lunes, mayo 22, 2017

Últimas noticias del paraíso de los abusadores (o del Vaticano)



El caso Provolo deja cada vez más en evidencia a Bergoglio. Nuevos y viejos documentos descolocan a los enviados del Papa, que quieren embarrar la cancha para encubrir y proteger a sus curas pedófilos.

El escándalo de los curas abusadores en en el Instituto Provolo de Mendoza salpica cada vez más a Bergoglio. Lo que viene anticipando La Izquierda Diario desde hace meses empieza tener un peso específico en la causa judicial en la que ya están detenidos los curas Nicola Corradi y Horacio Corbacho, la monja Kosaka Kumiko y tres empleados del colegio.
En la última semana el caso estuvo en todos los medios debido a que los abogados que representan a las víctimas entregaron en la fiscalía que investiga el caso un documento que demuestra que Jorge Bergoglio no podía desconocer, al menos desde 2014, que Corradi (82 años) tiene un terrorífico historial como delincuente sexual y que había sido enviado a Argentina, donde como director de las sedes del Provolo de La Plata y Mendoza siguió teniendo bajo su poder a cientos de menores de edad.

Carta marcada

Ese documento es en verdad una carta, fechada el 22 de octubre de 2014, que reitera lo dicho por la Asociación de Sordos Provolo (que nuclea a los exestudiante) en muchas otras oportunidades pero que en este caso había sido enviada especialmente a la más alta jerarquía eclesiástica, desde el obispo de Verona hasta el Papa Francisco. Una carta que Bergoglio recibió pero que nunca respondió.
La carta dice, además, que Corradi fue enviado a la sede del Provolo de La Plata junto a otros tres curas italianos, a los que se cita con nombre y apellido, acusados también en Verona por reiterados abusos sexuales y violencia contra menores.
Era lógico que la presentación oficial de esta carta, que incrimina directamente al Vaticano, causara revuelo mediático. Sin embargo lo que la querella presentó el jueves en sede judicial ya había sido hecho público por la Asociación de Sordos de Verona, replicado por la red L’Abuso (que nuclea a víctimas de abuso sexual del clero de toda Italia) y publicado por algunos medios comprometidos con la causa de las víctimas, entre ellos La Izquierda Diario. Toda esa información está disponible desde el 12 de enero, por ejemplo, en una nota de este sitio titulada “Pruebas de una ’santa’ asociación ilícita para defender a los curas pedófilos”.
Lo que hasta el momento no causó el revuelo mediático que se merece es que, también por acción de las víctimas italianas, el Vaticano sabe desde 2009 que Corradi y sus colegas están acusados de infinidad de abusos y violaciones cometidas desde hace más de cuatro décadas. Algo que también fue publicado por este sitio, que está documentado y que quien quiera conocerlo no tiene más que hacer un par de clics.
Lo grave del asunto es que si Joseph Ratzinger primero y Jorge Bergoglio después, con su cohorte de secretarios y funcionarios, hubieran entregado al Poder Judicial de Italia a los criminales sexuales cuando fueron denunciados públicamente, muy probablemente decenas de niñas y niños, de entre 4 y 17 años, sordos e hipoacúsicos de La Plata y Mendoza, no hubieran sufrido violaciones, torturas físicas y psicológicas e incluso situaciones rayanas con la muerte. O al menos no las hubieran sufrido por parte de Nicola Corradi (ahora preso), de Giovanni Granuzzo (a quien “repatriaron” a Italia hace poco tiempo), de Giuseppe Spinelli (fallecido en Mendoza hace seis meses pero cuyo deceso nunca fue oficialmente informado por la Iglesia) y Eliseo Primati (refugiado actualmente en el Provolo de La Plata), todos ellos denunciados en 2009 y cuyos nombres aparecen rubricados en la denuncia de 2014.
En una nota del diario Clarín del último viernes se intentó minimizar la fortaleza de la prueba incorporada al expediente en Mendoza. Según la crónica, la carta “intenta demostrar que el Papa Fracisco” sabía de los curas denunciados. ¿Cómo “intenta desmostrar”? No. Está demostrado. La búsqueda de incomodar lo menos posible a Su Santidad puede dejar al borde del ridículo a más de uno.

Simón, el enviado del señor

En este contexto, desde la red L’Abuso y también desde las querellas plantean que el Vaticano estaría encarando un avance en su estrategia de intervención en el caso, pasando de una primera etapa de recolección de información a una segunda más activa, queriendo meterse de lleno en la causa.
Desde esa perspectiva interpretan la llegada hace ya varias semanas a Mendoza de una “comisión investigadora” conformada por dos curas cordobeses enviados especialmente por Bergoglio. Se trata de Dante Simón y Juan Martínez, cuya llegada no está pasando para nada desapercibida en Mendoza.
Simón, vicario judicial del Vaticano (una especie de fiscal interno que tiene la Iglesia para “investigarse” a sí misma), salió a decir por los medios mendocinos que quiere “proteger” a las víctimas y que siente “vergüenza por todo lo que pasó”. Pero curiosamente hace todo lo que contrario.
Por un lado, lo primero que hizo cuando llegó a Mendoza fue dedicarle horas a sus colegas Corradi y Corbacho, en visitas secretas en las que indudablemente se abocó a pergeñar la cohartada para hacerlos zafar lo máximo posible.
Luego le pidió a la fiscalía de Mendoza “acceder” al expediente, alegando privilegios eclesiásticos dignos de la Santa Inquisición. El pedido, inicialmente negado por el fiscal, finalmente fue concedido por el procurador de Mendoza Alejandro Gullé. Fuentes judiciales dijeron a este diario que el acceso al expediente no sería total, sino “con reservas”. Como sea, el Vaticano ya metió sus narices en la causa y ahora cuenta con información preciada para planificar futuras extorsiones y aprietes a las víctimas e incluso adulterar pruebas.
Como si fuera poco, Simón también busca embarrar la cancha. Ante el fracaso de intentar reunirse en secreto con las víctimas, el enviado de Bergoglio admitió ante la prensa que “el centro de la investigación son las personas denunciantes, no los sacerdotes denunciados”. Y de forma intriguista puso signos de interrogación sobre el equipo de abogados de las familias querellantes.
Tan seguro está en el posible éxito de su estrategia, que incluso Simón se animó a dudar de las niñas y niños que relataron las aberraciones cometidas por Corradi, Corbacho, la monja Kumiko y algunos de sus empleados. Ante el sitio Mendoza Post llegó a desplegar incluso un argumento temerario. “Hay personas despechadas... Por ejemplo una chica, un chico, se enamora de un sacerdote y éste no le responde... Tan despechado puede ser el varón como la mujer... Entonces lo denuncian”, dijo.

No mentirás, dice el mandamiento

No todo termina ahí. La semana que pasó la fiscalía de Luján de Cuyo, a través de Flavio D’Amore, les solictó expresamente a ambos “investigadores” del Vaticano que colaboren con la causa y aporten (antes del fin de semana) toda la documentación que esté en poder de la Santa Sede y refiera a casos de abusos sexuales cometidos por los involucrados en esta causa, sobre todo si hubo antecedentes en La Plata y en Italia.
Ante el pedido del fiscal, Simón y Martínez primero alegaron no poder hacerlo por estar amparados en el “secreto pontificio”. Luego, tras las advertencias del funcionario judicial sobre las consecuencias que puede tener un falso testimonio, los curas respondieron que aportar esa documentación “será un trámite lento” y que puede llevar “mucho tiempo”. Por lo pronto, no cumplieron con la orden de entregar ese material el viernes. Y por lo que ellos mismos dicen está latente la amenaza de que nunca aporten nada.
Paola González, madre de una de las niñas denunciantes de Corradi, Corbacho, Kumiko y sus cómplices, exige públicamente que los curas enviados por el Vaticano “devuelvan el expediente, porque allí están los datos de las víctimas. Ya recibimos llamados, desde un número con característica de Córdoba, y cuando atendemos se quedan callados del otro lado. No nos van a asustar y no nos vamos a callar. Porque ellos nos tocaron lo más sagrado a nosotros”.
¿Por qué ninguno de los periodistas amigos de Bergoglio o ninguno de los grandes medios argentinos entrevistan a Francisco y le piden, con las pruebas a la vista, que dé una explicación de este accionar del Vaticano ante un hecho que, a esta altura, ya se convirtió en el mayor escándalo de la historia en temas de delitos sexuales cometidos por curas en la Iglesia argentina?
A veces ser más papistas que el Papa puede trascender lo meramente simbólico y convertirse en una abierta complicidad.

Daniel Satur
@saturnetroc

Nuevos senderos de la globalización mercantilista

Franja y Ruta de la Seda

En el último Foro de Davos China asumió como propios la globalización y el libre comercio, lo ratifica ahora buscando liderar la inversión mundial en infraestructura. El Gobierno de Macri entre la lealtad al neoliberalismo de cuño anglosajón y la necesidad de vincularse al gigante asiático.

Mientras el Gobierno y los principales empresarios del país se preparan con entusiasmo para ser sede de la reunión de la Organización Mundial de Comercio a fines de este año y del G-20 el próximo, el presidente era invitado a asistir al foro “Una Franja Una Ruta para la Cooperación Internacional”, con la asistencia de 28 jefes de Estado, unas 50 organizaciones internacionales, numerosos ministros, académicos y empresarios de 110 países. EE.UU., Francia, Japón, Alemania y Reino Unido solo enviaron delegaciones.
Este Foro resultó ser antesala de la programada visita de Estado del presidente Macri para el “Tercer Diálogo China-Argentina para la Cooperación y Coordinación Económica”, donde el tema prioritario fue la búsqueda de financiamiento para obras públicas, luego mejorar el balance comercial –desfavorable para nuestro país- y finalmente inversiones productivas (ver recuadro).

Infraestructura al por mayor

Las inversiones estatales en infraestructura están resultando un sucedáneo -si se quiere un mercado de reemplazo- ante la debilidad o casi ausencia de inversiones privadas. Este es un fenómeno mundial, desparejo por regiones como es lógico, que se verifica también en nuestro país. China es la avanzada de este proceso, invierte anualmente el 12 por ciento de su PIB desde hace varios años y busca ahora internacionalizarlo. Bajo el atractivo lema de “cooperación” busca fortalecer su posicionamiento económico con el mayor proyecto de la historia.

Conviene recordar que en su encuentro de principios de abril los presidentes Donald Trump y Xi Jinping acordaron la participación china en el financiamiento del macroplan de infraestructura proyectado por la nueva Administración estadounidense para los próximos años.

El multilateralismo oriental

Hasta hace poco las relaciones comerciales y de inversión de China con Asia, África y América Latina eran bilaterales, de país a país. Desde la asunción de Xi Jinping esta concepción ha comenzado a cambiar.
Es que la segunda economía del mundo según su PIB, la primera exportadora y la principal fuente de acumulación de capitales, está creciendo a solo el 6,5 por ciento luego de hacerlo a tasas de dos dígitos durante varios años, para peor economías asociadas a su desarrollo también se contraen o bien toman medidas proteccionistas.
La conclusión que expuso el presidente XI al asumir en 2013 es que ya no alcanza con exportar –o que para continuar haciéndolo- es necesario promover el desarrollo de mercados internos compradores de sus productos. De ahí a un enfoque multilateral hay un solo paso. La decisión del presidente Donald Trump de sacar a EE.UU. de la Alianza Transpacífico (TPP) favorece las iniciativas de política exterior de China, más aún cuando esta asume el liderazgo de la globalización y el libre comercio.

La Franja y la Ruta de la Seda

Es en este contexto que cobra sentido la iniciativa de la Franja y la Ruta, que rememora el antiguo Camino de la Seda de 2000 años atrás. Una franja terrestre que atraviesa Asia Central y una ruta marítima que partiendo del Mar de la China Meridional atraviesa el Océano Indico y desemboca en el Mediterráneo. Sobre esa Franja y esa Ruta se proyecta extender un entramado de carreteras, puertos, ferrocarriles… que vinculará Asia con Europa, involucrando 60 países que albergan el 60 por ciento de la población mundial y aportan un 33 por ciento al PIB global.
China es hoy el principal financista mundial, su banco de desarrollo ya otorga más préstamos que el BM y ha impulsado el NBS, banco de desarrollo de los BRICS y el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras. Ha constituido un fondo de 40.000 millones de dólares para la Franja y la Ruta, que se adicionan a los 50.000 ya comprometidos para la inversión en Asia Central. El proyecto final puede llegar a sumar 400.000 millones.
¿Qué gana China con semejante generosidad?: Ocupar espacios económicos y financieros, colocar sus enormes excedentes monetarios que le traen no pocos problemas internos, proveer conectividad a sus proveedores de materias primas y asegurarse así su abastecimiento y desarrollar esos mercados internos para colocar sus excedentes de producción. No en vano todos los grandes conglomerados industriales chinos tienen garantizado el flujo de mercancías con accesos directos a la franja y ruta.
Todo debe inscribirse en el Nuevo Orden Internacional que se está gestando por agotamiento del que surgió en la posguerra.


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___ Franja terrestre
------ Ruta marítima

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Recuadro

Obras públicas al por mayor

El saldo de este diálogo es la confirmación de un macro plan de obras públicas –cuyas líneas generales ya fueron trazadas en el gobierno de CFK en 2013- financiado por China, que en un primer tramo contará con el aporte de 17.000 millones de dólares -centrales nucleares (no hay estudios de impacto ambiental ni de costo final de la energía); rehabilitación de redes ferroviarias (prioritariamente líneas San Martín y Belgrano); una estación fotovoltaica (energía solar)- que contarían con participación de empresas locales hasta un 85 por ciento a cambio de adjudicaciones directas sin licitación. El resto hasta llegar a 32.000 millones son promesas que a la luz de anuncios anteriores no concretados (presidencias de NK y CFK) veremos si efectivamente se cumplen.
El hecho de que China resulte prácticamente el único prestamista de largo plazo de nuestro país implica una doble dependencia. A la tradicional subordinación con las grandes potencias occidentales y los organismos multilaterales de crédito se agrega ahora la de China y sus instituciones financieras. Con ellas tendrán que luchar quienes en el futuro intenten construir una nación independiente y soberana.

Eduardo Lucita. Integrante del colectivo EDI (Economistas de Izquierda).

Brasil y Argentina: Poder Judicial, crisis políticas y el #ForaTemer


Inestabilidad, tensión social y movilizaciones masivas. Estado neoliberal y Gobiernos posneoliberales. La clase obrera brasilera, actor necesario en esta crisis.

El Gobierno de Temer, como una suerte de personaje de tragedia, está condenado irremediablemente a morir. Si ello debía ocurrir originalmente en 2018, las fechas del calendario han mutado luego de la fenomenal crisis política desatada.
Con la denuncia de corrupción, su (ya débil) poder político sufrió un golpe monstruoso. Por estas horas, Temer se ofrece aún como garante del programa de ajuste que iniciara Dilma Rousseff. Habrá que ver si sus credenciales son validadas por el gran empresariado brasilero e imperialista.
En la tarde de este domingo, as ruas de Brasil serán copadas por multitudes al grito de #ForaTemer. Habrá que esperar los efectos y las lecturas de la jornada para evaluar cómo se desarrolla la crisis.

Ese Poder llamado Justicia

Hace más de 200 años, Thomas Jefferson -uno de los Padres Fundadores de EE.UU.- se preguntaba si “el Ejecutivo puede ser independiente del Poder Judicial, cuando está sujeto a las órdenes de este último, o a la prisión por desobediencia”. Temer debe haberse formulado el mismo interrogante en estas horas.
En Brasil y Argentina, la coyuntura muestra al Poder Judicial disparando tensiones mayúsculas. Con apenas dos semanas de diferencia, sus respectivos Tribunales Supremos parieron sendas crisis políticas, cuyas magnitudes no son equiparables.
En el caso argentino, la crisis abierta por el fallo que beneficiaba al genocida Muiña con el 2x1 fue parcialmente conjurada, con un pacto de “unidad nacional” que encontró su expresión en el Congreso Nacional y llegó hasta el progresismo.
En Brasil, la difusión de la escucha a Temer detonó como una bomba de profundidad, poniendo a la luz los rasgos de una crisis orgánica para decirlo en términos de Gramsci. Es decir una crisis social, política y económica o del Estado en su conjunto.
Si en Argentina, el Poder Legislativo “salvó” temporalmente a la Corte, en Brasil fue el máximo tribunal el que, para salvarse a sí mismo y al conjunto de la casta judicial, hundió en el fango de la crisis al Ejecutivo.
Diseñado como poder contramayoritario desde los inicios del régimen constitucional burgués en EE.UU., el Poder Judicial debía ser el reaseguro jurídico de los intereses de las minorías. Minorías que, en términos históricos concretos, implicaba a los grandes propietarios y acreedores que emergieron como clase dominante en la independencia norteamericana.
En una ironía de la política, aquel poder llamado a funcionar como salvaguarda ante “las pasiones de las mayorías”, actúa generando tembladerales.
La garantía del alineamiento con la minoría social que detenta el poder económico está dada por privilegios de índole aristocrática. Entre ellos se encuentran la intangibilidad de sus ingresos y el carácter vitalicio de sus cargos. En última instancia, se trata de una extrapolación de las características del conjunto de la casta política que gestiona el Estado burgués.

Partidocracia y posneoliberalismo

Los Gobiernos posneoliberales –definidos muchas veces como izquierda latinoamericana- se limitaron a gestionar el Estado burgués, dejando cuasi intacta la institucionalidad “heredada” del ciclo neoliberal. La continuidad del poder de la casta judicial resultó obvia.
Los Gobiernos posneoliberales nacieron a la vida como resultado del agotamiento y estallido del ciclo anterior. Ello les impuso la necesidad de un discurso político disruptivo, que varió en el tono, acorde a la profundidad de la crisis en cada país.
Las favorables condiciones internacionales permitieron un ciclo de gestión estatal donde las tensiones sociales fueron parcialmente contenidas, sin que ello implicara trastocar la estructura económica en su conjunto y, menos aún, limitar mínimamente el poder del gran capital.
En el terreno económico fueron incapaces de superar el carácter atrasado y dependiente de esas naciones en el concierto del comercio internacional. Como no podía ocurrir de otra manera, eso tuvo su refracción en cuanto a los regímenes políticos.
Lejos de la “democracia radical”, del “empoderamiento popular” o de la lucha “contra las corporaciones”, lo que primó fue la continuidad de las formas políticas heredadas de los 90’. La democracia burguesa posneoliberal se pareció demasiado, en esencia, a su antecesora neoliberal.
En Argentina, el kirchnerismo se presentó tempranamente como una variante política que venía a combatir a las llamadas “corporaciones”. Pero el conjunto de las mismas quedó intactas. Desde el Partido Judicial hasta el poder de los grandes multimedios como Clarín.
Otras “corpos” -como el poder territorial del peronismo o la burocracia sindical- fueron incorporadas como parte del mecanismo de dominación política en ese ciclo. Con la crueldad propia de la política burguesa, camino a las PASO de agosto, gobernadores e intendentes endurecen posiciones hacia quien fuera “la Jefa”.
En Brasil, desde el 2002 con la llegada de Lula a la presidencia, se completó el proceso de integración de ese partido el régimen burgués. El PT llevó hasta el final el proceso de transformismo, al convertirse en garante de la gestión política del Estado capitalista. Eso significó imbricarse en profundidad con el régimen estructuralmente corrupto del mensalão.
En Venezuela, la crisis del Gobierno de Maduro y su deriva crecientemente bonapartista, evidencian que el llamado “poder popular” nunca superó el nivel de una entelequia discursiva. El verdadero poder sigue anidando en un Estado cuyo pilar son las FF.AA., hoy disputadas discursivamente por el oficialismo y la oposición reaccionaria.

#ForaTemer

Todo parece indica que en la tarde y noche de este domingo, las calles de Brasil serán invadidas por multitudes. La amplia convocatoria se unifica bajo la consigna que se lee inmediatamente arriba de este párrafo.
Pero #ForaTemer es ya una demanda de sectores del corrupto régimen que lo convirtió en presidente, luego del impeachment a Dilma. Lo que se debate, y no términos amables, es la salida a la profunda crisis en curso.
Los golpistas proponen la continuidad del golpismo en el Ejecutivo, eligiendo al sucesor de Temer dentro del infecto Congreso que lo elevó al poder. La oposición del PT, la CUT y un conjunto de organizaciones opone el llamado a elecciones directas.
Si el primero de esos programas supone garantizar la continuidad del personal político que ejecutó el impeachment; el segundo implica la perpetuación del corrompido régimen que parió al mismo.
Ahí radica el enorme límite de la política del PT y la CUT. Supone la continuidad del sistema político del mensalão, de las enormes prebendas del Poder Judicial y del conjunto de la casta que gestiona el Estado al servicio del gran capital.
El poder detrás del poder político es el del gran empresariado brasilero e imperialista. En última instancia, se trata de aprovechar la enorme crisis política ne curso para abrir el camino a una transformación revolucionaria del orden político y social.
No han pasado más que tres semanas de la huelga general que paralizándolo –paradójicamente- hizo temblar al país. Esa gigantesca fuerza social es la que puede ser puesta en movimiento para que el #ForaTemer no se convierta en la antesala de una salida limitada a los marcos del Estado capitalista. Una salida que termine siendo la antesala de nuevos y mayores ataques sobre las condiciones de vida de la mayoría obrera y popular.

Eduardo Castilla
@castillaeduardo

Diario de un voluntario norteamericano en la Guerra Civil Española



La guerra es bella de James Neugass

En su introducción a La guerra es bella, los editores, Peter N. Carroll y Peter Glazer, aportan los datos esenciales de la biografía de James Neugass. Nace este en Nueva Orleans en 1905 en el seno de una familia judía acomodada de origen alemán, y en su juventud realiza estudios variados y viaja por Europa. De regreso a América en 1932, se ocupa en diferentes trabajos, que hace compatibles con una producción poética cuyos frutos llevan ya tiempo apareciendo en revistas especializadas. En 1937 toma la decisión de viajar a España, y aquí conduce ambulancias y participa también en violentos combates hasta marzo de 1938, lo cual constituye la historia que se narra en el libro. De vuelta en Estados Unidos, Neugass trabajó de ebanista y luego de capataz en un taller mecánico, mientras daba forma a una extensa novela, Rain of Ashes, que consiguió ver publicada en junio de 1949, tres meses antes de sufrir un letal ataque al corazón en una estación del metro neoyorkino.
La guerra es bella fue escrito durante su estancia en España y algunos fragmentos se integraron en 1938 en un folleto sobre la Guerra Civil, pero hubo que esperar hasta el año 2000 para que el librero Burton Weiss localizara una copia mecanografiada del texto en una librería de viejo y la enviara a la biblioteca de la Universidad de Illinois, donde llamó la atención de los editores. Levemente retocado para evitar repeticiones y aderezado con notas explicativas, el libro vio la luz en 2008, y en versión española (Papel de liar, trad. de Felipe Osanz) en 2010. El título ironiza con una frase del tristemente célebre poema-soflama de Marinetti, prontuario de locura al servicio de los poderes más oscuros de la Historia.
La acción arranca el 5 de diciembre de 1937, cuando Neugass, que había llegado en noviembre a España, es chófer de ambulancias en el hospital americano de Saelices (Cuenca), donde convive con otros jóvenes voluntarios estadounidenses, excitados todos por la posibilidad de entrar pronto en combate: “Estoy aquí en España porque la historia siempre produce hombres en la línea de Espartaco, que o ponen sus palabras en acción o se vuelven neuróticos mortificándose a sí mismos.” En Tarancón, tras un bombardeo de los facciosos, ve sus primeros muertos en España.
A partir del 12 de diciembre, James Neugass recorre diversas zonas de Aragón con su novia, metamorfoseada en ambulancia, acompañando a su jefe, Edward K. Barsky (1897-1975), legendario cirujano neoyorquino que tuvo un importante papel en los servicios médicos del frente republicano. Los diálogos entre los dos hombres son un arroyo de ironía inteligente que destella en el corazón de la guerra: “¿Sabes, Jim?, no me preocupa que un chófer se ponga a escribir poesía, pero que un poeta se ponga a conducir…” Neugass trasporta médicos, heridos y suministros en un grupo quirúrgico vinculado a la 15ª Brigada Internacional, y tras unas semanas de consumirse en la retaguardia mientras llegan noticias de la batalla por Teruel, al fin el 31 de diciembre parten para el frente. Las continuas nevadas complican el viaje y tras una noche interminable, la unidad médica consigue reagruparse en Aliaga, 50 km al nordeste de Teruel. El 6 de enero Neugass está ya en un hospital precariamente instalado desde el que oye el crepitar de las ametralladoras.
Conviene recordar aquí que el frente establecido en el sur de Aragón en el verano de 1936 tenía un trazado recto norte-sur con una invaginación dentro del territorio republicano que dejaba la ciudad de Teruel en manos de los franquistas. Su conquista en diciembre de 1937 fue una gran noticia para las armas leales, pero las acometidas que se producen en ese sector a partir de ese momento tendrán carácter devastador y acabarán poniendo de manifiesto la inferioridad de las fuerzas republicanas en una estrategia convencional de frentes, ofensivas y contraofensivas.
El 13 de enero, Neugass pasa unas horas en Teruel, ciudad en ruinas llena de caballos muertos, y el día siguiente descubre en Tortajada una novedosa técnica médica al presenciar cómo un joven doctor inglés extrae la sangre de cadáveres recientes para usarla en transfusiones. El desigual equipamiento de los dos bandos es un rasgo esencial de esta guerra, e impregna todas las sensaciones cotidianas. Neugass conduce su ambulancia camuflada con barro por carreteras maltratadas para abastecer de carne doliente los hospitales de campaña que el movimiento de los frentes obliga a improvisar en cualquier sitio, y nos sumerge en los ciclos mentales del que coquetea con la muerte: ocasionales crisis de pánico que domina la voluntad terca de cumplir un deber.
Tras una semana inmovilizado por la fiebre, a primeros de febrero, Neugass disfruta con su unidad de tres días de permiso en Valencia: “Nada puede perturbar la tranquilidad de la luz del sol a orillas del Mediterráneo y la pureza relajante de sus olas, ni siquiera los hombres que tienen tantas ansias de demostrar que la humanidad puede ser repugnante.” Pero es en ese momento precisamente cuando comienza la gran ofensiva franquista sobre Teruel y el día 14 ya está de nuevo en el frente con su ambulancia. El día 17, Muniesa, 100 km al norte de Teruel y su hospital son bombardeados. Neugass, sin perder jamás el humorismo elegante que marca su estilo, nos aporta los detalles sobrecogedores del miedo y la impotencia, del barro ensangrentado y los cuerpos despedazados, aunque luego sus nervios estén de punta y su ánimo roto.
Siguen días tranquilos en Muniesa, a donde llegan los heridos de la 15ª Brigada Internacional en la ofensiva que ésta emprende como maniobra de distracción en la lucha por Teruel. Para finales de febrero, la ciudad está ya en manos de los facciosos, que en poco tiempo avanzan rápido. Neugass sirve con su “cariñito” en el hospital de Híjar y después se ve envuelto en el dantesco horror de lo que se ha denominado “gran retirada”. Tras el 12 de marzo, el diario, fragmentario, deja de consignar fechas y dibuja escenas del heroísmo desesperado de internacionales y españoles en la resistencia imposible. Neugass participa en violentos combates y logra llegar maltrecho a Barcelona, donde toma la decisión de regresar a los Estados Unidos. El 24 de marzo escribe en Cervère (Francia) la última anotación de su diario; resurrección tras semanas en una sucursal del infierno.
Tenemos en las manos el texto que James Neugass tejía en sus ratos libres, a veces sobre el volante de su coche, y en él tienen su lugar las frecuentes bromas de los que lo veían absorto en esta labor. La obra nos acerca a las rutinas y rituales de la guerra, y de la retaguardia ociosa y anhelante a los horrores del frente, una prosa brillante desgrana lo que trae cada día con sabor a vida fresca y un humor inglés y yiddish a la vez. Ante nosotros quedan los hombres animosos y mal equipados que plantaron cara al fascismo mientras el mundo claudicaba, sin que falten descripciones amorosas de un país que sedujo a Neugass con la dignidad de su pobreza, ni anécdotas del desconcierto político que reinaba tras el asalto al poder de los estalinistas. Las notas de los editores aportan un minucioso listado de combatientes internacionales con esbozos biográficos.
James Neugass, un poeta treintañero espigado y miope, no se lo piensa dos veces a la hora de venir a España y arriesgar su pellejo por lo que cree que es justo. Es un intelectual, pero de otra pasta que los que más abundan, esos que usan su intelectualismo para arrebatar privilegios y se construyen de esa forma un refugio. Otros como él pueblan las páginas del libro, y algunos de ellos dejaron su vida en el intento de parar al fascismo en España. Paul y Jim, los hijos de Neugass, muy jóvenes a la muerte de su padre, descubrieron en las páginas de La guerra es bella a un personaje cautivador desconocido para ellos. Lo mismo le ocurre a cualquier lector de la obra.
¿Por qué vine a España?, se pregunta Neugass recurrentemente, y en un momento cree haber hallado la respuesta: “Estas son las claves de la guerra que se libra aquí. Que los teóricos y los sofistas hablen cuanto quieran de guerra ‘religiosa’, de ‘conspiración bolchevique’ y de ‘ley, orden y renovación de España’. Esta guerra es la lucha internacional del campesino pobre, del pequeño comerciante liberal (…), de los parados y de los obreros industriales contra las charreteras, mitras y plumas de oro internacionales que se lamentan, con extremas demostraciones de silenciosa paciencia, por la sangre que hay que derramar inevitablemente para ‘renovar España’ (…) ¿Por qué vine? No tanto por amor como por asco, supongo.”

Jesús Aller

Agoniza el Gobierno de Temer



La divulgación de los testimonios de los dueños de JBS hirió de muerte al gobierno de Michel Temer. Frente a eso, muchos se preguntan qué intereses hay detrás de la acción coordinada entre el poder judicial golpista y la corporación mediática Globo para tirar abajo al presidente que ellos mismos pusieron en el poder.

Una acción de esta magnitud siempre responde a varios factores e intereses diversos que terminan convergiendo en un determinado momento, por lo tanto no se puede dar a esa pregunta una respuesta cabal. Intentaremos desarrollar una serie de explicaciones iniciales y un análisis de la situación actual de ese enredo.
Una cuestión al menos merece una respuesta cabal: es imposible entender los movimientos conjuntos de Globo y el poder judicial por fuera del terremoto político que significó la enorme huelga general del 28 de abril.
La escalada de acciones de masas que comenzaron con las movilizaciones del 8 de marzo, el paro parcial del 15, las movilizaciones del 31 que culminaron en la mayor acción obrera de las últimas décadas, encendió un alerta rojo en toda la clase dominante brasileña. Un año de gobierno de Temer ha llevado a una mayor polarización en el país expresada distorsionadamente en encuestas electorales y activada más peligrosamente en la huelga general. De esta manera, el país camina hacia una menor estabilidad que dificulta la conducción y aprobación de las reformas previsional y laboral. Con esta seguridad se aceleran las acciones descordinadas para intentar promocionar un nuevo gobierno que conduzca esas nuevas reformas.
Un gobierno ilegítimo, rechazado por la mayoría de la población, que aplica reformas absolutamente impopulares, despertó la fuerza del movimiento de masas. La situación tendía a agravarse con la marcha a Brasilia convocada para el 24 de mayo, y la probable convocatoria de una nueva huelga general que podría ser aun mayor que la del 28 de abril. Este era el mayor riesgo para el régimen burgués en su conjunto.
La acción del poder judicial y de Globo tuvieron como objetivo inmediato evitar este escenario, evitar que sean los trabajadores con sus métodos de lucha los que tiren a este gobierno y pongan así en grave riesgo las reformas. Para salvarlas, buscan un nuevo gobierno. Es el golpe dentro del golpe, con el objetivo de evitar la entrada en escena del movimiento obrero.

Confusión y división en la élite

Es característico de períodos de crisis, como los que vivimos, que cada actor de la élite, creyéndose el único redentor del país, acelere sus acciones y tome el centro del escenario en forma descordinada. La Globo, la Fiscalía y la Corte Suprema dieron pasos gigantescos, de la noche a la mañana. Los diarios Folha y Estadão no sabían si embarcarse hasta el final en el “proyecto destituyente” y, por ahora no solo se niegan a hacerlo sino que lo critican. Cada partido de la base golpista de Temer se vio en confusión y descordinado, sin saber si desembarca del gobierno o si arriesga su propia piel, manteniéndose enganchado a lo que más de un analista llama “gobierno zombi”. El PPS, PSDB y DEM, partidos de la base aliada del gobierno, se debaten sobre qué hacer.
El poder judicial, convertido en una especie de partido político, erigido en árbitro de la política nacional en todo el período anterior, comenzó a expresar dentro de sí las divisiones del propio régimen, con violentas medidas y ofensas entre aquellos que se alinean en contra de la operación Lava Jato, que investiga los entramados de corrupción en Petrobras, como el juez de la Corte Gilmar Mendes, y otros sectores que la defienden. La fiscalía general de la República comanda un ala del régimen político compuesto por un sector de jueces federales y de la Corte Suprema que dicen abiertamente querer renovar la política nacional, haciéndola implosionar. En su mesianismo y en su agenda actúan de hecho como un partido político, en detrimento de sus atribuciones constitucionales y con relativa autonomía con respecto a los demás actores políticos, de las fracciones del empresariado y de las fracciones en disputa en los propios países imperialistas, que intervienen de variadas formas en la crisis brasileña. Estos sectores apoyan y son beneficiarios de este “partido”, que actúa en contra de las empresas brasileñas “ganadoras”, sea Petrobras, Odebrecht y ahora JBS, que tuvo su transferencia de la sede de Brasil a Estados Unidos facilitada en las negociaciones entre su dueño, la fiscalía y el Departamento de Justicia estadounidense.
La cúpula de la Corte Suprema no se pronunció sobre las acciones del juez Fachin que avalaron la ofensiva sobre Temer. Incluso el juez Gilmar Mendes, siempre tan ávido comentador de la política, está ahora en silencio. Están todos los ministros comprometidos con las reformas y con la estabilidad burguesa actuando a cada momento según ese interés. Consideraron preferible desestabilizar el gobierno con un golpe orquestado por los de arriba que correr el riesgo de que el gobierno caiga por la fuerza de las movilizaciones de masas. Ese es el cálculo que hace también Globo y una creciente cantidad de empresarios que se han pronunciado en los diarios.
La crisis política contamina los dos únicos triunfos de Temer que le permitieron tener el apoyo del Congreso y los empresarios: impulsar las reformas, estabilizar la economía. Ahora, la pregunta que atraviesa cada editorial de la burguesía es cómo y quién puede tomar el timón de la barcaza de quita de derechos.

Un pos-Temer cada vez más cercano

Algunos columnistas, políticos y empresarios todavía se aferran a Temer, que venía teniendo conquistas en ese plano de ataques y lo defienden como conductor de las reformas hasta el 2018. Pero la mayoría parece adoptar la defensa de elecciones indirectas, como preconiza la Constitución. El ejército se pronunció en la misma línea, después de dar muestras de que estaba favoreciendo al sector antipolítica, condecorando a Huck y a Moro. Hizo ruidosas declaraciones de apoyo a Temer y afirmó que “no aceptaría nada por fuera de de la Constitución”, un ruido para dar apoyo que parece mostrar más división que unidad alrededor del golpista. El propio hecho de que el ejército se meta más en la política muestra la profundidad de la crisis y de la división en el régimen político, alcanzando a cada institución del Estado.
Los diarios O Globo y Estadão también defendieron la misma salida en caso que el presidente sea alejado o renuncie. El diario Folha por su parte defendió la permanencia de Temer para garantizar las reformas, pero si sale, el mejor desenlace serían las elecciones directas. Minoritarias son las voces dentro de los partidos golpistas que defienden las elecciones directas en caso que Temer renuncie o sea impugnado por el TSE, ya que tienen también sus propios intereses electorales en las elecciones directas.
Todo el debate se reduce a juegos de los de arriba para seguir las odiosas reformas. ¿Quién podría conducir esas reformas y darle una renovada cara al gobierno? Esas negociaciones corren a todo vapor y muchos nombres están en danza.
En primer lugar, cabe preguntar qué interpretación legal darían a la “incompatibilidad” que presenta la Constitución para aquellos políticos que actualmente detentan cargos en los poderes ejecutivo y judicial, para competir en las elecciones indirectas, ese pleito sin el pueblo conducido por los 513 diputados y 81 senadores. La ley exige un plazo de al menos 6 meses fuera del cargo. La jurisprudencia del Tribunal Superior Electoral autoriza, en algunos casos, plazos de solo 48 horas. Por los nombres considerados por Globo, el sector más “consecuente” del golpe dentro del golpe, parece prevalecer la tesis de 48 horas y así la jueza Carmen Lucia y el ministro de Economía Henrique Meirelles podrían entrar en el rol de presidenciables junto con el actual presidente de diputados, Rodrigo Maia, los expresidentes Fernando Henrique Cardoso (PSDB) y José Sarney (PMDB), el ex ministro de defensa Nelson Jobim (PMDB) e incluso nombres “tucanos” (del PSDB) con cargos que no han sido nombrados podrían entrar en la lista, como el gobernador de San Pablo Geraldo Alckmin o el intendente de la ciudad de San Pablo, João Dória.
Meirelles se mostró un buen hombre de los ataques a los derechos de los trabajadores, habiendo ya garantizado la enmienda constitucional que congela el presupuesto para gastos sociales por 20 años para garantizar recursos públicos a los detentores de deuda, y habiendo encaminado las reformas laboral y previsional. El actual ministro de Economía ya se ofreció como ministro en un nuevo gobierno. La “humildad” no esconde que ya es un presidenciable, pero alivia a la élite, sabiendo que teniendo un nuevo nombre para la presidencia tendrá estabilidad para volver, a todo vapor, a las reformas. Un nombre “fantástico” para el mercado y sin ninguna llegada al pueblo.
Corre en paralelo otro nombre campeón de los ajustes, Rodrigo Maia, presidente de Diputados. A su favor juega su capacidad de articulación en la Cámara, aunque tampoco parece un nombre con llegada al pueblo para dar renovada cara al mismo proyecto de gobierno, ni parece estar a salvo de las acciones del partido judicial, estando nombrado también en la operación Lava Jato.
Otro nombre que cobra mucha importancia en las especulaciones es el de la presidenta de la Corte Suprema, Carmen Lucia. A su favor, además del compromiso con las reformas, tiene la popularidad de la que todavía goza el “partido judicial” en la población. Justamente por eso, campeones de la política neoliberal como Mônica de Bolle de la “Casa das Garças”, un instituto patrocinado por la familia Marinho (dueña de la corporación Globo) y por toda la nata neoliberal de los 90, declaró este domingo en O Globo: “Él (Temer) tiene que renunciar. Necesitamos una transición, un camino que posibilite elecciones en 2018, alguien que presida al país, que no tenga ninguna mácula, alguien como Carmen Lucia, no Rodrigo Maia, para que tengamos una pequeña tabla de salvación hasta el 2018”.
Otros nombres son considerados también como Fernando Henrique Cardoso, José Sarney, Nelson Jobim, pero con sus edades avanzadas y papel en tantos gobierno, sería aun más explícita la cara de “golpe dentro del golpe”.
La preocupación de Mônica de Bolle sobre la estabilidad y legitimidad popular del presidente interino votado por un congreso de corruptos y avales de la quita de derechos a los trabajadores no es menor. No solo de reformas vive la clase dominante, sino que necesita pensar el peligro obrero mostrado el 28 de abril.

La acción de los trabajadores podría tirar abajo las reformas y suspender las negociaciones a la élite

No faltan motivos para parar los lugares de trabajo y tomar las calles para tirar a temer y sus reformas. Todo el juego de Globo es para poner a alguien que conduzca los ajustes. Tenemos que aprovechar esa división, no solo para librarnos del golpista sino para derrotar completamente a las reformas.
La demora en ponerle fecha a una nueva huelga general por parte de las principales centrales sindicales favoreció a que Globo y el poder judicial intenten dar una salida a la crisis. Todavía hay tiempo de sacarle de las manos ese desenlace y abrir camino a otra situación política en el país, de ofensiva de los trabajadores, revirtiendo cada medida votada por Temer, empezando por las que ya fueron promulgadas, como la enmienda constitucional que destruye la salud y la educación por generaciones, y la generalización de la tercerización del trabajo.
La acción de los trabajadores es lo que podría deshacer el lugar común conquistado por las clases dominantes en la clase media, que toda lucha social es cosa de vendidos para poner al PT en el poder. La clase media también está en contra de Temer y sus reformas, pero su miedo al PT y Lula es tan grande o mayor que su odio a Temer.
Notando esa duda de la clase media, grupos de la derecha que luego adoptaron una posición de que se vaya Temer, ahora actúan para garantizar que la crisis sea resuelta con el mínimo peso de “las calles” posible. De defensores del Fuera Temer, los chicos del MBL (movimiento juvenil golpista) pasaron a no tener posición, y el movimiento juvenil Vem para Rua (también golpista) que convocaba a manifestar este domingo suspendió la convocatoria.
Las encuestas de opinión muestran que la mayoría de la población quiere decidir los rumbos de la política. El camino que encuentran es el ofrecido por las principales direcciones del movimiento de masas: elecciones directas, y para un sector grande de la población, elegir a Lula.
Sin parar el país, el PT y las centrales sindicales CUT y CTB ofrecen un intento de “calmar” los ánimos y esperar el desenlace de las urnas. No será con una calmada elección que se revocarán todas las medidas de Temer o se tirarán abajo las reformas. ¿O será que un nuevo Congreso de empresarios, derechistas, latifundistas, elegidos con las actuales reglas los que revocarán la ley de tercerización? ¿qué haría Lula con su proyecto de conciliación con este congreso? Organizada desde las bases en comités que reúnan a cientos, necesitamos exigir a las centrales sindicales una urgente huelga general para tirar abajo no solamente a Temer sino principalmente a las reformas.
La acción de los trabajadores puede sacudir estos proyectos de la élite de cambiar o mantener a Temer pero garantizar las reformas. Conquistar a una parte de la clase media para que salga a las calles junto con los trabajadores. Pero para eso, hay que dar una lucha consecuente. Organizar una urgente huelga general que tire abajo las reformas y de esa manera ponga en jaque a todos los negociados de la élite para encontrarles un nuevo nombre a las mismas reformas.
Todas las odiosas medidas de Temer tienen que ser revocadas de inmediato, ese debe ser un norte central de nuestra lucha. La enmienda constitucional que congeló los gastos públicos, destruyendo la salud y a educación, la tercerización fue generalizada para atacar los derechos de los trabajadores. Tramitan, con el aplauso de los empresarios y los medios, las reformas laboral y previsional. Todas estas medidas tienen que ser revocadas y tiradas abajo. Las empresas de los empresarios corruptos, que viven en sus mansiones, tienen que ser estatizadas bajo el control de sus trabajadores. Tenemos que luchar por la inmediata estatización sin indemnización y bajo control de los trabajadores de Odebrecht, de JBS y todas las empresas corruptas.
Para desarrollar este conjunto de medidas es que los revolucionarios del Movimiento Revolucionario de Trabajadores, organización política que impulsa el Esquerda Diário de Brasil, defienden la necesidad de una inmediata huelga general para tirar abajo a Temer e imponer una Nueva Constituyente que sea la continuación política de la lucha contra las reformas y erigir un cuestionamiento al conjunto de los proyectos de los capitalistas.
Como una lucha consecuente para tirar a Temer, todas las reformas y un programa que permita que la mayoría trabajadora de la población de Brasil decida sobre los rumbos del país es posible dialogar con las expectativas que hay de decidir en la política nacional, pero no para avalar a este régimen podrido, sino para avanzar en una perspectiva superior de imponer un gobierno de los trabajadores de ruptura con el capitalismo.
Este conjunto de medidas no va a caer del cielo. Parados tenemos el desenlace que quiere la Globo y el “partido judicial”, y si a estos no les alcanzan las fuerzas, el desenlace que quiere Lula. Podemos tomar el país en nuestras manos, y eso exige que tomemos las calles este domingo, tomar Brasilia en la ocupación convocada para el 24 de mayo y organizar comités de base en cada lugar de trabajo.
La crisis abre caminos para los trabajadores, desde que la tomemos en nuestras manos y ahora. A eso se dedican las fuerzas del MRT y de Esquerda Diário.

Leandro Lanfr
Thiago Rodrigues

domingo, mayo 21, 2017

1917…La contrarrevolución y los Aliados en Rusia (1918-1921)



Nos encontramos en un momento único en la larga batalla por el siglo XX, que pudo ser el siglo soviético a pesar de sus sombras. En esa batalla, la tradición anticomunista que trataba de establecer una comparación entre los Estados Unidos (el Imperio), y la atrasada Rusia, fue ganada culturalmente antes de la caída de la URSS. Sobre el paisaje que siguió a la “gran derrota”, el neoliberalismo estableció un Tribunal de la historia en la que ya no se trataba de discutir nada. Se estableció un juicio inapelable que se impuso en los pliegues más recónditos de la vida cotidiana. El personal que no tenga desmicado tiempo en meterse en el bosque de ediciones y reediciones que coinciden con la condena inapelable de este Tribunal, puede darse un paseo por los ámbitos del youtube. 1/
Ahí podréis comprobar hasta que extremos lo importante son dos cosas: a) exonerar a los poderosos y los servidores de toda responsabilidad, incluyendo en el caso ruso hasta los propios zares recientemente santificados por la Iglesia ortodoxa con total impunidad (incluida la crítica); b) que toda revolución conlleva una lógica destructiva…que nadie busque análisis concretos (lo que era Rusia y lo que fue la URSS a pesar de las guerras, del cerco internacional), ni mucho menos paralelismos con otras revoluciones que marcaron la historia. Para evitar esto último, dicho Tribunal ha llegado a condenar a la revolución francesa y ha condenado a Robespierre y demás a la expiación eterna.
No hay más metodología que la lleva estas conclusiones, aunque sí hay que hablar de una división del trabajo. De un lado se consagran obras canónigas que marcan los grandes trazos. Un expediente cubierto en 1995 por el antiguo estalinista François Furet propuso como lápida funeraria de un comunismo difunto su grueso volumen “El Pasado de una Ilusión, ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX” (FCE, México), recepcionada en todos los medias como la versión definitiva sobre “la cuestión comunista”. A continuación un equipo de historiadores coordinado por Stéphane Courtois publica una obra aún más monumental, el llamado “Libro negro del comunismo. Crímenes, terror, represión” (Planeta, 1997), que a pesar de su considerable volumen se convirtió en el libro de mesilla del personal orgánico del nuevo orden. Los puntos de referencias del primero son básicamente dos: 1) las aportaciones de la disidencia de izquierdas que pasa por Panait Istrati, Victor Serge, Anton Ciliga, etc; 2) el “Archipiélago Gulag” de Aleksandr Solzhenitsyn, primero disidente de pensamiento crítico (“El primer círculo“); luego convertido en un tradicionalista que negaba la historia desde el Renacimiento. En su opinión, se trataba de ver revolución como otra manifestación más de que los sueños de la razón produce monstruos. 2/
Recuerdo que en programa de TVE titulado “La víspera de nuestro tiempo”, el presentador José Antonio silva interrogó al entonces diputado del PCE, Jordi Solé Turá sobre la ilegitimidad de 1917, y este respondió en los siguientes términos: una revolución que sobrevivió una guerra civil en la que la derecha contó con un apoyo internacional abrumador, nuca se habría impuesto sin la complicidad activa o pasiva de la gran mayoría de la población. Esta es la gran prueba de los hechos, como lo es también que un siglo después esa guerra de la internacional ultracapitalista siga invirtiendo con tanto empeño en su negación.
La revolución rusa se hizo en nombre de la mayoría de los soviet, y casi sin romper un plato. Sus primeros años fueron los de la fiesta del pueblo, la gente pudo bailar. Luego se hablaba de los “buenos tiempos” en referencia los que precedieron a la guerra. Es la época de cohabitación con las diferentes izquierdas, cuando Alejandra Kollontaï convence a los funcionarios en huelga de su ministerio llorando, el tiempo en que Anatoly Lunacharski amenaza con dimitir porque le han informado de que los milicianos han destruido unas piezas de arte, esos milicianos que liberan bajo palabra a un cómplice de Kornilov, el almirante Aleksandr Kolchak, 3/ que será una pieza clave en la recomposición militar de los “blancos”. Es ante todo el tiempo de la Constitución soviética de 1918 adoptada por el V Congreso de los Soviets de toda Rusia el 10 de julio de 1918, unos meses después de la proclamación del poder de los soviets a finales de 1917. Es la primera ley fundamental de carácter socialista de la historia de la humanidad y consagra para la mayoría obrera y campesina toda clase derechos, hasta el de reunirse con calefacción según ironizaba Manuel Azaña.
Pero de forma similar a los acontecimientos históricos que sucedieron a la Toma de la Bastilla de París en la Revolución Francesa, el nuevo Estado revolucionario en Rusia tuvo que hacer frente a una conjunción involucionista de fuerzas internas y externas cuyo objetivo era su derrocamiento con el apoyo incondicional del imperialismo. En la otra barricada se sumaban los partidarios de antiguo régimen zarista (con importantes apoyos en el Ejército, el aparato estatal y la Iglesia Ortodoxa rusa) y las clases explotadoras, representadas por la tradicional aristocracia terrateniente —agrícola y rural—, los campesinos propietarios de tierras o kulaks y la burguesía —industrial y urbana—, que cobró fuerza a partir del proceso de industrialización del país iniciado en la segunda mitad del siglo XIX. A los agentes sociales hegemónicos de la atrasada estructura semifeudal del antiguo régimen (terratenientes y propietarios agrícolas) y sus aliados capitalistas (burguesía), se unían fuerzas políticas reformistas igualmente partidarias del derrocamiento del poder soviético. En otro nivel se situaban los liberales abiertamente contrarrevolucionarios, y en la franja de la ambivalente cabría citar a los eseristas (reformistas radicales o populistas con importantes apoyos en el campesinado) y también a los mencheviques, cuanto menos en la facción derechista que se apoyaba en la Internacional Socialista que se había implicado en la guerra. Entre ellos se encontraba George Plejanov, cuyas obras completas fueron editadas por el estado soviético.
La llamada Guerra Civil Rusa no habría existido sin la intervención aliada. Todo comenzó con una expedición militar multinacional urdida en 1918 en el curso de la “Gran Guerra” en la que Rusia siguió los designios de Gran Bretaña, para acabar creando una guerra civil. Las operaciones cubrieron un enorme territorio. Los objetivos iniciales de la operación eran rescatar a la Legión Checoslovaca, asegurar los suministros y armamentos en los puertos rusos y restablecer el Frente Oriental contra la Alemania imperial. Temerosos del contagio revolucionario, catorce países aliados decidieron apostar por el apoyo al Movimiento Blanco antibolchevique que en 1917 careció de apoyos significados, sobre todo después del fracaso de la intentona golpista del general Kornilov. Pero a pesar del apoyo aliado, el Ejército Rojo derrotó a los blancos. En ello influyó el escaso nulo apoyo popular en los países aliados a esta causa y en Rusia, el Ejército Blanco no consiguió los apoyos que creyó tener, careció de un mando militar unido, por lo que los aliados se vieron obligados a retirarse de la Campaña del Norte de Rusia y de la Intervención aliada en Siberia que siguió ocupada en parte por los nipones
La firma del Tratado de Brest-Litovsk había garantizado que los prisioneros de guerra serían devueltos a sus países de origen. Los austrohúngaros pertenecían a las distintas nacionalidades que formaban el país; numerosos prisioneros de guerra checos y eslovacos habían sido reclutados en el Ejército austrohúngaro y más tarde capturados por los rusos quienes, aprovechando el deseo de parte de ellos de crear su propio Estado independiente del Imperio, las autoridades rusas formaron unidades especiales de checos y eslovacos para luchar contra los imperios centrales. En 1917, los bolcheviques declararon que, si la Legión Checoslovaca se mantenía neutral en los conflictos internos rusos y accedía a abandonar Rusia, se le concedería un salvoconducto para atravesar Siberia camino a Francia por el puerto de Vladivostok para que pudiesen seguir combatiendo junto a las potencias aliadas en el Frente Occidental. Dicha Legión comenzó entonces su traslado en el Ferrocarril Transiberiano hasta Vladivostok, aunque solamente la mitad llegó hasta la ciudad antes que el acuerdo se rompiese y estallasen los enfrentamientos entre legionarios y bolcheviques en mayo de 1918.
Entonces los Aliados comenzaron a preocuparse por el hundimiento del frente oriental y de Rusia, y también por la situación de las grandes cantidades de suministros en los puertos rusos, que los Aliados temían podrían ser requisados por los alemanes o caer en manos de los bolcheviques. También preocupó a los Aliados el desembarco en abril de 1918 de una división de tropas alemanas en Finlandia, y se temió que podrían tratar de capturar el ferrocarril Múrmansk-Petrogrado y posteriormente el estratégico puerto de Múrmansk y, posiblemente, Arcángel. Otros temores Aliados eran que la Legión Checoslovaca fuese destruida o la amenaza del bolchevismo, cuya naturaleza preocupaba a muchos de los Gobiernos Aliados. Ante esta situación los Gobiernos británico y francés decidieron realizar una intervención militar en Rusia. Tenían tres objetivos: 1) Evitar la captura por parte de bolcheviques o alemanes de material de guerra acumulado en Arjángelsk. 2) Iniciar el ataque para rescatar a la Legión Checoslovaca, desperdigada a lo largo del ferrocarril transiberiano.3) Resucitar el Frente del Este mediante la derrota del Ejército bolchevique, con la ayuda de la Legión Checoslovaca y una fuerza ampliada antibolchevique rusa y, de paso, acabar con la propagación del comunismo y la causa bolchevique en Rusia.
Con un número de tropas muy por debajo de las necesarias, los británicos y franceses pidieron que el presidente Wilson proporcionara soldados de EEUU para la campaña de intervención. En julio de 1918, en contra del parecer del Departamento de Guerra de EE. UU., Wilson propuso la participación limitada de 5000 soldados del Ejército de los Estados Unidos en la campaña llamada «Fuerza Expedicionaria Americana del Norte de Rusia» (también conocida como «Expedición Oso Polar») que fueron enviados a Arjángelsk, mientras que otros 8000 soldados, organizados en la Fuerza Expedicionaria Estadounidense en Siberia, fueron enviados a Vladivostok desde las Filipinas y desde Camp Fremont, en California. Ese mismo mes, el Gobierno del Canadá acordó con el Gobierno británico enviar una fuerza combinada del Imperio británico, que incluía tropas de Australia y la India. El listado de países que mandan tropas contra los bolcheviques sigue.
Al final, en una guerra sin cuartel tal como se describe en la mejor literatura rusa del periodo, los bolcheviques liderados por el Ejército rojo creado y mandado por León Trotsky, consiguió la victoria. Pero el precio fue altísimo. Se ha dicho que para llegar aquí, los bolcheviques tuvieron que adorar lo que antes mataban, y matar lo que antes adoraban. Pero se trataba de superar el estadio de las revoluciones derrotadas, de seguir con la idea de romper el primer eslabón del imperialismo. No fue así aunque los pueblos del mundo hicieron que el imperialismo desechara la idea de una nueva intervención. Lo que siguió fue el abismo, el país atrasado que había sufrido dos guerras seguidas se quedó sin industria, sin infraestructura, el hombre apareció en campos y ciudades. El imperialismo perdió una batalla pero dejó detrás de sí una herencia abismal. La élite obrera revolucionaria había quedado diezmada, los soviet se quedaron sin su terreno, y en medio de todo ello resurgió la vieja cultura, la de siempre. Una cultura burocrática, gran rusa, espantosa, la misma que encontró su vehículo más idóneo entre los nuevos funcionarios que se habían apuntado a los vencedores, la llamada “promoción Lenin”. A su frente se encontraba un antigua seminarista cuyo “leninismo” era mera escolástica…

Pepe Gutiérrez-Álvarez

Notas

1/ Los lectores que no tengan tiempo de repasar la bibliografía de la derecha militante pueden dar un repaso a la colección de videos “colgados”, de los documentales avalados por toda clase de plataformas que combinan las imágenes con las declaraciones parciales de tales o cuales expertos, pero en los que el objetivo de la denigración llega a extremos irrisorios.
2/ El caso de la extrema distorsión a la que llegó la URSS no es tan diferente a la sufrida por otras revoluciones que se adelantaron a la historia o que acabaron en la extenuación como fue el caso notorio de la revolución haitiana de François Dominique Toussaint–Louverture que todavía está pagando quien el 29 de agosto de 1793, liberó a todos los esclavos invitándolos a que se unieran a la Revolución que se desarrollaba en Francia..

Dos ríos el enigma



Uno de los mejores documentales que abordan el tema de la muerte de José Martí, del realizador Roly Peña.

Los bolcheviques y la Primera Guerra Mundial



Lenin se entera que el 4 de agosto (1914) el grupo parlamentario socialdemócrata alemán ha votado el presupuesto de guerra. Estupefacto, cree por un momento que la edición del periódico del PSD alemán que lo anuncia – Vorwärts, Adelante- ha sido falsificada por el Estado Mayor alemán pero debe rendirse ante la evidencia. El partido fundador de la socialdemocracia europea participa de la unión sagrada de la burguesía alemana para la guerra.
Es difícil apreciar hoy la conmoción política que la bancarrota del PSD y de la II Internacional significó para los trabajadores de la época. El movimiento obrero en Europa (y en Rusia) identificaba el socialismo y su lucha por la emancipación con la II Internacional. El centro del movimiento obrero moderno por su conciencia de clase y su extraordinaria organización, era Alemania. En las vísperas de la guerra tenía un millón de miembros, más de 40 diarios, una centena de publicaciones, una universidad obrera, bibliotecas, sindicatos con varios millones de trabajadores y cuatro millones de votos (34 % del electorado).
La enorme presión del imperialismo llevó a la guerra no solo a la nave insignia de la socialdemocracia. Todos los partidos socialistas de los países beligerantes, salvo el serbio y el ruso, se alinearon en la unión nacional con sus burguesías (la mayoría de los mencheviques rusos se hizo social patriota, Plejanov, entre ellos).
La primera reacción provino del PSD Alemán: fue encabezada por Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, que fueron detenidos por su agitación contra la guerra. Liebknecht, en agosto, votó en el grupo parlamentario del PSD contra los créditos de guerra, junto a otros 13 representantes, pero finalmente acepta someterse a la disciplina partidaria. Rosa Luxemburgo y una fracción del PSD criticaron este sometimiento. En diciembre del 14, Liebknecht votará en contra y hará famosa una consigna: “el enemigo principal está en nuestro propio país”. El grupo nucleado en torno a Rosa jugará un papel clave en la nueva Internacional.
En septiembre, apenas instalado en Berna, Lenin se empeñó en definir una posición sobre la guerra y agrupar a los escasos militantes opuestos a ella. Contaba con una herramienta poderosa, aún en la adversidad: el Partido Bolchevique. Constituido en partido independiente en 1912, era un colectivo militante que pasó la prueba inicial de la guerra: los diputados bolcheviques habían votado contra el presupuesto de guerra, lo que les valió el destierro a Siberia. En septiembre de 1914, Lenin, en nombre del CC en el exilio, definió la política de los bolcheviques, que pasará a llamarse “derrotismo revolucionario”. Definió al gobierno de cada país como el enemigo de su propio pueblo y planteó la necesidad de crear una nueva Internacional y transformar la guerra en guerra civil.

Zimmerwald

Convocados por sectores del partido socialista italiano y suizo los llamados internacionalistas se reunieron en setiembre de 1915 en la Conferencia de Zimmerwald (Suiza).
La minoritaria ala izquierda, liderada por los bolcheviques, llamó al derrotismo revolucionario, a denunciar a los social patriotas, a delimitarse de los centristas que los criticaban pero convivían en el mismo partido y a romper con la Segunda Internacional. El Manifiesto de la Conferencia, parido por el sector mayoritario y redactado por Trotsky, criticaba a la derecha social patriota pero no al centro socialista dirigido por Kautsky ni llamaba a romper con la Internacional en bancarrota y construir la IIIa. Rechazaba el derrotismo revolucionario y abogaba por una “paz sin anexiones ni indemnizaciones”. Lenin lo consideró “contradictorio y timorato” pero llamó a votarlo por ser un paso adelante y constituyó de inmediato la “izquierda de Zimmerwald” que publicó la resolución votada y la crítica a sus limitaciones.
“En 1919, Trotsky reeditará sus artículos de la época de la guerra. En el prólogo enumerará sus tres desacuerdos de entonces con Lenin: ´el derrotismo…el combate por la paz – al que Lenin oponía la guerra civil y el carácter de la revolución que crecía en Rusia´ que Lenin concebía como sólo democrática”. Trostky olvida un cuarto punto, fundamental, la disyuntiva entre la unidad, entonces deseada por él, de todas las corrientes hostiles a la guerra; o la ruptura, reclamada por Lenin con el centro pacifista de Kaustky-Longet que invitaba a los gobiernos a hacer la paz en vez de movilizar al pueblo contra ellos para derribarlos” (1).
La negativa de los zimmerwaldistas a romper con las ruinas de la II Internacional llevará a Lenin a concluir que ni esta Conferencia ni la posterior de Kienthal fueron la simiente de la III Internacional.

¿Por qué la catástrofe de la Guerra?

La Gran Guerra (como se llamó originariamente a la Primera Guerra Mundial) fue la expresión inequívoca de que el capitalismo había llegado a su etapa de decadencia.
El pasaje a la fase imperialista, con el predominio del capital financiero, su entrelazamiento con los Estados y la finalización del reparto del mundo entre las grandes potencias, prepararon las condiciones de una guerra total.
El crecimiento de la industria alemana y su penetración en todos los mercados amenazaba con destronar el liderazgo británico en el mercado mundial y esto empujaba al capital inglés a la confrontación.
Alemania, por su parte, llegada tarde a la ocupación de colonias, pugnaba por un nuevo reparto del mundo.
Ambas potencias (Inglaterra y Alemania) se encaminaban a la carnicería anticipando que esta sería una guerra distinta a las anteriores, donde no solo se pondría en juego la potencia militar e industrial de cada una sino la cohesión de su frente interno. Durante toda la contienda los gabinetes y estados mayores siguieron la evolución de la tensión social al interior de cada uno de los estados en guerra.

Inglaterra, Alemania y el frente interno

Los círculos dirigentes ingleses comenzaron desde principios del siglo XX una sistemática política de preparación de la guerra total en tres planos. El reforzamiento de su poderío naval, un reordenamiento de todas sus alianzas y una política dedicada a prevenir su frente interno. En relación a sus alianzas, cesaron (concesiones mediantes) los enfrentamientos con Francia por los repartos coloniales en Asia y África hasta conformar la Entente en 1904 a la cual sumaron a Rusia en 1907 (reparto de Persia mediante). En el frente interno atemperaron ciertas presiones coloniales, llevaron adelante una limitada reforma agraria en Irlanda, indemnizando generosamente a los terratenientes y establecieron concesiones al movimiento obrero (seguro al desocupado, prestaciones a la vejez y pagos por enfermedad y ampliación de los derechos de las trade union). “El peligro potencial de estas cuestiones (colonial, Irlanda y la cuestión obrera) había resultado algo disminuido, su filo revolucionario parcialmente mellado y embotado temporariamente. Desde este punto de vista (los gabinetes conservadores y liberales desde 1905 a 1914) hicieron mucho para dar a la diplomacia inglesa la posibilidad de enfrentar la tormenta del año 1914, sin temer alguna explosión más o menos poderosa en el interior del país” (2).
Alemania, por su parte, preparó sus propias alianzas, con Austria e Italia primero, con Turquía después. Y también operó en su frente interno. El impetuoso crecimiento de su industria, le dio una creciente importancia a los sindicatos alemanes cuyos afiliados pasaron de 260 mil en 1895 a 2.25 millones en 1912. Las cúpulas sindicales se vincularon al ala derecha del partido socialdemócrata (revisionista) que fue adquiriendo mayor presencia en las cúpulas partidarias y en las bancadas parlamentarias. Un mayoritario centro declamaba contra el militarismo y sólo un ala izquierda minoritaria mantenía fidelidad a los principios marxistas.

La guerra y la Revolución

La guerra sirvió a la autocracia para bloquear las tendencias del movimiento obrero y popular que, desde 1912, había comenzado un ascenso que comenzaba a evolucionar revolucionariamente.
La autocracia rusa buscó la guerra para escapar de esta situación.
Dos años después, la oposición a la guerra había crecido de un modo notorio en todos los países beligerantes. Las derrotas, la pérdida de millones de vidas, la hambruna, la desorganización económica, fueron creando las condiciones para la revolución de 1917. La preparación política determinante fue, sin embargo, la adopción del derrotismo revolucionario, que armó a los bolcheviques para orientar la lucha contra el régimen zarista, sin el freno de social patriotas ni centristas.

Un pronóstico revelador

Durnovo, un destacado dirigente del ala de extrema derecha, ex ministro del interior del gabinete de Witte (1905-1906), elevó un memorial al zar Nicolás II en febrero de 1914, seis meses antes del estallido de la guerra.
Para el ex funcionario, Rusia no debía en ningún caso tomar parte activa en ese choque. “El peso principal de la guerra, sin duda alguna, recaerá sobre nuestras espaldas… Rusia está demasiado falta de preparación…insuficientes los materiales en reserva, débil la industria, en pésimo estado las instalaciones y equipos ferroviarios, escasa la artillería y las ametralladoras”.
“Rusia ofrece un terreno especialmente favorable para las conmociones revolucionarias… el hombre simple de pueblo, el campesino y el obrero, no busca derechos políticos, no le son necesarios ni comprensibles. El campesino sueña con recibir gratuitamente la tierra ajena, el obrero quiere apoderarse de todo el capital… Y basta difundir ampliamente estas consignas… y Rusia será inevitablemente precipitada a los brazos de la anarquía... todo nuevo movimiento revolucionario degenerará inevitablemente en un movimiento socialista” (3).
El viejo funcionario ruso no fue escuchado. La ilusión del zarismo de frenar la revolución a través de la fiebre social patriótica pudo más.

Andrés Roldán y Christian Rath

Notas

1. J.J. Marie, Lenin, POSI, Madrid, 2008.
2. E. Tarlé, Historia de Europa, Futuro, Buenos Aires, 1960.
3. G. Sokoloff, La Puissance pauvre, Fayard, París, 1993.

Brasil urgente: maquinan "unión nacional"



El presidente Michel Temer decidió anular o al menos postergar una renuncia que se daba por consumada, luego de articular una salida con las dos espadas de la economía brasileña: el presidente del Banco Central, Ilan Goldfajn (ex Banco Itau), y el ministro de Economía, Henrique Meirelles (ex ministro de Lula y ex Banco Boston). Ambos le aseguraron que podían contener el derrumbe de los mercados financieros y de cambios, lo que se puso de manifiesto, sin certezas ulteriores, al día siguiente. Sin la fuga del gabinete, porque con excepción del ministro de Cultura, también logró la permanencia del PSDB, que ocupa el ministerio de Defensa, Temer se jugó a ganar dos semanas tiempo. Ocurre que el 6 de junio próximo debería darse a conocer el veredicto acerca de los fondos ilegales recibidos por la fórmula Rousseff-Temer en la campaña electoral de 2014. Una sentencia condenatoria lo eyectaría del Planalto de inmediato. O sea que todas las cartas siguen en la mesa. Incluso se les ha iniciado un proceso a los hermanos Batista, accionistas mayoritarios del monopolio JBS, por las operaciones a la baja que lanzaron en la Bolsa brasileña, con la expectativa de aprovechar la publicidad de las conversaciones que habían mantenido con Temer en marzo pasado. La revelación de esa tertulia desató la crisis en desarrollo.

Crisis histórica

Este nuevo episodio de la crisis política brasileña ha vuelto a poner al desnudo el lugar central que ocupa en ella el destino de las grandes corporaciones del país. Desde el punto de vista de la economía, la operación Lava Jato ha apuntado a quebrar la articulación industrial armada en torno a Petrobras y el monopolio insuperable de las constructoras nacionales. El rol del Departamento de Justicia de Estados Unidos en la delación del Lava Jato, vuelve a hacerse presente ahora con la revelación de que los hermanos Batista han decidido proceder a “la delación de las delaciones” para “arreglar con el Departamento de Justicia, el poderoso DoJ, la mudanza de la empresa a Estados Unidos, donde ya tienen 56 fábricas y realizan la mitad de las ventas globales” (Valor Económico, 19/5). El diario brasileño cierra la información con esta conclusión sensacional: “Los Batista actuaron rápido, escogiendo el camino opuesto al de la familia Odebrecht, que vio sangrar sus negocios mientras se resistía a colaborar con las investigaciones”.
Odebrecht y las otras constructoras están empeñadas ahora en delatar a todos los beneficiados por sus coimas, con el propósito de salvar los negocios y operaciones de sus compañías – hasta ahora con un resultado incierto. En Argentina, por ejemplo, la Justicia acaba de rechazar una oferta de delación de parte de Odebrecht a cambio de mantener su participación en las obras de soterramiento del Sarmiento. Al lado de la reestructuración social que ha encarado la burguesía brasileña, mediante el ataque a los derechos laborales y previsionales de los trabajadores, opera una lucha encarnizada y sangrienta acerca del destino de los llamados “campeones nacionales” de Brasil. El conglomerado del empresario ‘emergente’ Eike Batista, nave insignia de Lula y el PT, ya fue enviado a mejor vida; fue quebrado el monopolio de Petrobras; JBS emigra a Estados Unidos; y Odebrecht es objeto de remate a lo largo y ancho de América Latina. La quiebra de los negocios de la construcción ha puesto en el ‘freezer’ a Unasur – que no ha sido otra cosa que su criatura política.
Todas estas ‘víctimas’ fueron las niñas mimadas del gobierno PT-PMDB, tanto bajo la jefatura de Lula como de Dilma – ‘trabajadores’ al servicio de la burguesía nacional. Para eso utilizaron los recursos fiscales del Estado y los financieros de la Caixa Federal y del BNDS – que se financia, por otra parte, con los aportes jubilatorios de los laburantes brasileños. El 21% del capital accionario de JBS se encuentra en manos del BNDS, mientras la Caixa guarda el 5 por ciento.
Todo indicaría entonces que una destitución de Temer desbarataría todos los arreglos hechos en el último año con las constructoras coimeras y Brasil asistiría a una enorme transferencia patrimonial entre capitales extranjeros y nacionales. Un escenario semejante pone a todas las clases sociales ante el desafío de determinar el destino del conjunto de las relaciones sociales vigentes. Ante la confiscación gigantesca que se encuentra en marcha, la consigna debe ser: expropiar a los expropiadores. A esto hay que agregar el impacto de conjunto de la crisis mundial –caída del precio de materias primas, guerras comerciales, amenazas de colapsos financieros – desde Italia a China, y la incesante crisis política norteamericana.

“Pacificar el país”

“Ahora hay que controlar la ansiedad”, habría dicho el presidente del PT, Luiz Marinho, luego de entrevistarse con Lula (Valor), como acostumbra a hacerlo Durán Barba cuando tiene que aconsejar a Macri y a Marcos Peña. La respuesta citada es instructiva, porque la crisis, por un lado, y la indignación popular, por el otro, sugerirían lo contrario – que hay que volcar la ‘ansiedad’ en las calles y en una huelga general. Después de todo están en juego – también - la ‘democracia’ y la ‘transparencia’.
El frente petisita “Brasil Popular” reclama “diretas ja”, como en 1980, pero no sabe cómo conseguirlas: si por una enmienda del Congreso, que exige las 3/5 partes de los votos, o como una sentencia que anule las elecciones de 2014 por fraudulentas. La primera opción podría llevar tiempo y la segunda es incierta. Una elección presidencial dejaría en pie al Congreso corrupto y una ‘cohabitación’ imposible. Para una senadora, Gleisi Hoffmann, las directas serían la forma de “pacificar al país”.
Al Frente Brasil Popular, las ‘diretas’ le plantearían un problema insoluble, con o sin legislativas, que es su doctrina de armar frentes con los partidos tradicionales, con el pretexto de la necesidad de contar con una mayoría parlamentaria. En ese caso debería volver a pactar con los ‘chorros’. La ejecutiva petista olvida que la crisis de Brasil es producto de su propia incapacidad política, como lo ha demostrado en cuatro gestiones, para ofrecer una salida de los trabajadores. La espera de un fallo sobre las elecciones pasadas; las negociaciones para conseguir ‘diretas’ mediante una enmienda constitucional; la salida electoral y su correlato frentista con los partido del régimen – todo esto caracteriza una política de “unión nacional” de parte de Lula y del PT.
Es probable que el Poder Judicial termine ‘cassando’, a principios de junio, a Temer, mediante la invalidez de la fórmula presidencial de 2014. En ese caso, la sucesión la determinará el Congreso, con un presidente que rescate al gabinete actual. Por la naturaleza histórica de la crisis, sin embargo, las convulsiones políticas no cesarán en absoluto.
La cuestión del momento, en Brasil, es ganar la calle en permanencia e impulsar una nueva huelga general. En estas condiciones, la convocatoria a una Constituyente libre y soberana se convertirá en una canal superior de movilización política de las masas, y podrá plantear la cuestión del poder – el gobierno de los trabajadores. En Brasil, como en toda América Latina, la solución de la cuestión de la dirección de la clase obrera es la clave para transformar las crisis repetidas en crisis de poder y revolucionarias, y en la posibilidad de un gobierno de trabajadores.

Jorge Altamira

Una apuesta cambiaria a la caída de Temer

Sólo para poner otra pizca de sal a la hecatombe del gobierno Temer.

Los hermanos Batista, del grupo JBS, hicieron apuestas megamillonarias contra el real en Londres, Singapur, Hong Kong y otros mercados durante esta semana, luego de divulgar grabaciones que comprometen al presidente Temer como cómplice de coimas al ex presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha.
Una gigantesca operación financiera que apuesta a la caída del gobierno. El capital lucra con su propia crisis política. Salvaron el año.
El responsable, dentro de JBS, de esas operaciones de hedge (cobertura) cambiario, hasta el año pasado, es Henrique Meirelles, ex presidente del Banco Central de Lula y ministro de Economía de Temer.
La red O Globo, que divulgó la denuncia, ¿está en el curro?
En Estados Unidos está ocurriendo lo mismo con operaciones a la baja en la Bolsa de Nueva York, apostando a la incertidumbre de un juicio político a Trump.
Los que quedaron atrapados del otro lado de la especulación, con papeles brasileños, están desesperados para que Temer siga.
El capital se disloca sobre sus propias bases y bajo su propia iniciativa. Es necesario que los trabajadores saquen sus conclusiones, para que la farsa del capital y el drama del pueblo lleguen a su fin.

Jorge Altamira

Agri-cultura Oncológica - El fracaso de la receta Monsanto



Desde 1996, se plantaron unas 20 millones de hectáreas soja y maíz transgénico, en monocultivo. Fue una fiesta para los grandes productores, las semilleras y, sobre todo, para las empresas agro químicas. En primer lugar, para Monsanto. Hoy, el modelo Monsanto fracasó. No para la industria química, que sigue ganando fortunas y poder, pero sí fracasó para los productores rurales y para los consumidores urbanos.
Las 20 millones de hectáreas están sumergidas en herbicidas, pesticidas y fertilizantes artificiales. Gran parte del territorio argentino quedó bajo el agua, regiones enteras que hasta la llegada de Monsanto no habían sufrido ese problema. Y la industria alimenticia nos envenena con productos tóxicos.

sábado, mayo 20, 2017

Fuera Temer: ¿las elecciones directas son la solución?



Abandonado por la propia base aliada golpista, “sangrando en plaza pública” por la denuncia de haber avalado la compra del silencio de Eduardo Cunha, el exdiputado de su mismo partido que está preso por corrupción, Temer declaró enfáticamente que no va a renunciar.
Temer dijo que esta semana fue “la peor y la mejor al mismo tiempo” para su gobierno, apoyándose en los ajustes antipopulares y en las reaccionarias reformas previsional y laboral, en trámite en Diputados y en el Senado. Una forma indirecta de apelar a los grandes capitalistas y banqueros que hoy sostienen el gobierno.
Pero la realidad es que estas mismas reformas están paralizadas después del terremoto político del miércoles. Hay que ver cuándo el Congreso retomará la agenda económica en el corto plazo, lidiando con los múltiples aspectos de la crisis política. La base aliada del golpe institucional ya comenzó a dejar el gobierno. Bruno Araújo del PSDB, ministro de Ciudades, desembarcó. Como partido, el PSDB todavía no le sacó el apoyo al gobierno (el tucano Antônio Imbassahy sigue como secretario de gobierno), pero las reuniones partidarias tomar nuevas resoluciones a cada hora. Roberto Freire, ministro de cultura por el PPS, también anunció la entrega del cargo. El PSB exigió la renuncia de Temer al igual como figuras del DEM, como Ronaldo Caiado, que pidió “elecciones presidenciales directas”.
Incluso desde los estudios de GloboNews, que apoyaron entusiastamente el golpe institucional del gobierno de Temer, dicen que “si la economía venía mejorando, hoy se derritió”, con la caída de 10% en el índice Ibovespa y el paro de las negociaciones en la Bolsa. Buscan nuevas salidas para volver a aplicar los ataques que por ahora están congelados por la crisis política.
El autoritarismo judicial y de la operación Lava Jato, que investiga los entramados de corrupción en Petrobras, sigue a todo vapor. La Corte Suprema, la Policía Federal y la Fiscalía, incluso en medio de sus divergencias, quieren que la situación fluctúe según la pauta del poder judicial. La Lava Jato muestra una vez más su carácter reaccionario, proimperialista y al servicio de recomponer este podrido régimen político de los capitalistas, sustituyendo un esquema de corrupción con la cara del PT por otro con la cara de la derecha.
La renuncia no está afuera del mazo. Temer se ve cada vez más aislado y la élite dominante vislumbra distintas salidas ante la situación insostenible del gobierno, a fin de debilitar el peligro de la lucha de clases en las calles. Hay un sector que pide elecciones presidenciales directas en un espectro político que va más allá del PT, alcanzando un sector de la base golpista. Esa vía sería posible si ocurriese la impugnación de la fórmula Dilma-Temer por el Tribunal Superior Electoral. Pero no está descartada la posibilidad de elecciones indirectas por el Congreso, vía que es apoyada por los círculos hasta ahora más cercanos a Temer, que hasta el 2018 daría continuidad a los ataques usando otra figura política para cabalgar la enorme crisis política del régimen. El objetivo común es mantener en pie el régimen político burgués.
Lo que no entra en el cálculo de la clase dominante es el factor más importante: la lucha de masas en las calles. Los trabajadores y la juventud tienen mucho que decir sobre cómo se dará el desenlace de la crisis. Los trabajadores mostraron su enorme capacidad para para la economía, que se hizo ver el 28 de abril. Es imprescindible salir masivamente a las calles de todo el país por el “Fora Temer” con nuestros métodos de lucha, exigiendo a las centrales sindicales una inmediata nueva huelga general para tirar a Temer y sus nefastas reformas. Ese debe ser el contenido para fortalecer nuestros comités de base y nuestra autoorganización, para que tomemos en nuestras manos esta lucha.
Consideramos que la vía de las elecciones directas no es capaz de golpear el núcleo podrido de este régimen político. Hace falta una huelga general para tirar a Temer e imponer la elección de una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, que cuestione profundamente las bases de ese podrido régimen político y altere las reglas del juego, no solo a los jugadores. La población tiene que decidir sobre los grandes temas nacionales, no el Congreso golpista.
La única forma de poner las grandes cuestiones estructurales del país en las manos de los trabajadores y la población es imponer por los métodos de la lucha esa nueva Constituyente, donde podamos elegir nuestros representantes y anular todas las reformas de Temer, Lula y Fernando Henrique Cardoso, batallar por el fin de los pagos de la deuda pública, la estatización bajo administración democrática de los trabajadores de todas las grandes empresas estatales del país, la reforma agraria radical y que los jueces y políticos sean elegidos y revocables, recibiendo el mismo salario que un trabajador.
Participamos de las movilizaciones por “Fora Temer” con esta perspectiva. Creemos que esta experiencia de atacar los derechos de los empresarios y banqueros debe llevar a un gobierno de los trabajadores de ruptura con el capitalismo, una democracia directa que tenga base en organismos de autoorganización de los trabajadores, única forma política capaz de colocar a los trabajadores como sujetos políticos que van a pensar todo el funcionamiento del país a partir de sus demandas más sensibles, como las de los negros, la comunidad LGBT, las mujeres, los pueblos originarios y los trabajadores rurales.
Por una huelga general para tirar a Temer e imponer elecciones para una Asamblea Constituyente Libre y Soberana. Que decida el pueblo y no el Congreso golpista. Anulación inmediata de las reformas antipopulares.

André Augusto
Natal | @AcierAndy

A 8 años del fallecimiento de Guillermo Lora



A 8 años del fallecimiento del que fuera uno de los más importantes dirigentes que se reclamó del trotskismo boliviano e internacional, la LOR-CI reproduce el artículo publicado en su momento.

El domingo 17 de mayo murió a una avanzada edad Guillermo Lora, dirigente histórico del POR y una de las figuras políticas más conocidas de la izquierda boliviana, con una larga trayectoria de seis décadas y media de militancia que, desde su juventud en los años 40, estuvo indisolublemente ligada a los avatares, con sus aciertos y errores, del trotskismo en Bolivia.
Con su fallecimiento, desaparece una de las últimas grandes figuras de lo que hemos denominado el “trotskismo de Yalta”. Lora fue, junto a Mandel, Moreno o Lambert, entre otros, uno de los que luego de la Segunda Guerra Mundial y en difíciles condiciones (dado el fortalecimiento del stalinismo, las burocracias sindicales y el nacionalismo en los países semicoloniales) tuvieron el mérito de intentar sembrar las ideas del marxismo y el trotskismo en el seno del movimiento obrero, pero que terminaron cediendo a las presiones de los grandes aparatos reformistas y nacionalistas, como el peronismo en Argentina, el movimientismo y el lechinismo en Bolivia o el stalinismo en Europa, llevando al estallido de la Cuarta Internacional en los 50 y cristalizando en diversas tendencias centristas.
Hasta sus últimos días, Guillermo Lora mantuvo su voluntad militante, su intransigencia frente al régimen burgués y la colaboración de clases con la burguesía y su defensa de las banderas del marxismo, la revolución obrera y el socialismo, en una época en que no pocos izquierdistas y ex trotskistas han terminado renegando de ellas para sumarse a los partidos burgueses o al populismo masista. Así, en una de sus últimas entrevistas decía esperar que “ese impulso de un movimiento comunista tenga que retomarse” [1].
Su nombre, su acción y sus escritos están estrechamente ligados a hitos de la revolución y a la historia del proletariado boliviano, a través de acontecimientos como el desarrollo del POR, la primer organización trotskista en Bolivia a mediados de los 40; la adopción de las Tesis de Pulacayo por los mineros en 1946; la formación del Bloque Minero Parlamentario en 1947; la heroica irrupción obrera y la tragedia de la revolución de 1952; el “trienio revolucionario” de los 70 y la Asamblea Popular; o el ascenso de la lucha de masas contra las dictaduras que culmina en las derrota de las Jornadas de marzo de 1985. No pocas veces conoció el exilio y las persecuciones de distintos gobiernos.
Fue autor de numerosos textos, entre los que merecen destacarse su Historia del Movimiento Obrero Boliviano, la Revolución Boliviana, Revolución y Foquismo, Contribución a la Historia Política de Bolivia, De la Asamblea Popular al golpe fascista y otros, entre innumerables artículos y folletos que hace unos años reunió en los más de 60 tomos de sus Obras Completas, posiblemente el último gran proyecto literario-político que emprendió. En ellos, como le gustaba decir, quedaban plasmadas en letra de molde las ideas y la acción de su partido.
Hoy, saludamos a sus camaradas de partido y comprendemos el pesar de muchos que lo conocieron, se formaron bajo sus enseñanzas o se formaron bajo la influencia de sus escritos.
Desde nuestra corriente, la LOR-CI (integrante de la Fracción Trotskista por la Cuarta Internacional, FT-CI) hemos discutido duramente en muchas oportunidades con Guillermo Lora y sus seguidores, con quienes mantenemos profundas diferencias. En una ocasión como esta, el mejor homenaje al militante de la causa obrera y el socialismo que ha fallecido no es ocultarlas, sino contribuir con una valoración marxista serena de su contradictoria contribución.
Ante su fallecimiento, escribimos rápidamente estas primeras y breves reflexiones que por supuesto, no pueden ni pretenden abarcar la totalidad de su trayectoria ni todos los aspectos de la misma.

Aportes y revisiones

Lora fue uno de los dirigentes que más contribuyó a hacer del trotskismo, entendido en un sentido amplio, una corriente real en el movimiento obrero boliviano, en especial en los años del gran ascenso que desemboca en la revolución de 1952. Muy joven su vuelco a las minas fue decisivo en implantar al POR en el movimiento obrero más avanzado de la época y al mismo tiempo, ver a los trabajadores en acción, con su fuerza, sus métodos, su potencialidad, constituyeron una experiencia que lo impactó profundamente, como el reiteraría en diversos escritos.
Así, un innegable mérito histórico es que contribuyó ciertamente a que algunas ideas del trotskismo, o para decirlo con mayor precisión, trotskizantes, arraigaran en el movimiento obrero boliviano. Un buen ejemplo de ello es la Tesis de Pulacayo, que el entonces joven Lora logró que fuera adoptada por la FSTMB (federación minera) en su Congreso de 1946 y que más allá de sus limitaciones, contiene un programa de acción obrera inspirado en el Programa de Transición, que hasta hoy se mantiene como una referencia programática e ideológica para sectores de la vanguardia minera.
Pero al mismo tiempo, la concepción política, programática y teórica que Guillermo Lora fue forjando a lo largo de décadas de tenaz militancia no fueron la traducción del trotskismo -es decir, del marxismo revolucionario de nuestro tiempo- a las condiciones particulares y especificidades de Bolivia, para elaborar una genuina “teoría de la revolución boliviana” como decía Lora, sino un sensible alejamiento en puntos decisivos de la teoría y la política marxista y trotskista que decía reivindicar.
Así, la estrategia soviética de lucha por la dictadura revolucionaria del proletariado fue reemplazada, en los hechos y en los escritos, por la política frentepopulista de “frente revolucionario antiimperialista”. La política marxista para que el proletariado logre la más amplia independencia frente al orden burgués y sus agentes, se auto organice y luche por la hegemonía entre las masas campesinas y populares fue reemplazada por una variante de sindicalismo maximalista y obrerista. La teoría marxista del Estado y la política militar proletaria que se desprende de ella fueron degradadas en nombre de la “excepcionalidad” de las fuerzas armadas en Bolivia para justificar una política oportunista, como se expresó en los intentos de ganar ideológicamente a la oficialidad.

Una adaptación “nacional-trotskista”

El abandono de un internacionalismo consecuente es uno de los rasgos centrales en que se expresó el centrismo de Guillermo Lora y el POR. Aunque mantuvo algunos lazos internacionales, acercándose primero a la corriente lambertista y luego formando una tendencia regional con PO de Argentina hasta 1988, su interés por las discusiones que cruzaban al movimiento trotskista y, en general, al movimiento obrero internacional fue mínimo y la lucha por la reconstrucción de la Cuarta Internacional se redujo a una referencia ritual.
El propio Lora reconocía de vez en cuando el aislamiento del POR, pero lo justificaba con el atraso material y cultural del país y el peso de las tareas nacionales que el agitado ritmo de la lucha de clases en Bolivia imponía a su organización. Así, le caía el sayo de la crítica que Trotsky hiciera en los años 30 a determinadas corrientes: “todo centrista ve como algo natural la construcción de un partido nacional, pero no le dedica el mismo esfuerzo y recursos a su tarea de carácter internacional”.
El nacional-trotskismo de Lora fue una de las claves en la codificación de una peculiar forma de centrismo, de rasgos sectario-sindicalistas y que tuvo como consecuencias no poder dar respuestas revolucionarias en los momentos decisivos: 1952, 1970-71, 1985, grandes acontecimientos de los que nunca supo sacar lecciones revolucionarias ni aprender de los errores cruciales cometidos, lo que llevó finalmente al POR a una paulatina pero profunda degeneración teórica, política y metodológica.

Ante los grandes acontecimientos de la lucha de clases

Puede decirse que la prueba decisiva fue la revolución de 1952. Allí, el POR no estuvo a la altura del programa trotskista y se desbarrancó en un “apoyo crítico” a la izquierda del MNR representada por Lechín, adoptando la línea de “1- apoyo al gobierno ante ataques del imperialismo y la rosca. 2- apoyo a todas las medidas progresivas que lleve adelante, indicando siempre su perspectiva y sus límites. 3- En la lucha entre las alas del MNR el POR apoya a la izquierda... El POR apoyará el ala izquierda del partido en todas sus actividades que tiendan a destruir las estructuras sobre las que se basa la explotación feudal burguesa e imperialista y en cada intento de profundizar la revolución y llevar adelante el programa obrero, como el control completo del gobierno, reemplazando así el ala derecha” [2]. Esto, que significaba presionar a Lechín y Cía., dejando en sus manos dirigir la revolución en lugar de levantar la lucha porque la COB tome el poder u otra variante, fue adoptado como línea oficial en la IX Conferencia del POR. Desde la LOR-CI, hemos tomado distancia reiteradamente de las organizaciones y grupos que han criticado al POR por “no haber tomado el poder en el 52’” en un análisis superficial pero impotente, ya que esta organización no tenía la fuerza y acumulación suficiente para semejante tarea, pero hemos insistido en que el mayor problema estuvo en no extraer las lecciones revolucionarias que surgían del proceso del 52 y por tanto, no haber contribuido a combatir las tendencias centristas que llevaron al estallido de la IV Internacional, sino, por el contrario, ceder a las mismas en el plano nacional como internacional.
A consecuencia de esta orientación oportunista, hacia 1954 el POR terminó estallando en varias fracciones. Mientras algunos dirigentes (como Möller o Ayala Mercado) se disolvieron en el MNR, y otro sector se afilió al mandelismo, Lora reconstruyó su corriente como POR-Masas y en los años siguientes pudo organizar valiosos dirigentes mineros como César Lora e Isaac Camacho, asesinados más tarde por la dictadura barrientista. Sin embargo, y a pesar de algunas insinuaciones autocríticas, nunca sacó lecciones profundas de las capitulaciones del POR en el 52, sino que incluso llegó a codificar programáticamente con la “táctica” del Frente Revolucionario Antiimperialista (FRA), los errores políticos de la vieja dirección del POR con su apoyo “critico” al MNR.
Así, entró mal preparado teórica y políticamente en el gran ascenso revolucionario de 1970-71, por lo que recayó en los momentos decisivos en la capitulación centrista ante el lechinismo y el stalinismo. Si en la Asamblea Popular el POR aparecía como una alternativa ante sectores de la vanguardia, no levantó ninguna política para desarrollar a la Asamblea en sentido soviético (confundiendo los deseos con la realidad, la consideraba ya como el soviet), limitándose a presionar a su dirección. Al mismo tiempo, abandonó una verdadera política de armamento obrero y de masas actuando como la “extrema izquierda” de la política de presión sobre el gobierno de Torres. El propio Lora reconocería algo de esto al decir que “una idea generalizada -compartida hasta por nosotros, marxistas- que las armas serían cedidas por el equipo militar gobernante (...) La conclusión resultó completamente equivocada, no se tuvo en cuenta que Torres consideraba preferible pactar con sus compañeros generales, capitular ante ellos, antes de armar a masas...” [3]
Pero además, como decimos líneas arriba, forjó la teoría frentepopulista del “frente revolucionario antiimperialista” para justificar el bloque con Lechín, los stalinistas y los militares nacionalistas, firmando en el exilio chileno un acuerdo estratégico con “el socialismo como objetivo político” nada menos que con el stalinista PCB, los maoístas del PCML, el PRIN de Lechín, las “Fuerzas Armadas revolucionarias” del Mayor Sánchez e incluso, en un primer momento el propio Torres, es decir, con los responsables políticos de la derrota ante el golpe banzerista.
Lora llegó a afirmar que “teóricamente no puede descartarse el ingreso de la burguesía industrial o nacional (no hablamos de la intermediaria o comercial) en el frente antiimperialista” e incluso que “un frente antiimperialista puede englobar a la policía en su conjunto, como institución, y no únicamente a la fracción antifascista” [4].
Las claudicaciones del 70-71 llevaron al POR a una profunda crisis, que tiempo después derivó en rupturas y expulsiones (donde salieron Filemón Escobar, V. Sossa, y otros importantes cuadros). Sin embargo, nuevamente Lora no sólo no sacó lecciones sino que profundizó su centrismo sobre la base del FRA y otras “innovaciones”.
Nuevamente bajo el gobierno de la UDP y en las Jornadas de Marzo de 1985, el POR fracasó en dar una orientación revolucionaria. No planteó ninguna política de poder, salvo las ocasionales referencias abstractas a la “dictadura del proletariado” y se concentró de manera sindicalista en la agitación de la consigna de salario mínimo vital y móvil cuando los mineros ocupaban La Paz y era imprescindible plantear una salida política, con lo que de hecho dejó el campo libre a Lechín para que maniobrara hasta la derrota de la acción obrera.
En estos tres grandes episodios de la lucha de clases, las ideas y acciones de Lora no pasaron la prueba y mostraron su adaptación ante las direcciones traidoras del movimiento obrero y de masas, lo que más allá de las intenciones subjetivas y el esfuerzo militante de los poristas, llevó a su partido a jugar un papel lamentable en los acontecimientos, indigno de un verdadero partido trotskista, en lo que Guillermo Lora, como máximo dirigente, tuvo la mayor responsabilidad.

Los últimos años

Las claudicaciones de 1983-85 señalan un nuevo escalón descendente de Guillermo Lora y su partido, acentuando su impotencia. Y esto, aunque frente a los procesos internacionales de 1989 que cambiarían la situación mundial, como el derrumbe del stalinismo en Europa del Este, Lora publicó su texto “La contrarrevolucionaria Perestroika” (1991) que pese al dogmatismo plasmado en sus páginas, le permitirá resistir la ofensiva política e ideológica burguesa que se extendió por todo el globo con la caída de los ex Estados Obreros degenerados y deformados.
Sin embargo esa resistencia, se expresará en forma degradada y a costa de agravar los métodos burocráticos al interior de su partido echando mano a métodos nefastos como la calumnia para resolver disputas políticas (como las que empleó para expulsar a Juan Pablo Bacherer en 1994).
A pesar de la participación del POR en la resistencia contra los gobiernos neoliberales de los 90, donde el magisterio paceño y dirigentes poristas como Wilma Plata jugaron un importante papel, Lora y sus concepciones ya no pudieron mostrar un camino ante el nuevo ascenso de la lucha de clases en Bolivia que se iniciaría con la “Guerra del Agua” del 2000 en Cochabamba y prosigue con los grandes bloqueos aymaras del 2000 y 2001, “Febrero negro”, el levantamiento insurreccional de Octubre de 2003 y las Jornadas de mayo-junio de 2005, y al que el ascenso al gobierno de Evo Morales y el MAS desvían y contienen con un programa de tibias y limitadas reformas a través de la nueva CPE.
Es que este nuevo ciclo de lucha de clases de casi 10 años de duración encontró al POR reducido a una variedad de sindicalismo maximalista, pero impotente para presentar un proyecto político obrero, socialista y revolucionario. Así cuando en plena crisis de mayo junio del 2005, estaba planteado impulsar una Asamblea Popular, lejos de apoyarse en su rol de dirección del magisterio urbano paceño para alentar la elección de delegados, no solo escolares sino de los barrios alrededor de las escuelas, lo que hubiera contribuido a construir una gran fuerza social y política en torno a la Asamblea Popular y originaria, se limitaron a ver ésta como un ampliado de la COB, cediendo a la burocracia.
Posteriormente frente al desvío electoral que la burguesía puso en marcha con la colaboración de reformistas de todo pelaje agrupados en el MAS, lamentablemente el POR se negó a enfrentarlo con un proyecto político clasista y socialista para reagrupar a la clase obrera, con el argumento de que las “ilusiones democráticas estaban superadas”, cuando en realidad es gracias a la democracia burguesa y sus mecanismos que la burguesía a podido sortear varios levantamientos y grandes crisis nacionales, y luego el MAS logró canalizar las expectativas populares a través de una nueva Constitución, que le permite reconstruir el maltrecho régimen burgués.
La ausencia de estrategia soviética, la reducción de la práctica a un sindicalismo combativo, el abstencionismo político bajo el argumento de que las masas ya superaron la democracia burguesa y la falta de una estrategia concreta para que la clase obrera pueda recuperar su rol como sujeto social y político diferenciado y disputar la hegemonía en el movimiento de masas, la ausencia de reflexión sobre cómo integrar el problema nacional indígena en el programa de revolución permanente y otras falencias le impiden jugar a la corriente moldeada por Lora un papel eficaz en la lucha contra el gobierno frentepopulista de Evo Morales. Estas carencias no pueden ser reemplazadas con un discurso a ratos ultraizquierdista, que puso prácticamente un signo igual entre el MAS y la derecha, en lugar de proponer una política concreta para construir el “tercer campo” del proletariado revolucionario entre el reformismo en el gobierno y la reacción.
No es extraño entonces que el POR haya quedado cada vez más relegado y reducido, salvo por su inserción en el magisterio de La Paz y la universidad en Cochabamba. Guillermo Lora dedicó su vida entera, y desde muy joven, a la construcción de un partido, reclamándose del proletariado, el trotskismo y de la revolución. Hemos reivindicado algunos aspectos de su contribución a que estas ideas enraizaran en la vanguardia y en la historia del movimiento obrero y la lucha de clases en Bolivia a lo largo de 65 años de vida militante. Pero hemos debido señalar también cómo en lugar de aprender de los errores, y claudicaciones ante los problemas decisivos de la revolución, fue rompiendo cada vez más los “hilos de continuidad” con la herencia de la Cuarta internacional, y codificando una concepción centrista.
Hoy, cuando el comienzo de una gran crisis capitalista mundial pone al mundo en los umbrales de un nuevo período de crisis, convulsiones y lucha de clases, y ya comienza a impactar en Bolivia, es más necesario que nunca recuperar el marxismo y el trotskismo como las herramientas revolucionarias indispensables. Para ello, aprender de los aportes y errores de los dirigentes que como Guillermo Lora actuaron ante los mayores desafíos revolucionarios del proceso de la lucha de clases en Bolivia es la mejor manera de ayudar a forjar el gran partido revolucionario de trabajadores, socialista e internacionalista, sección de la Cuarta Internacional, que necesita el triunfo de la revolución obrera y socialista en Bolivia, América latina y el mundo.

Eduardo Molina

Notas
[1] Entrevista en Los Tiempos por Aquiles Solares. Reproducida el 17/05/09 en www.bolpress.com
[2] Resoluciones de la IX Conferencia del POR, 1953.
[3] G. Lora. Bolivia: de la Asamblea Popular al golpe fascista. El Yunque editora. Buenos Aires. Pg. 97.
[4] G. Lora. “El frente antiimperialista”, p.32 y G. Lora “Respuesta al impostor N. Moreno”, p.48