sábado, abril 25, 2026

La Unión Europea mantiene su asociación estratégica con Israel


Para derrotar al sionismo y al imperialismo necesitamos la sublevación de los pueblos de Europa y el mundo

 En la reunión del Consejo de Asuntos Exteriores de la Unión Europea (UE) que tuvo lugar el martes pasado, Alemania e Italia se opusieron a la propuesta de algunos países de suspender temporalmente el Acuerdo de Asociación de la UE con Israel, por el incumplimiento del Estado sionista con sus “obligaciones en materia de derechos humanos” —a la luz del genocidio en Gaza, la aprobación de la pena de muerte contra los palestinos, su ofensiva en el sur de Líbano y la continuada violencia de los colonos sionistas en Cisjordania. 
 Hay que tener presente que la Unión Europea es el principal socio comercial de Israel. El Acuerdo de Asociación que pretendía ser suspendido es el marco jurídico principal que regula las relaciones políticas, económicas y comerciales entre la UE y el Estado sionista, vigente desde junio de 2000. Mientras una ruptura de ese acuerdo requiere el apoyo de todos los miembros de UE, para la suspensión es necesario el apoyo de 15 de los 27 gobiernos del bloque. Pero el rechazo cerrado de dos pesos pesados de la UE, Alemania e Italia, cortó de cuajo el tratamiento de la iniciativa.
 Luego de que la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, anunciara la suspensión de la renovación automática del Acuerdo de Defensa que Italia mantiene con Israel —por los disparos de fuerzas israelíes a un convoy de cascos azules italianos en el sur del Líbano— había tomado impulso la idea de que Meloni podía llegar a adherir a la suspensión parcial del Acuerdo de Asociación UE-Israel. Pero Meloni, como se sabe, carece de convicciones humanitarias. 
 Lo que por sobre todas las cosas determinó las declaraciones de Italia contra Israel, en torno al acuerdo de Defensa, fue el creciente rechazo de la opinión pública italiana a la política genocida del sionismo. Es evidente que Meloni pretende disimular su sostenimiento de lo que es una asociación estratégica en términos comerciales entre la burguesía italiana e Israel. Pero, al mismo tiempo, Meloni mira con recelo el proceso electoral del año próximo. Sucede que el referéndum judicial que tuvo lugar en Italia en marzo pasado se convirtió en un referéndum sobre toda la agenda del gobierno, incluida su complicidad con la guerra y el genocidio, la intensificación del militarismo y el recrudecimiento de los ataques contra la clase obrera. En definitiva, en el revés electoral que sufrió la fuerza de Meloni, pesó el alineamiento de la mandataria con Netanyahu y Trump.
 Por eso Meloni intenta administrar su alineamiento: rechaza enviar buques italianos para abrir el estrecho de Ormuz, tal cual reclamaba Trump; pone en duda el acuerdo de Defensa con Israel; pero se mantiene firme en la defensa del Acuerdo de Asociación de la UE con el sionismo.
 Hay que tener en cuenta también que, después de Estados Unidos, Alemania e Italia son los mayores proveedores de armas a Israel. Ese es el otro gran factor que lleva a ambos países a defender el acuerdo comercial con el sionismo, por más que Meloni hable de la “no renovación automática” del acuerdo en materia de Defensa. En la última semana el ministro de Economía alemán debió reconocer, por un pedido de informes hecho por Die Linke, que en las primeras semanas de la agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán Alemania vendió armas al Estado sionista por un monto de 7,8 millones de dólares, y que desde el 28 de febrero hasta el 27 de marzo se extendieron las autorizaciones. El Estado alemán está a la cabeza de la persecución de los movimientos de lucha en solidaridad con Palestina.
 Francia y Suecia, para disimular su colaboracionismo con el sionismo genocida, han propuesto que la UE restrinja el comercio con los asentamientos ilegales de los colonos en Cisjordania, obviando que esos asentamientos son promovidos y sostenidos por el propio Estado de Israel. Es obvio que, de no romperse el comercio con Israel, los asentamientos seguirán siendo sostenidos indirectamente por los Estados europeos.
 Quien protagonizó el reclamo de la suspensión del Acuerdo UE-Israel fue el gobierno de Pedro Sánchez. Indudablemente, condicionado por la enorme adhesión que tiene la causa del pueblo palestino entre las nacionalidades ibéricas. Pero el doble discurso de Sánchez quedó en evidencia cuando dijo “No a la guerra” el 4 de marzo, como posición oficial del gobierno de España ante la agresión de EEUU-Israel contra Irán, para terminar enviando a Chipre la fragata Cristóbal Colón, uno de los buques de combate más avanzados de la Armada española, tras el impacto de un dron atribuido a Hezbolá en la base británica de Akrotiri. En definitiva, los gobiernos de la Europa imperialista, con sus diferencias y matices, son todos guerreristas, pues es la única salida que encuentra el capital a su propia crisis.
 La clave para derrotar al sionismo colonialista y al imperialismo, pasa por la movilización de los trabajadores y los pueblos de Europa y el mundo. Es necesario alcanzar y superar los niveles de movilización y huelgas logrados en septiembre y octubre de 2025. Es el objetivo fundamental que persigue la Flotilla Global Sumud con su marcha marítima hacia Gaza y el convoy terrestre. La interceptación del buque carguero de la empresa MSC, que transportaba insumos y materiales críticos hacia Palestina ocupada para sostener al Estado sionista, buscó despertar la conciencia en torno a la necesidad de multiplicar los bloqueos, las huelgas y los piquetes en boicot a Israel, y en solidaridad con la resistencia palestina, del Líbano e Irán. La parada que tendremos en Sicilia, desde el 22 al 25 de abril, será un factor clave de agitación y denuncia contra la complicidad de Meloni y los gobiernos europeos con el sionismo genocida. 

 Pablo Giachello
 Escrito a bordo del velero Kafr Bir'im (La Romántica) de la Flotilla Global Sumud

No hay comentarios.: