viernes, julio 17, 2026

El nuevo plan contra el "terrorismo" de izquierda de Trump y Rubi


El canciller Pablo Quirno y el secretario de Estado yanqui, Marco Rubio

 Con la adhesión de Milei y otros derechistas, el gobierno yanqui impulsa el espionaje y la represión.

 Con el impulso del gobierno estadounidense, este jueves 16 se llevó a cabo en Washington una cumbre para coordinar operaciones de inteligencia y de seguridad de distintos Estados en la persecución de la "extrema izquierda". La apertura estuvo a cargo del titular del Departamento de Estado, Marco Rubio. Entre los participantes estuvieron el canciller argentino Pablo Quirno, quien habló en el almuerzo de la cumbre, y el subsecretario de la Side, José Lago Rodríguez. 
 Después de evocar organizaciones armadas de las décadas del 60 y el 70, como los Tupamaros uruguayos y los Montoneros argentinos, Rubio dijo que "hoy nos enfrentamos a una nueva ola de este mal". Más exactamente, el secretario de Estado puntualizó que "el izquierdismo" es "un mal distintivo y único. Siempre ha estado impulsado por un odio -por encima de todo- hacia la civilización misma. Es una rebelión de lo peor contra lo mejor (sic), una rebelión de los débiles y cobardes contra los fuertes y buenos". 
 Bajo estas coordenadas realmente caricaturescas, se prepara el ataque. 

 Antecedentes

 En septiembre de 2025, el gobierno estadounidense declaró al movimiento Antifa -conjunto de organizaciones que realizan movilizaciones y acciones de autodefensa contra la extrema derecha- como organización antiterrorista. Poco después, se dictó el Memorándum 7 que habilita a las fuerzas de seguridad e inteligencia a desmantelar esos grupos y redes. A mediados de este año, la Casa Blanca emitió un cable a una veintena de países -incluyendo Argentina- consultando sobre distintos activistas y organizaciones. 
 A su vez, la Estrategia de Contraterrorismo del mes de mayo apunta a un cambio de paradigma, trasladando el foco desde el combate al "islamismo" al del "narcotráfico" y los "grupos políticos seculares violentos cuya ideología es antiamericana, radicalmente pro-transgénero y anarquista". Como se ve, del mismo modo que las definiciones de "islamismo" y "narcotráfico" son suficientemente elásticas para englobar a cualquier enemigo de la Casa Blanca, lo mismo ocurre con la fiebre antiizquierdista del gobierno estadounidense. Bajo los criterios de Trump y Rubio, se puede rotular como terrorista a casi cualquier tipo de manifestación antiimperialista, antifascista, ambiental, de las mujeres y diversidades, por las libertades democráticas o huelga con piquetes.
 El gobierno norteamericano, además, lleva adelante una feroz persecución contra los migrantes y las organizaciones que los defienden. Para ello, se vale del ICE, la policía que actúa como fuerza de choque trumpista.

 Los mismos argumentos 

 Además del gobierno argentino, en la cumbre estuvieron presentes Israel y muchos Estados europeos. Finalmente, más allá de sus cruces con Trump, estos últimos son los gobiernos que se han destacado en la persecución del activismo propalestino.
 En el caso del gobierno argentino, viene reforzando el presupuesto de la Side, puso en pie un Centro Antiterrorista y utiliza el rótulo de "terrorismo" contra manifestantes populares, como ocurrió en el caso de las protestas contra la Ley de Bases y contra la reforma laboral, que derivó en el encarcelamiento de Milton Tolomeo y Eneas Gallo. 
 En los años 60 y 70, el imperialismo yanqui impulsó toda clase de golpes de Estado en América Latina y la coordinación represiva de las dictaduras militares (el Plan Cóndor), con el argumento de la lucha contra el comunismo. Trump, Rubio y sus aliados retoman ese hilo argumental para apuntar contra los que luchan contra sus planes bélicos, colonialistas y de ajuste. Pero esta lucha no se detendrá. 

 Gustavo Montenegro

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