martes, enero 27, 2015

El pueblo de Grecia aplasta a la derecha y propina un duro golpe a la Unión Europea y al FMI



Syriza, la Coalición de la Izquierda Radical, ha obtenido este domingo una votación extraordinaria, que supera largamente la distancia que le adjudicaban los encuestadores interesados con relación al partido de derecha en el gobierno. Podrá formar un gobierno propio o con aliados de izquierda, no necesita de contubernios con la derecha.
A la izquierda de Syriza, el frente Antarsya, obtuvo el 0,6% de los votos, el PC el 5,7%, y el EEK, el 0.3 por ciento. El conjunto de la izquierda de Grecia se ha convertido en mayoría nacional electoral. Se trata de un resultado sin precedentes en la Historia de la Grecia moderna.
Se trata de un repudio sin atenuantes a la política de hambreamiento social impuesto por la Unión Europea para salvar de la quiebra a los bancos de Grecia y de los acreedores bancarios internacionales. El gran capital europeo y el FMI han provocado una crisis humanitaria sin precedentes en Grecia. El conjunto de Europa, luego de casi una década de ajustes, se encuentra ante una situación económica desesperante.
Syriza enfrenta ahora la contradicción entre sus planteos para poner fin a la miseria social, por un lado, y su decisión de arribar a compromisos con los gobiernos y banqueros de Europa para mantener a Grecia en la órbita de la Unión Europea. En América Latina, experiencias similares, en Uruguay, Brasil y Bolivia, entre otros, han llevado a un feroz crecimiento de la deuda externa y de la dependencia internacional, y a la insatisfacción de los reclamos populares.
Se abre en Europa un escenario de conflicto político extraordinario en esta década de crisis mundial. El desenlace de este conflicto dependerá, en lo fundamental, del grado de independencia y resolución política de las masas de Grecia, y por otro lado de la solidaridad que reciba de los trabajadores del resto del mundo, en primer lugar mediante sus propias luchas nacionales en defensa de sus conquistas y reivindicaciones.
Incluso si Syriza ha renunciado a cualquier desafío de conjunto al régimen capitalista y a sus creaciones políticas e institucionales, su victoria electoral expresa el amplio campo de desarrollo que la crisis mundial ha abierto para la izquierda revolucionaria.
Saludamos con entusiasmo este primer paso de los trabajadores de Grecia en su lucha contra el ajuste y el capitalismo internacional, y llamamos a desarrollar alternativas obreras independientes y socialistas en todos los países.

Jorge Altamira

Alexis Tsipras jura como primer ministro y el Eurogrupo exige cumplir con las reformas



Alexis Tsipras juró como primer ministro de Grecia tras su negociación con el partido nacionalista de derecha, Griegos Independientes (ANEL). Mientras tanto, el Eurogrupo se reúne para discutir sobre la deuda de Grecia.

El juramento de Alexis Tsipras ante el presidente de la República, Károlos Papulias, al día siguiente del gran triunfo de Syriza, estuvo cargado de gestos simbólicos. En primer lugar, sólo realizó el juramento civil, prescindiendo del juramento religioso. Este gesto, que jamás había hecho un primer ministro griego, fue criticado por Nueva democracia cuyo portavoz, Maria Spykari, dijo que "Da la espalda a una tradición de varios siglos de la nación helena, directamente entrelazada con la ortodoxia".
El otro acto simbólico de Tsipras como primer ministro de Grecia, fue cuando depositó un ramo de flores en la tumba de miembros de la resistencia comunista asesinados por los nazis, tras su visita al campo de tiro de Kesarianí, que durante la ocupación nazi fue utilizado como lugar de ejecución de los miembros de la resistencia.
Por otro lado, no hubo traspaso de poderes del primer ministro saliente, Andonis Samarás, al nuevo, quedando todo en un trámite de funcionarios. Un comunicado de Syriza afirmó que el traspaso de poderes del primer ministro saliente es una tradición y "esperábamos que fuera respetada".
La asunción como primer ministro pudo ser posible después de que se confirmara el mismo lunes, un acuerdo entre Syriza y la derecha nacionalista de Griegos Independientes (ANEL), que en las elecciones consiguió 13 diputados, con un 4,75 % de votos. El acuerdo fue anunciado por el líder de Griegos Independientes, Panos Kammenos, para que "los griegos avancemos unidos para recobrar la soberanía nacional", según dijo.
Por otro lado, la primera reacción del Ejecutivo de la Comisión Europea (UE) ante el resultado de las elecciones griegas, fue la transmisión de un mensaje insistente para que Atenas cumpla los acuerdos previos a los que se había comprometido, exigiendo "respeto a la elección soberana y democrática" de los griegos y se reiteró la "disposición" a asistir al país y a iniciar conversaciones al respecto, una vez que Tsipras haya formado gabinete.
Por su parte, el portavoz de la CE, Margaritis Schinas, afirmó que "Grecia ha hecho un progreso notable en los últimos años y estamos preparados para seguir asistiendo a Grecia en los desafíos pendientes". A su vez, el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker afirmó que, "según las normas, la CE tiene que trabajar con todos los gobiernos, sea cual sea, de manera estrecha. Eso haremos con Grecia".
El consejo de ministros de Economía y Finanzas de los países de la eurozona se reunió este el lunes para empezar a analizar una posible nueva ampliación del programa de rescate a Grecia — que debe finalizar en el mes de febrero—. Las primeras declaraciones de algunos de sus miembros mostraron intención de discutir sobre un eventual alivio de su deuda, pero no a una quita.
Al respecto, Juncker consideró que esa "no es una cuestión urgente", y recordó que "hay unas reglas establecidas de acuerdo con las autoridades griegas" y que éstas deben cumplirse.
Por su parte, el presidente del Parlamento Europeo (PE), el socialista alemán Martin Schulz, afirmó que no habrá acuerdo sobre una posible quita de la deuda y que habrá que analizar con Atenas "qué posibilidades hay de hacer otras cosas, como mejorar los ingresos del Estado, para lo que hay normas fiscales europeas contra la evasión fiscal, o lo que para mí es igual de importante: reforzar el débil crecimiento económico con fuertes inversiones".
También el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schauble insistió, a su llegada a la reunión del Eurogrupo en Bruselas, en que "las reformas, acompañadas de un marco institucional que funcione y una sólida política de finanzas, crean crecimiento económico y empleos".
No faltó la sentencia del ministro español de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, quien dijo que "no esta encima de la mesa" la convocatoria a una conferencia internacional que defina una reestructuración de la deuda griega.
La rápida asunción de Alexis Tsipras como primer ministro está mostrando sus primeras contradicciones. Por un lado, tener que asumir con el acuerdo de un partido de derecha, ya lo coloca en un lugar incómodo y difícil de explicar a su electorado.
Por otro lado, no tendrá fácil cumplir su "programa antiausteritario" con una Troika que se empeña en continuar con las reformas que, por más "aliviadas" que puedan ser, continuarán castigando a una población sumida en la pobreza. Son las contradicciones de un partido que asume bajo la contradicción importante entre las aspiraciones del movimiento de masas y el programa de Syriza, un programa "respetable" para los gobiernos imperialistas de Europa y para la troika.

Cynthia Lub
Barcelona | @LubCynthia

La victoria de Syriza abre nueva etapa en Grecia

Grecia pareció cerrar ayer la puerta a las políticas de austeridad y abrir una ventana a la esperanza tras las elecciones legislativas en las cuales se impuso claramente el partido Syriza con una promesa de cambio y que se vio acompañada pocas horas después con algunos gestos simbólicos que despertaron, sin lugar a dudas, mucha expectación.
"Hoy el pueblo griego ha hecho historia", subrayó el líder de Syriza, Alexis Tsipras, al anunciar en la noche electoral del domingo y ante unos cinco mil seguidores que su victoria simbolizaba "la lucha de los pueblos de Europa contra la austeridad" que desde Grecia "marcha con paso firme por el cambio". Tsipras tendió la mano a todos los ciudadanos y declaró que no hay "ni vencedores ni vencidos" y que su gobierno sería "para todos los griegos", pues los únicos que perdían con la victoria de la izquierda era "la Grecia de los oligarcas y de los corruptos".
Syriza logró un 36 por ciento de los votos y 149 escaños, sobre un total de 300, frente al conservador Nueva Democracia, hasta ahora en el Gobierno y defensor de las políticas de austeridad, que llegó al 27 por ciento y 76 diputados. Pese a la abultada diferencia, Syriza debió buscar el apoyo de alguna fuerza política para poder formar un gobierno que contara con mayoría absoluta en la Asamblea Nacional.
Con una diligencia inusitada para tratarse de Grecia, Tsipras consiguió a primera hora de la mañana del lunes no solo cerrar la negociación con quienes le apoyarán durante la legislatura, el partido derechista Griegos Independientes (ANEL), sino también concretar la lista de personas que integrarán el ejecutivo de coalición. Las sorpresas no quedaron ahí, cuando a las 15.30 de la tarde se dirigió a la sede del Presidente de la República, Karolos Papulias, para recibir el mandato de formar un nuevo gobierno, mostró sus cartas de presentación y minutos después estaba jurando ante la constitución su cargo al frente del país. Tsipras se convertía en el primer ministro más joven en la historia de Grecia, y probablemente en el más rápido en hacerlo.
La ceremonia sirvió, además, para mostrar algunos de sus compromisos. Fue llevada a cabo sin la alta jerarquía de la iglesia ortodoxa, sin crucifijo, biblia, ni corbata. Inaudito en Grecia. Tsipras se dirigió acto seguido hacia el distrito de Kessariani. Pocos minutos después de haber accedido a su cargo llevaba a cabo su primera visita oficial, y fue para realizar una ofrenda floral a los miembros de la resistencia asesinados por los nazis durante la ocupación. 200 comunistas, víctimas de una de las peores matanzas llevadas a cabo por las tropas alemanas en la capital griega, fueron homenajeados por el nuevo primer ministro y un grupo de descendientes de los partisanos, dando lugar a un hecho sin precedentes.
Con la misma celeridad anunció su intención de que el próximo consejo de ministros formalicen oficialmente sus cargos de manera lo más inmediata posible, con el fin de que cuanto antes estén en disposición de trabajar para sacar al país de la "emergencia humanitaria" en la que se haya.
El líder de izquierda había asegurado que "el nuevo Gobierno negociará con nuestros socios europeos", dijo, pero también "desmentirá a todos los que ven destrucción, no habrá desastre, ni tampoco sumisión, pues nuestro objetivo desde el primer día es restablecernos de las consecuencias de la crisis".
Muchos se preguntan cómo es posible que Syriza haya elegido a ANEL para formar su gobierno de coalición teniendo en cuenta sus rancias posturas con respecto a la inmigración, los asuntos de la iglesia y el Estado, su furibunda oposición a cualquier acercamiento a Turquía con respecto a la cuestión de Chipre, o con Macedonia a propósito de su nombre. Pero al mismo tiempo ANEL, una escisión de ND, nació con unos principios muy claros de respeto a la soberanía popular, la constitución y no permitir negociaciones con la independencia nacional, lo que en el terreno económico le llevan a rechazar la deuda ilegítima y usuraria, así como a posicionarse totalmente en contra de las políticas de austeridad y de cuantas medidas tratan de exigir al país los acreedores extranjeros.
En la anterior legislatura Syriza y ANEL votaron juntos en numerosas ocasiones en contra de los recortes. Y en la actual parece claro que el principal objetivo es poner fin a unas directrices económicas impuestas desde Europa, y que han llevado a la ruina a Grecia, por lo que los dirigentes de Syriza deben haber valorado que, pese a su ideología, ANEL puede resultar un socio útil de cara a las inminentes negociaciones que sobre la deuda y el memorando de préstamo el nuevo gobierno se dispone a encarar en breve.

El KKE celebra sus resultados pero no el triunfo de Syriza

El Partido Comunista de Grecia (KKE) dejó una vez más muy claras cuáles son sus diferencias con Syriza, al parecer insalvables, al evaluar los resultados arrojados por las urnas. En la primera comparecencia pública de su secretario general, Dimitris Koutsouba, durante la noche electoral, la organización recordó porqué no es posible ningún tipo de colaboración entre las únicas dos formaciones de izquierda con representación parlamentaria. “Syriza se guiará por la vía que marca el euromemorando, con las obligaciones, concesiones y compromisos impuestos por las grandes empresas, el capital, la Unión Europea (UE) y la OTAN, con todo lo que esto conlleva de negativo para nuestro pueblo y nuestro país. Una vez más las clases trabajadoras pagarán el precio”, aseguró el dirigente.
Pero si la victoria de Syriza solo “refleja en gran medida la falsa esperanza en el nuevo gobierno” los resultados del KKE, que aumentaron en 60.000 votos y 3 escaños su representación, fue evaluado como la “confirmación de la tendencia positiva del partido en la recuperación de jóvenes que comenzó en las elecciones europeas y municipales y regionales del año pasado, y que continúan en las pequeñas y grandes luchas de nuestro pueblo, en el trabajo, los sindicatos y en el movimiento popular en general”.

Antonio Cuesta, corresponsal de Prensa Latina en Grecia

lunes, enero 26, 2015

La victoria de Syriza abre un nuevo tiempo político en Grecia



"Hoy el pueblo griego ha hecho historia", así de rotundo se expresó el líder de Syriza, Alexis Tsipras, al anunciar ante cientos de sus seguidores el triunfo en las elecciones legislativas celebradas el domingo en el país.
La celebración, sin embargo, quedó un poco deslucida por el hecho de que la formación de izquierda no obtuvo la mayoría parlamentaria absoluta por muy poco, y le obligará a buscar un pacto postelectoral que no tendrá nada fácil.
Con el 99,80 del escrutinio realizado, Syriza obtuvo el 36% de los votos y 149 escaños, a dos de la mayoría absoluta, el conservador Nueva Democracia 76 escaños (27,8%) y 17 tanto para el partido fascista Amanecer Dorado (6,2%) como para el socialdemocrata Potami (6%). Tras ellos se situaron el Partido Comunista, con 15 diputados (5,4%), y los derechistas Griegos Independientes con 13 (4,7%) al igual que el Pasok (4,6), que fue la fuerza política con representación parlamentaria con menor número de votos. La participación fue del 63,8%, 1,3 puntos más que en las elecciones legislativas de junio de 2012.
En su declaración en la Universidad de Atenas ante más de dos mil pesonas Tsipras afirmó que la decisión del pueblo griego hace que la troika de acreedores “sea pasado”, mientras que apeló a su victoria para reivindicar "la lucha de todos los pueblos de Europa contra la austeridad" que desde Grecia "avanza con pasos firmes por el cambio". Añadió que el pueblo no le da un cheque en blanco “sino un mandato para reorganizar el país”
Tsipras tendió la mano a los que no le han votado y afirmó que en estas elecciones no hay “ni vencedores ni vencidos” y que formaría un gobierno “para todos los griegos”. “Hoy perdió la Grecia de los oligarcas y de los corruptos”, dijo Tsipras, quien afirmó que “hoy ganó la Grecia del trabajo, del conocimiento y de la cultura”. “Ganó la Grecia que lucha y tiene esperanza”, agregó el líder izquierdista entre los vítores de sus seguidores, que lanzaron fuegos artificiales.
“El nuevo Gobierno negociará con nuestros socios europeos”, dijo Tsipras, quien afirmó que presentará su propio plan de reformas “sin nuevos déficit pero tampoco sin un superávit irrealizable”.
“El nuevo gobierno desmentirá a todos los que ven destrucción -expresó-. No habrá desastre, ni tampoco sumisión. Nuestro objetivo desde el primer día es restablecernos de las consecuencias de la crisis”.
“Pero antes de todo, el pueblo debe recobrar su dignidad, el optimismo, la sonrisa… ese es el mensaje primordial”, añadió.

Samarás derrotado

El gran derrotado de la jornada fue el primer ministro Antonis Samarás quien evitó felicitar a su rival en público, pero, según la televisión estatal, lo hizo por teléfono. En su breve comparecencia pública, en el centro de congresos de Zapeio, donde se había instalado el centro de prensa, Samarás evitó reconocer su derrota explícitamente y se limitó a señalar que reconocía la voluntad del pueblo.
“Hoy dejo un país que sale de la crisis, miembro de la UE y del euro. Deseo que el próximo Gobierno mantenga estos éxitos”, añadió.
El primer ministro saliente afirmó que espera que “no se cumplan mis previsiones”, y aunque no precisó a qué se refería, aludió con ello a los malos augurios pronunciados durante su campaña electoral para el caso de una victoria de Syriza. Samarás basó buena parte de su campaña en vaticinar una Grecia fuera del euro y en bancarrota si se producía un triunfo del partido izquierdista.
Junto a los conservadores el gran perdedor de la noche y de la nueva etapa que se abre en Grecia fue el Pasok. Su futuro no está nada claro toda vez que durante los últimos años su subsistencia se ha mantenido de forma artificial por el hecho de haber permanecido en el gobierno. Con un nivel tan bajo de apoyo popular, sin ningún poder en las instituciones y con una deuda de más de 125 millones de euros, el partido que llegó a controlar la vida política del país podría haber comenzado el camino hacia su desaparición.
El líder del Pasok, Evangelos Venizelos, reconoció el mal resultado y, aunque felicitó a Syriza, le recordó que “la actual situación griega necesita de mayorías más amplias”. Para Venizelos, gran parte de la responsabilidad de esta caída socialista la tiene el ex primer ministro Yorgos Papandreu “que provocó una escisión por razones personales”. El partido recién creado de Papandreu, el Movimiento de los Socialistas Democratas, no logró superar el 3 por ciento mínimo para acceder al parlamento, al obtener solo un 2,4%.
Uno de los vencedores de la jornada fue el partido neonazi Amanecer Dorado, que pese a tener a la mayor parte de su cúpula en la cárcel por presuntos delitos criminales, se situó en tercer lugar con el 6,3 % de los votos y 17 escaños.

Los compromisos de Syriza

El pueblo griego puede exigir a Syriza el cumplimiento del programa de Tesalónica de Syriza, que le ha llevado a la victoria, y que incluye entre otros estos compromisos:
Luchar contra la pobreza energética. Electricidad gratuita para 300.000 hogares a los que se cortó el suministro
Sanidad universal y gratuita, después de que miles de griegos hayan sido expulsados del sistema sanitario por no tener trabajo
Creación de 300.000 puestos de trabajo
La vuelta del salario mínimo a 751 euros
La supresión del nuevo impuesto sobre el patrimonio
Condicionar la devolución de la deuda a la vuelta al crecimiento
Una quita a la mayor parte de la deuda y una moratoria para el pago
El dirigente griego dijo que su intención es “cambiar Europa, no desmantelarla”, y en su viaje al centro ya había sustituido su discurso del impago por otro de negociación de una quita.
El responsable del programa económico de Syriza, Yannis Miliós, afirmó al conocerse su victoria que el programa acordado entre el primer ministro griego en funciones, Andonis Samarás, y el eurogrupo "está muerto". "Supongo que Gikas Jardúvelis -ministro de Finanzas en funciones- se limitará mañana en el eurogrupo a discusiones de carácter técnico, pues el programa que había acordado Jardúvelis como representante de Samarás ya está muerto".

La respuesta de Europa

La Comisión Europea rechazó hacer ningún comentario hasta conocer los resultados definitivos. Los ministros de Economía y Finanzas de la eurozona serán los primeros en realizar el análisis de la nueva situación en Grecia en su reunión de este lunes en Bruselas, en la que evaluarán la hipótesis de una nueva prolongación del segundo rescate griego.
Los Diecinueve consideran que es poco probable que Grecia haya formado un Gobierno hasta finales de febrero, y además haya retomado y finalizado en las cinco semanas hasta entonces la quinta revisión del programa. El Eurogrupo, según fuentes comunitarias, debatirá sobre “el camino a seguir” tras las elecciones porque lo único certero que tendrán los ministros sobre la mesa es el resultado electoral.
La primera prolongación de la parte europea del rescate expira el 28 de febrero, de manera que desde el 1 de marzo ya no habrá ninguna red de seguridad para Grecia, salvo la del Fondo Monetario Internacional (FMI).
El presidente del Banco Central alemán (Bundesbank), Jens Weidmann, volvió a insistir en que la economía Grecia sigue necesitando apoyo externo y advirtió al futuro Gobierno de Atenas que ese respaldo sólo tiene cabida “si se respetan los acuerdos” adoptados. “Está claro que Grecia no puede todavía prescindir del apoyo de un programa de ayuda. Y, naturalmente, un programa de ese tipo sólo puede darse cuando se cumplen los acuerdos”, afirmó Weidmann en una entrevista con la primera cadena de la televisión pública alemana ARD tras conocerse que los sondeos dan la victoria a la coalición izquierdista Syriza.
El presidente del banco central alemán confió en que “el nuevo gobierno griego no haga promesas ilusorias que el país no se puede permitir” y que continúe con las reformas estructurales que se necesitan sin poner en cuestión lo conseguido hasta el momento. A su juicio, el objetivo es que las finanzas griegas sean sostenibles a largo plazo y “mientras ése no sea el caso, una quita de la deuda sólo dará un breve respiro”.

La acción histórica de Obama

El establecimiento de vínculos diplomáticos entre Estados Unidos y Cuba ha sido ensalzado en el mundo como un suceso de importancia histórica. El corresponsal John Lee Anderson, quien ha escrito con perspicacia acerca de la región, sintetiza una reacción general entre los intelectuales liberales cuando escribe, en The New Yorker, que:
Barack Obama ha mostrado que puede actuar como estadista de altura histórica. Y también, en este momento, Raúl Castro. Para los cubanos, este momento será emocionalmente catártico e históricamente transformacional. Durante 50 años su relación con su rico y poderoso vecino norteamericano se ha mantenido congelada en la década de 1960. Hasta un grado surrealista, sus destinos también se congelaron. Para los estadunidenses el suceso es importante también. La paz con Cuba nos devuelve momentáneamente a aquella era dorada en la que Estados Unidos era una nación amada en todo el mundo, cuando un joven y apuesto presidente JFK estaba en el cargo... Antes de Vietnam, de Allende, de Irak y de todas las miserias, y nos permite sentirnos orgullosos de nosotros mismos por hacer lo correcto.
El pasado no es tan idílico como lo retrata la persistente imagen de Camelot. JFK no fue antes de Vietnam o ni siquiera de Allende o Irak, pero dejemos eso a un lado. En Vietnam, cuando JFK asumió el cargo, la brutalidad del régimen de Diem impuesto por Washington había finalmente provocado una resistencia nacional que no pudo enfrentar. Kennedy se vio confrontado por lo que llamó un asalto desde adentro, agresión interna, según la interesante frase favorecida por su embajador ante la ONU, Adlai Stevenson.
En consecuencia, Kennedy aumentó de inmediato la intervención estadunidense a la escala de una agresión, ordenando a la Fuerza Aérea bombardear Vietnam del Sur (según límites sudvietnamitas, que no engañaban a nadie), autorizando la guerra química y con napalm para destruir cultivos y ganado, y lanzando programas para llevar a los campesinos a virtuales campos de concentración para protegerlos de los guerrilleros, a quienes Washington sabía que la mayoría de ellos apoyaban.
Hacia 1963, los informes desde el terreno parecían indicar que la guerra de Kennedy triunfaba, pero surgió un grave problema. En agosto, la Casa Blanca se enteró de que el gobierno de Diem buscaba negociaciones con el Norte para poner fin al conflicto.
Si JFK tenía la menor intención de retirarse, eso le habría dado una oportunidad perfecta para hacerlo graciosamente, sin costo político, e incluso afirmando, en el estilo acostumbrado, que fue la fortaleza estadunidense y la defensa de la libertad lo que obligó a los norvietnamitas a rendirse. En cambio, Washington respaldó un golpe militar para instalar halcones militares, más apegados a los compromisos reales de JFK; el presidente Diem y su hermano fueron asesinados en el proceso. Con la victoria en apariencia a la vista, Kennedy aceptó a regañadientes una propuesta del secretario de Defensa Robert McNamara de comenzar el retiro de tropas (NSAM 263), pero con una condición crucial: después de la victoria. Kennedy mantuvo con insistencia esa demanda hasta su asesinato, unas semanas después. Muchas ilusiones se han tejido en torno a esos sucesos, pero se derrumban con rapidez ante el peso del rico registro documental.
La historia en otras partes no fue tan idílica como las leyendas de Camelot. Una de las decisiones de Kennedy que tuvieron mayores consecuencias se dio en 1962, cuando cambió en los hechos la misión de los militares latinoamericanos de la defensa hemisférica –remanente de la Segunda Guerra Mundial– a la seguridad interna, eufemismo para nombrar la guerra contra el enemigo interno, la población. Los resultados fueron descritos por Charles Maechling, quien dirigió la contrainsurgencia estadunidense y la planeación de la defensa interior de 1961 a 1966.
La decisión de Kennedy, escribió, llevó la política estadunidense de la tolerancia a la rapacidad y crueldad de los militares latinoamericanos a la complicidad directa en sus crímenes, al apoyo de los métodos de los escuadrones de exterminio de Heinrich Himmler. Quienes no prefieren lo que el especialista en relaciones internacionales Michael Glennon llamó ignorancia intencional pueden con facilidad aportar los detalles.
En Cuba, Kennedy heredó la política de Eisenhower de bloqueo y planes formales de derrocar al régimen, y con rapidez los intensificó con la invasión de Bahía de Cochinos. El fracaso de la incursión causó algo cercano a la histeria en Washington. En la primera reunión de gabinete después de la fallida invasión, la atmósfera era casi salvaje, observó en privado el subsecretario de Estado Chester Bowles: Hubo una reacción casi frenética a un programa de acción. Kennedy expresó la histeria en sus declaraciones públicas: “Las sociedades complacientes y blandas están a punto de ser eliminadas junto con los desechos de la historia. Sólo los fuertes… tienen la posibilidad de sobrevivir”, dijo a la nación, aunque estaba consciente, según admitió en privado, de que los aliados creen que estamos un poco dementes por el tema de Cuba. No sin razón.
Las acciones de Kennedy eran acordes con sus palabras. Lanzó una campaña terrorista asesina, diseñada para llevar los terrores de la Tierra a Cuba, según la frase de su consejero, el historiador Arthur Schlesinger, en referencia al proyecto asignado por el presidente a su hermano Robert como su más alta prioridad. Aparte de dar muerte a miles de personas junto con una destrucción en gran escala, los terrores de la Tierra fueron un factor principal en poner al mundo al borde de una guerra mundial terminal, como revela un estudio reciente. El gobierno reanudó los ataques terroristas tan pronto como la crisis de los misiles se desactivó.
Una forma común de evadir los temas desagradables es limitarse a las conjuras de la CIA para asesinar a Castro, ridiculizar su absurdo. Existieron, sí, pero fueron apenas un pie de página a la guerra terrorista lanzada por los hermanos Kennedy luego del fracaso de la invasión de Bahía de Cochinos, guerra a la que es difícil encontrar parangón en los anales del terrorismo internacional.
Hoy día existe mucho debate sobre si Cuba debe ser retirada de la lista de países que apoyan el terrorismo. Sólo puedo traer a la mente las palabras de Tácito de que el crimen una vez expuesto sólo tiene refugio en la audacia. Excepto que no está expuesto, gracias a la traición de los intelectuales.
Al asumir la presidencia luego del asesinato, Lyndon B. Johnson relajó el terrorismo, que sin embargo continuó durante la década de 1990. Pero no permitió que Cuba viviera en paz. Explicó al senador Fulbright que si bien no iba a entrar en ninguna operación de Bahía de Cochinos, quería asesoría sobre cómo debemos pincharles las bolas más de lo que lo estamos haciendo. En su comentario, el historiador sobre América Latina Lars Schoultz observa que pinchar las bolas ha sido la política estadunidense desde entonces.
Algunos, sin duda, han sentido que tales métodos delicados no bastan, por ejemplo Alexander Haig, miembro del gabinete de Richard Nixon, quien pidió a ese presidente: Usted ordene y convierto esa pinche isla en estacionamiento.
Su elocuencia captura con vividez la prolongada frustración de los líderes estadunidenses con esa infernal pequeña república cubana, frase de Theodore Roosevelt al desahogar su furia por la resistencia de Cuba a aceptar graciosamente la invasión de 1898 para bloquear su liberación ante España y convertirla en una colonia virtual. Sin duda su valerosa incursión en la colina de San Juan había sido una noble causa (por lo regular se pasa por alto que esos batallones africano-estadunidenses fueron en gran medida responsables de conquistar la colina).
El historiador cubano Louis Pérez escribe que la intervención estadunidense, ensalzada en Estados Unidos como una intervención humanitaria para liberar a Cuba, logró sus objetivos verdaderos: Una guerra cubana de liberación se transformó en una guerra estadunidense de conquista, la guerra entre Estados Unidos y España en la nomenclatura imperial, diseñada para oscurecer la victoria cubana, que fue absorbida rápidamente por la invasión. El desenlace alivió las ansiedades estadunidenses acerca de lo que era anatema para todos los responsables de las políticas estadunidenses desde Thomas Jefferson: la independencia de Cuba.

Cómo han cambiado las cosas en dos siglos.

Ha habido esfuerzos tentativos por mejorar las relaciones en los pasados 50 años, revisados en detalle por William LeoGrande y Peter Kornbluh en su reciente estudio integral, Back Channel to Cuba. Es debatible que debamos sentirnos orgullosos de nosotros por los pasos que Obama ha dado, pero sí son lo correcto, aunque el aplastante bloqueo siga en vigor en desafío a todo el mundo (excepto Israel) y el turismo aún esté prohibido. En su mensaje a la nación en el que anunciaba la nueva política, el presidente dejó en claro que también en otros aspectos el castigo a Cuba por no plegarse a la voluntad y a la violencia de Washington continuará, repitiendo pretextos que son demasiado ridículos para comentarlos.
Sin embargo, son dignas de atención las palabras del presidente, tales como las siguientes: “Orgullosamente, Estados Unidos ha apoyado la democracia y los derechos humanos en Cuba a lo largo de cinco décadas. Lo hemos hecho sobre todo mediante políticas que apuntan a aislar la isla, evitando los viajes y el comercio más básicos que los estadunidenses pueden disfrutar en cualquier otro lugar. Y aunque esta política ha estado fincada en la mejor de las intenciones, ninguna otra nación nos secunda en imponer estas sanciones y ha tenido poco efecto más allá de dar al gobierno cubano una justificación para imponer restricciones a su pueblo… Hoy, les soy sincero: nunca podemos borrar la historia entre nosotros”.
Uno tiene que admirar la asombrosa audacia de esta declaración, que nuevamente hace evocar las palabras de Tácito. Obama sin duda está consciente de la historia verdadera, que no sólo abarca la asesina guerra terrorista y el escandaloso bloqueo económico, sino también la ocupación militar del sureste de Cuba durante más de un siglo, incluyendo su puerto más grande, pese a solicitudes de su gobierno desde la independencia de devolver el territorio robado a punta de pistola, política justificada sólo por la adhesión fanática a bloquear el desarrollo económico de la isla. En comparación, la ilegal anexión de Crimea por Putin parece hasta benigna. La dedicación a la venganza contra los cubanos impúdicos que resisten el dominio estadunidense ha sido tan extrema que incluso se ha contrapuesto a los deseos de normalización de la comunidad de negocios –empresas farmacéuticas, agronegocios, energéticas–, algo inusitado en la política exterior estadunidense. La cruel y vengativa política de Washington ha aislado prácticamente a Estados Unidos en el hemisferio y atraído el desprecio y el ridículo en todo el mundo. A Washington y sus acólitos les gusta fingir que han aislado a Cuba, como Obama expresó, pero la historia muestra con claridad que es Estados Unidos el que está siendo aislado, lo que es probablemente la principal razón de este cambio parcial de curso.
Sin duda, la opinión interna es otro factor en la histórica acción de Obama, aunque el público ha estado durante mucho tiempo en favor de la normalización sin que tenga relevancia. Una encuesta de CNN de 2014 mostró que sólo uno de cada cuatro estadunidenses considera hoy día a Cuba una amenaza seria a Estados Unidos, en comparación con más de dos tercios hace 30 años, cuando Ronald Reagan advertía sobre la grave amenaza a nuestras vidas planteada por la capital de la nuez moscada en el mundo (Granada) y por el ejército nicaragüense, a sólo dos días de marcha de Texas. Ahora que los miedos se han abatido un poco, tal vez podamos relajar ligeramente nuestra vigilancia.
En los extensos comentarios a la decisión de Obama, un tema dominante ha sido que los esfuerzos benignos de Washington por llevar la democracia y los derechos humanos a los sufridos cubanos, manchados sólo por infantiloides rufianes de la CIA, han sido un fracaso. Nuestros nobles objetivos no se alcanzaron, así que se impone un cambio de orden, aun sin desearlo.
¿Fueron un fracaso las políticas? Depende de cuál fuera el objetivo. La respuesta es clara en el registro documental. La amenaza cubana era la ya conocida que aparece en toda la historia de la guerra fría, con muchos precedentes. Fue explicitada con claridad por el gobierno de Kennedy. La preocupación primordial era que Cuba pudiera ser un virus que esparciera el contagio, para tomar prestados los términos de Kissinger sobre el tema de costumbre, en relación con Chile en la era de Allende. Eso se reconoció de inmediato.
Con la intención de enfocar la atención en América Latina, antes de asumir el cargo Kennedy estableció una misión latinoamericana, encabezada por Arthur Schlesinger, quien informó las conclusiones al presidente entrante. La misión advertía sobre la susceptibilidad de los latinoamericanos a la idea de Castro de tomar las cosas en sus propias manos, serio peligro, explicó Schlesinger más adelante, cuando “la distribución de la tierra y otras formas de riqueza nacional favorecen grandemente a las clases propietarias… (y) Los pobres y menos privilegiados, estimulados por el ejemplo de la revolución cubana, demandan ahora oportunidades de una vida decente”.
Schlesinger reiteraba los lamentos del secretario de Estado John Foster Dulles, quien se quejaba al presidente Eisenhower de los peligros representados por los comunistas dentro del mismo Estados Unidos, que eran capaces de ganar control de los movimientos de masas, ventaja injusta que no tenemos capacidad de duplicar.
La razón es que los pobres son a los que convocan, y ellos siempre han querido despojar a los ricos. Es difícil convencer a gente atrasada e ignorante de seguir nuestro principio de que los ricos deben despojar a los pobres.
Otros elaboraron sobre las advertencias de Schlesinger. En julio de 1961, la CIA informó que “la extensa influencia del castrismo no es función del poderío cubano… La sombra de Castro se engrandece porque las condiciones sociales y económicas a lo largo de América Latina invitan a oponerse a la autoridad gobernante y alientan la agitación por el cambio radical”, del cual la Cuba de Castro es un modelo. El Consejo de Planeación de Políticas del Departamento de Estado explicó que “el peligro primordial que enfrentamos con Castro reside… en el impacto que la mera existencia de su régimen ha dejado en muchos países latinoamericanos… El hecho simple es que Castro representa un desafío triunfal a Estados Unidos, una negación de toda nuestra política hemisférica de casi siglo y medio”, desde que la Doctrina Monroe declaró que la intención estadunidense de dominar el hemisferio. Para expresarlo en términos simples, observa el historiador Thomas Paterson, Cuba, como símbolo y realidad, desafió la hegemonía de Estados Unidos en América Latina.
La forma de tratar con un virus que podría extender el contagio es acabar con él e inocular a las víctimas potenciales. Esa razonable política es precisamente la que aplicó Washington, y en términos de sus objetivos primordiales, ha sido muy exitosa. Cuba ha sobrevivido, pero sin la capacidad de alcanzar su temido potencial. Y la región fue inoculada con perversas dictaduras militares para prevenir el contagio, empezando por el golpe militar inspirado por Kennedy que estableció un régimen de Seguridad Nacional de terror y tortura en Brasil poco después del asesinato del presidente estadunidense, régimen al que Washington dio entusiasta bienvenida. Los generales habían llevado a cabo una rebelión democrática, telegrafió el embajador estadunidense Lincoln Gordon. La revolución fue una gran victoria para el mundo libre, que evitó una pérdida total para Occidente de todas las repúblicas sudamericanas, y debía crear un clima grandemente mejorado para las inversiones privadas. Esta revolución democrática fue la victoria más decisiva para la libertad de mediados del siglo XX, sostuvo Gordon, uno de los mayores puntos de quiebre de la historia mundial en ese periodo, que eliminó lo que Washington veía como un clon de Castro.
La plaga se extendió luego por el continente, y culminó en la guerra terrorista de Reagan en Centroamérica y finalmente en el asesinato de seis destacados intelectuales latinoamericanos, sacerdotes jesuitas, por un batallón salvadoreño de élite, recién desempacado del entrenamiento en la Escuela de Guerra Especializada JFK en Fort Bragg, siguiendo órdenes del alto mando de asesinarlos junto con cualquier testigo, su ama de llaves y la hija de ella. El 25 aniversario del asesinato acaba de pasar, y fue conmemorado con el silencio que se considera apropiado para nuestros crímenes.
Mucho de esto se aplica asimismo a la guerra de Vietnam, también considerada un fracaso y una derrota. Vietnam en sí no era causa de ninguna inquietud, pero, como revela el registro documental, Washington se preocupaba de que un desarrollo independiente exitoso extendiera el contagio en toda la región y llegara a Indonesia, rica en recursos, y quizá hasta Japón: el superdominó, como lo describió el historiador asiático John Dower, que se pudiera adaptar a un este de Asia independiente y se convirtiera en su centro industrial y tecnológico, al margen del control estadunidense, que construyera un nuevo orden en Asia. Estados Unidos no estaba preparado para perder la fase del Pacífico de la Segunda Guerra Mundial a principios de la década de 1950, así que se dispuso con rapidez a apoyar la guerra de Francia para reconquistar su antigua colonia, y luego los horrores que siguieron, los cuales se intensificaron cuando Kennedy asumió el cargo, y más tarde sus sucesores.
Vietnam quedó prácticamente destruido: ya no sería modelo para nadie. Y la región fue protegida con la instalación de dictaduras asesinas, muy al modo de América Latina en los mismos años: no es innatural que la política imperial siga líneas similares en diferentes partes del mundo. El caso más importante fue Indonesia, protegida del contagio por el golpe de Suharto de 1965, un pavoroso asesinato en masa, como lo describió con exactitud el New York Times, aunque se unió a la euforia general por un rayo de luz en Asia (el columnista liberal James Reston). En retrospectiva, el consejero de seguridad nacional de Kennedy y Johnson McGeorge Bundy reconoció que nuestro esfuerzo en Vietnam fue excesivo después de 1965, ya con Indonesia fácilmente inoculada.
La guerra de Vietnam es descrita como un fracaso, una derrota estadunidense. En realidad fue una victoria parcial. Estados Unidos no logró su máximo objetivo de convertir a Vietnam en Filipinas, pero las principales preocupaciones fueron superadas, al igual que en Cuba. Tales desenlaces, por tanto, cuentan como derrota, fracaso, decisiones terribles.
La mentalidad imperial es asombrosa de contemplar. Apenas si pasa un día sin nuevas ilustraciones. Podemos añadir el estilo del nuevo movimiento histórico en Cuba, y su recepción, a esa distinguida lista.

Noam Chomsky
La Jornada
Publicado originalmente en https://zcomm.org/zcommentary/obamas-historic-move/ Se publica en La Jornada con autorización del autor.

domingo, enero 25, 2015

Victor Jara en Peru - 17 de julio de 1973



Concierto de Victor Jara en la Panamericana Televisión, de Lima, Peru, en 17 de julio de 1973. Este fué lo ultimo concierto grabado del artista chileno, que fue asesinado por la Junta Militar Chilena dos meses después.

Camarada Víctor, presente!
Hoy y siempre!

Las elecciones griegas y la crisis en Europa



El 25 de enero se celebran elecciones generales en Grecia. SYRIZA es el gran favorito para ganar estos comicios. Los capitalistas europeos se enfrentan a un dilema, ya que una parte de su maquinaria, la democracia burguesa, corre riesgos de chocar con otra, su programa de austeridad, que el pueblo griego ha sufrido durante los últimos cinco años. Esto es visto como una seria amenaza a los planes de los gobernantes europeos de resolver la crisis económica mediante la destrucción del nivel de vida de la clase obrera.
Un artículo del Financial Times (“Los votantes son el eslabón más débil de la eurozona”), principal portavoz de los estrategas del capitalismo británico, del pasado 29 de diciembre, expresaba muy claramente los temores de la burguesía:
"El eslabón más débil... [era] el riesgo de que los votantes se rebelaran contra la austeridad económica y votaran a los partidos “antisistema”, que rechazan el consenso europeo sobre cómo mantener unida la moneda única. Si ese consenso se quiebra, el delicado castillo de naipes de la deuda, los rescates y la austeridad comienza a tambalearse por completo. Y eso es lo que estamos viendo ahora en Grecia".
El título de este artículo es significativo desde dos puntos de vista. En primer lugar, se hace eco de la conocida cita de Lenin de que el capitalismo se rompe por su eslabón más débil. En aquel momento, el eslabón débil del capitalismo europeo era la Rusia zarista. Hoy, sin duda, es Grecia. No es casualidad que hace cinco años la crisis del Euro comenzara en Grecia, y no es casualidad que, cinco años después, esta crisis haya resurgido en Grecia. Durante seis años, este país ha estado en el epicentro de una crisis económica que amenaza los cimientos de Europa y que tiene todo el potencial para traer nuevas olas de malestar económico a Estados Unidos y a la economía mundial en su conjunto. Por esta razón, todas las miradas están puestas ahora en Atenas con creciente preocupación.
El segundo elemento significativo del título del artículo es la idea implícita de que el mayor riesgo para la eurozona es que la gente vote para rechazar la austeridad. El supuesto implícito es que la democracia es responsable de las desgracias del Euro, que la población no puede tomar lo que se conocen como "decisiones económicas responsables" y que esto representa el verdadero eslabón débil de la situación.
Esta frase no intencionada del pensamiento real de los estrategas del capital se revela en toda su crudeza. La máscara sonriente de la democracia se cae, poniendo al descubierto la cara fea de la reacción que se esconde detrás.

Falso optimismo

A principios de 2014, se podía oír a los líderes europeos cacarear sobre la supuesta recuperación económica. Se publicaron optimistas informes acerca de una proyectada recuperación en la economía mundial y europea e, incluso, predijeron un retorno del crecimiento a los países del sur de Europa, incluida Grecia. En el ojo de una tormenta parece reinar la calma, pero es una ilusión óptica. Al final del año, todo este optimismo había desaparecido. Lejos de experimentar una recuperación económica, la crisis en Europa se ha extendido a Alemania, la antigua fuerza motriz de la economía europea.
Ahora los economistas y los bancos centrales están preocupados por los efectos de un colapso en los precios del petróleo. Estas preocupaciones han dado paso a una situación casi de pánico cuando se han visto afectados los mercados de valores; se registran grandes caídas en los precios de las acciones desde Londres hasta Tokio. Pero, ¿por qué una caída en los precios del petróleo debería provocar pánico? Lo más probable es que debería alentar la reactivación económica mediante la estimulación de la demanda y la inversión productiva.
En otras circunstancias éste podría ser el caso. Pero en el contexto de una economía mundial estancada, la caída del precio del petróleo y de otras materias primas es, precisamente, una expresión de la falta de demanda o, más correctamente, de sobreproducción crónica. Los capitalistas no ven razones para invertir en la actividad productiva cuando no hay demanda para las mercancías que producen. Los mercados bursátiles en pleno auge del último periodo fueron un reflejo, no de la inversión productiva, sino de una masiva orgía especulativa, que ahora ha alcanzado sus límites.
La caída del precio del petróleo y de otras materias primas no se ve como la base para la recuperación económica sino, por el contrario, como una espiral deflacionista que puede arrastrar a Europa a una nueva y aún más profunda recesión. Con la perspectiva de mayores caídas en los precios, los consumidores posponen el consumo, deprimiendo aún más la demanda.
Esto crea un clima de incertidumbre en el que resulta imposible para los capitalistas calcular la demanda, conduce a la postergación de los planes de nuevas inversiones y maquinaria. La causa se convierte en efecto y el efecto se convierte en causa. El resultado será más cierres de fábricas, más desempleo y una reducción adicional de la demanda en una espiral descendente.
La crisis se está agravando por factores políticos. En respuesta a las sanciones económicas impuestas por EE.UU. y algunos países europeos por la crisis de Ucrania, Rusia está imponiendo un embargo a las importaciones de alimentos de la UE, Estados Unidos y otros países occidentales, entre ellos Australia, Canadá y Noruega.
El cierre del mercado ruso (y una ralentización de la economía china) ha producido inmediatamente un desplome del precio de la leche, que ya ha llevado a gran número de agricultores europeos a la bancarrota. Por otro lado, la caída del rublo y la crisis económica en Rusia han afectado las exportaciones occidentales, profundizando aún más la crisis de la industria alemana.
El diario, The Economist, del 13 de diciembre, concluía: "... la amenaza a largo plazo que sufre la moneda única más bien ha aumentado. La eurozona parece estar atrapada en un ciclo de lento crecimiento, alto desempleo y, peligrosamente, baja inflación".
Todo esto tira por tierra los planes de los líderes de la UE. Aspiraban a una tasa de inflación del 2% con la esperanza de que esto pudiera socavar la enorme deuda en los balances gubernamentales. El fantasma de la deflación hace mucho más difícil la capacidad de pago de la deuda de los gobiernos. Esto afecta a Grecia más que a cualquier otro país.

Austeridad salvaje

Durante los últimos seis años, el pueblo griego ha sufrido una dramática caída en su nivel de vida. Los líderes europeos le infligieron los castigos más duros por su presunto despilfarro. La Troika impuso una cruel política de recortes y austeridad, que se suponía sería una medicina amarga pero necesaria para curar la enorme montaña de deuda del país. Como resultado directo de esta política, Grecia ha sufrido una severa recesión económica, acompañada por el desempleo masivo y el colapso de la calidad de vida, a unos niveles nunca vistos desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
¿Qué ha ocurrido en este período? El desempleo se ha disparado a más del 26% (desde un nivel previo a la crisis de sólo el 7%). Pero la cifra oficial no revela la verdadera gravedad de la situación, especialmente entre los jóvenes, de los cuales, la mitad de los menores de 25 años están sin empleo. Además, muchos de los que están empleados formalmente no están recibiendo ningún salario, o lo reciben sólo después de largas demoras.
Las políticas de austeridad han destrozado la economía griega. Se ha reducido el gasto público y las pensiones han disminuido en un 25%. Grecia ha perdido una quinta parte de su producción económica. Según las estimaciones más positivas, el nivel de vida se redujo en un 25%, en comparación con los años anteriores a la crisis. El escenario más negativo (y más realista) es que el nivel de vida de los griegos ha caído en un 50%, en comparación con los años más favorables que experimentó el país desde que se unió a la eurozona.
Antes de la crisis, los niveles de vida en Atenas no eran muy diferentes a los de Londres. Ahora, hay escuelas sin libros, hospitales sin medicamentos, farmacias sin medicinas y personas, prósperas anteriormente, hurgando en los cubos de basura buscando sobras de comida. La pobreza ha aumentado de un 23% antes de la crisis a un 40,5%, actualmente, y los servicios básicos como la salud se han visto diezmados por los recortes, en un momento en que cada vez más gente los necesita. Un informe publicado en la prestigiosa revista médica, The Lancet, definía lo que estaba sucediendo en Grecia como una "tragedia de la salud pública".
Años de recortes salvajes han provocado un daño irreparable a la estructura misma de la vida económica. Ha surgido una economía de trueque, ya que la gente intenta esquivar un sistema financiero en quiebra. Muchas personas han retirado todos sus ahorros de los bancos, en parte porque ya no confían en el sistema bancario, pero principalmente porque tienen que usar sus ahorros para poder vivir. Pero ¿qué sucederá cuando los ahorros se agoten?
Hay una sensación general de impotencia. Muchas personas han huido al campo en busca de subsistencia o han emigrado al extranjero, mientras que otros han descubierto una forma aún más trágica. La tasa de suicidios ha aumentado en tal grado que ya no son noticia de los periódicos, sino los casos más dramáticos.
Pero debajo de la superficie existe un sentimiento de rabia: hay indignación contra los ricos, contra los banqueros y capitalistas que no pagan impuestos pero exigen que todos los demás hagan sacrificios "para salvar a Grecia", contra Bruselas y Berlín que juegan el papel de Drácula chupando la sangre del pueblo griego y contra los políticos que llevaron a Grecia hacia el abismo de la quiebra mientras se llenaron los bolsillos con millones de dinero público, que ahora se encuentra en cuentas bancarias secretas en Suiza y Londres.

¿Qué se ha resuelto?

¿Qué han resuelto todos estos sacrificios? En Grecia no se ha reducido la deuda del Estado, sino al contrario, se ha disparado. En 2010, la deuda representaba el 125 % del PIB. Hoy en día, asciende al 175%. Esto se debe en parte al pago de Grecia de las enormes sumas del pago de intereses. En parte se debe a que el PIB griego se ha desplomado en un 25% como resultado de la austeridad. Así que todo el dolor y el sufrimiento impuesto al pueblo griego durante los últimos seis años han sido en vano.
La llamada "recuperación" de 2014, que incluía que Grecia tuviera un superávit presupuestario primario (es decir, un excedente antes del pago de la deuda), es insignificante cuando se considera el colapso de las fuerzas productivas como resultado de la austeridad. El desempleo juvenil asciende a más del 60%. Menos de la mitad de la población en edad de trabajar tiene un empleo, según las cifras generales de empleo. Un lustro más tarde la situación para el capitalismo es mucho peor en Grecia y en Europa.
Del dinero total del llamado rescate griego (227 mil millones), el gobierno sólo destinó el 5% a sus presupuestos generales (pensiones, salarios, etc.), el grueso del dinero se utilizó para pagar a los acreedores, a los bancos griegos y extranjeros, y a las instituciones financieras internacionales. Cuatro años después de la intervención de la Troika, éstos son los únicos que han salido beneficiados.

Crisis del gobierno Samarás

En diciembre, el primer ministro griego, Andónis Samarás, líder del partido gobernante, Nueva Democracia, sorprendió al mundo al anunciar elecciones presidenciales. No tenía ninguna necesidad de hacerlo, ya que el anterior presidente todavía tenía dos meses de mandato. Además, fue una jugada arriesgada, ya que de no conseguir 180 de los 300 escaños exigidos por el Parlamento griego para que su candidato fuera electo, inmediatamente provocaría nuevas elecciones.
En circunstancias normales, la elección de un presidente griego (principalmente una figura ceremonial con pocos poderes) habría pasado casi inadvertida. Pero no eran circunstancias normales y el anuncio fue recibido con una especie de pánico. Se produjeron fuertes caídas en la Bolsa de Atenas, seguido por una caída en los precios de las acciones en otras Bolsas europeas.
Las razones que empujaron a Samarás a convocar estas elecciones son inciertas. ¿Pretendía ser una maniobra para galvanizar el apoyo a su candidato asustando a los diputados con la perspectiva de una elección en la que la mayoría de ellos perderían sus escaños? ¿O fue una manera de deshacerse de la patata caliente antes de que se viera obligado a realizar un paquete nuevo y más perverso de recortes?
Antes de esto, Samarás intentó convencer a la UE para que relajara la presión sobre Grecia y reanudara los préstamos en los mercados mundiales. Pero Bruselas se mantuvo obstinada: no sólo se rechazó la petición, sino que se le ordenó realizar más recortes, incluyendo recortes en las pensiones, condición para que Grecia pueda recibir la próxima entrega de dinero en efectivo de Bruselas.
Ciertamente, parece que Samarás trató de obtener la mayoría por una serie de sobornos y amenazas. Un diputado afirmó que se le habían ofrecido 3 millones de euros a cambio del voto. Siendo un hombre de principios, sin embargo, sólo se vendía a un precio muy alto y 3 millones no fue suficiente. Al final, Samarás no pudo obtener el número de votos y, por lo tanto, se anunciaron nuevas elecciones para el 25 de enero.
Esta noticia provocó inmediatamente un nuevo pánico en la Bolsa de Atenas, que en un día cayó un 5%. Los intereses sobre los bonos a 10 años subieron hasta un 9,5%, los más altos de 2014. Estas son las indicaciones del nerviosismo con que el capitalismo observa los acontecimientos en Grecia. Tiene poca fe en que el pueblo griego vote "correctamente".

Los trabajadores se vuelven contra el Establishment

Desde 2008, sin excepción, los gobiernos de Europa han puesto en práctica regímenes de austeridad. Este ha sido el caso tanto de los partidos socialdemócratas como de los partidos abiertamente burgueses. Los socialdemócratas han seguido la lógica del reformismo, de remendar un sistema enfermo. Pero en condiciones de crisis profunda capitalista como actualmente, no hay cabida para el reformismo. La burguesía se opone implacablemente a las reformas que "no pueden permitirse". De hecho, están empeñados en destruir las reformas que la clase obrera consiguió en el pasado.
En todas partes es la misma historia. Bajo la presión de los bancos y las grandes empresas, los reformistas se han arrodillado ante el mercado y acatado las órdenes de sus amos. Los dirigentes reformistas han claudicado en defensa del capitalismo. Como resultado, los partidos de izquierda que han aceptado la responsabilidad de llevar a cabo los recortes han sido castigados por el electorado. Hacen el trabajo sucio de la burguesía y, ésta, los descarta como trapos sucios después de haberlos utilizado y desacreditado. Ése es precisamente el papel de la socialdemocracia: desmoralizar a las masas y preparar el camino para un giro a la derecha. Lo hemos visto en España e Italia y, ahora, vemos lo mismo en Francia.
Es también el caso de los dirigentes sindicales, llamados a defender al sistema. En un grado u otro, los trabajadores en toda Europa han reaccionado con grandes demostraciones de fuerza en el período anterior, a través de manifestaciones, huelgas y huelgas generales. En períodos normales, tal magnitud de fuerza a menudo era suficiente para derrocar a un gobierno. Sin embargo, éste ya no es el caso.
Hoy, sin embargo, la situación es tan grave, que un día de huelgas generales y manifestaciones no puede lograr el resultado deseado. Los trabajadores griegos han llevado a cabo más de treinta huelgas generales en los últimos cinco años sin conseguir que el Gobierno abandone o, incluso, modifique su política de recortes. En la situación actual, la única consigna correcta sería la de una huelga general para derrocar al Gobierno. Pero esto plantearía directamente la cuestión del poder, y es una perspectiva que aterroriza a los dirigentes sindicales reformistas.
De no ser por la colaboración de los dirigentes sindicales, el capitalismo estaría acabado. En realidad, han estado utilizando la táctica de una interminable serie de huelgas y manifestaciones de un día como una válvula de seguridad, que permite a los trabajadores liberar presión y canalizar su indignación por caminos seguros. Las huelgas de un día no se convocan para preparar medidas más serias y, así, se transforman en rituales sin importancia que el Gobierno puede ignorar sin temor.
La ausencia de dirigentes dignos de este nombre ha creado un clima de escepticismo y cansancio entre los trabajadores. No ven la razón para sacrificar un día de salario en acciones que no conducen a ninguna parte. Esto es particularmente cierto entre los trabajadores del sector privado que se enfrentan a perder su empleo si hacen huelga. Como era de esperar, la participación ha caído ya que los trabajadores inevitablemente se desilusionan con tales acciones.
Frustrados en el frente sindical por sus dirigentes, ahora los trabajadores están buscando una salida en el frente político. Este proceso no es un fenómeno aislado, pero Grecia ha ido más lejos. En toda Europa, los partidos antisistema están emergiendo como una expresión de la repugnancia que sienten las masas por el papel desempeñado por los líderes de las organizaciones obreras tradicionales.
Partidos como SYRIZA o PODEMOS, en España; el Partido Nacionalista Escocés, en Escocia; el Movimiento 5 Estrellas, en Italia, son todos diferentes maneras del reflejo de la rabia y el descontento que existe en la sociedad. Son como la espuma en la cresta de una ola masiva de descontento popular.

SYRIZA

Todos los sondeos de opinión indican que SYRIZA, probablemente, surgirá como partido gobernante el 25 de enero. Esto es un dilema para la clase dirigente europea. En las elecciones sucesivas de abril y mayo de 2012, SYRIZA perdió por muy poco la oportunidad de llegar al poder con un programa de cancelación de la deuda griega. En aquel momento, todas las fuerzas de la vieja Europa conspiraron para impedir una victoria de SYRIZA, movilizaron todos los medios a su disposición para asustar a la población griega con la idea de que el repudio de la deuda significaría la salida del país de la UE, y propiciaría el caos.
El chantaje funcionó y salió elegido Samarás como correspondía. Pero las masas aprenden de la experiencia. Hoy, el pueblo griego ha pasado por tres años de la escuela de la Troika y de la austeridad impuesta por la UE, cuyas consecuencias ya hemos señalado. El cambio a favor de SYRIZA, por lo tanto, ha asumido proporciones aún mayores que antes. Esto, a pesar de la deriva hacia la derecha de sus dirigentes, que se han esforzado en demostrar a la burguesía que son personas moderadas y razonables. Desde 2012, la dirección de SYRIZA bajo Alexis Tsipras se ha alejado de la idea del repudio total de la deuda a favor de una "renegociación".
Pero en Bruselas y Berlín las palabras no impresionan. La clase dirigente griega y europea está emitiendo una vez más las advertencias calamitosas del desastre que le espera al pueblo griego si vota a SYRIZA. El 15 de diciembre, el comisario de Asuntos Económicos de la UE, Pierre Moscovici, durante una visita a Atenas, advirtió: "contemplar la posibilidad de no pagar la deuda es, en mi opinión, suicida, sería la quiebra. No es contra SYRIZA. Es la realidad". The Economist se unió al coro funesto de voces: "los inversores apuestan a que la gente en Italia, España y Francia se fijará en el caos de Atenas, con estupor — y apoyará las medidas de austeridad que Angela Merkel ha prescrito para ellos". Etc., etc.
El Programa de SYRIZA incluye el fin de los recortes en los salarios y el gasto público, eliminar las ventas de activos y el repudio parcial de la deuda pública. Ha atacado a los oligarcas, a los diaplekomenoi ( "los enchufados") o davatzides ("proxenetas").
George Stathakis, ministro de desarrollo en la sombra de SYRIZA, dijo al Financial Times que SYRIZA pondría fin a la práctica de entregar licencias de televisión gratis a amigos políticos de los gobiernos. Un cable de la Embajada de Estados Unidos difundido por WikiLeaks admite: "los medios de comunicación privados en Grecia están en manos de un pequeño grupo de personas que han heredado o hecho fortuna... y que están relacionados por sangre, matrimonio o adulterio con políticos o funcionarios del gobierno y/u otros magnates de los medios de comunicación y de los negocios".
SYRIZA habla de los mil millones de euros que podrían recaudarse con la "Lista Lagarde", una relación de 2.000 presuntos evasores fiscales griegos con cuentas en bancos suizos, según la dirigente del FMI, pero de la que no se ha servido el gobierno griego para tomar medidas. Una lucha contra la corrupción y el nepotismo es sin duda necesaria. Pero no puede tener éxito si no se acompaña de la expropiación de los intereses de las grandes empresas, comenzando con los bancos.
Tsipras desea la permanencia de Grecia en la eurozona, pero al mismo tiempo, apuesta por el fin a los recortes en el gasto público, poner fin al aumento de los impuestos y reformas estructurales impuestas por la UE y el Fondo Monetario Internacional como condición para un segundo plan de rescate. Estos dos objetivos son incompatibles. Si Merkel no estuvo dispuesta a ayudar a Samarás, por qué debería ayudar a un gobierno de SYRIZA. Esta contradicción fundamental no es sostenible. Se acerca el momento de la verdad, en el que los líderes de SYRIZA tendrán que decidir.

¿Qué hará SYRIZA?

Alexis Tsipras, el líder de SYRIZA, prometió dar al traste con lo que ha descrito con razón como las bárbaras exigencias de la UE y del FMI. Eso es lo que lo ha hecho popular y seguramente va a garantizar la victoria de SYRIZA. Pero las promesas son como un cheque bancario: tarde o temprano tienen que ser convertidos en dinero contante y sonante. La clase obrera y el pueblo griego esperarán que esas promesas se lleven a cabo.
Pero la mecánica elemental nos dice que cada acción tiene una reacción igual y opuesta. El nuevo gobierno se enfrentará a la presión implacable de la Troika de no ceder a las demandas de las masas, sino a que continúe con el programa de recortes y austeridad. Puede que Tsipras tenga la esperanza de que los acreedores de Grecia estén fanfarroneando, y que digan lo que digan en público, al final ni la UE ni el FMI podrán permitirse una cesación de pagos incontrolada en Grecia.
Es cierto que un incumplimiento catastrófico, inevitablemente seguido por la salida de Grecia de la zona euro (y posiblemente también de la UE), supondría un peligro grave. La crisis podría extenderse rápidamente a la periferia de la eurozona. El futuro de la moneda única se pondría en peligro. ¿Asumiría Angela Merkel realmente el riesgo de una salida de Grecia que podría ser el inicio de una reacción en cadena que podría conducir a la desintegración de la zona euro?
Esta claramente no sería la opción preferida de Merkel. Pero la canciller alemana también debe tener en cuenta otros factores, tales como el crecimiento sentimiento anti-UE en Alemania y la creciente hostilidad allí hacia más rescates. Sería absurdo apostar que su actitud hacia un gobierno de SYRIZA sería más benéfica de lo que fue hacia Samaras. Lo más probable es que sea todo lo contrario.
Esto no significa necesariamente que una victoria de SYRIZA llevará a un choque inmediato con Bruselas y Berlín. Los estrategas del capital son gente astuta y han tenido una larga experiencia en la domesticación de gobiernos de izquierda indisciplinados. Por otra parte, algunos economistas ya están argumentando que Alemania ha estado exigiendo demasiado en muy poco tiempo a las economías periféricas más débiles de Europa. Por tanto puede haber un margen de maniobra - pero será estrictamente limitado.
A los dirigentes de SYRIZA no les gustaría nada mejor que llegar a un acuerdo con Merkel - si eso fuera humanamente posible. No en vano, Tsipras se ha estado esforzando por presentar una imagen más moderada y razonable. Durante un tiempo (es imposible decir cuánto) SYRIZA puede tener a las masas expectantes para extender la credibilidad del nuevo gobierno. Los líderes argumentarán que necesitan tiempo "para reparar el desorden que el gobierno anterior nos dejó". Este argumento resonará en muchas personas que desean fervientemente confiar en el nuevo gobierno y estarán dispuestos a esperar - sólo un poco - para que sus esperanzas se vean cumplidas.
Supongamos que Merkel hace algunas concesiones. Estas serán sin duda de tipo secundario, principalmente con fines cosméticos para engañar a las masas. Pero al regresar a Atenas, Tsipras dirá: "Mira, hemos negociado con los alemanes y nos han dado esto y lo otro". Mucha gente va a dar un suspiro de alivio porque la alternativa era demasiado aterradora de contemplar. Con esto, el gobierno podría ganar un poco de tiempo - pero ¿por cuánto tiempo?
Sería ingenuo en extremo imaginar que los líderes de la UE se permitirán dejar de lado sus compromisos de austeridad fiscal (es decir recortes) y "reforma" (es decir, contra-reforma). Hay indicios claros de que al resto de la UE se le ha acabado la paciencia con Grecia. Los acuerdos de la Troika con Atenas se caracterizan por una completa ausencia de confianza. La sensación es, por supuesto, mutua. Esto debe llevar tarde o temprano a un conflicto abierto. Es absurdo imaginar que esto se puede evitar con palabras suaves, sonrisas y maniobras diplomáticas.
Al final Merkel y compañía colocarán una pistola en la mesa de negociaciones y dirán: "¡Ahora tienes que elegir!" Si Tsipras no hace lo que se le dice, van a cortar la línea de vida de lo que aún queda de vivo en la economía griega y Grecia se encontrará fuera de la zona euro. Algunos economistas han argumentado que sería bueno para Grecia abandonar el euro. La devaluación que seguiría a un retorno al dracma restauraría la competitividad. Esa es también la posición de Lafazanis, en el ala izquierda de SYRIZA, y de otros sectores de la izquierda griega. Pero esta es una ilusión grave.
Un retorno al dracma sería seguido rápidamente por una fuerte caída del valor de una moneda que nadie querrá poseer. El colapso del dracma causaría un caos que traería un dolor inimaginable para el pueblo griego. Que se traduciría en una caída en el nivel de vida mucho más grave que lo que se ha experimentado antes. Lo que ellos llaman un "impago desordenado" terminaría en la implosión del sistema bancario del país, estrangulando su acceso al crédito internacional. Se parecería a la crisis que hundió la economía alemana en 1923.
Sobre bases capitalistas, todos los caminos conducen a la ruina. En cuanto a Grecia, no hay futuro dentro ni fuera del euro, a menos que se dé una ruptura total con el capitalismo. Salir del euro significaría la muerte en la horca, pero permanecer dentro de él significaría la muerte por la espada.

Crisis

Una SYRIZA que llegue al poder pero que retrocediera en sus promesas y no realizara cambios significativos en los pagos de la deuda griega sería lanzado a la crisis. Una SYRIZA que demande una seria reestructuración de la deuda se arriesga a ser rechazado de la zona euro, incumpliendo otras de las promesas de SYRIZA. Es esta contradicción la que expone el carácter utópico reformista del programa de SYRIZA.
"... incluso si SYRIZA toma el poder, es posible que el partido modere sus demandas una vez que vea el abismo del impago de la deuda. No hay nada como las arcas del Tesoro vacías para concentrar la mente." (Financial Times, 30 de diciembre, “Los votantes son el eslabón más débil de la zona euro”).
Se ha informado en la revista Der Spiegel en Alemania que la canciller Merkel se está preparando para una salida griega del euro, si SYRIZA llega al poder y hace lo que ella considera que son "demandas inaceptables":
"El Ministerio de Finanzas dijo que no hace comentarios sobre informes especulativos". Se refirió a una declaración del Sr. Schäuble, publicada poco después de que se convocaran elecciones en Grecia, en la que dijo que no había alternativa a los esfuerzos griegos para reparar la economía, los cuales fueron 'fructíferos'. 'Si Grecia elige un camino diferente, será difícil’, añadió el Sr. Schäuble, diciendo que las elecciones no cambian el hecho de que Atenas tenía que estar preparada para sus acuerdos". (Financial Times, 4 de enero)
Es cierto que un sector de la burguesía se ha dado cuenta de que la rigurosa medicina dictada por Berlín no ha funcionado y es contraproducente. Pero la mayoría de estos comentaristas son de países que no tienen que pagar las cuentas. Cuando Mario Draghi hizo la famosa promesa de que la UE utilizaría todos los medios a su alcance para defender el euro, era felizmente consciente de que con el fin de honrar esta promesa no tendría que poner la mano en su bolsillo. Como buen patriota italiano que era, por supuesto, estaba pensando en los alemanes. Pero estos últimos tienen sus propias ideas sobre la manera de defender el euro.
La burguesía alemana nunca ha sido excesivamente aficionada a dar dinero a los vecinos pobres. Con la economía alemana en crisis, su entusiasmo por las ideas de Draghi, nunca muy acogedor, se ha vuelto frío como la piedra. Las necesidades políticas y económicas se condicionan mutuamente. So pena de extinción política, Frau Merkel debe mostrarse fuerte hacia los griegos o de lo contrario seguirá perdiendo terreno frente al creciente partido anti-europeísta de derechas Alternativa para Alemania (AFD). Si tiene que optar entre ser reelegida o mantener a una Grecia liderada por SYRIZA dentro de la UE, su opción no es difícil de predecir.
Incluso si los términos de alivio de la deuda griega fueran aceptables para la Troika, no van a ser aceptables para el precedente que dejarán. Después de todo, Grecia sólo representa el 2% de la economía europea. Pero con la población de Italia, España y Portugal en situaciones similares, es un precedente que los jefes de la UE no pueden permitirse el lujo de dejar pasar.
"También hay razones externas para que Alemania se muestre muy cautelosa en cederle terreno a SYRIZA. Una condonación de la deuda de Grecia podría afrontrarse -pero abriría claramente la puerta a demandas similares de Italia, Portugal, Irlanda, España e incluso Francia. Es muy fácil ver cómo podría ocurrir un choque de trenes en la zona euro". (Financial Times, 30 de diciembre)

¿Por qué los burgueses odian a Tsipras?

Los burgueses temen a Tsipras a quien llaman comunista y radical peligroso. Él trata en vano de convencerlos de que no es una cosa ni la otra. Lo que más temen son las fuerzas de clase que están detrás de Tsipras. El anuncio de una victoria de la izquierda, sin duda despertará sentimientos de esperanza en millones de personas y no sólo en Grecia. La perspectiva de una derrota de los defensores de la austeridad y de los recortes llena a los trabajadores en toda Europa con esperanza. Una victoria de SYRIZA podría tener un gran impacto en España, donde el auge de PODEMOS amenaza el gobierno cada vez más débil e impopular del presidente Rajoy. No es por casualidad que tanto Rajoy como el secretario general de PODEMOS, Pablo Iglesias, estén directamente involucrados en las elecciones griegas.
En la misma Grecia, la caída del odiado gobierno de Samaras tendrá un efecto similar a la caída de la monarquía en España en 1931, o la victoria del gobierno del Frente Popular español en 1936. Alentados por el éxito electoral, los trabajadores irán a la ofensiva. Lucharán para revertir los recortes y recuperar todo lo que han perdido en los años oscuros de la austeridad. Pondrán presión sobre el gobierno para que lleve a cabo su programa.
La elección que tendrá ante sí un gobierno liderado por SYRIZA será muy simple: ¿Serán los destinos del pueblo griego determinados por un puñado de burócratas y banqueros en Bruselas y un puñado de navieros y magnates griegos ricos que están aliados con ellos? ¿O actuará el gobierno con decisión para poner fin a la dictadura de los banqueros y los capitalistas, y luchará por los millones de personas que lo eligieron?
En los últimos años, a través de la dura experiencia, el pueblo de Grecia ha aprendido a ser escéptico hacia los políticos y sus promesas. Este escepticismo estaba bien fundado. Estará observando el nuevo gobierno con una mezcla de esperanza y ansiedad. ¿Hará SYRIZA lo que prometió? ¿O se comportará como el PASOK? Esa es la cuestión.
Muchos en las filas de SYRIZA se han enfurecido con razón con algunas de las nominaciones de candidatos a diputados por el partido, que incluyen a una serie de ex diputados del PASOK, e incluso uno procedente de los derechistas Griegos Independientes. Ellos ven esto como una prueba más del giro a la derecha de la dirección.
Trotsky escribió en una ocasión que bajo ciertas condiciones los dirigentes reformistas pueden ser empujados más allá de sus intenciones. Cualquier intento de sabotear al gobierno con una fuga de capitales (que ya ha comenzado) debe ser respondido con la expropiación. En la lucha contra el poder de los banqueros y capitalistas SYRIZA no puede confiar en los poderes formales del Parlamento, que se revelará como una sombra vacía, sino sólo en el poder de la clase obrera. Sobre esa base un verdadero ejemplo sería establecido para los trabajadores de Italia, España, Portugal y del resto de Europa, para poner fin a la pesadilla capitalista.
La única manera de revertir los recortes a los salarios y al gasto público, y de poner a trabajar a los desempleados, es hacerse con el verdadero poder económico. Eso empieza por enfrentarse con los davatzides, los oligarcas, no imponiéndoles impuestos o poniéndoles freno, sino expropiándolos, junto con los grandes monopolios y empresas de la economía griega. La única manera de resistir las presiones de la burguesía y de la Troika, y de frenar la salida de capitales, sería expropiar los bancos y las grandes empresas y ponerlas bajo el control y la gestión democrática de los trabajadores, apelando a los trabajadores a ocupar las fábricas y salir a las calles para apoyar al gobierno y desarmar a la reacción.
Esta medida audaz provocaría un apoyo masivo, no sólo en Grecia, sino en toda Europa. En todas partes las masas están asqueadas con sus gobernantes. Están buscando una dirección audaz que nunca llega. Un verdadero gobierno socialista en Grecia sería una fuente de inspiración para millones de personas que se desesperan con la situación actual. Tendría una resonancia mucho mayor que incluso la revolución rusa de 1917.
Pero, por supuesto, este no es el único escenario. Si un gobierno de SYRIZA se rinde ante la presión de los banqueros y los capitalistas y decepciona la gente, el estado de ánimo de la opinión pública puede oscilar igualmente fuertemente en la dirección opuesta. El gobierno se desplomaría a tierra entre dos piedras. En ese caso, no tardaría en entrar en crisis y comenzar a desintegrarse, de la misma manera que se desvanecería su base electoral. En estas condiciones habría una aguda polarización hacia la izquierda y la derecha, probablemente reflejada en un mayor apoyo para el KKE (Partido Comunista) en la izquierda y el crecimiento de la extrema derecha, incluyendo Amanecer Dorado (muy probablemente con un nuevo nombre).

"Los votantes son el eslabón más débil de la zona euro"

Una SYRIZA en el poder que no cumpla las esperanzas que la gente ha depositado en ella, no va a durar mucho tiempo. ¿Cuál sería entonces la perspectiva? Las siguientes elecciones podrían llevar al poder a un gobierno incluso más derechista, posiblemente con la participación de Amanecer Dorado. Pero eso también sería impotente para resolver los problemas del capitalismo griego. Se abriría un nuevo período de inestabilidad política y social con una mayor oleada de huelgas, huelgas generales e incluso insurrecciones.
La democracia parlamentaria es un lujo que sólo puede florecer cuando la burguesía tiene recursos suficientes para mantener a las masas bajo control por medio de concesiones y reformas. Pero la profunda crisis del sistema económico está socavando la base material de la democracia parlamentaria. Uno a uno, los partidos en la que se apoyó han sido destrozados: el PASOK ha colapsado y Nueva Democracia será el siguiente.
En "El Estado y la revolución", Lenin escribió:
"En la sociedad capitalista, siempre que se desarrolla en las condiciones más favorables, tenemos una democracia más o menos completa en la república democrática. Pero esta democracia está siempre cercada por los estrechos límites establecidos por la explotación capitalista, y por lo tanto sigue siendo siempre, de hecho, una democracia para la minoría, sólo para las clases poseedoras, sólo para los ricos. La libertad en la sociedad capitalista siempre se mantiene casi igual que lo fue en las antiguas repúblicas griegas: la libertad para los esclavistas. Debido a las condiciones de explotación capitalista, los modernos esclavos asalariados están tan aplastados por la miseria y la pobreza que 'no prestan atención a la democracia', 'no prestan atención a la política'; en el curso ordinario y pacífico de los acontecimientos, la mayoría de la población está excluida de la participación en la vida pública y en la política”.
Desde la Segunda Guerra Mundial, el largo período de auge capitalista acompañado por el desarrollo de la industria y de la clase obrera ha significado que la idea de la democracia se ha hundido tan profundamente en la conciencia de las masas como para adquirir el carácter de un prejuicio. Esto es particularmente cierto en Europa. Sin embargo, hoy en día ya no vivimos en lo que solía ser considerado, tiempos "ordinarios, pacíficos" y menos en Grecia.
El problema para la burguesía europea es que la correlación de fuerzas de clase no permite que se muevan de inmediato en dirección a la reacción como lo hizo antes de la Segunda Guerra Mundial, y como la burguesía griega hizo en 1967. El surgimiento de Amanecer Dorado fue sin duda una advertencia. Pero la burguesía se vio obligada a tomar medidas para frenar a los perros rabiosos por temor a que sus provocaciones violentas pudieran detonar una reacción igual y opuesta de la clase obrera griega, que no ha olvidado el dominio de la Junta.
La burguesía griega no puede eliminar la democracia sin lucha, que podría terminar en una guerra civil abierta. Ella no quiere ir por ese camino - no porque sea pacifista sentimental, sino porque no estaría segura de la victoria. Es por ello que se vio obligada a tomar algún tipo de acción contra Amanecer Dorado. En la actualidad, los principales dirigentes de Amanecer Dorado están siguiendo la campaña electoral desde la cárcel. Pero en el próximo período eso puede cambiar.
Recordemos que la democracia ya ha sido suspendida una vez en Grecia desde la crisis. Tras la dimisión del Primer Ministro Papandreou del PASOK en noviembre de 2011, la democracia parlamentaria fue suspendida de facto por seis meses. Un gobierno "tecnócrata", una peculiar mezcla de gobierno de la UE-imperialista combinada con una forma leve de bonapartismo, fue instalada por la Troika, bajo la dirección de Papademos con el objetivo de imponer la austeridad exigida por el rescate a Grecia.
Sin embargo, no será posible para la clase dominante griega instalar un régimen abiertamente bonapartista o fascista en el corto o mediano plazo. Pero si la clase obrera no toma el poder, tarde o temprano la burguesía va a decir: "La situación es intolerable: demasiadas huelgas, demasiadas manifestaciones; demasiado caos. Necesitamos Orden. Exigimos Orden".
En última instancia la elección que se presenta ante Grecia, como ante el conjunto de Europa y el mundo es: socialismo o barbarie. Es el momento de elegir.

Alan Woods y Ben Peck

Por que no hay que ser “Yo soy Charlie Hebdo”

¿Por qué el atentado el 7 de enero?, ¿cuáles fueron las razones políticas por la que Charlie Hebdo fue blanco de los militantes de Al Qaida?. ¿Charlie Hebdo, es solamente una revista satírica de línea anticlerical como se autodenomina?. ¿Cuál era su papel frente a la fobia anti musulmana que vive Europa desde hace más de una década? ¿Es independiente frente a las guerras sangrientas en las que participa Francia a la cola de los Estados Unidos?. ¿Es de izquierda esta revista como han dicho algunos?. ¿Qué rol cumplió este semanario en la campaña electoral que propulsó a François Hollande a la presidencia de Francia?.
Aquí las respuestas:

Charlie Hebdo y las guerras imperialistas

El atentado comandado por Al Qaida contra Charlie Hebdo hay que analizarlo en el marco de las guerras imperialistas que después de varias décadas llevan adelante las potencias occidentales contra los países árabes y musulmanes en medio Oriente y África. De la misma forma que se defiende la libertad de expresión de cualquier acción represiva que provenga del Estado o de grupos subversivos, hay que repudiar la crueldad de las potencias occidentales en sus guerras por el petróleo.
Si se revisa con atención la trayectoria de Charlie Hebdo, se puede ver que la línea satírica de esta revista no estaba al margen de las guerras imperialistas. De ahí que cualquier cualquier reflexión sobre el atentado al periódico Charlie Hebdo tiene que estar conectado a las actuales guerras neocoloniales en medio oriente y áfrica. Estas guerras “no declaradas” en Irak, Libia, Afganistán, Siria, Palestina, Gaza, Nigeria, República Centroafricana, Mali, Sudán del Sur, y otros países han dejado solo el año 2013 más de 120 mil muertos sin contar millones de refugiados. (International Institute for Strategic Studies). Estas guerras son encabezadas por los Estados Unidos y en la que cual participan los países de la Unión Europea.
Los hechos ocurridos el 7 de enero en Paris reflejan fundamentalmente el desarrollo y la agudización del conflicto creado por las guerras neocoloniales en los países árabes y musulmanes. Si los imperios están guiados por el fin supremo de la dominación y los grandes beneficios del petróleo, los pueblos atacados se aferran a dogmas, ideologías, religiones que en el terreno de la confrontación, y al margen de su veracidad como camino justo de libertad y de antiimperialismo, se convierten en fundamento espiritual de un pueblo, que hasta el momento carece de una ideología materialista, no clerical, que le otorgue fuerza estratégica para su liberación definitiva del imperialismo y de la esclavitud capitalista.
Si el acto mismo de la acción contra Charlie Hebdo puede considerarse un acto terrorista, no se puede decir lo mismo si esta acción hace parte de una respuesta violenta contra la propia violencia y brutalidad que han creado las potencias occidentales en las guerras de Medio Oriente y África. Este fenómeno está inserto en la causa efecto de un hecho en desarrollo como lo testimonia a su manera uno de los atacantes islámicos el 7 de enero antes de ser abatido por la policía (2).
De otro lado, las guerras son hechos violentos, que en su desarrollo envuelven, no solamente los combatientes que se alinean en ejércitos diferentes, sino también a la totalidad de la población civil. Por ello, señalaba Clausewitz que la esencia de la guerra se caracteriza por una “ascensión de los extremos”, cada “uno de los adversarios empuja actuar al otro. Occidente tiene la primacía de los extremos en esta guerra. Solo en la guerra contra Irak, la coalición, de la que hace parte Francia, ha dejado desde el inicio en 2003 hasta el 2014, más de un millón de muertos. En Libia, desde el inicio del conflicto en el 2011 hasta ahora el 2014, los aliados han eliminado 120 mil musulmanes y no musulmanes de este país.
¿Quiénes son los terroristas en esta guerra? Acaso no es terrorismo extremo cuando las tropas de la coalición occidental matan niños, mujeres, ancianos, y eliminan pueblos enteros. ¿Y el millón de muertos en Irak?, ¿eso no es terrorismo?. Es terrorismo secuestrar, torturas y asesinar prisioneros acusados de ser “terroristas”. Las guerras imperialistas por el petróleo, está envuelta en un fenómeno de desarrollo vertiginoso de los extremos, la peor parte la llevan los pueblos de Medio Oriente y África.
Los países occidentales, no solo han militarizado la vida civil en los países invadidos, también han reforzado sus sistemas y organizaciones represivas al interior de las metrópolis imperialistas. Guantánamo (Cuba), un centro de tortura, es solo una muestra de la infraestructura de represión instalado por Norteamérica para llevar adelante la guerra contra los países árabes y musulmanes. La CIA y los servicios de inteligencia europeos actúan fuera de la ley. Secuestran y asesinan impunemente prisioneros acusados de “terroristas”. Han instalado cárceles clandestinas en diferentes partes de Europa y otros continentes. No respetan ninguna ley internacional y han institucionalizado el sacrificio y la tortura de prisioneros.

Izquierda y derecha se unen contra el “terrorismo”

Con el atentado del 7 de enero se repite un poco los hechos del ataque a las torres gemelas en Nueva York el 11 de setiembre del 2001. Si el gobierno norteamericano aprovecho este hecho, para unificar sus clases políticas y justificar las guerras por el petróleo, los europeos hacen lo mismo. Seguido al atentado a Charlie Hebdo, los gobiernos europeos han encontrado un pretexto, para luchar “unitariamente” contra los musulmanes que resisten la invasión a sus países.
De esta manera en Europa, junto con entregar la acción represiva a la policía y al ejército, las clases políticas cerraron filas contra el “terrorismo islámico”. Derecha, extrema derecha (fascista), y la izquierda convocaron a defender la democracia contra el amenazante “terrorismo” de Al Qaida.
Pierre Laurent, secretario general del Partido Comunista de Francia, dijo que la “Republica había sido atacada al corazón”. Por su parte Jean-Luc Mélenchon, líder del Partido de Izquierda, dijo con odio: « el nombre de los criminales es conocido, cobardes, asesinos, matan sin defensa, lo nuestro debe ser tristeza y respuesta republicana”. Aymeric Chauprade, consejero de Marine Le Pen, la lideresa de la derecha nazi de Francia, dijo "la Francia está en guerra contra los musulmanes”. Peter Mertens, presidente del Partido del Trabajo de Bélgica (PTB), comparó a Charlie Hebdo con la “poesía de Pablo Neruda”, « esos son los cobardes que disparan con la kalashnikov sobre las sátiras y las caricaturas”, “Pero la poesía no está muerta”, señalo y para finalizar dijo: yo estoy profundamente chocado por el horror de la masacre a la redacción de Charlie Hebdo.
Así de esta manera, para la izquierda y la derecha europea, Charlie Hebdo se ha convertido en símbolo del martirologio de la libertad de expresión y de la prensa independiente. Pero ni la izquierda, tan expresiva en el caso del atentado a esta revista, no ha dicho absolutamente nada frente a la masacre de cientos de periodistas en los países árabes y musulmanes ocupados por las potencias imperialistas. En Irak, en un periodo de solo de 8 años (2003-2011) fueron asesinados 365 periodistas. Esta matanza, dice la Unión de periodistas de Irak, se efectuó en el marco de la guerra de agresión impuesta por una coalición de potencias encabezadas por los Estados Unidos.
Inmediatamente después del 7 de enero, la Unión Europea convocó a los ministros de relaciones exteriores para activar medidas internacionales “antiterroristas”. En Francia, y otros países se lanzó una cacería de los “terroristas” islámicos. En Bélgica, donde se acaba de instalar un gobierno cuya mitad de ministros provienen de la extrema derecha, la policía mató a dos supuestos terroristas islámicos.
Por su parte François Hollande, considerado el presidente francés más impopular y detestado de los gobiernos de este país después de la segunda guerra mundial, utilizó el atentado y las victimas de Charlie Hebdo para mejorar destroza su posición política que según una encuesta, antes del atentado del 7 de enero, era repudiado por casi el 90% de la población.
Hollande, con cerca de 4 millones de trabajadores desocupados en su haber, y una crisis que ha hecho de este país, una potencia en ruinas, rápidamente se montó en la ola sentimental y de temor que género este atentado en el seno de la población. Con la complicidad de la prensa, convirtió este hecho dramático en una fiesta carnavalesca.
El gobierno Francés, junto con llamar a una “movilización general contra el terrorismo, convocó a una manifestación oficial (11 de enero). Más de 3 millones de personas se congregaron en Paris y otras ciudades de este país. Bajo el inocente slogan “Yo soy Charlie” (Je suis Charlie), la población repudio el atentado sin ninguna reflexión en torno a las causas políticas de carácter internacional que han originado este atentado que causó la muerte de 17 personas.
Esta manifestación congrego dos tipos de público: La gran mayoría, personas sin ninguna conciencia política, o los “carneros” como los denominó el famoso cantante francés M. Pokora (1). Los segundos, fueron los bandidos que gobiernan los estados de Europa, Israel, y otros. Ahí estuvieron presentes los responsables de sangrientas guerras en Medio Oriente, África y en otras partes del Mundo. Fueron parte de la marcha “Republicana” la canciller alemana Angela Merkel, el primer ministro británico David Cameron, el ultra reaccionario Mariano Rajoy (España), el italiano, Matteo Renzi, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, Martin Schulz (UE), Donald Tusk (UE) y otros sátrapas del capitalismo internacional. La nota fuerte en la marcha fue el abrazo entre François Hollande y el primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu, quien es conocido como el “exterminador” del pueblo de palestino.

Las guerras y la población de Europa

La población europea ignora que sus gobiernos, sus estados, sus ejércitos, solos o en coalición con otros estados occidentales, llevan fuera de sus fronteras sanguinarias guerras para apoderarse de las riquezas de los países agredidos. Para la mayoría de los ciudadanos europeos, sus países son ejemplos de paz, solidaridad y de respeto de los derechos humanos. Algo así como el prototipo de santidad universal. Ha contribuido a reforzar aún más esta idea, el hecho que la Unión Europea recibió en año 2012 el Premio Nobel de la Paz, por su “contribución de la paz, la reconciliación, de la democracia y los derechos humanos”.
La guerra entre occidente y los musulmanes, de la cual es parte Francia, no es de ninguna manera una lucha entre democracia y tiranía religiosa. Es sobre todo una guerra imperialista por el petróleo y las riquezas de Irak, Siria, Afganistan, Libia, Mali, y otros países. Las principales transnacionales petroleras como, la petrolera inglesa British Petroleum (BP), la Royal Dutch Shell (petrolera anglo-holandesa), Total (petrolera francesa), y otras que recibieron grandes concesiones en Irak y otros países hacen grandes beneficios en corto tiempo, y como señaló el 2005 Thierry Desmarest, el patrón de la empresa Total: “ahora nosotros hacemos cada 15 días los beneficios que en 1995 necesitábamos un año para hacerlo”. (Le Soir, 12/02/2011). Gracias a estas guerras, solo la transnacional inglesa British Petroleum (BP acumuló el 2011 la fabulosa suma de 80 mil millones de dólares de beneficios netos (Fuente: Joan Condijts, Le Soir, 12 de febrero 2011).
Lo que el ciudadano europeo conoce de las guerras que encabezan sus gobiernos, proviene de la televisión y los medios de comunicación oficiales. Reciben enlatados como si se tratara de una serie filmada en algún estudio cinematográfico. Los malos, los perversos, los fanáticos son los musulmanes. Si los musulmanes, radicales o no, se defienden de la agresión militar occidental, son presentados como fanáticos, demenciales y terroristas. . Los buenos, los héroes, son las tropas militares norteamericanas, de la OTAN y de los países de la Unión Europea, que van a Irak, Afganistán, Libia, Mali, Siria, y otros países, para “salvar a la población”, para “instaurar la democracia”, y “defender los derechos humanos”.
La mayoría de la población europea, está más interesada en lo que hace con su culo Carla Bruni (ex primera dame de Francia) o la joven francesa Nabilla que acaba de salir de prisión por haber apuñalado a su amante de turno, que en los acontecimientos políticos de su país. Francia es un caso especial, y de haber sido uno de los pueblos más prestigiosos de la historia, se ha convertido en un país hundido en la corrupción política, en crisis social y económica. En este país, la extrema derecha más recalcitrante (fascista y racista) se abre camino para llegar al poder gracias al fracaso de los llamados partido liberales y aquellos que se hacen llamar de izquierda y socialistas.
La Francia actual es apenas una vulgar caricatura de la Francia de la revolución francesa del 1789 y de la Comuna de Paris en 1871. Esta Francia gobernada por una burguesía decadente, ignorante, y mafiosa nada tiene que enseñar al mundo exterior. Si la Francia del siglo XVII y XVIII, es de los grandes filósofos, revolucionarios, artistas, poetas y escritores, ahora es de Nicolás Sarkozy, François Hollande o Marina Le Pen los que con su conducta de los bajos fondos, sirven de ejemplo político y moral de una población que carece de la más elemental reflexión política.

Charlie Hebdo y la Guerra Santa

Hace algunos días, la analista alemana Souad Mekhennet (*), investigadora y experta en terrorismo declaró que las caricaturas sobre el Islam de Charlie Hebdo son parecidos a las caricaturas que los alemanes nazis hacían de los judíos en los años 30 y 40. Sus declaraciones fueron el domingo 11 de enero 2015 durante el programa de Günther Jauch en la principal cadena de televisión pública de Alemania. La conclusión de la experta fue el resultado de una investigación entre judíos que sobrevivieron a la segunda guerra mundial.
El anticlericalismo de Charlie Hebdo, es bastante discutible. Tiene la misma contextura de la que manejan las potencias occidentales. La línea anti religión de esta revista, como lo han dicho sus propios directivos, se mide entre religión mesurada y religión no mesurada. Entre Islam bueno e Islam malo. Entre mesurados y fanáticos. Entre musulmanes colaboradores con occidente y musulmanes que resisten (terroristas). Este anticlericalismo se expresa en las caricaturas que publica esta revista sobre el profeta Mohamed. Estas tienen el distintivo político ultra reaccionario que se propaga desde los aparatos de desinformación de los estados occidentales. De la boca del profeta (en la caricatura) salen los peores agravios contra los musulmanes radicales.
Para Charlie Hebdo y los gobiernos occidentales, una corriente religiosa, ya sea islámica, católica o cualquier otra, es “mesurada” cuando colabora con los enemigos de sus propios pueblos. Por ejemplo en Irak, los islámicos chiitas son “mesurados” en tanto son aliados de Estados Unidos y occidente. En el lenguaje occidental, este es un caso de islamismo moderado, pero sin embargo los chiitas de Irán que no colaboran y que resisten una posible invasión de los Estados Unidos y la coalición occidental, son calificados de “islamismo fanático, no moderado.
Si en su momento, los sunitas de Irak que encabezaba Sadam Hussein se convirtieron en enemigos de Estados Unidos, no lo fue tanto los sunitas del grupo Estado Islámico (EI) que colaboró con los invasores de este país para derrocar al gobierno de Hessein. Como anota el historiador Robert Freeman, sobre este grupo (EI), “los más importante es “entender que el Estado Islámico fue creado por los norteamericanos". El objetivo inicial de los norteamericanos, al crear este grupo ligado a Al Qaeda, dice Freeman, fue desestabilizar al gobierno sunitas de Sadam en Irak, ante de la guerra. Posteriormente Estados Unidos utilizó este grupo para intentar derrocar al gobierno de Bashar al Assad en Siria.
Que el grupo Estado Islámico haya volteado sus fusiles contra sus antiguos patrones, muestra con claridad como las potencias dividen y sacan provecho de los movimientos religiosos en Medio Oriente y África. Esta división o estigmatización, no es tanto por el dogma que practican, ni siquiera por su fundamentalismo religioso, sino más bien por la utilidad y beneficio que sacan del grupo religioso.
En setiembre del 2012, Stéphane Charbonnier, el director de Charlie Hebdo, y una de las víctimas del atentado de enero señalaba que “había que continuar burlándose de la religión musulmana, hasta que el Islam sea MODERADO como el catolicismo”. Un poco después (noviembre del 2013, Charbonnier, decía que « la religión musulmana es una bandera impuesta a innumerables pueblos del planeta”. En la misma entrevista el director de Charlie Hebdo, admite que las burlas contra el profeta de los musulmanes resultaba buen negocio. Así según Charbonnier, las “caricaturas sobre el profeta Mohamed, doblaban el tiraje y las ventas subían entre 60 y 70 mil ejemplares”, cuando el tiraje normal de esta revista no pasaba de 30 mil ejemplares por semana. (Declaraciones a Le Monde, setiembre 2012).

¿Charlie Hebdo de izquierda? Eso es discutible.

En cualquier sociedad dividida en clases sociales, y sobre todo en el sistema capitalista, ningún medio de comunicación puede actuar al margen de la lucha y los intereses de las clases de una sociedad determinada. La prensa hibrida no existe. Cualquiera sea el espacio social que ocupe el medio de comunicación, ya sea científico, humorístico, satírico, de futbol, o cualquier otro género, siempre estará imbuido de una posición intelectual de clases.
En este sentido el concepto político y periodístico de los fundadores de Charlie Hebdo, nunca fue más allá de los intereses políticos de las elites dirigentes del Estado Francés y de los grupos de poder. El año 2006, cuando la guerra imperialista contra Irak estaba al rojo vivo, Philippe Val, director de la redacción de Charlie Hebdo desde 1992 2009, publicaba una convocatoria, para felicidad de las tropas americanas en Irak, para “resistir al totalitarismo religioso” Musulman. Un poco después, Philippe Val vuelve a la carga en el 2011, para decir que “el musulmán solo tiene un cuarto de cerebro”
Según Philippe Val, “después de haber vivido el fascismo, el nazismo y el estalinismo, el mundo hace frente a una nueva amenaza global de tipo totalitaria: el islamismo…Como todos los totalitarismos, el islamismo se nutre del miedo y de la frustración”. .. Nosotros los escritores, periodistas, intelectuales, llamemos a la resistencia al totalitarismo religioso… (Marzo del 2006). Val, fue militante anarquista, pero de ahí derivó hacia el grupo de derecha de Nicolás Sarkozy. Eso le valió que en el 2009, diera un salto hacia la dirección de France Inter, una cadena de radio de propiedad del Estado francés.
El plantel directivo de Charlie Hebdo, incluyendo las tres víctimas del atentado, no han sido tan independientes en lo que respecta la llegada al poder del “socialista” François Hollande. Patrick Pelloux, uno de los sobrevivientes del ataque a esta revista, ha sido un compañero de ruta electoral del actual presidente Francés en 2012. Polloux había formado un grupo político llamado Nouvelle Donne (New Deal o nuevo acuerdo) para llamar al voto por el candidato “socialista”. Mediapart, un diario francés dijo (10 de diciembre del 2013), que el “partido” donde aparecía como líder, Patrick Pelloux había sido una mediocre operación electoralista piloteada por las manos del Elysée (Palacio de gobierno de Francia).

El atentado islámico y el gran negocio de Charlie Hebdo

Charlie Hebdo, con solo 30 mil ejemplares por edición (semanal) estaba casi en bancarrota económica hasta antes de los atentados del 7 de enero donde murieron 17 personas. Las deudas de esta revista al 2012, eran de más de un millón de euros, mientras que su efectivo en caja no pasaba de 25 euros. Frente a esta calamidad financiera, ni la derecha ni la izquierda venían en su ayuda.
Pero la suerte de Charlie Hebdo cambio completamente. Una semana después de este ataque mortal, esta revista humorística imprimió, 3 millones ejemplares, que se agotaron desde las primeras horas de la mañana del miércoles 14 de enero. Inmediatamente a ello se anunció imprimir 2 millones más para los próximos días. Negocios son negocios dijeron desde el gobierno francés, que publicitó y financió al 100% esta edición. Charlie Hebdo, para esta edición pos ataque fue traducida a por lo menos en 5 lenguas, entre ellas el inglés, español, turco y árabe. François Hollande y sus ministros se tomaron fotos y salieron en la televisión exhibiendo su Charlie Hebdo en la mano.

Luis Arce Borja

Notas:
1) M. Pokora, al mismo tiempo que expresó su solidaridad con las víctimas del atentado, dijo que los “yo no soy Charlie” me hacen reír”. Agregando, que jamás ha comprado la revista satírica, con la cual no comparte “sus valores”. Refiriéndose a la marcha Republica convocada por Hollande, dijo que no lo tomen como “carnero que sigue con ojos cerrados el rebaño”, y que no está de acuerdo con aquello que esperaron el ataque a la revista, para hablar de valores. (Le Parisien, 14-01-2015)
2) Causa y efecto. Amedy Coulibaly, de 24 años actuó en solidaridad con los 2 atacantes de Charlie Hebdo en Paris. Primero acribillo a balazos un policía a quien mato. Después entró a una tienda de productos Hypercasher, donde tomo varios rehenes y se atrinchero. Antes de caer abatido por los policías, hablo con uno de los rehenes. La conversación fue grabada. Ahí señalo:
Amedy Coulibaly, hace alusión al Estado Islámico, al velo de las mujeres musulmanas, a Bachar al-Assad en Siria; a la coalición occidental presentes en Mali, en Irak o en Afganistán. “Cada vez, ellos tratan de hacerles creer que los musulmanes son los terroristas. Yo nací en Francia, si ellos (las potencias occidentales) no habrían atacado allá (los países árabes musulmanes), yo no estaría aquí”. (Le Monde, 10 enero 2015).
En la misma conversación, Amedy Coulibaly, señalo entre otras cosas, los bombardeo del ejército de 50 mil hombres de la coalición (OTAN, Estados Unidos, Europa) contra los países árabes y musulmán. “Porqué hacen eso”, dice él, y menciona el norte de Mali, Siria, y pide “detener los ataques al Estado Islámico (EI), y que paren de arrancar los velos de nuestras mujeres, y que detengan la represión y encarcelamiento injustamente a nuestros hermanos”. Amedy Coulibaly. Conversación grabada por uno de los rehenes. Publicado por Le Monde).
*) Souad Mekhennet de 37 años y nacida en Frankfurt, escribe en diferentes medios de comunicación de Alemania y del extranjero, entre ellos el Frankfurter Allgemeine Zeitung, en el Frankfurter Rundschau. Anteriormente escribió en el Washington Post de los Estados Unidos.