lunes, julio 24, 2017

Eslovaquia: del fascismo de Tiso al Ejército Rojo



Hitler junto a Tiso

Un análisis de las grandes transformaciones políticas que se dieron en Eslovaquia entre el final de la Primera y la Segunda Guerra Mundial.

Finalizada la Primera Guerra Mundial (PGM), como consecuencia de la desaparición del imperio austrohúngaro y la implementación del Tratado Saint-Germain-en-Laye(1), nacía Checoslovaquia en los territorios de Moravia, Bohemia y Eslovaquia. Este país, ubicado en el centro de Europa, fue una república parlamentaria en donde el poder político y económico estaba en manos de la burguesía checa, mientras que las burguesías de las minorías nacionales eslovaca, alemana y húngara se manifestaban en disconformidad con esta situación. La decisión de crear el Estado checoslovaco, con la preeminencia de los moravos y bohemios (checos), estuvo distante de cualquier tipo de decisión autónoma de sus habitantes.
Los nuevos Estados surgidos en Europa Central y Oriental, como resultado de la desintegración del imperio austrohúngaro, del imperio alemán y del imperio zarista fueron diseñados desde París, Londres y Washington con el aval ideológico del derecho de autodeterminación política del presidente Woodrow Wilson. De norte a sur surgieron países o se modificaron territorial y políticamente las fronteras de los que ya existían. Finlandia, Letonia, Estonia, Lituania, Alemania, Polonia, Checoslovaquia, Austria, Hungría y el reino Yugoslavia vieron la luz como nuevas formaciones estatales, mientras que Rumania y Bulgaria mantuvieron su continuidad como Estados pero ampliaron sus fronteras.
En el mencionado marco de transformación geopolítica europea es que surgió Checoslovaquia. Su breve historia, como Estado liberal parlamentario, hasta su desaparición como resultado de la invasión nazi, en marzo de 1938, estuvo caracterizada por una tensión latente entre los grupos dirigentes de las distintas burguesías nacionales y las ambiciones territoriales expansivas de la Alemania de Hitler y la Hungría de Horthy.

La Cuestión de las nacionalidades y los Acuerdos de Munich

Checoslovaquia fue creada bajo la hegemonía de la burguesía checa pero sus territorios eran habitados por otras nacionalidades que no fueron tenidas en cuenta a la hora resolver la cuestión de las autonomías. El censo de 1920, en donde la pertenencia a una determinada nación era definida por la lengua, mostraba que el 64% de la población era checoslovaca, el 23% alemana, 6% húngara, 3% rutena, 1% polaca y 1% judía. Sin embargo la medición ocultaba un hecho que de ser visible hubiera permitido modificar la legitimidad del dominio político de los gobernantes checos. Al juntar a los checos y eslovacos en un mismo grupo se intentaba “sumar agua para el molino” de los intereses hegemónicos de la clase dirigente checa.
El nacionalismo eslovaco, el nacionalismo alemán de los Sudetes(2) (sobre todo a partir de la llegada de Hitler al poder en Alemania) y el disconformismo del vecino Estado húngaro, eran fuerzas políticas que cuestionaban las dimensiones de las fronteras de Checoslovaquia. Los Acuerdos de Munich(3), de 1938, iban a sintonizar con ese malestar puesto que fueron el puntapié inicial para que los territorios de los Sudetes se anexaran al Tercer Reich (más adelante, en marzo de 1939 toda Chequia), para que Eslovaquia se convirtiera en un Estado independiente y para que Hungría se anexara las regiones habitadas por una mayoría magiar.

Andrej Hlinka y Josef Tiso: el nacionalismo católico eslovaco

De nacionalidad eslovaca y de religión católica Andrej Hlinka fue uno de los más importantes dirigentes políticos del nacionalismo eslovaco de entreguerras. Tempranamente, en 1912, fundo junto a František Skyčák el Partido Popular Eslovaco (PPE), que bajo una línea política caracterizada por un radical anticomunismo y una profunda filiación al catolicismo pugnaba por conseguir la autonomía política de Eslovaquia, primero en el marco del imperio austro-húngaro y luego en el escenario checoslovaco.
Dentro del PPE comenzó a funcionar, a principios de la década de 1920, una organización paramilitar denominada Rodobrana (Defensa del Hogar en eslovaco) que se consideraba a si misma fascista y que se encargaba de custodiar las manifestaciones y mitines del PPE, como también de amedrentar y “cazar” adversarios políticos. Perseguida por el gobierno Checoslovaco, nunca cesó en sus actividades hasta que se fusionó en 1938 con la Guardia de Hlinka; esta última, creada luego de los Acuerdos de Munich tenía un cariz ideológico que se destacaba por un fuerte antisemitismo, un radical catolicismo y un seguidismo de los puntales del nazi-fascismo. Luego de la invasión alemana de Polonia, en septiembre de 1939, la Guardia se consolidó como el brazo paramilitar del PPE.
Josef Tiso, sacerdote católico y teólogo, sirvió como capellán militar en la PGM. Miembro del PPE, cuando murió Hlinka en 1938 lo sucedió en la jefatura del partido. Luego de la anexión de los Sudetes y la consecuente huida del presidente Edvar Benes(4) el PPE declaró la autonomía de Eslovaquia y Tiso fue nombrado primer ministro del nuevo Estado con el aval de Hitler. Durante toda la Segunda Guerra Mundial (SGM) permaneció como el jefe político del Estado independiente de Eslovaquia. Como consecuencia de la derrota de Hitler y de la penetración del ejército rojo su régimen fue derrotado y él juzgado por traición a la patria y colaboración con el nazismo.

Eslovaquia: la marioneta de Hitler

Luego del Primer Arbitraje de Viena (2 de noviembre de 1938), a partir del cual Hungría recuperó una pequeña porción de los territorios que había perdido luego de la PGM (Rutenia), Checoslovaquia pasó a ser en los hechos una Confederación checa y eslovaca. Pero la vertiginosa dinámica de los acontecimientos hizo que esta formación estatal tuviera una cortísima vida. El 13 de marzo de 1939 Josef Tiso fue “citado” a Berlín por Hitler. Allí se le comunicó que Alemania se preparaba para ocupar el resto de Chequia (además de los Sudetes) y que Hungría tenía las intenciones de hacer lo mismo con Eslovaquia. Pero el führer le dijo al líder del PPE que sí Eslovaquia pretendía mantener su autonomía política debía declarar su independencia de Chequia y entonces las ansias invasoras húngaras iban a ser frenadas por el gobierno alemán. Sin demasiado que negociar, Tiso aceptó las imposiciones y Eslovaquia pasó a ser un Estado independiente.
Aunque formalmente independiente, debido Tratado de Protección Mutua firmado entre el Tercer Reich y el Estado Eslovaco, la Eslovaquia de Tiso fue un satélite nazi. En ese sentido, siguiendo en su línea de obediencia a Alemania suscribió al Pacto Tripartito el 24 de noviembre de 1940. Al igual que Rumania y Hungría, ambos subscriptores del pacto, Eslovaquia fue impulsada a participar, con las tropas alemanas, de la invasión a la URSS y de la crucial y definitiva Batalla de Stalingrado.

El Fascismo Clerical

Eslovaquia, desde su creación por parte de Hitler en 1939 y hasta su desaparición en abril de 1945, tuvo un régimen de partido único, el PPE. Sin embargo al interior del partido gobernante hubo dos alas. Por un lado la fracción liderada por Josef Tiso, y por el otro la encabezada por el primer ministro Vojtech Tuka. La primera se caracterizó por intentar de llevar adelante un gobierno autoritario y católico, tratando de mantener una “mediana” independencia de los lineamientos emanados de Berlín.
El ala de Tuka, más afín al nacionalsocialismo alemán y enfrentada en una lucha de poder con el clericalismo conservador de Tiso, se caracterizó por pretender consolidar los principios ideológicos y políticos del Tercer Reich en suelo eslovaco. En ese sentido es que la fracción de Tuka promovió las medidas contra la comunidad judía; el 10 de septiembre de 1941 se aprobó un código judío, que legalizaba la expropiación, internamiento y deportación de los judíos eslovacos. Entre marzo y agosto de 1942, 56.000 fueron exterminados.

Tiso y el ejército eslovaco

Las disputas entre la fracción católica y conservadora de Josef Tiso y la fascista antisemita de Vojtech Tuka daban cuenta de las características político-ideológicas existentes en las postrimerías del periodo de entreguerras. La PMG había dejado a Europa empobrecida, además de no haber podido resolver las contradicciones imperialistas. Francia y Gran Bretaña, ganadoras en la Gran Guerra, eran potencias en decadencia, mientras que Alemania a pesar de haber sido derrotada mantenía su supremacía económica en el continente:
“La contradicción del Tratado de Versalles era que los vencedores querían debilitar al capitalismo alemán sin realmente desarmarlo y, al mismo tiempo, que conservara intacto su poder industrial. Esto hizo inevitable su rehabilitación militar”(5).
Derrotada la revolución de noviembre y el levantamiento espartaquista en 1919, sin colonias y sometida a las condiciones de Versalles, en Alemania fue cocinándose un caldo de cultivo para el surgimiento del nacionalsocialismo. León Trotsky en su artículo “¿Qué es el Nacionalsocialismo?” publicado en a finales de 1933 sostenía lo siguiente:
“Los espíritus ingenuos piensan que el título de rey reside en el rey mismo, en su capa de armiño y en su corona, en su carne y en sus huesos. En realidad, el título de rey es una interrelación entre individuos. El rey es rey sólo porque los intereses y prejuicios de millones de personas se reflejan a través de su persona. Cuando el flujo del desarrollo barre esas interrelaciones, el rey parece ser solamente un hombre gastado, con un labio inferior flácido.”(6)
Hitler en Alemania y Mussolini en Italia, tanto como Pavelic en Yugoslavia, Antonescu en Rumania, Quisling en Noruega, Tiso en Eslovaquia, etc fueron personificaciones políticas que daban cuenta de las características que había asumido la lucha imperialista en Europa. El nazi-fascismo en su forma “pura” alemana e italiana se adecuaba a las singularidades políticas, ideológicas y religiosas de los países débiles y periféricos. A modo de ejemplo, en Yugoslavia las tensiones y disputas entre la burguesía terrateniente serbia y el nacionalismo independentista croata apoyado por la iglesia católica, con la conquista alemana del territorio terminaron traduciéndose en el régimen ustasha(7). El surgimiento de figuras políticas como Ante Pavelic, el Poglavnik ustasha (líder, al igual que führer, duce, etc), el conducator Antonescu en Rumania o el Mariscal Horthy en Hungría no hacían más que exponer las características del capitalismo europeo de la época, que al no haber resuelto, ni siquiera brevemente, sus principales contradicciones luego de la PGM, fue generando las condiciones para otro gran enfrentamiento bélico. Derrotado el nazi-fascismo, sus líderes, parafraseando a Trotsky, quedaron gastados y con el labio inferior flácidos.

La derrota en Stalingrado y el levantamiento eslovaco

El ejército eslovaco formó parte del ataque a la URSS participando en la batalla de Stalingrado. De menor capacidad técnica y material que la Wermacht quedó tremendamente dañado luego de que el ejército rojo comenzara a revertir la original situación desventajosa y empezara la contraofensiva desde fines de 1942 y principios de 1943.
A mediados de 1944, en medio del retroceso alemán, se produjo en territorio eslovaco un levantamiento contra el gobierno colaboracionista de Josef Tiso. El presidente del gobierno checoslovaco en el exilio en Londres, Edvard Beneš, había iniciado los preparativos para una posible rebelión en 1943, cuando mantuvo los primeros contactos con los elementos disidentes del ejército eslovaco. Aunque en ese momento las condiciones para un alzamiento parecían no estar maduras, sí se formó el Consejo Nacional Eslovaco (CNE) con el fin de motorizar la rebelión. Este consejo estaba compuesto por fuerzas heterogéneas: pero claramente opuestas en términos ideológicos y políticos; por un lado, buena parte de los partidos políticos de la burguesía liberal, que habían sido apartados como resultado de la invasión alemana y de la creación de la República de Eslovaquia, y por el otro, el Partido Comunista Eslovaco y los partisanos.

Levantamiento eslovaco

El 29 de agosto de 1944 tuvo lugar la insurrección eslovaca, con el fin de facilitar el ingreso de los soviéticos desde los Cárpatos, pero ese mismo día el ministro de defensa eslovaco, el general Ferdinand Čatloš, anunció en la radio estatal que Alemania ocupaba Eslovaquia y ordenaba a las fuerzas armadas que no ofreciesen resistencia. Se desencadenó entonces una guerra entre la invasión alemana y el gobierno colaboracionista de Tiso contra los insurrectos del ejército eslovaco y los partisanos. El mayor poder de fuego de las tropas nazis hizo que para fines de octubre se impusieran y doblegaran el alzamiento. Sin embargo, poco duró el control alemán del territorio eslovaco pues el ejército rojo a principios de noviembre había terminado de cruzar los Cárpatos, tomar Rutenia y se disponía a avanzar a través de las fronteras eslovacas.
Los comunistas eslovacos y los partisanos, no muy importantes numéricamente pero sí constantes, continuaron las tareas de hostigamiento a la ocupación alemana luego de derrotada la insurrección. Esta acción contribuyó a desgastar a los nazis y a facilitar el ingreso soviético, pero hasta que esto no ocurrió las represalias contra el levantamiento fueron radicalmente violentas. La población rural eslovaca, por ser considerada nutridora del alzamiento partisano, y la comunidad judía fueron víctimas de la represión de los einsatzgruppen(8), enviados a la zona tras el fin de los combates. Se retomaron las deportaciones de judíos (13.000) y de eslovacos (30.000) a campos de concentración y exterminio, mientras que 7.500 soldados, 2.500 partisanos y 3.723 civiles fueron directamente asesinados.

Fin de la República de Eslovaquia y vuelta de Checoslovaquia

En marzo de 1945 el avance soviético sobre el territorio eslovaco ya era firme. Ante esta situación el Alto Mando del Ejército Alemán dispuso la evacuación, lo más rápido que fuera posible, con el fin de defender los pozos petrolíferos situados en el oeste de Hungría y para evitar la llegada del ejército rojo a Viena. El gobierno de Tiso huyó detrás de los nazis e intentó refugiarse en la capital de Austria con la idea de poder entregarse a las fuerzas estadounidenses del general Walton Walker. Pero esto no sucedió pues finalmente los colaboracionistas eslovacos fueron extraditados a la restablecida República de Checoslovaquia. Los líderes del fascismo clerical, Josef Tiso y Vojtech Tuka, fueron juzgados y condenados a muerte por los cargos de traición a la patria y colaboracionismo con el invasor.
El restaurado Estado checoslovaco tuvo como jefe político, nuevamente, a Edvard Benes, quien durante la guerra había mantenido conversaciones con Stalin en relación a las características que iba a asumir el país luego de la liberación. Benes, quien después de los Acuerdos de Munich, desconfiaba de las democracias liberales europeas había acordado con Moscú que su país iba a quedar bajo la órbita soviética a cambio de que se respetase su independencia. Rápidamente formó un gobierno de coalición que incluyó un número importante de comunistas.
La armonía entre las fuerzas burguesas y los comunistas checoslovacos se iba a romper en febrero de 1948 cuando tuvo lugar la toma del poder por parte de los últimos en el “Febrero Victorioso” o “El Golpe de Praga”, según la óptica desde la cual se observe el hecho. Sucedía que en 1947 Checoslovaquia había sido aceptada en el Plan Marshall con la condición de que abandonase su relación con la URSS. Esta situación debilitaba sensiblemente al Partido Comunista Checoslovaco, por lo que se decidió actuar rápidamente con el fin de evitar el distanciamiento con los soviéticos. Los tropiezos parlamentarios de los partidos comunistas en Francia e Italia, en 1947 y 1948, habían hecho que Stalin cambiara de opinión acerca de la vía parlamentaria para consolidar y mantener el poder soviético en las áreas de influencia acordadas con Churchill, Roosevelt y Truman.
La creciente “apostasía”(9) de Yugoslavia fue otro motivo para que la URSS haya comenzado a llevar adelante el proceso de sovietización de los Estados que habían sido liberados por el ejército rojo. En definitiva, la toma del poder político por parte de los comunistas checoslovacos puede enmarcarse dentro de un proceso mayor que tuvo como resultado el pasaje de un modelo político de coalición a otro en donde la URSS se fue consolidando rápidamente como un Estado opresor, generando Estado obreros deformados y vinculando las distintas económicas nacionales a las necesidades de la soviética.

Breve conclusión

Los diferentes regímenes (República de Checoslovaquia luego de la PGM, el régimen eslovaco pro-nazi y el posterior satélite soviético checoslovaco) fueron emergentes estatales de las profundas tensiones y disputas políticas, militares e ideológicas que se dieron en el continente europeo desde principios hasta mediados del siglo XX. La guerra imperialista de 1914, que había comenzado con la excusa del asesinato del heredero al trono austríaco el archiduque Francisco Fernando, finalizaba con la desaparición de Austria-Hungría, del imperio otomano, del imperio alemán y de la Rusia del zar. Sin embargo la liquidación de los imperios multinacionales, el triunfo de las democracias liberales, no trajo como resultado un periodo de estabilidad y paz continental.
El nazi-fascismo europeo, en el caso de Eslovaquia en su variante cristiana católica, puede entenderse como la resultante de los fracasos revolucionarios en Hungría y Alemania en 1919, del condicionado resurgimiento alemán viabilizado por Francia y Gran Bretaña, de las diferentes estrategias del estalinismo, que fueron desde el ultra-izquierdismo, pasando por los frentes populares hasta llegar a la firma del Tratado Molotov-Ribbentrop en agosto de 1939. La carencia de una salida revolucionaria al desastre que había dejado la PGM, acrecentado por la crisis del treinta, mantuvo intactas las contradicciones capitalistas que poco a poco fueron dando forma a una nueva guerra mundial, aunque esta vez la furia del capital, en su versión nazi-fascista, iba a tener como blanco a la URSS.
El frente oriental, la batalla contra la URSS, fue el núcleo de la SGM. Hacia occidente la Wehrmacht llevó adelante una guerra convencional, una guerra entre “pares”. Los campos de concentración más importantes (Auschwitz, Treblinka y Jasenovac) se encontraban al este de Alemania y los genocidios nazis llevados adelante contra los pueblos soviéticos y yugoslavos dan cuenta de quien era el verdadero enemigo. Poco tiempo después del Pacto Molotov-Ribbentrop, Hitler en una conversación con el embajador de Francia en la URSS entre 1936 y 1938 y en Alemania en 1938 y 1939, Robert Coulondre, afirmaba que de no ceder, los británicos y franceses, Polonia al Tercer Reich iba a suceder una gran guerra con mucha sangre derramada por Alemania y Francia. El diplomático galo asintió la afirmación del Füher pero agregó que el ganador, al final, sería León Trotsky(10). Porque “Si para Marx, el capitalismo crea su propio sepulturero: el proletariado; la guerra imperialista provoca una situación en la que el proletariado puede ponerse verdaderamente a la cabeza de todos los oprimidos como adalid de la lucha por la emancipación social”(11).

Diego Gómez
Sociólogo

Notas:
1. Tratado firmado entre las potencias aliadas vencedoras de la Primera Guerra Mundial y Austria. ​Se establecía de modo definitivo el desmembramiento de la antigua monarquía de los Habsburgo, el Imperio austrohúngaro, y en su lugar quedó reconocida la República de Austria como "estado sucesor", la cual quedó limitada a algunas zonas en las que se hablaba solamente el alemán.
2. Cadena montañosa que fue habitada, mayormente, por población alemana hasta la finalización de la Segunda Guerra Mundial. Luego fueron expulsado por el gobierno checoslovaco.
3. Acuerdo firmado por Reino Unido, Francia, Italia y Alemania, con el objeto de solucionar la Crisis de los Sudetes. Se permitió la anexión de esta región al Tercer Reich.
4. Político checo, presidente de Checoslovaquia en dos ocasiones. La primera desde 1935 hasta la invasión de Alemania en 1939. La Segunda luego de la SGM hasta 1948.
5. Mandel Ernest. El Significado de la Segunda Guerra Mundial, Fontamara, México, 1991, p. 11.
6. Trotsky, León. "¿Qué es el Nacionalsocialismo?", La Segunda Guerra Mundial y la revolución, Ediciones IPS, Buenos Aires, 2015, p. 135.
7. El régimen ustasha croata fue un Estado títere alemán que llevó adelante un verdadero genocidio del pueblo serbio que habitaba los territorios de Bosnia y Croacia.
8. En alemán grupo de operaciones, eran escuadrones de la muerte que funcionaban dentro de las SS.
9. Se acusaba al comunismo yugoslavo de Tito de ser apóstata, es decir, de hacer abandono de la ortodoxia política emanada de la URSS.
10. Robles, Andrea. “La Segunda Guerra Mundial: “Un debate con Historia del Siglo XX de Eric Hobsbawm”. La Segunda Guerra Mundial y la revolución. op. cit
10. Trotsky, León. “Los Astros Gemelos: Hitler-Stalin”. La Segunda Guerra Mundial y la revolución. op. cit., p. 263.

¿A quién le interesa la moral?

Su moral y la nuestra

Cuando se trata de “desmoralizar” a los pueblos en lucha no faltan los moralistas de coyuntura siempre entrenados para asestar golpes simultáneos a las golpizas económicas y las golpizas policiales. “Kit” completo. Las grandes vertientes moralistas (clericales y legalistas) lanzan sus denuedos axiológicos contra quienes rompen el “orden”. Porque se trata de bajarles la guardia, demolerles las convicciones y los entusiasmos… hacerlos sentir enemigos del “bien”. Fuerzas del mal. La culpa serial.
No se privan de tentación alguna para maldecir y ensuciar hasta las más incipiente luz de rebeldía social. Por un milagro de resurrección cívica los moralistas del “establishment”, no importa si son choferes de taxi, “amas de casa”, burócratas o vendedores de enciclopedias… lanzan (por ejemplo) denuestos y maledicencias a los cuatro vientos cuando un grupo organizado políticamente hace conocer su malestar y sus denuncias con huelgas, paros o cortes de calles.
Los moralistas se encrespan y repiten al unísono un tendal de frases u oraciones huecas sacadas del noticiero más cercano o de sus pares también moralistas de pacotilla. Miran a la clase trabajadora como seres de otra dimensión, como enemigos del “orden”, del “respeto” y del “bien común” urbano o rural. Las luchas sociales son “engendros del demonio”, perversiones del averno, amenaza contra la “paz” y las “buenas costumbres” burguesas y, sobre todo, enemigas del “orden establecido”. La sacrosanta (inexistente) civilidad entre hermanos citadinos es amenazada por la barbarie de la lucha proletaria y eso indigna a los “ciudadanos” guardianes de la moral burguesa.
Son los territorios ganados por la ideología de la clase dominante para, también de esta manera, poner a pelear a pobres contra pobres. La contienda con frases hechas, todas con muy dudosa procedencia y contenido, se inflama con adjetivos que operan como bofetada moralizante. Todos critican por el “bien común” por un (desconocido) “respeto al prójimo”. Todos vociferan con tono parroquial desde la cúspide de su mediocridad prefabricada a espaldas de su ignorancia para que no se percaten de tono titiritezco que adquieren todas sus invectivas inyectadas con almíbar de razón simplista. “Si ellos tienen derecho a protestar nosotros tenemos derecho a libre tránsito” de dice con suficiencia cardenalicia.
Pero la espiral de la moral dominante y condenatoria de las luchas sociales, asciende hasta complejidades y prácticas de muy diversa envergadura y daño. En su cima sirve para justificar genocidios y torturas, sirve para camuflar canalladas de todo tipo y sirve fundamentalmente para hacer invisible el hurto burgués sobre el producto del trabajo. Con capas de pintura moralista se disimulan y ocultan los fraudes electorales, la connivencia con el crimen organizado, la permisividad servil con los trinquetes bancarios, la corrupción a todo vuelo y -también- los fardos ideológicos que se hacen tragar a los estudiantes en las universidades burguesas (y en algunas otras también). Todo es por su “bien”.
Con la moral burguesa y con su “doble moral” se asientan los valores dominantes donde todo vale en manos del poder económico y no importa la gravedad, ilegalidad o la irracionalidad de la afrenta todo se arregla con dinero y el que no lo tiene ha de resignarse unas veces al silencio y otras veces pagando los “platos rotos” que no rompió. Ese es el orden de las cosas. “La vida es así”. “Uno no puede cambiarlo todo”… y sin fin de retóricas espeluznantes que se hacen pasar por solidez moral y solvencia de principios. Mientras tanto lo que reina es la “moral burguesa” que, vista bien, no es más que la inmoralidad misma del capitalismo que es inmoral por definición. La bomba a Hiroshima es una inmoralidad inolvidable.
Pero la moral que los pueblos necesitan es un conjunto de afirmaciones y principios colectivos y dinámicos cuya unidad de clase debe exprese en paradigmas enriquecedores de la fortaleza intelectual y de la fortaleza emotiva. Para eso es necesario conocer a los seres humanos en su fase de lucha transicional que, mientras sale del fardo de supercherías morales burguesas, accede a un territorio de significación en el que se renueva el conocimiento y se renueva su enunciación sobre la conciencia proactiva de un ser distinto esta vez respetuoso del interés común y del desarrollo en colectivo. Moralidad humana real del futuro. La moral desde la base productiva y la relación con la naturaleza.
Semejante Moral no es un decálogo “acabado” ni sencillo, no puede serlo jamás, porque se trata de un instrumental de orientación y dirección política y humanista (en sus sentido estricto) en movimiento y transición social. Esa será sin duda una de las cualidades de la moral nueva, la moral de la lucha permanente, de la moral que no admite la resignación a los intereses de una clase privilegiada contra una mayoría desposeída.
La moral tiene una “viva e inquietante actualidad” como insistía Sánchez Vázquez. Pero ha de someter a su jurisdicción temas como la violencia, el terrorismo, la depredación de la naturaleza… la mercantilización avasallante de la vida. La moral de los pueblos, la de la clase trabajadora en lucha, ha de afirmarse en valores históricos como la libertad, la igualdad, la democracia… que cada día son más urgentes. Valores de justicia social real porque no puede haber libertad verdadera en condiciones de desigualdad e injusticia social y tampoco justicia social cuando se niega la libertad y la democracia. Es en la práctica donde se demuestra la verdad, es decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de la moral en lucha.
Cuando hablamos de la moral del pueblo en lucha, no hablamos de la moral burguesa. Aunque usen palabras similares sus contenidos no son lo mismo. Una moral participativa que propicie una democracia participativa; que ponga fin a los beneficios irracionales de las empresas capitalistas. Una moral de la lucha social dispuesta a terminar con la pobreza para muchos y la abundancia para pocos. Moral para la defensa de la educación pública gratuita y crítica en todos sus niveles; para garantizar los derechos de los trabajadores y el respeto a las diferencias (étnicas, raciales, genéricas, etc.); moral para la defensa incondicional de los derechos humanos. moral no sólo para cambiar el modo de producción sino también las relaciones de producción. Una moral que será distinta porque es su deber serlo. Una moral cuyo aliento sea el desarrollo social y no la represión de los seres humanos. Una moral para la emancipación que dé cuerpo y fortaleza a las nuevas condiciones de la vida organizada y coincidente con lo indispensable para ser felices, para ser creativos, para ser amorosos y para ser iguales; para ser distintos en unidad para lo que necesitamos y contra lo que nos daña. Una moral para el bien común… moral de lucha permanente.

Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión / Instituto de Cultura y Comunicación UNLa

79 Primaveras - Santiago Álvarez, 1969



A través de la vida de Ho Chi Minh como poeta, guerrillero, estadista, se refleja la lucha secular del pueblo vietnamita contra los múltiples imperios que han tratado continuamente de sojuzgarlo.

Los militares y las cuentas

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, repitió recientemente un latiguillo sobre el cual su país insiste hace años: que el 60 por ciento de la economía cubana se gesta en el Grupo de Administración Empresarial Sociedad Anónima, un holding paramilitar de empresas que el nuevo ocupante de la Casa Blanca pretende destruir.
Es sólo un edificio entre tantos, ni siquiera de los más llamativos que se alinean junto a la avenida del Puerto, en La Habana. A lo sumo, alguno de los pocos vecinos de la zona podrá recordar que fue construido a mediados de la década de 1950 para alojar la jefatura de la Marina de Guerra; los guías turísticos, en tanto, tal vez ni lo noten, ocupados en conducir a sus clientes hacia las cercanas y fotogénicas plazas del centro histórico.
Sin embargo, tras sus ventanas ahumadas se toman muchas de las decisiones fundamentales en Cuba. Se trata del complejo donde radica la gerencia general del Grupo de Administración Empresarial Sociedad Anónima (Gaesa). De acuerdo con las declaraciones que Trump hizo hace algunas semanas ante un histérico auditorio anticubano de Miami, en Gaesa confluyen los hilos que mueven alrededor del 60 por ciento de “la economía comunista”. De inmediato, medios de prensa de todo el mundo se apresuraron a replicar al presidente estadounidense.
Para William M LeoGrande, profesor de la Facultad de Asuntos Públicos en la Universidad Americana de Washington, “incluso una revisión superficial de la composición del producto bruto interno de Cuba demuestra que ese ‘hecho’ es absurdo”. Sus indagaciones le han permitido encontrar el “nacimiento” de tal sinsentido allá por febrero de 2004, cuando The Miami Herald adoptó la premisa de que “las fuerzas armadas cubanas han asumido hasta el 60 por ciento de la economía de la isla”. Para avalarla, ese rotativo citaba al “Proyecto de Transición de Cuba, del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami, un proyecto financiado por el gobierno estadounidense”.
De ahí en adelante la historia ha ido cobrando cuerpo, repetida siempre con un marcado sesgo político que busca presentar al gobierno de La Habana como una dictadura militar. Mientras, el propio LeoGrande y otros analistas alejados de las posiciones de izquierda coinciden en otorgar a Gaesa una preeminencia mucho menor a la que repiten Trump y sus adláteres. Sus ingresos (las estimaciones rondan en torno a los 3.500 millones de dólares) “representan el 21 por ciento del total de ingresos en divisas de las empresas estatales y del sector privado, el 8 por ciento de los ingresos estatales totales y sólo el 4 por ciento del Pbi (según el Anuario Estadístico del 2015)”, asegura LeoGrande.

Más allá de los cuarteles

No es menos cierto que los militares –y ex militares– juegan un papel fundamental en el ordenamiento institucional cubano. En primera instancia, por su “confiabilidad”; en segunda, por su número.
Gracias a la amplia estructura de organismos de seguridad que regentea (coordinada por el coronel Alejandro Castro Espín, hijo del presidente Raúl Castro), el gobierno cubano mantiene un estrecho control sobre su población y, en especial, sobre los miembros del Ministerio del Interior (Minint) y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (Far). Esa supervisión se complementa con programas de “formación político-ideológica” dirigidos a todos los combatientes en servicio o a aquellos que se forman en las academias militares.
Respecto a la cantidad de efectivos, no existen datos oficiales. De acuerdo con el número de unidades establecidas luego de su último proceso de reorganización, las Far contarían con unos 100 mil combatientes en activo y entre 200 mil y 300 mil reservistas; el Minint, por su parte, suma alrededor de 200 mil efectivos regulares. En ambos cuerpos armados sientan plaza soldados del Servicio Militar Activo (que cumplen los varones por uno o dos años), y oficiales y suboficiales de profesión, que “juran” por períodos que van desde cinco hasta 25 años. Tras su licenciamiento, todos tienen prioridad para optar por un empleo en el amplio sector estatal.
Esa es la causa de que en tantas dependencias civiles ocupen cargos de dirección antiguos militares, a veces formando mayoría. “En las escuelas de cadetes se da una gran importancia a las técnicas de dirección y de gestión de recursos. Incluso en algunos módulos nos repetían que necesitábamos formarnos para la vida con la tropa pero también para cuando fuéramos de nuevo civiles”, explica David Alejandro, ex jefe de unidades radiotécnicas que aprovechó su título militar para encontrar trabajo en la compañía Copextel, una empresa de equipos electrónicos integrada dentro del esquema corporativo de Gaesa.
“Como mi regimiento pasaría a la reserva, me ofrecieron el licenciamiento y este puesto. En total fuimos cuatro, y a todos nos dijeron lo mismo: preferían contratarnos a nosotros porque ‘los militares son más responsables’.” Muchos de sus compañeros y jefes tienen el mismo origen.
“Son múltiples los ejemplos de mandos militares transformados en empresarios: el general de brigada Luis Pérez Róspide, antiguo director de la Industria Militar, preside el Grupo Gaviota (la mayor hotelera de América Latina, con casi 30 mil habitaciones); el coronel Héctor Oroza dirige el monopolio corporativo de importación y exportación (Cimex), donde actúa como asesor el antiguo jefe de los servicios militares de Inteligencia, el general de división retirado Fabián Escalante”, señalaba en un artículo reciente el periodista Fidel Gómez Sosa.
Para el profesor de Política Internacional en la Universidad de California en San Diego Richard Feinberg, funcionario durante la administración de Bill Clinton, Gaesa “está invirtiendo sabiamente en las áreas económicas más internacionales y lucrativas de la economía”. A su juicio, “unas fuerzas armadas bien ubicadas probablemente apoyarán las reformas económicas que volverán a Cuba más eficiente y competitiva”.
De la magnitud del fenómeno da cuenta el hecho de que siete de los 17 miembros del Buró Político –el máximo órgano del gobernante Partido Comunista– visten uniformes; el resto de los integrantes de ese grupo de dirección o lo hizo en algún momento o está encuadrado en algunas de las instancias de defensa territorial con que la isla caribeña ha preparado su respuesta a una hipotética intervención norteamericana.
El hecho de que al frente de Gaesa se encuentre uno de los ex yernos del presidente Raúl Castro, el general de brigada Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, no hace sino agregar “leña” al fuego de las especulaciones, pues para nadie es un secreto que esa corporación funciona como un virtual “Estado dentro del Estado”, bajo un esquema de subordinación que sólo muy en segundo plano llega hasta la presidencia del país o la Asamblea Nacional.
“Ninguna de estas empresas presenta ningún tipo de información sobre sus ingresos, ganancias, impuestos pagados, estado de cuentas, ni el nombre de sus directores ejecutivos, ni hace licitación pública para ninguno de sus cargos”, apuntaba a comienzos de 2016 el sitio ForesightCuba, especializado en análisis estadísticos acerca de la isla. El tiempo transcurrido no ha contribuido a cambiar tal realidad.
Surgidas en la década de 1980 ante la necesidad de sortear las barreras del bloqueo contra Cuba, las primeras compañías del actual grupo tuvieron como premisa el secreto. Treinta años después, a pesar de su crecimiento exponencial, la práctica totalidad de las operaciones de Gaesa se mantiene en las sombras. Para bien o para mal.

Daniel Valero
Brecha

Se revelan planes de exploración petrolera en Cuba

Melbana Energy es una de las pocas compañías petroleras con una presencia establecida en un campo cubano que podría tener más de 600 millones de barriles de petróleo.
Las enmiendas a un plan de trabajo para activos petroleros cubanos abren la puerta para la perforación de pozos de exploración en el primer semestre del próximo año, dijo la australiana Melbana Energy.
Melbana es una de las pocas compañías petroleras occidentales, y la única que cotiza en el mercado australiano, con una presencia en Cuba. La compañía petrolera nacional de Cuba, CUPET, extendió su contrato el año pasado para esfuerzos de exploración temprana en el Bloque 9 por ocho meses, hasta noviembre de 2017.
A pedido de Melbana, la empresa cubana modificó nuevamente el programa de trabajo debido a las evaluaciones de datos.
“El modificado programa de trabajo de producción compartida del bloque 9, aprobado por CUPET, ahora está alineado con el objetivo declarado de Melbana de acelerar la perforación de hasta dos pozos de exploración en el muy prometedor Bloque 9”, dijo el director general Peter Stickland en un comunicado.
Trabajando en su contrato del Bloque 9 en tierra, la compañía estimó el año pasado que su programa cubano contiene 637 millones de barriles de reservas prospectivas recuperables. La compañía dijo en junio que una visita al lugar reveló que sus sitios Alameda y Zapato eran alentadores, accesibles y listos para perforar durante la primera mitad del próximo año.
En conjunto, la compañía dijo que estos dos activos tienen un total de 201 millones de barriles recuperables de petróleo. En una reciente presentación, Melbana dijo que a poca profundidad el bloque 9 es una perspectiva prometedora y hay “múltiples” plataformas de perforación ya en operación.
La compañía estimó que su campaña de perforación para el 2018 costaría unos 30 millones de dólares en su momento álgido y ahora está en el proceso de una evaluación detallada de los contratistas. Tenía cerca de $ 2,7 millones en efectivo disponibles el 31 de marzo.
La empresa cuenta con personal en el país que trabaja para involucrar a firmas consultoras acerca del potencial futuro.

Daniel J. Graeber
Progreso Semanal

domingo, julio 23, 2017

Un clima tormentoso en la próxima reunión de la OMC en Argentina



En diciembre sesionará en Buenos Aires la Conferencia Ministerial de la OMC en plena contracción de los intercambios comerciales y cuando la Ronda de Doha y la propia OMC están estancadas desde hace años. El comercio electrónico surge como un nuevo campo de disputas.

Creada en 1995 -la integran 164 miembros (países y asociaciones aduaneras)- la Organización Mundial de Comercio es la institución emergente de la hegemonía neoliberal de los años noventa. En su cuarta Conferencia Ministerial, en 2001, dio inicio la Ronda de Doha cuyos objetivos explícitos, impulsados por las grandes corporaciones multinacionales, son “la incorporación de los países en vías de desarrollo en los beneficios de la liberación del comercio mundial así como la ampliación de esta liberalización”. Sin embargo, y a pesar que desde su nacimiento convivió con un ciclo de recuperación de la economía mundial y crecimiento de los intercambios comerciales, está muy condicionada por los conflictos de intereses.

Cuestiones en disputa

Desde su inicio, EE.UU. vienen reclamando que la Unión Europea rebaje sus aranceles agrícolas. Por su parte, un grupo de países (UE, Brasil, India) exige que EE.UU. reduzca sus subvenciones a la agricultura; a su vez EE.UU. exige a la UE que modifique su política agraria común y a su vez disminuya su apoyo financiero a los agricultores. La comunidad europea no puede conceder esta exigencia ya que las contradicciones nacionales, más aún luego de la incorporación de los países del Este, están a la orden del día por los subsidios agrícolas que juegan un rol importante en los acuerdos políticos. Al mismo tiempo los países de capitalismo avanzado requieren como “compensación” a sus rebajas de subsidios que los de menor desarrollo amplíen la apertura de sus mercados industriales y comerciales y liberalicen sus legislaciones sobre inversiones extranjeras.
En reuniones anteriores se trató de establecer mecanismos de salvaguardia especiales para los países en desarrollo, propuestas precisamente por el núcleo central de estos países (China, India, Sudáfrica, Brasil y Argentina entre otros). Los EE.UU. se opusieron a estas salvaguardias con el argumento de que podían dar lugar a abusos proteccionistas, mientras que India encabezó la defensa poniendo en el tapete de las discusiones la soberanía alimentaria, el sostenimiento de sus industrias y la defensa del mercado interno.
Así los intentos de la Dirección General de la OMC de sacar de la inercia en que había caído la ronda de negociaciones multilaterales por medio de un acuerdo “Facilitador del Comercio” -eliminación gradual de subvenciones y derechos aduaneros- han caído en saco roto y por ahora no parece puedan concretarse.
Si esto es así, y más allá de los objetivos generales de liberalizar los intercambios internacionales ¿cuál será el centro de los debates en Argentina?

Nuevas controversias

Si hasta ahora las discusiones giraban en torno a subsidios, aranceles agrícolas y apertura de mercados no agrícolas, la próxima cumbre ministerial verá aflorar un nuevo campo de disputas: el comercio electrónico (e-commerce). Es que luego de varios años en que la OMC fuera dejada de lado en las discusiones de los tratados de libre comercio, las grandes corporaciones necesitan reubicarse en la organización internacional a partir del estancamiento en que ingresó el acuerdo transpacífico (TPP) por la decisión de Donald Trump de retirar a EE.UU. del mismo.
El sector más interesado es el de la tecnología de punta, que incluye a cinco de las siete empresas más grandes del mundo que quieren flexibilizar las normas para el comercio de datos. Uno de los principales argumentos de quienes proponen normativas que favorezcan el comercio electrónico es que impulsarían el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas en este campo que, según el director Roberto Azevedo, “podrían convertirse en prósperos comerciantes internacionales”. Sin embargo puestas las Pymes a competir lo más probable es que las principales corporaciones tecnológicas hagan valer su poder oligopólico.
El conflicto es entre EE.UU. y la UE. Los países europeos tienen uno de los estándares más elevados del mundo en materia de protección de datos personales, mientras que EE.UU. no tiene protección alguna. Tratan entonces de introducir una cláusula especial para que empresas como Facebook, Google, Amazon, FedEx, entre otras, puedan operar en territorio europeo.

Opiniones

Consultada la especialista Evelin Heiden nos dice: “las empresas de base tecnológica buscan consolidar sus prácticas de autoregulación y flexibilizar a nivel mundial las leyes de protección de datos personales, para ello necesitan presentarlas como medidas que obstaculizan el comercio”.
Para Deborah James, coordinadora de la red mundial, “nuestro mundo no está en venta”, “fijar normas para permitir a las empresas transferir datos alrededor del mundo sin restricciones negaría para siempre el derecho a los países de beneficiarse de sus propios datos e información en el futuro. Lo que denominan ‘obstáculos de localización’ son en realidad herramientas de los países para avanzar en su propio desarrollo”.
El intercambio internacional de datos será tal vez el eje principal de las discusiones de la XI° Conferencia Ministerial y, según como se resuelva, acrecentará nuestra dependencia tecnológica y debilitarán aún más la soberanía de naciones como la nuestra. Al día de hoy los miembros de la OMC no disponen de mandatos para redactar nuevas normas sobre comercio electrónico. ¿Los obtendrán en Buenos Aires?

Resistencias

Estas discusiones y disputas irresueltas mantienen la Ronda de Doha y a la propia OMC en terapia intensiva. La Dirección General no ha logrado aún destrabar los principales puntos controversiales, es que los grandes países y las corporaciones privilegian sus intereses y solo proponen continuar y expandir el modelo de libre comercio. En paralelo crecen las tendencias proteccionistas y la resistencia en numerosos países.
Precisamente las organizaciones y redes sociales, sindicales, de derechos humanos, territoriales, estudiantiles, de mujeres, políticas, campesinas y anti-extractivistas, reunidas el 24 de junio en Buenos Aires en el Encuentro Nacional contra la Organización Mundial de Comercio, han llamado a los pueblos del mundo a movilizarse en el marco de la XI° Reunión Ministerial, que tendrá lugar en Argentina entre los días 10 y 13 de diciembre de 2017.
Para ello, convocaron a realizar en paralelo una Cumbre de los Pueblos en la ciudad de Buenos Aires que “colabore en la articulación de la resistencia contra el llamado libre comercio que sólo genera políticas de explotación y expoliación de nuestros pueblos y de la naturaleza y que avance en visibilizar y discutir las alternativas a este sistema productivo y comercial”.
Como dicen en su declaración de convocatoria: “veinte años de tratados de “libre” comercio en la región muestran los efectos nefastos de la desregulación y del avance de los privilegios corporativos sobre nuestros pueblos y el medio ambiente”.

Eduardo Lucita, integrante del colectivo EDI (Economistas de Izquierda).

De la independencia a la autonomía: la utopía del pueblo kurdo



La derrota del ISIS es un hecho cada vez más cercano gracias a este pueblo milenario que hace años que está construyendo los cimientos de una sociedad más justa, igualitaria y feminista. Guerra y revolución en un mismo entramado que hace recordar a la gesta libertaria de la España de 1936. Por Kurdistanamericalatina.org

Un pueblo sin historia es un pueblo sin memoria

En Medio Oriente nada es accidental, todo tiene sus causas y consecuencias. Ni siquiera la geografía escapa a esta regla. La cadena montañosa que se ubica en la parte septentrional de la región, entre los ríos Tigris y Éufrates, es mucho más que un accidente geográfico; es testigo y guardián de las civilizaciones más antiguas del mundo. Es el lugar en el que actualmente luchan por su existencia los hombres y mujeres de la nación kurda.
Considerándose los herederos de los Medos, pueblo que derrocó a los asirios en el 612 a.c., aseguran tener una presencia en la región que ya lleva 30 siglos. Son conocidos como el pueblo de las montañas y, en el presente, los 40 millones de kurdos se encuentran repartidos principalmente entre Irán (17% de la población), Irak (25% de la población), Siria (2 millones) y Turquía (25% de la población). A esta concepción milenaria de su cultura, los estados-nación de la región la resisten y, en la mayoría de los casos, les niegan el derecho a identificarse con sus tradiciones. Tanto en Siria como en Turquía el idioma kurdo se encuentra restringido.
Para comprender mejor las razones del combate que el pueblo kurdo está llevando a cabo es necesario problematizar las concepciones políticas que hegemonizan las ciencias sociales y se constituyen como únicas herramientas para analizar la realidad. Es decir, pensar por fuera de la ideología dominante. Tarea compleja, pero útil para reflexionar sobre la actualidad de Medio Oriente.
“La revolución francesa, como nos la venden los occidentales, no ayudó al progreso y al desarrollo de la sociedad. Al contrario, Francia es un cementerio de las culturas”, analiza Mehmet Dogan, antropólogo y documentalista kurdo que desde hace más de un año vive en Argentina. Al reflexionar sobre el Estado turco, que se constituyó en 1923 nutrido del ideario francés, concluye: “Una sola nación, un solo idioma, una sola religión y una sola cultura. Asimilación y etnocidio, eso son los fundamentos del estado-nación”.

Divide y reinarás

La desconfianza a Occidente no es caprichosa ni surge de una simple revisión de la historia europea. Al finalizar la Primera Guerra Mundial, se firmó en Francia el Tratado de Sévres, a través del cual se autorizaba a los kurdos y a los armenios crear sus propios estados nacionales. Los armenios, diezmados por el genocidio perpetrado por los Jóvenes Turcos, se encontraban dispersos en distintos países e imposibilitados de consolidar la totalidad del territorio sugerido. Los kurdos, por su parte, no conformaban una estructura nacional organizada, constituían clanes nómades.
Frente a esta situación y tres años después, los mismos estados europeos se reunieron con los representantes del gobierno turco en Suiza y firmaron, el 24 de julio de 1923, lo que se conoce como el Tratado de Lausana, invalidando de esta forma el acuerdo de Sévres. La consecuencia de la negociación realizada en Suiza fue un nuevo reparto del territorio, que se concretó creando pequeños estados nacionales y delimitando el territorio de Turquía. La explicación a este cambio en la política exterior europea se debe, principalmente, al descubrimiento de yacimientos petrolíferos en la parte de Iraq e Irán actual por parte de Gran Bretaña en 1906. De hecho, en la actualidad, el 75 por ciento de petróleo de Irak, el 50 por ciento de Irán y casi la totalidad de las reservas de Turquía están en territorios kurdos. A esos hechos hay que agregarle que en el 2011, la empresa inglesa Heritage Oil informó que descubrieron 100 billones de metros cúbicos de gas, con el que se podría abastecer por varios años a Europa Central.
Los intereses económicos de las potencias mundiales concretados a través de las alianzas que fueron realizando con clanes y gobiernos de los incipientes estados de la región fueron creando una situación donde se potenciaron relaciones sociales conflictivas. El proceso actual, que se podría calificar como una balcanización de Medio Oriente, no es novedoso para los pueblos que habitan el territorio. Pero, frente a esta realidad, la perspectiva de organizarse en comunidades federalistas, que cohesiona a la mayoría de los kurdos, fue adquiriendo adeptos entre otros pueblos que ven con buenos ojos la posibilidad de relacionarse pacíficamente.

Un tablero de ajedrez

“Voy en una camioneta con dos guerrilleros kurdos. La ruta es sinuosa y nos adentramos en las cadenas montañosas de Kandil, en Irak, cerca de la frontera con Irán. Pasamos varios retenes militares de los Pershmerga, que son las fuerzas armadas del Gobierno Regional del Kurdistán, hasta llegar a territorio controlado por el PKK. Me reciben dos guerrilleros que a sus espaldas tienen una pancarta gigante con la cara de Adbullah Öcalan, líder de PKK que está preso en Turquía hace 18 años”, relata Leandro Albani, autor del libro Kurdistán: crónicas insurgentes, en donde cuenta su experiencia con los guerrilleros kurdos en los campamentos de retaguardia que hay en Irak. Su periplo para poder llegar a este punto militar, desnuda el complejo entramado de intereses comunes y contrapuestos que teje la guerrilla kurda para hacer viable su proyecto: la alianza momentánea con el ejército regular kurdo que responde al gobierno del Kurdistán Iiraquí, aliado de Estados Unidos, es un buen ejemplo de ello. Su estadía fue tranquila aunque siempre estaba latente el peligro de algún bombardeo por parte del ejército turco o que entrara Al Qaeda. Si tiene que definir con una palabra lo que más observó en ese campamento, “camaradería” es la que mejor se ajusta.
Pero no sólo la situación en Irak es complicada. En Siria, los kurdos controlan el norte y, si bien la relación con el presidente Bashar Al Assad no es buena, se han mantenido al margen del movimiento de la “Primavera Árabe” que intentó destituirlo. Respecto a Estados Unidos y las potencias europeas, “los kurdos marcan los objetivos, la coalición anti-islámica bombardea y la guerrilla avanza sobre el terreno”, explica Ezequiel Hernández, miembro del Comité de Solidaridad con Kurdistán en Argentina. La relación más tensa es con Turquía: “Tantos los kurdos como el gobierno sirio tienen documentaciones que prueban cómo Turquía ha financiado al ISIS. No sólo ellos, también las monarquías del Golfo Pérsico, aliadas de Estados Unidos”, sostiene Albani. La tregua entre el PKK y Recep Erdogán, presidente de Turquía, duró poco y nada y se están dando nuevamente enfrentamientos entre la guerrilla y el ejército. En caso de vencer al ISIS, los kurdos tienen un enorme desafío por delante para poder lograr la tan ansiada autonomía. Deberán resolver en cada país donde habitan, los escollos que le propone cada gobierno y las potencias aliadas.

Guerra y revolución

Mientras las milicias kurdas llevan adelante una guerra encarnizada contra el ISIS, también levantan los cimientos para una sociedad futura: asambleas por barrio, gobierno comunal, federalismo, democracia directa, producción a través de cooperativas y de comunas, y respeto por el medio ambiente. En Rojavá, al norte de Siria, millones de personas ponen en práctica los preceptos del Confederalismo Democrático, proyecto político y social propuesto por el PKK con el que se intenta solucionar el problema de la autonomía kurda y lograr una paz duradera en Medio Oriente. Guerra y revolución conviven un mismo entramado que hace acordar la gesta libertaria en la España revolucionaria de 1936. Albani considera clave el proyecto que llevan adelantes los kurdos para la situación actual: “Si no existiera esta propuesta política no sé hasta qué punto podrían mantener la guerra”. Hernández agrega que “el Confederalismo Democrático está haciendo mella no solo en los kurdos sino que se expande a otras poblaciones y ese es el verdadero temor de Turquía”.
La decisión de pasar de una postura independentista a una autonomista no fue de un día para el otro: llevó varias décadas de discusión y de experiencias fallidas en el PKK. El partido se fundó en 1978 y en 1984 se levantó por primera vez en armas contra el Estado turco y pasó a estar en la lista de organizaciones terroristas que confecciona la OTAN. Le represión por parte de Turquía ha dejado 40 mil muertos y miles de militantes presos. Hernández explica los motivos del cambio político: “En los 80’ ellos planteaban la conformación de un Estado a través de una guerra de liberación nacional. Tenían como modelos el socialismo de los 70’, como el de Vietnam o el de Cuba. Pero caído el muro de Berlín y los socialismos reales en plena decadencia, la implementación de un Estado propio la evaluaron como una salida inviable”.
El guerrillero Harun rememora el Congreso del partido de 1998 cuando deciden dejar de lado la reivindicación de un Estado kurdo para pasar a la idea del Confederalismo Democrático: “Teníamos que guardar nuestra ideología clásica y dejar el socialismo, o transformar el socialismo en el socialismo comunitario”, reflexiona en una entrevista incluida en el libro Kurdistán: crónicas insurgentes. Esta nueva política se hizo pública en 2002. Con Öcalan preso en Turquía, se anunció la decisión de abandonar la lucha armada y la de independencia, para a pasar a buscar la autonomía de la región, en donde se respeten los derechos colectivos de los kurdos y de los demás pueblos que habitan en Anatolia (Turquía), Mesopotamia, Persia y Medio Oriente. En el libro Confederalismo Democrático, Öcalan toma el modelo del teórico anarquista Murray Bookchin que plasmó en sus seis tesis del municipalismo libertario y en las que hace una fuerte crítica a la bases ideológicas de los estados modernos que tienen como necesidad para su existencia conformar una única identidad, nacional, cultural y religiosa.
Los modelos de estado-nación de una u otro forma han contribuido en la enorme cantidad de conflictos nacionales, étnicos y religiosos que hay en Medio Oriente. “Las fronteras actuales fueron digitadas por los imperios. Entonces, si se instaura un estado kurdo, ¿qué van hacer con las minorías que hay ahí?”, plantea Hernández. Albani agrega que “los kurdos tienen como postura ideológica que a ese proceso se tienen que integrar todas las nacionalidades: por eso hoy en Rojavá, los kurdos gobiernan junto árabes, sirios, chechenos, armenios y todos los puestos de dirección están compartidos.” A la hora de definir el proceso, Mehmet reflexiona: “¿Es anarquismo?, puede ser. ¿Es marxismo?, puede ser. ¿Es socialismo? puede ser. Pero para mí no es ninguno de estos. La mirada filosófica política occidental define las cosas con ‘ismos’, pero el PKK hizo un análisis muy profundo de la historia de los pueblos milenarios de esas zonas que en la época neolítica vivían juntos de una manera confederada y esta propuesta es volver a esos orígenes”.

La mujer y su revolución dentro de la revolución

“Las quiero a todas por igual”, dice con mezcla de alegría y angustia una de las comandantes de las Unidades Femeninas de Protección (YPJ) al ver partir a sus compañeras milicianas al frente después de un mes de entrenamiento en la retaguardia. Esa escena se puede ver en el documental Mujeres kurdas: en guerra contra el ISIS. Sorprende la muestra de afecto en un ámbito como el militar tan poco propenso a este tipo de manifestaciones, pero es algo común entre las guerrilleras.
Las YPJ son los grupos armados de mujeres que se crearon dentro de las Unidades de Protección Popular (YPG) que controlan la parte norte de Siria y están en pie de guerra contra el ISIS. El rol de la mujer se ha tomado como una verdadera prioridad dentro del PKK y los resultados son notorios tanto en la organización de la sociedad como en las milicias.
En la propuesta organizativa del Confederalismo Democrático, todos los niveles organizativos tienen que tener una cuota de género de no menos del 40 por ciento. En el aspecto militar ocurre lo mismo: la cantidad de mujeres comandantes casi supera a la de los hombres. El miliciano Harún explica el éxito de los YPJ en el plano militar: “Ahora el PKK, acepta, gracias a nuestras prácticas, que una mujer en las áreas de guerra comete menos errores que un hombre. El hombre, porque viene de una historia machista, a veces se siente más fuerte y seguro, pero la mujer es más atenta y analiza punto por punto”.
“La mujer de la casa es el orgullo de la familia, pero ese orgullo pasa entre sus piernas”, recuerda Albani la frase que le dijo la comandante Rengín cuando le contaba sobre las estructuras arcaicas que todavía están vigentes en la sociedad kurda. Las mujeres en gran parte Medio Oriente sufren aún más que en cualquier lado la opresión del sistema patriarcal que sostiene el capitalismo y encima, a eso hay que sumarle la influencia del islamismo más radical. En Confederalismo Democrático, Öcalan señala el machismo como uno de los pilares de dominación del estado-nación, y todos los guerrilleros y guerrilleras coinciden que la liberación de la mujer no puede llegar una vez lograda la revolución, sino que debe realizarse en la lucha con el fusil en mano. El PKK calcula que son 10 mil las combatientes que están en sus filas y su accionar se ha vuelto clave en el sostenimiento de la guerra contra el terrorismo islámico.
La revolución que están llevando a cabo no es sólo en el frente de batalla. A mediados de junio se celebró la “Conferencia de Economía de Mujeres de Siria del Norte”. Según las declaraciones que hizo Mediya Serxwebûn, representante del Comité de Economía de la Mujer, para un informe de Welat Deniz, que apareció en lengua turca en Active News Agency el 9 de junio de 2017, la convocatoria responde al incremento de la participación de la mujer desde que liberaron Rojavá del poder de ISIS. Según las declaraciones de Serxwebûn, desde el 2014 hasta la actualidad existen 50 cooperativas y 15 mil mujeres involucradas. El propósito del congreso es implementar un plan económico a tres años.
A la hora de explicar cómo funcionan, la representante del Comité de la Economía de la Mujer, afirma: “No queremos más valor. La cooperativa agrícola vende productos a bajo costo a la cooperativa de ganado, que vende su leche a la cooperativa de procesamiento de productos lácteos. Ésta última vende su producto a la cooperativa comercial, que luego lo vende a la gente a un precio barato. Así se eliminan cinco intermediarios”. Si bien reconoce que el trabajo de las cooperativas no es una solución absoluta a los problemas del pueblo, las entiende como herramientas que contribuyen a que las mujeres se integren en la vida social, consolidar la confianza mutua entre el pueblo y desarrollar una conciencia de la sociedad en la que quieren vivir.

Julián Mileo y Guido de Caria
Contratapa (http://www.contratapaweb.com)

Trump y el negacionismo climático



Cada día nos llegan más evidencias de las enormes consecuencias del calentamiento con su estela de confirmaciones de las razones que asisten a la comunidad científica sobre el papel trascendental “del hombre” o sea de la economía, y por lo tanto de las minorías que han incrementado sus riquezas a cualquier precio. Son estos últimos los que se permiten el lujo de financiar el llamado negacionismo climático cuyo peso en los “medios de comunicación” se está convirtiendo en algo desesperante.
Mantienen en nómina a partidos y políticos sin escrúpulos como Aznar o Rajoy (y Felipe), a periodistas y escritores del renombre. Un caso “ejemplar” fue el del finado Michael Crichton, autor sin más ni menos de “Parque Jurásico”, un hombre que a pesar de haber escrito una novela cimentada en la ciencia y la paleontología, no creía en la idea del calentamiento global provocado por el ser humano: “El clima ha estado siempre cambiando y no se puede aspirar a regularlo”. Su caso fue de lo más emblemático ya que desde de la publicación de su novela Estado de miedo en 2004, Crichton intensificó, sobre todo, su participación en conferencias respecto al cambio climático, el calentamiento global y su crítica hacia lo que él denominaba: la nueva religión del ecologismo. Aunque, en realidad, gran parte de sus argumentos no eran nuevos como por ejemplo la crítica al amarillismo.
En Estado de miedo, del año 2004, Crichton pone de manifiesto en ese momento, activismo negacionista ante el aplauso de los grandes potentados del Imperio, orientado a denunciar lo que él considera el componente sensacionalista y religioso del ecologismo, así como la incursión de la política en el campo de la ciencia. Rechazó el consenso científico que existe en torno a la actual teoría del calentamiento global. Como excepción al estilo habitual de Crichton, esta novela, sin dejar de ser una novela, podría considerarse incluso un ensayo del autor con un gran volumen de información adicional y contrastada. Así, Crichton le daba la vuelta a la verdad para pasar a advertir que los pies de página son todos verdaderos y los acompaña con un aparato de datos que no resisten el más mínimo análisis crítico y sobre todo, no resiste la inenarrable prueba de los hechos, hechos que ya son noticias cada día, desastres cada vez mayores pero contra los que los medios y los profesionales siguen actuando de mil manera. La más importante es sin duda la de cultivar la ignorancia y de la indiferencia mientras la clima se descompone.
No creía porque o mejor dicho era capaz de actuar como un negacionista con tal de mantenerse en el candelero de la fama y del dinero…su actuación no se deriva de una posición crítica determinada, sino que responde desde la A hasta la Z con lo que proclaman los grandes señores a los que la crisis ecológica se las trae al pairo. Esos señores que hoy están detrás de Trump. Personaje tan siniestros como el Secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, ex director ejecutivo de ExxonMobil, viajó de Hamburgo a Estambul, Turquía, para recibir un premio a la trayectoria otorgado por el Congreso Mundial del Petróleo, donde elogió a la industria petrolera como “maravillosa”, antes de dirigirse a Arabia Saudí. Se dicen estas cosas justo cuando nos llega una noticia reciente sobre el cambio climático: una sección de la barrera de hielo Larsen C se desprendió de la Antártida. Se trata de un iceberg del tamaño del estado de Delaware, cuatro veces el tamaño de Londres. Los científicos prevén que si toda la Antártida se deshiela, el nivel del mar podría aumentar al menos 48 metros. El grupo de acción por el clima 350.org realizó una petición para nombrar al nuevo iceberg “Exxon Sabía 1” (Exxon Knew 1), en referencia al hecho de que ExxonMobil escondió su investigación sobre el cambio climático durante varias décadas.
Mientras tanto, los impactos del cambio climático se sienten en todas partes afectando nuestras vidas. En el oeste de América del Norte, desde la frontera con México hasta British Columbia, en Canadá, y Yukon, Alaska, los incendios forestales siguen ardiendo. El organismo interinstitucional estadounidense denominado Grupo Nacional de Coordinación de los Incendios Forestales ha registrado 109 incendios forestales actualmente tan solo en Estados Unidos. En Phoenix, Arizona, el mes pasado, cuando las temperaturas alcanzaron los 49 grados Celsius, los aviones pequeños no pudieron despegar ni aterrizar, y American Airlines canceló alrededor de 50 vuelos debido a que el aire estaba demasiado caliente. El asfalto puede derretirse a causa de las temperaturas elevadas y las pistas de aterrizaje pueden volverse inutilizables.
De ahí que una asociación como la Unión de Científicos Preocupados acaba de publicar un amplio estudio sobre los crecientes impactos del aumento del nivel del mar en las poblaciones costeras de Estados Unidos. Según el estudio: “En 2035, alrededor de 170 poblados, aproximadamente el doble que hoy, afrontarán inundaciones crónicas”. En 2100, la cifra aumentará a casi 500 poblados, algunos del tamaño y la vitalidad económica de Galveston, Texas, gran parte del área metropolitana de Nueva Orleans (ya vimos el daño que allí puede causar un huracán), Miami y Boston. El cambio climático, junto con la superpoblación y el consumo, es uno de los factores causantes de la sexta gran extinción de la Tierra, que los científicos denominaron esta semana “aniquilación biológica”.
Resulta lamentable que todo esto suceda sin que se perciba desde la resignación, si bien nos llegan noticias según las cuales las movilizaciones están al orden del día en lugares tan decisivos como los Estados, por lo que cabe esperar que más pronto que tarde aquí entre nosotros esta cuestión abandone el reino de la pasividad para “calentar el clima” de las respuestas comenzando por las escuelas y siguiendo por pueblos y barriadas. Libros, documentales y argumentos no faltan.

Pepe Gutiérrez-Álvarez

El Siglo soviético de Moshe Lewin, un breviario insuperable



Aunque en el curso y al final del desastre ilimitado que significó la II Guerra Mundial, el “comunismo” logró victorias trascendentales, en el tiempo que sigue fue sufriendo una suma de crisis (Alemania 1953, Informe Kruschev, revolución húngara en 1956, “primavera de Praga” de 1968…), así como una desoladora derrota en la “guerra fría cultural” en la que el imperio tomó la iniciativa gracias a un pacto muy flexible e inteligente con la socialdemocracia europea, partes de un declive general que culminaría con la simbólica “caída del Muro de Berlín” y todo lo demás. En este proceso de desintegración, la vertiente estaliniana –invertida- del comunismo fue perdiendo base social hasta el punto en el Este, lejos de encontrar el apoyo de los trabajadores, en realidad los tuvo más bien a la contra como se demostró claramente en el caso de Polonia de Solidarność
Con esta presunta ”victoria final” se cerraba el ciclo histórico iniciado con Octubre con una guerra civil en la que la revolución –gracias a un apoyo extraordinario de las masas obreras y campesinas- consiguió derrotar a los “blancos” que contaron con una “contra” sostenida por los países imperialistas y sus aliados. El mundo cambió de base y no precisamente en el sentido expresado por la Internacional, tanto fue así que el nuevo dictamen no dejaba espacio para hablar. Las controversias de antaño dejaron de tener sentido, el dios del capitalismo liberal ha vencido al pequeño dios de la fraternidad y la igualdad. De una vez por toda desaparece toda la historia de la lucha de clases, aquella de las que hablan las crónicas al menos hasta la Nicaragua sandinista, para llegar al infierno del Dante de “Lasciate ogni speranza, voi ch’entrate”. No la puede haber desde el momento en que la clase obrera ya nio es lo que era, los condenados de la tierra sueñan con vivir al menos como los pobres de Occidente, y la izquierda lo es de la derecha realmente existente. Los más erudito inciden en que el siglo americano ganó netamente al siglo soviético, y por sí faltaba algo, ahora resulta que la apertura de los ”archivos” permitieran efectuar una enmienda sin perdón a lo antes escrito.
Especialmente a las aportaciones desarrolladas a lo largo de los años sesenta-setenta a través de una nueva hornada de historiadores tan diversos como rigurosos. Autores y ensayistas que conquistaron “el mercado” y a las “nuevas izquierdas” como Edward H. Carr, Marcel Liebman, Stephen F. Cohen, Ernest Mandel, Paul Avrich, Pierre Broué, con nombres como los de Manuel Sacristán y Francisco Fernández Buey entre nosotros, sin olvidar la recuperación de numerosas obras clásicas como las de John Reed, Trotsky, Arthur Rosenberg o Víctor Serge, abrieron con sus matices una vía de conocimiento y debate en oposición radical tanto a la historia oficialista producida por la “nomenclatura” estalinista y/o revisionista ulterior al Informe Kruschev, como a la historiografía de los “cold warrior” del tipo Robert Conquest que tan buena acogida tenían en los medios anticomunistas como era notorio bajo el franquismo. Esta “revolución” llegó a irrumpir hasta en el seno de los partidos comunistas, sobre todo en el británico y el italiano, en los que los patrones oficialistas entraron en franca decadencia.
Aunque muy poco conocido entre nosotros, el nombre de Moshe Lewin es el de un historiador clave en el historial de la revolución rusa, y de algunos capítulos primordiales, y estoy pensando….Esta aportación pasó a ser uno de los objetivos a liquidar por parte de las emergente historiografía neoliberal heredera de la llamada “sovietología” siguiendo las trazas de “cold warriors” como Robert Conquest, y en la que –con diversos matices- se inscriben nombres como el de François Furet o Robert Service que suelen ser catapultados desde unos medias perfectamente aleccionados al respecto, con sus intelectuales orgánicos del tipo de Antonio Elorza o Santos Juliá que, como se ha hecho canon en los medias, repiten como papagayos las fórmulas aprendidas; Octubre=Gulag o Lenin=Stalin.
Moshe Lewin estudió historia, filosofía y francés en la Universidad de Tel Aviv y luego en la Sorbona, y también fue profesor de historia en la Universidad de Pensilvania, Estados Unidos. Entre sus libros anteriores, algunos traducidos al castellano, cabe mencionar El campesinado y el poder soviético, El último combate de Lenin, La formación del sistema soviético, La gran mutación soviética, y finalmente, El siglo soviético, que sería, junto con el último Lenin, los únicos que yo sepa, que se tradujeron al castellano. Así pues, El siglo soviético se puede considerar como su “testamento”, y en su introducción, Lewin se despacha a gusto con la prepotencia “liberal” y con la presunción –tan repetida- que el acceso a los nuevos archivos convertían en obsoletos los grandes estudios operados por autores de los sesenta como los mencionados.
En la reseña aparecida en Viento Sur se hacen mención de sus obras en francés y en inglés, que son, respectivamente:
1) La grande mutation soviétique, Ed. La Découverte (1989); La formation du système soviétique, Ed. Gallimard (1987); Le dernier combat de Lénine, Ed. de Minuit (1967) (en español también está publicado El último combate de Lenin en Editorial Lumen, descatalogado).
2). Russia-USSR-Russia. The Drive and Drift of a Superstate, Ed. New Press (1994) y Russian Peasants and Soviet Power: a Study of Collectivization, Ed. Norton & Co (1975). Y otras dos obras de una gran importancia para los debates socio-político-económicos: Political Undercurrents in Soviet Economic Debates, Plusto Press (1975); Stalinism and the Seeds of Soviet Reform. The Debates of the 1969s, Pluto Press (1991).
El texto también hace hincapié en que “algunos militantes, no muy numerosos, antiestalinistas, pero comunistas, socialistas-revolucionarios –comprometidos en la acción política y social antes de 1968, fecha mitológica que ha sustentado otro mito pseudo-sociológico: “la generación de 1968”, del que algunos se reivindican fraudulentamente –la obra El último combate de Lenin tuvo importancia. El último combate de Lenin permitió reforzar sus críticas frente al sistema estalinista revalorizando a la vez las aprensiones del Lenín “que tocaba a su fin”. Al mismo tiempo, destacaba las fuerzas y las debilidades del aparato analítico de los comunistas críticos desde comienzos de los años 1920”. Este libro fue editado aquí por Lumen en 1970 en traducción de Esteban Busquets, y lamentablemente no se ha vuelto a editar.
Muy por encima de cualquier otro breviario, El Siglo soviético (Ed. Crítica, 2006) es un gran acontecimiento que marca un viraje en el conocimiento de ese “continente desaparecido” que es la Unión Soviética. Echa por tierra clichés e ideas establecidas, así como también ciertas opiniones que evaden el verdadero análisis de lo que fue el régimen surgido de la revolución de Octubre. Abre también el camino a una reconsideración crítica de ese pasado, en una época en la que se asiste a tomas de distancia, a veces vergonzantes y otras veces reivindicatorias, que a menudo testimonian el desconocimiento de lo que efectivamente sucedió. Como lo indica su título, el libro de Moshe Lewin abarca todo el período soviético, desde la revolución de 1905 a la implosión-hundimiento del régimen a fines de los años ochenta. La primera parte trata del período estaliniano, la segunda del período post-estaliniano, de Jruschov a Andropov. La última parte vuelve sobre la totalidad del período, echando luz sobre rupturas y continuidades…
Dicho de manera breva, la historia de la URSS de Lewin se sitúa en otro planeta frente a la mediocridad y el ideologicismo neoconservador de los actuales mandarines de la cultura oficialista.

Pepe Gutiérrez-Álvarez

La batalla de PepsiCo, el “veranito” económico y el ajuste poselectoral



Una lucha obrera que se planta frente a los planes patronales. Una reactivación pírrica. ¿Qué viene después de octubre?

La lucha de PepsiCo se instaló en la escena nacional gracias a la firmeza demostrada por las obreras y obreros en la defensa de sus puestos de trabajo.
Irrumpieron en un escenario impregnado por la impotencia que burocracia sindical y la oposición patronal inyectan en la clase obrera frente al avance del ajuste de los CEO.
Kirchneristas, massistas y randazzistas que le votaron leyes centrales a Cambiemos, generan una falsa expectativa sobre las elecciones de octubre como oportunidad para castigar al Gobierno.
Luego del violento desalojo trascendieron los lamentos patronales debido a que PepsiCo habría “hecho todo mal”. Hasta Quilmes, que tiene la franquicia para producir la línea de bebidas de la multinacional yanqui, salió a despegarse de la patronal de PepsiCo.
Incluso, varias empresas periodísticas afirmaron que el Gobierno postergó el impulso de una reforma laboral para después de octubre. Pero en los últimos días el macrismo y la UIA volvieron a instalar el tema “alertados” por la nueva ley laboral de Brasil que hace perder “competitividad” a nuestro país.
Del resultado de batallas como la de PepsiCo dependerá la definición de la relación de fuerzas entre las clases para que el oficialismo pueda avanzar con sus planes de ajuste. Parafraseando al Che Guevara, hacen falta dos, tres, muchos PepsiCo para que la crisis la paguen los capitalistas.
El oficialismo busca inclinar la balanza decididamente a favor de las patronales. Lo hace por convicción, pero también porque es corrido por derecha por quienes consideran que el gradualismo y la tibieza conducen a “chocar la calesita”.
"Hacía falta un poquito de palos como en PepsiCo", escupió con desprecio burgués Carlos Rodríguez. Se trata de un economista que fue viceministro de Economía durante el Gobierno de Carlos Menem.
Rodríguez, quien además teorizó el “modelo” económico de la dictadura cívico militar, considera que al Gobierno le "va a ir mal porque es una mala política. Estamos como el Perla Negra, navegando en aguas turbulentas. Macri no tiene plan económico. No sé si es liberal, radical, peronista".
El macrismo intentará en las elecciones de octubre reunir capital político para avanzar en el sentido que le reclaman los Rodríguez y el establishment. Por eso volvió a la carga con las promesas de reforma laboral, tributaria y previsional.

En cámara lenta

Altos funcionarios del Gobierno dicen que la economía ya tocó fondo y está en vías de recuperación. Habría empezado un “veranito”. Hay parte de verdad y parte de exageración.
Luego del derrumbe al que condujo la devaluación y el ajuste comenzado en diciembre de 2015, la economía exhibió cierta recuperación hacia finales de 2016, una nueva recaída en los dos primeros meses de 2017 y una tímida recuperación en marzo y abril.
Observando los promedios anuales del Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE), se puede decir que la situación se encuentra a mitad de camino entre años malos, como 2014 y 2016, y un año de relativo crecimiento como fue 2015, donde parte del impulso estuvo explicado por las decisiones de empujar la demanda por necesidad electoral.
Pero la economía todavía está lejos del pico de actividad de los últimos tres años y medio, que se alcanzó en junio de 2015: el último registró de abril de este año ubicaba el índice tres puntos debajo (148 versus 151).
El moderado crecimiento se refleja también en que en el acumulado hasta abril la actividad apenas había crecido 0,4 % en relación al mismo período del año anterior.
Este resultado pírrico en términos de actividad económica se da a pesar del enorme crecimiento del gasto en obra pública para mejorar las chances del oficialismo en las elecciones de octubre.

Ganadores y perdedores

Además de moderado, el crecimiento es totalmente desigual. En el primer trimestre del año, según la estimación provisoria del Producto Interno Bruto (PIB) que realizó el Indec, los ganadores son: agricultura, ganadería, caza y silvicultura (+4,3 %); transporte, almacenamiento y comunicaciones (+ 3,7 %); actividad inmobiliaria (+ 2,7 %) y el sector financiero (+ 2,4 %); servicios sociales y de salud (+ 2,1 %); construcción (+1,9 %), entre los más destacados.
En sentido contrario, la industria manufacturera (- 2,2 %) y el comercio (-0,9 %) siguen en retroceso. Se trata de dos sectores con alto impacto en el empleo: explican casi el 40 % del empleo asalariado registrado en el sector privado.
Por eso Macri reconoció que “hay gente a la que todavía no le llegó el cambio”. Estaba en un acto de campaña nada menos que en La Matanza, el corazón del conurbano. En los partidos del Gran Buenos Aires la tasa de desocupación trepa al 11,8 % de la población activa.
La “gente” a la que sí le llegó el cambio es un puñadito: el gran capital del agropower vía devaluación y quita de retenciones; las finanzas internacionales con la “bicicleta financiera” y la escalada de la deuda externa; a las privatizadas de los servicios públicos con los tarifazos; a las petroleras con el modelo de flexibilización de Vaca Muerta; y no muchos más.
En este resultado provisorio del primer año y medio largo de Cambiemos se vislumbra un muy parcial reacomodamiento de la estructura productiva agudizando la primarización económica.
Para el resto del “mundo” no hay ningún derrame del pírrico crecimiento económico. Hay bolsillos vacíos, despidos y represión a los que no se resignan al ajuste, como en PepsiCo.
En 2016, el poder de compra del salario cayó 6 % promedio para el sector privado registrado. Ese promedio oculta que fue mucho mayor la pérdida entre los trabajadores en “negro”, estatales o aquellos que ni siquiera tienen ingreso salarial.
En los últimos años, entre los meses de mayo y agosto se observan los mayores aumentos salariales debido a las paritarias en cuotas. En la actualidad parece que eso no alcanzará a disimular la caída del consumo y el malestar social.
María Eugenia Vidal debió recurrir a la medida “populista” de ofrecer un descuento del 50 % para las compras en supermercados con tarjetas del Banco Provincia. No sólo eso.
El Gobierno nacional anunció que dará préstamos a cuenta de la Asignación Universal por Hijo: a los que están desposeídos de todo los obligan a endeudarse para morigerar su miseria en el período electoral. Una obscenidad descarada.

El mar de fondo

A pesar de haber llegado para “normalizar” la economía, el macrismo no hizo más que agudizar los desequilibrios económicos.
La inflación sigue alta a pesar de la relativa desaceleración de los últimos meses. En julio se espera una reactivación de las subas de precios por el efecto del movimiento ascendente que tuvo el dólar recientemente.
El Banco Central no para de alimentar la “bicicleta financiera”. Esta semana volvió a hacerlo con la nueva suba de la tasa de interés de las Lebac porque la inflación todavía no se ajusta a los parámetros establecidos por Federico Sturzenegger. Esta política, a la vez, pone límites a cualquier intento de reactivación de la actividad.
El dólar está atrasado desde el punto de vista de la burguesía industrial y agraria. En la inauguración de la muestra anual de la Rural fue el propio ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, el que afirmó que el campo requiere un “mejor tipo de cambio” y que sufre “una presión impositiva asfixiante”.
A pesar del anuncio del ministro de Hacienda sobre que el Gobierno superó la meta fiscal en el primer semestre, el déficit sigue elevado. El achicamiento del gasto público y del Estado es el principal grito de guerra del establishment financiero. Saben que eso es condición para garantizarse el pago de la deuda que está en una escalada notable.
Cuando se termine el período electoral lo más probable es que se acabe el gasto en obra pública “indiscriminado”, se acabe el “populismo” de Vidal y Macri y vuelvan a escena las tareas centrales que fija la burguesía para “ordenar” el país.
Esto no quita que el ajuste se detenga en estos meses, sino que después de octubre probablemente el oficialismo querrá avanzar más decididamente en sus planes. El resultado electoral también ayudará a definir los márgenes de acción con los que contará.
La votación al Frente de Izquierda y los Trabajadores fortalecerá la perspectiva para que dos, tres, muchos Pepsico, puedan triunfar.

Pablo Anino
@PabloAnino

Elisa (des) Carrió: un cuento progresista que terminó en la derecha



La candidata “anticorrupción” que no resiste archivo. Apoyó a los sojeros en el conflicto del campo. Hoy es candidata del oficialismo tras haber denunciado a la familia Macri por corrupción.

Como orgullosa integrante del espacio oficialista Cambiemos, Elisa Carrió competirá en la Ciudad de Buenos Aires bajo la denominación "Vamos Juntos" que la lleva como primera candidata a diputada nacional.
Su campaña comenzó con todo. No escatimó declaraciones contra los trabajadores. Con ese porte de señora “bien” que la caracteriza, bien tostada y arreglada para la ocasión dijo, en sintonía con el gobierno nacional: "Tenemos que discutir el costo laboral porque es tan grande que en realidad un empleado te cuesta dos empleados, y si te cuesta dos empleados, falta el empleo para uno”.
Así, sin que se le mueva ni un poquito el peinado, avala los despidos en la industria, que están siendo resistidos por los trabajadores como en PepsiCo, e intenta crear un “clima” favorable para que el gobierno imponga una reforma laboral como en Brasil.

La anticorrupta que no resiste archivo

“No avalaré delincuentes en Cambiemos”, disparó. A Cristian Ritondo, Ministro de Seguridad bonaerense, quien ordenó la represión a los trabajadores de PepsiCo, lo atacó por estar implicado en el narcotráfico y en manejos turbios con la policía. A Jorge Macri, actual intendente de Vicente López y vicepresidente del PRO en PBA, lo acusó de corrupto narcotraficante.
También denunció mediáticamente a otros intendentes del PRO, a papá Franco y a empresarios amigos de Macri, como Calcaterra. Y confesó que Durán Barba la odia porque “tiene la estrategia de correr al radicalismo y, sobre todo, a mí”.
“Es importante que Cambiemos gane para asegurarnos de que no vuelva a haber delincuentes en el Congreso", se despachó. No hace falta “Lilita”, los delincuentes también están en Cambiemos.
Estas denuncias “bomba” contra referentes del espacio que integra junto a Mauricio Macri las hizo hace no más de dos meses, cuando se preparaban las listas para las legislativas de octubre. Buscaba mantener un perfil “anticorrupción” para negociar su candidatura a diputada por la Provincia de Buenos Aires, sin internas en las PASO e imponiendo así sus propias condiciones. En ese momento declaró que no quería “que la interna del PRO destruya a Cambiemos".
Finalmente consiguió la candidatura a primera diputada por Ciudad de Buenos Aires, pero no reparó en lo contradictorio de su propio discurso. Todos a los que ella denunció hace pocas semanas continúan en el gobierno e incluso son parte del armado electoral como colaboradores u organizadores de la campaña de los candidatos de Cambiemos.
Pero los “trapitos al sol” no terminan acá.

De cuna radical, una trayectoria oscura desde sus inicios

Nació en Resistencia, Chaco, en 1956 en una familia acomodada. Cursó sus estudios primarios y secundarios en su provincia natal, luego se recibió de abogada en la Universidad Nacional del Nordeste en el año 1978.
En 1979 se convirtió en fiscal, durante la dictadura cívico-militar. Su contrato fue aprobado por decreto provincial N° 72 firmado por el Interventor de facto del Chaco General de Brigada Antonio Facundo Serrano.
Sin embargo, su carrera política en las grandes ligas comenzó con la Constituyente de 1994, bajo “el Pacto de olivos”, en la que consiguió ser electa con ayuda de su padre, radical de siempre en la provincia de Chaco.
Gracias a este “pacto” del que Carrió fue parte, el menemismo consiguió un mandato más, impulsando un serie de ataques a los trabajadores y el pueblo tales como la reforma laboral (1996), la ley de jubilaciones (1993), ley Federal de Educación (1993), entre otras aberraciones.
Luego de su bautismo de fuego en la política fue candidata a diputada nacional en 1995 y 1999 por su provincia y en ambas oportunidades fue electa: primero por el radicalismo y luego por la Alianza encabezada por De la Rúa. Luego presentaría algunas diferencias con el Frente Amplio y entonces forma Argentinos por una República de Iguales (ARI), el primer espacio con este nombre. Fue en realidad una nueva farsa montada para recibir a los sectores de la centroizquierda desencantados con la Alianza. Lo demás, ya es historia conocida.

Descarriada en acción

Hace poco tiempo, cuando todavía era del ARI y de la Coalición Cívica, también lanzó duras críticas y acusaciones contra Macri, por aquellos años dirigente del PRO en la Ciudad de Buenos Aires. Eso de disparar contra los que después serán sus aliados ya es un estilo adquirido para la diputada.
“Es un empresario ligado al robo del país en los años noventa". "Está claro que Mauricio Macri tiene una incompetencia feroz. Alguien le tiene que decir: ’You are stupid’". "Lo que gasta @mauriciomacri en campaña es un escándalo. Gastan millones que sale de la publicidad oficial, a mí me dio vergüenza".
“Cómo funciona el régimen de saqueo en el país. Negocios entre contratistas privados o entre empresarios privados con negocios con el Estado o por defraudación por evasión impositiva, contrabando, etc. Se puede llamar Macri, Meller...”
“Que haya sido derrotado Macri es un... La verdad era como un parto. Yo no lo podía creer, no sabía cómo le iba a poder explicar a mis hijos que empresarios ligados al robo del país pudieran ganar...”
Estas denuncias intentaban construir una oposición viable al gobierno de Cristina bajo la imagen de una progresista, democrática y honesta. Pero resulta que su “lucha contra la corrupción” es adaptable a su juego por perdurar en el poder y se cuida de manchar a quién sea su socio político del momento.

Con la vaca atada

Como miembro de la Coalición Cívica había organizado una alianza junto a los radicales y los socialistas. El Acuerdo Cívico y Social (ACyS) surgió en 2008, con el fervor ruralista que le despertó a los opositores al gobierno de entonces el conflicto del campo. Todos apoyando a la Sociedad Rural.
La “rebelión” del campo se desarrolló durante 2008 para evitar que el Gobierno de Cristina Kirchner impusiera retenciones a la renta sojera. Finalmente, con el voto “no positivo” del radical que había llegado al Congreso de la mano del kirchnerismo por su política de “transversalidad”, Julio Cobos, los poderosos del agrobussiness salieron triunfantes.
En las elecciones del 2011 “Lilita” se presentó nuevamente por la Coalición Cívica, esta vez en alianza con la diputada Patricia Bullrich y su partido Unión por Todos. El objetivo era uno y claro: derrotar al kirchnerismo con el "Contrato Moral" como estandarte. En esas presidenciales obtuvo el último lugar, 1,82% de los votos.
Pero volvió a intentarlo, ahora sumando de aliados a falsos “progresistas” prosojeros: organizó un frente con Pino Solanas, conformando el espacio UNEN, junto a Proyecto Sur, el GEN, el PS, algunos radicales y otros espacios más pequeños y nombres como el de Victoria Donda y Alfonso Prat Gay. El UNEN se unió a los radicales y al Frente Amplio y llegaron al FAUNEN. Pero Lilita volvió a irse antes de que lleguen las presidenciales del 2015.

Progresismo sin derechos (no por ser mujer)

“Yo aclaré perfectamente que estoy en contra de la despenalización del aborto. No estoy de acuerdo. ¿Está claro?”. Carrió se opone desde siempre a la despenalización del aborto, ni hablar de legalizarlo como exige la Campaña por el Derecho al Aborto hace más de una década a través de un proyecto de ley que siempre impidieron que se discutiera en el Congreso. De esta manera avala el aborto clandestino, motivo por el cual mueren 300 mujeres al año, lo que constituye un femicidio estatal.
“Lilita” siempre se mostró fiel a los mandatos de la cúpula de la Iglesia católica, muchos la reconocen por su misticismo apasionado.
Su subordinación al clero la llevó a abstenerse en la votación de la ley de matrimonio igualitario siendo una de las pocas de su bloque en el parlamento. Esta ley fue una conquista, después de años de lucha del colectivo LGTBI, y significó una ampliación de derechos.
Al momento de la sanción de aquel proyecto el bloque de la Coalición Cívica votó en su mayoría afirmativamente con la salvedad de las tres abstenciones de Elisa Carrió, Alicia Terada y Alfonso Prat Gay. Además, no tan llamativamente, estuvo ausente cuando se aprobó la Ley de Identidad de Género y la Regulación del Trabajo doméstico.
También se mostró contraria a ley de extracción compulsiva de ADN para chequear la identidad ante posible casos de hijos de desaparecidos apropiados por la dictadura, un proyecto impulsado por Abuelas de Plaza de Mayo en medio del debate nacional respecto de la posible apropiación durante la dictadura de los hijos de Ernestina Herrera de Noble (dueña del grupo Clarín).
Gracias a esa postura, Carrió fue expulsada de la APDH (Asamblea Permanente por los Derechos Humanos) por decisión unánime de su comisión directiva.

En campaña

Desde el 2003 Elisa Carrió viene participando directa o indirectanmente de las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires, en el que puede considerarse su bastión político. Con "Lilita" al frente como protagonista Cambiemos lanza su campaña con denuncias contra exfuncionarios kirchneristas como Julio de Vido, sin duda vinculado a la trama de corrupción del gobierno anterior en la obra pública.
Pero la candidata lo utiliza para imponer otra agenda pública nacional, en la que no se hable de los verdaderos padecimientos que sufren las mujeres, la juventud y la clase trabajadora.
Una vez más se pone la camiseta de los valores de la república. "Voy a controlar que Cambiemos cumpla y respete la Constitución", dice. Pero lo hace para jugar a lo que mejor sabe: legitimar un sistema social corrupto y a un gobierno que lleva adelante un plan de ajuste contra el pueblo trabajador, lavarle la cara denunciando lo humano y lo divino... hasta que dure el próximo recuento de votos.

La más ausente del Congreso

Carrió trató de vagos a los argentinos en enero pasado, pero en 2016 faltó al 80 % de las votaciones de la Cámara de Diputados.

Reforma laboral

Negó que falte trabajo: "Lo que no hay es gente capacitada, hace 20 años que lo veo".

Sobre Macri

"El presidente llegó millonario y se va a ir pobre”

Frente al 2x1 a los genocidas

Ausente en la votación en el Congreso defendió el fallo de la Corte, al que definió acorde con el derecho "positivo liberal".

Prisión domiciliaria para los represores

A favor de la prisión domiciliaria para los represores y genocidas: "No creo que responda al derecho humanitario que gente de 80 años esté detenida en cárceles comunes”.

Liliana O. Caló
Ana Sanchez

Enzo Bordabehere: corrupción y asesinato en el Senado argentino



El 23 de julio de 1935 la denuncia de los negociados de las empresas imperialistas en la Argentina y la complicidad de sus representantes en el gobierno llevaría al asesinato de un senador de la Nación

El golpe de Estado que derrocó a Yrigoyen en septiembre de 1930, y la dictadura que estableció tuvieron como gran objetivo mitigar los efectos de la crisis capitalista desatada en 1929 sobre la ganancia de los poderosos terratenientes y mantener el pago de la deuda descargando la crisis sobre el pueblo trabajador: trataron de “equilibrar” el presupuesto, se disminuyeron los salarios de los empleados públicos, se crearon impuestos y aranceles a las importaciones.
Se inauguraba una década de mayor sumisión al imperialismo, represión sobre la clase trabajadora y fraude electoral: la “década infame”. Los negociados, la corrupción y la dependencia del imperialismo son características de los países semicoloniales, como la Argentina. Pero en ciertas épocas, los gobiernos se transforman directamente en oficinas de los intereses dominantes en el país, así sucedió en estos años.

Fraude y represión

El General Justo asumirá el poder a comienzos de 1932 como producto de un abierto fraude en las elecciones que aseguraron el triunfo de la coalición conservadora que impulsó su candidatura, la Concordancia.
El fraude electoral será, junto con la represión a la clase obrera, uno de los mecanismos políticos básicos de la “restauración oligárquica”. Este verdadero sistema de la estafa fue llamado “patriótico” por los ideólogos del régimen, que lo justificaron esgrimiendo como argumentos la “inmadurez de las mayorías” (Carlos Ibarguren), la falta de “madurez ciudadana” (Rodolfo Moreno) o la necesidad de la “tutela institucional” de las clases populares (Federico Pinedo). En la práctica, el fraude se hará costumbre durante todo el período: votaban los muertos, los opositores se encontraban con que alguien ya había depositado su voto, desaparecían o se cambiaban las urnas. Para hacer funcionar este sistema aparecerá entonces un definido sector de rufianes especializados en la instrumentación del fraude, que a la vez se encargaban de regentear garitos y prostíbulos, cuando no de organizar directamente grupos de matones patronales dedicados a romper huelgas y atacar a las organizaciones obreras.
Serán años de persecución a las luchas obreras y las corrientes sindicales y de izquierda que sufrían la persecución, el ataque a sus locales y prensas, y la deportación. Amparada por el Gobierno, la Liga Patriótica de los años anteriores encontraba una continuidad en la Legión Cívica Argentina, una organización paraestatal de ideología nacionalista y fundamentalmente antiobrera que llegó a darse el lujo por aquellos años de desfilar con su propio uniforme por las calles de Buenos Aires.(1)

Corrupción y negociados

Frente a la crisis económica mundial que afectaba la principal fuente de divisas del país y de las ganancias terratenientes, la oligarquía buscó profundizar los lazos existentes con Inglaterra, intentando poner a resguardo las cuotas de exportación que la Argentina tenía con este país, en particular, las de carnes. Esta política no podía efectuarse más que al precio de aumentar la sumisión a las imposiciones imperialistas y el reforzamiento del carácter semicolonial del país.(2)

Pobreza y desocupación

La firma, en abril de 1933, del Pacto Roca-Runciman tenía el objetivo de mantener los niveles de exportación de carne argentina a Inglaterra. El gobierno argentino envió a Londres una misión especial encabezada por el vicepresidente, Julio A. Roca (h.), y Sir Walter Runciman, presidente del Board of Trade británico y magnate exportador. A cambio de mantener la cuota de carne Argentina otorgaba brutales concesiones: concedía el 85 % de las licencias de importación y establecía una discriminación en el manejo del control de cambios a favor de las empresas y exportadores británicos; mantenía libres de gravámenes el carbón y otras importaciones inglesas e incrementaba el vigente sobre otros productos, dando un trato preferencial a las inversiones inglesas; se obligaba a la Argentina a abandonar la política de reducción de las tarifas ferroviarias permitiendo a las empresas inglesas aumentar sus ganancias netas, ya que desde 1933 regía la rebaja salarial a los obreros ferroviarios. También se aseguraba la futura creación de la Corporación de Transporte, por la que los capitalistas ingleses pasaban a monopolizar el transporte de la Ciudad de Buenos Aires.
Razones había para que fuera denominado “estatuto legal del coloniaje”. Al precio de aceptar condiciones humillantes y reforzar enormemente la condición de semicolonia del país, el sector más acomodado de los hacendados de Buenos Aires se aseguraba la continuidad de sus ganancias.
El clima de corrupción generalizado en connivencia con las empresas extranjeras fue así una de las características ineludibles del gobierno de Justo. Seguramente el ejemplo más destacado fue el negociado de los frigoríficos, denunciado por Lisandro de la torre en el Senado de la Nación.

Asesinato en el Senado

El 8 de septiembre de 1934, el senador Lisandro de la Torre sostenía en el Congreso: “el ministro argentino, señor Duhau, parece el ministro de algunos de los dominios británicos… sabe perfectamente que los frigoríficos constituyen un monopolio escandaloso… que realizan ganancias ilícitas… pero nunca se ha visto un gobierno como el actual y sobre todo un ministro de Agricultura como el actual…”.
Lisandro de la Torre expresaba, como dirigente del Partido Demócrata Progresista, los intereses de sectores terratenientes perjudicados por el pacto Roca-Runciman, en particular la burguesía santafesina y los frigoríficos de capital nacional. La investigación sobre el negocio de la carne lo llevó a denunciar al ministro de Hacienda Federico Pinedo y al ministro de Agricultura el estanciero Luis Duhau y al frigorífico Anglo por evasión impositiva. En su investigación se encontró con la negativa de las empresas británicas a abrir sus libros de contabilidad y del propio ministro Duhau a brindar información de dependencias del Estado. El informe presentado el 27 de mayo de 1935 establecía que existía un total monopolio del comercio de las carnes por parte de los frigoríficos ingleses y estadounidenses.
La compañía Anglo, por ejemplo, declaraba 75.000 pesos nacionales de utilidades anuales, cuando en realidad sus ganancias en los últimos tres años llegaban a 37.800.000, todo ello avalado por el ministro de Hacienda.
Lisandro de la Torre hizo una notable investigación y una contundente intervención en el Senado: acusó directamente por fraude y evasión impositiva al frigorífico Anglo y aportó pruebas irrefutables que comprometían directamente en el negociado a dos ministros del general presidente Agustín P. Justo: Federico Pinedo y Luis Duhau.
El 21 de julio recibió, en plena sesión de la Cámara, una clara amenaza por parte del ministro Duhau: “¡Ya pagará todo esto el señor senador punto por punto!... ¡Ya pagará bien caro todas las afirmaciones que ha hecho!”.
El 23 de julio seguían los debates y De la Torre presentaba más pruebas contra los ministros del gobierno de Justo. En un momento de gritos y empujones entre el senador y el ministro, alguien disparó contra De la Torre, pero hirió de muerte al senador santafecino Enzo Bordabehere.
El asesino era un ex comisario de Vicente López, torturador y extorsionador de prostitutas y hombre de confianza del ministro de Agricultura. Fue condenado. Pero sus instigadores, miembros de la más rancia oligarquía, seguirán libres e impunes. Lisandro de la Torre dio por terminado el debate y su enfrentamiento con los sectores más poderosas de la oligarquía argentina.
Así, pese a las valientes denuncias e investigaciones, la vergonzosa década infame no fue eficazmente combatida por los representantes de ningún sector burgués, serán sí los heroicos obreros de la construcción los que la enfrentarán meses después en una de más importantes luchas de la clase obrera argentina, desplegando las fuerzas de los demás sectores dela clase trabajadora en la huelga general de enero de 1936.

Alicia Rojo
Historiadora UBA

Notas:

1. Para el desarrollo de la década ver Cien años de historia obrera (1870-1969). Una visión marxista de los Orígenes a la Resistencia, Ediciones IPS, 2016.
2. Al mismo tiempo, en defensa de sus intereses la clase dominante se inclinó hacia una política de creciente intervención estatal. Obligada a fortalecer el mercado interno ante la evidente disminución de la capacidad de importar fomentó, además, mediante un proceso sustitutivo de importaciones, la producción en el país de los productos que históricamente obtenía a través del intercambio comercial con el exterior. Ver Cien años…, op.cit.