Alerta máxima en Francia por el calor.
La ola de calor sin precedentes que está recorriendo Europa occidental, incluyendo la península Ibérica y Baleares, provocó una crisis sanitaria y social con cientos de muertos en España, decenas en Francia y alertas climáticas en otros países. Se trata de otra expresión del calentamiento global en el marco del cambio climático producido por las corporaciones capitalistas contaminadoras y depredadoras del ambiente.
En España, donde hubo más de 300 fallecidos en solo cuatro días, las temperaturas alcanzaron los 39 grados. En Francia, donde las temperaturas alcanzaron los 42 grados, el gobierno de Macron tuvo que elevar la alerta por la ola de calor al nivel máximo (3), lo que implica reconfigurar el sistema de salud: convocar a la reserva sanitaria para reforzar personal, desprogramar cirugías no urgentes para liberar camas de hospitales y de reanimación, entre otras medidas.
Al menos 55 personas murieron ahogadas tras buscar alivio en ríos y lagos, hay un desaparecido y jóvenes sufrieron paros cardíacos por golpes de calor. Un enfermero francés describió que "la gente cae como moscas". Los operadores están saturados, los bomberos sin vehículos y se están contratando ambulancias privadas. En algunos casos, tuvieron que sumergir en baños de hielo a personas con 42 grados de temperatura que presentaron múltiples paros cardíacos. Se reportan casos de ancianos deshidratados y de niños muertos.
En este contexto, en varios países debieron cerrarse miles de escuelas, cancelarse vuelos y trenes, y se han saturado hospitales. En Francia, por ejemplo, los ingresos a hospitales vinculados con la ola de calor se multiplicaron por cuatro, la saturación es crítica en París y sus alrededores, y además miles de usuarios están sufriendo cortes de luz.
En Reino Unido, que este viernes acarició los 37 grados y batió por tercer día consecutivo su récord de calor para un mes de junio, los médicos denuncian que tienen dificultades para hacer frente a la demanda de atención por la ola de calor (Europa Press, 26/6).
Científicos de World Weather Attribution han señalado que esta ola de calor no hubiera sido posible en junio sin el calentamiento global. Habría sido aún más rara hace dos décadas, cuando el mundo era aproximadamente 1,1 grados Fahrenheit más frío que ahora, y "prácticamente imposible hace medio siglo, cuando el planeta era 2 grados Fahrenheit más frío" (Clarín, 26/6).
Se estima que estas temperaturas extremas en Europa son 200 veces más probables hoy que hace dos décadas. La investigación realizada por los científicos destaca que impiden que el cuerpo humano se recupere del calor acumulado durante el día.
Hans Henri P. Kluge, director regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud (OMS), advirtió que estas olas de calor se han convertido en una "crisis recurrente". Más de 200.000 personas murieron en Europa como consecuencia del calor en los últimos cuatro años, aunque se trata de "la punta de un iceberg, ya que millones de personas más se ven afectadas física y mentalmente" (El País, 26/6).
En este marco, especialistas han advertido que se disparó exponencialmente el riesgo de incendios forestales, pérdidas masivas en cultivos agrícolas, colapso de infraestructuras y de aparición de tormentas severas con granizo.
Los responsables de esta situación son los capitalistas, que devastan el ambiente para embolsarse ganancias extraordinarias además de las que obtienen a partir de la explotación de los trabajadores. Las cumbres climáticas donde participan los líderes políticos del mundo fracasan sistemáticamente en alcanzar las metas de emisión y de limitación del calentamiento global. Es que allí están los representantes de las empresas que no abandonan la producción de combustibles fósiles porque es más rentable que la energía renovable.
La situación del calentamiento global es crítica. Actualmente, la temperatura media global está aproximadamente 1,4°C por encima de los niveles preindustriales. Según la Nasa, el año 2024 fue el más caluroso desde que comenzaron los registros en 1880.
Las emisiones de gases de efecto invernadero alcanzaron máximos históricos cercanos a las 38,1 gigatoneladas de CO2 en 2025. El nivel del mar sube cada vez más rápido. Las zonas polares, en especial el Ártico, se están calentando al menos dos veces más rápido que el promedio mundial.
Además de las olas de calor, se han venido produciendo tormentas e inundaciones devastadoras, sequías prolongadas, incendios, derretimiento de glaciares, acidificación oceánica, desertificación, entre otras consecuencias brutales.
Para salvar al planeta de una catástrofe sin antecedentes, terminemos con el capitalismo.
Nazareno Suozzi

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