domingo, agosto 30, 2009

Gregorio Selser


Breve biografía

Gregorio Selser nace el 2 de julio de 1922 en Buenos Aires, Argentina.
En 1955 publica su primer libro, Sandino, general de hombres libres. Comienza a trabajar como corresponsal en Argentina del semanario uruguayo Marcha.
En 1956 trabaja como redactor del matutino La Prensa en Buenos Aires.
En 1958 publica El pequeño ejército loco: Operación México-Nicaragua.
En 1961 publica El guatemalazo.
En 1964 publica El rapto de Panamá: de como los Estados Unidos inventaron un país y se apropiaron de un canal. Comienza a trabajar como colaborador de la agencia noticiosa IPS.
En 1975 publica De cómo Nixinger desestabilizó a Chile.
En diciembre de 1976 llega exiliado a México. Trabaja como investigador del Instituto Latinoamericano de Estudios Transnacionales.
En 1979 comienza a trabajar como editorialista internacional en el periódico El Día.
En 1982 publica Reagan: de El Salvador a las Malvinas. Participa en diversos foros sobre Centroamérica. Trabaja como profesor de Estudios de Posgrado en la Universidad Nacional Autónoma de México.
En 1983 recibe la Orden de la Independencia Cultural «Rubén Darío» otorgada por el gobierno sandinista. Publica Honduras, república alquilada. Al año siguiente publica Nicaragua de Walker a Somoza, historia de más de 120 años de intervenciones de Estados Unidos en Nicaragua, y el Informe Kissinger contra Centroamérica.
En 1988 recibe en Praga el Premio Internacional de la Organización Internacional de Periodistas (OIJ). Comienza a colaborar con el periódico La Jornada. Publica Panamá, érase un país a un canal pegado y La violación de los derechos humanos en Estados Unidos.
En 1990 publica Los documentos de Santa Fe I y II. Comienza a colaborar con el periódico El Financiero.
El 27 de agosto de 1991 se suicida en la Ciudad de México dejando varios trabajos inéditos.
Póstumamente se publican Luchas sindicales históricas de los obreros en Estados Unidos y 2 tomos de su Cronología de las intervenciones extranjeras en América Latina.

Gregorio Selser y las batallas de la memoria

La Universidad Autónoma de la Ciudad de México trabaja en la difusión de la obra del periodista argentino

En el 18º aniversario de la muerte del periodista e historiador argentino Gregorio Selser, ocurrida en México el 27 de agosto de 1991, un grupo de especialistas está concretando una obra titánica: ordenar, clasificar, digitalizar y subir a Internet el archivo personal del maestro, con más de dos millones de documentos.
La historia es un campo de disputa. Del pasado se selecciona qué olvidar y qué recordar, y esta selección no es nunca desinteresada. En el 18º aniversario de la muerte de Selser, periodista, historiador, escritor y académico que dedicara su vida al rescate y difusión de la historia de América Latina, vale la pena observar y reflexionar sobre el rescate que hoy se hace del pasado.
El Archivo Gregorio y Marta Selser, centro académico de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), trabaja en el resguardo y la difusión de documentos e información que contribuyen a trazar las historias de intervención, de represión y de subversión en América Latina y el Caribe.
Tomando como base el legado documental e intelectual de Selser, el Archivo busca actualizar y promover la reflexión y el debate sobre asuntos como el intervencionismo estadounidense en la región, la militarización y la vigencia de los derechos humanos, las luchas de los sectores populares y la importancia geoestratégica del territorio y los recursos del subcontinente, que en muchos casos no se incorporan a las historias oficiales.
Selser fue una especie de militante de la memoria y un convencido de la necesidad de estar informado y de compartir la información.
Desde ese compromiso intelectual y ético, con su esposa Marta Ventura conjuntó un archivo con más de dos millones de documentos sobre la política y las intervenciones en la región desde 1945 a 1991, que incluye recortes de periódicos y revistas, cables de noticias, panfletos y propaganda política, transcripciones de ponencias y conferencias, así como material radiofónico.
Ese acervo fue adquirido en 2005 por la UACM, donde en 2007 se constituyó como centro académico el Archivo Gregorio y Marta Selser, que resguarda también el archivo personal del autor: la correspondencia, los originales de sus escritos, incluyendo libros inéditos, entrevistas, ponencias y otros documentos vinculados a su desempeño profesional.
Con este proyecto, encabezado por la maestra Beatriz Torres, y partiendo del concepto "memoria abierta, archivo vivo", el legado de Selser ha dado pie a iniciativas que potencian su obra y dan continuidad a sus preocupaciones.
Esta labor ha sido reconocida recientemente por intelectuales como el lingüista estadounidense Noam Chomsky.
Una primera tarea para la maestra Torres y su equipo fue asegurar la correcta conservación de los materiales y garantizar el acceso de la comunidad académica y del público a los materiales contenidos en cientos de cajas y carpetas donde el matrimonio Selser-Ventura organizó la información.
Gracias al decidido apoyo del rector de la UACM, el ingeniero Manuel Pérez Rocha, este extenso fondo documental ha sido digitalizado, garantizando su preservación y dando un contundente paso en la democratización del conocimiento al colocar en línea el acervo digital. Así, a partir de noviembre de 2009 será posible acceder al Archivo desde cualquier lugar del mundo, a través de Internet.

Papel por papel

Antes fue necesario un trabajo de clasificación, revisión y reorganización de todo el material para su localización efectiva por temas, países o palabras clave. La maestra Bettina Gómez fue la responsable de garantizar que se aplicaran los principios de la Norma Internacional de Descripción Archivística (ISAD [G]) y así hacer compatible el conjunto con los principales acervos históricos del mundo.
Este centro académico también se ha propuesto reeditar o editar la obra de Selser --más de 50 libros escritos entre 1955 y 1991--, pues considera que la relectura de textos ya clásicos, como "Sandino, general de hombres libres", y la difusión de la obra de este autor ante una nueva generación de lectores permiten entender muchos de los problemas que siguen aquejando a la región.
Se está preparando bajo el cuidado de la maestra Ana María Sacristán, y de manera conjunta con la Universidad Nacional Autónoma de México, la primera edición completa de la que tal vez sea la obra más importante de Selser: las dos mil cuartillas de la "Cronología de las intervenciones extranjeras en América Latina", un registro pormenorizado de las injerencias externas entre 1776 y 1990, al que Selser dedicó 30 años de trabajo y cuyo cuarto tomo [1945-1990] nunca se publicó.
Buscando nuevos caminos para nuevos públicos, el centro apoya desde 2007, con la producción de Juan Manuel Struck, el programa de radio "Archivo Selser" que retoma asuntos de interés del maestro y se trasmite los martes a la hora mexicana 7:45 en el 660 AM, en el portal de la UACM y a través de Radio Nederland.
El centro también organiza encuentros académicos y abiertos al público para promover la reflexión sobre la realidad latinoamericana desde una perspectiva histórica.
Otra iniciativa en marcha es lo que la maestra Torres denomina el "Corredor Selser", que busca establecer un vínculo entre los diversos centros que en la ciudad de México albergan obra, legado y marco referencial del maestro.
Así, al Archivo de la UACM se enlazarían la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, sede México, que guarda más de 14.500 volúmenes de la biblioteca personal que Selser poseía en Argentina y que donó a ese centro, la Secretaría de Relaciones Exteriores, que posee los 4.500 libros que Selser reunió durante su estancia en este país, y el Instituto Mora, que contiene algunos expedientes del acervo documental.
En tanto centro académico, el Archivo toma la obra y legado del periodista no como un punto final, sino como un punto de partida, de allí la idea de archivo vivo. Es por ello que ha recibido nuevos acervos documentales y donaciones bibliográficas que buscan evitar el olvido sobre ciertos episodios históricos.

Tania Rodríguez y Ana María Sacristán
IPS

* Especial para IPS y Milenio. Gregorio Selser fue columnista de IPS. Las autoras son académicas de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.

sábado, agosto 29, 2009

Las suicidas de Afganistán


Hay de dos clases: las terroristas que no encuentran otro modo de luchar contra el invasor y las que se suicidan prendiéndose fuego. Las primeras son pocas, las últimas, muchas, y no encuentran otro modo de evadirse del sometimiento y la humillación imperantes que continúan bajo el gobierno “democrático” de Hamid Karzai, sostenido por EE.UU. y la OTAN. Según la Asociación de Cooperación para Afganistán (ACAF) –una ONG creada en 2002 para dar a conocer en Cataluña la situación de la mujer afgana luego del derrocamiento del régimen talibán–, en el 2005, y sólo en la región de Herat, unas 500 mujeres se autoinmolaron rociándose líquidos inflamables y prendiéndose fuego en público como forma de protesta. Se estima que en el 2006 la cifra superó las 600: la edad del 70 por ciento de ellas oscilaba entre los 12 y los 25 años (www.bottup.com, 27/5/09). Nadie se desesperaría si no esperara, decía Giacomo Leopardi. Si no esperara en vano.
Malalai Joya eligió otro camino: pelear por su verdad. Nace cuatro días después de la invasión soviética a Afganistán, su padre se incorpora a la lucha contra el invasor y su madre, a cargo de diez hijos, los lleva a campos de refugiados en Irán y Pakistán. A fines de los ’90 regresa a Afganistán, organiza una escuela clandestina para niñas bajo las narices de los talibán –algo sumamente peligroso– y milita en grupos pro derechos de la mujer, igualmente clandestinos. Joya relata estos y otros aspectos de su vida en Raising My Voice (Ramdom House, julio de 2009). Su mensaje es claro: “Hoy el pueblo afgano vive trágicamente en sandwich entre dos enemigos: los talibán, por un lado, y las fuerzas EE.UU./OTAN y sus señores de la guerra amigos por el otro”.
El derrocamiento de los talibán en el 2001 no interrumpieron la labor educativa de esta joven valiente ni su actividad en defensa de la mujer. En el 2005 se convierte en el miembro más joven del Parlamento afgano. Sus discursos son de fuego: denuncia que el 60 por ciento de los diputados son señores de la guerra, traficantes de droga, incluso talibanes que la gente votó bajo amenaza o por compra del sufragio, y que deben ser sometidos a la Justicia internacional por sus crímenes. Es abucheada, insultada, amenazada y sufre cuatro intentos de asesinato que estuvieron muy cerca de cumplir el objetivo. En el 2007 le suspenden la banca: había proclamado que el Parlamento afgano “democrático” era peor que un establo, “porque al menos en un establo tenemos animales como la vaca, que es útil porque nos da leche, y un burro, que puede transportar carga”. Incluso hoy Joya no puede dormir dos noches seguidas en la misma casa. “No estoy segura de cuántos días de vida me quedan”, dijo a The Independent.
Las opiniones de Joya son tajantes: “En Afganistán no hay democracia, es una farsa. Mientras en el Parlamento haya representantes de la Alianza del Norte (mujaidines), aliados de EE.UU. en la guerra contra el terrorismo, pero completamente antidemócratas, en Afganistán no habrá derechos para las mujeres. Son violentos y elementales, peores que los talibán, igual de extremistas, completamente misóginos, y les da miedo el secularismo porque con él no podrían cometer crímenes contra nosotras en nombre del Islam” (www.elpais.com, 1/7/07).
La más reciente farsa democrática en Afganistán fueron los comicios del jueves pasado. Hay 235 denuncias de fraude y algunas podrían –dicen– cambiar el resultado de la votación. De todos modos, voceros oficiales anuncian ya un triunfo aplastante de Karzai, aunque las encuestas previas a las elecciones no lo daban por ganador sin segunda vuelta. Una raya más qué le hace al tigre.
Se piensa en Occidente que en Afganistán sólo hay dos posibilidades: o gobiernan los talibán o gobierna el sistema tipo Karzai, infestado de señores de la guerra, narcotraficantes y fundamentalistas que colaboran con Washington y que recibieron millones de dólares para llegar al lugar que hoy ocupan. El Wall Street Journal ha identificado como tales a Ismail Khan, actual ministro de Energía; a Gul Agha Shirzai, gobernador de la provincia de Nangharhar; a Atta Mohammed Noor, gobernador de la provincia de Balkh (online.wsj.com, 20/3/09). Malalai Joya propone, en cambio, que el país debe practicar una política progresiva e independiente. Demanda, sobre todo, ayuda humanitaria real: EE.UU. gasta en la guerra 100 millones de dólares cada día y sólo destina unos 7 millones diarios a la reconstrucción del país, de los que la mayor parte se pierde en los trasiegos de la corrupción y nunca llega a los damnificados.
Los talibán, entre tanto, controlan bastante territorio. El almirante Michael Mullen, presidente del Estado Mayor Conjunto estadounidense, reconoce que “la insurgencia mejora y es más sofisticada” y se muestra preocupado por el debilitamiento del apoyo de la opinión pública norteamericana: una encuesta de Washington Post y ABCNews muestra que la mitad de los consultados considera que no vale la pena continuarla (AP, 26/8/09). Pero la Casa Blanca ha enviado y enviará más tropas a esta “guerra necesaria”. Algunos analistas se preguntan si Afganistán se convertirá en el Vietnam de Obama.

Juan Gelman

A calzón quitado


Parece que está de moda hablar del hambre de los niños en el mundo. El papa Ratzinger, nuestro cardenal Bergoglio, empresarios del campo y tantos otros. Aquí en Alemania se está discutiendo esto a calzón quitado. Claro, se está ante elecciones nacionales. Entonces, lo que durante los gobiernos estables es un juego de transacciones y entendimientos, cuando se juega el poder, se sale a decir la verdad. Y han salido a la luz las estadísticas oficiales y los estudios de organizaciones empresarias, religiosas, obreras, etcétera.
Sí, aunque nadie lo crea, Alemania, una especie de diamante del sistema, uno de los países mejor organizados dentro del capitalismo, presenta un cuadro actual que va dejando una vez más desnudo a ese sistema. Lo bueno para la información es que, dada la disputa, surge la verdad. Fuentes informáticas del sistema sacan a la luz la verdad ante una vidriera de lujo que esconde lo que realmente sucede en el patio interior. Por ejemplo, la revista Stern –no por cierto izquierdista– publica un estudio titulado “¿Qué hacer contra la desigualdad?”, con su subtítulo “Dos terceras partes de la población alemana no poseen casi nada mientras que apenas una décima parte posee el 60 por ciento de la riqueza”. Y “Nuestra sociedad se divide cada vez más entre los ricos cada vez más ricos y los que no tienen nada”.
De acuerdo con la definición del gobierno, se considera pobre a quien gana menos del 60 por ciento de lo que se necesita para mantener un hogar medio, y al soltero que gana menos de 781 euros por mes. Debido a eso, el Instituto para la Investigación de la Economía señala que el 18 por ciento de los hogares alemanes está debajo de ese nivel, mientras que el gobierno sostiene que sólo es el 13 por ciento. La pobreza aquí es más común entre las mujeres solas que crían a sus hijos que entre hombres, y más entre jóvenes y niños que entre ancianos. Y se ha comprobado que a aquel que cae en la pobreza le cuesta mucho poder salir de ella.
Es que la llamada crisis mundial fue aprovechada por los más diestros en manejar el poder. Por ejemplo, está desapareciendo el clásico “lugar de trabajo” y va siendo reemplazado por trabajadores por hora, por trabajo de horario limitado, por trabajo por contrato, por trabajo sin salario básico y por el desmantelamiento paso a paso del derecho de indemnización por despido. Es decir, el sistema se aprovecha de la crisis que ha producido por sí mismo para alcanzar una nueva era de capitalismo más profundo. Es decir, la crisis va ahondando el neoliberalismo asocial. Que, claro, para los defensores del sistema, puede dar un gran empujón hacia adelante a la economía. La receta de siempre. La Oficina de Estadísticas de Alemania ha dado a conocer la información que los llamados empleados y obreros “atípicos”, es decir, los que no tienen un empleo fijo, han aumentado de 5,3 a 7,7 millones. Y ya se ha llegado a que esos “atípicos” representen el 22 por ciento de todos los que trabajan. El mismo estudio admite que el riesgo de caer en la pobreza de esos trabajadores “atípicos” es del 14 por ciento.
Si ése es el panorama que nos presenta el sistema capitalista central, podemos ponernos a pensar qué ocurre con los llamados “países subdesarrollados”.
Por ejemplo, el continente africano está siendo devorado poco a poco por la avidez del capital de los países industrializados. Se trata en su mayor parte de multinacionales, de bancos y de gobiernos. Compran los mejores campos, en especial con arroyos o fuentes de agua. Ya se han comprado alrededor de 20 millones de hectáreas. Este nuevo procedimiento ha sido llamado “neocolonialismo” o, en inglés, land grabbing. Son dedicados al cultivo de alimentos básicos que se exportan a los respectivos países. Es decir, que se les quita esa tierra a los habitantes africanos, que justamente cultivaban allí sus alimentos. La ministra alemana para el Desarrollo, Heidemarie Wieczorek-Zeul, ha denunciado esto señalando que “en Madagascar, una empresa de Corea del Sur compró 1,3 millón de hectáreas para el cultivo de maíz. Por su parte, China ha adquirido 2,8 millones de hectáreas de la República del Congo, para dedicarlas a combustibles agrarios. Arabia Saudita ha hecho lo mismo con 500 mil hectáreas en Tanzania”. Y agregó: “Los más perjudicados con estas compras son las poblaciones que tienen que luchar contra el hambre”. También se aseguran los derechos sobre el agua y todo se convierte además de land grabbing en water grabbing. Todo esto provoca la emigración de las poblaciones autóctonas, ya que esas empresas traen trabajadores de sus propios países, o de otros, e imponen procedimientos mecánicos de producción. Se ha comprobado que se eliminaron grandes superficies boscosas y de plantas que las poblaciones empleaban como medicinales. Es decir, que toda esta nueva acción trae consigo problemas ecológicos. Todo esto invita a que Naciones Unidas tome en sus manos, desde ya, con toda energía, el problema del desequilibrio ecológico y la defensa de los pobladores autóctonos.
Aquí nace la pregunta: ¿cómo es posible que, ante estos exabruptos del capitalismo cada vez más ávido, no haya una reacción mundial de aquellas instituciones que se atribuyen la razón y la sapiencia de saber el origen y el destino final del hombre? Por ejemplo, las iglesias. Elijamos a Roma. El Papa hizo conocer un documento en el cual se llamaba la atención sobre el hambre en el mundo y la obligación de todas las sociedades de combatirlo. Pero no basta con palabras, con declaraciones o con la firma de un documento. ¿Por qué no inicia una acción por la cual visite a cada uno de los verdaderos dueños de la tierra y le señale que todo lo que hace va creando, tarde o temprano, violencia; y que lo único que vale, para la historia, es aquello que se haga para cuidar la vida y así eliminar violencia? Porque el germen de toda violencia es, siempre, la desigualdad.
Umberto Eco acaba de escribir una nota donde señala que una publicación le pidió que escribiera un artículo sobre la libertad de prensa. Y él se negó, porque a la libertad de prensa hay que aplicarla y no defenderla. Y Berlusconi está allí porque el pueblo lo vota, a pesar de que es alguien a quien no le interesan los problemas del Estado sino sólo quiere satisfacer sus necesidades personales. Dice Eco que el pueblo italiano vota a ese personaje. Y que a su artículo lo leerían sólo aquellos que conocen el peligro que es Berlusconi para la verdadera democracia, pero no salen a la calle. Mientras, Berlusconi maneja la televisión y otros medios. ¿Es democracia eso? Y como sátira pone que, en 1931, Mussolini obligó a todos los profesores universitarios a jurar obediencia a su gobierno. A los profesores universitarios, nada menos. De 1200 profesores sólo se negaron doce a la orden del dictador, el uno por ciento, y fueron inmediatamente destituidos de sus cátedras. (Algunos de esos que juraron fidelidad a Mussolini, en la posguerra se presentaron como figuras del movimiento antifascista. Pero quienes quedaron para la historia fueron aquellos doce que no aceptaron rebajarse ante el dictador.) Ellos –escribe Umberto Eco– salvaron el honor de la universidad.
Y termina Eco: “Por eso a veces debemos negarnos, aunque con ello no tengamos mucha influencia. Pero por lo menos las generaciones venideras sabrán que hubo algunos que se negaron a ser serviles al sistema”.
Y por todo eso se les llama democracias a países donde los políticos son elegidos por el papelito en las urnas cada dos años, mientras los verdaderos dueños del poder aumentan cada vez más sus fortunas, que no es otra cosa que aumentar su poder. Un ejemplo: el estado alemán de Hessen acaba de publicar estadísticas que señalan el crecimiento de los millonarios. En el año 2002 eran 1626, en 2009 esa cifra ha crecido a 1860. Justamente en el primer cuatrimestre, 125 empresas cerraron sólo en la región renana, con el consiguiente despido de sus trabajadores. Entre las empresas que cerraron están tres de renombre: Karstadt, Woolworth y Adessa. En esa región, informa el General Anzeiger de Bonn, cierran un promedio de diez empresas por semana. Al mismo tiempo llegó al Parlamento la denuncia de que la primera ministra Angela Merkel le hizo una fiesta para su cumpleaños al presidente del Deutsche Bank, el famoso Ackermann, el ejecutivo que más dinero ha ganado hasta ahora en su cargo: más de 12 millones de euros por año. La primera ministra le señaló a Ackermann que podía invitar a la fiesta a treinta de sus amigos. Así se hizo. Todos los gastos corrieron por cuenta del Estado, es decir que lo pagaron los ciudadanos que pagan impuestos. Una anécdota, sí, pero que muestra que allí donde hay dinero poco vale la ética.
Karl Doemens escribe en el Frankfurter Rundschau con ironía: “Por supuesto que el cumpleaños-party en homenaje al poco sufrido Josef Ackermann junto a sus treinta amigos conservadores no le debe haber caído muy bien a un obrero desocupado de Opel. Por supuesto no pretendemos que la jefa de gobierno invite al jefe del Banco Alemán con un servicio de pizza. Pero este cumpleaños-party deja en la boca un gustito amargo”.
Como pocas veces, en Europa se sufre el aumento de la desocupación entre los jóvenes. Uno de cada cinco europeos de menos de 25 años está buscando actualmente una ocupación. La ILO pronostica que este año el aumento de los desocupados va a ser de 30 millones, es decir que se va a llegar a una cifra mundial de 240 millones de gente sin trabajo. En España, la situación se ha vuelto dramática: uno de cada tres jóvenes está sin trabajo.
Aquí, en Alemania, ha comenzado a actuar un Partido de la Juventud, que lleva el nombre de “Peto” que, traducido del latín, significa: “Yo exijo”. Fue fundado por cinco estudiantes. En las elecciones comunales en Monheim, “Peto” presenta como candidato a burgomaestre a un joven de 27 años. Prometen gobernar para los jóvenes y para quienes quedaron jóvenes y se sienten jóvenes. Ojalá que exijan y logren por lo menos eliminar para siempre los niveles de pobreza y que cada joven tenga trabajo.

Osvaldo Bayer

Desde Bonn, Alemania

Nostalgias de la era soviética


La disolución de la Unión Soviética dejó en la miseria a la oriental región montañosa de Tayikistán, cuya población se vio obligada a retomar las costumbres nómadas.
Independiente desde 1991, Tayikistán limita con otras dos repúblicas ex soviéticas al norte y oeste, Kirguistán y Uzbekistán, con China al este y con Afganistán al sur.
Este país de siete millones de habitantes pasó de ser el más pobre de la Unión Soviéticas a ser el más pobre del mundo. La independencia significó el fin de granjas, minas, canales de irrigación estatales, además de redes de transporte y centrales de generación eléctrica.
Algunos analistas occidentales celebran el regreso a las "tradiciones ancestrales", pero muchos de los que tienen que adaptarse a la realidad del libre mercado no opinan lo mismo.
"No estaría acá si tuviera otra opción", dijo a IPS Timurbek, un filólogo ruso jubilado y dedicado a la cría de animales. "Antes la gente optaba por ser nómada, ahora es una cuestión de necesidad".
Timurbek montó su gran tienda de campaña de lana, con las paredes decoradas y alfombras en el suelo, en un campamento de una meseta de la cordillera de Pamir que está a 4.100 metros.
La cordillera abarca principalmente la provincia autónoma de Badajshán Montañoso, donde reside sólo tres por ciento de la población, poco más de 210.000 personas, pero constituye casi la mitad de su territorio.
La cordillera de Pamir tiene las montañas más altas del mundo, con altitudes de entre 3.000 y 7.500 metros. Las condiciones extremas del clima convierten a la zona en una de las menos densamente pobladas del planeta.
El navegante del siglo XIII Marco Polo describió la región como "nada más que un desierto sin asentamientos ni áreas verdes", tan fría que "ni siquiera se ve volar un pájaro".
Conocida desde el siglo XIX como "techo del mundo", la cordillera de Pamir fue recorrida por comerciantes de la ruta de seda y luego por espías rusos y británicos.
La única vía de comunicación que atraviesa las montañas es la carretera de Pamir, la segunda más larga del mundo, construida por el ejército soviético en los años 30.
La carretera está en muy mal estado y se usa principalmente para el contrabando de opio y heroína de Afganistán hacia el norte. Algunos la llaman la "ruta del opio".
"En la época de los soviéticos teníamos todo tipo de alimento en los comercios, combustible barato, autobuses y caminos en buen estado", relató Aziz, un granjero semi nómada del campamento. Mientras, su esposa manejaba en silencio una máquina rudimentaria de hacer manteca y yogur, producidos con leche de yak.
"No nos gustaba Stalin, pero aquí todo el mundo extraña a la Unión Soviética", dijo a IPS Aziz, musulmán sunita de origen kirguís. "No podíamos practicar nuestra religión libremente, pero había comida y trabajo".
Iósif Stalin (1878-1953) fue presidente de la Unión Soviética de 1927 hasta su muerte.
Además de los tayikos, parientes de los iraníes, quienes constituyen alrededor de 80 por ciento de la población de este país, en Tayikistán hay pamiris, quienes hablan varias lenguas de origen persa, y kirguís, quienes llegaron entre el siglo XVIII y XIX y hablan un idioma túrquico.
La población sobrevive de la venta de ganado y de la producción lechera, el cultivo de verduras en pequeñas huertas y de la asistencia humanitaria, gracias a la cual se evitó la hambruna que hubiera causado el bloqueo impuesto durante la guerra civil de los años 90.
Sintiéndose discriminados por el gobierno central, los pamiris de la provincia de Badajshán Montañoso declararon su independencia en 1992, lo que desató una guerra civil hasta 1997 y se cobró la vida de 100.000 personas.
Desde entonces, el gobierno se ensañó con la población de la cordillera, pese a que la mayoría sobreviven con un dólar al día.
El estilo de vida nómada del campamento sólo puede mantenerse en verano. Durante el gélido invierno, cuando las temperaturas pueden alcanzar hasta 50 grados bajo cero, Aziz y los otros pobladores se ven obligados a refugiarse en la aldea de Murgab, el mayor asentamiento en la zona con apenas 6.500 habitantes.
En el mercado de Murgab, donde la gente suele cubrirse el rostro para protegerse de los fuertes vientos que levantan nubes de polvo, la opción de productos importados se limita a galletas, pan, barras de chocolate y latas de pescado y carne, la mayoría vencidas, a precios exorbitantes.
La pobreza perjudica la educación. Algunos niños y niñas no van a la escuela porque sus padres no pueden pagar los útiles escolares ni los uniformes.
El combustible es limitado y los lugareños se ven obligados a usar tersken, un arbusto escaso, para calentar las viviendas, lo que deriva en la desertificación.
Hay posibilidades de desarrollar energía hidroeléctrica, pero los inversores la consideran una región peligrosa porque los consumidores no pueden pagar las facturas. Algunas organizaciones tratan de promover fuentes alternativas como la solar, muy eficiente a grandes altitudes.
La electricidad es tan escasa que el pueblo está dividido en dos partes que se turnan el servicio. Algunos tienen generadores, pero el precio del combustible es excesivo.
Muchas aldeas que durante décadas tuvieron electricidad para calefacción y cocinar ahora no tienen nada, ni siquiera en invierno, lo que impide el funcionamiento de escuelas y hospitales en este rincón de la hoy disuelta Unión Soviética.

Zoltán Dujisin
IPS

viernes, agosto 28, 2009

¿Y el paraíso capitalista?


Movidos por el dirigente sindical anticomunista Lech Walesa, los trabajadores de los Astilleros de Gdansk, fueron en su día, los primeros en manifestarse a favor de un cambio en Polonia. Su objetivo era la vuelta de capitalismo, y lo consiguieron. Apenas dos décadas después, la situación de los citados astilleros es aún peor. (En la foto de archivo, el hoy millonario Lech Walesa, cuando era festejado por los trabajadores que soñaron que con el capitalismo alcanzarían la gloria).
Trabajadores de los astilleros de Gdansk se concentrarán desde hoy y hasta el domingo ante la puerta de la residencia de descanso del primer ministro, Donald Tusk, donde protestarán por la crisis de la industria naval de Polonia, cuyos astilleros se enfrentan a un futuro incierto.
Los obreros desplegarán sus tiendas de campaña frente a la casa donde Tusk y su familia suelen pasar los fines de semana, situada en la localidad turística de Sopot, junto a la ciudad de Gdansk (norte del país).
La protesta ha sido organizada por el sindicato Solidaridad, que desde hace años denuncia la dejadez de los distintos gobiernos polacos tras la caída del socialismo, ante los problemas de viabilidad de los astilleros, en los que trabajan varios miles de personas.
Los manifestantes ya han recibido permiso municipal para acampar durante todo el fin de semana a las puertas de la residencia de Tusk, aunque con la condición de mantener el orden y no alborotar a partir de las 22 horas.
Además de verse afectados por la crisis de la industria naval que vive toda Europa, los astilleros polacos están obligados a devolver las millonarias ayudas públicas recibidas durante los últimos años, después de que la Comisión Europea las haya declarado ilegales.
Devolver estos fondos supondría la bancarrota para estas instalaciones, por lo que desde el Ejecutivo se elabora un plan de reestructuración que, de acuerdo con Bruselas, permita dar una salida a esta situación.

Chomsky: "Hablar de soberanía colombiana es un chiste"


Eva Golinger (EG): Bienvenido a Venezuela, Sr. Noam Chomsky. Estamos muy emocionados por su visita, especialmente durante un momento histórico en el que están ocurriendo muchos cambios en América Latina, potenciales cambios en la relación de EE.UU. con naciones latinoamericanas, y actualmente existen importantes tensiones y conflictos que causan gran preocupación a los latinoamericanos.
En este contexto, y con el recrudecimiento de las agresiones en los últimos meses, con el golpe de Estado en Honduras, el aumento de la presencia militar en Colombia, con la ocupación de más de siete bases militares, además de un control territorial a nivel militar en Colombia, tenemos también la reactivación de la cuarta flota de la armada que ocurrió el año pasado pero está siendo usada ahora en este contexto. También el tono del discurso hacia Venezuela se ha hecho más fuerte, con acusaciones que ya se hacían y ahora continúan ahora más formales, acusando a Venezuela de permitir el narcotráfico, terrorismo, y ha habido un aumento del presupuesto militar del Pentágono, para el Comando Sur en esta región.
La pregunta es, ¿es este algún tipo de fenómeno? Ahora con un presidente supuestamente progresista en la Casa Blanca vemos más ataques contra movimientos progresistas en América Latina.
Noam Chomsky (NC): Y en el resto del mundo. Pero lo que ocurre en América Latina ha ocurrido por más tiempo. EE.UU. por mucho tiempo dio por sentado que podía controlar a América Latina, y de hecho este fue un principio básico de su política exterior desde sus orígenes como república, como una aspiración, que lograron concretar en el siglo XX. El Consejo de Seguridad Nacional, la mayor entidad de planificación, dice que si no podemos controlar América Latina, ¿cómo podemos el resto del mundo?
Henry Kissinger, cuando el golpe de Pinochet, dijo “tenemos que deshacernos de Allende o no tendremos credibilidad en el resto del mundo”. Esa es la clave para controlar el mundo, y por supuesto gran parte de la economía estadounidense estaba basada en inversiones, que eran una especie de saqueo, desde el siglo XIX. Todo esto ocurrió por mucho tiempo y de distintas maneras, intervención militar, golpes de Estado, agresiones, durante el gobierno de Kennedy, con agresión de Estado, el ejército instaurando Estados de seguridad al estilo neonazi. Luego llegó el período neoliberal, el control de los países por medios económicos, pero a finales de los noventa ya no era tan frecuente, Venezuela es un ejemplo, pero ocurría en muchos otros países. Lentamente los países latinoamericanos empezaron a escapar del largo período, desde la época de los conquistadores españoles y portugueses, de una u otra forma de colonización.
Empezaron a librarse del FMI, pagar y reestructurar sus deudas, enfocarse en los problemas internos, y EE.UU. empezaba a perder control, y tenía que haber una respuesta, que se ha desplegado desde finales de los noventa, y que tiene dos frentes, uno militar, y el otro que denominan promoción de la democracia, que es un eufemismo de sometimiento. Uno es militar y el otro es el sometimiento, y Obama sencillamente les está dando continuidad. No está haciendo nada nuevo. Parece diferente a Bush, pero la razón es, si vemos la opinión pública, voceros del gobierno, ellos critican a Bush por no haber prestado atención a América Latina, y que la región sufrió por esto. De hecho es lo mejor que le ha pasado a América Latina, que EE.UU. dirija su atención a otras regiones. Pero Obama quiere remediar esa situación desde una perspectiva progresista liberal, prestando más atención a América Latina, lo que implica un retorno a políticas más tradicionales, la militarización y el sometimiento. Lo que tú mencionas es un ejemplo, pero viene de antes, de hace muchos años, por ejemplo el entrenamiento de militares latinoamericanos por los últimos diez o quince años ha aumentado en gran medida, quizá 50% más de lo que era en los años noventa. Y ahora la posición militar de EE.UU. en América Latina es relativamente mayor que durante la Guerra Fría. Por primera vez, hay más oficiales de entrenamiento militar que asesores económicos. La estrategia ha cambiado hacia un esfuerzo por reconstruir una estructura de intervención potencial, y también para la llamada promoción de la democracia.
EG: Que hemos experimentado en gran medida aquí en Venezuela a través de la USAID, la National Endowment for Democracy con financiamiento a grupos opositores y ahora con participación en una campaña de contrainsurgencia al interior de las fuerzas revolucionarias que apoyan al gobierno, que intentan neutralizar.
NC: Pero estas son políticas de larga data. EE.UU. de hecho inició una nueva fase del imperialismo hace un siglo, al convertirse en una potencia mundial, ya había sido una potencia regional, pero con la conquista de Filipinas, ese fue el momento crucial, por los años 1900, mató a cientos de miles de personas, estableció un control militar parcial, pero tenían que gobernar el país. ¿Cómo gobernar el país? Bueno, desarrollaron una nueva forma de colonialismo, con un Estado de vigilancia muy complejo, usando la última tecnología de la época para socavar movimientos políticos, para desintegrarlos, promover el faccionalismo. Crearon una fuerza militar-policial paralela que podía usar la fuerza cuando fuese necesario. Era muy minucioso y complejo, y de hecho ha regresado a los países de origen, los Estados de vigilancia el Occidente: EE.UU., Inglaterra, desde la Primera Guerra Mundial, basados en el modelo filipino. Y sigue hasta hoy. Filipinas es el único país en el este asiático que no ha participado en el rápido crecimiento económico de las últimas décadas, y aún tiene una fuerza militar terrorista, violaciones a derechos humanos, etc.
Las técnicas son: primero, una fuerza militar internamente, si es necesaria, y segundo la colaboración de los líderes del Estado, por eso es que quieren infiltrar los movimientos revolucionarios, incitar la separación, socavar el poder de otros grupos y obtener beneficios de sus contactos con el poder imperial. Los británicos y los franceses hicieron cosas parecidas, pero esta vez se hizo con gran detalle, algo nuevo en la historia del imperialismo, y por supuesto se extendió a América Latina. Por eso es que después de cada intervención, por ejemplo Haití, República Dominicana, Nicaragua, donde sea, dejan el país en manos de la Guardia Nacional y en colaboración con líderes del Estado. Y la Guardia Nacional es una fuerza de terrorismo de Estado. La Guardia Nacional haitiana nunca luchó contra otro país. Su ejército lucha contra la población, lo mismo con Somoza.
Esa capacidad se perdió en parte en los años noventa y ahora se reconstruye de otra manera. Pero es una tradición antigua. De hecho data de mucho antes. Vale recordar que EE.UU. es el único país del mundo que fue fundado como un imperio. George Washington lo describió como un imperio infante y por supuesto tuvieron que conquistar el territorio nacional, eso es imperialismo, no cruzaron mares, pero aparte de eso, es imperialismo estándar. Prácticamente exterminaron a la población, se robaron la mitad del territorio de México y en 1898 empezaron a expandirse a otras regiones, pero el proceso es el mismo. Y es importante saber que lo hacen con toda franqueza y con una creencia en el carácter divino de su misión. Es un país religioso y siempre ha actuado para cumplir la misión de la Divina Providencia. George Bush hablaba en esos términos. Obama no necesita usar las mismas palabras. Es sofisticado. El mejor ejemplo, como todos saben, es la primera colonia en EE.UU.: Massachussets. Su carta fundacional es de 1629, establecieron su escudo en el que aparecía un indio apuntando su lanza hacia abajo y un pergamino saliendo de su boca, que decía “venid a ayudarnos”, así que los colonos que iban allá a quitarles sus tierras y exterminarlos estaban convencidos de que estaban respondiendo a ese llamado de auxilio, y esa actitud sigue en la actualidad. Cada agresión, intento de sometimiento tiene la misma inspiración. Otros países imperialistas como Francia tienen actitudes similares pero está mucho más arraigada en la cultura y creencia estadounidenses. Hay un importante trasfondo religioso, todo se justifica. Lo más que puede pasar es que se cometan errores.
EG: Eso es también como una guerra psicológica, una manipulación de la realidad, para dar esa impresión.
NC: Es importante entender que es aceptado internamente. Por ejemplo, no se puede hacer un comentario crítico sobre cualquier acción de EE.UU. Obama, por ejemplo, es muy elogiado por ser uno de los principales críticos de la guerra en Irak. ¿Cuál fue su crítica? Dijo que era un error garrafal estratégico. Asumió la misma posición que asumió el estado mayor alemán después de Stalingrado. O la posición de los rusos sobre Afganistán a principios de los ochenta. Y no lo llamamos crítica cuando es de nuestros enemigos, lo llamamos servilismo al poder. Pero en nuestro caso, los liberales, progresistas lo llaman oposición principal. Y se puede ir más allá y estar aún dentro del marco doctrinal básico, y viene de esa autopercepción de nobleza, de la misión divina de civilizar el mundo, elevarlo a un mayor nivel, entonces el sometimiento y la militarización son considerados primordiales, y de hecho en el caso de América Latina la izquierda condena a Bush por no enfocarse en América Latina, por no cumplir con la misión civilizadora. No es sorpresa entonces las acciones de Obama.
EG: Y es un proceso cuyo ritmo está aumentando rápidamente.
NC: En parte por estas razones y en parte porque los problemas son más apremiantes. La llamada “marea rosa” es considerada un verdadero peligro. De hecho el gobierno de EE.UU. está apoyando gobiernos que hace cuarenta años habría derrocado. El gobierno de Brasil, por ejemplo. Las políticas de Lula no son tan diferentes de las políticas de Goulart a principios de los sesenta, cuando el gobierno de Kennedy inició un golpe militar e instaló el primer Estado de seguridad nacional estilo neonazi, y ahora es un país amigo, porque todo el espectro se ha desplazado tanto que ahora EE.UU. debe apoyar al tipo de gobierno que antes habría derrocado y por supuesto tratar de someter a los otros.
EG: Hablemos de eso específicamente, porque está el tema del aumento de presencia militar estadounidense en Colombia, que ha causado tensión en la región. El gobierno de Colombia y el gobierno de EE.UU., Obama, sostienen que esto es un asunto bilateral, que esto no es una ocupación o el establecimiento de nuevas bases militares; es un acuerdo de cooperación en seguridad. Pero algunos de los detalles que sabemos, aparte de las tres bases que EE.UU. ya ha ocupado bajo el Plan Colombia, y más de una docena de estaciones de radar, es que definitivamente tendrán acceso a siete bases, una de las cuales, en Palanquero, les dará acceso aéreo a todo el hemisferio, que no tenían anteriormente, con gigantescos aviones militares de carga tipo C17, y más allá de eso, está el tema de lo que EE.UU. llama defensa interna en un país extranjero, con la que entrenan fuerzas armadas colombianas, equipos comando especiales, fuerzas especiales, la Policía Nacional colombiana, los entrenan, los comandan y los controlan, y ahora existe la posibilidad de una reubicación de la Escuela de las Américas, ahora llamada WHINSEC, en Colombia, para empezar el entrenamiento en otros países de la región. El próximo viernes 28 habrá una reunión de presidentes de Unasur en Argentina para tratar este tema, que muchos dicen que es una amenaza para la estabilidad regional. Pero hay naciones que mantienen la posición de que hay que respetar la soberanía colombiana. Con gobiernos apoyados por Washington como Brasil, y con el golpe en Honduras que ha sido visto como un ataque contra los países del ALBA, ¿es esta ocupación o ampliación de presencia militar en Colombia un intento de dividir e impedir un mayor progreso de la integración latinoamericana, primero mediante la promoción de estos conflictos entre naciones, aparte del conflicto entre Colombia como gobierno de derecha y Venezuela como gobierno de izquierda, con países como Brasil o Chile, que pueden asumir una posición más ambigua u neutral en cuanto al respeto de la soberanía colombiana, que se oponen a la expansión militar estadounidense pero sin llegar a condenarla.
NC: Hablar de soberanía colombiana es un chiste. El Plan Colombia, creado por Clinton, es una intervención agresiva en los asuntos internos de Colombia, que ha tenido consecuencias. Hay un pretexto, y el pretexto es la guerra contra el narcotráfico, pero es solo un pretexto y no se puede tomar en serio. Y el establecimiento de las bases militares en Colombia es una reacción al hecho de que EE.UU. ha perdido su posición militar en otros países. Ecuador desactivó la base en Manta, que le daba a EE.UU. gran capacidad de vigilancia aérea en la región. Paraguay era una especie de base militar estadounidense, y eso ya se acabó. Tenían que reconstruirla en otra parte y Colombia es el único país donde podían hacerlo. El golpe en Honduras es parte de otro proceso. Centroamérica había sido tan devastada por las guerras contra el terrorismo de Reagan que no era parte de la tendencia de la llamada marea rosa, hacia la integración latinoamericana. Honduras estaba en el camino de la integración, y bueno ahora ya no, ellos creen, y en realidad se ha expandido en Centroamérica. Nicaragua es otro caso. Todo esto me parece que es un intento de recuperar la posición tradicional incluso antes, hace 10 ó 15 años el entrenamiento de oficiales ha aumentado rápidamente, y ha cambiado, ahora el entrenamiento es en tácticas de infantería. La idea es crear fuerzas paramilitares, no están entrenando policías de tránsito. El control de la “ayuda” oficial ha cambiado del Departamento de Estado, ahora está en manos del Pentágono, que es un cambio relevante. Cuando estaba bajo el Departamento de Estado tenía al menos en teoría supervisión del Congreso, que quiere decir que había condiciones que había que cumplir sobre derechos humanos por ejemplo, que no se implementaban mucho, pero eran una limitación a posibles abusos, pero bajo el control del Pentágono, no hay reglas, todo es válido.

Eva Golinger

Agosto 1789: apogeo de la revolución francesa


Fue en este último mes cuando se proclamaron los Derechos del Ciudadano, que a pesar de sus limitaciones, todavía superan ampliamente las cotas de libertad que la humanidad ha conseguido en muchos sitios. La revolución fue producto de una grave crisis económica, social y política que estalló el 14 de julio, su gestación fue larga y su desarrollo rico en acontecimientos y contradicciones. Protagonizada por el pueblo, su contenido político y social fue -a pesar de los grandes desbordamientos del 93-, burguesa. La participación de Babeuf, Marat, de los más igualitarios era más el reflejo de una vieja aspiración y de una futura realidad, que una alternativa posible. Dos siglos después, este es un capítulo de la Historia que hay que rememorar, porque es el principio de nuestra era.
Los pilares sociales e ideológicos del viejo orden son: la nobleza como el “Primer Estado» que monopoliza la administración pública, los mandos del Ejército Real y de la política, y sobre todo poseen grandes feudos como terratenientes; después el clero y la Iglesia como el "Segundo Estado» que abarca todos los resortes de la cultura como la censura y la enseñanza, amén de poseer grandes riquezas terrenales en particular agrarias. Ambos « Estados» que predominan en el Parlamento no vienen a representar numéricamente más que el cinco por ciento de la población, siendo por supuesto “manos muertas”, o sea, ociosas e improductivas. Ellos son el soporte de una monarquía que, además de anticonstitucional, resulta extraordinariamente cara, gravando con exacciones fiscales la economía de los plebeyos, manteniendo un enorme déficit que sólo puede parchear el inteligente banquero suizo Necker. Los reyes y más en particular, la reina austriaca Maria Antonieta llamada “Madame Déficit”, se ganan las iras del «populacho». La bancarrota nacional producida por la incapacidad de competir con la industria inglesa será la gota que desborde el vaso. Será por así decirlo, el inicio del movimiento que llevará a la «bancarrota» al Sistema.
El terreno para la revolución estaba ya preparándose desde tiempo atrás. Desde el siglo XI el “Tercer Estado” no ha dejado de forcejear contra las clases dominantes; las «jacqueries» (revueltas) urbanas y campesinas llenan las crónicas desde entonces; todo se confunde con las crisis y guerras religiosas que manifiestan la repulsa de las masas hacia la Iglesia buscando otras variantes o «herejías»; la ilustración con la Enciclopedia ha fortalecido una corriente de pensamiento basado en el materialismo mecanicista el ateísmo y la confianza en el desarrollo de la técnica; los principios de la «soberanía popular», de la razón y el pragmatismo, con todo ciertas consideraciones propias del socialismo utópico más primitivo.
Es el tiempo de los Diderot, los Voltaire, Rousseau, d’Alembert. -.etc., que personalizarian el cenit del pensamiento democrático. El terreno estaba preparado incluso incluyendo en sectores de la misma aristocracia, en cuyo seno cobraban vigor estas ideas y de hecho una franja de ella se pasó al pueblo y jugaría un papel protagonista entre el ala más moderada de la revolución. Tal es el caso de La Fayette y Mirebeau, dos de los grandes del primer momento.
Será el llamado «Tercer Estado», el que aspire a la consecución de los derechos parlamentarios, y a representar el «pueblo», a los obreros, campesinos y artesanos con los que forma lo que Lefevre ha llamado «frente popular». La burguesía, y en particular su élite política e intelectual, se mostrarán audaces a la hora de empujar hacia adelante la revolución política, ya que desde mucho tiempo antes era en el orden social y económico la auténtica clase dominante. La revolución era la culminación de este dominio. La llegada inmediata de la revolución se muestra con una serie de actos por parte de los parlamentarios burgueses, que obligan a la aristocracia y al clero a un pacto que da lugar a la formación de una primera asamblea constituyente, que al ser amenazada por una concentración de tropas arranca la movilización de la plebe. El rey muestra su inteligencia cuando en plena agitación pregunta a la Rochefalcaud: “¿Qué es? ¿otra revuelta?». A lo que éste responde. «No. Sir. Es una revolución». Efectivamente, era una revolución, una de las más decisivas de la historia que abrirá el camino de un proceso revolucionario cuyas finalidades siguen totalmente vivas.
La reacción popular contra las maniobras antidemocráticas confluye el día 14 de julio de 1789 en el asalto de la fortaleza de la Bastilla, símbolo de la tiranía. Con la toma de la Bastilla comienza un asalto, sistemático a los pilares del viejo orden: se liberan los prisioneros; se reconvierte el Ejército que de Real pasa a ser Nacional, de la democracia; se levantan las ciudades que modifican las antiguas comunas medievales en ayuntamientos revolucionarios sobre la base de asambleas populares; arden las posesiones de los terratenientes y se expulsa a sus propietarios del campo. Los campesinos empiezan un ajuste de cuentas milenario con los «amos”… las masas en manifestaciones obligan a la Asamblea Nacional a superarse a si misma y tomar una serie de medidas radicales:
---1. La abolición del régimen feudal, que suprime los diezmos y privilegios fiscales y los derechos señoriales, sobre las personas, da los primeros avances en la reforma agraria.
---2. Aparece (con las manos de Mirebeau, monárquico constitucional) la Declaración de los Derechos del Hombre (26 de agosto de 1789), que se inspira en sus antecesores inglesa y americana (Virginia BilI), que reconoce la igualdad formal jurídica (que se Iimita en nombre de la «utilidad común»), la libertad individual, el derecho de la resistencia a la opresión, aunque se afirma el derecho a la propiedad como inviolable cuando los bienes de la Iglesia y de la aristocracia hablan sido confiscados
---3. Se llevan adelante las nacionalizaciones de los bienes eclesiásticos, de la Corona y de los nobles exiliados, como medida para neutralizar la ira de las masas y la crisis financiera, además se emiten «asignados» (papel monada de curso legal) cuyo respaldo es la venta de bienes nacionales. Con esta venta surge una nueva franja de burgueses enriquecidos que jugarán un papel decisorio en el Termidor.
Alrededor de la asamblea constituyente se conforman las tendencias que más trade serán los partidos desde la derecha hasta la extrema izquierda. Las masas extienden y profundizan sus manifestaciones, contra el clero y el monarca. El 17 de julio una concentración popular en Paris exige el destronamiento de Luis XVI, el aristócrata liberal La Fayette aparece en una ventana palaciega con una María Antonieta temblorosa intentando una inútil conciliación... El «centro» —entre la Monarquía Constitucional y la Revolución— por la mano del mismo La Fayette impone la ((ley marcial» y lleva a cabo las matanzas de la plebe de los Campos de Marte.
Este “centro” encabeza este primer periodo con una Monarquía Constitucional, modelo del pacto entre la aristocracia liberal y la burguesía tal como se había dado en Inglaterra. El día 3 de septiembre de 1791 se proclama la monarquía parlamentaria que responderá a este prototipo y que seguirá siendo el modelo de este pacto durante todo el siglo XIX, asentado sobre unas libertades formales en beneficio de una nueva clase, la burguesía, que se ha adueñado de los resortes del poder en el que la llamada “soberanía popular» queda enmarcada por el Parlamento. Al tiempo se promueven una serie de reformas en la justicia y en las libertades, excepto para los obreros y las mujeres. A los primeros se les niega los derechos elementales de asociación y huelga, y a las segundas su inclusión en los derechos y laborales dentro de los Derechos del Ciudadano, que no son a pesar de las insistentes propuestas feministas, de las “ciudadanas”. Lo mismo ocurre con las colonias.
Mas el proceso revolucionario no ha hecho más que empezar. La dialéctica interna de la revolución alcanzará todavía cotas más profundas promovidas por las ansias reivindicativas igualitarias de los «sans culottes». de una parte y las necesidades de defender la revolución contra el peligro interior y exterior, frente a la coalición entre la conspiración aristocrática y las reaccionarias, en primer lugar la Inglaterra de Pitt que teme por su hegemonía en los mercados y por los disturbios de la extensión revolucionaria. La declaración de guerra de Austria da pie a nuevas movilizaciones contra los enemigas del pueblo y a la construcción de un auténtico ejército plebeyo, aniquilándose los últimos focos realistas con el asalto a las Tullerías, se impone el reino de los comités. Las masas imponen a la Asamblea un giro hacia la izquierda. La destitución del rey y la convocatoria de una convención nacional elegida por sufragio universal en septiembre de 1972.
La lucha contra la conspiración monárquica crea las condiciones de una impresionante movilización de masas, que permite la proclamación de la Primera República. En el camino de esta movilización aparecen bien visibles las contradicciones entre las distintas tendencias políticas, que responden a las contradicciones sociales entre la burguesía y el pueblo.
Durante la Primera República se impone un nuevo calendario; se ejecuta a Luis XVI y María Antonieta —de la misma manera que Cromwell lo había hecho con Carlos l—, y la revolución aparece de una manera más Clara como una amenaza para la Europa reaccionaria contra los “apólogos de la tiranía» (Condercet), contra los «realistas» Danton preconiza «la audacia, la audacia y siempre la audacia». Se forma el Comité de Salvación Pública... se extiende la amenaza interna con la revuelta oscurantista y fanática religiosa de la Vendée. Coincidiendo con esta amenaza el hambre y la inflación hacen denotar a las masas las notables diferencias en los bienes existentes entre la burguesía y el pueblo, con lo que cobra un nuevo vigor el profundo espíritu igualitario. Se establece con más o menos claridad una relación entre el peligro exterior y la riqueza que conduce a una moderación interna de la derecha. El predominio, de derecha democrática va modificándose a favor de la izquierda jacobina.
Las medidas impopulares de la Gironda, sublevó las masas que asaltan la Asamblea y obligan al el encarcelamiento de los líderes girondinos. Con ello la lucha de cIases alcanza su oleada más potente, en la cima de la cual van a navegar los jacobinos.
La vanguardia popular armada a través de sus portavoces más radicales, los «enrages» (rabiosos) como Hebert y Jacques Roux obligan a la Convención jacobina a dar nuevos pasos en las reivindicaciones revolucionarias: igualación de las fortunas mediante los impuestos partición de los latifundios, reparto equitativo de los víveres que la población exige. Se promueve una nueva Constitución de carácter más democrático y un Referéndum Legislativo, al tiempo que se destituye al Comité de los Doce que comandaba la Comuna y se renueva el Comité de Salud Pública que significa la formación de un gobierno revolucionario dirigido por Robespierre (los jacobinos moderados ven en él un nuevo Cromwell) que impone su personalidad a los acontecimientos.
Se modifica el ejército que se estructura bajo el mando del jacobino Carnot y bajo el programa del partido de éste, sobre una base de «sans culottes». Nuevas medidas como la limitación de un tope máximo para el trigo y los artículos de primera necesidad: se regulan también los salarios, gracias al ímpetu de las masas que hacen suya la revolución.
La contrarrevolución sin embargo no agacha la cabeza y reacciona con una serie de asesinatos. En Paris la girondina Carlota Corday asesina al “Amigo del Pueblo”, Marat que siendo de la izquierda jacobina vincula a su partido con las masas radicalizadas. Los nobles promueven nuevos enfrentamientos. Este estado de cosas da pie en octubre de 1793 al reinado del terror revolucionario que significa: la suspensión de la Constitución, de la división de poderes y los derechos individuales Se forma un Tribunal Revolucionario sumarísimo que juzga y guillotina a los contrarrevolucionarios que las masas persiguen. El Comité de Salvación entiende sus poderes a las provincias; se agite su odio secular contra la Iglesia y el clero que desde el Vaticano ha desaprobado incluso los actos más moderados de la revolución (la misma Declaración de los Derechos del Hombre) y que en el interior forma parte de la avanzada contrarrevolucionaria; la profundización con la revolución de las creencias panteístas (que ven a Dios en la Naturaleza) y del ateísmo, da pie, promovida por los hebertistas a la campaña de descristianización que clausura y convierte en mercados los templos.
Pero el anticlericalismo de los dirigentes jacobinos inspirados en Rousseau no llega a considerar la necesidad del ateísmo Si bien la Iglesia era un entorpecimiento en las tareas democráticas burguesas, la creencia es una necesidad para la burguesía cara a mantener el estado de subordinación de las masas. Así para Robespierre, este camino pasaba la raya de su programa y declara que no había que contrariar directamente los perjuicios religiosos que el pueblo adoraba», aunque en plena revolución a estos perjuicios se les trataba de fanatismo, El ateísmo era cosa de los aristócratas ilustrados e iba a programar un nuevo culto a la razón, detrás de la cual renació las esperanzas del clero y la reacción monárquica; con ello Robespierre decía proclamar a Dios como “una gran idea protectora del orden social» y de los principios inmutables de la sociedad humana”, pero en el fondo era un medio de liquidar a Hebert y los “enrages».
El «incorruptible» se erige pues como un nuevo «centro» que reprime a la derecha jacobina (Danton y Demoulins que plantean la conciliación y el entendimiento son guillotinados Danton grita «Robespierre me seguirá» y la izquierda hebertista; disuelve el ejército revolucionario que se transformó en un ejército profesional dentro del cual se afianzará Napoleón que aparece en esta época como un «hombre del orden». Las masas desgastadas y desengañadas, aparecen ante los ojos de Babeuf recién salido de la cárcel como algo extraño a las que protagonizaron la toma de la Bastilla, sin unos dirigentes entra en un periodo de aletargamiento a partir del cual se le corta la yerba bajo los pies al mismo «centro» jacobino, siguiendo una ley propia de las revoluciones. Así lo explica Barrow Dunham: “Si nos fijamos en la difusión de las aplicaciones políticas en una sociedad, observaremos que las maniobras se desarrollan fundamentalmente en torno del centro, punto en el cual generalmente concurren un mayor número de personas. La derecha trata de convencer al centro de que el máximo enemigo es la izquierda: la izquierda. A su vez que tal enemigo es la derecha: y el centro se inclina a denunciar los extremo, si lo que verdaderamente desea es la estabilidad”.
El carácter centrista de Robespierre tenía sin embargo su origen en una operación por la izquierda. Pero esta opción no desdecía su carácter pequeño burgués entre dos “extremos» (la aristocracia y los sans culottes) ya que, como dice también Barrow Dunham: “Constituye un atributo sorprendente de las revoluciones de la clase media —de aquellas que sustituyen la riqueza y el poder de la tierra por la riqueza y el poder comerciales— el hecho de que abarcan más posibilidades radicales de las que son capaces de realizar”.
Este es el caso de Lutero y el campesinado alemán, de Cromwell y los «levelers», en la gran revolución francesa resulta que: la mayoría de los guillotinados fueron al principio aristócratas, pero al final proletarios. La hoja que cortó la cabeza de Luis cortó también la de Babeuf». Con ello, los jacobinos pierden el apoyo de las ((fuerzas vivas» de la revolución. El Termidor se presenta como un simple reculo pero en realidad señala el inicio de la reacción dentro de la revolución. En julio de 1 794 cae Robespierre y sus más fieles seguidores ante una coalición de la derecha jacobina y los girondinos ante la más absoluta indiferencia de las masas. La Convención termidoriana señala el dominio de la llanura (de “los sapos del Marais” decían los sans culottes los últimos estallidos de las masas, que llegan a ocupar la Convención y proclamar “¡La Convención somos nosotros!». Los llamados «motín del hambre” son reprimidos drásticamente marcando cada vez más el péndulo hacia la derecha. Se prohíbe la Marsellesa y se establece el terrorismo blanco con los petrimetes de la “juventud dorada”.
Es el comienzo del fin, pero en muchas cosas fundamentales, ya no hay vuelta atrás. El Antiguo Regimen ya no volverá.

Pepe Gutiérrez-Álvarez en Kaos en la Red

Lenin: el tren, de Damiano Damiani


El personal interesado por la proyección de Lenin en el cine, han de saber que la editorial Fundamentos editó en 1981 uno de sus “cuadernos prácticos” (el nº 31), Lenin y el cine, en el que se recogían textos de cineastas tan ilustres como Mark Donskai, Serguei Youthkevicht, Eisenstein, Mijhail Romm, así como de Dziga Vertov, que al igual que Eisenstein, tiene una cierta bibliografía en castellano. No hay que decir que estas películas resultan –exceptuando el Octubre-, desconocidas en estos pagos, aunque algunas se pudieron ver en Francia. Que yo sepa, tampoco han sido emitidas por TV (aunque si lo fueron otras, por ejemplo El fascismo cotidiano, de Romm, o la extensa biografía de Tolstoy, de Serguei Youthkevicht, al menos por TV3 aunque ya hace años de eso). Solamente en fechas muy recientes una parte del cine soviético está siendo editada en DVD, un tema sobre el que me gustaría volver…
Esta serie sobre Lenin fue coproducida por compañías de Alemania, Italia, Austria, Francia, España (que aportó a Xavier Elorriaga, evidentemente perdido en su papel de Platten, un admirador de Lenin que asiste impávido a los actos autoritarios de éste, unos detalles que contradicen lo que el propio Platten escribió). Contaba con un extenso plantel de actores conocidos, en particular, uno tan notable Ben Kingsley (quizás en su peor interpretación, que hace hablar a Lenin como una estatua andante), Leslie Caron (una Krupskaya dulce e impersonal), Dominique Sanda (una Inés Armand que parece una gran dama perdida en una historia que le resulta un tanto lejana), y Timothy West (un Parvus ambivalente, con una ambición secreta por ser reconocido por la revolución que ha abandonado). La serie se puede encontrar en una edición abreviada en DVD. Se llamó El tren sellado (1987), y fue dirigida por el en otro tiempo inquieto Damiano Damiani, y afiliado al partido socialista italiano de Bettino Craxi, y se podía decir que su carrera fue como una marcha hacia atrás: las mejores películas son de la primera época, las peores de la última.

La serie, al escamotear deliberadamente todo el trasfondo político del viaje a la estación de Finlandia, intenta paliar centrar su trama argumental con datos más o menos novelescos, en general muy poco rigurosos. Por ejemplo, todos los testigos indican que -en contra de lo que se indica- los pasajeros no pasaron hambre ya que los alemanes, en una treta un tanto pueril, trataron de convencerlos de que en Alemania había abundancia y le prepararon un buen avituallamiento. Tampoco hay un conflicto sordo por el "poder"-la herencia de Lenin como plantea la mujer de Zinóviev a éste-, entre los lugartenientes de Lenin, ni éste se mostró terriblemente despótico. Lenin fue muy acerbo en sus críticas políticas, pero jamás resultó tiránico con sus colaboradores y amigos, más bien lo contrario. Tampoco existió una serie amenaza de ruptura del acuerdo, es más los conflictos fueron muy peculiares. Lenin echó a cajas destempladas a unos parlamentarios socialpatriotas alemanes, pero no tuvo problemas en discutir con la tropa sobre la guerra y la paz...
También están ausentes las masas en la pequeña pantalla como también lo estuvieron en una superproducción como Reds. No se reproduce -más que a una escala de producción B- la atmósfera del final del viaje, las expectativas grandiosas del recibimiento. Lenin había temido que el gobierno provisional lo detuviera, pero el Soviets de Petrogrado organizó un recibimiento multitudinario, y un delegado del gobierno, Cheidze, tuvo que recitar la bienvenida. Lenin asistió a todo aquello "corno un transeúnte que espera impaciente que acabe un chaparrón" {Trotsky).
Cuando acabó el "chaparrón", Lenin habló durante dos horas, Un testigo privilegiado, Nikolai Sujanov, escribirá: "La voz de Lenin, que salía del vagón, era la "voz del exterior". En medio de nosotros, en el seno de la revolución, estalló la verdad, en modo alguno disonante, en modo alguno violando su contexto; era una nota nueva y brusca, un tanto aturdidora (...) Lenin tenía indiscutiblemente razón, no sólo en anunciarnos que la revolución mundial socialista había comenzado, no sólo en señalarnos la vinculación indisoluble entre la guerra europea y el derrumbamiento del sistema imperialista, sino en subrayar y en traer a primer plano la "revolución mundial" en sí, en insistir en que ésta debería orientar nuestro camino y que deberíamos valorar a su luz todos los acontecimientos de la historia contemporánea".
A la mañana siguiente, después de visitar la tumba de su madre y de su hermana OIga, entra de lleno en su tarea de adecuar el partido bolchevique: había que cambiar el programa, había que tirar la "camisa vieja" y ponerse una nueva. La democracia revolucionaria, las masas, se expresan a través de sus Soviets. La revolución burguesa ya había terminado, comenzaba el momento de la revolución socialista, una revolución que Rusia "tenía el privilegio de comenzar" pero que no podía culminar ya que se trataba de un país de campesinos. Son las Tesis de abril...Muchos de los que hablan de Lenin como si se tratase de San Pedro, tendría que cotejar estas tesis con sus escritos anterior.
Nadia Krupskaya dirá en sus memorias de la jornada del día 16:"Aquellos que no habían vivido la revolución, no podían imaginar su belleza solemne y magnífica: banderas rojas, la guardia de honor de los marineros de Kronstadt, los focos de la fortaleza de Pedro y Pablo iluminando el camino desde la estación de Finlandia hasta la Mansión Khensinsky -antigua residencia de una querida del Zar, convertida en sede de los bolcheviques-, coches blindados, la cadena de hombres y mujeres, trabajadores a ambos lados del camino". Fue ciertamente una situación irrepetible, excepcional. Wilson escribe que si bien Lenin no estaba "tan seguro de los controles de la sociedad como el maquinista que lo estaba de la locomotora que le estaba llevando a Petrogrado, pero si en condiciones de calcular las posibilidades con un precisión mayor que las de ciento a uno, estaba en vísperas del momento en que primera vez en la epopeya humana la llave de la filosofía de la historia iba a encajar en una cerradura histórica".
La pequeña historia del tren "precintado" que los alemanes pusieron al servicio de Lenin y de un pequeño grupo de revolucionarios se inicia cuando la revolución de febrero (marzo) hace vibrar el jefe bolchevique hasta entonces un exiliado anodino para sus vecinos y un teórico pesimista (en enero había vaticinado en un forum de estudiantes suizos que, posiblemente. su generación no alcanzara a ver las revoluciones venideras), y culmina con su legendaria arribada a la estación de llegada de los ferrocarriles de Finlandia, en Petrogrado, cuando proclama las ideas y consignas que había elaborado en sus Cartas desde lejos. Este viaje resulta ciertamente de uno de esos “momentos estelares de la historia de la humanidad” que tanto sedujeron a Stefan Zweig. Un momento sobre el que se han escrito ríos de tinta, y que cuenta con una lejana serie televisiva, algo en nada corriente tratándose de un personaje y una revolución sobre los la historia oficial dominante ha tratado de ofrecer con cierta ferocidad un enfoque denigratorio.
Éste capitulo de la revolución rusa que los historiadores destacan como un giro coperniquiano en el siglo XX, ha ejercido una gran atracción sobre diferentes artistas y escritores: ¿Quién no se acuerda de aquella formidable imagen de Octubre, el filme de Serguei M. Eisenstein, en el instante en el que la figura imponente del Lenin emerge como el líder sobre una inmensa marea humana enfebrecida? Un obrero ruso que fue testigo del evento, dijo del discurso de Lenin: "Las palabras de Illich trazaron un Rubicón entre táctica de ayer y la de hoy". Era el comienzo de la "lucha final”.
La serie no ve nada de esto. Tampoco es una reconstrucción puntillosa y objetivista, propia de cierto cine británica. Hay una lectura anecdótica, y una lectura conservadora en consonancia con la coyuntura histórica, la propia de un cineasta que evolucionaba hacia la derecha.


Pepe Gutiérrez-Álvarez en Kaos en la Red

Defensa de la palabra

1.
Uno escribe a partir de una necesidad de comunicación y de comunión con los demás, para denunciar lo que duele y compartir lo que da alegría. Uno escribe contra la propia soledad y la soledad de los otros. Uno supone que la literatura transmite conocimiento y actúa sobre el lenguaje y la conducta de quien la recibe; que nos ayuda a conocernos mejor para salvarnos juntos.. Pero "los demás" y "los otros" son términos demasiado vagos; y en tiempos de crisis, tiempos de definición, la ambigüedad puede parecerse demasiado a la mentira. Uno escribe, en realidad, para la gente con cuya suerte, o mala suerte, uno se siente identificado, los malcomidos, los maldormidos, los rebeldes y los humillados de esta tierra, y la mayoría de ellos no sabe leer. Entre la minoría que sabe, ¿cuántos disponen de dinero para comprar libros? ¿Se resuelve esta contradicción proclamando que uno escribe para esa cómoda abstracción llamada "masa"?
2.
No hemos nacido en la luna, no habitamos el séptimo cielo. Tenemos la dicha y la desgracia de pertenecer a una región atormentada del mundo, América Latina, y de vivir un tiempo histórico que golpea duro. Las contradicciones de la sociedad de clases son, aquí, más feroces que en los países ricos. La miseria masiva es el precio que los países pobres pagan para que el seis por ciento de la población mundial pueda consumir impunemente la mitad de la riqueza que el mundo entero genera. Es mucho mayor la distancia, el abismo que en América Latina se abre entre el bienestar de pocos y la desgracia de muchos; y son más salvajes los métodos necesarios para salvaguardar esa distancia.
El desarrollo de una industria restrictiva y dependiente, que aterrizó sobre las viejas estructuras agrarias y mineras sin alterar sus deformaciones esenciales, ha agudizado las contradicciones sociales en lugar de aliviarlas. La habilidad de los políticos tradicionales, expertos en las artes de la seducción y la estafa, resulta hoy insuficiente, anticuada, inútil; el juego populista que permitía otorgar para manipular ya no es posible, o revela su peligroso doble filo. Las clases y los países dominantes recurren a la maquinaria represiva. ¿De qué otra manera podría sobrevivir sin cambios un sistema social cada vez más parecida a un campo de concentración? ¿Cómo mantener a raya, sin alambradas de púas, a la reciente legión de los malditos? En la medida en que el sistema se siente amenazado por el desarrollo sin tregua de la desocupación, la pobreza y las tensiones sociales y políticas derivadas, se abrevia el espacio disponible para la simulación y los buenos modales: en los suburbios del mundo el sistema revela su verdadero rostro.
¿Por qué no reconocer un cierto mérito de sinceridad en las dictaduras que oprimen, hoy por hoy, a la mayoría de nuestros países? La libertad de los negocios implica, en tiempos de crisis, la prisión de las personas.
Los científicos latinoamericanos emigran, los laboratorios y las universidades no tienen recursos, el "know how" industrial es siempre extranjero y se paga carísimo, pero ¿por qué no reconocer un cierto mérito de creatividad en el desarrollo de una tecnología del terror? América Latina está haciendo inspirados aportes universales en cuanto al desarrollo de métodos de torturas, técnicas del asesinato de personas e ideas, cultivo del silencio, multiplicación de la impotencia y siembra del miedo..
Quienes queremos trabajar por una literatura que ayude a revelar la voz de los que no tienen voz, ¿cómo podemos actuar en el marco de esta realidad? ¿Podemos hacernos oír en medio de una cultura sorda y muda? Las nuestras son repúblicas del silencio. La pequeña libertad del escritor, ¿no es a veces la prueba de su fracaso? ¿Hasta dónde y hasta quiénes podemos llegar?
Hermosa tarea la de anunciar el mundo de los justos y los libres; digna función la de negar el sistema del hambre y de las jaulas visibles o invisibles. Pero, ¿a cuántos metros tenemos la frontera? ¿Hasta dónde otorgan permiso los dueños del poder?
3.
Mucho se ha discutido en torno de las formas directas de censura bajo los diversos regímenes sociales y políticos que en el mundo son o han sido, la prohibición de libros y periódicos incómodos o peligrosos y el destino de destierro, cárcel o fosa de algunos escritores y periodistas. Pero la censura indirecta actúa de un modo más sutil. No por menos aparente es menos real. Poco se habla de ella; sin embargo, en América Latina es la que más profundamente define el carácter opresor y excluyente del sistema que la mayoría de nuestros países padece. ¿En qué consiste esta censura que nunca osa decir su nombre? Consiste en que no viaja el barco porque no hay agua en el mar: si un cinco por ciento de la población latinoamericana puede comprar refrigeradores, ¿qué porcentaje puede comprar libros? ¿Y qué porcentaje puede leerlos, sentir su necesidad, recibir su influencia?
Los escritores latinoamericanos, asalariados de una industria de la cultura que sirve al consumo de una elite ilustrada, provenimos de una minoría y escribimos para ella. Esta es la situación objetiva de los escritores cuya obra confirma la desigualdad social y la ideología dominante; y es también la situación objetiva de quienes pretendemos romper con ellas. Estamos bloqueados, en gran medida, por las reglas de juego de la realidad en la que actuamos.
El orden social vigente pervierte o aniquila la capacidad creadora de la inmensa mayoría de los hombres y reduce la posibilidad de la creación - antigua respuesta al dolor humano y a la certidumbre de la muerte - al ejercicio profesional de un puñado de especialistas. ¿Cuántos somos, en América Latina, esos "especialistas"? ¿Para quiénes escribimos, a quiénes llegamos? ¿Cuál es nuestro público real? Desconfiemos de los aplausos. A veces nos felicitan quienes nos consideran inocuos.
4.
Uno escribe para despistar a la muerte y estrangular los fantasmas que por dentro lo acosan; pero lo que uno escribe puede ser históricamente útil sólo cuando de alguna manera coincide con la necesidad colectiva de conquista de la identidad.
Esto, creo, quisiera uno: que al decir: "Así soy" y ofrecerse, el escritor pudiera ayudar a muchos a tomar conciencia de lo que son. Como medio de revelación de la identidad colectiva, el arte debería ser considerado un artículo de primera necesidad y no un lujo. Pero en América Latina el acceso a los productos de arte y cultura está vedado a la inmensa mayoría.
Para los pueblos cuya identidad ha sido rota por las sucesivas culturas de conquista, y cuya explotación despiadada sirve al funcionamiento de la maquinaria del capitalismo mundial, el sistema genera una "cultura de masas". Cultura para masas, debería decirse, definición más adecuada de este arte degradado de circulación masiva que manipula las conciencias, oculta la realidad y aplasta la imaginación creadora. No sirve, por cierto, a la revelación de la identidad, sino que es un medio de borrarla o deformarla, para imponer modos de vida y pautas de consumo que se difunden masivamente a través de los medios de comunicación. Se llama "cultura nacional" a la cultura de la clase dominante, que vive una vida importada y se limita a copiar, con torpeza y mal gusto, a la llamada "cultura universal", o lo que por ella entienden quienes la confunden con la cultura de los países dominantes. En nuestro tiempo, era de los mercados múltiples y las corporaciones multinacionales, se ha internacionalizado la economía y también la cultura, la "cultura de masas", gracias al desarrollo acelerado y la difusión masiva de los medios. Los centros de poder nos exportan máquinas y patentes y también ideología. Si en América Latina está reservado a pocos el goce de los bienes terrenales, es preciso que la mayoría se resigne a consumir fantasías. Se vende ilusiones de riqueza a los pobres y de libertad a los oprimidos, sueños de triunfo para los vencidos y de poder para los débiles. No hace falta saber leer para consumir las apelaciones simbólicas que la televisión, la radio y el cine difunden para justificar la organización desigual del mundo. Para perpetuar el estado de cosas vigente en estas tierras donde cada minuto muere un niño de enfermedad o de hambre, es preciso que nos miremos a nosotros mismos con los ojos de quien nos oprime. Se domestica a la gente para que acepte "este" orden como el orden "natural" y por lo tanto eterno; y se identifica al sistema con la patria, de modo que el enemigo del régimen resulta ser un traidor o un agente foráneo. Se santifica la ley de la selva, que es la ley del sistema, para que los pueblos derrotados acepten su suerte como un destino; falsificando el pasado se escamotean las verdaderas causas del fracaso histórico de América Latina, cuya pobreza ha alimentado siempre la riqueza ajena: en la pantalla chica y en la pantalla grande gana el mejor, y el mejor es el más fuerte. El derroche, el exhibicionismo y la falta de escrúpulos no producen asco, sino admiración; todo puede ser comprado, vendido, alquilado, consumido, sin exceptuar el alma. Se atribuye a un cigarrillo, a un automóvil, a una botella de whisky o a un reloj, propiedades mágicas: otorgan personalidad, hacen triunfar en la vida, dan felicidad o éxito. A la proliferación de héroes y modelos extranjeros, corresponde el fetichismo de las marcas y las modas de los países ricos. Las fotonovelas y los teleteatros locales transcurren en un limbo de cursilería, al margen de los problemas sociales y políticos reales de cada país; y las series importadas venden democracia occidental y cristiana junto con violencia y salsa de tomates.
5.
En estas tierras de jóvenes, jóvenes que se multiplican sin cesar y que no encuentran empleo, el tic-tac de la bomba de tiempo obliga a los que mandan a dormir con un solo ojo. Los múltiples métodos de alienación cultural, máquinas de dopar y de castrar, cobran una importancia cada vez mayor. Las fórmulas de esterilización de las conciencias se ensayan con más éxito que los planes de control de la natalidad.
La mejor manera de colonizar una conciencia consiste en suprimirla. En este sentido también opera, deliberadamente o no, la importación de una falsa contracultura que encuentra eco creciente en las nuevas generaciones de algunos países latinoamericanos. Los países que no abren a los muchachos opciones de participación política - por la petrificación de sus estructuras o por sus asfixiantes mecanismos de represión - ofrecen los terrenos mejor abonados para la proliferación de una presunta "cultura de protesta", venida de afuera, subproducto de la sociedad del ocio y el despilfarro, que se proyecta hacia todas las clases sociales a partir del anti-convencionalismo postizo de las clases parasitarias.
Los hábitos y símbolos de la revuelta juvenil de los años sesenta en Estados Unidos y en Europa, nacidos de una reacción contra la uniformidad del consumo, son ahora objeto de producción en serie. La ropa con diseños psicodélicos se vende al grito de "¡Libérate!"; la música, los posters, los peinados y los vestidos que reproducen los modelos estéticos de la alucinación por las drogas, son volcados en escala industrial sobre el Tercer Mundo. Junto con los símbolos, coloridos y simpáticos, se ofrece pasajes al limbo a los jóvenes que quieren huir del infierno. Se invita a las nuevas generaciones a abandonar la historia, que duele, para viajar al Nirvana. Al incorporarse a esta "cultura de la droga", ciertos sectores juveniles latinoamericanos realizan la ilusión de reproducir el modo de vida de sus equivalentes metropolitanos.
Originada en el inconformismo de grupos marginales de la sociedad industrial alienada, esta falsa contra-cultura nada tiene que ver con nuestras necesidades reales de identidad y destino: brinda aventuras para paralíticos; genera resignación, egoísmo, incomunicación; deja intacta la realidad pero cambia su imagen; promete amor sin dolor y paz sin guerra. Además, al convertir a las sensaciones en artículos de consumo, encaja perfectamente con la "ideología de supermercado" que difunden los medios masivos de comunicación. Si el fetichismo de los autos y las heladeras no resulta suficiente para apagar la angustia y calmar la ansiedad, es posible comprar paz, intensidad y alegría en el supermercado clandestino.
6.
Encender conciencias, revelar la realidad: ¿Puede la literatura reivindicar mejor función en estos tiempos y estas tierras nuestras? La cultura del sistema, cultura de los sucedáneos de la vida, enmascara la realidad y anestesia la conciencia. Pero, ¿qué puede un escritor, por mucho que arda su fueguito, contra el engranaje ideológico de la mentira y el conformismo?
Si la sociedad tiende a organizarse de tal modo que nadie se encuentra con nadie, y a reducir las relaciones humanas al juego siniestro de la competencia y
el consumo - hombres solos usándose entre sí y aplastándose los unos a los otros -¿qué papel puede cumplir una literatura del vínculo fraternal y la participación solidaria? Hemos llegado a un punto en el que nombrar las cosas implica denunciarlas: ¿ante quiénes, para quiénes?
7.
Nuestro propio destino de escritores latinoamericanos está ligado a la necesidad de transformaciones sociales profundas. Narrar es darse: parece obvio que la literatura, como tentativa de comunicación plena, continuará bloqueada de antemano mientras existan la miseria y el analfabetismo y los dueños del poder sigan realizando impunemente su proyecto de imbecilización colectiva a través de los medios masivos de comunicación.
No comparto la actitud de quienes reivindican para los escritores un privilegio de libertad al margen de la libertad de los demás trabajadores. Grandes cambios, hondos cambios de estructura serán necesarios en nuestros países para que los escritores podamos llegar más allá de las ciudadelas cerradas de las élites y para que podamos expresarnos sin mordazas visibles o invisibles. Dentro de una sociedad presa, la literatura libre sólo puede existir como denuncia y esperanza.
En el mismo sentido, creo que sería un sueño de una noche de verano suponer que por vías exclusivamente culturales podría llegar a liberarse la potencia creadora del pueblo, desde temprano adormecida por las duras condiciones materiales y las exigencias de la vida. ¿Cuántos talentos se extinguen, en América Latina, antes de que puedan llegar a manifestarse? ¿Cuántos escritores y artistas no llegan ni siquiera a enterarse de que lo son?
8.
Por otra parte, ¿puede realizarse cabalmente una cultura nacional en países donde las bases materiales del poder no son nacionales, o dependen de centros extranjeros? Si esto no es posible, ¿qué sentido tiene escribir? No hay un "grado cero" de la cultura, así como no existe un "grado cero" de la historia.
Si reconocemos una inevitable continuidad entre la etapa del dominio y la etapa de la liberación en cualquier proceso de desarrollo social, ¿por qué negar la importancia de la literatura y su posible función revolucionaria en la exploración, revelación y difusión de nuestra verdadera identidad o de su proyecto? El opresor quiere que el espejo no devuelva al oprimido más que una mancha de azogue. ¿Qué proceso de cambio puede impulsar un pueblo que no sabe quién es, ni de dónde viene? Si no sabe quién es, ¿cómo puede saber lo que merece ser? ¿No puede la literatura ayudar, directa o indirectamente, a esa revelación? En gran medida, pienso, la posibilidad del aporte depende del grado de intensidad de la comunidad del escritor con las raíces, los andares y el destino de su pueblo. También de su sensibilidad para percibir el latido, el sonido y el ritmo de la auténtica contra-cultura en ascenso. Muchas veces lo que se considera "incultura" contiene semillas o frutos de "otra" cultura, que enfrenta a la cultura dominante y no tiene sus valores ni su retórica. Se la suele menospreciar, por error, como a una mera repetición degradada de los productos "cultos" de la élite o de los modelos culturales que el sistema fabrica en serie, pero a menudo es más reveladora y valiosa una crónica popular que una novela "profesional", y el pulso de la vida real se siente con más fuerza en ciertas coplas anónimas del cancionero nacional que en muchos libros de poesía escritos en el código de los iniciados; los testimonios de la gente que de mil modos expresa sus lastimaduras y sus esperanzas frecuentemente resultan más elocuentes y bellos que las obras escritas "en nombre del pueblo".
Nuestra auténtica identidad colectiva nace del pasado y se nutre de él - huellas sobre las que caminan nuestros pies, pasos que presienten nuestros andares de ahora - pero no se cristaliza en la nostalgia. No vamos a encontrar, por cierto, nuestro escondido rostro en la perpetuación artificial de trajes, costumbres y objetos típicos que los turistas exigen a los pueblos vencidos. Somos lo que hacemos, y sobre todo lo que hacemos para cambiar lo que somos: nuestra identidad reside en la acción y en la lucha. Por eso la revelación de lo que somos implica la denuncia de lo que nos impide ser lo que podemos ser. Nos definimos a partir del desafío y por oposición al obstáculo.
Una literatura nacida del proceso de crisis y de cambio y metida a fondo en el riesgo y la aventura de su tiempo, bien puede ayudar a crear los símbolos de la realidad nueva y quizás alumbre, si el talento no falta y el coraje tampoco, las señales del camino.
No es inútil cantar al dolor y la hermosura de haber nacido en América.
9.
No siempre los datos de tiraje o venta dan la medida de la resonancia de un libro. A veces la obra escrita irradia una influencia mucho mayor que su difusión aparente; a veces responde con años de anticipación a las preguntas y necesidades colectivas, si el creador ha sabido vivirlas previamente como dudas y desgarramientos dentro de sí. La obra brota de la conciencia herida del escritor y se proyecta al mundo: el acto de creación es un acto de solidaridad que no siempre cumple su destino en vida de quien lo realiza.
10.
No comparto la actitud de los escritores que se atribuyen privilegios divinos no otorgados al común de los mortales, ni la actitud de quienes se golpean el pecho y rasgan sus vestiduras clamando el perdón público por vivir al servicio de una vocación inútil. Ni tan dioses ni tan insectos. La conciencia de nuestras imitaciones no es una conciencia de impotencia: la literatura, una forma de la acción, no tiene poderes sobrenaturales, pero el escritor puede ser un poquito mago cuando consigue que sobrevivan, a través de su obra, personas y experiencias que valen la pena. Si lo que escribe no es leído impunemente y cambia o alimenta, en alguna medida, la conciencia de quien lee, bien puede un escritor reivindicar su parte en el proceso de cambio: sin soberbia ni falsa humildad, y sabiéndose padecido de algo mucho más vasto.
Me parece coherente que renieguen de la palabra quienes cultivan el monólogo con sus propias sombras y laberintos sin fin; pero la palabra tiene sentido para quienes queremos celebrar y compartir la certidumbre de que la condición humana no es una cloaca. Buscamos interlocutores, no admiradores; ofrecemos diálogo, no espectáculo. Escribimos a partir de una tentativa de encuentro, para que el lector comulgue con palabras que nos vienen de él y que vuelven a él como aliento y profecía.
11.
Sostener que la literatura va a cambiar, de por sí, la realidad, sería un acto de locura o soberbia. No me parece menos necio negar que en algo puede ayudar a que cambie.
La conciencia de nuestras limitaciones es, en definitiva, una conciencia de nuestra realidad. En medio de la niebla de la desesperanza y la duda, es posible enfrentar las cosas cara a cara y pelearlas cuerpo a cuerpo: a partir de nuestras limitaciones, pero contra ellas.
En este sentido, resulta tan desertora una literatura "revolucionaria" escrita para los convencidos, como una literatura conservadora consagrada al éxtasis en la contemplación del propio ombligo. Hay quienes cultivan una literatura "ultra" y de tono apocalíptico, dirigida a un público reducido y que está de antemano de acuerdo con lo que propone y trasmite: ¿cuál es el riesgo que asumen estos escritores, por más revolucionarios que digan ser, si escriben para la minoría que piensa y siente como ellos y le dan lo que espera recibir? No hay, entonces, posibilidad de fracaso; pero tampoco de éxito. ¿De qué sirve escribir si no es para desafiar el bloqueo que el sistema impone al mensaje disidente? Nuestra eficacia depende de nuestra capacidad de ser audaces y astutos, claros y atractivos. Ojalá podamos crear un lenguaje entrador y más hermoso que el que los escritores conformistas emplean para saludar al crepúsculo.
12.
Pero no es solamente un problema de lenguaje. También de medios. La cultura de la resistencia emplea todos los medios a su alcance y no se concede el lujo de desperdiciar ningún vehículo ni oportunidad de expresión. El tiempo es breve, ardiente el desafío, enorme la tarea: para un escritor latinoamericano enrolado en la causa del cambio social, la producción de libros forma parte de un frente de trabajo múltiple. No compartimos la sacralización de la literatura como institución congelada de la cultura burguesa. La crónica y el reportaje de tirajes masivos, los guiones para radio, cine y televisión y la canción popular no siempre son géneros "menores", de categoría subalterna, como creen algunos marqueses del discurso literario especializado que los miran por encima del hombro. Las fisuras abiertas por el periodismo rebelde latinoamericano en el engranaje alienante de los medios masivos de comunicación, han sido a menudo el resultado de trabajos sacrificados y creadores que nada tienen que envidiar, por su nivel estético y su eficacia, a las buenas novelas y cuentos de ficción.
13.
Creo en mi oficio; creo en mi instrumento. Nunca pude entender por qué escriben los escritores que mientras tanto declaran, tan campantes, que escribir no tiene sentido en un mundo donde la gente muere de hambre. Tampoco pude nunca entender a los que convierten a la palabra en blanco de furias o en objeto de fetichismo. La palabra es un arma, y puede ser usada para bien o para mal: la culpa del crimen nunca es del cuchillo.
Creo que una función primordial de la literatura latinoamericana actual consiste en rescatar la palabra, usada y abusada con impunidad y frecuencia para impedir o traicionar la comunicación. "Libertad" es, en mi país, el nombre de una cárcel para presos políticos y "Democracia" se llaman varios regímenes de terror; la palabra "amor" define la relación del hombre con su automóvil y por "revolución" se entiende lo que un nuevo detergente puede hacer en su cocina; la "gloria" es algo que produce un jabón suave de determinada marca y la "felicidad" una sensación que da comer salchichas. "País en paz" significa, en muchos lugares de América Latina, "cementerio en orden", y donde dice "hombre sano" habría que leer a veces "hombre impotente".
Escribiendo es posible ofrecer, a pesar de la persecución y la censura, el testimonio de nuestro tiempo y nuestra gente - para ahora y después -. Se puede escribir como diciendo, en cierto modo: "Estamos aquí, aquí estuvimos; somos así, así fuimos".
Lentamente va cobrando fuerza y forma, en América Latina, una literatura que no ayuda a los demás a dormir, sino que les quita el sueño; que no se propone enterrar a nuestros muertos, sino perpetuarlos; que se niega a barrer las cenizas y procura, en cambio, encender el fuego. Esa literatura continúa y enriquece una formidable tradición de palabras peleadoras. Si es mejor, como creemos, la esperanza que la nostalgia, quizás esa literatura naciente pueda llegar a merecer la belleza de las fuerzas sociales que tarde o temprano, por las buenas o por las malas, cambiarán radicalmente el curso de nuestra historia. Y quizás ayude a guardar para los jóvenes.

* Fuente: Contextos

Eduardo Galeano

Observaciones: El texto Defensa de la Palabra se encuentra publicado en el libro de Eduardo Galeano Nosotros decimos No (Crónicas 1963 -1988) - Editorial Siglo XXI.
http://www.alternativas-prensa.info/PORTADA/paginas%20portada/Defensa%20de%20la%20palabra.html