solo había publicado fotos de niños de más de 10 años de edad encarcelados en jaulas y ninguna foto de niñas o niños pequeños. “¿Dónde están las niñas? ¿Dónde están los bebés?”, le preguntaron varias veces. La confusión de la secretaria Nielsen sobre el paradero de bebés y niñas desató reacciones aún más fuertes.
La política de Trump de “tolerancia cero” hacia inmigrantes indocumentados y solicitantes de asilo en la frontera sur de Estados Unidos, anunciada por el fiscal general Jeff Sessions el pasado 6 de abril, permitió que el Departamento de Seguridad Nacional, con su Servicio de Inmigración y Control de Aduanas y su Patrulla Fronteriza, arrestara a los adultos sospechosos de cruzar la frontera sin la documentación adecuada, y los separara de sus hijos. La cantidad de niños y niñas secuestrados por estos organismos es mayor a 2.300. La revista electrónica The Intercept estima que han sido más de 3.700 desde octubre.
Decenas de activistas defensores de los derechos de los inmigrantes han organizado protestas en todo el país contra la orden de Trump desde el mismo día de su emisión. El movimiento se fue multiplicando. Muchos congresistas exigieron ver a los niños encarcelados. Gobernadores demócratas y republicanos comenzaron a emitir órdenes ejecutivas para retirar o impedir que las tropas de la Guardia Nacional dependientes de sus estados acudan a la frontera para ayudar al Departamento de Seguridad Nacional. Varias aerolíneas se unieron en su rechazo de transportar a los niños separados de sus padres. El miércoles, finalmente, Trump emitió una orden ejecutiva que revierte su propia decisión. Desde ahora, las familias ya no serán separadas al atravesar la frontera.
Sin embargo, eso no soluciona la crisis de los miles de niños y niñas que ya han sido arrancados de los brazos de sus padres. No se generó un mecanismo para reunir a los padres, de los cuales algunos ya han sido deportados, con sus hijos, que todavía están en jaulas, cárceles y campamentos de emergencia establecidos a lo largo de todo el país en 17 estados.
Hace cincuenta años, cuatro palabras escuchadas en todo el país cambiaron el curso de la Guerra de Vietnam: la pregunta “¿También bebés?” y la respuesta “También bebés”. Cuatro palabras que se escucharon esta semana, “Mamá, mamá. Papi, papi”, expusieron la crueldad del gobierno de Trump y cambiaron poderosamente el curso del debate sobre la inmigración.

Amy Goodman y Denis Moynihan
Democracy Now!

© 2018 Amy Goodman

Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

Che Guevara en la Europa de hace medio siglo

Es lógico y justo incorporar el fenómeno Che Guevara al conjunto de acontecimientos que conmovieron al mundo en el año posterior al de su asesinato. ¿Quién podría separar la imagen y las ideas del Che de la explosión estudiantil de 1968, que se conoce como el “mayo francés” que en Francia desembocó en una huelga de 9 millones de trabajadores, la más grande de la historia del movimiento obrero, y se extendió a muchos otros países del mundo industrializado?
La consigna más reiterada en los lemas y escritos sobre paredes que identificaban al movimiento estudiantil que pretendió entonces revolucionar a la sociedad francesa era la recomendación del Che sintetizada en la frase "Seamos realistas: hagamos lo imposible".
La imagen fotográfica del Che con el cabello revuelto bajo su boina negra adornada con una estrella, alcanzó celebridad en las manifestaciones contra el imperialismo y el orden autoritario y represivo capitalista, que atestaron hace 50 años las calles de París, Berlín, Roma y otras ciudades europeas.
Las protestas estudiantiles que tenían lugar en muchas de las grandes urbes del planeta contra la guerra de Estados Unidos contra Vietnam -que en marzo del 68 sumó a sus crímenes la atroz masacre de My Lai- se hacían eco de otra consigna del Che, la de "crear dos, tres… muchos Vietnam", proclamada dos años antes desde el lugar donde ya combatía fuera de Cuba.
Para una buena parte de la intelectualidad y los estudiantes de la izquierda europea, Cuba era una alternativa no ortodoxa, creativa y original, al burocratizado "socialismo real" de la Unión Soviética y sus vecinos del Pacto de Varsovia.
“Para un intelectual, es totalmente imposible no ser pro-cubano”, dijo entonces Jean Paul Sartre en una entrevista. “Fidel partió de una oposición a Batista y, a través de la propia radicalización de su acción, pronto descubrió que detrás de Batista estaba la fuerza del ejército y detrás de este último, la fuerza norteamericana. La lógica de la radicalización es implacable…” Sartre denunció: “El castrismo no tiene nada que darnos, salvo el ejemplo de su radicalización.”
En enero de 1968, ante cientos de intelectuales europeos asistentes al Congreso Cultural de La Habana, Fidel Castro criticó duramente el estancamiento de las ideas revolucionarias en el campo socialista. “Porque no puede haber nada más antimarxista que el dogma, no puede haber nada más antimarxista que la petrificación de las ideas. Y hay ideas que incluso se esgrimen en nombre del marxismo que parecen verdaderos fósiles. El marxismo necesita desarrollarse, salir del anquilosamiento, interpretar con sentido objetivo y científico las realidades de hoy, comportarse como una fuerza revolucionaria y no como una iglesia seudo revolucionaria”.
A su regreso a Europa, los intelectuales difundieron vibrantes testimonios de sus experiencias en Cuba que tuvieron un fuerte impacto en la juventud izquierdista europea y ensalzaron los avances revolucionarios en Cuba, su pluralismo cultural y el énfasis en los estímulos morales en detrimento de los incentivos materiales, para crear el "hombre nuevo" con que soñara el Che Guevara.
Cualquiera puede suponer que los pronunciamientos críticos tantas veces expuestos por el Che Guevara acerca de la necesidad de superar la inmovilidad del marxismo-leninismo en la URSS y demás países del “socialismo real” no eran bien recibidos en esas naciones.
No podía resultar agradable en los círculos oficiales de la URSS y de los países de Europa del Este que el Che dijera en Argelia, en ocasión del II Seminario Afroasiático, que “los países socialistas tienen el deber moral de liquidar su complicidad tácita con los países explotadores de occidente y dejar a un lado el supuesto principio de beneficios recíprocos en el comercio, porque ellos obligan a los países subdesarrollados a vender con los precios que la ley del valor y las relaciones internacionales de intercambio desigual imponen a los países atrasados”. O que les llamara a asumir la obligación moral de asistir al desarrollo de los países dependientes cuya lucha por la liberación del capitalismo debe costarle a los países socialistas.
En su discurso de clausura del Congreso Cultural de La Habana de enero de 1968, ante algunos de los intelectuales que encabezarían cuatro meses mas tarde los acontecimientos del mayo francés, Fidel Castro dijo, en homenaje a su fiel compañero de luchas: “¿Quiénes fueron los que enarbolaron su nombre en Europa, los que levantaron y enaltecieron su ejemplo? ¿Quiénes fueron los que se movilizaron, pintaron letreros y organizaron actos en toda Europa? Fueron hombres y mujeres honestos, sensibles, los que tuvieron la actitud de asimilar, de comprender, de admirar, de hacer justicia; frente a los que se preguntan por qué murió el Che Guevara, frente a los que son incapaces de comprender, y que no comprenderán jamás, porqué murió, ni serán capaces jamás de morir como él murió, ni de ser revolucionarios como él.”

Manuel E. Yepe

La cumbre del G7 termina en el caos

Las expectativas en la reciente reunión del G7 no eran altas, pero el resultado fue incluso peor de lo esperado. Por primera vez, el G7 terminó sin una declaración conjunta, y con Trump arremetiendo contra Canadá y la UE. La cumbre en Corea del Norte, por otro lado, terminó con todas las sonrisas y una declaración conjunta que prometía paz, denuclearización y seguridad.

¿Quién está robando a los Estados Unidos?

Trump había amenazado con no asistir a la cumbre, y quizás, al final, los otros participantes habrían deseado que no hubiera asistido. La cumbre fue descrita como "cordial", en oposición a la atmósfera "amigable" que uno podría haber esperado de tal reunión de aliados. Trump decidió que era un buen momento para acusar a sus aliados de "robar" a Estados Unidos. Lo más probable es que esto formara parte de la postura habitual de Trump: jugar a mostrarse como el hombre fuerte y luego esperar un acuerdo favorable para sus intereses cuando el polvo se haya asentado – pero tal postura tiene consecuencias.
Uno podría preguntarse, ¿quién está robando a quién? De acuerdo con la lógica de Trump, Estados Unidos está robando a Holanda, Bélgica y Australia, porque Estados Unidos tiene un superávit comercial con esos países. Un flujo de bienes, capital y servicios en una dirección, inevitablemente significa un flujo de dinero en la otra dirección. Por lo tanto, el dinero fluye hacia los EEUU en forma de inversiones y préstamos, que luego se utilizan para pagar los bienes y servicios que la economía de EEUU consume en el extranjero. Esta forma de describir las relaciones comerciales como un robo no tiene sentido.
Trump tampoco se molesta demasiado con los hechos, aun cuando no acompañen a sus declaraciones. Estados Unidos tiene un déficit comercial con Canadá cuando se trata de bienes, pero no cuando se trata de servicios; y en conjunto, Estados Unidos tiene un superávit comercial con Canadá. Las cifras de los aranceles también muestran que la UE y Canadá tienen prácticamente los mismos aranceles que los EEUU, en promedio, independientemente del caso de los productos individuales.
Todo esto demuestra que lo que está en juego aquí no es que los EEUU sean duros o que estén siendo utilizados por sus aliados, sino que Trump intenta redefinir las relaciones comerciales para el detrimento de sus aliados. Está intentando aumentar la producción manufacturera y el empleo en los EEUU a expensas de los principales socios comerciales de EEUU. En otras palabras, está exportando el desempleo y tratando de descargar los problemas sociales de la crisis en sus socios comerciales.
Esta es una expresión más evidente y radical de lo que todas las grandes potencias han estado haciendo durante los últimos años. La UE elevó los aranceles sobre algunos productos de acero chinos al 73,7 por ciento. Los chinos, a su vez, adoptan una serie de políticas que consisten básicamente en subsidiar a sus empresas, algo que la mayoría de los países occidentales han estado haciendo durante décadas con la agricultura. La lista continúa. En realidad, el libre comercio siempre fue limitado. Sin embargo, en los últimos 70 años se ha observado un movimiento constante hacia la liberalización del comercio, que ahora se está revirtiendo.

El imperialismo del libre comercio

Este enero marcó el 70º aniversario de la entrada en vigencia del GATT. El GATT fue el predecesor de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y tenía como objetivo eliminar las barreras comerciales que se habían establecido durante las décadas de 1930 y 1940. En ese momento, la posición de los Estados Unidos era que los excedentes comerciales no eran un problema. Los británicos (liderados por Maynard Keynes) insistían en que el comercio entre países debería equilibrarse a largo plazo. En aquel entonces, por supuesto, los Estados Unidos tenían un gran excedente (de alrededor del 10 por ciento del comercio).
Durante toda la segunda mitad del siglo XX, EEUU jugó el papel de impulsar el libre comercio, lo que benefició en gran medida a la industria estadounidense. Los EEUU surgieron de la Segunda Guerra Mundial con las industrias más eficientes y competitivas, y sus industrias tuvieron más que ganar con la apertura del comercio mundial. Fue un factor clave que contribuyó al auge de la posguerra. En este caso, los Estados Unidos desempeñaron el papel que Gran Bretaña había desempeñado en el siglo XIX: la apertura de nuevos mercados para el capitalismo mundial. En ese momento, por supuesto, Gran Bretaña era conocida como "el taller del mundo" y superaba a cualquier otro país del planeta.
Para poder desempeñar este papel, EEUU tuvo que gastar enormes sumas de dinero en sus fuerzas armadas, defendiendo lo que llamaron el "mundo libre" contra los Estados estalinistas y los movimientos antiimperialistas en los antiguos países coloniales. Desde el punto de vista del desarrollo de la industria en los Estados Unidos, este gasto fue una gran carga y algo a lo que otros países, en particular Alemania y Japón, no tuvieron que enfrentarse. En lugar de eso, podían gastar ese dinero en inversiones productivas, haciendo que sus industrias fueran más competitivas que las de EEUU. Lo mismo ocurre con las críticas de Trump a la intervención de Estados Unidos en Irak, donde cree que los contratos petroleros deberían adjudicarse a las compañías estadounidenses ya que Estados Unidos pagó la mayor parte de los costos de la intervención.
En ese sentido, Alemania y Japón han estado respaldándose en el imperialismo estadounidense, y las advertencias de Trump a sus aliados ahora para que aumenten los gastos militares no han sido arrancadas de la nada. Sobre este punto, Merkel y otros acordaron aumentar el gasto militar incluso "si fuera impopular en casa", como dice el Wall Street Journal. Existe un claro reconocimiento de que los EEUU en este período no pueden manejar los asuntos conjuntos del imperialismo occidental por sí solos, o alternativamente, que no se puede confiar en que los EEUU lo hagan de la manera que a los alemanes, franceses y británicos les gustaría.

Nuevos aranceles

Sin embargo, cuando se trata del comercio, no hay acuerdo. Trump intenta obligar a otros países a aceptar términos de intercambio menos favorables. En esto, él está provocando la ira de sus supuestos aliados. Estados Unidos ha confiado durante mucho tiempo en la UE para que lo respalden en las grandes disputas internacionales, pero ahora Trump ha creado una disputa con todos sus aliados más importantes, al mismo tiempo que intenta obligar a China a aceptar nuevos términos de comercio. No es de extrañar que una gran parte de la burguesía estadounidense se lleve las manos a la cabeza.
Ahora, Trump amenaza con aranceles adicionales para los automóviles. Este sería un partido completamente diferente. Las exportaciones alemanas de automóviles a los EE.UU. valen $ 22.800 millones de dólares, $ 38.600 millones para Japón (6 por ciento de las exportaciones totales), $ 45.900 para Canadá (13 por ciento de las exportaciones totales). Esto contrasta con el aluminio y el acero, donde las importaciones estadounidenses son una fracción mucho más pequeña del valor. Queda por verse si Trump realmente lo llevará a cabo.
En el Congreso de los EEUU, la burguesía norteamericana está intentando presionar a Trump. Un nuevo proyecto de ley presentado al Congreso obligaría al presidente a buscar la aprobación del Congreso antes de aplicar nuevas tarifas. Lo más probable es que Trump vetará el proyecto de ley, pero una parte de la clase dominante está intentando recortar las alas del presidente con la expectativa, como lo expresa el Financial Times, de que la "cordura" regrese a la Casa Blanca. Hasta ahora, no han tenido mucho éxito.
Los partidarios de Trump (y él mismo) defienden sus negociaciones de alto riesgo argumentando que consigue resultados. Aparte de Corea (tanto del Sur como del Norte), es dudoso que consiga realmente algún resultado. The Wall Street Journal diplomáticamente lo dice así: "Los resultados hasta ahora no han sido mejores acuerdos comerciales, como afirma el Sr. Trump. Han sido el rencor y la mayor amenaza para el comercio mundial desde la Segunda Guerra Mundial".
Los antiguos países coloniales a menudo han soportado el peso de los aranceles de los países avanzados, lo que ha afectado particularmente a los productos que exportan. Corea del Sur, Argentina y Brasil ya se han visto obligados a aceptar los términos comerciales de Trump. Así, particularmente para las naciones más pequeñas, las tácticas de matón de Trump están teniendo un efecto.

"Orden internacional basado en reglas"

Uno de los puntos de fricción durante el G7 fue una formulación particular sobre el comercio internacional basada en reglas y, por implicación, en instituciones multinacionales. Aunque hubo un acuerdo sobre el principio del libre comercio en general (sea lo que fuere lo que signifique), el equipo de Trump se opuso a una formulación propuesta por los europeos que apoyaban "el orden internacional basado en normas". En cambio, los Estados Unidos querían "un [!] orden internacional basado en normas". Así, efectivamente, la delegación de los Estados Unidos estaba declarando su falta de confianza en las instituciones internacionales existentes.
En realidad, Trump se opone al multilateralismo y ve a Estados Unidos atravesado por dificultades en la ONU, la OMC y la OTAN, así como en otros acuerdos comerciales multilaterales, como el TLCAN y el TPP. Como resultado, básicamente está tratando de forzar la renegociación de todos los principales acuerdos comerciales de los últimos 70 años, en beneficio de los EEUU. Trump está actualmente paralizando los procedimientos de resolución de disputas de la OMC para el próximo año al continuar bloqueando el nombramiento de nuevos jueces, y ya ha abandonado el TLCAN y el TPP.
Al explotar una cláusula existente en el acuerdo de la OMC que permite aranceles por motivos de seguridad nacional, en algo que tiene poco que ver con la seguridad nacional, Trump está socavando todo el acuerdo. ¿Qué impide que los europeos decidan que su industria cinematográfica es una cuestión de seguridad nacional y, por lo tanto, apliquen un arancel a las películas de Hollywood? La forma en que Trump lleva a cabo la diplomacia socava por completo la base sobre la cual se firman estos acuerdos. Además, lo hace por el poder que significa tomar la iniciativa en la aplicación de los acuerdos.
The New York Times, siendo firmemente Demócrata, apareció con titulares como "Trump derriba el orden comercial construido por los EEUU" y "Trump intenta destruir a Occidente", y, por supuesto, tienen un punto de razón. Trump está intentando invertir todo el sistema conocido como globalización. La clase dominante a nivel internacional está tratando de rescatar lo que puede de las instituciones de cooperación internacional, particularmente con respecto al comercio mundial.
En Gran Bretaña, el Financial Times declaró que "Estados Unidos ha abdicado de sus responsabilidades" y argumentó que el G6 (G7 sin EEUU) debe "intentar eludir a Trump firmando acuerdos comerciales que excluyan a EEUU y mantener el aparato de cooperación global lo más funcional posible para cuando la cordura regrese a la Casa Blanca".Como cuestión aparte, esta actitud de la Casa Blanca hacia sus aliados occidentales no está haciendo ningún bien a los británicos. May y su Partido Conservador esperaban un acuerdo comercial fácil con los EEUU como una forma de contrarrestar el Brexit. Trump ha dejado en claro que cualquier acuerdo de este tipo tendrá que ser bajo los términos de los EEUU. Esto pone a May y a su gobierno en una posición aún más difícil precisamente cuando se enfrenta una rebelión tory sobre el Brexit.

Un nuevo período de turbulencia

La crisis de 2008 ha puesto de relieve una serie de contradicciones en las relaciones mundiales que se han gestado durante algún tiempo. Estados Unidos, aunque sigue siendo la potencia mundial predominante, se ha vuelto relativamente más débil, y lo mismo es cierto para el conjunto del G7. En 1960, los EEUU constituían el 40 por ciento de la economía mundial, mientras que hoy solo representan el 23 por ciento. La UE ha tenido un desarrollo similar, donde en 1980 los países que actualmente conforman la UE representaban el 34 por ciento de la economía mundial, mientras que ahora representan solo el 22 por ciento. Este relativo debilitamiento de occidente también se refleja en las relaciones internacionales, que se han visto sumidas en la turbulencia.
Las condiciones sociales en los Estados Unidos que llevaron al surgimiento de Trump son el resultado de la crisis y de la incapacidad de la clase dominante de Estados Unidos de imponer su voluntad a la sociedad. En cambio, sus representantes más crueles han sido llevados al primer plano. Las tácticas de negociación de Trump pueden ser adecuadas para el gansterismo de los negocios inmobiliarios, pero están causando estragos en las relaciones internacionales. Este es un problema serio para el mundo burgués. Trump amenaza con enviar al mundo a una guerra comercial a menos que sus aliados toquen su melodía. El director del grupo de expertos Carnegie Europe lo expresó así:
"El problema con las guerras comerciales ... es que a veces suceden incluso si nadie quiere iniciar una. Si Trump responde a lo que inevitablemente será una contra respuesta europea redoblando la apuesta - imponiendo más aranceles a Europa - ¿qué sucederá después?".
Es muy probable que Trump y el resto del G7 parcheen un acuerdo por ahora, pero cuánto daño sufrirá primero la economía mundial es una pregunta más interesante, y sienta un peligroso precedente. Trump, en cierto sentido, abrió una caja de Pandora. La clase dominante europea ya no podrá confiar en los estadounidenses, y viceversa.
El libre comercio es una política que adoptan los países más competitivos, ya que les ayuda a proporcionarse un mercado más abierto. Pero esos mismos países que ayer comerciaron libremente pueden convertirse hoy en día en proteccionistas a medida que entran en declive y pierden su ventaja competitiva. Eso es lo que estamos presenciando, y la desaceleración económica mundial está exacerbando el proceso. En un mercado mundial en fuerte expansión, hay espacio para todos, pero cuando ese mercado deja de expandirse, queda claro que donde un país gana, otro pierde. El perdedor buscará otros medios, ya sean políticos, diplomáticos o militares, para proteger o expandir su participación en el mercado.
El problema, por supuesto, radica en el hecho de que cuando una potencia comienza a imponer medidas proteccionistas, entonces simplemente provocará represalias del tipo "ojo por ojo, diente por diente", y el resultado final será un estrangulamiento del mercado mundial en su conjunto. Eso es lo que temen los comentaristas burgueses serios. Para la clase trabajadora, sin embargo, ninguna de las políticas servirá para defender sus intereses, ya que ninguna de ellas puede detener la crisis inexorable del sistema capitalista. Lo que estamos presenciando es el colapso del viejo orden. En este contexto, la aparición de un Trump tiene una lógica. Refleja la incapacidad de la clase dominante en todas partes para administrar su propio sistema.

Niklas Albin Svensson (CMI)

La crisis migratoria y la Europa Fortaleza

El pasado fin de semana llegaron a España casi 2.000 personas desde el mar, la mayoría de ellas en embarcaciones totalmente inadecuadas para las travesías, arriesgando su vida en el proceso. El barco Aquarius fue el caso que generó más eco mediático, después de que Italia rechazara el acceso a su costa y de que el Estado español decidiera acogerlo. De las 629 personas que fueron rescatadas, 123 eran menores de edad, la mayoría viajando solos.
Desde que comenzó el año ya se han rescatado unas 300 pateras que llevaban a unas 6.600 personas, y entre enero y marzo se registraron unas 130 personas que perdieron la vida durante la travesía hacia la Península. Durante 2017, las cifras de personas asistidas creció enormemente con respecto al año anterior, una proyección que continuará durante 2018. Sólo durante el primer trimestre del año, ya se ha registrado un incremento del 38% en las personas que han llegado por mar. Los voluntarios y trabajadores que ayudan a salvar vidas predicen que durante el verano habrá aún más actividad.
Los refugiados que se juegan la vida para llegar a Europa provienen de zonas muy pobres, donde reina la miseria y donde la guerra ha provocado la destrucción y el caos. Tomar la decisión de embarcarse en esta travesía tan peligrosa se hace como última solución. El pago a las mafias que se dedican al negocio de transportar refugiados es muy elevado, y las condiciones, el trato y los materiales de embarcación que utilizan estos gángsteres, hacen que todo el trayecto sea muy peligroso y difícil, incluso antes de comenzar el tortuoso viaje. La Organización Internacional de los Inmigrantes (IOM) ha publicado varios informes donde detalla un mercado de esclavos en Libia, que ha aparecido como consecuencia de la desesperación de miles de sub-saharianos que viajan hacia una vida mejor y que durante el camino son secuestrados y vendidos como esclavos. Este es un ejemplo obvio de los peligros que existen.
Desgraciadamente, la situación para los refugiados no mejora mucho cuando finalmente llegan a Europa. En España, las ONGs han denunciado incontables veces la conducta de las autoridades hacia los refugiados, una crítica que se puede trasladar perfectamente a la actitud de la Unión Europea. Son las ONGs y los voluntarios quienes asisten a los recién llegados, mientras que las instituciones hacen todo lo posible para no hacer nada o para expulsarlos lo más rápido posible. Los refugiados son a menudo encerrados en calabozos insalubres para ser identificados o enviados a un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) sin informarles sobre la posibilidad de pedir asilo. Cuando no hay suficientes plazas en los CIE, los refugiados son abandonados a su suerte en la calle.

Sánchez abre las puertas al Aquarius

El gesto de Sánchez de facilitar que el Aquarius entrara en España es positivo y debe ser bienvenido. Las políticas practicadas hasta ahora por el reciente gobierno destituido del PP eran racistas y totalmente reaccionarias: por ejemplo, retiró la tarjeta sanitaria a unos 800.000 inmigrantes en situación de irregularidad.
Sin embargo, el papel del actual gobierno en este episodio ha tenido un carácter de show mediático. La vicepresidenta del Gobierno diseñó un dispositivo de coordinación entre administraciones y unas garantías jurídicas no habituales en la recepción de personas que llegan a España a través del mar. Además, los 629 refugiados a bordo del Aquarius recibirán una autorización de residencia de 45 días, un permiso que se otorga de manera excepcional en casos humanitarios. La pregunta, pues, es: y las otras aproximadamente 1.300 personas que han llegado durante el último fin de semana, ¿no han accedido a España en una situación humanitaria excepcional?
La inmigración tiene un papel creciente y cada vez más importante en la mano de obra española y europea: en la agricultura, cuidando ancianos y niños, en la construcción, etc. Estos trabajos se encuentran entre los peor remunerados y entre los más explotados. Medios de comunicación como Correctiv y BuzzFeed News revelaron en mayo de este año abusos y violaciones a jornaleras inmigrantes en España, Italia y Marruecos. Los argumentos de los racistas españoles que plantean que deberían ser expulsados los inmigrantes de España "porque lo primero son los españoles", ¿qué les dicen a los racistas de Europa que quieren expulsar los españoles emigrantes que viven y trabajan en sus países? La inmigración es, hasta cierto punto, la expresión de la rebelión de las fuerzas productivas contra el Estado-nación, que se ha convertido en un freno para su desarrollo. El problema no radica en la inmigración, sino en las fronteras nacionales.
La decisión de Sánchez de acoger al Aquarius ha entusiasmado a un gran número de personas, que ven con angustia y rabia la terrible crisis migratoria. Pero el gobierno no puede hacer gestos meramente simbólicos; debe pasar de las palabras a los hechos. Debería establecer una política de puertas abiertas a los refugiados, empezando por la derogación de todas las leyes y trabas que estableció el gobierno del PP en contra de la inmigración, e incrementar los presupuestos y la coordinación destinados al rescate y a la ayuda de los refugiados.

Divisiones en la Unión Europea

El problema migratorio ya hace tiempo que está afectando las bases fundamentales en las que se sostiene la Unión (la libertad de movimiento de capitales, mercancías y trabajadores) y está contribuyendo a ensanchar las grietas existentes dentro del bloque.
La crisis provocada por el rechazo de Italia de acoger al Aquarius afectó en primer lugar a las relaciones entre Francia e Italia. La decisión que tomó Italia es producto del nuevo gobierno, formado a finales de Mayo y compuesto por los populistas del Movimiento 5 Estrellas y el partido ultraderechista de la Liga. El ministro de Interior y líder de la formación la Liga, Matteo Salvini, que lidera un programa racista, demagógico y xenófobo, utilizó la oportunidad presentada por el episodio del Aquarius para hacer propaganda para sus ideas. A pesar del programa totalmente reaccionario de Salvini, cuando critica a la UE por su gestión del problema migratorio tiene parte de razón: en 2015, la UE acordó la redistribución de 160.000 inmigrantes de Italia y Grecia a otros países de la Unión, un plan que finalizó el 2017 con sólo un 17% del objetivo completado.
Macron tachó la actuación de sus aliados Italianos de "cínica" e "irresponsable". La hipocresía de Macron es destacable, ya que él mismo tiene un historial de comentarios racistas, aunque de manera más encubierta porque tiene que mantener su apariencia de "liberal progresista". Sin embargo, Macron representa el declive del liberalismo, que por un lado llora lágrimas de cocodrilo por la catástrofe humanitaria que supone la migración masiva hacia Europa, y por otro lado, en la práctica, actúa en contra de los refugiados para salvaguardar los intereses de los grandes capitalistas y banqueros. El escandaloso acuerdo con Turquía del año 2016, donde se acordó expulsar a este país a los solicitantes de asilo llegados desde Grecia a cambio de un desembolso de 3.000 millones de euros para el gobierno turco, es un claro ejemplo. Este tratado no ha detenido el intento de miles de personas de alcanzar una vida mejor escapando de la miseria, sino que ha hecho que el trayecto se haya vuelto más duro y peligroso, y que las mafias se enriquezcan más y se vuelvan más fuertes y numerosas.
La crisis también ha tenido efecto en Alemania. La posición de Merkel se ha tambaleado por las actuaciones del ministro de Interior, Horst Seehofer, que demanda mano dura hacia los refugiados y que finalmente ha dado un ultimátum de dos semanas a la canciller para que negocie un acuerdo con los otros Estados europeos, con el objetivo de encontrar una solución a la crisis migratoria. Seehofer representa a una parte de la burguesía alemana más reaccionaria, aunque en general representa los intereses de la clase dominante en este contexto de declive del capitalismo mundial.
La austeridad no ha sido fruto de una decisión política por parte de los dirigentes nacionales de cada país, sino que ha sido forzada por las mismas leyes que dominan el sistema capitalista. La necesidad de mantener los máximos beneficios en una economía estancada o en crisis significa que la clase trabajadora debe pagar los costes, mientras que la burguesía mantiene sus intereses o los incrementa, como hemos estado viendo en los últimos años. Si las respectivas burguesías no disponen de los recursos necesarios para hacer concesiones a su propia clase trabajadora; es más, si la burguesía se ve obligada a explotar aún más a sus trabajadores para permanecer competitivos en el mercado interno y en el externo, ¿cómo van a hacer concesiones a inmigrantes o refugiados? A este factor se le añade la característica principal de todas las clases dominantes de la historia: dividir y dominar. A la burguesía le interesa que la clase trabajadora se enfrente entre sí y se divida, que no se dé cuenta de su fuerza unida como clase, mientras aquélla continúa explotando en una espiral descendente de salarios y condiciones laborales.
Es obvio que los diferentes gobiernos europeos utilizan el tema de la inmigración como una patata caliente que se pasan de unos a otros, y para obtener una ganancia electoral. Sin embargo, la crisis migratoria reabre un frente que complica la unidad del bloque europeo, que ya tiene bastante dolores de cabeza con el Brexit, el enfrentamiento con su principal aliado Estados Unidos y la gestión de una economía con pronósticos bastante negativos.

El Imperialismo

La causa del sufrimiento de miles de refugiados que no ven ninguna alternativa a su vida y que finalmente deciden emplear un camino peligroso y difícil es el imperialismo. Las intervenciones militares imperialistas de los países occidentales en Siria, Libia, Irak y Afganistán, los ejemplos más obvios durante los últimos años, no han conducido a una mejora de la vida de las poblaciones, como prometía; al contrario, estos países se encuentran en una situación de caos, de destrucción, donde miles de personas inocentes han perdido la vida y donde grupos yihadistas han podido crecer de manera espectacular ante el vacío dejado por la destrucción del aparato estatal y en un contexto de extrema miseria y odio al imperialismo. La consecuencia principal ha sido desestabilizar aún más una región ya de por sí inestable.
África sigue bajo el control de los países imperialistas, que durante las revoluciones coloniales perdieron el poder político directo pero no el económico; en última instancia, estos factores son los que realmente pesan sobre la mesa. Francia mantiene una presencia militar casi permanente en países como Mali, Níger, Costa de Marfil, Burkina Faso, Yibuti, etc. Las clases dominantes de los países africanos son los lacayos de los imperialistas: hacen de gerentes de su saqueo sistemático del continente por parte de los imperialistas y, por el buen trabajo y el mantenimiento del orden, reciben sustanciales incentivos mientras mantienen a la población sometida en la pobreza.
La situación en Libia es el resultado directo de la intervención imperialista de la OTAN, dirigida por Francia y Gran Bretaña, que ha dejado un país arrasado, con tres gobiernos de facto, dominado por bandas fundamentalistas islámicas y señores de la guerra, convirtiéndolo en un paraíso para los traficantes de personas.
No se trata, por tanto, de un "alud migratorio" de gente que vienen buscando "mejores trabajos y expectativas de vida" como nos dice la prensa burguesa, sino que en realidad estamos hablando de millones de personas expulsadas forzosamente de sus países de origen por las guerras, el hambre y la miseria provocadas directamente por los países imperialistas que los presentan como una "amenaza".

¿Cuál es la solución?

Justamente esta semana, la UE ha propuesto una nueva solución para resolver el "problema" migratorio: crear centros fuera del bloque de la Unión donde se evalúe si las personas inmigrantes son refugiados o inmigrantes económicos- una propuesta que sigue en la misma línea de detener la crisis migratoria, no encontrando soluciones a la miseria y devastación, sino levantando muros.
Es innegable que los recursos a nivel mundial existen para que todos puedan vivir una vida digna. El problema es que esta riqueza está concentrada en unas pocas manos, que sólo tienen el objetivo miope de lucrarse indefinidamente sin ningún tipo de preocupación moral. En España mismo, los beneficios de las empresas han crecido 16 veces más que los sueldos desde el 2014, pero aún así, cuando el PP declara que abrir las puertas a los refugiados puede provocar consecuencias graves, lo que realmente quieren decir es que la clase dominante española no está dispuesta de ninguna manera a perder intereses en beneficio de los pobres.
Quienes recortan la sanidad y la educación, los que desahucian los que no pueden pagar el alquiler o la hipoteca, los que roban a manos llenas a través de la privatización de los servicios públicos, no son los inmigrantes que se juegan la vida por atravesar el Mediterráneo, ni los que arriesgan su integridad física saltando la valla coronada con navajas afiladas en Ceuta y Melilla. Al contrario, los responsables de la austeridad y el sufrimiento de los trabajadores en los países europeos son los banqueros, los políticos corruptos del régimen, las políticas de recortes feroces impuestas por la UE capitalista, y aplicadas por los gobiernos que no rompen con sus límites . Estos son, pues, nuestros enemigos.
En España, hay unos 3 millones de casas vacías en manos de los bancos; sin embargo, el número de gente sin techo va en aumento inexorablemente. La lucha para acoger los refugiados es inseparable de la lucha por la expropiación de las casas vacías, ya que no sólo serían ocupadas por los recién llegados sino por los miles de gente sin techo, de familias y de gente joven que viven en casas inadecuadas o que no tienen acceso a viviendas. Igualmente, la lucha para una sanidad universal debe ir ligada a la lucha contra la austeridad y por unos servicios públicos de calidad. La espiral descendente de sueldos y condiciones laborales se debe combatir de manera conjunta como trabajadores, unidos, independientemente de nuestra condición migratoria, del color de la piel, del sexo, reivindicando que la "recuperación económica" en España se ha logrado por la explotación redoblada de los trabajadores y que por tanto, los frutos generados pertenecen a los propios trabajadores.
última instancia, el "problema" de la emigración es inseparable del capitalismo, y nunca podrá ser solucionado en el marco capitalista. La lucha por resolver la crisis migratoria pasa por vincularla con la lucha internacional contra el sistema capitalista y para una sociedad socialista.

¡Los refugiados son bienvenidos! ¡Que paguen los capitalistas!
¡Abajo las guerras imperialistas y el saqueo!
¡Abajo la podrida UE capitalista!
¡Abajo el capitalismo, que es la causa fundamental de la guerra y el sufrimiento de millones!

Joan Claravall

“Amistoso” Argentina-Israel, ¿qué falló?

El traspié sufrido por Israel con la cancelación del partido amistoso Argentina-Israel repite, una vez más, una enseñanza que tantas veces hemos aprendido en cuentos y parábolas infantiles: "la codicia rompe el saco".
Los planetas parecían alineados para que Israel se hiciera de un nuevo triunfo en la seguidilla de avances y conquistas, de impunidad y desinformación, recursos con los que se ha ido acostumbrando a ganar en los últimos tiempos.
El fascista [1] Beniamin Netanyahu ha armado un gabinete con alegres asesinos confesos de palestinos, como Naftali Bennet, ministro de Educación, que tranquiliza a su público bagatelizando tales asesinatos: "He matado a muchos árabes en mi vida. No hay problema con eso". [2] O la ministra de Justicia, Ayelet Shaked, que aboga por la muerte de madres palestinas, “porque paren serpientes”… (ibíd.).
Hace apenas mes y medio se atrevieron a asesinar a centenares de palestinos desarmados y en actitud pacífica. La primera vez que aplicaron “la doctrina Bennet” sin subterfugios; hasta ahora aprovechaban a una adolescente desesperada armada de una tijera, por ejemplo, para matar a “la terrorista” y eventualmente algún palestino próximo; más tradicionalmente, tirar a matar a apedreadores, muchos menores, previamente calificados como “terroristas”. [3]
La brutalización cultural y el consiguiente encanallamiento ético de Israel parece “permitirle” ahora matar palestinos sin causa ni peligro a la vista. Israel va ingresando así a escalofriantes categorías jurídicas, como la de homo sacer, de Giorgio Agamben, o la de untermenschen de Lothrop Stoddard. Stoddard, supremacista blanco, acuñó, por ser racista estadounidense, el término en inglés, “underman” (1922), pero se popularizó en alemán, entre otros motivos por su adopción por los nazis. Se refiere a quien carece de todo derecho, incluido el de vivir, asemejándose así al concepto que acabamos de mencionar de Agamben. Así, lo que Stoddard concibió para afros, los nazis para judíos, los israelíes lo han ido adoptando para palestinos… lo común es la pérdida radical de derechos… de los otros.
Lejanos los tiempos en que siquiera algunos sionistas visualizaban al campesinado árabe palestino como étnicamente unido a la sociedad judía anterior al Islam y al cristianismo; incluso tiempos posteriores en que veían a los palestinos como intrusos, que les habían usurpado [¡sic!] la tierra sagrada. Ahora corren tiempos en que la tierra judía, totalmente escindida de su historicidad, ha sido colocada en un lugar inaccesible a humanos vulgares, como nosotros. Desde allí el gabinete Netanyahu, reforzado por la dosis Trump, se permite nuevos atropellos, nuevas falsedades.
Así llegamos recientemente a la reafirmación trumpiana de Jerusalén como capital total y exclusiva de la judeidad, ignorando una convivencia milenaria en esa ciudad-enclave de las tres grandes religiones monoteístas, tan parecidas entre sí, por su relación con lo jerárquico y la veneración al poder…
En este proceso triunfal y triunfalista del eje EE.UU.-Israel (o más precisamente Israel-EE.UU.), Israel “abrocha”, con mucho dinero, un partido “amistoso” entre Israel y Argentina en vísperas del mundial. Israel paga hospedajes, traslados y mucho cash para la AFA, trastornando “apenas” el itinerario y la preparación del seleccionado argentino con una visita a Israel. Por once millonejos (que Israel ni siquiera desembolsa, porque provienen con seguridad de los fondos que permanentemente suministra EE.UU. a Israel), Israel conseguía un espectáculo local con la pulga universal… en Tel Aviv o Haifa.
Todo iba como sobre ruedas. Entonces, Miri Regev, la ministra de Deportes (y Cultura), sintiéndose dueña de la situación, estiró la cuerda; −hagamos el encuentro en Jerusalén, justo cuando EE.UU. inaugura su embajada…
Hasta entonces, los activistas del boicot a Israel estaban intentando una campaña para que Argentina no aceptara hacerle el juego a la geopolítica israelí bajo pretextos deportivos.
Se hicieron concentraciones ante la AFA en Buenos Aires, repudiando el oportunismo de ingresar a la estrategia israelí o israeloyanqui por un puñado de dólares y se publicaron cientos de gacetillas denunciando el comportamiento racista y artero de la política represiva israelí, que incluye balear en las piernas y/o en los pies a jugadores de la selección de fútbol palestina, pero la jugada diplomática no se detenía…
Entonces, el BDS, [4] asentado en Barcelona, ensangrentó varias camisetas 10 aludiendo a todos los muertos desarmados e indefensos que los militares israelíes, fríamente organizados, habían estado desangrando en los días, sobre todo viernes, de abril y mayo…
Y se produjo un clic. Si todo había estado confluyendo hacia la jugada maestra de Regev, jalonando un encuentro Trump-Netanyahu (al que por la situación interior argentina, no se podría sumar Macri), tras la asonada en Barcelona, los jugadores, al parecer con Messi a la cabeza, dijeron no. Adujeron miedo. Y se negaron valientemente a seguir la operación.
Se perdieron los millones. Pero los jugadores ganaron en tranquilidad y concentración viajando directamente de Barcelona a Moscú. Y en dignidad.
El poder no está acostumbrado a tropezar. Ni siquiera con la realidad. ¡Netanyahu llegó a llamar dos veces, por teléfono a Macri! para anular la anulación. No tenía la menor idea del carácter de la negativa. Y de que no siempre rige la disciplina de cuartel. A la cual, él seguramente sí está muy acostumbrado.
Ya con la delegación argentina en Rusia, surgieron las críticas a la ambiciosa Regev. Pero era tarde. Su soberbia la había, los había, perdido.
Bueno es recordar, o enterarse, que Regev, otra integrante del gabinete de racistas y asesinos de Netanyahu, durante violentos disturbios contra los africanos en Tel Aviv incitó a la multitud calificando a las víctimas de “cáncer”. [5] Pero luego se desdijo; pidió disculpas… a los enfermos de cáncer.
¿Puede el lector vislumbrar el caldo tóxico de chovinismo, necio orgullo nacional (no hay otro) y racismo supremacista que asuela a Israel?
Eso estuvo siempre en Israel, pero larvado. El strip-tease que conlleva el mero ejercicio del poder desenfrenado, permite visualizarlo mucho más claramente.

Luis E. Sabini Fernández

Nota

[1] Ningún insulto. Referencia a su pertenencia política histórica.
[2] Richard Silverstein, “El gobierno más racista y extremista de la historia de Israel”, 15/5/2015.
[3] Hay que decir que la barbarie sionista, como la fascista o la nazi, tiene gradaciones: cuando la pedrea se convirtió en el medio de protesta palestina contra la ocupación de su país, porque más y más población se fue dando cuenta que las conversaciones diplomáticas no iban a parte alguna y los abordajes guerrilleros tampoco; la intifada de 1987 surgió como un estallido de cólera colectivo. Los soldados israelíes se dedicaron a aprehender a los apedreadores y, con una piedra grande, pesada, quebrarle los brazos, los bracitos a menudo preadolescentes. Una pedagogía probablemente bíblica. Porque el sionismo es seguidor de mandatos bíblicos. Dedicados a ver si pueden repetir en los siglos XX y XXI lo que Yahvé les habría otorgado, según los testimonios rabínicos, sobre los pueblos de la zona; el tratarlos (y exterminarlos) a espada… (al Amorrheo, al Cananeo, al Hetheo, al Pherezeo, al Heveo, al Jebuseo…). Entrados al s. XXI ya no les alcanza quebrar huesos…
[4] Movimiento palestino de Boicot, Desinversiòn y Sanciones al Estado de Israel.
[5] Richard Silverstein, ob. cit.

La jaulas de Donald Trump y su política inhumana “Tolerancia Cero”



La administración Trump desde sus inicios fue muy clara en cuanto a la persecución que realizaría en contra de los inmigrantes, lanzando políticas migratorias que los atacan directamente. El Gobierno de Trump, a través de su fiscal general, Jeff Sessions, empezó a aplicar directrices debido a la puesta en marcha de la política “tolerancia cero” del Gobierno estadounidense, que implica tratar como criminales a los indocumentados que entran al país, por lo que los inmigrantes que atraviesan la frontera junto a sus hijos son llevados a centros de detención y separados de los menores, a los que trasladan a lugares de acogida dirigidos por el Departamento de Salud y Servicios Humanos.
Uno de estos lugares de acogida, el Centro de Procesamiento de la Patrulla Fronteriza en McAllen, Texas, también conocido como “la perrera”, alberga niños detenidos que llegaron a Estados Unidos como refugiados no acompañados o separados de sus familiares, en busca de asilo de El Salvador, Guatemala y Honduras. Aunque las muchas imágenes difundidas en las redes hablan más que mil palabras, sabemos que las condiciones en las que son albergados estos niños no son las adecuadas, literalmente se encuentran en “jaulas”, estas condiciones han llegado a ser comparadas con los campos de internamiento utilizados durante la Segunda Guerra Mundial.
Un total de 2 mil 342 niños han sido separados de sus familiares en la frontera con México y ubicados en estos lugares de acogida, entre el 5 de mayo y el 9 de junio, como resultado de la política de “tolerancia cero” contra la migración “ilegal”, señaló el Departamento de Seguridad Interna (DHS) de Estados Unidos.
Esta política de “cero tolerancia” contra la migración es un acto de crueldad, pero para el fiscal general Jeff Sessions el separar de sus padres a los niños que llegan a la frontera de Estados Unidos, no solo es algo legal sino que incluso puede hallar justificación en la Biblia:
“Yo les citaría al apóstol Pablo y su clara y sabia orden en (la carta a los) Romanos 13: obedecer las leyes del gobierno porque Dios las ha dispuesto con el propósito del orden”, dijo Sessions en respuesta a los cuestionamientos que ha recibido por esta práctica. “Los procesos ordenados y legales son buenos en sí mismos y protegen a los débiles y a quienes cumplen con la ley”, señaló. Sin embargo, el usar una cita de la Biblia para justificar estas medidas, más que para aplacar las críticas derivó en nuevos cuestionamientos contra el fiscal. No es la primera vez que se usan versículos de la Biblia para justificar atrocidades.
En efecto, el capítulo 13 de la Carta a los Romanos fue, por ejemplo, una de las referencias citadas en 1855 por el periódico Richmond Daily para señalar que había cientos de pasajes de la Biblia que demostraban que “la esclavitud está aprobada por Dios”.
Es así como nos demuestra el imperialismo estadounidense putrefacto, que utilizara todos los medios para solapar sus acciones injustificadas y crueles hacia los sectores más desprotegidos dentro del sistema capitalista. Trump por su parte ha respondido a los cuestionamientos con una peculiar defensa de la política de su gobierno, sugiriendo que los migrantes adultos arrestados en la frontera podrían ser “asesinos, ladrones, y mucho más”.
“Queremos un país seguro, y eso comienza por las fronteras”, afirmó el mandatario. Promoviendo el nacionalismo de derecha y la xenofobia. Diversos legisladores demócratas, así como el expresidente Bill Clinton, sostuvieron que Trump utiliza a los niños migrantes como una “herramienta de negociación” política. Para lograr el desembolso de 25.000 millones de dólares para la construcción del muro en la frontera con México.
A pesar del recrudecimiento de sus condiciones y restricciones severas al derecho al asilo, los inmigrantes siguen buscando escapar desesperadamente de las guerras, la violencia y la desigualdad producto de más de un siglo de explotación imperialista estadounidense en sus países de origen. Bajo condiciones en las que el mundo confronta la peor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial, se ven obligados a desplazarse. La clase obrera tiene que rechazar este marco reaccionario entero. Solo la clase obrera, que une a los inmigrantes y los trabajadores nativos, puede prevenir las deportaciones masivas y defender el derecho democrático de los trabajadores y sus familias a vivir y trabajar en el país de su elección sin temor a sufrir hostigamiento, remoción o separación de sus seres queridos.
No podemos ser indiferentes ante un hecho que claramente representa una violación de los derechos humanos y deja a los niños, niñas y adolescentes migrantes en situación de vulnerabilidad.

¡Nativa o extranjera, la misma clase obrera!

¡Contra la política inhumana de Trump, internacionalismo proletario!

¡Trabajadores del mundo undidos!

Ana Rodriguez (CMI)

Los ecos presentes de la trata de negros



En la Biblia se dice que aunque tu olvides el pasado, el pasado no se olvida de ti. Del pasado regresan los ecos de la se considera su página más cruel, la de la trata de negros. Obviamente, los formatos han cambiado, pero en lo que respecta a la base de las desigualdades, el pasado sigue ahí. Es un hilo histórico que atraviesa la historia americana. La de los EEUU especialmente en un momento en el que la importante minoría negra se está moviendo ante una situación sobre la que hablan los hechos, algunos tan persistentes como la de los asesinatos policiacos de ciudadanos negros, eso por no hablar de las cárceles. Se le puede seguir la pista en las tramas supremacistas que amparan la base social de Trump. Pero también se le puede seguir la pista en Brasil, y por supuesto, en la Europa de las fronteras blindadas que repudia por igual refugiados de guerras interminables –en las que el Imperio sigue siendo el principal protagonista-, así como en la “invasión” de los jóvenes subsaharianos que tratan de cruzar el Estrecho en busca de un trabajo y una vida que allá se les niega, igualmente por gracia del Imperio que mantiene guerras y gobiernos corruptos, los estigmas del desarrollo desigual.
Historias que se reproducen en el caso de los negreros (indianos) catalanes que pintaron de blanco con obras y favores los beneficios de una trata de negros que el colonialismo español mantuvo, al menos hasta la derrota en la guerra de Cuba. Una guerra en la que la libertad de los esclavos fue un factor determinante, y ante la cual los negreros reaccionaron como suele hacerlo la patronal: clamando al cielo por lo que consideraban iba a ser la ruina económica del sistema. Un clamor en el que estuvieron acompañados por su “conciencia”, la Iglesia española en la que los abolicionistas de antaño se pueden contar con los dedos de una sola mano.
No se puede comprender el curso de la historia africana de ayer y hoy sin hacer constar la pérdida de población africana afectó la actividad económica de África tanto directa como indirectamente: la agresión esclavista estaba desarmando a los africanos en su lucha por enfrentar y dominar la naturaleza, que es un primer requisito del desarrollo. La violencia significó, paralela­mente, inseguridad. Las oportunidades que ofrecía la presencia de los mercaderes euro­peos de esclavos llegaron a constituir el mo­tivo principal de los enfrentamientos que en escala considerable tuvieron lugar entre dis­tintas comunidades africanas y aun en el in­terior de éstas. La violencia adoptó la forma sobre todo de ataques relámpago y secues­tros, y no tuvo propiamente el carácter de una guerra formal, hecho que justamente contri­buyó a alimentar el miedo y la incertidumbre en la vida diaria. En síntesis, puede establecerse que las con­secuencias de la trata para África son varias: demográficamente, supone la despoblación y la disminución del ritmo de crecimiento de am­plias regiones continentales; económicamente, la destrucción y paralización de actividades y la pérdida de fuerza y capacidad de trabajo socialmente, la inestabilidad e inseguridad perpetúa. Sobre las consecuencias de la trata para África, la opinión mayoritaria de los autores es que ésta constituye una de las causas funda­mentales de la decadencia y el atraso del con­tinente negro; trata que se encuentra vincula­da a otros factores igualmente negativos como son la enorme destrucción de sus rique­zas naturales, la esclavitud, las razias, la bar­barie de los negreros y el exterminio de los ne­gros.
No existe un acuerdo general sobre el número de personas esclavizadas a lo largo de la “trata de negros”. Mientras que unos autores consideran que se puede estimar entre 150 y 200 millones, otros lo reducen a 15 y 20 millones. La dificultad en establecer unas cifras más homogéneas radica en los ritmos y la densidad del tráfico. Al principio se pueden considerar débiles, sobre todo en relación a la época su más alto nivel, concretamente durante el siglo XVIII. Los datos existentes sobre la cuestión son fragmentarios. Un autor de mucha reputación, W. E. B. Du Bois, ofrece las siguientes cifras: un millón en el siglo XVI, tres en el XVII, siete en el XVIII y cuatro en el XIX, lo que hacen un total de 15 millones. Otro como La Ron­ciere baja a menos de un millón en el siglo XVI, 15 entre los siglos XVII y XVIII y cinco en el XIX, que suman algo más de 20 millones en total. A estas cifras hay que añadir que según la consideración de los autores, por un esciavo llegado a América, hay que contar además cinco muertos en África o durante la travesía, lo que aumenta la cifra total en torno a los 100 millones. A. Ducasse por su parte eleva la can­tidad a 150 millones. Pero al margen de estas diferencias, de lo que no existe ninguna duda es que las consecuencias de la trata fueron desastrosas desde el punto de vista socioeconómico.
Entre otras cosas paralizó el desarrollo de las fuerzas produc­tivas de África negra, especialmente por la enorme pérdida numérica de fuerza de tra­bajo y, sobre todo, por sus consecuencias económicas y políticas indirectas; durante todo el tiempo de la trata el continente negro ha vivido en una situación de inseguridad per­manente. Se acusa al comer­cio europeo de esclavos como un factor fun­damental del subdesarrollo africano. Fue Europa donde se concentraban los responsables financieros de los cargamentos de seres humanos fueran luego en­viados a mercados controlados por euro­peos, y lo que, ni que decir tiene, se realizaba exclusivamente en in­terés de la naciente acumulación capitalista europea, a los reyezuelos negros y a los jefezuelos árabes, los beneficios resultaban irrisorios. Los cuatro siglos del comercio afroeuropeo influyeron en un sentido determinante las raíces del subdesarrollo africano. El tráfico de esclavos y sus consecuencias en África dan la imagen general de destrucción que lo caracterizó, destrucción que fue una consecuencia lógica de la manera en que se obtenían los cautivos en África.
La pérdida masiva de la fuerza de trabajo adquiere contornos de mayor gravedad cuando se considera que ésta estaba compuesta por los hombres y mujeres jóve­nes más hábiles, y su desaparición conllevaba el empobrecimiento generalizado y, por supuesto, el terror. Hasta fechas relativamente recientes –conferencia de Duban del 2011- no se ha hablado abiertamente de una “reparación”, y se ha abierto un debate en el cual no han faltado las plumas irónicas que se atreven a preguntar “de quien”, y “para quién”, como si esto no se pudiese precisar.
Entre los historiadores que polemizan sobre las razones del abolicionismo, suelen oponer dos teorías: la primera sostiene que la abolición de la trata correspon­de al paso, en el mundo occidental, a una economía con nuevas estructuras, en la que producción esclavista y producción industrial son incompatibles, sufriendo los viejos modos de producción tradicionales un declive que debe conducirlos a su desaparición, de manera que sólo la evolución económica de los países negre­ros pusieron término a este tráfico; esta concepción reduce la fuerza del humanitarismo a sólo vagas manifestaciones de algunos individuos intelectualmente privilegiados, la abolición se sitúa en el marco del triunfo del capitalismo li­beral y de la libre competencia, el capital co­mercial.
Otra concepción rechaza la tesis del de­clive del sistema esclavista, para situar en primer plano la toma de conciencia humanitaria, primero individual y después colectiva, fundándose así en la adhesión y la participación activa de las clases populares y la opción pública. Recientes investigaciones diferencian entre el modelo británico (extensible a los Estados Unidos), señalan la existencia de una potente sensibilización popular está sóli­damente atestiguada por las numerosas peti­ciones con miles de firmas recogidas tras los sermones de los domingos; hay un carácter religioso que se une a la noción de abolición de la trata, el modelo francés en el que dicha toma de conciencia está fuertemente mediatizada por el proceso revolucionario del que es coetáneo a un caso prácticamente único es el de la Sociedad de Amigos de los Negros, cuyos fundamentos ideológicos están estrechamente inspirados por el activismo abolicionista británico y que la oposición esclavista y negrera acusado de estar a sueldo de Inglaterra, lo que e inexacto.
En el siglo XIX, todas las crisis revolucionarias francesas están impregnadas de una fuerte conciencia antiesclavista. Sobre la estrecha relación entre ideales revolucionarios y antiesclavismo resultan contundentes las palabras de Emilio Castelar: “Yo no disputaré sobre si el cristianismo abolió o no abolió la esclavitud. Yo diré solamente que llevamos diecinueve siglos de cristianismo, diecinueve siglos de predicar la libertad, la igualdad y la fraternidad evangélica, y todavía existen esclavos; y sólo existen, Señores Diputados, en los pueblos católicos; sólo existen en Brasil y en España. Yo sé más, Señores diputados; yo sé que apenas llevamos a un siglo de revolución, y en todos los pueblos revolucionarios, en Francia, en Inglaterra, en EE. UU., ya no hay esclavos. ¡Diecinueve siglos de cristianismo y aún hay esclavos en los pueblos católicos! iUn siglo de revolución, y no hay esclavos en los pueblos revolucionarios! (Emilio Castelar en las Cortes, 20 de junio de 1870…
Como suele ser habitual, todas estas cuestiones de una historia interminable suelen aparecer ajenas a las discusiones relacionadas con las crisis humanitarias ante las cuales el fascismo se suele disfrazar. Un fascismo que no asume los desfiles y los correajes de otros tiempos pero que persiste en base a criterios no menos despiadados. En una sociedad con una conciencia crítica, estas crisis serían un clamor, los ejemplos y los personajes –siniestros- aparecen normalizados en los diarios y en las televisiones…
Por eso habrá que seguir hablando de una historia que no cesa.

Pepe Gutiérrez-Álvarez

La actualidad de Anna Seghers. Judía, comunista, disidente…



El estreno de la adaptación para el cine de la novela En tránsito nos ha devuelto a la actualidad la figura de Anna Seghers, judía y comunista. Durante varias décadas fue una de las novelistas alemanas más importantes del pasado siglo, una escritora combativa estrechamente ligada al mundo obrero y a las ideas socialistas en un tiempo en el que fue muy difícil mantener la integridad. Se trata por lo tanto de una autora a reivindicar y recuperar antes de que, como diría ella misma, “no olvidemos tampoco a aquellos que tan fácilmente se olvidan: los sin nombre”. Aquí es conocida especialmente por dos obras, La revuelta de los pescadores de Santa Bárbara y La Séptima cruz con varias reediciones, algunas de ellas recientes. Aunque sea de manera silenciosa, sigue siendo publicada.
Durante la primera mitad de los años treinta hubo una fracción considerable de artistas, escritores e intelectuales, entre ellos algunas mujeres como la germana Anna Seghers, seudónimo de Netty Reiling, nacida en Maguncia (19-XI-1900) en el seno de una familia judía acomodada. A los 19 años se matriculó en la Universidad de Heidelberg, donde se doctoró con la tesis sobre los judíos y judaísmo en la obra de Rembrandt. La elección de su seudónimo se debe al pintor y grabador holandés Hércules Seghers, un contemporáneo de Rembrandt.
En 1925 se casó con el sociólogo húngaro László Radványi; en 1928 publicó su primer libro, La revuelta de los pescadores de Santa Bárbara (Aufstand der Fischer von St. Barbara; Editorial: Cátedra, Madrid, 1988), sobre una revuelta de pescadores bretones. En él ya trata el tema de la necesidad de cooperar para luchar contra la opresión y de cómo esa lucha da significado a la vida. Por este libro ganó el prestigioso premio Kleist. El mismo año Anna ingresa en el Partido Comunista Alemán (KPD), así como en su filial, la Asociación de Escritores Proletario-Revolucionarios… Viaja por primera vez a la Unión Soviética en 1930 y su fe se mantiene inquebrantable. En 1930 viajó a la Unión Soviética para participar en el Congreso de la Unión Internacional de Escritores Revolucionarios celebrada en Jarkov (Ucrania). En 1933, tras la toma del poder por los nazis, fue detenida por la Gestapo, siendo puesta en libertad poco después. Antes de esto ya había sido amenazada por los nazis, especialmente a raíz de la publicación de su novela Los Compañeros (Die Gefährten, 1932), en la que atacaba al fascismo. Sus libros fueron prohibidos en Alemania. Huyó con su marido a Suiza y de ahí a Francia, como tantos otros intelectuales, instalándose en París, donde pasaría la primera etapa de su largo exilio.
A diferencia de muchos compañeros de profesión, la producción literaria de Anne Seghers no disminuyó su potencial a causa del exilio. Por el contrario, tuvo precisamente en este tiempo su periodo creativo más destacado, tanto cualitativa como cuantitativamente. En este sentido es probable que la ayudase el hecho de que la primera estación de su exilio fuera Francia, país que amaba y cuya lengua dominaba perfectamente. No obstante desde París hizo frecuentes viajes a otros lugares. Incluso se trasladó clandestinamente a Austria para documentarse sobre el levantamiento obrero contra el régimen fascista de Dollfuss, sobre el que escribirá la novela El camino por febrero (Der Weg durch den Februar, 1934).
En esta novela describe cómo se va adquiriendo la conciencia de clase por los trabajadores, adormecida en un primer momento, y que despierta en la lucha abierta contra los poderes reaccionarios. Hombres y mujeres normales, gente sencilla, van desarrollando no sólo una gran fuerza política, sino un enorme potencial de resistencia. Esa fuerza de los débiles cuando se unen en una causa común sería una constante en su obra. Desde la perspectiva de la novela se desprende que la responsabilidad de la derrota fue de la dirección del Partido Socialdemócrata austriaco, que en el momento decisivo no supo o no se atrevió a ponerse a la cabeza del movimiento.
Desde 1933 hasta 1935, junto a otros escritores, formó parte de la redacción de la revista mensual de literatura y crítica Neue Deutsche Blittler (Nuevas Páginas Alemanas), que se editaba en Praga. Ya en el primer número hacían una declaración contra los que abogaban por un esteticismo apolítico: “No existe la neutralidad. Para nadie. Sobre todo no la hay para los escritores. Incluso el que calla toma parte en la lucha. Quien asustado y confundido por los acontecimientos se refugie en su exilio interior, quien convierte el arma de la palabra en un juguete o en mero adorno, quien, aclarado, se resigne, se condena a sí mismo a la esterilidad social”.
En 1937 escribe El rescate (Die Rettung), donde relata la angustia de siete mineros atrapados a 700 metros de profundidad tras una explosión de grisú, donde esperan la llegada de auxilio. El protagonista, el picador Andreas Bentsch, mantiene la esperanza frente al pánico y la desesperación que les va invadiendo, hasta que son rescatados. Pero sus problemas continúan después del rescate. Ante el inminente cierre de la mina, sus compañeros le piden consejo a Bentsch, pero él no sabe qué hacer, se siente impotente. Tras la detención de un amigo comunista, finalmente Bentsch adquiere conciencia de clase y pasa a la clandestinidad de la lucha revolucionaria.
Durante estos primeros años de exilio, Anna se dedicó también al estudio de las cuestiones estéticas y de teoría literaria. En este aspecto, conviene destacar su controversia con Georg Lukács sobre el realismo. Ambos coinciden en el objetivo (dar a conocer la realidad para transformarla), pero discrepan sobre el método. Mientras Lukács hace especial hincapié en el momento racional de la producción artística, Anna Seghers diseña los elementos de una estética de la experiencia, en cuyo centro está el concepto de la inmediatez de la representación y el efecto.
El “crack” del 29 había desacreditado la irracionalidad del libre mercado, la situación de los trabajadores se hizo más penosa, el rechazo ya existente al desastre social y humanitario que había significado la “Gran Guerra” se hizo más potente gracias a diversos testimonios literarios (Remarque, Hemingway, Ford Madox Ford, Barbusse, etcétera), un ambiente al que se añadió el ascenso del fascismo en Alemania…El criterio de la traición de los intelectuales (Julián Benda) se hizo generalizado entre las nuevas generaciones, pero también entre veteranos como Romain Rolland o Thomas Mann. Fue en este contexto en el que la escritora alemana conocida como Anna Seghers se planteaba: “Aún puedo recordar aproximadamente unas líneas que nos emocionaron en un tiempo: Los intelectuales son culpables de muchos dolores. Bastante a menudo, han traicionado la fortaleza de su fe, manchas de todas clases ensucian su obra grandiosa. ¿Qué quería dar a entender Barbusse con estas palabras?” Al entender de Barbusse, de Anna Seghers y de muchos otros, la repuesta estaba en el partido comunista.
En el caso de ella, en el partido alemán en el que le tocó vivir el mayor revés de la historia, la más completa negación de lo que había significado la revolución de Octubre: la victoria de los nazis en 1933, una verdadera contrarrevolución preventiva que acabaría desviando el curso de la historia hacia el mayor desastre jamás conocido. Todo sucedió en tan poco tiempo, en un plano histórico tan descomunal, que el partido de las tres L, Lenin, Luxembourg, Liebknecht, se encontró de la noche a la mañana con su reverso oscuro. Un reverso que tomó la forma del idealismo burocrático, de la mitificación del partido-Iglesia desarmado con la tesis de que el SPD era el enemigo principal, que la victoria de Hitler sería el prólogo de la revolución. Lo que vino después fue una pesadilla, sobre todo para los comunistas germanos que se exiliaron a la URSS…
Pero por entonces, el horizonte de la disidencia aparecía como una opción para la que existía espacio y después de la hecatombe, las discusiones fueron pocas, una de ellas se desarrolló mediante un intercambio epistolar mantenido entre el flamante Georg Lukács y Anna Seghers. El primero manifestó sus reflexiones con ocasión del “Día del Partido” alemán montado por los militantes exiliados en Bruselas en 1935, los llamó las “Tesis de Blum” de la política del Frente Popular. En su opinión, también los escritores de izquierda se habían desligado del pueblo, rechazó el vanguardismo literario y sus portavoces en las filas comunistas, esto es, contra el filósofo Ernst Bloch y contra sí mismo, el joven Lukács autor de Teoría de la novela (1920) e Historia y conciencia de clase (1923). Al mismo tiempo, reivindicó a más anticuados y convencionales de la izquierda, al Máximo Gorki instalado, a Romain Rolland, y Heinrich Mann y otros próximos al Komintern.
Los vanguardistas ofrecían solamente añicos, astillas de la realidad, impresiones y opiniones subjetivas que, para la masa de los lectores, ni resultan comprensibles, ni atractivas. Por el contrario, los realistas presentan la totalidad social, la plenitud de la vida; a sus obras los lectores pueden aproximarse por muchísimas puertas, desde los ángulos y experiencias vitales más diversos y pueden aprender en ellas no sólo lo que el autor, sino lo que la vida misma dice. ”A Joyce y a otros representantes de la literatura vanguardista (…) les conducen sólo una estrecha puerta; hay que tener una preparación especial para comprender lo que allí dentro se desarrolla. Y mientras que en el gran realismo el acceso más fácil produce también una cosecha humana más rica, las masas del .pueblo no llegan a aprender nada por la literatura de vanguardia”.
Por su parte, Anna siguió defendiendo nuevas experiencias fundamentales, el arte de nuestra época. Si la discusión se daba la forma de John Dos Passos (Manhattan Transfer), para ella había que reconocer ante todo que había enriquecido la literatura de su tiempo con un material grandioso: “¿Que se trataba de jirones de material? Bueno, pero son jirones como la historia de la pareja de enamorados sin trabajo a quienes expulsan de los muelles, son despedidos por la patrona y no encuentran en todo New York sitio donde descansar. O el entierro ¿desconocido que va en sí es una poesía”.
Anna entonces resumía así su pensamiento: “Lo que tú ves como desmenuzamiento me parece mejor concreción; lo que tú consideras experimentos en la forma, lo veo como un intento poderoso de lograr un nuevo contenido, como un intento inevitable.”.
Ninguna derrota, de las tantas que contó desde La revuelta de los pescadores, significaba una conclusión o un cierre definitivo. Las derrotas nunca son definitivas. La vida no se detiene. Los problemas rebrotan detrás del reguero de sangre de la represión. Si se analiza despacio, se observa que junto a la derrota y la resignación brotan también elementos de esperanza, la posibilidad de superar los peores momentos. Desde este punto de vista, Anna recreaba la célebre frase de Rosa Luxemburgo de que el camino victorioso de la clase obrera está siempre salpicado de derrotas. Su identificación con la causa obrera centró sus temas novelísticos en la situación de la clase obrera en aquellos años. Su gran capacidad para observar, de captar la realidad con todos los sentidos se expresa ya desde las primeras narraciones con un estilo muy sintético, duro, parco, y condensado, que es una de las características de toda su obra. Así, por más que cada una de sus novelas y narraciones trate del destino individual, todas tienen en común la idea de la irrupción de la humanidad en una nueva era, donde la vida, la experiencia humana y el propio discurrir de la historia alcanzan contornos cada vez más definidos.
Sus personajes aparecen agobiados por la vida, pero no son capaces de poner en relación su estado y sus vivencias con la situación política que los provoca. Anna desentraña la relación de la vida personal con la lucha política, se pregunta si puede existir vida privada en un marco de confrontación social, y si la voluntad de transformación de la vida individual no ha de desembocar en lucha colectiva. Según sus propias palabras “En esas historias hay muchos personajes desesperados y que se hunden. Cuando se escribe, hay que hacerlo de tal manera que detrás de la desesperación surja la posibilidad de algo nuevo, y detrás del hundimiento, el poder emerger” A lo largo de estos años Anna Seghers participó en diversos congresos internacionales de escritores, y viajó varias veces a España durante la Guerra Civil. En Marsella en 1940, Anna es testigo de cómo se apiñaban republicanos españoles, judíos, desertores, comunistas e intelectuales venidos de todas partes de Europa, con los nazis pisándoles los talones. La ciudad era una algarabía de gente que buscaba un medio para salir rumbo a cualquier parte. Son refugiados saltando de un consulado a otro en busca de los papeles que les permitan embarcar.
Cuando las tropas alemanas invaden Francia, nuevamente tiene que huir. Su marido Laszlo fue internado en el campo de concentración de Le Vernet. Anna escapó con sus hijos a la parte del sur de Francia no ocupada por los nazis. Finalmente consiguió que su marido fuera liberado y que la familia pudiera salir de Marsella en marzo de 1941. Tras una huida accidentada a través de varios países, entre ellos Estados Unidos, que se negaron a acogerlos, llegaron a México. Anna consiguió integrarse perfectamente en el idioma y la cultura de este país. Su marido encontró trabajo de profesor universitario. México ofreció asilo no sólo a muchos exiliados políticos alemanes, sino que también abrió sus fronteras a numerosos intelectuales y artistas españoles y latinoamericanos, y les permitió seguir luchando contra el fascismo. Anna dijo de su estancia mexicana que fue “una de las etapas más bonitas e importantes de mi vida“. Una evidencia de los estrechos lazos que existieron entre refugiados de orígenes tan diversos es la invitación a una comida de bienvenida que ella, recién llegada, recibió de Pablo Neruda, entonces Cónsul General de Chile en aquel país.
Estos contactos se convirtieron en amistad. Jorge Amado, el autor brasileño más importante del siglo XX, dijo que para Pablo Neruda y él mismo, Anna era como una hermana: “Nadie poseyó en este mundo tanto encanto y fantasía como Anna”. En México formó parte de la dirección del movimiento Alemania Libre y del Club Heinrich Heine, dedicándose durante esos siete años de exilio a la actividad política y literaria, y reflexionando sobre la futura identidad política y cultural de los alemanes.
En 1942 publica La séptima cruz (Das siebte Kreuz, 1942; RBA, Barcelona, 2007), su novela más conocida y que le daría fama mundial, especialmente a partir de la notable adaptación cinematográfica que dirigió Fred Zinnemann en 1944, con Spencer Tracy de protagonista. Es la historia de la huída de siete presos de un campo de concentración nazi, de los que sólo se salvará uno. La autora describe la fuerza y la voluntad inquebrantable del ser humano en un país dominado por el fascismo. La voluntad y la fuerza para resistir no son patrimonio exclusivo de los militantes conscientes, sino también de gente apolítica, de gente de la calle, como un párroco, un médico judío, un aprendiz de jardinero, o una modista. Todos ellos desarrollan la fuerza de su humanidad para conseguir escapar. La novela muestra que en la transformación, en el cambio individual, va implícito el cambio del conjunto, de la totalidad. Este libro fue incluido por Marcel Reich-Ranicki en su Canon de la literatura alemana.
En junio de 1943 resultó herida en un accidente de tráfico, lo que le hizo pasar un tiempo en el hospital. Probablemente fue atropellada, aunque algunos dicen que fue arrojada desde un coche. Lo cierto es que ella no se refirió nunca a este incidente. En 1944 publicó también en México la novela En Tránsito (T llevada al cine por Christian Petzold. Alemania, 1918, y que se acaba de estrenar entre nosotros después de un trayecto de éxito), otra de sus obras maestras, considerada por muchos como la novela más importante que se haya escrito sobre el exilio. En ella se narra la experiencia de los exiliados que esperaban en Marsella el tránsito hacia América huyendo de los nazis. Marsella es una ciudad a la que había que acceder sólo para poder irse, la cadena de trámites burocráticos que mantiene a los que huyen en permanente estado de alerta, se tensa cada vez que se anuncia la partida de un barco hacia Martinica, México, Brasil o Estados Unidos. Quien no consiga irse será devuelto a su origen. El exilio aparece situado en un punto de máxima tensión, en ese espacio y tiempo en el que la víctima parece suspendida en el vacío con un pie en cada uno de los extremos del abismo: el lugar de salida y el lugar de llegada, justamente como el “Aquarius”, que nos ha hecho recordar historias parecidas en vísperas de la II Guerra Mundial.
En ese año se le otorgó el premio Georg Büchner. Inicialmente vivió en el sector occidental de Berlín, pues quería que sus libros se leyeran también en las zonas no rusas. Por fin el 22 de abril de 1947, catorce años después de su partida, Anna Seghers regresó a Berlín, que en aquella época era, en palabras de Bertolt Brecht, un aquelarre de brujas. Según uno de sus biógrafos: “La nostalgia hacia su patria, en especial hacia su lengua materna fueron las causas de su regreso”, así como “la promesa de una Alemania diferente a la que ella había vivido”.
En realidad, la mayor parte de los escritores alemanes exiliados regresaron a la zona de administración soviética: Bertolt Brecht, Ernst Bloch, Willi Bredel, Johannes R. Becher, Friedrich Wolf, Ludwig Renn, Wieland Herzfelde, Stefan Heym, Arnold Zweig, Jan Petersen, Stephan Hermlin y Erich Arendt. Años más tarde, a la pregunta de por qué regresó a la zona de administración soviética respondió Anna Seghers: “Porque aquí puedo alcanzar la resonancia que todo escritor desea. Porque aquí existe una estrecha relación entre la palabra escrita y la vida. Porque aquí puedo expresar para qué he vivido”.
Muchos intelectuales que regresaban del exilio se encontraron de pronto viviendo “atemorizados por las intrigas, sospechas y vigilancias”: la guerra fría había comenzado. En este tiempo se convirtió en una de las principales y más activas exponentes de la cultura de la República Democrática Alemana, donde ocupó varios cargos. En 1951 le fue otorgado el Premio Lenin de la Paz, un premio tan cuestionable como todos los que hacían referencia a un “comunismo” que poco tenía que ver con el de la RFA.
Su socialismo, que se expresaba en los primeros cuentos y novelas según modelos a menudo más humanitarios que claramente marxistas, en las novelas de la posguerra dio lugar a reconstrucciones históricas y épicas de los acontecimientos de la época en clave muy “ortodoxa”. Die Toten bleiben jung (1949) muestra hasta qué punto prevalece el compromiso ideológico y político. A pesar de las preocupaciones literarias y estéticas, predomina el procedimiento “educativo” de la representación de los problemas de la sociedad socialista, en la que, por otro lado, la escritora halla su razón de ser en tanto que partícipe de su construcción. Y ello de acuerdo con un canon literario, que Seghers adoptó y expresó como sigue: “Nosotros no escribimos sólo para describir, sino para cambiar describiendo”.
A partir de 1971 la escritora volvió a introducir en su obra la temática individual, publicando Überfahrt , una novela fundamentalmente basada en una historia de amor. Siguió Steinzeit/Wiederbegegnung (1977), que consta de dos cuentos. El primero narra, en clave intimista, la historia de un expiloto de aviación que había volado durante la guerra de Vietnam y que se convierte en un pirata del aire, mientras que el segundo vuelve a estar dedicado a una historia de amor. Seghers llevó a cabo además una intensa actividad como ensayista, publicando textos sobre arte, literatura, el proceso creativo y, más en general y de modo coherente con su compromiso político, sobre temas de actualidad.
Anna Seghers se movió en un terreno próximo al del mejor “realismo socialista”, y de ninguna manera se la puede considerar como una escrita “de partido”. Estaba dotada de un estilo directo y de una gran diversidad narrativa. Escribió también ensayos recogidos en Sobre Tolstoi (1962) y Sobre Dostoievski (1962). Sus poemas fueron recogidos en un volumen en 1974. La suya fue una obra valorada de forma muy diversa tanto en una Alemania como en la otra después de la Segunda Guerra Mundial. Mientras que en la República Democrática le fueron concedidos los premios literarios más importantes, en la República Federal la condenaron a ser ignorada y fue presa de la hostilidad dictada por los criterios de la Guerra Fría, debido a su condición de comunista, un concepto que ella ligaba con el tiempo en que este concepto se remitía a las tres L: Lenin, Luxemburgo, Liebknecht. Como personaje de prestigio, se permitió tomar sus distancias con el sistema burocrático, sin por ello hacer concesiones al mal llamado “mundo libre”.
Esta filiación ha sido una de las razones de que Anna Seghers haya sido poco traducida en España. Era todavía muy poco conocida durante la República, solamente empezó a ser editada en los años setenta y en las décadas siguientes la literatura “comprometida” no fue lo que se dice, bien vista.
Christa Wolf definió a Anna en los siguientes términos“Anna Seghers: alemana, judía, comunista, escritora, mujer, madre. En cada una de estas palabras hay que pararse a reflexionar. Tantas identidades contradictorias, aparentemente excluyentes, tantos ligamentos profundos y dolorosos…”.

Pepe Gutiérrez-Álvarez

sábado, junio 23, 2018

Iglesias pone una alfombra roja a Sánchez



Primera sesión de control para el ejecutivo de Sánchez. Iglesias escenifica su apoyo al PSOE sin condiciones mientras el PP, que inicia esta semana la batalla interna, muestra los dientes en la oposición en su disputa con Ciudadanos.

Este miércoles Sánchez y sus ministros han tenido la primera sesión de control al gobierno que encabezan a dos semanas de su formación. Lo ha hecho en relativa soledad, con todas las fuerzas políticas interpelándolo desde distintos puntos de vista.
Desde el PP continúan con la canción de “los pactos secretos” con los que los socialistas habrían logrado sacar adelante la moción de censura, en especial con los nacionalistas. Lo que augura que su papel como oposición será hiperactivo. Sánchez ha pedido al PP, desde el martes y lo ha reiterado en la sesión de control, que tengan la misma lealtad que desarrolló el propio Sánchez, cuando apoyó al gobierno de Rajoy en la represión y la aplicación del 155 en Catalunya.
El portavoz del PP, Hernando, le advirtió de que la lealtad de su partido no será con su gobierno, sino "con España, con los españoles, con la Constitución y con el Rey".
El Partido Popular muestra así su línea de actuación en la oposición en el marco de la disputa interna que está a punto de abrirse. Tras la espantada de Feijóo y el rechazo de Ana Pastor a presentarse, el liderazgo del PP se decidirá entre María de Cospedal y Sáenz de Santamaría.
Una disputa que no debe dividir el partido, como espera la propia Ana Pastor, y es que el Partido Popular a parte de la disputa interna, debe esconder su descomposición y mostrarse unido públicamente frente a Ciudadanos y su electorado, con el miedo del “sorpasso” electoral por parte de la formación naranja.

Unidos con el PSOE

Sirva la título anterior como resumen del papel de Iglesias y su formación en la sesión de control. Unidos Podemos ha tenido un tono conciliador, incluso el propio Sánchez lo valoró positivamente por “el tono y la disposición para entenderse para cambiar la dinámica producida en los últimos años”.
El propio Iglesias por su parte agradeció que se hayan levantado los vetos a 16 proposiciones de ley presentadas por la formación morada y valoró positivamente que se inicie entre ambas formaciones “un camino de colaboración”.
Concluyó su discurso con una frase para Sánchez muy sugerente de lo que será la política de Podemos para con este gobierno: “Podemos hacer cosas históricas juntos por este país”.
De hecho, ya se está estudiando a través de una serie de contactos un posible acuerdo entre el PSOE y la formación de Iglesias en una de las cuestiones de calado que el gobierno de Sánchez deberá comenzar a afrontar en septiembre, los próximos Presupuestos Generales del Estado. Su aprobación o no será uno de los indicadores de si Sánchez llegará al 2020 o se queda en el intento.
Podemos ha sido hasta ahora la formación que más claramente le ha ofrecido al PSOE un pacto para que pueda logar cierta estabilidad de su ejecutivo. El pacto de legislatura propuesto por la formación morada a Sánchez, aunque consta de una veintena de medidas que califica de “urgentes” y “posibles”, se ha apresurado en matizar que “no son medidas ’sine qua non" para mantener su apoyo al Ejecutivo”, es decir, un cheque en blanco para el ejecutivo.
Iglesias sabe que la mayoría del PP en el Senado le permitiría tumbar los presupuestos y por otra parte, estas medidas quedarán condicionadas en los próximos presupuestos bajo la discusión que se realizará sobre los “techos de gastos” exigidos desde Bruselas.
Escenarios que podrían tensar la relación con Sánchez y el PSOE, algo que no está en la cabeza de Iglesias. Así pues, con este panorama político el giro de Podemos al PSOE no parece que vaya a dar muchos frutos más que para la formación de Sánchez.
Esta posición de Iglesias como “asesor” del gobierno del PSOE, (ya veremos si como su principal socio) se expresó también en la reivindicación del propio papel de iglesias de “como intermediario” entre el gobierno y las fuerzas independentistas, en especial en Catalunya.

Una campaña electoral desde Moncloa

Sánchez, en su carrera por recomponer el PSOE desde el ejecutivo, se comprometió a devolver los derechos y libertades cercenados por el Gobierno del PP, e incluso a ampliarlos. En este sentido se pronunció a favor de los permisos de maternidad y paternidad, y de resolver la brecha salarial.
Pero su verdadero interés es mejorar su performance desde Moncloa de cara a las elecciones municipales, autonómicas y europeas que se avecinan.
Sánchez ya declaró, el martes en el Senado, que este gobierno no abordaría el sistema de financiación autonómica aunque contempló algunos parches “especialmente las [comunidades] que están infrafinanciadas”.
Algo que le reprochó el valenciano Joan Baldoví, de Compromís. “No haga un Montoro a los valencianos” le espetó haciendo referencia a promesas no cumplidas por el ministro de Rajoy. “No sería justo. No le votamos para que hiciera lo mismo que el PP. Le pedimos compromiso".
La agenda internacional del nuevo gobierno está cargada de fechas de cara al próximo Consejo Europeo de la siguiente semana. Su primera cita será con su homólogo francés, Emmanuel Macron, siendo Lisboa su segundo destino.
También se espera su presencia este domingo en Bruselas en una “minicumbre” de trabajo sobre asuntos de asilo y migración. Una reunión con Angla Merkel es parte de su primera ronda de contactos.
Por lo que hace a la tradicional visita a Marruecos ha quedado pospuesta por las “vacaciones” del rey alauí Mohamed VI.
El 15M, con todos sus límites y matices, vino a poner en evidencia el hartazgo del bipartidismo bajo su lema “PSOE y PP la misma mierda es”, señalando no sin razón que ambas formaciones obraban de la misma manera en lo fundamental.
La “nueva política”, que se reclama heredera de este movimiento democrático, ha terminado paradójicamente, como un sostén de uno de los pilares de este régimen. Pilar que, en el mejor de los casos, liderará “un cambio para que nada cambie”.
Aquel lema expresaba el hartazgo contra las formaciones políticas del bipartidismo y contra su agenda neoliberal y austericida. Los que salimos a las calles aquellas fechas no buscábamos un mero recambio de actores.
Somos una generación de mujeres, hombres, jóvenes e inmigrantes azotados por el paro, la precariedad, la pobreza energética, la falta de vivienda y que somos testigos del expolio de los servicios públicos para beneficio privado de los empresarios y de los políticos.
Unas demandas que Unidos Podemos abandona por completo con su actitud de “Servicio de Estado” al ejecutivo de Sánchez.
Volver a situar esas demandas aún vigentes en el centro político, hoy olvidadas con la creciente integración de las formaciones neorreformistas en las estructuras de Estado, que sin duda con este apoyo incondicional de Iglesias al PSOE en la Moncloa da un nuevo salto cualitativo.
Levantar una alternativa política que ponga el eje en la organización de la clase trabajadora, la juventud y los sectores populares de forma independiente del estado de los patrones y sus partidos y la movilización en las calles como forma de recuperar lo perdido se torna necesaria.

Ivan Vela
Federico Grom
Barcelona