domingo, abril 01, 2007

Crisis de la cosmología.

Tanto para el lego como para el científico, las imágenes producidas por los aparatos astronómicos modernos son un recuerdo de lo asombrosamente maravillosa que puede ser la naturaleza. Lo que inmediatamente les impacta son los patrones del movimiento, patrones que son sorprendentemente similares a los que vemos en la Tierra, pero a una escala cósmica. Enormes remolinos de nubes de gas y polvo corren por el espacio entre las estrellas y las galaxias. Espirales de gas caliente estallan a partir de los restos de una estrella. En cada parte del universo, desde nuestro propio Sistema Solar a las galaxias más lejanas, vemos pruebas de cambio y movimiento. ¿Qué está ocurriendo aquí? ¿Qué provoca esto?
La respuesta estándar dada por los cosmólogos modernos es que el movimiento que vemos en este momento de las estrellas y las galaxias es el resultado de una explosión gigantesca que tuvo lugar hace más de 14.000 millones de años. Esta es la teoría del Big Bang del origen del universo. Pero la información reciente obtenida con los nuevos telescopios terrestres y espaciales han llevado a muchos científicos a cuestionar esta teoría que es el “modelo estándar” de cosmología. Toda una serie de observaciones recientes, de estructuras galácticas, edades estelares y galácticas, radiación, las proporciones de elementos diferentes en el universo, parecen contradecir las predicciones de la teoría del Big Bang. Un número cada vez mayor de científicos creen que hay serios problemas en esta teoría y cada vez es más intenso el sentimiento de que esta parte de la ciencia está en crisis.
El verano pasado en Monçao (Portugal), un grupo de astrónomos y físicos se reunió para discutir la situación y buscar alternativas. La reunión se celebró bajo el título: Crisis de la Cosmología, y fue la iniciativa del “grupo por una cosmología alternativa”. Se trata de un grupo de científicos que incluyen al físico del plasma Eric Lerner, autor del libro El Big Bang nunca existió (1). El año pasado, este grupo envió una carta abierta a la revista New Scientist que cuestionaba las ideas fundamentales del Big Bang y también señalaba las restricciones que encontraban y su búsqueda de una alternativa (2). La conferencia de Portugal fue el resultado práctico de la discusión en círculos científicos que se lleva produciendo desde la publicación de la carta.
En Razón y revolución (3), Alan Woods y Ted Grant también señalaban las inconsistencias filosóficas y científicas que existen en la teoría del Big Bang. Todas las pruebas que han surgido desde entonces, en particular las observaciones más recientes, confirman su análisis, que la idea del Big Bang es defectuosa, es inconsistente con la visión materialista y dialéctica del universo y que, en última instancia, sus seguidores se verán obligados a aceptar que no han conseguido explicar los datos conocidos.

Radiación de fondo de microondas e inflación

Uno de los supuestos éxitos de la teoría del Big Bang es su explicación de la “radiación de fondo de microondas cósmica”, que fue observada por primera vez en 1964. Se trata de una señal de radio de modulación baja con frecuencias similares a las utilizadas por un horno microondas y que es vista en todas las direcciones en el espacio. Los seguidores del Big Bang dicen que se trata de restos de la energía de la explosión del Big Bang.
En realidad, cuando se descubrió por primera vez la radiación de fondo, era inconsistente con la versión de la teoría del Big Bang que existía en aquella época. La teoría no podía explicar por qué la radiación era tan uniforme en el espacio, comparada con la desigualdad de la materia en el universo, agrupada en nubes de polvo y gas, galaxias y estrellas. Pero los teóricos del Big Bang, varias veces en la historia de esta teoría, han tenido que reajustar sus ideas cuando éstas han entrado en conflicto con nuevas evidencias. En este caso, para explicar la homogeneidad de la radiación de fondo, fue necesario inventar la idea de la inflación cósmica. Esta se describe en el siguiente extracto de la entrada de Wikipedia sobre el tema:
“La inflación cósmica es la idea, propuesta inicialmente por Alan Guth (1981), de que el universo naciente pasó por una fase de expansión exponencial, que fue producida por una densidad de energía de vacío negativa (presión de vacío positiva). Esta expansión puede ser modelada con una constante cosmológica no nula. Como consecuencia de esta expansión, todo el universo observable podría haberse originado en una región pequeña, conectada causalmente. Fluctuaciones cuánticas en esta región microscópica, magnificada a tamaño cósmico, podrían entonces ser las semillas para el crecimiento de estructuras en el universo”.
Se trata de un intento serio de explicar las cuestiones fundamentales del origen del universo, pero es imposible tomarse en serio estos pasajes. La radiación de fondo es homogénea, de este modo, primero el universo debe expandirse muy rápidamente y homogéneamente, movido por una “presión negativa de energía negativa y densidad”, pero las galaxias son uniformes, todo entonces se ralentiza para dar tiempo a que la materia se acumule, pero aleatoriamente, como resultado de las “fluctuaciones cuánticas” que de algún modo se magnificaron en el universo que conocemos. Todo esto está regulado por la “inflación”, una partícula que nunca nadie ha observado (presumiblemente es demasiado tarde o ha desaparecido). Un escritor de ciencia ficción no podía haberlo hecho mejor (4).
Sin embargo, la inflación cósmica es una de las partes aceptadas de la teoría del Big Bang. Esto preservó la teoría permitiendo que su predicción de la radiación cósmica se suavizara para adaptarse a las nuevas observaciones. La mayoría de lo desarrollado por esta teoría desde entonces se ha basado en el “modelo inflacionario” y la versión actual del Big Bang depende críticamente de esta idea.
En 2003 los resultados disponibles gracias a un nuevo satélite, el Wilkinson Microwave Anisotropy Probe (WMAP), mostraban con más detalle que en ocasiones anteriores la radiación cósmica. Al principio, y una vez más en el espíritu de la cosmología moderna, los nuevos resultados fueron descritos como un éxito para la teoría del Big Bang y la “confirmación total de la teoría inflacionaria”. Sin embargo, los análisis posteriores han demostrado lo contrario.
Una de las predicciones de la teoría inflacionaria es que la radiación de fondo debería ser uniforme, aparte de pequeñas fluctuaciones aleatorias. Esta predicción fue escrita en los libros de texto y cuenta con el apoyo de todos los principales oponentes a la teoría. Un análisis cuidadoso de los resultados del WMAP demuestra, sin embargo, que la radiación no es suave. Glen Starkman presentó los resultados en la conferencia de Portugal, mostrando que no sólo las fluctuaciones son diferentes de lo que predice la teoría del Big Bang, sino que están alineadas con la geometría del sistema solar. Más que tener un origen “cósmico”, es decir, energía restante del Big Bang, lo más probable es que la radiación sea luz y ondas de radio procedentes de las estrellas, diseminada por el polvo y las nubes en el espacio, provocando algo de radiación alineada con la estructura local de nuestro sistema solar y galaxia.
Pero la tendencia a buscar explicaciones en la teoría oscura está inculcada en la cosmología moderna. En una weblog de astrofísicos se discutían los resultados del WMAP y se podían leer cosas como las siguientes:
“He propuesto una explicación en términos de muchos pliegues espacio-tiempo…. Ver mi artículo ‘Fluctuaciones de la radiación de fondo como apoyo a la noción de muchos pliegues espacio-tiempo’” (Matti Pitkanen).
“¿Se podría explicar esto por la distribución no uniforme de la masa en el universo? Es decir, que si toda la supuesta materia oscura está dentro de un agujero negro gigantesco en alguna parte, ¿podría esa materia oscura afectar a los fotones de la radiación de fondo de manera que produzca estas anomalías?” (Artem Khodush).
La discusión concluía de la siguiente manera:
“Este es el problema de enseñar y aprobar fantasías. Los estudiantes comienzan a pensar en escenarios fantásticos (es decir, irrealidades absurdas) en lugar de dedicarse a la física cuerda. La cuestión es que los datos indican una contribución local sin explicar a la radiación de fondo, después de lo cual el C en CMB [radicación de fondo cósmica] es prácticamente irrelevante, el claramente equivocado Big Bang y la inflación, son el sueño imposible del fumador de opio”. (D. R. Lunsford).

La expansión y el deslizamiento hacia el rojo

Han aparecido nuevos problemas para la teoría del Big Bang y su presunción de que el universo se está expandiendo como resultado de la explosión ocurrida al principio del tiempo.
Edward Hubble, en 1929, fue el primero en observar un comportamiento extraño e inesperado en la luz de objetos lejanos y que interpretó como la prueba de la expansión del universo. Hubble vio ciertas series de colores en la luz que podía identificar como pertenecientes a colores específicos (el gas sodio caliente, por ejemplo, siempre produce luz amarilla, como en las lámparas de las calles, otras sustancias siempre generan o absorben colores que son característicos de esa sustancia). Pero Hubble también observó que los colores siempre cambiaban fuera de su posición normal, hacia longitudes de onda más largas, hacia el rojo que está al final del espectro luminoso. Incluso más extraño aún, la cantidad con la que giraban era mayor cuanto más lo eran las galaxias, a juzgar por su brillo, y cuanto mayor era la distancia.
Hubble conjeturó que el deslizamiento hacia el rojo de los colores se debía a las ondas de luz de las galaxias que se estiraban mediante un movimiento que las alejaba de la Tierra. Un efecto similar el efecto Doppler ocurre sobre el planeta con una fuente de luz u ondas de sonido, un tren en movimiento produce un alto nivel de sonido cuando se aproxima y más bajo cuando se aleja y extienden las ondas de sonido. Pero esta interpretación del deslizamiento hacia el rojo de Hubble significa no sólo que las galaxias se están alejando, sino que las galaxias más lejanas se mueven con una velocidad aún mayor. Las galaxias eran como puntos sobre la superficie de un balón inflacionario, el universo se está expandiendo.
Esta fue la observación central que llevó a la idea del Big Bang. En el movimiento de las galaxias, dicen los seguidores del Big Bang, vemos los resultados de una gran explosión. La materia en determinado momento estaba concentrada en un punto, ahora está alejándose del lugar donde ocurrió la primera explosión. Esta interpretación del deslizamiento hacia el rojo de Hubble, en términos de la expansión del universo, se ha convertido en una de las piedras angulares de la teoría del Big Bang.
Eric Lerner presentó un artículo en la conferencia de Portugal que desafía seriamente este punto de vista. Utilizó imágenes, acertadamente procedentes del telescopio espacial Hubble, para examinar la superficie brillante de las galaxias más lejanas conocidas. La teoría del Big Bang hace predicciones sobre cómo la superficie brillante de objetos variaría con la distancia, y que son diferentes del comportamiento que se espera tengan en un universo en no expansión. Sus resultados demuestran que las predicciones del Big Bang están profundamente equivocadas, las galaxias lejas son cientos de veces más brillantes que lo sugerido por el Big Bang:
“Los datos demuestran claramente que el universo no está expandiéndose, que el deslizamiento hacia el rojo de la luz se debe a alguna otra causa, quizás a las propiedades de la misma luz. Esto también significa que el universo que podemos ver no está limitado en el espacio o el tiempo, las galaxias más lejanas que vemos ahora son 70.000 millones de años más viejas, mucho más viejas que la edad supuesta del Big Bang, con futuros telescopios podremos ver galaxias aún más lejanas y viejas”.
Para sustentar este punto de vista presentó además un artículo de Thomas Andrews. Mirando desde la distancia los cálculos derivados del brillo relativo de dos clases diferentes de objetivos: una supernova y las galaxias más brillantes reunidas en grupos de galaxias. Demostró que los cálculos de la supernova contradecían los de las galaxias si el universo se suponía que estaba en expansión. Pero cuando las distancias se calculaban asumiendo que el universo no se expandía entonces la discrepancia entre las dos series de cálculos de distancia desaparecía.

La edad del universo

La teoría del Big Bang encuentra una de sus mayores dificultades debido a su presunción de la existencia de un “principio del tiempo”, un tiempo en el que la materia y el movimiento aparecieron en el universo. Varios estudios han demostrado, sin embargo, que simplemente no hay tiempo suficiente, desde el momento en que supuestamente ocurrió el Big Bang, para la formación de las estructuras a gran escala que se han observado en los grupos de galaxias lejanas. Francesco Sylosis-Labini presentó los resultados de un estudio reciente en el que encontraba estructuras en grupos de galaxias tan grandes como 210 millones de años luz en tamaño; como las velocidades de la galaxia son sólo de 1/1.500 de la velocidad de la luz es imposible que estructuras de este tipo se hayan formado en el tiempo transcurrido desde el Big Bang. Otra investigación utilizando modelos de ordenador ha demostrado que incluso en las suposiciones más favorables las estructuras a gran escala que se han observado requerirían de tres a seis veces más de tiempo del que se supone ha transcurrido desde el Big Bang.
De manera similar, las galaxias individuales que se han observado son más viejas que el Big Bang. La edad de una galaxia se puede calcular por el color de la luz generada por sus estrellas; cuando más viejas y frías son las estrellas producen una luz más roja que las estrellas jóvenes. Las galaxias lejanas que se han visto, según el color de la luz emitida por sus estrellas, preceden al Big Bang tanto como mil millones de años.
La teoría del Big Bang siempre ha tenido dificultades de este tipo para reconciliar las observaciones del universo con su predicción sobre la edad del universo. “La materia oscura” nunca se ha podido observar, a pesar de los veinte años de costosas investigaciones de la física de partículas, fue inventada para explicar cómo las galaxias se formaron mediante el colapso gravitatorio, parecen ser sólo el 5 por ciento o así de la densidad requerida de materia en el universo para permitir que esto pudiera ocurrir desde que se produjo el Big Bang. Pero cuando se descubrió que el universo aparentemente se expande a un ritmo de continuo de aceleración, fue necesario inventar rápidamente la “energía oscura”, para poner en marcha y acelerar las galaxias, después la materia oscura ha acabado su trabajo de formación. Ahora las estructuras galácticas de gran escala sugieren que la edad del universo es de 32.000 millones de años y no 14.000 millones de años, un pequeño detalle. Eric Lerner dice que los investigadores responsables de este resultado “están de acuerdo en que este modelo no es en absoluto realista”.

Plasma cosmológico

Los astrónomos y cosmólogos cada vez son más conscientes del papel que el plasma y el electromagnetismo pueden jugar en toda una serie de fenómenos del universo. Una de las representaciones de Eric Lerner en la conferencia de Portugal fue una perspectiva general de la cosmología del plasma, las ideas desarrolladas inicialmente por el físico del plasma Hannes Alfven.
El plasta es un gas caliente que se “ioniza”, cargado con electrones negativos que se han separado de los átomos dejando iones cargados positivamente. Un ejemplo de un plasma es el arco de un soplete de soldar, libera electrones e iones a través del gas caliente que sale entre los electrodos y que permite la afluencia de una corriente eléctrica, produciendo calor, luz y también ondas de radio que puede interferir con casi todos los receptores de radio. Quizás tanto como el 99 por ciento de la materia del universo se cree que existe en forma de plasma, ya sea en las estrellas o en las vastas nubes de gas que hay entre las estrellas y las galaxias.
Los cosmólogos del plasma creen que los efectos electromagnéticos del plasma, que son ignorados por la cosmología convencional, pueden explicar los efectos que obligan a los teóricos del Big Bang a inventarse entidades nunca observadas como la materia y la energía oscuras. Las corrientes eléctricas en los plasmas interestelares e intergalácticos pueden generar fuerzas magnéticas que son tan fuertes como las fuerzas gravitatorias, y esto es lo que puede explicar la formación y estructura de una galaxia sin la necesidad de la materia oscura u otras ideas absurdas. Pero la cosmología convencional raramente considera otra cosa que no sean los efectos gravitacionales.
Varios de los participantes en la conferencia hicieron referencia a los efectos relacionados con el plasma en sus presentaciones y en la discusión general. Donald Scout (5) señaló en su artículo, no obstante, que la corriente principal de astrofísicos a menudo parecen no ser conscientes de la teoría electromagnética básica, que en este campo es necesario tener mucho cuidado para evitar la tendencia a inventar una física falsa para justificar sus teorías: “Recientemente, los astrofísicos han estado descubriendo (inventando) entidades y fuerzas hipotéticas a una escala cada vez mayor. Lo han hecho con tanta impunidad porque estas entidades no son falsificables,, no son experimentos in situ en el espacio lejano. Pero cuando las leyes experimentalmente verificadas de la ciencia eléctrica no se corresponden o no se entienden es el momento de presentar un desafío, iniciar un diálogo entre los dos campos que resuelva esta contradicción”.
Uno de los aspectos más inusuales de la cosmología del plasma es que predice una distribución fractal de la materia a través del universo. Las fractales son objetos que han repetido patrones a escalas diferentes de la más pequeña a la más grande; varias intervenciones en la conferencia discutieron las posibles consecuencias de este comportamiento. Una distribución fractal implica zonas vacías de materia, huecos entre las galaxias y los grupos, que aparecerán y reaparecerán a escalas cada vez más grandes. La cosmología del plasma no presupone la edad del universo ni pone límites al tiempo disponible para que se formen estructuras de una escala mayor.

La materia oscura

“La mayor parte de la masa del universo se creía que existía en el sector oscuro. Determinar la naturaleza de esta masa desaparecida es uno de los problemas más importantes de la cosmología moderna. Aproximadamente el 23 por ciento del universo se piensa que está formado por materia oscura, el 73 por ciento se piensa que consiste en energía oscura, un componente aún más extraño distribuido difusamente en el espacio que es probable que no se piense que sean partículas ordinarias”. (Wikipedia).
La corriente principal de cosmólogos se gira y desmantela la esquina ladrillo a ladrillo hasta que la construcción se derrumba sobre ellos.
Enfrentados a las observaciones, movimiento de las galaxias no se puede explicar sólo con la gravedad, eso sería razonable para considerar la posibilidad de que el electromagnetismo pudiera ser responsable. Después de todo, desde el inicio de la ciencia los físicos sólo han podido encontrar cuatro tipos diferentes de fuerza: gravedad, electromagnetismo y las fuerzas nucleares fuertes y débiles, las dos últimos actúan sólo a distancia subatómicas muy pequeñas. Desgraciadamente, hay menos prestigio en la física clásica del electromagnetismo que en la exposición de la consecuencia inesperada de la relatividad general y la relatividad general sólo trata de la gravedad.
La materia oscura fue inventada para crear la gravedad adicional necesaria para la formación de las galaxias y también para evitar que las galaxias existentes se despedacen. Las velocidades rotacionales de muchas galaxias son demasiado grandes para la gravedad producida por la materia visible y para mantenerlas unidas. Más que buscar una explicación a esto en la física conocida, como han hecho los cosmólogos del plasma, los teóricos del Big Bang en su lugar han inventado una forma invisible de materia y energía, que se supone domina el universo y conforma un 95 por ciento del total. Desafortunadamente, a pesar de su enorme contribución a la gravedad, la materia oscura en otros aspectos “interactúa débilmente” con la materia normal, de este modo justifican débilmente su desaparición hasta la fecha en las pruebas experimentales. Esto no ha impedido que la ciencia encuentre organismos que financien, que planifiquen gastar más dinero en investigaciones esquivas de esta sustancia invisible que en apoyar otras muchas carreras científicas.
La materia oscura no es tan oscura como para desaparecer. Los estudios recientes de la radiación infrarroja de las galaxias han hecho posible calcular la masa de las estrellas de esas galaxias. Los efectos gravitatorios en estas galaxias y grupos de galaxias dejan poco margen para la materia oscura. Para las galaxias la materia visible puede suponer dos tercios de los efectos gravitatorios observados, aunque para los grupos de galaxias es requerida menos materia visible, posiblemente porque está oscurecida por la gran cantidad de gas y polvo de estos objetos.

El método científico

En la conferencia se dedicó toda una sesión a discutir la cuestión de cómo los científicos y los cosmólogos en general deberían trabajar temas como la cosmología, donde están tratando con objetos muy lejanos e inaccesibles. Timothy Eastman señaló los peligros inherentes en la aproximación deductiva, algo que es común en la cosmología y otras partes de la ciencia, donde las explicaciones derivan de “leyes del universo” que se asumen no necesitan ser probadas (y que por lo tanto son hechas para adaptar los datos a ellas). Una de las alternativas que él sugirió fue la “extracción de datos” basada en ordenador, donde los ordenadores serían utilizados para buscar patrones en los datos sin tener que recurrir a la teoría.
La popularidad de la aproximación deductiva reside en el hecho de que en pocos campos de la ciencia ha sido posible resumir años de trabajo científico de una forma abstracta y muy entendida, utilizando un pequeño número de afirmaciones matemáticas. Un ejemplo son las leyes del electromagnetismo de Maxwell.
Estos símbolos expresan la relación entre un campo eléctrico E, un campo magnético B, la densidad de carga eléctrica r y la densidad de corriente eléctrica j, junto con sus cambios en el espacio y el tiempo, que son representadas por los operadores [ x ∂/∂ t]. A partir de estas ecuaciones, según sigue la historia, es posible utilizar las reglas asociadas con los símbolos matemáticos para derivar todos los fenómenos electromagnéticos conocidos. Para un matemático o un físico esto es una proposición muy atractiva, casi seductora, donde todo parece completo y consistente, donde todo se puede entender, al menos para los iniciados, mediante la aplicación de las leyes de la lógica y su expresión en la matemática.
Desafortunadamente, los científicos modernos tienen una tendencia a olvidar lo que ha costado muchos años de trabajo práctico para muchas personas hasta llegar a este punto de nuestra comprensión del electromagnetismo, igualmente, en relativamente pocos campos de la ciencia son posibles generalizaciones similares. Las ecuaciones de Maxwell son descritas como axiomas, afirmaciones para las que no hace falta prueba o demostración. Pero esta es una visión muy parcial, que comienza con el resultado final de quizás miles de años de desarrollo científico y humano, e ignora lo que ha ocurrido antes como si fuera irrelevante. Llegar al punto donde incluso la idea de un campo eléctrico, o la representación matemática del cambio con respecto al tiempo o el espacio, ha sido establecida, explorada, desarrollada, aplicada, probada y demostrado ser útil ha requerido contribuciones de un número incontable de científicos durante un largo período de tiempo. Las cuatro ecuaciones que forman las ecuaciones de Maxwell se descomponen en muchos más conceptos físicos y matemáticos, vinculados y apoyados por los resultados de toda una rama de la actividad científica. Si son axiomáticas, si son el punto de partida, ¿por qué son necesarios quince años más de formación, incluidos varios años de especialización en matemática y física, antes de que se puedan utilizar y comprender?
El énfasis en la física teórica y en la corriente principal de la cosmología es en la deducción de axiomas, o el pensamiento y la lógica pura. La teoría del Big Bang, con su falta de apoyo en la observación, demuestra el peligro inherente de esta aproximación. Todavía es el método dominante en la cosmología, el que se enseña e impulsa en las universidades porque da a personas muy inteligentes la oportunidad de demostrar su brillantez mediante la afirmación de lo absurdo. Primero una generalización dramática, un axioma del que se deducirá todo lo demás. Después la exposición brillante, las conclusiones alarmantes, el manotazo, la inclinación modesta de cabeza, el murmullo de aplausos. Después los problemas, los apaños y el silencio de la oposición.
Hay una dificultad adicional. “A partir de estas leyes se deducirán todos los fenómenos conocidos”. Bien, no es suficiente. Sólo en los casos más sencillos, para la geometría más simple y para un pequeño número de características / partículas / componentes / acciones (preferiblemente no más de dos). La destreza de la física práctica reside en encontrar una aproximación suficientemente buena, girar y volver a las ideas y las matemáticas para intentar que se adapten a la complejidad. La realidad de la mayoría de los fenómenos físicos es que hay muchas características interrelacionadas, todas interactuando. Cada vez más en la física se sabe que la interacción es más importante que los detalles de las leyes físicas. Las transiciones que ocurren están determinadas por la propia complejidad, independientemente de los detalles de la física; por eso el modelo fractal puede funcionar a muchas escalas y en mecanismos físicos diferentes. Los axiomas físicos y sus deducciones no sólo se convierten en inadecuados, se convierten en irrelevantes. Surgen leyes más generales las leyes dialécticas de la cantidad y la calidad, la unión de contrarios y la negación de la negación.
Una aproximación puramente empírica, donde se niega la necesidad de la teoría, es igualmente parcial. Aprender de la experimentación, generalizar la experiencia y después someter todo a prueba con nuevos experimentos, es algo tan fundamental para el desarrollo de las ideas científicas como para el desarrollo de un individuo. Los científicos prácticos, particularmente en las ciencias de la observación, como la cosmología o la geofísica, están continuamente sacando ideas a partir de sus datos, probando estas ideas y aplicándolas para regresar a los datos, redefiniendo y cambiando sus ideas. Esto es inducción y deducción, simultáneamente, ninguna sin la otra sino juntas.
Para Eric Lerner la cuestión de la metodología en el desarrollo de las teorías científicas es tan importante como los detalles de la física. En una reciente entrevista (6) comentaba que: “La gran irrupción de la revolución científica de Galileo y Kepler es la noción de que las leyes del cosmos, la física y la ciencia del cosmos, son lo mismo que la ciencia que observamos aquí sobre el planeta”.
Los teóricos del Big Bang afirman, por ejemplo, que “al principio” (y es imposible evitar expresiones bíblicas de este tipo) toda la materia del universo estaba concentrada en un solo punto de densidad infinita. Es cierto, no podemos decir que esto es imposible. Pero un fenómeno similar no se ha visto nunca, en ningún experimento u observación, y hay otras posibilidades que explican el movimiento de las galaxias, la radiación de fondo cósmica, la proporción de luz y elementos pesados en el universo, y las otras observaciones que los teóricos del Big Bang pretenden, incorrectamente, explicar. Más que afirmar, sin pruebas y en total contradicción con lo que se ha observado hasta la fecha, que esa materia estaba comprimida en un punto, sería mejor decir: “si llevamos la situación al límite de la gravedad masiva no sabemos qué ocurre, pero es poco probable que la materia aparezca o desaparezca porque nunca se ha visto eso”.
El conocimiento lo podemos conseguir de muchas maneras, los experimentos en laboratorio nos permiten comprender mejor la naturaleza y la naturaleza nos puede dar pistas sobre dónde mirar en estos experimentos. Podemos aprender sobre la naturaleza observándola directamente, o extrapolando de lo conocido a lo desconocido. Eric Lerner dice: “La relación entre la ciencia en el laboratorio y la ciencia en el cosmos sigue dos direcciones. Muchas veces cosas importantes sobre la naturaleza se han descubierto observando cosas en el espacio”. Esta es la experiencia de su propio trabajo en la física del plasma, donde los procesos del plasma que estudia en su laboratorio son homólogos de los procesos vistos en las galaxias.
Un problema central con la teoría del Big Bang, él cree, es la presunción de un efecto la explosión de la materia y la energía en el universo sin una causa. Para él esto es lo contrario a la aproximación científica, que busca la causa detrás del efecto. El poder de la ciencia reside en su capacidad de generalizar a partir de observaciones y hacer predicciones, su capacidad de desarrollar la teoría estudiando los procesos en funcionamiento y después utilizar esa teoría como una guía para la acción.

El mito de la Creación

Una nueva imagen de la crisis profunda que existe actualmente en el Big Bang la dio en la conferencia de Portugal Mike Disney, con una conferencia titulada: La insignificancia de la cosmología actual. Demostró que las teorías actuales están basadas en un número asombrosamente pequeño de verdaderas observaciones independientes, él cree que en la mayoría de los casos hay sólo cinco observaciones independientes en los parámetros de las teorías. En su opinión:
“Se puede decir que hay poco significado estadístico para los ajustes que impresionan a los cosmólogos convencionales… esta misma situación preocupante ha existido en toda la era moderna de la cosmología, el número de parámetros distintos se ha extendido para acomodarse a los datos”.
Él ha advertido en el pasado de los peligros que existen en esta situación:
“El aspecto más enfermizo de la cosmología es su paralelismo sobreentendido con la religión. Las dos tratan grandes problemas y presumiblemente sin respuesta. La gran audiencia, la exposición en los medios de comunicación, la gran venta de libros, los pillos y los sacerdotes tentados, así como los crédulos, como en ninguna otra materia de la ciencia”. (7).
Un paralelismo incómodo se puede trazar entre la historia del Big Bang y el mito cristiano de la Creación. No es suficiente con decir, como hacen los seguidores del Big Bang, que es imposible averiguar la verdad. Los simples mortales, tristemente, no pueden ayudar sino asombrarse. Sólo tenemos que preguntar lo que inició la explosión del principio del tiempo para encontrar que somos arrastrados a la necesidad de un impulso inicial, la mano de Dios. En la astrofísica esta vieja idea llega vestida con ropajes modernos, pero debajo de la superficie sigue siendo medieval. Nos dicen que las “fluctuaciones cuánticas”, supuestamente una consecuencia del principio de incertidumbre de Heisenberg, provocaron una energía que aparece en períodos cortos, impulsado el nacimiento del universo.
El principio de incertidumbre de Heisenberg es una declaración de lo certeramente que podemos medir simultáneamente determinados pares de cantidades, como son el momento y la posición o el tiempo y la energía. La incertidumbre del conocimiento, las dificultades de la observación y nuestro actual conocimiento limitado de la dualidad onda-partícula, no implica ambigüedades en la realidad física. Las fluctuaciones cuánticas son una interpretación idealista y mística del principio de incertidumbre de Heisenberg sacado de contexto y evitando un contenido físico, en la tradición de la interpretación de Copenhague de la mecánica cuántica. (8).
Es una débil defensa contra el idealismo y el misticismo de la religión invocar una interpretación idealista y mística de la mecánica cuántica. La ciencia cada vez más nos ha permitido encontrar una explicación a los fenómenos naturales, incluida la historia y el futuro del universo, en procesos materiales. Dios no existe, no hay fantasma en la maquinaria, no debemos buscar a Dios ni en el cielo ni en la Tierra, en la realidad de la existencia humana. El nacimiento humano es una experiencia dolorosa y traumática. Las cicatrices demuestran el anhelado paraíso perdido, donde literalmente “todo es uno”. En la sociedad de clases este hecho básico de la condición humana tiene su uso como apoyo para las leyes, el señor feudal que busca su renta con el sacerdote a remolque, el presidente y el primer ministro que excusa su terrorismo apelando a una autoridad superior, y después expresa la voluntad de Dios tras una toneladas de explosivos.
Para los científicos del ‘grupo por una cosmología alternativa’ la explicación de las cosas que han ocurrido en el paso reside en los procesos que vemos ahora, que en muchos casos podemos explorar con experimentos de laboratorio. No hay efecto sin causa, una cadena infinita de causa y efecto que lleva de ahora al pasado. Y para los cosmólogos del plasma la fuente del movimiento es la propia materia, como describen las leyes del electromagnetismo.
Este grupo de científicos están luchando para establecer lo que esencialmente es una aproximación materialista y dialéctica a las ideas del tiempo y el espacio y el origen del universo. Y hemos hecho esto porque esta es la única aproximación que confirma la evidencia. Eric Lerner dice, por ejemplo:
“El universo nunca tuvo un origen en el tiempo sino que evoluciona… No parece haber ninguna prueba de que el universo sea finito ni en el espacio ni en el tiempo, que se remonta a lo que Giordano Bruno dijo y que por eso fue quemado en la hoguera hace cuatrocientos años”. (9)
Que la cantidad de materia y movimiento se conserva en cualquier proceso es una parte central y fundamental de nuestro conocimiento del mundo físico. Y si la materia y el movimiento existen ahora entonces han existido y existirán siempre, no simplemente hasta la última sílaba de tiempo registrado antes y más allá de esa época, registrada o no. Para los seres humanos comprender la abstracción del infinito es difícil cuando está tan lejos de nuestra experiencia y parece tener poco significado práctico. La existencia ahora de la materia y la energía es la prueba más clara de lo que tenemos y que siempre han existido y existirán. Si comenzamos con la física que conocemos, entonces tenemos que concluir que el universo no tiene principio, no tiene final, que es infinito en el tiempo.
Pero el universo no es estático. En todas partes, en todas las escalas, desde la muy pequeña a la más grande, hay cambio, movimiento y desarrollo. Las galaxias, los grupos de galaxias, evolucionan y cambian. Las estrellas y los planetas nacen, crecen y mueren. El imperio asciende y cae contra este telón de fondo. Los individuos crecen, aprenden, actúan y pasan. En cada individuo interactúan miles de millones de células, crecen, mueren y se renuevan. De la escala más pequeña a la más grande. La mente humana es el producto más elevado de este proceso, por lo que sabemos, por lo que podemos decir, en este pequeño rincón del universo.

[1] Ver www.cosmology.info para conseguir más información sobre el grupo de alternativa a la cosmología y la conferencia “Crisis de la Cosmología”, comentarios de Eric Lerner sobre las recientes observaciones cosmológicas dispoble en www.bigbangneverhappened.org

[2] La conferencia está disponible en www.cosmologystatement.org

[3] Razón y revolución. Alan Woods y Ted Grant. Madrid. Fundación Federico Engels. 1995.

[4] La obra de Guth sobre la inflación cósmica está precedida por el descubrimiento de James Blish del “spindizzy”. Este aparato está basado en la ecuación de Blackett-Dirac G2 = 8 P c/ U donde P es el momento magnético del cuerpo, c es la velocidad de la luz y U es el momento angular. Aumento U para cada partícula en un cuerpo, la constante de gravedad se reduce. El concepto fue descrito en primer lugar en la novela del autor, Earthman Come Home (1950).

[5] Una introducción a la cosmología del plasma se puede encontrar en la página web del autor www.electric-cosmos.org

[6] Para escuchar la entrevista. www.marxist.com/eric-lerner-interview050805.htm

[7] La causa contra la cosmología. (Relatividad general y gravitación. 32. 125. 2.000. astro-ph 009020).

[8] Para más sobre este tema: “Contra la interpretación de Copenhague de la mecánica cuántica. In defence of marxism”.

[9] Los cosmólogos heréticos y los astrónomos ya no son quemados en la hoguera pero en cambio son amenazados con la muerte por hambre. Los investigadores académicos trabajando con contratos a corto plazo de 2 o 3 años, sin garantía de renovación. Incluso un paso pequeño fuera de la corriente principal simplemente una sugerencia que la constante de Hubble es moderadamente diferente del valor aceptado y por lo tanto el universo podría ser más viejo que lo asumido por todos los demás, es suficiente con poner en riesgo el empleo de esa persona. Sólo si los investigadores muestran que pueden conseguir dinero para la universidad atrayendo financiación que finalmente después de 5 años y menudo más obtener un contrato permanente. La financiación académica en la cosmología es decidida por comités de expertos que construyen sus carreras sobre la teoría del Big Bang, raramente apoyan otras alternativas.

Harry Nielsen
Thursday, 12 January 2006

Globalización e Imperio.

En breve van a celebrarse dos acontecimientos globales importantes. El primero es más regional: la cumbre de la Unión Europea. El primer ministro británico Tony Blair será el anfitrión de la reunión que marcará el final de los seis meses de presidencia británica de la UE antes de entregar el mando a los austriacos.
Normalmente, están reuniones tienen mucha palabrería y se dice realmente poco, son cada vez más caras y llenas de seguridad. Pero en esta ocasión no será así. La reunión será el centro del enfrentamiento sobre el papel y el objetivo de la Unión Europea, y el modelo económico que deben seguir las clases capitalistas europeas.
A un lado de la contienda está Gran Bretaña. Dirigida por el líder “laborista”, en realidad es un fiel representante de las multinacionales y las crecientes fuerzas de la derecha cristiana, la clase dominante británica (especialmente su enorme sector financiero) mira hacia el modelo estadounidense de progreso capitalista y también al “libre mercado” para el movimiento de dinero, capital y trabajo a través de todas las fronteras sin ningún obstáculo para los beneficios de las grandes empresas. Esto último es lo que se llama globalización.
Los británicos, junto con las elites dominantes de los nuevos candidatos para entrar en la UE de Europa Central (Polonia, República Checa, Hungría, etc.,) y hasta cierto punto Holanda y Dinamarca, quieren que la UE acaba con su regulación de las empresas capitalistas, que acabe con la influencia sindical en el centro de trabajo, que ponga fin a las subvenciones a la agricultura y la industria, y que elimine las barreras arancelarias a la importaciones extranjeras a la UE.
Frente a estos promotores de la globalización están las clases dominantes de Francia, Alemania y Bélgica, y hasta cierto punto, Italia y España, en otras palabras, lo que el neo-conservador secretario de defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, llamó la “vieja Europa”. Este grupo siempre ha visto a la UE como una entidad diseñada para desafiar la hegemonía de EEUU en el comercio y la industria mundial, incluso para preservar su independencia en la política mundial (por ejemplo en Iraq).
Además, este grupo todavía sufre una enorme presión política para mantener algún tipo de estado de bienestar adecuado para los enfermos, ancianos y parados, objetivos que hace ya tiempo las clases dominantes de EEUU y Gran Bretaña acabaron con ellos, con Reagan y Thatcer. Su modelo europeo es antagónico con la “globalización”, ellos correctamente consideran la globalización un eufemismo del dominio del imperio norteamericano para abrir las economías de todo el mundo a los tentáculos financieros y empresariales de EEUU.
El enfrentamiento entre estos dos modelos saldrá de nuevo en la cumbre de la UE porque Gran Bretaña una vez más está presionando a los alemanes y franceses para que acepten el desmantelamiento de la Política Agrícola Común que protege a los campesinos europeos (por supuesto a los grandes) con ayudas y cuotas a las importaciones. El sector agrícola británico prácticamente ha desaparecido, así que la clase capitalista aquí está muy contenta con la idea de reducir los costes presupuestarios de la UE y permitir la entrada de comida más barata, procedente de países con salarios de esclavitud en América Latina, África y Asia.
Irónicamente, Blair ofrecerá prescindir de la “rebaja” especial (cheque británico) mediante la cual los británicos reciben cada año 2.000 millones libras de la UE por sus contribuciones al presupuesto. Parece que no hay razón aparente, aparte de mantener a Gran Bretaña lejos del problema en el que se encontraron los europeos cuando crearon la zona euro y la moneda única a mediados de los noventa.
Por supuesto, los franceses y los alemanes dicen que Gran Bretaña deberían renunciar al cheque sin condiciones. Además, los franceses dirigidos por el viejo Chirac, y los alemanes, dirigidos por la derechista Merkel no quieren hacer concesiones en la PAC, en los impuestos, la desregulación ni en ninguna otra cosa que dañe el modelo económico europeo. Ellos han presenciado la derrota en el referéndum de la Constitución Europea el pasado mes de mayo en Francia y el fracaso de la derecha en Alemania, que no consiguió una victoria clara en las elecciones alemanas a pesar del enorme desencanto existente con la política reformista de los socialdemócratas con Gerhard Schroeder.
Así que quedarán en tablas. Es muy probable que también acabe en tablas el otro gran acontecimientos global: la cumbre del comercio mundial en Hong Kong que debe reducir aún más los aranceles, las cuotas y otras restricciones comerciales bajo la llamada ronda de Doha de liberalización comercial.
Una vez más, la batalla será entre los que están a favor de la “globalización” como un paso adelante para el capitalismo (“todo beneficiará y nada se perderá con el final de las restricciones al libre movimiento de mercancías, capital y trabajo”) y los que temen que la apertura de sus agriculturas, industrias y sectores financieros a las multinacionales estadounidenses o a las importaciones de América Latina o Asia (fabricadas por las multinacionales norteamericanas), afecte seriamente a los intereses de sus propias clases dominantes.
Los que quieren reducir las tarifas arancelarias son los que conseguirían grandes beneficios con la venta de comida: Brasil en América Latina, Nueva Zelanda, Canadá, etc., (aunque perderían porque más empresas financieras extranjeras adquirirían su industria y banca). También los estadounidenses conseguirían más implantación en Europa, Asia y, sobre todo, China.
La vieja Europa se opone a reducir más las barreras arancelarias porque eso afectaría a las restricciones de la UE y una vez más ganarían los estadounidenses. Luego están unos cuantos llamados países “en vías de desarrollo” que quieren resistirse a la presión del capitalismo global, países como Venezuela o Malasia, cada uno por razones diferentes.
La razón de las tablas en Hong Kong es inevitable porque la globalización no está funcionando. No funciona porque estás economías serán secuestradas por las grandes multinacionales en el momento que se abran las puertas. Pero lo que preocupa a algunos estrategas del capital es más que eso, lejos de que la globalización esté generando un crecimiento económico sostenido y equilibrado para todo el mundo, lo que está provocando son serios desequilibrios en el capitalismo.
Sólo un dato demuestra el riesgo que ven estos estrategas: los 1.300 millones de habitantes de China consumen sólo el 42 por ciento de su producción mundial, ahorran y el resto lo venden al extranjero (el 40 por ciento a EEUU). En el otro extremo, los estadounidenses consumen el 71 por ciento de su producción anual, no ahorran nada y cada vez importar más para cubrir sus necesidades diarias de energía y consumo. EEUU está pidiendo mucho prestado para financiar su orgía de gasto y cada vez depende más del resto del mundo, particularmente de Arabia Saudí, Rusia, China, India, Brasil y Japón, para que les proporcionen lo que necesitan a crédito. EEUU ahora es el mayor deudor del mundo, mientras que Japón y China son su mayor prestamista y la diferencia se amplía.
Hasta el momento, EEUU ha mantenido este desequilibrio porque controla los cordones de la bolsa con el dólar que es la principal moneda internacional, tiene un enorme sector bancario y financiero y, como último recurso, su poderosa maquinaria militar le permite acabar con cualquier resistencia a su control imperial (¡no siempre con éxito!).
La globalización realmente significa el ascenso del Imperio Estadounidense. Esa fue la historia capitalista del siglo XX. La historia del siglo XXI probablemente será la caída del imperio estadounidense cuando estallen todos esos desequilibrios. Lo que habrá que decidir es si el mundo se desliza hacia algún tipo de barbarie, como ocurrió con el colapso del rapaz Imperio Romano en el siglo V, o si será sustituido por la verdadera globalización, es decir, el socialismo mundial.
En realidad, el “imperio” se ha convertido en la palabra de moda para muchos de los libros empresariales de éxito que se venden en EEUU estas navidades. Están los que apelan a esos capitalistas que reconocen que todo va bien, como The world is flan: a brief history of 21st century de Thomas Friedman. En él, el autor defiende que la globalización, junto con la revolución tecnológica e Internet, están abriendo el mundo a una gran aldea global donde todo será estandarizado (McDonalds, Coca Cola, Gucci, etc.,) y la población mundial poco a poco igualará sus ingresos, su riqueza y se desarrollará armoniosamente bajo el “libre mercado”.
Luego hay otros más pesimistas, pero desde el punto de vista capitalista, se trata de otro betseller: The Empire of Debt, que ve a EEUU encaminándose hacia el desastre porque su población no puede ahorrar, sólo gasta y acumula deudas que nunca podrá pagar. El capitalismo estadounidense irá retrocediendo en comparación con China, e incluso Europa, y posiblemente todo caerá con él.
Los autores no son marxistas. Todo lo contrario, son teóricos del libre mercado de la llamada escuela austriaca, que defienden que la manera de que el capitalismo triunfe no es gastando al estilo keynesiano, sino ahorrando todo lo que pueda. Seguramente, si los capitalistas nunca pagaran a sus trabajadores tanto y no gastaran en sí mismos, podrían aumentar la inversión y la rentabilidad, durante un tiempo. Pero ¿qué ocurre cuando nadie tiene suficientes ingresos para gastar en lo que produce? El dilema para el capitalismo está entre el gasto y el ahorro excesivos. ¡Ninguno de los dos parece preservar durante mucho tiempo los beneficios!
Otra idea más reveladora del efecto de la globalización está en el libro: The Politics of Empire de Alan Freeman. Aquí el imperio estadounidense es visto desde el punto de vista de su impacto en la clase obrera y las desigualdades entre las naciones. En un capítulo bastante perceptivo, Freeman demuestra que entre 1980 y 2000 la población que vive en los llamados países desarrollados (las principales economías capitalistas) pasó del 32 al 19 por ciento y su parte del ingreso mundial pasó del 80 al 84 por ciento, ¡ese es el éxito de la globalización para todos! El ingreso anual per cápita de los países desarrollados en 1980 era once veces superior al de los llamados países subdesarrollados. Pero en 2000 era 23 veces superior.
Pero la globalización no está ayudando al sistema capitalista como un conjunto. Mientras que en 1988 la producción anual media per cápita en el mundo era de 4.885 dólares, en 2002 había caído a 4.778 dólares. En los años setenta, el PIB anual mundial per cápita subía más de un 4 por ciento anual, en los años ochenta era sólo un 0,8 por ciento anual, en los noventa el crecimiento era negativo. El mundo bajo el capitalismo retrocede. El resultado es aún pero si no tienes en cuenta a China, una economía que acaba de entrar el control del capitalismo.
Por supuesto, en el corazón del imperio capitalista estadounidense (los propios EEUU), la globalización no ha hecho nada por el trabajador norteamericano, las grandes multinacionales se llevan al extranjero su fábricas donde pueden encontrar manos de obra más barata y el gobierno permite la importación de mercancías y servicios más baratos, destruyendo la industria local.
El resultado es que las desigualdades de ingresos y riqueza dentro de EEUU han empeorado, particularmente en el reciente apogeo de la globalización. Ahora, si tu ingreso familiar medio en EEUU es de 57.000 dólares al año o menos, entonces estás entre la mayoría que forman el 75 por ciento de las familias. En 1993, el 50 por ciento con menos ingresos ganaban el 15 por ciento del ingreso nacional; en 2003 cayó al 14 por ciento. Mientras tanto, el 25 por ciento que más gana vio aumentar su parte de los ingresos, del 62 al 65 por ciento en 2003.
Así que la globalización, la siguiente etapa de desarrollo capitalista, no ha generado un mundo de desarrollo armónico y enriquecimiento para todos. Sólo ha sembrado desequilibrios y contradicciones para los capitalistas que no pueden resolver, aumentando las desigualdades entre las naciones y dentro de las naciones. Los ricos cada vez son más ricos y los pobres más pobres, pero los ricos cada vez tendrán también más dificultades para enriquecerse.

Michael Roberts

A 33 años de la Revolución Portuguesa.

Lecciones para Venezuela

A 33 años de la Revolución Portuguesa - Lecciones para Venezuela. El futuro de la UNT y los peligros de reformismo y el ultraizquierdismo

Introducción

Hace escasos días, el Presidente Chávez llamaba a los sindicatos "verdaderamente revolucionarios" y a la clase obrera a jugar el papel que les corresponde en la revolución venezolana. Ciertamente, uno de los factores centrales que ha impedido hasta el momento que nuestra revolución haya podido llevar a cabo las dos tareas pendientes sin las cuales es imposible plantearse la construcción del socialismo: la expropiación de los capitalistas y la construcción de un genuino estado revolucionario; es la ausencia de una dirección al frente del movimiento obrero venezolano con unas perspectivas, programa y métodos de actuación que ayuden a lograr ese objetivo.
La clase obrera venezolana ha demostrado no una sino varias veces durante esta revolución su capacidad de lucha y decisión de ir hasta el final. En la lucha contra el paro petrolero los trabajadores recuperaron varios centros petroleros y los dirigieron durante varias semanas bajo control obrero incorporando a ese movimiento a las comunidades e incluso a sectores revolucionarios de la Fuerza Armada Nacional. Más tarde, fueron los trabajadores de empresas cerradas por los empresarios como Venepal o CNV (actuales Invepal e Inveval) quienes tomaron las fábricas y lograron su expropiación. Ahora mismo estamos viendo la magnífica lucha que están desarrollando los trabajadores de Sanitarios Maracay, los cuales no sólo han tomado la empresa contra el intento del empresario golpista Álvaro Pocaterra de cerrarla sino que la han puesto a funcionar bajo control obrero.
Todos estos casos demuestran que, cuando la clase obrera se pone en marcha, se convierte en un punto de referencia para el conjunto del movimiento revolucionario. Pero la pregunta es ¿Porqué si la clase obrera ha mostrado su fuerza potencial para encabezar la construcción del socialismo, la principal organización obrera del país, la UNT, sigue sin jugar el papel que se esperaba cuando nació y que los trabajadores y el resto del movimiento revolucionarios necesitamos que desempeñe? En este trabajo intentaremos responder a esta pregunta y sobre todo sacar conclusiones que sirvan para abrir el debate acerca de qué programa, plan de lucha y métodos necesita la UNT para cumplir su misión histórica.
En virtud de su posición central en el modo de producción capitalista, la clase obrera tiende a desarrollar de forma natural métodos de lucha colectivos y una conciencia socialista. Esto la convierte en la única clase social capaz de agrupar a todos los demás sectores oprimidos entorno a un programa genuinamente anticapitalista y construir un estado revolucionario capaz de sustituir a la estructura estatal forjada por la burguesía para preservar su dominación. Sin embargo, esta capacidad potencial no es suficiente por sí sola. La clave de toda revolución se encuentra en la capacidad de los revolucionarios para construir una organización que agrupe en primer lugar a los trabajadores más combativos y conscientes y, a través de ellos, sepa ganar al conjunto de la clase obrera y de los demás sectores revolucionarios para las ideas del socialismo marxista. La historia nos ofrece numerosos ejemplos de situaciones revolucionarias que fueron desaprovechadas porque sectores importantes de la vanguardia obrera, en lugar de dotarse de un programa, táctica y métodos que les permitieran ganar la confianza del resto de las masas, se dejaron llevar por la impaciencia y acabaron adoptando métodos y consignas que les separaban del grueso de las masas.
En otros materiales hemos desarrollado esta idea en relación a las tareas que tienen por delante el movimiento obrero y la UNT en la revolución venezolana, así como respecto a temas como las elecciones de la UNT, la división que se produjo en el último Congreso. En particular hemos insistido en que la UNT debe adoptar como eje central de su actuación la lucha por la defensa y profundización de la revolución, organizando la toma de empresas, poniéndolas a funcionar bajo control de los trabajadores, desarrollando para ello Consejos de Trabajadores o Comités de Fábrica en cada centro de trabajo y demandando al gobierno revolucionario la estatización de estas empresas bajo control obrero. En este artículo volveremos sobre estas y otras ideas pero lo haremos intentando comparar nuestra revolución con otros procesos revolucionarios en los que vivimos problemas similares y en particular con la Revolución Portuguesa, de la cual se cumplen 33 años este próximo mes de abril. De esta comparación podemos extraer, en nuestra opinión, lecciones que puedan resultar muy valiosas para nuestra revolución y en particular para los cuadros y activistas obreros de la UNT

El ejemplo de Portugal

La revolución portuguesa, como la nuestra, no fue en un inicio encabezada por el movimiento organizado de la clase obrera sino por un sector de la oficialidad de ejercito. Como explicó Ted Grant, fundador de la Corriente Marxista Internacional, en determinados contextos históricos puede darse un impasse en la lucha de clases: la burguesía ya no puede seguir desarrollando y dirigiendo la sociedad pero la única clase que puede sustituirla, el proletariado, a pesar de tener la fuerza potencial para hacerlo, ve bloqueado el cumplimiento de su rol histórico por la ausencia de una dirección con una política que le permita luchar por el poder. En ese contexto, otras clases sociales, o estratos de ellas, pueden actuar como un cauce que expresa el malestar acumulado en la sociedad y abre las puertas al movimiento revolucionario de las masas. Esto refleja el enorme potencial revolucionario existente, lo favorables que son las condiciones objetivas para la revolución.
Portugal enfrentaba una guerra por mantener el dominio de sus colonias en África que se había convertido en una pesadilla. La cuarta parte de los adultos de sexo masculino estaba movilizada en el ejército. La guerra era cada vez más impopular dentro del propio Portugal y devoraba ingentes recursos humanos y económicos. A ello vino a unirse la crisis internacional del capitalismo iniciada en 1973, que golpeaba con especial dureza a un capitalismo débil como el portugués y extendía el descontento por toda la sociedad.
Las masas obreras y campesinas, empujadas a un abismo de miseria y degradación, no podían esperar a que surgiese un partido revolucionario de la clase obrera que las guiase al poder. El golpe de estado del 25 de Abril de 1974 fue organizado por los capitanes del ejército, quienes hartos de la guerra y de la ineficiencia, corrupción y decadencia de la burguesía decidieron agruparse en el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) y derribar al dictador Caetano. El golpe militar rompió el dique que contenía todo el inmenso malestar social acumulado y ofreció a las masas el cauce que estaban buscando.
Tras la victoria del golpe, trabajadores, campesinos, desempleados, la gran mayoría de las capas medias, se echaron a la calle. Portugal, como hoy Venezuela, se tiñó de rojo y los claveles de este color, transformados en símbolo de la revolución, se agotaron en todo el país.
El programa de los líderes del MFA no cuestionaba inicialmente el capitalismo, sus objetivos eran: convocar una Asamblea Constituyente que elaborase una Constitución democrática, buscar una distribución más justa de la riqueza y desarrollar el país. Sin embargo, como también ha ocurrido en Venezuela, a medida que estos objetivos elementales de la revolución chocaban con los límites del capitalismo y los burgueses, asustados por la movilización de las masas, recurrían al saboteo y la desestabilización, un sector de los militares del MFA, reflejando las aspiraciones obreras y populares, giraba cada vez más a la izquierda. Mientras, los sectores más moderados -bajo la influencia de la burguesía- giraban a la derecha buscando un camino para frenar la revolución.
De los claveles a la explosión del control obrero y el "poder popular"
La burguesía intentó hasta tres golpes de estado en el plazo de un año para intentar tumbar la revolución, y todos fueron derrotados por la movilización de las masas. El resultado, al igual que aquí, fue -como le gusta decir al Presidente Chávez citando a Trotsky- que el "látigo de la contrarrevolución" espoleó a la revolución. En Portugal esto llevó incluso, tras la derrota del golpe de estado contrarrevolucionario del 11 de marzo de 1975, a nacionalizar la banca, las compañías de seguros y otras empresas clave. La clase obrera desarrolló Comisiones de Trabajadores en las fábricas. Las comunidades de las grandes ciudades -que vivían en condiciones muy parecidas a las de nuestros cerros- crearon en los barrios más humildes (los llamados "barrios de lata") de Lisboa, Oporto y otras ciudades Consejos Vecinales ("Comissoes de Moradores") para organizar la lucha por la vivienda, contra el desabastecimiento y las subidas de precios, por la dignificación y mejora de las condiciones de vida. Los campesinos ocuparon las tierras y empezaron a desarrollar también Comisiones vecinales.
Tras derrotar las masas obreras y campesinas unidas a los soldados y oficiales revolucionarios el golpe contrarrevolucionario del 11 de Marzo, el ala izquierda del MFA ganó temporalmente la mayoría en la Asamblea del mismo. Por primera vez, el MFA definió como objetivo de la revolución el socialismo. El Documento Guía presentado por los militares al conjunto de organizaciones revolucionarias planteaba que el poder popular representado por las Comisiones de Trabajadores y de Vecinos debía ser la base del nuevo estado revolucionario y sustituir paulatinamente al estado capitalista. Comisiones de delegados elegibles y revocables por las bases revolucionarias asumieron el control de los medios de comunicación golpistas y otras empresas pertenecientes a la oligarquía. Hasta los capitalistas daban por perdido el juego. El periódico imperialista británico The Times proclamó en su portada: "El capitalismo ha muerto en Portugal".
Desde luego, todo parecía dispuesto para celebrar el funeral de la burguesía portuguesa. Pero los dirigentes de las principales organizaciones revolucionarias desaprovecharon, las numerosas oportunidades que tuvieron de enterrar la barbarie capitalista y la contrarrevolución pudo levantar cabeza. Sin fuerza a corto plazo para intentar un nuevo golpe, una intervención directa del imperialismo u otra vía violenta para aplastar la revolución, la contrarrevolución encontró una inesperada trinchera desde la cual organizar sus planes contrarrevolucionarios: los sectores más a la derecha del MFA y los dirigentes socialdemócratas del PS (Partido Socialista). Estos dirigentes aparecían ante los ojos de las masas como parte de la revolución y hablaban en sus discursos de socialismo, "profundización de la revolución", etc. No obstante, su concepción era reformista y en última instancia pro-capitalista. No confiaban en la capacidad de los trabajadores para construir una nueva sociedad. Para ellos el único sistema posible era el basado en la propiedad privada de los medios de producción en manos de los capitalistas.
Estos dirigentes planteaban ir despacio y mantener la propiedad privada de los medios de producción. De palabra no se oponían al poder popular (hacerlo significaría en ese momento desenmascararse ante las masas y perder su apoyo) pero en la práctica, intentaban aislar y debilitar a las Comisiones, convertirlas en órganos meramente consultivos o en todo caso con un poder limitado a escala local o barrial. Al tiempo, hacían todo lo posible para frenar la construcción de un estado revolucionario basado en la unificación de todas las Comisiones de Trabajadores y Vecinos que pudiese sustituir al estado burgués. Su posición de cara al movimiento, mientras no podían acabar con las Comisiones en cada barrio o centro de trabajo, era decir que éstas podían mantenerse en esos espacios pero subordinadas y supeditadas al aparato del estado existente que era el creado por la burguesía.

El reformismo y el ultra-izquierdismo ayudan a recuperarse a la burguesía

La burguesía se apoyó durante un tiempo en estas ideas para frenar la revolución y recuperar la iniciativa política. Comprendía lo que no entendían los dirigentes políticos y sindicales de la clase obrera: que la clave de la revolución estaba en las ocupaciones de empresas, que seguían extendiéndose por todo el país, y en el desarrollo y posible unificación de las Comisiones de Trabajadores y Vecinos que estaban surgiendo. Sobre todo, la clave -para las burgueses- estaba en que las organizaciones obreras de masas (partidos y sindicatos) no impulsasen el desarrollo de esas Comisiones (Consejos) que estaban surgiendo en los barrios y centros de trabajo.
Si la Intersindical, la central sindical que agrupaba a los sindicatos creados por los trabajadores durante los últimos años de la dictadura y tras el golpe del 25 de Abril de 1974, hubiese generalizado la toma de empresas llamando al MFA a expropiarlas y ,unido inseparablemente a ello, hubiese impulsado las Comisiones de Trabajadores y planteado un plan de acción para unificar estas a nivel local, regional y nacional entre si y con las Comisiones de Vecinos, Campesinos, las asambleas de soldados y oficiales revolucionarios que empezaban a desarrollarse, etc. esos organismos que agrupaban a todos los sectores revolucionarios habrían empezado a desarrollarse como un estado revolucionario alternativo al creado por los capitalistas. La burguesía y la burocracia no habrían tenido fuerzas con qué oponerse a ese desarrollo.
Pero ni los dirigentes estalinistas del Partido Comunista (PCP), que tenían la mayoría en la Intersindical, ni los líderes reformistas del PS (la primera fuerza de la izquierda en las elecciones con el 37% de los votos y la segunda en el movimiento sindical) planteaban nada de esto. Por lo que respecta a los grupos de la llamada extrema izquierda, aunque muchos hablaban del poder popular carecían de un programa y una orientación correcta hacia la base de los sindicatos y los propios partidos socialista y comunista.
Estos grupos, más o menos numerosos según los casos, agrupaban capas minoritarias de activistas obreros, campesinos y populares que habían sacado conclusiones más avanzadas que el resto del movimiento, pero nunca fueron vistos como una alternativa viable por las masas. Hacían del poder popular, el control obrero y las Comisiones su bandera y llegaron a influir e incluso dirigir varias tomas de empresas y Comisiones de Trabajadores pero en lugar de dirigirse a los dirigentes comunistas y socialistas con una táctica de Frente único llamándoles a unificar la lucha por desarrollar el control obrero e impulsar las Comisiones como hicieron los bolcheviques durante la revolución rusa (lo que les permitió ganar la mayoría en los soviets -Consejos- de trabajadores, campesinos y soldados) aplicaban una política sectaria y ultra-izquierdista. La mayoría de estos grupos declaraban al Partido Socialista un partido burgués porque sus dirigentes pactaban con la burguesía, sin comprender que las masas que votaban al partido socialista eran trabajadores y campesinos que querían hacer avanzar la revolución.
De hecho, los dirigentes del PS de cara a sus bases se cuidaban mucho de hablar de frenar la revolución: se proclamaban defensores de la "autogestión" (aunque luego intentaban frenar o dejar aislados los intentos de los trabajadores de gestionar las empresas), se proclamaban "el partido del socialismo en libertad" frente al partido comunista al que acusaban de dictatorial y autoritario, etc. No obstante, los dirigentes de los grupos ultra-izquierdistas no entendían que lo que era evidente para una reducida capa de activistas que les seguían (el carácter burocrático y reformista de los dirigentes del PS o del PCP) no lo era para las masas que votaban socialista o comunista. Se dirigían al PS, PCP e incluso al MFA, con un método sectario que les aislaba de las masas que apoyaban a estas organizaciones y que eran la inmensa mayoría del movimiento revolucionario.
La política reformista de unos y ultra-izquierdista de otros dio a la burguesía y a la burocracia el "chance" que buscaban. Aprovechando estas contradicciones de la revolución y las crecientes divisiones en el seno del movimiento obrero, la burguesía - a través sobre todo de la burocracia reformista que dirigía el PS y con menos éxito de su propio partido, el PPD, al que para la ocasión bautizó también como "socialista y democrático" - consiguió cierto eco para su propaganda antimarxista entre los sectores más atrasados políticamente de los campesinos, las capas medias e incluso entre capas menos conscientes políticamente de los trabajadores.
El mantenimiento de las viejas instituciones burguesas al lado de los organismos del poder revolucionario, aunque al principio pareciese que eran estos últimos los que mandaban y que el viejo estado sólo tenía una función simbólica, fue otro elemento determinante para la recuperación de la confianza e sí misma y la iniciativa por parte de la burguesía. Les permitía mantener agrupadas sus fuerzas en espera de la ocasión propicia para pasar al ataque y generaba una nueva burocracia (disfrazada de revolucionaria pero cada vez más alejada de las bases) al lado de la que todavía pervivía. Esto, además de sabotear cualquier medida revolucionaria, distorsionaba el funcionamiento de la economía pero sobre todo introducía el veneno de la desmoralización y el escepticismo en el seno de las masas. El escepticismo, la idea de que nada ha cambiado decisivamente y sobre todo la de que es imposible que cambie, es el cáncer de cualquier revolución.
Estos sectores, habían despertado a la vida política consciente con la revolución pero traían a sus espaldas décadas de prejuicios políticos y religiosos inculcados por el atraso, la Iglesia católica y la vida cultural limitada y asfixiante impuesta por cinco décadas de dictadura. Aún así, apoyaban la revolución y el socialismo, esperaban que éste solucionase sus problemas. Sin embargo, sus problemas seguían sin encontrar solución y lo único que veían eran discursos, luchas que no comprendía muy bien entre unas organizaciones de izquierda y otras por controlar el movimiento, etc. Poco a poco, con un discurso formalmente "socialista" y "revolucionario" que disfrazaba sus verdaderos objetivos, los militares de la derecha y el centro del MFA y los burócratas reformistas lograron desprestigiar la idea del poder popular y crear una base social entre los sectores más atrasados de la población para la idea de que hacía falta orden y que la revolución sólo significaba caos y problemas. Pero el apoyo a la revolución era tan masivo que sólo pudieron lograrlo a causa de las políticas absolutamente equivocadas de los dirigentes obreros y particularmente de aquellos que estaban más a la izquierda y expresaban el deseo de las masas de avanzar pero no supieron ofrecer una táctica que les permitiese hacerlo.

Las divisiones dentro del movimiento obrero

Como decíamos antes, una de las contradicciones de la revolución portuguesa es que mientras que las bases del partido con más apoyo electoral entre las masas, el PS, querían avanzar hacia el socialismo la mayoría de sus dirigentes eran reformistas y aunque de palabra decían apoyar el socialismo luchaban por mantener el capitalismo. La incapacidad de todas las demás fuerzas de izquierda para comprender esta contradicción y dotarse de una táctica y un programa que les perdiera ganar primero el oído de las masas socialistas y luego su apoyo, arrancándolas de la influencia de esos dirigentes reformistas, fue determinante para el fracaso de la revolución. Ya vimos antes como los grupos ultraizquierdistas
Sin embargo, los dirigentes de las numerosas corrientes de izquierda críticas con la dirección burocrática y reformista del partido que surgieron en el PS tampoco entendieron que las masas, y más en medio de una revolución, no miran hacia los pequeños grupos sino que se expresan a través de aquellas organizaciones que ven más fuertes y con más capacidad para cambiar las cosas. Esta es una ley histórica. El que no entienda esto nunca podrá ganar a las masas para una política revolucionaria. El PS era el partido más votado de la izquierda. Millones de trabajadores votaban socialista buscando un socialismo genuino pero rechazaban el totalitarismo estalinista. Estaban descontentos con las políticas reformistas que la mayoría socialdemócrata de la dirección del partido aplicaba bajo la presión de la burguesía pero entendían que el PS era la herramienta que tenían a mano para llevar a cabo la transformación de la sociedad e intentaron una y otra vez reparar esa herramienta.
Si se hubiese organizado una izquierda marxista fuerte dentro del Partido con un programa verdaderamente socialista, marxista, habría podido ganar a la mayoría de las bases para ese programa. Pero los dirigentes socialistas más a la izquierda cayeron en las provocaciones de la burocracia y cometieron el gravísimo error de irse del partido. El resultado fue convertirse en grupos minoritarios, que nunca lograron ser un referente para las masas y que, de paso, ni siquiera tenían un programa marxista, oscilando entre el reformismo de izquierdas en la mayoría de sus propuestas y posiciones ultra-izquierdistas en algunos aspectos concretos. Esto dejó el camino libre a los burócratas reformistas para apoderarse del aparato del Partido y que éste en lugar de servir para dirigir la revolución pudiese ser utilizado para descarrilarla.
El Partido Comunista era el mejor organizado y más respetado por las masas al inicio de la revolución. La causa era su trayectoria de lucha contra la dictadura y la honestidad, disciplina y combatividad de sus militantes. Pero los dirigentes del PCP eran estalinistas convencidos. Inicialmente plantearon que Portugal estaba ante una revolución democrático-burguesa, que la dirección de la misma correspondía al MFA y que había que buscar una alianza con los sectores progresistas de la burguesía. Como resultado de estos análisis teóricos, se oponían a la toma de empresas, a la consigna de expropiación de los capitalistas y al desarrollo del control obrero y los Consejos o Comisiones de Trabajadores. El PCP tenía la mayoría en la Intersindical y aplicaba en ésta una política reivindicativista: la tarea, según ellos, no era luchar por sustituir el estado burgués en descomposición por un estado obrero revolucionario mediante la extensión de las ocupaciones y expropiaciones de empresas y la unificación de las Comisiones de Trabajadores, sino pelear por las reivindicaciones inmediatas. Esto, además de desaprovechar la oportunidad de desarrollar organismos de poder obrero, llevaba -en un contexto donde los empresarios cerraban las empresas para sabotear la revolución- a un callejón sin salida al movimiento obrero. Esto generaba las condiciones para empezar a desarrollar peligrosas divisiones y contradicciones dentro de la propia clase obrera.

La lucha reivindicativa y la lucha por el poder

Los obreros portugueses, como también vemos hoy en Venezuela, despertado su sentimiento de dignidad por la revolución, luchaban por sus derechos, se organizaban en sindicatos o planteaban directamente sus demandas a los patrones. En muchos casos, viendo el saboteo de estos intentaban movilizarse contra el mismo. Luchas que empezaban por los salarios, menos horas de trabajo o vacaciones se trasformaban en luchas por ver quien tenía el poder dentro de la fábrica. Si los sindicatos organizados en la Intersindical no se ponían al frente de la organización de Comisiones para ejercer el control obrero los propios trabajadores, de manera instintiva, desarrollaban esos organismos, en algunos casos con el precio de más errores, confusión y contradicciones. Lo mismo ha ocurrido en Venezuela: al no "pararle bola" los dirigentes de la UNT a la toma de empresas los trabajadores de muchas fábricas cerradas tuvieron que organizarse por su cuenta para tomar las mismas y recuperarlas.
En Portugal, en un primer momento, los dirigentes estalinistas de la Intersindical llegaron incluso a rechazar la toma de empresas porque decían que generaba "caos" y "anarquía" y beneficiaba a la contrarrevolución, cuando era precisamente lo contrario: una respuesta de los trabajadores para luchar contra la huelga de inversiones y producción que, como hoy aquí, realizaban los burgueses contra la revolución. Respecto a la creación de Comisiones de Trabajadores los dirigentes de la Intersindical tachaban a las mismas de "antisindicales", como hoy también hacen -equivocadamente- algunos dirigentes sindicales en nuestro país con los consejos de Trabajadores o la lucha por el control obrero que vienen desarrollando los trabajadores de las empresas recuperadas a través del Frente Revolucionario de Trabajadores de Empresas en cogestión y Ocupadas (FRETECO).
Cuando la presión de las masas se hizo insostenible e incluso el ala izquierda del MFA empezó a hablar de socialismo y expropiar empresas, e incluso dio su apoyo a las Comisiones, los dirigentes sindicales del PCP pasaron a intentar controlar desde arriba las Comisiones con métodos estalinistas. Incluso inventaron otro nombre diferente para estas (Comités en Defensa de la Revolución) y oponían estos Comités a las Comisiones de Trabajadores que ya habían surgido, en lugar de luchar por unificar todos estos organismos y plantearles la perspectiva de convertirse en base de una estructura que sirviese como base para desmantelar el estado capitalista y levantar el nuevo estado revolucionario
La mayoría de los trabajadores rechazaba estos métodos estalinistas instintivamente pero no encontraba auténticos métodos revolucionarios que oponerles. Ello permitía a los dirigentes socialdemócratas del PS acusar al PCP y a la extrema izquierda (en su mayoría de tradición estalinista o maoísta) de querer implantar una dictadura en el país y poner el movimiento obrero a las órdenes de la burocracia estalinista de la URSS. De ese modo, pudieron conservar a amplios sectores de su base que, aunque descontentos con sus políticas reformistas, no veían ninguna alternativa ni en el estalinismo ni en las políticas sectarias de los grupúsculos ultra-izquierdistas.
Lo que veíamos en Portugal en 1974-75 y vemos hoy día en Venezuela es que, en una situación revolucionaria, las leyes de la lucha de clases se expresan de forma diferente a una época no revolucionaria. Luchas que empiezan por los cesta-ticket, por mejoras en la seguridad o la ropa de trabajo, o incluso como pura defensa contra los ataques del patrón, se transforman en muy poco tiempo, ante la amenaza de cierre o el abandono de la empresa por parte de éste, en la toma de la misma. En general es imposible separar las luchas reivindicativas y las luchas políticas como compartimentos estancos. Las luchas reivindicativas pueden transformarse en políticas y al revés. Pero en medio de una revolución es cien mil veces más absurdo (y reaccionario) separar la lucha por las reivindicaciones inmediatas de la lucha por el poder, por expropiar a los capitalistas y levantar el estado revolucionario que sustituya al viejo estado burgués e inicie la construcción del socialismo.
La revolución pone en primer lugar como motor de sí misma, no los factores económicos sino primordialmente los factores políticos y sobre todo psicológicos entre las masas, y su reflejo en la psicología de las diferentes clases de la sociedad. Es una relación dialéctica: la incapacidad de la burguesía venezolana a lo largo de las últimas décadas para desarrollar las fuerzas productivas es la causa decisiva que origina el proceso revolucionario bolivariano. Pero, una vez que este se desarrolla, el hecho de que los trabajadores organicen sindicatos y estén avanzando en su conciencia y organización, que Chávez, y una parte del gobierno y de la dirigencia bolivariana, en lugar de aplicar las políticas que está llevando a cabo la burguesía en todo el mundo (privatizaciones, recortes en el gasto social) intente otros caminos, y en muchos momentos incluso anime la movilización y organización de las masas e intente - con más o menos contradicciones - responder a ésta (expropiaciones, solvencia laboral, inamovilidad, nuevas leyes contra el acaparamiento, nacionalizaciones, etc) es un factor político que influye y condiciona decisivamente la economía porque asusta a los empresarios (que se niegan a invertir, sabotean la economía, etc.) y anima aún más la movilización y expectativas de los trabajadores.
En su artículo Una vez más ¿a dónde va Francia?, en el apartado "Las reivindicaciones inmediatas y la lucha por el poder", Trotsky explica cómo en una situación revolucionaria, surgida precisamente de la incapacidad de la clase dominante para desarrollar las fuerzas productivas al nivel que lo hacía antes y poder hacer concesiones significativas a las masas, la lucha reivindicativa y la lucha por el poder se vinculan cada vez más claramente en la conciencia y en la realidad cotidiana que viven las masas:
"...incluso las mayores "concesiones" de las que es capaz el capitalismo contemporáneo (acorralado él mismo en un callejón sin salida) seguirán siendo absolutamente insignificantes en comparación con la miseria de las masas y la profundidad de la crisis social. He aquí por qué la más inmediata de todas las reivindicaciones debe ser reivindicar la expropiación de los capitalistas y la nacionalización (socialización) de los medios de producción. ¿Que esta reivindicación es irrealizable bajo la dominación de la burguesía? Evidentemente. Por eso es necesario conquistar el poder. (...) En caso de reanimación de la coyuntura económica, la lucha huelguística podrá, sin duda, tomar una extensión mucho mayor. (...) Pero aun en el caso de una lucha huelguística extendida, sería criminal limitarse a las reivindicaciones económicas parciales".
La clase obrera, el desarrollo de los soviets y la táctica del frente único
Lo único que puede garantizar la unidad genuina, revolucionaria, que las masas obreras y populares necesitan para llevar la revolución hasta la victoria final es como hemos dicho que la clase obrera desarrolle organismos de poder obrero y popular (soviets, Comisiones, Consejos, Comités...) que primero unifiquen a todos los sectores de la clase obrera y permitan vincular también a ésta con sus aliados potenciales (campesinos, soldados, las capas inferiores de la pequeña burguesía...). Estos organismos deben estar compuestos por delegados elegibles y revocables en todo momento y sometidos a la asamblea de trabajadores en cada centro de trabajo, de vecinos en un barrio o pueblo, de cuartel en el caso de los soldados, etc.
El desarrollo de estos embriones de poder obrero permite al movimiento desplegar toda su fuerza y ser plenamente consciente de ella. A medida que los mismos se unifican a escala local, regional y nacional tienden a desarrollarse como el embrión de un genuino estado revolucionario capaz de sustituir al estado burgués que sabotea y bloquea cualquier política revolucionaria. Ése fue el papel de los soviets en Rusia, ése era el sentido en el que evolucionaban las Comisiones de Trabajadores y Moradores en Portugal y ésa es hoy la línea en la que podemos y debemos desarrollar los Consejos Comunales y los Consejos de Trabajadores y Comités de Fábrica que han empezado a nacer en Venezuela.
Sin embargo, los soviets en Rusia sólo pudieron convertir su potencial revolucionario en acción revolucionaria concreta porque los marxistas agrupados en el Partido Bolchevique ganaron la mayoría en ellos. Ello sólo fue posible con un programa socialista y una política y un método determinados: la táctica del frente único. Lenin en sus "Tesis de Abril" planteó claramente al movimiento que la tarea central de la que dependía el triunfo o la derrota de la revolución rusa era que el poder pasase de las manos del viejo estado burgués y del gobierno provisional a los Consejos (soviets) de Trabajadores, campesinos y soldados que habían surgido por toda Rusia. Como ha dicho el presidente Chávez la consigna "Todo el poder a los soviets" fue "maravillosa", un arma imprescindible sin la cual el triunfo de la revolución rusa habría sido imposible. Pero veamos en qué consistía esta consigna.
¿Quién dirigía los soviets en 1917? Los mencheviques y los social-revolucionarios, es decir: los reformistas. Los bolcheviques eran una fuerza testimonial en ese momento. Al plantear "Todo el poder a los soviets" Lenin estaba planteando a los dirigentes reformistas que debían tomar el poder y romper con los capitalistas. En tal situación, los bolcheviques se comprometían a apoyar ese paso con todas sus fuerzas al mismo tiempo que seguían defendiendo sincera y honestamente su programa marxista de expropiación de la burguesía en el seno de los soviets. Si los reformistas rompían con la burguesía y tomaban el poder eso, a ojos de las masas, sólo podía fortalecer al único partido, el bolchevique, que había defendido esa orientación. Si no lo hacían, sectores cada vez más amplios de las masas irían conociendo las verdaderas posiciones de los bolcheviques. Comparándolas con la actuación de sus dirigentes reformistas, irían descubriendo mediante la combinación de su propia experiencia y la explicación paciente -como le gustaba decir a Lenin- de los bolcheviques quién planteaba las propuestas que necesitaba la revolución para triunfar.
Cuando sectores del partido bolchevique plantearon la consigna "Abajo el Gobierno provisional" Lenin y Trotsky se opusieron tajantemente y plantearon la consigna "Fuera del gobierno los ministros capitalistas". De este modo, diferenciando entre los reformistas y los capitalistas, atacando sin piedad a los segundos pero proponiendo una y otra vez un plan de acción revolucionario y un programa a los segundos, los bolcheviques lograron establecer un diálogo con las masas que, aunque crecientemente críticas hacia aquellos dirigentes, seguían aún bajo su influencia política. El resultado fue que ganaron poco a poco su respeto y su atención. Esta es en esencia la táctica del frente único. El objetivo es siempre permanecer con las masas, compartir su lucha, como decía Trotsky "encontrar un lenguaje común con ellas"
Cuando Stalin tomó la dirección de la URSS y de la Internacional Comunista también desvirtuó esta táctica y la convirtió o en un pacto sin principios con organizaciones de la propia burguesía (los llamados "Frentes populares") o en la teoría ultra-izquierdista y profundamente sectaria del "frente único por la base". "No podemos dirigirnos a los dirigentes reformistas proponiéndoles ningún plan de lucha porque son traidores sino que llamamos a sus bases a que luchen con nosotros". Como explicaba Trotsky:

Lenin y Trotsky y el arte de ganar la dirección de las masas

Toda revolución llega a un momento decisivo en el que es necesario transformar las ideas, por correctas que sean, en hechos, en un plan de acción que partiendo de las necesidades de las masas y del desarrollo concreto de la revolución, permita hacer realidad la unidad revolucionaria de la clase obrera. El problema de fondo es de qué consignas y de qué propuestas hace su eje una organización revolucionaria en cada momento para conquistar la dirección de las masas. En su "Historia de la Revolución Rusa", Trotsky dedica un capítulo entero titulado "El arte de la insurrección" a explicar cómo, incluso cuando los bolcheviques ya habían logrado el apoyo mayoritario de las masas y tenían la mayoría en los soviets, mantuvieron un método exquisito hacia sus oponentes y cuidaron hasta el último detalle sus consignas y propuestas con el fin de atraerse a los sectores de las masas todavía dubitativos, o influidos por los reformistas.
Toda la lucha durante las semanas anteriores a la toma del poder adquiere la forma de una lucha entre los bolcheviques y los reformistas acerca de la convocatoria del II Congreso de todos los Soviets. Los reformistas, que controlaban la dirección de los Soviets después del I Congreso, sabían que soviet a soviet, desde los de cada fábrica o barrio hasta los locales y regionales, habían ido perdiendo la mayoría a manos de los bolcheviques. Era evidente para ellos que el partido de Lenin tendría una mayoría amplísima y que propondrían al Congreso tomar el poder y expropiar a los capitalistas. Su objetivo era buscar una excusa que les permitiese no convocar el Congreso y quitar legitimidad a la victoria anunciada de los bolcheviques presentando a éstos como responsables de la ruptura y ganadores de un Congreso no democrático. Por su parte, los bolcheviques, al mismo tiempo que dejaban claro a los sectores más avanzados de las masas -que empezaban a impacientarse- su firme decisión de tomar el poder, formulaban siempre esta idea con un método cuidadosamente estudiado, sin dejar ningún resquicio al que pudieran agarrarse los reformistas para justificar su salida de los soviets. Al final los reformistas se vieron obligados a convocar el Congreso y asistir a él y tuvieron que romper de la peor forma y en el peor momento posible, quedando en evidencia que no representaban a ningún sector importante de la clase obrera y que actuaban bajo los dictados de la burguesía
¿Cómo lograron esto los bolcheviques? No denunciando a gritos a los reformistas por su rechazo a legitimar su mandato o su falta de respeto por la democracia. Tampoco convirtiendo el Congreso de los Soviets en un fin en sí mismo o planteando cómo eje central de su agitación la elección de una nueva dirección genuinamente revolucionaria que sustituyese a los reformistas. Todos estos aspectos eran ciertos pero hacer de ellos el eje hubiese significado elegir el terreno de batalla menos comprensible para las masas y que permitía más escapatoria a los reformistas, que siempre podían aducir que no era el momento, que los bolcheviques sólo querían el poder para excluirles y atacarles a ellos, etc.
El centro de la agitación bolchevique era la necesidad de convocar el Congreso para aprobar de una vez el único plan de medidas que podía satisfacer las necesidades de la clase obrera y el conjunto de las masas y que éstos venían demandando desde hacía meses: fin de la guerra, reparto de tierras a los campesinos, instaurar el control obrero en las fábricas para garantizar la producción y acabar con el saboteo capitalista, etc. Hicieron el eje de su agitación y propaganda en cada momento, incluso cuando ya tenían la mayoría en los soviets, de las consignas que mejor ayudaban a mantener unida a la clase obrera y a ganar al resto de los explotados asociada a la unica reivindicación que podía garantizar la victoria definitiva de la revolución: la toma del poder por parte de los soviets para expropiar a los capitalistas.
Se puede comparar este arte de la dirección revolucionaria al que se refiere Trotsky al arte militar. En la revolución, como en la guerra, un buen general intenta elegir el mejor momento para lanzar la ofensiva y el mejor para distraer al enemigo, ganar tiempo, o -cuando es necesario- replegarse. También estudia el mapa de operaciones e intenta, en la medida de lo posible, elegir el terreno más favorable para dar la batalla así como cuál es el punto de ataque: cuál de todas las posiciones del enemigo es fundamental conquistar y cuáles de las propias sacrificar o mantener.

El punto de ataque

¿Cuál era el punto de ataque en la revolución portuguesa y cuál es hoy el punto de ataque en la revolución venezolana? En Portugal, como hoy en Venezuela, ese eje pasaba necesariamente por luchar contra la desorganización y saboteo de la economía por parte de los capitalistas, que esperaban así minar la confianza de las masas en la revolución, especialmente de las capas medias y de los trabajadores y campesinos menos concienciados políticamente.
El movimiento obrero, organizado en la Intersindical y las Comisiones, debía mostrar a los demás explotados y a los militares revolucionarios que el único modo de ganar la "batalla de la producción" planteada por el MFA para hacer funcionar la economía y desarrollar el país era organizando y extendiendo la toma de empresas por parte de los trabajadores para luchar contra el saboteo capitalista, desarrollando en todas ellas el control obrero mediante las Comisiones o Consejos de Trabajadores y unificando estos a nivel barrial, local, regional y nacional entre sí y con las Comisiones de Moradores (especie de Consejos Comunales). Sólo por ese camino era posible luchar contra el desabastecimiento, frenar las constantes subidas de precios, erradicar el desempleo y la pobreza, llevar a cabo a reforma agraria en el campo, acabar con la economía informal y resolver el problema de la vivienda, ...De este modo, no proclamándolo en abstracto sino construyéndolo en la práctica, hubiese sido posible demostrar a las capas medias, a los sectores menos concienciados de los campesinos y de la propia clase obrera, y a los propios militares del MFA, que el control obrero y el poder popular no eran una idea romántica sino la única solución a sus problemas.

El debate sobre la unidad sindical en Portugal

Un ejemplo de cómo la elección de un eje que no es el mejor para dar la batalla contra los reformistas puede lograr todo lo contrario de lo que pretenden los revolucionarios fue el debate que se dio en la revolución portuguesa acerca de la "unidad sindical". Para cualquier revolucionario es evidente que la unidad de la clase obrera en una misma organización sindical e incluso política es un gran paso adelante con respecto a su dispersión en distintas organizaciones sindicales y políticas. El movimiento obrero portugués, al calor de la situación revolucionaria, había logrado construir una central sindical unificada, la Intersindical. A medida que la presión de las masas empujaba a la dirección del PCP a la izquierda y estos (aunque con las contradicciones, confusión y errores que ya hemos analizado) empezaron a hablar también de poder popular, socialismo, etc. la burguesía estaba cada vez más preocupada.
Si los sindicatos pasaban de la estrecha lucha reivindicativa a desarrollar Comisiones de Trabajadores esto podía ser mortal para la burguesía. La clase obrera podía ponerse al frente del proceso revolucionario, desarrollar su propio estado y marcar el camino a los sectores del MFA que, con avances y retrocesos, evolucionaban hacia el marxismo. La burguesía animó a los dirigentes socialdemócratas del PS -que estaban en plena lucha con el PCP por la dirección de diferentes sindicatos- a oponerse a la línea propuesta por los dirigentes de la Intersindical de convertir a éste en sindicato único.
Los dirigentes del PS no justificaron su posición diciendo que fuese bueno dividir el movimiento sindical sino que inteligentemente utilizaron las prácticas estalinistas del PCP (exclusión de cualquier crítica y disidencia interna) y su vinculación con el totalitarismo burocrático en la URSS y otros países como excusa para ganar apoyo a sus planteamientos. "Queremos un movimiento sindical dirigido por los trabajadores portugueses y no desde Moscú", decían demagógicamente. Incluso criticaron la actuación burocrática de la Intersindical en luchas concretas para justificar su posición. Su consigna era "ni dirigismo ni pluralismo, sindicalismo de base". La confusión entorno a esta cuestión era tal que incluso algunas Comisiones de Trabajadores y sectores de la izquierda revolucionaria, temerosos de que el control de los estalinistas sobre el movimiento obrero pudiese significar perder efectivamente su autonomía para tomar decisiones en asamblea, etc. llegaron a apoyar en este punto al PS.
Si los dirigentes del PCP y de la izquierda revolucionaria hubiesen planteado una campaña, encabezada por la Intersindical, de tomas de empresa para ponerlas a funcionar bajo control obrero al mismo tiempo que llamaban a crear Comisiones de Trabajadores en esas empresas y proponían, por ejemplo, una Conferencia nacional con todos los sindicatos(incluidos , por supuesto, los controlados por el PS) y Comisiones de Trabajadores para discutir un programa y un plan de lucha para construir el estado revolucionario y llevar acabo la expropiación de los capitalistas como único modo de solucionar los problemas del desempleo, la vivienda, la carestía de la vida, etc. y ganar la "batalla de la producción" de la que hablaban el MFA y muchos dirigentes socialistas y comunistas habrían ganado el apoyo masivo de toda la sociedad y los dirigentes reformistas del PS habrían quedado aislados.
Los obreros socialistas de base habrían apoyado entusiastamente una conferencia convocada de este modo, con el resultado de que: o bien los dirigentes del PS se veían obligados a acudir a ese encuentro y explicar sus verdaderas ideas: oposición al poder de las Comisiones, rechazo al verdadero socialismo; o bien no acudían y se producía una ruptura entre ellos y sus bases, que eran trabajadores, sufrían los mismos problemas que el resto de la clase obrera y tenían la misma necesidad de tomar las empresas y desarrollar un estado obrero basado en las Comisiones. Habrían logrado así en la práctica la unidad revolucionaria del movimiento obrero.
Pero los dirigentes de la Intersindical, del PCP y de varios grupos de la extrema izquierda respondieron histéricamente a la provocación organizada por la burguesía a través de los reformistas. El 1 de mayo de 1975 la dirección del PS convocó una marcha aparte de la de organizada por la Intersindical. Militantes del PCP y de distintos grupos de extrema izquierda se dirigieron a la misma para abuchear al dirigente socialdemócrata del PS Mario Soares y no dejarle hablar. Soares aprovechó para presentarse como víctima de un ataque a la libertad de expresión y acusar a quienes le atacaban de totalitarios, antidemocráticos, etc. Esto, en un país que venía de décadas de dictadura y con un Partido Comunista que había apoyado la represión contra las revoluciones en Hungría, Checoslovaquia, etc, le facilitaba su objetivo de desviar la atención de muchos trabajadores socialistas de la política de pactos con la burguesía que estaba realizando. Incluso le permitía justificar esos pactos hablando del peligro de una dictadura como la de la URSS para Portugal.
Si una organización revolucionaria se desvía un milímetro del marxismo a la hora de elegir ese punto de ataque del que antes hablábamos, si no elige correctamente el eje de su agitación, está perdida. Al no plantear los dirigentes del PCP y la extrema izquierda a los sectores de la clase obrera que agrupaban la única táctica que podía permitirle unir a la inmensa mayoría de la clase obrera y arrancar a las bases socialistas de la influencia de Soares y los demás dirigentes reformistas, la correlación de fuerzas hasta entonces enormemente favorable a los sectores más a la izquierda iba cambiando.
Incluso luchas y consignas que, tomadas en sí mismas, eran correctas; al haber perdido el PCP y la extrema izquierda la batalla por hacer realidad la unidad revolucionaria de la clase y ganar a las bases socialistas, tenían un efecto contrario al buscado. Primer ejemplo. Cuando los trabajadores de Radio Renascenca, una radio perteneciente a la Iglesia, plantearon -dirigidos por el PCP- quitar la propiedad de ésta a la Iglesia y ponerla bajo su gestión directa la reacción, encabezada por la jerarquía eclsiástica, pudo movilizar a decenas de miles de campesinos y trabajadores atrasados con el argumento de que el PCP quería controlar los medios de comunicación, imponer el ateísmo, etc. Los dirigentes del PS en su "cruzada" contra el PCP apoyaron esa marcha reaccionaria. Segundo ejemplo. La asamblea de los trabajadores del diario República, un periódico que pertenecía al PS, decidieron tomar el control del mismo y echar a su director y varios redactores (militantes socialistas) en protesta contra el giro a la derecha que el PS había dado al diario en los últimos meses. El PS organizó una campaña nacional y movilizaciones masivas con trabajadores que le apoyaban denunciando que se trataba de impedirle su derecho a expresar su opinión y criticar al PCP o a la extrema izquierda.
Una política correcta a nivel general por parte del PCP y la extrema izquierda les hubiera permitido, como supieron hacer los bolcheviques en Rusia en 1917, ganar el oído de los militantes socialistas y establecer una cuña entre ellos y sus dirigentes. Soares nunca habría podido movilizar a sectores de sus bases al lado de la reacción contra estas luchas. Antes al contrario, cualquier intento de hacerlo le hubiera desenmascarado como un agente de la burguesía ante ellas. Este es un ejemplo dramático de como un método correcto y una táctica adecuada a nivel general son decisivos para poder ganar incluso las luchas más parciales y concretas.

El debate sobre las elecciones de la UNT

Este asunto de sobre qué eje hacemos girar los revolucionarios nuestra actuación, qué consignas centrales levantamos en cada momento y cómo las defendemos es, como hemos visto, crucial para el destino de al revolución. En nuestra opinión, un hecho tan negativo para el movimiento obrero venezolano como la división con la que se saldó el último Congreso de la UNT celebrado a finales de Mayo de 2006 es consecuencia directa de que ninguno de las dirigentes de las corrientes que se disputaban la dirección de la central fue capaz de plantear una política correcta que permitiera aglutinar al conjunto de las bases de la central tras una línea correcta.
Como planteamos desde la CMR antes, durante y después del Congreso de la UNT, la tarea central para que el movimiento obrero venezolano pudiera ponerse al frente de las masas y lograr esos objetivos, era que la UNT organizase un plan para tomar las empresas cerradas e infrautilizadas que hay en el país, ponerlas a funcionar bajo control obrero y demandar su estatización bajo control obrero al gobierno revolucionario. Cuando se desarrolló el Congreso de la UNT en mayo de 2006 veníamos de una situación en la que el Presidente Chávez había expropiado CNV y Venepal para crear Inveval e Invepal y la entonces Ministra de Trabajo, María Cristina Iglesias, habían planteado precisamente en un reunión nacional organizada por la UNT que cuando los trabajadores tomaban las empresas no era un problema sino la solución al mismo. Fábrica cerrada, fábrica tomada, repetía el presidente, y citaba 800 empresas cerradas y más de 1.000 infrautilizadas. Los trabajadores de varias empresas a lo largo y ancho del país habían ocupado recientemente o mantenían tomadas en ese momento sus empresas.
Si la UNT, o cualquiera de sus corrientes, hubiese organizado la toma de todas las empresas que fuese posible a nivel nacional y las hubiese puesto a funcionar bajo control obrero, demandando su expropiación, habría podido acelerar enormemente el proceso revolucionario. No sólo eso: en esos momentos desde la CMR y desde el recién creado Frente Revolucionario de Trabajadores de Empresas en Cogestión y Ocupadas, (que a propuesta de la célula de la CMR en Inveval se constituyó precisamente para intentar agrupar a los trabajadores de varias empresas ocupadas y recuperadas ante la ausencia de una política en ese sentido por parte de la UNT) planteamos que el congreso de la UNT debía centrarse en discutir tres ejes relacionados entre sí: 1) qué propuesta de cómo construir el socialismo tenemos los trabajadores para presentársela y discutirla con el presidente Chávez, 2) cómo nos poníamos al frente de la Batalla por los 10 millones impulsando Unidades de Batalla por el socialismo y 3)cómo nos dotábamos de un plan de acción para organizar la toma d empresas en todo el país, hacer que el proceso de expropiaciones iniciado en 2005 no se viese frenado por la burocracia y desarrollar la cogestión revolucionaria hacia el control obrero y la gestión directa de las empresas por parte de los trabajadores.
Los 2.500 dirigentes y activistas sindicales participantes en el Congreso de la UNT venían ilusionados buscando una orientación para llevar la revolución hasta el final, construir el socialismo y derrotar a los capitalistas y la burocracia. Pero el resultado fue que en lugar de eso el Congreso terminó roto, lo que sólo sirvió para decepcionar a la mayoría de los asistentes y que los sectores reformistas que temen a la clase obrera intentasen sembrar dudas acerca de la capacidad de los trabajadores para ponernos al frente de la revolución. Ochocientos trabajadores dentro de la sala seguían a Orlando Chirinos, dirigente de la corriente C-CURA, doscientos o trescientos fuera apoyaban a Marcela Máspero y los dirigentes de las otras corrientes (FBT, Autonomía Sindical, etc) mientras la mayoría, alrededor de 1.200, se iban a sus casas decepcionados. ¿Porqué?
Una vez más se trata de dónde pone uno el eje de su intervención y cómo orienta la misma. Como marxistas, apoyamos que los dirigentes de cualquier sindicato y más aún de la UNT san elegidos por las bases y que la UNT sea una organización controlada democráticamente por las bases. Pero la cuestión es cómo hacemos eso realidad. Dónde ponemos el eje de nuestra agitación en cada momento para dificultar que aquellos que no quieren una UNT unida, revolucionaria y controlada por los trabajadores que se convierta en una herramienta para acabar con el capitalismo y construir el socialismo puedan lograr sus objetivos.
En nuestra opinión si la corriente C-CURA, que tenía (y probablemente sigue teniendo) la mayoría en la UNT ,como evidenció la apertura del congreso, y está dirigida por camaradas que se definen marxistas hubiese centrado el debate del Congreso en un plan de lucha para reelegir a Chávez y al mismo tiempo organizar la toma de empresas e impulsar las expropiaciones los sectores ultra-izquierdistas y reformistas que querían dividir el Congreso lo hubiesen tenido mucho más complicado por no decir imposible. Sus maniobras habrían quedado desenmascaradas. Centrar el debate en las elecciones permitió desviar el mismo de las necesidades inaplazables que tiene el movimiento revolucionario: qué programa y plan de acción tiene la clase obrera para forjar un estado revolucionario y expropiar a los capitalistas. El resultado fue que la cuestión de las elecciones, separada de todo lo demás, se convirtió en un arma arrojadiza que sólo ha servido para dividir y paralizar a la UNT durante el año siguiente y reforzar ante el conjunto el movimiento revolucionario la sensación (equivocada o no pero real) de que cuando más necesaria es la entrada en escena de la clase obrera sus dirigentes están metidos en pelea interna para ver quien controla la central.

Por una Conferencia de todas las corrientes de la UNT para organizar la toma de empresas y luchar por la expropiación de los capitalistas

La toma de Sanitarios Maracay por parte de los trabajadores -tras tres meses produciendo bajo control obrero- y la marcha del 8 de febrero en apoyo a las nacionalizaciones anunciadas por Chávez y demandando que éstas se amplíen a la propia Sanitarios Maracay y otras empresas ha logrado por primera vez en meses que dos de las principales corrientes de la UNT como la C-CURA y la FBT hayan confluido en una misma acción con sus propuestas y reivindicaciones diferentes. El propio Ministro de Trabajo acudió a la Marcha. Por cierto, tanto el éxito de la marcha como la toma de Sanitarios Maracay confirman el análisis y orientación defendido durante el último año por la CMR, los cuales han contribuido de forma importante a éste desarrollo.
Tal y como decíamos sólo es posible unificar a la UNT en la acción, en la lucha concreta. La UNT sólo desempeñará su papel histórico y encontrará una dirección revolucionaria y legitimada si se pone el frente de la lucha por generalizar la toma de empresas y demandar su estatización bajo control obrero.
La UNT puede hacerlo, es más, la C-CURA -que tiene la dirección de la UNT en zonas industriales clave como Aragua y Carabobo y agrupa a miles de trabajadores combativos que quieren hacer avanzar esta revolución hacia el socialismo- puede hacerlo. Pero para ello es imprescindible que los dirigentes de la C-CURA marquen como eje central de su actuación la organización de un Encuentro nacional de la UNT en el que participen todas las corrientes de la misma y donde el objetivo no sea empezar la discusión donde la dejamos en el último congreso (en las acusaciones mutuas entorno a las elecciones) sino centrar el debate en los siguientes puntos:
1) Programa y plan de acción que propone el movimiento obrero al Presidente Chávez para avanzar hacia el socialismo y derrotar el saboteo de los capitalistas y la burocracia.
2) Organización de la toma de empresas cerradas, infrautilizadas o que están atacando los derechos de los trabajadores para demandar su estatización bajo control obrero (como primer paso ese Encuentro de la UNT debería convocar una Jornada Nacional de toma de empresas y tierras).
3) Desarrollo de Consejos de Trabajadores en todas las empresas públicas y privadas para luchar contra el saboteo burocrático y capitalista de la economía, el desabastecimiento, ineficiencia, corrupción, etc.
4) Construcción de los Batallones socialistas para construir el partido socialista unido y que éste pueda convertirse en un instrumento al servicio de la clase obrera y los demás explotados y llevar la revolución hasta el final.
Un Encuentro de la UNT que aprobase un plan en este sentido y eligiese un Comité coordinador para llevar a cabo el mismo supondría un paso decisivo en el camino de poner a la clase obrera al frente del proceso revolucionario. Esta es también la única manera concreta de solucionar la cuestión de la legitimación y representatividad de los dirigentes. Si los camaradas de la C-CURA, que son los que más han insistido en la convocatoria inmediata de las elecciones, planteasen un plan en estas líneas el problema de qué dirigentes cuentan con la confianza de los trabajadores y cuales no se solucionaría de una manera bien clara y concreta: mediante la práctica revolucionaria y no de un modo formal.

Un ejemplo concreto de cómo hacer las cosas: Sanitarios Maracay

En la lucha de Sanitarios Maracay hemos visto un ejemplo concreto de cómo una dirección revolucionaria logra agrupar a los trabajadores mediante una política revolucionaria. ¿Cómo se derrotó el intento del empresario y de sectores burocráticos de apoyarse en los empleados y las capas más atrasadas de trabajadores para intentar dividir a la plantilla y romper la toma? En la lucha, demostrando qué métodos sirven para avanzar y cuáles no, tomando la empresa y poniéndola a funcionar bajo control obrero con aquellos trabajadores que estaban dispuestos a hacerlo y demostrando al resto que ése era el único camino para salvar la empresa.
Si en aquel momento en lugar de actuar, darse un plan de lucha correcto y al mismo tiempo llamar con un método fraternal, compañero, a los trabajadores que se quedaron fuera de la empresa a incorporase a la lucha, los dirigentes de la lucha de Sanitarios (pertenecientes también a la corriente C-CURA) en lugar de centrase en organizar la toma, la marcha Caracas, etc. se hubiesen centrado en atacar a los dirigentes que intentaban crear un sindicato patronal, cayendo en sus provocaciones; o hubiesen planteado unas elecciones para ver quien representaba realmente a los trabajadores, hubiese costado mucho más derrotar al sindicato patronal y fortalecer la toma dirigida por el sindicato clasista.
La C-CURA como corriente más fuerte de la UNT debe aplicar este mismo método a nivel general y plantear un plan de acción en las líneas que antes hemos propuesto. No nos cabe ninguna duda de que, en caso de hacerlo, no sólo obtendría el apoyo generalizado de las bases de la UNT para esa propuesta sino que la gran mayoría de activistas sindicales que participan en otras corrientes (FBT, CTR, Frente Alfredo Maneiro, Colectivo Cruz Villegas, Autonomía Sindical...) también lo apoyarían entusiasmados. Un plan que presente al Presidente Chávez las propuestas de la clase obrera para hacer realidad el avance hacia el socialismo que él mismo ha planteado, proponiendo expropiar a los capitalistas y terminar con la burocracia agruparía tras la clase obrera, organizada en la UNT, a todo el movimiento revolucionario.
El problema de legitimación de los dirigentes en cada sindicato se resolvería por la única vía posible: aquellos dirigentes que estén dispuestos a ponerse al frente de la clase obrera para luchar por este programa serán reconocidos por ésta como su legítima dirección, los que no respondan a sus necesidades serán superados por el propio movimiento de la clase obrera.
Orlando Chirino ha manifestado en varias ocasiones estar de acuerdo con la propuesta de la CMR de convocar un Encuentro de la UNT llamando a participar a todas las corrientes para discutir la toma de empresas y luchar por su expropiación. En el Encuentro nacional de la C-CURA se aprobó, tal como la CMR veníamos proponiendo desde diciembre, convocar la marcha nacional antes citada para el 8 de febrero y llamar a todos los sectores de la UNT a participar en la misma. Desde la CMR lo valoramos como un primer paso importante en la dirección correcta. En esa misma reunión la C-CURA tomó otra decisión que parecía apuntar en la dirección correcta: se aprobaba una resolución apoyando la creación del PSUV y poniéndose a la orden para incorporar a la clase obrera al mismo luchar por el socialismo. Sin embargo, en las semanas posteriores hemos visto como estas propuestas parecen haber ido perdiendo protagonismo y el eje de la agitación parece volver a ser la denuncia contra otras corrientes respecto a la cuestión de las elecciones.
Los sectores ultra-izquierdistas que participan en la C-CURA siguen insistindo en sus análisis acerca de que Chávez es burgués, el objetivo de la clase obrera debe ser construir un partido al margen del PSUV, que los Consejos de Trabajadores son antisindicales, que el eje no es la toma d empresas y el llamado fraternal al presidente Chávez a estatizar las empresas sino plantear la cuestión de las elecciones y desenmascarar a las otras corrientes. Aunque los análisis de estos sectores no tienen mucho que ver con la opinión de la mayoría de trabajadores que apoyan a la C-CURA sus políticas representan un lastre y un grave peligro para toda la C-CURA y para la UNT. Si se aplican los métodos que proponen estos sectores ultraizquierdistas, y que ya en otros momentos como el Congreso de la UNT han mostrado que no sirven, el resultado puede ser ,como vimos que ocurrió en la revolución portuguesa, favorecer los planes de la burocracia reformista, profundizar la división de la UNT y paralizar a la clase obrera.

Epílogo I: Portugal

Los errores ultra-izquierdistas y sectarios en la revolución portuguesa permitieron, como hemos visto, desaprovechar la correlación de fuerzas más favorable para avanzar hacia el socialismo y que la burguesía, a través de los dirigentes socialdemócratas, reformistas, tuviese éxito en su tarea de dividir al movimiento obrero, paralizar el desarrollo del control obrero y finalmente encontrar un punto de apoyo para darle la vuelta a toda la situación. Hartos de divisiones en el movimiento obrero y de que la revolución no llegase hasta el final y cumpliese las expectativas que había generado, la mayoría de las capas medias y de los propios oficiales del MFA giraron a la derecha y sectores de las masas empezaron a caer en la apatía y a creer que la revolución no servía para nada. Sobre esta base los sectores de la derecha del MFA retomaron el control del gobierno y junto a los dirigentes del PS e incluso partidos de derecha constituyeron el Sexto Gobierno Provisional y sacaron a los militares más izquierdistas de sus posiciones de poder.
La revolución había sido tan profunda que incluso en ese momento sectores importantes de las masas se movilizaron. Por unas semanas el riesgo de guerra civil era real. La burguesía exigía a los reformistas y al ala centrista y derechista del MFA que acabase con las huelgas, con los restos del poder popular, las Comisiones que todavía luchaban por mantener el control obrero en algunas empresas, etc. Los soldados y los trabajadores se manifestaron masivamente y la burguesía no se sentía con fuerza para lanzar una contrarrevolución abierta.
La revolución todavía tuvo una última oportunidad. El cese del dirigente del ala izquierda del MFA, Otelo Saraiva de Carvalho, como jefe de la región militar de Lisboa, provocó el descontento masivo. Este jefe militar había estimulado el apoyo del ejército de la capital al poder popular e incluso defendido las asambleas conjuntas de obreros, vecinos y soldados y oficiales para debatir cómo construir el socialismo. Pero en lugar de organizar una campaña nacional ligando esta cuestión con la lucha por las principales demandas de los trabajadores y campesinos y plantear la necesidad de que la revolución se completase, estimulando nuevamente la formación de comisiones allí donde habían desaparecido y revitalizándolas donde aún se mantenían, la respuesta de la extrema izquierda fue una acción desesperada por parte de los soldados con el apoyo de algunos trabajadores avanzados y militantes de la extrema izquierda el 25 de noviembre de 1975.
La burocracia pudo derrotar y reprimir selectivamente un movimiento que, aunque contaba con simpatías muy importantes estaba totalmente desorganizado y carecía de dirección, una perspectiva clara y un programa. Fue el último coletazo del proceso revolucionario. Finalmente, por toda una serie de factores nacionales e internacionales bastante excepcionales hicieron posible que el descarrilamiento de la revolución en Portugal pudiera darse bajo la forma de una "contrarrevolución por vías democráticas", con los dirigentes reformistas del PS encabezados por Mario Soares jugando un papel destacado en la estabilización del capitalismo portugués. Algunas conquistas de la revolución tardaron años en ser liquidadas.

Epílogo II: Venezuela

La revolución venezolana se está dando en un contexto nacional e internacional muy diferente a la portuguesa. Una diferencia importante es que mientras las burocracias reformista y estalinista tenían raíces profundas dentro del movimiento de masas y controlaban el aparato de organizaciones con influencia en los centros de trabajo, los barrios, etc aquí la burocracia reformista es mucho más débil y está teniendo muchos más problemas para encontrar una mínima base social entre las masas.
El propio Chávez, que goza de una autoridad indiscutida entre las masas que no tuvo ningún dirigente en Portugal, en varios momentos ya ha desequilibrado la balanza hacia la izquierda y sigue utilizando un discurso y acciones que movilizan a las masas e incrementan sus expectativas revolucionarias. En lugar de un factor de contención mantiene una relación dialéctica con las masas: su discurso refleja las aspiraciones de éstas y al mismo tiempo las incrementa lo que a su vez es un nuevo factor de movilización y reafirma más a Chávez en su discurso revolucionario.
Todo esto significa que aunque nuestra revolución, comparada con la portuguesa (que se desarrolló en un año y medio), ha ido hasta ahora a un ritmo mucho más lento la correlación de fuerzas entre las clases hoy en Venezuela es aún más favorable para la victoria de la revolución y la construcción del socialismo de lo que, como antes vimos, lo era en Portugal. Eso sí, como alli, el punto central es que la clase obrera se ponga al frente de la revolución y consiga ganarse a los campesinos, desempleados y subempleados, oficiales y soldados revolucionarios, a las bases del movimiento bolivariano para el programa de expropiar a los capitalistas, construir un estado revolucionario y edificar una economía estatizada y planificada democráticamente, única posibilidad de hacer realidad el socialismo. Para ello la clase obrera necesita una dirección revolucionaria armada con el programa y los métodos del marxismo que venza tanto la presión del reformismo como del ultra-izquierdismo. Esta es la tarea que los trabajadores revolucionarios de la UNT y del FRETECO tenemos por delante.

William Sanabria, CMR Caracas
Documento para el debate político de la CMR