sábado, septiembre 23, 2017

El estado de emergencia



“Desde el Palacio del Elíseo se pretende instaurar una suerte de estado de emergencia permanente mediante la incorporación a la ley ordinaria de varias medidas excepcionales en el combate contra el extremismo” (Le Monde, 19/9). El ex presidente François Hollande declaró, un año atrás que Francia estaba “en guerra”.
Esto es funcional al creciente intervencionismo militar de la Otan y las potencias occidentales en general en la arena mundial, y que tiene en París a uno de sus principales protagonistas. Recordemos la intervención imperialista en Libia, que culminó con el descabezamiento de Muamar el-Gadafi, aunque eso terminó en un escenario aún más caótico atravesado por disputas intestinas de etnias y camarillas que persisten hasta el día de hoy. Francia tuvo un papel activo también en el financiamiento y armamento de los opositores a Bashar al-Assad en Siria, incluido el Estado Islámico. Mientras Francia declara sus prevenciones a una presencia militar mayor en Siria, no tiene reparos en intervenir militarmente en Mali, escudándose en un pedido del dictador militar de ese país asediado por los rebeldes.
Esto fue presentado bajo la máscara de una "ayuda humanitaria". Ni hablar de su rol en Ucrania entrenando militarmente, apoyando políticamente y financiando a los grupos de derecha que promovieron el golpe de Estado.
El “estado de emergencia” está al servicio de una escalada belicista, que es el caldo de cultivo y el disparador de guerras internacionales. Pero, para que esta política exterior sea viable, necesita que exista un estado de excepción interno, que se expresa en un recorte severo de las libertades ciudadanas y garantías individuales. Obviamente, este "estado de emergencia" viene como anillo al dedo para atacar la protesta interna.
Esta ofensiva ha despertado, incluso, el alerta del sindicato de los magistrados, que considera que “mina el Poder Judicial en favor del Ejecutivo y que pone en marcha medidas ‘discriminatorias’ contra muchos inocentes” (Télam, 24/8). Macron trabaja en un proyecto de ley que adoptará el grueso de las medidas antiterroristas vigentes desde noviembre de 2015. Así, pasarán a ser ley general el arresto domiciliario de alguien de quien el Estado considere que hay "serias razones" para sospechar que su comportamiento representa "una amenaza a la seguridad y el orden público". Las medidas pueden incluir el decomiso de computadoras y el cierre de centros de culto.
Mientras se agita la supuesta amenaza de inmigrantes y musulmanes, ha saltado a la superficie en Italia, a su vez, el accionar de traficantes de inmigrantes que operaban amparados por las autoridades.

P.H.

Brasil: denuncian masacre contra originarios

Brasil: nuevo genocidio indígena



Brasil, quizás, está a la vanguardia de la ofensiva que los terratenientes, las petroleras, mineras y los gobiernos de Latinoamérica (Argentina, Bolivia, Chile, etc.) están impulsando con saña y represión para expulsar a las comunidades indígenas de sus territorios y apropiarse de los mismos. Se podría decir que estamos ante una nueva “conquista”, la tercera, después de la primera que desarrollaron los ‘colonizadores’ españoles y portugueses en el siglo XVI y de la que luego llevaron adelante los gobiernos criollos post independencia ocupando grandes extensiones territoriales. Las comunidades indígenas sobrevivientes fueron encerradas en reservas, generalmente en zonas desérticas (Patagonia) o selváticas (Matto Grosso). Esta tercera ‘conquista’ en marcha viene de la mano de la ofensiva del capital financiero imperialista y del gran capital ‘nacional’ para obtener ‘permisos’ de extracción petrolera (Vaca Muerta) o minera, o extender la frontera agrícola para el cultivo de la soja.
El gobierno golpista de Temer viene de entregar la reserva natural de Renca (46.500 km2) en el Amazonas para su explotación a mineras de Cánada y China (Clarín, 1/9). Hay decenas de denuncias del accionar de ‘garimpeiros’ (individuos aventureros mineros) que en forma clandestina buscan minerales en zonas de reserva, atacando a indígenas cuando éstos bloquean sus planes. En el colmo del cinismo, el gobierno Temer ha decidido concesionar todo el territorio, entregándolo directamente a grandes pulpos mineros internacionales, para… ‘mejor poder controlarlos’.

Crecientes ataques a indígenas

Lo concreto es que los ataques a las comunidades indígenas se han incrementado notablemente. Los terratenientes financian la constitución de milicias parapoliciales que 'aplican la ley’ contra las comunidades indígenas por su cuenta. Esto, con la vista gorda del gobierno Temer que en su momento, nombró a Osmar Serraglio, ministro de Justicia y Seguridad, siendo el jefe de la poderosa bancada de los diputados de los agronegocios que apoyan al gobierno golpista (contra las acusaciones de corrupción) y van contra las comunidades indígenas.
Según la Comisión Pastoral de la Tierra de Brasil en los primeros siete meses de este año se han contabilizados 50 asesinatos contra activistas de las comunidades indígenas (fueron 61 en todo 2016). Se está investigando el asesinato de diez activistas por una redada policial en el Amazonas (un paralelo con Santiago Maldonado). La agencia que sigue los asuntos indígenas (Funai) ha denunciado que el gobierno ha reducido drásticamente su presupuesto de 7,5 millones de reales otorgados en 2014 a 2 millones en la actualidad, lo que la ha obligado a cerrar cinco de las 19 bases que usa para monitorear y proteger a las tribus aisladas (de contacto con la civilización) y redujo su personal en otras tantas. El papel preventivo de estas bases contra las invasiones de las reservas prácticamente desaparece y queda el campo abierto para la provocación, las masacres y la expulsión de los indígenas de sus tierras para que sean apropiadas por los capitalistas.
En el video enviado a Prensa Obrera por los compañeros de Tribuna Classista de Brasil puede escucharse el llamado de una representante de los indígenas que, con tono dramático, pide la movilización solidaria en Brasil y a nivel internacional, para frenar la masacre que se está incubando.

Ocupación contra el gobierno

En estos últimos días, los indios guaraní pasaron a la acción directa: 250 de ellos ocuparon la reserva federal del Parque de Jaraguá, en el estado de San Pablo, tomando particularmente un edificio donde están las antenas de radio, TV y celulares, amenazando con cortar las comunicaciones. Un cartel cruza la entrada de la reserva ocupada: “Bandeirantes ayer, Alckmin hoy”. Los bandeirantes eran las partidas de grupos cuasipiratas que se dedicaban a casar indígenas para esclavizarlos y sumar sus tierras a los latifundistas, en Brasil son vistos por la histografía de las clases dominantes como una especie de conquistadores que impulsaron el crecimiento de las fronteras de la Nación; Alckmin es el gobernador antiobrero de San Pablo que se postula para presidente.
Una resolución del Ministerio de Justicia anuló la creación de la reserva indígena que había sido oficializada en 2015 por decreto, ampliando de 3 hectáreas iniciales a 512 la tierra para la tribu Guaraní. Aduciendo “errores administrativos” el gobierno la redujo a 1,7 hectáreas (menos que las tres iniciales). El gobierno quiere privatizar-concesionar esta reserva para la explotación de la madera, del turismo, etc. La ocupación ha tenido repercusión y llevó a que el gobierno estableciera una mesa de discusión para resolver el problema de la tierra en este caso.
La clase obrera del campo y de las ciudades deben defender a las comunidades indígenas contra su expulsión. Juicio y castigo a los expulsores. La unidad obrera-estudiantil-indígena tiene un enemigo común en la lucha contra el gobierno representante de latifundistas y monopolios, y en la lucha continental contra la esclavización de los trabajadores (vía las reformas laborales reaccionarias) y de los indígenas.

Rafael Santos

La militarización de la política en Estados Unidos

Los militares juegan un papel cada vez mayor a la hora de definir la agenda de política exterior y, por extensión, de política interior en Estados Unidos. El ascenso de “los generales” a puestos estratégicos del régimen de Trump es evidente y ello refuerza la autonomía del ejército en la determinación de la agenda de política estratégica.
En este artículo analizaremos las ventajas que aportan los planes bélicos a la élite militar y las razones por las cuales “los generales” han conseguido imponer su punto de vista sobre la realidad internacional.
Examinaremos la influencia del estamento militar sobre el gabinete civil de Trump, consecuencia de la degradación implacable de la presidencia que lleva a cabo la oposición política.

El preludio a la militarización: la estrategia de múltiples guerras de Obama y sus consecuencias

El papel fundamental que desempeña el ejército en la elaboración de la política exterior de EE.UU. tiene su origen en las decisiones estratégicas tomadas durante la presidencia de Obama-Clinton. En ese periodo se implementaron una serie de políticas que influyeron enormemente en el advenimiento de un poder político-militar sin precedentes.
1- El enorme incremento de las tropas destinadas a Afganistán y sus subsecuentes fracasos y retirada debilitaron el régimen Obama-Clinton y aumentaron la animosidad entre los militares y la Administración Obama. A consecuencia de sus fracasos, Obama rebajo la reputación las fuerzas armadas y debilitó su autoridad como presidente.
2- Los bombardeos masivos y destrucción de Libia, el derrocamiento del régimen de Gadafi y la incapacidad de la administración Obama-Clinton para imponer un gobierno títere, pusieron de manifiesto las limitaciones del poder aéreo estadounidense y la ineficacia de su intervención político-militar. El presidente equivocó fatalmente su política exterior en el Norte de África y demostró su ineptitud militar.
3- La invasión de Siria por parte de mercenarios y terroristas financiados por Estados Unidos le vinculó a un aliado poco de fiar en una guerra en la que tenía todas las de perder. Ello provocó una reducción del presupuesto militar y persuadió a los generales de que el control de las guerras extranjeras y la política exterior era la única manera de salvaguardar sus posiciones.
4- La intervención militar de Estados Unidos en Irak tuvo una importancia secundaria en la derrota del Estado Islámico; los principales actores y beneficiarios fueron Irán y las milicias chiíes iraquíes aliadas.
5- La Administración Obama-Clinton organizó el golpe de Estado en Ucrania y facilitó la toma del poder a una junta militar corrupta e incompetente. Esto provocó la secesión de Crimea (que se unió a Rusia) y de Ucrania Oriental (aliada a Rusia). Los generales fueron marginados y descubrieron que se habían aliado con los cleptócratas ucranianos e incrementado peligrosamente la tensión política con Rusia. EE.UU. dictó sanciones económicas contra Moscú intentando desviar la atención de sus ignominiosos fracasos político-militares.
Trump se encontró con un legado de la administración Obama-Clinton levantado sobre tres patas: un orden internacional basado en las agresiones militares y la confrontación con Rusia; un “pivote hacia Asia” basado en el cerco militar y el aislamiento económico de China logrado mediante amenazas de guerra y sanciones económicas contra Corea del Norte; y el uso del ejército como guardia pretoriana de los tratados de libre comercio en Asia, que excluyen a China.
El legado de Obama consiste en un orden internacional de capital globalizado y múltiples guerras y su continuidad dependía inicialmente de la elección de Hillary Clinton como presidenta.
Por su parte, Donald Trump prometió en la campaña presidencial desmantelar o revisar drásticamente la Doctrina Obama que basaba el orden internacional en el mantenimiento de múltiples guerras, una visión “neocolonialista” de la nación y el libre comercio. El furioso presidente saliente comunicó al recién llegado que si procedía a cumplir sus promesas electorales de un nacionalismo económico se encontraría con la hostilidad conjunta de todo el aparato del Estado, Wall Street y los medios de comunicación de masas, con lo que socavaría el orden global centrado en torno a Estados Unidos.
La apuesta de Trump era cambiar las sanciones económicas y la confrontación militar de Obama por la reconciliación económica con Rusia, pero se encontró con el avispero de acusaciones sobre la supuesta conspiración electoral con Rusia, que insinuaban que había cometido traición, y con los juicios ejemplares a sus aliados más próximos y a miembros de su propia familia.
La fabricación mediática del complot Trump-Rusia fue solo el primer paso de una guerra total contra el nuevo presidente que consiguió debilitar su agenda económica nacionalista y su intención de cambiar el orden global de Obama.

Trump bajo el orden internacional de Obama

Tras solo ocho meses en el poder, el presidente Trump sucumbió impotente a los despidos, dimisiones y humillación de todos y cada uno de sus nombramientos civiles, especialmente aquellos empeñados en revertir el “orden internacional” de Obama.
Trump fue elegido para reemplazar las guerras, sanciones e intervenciones militares por acuerdos económicos que beneficiaran a las clases trabajadora y media de Estados Unidos. Eso implicaba acabar con los prolongados y dispendiosos compromisos de las fuerzas armadas en la “construcción de naciones” (ocupación), en Irak, Afganistán, Siria, Libia y otras zonas sin fin de guerra planeadas por Obama.
Se suponía que las prioridades militares de Trump eran el refuerzo de las fronteras nacionales y de los mercados extranjeros. Comenzó solicitando a sus socios de la OTAN que asumieran sus propias responsabilidades en defensa y pagaran por ellas. A los partidarios del orden global de Obama de ambos partidos les horrorizaba que Estados Unidos pudiera perder el control absoluto de la OTAN; inmediatamente se unieron y se movilizaron para despojar a Trump de sus aliados económicos nacionalistas y desmontar sus programas.
Trump se dio por vencido enseguida y se adaptó al orden internacional de Obama, con una única salvedad: él mismo seleccionaría el gabinete que pusiera en marcha el viejo/nuevo orden internacional.
Maniatado, Trump eligió una cohorte de generales encabezada por el general James Mattis (conocido como “Perro Loco”) como ministro de Defensa. Los generales se hicieron cargo de la presidencia. Trump abdicó de sus responsabilidades.

General Mattis: la militarización de Estados Unidos

El general Mattis asumió el legado de Obama y le añadió su propio matiz incluyendo la “guerra psicológica” incorporada a las declaraciones exaltadas de Trump en Twitter.
La “doctrina Mattis” combina amenazas graves con provocaciones agresivas, lo que sitúa a Estados Unidos (y al resto del mundo) al borde de una guerra nuclear. El general ha adoptado los objetivos y los campos de operaciones definidos por la anterior Administración dispuesto a reforzar el orden imperialista internacional existente.
Las políticas de la junta se han basado en las provocaciones y amenazas contra Rusia y el aumento de las sanciones económicas. Mattis echó más gasolina al fuego de la retórica antirusa, ya bastante candente, de los medios de comunicación de masas. El general fomentó una estrategia de “matonismo diplomático” de baja intensidad, incluyendo una invasión de las oficinas diplomáticas rusas que no tenía precedente y la expulsión inmediata de diplomáticos y personal consular.
Estas amenazas militares y estos actos de intimidación diplomática dan a entender que la Administración de los generales del títere Trump está dispuesta a destrozar las relaciones diplomáticas con una gran potencia nuclear mundial y, por ende, a llevar al mundo a una confrontación nuclear directa.
Lo que Mattis pretende con estas disparatadas agresiones es nada menos que obligar al gobierno ruso a capitular ante los antiguos objetivos militares de Estados Unidos: la partición de Siria (que se inició con Obama), la imposición de sanciones severas a Corea del Norte (que se inició con Clinton) y el desarme de Irán (principal objetivo de Tel Aviv) conducente a su desmembración.
La junta de Mattis que ocupa la Casa Blanca endureció las amenazas a una Corea del Norte, que, en palabras de Putin, “antes estaría dispuesta a alimentarse de hierba que al desarme”. Los megáfonos de los medios de comunicación y del ejército pintan a los norcoreanos, víctimas de las sanciones estadounidenses, como una amenaza “existencial” al continente norteamericano.
Las sanciones se han endurecido. Hay presiones para desplegar armamento nuclear en Corea del Sur. Se planean y se ejecutan maniobras militares masivas por tierra, mar y aire en torno a Corea del Norte. Mattis retorció el brazo a los chinos (principalmente a los burócratas empresarios relacionados con las compras) y se aseguró de que el Consejo de Seguridad de la ONU aprobara un aumento de las sanciones. Y Rusia se unió al coro anti Pyongyang ¡a pesar de que Putin advirtió de la ineficacia de las sanciones! (¡Como si el general Perro Loco fuera a tomar en serio el consejo de Putin, especialmente una vez que Rusia votó a su favor!).
Mattis también ha incrementado la militarización del Golfo Pérsico, continuando la política de sanciones parciales y provocaciones belicosas contra Irán.
Cuando trabajaba para Obama, Mattis aumentó los cargamentos de armas estadounidenses destinados a los terroristas sirios y los títeres ucranianos, para estar seguro de que Estados Unidos pudiera echar por tierra cualquier “acuerdo negociado”.

Evaluación de la militarización

Se supone que al recurrir a “sus generales” Trump contrarresta cualquier ataque sobre política exterior que pueda recibir por parte de su propio partido o de congresistas demócratas. El nombramiento de Mattis “Perro Loco”, conocido rusófobo y belicista, ha servido para pacificar hasta cierto punto su oposición en el Congreso y debilitar cualquier “hallazgo” de conspiración electoral entre Trump y Moscú expuesto por el investigador especial Robert Mueller. Trump mantiene su papel como presidente nominal adaptándose a lo que Obama le advirtió que era el “orden internacional”, ahora dirigido por una junta militar no elegida ¡compuesta por remanentes del gobierno Obama!
Los generales proporcionan una apariencia de legitimidad al régimen de Trump (especialmente para los demócratas belicistas y los medios de comunicación). Sin embargo, el traspaso de los poderes presidenciales a Mattis “Perro Loco” y sus secuaces tendrá un alto precio.
Aunque la junta militar pueda proteger el flanco de política exterior de Trump, no sirve para reducir los ataques a sus proyectos internos. Por si fuera poco, el compromiso sobre presupuesto que Trump propuso a los demócratas ha enfurecido a los líderes de su propio partido.
En resumen, la militarización de la Casa Blanca producto del debilitamiento de la posición de Trump beneficia a la junta militar y aumenta el poder de esta. De momento, el programa de Mattis “Perro Loco” ha tenido resultados diversos: las amenazas de lanzar una guerra preventiva (posiblemente nuclear) contra Corea del Norte ha reforzado la determinación de Pyongyang de desarrollar y perfeccionar su capacidad de misiles balísticos de medio y largo alcance y sus armas nucleares. Las políticas suicidas no han conseguido intimidar a Corea del Norte. Mattis no ha podido imponer la doctrina Clinton-Bush-Obama dirigida a despojar a los países (como Libia e Irak) de sus armas defensivas avanzadas como preludio de una invasión estadounidense de “cambio de régimen”.
Cualquier ataque de EE.UU. a Corea del Norte provocaría represalias masivas que se cobrarían decenas de miles de vidas de militares estadounidenses y causarían la muerte y lesiones a millones de civiles en Corea del Sur y Japón.
Lo más que ha conseguido “Perro Loco” ha sido intimidar a las autoridades chinas y rusas (y a sus multimillonarios colegas de negocios de exportación) para que aumenten las sanciones económicas contra Corea del Norte. Mattis y sus aliados en la ONU y la Casa Blanca (la chiflada Nikki Haley [1] y el miniaturizado presidente Trump) pueden llamar a la guerra, pero no pueden aplicar la llamada “opción militar” sin amenazar a las fuerzas armadas estadounidenses desplegadas a lo largo de la región de Asia-Pacífico.
El asalto de Mattis “Perro Loco” a la embajada rusa no debilitó sustancialmente a Rusia, pero ha desvelado la inutilidad de la diplomacia conciliatoria de Moscú hacia sus supuestos “socios” del régimen de Trump.
El resultado final puede conducir a una ruptura formal de las relaciones diplomáticas, que incrementaría el riesgo de una confrontación militar y un holocausto nuclear global.
La junta militar está presionando a China para que actúe contra Corea del Norte con el objetivo de aislar el régimen de Pyongyang y reforzar el cerco militar estadounidense a Pekín. “Perro Loco” ha obtenido un éxito parcial al volver a China contra Corea del Norte al tiempo que garantizaba sus instalaciones avanzadas de misiles THADD en Corea del Sur, que apuntarán directamente a Pekín. Estos son los triunfos a corto plazo de Mattis frente a los excesivamente dóciles burócratas chinos. Pero si “Perro Loco” intensifica las amenazas militares directas contra China, Pekín puede tomar represalias deshaciéndose de miles de millones de bonos del Tesoro estadounidense, cortando relaciones diplomáticas, sembrando el caos en la economía de EE.UU. y enfrentando a Wall Street con el Pentágono
El aumento de tropas llevado a cabo por Mattis en Afganistán y en Oriente Próximo no servirá para intimidar a Irán ni conducirá a ningún triunfo militar. Por el contrario, implicas grandes gastos y pocas ganancias, tal y como descubrió Obama tras casi una década de derrotas, fiascos y pérdidas multimillonarias.

Conclusión

La militarización de la política exterior de Estados Unidos, el establecimiento de una junta militar en el seno de la Administración Trump y el recurso a la política arriesgada de la amenaza nuclear no ha cambiado el equilibrio de poder global.
En el ámbito interno, la presidencia nominal de Trump depende de militaristas como el general Mattis. Mattis ha intensificado el control sobre los aliados de la OTAN, atrayendo incluso a alguna oveja descarriada como Suecia, para que se unan a Estados Unidos en una cruzada militar contra Rusia. Ha aprovechado la pasión que sienten los medios de comunicación por los titulares belicosos y su adulación a los generales de cuatro estrellas.
Pero, a pesar de todo eso, Corea del Norte permanece impávida porque puede tomar represalias. Rusia posee miles de armas nucleares y sigue siendo el contrapoder en un planeta dominado por Estados Unidos.
China es dueña del Tesoro de Estados Unidos y no se deja impresionar, a pesar de la presencia de una armada estadounidense cada vez más dispuesta al choque a lo largo de todo el mar meridional de China.
“Perro Loco” se entusiasma con la atención mediática, encarnada en periodistas bien vestidos y con una escrupulosa manicura que no pierden detalle de todos y cada uno de sus discursos sanguinarios. Los contratistas de la guerra le rodean como un enjambre de moscas en torno a la carroña. Este general de cuatro estrellas ha alcanzado un estatus presidencial sin haber ganado ningunas elecciones (falsas o no). No hay duda de que cuando deje el cargo se convertirá en el más deseado miembro de consejo de administración o asesor especialista de los grandes contratistas militares estadounidenses de la historia de EE.UU. Recibirá lucrativos honorarios por charlas estimulantes de media hora y consolidará las sustanciosas prebendas del nepotismo para las tres siguientes generaciones de su familia. Podría incluso presentarse para senador o incluso presidente por cualquiera de los dos partidos.

La militarización de la política exterior de Estados Unidos nos ofrece importantes lecciones:

La primera de todas es que la escalada de las amenazas de guerra no triunfa si el objetivo es desarmar a adversarios que poseen capacidad para contraatacar. La intimidación mediante sanciones puede imponer penurias económicas importantes a los regímenes dependientes de la exportación de petróleo, pero no a las economías endurecidas, autosuficientes o muy diversificadas.
Las maniobras bélicas multilaterales de baja intensidad refuerzan las alianzas encabezadas por EE.UU., pero al mismo tiempo convencen a sus adversarios de que deben aumentar su preparación militar. Las guerras de intensidad media contra adversarios no nucleares pueden servir para tomar ciudades importantes, como en Irak, pero el ocupante se enfrenta a costosas y prolongadas guerras de erosión que pueden socavar la moral del ejército, provocar malestar en el ámbito nacional y elevar el déficit presupuestario. Y generan millones de refugiados.
Las políticas militares arriesgadas pueden traer cuantiosas pérdidas en vidas, aliados y territorio y montones de cenizas radioactivas… ¡una victoria pírrica!

En resumen:

Las amenazas y la intimidación solo funcionan contra adversarios conciliadores. La matonería verbal poco diplomática puede hacer que surjan el espíritu pendenciero y algunos aliados, pero tiene pocas posibilidades de convencer a los adversarios de que se rindan. La política estadounidense de militarización mundial excede a sus propias fuerzas armadas y no ha logrado ninguna victoria militar permanente.
¿Hay alguna voz dentro de los militares estadounidenses de ideas claras, esos que no se deslumbran por el brillo de sus estrellas o de sus estúpidos admiradores de los medios de comunicación, dispuesta a defender la reconciliación global y más respeto mutuo entre las naciones? El Congreso de Estados Unidos y los medios de comunicación corruptos han demostrado su incapacidad para evaluar los desastres del pasado, así que mucho menos podrán forjar una respuesta eficaz a las nuevas realidades globales.

James Petras
Rebelión
Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo

[1] Nikki Haley es la embajadora de EE.UU. ante la ONU.

Uruguay: La declinación irreversible del Frente Amplio



La renuncia del vicepresidente Raúl Sendic

La figura de Raúl Sendic se constituyó en el centro de una aguda crisis política en Uruguay. El ahora ex vicepresidente -fue reemplazado por la senadora Lucía Topolansky, la esposa del ex presidente José Mujica- aparecía como una figura de “renovación” en el Frente Amplio. Tanto Mujica como el actual presidente
Tabaré Vázquez lo habían señalado como delfín para la sucesión presidencial.
Hijo del respetado fundador del movimiento Tupamaros, cuyo nombre había heredado, Sendic fue presidente de la principal empresa del país -la petrolera Ancap-, donde contó con un gigantesco presupuesto, virtualmente una caja paralela financiada con el crédito petrolero del chavismo, mediante la cual podía impulsar inversiones mixtas o públicas (bajo el derecho privado), gozando de una total libertad y con escasos controles.

Sendic y el PC

El grupo de Sendic -junto al Partido Comunista- tenían el virtual monopolio dentro del directorio de Ancap, lo cual generaba la ira (y probablemente la envidia) del astorismo, fracción liderada por el ministro de Economía, Danilo Astori, quien pretendía controlar esa caja. La gestión mujiquista en Ancap dejó un inmenso agujero de más de 800 millones de dólares. Como en la Petrobras de Lula y la PDVSA de Chávez, en torno de Ancap se realizó una tentativa desarrollista limitada que degeneró en un “capitalismo de amigos”.
El ministro Astori acusó a Mujica por las cuantiosas pérdidas de la petrolera, que debió ser capitalizada. La disputa entre astoristas y mujiquistas gira en torno de las inversiones en las empresas públicas (o semipúblicas), dado que el actual ministro de Economía oficia de garante ante el capital financiero y las calificadoras de riesgo internacionales. Mujica (y Sendic) defienden las inversiones en las empresas controladas por el Estado como supuesto “motor de desarrollo”. En el caso de la petrolera, ésta aún cuenta con el monopolio de refinación e importación de combustible, por lo que puede fijar el precio interno y es una vía para la recaudación de impuestos (explícitos o no). La política de Mujica -que tuvo ensayos mucho más destacados en Brasil, Argentina y Venezuela- condujo a un gigantesco fracaso.

De izquierda, nada

Cabe señalar que los planteamientos de Sendic no tienen la menor apariencia de izquierdistas. El hijo del ex líder tupamaro aplicó sanciones represivas a los trabajadores de Ancap y chocó en varias oportunidades con los cortadores de caña en el norte del país (que siguen siendo brutalmente explotados en beneficio de la producción azucarera y de etanol). Cuando Vázquez lo eligió para acompañarlo en la fórmula electoral, Sendic no desentonaba en lo más mínimo con un discurso contra las huelgas, anunciando que podría decretar los “servicios esenciales” (prohibición de los paros) contra los trabajadores de la educación -algo que hizo Tabaré Vázquez en 2015.
La caída en desgracia de Sendic es consecuencia de la creciente descomposición del Frente Amplio, atravesado por una fuerte puja interna y un profundo malestar de su base electoral. En otro contexto, las denuncias que se realizaron contra el vicepresidente no hubieran generado mayor efecto, pero se convirtieron en el detonante de una crisis política. Tabaré Vázquez le soltó la mano cuando percibió que se había constituido en un factor de desgaste del gobierno, que acentuaba una tendencia a la parálisis, que de todas formas, es bien anterior a la crisis en torno de Sendic. La renuncia del vicepresidente puede dar cierto aire en lo inmediato al Frente Amplio, que ahora intenta minimizar sus luchas intestinas, pero la crisis de fondo no ha sido superada. A dos años de las elecciones, el FA carece de una candidatura que sea capaz de unificarlo, por lo que más temprano que tarde se lanzará abiertamente la competencia por la sucesión de Tabaré Vázquez.

Crisis y ofensiva antiobrera

El elemento de fondo es la crisis capitalista que no exige una ofensiva contra las conquistas y el salario de los trabajadores, como lo muestra la reforma laboral en Brasil o en Francia. No se puede mantener contentos al mismo tiempo a los empresarios y a los trabajadores. Las cámaras empresariales de Uruguay reclaman seguir el camino de Temer, algo que, por ahora, ningún partido se anima a impulsar abiertamente.
El retroceso del Frente Amplio también se expresa en diversos sindicatos, donde las corrientes oficialistas son desplazadas por agrupamientos independientes del gobierno, entre los que destaca el Partido de los Trabajadores.

Una experiencia agotada

Estamos ante la declinación de una experiencia política que ha dominado a la izquierda y al movimiento obrero durante décadas. El Frente Amplio afirmó que podría desarrollar la economía y sacar al pueblo de la miseria sin terminar con el latifundio ni con el sometimiento a la banca y los monopolios internacionales y, al mismo tiempo, pagar la deuda externa. El resultado es el enriquecimiento de los terratenientes y el aumento imparable de la deuda pública, mientras la inmensa mayoría de los salarios no llegan a cubrir la mitad del costo de la canasta familiar.
El PT de Uruguay plantea a la clase obrera la necesidad de dar la espalda a la fracasada estrategia de “alianza con la burguesía progresista” y preparar la lucha por un gobierno de trabajadores.

Rafael Fernández (dirigente del PT de Uruguay)

¿Por qué corre peligro la Ciudad de Buenos Aires a causa del cambio climático?



Mientras la crisis climática pone en jaque a ciudades costeras de América Latina y el Caribe, los decisores políticos se mantienen fuera del consenso del sistema internacional. ¿Resolveremos las contradicciones?

A diferencia de lo que un amplio sector de la sociedad cree, el peligro de extinción no afecta solo a especies exóticas, o animales que habitan lugares muy lejanos. Como sostiene el ecólogo uruguayo Eduardo Gudynas en su libro Derechos de la Naturaleza, “se acrecienta a escala global la extinción masiva de especies”, y la especie humana no está ajena a esa posibilidad. Si tomamos por ejemplo el Informe Planeta Vivo 2014 publicado por World Wildlife Fund (WWF), los datos son contundentes: "El Índice Planeta Vivo (IPV), el cual mide más de 10.000 poblaciones representativas de mamíferos, aves, reptiles y peces, ha disminuido un 52 % desde 1970. Dicho de otra manera, en menos de dos generaciones humanas, el tamaño de las poblaciones de animales vertebrados se ha reducido a la mitad".
Hace no más de algunas décadas se trataba de locos a quienes hacían este tipo de afirmaciones, pero transcurriendo el año 2017 y ante los efectos visibles de la crisis civilizatoria, el consenso respecto a la posibilidad real de extinción de la especie humana está cerca de ser unánime. Desde Naciones Unidas y la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) hasta gran parte de la academia en su amplio espectro ideológico concuerdan en este punto.
De esta forma, el reciente Informe de la CEPAL titulado Horizontes 2030: la igualdad en el centro del desarrollo sostenible afirma que “la humanidad se encuentra ante un punto de no retorno: el impacto ambiental del estilo de desarrollo dominante pone en peligro su supervivencia y la de otras especies”, y destaca la necesidad de modificar el estilo de desarrollo actual, que considera insostenible social y ambientalmente.
Para este organismo, el estilo de desarrollo dominante en la región se basa en una estructura productiva cuya competitividad depende de la abundancia y la explotación de forma intensiva de los recursos naturales, y la mayor dificultad se encuentra en la economía, dado el conjunto de intereses y alianzas que predominan y que definen las reglas del juego. “Diversos actores, tanto públicos como privados, tienen interés en proteger sus inversiones y la distribución presente de rentabilidades”.
A su vez, los Objetivos de Desarrollo Sostenible y La Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible son considerados un avance frente a lo que fueron los Objetivos del Milenio, y destaca una nueva agenda de políticas en la región que responden a la búsqueda de este nuevo estilo de desarrollo.
Sin embargo, cuando se va más allá del marketing verde que lleva adelante el gobierno actual de Cambiemos, nos encontramos con lo que, de forma muy acertada, Maristella Svampa y Enrique Viale definieron como la “trumpización de la política ambiental”, que dista completamente de ser la nueva agenda de políticas que resalta la CEPAL.
Así como sostienen estos autores, la gestión de Mauricio Macri está caracterizada por la flexibilización de la normativa de protección ambiental. La modificación de la Ley de Glaciares, el nuevo Acuerdo Minero, la nueva Ley de Ordenamiento del Bosque Nativo de la provincia de Buenos Aires al servicio de los negocios inmobiliarios y el agronegocio, la modificación de la Ley Nacional de Tierras Rurales, y el relanzamiento de Vaca Muerta, entre otras medidas responden a esta lógica, sucediendo lo que paradójicamente resalta la CEPAL sobre la década de los 90: “En los años noventa, la humanidad transitó por dos mundos con agendas en tensión o en abierta contradicción. Por un lado, estaba la agenda normativa de las Naciones Unidas, antes descrita. Por otro lado, había un sistema económico desregulado, en particular en lo que se refería al mundo financiero, cuyos activos se multiplicaban a gran velocidad, con un respaldo cada vez menor en la economía real. Ese sistema priorizó la liberalización comercial, sin tomar en cuenta los problemas específicos de competitividad, equilibrio externo y deterioro ambiental que afectaban a las economías en desarrollo”.
Las contradicciones entre el modelo que intenta proponer la CEPAL y las decisiones tomadas desde la gestión de gobierno pueden fácilmente ser explicadas desde este argumento, por lo que se puede sostener que en este ámbito volvimos a los 90.
Por otro lado los consensos continúan en todo el arco ideológico, así mientras desde la Ecología Política se afirma que la crisis energética es inminente y el agotamiento del petróleo está cada vez más cerca, como destaca la CEPAL, el gobernador del Banco de Inglaterra alerta a los inversionistas sobre los riesgos de invertir en petróleo debido a la crisis climática.
Las ciudades costeras son las principales afectadas por el cambio climático, azotadas cada vez más por los frecuentes eventos extremos. Esto debe ser un motivo adicional por el que la resistencia y la lucha por los Derechos de la Naturaleza necesariamente logren conquistar las ciudades.
No hay tibieza en la CEPAL cuando afirma que “si se quemaran todas las reservas probadas de combustibles fósiles, el hielo de la Antártida se derretiría totalmente, el nivel de los mares se elevaría más de 50 metros, y se eliminarían las ciudades costeras”. En correspondencia, tampoco somos tibios al afirmar que la Ciudad de Buenos Aires está en peligro de verse sumergida bajo el Río de La Plata.

Juan Carlos Travela
El autor es Lic. en Comercio Internacional y miembro de la agrupación Hacia El Buen Vivir. Actualmente se encuentra doctorando en Desarrollo Económico.

Los juicios a las brujas de Salem: el capitalismo y el patriarcado condenan a las mujeres



En 1692 se iniciaron los trágicos juicios a las mujeres acusadas de brujería en un poblado de Nueva Inglaterra. Sin ninguna prueba, con testimonios arrancados bajo tortura, fueron condenadas cerca de 200 personas y 20 murieron ahorcadas.

La ciudad de Salem era una colonia británica en el territorio norteamericano que más tarde será bautizado Massachusetts. Desde marzo hasta el 22 de septiembre de 1692 se irán sucediendo una serie de juicios donde condenarán a cientos de personas acusadas de practicar brujerías o de relacionarse con quienes lo hacían. Los procesos arrancan cuando dos niñas empiezan a tener comportamientos extraños y confiesan haber sido poseídas por el demonio; pero de fondo lo que había eran intereses contrapuestos entre acusadores y acusados. Si bien el proceso dura hasta el año siguiente, los últimos asesinatos se darán el 22 de septiembre y se presentarán como casos ejemplificadores para quienes se atrevan a cuestionar el orden social y religioso en la sociedad de esa época. La persecución y la caza de brujas fue en ese momento histórico un método de control social utilizados por los Estados en directa relación con la iglesia, que había hecho de la Inquisición, la institución mas eficaz para combatir lo que consideraban herejías en varios países de Europa.

La quema de brujas en Europa y América

Los primeros casos de caza de brujas datan de 1450 en Europa, ya finalizando la Edad Media. Sus víctimas fueron mayoritariamente mujeres y han sido poco estudiados por los historiadores. Según la historiadora Silvia Federici en “Calibán y la bruja”, estos sucesos que se dieron en forma contemporánea al exterminio de las poblaciones de América, los cercamientos ingleses, el comienzo de la trata de esclavos, la promulgación de leyes sangrientas contra los vagabundos y mendigos, alcanzaron el punto culminante en el interregno de la transición entre el fin del feudalismo y el despegue capitalista “cuando los campesinos de Europa alcanzaron el punto máximo de su poder, al tiempo que sufrieron su mayor derrota histórica”. Tomando desde la fecha indicada hasta 1750, que son los últimos que se registran, se calcula que fueron quemadas cientos de miles de mujeres acusadas de brujerías. Esta matanza de mujeres tuvo un gran impacto en el desarrollo de países como Francia, Alemania, Suiza, Inglaterra, España e Italia, que empezaban a conformarse como Estados nacionales modernos. Un caso muy famoso fue el de Juana de Arco en Francia, que luego de ser heroína en muchas batallas guerreras, fue capturada y juzgada por “bruja”.
¿Cuáles eran los motivos por los que se acusaba de brujería a las mujeres de esa época histórica? En esto, tantos las naciones católicas que ejercieron una gran influencia en toda la Edad Media, como las protestantes (que empiezan a adquirir influencia a mediados del siglo XVI), enfrentadas por intereses económicos y políticos, se unieron para perseguir a las mujeres consideradas brujas. A pesar de que no se cuentan con los testimonios de las víctimas de la época, porque los juicios casi nunca eran registrados, se sabe que las acusadas eran mujeres rebeldes que cuestionaban las costumbres de la época, discutían y vivían libremente su sexualidad, fuera de los vínculos del matrimonio y su reproducción. Como señala Federici, “la caza de brujas fue, por lo tanto, una guerra contra las mujeres; fue intento coordinado de degradarlas, demonizarlas y destruir su poder social. Al mismo tiempo, fue precisamente en las cámaras de tortura y en las hogueras en las que murieron las brujas donde se forjaron los ideales burgueses de feminidad y domesticidad”.
Si Federico Engels señaló que la composición de la familiar nuclear en las sociedades donde hicieron su aparición el Estado y la propiedad privada, fue la “derrota histórica del sexo femenino a nivel mundial”, se podría decir que la caza y quema de brujas fue otra gran derrota para las mujeres, que se potenció hasta niveles insoportables en el capitalismo.

Los Juicios de Salem y los móviles que los animaron

Después de lo que decimos sobre las mujeres y la caza de brujas ¿se puede considerar a los juicios de Salem como simples acusaciones a “brujas” que buscaban el mal en sus víctimas? Algunos de los acusadores, como es el caso de la familia Putnam, querían crear una nueva iglesia en el pueblo y muchos aldeanos se opusieron, porque de esa forma deberían pagar más impuestos. Casualmente los Putnam fueron los principales instigadores de las acusaciones de brujería.
Los que se negaron a declarar en los juicios fueron torturados y murieron apedreados. Las infundadas acusaciones, por el hecho de que eran imposibles probarlas, implicaban que pudiera ser castigada cualquier tipo de protesta de la época, con el fin de generar sospecha sobre cualquier crítica a aspectos de la vida cotidiana.
Los procesos de Salem en particular y la caza de brujas en general han sido utilizados para acallar cualquier voz de protesta, de rebeldía, de cuestionamiento hacia las injusticias de la sociedad, que tanto en la Edad Media como en la actualidad, tienen a las mujeres como las principales víctimas. Nuevamente Silvia Federici sostiene en su citado libro: “Lo que todavía no se ha reconocido es que la caza de brujas constituyera uno de los acontecimientos mas importantes del desarrollo de las sociedad capitalista y la formación del proletariado moderno. El desencadenamiento de una campaña de terror contra las mujeres, no igualada por ninguna otra persecución, debilitó la capacidad de resistencia del campesinado europeo al ataque lanzado en su contra por la aristocracia terrateniente y el Estado; en una época, cabe recordar, en que la comunidad campesina comenzaba a desintegrarse bajo el impacto combinado de la privatización de la tierra, el aumento de los impuestos y la extensión del control estatal sobre todos los aspectos de la vida social”.
El capitalismo no hizo más que traer penurias a las mujeres de las clases populares. A la opresión que sobre ellas pesaba, se le sumaron nuevas formas de explotación: trabajo precario, doble jornada laboral en el trabajo y en la casa, menos salario por igual trabajo al que realizan los hombres, entre otras. Incorporó a las mujeres a la matriz productiva en condiciones de enorme precariedad, pero contradictoriamente, las reunió en espacios comunes donde a lo largo del último siglo las mujeres aprendieron a organizarse y fueron en muchas oportunidades vanguardia de lucha. Esas experiencias son las que forjaron un grito esperanzador y plantaron banderas de lucha que hoy son recogidas por aquellas que se proponen subvertirlo todo y que exigen su "derecho al pan, pero también, a las rosas“.

Ricardo Farías
Docente | Corriente Nacional 9 de Abril | Lista Marrón L.de Zamora| @ricardodamian

Claves para entender la crisis abierta en Cataluña



La escalada represiva que se vivió en Cataluña ha puesto en duda la posibilidad de que se pueda realizar el referéndum del 1 de Octubre. Cómo continúa el proceso independentista.

Las medidas tomadas por el gobierno del Estado español han puesto en duda la realización del referéndum independentista. ¿Cómo desarrollar la movilización para conquistar el derecho a decidir? El papel de la clase trabajadora y los llamados a la huelga general. ¿Cómo conseguir procesos constituyentes libres y soberanos donde se decida todo? Las respuestas a estas preguntas clave sobre la situación actual.
El régimen fundado con la Constitución del ’78, con una clara continuidad con la dictadura franquista, niega el derecho a decidir, el derecho a la autodeterminación de las naciones que componen el Estado español. Por lo que cabe preguntarse si la “hoja de ruta” planteada por la dirección independentista catalana era la adecuada para conseguir la realización del referendo.
La “hoja de ruta” fundamentada en la “desobediencia institucional” y movilizaciones acotadas, si bien muy masivas como las Diadas, mostraron que fueron insuficientes para lograr imponer el referendo y enfrentar la ofensiva de Rajoy.
La única “hoja de ruta” que puede derrotar la ofensiva actual contra el referendo, sería una que apostara a desarrollar la movilización basada en paros, asambleas y en poner en pie un potente movimiento estudiantil. Una movilización que mediante huelgas, pusiera a la clase trabajadora y los sectores populares en pie para enfrentar al Estado español.
Era de esperar que el PDCat y ERC no llamen a una movilización de este tipo. Son los partidos históricos de la burguesía catalana y su defensa del derecho a la autodeterminación nunca va a llegar al punto de poner en marcha fuerzas sociales que podrían conquistar esté derecho y podrían avanzar en resolver otras demandas sociales como el desempleo, la precaridad laboral, etc, que solo se puede resolver tocando los intereses de los capitalistas que representa el PDCat. Las izquierda política y sindical ha mantenido una subordinación a la “hoja de ruta” planteada por el PDCat y ERC.
La respuesta a la oleada represiva del Estado español está generando una gran movilización social con movilizaciones, una importante respuesta del movimiento estudiantil e incluso sectores de la clase trabajadora han comenzado a intervenir en está crisis. Un ejemplo es lo sucedido el jueves en el puerto de Barcelona donde los estibadores votaron en asamblea no prestar servicio a los barcos que fueron instalados para alojar a la policía que envió el Estado español, lista para participar en la represión. Estás acciones muestran el potencial de la clase trabajadora si puede intervenir en la crisis.
Sectores de la izquierda sindical y de la izquierda política, entre los que estuvo presente la CRT, acordaron trabajar en común para organizar el llamado a una huelga general en la semana siguiente al 1 de Octubre. Esto abre la posibilidad de plantear una “hoja de ruta”, alternativa a la que impone las direcciones burguesas del independentismo catalán, que ponga en escena las reivindicaciones sociales. Junto a esto la CRT llama a los principales sindicatos a sumarse al llamado a huelga general y abandonar su política actual de mirar hacia otro lado ante la movilización actual.
Es necesario debatir cuál es el programa de una “nueva hoja de ruta”, que mediante los métodos de la clase trabajadora enfrente está ofensiva represiva, luchar por conquistar el derecho a la autodeterminación, ligando estás demandas a una lucha social contra los capitalistas y por las demandas obreras y populares. Un programa que puede desatar la potencia social de la clase trabajadora, soldar la alianza entre la clase obrera y los sectores populares del conjunto del Estado contra su enemigo común. Una alianza que permite que la clase trabajadora del conjunto del Estado vuelva a tomar en sus manos la bandera del derecho de autodeterminación.

LID

Heroínas antifascistas de ayer y hoy

La violenta manifestación de grupos neonazis y miembros del Ku Klux Klan que tuvo lugar en Charlottesville, Virginia el mes pasado, procesión con antorchas incluida, y la reiterada defensa del presidente Donald Trump de este encuentro racista, se han convertido en un punto de inflexión en el Estados Unidos moderno. Trump dobló la apuesta la semana pasada, cuando volvió a culpar a ambas partes por la violencia y calificó a algunos manifestantes antirracistas y antifascistas como “tipos malos” al día siguiente de reunirse con Tim Scott, el único senador republicano afroestadounidense del Senado, a quien la Casa Blanca llamó “Tom” Scott.
En resumen: Heather Heyer, una activista de 32 años de edad, fue asesinada, y al menos 19 personas más resultaron heridas cuando un neonazi arremetió su vehículo contra una multitud de contramanifestantes antifascistas el 12 de agosto. Los grupos de odio y los supremacistas blancos, que han ido en aumento desde que Barack Obama se convirtió en el primer presidente afroestadounidense, ahora se ven envalentonados por Trump.
En este momento crítico de la política estadounidense, y también en esta época de las Festividades Sagradas Judías de Rosh Hashaná y Yom Kipur, viene al caso recordar la historia de la resistencia contra el fascismo. Las historias de Ana Frank y Sophie Scholl –dos jóvenes alemanas; una judía y otra cristiana– deberían guiarnos e inspirarnos en este tiempo de oscuridad.
En 1942, Sophie Scholl, estudiante universitaria de 21 años, de Munich, Alemania, junto con su hermano mayor, Hans, estudiante de medicina, formaron el colectivo Rosa Blanca con un pequeño círculo de amigos. Decidieron producir una serie de panfletos que exponían las atrocidades nazis e instaban a la resistencia contra Hitler. El primer panfleto se publicó en junio de 1942. Fue enviado anónimamente por correo a ciudadanos de Munich que los miembros de la Rosa Blanca consideraron que podrían simpatizar con la propuesta. Los folletos se dejaban en paradas de autobuses y portones, y en cualquier lugar en el que pudieran ser entregados clandestinamente. Ser atrapado podía implicar ser encarcelado y, posiblemente, enfrentar la muerte.
El segundo panfleto decía: “Desde que Polonia fue conquistada, 300.000 judíos han sido asesinados en ese país de la manera más bestial imaginable. Los judíos son seres humanos también”. El colectivo alentaba la resistencia pasiva y el sabotaje. En su cuarto comunicado expresó: “Cada persona puede contribuir en algo para derrocar a este sistema”.
La Gestapo, la policía secreta nazi, organizó una amplia búsqueda de los distribuidores de panfletos. Finalmente, en febrero de 1943, Hans y Sophie fueron atrapados mientras repartían folletos en la Universidad de Munich. Fueron interrogados, juzgados, condenados y decapitados junto con un profesor y otros activistas estudiantiles.
Mientras tanto, Ana Frank, de 13 años de edad, sufría junto a su familia una creciente persecución antisemita en una Ámsterdam ocupada por los nazis. Ya habían huido del antisemitismo en su Alemania natal. Estados Unidos les negó varias veces la visa para que la familia Frank pudiera refugiarse en Estados Unidos. Desesperados, en 1942 se trasladaron a un sector oculto del edificio donde estaba ubicada la oficina del padre de Ana, Otto, lugar al que Ana llamó “el anexo secreto” en su famoso diario. Lograron permanecer ocultos durante dos años.
Es difícil de creer que Ana Frank escribió su destacado diario cuando tenía entre 13 y 15 años de edad. “Oigo cómo se acerca el trueno que, un día, también nos destruirá a nosotros. Siento el sufrimiento de millones”. Esto lo escribió el 15 de julio de 1944, y continúa: “Y, sin embargo, cuando miro hacia el cielo, de alguna manera siento que todo cambiará para mejor, que esta crueldad también terminará, que la paz y la tranquilidad volverán una vez más. Mientras tanto, debo aferrarme a mis ideales”, escribió.
Tres semanas más tarde, el anexo secreto fue asaltado por las fuerzas paramilitares nazis, conocidas como las SS. Ana, su familia y las otras cuatro personas que se escondían allí fueron arrestadas y deportadas a campos de concentración alemanes. Ana y su hermana Margot fueron separadas de sus padres y fallecieron en el campo de Bergen-Belsen en 1945, semanas antes de que el lugar fuera liberado. Solamente Otto Frank sobrevivió a los campos de concentración, tras lo cual recuperó el diario de Ana y lo compartió con el mundo.
Ahora, más de 70 años después, grupos armados neonazis y del Ku Klux Klan marchan con antorchas en Estados Unidos, coreando “¡Sangre y tierra!”, un eslogan nazi de la década de 1930, además de “¡Los judíos no nos van a reemplazar!”. Donald Trump, cuyo padre fue arrestado en una marcha del Ku Klux Klan en 1927, y que fue demandado por el gobierno federal por discriminar a sus arrendatarios afroestadounidenses, afirma que había “muy buena gente” entre la multitud supremacista blanca en Charlottesville.
Sumado a esto, poco después de los incidentes en Charlottsville, Trump indultó a Joe Arpaio, el ex sheriff del condado de Maricopa, Arizona, que había sido condenado por su tristemente célebre persecución ilegal a latinos inocentes y quien, con orgullo, hacía referencia a una de sus cárceles como su propio “campo de concentración”. Además, refugiados de seis países de mayoría musulmana tienen prohibido el acceso a Estados Unidos, y también se están desmantelando las protecciones y apoyos para la comunidad LGTBQ (también victimizada durante la Alemania nazi).
“Si no sientes indignación, no estás prestando atención”. Esa es la cita que figuraba en el perfil de Facebook de Heather Heyer cuando murió. Como Ana Frank —y Sophie Scholl antes que ella—, Heather murió ejerciendo resistencia contra el fascismo. Hagamos que sus historias inspiren una nueva ola de valiente resistencia.

Amy Goodman y Denis Moynihan
Democracy Now!

© 2017 Amy Goodman

Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

Fuente: http://www.democracynow.org/es/2017/9/22/heroinas_antifascistas_de_ayer_y_hoy

Conservar el pasado para ver el futuro

Se realizan las primeras jornadas Historia de las Bibliotecas Populares

El encuentro se realizará en el Museo del Libro y de la Lengua, por el Día de las Bibliotecas Populares y el 147° aniversario de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares. Participarán Javier Planas, Horacio Tarcus, Luis Alberto Romero y Alejandro Parada.
“Sin bibliotecas, ¿qué nos quedaría?; no tendríamos pasado ni futuro.” La frase atribuida al escritor Ray Bradbury (1920-2012) podría ser un buen epígrafe para las primeras jornadas Historia de las Bibliotecas Populares, que se realizó ayer de 9 a 18, en el Museo del Libro y de la Lengua (Las Heras 2555), en el marco de los festejos por el Día de las Bibliotecas Populares y el 147° aniversario de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip). Las jornadas empezaron con una conferencia magistral de Javier Planas, autor de Libros, lectores y sociabilidades de lectura. Una historia de los orígenes de las bibliotecas populares en Argentina (Ampersand) y concluyó con la presencia de destacados historiadores como Horacio Tarcus –quien se referirá a “los socialistas románticos argentinos del siglo XIX y las primeras bibliotecas populares”–, Luis Alberto Romero y Alejandro Parada. También se presentaron la historia de cuatro bibliotecas populares del país: Nicolás Quiroga disertó sobre la Biblioteca Popular Juventud Moderna de Mar del Plata: qué y cómo leían los sectores populares argentinos a mediados del siglo XX; Alberto Tasso habló de la centenaria Biblioteca Sarmiento de Santiago del Estero; Eduardo Bolan analizó la Biblioteca Popular Alberdi de Villa Crespo –que tuvo entre sus miembros al escritor Leopoldo Marechal y al editor Manuel Gleizer–; y Natalia García reconstruyó la historia de la emblemática Biblioteca Vigil de Rosario, que fue intervenida por la dictadura cívico-militar y que hoy es un Sitio de Memoria.
La Biblioteca Vigil fue “una experiencia de inéditos logros colectivos no sólo en Argentina sino en América Latina”, cuenta García, “un complejo social, cultural y educativo que, nacido de unas humildes prácticas vecinalistas en la década del 50, devino una mutual de sólido capital financiero y patrimonial hasta su intervención cívico-militar en 1977”. “Desde sus potentes recursos económicos de carácter autogestivo, la Vigil fue múltiples instituciones en una misma organización popular: jardín de infantes, instituto secundario, escuela primaria, servicio bibliotecario, editorial, museo de ciencias naturales, observatorio astronómico, universidad popular, centro recreativo, cultural y deportivo, caja de ayuda mutua, guardería y centro materno infantil. Cada uno de estos proyectos forjados desde las inquietudes de una barriada, se caracterizaron por su calidad material y simbólica transformando el ancho sur rosarino”, recuerda la investigadora. “La Biblioteca Vigil es hoy Sitio de Memoria por una suerte de doble condición de víctima: dado la detención ilegal y desaparición forzada de ocho miembros de la comisión directiva en el 77 y en rigor de los delitos económicos imprescriptibles cometidos por civiles y militares en tiempos dictatoriales”, explica García a Página/12.
“Cuando pensamos en términos de desafíos, siempre tendemos a pensar en el futuro. Hay veces que esos desafíos están vinculados al pasado. En este caso nosotros hacemos unas Jornadas de Historia de las Bibliotecas Populares porque un desafío importante para un organismo como la Conabip es cuidar casi ciento cincuenta años de historia, ver cómo lo reflejamos con la mayor calidad posible, ver cómo lo estudiamos, ver cómo queda como un patrimonio central de la cultura de los argentinos una modalidad casi única en el mundo de la articulación entre la dinámica social y la acción del Estado en una sociedad democrática”, plantea Leandro de Sagastizábal, presidente de la Conabip. ¿Cómo se piensan las bibliotecas populares en tiempos virtuales? ¿Qué estrategias se pueden desarrollar para que haya más lectores? “Son dos cuestiones centrales –reconoce De Sagastizábal–. Una vinculada a lo tecnológico que pasa por contar con recursos materiales y con capacitaciones. Eso se viene trabajando hace tiempo en la Conabip y queremos profundizarlo cada día más, por ejemplo con la introducción de contenidos digitales, algo que es por ahora puntual y exploratorio. Lo segundo, y sin dudas lo más importante, es cómo logramos que amplios sectores sociales, en nuestro país y en el mundo, vuelvan a creer que un proyecto cultural –que las bibliotecas son mucho más que un proyecto lector en la actualidad– es fundamental para el crecimiento y para una vida mejor. En este sentido, el esfuerzo es prioritariamente social y tiene que lograr por un lado visibilidad de estos valiosos espacios para toda la sociedad, por el otro lado sinergias con todos los que tienen intereses parecidos y finalmente o antes que nada, presencia del Estado. La estrategia no puede ser otra que la presencia y el trabajo cotidianos cerca de esas realidades. En mundos heterogéneos y dispersos a lo largo de un país no hay magia ni recetas, solo es posible hacerlo conociendo sus realidades”.

Silvina Friera
Página/12

miércoles, septiembre 20, 2017

La independencia norteamericana



Para la historia oficial norteamericana la guerra fue una revolución ¿lo fue? Esta es una de las grandes discusiones históricas.

Con la rendición del general Conrwallis en el sitio de Yorktown, en 1781, efectivamente terminó la guerra por la independencia de las trece colonias británicas en América del Norte. Esto fue ratificado en el Tratado de Paris de 1783. A partir de ese momento se desató una inmensa discusión historiográfica y política en torno al contenido y al significado de esa independencia. Para la historia oficial, lo que había ocurrido era la Revolución Americana que “había impactado al mundo”. Para otros, sobre todo los revisionistas estadounidenses como Charles Beard, lo que había ocurrido era un levantamiento popular de productores, con potencialidad revolucionaria, que había sido truncado por la labor de los “parásitos” comerciantes y terratenientes, sobre todo los esclavistas. ¿Qué fue lo que ocurrió?
La guerra comenzó sobre todo por una disputa en torno a autonomía, derivada de la falta de control de la Corona en el siglo XVII; pensemos que Virginia, la primera colonia británica, se estableció en 1607 más de un siglo después de Colón y escasos veinte años antes del comienzo de la Guerra Civil Inglesa. Eso significó que la Corona tuvo escaso control sobre sus colonias durante todo el siglo XVII y recién hacia 1746, con el fin de las guerras jacobitas, se planteó afirmar su control en función del desarrollo económico inglés. Con el comienzo de la revolución industrial, Inglaterra modificó su sistema colonial incrementando controles y estableciendo criterios para poner el comercio a su servicio (mercantilismo, comercio triangular). La Guerra Franco-India (1754-1763) aumentó la presencia inglesa, sobre todo con el envío de tropas que fueron acuarteladas en casas de vecinos (la carencia de cuarteles era reveladora de que antes esto no existía). Asimismo, Inglaterra acordó con distintas naciones indígenas (los Iroqueses en particular) alianzas y otorgó garantías de respetar su territorio. Esto generó resentimiento entre los colonos que deseaban libre acceso a las tierras del oeste y desplazar a los indios.
La revolución industrial también generó importantes modificaciones: exportación de algodón, creciente importancia del sector artesanal y comerciante, enriquecimiento de los terratenientes (en particular los de Virginia), y crecimiento del sistema esclavista.El mercantilismo afectó a la población campesina (95% del total) incorporándolos lentamente al mercado, mientras reforzaba la inserción en el sistema comercial mundial de la población urbana. Las reformas de la metrópolis en cuanto al comercio y a la imposición de impuestos sobre el té y el papel afectaban solo a un sector de comerciantes y a los maestros artesanos, o sea a la elite colonial.El tema era quién decidía las leyes económicas en un contexto donde la autonomía de la elite colonial había sido alta durante casi un siglo y medio.
Durante el invierno de 1774 los colonos de Massachussets, cercanos a Boston, se habían estado preparando para la confrontación organizando milicias llamadas Minutemen, puesto que responderían “al minuto” una agresión británica. En abril de 1775 el General Gage, al mando de las tropas británicas en Boston, envió un destacamento a los pueblos de Lexington y Concord para capturar pertrechos rebeldes. Los comités de artesanos de Boston decidieron enfrentar a las tropas y movilizaron a las milicias locales que dieron batalla en Lexington. El resultado fueron ocho colonos muertos, el comienzo de una guerra de guerrillas, y la decisión por parte de las milicias de artesanos y granjeros de sitiar Boston. Esta movilización de los artesanos dio comienzo a la disputa entre democracia radical y republica conservadora que va a signar la historia norteamericana hasta nuestros días.
El problema más serio para los independentistas es que no contaban con mucho apoyo popular fuera de los sectores urbanos. Los indios apoyaron a la Corona que les ofreció protección de la expansión de los colonos sobre sus tierras; trece mil indios pelearon a favor de los ingleses. Al mismo tiempo, la Corona le ofreció la libertad a los esclavos que la apoyaran y miles se fugaron o recibieron la libertad poniendo en crisis el sistema esclavista.John Adams explicó que el apoyo popular a la Guerra fue dudoso: dijo que 30% de la población estaba con la independencia, 30% con los ingleses, y a 40% no le importaba. Esto se logró revertir con el papel de propagandistas, sobre todo de Tomás Paine que fue fundamental para gestar apoyo popular.
Sin embargo, para las elites acaudaladas una guerra popular era algo peligroso. ¿Una vez ganada, cómo harían para que los campesinos volvieran a ser explotados? Más aún si estaban organizados y armados. Esto generó un conflicto entre el sector popular, y miliciano, del independentismo y aquellos que pretendían mantener la misma estructura socioeconómica que estaba siendo subvertida por las reformas inglesas. Una expresión de este conflicto fue el nombramiento de George Washington al frente de los ejércitos independentistas. Como escribió Herbert Gutman:
“El Congreso Continental tuvo varias razones para nombrar a George Washington al mando de este ejército de ‘chusma’. Una era su reputación como líder militar durante la guerra contra los franceses; otra fue su disponibilidad [...] pero buena parte de las razones fueron políticas. Washington era sureño, y su nombramiento era necesario si la guerra iba a ser algo más que un asunto de Nueva Inglaterra. Sobre todo, era un acaudalado miembro de la clase dominante de Virginia, y traería prestigio y apoyo.
“Desde el comienzo el objetivo de Washington fue formar un ‘ejército respetable’. [...] La ruda, y a menudo sucia, democracia de los meses iniciales cedió ante una brutal disciplina. Washington y sus ideas sobre la disciplina simbolizaron perfectamente las esperanzas de muchos de los miembros del Congreso para una América independiente. La partida de los británicos, cuando ocurriese, llevaría a una sociedad ordenada y bajo el control de una elite americana” (1).
Según Charles Beard, George Washington era uno de los hombres más acaudalados de las colonias: dueño de miles de hectáreas, varios cientos de esclavos y ganado. Su fortuna personal se calculaba en medio millón de dólares de 1791. Era también un prestamista y especulador en tierras por lo que deseaba un gobierno estable que impulsara la expansión de la frontera hacia el oeste. Washington era esclavista, terrateniente, y miembro de la elite virginiana, y por ende confiable amén de conservador. Fue un militar muy pobre pero un gran político que logró mantener unidas a las colonias.Si bien Washington sirvió como comandante de los ejércitos de la independencia por un sueldo nominal de un dólar anual, el Congreso Continental se hizo cargo de sus gastos de representación por lo que le pagó 64.355,30 dólares de la época.
La Guerra en sí comenzó con serios problemas y las elites conformaron un ejército regular, disciplinado, y evitar el predominio de las milicias. A pesar de la incompetencia de los generales norteamericanos (Washington ganó una sola batalla), la mayor incompetencia de los generales ingleses más el apoyo internacional y la crítica situación europea contribuyeron al triunfo final. De hecho, Francia ingresó en la guerra en 1778 apoyando a los independentistas; España atacó Inglaterra; y el reino hindú de Mysore hizo lo mismo. La batalla final en Yorktown fue ganada por el ejército combinado franco-americano, luego de que la flota francesa derrotara a la inglesa. Una vez finalizada la guerra casi un tercio de los americanos leales a Inglaterra emigraron a Canadá.
¿Cuál fue su impacto sobre Europa? Escaso, excepto como cuestión de recortar el poderío inglés, y debilitar a la Corona francesa abriendo el camino a la Revolución seis años más tarde (1789). Sobre América Latina el impacto fue mucho mayor debido a sus características ordenadas y de defensa de la propiedad privada (particularmente a la luz de la Revolución Francesa), por lo que fue admirada por las elites latinoamericanas.
Para la historia oficial norteamericana la guerra fue una revolución ¿lo fue? Esta es una de las grandes discusiones históricas. Si por revolución entendemos cambio de régimen político, entonces lo fue. Si por eso entendemos una modificación en la estructura social de poder, entonces no. De hecho, la independencia fue realizada para mantener las prerrogativas de elite obtenidas durante la debilidad de la Corona (por sus guerras internas) en el siglo XVII.Opinamos que fue una revolución inconclusa y que esta se completará como revolución burguesa con la Guerra de Secesión.

Pablo A. Pozzi
Historiador, docente titular de "Historia de Estados Unidos" -UBA

1. Herbert Gutman et alia. Who Built America? Working People and the Nation´s Economy, Politics, Culture and Society. New York: Pantheon Books, 1989. Vol. 1, pág. 153.

Colombia: Los dos discursos, el de adentro y el de afuera

El presidente Santos de múltiples maneras ha dejado en claro que él es un autentico hombre del sistema neoliberal. Ha pasado por la economía, la guerra y la paz. Sabe convertir sus intereses en fines para valerse de todos los medios a su alcance y distribuye a la perfección dos discursos. En cada mano lleva algo, como si tratara de ejemplificar a Arafat en su discurso de libertad para el pueblo palestino ante las Naciones Unidas. En una mano lleva un ramo de olivo, para seguir apostando a movilizar un discurso de paz en mayor medida que su realización y en la otra una granada. El ramo de olivo para apaciguar algunos odios a nivel interno, y ganar espacio afuera y la granada para promover odios y desestabilización hacia afuera.
Santos ha conducido la economía como ministro del presidente Gaviria que abrió las puertas al neoliberalismo y puso en retroceso derechos alcanzados. La guerra la condujo como ministro de defensa del régimen Uribe, donde se consolidó la seguridad democrática y sus aberrantes practicas de terror. Y como presidente, igual que Pedro Claver o Bartolomé de las Casas, después de servir a la causa de las aberraciones, abandonó el lado oscuro del horror y se puso del lado de los humillados, para acompañar sus voces y esfuerzos para construir la paz.
Sin embargo, como todo poder, tiene un pero, un sabor agridulce en lo que parecía almíbar. El olivo y la granada forman una extraña combinación que llena de esperanzas pero no termina de encajar a la hora de hacer balances entre la guerra y la paz. La guerra para él fue una pasión, que disfrutó como cadete de la armada o mas bien dejó incompleta, porque los combates de su tiempo eran en las selvas, no en los mares. En sus momentos ministeriales aceleró primero la apertura neoliberal y después la aniquilación del enemigo interno, como destino neoliberal inequívoco para garantizar la confianza inversionista y el aplauso del pentágono por hacer bien la tarea y no dejar morir la guerra. Sus 34 meses en el ministerio de defensa estuvieron marcados por escalofriantes datos de guerra tales como “las capturas y bajas de ocho mil miembros de grupos armados ilegales” (elespectador, mayo de 2009), 2500 desmovilizados y mas de 1500 integrantes de bandas criminales neutralizados (muertos?), solo en una año (2008 y 2009). Estos logros fueron estratégicos y gerenciales, además de útiles para consolidar un equipo de inteligencia efectiva coordinada y cooperada entre Fuerzas Militares y de Policía, y afianzar la legitimidad de las tropas y con ello evitar que la luz cayera en las zonas grises de los abusos de autoridad y los crímenes de estado en impunidad.
Los falsos positivos no fueron ajenos a la política de terror que dejó una mancha indeleble en el hoy presidente y nobel de paz, cuyo Ministerio de Defensa fue convertido en agencia de guerra, y tampoco se oyó su voz para desmentir a los generales que repetían alocuciones negando hechos y alegando que las denuncias sobre el horror eran falsas. No fue ajeno al afán expansivo de la política de seguridad democrática de traspasar las fronteras o exhibir las recompensas pagadas por aleves crímenes de rebeldes como el de Ivan Ríos, del que Rojas su verdugo entregó su mano ensangrentada justo adelante de una valla que anunciaba a los héroes de la patria defendiendo derechos humanos.
Pero la paz firmada también es su mejor trofeo, un nobel de paz recibido en nombre de las victimas, las mas de ocho millones del conflicto armado, lo que hace que el pero se ponga a su favor por sus esfuerzos y tesón para dirimir las disputas internas y lograr un espacio para el diálogo y la salida del conflicto con una negociación política, que se cerró con una paz en marcha, que tiene palos en la rueda y ruedas de negocios donde se posa. La paz a veces aparece como un símbolo de liberación y soberanía y otros como un valorizador del despojo. Todo porque la suma de ministro de economía, guerra y paz se confunde en los pasos del presidente que lleva en su boca dos discursos uno de la paz que hace que el país sea mirado, tenido en cuenta y otro discurso para promover intervenciones, e injerencias jalonadas por el presidente Trump, que se niega a aceptar que Colombia quiere vivir en paz, tranquila, sin odios, sin crispación ni polarización. Los dos discursos se cruzan, ¿como hacer creíble que producto de la felicidad que produce la paz se enviaran tropas a Norcorea, de donde quizá nunca regresen (al menos si el reality de Trump termina con una bomba atómica sin olvidar que hace pocos meses dejo caer en Afganistán la llamada madre de todas la bombas, sin que nadie haya objetado su crueldad). O ¿cómo entender que en nombre de la paz que ayudó a conseguir la demócrata Venezuela, ahora resulte odiosa y se llame a pedirle al gobierno que vuelva al cauce de la democracia? Lo que mirado de cerca no funciona bien ni aquí ni con Temer o Macri, con común denominador en tramas de corrupción. A nivel interno Santos tiene la habilidad de mantener el suspenso con verdades a medias. Por ejemplo, ¿Es creíble que de verdad no quiera saber del candidato Vargas Lleras en quien depositó la confianza de vicepresidente y le permitió disponer de mas de 25 billones de pesos, suficientes para financiar mas de 10 campañas presidenciales?. ¿O es creíble que de verdad este defendiendo la soberanía si al parecer le acepta a Mr. Trump participar de operaciones militares conjuntas con Brasil y Perú en la Amazonía mas cercana a Venezuela como provocación de guerra? ¿O es creíble que Uribe no le importe para nada y en cambio de denunciar su legado de barbarie, anuncie que Uribe no cree en el cambio climático, lo que podrá poner feliz a Mr. Trump?. Frente a dos discursos la única salida es promover uno solo, de unidad, sin vacilaciones para tomar el poder.

Manuel Humberto Restrepo Domínguez

El papel del periodismo de encubrimiento en la guerra contra Venezuela

La información no mata, pero es un arma terriblemente eficaz. Bien utilizada puede desarmar a todo un ejército. Durante la guerra de Vietnam, los enviados especiales fueron relatando los horrores, los cuerpos destrozados, las aldeas bombardeadas con Napalm y gas naranja. La televisión, el cine y la prensa escrita se convirtieron en parte del "fuego amigo", provocando un efecto boomerang. "Los ciudadanos descubrieron a un ejército cruel e injusto. Vieron soldados realizar ejecuciones masivas a civiles, torturar prisioneros, bombardear aldeas y utilizar armas y defoliantes químicos contra la población vietnamita. En buena medida debido a la televisión, el país no estuvo ya detrás de sus soldados. La guerra se perdió militar y psicológicamente. La noción de 'trasparencia' entró en crisis. (...) El pentágono y la OTAN aprovecharon las enseñanzas. Aunque los militares no culparon únicamente a los medios de comunicación de la derrota en el sudeste asiático, quedaron convencidos de la necesidad de canalizar y controlar a la prensa y mantenerla apartada de las operaciones bélicas".1 Nunca más periodistas independientes, apegados a su trabajo, dispuestos a ser un canal de mediación entre el acontecimiento, el ciudadano y el lector. Surge una nueva definición de información. El periodista se trasforma, acude a relatar espectáculo. Para él, ya no hay causas. No hay actores. No hay contexto. No hay memoria. No existe la historia.2 Solo puede existir una verdad: "la verdad oficial".
Al tiempo que se fabrica la "verdad oficial", la guerra psicológica gana protagonismo. Los medios de comunicación pasan a cubrir el aspecto más "mundano" de la guerra. Son el vehículo de trasmisión ideológica de los valores dominantes y hegemónicos. Mutan en dispositivos para la disuasión. Las noticias y los hechos se recrean mediante técnicas de propaganda y publicidad ad-hoc. Se inventan informes, datos, se manipula y se miente deliberadamente para distorsionar la realidad y presentar un cuadro acorde a las necesidades militares.
En los escenarios de guerra no se puede permitir ningún desliz. Es necesario anular al enemigo en el terreno más importante: la mente. "El ser humano es considerado el fin prioritario en una guerra política. Concebido como un objetivo militar, el punto más crítico del ser humano es su mente. Cuando su mente es alcanzada, el 'animal político' ha sido derrotado sin que necesariamente haya recibido un proyectil. El objetivo es la mente de la población civil, de toda la población" Sólo a posteriori, es posible descubrir cómo se manipuló la opinión pública, cual fue el papel desempeñado por los servicios secretos, las organizaciones internacionales, así como la contaminación de las fuentes, el rol de las agencias y medios de comunicación para crear un estado de ánimo propicio a una guerra, invasión o bloqueo económico. Todos los dispositivos del poder, son mecanismos de trasmisión de mensajes sesgados, prejuicios, símbolos y sentimientos compartidos por la mass-media para recrear una imagen del enemigo y la necesidad de combatirlo.
El periodismo de guerra está inmerso en esta batalla psicológica. Una vez definido el enemigo, el aparato propagandístico se vuelca en construir una barrera preventiva que anule cualquier información en sentido contrario. Desacreditar, enturbiar y sobre todo conseguir el apoyo de la población a sus planes se convierte en prioritario. Sumisión y domesticación.
Hoy, se ha decidido que Venezuela es un objetivo militar estratégico para occidente. Una guerra entre el bien y el mal. Democracia versus dictadura. También por los recursos naturales. Para hacerlo creíble, es obligado presentar dos bandos en guerra, dos maneras de entender el mundo. Débiles y fuertes. Un Estado opresor y una sociedad que lucha por su liberación. Comunismo versus libertad. Desobediencia civil, contra represión. Indefensos ciudadanos contra el poder omnímodo del totalitarismo. En esta guerra, todo vale. Hasta el Vaticano se decanta. La iglesia se siente amenazada, y apoya a un bando, a los responsables de la violencia callejera, pero comprometidos con Dios, la familia y la moral católica. Los considerados oprimidos. Primero, los obispos y la curia venezolana toma partido, es parte de un bando, se siente perseguida, hostigada por las fuerzas "chavistas". No aporta datos, pero se escuda en su palabra. Excusa suficiente para que El Papa Francisco se manifieste. Ya no tiene una posición equidistante, se quita la careta. La oposición es su bando. La misma que ha quemado, baleado a trabajadores, mujeres y niños. El guión es similar a lo ocurrido con la iglesia en Chile durante el gobierno de Salvador Allende en 1973, apoyo el golpe cívico-militar. Luego vendrían las lágrimas y los arrepentimientos. Era tarde, miles de ciudadanos habían sido detenidos, torturados y asesinados. El argumento es recurrente, la fe en peligro, la amenaza a los católicos, la libertad de culto, y el sacrilegio.
El periodismo y los medios de información pertenecientes al establishment del bloque occidental, han tomado una decisión, retrotraer a Venezuela a los tiempos del neoliberalismo, la economía de mercado, y el pacto inter-oligárquico. Sin excepción, desde esta trinchera fundamentalista, alteran hechos, crean acontecimientos y fomentan el odio hacia el pueblo venezolano contrario a dichas posiciones y que solo quiere vivir en paz. La última elección a la Asamblea Nacional Constituyente, lo demuestra. La declaran ilegal y un fraude de ley. No aportan argumentos, se parapetan en la violencia, el sabotaje y la sedición golpista. Se consideran víctimas de la opresión y la prensa así los presenta al mundo, invisibilizando que más de ocho millones de venezolanos acudieron a votar, pero eso no es noticia. El hecho se oscurece bajo la acusación de fraude. En contrapartida, y como acto democrático dan publicidad y consideran un éxito la convocatoria de plesbicito del 16 de julio, de la Mesa de Oposición democrática (MUD), donde los datos fueron falseados, las estadísticas del censo no cuadran con los votos emitidos, los lugares de votación no se atienen a la legalidad y para más inri, se queman las actas de votación, haciendo imposible una verificación de resultados. Todo lo anterior fue documentado extensamente, pero la prensa mundial califica dicho acontecimiento como expresión democrática del pueblo venezolano. Extraña manera de informar. 3
Mientras el proceso electoral para la Asamblea Constituyente es verificable, la oposición se dedica a quemar urnas, poner barricadas, impedir el acceso a votar, amenazar a quienes lo hacen, lanzar cocteles molotov contras las fuerzas armadas y la policía ¡Vaya dictadura más extraña! La oposición campa a sus anchas, desconoce el poder ejecutivo, amenaza a sus adversarios, los quema, impide ejercer derechos, usa la fuerza, manda a sus militantes a destruir edificios públicos, sabotear las elecciones, poner barricadas, entre vítores de la prensa mundial. El mundo al revés. Tal vez por este motivo, sus representantes son admiradores de Francisco Franco, Augusto Pinochet, y se sienten cómodos con el discurso neonazi y fascista. Para los incrédulos, Lilian Tintori, abanderada del antichavismo y compañera sentimental de Leopoldo López, declaro: "los opositores venezolanos es normal que vitoreen a Francisco Franco, si viviera nos apoyaría, como Rajoy", y el ex alcalde de Caracas, Ledesma, detenido por sedición y llamar al golpe de Estado, espetó: "Augusto Pinochet era una demócrata al servicio de su pueblo".
El control, es total. Cuando se declaró la guerra contra el gobierno constitucional y legítimo de Venezuela, se patrocina la estrategia del miedo y el terror. Así, es posible usar adjetivos como: "asesino", "corrupto", "dictatorial", para referirse al gobierno y sus funcionarios. Todo, aderezado con declaraciones tendientes a desacreditar y negar la legitimidad del Estado, a fin de declarar la "guerra a muerte al chavismo". Podríamos seguir esta política que invisibiliza la ideología de los llamados "demócratas venezolanos". La lista se haría interminable.
Sus aliados en el exterior comparten tales afirmaciones desde el silencio cómplice, y se suman a la guerra, dando cobijo, financiando a todo aquel que les apoye. Mientras tanto, cuando urge una voz discrepante en sus filas, la atacan y desacreditan. Ha sido el caso del Alcalde de Valladolid y portavoz parlamentario del PSOE, Óscar Puente. En entrevista a los medios de comunicación subrayó: "que la crisis por la que pasa Venezuela es responsabilidad colectiva" apostillando que en España los medios de comunicación sobredimensionan el problema, "portada tras portada". No pasaron minutos, toda la prensa y los dirigentes políticos lo insultaron. La Vicesecretaria General del PSOE, Adriana Lastra, a la par se disculpó con la oposición venezolana y destacó su compromiso con la MUD. Sin olvidar la editorial de El País, donde se le insulta y llama a guardar silencio en cuanto a la cobertura informativa sobre Venezuela.
Los principales periódicos del Estado español, secundan el golpismo en Venezuela, se unen a la guerra con editoriales incendiarias y mal intencionados. Los enviados especiales un día sí y otro también, mienten, manipulan y desinforman. En ese momento dejaron de ser periodistas, para ser títeres del poder. Hoy sus homólogos, renuncian a la profesión y se trasforman en soldados de una guerra. Antonio Caño, en El País, Francisco Maruhenda en la Razón, Francisco Rosell en El Mundo, Bieito Rubido en ABC o Marius Carol en La Vanguardia, por citar los destacados, cumplen órdenes aunque ello suponga abandonar los principios deontológicos para mentir. Se reconocen en el insulto, la descalificación y los exabruptos. No informan, son parte de las radioemisoras, televisiones públicas, privadas y por cable que se dan a la tarea diaria de mentir, bajo el manto de la una falsa objetividad. Es una guerra declarada contra el pueblo de Venezuela.4
No es primera vez que asistimos a un teatro de operaciones donde el control de la información conlleva manipular la realidad hasta hacerla irreconocible, forjando una mentira para subir la moral de los combatientes, aunque el resultado sea la derrota. Hitler no dejo de arengar a sus generales, mintiendo y distorsionando los hechos. Estados Unidos hizo lo mismo en la guerra de Irak y hoy se repite en diferentes escenarios. Venezuela no es diferente. Sin embargo, esta guerra impuesta, ha sido rechazada e impugnada en las urnas por el pueblo venezolano. Pero aún así, la oposición no reculará, llevará esta guerra espuria hasta sus últimas consecuencias. Occidente lo tiene claro, el proyecto bolivariano debe ser reducirlo a cenizas y sus militantes aniquilados. Las declaraciones de Donald Trump, señalando que no "descarta una intervención militar" dan fe de sus planes. Sin embargo, estas manifestaciones han puesto en entredicho el carácter democrático, si alguna vez lo fue, de la oposición venezolana. Hoy se fragmenta, no sabe hacia dónde ir. Ha fracasado, dejando una estela de muerte, asesinatos, golpes fallidos o asaltos a cuarteles por mercenarios, el último, el cometido contra la 41 brigada blindada, en el Estado de Carabobo, el 6 de agosto. Así, la oposición ha ido de derrota en derrota, de fracaso en fracaso. Ojalá, abandone la sedición y la violencia, acepte dialogar, la mano está tendida, sólo hace falta ser demócrata. ¿Lo será la oposición venezolana? Ese es el dilema.

Marcos Roitman Rosenmann
Le Monde Diplomatique

Nuestra fuente: Le Monde Diplomatique, septiembre de 2017.

1Fazio, Carlos: Terrorismo mediático. La construcción social del miedo en México. Editorial DEBATE, México. 2013. Pág. 26.
2Véase: Ramonet, Ignacio: "La guerra en los medios" Revista Papeles, Nº 62, 1997.
3Para la información del plesbicito puede consultarse: La Jornada de México; Página 12 de Argentina; o las páginas web: Resumen Latinoamericano, Rebelión.org, Red Voltaire, entre otros medios de comunicación.
4Como ejemplo sirva el libro publicado y financiado por los servicios de inteligencia de México en colaboración con Le Monde y El País para desacreditar al EZLN en 1994. Bertrand de la Grande y Maite Rico: Marcos, la genial impostura. Una sarta de mentiras para favorecer una acción punitiva de las fuerzas armadas en Chiapas al vincular al EZLN con grupos terroristas internacionales.

martes, septiembre 19, 2017

Acuerdo de Camp David: Letra muerta para la autodeterminación Palestina



El 17 de septiembre de 1978 en Camp David (EEUU) se firman dos acuerdos entre Egipto, el Estado de Israel; y EEUU supervisando y mediando entre las partes. Uno sobre la paz entre Egipto e Israel; otro sobre la autonomía palestina.

Luego de 12 días de negociaciones entre las delegaciones egipcias e israelíes, con la intermediación y supervisión de Jimmy Carter, en aquel entonces presidente demócrata de los Estados Unidos, el presidente egipcio Muhamad Anwar al Sadat y el primer ministro del Estado de Israel, Menahem Begin, se firman dos acuerdos, claro que uno de ellos era sobre la parte no invitada a esas negociaciones: los palestinos.
Egipto era el país con más preeminencia sobre los demás países árabes de la región que mantenía una larga disputa con Israel luego de que en la Guerra de los 6 días, en 1967, éste se apoderó de la Península del Sinaí (territorio egipcio), los Altos del Golán (Siria), además de apropiarse de Jerusalén Oriental, la Franja de Gaza y Cisjordania. Seis años después se enfrenta en la guerra de Yon Kipur (1973), donde una coalición con Siria obliga por primera vez a una defensa desesperada de las tropas israelíes, que finalmente hacen retroceder a las tropas árabes, pero a costa de muchísimas bajas.
Todos estos enfrentamientos con el Estado sionista llevaron a Egipto a volcar gran parte de sus recursos económicos a su maquinaria militar, por lo cual estaba necesitado de una inyección de dólares para su economía interna, cuestión que podía provenir de EEUU, el promotor y aliado estratégico de Israel en la región.
Esta necesidad económica y a la vez haber sido el líder de aquella coalición convirtieron a Egipto en un interlocutor válido tanto para el Estado de Israel como para el gobierno de Carter. Al Sadat, sucesor del general nacionalista Gamal Abdel Nasser, comprende muy bien esa situación y un año antes de Camp David, viaja a Israel para hablar en la knesset (parlamento israelí) sobre la posibilidad de arribar a un acuerdo.
Claro que esto tenía un precio que Al Sadat estuvo muy dispuesto a pagar. Con la firma de esos acuerdos Egipto se convierte en el primer Estado árabe en reconocer al Estado de Israel. Algo que para las masas árabes y en particular para los palestinos, constituyó una traición para la causa de su liberación.

Los acuerdos de Camp David (o vendiendo humo)

El método establecido para las conversaciones sobre la posibilidad de arribar a un acuerdo, era que las dos delegaciones, israelíes y egipcios, no se cruzaran. Obviamente eran los representantes del gobierno norteamericano quienes llevaban y traían noticias, consideraciones, asentimientos y negativas de ambos países. Este inusual método permitía que Jimmy Carter y Cyrus Vance, su secretario de Estado (un defensor de la guerra de Vietnam), pudieran maniobrar a la delegación egipcia y adelantarle a los israelíes cuestiones confiadas por aquellos al presidente de los EEUU, lo que claramente hacía correr con ventaja a la delegación sionista de Camp David.
Unos días antes de la firma del acuerdo, las negociaciones estuvieron a punto de romperse por la negativa del Israel a retirar sus bases militares de la península del Sinaí además de las colonias judías construidas en la Franja de Gaza. Pero en ese momento el gobierno de Estados Unidos hizo pesar su rol hegemónico en occidente y “convenció” mediante amenazas a Egipto de continuar las negociaciones, pese a eso y a que ya había dado el sí al reconocimiento del Estado de Israel. La amenaza era simple: Estados Unidos rompería relaciones con Egipto, esto en momentos que como dijimos, Al Sadat necesitaba dólares para reactivar su economía.
Los acuerdos fueron divididos en dos partes. Uno trataría específicamente sobre la relación entre Egipto e Israel. Aquí se acordó que la península del Sinaí sería devuelta a sus legítimos dueños, los egipcios. La contraprestación fue además del reconocimiento del Estado sionista, que éste gozaría de las reservas petrolíferas de la región y EEUU se comprometía a financiar dos nuevas bases aéreas en el desierto del Negev. Además Egipto debería establecer una zona franca en el canal de Suez, o sea libre tránsito para Israel.
También dejaba establecido que los principios allí expuestos deberían aplicarse a la firma de similares tratados con los vecinos de Israel: Jordania, Siria y Líbano. Esto sin que allí hubiera un solo representante de esos países.

Sobre la Ribera Occidental (Cisjordania) y Gaza

Aquí todo fue tan difuso (y que luego se comprobó engañoso) que la frase “vende humo” no es arbitraria. Primero establecía disposiciones transitorias para Cisjordania y Gaza por un período que no debía exceder los 5 años “a fin de dar plena autonomía a sus habitantes” Si tenemos en cuenta que después de 39 años de firmado este acuerdo Gaza constituye hoy una cárcel a cielo abierto (ya que está vigilada por la armada y la aviación israelí, además del bloqueo criminal) y que ningún palestino goza al día de hoy de “plena autonomía”, esa letra constituyó una burla descarada.
“El gobierno militar israelí y su administración civil será retirada tan pronto como una autoridad de autogobierno haya sido libremente elegida por los habitantes de estas zonas para reemplazar el actual gobierno militar” (Los acuerdos de Camp David. El marco para la paz Oriente Medio. La Ribera Occidental y Gaza)
Recién en 1996 se celebraron las primeras elecciones en Cisjordania y Gaza, ¡dieciocho años después! y tres años más tarde de la firma de los acuerdos de Oslo, entre el Estado judío, la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), el secretario de Estado de EEUU y el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia. Esto ya con Bill Clinton al frente del imperialismo norteamericano. Estos acuerdos de Oslo se firmaron en vistas del fracaso de los de Camp David y como respuesta a la primera intifada, la rebelión palestina, que estalló en 1987 y continuó hasta 1993.
A 39 años de esos acuerdos de Camp David, como decíamos, el pueblo palestino sigue sufriendo oprobios, vejámenes y asesinatos a manos del ejército sionista, las cárceles del Estado de Israel, quien comete terrorismo de Estado cotidianamente, están llenas de palestinos que hace poco tuvieron que realizar una huelga de hambre para que se atendieran sus reclamos de condiciones dignas dentro de las prisiones y un juicio justo. Entre esos palestinos hay cientos de niños menores de 15 años. En Israel la Policía o el ejército pude detener a un palestino porque sí, sin que haya hecho nada, por el solo hecho de que a ellos les resulta sospechoso. Todo esto ante los ojos de la ONU, con sus cientos de resoluciones que terminan siendo papel mojado, de todos los gobiernos imperialistas europeos y por supuesto del garante de la existencia de ese Estado asesino: (más allá de que hay etapas donde la política de Israel puede resultar disfuncional a sus intereses concretos –como sucediera con Netanyahu en el último período del gobierno de Obama-) los Estados Unidos de Norteamérica.

Mirta Pacheco

Laica o Libre: Estudiantes en pie de lucha



El 19 de septiembre de 1958, se produjo una de las movilizaciones más importante, por su masividad, por parte del estudiantado universitario y secundario, para defender el carácter laico de la educación pública Argentina.

En diciembre del `55, la dictadura de Aramburu promulgó la ley 6403/55, cuyo artículo 28, define que “la iniciativa privada puede crear universidades libres”, es decir, que pueden emitir títulos oficiales, siempre y cuando se sometan a reglamento. La ley estaba hecha a la medida de la Iglesia Católica, y estaba impulsada por el Partido Demócrata Cristiano, apoyada por sectores de la burguesía más conservadores y personalidades como Álvaro Alsogaray que demandaban la “libertad” de enseñanza contra el “monopolio” estatal. El decreto fue resistido por el sector universitario de la UBA reformista, de pasado anti peronista que, incluso, había visto con buenos ojos el derrocamiento del viejo líder. En el `56, la FUA y la FUBA, llevaron a cabo huelgas, toma de facultades y manifestaciones públicas para impedir la implementación del artículo 28. El conflicto se diluyó y se llegó a un impasse, tras la renuncia del entonces rector de la UBA José Luis Romero y el Ministro de Educación Atilio Dell`Oro Maini.

Cumplir con la curia

En junio del `57, el electo presidente Arturo Frondizi, quien era apoyado por estos sectores laicistas como el Partido Socialista y el Partido Comunista, se pronunció contra “el monopolio del estado sobre la enseñanza”, y en agosto del `58 avanzó sobre la reglamentación del artículo 28. La respuesta del estudiantado no se hizo esperar, pero esta vez incorporando a un sector nuevo como son los estudiantes secundarios, que en el Rosariazo de mayo del `69 tendrían un papel preponderante. En mayo del `58 fundaron la Federación Metropolitana de Estudiantes Secundarios (FEMES) en medio de trifulca contra sectores más nacionalistas y reaccionarios, lo que expresaba el nivel de activismo y la tendencia a la organización de la época. Entre septiembre y octubre, las oleadas de movilizaciones, ocupaciones de colegios, asuetos, piquetes o los enfrentamientos callejeros con los “libres” van a ir en crecimiento.

Lucha de clases, lucha de calles

El 15 de septiembre y el 19 de septiembre, se realizaron las concentraciones de los dos grandes frentes aglutinadores en pugna. El 15 de septiembre se concentraron en la Plaza del Congreso el sector de “libres”, encabezado por el Arzobispo de La Plata Monseñor Plaza. Convocado por el “Comité de Defensa de la Enseñanza Libre” y endulzado por los principales medios de comunicación conservadores, quienes describieron a la concentración como una lección de orden, frente a las anteriores movilizaciones de los secundarios “laicos”. Ésta concentró alrededor de 60 mil personas, y contó con la participación activa y el debut público del grupo de choque abiertamente fascista Tacuara.
En cambio, para el 19 de septiembre estaba decretado la huelga universitaria de tiempo indefinido, y la concentración en la Plaza del Congreso, lugar ocupado casi a diario por los estudiantes secundarios, quienes ya a principios de septiembre hicieron suya la lucha por la laicidad de la educación pública y que fuera escenario de todo tipo de enfrentamiento contra los conservadores “libres”. Alrededor de 350 mil se movilizaron ese día. Se concentraron la FUA, la FUBA, y la FEMES (secundarios), y se contó con la adhesión de la CGT, y los gremios de la construcción, Gastronómicos, Municipales, Telefónicos, etc. Entre los ejes programáticos no solo se encontraban las demandas propias, sino también la defensa de los recursos patrimoniales como el petróleo de manos de las multinacionales privadas.
Pero los movimientos estudiantiles dirigentes, cometieron el pecado de confiar en los legisladores del parlamento, y mantener la presión sobre los mismos convocando al paro universitario por 48 horas y a la espera de la resolución en el congreso. Desde la FUA, llamaron a la derogación del artículo 28 por medio de una carta abierta a los legisladores, mientras las tomas de las universidades pasarían a ser tomadas como medidas extremas en caso de ser necesario.
El 24 de septiembre, mientras el parlamento debatía el proyecto del diputado de la UCR Horacio Domingorena, alrededor de 200 estudiantes del SUD (Sindicato Universitario de Derecho), ligados a Tacuara, desalojaron una asamblea argumentando su “derecho a aprender”. Por la noche, ocuparon Rectorado y la Facultad de Filosofía y Letras. Formaron barricadas e incendiaron libros de la Biblioteca. Como respuesta, la FUBA promovió la ocupación de las universidades y FEMES la de los colegios.

La ley Domingorena, y la injerencia de la iglesia en la actualidad

El 30 de septiembre se votó en el parlamento, en el medio de insultos y desmanes afuera del congreso, la Ley Domingorena, lo que resultó una derrota parcial para el movimiento estudiantil. Ésta autorizaba a que las Universidades privadas expendieras títulos habilitantes, pero sin financiamiento del estado. Si bien por medio de la ley, se estableció la victoria para los “libres”, el proceso significó la incorporación de amplios sectores de clases medias a la movilización para defender a la educación pública del ataque de la Iglesia. Sectores que años atrás eran la base social del régimen de la dictadura “fusiladora” y del gobierno frondicista, y que en el ‘58 veían sus aspiraciones chocar contra la realidad. Además la importancia de la incorporación de los secundarios como un nuevo actor más radical dentro del movimiento estudiantil.
En la actualidad, el debate salió a flote nuevamente. La Iglesia, por su parte, nunca abandonó sus propósitos de avanzar sobre la educación pública. Actualmente, se ha visto favorecida por los cambios que, como parte del consenso derechista, se vienen produciendo en la legislación nacional. En 2015, la Comisión del Digesto Jurídico (1) que se encarga de regular el ordenamiento de las leyes nacionales, y que en la actualidad se compone en su mayoría por diputados y senadores kirchneristas, como Rodolfo Julio Urtubey, hermano del Gobernador de Salta, derogó el pasado agosto, la famosa Ley 1420, dejando como única ley vigente la 26.206. Esta ley (promulgada en 2006), a diferencia de la 1420, no se pronuncia sobre la laicidad de la educación pública, dejando este tema prácticamente en el limbo. Estos cambios en la legislación favorecen el avance de la Iglesia en la educación como viene sucediendo a nivel provincial. En el caso de la Salta de Urtubey, la educación religiosa en las escuelas públicas ya es un hecho. A los alumnos los hacen peregrinar a la Catedral Basílica. Incluso, previo a la peregrinación, el alumnado tiene que confesarse con los sacerdotes. El Kirchnerismo entregó en bandeja años de lucha en las calles a esa institución anti científica, oscurantista y opresora. Política que continúa el gobierno de Cambiemos.

Lautaro Pastorini

Notas

1. Ésta Comisión está encargada de regular el ordenamiento de las leyes nacionales de carácter vigente.

Fuente: La batalla de los “laicos”: La movilización estudiantil en Buenos Aires. Septiembre-Octubre de 1958. Valeria Manzano.