lunes, agosto 08, 2016

No es culpa de Karl marx, sino de los marxistas.

Es costumbre leer y escuchar que los fracasos de la Revolución de
Octubre 1917 en Rusia, de la China, de Cuba y otros, se deben a errores
conceptuales generados por Karl Marx. En lo que sigue, voy a mostrar que
los fracasos de tantos esfuerzos humanos en aras del socialismo y del
comunismo, no proviene de Karl Marx sino de los marxistas.
La noción de “plusvalía” comienza a ser utilizada por David Ricardo,
pero es Karl Marx que lo emplea como el elemento central, de lo que
ahora podríamos llamar, la Teoría de la Explotación. Aquí una de sus
frases sobre la plusvalía. “Cuanto más reducidas sean las necesidades
naturales de indispensable satisfacción y mayores la fecundidad natural
del suelo y la bondad del clima, menor será el tiempo de trabajo
necesario para la conservación y reproducción del productor, y mayor
podrá ser, por consiguiente, el remanente de trabajo entregado a otros
después de cubrir con él sus propias necesidades.”[i]
Y para que quede claro, lo digo de una vez algo que ya lo he
expresado anteriormente. Karl Marx sólo escribió y publicó el Tomo I.
Para el resto de tomos, la responsabilidad le pertenece a Frederick
Engels. Marx tuvo todo el tiempo para publicarlos, pero si no lo hizo
fue precisamente porque había problemas no resueltos, como el que
vamos a comentar.
Con la noción de plusvalía en mano, los marxistas pensaron que la
abolición del Capitalismo estaba resuelto. Bastaba eliminar la plusvalía
para que no exista más explotación, y otro mundo sea posible. Es el caso
de Eduard Bernstein. Aquí lo que nos dice Rosa Luxemburgo: “Su
socialismo [el de Bernstein] se realizará gracias a dos instrumentos:
los sindicatos […] y las cooperativas. Por medio de los primeros
pretende acabar con los beneficios [las ganancias] industriales; por
medio de las segundas, con los beneficios comerciales.”[ii] Es decir, a
través de la participación de los sindicatos en la producción y de las
cooperativas en la distribución se eliminaría la plusvalía, el alma del
Capitalismo. Grave error de apreciación, ¿y por qué?
Para visualizar el error, les presento un resumen de lo vendría a ser la
Teoría del Cambio. Toda actividad socio-económica tiene dos elementos:
el proceso de trabajo con el cual se resuelve la pregunta, ¿qué
producir?, y la decisión socio-económica con la cual la sociedad
resuelve la pregunta, ¿cómo repartir el resultado neto (los beneficios)
de la actividad económica?
Hay dos formas de repartir: la Repartición Individualista mediante la
cual el 100% de las ganancias de la empresa pertenece a quien puso el
capital, y la Repartición Igualitaria que facilita la repartición del
total de ganancias entre el total de la población, en partes iguales.
De acuerdo a esta proposición, el Capitalismo se encuentra compuesto de
dos elementos: un cierto proceso de trabajo (el industrial en su mejor
momento), y la Repartición Individualista. De donde, el causante de los
efectos perversos del Capitalismo es la Repartición Individualista,
porque a través de ella solamente el propietario de la empresa puede
vivir una vida holgada mientras que los trabajadores están destinados a
morirse de hambre.
Entonces, pretender resolver los males del Capitalismo eliminando la
plusvalía es imposible, porque la plusvalía es la denominación del
“resultado neto” de la actividad económica en Repartición
Individualista. El “resultado neto” existirá en cualquier tipo de
repartición porque es un elemento del proceso de trabajo (en este caso
de una actividad industrial, empresarial).
La solución del Capitalismo no se encuentra en el lado del proceso de
trabajo sino en la Repartición Individualista. Es ella la que dio
nacimiento a la dicotomía pobreza / riqueza, y la que luego crea el
desempleo y la marginación de grandes masas de la población.
Igual tipo de error lo cometió Lenin, cuando toma a la letra una
expresión de Marx sobre la “propiedad privada” de los medios de
producción como causa de los efectos perversos del Capitalismo.
Precedido de un lamento, Lenin dice: “suprimir las clases no es
solamente botar a los terratenientes y a los capitalistas, lo que nos ha
sido relativamente fácil, es también suprimir los pequeños productores
de mercaderías […]. Es mil veces más fácil de vencer a la gran burguesía
centralizada, que de vencer a los millones y millones de pequeños
patronos.”[iii]
En este caso, la noción de “propiedad privada” no pertenece ni al
proceso de trabajo ni a la Repartición Individualista; es decir, no
pertenece a la esfera de la actividad socio-económica. La “propiedad
privada” es una institución que refleja la base socio-económica en
condición de Repartición Individualista. Una vez más el objetivo de la
“revolución” fue equivocado.
Los errores de Paul Sweesy y Charles Bettelheim, grandes difusores del
socialismo en América Latina, son mucho más groseros. Ellos proponen la
eliminación de la moneda y del precio, elementos del proceso de trabajo
que nada tienen que hacer con la explotación del obrero.
Lo que escribe Sweesy: “La concepción que es la mía considera que las
relaciones de mercado (que implican por supuesto la moneda y los
precios), son inevitables en un régimen socialista, y por un largo
período, pero ellos constituyen un peligro permanente para el sistema;
y, a menos de ser estrictamente limitados y controlados, conducirán a la
degeneración y a la regresión.”[iv]
Y Charles Bettelheim corrobora: “A lo que finalmente se apunta (en la
construcción del socialismo), es a la desaparición completa de las
relaciones mercantiles (rapports marchands).”[v]
Son errores de este tipo que han conducido al fracaso, creyendo que Marx
había todo resuelto. Lo que produjo Karl Marx es una Teoría de la
Explotación que permitió ubicar la causa de la explotación de los
obreros. En ningún momento nos habla de una Teoría del Cambio,
herramienta que debemos construir si realmente queremos salir de este
infierno llamado Capitalismo.

Hugo Salinas González
Ferreñafe, el pueblo de los dos Fe, 3 de agosto del 2016

[i] MARX Karl, [1867] El capital, Tomo I, El proceso de producción del
capital, capitulo XIV, Siglo XXI editores, p. 623
[ii] LUXEMBURGO Rosa, [1899] Reforma o Revolución, Fundación Federico
Engels, 2002, Madrid, p. 70
[iii] LENINE V., [1920] La maladie infantile du communisme ("Le
Gauchisme"), Editions en langues étrangères, Pékin, 1976, p. 30-31
[iv]SWEEZY Paul et BETTELHEIM Charles, Lettres sur quelques problèmes
actuels du socialisme, Maspero, Paris, 1972, p. 34-35
[v]SWEEZY Paul et BETTELHEIM Charles, Lettres sur quelques problèmes
actuels du socialisme, Maspero, Paris, 1972, p. 26

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