domingo, marzo 26, 2017

24 de marzo: lo que ignora Lanata



Aunque la columna de Lanata en Clarín de hoy reclama “conocer la historia, no solo tener memoria”, desde el principio al fin demuestra una ignorancia sobre las verdaderas causas que llevaron al golpe militar de marzo de 1976. Haciendo suya la teoría de los dos demonios, Lanata reivindica la elaboración del intelectual búlgaro-francés Todorov, para quien “los montoneros y otros grupos de izquierda organizaban asesinatos de personalidades políticas y militares que a veces incluían a toda su familia, tomaban rehenes con el fin de obtener un rescate, volaban edificios públicos y atracaban bancos…”. La conclusión que el periodista de Clarín extrae es muy simple: el golpe militar fue una respuesta a la acción de los ´grupos armados´. Para atajarse, como lo hacen todos los que sostienen esta posición, rápidamente dicen que no puede compararse con los crímenes cometidos por el propio Estado. Pero la afirmación es sólo una coartada para ocultar que la piedra ya ha sido tirada.
¿Pero fue así la trama histórica que está detrás del golpe militar? Lanata, que insistimos, pide que se 'conozca la historia', debiera saber que al momento de cometerse el golpe militar grupos como Montoneros o el PRT-ERP estaban en un avanzado estado de disolución. Si bien nunca presentaron un problema militar real para el Estado, mucho menos lo podían hacer luego de los golpes sufridos por la represión llevada adelante por el propio gobierno peronista, que había armado la Triple A y ordenado el Operativo Independencia de Bussi en Tucumán. Cualquier historiador serio sabe esto, claro, menos Lanata, que no reúne ninguna de las dos características.
En su largo artículo están ausentes las palabras claves que llevaron al golpe. No está la “clase obrera”, “el Cordobazo”, la “huelga general de junio y julio del 75”, “el lock out patronal de febrero de 1976” que toda la clase capitalista argentina realizó para exigir a los militares la toma del poder. Todas estas palabras ausentes en su texto configuran el verdadero análisis histórico, a saber: que la clase obrera argentina comenzó una acción histórica independiente que tuvo su punto de inicio con el Cordobazo del 29 de mayo de 1969 y que se replicó luego por todo el país. Para frenar ese movimiento la clase capitalista, el imperialismo y el Vaticano pactaron la vuelta de Perón al país, con el propósito indudable de desviar a la clase obrera y a la juventud de una lucha que cuestionaba al régimen en su conjunto. Para alcanzar ese objetivo, Perón no dudó en voltear al gobierno de Cámpora, armar la Triple A y reforzar a la burocracia sindical.
El fracaso de esa política derivó en la huelga general de junio y julio de 1975, que terminó volteando a López Rega y al ministro de Economía Celestino Rodrigo. Ante este hecho, la clase capitalista en su conjunto y los llamados partidos políticos democráticos se pasaron abiertamente al campo del golpe de Estado. El líder radical Ricardo Balbín reclamó sin eufemismos “terminar con la guerrilla... fábril”. En febrero de 1976 se produjo un lock out patronal de la totalidad de la clase capitalista. Su reclamo era que se dé el golpe de Estado.
Lanata oculta estos hechos para quitarle al golpe de Estado su verdadero objetivo, que no era terminar con una guerrilla inexistente, sino aplicarle una derrota histórica a la clase obrera que había protagonizado el Cordobazo, el Rosariazo, el Vivorazo, la huelga de Villa Constitución, por citar sólo algunos de los hitos más importantes. El fracaso del peronismo y su política de terrorismo de Estado 'gradualista' (por citar términos del momento) dio lugar a un genocidio perfectamente planificado y con un propósito definido llevado adelante por los militares con el apoyo de los partidos tradicionales. Debe recordarse que entre el peronismo y el radicalismo le aportaron más de 500 intendentes al gobierno de Videla y Massera.
Si Lanata hubiera terminado de leer el Nunca Más –dijo que no pudo- también sabría que los desaparecidos y asesinados fueron en una su inmensa mayoría luchadores del movimiento obrero y de la juventud. Esto prueba que se trató de un genocidio, porque la represión apuntó a un sector social determinado.
El periodista de PPT también pasa por alto el programa aplicado por la dictadura. La eliminación de los convenios colectivos de trabajo, la prohibición del derecho a huelga y la intervención de los sindicatos formaron parte de un ataque general a las condiciones de vida de los trabajadores, que sólo en un año de gobierno militar perdieron el 40% de su capacidad adquisitiva. La dictadura eliminó también el Estatuto del Docente y otros estatutos especiales conquistados por los trabajadores. Cualquier parecido con la realidad no es mera coincidencia. Lo sabe Lanata, que se encarga de atacar todos los días desde su programa de radio a los docentes que luchan por su salario y condiciones de trabajo.
La dictadura impulsó también un salto astronómico en la deuda externa y estatizó la deuda de grandes grupos capitalistas.
Los psicólogos dicen que la memoria es selectiva. La versión del Lanata macrista lo ha llevado a olvidar lo esencial. Y esto no puede justificarse con su ignorancia de la historia.

Gabriel Solano

1 comentario:

julian Mendez dijo...

que veo es que Lanata, con este artículo, en uno de los medios mas hegemónicos que tiene nuestro país, es la tendencia a la no información o mejor dicho a la tergiversación de lo que realmente ocurrió, que era el objetivo de la Dictadura militar la aniquilación de la clase obrera, y su sumisión a un plan pergeñado en el Consenso de Whasington, mucho tiempo atrás, y no fue una espontaneidad, como lo quiere dar a conocer este periodista. Pues una cosa es la memoria y otra es la historia, que van juntas, pero este periodista escribe solo de la memoria sin la historia, que es lo que fundamenta a la memoria, ya sea individual o social.
Al dejar a la memoria sola, la tergiversa haciéndola maelable a sus propios objetivos y así la vuelve subjetiva como contraria a la objetiva.