La codicia de las patronales no discrimina entre trabajadores activos, jubilados o estudiantes; solo buscan agigantar sus fortunas. El pasado martes 19 volvieron a manifestarse en las puertas de la clínica Sagrado Corazón de Don Torcuato las familias y vecinos reclamando justicia por sus seres queridos que han perdido la vida o han sufrido mala praxis por parte de un sistema de negociados entre dueños inescrupulosos y Pami.
Los familiares siguen denunciando el abandono sufrido por los pacientes, en su mayoría jubilados, pensionados y discapacitados pertenecientes al Programa de Atención Médica Integral, programa con más de 5,7 millones de afiliados.
Los testimonios de compañeros/as de vida, hijas y nietos eran desesperantes sobre las experiencias vividas en “la clínica de la muerte”, como se referían a una de las sedes médicas del grupo Santa Clara de la red Basa.
Las denuncias radicaban en las explicaciones dadas por los responsables de la clínica, excusándose que el Pami no cumple con los pagos de los servicios prestados y que no provee ni los medicamentos ni los elementos sanitarios para los respectivos cuidados. Como si eso fuera justificativo suficiente para hacer abandono de personas en estado delicado de salud, dejándolos librados a la “suerte de seguir viviendo” o a la irremediable muerte.
Lamentablemente estas situaciones de abandono de personas no solo se da en el ámbito de salud con las y los trabajadores jubilados o pensionados. Se dan en los lugares de trabajo, con las y los compañeros activos, debido a los ritmos productivos o a la precarización laboral.
Claro ejemplo de la presión que sufren los trabajadores por parte de las patronales para satisfacer sus ambiciones empresariales es el asesinato laboral de Alan Paz, trabajador del Frigorífico Rioplatense que por negligencia de los encargados de una obra que beneficiaría únicamente a los Costantini, dueños del matarife con mayor faena para la exportación.
El próximo 25 de mayo se cumple un año del fatídico día en el cual Alan sufrió las consecuencias de un sistema que no tiene miramientos hacia la clase trabajadora, y solo busca beneficiar a los patrones y a quienes se creen dueños de nuestras vidas.
Para seguir exigiendo justicia por Alan Paz y por tantos otros que sufren las mismas consecuencias haremos un acto obrero a las 15:00 en el barrio donde se crió y compartió con su familia y amigos.
En estos tiempos no podemos dejar de luchar por fortalecer la organización obrera para terminar con el abuso patronal y potenciar los reclamos colectivos de la clase trabajadora.
Las condiciones laborales, la precarización, el pluriempleo, la desidia del Estado, son todos elementos que perjudican a las y los trabajadores activos, jubilados, estudiantes que incluso nos llevan a perder la vida.
Esto no se aguanta más. Luchemos por unificar todos los reclamos con la perspectiva de la huelga general que termine con toda esta política opresora por parte del gobierno de Milei y de todos sus cómplices, quienes se ponen al servicio de los intereses capitalistas a costa de las necesidades del pueblo trabajador.
Christian Carl

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