sábado, agosto 19, 2017

Monseñor Romero: cura de los pobres, víctima de los paramilitares



Se cumplen cien años del nacimiento del arzobispo de San Salvador, asesinado en 1980 por “escuadrones de la muerte”

El 24 de marzo de 1980 le abatió un francotirador, de un disparo en el corazón, mientras oficiaba misa en la capilla del Hospital Divina Providencia de San Salvador. El asesinato de Óscar Arnulfo Romero perpetrado por “escuadrones de la muerte” no sólo representó uno de los grandes ejemplos de la barbarie ultraderechista, sino que abrió el camino a la guerra sostenida en El Salvador entre 1980 y 1992, con decenas de miles de muertos y desaparecidos. El pasado 15 de agosto se cumplió el centenario del nacimiento de Monseñor Romero.
Las palabras de su última homilía dominical, un día antes del asesinato, se han repetido en infinitos medios: “En nombre de Dios, en nombre de este sufrido pueblo cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno, que cese la represión”. Pero no ocurrió así. Una semana después del magnicidio, durante los funerales de Romero estalló una bomba frente a la catedral de San Salvador, donde se congregaban entre 50.000 y 100.000 personas según las fuentes. A la explosión siguieron disparos, atropellamientos, heridos y muertos. El Informe de la Comisión de la Verdad de Naciones Unidas, publicado en 1993, refiere entre 27 y 40 víctimas mortales y más de 200 heridos.
Nacido en Ciudad Barrios (departamento de San Miguel) el 15 de agosto de 1917, ordenado sacerdote en Roma y arzobispo de San Salvador desde febrero de 1977, este cura vinculado a los pobres denunciaba en las homilías las violaciones de los derechos humanos. En la misa del 23 de marzo hizo mención a un reciente paro laboral en el área metropolitana de San Salvador, organizado por la Coordinadora Revolucionaria de Masas; fundada en enero de 1980, en la Coordinadora se integraban organizaciones como el Frente de Acción Popular Unificada, el Bloque Popular Revolucionario o el Movimiento de Liberación Popular.
El paro contó con notable seguimiento en la ciudad y en el campo, pero el Gobierno respondió -entre otras medidas- con los patrullajes urbanos y el tiroteo de la Universidad de El Salvador; Monseñor Romero explicó al auditorio de feligreses que al menos diez obreros resultaron muertos en las fábricas por la protesta y tres trabajadores de la Alcaldía aparecieron sin vida, tras resultar detenidos por la Policía de Hacienda. El mismo día, agregó Óscar Arnulfo Romero, se produjeron otras muertes, entre 60 y 140 según las fuentes. “El paro representó un avance en la lucha popular y fue una demostración de que la izquierda puede paralizar la actividad económica del país”. Ciertamente la Coordinadora cometía errores, explicó el arzobispo, pero ello se debe a que son “perseguidos, masacrados y dificultados en sus labores de organización”.
El 17 de febrero de 1980 Romero dio cuenta de una carta que le dirigió a James Carter, presidente demócrata de los Estados Unidos entre 1977 y 1981. En la misiva señalaba su preocupación por el hecho de que la presidencia estadounidense pudiera apoyar la “carrera armamentista” en El Salvador con asesores y equipos militares; según informaciones periodísticas, se trataría de entrenar a tres batallones en logística, comunicaciones e inteligencia. El religioso afirmaba que las fuerzas armadas y cuerpos de seguridad salvadoreños “en general sólo han recurrido a la violencia represiva, produciendo un saldo de muertos y heridos mucho mayor que los regímenes militares recién pasados”. Pero aclaró que no estaba en contra de la institución de las Fuerzas Armadas.
El nueve de marzo, en otra de las homilías, el discurso de Romero fue todavía más directo. Las víctimas, que aumentaban a diario, mostraban el objetivo de “extinción violenta de todos aquellos que no estén de acuerdo, desde la izquierda, con las reformas propuestas por el Gobierno y propiciadas por Estados Unidos”. Entre otros ejemplos, el estudiante Rogelio Álvarez, quien murió tras las torturas y ser detenido “ilegalmente” por civiles. O el profesor José Trinidad Canales, acribillado a balazos; o los cuatro campesinos muertos, tras un ataque militar, en Cinquera (departamento de Cabañas). Además de la nómina de represaliados, también Óscar Arnulfo Romero reprodujo sus palabras ante el pontífice Woktyla: “En mi país es muy peligroso hablar de anti-comunismo porque el anticomunismo lo proclama la derecha, no por amor a los sentimientos cristianos sino por el egoísmo de cuidar sus intereses egoístas”.
En mayo de 1980 el militar Roberto D’Aubuisson fue apresado en una finca, junto a un grupo de militares y civiles por la presunta responsabilidad en el crimen. El informe de la Comisión de la Verdad señala a D’Aubuisson, exmayor y fundador en 1981 del partido derechista ARENA (Alianza Republicana Nacionalista), como sujeto que dio la orden de asesinar a Romero. Vinculado al paramilitarismo y a los “escuadrones de la muerte”, fue presidente de la Asamblea Constituyente de El Salvador en 1983 y diputado de la Asamblea Legislativa durante siete años. En el registro se hallaron armas y documentación que implicaban al grupo con la muerte de Óscar Romero y la financiación de los “escuadrones”.
Sin embargo, el informe resalta que ni D’Aubuisson ni sus cómplices fueron llevados ante el poder judicial. Que el intento de asesinato del juez Atilio Ramírez Amaya, asignado para la investigación judicial, tenía como fin que no se resolviera el caso. O que la Corte Suprema de El Salvador desempeñó un rol activo en impedir la extradición desde Estados Unidos del excapitán Saravia, otro de los militares implicados (en mayo de 2017 un tribunal de El Salvador reabrió el proceso contra Saravia, único acusado por el crimen del arzobispo; se anuló de este modo el sobreseimiento judicial ordenado en 1993). Tampoco los policías que en su día se personaron en la capilla, donde se produjo el magnicidio, mostraron diligencia alguna en la recopilación de pruebas.
El nueve de marzo de 1980 monseñor Romero dedicó el ritual a la evocación de Mario Zamora Rivas, Procurador General de Pobres asesinado el 22 de febrero. Al día siguiente se encontró tras el púlpito un maletín con una bomba, que no estalló. La derecha en todas sus variantes, gubernamental, civil y militar, tenía a Óscar Arnulfo Romero en el punto de mira. Era un “subversivo”. El informe de la Comisión de la Verdad recoge artículos de prensa que se hacen eco de estas acusaciones. Así, en un artículo del periódico derechista “El diario de Hoy” de El Salvador (febrero de 1980) se le califica como un arzobispo “demagogo y violento, que estimuló desde la catedral la adopción del terrorismo”; en otro texto del mismo periódico se dice que es conveniente “que la Fuerza Armada empiece a aceitar sus fusiles”.
Cuando se produjo el asesinato de Romero, regía los destinos del país la Segunda Junta de Gobierno, con el coronel Arnaldo Majano como presidente; le sucedió en la presidencia José Napoleón Duarte, a partir de diciembre de 1980, con quien empezó a caminar la Tercera Junta de Gobierno. A finales de 1980 se formó el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).
¿En qué contexto se produjo el asesinato de Romero? La Comisión de la Verdad registró más de 22.000 denuncias de violencia “grave” entre enero de 1980 y julio de 1991, de las que más de un 60% correspondían a ejecuciones extrajudiciales, el 25% a desapariciones forzadas y en el 20% de los casos se denunciaron también torturas. El 85% de los testimonios imputaron las violaciones de derechos humanos a agentes del estado, “escuadrones de la muerte” y paramilitares. Socorro Jurídico Cristiano “Arzobispo Óscar Romero” contabilizó la muerte de 7.916 campesinos en 1981. La Comisión No-Gubernamental de Derechos Humanos de El Salvador informó en noviembre de 1981 de que en el lugar conocido como “El Playón”, podían visibilizarse las masacres, detenciones arbitrarias y desapariciones de los últimos meses: allí se habían arrojado los cadáveres de más de 400 personas. La Asociación Nacional de Educadores Salvadoreños (ANDES) dio cuenta de la ejecución de 136 maestros en el primer semestre de 1981.
Socorro Jurídico Cristiano “Arzobispo Óscar Romero” denunció el número de víctimas entre la población civil. 11.903, en 1980; otras 16.266 en el año 1981; y 5.962 víctimas, en 1982. Pero además de los balances estadísticos, es posible trazar un memorial de las masacres. En la de El Calabozo (agosto 1982), en el departamento de San Vicente, el ejército asesinó a más de 200 personas con el pretexto de “limpiar” la zona de guerrilleros. En el caserío El Mozote del departamento de Mozarán (diciembre de 1981) la cifra de campesinos asesinados podría alcanzar los 900; y en la masacre de Sumpul (Chalatenango), en mayo de 1980, el ejército de El Salvador y grupos paramilitares abatieron a no menos de 300 civiles desarmados (unos meses después el presidente José Napoleón Duarte afirmó que se trataba de “guerrillas comunistas”). Óscar Arnulfo Romero pensaba de otro modo: “Éste es el pensamiento fundamental de mi predicación: nada me importa tanto como la vida humana”.
La muerte de Romero no fue la única sufrida por religiosos. En diciembre de 1980 fueron violadas y asesinadas por agentes de la Guardia Nacional de El Salvador tres monjas norteamericanas y una misionera laica. En “El miedo a la democracia” (Crítica, 1991), el lingüista y politólogo Noam Chomsky afirma que los medios de comunicación en intelectuales “ignoraron en gran medida el asesinato del arzobispo Romero, que no mereció siquiera un editorial en The New York Times”. Chomsky reproduce las informaciones del sacerdote católico Daniel Santiago en la revista jesuita América, sobre las acciones de la Guardia Nacional salvadoreña y el efecto del adiestramiento militar por parte de Estados Unidos; por ejemplo, una mujer campesina que encontró, al retornar al hogar, a su madre, hermana y tres hijos decapitados. Úteros extirpados con los que se cubrían las caras de las víctimas o genitales mutilados e introducidos en la boca, se utilizaban como estrategia de intimidación.
El intelectual estadounidense recuerda el panorama siniestro de la época: fuerzas armadas que iniciaban la recluta a partir de los 13 años, y enseñaban rituales de las SS, incluidas las violaciones. Además, en ocasiones “el partido ARENA en el gobierno denominaba ‘ejército de salvación nacional’ a los escuadrones de la muerte; los miembros de este partido (incluyendo al presidente Cristiani) prestaban juramento de sangre al ‘líder vitalicio’, Roberto D’Aubuisson”, explica Chomsky. Casi una década después de la muerte de Óscar Romero, militares salvadoreños asesinaron en la sede de la Universidad Centroamericana en San Salvador a Ignacio Ellacuría y otros cinco jesuitas, además de una trabajadora del centro y su hija.

Enric Llopis

Primer round para el gobierno, vienen dos meses calientes



En las primeras horas del lunes, el capital financiero saludaba la victoria electoral del macrismo con una suba de la Bolsa y de los títulos públicos, y una valorización del peso. Las dimensiones de estas subas se encuentran lejos de ser espectaculares, pero señalan una prórroga de la confianza de la burguesía hacia el programa de guerra de clase que se empeña en desarrollar el gobierno nacional. O sea que anuncian nuevas medidas de ataque a los trabajadores, incluso por vía de decretos.

Polos

Los límites políticos y las contradicciones de los resultados, tomados en su conjunto, son claros: el oficialismo obtiene a nivel nacional solamente la tercera parte de los votos, pero consigue resultados políticos importantes en Capital, Córdoba y Mendoza, y por supuesto en San Luis y Santa Cruz. Ese tercio está acompañado por las victorias de ‘macropejotistas’ como Urtubey en Salta; Morales en Jujuy; la de los socios del macrismo en la Mesopotamia; en La Pampa (en Neuquén fue apuntalado por el MPN); y araña un primer lugar, cierto que módico, en Santa Fe. Aunque varios comentaristas ubican los votos de Massa en el campo opositor, desde el punto de vista de la política de conjunto de estos dos últimos años la caracterización más adecuada es de filo oficialista.
La victoria, incluso con estas características, refuerza la capacidad del macrismo para imponer adhesiones ‘opositoras’ en el Congreso y ejercer un gobierno por decreto. Es lo que ha hecho en los últimos meses, sea para ampliar los gastos del Tesoro y para continuar con el endeudamiento sin determinar adónde van asignados, sea para bloquear leyes aprobadas, o la discrecionalidad con que maneja el Banco Central. Incluso para expulsar a Venezuela, sin aval parlamentario, del Mercosur.
La tendencia de las Paso, incluso a través de resultados discrepantes en varias provincias, se ponen aún más de manifiesto en las elecciones bonaerenses. El macrismo logró eludir la derrota que le asignaban numerosas encuestas, incluidas las de bancos internacionales (ni qué hablar del bufón Artemio López). Ha sido aplastado, sin embargo, en los polvorines sociales como La Matanza, Quilmes, y en general en la tercera sección electoral. Las urnas han mostrado una polarización social impresionante entre las clases medias y altas, de un lado, y los obreros y sectores empobrecidos, del otro. El voto que consiguió el macrismo entre las clases medias es, de todos modos, inestable, porque está atado a una paciencia social que fluctúa y que se agota. Los voceros del oficialismo se han cuidado de no interpretar los resultados bonaerenses como un anticipo de una victoria en octubre. Pero ya han puesto en marcha los dispositivos para desarrollar una campaña muy caliente.

Clases en lucha

Las crisis políticas de arriba, como las que atraviesa Argentina desde que comenzara el agotamiento del kirchnerismo, no eliminan la capacidad de acción de las clases dominantes – atizan, por el contrario, su instinto y capacidad de acción. Es lo que ha ocurrido en estos dos años de macrismo, que unificó a la burguesía nativa y provocó una cruzada de apoyo del capital internacional y sus gobiernos y Estados. A Menem le llevó dos años estabilizar su gobierno, incluso por un tiempo limitado – hasta el inició de la crisis del ‘tequila’, a finales de 1994.
Colocados en un contexto más amplio, es decir internacional, los comicios de ayer han puesto de manifiesto que los trabajadores han asimilado en forma defectuosa el derrumbe de los gobiernos ‘nacionales y populares’ en América Latina, desde Venezuela, como es evidente, pero también Brasil, Uruguay, Paraguay y hasta Bolivia y, con vueltas y firuletes, Ecuador. Una parte del pueblo se ha resignado a tolerar una salida financiada con deuda internacional, la otra a seguir, sin perspectiva, el viejo relato en decadencia.
El vocero kirchnerista, Luis Bruschtein, no tiene la menor incomodidad en contar, en Página 12 (14.8), que “en el entorno kirchnerista se afirma que, cuando se incorpore, Cristina Kirchner no romperá el bloque de senadores”, es decir que formará yunta con quienes votaron todas las leyes del macrismo. La polarización social en el distrito bonaerense no tiene correlato, entonces, con la expresión política a la que entregó el voto y que anuncia que intentará insertarse como auxiliar del sostenimiento del régimen político entreguista. Bruschtein no lo ve de esta manera, pero se va por las ramas, y no tanto: “lo más probable”, titubea, “es que después de la elección de octubre se produzca un proceso de renovación de autoridades para que la nueva estructura (se refiere al bloque del pejotismo) sea más coherente con la situación que afrontará el peronismo en los dos últimos años del gobierno de Macri”. En resumen, ningún programa de lucha, pura ajetreo parlamentario, afán de resucitar cadáveres insepultos.
Si el ánimo ‘cristinista’ es este, el que reina en la CGT es fácil de imaginar: se dispone a ingresar en un inmovilismo sin vergüenza, mientras procura que el macrismo le conserve los privilegios. Al movimiento obrero clasista se le plantea el desafío de organizar un plan de defensa contra la ofensiva que las patronales no dejarán de aprovechar, apoyadas desde el Estado.

Los desafíos

El FIT se volvió a convertir en la opción excluyente, con alguna excepción, de los trabajadores en el campo de la izquierda. Podría mejorar para las generales de octubre, a partir del vacío que dejan corrientes que no superaron las Paso. Es necesario insistir que enfrenta una etapa de transición, una de cuyas características es la enorme confusión de las masas acerca de los alcances del agotamiento del ‘progresismo’ y del nacionalismo pequeño burgués, y por lo tanto de las conclusiones que se imponen. El FIT ha obtenido algunos resultados excelentes, en primer lugar en Jujuy, donde seguramente ha canalizado una parte de los votos que obtuvo la agrupación de Milagro Sala en 2015, y también en Santa Cruz, donde quedó como tercera fuerza, lo cual da una expresión política propia a la insurgencia popular en la provincia. Varios observadores destacan la “resistencia” del FIT a lo que caracterizan como un ‘oleaje’ macrista.
Otros tres resultados importantes han sido Mendoza, Neuquén y Salta, en el marco de parámetros obtenidos en elecciones anteriores. En Mendoza se plantea la pelea difícil para volver a ganar una diputación nacional. En Salta, el Partido de la Victoria, un aliado crónico de Urtubey, logró ponerse adelante del FIT, con una campaña ‘cristinista’. Tenemos una gran pelea en Salta de cara a las generales. Una elección muy buena realizó el FIT en Chubut, porque hacía un debut electoral, en el marco de conflictos y luchas en Aluar y petroleros, la lucha mapuche y el enorme deterioro urbano de Comodoro Rivadavia. Los partidos del FIT harán, en los próximos días, un balance detallado y más preciso, del conjunto de la participación en las Paso, incluido factores fundamentales como el nivel de movilización militante, organización del apoyo popular y número de fiscales. La lucha electoral, además de los votos, y a veces más que los votos, importa por la movilización que se ha logrado de la vanguardia de los trabajadores.

Octubre

En cuatro distritos – Capital, provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe – queda una batalla ardua hacia las generales. Desde 2013, ha estado la expectativa de conseguir una representación al Congreso nacional en Caba y Córdoba, y aumentar la de Buenos Aires. En estos escenarios, el FIT enfrenta una pelea de fondo. En Córdoba, el FIT retrocedió medio punto respecto a las primarias de 2015; el frente Mas-Mst, a su vez, logró atravesar las Paso en el distrito. Un ‘cristinista’, Pablo Carro, salió tercero, aunque retrocediendo en el porcentual de votos.
Los dos meses a octubre se perfilan como singularmente críticos en varios sentidos – de un lado, por los altibajos de la situación económica y los ataques sociales y laborales del gobierno, del otro, por el diseño que desarrollarán las fuerzas políticas en presencia. Las Paso no han definido ninguna de las cuestiones políticas fundamentales, pero es lo que la gran burguesía y el gobierno intentarán definir de aquí en más. Se asistirá, seguramente, a una lucha política despiadada, incluida la guerra sucia, y a una reducción de las promesas retóricas. Asistiremos a una readecuación de las campañas. Tenemos por delante dos semanas de intensa elaboración política de parte del Frente de Izquierda y los Trabajadores.

Jorge Altamira

¿Quiénes son los Benetton, usurpadores de tierras patagónicas?



Los terratenientes del sur argentino, las luchas de los pueblos originarios y la desaparición de Santiago Maldonado.

La guerra de Macri contra el pueblo mapuche



"Esta es la nueva Campaña del Desierto, pero no con la espada sino con la educación, dijo Esteban Bullrich, entonces ministro de Educación y Deportes al inaugurar un hospital-escuela en septiembre del año pasado (goo.gl/JxD7Wl). Más allá de la brutalidad de las palabras del actual candidato a senador que compitió con Cristina Fernández en la provincia de Buenos Aires, la frase desnuda lo que piensan los de arriba de los pueblos originarios.
La Campaña o Conquista del Desierto fue un genocidio perpetrado por el Estado argentino entre 1878 y 1885, cuando arrebató grandes extensiones de territorio a los pueblos mapuche, ranquel y tehuelche. Los indígenas derrotados por las fuerzas comandadas por Julio Argentino Roca fueron deportados por la fuerza a campos de concentración, exhibidos en museos o trasladados para servir como mano de obra forzada.
El objetivo de fondo, ese que no se puede expresar en público pero es la fuerza motriz oscura de las acciones, fue la expropiación de sus territorios para incorporar tierras al mercado y expandir la república en zonas que, antes y ahora, son consideradas como desierto, porque son espacios poco fértiles para la acumulación de capital.
Los Bullrich (el candidato macrista y su tía Patricia, actual ministra de Seguridad) forman parte de una distinguida familia de la oligarquía argentina, que jugó un papel directo en la Campaña del Desierto.
El historiador Osvaldo Bayer mostró, con base en documentos de la Sociedad Rural, que entre 1876 y 1903 se otorgaron casi 42 millones de hectáreas a mil 800 familiares y empresarios amigos del presidente Roca. Algunas familias, como la del ex ministro de Economía de la última dictadura, Martínez de Hoz, obtuvieron gratis 2.5 millones de hectáreas.
Según un informe de la BBC, una buena parte de esas tierras pertenecen actualmente a Benetton, que posee casi un millón de hectáreas, siendo uno de los principales dueños de la Patagonia, en conflicto permanente con las comunidades mapuche, ya que la multinacional ocupa parte de sus territorios ancestrales (goo.gl/73JZTy).
El extractivismo es la continuación de la Campaña del Desierto. Según el periodista Darío Aranda, de los 40 proyectos mineros en estudios (en 2003), se avanzó hasta 800 proyectos (en 2015); de 12 millones de hectáreas con soya transgénica se pasó a 22 millones en el mismo periodo. Amnistía Internacional contabilizó un piso de 250 casos conflictivos, entre los que detectó un punto en común: detrás siempre hay empresas (agropecuarias, petroleras y mineras, entre otras) que actúan en complicidad, por acción u omisión, de los gobiernos (goo.gl/71ckCG).
Los medios hacen un trabajo sucio al vincular a los mapuche a las FARC, a grupos kurdos y a ETA, sin prueba alguna, sólo apoyados en declaraciones del gobernador de Chubut, al servicio del avance de la frontera extractiva. La ministra de Seguridad, Bullrich, dio un paso más al señalar que los mapuches son un problema para la seguridad nacional y acusarlos de terroristas, a la vez que asegura que enarbolan un proyecto secesionista.
No vamos a permitir una república autónoma y mapuche en el medio de la Argentina. Esa es la lógica que están planteando, el desconocimiento del Estado argentino, la lógica anarquista, dice quien en los setenta militaba en el entorno de la organización armada Montoneros (goo.gl/yp2hfU).
Detrás de todo este cacareo hay una realidad que es la que realmente molesta: en los últimos 15 años, luego de agotar la instancia administrativa y judicial, el pueblo mapuche recuperó 250 mil hectáreas que estaban en manos de grandes terratenientes, asegura Aranda. O sea, pese a la represión, la criminalización y la difamación, los mapuche están ganando.
El conflicto del Estado con la comunidad mapuche Pu Lof en Resistencia, en la localidad de Cushamen, provincia de Chubut, se intensificó en 2015 a raíz de la represión y criminalización de sus líderes. El lonko Facundo Jones Huala, autoridad mapuche de la comunidad, fue detenido el 28 de junio de este año, el mismo día en que se reunieron los presidentes Mauricio Macri y Michelle Bachelet, acusado por los gobiernos de terrorismo, incendios, robos, amenazas e, incluso, haberle declarado la guerra a Chile y Argentina (goo.gl/1khbBy).
El primero de agosto efectivos de la Gendarmería Nacional allanaron y quemaron instalaciones de la comunidad. En el marco de la represión desapareció el activista solidario Santiago Maldonado, cuando no pudo cruzar un río junto a sus compañeros perseguidos por los policías. Hasta ahora nada se sabe de su paradero, el gobierno se niega a responder mientras arrecian las marchas y concentraciones exigiendo su aparición con vida.
Hay tres hechos que desesperan a los de arriba y explican la brutalidad represiva.
Uno, el pueblo mapuche sigue vivo, no se rinde y recupera tierras, que es la base de su reconstrucción como nación.
Dos, la campaña nacional e internacional en su apoyo. Un centenar de organizaciones de pueblos originarios, Amnistía Internacional, el Servicio de Paz y Justicia y la Asamblea Permanente de Derechos Humanos, emitieron un comunicado titulado La lucha indígena no es delito, donde dicen que el Estado privilegia los intereses de las petroleras y criminaliza al pueblo mapuche.
Tres, que los mapuche han construido las más diversas organizaciones, entre ellas la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), dedicada a recuperar tierras. Daniel Loncon, integrante de la Cátedra Libre de Pueblos Originarios, dijo que entre los mapuche algunos prefieren la vía diplomática, pero también hemos sido testigos de nuestros abuelos que se han muerto yendo de oficina en oficina buscando la legitimación de sus tierras. El RAM en ese sentido es una expresión del pueblo mapuche cansado de esta injusticia histórica, pero consciente de dónde está el poderío económico que maneja todo esto. Porque la recuperación no se hizo a un vecino, sino a una multinacional (goo.gl/GEqKq9).

¡Marichiweu!

Raúl Zibechi
La Jornada

viernes, agosto 18, 2017

Calentamiento global: el capitalismo y las catástrofes ambientales



Sobre el desprendimiento del Iceberg en la Antártida y la agonía de la gran barrera de coral australiana

El calentamiento global es un fenómeno que ocurre principalmente como producto de la emisión a la atmósfera de los denominados gases de invernadero (dióxido de carbono, metano, etc), que a partir de la revolución industrial fueron aumentando progresivamente en la atmósfera, como resultado principalmente de la quema de combustibles fósiles (petróleo, gas).
Estos gases atrapan la radiación solar reflejada por la tierra por lo que, al aumentar su cantidad, aumenta la retención de esa radiación, elevando la temperatura terrestre.
La mayor parte del planeta es agua, entonces el aumento de la temperatura terrestre implica también la elevación de la temperatura de los océanos. Por otro lado, el aumento en la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera tiene también como consecuencia el aumento de la acidez del agua.
La salida de Trump del (de todos modos inútil) acuerdo de París se produce de manera casi simultánea con dos fenómenos que evidencian el impacto a gran escala que el modo de producción capitalista está generando en el Planeta Tierra: por un lado, un iceberg de casi 6 mil kilómetros cuadrados (alrededor de 30 veces la ciudad de Buenos Aires) se desprendió de la Antártida, algo que constituye una tendencia (especialistas afirman que cerca del 80% de las barreras de hielo de la Antártida occidental se han perdido en los últimos 40-50 años). Por el otro, el fenómeno del blanqueamiento y posterior muerte de los corales de todos los océanos, y el más impactante, el de un gran porcentaje de la gran barrera de coral australiana, declarada patrimonio de la humanidad.
Los corales son animales marinos formados por pólipos que presentan simbiosis con microalgas que habitan en su interior y que realizan fotosíntesis. La elevación de la temperatura provoca la expulsión de esta microalga simbiótica de los pólipos de los corales (a diferencia de nosotros, la temperatura de la mayor parte de los organismos marinos depende directamente de la temperatura del agua). Además, el aumento de la acidez del agua dificulta la formación de la estructura del coral.
Determinar los alcances y las consecuencias de estos fenómenos es sumamente difícil por la complejidad del entramado de los ecosistemas. El desprendimiento del iceberg implica la aceleración progresiva del derretimiento de los polos (un cubo de hielo tarda más tiempo en derretirse que si uno tritura ese mismo cubo), lo que implica la elevación del nivel del mar y la desalinización del mismo dado que el hielo polar es de agua dulce.
Los corales, a su vez, son la base de ecosistemas marinos enteros. La gran barrera de coral, por ejemplo, tiene una superficie un poco mayor a la provincia de Buenos Aires. Sirve, por lo tanto, de hábitat y de alimento a una enorme variedad de especies marinas, que en muchos casos también son consumidas por los humanos. Como un castillo de naipes, retirar las cartas que están en la base, puede, en determinado momento, derribar toda la estructura.
La responsabilidad del imperialismo y de los gobiernos capitalistas es ineludible. El acuerdo de París, cuya cumbre fue financiada por muchos de los pulpos contaminantes (como Volkswagen), no fijó metas concretas ni obligaciones por país y buscó lavarse la cara frente a los movimientos ambientales. Es, a su vez, fuente de pujas intercapitalistas e interimperialistas, como lo demostró el reciente portazo de Trump.
Con la salida del acuerdo de París, Trump quiso congraciarse con el sector del carbón y el petrolero, pero chocó con los intereses de las compañías que han invertido en energías renovables, como las tecnológicas.
La depredación ambiental es inherente a un régimen social que consagra en el altar supremo a la ganancia capitalista, buscando disminuir el costo de la mano de obra, y, por supuesto, reducir a la mínima expresión cualquier costo que implique la preservación del medio ambiente. Y donde hay una aguda lucha por la supervivencia entre los grupos que dominan la economía mundial.
En nuestro país, el desmonte adquiere niveles que están dentro de record mundiales. El avance de la frontera de la soja y otros monocultivos impulsados por las grandes empresas, y sostenido desde kirchneristas hasta macristas, viene destruyendo los montes nativos, con su biodiversidad y sus habitantes.
Por otro lado, YPF y Chevron (empresa con la que el gobierno K realizó un acuerdo secreto que el actual gobierno mantiene vigente) están dentro del ranking de las 100 empresas con más responsabilidad en la emisión de gases de invernadero.
El catastrofismo, como método marxista de comprensión de las tendencias del capitalismo a su disolución y a la catástrofe social, como resultado de sus contradicciones internas, muestra toda su vitalidad ante la catástrofe ambiental. El régimen social capitalista debe ser reemplazado por una economía que esté planificada centralmente, en función de las necesidades de la población, y no del lucro capitalista, con toda la tecnología que la humanidad ha desarrollado y podrá desarrollar. Esto es posible, únicamente, bajo un gobierno de trabajadores. Manos a la obra, antes de que sea demasiado tarde.

Santiago Vasconcelos (Profesor de Biología, Miembro de TD)

Masacre en Barcelona



Los medios de comunicación se han apresurado, como en otras ocasiones, en caracterizar a la masacre ocurrida ayer en Barcelona como un acto del “terrorismo islámico”. No es, sin embargo, lo que opina el columnista internacional más destacado de Clarín, quien la atribuye a “Atacantes sin líderes e incontrolables”. Marcelo Cantelmi escribe que “este terrible episodio confirma la noción de que la mayoría de los atentados de esta índole sufridos en Europa, y en menor frecuencia en los EEUU, son generados por sujetos espontáneos, en general sin entrenamiento y con antecedentes de complicada integración social”. Descarta que lo hubiera organizado el ‘yihadismo’, “ahora que la banda ha quedado desmantelada”. Más adelante cita a un especialista británico para explicar que los atentados contra las multitudes obedecen a la incapacidad de estos terroristas para atacar “blancos militares o gubernamentales”.
Eduardo Febbro, corresponsal de Página 12 en París, asigna la masacre por atropellamiento, del miércoles a la noche, a un “Nuevo golpe del lobo solitario”. Subraya que en las ocho anteriores, con las mismas características –con excepción de la de París en 2015– los servicios de inteligencia no descubrieron “lazos operativos evidentes entre la base del Estado Islámico y los autores de las matanzas” (18/8/17). De acuerdo al portal World Socialist Web Site, “en varios de los ataques previos, los terroristas eran bien conocidos por las agencias de Inteligencia”; pero agrega algo más severo: que ellos “eran parte de un círculo más amplio que operaba como vehículo de las operaciones de Estados Unidos y las potencias de la UE para un ‘cambio de régimen’ en Siria y Libia”. En este caso, el “terrorismo islámico” se transmuta en terrorismo de cuño imperialista.
Cantelmi, con un propósito más amplio, afirma que este terrorismo es oriundo “de las barriadas pobres europeas entre los descendientes de inmigrantes musulmanes sin inserción, trabajo o estudio”. Hasta poco antes de la ola de terrorismo solitario, estos sectores protagonizaban, todos los fines de año, una quema masiva de autos en la “banlieue” parisina, y en 2007 una enorme rebelión, ocasionada por el asesinato de un muchacho por “la policía de proximidad”. Pero el columnista de Clarín va más lejos en sus conclusiones, cuando incorpora en la responsabilidad política por la decepción del pobrerío de origen extra europeo, al “descrédito generalizado actual de la disputa política e ideológica que antes daba sensatez a la protesta social”. El circunloquio de Cantelmi denuncia a la izquierda democratizante de Europa, que se ha integrado al Estado y al capitalismo, y a las burocracias sindicales, llámense CGT, CGIL, UGT-Comisiones Obreras, Trade Unions, o la Allgemeine Arbeiter Verband.
Los primeros en salir a explotar la tesis del “terrorismo islámico” fueron los jefes de Estado de los países que siembran el terror en Medio Oriente, día sí, día no, con bombardeos apuntados a la población civil o por medio de numerosos “daños colaterales” –o, como en Palestina, mediante la demolición de viviendas y la ‘limpieza étnica’. Donald Trump propuso ejecutar exterminios masivos de los autores de los actos de terror –incluidos los sospechosos–, y ofreció como ejemplo el exterminio desarrollado por su país en las guerras coloniales del imperialismo yanqui, ilustrando a Filipinas.
La elección de Filipinas no es arbitraria, pues allí, precisamente, es donde el presidente Duterte ha procedido a matanzas generalizadas, con el pretexto de la lucha contra el narcotráfico y el consumo personal de droga. Trump acaba de protagonizar una nueva crisis política en su país, al apoyar a bandas racistas y antisemitas, históricamente terroristas (KKK), que se movilizaron en bandas en la ciudad de Charlotteville. El Estado norteamericano le debe a su propio país el juicio y castigo a los perpetradores de las masacres del 11.9, que no son otros que sus aliados ‘wahabistas’ –Arabia Saudita.
El jefe de otra potencia exterminadora, el español Rajoy, se apresuró a denunciar el “terrorismo islámico”, con la añadida intención de influir en el conflicto acerca de la separación de Cataluña del Estado Español. No por nada, reivindicó, en Barcelona misma, la supremacía del Estado monárquico español. En Europa, el terrorismo de ‘lobos’ ha servido como pretexto para una creciente militarización de la vida cotidiana, y encima de ellos para propiciar, como ocurre con Macron, el gobierno ‘par ordonnance’ –o sea por decreto. La burguesía europea se encamina por la vía del “Estado de excepción”. Las guerras imperialistas son siempre propicias para regímenes de reacción política.
En los días previos a la masacre reciente, en Barcelona se registraron atentados contra blancos turísticos, de grupos catalanes, con el argumento de que el turismo y los turistas están caotizando la vida cotidiana de la ciudad y llevando a las nubes los precios de los terrenos. El conflicto del turismo, no solamente en Cataluña, se encuentra acicateado por la pelea entre las cadenas de monopolios hoteleros, de un lado, y la cadena rival, por el otro, que ofrece alojamientos baratos por vía digital. Es evidente la ausencia de un planteo urbano progresista, como la nacionalización del suelo y de los grupos inmobiliarios –como condición eficaz de un planeamiento urbano que beneficie al mundo del trabajo.
La conclusión que se desprende de una caracterización adecuada de los actos y masacres terroristas, es que, aquí también, “son responsables los Estados y los gobiernos”, en primer lugar los servicios de inteligencia y espionaje, que están doblemente vinculados al espionaje interno y al que tiene que ver con las intervenciones militares en numerosos países y continentes. Por esto es improcedente y contrarrevolucionaria cualquier forma de unidad nacional con estos Estados, incluso cuando fingen su oposición al terrorismo, y precisamente por esta cínica ficción. El fascismo está potencialmente representado por los Estados imperialistas, no por los ‘lobos solitarios’.
Por otra parte, el fascismo ‘sui generis’ del Estado Islámico, en el Medio Oriente, debe ser combatido con los métodos de la revolución socialista, o sea con una lucha para expulsar al imperialismo, arrancar la autodeterminación palestina (incluido el derecho al retorno), con el combate a los gobiernos reaccionarios, y por dar una nueva vida a “las revoluciones árabes”, para alcanzar la Unidad Socialista de todos los pueblos del Medio Oriente.
La proliferación de atentados terroristas es una expresión de la atomización política de la clase obrera, en especial en Europa, que es la encargada históricamente de poner fin a la explotación social, a las rivalidades nacionales y a las violencias reaccionarias de toda clase.
Guerras imperialistas, terrorismo, militarización, gobiernos de excepción y barbarie, o Revolución Mundial.

Jorge Altamira

Total repudio al atentado fascista de Barcelona



Ningún apoyo a los gobiernos español y catalán

El atentado terrorista de Barcelona reivindicado por el Estado Islámico, que ha dejado más de una docena de muertos y ochenta heridos es de un claro carácter fascista, que tiene como víctimas a hombres, mujeres y niños que paseaban por el centro de la ciudad catalana en plena temporada vacacional.
Ninguna razón puede aducirse para justificar este atentado a la población civil que merece el más intenso repudio de todos los trabajadores y las organizaciones revolucionarias del mundo.
Pero esto no supone apoyo alguno a las autoridades del gobierno central español ni del catalán que, pese a sus divergencias sobre el tema soberanista, esta misma semana no han dudado en militarizar –en conjunto- a los trabajadores del principal aeropuerto de la ciudad que se encontraban en huelga en reclamo de mejores salarios.
Y que utilizarán el atentado como pretexto para reforzar la militarización y el control social en España –y, en Cataluña en particular- así como para seguir justificando las masacres imperialistas, con la excusa de la “guerra contra el terrorismo”.
En esto no hay diferencias políticas entre gobiernos “progresistas” y “conservadores”. La virtual militarización francesa fue impuesta por el “socialista” François Hollande y lo mantiene la actual administración de Emmanuel Macron. Y otro tanto sucede con el gobierno conservador inglés y el laborista de Sadiq Khan, alcalde laborista de la capital de ese país, que coincidieron en la decisión de que haya “más policías en nuestras calles”.
En lo que respecta al gobierno de Mariano Rajoy, la represión está al servicio de un profundo ajuste antiobrero, que incluyó una reforma que ha abaratado el despido y facilita la baja de salarios. Las reformas financieras acabaron en el rescate de la banca. Esto, en plena recesión y con seis millones de desocupados.
Estos atentados son el coletazo de la barbarie orquestada por el imperialismo en Medio Oriente, Afganistán y el norte de África, donde se han desatado guerras y masacres con millones de víctimas, con el propósito de establecer gobiernos títeres y avanzar en la colonización de esas regiones. España es soporte de la coalición que bombardea Siria por medio de una presencia militar en la frontera turco-siria.
Para los revolucionarios y los trabajadores de todo el mundo, el repudio al terror fascista debe ir ligado a la pelea por expulsar al imperialismo de Medio Oriente, y de todo el resto de los países invadidos y por el derecho a la autodeterminación de los pueblos y por la revolución socialista internacional.

Nelson Marinelli

Eleanor Marx, la cuestión de la mujer y el socialismo



Escritora, actriz, organizadora sindical, militante socialista y feminista, fue la primera traductora de Madame Bovary al inglés y la primera biógrafa de su padre, Karl Marx. La historia de una mujer que se ganó un nombre propio en la historia del socialismo.
Mayo de 1871. Francia se encuentra conmocionada por la Comuna de París, que concentra las esperanzas de la clase obrera y el odio de la burguesía europea. Durante la semana sangrienta del 20 de mayo fueron asesinados más de 30.000 trabajadores y más de 8.000 encarcelados. Pocos días antes, dos mujeres jóvenes cuyo apellido podía hacer saltar las alarmas de la policía francesa ingresaban al país con nombre falso.
Jenny y Eleanor Marx iban a Burdeos para buscar a su hermana, Laura, cuyos hijos estaban enfermos. Su esposo, Paul Lafargue, había desaparecido poco antes, después de viajar a París para ponerse al servicio de la Comuna. Jenny y Eleanor ayudaron a poner a salvo a la familia Lafargue atravesando los Pirineos, pero cuando regresaron a Francia para borrar sus huellas fueron detenidas. Retenidas en arresto domiciliario durante una semana, serían interrogadas sobre el supuesto escondite de armas y artefactos para construir bombas.
La prensa europea acusaba a Marx de ser el artífice de la Comuna, por lo que sus hijas eran consideradas peligrosas. La policía francesa perseguía a las pétroleuses, mujeres que habían tenido un papel destacado durante la Comuna, como la amiga personal de los Marx, Elisabeth Dimitrioff. Cuando su padre muere, en 1883, Eleanor tiene 28 años y junto con Engels trabajan para preservar su legado, sus manuscritos y su correspondencia Eleanor Marx tenía 16 años y ésta fue su primera experiencia política, que la marcará para siempre. Cuando regresa a Londres se pone a militar activamente, participa en la organización del Congreso de la Asociación Internacional de Trabajadores y en el comité de ayuda a los refugiados de la Comuna de París. Su perfecto manejo del inglés, alemán y francés le permite hacer de intérprete y se ocupa de organizar el primer acto de aniversario en homenaje a los comuneros.
Algunos, como el húngaro exiliado Leo Frankel, se enamoran perdidamente de la joven Marx. Pero quien despierta su interés es otro destacado comunero, el vasco francés Hippolyte Prosper-Olivier Lissagaray, quien poco después escribirá la primera historia sobre la Comuna de París con la ayuda de Eleanor. “Hans Röckle era un mago que llevaba una tienda de juguetes: hombres y mujeres de madera, animales fantásticos, gnomos y gigantes.
Las dificultades económicas lo obligaban a vender sus creaciones al diablo y los muñecos vivían grandes aventuras hasta regresar a la tienda”. Con seis años, la pequeña Tussy, como la llamaban en casa, escuchaba por las noches las historias que inventaba su padre. En ese período, Marx pasaba horas trabajando en sus manuscritos para El Capital, con la pequeña Eleanor jugando a su lado o montando a caballo sobre sus hombros. Sumida en grandes dificultades económicas, la familia Marx sobrevivía con la ayuda de Federico Engels, el General, como llamaba Tussy a su “segundo padre”.
En la casa de Jenny y Karl Marx todos eran lectores. Colecciones de historia, filosofía, las recientes obras de Darwin, escritos de Hegel, Rousseau y Fourier, novelas de Balzac y Dickens, la poesía de Goethe. El preferido era Shakespeare, que Tussy aprendió a recitar de memoria desde chica y despertó su amor por el teatro.
A los 18 años, Tussy busca independizarse --algo raro para una mujer soltera en la Inglaterra victoriana--, encuentra trabajo enseñando en una academia de mujeres en Brighton y mantiene una relación --por momentos clandestina-- con Lissagaray. Pero una crisis de nervios, la mala alimentación y el deterioro de su salud la obligan a regresar a Londres. Su actividad política no decae y en los años siguientes participa en los debates sobre Irlanda, los intentos de formación de un partido socialista independiente y la campaña de amnistía para los comuneros. Cuando su padre muere, en 1883, Eleanor tiene 28 años y junto con Engels trabajan para preservar su legado, sus manuscritos y su correspondencia.
Le escribe a Kautsky: “Su obra debe conservarse tal como es y todos debemos intentar aprender de ella. Así todos podremos caminar con sus largas piernas”. La mujer y el socialismo Golpeado por la muerte de su gran amigo, Engels revisa los estudios de Marx sobre la cuestión de la familia en la historia y da forma a su libro El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (1884), obra pionera del feminismo socialista. Eleanor colabora, leyendo y discutiendo los borradores. Publica junto con su esposo, Edward Aveling, su propio trabajo: La cuestión de la mujer, un punto de vista socialista. Eleanor defiende que la lucha por la emancipación de las mujeres solo puede lograrse en el socialismo, y que ésta es un prerrequisito para aquel. Durante el agitado año de 1886, Eleanor y Aveling recorren 35 ciudades de Estados Unidos invitados por el Partido Socialista Laborista.
Tussy habla sobre la situación de los trabajadores y las mujeres obreras. El movimiento sindical norteamericano es un hervidero, después del encarcelamiento de los mártires de Chicago, que serán fusilados ese mismo año. El éxito de la gira solo se enturbia al final por unas denuncias contra Aveling, que derrocha parte del dinero del SLP en gastos superfluos. Aveling esconde a Eleanor sus relaciones con numerosas mujeres y miente sobre sus deudas. Contra la opinión de muchos dirigentes sindicales, Eleanor planteaba la necesidad de organizar a las mujeres y a los trabajadores no calificados.
En la década siguiente Eleanor Marx se dedica a numerosas tareas políticas y de organización del movimiento obrero. Participa del Congreso de fundación de la Segunda Internacional, donde conoce a Clara Zetkin (traduce su discurso sobre las mujeres) y cumple un papel destacado colaborando con las huelgas de los portuarios, los trabajadores del gas y las fábricas químicas de Silvertown. Auspicia la formación de la primera sección de mujeres en el Sindicato de trabajadores del gas, asesora a las trabajadoras de comercios en huelga y apoya la organización sindical de las obreras más explotadas que pelaban cebollas en fábricas alimenticias.
Contra la opinión de muchos dirigentes sindicales, Eleanor planteaba la necesidad de organizar a las mujeres y a los trabajadores no calificados. Después del fallecimiento de Engels, Eleanor recibe la mayoría de los papeles de Marx y se dedica a editar sus manuscritos. En 1897 publica Salario, precio y ganancia, mientras avanza en la biografía de Marx, pero el creciente deterioro de su vida personal le impide continuar. Aveling miente cada vez más y acumula deudas a costa suya.
Finalmente, la crisis alcanza su cenit cuando Eleanor se entera que Edward se ha casado con otra mujer, usando un nombre falso. Sumida en una grave crisis personal, Eleanor muere a los cuarenta y tres años en marzo de 1898 después de ingerir veneno. Al igual que la protagonista de la novela de Flaubert, Eleanor no logró sobrellevar su propia tragedia privada. Muchos de sus amigos y allegados consideraron a Aveling responsable --directo o indirecto-- de su muerte, y éste fallece pocos meses después.
El triste final de Eleanor Marx no oscurece la intensidad de su vida, sus aportes al movimiento obrero y al feminismo socialista. Como escribe su biógrafa, Rachel Holmes, “Eleanor Marx cambió el mundo. En el proceso, se revolucionó a sí misma.”
El 4 de mayo de 1890, 250.000 trabajadores se reunieron en Hyde Park, en Londres, para celebrar por primera vez el día internacional de los trabajadores. Eleanor Marx tomó la palabra ese día desde la tribuna. Al terminar el discurso, citó una de sus estrofas preferidas de Shelley:

Alzaos cual leones tras un largo sueño.
En número invencible.
Sacudíos vuestras cadenas y que caigan a la tierra como el rocío
que durante el sueño se posó sobre vosotros.
Vosotros sois muchos y ellos son pocos.

Josefina L. Martínez

Santiago Maldonado, los mapuches y los dueños de la tierra



La demonización de los miembros de la comunidad mapuche reprimida en Chubut tiene un objetivo preciso: ocultar los poderosos intereses de un paraíso terrateniente.

Las agitadas declaraciones de los más altos funcionarios del gobierno de Cambiemos y sus medios afines ante la escandalosa desaparición de Santiago Maldonado, configuran un combo tan alarmante como bizarro. Según este colérico relato, la comunidad mapuche que fue reprimida en Chubut tiene una ideología anarquista, cuenta con financiamiento de grupos ingleses, posee aliados kurdos, sus miembros están adiestrados por las FARC colombianas y fueron adoctrinados por grupos terroristas chilenos. También han declarado la guerra armada al Estado argentino, pretenden imponer aquí y ahora el secesionismo de la nación mapuche y son incendiarios seriales, cuyo único objetivo es la destrucción total y absoluta de lo que se cruce en su camino. Una narrativa siniestra a la medida de la construcción perfecta de un eje del mal enclavado en la Patagonia.
Facundo Jones Huala, referente de la comunidad, detenido ilegalmente en la ciudad de Esquel y con pedido de extradición por parte de las autoridades chilenas, sintetizó sus objetivos en un reportaje para La Izquierda Diario: “Nosotros cuando planteamos la idea de la liberación nacional mapuche y de la reconstrucción de nuestro mundo, no estamos planteando la construcción de un Estado mapuche. Nunca planteamos eso, sencillamente porque el Estado es una concepción occidental. Nosotros no queremos eso. Nosotros queremos vivir como mapuches, dentro de nuestras tierras. Nación y Estado son dos conceptos diferentes. Y si hay que construir algo diferente a este Estado, eso lo tiene que hacer la sociedad y todos los pueblos que habitan este suelo, que no somos sólo los mapuches. Mientras tanto, pedimos que al menos dentro del territorio mapuche se nos respete nuestra forma de vida y nuestras normativas”.
Queda en evidencia que la distancia entre la realidad de los reclamos y objetivos de la comunidad y el relato estatal-mediático puede llegar a ser abismal. Eso que llaman “posverdad”, es en realidad un perfeccionamiento de un viejo método que se basa en abrumar con una montaña de mentiras que buscan ocultar los intereses que realmente están detrás de escena.
La demonización de toda forma de movilización o protesta es una norma en el discurso de Cambiemos. Tiene un objetivo general: fortalecer el aparato punitivo de un gobierno de ajuste que sólo cierra con represión; pero también un objetivo particular ante este hecho: encubrir a los verdaderos “ocupas” del paraíso terrateniente en el que se ha convertido una gran parte de la Patagonia argentina.
Uno de ellos es la empresa Benetton, el imperio textil italiano que compró en 1991 unas 900.000 hectáreas en las que crían alrededor de 280.000 ovejas que producen 1.300.000 kilos de lana por año. También posee 16.000 vacas, 8.500 hectáreas plantadas con soja, 24.600 hectáreas de pino ponderosa, entre otras explotaciones. Más del 98% de las tierras están en tres provincias sureñas: Santa Cruz, Río Negro y Chubut. Todas las hectáreas suman una extensión similar a la provincia del Chaco. Podrían fundar el Estado subnacional número 24: la provincia Benetton.
La larga historia de entrega y saqueo de esas tierras está documentada en muchos trabajos, pero es muy ilustrativo el libro del investigador rionegrino Ramón Minieri “Ese ajeno sur”, donde cuenta el itinerario de la Compañía de Tierras del Sud Argentino (más conocida como “La Compañía”). El Estado donó literalmente los territorios entre los 1885 y 1896. Se trataba, en esa época, de lotes de 80.000 hectáreas cada uno, otorgados individualmente a ciudadanos ingleses residentes, en su mayoría, en Londres, que administraban sus negocios en el país mediante representantes (testaferros).
El dato "de color" fue aportado el historiador Sergio Wischñevsky, quien recordó que gran parte de esas "subastas" las realizó Adolfo Bullrich, dueño de la casa de remates Adolfo Bullrich y Cía., cuyo edificio funcionaba en el lugar donde hoy está el centro comercial Patio Bullrich. Los Bullrich actuales son choznos de Don Adolfo, sexto grado de consanguinidad en la línea directa descendente, pero las mismas convicciones e intereses.
La concentración latifundista se realizó sobre la base de esos métodos de acumulación originaria y con el avance sobre la población indígena mediante el exterminio y una larga guerra de baja intensidad que continúa hasta nuestros días. Los sucesivos gobiernos legalizaron y legitimaron esa ocupación y la defendieron con las armas en la mano cuando fue necesario. No hubo grandes diferencias entre liberales-conservadores y nacional-populares ante el poder de los terratenientes ingleses o, ahora, italianos.
No se habla con la misma intensidad rabiosa con la que se refieren a la comunidad mapuche, de “esos extranjeros que con métodos violentos (terrorismo de Estado incluido), estafas, ocupaciones ilegales, engaños, mentiras, maniobras, expoliación y saqueo”, se quedaron gran parte de la Patagonia.
Como certeramente afirma Minieri, hay que desarmar los mitos interesados. Tanto aquel que habla la “Patagonia desértica, ruda o maldita que no ayuda a comprender que su tierra es un recurso apreciable, tanto por su situación en el mapa del mundo como por sus disponibilidades”; como el igualmente desorientador mito simétrico y contrario: “el de la Patagonia riquísima e inexplotada”. Porque “interesa despejar estas falsas imágenes para descubrir la verdad de esta tercera parte de la Argentina donde existen riquezas, donde esas riquezas han sido y son explotadas, y donde esa explotación no beneficia al pueblo ni a la Nación.”

Fernando Rosso
La Izquierda Diario

jueves, agosto 17, 2017

Manu Chao reclamó la aparición con vida de Santiago Maldonado



“Santiago Maldonado está desaparecido. La última vez que lo vieron era arrestado por Gendarmería en [la] violenta represión a Lof Cushamen. Pedimos: aparición con vida ya. Vivo se lo llevaron, vivo lo queremos”.
Con estas palabras, el reconocido artista Manu Chao se solidarizó desde su cuenta en Facebook, que tiene más de 2 millones de seguidores, con la lucha de sus familiares y las organizaciones populares.
Recordemos que miles de personas se movilizaron a Plaza de Mayo junto a los familiares de Santiago el pasado viernes, denunciando la responsabilidad estatal en la represión de Lof Cushamen y la posterior desaparición de Santiago. El gobierno de Macri-Bullrich ha reaccionado con notable hostilidad hacia la comunidad mapuche, lo que se explica por su papel de gendarmes de los intereses de las petroleras y terratenientes que se han apropiado de la Patagonia.

Venezuela: Dos semanas de Constituyente



En las dos semanas de sesiones que lleva la Asamblea Constituyente, el gobierno de Maduro ha impuesto un paquete de medidas con las cuales pretende manejar la crisis. La Constituyente debutó con la destitución de la fiscal general Luisa Ortega, la otrora ultrachavista que había tomado distancia del gobierno y desafiado al régimen bolivariano; a renglón seguido, aprobó las nuevas bases de funcionamiento político del país proclamando a la Constituyente como poder supremo de la nación, asignándole al resto de las instituciones vigentes un status subordinado. En consonancia, Maduro revalidó su cargo como presidente ante el nuevo organismo, que tiene en sus manos la facultad de disolver la Asamblea Nacional. El nuevo organismo ha absorbido en los hechos las funciones legislativas que antes cumplía la Asamblea, reducida a un cascarón vacío. Entretanto, el gobierno ha continuado en forma implacable con el descabezamiento de alcaldes opositores.
El régimen bolivariano ha derivado en estado de excepción permanante, manejado por la camarilla que usufructúa el poder sostenida, a su vez, por la cúpula militar. La Constituyente ha oficiado de instrumento y de pantalla para ese tránsito... Pero el gobierno de Maduro hasta ahora no ha llevado esta tendencia hasta el final y no ha procedido a disolver la Asamblea Nacional y, del mismo modo, sigue reconociendo los estados regionales administrados por los gobernadores.
La última medida tomada por la Constituyente es adelantar las elecciones a gobernador para octubre, cuya convocatoria estaba prevista originalmente para el 10 de diciembre. Como es sabido, los gobernadores tienen su mandato constitucional vencido desde diciembre del año pasado, cuando deberían haberse celebrado las elecciones. Maduro había esquivado las elecciones regionales frente al temor fundado de que iba a sufrir una paliza electoral que hubiera terminado por sancionar su hundimiento definitivo.

La oposición

El giro de la política oficial tiene que ver con el cambio de escenario en las últimas semanas. Maduro logró recuperar la iniciativa política, en tanto el desenlace de la Constituyente ha derrumbado a la oposición. La prensa habla de una “desmoralización” en las filas de la derecha (La Nación, 10/8). Las últimas convocatorias de la oposición, asimismo, han sido muy reducidas en número de asistentes y esa tendencia está en aumento. “Desde la elección del 30 de julio se ha rebajado la tensión en las calles, tras más de cuatro meses de protestas contra el gobierno que han dejado unos 120 muertos. La oposición (…) está teniendo problemas para mantener la protesta en la calle. La última marcha contra las recientes condenas a alcaldes opositores registró mucho menos apoyo que el de pasadas ocasiones” (El Mundo, 12/8).
En torno de la convocatoria a las elecciones a gobernadores, la derecha se dividió entre los partidarios de concurrir y los partidarios de no hacerlo, pero finalmente prevaleció la primera opción. La Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que nuclea a todas las fuerzas de la oposición, resolvió presentar candidatos comunes en las elecciones regionales en diciembre. Más que el amor, los ha unido el espanto, de cara a un cuadro de desinflle y derrumbe que hoy reina en sus filas. Está fresco en la memoria de todos su incapacidad para frenar la realización de las recientes elecciones a Constituyente.
La oposición concurre a sabiendas de que el proceso está viciado y tiene un carácter abiertamente proscriptivo. El régimen bolivariano ha aprovechado la nueva situación para inhabilitar la presentación de varios de los candidatos opositores más reconocidos y ubicados en distritos clave. Por ejemplo, el líder opositor Henrique Capriles, doble candidato presidencial, no podrá presentarse a la reelección como gobernador del estado de Miranda. Siguiendo esa misma línea, el gobierno ha procedido a la destitución de intendentes opositores, acusados de no haber reprimido las protestas callejeras.
La decisión de la derecha de presentarse de todos modos a las elecciones proviene, probablemente, de una imposición del exterior en que las grandes potencias están procurando armar una transición controlada que culmine con el relevo del régimen chavista. Las elecciones a gobernador son un terreno del que pretende valerse el imperialismo en el juego de sus presiones y negociaciones diplomáticas en Venezuela. Más allá de las amenazas de una invasión planteada por Trump, la línea predominante en la Casa Blanca está dirigida a buscar una salida negociada. El vicepresidente Pence en gira por Latinoamérica “bajó el tono del mensaje de Trump (sobre una intervención militar a Venezuela) y enfatizó los ejes en la presión económica y diplomática” (Clarín, 16/8).
Ni siquiera prospera la idea de un embargo. Las corporaciones petroleras yanquis acaban de enviar una carta al presidente norteamericano declarándose contra una medida de esta naturaleza que paralizaría las destilarías dependientes del crudo venezolano. Al mismo tiempo, han advertido sobre su inconveniencia en el plano político, pues agitaría el sentimiento antinorteamericano en el país y el continente, y terminaría favoreciendo a Maduro, quien podría abroquelar la opinión pública contra la injerencia imperialista.
Esto es lo que ha venido explotando Maduro en los últimos días. Las bravuconadas de Trump, según lo destacan algunos analistas norteamericanos, están dictadas más que por el escenario internacional por el frente interno. El magnate busca exhibir un liderazgo y una iniciativa en el plano mundial que no ha logrado imponer dentro de sus propias fronteras. En lo que se refiere a Venezuela, Trump ha seguido el libreto que vienen agitando Marcos Rubio, el diputado gusano por Florida, quien es uno de los miembros de la Comisión de Inteligencia del Congreso, que es la que debe pronunciarse sobre los vínculos de Trump y sus colaboradores con el gobierno ruso y que podría derivar en un impeachment contra el presidente.

Límites insalvables

Más allá del respiro que el gobierno haya logrado, esto tiene patas cortas si Maduro y compañía no son capaces de ofrecer una salida al descalabro nacional y a la situación popular desesperante. En las dos semanas de sesiones, el gobierno no implementó ninguna medida distinta de las que ha tomado durante tres años, frente al hundimiento económico y social de Venezuela afectado por una caída del 20% del PBI y a una hiperinflación que el gobierno no tiene la intención de enfrentar.
Continúa la reducción del consumo y la atención sanitaria. Los dólares, cada vez más exiguos, que se necesitan para alimentos, medicamentos y productos de primera necesidad son destinados a pagar la deuda externa. La Constituyente viene a convalidar la política oficial de violento ajuste contra las masas, que es el tributo y la garantía para el pago de los acreedores, y la privatización petrolera y minera, que va de la mano de la abolición del monopolio estatal del comercio exterior de combustibles.
Lejos de abrir un nuevo horizonte, la Asamblea Constituyente viene a convalidar el rumbo oficial. En su afán de sobrevivir, Maduro ha estrechado vínculos con Rusia. A cambio de nuevos préstamos, el gobierno venezolano debería entregar al gobierno de Putin yacimientos del Orinoco y avanzar en la privatización petrolera y minera. Esta “asociación”, sin embargo, es un salvavidas de plomo que ni siquiera asegura a Venezuela salir de su penuria financiera. Estos mismos métodos son los que ha utilizado con China, lo cual no ha impedido que le suelte la mano, pese a todas las concesiones que se le otorgó.
Partiendo del cuadro expuesto, la Asamblea Constituyente lejos de cerrar la crisis, es un momento de ella. El retroceso de la oposición, muy probablemente, haga salir a luz las disidencias en el oficialismo que hasta hoy están reprimidas y se ventilaban en forma reservada. Algunos analistas han puesto de relieve que el ala liderada por Maduro no excluye una mediación con la derecha, en tanto Diosdado Cabello sería partidario de afianzar un régimen de camarilla, disolviendo la Asamblea Nacional y barriendo con las instituciones del régimen actual que siguen en vigencia. De la misma manera, habrá que ver cómo se refractan en el interior de la Constituyente la enorme crisis social que se agrava día a día.
Entramos en una nueva transición de carácter convulsivo. La tarea del momento político actual es hacer emerger un polo político independiente de la clase obrera, que tiene condiciones de abrirse paso apoyándose y nutriéndose de las múltiples tendencias combativas y clasistas que existen en el país. La condición para ello es la ruptura política con el chavismo y la independencia política de todas las variantes patronales, lo que, a su vez, es un requisito insoslayable para derrotar a la derecha y sus maniobras golpistas.

Pablo Heller

Los comisarios del pensamiento único

Hoy, cuando la canalla mediática está desatada en el mundo occidental, no está de más recordar que como otros términos del discurso político, la palabra “democracia” tiene un significado técnico orwelliano cuando se usa en exaltaciones retóricas o en el “periodismo” habitual, para referirse a los esfuerzos de Estados Unidos y de sus aliados para imponer la democracia liberal representativa a Estados considerados “forajidos” como la Venezuela actual.
En ese contexto, se ha convertido en un lugar común que cuando más democracia y libertades se dice reconocer y defender, más se reprime la facultad de pensar; sobre todo, la actividad de pensar a contracorriente. Con la novedad de que en la persecución del pensamiento crítico ya no hay fronteras. Pero sucede, además, que en el nuevo panóptico planetario y en el marco de la guerra de espectro completo en curso, quienes cuestionan el orden hegemónico o no se ajustan al marco del dogma establecido por los amos del universo, pueden convertirse en un objetivo político-militar.
Pensar entraña riesgos y trae consecuencias. Ello ocurre en las ciencias sociales y las humanidades, pero también en el periodismo. En la actual coyuntura, bien lo saben, entre otros, Atilio Borón (Página 12, Rebelión.org,) y Luis Hernández (coordinador de Opinión de La Jornada), quienes por practicar el ejercicio crítico de pensar con cabeza propia, son objeto de mofa, presiones y campañas de estigmatización y criminalización por un puñado de diletantes vigilantes del pensamiento único neoliberal que responden a un mismo y nauseabundo guión de Washington.
“Nicolás Maduro dictador” emite la voz del amo desde las usinas del poder mundial, y el eco es amplificado urbi et orbi por una cohorte de amanuenses subvencionados y tarifados. El esquema es simple: para el periodismo mercenario, el “Maduro dictador” sustituye hoy a “las armas de destrucción masivas” de Sadam Hussein, en 2003. El saldo de la mentira del Pentágono como arma de guerra costó más de un millón de muertos; pero eran iraquíes.
El modelo “comunicacional” está bien engrasado. Permite debates, críticas y discrepancias, en tanto se permanezca fielmente dentro del sistema de presupuestos y principios que constituyen el consenso de la elite. Es un sistema tan poderoso que puede ser interiorizado en su mayor parte, sin tener conciencia de ello. En general, quien tiene ideas equivocadas o intenta romper el molde es apartado o ignorado; pero en ocasiones puede ser satanizado por los llamados intelectuales públicos, los pensadores políticamente correctos, la gente que escribe editoriales y cosas así, y es colocado frente al paredón de la “prensa libre”.
Recuerda Marcos Roitman que los ideólogos del actual sistema de dominación han reinterpretado los saberes y el conocimiento bajo una única racionalidad: la del capital. El capital niega su carácter totalitario. En su dimensión política, el capitalismo socializa la violencia y deslastra la historia que le resulta incómoda. Bajo los criterios de la “colonialidad del saber”, es capaz de eliminar al nazismo y al fascismo −también al franquismo, al somocismo, al duvalierismo y el pinochetismo− como fenómenos inherentes a su racionalidad.

W. Lippmann y la ingeniería del consenso

Hace más de un cuarto de siglo, en Los guardianes de la libertad (Grijalbo Mondadori, 1990), Noam Chomsky y Edward S. Herman develaron el uso operacional de los mecanismos de todo un modelo de propaganda al servicio del “interés nacional” (de EU) y la dominación imperial. Nos enseñaron a examinar la estructura de los medios (la riqueza del propietario) y cómo se relacionan con otros sistemas de poder y de autoridad. Por ejemplo, el gobierno (que les da publicidad, fuente principal de ingresos), las corporaciones empresariales, las universidades.
Asimismo, diseccionaron a los medios de elite (The New York Times, The Washington Post, CBS y otros) que marcan “la agenda” de los gestores políticos, empresariales y doctrinarios (profesores universitarios), pero también la de otros periodistas, analistas y “expertos” de los medios de difusión masiva que se ocupan de organizar el modo en que la gente debe pensar y ver las cosas.
Demostraron, en síntesis, cómo mediante la violencia psicológica o simbólica e indignantes campañas de intoxicación lingüística (des)informativas y supresiones (“las peores mentiras son las que niegan la existencia de lo que no se quiere que se conozca”, nos alerta a su vez Emir Sader); manipulaciones, normas doble-estándares y duplicidades; sesgos sistemáticos, matizaciones, énfasis y tonos, y de la selección del contexto, las premisas y el orden del día general, se lleva a cabo el control elitista de la sociedad mediante lo que Walter Lippmann denominó “la ingeniería del consenso”.
Ese modelo de propaganda −por lo general dicotómico o maniqueo: verbigracia “Maduro dictador vs. la oposición democrática de la MUD”; las hordas chavistas vs. los luchadores de la libertad de D. Trump− deja entrever que el “propósito social” de los medios es inculcar y defender el orden del día económico, social y político de los grupos privilegiados. Para ello, la fórmula es sencilla: los dueños de la sociedad utilizan a una “clase especializada” −conformada por “hombres responsables” y “expertos” que tienen acceso a la información y a la comprensión, en particular, académicos, intelectuales y periodistas− para que regule las formas de organización del rebaño desconcertado; para manufacturar el consentimiento y mantener a la chusma a raya.
Todo el sistema de ideas políticas del imperialismo tiende a argumentar su derecho a la dominación, a la supeditación del Estado a los monopolios en todas las esferas de la vida; a la manipulación de las masas y la desinformación de la “opinión pública. Según Lippmann, la labor del público es limitada. El público no razona, no investiga, no convence, no negocia o establece. Por ese motivo, “hay que poner al público en su lugar”. La multitud aturdida, que da golpes con los pies y ruge, “tiene su función: ser el espectador interesado de la acción”. No el participante.

Medios domesticados: la mentira del silencio

Para Chomsky, la tarea de los medios privados que responden a los intereses de sus propietarios, consiste en crear un público pasivo y obediente, no un participante en la toma de decisiones. Se trata de crear una comunidad atomizada y aislada, de forma que no pueda organizarse y ejercer sus potencialidades para convertirse en una fuerza poderosa e independiente que pueda hacer saltar por los aires todo el tinglado de la concentración del poder. ¿Ejemplo? Los 8.089.320 votantes que a despecho de las amenazas imperiales y la ofensiva terrorista paramilitar decidieron empoderar a los/as nuevos constituyentes.
Sólo que para que el mecanismo funcione, es necesaria, también, la domesticación de los medios; su adoctrinamiento. Es decir, generar una mentalidad de manada. Hacer que los periodistas y columnistas huyan de todo imperativo ético y caigan en las redes de la propaganda o el doble pensar. Es decir, que se crean su propio cuento y lo justifiquen por autocomplacencia, pragmatismo puro, individualismo exacerbado o regodeo nihilista. Y que, disciplinados, escudados en la “razón de Estado” o el “deber patriótico”, asuman –por intereses de clase o por conservar su estabilidad laboral− la ideología del patrioterismo reaccionario. En definitiva, el miedo a manifestar el desacuerdo termina trastocando la prudencia en asimilación, sumisión y cobardía.
Moraleja: no se vale discrepar con el consenso. Solo se debe pensar en una sola dirección, la presentada por el sistema de dominación capitalista. Y si para garantizar el consentimiento es necesario aplicar las herramientas de la guerra psicológica para el control de las masas (como azuzar el miedo, fomentar la sumisión y generar un pánico y terror paralizantes), los comisarios del gran hermano entran en operación bajo el paraguas de lo políticamente correcto, amparados por todo un sistema de dádivas y premios que brindan un poco de confort y poder acomodaticio.

La no noticia y el Consenso de Lima

Ya encarrerado, el pensamiento reaccionario se refuerza bajo un discurso de desprecio y odio clasista, xenófobo y racista. Siete jóvenes han sido quemados por parecer “chavistas” por los “demócratas” que defienden los 12 presidentes latinoamericanos del “Consenso de Lima”.
En consecuencia, aduladores de los poderes fácticos que actúan en las zonas de penumbra, los social-conformistas de los grandes medios –con el periódico El País de Madrid como buque insignia de la prensa en español− practican a diario el lenguaje operacional del orden sistémico, reproduciendo la lógica de la dominación de manera expansiva.
Así, casi cada día durante los últimos cuatro meses, en Ciudad de México, Madrid, Bogotá o Buenos Aires, el pensamiento reaccionario apuntala la contrarrevolución en Venezuela. Y ello es así porque el poder real ha creado un ejército de hombres y mujeres dedicados a mantener y reproducir la ideología dominante y desarticular el pensamiento crítico; dedicados a frenar el cambio social y democrático de los de abajo mediante “la mentira del silencio” (Sader). Es decir, negando la existencia de lo que no se quiere que se conozca, por ejemplo, en la coyuntura, la formidable victoria del chavismo bravío y los nuevos constituyentes antisistémicos (anticapitalistas y antimperialistas). O, como señala Ángeles Díez, sustituyendo la información principal por la “no noticia”: un atentado de los violentos de la MUD se atribuyó mágicamente a la “represión” de Maduro (aderezado con titulares que reforzaban una matriz de opinión con eje en el autogolpe de Estado, la violencia, el caos y la emergencia humanitaria), para difuminar la verdadera noticia: que el 30/J ocho millones respaldaron la Constituyente.
El poder reclama una única racionalidad, un solo orden, una sola intransigencia verdadera. Es por eso, también, que a la manera de divisiones y/o francotiradores de un ejército vasallo en el frente externo −y dado que toda intervención militar es precedida por una campaña de intoxicación mediática con eje en la guerra psicológica−, los paraperiodistas tienen la misión de vigilar, hostigar y presionar a quienes, como Atilio Borón y Luis Hernández, se apartan del consenso de la elite reaccionaria.
A la biopolítica del cuerpo se suma hoy la psicopolítica de la mente (Roitman). Y así, los saberes políticamente correctos forman parte del modelo de dominación y marcan el ritmo de la pulsión del poder: quienes levanten la voz y se aparten de la manada serán denigrados, hostigados y/o castigados. En sentido contrario, y en el marco de la guerra no convencional y asimétrica que libran el Pentágono y la Agencia Central de Inteligencia (CIA) contra el gobierno constitucional y legítimo de Nicolás Maduro y el pueblo de Venezuela, una agenda con la atención constante hacia las víctimas de la represión de la “dictadura” venezolana, ayuda a convencer al público de la maldad del enemigo y prepara el terreno para justificar la subversión de la MUD y una eventual intervención “humanitaria” del Pentágono.

Auschwitz, el trabajo sucio y los neomaccarthistas

El genocidio de Hitler y la Alemania nazi fue un acto consentido por el pueblo alemán; los hornos crematorios funcionaron a plena luz del día. Con distintas modalidades, el horror de Auschwitz y Treblinka se replica hoy en Afganistán, Irak, Libia, Siria, Colombia y en el México de las fosas comunes. Las víctimas mortales de las guerras coloniales del Pentágono y la OTAN en Afganistán, Pakistán e Irak ascienden a cuatro millones. En general, la “buena prensa” de Occidente ha apoyado o justificado todas esas atrocidades. Es fácil predecir qué ocurriría en caso de estallar una intervención “humanitaria” o una guerra civil auspiciada por Estados Unidos en Venezuela.
El uso de la mentira con fines políticos es de vieja data. En 1950, el informe de la Comisión Tydings sobre el senador Joseph McCarthy y el maccarthismo, señaló: “Hemos visto utilizar aquí por primera vez en nuestra historia la técnica de ‘la gran mentira’. Hemos visto cómo, mediante la insistencia y la mezcla de falsedades (simples habladurías, tergiversaciones, murmuraciones y mentiras deliberadas), es posible engañar a un gran número de gente”.
Los periodistas, editores y directores de la gran prensa estadunidense, que con frecuencia sabían que McCarthy estaba mintiendo, escribían y divulgaron lo que él decía y dejaban que el lector, que no tenía ningún medio de averiguarlo, intentara deducir la verdad. Un día, el senador republicano John Bricker, le dijo a McCarthy: “Joe, usted es realmente un hijo de puta. Pero a veces es conveniente tener hijos de puta a nuestro alrededor para que se encarguen de los trabajos sucios”.
El propósito del maccarthismo fue revertir el pacto social keynesiano (el Estado benefactor) que redistribuía parte de las ganancias del capital hacia abajo. Ronald Reagan profundizó el proyecto conocido hoy como neoliberalismo, con epicentro en la liquidación de los bienes y la esfera pública y la mercantilización y privatización radical de todo. El macartismo hizo escuela y lo practican ahora muchos periodistas en el caso Venezuela (¡estúpidos, es el petróleo!), pero las madres no tienen la culpa…

Carlos Fazio

EE.UU. despliega un menú de opciones, entre ellas la guerra por delegación, para terminar con el chavismo

Injerencia en Venezuela

Las amenazas de Donald Trump, las “sanciones” del gobierno estadounidense, los bloqueos bancarios y financieros, los intentos de aislamiento diplomático, dejan en claro la incapacidad de la derecha venezolana de voltear el tablero y su total dependencia de la voluntad de Washington.
Mientras participa en mesas de diálogo con el gobierno, con un escueto comunicado, la desmembrada Mesa de la Unidad Democrática, intentó responsabilizar al presidente Nicolás Maduro por la amenaza de intervención militar de Donald Trump, cuando sus principales dirigentes fueron protagonistas de las súplicas a gobernantes y funcionarios estadounidenses para que invadieran el país, ante los sucesivos fracasos de todas sus estrategias legales, violentas y terroristas.
Para no ir más atrás –porque el relato se volvería interminable-, en este 2017 importantes dirigentes del antichavismo, Julio Borges, Luis Florido y la devaluada exprimera dama de Voluntad Popular Lilian Tintori, se han fotografiado con importantes funcionarios estadounidenses, dejando prueba gráfica de sus intentos. Suponían que el gobierno venezolano se iba a amedrentar viéndolos conchupados con la dirigencia de la primera potencia mundial.
Lo mismo había intentado, años atrás, María Corina Machado, quien tuvo la valentía –hay que reconocérselo- de fotografiarse con Geoge Bush, y difundir urbi et orbi la foto.
Conscientes de que una imagen vale más que mil palabras (las que difícilmente puedan juntar), tampoco tuvieron empacho en fotografiarse con Luis Almagro, el gerente de Estados Unidos en la Organización de Estados Americanos, ante quien exigían la aplicación de la Carta Democrática. Y en Washington y Miami, donde viajan regularmente, para lograr el bloqueo financiero del país (de su país) por parte de los grandes bancos internacionales.
Julio Borges aparecía fotografiado y sonriente junto a H.R. McMaster, asesor de seguridad nacional de Trump, quizá exigiéndole lo que mejor sabe hacer, intervenir y masacrar poblaciones inocentes e indefensas en nombre de la libertad y la democracia., como lo hizo en la segunda fase de la ocupación de Irak, dándole argumento al surgimiento del Estado islámico. Y MacMaster estaba con Trump en la reunión donde anunció la opción militar y amenazó con invadir a Venezuela.
Ya no se trataba de pedir financiamiento para los capacitadores en manejo de redes sociales de los jóvenes de Primero Justicia, ni de los toldos y equipos para guarimbas y terrorismo. Mientras Lilian Tintori y Luis Florido posaban junto a los congresistas Marco Rubio Y Bob Menéndez, operadores de toda y cualquier medida contra el gobierno constitucional venezolano y financistas de la ola terrorista.

El terrorismo islámico

La maniobra propagandística busca fortalecer el relato de que Venezuela es un país promotor del “terrorismo islámico”, por más que Irán y Hezbollah, junto a Rusia y Siria, sean los principales responsables de su inminente derrota en Medio Oriente en los últimos años.
El intento de afianzar un relato demonizador se circunscribe también a otros argumentos contra el país, como el tendencioso e inconsistente reportaje de CNN sobre la conexión entre Tareck El Aissami, vicepresidente ejecutivo de Venezuela, y la entrega de pasaportes venezolanos a “terroristas” de Hezbollah en el Líbano. El senador Marco Rubio tomó esta pieza de propaganda y la presentó ante el senado para justificar sanciones contra funcionarios venezolanos.
Dentro de la misma estrategia, el director de la CIA, Mike Pompeo aseguró que Venezuela se encuentra influenciada por Hezbollah e Irán, dos de los actores geopolíticos que Washington ubica dentro del “Eje del Mal,” y que por ello “puede convertirse en un riesgo para los EEUU”. Esta maniobra de “inteligencia” busca fortalecer el relato de que Venezuela es un país promotor del “terrorismo islámico”, por más que Irán y Hezbollah, junto a Rusia y Siria, sean los principales responsables de su inminente derrota en Medio Oriente, en los últimos años.
Cabe recordar las sanciones que impuso el Departamento del Tesoro al vicepresidente venezolano Tareck El Aissami, en fabrero de este año, señalado de ser un jefe narcotraficante, claro que sin mostrar pruebas ni evidencias que clarificaran tal acusación. También trataron de asociar a la figura del hijo del Presidente, Nicolás Maduro Guerra, con el Cártel de Los Zetas en México, y al constituyentista Diosdado Cabello con un supuesto plan para asesinar al senador Marco Rubio.
Estos ejemplos expresan no sólo el tratamiento simbólico y narrativo contra Venezuela como un Estado terrorista, narcotraficante y forajido, sino las acciones de fuerza financiera y militar anunciadas que estarían legitimadas, casi que por consecuencia lógica.
Esta es la “narración clara” recomendada por el Consejo del Atlántico al gobierno estadounidense, que permitiría escalar las agresiones contra el país, debido a que EEUU ve en Venezuela una “amenaza inusual y extraordinaria” a sus intereses, basado en el Decreto Obama de 2015, base jurídica e institucional de todo su accionar injerencista y con el que establece un estado de emergencia con relación a Venezuela.

¿Casuales casualidades?

Difícil creer que fue una casualidad que 13 cancilleres con posiciones antivenezolanas se reunieron en Lima para declarar que "Venezuela no cumple con los requisitos ni obligaciones de los miembros del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas", a la misma hora que un preinforme del Alto Comisionado de la ONU -muy sesgado contra Venezuela- se difundía profusamente por los diarios latinoamericanos.
La campaña de terror mediático se acentuó para exigir al suspensión de la elección de constituyentes, mientras las presiones y el chantaje estadounidense sumaba “voluntades” a sus posiciones, como lo hicieron para expulsar a Libia del Consejo..
Ese mismo día se reunieron en Caracas los países del Alba para denunciar las "amenazas imperiales". Fue luego de esta reunión que Trump anunció su opción militar, acompañada por una nueva campaña de terror mediático en busca del rompimiento de relaciones diplomáticas con Venezuela por varios países latinoamericanos, encabezados por México y Colombia, mientras se acentuaba el bloqueo bancario y financiero, parte de la guerra económica.,

Vicepresidente que aprieta

El vice presidente de los Estados Unidos, Mike Pence, tras reunirse con el mandatario colombiano Juan Manuel Santos, anunció como arenga de guerra, que EEUU usará todo el poder económico, político y diplomático, pero descartó una intervención miliar. Sopesó que hasta Santos se oponía a una salida militar, al menos con tropas estadounidenses, aunque quizá no descartan agresiones desde las fronteras, con identidades sudamericanas, al menos hasta que puedan organizar un brazo armado en parte del territorio venezolano.
La reacción generalizada en la región, no era esperada en Washington. El vicepresidente va con la línea de mayores sanciones económicas a Venezuela, entre ellas a la industria petrolera.
Pence dijo que su país (¿o su gobierno?) no escatimarán en seguir usando todos los recursos asimétricos posibles hasta que el chavismo salga del poder. Lo mismo que había dicho el jefe de la CIA, Mike Pompeo, sobre el uso de Colombia como principal punto de avanzada, junto a México, en una política coordinada contra Venezuela, que va desde lo militar hasta lo económico y diplomático. Santos puso cara de circunstancias, como siempre.
"Estados Unidos está con usted", le dijo el vicepresidente a Mauricio Macri a su llegada a Buenos Aires y señaló que el gobierno de Donald Trump se siente "muy alentado" por la cambios que puso en marcha. Macri afirmó que compartieron la "preocupación" por la situación en Venezuela.
Macri afirmó que ambos países comparten "la preocupación por lo que están sufriendo los venezolanos", y reiteró la exigencia a Nicolás Maduro de un "cronograma electoral, respeto a las libertades, que libere presos políticos y que respete la independencia de poderes". Pence, en tanto, sostuvo que Venezuela “está poco a poco yendo hacia la dictadura” y dijo que el presidente Trump “quiere trabajar con sus aliados de la región para una solución pacífica a la crisis que enfrenta” ese país. "Lo que estamos viendo en Venezuela es la tragedia de la tiranía", sostuvo sin ningún rubor.

La guerra por delegación

Si bien pareciera que la época de intervenciones directas ha pasado de moda, la verdadera “opción militar” de Trump, pareciera ser la guerra por delegación (proxy war), una vez que se logre una mayor tenaza contra la economía de Venezuela, que justifique la radicalización de estas acciones.
Para los analistas del Consejo del Atlántico, Colombia sería nodal en esa guerra por delegación, base logística para operaciones armadas de desgaste, sabotaje y guerra sucia, encabezadas por grupos mercenarizados, más profesionales que los paramilitares. Este Consejo, financiado por más de 25 países aliados de EEUU, impulsa establecer una “narración creíble” que culpabilice a Maduro por las acciones económicas y políticas en contra de Venezuela por parte de EEUU. (Ver documento adjunto)
Este think-tank tiene como directoras honorarias a Madeleine Albright y Condolozza Rice, ambas cancilleres de Bill Clinton y George W. Bush respectivamente, y responsables directas de invasiones como las de Kosovo (1999) e Irak (2003). La estrategia la difundió The Washington Post: “En Venezuela, la economía podría hacer lo que la oposición no pudo”.
El silencio cómplice asimismo forma parte de esa “narrativa creíble”, junto a las maniobras que adelanta los norteamericanos contra Venezuela, para que el plan de intervención tome al fin su cauce definitivo.
En contraposición, este 14 de agosto en horas de la mañana, el ministro del Poder Popular para la Defensa, Vladimir Padrino López, leyó un comunicado desde Fuerte Tiuna en el que condena una posible intervención militar de EEUU en Venezuela. Debido a que ha agotado las vías y los métodos indirectos de desestabilización, golpe suave, y de insurrección por delegación, EEUU ha decidido quitarse “la careta para ir por vía directa a la agresión militar contra Venezuela”, dijo Padrino López.

Nuevas opciones desestabilizadoras

No hay una sola estrategia para lograr el fin de terminar con el chavismo, sino hoy Estados Unidos ha puesto varias sobre el tapete, tras el golpe sufrido el 30 de julio que echó por tierra la acumulación insurreccional que venía sumando la derecha durante tres meses. La derecha perdió iniciativa, narrativa, desapareció de la calle.
De un día para el otro los “épicos” dirigentes de la derecha pasaron a ser cobardes y traidores para los sectores más radicales, mientras los grupos de choque (que habían sido bien pertrechados con financiamiento extranjero) súbitamente desaparecieron de las calles. Y el verso de la correlación de fuerzas -supuestamente mayoritaria de la oposición- cayó por su propio peso hasta en los medios de comunicación internacionales.
No confundirse: eso nada tiene que ver con el resultado de las elecciones regionales de octubre, donde la derecha –que se apuró a inscribir sus candidatos pese a desconocer al gobierno- puede conservar varias gobernaciones, sumar algunas otras… o fracasar en el intento.
Y ante este nuevo escenario, barajaron y repartieron las nuevas opciones desestabilizadoras, las económicas y financieras, las diplomáticas, mientras se organiza un brazo armado y se insiste en acciones paramilitares sobre todo sobre cuerpos de seguridad, comercio y transporte de alimentos y combustible.
Por las redes sociales circulan videos de supuestos grupos armados de encapuchados con armas largas (al viejo estilo paramilitar colombiano) y se trata de crear mitos de la llamada resistencia, como el piloto que bombardeó el Tribunal Supremo de Justicia desde un helicóptero robado, o el excapitán (hoy preso) que dice haber comandado el asalto al fuerte Paramacay.
Fracasados en sus intentos de impedir primero, la elección de la Constituyente y luego su instalación, desesperados como parecen estar, se muestran decididos a emplear la acción militar, encabezados por Washington. El gobierno está atento ante cualquier agresión.”Las cosas no están para juego. Es la soberanía e independencia lo que están en riesgo”, señala Eleazar Díaz Rangel, director del diario Últimas Noticias.

Aram Aharonian

"Réquiem por el sueño americano"

Noam Chomsky desgrana cómo las élites de EE.UU. tomaron el poder

El "desvío neoliberal" en Occidente acarreó "el fomento de la tiranía", sintetiza el filósofo estadounidense

El reconocido filósofo, lingüista y activista estadounidense Noam Chomsky ha desgranado en una entrevista con el periodista Chris Hedges del programa de RT 'On Contact' las ideas clave de su nuevo libro 'Réquiem por el sueño americano'. El prolífico escritor sintetiza en el volumen las diez maneras en que las élites occidentales lograron hacerse con las riendas del poder.
Según Chomsky, a principios de la década de 1970 en Occidente se produjo un "desvío neoliberal". A raíz de este, la toma de decisiones en la sociedad empezó a pasar de la comunidad al "mercado libre". En sus palabras, fue "una política dirigida a la privatización, la reducción del papel de los establecimientos estatales, la eliminación de la supervisión, la protección de las organizaciones financieras y su promoción". Chomsky afirma que a estas iniciativas se les ha calificado como "fomento de las libertades", aunque sea "de la tiranía".
Chomsky recuerda cómo la toma de decisiones en el Estado pasó de la política, donde los ciudadanos ejercen su influencia, al sector corporativo. Son los monopolios y los oligopolios o las "tiranías privadas" las que empezaron a desempeñar el papel principal.

Vulnerabilidad laboral

En su ensayo Chomsky recuerda cómo la vida de los trabajadores se deterioró de forma "significativa" y como consecuencia de los acuerdos de libre comercio compiten globalmente. Por ejemplo, en Europa y EE.UU. los trabajadores están perdiendo la batalla ante los chinos que están dispuestos a trabajar en duras condiciones duras por míseros salarios.
Chomsky opina que esta situación de vulnerabilidad fue creada en EE.UU. a propósito. Los sueldos se mantienen bajos, mientras los trabajadores "de forma continua piden apoyo social" y la inflación permanece en registros discretos. Chomsky recuerda que, globalmente, esta realidad positiva para la economía de un país.
En conclusión, los trabajadores tienen miedo de luchar por sus derechos y los sindicatos están muriendo. Según el filósofo, este es uno de los componentes fundamentales de la 'gran moderación' que implicó el éxito de los programas neoliberales. Antes del derrumbe del sistema económico, en 2007, los sueldos reales eran más bajos que en 1979, cuando se inició el experimento neoliberal.

RT

miércoles, agosto 16, 2017

Los bulos más difundidos sobre los mapuches



Durante los corrientes días, en el contexto de la desaparición forzada de Santiago Maldonado, la fuerte repercusión del caso en los medios y el recrudecimiento de la represión contra el pueblo mapuche como respuesta del Estado a sus reclamos, se desató una campaña difamatoria y xenófoba contra los mapuches en la que se reavivan viejos bulos acerca de los orígenes mapuches y sus territorios, como así también las añejas teorías conspirativas entorno a la soberanía de la Patagonia.
Como si no fuera suficientemente retrospectivo los recientes sucesos de la desaparición de Santiago —que nos trae a la memoria las paginas más oscuras de la historia argentina—, viejos mitos y teorías conspirativas que reavivan nos hacen vivir una nueva campaña de marginalización contra los pueblos originarios en un contexto de represión sistemática por parte del Estado.
Desde el gobierno, los responsables de alguna manera de no seguir profundizando estos sentimientos xenófobos y repudiar el acrecentamiento del oportunismo de la extrema derecha en su campaña de odio en épocas electorales, se sostienen como hipótesis descabelladas teorías sobre el financiamiento de grupos mapuches rudimentarios. Esta postura genera que muchos populismos de extrema derecha sean tomados en serio en sus discursos de odio al tener, en cierta medida, el apoyo de los funcionarios del Gobierno.

Ministerio de desinformación como disparador

El pasado miércoles, durante un reportaje a Todo Noticias, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich volvió a cargar contra las organizaciones sociales mapuches señalando que la RAM (Resistencia Ancestral Mapuche) está financiada por una organización inglesa la cual, según palabras de Bullrich, podría tener intereses en la región.
"Está confirmado" sentenció. Dichas declaraciones fueron rápidamente reproducidas por los medios afines al gobierno teniendo gran trascendencia. Estas declaraciones se suman a otras dadas desde el gobierno en el que afirman –sin pruebas– que el rudimentario RAM es apoyado logísticamente por organizaciones tales como el
Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), las FARC-EP colombianas, la ETA vasca y el IRA irlandés.(1)
Bullrich basa sus especulaciones en la existencia del Enlace Internacional Mapuche (Mapuche International Link en inglés) una organización dedicada a la difusión de la cultura mapuche en el extranjero fundada el 11 de mayo de 1996 en la ciudad británica de Bristol luego de la disolución del Comité Exterior Mapuche operativo
desde 1978.
De acuerdo con su sitio web, la organización se encarga de difundir la situación actual del pueblo Mapuche como también los aspectos de su cultura, historia, luchas y aspiraciones.
Pese a ser un organismo con ya casi 20 años de existencia (sin contar su precesora fundada en enero de 1978) su representatividad dentro del propio territorio mapuche Walmapu es casi nula y sus delegados provenientes del Walmapu son tan solo dos; Ewa Wachala-Kelly y Reynaldo Mariqueo. Este último ejerce de Secretario General de la organización y es un activista monarquista residente en Inglaterra desde los años 70 que se adjudica el título de Conde de Lul-lul Mawidha otorgado por "la Casa de Tounens" quienes a su vez reclaman una monarquía en territorios mapuches desde 1862 cuando el fundador de la Casa Orélie Antoine de Tounens tuvo que abandonar el efímero reino que había instaurado en 1860.
Parece ser que pese a tratarse de una organización relativamente minoritaria y con poca relevancia en el marco de la lucha mapuche no es impedimento para el gobierno al momento de difundir información severamente exagerada. Sin embargo no es la primera vez que se usa a esta organización como argumento de prueba de que detrás de la lucha mapuche se encuentran las garras del colonialismo británico.

El bulo como verdad

Podría considerarse que el Enlace Internacional Mapuche es más conocido dentro del ámbito de los ultranacionalistas conspiracionistas que dentro del mismo Walmapu. Es tan así que cuando en foros de extrema derecha tales como Metapedia se tocan tópicos como el tema mapuche no falta la oportunidad de mencionar al Enlace Internacional Mapuche como una prueba de que detrás de los reclamos territoriales y culturales de los mapuches se esconde una maniobra británica para dividir la Patagonia o incluso una herramienta más para ejecutar el apocalíptico "Plan Andinia", una reconocida conspiranoia divulgada por Walter Beveraggi Allende en
1971 en el que aseguraba que los judíos planeaban apoderarse de la Patagonia e instaurar un Nuevo Israel.
Entre los aficionados a estas conspiranóias se puede encontrar ultranacionalistas, fascistas y supremacistas blancos que hacen de estas teorías un argumento propio e irrefutable por la cual asumir el peligro que según ellos mismos representa y hacerlo un Estandarte de odio, un motivo, para defender la Patria.
Alejandro Biondini, dirigente neonazi y candidato a Diputado Nacional por la Provincia de Buenos Aires del partido Bandera Vecinal, es uno de ellos. Esta semana durante un debate en América 24 salió a respaldar a la ministra Patricia Bullrich afirmando que sus declaraciones son ciertas y que el RAM constituye una amenaza nacional "directamente patrocinada por Inglaterra".
Entre los miembros de su partido es muy común ver personas que comulguen con estas teorías las cuales suelen divulgar, tanto en redes sociales como en blogs, el bulo y caer reiteradamente –adrede– en la generalización.
Los recursos para estigmatizar aún más al pueblo mapuche no se detienen allí, sino que van más allá de las teorías conspirativas y se reposicionan pero desde una postura argumentativa que intenta jactarse de verdad histórica.

Convertir al oprimido en tirano

"Los mapuches, invasores chilenos, exterminaron a nuestros indios tehuelches originarios de nuestra Patagonia" es el argumento que repiten hasta el hartazgo aquellos que se jactan de que es un hecho histórico que amerita que el pueblo mapuche en realidad no es un pueblo perseguido.
Durante estos días se hizo viral en las redes sociales un antiguo video del periodista Santiago Cúneo, actual candidato a Legislador por el Partido Renovador Federal liderado por José Sanfilippo, en el que con un fuerte tono agresivo, descalificador y explícitamente xenófobo arremete contra los mapuches y sus vindicaciones sosteniendo que la étnia mapuche es originaria de Chile y perpetró un exterminio contra la étnia tehuelche.
"Nuestros indios, autóctonos, tehuelches –afirma Cúneo en el viral, como si se tratase de un grupo de personas sujetos a nuestra posesión– sufrieron y padecieron a los mapuches". Sin citar fuentes o estudios que avalen sus dichos Cúneo prosigue dirigiendo más su odio hacia los mapuches y sus reclamos apegándose a la legalidad, la constitución, la preservación del Estado argentino y a la defensa del status quo e insultando a todo aquel que reivindique la autodeterminación del mismo.
Días después, el 9 de agosto, Cúneo en su programa de Crónica TV, vuelve a hacer mención del video viralizado y lejos de bajar los ánimos y enmendar su postura xenófoba se ratifica, reafirmando lo dicho anteriormente, esta vez acentuando aún más su postura reaccionaria, usando términos semejantes como "subversivos" –digno de épocas de terrorismo de Estado–, y sugiriendo al Estado a encrudecer aún más la represión contra las organizaciones que resisten las ocupaciones de las multinacionales y reivindican su autodeterminación.(2)

Ni chilenos, ni argentinos

En un comunicado lanzado en enero de este año por el CONICET, investigadores expertos en etnología confirman que los mapuches no son araucanos de origen chileno y que no exterminaron a los tehuelches tal como algunos afirman.
"Los mapuches no son ’indios chilenos’ sino pueblos preexistentes –afirman los expertos–. Esto significa que vivían en estos territorios antes de que existieran los Estados y que había mapuches en lo que hoy es Argentina, así como había tehuelches en lo que hoy es Chile."
En el comunicado prosiguen diciendo que "los tehuelches no ’se extinguieron’, sino que desde hace varios años luchan para demostrar que continúan existiendo y, en la Patagonia austral, han comenzado a identificarse en el espacio público como aonek’enk. Los responsables de su marginación e invisibilización no fueron los mapuches, sino las políticas de colonización."(3)
Lejos de lo que estos personajes aseguran la realidad está muy por encima de sus subjetividades patrióticas y xenófobas. Parece ser que no basta con el anacronismo de adjudicarle nacionalidades a pueblos originarios pese a que estos son anteriores a cualquier Estado artificial establecido en la región (ya sea Chile, Argentina o, incluso, el efímero "Reino de la Araucanía y la Patagonia") sino que sienten la necesidad de inventar historias paralelas a la realidad en las que intentan por todos los medios demonizar a todo un pueblo para convertirlo en tirano.

Tiro por la culata

Los conspiracionistas dicen que detrás de los reclamos mapuches hay intereses británicos lo cual hemos argumentado que se trata de una generalización falaz. Otros, insistentemente, intentan deslegitimar esos reclamos alegando que el pueblo mapuche exterminó a los tehuelches sin embargo esto también es falso según los expertos de los estudios etnológicos.
Los mapuches, como hemos acreditado, no exterminaron a ningún pueblo originario. Por su parte el Estado argentino –el cual, con el recurso de las teorías conspirativas, defienden estas personas– sí colaboro y perpetró exterminios contra los pueblos originarios tales como los tehuelches y los selknam. "Nuestros indios tehuelches" –
como también mapuches y ranqueles– en el pasado sufrieron y padecieron al Estado y sus recurrentes campañas de limpieza étnica que le servía en tanto para garantizar los intereses de los terratenientes que encontraron en la Patagonia un nuevo lugar en el mundo para expoliar. Entre esos terratenientes se encuentran la Sociedad Rural Argentina que con el beneplácito del Estado logró afirmarse en su momento como el principal propietario de la Patagonia obteniendo tras la "Conquista del Desierto" más de 18.000.000 hectáreas.
También bajo principios patronales fue perpetrado el genocidio selknam en la Isla Grande de Tierra del Fuego durante finales de siglo XIX e inicios del XX, donde cerca de 1.000 selknam fueron masacrados a manos de mercenarios de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego y otras empresas de ganaderos asociadas con el aval del Estado y el Ejército argentino. Este genocidio, que sucedió como una consecuencia directa de la denominada "Conquista del Desierto" donde los estancieros, ganaderos y demás terratenientes tuvieron la ambición y vieron la oportunidad de expandirse a las regiones más australes, constituye una de las campañas de exterminio más brutales de la historia argentina que el Estado sigue sin enmendar ni reconocer.
El Ejército argentino, en una expedición al mando de Ramón Lista cuyo objetivo era el reconocimiento a la isla Grande de Tierra del Fuego, desembarcó en la Playa de San Sebastián el 25 de noviembre de 1886, mientras las tropas exploraban la región, Lista observó nómadas desde lo lejos. Y sin que estos parecieran hostiles ni
representaran una amenaza real el militar ordenó a sus hombres abrir fuego contra la familia nómada donde los 26 fueron masacrados dando así inicio al genocidio selknam.
Julius Popper, empresario, ingeniero y buscador de oro de origen rumano, fue uno de los perpetradores del genocidio selknam, participando él mismo en las matanzas junto a sus fusileros a sueldo. Él y sus mercenarios hicieron de este genocidio una aventura por la cual vanagloriarse llegando a dar conferencias en las que relataba
sus crímenes como un acto de valentía. El cinismo de Popper era tal que fotografiaba las secuencias de sus atrocidades y las coleccionaba en álbumes los cuales obsequiaba a su círculo de más alta confianza. Es así que uno de esos álbumes fue obsequiado al Presidente argentino Miguel Juárez Celman.(4)

Del genocidio a la victimización

En estos días convulsionados, la Sociedad Rural Argentina sacó un tenebroso comunicado en la que apunta a los mapuches como sus hostigadores y se refirió con tono despectivo a las organizaciones antirrepresivas como "grupos extremistas de origen indígena en el Sur".
Para la SRA hay, por parte de grupos mapuches, hostigamiento y violencia contra ellos. Pretenden así victimizarse, y pasar desde su indiferente responsabilidad, que durante siglos han tenido por las brutales masacres contra los pueblos originarios, a víctimas de un grupo de personas "violentas".
En el texto prosiguen diciendo que "es importante que se esté actuando frente a la problemática, ya que son muchas las familias de productores que sufren la amenaza constante de este grupo criminal, que por años se manejó con total impunidad." Y añaden "es hora de que la Justicia aplique la ley en tiempo y forma". A pesar de todas las pruebas que existen en contra de estos grupos criminales, hay jueces que actúan con llamativa demora", llamando así a más represión y contemplando la actual violencia ejercida por parte de la Gendarmería en el territorio mapuche.
A su vez, como era de esperarse, en dicho comunicado, la gran cúpula de terratenientes no hizo mención alguna la desaparición forzosa del joven libertario de 27 años Santiago Maldonado quien lleva desaparecido desde el 1 de agosto y hasta el momento nada se sabe de él.(5)
Es así como en tiempos en los que, dueños de casi toda la Patagonia, los terratenientes de las multinacionales europeas como Benetton expolian la región más austral del continente y obligan a sus pobladores nativos al éxodo y aún así pretenden –desde el Gobierno y sus defensores– hacernos creer que el verdadero peligro en el territorio son los pueblos originarios que reivindican y luchan por sus reclamaciones culturales históricas.

Mikel Tartalo



Fuente: ecomapuche.com
Tierras de Benetton en el sur

Notas:
1. Cita: "Tenemos información de que estos grupos mapuches violentos recibirían financiamiento y apoyo logístico de las FARC de Colombia, grupos extremistas kurdos de Turquía o la agrupación terrorista ETA", dijo un funcionario del gobierno". No especifica quién. "Violencia, anarquía y apoyo externo: el perfil de dos grupos mapuches que tienen en vilo a Chile y la Argentina" por Martín Dinatale, InfoBAE. Fecha: 8 de agosto de 2017.
2. "El editorial de Santiago Cúneo: ¿qué pasa con los mapuches?", redacción, CrónicaTV. Fecha: 10 de agosto de 2017.
3. "Investigadores del CONICET: «Los mapuches no son “indios chilenos”, sino pueblos preexistentes»". comunicado difundido por ANRed, originalmente publicado por investigadores de CONICET en oportunidad de rechazar a su vez la represión del gobierno contra la comunidad mapuche los días 11 y 12 de enero, también, en Pu Lof en Resistencia. Fecha: 15 de enero de 2017.
4. Cita: «Popper obsequia al presidente Juárez Celman un álbum con fotografías de su campaña, encuadernado en piel de lobo de dos pelos, y un relato de permanente valor documental sobre usos y costumbres de onas y yamanes; en una de esas imágenes se lo ve posando junto con varios oficiales ante el cadáver de un ona muerto, su arco a un lado, las flechas del otro. (El álbum terminó en manos del más ameno cronista de la historia patagónica: Armando Braun Menéndez)». "Fantasmas de Ushuaia" por Edgardo Cozarinsky [historiador, escritor de Lejos de dónde], La Nación. Fecha: 19 de junio de 2010.
5. Reproducción del comunicado de la Sociedad Rural Argentina: "La Sociedad Rural contra los mapuches", redacción, La Izquierda Diario. Fecha: 8 de agosto de 2017.