martes, junio 27, 2017

“El daño económico de Macri es mayor al de Martínez de Hoz”

Una respuesta a la demanda penal que le hicieron a Osvaldo Bayer por la película Awka Liken

Se estrena Martínez de Hoz, documental acerca de los daños que la tradicional familia del poder económico le hizo a la Argentina. La película surgió como respuesta a la demanda penal que le hicieron a Osvaldo Bayer por la película Awka Liken.
“Redujo los salarios reales, bajó los aranceles de importación, achicó los impuestos de sectores de poderes económicos, benefició a la renta financiera, y creó un sistema corrupto para favorecer empresarios amigos. Y se transfirieron recursos del trabajo hacia el capital, en una revancha clasista”. No es la política económica de Mauricio Macri. Es la voz de Osvaldo Bayer explicando en la película Martínez de Hoz lo que hizo el ex ministro de Economía durante la última dictadura cívico-militar. Es que, como dice Mariano Aiello, director del documental, el cipayismo de las grandes élites subordinadas a las potencias occidentales está más vigente que nunca.
Mitre, Roca, Martínez de Hoz son apellidos del pasado que siguen influyendo al presente. El neocolonialismo y la superestructura creada por esas viejas oligarquías es la verdadera pesada herencia: “Los Martínez de Hoz como familia hicieron una construcción de una argentina moderna en función de sus propios intereses. En la película trabajamos mucho sobre la estructura cultural y política del país y también sobre cómo un argentino se ve a sí mismo y cómo se ve en relación al mundo: se ve con un prisma deformante, un prisma que nos pusieron a través de la educación y la cultura, que permea lo que somos y permea aún ahora. Se considera que los europeos son superiores a los mestizos y al indio. Es el neocolonialismo que está interiorizado en nosotros, que creemos que los productos importados son mejores que los productos nacionales. Después de trece años de gobiernos populares esa superestructura, creada en los gobiernos de Bartolomé Mitre y Julio Argentino Roca, todavía no se pudo desmontar”.
Martínez de Hoz, la película, existe porque hubo quienes quisieron tapar la historia. Los nietos del ex ministro de Economía le hicieron una denuncia penal al guionista e historiador Osvaldo Bayer y al director y abogado Mariano Aiello por el documental Awka Liken, donde se contaba la matanza de los pueblos originarios en la Argentina para entregarles las tierras a hacendados, como la familia Martínez de Hoz. Y Mariano y Osvaldo decidieron, entonces, que ese proceso judicial habría que filmarlo en un documental que incluyera también la historia de cómo la familia Martínez de Hoz dañó al país a lo largo de toda su historia. “Esta película no estaba pensada, yo estaba en Estados Unidos por hacer otra película pero me enteré del juicio y volví a Argentina para hacer la defensa del juicio como abogado y me puse con la película también”, recuerda Aiello.
La superestructura que abarca y golpea a la historia argentina está resumida en poco más de tres horas. No podía durar menos: la historia económica de la Argentina, la historia del Poder Judicial, la creación de la cosmovisión nacional y el juicio de censura contra Awka Liken son los cuatro ejes que podrían haber sido cada uno de ellos una sola película.
El inicio del documental es una llamada telefónica ficcionalizada entre un heredero de Martínez de Hoz y una familiar que trabaja en el Poder Judicial, ¿quisieron marcar, a partir del intento de censura de Awka Liken, cómo la Justicia es responsable directa de un modelo de país signado por la desigualdad?
El Poder Judicial no es democrático, es la única rama del poder donde no podemos elegir: ni a los jueces, ni a los magistrados, ni a los camaristas. Es la pata coja de nuestra democracia. Zaffaronni dice, y lo decía Jauretche también: siempre ponen a un primo pobre en el Poder Judicial para cuidar sus propios intereses y eso lo vimos en la Ley de Medios, en cómo la Justicia impidió su cumplimiento. Y en otros temas como la recuperación del predio de La Rural o el impedimento de que la AFIP cobre el Impuesto a las Ganancias que el diario La Nación viene evadiendo hace 15 años. Entonces ese es un poder que tiene que ser reformado, tiene que haber elección por voto popular.
¿Por qué tuvieron tantas dificultades para producir y terminar la película?
Hicieron su aporte económico los sindicatos y los alemanes. Por nuestra parte lanzamos una campaña de crowfunding colectivo en Idéame pero la empresa la dio de baja a pedido de los nietos de Martínez de Hoz y después costó mucho conseguir el dinero. Seguimos con el juicio, les ganamos y en marzo nos hicieron una segunda demanda. Y después lo que pasó en el país: el INCAA está totalmente devastado, a mi me congelaron los fondos, todavía no cobré nada de subsidio, se tardó mucho en hacer la película, y además el proceso judicial se iba alargando.
¿El gobierno de Macri es en materia económica similar al de Martínez de Hoz?
El gobierno actual y los anteriores conservadores tienen la característica de relacionarse con el mundo en una forma ridícula y naif: se sienten tranquilos en ser las grandes elites subordinadas a las potencias occidentales. Por eso lo que estamos mostrando y deconstruyendo en la película ahora es más vigente que nunca. Pero el daño económico que generó Martínez de Hoz es muy menor comparado al que está generando actualmente Macri. Un gran hecho de corrupción en la época de Martínez Hoz fue la privatización de la empresa Italo, de energía eléctrica, un negociado por más de 300 millones de dólares; los negociados macristas en meses superan ampliamente ese monto.
En las últimas elecciones ganó de vuelta el modelo hegemónico en la Argentina, el del modelo tributario de los viejos hacendados de la provincia de Buenos Aires. Es un modelo hereditario de la visión elitista del país, que deja a las grandes mayorías excluidas de los beneficios de la actividad económica y que solo se permite tener gobernabilidad a través de la represión, porque una vez que se terminan los dulces de los medios y, los globos que los medios inflan, va a tener que venir la represión. Todavía más fuerte que ahora. Este gobierno es tradicional de derecha y Martínez de Hoz si estuviera vivo lo vería con muy buenos ojos.

Revista Cítrica

Bono centenario y deuda: los usureros ganaron u$s 209 millones en dos semanas



Todas las críticas realizadas a la emisión del bono a 100 años parecen haberse quedado cortas. Sucede que los usureros internacionales que participaron de ese negocio ganaron en un plazo de sólo 15 días la friolera de u$s 115 millones. La razón de semejante ganancia se debió a lo siguiente: aunque el bono ya pagaba una tasa nominal altísima del 7.15%, el gobierno admitió venderlo bajo la par (por debajo de su valor) incrementando la tasa al 7.9%. Así, por cada u$s 100 el Tesoro recibió u$s 90. Pero como en sólo días la cotización se elevó a u$s 94.1 los usureros internacionales se embolsaron la ganancia de u$s 115 millones.
Lo ocurrido con el bono centenario no fue una excepción. El pasado 14 de junio el Tesoro emitió deuda en pesos por 75.000 millones, atado a la tasa de política monetaria del Banco Central. Los títulos de deuda fueron comprados a $ 101 por cada $ 100. Pasados pocos días esos títulos se cotizan a $ 103, lo que equivale a una ganancia del 2%. Convertido a dólares el beneficio de quienes compraron esos títulos ascendió a u$s 94 millones en solo dos semanas.
Si se suman ambas emisiones de deuda tenemos que los usureros internacionales ganaron en 15 días u$s 209 millones. Esto prueba, ni más ni menos, que el gobierno convalidó una tasa de interés usuraria, que permitió embolsar en pocos días beneficios extraordinarios. Si se compara con el escenario de baja de las tasas de largo plazo de los Estados Unidos, queda claro que el gobierno le otorga a los especuladores internacionales negocios que no existen en ningún lugar del planeta. Costa de Marfil, donde una pandilla militar acaba de dar un golpe de Estado, acaba de colocar deuda a una tasa inferior a la de Argentina.
Lo ocurrido con el beneficio extraordinario que otorgaron estos bonos está lejos de ser una excepción. Bien visto, retrata al conjunto de la deuda pública Argentina, constituida en buena medida por la permanente capitalización de intereses usurarios, asientos contables fraudulentos y estatizaciones de deuda privada. La política de endeudamiento serial que hoy aplica Macri ha sido seguida de manera consecutiva por todos los gobiernos de la dictadura hasta la fecha, incluido muy especialmente el kirchnerismo que bajo su gobierno incrementó la deuda en u$s 100.000 millones, a pesar de haber pagado unos u$s 200.000 millones. No por nada la propia Cristina Kirchner se autodefinió como una “pagadora serial”.
Frente a la crisis de deuda que se avecina llamamos la atención a los trabajadores que sólo el Frente de Izquierda plantea la suspensión inmediata del pago de la deuda, la investigación de su composición y la determinación de las responsabilidades de los gobiernos pasados y presentes y del conjunto de la clase capitalista. El Frente de Izquierda usará la campaña electoral para explicar esta posición a los trabajadores y al conjunto de la población.

Gabriel Solano

Muhammad Ali y la guerra de Vietnam



A M. Ali le quitaron su título mundial y la licencia de boxeador por negarse a servir al ejército norteamericano en la guerra de Vietnam. Recién en 1970 un juez federal de Texas dijo que la suspensión era “arbitraria e irrazonable" y levantaron la sanción.

Muhammad Ali, nacido Cassius Marcellus Clay, fue aclamado por la crítica como uno de los grandes boxeadores de la historia. Su historial refleja que fue medalla de oro en la categoría de los semipesados en los Juegos Olímpicos de Roma en 1960, expresando que, “desestimaba el premio por el repudio que le provocaba el racismo”. También fue campeón del mundo en 1964. Ese mismo año se identificó con su fe musulmana, se cambió el nombre, adhirió a la Nación del Islam y enfrentó los poderes más conservadores de Estados Unidos al negarse a combatir en la guerra de Vietnam.
Cassius Clay nació el 17 de enero de 1942 en Louisville, Kentucky, en el contexto de una familia de clase media. Fue el primogénito de Cassius Clay Sr y su esposa Odessa, que era una mujer amable que trabajaba cocinando y limpiando casas de familias blancas adineradas. Intento inculcar dignidad en sus hijos, y algunos creen que Ali heredo de ella su carácter.
Cuando tenía dieciocho años ganó la medalla de oro de los semipesados en las olimpíadas de Roma de 1960. En la posterior conferencia de prensa luego de ese triunfo, Clay mostró sus habilidades para manejarse contra enemigos y adversarios. En ese momento defendió fervientemente a su país frente a los rusos. Este papel de negro funcional al establishment le duró poco tiempo. Cuando regresó a Louisville lo recibieron como un héroe local, aún así no evitó episodios de discriminación en locales y restaurantes. Ese mismo año debutó como profesional, consiguiendo 19 victorias –15 por KO- durante los tres años siguientes.
Los atletas negros en ese momento se suponía que debían ser respetuosos ante sus rivales, especialmente los blancos, y jamás exhibir arrogancia ni jactarse de sus victorias. A principio de los años 60 Clay ridiculizaba a sus rivales y proclamaba sus virtudes ante una prensa cada vez más escéptica. “Para ganarme –declaró– tenés que ser más grande que grande”. Cuando Clay subió la apuesta y comenzó a predecir con una precisión siniestra, el round en el que vencería al adversario, despertó aún más rechazo. El entonces boxeador Joe Louis le advirtió: “¡Muchacho! Espero que no te creas la mitad de las cosas que decís sobre vos mismo”. Eso no disuadió a Clay. Para fines de 1963, dijo, “voy a ser el campeón más joven de la historia”.
Para principios de 1964 Clay había desarrollado opiniones fuertes acerca del dilema de la raza en los Estados Unidos. Mientras que la mayoría de los líderes de los derechos civiles, como Martin Luther King Jr pregonaba la no violencia. Clay no suscribía a esos ideales. “Soy un luchador”, le dijo alguna vez a un periodista del New York Post. Si matas a mi perro, esconde a tu gato” .
Clay había estudiado las doctrinas de la Nación del Islam, en esa época más conocido popularmente como los Musulmanes negros. El respondía a la declaración de esa organización respecto de que los afroamericanos no debían buscar consentimiento para los derechos civiles; en su lugar tenían que estar orgullosos de su identidad racial y gobernar sus propios espacios. La cara oculta del movimiento era Malcom X quien desde 1954 había sido el principal ministro de la mezquita de la Nación en Harlem.
Malcom no conocía quien era Clay cuando se conocieron en 1962. La Nación consideraba que el boxeo era una práctica que explotaba a los negros. Pero le atrajo el entusiasmo de Clay, y vio en él a una figura popular que podía agrandar el encanto de la Nación del Islam para otros jóvenes afroamericanos.
El 25 de febrero de 1964 contra todas las apuestas Clay ganó el título mundial al vencer a Sonny Liston. Ese año fue un momento clave para la vida de este boxeador, Malcom X le brinda su apoyo en el Convention Hall de Miami Beach y al día siguiente Clay anuncia su conversión a la fe musulmana y su ingreso en la Nación del Islam. El 6 de marzo adoptó el nombre de Muhammad Ali, esta decisión ocasionó que muchos estadounidenses, incluyendo los medios de comunicación, no solamente se negaran a utilizar ese nombre sino que también, rechazaban sus opiniones y “el mal ejemplo que daba a la juventud”.
La hostilidad contra Ali fue creciendo cuando se negó al llamado del ejército en plena guerra de Vietnam. Durante 1966 presentó sucesivos requerimientos contra la decisión de declararlo apto para el servicio, alegando razones de conciencia debido a su religión, pero sólo consiguió algún aplazamiento temporario.
Ali consideraba esta medida del gobierno como una persecución en su contra. A los 18 años había sido clasificado como 1-Y , que significaba que no había pasado los estándares de servicio (Ali era disléxico y le costaba leer). Pero la clasificación fue cambiada por 1-A: Ali podría ser reclutado. Estados Unidos posiblemente estuviera intentando desactivar la posibilidad de que se convirtiera en un modelo de vida para otros jóvenes afroamericanos.
Ali reaccionó expresando que no compartía los objetivos de su país en Vietnam, su influencia en los jóvenes, tanto blancos como negros no hizo más que crecer. “No tengo problemas con los Vietcongs” le dijo a un periodista. “Ellos nunca me llamaron nigger”.
Sin embargo sus convicciones frente al conflicto bélico ocasionaron que ese mismo año la Comisión Atlética del Estado de Nueva York le quite su título mundial y la licencia de boxeador por negarse a prestar servicio en la contienda bélica. En ese momento que estuvo tres años y medios sin boxear se convirtió durante mucho tiempo en una de las personas más odiadas por, al menos, la mitad del país, que ansiaba su derrota cada vez que subía al ring.
Ante un nuevo requerimiento de aplazamiento del boxeador para entrar en las filas del ejército, el Tribunal Supremo se niega a concedérselo en consecuencia Muhammad Ali se presentó en el centro de entrenamiento del ejército de Houston, pero continuó inmóvil y callado ante las solicitudes del oficial de alistamiento, que ante su mutismo le informaba de la pena a la que podía ser condenado por desertor. El campeón, desafiante, no respondió a los avisos ni cuando lo citaron como Cassius Clay ni cuando lo hicieron como Muhammad Ali.
El 20 de junio el Tribunal Federal de Houston lo sentenció a cinco años de prisión y 10.000 dólares de multa. Algunas personalidades negras trataron de buscar una solución para que no terminara en la cárcel, sin embargo nunca se retractó, convencido de que cuando pudiera volver a boxear recuperaría la corona “que no me pudo arrebatar nadie en el ring”.
En junio de 1968 tuvo libertad provisional bajo fianza mientras presentaba recursos de apelación, primero ante un tribunal de Houston, luego ante uno de Nueva Orleans. Cuando las sentencias ratificaron la condena, recurrió al Tribunal Supremo de Estados Unidos. Curiosamente, en diciembre ingresó durante diez días en la cárcel de Dade , Miami, para cumplir una sentencia por una antigua infracción de tráfico. Ali, siempre provocador, manifestó: “Será un buen entrenamiento si tengo que cumplir prisión por haber evadido el servicio militar”.
Durante el tiempo que estuvo sin boxear viajó por todo el país brindando conferencias en escuelas y universidades. Ya en ese momento la sociedad norteamericana era cada vez más crítica de la guerra de Vietnam, este cambio de humor social hizo que se reivindicara la figura de Ali.
En 1970 se realizaron varios intentos para que se le levantara la prohibición de boxear. En septiembre de ese año, un juez federal de Texas sostuvo que la suspensión era “arbitraria e irrazonable” y, poco después, la misma comisión neoyorkina que le había desposeído del título le concedió de nuevo la licencia para boxear.
Muhammad Ali vuelve al cuadrilátero en octubre de 1970 donde obtuvo dos victorias, pero perdió el combate por el título contra Joe Frazier, el 8 de marzo de 1971. El 28 de junio de ese mismo año, el Tribunal Supremo revocó la condena contra Ali por motivos de forma –entre ellos, las escuchas telefónicas realizadas por el FBI- sin entrar en el fondo de la cuestión: el derecho a la objeción de conciencia.
Volvió a enfrentarse a Frazier –ya desposeído del título- en enero de 1974, esta vez ganando por puntos. En octubre de ese año recuperó el título de los pesos pesados al dejar fuera de combate en el octavo asalto al campeón George Foreman, en Kinshasa, capital del Zaire. Este evento fue que se llamó “el combate del siglo”, Muhammad Ali, apoyado por más de 120.000 enardecidos espectadores gritaban “Ali, mátalo”, recuperaba la corona que había perdido siete años antes.
Después de esa pelea pierde el título con Leo Spinks y la vuelve a conquistar frente al mismo rival en 1981, cuando el Parkinson ya le daba aviso de lo que vendría
después. Una larga enfermedad que le produjo la muerte el 4 de junio de 2016.
Ali no fue solo uno de los grandes boxeadores de la historia mundial, su personalidad incidió en una conservadora sociedad estadounidense de los años sesenta, sacudida por la oposición a la guerra de Vietnam, la reivindicación de los derechos civiles de la minoría negra y la rebeldía juvenil que caracterizó la década.

Darío Brenman

Fuentes:

Revista Rolling Stone, Julio 2016
La Gaceta, 3 de junio de 2016
Mundo deportivo.com. 30/10/14

`Cuba es uno de los países más poblados del mundo, si unimos a todas las personas que nos quieren´



Con mucho humor e ironía cerró Eugenio Martínez Enríquez, actual Embajador de la República de Cuba ante el Reino de España, el XIV Encuentro Estatal de Solidaridad con Cuba, celebrado en Bilbao del, 9 al 11 de junio de 2017.

Hija de Fulgencio Batista desahuciada en la Florida



Carmela Batista con su hija Ana Batista viven en el parque Stranahan, frente a la biblioteca pública de Fort Lauderdale. Foto: The Miami Herald

Entre las decenas de personas sin hogar que viven en el Stranahan Park en el centro de Fort Lauderdale se encuentra la octogenaria Fermina Lázara Carmela de las Mercedes Batista Estévez, hija del ex dictador cubano Fulgencio Batista, derrocado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en 1959.(1)
Un reportaje del canal 10 de la TV de Fort Lauderdale, descubrió a Carmela que cumplirá 82 años en julio próximo, junto a su hija adoptiva Ana, un gato y sus maletas y bolsas en el nuevo “hogar” a la intemperie. Lleva consigo entre sus pertenencias además, un libro de fotos que incluye una junto a su padre que en la parte de atrás dice: “besos”.
Carmela ha quedado en la calle tras perder con el tiempo la millonaria herencia y propiedades que heredó de Batista, gracias a que este huyó de Cuba con una fortuna que robó al pueblo.
Fulgencio Batista tuvo nueve hijos, ocho en sus dos matrimonios.Tres en el primero de ellos con Elisa Godínez (1900-1993): Mirtha Caridad (1927-2010), Elisa Aleida (1933) y Fulgencio Rubén Batista (1933-2007). Con Marta Fernández Miranda (1923-2006) nacieron otros cinco: Jorge Luis (1942), Roberto Francisco (1947), Carlos Manuel (1950-1969), José Fulgencio (1953) y Marta María (1957).
Carmela nació en 1935 del romance extramatrimonial de Batista con su madre Marina Estévez.
En un arqueo a las llamadas “bóvedas de Batista”, llevado a cabo por el Ministerio de Recuperación de Bienes Malversados creado por Fidel en enero de 1959, se ocupó un testamento ológrafo del ex dictador en que se nombran entre los beneficiarios directos, en caso de su fallecimiento, a sus hijos Fulgencio, Rubén y Jorge Luis, y a su hija extramatrimonial, Carmela, que en ese entonces tenía 23 años.
“Es una larga historia. Siempre he dicho que tengo una vida perfecta. Es por eso que estar aquí, ahora, es como un shock “respondió al ser entrevistada en el parque donde duerme cada noche.
Luego que Fulgencio Batista abandonó Cuba abruptamente en la madrugada del 1 de enero de 1959 junto a su familia y varias decenas de millones de dólares, voló a un hotel en Nueva York con un tío y un sobrino.
Carmela cuenta que cuando su padre le preguntó dónde ella quería vivir, le dijo que en Fort Lauderdale. Sin preocupaciones financieras debido a lo que su padre se llevó de la Isla, se dedicó a dar clases de piano y a ejercer como secretaria en una oficina médica.
Cuando el otrora dictador murió en 1973, todos sus hijos fueron convocados a NuevaYork para la lectura del testamento y Carmela confirmó que a ella le tocó más de un millón de dólares de ilegal fortuna, sin revelar el monto exacto.
Compró una casa en el exclusivo barrio de Coral Ridge y un apartamento en Galt Ocean Mile y tuvo un breve matrimonio y a los 53 años adoptó a Ana recién nacida, a la que luego enviaría a las mejores escuelas privadas.
“Perdí mi dinero con el mercado de valores y tal vez tenía demasiado mano abierta,” dijo Carmela.
Acumuló 17 mil dólares en gastos de tarjetas de créditos que no pagó a pesar de hipotecar la casa y fue llevada a juicio. Igual le sucedió con la factura del agua. En una ejecución hipotecaria perdió su casa que fue vendida el pasado año en 830 mil dólares.
Por dos años Carmela, su hija y el gato, han estado sin hogar viviendo en vehículos sin uso, ocasionalmente en moteles cuando tienen algún dinero y por meses en los bancos de las paradas de ómnibus a lo largo de Oakland Park Boulevard, antes de instalarse en Stranahan Park.
Ahora duermen ante la puerta techada de la Biblioteca del Condado de Broward. “A veces lloro, es difícil. Es muy duro”, cuenta.
Ana dijo que le han prometido un trabajo en Orlando, que Carmela llama “el lugar de Mickey Mouse”, a partir del 8 de julio, pero no tienen dinero para llegar hasta allí.
“Es como si Dios me quiere enseñar algo,” dijo Carmela. “La próxima vez no va a suceder. Es una lección dura, pero se aprende” opinó la hija del dictador Fulgencia Batista al canal 10 de Fort Lauderdale.

Cubadebate

Nota de la Redacción:

(1) Fulgencio Batista fue gobernante de facto. Dirigió un Golpe Militar el 10 de marzo de 1952 y se erigió en dictador durante siete años. En ese periodo se cometieron miles de crímenes en Cuba y el país fue entregado al capital y la mafia estadounidense. Huyó de la Isla en la madrugada del 1 de enero de 1959 ante el inevitable triunfo de la Revolución encabezada por Fidel Castro Ruz.

“Centrismo” y “Tercera vía”, ¿sólo etiquetas?

Un artículo del historiador Elier Ramírez Cañedo titulado “Centrismo y tercera vía en Cuba” ha despertado variadas reacciones. Pero a veces ilustra, o complementa un poco, dar la palabra a los protagonistas, algunos de los cuales Raúl Antonio Capote ha señalado con nombres y apelidos en su artículo “Tercera opción en Cuba: El drama de los equilibristas” y otros han recibido una descripción bastante elocuente:
“un conocido profesor universitario, hoy devenido además en “reformador constitucional”, “propulsor” de cambios constitucionales, etc., incluso de una nueva Constitución”
Hay quien arguye que “centrismo” es una etiqueta, una creación artificial. Sin embargo los delata el lenguaje equidistante de quienes citan a Gramsci pero niegan lo que este afirmaba cuando decía “vivir quiere decir tomar partido”, o peor, creen que no es evidente el partido que toman:
“Otro aspecto que, según muchos, parece interponerse en el camino de las negociaciones es el de Alan Gross, el contratista norteamericano preso en Cuba por ejecutar acciones no permitidas por las leyes, y los tres cubanos que cumplen sanciones severas en Estados Unidos por trabajar para entidades de la seguridad cubana.” (“Cuba Posible: pensar el futuro de la Isla (II)“, en OnCuba Magazine, 11 de noviembre de 2014)
Para los centristas, Alan Gross era “el contratista norteamericano preso en Cuba por ejecutar acciones no permitidas por las leyes” -se puede interpretar que se llevó una luz roja o un cartel de “Pare” y no que trabajaba para las políticas subversivas de Estados Unidos contra Cuba -, sin embargo nuestros héroes cumplían “sanciones severas” -nunca injustas- “por trabajar para entidades de la seguridad cubana”.
O este otro equidistante ejemplo, firmado por la persona que en 2011, a través de la influyente New America Foundation (NAF) -la mayor beneficiaria de fondos de la USAID en sus programas de “promoción de la democracia en Cuba”- intentaba responder “¿De qué manera estas tendencias –se relacionan con los intereses estratégicos de la política norteamericana y su objetivo declarado de promover una transición pacífica a una Cuba democrática y orientada al mercado?”. Con “tendencias” se refiere, en sus palabras para la NAF, a “la liberalización política y el surgimiento de una Cuba más abierta hacia el mundo exterior”. Decía el colaborador de la NAF:
“La política del embargo es una política imperial porque pretende imponer a través de la coerción el tipo de gobierno que a ellos les gustaría en Cuba, con las políticas que a ellos les gustarían desde Cuba. Es posible que esa política sea suplantada por una política de proyección hegemónica que lo que procura es persuadir al otro actor, a partir de dinámicas de información, dinámicas de incentivos, de que es mejor, para el actor más débil, adoptar cambios que lo hagan caber o entrar en un rompecabezas mayor donde predomina el liderazgo norteamericano.
“Esto es algo que Cuba no parece aceptar y eso ya es un conflicto de Cuba no solo con Estados Unidos sino con un sistema internacional donde la primacía norteamericana es una realidad. El actual sistema político cubano y la dirección cubana no se sienten cómodos con el mundo de esa manera y hacen todo lo posible por cambiarlo. ¿Es posible que Cuba modere esa manera de ser? Yo creo que sí. ¿Es posible que Estados Unidos asuma la búsqueda de sus mismos objetivos por un método más persuasivo y menos coercitivo?”. (Arturo López-Levy: “En la medida en que la reforma económica cubana abra los apetitos empresariales, el lobby pro embargo tiene que retroceder”, Progreso Semanal, 14 de Marzo, 2014)
Hay “un conflicto de Cuba no solo con Estados Unidos sino con un sistema internacional donde la primacía norteamericana es una realidad” y la causa es es que “el actual sistema político cubano y la dirección cubana no se sienten cómodos con el mundo de esa manera y hacen todo lo posible por cambiarlo”. Para el ideólogo de la NAF Cuba debe moderarse en su manera de ser pero EEUU no, Washington sólo debe perseguir los mismos objetivos de modo distinto, recomendación que Obama puso en marcha a partir de 2014. Para entender por qué, hay que leer la definición de la New América Foundation que dio Julian Assange a Ignacio Ramonet:
“La New America Foundation, por ejemplo, en Washington, ¿quién la financia? La respuesta es: Eric Schmidt personalmente, y Google como compañía, y el Departamento de Estado, y Radio Free Asia, y varias entidades más, pero las que he mencionado son las principales patrocinadoras. Y su directora general, Anne-Marie Slaughter, había trabajado anteriormente como asesora muy cercana a Hillary Clinton en el Departamento de Estado, y sigue siendo una asesora actual del Departamento de Estado. Y es profesora en Princeton, al mismo tiempo. Por lo tanto, aquí los tenemos a todos juntos: Eric Schmidt como individuo, Google como compañía, el Departamento de Estado como parte del Ejecutivo de EE.UU. Igual ocurre con Radio Free Asia, y con el mundo académico representado, en parte, por Anne-Marie Slaughter.” (Ramonet entrevista a Assange: “Google nos espía e informa a EEUU”, Cubadebate, Noviembre de 2014)
Lo mismo sucede con el término “Tercera vía”, otra “etiqueta inventada”. Un llamado a Miami, publicado en El Nuevo Herald el 21 de marzo con el título “Miami, La Habana, Europa: hoja de ruta” desde la “socialista” Fundación Alternativas -vinculada al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y con el ex jefe del gobierno ibérico Felipe González y el ex Ministro de Cultura y luego Exteriores, además de ex Secretario General de la OTAN, y fundador de la revista Encuentro de la cultura cubana, Javier Solana, en su nómina– arroja algunas luces y explica cómo sincronizar la estrategia hacia La Habana entre Europa y EE.UU., buscando una “tercera vía” para influir en Cuba:
“En este proceso, tan malo sería ir muy deprisa como muy despacio; tan malo sería focalizar exclusivamente en los avances económicos, como exclusivamente en los políticos. No hay que saltarse ningún paso. Asimismo, es preciso sincronizar la sociedad de dentro, con la de fuera –la diáspora de Miami. Ello exige un cambio en la estrategia de aproximación. Las dos vías ensayadas hasta ahora por españoles y europeos no han funcionado. Una era la vía “oficialista” de contactos con el régimen, con limitaciones obvias. La otra vía era el contacto con unos disidentes que no han contado con un respaldo significativo en la isla, y que a menudo han maniobrado, o bien aisladamente, o bien torpemente, siempre bajo la sospecha de la financiación “subversiva” de Miami (las Damas de Blanco, por ejemplo).
“Precisamente la tercera vía que Europa y EEUU deberían poner encima de la mesa negociadora, el núcleo del deal, no son grandes exigencias a priori en libertades y pluralismo político por parte del régimen cubano –pues eso ha de llegar en el proceso negociador– sino tener pleno acceso a la incipiente sociedad civil, tanto la “opositora” como la “no opositora” y la aún “no posicionada”, fortaleciendo sus bases económicas y favoreciendo su movilidad interna y exterior, mientras se va cimentando progresivamente una clase media.”
(…)
“En Europa, países como la República Checa, Polonia, Suecia o Finlandia, van dejando atrás sus reticencias, mientras se confirma el giro de Francia o Alemania. España y Europa pueden resultar útiles también como escenarios de encuentros orientados a la reconciliación y al desarrollo, en un proceso transparente, y con el conocimiento de las autoridades cubanas. Por ejemplo, recientemente, grupos de opositores cubanos se reunían en Madrid en torno a la articulación de un consenso mínimo que incluye movimientos políticos, ley de asociaciones, ley electoral o Cuba 3.0. (Internet).”
Cualquier semejanza de ese “consenso mínimo” con el programa tercerista ratificado a propósito de los anuncios anticubanos de Donald Trump por quienes antes hacían equilibrios entre Alan Gross y Los Cinco, ¿es casualidad?
Knut Fleckenstein, vocero internacional de los socialdemócratas en el Parlamento Europeo, ha dicho sobre la política de la socialdemocracia europea hacia Cuba después de las declaraciones de Trump en el teatro Artime de Miami:
“Nuestros esfuerzos por respaldar a los cubanos comienzan sabiendo que en Cuba no se respetan los derechos humanos. Y la única forma de que los cubanos logren lo que quieren es dialogar con su Gobierno y no dejar sola a la sociedad civil.
(…)
“Primero: que las ganancias del turismo no vayan a parar a los consorcios estatales, sino que sean utilizadas para apoyar a todos los pequeños empresarios que abren sus negocios y aportan a la formación de una economía. Segundo: el intercambio comercial debe ser atractivo para ambas partes. Tercero: sin reformas básicas hacia una democratización las relaciones no pueden funcionar a largo plazo.”
En el evento sobre “Cuba y sus desafíos actuales” realizado por Cuba Posible en la sede neoyorkina de la Open Society Foundation del multimillonario, el Señor Uwe Optenhogel, director de la Oficina de la Fundación Friedrich Ebert de la socialdemocracia alemana en Bruselas, coordinó un panel en que hizo las preguntas a los panelistas, otorgó la palabra y también opinó, destacando, y ofreciendo para Cuba, su “experiencia asistiendo a algunas sociedades en transición” según su propia expresión. Aunque el Señor Optenhogel con esas palabras se refería explícitamente a la “asistencia” de su organización en las transiciones al capitalismo de los países de Europa del Este -que como ha documentado la académica británica Emily Morris no se pueden calificar de exitosas y mucho menos ejemplares para Cuba-, no mencionó el papel de la Fundación Friedrich Ebert en “algunas sociedades en transición” sobre el que el ex agente de la CIA Philip Agee declaró en marzo de 1987 en una entrevista a la revista Zona Cero, citada por Alfredo Grimaldos en la página 150 de su libro de 2006 La CIA en España y publicado en Cuba en 2007:
“Dentro del Programa Democracia, elaborado por la Agencia, se cuida con especial atención a las fundaciones de los partidos políticos alemanes, principalmente a la Friedrich Ebert Stiftung, del Partido Socialdemócrata, y la Konrad Adenauer Stiftung, de los democristianos. Estas fundaciones habían sido establecidas por los partidos alemanes en los años cincuenta y se utilizaron para canalizar el dinero de la CIA hacia esas organizaciones, como parte de las operaciones de ‘construcción de la democracia’, tras la Segunda Guerra Mundial. Después, en los sesenta, las fundaciones alemanas empezaron a apoyar a los partidos hermanos y a otras organizaciones en el exterior y crearon nuevos canales para el dinero de la CIA. Hacia 1980, las fundaciones alemanas tienen programas en funcionamiento en unos sesenta países y están gastando cerca de 150 millones de dólares. Operan en un secreto casi total… Las operaciones de la Friedrich Ebert Stiftung (Fundación), del SPD, fascina a los norteamericanos, especialmente sus programas de formación y las subvenciones que hicieron llegar a los socialdemócratas de Grecia, España y Portugal, poco antes de que cayeran las dictaduras en esos países e inmediatamente después… En Portugal, por ejemplo, cuando el régimen de Salazar, que había durado cincuenta años, fue derrocado en 1974, el Partido Socialista completo apenas habría bastado para una partida de póker y se localizaba en París, sin seguidores en Portugal. Pero con más de 10 millones de dólares de la Ebert Stiftung, y algunas otras remesas de la CIA, el Partido Socialista Portugués creció rápidamente y en poco tiempo se convirtió en el partido gobernante.”
En la página 152 de su libro, Alfredo Grimaldos cita a Justo de la Cueva, miembro de la comisión mixta de reunificación del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en Madrid y proveniente del sector histórico del PSOE, que “deja desalentado la militancia” en 1979 declarando a la revista Tricolor:
“el PSOE va donde diga la CIA a través de Willy Brandt. Hasta en el propio Bundestag alemán se acaba de denunciar que la Fundación Friedrich Ebert del SPD recibe dinero directamente de la CIA”
Un artículo de Agee publicado en el número de verano-otoño de 2003 de Socialism and Democracy titulado “Terrorism and Civil Society as Instruments of U.S. Policy in Cuba”, y traducido por el sitio La Haine dice:
“Los éxitos de los movimientos revolucionarios de Etiopía, Angola, Namibia, Zimbabue, Grenada, Nicaragua y otros países reunieron a veteranos de la guerra fría del Partido Demócrata y a “internacionalistas” del Partido Republicano en la creación, en 1979, de la American Political Foundation (APF). La fundación tenía por función estudiar la viabilidad de establecer una fundación legal financiada por el gobierno para subvencionar las operaciones en las sociedades civiles de otros países por intermedio de organizaciones no gubernamentales estadounidenses.
“En el seno de la APF se crearon cuatro grupos especializados –task forces— para llevar a cabo el estudio: uno de los demócratas, uno de los republicanos, uno de la Cámara de Comercio de EE UU y uno de la gran confederación sindical estadounidense AFL-CIO. El trabajo conjunto recibió el nombre de Democacy Program. Estos grupos consultaron una amplia serie de organizaciones nacionales y extranjeras, y las que más les llamaron la atención fueron las fundaciones de los principales partidos políticos de Alemania Occidental, financiadas con fondos públicos: la Fundación Friedrich Ebert, del Partido Socialdemócrata (SPD); y la Fundación Konrad Adenauer, del Partido Cristianodemócrata (CDU/CSU). Cuando se crearon estas fundaciones, en la década de 1950, su tarea consistía en construir una (…) sociedad civil basada en el modelo parlamentario occidental, a la vez que utilizar su fuerza para reprimir los movimientos políticos comunista y otros de izquierda.
“Desde muy pronto, la CIA canalizó fondos a través de estas fundaciones para las organizaciones y grupos no gubernamentales de Alemania. Luego, a partir de 1960 estas fundaciones comenzaron a apoyar a los partidos políticos y otras organizaciones afines de otros países, a la vez que canalizaban dinero de la CIA con este fin. En la década de 1980, estas dos organizaciones tenían programas en funcionamiento en cerca de 60 países y gastaban alrededor de 150 millones de dólares al año. Y lo que es más interesante, operaban en un secretismo casi total.
“Una de las operaciones desarrolladas por la Fundación Friedrich Ebert demuestra el alto grado de efectividad que pueden alcanzar. En 1974, después de 50 años en el poder, el régimen fascista de Portugal (país miembro de la OTAN) fue derrocado, y un puñado de oficiales militares comunistas y de izquierda se hicieron cargo del gobierno. En ese momento, el número de socialdemócratas portugueses, encuadrados en el Partido Socialista, a duras penas daba para formar un equipo de fútbol, y vivían todos en París sin ningún tipo de seguidores en Portugal. Gracias a no menos de diez millones de dólares provenientes de la Fundación Friedrich Ebert, además de otros fondos de la CIA, los socialdemócratas regresaron a Portugal, crearon un partido de la noche a la mañana, lo hicieron crecer como los hongos y en pocos años el Partido Socialista fue el partido gobernante en Portugal. La izquierda, en plena confusión, se vio relegada a un segundo plano.”
Ver a los “centristas” cubanos aprovechando a Trump para relanzar su programa tercerista recuerda cómo en 1954, la misma CIA que organizó el derrocamiento de Jacobo Arbenz en Guatemala le orientaba a los integrantes de su Congreso por la Libertad de la Cultura (CLC) en América Latina hacer una declaración condenando el golpe de estado en el país centroamericano, como se explica en el libro de Olga Glondys El exilio republicano español y la guerra fría cultural. La CIA –dice Glondys- “vio una excelente oportunidad para intentar vencer la desconfianza de los intelectuales latinoamericanos, presentando una genuina cara izquierdista y prodemocrática del CLC”. Incluso el jefe del CLC –al igual que su miembro cubano Jorge Mañach- criticó el comunicado finalmente emitido porque tenía una mención al “totalitarismo soviético”, lo que era perjudicial para el organismo, dadas las acusaciones que se le hacían de estar pagado por el Departamento de Estado. (Ver página 92, de La CIA y el exilio republicano español, Olga Glondys, Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid, 2012.)
El representante del CLC para América Latina, Julián Gorkin, un “revolucionario prosestadounidense” según Glondys, pasó de disidente del Partido Comunista de España y fundador de un Partido Obrero de Unidad Marxista, para terminar en los años 70 del siglo XX en la socialdemocracia del PSOE de González y Solana.
Acerca del PSOE, González y Solana he escrito antes. Con la ayuda de EE.UU. y la socialdemocracia alemana, desde una élite que era “poco más que una sigla”, surgieron allí y en Portugal, prácticamente de la nada, un “socialismo” y una “izquierda” listas para vender en el momento de la “transición”:
“En el libro La CIA en España, del investigador Alfredo Grimaldos, se documentan varios hechos de la trayectoria de quien fuera uno de los principales beneficiarios de la llamada “transición” española. Se relata su asistencia al congreso del PSOE de 1974 en Suresnes, Francia, con pasaporte confeccionado por el SECED (servicio de información franquista) y escoltado por oficiales de esa institución. Es en ese evento, donde -según se testimonia en la investigación- había más oficiales franquitas que participantes, en el que el entonces joven abogado sevillano es electo Secretario General. Cuenta en el libro un capitán del CESED que después de volver González de Francia un comisario de Sevilla que lo detuvo “se llevó una bronca tremenda y tuvo que soltarle enseguida”. Otro ex oficial franquista relata: “la dictadura propició el resurgir del PSOE para ahogar al PCE” (Partido Comunista de España). El Congreso de Suresnes se había celebrado sólo seis meses después de estallar la “Revolución de los Claveles” en Portugal, con un marcado protagonismo del Partido Comunista, hecho que había disparado las alarmas de los norteamericanos, que no estaban dispuestos a permitir una situación similar en España.
“Afirma Grimaldos en su obra: “Los delegados que asisten al Congreso de Suresnes representan, oficialmente, a tres mil militantes del interior, pero, en realidad, esa cifra es menos de la mitad. Durante los últimos años del franquismo, el PSOE es poco más que una sigla. El mayor peso de la resistencia lo han llevado los comunistas. En definitiva, lo que ocurre en Suresnes es una refundación del partido creado por Pablo Iglesias, con el modelo portugués como telón de fondo. En el país vecino no existía ni un partido socialista histórico y hubo que inventar uno.”
“González, ya en la dirección del PSOE, con el apoyo de los norteamericanos y la socialdemocracia alemana logra aislar a los comunistas en las negociaciones de la “transición”. En el XXVII congreso de 1979, impone que se elimine el término “marxismo” de los estatutos del partido. En 1983 -luego de ser electo en 1982 jefe del gobierno- apoya la estrategia de despliegue de misiles en Europa impulsada por Ronald Reagan y Margaret Thatcher, y en 1986 promueve la adhesión española a la OTAN. Esto último constituía un cambio radical en las posiciones del PSOE, que, en su XVII Congreso de 1976, había proclamado “a la OTAN, de entrada no”.
“En relación con la OTAN, Javier Solana, cercano colaborador de González, quien fue sucesivamente, Ministro de Cultura, portavoz del gobierno y Ministro de Asuntos Exteriores, acumula el vuelco más espectacular. Solana pasó del “a la OTAN de entrada, no”, a ser el secretario general de la Alianza Atlántica durante la agresión a Yugoslavia, por lo cual fue declarado unánimemente por el parlamento ruso, en 1997, “criminal de guerra”. En el año 2006, como alto representante para la política exterior y de seguridad de la Unión Europea, justificó los más de mil vuelos ilegales de la CIA en Europa como parte de la “guerra contra el terrorismo”–asociados a torturas y ejecuciones extrajudiciales- con estas palabras: “Con nuestros aliados norteamericanos compartimos la convicción de que se necesita una acción dura”. Fue Javier Solana el que coordinó en su origen una de las operaciones de propaganda anticubana a las que más recursos ha dedicado el gobierno norteamericano, la revista Encuentro de la cultura cubana; la presidenta de la fundación del mismo nombre, Anabelle Rodríguez, ha relatado en una entrevista cómo Solana la llamó desde su despacho para proponerle el “trabajo”.”
A pesar de quienes se niegan a aprender de ella, la historia es una buena maestra. Tras ver caer en Guatemala al gobierno de Jacobo Árbenz a manos de la CIA, un joven escribió a su madre que “los términos medios no pueden significar otra cosa que la antesala de la traición”, su nombre: Ernesto Che Guevara.

Iroel Sánchez

Estados Unidos - Cuba: Regreso a la política de confrontación

La Casa Blanca anunció el regreso a una política hostil respecto a Cuba, suscitando la incomprensión de la opinión pública estadounidense

El 16 de junio de 2017, en el teatro Manuel Artime de Miami, el Presidente de Estados Unidos anunció un cambio de la política exterior respecto a Cuba. En presencia de un público compuesto de veteranos de Bahía de Cochinos a quienes rindió homenaje, Donald Trump pronunció un discurso de una hostilidad sin precedentes. Usando una retórica de la Guerra Fría dejó presagiar un futuro sombrío para las relaciones bilaterales entre ambos países. [1]

Retórica de la Guerra Fría

Mientras el mundo entero aclamó el diálogo constructivo que estableció Barack Obama en diciembre de 2014, así como el levantamiento de algunas restricciones, Donald Trump puso término al proceso de normalización de las relaciones. “Pongo fin al acuerdo desequilibrado que firmó la precedente Administración con Cuba”, declaró. Denunció “la flexibilización de las restricciones de viaje y comercio [que] no ayuda al pueblo de Cuba”. El Presidente estadounidense afirmó que se mantendrán las sanciones y se reforzarán las medidas destinadas a prohibir el turismo estadounidense en Cuba, exigiendo el “respeto de los derechos humanos”. “Reforzaremos el embargo”, concluyó. [2]
El discurso de Trump no estuvo exento de contradicciones. Por una parte reconoció que Cuba es un país independiente: “Aceptamos todos que todas las naciones tienen el derecho a elegir su propia vía. […] Respetaremos entonces la soberanía de Cuba”. Por otra parte exigió cambios de orden interno, como una evolución del sistema político y del modelo social cubanos, en contradicción con los principios del derecho internacional. [3]
Las medidas anunciadas no cancelan todos los acuerdos conseguidos bajo la precedente Administración. Washington no pondrá en tela de juicio las relaciones diplomáticas ni los acuerdos migratorios establecidos. Del mismo modo se mantendrán los vuelos directos y los cruceros entre ambos países, así como los viajes de los cubanoestadounidenses y las remesas.
La Casa Blanca publicó un documento listando los cambios enunciados por el Presidente Trump. Así, el turismo ordinario de los ciudadanos estadounidenses a Cuba seguirá prohibido y se limitarán los viajes que autorizó la Administración Obama. Los ciudadanos estadounidenses ya no podrán realizar viajes de modo individual. Tendrán que pasar por una institución habilitada para ello con licencia de las autoridades. Se prohibirán las transacciones comerciales con las empresas del Estado. Se mantendrán las sanciones económicas y Washington defenderá su política en la escena internacional, particularmente en las Naciones Unidas donde por primera vez, en 2016, Washington se abstuvo en la votación para el levantamiento del bloqueo impuesto a Cuba [4] .
Desde un punto de vista formal, el tono agresivo y autoritario de Donald Trump marcó una ruptura con la política de diálogo que adoptó Barack Obama. Mal asesorado, el Presidente estadounidense eligió un lugar dedicado a un veterano de Bahía de Cochinos para anunciar el cambio de política. [5] Incluso rindió un vibrante homenaje a Bonifacio Haza, antiguo capitán de la policía de la dictadura de Fulgencio Batista, responsable de múltiples crímenes contra opositores, entre ellos el asesinato de Frank País, figura histórica de la Revolución Cubana. [6]

Respuesta de La Habana

El Gobierno cubano lamentó la vuelta a “métodos coercitivos del pasado”. El reforzamiento de las sanciones que afectan a la economía cubana y a las categorías más vulnerables de la población sólo incrementará los sufrimientos de una población que vive bajo estado de sitio desde hace más de medio siglo. [7] Las autoridades también recordaron que no negociaban bajo presión. “Cualquier estrategia dirigida a cambiar el sistema político, económico y social en Cuba […] estará condenada al fracaso”, enfatizó la declaración oficial.
Cuba respondió al Presidente Trump sobre los derechos humanos. Denunció “la manipulación con fines políticos y el doble rasero” en el tratamiento del tema. La Habana recordó que los derechos a la salud, a la educación, a la seguridad social y a un salario igual son una realidad en la isla, así como los derechos de los niños, el derecho a la alimentación, a la paz y al desarrollo. “Con sus modestos recursos Cuba ha contribuido también a la mejoría de los derechos humanos en muchos lugares del mundo, a pesar de las limitaciones que le impone su condición de país bloqueado”, enfatizó. [8]
Cuba afirmó que Washington no tenía autoridad moral para disertar sobre el tema:
“Los Estados Unidos no están en condiciones de darnos lecciones. Tenemos serias preocupaciones por el respeto y las garantías de los derechos humanos en ese país, donde hay numerosos casos de asesinatos, brutalidad y abusos policiales, en particular contra la población afroamericana se viola el derecho a la vida como resultado de las muertes por armas de fuego; se explota el trabajo infantil y existen graves manifestaciones de discriminación racial; se amenaza con imponer más restricciones a los servicios de salud, que dejarían a 23 millones de personas sin seguro médico; existe la desigualdad salarial entre hombres y mujeres; se margina a emigrantes y refugiados, en particular los procedentes de países islámicos; se pretende levantar muros que denigran a vecinos; y se abandonan los compromisos internacionales para preservar el medio ambiente y enfrentar el cambio climático”. [9]
Las autoridades cubanas también recordaron las detenciones arbitrarias de decenas de presos en la base naval de Guantánamo, los actos de tortura, las ejecuciones extrajudiciales y los bombardeos de poblaciones civiles, particularmente en Irak. La Habana enfatizó que formaba parte de 44 instrumentos internacionales sobre los derechos humanos contra sólo 18 para Estados Unidos. [10]
Cuba se negó a toda concesión relativa a “su soberanía e independencia”. No obstante, el gobierno de Raúl Castro declaró su “voluntad de continuar el diálogo respetuoso y la cooperación en temas de interés mutuo” con Estados Unidos, a pesar de las divergencias. Bruno Rodríguez, Ministro cubano de Relaciones Exteriores, recordó los avances conseguidos con la Administración Obama: “Cuba y Estados Unidos pueden cooperar y convivir civilizadamente, respetando las profundas diferencias entre sus gobiernos y promoviendo todo aquello que beneficie a ambas naciones y pueblos”. [11]

Condena unánime

La decisión de la Administración Trump suscitó muchas reacciones de rechazo en Estados Unidos. Numerosas voces se alzaron en el partido republicano para denunciar unas medidas contraproducentes. Para Jeff Flake, senador republicano de Arizona, “toda política que reduce las posibilidades de los estadounidenses de viajar libremente a Cuba no está en los mejores intereses de Estados Unidos o del pueblo cubano”. [12] Jeff Flake es el autor de un proyecto de ley destinado a eliminar las restricciones a los viajes a Cuba, el cual consiguió la firma de 55 senadores sobre 100.
Por su parte Mark Sanford, congresista republicano de Carolina del Sur, recordó que varios republicanos estaban favorables a la normalización completa de las relaciones con Cuba y citó proyectos de ley con este objetivo. “Son medidas republicanas, son leyes republicanas. Intentamos el mismo enfoque durante 50 años y no funcionó”, agregó. [13]
Jerry Moran, senador republicano de Kansas, también expresó su oposición a las medidas, recordando que Cuba era “un mercado natural para los agricultores de nuestra nación”. “Cuando no le vendemos a Cuba, otro país lo hace”, enfatizó para insistir en el carácter contraproducente de una política de sanciones. “Dar la prioridad a Estados Unidos significa exportar lo que produce en el mundo”, concluyó, en referencia al lema de campaña de Donald Trump. [14]
Justin Amash, congresista de Michigan, fustigó la posición de Donald Trump sobre los derechos humanos. “La política del Presidente de Estados Unidos hacia Cuba no tiene nada que ver con los derechos humanos o la seguridad. Si fuera el caso ¿por qué fue a bailar con los sauditas y venderles armas?”, preguntó. [15]
Del lado demócrata, el senador Patrick Leahy de Vermont condenó la nueva política. La Casa Blancha “volvió a declarar la guerra al pueblo cubano”, lamentó. “Se trata de un retroceso irrisorio de la política de normalización que afecta la libertad de los estadounidenses a viajar, nuestros intereses nacionales y al pueblo de Cuba que aspira a retomar el contacto con nosotros”, insistió. [16]
Nancy Pelosi, Presidenta del grupo demócrata en el Congreso, fustigó “una política que destruye empleos y que rompe lazos comerciales crecientes y vitales entre Estados Unidos y Cuba”. [17]
Por su parte, Jim McGovern, congresista demócrata de Massachusetts favorable al diálogo con Cuba, denunció un retroceso que no aportará “ninguna ayuda al pueblo cubano”. “Sólo afectará a Estados Unidos y a los estadounidenses”, subrayando que la ruptura de las relaciones costaría 6,6 mil millones de dólares a la economía estadounidense y destruiría 12.000 empleos. [18] “Estos cambios que adoptó el Presidente Trump sólo nos volverán a llevar a la política de la Guerra Fría que fue un fracaso patente y que mantuvo nuestro país en el pasado durante más de 50 años”, agregó. [19]
La Cámara de Comercio de Estados Unidos, que agrupa a más de 3 millones de empresas, condenó la decisión de la Administración Trump: “Lamentablemente, las decisiones tomadas este día limitan las posibilidades para un cambio positivo en la isla y otros países disfrutarán de las oportunidades de crecimiento […]. Estamos dispuestos a trabajar con todas las partes para eliminar las políticas obsoletas que entorpecen la emancipación de los pueblos estadounidense y cubano”. [20]
James Williams, de la coalición Engage Cuba que agrupa empresas estadounidenses favorables al levantamiento de las sanciones, deploró las medidas adoptadas por Donald Trump. “La apertura del comercio con Cuba permitió a empresarios estadounidenses integrar un mercado en pleno crecimiento a 90 millas de nuestras costas y crear empleos en todo Estados Unidos”, enfatizó. Ello perjudica los intereses de Estados Unidos: “Dadas las características de la economía cubana, las nuevas restricciones impuestas a las empresas estadounidenses entorpecerán este progreso, lo que podría costar miles de millones de dólares a la economía estadounidense y afectar miles de empleos”. [21]
El mundo de los negocios expresó su preocupación. Zippy Duval, Presidente de un grupo de intereses agrícolas llamado American Farm Bureau, expresó su punto de vista: “Mientras que enfrentamos la mayor caída de precios de las materias primas alimenticias en décadas, tenemos que abrir mercados para los productos agrícolas estadounidenses, y no mandar señales que cierran esas oportunidades”. [22]
El sector religioso también condenó el regreso a una política de confrontación. La Conferencia Americana de Obispos Católicos expresó su oposición, recordando que “los derechos humanos y las libertades religiosas se reforzarán con más relaciones entre los pueblos estadounidense y cubano, y no menos”. La Alianza de Baptistas compartió el mismo punto de vista: “Como hombres de fe, expresamos nuestro desacuerdo con la nueva política y mantenemos nuestros compromisos con nuestros socios en Cuba. Reafirmamos nuestro apoyo a las solicitaciones del Congreso para poner término a todas las restricciones opresivas de comercio y viaje”. [23]
La Organización Mundial de Turismo expresó su “fuerte rechazo” al nuevo enfoque estadounidense: “Constituye un retroceso y un importante atentado contra la libertad de viajar”. La entidad enfatizó el carácter contraproducente de estas medidas: “Esta decisión tendrá un impacto limitado sobre el desarrollo del turismo en Cuba, pero afectará de modo sustancial a la economía estadounidense y sus empleos. Muchas empresas estadounidenses ya tienen inversiones en Cuba y hacen negocios dado el inmenso potencial del turismo cubano, y otros países seguirán beneficiándose de las oportunidades”. [24]
El New York Times también criticó la nueva política de Donald Trump en un editorial titulado “Un retroceso cínico sobre Cuba”. “Los estadounidenses que desean pasar unas vacaciones en Cuba o hacer negocio allí verán todo complicarse a causa de la desafortunada decisión del Presidente Trump de poner fin a una apertura diplomática de dos años con la isla”, apunta el diario neoyorquino. Las razones que esgrimió la Casa Blanca no convencieron a la prensa estadounidense: “El repentino interés del Señor Trump por los derechos humanos es particularmente difícil de tragar. Ningún presidente reciente ha despreciado tanto esos derechos o abrazado con tanta pasión a regímenes autoritarios que maltratan a sus pueblos”. [25]
Las nuevas medidas se oponen también a la opinión pública estadounidense, la cual está a favor en su gran mayoría la normalización de las relaciones con Cuba. Según un sondeo realizado por el Pew Research Center en diciembre de 2016, el 75 % de los ciudadanos estadounidenses quieren mantener las relaciones con Cuba y el 73 % desean el fin de las sanciones económicas. En efecto, no entienden por qué Cuba es el único país del mundo que no pueden visitar como turistas ordinarios. Los cubanoestadounidenses también están a favor de relaciones cordiales y pacíficas con La Habana. [26]
El establecimiento de una política de diálogo por el Presidente Obama tuvo un impacto positivo en el acercamiento entre ambos pueblos. En 2016, 284.000 ciudadanos estadounidenses visitaron Cuba en el marco de lo que representó un incremento del 74 % con respecto a 2015. En 2017, para el periodo de enero a mayo, cerca de 285.000 viajaron a Cuba, un incremento del 145 % con respecto a 2016, en el marco de una de las doce categorías permitidas por Washington (viajes educaciones, culturales, religiosos, profesionales, científicos, etc.) [27] .
La comunidad internacional también se opone a toda política de sanciones contra Cuba. En octubre de 2016, por vigesimoquinto año consecutivo, 191 países de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre 193 condenaron el estado de sitio económico, comercial y financiero contra La Habana. [28]

El llamado de las personalidades militares ignorado

El 20 de abril de 2017, dieciséis militares retirados de alto rango mandaron una carta al Teniente-General H.R. MacMaster, asesor para la seguridad nacional del Presidente Trump, exhortándolo a preservar las relaciones con Cuba:
“La normalización de las relaciones con Cuba es importante para la seguridad nacional de Estados Unidos y la estabilidad de las relaciones con el hemisferio occidental. La situación geográfica de Cuba en el Caribe y su proximidad con Estados Unidos la convierten en un socio natural y de alto valor estratégico sobre los temas de inmediata prioridad como el terrorismo, el control de las fronteras, la prevención del tráfico de drogas, la protección del medioambiente y la respuesta a las situaciones de emergencia. En efecto, sustanciales progresos se realizaron durante los últimos dos años, desembocando en la firma de 22 acuerdos entre Estados Unidos y Cuba y una coordinación práctica con nuestro ejército y las otras agencias. Debemos proseguir y ampliar estos esfuerzos. Asegurar la estabilidad económica de Cuba servirá los intereses de seguridad de Estados Unidos en el hemisferio occidental, particularmente dados los retos que enfrentan nuestros vecinos en América Latina. Al desarrollar el comercio y el flujo de información daremos al pueblo cubano los recursos para determinar mejor su propio futuro […] En nombre de la seguridad nacional, llamamos a nuestros líderes elegidos a proseguir el proceso de normalización con Cuba”. [29]

Una política condenada al fracaso

La política hostil del Presidente Trump está condenada al fracaso. Desde el advenimiento de la Revolución Cubana en 1959 La Habana nunca ha hecho la menor concesión bajo presión o amenaza. En el espacio de dos años, Barack Obama tuvo más resultados con Cuba al adoptar una política basada en el diálogo respetuoso que todos sus predecesores en más de cincuenta años que optaron por una política de agresión.
Hay una razón para ello. Los cubanos no son sensibles al lenguaje de la coerción, del chantaje o de la intimidación. Forma parte de su idiosincrasia. Cuba siempre ha expresado su disposición a resolver pacíficamente todos los diferendos con Estados Unidos, siempre que se respeten tres principios fundamentales y no negociables: la igualdad soberana, la reciprocidad y la no injerencia en los asuntos internos. En una palabra, el sistema político, el modelo social y la política exterior de Cuba son competencias exclusivas del pueblo soberano de la isla.
Por otra parte conviene recordar una vez más el carácter asimétrico del conflicto que opone Washington y La Habana. Es Estados Unidos el que impone sanciones económicas a Cuba desde hace más de medio siglo, afectando gravemente el bienestar de los cubanos e imponiendo un obstáculo mayor al desarrollo del país. Washington ocupa todavía de modo ilegítimo la base naval de Guantánamo contra la voluntad del pueblo cubano. La Ley de Ajuste Cubano adoptada en 1966 estimula aún la emigración ilegal y peligrosa, favorece el tráfico de seres humanos y el robo de cerebros. Finalmente, la política de “cambio de régimen” vigente viola los principios fundamentales del derecho internacional.
La política hostil de la Casa Blanca aislará a Estados Unidos en el continente americano y en el mundo. No conseguirá ningún resultado tangible. Reducirá los intercambios entre ambos países, afectará a la vez los intereses cubanos y estadounidenses y erigirá otro obstáculo entre ambos pueblos que aspiran a mantener lazos cordiales, pacíficos y respetuosos.

Salim Lamrani

Notas:

[1] Donald Trump, «Remarks by President Trump on the Policy of the United States Towards Cuba», 16 de junio de 2017. https://www.whitehouse.gov/the-press-office/2017/06/16/remarks-president-trump-policy-united-states-towards-cuba (sitio consultado el 22 de junio de 2017).
[2] Ibid.
[3] Ibid.
[4] The White House , «Fact Sheet on Cuba Policy», 16 de junio de 2017. https://www.whitehouse.gov/the-press-office/2017/06/16/fact-sheet-cuba-policy (sitio consultado el 22 de junio de 2017).
[5] Ibid.
[6] Cubadebate , «El padre del violinista que Trump exaltó fue uno de los asesinos de Frank País», 17 de junio de 2017.
[7] Gobierno Revolucionario de Cuba , «Declaración», 16 de junio de 2017. http://www.granma.cu/cuba/2017-06-16/declaracion-del-gobierno-revolucionario-video (sitio consultado el 22 de junio de 2017).
[8] Ibid.
[9] Ibid.
[10] Ibid.
[11] Bruno Rodríguez, « Bruno Rodríguez ofrece conferencia de prensa: Cuba no realizará concesiones », Cubadebate, 19 de junio de 2017.
[12] Alex Daugherty, « Trump Defies Congressional Republicans Who Want Closer Relations With Cuba », The News & Observer, 16 de junio de 2017.
[13] Ibid.
[14] Ibid.
[15] Alex Daugherty, « Trump Defies Congressional Republicans Who Want Closer Relations With Cuba », op. cit.
[16] Ibid.
[17] Ibid.
[18] Jim McGovern, « Twitter », 16 de junio de 2017. https://twitter.com/RepMcGovern/status/875775474907185152 (sitio consultado el 23 de junio de 2017).
[19] USA Today , « Trump Outines New Cuba Policy in Speech in Miami’s Little Havane », 16 de junio de 2017.
[20] U.S. Chamber of Commerce, « U.S. Chamber Statement on Administration’s Cuba Policy Announcement », 16 de junio de 2017. https://www.uschamber.com/press-release/us-chamber-statement-administration-s-cuba-policy-announcement (sitio consultado el 22 de junio de 2017).
[21] James Williams, « Engage Cuba Statement on President Trump’s Cuba Directive », Engage Cuba, 16 de junio de 2017. https://www.engagecuba.org/press-releases/2017/6/16/engage-cuba-statement-on-trumps-cuba-directive (site consulté le 22 juin 2017).
[22] Sofia Lotto Persio, New U.S. Cuba Policy Is Unpopular, Just Like President Trump», Newsweek, 21 de junio de 2017.
[23] Ibid.
[24] Ibid.
[25] The New York Times , «A Cynical Reversal on Cuba», 16 de junio de 2017.
[26] Alec Tyson, «Americans Still Favor Ties With Cuba After Castro’s Death, U.S. Election», Pew Research Center, 13 de diciembre de 2016. http://www.pewresearch.org/fact-tank/2016/12/13/americans-still-favor-ties-with-cuba-after-castros-death-u-s-election/ (sitio consultado el 24 de junio de 2017).
[27] Telesur , «Incrementa 145% los visitantes de EE.UU. a Cuba en 2017», 14 de junio de 2017. http://www.telesurtv.net/news/Incrementa-145--los-visitantes-de-EE.UU.-a-Cuba-en-2017-20170614-0053.html (sitio consultado el 24 de junio de 2017).
[28] Nations unies, «ONU aprueba resolución contra bloqueo a Cuba sin votos en contra por primera vez en la historia», 26 de octubre de 2016. http://www.un.org/spanish/News/story.asp?NewsID=36140#.WUwBTWdds_Y (sitio consultado el 22 de junio de 2017).
[29] American Security Project , «Letter to Lieutenant General H.R. McMaster, National Security Adviser to the President», 20 de abril de 2017. https://static1.squarespace.com/static/55806c54e4b0651373f7968a/t/58f8dc14ebbd1aed9edd0360/1492704289283/Cuba+Security+Letter (sitio consultado el 22 de junio de 2017).

*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Cuba, ¡palabra a la defensa!, Hondarribia, Editorial Hiru, 2016. http://www.tiendaeditorialhiru.com/informe/336-cuba-palabra-a-la-defensa.html Página Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficiel

Trump y el bloqueo a Cuba



Para una amplia mayoría de observadores sin distinción de tendencias, las sanciones que anunció Trump hace un par de días contra Cuba carecerían de un significado particular – incluso cuando algunos se refieren a un retorno a la “guerra fría”, lo cual es un despropósito en las condiciones posteriores a la disolución de la Unión Soviética. Trump no ha dado marcha atrás, dicen, con el reconocimiento diplomático que sellaran Obama y Raúl; tampoco con el cierre a la inmigración ilegal de cubanos; no afecta la llegada de cruceros o el tráfico aéreo ni las operaciones de turismo de Airbnb; y aunque restringe el turismo individual y prohíbe negocios con las empresas controladas por la Fuerza Armada de Cuba, parece haber excluido de las limitaciones a la gestión, por parte de la corporación Marriot, del Sheraton Hotel, en La Habana, controlado por los militares.
En esta línea de interpretación condescendiente, Trump se habría propuesto dar una satisfacción simbólica a la comunidad gusana en Miami y a quienes ofician de representantes de ella en el Congreso de Estados Unidos. Buscaría de este modo asegurarse algunos votos vitales ante la campaña que busca destituirlo por medio de un juicio político. La orden ejecutiva (decreto) que establece las restricciones debe pasar por un proceso de reglamentación a nivel ministerial, que suele demorar varios meses. La Cámara de Comercio Americana, la principal entidad empresarial de EEUU, es una propulsora activa del comercio con Cuba y ha rechazado las restricciones de Trump. The Wall Street Journal advirtió que la política de Trump “cede oportunidades crecientes a otros países”. En efecto, Brasil, Rusia y China operan activamente con el Grupo de Administración Empresarial (Gaesa) que está bajo el control de los militares cubanos. Cuba es una reconocida colaboradora de la administración norteamericana en relación al combate al narcotráfico y a la llamada seguridad contra el terrorismo.
¿Nada por aquí, nada por allá? ¿Mucha cáscara y pocas nueces – en la pauta de vociferar en exceso pero usar un garrote corto – como, dicen, que ocurre con el muro en la frontera con México, prometido por Trump? No se debe pasar por alto, sin embargo, que en esta ocasión Trump (como también lo hizo Obama) vuelve a recurrir al decreto ejecutivo, o sea a pasar por encima del Congreso, en una línea de poder personal. EEUU desarrolla operaciones militares en Siria sin contar con una autorización del Congreso y acaba de derribar un avión militar sirio que estaba operando en su propio país. Las sanciones contra Cuba siguen, además, la pauta empleada contra otros estados, que es forzar negociaciones favorables al imperialismo norteamericano mediante la coacción. Acaba de incrementar las sanciones contra Rusia, incluidas las corporaciones de gas de Europa que se encuentran asociadas a las rusas.
El contexto adecuado para caracterizar la acción de Trump contra Cuba es, en primer lugar, que la Isla sigue afectada por el bloqueo norteamericano, que Obama nunca levantó. El bloqueo es, por definición, una acción coactiva; las ‘sanciones’ de Trump son un aval, que casi nadie ha advertido, de los republicanos y gusanos de Miami a los acuerdos de Obama y Raúl Castro. Cuando Obama reconoció el fracaso de medio siglo de bloqueo, no dijo que los objetivos norteamericanos hubieran cambiado – solo se refirió al método. El otro aspecto es que las facilidades de negocios establecidas por esos acuerdos han fracasado en reactivar la economía de Cuba o simplemente las transacciones internacionales. “Después de haber arrancado muy fuerte, informa Le Monde (16.6), las compañías norteamericanas habrían reducido sus vuelos a la Isla (…) el PDG de Air France expresó sus dudas sobre la ocupación de los aviones” –algo que, sin embargo, es desmentido “fuertemente” por el presidente de Corsair. Cuba, además, “otorga derechos de tráfico con parsimonia. El diario francés señala también “que la insuficiencia hotelera podría frenar el flujo de turistas”. El turismo es la fuente principal de ingresos internacionales de Cuba. La crisis de inversiones en Cuba es la palanca principal de presión a disposición del capital internacional y sus diversos estados sobre la Isla.
La oportunidad elegida por Trump para su diatriba anti cubana guarda relación con la crisis en Venezuela. La entrega de petróleo a Cuba, a precios subsidiados, ha perdido regularidad y podría cesar en caso de un desenlace político favorable a la derecha en Caracas. La caída del precio internacional del petróleo ha atenuado el impacto sobre el déficit energético cubano, pero no lo ha suprimido. Maduro, el presidente de facto de Venezuela, prometió renunciar ante la Asamblea Constituyente digitada por la camarilla oficial que la convocó, lo cual dejaría abierta la posibilidad para organizar una ‘transición’ de destino incierto, en especial para Cuba.
En conclusión: las ofensivas imperialistas no son ya como las de antes; ahora se desarrollan en un marco de crisis capitalista mundial y de inestabilidad de los regímenes políticos. Por eso son más agresivas – como la guerra en Asia o la exacerbación de los boicots y guerras comerciales, pero al mismo tiempo menos sólidas o consecuentes. Que Trump parezca decidido a encender la mecha en un continente en estado de explosión potencial y a envolver a Cuba en el remolino, atemoriza a numerosos sectores del ‘establishment’ yanqui e internacional. Puerto Rico, la menor de las Antillas, colonia de Estados Unidos, se encuentra en un defol insoluble y en una crisis de régimen político. Todo el Caribe es una olla a presión.
Es necesario poner la crisis en curso en una perspectiva latinoamericana y mundial.

Jorge Altamira

lunes, junio 26, 2017

Cómo Rusia volvió al capitalismo



El desarrollo del subdesarrollo en sociedades postsoviéticas

El capitalismo contemporáneo de los países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) tiene dos fuentes: la descomposición de la burocracia soviética y la influencia del capitalismo global. Pese a la publicidad de la época en favor de las reformas, estas no lograron conducir a la prosperidad y al crecimiento del bienestar de la población. Casi un cuarto de siglo después de la caída de la Unión Soviética, resulta claro que en los territorios del espacio postsoviético se consolidó un capitalismo periférico, con una economía sustentada en amplios niveles de criminalidad empresarial, control informal de los activos, primarización y fuga de capitales.
En el albor de las reformas de mercado en la Comunidad de Estados Independientes (CEI) –instancia sucesora de la Unión Soviética–, a comienzos de la década de 1990, el periodista televisivo ruso Vladímir Pózner organizó un talk-showcon el elocuente título «¿Necesitamos el capitalismo?». El programa había sido concebido como el triunfo de los partidarios liberales del capitalismo sobre, supuestamente, los retrógrados y estancados opositores al nuevo orden social. En el curso del debate, el académico Stanislav Shatalin, un economista prestigioso en ese momento, explicó de forma clara, comprensible para todos los televidentes, la esencia de la «única doctrina confiable» de turno: «Imagínense un pastel dividido en partes iguales pero pequeñas. Eso es el socialismo. Ahora imagínense un enorme pastel dividido en partes desiguales, pero de modo que hasta una pequeña parte del segundo pastel es más grande que una de las partes iguales del primero. Eso es el capitalismo». Otro invitado del programa, sin medias tintas, propuso un camino sencillo y comprensible hacia el prometido paraíso del consumo: el Estado debía retirarse de la economía. Se entiende que tenía en mente abrir el espacio para la iniciativa empresarial de la «gente común».
En esa misma época se difundió profusamente por televisión un spot publicitario. Primero aparecía en la pantalla un mapa de Rusia cubierto por humeantes chimeneas de fábricas y líneas de transmisión de energía eléctrica. Una voz aclaraba: «Este es el patrimonio colectivo del país». Después se recortaba un pedazo de fábrica. «¡Esta es tu parte de la riqueza colectiva!». El pedazo se transformaba en un cupón y aparecía en la palma de la mano de un desconcertado ruso, que empezaba a rascarse la cabeza mientras una voz en off preguntaba «qué hacer con el cupón».
En el talk-show mencionado más arriba, Pózner explicaba con entusiasmo que la privatización abría el camino al enriquecimiento a todos los rusos: «Si ustedes son tres, es decir que tienen tres cupones, ya tienen la posibilidad de empezar su propia actividad privada. Reúnan a toda la familia en un consejo y resuelvan cómo utilizar los cupones. ¡Recuerden que ahora ustedes están decidiendo su propio destino, el destino de sus hijos y el de sus nietos!».
Las últimas palabras de Pózner resultaron ser las únicas migajas de verdad expresadas en aquel programa y en la innumerable cantidad de otros programas parecidos, aunque no del todo en el mismo sentido que tenían en mente. Pasó muy poco tiempo hasta que los rusos corrientes, que habían aceptado dócilmente las reformas, comenzaron a ser testigos de una caída sin precedentes de la producción y del nivel de vida, de una inaudita criminalización de la sociedad, del colapso de la educación y del sistema de salud, de la transformación de Rusia en un Estado semidependiente. Resultó que el pastel del ingreso nacional no sólo se dividía en partes desiguales, sino que además se había endurecido bastante.
A semejante colapso de la ilusión del capitalismo sobrevivieron los trabajadores de prácticamente todas las antiguas repúblicas soviéticas. Para comprender por qué las expectativas de la población resultaron pisoteadas de manera tan grosera, es necesario considerar la naturaleza de la sociedad que se conformó en el espacio postsoviético.

■■ La periferia del mundo capitalista

Después del colapso de la URSS, sus antiguas repúblicas tomaron el camino de la transición al capitalismo. Pero este no fue ni podía ser un pasaje al capitalismo del centro, altamente desarrollado y garante de un alto nivel de vida. Precisamente en eso consistía el engaño del programa televisivo. En el marco del sistema capitalista mundial, los «neófitos recién convertidos» podían ocupar sólo el lugar de una periferia dependiente y atrasada. Correspondía la «implantación del subdesarrollo» descripta por André Gunder Frank1. Los países postsoviéticos experimentaron la correspondiente transformación de sus economías. En los «audaces» 90, la participación de la industria en el total del valor agregado, en promedio, cayó de 38% a 29% en los países de la CEI2, y paralelamente creció la incidencia del sector primario exportador.
Todos estos rasgos del desarrollo industrial pueden interpretarse como la adecuación estructural de las economías de los países de la CEI a su nueva posición en la economía mundial. Estas economías exportan al resto del mundo principalmente materias primas: recursos minerales y algunos productos con bajo nivel de elaboración como madera, papel y celulosa, piedra, metales y manufacturas de metal. La participación de los productos de exportación del sector manufacturero es muy baja3. Al mismo tiempo, si prestamos atención a la estructura de las importaciones, veremos que el rubro fundamental es el de los productos manufacturados4. De esta manera, los Estados postsoviéticos exportan, fundamentalmente, productos con un bajo grado de elaboración, e importan, por el contrario, productos con un alto valor agregado.
A pesar de estas condiciones desfavorables, los países de la CEI tienen un saldo positivo significativo y creciente de su balanza comercial. Así, en 2012 las exportaciones de este grupo de Estados fueron de 757.400 millones de euros, mientras que las importaciones alcanzaron los 520.000 millones. El saldo favorable fue, de este modo, de 237.000 millones de euros. Estos recursos podrían ser una fuente de las tan necesarias inversiones para la modernización de maquinaria obsoleta, pero, lamentablemente, ocurre otra cosa: los ingresos netos del comercio exterior financian la salida masiva de capital de los Estados postsoviéticos. En ese aspecto, Rusia es el campeón.
A esto se suma que, en las economías constantemente desangradas de las repúblicas de la antigua URSS, el salario real ha caído en forma drástica y casi en ningún lugar de la CEI alcanza el nivel del periodo soviético. En Rusia y en Ucrania es entre 2 y 2,5 veces menor que los valores dados a conocer de manera oficial. Mientras tanto, la productividad del trabajo aumentó sustancialmente más que el salario5.
En este contexto, la desigualdad social creció enormemente, y Rusia es un claro ejemplo. De acuerdo con el informe Global Wealth Report, este país se caracteriza por «el más elevado nivel de desigualdad de ingresos en el mundo, con la excepción de los pequeños Estados de la cuenca del Caribe con residentes multimillonarios. En todo el mundo hay un multimillonario por cada 170.000 millones de dólares de la riqueza de los hogares. En Rusia hay uno por cada 11.000 millones. En todo el mundo los multimillonarios representan 1% a 2% de la riqueza de los hogares; hoy, en Rusia, 110 multimillonarios poseen 35% del total de la riqueza del país»6.
De lo dicho se puede apreciar que las economías de los países de la CEI pasaron a una estructura de producción simplificada, con una caída del sector manufacturero y el crecimiento de las actividades extractivas, que refleja su transformación en proveedores de productos de un bajo grado de elaboración de materias primas a los países capitalistas desarrollados. Al mismo tiempo, las sociedades analizadas atravesaron una transformación social que creó en un polo un ejército industrial de reserva barato y en el otro, una «clase compradora»7. Esto no es otra cosa que la «implantación del subdesarrollo».

■■ Las reformas y Occidente

El capitalismo contemporáneo de los países de la CEI tiene dos fuentes: la descomposición de la burocracia soviética y la influencia del capitalismo global. El primer factor está relacionado con la naturaleza del régimen soviético. Desde mi punto de vista, el análisis más profundo de esta problemática fue expuesto tempranamente por León Trotsky en la clásica obraLa revolución traicionada (1936)8. A pesar de que se proclamara oficialmente la victoria del socialismo «en un solo país», uno de los líderes de la Revolución Rusa demostró de manera convincente que la sociedad soviética no era más que algo transitorio, es decir que sólo estaba intentando construir el socialismo. Trotsky preveía que, ante la ausencia de una revolución socialista mundial triunfante, esa sociedad regresaría al capitalismo. «Los privilegios no tienen valor –escribió– si no se los puede dejar como herencia. Por eso, la burocracia privilegiada tarde o temprano querrá adueñarse de las empresas por ella administradas y convertirlas en una propiedad privada»9.
La historia confirmó por completo el presagio del pensador marxista. Por ejemplo, el profesor de Cambridge David Lane señala que la mayor parte de los trabajos sobre la transición de Rusia al mercado ignoran la cuestión clave sobre las fuerzas sociales que están detrás de las reformas. Lane distingue dos grupos sociales fundamentales que contribuyeron a la caída del régimen soviético y a su transición al capitalismo10: la «clase administradora», que ejercía el control administrativo de la producción, la educación y la ciencia; y la «clase consumista», formada por las personas procedentes de las capas instruidas, interesadas en la utilización de los mecanismos del mercado para la obtención de beneficios materiales gracias a su calificación. A estas dos categorías sociales, Stanislav Ménshikov agrega los empresarios del mercado negro, cuya actividad estaba en crecimiento en tiempos de la sociedad soviética11. Durante muchos años, para los organismos del poder centralizado fue cada vez más difícil controlar la economía. Su papel se iba quebrantando gradualmente y aumentaba la influencia de la burocracia, incluyendo a los directores de empresas. De este modo, detrás de la fachada de un sistema económico monolítico y planificado, surgían las condiciones para el desarrollo de la apropiación privada sobre la base de la propiedad pública.
La derrota de la URSS en la Guerra Fría comprometió el orden comunista y propició que la sociedad acogiera acríticamente el sistema de valores mercantiles, que presupone una amplia instauración de la propiedad privada. En este contexto, los círculos dirigentes de Occidente, sobre todo de Estados Unidos, supieron desarrollar una influencia entre bastidores en la elaboración de las reformas económicas radicales. En relación con esto, Lane distingue una «clase política global» que «a través de la economía de los gobiernos occidentales y las organizaciones internacionales» ejerció su influencia decisiva en la «creación del capitalismo y de una clase burguesa de propietarios» en Rusia12. Esto se realizó sobre la base de los principios del Consenso de Washington, subyacentes a la política de las organizaciones financieras internacionales en relación con los países en vías de desarrollo. Hacia los años 90, el mundo ya había acumulado una experiencia suficiente como para llegar a la conclusión de que la aplicación de la fórmula «liberalización + estabilización macroeconómica (es decir, política monetaria restrictiva)» profundiza la pobreza y la indigencia13. Como lo señalan investigadores contemporáneos, «la reducción de la pobreza, la igualdad y la conservación del medio ambiente eran una parte fundamental del Consenso. El Consenso de Washington exhortaba a la apertura comercial de los países al mundo exterior»14, léase a las corporaciones occidentales. De este modo, era una estrategia que tenía el objetivo de aligerarle a Occidente el peso de la crisis que se estaba gestando. Como resultado de la abundante crítica a esta política comenzó la formación del «consenso post-Washington», que hizo énfasis en la seguridad social y en la lucha contra la pobreza15. Lamentablemente, este último pasó inadvertido para los políticos y la opinión pública rusos.
En apariencia, las reformas eran guiadas por un grupo de altos funcionarios estatales encabezados por el primer ministro Yegor Gaidar. Sin embargo, detrás de ellos estaban altos funcionarios del gobierno de EEUU y un grupo de economistas estadounidenses16. Como lo testimonia la investigadora estadounidense Janine Wedel, las reformas rusas fueron elaboradas en secreto, literalmente, por algunos especialistas de la Universidad de Harvard estrechamente ligados al gobierno de EEUU, y fueron implantadas en Rusia a través del dirigente clan político de Anatoli Chubáis17. Por los datos que tenemos, Chubáis tomó oficialmente en puestos directivos del Comité Estatal de Bienes Públicos a consultores extranjeros, incluyendo a oficiales activos de la Agencia Central de Inteligencia de EEUU (CIA)18. Las memorias de Strobe Talbott, asistente del presidente Bill Clinton para asuntos rusos, no dejan dudas acerca de que la administración estadounidense veía al presidente Boris Yeltsin como un leal defensor de sus intereses en Rusia19. Los economistas neoliberales Jeffrey Sachs y Andrei Shleifer y el jurista Jonathan Hay ejercieron una influencia en la política económica de Rusia sin precedentes en un Estado independiente: «los consejeros estadounidenses elaboraron medidas políticas con Gaidar, Chubáis y sus colegas, que después incluían en los decretos presidenciales. Cada resolución económica significativa de la presidencia de Yeltsin fue llevada a cabo de ese modo. El Parlamento fue dejado de lado»20.
Esto se confirma claramente en las memorias del banquero estadounidense de origen ruso Boris Jordan21. En el libro Conversations on Russia: Reform from Yeltsin to Putin cuenta que, en septiembre de 1992, fue visitado por Chubáis, quien dirigía el Comité Estatal de Bienes Públicos, con el pedido de que elaborase de manera urgente un programa de privatizaciones. La urgencia se explicaba porque el 9 de diciembre debía abrirse la Asamblea regular de los Diputados del Pueblo y quería comenzar la privatización antes de esa fecha, para colocar a los elegidos del pueblo frente al hecho consumado. Un equipo de expertos occidentales bajo la dirección de Jordan «trabajó día y noche, literalmente día y noche, quitándole horas al sueño en las oficinas». Pasando por alto muchas etapas del trabajo, en detrimento de la calidad, los técnicos cumplieron el plazo y el programa fue lanzado un día antes de la apertura de la Asamblea. «Lo que mi abuelo no pudo lograr en la época de la guerra civil con el Ejército Blanco contra los comunistas, lo hicimos nosotros expulsando al Estado de las relaciones de propiedad», concluye con satisfacción el nieto del emigrado antibolchevique22. Este episodio elocuente no sólo testimonia el papel de los titiriteros occidentales entre bambalinas y su auténtica actitud hacia la democracia, sino que también nos dice que, para dirigir las reformas en Rusia, estos se guiaban por un sentimiento de venganza por el terror que habían sufrido frente al comunismo. Sus sentimientos eran completamente comprensibles. Menos comprensible era la disposición de los rusos a someterse a esos designios
El análisis demuestra que en la implementación de las reformas rusas se fundieron orgánicamente las aspiraciones de la burocracia soviética de transformarse en propietaria y las aspiraciones de los círculos dirigentes de Occidente de imponer su sistema de valores a un adversario histórico. Este hecho resulta una clara afirmación del concepto de «Termidor» empleado por Trotsky en el marco de varias de sus advertencias sobre un posible renacimiento burgués en Rusia como producto de las políticas del régimen estalinista23. Esto determinó el tipo de empresas que surgirían de las reformas.

■■ La naturaleza del nuevo sistema

A comienzos de la década de 1990, en Rusia no había prácticamente una «luminaria » de la economía liberal, ni occidental ni nacional, que no recomendase legalizar el capital en negro. Se afirmaba que en el sistema soviético la gente con capacidad para los negocios sólo podía realizarse en la esfera de la actividad empresarial delictiva. En esencia, en la conciencia de los partidarios de las reformas radicales de mercado, el mundo del delito jugó el papel de constructor de la nueva sociedad capitalista, como en el pensamiento de los marxistas la clase trabajadora juega el rol de principal fundadora del socialismo. Se consideraba que lo fundamental era crear a cualquier precio, lo más rápido posible, una clase de propietarios privados que excluyera la posibilidad misma de la así llamada «revancha comunista». En una etapa ulterior, la «mano invisible» del mercado llevaría a una redistribución de la propiedad desde los empresarios ineficientes hacia los eficientes. La eficiencia económica se garantizaría automáticamente, esto era algo que se daba por sentado. Y esto también determinó el carácter de las privatizaciones, como se puede ver en el informe oficial del Tribunal de Cuentas de la Federación Rusa24. Basta mencionar que el Estado ganó por las privatizaciones menos de 5% del precio de mercado de su antiguo patrimonio25. Las empresas estatales se vendieron a un precio 20 a 30 veces menor que su valor real26.
La esencia social de las privatizaciones fue evidente: se trató de una expropiación de derechos de la inmensa mayoría de los rusos en beneficio de una nueva clase de propietarios conformada por parte de la burocracia, gente instruida y criminales. En esa misma dirección actuaron también otras orientaciones de las reformas. Así, la liberalización de los precios y la incipiente inflación provocaron una desvalorización de los ingresos y de los ahorros de los ciudadanos comunes. Por consiguiente, tuvo lugar una confiscación de los ingresos de los trabajadores y de los ahorros en beneficio del naciente gran capital. El mismo objetivo perseguía la llamada política «de estabilidad financiera». Las demoras de medio año –y a veces aún más– en los pagos de los salarios y los recortes de las pensiones y de los subsidios sociales demostraron claramente a cuenta de quién se llevaba a cabo la lucha contra la inflación, llamada a estabilizar los beneficios de los capitalistas. Las privatizaciones, la liberalización y la estabilización financiera, que presuponía un recorte de los gastos sociales, eran el alfa y el omega del Consenso de Washington.
Un libro del sociólogo ruso Vadim Volkov, con el elocuente título Empresarios violentos: el uso de la fuerza en la creación del capitalismo ruso, está dedicado a la expansión de los círculos criminales en la nueva economía27. Sin embargo, en la Rusia actual la violencia como base de la obtención de ingresos no es patrimonio exclusivo del crimen organizado.
En virtud de la debilidad de las leyes en la Rusia contemporánea, los derechos formales de la propiedad no son suficientes si no son reforzados por un control no formal sobre los activos28. Los propietarios auténticos deben crear una infraestructura de control, una red de instituciones formales e informales que les permita influir tanto en el interior como en el exterior de la firma. Los lazos de la corrupción con el Estado y la violencia criminal son partes constitutivas fundamentales de esta infraestructura.
En la infraestructura de control sobre las empresas se pueden separar los elementos externos e internos. Con los primeros se relaciona el confuso esquema de posesión de activos a través de una cadena de firmas offshore («nube deoffshores», según la expresión de Iákov Pappe), el lobby de los intereses mercantiles a través del vínculo con el funcionariado corrupto y la protección paga –el patrocinio por parte de las fuerzas de seguridad, las empresas de seguridad privada y las estructuras criminales–. La finalidad principal de los elementos externos de las estructuras de control es la defensa de la posición dominante de los grandes capitalistas contra las tentativas de la competencia. Con los elementos internos de control se relacionan un sistema altamente centralizado de toma de decisiones administrativas –que excede en mucho los estándares de los países desarrollados–, organismos de control exagerados y servicios internos de seguridad. La finalidad principal de estos organismos es el aplastamiento de los trabajadores asalariados y de la protesta laboral y la garantía de un control confiable de los grandes insiders sobre los flujos de la empresa. De ese modo, las grandes empresas nacionales se caracterizan por apoyarse en la coerción extraeconómica.
El control informal sobre los activos en Rusia generó una fuerte inestabilidad de las grandes empresas. El asunto está en que los derechos de propiedad informales no pueden ser legalizados ni transmitidos por herencia, pero siempre pueden ser impugnados. Las olas de redistribución de la propiedad se están desplazando regularmente por la economía rusa. Su principal instrumento son las absorciones de los competidores, que incluyen una amplia práctica de incursión criminal. La inestabilidad de la posición de los grandes negocios limitó la extensión en el tiempo de su actividad. Como regla, el mecanismo de extracción de la renta presupone el uso de firmas comerciales ficticias, registradas en offshores, que permiten, entre otras cosas, la evasión de impuestos.
Rusia es el único país donde 90% del gran empresariado («ruso»), lo mismo que de la flota de navieros, está registrado en offshores, y 80% de las transacciones de venta de títulos valores se realiza a través de esas jurisdicciones29. Según datos del Banco Central de Rusia, la salida neta de capital del sector privado del país fue, en el periodo 1994-2013, de 580.000 millones de dólares30 . De ese modo, la salida de capital constituye un rasgo dominante de la economía rusa tanto en los periodos de crisis como en los de auge. Junto con ello, se verifica un ingreso de divisas. Así, en 2006 y 2007 el ingreso de capital superó la salida en 43.700 millones de dólares y 87.800 millones de dólares, respectivamente31. A la vez, las posiciones principales entre los inversores extranjeros y la economía rusa las ocupan constantemente los países offshore.
En paralelo, el mercado interno disminuye a causa del crecimiento de la desigualdad social. La caída de las inversiones de las compañías es fruto de la salida de fondos de los grupos dominantes. Este proceso termina de socavar los ingresos de los pequeños accionistas, de los ejecutivos corrientes y de los trabajadores y esto alienta diversos tipos de protestas. En respuesta, las grandes las grandes empresas invierten en la infraestructura de control necesaria para sofocar el descontento y la inquietud del personal. Todo esto limita la acumulación de fondos para el desarrollo y socava las inversiones en la ampliación de las capacidades productivas y la renovación de la producción. Como resultado, los propietarios de las grandes empresas rusas se aproximan a una «lumpemburguesía», como llamó Gunder Frank a la burguesía latinoamericana por su incapacidad de asegurar la modernización de sus países32. Por la creciente desigualdad y la consecuente reducción del mercado interno, las expectativas de las ganancias de las corporaciones por sus inversiones en el sector real bajan considerablemente. Como resultado, las compañías rechazan los grandes proyectos con plazos prolongados de autofinanciamiento. Pero, en tanto precisamente esos proyectos están asociados en general al progreso técnico, las perspectivas a largo plazo del empresariado nacional empeoran. El cortoplacismo y la tendencia a la extracción de la renta se refuerzan aún más cuanto mayor es el peligro de una absorción inamistosa por la competencia. Este peligro aumenta, además, con el crecimiento de las ganancias.
De este modo, la salida de fondos de las empresas engendra un perjuicio integral de la acumulación de capital de las grandes firmas rusas. Esto resulta una acción significativa en el proceso de crecimiento económico y lo acerca al modelo de «implantación del subdesarrollo» ya mencionado.
El desarrollo de la economía depende en grado decisivo de una complicada estructura de precios. Las ramas donde la mejora en los costos por unidad es mayor obtienen un gran beneficio y, consecuentemente, disponen de las mejores posibilidades de inversión. La economía rusa representa un clásico ejemplo de disparidad de precios. En ella se reúnen dos grupos desiguales de sectores: aquellos cuyos precios crecen relativamente más rápido y los que lo hacen a un ritmo relativamente más lento que la media. Hoy observamos un aumento descontrolado de los costos del sector manufacturero y el traslado de capitales de este sector a las actividades extractivas. Y a través de la sobrevaluación de los precios en la producción, los capitalistas del sector privilegiado redistribuyen en su beneficio el capital del sector de las víctimas de la disparidad. El hecho de que la posición privilegiada en la estructura de precios esté ocupada por el capital del sector exportador primario refleja el estatus semiperiférico de la economía nacional. Es notable que en abril y mayo de 2013, es decir, tres años después de que la economía saliera de la recesión, casi 40% de las empresas investigadas no realizaba en absoluto inversiones de capital33.
No son menos importantes las características cualitativas de esas inversiones. A finales de 2012, por ejemplo, una de cada cinco empresas rusas requería una completa modernización de su capacidad productiva, y más de la mitad, una modernización parcial34. En el mismo periodo, sólo 18,4% de las organizaciones examinadas realizó inversiones que garantizaran una modernización significativa de maquinaria. Al mismo tiempo, las inversiones de más de 40% de las empresas eran insuficientes aun para conservar el nivel de producción corriente, y sólo eran capaces de garantizar una mejora parcial o de mantener en el nivel alcanzado la capacidad productiva35.
Como resultado, los bienes de capital de la economía rusa envejecieron notablemente36. De este modo, las grandes empresas rusas –y las de todos los países de la CEI– se caracterizan por apoyarse de forma semifeudal en la coerción, un horizonte temporario de corto plazo, ingresos rentistas e inversiones menguantes.

■■ Conclusión

En contra de las amplias expectativas de la opinión pública, las reformas del mercado en los Estados postsoviéticos no lograron conducir a la prosperidad y al crecimiento del bienestar de su población. Casi un cuarto de siglo después del comienzo de las transformaciones, resulta claro que en los territorios de la CEI se consolidó el típico capitalismo periférico. Esto lo testimonia la caída del sector manufacturero en provecho del extractivo; la exportación de producción con un bajo nivel de elaboración de la materia prima y la importación de bienes con mayor valor agregado; la salida sistemática y en gran escala de capital; el empobrecimiento masivo de la población y la formación de un ejército industrial de reserva barato; la formación de un capital que tiene el deplorable rol de intermediario en la explotación de recursos naturales y de la población de sus países en beneficio de los intereses del centro del capitalismo mundial.
La implantación del subdesarrollo en los países de la CEI ocurrió como resultado de las radicales reformas de mercado dirigidas y controladas por Occidente. Para ello, se aprovechó la degeneración de la burocracia soviética, parte de la cual actuó en provecho de las transformaciones capitalistas, tratando de apoderarse de parte de la propiedad estatal. El contenido social de las reformas, está claro, fue la implantación de elites prooccidentales provenientes de la burocracia local y del medio criminal.
Semejante contenido de las reformas predeterminó también la naturaleza de las grandes empresas en las naciones postsoviéticas. Los negocios en estos países se basan en el control informal de las empresas. Esto significa que no basta con poseer derechos jurídicos sobre ellas: es necesario también disponer de vínculos estables con funcionarios estatales de alto rango u ocupar uno mismo un puesto estatal de responsabilidad. Además de eso, es preciso contar con protección en alguna persona de tal o cual organismo de seguridad. Sin embargo, y disponiendo de esas condiciones, nadie está asegurado contra la incursión criminal de parte de los grupos de capital más fuertes. La sistemática amenaza de pérdida de las grandes empresas genera una orientación hacia la obtención de ingresos a corto plazo a cuenta de la salida de los activos financieros de las empresas. El carácter «comprador» de las grandes empresas en los países de la CEI se muestra en el egreso a gran escala de capital hacia los países del centro del capitalismo mundial. La extracción sistemática de la renta de los grupos dominantes socava los ingresos de los asalariados, que recurren en respuesta a diversas formas de latrocinio. Los propietarios libran una lucha sin cuartel contra las malas prácticas por parte del personal, centralizando la dirección y aumentando los servicios internos de seguridad. La salida de capitales de las empresas y su colocación en Occidente, el pago de «gente necesaria» en el aparato del Estado y el aumento de los servicios internos de seguridad socavan el proceso de acumulación de capital en las economías de los Estados postsoviéticos. Esto se expresa en el estado lamentable del fondo de capital fijo.
Por eso sostuvimos que las reformas económicas en el área postsoviética se presentan como un caso típico de «implantación del subdesarrollo». En el curso de estas transformaciones ocurrió la consolidación de un capital auténticamente «comprador» en los nuevos Estados. Con sus intereses económicos, está ligado a los intereses del capital de los países capitalistas desarrollados, como su socio menor. Esta clase dirigente alcanza el enriquecimiento gracias a la ejecución de su función primordial, la de intermediaria en la transferencia de una parte importante del fondo de plusvalía generado por el trabajo de su población al centro del capitalismo mundial. Por eso no puede asegurar la modernización de la economía ni mejorar el bienestar interno: las inversiones necesarias y los salarios dignos no son compatibles con la salida a gran escala de capital. De esa fuente procede también el carácter autoritario de las grandes empresas en los Estados postsoviéticos. Sólo la fuerza, o la amenaza de su ejercicio, permiten el disciplinamiento de los trabajadores, en contextos de reducción sistemática de sus salarios y constante falta de inversión.
De lo dicho se desprende que las economías postsoviéticas tienen un potencial de modernización muy bajo y no pueden garantizar la seguridad externa de sus países. Las clases dirigentes sirven en gran medida a los intereses de sus protectores del otro lado del océano. Mientras tanto, en las condiciones de la crisis económica mundial que se ha desarrollado, las relaciones internacionales en el espacio postsoviético, y en el perímetro de sus fronteras, se han tensado gravemente.

Ruslan Dzarasov
Investigador del Instituto Central de Economía y Matemáticas de la Academia de Ciencias de Moscú. Autor de El acertijo del capitalismo ruso: La economía postsoviética en el sistema mundial (2014).

Este artículo es copia fiel del publicado en la revista Nueva Sociedad No 253,
septiembre-octubre de 2014, ISSN: 0251-3552, .

1. A. Gunder Frank: «The Development of Underdevelopment» en Monthly Review vol. 18 No 4, 1966, pp. 17-31. [Hay edición en español: «El desarrollo del subdesarrollo» en Pensamiento Crítico Nº 7, 8/1967, pp. 159-173]. A. Gunder Frank: A Dependent Accumulation and Underdevelopment, Macmillan, Londres, 1978. [Hay edición en español:Acumulación dependiente y subdesarrollo, Era, México, df, 1979].
2. V. Chasovski: «Promyshlennost stran sng v usloviaj transitivnoi ekonomiki» [La industria de los países de la cei en las condiciones de una economía en transición] en Izvestia ran No 5, Serie Geográfica, p. 43.
3. Comité Estadístico Interestatal de la cei: Comercio exterior de los países de la cei y de la ue 2009- 2012. Guía estadística, Moscú, 2013, p. 29. 4. Ibíd., p. 31.
5. Confederación General de los Sindicatos – Departamento de Defensa de los Intereses Socioeconómicos de los Trabajadores: O polozhenii v oblasti oplaty truda v gosudarstvakh sodruzhestva, solidarnoi posizii y deistviiakh porfsoiuzov po zaschite interesob trudiaschikhsia [Informe sobre la situación salarial en los Estados de la Comunidad (cei), la solidaridad y las acciones de los sindicatos en defensa de los intereses de los trabajadores], Moscú, 2008.
6. Credit Suisse Research Institute: Global Wealth Report, Credit Swiss ag, Zúrich, 2013, p. 53, disponible en .
7. El concepto de «clase compradora» o «burguesía compradora» refiere al grupo social que se beneficia de su relación con los inversionistas extranjeros y colabora con ellos en su país. Fue utilizado por Mao Tse-tung en su análisis de clase de la sociedad china (1926) y por el ecuatoriano Agustín Cueva. «Comprador» remite en este caso a un significado en desuso registrado por la Real Academia Española («comprador: criado o mozo destinado a comprar diariamente los comestibles necesarios para el sustento de una casa o familia») [N. del E.].
8. L. Trotsky: La revolución traicionada y otros escritos, ceip, Buenos Aires, 2014.
9. Ibíd.
10. D. Lane: Elites and Classes in the Transformation of State Socialism, Transaction, New Brunswick- Londres, 2011.
11. S. Ménshikov: The Anatomy of Russian Capitalism, Executive Intelligence Review News Service, Washington, dc, 2007, p. 9.
12. D. Lane: ob. cit., p. 43.
13. Michel Chossudovsky: The Globalisation of Poverty: Impact of imf and World Bank Reforms, Zed Books, Londres-Nueva Jersey, 1997.
14. Narcís Serra, Shari Spiegel y Joseph E. Stiglitz: «Introduction: From the Washington Consensus towards a New Global Governance» en N. Serra y J. Stiglitz (eds.): The Washington Consensus Reconsidered: Towards a Global Governance, Oxford University Press, Oxford, 2008, p. 6.
15. N. Serra y J. Stiglitz (eds.): ob. cit.
16. Simon Pirani: Changes in Putin’s Russia: Power, Money and People, Pluto Press, Londres, 2010, p. 24.
17. J.R. Wedel: Collision and Collusion: The Strange Case of Western Aid to Eastern Europe, Palgrave- Macmillan, Nueva York, 2001; v. en especial el capítulo iv, «A Few Good Reformers: The Chubais Clan, Harvard and ‘Economic Aid’».
18. Por ejemplo, por el decreto No 141 del Comité Estatal de Bienes Públicos, designó a Jonathan Hay, ciudadano estadounidense y acusado de ser un colaborador activo de la CIA, jefe del Departamento de Ayuda Técnica Extranjera y Peritaje y segundo del comité en la comisión de expertos cuyo jefe era el propio Chubáis. Esta comisión estaba facultada para examinar los proyectos de decretos del presidente de Rusia, las resoluciones del gobierno y las disposiciones del presidente y del vicepresidente del Comité Estatal de Bienes Públicos de la Federación de Rusia. Para una crónica del golpe de Estado de la década de 1990 y las acciones dolosas del grupo de Chubáis, v. (en ruso), fecha de consulta: 22/1/2011.
19. S. Talbott: The Russia Hand: A Memoir of Presidential Diplomacy, Random House, Nueva York, 2002.
20. Ibíd., p. 27.
21. Padma Desai: Conversations on Russia: Reform from Yeltsin to Putin, Oxford University Press, Oxford, 2006, pp. 291-293.
22. Ibíd., p. 192.
23. L. Trotsky: ob. cit.
24. S. Stepashin (ed.): Analiz protsessov privatizatsii gosudárstvennoi cobstvénnosti v Rossiískoi Federatsii za period 1993-2013 [Análisis de los procesos de privatización de la propiedad estatal en la Federación de Rusia en el periodo 1993-2013], Olita, Moscú, 2004.
25. S. Menshikov: Anatomíia rússkogo kapitalizma [La anatomía del capitalismo ruso], Mezhdunaródnie Otnoshenia, Moscú, 2004, pp. 61-62.
26. V. Volkonski: Institutsionalnie problemy rosiiskij reform [Problemas institucionales de la reforma rusa], Dialog-mgu, Moscú, 1998, pp. 12-13.
27. V. Volkov: Violent Entrepreneurs: The Use of Force in the Making of Russian Capitalism, Cornell University Press, Ithaca, 2002.
28. R. Kapeliushkikov: «Krupneishie i dominiruiushie constvenniki v rossiiskoi promyshlennosti; svidetelstva monitoringa reb» [Los propietarios mayores y dominantes de la industria rusa: datos del monitoreo de la reb] en Voprosy ekonomikiNo 10, 1999; Iákov Pappe: «Rossiiski krupni biznes kak ekonomicheski fenomen: ossobenosti stanovlenia i sovremennogo razvitia» [Las grandes empresas rusas como fenómeno económico: particularidades de su consolidación y su actual desarrollo] en Problemy prognozirovania No 1, 2002; I. Pappe: «Rossiiski krupni biznes kak ekonomicheski fenomen: spetsificheskie cherty, modeli ego organizatsii» [Las grandes empresas rusas como fenómeno económico: rasgos específicos, modelos de su organización] en Problemy prognozirovania No 2, 2002; A. Radiguin: «Sobstvennost i integratsionnie protsessi v korporativnom sektore (nekotorie novie tendentsii)» [Propiedad y procesos de integración en el sector corporativo (algunas nuevas tendencias)] en Voprosy ekonomiki No 5, 2001; T.G. Dolgopyatova: Evolution of Corporate Control Models in the Russian Companies: New Trends and Factors, suhse, State University / Higher School of Economics, Moscú, 2005.
29. V. Demin: «Offshory – realnaia ugroza ekonomicheskoi bezopasnosti Rosii» [Offshores. Una amenaza real para la seguridad económica de Rusia] en Prosvet, 2010, .
30. Banco Central de la Federación de Rusia: «Ingreso y egreso neto del capital del sector privado en el periodo 1994-2004», 2014, disponible en (en ruso), fecha de consulta: 15/7/2014; Banco Central de la Federación de Rusia: «Ingreso y egreso neto del capital del sector privado en el periodo 2005-2013 y 1o y 2o trimestres de 2014 (según datos de la balanza de pagos de la Federación de Rusia», 2014, disponible en (en ruso), fecha de consulta: 15/7/2014.
31. Banco Central de la Federación de Rusia: «Ingreso y egreso neto del capital del sector privado en el periodo 2005-2013 y 1o y 2o trimestres de 2014 (según datos de la balanza de pagos de la Federación de Rusia», cit.
32. A. Gunder Frank: Lumpen-Burgeoisie: Lumpen-development, Dependence, Class and Politics in Latin America,Monthly Review Press, Nueva York, 1972. [Hay edición en español: Lumpemburguesía: lumpendesarrollo. Dependencia, clase y política en Latinoamérica, Laia, Barcelona, 1972].
33. D. Kublin, R. Galetskaia y A. Moiseev: «Rossiiskie predpriatia vesnoi 2013 g.: vosstanovlenie investitsionnoi aktivnosti i rost zakupok zarubezhnoi tejniki» [Las empresas rusas en la primavera de 2013: recuperación de la actividad inversionista y crecimiento de las compras de tecnología extranjera] en Problemy prognozirovania No 6, 2013, p. 128.
34. D. Kublin y A. Moiseev: «Rossiiskie predpriatia v kontse 2012 goda; rabota v usloviaj znachitelnoi ekonomicheskoi neopredelennosti» [Las empresas rusas a fines de 2012: el trabajo en condiciones de una gran incertidumbre económica] en Problemy prognozirovania No 3, 2013, p. 141.
35. Ibíd., p. 142.
36. A. Kornev: «Potentsial obnovlenia proizvodstvennogo apparata realnoi ekonomiki» [Potencial de renovación del aparato productivo de una economía real] en Problemy prognozirovania No 3, 2013, p. 66.