martes, julio 03, 2018

¿Quién es López Obrador, el nuevo presidente mexicano?



Este domingo, tal como adelantaban las encuestas, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se impuso por amplio margen. Repasamos su historia, perfil y promesas de campaña.

Abanderado de la alianza entre el Morena (Movimiento de Regeneración Nacional, partido del que es fundador y líder nacional), el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Encuentro Social (PES), AMLO comenzó su carrera política en las filas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Tabasco. Este partido, fundado en enero de 1946, aglutinaba al ala burguesa de la Revolución Mexicana, estuvo en el gobierno hasta el 2000, y luego desde 2012 hasta la fecha.
Desde mediados de los años 70 se desempeñó en distintos cargos hasta que en 1988 rompe con el PRI (junto a Cuauhtémoc Cárdenas) para presentarse a elecciones por la gobernatura de Tabasco, respaldado por el Frente Democrático Nacional, antecedente inmediato del Partido de la Revolución Democrática (PRD). En 1989, López Obrador fue dirigente estatal del recién formado PRD y posteriormente, de 1996 a 1999, ostentaría la dirigencia nacional del partido que desde su creación se convirtió en el ala izquierda del régimen en México. Obrador representa un "cambio" para muchos porque formó parte de un fuerte golpe al sistema de partidos.
De 2000 a 2005, AMLO se desempeñó como jefe de gobierno del Distrito Federal (hoy Ciudad de México). De su administración destaca la construcción del segundo piso de una de las arterias viales más importantes de la ciudad capitalina, que generó controversia por su alto costo y la opacidad en que se llevaron a cabo las licitaciones correspondientes. Tras los sismos de septiembre del año pasado, salió a relucir una modificación en la regulación de uso de suelo hecha durante la administración de Obrador que buscaba dar facilidades a empresas inmobiliarias interesadas en zonas específicas de la capital.
En 2006, respaldado por el gran movimiento que rechazó su desafuero, AMLO se presentó a elecciones presidenciales como candidato del PRD. Los resultados, que dieron la victoria al candidato del Partido Acción Nacional (PAN), Felipe Calderón Hinojosa, consolidaron el fraude operado desde las urnas hasta los tribunales electorales. La movilización en defensa del voto fue finalmente contenida por el mismo AMLO quien, según analistas como Zepeda Patterson,"pudiendo haber paralizado al país", contuvo a los "radicales" instalando un plantón en Reforma (una de las arterias más importantes de la capital mexicana) para presionar a las autoridades electorales a un conteo "voto por voto".
El PAN es un partido de ultraderecha heredero del movimiento sinarquista, oposición de la derecha católica a la Revolución Mexicana nacido en la década de 1930.
Tras seis años de "Gobierno legítimo" (figura simbólica de la cual AMLO se declaró "presidente"), Obrador se presentó de nueva cuenta a elecciones en 2012, esta vez por la alianza entre el PRD, el PT y Movimiento Ciudadano. En estos comicios fue declarado ganador el candidato del PRI Enrique Peña Nieto. Tras impugnar las elecciones y ser rechazado por el Tribunal Electoral, AMLO anunció su separación de los partidos del Movimiento Progresista para dedicarse a la formación del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), creado en 2011 como asociación civil para apoyar la segunda candidatura presidencial de AMLO.
El proceso electoral de 2012 estaría atravesado por las masivas movilizaciones del #YoSoy132 y por la enorme maquinaria que el PRI desplegaría a nivel nacional para operar la compra del voto. El papel de los medios masivos de comunicación a favor de Peña Nieto fue parte de las denuncias hechas por las movilizaciones que desconocían al priista como nuevo presidente. Mientras se denunciaba robo de urnas, balaceras e inclusive secuestros de representantes de casilla, las autoridades electorales salieron a asegurar que la jornada electoral había sido "ejemplar".
En 2014, el Morena alcanzó su registro como partido ante el Instituto Nacional Electoral (INE). Hoy, lidera la coalición Juntos Haremos Historia, con la que AMLO se presenta por tercera ocasión a elecciones por la presidencia.
La lucha contra la "mafia del poder" es, sin duda, una de las banderas históricas del discurso de Obrador. Buscando dialogar con el hartazgo contra la corrupción, el candidato de Morena basa parte importante de sus propuestas en la "denuncia" de sus adversarios por negocios o asociaciones ilícitas. Contradictoriamente, durante esta campaña electoral ha destacado el reclutamiento para la coalición de políticos como Julián Leyzaola Pérez, acusado de tortura y violación a los derechos humanos, así como de ex integrantes de partidos patronales a los que él mismo ha denunciado por corruptos.
A la crítica por reclutar para su campaña a políticos de cuestionable trayectoria se suma otra aún más escandalosa. Y es que el PES, partido con el que se alió Obrador para estas elecciones, es un partido de la derecha cristiana, abiertamente conservador y entusiasta impulsor del reaccionario Frente Nacional por la Familia, desde donde hace unos meses impulsó una gran campaña contra el derecho al aborto y el matrimonio igualitario.
En su primera participación en elecciones, en 2015, Morena se posicionó como cuarta fuerza a nivel nacional y la primera en la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México. Fortalecido en el marco de una profunda crisis de los partidos tradicionales como el PRI, el PAN y el PRD, este último particularmente desprestigiado tras la responsabilidad de su administración en la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa en 2014, el partido de AMLO y su discurso capitalizaron el descontento con los partidos tradicionales. Eso explica su ascenso meteórico y que amplios sectores de los trabajadores y la juventud planean votarlo.
En cierto punto de su vida histórica los grupos sociales se separan de sus partidos tradicionales, o sea que los partidos tradicionales en aquella determinada forma organizativa, con aquellos determinados hombres que los constituyen, los representan y los dirigen, no son ya reconocidos como su expresión por su clase o fracción de clase. ... Se habla de “crisis de autoridad” y esto precisamente es la crisis de hegemonía, o crisis del estado en su conjunto. Antonio Gramsci.
Muchas de estas expectativas descansan en propuestas como las hechas en torno a las reformas educativa y energética. A pesar de que su asesor ha declarado que la cancelación de la reforma energética es prácticamente imposible, Obrador sostiene que la "revisará", respuesta muy similar a la que ofrece al ser cuestionado sobre la manera en la que piensa cumplir su promesa de cancelar la reforma educativa.
Para la juventud ha causado revuelo su iniciativa "Becarios sí, sicarios no", que ofrece apoyos económicos a los jóvenes con un discurso que busca convencer de que de esa manera se resolverán problemas como el acceso a la educación y la creciente descomposición social.
La construcción del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, una de las obras más importantes en cuanto a infraestructura de los últimos años, es otro de los temas por el que AMLO se ha posicionado a favor de una "revisión" conjunta con la iniciativa privada y recientemente, propuso concesionarlo al sector privado. Es decir, que los empresarios financien la construcción y luego reciban las ganancias de la explotación del aeropuerto.
De cara a la profunda crisis de violencia exacerbada por la militarización con marco en la política estatal de "combate" al crimen organizado - trajo como consecuencia alrededor de 200.000 muertos, 34.000 desaparecidos y decenas de miles de desplazados-, AMLO planteó mantener al Ejército en las calles.
A su vez, propuso otorgar amnistía a los sectores más vulnerados que tienen vínculos con el crimen organizado, como los cultivadores de amapola a pequeña escala. Esta iniciativa, que según expertos tiene su referente inmediato en el acuerdo de paz firmado por el gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), busca, según han declarado personajes cercanos a Obrador, "la receta mexicana" para lograr la "paz y la tranquilidad". La amnistía, el indulto y un "mecanismo de justicia transicional" son parte de la estrategia de seguridad propuestas por AMLO.
Ante el gobierno de Donald Trump, AMLO ha mantenido una postura de conciliación y un llamado al "respeto mutuo" entre México y Estados Unidos. Ante la ofensiva xenófoba y racista del mandatario estadounidense, el discurso de Obrador deja asomar la idea de que es posible una conciliación entre los intereses que representa el magnate y los millones de trabajadores migrantes que sufren día con día de la imposición de sus medidas a ambos lados de la frontera.
Estas declaraciones, que vaticinan la postura de subordinación a la Casa Blanca de una hipotética administración lopezobradorista, se suman al posicionamiento ante las cúpulas empresariales a las que AMLO busca tranquilizar. Así, mientras el sector empresarial más alineado al gobierno se mantiene distante, Obrador ha declarado que "respetará" sus intereses.
Como decimos acá, aunque AMLO promete diversos cambios, no se propone echar atrás el conjunto de los planes implementados por Peña Nieto, ni atacar de raíz los intereses de los responsables de la miseria y la explotación del pueblo trabajador.
Como quedó evidenciado en su participación en el primer debate entre candidatos a la presidencia, AMLO, seguro de su ventaja, ha mantenido durante su campaña un tono moderado para tranquilizar a empresarios y trasnacionales. Esa posición de conciliación no es, sin embargo, nueva en el candidato, que ni en sus momentos más radicales propuso algo más que "humanizar" al capitalismo.
El discurso de AMLO de "gobernar para los ricos y pobres" se traduce entonces en un gobierno para los empresarios a los que sirvieron las administraciones pasadas del PAN y del PRI. La defensa de esos mismos intereses son los que chocarán con las aspiraciones de cambio de millones de trabajadores y jóvenes que finalmente llevaron a López Obrador a la presidencia.

Nancy Cázares
@NancyCornejoCaz

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