La reciente recuperación del Suteba Matanza abrió, entre tantas, la posibilidad de poner el sindicato al servicio de una nueva investigación que la Multicolor ya había iniciado en 2016: la reconstrucción y el conocimiento de las y los trabajadores de la educación víctimas del terrorismo de Estado en nuestro distrito. Desde la Secretaría de Derechos Humanos de la actual Conducción Multicolor Azul y Blanca dimos continuidad a la búsqueda de nuevos nombres que forman parte de la memoria histórica de la clase obrera.
La investigación en el Archivo Nacional de la Memoria
La investigación contó con la visita al Archivo Nacional de la Memoria, en el edificio de la ex Esma. Junto a una delegación de la Secretaría de Derechos Humanos nos hicimos presentes para acceder a los legajos de 21 trabajadores de la educación que nacieron, vivieron, trabajaron y/o fueron desaparecidos en nuestro distrito. La consulta de estos archivos permitió recuperar historias personales, trayectorias laborales y militantes, lugares de trabajo y testimonios que permiten reconstruir con mayor precisión el alcance de la represión sobre la docencia.
Así, dándole continuidad a la investigación, llegamos a un total de 33 historias que reflejan el ataque deliberado de la última dictadura cívico-militar contra las y los trabajadores de la educación.
Entre ellas encontramos maestras, maestros, profesores, profesoras, docentes de educación física, maestras jardineras y trabajadores vinculados a la educación de adultos. Algunas personas desarrollaban su tarea en escuelas de La Matanza; otras habían trabajado en el distrito o desarrollaban tareas educativas en distintos ámbitos. Sus historias muestran que la persecución no fue un hecho aislado ni dirigido únicamente contra determinadas organizaciones: alcanzó a trabajadores y trabajadoras que, además de enseñar, participaban de la vida sindical, política y social de su época.
Las historias recuperadas
Los legajos permiten profundizar por ejemplo, la historia ya conocida de Rosa Adela Oberti, maestra de la Escuela Nº 15 de La Matanza, secuestrada de su domicilio en San Justo el 17 de marzo de 1976 cuando tenía 28 años y dos hijos pequeños. También la de Lucina Álvarez, poeta, militante y docente de la Escuela de Estética de La Matanza, que lleva su nombre, y de la Escuela Primaria Nº 176 del Barrio 20 de Junio de Isidro Casanova, secuestrada junto a su compañero el 7 de mayo de 1976.
La reconstrucción permite acercar a las nuevas generaciones historias como la de Silvia Susana Bottarini, maestra y delegada de Ctera, secuestrada en Ramos Mejía el 23 de marzo de 1978; la de Irma Ana Nesich, maestra de adultos y militante, secuestrada en Isidro Casanova en junio de 1978; o la de María Susana Ursi, vinculada a la Escuela Nº 94 de La Matanza y al apoyo escolar en Ciudad Oculta, secuestrada junto a su marido el 7 de mayo de 1977.
También aparecen historias que permiten dimensionar la persecución sobre quienes desarrollaban tareas de alfabetización y educación de adultos. Ana Mercedes Delgado, trabajadora de la Dirección Nacional de Educación de Adultos y de la Campaña de Reactivación de la Educación de Adultos para la Reconstrucción (Crear), fue secuestrada en Gregorio de Laferrere el 10 de febrero de 1977. Aída Nora Goldstein, alfabetizadora de la Crear, fue secuestrada y desaparecida el 30 de abril de ese mismo año en Ramos Mejía.
La dimensión territorial de la represión
Las historias reunidas muestran además la dimensión territorial de la represión. Villa Luzuriaga, San Justo, Ramos Mejía, Gregorio de Laferrere, Isidro Casanova, Villa Celina y otras localidades de La Matanza aparecen una y otra vez como lugares donde vivían, trabajaban o fueron secuestrados trabajadores y trabajadoras de la educación. El caso de Elba Eva Acuña González de Sáez, maestra y profesora de Inglés, es uno de ellos: fue secuestrada el 26 de agosto de 1976 en su domicilio de Villa Luzuriaga.
Reconstruir estas historias no significa solamente incorporar nombres a una lista. Significa recuperar sus vidas, sus trabajos, sus vínculos, sus proyectos y también las luchas que protagonizaron. En varios de los legajos aparecen referencias a la militancia sindical, política y social de estas y estos trabajadores, así como a su participación en organizaciones que fueron perseguidas y atacadas por la dictadura.
Por eso, recuperar estas 33 historias es también recuperar una parte de la historia de la docencia y de la clase trabajadora de La Matanza. Es reconstruir quiénes fueron aquellas y aquellos compañeros que enseñaban, militaban, se organizaban y luchaban en un contexto en el que la dictadura buscó imponer el terror y desarticular toda forma de organización colectiva.
Luchemos por memoria, verdad y justicia
A cincuenta años del golpe genocida, aniversario que se cumple bajo el gobierno de Javier Milei, negacionista y represor, desde la Secretaría de Derechos Humanos de la Conducción Multicolor Azul y Blanca entendemos que la memoria también se construye desde las escuelas, desde los sindicatos combativos y desde la organización de las y los trabajadores. Porque cada nombre recuperado es una historia que vuelve a ser contada. Y contar esas historias es también una forma de mantenerlas presentes.
30.000 siempre presentes.
María Belén Martínez
Subsecretaria de DDHH de SUTEBA La Matanza

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