sábado, junio 25, 2016

La crisis se agudiza en Francia



En la mañana del viernes 24, el tema dominante en los medios franceses (y en toda Europa, por supuesto) era el Brexit, un nuevo salto en la crisis mundial y en la dislocación de Europa. La importancia de este hecho no puede hacer olvidar que en Francia la situación política sigue marcada en lo fundamental por la intervención callejera del movimiento obrero, por la resistencia popular y de la clase obrera a la austeridad capitalista y a los regímenes de excepción. Es la gran enseñanza y la consecuencia de la manifestación organizada por las confederaciones sindicales el jueves 23. La manifestación fue menor que la del 14, primero porque se trataba de una movilización regional y no nacional y luego porque llegar a la Plaza de la Bastilla era casi una hazaña y había que atravesar varios cercos policiales. Se movilizaron los militantes pero así y todo hubo entre 30 y 50.000 manifestantes. La movilización fue más que importante y constituyó una derrota política del gobierno y de la dupla Valls-Hollande. Hubo además movilizaciones de miles de personas en las capitales regionales. El movimiento obrero sigue estando presente en su enfrentamiento con el gobierno, a pesar de las provocaciones, la represión y la dificultad en mantener con estas direcciones una lucha tan larga y con un enfrentamiento político tan agudo.

El gobierno partido en dos

Luego del impacto de la movilización del 14 de junio, el primer ministro Valls se propuso prohibir las nuevas manifestaciones contra la ley de reforma laboral, apuntando a la del 23. La Prefectura de Policía publicó la orden de prohibición, pero tres horas después el Ministro del Interior acordaba con los dirigentes de la CGT y de FO una manifestación reducida -un trayecto de 1,8 km alrededor de la Plaza de la Bastilla, sin pasar por ningún lugar importante de la ciudad.

¿Qué pasó?

El gobierno, también las direcciones sindicales, quiere terminar con esta movilización que ya dura más de tres meses, pero nadie encuentra el camino de salida. El primer ministro Valls -con el apoyo de Hollande- se niega a toda concesión aunque sea secundaria, porque terminaría de desvalorizar ante la burguesía lo poco que ya vale este gobierno.  Las direcciones sindicales presentan proposiciones de acuerdo pero no pueden quedarse con las manos vacías. Le escriben al presidente de la República para una entrevista y no tienen respuesta. FO – Fuerza Obrera, una de las centrales - hizo llegar una proposición escrita. La CGT se entrevistó con la ministra de Trabajo, propuso un texto de compromiso y anunció que una « puerta está abierta ». La negociación está en curso y Valls la liquida con una campaña represiva y antidemocrática contra el movimiento obrero y la población, anunciando que de ahora en más el derecho de manifestación está sujeto a su buena voluntad.
Es en este cuadro que se llegó al acuerdo entre el ministro del Interior y la dupla CGT-FO. El secretario general de FO, miembro del PS, afirmó que « Valls es un incendiario » y el responsable del conflicto. La política represiva del gobierno socialista, acentuada desde el 13 de noviembre invocando un « país en guerra » y el estado de urgencia, se aplicó en estos tres meses de lucha y ha dado como resultado un aislamiento cada vez mayor. La burguesía ya no se molesta en sostenerla y espera el próximo capítulo.

Lo que viene

Para el martes 28 está anunciada la próxima movilización nacional. Las huelgas son muy aisladas. Como indicamos en PO 1415 (16 de junio), la huelga ferroviaria ha sido levantada -el gobierno tuvo que hacer algunas concesiones- y no hay un relevo. Algunos movimientos importantes siguen en curso, como la huelga del correo en las afueras de París, y es muy difícil romper el aislamiento y avanzar en el agrupamiento de los núcleos militantes. Estos núcleos se movilizan y organizan a la vez dentro y fuera de las confederaciones sindicales, en un cuadro político de frente populismo y también de anticapitalismo militante. Lo que está ausente es una referencia política revolucionaria vertebrada, un programa. La tentación es cubrir este vacío con « acciones ejemplares » que en realidad aíslan a los núcleos anticapitalistas de la masa militante que agita las calles y trata de movilizar sus lugares de trabajo.
La experiencia de lucha en curso es una ruptura masiva y militante con el gobierno y el PS. Estamos lejos de una repetición mecánica de las grandes movilizaciones del 2010 contra el gobierno de Sarkozy y sus ataques contra las jubilaciones. Todo indica que se está abriendo un nuevo curso político para el movimiento obrero y la juventud.

Roberto Gramar (desde París)

Victoria del Brexit: derrumbe de Europa y del Reino Unido



El referendo británico es una expresión de la completa impasse a la cual han arribado la zona euro y la Unión Europea, en el marco de la crisis mundial que estalló con Lehman Brothers hace ocho años atrás.

La votación en Reino Unido ha dado la victoria a la salida de la Unión Europea. El Brexit (irse de la Unión Europea) superó por más de un millón de votos al Remain (quedarse), y consolidó una clara victoria. El premier David Cameron anunció su salida en octubre y abre un proceso de crisis entre los conservadores. El Brexit no sólo es un impulso para que el Reino Unido comience un proceso de desmembramiento a partir de la posible salida de Escocia e Irlanda del Norte, sino que plantea un impulso al Grexit (renovación de la salida de Grecia) y al Frexit (salida de Francia), esto es, el golpe de gracia a la Unión Europea (UE) y al orden económico y mundial de la posguerra. Comienza una nueva era en Europa y se abre un proceso de aceleración de los ritmos de la crisis mundial.
Se asiste a un "viernes negro" global. Milán cayó casi un 12%, Londres un 5%, Franckfurt 7%, París 8,5% y Madrid 11%, y Tokio un 8%. Las primas de riesgo europeas subieron. La libra esterlina se desploma: cayó en Asia un 12% con respecto al dólar y un 8% en relación al euro (The Economist, 24/6). China teme un derrumbe de sus exportaciones a Europa y ya se avizora un crecimiento menor al pronosticado. Auguran también el fin del negocio de las “clearinghouses”, que son aquellas que negocian con títulos en defol –los “buitres” europeos y norteamericanos.

Irlanda del Norte y Escocia

Desde Sinn Fein declararon que “el gobierno británico ha perdido el mandato para representar a la gente de Irlanda del Norte”. Esto significa que desconocen al gobierno y marcan el fin del Reino Unido. Sin embargo, Irlanda del Norte votó mayoritariamente por quedarse en Europa. Irlanda del Norte e Irlanda comparten fronteras, por lo que su relación se verá afectada. También Irlanda del Norte verá recortado el rescate financiero que recibe de la UE, así como por su economía orientada a las exportaciones, principalmente con la UE. Irlanda del Norte disputa ser la nueva base de las firmas financieras europeas. La mayoría de los partidos norirlandeses apoyaron el Remain, y la manera de quedarse en la UE es convocando a un referéndum.
Los escoceses votaron masivamente en favor de la permanencia, con el 62%. La primera ministra del SNP (Partido Nacionalista Escocés), Nicola Sturgeon, ha manifestado que los resultados reflejan que los escoceses quieren ser “parte de la Unión Europea". Queda planteada la posibilidad de un nuevo referéndum independentista, justamente porque con el Brexit, Escocia se queda afuera de la UE. Para Sturgeon la mejor manera de defender su lugar en Europa es liquidar su lugar en el Reino Unido. Las elecciones también se hicieron en Gibraltar, con un voto mayoritario para quedarse en la UE, lo que abre una nueva crisis y la posibilidad que se convierta en una nueva Hong Kong.

Crisis del régimen político

Es el fin de Cameron y su ministro de finanzas, Osborne –de quien muchos también están pidiendo la cabeza. Es el fin de los que el año pasado ganaron holgadamente las elecciones presidenciales. Cameron había convocado el referéndum a principios de año impulsado por ese resultado y por la victoria en el referéndum escocés, y para evitar la fuga de votantes hacia la extrema derecha antieuropeísta. Presentó como prenda de cambio mejores condiciones para la City. Cameron perdió la guerra al interior del partido. Pero la crisis política no se va a solucionar con su renuncia. Desde distintos medios se indica que esta fractura de los conservadores puede generar "daños irreversibles" al partido (El País, 24/6).
Antes que el reemplazo por el vencedor –y también Tory– Boris Johnson (ex alcalde de Londres), se habla de Theresa May, responsable de denegar los cupos de inmigrantes y de enfrentar al movimiento obrero británico. Esta ministra sería la "transición moderada". La alternativa es una carta de apoyo firmada por dirigentes de la oposición conservadora, pero generaría que la extrema derecha de Farage (del fascista Ukip) capitalizara la victoria.
A su turno, Nigel Farage declara que es el "día de la independencia británica". La derecha fue la cara visible de la campaña por el Brexit, basándose en un discurso chovinista y antimigratorio. Sin embargo, todavía la burguesía no está dispuesta a ceder protagonismo para el ascenso de la extrema derecha. Los votos en favor del Brexit se sustentan en la base conservadora y en el abstencionismo del votante laborista. La monarquía decidió no jugar un papel pleno en la disputa a favor del "Remain", y guardarse su papel de árbitro en lo doméstico. Sabe que esta batalla no la compromete tanto como un desmembramiento de Escocia e Irlanda del Norte, que es lo que se viene.
El “Lexit” (Brexit desde la izquierda) no pesó en la elección y tuvo intervenciones marginales, no pudiendo subvertir el clima nacionalista de la campaña por el Leave (salir). Su campaña no logró levantar ánimos en las masas obreras, golpeadas por el ajuste y subordinadas al laborismo o al discurso xenófobo tory.
La caída en desgracia de Cameron es un golpe al régimen político, y lejos de beneficiar al líder laborista Jeremy Corbyn (aunque en el corto plazo pueda hacerlo), lo golpea también como perdedor de la campaña por la permanencia. En los centros industriales (como Birmingham), bastiones del laborismo, la crisis económica y la pobreza y malestar creciente, le dieron una victoria al Leave. Desde The Economist se explica el Brexit por la irresponsabilidad de Corbyn, quien no se había puesto al hombro la campaña y estaría especulando con la salida de Cameron para asumir el poder. Dos diputadas laboristas van a intentar llevar adelante una moción de confianza contra Corbyn. Vamos a un escenario de mayor fragmentación.

Europa

Merkel convocó para el lunes a Hollande, Renzi y Tusk para preparar el Consejo Europeo. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, había declarado que el Brexit no supondrá una “renegociación” de las relaciones del país con el bloque comunitario, sino que “Fuera es fuera”. Tsipras dijo que la UE “camina hacia el abismo”. El Brexit significará el reforzamiento de fuerzas nacionalistas, proteccionistas en muchos países de Europa, y sin dudas, el reforzamiento de la guerra comercial y financiera. El ministro italiano de Economía, Pier Carlo Padoan, ya había afirmado que en el seno de los “Veintiocho” (UE) ya se ha producido una fractura, independientemente del resultado del referéndum británico. El Frente Nacional de Francia (Le Pen) está prometiendo a los votantes su propio referéndum. Hoy Francia está en segundo lugar -primero Grecia- en su euroescepticismo. Una nueva encuesta de Pew encuentra que el 61% de los votantes franceses tienen una opinión desfavorable de la UE. El reforzamiento de tendencias nacionalista puede llevar a que nuevas fugas se den en el marco de la UE, junto a nuevas crisis políticas y fracturas del régimen.
Cameron dice que invocará el artículo 50 del Tratado de Lisboa, que establece las normas para la negociación de la salida de un estado miembro. Eso daría a los dos lados dos años para finalizar un acuerdo. Si se llega a un acuerdo, Gran Bretaña tendría que caer de nuevo en el comercio con la UE en el marco de la Organización Mundial del Comercio (reglas de la OMC), lo que implicaría aranceles y el fin del trato especial para los servicios financieros.

Perspectivas

El referendo británico es una expresión de la completa impasse a la cual han arribado la zona euro y la Unión Europea, en el marco de la crisis mundial que estalló con Lehman Brothers hace ocho años atrás. La economía británica arriba a esta situación después de un largo período de desindustrialización, agravado desde la caída de los precios del petróleo y la acentuación de la competencia china. La economía británica quedó, en este cuadro, cada vez más sujeta al papel de Londres como centro financiero, ello, en medio de una agudización de la crisis financiera internacional. Este cuadro se conjuga con la crisis política causada por la irrupción masiva de los refugiados al continente, a causa de las guerras imperialistas. La caída masiva de las bolsas revela que aún no existe un plan B del capital internacional después del referéndum, más allá de los recursos políticos para dilatar la aplicación del Brexit. En la reconfiguración de las relaciones comerciales entre el Reino Unido y la UE ingresarán otros aspectos de la guerra de rapiña que tiene lugar en el marco de la sobreproducción mundial -por caso, la discusión sobre el acuerdo de libre comercio entre la UE y Estados Unidos, por un lado, y los reclamos de China para que las barreras al ingreso de sus productos al continente sean definitivamente allanadas, por el otro. Vamos a un salto en las convulsiones políticas y económicas que surcan al continente europeo, y que exige de la izquierda una acción política independiente de los bloques capitalistas que se disputan los escombros del continente.

Emiliano Monge

Un terremoto llamado Brexit



El triunfo del Brexit es, hasta el momento, el punto más alto de la oleada “populista” y “antiestablishment” en los países centrales. Sus consecuencias se sentirán más allá de la Unión Europea.

Finalmente sucedió lo que muchos encuestadores, editorialistas liberales y líderes occidentales temían pero no querían asumir en el universo de lo posible: el “Leave” hegemonizado por fuerzas de la derecha y extrema derecha se impuso sobre el “Remain” y así la Unión Europea perdió al Reino Unido, nada más y nada menos que la segunda economía de la UE y la principal potencia militar y diplomática, además del aliado fundamental de Estados Unidos.
Todavía es muy pronto para tener la dimensión precisa de las consecuencias políticas, económicas y geopolíticas de la separación del Reino Unido de la Unión Europea. Muy probablemente, el significado pleno de este hecho de magnitud histórica se irá desplegando por “etapas” y sus efectos dominen la escena política británica (e incluso europea) de los próximos años.
En lo inmediato, se abrió un período signado por la incertidumbre y la inestabilidad política y económica. Para empezar, se desplomaron los “mercados” en todo el mundo. La libra tuvo se peor caída en un solo día (10% contra el dólar) desde 1985. El primer ministro, David Cameron, que había llamado al referendum en gran medida para resolver la crisis interna de su partido, renunció al gobierno. Jeremy Corbyn, que fue elegido para “renovar por izquierda” al Partido Laborista, difícilmente pueda mantenerse. Se fortalecieron las variantes de la extrema derecha nacionalista y xenófoba a ambos lados del Atlántico. Se reactivaron las tendencias separatistas de Escocia, poniendo en cuestión la continuidad misma del Reino Unido, fragmentado por líneas etarias, geográfica y de clase, en el marco de una profunda polarización política y social. El asesinato de la diputada laborista Jo Cox a manos de un lunático de extrema derecha fue la expresión más trágica y violenta de esta polarización.
Desde el punto de vista político, el cimbronazo recién está en sus inicios. El gran ganador del referéndum fue el UKIP (Partido de la Independencia del Reino Unido) un partido de extrema derecha, racista y xenófobo. El partido tory (conservador) del primer ministro David Cameron está profundamente dividido, con casi la mitad a favor del Brexit, lo que dificulta el reemplazo de Cameron como primer ministro. Por lo tanto no se puede descartar que se tengan que convocar a nuevas elecciones.
Pero estas reacciones de corto plazo, con todo lo catastróficas que puedan parecer, quizás no sean más que un anticipo de las profundas contradicciones que, a la manera de la famosa “caja de Pandora”, abrió la salida del Reino Unido.
La mayoría de los economistas dan por descontada una recesión en Gran Bretaña que tiene en la UE su principal mercado (es el destino de alrededor del 47% de sus exportaciones) y se ha beneficiado con su pertenencia a la UE a pesar de no haber adherido a la moneda común. Además de una notable disminución del rol de la City de Londres como centro financiero para las transacciones denominadas en euros. La onda expansiva amenaza incluso a la economía mundial.

El proceso de separación de la UE

Gran Bretaña debe poner en marcha el proceso de separación de la UE, previsto en el artículo 50 del Tratado de Lisboa, que garantiza la separación unilateral de cualquier Estado miembro, aunque no existen precedentes históricos para su aplicación. Técnicamente, este proceso podría ser negociado “amablemente” en un plazo de hasta dos años, pero políticamente no está claro cómo va a responder la dirección de la UE con sede en Bruselas. No es descabellado que Alemania y Francia intenten disuadir a otros de seguir el camino británico. Además los representantes del Reino Unido ya no tendrán derecho a participar de las reuniones de los otros 27 miembros que discutirán su destino. Esto anuncia nuevas tensiones entre los socios europeos.
Ante esto ya se habla de dos tipos de acuerdo posibles. Uno es la “vía Noruega”, es decir, integrarse con este país al Área Económica Europea que le permitiría mantener el acceso al mercado común a cambio de hacer una contribución económica al presupuesto de la UE, someterse a las regulaciones del mercado común sin el derecho a discutirlas y de aceptar el libre movimiento de personas dentro de la UE. El otro es establecer acuerdos de libre comercio o regirse por las normas de la OMC lo que inevitablemente restablecerá tarifas sobre exportaciones y limitará el rol financiero del Reino Unido. Ambas parecen malas opciones.
La crisis de la UE, incluso su posible fragmentación como bloque, plantea serios problemas geopolíticos para Estados Unidos y para “Occidente” en general. En particular es una derrota para Obama, que hizo campaña abiertamente por el “Remain”. Con la salida del Reino Unido de la UE, Estados Unidos perdió la capacidad de tener una influencia directa en la política exterior europea. Ahora tendrá una “relación privilegiada” con un país aislado lo que disminuye su rol en los asuntos internacionales a pesar de ser una de las potencias con asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y tener armamento nuclear. Además, la UE ha sido uno de los pilares de la estabilidad y un socio importante en la guerra contra el terrorismo, en tratar de alcanzar algún grado de estabilidad en los conflictos del Medio Oriente y en mantener a raya a Rusia por la vía de las sanciones económicas.
El Brexit es un golpe en la línea de flotación de la Unión Europea, considerado por varios analistas como el proyecto burgués más ambicioso de la posguerra fría.

Crisis de la unidad imperialista de Europa

La crisis capitalista de 2008 puso de relieve las líneas de falla de la construcción de la UE y el intento de Alemania de imponer su hegemonía sobre el conjunto del bloque en detrimento de los países endeudados y potencias menores que ven perder grados de soberanía a manos de la burocracia de Bruselas. El caso paradigmático fue Grecia, obligada a aplicar durísimos planes de austeridad bajo supervisión de la “troika” a cambio de mantenerse dentro de la Unión.
La crisis del proyecto europeo dio un salto con el arribo de oleadas de refugiados provenientes de África y Medio Oriente, que huyen de las guerras en las que intervienen varias potencias de la UE.
Estas tendencias centrífugas encontraron expresión política en los partidos euroescépticos, principalmente de la extrema derecha, con un fuerte discurso antiinmigrante y xenófobo que en muchos países de la UE ya han estado en el gobierno o están en condiciones de disputarlo.
Existe también un “soberanismo de izquierda” (incluso hubo una campaña de sectores de la izquierda por la salida del Reino Unido) que tomó más forma a partir de la crisis griega y las imposiciones de la troika pero es mucho más débil.
En el bando “soberanista” de derecha militan el Frente Nacional en Francia, el UKIP en Gran Bretaña, el Partido de la Libertad en Austria; Alternativa para Alemania, los Verdaderos Finlandeses, los Demócratas de Suecia, la Liga Norte y el Movimiento Cinco Estrellas en Italia, que acaba de ganar las alcaldías de Roma y Turín, Jobbik en Hungría, Amanecer Dorado en Grecia, y sigue la lista.
La oleada llegó hasta Estados Unidos con la emergencia del “fenómeno Trump” que tiene la misma base en las condiciones creadas por la Gran Recesión y en la pérdida de hegemonía de la globalización y el modelo “neoliberal” sobre amplios sectores de la población, principalmente en sectores de la vieja clase obrera industrial, que ve peligrar su empleos y donde entra un discurso de “soluciones sencillas” como el proteccionismo económico y el nacionalismo.
Indudablemente el triunfo del Brexit fortalece a estas variantes demagógicas de extrema derecha. Pero los partidos tradicionales conservadores y socialdemócratas no pueden hacerse los distraídos. Ellos han ayudado a crear este monstruo con políticas estatales brutalmente racistas, como hemos visto en los últimos meses en la crisis de los refugiados. Campos de concentración, deportaciones masivas, y el Mediterráneo convertido en una tumba no son obra de la extrema derecha, sino de los gobiernos liberales bienpensantes que transformaron a la UE en una fortaleza.
Si comparamos la situación en Estados Unidos con la de varios países de la UE, vemos que la crisis o el hundimiento de los partidos tradicionales y la polarización social y política a derecha y a izquierda parecen ser nuevo “espíritu de época”. Esto podría ser una mera coincidencia o podría estar expresando un sustrato común, lo que parece ser lo más probable.
En las primeras décadas del siglo XX el comunista italiano A. Gramsci teorizaba que un fracaso de una gran empresa de la clase dominante podía abrir un período de “crisis orgánica”, es decir, una crisis que a diferencia de los “movimientos de coyuntura” ponía de relieve contradicciones fundamentales que no se pueden resolver por la política as usual. Eso llevaba a que amplios sectores de masas se separaran de sus representaciones políticas tradicionales y surgieran nuevas formas de pensar. Gramsci lo pensó para un Estado nacional en las condiciones de entreguerra. Salvando las distancias, si consideramos a la Unión Europea, o mejor dicho al neoliberalismo, como la “gran empresa” fallida de la burguesía de las últimas décadas que entró en crisis con la Gran Recesión de 2008, podemos decir que estos fenómenos tan disruptivos en los países son expresión de tendencias a la crisis orgánica. Ni en la época de Gramsci ni ahora eso implica necesariamente giro a la izquierda. Sin embargo, afirmar que el Brexit ya anuncia un período oscuro dominado por la xenofobia, el racismo, y el proteccionismo sería pecar de unilateralismo. Hay importantes contratendencias, como la imponente lucha obrera en Francia, los millones de jóvenes que votaron a Sanders en las elecciones primarias norteamericanas y que se identifican con el “socialismo” que pueden cambiar drásticamente el panorama. Esta batalla aún está por delante.

Claudia Cinatti

Construir una cultura alternativa con protagonismo popular

Emir Sader y René Ramírez, Seminario "Julian Assange: 4 años de libertad negada"

Introducción

A estas alturas, nadie duda del estruendoso fracaso económico del neoliberalismo. Pero ha sido mucho menos analizado su no menos estruendoso éxito cultural-ideológico. Actualmente América Latina atraviesa una etapa conflictiva. En dos países del Cono Sur: Brasil y Argentina se desarrollan procesos regresivos. En el primer semestre de gobierno macrista se ha dado un espectacular traspaso de ingresos desde los trabajadores hacia el complejo agroexportador y el sector financiero. Se incrementó la deuda externa en un 11%, aumentó el desempleo y se redujo el poder adquisitivo de los salarios; como contrapartida, se eliminaron las retenciones (impuestos) a la exportación. ¿Por qué un sector del pueblo argentino acudió a las urnas para darle su apoyo a un empresario millonario que tiene su dinero en paraísos fiscales? Esta pregunta podría reformularse en otros países de la región donde hubo ganancias electorales para los sectores más reaccionarios.
Ecuador, por su parte, vive una coyuntura preelectoral, en la que es imprescindible analizar las fortalezas y las debilidades del proyecto de Alianza País, frente a las fuerzas opositoras lideradas por banqueros y empresarios. Resulta significativo que el punto más alto de movilización opositora fue contra la Ley de herencia y plusvalía, cuyo fin era redistributivo.
Correa recalcó que "pese a que solo tres de cada mil ecuatorianos reciben una herencia al año, ¡tres de cada mil; 0,3 por ciento! [A pesar de ello] la prensa de siempre con su desinformación confundió a las grandes mayorías... y los grupos opositores, minoritarios, generaron una violencia inusitada...". Pidió preguntarse sobre el modelo de país que se desea: ¿"democracia o aristocracia"?
Planteó un tema fundamental: ¿Qué modelo de país quiere la gente? Pero la "confusión" en el pensamiento de las grandes mayorías, ¿es solo la responsabilidad de la prensa? ¿Qué hizo -o está haciendo- el gobierno de Alianza País para incorporar en la elaboración de su programa político a las grandes mayorías, no solo como beneficiarias sino como protagonistas? Los ejemplos de Argentina y Brasil sirven como advertencia de que no es suficiente mejorar las condiciones objetivas de vida de los sectores pobres y marginados de un país.
Es imprescindible extender el debate nacional y regional sobre qué modelo de país quiere la gente y cómo construirlo con el protagonismo de todos los sectores sociales de la ciudad y del campo: obreros, empleados, campesinos, jóvenes, mujeres, indígenas, afro, ecologistas, activistas por la igualdad de género, artesanos, artistas.
En el marco del Seminario "Julian Assange: 4 años de libertad negada", organizado por CIESPAL, en Quito, Ecuador -además del justo reclamo por la libertad del fundador de WikiLeaks- se debatió el tema de la batalla cultural. Entre otras ponencias, se presentaron estas dos que resumo a continuación. Sus autores son Emir Sader, un defensor incansable de la esfera pública, y René Ramírez, Secretario de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación de Ecuador.

El shopping center como símbolo del modo de vida estadounidense

Emir Sader enfatizó la importancia fundamental y decisiva de la formación de ideas. Señaló que el estilo de vida norteamericano, cuyo espacio emblemático es el shopping center, sigue siendo el ideal, o la utopía, en las barriadas pobres y en los sectores de clase media de todo el mundo. El motor de este modelo es el consumo. Su espacio, el shopping center, es la antítesis de la plaza pública, del espacio común y compartido. Dijo: "Para el neoliberalismo todo es una mercancía: salud, educación, vivienda... hasta el agua. Solo nos queda el aire como bien común."
Comentó que en América Latina, a pesar de los importantes logros de redistribución de la riqueza, de reducción de la pobreza y grandes mejoras para la población, hubo avances de la oposición neoliberal y conservadora. Señaló que a pesar del rol reaccionario que juegan los medios de prensa, esto por sí mismo no explica los avances reaccionarios y neoliberales. La razón decisiva de que los gobiernos progresistas hayan sufrido derrotas electorales, como el caso argentino (presidencial) o venezolano (legislativa) es la hegemonía del modo de vida norteamericano. La visión humanista y solidaria no ha logrado romper la hegemonía cultural neoliberal proyectada por los medios.
Citó el caso brasileño para ilustrar esta dicotomía entre una gran mejora de las condiciones de vida y el descontento subjetivo: "Los gobiernos de Lula y Dilma hicieron una política social muy positiva... hubo grandes mejoras en las condiciones de vida de la gente pobre de Brasil, que era el país más desigual del continente más desigual... se avanzó, pero en la disputa por la conciencia de la gente se perdió... los beneficiados de la política social no se han concientizado. No hemos construido una cultura diferente a la de los shopping centers.
Sader señaló que otro factor clave en la batalla cultural es la alienación promovida por la cultura hegemónica. "Nunca el mundo ha sido tan ajeno. Salir a la calle es un riesgo: de ser asaltado, de contagiarse un virus...".

El caso ecuatoriano

René Ramírez señaló la falencia para "generar otros sentidos": un cambio en la subjetividad. Comentó que en Ecuador, en estos diez años de gobierno de Correa, todos los índices han mejorado. Pero hay un grupo importante de la población que, a pesar de haber experimentado una mejora objetiva y disfrutar de un bienestar que no tenía antes, siente un malestar subjetivo pues no hubo un proceso de cambio de ideas.
Hizo notar que no es suficiente salir de la pobreza, que es necesario disputar el sentido de lo común. De otra manera "se genera consumidores, que luego patean la escalera para que nadie más pueda subir".

Restauración conservadora

Sader señaló que a pesar de la falta de respuestas y de la destrucción generada por el capitalismo neoliberal en el sistema de salud y bienestar público en Europa, por ejemplo, el modelo neoliberal sigue propagándose, e incluso está regresando a la región latinoamericana. Como en el caso argentino, donde el gobierno de Macri acaba de suspender la provisión de medicamentos a bajo costo o gratuitos para las personas de la tercera edad.
Dijo que las caracterizaciones -provenientes de sectores de izquierda- de "fin de ciclo" o de "extractivismo" para referirse a los gobiernos progresistas latinoamericanos son reduccionistas. "Lo que hay hoy es una Restauración Conservadora, un retorno al neoliberalismo... la izquierda radical fue incapaz de construir una alternativa...".

Alternativas al neoliberalismo

Sader remarcó que la construcción de una alternativa al neoliberalismo ha tenido numerosas debilidades y errores, uno de ellos es la incapacidad para "ganar el corazón de la juventud, especialmente de los pobres: en Brasil los jóvenes negros y pobres son masacrados por la policía".
Hizo sugerencias para incorporar a los sectores más castigados por la sociedad neoliberal y corregir los "errores graves" de los gobiernos y fuerzas progresistas, como la desviación de los tecnócratas que se enfocan en las condiciones objetivas y dejan de lado la lucha por las ideas. Algunas propuestas: Socialización del espacio público (cultural, ocio, amor, vida cotidiana, etc.); legalización de las drogas y del aborto. Recalcó que es fundamental la lucha por los derechos en contra de la mercantilización: la defensa y fortalecimiento de lo público contra lo privado. Enfatizó que esta lucha debería tener como protagonistas sobretodo a los jóvenes, a los pobres, a los marginados.

Ecuador: Por un sistema de conocimientos independiente de las corporaciones

Ramírez señaló la importancia de la educación pública de calidad y de la democratización del conocimiento para construir una democracia real que anteponga el trabajo y el talento humano por sobre el capital rentista. Habló del desafío de construir un "sistema de conocimientos fuera del neodependentismo". Señaló que corporaciones como Google buscan detentar el control de la información; y dio como ejemplo que apenas asumió Macri como presidente hizo convenios con Google otorgándoles control de la información sobre los ciudadanos. Empresas como Google, que posee un capital mayor al PBI de un país como Ecuador, deben ser restringidas. Para el gobierno de Ecuador es esencial la recuperación de lo público. En ese marco, para avanzar en la construcción de la economía social del conocimiento, con pluralidad de las propiedades intelectuales y distribución social de los beneficios se propone el nuevo Código Ingenios.
Señaló que los países industriales, demostrando una gran hipocresía, se apoderan del conocimiento (y la tecnología) y se oponen a la libre circulación del conocimiento. Preguntó: "¿Cómo hacemos para proteger nuestra biodiversidad? Se llevan nuestros recursos y después nos los venden." (Acotó que en los próximos días Ecuador denunciará a los biopiratas publicando una lista de los países infractores. ) Advirtió sobre la campaña en redes sociales destinada a desvirtuar el Código Ingenios. Dijo que los opositores defienden las corporaciones, esgrimiendo como razón de que si Ecuador implementa restricciones estas corporaciones se irán del país en represalia. Hizo un llamado a contrarrestar esta campaña con un movimiento virtual en defensa del talento humano por encima del capital. Dijo que es crucial "la disputa por el sentido de cómo, quién y para qué se genera el conocimiento. Sin esa disputa nunca se saldrá de la dependencia". Señaló que el Código Ingenios le dará más poder al artista, al creador, al científico, aunque también se reconocerán los derechos de los que financian un proyecto. Enfatizó: "Este es un tema vital, si no se discute seguiremos siendo una Banana Republic".

Silvia Arana

viernes, junio 24, 2016

El Brexit, el establishment y la clase trabajadora



Algunos elementos sobre la campaña del brexit y el voto de sectores descontentos con el establishment. ¿Un “trumpismo” británico? La crisis del laborismo y su campaña.

En un artículo publicado el 10 de junio en The Guardian, el joven intelectual británico Owen Jones señala que si la opción del brexit resulta finalmente ganadora (en el momento de publicarse ese artículo las encuestas favorecían al brexit sobre el ‘remain’), será en parte sobre los votos de un sector de la clase trabajadora descontenta. Que el partido laborista está fracasando en llegar -con la campaña a favor de seguir dentro de la UE- a un gran número de trabajadores y sectores pobres, franjas sociales que el laborismo supuestamente “representaba”.
Según una encuesta de YouGov realizada el pasado 5 y 6 de junio, los partidarios de quedarse alcanzaban un 43% frente a un 42% dispuestos a irse. La segmentación por afinidades políticas muestra que entre los votantes conservadores el porcentaje de "irse" asciende al 50%, mientras el 39% se pronuncia por quedarse y un 10% se mantenía indeciso. En el caso de los votantes laboristas, un 61% se inclina por quedarse, un 26% por irse y un 11% indeciso.
La comparación de la intención de voto entre hombres y mujeres no genera grandes diferencias porcentuales. Pero un contraste notorio aparece con la segmentación social del voto. En este caso, los integrantes de la franja ABC1 de mayores ingresos eligen quedarse por un 52% contra el 36% a favor de irse. Mientras que, en el otro polo social, el C2DE de menores ingresos, se invierte la proporción: el 32% se inclina por quedarse mientras que el 50% prefiere salir de la Unión Europea.
Un primer ministro conservador como Cameron, alineado con el establishment en una campaña por “quedarse”, fortalece las ganas de “irse” de parte de sectores sociales descontentos, a los que no se puede convencer amenazando con el riesgo de la “inestabilidad”, ya que su vida es de por sí inestable, dice Jones. Un sentimiento de descontento y miedo, aprovechado por la extrema derecha y los partidarios de la campaña del brexit. Del lado del “remain” se encuentra la City de Londres, los ricos con empresas off shore y sus amigos los políticos de Westminster, un “equipo” que genera profundos rechazos.
Por eso los líderes de la campaña del brexit representan una suerte de “trumpismo” en toda la línea, apunta Jones, una campaña de sectores que buscan una mayor concentración de la riqueza y el poder, haciéndose pasar por protectores de una “rebelión anti establishment” que destila un fuerte sentimiento antiinmigrante.
Es decir, que expresan, por derecha y de forma reaccionaria, las frustraciones de sectores de trabajadores que vieron degradarse sus condiciones de vida, que identifican esa situación con los “políticos de Londres”, con la adhesión a la UE y que perciben a los inmigrantes como “amenaza”.
La campaña de Corbyn, en cambio, se diferencia de la “oficial” dirigida por Cameron y promueve el discurso de que abandonando la UE se perderá el “marco social europeo” de derechos. Su campaña concita el apoyo de otras franjas de trabajadores y jóvenes, que rechazan la ofensiva xenófoba de Farage.
Sin embargo, la campaña del laborismo ha sido poco convincente. Owen Jones, quien este martes se encontraba en el Estado español apoyando la campaña de Unidos Podemos para las elecciones del 26J, considera que al laborismo le falta “más énfasis” con la propuesta de “quedarse en la Unión Europea para cambiarla” desde adentro. Sin embargo, las propias contradicciones de Corbyn en el laborismo -con los sectores más conservadores del mismo-, así como las limitaciones de su tibio programa de reformas, impiden contrarrestar la “radicalidad” del discurso de la derecha y los euroescépticos.

Racismo y euroescepticismo

En las últimas semanas la campaña del brexit ha tomado un cariz cada vez más centrado en la cuestión de la inmigración. Los carteles de campaña de Farage del UKIP, pusieron el eje claramente en esta cuestión.
Según la encuesta de YouGov, ante la pregunta “¿Usted cree que habrá más o menos inmigración en Reino Unido si salimos de la UE, o no hará ninguna diferencia?”, los partidarios de salir de la UE, se inclinan en un 87% por la afirmación de que el brexit significará menos inmigración en Reino Unido, algo que esperan lograr.
Un fuerte sentimiento antiinmigrante que promueve y aprovecha la campaña de la extrema derecha, pero que también ha sido estimulado por el gobierno, Cameron y otros defensores de seguir en la UE. Es decir, que en la “cruzada antiinmigrante”, Farage y los suyos son percibidos como representantes más decididos de una política y un discurso que también han tomado dirigentes los políticos del campo de seguir formando parte de la UE.
Mientras que Corbyn y un ala izquierda del laborismo sostienen la solidaridad con los refugiados, el rechazo al racismo y la xenofobia como cuestión central, su campaña se ve socavada en este punto por el hecho de compartir el campo de “quedarse” con los conservadores y con Cameron.

¿Quedarse o salir?

Los trabajadores que luchan contra los ataques del gobierno, por la defensa de la salud y la educación, la juventud que se solidariza con los inmigrantes y forma parte de redes de activistas solidarios, no tienen nada que ganar en este referéndum en el que se juegan dos opciones igualmente reaccionarias: una política nacionalista antiinmigrante representada por Farage y los partidarios del brexit, o una alternativa europeísta xenófoba y austeritaria, dentro de la Unión Europea.
Owen Jones, como Podemos y gran parte de la izquierda “europeísta”, propone una estrategia de votar por “quedarse para cambiarla desde adentro”. Pero si esta estrategia ya fracasó en Grecia con el gobierno de Syriza, mucho más equivocada aparece en este caso, cuando la campaña por seguir en la UE la lideran Cameron y las grandes multinacionales británicas.
Entonces, ¿votar por “irse” o votar por “quedarse”? En este caso, la única opción política independiente pasa por la abstención y por difundir una posición anticapitalista e internacionalista.

Josefina L. Martínez
Historiadora | Madrid

“Fin de la guerra” en Colombia: ¿y ahora qué?



Este jueves en La Habana, Cuba, el presidente de Colombia Juan Manuel Santos y el líder de las FARC-EP Timoleón Jiménez firmaron el acuerdo sobre el fin del conflicto ante dignatarios e invitados.

En el evento se dieron a conocer los lineamientos del acuerdo, que versa centralmente sobre el fin del conflicto, lo que incluye el cese del fuego bilateral y definitivo, la dejación de armas y las garantías de seguridad.
La ceremonia fue encabezada por el mandatario de Cuba y anfitrión Raúl Castro, y el canciller de Noruega, Borge Brende, los países garantes del proceso de paz. Además del mandatario colombiano y el timonel de las FARC, estuvieron presentes la mandataria de Chile, Michelle Bachelet, y de Venezuela, Nicolás Maduro, los países que acompañaron el proceso de negociaciones desde el comienzo.
Una figura central del evento fue la de Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, institución que según los acuerdos firmados, tendrá un rol muy importante en el proceso.
En representación de Estados Unidos estuvo presente Bernard Aronson, y por la Unión Europea, Edward Gilmore. También estuvieron presentes François Delattre, presidente del Consejo de Seguridad de la ONU, Mogens Lykketot, Presidente de la Asamblea General de la ONU, Salvador Sánchez Cerén, Presidente de El Salvador, Danilo Medina, presidente de República Dominicana y también de la Celac, así como Enrique Peña Nieto, presidente de México.
Hubo también invitados especiales entre los que se encontraron la exsenadora colombiana Piedad Córdoba, gobernadores, víctimas del conflicto, entre otros.

El contenido del comunicado

Rodolfo Benítez, garante de Cuba en la mesa de negociaciones, y Dag Nylander, negociador de Noruega, leyeron el comunicado conjunto.
Entre sus principales puntos se encuentra el cese al fuego definitivo y un esquema para que en 180 días se termine el proceso de dejación de armas, que se hará mediante un procedimiento implementado por la ONU, que recibirá las armas.
El monitoreo y verificación será realizado por el Gobierno, las FARC y la ONU, con observadores de países miembros de la Celac.
Según el acuerdo, se espera que al día siguiente de la firma la fuerza pública reorganice sus tropas para permitir que las FARC se desplacen hacia las 22 zonas de normalización que dispone el acuerdo, lo que ocurriría a partir del quinto día posterior a la firma. Este era un tema puntiagudo, ya que en la disposición de dichas zonas se jugaban las FARC la extensión nacional de su integración a la vida política dentro del régimen colombiano.
Además de facilitar zonas y logística para poner en práctica el desarme y la integración de los combatientes a la vida política, económica y social, el acuerdo prevé la excarcelación de presos a zonas especiales.
Se aclara que en las zonas en las que se juega la desmovilización no se podrán realizar manifestaciones de carácter político. La seguridad queda a cargo del gobierno de Colombia mientras que las FARC deben encargarse de limpiar los territorios minados.

El principio del fin

“Lo que está a punto de sellarse no es la capitulación de la insurgencia. Lo pactado no es el producto de una imposición de una parte a la otra”. Con estas palabras, el timonel de las FARC, Timoleón Jiménez, puso su firma en el histórico acuerdo con el gobierno de Colombia.
Lo que sus palabras intentan negar es lo que en los hechos los acuerdos de La Habana ponen de manifiesto, y es que la estrategia de las FARC de lograr reformas dentro del régimen capitalista por la vía de las armas culmina con la incorporación plena de las FARC como un nuevo actor dentro del régimen burgués colombiano. Expresa a su vez el fracaso absoluto de la estrategia guerrillera en un país mayoritariamente urbano y obrero, como Colombia.
En el día uno de las negociaciones públicas entre el gobierno de Colombia y las FARC, el 18 de octubre de 2012, Iván Márquez definía así los objetivos que perseguían en la negociación: “buscar la paz con justicia social por medio del diálogo, donde el soberano, que es el pueblo, tendrá que ser el protagonista principal”. Visto en perspectiva, tras casi cuatro años de unas negociaciones llevadas a cabo bajo un hermetismo sin parangón, donde el pueblo colombiano lejos estuvo de gozar de la tan mentada justicia social, la reintegración al régimen democrático burgués, de la mano de la ONU, el Vaticano y el imperialismo norteamericano y europeo, no suenan a “misión cumplida”.
El melódico remate de Timoshenko, “Que este sea el último día de la guerra”, contiene el profundo sentido de que, si bien el estado colombiano no pudo imponerles una derrota militar, pudo sin embargo imponerles una derrota estratégica, que tendrá consecuencias en el futuro, y cuya expresión más notoria es la falta de entusiasmo general con el proceso de negociaciones.
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, que durante la década de la presidencia de Uribe lideró el debilitamiento militar de las FARC como ministro de Defensa, usó el lenguaje de la democracia burguesa: “He sido un implacable adversario de las FARC, pero ahora que pactamos la paz como jefe de Estado y colombiano defenderé con igual determinación su derecho a expresarse y a la vía política, así nunca estemos de acuerdo”, y le regaló el bolígrafo con el que se firmó el acuerdo, todo un símbolo del nuevo momento que se abre.
Las negociaciones no han terminado, y las discusiones giran alrededor de las instituciones políticas y jurídicas que garantizarán el desenlace del proceso. El rol de la justicia como gran árbitro y modulador de los procedimientos de legitimación del proceso será esencial, dirimiendo entre otras cosas la fórmula mediante la cual se someterán los acuerdos al escrutinio popular. Este punto además es el territorio político en el que se desarrollará la batalla entre Santos y la oposición uribista durante el próximo período, elemento de enorme relevancia.
Además de los enormes intereses económicos que se encolumnan detrás de la recuperación de las zonas controladas por las FARC y la estabilidad para las inversiones capitalistas, y la necesidad política de lavarle la cara al régimen colombiano enlodado por la narcopolítica, el paramilitarismo y la corrupción, el sentido más profundo de lo que se ha llamado “el fin de la guerra” es en realidad poner fin a la guerrilla más antigua del continente.
Este sentido estratégico de los “acuerdos de paz” en Colombia pone de manifiesto el rol pérfido jugado por el progresismo latinoamericano. La alusión de Timoleón Jiménez al papel fundamental de Hugo Chávez es un reconocimiento de esto. La figura de Raúl Castro, el anfitrión de todo el proceso, ha sido ampliamente reconocida, y tiene un especial significado en el marco del proceso de apertura al capitalismo que viene llevando adelante en la isla.
La prédica escéptica del progresismo la expresó sin tapujos el mandatario uruguayo, Pepe Mujica: “Hay cosas que no tienen reparación, yo fui torturado, tuve que aprender que hay que cargar con dolores y que nadie nos va compensar, sin embargo hay que seguir andando porque todos los días amanece”. Sin embargo, las profundas contradicciones sociales, políticas y económicas que están por detrás del conflicto, como los desplazamientos de campesinos y el acaparamiento de tierras, siguen vigentes y se profundizan con la política neoliberal que lleva adelante Santos y que pretende profundizar con el fin del conflicto armado. La oposición de los trabajadores y campesinos, jóvenes y estudiantes, tienen el enorme desafío de poner en pie una alternativa estratégica verdaderamente revolucionaria.

Isabel Infanta
@isabel_infanta

El 26J no votes olvido, vota por la memoria



El próximo 26 de junio, tenemos nuevas elecciones en España. Unas elecciones que pueden dar un vuelco político en nuestro país, con un gobierno progresista que revierta las políticas de recorte y austeridad del PP. Y también las políticas contra las víctimas del franquismo.

En estos últimos cuatro años de mayoría absoluta del PP, se ha eliminado la financiación la Ley de Memoria Histórica, las ayudas a exhumaciones de fosas comunes, las subvenciones a las asociaciones de Memoria Histórica, se ha impedido que se juzgue en nuestro país o en Argentina los crímenes del franquismo. Y encima, los dirigentes del PP se han burlado de las víctimas (diciendo, como dijo Hernando, que las víctimas del franquismo solo buscaban a sus familiares cuando había subvenciones, o que no había fosas comunes en nuestro país).
A pesar de esta política en defensa de la impunidad franquista del PP, las asociaciones han peleado por recuperar la Memoria Histórica y mantener viva la llama. La Querella Argentina, las exhumaciones de fosas, las movilizaciones contra la impunidad franquista…
El pasado 25 de mayo de 2015, diversos ayuntamientos y comunidades autónomas han sido ganados para la izquierda. Y aunque aún se ha hecho poco y algunas cosas con muchas críticas por parte de las asociaciones (como el comisionado de Memoria Histórica del ayuntamiento de Madrid) parece que al menos se está escuchando ciertas reivindicaciones de las asociaciones (creaciones de Leyes de Memoria autonómicas, ayudas en exhumaciones, etc).
Pero hace falta mucho más. Necesitamos un gobierno central que apoye y escuche a las víctimas del franquismo y a sus familias. Que cree una ley de víctimas del franquismo, y que las iguale en derechos a las víctimas del terrorismo. Que permita que se juzguen los crímenes del franquismo en nuestro país. Que exhume las fosas comunes y se judicialicen. Que ponga en el curriculum escolar asignaturas relacionadas con la Memoria Histórica. Que se apoye públicamente a los investigadores. Que se homenajee por parte del Estado a todos aquellos que lucharon contra la dictadura franquista y se condene los crímenes del franquismo. Y que se eliminen todos los vestigios que aun quedan de la dictadura.
Por ello, en estas elecciones del 26-J hay que votar a partidos que opten por estas opciones, que lógicamente no son PP y C´s, ya que no han apoyado nunca a las víctimas del franquismo. Ha sido una pena que en el debate del pasado 13 de junio, ningún candidato hablase sobre este tema en el debate. Son las asociaciones las que están impulsando con su manifiesto a los partidos políticos, que están entregando a los diferentes representantes, para que se hable de esto en la campaña electoral. Esperemos que haya un gobierno de cambio real, que acabe con la austeridad del PP. Y que acabe con la impunidad franquista.

VERDAD, JUSTICIA, REPARACIÓN

NO VOTES FRANQISMO.

Pablo Alcántara

Tras la victoria del Brexit caen los mercados y la libra esterlina se colapsa



La libra esterlina ha sido la primera afectada por el resultado del referéndum. Según informa la BBC, se ha llegado a producir una caída del 9% hasta los 1,3459 dólares, un nivel que no se había visto desde 1985.
Antes de que empezaran a conocerse los resultados de la votación, la moneda británica había llegado a un máximo de 1,50 dólares debido a la confianza de los mercados en el triunfo de la permanencia en Europa. Algunos analistas indican que la volatilidad de la moneda ha sido más extrema de lo que se vio durante la crisis financiera de 2008.
Los mercados también han sentido la turbulencia del Brexit, que ha empujado al dólar a su mínimo frente al yen desde noviembre de 2013. El dólar cayó por debajo de los 100 yenes por primera vez desde noviembre de 2013 debido a la elevada demanda de la moneda nipona, considerada una divisa refugio en medio de la incertidumbre política generada por el resultado del referéndum.
Por su parte, el euro llegó a caer hoy hasta los 115,46 yenes, su nivel más bajo frente al yen en tres años y medio, aunque poco después su caída se moderó. También ha caído un 3,3% frente al dólar, a la espera de que abran los mercados europeos, donde los analistas internacionales pronostican castigos muy severos, especialmente en el parqué británico, que ya se prepara para caídas de incluso el 7%.

Reino Unido abandona la Unión Europea

Reino Unido dejará la Unión Europea. Finalmente, más de 17 millones de británicos (51,89% de los votos) se han impuesto a los pocos más de 16 (48.11%) que querían seguir formando parte de la UE. El Brexit ha vencido tras ser la opción mayoritaria con su victoria en 263 distritos británicos. Los partidarios del Remain solo han ganado en 119.
Los sondeos se han vuelto a equivocar. La pronosticada victoria de los partidarios de permanecer en la Unión Europea ha hecho aguas muy poco después de comenzar el recuento de los voto.
La victoria del Brexit se lleva por delante al impulsor del referéndum que lo ha hecho posible. David Cameron ha anunciado que dimitirá como primer ministro en octubre, cuando se celebre la convención del Partido Conservador. Un anuncio que ha hecho desde la puerta de su residencia oficial, en el 10 de Downing Street, donde ha asegurado que el país merece "un nuevo capitán" tras lo ocurrido.
Con el pasar de las horas, la diferencia entre las dos opciones se fue ajustando en un escrutinio de vértigo, en el que los votos a favor de dejar la UE han acabado por imponerse. Minutos antes de las cinco de la mañana (las 6.00 hora española), la BBC dictó su sentencia: todavía faltaban los resultados de 119 de las 382 circunscripciones, pero la victoria del Brexit era definitiva.
"¡Independence Day!", ha clamado un exultante Nigel Farage, el líder del partido eurófobo Ukip. Farage ha hablado de la "victoria de la gente real, normal, decente" mucho antes de que se conocieran los datos definitivos, y tan solo unas horas después de haber ensayado el reconocimiento de la derrota. Al parecer, ni los más acérrimos euroescépticos contaban con el éxito del Brexit.

jueves, junio 23, 2016

Operación Barbarroja: La invasión nazi a la URSS



El 22 de junio de 1941 el relámpago nazi golpeó con todas sus fuerzas las puertas de la burocratizada tierra de los soviets. ¿Qué salvó a la Unión Soviética y al mundo de un triunfo fascista?

El imperialismo, un titánico matadero industrial

No fue el "mal", ni un hombre maléfico, ni las buenas intenciones de unas naciones "democráticas" y libertadoras contra otras fascistas y opresoras. Fue la propia naturaleza de las potencias imperiales, y sus capitalistas, que llevó al mundo a su más extraordinaria carnicería en pos de una distribución de los negocios y mercados mundiales, la lucha anárquica por asegurarse mayores ganancias, la que empujó a las grandes potencias a saldar un reparto inconcluso tras la primer gran guerra. Y así como en la anterior, fueron sus ideólogos los que le aseguraron a los trabajadores del mundo que sería la última: la guerra que acabaría con las guerras "sólo" exigía al obrero su sangre para defender los "intereses de su nación", enfrentándolo en la arena de batalla con su par extranjero. Pero lejos de ser una contienda (sólo) entre naciones, la Segunda Guerra Mundial fue una verdadera guerra de clases, y a la hora de aplastar a las grandes huelgas, levantamientos y resistencias obreras, ni los fascistas, ni los "democráticos" ni los estalinistas ahorraron plomo y esfuerzos. Pero eso quedará para una futura nota. Veamos que pasaba en la URSS.

La URSS maniatada desde adentro

Corría el año 1941. El cambio de década amaneció ensangrentado. Las cruentas purgas de Stalin y la burocracia gobernante de la URSS se llevaron a los viejos dirigentes de la revolución de octubre de 1917 (incluyendo asesinatos fuera de la URSS como al mismo Trotsky en México un año antes), a los jóvenes, los mejores hijos de la revolución, críticos y opositores de todos los niveles. También a los generales y veteranos del Ejército Rojo de Lenin y Trotsky. De esta forma el estalinismo intenta cortar los hilos de continuidad de la tradición revolucionaria en su afán de reducir las enormes tensiones y riesgo a una revuelta social dentro de la URSS capaz de voltear a su casta de burócratas y reinstaurar la democracia obrera. La ejecución de Tujachevsky, cerebro del ejército es acompañada por las cabezas del 90% de los altos mandos, curtidos durante la dura guerra civil y las contiendas contra 14 ejércitos invasores, sustituidos por arribistas e incompetentes, serviles al aparato burocrático.
Ya en 1939 quedó demostrada la terrible incapacidad militar del Ejército Rojo en la llamada Guerra de Invierno, en donde la URSS invade Finlandia logrando finalmente algunos objetivos pero con un saldo de alrededor de 48.000 bajas en una operación desastrosa, y perdiendo el apoyo del pueblo finés por su política burocrática y despótica.

Hitler y la apertura del Frente Oriental

Con posterioridad Hitler declararía: "cuando comencé la Operación Barbarroja, abrí la puerta de un cuarto oscuro, sin visibilididad". Los nazis, como los británicos o los norteamericanos calculaban que le llevaría a la poderosa Wehrmatch (las FFAA de la Alemania nazi) entre 3 y 8 semanas doblegar y conquistar la URSS. Esta subestimación del enemigo se debe en parte a la falta de información precisa del Estado Mayor nazi acerca de la capacidad de rearme soviética así como una profunda ignorancia sobre la moral de un pueblo que, aunque degradada y corroída por su burocratización, consideraba a la URSS como SU república y se negaba a ser una colonia alemana.
La Operación Barbarroja sufrió algunos contratiempos. La avanzada de la Luftwaffe (fuerza área alemana) sobre las islas británicas no logró derrotar al Reino Unido, y además, con una lógica aventurerista, Mussolinni, el "duce" de la Italia fascista aliado de Alemania, arriesgó posiciones en el norte de África y Grecia que obligaron a Hitler a intervenir y destinar fuerzas en estos frentes.
Hitler temía la posibilidad de combatir en un frente oriental y otro occidental simultáneos, y para evitar esto en parte necesitaba un tratado de paz con los ingleses. Además era plenamente consciente del inconmensurable potencial industrial y militar norteamericano (que se armaba y preparaba para entrar en combate), y sin la conquista de Rusia y sus recursos no sería lo suficientemente fuerte como para poder vencer al poder del "nuevo mundo". El destino del mundo se jugaba en territorio soviético.
El 22 de junio de 1941 tres grupos de ejércitos alemanes (norte hacia Leningrado, centro hacia Moscú y sur hacia Stalingrado) iniciaron su blietzkrieg (guerra relámpago, consistente básicamente en el avance veloz sobre el territorio y las tropas enemigas encabezada por el cuerpo de blindados) sobre la URSS. El tridente nazi avanzaba con decisión.

La guerra relámpago y "el Jefe" cabeza de avestruz

La invasión tomó por sorpresa a Stalin. El brillante espía soviético en Japón Richard Sorge ya había advertido al "Jefe" sobre la inminencia del ataque. Detrás de las líneas enemigas, el director de la Orquesta Roja (red de espionaje soviética) en territorio nazi, Leopold Trepper también había anticipado el ataque. El burócrata georgiano se negó a creer en esta información y confió en que Hitler no rompería aún el pacto de no-agresión entre la URSS y Alemania. Intentó evitar con todo tipo de maniobras políticas/diplomáticas involucrarse en la guerra, incluso maniatando a las secciones del partido comunista de distintas naciones, cuando no traicionando abiertamente procesos revolucionarios como el de España. Su meta: lograr el visto bueno de las potencias y evitar involucrarse en el conflicto. Su temor: que la guerra produjera un levantamiento de masas que arriesgara su posición como casta gobernante; incluso una revolución triunfante en otro país podría desencadenar el malestar insoportable y provocar el estallido.
Hitler olió su miedo y la desmoralización del Ejército Rojo decapitado y arremetió. Las tropas germanas avanzaron despedazando a los rojos que se retiraban desordenadamente. Durante diez días Stalin desapareció. Luego lanzó un mensaje radiofónico instando a la población a realizar la "brillante" táctica de "tierra arrasada" (que consiste en quemar y destruir todo, emigrar para no dejarle nada a los invasores), y mudar parte de la industria pesada a los Urales.
Así, con miles de bajas, tanques destruidos, casi medio millón de prisioneros, la fuerza aérea diezmada (el grueso de los aviones soviéticos fueron destruidos en tierra), los alemanes dieron por derrotado al Ejército Rojo a casi un mes de iniciado el ataque. Pero el "cuarto oscuro" al que entró el führer depararía muchas sorpresas.

La tenaz y heroica resistencia obrera: ¡No Pasarán!

No fue la vastedad del territorio soviético, ni la cruenta helada lo que derrotó a los nazis en la URSS, si bien fueron factores que operaron en su contra. El esfuerzo colectivo del pueblo soviético, ya sea en batalla donde murieron más de 3.000.000 de combatientes (de los 20.000.000 que cayeron a lo largo de la Segunda Guerra), o en las fábricas que produjeron el "milagro" de reconstruir los aviones, blindados y municiones dejando literalmente la vida en las líneas de producción en muchos casos, fue el factor decisivo.
A la disciplinada y experimentada Wehrmatch y sus generales se le plantó un pueblo decidido a detenerlos hasta las últimas consecuencias. Se formaron milicias obreras en las ciudades donde los escombros de los bombardeos oficiaban de fortalezas peleando metro a metro con escaso armamento pero con una moral inquebrantable. En los bosques y zonas difíciles las guerrillas de partisanos atormentaban permanentemente a los regimientos alemanes. La ciudad de Leningrado por ejemplo sufrió un sitio de casi tres años, muriendo más de 1.000.000 de habitantes de hambre y frío.
Los llamados aliados, apostando al desgaste mutuo entre Alemania y la URSS aportaron una modesta ayuda de provisiones y en menor medida equipos y municiones jugándose a dilatar lo más posible los enfrentamientos y maximizar las pérdidas de ambos bandos.
La resistencia en ciudades como Sebastopol y Rostov, empezaron a mostrar que no está vencido quien pelea, para pasar luego a las victorias en Moscú y Stalingrado. Después de esta última la iniciativa pasaría al bando soviético hasta la batalla de Kursk, donde tras su derrota, a las tropas del führer sólo les queda retroceder desgastando al Ejército Rojo en un interminable camino hacia Berlín.
El final es algo conocido. Las tropas soviéticas llegan a Berlín antes que los Aliados, y ante la inminente caída Hitler se suicida. La Gran guerra llega a su fin, no sin nuevas matanzas, como la de Dresde en el avance aliado hacia la capital alemana, los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, o la "pacificación" en Grecia e Italia de los obreros sublevados, pero eso también quedará para un nuevo artículo.

Matías Gali

Francia: Este Gobierno tiene miedo



François Hollande el 21 de enero en París Paris. AFP

Un grupo formado por unos 60 intelectuales, militantes y sindicalistas llaman a resistir al gobierno y continuar con las huelgas, los bloqueos y las ocupaciones.
Helos ahí: su gran miedo y sus grandes medios para tratar de ocultarlo, actuando como un fanfarrón que no da su brazo a torcer. Esperábamos esto desde hace varios meses y al fin ha llegado: la amenaza de prohibir las manifestaciones. ¿Un no va más de lo inaceptable? Con este gobierno, en esta cuestión siempre puede haber algo peor. Este gobierno es el mismo que –cínicamente– recuerda las huelgas del Frente Popular. El que defiende los intereses de los poderosos, los dueños de los beneficios y el dinero; esta es la buena guerra, su guerra; pero ya puede parar con sus celebraciones y la recuperación de un pasado que no cesa de pisotear.
Este gobierno tiene miedo: nada sorprendente. No es para menos, ante nuestra solidaridad frente al poder y su brazo armado. ¿Cuántos testimonios sobre esos manifestantes que, sin que nadie les dijera nada, cuidaban a sus heridos, a pesar del gas, los golpes de porra y las granadas de dispersión? ¿Cuántas imágenes de heridos que ya en tierra eran golpeados por los policías, al mismo tiempo que se forman cadenas humanas para rodearles y protegerles? ¿Cuántas iniciativas, textos, reuniones, apoyos resueltos contra las órdenes militares, las inspecciones arbitrarias y las condenas inicuas? ¿Cuantos policías serán inculpados por los manifestantes heridos, mutilados, tuertos, en coma?
Hollande, Valls y sus cómplices querrían quebrar esta enorme ola, aquella en la que se han manifestado centenares de miles de personas. Llevan adelante su guerra en todos los frentes: con una violencia física desenfrenada; con una violencia judicial de unos magistrados sumisos que encarcelan y destrozan vidas; con una violencia mediática hecha de desinformación y descrédito; con una violencia antidemocrática que se expresa a golpe de 49-3*, de prohibiciones de protestar en la calle y de órdenes de residencia en nombre del estado de urgencia; con la violencia social infligida a millones de hombres y mujeres precarizados o despedidos. Este poder querría impedir por cualquier medio lo que considera peligroso, pero eso es inmenso por todo lo que ahí converge: los barrios populares que desde hace años se enfrentan con la violencia policial, las luchas de los inmigrantes y los indocumentados, los sindicalistas movilizados, los estudiantes universitarios y de secundaria que no dan un paso atrás. La determinación es potente, como lo es también la sensación de que las personas, los colectivos, las organizaciones que hasta hace poco casi no se relacionaban unas con otras ahora se han encontrado o reencontrado. Este paso dado es tan importante que no habrá retroceso durante mucho tiempo.

Desprecio

No nos creemos los paladines de este mundo, ni intentamos serlo. Pero, contra el discurso dominante y omnipotente, podemos convencer a quienes conocen bien la violencia cotidiana. La violencia del desprecio social y del abismo que nos separa de quienes lo tienen todo. La violencia del chantaje en el lugar de trabajo, que conduce a la aceptación de cualquier cosa, que hace trizas la solidaridad e incluso a veces la propia dignidad. La violencia del sufrimiento, tanto en el paro como en el trabajo, la apuesta por la competencia, la gestión por la obediencia. La violencia de los controles por la cara de cada uno y la discriminación. Fuerzas del orden; pero, ¿de qué orden? El orden social de los evasores de impuestos, de quienes cotizan en Bolsa y de los mercados.
Algunos escaparates rotos en bancos, empresas de seguros o supermercados son minucias en comparación con estas violencias. A poco que se piense en su pertinencia, estas acciones están en el fondo sobre todo de las preguntas: ¿qué es un banco y qué hay detrás de él?, ¿la tragicomedia económico-financiera? Brecht lo resumió con unas pocas palabras: “Hay algo peor que robar un banco: fundar uno”. ¿Cómo podrían hacernos creer que la violencia de este mundo estaría en esos cristales rotos? Los medios son expertos en esa tarea, con su jerga periodística y sus imágenes repetidas cientos de veces, su desvergonzada elección de informaciones. Pero se acerca un tiempo en el que eso ya no funcione: parece que ese tiempo ya ha llegado.
Los patrones pueden cesar de mandar; no los necesitamos. Cuando paran los basureros, los descargadores del puerto, los electricistas, los ferroviarios, los trabajadores de las refinerías, quienes atienden los hospitales, los maestros y profesores, los carteros, y hasta los trabajadores precarios todo lo que ellas y ellos aportan a la sociedad de pronto se hace más visible, más indudable. Suceda lo que suceda con este gobierno, nosotros continuaremos manifestándonos... ¡y cómo! Pero no solo eso. Seguiremos haciendo huelgas, bloqueos y ocupaciones. Estas son las armas de quienes tienen poco. Pero son armas que pueden golpear bastante más fuerte que sus porras y sus ‘tonfas’**.

Notas
* 49.3 alude a un artículo de la Constitución francesa. (N. del T.)
** Tonfa, el bastón policial moderno, que tiene un asa acodada. (N. del T.)

Quien desee firmar este llamamiento puede hacerlo escribiendo a: nouscontinueronsdemanifester@riseup.net
Las firmas se publicarán en sur http://leur-grande-peur.over-blog.com

Firmantes:
Pierre Alferi (escritor), Jean-Claude Amara (portavoz de Droits devant!), Nathalie Astolfi (docente), Ana Azaria (presidenta de Femmes Egalité), Igor Babou (universitario), Etienne Balibar (filósofo), Ludivine Bantigny (historiadora), Amal Bentounsi (de Urgence Notre Police Assassine), Eric Beynel (portavoz de Solidaires), Daniel Blondet (militante anti-imperialista), Antoine Boulangé (docente), Claude Calame(historiador), Laurent Cauwet (editor), Manuel Cervera-Marzal (sociólogo), Déborah Cohen (historiadora), Christine Delphy (socióloga), Alain Dervin (docente), Paul Dirkx (sociólogo), Joss Dray (fotógrafo), Julien Dufour (doctorando en sociología), Jules Falquet (sociólogo), Eric Fassin (sociólogo), Samantha Faubert (hispanista), Sophie Fesdjian (antropóloga, docente), Alain Frappier (ilustrador), Désirée Frappier (escenógrafa), Bernard Friot (sociólogo), Luc Gaffet (militante CGT), Fanny Gallot (historiadora), Franck Gaudichaud (politólogo), Valérie Gérard (filósofa), Céline Gondard-Lalanne (portavoz de Solidaires), Nahema Hanafi (historiadora), Samuel Hayat (politólogo), Eric Hazan (autor y editor), Catherine Jardin (editora), François Jarrige (historiador), Fanny Jedlicki (socióloga), Claude Kaiser (militante anti-nuclear), Leslie Kaplan (escritora), Patrice Lardeux (militante CGT), Mathilde Larrère (historiadora), Olivier Le Cour Grandmaison (universitario), Pascal Maillard (universitario y sindicalista), Philippe Marlière (politólogo), Bénédicte Monville-De Cecco (consejero regional IDF (EELV)), Olivier Neveux (historiador de arte), Ugo Palheta (sociólogo), Willy Pelletier (sociólogo), Irène Pereira (socióloga), Roland Pfefferkorn (sociólogo), Christian Pierrel (PCOF); Christine Poupin (NPA), Théo Roumier (sindicalista On bloque tout!), Omar Slaouti (docente), Federico Tarragoni (sociólogo), Jacques Testart (biólogo), Julien Théry-Astruc (historiador), Michel Tort (psicoanalista), François Tronche (director de investigaciones del CNRS), Marlène Tuininga (4ACG), Béatrice Turpin (realizadora militante), Sophie Wauquier (lingüista)

Peña Nieto en su laberinto

Después de la masacre de los maestros en Nochixtlán

“Dios ciega a quien quiere perder”

El fracasado intento de Enrique Peña Nieto de manipular la masacre de ocho personas en Nochixtlán -para presentarlo primero como un conflicto entre la comunidad y los maestros de la CNTE (Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación), luego como una acción defensiva de la Policía Federal Preventiva y finalmente como el accionar de un “desconocido” grupo provocador-, ha resultado devastador para su ya escasísima credibilidad. Aún periodistas y medios oficialistas han tenido que reconocer, como verdad irrefutable, que estamos ante un nuevo crimen de estado.
Uno más que se suma a la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal rural de Ayotzinapa, la veintena de jóvenes ejecutados por el Ejército en Tlatlaya o los miles que han ocurrido en otros lugares de la república en sus cuatro años de mandato. Si hasta ahora estos crímenes han quedado impunes -a pasar de las abrumadoras conclusiones de Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), nombrado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para investigar el caso de Ayotzinapa-, ha sido porque Peña cuenta a su favor con el silencio ensordecedor de los gobiernos del mundo, especialmente el de Barak Obama, y por el control casi absoluto que ejerce en los medios de comunicación en México.
La nueva tecnología de cámaras y teléfonos móviles hace casi imposible ocultar crímenes de estas dimensiones. Existen demasiadas fotos y videos que muestran a policías disparando a mansalva, armas de grueso calibre, en contra de una población que sólo se defiende con palos y piedras. Los testimonio de cientos de personas, los casquillos de balas dejados por los asesinos y el hecho de que ningún policía se encuentre entre las víctimas, no deja lugar a dudas, la masacre fue ordenada por el gobierno federal y contó con la complicidad del gobierno perredista de Oaxaca.
La indignación por el crimen y el cinismo del gobierno se extiende por todos lados. El día de hoy se está realizando masivas reuniones de estudiantes en diversas universidades de la república. En la Universidad Nacional Autónoma de México, una asamblea donde participan más de 3 mil estudiantes, discute diversas acciones de solidaridad incluyendo la realización de un paro universitario. Las movilizaciones de la CNTE se mantienen firmes en los estados de Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Chiapas y se extienden a otras partes de nuestra geografía. En el poblado de Nochixtlán se acaba de reinstalar el retén en la carretera. El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y el Congreso Nacional Indígena (CNI), acaban de expresar su total apoyo a la causa magisterial. El próximo domingo el partido Morena, representado por Andrés Manuel López Obrador, realizará una masiva movilización en defensa de los maestros en la capital del país.
Todo parce indicar que el gobierno de Enrique Peña Nieto se encuentra parado sobre un barril de pólvora, el problema es que parece que no se ha dado cuenta. Por vez primera desde que comenzó el paro magisterial, el pasado 15 de mayo, el gobierno peñista, por medio de su secretario de Gobernación (Miguel Ángel Osorio Chong), ha aceptado reunirse con una representación de la CNTE para el miércoles 22 de junio, pero su secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño afirmó que “la Reforma Educativa no se detendrá, ya que este es un proyecto para mejorar el cambio en el sistema de enseñanza del país”.

La cerrazón de gobierno.

Existen varias razones que explican esta actitud temeraria, y casi suicida, del Enrique Peña Nieto. En primer lugar su mal llamada “Reforma Educativa”, cero educativa y sí laboral, es clave para iniciar la privatización de este sector. Facilita el despido de maestros mediante evaluaciones punitivas, terminando con la estabilidad laboral, traslada a los padres de familia los gastos de mantenimiento de las escuelas y permite terminar con el sentido nacionalista y social de la educación en México, para reproducir el modelo individualista y el egoísmo neoliberal.
Esta reforma fue impulsada por las altas esferas patronales, agrupadas en el grupo ultraderechista “Mexicanos Primero”, a las que Peña obedece sin chistar. Es parte sustantiva de un paquete que ya logro reformar la Ley Federal del Trabajo y privatizar el sector energético (electricidad y petróleo), pero que aún tiene pendiente reformar los sistemas de salud y de pensiones. Estas dos últimas reformas le permitirían a su gobierno ahorrarse millones de pesos, reduciendo las pensiones y la atención médica a toda la población, para compensar las millonarias pérdidas por la baja de los precios del petróleo y un endeudamiento público cercano a los 9 billones de pesos (450 mil millones de dólares).
La irresponsable reducción de la economía mexicana a simple productor de materias primas y mano de obra barata (aunque mucha de ella tenga niveles de productividad y calidad similares a la de los países más desarrollados), subordinada a los intereses del imperialismo yanqui, nos ha colocado en una situación de extrema vulnerabilidad que se refleja en la fuga de capitales en renta variable (que en el mes de enero ascendió a 6 mil 173.5 millones de pesos, el 29.5 % del nivel más alto de agosto de 2014) y en la espectacular devaluación del 64 % del peso frente al dólar (en 2012 un dólar costaba 12.60 pesos y el pasado 11 de febrero subió hasta los 19.61 pesos).
Estas son las condiciones objetivas que explican la cerrazón del gobierno, pero también existen las subjetivas. El gobierno sabe que ceder ante la CNTE es darle alas a los movimientos que aún impugnamos las reformas laboral y energética y de plano posponer o cancelar las pendientes. La política neoliberal ha entrado en un callejón sin salida.
Por si fuera poco lo anterior, el régimen también enfrenta una nueva recomposición de fuerzas en el campo electoral. Ayer renunció el presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Manlio Fabio Beltrones, debido a los decepcionantes resultados electorales obtenidos el pasado 5 de junio en 12 elecciones estatales y para la elección de una Asamblea Legislativa en la Ciudad de México. De las 12 gubernaturas en juego, el PRI solo ganó en cinco, pesar de haber ido en alianza con diversos partidos satélite. Las otras siete gubernaturas fueron ganadas por el derechista Partido de Acción Nacional y su aliado de “izquierda” el Partido de la Revolución Democrática, convirtiéndose así este último en apéndice del primero. No deja de ser interesante el crecimiento espectacular de Morena en algunos estados de la república, particularmente en la Ciudad de México donde logró convertirse en primera fuerza a pesar de un abstencionismo del 71 por ciento; y en Oaxaca y Veracruz, en donde se ha convertido en tercera fuerza gracias a una alianza electoral con la CNTE.
La única manera de destrabar esta compleja situación es profundizando el apoyo a la lucha de la CNTE, que se ha convertido en el mejor catalizador del enorme descontento popular. Cuentan con el respaldo de todas las organizaciones sociales y sindicales independientes. Es muy afortunado que en un país en donde la izquierda casi nunca se pone de acuerdo en nada, ahora desde el EZLN, hasta Morena y pasando por bastantes versiones de la izquierda radical, entre ellas la Organización Política del Pueblo y los Trabajadores (OPT), coincidamos en apoyar este movimiento. Debemos hacer un enorme esfuerzo unitario y de movilización para construir un poderos movimiento social capaz de obligar al régimen a sentarse a negociar y poner coto a la barbarie neoliberal.

José Luis Hernández Ayala

Colombia pone fin a décadas de confrontaciones armadas

Gobierno y guerrilla firman hoy un acuerdo para el cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo

El gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP) anunciaron ayer en un comunicado (ver más abajo) la conclusión con éxito de las conversaciones de paz que se desarrollaron en La Habana, lo que pondrá fin a décadas de enfrentamientos armados y estableciendo las garantías de seguridad y lucha contra homicidios.
Ambas partes confirmaron que el acuerdo será firmado este jueves 23 de junio en un acto público que contará con la presencia del presidente Juan Manuel Santos, el comandante de las FARC-EP, Timoleón Jiménez, y los países garantes.
En la misiva leída por representantes de las delegaciones, informaron que se alcanzó con éxito el Acuerdo para el Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral Definitivo, así como la dejación de armas y las garantías de seguridad y lucha contra las organizaciones criminales responsables de homicidios y masacres.
A la ceremonia también asistirá el secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-Moon.

Celebración en Colombia

Cuando a las 11 de la mañana de hoy en La Habana, Cuba, la delegación de paz de las FARC y del Gobierno Nacional anuncien la firma del acuerdo del cese al fuego, en Bogotá diferentes partidos, sectores y fuerzas sociales y comunitarias se hallarán celebrando una concentración para respaldar este trascendental paso que pone fin a décadas de confrontaciones armadas.
A partir de las 10 de la mañana se darán cita en la Carrera Séptima con Avenida Jiménez, centro de Bogotá, y en otras ciudades para expresar el apoyo a la lucha por la paz con justicia social.
En Bogotá voceros del frente amplio por la paz invitan a la ciudadanía a hacerse presentes con todas sus energías, con pitos, tambores, disfraces, para integrarse a la jornada cultural y democrática. Habrá una pantalla gigante en el sitio para seguir de cerca la firma del acuerdo en la mesa de La Habana.

Comunicado Conjunto #75.

Acuerdo para el Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo.- El gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarios de Colombia (FARC) anunciarán este jueves en La Habana la fecha en que firmarán los acuerdos de paz.
A continuación el texto completo

La Habana, Cuba, 22 de junio de 2016

Las delegaciones del Gobierno Nacional y de las FARC–EP informamos a la opinión pública que hemos llegado con éxito al Acuerdo para el Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo; la dejación de las armas; las garantías de seguridad y la lucha contra las organizaciones criminales responsables de homicidios y masacres o que atentan contra defensores de derechos humanos, movimientos sociales o movimientos políticos, incluyendo las organizaciones criminales que hayan sido denominadas como sucesoras del paramilitarismo y sus redes de apoyo, y la persecución de las conductas criminales que amenacen la implementación de los acuerdos y la construcción de la paz.
El evento estará encabezado por el Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, el comandante de las FARC-EP, Timoleón Jiménez, y por los países garantes. Por Cuba, el Presidente Raúl Castro y por Noruega el Canciller Borge Brende. También estarán en representación de los países acompañantes la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, y de Venezuela el Presidente Nicolás Maduro.
La ceremonia contará con la presencia, como invitado especial, del Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-Moon, quien estará acompañado por el Presidente del Consejo de Seguridad y el Presidente de la Asamblea General.
Igualmente asistirá el Presidente de la República Dominicana, en calidad de Presidente de la CELAC; el Presidente de El Salvador y los enviados especiales para el proceso de paz de los Estados Unidos y de la Unión Europea.
Los acuerdos se darán a conocer el 23 de junio al mediodía en el salón de protocolo de El Laguito.

Anncol/Rebelión

El Tercer Congreso de la Internacional Comunista



Hace 95 años, en 1921, se desarrollaba el Tercer Congreso de la Internacional Comunista o Tercera Internacional. Recordar y analizar las discusiones de entonces, constituyen un gran aporte para las tareas de la izquierda actual.

El movimiento obrero a lo largo de su historia puso en pie cuatro organizaciones internacionales. La Tercera Internacional, a la que se refiere esta nota, se fundó luego del triunfo de la Revolución Rusa de 1917 y en medio de la ola revolucionaria que se desarrollaba en Europa luego de la guerra. La Segunda Internacional, su antecesora, no había pasado la prueba impuesta por la Primera guerra mundial, ya que los principales partidos obreros que la integraban y que contaban con bancas parlamentarias en sus respectivos países, habían votado a favor de los créditos de guerra que les pedían sus gobiernos.
Frente a la bancarrota de la Segunda Internacional, el ala izquierda encabezada por Lenin, pondría en pie una nueva Internacional cuyo objetivo estratégico era la extensión de la revolución a nivel mundial y la pelea por el comunismo. Los partidos de la Segunda Internacional habían mantenido débiles contactos entre sí. La Tercera Internacional, en cambio, planteará el principio del partido mundial construido sobre la base de una teoría y práctica comunes y la meta de lograr una dirección revolucionaria internacional común. Era necesario poner en pie una internacional revolucionaria mucho más homogénea. En todos los países del mundo en que existían organizaciones obreras se dio el mismo proceso: los comunistas se separaban de los reformistas y se constituían como sección de la Internacional comunista.
La Tercera Internacional jugará un gran papel, como partido mundial de la revolución, antes de la degeneración estalinista que comenzará a partir del Quinto Congreso. Los cuatro primeros congresos se realizaron bajo la dirección de Lenin quien, junto a Trotsky, dio importantes batallas políticas tanto contra los reformistas que pregonaban el gradualismo o la moderación, pero también contra los izquierdistas que despreciaban todas las tareas preparatorias considerando que el triunfo de la revolución era inminente.

Hacia la conquista del poder, por la conquista previa de las masas

Cuando se realizó el Tercer Congreso, la Internacional Comunista ya contaba con 50 secciones en ciudades de todo el mundo y con algunos partidos europeos masivos en los países más industrializados, pero con la contradicción de que el triunfo de la revolución en Europa occidental se atrasaba. Entonces, surgieron discusiones sobre cuáles eran las tareas principales de ese momento.
Luego del triunfo de la Revolución Rusa y las primeras revoluciones en algunos países de Europa ganó lugar, en ciertos sectores de la internacional, la idea de que, por las secuelas mismas de la Guerra, que aún seguían afectando a las masas, seguía planteada la posibilidad de la toma del poder del proletariado como tarea inmediata.
En Alemania (1918-19), los comunistas no habían podido tomar el poder, pero el movimiento había derribado a una monarquía [1]. En Italia, se había desarrollado dos años de aguda lucha de clases en donde los trabajadores llevaron adelante importantes huelgas con tomas de fábricas, que se conoció como el “Bienio Rojo” (1919-20). Incluso, en Hungría y Baviera (1919), el proletariado había logrado, durante un tiempo, tomar el poder.
Aún luego de la derrota de estas experiencias, la esperanza en una rápida victoria de la clase obrera no había desaparecido. Teóricos como Georg Luckács (dirigente húngaro que estaba exiliado de su país después de que se había perdido la revolución), opinaban que, debido a la etapa imperialista del desarrollo capitalista que se encontraba en crisis mortal, existía “una actualidad universal de la revolución proletaria”. Para él y para otros miembros de la Internacional (italianos, alemanes y españoles), la revolución estaba “a la orden del día”. Estos comunistas omitían el análisis concreto de las situaciones, que podían variar, entre momentos de auges o muy alta lucha de clases donde estaba planteada la toma del poder, con momentos de calma o retroceso de esas luchas, que pueden incluir derrotas de la clase obrera y recuperación de la burguesía.
Dentro de una época, entendiendo por ella a grandes períodos históricos, no todas las situaciones (momentos más o menos prolongados) son idénticas. De este modo, durante la época que había sido inaugurada por las guerras imperialistas, las grandes crisis económicas y la revolución proletaria; no todas las situaciones eran idénticas.
La burguesía había demostrado mayor capacidad de resistencia de lo que se había creído. Su fuerza consistía sobre todo en que los “socialtraidores”, que eran los partidarios de la socialdemocracia o socialistas de la Segunda Internacional que durante la guerra llevaron a los obreros a una carnicería fratricida, después de la misma, eran los mejores sostenes del capitalismo tambaleante. En todos los países en que la burguesía ya no podía seguir siendo dueña de la situación, pasó el poder a los socialdemócratas. Además, se sumaba una relativa recuperación económica, que duraría poco, pero que era producto de planes de empleo para los soldados que volvían de la Guerra.
Lejos de todo esquematismo, para Lenin y Trotsky, había que pensar los problemas concretos de cada situación, de cada país. Impulsado por ellos, el Congreso examinó, ante todo, la situación de la economía mundial y abordó el problema de la táctica requerida para la nueva situación. La burguesía se fortalecía, al igual que sus servidores, los socialdemócratas. El momento de las victorias relativamente fáciles obtenidas por la Internacional Comunista en el curso de los años inmediatamente posteriores a la guerra, ya había pasado. Mientras se esperaban nuevos combates revolucionarios, había que reconstruir y fortalecer los partidos y conquistar las posiciones de los reformistas, como en los sindicatos, mediante n trabajo tenaz en las organizaciones obreras.
La ocupación de fábricas en Italia (1920), la huelga de Checoslovaquia, la insurrección de marzo en Alemania (1921), habían demostrado que los partidos comunistas, aun cuando combatían manifiestamente por los intereses de todo el proletariado, no podían derrotar a las fuerzas unidas de la burguesía y de la socialdemocracia si no contaban tras de sí con la mayoría de la clase obrera ni con las simpatías de las grandes masas del pueblo pobre. En el caso de Alemania en 1921, la acción prematura de la dirección del partido comunista alemán permitiría a la burguesía asestar un importante golpe a la vanguardia proletaria [2].
Por toda esta caracterización de la situación, el Congreso lanzó la siguiente consigna: “¡Hacia las masas!, es decir, hacia la conquista del poder, por la conquista previa de las masas, en su lucha y en su vida cotidiana”. (Subrayado nuestro)
En cambio, los sectores izquierdistas de la Internacional tenían una visión esquemática. No distinguían las distintas situaciones que se iban desarrollando en los distintos países. Planteaban que la táctica de la época era “de ofensiva”, determinada por acciones parciales contra el Estado y sus fuerzas represivas. Creían que estas acciones, combinadas con la difusión de las ideas comunistas, harían avanzar la conciencia de las masas para la toma del poder. Abandonando la tarea fundamental de ese momento, que era “ganarse a las masas desde adentro”, en los centros estratégicos del proletariado industrial. Esta visión desde afuera de las masas, los llevó a oponerse a intervenir en las elecciones parlamentarias y a todo trabajo en los sindicatos de masas. Una política sectaria que iba de la mano de impulsar la fundación de “sindicatos rojos”: sindicatos paralelos en los que sólo interviniesen revolucionarios o trabajadores influenciados directamente por ellos.
Para enfrentar estas tendencias, el congreso adoptó determinados criterios para el desarrollo de los jóvenes partidos comunistas. Lenin y Trotsky se oponían a quienes con acciones con barniz “izquierdista” arruinaban posibilidades futuras en países en los que faltaba preparar mejor a los partidos y no medían correctamente las relaciones de fuerza. La crítica estratégica de los dirigentes de la Revolución Rusa se basaba en su principal preocupación: las acciones fallidas podían retrasar los objetivos de la Internacional Comunista, que era la extensión de la revolución en Europa para instaurar Repúblicas de los Soviets en los países centrales. Ambos, en sus discursos y documentos, plantearon sugerencias valiosas en particular sobre el trabajo legal e ilegal; sobre todo en cuanto a la flexibilidad que debían tener los partidos en poder cambiar de un trabajo a otro, la organización y distribución de la prensa del partido, la creación de células (equipos) estructurados en las fábricas, entre otras.
Por eso, la orientación que ganó la votación ampliamente en este Congreso fue la que refería a “la táctica del Frente Único” con las organizaciones de masas.

La importancia del "Frente Único"

Tanto Lenin como Trotsky planteaban que, sin perder de vista el objetivo de los partidos comunistas de dirigir la revolución proletaria, la tarea de ese momento era lograr ganar a la mayoría de la clase obrera para conquistar las fuerzas necesarias para derrotar a la burguesía y su Estado y tomar el poder. Para ello, debían ponerse en pie partidos independientes, con un programa claro y, si bien no siempre estaba planteada la toma del poder, la lucha de clases no desaparecía. Ante la necesidad objetiva de la unidad en las acciones de las masas obreras, tanto para defenderse frente a los ataques del capital, como en la ofensiva contra éste, la táctica del Frente Único estaba planteada en todos los países donde el Partido Comunista no había aún alcanzado extender su influencia a la mayoría de la clase trabajadora.
Los comunistas debían apoyar la consigna de la mayor unidad posible de todas las organizaciones obreras que tuviesen incidencia en las masas en cada acción de lucha por sus intereses contra la burguesía. El Partido Comunista no debía aparecer como un obstáculo en la lucha cotidiana de los trabajadores, todo lo contrario. Debían demostrar que los comunistas eran los únicos que harían todo lo posible para ganar esas luchas aunque fuesen parciales y de esta forma ganarse la confianza de los obreros que pertenecían a las organizaciones reformistas. El Frente Único suponía llamar a acciones para “golpear juntos”, dentro de determinados límites, con las organizaciones reformistas, ya que éstas representaban aún la voluntad de fracciones importantes de los trabajadores en lucha. Ésta era la mejor manera de mostrar que los reformistas sabotearían la lucha y así ganar a sectores de masas, en pos de preparar al partido para cuando la toma del poder estuviese planteada nuevamente. Como decía Trotsky, siempre como organización independiente: “los comunistas participan en el frente único pero no se disuelven en él en ningún caso”. En la acción era donde las grandes masas debían convencerse de que los revolucionarios luchaban mejor que los otros, que eran más valientes y más decididos, y de que era necesario levantar un programa revolucionario.
Esta fue una discusión fundamental que seguirá incluso en el Cuarto Congreso (1922) y que serviría para comprender la pérdida de la estrategia revolucionaria, a partir del Quinto Congreso, es decir, después de la muerte de Lenin.

Emilio Salgado @EmilioSalgadoQ
Jazmín Jimenez @JazminesRoja

Notas:

1. La revolución comenzó en 1918 con un motín de marineros de la flota de Kiel que se negaban a seguir en la guerra. El 9 de noviembre el movimiento revolucionario obliga a renunciar al rey Guillermo II. Se convoca a una Asamblea Constituyente. Se forman los consejos de obreros y soldados (similares a los soviets rusos). Después de tres meses de doble poder la revolución es desviada por la socialdemocracia en el poder. En enero de 1919 comienza un proceso insurreccional que dura 5 días. El partido comunista recientemente fundado, llama a la toma del poder pero no puede ejercer un rol claro de dirección. La revolución es aplastada y los líderes son detenidos. Algunos, como Liebknecht y Luxemburgo, son asesinados.
2. En marzo de 1921, en las minas de carbón de Mansfeld, tuvieron lugar huelgas y ocupaciones de fábricas; el gobernador socialdemócrata envío al ejército y a la policía para terminar con el movimientos. El Partido Comunista Alemán, en lugar de denunciar la represión y llamar a la solidaridad desde una posición defensiva, llamó a la huelga general en todo el país y a la lucha armada. Del 22 al 29 de marzo se luchó heroicamente pero no hubo respuesta al llamado, por parte de las masas, y quedaron aislados del resto de la clase obrera del país. Todo terminó en una derrota con importantes bajas y miles de encarcelados. De esta forma, el partido perdió la influencia que tenía antes de marzo pasando de 350.000 miembros a la mitad. Para vencer no sólo era necesario la acción decidida de una vanguardia, sino también una estrecha relación del partido con los sectores de masas.

La city londinense, preocupada por el fantasma del Brexit

El jueves 23 se votará la permanencia de Gran Bretaña en la Unión Europea. Como expone un estudio reciente sobre el poder imperialista de Londres, la plaza financiera londinense tiene mucho que perder de imponerse el no.
En las últimas semanas la alarma por la posibilidad de que se imponga el Brexit el próximo jueves 23 fue creciendo en los círculos de poder londinenses, como lo refleja la prensa internacional. No es para menos, ya que de imponerse esta alternativa –que se viene desinflando después del asesinato de la diputada Jo Cox cuando participaba de un acto contra el Brexit– significaría un duro golpe para las bases del poder imperialista de la corona, estrechamente asociadas al rol de mediador en las finanzas globales. Rol que depende en una medida no menor de la peculiar posición que tiene Gran Bretaña dentro de la UE.
En Ideas de Izquierda de mayo discutimos el libro The City. Londres y el poder global de las finanzas, que estudia el rol de la plaza financiera londinense en el capitalismo global. Este trabajo muestra cómo la Corona británica logró sacar provecho de las fortalezas relativas (históricas, geográficas y geopolíticas) de la plaza financiera londinense para convertirla, desde los años ‘80, en la base de una renovación del poderío británico. El reférendum que va a celebrarse el próximo 23 de junio, podría asestar un duro golpe a las condiciones que le han permitido jugar ese papel. De ahí se explica la creciente alarma en los círculos dominantes británicos ante el crecimiento que venía mostrando la intención de voto contra la permanencia durante las últimas semanas.
Norfield demuestra en su libro que Gran Bretaña sigue jugando un rol clave como potencia imperialista global, y que puede hacerlo por las fortalezas de su sector financiero. Gran Bretaña ocupa el segundo lugar por la importancia de su sector financiero a nivel mundial, detrás de los EE. UU., mientras que en algunas áreas se ubica al tope del ranking, como es el caso de las transacciones de cambio de moneda. Cuenta con 6 instituciones financieras entre las mayores 50, contra 10 que tiene EE. UU. El protagonismo mundial de su sector financiero se refleja también en el peso que muestra en su economía: los activos bancarios representan 4 veces el tamaño del Producto Interno Bruto de Gran Bretaña, el ratio más elevado en el mundo después de los de Suiza y Luxemburgo. El primer puesto ocupado por Gran Bretaña en lo que hace a activos y depósitos bancarios internacionales, así como en lo que hace a transacciones de compra-venta de monedas, se realzan aún más teniendo en cuenta que su moneda nacional está lejos de ser dominante de las transacciones mundiales (la libra es ampliamente superada por el dólar, el euro y el yen).
La posición que tiene Gran Bretaña como parte de la UE, pero no de la Eurozona, fue para Norfield una de las claves para mantener el protagonismo de la City a pesar de la notoria pérdida de gravitación de la economía británica dentro del sistema mundial. Como dice en su blog, “este rol permite, y requiere, que el Estado británico opera al mismo tiempo fuera y dentro del montaje político y económico europeo”. El sistema financiero británico es mundial, y tiene como fortaleza mediar en las operaciones en dólares, y por eso “los intereses políticos y económicos de Gran Bretaña no apoyan su membresía dentro de la zona euro”. Sin embargo, “el Estado británico también necesita tener voz en el desarrollo de la política europea para sostener su posición y el funcionamiento del sistema financiero que ayudó a crear y del cual se beneficia”. Se entiende, operar como “bróker” privilegiado en los flujos de capital que vinculan a las economías de la UE y los EE. UU. es una parte importante de los negocios de la City.
Como sostiene Norfield en The City, “lo último que querrían las grandes corporaciones del Reino Unido es dejar la UE, con el riesgo de que sean afectadas las relaciones de comercio e inversión, y con fuerte efecto colateral para los negocios de la City”. No sorprende entonces que los medios británicos hayan salido a recordar en los últimos días que el Brexit podría amenazar todas las relaciones que permiten a Gran Bretaña sostener sus estatus imperialista.
Por supuesto, nada es definitivo, y aún ante esta amenaza, siempre hay “otras avenidas de parasitismo para perseguir”, nos recuerda Norfield. Aún en el caso del Brexit, el poder parasitario de las finanzas británicas podría reconfigurarse, y The city sugiere varias alternativas por las cuáles esta posibilidad podría discurrir, aunque probablemente con fuerte impacto en las relaciones entre las grandes potencias, cambiando los equilibrios existentes. Pero en ningún modo generando un efecto progresivo como parecen esperar algunos impulsores del Brexit desde la izquierda, o “Lexit”.
La UE sí o no, no es entonces la cuestión para los trabajadores y sectores populares golpeados por las políticas de austeridad, y para los que rechazamos toda la economía política al servicio del capital: liberalización del comercio y los flujos de capitales, privatización, recorte de impuestos en beneficio del empresariado y flexibilización y precarización de la fuerza de trabajo, políticas por las que las abogan las instituciones de la UE así como todos los gobiernos nacionales de los estados de la unión. Para la clase trabajadora debemos recordar, como dijera Lenin, que el enemigo está en casa.

Esteban Mercatante
laizquierdadiario.com