jueves, julio 30, 2026

La Argentina colonia


La importancia de la marcha del 6 y la necesidad de la intervención obrera. 

 La llegada de la titular del FMI a la Argentina ha puesto de manifiesto, quizá como nunca antes, los inauditos niveles de sometimiento a los que Milei ha llevado a nuestro país frente al imperialismo. La reunión del gabinete nacional presidida por la titular del Fondo, Kristalina Georgieva, fue gráfica en ese sentido. Pero también lo fue la conferencia de prensa, no solo porque el ministro Caputo estuvo pintado, sino por la pretensión de Georgieva de ganarse la adhesión de los periodistas a través de un arenga que convocaba al pueblo argentino a mantenerse firme en la tolerancia del ajuste y la austeridad. 
 Sin sonrojarse, la titular del FMI invocó a su propio país, Bulgaria, como un ejemplo a seguir. Obviamente, Kristalina evitó mencionar que la tutela del FMI del proceso de la restauración capitalista en Bulgaria a principios de los '90 terminó -entre 1996 y 1997- en una crisis bancaria, una fuerte devaluación de la moneda búlgara y una hiperinflación. Diez años después, a través de un derrotero de privatizaciones, liquidación y reestructuración de empresas estatales, austeridad fiscal y reformas laborales, Bulgaria entraba como un país periférico y sometido a la Unión Europea. En todo este proceso, Bulgaria sufrió un derrumbe demográfico extraordinario, con una pérdida equivalente al 29% de su población. Interesante espejo en el que Georgieva nos convoca a mirarnos. 

 La agenda de Kristalina 

Es claro que Kristalina Georgieva vino a la Argentina con objetivos muy concretos. En primer término, para asegurarse la tajada del propio Fondo en la repartija del bocado argentino y, en segundo lugar, para apuntalar al gobierno, que es garante de esa entrega y que en las encuestas se encuentra cada vez más cuestionado por la consideración popular. 
 Hay que recordar que Argentina es el principal deudor del FMI y que, entre 2026 y 2027, el Estado argentino deberá pagarle al organismo alrededor de 12 mil millones de dólares. Por eso la titular del FMI se paseó por Loma Campana, el yacimiento estrella de Vaca Muerta, y en la conferencia de prensa planteó que Argentina debía profundizar aún más su rumbo de primarización de la economía. Es que allí, en la producción hidrocarburífera, están los potenciales dólares que el Fondo se anota para cobrar -como “acreedor privilegiado”. La titular del Fondo se mostró confiada en la posibilidad del Estado argentino de pagar y reclamó que el Banco Central “siga comprando dólares”. El día después, sin embargo, por una ironía del destino, por primera vez desde principios de enero el Banco Central se veía imposibilitado de comprar dólares. 
 En línea con el interés por cobrar, Georgieva y el FMI reclaman más ajuste y un cambio de la carta orgánica del Banco Central. Sucede que el superávit conquistado por el gobierno en el primer semestre del año está muy lejos aún de la meta establecida por el FMI. Es que el derrumbe de la actividad -que es en gran medida consecuencia de la motosierra- está redundando en una caída de la recaudación fiscal: el famoso perro que se muerde la cola. El proyecto de ley de reforma del Banco Central, que Milei anunciaría por cadena nacional el jueves 30 por la noche, apuntaría a suprimir de manera total el financiamiento monetario del BCRA al Tesoro, históricamente utilizado para cubrir el déficit fiscal. Sería una medida complementaria o integrada al “apagón” del gasto estatal (shutdown) en las áreas que sean deficitarias, con excepción de las fuerzas represivas. Como se ve, todo es sacrificado en el altar del pago de la deuda externa. 

 Argentina y el mundo 

 De implementarse toda esta agenda, no sólo se agravaría la enorme crisis que golpea a los sectores obreros y populares, sino que se reduciría sustancialmente el margen del gobierno para desplegar algún tipo de política de contención social. Es evidente que el plan reeleccionista de Milei se basa en sostener el apoyo de la mayor parte de la burguesía, mostrando su eficacia en ir a fondo en la ofensiva antiobrera sin desatar un estallido social, y mantener una tasa inflacionaria relativamente baja, con leves correcciones del tipo de cambio sobre la base de lograr el financiamiento internacional. Pero ninguna de las dos objetivos de Milei están asegurados de antemano.
 Sucede que si las contradicciones inmanentes del esquema económico -basado en un ajuste recargado, un “dólar barato”, una apertura importadora y una dependencia creciente de la asistencia externa- conducen al país, más temprano o más tarde, a un colapso; un coletazo de la crisis mundial no solo podría precipitarlo, sino también agravarlo sensiblemente. Es que, como se sabe, Argentina es apenas una hoja al viento en el torbellino de la economía mundial. Los factores exógenos podrían ser diversos. Hay que anotar entre ellos, desde luego, la guerra en Medio Oriente. Las negociaciones para poner fin a la ofensiva yanqui-sionista contra Irán y reabrir plenamente el estrecho de Ormuz permanecen empantanadas, la guerra tiende a regionalizarse y crece la presión sobre el mercado petrolero. También hay que seguir con atención la evolución de la burbuja financiera creada alrededor de la inteligencia artificial. Un pinchazo de la burbuja pondría al desnudo la fragilidad del esquema financiero argentino. Un revés de Trump en las elecciones norteamericanas de este año también impactaría en la Argentina, ya que pondría en cuestión las capacidades del imperialismo para volver a salir al rescate del gobierno libertario. Cualquiera de estos escenarios podría redundar en un gran desequilibrio del esquema económico y financiero doméstico y en una reactivación de la actividad combativa de las masas.
 Para tratar de asegurarse eventuales nuevos rescates financieros y el apoyo cerrado del imperialismo a su gobierno, Milei está protagonizando una gira trumpista por América Latina. Luego de visitar Brasil para respaldar a Flavio Bolsonaro, quien pretende desbancar a Lula de la presidencia brasileña en octubre próximo, Milei llegó a Perú para entrevistarse con Keiko Fujimori. La presidenta peruana asumió colocando al Ejército en la represión interna, con el objetivo de “establecer plenamente la autoridad del Estado”. Milei se apresta también a visitar al presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, y a participar de la asunción de Abelardo de la Espriella, otro ultraderechista que acaba de ganar las elecciones colombianas. Semanas atrás Milei se jugó fondo en el sostenimiento de Rodrigo Paz, el presidente derechista de Bolivia, cuando se encontraba jaqueado por una gran rebelión obrera y campesina.
 En definitiva, Milei se coloca como un personero del Corolario Trump a la Doctrina Monroe, que apunta a contener y desplazar el progreso de China en América Latina y someterla íntegramente a los intereses del imperialismo yanqui. 

 La ley antinacional y los trabajadores 

Como frutilla del postre de toda esta política de subordinación al imperialismo y transformación de la Argentina en una colonia, el gobierno pretende avanzar en la aprobación de la ley de “inviolabilidad de la propiedad privada” el próximo 6 de agosto. Como se recordará, el despliegue de los jugadores de la selección de una bandera con la leyenda “Las Malvinas son Argentinas” en el partido contra Inglaterra forzó la postergación del tratamiento de la ley. Los senadores optaron por evitar el papelón de entregar el país el día después de que el pueblo argentino festejara cerradamente un acto de reivindicación nacional. 
 La ley que pretenden aprobar -no solo el gobierno nacional sino también distintos gobernadores de las provincias mineras y cordilleranas- habilita una mayor extranjerización de las tierras, desmonta aspectos centrales de la Ley de Tierras y de la Ley de Manejo del Fuego, refuerza los privilegios de propietarios, terratenientes y grandes capitales, agiliza los desalojos contra las comunidades, los inquilinos y las familias trabajadoras y limita las expropiaciones. Esto último golpea especialmente a los trabajadores que ocupan sus fábricas en defensa de sus puestos de trabajo, como los trabajadores de Fate o de Morvillo. Se trata de un nuevo salto en la política antinacional y antiobrera del gobierno libertario. 
 La genuflexión de la llamada "oposición", incluido el peronismo en sus distintas variantes, demuestra por enésima vez su completa incapacidad para liderar una verdadera lucha en defensa de los intereses nacionales y sociales. Su orientación capitalista, que incluye su disposición a pactar con el FMI y el imperialismo, los anula como alternativa capaz de representar genuinamente los intereses populares. La sentencia vale tanto para los gobernadores y legisladores del peronismo como para la burocracia sindical, que está entregando los salarios, los puestos de trabajo y los convenios colectivos a cambio de un aumento de los aportes solidarios a las cajas sindicales. Por eso mismo, no es casual que el Frente de Izquierda haya sido el único bloque político del país que montó una tribuna para denunciar la llegada de Kristalina Georgieva y plantear la ruptura con el FMI y el no pago de la deuda. 
 Contra la aprobación de la ley de “inviolabilidad de la propiedad privada” se ha empezado a despertar un importante movimiento de rechazo a escala nacional. En algunas provincias, como en Neuquén, se empieza a discutir el impulso de un paro provincial. Ese es el camino. Para derrotar la ley es necesaria la intervención activa de la clase obrera. El viernes 7, en el marco de la jornada impulsada por la CGT por el día de San Cayetano, el Frente de Lucha Piquetero junto a otras organizaciones independientes se concentrará en Constitución para levantar el reclamo contra la baja de un millón de programas sociales. 
 El FIT-U, que sigue alto en las encuestas, debe apoyarse en esa conquista para impulsar todas las instancias de lucha, como la del 6 y la del 7, y el protagonismo de los trabajadores. En ese marco, es necesario reforzar la lucha por la construcción de una alternativa política de la izquierda y los trabajadores impulsando comités unitarios del Frente de Izquierda. 

 Pablo Giachello

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