martes, septiembre 02, 2008

Razones para luchar contra la Directiva europea de las 65 horas


El 11 de junio de 2008 el Consejo de Empleo, Política Social, Sanidad y Consumidores formado por los ministros de Trabajo de los países miembros de la Unión Europea acordó, por mayoría cualificada (1), una propuesta de modificación de la Directiva 2003/88 sobre “ordenación del tiempo de trabajo” actualmente en vigor.
Esta “contrarreforma” de la actual directiva cuenta con el visto bueno de las patronales europeas y catalanas (2), y pretende ser un instrumento que permita a los diferentes Estados miembros flexibilizar aún más el tiempo de trabajo y legalizar pactos individuales entre trabajador y empresa (esto es, al margen de la legalidad y de los convenios colectivos vigentes en el estado español y otros países europeos), donde el trabajador, por un determinado período, renuncia a su jornada máxima de 40-48 horas, consintiendo en trabajar hasta 65 horas semanales, sin contraprestación salarial alguna por este mayor esfuerzo de trabajo.
Cierto es que a fecha de hoy, esto sólo es una propuesta, y debe pasar diversos filtros burocrático-políticos, entre ellos la aprobación del Parlamento Europeo para llegar a convertirse en una disposición obligatoria para los Estados de la U.E.
Ahora bien, no es menos verdad que el procedimiento (3) establecido para aprobar esta directiva es poco menos que un laberinto de trámites kafkianos, un auténtico galimatías que tiene como único objetivo facilitar que el Parlamento apruebe la propuesta del Consejo, y en cambio obstaculizar hasta la extenuación el veto parlamentario. Es un procedimiento diseñado, pues, para acentuar la sumisión del Parlamento (elegido por sufragio directo de los ciudadanos de la Unión) respecto de los poderes ejecutivos de los países de la Unión (el Consejo).
Si además tenemos en cuenta la actual hegemonía de las derechas en los diferentes gobiernos europeos (algunas con rasgos de extrema derecha, como el caso italiano) y un Parlamento Europeo elegido por sólo el 30% del electorado de la U.E., donde las fuerzas de derecha tienen casi el 50% de los escaños y la representación de la izquierda está dominada por el social-liberalismo más descafeinado, será muy difícil obtener las mayorías cualificadas necesarias para rechazar la propuesta de las 65 horas sino se desarrolla una masiva y enérgica movilización de la clase trabajadora europea.
Así, hay que dar por hecho que, si nos limitamos a confiar en el “funcionamiento” de las “instituciones europeas”, la directiva de las 65 horas será una realidad y se habrá consumado una inflexión histórica en la lucha por la reducción del tiempo de trabajo, la justicia y el progreso social.

Las principales claves de la propuesta de modificación de la Directiva

La Directiva sometida al proceso de modificación en curso fue aprobada el 4 de noviembre del 2003 y su contenido ya reflejaba el objetivo de la patronal europea de “flexibilizar” y aumentar la duración del tiempo de trabajo. Si bien mantenía el límite de la “duración media” (4) del trabajo semanal en 48 horas de la Directiva precedente, introduce en el artº. 22 “Disposiciones varias” la posibilidad “del consentimiento del trabajador a nivel individual para exceder dicho límite”, así como su reexamen por el Consejo antes del 23 de noviembre del mismo año, fijando de este modo su carácter provisional.
La presión de la patronal europea para revisarla y modificarla ha sido desde entonces constante. En el Consejo de la UE en marzo del 2005 se acordó en la llamada estrategia de Lisboa “dotarse de los medios para cumplir los objetivos de crecimiento y de empleo”, subterfugio que ha sido utilizado para impulsar la revisión de la Directiva. Las diferencias entre las diversas delegaciones gubernamentales sobre el alcance y contenido de la revisión explica su bloqueo durante un tiempo. Finalmente, una mayoría formada por los gobiernos de la derecha y algunos gobiernos socialdemócratas ha conseguido vencer la “débil oposición” de una minoría de gobiernos, entre ellos el español, y alcanzar la actual propuesta de modificación.
La propuesta propone modificar, entre otros, los siguientes artículos de la Directiva:
Se añade el Artº 2 bis con el título “Tiempo de atención continuada”. En el se establece que “el periodo inactivo del tiempo de atención continuada no se considerará tiempo de trabajo”, a menos que la legislación nacional o, de conformidad con la legislación o las prácticas nacionales, un convenio colectivo o un acuerdo entre interlocutores sociales dispongan de otro modo.
La aplicación de este artículo, que entra en contradicción con una amplia jurisprudencia que considera el tiempo de guardia como jornada laboral sin distinguir entre periodos activos o inactivos, significaría un grave deterioro de las condiciones de trabajo y salario para todos aquellos colectivos, médicos, personal sanitario, bomberos, etc., que deben realizar guardias que incluye lógicamente periodos de descanso en el puesto de trabajo y que dejarían de ser considerados como tiempo de trabajo.
Se modifica el Artº 22 con el título “Disposiciones varias” donde se establece la posibilidad de la firma de un contrato individual de trabajo donde el trabajador consienta a trabajar en una semana 60 horas, calculadas como promedio durante un periodo de 3 meses (lo que permite trabajar más de 60 horas en alguna de las semanas…); o trabajar 65 horas en los casos que el periodo inactivo del tiempo de atención continuada se considere jornada laboral de conformidad con el Artº 2bis.
Previamente en el mismo el artº se introduce el apartado b) que de manera hipócrita establece que “ningún trabajador sufra perjuicio por parte del empresario por el hecho de no estar dispuesto a dar su consentimiento para efectuar dicho trabajo o de retractarse de su consentimiento por cualquier motivo”. Es obvio que no ofrece ninguna garantía al trabajador puesto que en general este no se halla en condiciones de oponerse a las pretensiones del empresario, bajo la presión del paro y la precariedad, y en el marco de una negociación individual sin límites mínimos previstos por la ley o los convenios colectivos.
El envoltorio de la propuesta de directiva destila un discurso hipócrita salpicada de buenas intenciones, para de esta manera hacer tragar mejor la amarga píldora, así se introduce un nuevo artª 2 ter con el título “Conciliación de la vida profesional y familiar” donde se dice: “los Estados miembros animarán a los interlocutores sociales a que celebren, en el nivel adecuado y sin perjuicio de su autonomía, acuerdos destinados a mejorar la conciliación entre la vida profesional y familiar. ¡Como si fuera posible conciliar trabajo y familia con jornadas de 60 o más horas!! Pero el cinismo no se detiene ahí, en la primera consideración que encabeza la propuesta de modificación se refiere a que la comunidad europea “Ha de apoyar y completar la acción de los estados miembros, con vistas a mejorar el entorno de trabajo para proteger la salud y seguridad de los trabajadores”. ¡Como si hubieran descubierto el nuevo “elixir de la salud” con la prolongación a jornadas extenuantes de 60 o más horas a la semana!
También deben abordarse algunas de los efectos negativos que no se mencionan en la propuesta de directiva:

Veamos algunas consecuencias salariales del incremento de jornada semanal:

Aunque la aplicación de la directiva de 65 horas no supere el límite legal en el cómputo anual, se produce un abaratamiento de las horas trabajadas al considerarse y pagarse como horas ordinarias aquellas que excedan de las 40 horas y que se abonaban anteriormente como horas extraordinarias o con pluses de trabajo en festivo.
Sí además, a causa de la precariedad de los contratos y el difícil control sobre los mismos, se supera el límite de horas en el cómputo anual sin contraprestación salarial, se produce en la práctica una reducción salarial al trabajar más horas por el mismo salario.
Las consecuencias en la siniestralidad laboral: Aunque el número de horas al año no se incremente, la posibilidad de realizar semanalmente 60-65 horas implica un aumento del cansancio y el desgaste del trabajador, lo que tendrá un efecto directo en su riesgo de padecer accidentes y enfermedades laborales. Todo ello comportará un mayor gasto sanitario y deterioro de los servicios públicos de la salud, teniendo en cuenta que no se prevé un incremento de la inversión para medidas preventivas por causa de la directiva (no tenemos constancia de ello), y tampoco está previsto asumir el coste de la mayor asistencia sanitaria que requerirá el deterioro de la salud de los trabajadores tras inhumanas jornadas de trabajo.
En cuanto al proceso de aplicación de esta Directiva con carácter general hay que precisar:
NO es directa y automáticamente aplicable, para que sea efectiva la directiva debe ser convertida en ley nacional por cada Estado miembro ("transposición de la directiva"),
Cada Estado miembro está obligado a transponer la directiva a su normativa nacional, en un determinado plazo.
Si el Estado miembro no respeta el plazo, la directiva puede ser directamente aplicada por los ciudadanos como si se tratase de una ley nacional.

La aplicación de la propuesta de Directiva en el estado español

En relación a la aplicación de la propuesta de Directiva en el marco de la legislación sobre la ordenación del tiempo de trabajo en el estado español debemos tener en cuenta que la actual regulación española permite jornadas semanales superiores a 40 horas, siempre que no se supere la jornada anual de 1.826 horas y veintisiete minutos (5) (que equivale al promedio semanal de 40 horas), siempre que se respeten algunos límites generales como un descanso obligatorio de 12 horas entre el fin de una jornada y el inicio de la siguiente, y un descanso mínimo semanal de 36 horas (un día y medio).
En el encaje de la propuesta de Directiva con la legislación española hay que considerar que dicha propuesta no menciona límites ni descansos obligatorios (simplemente "autoriza" el incremento de jornada máxima semanal), habla de jornada semanal y no de jornada anual, cuando en la legislación española la jornada se mide por el número de horas anuales que permite una gran flexibilidad en la distribución de la jornada a lo largo del año (hay que añadir que en materia de flexibilidad de jornada muchos convenios empeoran la ley).
Además, debe tenerse en cuenta que, al margen de las 1.826 horas 27 minutos anuales que permite la ley española, existe el límite legal de 80 horas extras anuales. La propuesta de directiva no hace distinciones entre jornada ordinaria o extraordinaria; así que perfectamente sería posible una "aplicación a la española" de la directiva, en el sentido de eliminar o ampliar el tope máximo legal de horas extras, para facilitar la posibilidad de incrementar las semanas de 60-65 horas, en detrimento de las semanas de 40 horas, en la distribución anual de jornada.
Si bien la propuesta de directiva del Consejo no obliga a los Estados miembros a incrementar la jornada máxima de 40-48 hasta 60-65 horas, les autoriza a incrementar este límite hasta las 60-65 horas en cómputo semanal, de forma que ésta pueda ser legal mediante "pacto" individual entre trabajador y empresario. Y, aunque los convenios colectivos podrían establecer una jornada más baja que las 60-65 horas, si estos no dicen nada al respecto el pacto individual de 60 horas semanales será legal.
En resumen, la propuesta de directiva significa un aumento de la flexibilidad de la distribución de la jornada anual y un abaratamiento de los costes salariales (ahorro de horas extras y pago de pluses en festivos), y en las actuales condiciones de contratos precarios y desprotección del trabajador frente al patrono puede significar, en la práctica, la superación del límite de la jornada anual legal.
También hay que advertir que recientes sentencias de los tribunales de la UE, en consonancia con la filosofía de la directiva “Bolkenstein”, allanan el camino para que empresas de otros países de la UE que prestan sus servicios en España contraten trabajadores de sus países de origen con las condiciones de la Directiva de las 65 horas (si esta ha sido incorporada en la legislación de su país), aunque el estado español no la incorpore de momento (6).
No hay que ser profeta para prever que bajo la amenaza de deslocalizar empresas a aquellos países que hayan incorporado a su legislación nacional la nueva Directiva, o con la posibilidad de contratar trabajadores de dichos países que acepten los términos de la Directiva, la presión para aplicarla en el mercado laboral del estado español será enorme. En estas condiciones el desplazamiento del gobierno español desde su tibia oposición inicial hacia la plena aceptación de la nueva Directiva es un peligro real a corto-medio plazo.

La Directiva, la crisis económica y la UE
La explosión de la crisis financiera internacional y su rápido traslado al conjunto de la economía, particularmente en la Unión Europea donde algunos de sus miembros se encuentran al borde de la recesión, ha acentuado la ofensiva de los gobiernos contra las condiciones económicas y sociales de la clase trabajadora para imponer una salida beneficiosa para el capital. En esta ofensiva del neoliberalismo europeo la modificación de la Directiva es uno de sus objetivos más importantes.
El conflicto histórico entre las fuerzas del capital y el trabajo en la disputa por la plusvalía se refleja una vez más en los salarios y la duración del tiempo de trabajo. Durante el actual periodo de ofensiva y hegemonía del neoliberalismo se ha producido una amplia redistribución de la riqueza a favor de las empresas, del capital, no sólo ha disminuido el porcentaje de los salarios en el conjunto de la renta de los países y han crecido las desigualdades, también se ha producido una inflexión en la tendencia hacia la reducción del tiempo de trabajo. Mediante la aplicación de contrarreformas en la legislación laboral se han deteriorado las condiciones generales de trabajo y han retrocedido los derechos laborales.
En el estado español, la negociación colectiva en grandes empresas del automóvil como SEAT, FASA REANAULT, o de sectores como el Convenio del Metal de Barcelona, etc.., (que marcan una referencia hacia el resto de empresas y sectores), y en gran medida gestionada y pactada por los sindicatos mayoritarios, ha concluido con graves concesiones a los objetivos de moderación salarial, flexibilidad y productividad de las empresas. Las consecuencias sobre el tiempo de trabajo y su ordenación han sido brutales, primero disminuyeron y se espaciaron las reducciones en la jornada anual de trabajo en los acuerdos de convenio colectivo, a continuación se vinculó la reducción de jornada a fórmulas de flexibilidad, en materia de turnos, trabajo en festivos, “saco de horas flexible”, etc., dando lugar a la reversión del proceso de reducción del tiempo de trabajo. En la actualidad, las cifras de jornada diaria, semanal y anual que establecen la ley y los convenios son cifras virtuales. En la práctica, la jornada laboral media ha aumentado y crece sin control. Además, la política de moderación salarial, y la disminución de poder adquisitivo de los salarios, ha empujado a muchos trabajadores a ampliar su jornada laboral con tal de complementar su salario.
El discurso que hace el Presidente de gobierno francés Sarkozy contra la ley de las 35 horas en su país “para que los trabajadores trabajen más y así puedan enriquecerse” es de un cinismo y falsedad insuperables. En realidad sucede todo lo contrario, el incremento de la jornada de trabajo crea excedentes de empleo, incrementa el paro y aumenta la competencia entre trabajadores por conseguir un empleo; bajo la presión del paro y la precariedad en los contratos los empresarios contienen y reducen los salarios, en estas condiciones los trabajadores que buscan empleo son contratados en peores condiciones económicas que les empuja a realizar mayores jornadas de trabajo… En definitiva, la disminución del salario/hora y la ampliación de la jornada son términos de una misma ecuación.
El estallido de la actual crisis ha puesto de nuevo al desnudo las contradicciones del sistema capitalista en su versión neoliberal. En efecto, las políticas de moderación salarial, de mayor flexibilidad, de ampliación de la jornada de trabajo, de retroceso de los derechos y prestaciones sociales, no se ha reflejado en la disminución de precios de los productos, ni en el incremento de las inversiones, que debían facilitar el desarrollo económico y un posterior beneficio general tal como prometían los ideólogos y políticos neoliberales. Al contrario, la gigantesca apropiación de plusvalía por las empresas y bancos fruto de la sobreexplotación de la clase trabajadora se ha dirigido a la especulación financiera, energética, de materias primas y alimentos, o bien hacia aquellos negocios como la construcción, etc., donde podía obtenerse grandes beneficios a corto plazo.
La crítica de las causas de la crisis económica y la reflexión sobre las alternativas para salir de la crisis plantean una primera conclusión: hay que abandonar radicalmente la política económica y social neoliberal y su amplio recetario antisocial. Hay que restringir, regular, controlar, fiscalizar y penalizar los movimientos de capital. Debe cortarse de raíz el amplio abanico de burbujas especulativas.
Ante el fracaso evidente del mercado para satisfacer las necesidades humanas básicas debe impulsarse la intervención pública en la economía. Ante los procesos privatizadores de sectores estratégicos y servicios públicos que causan burbujas especulativas, el encarecimiento y deterioro de dichos servicios, dificultando su acceso a sectores crecientes de la población, no cabe otra política que invertir el proceso y recuperar su control y propiedad pública.
Combatir la recesión exige políticas de inversión pública para aumentar la cobertura de las necesidades sociales, impulsando un desarrollo económico de carácter social y sostenible, en fin, implica estimular el consumo interno, para entre otras necesidades poder acceder a una vivienda barata y de calidad, lo cual exige terminar con las políticas de moderación salarial y reemprender la senda del bienestar social, empezando por recuperar los derechos perdidos, y dando un nuevo impulso a los objetivos por reducir la jornada a 35 horas, 32 horas , incluso menos.
Sin embargo, en la Unión Europea, cualquier crítica a un neoliberalismo enfermo y agotado, cualquier alternativa razonable para la superación de la crisis económica tropieza con el modelo neoliberal de su propia construcción, el rol del euro, el despótico papel del Banco Central Europeo que en su obsesión por control de la inflación aumenta brutalmente los tipos de de interés, con la extorsión que esto significa para millones de trabajadores y trabajadoras europeos atrapados de por vida con las hipotecas de sus viviendas, el dogmatismo sobre el déficit cero, la sacralización del mercado y la satanización de lo público, la privatización y liberalización sistemática de los servicios públicos, la “desregulación laboral” eufemismo de la pérdida de los derechos sociales y laborales, la aprobación de la “Directiva de la vergüenza” para el internamiento y retorno masivo de la inmigración, y como no, ampliar la jornada laboral a 60-65 horas, empezando por quienes sin posibilidad de defensa o en inferioridad de condiciones “acepten” trabajar ese horario, para una vez introducido avanzar en su generalización….
Eso sí, cuando alguna entidad financiera quiebra y amenaza arrastrar consigo al conjunto del sistema, los abanderados del neoliberalismo desde el jefe del imperio Sr. Bush al laborista Sr. Brown no dudan en transgreder los sagrados principios neoliberales, interviniendo dichos bancos, nacionalizando, es decir, socializando una vez más las pérdidas ocasionadas por la avaricia del capital.
La agudización de la crisis, su dimensión y profundidad, van a sacudir las bases y mitos intocables sobre los que se ha construido la UE. Entre las perspectivas que se nos ofrecen para salir de la crisis, una es la que defienden los actuales gobiernos: avanzar ciegamente hacia el abismo social, dar un salto mortal hacia la barbarie. Prisioneros en la trampa “neoliberal” en que se ha convertido la UE repetirán todos juntos hasta la saciedad que no hay otro camino posible, ellos los mismos gobiernos, fuerzas políticas, bancos y empresas que han demostrado su fracaso y falta de legitimidad para ofrecer ninguna alternativa.
En esta grave situación, hay que salir de la trampa, hay que cortar el “nudo gordiano”. No lo harán las fuerzas del sistema, sólo la clase trabajadora, la ciudadanía que sufre los estragos de la crisis pueden y deben tomar en sus manos la elaboración de otras perspectivas, de otras alternativas que nos permitan superar la crisis y acabar con el sistema capitalista que las causa y reproduce.
En esa tarea de levantar una alternativa socialista a la crisis capitalista, de reconstruir Europa sobre otras bases, una Europa de los trabajadores/as y de los pueblos, democrática, socialista, confederal y solidaria, la resistencia en lo inmediato a la ofensiva neoliberal por implantar la nueva Directiva no es una cuestión menor, al grito de “LA DIRECTIVA NO PASARÄ” hay que articular un amplio movimiento social que, por la lógica del desarrollo de la crisis, puede favorecer la construcción de la alternativa y de una nueva perspectiva global.

Es la hora de movilizarse contra la Directiva de las 65 horas

A pesar de la pasividad de la burocracia sindical de la CES, las graves consecuencias laborales de la Directiva ha terminado por disparar la alarma social. Llama la atención, que hasta las direcciones estatales de sindicatos como CCOO y UGT que se han distinguido por su “pactismo” y tolerancia con los objetivos antisociales de la patronal y los gobiernos de España, hayan tomado una posición de denuncia de la Directiva y planteado, al menos en el caso de CCOO, la necesidad de movilizarse a escala europea para bloquear la Directiva.
La extrema precariedad en el mercado laboral español que afecta a un tercio de los asalariados/as, el peso minoritario de las grandes y medianas empresas en un mar de pequeñas empresas con millones de trabajadores atomizados y alejados de todo movimiento sindical; junto a la debilidad organizativa de los propios sindicatos, forman un campo abonado para que la Directiva de las 65 horas se generalice y consolide, lo que debilita aún más el poder de negociación de los grandes sindicatos y en consecuencia amenazando el status privilegiado de la burocracia sindical. Acaso sea ésta la causa del rechazo de CCOO y UGT a la Directiva de las 65 horas…
Sean cuales sean las razones para oponerse y movilizarse contra la Directiva, bienvenidas son. Sin embargo hay razones para desconfiar de la capacidad de decisión y movilización de los grandes sindicatos. ¿Serán capaces de tensar los músculos de la movilización después de un largo periodo de no ejercitarse en la lucha social más allá de las empresas? La convocatoria de un paro simbólico entre 5 y 15 minutos a escala Europea en ocasión de la Jornada Mundial por el Trabajo decente prevista para el 7 de octubre es claramente insuficiente para ganar el pulso a los gobiernos europeos pro-Directiva, y demuestra una vez más la bancarrota ideológica y moral en que se han hundido los dirigentes de la CES.
A pesar de la debilidad de los términos de la convocatoria, lo mas razonable para los sectores más combativos de la clase trabajadora dentro y fuera de los grandes sindicatos, para las organizaciones de la izquierda sindical anticapitalista, es tomar esa convocatoria como un punto de apoyo para crear las condiciones para una movilización más duradera y enérgica. En efecto, para preparar mejor la movilización internacional sería positivo impulsar movilizaciones previas a escala de empresas, sectores, comunidades y estados. Nada impide que en aquellas empresas, sectores o países europeos donde hay mejores condiciones para la movilización social general se reconvierta la convocatoria del 7 de octubre en acciones de paro más contundente, incluso de huelga general.
Todas aquellas iniciativas que se dirijan a preparar las acciones contra la Directiva, a través de métodos unitarios y asamblearios, como la convocatoria de Asamblea que impulsan un amplio abanico de organizaciones sindicales, plataformas, redes y trabajadores/as a celebrar el próximo 9 de septiembre en Barcelona (7), son fundamentales para el éxito y continuidad de la movilización, para hacer realidad el objetivo de ¡La directiva no pasará!
En cualquier caso, teniendo en cuenta que el proceso de discusión de la propuesta de modificación de la Directiva en las instituciones europeas puede extenderse durante varios meses, la movilización de octubre debe servir para preparar nuevas y más contundentes movilizaciones.
¡La directiva de las 65 horas no debe pasar! ¡No a retroceder a las condiciones sociales del siglo XIX¡ ¡Hay que exigir al gobierno Zapatero que en ningún caso se aplicará en España dicha Directiva, bajo amenaza de huelga general!
Existen múltiples casos de excepciones en la relación entre las normas y leyes de la UE y su aplicación en cada uno de los estados. No hay excusa posible, y en cualquier caso, ante una UE que muestra su verdadera faz retrógrada y antisocial, que persiste y enroca en las políticas neoliberales, sólo cabe preparar la desconexión.
Ante un tren que se dirige al abismo social, cuyos maquinistas están ebrios del dogma neoliberal, sin poder frenar porque los seguros están bloqueados, lo más sensato es desenganchar el vagón, antes que sea demasiado tarde…
Pero no debemos quedarnos aquí, no sólo debemos decir NO a las 65 horas y conformarnos, pues, con la actual jornada de 40 horas: debemos luchar para avanzar y, por tanto, para implantar la jornada de 30, 32, 35 horas semanales sin reducción salarial, en todos los sectores (8). No podemos permitirnos abandonar esta importante reivindicación histórica, debemos impedir que las decisiones antisociales de gobiernos como el de de Sarkozy constituyan el epitafio definitivo de la lucha por reducir la jornada laboral, como medida para la mejora efectiva de las condiciones de trabajo y de salario, y para luchar contra el desempleo y la precariedad, especialmente ante la crisis económica actual.

Firman (9): Ivan Escofet, José Antonio González Espada, Juan Montero y Diosdado Toledano, miembros de la Asociación Socialismo XXI.

Notas:

1. Las delegaciones de Bélgica, Chipre, Grecia, España y Hungría no dieron apoyo a la propuesta de modificación de la directiva y expresaron su posición en una declaración conjunta que se anexa (A). Llama la atención la incongruencia entre los términos de la propia declaración y el hecho que no votaran contra la propuesta de modificación.
2. Las patronales catalanas Fomento del Trabajo, Cecot y Pimec además de expresar que ven con “buenos ojos” la propuesta de modificación de la Directiva rechazaron la crítica que desde el Gobierno del PSOE se había formulado a esta propuesta (ver ed. “El País” 17 de junio 2008).
3. El procedimiento para la aprobación de una Directiva está regulado por el artículo 251, que describimos a continuación:
4.Cuando en el presente Tratado, para la adopción de un acto, se haga referencia al presente artículo, se aplicará el procedimiento siguiente.
5. La Comisión presentará una propuesta al Parlamento Europeo y al Consejo.
El Consejo, por mayoría cualificada, previo dictamen del Parlamento Europeo:
si aprobara todas las enmiendas contenidas en el dictamen del Parlamento Europeo, podrá adoptar el acto propuesto así modificado,
si el Parlamento Europeo no propusiera enmienda alguna, podrá adoptar el acto propuesto,
en los demás casos, adoptará una posición común y la transmitirá al Parlamento Europeo. El Consejo informará plenamente al Parlamento Europeo de los motivos que le hubieran conducido a adoptar su posición común. La Comisión informará plenamente sobre su posición al Parlamento Europeo.
Si, transcurrido un plazo de tres meses desde esa comunicación, el Parlamento Europeo:
a) aprobara la posición común o no tomara decisión alguna, el acto de que se trate se considerará adoptado con arreglo a esa posición común;
b) rechazara, por mayoría absoluta de sus miembros, la posición común, el acto propuesto se considerará no adoptado;
c) propusiera enmiendas de la posición común por mayoría absoluta de sus miembros, el texto modificado será transmitido al Consejo y a la Comisión, que emitirá un dictamen sobre estas enmiendas. Si en un plazo de tres meses desde la recepción de las enmiendas del Parlamento Europeo, el Consejo aprobara por mayoría cualificada todas ellas, se considerará que el acto de que se trate ha sido adoptado en la forma de la posición común así modificada; no obstante, el Consejo deberá pronunciarse por unanimidad sobre aquellas enmiendas que hayan sido objeto de un dictamen negativo de la Comisión. Si el Consejo no aprobara todas las enmiendas, el presidente del Consejo, de acuerdo con el presidente del Parlamento Europeo, convocará en el plazo de seis semanas una reunión del Comité de Conciliación.
El Comité de Conciliación, que estará compuesto por los miembros del Consejo o sus representantes y por un número igual de representantes del Parlamento Europeo, procurará alcanzar un acuerdo sobre un texto conjunto, por mayoría cualificada de los miembros del Consejo o sus representantes y por mayoría simple de los representantes del Parlamento Europeo. La Comisión participará en los trabajos del Comité de Conciliación y adoptará todas las iniciativas necesarias para favorecer un acercamiento de las posiciones del Parlamento Europeo y del Consejo. Al realizar esta misión, el Comité de Conciliación examinará la posición común sobre la base de las enmiendas propuestas por el Parlamento Europeo.
Si en el plazo de seis semanas después de haber sido convocado, el Comité de Conciliación aprobara un texto conjunto, el Parlamento Europeo y el Consejo dispondrán cada uno de seis semanas a partir de dicha aprobación para adoptar el acto en cuestión conforme al texto conjunto, pronunciándose respectivamente por mayoría absoluta de los votos emitidos y por mayoría cualificada. Si cualquiera de ambas instituciones no aprobara el acto propuesto dentro de dicho plazo, éste se considerará no adoptado.
Si el Comité de Conciliación no aprobara un texto conjunto, el acto propuesto se considerará no adoptado.
Los períodos de tres meses y de seis semanas a que se refiere el presente artículo podrán ampliarse, como máximo, en un mes y dos semanas, respectivamente, a iniciativa del Parlamento Europeo o del Consejo.
El cálculo de la “duración media” se establece durante un periodo de 4 meses, lo que implica un considerable grado de flexibilización de la jornada semanal.
La definición de las horas anuales que se corresponden con una jornada semanal de 40 semanales, llevó una amplia controversia sindical/política anterior a la propia promulgación de la Ley de 40 semanales en el estado español en junio de 1983:
En el año 1.980 con la firma de Acuerdo Marco Interconfederal (AMI) entre UGT y la patronal, se estableció como punto de referencia llegar a la jornada de 40 horas semanales que significaban (1.880 horas anuales).
En el Programa para Elecciones Generales del 28 de octubre del 1982, el PSOE se comprometía a establecer por Ley las 40 horas semanales, que también las definía como (1.880 horas anuales)
En la negociación de Acuerdo Interconfedεραλ, συσχριτο πορ ΧΧΟΟ ψ ΥΓΤ εν φεβρερο δε 1983 χον λα πατροναλ σε δεφινι⌠ “A efectos de cómputo anual, la jornada semanal de cuarenta horas será de 1.826 horas y veintisiete minutos de trabajo efectivo”
La formulación para llegar a esta conclusión fue la siguiente:
365 días del año menos 30 días naturales de vacaciones, menos 48 domingos y menos 13 festivos (se entiende que uno está incluido en el periodo de vacaciones) = 274 días.
274 : 6 días a la semana = 45,66 semanas efectivas de trabajo.
45,66 X 40 h.= 1.826 horas y veintisiete minutos.
● El de 29 de junio de 1.983 el gobierno del PSOE aprobó la Ley de fijación de la jornada máxima legal en cuarenta horas y de las vacaciones anuales mínimas en treinta días. La Ley quedo definida de la forma siguiente: “La duración máxima de la jornada ordinaria de trabajo será de cuarenta horas semanales de trabajo efectivo.”
Posteriormente en la Reforma laboral de 1994 es cuando se modifica esta Ley y se incorpora lo del computo anual que queda definido de la forma siguiente: “La duración máxima de la jornada ordinaria de trabajo será de cuarenta horas semanales de trabajo efectivo de promedio en cómputo anual”.
(6) Tres recientes sentencias del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas, conocidas como “Laval”, “Viking Lines“ y “Ruffert”, aplican los criterios de la "directiva Bolkenstein", a pesar de que ésta no se llegó a aprobar (¿para qué aprobar directivas si tenemos un tribunal que las aplica aunque no se aprueben?). La sentencia “Laval” condena una acción sindical legal de sindicatos suecos contra una empresa letona instalada en el país nórdico que retribuía a sus trabajadores letones en relación, no a los convenios colectivos del lugar de trabajo, sino del país báltico. La sentencia “Viking Lines” no estima ajustada a derecho la actuación de un sindicato de marineros finlandeses, que solicitaban que no se permitiese matricular en Estonia un buque de su país con el objetivo de burlar la aplicación de los convenios colectivos de Finlandia. Por último, la sentencia “Ruffert” señala como no ajustada a derecho la normativa del Estado alemán de Baja Sajonia que imponía la obligación de realizarse contratos públicos con empresas que retribuyan en relación al salario mínimo del convenio colectivo de la zona, dando así la razón a una empresa polaca subcontratada del sector de la construcción que pretende abonar retribuciones de su país, prácticamente un 50% inferiores a las alemanas La Asamblea para organizar la campaña unitaria contra la modificación de la Directiva de las 65 horas está convocada para el 9 de septiembre a las 19 horas en el local de la “Casa de la Solidaritat”, Calle Vistalegre nº 15.
(8) En Anexo B se adjunta un cuadro-resumen sobre la implantación de jornadas máximas de 35 horas en España mediante convenios colectivos o mediante decisión de las Administraciones Públicas respecto de su personal laboral y funcionario. Según este cuadro, hasta 2001 sólo 1,35 millones de trabajadores en toda España tienen jornadas máximas de 35 horas, de los cuales más de la mitad pertenecen al sector público (Administraciones de Comunidades Autónomas, Ayuntamientos y Universidades).Ivan Escofet es militante del Psuc-Viu y miembro de FARGA (Fórum Anticapitalista de Reflexió i generació dÁlternatives), José Antonio González es abogado laboralista del “Colectivo Ronda” y afiliado a EUiA, Juan Montero sindicalista y activista de Xarxa contra els tancaments d’empreses i la Precarietat”, Diosdado Toledano es trabajador de SEAT, miembro de la Presidencia Federal de Izquierda Unida, y de FARGA..

España : se acabó la fiesta.

Durante años, la especulación inmobiliaria fue el deporte popular de millones de españoles; ahora, un millón de viviendas están vacías. El volumen de la deuda empresarial española representa el 106% del PIB (en Alemania, sólo el 58%). El 96% de los créditos hipotecarios españoles están contratados a interés variable (en EEUU, sólo el 12%).
Cuatro países de la eurozona se hallan sin disputa aguas abajo, económicamente hablando: Italia, Francia, Irlanda y España. En Gran Bretaña y Dinamarca se palpa ya también la crisis; Bélgica y Holanda están estancadas. La máquina exportadora alemana depende, para su salida, de esos y otros vecinos europeos en casi un 70%.
No son sólo síntomas, son los indicios clásicos de una recesión que, en el caso español, se traduce desde comienzos de año en cifras. La tasa de crecimiento cayó desde un promedio del 3,9% antes de fin de año al 0,8% en el primer trimestre de 2008 y al 0,1% en el segundo. El desencadenante principal ha sido el fin de un boom inmobiliario aparentemente sin fin.
Desde diciembre vienen cayendo las acciones de las empresas inmobiliarias y constructoras; algunas jornadas, la bolsa de Madrid ha perdido más del 4%. En julio, el número uno del sector inmobiliario, la constructora Martinsa-Fadesa, anunció insolvencia. Tras pérdidas de más del 15%, la cotización de sus acciones fue suspendida. Más de 170.000 viviendas y cerca de 29 millones de metros cuadrados de terreno edificable –que llegaron a valer diez mil millones de euros— pertenecen a la empresa.
Cuando estalló la burbuja y se esfumaron miles de millones, el mundo bancario español dejó caer a esta empresa, endeudada por 5,2 mil millones de euros, con resuelta impavidez. Todo un indicio, según habría de verse a no tardar: poco después, las acciones de las grandes empresas constructoras Ferrovial y Sacyr Vallehermosa quedaban tocadas, y enseguida vinieron las pérdidas de todos los principales bancos acreedores de Martinsa-Fadesa.
España ha vivido diez años de boom, siendo el motor de sus tasas de crecimiento anual, superiores al 3% en promedio, el sector inmobiliario y de la construcción. Se construía vivienda a un ritmo enloquecido: más de 5 millones sólo desde 2003, algo más que todo lo construido en ese tiempo en Alemania, Francia y Gran Bretaña tomadas de consuno. El producto de ese sector creció, entre 1996 y 2006, un 190%. Lo que ingresaba en el mercado inmobiliario, tenía salida fácil. El grueso de los españoles no quiere vivir de alquiler y prefiere la propiedad de casas, apartamentos y segundas residencias veraniegas. Extranjeros adinerados de los países de la UE pusieron de su parte invirtiendo en segundas residencias o en vivienda para la jubilación, proporcionando a su vez a la construcción en España un fuerte impulso.
Lo mismo que en los EEUU y en Gran Bretaña, tampoco para los empresarios y gestores inmobiliarios en España parecía haber freno alguno, tanto más cuanto que los intereses nominales cayeron a un nivel inauditamente bajo. De modo que los españoles compraron inmuebles como posesos, y como posesos se endeudaron. Bancos y cajas de ahorros otorgaron regularmente créditos hipotecarios a la gente, la mayoría de los cuales, empero, no conforme a los precios de mercado del momento, sino fundados en estimaciones de todo punto sobrevaloradas realizadas por peritos (es decir, por agentes de la propiedad inmobiliaria). Muchos españoles se hicieron con casas y apartamentos a crédito, para, poco después, venderlos con beneficio. La especulación inmobiliaria se convirtió en un deporte popular, estimulando, de pasada, una fiebre consumista. En el sector inmobiliario se podía hacer una fortuna: todos esperaban precios cada vez más altos.
La otra cara de la medalla de la euforia: las empresas inmobiliarias llegaron a acumular, en sus negocios especulativos con edificios viejos y nuevos, unos 300 mil millones de euros de deuda. También las empresas ajenas al sector querían participar, y se libraron a la compra de inmuebles. Por consecuencia de lo cual, las deudas de las empresas españolas se dispararon hasta alcanzar la cifra de un 106% del PIB (en Alemania, ese valor es del 58%). En total, en los años del boom, un buen billón de euros fluyó en forma de créditos a los inversores, a los compradores de vivienda y a los empresarios de la construcción.
Desde comienzos de 2008, la Fiesta terminó para siempre. La crisis financiera internacional, la política de intereses altos del Banco Central Europeo (BCE) y el celo ahorrador, inducido por la crisis, de los bancos españoles gravitan pesadamente sobre los hipotecados. Nada menos que el 96% de la deuda por ellos contraída lo fue a interés variable (en los EEUU, sólo el 12%), de modo que habrá revisiones anuales de los intereses. Desde enero pasado, así pues, las cargas reales para millones de propietarios de vivienda españoles se han más que doblado. La morosidad y el volumen de impagados se disparan, lo que pone en aprietos, además de a la banca mediana, a las cajas de ahorros, las cuales, confiadas en una ventajosa evolución de los precios inmobiliarios, facilitaron créditos hipotecarios sin preguntar por la liquidez de sus deudores.
Apenas si puede sorprender que el número de permisos de construcción haya bajado desde enero en un 40%. Más de un millón de pisos y casas están vacíos, aparentemente invendibles o inalquilables, lo que representa un 4% de toda la vivienda en España. En varias zonas de un emporio del boom como fue Cataluña, más de la mitad de los inmuebles están a la venta, de modo que los precios de las casas, más que caer, se desploman. De promedio, el propietario de vivienda español tiene ahora una deuda de 140.000 euros.
Se está en puertas de un difícil, por no decir accidentado, aterrizaje de un sector de la construcción que había llegado a significar el 18% del PIB y que empleaba al 13% de la población activa. Cuando se haga balance a finales de 2008, dicen los expertos, se habrán perdido 85.000 empleos. Beneficiarios del auge de una década como los agentes autónomos de la propiedad inmobiliaria se sienten también gravemente amenazados: en 2007 tuvieron que echar el cierre 700 agencias inmobiliarias, y este año el número será sin duda mayor.
No es casualidad que la cifra oficial de desempleo, con un 10,5%, sea la mayor de la UE. Para 2009, algunos pronósticos llegan a dar incluso la cifra del 13%, lo que significaría 3 millones de españoles sin puesto de trabajo, un resultado que golpeará, sobre todo, a los 600.000 inmigrantes norteafricanos, que serán los primeros despedidos.
En marzo pasado, el gobierno Zapatero, dirigido por los socialistas españoles del PSOE, consiguió, aun si con apretado margen, imponerse en las elecciones parlamentarias y mantenerse en el poder. La crisis era perceptible, aun cuando todavía no figuraba en las estadísticas oficiales. Entre tanto, el jefe de gabinete se ha visto forzado a un programa de coyuntura. El Estado va a poner 60 mil millones de euros, y por lo pronto 20 mil millones para un programa de urgencia en 14 puntos que ha de servir preferentemente para la construcción de vivienda social: hasta ahora, la mayor inyección pública coyuntural de la UE. Se diría que, a diferencia de los dogmáticos ojizarcos de la bancada del gobierno berlinés, los españoles han comprendido al menos las urgencias del momento.

Michael Krätke, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO , es profesor de política económica y derecho fiscal en la Universidad de Ámsterdam e investigador asociado al Instituto Internacional de Historia Social de esa misma ciudad.

Traducción para www.sinpermiso.info: Amaranta Süss

Las conclusiones de la OMS o como "descubrir" la pólvora luego de 60 años de existencia

Por esas cuestiones típicas de la hipocresía neoliberal, hemos asistido en estos días a la presentación del informe Determinantes Sociales de la Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Leer en el año 2008 que especialistas de esa organización internacional con sede en Ginebra, declaran finalmente que salud y enfermedad se relacionan con las constantes situaciones de desigualdad e inequidad propias de un sistema de explotación y exclusión basado en el sometimiento de poblaciones enteras a los grandes intereses económicos, no deja de ser patética o cuanto menos indignante.
La Cuba socialista es el claro ejemplo de cómo un sistema político y económico pensado para el pueblo, puede generar un nivel de vida adecuado y un concepto de atención en salud que abarca sin exclusiones a todos y a todas.
"La combinación nefasta de pobres políticas sociales y circunstancias económicas injustas está matando a la gente a gran escala", afirmó el presidente de la Comisión de la OMS, Michael Marmot. Pero…a que le llama Marmot circunstancias económicas injustas? Son circunstancias? O le llama de esa manera a los ejes de las políticas neoliberales que justamente basan su accionar en la desigualdad económica, en la inexistente redistribución del ingreso, en el imperio de las multinacionales que empobrecen a la casi totalidad de la población de América latina, el Caribe, África y Asia avalados por los gobiernos locales? Son "circunstancias económicas" el hambre que padecen selectivamente más de 900 millones de personas en el mundo? En el 2006, el Director General de la FAO informó que esta cifra aumentaba a razón de 4 millones de personas al año, pero tal aviso no generó absolutamente ninguna respuesta efectiva, salvo el incremento de los precios de los alimentos, las políticas de ajuste y pauperización más salvajes.
Y cuando habla de "pobres políticas sociales"? Acaso no son éstas el resultado del más crudo accionar neoliberal (apoyado también por ese Organismo) que resultó en la extinción de toda política pública que posibilitara el acceso a la salud, la educación y los derechos humanos más elementales de grandes sectores de la población?
Necesitó la OMS más de tres años para concluir en el trabajo presentado que "no existen razones biológicas" para que la esperanza de vida varíe hasta más de 40 años de un país a otro o de una región a otra de un mismo país.
Todos los datos estadísticos -que por otra parte no solo son impecablemente presentados en este Informe, sino en decenas de informes de ese Organismo desde hace muchos años- hablan de la existencia de dos mundos, de quien domina y quien es dominado, pero en suma de un solo sistema político que desde su misma génesis provoca las disparidades necesarias para su subsistencia.
La directora de la Oms, Margaret Chan, realizó un apelo a los todos los países a fin adoptar medidas encaminadas a mejorar la vida de la gente y planteó el objetivo de lograr la equidad sanitaria "en el lapso de una generación", como si eso dependiera del mero voluntarismo de los implicados o implicadas y no respondiera a un orden claramente establecido que concierne a la égida de las políticas neoliberales diseñadas por los grupos de poder económico que dominan a escala mundial.
"Reducir las desigualdades en materia de salud es un imperativo ético. La injusticia social mata a la gente a gran escala", descubren los especialistas de la comisión de la OMS y recomiendan tardíamente a los países que implementen sistemas de salud financiados con dinero público
No hay manera de mejorar esas cifras que tanto preocupan a la OMS y que quedan dramáticamente plasmadas en este Informe, en la medida en que lo que cambie no sea el sistema neoliberal imperante.… Y de esto, aunque parezca que recién se está enterando, la Organización Mundial de la Salud sabe bastante.
Al inicio de la década de los 80 la oleada neoliberal también aterrizó en la OMS. Eran momentos en que los efectos de las políticas privatizadoras de mercado (lideradas por EEUU) comenzaban a imponerse sobre el sector público desarticulando lo ya existente y reduciendo drásticamente las inversiones al sistema de salud pública hasta prácticamente aniquilarlo. La Organización Mundial de la Salud acompañó este proceso junto al resto de las agencias internacionales aliadas al eje de dominio neoliberal y avanzó en un discurso sanitario más pertinente del FMI que de un organismo internacional de salud.
El investigador Enrique González, especialista en Derechos Humanos, señala la fuerte polémica desatada con el informe de la OMS del año 2000 en el cual se clasificaron los países en función de sus sistemas de asistencia sanitaria utilizando indicadores claramente neoliberales sustentados en paradigmas del sistema de privatización de salud.
Así, de acuerdo a este informe, Colombia (que contaba con la incorporación reciente de seguros médicos privados) quedaba por encima de Cuba, que desde ya revelaba un sistema público de salud accesible y de calidad.
También fue una prueba de su compromiso con los grandes grupos de poder, la reticencia de la OMS para incorporar los medicamentos genéricos en el tratamiento del VIH SIDA, medida que involucraba directamente a las multinacionales farmacéuticas.
En una noticia aparecida en el diario El Mundo (España) el 17 de septiembre de 2001, Brundtland que era en ese momento directora general de la Organización Mundial de la Salud, calificó de "tragedia" la muerte de personas por no tener acceso a determinados medicamentos disponibles en el resto del mundo, por lo que si bien el sistema de patentes tenía que continuar, debía al tiempo modificarse para lograr "que los precios de los fármacos bajen en los países pobres".
Un somero análisis de los términos del discurso de la ex directora evidencia el perfil economicista de sus conceptos, más propios de una entidad financiera que de una agencia internacional de salud.
Y hablando de entidades financieras, Damien Millet y Eric Toussaint, publicaron una nota hace pocos días, motivada en el repentino descubrimiento del Banco Mundial de que hay «400 millones de personas más de las que se pensaba, viven en la pobreza». Una muestra más del objetivo central de estas organizaciones que no es sino como dice Toussaint la de avalar las políticas neoliberales impuestas al mundo por sus propios expertos.
Ciertamente estamos en una época de prístinas revelaciones, solo nos resta conocer que se hará con esa información, que medidas concretas se pondrán en marcha para revertir desde ya la ignominia que se cierne sobre miles de millones de personas de todo el planeta.
No debemos esperar nada de ninguna de las agencias internacionales. Tienen marcado un camino indefectible. Debemos ser nosotros y nosotras, que integramos esa otra parte de la historia, que estamos del otro lado, que sostenemos un claro compromiso social quienes nos aliemos con toda la gente para llevar adelante esta lucha.
No aceptemos pasivamente este tipo de discursos, que hoy descubren 400 millones más de pobres al tiempo que aplican políticas de ajuste. No admitamos que la OMS en un rapto de lucidez nos diga que la combinación nefasta de pobres políticas sociales y circunstancias económicas injustas está matando a la gente a gran escala, cuando ha sido una de las grandes responsables de este estado de cosas y hasta el momento no se ha detectado un giro en su accionar.
Si hay neoliberalismo, no hay cambios estructurales a favor de la gente. Si hay neoliberalismo hay pobreza y exclusión. Si no, piense usted en los 6 millones de niños y niñas que mueren al año a consecuencia del hambre y la desnutrición. Si, 6 millones. Se da usted cuenta?

Insurrectasypunto

Neoliberalismo y cultura

El neoliberalismo no sólo intenta destruir las instancias comunitarias creadas por la modernidad, como la familia, el sindicato, los movimientos sociales y el Estado democrático. Su proyecto de atomización de la sociedad reduce a la persona a la condición de individuo desconectado de la coyuntura sociopolíticoeconómica en la cual se inserta, y lo considera como mero consumidor. También se extiende, por tanto, a la esfera cultural.
Uno de los avances de la modernidad fue, con la llegada de la democracia, reconocer a la persona como sujeto político. Éste pasó a tener, además de deberes, derechos. Dotado de conciencia crítica, se libró de la condición de siervo ciego y dócil a las órdenes de su señor, consciente de que autoridad no es sinónimo de verdad, ni poder sinónimo de razón.
Ahora se busca quitarle a la persona su condición de sujeto. El prototipo de ciudadano liberal es el que se abstiene de cualquier pensamiento crítico y, sobre todo, de participar en instancias comunitarias. Y a esa cultura de abstención voluntaria contribuye de modo especial la televisión.
En sí misma la televisión es un poderoso instrumento de formación e información. Pero puede ser convertido fácilmente en mecanismo de deformación y desinformación, sobre todo si se engancha a la maquinaria publicitaria que rige el mercado. Así, la misma televisión se vuelve un producto para ser consumido y por tanto centrado en el aumento de los índices de audiencia.
Para ello se recurre a todo tipo de estrategias, con tal de los telespectadores se sientan atraídos por las imágenes. El problema es que la ventana electrónica está abierta hacia dentro del núcleo familiar. Es ahí donde ella descarga la profusión de imágenes y alcanza indistintamente a niños y adultos, sin el menor escrúpulo en lo referente al universo de valores de la familia.
Si la televisión transmitiese cultura -todo cuanto mejora nuestra conciencia y nuestro espíritu- sería el más poderoso vehículo de educación. Es verdad que no deja de hacerlo, pero la regla general no son los programas de densidad cultural sino el mero entretenimiento: distrae, divierte y, sobre todo, abre la caja de Pandora de nuestros deseos inconfesables. La imagen que "dice" lo que no nos atrevemos a pronunciar.
Al superar el diálogo entre padres e hijos e imponerse como interlocutora hegemónica dentro del núcleo familiar, la televisión altera las referencias simbólicas fundamentales del siquismo infantil. Es mediante el habla como una generación transmite a otra creencias, valores, nombres propios, megarrelatos, genealogías, ritos, relaciones sociales, etc. Transmite incluso la misma aptitud humana del uso de la palabra, a través del cual se teje nuestra subjetividad y nuestra identidad. Es esa interacción, propiciada por el diálogo oral, cara a cara, como nos educa las relaciones de alteridad, nos hace reconocer el yo delante del Otro, así como las múltiples conexiones que unen a uno con otro, tales como emociones, imágenes provocadas por gestos, expresiones faciales cargadas de sentimientos, etc.
El habla o el diálogo demarcan las referencias fundamentales a nuestro equilibrio síquico, como la identificación del tiempo (ahora) y del espacio (aquí), y de los límites de mi ser en relación a los demás. Si el habla se reduce a una catarata de imágenes que tratan de exacerbar los sentidos, las referencias simbólicas del niño corren peligro. El niño siente la dificultad de construir su universo simbólico, no adquiriendo sentidos de temporalidad e historicidad. Todo se reduce al "aquí y ahora", a la simultaneidad. La misma tecnología que reduce distancias en tiempo real -internet, teléfono celular, etc.- favorece una sensación de ubicuidad: "yo no estoy en ningún lugar porque estoy en todos".
Muchos profesores se quejan de que los alumnos ya no están tan atentos en las clases. Claro, el sueño de ellos sería poder cambiar al profesor de canal… Muchos niños y jóvenes muestran dificultad para expresarse porque no saben oír. Poseen un raciocinio confuso, en el que la lógica resbala frecuentemente en el aluvión de sentimientos contradictorios. Creen, sobre todo, que son inventores de la rueda y por tanto poco les interesa el patrimonio cultural de las generaciones anteriores (el financiero sí, sin duda).
De ese modo la cultura pierde refinamiento y profundidad, se confina a los simulacros de talk-show, donde cada uno opina según su reacción inmediata, sin reconocer la competencia del Otro. En el caso de la escuela, este Otro es el profesor, visto no sólo como despojado de autoridad sino, sobre todo, como quien abusa de su poder y no admite que los alumnos le traten de igual a igual… Ahora bien, ya que el profesor no "escucha", entonces sólo hay un medio de hacerle oír: la violencia. Pues fueron educados por la televisión, en la cual no se da el ejercicio de la argumentación paciente, de la construcción esclarecedora, del perfeccionamiento del sentido crítico. Es el incesante toma y daca, y casi siempre a base de coacción.
Por eso se cae en una educación calificada por Jean Claude Michéa de "disolución de la lógica". Se deja de distinguir entre lo principal de lo secundario, de percibir el texto en su contexto, de incluir lo particular en el telón de fondo de lo general, para acatar pasivamente las presiones de consumo que intentan transformar los valores éticos en meros valores pecuniarios, o sea todo es mercadotecnia, y es su precio el que le imprime, a quien lo posee, determinado valor social, aunque no tenga carácter.
Se prescinde del acto de pensar, reflexionar, criticar y especialmente de participar en el proyecto de transformar la realidad. Todo pasa a ser cuna cuestión de conveniencia, gusto personal, simpatía. También son considerados comerciables la biodiversidad, la defensa del medio ambiente, la responsabilidad social de las empresas, el genoma, los órganos extraídos a los niños, etc.

http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=ES&cod=34775

lunes, septiembre 01, 2008

COMUNISMO O CAOS


LA IMPORTANCIA DE LAS CONSIGNAS
SOCIALISMO O BARBARIE
COMUNISMO O CAOS
1.- LA IMPORTANCIA DE LAS CONSIGNAS

Las consignas, los eslóganes y las frases breves y contundentes, directas, que van a la raíz de los problemas históricos, siempre han tenido una importancia clave en la historia de las luchas humanas, sobre todo de las luchas de las gentes explotadas. Ello es debido a que las gentes explotadas hasta la última gota de sudor carecen de los medios materiales e intelectuales necesarios para conocer a fondo las razones de su malestar y las formas de combatirlo y superarlo históricamente. Sin apenas tiempo libre para desarrollar su propio pensamiento crítico, sin conocimientos o con pocos conocimientos porque desde la infancia se les ha impedido la lectura, el estudio, el debate colectivo, sin acceso a buena información porque la censura político-cultural y la propiedad privada de los medios de educación y de prensa, todo esto, por resumirlo, hace que estas gentes aplastas puedan conocer las razones objetivas que la situación que padecen.
Siendo esto cierto en lo general, es problema es aún más grave cuando estudiamos la mecánica diaria, la rutina insufrible de las clases trabajadoras que deben dedicar el poco tiempo libre y propio disponible a recuperar su fuerza psicosomática de trabajo, a recuperarse del cansancio físico y del cada vez mayor agotamiento psicológico, nervioso y hasta emocional determinado por las nuevas formas de explotación de la fuerza de trabajo. De este modo, el escaso tiempo libre y propio disponible es devaluado en simple tiempo de recomposición y de recuperación, de escapismo ante la televisión o con charlas y lecturas anodinas sobre deportes u otras “preocupaciones” inducidas por el sistema capitalista, cuando de simple y urgente descanso. Peor lo tienen las nuevas franjas trabajadoras precarizadas al máximo, dominadas por la incertidumbre e inseguridad por el futuro mediato y hasta inmediato, necesitadas de un reciclaje técnico casi permanente para responder a las crecientes exigencias tecnológicas por no hablar de las personas asalariadas de edad madura, cogidas entre las generaciones jóvenes y el deterioro imparable de su fuerza psicosomática de trabajo, a la espera de una prejubilación que les garantice un retiro algo superior a las prestaciones por desempleo de larga duración.
La situación empeora cuando esta clase trabajadora pertenece a un pueblo nacionalmente oprimido, con muchas o todas las dificultades impuestas por el invasor no sólo para conocer y practicar su lengua, sino también para recuperar su pasado, estudiar sobre su presente, para disponer de los medios básicos para conocer sus problemas porque tiene que depender de los informes, estadísticas, proyectos y decisiones dictadas por Estado dominante, y sobre todo decidir sobre qué futuro quiere tras saber qué necesidades tiene. En estos casos, poder ocupante multiplica exponencialmente las dificultades de la clase trabajadora de la nación oprimida. Por último y para presentar el cuadro completo, el panorama es ya desolador cuando son mujeres trabajadoras de la nación oprimida, dominadas por el poder extranjero más la propia burguesía colaboracionista, más el sistema patriarca-burgués tanto general como el que existe en su misma nación. Las mujeres trabajadoras de las naciones oprimidas tienen, por todo ello, son las que más dificultades tienen para desarrollar una visión crítica de su realidad.
Es por esto que el marxismo comprendió bien pronto la valía de las consignas. Fue Lenin el que mejor teorizó a finales del siglo XIX y comienzos del XX el sistema de concienciación que integra a los agitadores, propagandistas y teóricos desde una misma acción sistemática de pedagogía revolucionaria en y sobre todos los problemas cotidianos de las masas explotadas. El “¿Qué hacer?” de Lenin sigue siendo, en este sentido, imprescindible. Es verdad que todavía su autor no había podido acceder a textos marxistas clásicos, y que incluso tardaría algunos años más en desarrollar otras teorías fundamentales, pero en el tema que ahora tratamos sus precisiones sobre las diferencias e interacciones entre agitadores, propagandistas y teóricos siguen siendo válidas. Sobre todo es tal actual como entonces, y como siempre dentro del capitalismo, su insistencia en que las y los revolucionarios debemos estar presentes y actuar en todos los problemas existentes, en todas las movilizaciones y luchas por pequeñas que sean, y que tenemos que saber estudiar a fondo, teóricamente, todas las opresiones, explotaciones y dominaciones que existen en el capitalismos.
Desdé esta perspectiva, el valor de las consignas proviene del hecho de que sintetizan en muy pocas palabras los objetivos históricos por los que lucha el movimiento revolucionario, y lo hace tras descubrir la lógica de las contradicciones sociales, de los problemas y de las trabas a las que se enfrentan las mujeres, las naciones y las clases, así como, y muy especialmente, elaborar en base a muchas experiencias y lecciones las consignas convenientes a casa problema. Las consignas serán dichas y repetidas, popularizadas y divulgadas por todos los medios de prensa revolucionarios y también, aunque menos y dependiendo de los casos, por los medios democráticos y progresistas, y también por los reformistas. Serán los propagandistas y agitadores quienes sepan llevar en sus niveles específicos esas consignas a las masas, a los sujetos implicados en las luchas concretas, en los actos y en los debates, explicándolas, concretándolas y relacionándolas con las luchas concretas, mostrando los lazos prácticos que les conexionan con las luchas que se realizan. Serán, a otro nivel, los teóricos los que hagan una tarea más sistemática, profunda e interrelacionada sobre las consignas, integrándolas en los grandes problemas sociales y en la perspectiva sociohistórica general.
Los y las revolucionarias, las militantes deben saber compaginar los tres niveles, el de agitación, propaganda y teoría, y deben además aprender a expresarse al nivel de las masas con las que viven y luchan. Si bien los modernos sistemas de comunicación, desde Internet hasta los teléfonos móviles, pasando por toda serie de aparatos que permiten la rápida comunicación y su interactividad, estos sistemas facilitan, por ahora, más posibilidades, como hace mucho tiempo lo hizo la imprenta, luego el telégrafo, el teléfono y la radio, con sus mejoras sucesivas, siendo esto verdad, sin embargo el método decisivo sigue siendo el del contacto personal, el hablar, dialogar y debatir públicamente, en los centros de trabajo, en los barrios y pueblos, en los mercados, plazas, escuelas, universidades, etc. Es el contacto personal sostenido en el tiempo y siempre inmerso en la lucha contra la opresión, el que más frutos rinde en todos los sentidos, desde la transmisión de información personalizada y rigurosa hasta la recogida en vivo de la experiencia de las masas, de sus luchas colectivas pero también de los problemas particulares e individuales, pasando por los imprescindibles debates y discusiones sobre la realidad, sobre las necesidades y sobre las alternativas.
La teoría marxista de la pedagogía revolucionaria se sintetiza en las tesis, entre otras, de Gramsci de que la verdad es revolucionaria, y de Che Guevara de que la mejor pedagogía es el ejemplo. Demostrar mediante el ejemplo que sólo la verdad sobre la explotación y sobre las formas de superarla, es la única manera de acabar con la dominación de la mayoría por la minoría, este método pedagógico practicado mediante el contacto personal y cotidiano nunca podrá ser superado por las más modernas tecnologías de la comunicación. Las consignas juegan un papel clave en la práctica pedagógica y en el lenguaje de la verdad ya que, como hemos dicho, sintetizan mediante pocas, precisas y directas palabras los objetivos esenciales por los que se lucha, la estrategia adecuada para conseguirlos y las tácticas correspondientes. Dependiendo del lugar, momento y necesidades prácticas, una explicación sencilla y personal de las consignas sirve más, conciencia y moviliza más que una detenida exposición teórica.
Pero las consignas, como la teoría, mejor dicho, como parte de la teoría revolucionaria, están sometidas por su propia naturaleza a los cambios del sistema capitalista. Según sean los casos y las luchas, unas consignas “envejecerán” más rápido que otras, o pasarán a segundo lugar al haber surgido problemas nuevos, más agudos y destructores. Las consignas son resúmenes sintéticos de la teoría general aplicados a las necesidades concretas, por esto tienen en el fondo el mismo contenido teórico que cualquier otro método de concienciación, y por eso sus mejoras, sus periódicas adecuaciones a los cambios sociales, deben realizarse con el mismo rigor intelectual que debe aplicarse a la mejora teórica, a la autocrítica de los errores y a la crítica de la realidad capitalista. En cierta forma, podemos hacer una especie de “historia menor” de los objetivos, estrategias y tácticas de la lucha revolucionaria analizando la historia de las consignas y su evolución.
La tendencia ciega e implacable del capitalismo abandonado a su propia suerte, sin el freno revolucionario conscientemente aplicado por la humanidad trabajadora y explotada, que detiene la marcha irracional del modo de producción capitalista y reorienta la historia por otros derroteros, este proceso puede expresarse en resumen mediante el contexto en el que se elaboraron consignas decisivas, de las cuales aquí sólo vamos a citar algunas de las relacionadas directamente con el tema que tratamos: las dos primeras están escritas en el Manifiesto del Partido Comunista de Marx, en 1848, y son la ya citada de “Un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo”, y “!Proletarios de todos los países, uníos¡”. La tercera es de 1850 en el Mensaje del Comité Central a la Liga de los Comunistas: “Su grito de guerra ha de ser: la revolución permanente”. La cuarta es de 1871 en los Estatutos de la AIT: “La emancipación de la clase obrera debe ser obra de la propia clase obrera”. La quinta es de Rosa Luxemburgo en El Folleto de Junius de 1915: “Socialismo o Barbarie”. La sexta es la consigna de Lenin en 1917: “Todo el poder a los soviets”. La séptima es el conjunto de consignas de las luchas revolucionarias de liberación nacional, entre las que destacamos por no extendernos: “Pueblo o Imperialismo”, y “!Patria o Muerte, venceremos¡”, frecuentemente utilizadas por Che Guevara, y la última es la que ahora tratamos de Comunismo o Caos.

2.- SOCIALISMO O BARBARIE

No tenemos ahora tiempo para extendernos en un análisis detallado de esta historia, mostrando cómo unas consignas surgen en determinados períodos porque reflejan necesidades vitales y, especialmente, estudiando cómo y por qué la evolución posterior del capitalismo ha elevado esas consigas al carácter de verdaderos principios irrenunciables válidos para toda lucha decisiva, por pequeña que fuere. Aquí nos vamos a centrar exclusivamente en argumentar por qué pensamos que ha llegado el momento de plantear la necesidad de pasar de la consigna Socialismo o Barbarie a la de Comunismo o Caos. Antes de seguir, hay que decir que no se trata de una genialidad de último momento, repentina, sino de una tendencia al alza que ya comenzó a tomar cuerpo en los últimos años del siglo XX, que apareció enunciada de diversos modos en varios textos de la transición secular y que después ha seguido extendiéndose conforme el capitalismo multiplicaba sus fuerzas destructivas.
Lo primero que tenemos que decir es que si bien la consigna Socialismo o Barbarie fue popularizada por Rosa Luxemburgo, sus bases elementales se encuentran enunciadas desde la aparición del marxismo, desde los primeros textos de Marx y Engels, aunque sin la capacidad de impactante consigna lograda por la revolucionaria polaca asesinada por la contrarrevolución de 1918 bajo las órdenes de la socialdemocracia alemana. En el marxismo anterior a Rosa ya estaba teorizado lo esencial sobre la concepción dialéctica de que es la acción humana la que puede determinar y de hecho determina que en los momentos críticos la sociedad tome un camino u otro, se encamine consciente y mayoritariamente por el sendero de la liberación o se precipite por el del sufrimiento. El mérito de Rosa, entre otros muchos de su obra, consistió y seguirá consistiendo en haber sabido sintetizar en muy pocas palabras la disyuntiva a la que se enfrentaba la humanidad cuando la práctica capitalista había confirmado ya la justeza científica de la teoría marxista del imperialismo.
La consigna Socialismo o Barbarie mostró de manera incontrovertible que no se puede criticar al marxismo de determinismo economicista en el sentido de defender que el futuro está determinado mecánicamente por el desarrollo ciego de las fuerzas productivas, careciendo de toda importancia histórica la acción consciente de la humanidad trabajadora. La perniciosa tesis estructuralista de la “historia sin sujeto”. Mostró también que la tesis catastrofista según la cual el capitalismo se encamina ciegamente hacia un desastre que lo haga estallar por el simple efectos de sus contradicciones objetivas, esta tesis, debe ser mejorada y enriquecida con la dialéctica de la subjetividad consciente autoorganizada en forma de acción, de fuerza material, práctica y sociopolítica de la humanidad trabajadora que impide la “catástrofe” dirigiendo la historia hacia una alternativa diferente. Esta concepción de futuro ya presente en los primeros textos marxistas es negada sistemáticamente por la burguesía, cuya casta intelectual produce cada determinado tiempo una “teoría” al respecto. La más reciente y que aún sigue coleando es la del posmodernismo, la negación de lo que ella define como “los grandes relatos”.
Lo segundo que hay que decir es que en aquella época, recién empezada la guerra mundial de 1914 y sin perspectivas de un final próximo porque todavía no se habían producido las grandes matanzas de 1916 en adelante, llevarían a millones de soldados al cansancio y al desánimo y luego a muchos de ellos al amotinamiento, y a millones de ellos, a los rusos y más tarde a los alemanes, húngaros, austriacos, etc., a la insurrección revolucionaria, mientras no se divisaban esas posibilidades, la perspectiva de la barbarie era totalmente real, de hecho ya se vivía en la barbarie de los frentes de guerra. Además, de triunfar el bloque alemán, autoritario y militarista, expansionista, el futuro para el movimiento obrero europeo sería muy duro. Mirando fuera de la convulsa Europa, en Asia por ejemplo, los pueblos empezaban a resistirse a la presencia europea animados por la aplastante victoria de Japón sobre la Rusia zarista de 1905, y el caso de la India, en la que la oposición a la ocupación británica crecía de forma clara no era el único porque el gigante chino no se resignaba a permanecer postrado y en Cochinchina e Indochina la dominación francesa, holandesa, etc., empezaba a ser cuestionada. La guerra de las potencias imperialistas europeas en África azuzó la toma de conciencia de sectores conscientes de la realidad, y en las Américas, desde 1910 se libraba una tenaz revolución campesina que más pronto que tarde chocaría con los intereses norteamericanos, como ocurrió.
Pero lo fundamental de la idea de Rosa radicaba en su visión de que el capitalismo sólo podía perpetuarse mediante guerras e invasiones, con ataques a otros pueblos para saquearlos y explotarlos, ya que, según ella y todo el marxismo del momento, capitalismo y guerra eran lo mismo. La crítica implacable que hizo a la creciente fusión de lo militar con lo económico mediante la directa participación del Estado, fusión que ya estaba activa desde los orígenes del capitalismo como modo de producción dominante desde el siglo XVII e incluso antes, desde muy antiguo, como afirmó Marx 1857, esa crítica estaba demostrándose cierta en todos los aspectos. La consigna Socialismo o Barbarie era, por tanto, correcta, necesaria y vital desde cualquier punto de vista.
De hecho, fue la barbarie represiva desencadenada por la burguesía internacional desde finales de 1917 la que volvió a dar vida a la consigna, aunque fuera dicha barbarie la que asesinara a la revolucionaria internacionalista, al revolucionario Karl Liebeknecht y otros muchos más al aplastar los consejos obreros revolucionarios en Alemania, la que crearía los primeros grupos fascistas, aunque todavía sin ese nombre, formados por extremistas de derecha, contrarrevolucionarios, escoria social y militares de profesión del derrotado ejército del Kaiser alemán. Estas fuerzas militares poderosamente armadas y entrenadas, que tuvieron el apoyo implícito o explícito de las potencias imperialistas vencedoras, ahogaron en sangre los estallidos revolucionarios en amplias zonas de la Europa trabajadora que miraba ilusionada la tenar lucha bolchevique por vencer a los ejércitos invasores y a los zaristas armados por todas las potencias burguesas. Fue la socialdemocracia la que apoyó y dio cobertura a la barbarie asesina, fijándole incluso los objetivos que debía exterminar.
Cuando triunfó el fascismo en Italia, el militarismo en otros países y luego el nazismo en Alemania, entonces la advertencia de Rosa Luxemburgo volvió a demostrar su incuestionable razón. Pero esta vez quedó confirmada no sólo por el fascismo y por el militarismo que desbordó a Europa llegando hasta Asia, que también, sino sobre todo por los catastróficos efectos de la Gran Crisis sistémica del capitalismo que estalló en octubre de 1929 en los EEUU y anegó en la miseria al mundo entero, enervando al máximo todas las contradicciones irreconciliables entonces existentes --entre el capitalismo y la humanidad trabajadora en la que la URSS y las naciones oprimidas jugaban un papel central, y entre las propias potencias burguesas que volvían a enfrentarse entre ellas--, de modo que, al poco, volvió a estallar otra guerra mundial mucho más apocalíptica que la de 1914-18.
Pero siendo esto cierto, también había razones menos conocidas que avalaban la consigna de Socialismo o Barbarie, razones que surgían de las entrañas mismas del capitalismo más desarrollado, más “moderno” y más democrático-burgués, el norteamericano. Conforme aumentaba el poder de su imperialismo externo y de su economía interna se producían tres fenómenos inevitables: la llegada de mano de obra emigrante, de otras culturas y pueblos; la radicalización del movimiento obrero y la complejización de la vida socioeconómica, la rotura de los viejos sistemas de control social y de vigilancia normativa, incapaces de responder a la multiplicación de problemas, de delincuencias y mafias, etc. Desde el interior de lo más serio de la civilizada intelectualidad burguesa yanqui se crearon monstruos como la eugenesia social, la sociobiología, el neodarwinismo, el genetismo y el racismo. La barbarie no surgía sólo del interior del irracionalismo fascista y fundamentalista cristiano, sino también, a la vez e incluso antes en algunas cuestiones, de los cerebros, empresas e instituciones democráticas de la civilizada burguesía norteamericana. Este otro componente de la barbarie capitalista ha sido silenciado y ocultado.
Siendo todo esto espeluznante, lo peor estaba por llegar y fue realizado al unísono por el fascismo y por la burguesía imperialista “democrática” que se le enfrentó. Los exterminios masivos nazis son bien conocidos, aunque en la Europa capitalista se han olvidado de sus crímenes incontables en el Este europeo, en la URSS y en otros territorios eslavos. Pero no se dice casi nada o nada de otros exterminios masivos, los realizados por la civilizada burguesía “democrática” mediante criminales bombardeos aplastantes a ciudades alemanas y japonesas indefensas, civiles. Diluvios de fuego y metralla sobre ciudades que no tenían ningún valor militar y que buscaban, además de asar viva mediante bombas de fósforo y sepultar a cuantas más decenas de miles de personas civiles mejor, mujeres, niños y niñas, ancianos, heridos de guerra ya irrecuperables, etc.; además de esto, y en segundo lugar, buscaban advertir a la URSS del potencial destructor de sus aliados, que podrían ser sus enemigos inmediatos, como así lo deseaba una parte cualitativa de los ejércitos norteamericano y británico.
La prensa y la historiografía capitalista han pasado como sobre ascuas y brasas incandescentes, lo que realmente fue, sobre esta estremecedora e inhumana barbarie diseñada con meticulosa precisión y mediante los más modernos adelantos tecnocientíficos existentes entonces. Los bombardeos masivos de Vietnam o de Irak, por poner dos ejemplos, no se remiten exclusivamente a los bombardeos de Durango y Gernika por el ejército franquista con el apoyo imprescindible alemán, tampoco sólo a los posteriores bombardeos de Madrid, Barcelona y otras ciudades por este mismo ejército, o a los ataques nazis a Londres, sino también a la “muerte con alas” lanzada por las democracias burguesas contra millones de personas indefensas en Alemania y Japón. Y una de las razones de este silencio no es otra que la de ocultar que su objetivo también era el de presionar a la URSS durante las negociaciones con los aliados conforme se acercaba el fin de la guerra. Las democracias burguesas asaron y sepultaron vivas a centenares de miles de personas para mostrar a los soviéticos lo que les caería en caso de no llegar a acuerdos convenientes. No hay duda de que una de las razones que explican los dos bombardeos atómicos contra Japón, cuando este país estaba ya al borde de la inanición física y ya casi sin recursos defensivos, fue la advertencia directa a la URSS.
Por no extendernos, el último ejemplo de barbarie de las “democracias occidentales” fue el de dar cobijo, protección y empleo a muchos de los genocidas nazis, a los expertos en represión selectiva o aleatoria e indiscriminada, a los que habían perseguido con saña salvaje a las guerrillas revolucionarias en la Europa occidental, a los y las militantes revolucionarias que formaban las bases urbanas de esas guerrillas de liberación nacional y que sabían que serían muertas tras feroces torturas aplicadas por los nazis, o en su decurso. Los vencedores sabían que tras la guerra, resurgirían las luchas sociales porque los pueblos trabajadores europeos, además de admirar a la URSS, habían sufrido en carne propia los efectos del colaboracionismo de sus burguesías con el ocupante nazi, y exigían justicia popular. Los demócratas-burgueses victoriosos sabían que las policías europeas no tenían legitimidad alguna por su apoyo fiel a la GESTAPO, y sabían que necesitaban la ciencia del exterminio desarrollada por el nazifascismo, por el franquismo, por los servicios japoneses, etc. Pero también de sus militares, científicos y médicos, de sus profesores y maestros, de sus jueces, abogados y fiscales, y sobre todo de sus empresarios, del cerebro del monstruo nazifascista. Con el inestimable apoyo de la Iglesia católica y de otras ramas cristianas, miles de criminales se salvaron de la justicia y pasaron de servir a una barbarie ostensible y pública, cínica y vocinglera, a otra barbarie silenciosa, astuta y maquiavélica, por ello más efectiva.
Después, estabilizado y asegurado el orden burgués en Europa, la barbarie capitalista se lanzó contra los pueblos que en muchos lugares del mundo empezaron a luchar por su libertad. Ocultos tras llamativos nombres de “Alianza por el Progreso” y otros similares, los sistemas imperialistas de cooptación, división y represión empezaron a intervenir masivamente con sus escuadrones de exterminadores. Eran los años dorados de la hegemonía yanqui apoyada por la británica, la canadiense y australiana, y cada vez más, en la medida en que se recuperaban, por la francesa y más tarde la alemana y la japonesa, aunque estas dos últimas sin el recurso directo a las armas, por entonces. A escala planetaria la llamada “guerra fría” no ha sido sino una mentira destinada a tapar las agresiones e intervenciones militares calientes, al rojo vivo, de los ejércitos imperialistas y de las burguesías clientelares contra los pueblos rebeldes. Abrumadoramente dominó la guerra caliente, la impunidad asesina de la CIA y de otras organizaciones imperialistas incontrolables por la justicia burguesa, por su parlamento e inexistentes para el grueso de su prensa.
El dilema Socialismo o Barbarie, esta consigna, estaba a la orden del día en la parte del mundo bajo la explotación capitalista. Pero en la otra parte, la dominada por la casta burocrática triunfante en la URSS desde finales de la década de 1920, el dilema debía ser “Socialismo o Burocracia”. Muy probablemente, aunque huyendo de la historia ficción, Rosa Luxemburgo, admirada por Lenin que la llamaba “águila” y que pidió que sus obras completas fueran traducidas al ruso aunque sucedió todo lo contrario, su condena oficial como “enemiga del leninismo”, muy probablemente, repito, Rosa de haber vivido varios años más hubiera adecuad su eslogan Socialismo o Barbarie a las condiciones rusas con el dilema de “Socialismo o Burocracia” y más delante de “Socialismo o Capitalismo”. Mas no hagamos política ficción, aunque basta un conocimiento un poco detenido de la praxis de Rosa, de su militancia práctica y de su teoría militante, para no descartar esa posibilidad, que también ha quedado confirmado con el tiempo.

3.- COMUNISMO O CAOS

Sin embargo, como hemos dicho arriba, el capitalismo ha ido cambiando bajo la presión de la lucha de clases, presión que se desdobla, manteniendo su unidad dialéctica, en lucha de clases en sentido de choque mundial entre el capital y el trabajo y, por otra parte, lucha permanente entre fracciones burguesas en respuesta a la ley de la competencia, a la ley de la centralización y concentración de capitales y a la ley del máximo beneficio, básicamente. Visto en su superficie y en sus formas no esenciales ni determinantes, no genético-estructurales, el capitalismo de 1915 se diferencia bastante del actual. Pero son diferencias de forma más que de fondo, son diferencias histórico-genéticas más que genético-estructurales. Por explicarlo con un ejemplo, aunque el virus de la gripe se transforme y adapte de año en año a las nuevas vacunas, quedando inmune hasta recibir nuevos ataques, y aunque las formas del virus del VIH cambien con gran rapidez, ambas enfermedades siguen siendo esencialmente las mismas. Otro ejemplo, las formas de explotación se complejizan, aumentan y diversifican en respuesta a la lucha de clases, pero la explotación sigue siendo esencialmente la misma, como tampoco cambian ni el hambre ni la incultura, aunque sus intensidades y formas varíen según las circunstancias. Con el capitalismo sucede lo mismo porque se trata de la dialéctica entre el contenido y el continente, la esencia y el fenómeno, la permanencia y el cambio. El método de pensamiento científico-crítico consiste sencillamente en la capacidad de descubrir por debajo de lo que cambia en la superficie la pervivencia de las regularidades, pervivencia que se muestra en su movimiento y contradicciones permanentes, lo que exige al pensamiento a ser móvil y contradictorio consigo mismo.
Hay varias razones que explican por qué la consigna de Socialismo o Barbarie, manteniendo toda su valía, debe empero ser superada dialécticamente, es decir, integrada y enriquecida en y por la consigna de Comunismo o Caos. La primera de ellas trata sobre el propio concepto de barbarie, de bárbaro, que alude directamente a primitivo, atrasado, incivilizado, ingobernable, cruel, salvaje, etc. Rosa tenía razón al insistir en que de no triunfar el socialismo la humanidad sería sumergida en un océano de brutalidad y guerra, y la barbarie, en el pensamiento occidental, es entendida en parte como eso. Pero la misma definición de “bárbaro” proviene del griego clásico para designar a los pueblos atrasados, que no hablaban la lengua civilizada de los griegos, que desconocían su cultura y que estaban más allá del mundo civilizado. En un principio los romanos, hasta el Imperio, entendían por bárbaro a lo que estaba extramuros de sus conquistas, pero luego empezaron a darle un sentido peyorativo y despectivo que, en Occidente, ha ido aumentando hasta tomar definitivamente forma de racismo y de eurocentrismo en el siglo XIX.
Pero ya conforme Marx y Engels enriquecían sus estudios sobre pueblos y culturas no europeas, impresionados desde los años de 1850 en adelante por sus desesperadas resistencias al colonialismo capitalista, bajo esas y otras lecciones fueron mejorando su estima hacia estas culturas, sobre todo en su última parte de vida, la más creativa. En Engels y en Marx se aprecia una visión que en momentos llega a la admiración de los “bárbaros”, y siempre reconoce sus formas de vida y sus logros. El Lenin de 1900, por ejemplo, quedó impresionado por la resistencia del pueblo chino a los ataques rusos. Luego, todos los descubrimientos y la desintoxicación de algunas izquierdas de su eurocentrismo han llevado a un reconocimiento justo de las sorprendentes capacidades intelectuales de estos pueblos, su riqueza cultural y social, etc. Seguir empleando ahora, con los datos existentes, el concepto de “barbarie” como el opuesto al de socialismo, que significa civilidad, derechos, justicia y cultura, seguir haciéndolo es repetir un error estratégico, teórico y ético que, entre otros efectos, sigue imposibilitado a las izquierdas eurocéntricas el comprender el papel de estos pueblos en la derrota del imperialismo mundial.
La segunda trata sobre la aparición de realidades verdaderamente nuevas inconcebibles e inimaginables en 1915, como el poder aniquilador total desarrollado por las fuerzas destructivas capitalistas. El concepto de fuerzas destructivas se inscribe dentro de la visión marxista de fuerzas productivas de bienes de producción, fuerzas productivas de bienes de consumo y, por último, fuerzas destructivas. Estas últimas tienen la “cualidad” de que ayudan en principio a desatascar determinadas crisis puntuales mediante el armamentismo, básicamente, pero también con la utilización irracional de la naturaleza, que es mercantilizada y destrozada, por ejemplo. Estas y otras fuerzas destructivas, sin embargo, bien pronto muestran su esencia aniquiladora y despilfarradora, pues a medio y largo no facilitan la acumulación ampliada de capital sino que la lastran y frenan.
El último Engels había predicho que podría estallar otra guerra internacional entre las potencias burguesas que superaría con creces a las anteriores por su destructividad. Engels, que había indicado que el acorazado de la época, con todos sus adelantos técnicos, era en realidad una especie de compendio e imagen sintética de la sociedad capitalista, hubiera quedado sorprendido por la cuantía de las fuerzas destructivas generadas por el imperialismo, pero sobre todo por su cualidad nueva: la posibilidad real de destrucción de gran parte de la vida sobre la tierra, posibilidad demostrada científicamente en los años de 1980 con los estudios sobrecogedores de los efectos mundiales del invierno nuclear, de la acción de las armas químicas y bacteriológicas, y recientemente con los adelantos en el uso de toda serie de adelantos exterminadores. Como veremos luego, el concepto de “barbarie” no puede dar una idea ni siquiera aproximada sobre cómo sería el mundo tras una hecatombe de tamaña magnitud.
La tercera trata sobre la definitiva irreconciliabilidad entre la naturaleza y el capitalismo, contradicción que ya estaba anunciada en Marx y Engels, que fueron tomando conciencia de ella a lo largo de los años. Interesadamente se ha tergiversado y subvalorado mucho la raíz “ecologista” latente desde el inicio en el marxismo y que creció con los años hasta ser segada por el desarrollismo socialdemócrata y stalinista. Aún así, en 1915 era aún imposible poder imaginarse la situación actual, a no ser que se hiciera desde la ciencia ficción, que ni eso. Estudios incontrovertibles han demostrado que es el capitalismo es responsable de la crisis medioambiental, del calentamiento atmosférico, de la acidificación de los mares y de la tierra, de la desertización, del agotamiento de los recursos vitales como el agua y la comida, de los recursos energéticos, y un largo etcétera. Pero en 1915 los efectos devastadores de la irracionalidad global inserta en la lógica del máximo beneficio no eran ni remotamente palpables.
En esta cuestión, como en el resto que estamos analizando, el panorama actual es nuevo con respecto al que se podía imaginar hace casi un siglo. Por ejemplo, aunque entonces unos cuantos técnicos y empresarios burgueses, las cancillerías imperialistas y los Estados Mayores, conocían la importancia decisiva del petróleo, el común de la población europea y norteamericana seguía pensando en buena medida con la visión de la fuerza de tracción animal. Fueron las urgencias destructivas desencadenadas por la guerra de 1914 las que, además de confirmar lo que ya sospechaban los empresarios sobre la importancia del petróleo, mostraron que vencería en que más máquinas, barcos y vehículos con motor de petróleo pusieran en acción. La guerra aceleró la espiral de consumo irracional e incontrolado pero no sólo del petróleo sino de todo lo que se podría extraer de la naturaleza. Ahora sabemos que ésta se está vengando de la especie humana, como advirtió Engels. En el caso en el que alguien hubiera podido intuir el grado actual de crisis medioambiental, incluso así, nunca hubiera podido siquiera imaginar sus reales efectos entre otras cosas porque no existían ni los conceptos, ni la terminología ni menos aún los datos empíricamente obtenidos.
La cuarta trata sobre la agudización cualitativamente nueva de la visión y del empleo del hambre, la sed, la salud y la cultura no sólo como “problemas” sino a la vez como armas de explotación y opresión. Desde tiempos muy remotos, se ha utilizado los alimentos y el agua como armas contra los pueblos resistentes, e incluso como armas bacteriológicas y químicas, pudriendo los alimentos y envenenando el agua para matar al enemigo. Poco después, desde los inicios de la agricultura y la estabulación animal, la cultura desarrollada por las clases trabajadoras y los pueblos vencidos se convirtió en un preciado objeto de expolio para enriquecer aún más a la minoría propietaria de las fuerzas productivas y al poder invasor. Rosa Luxemburgo y todos los marxistas eran conscientes de ello, pero cuesta creer que imaginasen que el imperialismo llegara al grado actual de inhumanidad científicamente aplicada para maximizar el beneficio de sus grandes monopolios, de sus correspondientes burguesías y Estados. Sólo una civilización exquisitamente criminal y experta en el sofisticado método de la explotación material y espiritual, como es la civilización burguesa, podía desarrollar tales artes destructivas.
Ningún “bárbaro” pudo pensar nunca en desarrollar los instrumentos internacionales que hoy existen para exprimir a los pueblos hasta su última gota de sudor, dejarlos con vida para que se recuperen con el fin de seguir explotándolos y, encima, pretender que creyeran que era libres. Es cierto que Herodoto nos detalla sistemas parecidos a los actuales, y que Atenas y Roma eran especialistas en estas prácticas, pero no eran precisamente pueblos bárbaros sino, para su época, los más cultos del momento, y por eso los más crueles en sus dos formas posibles, la burda y la refinada. Aún así, no disponían de los recursos creados por el capitalismo. Era imposible la existencia de la OMC, el Banco Mundial, el FMI, y otras instituciones fieles a las exigencias del imperialismo.
La quinta trata sobre el propio concepto de socialismo. En los inicios del movimiento revolucionario existía cierta confusión entre socialismo y comunismo, confusión que empezó a superarse con los avances prácticos y con las precisiones teóricas, sobre todo a partir de la Crítica del Programa de Gotha, escrita por Marx pocos años antes de morir. Pero este librito fundamental fue escamoteado y ocultado por la socialdemocracia por su contenido, y pasó al olvido hasta que fue recuperado por Lenin durante sus estudios sobre la teoría del Estado. No se le puede achacar a Rosa Luxemburgo el no haber estado a la altura de Lenin sobre esta cuestión, aunque sí hay que reconocer que tardó mucho en romper con la socialdemocracia y con su concepto de “socialismo”, el “socialismo” que la asesinó. Desde 1914 y en algunas cuestiones desde antes, Lenin ya era crítico al respecto. Pero en 1915 el “socialismo” de la socialdemocracia aún no había desarrollado toda su incondicional servidumbre hacia la burguesía, como sí lo hizo después. Hemos hablado ya del exterminio de los consejos obreros de 1918. Desde entonces este “socialismo” ha sido un puntal clave del imperialismo capitalista, un puntal con disfraz “progresista” o de “tercera vía”, pero pieza clave en la dominación mundial.
Este “socialismo” debe ser criticado sin piedad y debe ser contrastado siempre con la práctica del comunismo. Es cierto que la degeneración burocrática stalinista y la reinstauración del capitalismo en la ex URSS y en China, han desautorizado su definición de “comunismo”, lo que unido a la propaganda burguesa ha creado un mito difícil de combatir. Estos problemas están llevando a un sector de las izquierdas a retroceder a definiciones laxas y melifluas, como la de “anticapitalismo”, pero el problema radica en que la izquierda mundial ha de recuperar el mensaje comunista simple y directo: el enemigo de la humanidad es la propiedad privada de las fuerzas productivas. Este mensaje, enunciado hace más de siglo y medio ha sido dramáticamente confirmado por la historia, y hay que hacer lo imposible para evitar que sea una confirmación trágica, sobre el cementerio de la humanidad entera. Hoy, la propiedad privada capitalista sobrevive gracias a sus fuerzas destructivas más que a sus fuerzas productivas, y, de seguir esta tendencia, llegará el momento en el que el caos se imponga definitivamente.
La sexta trata sobre el concepto de caos en lo que se refiere a las denominadas “ciencias sociales”. En la cultura griega clásica, caos era el estado informe, desorganizado y desordenado del cosmos, del que empezó luego a surgir el orden, y con él la civilización griega con sus logros y sus lacras. El lenguaje normal se ha quedado con la primera parte, con el desorden inicial, pero no ha comprendido la segunda parte. Las recientes teorías del caos, que se insertan en todo el avance científico que confirma la valía del método dialéctico y materialista, indican que existe un proceso de la simplicidad a la complejidad, que en este proceso el desorden inicial y simple, da paso al orden posterior, más complejo, y que de esta complejidad emerge lo nuevo, lo que no existía antes. La evolución de la materia, de la sociedad y del pensamiento confirma, a distintas escalas, esta tendencia en la que el caos, la crisis de bifurcación, el momento crítico de emergencia de lo nuevo, etc., son partes específicas del movimiento permanente de los contrastes en la naturaleza y de las contradicciones en la sociedad y en el pensamiento.
Mientras que el concepto negativo de “barbarie” como todo lo malo, es pasivo e inerte, el de caos, por su propia naturaleza, lleva implícita la creatividad y la posibilidad de avance, aunque se parta de una situación verdaderamente caótica, desestructurada e insostenible. En las condiciones actuales y cara a lo que se avecina, es decisivo enseñar que pese al triunfo del imperialismo, pese al caos destructor que genera por doquier, a pesar de todo ellos y por la presión de sus contradicciones internas, siempre hay posibilidades de avanzar y de salir del caos. Pero ¿salir hacia donde? La vía al socialismo es confusa aunque válida siempre que se explicite bien la relación del socialismo como fase de tránsito a comunismo, pero lo decisivo es marcar teórica, práctica y éticamente el objetivo comunista, ya que sólo la socialización de las fuerzas productivas, el fin de la era de la propiedad privada expropiando a los expropiadores, y la extinción histórica de la ley del valor, es decir, el comunismo, , solamente esto puede permitir que se activen conscientemente el inmenso potencial latente en las contradicciones que bullen en el caos.
Y la séptima y última, y como síntesis, trata del problema del tiempo disponible. Todavía en 1915 se podía creer que la humanidad tenía el futuro por delante. La intelectualidad burguesa, que huye de lo real, ha escamoteado todo lo relacionado con el dilema Socialismo o Barbarie, refugiándose en las elucubraciones idealistas sobre una “modernidad” que oculta la existencia de la explotación capitalista mundial. Cuando esta casta intelectual ha visto la expansión del imperialismo, ha corrido a refugiarse en la nueva moda ideológica del posmodernismo. Mientras tanto, el tiempo pasa, los problemas de toda índole se multiplican e interrelacionan dando cuerpo a situación globalmente insostenibles a medio y a largo plazo. Problemas que hundirán a la humanidad, ya lo están haciendo, en realidades nuevas en las que sólo regirá de manera definitiva y atroz la ley burguesa del más fuerte, en medio de continentes enteros abandonados, de masas pauperizadas dentro del capitalismo más desarrollado y siempre bajo el terror de la represión exterminadora.
Huyendo del determinismo catastrofista según el cual apenas quedan salidas a la situación actual, ya que la catástrofe total es inminente, el panorama que aquí se presente todavía más duro y estremecedor. La burguesía va a sobrevivir si no acabamos con ella, y cada tiempo que transcurre sin lograrlo, los costos de la victoria serán más duros y sangrientos porque la pervivencia del caos, sin la intervención humana consciente, sólo trae beneficio para la minoría propietaria y dolor y padecimiento para la humanidad trabajadora.

IÑAKI GIL DE SAN VICENTE

EUSKAL HERRIA (23/VIII/2008)

No podemos parar el cambio climático en un mundo deforestado

Los bosques (1) y las turberas tienen un papel singular que desempeñar en la batalla contra el cambio climático (2). Los bosques con vida y las turberas pueden secuestrar las emisiones de carbono, mientras que cuando mueren liberan el carbono previamente almacenado. Cada año, la aniquilación de estos dos hábitats genera más gases de efecto invernadero que cada coche, camión, tren o avión sobre la Tierra. Esto es más o menos la misma cantidad de CO2 que es emitida por los Estados Unidos o China cada año.
Los políticos ignoran con demasiada frecuencia esta área crítica. Si, es vital que reduzcamos nuestras emisiones de gases invernadero (3) en el Reino Unido, cambiando nuestro comportamiento, mejorando la eficiencia energética (4), invirtiendo en renovables (4) y presentando nuevas tecnologías bajas en carbono. Pero, es imposible prevenir un cambio climático peligroso haciendo solo esto. Si la destrucción de los bosques y las turberas continúan sin cesar, nunca podremos parar el cambio climático.
En nuestro informe publicado por Policy Exchange y titulado, “La raíz del asunto: Secuestro de carbono en bosques y turberas” (The Root of the Matter: Carbon Sequestration in Forests and Peatlands), argumentamos que prevenir la deforestación y detener la destrucción de las turberas están entre las formas más baratas y efectivas de reducir las emisiones globales de gases invernadero. Estos métodos de reducir emisiones son drásticamente más baratos que todas las otras opciones de mitigación actualmente disponibles – tan poco como 0,1 dólares por tonelada de CO2.
Afortunadamente, parar su destrucción puede ser hecho comparativamente de forma rápida y barata. Además, la prevención de la deforestación y la destrucción de las turberas no requieren desarrollo tecnológico y necesita poca inversión de capital. Estos son factores importantes cuando entramos en una prolongada recesión económica.
El aspecto económico es sorprendente –si los países desarrollados gastan la misma cantidad de dinero en prevenir la deforestación y la destrucción de las turberas como hace con los subsidios a los biocombustibles (15 mil millones de dólares), esto dividiría por dos los costes totales de combatir el cambio climático. En resumen, la protección de estos hábitats produce un gran número de valiosos servicios al ecosistema, particularmente a los países más pobres.
Sólo en el Reino Unido, los subsidios a los biocombustibles cuestan 550 millones de libras anuales. En 2005, una inversión similar en prevenir la deforestación y la destrucción de las turberas podría haber compensado el equivalente al 37% de todas las emisiones de CO2 del Reino Unido. Sin embargo, la política del Gobierno actual no pone en valor la protección de los bosques y turberas.
En nuestro informe, proponemos la introducción de mecanismos de mercado que puedan asegurar que las inversiones sean dirigidas a la conversación de los bosques y las turberas, así como una estrategia para hacer que esto se produzca lo antes posible. Para ser verdaderamente efectivo, se necesita una respuesta global, pero el Reino Unido tiene la oportunidad de liderar el camino. Todo esto puede ser hecho dentro de nuestro actual presupuesto, al eliminar los despilfarradores y perjudiciales subsidios a los biocombustibles. En aras de nuestra prosperidad futura podemos y tenemos que realizar unas enormes reducciones en las emisiones. La conservación de los bosques y las turberas es uno de los pocos métodos a nuestra disposición, donde podemos hacer esto ahora y con bajo coste.

Ben Caldecott
Ben Caldecott es actualmente director de investigación y jefe de la Unidad de Medio Ambiente de Policy Exchange. Ha trabajado en el Programa Ambiental de las Naciones Unidades y fue director en la sección Este de Asia en The Henry Jackson Society.

The Guardian
Traducido por Mario Cuéllar para Globalízate

Artículo original:

http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2008/aug/26/forests.climatechange

Nicaragua : estamos desprotegidos frente a las corporaciones de semillas transgénicas

La lentitud de los diputados nicaragüenses en aprobar tres leyes consideradas fundamentales y urgentes para proteger la biodiversidad, la soberanía y seguridad alimentaria del país, está dejando a Nicaragua sin los instrumentos jurídicos idóneos para enfrentarse a las embestidas de las grandes transnacionales que controlan el mercado de semillas transgénicas, entre ellas Monsanto.
El grito de alarma fue lanzado por Julio Sánchez, miembro de la Alianza de Protección a la Biodiversidad, que integra la Rel-UITA, y del Departamento de Biodiversidad del Centro Humboldt durante una conferencia de prensa convocada por las organizaciones que conforman la Campaña “ Semillas de Identidad ”.
En la conferencia se dio también a conocer la decisión del municipio de San Ramón, en el norte de Nicaragua, de aprobar una ordenanza para la protección y prevención de los riesgos derivados de los organismos genéticamente modificados (OGM), que lo coloca como el primer territorio libre de transgénicos de Nicaragua. Sirel fue formalmente invitado a dar cobertura a este importante evento que se realizará en los próximos días en San Ramón.
Para conocer más en detalle los retos a los que en este tema se enfrentan Nicaragua y el resto de Centroamérica, Sirel conversó con Julio Sánchez.
-¿Cuáles son las leyes que están estancadas en la Asamblea Nacional?
-Tenemos la Ley de Prevención de Riesgos Provenientes de Organismos Genéticamente Modificados, conocida como Ley de Bioseguridad, que actualmente se encuentra en la primera Secretaría de la Asamblea Nacional, después de que la Comisión de Salud la dictaminó favorablemente.
La segunda es la Ley de Conservación y Utilización Sostenible de la Diversidad Biológica . La misma se encuentra en la Comisión de Medio Ambiente y ni siquiera ha sido consultada y dictaminada. Esta situación nos tiene muy preocupados porque ambas leyes están vinculadas a compromisos internacionales de Nicaragua, como son el Protocolo de Cartagena y el Convenio de Diversidad Biológica.
-¿Por qué consideran urgente su aprobación?
-El problema es que hasta la fecha en el país ha habido un juego político alrededor de los poderes del Estado, en este caso dentro de la Asamblea Nacional, en el cual no se están priorizando leyes que tienen que ver con el interés social, sino leyes que suman o restan cuotas políticas. A Nicaragua le urgen estas leyes, como también la de Soberanía y Seguridad Alimentaria, que está sufriendo un proceso de cambios negativos a pesar de que ya está aprobada en lo general.
Cada vez más las empresas transnacionales están intentando utilizar la crisis alimentaria y el incremento de los precios del petróleo como justificación para promover la siembra de transgénicos para agrocombustibles. Estas estrategias han promovido que empresas como Monsanto , que anunció la compra de Semillas Cristiani Burkard , se instale en Guatemala para distribuir transgénicos en diez países de América Latina. Eso significa que mientras las intenciones de expandirse por parte de estas empresas siguen de forma acelerada, las legislaciones de nuestros países no están prosperando y quedan estancadas.
En Honduras, por ejemplo, existe una iniciativa de ley sobre el Derecho a la Alimentación; en El Salvador y Guatemala hay proyectos de ley sobre Bioseguridad; en Nicaragua existen esos tres proyectos que ya mencioné, mientras que en Costa Rica la situación sigue trabada, aunque se logró ratificar el Protocolo de Cartagena y ahora son cuatro de cinco -falta solamente Honduras- los países que lo ratificaron. Todo esto demuestra que hubo avances, pero todavía son insuficientes y las legislaciones de los países centroamericanos siguen inermes frente a las pretensiones de las empresas de imponer los transgénicos.
-¿En Nicaragua está prohibida la siembra de semillas transgénicas?
-La ventaja que existe en Nicaragua es que hay una modificación en el reglamento fitosanitario que está sirviendo como una “ley temporal”. En esta regulación, el Ministerio de Agricultura (MAGFOR) tiene la potestad de rechazar o aceptar transgénicos, y hasta el momento no ha autorizado siembras, pero esta modificación vía decreto ministerial es una regulación provisional. Cuando la Ley de Bioseguridad sea aprobada esta regulación quedará derogada. Sin embargo no va a ser suficiente, porque la regulación de los transgénicos se puede iniciar con una ley general, pero después hay que formular toda una serie de instrumentos y herramientas para complementarla seriamente. En Centroamérica todavía estamos en pañales sobre estos temas.
-¿Qué importancia tiene la ordenanza municipal de San Ramón que declara su territorio libre de transgénicos?
-Es de mucha importancia, porque la Ley 40, Ley de Municipios, le da muchas facultades a los gobiernos municipales. Esta ordenanza es ley dentro del municipio, y es tan válida como cualquier ley de la Asamblea Nacional. Viene a sentar un precedente importante que los diputados tendrían que tomar como ejemplo. Si a este primer paso se suman otros municipios, que es lo que esperamos, va a llegar un momento en que la protección va a ser a nivel local, y esto demuestra la gran lentitud del Poder Legislativo. En la actualidad son los propios pobladores los que se están interesando y movilizando, porque son ellos los que están viviendo las necesidades y los peligros.
-¿Qué tan real es el riesgo de la expansión de empresas transnacionales de semillas como Monsanto ?
Es un riesgo real. Monsanto dio una conferencia de prensa en la que informó sobre la compra de Semillas Cristiani Burkard , sacando al mismo tiempo la bandera de que los transgénicos van a ayudar a superar la crisis alimentaria, lo cual es una total mentira, porque su único objetivo es hacer negocio. La crisis alimentaria la van a superar nuestros países con nuestros recursos naturales y genéticos.
El otro aspecto muy preocupante es que Monsanto parece haber incidido en algunos bancos para que se sumen a esta estrategia. Tenemos el caso del Banco Nacional de Honduras que está invirtiendo casi 30 millones de lempiras (1,6 millones de dólares) en promover siembras para agrocombustibles con transgénicos. Esto va a incrementar la crisis alimentaria en el país, y es claro que de alguna manera Monsanto está incidiendo en ello.
Tenemos también el caso de El Salvador, donde se modificó el artículo 30 de la Ley de Semillas para permitir la introducción de transgénicos. Se hizo en el marco de una pugna de poder dentro de los partidos de derecha de ese país, en apoyo a los sectores empresariales y donde Monsanto participó y luchó durante cinco años hasta lograr la modificación de la ley. Se aprovechó de la crisis alimentaria, de las desgracias ajenas, para convencer a los diputados de que esta medida iba a favorecer a la nación, mientras la realidad es que las tierras cultivables de El Salvador representan solamente un 17 por ciento del territorio nacional.

Noam Chomsky afirma que EEUU debe devolver Guantánamo a Cuba

Critica a Gran Bretaña por no exigir el cierre del campo de detención

Gran Bretaña no ha cumplido con su deber de impedir que EE.UU. cometa “actos vergonzosos” en el trato dado a sospechosos detenidos durante la guerra contra el terror, advierte hoy uno de los intelectuales más respetados de EE.UU.
En una entrevista con The Independent, el profesor Noam Chomsky llama al gobierno [del Reino Unido] a utilizar su relación especial con EE.UU. para conseguir el cierre de Guantánamo.
Afirmando que ha escuchado sólo “cotorreos de protesta” en el Reino Unido, el profesor emérito de lingüística también pide a los “pensadores” británicos que se hagan más claramente visibles en su oposición a la erosión de los derechos civiles desde los ataques del 11-S contra EE.UU.
Después de la invasión de Iraq, el profesor Chomsky, destacado oponente al conflicto de Vietnam, ha sido el más eminente entre los intelectuales de EE.UU. críticos de la guerra contra Iraq y del trato dato a sospechosos de terrorismo enviados a la Bahía de Guantánamo y a otros campos de encarcelamiento en todo el mundo.
Ahora, los comentarios del profesor Chomsky cuestionan la voluntad política e intelectual de Gran Bretaña de defender el estado de derecho ante acciones que han sido repetidamente condenadas por tribunales a ambos lados del Atlántico.
Aunque unos pocos escritores, artistas y filósofos británicos siguen expresando sus preocupaciones por la participación del Reino Unido en el programa de entregas de EE.UU. y su negativa de cerrar Guantánamo, no se ha materializado una oposición de la así llamada intelectualidad liberal.
“Un país,” dice el profesor Chomsky, “con un mínimo de auto-respeto se mantendría vigilante para asegurar que no participe en este salvajismo criminal. Por su “relación especial,” Gran Bretaña tiene una responsabilidad particularmente fuerte para eliminar esos crímenes vergonzosos por todos los medios a su disposición. [Y] sea lo que sea lo que hace “especial” esa relación, el Reino Unido puede utilizarla para impedir esos vergonzosos crímenes.”
Cuando se le preguntó si Gran Bretaña debería hacer más para pedir el cierre de Guantánamo, el profesor Chomsky respondió: “Definitivamente. He visto sólo cotorreos de protesta.”
Noam Chomsky ha sido un intrépido crítico de la política exterior de EE.UU. desde los años sesenta, cuando se convirtió en uno de los principales oponentes a la Guerra de Vietnam con la publicación de su ensayo: “La responsabilidad de los intelectuales” en 1967. Y su reputación como franco disidente estadounidense le ha creado numerosos enemigos en su propio país, donde requiere protección policial.
El profesor Chomsky considera que hay que presentar con más energía el caso contra Guantánamo.
“Apenas necesitamos evidencia (aunque hay más que suficiente) de que Guantánamo iba a ser una cámara de tortura,” dice el profesor Chomsky. “De otro modo, ¿por qué no colocar a “combatientes enemigos” en una prisión en Nueva York? El argumento de seguridad no es serio. Dando un paso atrás, ¿tiene algún derecho EE.UU. de retener a esos prisioneros? Es apenas evidente. En breve, hay numerosos motivos para protestar (y actuar), a diferentes niveles de profundidad.”
Sus comentarios han recibido un amplio apoyo de los que han estado haciendo campaña para que el gobierno británico adopte una posición más crítica en su relación con la administración Bush,Clive Stafford Smith, el abogado que representa al detenido británico en Guantánamo, Binyam Mohamed, dijo: “El profesor Chomsky tiene razón. Para citar al presidente Clinton, al mundo lo impresiona mucho más el poder del ejemplo estadounidense que el ejemplo del poder de EE.UU. De la misma manera, al mundo lo impresiona mucho más el principio británico que la pretensión de la relación especial de Gran Bretaña. Un verdadero amigo de EE.UU. no se mantendría al margen mientras el presidente Bush malgasta el patrimonio de EE.UU.”
Andrew Tyrie, miembro del parlamento, presidente del grupo de todos los partidos sobre las entregas, dijo: “La reacción del gobierno del Reino Unido ante el programa de entregas de EE.UU.: un programa de secuestros de personas y de llevarlas a sitios en los que pueden ser torturadas, ha sido inadecuado, para decir lo menos. Es apenas creíble que ahora, a pesar de todo lo que sabemos sobre las entregas y el papel del Reino Unido en ellas, el gobierno británico siga negándose a condenar esa política ilegal, inmoral y contraproducente.”
Agrega: “Como atlanticista, creo que una fuerte alianza transatlántica es una parte esencial del combate contra el peligroso extremismo. Pero esto no significa que se haga la vista gorda o que, como estableció recientemente el Tribunal Supremo en el caso de Binyam Mohamed, se facilite el profundamente dañino programa de entregas de EE.UU. No nos podemos permitir socavar valores que tratamos de exportar. El Reino Unido debe utilizar su influencia para convencer a EE.UU. de que eso es lo que hacen precisamente las entregas.”
Pero Peter Hitchens, comentarista político y autor, arguye que muchos de los así llamados miembros de la intelectualidad liberal, de los que se podría haber esperado que se opusieran a la guerra de Iraq y a otras políticas de EE.UU., se han confiado demasiado en un gobierno laborista: “Pienso que tal vez Chomsky haya estado buscando en el sitio equivocado. The Mail on Sunday y yo hemos ciertamente sido enérgicos en nuestra crítica de parte de esto – la guerra en Iraq y Guantánamo. Por ejemplo, fuimos de los primeros en publicar fotos de los monos naranja junto a artículos sobre Guantánamo.”
El señor Hitchens dice que el profesor Chomsky tiene razón en el sentido de que muchos de los escritores de izquierda han apoyado la guerra o no han protestado.
“En algunos aspectos ha habido una falla de la izquierda moderna, en casos en los que escritores izquierdistas tradicionales han estado apoyando la ‘guerra contra el terror’ como una especie de cruzada liberal. Es en parte porque el gobierno laborista hizo creer a la izquierda que tenía amigos en el poder. Chomsky tiene que buscar en otros sitios si quiere encontrar voces críticas.”
El profesor Chomsky, profesor emérito de lingüística en el Massachusetts Institute of Technology, dice que ahora EE.UU. debe devolver Guantánamo a Cuba.
“Se apropió de la región mediante un ‘tratado’ que Cuba fue obligada a firmar bajo ocupación militar. EE.UU. ha estado violando los términos de ese escandaloso tratado durante décadas – por ejemplo, utilizándolo para detener a haitianos que fueron ilegalmente capturados cuando estaban sometidos al terror en Haití (por el que EE.UU. tenía amplia responsabilidad). El uso actual también viola radicalmente los términos de ese vergonzoso tratado.”

Ascenso de un socialista libertario

Noam Chomsky, de 79 años, alcanzó la prominencia en el campo de la lingüística durante los años cincuenta al postular nuevas teorías sobre las estructuras del lenguaje. Su enfoque naturalista del estudio de la lingüística influenció profundamente el pensamiento, tanto en la psicología como en la filosofía. Pero fue su dura oposición a la Guerra de Vietnam lo que atrajo la atención de un público estadounidense más amplio.
Gracias a su adhesión al socialismo libertario llegó a ser animador de la izquierda disidente en la oposición a numerosos aspectos de la política exterior de EE.UU. Más tarde describió su creencia como “la extensión apropiada y natural del liberalismo clásico a una era de una sociedad industrial avanzada.”
El profesor Chomsky que vive en Lexington, Massachusetts, ha sido un franco crítico de la guerra en Iraq y de la “guerra contra el terror.” En 2005 fue elegido el más destacado intelectual público en el Sondeo Global de Intelectuales realizado por la revista Prospect. Su reacción característica a la noticia de su logro fue: “No presto mucha atención a sondeos.”

Robert Verkaik
The Independent

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

http://www.independent.co.uk/news/uk/home-news/chomsky-britain-has-failed-us-detainees-913318.html

domingo, agosto 31, 2008

Asesinatos de Uribe anuncian su próximo fin


No teneis ningun derecho

Las dantescas imágenes de una víctima de los asesinos de la MotoSierra de los narco-paramilitares producen una sensación de asco. Miles de fotos dantescas circulan por internet.

ANNCOL

Es el accionar de las monstruosas criaturas de la oligarquía colombiana. Esos son sus creaciones. Que actúan con inmensa sevicia y odio. Y lo triste es que hay personas que no creen. O se hacen los que no creen.

"El corte de franela" fue su primera creación. Después vinieron los 'sicarios en moto' y posteriormente los 'asesinos de la MotoSierra' y los 'Mochacabezas', quienes jugaban al fútbol con las cabezas de sus víctimas.
Hijos bastardos de la oligarquía que recurre a lo que sea para perpetuarse en el poder. Hasta a la delicuencia del submundo del narcotráfico, conviertiéndose la oligarquía en los peores delincuentes.
Son 'socios' de Álvaro Uribe Vélez, pero también fueron 'protegidos' por César Gaviria, Andrés Pastrana y Ernesto Samper, y todos sus ministros de defensa e interior.
Las víctimas están tratando de exorcisar la muerte. Sus familias exigen justicia y reparación. 147.000 colombianos asesinados por el estado. 85% de ellos producidos por las fuerzas militares-narcoparamilitares. 15% por omisión del estado. Todas culpa del Terrorismo de Estado y la guerra sucia contrainsurgente diseñada en los centros de poder de Washington.
El dolor es indecible e indescriptible. Personas desmembradas vivas. No importa que sean niños, como el hijo del camarada Julián Vélez de la U.P., y el tratamiento psicopático y sociopático queda en evidencia en la mutiliación de los genitales de un niño. Muchas de esas imágenes dantescas circulan por internet y ante ellas nos fallan las fuerzas. Pero tenemos que seguir denunciando a los asesinos sátrapas.
Asesinos sin contemplación que asesinan por encargo de otros. De sus 'amos' que ansían las tierras y las riquezas de los muertos. Que pretenden hacer olvidar de la sociedad su sueño de un mundo mejor.
No tienen derecho los asesinos a causar tanto dolor. La oligarquía y sus marionetas ejecutoras. No tenéis derecho a quitarle la vida a ningún ser humano. No tenéis ningún derecho a mancillar un ser humano. Nadie os ha dado ese derecho.

En nombre de Dios os condenamos...

En nombre del hombre os repudiamos...

En nombre de todos exigimos justicia...

En nombre de Colombia exigimos vuestra renuncia...

En nombre de la humanidad os maldecimos...

JMC

Sudán: un futuro incierto

La situación de Sudán es compleja, ya que desde su independencia en 1956 no ha conocido la paz. Tras una guerra civil entre el norte y el sur del país y tras el intento de éste de independizarse del norte musulmán, se firmaron unos acuerdos de paz entre el Gobierno y el SPLA (Ejército de Liberación del Pueblo Sudanés), movimiento guerrillero formado principalmente por cristianos del sur, animistas, de etnia negra africana.
Lo que desde un principio surgió como un conflicto étnico, pronto adquiere carácter de guerra civil, no sólo por el control de los recursos naturales del país, ya que el sur cuenta con grandes reservas de petróleo, uranio y níquel, sino también por los intentos de los gobiernos fundamentalistas árabes de imponer la Sharia en todo Sudán. Esta presión adquiere su máxima expresión con la llegada al poder de Yaafar Numeiri, cuando el sur pierde la limitada autonomía que adquirió en 1972 después de la primera guerra civil. La guerra se reanuda en 1983 originando más de dos millones de muertos y varios millones de desplazados.
Éste es un conflicto olvidado por la comunidad internacional, que además desestabiliza a la mayoría de los países limítrofes con Sudán. Sólo se interviene cuando EE UU recibe presiones por parte de su población afroamericana, así como de los grupos de presión de la derecha cristiana, y cuando se empiezan a explotar los grandes yacimientos de petróleo del sur de Sudán.
EE UU fuerza en un primer momento una primera reunión en Suiza entre el EPLS de John Garang y el Gobierno sudanés, firmándose una tregua de seis meses y acordándose el libre tránsito de la ayuda humanitaria internacional. El 9 de enero de 2005 se firma un tratado de paz por el cual el EPLS entra en el Gobierno de la Administración Central, se reparten los ingresos por la venta del petróleo, y se convoca un incierto referéndum de autodeterminación a celebrar en 2011, además de unas elecciones generales para el año 2009.
Por su parte, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprueba la resolución 1590 del 24/III/2005, que establece la creación de una misión de 10.000 efectivos militares para fortalecer el cumplimiento del Acuerdo Global de Paz. El 30 de julio de 2005 John Garang, dirigente del EPSL, ya vicepresidente de Sudán, muere en un accidente de helicóptero, hecho que hace tambalear nuevamente el proceso de paz, recuperado con el nombramiento de Salva Clirk como vicepresidente.

Grave crisis en Darfur

Mientras se mantenían las conversaciones de paz entre el norte y el sur, se iniciaba en febrero de 2003 un nuevo conflicto en la región de Darfur. Los antecedentes de este conflicto están en los enfrentamientos entre las tribus árabes ganaderas y nómadas, que tras las sequías de los años 80 deciden ocupar las tierras más fértiles de las poblaciones africanas negras musulmanas, tradicionalmente agrícolas. Esto se ve agravado por algunas medidas administrativas por parte del Gobierno central, como la división de Darfur, en 1989, en tres regiones que a su vez fueron subdivididas en distritos y concejos regionales y otra partición en 1995, medidas que llevaba aparejada la reasignación de tierras a favor de tribus árabes.
Surgen entonces dos grupos armados predominantes: el SLMA (Ejército para la Liberación de Sudán) y el Movimiento para la Justicia y la Igualdad. El 13 de marzo de 2003, en medio de las rondas negociadoras de paz entre el norte y el sur y para que se integren en ellas las demandas de la población de Darfur, el SLMA ataca la ciudad de Guru, acto considerado en un primer momento de poca importancia por el Gobierno central.
El 23 de abril del mismo año, el SLMA junto al JEM (Movimiento de Igualdad y Justicia) toman el aeropuerto de El Fasher y más tarde las dependencias gubernamentales de Mellit, Tiné y Kutúm, dando muerte a decenas de soldados sudaneses. La respuesta de Jartum fue la creación de los yanyawid, milicias árabes armadas y apoyadas por el Gobierno que se enriquecen robando ganado y atacando poblaciones de africanos negros.
Hasta que en el año 2004 el coordinador de Emergencias de las Naciones Unidas, no dio la alerta sobre la situación en Darfur, cientos de miles de personas deambulaban por el desierto dejados a su suerte y otros varios miles de personas habían huido al Chad, donde se empezaron a crear los primeros asentamientos de refugiados.
Desde entonces la realidad del país no ha hecho mas que empeorar, la situación humanitaria es sumamente grave, ya que no solamente es difícil hacer llegar la ayuda sino que los trabajadores de las ONGs son atacados constantemente. Se estima que de los dos millones y medio de desplazados por el conflicto, más de la mitad son niños y mujeres, siendo además estos dos colectivos la parte más afectada por el conflicto.
El ataque de los janjaweed a las aldeas de Darfur sigue prácticamente siempre los mismos patrones, aparecen por sorpresa hombres a caballo o en camello que matan a los hombres del poblado, violan a las mujeres y niñas y secuestran a los niños. En otros casos, antes de estas acciones las poblaciones son atacadas desde el aire por helicópteros o aviones del ejército sudanés. En 2004 Human Rigths Watch documenta cómo fuerzas del Gobierno participan activamente en masacres, ejecuciones sumarias y despoblaciones de amplias zonas de Darfur.
Amir, refugiado del campo Abu Shouk, con once años, contaba cómo al llegar a su aldea de la escuela, ésta había sido bombardeada por aviones, quedando sólo muertos y humo. Gracias a la ayuda de los poblados por los que iba pasando, logró sobrevivir en el desierto hasta llegar a Abu Shouk, donde encontró a sus padres.
En 2004, en virtud de un acuerdo alcanzado entre ambas partes, se permite el despliegue de fuerzas de la Unión Africana, 6.000 soldados pertenecientes a estas fuerzas toman posiciones en Darfur, fuerzas totalmente insuficientes para detener el conflicto. A partir de 2005, el Tribunal Penal Internacional elabora una lista de personas acusadas de crímenes de guerra en Darfur, hecho que se aprobó después de unas largas negociaciones con EE UU, ya que éste no reconocía competencias al TIP. Esto provoca manifestaciones de apoyo de la población árabe hacia Al-Bashir, presidente del país, a la vez que edificios de las Naciones Unidas son atacados y apedreados por los manifestantes.
La situación en los campos de refugiados es difícil, por un lado éstos son atacados y las mujeres violadas cuando salen de los campamentos a buscar agua o leña y, por otro, hay que tener en cuenta que el desplazamiento dura ya cinco años y no se ven perspectivas para su fin, por lo que surge violencia autóctona entre los refugiados, presencia de grupos armados, desarrollo de nuevas estructuras tribales, y nuevas formas de organización. Además los campos de refugiados de larga duración entran en competencia económica con los alrededores de donde se han establecido, provocando todo ello nuevas fuentes de tensión.
La situación del conflicto va empeorando y esto lleva a las Naciones Unidas a aprobar en agosto de 2006 una resolución por la cual se enviarían 20.800 efectivos de las Naciones Unidas en misión de paz con independencia de la postura del Gobierno sudanés, ya que éste rechaza la injerencia en el conflicto de fuerzas internacionales de pacificación.
A mediados de 2007 se llega a un acuerdo entre las Naciones Unidas y el Gobierno sudanés para el despliegue de 20.000 efectivos de las fuerzas pacificadoras siempre controladas por la Unión Africana. A día de hoy sólo se ha enviado a 7.000 efectivos, las condiciones de vida de los refugiados han empeorado, hay serias amenazas de las organizaciones humanitarias occidentales de abandonar Darfur por los ataques recibidos por sus miembros y el Fondo Mundial de Alimentos cada poco tiempo da la alerta de la posibilidad de reducción de las raciones de alimentos, ya de por sí pequeñas, en los campos de refugiados.

Intereses económicos de EE UU

En los últimos meses la crisis de Darfur sirve como argumento a EE UU para atacar y acusar a China de complicidad con el gobierno de Jartum y su política sobre Darfur. Lo cierto es que China compra el 30 por ciento del petróleo que consume en África Central, practicando la política de no injerencia en los asuntos internos. China es el principal inversor en Sudán y socio en diversos proyectos energéticos. También se ha hecho con la explotación de petróleo del denominado sector 6, que va desde el sur de Darfur hasta la frontera del Chad, que según parece alberga grandes reservas de petróleo de fácil extracción. Por otro lado, para los EE UU es prioritario el petróleo de África Central, ya que le permitiría depender en menor medida de los países árabes.
En definitiva, la situación en Sudán es incierta, por un lado está planteado un referéndum de secesión entre el norte y el sur, pero el gobierno sudanés va entorpeciendo la realización del registro censitario, por otro lado la situación actual es similar a los años 80, las milicias árabes empiezan a atacar poblaciones africanas para detener el proceso. Además hay que tener en cuenta su situación geopolítica, donde el sur tiene frontera natural con la República Centroafricana, República Democrática del Congo, Etiopía, Kenia y Uganda, una de las zonas más activas para el mercado de armas. Si sumamos a lo anterior un gran crecimiento demográfico que, unido a los efectos del cambio climático aumenta los conflictos entre la diferentes etnias por los escasos recursos; el tradicional dominio de las elites árabes sobre las poblaciones africanas negras; la división que originan las religiones y sobre todo los intereses económicos de las grandes potencias que ven la división del país como algo positivo para sus intereses económicos; todo ello hace incierto el futuro de Sudán tal como lo conocemos hoy.

Carlos Estévez Tamariz
Revista Pueblos
Carlos Estévez Tamariz-Martel es fotógrafo. Este artículo ha sido publicado originalmente en el Especial de Verano “Africa Subsahariana”, Julio de 2008