El decreto que firmó Milei en diciembre para ampliar las facultades represivas y conspiradoras de la Side, el cual deberá ser convalidado por el Congreso, también trae consigo el reforzamiento del rol de las Fuerzas Armadas en el sistema nacional de inteligencia. El gobierno viene empoderando políticamente a los militares como parte de su intento por establecer un régimen ultrarrepresivo para disciplinar a las masas y hacer pasar la agenda de reformas estructurales que reclama la clase capitalista.
Así, la inteligencia militar, una tarea que venía realizando el Ministerio de Defensa, pasaría a estar en manos del Estado Mayor Conjunto de las FF.AA. El área cuenta con un presupuesto de 112.032 millones de pesos, que se reparte entre las tres fuerzas que componen las Fuerzas Armadas (Ejército, Armada, Fuerza Aérea), un poco más de lo que recibe la Side –sin tener en cuenta los gastos reservados. A esto se sumarán los fondos que se destinaban a Defensa para realizar esos menesteres. Desde las altas esferas de las FF.AA se ha celebrado la medida.
De este modo, los servicios de espionaje se imbricarían con el aparato militar y el Estado Mayor Conjunto tendrá su propia inteligencia. Un allegado al ministro de Defensa, el teniente general Carlos Alberto Presti, señaló que todo el presupuesto de inteligencia del Estado estará en manos de la Side (La Nación, 18/1). Para hacer frente a las críticas acerca de la concentración de poder que esto otorga a la clique castrense, fuentes cercanas a Presti indicaron que los agentes del Estado Mayor Conjunto tendrán “dependencia funcional” del ministro y la cartera que dirige. Pero él también viene del riñón de las FF.AA y no renunció a su condición de militar.
La disposición gubernamental también permite que la Side y los militares realicen tareas de forma mancomunada. El involucramiento de estos últimos en tareas de inteligencia, si bien bajo Milei puede pegar un salto, no es algo novedoso. Bajo el gobierno de Cristina Kirchner tuvieron una importante injerencia en el terreno con la designación del exjefe militar-espía y genocida César Milani al frente del Ejército. Los libertarios también abrieron las puertas a que las FF.AA realicen tareas de contrainteligencia.
El decreto de la Side, por otra parte, implica la profundización del espionaje a opositores políticos y del secretismo con el que operan los servicios de inteligencia, e incluso habilita la detención de personas sin orden judicial por parte de los agentes, entre otras cosas. A esto se añade el intento del gobierno por hacer pasar una reforma para fortalecer los rasgos represivos del Código Penal.
El gobierno busca involucrar a las Fuerzas Armadas en el régimen político y perfeccionar y reforzar los instrumentos que el Estado tiene para reprimir a los trabajadores, en momentos en que se agudiza la crisis social y económica y en que Milei quiere hacer pasar reformas reaccionarias como la que liquida los derechos laborales. En este sentido, también ha hecho una renovación en la cúpula militar para alinearla aún más con sus propósitos, ha aumentado los fondos reservados para la Fuerza Aérea y ha ampliado las potestades represivas del Ejército.
Abajo el decreto y todas las medidas reaccionarias que busca aplicar Milei.
Nazareno Suozzi

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