sábado, enero 26, 2019

Brasil: un nuevo crimen ambiental de las mineras



El derrumbe de la presa de Brumadinho

El derrumbe de una represa en Brumadinho ha sido calificado como una de las mayores catástrofes ambientales de la historia brasileña. Hay cientos de desaparecidos y algunas versiones hablan de por lo menos 50 muertos. La responsabilidad apunta a la empresa Vale, una importantísima compañía que fue privatizada a fines de los '90. A su vez, un diputado provincial de Minas Gerais ha denunciado que un 73% de las presas no fueron fiscalizadas en 2017, lo que compromete también al Estado en el desastre (Midia Ninja, 26/1). A continuación, compartimos la declaración publicada por el grupo Lucha por el Socialismo de Brasil.
Poco más de tres años después del rompimiento de una barrera de residuos en Mariana, Minas Gerais, un nuevo crimen ambiental cuya responsabilidad cabe a las mineras azota a Brasil. Fue registrada, en la tarde del viernes 25, la ruptura de una presa de residuos de mineral, “Córrego do Feijao”, en Brumadinho, en la región metropolitana de Belo Horizonte. No por casualidad, la empresa responsable por la presa de Brumadinho es Vale, una de las mayores empresas de minerales del mundo, que también controlaba la presa de Mariana.
Las informaciones sobre las víctimas aún no son coincidentes. Defensa Civil afirmó que hará una remoción de los pobladores de la parte más baja de la ciudad, en la región metropolitana de Belo Horizonte. Las prefecturas de las ciudades vecinas, como Juatuba, emitieron notas alertando a la población para que se mantenga lejos del curso del agua, en especial del Río Paraopeba, pues no se sabe de la gravedad del desastre. El museo a cielo abierto, Inhotim, que también queda en la ciudad, retiró a los funcionarios y visitantes de sus dependencias. Los videos que circulan en las redes sociales y portales de noticias dan un primer resumen de los estragos causados por el rompimiento.
Conforme al relato de los pobladores, un mar de lodo destruyó y enterró las casas, restaurantes, comercios, automóviles, etc. Esto sin hablar de la degradación ambiental del área y las regiones próximas. El río San Francisco podrá ser afectado por este crimen ambiental, al modo de lo que ocurriera en el caso de Mariana, donde los desechos llegaron hasta Rio Doce, recorriendo 650 kilómetros hasta su boca, en la ciudad de Linhares, en Espírito Santo.
La destrucción provocada por el rompimiento de la presa de “Córrego de Feijao” ya coloca en riesgo el abastecimiento de miles de familias en más de 48 municipios de la cuenca del Paraopeba. Sin contar que otra gran preocupación es que otras dos presas, que podrían ser también afectadas, están en el curso de esta destrucción, y si se rompieran, sería un verdadero caos.
Este crimen es un reflejo directo de la política de privatización y de la ganancia capitalista. Para mantener sus beneficios, a los empresarios y grandes monopolios no les importa destruir ciudades, bosques, matar miles de personas, etc. No podemos olvidar que el mismo rompimiento de Mariana fue considerado el mayor desastre socioambiental que afectó a Brasil, pero aún hoy no hay ninguna previsión de reparación de tal crimen por parte de la Fundación Renova, empresa sin fines de lucro que fue creada para reparar los daños causados por el rompimiento de la presa. Ninguna casa fue construida y las empresas responsables ni siquiera fueron condenadas. Peor, miles de familias perjudicadas no fueron reconocidas como tales.
Necesitamos denunciar esta atrocidad y exigir el inmediato castigo de los criminales, bien como reparación y total apoyo a la población afectada por el derrumbe de las presas.

Prensa Obrera

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