martes, julio 28, 2026

India: la renuncia del ministro de Educación da por terminadas las protestas de los estudiantes


El ministro de Educación de la India, Dharmendra Pradhan, renunció este sábado antes la demanda del movimiento juvenil Cockroach Janta Party (CJP), conocido como "Cucarachas", y frenar el ascenso de luchas en el país. 
 El CJP responsabilizó políticamente a Dharmendra Pradhan de las filtraciones e irregularidades denunciadas en exámenes como la prueba nacional de acceso a la carrera de Medicina, una de las más competitivas de la India. El 7 de mayo se difundió la noticia de que había evidencias de que se habían vendido los resultados de los exámenes, lo que provocó un escándalo. La respuesta fue anular todos los exámenes para que volvieran a ser rendidos, lo que generó, a su vez, una ola de suicidios. Las familias de más de 20 estudiantes que se quitaron la vida responsabilizan al gobierno y atribuyen esa decisión trágica al estrés de enfrentar nuevamente el examen, visto como una de las pocas posibilidades de movilidad social en la India. Con más de 2 millones de inscriptos para estudiar medicina, por cada plaza hay más de 20 aspirantes. Las protestas comenzaron el 15 de mayo y fueron escalando. 
 El Partido Popular de las Cucarachas anunció este mismo sábado que ponía fin a las protestas juveniles en Nueva Delhi después de que el gobierno indio aceptara sus exigencias: la renuncia del ministro de Educación, el resarcimiento económico para las familias de las víctimas, una investigación independiente sobre las filtraciones y medidas para combatir la corrupción en el sistema educativo y en los sistemas de contratación pública. Un pliego muy limitado que ni siquiera plantea un aumento del presupuesto educativo ni el incremento de las plazas para estudiar medicina. Los líderes tuvieron que llamar a reanudar las protestas si no eran liberados sin cargos las decenas de estudiantes que habían sido encarcelados durante la represión ordenada por el gobierno de Modi. 
 El gobierno cedió también a este reclamo y medios locales informaron, además, del despido de 47 funcionarios o empleados vinculados a la Agencia Nacional de Pruebas y de planes para que el examen en cuestión pase al formato digital a partir de 2027. 
 En paralelo, hay un sector de los activistas que reclama contra la vigilancia en las protestas. Estos estudiantes presentaron ante la Justicia una demanda para declarar inconstitucional el uso de vigilancia con inteligencia artificial contra los manifestantes y ordenar la destrucción de todos los datos personales recopilados durante las concentraciones. La ira estalló cuando manifestantes publicaron en redes sociales imágenes de una furgoneta policial equipada con cámaras sobre un mástil telescópico que ofrecía una visión de 360 grados y recopilaba datos biométricos. También se denunció a agentes que anotaban los nombres de usuario de Instagram de los manifestantes a su llegada. Además, Narendra Modi aplicó disposiciones de la Ley de Seguridad Nacional, que permite detenciones preventivas sin juicio por hasta 12 meses, y que ha sido utilizada en este contexto contra activistas, instalando un régimen de excepción. 

 Las protestas 

El 15 de mayo, asociaciones estudiantiles convocaron a la primera movilización al Ministerio de Educación y, ese mismo día, el presidente del Tribunal Supremo de la India, Surya Kant, declaró desde el estrado que las decenas de millones de jóvenes indios desempleados eran "parásitos" y "cucarachas". Al día siguiente, un consultor político llamó a conformar el Partido de las Cucarachas, primero como una sátira, pero rápidamente se transformó en un movimiento de protesta. A sus reivindicaciones en favor de una reforma educativa, los jóvenes sumaron preocupaciones por el desempleo y críticas a la deriva autoritaria del gobierno. También se sumaron los graduados que, aun teniendo un título, están desempleados. En junio, las manifestaciones se extendieron a otras ciudades y sumaron a otros sectores, incluidos desocupados y estudiantes de otras carreras. El 20 se instaló un campamento permanente de protesta en Jantar Mantar y, el 28, un activista inició una huelga de hambre. Las movilizaciones de miles de personas hacia el Parlamento, ocurridas a partir del 16 de julio, fueron fuertemente reprimidas, con numerosos detenidos y heridos -incluyendo fracturas y una chica internada en terapia intensiva-. El gobierno desalojó el acampe por la fuerza y pretendió prohibir las protestas; intentó frenar la llegada de los manifestantes al centro de Nueva Delhi, sin lograrlo. La oposición trató de capitalizar el conflicto y paralizó el Parlamento en varias oportunidades, pidiendo la renuncia del ministro de Educación. 
 Lo interesante del movimiento es que tiene un carácter transversal, de clase, que atraviesa a todas las religiones, escapando a la dinámica de conflictos religiosos y étnicos que suelen ser protagonistas en la India desde que está Modi en el poder. El desempleo y los problemas para el acceso a la educación afectan a jóvenes hindúes, musulmanes, sijes y de otras comunidades por igual. 
 La protesta estudiantil fue precedida por el paro general de febrero, que llevaron adelante millones de trabajadores y agricultores de todo el país, reclamando la derogación de la reforma laboral y las privatizaciones, entre otras reivindicaciones.
 Después de febrero hubo una sucesión de huelgas, en apariencia desconectadas, en el sector fabril, especialmente en los alrededores de Nueva Delhi, por aumentos salariales, cumplimiento de la jornada de ocho horas y equiparación de los derechos laborales de los trabajadores temporarios con los de los permanentes. Estos conflictos fueron escalando y hubo represión, pero llegaron a vincularse con el movimiento estudiantil. Algunos dirigentes sindicales relacionaron los problemas estructurales que afectan socialmente a ambos sectores. 
 La carestía, en especial el aumento del gas -consecuencia de la guerra en Irán-, es un detonante de los conflictos. La India crece a tasas chinas, pero la brecha social no hace más que aumentar, mientras el nacionalismo hindú de Modi aviva la diferenciación entre las castas y el odio religioso para dividir a la clase, al tiempo que le rinde pleitesía al imperialismo y al sionismo. Los mismos datos del gobierno revelan que la tasa de desempleo del país es la más alta en 45 años. 
 Para muchos analistas, el movimiento de las cucarachas fue el conflicto más desestabilizante de los 12 años que lleva Modi en el gobierno. La escualidez del pliego de reclamos y la incapacidad para reformularlo durante la marcha, cuando el movimiento estaba en ascenso y tenía la posibilidad de confluir con otros sectores, son una ofrenda al gobierno de Modi. 

 Aldana González 
 28/07/2026

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