domingo, mayo 24, 2026

El peronismo "no tocaría nada" de la motosierra de Milei


Aníbal Fernández, impulsor de la candidatura presidencial de Kicillof, se sinceró en Gelatina.

 El dirigente peronista y exfuncionario kirchnerista Aníbal Fernández dijo, ante una consulta en el programa de streaming Gelatina, que en un eventual recambio de gobierno “no tocaría nada” del ajuste y las reformas hechas por Milei. Se trata de una orientación general del peronismo, no solo como lo muestran los realineamientos en curso y las declaraciones de sus principales dirigentes, sino por cómo actúa ahora siendo cómplice del gobierno libertario. En la interna del PJ, Fernández impulsa la candidatura presidencial de Kicillof.
 En su intervención, Fernández dijo que “el esfuerzo que le hizo hacer al pueblo argentino no se puede dilapidar”. Toda una valoración positiva del gobierno, porque el ajuste lo paga solo el pueblo trabajador mientras los grandes capitalistas se reconvierten a importadores o mudan sus inversiones hacia sectores como la energía o la especulación financiera. Por eso no hay nada que “dilapidar”; simplemente no se avanzó ni un centímetro en resolver los verdaderos problemas del país, como el peso de la deuda usuraria, y por eso ni siquiera es real que haya superávit fiscal. El único “logro” de Milei es haberle impuesto un fuerte retroceso al movimiento obrero, y eso es lo que el peronismo no quiere dilapidar. 
 Cuando Pedro Rosemblat le señala que es una definición fuerte, agregó que revisaría “pedacito por pedacito” lo aplicado por Milei. Pero no se refirió a los aspectos antiobreros de la agenda libertaria; dejó en claro que solo modificaría aquellas medidas que son contraproducentes para ciertos sectores del capital: “¿Cómo no vas a atender a la industria, seguir dejando que caigan las pymes, que el campo se deshaga en pedazos, continuar con la apertura indiscriminada de importaciones?”, señaló. Si se trata de defender a esas patronales, la reforma laboral llegó para quedarse. 
 Fernández, al igual que muchos otros dirigentes peronistas, se hizo eco del reclamo de exponentes de la burguesía industrial y agraria afectados por la política económica aperturista y recesiva de Milei. Industriales como Paolo Rocca o Madanes –quien está en pie de guerra contra los trabajadores de Fate- piden un giro económico que implique avanzar en una devaluación que reviente los salarios y encarezca las importaciones, para estar en mejores condiciones de competir en el mercado local y mundial. Asimismo, reclaman otros tipos de medidas proteccionistas como aranceles y subsidios. 
 Los capitalistas agrarios también piden una devaluación para recibir una mayor cantidad de pesos por la liquidación de la cosecha, así como la eliminación de las retenciones. Axel Kicillof, gobernador de la provincia de Buenos Aires y a quien Fernández definió en su alocución como alguien “serio” y “honesto”, viene de pronunciarse a favor de una rebaja de las retenciones en un evento de Expoagro, donde compartió mesa con Mauricio Macri. 
 Estas definiciones no solo muestran que el peronismo busca candidatearse como una variante digerible para el gran capital, sino que expresan una orientación de colaboración que fortalece a Milei y le da aire en plena crisis política para pelear por su reelección. Por eso es un operativo reaccionario la presión para que la izquierda se sume a un "frente anti Milei" con el peronismo. La única vía para derrotar al gobierno y revertir las reformas antiobreras es seguir el ejemplo de los rebelados obreros y campesinos de Bolivia. A raíz de esto cobra relevancia la propuesta que hizo el Partido Obrero de avanzar en la organización de una asamblea nacional del Frente de Izquierda-Unidad que convoque al movimiento obrero y a los luchadores a debatir una salida a la crisis del país y a hacer realidad la consigna "Fuera Milei".

 Prensa Obrera

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