¿Usted condenado por delito de injuria?
Me acabo de enterar que ha sido condenado Usted a una multa por supuestos delitos de injurias. Vuelve mi corazón a revolcarse de ira y confusión. ¿Cómo puede un gobierno sandinista acusar a un sacerdote que fue la voz de los pobres en Nicaragua, y emblema cultural de América Latina?
Como bien sabe yo no defiendo “la democracia” como tal, pues para mí dada las circunstancias del mundo, es una palabra mal traída y tirada en nombre de la cual se cometen las peores atrocidades y se conjugan muy mal los verbos.
Yo puedo apoyar que cierren partidos electorales, como ocurrió recientemente con el MRS, pues la democracia electoral me es incomprensible; pero su nombre, Ernesto Cardenal, no es un partido electoral: su nombre y su accionar están ligado a los mejores tiempos de la Nicaragua revolucionaria y su envestidura merece mucha más consideración y reverencia.
Usted ostenta la medalla José Martí y múltiples condecoraciones culturales de la revolución cubana, es por tanto un pedacito de ella.
Por lo cual siento vergüenza ajena de que algún dirigente del emblemático Frente Sandinista de Liberación Nacional quiera acusarlo de cualquier cosa...
Qué sea el Presidente de un país me da igual: los Presidentes no me interesan demasiado… ¡Si lo sabrá Dios! Me acostumbré desde niña que quien único merece el poder es la revolución… Fidel no fue nunca mi “Presidente” fue el líder revolucionario por excelencia vestido de guerrillero y en oposición al mundo. Fíjese…todavía enfermo sigue estando en la oposición del mundo, baste leer sus últimas reflexiones condenando al capitalismo. Y sí que es muy penoso que el FSLN, siguiendo el rumbo que sea, tenga el valor de acusarlo.
Cuando me negaron la visa para ir a Nicaragua me extrañó, pero no me molestó demasiado porque yo no significo nada que no sea un par de apellidos y un montón de palabras escritas, dispersas y a veces inconexas…mas ahora vuelven a tocar algo tan entrañable y delicado, que no contemplo espacios diplomáticos.
Nuevamente en Nicaragua se me vuela la pasión.
Felicito su actitud de “ir preso”… si hubiese estado en Nicaragua, lo hubiese acompañado con mucho honor y lo hubiese hecho a nombre de ésta la revolución cubana que lo quiere tanto.
Un abrazo en nombre de Haydée Santamaría que sabe lo que estoy haciendo y por supuesto el mío.
Hasta la Victoria Siempre
Celia Hart
Blog marxista destinado a la lucha por una nueva sociedad fraterna y solidaria, sin ningún tipo de opresión social o nacional. Integrante del Colectivo Avanzar por la Unidad del Pueblo de Argentina.
jueves, agosto 28, 2008
Investigan la muerte de 49 bebés en ensayos para probar medicamentos en la India
La muerte de 49 bebés durante unos ensayos clínicos en uno de los más prestigiosos centros públicos de la India ha obligado a investigar denuncias de que las multinacionales farmacéuticas se aprovechan de las facilidades que da este país para usar a su población como "cobayas".
Al menos 49 bebés han muerto desde enero del 2006 en 42 ensayos efectuados por el Instituto Indio de Ciencias Médicas (AIIMS, en inglés) con un total de 4.142 niños, de los cuales 2.728 son menores de un año.
El AIIMS proporcionó estos datos en respuesta a una consulta de la ONG Uday Fundation, cuyo presidente, Rahul Verma, despertó una alarma que llevó al Ministerio de Salud a pedir hace ocho días una investigación de esas muertes. A la denuncia de Verma se sumó el experto farmacéutico Chandra Gulhati, editor del Indice de Especialidades Médicas, quien observó lagunas y opacidades en la respuesta del AIIMS.
Niños de un año
Gulhati puso el acento en las pruebas efectuadas con niños de dos medicamentos contra la hipertensión de la empresa suiza Novartis. "Estas medicinas, Valsartan y Olmersantan, se prescriben a personas mayores de 18 años; están contraindicadas para niños", aseguró el farmacéutico. "¿Cómo pueden probarlas en niños de un año. No sólo no es ético sino inédito", denunció.
Gulhati se preguntó si acaso la hipertensión "es un problema común en los niños de la India". "Porque, si no lo es, ¿por qué hacer las pruebas en la India y poner a sus niños en peligro sin beneficio alguno; por qué los niños indios son utilizados como cobayas?".
Las sospechas de Gulhati se fundamentan en el hecho de que los medicamentos probados ya tienen genéricos indios y no se pueden patentar en este país, donde los ensayos clínicos son infinitamente más baratos que en Occidente y el consentimiento de padres analfabetos más fácil de conseguir.
Pobreza e ignorancia
"Es obvio que estas pruebas se hacen (en la India) para prorrogar las patentes en Occidente sin ningún beneficio para la India", concluyó. Las compañías extranjeras, abundó, "están simplemente aprovechándose de la pobreza y la ignorancia en la India".
Al debate han contribuido la vaguedad de las respuestas del AIIMS a preguntas como qué segmentos de población fueron empleados en las pruebas, qué información recibieron los padres, qué dolencias aquejaban a los niños que participaron en ellas o si se recabaron los permisos necesarios para efectuarlas. "Si los padres no pueden leer ni escribir, ¿acaso esperan que entiendan las implicaciones de estos ensayos?", protestó Verma.
El AIIMS negó también que escogiera a pacientes de clases bajas que acuden a este gran centro público, uno de los pocos de Delhi.
Mientras se espera el resultado oficial de la investigación, Verma dijo haber elevado su denuncia a la Comisión Nacional de Derechos Humanos "para que investiguen si ha habido abuso de los derechos humanos".
Shilpi Singh
Efe
Al menos 49 bebés han muerto desde enero del 2006 en 42 ensayos efectuados por el Instituto Indio de Ciencias Médicas (AIIMS, en inglés) con un total de 4.142 niños, de los cuales 2.728 son menores de un año.
El AIIMS proporcionó estos datos en respuesta a una consulta de la ONG Uday Fundation, cuyo presidente, Rahul Verma, despertó una alarma que llevó al Ministerio de Salud a pedir hace ocho días una investigación de esas muertes. A la denuncia de Verma se sumó el experto farmacéutico Chandra Gulhati, editor del Indice de Especialidades Médicas, quien observó lagunas y opacidades en la respuesta del AIIMS.
Niños de un año
Gulhati puso el acento en las pruebas efectuadas con niños de dos medicamentos contra la hipertensión de la empresa suiza Novartis. "Estas medicinas, Valsartan y Olmersantan, se prescriben a personas mayores de 18 años; están contraindicadas para niños", aseguró el farmacéutico. "¿Cómo pueden probarlas en niños de un año. No sólo no es ético sino inédito", denunció.
Gulhati se preguntó si acaso la hipertensión "es un problema común en los niños de la India". "Porque, si no lo es, ¿por qué hacer las pruebas en la India y poner a sus niños en peligro sin beneficio alguno; por qué los niños indios son utilizados como cobayas?".
Las sospechas de Gulhati se fundamentan en el hecho de que los medicamentos probados ya tienen genéricos indios y no se pueden patentar en este país, donde los ensayos clínicos son infinitamente más baratos que en Occidente y el consentimiento de padres analfabetos más fácil de conseguir.
Pobreza e ignorancia
"Es obvio que estas pruebas se hacen (en la India) para prorrogar las patentes en Occidente sin ningún beneficio para la India", concluyó. Las compañías extranjeras, abundó, "están simplemente aprovechándose de la pobreza y la ignorancia en la India".
Al debate han contribuido la vaguedad de las respuestas del AIIMS a preguntas como qué segmentos de población fueron empleados en las pruebas, qué información recibieron los padres, qué dolencias aquejaban a los niños que participaron en ellas o si se recabaron los permisos necesarios para efectuarlas. "Si los padres no pueden leer ni escribir, ¿acaso esperan que entiendan las implicaciones de estos ensayos?", protestó Verma.
El AIIMS negó también que escogiera a pacientes de clases bajas que acuden a este gran centro público, uno de los pocos de Delhi.
Mientras se espera el resultado oficial de la investigación, Verma dijo haber elevado su denuncia a la Comisión Nacional de Derechos Humanos "para que investiguen si ha habido abuso de los derechos humanos".
Shilpi Singh
Efe
La cuestión comunista: Las palabras que conmovieron el mundo
La revolución Octubre de 1917 fue el año 1 de la revolución socialista, una revolución que “planteaba” la posibilidad de romper la cadena imperialista por su eslabón más débil. A pesar de los pesares, sus repercusiones, todavía siguen presente como primera experiencia en lo bueno y también en lo malo.
El tiempo está enterrando a no poco de los enterradores del “comunismo”, y sobre las grandes ideales socialistas se puede decir aquello del clásico castellano: los muertos que vos enterrasteis, bien vivo están.
Numerosos trabajos (estoy pensando en Moshe Lewin, Ernest Mandela, o más humildemente la magnífica recopilación editada por Andreu Coll para la colección de libritos de Revolta Global, La razones de Octubre. La revolución soviética y el siglo XX, con trabajos muy valioso de Antoni Artous, Daniel Bensaïd, Michael Lowy, Antonio Moscazo y François Vercammen), nos dejan claras algunas consideraciones básicas como pueden ser las siguientes:
---La legitimidad democrática de la revolución de Octubre no fue el producto de un presunto complot revolucionario, sino de la voluntad mayoritaria de la población trabajadora que revalidó este apoyo en una guerra civil contra los “blancos” y contra el “imperialismo”…Esta revolución se hizo en medio de la mayor participación activa de las masas a través de los “soviets” de obreros, campesinos y soldados, soviets en los que tenían voz todas las ideas y tendencias…El primer gobierno bolchevique trató de buscar acuerdos con las demás corrientes socialistas, incluyendo las que se habían opuesto a la revolución…
---Nada de lo que vino después puede comprenderse sin el desastre sin paliativos que conllevó la guerra civil rusa (1919-1921), la derrota de las diversas revoluciones que se dieron en Europa (Alemania, Hungría, Italia, Austria), esto sin olvidar algunas cosas más como el atraso secular ruso, los desastres ocasionados por la “Gran Guerra”, el peso de las tradiciones culturales del zarismo, el carecer minoritario y culturalmente atrasado de obreros y campesinos…Es solo a partir de aquí como se pueden juzgar los errores de los bolcheviques cuya pretensión inicial fue no quedar como la Comuna de París, como algo muy hermoso pero que acabó siendo derrotado..,
---El hecho de que, después de la II Guerra Mundial, otras experiencias revolucionarias o poscapitalistas, siguieran un curso similar al de la URSS de los tiempos de Stalin, se explica por los propios desastres provocados por el estalinismo, y también por su imposición como un modelo de desarrollo nacional acelerado por arriba, y por métodos burocráticos que dieron lugar a situaciones tan complejas y contradictorias como la china…
De ahí que la tentativa neoliberal –sí acaso más refinada que la del Vaticano o la de la CIA- de descalificar de una vez por toda la experiencia revolucionaria del mapa política, es más que el fruto de las presuntas aportaciones y argumentos de Soljenitsin, Furet tantos otros, fue la consecuencia de la propia descomposición de estos regímenes “socialistas” verticalistas y policíacos…Pero esto no debe de hacernos olvidar que en su día, en el momento en que transcurrió, y en los años siguiente, la revolución de Octubre apareció como el esbozo de una alternativa a una civilización gravemente enferma como acababa de demostrar la Primera Guerra Mundial, así como el “corazón de las tinieblas” en los países colonizados y semicolonizados (de hecho, el nazismo o el franquismo, lo que hicieron fue aplicar los métodos de represión colonialista contra el “bolchevismo”)…
Las ideas, los escritos, las proclamas de los comunistas rusos que hicieron la revolución tuvieron un impacto extraordinario en todo el mundo, atrayendo amplios sectores del movimiento obrero, de los movimientos antiimperialistas, pero también de escritores y artistas de todo el mundo. Un buen ejemplo de riqueza de perspectiva nos la ofrecen algunas obras de difícil clasificación, comenzando por los poemas del poeta cristiano eserista Alexander Block, por las páginas desconcertadas del socialismo humanista de un Máximo Gorki, por el entusiasmo juvenil y místico de Nikos Kazantzakis, o por el alegato pacifista y socialista de izquierdas escrito por un joven Bertram Russell y la lista es enorme. Quizás valga la pena hacer una nota sobre Block, y dar cuenta de una lejana reseña de César Antonio Molina para El País” (1-7-00) de la edición de las poesías de Block “Los doce y otros poemas” (Ed. Visor, Madrid, 2000). Nuestro flamante ministro de cultura, comenzaba diciendo: ”Aunque fue Stalin quién llevó a cabo la mayor carnicería sobre los escritores rusos, Lenin la inició”. El lector se preguntará cómo hizo Lenin tal cosa, y el dato es que Block “fue detenido por la policía” en 1920. No se dice más, tampoco de la circunstancia –Block era más bien eseristas, estos habían declarado la guerra a los bolcheviques desde el tratado de Brest-Litovsk.
Más adelante, la detención y la carnicería se unen: “Para Lenin, como luego para Stalin, ambas muertes –la de Block y la del compañero de Ana Ajmátova- debieron ser “costos de producción”. ¿Cuál es la consecuencia del enfoque?. Pues que si bien Block luchó por la revolución, ésta le pagó con la muerte. Si nos atenemos a este punto de vista, nunca podremos comprender como fue que todo ellos tuvieron su fase de efervescencia creativa en tiempos de Lenin. Este y no otro fue el caso de Esenin, Maiakovski. Fue mucho después, cuando “desaparecieron” en los campos de concentración como la mayor parte de los compañeros de Lenin, o como Isaak Babel, Mandelstam, y tantos otros. Curiosamente, por lo que se sabe, casi todos ellos siguieron creyendo en la revolución en la que habían participado, y que sus muertes marquen trágicamente justamente el fin de la revolución, y su usurpación por “otra cosa”. Tampoco se explica que precisamente fuese la izquierda revolucionaria –trotskistas y surrealistas- fueran los únicos que denunciaron este horror en su momento.
También existen importantes aportaciones escritas desde otros países con una perspectiva diferente (y crítica en buena medida) que del bolchevismo, de otros comunismos que, con una gama de matizaciones extraordinaria, participaran activa y entusiastamente en la creación de la IIIª Internacional, cuya historia y cuyos debates en sus primeros cuatro congresos ofrecen una fuente inagotable de adquisiciones y reflexiones teóricas en medio de la turbulencia de una revolución mundial que creen presente y eminente; una revolución que existirá con sus propios ritmos, aunque desde 1927, con la burocracia estalinista en su contra; el “socialismo en un solo país” significaba de hecho “el socialismo en ningún otro país”. Esta historia será también una de las principales víctimas de la historia oficial estalinista que “rusificará” la internacional, para convertirla primordialmente en un instrumento de la política exterior del Estado ruso.
Las más reconocidas de dichas aportaciones serán las de Rosa Luxemburgo y Antonio Gramsci, comunistas con puntos de miras propios, que cuentan con un grado de perspectiva ciertamente singular para estar escritas al calor mismo de los acontecimientos. Durante años, el famoso folleto de Rosa Luxemburgo llegó a ser un referente crítico de gran valor –fue homologada con Trotsky, y sus partidarios alemanes y polacos tratados como “trotskistas”-, pero también como un escudo para desautorizar la revolución, sin embargo, sus esquemas, que pueden ser considerados de apoyo entusiasta pero crítico como corresponde a una marxista, se pueden sintetizar como sigue:
---1) aplaude a los bolcheviques por haber “osado” a hacer la revolución en el sentido de “prólogo”, y no se plantea la cuestión de las limitaciones objetivas de Rusia, sino que como Lenin y Trotsky las engarza con la situación de crisis general del imperialismo;
---2) denuncia sin paliativos la cobardía y la traición de los socialdemócratas alemanes que (como los austriacos y los italianos) se convirtieron en obstáculos deliberados contra el proceso revolucionario; es más, su mano militarista (Noske, Ebert) acabarían con su vida, así como con la de Karl Liebknecht y Leo Jogiches;
---3) advierte a los bolcheviques de los peligros de las medidas autoritarias pasajeras, y les conmina a ser más audaces en la cuestión de la libertad; también les advierte por cierto por su inclinación a conceder el derecho de autodeterminación a naciones oprimidas cuyas clases dirigentes se volverán contra la revolución;
---4) retoma sus críticas a lo que considera criterios “estrechos” en la concepción leninista del partido
En Gramsci se dan dos tiempos, el de "La revolución contra "El Capital" que se alinea en buena medida con las posiciones “consejistas”, o sea contra la interpretación objetivaste de la socialdemocracia, y el que desde la cárcel reflexiona sobre el contraste en las formas de dominación entre Rusia y Occidente. De ello tenemos buena muestra en las diversas recopilaciones de Gramsci relacionadas con 1917 la más centrada sobre el tema que nos ocupa es, “La revolución rusa y la Unión Soviética” (Ed. De la Torre, Madrid, 1976). Existen antologías tan completas como la de Manuel Sacristán (Ed. Siglo XXI), así como diversos monográficos entorno suyo de revistas como “Materiales”, “Zona Abierta” , “Temps modernes”, así como numerosos ensayos entre los que cabe destacar el de Perry Anderson “Las antinomias de Antonio Gramsci” (Ed. Fontamara, 1976), o la edición de Fernández Buey, “La actualidad del pensamiento de Gramsci” (Ed. Grijalbo, Barcelona, 1977), con textos de Althusser, Bobbio, Sacristán, Togliatti, etc.
Otra variación crítica bastante fecunda proviene de la corriente comunista-consejista, muy importante en los dos primeros Congresos del Komintern, o sea en una coyuntura en la que parece totalmente posible reproducir la experiencia bolchevique en Europa. Esta corriente estaba muy ligada a cierta extrema izquierda socialista como la de los "tribunalistas" holandeses, llevaba hasta su ultimas consecuencias la experiencia soviética o consejista, y fue muy minoritaria desde los años treinta, pero estuvo representada por un colectivo de intelectuales muy brillantes su esquema básica parte de la proclamación como inexcusable de la consigna "todo el poder a los soviets", que anteponen a la conquista del poder por parte de un partido, En este espacio sobresalen en ella las aportaciones iniciales del poeta y militante Hermann Gorter y Anton Pannekoeck, ambos “tribunalistas”. Más singular es la del italiano Amedeo Bordiga, que en aquella época tenía más peso que Gramsci y Togliatti, y que mantendrían una ínfima organización izquierdista que, por citar un ejemplo, rechazó todo tipo de colaboración con los gobiernos republicanos en la crisis española de los años treinta España. Curiosamente, aunque todo el mundo ahora lo atribuye a Lenin, fue precisamente Bordiga el principal responsable de la redacción las famosas y justamente denostadas "21 condiciones” de adhesión" a la Internacional, destinadas a estrechar las posibilidades de una presencia de la socialdemocracia.
De esta amplia corriente, tenemos al alcance obras de autores muy diversos como Karl Korsch simpatizó también con el anarcosindicalismo español y definió el estalinismo como una “fascismo rojo”. Anagrama (1973) publicó un “dossier”, “Karl Korsch o el nacimiento de una época” con un prólogo de Eduardo Subirats, y textos de Mattick, Vacca, Neggt y otros. Fernández Buey preparó para la misma editorial la selección de textos de Pannekoek, Korsch y Mattitck titulada “Críticas del bolchevismo”, una versión abreviada de “La contrarrevolution burocrâtique” (Ed. Gallimard, París, 1971). Zero-ZYX publicó otros semejantes, amén de autores como Paul Cerdán. En la segunda mitad de los años setenta se editó en Ayuso la revista “Negaciones” que se hacía eco de estas posiciones bajo la dirección de Fernando Ariel del Val así como de los economistas Justo G. Beramendi y Eduardo Fiorevanti. En un ámbito muy cercano se sitúa Bordiga, que en los inicios del PCI tuvo tanta o más importancia que Gramsci y Togliatti. Fernández Buey se hizo eco de sus aportaciones al editar una recopilación de textos suyos contrastados con otros de Gramsci en “Debate sobre los consejos de fábrica” (Anagrama, Barcelona, 1975), con una introducción de Alfonso Leonetti. También Zero-ZYX editó algunos libros suyos como “Sobre la cuestión parlamentaria”. Pero para conocer su obra hay que ir a ediciones francesas –la de Jean Camette “Bordiga et la passion du communisme” en Spartacus- o italianas: “Bordiga” de A. Clementis, Ed. Eunadi, Roma, 1971). “La sociedad burocrática”, las aportaciones de Cornelius Castoriadis, principal exponente del grupo escindido del trotskismo “Socialismo o barbarie” aparecieron en la colección Acracia de Tusquets (Barcelona, 1976), con un vol. 1 sobre “Las relaciones de producción en Rusia”, acompañado “Con todos sus artículos publicados en la revista “Socialismo o Barbarie”, y un vol. 2: “La revolución contra la burocracia”. Una aproximación hispana en una onda cercana es la de A. Castaño (seudónimo de Jesús Santos, seudónimo a su vez del principal teórico del grupo “Acción Comunista”), ”¿Tiene el socialismo una prehistoria?. Acerca de la naturaleza social de los países llamados socialistas” (Ed. Blume, Barcelona, 1977).
Otro personaje emblemático de la época fue el filósofo Georg Lukács, seguramente el mayor filósofo de su tiempo atraído por el comunismo, y que durante los años veinte estuvo muy ligado a las posiciones izquierdistas. Ulteriormente "integrado" de una manera muy peculiar, con caídas en la autocrítica, pero con resurrecciones como la de 1956, cuando fue nombrado ministro de cultura del gobierno de Imre Nagy. A pesar de sus tentaciones dogmáticas, a Lukács no se le puede negar una personalidad impresionante. Su obra tuvo un enorme prestigio entre nosotros, tanto por sus escritos “juveniles” (muy influyente entre los grupos “trotskistas”) como por sus celebrados ensayos sobre la cultura. Ahora se ha convertido como Sartre en alguien al que liquidar. Recuerdo un artículo aparecido a principios de los ochenta en que se citaba una frase recogida en la salida de la “gente bien” del Liceo de Barcelona: “!Y qué ahora nos no nos vengan ahora con el Lukács¡”. Esta reacción tuvo una traducción muy concreta en la cuidada edición de sus obras que había ido preparando Manuel Sacristán para Grijalbo, un editor republicano afincado en México que se había hecho casi un emporio editando obras marxistas y críticas, que dejó suspendido los proyectos (con sus compromisos laborales incluidos).
Lukács tuvo una fuerte vigencia entre nosotros en los años sesenta-setenta, aunque todo comenzó a declinar coincidiendo con la edición de los volúmenes de sus “Obras Completas” de a cargo de Manuel Sacristán, y en ellos puede encontrarse los trabajos más representativos de su fase izquierdista, “Historia y conciencia de clase” y “Lenin: la coherencia de un pensamiento”. Cuadernos del Pasado y del Presente (México) efectuó una selección de algunos de sus trabajos más representativos de esta época con el título “Revolución socialista y antiparlamentarismo”, así como “El joven Lukács” (1970) con aportaciones de Giovanni Piana, Marco Maccio, Giario Daghini y el propio Lukács. Entre las evocaciones más destacadas sobre su vida y su obra está el estudio de Michael Lowy, “”Para una sociología de los intelectuales revolucionarios. La evolución política de Lukács, 1909-1919” (Ed. Siglo XXI, 1978), y “Conversaciones con Lukács” (Alianza Ed., Madrid, 1969), en la que participaron Holz, Kofler y Abendroth…
Hay una suerte de “Atlántida” hundida y olvida, de granes capiteles del pensamiento crítico con todas sus grandezas y contradicciones, una “Atlántida” que tenemos que recuperar…
Pepe Gutiérrez-Álvarez
Kaosenlared
El tiempo está enterrando a no poco de los enterradores del “comunismo”, y sobre las grandes ideales socialistas se puede decir aquello del clásico castellano: los muertos que vos enterrasteis, bien vivo están.
Numerosos trabajos (estoy pensando en Moshe Lewin, Ernest Mandela, o más humildemente la magnífica recopilación editada por Andreu Coll para la colección de libritos de Revolta Global, La razones de Octubre. La revolución soviética y el siglo XX, con trabajos muy valioso de Antoni Artous, Daniel Bensaïd, Michael Lowy, Antonio Moscazo y François Vercammen), nos dejan claras algunas consideraciones básicas como pueden ser las siguientes:
---La legitimidad democrática de la revolución de Octubre no fue el producto de un presunto complot revolucionario, sino de la voluntad mayoritaria de la población trabajadora que revalidó este apoyo en una guerra civil contra los “blancos” y contra el “imperialismo”…Esta revolución se hizo en medio de la mayor participación activa de las masas a través de los “soviets” de obreros, campesinos y soldados, soviets en los que tenían voz todas las ideas y tendencias…El primer gobierno bolchevique trató de buscar acuerdos con las demás corrientes socialistas, incluyendo las que se habían opuesto a la revolución…
---Nada de lo que vino después puede comprenderse sin el desastre sin paliativos que conllevó la guerra civil rusa (1919-1921), la derrota de las diversas revoluciones que se dieron en Europa (Alemania, Hungría, Italia, Austria), esto sin olvidar algunas cosas más como el atraso secular ruso, los desastres ocasionados por la “Gran Guerra”, el peso de las tradiciones culturales del zarismo, el carecer minoritario y culturalmente atrasado de obreros y campesinos…Es solo a partir de aquí como se pueden juzgar los errores de los bolcheviques cuya pretensión inicial fue no quedar como la Comuna de París, como algo muy hermoso pero que acabó siendo derrotado..,
---El hecho de que, después de la II Guerra Mundial, otras experiencias revolucionarias o poscapitalistas, siguieran un curso similar al de la URSS de los tiempos de Stalin, se explica por los propios desastres provocados por el estalinismo, y también por su imposición como un modelo de desarrollo nacional acelerado por arriba, y por métodos burocráticos que dieron lugar a situaciones tan complejas y contradictorias como la china…
De ahí que la tentativa neoliberal –sí acaso más refinada que la del Vaticano o la de la CIA- de descalificar de una vez por toda la experiencia revolucionaria del mapa política, es más que el fruto de las presuntas aportaciones y argumentos de Soljenitsin, Furet tantos otros, fue la consecuencia de la propia descomposición de estos regímenes “socialistas” verticalistas y policíacos…Pero esto no debe de hacernos olvidar que en su día, en el momento en que transcurrió, y en los años siguiente, la revolución de Octubre apareció como el esbozo de una alternativa a una civilización gravemente enferma como acababa de demostrar la Primera Guerra Mundial, así como el “corazón de las tinieblas” en los países colonizados y semicolonizados (de hecho, el nazismo o el franquismo, lo que hicieron fue aplicar los métodos de represión colonialista contra el “bolchevismo”)…
Las ideas, los escritos, las proclamas de los comunistas rusos que hicieron la revolución tuvieron un impacto extraordinario en todo el mundo, atrayendo amplios sectores del movimiento obrero, de los movimientos antiimperialistas, pero también de escritores y artistas de todo el mundo. Un buen ejemplo de riqueza de perspectiva nos la ofrecen algunas obras de difícil clasificación, comenzando por los poemas del poeta cristiano eserista Alexander Block, por las páginas desconcertadas del socialismo humanista de un Máximo Gorki, por el entusiasmo juvenil y místico de Nikos Kazantzakis, o por el alegato pacifista y socialista de izquierdas escrito por un joven Bertram Russell y la lista es enorme. Quizás valga la pena hacer una nota sobre Block, y dar cuenta de una lejana reseña de César Antonio Molina para El País” (1-7-00) de la edición de las poesías de Block “Los doce y otros poemas” (Ed. Visor, Madrid, 2000). Nuestro flamante ministro de cultura, comenzaba diciendo: ”Aunque fue Stalin quién llevó a cabo la mayor carnicería sobre los escritores rusos, Lenin la inició”. El lector se preguntará cómo hizo Lenin tal cosa, y el dato es que Block “fue detenido por la policía” en 1920. No se dice más, tampoco de la circunstancia –Block era más bien eseristas, estos habían declarado la guerra a los bolcheviques desde el tratado de Brest-Litovsk.
Más adelante, la detención y la carnicería se unen: “Para Lenin, como luego para Stalin, ambas muertes –la de Block y la del compañero de Ana Ajmátova- debieron ser “costos de producción”. ¿Cuál es la consecuencia del enfoque?. Pues que si bien Block luchó por la revolución, ésta le pagó con la muerte. Si nos atenemos a este punto de vista, nunca podremos comprender como fue que todo ellos tuvieron su fase de efervescencia creativa en tiempos de Lenin. Este y no otro fue el caso de Esenin, Maiakovski. Fue mucho después, cuando “desaparecieron” en los campos de concentración como la mayor parte de los compañeros de Lenin, o como Isaak Babel, Mandelstam, y tantos otros. Curiosamente, por lo que se sabe, casi todos ellos siguieron creyendo en la revolución en la que habían participado, y que sus muertes marquen trágicamente justamente el fin de la revolución, y su usurpación por “otra cosa”. Tampoco se explica que precisamente fuese la izquierda revolucionaria –trotskistas y surrealistas- fueran los únicos que denunciaron este horror en su momento.
También existen importantes aportaciones escritas desde otros países con una perspectiva diferente (y crítica en buena medida) que del bolchevismo, de otros comunismos que, con una gama de matizaciones extraordinaria, participaran activa y entusiastamente en la creación de la IIIª Internacional, cuya historia y cuyos debates en sus primeros cuatro congresos ofrecen una fuente inagotable de adquisiciones y reflexiones teóricas en medio de la turbulencia de una revolución mundial que creen presente y eminente; una revolución que existirá con sus propios ritmos, aunque desde 1927, con la burocracia estalinista en su contra; el “socialismo en un solo país” significaba de hecho “el socialismo en ningún otro país”. Esta historia será también una de las principales víctimas de la historia oficial estalinista que “rusificará” la internacional, para convertirla primordialmente en un instrumento de la política exterior del Estado ruso.
Las más reconocidas de dichas aportaciones serán las de Rosa Luxemburgo y Antonio Gramsci, comunistas con puntos de miras propios, que cuentan con un grado de perspectiva ciertamente singular para estar escritas al calor mismo de los acontecimientos. Durante años, el famoso folleto de Rosa Luxemburgo llegó a ser un referente crítico de gran valor –fue homologada con Trotsky, y sus partidarios alemanes y polacos tratados como “trotskistas”-, pero también como un escudo para desautorizar la revolución, sin embargo, sus esquemas, que pueden ser considerados de apoyo entusiasta pero crítico como corresponde a una marxista, se pueden sintetizar como sigue:
---1) aplaude a los bolcheviques por haber “osado” a hacer la revolución en el sentido de “prólogo”, y no se plantea la cuestión de las limitaciones objetivas de Rusia, sino que como Lenin y Trotsky las engarza con la situación de crisis general del imperialismo;
---2) denuncia sin paliativos la cobardía y la traición de los socialdemócratas alemanes que (como los austriacos y los italianos) se convirtieron en obstáculos deliberados contra el proceso revolucionario; es más, su mano militarista (Noske, Ebert) acabarían con su vida, así como con la de Karl Liebknecht y Leo Jogiches;
---3) advierte a los bolcheviques de los peligros de las medidas autoritarias pasajeras, y les conmina a ser más audaces en la cuestión de la libertad; también les advierte por cierto por su inclinación a conceder el derecho de autodeterminación a naciones oprimidas cuyas clases dirigentes se volverán contra la revolución;
---4) retoma sus críticas a lo que considera criterios “estrechos” en la concepción leninista del partido
En Gramsci se dan dos tiempos, el de "La revolución contra "El Capital" que se alinea en buena medida con las posiciones “consejistas”, o sea contra la interpretación objetivaste de la socialdemocracia, y el que desde la cárcel reflexiona sobre el contraste en las formas de dominación entre Rusia y Occidente. De ello tenemos buena muestra en las diversas recopilaciones de Gramsci relacionadas con 1917 la más centrada sobre el tema que nos ocupa es, “La revolución rusa y la Unión Soviética” (Ed. De la Torre, Madrid, 1976). Existen antologías tan completas como la de Manuel Sacristán (Ed. Siglo XXI), así como diversos monográficos entorno suyo de revistas como “Materiales”, “Zona Abierta” , “Temps modernes”, así como numerosos ensayos entre los que cabe destacar el de Perry Anderson “Las antinomias de Antonio Gramsci” (Ed. Fontamara, 1976), o la edición de Fernández Buey, “La actualidad del pensamiento de Gramsci” (Ed. Grijalbo, Barcelona, 1977), con textos de Althusser, Bobbio, Sacristán, Togliatti, etc.
Otra variación crítica bastante fecunda proviene de la corriente comunista-consejista, muy importante en los dos primeros Congresos del Komintern, o sea en una coyuntura en la que parece totalmente posible reproducir la experiencia bolchevique en Europa. Esta corriente estaba muy ligada a cierta extrema izquierda socialista como la de los "tribunalistas" holandeses, llevaba hasta su ultimas consecuencias la experiencia soviética o consejista, y fue muy minoritaria desde los años treinta, pero estuvo representada por un colectivo de intelectuales muy brillantes su esquema básica parte de la proclamación como inexcusable de la consigna "todo el poder a los soviets", que anteponen a la conquista del poder por parte de un partido, En este espacio sobresalen en ella las aportaciones iniciales del poeta y militante Hermann Gorter y Anton Pannekoeck, ambos “tribunalistas”. Más singular es la del italiano Amedeo Bordiga, que en aquella época tenía más peso que Gramsci y Togliatti, y que mantendrían una ínfima organización izquierdista que, por citar un ejemplo, rechazó todo tipo de colaboración con los gobiernos republicanos en la crisis española de los años treinta España. Curiosamente, aunque todo el mundo ahora lo atribuye a Lenin, fue precisamente Bordiga el principal responsable de la redacción las famosas y justamente denostadas "21 condiciones” de adhesión" a la Internacional, destinadas a estrechar las posibilidades de una presencia de la socialdemocracia.
De esta amplia corriente, tenemos al alcance obras de autores muy diversos como Karl Korsch simpatizó también con el anarcosindicalismo español y definió el estalinismo como una “fascismo rojo”. Anagrama (1973) publicó un “dossier”, “Karl Korsch o el nacimiento de una época” con un prólogo de Eduardo Subirats, y textos de Mattick, Vacca, Neggt y otros. Fernández Buey preparó para la misma editorial la selección de textos de Pannekoek, Korsch y Mattitck titulada “Críticas del bolchevismo”, una versión abreviada de “La contrarrevolution burocrâtique” (Ed. Gallimard, París, 1971). Zero-ZYX publicó otros semejantes, amén de autores como Paul Cerdán. En la segunda mitad de los años setenta se editó en Ayuso la revista “Negaciones” que se hacía eco de estas posiciones bajo la dirección de Fernando Ariel del Val así como de los economistas Justo G. Beramendi y Eduardo Fiorevanti. En un ámbito muy cercano se sitúa Bordiga, que en los inicios del PCI tuvo tanta o más importancia que Gramsci y Togliatti. Fernández Buey se hizo eco de sus aportaciones al editar una recopilación de textos suyos contrastados con otros de Gramsci en “Debate sobre los consejos de fábrica” (Anagrama, Barcelona, 1975), con una introducción de Alfonso Leonetti. También Zero-ZYX editó algunos libros suyos como “Sobre la cuestión parlamentaria”. Pero para conocer su obra hay que ir a ediciones francesas –la de Jean Camette “Bordiga et la passion du communisme” en Spartacus- o italianas: “Bordiga” de A. Clementis, Ed. Eunadi, Roma, 1971). “La sociedad burocrática”, las aportaciones de Cornelius Castoriadis, principal exponente del grupo escindido del trotskismo “Socialismo o barbarie” aparecieron en la colección Acracia de Tusquets (Barcelona, 1976), con un vol. 1 sobre “Las relaciones de producción en Rusia”, acompañado “Con todos sus artículos publicados en la revista “Socialismo o Barbarie”, y un vol. 2: “La revolución contra la burocracia”. Una aproximación hispana en una onda cercana es la de A. Castaño (seudónimo de Jesús Santos, seudónimo a su vez del principal teórico del grupo “Acción Comunista”), ”¿Tiene el socialismo una prehistoria?. Acerca de la naturaleza social de los países llamados socialistas” (Ed. Blume, Barcelona, 1977).
Otro personaje emblemático de la época fue el filósofo Georg Lukács, seguramente el mayor filósofo de su tiempo atraído por el comunismo, y que durante los años veinte estuvo muy ligado a las posiciones izquierdistas. Ulteriormente "integrado" de una manera muy peculiar, con caídas en la autocrítica, pero con resurrecciones como la de 1956, cuando fue nombrado ministro de cultura del gobierno de Imre Nagy. A pesar de sus tentaciones dogmáticas, a Lukács no se le puede negar una personalidad impresionante. Su obra tuvo un enorme prestigio entre nosotros, tanto por sus escritos “juveniles” (muy influyente entre los grupos “trotskistas”) como por sus celebrados ensayos sobre la cultura. Ahora se ha convertido como Sartre en alguien al que liquidar. Recuerdo un artículo aparecido a principios de los ochenta en que se citaba una frase recogida en la salida de la “gente bien” del Liceo de Barcelona: “!Y qué ahora nos no nos vengan ahora con el Lukács¡”. Esta reacción tuvo una traducción muy concreta en la cuidada edición de sus obras que había ido preparando Manuel Sacristán para Grijalbo, un editor republicano afincado en México que se había hecho casi un emporio editando obras marxistas y críticas, que dejó suspendido los proyectos (con sus compromisos laborales incluidos).
Lukács tuvo una fuerte vigencia entre nosotros en los años sesenta-setenta, aunque todo comenzó a declinar coincidiendo con la edición de los volúmenes de sus “Obras Completas” de a cargo de Manuel Sacristán, y en ellos puede encontrarse los trabajos más representativos de su fase izquierdista, “Historia y conciencia de clase” y “Lenin: la coherencia de un pensamiento”. Cuadernos del Pasado y del Presente (México) efectuó una selección de algunos de sus trabajos más representativos de esta época con el título “Revolución socialista y antiparlamentarismo”, así como “El joven Lukács” (1970) con aportaciones de Giovanni Piana, Marco Maccio, Giario Daghini y el propio Lukács. Entre las evocaciones más destacadas sobre su vida y su obra está el estudio de Michael Lowy, “”Para una sociología de los intelectuales revolucionarios. La evolución política de Lukács, 1909-1919” (Ed. Siglo XXI, 1978), y “Conversaciones con Lukács” (Alianza Ed., Madrid, 1969), en la que participaron Holz, Kofler y Abendroth…
Hay una suerte de “Atlántida” hundida y olvida, de granes capiteles del pensamiento crítico con todas sus grandezas y contradicciones, una “Atlántida” que tenemos que recuperar…
Pepe Gutiérrez-Álvarez
Kaosenlared
Siempre la puntilla en el ojo equivocado (I y II)
La fétida esclerosis vuelve sobre los mismos caminos. No es retórica. Es una realidad abominable, que exige, por deshonesta, enfrentarla con elemental principio profesional, humano y ético. Callar, nos hace cómplices.
El silencio, hoy, debe ser la última alternativa posible de quienes llevan con algún respeto su vestimenta americana y han aprendido, de algún modo, que cuando se habla de unidad para salvar la tierra, defender las mayorías y vivir lo que nos queda como seres inteligentes y avanzados en la escala biológica, hay que gritar la verdad por los cuatro vientos, aunque parezca increíble. El gobierno de los Estados Unidos y sus fervientes servidores no aceptan otra cosa que no se parezca a ellos, aunque, cualquiera, con un mínimo sentido común y en la línea límite de normalidad psíquica, se percata del fin y las causas. Por tal de vender su superioridad, arrastrar todo lo que se pueda y anexarse aliados, canjean hasta a quien los sacó del vientre.
Lo cochino del caso es que mucha gente inteligente todavía cree en el ya, por suerte, colapsado “modelo de vida americano”, NO de América, léase bien, sino de los Estados Unidos. A mi me gusta respetar, para que se me respete, aún cuando no coincida con los puntos de vistas “ajenos”.
Empero, las náuseas son inevitables al leer tanta opinión de pacotilla sobre Cuba, que ahora – aunque es una vieja y gastada lucha- toiticos le proponen cambios, le auguran encrucijadas, la ven en tres y dos y se la cuestionan cual filósofos del siglo XXV, así de lejito en el calendario por aquello de que tiempo futuro debe ser mejor, incluida la filosofía.
Nada tengo contra esa nación y mucho menos contra sus habitantes. En ese país viven muchas personas a las que quiero y valoro por sus virtudes humanas e, incluso, por el noble afecto y admiración por Cuba. El pueblo norteamericano no es el problema, amén de algunos resentidos, otros comprados y los más confundidos.
Entiendo – o creo entender- que derecha e izquierda tipifican la esencia de la ley de “contrarios”. En asuntos normales, algo está de este lado o del otro, pero en asuntos políticos, se forma el fanguero, sobre todo si el país se ha ganado con mucha dignidad, sacrificio, balas, sudor y lágrimas el bautizo de ser Faro de América Latina, acabó con el analfabetismo, convirtió los cuarteles en escuelas, electrificó los montes y poco a poco, en la medida que ha podido, modernizó los más apartados pueblitos de su geografía.
Calzó al campesino, construyó caminos, hizo puentes, repartió equitativamente la comida…hizo y hace tanto esta Revolución de Fidel Castro, que sería interminable este artículo. Y no es perfecta, nunca, ni la más alta dirección del país ha hecho tal asunción, todo lo contrario.
Quien de verdad, sin ego ni tramoya de credo, conoce su historia y es imparcial y justo al valorarla, tiene que decir que en cada discurso público, a cualquier nivel, o en cada análisis de una simple empresa con sus trabajadores, en la cuadra con los Comités de Defensa de la Revolución o la Federación de Mujeres Cubanas, prevalece la exhortación al mejoramiento, la crítica a lo mal hecho.
Esa es una de las tantas razones por la que existimos como proyecto socialista a pesar de tanta guerra de todos los colores a las que nos hemos enfrentado. Y también hemos ganado porque somos mayoría, duela a quien le duela, amén de algunos desagradecidos, otros ambiciosos y los que han decidido partir por mejorar sus vidas.
No se sabe cuantos pagan un precio mucho más alto, del que se quejan tienen acá los productos agrícolas en los agromercados. Al menos, en estos, si no llega a los 20 pesos para la libra de carne de cerdo, puede llevar la media, por diez. En el exilio, tengo varios testimonios, a la nostalgia, por ejemplo, no han podido ponerle precio y menos matarla con una coca cola o arrellanados en voluptuosas butacas de damasco.
Hablamos de cambio…pues, sí, en Cuba hay, con Raúl Castro, como también los hubo con Fidel Castro, muchísimos cambios.
Cuba es otra, aunque “afuera” –sobre todo para los de la derecha mal parqueada- marcha atrás todos los días. No tengo que mudarme para la metrópolis de La Giraldilla, la populosa Ciudad de La Habana, para notar los cambios en mi país.
Desde 1959 estamos cambiando. Hace medio siglo, vivimos en constante transformación. Pero la gran prensa no lo nota, al menos públicamente. Y un grupo de los nacionales que emigran, no solo para los Estados Unidos, padecen de amnesia. Es bochornoso leer los comentarios que dejan en los blog o los medios que “informan” sobre la Isla, antes, ahora y después.
La ¿pueril? omisión es casi perfecta, sino fuera porque el mundo sabe lo que sabe. El discurso del 26 de Julio, en Santiago de Cuba, lo bautizaron “como un cubo de agua fría”, sencillamente porque Raúl Castro resaltó los esfuerzos y todo cuanto se hace por resolver el problema del acueducto en la llamada segunda capital cubana.
No hay un punto y seguido para destacar la diferencia: en el mundo carecen de un abastecimiento constante del preciado líquido casi 1.200 millones de personas. En esta bloqueada nación, con una economía que aún no sale del impacto recibido en la década del 90 y de cara a una crisis mundial que pone en peligro, incluso, la vida en la tierra por estar comprometidos y bajo el designio de los poderosos neoliberalistas imperiales hasta los alimentos, dará, en un plazo de dos años, agua corriente, 24 horas, a los habitantes de la Ciudad Héroe: 423 mil 392.
Ese bienestar social que hoy no puede asegurar casi ningún país de este mundo, no presupone un cambio, no apunta al desarrollo. Elemental Watson, como diría Holmes. Reconocerlo valida al socialismo, abre ventanas de esperanza para los pobres de las favelas brasileñas. Haría saltar de alegría a miles de haitianos y en África, quizás, hasta se decrete una fiesta nacional.
Pero como se trata de Cuba, nada se transforma. Subrayo, no tengo que mudarme para La Habana, aunque solo el Programa de Restauración del Centro Histórico de La Habana Vieja, impulsado por el Comandante Fidel Castro en pleno Período Especial (surgido ante el derrumbe de la Unión Soviética), demuestra al mundo – como ha testificado Eusebio Leal, el Historiador de la Ciudad -, los muchos valores éticos, culturales y sociales que cultiva nuestro proyecto.
Las Tunas, mi ciudad natal, es obra viva de cuánto hemos cambiado y cambiamos a diario. Somos la Capital Iberoamericana de la Décima, la Capital de la Escultura, la cuna de los Derivados de la Caña. Éramos un pueblo analfabeto, campesino, sólo atravesado por una carretera central de Oriente a Occidente y viceversa.
El marabú campeaba por los cuatro puntos cardinales. En 1735, como la Parroquia de San Jerónimo, reunía a unos 700 habitantes. Hoy somos 533 mil 127 en la provincia y en su capital, del mismo nombre, viven 192 mil 967 tuneros. Su primer cine lo tuvo en 1905 y la luz eléctrica en 1913, Cero industrias al triunfar la Revolución. Ahora podemos hablar de gigantes sideromécanicos como la Empresa de Estructuras Metálicas y Aceros Inoxidables y la Fábrica del Mueble, por mencionar algunas con rublos importantes y créditos ganados en el mercado nacional e internacional.
Contamos con un hospital en cada uno de los ocho municipios, que prestan todos los servicios con personal especializado y equipamiento de última tecnología. En el siglo XIX solo existía una casa de socorro. Hasta 1959 ejercieron la medicina, casi siempre de tránsito y cobrando la consulta, 58 galenos. Esta provincia, preñada de curanderos, brujos y espiritistas para “sanar” al pueblo a lo largo de su historia, tenía mil 258 Médicos de la Familia en el 2001, con un total de 229.7 habitantes por médico.
En el recién concluido curso escolar obtuvieron el título otros mil 170 médicos, estomatólogos, enfermeros y tecnólogos en las diferentes especialidades. El cambio más notable es que, justamente, se graduaron en la Facultad de Ciencias Médicas Doctor Zoilo Marinello de esta provincia, fundada también con la Revolución hace 26 años y de la que han egresado 11 mil 120 especialistas. Jamás fue posible con los anteriores gobiernos.
Tal panacea evidentemente humana y altruista permite hoy que una de las más subdesarrolladas regiones cubanas tenga una tasa de mortalidad infantil inferior a cinco por mil nacidos vivos, por debajo de la media nacional de Cuba, reportada con la tasa más baja entre las naciones del Tercer Mundo y comparable con las altamente desarrolladas.
En Singapur, las estadísticas cuentan que en el 2001 había 424 enfermeros cada 100 mil personas. En mi terruño, ese mismo año, la cifra llegaba a 621,0. Belice, al que superamos en población, la tasa de mortalidad en menores de cinco años por mil nacidos vivos (2006) es de 16, en tanto acá, un quinquenio antes, era 9,3. Esto pasa con el socialismo. No sucede en Estados Unidos. Allí 50 millones de norteamericanos carecen de acceso a los cuidados médicos o a las redes de seguridad. Ni tampoco uno encuentra referencias al "desorden" en las pocas noticias acerca de Honduras, África Sub-Sahariana y otras naciones del Tercer Mundo donde las mayorías carecen de alimentos, educación y cuidados médicos, testifican en un artículo Saul Landau, del Instituto para Estudios de Política, y Nelson Valdés, profesor Emérito de la Universidad de Nuevo México.
Solo los ingenuos, los despatriados, los que se adhieren a cualquier goma de mascar y creen que su ombligo es el más importante y el único con derecho a tener una comida sana, un pupitre en un aula y una cama hospitalaria pueden negar que este país, Cuba Socialista, está en constante cambio. Lean diccionarios quienes los califican de periféricos, intrascendentes o colorete doméstico.
Aquí, con la Revolución, ninguna madre ha tenido que ir a una plaza y levantar pancartas con fotos de familiares desaparecidos. No muere un niño por hambre. El pueblo va al hospital hasta por un simple dolor de cabeza. Y no le cuesta nada, como tampoco la más complicada de las intervenciones quirúrgicas.
Ir a la escuela, desde los cinco años o una guardería infantil, al primer año, es tan común como ver volar las mariposas, contemplar el romántico guiño de las estrellas o encontrar gorriones en todas las aceras y ciudades.
Un amigo, que vive muy bien en New York, pero no usa banderetas como los caballos, duerme añorando un pedazo de cielo limpio, que no lo neutralicen las grandes luminarias, la publicidad que ponzoña a los millones de desempleados que jamás podrán comprar un Mercedes ni pagarle al perro que no tienen – porque tampoco pueden mantenerlo – un hotel para irse de vacaciones.
La gran prensa no lo dice. Eso sería cerrarse el juego. Ese juego sucio, macabro, desleal, injusto y draculeano que no considera personas ni a sus propios nacionales. En Estados Unidos y España hay muchos excluidos que pueden hacer el cuento.
Graciela Guerrero Garay
Insurgente
El silencio, hoy, debe ser la última alternativa posible de quienes llevan con algún respeto su vestimenta americana y han aprendido, de algún modo, que cuando se habla de unidad para salvar la tierra, defender las mayorías y vivir lo que nos queda como seres inteligentes y avanzados en la escala biológica, hay que gritar la verdad por los cuatro vientos, aunque parezca increíble. El gobierno de los Estados Unidos y sus fervientes servidores no aceptan otra cosa que no se parezca a ellos, aunque, cualquiera, con un mínimo sentido común y en la línea límite de normalidad psíquica, se percata del fin y las causas. Por tal de vender su superioridad, arrastrar todo lo que se pueda y anexarse aliados, canjean hasta a quien los sacó del vientre.
Lo cochino del caso es que mucha gente inteligente todavía cree en el ya, por suerte, colapsado “modelo de vida americano”, NO de América, léase bien, sino de los Estados Unidos. A mi me gusta respetar, para que se me respete, aún cuando no coincida con los puntos de vistas “ajenos”.
Empero, las náuseas son inevitables al leer tanta opinión de pacotilla sobre Cuba, que ahora – aunque es una vieja y gastada lucha- toiticos le proponen cambios, le auguran encrucijadas, la ven en tres y dos y se la cuestionan cual filósofos del siglo XXV, así de lejito en el calendario por aquello de que tiempo futuro debe ser mejor, incluida la filosofía.
Nada tengo contra esa nación y mucho menos contra sus habitantes. En ese país viven muchas personas a las que quiero y valoro por sus virtudes humanas e, incluso, por el noble afecto y admiración por Cuba. El pueblo norteamericano no es el problema, amén de algunos resentidos, otros comprados y los más confundidos.
Entiendo – o creo entender- que derecha e izquierda tipifican la esencia de la ley de “contrarios”. En asuntos normales, algo está de este lado o del otro, pero en asuntos políticos, se forma el fanguero, sobre todo si el país se ha ganado con mucha dignidad, sacrificio, balas, sudor y lágrimas el bautizo de ser Faro de América Latina, acabó con el analfabetismo, convirtió los cuarteles en escuelas, electrificó los montes y poco a poco, en la medida que ha podido, modernizó los más apartados pueblitos de su geografía.
Calzó al campesino, construyó caminos, hizo puentes, repartió equitativamente la comida…hizo y hace tanto esta Revolución de Fidel Castro, que sería interminable este artículo. Y no es perfecta, nunca, ni la más alta dirección del país ha hecho tal asunción, todo lo contrario.
Quien de verdad, sin ego ni tramoya de credo, conoce su historia y es imparcial y justo al valorarla, tiene que decir que en cada discurso público, a cualquier nivel, o en cada análisis de una simple empresa con sus trabajadores, en la cuadra con los Comités de Defensa de la Revolución o la Federación de Mujeres Cubanas, prevalece la exhortación al mejoramiento, la crítica a lo mal hecho.
Esa es una de las tantas razones por la que existimos como proyecto socialista a pesar de tanta guerra de todos los colores a las que nos hemos enfrentado. Y también hemos ganado porque somos mayoría, duela a quien le duela, amén de algunos desagradecidos, otros ambiciosos y los que han decidido partir por mejorar sus vidas.
No se sabe cuantos pagan un precio mucho más alto, del que se quejan tienen acá los productos agrícolas en los agromercados. Al menos, en estos, si no llega a los 20 pesos para la libra de carne de cerdo, puede llevar la media, por diez. En el exilio, tengo varios testimonios, a la nostalgia, por ejemplo, no han podido ponerle precio y menos matarla con una coca cola o arrellanados en voluptuosas butacas de damasco.
Hablamos de cambio…pues, sí, en Cuba hay, con Raúl Castro, como también los hubo con Fidel Castro, muchísimos cambios.
Cuba es otra, aunque “afuera” –sobre todo para los de la derecha mal parqueada- marcha atrás todos los días. No tengo que mudarme para la metrópolis de La Giraldilla, la populosa Ciudad de La Habana, para notar los cambios en mi país.
Desde 1959 estamos cambiando. Hace medio siglo, vivimos en constante transformación. Pero la gran prensa no lo nota, al menos públicamente. Y un grupo de los nacionales que emigran, no solo para los Estados Unidos, padecen de amnesia. Es bochornoso leer los comentarios que dejan en los blog o los medios que “informan” sobre la Isla, antes, ahora y después.
La ¿pueril? omisión es casi perfecta, sino fuera porque el mundo sabe lo que sabe. El discurso del 26 de Julio, en Santiago de Cuba, lo bautizaron “como un cubo de agua fría”, sencillamente porque Raúl Castro resaltó los esfuerzos y todo cuanto se hace por resolver el problema del acueducto en la llamada segunda capital cubana.
No hay un punto y seguido para destacar la diferencia: en el mundo carecen de un abastecimiento constante del preciado líquido casi 1.200 millones de personas. En esta bloqueada nación, con una economía que aún no sale del impacto recibido en la década del 90 y de cara a una crisis mundial que pone en peligro, incluso, la vida en la tierra por estar comprometidos y bajo el designio de los poderosos neoliberalistas imperiales hasta los alimentos, dará, en un plazo de dos años, agua corriente, 24 horas, a los habitantes de la Ciudad Héroe: 423 mil 392.
Ese bienestar social que hoy no puede asegurar casi ningún país de este mundo, no presupone un cambio, no apunta al desarrollo. Elemental Watson, como diría Holmes. Reconocerlo valida al socialismo, abre ventanas de esperanza para los pobres de las favelas brasileñas. Haría saltar de alegría a miles de haitianos y en África, quizás, hasta se decrete una fiesta nacional.
Pero como se trata de Cuba, nada se transforma. Subrayo, no tengo que mudarme para La Habana, aunque solo el Programa de Restauración del Centro Histórico de La Habana Vieja, impulsado por el Comandante Fidel Castro en pleno Período Especial (surgido ante el derrumbe de la Unión Soviética), demuestra al mundo – como ha testificado Eusebio Leal, el Historiador de la Ciudad -, los muchos valores éticos, culturales y sociales que cultiva nuestro proyecto.
Las Tunas, mi ciudad natal, es obra viva de cuánto hemos cambiado y cambiamos a diario. Somos la Capital Iberoamericana de la Décima, la Capital de la Escultura, la cuna de los Derivados de la Caña. Éramos un pueblo analfabeto, campesino, sólo atravesado por una carretera central de Oriente a Occidente y viceversa.
El marabú campeaba por los cuatro puntos cardinales. En 1735, como la Parroquia de San Jerónimo, reunía a unos 700 habitantes. Hoy somos 533 mil 127 en la provincia y en su capital, del mismo nombre, viven 192 mil 967 tuneros. Su primer cine lo tuvo en 1905 y la luz eléctrica en 1913, Cero industrias al triunfar la Revolución. Ahora podemos hablar de gigantes sideromécanicos como la Empresa de Estructuras Metálicas y Aceros Inoxidables y la Fábrica del Mueble, por mencionar algunas con rublos importantes y créditos ganados en el mercado nacional e internacional.
Contamos con un hospital en cada uno de los ocho municipios, que prestan todos los servicios con personal especializado y equipamiento de última tecnología. En el siglo XIX solo existía una casa de socorro. Hasta 1959 ejercieron la medicina, casi siempre de tránsito y cobrando la consulta, 58 galenos. Esta provincia, preñada de curanderos, brujos y espiritistas para “sanar” al pueblo a lo largo de su historia, tenía mil 258 Médicos de la Familia en el 2001, con un total de 229.7 habitantes por médico.
En el recién concluido curso escolar obtuvieron el título otros mil 170 médicos, estomatólogos, enfermeros y tecnólogos en las diferentes especialidades. El cambio más notable es que, justamente, se graduaron en la Facultad de Ciencias Médicas Doctor Zoilo Marinello de esta provincia, fundada también con la Revolución hace 26 años y de la que han egresado 11 mil 120 especialistas. Jamás fue posible con los anteriores gobiernos.
Tal panacea evidentemente humana y altruista permite hoy que una de las más subdesarrolladas regiones cubanas tenga una tasa de mortalidad infantil inferior a cinco por mil nacidos vivos, por debajo de la media nacional de Cuba, reportada con la tasa más baja entre las naciones del Tercer Mundo y comparable con las altamente desarrolladas.
En Singapur, las estadísticas cuentan que en el 2001 había 424 enfermeros cada 100 mil personas. En mi terruño, ese mismo año, la cifra llegaba a 621,0. Belice, al que superamos en población, la tasa de mortalidad en menores de cinco años por mil nacidos vivos (2006) es de 16, en tanto acá, un quinquenio antes, era 9,3. Esto pasa con el socialismo. No sucede en Estados Unidos. Allí 50 millones de norteamericanos carecen de acceso a los cuidados médicos o a las redes de seguridad. Ni tampoco uno encuentra referencias al "desorden" en las pocas noticias acerca de Honduras, África Sub-Sahariana y otras naciones del Tercer Mundo donde las mayorías carecen de alimentos, educación y cuidados médicos, testifican en un artículo Saul Landau, del Instituto para Estudios de Política, y Nelson Valdés, profesor Emérito de la Universidad de Nuevo México.
Solo los ingenuos, los despatriados, los que se adhieren a cualquier goma de mascar y creen que su ombligo es el más importante y el único con derecho a tener una comida sana, un pupitre en un aula y una cama hospitalaria pueden negar que este país, Cuba Socialista, está en constante cambio. Lean diccionarios quienes los califican de periféricos, intrascendentes o colorete doméstico.
Aquí, con la Revolución, ninguna madre ha tenido que ir a una plaza y levantar pancartas con fotos de familiares desaparecidos. No muere un niño por hambre. El pueblo va al hospital hasta por un simple dolor de cabeza. Y no le cuesta nada, como tampoco la más complicada de las intervenciones quirúrgicas.
Ir a la escuela, desde los cinco años o una guardería infantil, al primer año, es tan común como ver volar las mariposas, contemplar el romántico guiño de las estrellas o encontrar gorriones en todas las aceras y ciudades.
Un amigo, que vive muy bien en New York, pero no usa banderetas como los caballos, duerme añorando un pedazo de cielo limpio, que no lo neutralicen las grandes luminarias, la publicidad que ponzoña a los millones de desempleados que jamás podrán comprar un Mercedes ni pagarle al perro que no tienen – porque tampoco pueden mantenerlo – un hotel para irse de vacaciones.
La gran prensa no lo dice. Eso sería cerrarse el juego. Ese juego sucio, macabro, desleal, injusto y draculeano que no considera personas ni a sus propios nacionales. En Estados Unidos y España hay muchos excluidos que pueden hacer el cuento.
Graciela Guerrero Garay
Insurgente
miércoles, agosto 27, 2008
Conspiración Paramilitar en toda Colombia
Comisión de Derechos Humanos del Senado de la República
CONSTANCIA PÙBLICA
Plenaria del Senado de la República
Martes 12 de Agosto de 2008
Conspiración Paramilitar en toda Colombia.
En el día de hoy, quiero denunciar ante la Plenaria de la
Corporación y la opinión pública nacional e internacional,
en mi condición de ciudadano y Presidente de la Comisión de
Derechos Humanos del Senado de la República, la existencia
en Colombia, de una conspiración nacional, de acciones
simultaneas de grupos encubiertos y de paramilitares al
servicio de grandes bloques de poder, ligados a los
intereses de transnacionales, grandes terratenientes y
empresarios, legales e ilegales, que en este último periodo,
se han atrevido de forma temeraria y criminal a amenazar de
forma muy grave a las comunidades indígenas, campesinas,
mineras, a las organizaciones de mujeres y de derechos
humanos, a los trabajadores y sus organizaciones gremiales y
sindicales, en toda la geografía nacional.El lunes 11 de
Agosto de 2008, mientras sesionaban las Comisiones Conjuntas
de Derechos Humanos de Cámara y Senado en el Municipio de
Barrancabermeja, fue conocida una cobarde amenaza en contra
del Consejo Regional Indígena del Cauca, CRIC y la
Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca,ACIN
que representan a todas las autoridades tradicionales de los
pueblos Nasa, en la región de la zona norte del departamento
del Cauca. La comunicación no oficial y firmada por una
sigla autodenominada "campesinos embejucaos de Colombia"
plantea una abierta amenaza de muerte, desolación y terror,
en contra de las comunidades indígenas en los departamentos
de Cauca, Valle, Tolima, Putumayo y el Huila, utilizando un
lenguaje sinuoso y traicionero, que reproduce y se legitima
en declaraciones del comandante de la 3ra Brigada del
Ejercito Nacional, General Jaime Esguerra Santos y que
aparece en un contexto en el cual, el propio Presidente de
la República y voceros de su bancada en el Congreso de
Colombia, se han referido a las comunidades indígenas en el departamento
del Cauca y sus autoridades tradicionales que además ejercen
jurisdicción con rango constitucional en sus territorios,
como "invasores". Esta amenaza abierta contra estas
comunidades y sus autoridades tradicionales en el
departamento del Cauca revela una conspiración de sectores
encubiertos,de terratenientes y paramilitares en el
departamento del Cauca que se escudan en un insólito
discurso anti indígena que se desprende de declaraciones
oficiales del Gobierno Nacional y que solo puede albergar
las más peligrosas y criminales de las intenciones.
En este mismo sentido, en el día de ayer en sesión conjunta
en Audiencia Pública, de las comisiones conjuntas de
Derechos Humanos de Cámara y Senado en el municipio de
Barrancabermeja, ha sido denunciada una nueva toma del
municipio de Barrancabermeja por parte de tres avanzadas
paramilitares y de grupos de narcotráfico, que han amenazado
e intimidado a las organizaciones sociales, sindicales,
campesinas, de derechos humanos y de mujeres en el puerto
petrolero. En medio de un clima de violencia creciente en el
cual la cifra de muertes violentas en el puerto petrolero se
han duplicado respecto de las ocurridas el año pasado. En
este marco de violencia, se han presentado serias amenazas
de grupos paramilitares que utilizan el nombre de "Águilas
Negras"; "Héroes de Castaño" y autodenominados"Comandantes
paramilitares" contra la Federación Agrominera del Sur de
Bolívar, la Organización Femenina Popular, la Unión Sindical
Obrera, la Corporación Sembrar, Credhos, y la Asociaciónde
Familiares de Víctimas deL 16de Mayo de 1998.Igualmente se ha denunciado ante la
Comisión de Derechos Humanos del Senado, la presencia enlos
últimos 60 días de operativos de grupos paramilitares enlos
barrios populares de Barrancabermeja, quienes realizan
operativos irregulares e intimidan de forma permanente a las
comunidades y víctimas de estos sectores. Esto se conjuga
con un clima de impunidad asfixiante en los casos de
numerosos asesinatos contra ciudadanos y ciudadanas en la
región del sur de Bolívar, perpetrados en muchasocasiones
por integrantes de la fuerza pública. En la audiencia
pública en Barrancabermeja fueron denunciados hechos muy
graves que presuntamente comprometen la responsabilidad de
unidades adscritas a los Batallones, Nueva Granada, Nariño,
Calibio y las brigadas 15 y 4ta del Ejército Nacional. En
hechos que serán puestos en conocimiento del Sr. Fiscal
General de la Nación para su investigación y
esclarecimiento. Denuncias que se han presentado en un
periodo y una región en la cual se han concesionado200.000
has. a la trasnacional Anglo Gold Mine Ashanti, para la
explotación de las reservas de oro más importantes de
América latina. En un largo conflicto con los pequeños
mineros y las comunidades campesinas de esta región, que
luchan por sobrevivir en su territorio, cercado, por
narcotráfico, megaproyectos en carbón, petróleo y agro
combustibles y el resurgimiento de grupos paramilitares.
Sin que exista una política de seguridad por parte del
Estado que pueda contener y garantizar los derechos de la
población en medio del conflicto. Así mismo, en el
municipio de San Onofre, Sucre, han sido gravemente
amenazados los activistas del movimiento de Víctimas, Adil
Meléndez y Adriana Porras, quienes han sido activos
defensores del proceso de resistencia de la población de
este municipio por lograr efectivas respuestas del Gobierno
Nacional en materia de reparación integral a los graves
crímenes cometidos en este municipio por grupos paramilitares. Estas
dos personas han sido amenazadas por paramilitares que hoy
enfrentan investigaciones en la jurisdicción de Justicia y
Paz, por graves crímenes cometidos durante los años 2002
-2005 en esta localidad. De la misma forma, estas amenazas
contra la población se producen en un periodo en el cual
la Comisión Nacional de Reparación adelanta en esta zona
del departamento de Sucre, un intento por desarrollar un proceso
piloto de reparación. Adicional a esto, en el municipio de
Palmira, departamento del Valle del Cauca, el pasado 4 de
Agosto de 2008, se perpetró un grave hostigamiento por
parte de dos hombres armados, que se movilizaban en dos
motocicletas en el sector del barrio Zamorano, en contra de
mi asesor e integrante de mi Unidad Técnica Legislativa,
Juan Pablo Ochoa, en momentos en que se aprestaba a terminar
una reunión con un grupo de trabajadores de la caña de
azúcar, que adelantan el proceso de presentación del
Pliego Único de Exigencias por parte de los trabajadores de la
industria de la Caña de Azúcar, ante los gremios del
sector.
Este hecho, que ha sido puesto en conocimiento de las
autoridades, no solo es una muy grave provocación en
contra de los trabajadores de la caña de azúcar que luchan por
sus reivindicaciones en el Valle del Cauca sino además una
grave agresión en contra de las funciones propias del
Congreso de Colombia y de sus funcionarios.
Finalmente, quiero señalar que el sociólogo, cronista y
columnista ALFREDO MOLANO puede resultar siendo un chivo
expiatorio en el proceso que se le adelanta ante el juzgado
4 to penal de Bogota, por parte de la familia Araujo. Lo
que ha sucedido con el periodista ALFREDO MOLANO es un grave
atentado a la libertad de expresión en Colombia. La
judicialización de su columna Araújos (El Espectador,
Bogotá, 25 de febrero de 2007) podría lograr que Alfredo Molano
pierda la libertad de escribir en Colombia. La demanda por
calumnia e injuria contra Molano busca obtener una
jurisprudencia que restablezca el delito de opinión en
Colombia.
Hago un llamado al Gobierno Nacional para que se actúe
para proteger a las comunidades indígenas en todo el territorio
nacional y en particular para que se tomen todas las medidas
que garanticen la integridad de los cabildos indígenas y
la población en el norte del departamento del Cauca. Y se
logre prevenir las acciones que se han anunciado en contra de los
cabildos indígenas, sus voceros y las comunidades, con
especial énfasis en la zona norte del departamento del
Cauca.
De la misma forma, para que se tomen todas las medidas que
permitan garantizar la protección de los movimientos
sociales, de derechos humanos y de víctimas, en
Barrancabermeja, Santander, San Onofre, Sucre y en Palmira,
Valle del Cauca. De la misma manera, se garantice la
integridad de las comunidades campesinas y mineras, en toda
la región del sur de Bolívar.
Hago igualmente un llamado público al Sr. Fiscal General
dela Nación para que se investiguen las amenazas en contra
delas organizaciones indígenas sociales, de derechos humanos
y de víctimas en el sur de Bolívar, el departamento del
Cauca y la localidad de San Onofre, Sucre.
Igualmente, hago un llamado a la comunidad internacional, el
sistema de protección de los derechos humanos de Naciones
Unidas y la delegación de la Organización de Estados
Americanos en Colombia, para que se pronuncien ante el
Gobierno de Colombia, exigiendo se tomen acciones eficaces
en contra de la continua presencia de grupos y acciones
encubiertas de origen paramilitar que hoy amenazan a las
comunidades y movimientos sociales en toda Colombia.
Firmado.
Alexander López Maya
- Presidente-
Comisión de Derechos Humanos del Senado de la República
CONSTANCIA PÙBLICA
Plenaria del Senado de la República
Martes 12 de Agosto de 2008
Conspiración Paramilitar en toda Colombia.
En el día de hoy, quiero denunciar ante la Plenaria de la
Corporación y la opinión pública nacional e internacional,
en mi condición de ciudadano y Presidente de la Comisión de
Derechos Humanos del Senado de la República, la existencia
en Colombia, de una conspiración nacional, de acciones
simultaneas de grupos encubiertos y de paramilitares al
servicio de grandes bloques de poder, ligados a los
intereses de transnacionales, grandes terratenientes y
empresarios, legales e ilegales, que en este último periodo,
se han atrevido de forma temeraria y criminal a amenazar de
forma muy grave a las comunidades indígenas, campesinas,
mineras, a las organizaciones de mujeres y de derechos
humanos, a los trabajadores y sus organizaciones gremiales y
sindicales, en toda la geografía nacional.El lunes 11 de
Agosto de 2008, mientras sesionaban las Comisiones Conjuntas
de Derechos Humanos de Cámara y Senado en el Municipio de
Barrancabermeja, fue conocida una cobarde amenaza en contra
del Consejo Regional Indígena del Cauca, CRIC y la
Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca,ACIN
que representan a todas las autoridades tradicionales de los
pueblos Nasa, en la región de la zona norte del departamento
del Cauca. La comunicación no oficial y firmada por una
sigla autodenominada "campesinos embejucaos de Colombia"
plantea una abierta amenaza de muerte, desolación y terror,
en contra de las comunidades indígenas en los departamentos
de Cauca, Valle, Tolima, Putumayo y el Huila, utilizando un
lenguaje sinuoso y traicionero, que reproduce y se legitima
en declaraciones del comandante de la 3ra Brigada del
Ejercito Nacional, General Jaime Esguerra Santos y que
aparece en un contexto en el cual, el propio Presidente de
la República y voceros de su bancada en el Congreso de
Colombia, se han referido a las comunidades indígenas en el departamento
del Cauca y sus autoridades tradicionales que además ejercen
jurisdicción con rango constitucional en sus territorios,
como "invasores". Esta amenaza abierta contra estas
comunidades y sus autoridades tradicionales en el
departamento del Cauca revela una conspiración de sectores
encubiertos,de terratenientes y paramilitares en el
departamento del Cauca que se escudan en un insólito
discurso anti indígena que se desprende de declaraciones
oficiales del Gobierno Nacional y que solo puede albergar
las más peligrosas y criminales de las intenciones.
En este mismo sentido, en el día de ayer en sesión conjunta
en Audiencia Pública, de las comisiones conjuntas de
Derechos Humanos de Cámara y Senado en el municipio de
Barrancabermeja, ha sido denunciada una nueva toma del
municipio de Barrancabermeja por parte de tres avanzadas
paramilitares y de grupos de narcotráfico, que han amenazado
e intimidado a las organizaciones sociales, sindicales,
campesinas, de derechos humanos y de mujeres en el puerto
petrolero. En medio de un clima de violencia creciente en el
cual la cifra de muertes violentas en el puerto petrolero se
han duplicado respecto de las ocurridas el año pasado. En
este marco de violencia, se han presentado serias amenazas
de grupos paramilitares que utilizan el nombre de "Águilas
Negras"; "Héroes de Castaño" y autodenominados"Comandantes
paramilitares" contra la Federación Agrominera del Sur de
Bolívar, la Organización Femenina Popular, la Unión Sindical
Obrera, la Corporación Sembrar, Credhos, y la Asociaciónde
Familiares de Víctimas deL 16de Mayo de 1998.Igualmente se ha denunciado ante la
Comisión de Derechos Humanos del Senado, la presencia enlos
últimos 60 días de operativos de grupos paramilitares enlos
barrios populares de Barrancabermeja, quienes realizan
operativos irregulares e intimidan de forma permanente a las
comunidades y víctimas de estos sectores. Esto se conjuga
con un clima de impunidad asfixiante en los casos de
numerosos asesinatos contra ciudadanos y ciudadanas en la
región del sur de Bolívar, perpetrados en muchasocasiones
por integrantes de la fuerza pública. En la audiencia
pública en Barrancabermeja fueron denunciados hechos muy
graves que presuntamente comprometen la responsabilidad de
unidades adscritas a los Batallones, Nueva Granada, Nariño,
Calibio y las brigadas 15 y 4ta del Ejército Nacional. En
hechos que serán puestos en conocimiento del Sr. Fiscal
General de la Nación para su investigación y
esclarecimiento. Denuncias que se han presentado en un
periodo y una región en la cual se han concesionado200.000
has. a la trasnacional Anglo Gold Mine Ashanti, para la
explotación de las reservas de oro más importantes de
América latina. En un largo conflicto con los pequeños
mineros y las comunidades campesinas de esta región, que
luchan por sobrevivir en su territorio, cercado, por
narcotráfico, megaproyectos en carbón, petróleo y agro
combustibles y el resurgimiento de grupos paramilitares.
Sin que exista una política de seguridad por parte del
Estado que pueda contener y garantizar los derechos de la
población en medio del conflicto. Así mismo, en el
municipio de San Onofre, Sucre, han sido gravemente
amenazados los activistas del movimiento de Víctimas, Adil
Meléndez y Adriana Porras, quienes han sido activos
defensores del proceso de resistencia de la población de
este municipio por lograr efectivas respuestas del Gobierno
Nacional en materia de reparación integral a los graves
crímenes cometidos en este municipio por grupos paramilitares. Estas
dos personas han sido amenazadas por paramilitares que hoy
enfrentan investigaciones en la jurisdicción de Justicia y
Paz, por graves crímenes cometidos durante los años 2002
-2005 en esta localidad. De la misma forma, estas amenazas
contra la población se producen en un periodo en el cual
la Comisión Nacional de Reparación adelanta en esta zona
del departamento de Sucre, un intento por desarrollar un proceso
piloto de reparación. Adicional a esto, en el municipio de
Palmira, departamento del Valle del Cauca, el pasado 4 de
Agosto de 2008, se perpetró un grave hostigamiento por
parte de dos hombres armados, que se movilizaban en dos
motocicletas en el sector del barrio Zamorano, en contra de
mi asesor e integrante de mi Unidad Técnica Legislativa,
Juan Pablo Ochoa, en momentos en que se aprestaba a terminar
una reunión con un grupo de trabajadores de la caña de
azúcar, que adelantan el proceso de presentación del
Pliego Único de Exigencias por parte de los trabajadores de la
industria de la Caña de Azúcar, ante los gremios del
sector.
Este hecho, que ha sido puesto en conocimiento de las
autoridades, no solo es una muy grave provocación en
contra de los trabajadores de la caña de azúcar que luchan por
sus reivindicaciones en el Valle del Cauca sino además una
grave agresión en contra de las funciones propias del
Congreso de Colombia y de sus funcionarios.
Finalmente, quiero señalar que el sociólogo, cronista y
columnista ALFREDO MOLANO puede resultar siendo un chivo
expiatorio en el proceso que se le adelanta ante el juzgado
4 to penal de Bogota, por parte de la familia Araujo. Lo
que ha sucedido con el periodista ALFREDO MOLANO es un grave
atentado a la libertad de expresión en Colombia. La
judicialización de su columna Araújos (El Espectador,
Bogotá, 25 de febrero de 2007) podría lograr que Alfredo Molano
pierda la libertad de escribir en Colombia. La demanda por
calumnia e injuria contra Molano busca obtener una
jurisprudencia que restablezca el delito de opinión en
Colombia.
Hago un llamado al Gobierno Nacional para que se actúe
para proteger a las comunidades indígenas en todo el territorio
nacional y en particular para que se tomen todas las medidas
que garanticen la integridad de los cabildos indígenas y
la población en el norte del departamento del Cauca. Y se
logre prevenir las acciones que se han anunciado en contra de los
cabildos indígenas, sus voceros y las comunidades, con
especial énfasis en la zona norte del departamento del
Cauca.
De la misma forma, para que se tomen todas las medidas que
permitan garantizar la protección de los movimientos
sociales, de derechos humanos y de víctimas, en
Barrancabermeja, Santander, San Onofre, Sucre y en Palmira,
Valle del Cauca. De la misma manera, se garantice la
integridad de las comunidades campesinas y mineras, en toda
la región del sur de Bolívar.
Hago igualmente un llamado público al Sr. Fiscal General
dela Nación para que se investiguen las amenazas en contra
delas organizaciones indígenas sociales, de derechos humanos
y de víctimas en el sur de Bolívar, el departamento del
Cauca y la localidad de San Onofre, Sucre.
Igualmente, hago un llamado a la comunidad internacional, el
sistema de protección de los derechos humanos de Naciones
Unidas y la delegación de la Organización de Estados
Americanos en Colombia, para que se pronuncien ante el
Gobierno de Colombia, exigiendo se tomen acciones eficaces
en contra de la continua presencia de grupos y acciones
encubiertas de origen paramilitar que hoy amenazan a las
comunidades y movimientos sociales en toda Colombia.
Firmado.
Alexander López Maya
- Presidente-
Comisión de Derechos Humanos del Senado de la República
La vigencia del Manifiesto
Texto de la ponencia de Iniciativa Comunista en el acto sobre el 160 aniversario del Manifiesto Comunista en el Ateneo Republicano de Vallekas.
LOS ELOI Y LOS MORLOCK
El héroe de la novela The time Machina (la máquina del tiempo), que el joven Wells publicó en 1895, viaja, mediante un artificio mecánico, a un porvenir remoto. Descubre que el género humano se ha dividido en dos especies: Los Eloi, aristócratas delicados e inermes, que moran en ociosos jardines y se nutren de fruta; y los Morlocks, estirpe subterránea de proletarios, que, a fuerza de trabajar en la oscuridad, se han quedado ciegos y que siguen poniendo en movimiento, urgidos por la mera rutina, maquinas herrumbradas y complejas que no producen nada. Pozos con escaleras en espiral unen ambos mundos. En las noches sin luna, los Morlocks surgen de su encuerro y devoran a los Eloi.
Jorge Luis Borges. “El libro de los seres imaginarios”.
En este año se han cumplido 160 años de la publicación de “El Manifiesto Comunista”, emblemático libro-programa redactado por Marx y Engels. Pese a que 160 años no es una cifra tan redonda como por ejemplo 100 ó 200 años, no deja de ser revelador que, salvo la honrosa excepción de un acto organizado por el Ateneo Republicano de Vallecas, quien suscribe estas líneas no tiene conocimiento de la realización este año de eventos para debatir, reflexionar o conmemorar la efeméride de dicho texto.
No es casualidad que el los años de vida del el “Manifiesto” no ha transcurrido un solo día sin que apologistas del vigente sistema productivo, en sus versiones clásica y socialdemócrata, hayan intentado enterrarlo en la obsolescencia y el olvido.
Para abordar la lectura contemporánea del Manifiesto Comunista, un escrito de 1848, caben diversas actitudes:
a) La de hijos devotos, basada en la sacralización del texto como si fuera la plasmación de ideas inmutables. Tal concepción es ajena al pensamiento marxista y supone matar intelectualmente a Marx, ya que el devenir histórico requiere un análisis profundo y sereno.
b) La visión de los detractores de siempre, para los cuales el pensamiento marxista no significa más que otro intento frustrado de ofrecer una alternativa teórica y práctica al liberalismo y a la sociedad capitalista. Alternativa condenada “ab initio” al fracaso ya que según esos autores las premisas teóricas y filosóficas en las que se funda no han correspondido en absoluto a la dinámica y naturaleza de la sociedad moderna.
c) La lectura socialdemócrata en sus vertientes clásica y postmoderna que, si bien parten de un reconocimiento del valor teórico del marxismo como denuncia de las desigualdades sociales, consideran que el desarrollo del capitalismo ha propiciado la posibilidad de reducir o minimizar tales desigualdades, a través de los mecanismos compensadores del llamado “estado del bienestar”, para unos, o por medio del florecimiento y la acción de la “sociedad civil”, para otros.
Por el contrario, el autor de esta alineas propone una lectura desde la contemporaneidad, y, por ende, la vigencia de Marx y del Manifiesto Comunista inspirada en el valor que hemos de conceder a los clásicos y lo que representan realmente en la actualidad. Y decimos que Marx es un clásico en la perspectiva que adopta Norberto Bobbio a la hora de considerar como clásico a un pensador: Bobbio expone que para ser considerado como tal, un pensador debe reunir tres características: debe se considerado como un intérprete de la época en la que vivió, de modo que no pueda prescindirse de su obra si se quiere conocer el “espíritu de la época”; debe ser actual, en el sentido de que cada generación sienta la necesidad de releerlo y al hacerlo brinde una nueva interpretación de él; y debe haber elaborado categorías generales de la comprensión histórica que no se puedan menospreciar al interpretar una realidad incluso diferente de aquella de la que derivó y a la que se aplicó.
En este sentido considero que Marx y Engels y particularmente el manifiesto Comunista reúnen las características para ser considerado un clásico de la política y de la acción revolucionaria, indispensable para quienes abogan por una sociedad sin clases.
Como expresa Engels en el prólogo a la edición alemana de 1883, la idea cardinal del Manifiesto es el Materialismo histórico, según la cual la historia de las sociedades es la de la lucha de clases y en la fase rpesente la clase explotada y oprimida, el proletariado, no puede emanciparse sin emancipar a la sociedad entera de la opresión.
Ahora bien, llegados a este punto cabe hacerse la siguiente pregunta: ¿Tiene el mundo actual algo que ver con el pronosticado por los autores del Manifiesto? Y, a este respecto, si bien reconocen muchos autores que es cierto que la burguesía se forjó un mundo a su imagen y semejanza, utilizando una expresión contenida en dicho texto, no lo es menos que en un medio intelectual y político como el actual, dominado por los sofistas y los adoradores del neoliberalismo y el nihilismo postmoderno, muchos contestarán negativamente a tal pregunta y se centrarán en tratar otros temas como el equilibrio presupuestario o las capacidades de los discursos para generar sujetos sociales, afirmando solemnemente que el marxismo ha muerto.
Como expresa certeramente el profesor argentino Atilio Boron, estas posturas obedecen menos a una actitud antimarxista o a un irrefrenable macarthismo que a la visceral repulsa que la “sensibilidad postmoderna” de nuestros días siente por la teoría y, en general, por todo lo que huela a herencia del Iluminismo. Para el postmoderno las ideas del marxismo son hoy menos combatidas que ignoradas. El Muro de Berlín fue demolido, la Unión Soviética saltó por los aires como consecuencia de una tremenda implosión y el capitalismo parece triunfar por doquier.
Planteada así la cuestión, desde un punto de vista meramente positivista, si las experiencias reales de puesta en práctica de la teoría marxista han fracasado mayoritariamente, el capitalismo globalizado ha triunfado y no tiene sentido indagar en las ideas socialistas.
Pero un análisis detallado más allá de los lugares comunes a los que nos lleva la aplicación del mal llamado “sentido común” del neoliberalismo, nos induce a considerar que, sin ignorar la necesidad de reflexionar sobre los avatares sufridos por lo que podemos denominar primer ciclo de las revoluciones socialistas, nada autoriza a pensar que la tentativa de las masas populares de transformar radicalmente el mundo esté definitivamente acabada de cara al futuro.
La tesis que suscribo es que las causas por las cuales se produjo dicho primer ciclo están hoy en día más vigentes que nunca. Dicho en otros términos, la vitalidad de las ideas socialistas se nutre de la imposibilidad estructural del capitalismo de asegurar el bienestar de las mayorías. En este sentido, hemos de constar que, si se produjeron progresos sociales y políticos muy significativos durante el periodo keynesiano, donde el capitalismo llegó a las más altas cotas de lo que puede ofrecer en términos de derechos civiles y bienestar colectivo, aquello no se debió a la vocación humanista del sistema sino más bien a la fortaleza del movimiento obrero, las organizaciones políticas de izquierdas y el campo socialista tras la derrota del fascismo. Una vez que dichos elementos se debilitan o desaparecen, el supuesto afán democratizador y la sensibilidad social del capitalismo se esfuma como por arte de magia y triunfan las tendencias neoconservadoras que desmantelan los avances logrados en el periodo precedente, con los resultados conocidos de precarización y depauperización creciente de la población del planeta, con efectos especialmente devastadores en la periferia del capitalismo.
Pero, con independencia de lo anterior, aún cuando las más significativas experiencias socialistas hayan fracasado en el siglo XX, no existe ningún elemento serio que permita afirmar que nuevas revueltas o proyectos no hayan de producirse en el futuro. A este respecto la historia de las revoluciones burguesas es muy ilustrativa. Entre los primeros ensayos en las ciudades italianas a principios del siglo XVI y la revolución inglesa de 1688, que se puede considerar la primera revolución burguesa triunfante, pasaron casi dos siglos de intentos fracasados. Si bien se dio un primer ciclo frustrado, más tarde se inició otro de intentos victoriosos. Si las lecciones de la historia tañen como campanas ¿Por qué hemos de suponer que las revoluciones socialistas tendrán un ciclo único, agotado el cual desaparecerán para siempre de la historia? Más bien al contrario, la reestructuración neoliberal del capitalismo está generando en los últimos años propuesta y proyectos en América Latina pero también en Asia que, con sus particularidades y contradicciones, vuelven a hablar de socialismo como proyecto de avance y bienestar.
De alguna manera esta es la tesis del marxista británico John Roemer cuando afirma que el fracaso de un modelo socialista muy peculiar, el modelo soviético “que ocupó un periodo muy corto en la historia de la humanidad” (sic), no significa para nada que los objetivos a largo plazo del socialismo, que se resumen en la construcción de una sociedad sin clases, se encuentren condenados a la imposibilidad de llevarse a cabo. Tal visión es considerada por este autor como “miope y anti-científica” porque confunde el fracaso de un experimento histórico con el destino final del proyecto socialista.
Al contrario, podemos concluir que, si el advenimiento del estado del bienestar, la socialdemocracia y el fin del colonialismo se debieron, en su génesis, a la revolución bolchevique, es la propuesta socialdemócrata la que hace aguas en la actualidad ya que defiende un modelo periclitado.
Además de lo antedicho, el Manifiesto, no siendo una obra de carácter teórico, es el documento fundacional del mayor movimiento de masas de la historia universal, al menos hasta ahora, por lo que, aunque solo sea por curiosidad intelectual, merece la pena asomarse a la lectura de un texto que ha sido apoyado por gentes de todas las razas, naciones y culturas.
Pero el argumento fundamental de su interés y, por consiguiente, de su vigencia, es que los cambios experimentados por el capitalismo en las últimas dos décadas no hacen sino revalidar algunas de sus tesis fundamentales. Y ello es así porque, si en los años 50 y 60 del siglo XX la visión del manifiesto aparecía cuestionada por el capitalismo de posguerra que aparecía dispuesto a construirse con “rostro humano”, a partir de los años 90 se muestra el avance de los rasgos más regresivos de este modo de producción: la consolidación de los monopolios, la degradación del trabajo humano y del medio ambiente, el resurgimiento del racismo y la creciente desigualdad internacional son ejemplos palmarios de la vigencia de los pronósticos de Marx y Engels en 1848.
Así, la restauración neoliberal que sufrimos en la actualidad, al lanzar una brutal ofensiva contra la clase trabajadora, justifica la justeza de la frase del Manifiesto que afirma que el Estado es el Consejo de Administración de los intereses de la burguesía.
A este respecto hemos de detenernos sobre la polémica teoría formulada en El Manifiesto sobre la miseria creciente de la clase obrera. Haciendo un análisis económico global hemos de constatar que la parte del producto Nacional bruto de la clase obrera decae constantemente en todos los países del mundo aunque haya habido periodos en los que ésta, debido a su movilización y fortaleza, hay sido capaz de obtener concesiones importantes. Existe por tanto en términos relativos un declive constante de sus niveles de bienestar respecto a la burguesía. Incluso en el periodo de espectacular auge económico de 1950-73, cuando los niveles de vida de la clase obrera crece en el mundo industrial avanzado, no pasa lo mismo en el mundo colonial y neocolonial. Pero con el tsunami neoliberal el capitalismo se quitó la máscara: Así, en Estados Unidos, entre 1980 y 1996 la proporción de ingresos del 5% de familias más ricas creció del 15,3% al 20,3% del PNB y, en ese mismo periodo, los ingresos del 60% más pobre descienden del 34,2% al 30%.
Tendencias análogas se observan en lo que respecta a la concentración del poder económico en un número cada vez más reducido de inmensas corporaciones, de modo que, en 1998, de las 100 entidades mayores de la Tierra 51 eran corporaciones y solo 49 países. Cuarenta mil agentes económicos en todo el planeta daban cuenta de más de la mitad del comercio mundial de manufacturas y de las tres cuartas partes de los servicios. En Estados Unidos 300 grandes monopolios ejercen el poder sobre el mercado y la economía de ese país, y unos 150 hacen lo propio en el Reino Unido, controlando el 85% de la economía de ese estado.
Todo ello supone que 358 súper millonarios dispongan de los ingresos equivalentes a los de los 2.300 millones de personas más pobres del planeta.
¿PARA CUANDO LA REVOLUCION?
Hemos de referirnos a continuación a la afirmación efectuada por Marx y Engels en 1848 de que la revolución proletaria se produciría a continuación de un breve periodo de dominación burguesa, partiendo de la base de que el dominio de la burguesía había llegado a su límite en Europa Occidental y, por tanto, la revolución era poco menos que inminente.
Haciendo una retrospectiva histórica, hemos de recordar que en 1848, año de la publicación del manifiesto, Europa se agitaba convulsa. En Francia, bajo la restauración monárquica, ardía la llama de 1789, lo que dio lugar a la insurrección de 1848. Pero en el resto de Europa la situación era también explosiva: Insurrección polaca en 1846, victoria de los cantones progresistas sobre los clericales en la guerra civil suiza de 1847, situación insurreccional en Italia frente a la ocupación austriaca, ascenso de las reivindicaciones obreras en Inglaterra (el llamado “cartismo”)…
Unos años después, a la luz del fracaso de la revolución proletaria francesa de 1848, en la admirable introducción de Engels a la obra “La Lucha de Clases en Francia” se sientan las bases para una profunda matización de algunos de los contenidos del Manifiesto sobre aquellas afirmaciones que vaticinaban el próximo agotamiento de la dominación burguesa y la inminencia de la revolución proletaria. Sobre esta cuestión desarrollaría Gramsci en los años 30 del siglo XX unas muy interesantes reflexiones sobre el “estado ampliado” y la “guerra de posiciones”.
Sobre este tema esbozó Trotsky, en su texto sobre el 90 aniversario del manifiesto, que “el error de Marx y Engels en relación con las fechas históricas surgía por un lado de la subestimación de las posibilidades futuras latentes en el capitalismo y, por el otro, de la sobrevaloración de la madurez revolucionaria del proletariado” en 1848, argumentando que la experiencia de la Comuna de París demostró que el proletariado no puede quitarle el poder a la burguesía si no tiene para conducirlo un partido comunista experimentado, aunque luego Trotsky sobrevalora a su vez las posibilidades revolucionarias de su época y de sus partidarios afirmando que en pocos años la organización de éstos será la fuerza revolucionaria decisiva.
ACTUALIDAD DEL MANIFIESTO
Pero con independencia de tales cuestiones, la actualidad del manifiesto se basa sobre todo en que Marx y Engels pronosticaron con una exactitud notable los rasgos fundamentales que habría de caracterizar a las sociedades del capitalismo desarrollado, sobre todo si lo comparamos con las previsiones de futuro que efectuaron los padres del liberalismo, Adam Smith y David Ricardo que, si bien no pensaban que las desigualdades sociales desaparecerían con el desarrollo del capitalismo, queían que lña “mano invisible” del mercado iría lenta pero firmemente elevando de un modo armónico el nivel de bienestar de toda la población. Smith pensaba que los monopolios, a los cuales combatió con todas sus fuerzas , eran un producto del favoritismo y la corrupción de la corona y no una dinámica interna de los mercados, de modo que, si el poder dejaba de intervenir en la economía, éstos se disolverían en una multitud de empresas familiares. Es obvio que el desarrollo capitalista, con la depauperización de las condiciones de vida de inmensos sectores de la población en Africa, Asia y Latinoamérica, pero también el los países centrales del capitalismo, ha sido inclemente con tan idílicos pronósticos.
Todas estas consideraciones nos llevan a la conclusión de que la vigencia en 2008 del Manifiesto Comunista es innegable por más que existan lógicamente elementos que deban ser matizados o modificados a la luz de la experiencia. Los propios autores del texto, en el único prólogo que escribieron conjuntamente, el de 24 de junio de 1872, encaran esta última cuestión afirmando que “Algunos puntos deben ser retocados. Ya el propio Manifiesto advierte que la aplicación práctica de estos principios dependerá en todas partes y en todo tiempo de las circunstancias históricas existentes” y, a este respecto, afirman que la experiencia de la Comuna de Paris ha demostrado que “la clase obrera no puede tomar posesión simplemente de la máquina estatal existente y ponerla en marcha para sus propios fines”.
Por tanto, frente a quienes declaran muerto al marxismo al estilo de Fukuyama, hemos de constatar que la tendencia hacia la pauperización de los trabajadores, el carácter cíclico de las crisis, la naturaleza de clase del Estado, la imposibilidad para el proletariado de conquistar el poder político en el marco de las instituciones burguesas y, por ende, la necesidad de derrocar por la violencia el orden social existente son elementos y conclusiones que derivan de la realidad y de la experiencia.
OMISIONES DEL MANIFIESTO
Mención expresa merecen los temas relevantes no tratados en el manifiesto Comunista, siendo dignos de destacar tres cuestiones: el sexismo, la cuestión ecológica y el problema del nacionalismo. Como primera aproximación, hemos de constatar que dichos temas no estaban demasiados desarrollados en el horizonte de visibilidad de la época, sin que tal afirmación sirva como excusa sino simplemente para contextualizar la crítica situando la elaboración teórica en la realidad histórica.
La cuestión ecológica:
La omisión en el Manifiesto Comunista de toda referencia a la problemática medioambiental es evidente y sobre esta base ha sido lugar común la crítica a marx y Engels por su desarrollismo y por atribuírseles la idea de prometeo de la conquista de la naturaleza.
Sin embargo no es enteramente cierto que tales autores no trataran tal cuestión. Si bien el manifiesto es un texto de agitación y por tanto teóricamente limitado a su finalidad, nos encontramos con que Marx en el primer tomo de “El Capital” efectúa algunas reflexiones sobre la forma en que la producción capitalista socava y deteriora “las fuentes originales de toda riqueza. El suelo y el trabajador” (Capítulo sobre “Maquinaria y Gran industria”) y más adelante afirma en el tomo tercero que “ni siquiera todas las naciones, consideradas simultáneamente, son las dueñas del planeta. Ellas solo lo poseen, son sus usufructuarias, y como boni patres familias deben transmitírselo a las sucesivas generaciones en mejores condiciones que aquellas en que lo recibieron”.
Existen igualmente algunos textos de Marx y Engels donde se reflejan preocupaciones sobre cuestiones como deforestación, contaminación de ríos y mares, calidad del aire, residuos industriales, etc.
Insuficiente si se quiere, pero hemos de constatar que ellos tuvieron una sensibilidad ecológica muy superior a la de cualquiera de sus contemporáneos. Llegados a este punto, hemos de manifestar que priorizar las relaciones de tipo ecológico sobre las relaciones de producción son un error de perspectiva ya que son las relaciones de producción las que median entre sociedad y medio ambiente y las que fijan un modo de relación con la naturaleza. Utilizando un ejemplo de Atilio Boron; si los campesinos de la Amazonía queman la selva, practican unos pocos años la agricultura y luego, cuando se desertifican los terrenos, los abandonan para seguir reproduciendo este ciclo nuevamente, no es porque sean ecológicamente inconscientes sino porque el latifundio y el despojo campesino en Brasil les obligan a ello.
La opresión de la mujer:
Hemos de constatar que el silencio respecto a la opresión de la mujer en el Manifiesto es un hueco lamentable y más en relación al llamamiento a la emancipación completa de la humanidad de postula el texto. Y es tal vez la más grave omisión porque la cuestión sobre la doble jornada de la mujer y el resto de temas que se refieren a la opresión de las mujeres bajo la estructura del patriarcado, al que se refieren los autores en otros textos, no justifican su ausencia en el programa general de la revolución.
No existe más explicación a tan clamorosa carencia que lo que lagunas autoras han denominado la “invisibilidad de lo evidente”, que desgraciadamente se ha reproducido en numerosos textos revolucionarios posteriores y que pone en valor la específica tarea de las revolucionarias de mantener una tensión constante en la elaboración de una teoría y práctica emancipadora que preste atención a la liberación de toda la humanidad.
Sin ánimo de justificar tal omisión en el manifiesto, hemos de recordar que en textos marxistas posteriores el tema comienza a ser objeto de serias reflexiones; en “El origen de la familia, la propiedad privada y el estado” Engels habla de la esclavización abierta o velada de la mujer en la familia. Poco antes August Bebel, en su texto “La mujer y el socialismo” expone la cuestión de género desde una perspectiva marxista.
Modestamente, apuntar tan solo que si bien no cabe la menor duda de que la explotación sexual antecedió por miles de años a la aparición del capitalismo, ello no significa que en la realidad actual la opresión de la mujer pueda agotarse explicándola como un producto de una estructura patriarcal que transciende impertérrita todos los modos de producción.
Dicho en otros términos; es preciso analizar el papel que la opresión de la mujer juega en el modo de producción capitalista, ya que existen algunas tendencias en la actualidad a disocia la emancipación de la mujer de la liberación global de la humanidad. Tal como apuntara Ellen Meiksins Word, el capitalismo puede admitir y promover el “florecimiento de la sociedad civil” y las más variadas expresiones de “lo diferente”, pero hay una desigualdad que es un tabú intocable y que no se puede atacar; la desigualdad de clases. El postmodernismo y el neoliberalismo pueden aparecer como campeones en la lucha por la igualdad en todas las esferas de la vida social, menos en el de las clases sociales. No es causal que el Banco Mundial, guardián del capitalismo planetario, promueva sin pudor programas de desarrollo y fortalecimiento de la sociedad civil, cuando existe una clara tendencia al menos en las sociedades capitalistas centrales a la proletarización de las tareas domésticas (limpieza, ayuda a domicilio, etc.), sin que deba entenderse por ello que el feminismo no plantea serios conflictos a la dominación burguesa.
La cuestión nacional:
El silencio sobre el nacionalismo unido a la descontextualización de la expresión “los trabajadores no tienen patria” contenida en el texto del Manifiesto, ha servido para que diversos autores minimizaran interesadamente la importancia de tal cuestión.
Al contrario, superando el eurocentrismo que impregna el texto y merced al cual se atribuye a la burguesía un cierto papel “civilizador”, la realidad posterior, en la que se puso de manifiesto la influencia del nacionalismo en la clase trabajadora, hace que incluso en la obra posterior de Marx y Engels este asunto sea objeto de una creciente atención.
Lo cierto es que ninguno de los dos podría haberse imaginado la situación que originó la Primera Guerra Mundial, en donde obreros y campesinos se alinearían mayoritariamente con sus burguesías en defensa de la “nación”. Tal horror originó que los autores marxista se pusieran a reflexionar sobre este tema, habiendo al respecto textos de Lenin, Rosa Luxemburgo y Gramsci, entre otros muchos.
El triunfo de la revolución China, en 1949, y el proceso de descolonización pusieron en primer plano la urgencia del tratamiento de la cuestión nacional, siendo más o menos unánime en el marxismo que la cuestión nacional puede adquirir un matiz progresista en países coloniales y semicoloniales.
Más complejo resulta el tratamiento de dicha cuestión en el seno de las estructuras estatales plurinacionales del centro del capitalismo, cuyas contradicciones fueron expuestas en trabajos de Lenin, Conolly, etc.
Podemos decir que, como dice Capella “quien de hecho no tiene patria es el capital”, y la tarea de animar un genuino espíritu internacionalista entre la clase trabajadora debe contemplar la existencia de nacionalidades oprimidas y opresoras, y tratar diferenciadamente ambos fenómenos.
UN TEXTO DE FUTURO
Como expusimos anteriormente, la realidad de nuestros días ha puesto de nuevo en valor al manifiesto Comunista, con la finalidad de lo que supone, un llamamiento a la acción, instando a la clase trabajadora a unirse para poner fin a la prehistoria de la especie humana.
La persistencia del capitalismo, con lo que supone de trabajo infantil, el resurgimiento de las nuevas formas de esclavitud laboral, el tráfico de niños y órganos, la devastación del medio ambiente, los bombardeos sobre ciudades y países, la creciente importancia del crimen organizado en el funcionamiento de los mercados, han dotado de renovado vigor al texto clásico cuyos contenidos son, curiosamente, más actuales que nunca.
Francisco García Cediel - Iniciativa Comunista
LOS ELOI Y LOS MORLOCK
El héroe de la novela The time Machina (la máquina del tiempo), que el joven Wells publicó en 1895, viaja, mediante un artificio mecánico, a un porvenir remoto. Descubre que el género humano se ha dividido en dos especies: Los Eloi, aristócratas delicados e inermes, que moran en ociosos jardines y se nutren de fruta; y los Morlocks, estirpe subterránea de proletarios, que, a fuerza de trabajar en la oscuridad, se han quedado ciegos y que siguen poniendo en movimiento, urgidos por la mera rutina, maquinas herrumbradas y complejas que no producen nada. Pozos con escaleras en espiral unen ambos mundos. En las noches sin luna, los Morlocks surgen de su encuerro y devoran a los Eloi.
Jorge Luis Borges. “El libro de los seres imaginarios”.
En este año se han cumplido 160 años de la publicación de “El Manifiesto Comunista”, emblemático libro-programa redactado por Marx y Engels. Pese a que 160 años no es una cifra tan redonda como por ejemplo 100 ó 200 años, no deja de ser revelador que, salvo la honrosa excepción de un acto organizado por el Ateneo Republicano de Vallecas, quien suscribe estas líneas no tiene conocimiento de la realización este año de eventos para debatir, reflexionar o conmemorar la efeméride de dicho texto.
No es casualidad que el los años de vida del el “Manifiesto” no ha transcurrido un solo día sin que apologistas del vigente sistema productivo, en sus versiones clásica y socialdemócrata, hayan intentado enterrarlo en la obsolescencia y el olvido.
Para abordar la lectura contemporánea del Manifiesto Comunista, un escrito de 1848, caben diversas actitudes:
a) La de hijos devotos, basada en la sacralización del texto como si fuera la plasmación de ideas inmutables. Tal concepción es ajena al pensamiento marxista y supone matar intelectualmente a Marx, ya que el devenir histórico requiere un análisis profundo y sereno.
b) La visión de los detractores de siempre, para los cuales el pensamiento marxista no significa más que otro intento frustrado de ofrecer una alternativa teórica y práctica al liberalismo y a la sociedad capitalista. Alternativa condenada “ab initio” al fracaso ya que según esos autores las premisas teóricas y filosóficas en las que se funda no han correspondido en absoluto a la dinámica y naturaleza de la sociedad moderna.
c) La lectura socialdemócrata en sus vertientes clásica y postmoderna que, si bien parten de un reconocimiento del valor teórico del marxismo como denuncia de las desigualdades sociales, consideran que el desarrollo del capitalismo ha propiciado la posibilidad de reducir o minimizar tales desigualdades, a través de los mecanismos compensadores del llamado “estado del bienestar”, para unos, o por medio del florecimiento y la acción de la “sociedad civil”, para otros.
Por el contrario, el autor de esta alineas propone una lectura desde la contemporaneidad, y, por ende, la vigencia de Marx y del Manifiesto Comunista inspirada en el valor que hemos de conceder a los clásicos y lo que representan realmente en la actualidad. Y decimos que Marx es un clásico en la perspectiva que adopta Norberto Bobbio a la hora de considerar como clásico a un pensador: Bobbio expone que para ser considerado como tal, un pensador debe reunir tres características: debe se considerado como un intérprete de la época en la que vivió, de modo que no pueda prescindirse de su obra si se quiere conocer el “espíritu de la época”; debe ser actual, en el sentido de que cada generación sienta la necesidad de releerlo y al hacerlo brinde una nueva interpretación de él; y debe haber elaborado categorías generales de la comprensión histórica que no se puedan menospreciar al interpretar una realidad incluso diferente de aquella de la que derivó y a la que se aplicó.
En este sentido considero que Marx y Engels y particularmente el manifiesto Comunista reúnen las características para ser considerado un clásico de la política y de la acción revolucionaria, indispensable para quienes abogan por una sociedad sin clases.
Como expresa Engels en el prólogo a la edición alemana de 1883, la idea cardinal del Manifiesto es el Materialismo histórico, según la cual la historia de las sociedades es la de la lucha de clases y en la fase rpesente la clase explotada y oprimida, el proletariado, no puede emanciparse sin emancipar a la sociedad entera de la opresión.
Ahora bien, llegados a este punto cabe hacerse la siguiente pregunta: ¿Tiene el mundo actual algo que ver con el pronosticado por los autores del Manifiesto? Y, a este respecto, si bien reconocen muchos autores que es cierto que la burguesía se forjó un mundo a su imagen y semejanza, utilizando una expresión contenida en dicho texto, no lo es menos que en un medio intelectual y político como el actual, dominado por los sofistas y los adoradores del neoliberalismo y el nihilismo postmoderno, muchos contestarán negativamente a tal pregunta y se centrarán en tratar otros temas como el equilibrio presupuestario o las capacidades de los discursos para generar sujetos sociales, afirmando solemnemente que el marxismo ha muerto.
Como expresa certeramente el profesor argentino Atilio Boron, estas posturas obedecen menos a una actitud antimarxista o a un irrefrenable macarthismo que a la visceral repulsa que la “sensibilidad postmoderna” de nuestros días siente por la teoría y, en general, por todo lo que huela a herencia del Iluminismo. Para el postmoderno las ideas del marxismo son hoy menos combatidas que ignoradas. El Muro de Berlín fue demolido, la Unión Soviética saltó por los aires como consecuencia de una tremenda implosión y el capitalismo parece triunfar por doquier.
Planteada así la cuestión, desde un punto de vista meramente positivista, si las experiencias reales de puesta en práctica de la teoría marxista han fracasado mayoritariamente, el capitalismo globalizado ha triunfado y no tiene sentido indagar en las ideas socialistas.
Pero un análisis detallado más allá de los lugares comunes a los que nos lleva la aplicación del mal llamado “sentido común” del neoliberalismo, nos induce a considerar que, sin ignorar la necesidad de reflexionar sobre los avatares sufridos por lo que podemos denominar primer ciclo de las revoluciones socialistas, nada autoriza a pensar que la tentativa de las masas populares de transformar radicalmente el mundo esté definitivamente acabada de cara al futuro.
La tesis que suscribo es que las causas por las cuales se produjo dicho primer ciclo están hoy en día más vigentes que nunca. Dicho en otros términos, la vitalidad de las ideas socialistas se nutre de la imposibilidad estructural del capitalismo de asegurar el bienestar de las mayorías. En este sentido, hemos de constar que, si se produjeron progresos sociales y políticos muy significativos durante el periodo keynesiano, donde el capitalismo llegó a las más altas cotas de lo que puede ofrecer en términos de derechos civiles y bienestar colectivo, aquello no se debió a la vocación humanista del sistema sino más bien a la fortaleza del movimiento obrero, las organizaciones políticas de izquierdas y el campo socialista tras la derrota del fascismo. Una vez que dichos elementos se debilitan o desaparecen, el supuesto afán democratizador y la sensibilidad social del capitalismo se esfuma como por arte de magia y triunfan las tendencias neoconservadoras que desmantelan los avances logrados en el periodo precedente, con los resultados conocidos de precarización y depauperización creciente de la población del planeta, con efectos especialmente devastadores en la periferia del capitalismo.
Pero, con independencia de lo anterior, aún cuando las más significativas experiencias socialistas hayan fracasado en el siglo XX, no existe ningún elemento serio que permita afirmar que nuevas revueltas o proyectos no hayan de producirse en el futuro. A este respecto la historia de las revoluciones burguesas es muy ilustrativa. Entre los primeros ensayos en las ciudades italianas a principios del siglo XVI y la revolución inglesa de 1688, que se puede considerar la primera revolución burguesa triunfante, pasaron casi dos siglos de intentos fracasados. Si bien se dio un primer ciclo frustrado, más tarde se inició otro de intentos victoriosos. Si las lecciones de la historia tañen como campanas ¿Por qué hemos de suponer que las revoluciones socialistas tendrán un ciclo único, agotado el cual desaparecerán para siempre de la historia? Más bien al contrario, la reestructuración neoliberal del capitalismo está generando en los últimos años propuesta y proyectos en América Latina pero también en Asia que, con sus particularidades y contradicciones, vuelven a hablar de socialismo como proyecto de avance y bienestar.
De alguna manera esta es la tesis del marxista británico John Roemer cuando afirma que el fracaso de un modelo socialista muy peculiar, el modelo soviético “que ocupó un periodo muy corto en la historia de la humanidad” (sic), no significa para nada que los objetivos a largo plazo del socialismo, que se resumen en la construcción de una sociedad sin clases, se encuentren condenados a la imposibilidad de llevarse a cabo. Tal visión es considerada por este autor como “miope y anti-científica” porque confunde el fracaso de un experimento histórico con el destino final del proyecto socialista.
Al contrario, podemos concluir que, si el advenimiento del estado del bienestar, la socialdemocracia y el fin del colonialismo se debieron, en su génesis, a la revolución bolchevique, es la propuesta socialdemócrata la que hace aguas en la actualidad ya que defiende un modelo periclitado.
Además de lo antedicho, el Manifiesto, no siendo una obra de carácter teórico, es el documento fundacional del mayor movimiento de masas de la historia universal, al menos hasta ahora, por lo que, aunque solo sea por curiosidad intelectual, merece la pena asomarse a la lectura de un texto que ha sido apoyado por gentes de todas las razas, naciones y culturas.
Pero el argumento fundamental de su interés y, por consiguiente, de su vigencia, es que los cambios experimentados por el capitalismo en las últimas dos décadas no hacen sino revalidar algunas de sus tesis fundamentales. Y ello es así porque, si en los años 50 y 60 del siglo XX la visión del manifiesto aparecía cuestionada por el capitalismo de posguerra que aparecía dispuesto a construirse con “rostro humano”, a partir de los años 90 se muestra el avance de los rasgos más regresivos de este modo de producción: la consolidación de los monopolios, la degradación del trabajo humano y del medio ambiente, el resurgimiento del racismo y la creciente desigualdad internacional son ejemplos palmarios de la vigencia de los pronósticos de Marx y Engels en 1848.
Así, la restauración neoliberal que sufrimos en la actualidad, al lanzar una brutal ofensiva contra la clase trabajadora, justifica la justeza de la frase del Manifiesto que afirma que el Estado es el Consejo de Administración de los intereses de la burguesía.
A este respecto hemos de detenernos sobre la polémica teoría formulada en El Manifiesto sobre la miseria creciente de la clase obrera. Haciendo un análisis económico global hemos de constatar que la parte del producto Nacional bruto de la clase obrera decae constantemente en todos los países del mundo aunque haya habido periodos en los que ésta, debido a su movilización y fortaleza, hay sido capaz de obtener concesiones importantes. Existe por tanto en términos relativos un declive constante de sus niveles de bienestar respecto a la burguesía. Incluso en el periodo de espectacular auge económico de 1950-73, cuando los niveles de vida de la clase obrera crece en el mundo industrial avanzado, no pasa lo mismo en el mundo colonial y neocolonial. Pero con el tsunami neoliberal el capitalismo se quitó la máscara: Así, en Estados Unidos, entre 1980 y 1996 la proporción de ingresos del 5% de familias más ricas creció del 15,3% al 20,3% del PNB y, en ese mismo periodo, los ingresos del 60% más pobre descienden del 34,2% al 30%.
Tendencias análogas se observan en lo que respecta a la concentración del poder económico en un número cada vez más reducido de inmensas corporaciones, de modo que, en 1998, de las 100 entidades mayores de la Tierra 51 eran corporaciones y solo 49 países. Cuarenta mil agentes económicos en todo el planeta daban cuenta de más de la mitad del comercio mundial de manufacturas y de las tres cuartas partes de los servicios. En Estados Unidos 300 grandes monopolios ejercen el poder sobre el mercado y la economía de ese país, y unos 150 hacen lo propio en el Reino Unido, controlando el 85% de la economía de ese estado.
Todo ello supone que 358 súper millonarios dispongan de los ingresos equivalentes a los de los 2.300 millones de personas más pobres del planeta.
¿PARA CUANDO LA REVOLUCION?
Hemos de referirnos a continuación a la afirmación efectuada por Marx y Engels en 1848 de que la revolución proletaria se produciría a continuación de un breve periodo de dominación burguesa, partiendo de la base de que el dominio de la burguesía había llegado a su límite en Europa Occidental y, por tanto, la revolución era poco menos que inminente.
Haciendo una retrospectiva histórica, hemos de recordar que en 1848, año de la publicación del manifiesto, Europa se agitaba convulsa. En Francia, bajo la restauración monárquica, ardía la llama de 1789, lo que dio lugar a la insurrección de 1848. Pero en el resto de Europa la situación era también explosiva: Insurrección polaca en 1846, victoria de los cantones progresistas sobre los clericales en la guerra civil suiza de 1847, situación insurreccional en Italia frente a la ocupación austriaca, ascenso de las reivindicaciones obreras en Inglaterra (el llamado “cartismo”)…
Unos años después, a la luz del fracaso de la revolución proletaria francesa de 1848, en la admirable introducción de Engels a la obra “La Lucha de Clases en Francia” se sientan las bases para una profunda matización de algunos de los contenidos del Manifiesto sobre aquellas afirmaciones que vaticinaban el próximo agotamiento de la dominación burguesa y la inminencia de la revolución proletaria. Sobre esta cuestión desarrollaría Gramsci en los años 30 del siglo XX unas muy interesantes reflexiones sobre el “estado ampliado” y la “guerra de posiciones”.
Sobre este tema esbozó Trotsky, en su texto sobre el 90 aniversario del manifiesto, que “el error de Marx y Engels en relación con las fechas históricas surgía por un lado de la subestimación de las posibilidades futuras latentes en el capitalismo y, por el otro, de la sobrevaloración de la madurez revolucionaria del proletariado” en 1848, argumentando que la experiencia de la Comuna de París demostró que el proletariado no puede quitarle el poder a la burguesía si no tiene para conducirlo un partido comunista experimentado, aunque luego Trotsky sobrevalora a su vez las posibilidades revolucionarias de su época y de sus partidarios afirmando que en pocos años la organización de éstos será la fuerza revolucionaria decisiva.
ACTUALIDAD DEL MANIFIESTO
Pero con independencia de tales cuestiones, la actualidad del manifiesto se basa sobre todo en que Marx y Engels pronosticaron con una exactitud notable los rasgos fundamentales que habría de caracterizar a las sociedades del capitalismo desarrollado, sobre todo si lo comparamos con las previsiones de futuro que efectuaron los padres del liberalismo, Adam Smith y David Ricardo que, si bien no pensaban que las desigualdades sociales desaparecerían con el desarrollo del capitalismo, queían que lña “mano invisible” del mercado iría lenta pero firmemente elevando de un modo armónico el nivel de bienestar de toda la población. Smith pensaba que los monopolios, a los cuales combatió con todas sus fuerzas , eran un producto del favoritismo y la corrupción de la corona y no una dinámica interna de los mercados, de modo que, si el poder dejaba de intervenir en la economía, éstos se disolverían en una multitud de empresas familiares. Es obvio que el desarrollo capitalista, con la depauperización de las condiciones de vida de inmensos sectores de la población en Africa, Asia y Latinoamérica, pero también el los países centrales del capitalismo, ha sido inclemente con tan idílicos pronósticos.
Todas estas consideraciones nos llevan a la conclusión de que la vigencia en 2008 del Manifiesto Comunista es innegable por más que existan lógicamente elementos que deban ser matizados o modificados a la luz de la experiencia. Los propios autores del texto, en el único prólogo que escribieron conjuntamente, el de 24 de junio de 1872, encaran esta última cuestión afirmando que “Algunos puntos deben ser retocados. Ya el propio Manifiesto advierte que la aplicación práctica de estos principios dependerá en todas partes y en todo tiempo de las circunstancias históricas existentes” y, a este respecto, afirman que la experiencia de la Comuna de Paris ha demostrado que “la clase obrera no puede tomar posesión simplemente de la máquina estatal existente y ponerla en marcha para sus propios fines”.
Por tanto, frente a quienes declaran muerto al marxismo al estilo de Fukuyama, hemos de constatar que la tendencia hacia la pauperización de los trabajadores, el carácter cíclico de las crisis, la naturaleza de clase del Estado, la imposibilidad para el proletariado de conquistar el poder político en el marco de las instituciones burguesas y, por ende, la necesidad de derrocar por la violencia el orden social existente son elementos y conclusiones que derivan de la realidad y de la experiencia.
OMISIONES DEL MANIFIESTO
Mención expresa merecen los temas relevantes no tratados en el manifiesto Comunista, siendo dignos de destacar tres cuestiones: el sexismo, la cuestión ecológica y el problema del nacionalismo. Como primera aproximación, hemos de constatar que dichos temas no estaban demasiados desarrollados en el horizonte de visibilidad de la época, sin que tal afirmación sirva como excusa sino simplemente para contextualizar la crítica situando la elaboración teórica en la realidad histórica.
La cuestión ecológica:
La omisión en el Manifiesto Comunista de toda referencia a la problemática medioambiental es evidente y sobre esta base ha sido lugar común la crítica a marx y Engels por su desarrollismo y por atribuírseles la idea de prometeo de la conquista de la naturaleza.
Sin embargo no es enteramente cierto que tales autores no trataran tal cuestión. Si bien el manifiesto es un texto de agitación y por tanto teóricamente limitado a su finalidad, nos encontramos con que Marx en el primer tomo de “El Capital” efectúa algunas reflexiones sobre la forma en que la producción capitalista socava y deteriora “las fuentes originales de toda riqueza. El suelo y el trabajador” (Capítulo sobre “Maquinaria y Gran industria”) y más adelante afirma en el tomo tercero que “ni siquiera todas las naciones, consideradas simultáneamente, son las dueñas del planeta. Ellas solo lo poseen, son sus usufructuarias, y como boni patres familias deben transmitírselo a las sucesivas generaciones en mejores condiciones que aquellas en que lo recibieron”.
Existen igualmente algunos textos de Marx y Engels donde se reflejan preocupaciones sobre cuestiones como deforestación, contaminación de ríos y mares, calidad del aire, residuos industriales, etc.
Insuficiente si se quiere, pero hemos de constatar que ellos tuvieron una sensibilidad ecológica muy superior a la de cualquiera de sus contemporáneos. Llegados a este punto, hemos de manifestar que priorizar las relaciones de tipo ecológico sobre las relaciones de producción son un error de perspectiva ya que son las relaciones de producción las que median entre sociedad y medio ambiente y las que fijan un modo de relación con la naturaleza. Utilizando un ejemplo de Atilio Boron; si los campesinos de la Amazonía queman la selva, practican unos pocos años la agricultura y luego, cuando se desertifican los terrenos, los abandonan para seguir reproduciendo este ciclo nuevamente, no es porque sean ecológicamente inconscientes sino porque el latifundio y el despojo campesino en Brasil les obligan a ello.
La opresión de la mujer:
Hemos de constatar que el silencio respecto a la opresión de la mujer en el Manifiesto es un hueco lamentable y más en relación al llamamiento a la emancipación completa de la humanidad de postula el texto. Y es tal vez la más grave omisión porque la cuestión sobre la doble jornada de la mujer y el resto de temas que se refieren a la opresión de las mujeres bajo la estructura del patriarcado, al que se refieren los autores en otros textos, no justifican su ausencia en el programa general de la revolución.
No existe más explicación a tan clamorosa carencia que lo que lagunas autoras han denominado la “invisibilidad de lo evidente”, que desgraciadamente se ha reproducido en numerosos textos revolucionarios posteriores y que pone en valor la específica tarea de las revolucionarias de mantener una tensión constante en la elaboración de una teoría y práctica emancipadora que preste atención a la liberación de toda la humanidad.
Sin ánimo de justificar tal omisión en el manifiesto, hemos de recordar que en textos marxistas posteriores el tema comienza a ser objeto de serias reflexiones; en “El origen de la familia, la propiedad privada y el estado” Engels habla de la esclavización abierta o velada de la mujer en la familia. Poco antes August Bebel, en su texto “La mujer y el socialismo” expone la cuestión de género desde una perspectiva marxista.
Modestamente, apuntar tan solo que si bien no cabe la menor duda de que la explotación sexual antecedió por miles de años a la aparición del capitalismo, ello no significa que en la realidad actual la opresión de la mujer pueda agotarse explicándola como un producto de una estructura patriarcal que transciende impertérrita todos los modos de producción.
Dicho en otros términos; es preciso analizar el papel que la opresión de la mujer juega en el modo de producción capitalista, ya que existen algunas tendencias en la actualidad a disocia la emancipación de la mujer de la liberación global de la humanidad. Tal como apuntara Ellen Meiksins Word, el capitalismo puede admitir y promover el “florecimiento de la sociedad civil” y las más variadas expresiones de “lo diferente”, pero hay una desigualdad que es un tabú intocable y que no se puede atacar; la desigualdad de clases. El postmodernismo y el neoliberalismo pueden aparecer como campeones en la lucha por la igualdad en todas las esferas de la vida social, menos en el de las clases sociales. No es causal que el Banco Mundial, guardián del capitalismo planetario, promueva sin pudor programas de desarrollo y fortalecimiento de la sociedad civil, cuando existe una clara tendencia al menos en las sociedades capitalistas centrales a la proletarización de las tareas domésticas (limpieza, ayuda a domicilio, etc.), sin que deba entenderse por ello que el feminismo no plantea serios conflictos a la dominación burguesa.
La cuestión nacional:
El silencio sobre el nacionalismo unido a la descontextualización de la expresión “los trabajadores no tienen patria” contenida en el texto del Manifiesto, ha servido para que diversos autores minimizaran interesadamente la importancia de tal cuestión.
Al contrario, superando el eurocentrismo que impregna el texto y merced al cual se atribuye a la burguesía un cierto papel “civilizador”, la realidad posterior, en la que se puso de manifiesto la influencia del nacionalismo en la clase trabajadora, hace que incluso en la obra posterior de Marx y Engels este asunto sea objeto de una creciente atención.
Lo cierto es que ninguno de los dos podría haberse imaginado la situación que originó la Primera Guerra Mundial, en donde obreros y campesinos se alinearían mayoritariamente con sus burguesías en defensa de la “nación”. Tal horror originó que los autores marxista se pusieran a reflexionar sobre este tema, habiendo al respecto textos de Lenin, Rosa Luxemburgo y Gramsci, entre otros muchos.
El triunfo de la revolución China, en 1949, y el proceso de descolonización pusieron en primer plano la urgencia del tratamiento de la cuestión nacional, siendo más o menos unánime en el marxismo que la cuestión nacional puede adquirir un matiz progresista en países coloniales y semicoloniales.
Más complejo resulta el tratamiento de dicha cuestión en el seno de las estructuras estatales plurinacionales del centro del capitalismo, cuyas contradicciones fueron expuestas en trabajos de Lenin, Conolly, etc.
Podemos decir que, como dice Capella “quien de hecho no tiene patria es el capital”, y la tarea de animar un genuino espíritu internacionalista entre la clase trabajadora debe contemplar la existencia de nacionalidades oprimidas y opresoras, y tratar diferenciadamente ambos fenómenos.
UN TEXTO DE FUTURO
Como expusimos anteriormente, la realidad de nuestros días ha puesto de nuevo en valor al manifiesto Comunista, con la finalidad de lo que supone, un llamamiento a la acción, instando a la clase trabajadora a unirse para poner fin a la prehistoria de la especie humana.
La persistencia del capitalismo, con lo que supone de trabajo infantil, el resurgimiento de las nuevas formas de esclavitud laboral, el tráfico de niños y órganos, la devastación del medio ambiente, los bombardeos sobre ciudades y países, la creciente importancia del crimen organizado en el funcionamiento de los mercados, han dotado de renovado vigor al texto clásico cuyos contenidos son, curiosamente, más actuales que nunca.
Francisco García Cediel - Iniciativa Comunista
Lo que no se dijo sobre Cuba

Observé cuidadosamente las reacciones mediáticas de Occidente a mi reflexión del domingo sobre los Juegos Olímpicos en China. Hechos sensibles incluidos en ella fueron totalmente ignorados; otros aspectos eran exaltados ad líbitum por los defensores de la explotación y el saqueo del mundo.
Veamos:
"Fidel Castro culpó hoy a los jueces y a la mafia del pobre papel de la delegación cubana en los Juegos Olímpicos. También justifica al taekwondoca cubano Ángel Valodia Matos, suspendido de por vida por darle una patada en la cabeza al árbitro, y le manifiesta su total solidaridad."
"El ex presidente cubano llamó el lunes a realizar una profunda revisión del deporte en Cuba. También expresó su solidaridad con un atleta suspendido de por vida junto a su entrenador, por agredir a un juez."
"Castro manifestó total solidaridad con el taekwondoca inhabilitado de por vida por agredir a un árbitro y un juez."
"Castro, solidario con el taekwondoca cubano inhabilitado por agresión."
Es larga la lista de párrafos similares. Fue el patrón de información que divulgaron. No esperaba otra cosa. Estaba condenado, como los boxeadores cubanos, ante árbitros y jueces sobornados, y sabía bien lo que publicarían.
Del hambre, la subalimentación, la carencia de medicinas, instalaciones y equipos deportivos que padece el 80 por ciento de los países que allí compitieron, no se menciona una palabra, como era de esperar.
Aplaudí el mérito del país que organizó los últimos Juegos Olímpicos. No vacilé en reconocer las extraordinarias cualidades de los atletas que alcanzaron éxitos. Aprecié las alegrías, emociones y aspectos humanos que transmitieron a miles de millones de personas los galardonados. De modo especial valoré el mensaje de paz que entraña una Olimpiada, frente al incesante espectáculo de matanza, destrucción, genocidio y peligro real de exterminio que la especie humana soporta cada día.
Lo que no se dijo de Cuba:
1.Es el único país donde no existe el deporte profesional.
2.Es el único país que hace años creó una gran Escuela Internacional de Educación Física y Deporte de nivel superior, donde se han graduado muchos jóvenes del Tercer Mundo y donde estudian en la actualidad alrededor de 1 500 alumnos sin pagar un solo centavo.
3.Es el único país en el que sus atletas de alto rendimiento estudian gratuitamente como profesores de Educación Física y Deporte y ha graduado en centros superiores de enseñanza a decenas de miles de ciudadanos en esa especialidad, quienes prestan sus servicios a niños, adolescentes, jóvenes y personas de todas las edades. Trabajan además muchos de ellos como cooperantes en el Tercer Mundo, con un costo mínimo, o gratuitamente en determinados casos. Así han contribuido al desarrollo internacional del deporte.
4.Es el único país, entre los que participaron en las Olimpiadas de Beijing, económicamente bloqueado por el imperio más poderoso y rico que existió jamás.
5.Es el único país, entre esos mismos participantes, al que se aplica una Ley de Ajuste, que además de los frutos sangrientos, viabiliza y estimula el robo de atletas cubanos.
6.Nuestro país ha destinado un hospital especializado para atender la salud de los atletas de alto rendimiento.
Las verdades no pueden ocultarse bajo la anestesia y los fuegos artificiales de los Juegos Olímpicos.
Cuba ocupó el quinto lugar por medallas de oro en Barcelona en el año 1992, cuando estábamos ya en pleno período especial.
En los últimos Juegos obtuvimos todavía 24 medallas entre oro, plata y bronce, una cifra mayor que cualquier otro país de América Latina y el Caribe.
No vacilemos en analizar objetivamente nuestra actividad deportiva y en prepararnos para futuras batallas, sin olvidar, reitero, que "en Londres habrá chovinismo europeo, corrupción arbitral, compra de músculos y cerebros, costo impagable, y una fuerte dosis de racismo".
Cuando escribo estas líneas recuerdo que un ciclón, Fay, nos visitó en medio de las Olimpiadas. A la misma hora en que arribaba ayer el grueso de nuestra delegación, apareció la noticia de que otra perturbación ciclónica apuntaba directamente a las provincias orientales. Hoy su fuerza es mayor y se ubica en una trayectoria más peligrosa. Hay que fortalecer no sólo los músculos del cuerpo, sino también los del espíritu.
¡Suerte que tenemos una Revolución! Está garantizado que nadie permanecerá en el olvido. Si se pierden vidas, no serán cientos o miles, por un ras de mar, como en Santa Cruz del Sur el 9 de noviembre de 1932, o un Flora el 3 de octubre de 1963, que inundó el corazón de las provincias del Este de Cuba, sin una sola presa reguladora como las de hoy, que son además fuentes de regadío y agua corriente. Una fuerte, enérgica y previsora Defensa Civil protege a nuestra población y le ofrece más seguridad frente a catástrofes que en los Estados Unidos. Ningún peligro debe ser, sin embargo, descartado.
No hay que dormirse tampoco sobre los laureles. La frecuencia e intensidad crecientes de estos fenómenos naturales demuestra que el clima cambia por culpa del hombre. Los tiempos exigen cada vez más consagración, más firmeza y más conciencia. No importa que los oportunistas y vendepatrias también se beneficien sin aportar nada a la seguridad y el bienestar de nuestro pueblo.
Fidel Castro Ruz
Agosto 26 de 2008
5 y 34 p.m.
Repaso de las causas de la crisis alimentaria mundial
El artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos estipula que «Toda persona tiene derecho a un nivel de vida suficiente para garantizar su salud, su bienestar y los de su familia, especialmente para la alimentación, el vestido, el alojamiento, la sanidad y los servicios sociales básicos». El fuerte aumento del precio de los alimentos básicos, especialmente importante en el primer semestre de 2008, amenaza directamente la supervivencia de cientos de millones de personas. El derecho a la alimentación, ya seriamente maltratado por varios decenios de recetas neoliberales, está más amenazado todavía.
Tras un descenso muy importante de los precios de los bienes primarios (materias primas y alimentos) durante más de veinte años, en el segundo semestre de 2001 la tendencia dio un vuelco. En primer lugar en el sector energético y de los metales, y a continuación la subida de los precios atacó a los productos alimenticios. Las subidas fueron desorbitadas. Entre 2007 y 2008, en un año, los precios del arroz y el trigo se duplicaron y el del maíz subió más de un tercio. De un golpe, el 27 de marzo de 2008, el precio del arroz, que es el alimento básico de la mitad de la población mundial, subió un 31%. En 2008, la factura de cereales aumentará un 56%, después de una subida del 37% en 2007. El barril de petróleo llegó a 146 dólares en julio de 2008, la onza de oro a 1.000 dólares en marzo de 2008 y el celemín de maíz a 7,5 dólares en junio de 2008, marcas que ilustran la tendencia de casi todas las materias primas. A raíz de las actuaciones simultáneas de las multinacionales de los negocios agrarios, los gobiernos adeptos al neoliberalismo y el dúo BM/FMI, las existencias de cereales llegaron al nivel más bajo desde hace un cuarto siglo. En 2008, ante el riesgo de perder sus remanentes, algunos países productores limitaron o incluso detuvieron sus exportaciones, como Rusia con los cereales o Tailandia con el arroz, para que la producción permanezca en el mercado nacional. El precio de una comida subió escandalosamente. En más de treinta países, de Filipinas a Egipto y Burkina Faso, de Haití a Yemen y Senegal, pasando por México, las poblaciones se lanzaron a las calles para gritar su cólera y las huelgas generales se multiplicaron.
Las explicaciones que se exponen, a menudo se presentan de manera efectiva: desarreglos climáticos que reducen la producción de cereales en Australia y Ucrania, brutal aumento del precio el petróleo que repercute en los transportes y por consiguiente en las mercancías, o también la demanda creciente de China y la India (lo que explica por qué los productos poco deseados por estos dos países, como el cacao, no han experimentado la misma subida de precios). Pero muchos comentaristas han rechazado cuestionar el contexto económico en el que se producen estos fenómenos. Así, Louis Michel, Comisario europeo responsable del desarrollo y la ayuda humanitaria, temía, sobre todo «un auténtico terremoto económico y humanitario» en África. La expresión es ambigua ya que la imagen del terremoto se refiere a una catástrofe natural que nos sobrepasa y redime demasiado fácilmente a una serie de responsables. También, demasiado a menudo, se subestiman otras tres explicaciones al respecto:
Primera. Frente a un precio de los cereales históricamente bajo hasta 2005, las grandes empresas privadas de los negocios agrarios consiguieron que los gobiernos de Estados Unidos y la Unión Europea subvencionaran la industria de los «agrocarburantes». Estas grandes empresas querían ganar en dos frentes: vendiendo sus cereales más caros y rentabilizando la producción de biocombustibles. Y lo han conseguido.
¿Como actuaron? Se basaron en la siguiente hipótesis: lo que el petróleo impedirá hacer dentro de algunos decenios (debido a la reducción de las reservas disponibles), la soja, la remolacha (convertidas en biodiesel), los cereales o la caña de azúcar (transformados en etanol) deberán estar en condiciones de permitirlo. Por lo tanto pidieron a las autoridades públicas que asignaran subvenciones para que la onerosa producción de biocombustibles se volviera rentable. Washington, la Comisión Europea en Bruselas y otras capitales europeas aceptaron con el pretexto de garantizar la seguridad energética de sus países o regiones (1).
Esta política de subvenciones desvió hacia la industria de los agrocombustibles grandes cantidades de productos agrícolas esenciales para la alimentación. Por ejemplo, 100 millones de toneladas de cereales se excluyeron del sector alimentario en 2007. La oferta disminuyó de forma importante y los precios se dispararon. Del mismo modo, algunas tierras destinadas a la producción de alimentos se reconvirtieron en tierras de cultivo para agrocombustibles. Esto también disminuye la oferta de productos alimentarios y hace que suban los precios. En resumen, para satisfacer los intereses de grandes sociedades privadas que quieren desarrollar la producción de biocombustibles se decidió arramplar con ciertas producciones agrícolas que el mundo necesita para alimentarse.
Incluso las instituciones internacionales se alarmaron por la situación. Un informe del Banco Mundial consideraba que los desórdenes climáticos y la demanda creciente de Asia tuvieron menos impacto. En cambio, según dicho informe, el desarrollo de los agrocombustibles originó un alza de los precios de los alimentos del 75% entre 2002 y febrero de 2008 (sobre el 140% de subida global, mientras que la subida de los precios de la energía y los abonos sólo es responsable de un 15%).
Esta estimación es mucho más elevada que el 3% anunciado por la administración estadounidense. Según el Banco Mundial, este estallido de los precios ya habría costado 324.000 millones de dólares a los consumidores de los países pobres y podría hundir a 105 millones más de personas en la pobreza (2). Este informe afirma que «la producción de biocarburantes desordenó el mercado de los productos alimentarios de tres maneras principalmente: En primer lugar, [la demanda de biocarburantes] orienta la producción de trigo hacia el etanol y no hacia la alimentación. A continuación, actualmente, casi un tercio del maíz que se produce en Estados Unidos se utiliza para la producción de etanol y alrededor de la mitad de los aceites vegetales (colza, girasol y otros) para biodiesel. Y finalmente, esta dinámica alcista atrajo la especulación sobre los cereales». Para no contrariar al presidente Bush, el Banco Mundial no publicó este informe. Una filtración de la prensa permitió que se conociera (3).
«Es un crimen contra la humanidad la conversión de los cultivos alimentarios en cultivos energéticos destinados a arder en forma de biocarburantes» (Jean Ziegler, entonces Ponente de la ONU sobre el derecho a la alimentación, octubre de 2007)
Algunos días después, la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) publicaba a su vez un informe (4) que proponía una moratoria sobre los agrocombustibles y una reestructuración total de las políticas en la materia, a la vez que estigmatizaba el alto coste de los combustibles de origen vegetal y su dudoso beneficio medioambiental. La OCDE incluso señalaba que «las nuevas iniciativas políticas no hacen más que agravar los problemas existentes», puesto que los precios agrícolas suben y aumentan el riesgo de hambre para las poblaciones más pobres de los países en desarrollo. A pesar de todo, las previsiones señalan una duplicación de la producción de agrocombustibles en los próximos diez años.
«El desarrollo y la expansión del sector de los biocarburantes contribuirán al alza de los precios de los productos alimenticios a medio plazo y al aumento de la inseguridad alimentaria de los sectores de población más desfavorecidos de los países en desarrollo» (OCDE)
Segunda. La especulación sobre los productos agrícolas fue muy fuerte en 2007 y 2008, acentuando un fenómeno que comenzó a principios de los años 2000 tras el estallido de la burbuja de Internet. Después de la crisis de las subprimes, que explotó en Estados Unidos durante el verano de 2007, los inversores institucionales (apodados en francés zinzins) se retiraron progresivamente del mercado de las deudas construido de forma especulativa a partir del sector de los bienes inmuebles estadounidenses y se fijaron en el sector de los productos agrícolas e hidrocarburos como probable abastecedor de interesantes beneficios. Así, compran las futuras cosechas de productos agrícolas en las Bolsas de Chicago y Kansas City, que son las principales bolsas mundiales donde se especula con los cereales. De la misma forma, en otras Bolsas de materias primas compran las futuras producciones de petróleo y gas especulando con la subida. Es decir, los mismos que provocaron la crisis en Estados Unidos con su avaricia, especialmente aprovechando la credulidad de las familias poco solventes de EEUU que pretendían convertirse en propietarias de una vivienda (el mercado de las subprimes), jugaron un papel muy activo en la fuerte subida de los precios de los hidrocarburos y productos agrícolas. De ahí la extrema importancia de cuestionar la omnipotencia de los mercados financieros.
Tercera. Los países en desarrollo están especialmente desprotegidos ante la crisis alimentaria, ya que las políticas impuestas por el FMI y el Banco Mundial desde la crisis de la deuda los han privado de la protección imprescindible. Reducción de las superficies destinadas a cultivos alimentarios y especialización en uno o dos productos para la exportación, desaparición de los sistemas de estabilización de los precios, abandono de la autosuficiencia de cereales, reducción de las reservas de cereales, debilitamiento de las economías por una extrema dependencia de las evoluciones de los mercados mundiales, fuerte reducción de los presupuestos sociales, supresión de las subvenciones a los productos básicos, apertura de los mercados y apertura a la competencia injusta de los pequeños productores locales contra sociedades multinacionales… Maestras en el arte del escaqueo, las instituciones cuestionadas reconocen algunos errores para permanecer mejor en el centro del juego internacional. Pero un tímido mea culpa en un informe semiconfidencial no puede ser suficiente, ya que cometieron el crimen de imponer un modelo económico que, de forma deliberada, privó a las poblaciones pobres de las protecciones imprescindibles y las dejó a merced de la codicia de los especuladores más salvajes. Lejos de preocuparse por la miseria galopante que contribuye a extender, el Banco Mundial parece preocupado, sobre todo, por los desórdenes sociales que podrían amenazar la globalización neoliberal que, por su propia estructura, genera pobreza, desigualdades y corrupción, e impide cualquier forma de soberanía alimentaria.
La orientación propuesta desde hace años por «Vía Campesina», organización internacional de los movimientos campesinos, constituye una respuesta a la crisis: «Para garantizar la independencia y la soberanía alimentaria de todos los pueblos del mundo, es fundamental que los alimentos se produzcan en el marco de sistemas de producción diversificados, de base campesina. La soberanía alimentaria es el derecho de todos los pueblos a definir sus propias políticas agrícolas y, en cuanto a alimentación, a proteger y regular la producción agrícola nacional y el mercado interno con el fin de lograr objetivos sostenibles, decidir en qué medida buscan la autosuficiencia sin deshacerse de sus excedentes en terceros países practicando el dumping. […] No se debe primar el comercio internacional sobre los criterios sociales, medioambientales, culturales o de desarrollo» (Vía Campesina) (7)
Damien Millet y Eric Toussaint
CADTM
Traducido por Caty R.
(1) Señalamos, una vez más, la «política del doble rasero»: para garantizar la seguridad energética, los gobiernos del norte no dudan en subvencionar la industria privada, mientras que a través del Banco Mundial, el FMI y la OMC, niegan el derecho de los gobiernos del sur a subvencionar a sus productores locales, tanto en la agricultura como en la industria.
(2) Ver www.cadtm.org/spip.php?article3518
(3) « Secret report: biofuel caused food crisis» (Informe secreto: el biocombustible responsable de la crisis alimentaria) The Guardian, 4 de julio de 2008, www.guardian.co.uk/environment/2008/jul/03/biofuels.renewableenergy
(4) OCDE, «Évaluation économique des politiques de soutien aux biocarburants» (Evaluación económica de las políticas de apoyo a los biocarburantes), 16 de julio de 2008, www.oecd.org/dataoecd/20/14/41008804.pdf
(5) «La OCDE, muy crítica con los biocarburantes, promueve una moratoria», despacho AFP, 16 de julio de 2008.
(6) Los principales inversores institucionales son los fondos de pensiones, las sociedades de seguros y los bancos; disponen de 60 billones de dólares que colocan donde es más rentable. También son muy activos los hedge funds (fondos especulativos libres), que pueden movilizar 1,5 billones de dólares.
(7) Vía Campesina, en Rafael Diaz-Salazar, Justicia Global. Las alternativas de los movimientos del Foro de Porto Alegre , Icaria editorial e Intermón Oxfam, 2002, p.87 y 90.
Tras un descenso muy importante de los precios de los bienes primarios (materias primas y alimentos) durante más de veinte años, en el segundo semestre de 2001 la tendencia dio un vuelco. En primer lugar en el sector energético y de los metales, y a continuación la subida de los precios atacó a los productos alimenticios. Las subidas fueron desorbitadas. Entre 2007 y 2008, en un año, los precios del arroz y el trigo se duplicaron y el del maíz subió más de un tercio. De un golpe, el 27 de marzo de 2008, el precio del arroz, que es el alimento básico de la mitad de la población mundial, subió un 31%. En 2008, la factura de cereales aumentará un 56%, después de una subida del 37% en 2007. El barril de petróleo llegó a 146 dólares en julio de 2008, la onza de oro a 1.000 dólares en marzo de 2008 y el celemín de maíz a 7,5 dólares en junio de 2008, marcas que ilustran la tendencia de casi todas las materias primas. A raíz de las actuaciones simultáneas de las multinacionales de los negocios agrarios, los gobiernos adeptos al neoliberalismo y el dúo BM/FMI, las existencias de cereales llegaron al nivel más bajo desde hace un cuarto siglo. En 2008, ante el riesgo de perder sus remanentes, algunos países productores limitaron o incluso detuvieron sus exportaciones, como Rusia con los cereales o Tailandia con el arroz, para que la producción permanezca en el mercado nacional. El precio de una comida subió escandalosamente. En más de treinta países, de Filipinas a Egipto y Burkina Faso, de Haití a Yemen y Senegal, pasando por México, las poblaciones se lanzaron a las calles para gritar su cólera y las huelgas generales se multiplicaron.
Las explicaciones que se exponen, a menudo se presentan de manera efectiva: desarreglos climáticos que reducen la producción de cereales en Australia y Ucrania, brutal aumento del precio el petróleo que repercute en los transportes y por consiguiente en las mercancías, o también la demanda creciente de China y la India (lo que explica por qué los productos poco deseados por estos dos países, como el cacao, no han experimentado la misma subida de precios). Pero muchos comentaristas han rechazado cuestionar el contexto económico en el que se producen estos fenómenos. Así, Louis Michel, Comisario europeo responsable del desarrollo y la ayuda humanitaria, temía, sobre todo «un auténtico terremoto económico y humanitario» en África. La expresión es ambigua ya que la imagen del terremoto se refiere a una catástrofe natural que nos sobrepasa y redime demasiado fácilmente a una serie de responsables. También, demasiado a menudo, se subestiman otras tres explicaciones al respecto:
Primera. Frente a un precio de los cereales históricamente bajo hasta 2005, las grandes empresas privadas de los negocios agrarios consiguieron que los gobiernos de Estados Unidos y la Unión Europea subvencionaran la industria de los «agrocarburantes». Estas grandes empresas querían ganar en dos frentes: vendiendo sus cereales más caros y rentabilizando la producción de biocombustibles. Y lo han conseguido.
¿Como actuaron? Se basaron en la siguiente hipótesis: lo que el petróleo impedirá hacer dentro de algunos decenios (debido a la reducción de las reservas disponibles), la soja, la remolacha (convertidas en biodiesel), los cereales o la caña de azúcar (transformados en etanol) deberán estar en condiciones de permitirlo. Por lo tanto pidieron a las autoridades públicas que asignaran subvenciones para que la onerosa producción de biocombustibles se volviera rentable. Washington, la Comisión Europea en Bruselas y otras capitales europeas aceptaron con el pretexto de garantizar la seguridad energética de sus países o regiones (1).
Esta política de subvenciones desvió hacia la industria de los agrocombustibles grandes cantidades de productos agrícolas esenciales para la alimentación. Por ejemplo, 100 millones de toneladas de cereales se excluyeron del sector alimentario en 2007. La oferta disminuyó de forma importante y los precios se dispararon. Del mismo modo, algunas tierras destinadas a la producción de alimentos se reconvirtieron en tierras de cultivo para agrocombustibles. Esto también disminuye la oferta de productos alimentarios y hace que suban los precios. En resumen, para satisfacer los intereses de grandes sociedades privadas que quieren desarrollar la producción de biocombustibles se decidió arramplar con ciertas producciones agrícolas que el mundo necesita para alimentarse.
Incluso las instituciones internacionales se alarmaron por la situación. Un informe del Banco Mundial consideraba que los desórdenes climáticos y la demanda creciente de Asia tuvieron menos impacto. En cambio, según dicho informe, el desarrollo de los agrocombustibles originó un alza de los precios de los alimentos del 75% entre 2002 y febrero de 2008 (sobre el 140% de subida global, mientras que la subida de los precios de la energía y los abonos sólo es responsable de un 15%).
Esta estimación es mucho más elevada que el 3% anunciado por la administración estadounidense. Según el Banco Mundial, este estallido de los precios ya habría costado 324.000 millones de dólares a los consumidores de los países pobres y podría hundir a 105 millones más de personas en la pobreza (2). Este informe afirma que «la producción de biocarburantes desordenó el mercado de los productos alimentarios de tres maneras principalmente: En primer lugar, [la demanda de biocarburantes] orienta la producción de trigo hacia el etanol y no hacia la alimentación. A continuación, actualmente, casi un tercio del maíz que se produce en Estados Unidos se utiliza para la producción de etanol y alrededor de la mitad de los aceites vegetales (colza, girasol y otros) para biodiesel. Y finalmente, esta dinámica alcista atrajo la especulación sobre los cereales». Para no contrariar al presidente Bush, el Banco Mundial no publicó este informe. Una filtración de la prensa permitió que se conociera (3).
«Es un crimen contra la humanidad la conversión de los cultivos alimentarios en cultivos energéticos destinados a arder en forma de biocarburantes» (Jean Ziegler, entonces Ponente de la ONU sobre el derecho a la alimentación, octubre de 2007)
Algunos días después, la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) publicaba a su vez un informe (4) que proponía una moratoria sobre los agrocombustibles y una reestructuración total de las políticas en la materia, a la vez que estigmatizaba el alto coste de los combustibles de origen vegetal y su dudoso beneficio medioambiental. La OCDE incluso señalaba que «las nuevas iniciativas políticas no hacen más que agravar los problemas existentes», puesto que los precios agrícolas suben y aumentan el riesgo de hambre para las poblaciones más pobres de los países en desarrollo. A pesar de todo, las previsiones señalan una duplicación de la producción de agrocombustibles en los próximos diez años.
«El desarrollo y la expansión del sector de los biocarburantes contribuirán al alza de los precios de los productos alimenticios a medio plazo y al aumento de la inseguridad alimentaria de los sectores de población más desfavorecidos de los países en desarrollo» (OCDE)
Segunda. La especulación sobre los productos agrícolas fue muy fuerte en 2007 y 2008, acentuando un fenómeno que comenzó a principios de los años 2000 tras el estallido de la burbuja de Internet. Después de la crisis de las subprimes, que explotó en Estados Unidos durante el verano de 2007, los inversores institucionales (apodados en francés zinzins) se retiraron progresivamente del mercado de las deudas construido de forma especulativa a partir del sector de los bienes inmuebles estadounidenses y se fijaron en el sector de los productos agrícolas e hidrocarburos como probable abastecedor de interesantes beneficios. Así, compran las futuras cosechas de productos agrícolas en las Bolsas de Chicago y Kansas City, que son las principales bolsas mundiales donde se especula con los cereales. De la misma forma, en otras Bolsas de materias primas compran las futuras producciones de petróleo y gas especulando con la subida. Es decir, los mismos que provocaron la crisis en Estados Unidos con su avaricia, especialmente aprovechando la credulidad de las familias poco solventes de EEUU que pretendían convertirse en propietarias de una vivienda (el mercado de las subprimes), jugaron un papel muy activo en la fuerte subida de los precios de los hidrocarburos y productos agrícolas. De ahí la extrema importancia de cuestionar la omnipotencia de los mercados financieros.
Tercera. Los países en desarrollo están especialmente desprotegidos ante la crisis alimentaria, ya que las políticas impuestas por el FMI y el Banco Mundial desde la crisis de la deuda los han privado de la protección imprescindible. Reducción de las superficies destinadas a cultivos alimentarios y especialización en uno o dos productos para la exportación, desaparición de los sistemas de estabilización de los precios, abandono de la autosuficiencia de cereales, reducción de las reservas de cereales, debilitamiento de las economías por una extrema dependencia de las evoluciones de los mercados mundiales, fuerte reducción de los presupuestos sociales, supresión de las subvenciones a los productos básicos, apertura de los mercados y apertura a la competencia injusta de los pequeños productores locales contra sociedades multinacionales… Maestras en el arte del escaqueo, las instituciones cuestionadas reconocen algunos errores para permanecer mejor en el centro del juego internacional. Pero un tímido mea culpa en un informe semiconfidencial no puede ser suficiente, ya que cometieron el crimen de imponer un modelo económico que, de forma deliberada, privó a las poblaciones pobres de las protecciones imprescindibles y las dejó a merced de la codicia de los especuladores más salvajes. Lejos de preocuparse por la miseria galopante que contribuye a extender, el Banco Mundial parece preocupado, sobre todo, por los desórdenes sociales que podrían amenazar la globalización neoliberal que, por su propia estructura, genera pobreza, desigualdades y corrupción, e impide cualquier forma de soberanía alimentaria.
La orientación propuesta desde hace años por «Vía Campesina», organización internacional de los movimientos campesinos, constituye una respuesta a la crisis: «Para garantizar la independencia y la soberanía alimentaria de todos los pueblos del mundo, es fundamental que los alimentos se produzcan en el marco de sistemas de producción diversificados, de base campesina. La soberanía alimentaria es el derecho de todos los pueblos a definir sus propias políticas agrícolas y, en cuanto a alimentación, a proteger y regular la producción agrícola nacional y el mercado interno con el fin de lograr objetivos sostenibles, decidir en qué medida buscan la autosuficiencia sin deshacerse de sus excedentes en terceros países practicando el dumping. […] No se debe primar el comercio internacional sobre los criterios sociales, medioambientales, culturales o de desarrollo» (Vía Campesina) (7)
Damien Millet y Eric Toussaint
CADTM
Traducido por Caty R.
(1) Señalamos, una vez más, la «política del doble rasero»: para garantizar la seguridad energética, los gobiernos del norte no dudan en subvencionar la industria privada, mientras que a través del Banco Mundial, el FMI y la OMC, niegan el derecho de los gobiernos del sur a subvencionar a sus productores locales, tanto en la agricultura como en la industria.
(2) Ver www.cadtm.org/spip.php?article3518
(3) « Secret report: biofuel caused food crisis» (Informe secreto: el biocombustible responsable de la crisis alimentaria) The Guardian, 4 de julio de 2008, www.guardian.co.uk/environment/2008/jul/03/biofuels.renewableenergy
(4) OCDE, «Évaluation économique des politiques de soutien aux biocarburants» (Evaluación económica de las políticas de apoyo a los biocarburantes), 16 de julio de 2008, www.oecd.org/dataoecd/20/14/41008804.pdf
(5) «La OCDE, muy crítica con los biocarburantes, promueve una moratoria», despacho AFP, 16 de julio de 2008.
(6) Los principales inversores institucionales son los fondos de pensiones, las sociedades de seguros y los bancos; disponen de 60 billones de dólares que colocan donde es más rentable. También son muy activos los hedge funds (fondos especulativos libres), que pueden movilizar 1,5 billones de dólares.
(7) Vía Campesina, en Rafael Diaz-Salazar, Justicia Global. Las alternativas de los movimientos del Foro de Porto Alegre , Icaria editorial e Intermón Oxfam, 2002, p.87 y 90.
martes, agosto 26, 2008
La verdadera competición olímpica
Nike y Adidas se disputan a los héroes chinos
Cuando la mayor estrella china se sitúe en los puestos de salida esta semana, la nación entera rezará para que termine la carrera con una medalla de oro alrededor del cuello. Pero los ejecutivos están más preocupados por el resto del atuendo de Liu Xiang. Cruzará la línea de meta de los 100 metros obstáculos con el swoosh [el logotipo de Nike, N.T.] en los pies, pero si sube al podio, lo hará con las tres barras sobre la manga de su camiseta.
Poco importa el deporte. La verdadera batalla en Pekín no se libra por los primeros puestos del medallero, sino que se trata de la lucha multimillonaria entre dos gigantescas marcas por intentar conquistar el mercado de las prendas deportivas a escala mundial, un mercado que crece a toda velocidad. Adidas y Nike han invertido sumas sin precedentes para atraerse a los consumidores chinos durante las Olimpiadas: se estima que la empresa alemana ha gastado 190 millones de dólares en concepto de patrocinio y mercadotecnia, y que su rival estadounidense ha apoquinado en los mismos cerca de 150 millones.
Adidas patrocina los propios juegos y al Comité Olímpico chino. Los portadores de la antorcha, los funcionarios del estado y los voluntarios visten la marca; también lo hacen los campeones chinos. “Cada uno de los atletas chinos que gane una medalla vestirá Adidas en el podio”, dice Paul Pi, vicepresidente de marketing para Adidas China.
Pero Nike ha contraatacado patrocinando a 22 de los 28 equipos olímpicos chinos. “El momento álgido para los fans chinos se produce cuando suena la pistola y él cruza la línea de meta. Si Liu termina en primer lugar, toda la nación se volverá loca de alegría, y él estará llevando nuestras zapatillas”, dice el portavoz de Nike Charlie Brookes.
La raíz de esta rivalidad es un mercado que de momento es una fracción del existente en los EE.UU., pero que crece a razón de un 30% anual desde los últimos cinco años. Pi remata: “Si quieres liderar el mercado mundial, tienes que liderar el chino.”
Nike afirma haber sobrepasado el techo de los mil millones en ventas esta primavera, adelantándose un año al calendario fiscal. Por su parte, Adidas sostiene que ha adelantado a su rival, convirtiéndose en el líder de mercado al inicio de los juegos, con un aumento del 60% en las ventas durante la primera mitad del 2008, a pesar de que su afirmación se basa en factores como la imagen corporativa. Se espera que esta tendencia siga “en curso” y alcance los mil millones y medio en el 2010.
Poderosos
“Están a la par”, ha dicho Terry Rhoads, especialista deportivo de la empresa Zou Marketing de Shangai. Rhoads estima que China podría superar a los EE.UU. como el mayor mercado nacional del mundo en el 2025.
“Adidas tenía que tener este patrocino”, añade Greg Paull, cofundador de la asesoría de marketing R3, quien cree que la marca se encontraba en una mala posición por los acuerdos individuales de Nike con varios atletas. “No esperábamos que los Juegos Olímpicos fueran una poderosa herramienta de marketing, pero lo que ha ocurrido es exactamente lo contrario. El mercado no ha madurado como el de los EE.UU. o el del Reino Unido en términos de cultura de marca y aquí la cuestión de la celebridad sigue siendo muy fuerte. Si puedes vincular a Liu Xiang o Yao Ming a tu producto, eso tiene un enorme impacto.”
Adidas ha explotado la pasión nacional por el deporte con una campaña que da a su eslogan un giro patriótico: “Juntos en el 2008 – Nada es imposible” (Together in 2008 – Impossible is nothing).
“Otros países están interesados en las Olimpiadas. Pero en China casi el 90% de la población los apoya apasionadamente y quiere involucrarse”, dice Pi.
Mientras tanto, los spots “Valor” (Courage) de Nike enfatizan el logro individual. “Para nosotros, todo se trata de conectar con los atletas: creamos productos para que rindan mejor y se sume a ello el entusiasmo que crea”, dice Brookes, citando la zapatilla ultraligera Hyperdunk para Kobe Bryant o el modelo Zoom Aerofly para Asafa Powell. Señaló que los consumidores comunes se benefician de la misma tecnología que ellos.
La verdadera competición está fuera de la zona olímpica. Adidas, que está abriendo tiendas a razón de dos por día, tendrá 5.000 tiendas en China al terminar el año. Su nueva tienda en Sanlitum, a miles de kilómetros del estadio “el nido de pájaro” (Bird's Nest), fue abierta el mes pasado y es la mayor del mundo, con 3.170 metros cuadrados de espacio dedicados a la venta distribuidos en cuatro plantas. En el tejado hay una pista de baloncesto, y la tienda cuenta con un bar muy chic, terminales informáticas para personalizar zapatillas deportivas y salas de ejercicio. En una galería se exhiben los modelos de calzado deportivo que Adidas ha fabricado para los juegos, desde botas de boxeo a bañadores para nadadores, todo presentado en expositores de cristal e iluminados con reverencia artística.
Nike cuenta con unos cuantos puntos de venta menos que Adidas, y su tienda principal tiene 1.208 metros cuadrados, pero su localización en Wangfujing la convierte en uno de los principales centros de consumo. También posee una galería en el distrito 798 (el distrito artístico de la ciudad), donde actualmente una exposición muestra el desarrollo de la marca, y ni uno solo de los productos está en venta.
Estilo
A su vez ambas compañías se enfrentan a Li Ning, un ídolo deportivo reconvertido en empresario. Este tres veces medallista de oro demostró sus aptitudes gimnásticas mientras “corría” en el estadio “el nido de pájaro” (Bird's Nest) antes de encender el pebetero olímpico (aunque vistiera Adidas). Pero para muchos jóvenes chinos también es conocido por su marca deportiva epónima: las ventas alcanzaron los 750 mil millones de dólares el año pasado. Después de su aparición, sus acciones en la bolsa de Hong Kong ascendieron un 3'5%.
Pero su atractivo puede disminuir para compradores como Yang Yang, que esta semana visitó la tienda de Adidas en Sanlitum calzando unas zapatillas Nike. “Llevo algunas marcas chinas, la mayoría Li Ning”, declaró este profesor de 26 años. “Son mucho más baratas, pero el estilo y la tecnología de Adidas y Nike son mejores. Normalmente compro Nike para correr, pero muchas de las Adidas sport tienen mucho mejor aspecto.”
Rhoads cree que consumidores como Yang harán de Adidas y Nike marcas ganadoras por muchos años por venir. “Este mercado es fenomenal”, dijo. “China tiene 400 millones de adolescentes de menos de 20 años que están viendo las Olimpiadas y enamorándose del deporte. La mayoría de la gente en China aún no practica ningún deporte. Cuando empiecen a hacerlo, ¡imagínate!”
Batalla entre marcas
Nike
Sede: Beaverton, Oregon, USA
Logotipo: swoosh [una línea que expresa velocidad]
Fundación: En 1964, por Phil Knight y su antiguo entrenador Bill Bowerman, con el nombre de Blue Ribbon Sports. En 1971 adoptaron el nombre de la diosa griega de la victoria, Niké, para sus zapatillas deportivas.
Empleados (*): Más de 30.000
Facturación: 10 mil millones en el año fiscal, terminado el 31 de mayo del 2008
Patrocinio olímpico: Nike patrocina 22 de las 28 federaciones deportivas chinas. También patrocina a Liu Xiang, el atleta chino más famoso, y al comité nacional estadounidense.
Adidas
Sede: Herzogenaurach, Alemania
Logotipo: tres barras
Fundación: En 1949, por Adolf Dassler, que producía calzado deportivo desde el fin de la Primera Guerra Mundial y equipó a los atletas en las Olimpiadas de 1928. Su hermano Rudolf fundó Puma, dando lugar a una desagradable enemistad familiar.
Empleados (*): 31.000
Facturación: 8 mil millones (incluyendo Reebok y TaylorMade, marca para equipos y complementos de golf).
Patrocinio olímpico: Como socio, ha equipado a 100.000 voluntarios, funcionarios del estado y empleados. También patrocina al comité olímpico chino, por lo que sus atletas portarán el logotipo cuando reciban las medallas.
Tania Branigan
The Guardian
Traducido para Rebelión y Tlaxcala por Àngel Ferrero
(*) Nota del traductor: Recuérdese que aquí solamente se incluyen a los empleados que trabajan directamente para ambas compañías, y no los que lo hacen en las empresas subcontratadas.
Fuente: http://www.guardian.co.uk/sport/2008/aug/18/olympics2008.retail
Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar a sus autores y la fuente.
Cuando la mayor estrella china se sitúe en los puestos de salida esta semana, la nación entera rezará para que termine la carrera con una medalla de oro alrededor del cuello. Pero los ejecutivos están más preocupados por el resto del atuendo de Liu Xiang. Cruzará la línea de meta de los 100 metros obstáculos con el swoosh [el logotipo de Nike, N.T.] en los pies, pero si sube al podio, lo hará con las tres barras sobre la manga de su camiseta.
Poco importa el deporte. La verdadera batalla en Pekín no se libra por los primeros puestos del medallero, sino que se trata de la lucha multimillonaria entre dos gigantescas marcas por intentar conquistar el mercado de las prendas deportivas a escala mundial, un mercado que crece a toda velocidad. Adidas y Nike han invertido sumas sin precedentes para atraerse a los consumidores chinos durante las Olimpiadas: se estima que la empresa alemana ha gastado 190 millones de dólares en concepto de patrocinio y mercadotecnia, y que su rival estadounidense ha apoquinado en los mismos cerca de 150 millones.
Adidas patrocina los propios juegos y al Comité Olímpico chino. Los portadores de la antorcha, los funcionarios del estado y los voluntarios visten la marca; también lo hacen los campeones chinos. “Cada uno de los atletas chinos que gane una medalla vestirá Adidas en el podio”, dice Paul Pi, vicepresidente de marketing para Adidas China.
Pero Nike ha contraatacado patrocinando a 22 de los 28 equipos olímpicos chinos. “El momento álgido para los fans chinos se produce cuando suena la pistola y él cruza la línea de meta. Si Liu termina en primer lugar, toda la nación se volverá loca de alegría, y él estará llevando nuestras zapatillas”, dice el portavoz de Nike Charlie Brookes.
La raíz de esta rivalidad es un mercado que de momento es una fracción del existente en los EE.UU., pero que crece a razón de un 30% anual desde los últimos cinco años. Pi remata: “Si quieres liderar el mercado mundial, tienes que liderar el chino.”
Nike afirma haber sobrepasado el techo de los mil millones en ventas esta primavera, adelantándose un año al calendario fiscal. Por su parte, Adidas sostiene que ha adelantado a su rival, convirtiéndose en el líder de mercado al inicio de los juegos, con un aumento del 60% en las ventas durante la primera mitad del 2008, a pesar de que su afirmación se basa en factores como la imagen corporativa. Se espera que esta tendencia siga “en curso” y alcance los mil millones y medio en el 2010.
Poderosos
“Están a la par”, ha dicho Terry Rhoads, especialista deportivo de la empresa Zou Marketing de Shangai. Rhoads estima que China podría superar a los EE.UU. como el mayor mercado nacional del mundo en el 2025.
“Adidas tenía que tener este patrocino”, añade Greg Paull, cofundador de la asesoría de marketing R3, quien cree que la marca se encontraba en una mala posición por los acuerdos individuales de Nike con varios atletas. “No esperábamos que los Juegos Olímpicos fueran una poderosa herramienta de marketing, pero lo que ha ocurrido es exactamente lo contrario. El mercado no ha madurado como el de los EE.UU. o el del Reino Unido en términos de cultura de marca y aquí la cuestión de la celebridad sigue siendo muy fuerte. Si puedes vincular a Liu Xiang o Yao Ming a tu producto, eso tiene un enorme impacto.”
Adidas ha explotado la pasión nacional por el deporte con una campaña que da a su eslogan un giro patriótico: “Juntos en el 2008 – Nada es imposible” (Together in 2008 – Impossible is nothing).
“Otros países están interesados en las Olimpiadas. Pero en China casi el 90% de la población los apoya apasionadamente y quiere involucrarse”, dice Pi.
Mientras tanto, los spots “Valor” (Courage) de Nike enfatizan el logro individual. “Para nosotros, todo se trata de conectar con los atletas: creamos productos para que rindan mejor y se sume a ello el entusiasmo que crea”, dice Brookes, citando la zapatilla ultraligera Hyperdunk para Kobe Bryant o el modelo Zoom Aerofly para Asafa Powell. Señaló que los consumidores comunes se benefician de la misma tecnología que ellos.
La verdadera competición está fuera de la zona olímpica. Adidas, que está abriendo tiendas a razón de dos por día, tendrá 5.000 tiendas en China al terminar el año. Su nueva tienda en Sanlitum, a miles de kilómetros del estadio “el nido de pájaro” (Bird's Nest), fue abierta el mes pasado y es la mayor del mundo, con 3.170 metros cuadrados de espacio dedicados a la venta distribuidos en cuatro plantas. En el tejado hay una pista de baloncesto, y la tienda cuenta con un bar muy chic, terminales informáticas para personalizar zapatillas deportivas y salas de ejercicio. En una galería se exhiben los modelos de calzado deportivo que Adidas ha fabricado para los juegos, desde botas de boxeo a bañadores para nadadores, todo presentado en expositores de cristal e iluminados con reverencia artística.
Nike cuenta con unos cuantos puntos de venta menos que Adidas, y su tienda principal tiene 1.208 metros cuadrados, pero su localización en Wangfujing la convierte en uno de los principales centros de consumo. También posee una galería en el distrito 798 (el distrito artístico de la ciudad), donde actualmente una exposición muestra el desarrollo de la marca, y ni uno solo de los productos está en venta.
Estilo
A su vez ambas compañías se enfrentan a Li Ning, un ídolo deportivo reconvertido en empresario. Este tres veces medallista de oro demostró sus aptitudes gimnásticas mientras “corría” en el estadio “el nido de pájaro” (Bird's Nest) antes de encender el pebetero olímpico (aunque vistiera Adidas). Pero para muchos jóvenes chinos también es conocido por su marca deportiva epónima: las ventas alcanzaron los 750 mil millones de dólares el año pasado. Después de su aparición, sus acciones en la bolsa de Hong Kong ascendieron un 3'5%.
Pero su atractivo puede disminuir para compradores como Yang Yang, que esta semana visitó la tienda de Adidas en Sanlitum calzando unas zapatillas Nike. “Llevo algunas marcas chinas, la mayoría Li Ning”, declaró este profesor de 26 años. “Son mucho más baratas, pero el estilo y la tecnología de Adidas y Nike son mejores. Normalmente compro Nike para correr, pero muchas de las Adidas sport tienen mucho mejor aspecto.”
Rhoads cree que consumidores como Yang harán de Adidas y Nike marcas ganadoras por muchos años por venir. “Este mercado es fenomenal”, dijo. “China tiene 400 millones de adolescentes de menos de 20 años que están viendo las Olimpiadas y enamorándose del deporte. La mayoría de la gente en China aún no practica ningún deporte. Cuando empiecen a hacerlo, ¡imagínate!”
Batalla entre marcas
Nike
Sede: Beaverton, Oregon, USA
Logotipo: swoosh [una línea que expresa velocidad]
Fundación: En 1964, por Phil Knight y su antiguo entrenador Bill Bowerman, con el nombre de Blue Ribbon Sports. En 1971 adoptaron el nombre de la diosa griega de la victoria, Niké, para sus zapatillas deportivas.
Empleados (*): Más de 30.000
Facturación: 10 mil millones en el año fiscal, terminado el 31 de mayo del 2008
Patrocinio olímpico: Nike patrocina 22 de las 28 federaciones deportivas chinas. También patrocina a Liu Xiang, el atleta chino más famoso, y al comité nacional estadounidense.
Adidas
Sede: Herzogenaurach, Alemania
Logotipo: tres barras
Fundación: En 1949, por Adolf Dassler, que producía calzado deportivo desde el fin de la Primera Guerra Mundial y equipó a los atletas en las Olimpiadas de 1928. Su hermano Rudolf fundó Puma, dando lugar a una desagradable enemistad familiar.
Empleados (*): 31.000
Facturación: 8 mil millones (incluyendo Reebok y TaylorMade, marca para equipos y complementos de golf).
Patrocinio olímpico: Como socio, ha equipado a 100.000 voluntarios, funcionarios del estado y empleados. También patrocina al comité olímpico chino, por lo que sus atletas portarán el logotipo cuando reciban las medallas.
Tania Branigan
The Guardian
Traducido para Rebelión y Tlaxcala por Àngel Ferrero
(*) Nota del traductor: Recuérdese que aquí solamente se incluyen a los empleados que trabajan directamente para ambas compañías, y no los que lo hacen en las empresas subcontratadas.
Fuente: http://www.guardian.co.uk/sport/2008/aug/18/olympics2008.retail
Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar a sus autores y la fuente.
"Sin utopías, nos empantanamos en los intereses individuales"
Entrevista a Leonardo Boff, teólogo de la liberación
Nada de lo humano le es ajeno a Leonardo Boff. Autor de una gran obra, centrada en la Teología de la Liberación, militante ecológico, luchador contra la opresión social y la cultura patriarcal, dejó el ejercicio sacerdotal oficial en 1992, luego de padecer sanciones y apercibimientos del Vaticano. Invitado por la fundación AVINA, realizó actividades en distintos puntos del país y conversó en exclusivo con Clarín.
- ¿Qué balance puede hacer de la difusión de la Teología de la Liberación en América latina? ¿La lucha contra la opresión sigue siendo un ideal vigente?
- La Teología de la Liberación sigue vigente en aquellas iglesias y grupos que toman en serio la injusticia social y la opresión que sufren las grandes mayorías. Hoy es en los movimientos populares, en los círculos bíblicos, de carácter ecuménico, donde la Teología de la Liberación encuentra su más grande difusión. Está presente en todo el mundo, en Asia, África, América Latina y en grupos solidarios del Primer Mundo. Esto se puede comprobar en los foros mundiales de Teología de la Liberación que se hacen una semana antes de los foros sociales mundiales, sea en Porto Alegre, en Nairobi y el año próximo en Belem de Brasil.
Su actual preocupación ecológica, ¿cómo se vincula con la teología? ¿Hay un "puente" entre teología y ecología?
La Teología de la Liberación nació escuchando el grito del oprimido: pobres económicos, indígenas, afrodescendientes, mujeres. Hoy gritan las aguas, los bosques, los animales, es toda la Tierra la que grita. Dentro de la opción por los pobres y contra la pobreza debe ser incluida la Tierra y todos los ecosistemas. La Tierra es el gran pobre que debe ser liberado junto a sus hijos e hijas condenados. Y la opción por los pobres es la marca registrada de la Teología de la Liberación.
La mayoría de los problemas ecológicos son causados por las naciones más ricas. ¿Qué pueden hacer los más pobres para preservar el ambiente?
La causa principal del clamor ecológico es el tipo de producción y consumo que se impuso desde los países ricos sobre todo el mundo. Este sistema explota las personas, las clases, los países, y la Tierra. La consecuencia la notamos ahora con el calentamiento global que puede poner en riesgo la biodiversidad y, en el límite, a la especie humana. A los pobres les cabe gritar, denunciar y luchar para que se cambie este paradigma tecnocientífico y la cultura productivista y consumista. Caso contrario vamos todos al encuentro de lo peor. No hay un arca de Noé que salve a algunos y deje perecer a los demás. O nos salvamos todos, o perecemos todos. Los pobres son aquellos que por su situación de explotados ven mejor la perversidad de este sistema antivida.
La filosofía de la historia moderna nos legó la idea de un camino de desarrollo infinito. Esta idea se ha encarnado sobre todo en el campo de la producción técnica. ¿Con esta ideología es posible establecer un orden social ecológico? ¿En su caso, qué idea debería sustituirla?
Un desarrollo infinito es imposible en un planeta finito y con recursos escasos. Esta idea es una ilusión no totalmente asimilada por los que tienen la conducción del proceso productivo en el mundo. Pero ya se están dando cuenta de que la lógica de este tipo de desarrollo está en contradicción con la lógica de la vida. O cambiamos o la Tierra no va a aguantar. Hay que pasar de una sociedad de producción de productos materiales a otro tipo de sociedad de sustentación de toda vida, y de producción de valores humanos que puedan ser compartidos por todos, porque la Tierra es de todos. Tenemos que producir para atender a las demandas humanas en sintonía con los ciclos de la naturaleza y con sentido de equidad en la distribución de los beneficios y servicios para todos.
En el plano ecológico mental, Ud. le asigna especial relevancia al costado femenino que tendrían todos los seres humanos, ya que lo asocia a una ética del cuidado. ¿Qué efectos sociales tendría la extensión de esta actitud entre los miembros de la familia humana?
Somos herederos de una cultura patriarcal que se ha impuesto en los últimos doce mil años. Ella ha creado el Estado, las leyes, la burocracia, los ejércitos y la guerra. Esta cultura ha dominado a la mujer o la ha hecho invisible en la sociedad. Esto ha significado una recíproca deshumanización porque el hombre ha reprimido lo femenino que hay en él y ha forzado a la mujer a reprimir lo masculino que hay en ella. Cada ser humano es sustentado por estas dos fuerzas constituyentes de nuestra identidad: lo femenino que responde por la capacidad humana de acogida, de enternecimiento, de sensibilidad, de cuidado y de sentido de lo simbólico y de lo espiritual, y por lo masculino que atañe a la racionalidad, al trabajo, a la superación de obstáculos, al poder y a la utilización de la fuerza. En el hombre y en la mujer coexisten estas dos dimensiones. Cuando son bien articuladas y asumidas de forma integradora, componen la excelencia del ser humano. La mujer es la portadora privilegiada, sin ser exclusiva, de esta dimensión de lo femenino. Por eso está más cercana a la complejidad, a la vida y al cuidado que la vida necesita. Hoy se hace urgente rescatar lo femenino para tratar mejor la naturaleza, respetar las alteridades y salvaguardar la vida amenazada.
¿Es posible restablecer alguna utopía en nuestra época? ¿Qué rasgos debería tener?
Una sociedad no vive sin utopías, es decir, sin un sueño de dignidad, de respeto a la vida y de convivencia pacífica entre las personas y pueblos. Si no tenemos utopías nos empantanamos en los intereses individuales y grupales y perdemos el sentido del bien vivir en común. A mi juicio, la utopía que puede reencantar a la vida es una relación de reverencia y respeto a toda vida, de sinergia con las fuerzas de la naturaleza, de hospitalidad con todos los seres humanos y de convivencia en la diversidad de culturas, religiones y de visiones de mundo. Una utopía de una Tierra organizada desde una articulación central de valores, principios y poderes que administren los recursos escasos para todos, habitando como una familia en la misma casa común, la Tierra. Esto no es imposible. Efectivamente vamos a construir una sociedad así o posiblemente Gaia, la Tierra viva, no nos va a soportar y va a expulsarnos como una célula cancerígena.
En el mundo hay hambre y aumenta el precio de los alimentos. ¿Debería existir una ética para moderar el negocio de los productos destinados a satisfacer las necesidades básicas de los seres humanos?
Yo creo que el hambre de millones de personas, no a raíz de falta de alimentos sino de la incapacidad de adquirirlos por la demasiada pobreza, demuestra la ausencia de sensibilidad delante del sufrimiento de los otros humanos. Somos crueles y sin piedad. Existe la urgencia de una gobernabilidad central de la humanidad y de la Tierra que tenga poder para garantizar a los vulnerables el alimento necesario, suficiente y decente. Comer es un derecho humano fundamental y es un deber de todas las sociedades y Estados garantizarlo, porque somos hijos e hijas de la Tierra. Creo que lentamente vamos caminando en esta dirección porque de otra forma no vamos a mantener la familia unida, sino bifurcarla entre aquellos que comen y aquellos que no comen.
El consumismo es un rasgo de nuestra civilización. ¿Cómo se podría atemperarlo, hacerlo responsable?
Cada uno tiene que desarrollar una conciencia de solidaridad humanitaria y de responsabilidad universal. El consumo debe de ser medido, debe alcanzar una justa medida. Podemos vivir bien con menos. Importa incorporar valores intangibles que dan sentido a la vida y a la convivencia, como el cuidado mutuo, la compasión con los que sufren, la cooperación para que todos tengan lo necesario. Cada uno tiene que hacer la revolución molecular, es decir, empezar por sí mismo y realizar lo que Gandhi decía: "Sé tu mismo la solución y el mundo que tú quieres para los demás".
¿Es posible, en este mundo, mantener el sentido del humor' ¿Qué formas de felicidad podemos alcanzar?
A pesar del abatimiento y de la melancolía que la actual situación del mundo nos puede producir subjetivamente, podemos mantener el sentido de humor porque existe en nosotros la irrefrenable convicción de que la vida es más fuerte que la muerte y que podemos disfrutar de todo lo que la Tierra nos brinda con su vitalidad y que los seres humanos han creado con su ingenio. Hay potencialidades en nosotros y en el proceso evolutivo que todavía no se han realizado y que pueden irrumpir, abriendo un nuevo ciclo en la historia, más integrador y más respetuoso de cada ser del universo.
El actual Papa es muy crítico con el relativismo ético. ¿Cuál es su posición ante el relativismo?
Todo lo que es creado y está en proceso de crecimiento y de evolución es relativo en un doble sentido: relativo en la medida que está siempre relacionado con todo lo demás y que nadie vive fuera de la relación. Relativo en un segundo sentido de que el absoluto es solamente Dios. Todo lo demás es relativo, puede cambiar, puede ser diferente, no puede imponerse a los demás. Solamente espíritus autoritarios imponen lo relativo suyo como algo absoluto, congelando la historia y el caminar de los humanos. Lo que debemos es asumir nuestra transitoriedad con responsabilidad, con sentido de respeto y veneración, caminando junto con los demás y construyendo algo colectivo que sea bueno para la vida y para la convivencia entre las diversidades humanas.
Claudio Martyniuk
Clarín
Nada de lo humano le es ajeno a Leonardo Boff. Autor de una gran obra, centrada en la Teología de la Liberación, militante ecológico, luchador contra la opresión social y la cultura patriarcal, dejó el ejercicio sacerdotal oficial en 1992, luego de padecer sanciones y apercibimientos del Vaticano. Invitado por la fundación AVINA, realizó actividades en distintos puntos del país y conversó en exclusivo con Clarín.
- ¿Qué balance puede hacer de la difusión de la Teología de la Liberación en América latina? ¿La lucha contra la opresión sigue siendo un ideal vigente?
- La Teología de la Liberación sigue vigente en aquellas iglesias y grupos que toman en serio la injusticia social y la opresión que sufren las grandes mayorías. Hoy es en los movimientos populares, en los círculos bíblicos, de carácter ecuménico, donde la Teología de la Liberación encuentra su más grande difusión. Está presente en todo el mundo, en Asia, África, América Latina y en grupos solidarios del Primer Mundo. Esto se puede comprobar en los foros mundiales de Teología de la Liberación que se hacen una semana antes de los foros sociales mundiales, sea en Porto Alegre, en Nairobi y el año próximo en Belem de Brasil.
Su actual preocupación ecológica, ¿cómo se vincula con la teología? ¿Hay un "puente" entre teología y ecología?
La Teología de la Liberación nació escuchando el grito del oprimido: pobres económicos, indígenas, afrodescendientes, mujeres. Hoy gritan las aguas, los bosques, los animales, es toda la Tierra la que grita. Dentro de la opción por los pobres y contra la pobreza debe ser incluida la Tierra y todos los ecosistemas. La Tierra es el gran pobre que debe ser liberado junto a sus hijos e hijas condenados. Y la opción por los pobres es la marca registrada de la Teología de la Liberación.
La mayoría de los problemas ecológicos son causados por las naciones más ricas. ¿Qué pueden hacer los más pobres para preservar el ambiente?
La causa principal del clamor ecológico es el tipo de producción y consumo que se impuso desde los países ricos sobre todo el mundo. Este sistema explota las personas, las clases, los países, y la Tierra. La consecuencia la notamos ahora con el calentamiento global que puede poner en riesgo la biodiversidad y, en el límite, a la especie humana. A los pobres les cabe gritar, denunciar y luchar para que se cambie este paradigma tecnocientífico y la cultura productivista y consumista. Caso contrario vamos todos al encuentro de lo peor. No hay un arca de Noé que salve a algunos y deje perecer a los demás. O nos salvamos todos, o perecemos todos. Los pobres son aquellos que por su situación de explotados ven mejor la perversidad de este sistema antivida.
La filosofía de la historia moderna nos legó la idea de un camino de desarrollo infinito. Esta idea se ha encarnado sobre todo en el campo de la producción técnica. ¿Con esta ideología es posible establecer un orden social ecológico? ¿En su caso, qué idea debería sustituirla?
Un desarrollo infinito es imposible en un planeta finito y con recursos escasos. Esta idea es una ilusión no totalmente asimilada por los que tienen la conducción del proceso productivo en el mundo. Pero ya se están dando cuenta de que la lógica de este tipo de desarrollo está en contradicción con la lógica de la vida. O cambiamos o la Tierra no va a aguantar. Hay que pasar de una sociedad de producción de productos materiales a otro tipo de sociedad de sustentación de toda vida, y de producción de valores humanos que puedan ser compartidos por todos, porque la Tierra es de todos. Tenemos que producir para atender a las demandas humanas en sintonía con los ciclos de la naturaleza y con sentido de equidad en la distribución de los beneficios y servicios para todos.
En el plano ecológico mental, Ud. le asigna especial relevancia al costado femenino que tendrían todos los seres humanos, ya que lo asocia a una ética del cuidado. ¿Qué efectos sociales tendría la extensión de esta actitud entre los miembros de la familia humana?
Somos herederos de una cultura patriarcal que se ha impuesto en los últimos doce mil años. Ella ha creado el Estado, las leyes, la burocracia, los ejércitos y la guerra. Esta cultura ha dominado a la mujer o la ha hecho invisible en la sociedad. Esto ha significado una recíproca deshumanización porque el hombre ha reprimido lo femenino que hay en él y ha forzado a la mujer a reprimir lo masculino que hay en ella. Cada ser humano es sustentado por estas dos fuerzas constituyentes de nuestra identidad: lo femenino que responde por la capacidad humana de acogida, de enternecimiento, de sensibilidad, de cuidado y de sentido de lo simbólico y de lo espiritual, y por lo masculino que atañe a la racionalidad, al trabajo, a la superación de obstáculos, al poder y a la utilización de la fuerza. En el hombre y en la mujer coexisten estas dos dimensiones. Cuando son bien articuladas y asumidas de forma integradora, componen la excelencia del ser humano. La mujer es la portadora privilegiada, sin ser exclusiva, de esta dimensión de lo femenino. Por eso está más cercana a la complejidad, a la vida y al cuidado que la vida necesita. Hoy se hace urgente rescatar lo femenino para tratar mejor la naturaleza, respetar las alteridades y salvaguardar la vida amenazada.
¿Es posible restablecer alguna utopía en nuestra época? ¿Qué rasgos debería tener?
Una sociedad no vive sin utopías, es decir, sin un sueño de dignidad, de respeto a la vida y de convivencia pacífica entre las personas y pueblos. Si no tenemos utopías nos empantanamos en los intereses individuales y grupales y perdemos el sentido del bien vivir en común. A mi juicio, la utopía que puede reencantar a la vida es una relación de reverencia y respeto a toda vida, de sinergia con las fuerzas de la naturaleza, de hospitalidad con todos los seres humanos y de convivencia en la diversidad de culturas, religiones y de visiones de mundo. Una utopía de una Tierra organizada desde una articulación central de valores, principios y poderes que administren los recursos escasos para todos, habitando como una familia en la misma casa común, la Tierra. Esto no es imposible. Efectivamente vamos a construir una sociedad así o posiblemente Gaia, la Tierra viva, no nos va a soportar y va a expulsarnos como una célula cancerígena.
En el mundo hay hambre y aumenta el precio de los alimentos. ¿Debería existir una ética para moderar el negocio de los productos destinados a satisfacer las necesidades básicas de los seres humanos?
Yo creo que el hambre de millones de personas, no a raíz de falta de alimentos sino de la incapacidad de adquirirlos por la demasiada pobreza, demuestra la ausencia de sensibilidad delante del sufrimiento de los otros humanos. Somos crueles y sin piedad. Existe la urgencia de una gobernabilidad central de la humanidad y de la Tierra que tenga poder para garantizar a los vulnerables el alimento necesario, suficiente y decente. Comer es un derecho humano fundamental y es un deber de todas las sociedades y Estados garantizarlo, porque somos hijos e hijas de la Tierra. Creo que lentamente vamos caminando en esta dirección porque de otra forma no vamos a mantener la familia unida, sino bifurcarla entre aquellos que comen y aquellos que no comen.
El consumismo es un rasgo de nuestra civilización. ¿Cómo se podría atemperarlo, hacerlo responsable?
Cada uno tiene que desarrollar una conciencia de solidaridad humanitaria y de responsabilidad universal. El consumo debe de ser medido, debe alcanzar una justa medida. Podemos vivir bien con menos. Importa incorporar valores intangibles que dan sentido a la vida y a la convivencia, como el cuidado mutuo, la compasión con los que sufren, la cooperación para que todos tengan lo necesario. Cada uno tiene que hacer la revolución molecular, es decir, empezar por sí mismo y realizar lo que Gandhi decía: "Sé tu mismo la solución y el mundo que tú quieres para los demás".
¿Es posible, en este mundo, mantener el sentido del humor' ¿Qué formas de felicidad podemos alcanzar?
A pesar del abatimiento y de la melancolía que la actual situación del mundo nos puede producir subjetivamente, podemos mantener el sentido de humor porque existe en nosotros la irrefrenable convicción de que la vida es más fuerte que la muerte y que podemos disfrutar de todo lo que la Tierra nos brinda con su vitalidad y que los seres humanos han creado con su ingenio. Hay potencialidades en nosotros y en el proceso evolutivo que todavía no se han realizado y que pueden irrumpir, abriendo un nuevo ciclo en la historia, más integrador y más respetuoso de cada ser del universo.
El actual Papa es muy crítico con el relativismo ético. ¿Cuál es su posición ante el relativismo?
Todo lo que es creado y está en proceso de crecimiento y de evolución es relativo en un doble sentido: relativo en la medida que está siempre relacionado con todo lo demás y que nadie vive fuera de la relación. Relativo en un segundo sentido de que el absoluto es solamente Dios. Todo lo demás es relativo, puede cambiar, puede ser diferente, no puede imponerse a los demás. Solamente espíritus autoritarios imponen lo relativo suyo como algo absoluto, congelando la historia y el caminar de los humanos. Lo que debemos es asumir nuestra transitoriedad con responsabilidad, con sentido de respeto y veneración, caminando junto con los demás y construyendo algo colectivo que sea bueno para la vida y para la convivencia entre las diversidades humanas.
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