lunes, enero 04, 2016

Catorce años después del 11-S, la guerra contra el terror realiza todo lo que Bin Laden quería que pasara

Como Al Qaeda no tenía los recursos ni la capacidad, nos empujó a nosotros para que lo hiciéramos

Han pasado 14 años que parecen increíbles. ¿Realmente los hemos vivido? ¿Estamos viviéndolos todavía? ¿Cuán inverosímil es todo esto?
Catorce años de guerras, intervenciones militares, asesinatos, tortura, secuestros, localizaciones clandestinas, de crecimiento del estado nacional de la seguridad de Estados Unidos hasta unas proporciones monumentales y de la expansión del extremismo islámico en la mayor parte del Gran Oriente Medio y África. Catorce años de dispendios astronómicos, infinidad de campañas de bombardeo y una política militar en el exterior de primera magnitud en la que se repiten las derrotas, los chascos y los desastres. Catorce años de una cultura del miedo en Estados Unidos, de interminables alarmas y advertencias, pero también de funestos presagios de ataques terroristas. Catorce años del entierro de la democracia estadounidense (o, mejor dicho, de su conversión en escenario multimillonario y fuente de espectáculo y entretenimiento, que no de gobierno). Catorce años de propagación del secretismo, de clasificación de cada documento producido, de feroz persecución de los denunciantes de conciencia y del impulso cuasi religioso de mantener “seguros” a los estadounidenses dejándoles en la oscuridad acerca de lo que está haciendo su gobierno. Catorce años de desmovilización de la ciudadanía. Catorce años del surgimiento de la corporación guerrera, de la transformación del conjunto de actividades militares y de espionaje en unas actividades lucrativas y de la proliferación de innumerables contratistas privados que trabajan para el Pentágono, la NSA, la CIA y muchos otros segmentos del estado nacional de la seguridad para asegurar su funcionamiento. Catorce años de nuestras guerras regresando a casa en la forma de trastornos de estrés postraumático (PTSD, por sus siglas en inglés), de militarización de la policía y de expansión en la “patria” de tecnologías propias de zonas de combate como los drones y los vehículos UMV. Catorce años de despliegue de todo tipo de vigilancia y de desarrollo de un sistema planetario de vigilancia cuyo alcance –desde líderes extranjeros hasta grupos tribales en las zonas más remotas de la Tierra– dejaría estupefactos a quienes gobernaban los estados totalitarios del siglo XX. Catorce años de misérrima inversión en la infraestructura de Estados Unidos y ni siquiera un kilómetro de tren de alta velocidad construido en algún lugar de este país. Catorce años en los que se iniciaron las guerras de Afganistán 2.0, de Iraq 2.0 y 3.0 y la de Siria 1.0. Catorce años, eso es, en los que lo improbable se hizo probable.
Catorce años después, muchísimas gracias, Osama bin Laden. Con un reducido número de seguidores, entre 400.000 y 500.000 dólares y 19 secuestradores suicidas, la mayor parte de ellos saudíes, Ud. ha hecho un pase de magia geopolítica de primer orden. Lo equiparo a un acto mágico del teatro de la oscuridad. Mientras tanto, ha hecho el “cambio total” o, al menos, lo suficiente de todo lo que importa. O más bien, nos ha empujado a hacer lo que usted no podía hacer por falta de recursos o capacidad. Por lo tanto, pongamos el crédito donde es debido. Hablando en términos de psicología, los ataques del 11-S representaron una precisión en la elección de los blancos del tipo que los líderes de Estados Unidos apenas soñarían en los años siguientes. No tengo idea de cómo, pero está claro que usted nos entendió mucho mejor de lo que nosotros le entendimos a usted o, para el caso, a nosotros mismos. Usted supo exactamente cuáles eran los botones nuestros que se debían apretar para que, en esencia, nosotros continuásemos ejecutando su plan para su beneficio. Mientras usted se sentaba y esperaba en Abbottabad [Pakistán], nosotros seguíamos los planos de sus sueños y deseos como si usted lo hubiese planificado y, en el proceso, hacíamos del mundo un lugar notablemente diferente (y notablemente nefasto).

Catorce años después, ni siquiera hemos caído en la cuenta de lo que hemos hecho.

Catorce años después, la inverosimilitud de todo esto todavía paraliza la imaginación, empezando por las enormes montañas de cascotes de la Torres Gemelas en el centro de Manhattan, un mundo real equivalente al de la estatua de la Libertad surgiendo de la arena en la película El planeta de los simios. La parte sur de Manhattan todavía ardiendo y el olor acre de la destrucción en el aire eran la imagen de una cultura que había vivido su propio momento apocalíptico para convertirse en algo irreconociblemente transformado. Para dar crédito a la cobertura mediática en aquellos tiempos, los estadounidenses vivieron una combinación de Pearl Harbor e Hiroshima. Éramos el no va más de las víctimas en el planeta Tierra, y el centro de Nueva York pasó a ser la “Zona Cero”, una expresión que hasta entonces estaba reservada para los sitios donde había habido una explosión atómica. En un instante nos convertimos en las más grandes víctimas y los mayores supervivientes, y se dio por sentado que el mayor deseo de venganza del mundo sería nuestro. El 11-S llegó para ser visto como un ataque a todo lo inocente, lo bueno, lo triunfante que había en nosotros; el momento supremo del “odian-nuestras-libertades” y –Osama– funcionó. Usted asustó tanto a este país que ha conseguido sumirlo en un periodo de miedo que ya lleva 14 años, un período en el que le hemos dado vía libre a toda idea o acción estúpida u horrorosa, ley o intromisión en nuestra vida y recorte de nuestros derechos. Usted no solo soltó a sus mastines de la guerra, también soltó a los nuestros, que era exactamente lo que usted necesitaba para sumir en el caos al mundo musulmán.
Catorce años después, permítame que le recuerde la absoluta improbabilidad del 11-S y lo terriblemente despistados que todos estábamos ese día. George W. Bush (y sus cohortes) ni siquiera fueron capaces de asimilarlo cuando, el 6 de agosto de 2001, el presidente recibió el informe diario de inteligencia titulado “Bin Laden resuelto a golpear a Estados Unidos”. La NSA, y la CIA, y el FBI, que tenían en sus manos muchas de las piezas del puzzle bin Laden, seguían sin poder imaginarlo. Créame, incluso cuando estaba sucediendo, me era difícil darme cuenta de aquello. Yo estaba haciendo ejercicios en mi dormitorio con la televisión encendida cuando oí la primera noticia de un avión que se había estrellado contra una de las Torres Gemelas y vi las primeras imágenes del humo en la torre. Y recuerdo mi primer pensamiento: “igual que el [bombardero] B-25 que casi chocó con el Empire State en 1945”. ¿Unos terroristas que tratan de echar abajo las torres? Por favor. ¿Al-Qaeda? Esto es una broma. Más tarde, con dos aviones estrellados en Nueva York y un tercero que había hecho polvo una parte del Pentágono, y cuando ya era obvio que no se trataba de un accidente, tuve un pensamiento todavía más absurdo. Se me ocurrió que la sorpresiva vulnerabilidad de los estadounidenses –que vivían en una tierra protegida del caos en el que vive buena parte del mundo– debería conducirnos a una nueva forma de empatía hacia los demás. Ni en sueños. Todo lo que hicimos fue causarle dolor a los demás.
Catorce años después, ¿no le parece todavía sorprendente que George W. Bush y compañía utilizaran estas acciones asesinas y la muerte de cerca de 3.000 seres humanos como excusa para tratar de apropiarse del mundo? Les faltó tiempo para decidirse a lanzar la “Guerra global contra el terror” en hasta 60 países. Les faltó tiempo para empezar a soñar con el establecimiento de una Pax Americana en Oriente Medio, seguida de una suerte de poder supremo mundial que hasta ese momento solo había sido evocado en tono de broma por los ‘tipos malos’ de las películas de James Bond. Mirando hacia atrás, ¿no le parece extraña la rapidez con que el 11-S le puso el cerebro en llamas a esa gente? ¿No encuentra curioso que los principales funcionarios de la administración Bush estuviesen totalmente encaprichados con el poder militar de Estados Unidos? ¿No le sorprende como algo raro el hecho de que tuvieran una fe tan ciega en los supuestos poderes de las fuerzas armadas para hacer prácticamente nada y ser “la mejor fuerza para la liberación de la humanidad que el mundo ha conocido”? ¿No encuentra inquietante que, en medio de los escombros del Pentágono, las primeras órdenes de nuestro secretario de Defensa fuese preparar los aviones para atacar a Iraq, a pesar de que estaba convencido de que el autor de los ataques del 11-S había sido al-Qaeda (“‘Ir con toda la fuerza’, anotó un ayudante del secretario en su block de notas. ‘No dejar nada en pie. Esté relacionado [con los ataques] o no’.”)? ¿No piensa acaso que este “o no” resume los tiempos que estaban por venir? ¿No le parece curioso que, en medio de las ruinas de las torres, los planes no solo previeran pasarle la factura a bin Laden sino también convertir a Afganistán, Iraq y posiblemente Irán –“Todos quieren ir a Bagdad, pero los hombres de verdad quieren ir a Teherán”– en protectorados de Estados Unidos?
Catorce años después, ¿qué posibilidad había de que el país, al que en todas partes se consideraba la “única superpotencia” del planeta, desafiado abiertamente por un reducido número de extremistas yihadistas, con un poder militar mejor financiado que las 10 a 13 fuerzas armadas combinadas que le seguían (muchas de los cuales eran aliadas, de todas maneras) y cuyas aptitudes tecnológicas eran las mejores –eso dicen– no ganara una guerra, no derrotara a ningún enemigo y no completara con éxito una sola ocupación? ¿Cuáles eran las probabilidades de ganar? Si el 12 de septiembre de 2001, alguien le hubiese apostado doble contra sencillo por la imposibilidad de que las fuerzas armadas de Estados Unidos ganaran en su ataque en el Gran Oriente Medio, no me diga que usted no habría puesto algún dinero sobre la mesa.
Catorce años después, ¿no le parece inaudito que el poder militar de Estados Unidos haya sido incapaz de retirarse de Iraq y Afganistán, donde libra las dos guerras más importantes de este siglo, a pesar de que oficialmente ha dejado uno de esos dos países en 2011 (solo para regresar en el verano de 2014) y de haber anunciado repetidamente la terminación de las operaciones de combate en el otro (solo para reanudarlas una vez más)?
Catorce años después, ¿no encuentra extravagante que las políticas de Washington posteriores al 11-S en Oriente Medio hayan propiciado el establecimiento de un “califato” del Estado Islámico en partes de los fracturados territorios de Iraq y Siria y la aparición de sucesivas y exitosas “franquicias” terroristas de ese mismo EI en un abanico de países que va desde Libia y Nigeria hasta Afganistán? Si el 12 de septiembre de 2001, usted hubiese presagiado semejante posibilidad, ¿no le habrían tomado por loco?
Catorce años después, ¿no piensa que es inverosímil que Estados Unidos se haya embarcado en el negocio de alto nivel de los asesinatos robóticos; que (a pesar de las prohibiciones legales de los tiempos del Watergate relacionadas con acciones de esa índole) ahora seamos los Terminator del planeta Tierra , no sus John Connors; que el presidente haya asumido abierta y orgullosamente el papel de asesino-en-jefe con su propia “lista de muertes”; que tengamos sin cesar en la mira remotas zonas rurales del planeta con nuestros drones (Grim [denodado]) Reaper y Predator (¡gracias Hollywood!) armados con cohetes Hellfire (fuego infernal); y que Washington, mientras buscaba a jefes de grupos terroristas y sus seguidores, haya matado regularmente a mujeres y niños? ¿Y no le parece extraño que todo esto se haya hecho en nombre del exterminio de los terroristas y sus movimientos, pese al hecho de que cada vez que nuestros drones golpean, esos movimientos parecen aumentar su fuerza y poderío?
Catorce años después, ¿no considera insólito que nuestra “guerra contra el terror” haya evolucionado con tanta regularidad hasta llegar a ser un guerra de terror y para el terror; que nuestros métodos, entre ellos el asesinato selectivo de numerosos jefes y “tenientes” (segundos jefes) de grupos combatientes haya promovido manifiestamente la propagación del extremismo islámico en lugar de detenerlo; y que, pese a esto, Washington no ha hecho el menor esfuerzo para reevaluar significativamente sus acciones?
Catorce años después, ¿no es acaso posible imaginar el 11-S como una gran fosa común en la que, como sabemos ahora, se han enterrado importantes aspectos de la vida de Estados Unidos? Por supuesto, los cambios sobrevenidos, sobre todo aquellos que reforzaron los aspectos más agobiantes del poder del Estado, no cayeron del cielo como los aviones secuestrados. Después de todo, ¿quién podría despreciar la dimensión y el poder del estado de la seguridad nacional y del complejo militar-industrial antes de que 19 hombres con un cutter en la mano llegaran a la escena? ¿Quién podría negar que escondida en el texto de la ley Patriótica de Estados Unidos (aprobada casi sin haber sido leída por el Congreso en octubre de 2001) había una lista de deseos –anteriores al 11-S– con los caballitos de batalla de los departamentos de seguridad y la derecha estadounidense? ¿Quién podría negar que los principales funcionarios de la administración Bush y sus seguidores neocon llevaban mucho tiempo pensando en la forma de financiar la “supremacía militar de Estados Unidos” en el contexto de una Pax Americana en el estilo del nuevo orden mundial o que soñaban con “un nuevo Pearl Harbor” que pudiese acelerar el proceso? Sin embargo, fue gracias a Osama bin Laden, que ellos –y nosotros– fuimos transportados al más improbable de todos los siglos, el XXI.
Catorce años después, los ataques del 11-S y los miles de personas inocentes muertas representan una criminalidad y una inmoralidad de dimensiones internacionales que no tienen parangón. Está claro que los estadounidenses somos los principales responsables de esta situación, aunque –lo más improbable de todo– nadie en Washington se haya hecho cargo de la mínima parte de responsabilidad por haber creado un cráter que comprende a todo Oriente Medio, provocado el caos en importantes regiones del planeta o ayudado a desatar las fuerzas que darían lugar al primer estado terrorista de la historia moderna; asimismo, ningún funcionario se ha hecho responsable por la creación de las condiciones que condujeron a la muerte de cientos de miles –posiblemente un millón o más– de personas que han sido convertidas en refugiados –nacionales o internacionales–, a la destrucción de países y a que incontables seres humanos se vean condenados a los sufrimientos más increíbles. En estos años, ninguna acción –ni la tortura, ni el asesinato, ni el encarcelamiento ilegal de personas inocentes fuera de nuestras fronteras, ni la muerte deliberada desde tierra o desde el aire, ni las fiestas de boda masacradas, ni el asesinato de niños– ha hecho mella en esa convicción tan estadounidense de que vivimos en un país “excepcional” e “indispensable”, de asombrosa bondad e inocencia.
Catorce años después, ¿cuán inverosímil es todo esto?

Tom Engelhardt
The Nation
Traducción del inglés para Rebelión de Carlos Riba García

domingo, enero 03, 2016

El hombre que difundía a Gramsci



Biografía intelectual. La historiadora Alexia Massholder reconstruye vida y obra del argentino Héctor Pablo Agosti, divulgador del gramscismo.

Los 32 Cuadernos de cárcel , 2.848 páginas escritas por un muy enfermo Antonio Gramsci, desde febrero de 1929 hasta agosto de 1935 en vísperas de su muerte, fueron secretamente llevadas a Moscú por sus amigos para resguardarlas del fascismo pero al final de la guerra el secretario general del PC italiano, Palmiro Togliatti, impulsó su publicación en Italia junto a las Cartas de la cárcel . Son seis volúmenes, ordenados por argumentos homogéneos, con los títulos: El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce (1948); Los intelectuales y la organización de la cultura (1949); Il Risorgimento (1949); Notas sobre Maquiavelo , sobre la política y sobre el Estado moderno (1949); Literatura y vida nacional (1950) y Pasado y Presente (1951).
Los primeros títulos comenzaron a publicarse en la Argentina por la editorial Lautaro a partir de 1950 a instancias del intelectual comunista Héctor Pablo Agosti que hizo las primeras traducciones que luego delegó en su discípulo preferido, José Aricó, que había sido secretario de la FJC de Córdoba, situación que dio nacimiento a la pregunta sobre quién fue el verdadero difusor de las ideas de Antonio Gramsci, no solamente en la edición de su libros sino además en la aplicación de sus conceptos.
En el libro Los gramscianos argentinos , Raúl Burgos le ha dado el monopolio del italiano a la disidencia comunista de principios de los años 60 que se organizó alrededor de la revista Pasado y Presente, que relegó al olvido a su inicial motorizador, Agosti, en gran parte porque su partido, el PCA, no puso en la literatura educativa de sus cuadros los trabajos de Gramsci pero sí el cúmulo de libros desde El Capital y las Obras Escogidas de Marx y Engels, a los trabajos completos de Vladimir Lenin, particularmente (su poco más de medio centenar de tomos fueron editados en la ilegalidad, una proeza) y todo el núcleo duro de la escolástica soviética: informes de los congresos del PCUS, batallas interminables contra el trotskismo y así de seguido. Gramsci, para quienes orientaban publicaciones y lecturas, fue un ausente hasta los 80 cuando se conocieron trabajos interpretativos de Mauricio Libediski.
La historiadora y docente universitaria Alexia Massholder ha salido al cruce de esa controversia con un elaborado trabajo: El Partido Comunista y sus intelectuales. Pensamiento y acción de Héctor P. Agosti (Ediciones Luxemburg) donde el centro de atención es desgranar el pensamiento del autor de Defensa del Realismo , apoyándose no solamente en una atenta lectura de su producción literaria, periodística o como disertante, sino en numerosos papeles no conocidos. Son los que estaban sin análisis en los archivos de la Asociación Héctor P. Agosti o en los papeles que guardaba su hermano Carlos, que entregó a la autora, acaso no totalmente por la ausencia del profuso epistolario que el autor de El mito liberal mantuvo son su segunda esposa, Alicia García.
Son varias las hipótesis que despliega Massholder en torno a los intelectuales comunistas y su partido que lo llevó a cobijar en número interesante, pero su esfuerzo fundamental es demostrar el carácter creador del pensamiento de Agosti y la aplicación concreta de categorías gramscianas en sus libros, por caso el Echeverría a propósito de tomar del italiano el concepto de revolución burguesa frustrada, homologándola con el Mayo criollo, como origen de las desventuras nacionales.
Massholder subraya que uno de los nudos polémicos de su trabajo es la introducción del pensamiento de Gramsci en Argentina. La sola iniciativa de traducir sus trabajos tres años después de su aparición en Italia “es uno de los mayores aportes al desarrollo de nuestra cultura política”, en un ejercicio pionero –sostiene– de aplicación de categorías como “hegemonía”, “sociedad civil”, “intelectual colectivo”, subrayando que el fundador del comunismo italiano, reflexionó desde su práctica política concreta “con el explícito objetivo de actuar por el triunfo de la revolución socialista, considerando la centralidad de su partido como pieza fundamental en ello”. Y añade: “no puede despojarse a Gramsci de esas principalísimas cualidades de su pensamiento para transformarlo en una ‘caja de herramientas’ plausible de ser utilizadas sin considerar aquel objetivo revolucionario”. En cambio dice que Aricó (también los de Pasado y Presente) al abandonar el PCA, “indefectiblemente debió realizar un ajuste de cuentas con (algunos) de sus escritos” por ejemplo cuando en Notas sobre Maquiavelo subraya el vínculo de Gramsci con el leninismo. A partir de entonces, Aricó, “fue despojando paulatinamente a Gramsci de un horizonte decididamente revolucionario para convertirlo en un teórico poco más que inofensivo cuyas categorías analíticas pueden aplicarse independientemente de los objetivos políticos de quien las emplee”.
Dicho de otro modo, sólo se es “gramsciano” dentro de un partido leninista que luche por la revolución socialista. Luce como afirmación estrecha, o congelada en la historia del movimiento obrero clasista. ¿Dónde quedarían los que adhieren a Carlos Marx? Lenin lo leyó de un modo, Rosa Luxemburgo no adhirió a esa visión y menos aún, Kauttsky, todos eminentes marxistas. ¿Cómo explicar que el partido de Gramsci, devenido en Partido Democrático al implosionar la URSS, que tiene hoy un presidente y un primer ministro ex PCI y que su vocero sea el L´Unitá “fundado por Antonio Gramsci”? ¿O que un PC en Italia reivindique a Stalin y a Gramsci? ¿Desde cuándo hay una calificadora que se atribuye el poder de maltratar a quienes interpreten de manera diferente, y los ejemplos son abrumadores, a Marx o a Gramsci?
Agosti fue junto a Ernesto Giudici y Rodolfo Puiggrós un gran intelectual del PCA. La autora aclara mucho sobre sus actitudes en distintos momentos de la vida partidaria y rescata, con nuevos documentos a mano, su independencia de criterio aunque siempre supeditada a su pertenencia al PCA. No pocos piensan, escribe, que “Agosti no llegó a ser quien potencialmente podría haber sido por su pertenecía al PC. Y quizás tengan razón”. De todas maneras AM cree que a Agosti debe analizársele “teniendo en cuenta el objetivo de un cambio revolucionario en cuyo camino debió en ciertas ocasiones, resignar opiniones y actitudes en pos del colectivo partidario”.
Sea como fuere, el rescate de la obra de Agosti es loable pero aún falta completar su trayectoria. La autora parece no haber advertido, al reseñar los aspectos básicos de su vida, la ausencia de vínculos con los intelectuales peronistas. Recrea en cambio los que tuvo con creces con pensadores liberales (a varios los fustigo en El mito liberal ) sobre todo cuando se rememora en tiempos de Perón el centenario del Dogma Socialista de Echeverría. Agosti fue un hombre de largas prisiones en la década infame, bajo Perón y con la Libertadora. Fue antiperonista: a fines de los sesenta reeditó Perón y la 2ª Guerra Mundial donde reiteró un equívoco del PCA sobre las motivaciones del golpe de 1943. Massholder no nos cuenta su reacción frente al eurocomunismo y otras novedades sobre el marxismo a las que estuvo siempre atento.
Unió su intelecto a la praxis participando como responsable comunista en el Encuentro Nacional de los Argentinos, pensado como alternativa a las propuestas de Perón o la guerrilla en los 70 y jugó un gran papel en la fundación y actividad bajo la dictadura (donde se opuso a la posición del PCA) de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos.

Isidoro Gilbert

Las guerrilleras son mujeres revolucionarias conscientes y libres



Declaración Pública

Hemos conocido por las noticias el caso de Héctor Albeidis Arboleda Buitrago, presentado en gran despliegue mediático como el médico de las FARC y sindicado de practicar supuestamente 500 abortos forzados para los Frentes 7 y 49 de las FARC-EP entre 1998 y 2000.
Los hechos que relata la noticia solo merecen nuestro total y decidido rechazo como organización, ya que va en contra de nuestros principios y lineamientos.
No son secretas para nadie las políticas de las FARC-EP en cuanto a planificación y violencia sexual, pero creemos necesario repetirlas brevemente a la opinión pública nacional e internacional:
La planificación en nuestra Organización es una norma obligatoria para hombres y mujeres, porque así lo determinan las condiciones de la guerra. Es imposible criar hijos o hijas en la selva, y de esto se habla ampliamente con la o el aspirante a filas para que tengan completa claridad al respecto.
La violencia sexual es un delito de suma gravedad en nuestras filas, consagrado como tal por nuestras normas internas. No sólo se sanciona mediante el procedimiento de un consejo de guerra, sino que existe la alta probabilidad de que en este se sentencie con la pena máxima contemplada por nuestro Reglamento.
El aborto no es considerado un método de contracepción. Su práctica es el último recurso al que se apela cuando, pese a las medidas anticonceptivas adoptadas, ocurre un embarazo indeseado. En todos los casos se sopesan muy bien los riesgos para la madre, la futura criatura y el entorno guerrillero.
Hay que especificar que la mayoría de los ejércitos del mundo manejan reglas especiales para mujeres combatientes, como por ejemplo la contracepción obligatoria o limitaciones de actividades físicamente intensivas en caso de embarazo. Nuestro ejército insurgente vive permanentemente en una situación de guerra total. Una guerrillera embarazada significa un riesgo cierto de muerte tanto para ella como la criatura que lleva dentro, o, en el mejor de los casos, de serias complicaciones médicas que ponen en peligro su vida y la de su unidad.
Teniendo en cuenta las legislaciones vigentes en los países que han legalizado el aborto y considerando que es un derecho fundamental de las mujeres decidir sobre su cuerpo, las FARC-EP hemos ido precisando nuestra línea frente a las condiciones y tiempos para practicar la interrupción de embarazo. Este derecho de las combatientes es ahora cobijado por reglas que prohíben cualquier intervención sin el consentimiento de la guerrillera y determinan un tiempo máximo de 3 meses para su realización.
Las guerrilleras de las FARC-EP son mujeres comprometidas con la causa de la justicia social, son sujetos políticos, mujeres revolucionarias que luchan consciente y libremente por un país mejor. Todas y cada una de ellas se vinculan voluntariamente a la organización, y al hacerlo se comprometen a cumplir con todas las Normas Internas. Rechazamos por tanto los discursos que pretenden descalificarlas, ya sea desconociendo su aporte a la lucha o presentándolas como víctimas de una supuesta violencia masculina al interior de nuestra organización.
Las direcciones nacionales y de Bloque han hecho las averiguaciones pertinentes en los dos Frentes citados por la noticia, y certificamos que en ninguno de ellos ha militado o se conoce siquiera al personaje en mención. Por lo cual está claro que se trata de un montaje judicial y mediático.
Tampoco podemos tolerar que se pretenda deshumanizar la causa revolucionaria con sindicaciones tan falsas e infamantes como las violaciones de mujeres o la utilización de cuerpos de guerrilleros caídos en combate para dar clases de anatomía.
Como mujeres luchadoras que han elegido el legítimo camino de la rebelión armada, han asumido grandes sacrificios. No es nuestra Organización la que les he arrebatado el derecho de ser madres, sino la guerra que nos han impuesto los que detentan el poder. Por respeto a las víctimas de este conflicto, exigimos de la Fiscalía, la Inteligencia Militar, la Defensoría y los medios de comunicación, seriedad y ética en sus investigaciones. La paz no se construye sobre calumnias, se cimenta en la verdad.
Nuestra decisión de lucha es inquebrantable. Como lo hemos hecho en la guerra, anhelamos mañana, junto a las mujeres y a todo el pueblo colombiano, construir la paz estable y duradera con justicia social que posibilite la reconciliación nacional.

Secretariado del Estado Mayor de las FARC-EP

Enero 2 del 2016

Armando Hart, pasión por Cuba



En ocasión del Día de la Cultura cubana. Documental realizado por el Instituto de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) y el proyecto Crónicas sobre Armando Hart Dávalos y su entrega a Cuba y a la Revolución

El testamento de Celia Hart Santamaría



Célia Hart Santamaria (1963-2008), revolucionaria cubana, hija de dos combatientes históricos de la revolución cubana. Una voz libre y crítica de gran actualidad.

François Vercammen (1944-2015), socialista revolucionario y uno de los imprescindibles



François hubiera cumplido 70 años el próximo 30 de octubre. Desde finales del 2003, cuando sufrió una serie de pequeños ictus cerebrales que fueron el comienzo de la cruel enfermedad que acabó con él, se vio obligado a ir dejando paulatinamente su actividad como militante socialista revolucionario. En los últimos años perdió la palabra –él, que era un políglota- y, sobre todo la memoria: eso fue lo más duro. Por increíble que parezca, conservó una alegría de vivir inagotable y contagiosa.
Nació en una familia de estibadores socialdemócratas de Amberes, justo al final de la II Guerra Mundial, en un país, Flandes, cuyo movimiento obrero era mayoritariamente católico. En sus recuerdos de infancia ligaba, por motivos que se me escapan, el agua con gas con el control americano del puerto de su ciudad. Su vida representa el esfuerzo por recuperar, tras el drama mortífero del nazismo y la guerra, el hilo rojo de la revolución en el movimiento obrero europeo.
Joven socialista, estudiante de magisterio y filosofía en Gantes, su experiencia vital más importante fue la huelga general del invierno de 1960-61 en Bélgica, cuando se cruzó en su camino Ernest Mandel, marxista revolucionario, asesor del sindicato FGTB e ideólogo del ala izquierda del Partido Socialista belga. Mandel se convirtió en el mentor político del joven Vercammen, que le siguió en 1964, tras su exclusión del PSB, para fundar la Confederación Socialista de Trabajadores y, más tarde, el Partido Obrero Socialista, sección belga de la IV Internacional.
Después de Mayo de 1968 en Francia, con la ofensiva del Têt en Vietnam, la Primavera de Praga y todos los acontecimientos que sacudieron la división geopolítica del mundo de la Guerra Fría, François Vercammen fue el principal enlace entre la organización belga y el equipo de dirección alrededor de Mandel de la IV Internacional en París. En 1982 fue co-fundador con Pierre Rousset del Instituto Internacional para la Investigación y la Educación (IIRE) en Amsterdam, que también co-dirigiría hasta 1985, con cursos de formación de tres meses a los que asistieron cientos de activistas de todo el mundo. Fue en este periodo cuando comenzó su estudio en profundidad y comprensión del hilo rojo de la tradición de la socialdemocracia y del comunismo revolucionarios a comienzos del siglo XX. Algunos de sus artículos sobre estos temas han sido traducidos en Sinpermiso y se pueden consultar en sus archivos.
Fue precisamente a partir de su interpretación de las limitaciones de Trostky y los puntos fuertes de Lenin en relación con la evolución de la conciencia de clase y la organización de un partido revolucionario, como Vercammen, junto a la mayoría de los miembros del equipo de dirección de la IV Internacional, comenzaron a cuestionar a comienzos de los años 90 el esquema estratégico que hasta entonces había defendido Mandel (cuyo mejor resumen es su larga entrevista con Jon Rothschild, publicada en 1979 por Verso con el título Revolutionary Marxism Today).
En la biografía de Mandel de Jan Willem Stutje hay un momento trágico antes de su muerte en 1995 cuando, ante la retirada de la mayoría de los cuadros de dirección, Mandel hace prometer a François Vercammen que él continuará su labor de coordinación de la IV Internacional después de su muerte. Y Vercammen lo hizo. En 2003, después de años de tejer pacientemente contactos entre las diferentes organizaciones de la izquierda alternativa europea, adelantando la financiación, será el principal impulsor del XV Congreso, que hará un balance tanto de las consecuencias del derrumbe de la URSS y del llamado bloque socialista como de la aplicación masiva y generalizada de las políticas neoliberales. Su conclusión era un importante giro político hacia la construcción de nuevas organizaciones amplias de izquierda alternativa que poco a poco irían formando parte de la Conferencia Anticapitalista Europea y el Partido de la Izquierda Europea.
El mayor peligro de los marxistas revolucionarios era quedar aislados, protegidos por un programa heredado, sin establecer nuevos lazos con las luchas de resistencia contra el neoliberalismo, aprender de ellas y ayudar a resolver sus contradicciones políticas y organizativas. Vercammen se puso al frente del trabajo europeo, lo que supuso un enorme esfuerzo de comprensión teórica de la Unión Europea como marco de gestión de los intereses de las clases dominantes europeas tras la caída de la URSS, y una interminable labor diplomática y de mediación entre las distintas organizaciones de la izquierda alternativa para reagruparlas en un proyecto europeo. En esta ingrata labor, Vercammen se ganó un reconocido respeto. Y daría algunos frutos, en los que él se reconoció, como Syriza.
Su labor teórica puede agruparse en cuatro bloques: 1) análisis de la formación social belga, en especial de la evolución del movimiento sindical y de la cuestión nacional flamenca y Valona; 2) estudios sobre la historia y la estrategia del movimiento socialista revolucionario; 3) la naturaleza y las políticas de la Unión Europea; 4) Los problemas tácticos organizativos de la izquierda alternativa europea. El segundo de estos bloques esta traducido en parte en Sinpermiso. El resto puede consultarse en la web Europe solidaire sans frontière y en los archivos del periódico La Gauche.
Además de esta ingente labor, Vercammen fue uno de los principales responsables de la organización de la Fundación Ernest Mandel y de la clasificación de sus archivos, así como de organizar las primeras conferencias de estudio sobre su obra y legado.
François tuvo la enorme suerte en la vida de conocer, enamorarse y vivir con Leen. Y a pesar de su tenacidad para defender lo que creía, nunca lo hizo con los métodos del sectarismo. Fue una persona alegre, hedonista en el mejor sentido de la palabra, y generoso. Se sabía un eslabón más de una larga cadena que un día, esperaba, acabaría con el capitalismo y su explotación del hombre por el hombre. En los momentos más oscuros de la larga noche neoliberal escribió un pequeño libro sobre la esperanza del socialismo. Esa esperanza fue la que le hizo aceptar su trágica enfermedad como una broma de mal gusto del destino y aprovechar la vida hasta el último momento.
Sus familiares, amigos y camaradas le recordarán el próximo 3 de julio en la sala La Tentation, rue de Laeken 28, Bruselas.

G. Buster
21/06/2015
Gustavo Buster es miembro del comité de redacción de Sinpermiso

José Mª Pemán, ¿dos veces español o dos veces franquista?



La reacción de la acaudalada familia de José Mª Pemán ante las acusaciones efectuadas sobre tan digno señor, me ha traído al recuerdo el día después de su muerte, sucedida el 19 de julio de 1981. Por aquellos días el que escribe era junto con Eduardo Pons Prades. responsable de la sección “Cultura” de “El Diario de Barcelona”, “El Brusi”, antaño periódico monárquico pero en el momento autogestionado por sus trabajadores parte de las cuales solamente pretendían cobrar sus salarios, en tanto que otros querían eso pero también hacer periodismo, o sea publicar lo que los que mandan no querían ver publicado. Fue desde esta última perspectiva que Eduardo y servidor dedicaron a Pemán la segunda y la tercera páginas al completo, y lo hicieron en un tono radicalmente libre o sea, antimonárquico. Nuestro trabajo provocó las iras de algunos de los viejos suscritores a los que invitamos a dar su propia opinión que insertamos en nuestra página más mimada: las cartas de los lectores. Tengo que decir que los abogados defensores no pudieron desmentir nuestras acusaciones: Pemán había sido un fascista de la peor especie, un cómplice de la dictadura a su vejez. Eso aparte de un escritor con el que posteridad sería inclemente.
Desde luego, por más que los redactores de “El Brusi” fuéramos de la “cáscara amarga”, no nos inventamos nada; más bien nos dejamos cosas en el tintero. Los datos vertidos están hoy en Internet, aparecen recogidos en el Wikipedia y en cuanto a las letras: no hay más que darse una vuelta por las librerías, por ejemplo en la Biblioteca local de mi pueblo actual solamente he encontrado una referencia a su obra: Mis almuerzos con gente inquietante, una cachonda sátira de Manuel Vázquez Montalbán a Mis almuerzos con gente importante, una obra de Pemán inquietantemente reaccionaria. En su día, García Lorca preguntó sobre qué era Pemán, una pregunta que se podía hacer sin miedo a que mucha gente respondiera, aunque sí la pregunta se hiciera sobre García Lorca en un barrio de Estocolmo o una escuela de Soweto, lo más probable es que el que el autor fuera tachado de ignorante. Representan dos medidas, dos mundos, uno es de los verdugos, otro, el de las víctimas.
Para que no vuelva a suceder lo del documental Rocío (Fernando Ruiz Vergara, 1980) que se lo cepillaron por nombrar a un asesino (Fernando no fue condenado por mentir sino por atentar contra la ley de amnistía de 1977), quizás lo mejor que habría que hacer para responder a la fina piel de la estirpe Pemán es dar a conocer los datos que adornan la biografía de aquel ilustre señor al que el franquismo tardío trató de aupar a Premio Nobel haciendo el más absoluto de los ridículos, claro que la caverna no tenían muchos más. Ni tan siquiera Camilo J. Cela que fue un auténtico miserable pero no precisamente por convencimiento, sino por oportunismo…
De la longeva biografía de José Mª Pemán (Cádiz, 8 de mayo de 1897–ibídem, 19 de julio de 1981), recordemos algunos detalles primorosos y primorriveristas. La caída de Primo de Rivera, le sentó fatal a Pemán que se mostró tan inquieto como la clase social a la que pertenecía por la Gracia de Dios. Su prestigio decayó en Cádiz, fue cesado como presidente del Ateneo Gaditano en 1930. No se le perdonaba sus arengas antiliberales y antiigualitarias desde el periódico gaditano La Información. En agosto de 1932 se le acusó de colaboración con el fallido golpe de Estado conocido como la Sanjurjada, un “pequeña Cruzada” financiada también por Juan March. Pemán lo negó pero lo cierto es que huyó al Gibraltar, aquel trozo del Imperio Sacro de las Españas que aristócrata y terratenientes tenían como sí fuese su cortijo. Pemán veía la República plebeya como una conjura extranjera judeo-masónica-bolchevique diseñada para apoderarse de España. Su maestra en esta época era Charles Maurras, el líder de Acción Francesa, reconocido franquista y partidario de Petain durante la ocupación alemana. Para Maurras todo los males del mundo comenzaron con la Bastilla en 1789.
Como agitador ultraderechista, Pemán desfila ante los auditorios de la España temblorosa por sus propiedades y sus rosarios ante el desprecio de personalidades tan moderadas como Ortega y Gasett. En sus arengas afirma cosas como las siguientes: […] “debía de infiltrarse a patronos y obreros la idea de que en vez de la lucha de clases, hubiera la colaboración de clases, indicando que la ciencia de la vida era el ponerse de acuerdo. Yo a los obreros les llamo hermanos y les digo: Los que os dirigen os engañan miserablemente, prometiéndoos lo que no pueden dar”. Ponerse de acuerdo o sea, someterse, para Pemán los trabajadores eran unos vagos que aguardaban en los “pollos” de las villas hablando de lo que no sabían.
En la misma onda se inscribe su descripción de la República como “…un tren en el que se habían metido juntos republicanos, socialistas, sindicalistas y comunistas, y cada uno iba a una estación distinta, y cada uno creía que el tren iba a parar en la estación a donde él iba y nadie sabía donde iba a parar el tren. Pero yo digo que ya es tarde; cuando se subieron todos en el tren, alegre y confiadamente, entonces –y no ahora– era el tiempo de haber mirado adónde iba el tren y quiénes eran los compañeros de viaje”. Fue con artículos incendiarios en el “ABC”, desde donde Pemán fue llamando con vehemencia a la insurrección militar contra la legalidad republicana. Solamente por escribir un poema como El ángel y la Bestía, Pemán habría merecido un Nuremberg para él solo.
Durante la larga posguerra en las que la “turbas” no pudieron ni tan siquiera llorar a sus muertos. Entonces Pemán fue una de las figuras míticas del régimen franquista y Franco lo nombró presidente de la Comisión de Cultura y Enseñanza de la Junta Técnica del Estado y fue también responsable de la Oficina de Prensa y Propaganda del régimen del Caudillo. En agradecimiento, el autor en 1938 de El divino impaciente (¿desde cuando no se representa esta obra inmortal?) publicó una Historia de España para párvulos dedicada “al generalísimo Franco”. La historia oficial más conocida es la monumental “Historia de la Cruzada Española”, A imitación de Mussolini, en octubre de 1937 Franco creó el Consejo Nacional de FET y de las JONS en la que integró a José María Pemán. También se le ha atribuido la letra del Himno Nacional, la Marcha Real, que no posee letra oficial y de la que el poeta gaditano confeccionó el poeta ya en 1928 por encargo de Miguel Primo de Rivera, y no durante la Guerra Civil, sino en 1928. Durante el franquismo, se alteró la letra de Pemán, cambiando “alzad la frente” por “alzad los brazos”, y “los yunques y las ruedas» por “los yunques y las flechas”. Unas de sus afirmaciones favoritas era “¡Soy cristiano y español, que es ser dos veces cristiano!”, una de las frases le convirtió en uno de los autores oficiales de la dictadura, y que desde mi punto de vista plantea el viejo dilema entre el decir y el hacer. Sí ser cristiano significa despreciar a los pobres, hacerles la guerra con las tropas coloniales, y sí ser español significa pertenecer a una minoría petulante y privilegiada, no hay duda de que lo era.
Políticamente, Pemán entra en la esfera de escritores de la estirpe de Giovanni Papìni, Ezra Pound, Paul Claudel, Knut Hamsum o del último August Strinberg; literariamente no puede compararse con ninguno de ellos. Conviene recordarlo cuando se pretende pasar la página sin leerla, cuando se pretende ocultar la barbarie con leyes que consagran el modelo español de impunidad. Un modelo que nos sitúa muy lejos de los avances de la civilización.
En consecuencia, me parece que el gesto de cepillar la trayectoria de Pemán es muy distinta por no decir opuesta, a la magnífica de restaurar la memoria de otro gaditano que hizo siempre lo que dijo y para el que los pobres eran la sal de la tierra.

Pepe Gutiérrez-Álvarez

La "Chispa" de Lenin



Hace 115 años se creó el periódico revolucionario Iskra, frente a esto nos preguntamos ¿Cuál fue el rol que le adjudicó Lenin a la prensa en la organización de un partido revolucionario en ese momento?

A sus treinta años Lenin pudo concretar uno de los proyectos más importantes de su intensa vida política: crear un periódico revolucionario que siente las bases para una organización centralizada del marxismo ruso, que hasta ese momento se encontraba disperso en pequeños grupos nucleados en Rusia y en el exilio europeo. Fue hacia fines de diciembre de 1900 (el día 24), cuando se publicó el primer número de Iskra (La chispa). Su lema era “una chispa puede encender la llama” y tiene su origen en un viejo escrito de Vladimir Odoyévski en el que defendía a los intelectuales antizaristas (los “poetas decembristas”) que habían sido condenados al exilio en Siberia por el Zar Nicolás I. Para Lenin, un hombre pragmático, el lema no era una simple frase hecha sino la expresión poética de un proyecto político que influenciaría enormemente en la organización de una nueva generación de cuadros obreros e intelectuales que intervendrían como la vanguardia dirigente del Partido Bolchevique en los años siguientes. Lo que nos interesa en esta nota es recorrer la experiencia del periódico desde sus orígenes hasta 1903 –año en que Lenin abandonó el comité de redacción– y reflexionar acerca del rol que la prensa de izquierda puede tener como organizador colectivo en la formación de un partido obrero revolucionario.
El Comité de Redacción estaba formado por seis miembros: Pléjanov, Axelrod y Vera Zazulich (“los viejos”), Lenin, Martov y Potresov (“los jóvenes”). Todos venían del Grupo de la Emancipación del trabajo. Pléjanov, tenía voto doble y además se encargaba de dirigir la revista Zariá (La Aurora), pero era Lenin –quién en aquella época firmaba aún como Uliánov (1)– el que dirigía en los hechos el periódico (2). Los “viejos” eran considerados como los más grandes teóricos marxistas, sobre todo Plejánov, quién había combatido al populismo ruso y planteado la hegemonía del proletariado. Considerado como padre del marxismo en Rusia y maestro de Lenin. Las diferencias políticas entre ambos comenzaron a hacerse evidentes, sobre todo cuando Plejanov se inclinó por los Mencheviques llegando a tener posiciones patrióticas frente a la Primera Guerra Mundial.
El número 1 de Iskra fue editado en Leipzig, en el taller del socialdemócrata Hermann Rauch, en una máquina vieja y grande. Los estrictos controles de la censura zarista llevaron a que el segundo número saliera tiempo después, a mediados de febrero, y que su impresión se traslade primero a Munich, luego a Londres para continuar en Ginebra (3). Con el tiempo logró regularizar su publicación saliendo todos los meses. La tirada media era de ocho mil ejemplares.
Cuando Trotsky –conocido con el seudónimo de Pluma– escapó de Siberia, se incorporó como séptimo miembro del Comité, propuesto por Lenin y a pesar del voto en contra de Plejánov. En esos tiempos fue un aliado de Lenin en su enfrentamiento con el resto del Comité. Sabía que “los viejos, para esta época, ya habían pasado veinte años en el destierro. Para ellos Iskra y Zariá eran ante todo empresas literarias. Para Lenin, por el contrario, era un instrumento directo de la actividad revolucionaria” (4). También fue Lenin quién convocó a Rosa Luxemburgo y Kautsky para que envíen artículos al periódico y avivar la polémica y el espíritu crítico, claves en su concepción del periodismo, echando por tierra cualquier falsificación histórica que reduzca la personalidad de Lenin en un “líder totalitario”.
Como ya hemos dicho en otra oportunidad, una de las cualidades más destacables del dirigente revolucionario era su perspicacia a la hora de realizar una lectura de la situación política y económica de Rusia (5) y tratar de actuar en consecuencia. Sin teoría revolucionaria, tampoco puede haber práctica revolucionaria.
En una obra clave del marxismo clásico como lo es ¿Qué hacer? publicado en 1902, Lenin no sólo sintetizó los primeros dos años de su trabajo en Iskra sino que también hizo un seguimiento de los conflictos y las huelgas obreras que se fueron incrementando en las ciudades rusas a partir de la década de 1890 y planteó la necesidad de combatir el carácter espontáneo que tienen las mismas. A partir de 1895 se produjo uno de los ascensos obreros más grandes de la época, que incluso alcanzó el medio millón de huelguistas (la clase obrera rusa alcanzaba el millón y medio de trabajadores nucleados, en su mayoría, en grandes concentraciones fabriles para 1900). Un importante número de obreros se iban acercando a las ideas del marxismo pero el problema que veía Lenin es que, a pesar de que en 1898 ya se había creado el POSDR (Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia), los dificultades de la clandestinidad, las detenciones masivas, las deportaciones y el asecho constante de la autocracia zarista desarticulaban velozmente a las células y direcciones regionales que se iban formando al calor de los conflictos, debilitando cualquier dirección centralizada de un movimiento revolucionario. Por este motivo la edición del periódico debía hacerse en Europa y desde allí distribuirlo a toda Rusia.

Los combates de Iskra contra el economicismo

En sus primeros años Iskra tuvo un rol clave en la lucha política contra las concepciones economicistas, predominantes en la socialdemocracia de la época. Conocidos como “marxistas legales”, reivindicaban las huelgas por demandas económicas pero despreciaban la lucha teórica y rebajaban el programa (barrer de raíz al régimen) a reclamos sindicales aislados.
La necesidad de combatir estas concepciones reformistas se debía a que estas nuevas generaciones adoptaban el lenguaje ecléctico y lavado de los economicistas. A diferencia de las otras tendencias socialdemócratas que se adaptaron a estas presiones sindicalistas limitadas a denunciar, en la “Declaración de la redacción de ISKRA”, Lenin planteaba “nosotros entendemos la socialdemocracia de otra manera: como un partido revolucionario dirigido contra el absolutismo, ligado indisolublemente al movimiento obrero. El proletariado, la clase más revolucionaria de la Rusia actual, solamente si se organiza en un partido así, será capaz de realizar la tarea histórica a la que está destinada: unir bajo sus banderas a todos los elementos democráticos del país y conducir esa lucha tenaz de tantas generaciones sacrificadas, hasta el triunfo sobre el detestado régimen”. En otras palabras, a diferencia de los economicistas que dividían la lucha sindical –en manos de la clase obrera– de la lucha política encabezada por los grandes teóricos e intelectuales; el periódico político revolucionario, creado para el movimiento obrero, unificaría al conjunto del movimiento y elevaría el nivel teórico de la vanguardia.
Esta organización partidaria se contraponía, a su vez, con las salidas individuales que los populistas proponían desde hacía años. Los atentados terroristas espontáneos, aunque ya estaban en decadencia, no ofrecían una salida alternativa para terminar con las deplorables condiciones de explotación del proletariado y del campesinado ruso. Por el contrario, provocaba una represalia feroz del gobierno hacia el movimiento obrero. Lenin se refería incansablemente a estas acciones como actos individuales, independientes y aislados que no debilitan al régimen sino al conjunto de las fuerzas revolucionarias (6).

Iskra como el “andamiaje” del partido

Iskra buscaba “encender la llama”, luchando contra las endebles posiciones de los economicistas pero también construyendo una práctica militante a través del uso y la difusión del periódico. Mientras que en el extranjero los principales dirigentes de la socialdemocracia rusa se nucleaban en la redacción, la formación de una extensa red de agentes locales conformaban la columna vertebral del movimiento iskrista. Nadehzda Krupskaia, la compañera de Lenin, era la responsable de conectar todos los comités del interior de Rusia nutriendo al periódico de noticias y denuncias obreras. Algunos de los métodos más utilizados por los agentes locales para sortear los controles de la Ojrana (policía zarista) e introducir la prensa en Rusia era trasladándolos en maletas con fondos dobles o tinta invisible. Incluso se organizaron imprentas ilegales en Moscú, Odessa y Bakú para facilitar la reimpresión local. Iskra tenía además agentes en Berlín, París, Suiza y Bélgica que recogían los fondos destinados a sostenerla financieramente.
Toda esta estructura le daba vitalidad al periódico. Lenin la definía metafóricamente como un andamiaje porque permitía delinear los contornos de una organización sobre bases sólidas uniendo los grupos dispersos y sus conflictos; canalizando la indignación contra el hambre y la explotación en una organización real y activa (7).
El partido, a través del trabajo sistemático del periódico, dirigiría las acciones del movimiento golpeando mucho más fuerte que un cúmulo de explosiones espontáneas en regiones distantes.

La escisión de 1903 y el “nuevo Iskra”

A diferencia de Plejánov que pensaba el marxismo desde una óptica conservadora y mecanicista, el plan de Lenin, era adecuarlo a la nueva etapa imperialista combinando la agitación y propaganda con la organización colectiva revolucionaria. La lucha política dentro del periódico permitió que salgan a la luz las diferentes tendencias que marcaron la escisión del POSDR en el II Congreso de julio/agosto de 1903 en Bruselas y Londres, organizado por los iskristas, y en el que participaron 50 delegados. En este Congreso se produjeron extensas discusiones acerca de la organización del POSDR: los bolcheviques se convirtieron en la mayoría y los mencheviques en la minoría. La clave de la discusión radicaba en si se podía considerar miembro del partido a cualquier persona que simpatizara con la socialdemocracia. Para Lenin todo miembro debía participar de alguna instancia de organización a diferencia de los mencheviques que tenían una posición más laxa y terminaron acercándose a posiciones de la burguesía liberal. El nuevo comité de redacción pasaría a estar integrado por tres miembros: Pléjanov, Lenin y Martov, convertido en dirigente menchevique. Cuando el viejo marxista se inclinó a brindarle concesiones a los mencheviques en las páginas del periódico, Lenin –en minoría – decidió abandonar la redacción el 1 de noviembre de 1903. Hasta ese momento Iskra había publicado 51 números (8). A pesar del duro revés, Lenin denunció la usurpación del periódico y creo V Period (Adelante!) el 6 de enero de 1905, como órgano de prensa de los bolcheviques. Casi 10 años más tarde, con el periódico obrero Pravda se consolidaría la organización del partido revolucionario que triunfó en Octubre del ’17.
Como ya dijimos el rol de la prensa leninista tiene un rol completamente diferente al que le da la burguesía tanto en los tiempos de Iskra como en la actualidad. Pensar un periódico como organizador del partido, y retomarlo como herramienta, permite no sólo continuar con el legado de la tradición revolucionaria sino recuperar la audacia y la iniciativa que permitieron a Lenin sembrar los cimientos del proceso revolucionario más importante de la historia de la humanidad.
Los marxistas revolucionarios de la actualidad tenemos como tarea de primer orden la organización política de la clase obrera. Desde el PTS, a través de La Izquierda Diario en sus ediciones on line e impreso, buscamos aportar en esta apasionante tarea.

Claudia Ferri

Notas

1. Es en diciembre de 1901, en la revista 2/3 de Zariá donde firma por primera vez como Lenin el articulo “La cuestión agraria y los críticos de Marx”. En Lenin y la Prensa, Cesar Coca García, Editorial de la Universidad del País Vasco, 1988.
2. Del Comité de Redacción, quienes más escribían eran Martov y, luego, Lenin. Además Plejánov y Axelrod vivían en Suiza mientras el resto permanecía en Londres, dificultando las reuniones previas a la salida de Iskra.

3. Ver Coca García, ob cit.
4. En Lenin, LT. CEIP. “Lenin y la vieja Iskra”, p. 241.
5. Su compañera Nadehzda Krupskaia lo recuerda siempre dedicado a conocer los datos y las estadísticas más importantes que utilizaba en sus artículos para explicar las condiciones de vida del pueblo ruso.
6. Ver Por dónde empezar?, V.I Lenin
7. Para Lenin sin esta herramienta unificadora que era el periódico, los boicots, las huelgas, las manifestaciones, que eran la base del partido, “pierden las nueve décimas partes de su importancia”.
8. Ver Coca García, ob cit.

Syriza en España

A medida que pasan los días, la crisis política que han dejado las recientes elecciones se agrava. Los dos partidos tradicionales de España, que sufrieron un retroceso histórico en materia de votos, están muy lejos, por sí solos, de poder formar gobierno. Los grandes grupos económicos impulsan la formación de un gobierno de unidad nacional entre el PP y los socialistas. Pero para el PSOE, un agente incondicional de la Unión Europea y de la troika, una alianza con Rajoy es indigerible. Un compromiso de esas características incrementaría el ascenso de Podemos. Teniendo en cuenta este panorama, los socialistas han empezado a negociar un acuerdo con la fuerza de Pablo Iglesias. Para formar gobierno deberían contar, además, con el concurso de otras vertientes menores de izquierda y de los nacionalistas vascos.

Podemos

Podemos canalizó el hartazgo respecto de los partidos tradicionales y buscó expresar al movimiento de Indignados que explotó años atrás contra la miseria, la desocupación y los desalojos masivos provocados por la crisis capitalista que sigue conmoviendo al país. Pero desde entonces fue acentuando su derechización.
El discurso de Podemos, cada vez más divorciado de cualquier propuesta de transformación social, se concentró en el planteo de “renovación” y crítica de la “casta política”. Ese discurso fue copiado por el centroderechista Ciudadanos, demostrando de paso su carácter insustancial y de regeneración del Estado burgués. Aunque Ciudadanos se pinchó en el último tramo de la campaña luego de un meteórico ascenso, se llevó consigo una parte de la base electoral que inicialmente se había inclinado a favor de los de Iglesias.

Emulando a Tsipras

Podemos se encamina ahora al camino trazado en Atenas por Syriza -o sea, a un pacto político con los partidos españoles de la Unión Europea. Pablo Iglesias ha adelantado “dos condiciones inmediatas para acercar posturas con el PSOE: la aprobación de una ley de rescate social y la aplicación del fin de “las puertas giratorias”. La ley de rescate o de emergencia social es un tímido paquete de carácter asistencial y contempla entre sus medidas más salientes la prohibición de desalojos forzosos, el suministro mínimo de energía eléctrica y el no corte del servicio a los más carenciados, así como una renta mínima para los sectores que están por debajo del umbral de pobreza. Se trata una malla de contención social, en tanto se aplica la política de austeridad. Emulando al líder de Syriza, Podemos ha sacrificado cualquier oposición de conjunto a la política de ajuste reemplazándola por paliativos.
Lo de las “puertas giratorias” es una apelación a que los miembros salientes de los partidos de gobierno dejen sus puestos en los consejos de administración de empresas públicas y estratégicas, una práctica generalizada entre los funcionarios de los partidos tradicionales que pasan a engrosar la burocracia estatal, una vez que cesan en sus funciones de gobierno. En estas dos cuestiones, en particular con la primera, no hay gran distancia con lo que plantean los socialistas. La piedra de la discordia sigue siendo el referéndum en Cataluña, que propone Podemos y que rechaza el PSOE. Pero de todos modos no está dicha, ni mucho menos, la última palabra. Ya Iglesias ha dado muchos bandazos en el tema. En las instancias previas a las elecciones, el planteo del referéndum fue borrado de la plataforma de Podemos y sólo fue reintroducido a raíz de la reacción desfavorable que provocó dentro de sus filas. En su carrera por transformarse en un “hombre de Estado”, Iglesias ha reforzado sus ataduras con la monarquía borbónica, de modo que no debe sorprender que resigne los planteos del soberanismo catalán y finalmente haya fumata blanca en las negociaciones.

Perspectivas

Es cierto que existe inquietud en el establishment respecto de un gobierno de la ‘troika’ que dependa de la izquierda. Pero si el impasse persiste, tendrán que ceder a esa instancia. Los principales analistas refieren a “un auge del populismo” y dan cuenta de los fenómenos de Grecia, Portugal y España, a lo que habría que agregarle el crecimiento del ala izquierda del laborismo. La bancarrota capitalista está conduciendo al hundimiento de regímenes políticos enteros y de los partidos históricos que han servido al capital en Europa. Esta descomposición tiene también sus manifestaciones por derecha, como lo revela el ascenso de la Marine Le Pen, al cual, de todos modos, no le alcanzó para una victoria en la segunda vuelta.
Lo que la prensa llama “populismo”, sin embargo, son expresiones de izquierda que actuaron como canal de la reacción obrera y popular ante la crisis capitalista, para cogobernar luego con los partidos de la troika. El izquierdismo de conciliación de clases hace su gran entrada en la política convencional del continente europeo como bisagra entre las masas y el Estado. La necesidad de “cerrar el paso a Rajoy y a la derecha” ya viene siendo esgrimida para justificar ese contubernio.Una coalición PSOE-Podemos-Izquierda Unida, sin embargo, pariría una variante ajustadora. Lo realmente consecuente sería formar un frente de la izquierda, los sindicatos y las organizaciones populares, y convocar a la lucha por un gobierno representativo de los intereses de los trabajadores. Después de todo, la crisis en desarrollo es una expresión del descontento popular cada vez mayor en España y de la necesidad de una salida basada en la organización de los explotados y su propio gobierno.

Pablo Heller

sábado, enero 02, 2016

Cuba: eternamente soberana e independiente



Cuba amanecerá el 1 de Enero de 2016 más convencida que su soberanía e independencia nunca podrán ser condicionadas por nadie ni por nada, precepto mantenido con firmeza por los líderes y el pueblo la mayor de las Antillas durante sus 57 años de Revolución.
El propio presidente cubano, Raúl Castro, se encargó de reiterarlo nuevamente en su intervención este 29 de diciembre en el Parlamento de su país cuando dijo: “Jamás aceptaremos condicionamientos que laceren la soberanía de la Patria”.
Esa convicción ha sido clave para el logro de todas las victorias de la Isla caribeña desde el inicio de su proceso revolucionario en 1959, comandado por su líder histórico, Fidel Castro, y el actual mandatario Raúl.
Por esa razón, por su dignidad, valentía y solidaridad desinteresada, entre otras, Cuba permanece invicta pese a todas las agresiones, bloqueos, atentados terroristas, infamias y campañas mediáticas de que ha sido blanco por sucesivos gobiernos de Estados Unidos y de sus países aliados.
Igual por mantener sus principios, las autoridades cubanas consiguieron sentar a la mesa de conversaciones a su vecino poderoso del Norte, un triunfo del cual no se vanaglorian, pero que sin dudas lo es, y así pasará a la historia.
Recuerdo como Washington vociferaba que se abstendrían de dialogar con “los Castro”, pues bien, lo tuvieron que hacer, y admitir el fracaso de su política hostil hacia la nación latinoamericana, aunque todavía mantengan el bloqueo intacto, y sus reales propósitos no hayan variado.
Para nada es un secreto que los sectores conservadores norteamericanos seguirán intentando destruir la Revolución cubana, con métodos más sofisticados y supuestamente pacíficos, pero la mayor de las Antillas también está preparada para combatir cara a cara en ese escenario, con una tremenda fuerza, que son sus ideas en defensa de su independencia.
Es una realidad que tras el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre los dos países en 2015, Estados Unidos tenga nuevas posibilidades de influencia sobre Cuba, empero el decano archipiélago caribeño lo puede hacer también sobre su vecino del Norte con el ímpetu de sus preceptos.
Será una partida de ajedrez compleja, en la cual no necesariamente triunfará el más poderoso económica y militarmente, sino el más inteligente y convencido de que se impondrá ante cualquier jugada engañosa de su adversario.
En el transcurso de sus 57 años de Revolución, Cuba ha demostrado ser capaz de vencer cualquier obstáculo por difícil que sea, incluso cuando se quedó prácticamente sola y sin apoyo alguno en la década de los años 90, lo que la ha convertido en un ejemplo ante el mundo.
A los principales dirigentes y leales hombres y mujeres cubanos, que siguen y continuarán siendo la inmensa mayoría, los han ido a convidar a tanta basura, parafraseando la letra de la canción “El Necio”, de Silvio Rodríguez, pero siempre han preferido vivir sin arrepentirse y sin tener un precio.
Su único preciado tesoro ha sido y será conservar su independencia, que no es otra cosa que su Revolución.

Patricio Montesinos

La crisis del “extremo centro” y los nuevos reformismos europeos



El extremo centro es el último libro de Tariq Ali, escritor y activista anglo-paquistaní, miembro del consejo editorial de New Left Review. En éste se aborda la constitución de un “extremo centro” político, que incluye a conservadores y socialdemócratas europeos, los “desafíos” que enfrenta y los casos de Syriza y Podemos, pasando de la esperanza a la desilusión, sobre todo en el caso del primero.

El “extremo centro” en el poder

“La democracia está en grave peligro, sobre todo en sus feudos europeos”, así comienza el libro de Tariq Ali. El concepto de “extremo centro” había sido formulado por el autor en artículos y ensayos anteriores, para dar cuenta de la transformación de los partidos de los regímenes bipartidistas en dos caras de un mismo bloque político neoliberal. Los republicanos y los demócratas en Estados Unidos, los nuevos laboristas y los tories en Gran Bretaña, los socialistas y los conservadores en Francia y el Estado español, las “grandes coaliciones” en Alemania, la centro-derecha y la centro-izquierda en los países escandinavos. En casi todos los casos, dice Tariq Ali, el sistema bipartidista se ha metamorfoseado en un gobierno de unidad nacional.
El cascarón democrático en el que el capitalismo occidental ha prosperado hasta hace poco muestra numerosas grietas. Desde la década de 1990, la democracia ha adoptado en occidente la forma de un extremo centro, donde el centroizquierda y el centro-derecha se han compinchado para mantener el statu quo; una dictadura del capital que ha reducido los partidos políticos a la condición de muertos vivientes [1].
El paradigma de la constitución del “extremo centro” estaría en Gran Bretaña, con el paso del thatcherismo al “Nuevo Laborismo” de Tony Blair. En ese sentido, cita las palabras del conservador Nigel Lawson, quien en su momento señaló al Financial Times que la tragedia del partido conservador británico se encontraba en que el verdadero heredero de Thatcher era el líder la oposición. El nuevo laborismo, sostiene Tariq Ali, fue el éxito ideológico más destacado de la contrarrevolución de los años ochenta.
El laborismo se erigió como defensor de un nuevo orden económico, impuesto después de la derrota de la gran huelga de los mineros ingleses y el aplastamiento de los sindicatos por Margaret Thatcher. Recortes al gasto público, reformas fiscales regresivas (menos impuestos a los ricos), eliminación de aranceles, privatizaciones y desregulación sistemática; en fin, neoliberalismo 100 %. Para Ali, el nuevo laborismo fue la continuación del thatcherismo por los mismos medios, se convirtió en el partido de la guerra y el capital financiero. Esto significó una ruptura abrupta con la socialdemocracia tradicional.
En el mismo proceso se profundizó el desigual reparto de la renta social, con el 1 % de la sociedad apropiándose de cada vez más riqueza, en desmedro de los sectores pobres, desempleados y asalariados. Tan solo entre 1990 y 1996, un millón de personas perdieron su hogar por desahucios ejecutados por compañías hipotecarias, y 390.000 viviendas que habían sido de propiedad pública fueron incautadas por esas empresas.
Esto condujo a un “vaciamiento de la democracia”, ya que todos los partidos actuaban al unísono para defender este nuevo modelo de capitalismo neoliberal. El Reino Unido se convirtió en los años siguientes “en un país sin oposición”, el “extremo centro” ocupó el Parlamento como un monolito integrado por la coalición de conservadores y demócratas-liberales, más los laboristas. Su programa: sí a las guerras imperialistas, sí a la Unión Europea, sí a las medidas de “seguridad” y al control social. El acompañamiento entusiasta de Blair a Estados Unidos en la guerra de Irak (que le valió un gran desprestigio cuando salieron a la luz las mentiras para justificarla) fue la culminación de este proceso en la política exterior.
El dominio político del “extremo centro” es un fenómeno europeo. Ya no existen diferencias fundamentales entre los partidos de centro-derecha y de centro-izquierda en ningún país, más allá de que en algunos casos subsistan diferencias ideológicas en lo referente a la religión católica, el matrimonio homosexual, etcétera.

La crisis del “extremo centro”: flanco derecho y flanco izquierdo

En los últimos años comenzaron a hacerse visibles las grietas en el monolito del “extremo centro”. Fisuras que con la crisis económica capitalista se ahondaron, emergiendo movimientos y formaciones críticas por derecha y por izquierda.
En Gran Bretaña, este desafío apareció en primer lugar con el ascenso de UKIP. Un partido xenófobo y euroescéptico que obtuvo nada menos que 4 millones de votos en las elecciones británicas de mayo de 2015, aunque debido al sistema electoral británico uninominal, solo consiguió un escaño en el Parlamento.
Para Tariq Ali, este ascenso de la derecha –sin tener que enfrentar una oposición de similar magnitud desde la izquierda–, se debe entre otras razones a la colaboración de los sindicatos y los dirigentes laboristas en las privatizaciones, que impidieron una movilización social masiva contra esos planes. Afirma que “la lucha por el liderazgo laborista sigue siendo un caso perdido para la izquierda” y, en contraposición, sostiene que “necesitamos una alianza de las fuerzas radicales para construir un movimiento anticapitalista en Inglaterra”.
En este punto, sin embargo, es necesaria una aclaración importante. El libro está escrito en diferentes tiempos. Debido a la cambiante situación política en los países europeos, meses antes de publicarlo el autor introdujo cambios y nuevos apartados que actualizan, corrigen o completan lo que había escrito antes.
Quizá por ello encontramos en su obra definiciones contradictorias. Así sucede, por ejemplo, con el capítulo dedicado a Reino Unido, donde introduce un nuevo apartado sobre el “fenómeno Corbyn” [2], al que ve con renovadas expectativas y asegura que con éste “la política inglesa ha resucitado”.
El capítulo 3, “Turbulencias en el Mediterráneo”, está dedicado a Grecia y el Estado español, los “desafíos al extremo centro” desde el flanco izquierdo. En este caso las actualizaciones que introduce el autor van en sentido contrario, de las “ilusiones” a las “frustraciones”. Ali primero habla de la “esperanza” que le despiertan proyectos como Syriza y Podemos [3], pero después se ve obligado a agregar una fuerte crítica hacia el partido liderado por Alexis Tsipras por su acelerada y completa capitulación ante la Troika.
La parte dedicada a Grecia incluye un reportaje a Stathis Kouvelakis, exintegrante de la Plataforma de Izquierda dentro de Syriza y actual miembro del Comité Central de Unidad Popular, la nueva formación de los escindidos de Syriza. La entrevista fue realizada poco antes de que Syriza ganara las elecciones en enero del 2015. Kouvelakis afirmaba entonces que tanto Syriza como Podemos “están decididos a luchar a favor de unas reformas democráticas y sociales básicas”. Y agregaba: “No hay que subestimar las esperanzas que muchos han depositado en Syriza y en Podemos en toda Europa. Podría conducir a una recomposición de fuerzas sociales y políticas más amplias a nivel europeo, y poner en marcha un nuevo internacionalismo”.
Pero el nuevo reformismo europeo se probó en Grecia mucho más rápido de lo que nadie esperaba, mostrando a su vez la impotencia política de quienes integraban la Plataforma de Izquierda en su interior, como Kouvelakis. Ali tuvo que agregar una posdata, marcando las concesiones que fue haciendo Tsipras en las negociaciones y denunciando la capitulación final ante la Troika. Lo que debilitó la posición griega desde el comienzo, argumenta, fue la ilusión “europeísta” de Syriza, su “incapacidad de comprender que la UE es poco más que un aparato no democrático y dominado por el sector financiero para garantizar que ninguno de sus estados miembros rompa el actual consenso político-económico”. Los mandatarios de la UE “clavaron sus colmillos” para destruir a esa “alternativa de modales suaves” que había emergido en Grecia. Grecia fue “traicionada” dice Tariq Ali, y Syriza comenzó a parecerse “al cadáver infestado de gusanos del desacreditado PASOK”.
En el caso del Estado español, reproduce una entrevista a Pablo Iglesias, en medio de las negociaciones de Grecia y la Troika. El espíritu “conformista” del líder de Podemos ante los chantajes y las imposiciones de Bruselas puede verse claramente cuando afirma que “incluso ganando las elecciones, las posibilidades de trasformación son muy limitadas (…) Lo estamos viendo en Grecia”. A pesar de esto, el autor no agregó nuevas posdatas “criticas” sobre Podemos, ya sea por falta de tiempo o porque mantenía la expectativa de que pudiera constituir un “desafío” al “extremo centro”.
Aprovechando la presentación de su libro en Madrid en octubre, pudimos preguntarle personalmente a Tariq Ali sobre la dinámica de Podemos en los últimos meses, algo que podría funcionar a modo de anotación posterior a la publicación del libro. Reproduzco el intercambio:
Quería preguntarle su opinión sobre la dinámica más reciente de Podemos, con declaraciones como por ejemplo las que hizo hace unos días su secretario de organización, Sergio Pascual, diciendo que los acuerdos con la OTAN se iban a respetar “hasta la última coma”, o el nombramiento del exjefe del Estado Mayor de la Defensa de Zapatero, el general Julio Rodríguez, en sus listas electorales. Es decir, una dinámica acelerada e imparable de “ocupar el centro político”.
Tariq Ali: El primer período de Podemos fue muy positivo, porque tenía esos vínculos con las asambleas que cuestionaban y criticaban al líder a nivel nacional. Pero la pregunta estaba ahí, qué forma iba a tener este partido. ¿Sería un partido de izquierdas? Esa era la gran pregunta. Y dijeron que no eran un partido ni de izquierdas ni de derechas. Yo discutí con ellos, en una forma amistosa. Les dije, todos saben, los españoles saben que sois un partido de izquierdas. Por qué esconderlo. Lo que dijeron era que no querían verse asociados a una izquierda que estaba desacreditada. Como el PSOE, como los sindicatos. Yo les dije que había maneras de enfrentar eso, que no eran renegar de quien eres, pretendiendo ser quien no eres: eso es oportunismo electoral, fingir algo que no eres para atraer gente que no está alineada contigo.
Luego emergió Ciudadanos, y dijeron que estaban en contra de la corrupción de los políticos de izquierda y de derecha, y Ciudadanos contó con el apoyo de los grandes medios. Entonces apareció la pregunta de dónde iban a ir los votantes.
Y temo que Podemos entre en ese juego de los medios de comunicación, y pretenda ser lo que no es, porque es un juego cortoplacista. Y los resultados de esta táctica los tenemos ante nosotros. Y no solo, como decías, el nombramiento de un exgeneral de Zapatero, que no podemos compartir. Sino el abrazo a Syriza después de la capitulación. Para mí ese fue un gran, enorme error.
¿Y qué dice de la OTAN? El argumento de que necesitamos a la OTAN para “democratizar” a las fuerzas armadas españolas, es para mí una broma completa. Como si la OTAN fuera una organización “superdemocrática”. No es el papel de la OTAN “democratizar” los ejércitos, por el contrario, están para ajustar aún más la disciplina, hacer lo que dice Estados Unidos.
El otro gran problema con Podemos actualmente es su completa adicción a la Unión Europea. Esto deja un gran espacio a la derecha para hacer críticas a la Unión Europea (…) Por lo tanto, en mi opinión están cometiendo demasiados errores. La línea estratégica es equivocada. No se puede intentar subir [en intención de voto] engañando a la gente, haciendo trampas a la gente.

La crisis del centro y la búsqueda de la centralidad

Tariq Ali analiza la constitución del “extremo centro” y la asimilación completa de los partidos socialdemócratas en esa dinámica. Su apuesta es que ante la crisis del “extremo centro” se abran los huecos para la emergencia de proyectos reformistas que lo desafíen y logren derrotarlo, revirtiendo el proceso de “vaciamiento de la democracia”.
Sin embargo, sus grandes expectativas en Syriza y en Podemos se trastocaron rápidamente en frustraciones, sobre todo en el primer caso. Cuando plantea cuáles son las alternativas posibles para desafiar y derrotar al “extremo centro”, propone como modelo a los “movimientos bolivarianos” en América latina (a los que se refiere de forma entusiasta, pero completamente idealizada, sin detenerse a analizarlos). Al cierre del libro aparece la idea de retomar algo de lo que considera el espíritu “original” de Syriza y Podemos, el proyecto de una izquierda europea que defienda un programa de “reforma social” y “democracia radical”.
Llegado a este punto, Ali no va hasta el final en las conclusiones del fracaso de Syriza. Un fracaso que no es producto solamente de la estrategia “europeísta” del partido griego, sino, sobre todo, de su estrategia reformista. Syriza y Podemos no solo no “desafiaron” –ni menos aún “derrotaron”– al “extremo centro”, sino que han facilitado los intentos de regeneración de los regímenes y los Estados.
En el caso de Grecia, la derrota asestada por el gobierno de Syriza, permitió a los partidos del “extremo centro” europeo una relativa estabilización tras sufrir una grave crisis desde el inicio de la crisis capitalista que estalló en 2007/2008. Con su capitulación incondicional a la Troika, Tsipras revivió la idea reaccionaria de que “no hay alternativas”.
En el caso español, la desesperada carrera de Pablo Iglesias hacia la “centralidad política” lo llevó a parecer una mala copia del PSOE, con el que Podemos llegó a acuerdos políticos después de las elecciones autonómicas y municipales españolas. El colmo ha sido incorporar a sus listas a un exgeneral de la OTAN, que defiende la intervención imperialista en Libia como una “acción humanitaria y democrática”. El fortalecimiento de Ciudadanos en las encuestas, un partido emergente de derecha liberal, en detrimento de Podemos, marca este devenir de la “crisis” a la “regeneración”.
Ali –como otros intelectuales, entre ellos Kouvelakis– atribuye al “europeísmo” de Syriza la causa de todos los fracasos. Comenta que recientemente ha cambiado de opinión ante un posible referéndum en Reino Unido sobre la pertenencia a la Unión Europea. Mientras que hace un tiempo atrás no hubiera ido a votar, dice, ahora votaría y lo haría por el “No”. Expresa así un desplazamiento hacia un “soberanismo de izquierda” que comparte con otros intelectuales europeos, acentuado después del fiasco estrepitoso de Syriza [4].
La mayor debilidad de su postura es pensar que ese “vaciamiento de la democracia”, como define al dominio del “extremo centro”, se puede “revertir” de forma progresiva en los marcos del capitalismo europeo –o de varios Estados capitalistas nacionales–. Como si se pudiera “llenar de contenido” democrático las instituciones de la democracia capitalista, por medio de una serie de reformas y un retorno al “Estado nación”.
Pierde de vista que la configuración del “extremo centro” responde a los intereses del capitalismo imperialista, de los monopolios y los grandes bancos, y que sin terminar con su dominio no es posible imaginar ninguna forma de Estado mínimamente democrática.
La experiencia de los reformismos europeos durante este año muestra que cualquier intento de reformas democráticas y sociales está condenado al fracaso si pretende prescindir del momento de “ruptura”, de la movilización obrera y popular y la hegemonía social de la clase trabajadora, con métodos de lucha radicalizados. Desde el punto de vista de los intereses de los sectores obreros y populares, la vía parlamentaria, evolutiva e institucional, ya sea “europeísta” o “soberanista”, no es una alternativa realista.
En estos días, después de los atentados de Paris del 13 de noviembre, el “extremo centro” europeo vuelve sufrir un nuevo embate, pero esta vez desde la derecha y la extrema derecha, lo que lo impulsa pronunciadamente hacia esa dirección para sostenerse. En Francia, el Partido Socialista de Hollande hace suya la política guerrerista y liberticida de los neoconservadores, y hasta adopta parte del discurso de Marine Le Pen y el Frente Nacional; al mismo tiempo que el Front de Gauche y el PCF acompañan con su voto el estado de excepción por tres meses. En Alemania, Merkel es cuestionada por su política migratoria, dentro y fuera de la coalición de gobierno, por la derecha y la extrema derecha que exigen políticas de “tolerancia cero” para los refugiados. Hungría, Eslovaquia y otros países, levantan vallas fronterizas, mientras en Polonia asume un gobierno abiertamente xenófobo.
Pero la crisis de la Europa del capital y sus profundas contradicciones, hoy expresadas crudamente en la llamada “crisis de los refugiados” y la amenaza de nuevos atentados, también pueden abrir nuevas posibilidades de desafiar al “extremo centro” desde la izquierda, desarrollando un movimiento antiguerra combativo, contra el racismo y las políticas xenófobas, que se dote de un programa anticapitalista. Las opciones están abiertas.

Josefina Martinez

1 Salvo que se especifique lo contrario, las citas corresponden a T. Ali, Extremo centro, Madrid, Alianza editorial, 2015.
2 A. Ríos, “Jeremy Corbyn, ¿qué expresa el nuevo líder laborista?”, IdZ 25, noviembre 2015.
3 Ver, entre otros, J. Martínez y D. Lotito, “La ‘hipótesis Podemos’ a la prueba del poder”, IdZ 21, julio 2015; “Syriza, Podemos y la ilusión socialdemócrata”, IdZ 17, mayo 2015.
4 E. Barot, “¿Usted ha dicho ‘soberanismo de izquierda’?”, IdZ 24, octubre 2015.

India: La lucha de las mujeres que se enfrentaron a una multinacional y ganaron

Este es el relato de una revuelta extraordinaria, un movimiento de 6 000 trabajadoras de un nivel educativo muy bajo que se enfrentaron a una de las empresas más poderosas del planeta. En un país azotado por el machismo, desafiaron el mundo de los sindicatos y los partidos políticos, dominado por hombres, negándose a dejar que los hombres se hicieran con las riendas de su lucha. Y lo que es más: ganaron.
Es muy posible que usted haya disfrutado del fruto de su trabajo. Estas mujeres son recolectoras de té en el hermoso Estado de Kerala, en el sur de India. Trabajan para una gigantesca compañía de plantaciones, Kanan Devan Hills Plantations, que en parte es propiedad y en gran medida está controlada por la multinacional india Tata, propietaria de Tetley Tea. La chispa que desencadenó la protesta fue una decisión de anular la bonificación pagada a las recolectoras de té, pero las raíces del conflicto son mucho más profundas.

Ellas solas

Los y las trabajadoras del té en India no reciben un trato digno. Cuando investigué el sector en Assam el mes pasado, observé que las condiciones de vida y de trabajo eran tan malas, y los salarios tan bajos, que las trabajadoras del té y sus familias sufrían desnutrición y estaban expuestas a enfermedades mortales. Parece que la situación en Kerala no es muy distinta. Parte de las quejas de las mujeres es que viven en cabañas de una sola cama sin aseo ni otros equipamientos básicos, y aunque ganan significativamente más que sus colegas de Assam, dicen que las 230 rupias (equivalentes a 3,50 dólares) que perciben de jornal es la mitad de lo que ganaría un jornalero en Kerala.
Cuando a comienzos de septiembre las mujeres en Kerala reclamaron que se reinstaurara la bonificación –junto con una subida del jornal y una mejora de las condiciones de vida–, no solo desafiaron a la empresa que las emplea, sino también a los sindicatos que se supone que las representan. Las trabajadoras dicen que los líderes sindicales, hombres, están conchabados con la dirección de la empresa, negando a las mujeres sus derechos y asegurándose los mejores puestos para ellos mismos.
Cuando se hundieron los precios del té hace unos años y algunos terratenientes abandonaron sus plantaciones, según las mujeres, los líderes sindicales siempre se las arreglaron para mantener sus empleos. También dicen que los sindicatos no han hecho lo suficiente para conseguir que sus maridos dejen de gastarse sus ingresos en bebida sin velar por la educación de sus hijos ni atender a las necesidades sanitarias de sus familias. Y demostraron que podían lanzar una protesta efectiva sin ayuda de los sindicatos.

“Mujeres unidas”

Cuando 6 000 mujeres ocuparon la carretera principal que conduce a la sede central de la compañía propietaria de la plantación, la manifestación fue organizada por ellas mismas, que en su mayoría no tienen antecedentes de activismo sindical. Se llamaron a sí mismas “Pempilai Orumai”, o Mujeres unidas. En otra acción, las mujeres sitiaron el Munnar, uno de los destinos turísticos más populares de Kerala. El comercio y el turismo quedaron casi totalmente paralizados. Muchas de las consignas se dirigían abiertamente a los dirigentes sindicales. “Recolectamos el té y llevamos los sacos a hombros, mientras vosotros os lleváis las bolsas con el dinero”, decía una pancarta. “Nosotras vivimos en cabañas de hojalata, vosotros tenéis bungalós”, rezaba otra.
Cuando los dirigentes sindicales, hombres, trataron de unirse a la manifestación, los echaron de allí. Las mujeres atacaron a un ex dirigente sindical con sus sandalias. El hombre tuvo que ser rescatado por la policía. En otro incidente, las manifestantes arrancaron los mástiles situados en el exterior del edificio de los sindicatos. Asimismo, ahuyentaron a políticos locales que querían fotografiarse ofreciéndoles su apoyo. Las mujeres insistieron en que continuarían con sus protestas hasta que se vieran satisfechas sus demandas.
Al principio la empresa se mostró desafiante, pero después de nueve días de protestas y negociaciones maratonianas, supervisadas por el primer ministro del Estado, cedió. Fue una victoria sensacional: un grupo de mujeres semianalfabetas se habían enfrentado a uno de los intereses más poderosos del Estado… y ganaron. Las mujeres habían representado a la mano de obra en las conversaciones y forzado a la dirección a aceptar su reivindicación de restablecer la bonificación del 20%. Mientras, los dirigentes sindicales, hombres, tuvieron que tragarse su orgullo y firmar el acuerdo negociado por las mujeres.

Nada que perder

Pero la batalla todavía no ha terminado. La cuestión del aumento salarial ha de negociarse separadamente y cuando no se satisfizo la demanda de las mujeres de incrementar los salarios, los sindicatos lanzaron una campaña indefinida para reivindicar un aumento de los jornales de 232 rupias a 500 rupias. En parte, esto era un intento de recuperar la iniciativa tras el éxito de la lucha de las mujeres. Estas han rechazado formar parte del esfuerzo de los sindicatos y han lanzado su propia demanda independiente de un aumento salarial.
A comienzos de octubre, algunos activistas sindicales masculinos atacaron supuestamente una manifestación de mujeres, lanzando piedras. Seis personas sufrieron heridas de menor consideración. Pero las mujeres siguen decididas a continuar. “No tenemos nada que perder”, dice Lissy Sunny, una de las dirigentes de Pempilai Orumai, en declaraciones a la web de noticias india Catch. “El hambre y el sufrimiento forman parte de nuestra vida. No nos preocupamos incluso si morimos de hambre. Pero no dejaremos que nadie nos explote. ¡Basta ya!”

Justin Rowlat
BBC

Los infinitos frentes de Estado Islámico

La retoma de la ciudad iraquí de Ramadí, por parte de la tropas de Bagdad, representa el inició de la debacle de Estado Islámico. Hace casi dos años, tras revelarse contra el líder de al-Qaeda global, Aymán al-Zawahirí, que había ordenado al entonces jefe de Estado Islámico para Irak y el Levante (EIIL) Abú Bakar al-Bagdadí, que combatían en Siria y habían entrado en colisión con el frente al-Nusra, dueños de la marca al-Qaeda en Siria, se replegaran con todos sus hombres a Irak.
Al-Bagdadí cumplió, pero cumplió en parte, se hizo fuerte en las dos ciudades iraquíes fronterizas con Siria, Faluya y Ramadi, y allí resistieron casi seis meses al asedio del ejercito iraquí, hasta que como por arte de magia, rompen el cerco, ponen en fuga al ejército iraquí armado y entrenado por los Estados Unidos, que abandona en el campo de batalla armamento de última generación, incluyendo artillería pesada, vehículos todo terreno Humvees, junto a varios helicópteros H-60, los famosos Black Hawk, que entonces se decía estaban piloteando por antiguos oficiales del ejército de Saddam Husein. El resto de la historia está demasiado fresca, la toma de Mosul, capital petrolera de Irak, los 400 millones de dólares que encontraron en un banco de esa ciudad; la auto designación de al-Bagdadí como el Califa Ibrahim y la creación de Estado Islámico que se expandió primero a Siria, para enseguida crecer de manera exponencial, como nunca antes en la historia lo hizo una organización de estas características.
Hoy cuenta con wilayat (provincias islámicas) desde Libia y Egipto a Nigeria y desde Afganistán, Pakistán e India hasta Indonesia y Malasia, eclipsando de manera definitiva a su organización madre, la otrora temible al-Qaeda.
Estado islámico, ha triunfado en el campo mediático tanto como en el militar, las filmaciones donde se muestran las ejecuciones y los tormentos a los que someten a sus víctimas y la utilización de las redes sociales para difundirlas ha sido la herramienta clave para atraer a miles de jóvenes musulmanes que creyeron encontrar en las filas de al-Bagdadí la respuesta a su falta de posibilidades dentro de sus sociedades, tanto en países como Francia o Bélgica o como Yemen o Sudán.
Su crecimiento fue tolerado desde su nacimiento por las potencias occidentales, que junto a las petromonarquías sunitas del golfo, los han financiando descaradamente.
Derrocar al presidente Bashar al-Assad, merecía cualquier costo, y los pagaban, pero los atentados de noviembre en París, fueron el límite y han convertido las relaciones entre Occidente y sus aliados árabes con Estado Islámico en inviables.

Mil trincheras

Sumado a que el Departamento de Estado norteamericano, tras los atentados de París, le ha soltado la mano a al-Bagdadí, la intensa y efectiva campaña de bombardeos aéreos por parte de la aviación rusa no solo contra sus posiciones militares sino que prácticamente ha devastado su gran fuente de financiamiento que era la venta del petróleo a empresas turcas donde el nombre de Erdogán (presidente de Turquía) pareciera esta impreso en cada una de esas operaciones, ha provocado que Estado Islámico, haya perdido sus fuentes de financiación más “genuinas”: El petróleo y la asistencia de los enemigos de al-Assad y deba ahora debatirse con lo que tiene, de allí la caída de Ramadi, que es solo la primera de una larga seguidilla que se producirán en las próximas semanas y meses.
Aunque este cambio de condiciones fácticas en Siria, parezcan ser muy positivas, la realidad no es tan así. Nunca se conoció el verdadero número de combatientes de las organizaciones salafistas que actúan en Siria, las estimaciones iban desde los 45 mil a los 120 mil hombres. El número que sea es muy importante y mucho más si se disgregan y se expanden en búsqueda de otros frentes menos activos: Las repúblicas del Caspio, Rusia, Chechenia, Georgia, la propia China en la conflictiva provincia autónoma de Xinjiang donde opera el letal Movimiento Islámico del Turkestán Oriental (MITO), Afganistán, Pakistán, India, el sudeste asiático (Filipinas, Malasia e Indonesia), Líbano, Yemen, Somalia, Sudán, Egipto, Libia, Túnez, Argelia, Mali, el Chad, Níger y Nigeria, podrían ser puntos donde se pueda reactivar o fortificar frentes, sin contar los “lobos solitarios” que puedan estar llegando en verdaderas manadas a Europa, disimulados en el millón de refugiados que han llegado este año, un previsible y gradual fin de la guerra en Siria, que todavía se extenderá uno o dos años más no significa de ninguna manera el fin del extremismo islámico, sino el comienzo de una nueva guerra segmentada en infinitos frentes.

Guadi Calvo, escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en África, Medio Oriente y Asia Central.

Valió la pena



Valió la pena. Por mi obra La Patagonia Rebelde sufrí cárcel, persecuciones y exilio. En la obra compuesta por cuatro tomos dejé en claro la matanza de peones rurales patagónicos en 1921 por orden del presidente Yrigoyen y mano brutal del teniente coronel Varela.
Ante tamaño crimen, el partido radical nunca se hizo la autocrítica y como única respuesta se retiró de la sala de diputados cuando se iba a aprobar el envío de una comisión investigadora. Mis libros fueron quemados durante el gobierno de Isabel Perón y recién pudieron ser publicados cuando se restableció la democracia y pude volver del exilio.
Allá en la lejana Patagonia, en la estancia La Anita de los Menéndez Behety, se realizaron los fusilamientos más numerosos y fueron encontrándose en su terreno las enormes tumbas masivas.
No fueron fusilamientos durante una dictadura sino durante el gobierno democrático que había anulado la pena de muerte dos años antes, éste resolvió dictar la pena de muerte para los huelguistas del campo patagónico.
Allí están las tumbas masivas. Mis libros dejaron bien en claro el enorme crimen realizado no por una dictadura sino por un gobierno elegido por el pueblo. En mis libros exigí la intervención del Congreso para que se enviara una comisión investigadora y se debatiera el tema. Nunca se tomó esa iniciativa que hubiera sido muy sana para nuestra democracia. Cuando este tema se discutió en el Congreso en 1922, la fracción mayoritaria radical abandonó la sala de sesiones dejando sin número la cámara y así se impidió la comisión investigadora. Desde aquel entonces los radicales guardaron silencio, no fueron capaces de convocar ellos mismos a senadores y diputados nacionales a discutir ese hecho histórico tan escondido y pedir disculpas al pueblo por un crimen tan cruel cometido por orden del gobierno nacional, todavía están a tiempo de hacerlo y restablecer así la fe en la democracia. Sí repito porque el crimen anti obrero mas grande de nuestra historia fue cometido por un gobierno elegido por el pueblo y no por una dictadura militar.
La verdadera justicia a veces tarda mucho tiempo pero finalmente llega. Ya el pueblo santacruceño había reaccionado levantando una estatua al gaucho José Font, llamado “Facón Grande”, que había comandado la columnas huelguista del norte de Santa Cruz. El monumento se encuentra en la ruta a Puerto Deseado. Y una calle de Río Gallegos lleva ya el nombre de Antonio Soto que fue líder de los huelguistas en el sur del territorio santacruceño. En otros lugares de la provincia se recuerdan otros nombres de luchadores increíbles que dieron su vida por conseguir un poco más de dignidad en el trabajo. La verdad triunfa, finalmente. Lo repetimos con orgullo.
Pero vayamos al hecho que nos debe poner orgullosos. El propietario de La Anita, descendiente de aquellos Menéndez Behety que permitieron los fusilamientos ha dado permiso ahora para que en la propia estancia se erija un lugar donde cada año va a realizarse un acto recordando la vergonzosa actitud del gobierno y ejército argentino: el fusilamiento de peones huelguistas explotados al máximo por los estancieros. Esta actitud del estanciero de La Anita reconoce por fin el crimen nefasto ocurrido en su estancia. Todos los años ahora, en diciembre se realizará el acto recordativo de la muerte de aquellos héroes del campo que sacrificaron sus vidas por más dignidad.
En mi investigación recogí la declaración de Juan Faure que fue un soldado de los fusiladores del 21. Me declaró: Estuve en el encuentro de la estancia La Anita donde realicé el primer fusilamiento de dirigentes que tuve que efectuar con otros cinco soldados. Los detenidos estaban concentrados después de la rendición, sentados en el suelo, eran clasificados por los estancieros de la zona permitiéndoseles retirarse en libertad a los que reconocían como peones de buena conducta y fusilándose a los que poseían antecedentes o eran inculpados de cabecillas o de hechos delictivos. El fusilamiento que me tocó actuar se ejecutó en La Anita en un grupo de siete prisioneros. Dos de ellos de origen alemán pidieron permiso al subteniente para abrazarse antes de morir pues dijeron ser viejos compañeros de aventuras, con la muerte no pagarían todo lo que habían hecho juntos. El disparo que le efectué a éste alemán lo hirió en el costado del pecho, por lo que abriéndose la camisa y señalándose el corazón dijo: “Pégueme otro tiro pronto así me matan enseguida” pero el subteniente contestó: “Hacelo sufrir un rato para que pague lo que hizo”. Al dispararle por segunda vez cayó muerto. Detrás de los soldados que efectuaron la ejecución había otros apuntándoles con carabina con orden de hacer fuego sobre el que se negara a tirar sobre los condenados. Se dio orden de sepultar los cadáveres en una fosa pero, para no cavarla, los soldados los quemaron empapándolos con kerosene. Motivo por el cual fueron arrestados por sus superiores. Con respecto a los cadáveres de los fusilados antes de quemarlos los soldados les registraban los bolsillos apropiándose así de cierta cantidad de dinero en moneda chilena.
Esto elegimos los argentinos, ojalá nunca mas ocurra en nuestra historia. Antes muy poco se habló de este tema. Pero ahora el mayor estanciero de la Patagonia da permiso para recordar el inexplicable crimen estatal en su estancia.
Propongo al partido radical, por el gran crimen cometido con los peones patagónicos, que cada año se le ponga un ramo de flores en un monumento al gaucho “Facón Grande”.
Será un acto de honestidad y de respeto democrático por la vida.

Osvaldo Bayer

viernes, enero 01, 2016

Mensaje de fin de año de la Delegación de Paz FARC-EP



La Delegación de las FARC-EP envía un fraternal saludo a todas y todos con motivo de estas festividades de fin de año 2015, deseando que el 2016 sea el año de la Reconciliación #VamosPorLaPaz.
En 2016 abriremos la puerta de la Nueva Colombia

2016: Temporada brava y canción

En esta hora dura y confusa para los pueblos. En la hora del crimen capitalista sobre la humanidad. En la hora del saqueo y la expoliación asesina de la biodiversidad, y la superexplotación de la fuerza de trabajo de niños, niñas, jóvenes, mujeres, hombres, ancianas y ancianos de todo el planeta. En la hora de la hegemonía parasita y especulativa del momento financiero sobre la reproducción general del capitalismo y sus relaciones sociales alienantes. En la hora del egoísmo ampliado, de la lumpenización y de la ley barbárica del cada uno para sí.
Cuando los progresismos y la democracia burguesa representativa revelan su naturaleza de espejismo y manipulación, sus límites comprobados y las pruebas de su despeñadero. Cuando la internacional corporativa del capital sin fronteras ordena, disciplina y uniforma hasta el agua escasa que bebemos y las formas frágiles y desconfiadas con las que nos enamoramos y criamos a las y los hijos. Cuando tantas y tantos nos enajenamos en línea, mandando a la prehistoria los vínculos reales de la realidad, cara a cara, entre las personas.
Cuando las y los asalariados y los pueblos estamos condenados a derrumbar el actual orden de cosas hasta para cumplir el programa de la burguesía revolucionaria del siglo XVIII y XIX. Esa famosa e incumplida tríada de la libertad, la igualdad y la fraternidad.
Cuando el imperio norteamericano y sus aliados nos desangran a la Palestina, al Sahara Occidental, a la Colombia, a la Honduras, a la Haití, al Kurdistán, a África, a Oriente Medio, a América Latina y a Asia. Cuando el patriarcado secular y el racismo, ideología colonial para reventar gente mediante la esclavitud, y las migraciones de empobrecidos por la guerra y la economía, valga la redundancia, hacen fiesta en todos los rincones del mundo. Cuando la lucha de clases continúa tan actual como desde hace tanto, sólo que provisoriamente los de abajo la vamos perdiendo. Cuando la traición, la compra de dirigentes, la corrupción pequeña y grande son divisa corriente y cotidiana. Cuando la razón y los corazones son presa del posibilismo impotente y la épica hegemónica se reduce a la compra en cuotas sin fin de un electrodoméstico. Cuando el desarrollismo y el extractivismo delirantes, las maquilas, la flexibilidad laboral y el desempleo descarado o enmascarado gatillan la explosión del trabajo a cuenta propia y franca autoexplotación, destruye comunidades y aire y territorio y agua, cambia el clima, hace sudar las reservas polares y plastifica el entorno, como si los océanos fueran basureros sin fondo. Cuando los pequeños emprendedores sufren también el yugo y los precios impuestos por el gran capital concentrado, y la libre competencia no existe, salvo en los manuales de la ortodoxia liberal.
Cuando el arte y la producción de conocimiento en los pueblos periféricos son terreno heroico de resistencia silenciada. Y los derechos a educación, salud, vivienda y seguridad social se juegan en el casino especulativo de las bolsas, el monetarismo, la ganancia privada, mientras que de seguir las cosas tal cual, las jubilaciones, el tiempo libre y la recreación, serán apenas un recuerdo dulce y dos canciones prohibidas.
Y sin embargo, abajo, en medio de la humanidad mancillada, la rebeldía, la insubordinación y la desobediencia, no reprimen su latido ni ‘su estrella elegida’. Para maldición de la minoría en el poder, ese amor y necesidad objetiva de libertad, al mismo tiempo, se las arregla para sabotearles la sonrisa idiota a los pocos que mandan. Actualiza su reloj, lo torna digital. Fabrica en silencio o a gritos las pistas de una historia no escrita, en medio de la incertidumbre, castigando el miedo y la comodidad. Distingue gobierno de Estado, movimiento popular de aparatismo, Cristo secuestrado de oro de las y los cristianos en lucha, populismo de popular, nacionalismo de socialismo, testimonio y presentismo de la acumulación de fuerzas sociales, voluntarismo de voluntad de poder, gesto de gesta, recesión mundial de crisis terminal del capitalismo, asamblea de conducción política revolucionaria, estalinismo de organización militante acerada. Sin perder la memoria ni dejar de procesar las lecciones históricas, no vuelve fetiche las banderas ni los héroes ni la institucionalidad. Se solidariza trabajosamente y espanta la mansedumbre. De a poco y sin atajos. Va creando su épica, ética, política y estética para enfrentar al enemigo en el siglo XXI. Construye calladamente su proyecto, su estrategia, comienza a organizar sus fuerzas escasas en el terreno concreto. No tiene nombre o los tiene todos, que es igual. Es antiimperialista, anticapitalista, antipatriarcal, ecosocialista. Madura, se territorializa, alarga su brazo para hermanarse con otras iniciativas, a pesar de las patologías tribales y los caudillismos que se oponen a su desenvolvimiento unitario entre sus propias filas.
Entonces el 2016. Temporada brava. Nos necesitamos todas y todos, porque no subestimamos al enemigo. Porque a la larga y por todos los medios, razón, corazones y fuerza, tendremos que liberar hasta la misma burguesía de su condición de amo. A fin de cuentas, el ejercicio práctico de la rebeldía organizada es la única promesa para crear las condiciones de la felicidad. Y sólo el movimiento colectivo por la emancipación humana, y del individuo en el colectivo, ofrece sentido a la vida.

Andrés Figueroa Cornejo