El arresto de Ekrem Imamoğlu, el intendente de Estambul, la mayor ciudad de Turquía, ha desencadenado una ola de manifestaciones sin precedente en más de una década. La detención tuvo lugar en las vísperas de las primarias del partido Republicano (CHP), que debía consagrar a Imamoğlu candidato a presidente para las elecciones previstas en 2028. Los sondeos de opinión lo indican largamente ganador para ese evento, lo que podría fin a dos décadas de un régimen que la prensa califica acomodaticiamente como “un autoritarismo competitivo”. La Justicia de Erdoğan acusa a Imamoğlu por corrupción y connivencia con el terrorismo. El CHP ha sido el partido histórico de la burguesía nacional, con un enorme seguidismo de masas. Fue fundado por Kemal Atartuk a la salida de la primera guerra mundial, que puso fin al imperio otomano. En las condiciones de Turquía, ha sido un partido laico con un gran apoyo de las Fuerzas Armadas. Como ocurrió con otros regímenes del Medio Oriente inspirados en Kemal, el agotamiento del nacionalismo laico dio paso al islamismo ‘competitivo’ con fuerte apoyo en el oriente de Turquía, no obstante lo cual Erdoğan logró conquistar electoralmente la ciudad ‘europea’ – Estambul. La semana pasada, en cambio, cuando el CHP llamó a la ciudadanía a participar de sus primarias, para mostrar “un voto solidario”, quince millones de sufragios acompañaron al millón y medio de votos de los afiliados al partido.
Turquía es uno de los pocos grandes protagonistas de las guerra imperialista desatada en Ucrania y en Medio Oriente (Gaza, Cisjordania, Líbano, Siria). Es también el protagonista de talla en la semi-guerra que se desarrolla en el Cáucaso sur (Azerbaiján, Georgia, Armenia), con alcance en Irán y el Golfo Pérsico. Tiene la llave de paso en el Mar Negro, bordeado por numerosas naciones de Asia y Europa, por el control del estrecho de los Dardanelos. Erdoğan ha dejado en claro las pretensiones territoriales y políticas de Turquía frente a la guerra en desarrollo. Sin negar la importancia de la crisis sistémica que atraviesa Turquía en el plano económico (es un competidor de Argentina en cuanto al ranking de inflación), la tendencia de Erdoğan a instaurar un régimen de excepción está determinado fundamentalmente por la guerra interimperialista. El intento de descabezar al CHP constituye un golpe preventivo para gobernar con plenos poderes los años de la guerra.
Las pretensiones de Turquía en un nuevo reparto territorial y político en Europa y Asia es ‘generoso’; por eso es altamente probable que se involucre bastante más en la guerra. El nuevo gobierno de Siria es, por lo pronto, una hechura de Erdoğan (con auxilio de EEUU y la UE), o sea que apunta a transformar a Siria en una semicolonia. Esto lo ha llevado de cabeza a un conflicto con Israel, que ha ocupado un tercio del territorio y formado sus propias milicias. Turquía tiene un antiguo reclamo por el norte de Irak y su región turcomana, por las cuales ha estado a punto de entrar en guerra en varias ocasiones. En el Cáucaso sur, apoya el planteo de Azerbaiján para construir un corredor en territorio armenio, que linda con Irán.
Erdoğan ha puesto sus huevos imperialistas en los dos canastos que lideran la guerra. En un viraje de casi 180`, Turquía fue invitada a una reunión cumbre liderada por el Reino Unido y la Unión Europea. En pleno rearme militar, el imperialismo de Europa quiere incorporar a la cadena de provisión de armamentos a la importante industria de defensa de Turquía. En pelea contra Trump por el control de Ucrania, la UE ha propuesto que las fuerzas armadas de Turquía ejerzan como garantes de un cese el fuego entre Putin y Zelensky. Donald Tusk, el primer ministro de Polonia, ha roto con un largo impasse de la UE, para apoyar el pedido de ingreso de Turquìa. Erdoğan, simultáneamente, ha declarado su apoyo a las negociaciones entre Trump y Putin. Es un factor clave en el acuerdo que se acaba de alcanzar por una tregua en el Mar Negro y la reanudación de las exportaciones de Ucrania y Rusia en cuanto a cereales y fertilizantes. Erdoğan hace equilibrio a tres bandas (Trump, Putin, UE) para obtener una tajada propia del imperialismo que salga vencedor. En este cuadro, lejos de desempeñar un papel ‘pacificador’ hacia la guerrilla kurda del PKK, acusa a Imamoğlu de trabajar para el ‘terrorismo’.
En este cuadro de guerra imperialista, Erdoğan necesita un régimen interno de “paz civil”. No tiene condiciones de obtenerlo por medio de un frente nacional o frente popular, como ha ocurrido en el pasado en varios países de Europa. O quizás esté procurando, con la proscripción contra Imamoğlu, forzar al CHP a un colaboracionismo de guerra. Deberían ponerse de acuerdo acerca de la lista de pretensiones de Turquía. El CHP, sin embargo, rechaza el acuerdo de Trump con Moscú, y se alinea en el campo opositor a Trump. En otro terreno, macanea sobre los “dos estados” en Palestina, mientras continúa la masacre sionista; en cuanto a Siria, Irak o el Cáucaso sur va a la rastra de Erdoġan.
Cualesquiera sean las variantes que prosperen en el marco de la presente guerra, la crisis política que ha estallado en Turquìa, tres años largos antes de las elecciones, no es una tormenta en un vaso de agua, es una crisis de larga duración. La clase obrera debe combatir el despotismo de Erdoğan, no hace falta decirlo, con una posición clara sobre la guerra misma – de lo contrario será devorada por los bloques imperialistas al exterior y al interior, en este gran enfrentamiento nacional de alcances revolucionarios. La movilización de la juventud es de una intensidad enorme y debe servir de puente a la numerosa clase obrera en Turquía, y a las masas pobres y confesionales que han servido de base a Erdoğan. Como ocurre en la mayor parte del mundo, la mitad del pueblo turco vive abajo de los niveles de pobreza.
Lo que ocurre en Turquía es asimismo muy instructivo, porque es el primer país donde la guerra y la crisis mundial desatan una crisis política de excepción (si excluimos, claro, las movilizaciones contra Netanyahu, en Israel, que tienen otro carácter).
Jorge Altamira
26/03/2025
No hay comentarios.:
Publicar un comentario