martes, julio 28, 2026

Cisjordania: escalada de ataques de colonos entre cálculos electorales sionistas


Un salto cualitativo en los pogroms con la complicidad del ejército y el gobierno sionista. ¿Puede la limpieza étnica evolucionar hacia otro episodio del genocidio abierto? ¿Es posible un resurgimiento de la resistencia palestina? 

 En los últimos días, la violencia paraestatal de las bandas de colonos en Cisjordania ocupada dio un salto de calidad. Así lo expresan medios de comunicación y activistas en el terreno. El incendio intencional de dos mezquitas en las localidades palestinas de Qusra y Kur, el bloqueo militar absoluto sobre la región de Nablus —que obligó a varias mujeres a dar a luz en ambulancias impedidas de circular— y la quema sistemática de campos de cultivo y vehículos en Beitillu y Beit Furik son ejemplos de profundización de una política deliberada de provocación colonialista. 
 El detonante de esta última ola de agresiones fue el choque producido en la localidad de Tell, al sur de Nablus. En una incursión de colonos armados en territorio palestino, la resistencia de los pobladores fue tenaz. Cuatro palestinos fueron asesinados luego de que dos israelíes fueron abatidos con una de las armas que portaban los colonos. El relato sionista habla de “terroristas palestinos” que asesinaron a civiles israelíes, por supuesto. Pero se trataba de un oficial del ejército y el coordinador de seguridad de un asentamiento. Hasta el “izquierdista” ex–Meretz Yair Golan, actualmente referente de Los Demócratas, dijo: “el terror debe ser derrotado con un brazo militar fuerte , con determinación y sin compromisos” (citado por Gideon Levy en Haaretz, 26/6). Incluso cobra fuerza la hipótesis de que uno de los dos haya caído como resultado de “fuego amigo”. 
 El gobierno israelí ordenó al ejército genocida imponer toques de queda, cercar municipios enteros y ejecutar razzias que derivaron en más de 70 detenciones. Al Jazeera por su parte reportó tropas israelíes ingresando violentamente a los campos de refugiados de Aqabat Jabr, las ciudades de Qalqilya y Kafr Aqab, y las aldeas de Kobar (Ramallah), Yabad, Zababdeh Burqin (Jenín) y Faroun (Tulkarem). (El Salto, 26/07). Las agresiones de colonos, claro está, no motivaron ningún arresto, y como resultado de este episodio, 5 nuevos uestos de avanzada fueron instalads, incluyendo uno en un Área B (suburbana). (Breaking The Silence 26//) 

 Impunidad oficial 

Las propias estadísticas del aparato de seguridad israelí confirman que los ataques y crímenes de odio perpetrados por colonos aumentaron un 50% durante la primera mitad de 2026 en comparación con el mismo período del año anterior, alcanzando más de 660 incidentes documentados y provocando la muerte de seis palestinos y heridas a más de 140. La impunidad es total: solo el 6,6% de las investigaciones policiales contra colonos concluye en algún tipo de procesamiento, y menos del 3% de las escasas causas abiertas derivan en algún tipo de condena. (Haaretz, 26/7). 
 La integración entre el terrorismo de los colonos y el Estado está a la vista. El ministro de Defensa, Israel Katz visitó a Tal Yinon Dardik, un colono encarcelado tras ser imputado por un ataque multitudinario en marzo contra la comunidad palestina de Khirbet Humsa, que incluyó torturas, agresiones sexuales, saqueos y el robo de cientos de cabezas de ganado. Katz acudió a respaldar al detenido luego de la presión pública de 13 ministros y legisladores de la extrema derecha que exigían su inmediata liberación, argumentando problemas de salud. 

 Cálculos electorales en la limpieza étnica 

Para la coalición de gobierno de Benjamin Netanyahu, Bezalel Smotrich e Itamar Ben-Gvir, las crisis de seguridad permanentes en Cisjordania en general y este salto cualitativo en particular buscan manipular políticamente el panorama de cara a las elecciones del 27 de octubre. Incluso existió el intento de que se suspendan las elecciones internas del Likud, en medio de disputas partidarias por la sucesión de Netanyahu y ataques de los aliados dentro de la coalición. Mientras, continúa la agresión genocida en Gaza y hay marchas de las bandas fascistas con Daniella Weiss a la cabeza exigiendo recolonizar Gaza.
 El Estado sionista viene avanzando en varias iniciativas (proyecto E1, ley de pena de muerte, construcción del “muro carmesí”, régimen de anexión de facto, legalización de puestos de avanzada) que apuntan a la desarticulación de la Autoridad Palestina, aunque hace décadas le proporciona un servicio valioso como subcontratista de la ocupación. Todo indica que la AP ya no es lo que un sector de la ultraderecha israelí prefiere, y busca cerrar la etapa abierta por los Acuerdos de Oslo para dar paso a una nueva realidad, con la totalidad de las familias palestinas recluidas en centros urbanos actualmente denominados Zona A, anexando por completo las áreas rurales y suburbanas B y C, recluyendo a la población en bantustanes aislados sin ninguna continuidad territorial. 
 El aparato estatal también viene operando para el borrado cultural y territorial mediante la instrumentalización de la arqueología. A través de la declaración de «parques nacionales» o «sitios de conservación del patrimonio bíblico» en localidades emblemáticas como Sebastia o Nabi Samwil, el régimen israelí ejecuta un mecanismo burocrático de expropiación que desaloja a la población nativa, le quita sus tierras agrícolas y busca erradicar los vestigios materiales de la presencia histórica palestina (+972 Magazine, 24/7). 

 El peligro de un salto genocida, la necesidad de una Tercera Intifada. 

Esta estrategia de provocación choca cada vez más con las contradicciones materiales del propio aparato militar israelí. Según Haaretz, altos mandos del Ejército de Ocupación de Israel (FDI) expresaron en los últimos días su preocupación por la insostenible carga que representa mantener 24 batallones desplegados en Cisjordania —muchos de ellos reubicados desde los frentes de Gaza y Líbano—, en un contexto de agotamiento de las fuerzas de reserva, caída en los niveles de presentación y una crisis de reclutamiento sin precedentes. En paralelo, la tensión entre Estados Unidos e Irán abre la puerta a una nueva intervención israelí, lo que podría exigir aún más al ejército genocida.
 El fomento del accionar de los lúmpenes de las “hilltop youths” (juventudes de la cima de los montes) desde las colonias y los puestos puestos de avanzada buscan acelerar el proceso a fondo. Pasar del despojo gradual sostenido y apartheid a un proceso directo aniquilación y limpieza étnica acelerada, bloqueando totalmente el acceso al agua, destruyendo la infraestructura de subsistencia y utilizando el aislamiento geográfico para replicar en Cisjordania la lógica genocida aplicada en la Franja de Gaza.
 Sin embargo, la pretensión sionista de dosificar y manipular la violencia territorial en función de sus necesidades electorales puede ser un mal cálculo. La combinación entre la devastación económica, la violencia de los colonos y el hostigamiento militar sobre las comunidades está agotando los márgenes de contención de la AP. Con más de 70 pueblos palestinos organizando comités civiles de autodefensa, incluyendo miembros de Tanzim, brazo armado de Al Fatah (Haaretz, 24/6), las provocaciones sionistas pueden ser la chispa que desencadene una nueva oleada de resistencia popular.
 Una tercera Intifada a escala regional, apoyada por una movilización internacional solidaria como hemos visto en 2025, en el marco de profundas crisis políticas, sociales y económicas en Israel y Estados Unidos, puede ser el comienzo de un cambio en el curso de los acontecimientos. Los socialistas tenemos que seguir apoyando la lucha del pueblo palestino, hasta que sea libre, del río al mar. El camino es la derrota del imperialismo y todos sus cómplices en la región. 

 Iván Zeta

No hay comentarios.: