Con el comienzo del 2026 el gobierno nacional introdujo el uso de la nueva fórmula para el cálculo de la inflación –demorada para favorecer a Milei en las elecciones de medio término- que actualiza los hábitos de consumo de la población otorgándole una mayor incidencia a los servicios por sobre el consumo de bienes y alimentos. Al mismo tiempo, se estableció la indexación de la devaluación del peso al IPC, lo que augura una dinámica inflacionaria que seguirá golpeando a los salarios y jubilaciones pisados por el gobierno.
Se trata de la actualización de la metodología de cálculo del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que realiza el Indec, tomando como base los datos de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHO) de 2018, en cuanto a los hábitos de consumo de la población, que le otorga más preponderancia a los gastos en servicios (vivienda, agua, electricidad, gas, comunicaciones, servicios digitales, etc.) por sobre el consumo de alimentos y otros bienes.
Este cambio, que se implementará desde principios de este 2026 con la primera medición de febrero respecto al IPC de enero, también vendrá de la mano de la indexación de la devaluación del peso respecto a la inflación, lo que promete alimentar un circuito inflacionario, con una devaluación que impacte en nuevas subas de los servicios (altamente dolarizados) y una inflación que empuje a nuevas devaluaciones. Todo esto mientras los salarios, jubilaciones e ingresos populares continúan pisados por el gobierno nacional, con la negativa a homologar aumentos que superen la pauta oficial y el virtual congelamiento de los haberes previsionales.
El gobierno nacional evitó durante todo 2025 actualizar la metodología de cálculo de la inflación con el propósito de subestimar los efectos de su política económica contra los trabajadores, de cara a las elecciones de medio término, con principal hincapié en el aumento y la liberalización de precios y tarifas en los servicios que consume la población.
Esto se da en un cuadro donde la devaluación avanza de la mano de una fuerte demanda de dólares y la intervención del Tesoro que viene de vender unos 200 millones de dólares para evitar un mayor impacto devaluatorio, con un gobierno con vencimientos de deuda sin cubrir en el horizonte cercano y proyecciones de “acumulación de reservas” poco realistas.
Con estas medidas, desde el gobierno apuntan a profundizar el ajuste sobre los trabajadores, con más recortes en salud, educación y jubilaciones, y con el cepo a las paritarias y los salarios del cual es cómplice la burocracia sindical entreguista, que ahora busca sentarse a negociar la reforma laboral antiobrera.
Los trabajadores debemos organizarnos para romper con esta orientación y terminar con los salarios que no superan la línea de pobreza y las jubilaciones que se encuentran en niveles de indigencia. Una lucha por las reivindicaciones inmediatas de la mano de una pelea más general por derrotar la reforma laboral del gobierno, que busca devolver a los trabajadores a la esclavitud, y el paquete de medidas y leyes fiscales y de diversa índole que impulsa el gobierno en defensa de los capitalistas.
Marcelo Mache

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