La desaparición física de Fidel hace que el corazón y el cerebro pugnen por controlar el caos de sensaciones y de ideas que desata su tránsito hacia la inmortalidad. Recuerdos que se arremolinan y se superponen, entremezclando imágenes, palabras, gestos (¡qué gestualidad la de Fidel, por favor!), entonaciones, ironías, pero sobre todo ideas, muchas ideas. Fue un martiano a carta cabal. Creía firmemente aquello que decía el Apóstol: trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras. Sin duda que Fidel era un gran estratega militar, comprobado no sólo en la Sierra Maestra sino en su cuidadosa planificación de la gran batalla de Cuito Cuanevale, librada en Angola entre diciembre deb1987 y marzo de 1988, y que precipitó el derrumbe del régimen racista sudafricano y la frustración de los planes de Estados Unidos en África meridional. Pero además era un consumado político, un hombre con una fenomenal capacidad para leer la coyuntura, tanto interna como internacional, cosa que le permitió convertir a su querida Cuba -a nuestra Cuba en realidad- en una protagonista de primer orden en algunos de los grandes conflictos internacionales que agitaron la segunda mitad del siglo veinte. Ningún otro país de la región logró algo siquiera parecido a lo que consiguiera Fidel. Cuba brindó un apoyo decisivo para la consolidación de la revolución en Argelia, derrotando al colonialismo francés en su último bastión; Cuba estuvo junto a Vietnam desde el primer momento, y su cooperación resultó de ser de enorme valor para ese pueblo sometido al genocidio norteamericano; Cuba estuvo siempre junto a los palestinos y jamás dudó acerca de cuál era el lado correcto en el conflicto árabe-israelí; Cuba fue decisiva, según Nelson Mandela, para redefinir el mapa sociopolítico del sur del continente africano y acabar con el apartheid. Países como Brasil, México, Argentina, con economías, territorios y poblaciones más grandes, jamás lograron ejercer tal gravitación en los asuntos mundiales. Pero Cuba tenía a Fidel …
Martiano y también bolivariano: para Fidel la unidad de América Latina y, más aún, la de los pueblos y naciones del por entonces llamado Tercer Mundo, era esencial. Por eso crea la Tricontinental en Enero de 1966, para apoyar y coordinar las luchas de liberación nacional en África, Asia y América Latina y el Caribe. Sabía, como pocos, que la unidad era imprescindible para contener y derrotar al imperialismo norteamericano. Que en su dispersión nuestros pueblos eran víctimas indefensas del despotismo de Estados Unidos, y que era urgente e imprescindible retomar los iniciativas propuestas por Simón Bolívar en el Congreso Anfictiónico de 1826, ya anticipadas en su célebre Carta de Jamaica de 1815. En línea con esas ideas Fidel fue el gran estratega del proceso de creciente integración supranacional que comienza a germinar en Nuestra América desde finales del siglo pasado, cuando encontró en la figura de Hugo Chávez Frías el mariscal de campo que necesitaba para materializar sus ideas. La colaboración entre estos dos gigantes de Nuestra América abrió las puertas a un inédito proceso de cambios y transformaciones que dio por tierra con el más importante proyecto económico y geopolítico que el imperio había elaborado para el hemisferio: el ALCA.
Estratega militar, político pero también intelectual. Raro caso de un jefe de estado siempre dispuesto a escuchar y a debatir, y que jamás incurrió en la soberbia que tan a menudo obnubila el entendimiento de los líderes. Tuve la inmensa fortuna de asistir a un intenso pero respetuoso intercambio de ideas entre Fidel y Noam Chomsky acerca de la crisis de los misiles de Octubre de 1962 o de la Operación Mangosta, y en ningún momento el anfitrión prestó oídos sordos a lo que decía el visitante norteamericano. Una imagen imborrable es la de Fidel participando en numerosos eventos escenificados en Cuba –sean los encuentros sobre la Globalización organizados por la ANEC; los de la Oficina de Estudios Martianos o la Asamblea de CLACSO en Octubre del 2003- y sentado en la primera fila de la platea, munido de un cuadernito y su lapicera, escuchando durante horas a los conferencistas y tomando cuidadosa nota de sus intervenciones. A veces pedía la palabra y asombraba al auditorio con una síntesis magistral de lo dicho en las cuatro horas previas, o sacando conclusiones sorprendentes que nadie había imaginado. Por eso le decía a su pueblo “no crean, lean”, fiel reflejo del respeto que sentía por la labor intelectual.
Al igual que Chávez, Fidel un hombre cultísimo y un lector insaciable. Su pasión por la información exacta y minuciosa era inagotable. Recuerdo que en una de las reuniones preparatorias de la Asamblea de Clacso del 2003 nos dijo: “recuerden que Dios no existe, pero está en los detalles” y nada, por insignificante que pareciera, debía ser librado al azar. En la Cumbre de la Tierra de Río (1992) advirtió ante el escepticismo o la sonrisa socarrona de sus mediocres colegas (Menem, Fujimori, Bush padre, Felipe González, etcétera) que la humanidad era “una especie en peligro” y que lo que hoy llamamos cambio climático constituía una amenaza mortal. Como un águila que vuela alto y ve lejos advirtió veinte años antes que los demás la gravedad de un problema que hoy está en la boca de cualquiera.
Fidel ha muerto, pero su legado –como el del Che y el de Chávez- vivirá para siempre. Su exhortación a la unidad, a la solidaridad, al internacionalismo antiimperialista; su reivindicación del socialismo, de Martí, su creativa apropiación del marxismo y de la tradición leninista; su advertencia de que la osadía de los pueblos que quieren crear un mundo nuevo inevitablemente será castigada por la derecha con un atroz escarmiento y que para evitar tan fatídico desenlace es imprescindible concretar sin demora las tareas fundamentales de la revolución, todo esto, en suma, constituye un acervo esencial para el futuro de las luchas emancipatorias de nuestros pueblos.
Atilio Borón
Blog marxista destinado a la lucha por una nueva sociedad fraterna y solidaria, sin ningún tipo de opresión social o nacional. Integrante del Colectivo Avanzar por la Unidad del Pueblo de Argentina.
domingo, noviembre 27, 2016
Lo que dijo Fidel del Che vale para él mismo

En este triste momento recordemos lo que dijo Martí: “No es que los hombres hagan pueblos, sino que los pueblos en su hora de génesis suelen ponerse vibrantes y triunfantes, en un hombre.”
Y las palabras de Fidel sobre el Che el 18 de octubre de 1967, son a su vez aplicables a Fidel:
La muerte del Che —como decíamos hace unos días— es un golpe duro, es un golpe tremendo para el movimiento revolucionario, en cuanto le priva sin duda de ninguna clase de su jefe más experimentado y capaz.
Pero se equivocan los que cantan victoria. Se equivocan los que creen que su muerte es la derrota de sus ideas, la derrota de sus tácticas, la derrota de sus concepciones guerrilleras, la derrota de sus tesis. Porque aquel hombre que cayó como hombre mortal, como hombre que se exponía muchas veces a las balas, como militar, como jefe, es mil veces más capaz que aquellos que con un golpe de suerte lo mataron.
Sin embargo, ¿cómo tienen los revolucionarios que afrontar ese golpe adverso? ¿Cómo tienen que afrontar esa pérdida? ¿Cuál sería la opinión del Che si tuviese que emitir un juicio sobre este particular? Esa opinión la dijo, esa opinión la expresó con toda claridad, cuando escribió en su mensaje a la conferencia de solidaridad de los pueblos de Asia, Africa y América Latina que si en cualquier parte le sorprendía la muerte, bienvenida fuera siempre que ese, su grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo, y otra mano se extienda para empuñar el arma.
Y ese, su grito de guerra, llegará no a un oído receptivo, ¡llegará a millones de oídos receptivos! Y no una mano, sino que ¡millones de manos, inspiradas en su ejemplo, se extenderán para empuñar las armas!
Nuevos jefes surgirán. Y los hombres, los oídos receptivos y las manos que se extiendan, necesitarán jefes que surgirán de las filas del pueblo, como han surgido los jefes en todas las revoluciones.
No contarán esas manos con un jefe ya de la experiencia extraordinaria, de la enorme capacidad del Che. Esos jefes se formarán en el proceso de la lucha, esos jefes surgirán del seno de los millones de oídos receptivos, de las millones de manos que, más tarde o más temprano, se extenderán para empuñar las armas.
No es que consideremos que en el orden práctico de la lucha revolucionaria su muerte haya de tener una inmediata repercusión, que en el orden práctico del desarrollo de la lucha su muerte pueda tener una repercusión inmediata. Pero es que el Che, cuando empuñó de nuevo las armas, no estaba pensando en una victoria inmediata, no estaba pensando en un triunfo rápido frente a las fuerzas de las oligarquías y del imperialismo. Su mente de combatiente experimentado estaba preparada para una lucha prolongada de 5, de 10, de 15, de 20 años si fuera necesario. ¡El estaba dispuesto a luchar cinco, diez, quince, veinte años, toda la vida si fuese necesario!
Y es con esa perspectiva en el tiempo en que su muerte, en que su ejemplo —que es lo que debemos decir—, tendrá una repercusión tremenda, tendrá una fuerza invencible.
Su capacidad como jefe y su experiencia en vano tratan de negarlas quienes se aferran al golpe de fortuna. Che era un jefe militar extraordinariamente capaz. Pero cuando nosotros recordamos al Che, cuando nosotros pensamos en el Che, no estamos pensando fundamentalmente en sus virtudes militares. ¡No! La guerra es un medio y no un fin, la guerra es un instrumento de los revolucionarios. ¡Lo importante es la revolución, lo importante es la causa revolucionaria, las ideas revolucionarias, los objetivos revolucionarios, los sentimientos revolucionarios, las virtudes revolucionarias!
Y es en ese campo, en el campo de las ideas, en el campo de los sentimientos, en el campo de las virtudes revolucionarias, en el campo de la inteligencia, aparte de sus virtudes militares, donde nosotros sentimos la tremenda pérdida que para el movimiento revolucionario ha significado su muerte.
Porque Che reunía, en su extraordinaria personalidad, virtudes que rara vez aparecen juntas. El descolló como hombre de acción insuperable, pero Che no solo era un hombre de acción insuperable: Che era un hombre de pensamiento profundo, de inteligencia visionaria, un hombre de profunda cultura. Es decir que reunía en su persona al hombre de ideas y al hombre de acción.
Pero no es que reuniera esa doble característica de ser hombre de ideas, y de ideas profundas, la de ser hombre de acción, sino que Che reunía como revolucionario las virtudes que pueden definirse como la más cabal expresión de las virtudes de un revolucionario: hombre íntegro a carta cabal, hombre de honradez suprema, de sinceridad absoluta, hombre de vida estoica y espartana, hombre a quien prácticamente en su conducta no se le puede encontrar una sola mancha. Constituyó por sus virtudes lo que puede llamarse un verdadero modelo de revolucionario.
Suele, a la hora de la muerte de los hombres, hacerse discursos, suele destacarse virtudes, pero pocas veces como en esta ocasión se puede decir con más justicia, con más exactitud de un hombre lo que decimos del Che: ¡Que constituyó un verdadero ejemplo de virtudes revolucionarias!
Pero además añadía otra cualidad, que no es una cualidad del intelecto, que no es una cualidad de la voluntad, que no es una cualidad derivada de la experiencia, de la lucha, sino una cualidad del corazón, ¡porque era un hombre extraordinariamente humano, extraordinariamente sensible!
Por eso decimos, cuando pensamos en su vida, cuando pensamos en su conducta, que constituyó el caso singular de un hombre rarísimo en cuanto fue capaz de conjugar en su personalidad no solo las características de hombre de acción, sino también de hombre de pensamiento, de hombre de inmaculadas virtudes revolucionarias y de extraordinaria sensibilidad humana, unidas a un carácter de hierro, a una voluntad de acero, a una tenacidad indomable.
Y por eso le ha legado a las generaciones futuras no solo su experiencia, sus conocimientos como soldado destacado, sino que a la vez las obras de su inteligencia. Escribía con la virtuosidad de un clásico de la lengua. Sus narraciones de la guerra son insuperables. La profundidad de su pensamiento es impresionante. Nunca escribió sobre nada absolutamente que no lo hiciese con extraordinaria seriedad, con extraordinaria profundidad; y algunos de sus escritos no dudamos de que pasarán a la posteridad como documentos clásicos del pensamiento revolucionario.
Y así, como fruto de esa inteligencia vigorosa y profunda, nos dejó infinidad de recuerdos, infinidad de relatos que, sin su trabajo, sin su esfuerzo, habrían podido tal vez olvidarse para siempre.
Trabajador infatigable, en los años que estuvo al servicio de nuestra patria no conoció un solo día de descanso. Fueron muchas las responsabilidades que se le asignaron: como Presidente del Banco Nacional, como director de la Junta de Planificación, como Ministro de Industrias, como Comandante de regiones militares, como jefe de delegaciones de tipo político, o de tipo económico, o de tipo fraternal.
Su inteligencia multifacética era capaz de emprender con el máximo de seguridad cualquier tarea en cualquier orden, en cualquier sentido. Y así, representó de manera brillante a nuestra patria en numerosas conferencias internacionales, de la misma manera que dirigió brillantemente a los soldados en el combate, de la misma manera que fue un modelo de trabajador al frente de cualesquiera de las instituciones que se le asignaron, ¡y para él no hubo días de descanso, para él no hubo horas de descanso! Y si mirábamos para las ventanas de sus oficinas, permanecían las luces encendidas hasta altas horas de la noche, estudiando, o mejor dicho, trabajando o estudiando. Porque era un estudioso de todos los problemas, era un lector infatigable. Su sed de abarcar conocimientos humanos era prácticamente insaciable, y las horas que le arrebataba al sueño las dedicaba al estudio; y los días reglamentarios de descanso los dedicaba al trabajo voluntario.
Fue él el inspirador y el máximo impulsor de ese trabajo que hoy es actividad de cientos de miles de personas en todo el país, el impulsor de esa actividad que cada día cobra en las masas de nuestro pueblo mayor fuerza.
Y como revolucionario, como revolucionario comunista, verdaderamente comunista, tenía una infinita fe en los valores morales, tenía una infinita fe en la conciencia de los hombres. Y debemos decir que en su concepción vio con absoluta claridad en los resortes morales la palanca fundamental de la construcción del comunismo en la sociedad humana.
Muchas cosas pensó, desarrolló y escribió. Y hay algo que debe decirse un día como hoy, y es que los escritos del Che, el pensamiento político y revolucionario del Che tendrán un valor permanente en el proceso revolucionario cubano y en el proceso revolucionario en América Latina. Y no dudamos que el valor de sus ideas, de sus ideas tanto como hombre de acción, como hombre de pensamiento, como hombre de acrisoladas virtudes morales, como hombre de insuperable sensibilidad humana, como hombre de conducta intachable, tienen y tendrán un valor universal.
Los imperialistas cantan voces de triunfo ante el hecho del guerrillero muerto en combate; los imperialistas cantan el triunfo frente al golpe de fortuna que los llevó a eliminar tan formidable hombre de acción. Pero los imperialistas tal vez ignoran o pretenden ignorar que el carácter de hombre de acción era una de las tantas facetas de la personalidad de ese combatiente. Y que si de dolor se trata, a nosotros nos duele no solo lo que se haya perdido como hombre de acción, nos duele lo que se ha perdido como hombre virtuoso, nos duele lo que se ha perdido como hombre de exquisita sensibilidad humana y nos duele la inteligencia que se ha perdido. Nos duele pensar que tenía solo 39 años en el momento de su muerte, nos duele pensar cuántos frutos de esa inteligencia y de esa experiencia que se desarrollaba cada vez más hemos perdido la oportunidad de percibir.
Nosotros tenemos idea de la dimensión de la pérdida para el movimiento revolucionario. Pero, sin embargo, ahí es donde está el lado débil del enemigo imperialista: creer que con el hombre físico ha liquidado su pensamiento, creer que con el hombre físico ha liquidado sus ideas, creer que con el hombre físico ha liquidado sus virtudes, creer que con el hombre físico ha liquidado su ejemplo.
Nelson P Valdés
sábado, noviembre 26, 2016
El Fidel que conocí
Fidel ha muerto, pero es inmortal. Pocos hombres conocieron la gloria de entrar vivos en la leyenda y en la historia. Fidel es uno de ellos. Perteneció a esa generación de insurgentes míticos – Nelson Mandela, Patrice Lumumba, Amilcar Cabral, Che Guevara, Camilo Torres, Turcios Lima, Ahmed Ben Barka – que, persiguiendo un ideal de justicia, se lanzaron, en los años 1950, a la acción política con la ambición y la esperanza de cambiar un mundo de desigualdades y de discriminaciones, marcado por el comienzo de la guerra fría entre la Unión Soviética y Estados Unidos.
En aquella época, en más de la mitad del planeta, en Vietnam, en Argelia, en Guinea-Bissau, los pueblos oprimidos se sublevaban. La humanidad aún estaba entonces, en gran parte, sometida a la infamia de la colonización. Casi toda África y buena porción de Asia se encontraban todavía dominadas, avasalladas por los viejos imperios occidentales. Mientras las naciones de América latina, independientes en teoría desde hacía siglo y medio, seguían explotadas por privilegiadas minorías, sometidas a la discriminación social y étnica, y a menudo marcadas por dictaduras cruentas, amparadas por Washington.
Fidel soportó la embestida de nada menos que diez presidentes estadounidenses (Eisenhower, Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush padre, Clinton y Bush hijo). Tuvo relaciones con los principales líderes que marcaron el mundo después de la Segunda Guerra mundial (Nehru, Nasser, Tito, Jrushov, Olaf Palme, Ben Bella, Boumedienne, Arafat, Indira Gandhi, Salvador Allende, Brezhnev, Gorbachov, François Mitterrand, Juan Pablo II, el rey Juan Carlos, etc.). Y conoció a algunos de los principales intelectuales y artistas de su tiempo (Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Arthur Miller, Pablo Neruda, Jorge Amado, Rafael Alberti, Guayas amín, Cartier-Bresson, José Saramago, Gabriel García Márquez, Eduardo Galeano, Noam Chomsky, etc.).
Bajo su dirección, su pequeño país (100 000 km2, 11 millones de habitantes) pudo conducir una política de gran potencia a escala mundial, echando hasta un pulso con Estados Unidos cuyos dirigentes no consiguieron derribarlo, ni eliminarlo, ni siquiera modificar el rumbo de la Revolución cubana. Y finalmente, en diciembre de 2014, tuvieron que admitir el fracaso de sus políticas anticubanas, su derrota diplomática e iniciar un proceso de normalización que implicaba el respeto del sistema político cubano.
En octubre de 1962, la Tercera Guerra Mundial estuvo a punto de estallar a causa de la actitud del gobierno de Estados Unidos que protestaba contra la instalación de misiles nucleares soviéticos en Cuba. Cuya función era, sobre todo, impedir otro desembarco militar como el de Playa Girón (bahía de Cochinos) u otro directamente realizado por las fuerzas armadas estadounidenses para derrocar a la revolución cubana.
Desde hace más de 50 años, Washington (a pesar del restablecimiento de relaciones diplomáticas) le impone a Cuba un devastador embargo comercial -reforzado en los años 1990 por las leyes Helms-Burton y Torricelli- que obstaculiza su desarrollo económico normal. Con consecuencias trágicas para sus habitantes. Washington sigue conduciendo además una guerra ideológica y mediática permanente contra La Habana a través de las potentes Radio “Martí” y TV “Martí”, instaladas en La Florida para inundar a Cuba de propaganda como en los peores tiempos de la guerra fría.
Por otra parte, varias organizaciones terroristas – Alpha 66 y Omega 7 – hostiles al régimen cubano, tienen su sede en La Florida donde poseen campos de entrenamiento, y desde donde enviaron regularmente, con la complicidad pasiva de las autoridades estadounidenses, comandos armados para cometer atentados. Cuba es uno de los países que más víctimas ha tenido (unos 3 500 muertos) y que más ha sufrido del terrorismo en los últimos 60 años.
Ante tanto y tan permanente ataque, las autoridades cubanas han preconizado, en el ámbito interior, la unión a ultranza. Y han aplicado a su manera el viejo lema de San Ignacio de Loyola: “En una fortaleza asediada, toda disidencia es traición.” Pero nunca hubo, hasta la muerte de Fidel, ningún culto de la personalidad. Ni retrato oficial, ni estatua, ni sello, ni moneda, ni calle, ni edificio, ni monumento con el nombre o la figura de Fidel, ni de ninguno de los líderes vivos de la Revolución.
Cuba, pequeño país apegado a su soberanía, obtuvo bajo la dirección de Fidel Castro, a pesar del hostigamiento exterior permanente, resultados excepcionales en materia de desarrollo humano: abolición del racismo, emancipación de la mujer, erradicación del analfabetismo, reducción drástica de la mortalidad infantil, elevación del nivel cultural general… En cuestión de educación, de salud, de investigación médica y de deporte, Cuba ha obtenido niveles que la sitúan en el grupo de naciones más eficientes.
Su diplomacia sigue siendo una de las más activas del mundo. La Habana, en los años 1960 y 1970, apoyó el combate de las guerrillas en muchos países de América Central (El Salvador, Guatemala, Nicaragua) y del Sur (Colombia, Venezuela, Bolivia, Argentina). Las fuerzas armadas cubanas han participado en campañas militares de gran envergadura, en particular en las guerras de Etiopía y de Angola. Su intervención en este último país se tradujo por la derrota de las divisiones de élite de la Republica de África del Sur, lo cual aceleró de manera indiscutible la caída del régimen racista del apartheid.
La Revolución cubana, de la cual Fidel Castro era el inspirador, el teórico y el líder, sigue siendo hoy, gracias a sus éxitos y a pesar de sus carencias, una referencia importante para millones de desheredados del planeta. Aquí o allá, en América latina y en otras partes del mundo, mujeres y hombres protestan, luchan y a veces mueren para intentar establecer regímenes inspirados por el modelo cubano.
La caída del muro de Berlín en 1989, la desaparición de la Unión soviética en 1991 y el fracaso histórico del socialismo de Estado no modificaron el sueño de Fidel Castro de instaurar en Cuba una sociedad de nuevo tipo, más justa, más sana, mejor educada, sin privatizaciones ni discriminaciones de ningún tipo, y con una cultura global total.
Hasta la víspera de su fallecimiento a los 90 años, seguía movilizado en defensa de la ecología y del medio ambiente, y contra la globalización neoliberal, seguía en la trinchera, en primera línea, conduciendo la batalla por las ideas en las que creía y a las cuales nada ni nadie le hizo renunciar.
En el panteón mundial consagrado a aquellos que con más empeño lucharon por la justicia social y que más solidaridad derrocharon en favor de los oprimidos de la Tierra, Fidel Castro – le guste o no a sus detractores – tiene un lugar reservado.
Lo conocí en 1975 y conversé con él en múltiples ocasiones, pero, durante mucho tiempo, en circunstancias siempre muy profesionales y muy precisas, con ocasión de reportajes en la isla o la participación en algún congreso o algún evento. Cuando decidimos hacer el libro “Fidel Castro. Biografía a dos voces” (o “Cien horas con Fidel”), me invitó a acompañarlo durante días en diversos recorridos. Tanto por Cuba (Santiago, Holguín, La Habana) como por el extranjero (Ecuador). En coche, en avión, caminando, almorzando o cenando, conversamos largos. Sin grabadora. De todos los temas posibles, de las noticias del día, de sus experiencias pasadas y de sus preocupaciones presentes. Que yo reconstruía luego, de memoria, en mis cuadernos. Luego, durante tres años, nos vimos muy frecuentemente, al menos varios días, una vez por trimestre.
Descubrí así un Fidel íntimo. Casi tímido. Muy educado. Escuchando con atención a cada interlocutor. Siempre atento a los demás, y en particular a sus colaboradores. Nunca le oí una palabra más alta que la otra. Nunca una orden. Con modales y gestos de una cortesía de antaño. Todo un caballero. Con un alto sentido del pundonor. Que vive, por lo que pude apreciar, de manera espartana. Mobiliario austero, comida sana y frugal. Modo de vida de monje-soldado.
Su jornada de trabajo se solía terminar a las seis o las siete de la madrugada, cuando despuntaba el día. Más de una vez interrumpió nuestra conversación a las dos o las tres de la madrugada porque aún debía participar en unas “reuniones importantes”… Dormía sólo cuatro horas, más, de vez en cuando, una o dos horas en cualquier momento del día.
Pero era también un gran madrugador. E incansable. Viajes, desplazamientos, reuniones se encadenaban sin tregua. A un ritmo insólito. Sus asistentes – todos jóvenes y brillantes de unos 30 años – estaban, al final del día, exhaustos. Se dormían de pie. Agotados. Incapaces de seguir el ritmo de ese infatigable gigante.
Fidel reclamaba notas, informes, cables, noticias, estadísticas, resúmenes de emisiones de televisión o de radio, llamadas telefónicas… No paraba de pensar, de cavilar. Siempre alerta, siempre en acción, siempre a la cabeza de un pequeño Estado mayor – el que constituían sus asistentes y ayudantes – librando una batalla nueva. Siempre con ideas. Pensando lo impensable. Imaginando lo inimaginable. Con un atrevimiento mental espectacular.
Una vez definido un proyecto. Ningún obstáculo lo detenía. Su realización iba de sí. “La intendencia seguirá” decía Napoleón. Fidel igual. Su entusiasmo arrastraba la adhesión. Levantaba las voluntades. Como un fenómeno casi de magia, se veían las ideas materializarse, hacerse hechos palpables, cosas, acontecimientos.
Su capacidad retórica, tantas veces descrita, era prodigiosa. Fenomenal. No hablo de sus discursos públicos, bien conocidos. Sino de una simple conversación de sobremesa. Fidel era un torrente de palabras. Una avalancha. Que acompañaba la prodigiosa gestualidad de sus finas manos.
La gustaba la precisión, la exactitud, la puntualidad. Con él, nada de aproximaciones. Una memoria portentosa, de una precisión insólita. Apabullante. Tan rica que hasta parecía a veces impedirle pensar de manera sintética. Su pensamiento era arborescente. Todo se encadenaba. Todo tenía que ver con todo. Digresiones constantes. Paréntesis permanentes. El desarrollo de un tema le conducía, por asociación, por recuerdo de tal detalle, de tal situación o de tal personaje, a evocar un tema paralelo, y otro, y otro, y otro. Alejándose así del tema central. A tal punto que el interlocutor temía, un instante, que hubiese perdido el hilo. Pero desandaba luego lo andado, y volvía a retomar, con sorprendente soltura, la idea principal.
En ningún momento, a lo largo de más de cien horas de conversaciones, Fidel puso un límite cualquiera a las cuestiones a abordar. Como intelectual que era, y de un calibre considerable, no le temía al debate. Al contrario, lo requería, lo estimulaba. Siempre dispuesto a litigar con quien sea. Con mucho respeto hacia el otro. Con mucho cuidado. Y era un discutidor y un polemista temible. Con argumentos a espuertas. A quien solo repugnaban la mala fe y el odio.
Ignacio Ramonet
Fidel Castro, eterno héroe de los desheredados

Personaje controvertido en Occidente, donde es fuertemente criticado, Fidel Castro es admirado en cambio por los pueblos de América Latina y del Tercer Mundo, que lo consideran un símbolo de la resistencia a la opresión y un defensor de la aspiración de los países del Sur a la independencia, a la soberanía y a la autodeterminación. Rebelde mítico que entró en vida en el Panteón de los grandes libertadores del continente americano, el antiguo guerrillero de la Sierra Maestra ha visto su prestigio superar fronteras continentales para convertirse en el arquetipo del antiimperialismo del siglo XX y el vector de un mensaje universal de emancipación.
Los medios occidentales, por sus crispaciones ideológicas y una condescendencia obvia hacia los pueblos del Sur, no han logrado entender la importancia histórica de Fidel Castro para Cuba, América Latina y el Tercer Mundo. Desde José Martí, el héroe nacional cubano, ningún otro personaje ha simbolizado con tanta fuerza las aspiraciones del pueblo cubano a la soberanía nacional, a la independencia económica y a la justicia social.
Fidel Castro es un símbolo de orgullo, de dignidad, de resistencia y de lealtad a los principios y su prestigio ha superado las fronteras de su tierra natal para irradiar el mundo. El líder histórico de la Revolución Cubana tomó las armas a favor de los oprimidos y reivindicó sus derechos a una vida decente. Procedente de una de las familias más adineradas del país, renunció a todos sus privilegios de clase para defender a los sin voces, abandonados a su suerte e ignorados por los pudientes.
Fidel Castro dispone de una legitimidad histórica. Armas en mano luchó contra la sangrienta dictadura de Fulgencio Batista durante el ataque al cuartel Moncada en 1953 y durante la insurrección en la Sierra Maestra de diciembre de 1956 a diciembre de 1958. Triunfó contra un régimen militar brutal dotado de un impresionante poder de fuego y apoyado por Estados Unidos. En un contexto de hostilidad extrema ha realizado el sueño de José Martí de una Cuba independiente y soberana y ha guiado a su pueblo en el camino de la emancipación plena y definitiva oponiendo una resistencia a toda prueba frente a las pretensiones hegemónicas de Washington.
Fidel Castro también dispone de una legitimidad constitucional. Cada uno tiene derecho a pensar lo que quiera sobre el sistema electoral cubano pero fue elegido, cada cinco años, de 1976 a 2006. Antes de esa fecha sólo era primer ministro y no presidente de la República. En efecto, contrariamente a una idea preconcebida, Cuba ha tenido a no menos de cuatro presidentes de la República desde 1959: Manuel Urrutia de enero de 1959 a julio de 1959, Osvaldo Dorticós de julio de 1959 a 1975, Fidel Castro de 1976 a 2006 y Raúl Castro desde 2006, cuyo gobierno terminará en 2018 tras la reforma constitucional que limita el número de mandatos a dos.
Ningún dirigente puede permanecer a la cabeza de un país durante treinta años, en un contexto de guerra larvada con Estados Unidos, sin un apoyo mayoritario del pueblo. Obviamente, como en toda sociedad, existen insatisfechos, críticos y decepcionados. La Revolución Cubana, obra de mujeres y hombres, es por definición imperfecta y jamás ha tenido la pretensión de erigirse en ejemplo. Pero la inmensa mayoría de los cubanos tiene mucho respeto hacia Fidel Castro y jamás ha puesto en tela de juicio sus nobles intenciones. Estados Unidos siempre se ha mostrado muy lúcido al respecto. Así, el 6 de abril de 1960, Lester D. Mallory, subsecretario adjunto de Estado para los Asuntos Interamericanos, recordó en un memorándum a Roy Rubottom Jr., entonces subsecretario de Estado para los Asuntos Interamericanos, el prestigio del líder cubano: “La mayoría de los cubanos apoya a Castro. No hay oposición política eficaz […]. El único medio posible para aniquilar el apoyo interno [al gobierno] es provocar el desencanto y el desaliento por la insatisfacción económica y la penuria”. Washington siguió ese consejo y dio prueba de una hostilidad encarnizada contra los cubanos imponiendo sanciones económicas sumamente severas que duran hasta hoy. Pero la empresa no ha sido coronada de éxito. En efecto, cerca de medio siglo después, la popularidad de Fidel Castro sigue viva. Es lo que ha podido constatar Jonathan D. Farrar, entonces jefe de la diplomacia estadounidense en La Habana quien no ha dejado de enfatizar “la admiración personal significativa para Fidel” por parte de los cubanos, recordando que “sería un error subestimar […] el apoyo del cual dispone el gobierno, particularmente entre las comunidades populares y los estudiantes”.
Tres facetas caracterizan al personaje de Fidel Castro. En primer lugar es el arquitecto de la soberanía nacional que ha realizado el sueño del Apóstol y Héroe Nacional José Martí de una Cuba independiente y ha devuelto su dignidad al pueblo de la Isla. Después es el reformador social que se ha ubicado al lado de los humildes y los humillados creando una de las sociedades menos injustas del Tercer Mundo. Finalmente es el internacionalista que ha tendido una mano generosa a los pueblos necesitados y que ha ubicado la solidaridad y la integración en el centro de la política exterior de Cuba.
Salim Lamrani
Hasta Siempre, Comandante
"Hoy 25 de noviembre, a las 10:29 horas de la noche falleció el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz. En cumplimiento a la voluntad expresa del Compañero Fidel, sus restos serán cremados. En las primeras horas de mañana sábado 26, la comisión organizadora de los funerales, brindará a nuestro pueblo una información detallada sobre la organización del Homenaje póstumo que se le tributará al fundador de la Revolución Cubana. ¡Hasta la victoria siempre!" #HastaSiempreComandante
La muerte de Fidel Castro y la encrucijada cubana

Ha muerto el líder del acontecimiento político más importante del siglo XX latinoamericano: la Revolución Cubana, por la cual toda una generación de jóvenes siguió las banderas del socialismo. El fallecimiento de Fidel Castro se produce en un momento crucial de la revolución en Cuba y en América Latina
Cuando fue juzgado después del asalto al cuartel Moncada en 1953, Fidel Castro transformó ese estrado judicial en una tribuna política para producir su famoso alegato: “La historia me absolverá”, todo un programa político que tenía su eje en la convocatoria a elecciones libres y en la vigencia de la Constitución demo-burguesa de 1940, que abrió el periodo de los gobiernos llamados “legítimos” (Ramón Grau San Martín y Carlos Prío Socarrás) hasta el golpe de Fulgencio Batista en marzo de 1952.
Consumada la revolución el 1° de enero de 1959, la jefatura guerrillera en el poder intentó ejecutar aquel programa: estableció un acuerdo con partidos burgueses opositores a la dictadura de Batista y nombró presidente a Manuel Urrutia, representante de aquella coalición. El 8 de enero una maniobra política quiso imponer en el gobierno a una junta militar, pero Castro y su Movimiento 26 de julio convocaron a la huelga general para derrotarla.
Más tarde, cuando Urrutia expulsó a Fidel del mando militar, una movilización obrera y campesina lo repuso en el cargo y el presidente debió renunciar. Se quebró la coalición con la burguesía y se decretó la expropiación de los emporios azucareros, muchos en manos de pulpos norteamericanos. Esto es: cuando los objetivos democrático burgueses que perseguía el movimiento revolucionario se demostraron de cumplimiento imposible si no se les quitaba a la burguesía y a los latifundistas su poder económico y político, la dirección cubana tuvo el mérito histórico de avanzar audazmente por ese camino, el de barrer a todo el antiguo poder estatal. En enero de 1961, después de que Castro personalmente comandara las milicias que rechazaron la invasión de exiliados (financiados, entrenados y armados por la CIA) en Bahía de los Cochinos, el gobierno cubano proclamó públicamente el carácter “socialista” de la revolución.
Así, los aliados democráticos del M26 se van del gobierno o son expulsados, terminan en el exilio. La revolución entra en crisis con sus postulados originales y, mientras echa del gobierno a los partidos burgueses y expropia a los latifundistas, prohíbe elecciones libres en los sindicatos e impide cualquier desarrollo independiente de las organizaciones obreras y del proletariado mismo. El poder exclusivo del M26 deriva en el poder personal de Castro y se instaura así un bonapartismo sui generis. Poco después, los reveses económicos empujarían a Castro a refugiarse en la burocracia contrarrevolucionaria del Kremlin; es más: el Partido Comunista, que se había opuesto a la revolución porque se contradecía con el equilibrio político acordado por Moscú con las potencias imperialistas, pasó a formar parte decisiva del gobierno y el Movimiento 26 de Julio tomó el nombre del partido estalinista.
Desde entonces, y particularmente a partir del fracaso de la experiencia foquista del Che Guevara, Castro se empeñaría en evitar que otros siguieran el camino cubano. Respaldó la “vía pacífica” al socialismo propugnada por Salvador Allende en Chile (1970-1973) y luego, producida la revolución nicaragüense en 1979, señaló con énfasis que Nicaragua no tenía por qué hacer como él mismo había hecho en Cuba, de modo que el sandinismo no expropió a burgueses ni a terratenientes y reconstituyó el ejército regular destruido por la revolución.
En sus últimos años de gobierno efectivo, Castro respaldó a gobiernos nacionalistas como los de Hugo Chávez y Evo Morales, e incluso al de los Kirchner. Una manera de desandar el camino de Cuba en 1959-61.
La encrucijada
Fidel Castro acompañó los acuerdos del gobierno cubano con Barack Obama, si bien en algún momento dejó caer alguna observación crítica (“no necesitamos que el imperio nos regale nada”), acuerdos que ahora entran en nueva crisis por la victoria de Donald Trump. Debe subrayarse, en ese punto, que Obama no levantó el bloqueo; apenas lo moderó, y con cuentagotas.
Este proceso se desenvuelve, además, cuando la bancarrota capitalista empeora en extremo las condiciones económicas de Cuba. Una reconversión capitalista en la isla revolucionaria produciría una situación explosiva por el grado de miseria que acarrearía. Por otra parte, la economía cubana está deteriorada gravemente en sus centros neurálgicos: la producción azucarera, por citar un caso, se ha derrumbado de 8 millones de toneladas en la década de 1990 a poco más de 1 millón en la actualidad. La entrega de tierras en propiedad a campesinos y cooperativas encuentra también obstáculos severos en el atraso agrario del país.
En términos políticos, la autoridad de Fidel, perdida en la práctica desde que su salud lo obligó a retirarse del gobierno, se pierde ahora hasta en su sentido simbólico. La crisis del Estado cubano deberá necesariamente apurar la transición política, que finalmente se decidirá en el terreno de la lucha de clases dentro del país y, sobre todo, en el plano internacional.
En definitiva, el de Cuba es un proceso abierto. Junto a las tendencias restauradoras se desenvuelve otra, opuesta al régimen burocrático y favorable a la democracia obrera, a la defensa de las conquistas de la revolución, a la libertad de organización con ese fin. Las masas cubanas son conscientes de que se aproxima el momento del desenlace: Fidel ha muerto y Raúl está también ante el límite intraspasable de la naturaleza. La crisis mundial pone a los trabajadores cubanos ante ajustes similares a los que sufren sus compañeros de todo el mundo. La revolución latinoamericana bien puede recomenzar por la gloriosa Cuba.
Por último, se debe subrayar lo obvio: es un momento de congoja. Los revolucionarios nunca han sido indiferentes al dolor de un pueblo ante la pérdida de sus grandes líderes, y más aún cuando se trata del jefe de una revolución que cambió la historia latinoamericana.
Alejandro Guerrero
Fallece el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro

El líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, falleció en la noche de este viernes a la edad de 90 años.
La lamentable noticia fue dada a conocer por el presidente Raúl Castro, a través de una alocución televisiva en cadena nacional. El jefe de Estado explicó que el cuerpo del líder histórico de la Revolución cubana será cremado atendiendo a su propia voluntad.
El mandatario agregó que en las próximas horas se anunciará cómo se realizarán las exequias.
Esta fue la bitácora de fotos publicada en 2014 cuando Fidel Castro cumplió 88 años.
"Luchar por una utopía es en parte construirla”
Fidel, el hombre, ha muerto, pero aquel polémico personaje que derrocó una dictadura, cimentó un gobierno de izquierda en Cuba, luchó durante décadas contra la política exterior estadunidense y generó algunas veces repudio y encono, y otras simpatía, admiración e incluso culto a la personalidad, continuará vigente como uno de los líderes más recordados y analizados del siglo XX y parte del XXI.
El líder de la revolución cubana murió este 25 de noviembre a los 90 años en su amada Habana, aquélla que los recibió a él y a los combatientes de Sierra Maestra como libertadores, entre flores, banderas y campanadas un 8 de enero de 1959.
“Es mejor morir de pie que vivir de rodillas”
No fue a los 10 años cuando lo atacó una despiadada peritonitis. Ni en un enmarañado pantano, ni en un manglar de la sierra ante el fuego enemigo. Tampoco en las entradas y salidas del quirófano por diverticulitis en 2006, cuando casi a diario la prensa internacional lo daba por muerto. Mucho menos en uno de los 640 intentos fallidos de la CIA para asesinarlo.
Fidel Castro, la persona a la que más se ha intentado asesinar, según el propio libro de Guinness, y quien quizá tuvo una “tendencia a cortejar la muerte”, --de acuerdo con el periodista polaco Tad Szulc, uno de sus biógrafos-- alcanzó la novena década de vida, después de haber sobrevivido la guerrilla, los atentados y la enfermedad.
“Llegué a estar muerto” , le reveló a la periodista y directora de La Jornada, Carmen Lira, en una entrevista en 2010, al referirse a la grave crisis de salud a la que se enfrentó cuatro años antes y que lo llevó a delegar el poder en su hermano Raúl. “E stás ante una especie de re-su-ci-ta-do”, profirió con orgullo aquél que se había enfrentado ya tantas veces con la muerte.
Fidel, el hombre
El hombre, al que no cuesta trabajo imaginar con su icónica y copiosa barba, ataviado con un traje militar color verde olivo y una boina a la par --distintivo de su escalafón como comandante en jefe de la Fuerzas Armadas--, ha generado en el imaginario una doble imagen, en palabras de Szulc.
Por un lado, se le ha considerado como un “revolucionario romántico”, siempre provocador, con una brillantez inusitada y una imaginación desbordante; quien en 1958 liberó a Cuba de la dictadura de Fulgencio Batista, con la promesa de igualdad y prosperidad. El líder que se enfrentó durante más de medio siglo contra Estados Unidos, la mayor potencia de la época, y trabajó por construir una nación igualitaria y desarrollada.
Por el otro, se le califica como un dictador inflexible ideológicamente, que detentó el poder durante casi 50 años; como un servidor de la Unión Soviética, que cometió enormes errores en la política económica cubana e impidió el desarrollo de la isla, debido a la confrontación que mantuvo con EU y al consecuente bloqueo económico aplicado contra Cuba por décadas.
El político cubano no dio muchas entrevistas en vida; sin embargo, las suficientes para que periodistas y escritores delinearan al menos una parte de su personalidad.
“Fidel Castro no descansa”, concluyó la argentina Stella Calloni después de una charla que sostuvo con él en 2008, la cual transcurrió “como un río”. La periodista también resaltó el “deseo apasionado de saber” del revolucionario, así como su talante al escribir: “me dicen que es muy riguroso y revisa palabra por palabra, ajusta el lenguaje y es perfeccionista en extremo”.
El comandante de la revolución nicaragüense, Tomás Borge, autor del libro Un grano de maíz, donde plasmó una larga conversación con Fidel, lo describe como un hombre “de buen humor, hiperkinético” y “una persona muy reservada. Los cubanos no discuten normalmente su vida particular, sobre todo, por respeto”.
Mientras que Szulc, artífice de la biografía Fidel, un retrato crítico, consideró que el comandante era poseedor de una “complejísima personalidad”. Cerca de su sesenta aniversario, y al “filosofar sobre la vida” con el reportero, Castro le confesó que “creía firmemente que fue su destino natural el que le llevó, hacía bastante más de un cuarto de siglo, a escalar las alturas y alcanzar la cima del poder”.
El decano de la izquierda latinoamericana
En sus últimos años de vida, desde la grave enfermedad intestinal que padeció en 2006, Fidel apareció públicamente en contadas ocasiones; sobre todo en reuniones privadas con personalidades políticas, que quedaron consignadas en los medios de comunicación internacionales. En las fotografías, se observaba al líder repuesto, saludable, con su usual mirada vívida y curiosa, y ya no con su uniforme militar, sino con ropa deportiva.
Fidel, considerado el decano de la izquierda latinoamericana, recibió en La Habana durante la última década a líderes como los brasileños Luis Inacio Lula da Silva y Dilma Rousseff; los venezolanos Hugo Chávez y Nicolás Maduro; la argentina Cristina Fernández; el uruguayo José Mújica; la chilena Michelle Bachelet. Todos ellos considerados impulsores de lo que se conoce como “la nueva izquierda latinoamericana”.
En sus últimos años de vida, Castro también abrió las puertas de su hogar a personajes de otros ámbitos, como el futbolista argentino Diego Armando Maradona, el papa Benedicto XVI o el periodista franco-español Ignacio Ramonet (autor del libro de entrevistas Cien horas con Fidel), entre otros.
“Mucho por hacer todavía”
Cuando venció su revolución en 1958, Castro profirió un discurso durante su entrada triunfal a La Habana, en el que consideró aquel momento como “decisivo” en la historia de su país, ya que “la tiranía” fue derrocada. Sin embargo, reconoció que quedaba “mucho por hacer todavía” y llamó a sus conciudadanos a no engañarse “creyendo que en lo adelante todo será fácil”, ya que, por el contrario, en lo adelante todo será más difícil”.
Y así fue. Entre los méritos incuestionables de su mandato se cuenta la importante reducción del analfabetismo en la isla y la construcción de un sólido y avanzado sistema médico estatal, que ha generado investigación en medicina y biotecnología de trascendencia global, como el desarrollo de vacunas contra distintos tipos de cáncer y contra el VIH Sida.
En contraparte, lo más cuestionado ha sido su política económica, cuyos intentos de diversificación han fracasado, para enfocarse en el monocultivo de azúcar y el turismo, La economía cubana fue sostenida por la extinta URSS y posteriormente por la ayuda del venezolano Hugo Chávez, según considera le periodista polaco Szulc. Sin embargo, la situación comienza a cambiar con las extensas reformas implementadas por Raúl Castro desde 2011.
“Comes y te vas”
La estrecha relación entre Fidel Castro y nuestro país surgió cuando el 8 de julio de 1955 llegó a la Ciudad de México, para encontrarse con otros refugiados y su hermano Raúl en el departamento de la también cubana María Antonia González, donde más tarde conocería a su compañero de lucha Ernesto Guevara.
En México, el “muchacho barbudo” organizó una fuerza rebelde que tiempo después desembarcó en Cuba en forma de invasión armada, luchó una guerra de guerrillas en la Sierra Maestra y finalmente derrocó al gobierno dictatorial de Fulgencio Batista en 1958.
La relación bilateral México-Cuba transcurrió de una manera amistosa y de colaboración, bajo el principio de no intervención en asuntos internos de otros países. Hasta que la canciller del gobierno de Ernesto Zedillo (1994-2000), Rosario Green, se reunió en La Habana con un sector de la disidencia cubana, gesto que causó la molestia de Castro.
Vicente Fox (2000-2006) atizó la tensión cuando en 2002, con la célebre frase “comes y te vas”, pidió al líder cubano salir velozmente de una cumbre en Monterrey para no coincidir con el presidente estadunidense, George W. Bush. Tras el incidente, Castro calificó a Fox como “un vil traidor a la historia de su abnegado y combativo pueblo”.
Con el regreso del PRI al poder, la relación entre ambas naciones comenzó a normalizarse. En diciembre de 2013, México condonó el 70% de una deuda cubana de unos 500 millones de dólares. Mientras que el 29 de enero de 2014, Fidel Castro recibió al presidente mexicano Enrique Peña Nieto, quien refirió “una conversación muy cordial”, donde el cubano recordó “fundamentalmente lo que para él había sido la relación de México con Cuba y su paso por México”.
“No tenemos otra alternativa que soñar”
En vida, Fidel Castro llegó a temer “la muerte de sus sueños” más que la suya propia, según relata Tad Szulc. Hoy, tras el fallecimiento del hombre, es posible recordar las palabras del revolucionario cubano recogidas por Tomás Borge:
“No tenemos otra alternativa que soñar, seguir soñando, y soñar, además, con la esperanza de que ese mundo mejor tiene que ser realidad, y será realidad si luchamos por él. El hombre no puede renunciar nunca a los sueños, el hombre no puede renunciar nunca a las utopías. Es que luchar por una utopía es, en parte, construirla”.
Mariana Domínguez Batis
La Jornada
Fidel

Sus enemigos dicen que fue rey sin corona y que confundía la unidad con la unanimidad.
Y en eso sus enemigos tienen razón.
Sus enemigos dicen que si Napoleón hubiera tenido un diario como el «Granma», ningún francés se habría enterado del desastre de Waterloo.
Y en eso sus enemigos tienen razón.
Sus enemigos dicen que ejerció el poder hablando mucho y escuchando poco, porque estaba más acostumbrado a los ecos que a las voces.
Y en eso sus enemigos tienen razón.
Pero sus enemigos no dicen que no fue por posar para la Historia que puso el pecho a las balas cuando vino la invasión, que enfrentó a los huracanes de igual a igual, de huracán a huracán, que sobrevivió a seiscientos treinta y siete atentados, que su contagiosa energía fue decisiva para convertir una colonia en patria y que no fue por hechizo de Mandinga ni por milagro de Dios que esa nueva patria pudo sobrevivir a diez presidentes de los Estados Unidos, que tenían puesta la servilleta para almorzarla con cuchillo y tenedor.
Y sus enemigos no dicen que Cuba es un raro país que no compite en la Copa Mundial del Felpudo.
Y no dicen que esta revolución, crecida en el castigo, es lo que pudo ser y no lo que quiso ser. Ni dicen que en gran medida el muro entre el deseo y la realidad fue haciéndose más alto y más ancho gracias al bloqueo imperial, que ahogó el desarrollo de una democracia a la cubana, obligó a la militarización de la sociedad y otorgó a la burocracia, que para cada solución tiene un problema, las coartadas que necesita para justificarse y perpetuarse.
Y no dicen que a pesar de todos los pesares, a pesar de las agresiones de afuera y de las arbitrariedades de adentro, esta isla sufrida pero porfiadamente alegre ha generado la sociedad latinoamericana menos injusta.
Y sus enemigos no dicen que esa hazaña fue obra del sacrificio de su pueblo, pero también fue obra de la tozuda voluntad y el anticuado sentido del honor de este caballero que siempre se batió por los perdedores, como aquel famoso colega suyo de los campos de Castilla.
Eduardo Galeano
Tomado del libro "Espejos. Una historia casi universal"
viernes, noviembre 25, 2016
Nikolai Vavilov y el sueño de acabar con el hambre

Sus viajes para identificar el origen de las plantas cultivadas, su vida en la Rusia revolucionaria y su trágico final a manos de Stalin y Lysenko marcan la vida de un científico casi desconocido.
En noviembre de 1887 (el 13 según el calendario ortodoxo, el 24 según el calendario actual) nacía en Moscú Nikolai I. Vavilov. Hijo de una familia acomodada, ingresó en el Instituto de Agricultura de Moscú en 1906. Siendo estudiante, escribió en su diario que se proponía: "trabajar para el beneficio de los pobres, las clases esclavizadas de mi país, elevar su nivel de conocimiento". La agricultura rusa era, en efecto, una de las más atrasadas de Europa y Vavilov se planteaba cómo luchar contras las hambrunas cíclicas que sufría su país.
Al terminar sus estudios realizó una estancia como posgraduado en el laboratorio de William Bateson, en el Reino Unido. Bateson era el principal difusor de las ideas de Mendel sobre herencia y, de hecho, fue quien propuso el nombre de "genética" para esta ciencia. De 1917 a 1921 se mantuvo alejado de los procesos revolucionarios que ocurrían en Rusia, mientras se desempeñaba como profesor en la Universidad de Saratov, en las llanuras del Volga.
De 1916 a 1940 realiza viajes a cincuenta países para identificar los centros de origen de las plantas cultivadas. Postulaba que estos centros coincidían con las zonas geográficas donde actualmente encontramos el mayor número de variedades de estas plantas. Probablemente, Vavilov haya sido el último naturalista viajero, siguiendo los pasos de Humboldt, Wallace, Bates y el mismo Darwin. Identificó doce de estos centros incluyendo, por ejemplo, el centro mesoamericano de origen de los cultivos de maíz, frijoles y amaranto. El relato de sus viajes por América se encuentra, lamentablemente, perdido en su mayor parte.
Las semillas colectadas durante estas expediciones le permitieron poner en marcha la mayor red de bancos de germoplasma, con su sede central en Leningrado. Este tipo de bancos permite conservar cultivos poco utilizados y protege la producción contra eventos como desastres naturales, brotes de una enfermedad o guerras.
Los aportes teóricos a la biología de Vavilov son menos conocidos. Su ley de las series homólogas de variación, publicada en ruso en 1920 y en inglés en 1922 en el Journal of Genetics (1), brinda un fundamento teórico a su búsqueda de diferentes variedades. Stephen J. Gould rescata la historia de esta ley y cómo influyó en su propio pensamiento en el ensayo "Una audiencia para Vavilov" (2).
Examinando la diversidad del trigo, Vavilov identificó miles de variedades, que diferían por características complejas como el color y forma de las espigas y semillas, la estación de maduración y otras combinaciones de rasgos. Notablemente, luego encontró el mismo juego de variedades en el centeno, una especie cercana al trigo pero de un género diferente. La repetición de las mismas variedades en especies cercanas era tan notoria que llevó a Vavilov a predecir la existencia de variedades desconocidas. Así predijo que el trigo candeal debería tener formas invernales, porque otras especies emparentadas las tenían. Encontró esa variedad en 1918, en una expedición a Irán.
Vavilov interpretó esta regularidad como consecuencia de la similitud de los sistemas genéticos de especies que comparten un antepasado común. La mayor parte de los genes de especies cercanas, argumentó, deberían ser idénticos. Por lo tanto las variedades son la respuesta de esta estructura genética compartida a diferentes ambientes, pero esta variación no es aleatoria sino que tiene direcciones predominantes y predecibles. Las variedades son entonces "cristalizaciones" de esta variación.
La ley de Vavilov no contradecía ningún principio de la biología darwinista, pero difería en el papel que le asignaba a las restricciones a la herencia y en la canalización de la variación. Según Gould, esta ley subestimaba el rol del ambiente y la selección natural como agentes creativos, pero Vavilov entrevió algo crucial al proponer que "constricciones" pueden determinar las rutas del cambio evolutivo. Una teoría de la evolución, señala Gould, requiere de una verdadera dialéctica entre los factores externos del ambiente y las fuerzas internas representadas por restricciones de la herencia y el desarrollo.
Los años finales de Vavilov estuvieron marcados por su polémica con Lysenko. Éste proponía que las plantas podían ser "educadas" y que el tiempo de germinación podía cambiarse luego de varias generaciones de exposición a un ambiente estresante. Esto constituía un mecanismo de herencia de caracteres adquiridos, como fue propuesto por Lamarck en el siglo XIX. Además, Lysenko denunciaba a la genética como una "ciencia burguesa". Gould señala que Lysenko, además de charlatán y cruel polemista, era adialéctico en su visión de las plantas como masilla en un ambiente moldeador. Lysenko contaba con el apoyo de Stalin y organizó la purga de los genetistas soviéticos. Vavilov fue arrestado en 1940 acusado de ser espía británico, saboteador y derechista. Fue interrogado durante once meses y falleció de hambre en la prisión de Saratov el 26 de enero de 1943.
Los bancos de germoplasma que había organizado fueron descuidados por el estado. Durante la Segunda Guerra Mundial, una división especial de las SS nazis recibió el encargo de ocupar las estaciones agrícolas soviéticas que había creado Vavilov. Era dirigida por el botánico Heinz Brücher (quien luego se refugiaría en Argentina y dictaría clases en varias universidades). Si bien capturaron los centros ucranianos, no pudieron hacerlo con el banco de germoplasma de Leningrado. Sus trabajadores trasladaron las muestras de semillas a refugios dentro de la ciudad y las preservaron a pesar de la hambruna y a costa de su propia vida. Sabían que serían indispensables para restaurar la agricultura una vez que acabara la guerra.
Luego de la muerte de Stalin, 300 científicos soviéticos publicaron una carta denunciando el Lysenkoismo y Vavilov fue oficialmente rehabilitado. Hoy en día, los centros de diversificación de las plantas cultivadas que él describió marcan sitios prioritarios de conservación de la diversidad biológica y cultural, donde la diversidad genética de los cultivos es mantenida por las comunidades campesinas.
Santiago Benítez
1. Vavilov, N.I. 1922. Journal of Genetics 12: 48:89.
2. En el libro: Gould, S.J. 2004. Dientes de gallina y dedos de caballo. Cítica: Barcelona.

Centros de origen de las plantas cultivadas (Wikipedia)
Marcos Ana y su gira por Sudamérica de 1963
Tras la muerte del poeta
El presente artículo fue publicado por el diario Público el 25 de enero de 2016, con motivo del 96 cumpleaños de Marcos Ana.
Leían sus versos que salían de España en tubos de pasta dentífrica y, desde París, se exportaban editados a medio mundo. Jóvenes universitarios argentinos de la década de los años 60 situaron en la figura del poeta Fernando Macarro (Salamanca, 1920) a su principal referente intelectual gracias a recopilatorios como Poemas de la prisión y de la vida. Tal devoción llevó a tres estudiantes de Medicina a invitar al ex preso político del franquismo a un recital público en el aula magna de la facultad, el 23 de septiembre de 1963. Sobre él sabían que había resistido 23 años en cárceles de la dictadura, más tiempo que ningún otro, que su alias se formaba con los nombres de su padre, Marcos, y de su madre, Ana, y consideraban la lucha por la República que el poeta encarnaba como “un hecho fundamental” en su ideario político.
53 años después de aquel recital en Buenos Aires, dos de los estudiantes que conformaban la terna organizadora, Rubén Efrón (74 años) y Jorge Jerez (77 años) –el tercero era Ricardo Saisgh- han vuelto a encontrarse con su admirado poeta, esta vez, en un restaurante del madrileño barrio de Hortaleza. Allí, no hubo recitales, y sí una tarta de cumpleaños para celebrar los 96 años cumplidos por el poeta el pasado 20 de enero.
“Qué bien estás. Recuperaste los años que te robaron”, le expresa Efrón a Marcos Ana tras el reencuentro. “La verdadera edad es la que se ejerce”, le responde el poeta, que asomaba minutos antes por el restaurante con una ‘ushanka’, o gorro ruso, sobre su cabeza despejada y una bufanda con los colores de la bandera republicana.
Conectados por el hilo invisible de la memoria, el anecdotario les sitúa en el Buenos Aires de septiembre del 63. “Les hablé de lo que había significado para mí la cárcel, que había sido como una universidad, dedicando tiempo a estudiar, o en comisiones de clandestinidad y con una voluntad de hierro”, detalla Marcos Ana, cuyo periplo carcelario discurrió por las prisiones de Porlier, Ocaña y Burgos, con dos condenas a muerte, más tarde conmutadas, después de que el franquismo le atribuyera los asesinatos de tres personas en Alcalá de Henares.
En Burgos, convivió con el poeta con Mota, el encuadernador, que encolaba las páginas de los libros que prohibió el franquismo entre las hojas de ejemplares que sí se permitían en prisión: “Era un manitas. Había un libro, el de Genoveva de Brabante, que dentro llevaba el Canto general, de Neruda”. Marcos Ana acabó regalando ese peculiar libro al poeta chileno.
Homenaje carcelario a Miguel Hernández
“También nos contaste lo del concierto de homenaje a Miguel Hernández”, le apunta Efrón sobre una improvisada función posibilitada en parte por la apatía de los guardias de las prisiones de Franco. “Cuenta cómo hacíais la música”, le insiste. A lo que Marcos Ana revive: “Pese a la vigilancia, teníamos una vida política intensa, e hicimos varios homenajes, entre ellos, el de Miguel Hernández. Construimos un escenario sobre el que aparecía, como decía Neruda, ‘el fuego azul de la poesía’. Y partíamos en trozos los palos de las escobas, que eran huecos, y así hacíamos las flautas”.
Junto a la música y la poesía, sólo se escuchaban las alertas de los centinelas, recuerda el salmantino sobre una especie de pose que tomaban estos trabajadores de prisiones. “Les oías decir ‘alerta 1, alerta 2…’, y así toda la noche desde las garitas del recinto. Lo hacían para que el sargento de guardia supiera que no se había dormido ninguno ni había incidentes”. En ese ambiente, considera hoy Marcos Ana que hacían “milagros”, como la tertulia política que fundó, ‘La aldaba’.
La publicidad franquista que llenó el Luna Park
Chile, Argentina, Paraguay y Urugay fueron los países que visitó Marcos Ana en su gira del otoño del 63. De Chile recordó a la ‘novia de Valparaíso’, Sara Vial, que le presentó Neruda, y la montería donde le llevó Salvador Allende.
En Argentina, el homenaje de los estudiantes de la facultad de Medicina precedió a otro multitudinario que abarrotó el Luna Park y que obligó a la organización a colocar megafonía en la calle para las personas que se quedaron fuera del estadio. “Recuerdo que hubo una campaña enorme por parte de la embajada franquista contra mí, y eso hizo que me conociera más gente. Cuando intervine comencé dando las gracias a la embajada por su perversa contribución a aquel acto”, relata el ex preso entre risas.
Un poemario con la paloma de Picasso en la portada fue publicado en aquella época, con motivo de la visita del poeta a Buenos Aires. También hubo episodios grises, como el intento de atentado. “Un grupo fascista trató de sabotear el acto, pero varios compañeros atraparon a uno que llevaba el arma y lo entregaron a la policía”, detalla Jerez.
Otro de los recuerdos que le trajeron los argentinos a Marcos Ana durante el encuentro llegó en forma de nombre, el de Manuel Lamana, quien protagonizó, junto a Nicolás Sánchez-Albornoz , una sonada fuga del Valle de los Caídos en 1948. Allí cumplían condena por haber realizado una pintada en un muro de la facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid. Lamana, ya fallecido, fue íntimo amigo de Efrón. Ahora, una iniciativa promovida por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica -que también organizó el encuentro de ayer entre Marcos Ana y los argentinos- llevará próximamente a Sánchez-Albornoz al muro donde Lamana realizó aquella pintada para volver a reescribirla.
Con todo, tras el fervor por la visita bonaerense del 63, los argentinos le fueron perdiendo la pista. Hasta hace ocho años, cuando un amigo regaló a Efrón la autobiografía de Marcos Ana, Decidme cómo es un árbol. Y algo se le movió por dentro al argentino. “Casi me da un infarto”, confiesa. Pocos días después, los tres amigos visitaron al poeta en su domicilio, un gesto cotidiano para Marcos Ana, que lo cuenta recordando uno de sus versos más conocidos:
“Mi casa y mi corazón / nunca cerrados / que pasen los pájaros, los amigos / el sol y el aire”.
Patricia Campelo
Público.es
El presente artículo fue publicado por el diario Público el 25 de enero de 2016, con motivo del 96 cumpleaños de Marcos Ana.
Leían sus versos que salían de España en tubos de pasta dentífrica y, desde París, se exportaban editados a medio mundo. Jóvenes universitarios argentinos de la década de los años 60 situaron en la figura del poeta Fernando Macarro (Salamanca, 1920) a su principal referente intelectual gracias a recopilatorios como Poemas de la prisión y de la vida. Tal devoción llevó a tres estudiantes de Medicina a invitar al ex preso político del franquismo a un recital público en el aula magna de la facultad, el 23 de septiembre de 1963. Sobre él sabían que había resistido 23 años en cárceles de la dictadura, más tiempo que ningún otro, que su alias se formaba con los nombres de su padre, Marcos, y de su madre, Ana, y consideraban la lucha por la República que el poeta encarnaba como “un hecho fundamental” en su ideario político.
53 años después de aquel recital en Buenos Aires, dos de los estudiantes que conformaban la terna organizadora, Rubén Efrón (74 años) y Jorge Jerez (77 años) –el tercero era Ricardo Saisgh- han vuelto a encontrarse con su admirado poeta, esta vez, en un restaurante del madrileño barrio de Hortaleza. Allí, no hubo recitales, y sí una tarta de cumpleaños para celebrar los 96 años cumplidos por el poeta el pasado 20 de enero.
“Qué bien estás. Recuperaste los años que te robaron”, le expresa Efrón a Marcos Ana tras el reencuentro. “La verdadera edad es la que se ejerce”, le responde el poeta, que asomaba minutos antes por el restaurante con una ‘ushanka’, o gorro ruso, sobre su cabeza despejada y una bufanda con los colores de la bandera republicana.
Conectados por el hilo invisible de la memoria, el anecdotario les sitúa en el Buenos Aires de septiembre del 63. “Les hablé de lo que había significado para mí la cárcel, que había sido como una universidad, dedicando tiempo a estudiar, o en comisiones de clandestinidad y con una voluntad de hierro”, detalla Marcos Ana, cuyo periplo carcelario discurrió por las prisiones de Porlier, Ocaña y Burgos, con dos condenas a muerte, más tarde conmutadas, después de que el franquismo le atribuyera los asesinatos de tres personas en Alcalá de Henares.
En Burgos, convivió con el poeta con Mota, el encuadernador, que encolaba las páginas de los libros que prohibió el franquismo entre las hojas de ejemplares que sí se permitían en prisión: “Era un manitas. Había un libro, el de Genoveva de Brabante, que dentro llevaba el Canto general, de Neruda”. Marcos Ana acabó regalando ese peculiar libro al poeta chileno.
Homenaje carcelario a Miguel Hernández
“También nos contaste lo del concierto de homenaje a Miguel Hernández”, le apunta Efrón sobre una improvisada función posibilitada en parte por la apatía de los guardias de las prisiones de Franco. “Cuenta cómo hacíais la música”, le insiste. A lo que Marcos Ana revive: “Pese a la vigilancia, teníamos una vida política intensa, e hicimos varios homenajes, entre ellos, el de Miguel Hernández. Construimos un escenario sobre el que aparecía, como decía Neruda, ‘el fuego azul de la poesía’. Y partíamos en trozos los palos de las escobas, que eran huecos, y así hacíamos las flautas”.
Junto a la música y la poesía, sólo se escuchaban las alertas de los centinelas, recuerda el salmantino sobre una especie de pose que tomaban estos trabajadores de prisiones. “Les oías decir ‘alerta 1, alerta 2…’, y así toda la noche desde las garitas del recinto. Lo hacían para que el sargento de guardia supiera que no se había dormido ninguno ni había incidentes”. En ese ambiente, considera hoy Marcos Ana que hacían “milagros”, como la tertulia política que fundó, ‘La aldaba’.
La publicidad franquista que llenó el Luna Park
Chile, Argentina, Paraguay y Urugay fueron los países que visitó Marcos Ana en su gira del otoño del 63. De Chile recordó a la ‘novia de Valparaíso’, Sara Vial, que le presentó Neruda, y la montería donde le llevó Salvador Allende.
En Argentina, el homenaje de los estudiantes de la facultad de Medicina precedió a otro multitudinario que abarrotó el Luna Park y que obligó a la organización a colocar megafonía en la calle para las personas que se quedaron fuera del estadio. “Recuerdo que hubo una campaña enorme por parte de la embajada franquista contra mí, y eso hizo que me conociera más gente. Cuando intervine comencé dando las gracias a la embajada por su perversa contribución a aquel acto”, relata el ex preso entre risas.
Un poemario con la paloma de Picasso en la portada fue publicado en aquella época, con motivo de la visita del poeta a Buenos Aires. También hubo episodios grises, como el intento de atentado. “Un grupo fascista trató de sabotear el acto, pero varios compañeros atraparon a uno que llevaba el arma y lo entregaron a la policía”, detalla Jerez.
Otro de los recuerdos que le trajeron los argentinos a Marcos Ana durante el encuentro llegó en forma de nombre, el de Manuel Lamana, quien protagonizó, junto a Nicolás Sánchez-Albornoz , una sonada fuga del Valle de los Caídos en 1948. Allí cumplían condena por haber realizado una pintada en un muro de la facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid. Lamana, ya fallecido, fue íntimo amigo de Efrón. Ahora, una iniciativa promovida por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica -que también organizó el encuentro de ayer entre Marcos Ana y los argentinos- llevará próximamente a Sánchez-Albornoz al muro donde Lamana realizó aquella pintada para volver a reescribirla.
Con todo, tras el fervor por la visita bonaerense del 63, los argentinos le fueron perdiendo la pista. Hasta hace ocho años, cuando un amigo regaló a Efrón la autobiografía de Marcos Ana, Decidme cómo es un árbol. Y algo se le movió por dentro al argentino. “Casi me da un infarto”, confiesa. Pocos días después, los tres amigos visitaron al poeta en su domicilio, un gesto cotidiano para Marcos Ana, que lo cuenta recordando uno de sus versos más conocidos:
“Mi casa y mi corazón / nunca cerrados / que pasen los pájaros, los amigos / el sol y el aire”.
Patricia Campelo
Público.es
Inicua y antidemocrática censura de Google, Facebook y Twitter
Los multimedia estadounidenses y las redes sociales –bautizadas como Gafaty: Google, Apple, Facebook, Amazon, Twitter y You Tube– han sido motivo de feroces críticas por su flagrante, inicua y antidemocrática proclividad a la finalmente derrotada Killary Clinton.
¿Cómo habría sido la magnitud del triunfo tectónico de Donald Trump si los multimedia hubieran sido menos parciales (https://goo.gl/QIndBv)?
Trump se reunió a puerta cerrada con los dueños y comentaristas de los multimedia, a quienes calificó de mentirosos y deshonestos (https://goo.gl/Y6Q23M). A Barack Obama le benefició el uso de las redes sociales, mientras Trump se adueñó de Twitter.
Los supremacistas/populistas del WASP no se cansaron en señalar la censura y el boicot de Gafaty a los mensajes del hoy presidente electo.
Todos los multimedia controlados en forma masiva por la triada de Wall Street –los Rothschild/Soros/Goldman Sachs– culpabilizan a las redes sociales de Silicon Valley de haber contribuido a la creación de Trump, sin tomar en consideración el paralelo movimiento genuino de protesta contra la globalización financierista, dentro del Partido Demócrata, que sigue a Bernie Sanders.
Con antelación localicé la revuelta antiestablishment contra las dos dinastías aniquiladas de los Bush y los Clinton, tanto por el trumpismo como por el movimiento contestatario de Sanders: ambos comparten insólitamente la misma agenda contra Wall Street (https://goo.gl/3N8BJv).
El israelí-estadunidense Noam Cohen, en el ya muy desacreditado New York Times ( NYT), fustiga a las trasnacionales tecnológicas como Facebook, Twitter y Google de haber magnificado (sic) la rabia y la desinformación de los votantes que impulsaron a Trump (https://goo.gl/MZYLy4).
La derrotada Hillary (https://goo.gl/POrCKH) y el humillado Obama (https://goo.gl/CjqlDs) increpan las falsas noticias, las cuales, a juicio de Cohen, eran incendiarias frecuentemente, en artículos que fueron muy compartidos por los usuarios en Facebook y Google; agrega a Twitter, que se convirtió en un campo de batalla afín y permitió que proliferaran las falsas noticias, donde los grupos de odio (sic) de extrema derecha se organizaban y reclutaban, con el frecuente objetivo de mujeres (sic) y minorías.
Cohen rumia la clásica técnica Hasbara del Mossad sobre el odio ajeno, siempre y cuando no provenga de Israel. ¿Son, entonces, masoquistas el 53 por ciento de mujeres blancas que votaron por Trump, pese a sus misóginos desvaríos eróticos?
Cohen reconoce que existe una enorme desconexión (sic) entre Silicon Valley y la gente que allí labora, lo que fue explotado por Trump al atacar a Amazon (por evasión de impuestos) y a Apple (por la maquila laboral de sus productos). Apple ya anunció que empezará a fabricar sus celulares en EU.
Lo que no escudriña Cohen es que, si bien las trasnacionales digitálicas de Silicon Valley del Gafaty cotizan como nunca en la Bolsa, tienen en su contra la disminución de empleos debido a su alta automatización/robotización, lo cual contrasta con las añejas empresas manufactureras de los Generales: GM, GE, GD, etcétera.
Más allá de que Google se encuentre en la picota en Europa por sus manejos totalitarios y/o monopólicos, no se diga por sus presuntos vínculos con la CIA –como alude Julian Assange, patriarca de Wikileaks (https://goo.gl/0zDP3u)–, muchos países afectados empiezan a combatir la nueva ciberdictadura de los servidores oligopólicos de las redes sociales de Gafaty, que cuentan con más de 3 mil millones de usuarios.
Assange arremete que Google juega el papel de mano oscura al fomentar el imperialismo de EU y su agenda de política exterior.
Bueno: esto es normal, porque Internet fue producto de DARPA, invento fascinante del Pentágono. Ahora habrá que liberarse de sus cadenas cibernéticas, que penetran hasta la intimidad del ADN de los ciudadanos: “La muerte de la privacidad ciudadana por el ‘orwelliano Estado Google”’ (https://goo.gl/GynZvG).
Assange comenta que Google no es lo que parece, sino que hace las cosas que la CIA no puede hacer.
Según la polémica Freedom House –vinculada a la NED/CIA–, se ha incrementado la censura en Internet y cada día abundan las restricciones cuando hoy 67 por ciento de la población mundial vive bajo alguna clase de censura institucional de la red (https://goo.gl/VWf8DL).
Rusia acaba de censurar a LinkedIn, por intromisión soberana; China, que cuenta con sus propias versiones, censura a Gafaty, a la que considera caballo de Troya del Pentágono/NSA/CIA mediante sus ciberguerras; y Brasil ya bloqueó a Whatsapp (vendida a Facebook en 19 mil millones de dólares) cuando no dio datos para investigaciones criminales. ¿Protección del crimen?
Según House: “La censura de las imágenes –a diferencia de la palabra escrita– se ha intensificado, probablemente debido a la facilidad con la que los usuarios pueden ahora compartirlas, y el hecho de que a menudo sirven de pruebas convincentes de la mala conducta oficial”.
Agrega House que, “además de restringir el acceso a los medios de comunicación social y las aplicaciones de comunicación, las autoridades estatales con frecuencia encarcelan a los usuarios por sus mensajes y su contenido (…) Los usuarios de algunos países fueron puestos tras las rejas por un simple ‘Me gusta’ a material ofensivo en Facebook, o por no denunciar los mensajes críticos que les enviaron otros”.
El consagrado investigador Robert Parry arremete contra el editorial del mancillado NYT –que se empinó con la derrotada Hillary–, el cual pregona un sistema de censura de Internet para bloquear lo que llama noticias falsas, cuando “el propio NYT ignora su propio historial de publicar falsas noticias” (https://goo.gl/v298R4).
Debka, portal del Mossad, arremete con justa razón contra los monitores sin rostro que juzgan las falsas noticias en las redes sociales (https://goo.gl/p8LTyC), en referencia al reciente anuncio de Google y Facebook que han tomado medidas contra sitios que difunden falsas noticias y en contra de las páginas de medios sociales que publican contenido engañoso, lo cual pone en tela de juicio la libertad de expresión.
¿Cómo pueden ser juez y parte Google y Facebook? ¿Quién define lo falso y lo engañoso? ¿Cuál es su metodología para clasificar nolens volens?
En mi opinión, lo peor que contienen las redes sociales –donde abunda la plenitud de anónimos clandestinos y bots gubernamentales de todo género– es la ausencia de identidad, porque inmuniza al perpetrador de ser enjuiciado por sus libelos contra los afectados.
Muchas leyes de los países no se han adaptado con una legislación que proteja tanto la inalienable libertad de expresión como la inimputable honorabilidad del calumniado.
Las redes sociales, tecnicamente neutrales, son de doble filo: derecho humano global que debe ser respetuoso de las leyes, usos y costumbres de cada país, en lugar de servir de instrumento de desestabilización deliberada y de propaganda negra contra los enemigos de sus dueños y los controladores de los servidores.
Ya es tiempo de acabar con la insoportable ciberdictadura de Gafaty, cuya titularidad debe pasar a los ciudadanos universales.
Alfredo Jalife-Rahme
¿Cómo habría sido la magnitud del triunfo tectónico de Donald Trump si los multimedia hubieran sido menos parciales (https://goo.gl/QIndBv)?
Trump se reunió a puerta cerrada con los dueños y comentaristas de los multimedia, a quienes calificó de mentirosos y deshonestos (https://goo.gl/Y6Q23M). A Barack Obama le benefició el uso de las redes sociales, mientras Trump se adueñó de Twitter.
Los supremacistas/populistas del WASP no se cansaron en señalar la censura y el boicot de Gafaty a los mensajes del hoy presidente electo.
Todos los multimedia controlados en forma masiva por la triada de Wall Street –los Rothschild/Soros/Goldman Sachs– culpabilizan a las redes sociales de Silicon Valley de haber contribuido a la creación de Trump, sin tomar en consideración el paralelo movimiento genuino de protesta contra la globalización financierista, dentro del Partido Demócrata, que sigue a Bernie Sanders.
Con antelación localicé la revuelta antiestablishment contra las dos dinastías aniquiladas de los Bush y los Clinton, tanto por el trumpismo como por el movimiento contestatario de Sanders: ambos comparten insólitamente la misma agenda contra Wall Street (https://goo.gl/3N8BJv).
El israelí-estadunidense Noam Cohen, en el ya muy desacreditado New York Times ( NYT), fustiga a las trasnacionales tecnológicas como Facebook, Twitter y Google de haber magnificado (sic) la rabia y la desinformación de los votantes que impulsaron a Trump (https://goo.gl/MZYLy4).
La derrotada Hillary (https://goo.gl/POrCKH) y el humillado Obama (https://goo.gl/CjqlDs) increpan las falsas noticias, las cuales, a juicio de Cohen, eran incendiarias frecuentemente, en artículos que fueron muy compartidos por los usuarios en Facebook y Google; agrega a Twitter, que se convirtió en un campo de batalla afín y permitió que proliferaran las falsas noticias, donde los grupos de odio (sic) de extrema derecha se organizaban y reclutaban, con el frecuente objetivo de mujeres (sic) y minorías.
Cohen rumia la clásica técnica Hasbara del Mossad sobre el odio ajeno, siempre y cuando no provenga de Israel. ¿Son, entonces, masoquistas el 53 por ciento de mujeres blancas que votaron por Trump, pese a sus misóginos desvaríos eróticos?
Cohen reconoce que existe una enorme desconexión (sic) entre Silicon Valley y la gente que allí labora, lo que fue explotado por Trump al atacar a Amazon (por evasión de impuestos) y a Apple (por la maquila laboral de sus productos). Apple ya anunció que empezará a fabricar sus celulares en EU.
Lo que no escudriña Cohen es que, si bien las trasnacionales digitálicas de Silicon Valley del Gafaty cotizan como nunca en la Bolsa, tienen en su contra la disminución de empleos debido a su alta automatización/robotización, lo cual contrasta con las añejas empresas manufactureras de los Generales: GM, GE, GD, etcétera.
Más allá de que Google se encuentre en la picota en Europa por sus manejos totalitarios y/o monopólicos, no se diga por sus presuntos vínculos con la CIA –como alude Julian Assange, patriarca de Wikileaks (https://goo.gl/0zDP3u)–, muchos países afectados empiezan a combatir la nueva ciberdictadura de los servidores oligopólicos de las redes sociales de Gafaty, que cuentan con más de 3 mil millones de usuarios.
Assange arremete que Google juega el papel de mano oscura al fomentar el imperialismo de EU y su agenda de política exterior.
Bueno: esto es normal, porque Internet fue producto de DARPA, invento fascinante del Pentágono. Ahora habrá que liberarse de sus cadenas cibernéticas, que penetran hasta la intimidad del ADN de los ciudadanos: “La muerte de la privacidad ciudadana por el ‘orwelliano Estado Google”’ (https://goo.gl/GynZvG).
Assange comenta que Google no es lo que parece, sino que hace las cosas que la CIA no puede hacer.
Según la polémica Freedom House –vinculada a la NED/CIA–, se ha incrementado la censura en Internet y cada día abundan las restricciones cuando hoy 67 por ciento de la población mundial vive bajo alguna clase de censura institucional de la red (https://goo.gl/VWf8DL).
Rusia acaba de censurar a LinkedIn, por intromisión soberana; China, que cuenta con sus propias versiones, censura a Gafaty, a la que considera caballo de Troya del Pentágono/NSA/CIA mediante sus ciberguerras; y Brasil ya bloqueó a Whatsapp (vendida a Facebook en 19 mil millones de dólares) cuando no dio datos para investigaciones criminales. ¿Protección del crimen?
Según House: “La censura de las imágenes –a diferencia de la palabra escrita– se ha intensificado, probablemente debido a la facilidad con la que los usuarios pueden ahora compartirlas, y el hecho de que a menudo sirven de pruebas convincentes de la mala conducta oficial”.
Agrega House que, “además de restringir el acceso a los medios de comunicación social y las aplicaciones de comunicación, las autoridades estatales con frecuencia encarcelan a los usuarios por sus mensajes y su contenido (…) Los usuarios de algunos países fueron puestos tras las rejas por un simple ‘Me gusta’ a material ofensivo en Facebook, o por no denunciar los mensajes críticos que les enviaron otros”.
El consagrado investigador Robert Parry arremete contra el editorial del mancillado NYT –que se empinó con la derrotada Hillary–, el cual pregona un sistema de censura de Internet para bloquear lo que llama noticias falsas, cuando “el propio NYT ignora su propio historial de publicar falsas noticias” (https://goo.gl/v298R4).
Debka, portal del Mossad, arremete con justa razón contra los monitores sin rostro que juzgan las falsas noticias en las redes sociales (https://goo.gl/p8LTyC), en referencia al reciente anuncio de Google y Facebook que han tomado medidas contra sitios que difunden falsas noticias y en contra de las páginas de medios sociales que publican contenido engañoso, lo cual pone en tela de juicio la libertad de expresión.
¿Cómo pueden ser juez y parte Google y Facebook? ¿Quién define lo falso y lo engañoso? ¿Cuál es su metodología para clasificar nolens volens?
En mi opinión, lo peor que contienen las redes sociales –donde abunda la plenitud de anónimos clandestinos y bots gubernamentales de todo género– es la ausencia de identidad, porque inmuniza al perpetrador de ser enjuiciado por sus libelos contra los afectados.
Muchas leyes de los países no se han adaptado con una legislación que proteja tanto la inalienable libertad de expresión como la inimputable honorabilidad del calumniado.
Las redes sociales, tecnicamente neutrales, son de doble filo: derecho humano global que debe ser respetuoso de las leyes, usos y costumbres de cada país, en lugar de servir de instrumento de desestabilización deliberada y de propaganda negra contra los enemigos de sus dueños y los controladores de los servidores.
Ya es tiempo de acabar con la insoportable ciberdictadura de Gafaty, cuya titularidad debe pasar a los ciudadanos universales.
Alfredo Jalife-Rahme
jueves, noviembre 24, 2016
El gabinete de Trump: militarista y antiobrero

En los últimos días se han anunciado algunos futuros integrantes del gabinete norteamericano, y han circulado rumores sobre otros tantos. La cofradía que se perfila para acompañar a Donald Trump confirma la orientación militarista, xenófoba y antiobrera del gobierno por asumir.
Militarismo
El mercader inmobiliario designará como principal asesor en seguridad nacional a Michael Flynn, un general retirado y Director de la Agencia de Inteligencia de la Defensa entre 2012 y 2014, que “ha avalado el uso de la tortura en la lucha contra el terrorismo y ha llamado al islam una ‘ideología política’ escondida detrás de una religión y un ‘cáncer maligno’” (La Nación, 19/11)
En el mismo espíritu guerrerista y xenófobo va el anuncio de Mike Pompeo como nueva cabeza de la CIA. El actual congresista por Kansas cuenta con una carrera militar, e integra actualmente el Tea Party -un ala de extrema derecha del Partido Republicano (PR)- y la Asociación Nacional del Rifle.
Pompeo es también un férreo opositor al acuerdo estadounidense con Irán, espíritu que comparte con Mitt Romney, candidato presidencial republicano en 2012, cuando sostuvo que sería capaz de ir a una guerra con el país de Oriente Medio. Romney había cruzado duras acusaciones con Trump durante la campaña, pero ahora está entre los considerados para secretario de Estado, mostrando cómo se va acomodando el PR al outsider Trump (algo que ya se vio con el nombramiento de Reince Priebus, presidente del Comité Nacional Republicano, como jefe de Gabinete).
Otro anti-iraní furioso es James N. Mattis, un asesino de gran currículo del imperialismo norteamericano. Lideró la matanza de 100.000 soldados iraquíes, en general en retirada, durante la Guerra del Golfo, y fue partícipe de la ocupación de Afganistán e Irak. Luego de orquestar masacres de civiles en Fallujah y Mukaradeeb, contó frente a una audiencia en San Diego lo mucho que lo había disfrutado: “Es tremendamente divertido. Es entretenido dispararle a algunas personas.” (WSWS, 21/11). Se rumorea que Mattis podría ser el nuevo secretario de Defensa.
Las figuras refrendan una perspectiva militarista, cuando el imperialismo norteamericano experimenta la crisis de sus intervenciones bélicas en numerosos frentes internacionales.
Xenofobia y persecuciones
Las organizaciones por los derechos de los negros e hispanos han repudiado el anuncio de que Jeff Sessions, senador republicano de Alabama, será el nuevo procurador general. Desde su cargo de fiscal, el hombre había encabezado una caza de brujas contra luchadores por los derechos civiles de los negros, y es conocido por sus comentarios racistas y de simpatías hacia el Ku Kux Klan.
Sessions es un “paladín” de la lucha contra la inmigración, tanto la legal como ilegal, tesitura por la que ha operado fuertemente en el Senado, y que ha estado en la base de su temprano apoyo a la campaña de Trump. Su designación va en línea con el plan de deportaciones masivas del nuevo presidente.
Para Inteligencia Nacional se ha mencionado a Michael Rogers, actual mandamás de la National Security Agency, a la que Edward Snowden denunció por sistemático espionaje ilegal de las comunicaciones de los habitantes del país.
Infraestructura
Uno de los primeros anuncios fue el de Stephen Bannon como estratega jefe y consejero principal, repudiado por su perfil racista, homofóbico, antisemita y misógino. Pero su nombramiento también ilumina otro aspecto: la naturaleza de las reformas de infraestructura prometidas por Trump.
“Mientras que la creencia declarada de Bannon en el gasto de infraestructura a gran escala financiado a través de los déficits parece ir en contra de los instintos tradicionales del Partido Republicano, el plan de Trump consiste en $ 137 mil millones en incentivos fiscales para inversionistas privados que quieran financiar autopistas, puentes u otros proyectos que asegurarán un retorno de la inversión.” (Jacobin, 21/11)
Se trata entonces de la promesa de un enorme negociado para la patria contratista, a costa del erario público.
Guerra comercial
Para Comercio se ha hablado del multimillonario financiero Wilbur Ross, cuya “especialidad es comprar empresas en quiebra y liquidarlas” (El Mundo, 11/11), y de Dan DiMicco, un agente del capital siderúrgico y “crítico durísimo del presunto dumping (venta a un precio inferior al que cuesta producir) de China. DiMicco es una de las personas que más han hecho por convencer -con éxito- a Trump de que el libre comercio debe ser regulado.” (ídem)
Al criticar al dumping de los otros, los asesores del magnate promueven el propio. El asunto se inscribe en el “programa de guerra comercial y financiera que ha anunciado Trump” (Prensa Obrera, 22/11), que explica también la retirada de este del Acuerdo Transpacífico y su preferencia por convenios bilaterales.
El proteccionismo confluye así con el belicismo.
Ajuste
Otros nombres mentados para el gabinete ponen de manifiesto que el proteccionismo de Trump viene de la mano de un plan netamente antiobrero.
Una figura que podría quedar a cargo de Educación es la demócrata Michelle Rhee, quien operó en su momento, desde el gobierno local de Washington, contra los derechos de titularidad de los docentes (lo que los protege de despidos injustificados).
También enemiga de los derechos docentes es Betsy DeVos, destacada lobbysta de la privatización educativa.
Los gremios de la Seguridad Social destacan el carácter privatizador de los candidatos para el área, como Mike Korbey, un histórico activista de derecha que ha sostenido que esta se encuentra "rota y en bancarrota", y fue un impulsor del esquema de privatización promulgado por George W. Bush.
Otros nombres están en danza en estos días. Los que ya han aparecido desmienten la idea de una “moderación” de Trump, quien se apresta a desarrollar un mandato guerrerista y contra las masas, sin garantías de que esto vaya a frenar el impasse de EEUU que lo colocó en el poder.
Tomas Eps @tomaseps
Venezuela, en vísperas de definiciones

El carácter tardío de la mediación vaticana en Venezuela quedó ilustrado rápidamente por los acontecimientos de las últimas semanas. El descontento de la oposición respecto del resultado del “diálogo” radica en que éste no puede dar respuesta al único tema relevante: la crisis de poder. Por ello, el tema del desplazamiento de Maduro se cuela en forma permanente, sin acuerdos posibles. La derecha -MUD- asegura que vuelve a “la agenda de la calle” mediante la recolección de millones de firmas por el revocatorio, para presentar en la tercera reunión con el gobierno, prevista para el 6 de diciembre. La iniciativa apenas intenta disimular sus propias divisiones: una semana antes, Capriles había anunciado que “el 11 de noviembre era la fecha límite” para la satisfacción de sus demandas -liberación de presos y calendario electoral-, algo que ostensiblemente no ocurrió, sin que la coalición derechista ofreciera respuesta al nivel de las amenazas previas. En realidad, la MUD refracta el impasse del propio imperialismo, cuyas iniciativas “mediadoras” para contener la crisis latinoamericana vienen pisando arenas movedizas -Cuba, Colombia. El triunfo de Trump ha puesto patas para arriba esa agenda, desde el pacto nuclear con Irán hasta las transacciones con Raúl Castro, lo que se ilustra con los nombramientos de su gabinete. En ese marco, los sectores más derechistas de la MUD reclaman concluir en forma inmediata cualquier negociación con Maduro, porque los encuentros “no han dado resultados ni los van a dar” (Lilian Tintori en latercera.com). Hasta la Iglesia evidenció el callejón sin salida, pues “el presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, monseñor Diego Padrón, aseguró que la institución religiosa 'no está contenta' con el desarrollo 'del proceso de diálogo'” (ídem).
Bancarrota económica
La sanata papal según la cual “dialogando se entiende la gente” como parte de “la cultura del encuentro” está lejos de ocultar que el trasfondo profundo es una bancarrota monumental -y a su turno, una crisis de poder que exige definiciones de todas las clases sociales-. De una “redistribución eterna” a partir de la renta petrolera, pasamos al inminente default de PDVSA, que el 21 de noviembre activó una “gracia” de 30 días para pagar compromisos de deuda por aproximadamente 539 millones de dólares. El dato es significativo, porque en ningún momento el chavismo interrumpió el pago religioso de estos cupones, lo cual desangra sistemáticamente una economía en terapia intensiva. El JP Morgan “todavía cree que PDVSA hará los pagos durante el período de gracia” (El Nacional, 21/11); sin embargo, es evidente que el default se aproxima. El desquicio económico es pagado íntegramente por las masas, que afrontan una canasta familiar que llegó a los 429 mil bolívares, mientras el salario mínimo no alcanza los 30 mil. Incluso considerando los “cestaticket”, una suerte de vale alimentario que impuso el gobierno para asegurar la reproducción de la fuerza de trabajo, el salario no cubre siquiera la cuarta parte de la canasta.
Las evidencias que aquí señalamos confirman que Venezuela marcha a un desenlace. Esto coloca sobre el tapete la necesidad que la clase obrera emerja en la crisis nacional como un factor político independiente. Es imperioso que la izquierda obrera y socialista postule un planteo de poder, que incluya la convocatoria a un congreso de trabajadores y una constituyente que reorganice la nación sobre nuevas bases.
Alejandro Lipco
Hay que decirlo todo
Leyendo la web por estos días vuelvo a recordar a John Kerry, cuando en la inauguración de la embajada estadounidense en La Habana, nos puso de ejemplo a Vietnam, “un país dinámico, con una economía creciente”, pero no nos dijo que en esa tierra hermana, con la fortaleza cultural que suponen miles de años como nación antes de que existiera EEUU y una lengua propia, con ocho veces la población de Cuba y a miles de kilómetros del territorio estadounidense, todos los medios de comunicación son de propiedad pública, y las regulaciones sobre la difusión de información por privados a través Internet son mucho más restrictivas que aquí. Es muy interesante cuando precisamente desde fuentes que en Vietnam nunca existirían se coincide en decir y callar lo mismo que Kerry sobre Vietnam.
Reitero que para nada estoy diciendo que debemos copiar ninguna regulación de Vietnam pero sí es bueno saber qué nos ocultan los mismos que destinan cincuenta millones de dólares anuales -varias veces el presupuesto de todos los medios de comunicación cubanos juntos- a comunicarnos cómo debemos organizarnos en esta Isla. En el “país dinámico” la gestión eficiente de la economía y la amplia participación del sector privado en el socialismo no suponen propiedad privada sobre los medios de comunicación.
Admiro como el que más al pueblo vietnamita pero tampoco estaría de más incluir en esas opiniones coincidentes qué pasaría aquí si, como en Vietnam, que quedó arrasado por la guerra pero que a diferencia de Cuba tiene petróleo hasta para exportar por más 7000 millones de dólares al año (cifras de 2014) después de satisfacer sus necesidades internas y está ubicado en la región del mundo donde más crecieron las inversiones y el comercio en las últimas décadas, el 25% de los cubanos no tuviera asegurada la atención médica, el 10% no supiera leer y escribir, murieran cuatro veces más niños menores de un año de los que fallecen hoy en esta Isla y la esperanza de vida promedio fuera seis años menor ¿Guardaría eso relación con los recursos que el estado cubano destina a presupuestos de salud, educación y seguridad social? Si se recortaran esos recursos, con indiscutible repercusión negativa en los indicadores antes citados, tal vez se podrían alcanzar los niveles de crecimiento económico del 7% anual que se señalan como necesarios para la economía cubana pero… de ser así, ¿percibirían los cubanos como socialismo y prosperidad vivir menos años y que sus familiares enfermen y mueran más aunque una parte de ellos tenga mayor acceso a bienes de consumo?¿Un gobierno que hiciera eso se sostendría en el poder en Cuba?
Hay mucho por cambiar en Cuba, las respuestas no son sencillas y aunque hasta en The Guardian nos sugieren “buscar desde dentro soluciones para el desarrollo”, no está mal aprender de otros referentes y de las cosas que allí se hacen bien o muy bien pero siempre mirando todos los datos, no vaya a ser que pase como con la elecciones en Estados Unidos, que por seguir solo lo que la prensa aliada a Kerry quiso que supiéramos, nos enteramos de todos los exabruptos de Donald Trump pero no de que fue el Citibank quien nombró el gobierno con el que llevamos negociando públicamente hace dos años y luego nos creamos las explicaciones de los mismos medios que no dijeron la verdad: “fueron el activismo sin intermediarios de las personas en las redes sociales y las mentiras en esos espacios frente a la información responsable de los grandes medios los que determinaron el resultado”; como si los grandes medios no mintieran y no se hubieran invertido millones y millones en operadores en las redes sociales y medios digitales por el candidato vencedor. Tiene razón José Stenisleger cuando parafrasea a Groucho Marx: “el tupé de tergiversar los hechos con enfoques presuntamente objetivos que se cambian por otros cuando la realidad los desmiente”.
Iroel Sánchez
La pupila insomne
Reitero que para nada estoy diciendo que debemos copiar ninguna regulación de Vietnam pero sí es bueno saber qué nos ocultan los mismos que destinan cincuenta millones de dólares anuales -varias veces el presupuesto de todos los medios de comunicación cubanos juntos- a comunicarnos cómo debemos organizarnos en esta Isla. En el “país dinámico” la gestión eficiente de la economía y la amplia participación del sector privado en el socialismo no suponen propiedad privada sobre los medios de comunicación.
Admiro como el que más al pueblo vietnamita pero tampoco estaría de más incluir en esas opiniones coincidentes qué pasaría aquí si, como en Vietnam, que quedó arrasado por la guerra pero que a diferencia de Cuba tiene petróleo hasta para exportar por más 7000 millones de dólares al año (cifras de 2014) después de satisfacer sus necesidades internas y está ubicado en la región del mundo donde más crecieron las inversiones y el comercio en las últimas décadas, el 25% de los cubanos no tuviera asegurada la atención médica, el 10% no supiera leer y escribir, murieran cuatro veces más niños menores de un año de los que fallecen hoy en esta Isla y la esperanza de vida promedio fuera seis años menor ¿Guardaría eso relación con los recursos que el estado cubano destina a presupuestos de salud, educación y seguridad social? Si se recortaran esos recursos, con indiscutible repercusión negativa en los indicadores antes citados, tal vez se podrían alcanzar los niveles de crecimiento económico del 7% anual que se señalan como necesarios para la economía cubana pero… de ser así, ¿percibirían los cubanos como socialismo y prosperidad vivir menos años y que sus familiares enfermen y mueran más aunque una parte de ellos tenga mayor acceso a bienes de consumo?¿Un gobierno que hiciera eso se sostendría en el poder en Cuba?
Hay mucho por cambiar en Cuba, las respuestas no son sencillas y aunque hasta en The Guardian nos sugieren “buscar desde dentro soluciones para el desarrollo”, no está mal aprender de otros referentes y de las cosas que allí se hacen bien o muy bien pero siempre mirando todos los datos, no vaya a ser que pase como con la elecciones en Estados Unidos, que por seguir solo lo que la prensa aliada a Kerry quiso que supiéramos, nos enteramos de todos los exabruptos de Donald Trump pero no de que fue el Citibank quien nombró el gobierno con el que llevamos negociando públicamente hace dos años y luego nos creamos las explicaciones de los mismos medios que no dijeron la verdad: “fueron el activismo sin intermediarios de las personas en las redes sociales y las mentiras en esos espacios frente a la información responsable de los grandes medios los que determinaron el resultado”; como si los grandes medios no mintieran y no se hubieran invertido millones y millones en operadores en las redes sociales y medios digitales por el candidato vencedor. Tiene razón José Stenisleger cuando parafrasea a Groucho Marx: “el tupé de tergiversar los hechos con enfoques presuntamente objetivos que se cambian por otros cuando la realidad los desmiente”.
Iroel Sánchez
La pupila insomne
Colombia sin paz y ahogada en sangre
Mañana se firmarán con carácter definitivo los Acuerdos entre las FARC y el gobierno colombiano. Eso esperamos quienes estamos cansados de la violencia y preocupados porque se está exterminando con impunidad a la dirigencia social que ha sobrevivido a la guerra.
Las FARC aceptaron modificar el Acuerdo firmado en agosto. El gobierno de Juan Santos hizo de portavoz de los opositores cuyos puntos de vista fueron incorporados en un 75%, sin embargo los consideran “retoques insuficientes” y no aprueban el nuevo acuerdo con lo que la unanimidad se convirtió en un imposible político.
Los jefes del NO, defensores del narco latifundismo, insisten en evadir el impuesto predial y se niegan a devolver las tierras que usurparon con violencia, se oponen a que la dirigencia de las FARC esté en el Congreso de la República con voz y sin voto, se oponen a que los Acuerdos entren a formar parte de la legalidad, rechazaron la presencia de jueces extranjeros que no puedan controlar en el tribunal pactado, se erizan con el reconocimiento de la equidad de género porque “genera confusiones”. De fondo buscan la impunidad para miembros de la fuerza pública y políticos como el expresidente Álvaro Uribe Vélez responsable de los crímenes de lesa humanidad cometidos por la tropa bajo su mando y para los que exigen sin haber sido juzgados “la libertad y la restitución de su honra.”
En medio de este enredo Colombia continúa lejos de vivir en paz. No hay garantías para la vida de la dirigencia social. Los enemigos de las aspiraciones de paz han desatado este año un plan de exterminio impune que ha costado la vida a 71 personas (30 desde el mes de agosto) en el que además han ocurrido 30 atentados y continúan los hostigamientos, el desplazamiento forzado y hay 279 amenazas de muerte en diferentes regiones del país. El objetivo de este terror sistemático son dirigentes sociales, activistas por la paz, personas defensoras de los Derechos Humanos, dirigentes de organizaciones campesinas y militantes del Movimiento Social y Político Marcha Patriótica, de la Unión Patriótica y del Congreso de los Pueblos.
No hay garantías. Estos crímenes recuerdan el genocidio en la década de los 80s y 90s contra opositores políticos militantes de los partidos de izquierda Unión Patriótica, A Luchar y Frente Popular. Muchas de estas muertes y el terror desatado están ocurriendo en el entorno de las zonas de concentración guerrillera acordadas entre el gobierno y las FARC. Es evidente que el gobierno no está persiguiendo a los grupos paramilitares llamados Autodefensas Gaitanistas, Urabeños, Rastrojos, Ejército Anti restitución de Tierras, Águilas Negras, etc., cuya presencia en todo el territorio nacional ha sido denunciada con insistencia por las organizaciones sociales colombianas y cuyas ubicaciones precisas en amplias zonas fueron reportadas al gobierno colombiano por la 12 Delegación Asturiana de Verificación del estado de los Derechos Humanos en marzo del presente año.
El gobierno colombiano tampoco controla a los sectores del Ejército y de la Policía enemigos de la solución negociada a la guerra y que actúan como aliados de los sectores políticos que sabotean los Acuerdos de La Habana socios de los narco-paramilitares que quieren reventar el proceso de paz con las FARC y bloquear indefinidamente el inicio de las conversaciones con el ELN.
Las movilizaciones sociales de estos días exigen garantías para el derecho a la vida, acabar con los grupos paramilitares, cese de la impunidad, refrendación e implementación inmediata de los acuerdos firmados con las FARC porque nos están matando.
Por culpa de las élites que se enriquecen con la guerra Colombia corre el riesgo de ahogar en sangre el anhelo de millones de personas que queremos la Paz.
Colectivo de Colombianos refugiados en Asturias
Soldepaz Pachakuti
Las FARC aceptaron modificar el Acuerdo firmado en agosto. El gobierno de Juan Santos hizo de portavoz de los opositores cuyos puntos de vista fueron incorporados en un 75%, sin embargo los consideran “retoques insuficientes” y no aprueban el nuevo acuerdo con lo que la unanimidad se convirtió en un imposible político.
Los jefes del NO, defensores del narco latifundismo, insisten en evadir el impuesto predial y se niegan a devolver las tierras que usurparon con violencia, se oponen a que la dirigencia de las FARC esté en el Congreso de la República con voz y sin voto, se oponen a que los Acuerdos entren a formar parte de la legalidad, rechazaron la presencia de jueces extranjeros que no puedan controlar en el tribunal pactado, se erizan con el reconocimiento de la equidad de género porque “genera confusiones”. De fondo buscan la impunidad para miembros de la fuerza pública y políticos como el expresidente Álvaro Uribe Vélez responsable de los crímenes de lesa humanidad cometidos por la tropa bajo su mando y para los que exigen sin haber sido juzgados “la libertad y la restitución de su honra.”
En medio de este enredo Colombia continúa lejos de vivir en paz. No hay garantías para la vida de la dirigencia social. Los enemigos de las aspiraciones de paz han desatado este año un plan de exterminio impune que ha costado la vida a 71 personas (30 desde el mes de agosto) en el que además han ocurrido 30 atentados y continúan los hostigamientos, el desplazamiento forzado y hay 279 amenazas de muerte en diferentes regiones del país. El objetivo de este terror sistemático son dirigentes sociales, activistas por la paz, personas defensoras de los Derechos Humanos, dirigentes de organizaciones campesinas y militantes del Movimiento Social y Político Marcha Patriótica, de la Unión Patriótica y del Congreso de los Pueblos.
No hay garantías. Estos crímenes recuerdan el genocidio en la década de los 80s y 90s contra opositores políticos militantes de los partidos de izquierda Unión Patriótica, A Luchar y Frente Popular. Muchas de estas muertes y el terror desatado están ocurriendo en el entorno de las zonas de concentración guerrillera acordadas entre el gobierno y las FARC. Es evidente que el gobierno no está persiguiendo a los grupos paramilitares llamados Autodefensas Gaitanistas, Urabeños, Rastrojos, Ejército Anti restitución de Tierras, Águilas Negras, etc., cuya presencia en todo el territorio nacional ha sido denunciada con insistencia por las organizaciones sociales colombianas y cuyas ubicaciones precisas en amplias zonas fueron reportadas al gobierno colombiano por la 12 Delegación Asturiana de Verificación del estado de los Derechos Humanos en marzo del presente año.
El gobierno colombiano tampoco controla a los sectores del Ejército y de la Policía enemigos de la solución negociada a la guerra y que actúan como aliados de los sectores políticos que sabotean los Acuerdos de La Habana socios de los narco-paramilitares que quieren reventar el proceso de paz con las FARC y bloquear indefinidamente el inicio de las conversaciones con el ELN.
Las movilizaciones sociales de estos días exigen garantías para el derecho a la vida, acabar con los grupos paramilitares, cese de la impunidad, refrendación e implementación inmediata de los acuerdos firmados con las FARC porque nos están matando.
Por culpa de las élites que se enriquecen con la guerra Colombia corre el riesgo de ahogar en sangre el anhelo de millones de personas que queremos la Paz.
Colectivo de Colombianos refugiados en Asturias
Soldepaz Pachakuti
miércoles, noviembre 23, 2016
Obama se retira antes del fin de mandato

El anuncio del Pentágono, el 16 de noviembre pasado, de que retiraba el respaldo de sus fuerzas militares que se encuentran respaldando las operaciones apoyadas por Turquía en el norte de Alepo, constituye una bomba política de alcance internacional. Es que pone de manifiesto el derrumbe de la estrategia norteamericana en Siria y adelanta, por otro lado, el giro político que ha venido planteando Trump desde antes del fin de la reciente campaña electoral en Estados Unidos. También es un paso incierto hacia un acuerdo con el gobierno de Putin sobre Siria -el cual divide fuertemente al ‘establishment’ norteamericano. La ruptura de Estados Unidos con Turquía representa, contradictoriamente, un peligro potencial muy grande para la intervención rusa en Siria. Aunque el “retiro” que anunció Estados Unidos deja definitivamente dividida a la ‘alianza islámico-democrática’ que defiende el norte de Alepo contra una ocupación del ejército de Bashar Al Assad, con apoyo de Rusia, acerca la posibilidad de un choque con Turquía, que siempre ha querido que toda la región norte quede como una “zona de seguridad” bajo su tutela.
Obama había impulsado la intervención de Erdogan en el norte de Siria (sur de Turquía) como un auxilio importante para desalojar al Estado Islámico de ese territorio de frontera, pero por sobre todo para producir un “cambio de régimen” en Siria. El presidente afroamericano en retiro había dejado para el archivo la evidencia de que Erdogan había sido el apoyo fundamental para el desarrollo del EI, en primer lugar con la intención de derribar al gobierno de Bashar Al Assad y de convertir a Siria en un protectorado turco-norteamericano. Erdogan, sin embargo, cambió de ruta en medio del camino y dirigió sus mejores esfuerzos a aniquilar a las YPG -la milicia kurda que integra la “coalición de fuerzas democráticas”, apoyada por EEUU con armas, hombres e intervención aérea, que combate al régimen sirio. El desarrollo del movimiento nacional kurdo en las fronteras de Turquía con Irak, Irán y Siria, ha desatado en el gobierno turco una reacción furiosa, que se manifiesta en la brutalidad cada vez mayor de la represión que dirige contra el movimiento kurdo en su propio país -que representa más del 15% de la población de Turquía. En esa misma línea, Erdogan instaló hace dos años una base militar cerca de Mosul -Irak-, con el propósito último de desalojar a las milicias kurdas (‘peshmergas’), que son apoyadas por Estados Unidos, en el combate para recuperar esta segunda ciudad en importancia de Irak de manos del Estado Islámico. Hillary Clinton había advertido, en una respuesta a las acciones de Erdogan, por un lado, y a los planteos ‘pro-rusos’ que atribuía a Trump, por el otro, que estaba dispuesta a incrementar la intervención norteamericana para detener la acción anti-kurda de Turquía -que tiene a las fuerzas armadas más importantes de la Otan, luego de Estados Unidos. No debe extrañar, entonces, que esta crisis haya eclosionado en una tentativa fracasada de golpe militar en Turquía, que el gobierno turco atribuye a sus ‘aliados occidentales’. Asistimos a la crisis política terminal de una intervención político-militar imperialista que, luego con la intervención de Rusia, tiene como carne de cañón a la población civil de Alepo y del conjunto del Medio Oriente y el norte de África.
El cambio de frente del gobierno turco, que pasó de sostener al EI a ostentar la intención de enfrentarlo, y del apoyo a la “coalición de fuerzas democráticas” de Siria a atacar a su componente kurdo, fue complementado con el viraje hacia un acuerdo con Rusia, a la que había combatido por haber intervenido en Siria para salvar al régimen de Bashar Al Assad. Ahora, este acuerdo se encuentra comprometido, esto por el apoyo de Erdogan a las fuerzas islámicas que combaten al régimen sirio en Alepo. Varios observadores han advertido acerca de la posibilidad de que las tropas turcas que combaten al EI en el norte de Siria extiendan su acción a la sacrificada ciudad de Alepo. El temor es fundado, porque sería la consecuencia última del combate de Turquía contra el YPG kurdo -un combate que para Turquía tiene prioridad sobre el que dice librar contra el Estado Islámico. Damasco ha respondido al viraje turco con uno de su propia cosecha, pues se encuentra apoyando al YPG kurdo contra el EI, para impedir que el territorio ocupado por este caiga en manos turcas. La evidencia de que la situación en Siria se encuentra fuera de control, tanto para Estados Unidos como para Rusia, es un buen motivo para que Trump busque parar el desmadre en un acuerdo con Rusia. El detonante para esta reunión entre un bonaparte y un aspirante a ello lo ha desatado el mismo Obama que advierte contra tal acuerdo, con el anuncio reciente de que el Pentágono retiraba su apoyo a las fuerzas turcas que operan con sus aliados islámicos en Alepo.
Son muchos los analistas que confiesan su perplejidad acerca de las versiones que atribuyen a Trump la intención de llegar a un acuerdo con Putin-incluso después que Trump dejara trascender su disposición a reconocer la absorción de Crimea (cedida por la URSS a Ucrania) por parte de Rusia. Alegan, razonablemente, que un acuerdo que preserve a Bashar Al Assad sería incompatible con la hostilidad que Trump comparte con Israel hacia el acuerdo nuclear con Irán. Pero, hay que aclarar, el ‘establishment’ sionista se encuentra dividido sobre ese acuerdo, porque la alternativa sería una guerra. Por otro lado, un acuerdo Trump-Putin contemplaría un curso ya previsto en otras tentativas de acuerdo en el pasado: el retiro a plazo de Bashar Al Assad. Hezbollah, después de todo, gobierna Líbano con la Falange cristiana. El hueso más duro de roer no sería Irán sino Ucrania, pues Rusia reclama el levantamiento de las sanciones que le fueron impuestas por la asimilación de Crimea. Un acuerdo sobre este punto enfrentaría a Trump con la Alemania de Merkel; pero eso ya está planteado en el programa de guerra comercial y financiera que ha anunciado Trump, y por sobre todo en la guerra de ‘dumping’ fiscal (repatriar capitales con el anzuelo de impuestos más bajos) con la zona euro. La guerra reaccionaria en el Medio Oriente nunca fue ajena a la disputa mundial.
Un acuerdo (precario) entre estos bonapartes tardíos sería catastrófico para Erdogan, incluso si ese acuerdo deja de lado las reivindicaciones nacionales o autonómicas de las organizaciones kurdas (¡una vez más en un siglo entero!), porque recibiría un pase de factura del Pentágono por sus extorsiones político-militares, sin contrapartida defensiva por parte del Kremlin. La crisis meso oriental ganaría en este caso un escenario aún mayor. Por otro lado, alentaría, ciertamente, las posibilidades electorales de las formaciones nacionalistas en Europa y ello pondría fin a la zona euro. Asimismo, dividiría aún más al ‘establishment’ norteamericano, que sigue reclamando la privatización completa de las economías de China y Rusa, bajo la batuta del capital mundial, en oposición al pseudo ‘capitalismo de Estado’ esclerótico de Putin y Xi. El acuerdo estaría en contradicción con la aspiración histórica de Rusia (incluso bajo el stalinismo) a una ‘entente’ ruso-germana y, en última instancia, a una con Europa; por otro lado, afectaría la alianza que ha estado tejiendo con China (acuerdos tecnológicos y construcción de oleoductos al Pacífico). En resumen, un entendimiento reaccionario en Medio Oriente acentuaría la disputa mundial entre los Estados capitalistas y con los Estados restauracionistas.
Estados Unidos, como en los años ‘30 del siglo pasado, es el epicentro de la presente crisis mundial, pero al mismo tiempo el que se vale de esta crisis mundial para reforzar su hegemonía económica y política, y acentuar con ello el impasse histórico del capitalismo en su conjunto.
Jorge Altamira
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