Cuando se juntan ambas movidas, tanto el acuerdo Milei-Massa acerca de la fecha de tratamiento del proyecto de Presupuesto, con la denuncia de la adulteración inflacionaria del Presupuesto precedente, salta de inmediato el carácter explosivo de todo el asunto. Ocurre que los tres candidatos que necesitan superar la condición de tercios están comprometidos a una mega devaluación del peso apenas concluyan las elecciones o asuma el ganador. El proyecto de Presupuesto escamotea el punto, o sea la hipótesis de inflación para 2024, con un porcentaje ficticio. No descubre el impacto de la devaluación en la inflación de 2024, porque necesita ocultar su carta devaluatoria. Milei le tiró un cable a tierra a Massa, y privó a la gente de Bullrich de la posibilidad de un acoso parlamentario contra el ministro-candidato.
Es claro, sin embargo, que el conjunto de medidas que acaba de lanzar Massa tendrá un impacto en los ingresos y recursos fiscales de 2024. La eliminación de la cuarta categoría del impuesto a las ganancias tiene un carácter permanente. También se pretende darle carácter permanente a la deducción del IVA en determinadas compras, porque una reducción del impuesto se la podría apropiar la cadena comercial de esos productos. La mega devaluación tendrá, de todos modos, un impacto catastrófico sobre todas estas concesiones, porque licuará los ingresos generales de todos los sectores activos y pasivos del trabajo. Massa cedió en cuanto al impuesto a las ganancias, porque no podría sostenerlo en medio de una devaluación, sin hundir las relaciones laborales. Massa incorpora en la catástrofe de la devaluación el costo de la ‘gobernabilidad’, como se llama en la jerga patronal a una rebelión de los trabajadores.
Milei y Melconian, que proyectan una devaluación probablemente superior a la de Massa, reclaman un fuerte ajuste fiscal de los gastos, con el pretexto de atenuar el impacto de la devaluación sobre los precios. El debate del Presupuesto es ‘inoportuno’ para los tres jinetes del capital, y votarlo sería una mayúscula estafa a la ciudadanía. Uno de los fraudes más groseros del Presupuesto es que no contabiliza la amortización, o sea el pago de la deuda pública en pesos, que se ajusta por dólar o inflación. Supone que se refinanciará por tiempo indefinido. Supone también, quizás acertadamente, que el destino de esa carga, equivalente a 120 mil millones de dólares, se jugará en el mercado de cambios, con una furiosa fuga de capitales.
Massa ha ofrecido a la oposición una separata que lista los llamados gastos tributarios que propone suprimir. Son los beneficios impositivos que gozan las empresas. Señalados por el mismo Massa como equivalentes al 7% del PBI hace un año, ahora el Presupuesto los recalcula en un 4.7% - de 35 mil millones de dólares a 22.5 mil millones. Es una propuesta que parte de la certeza de que no contará con los votos para su aprobación. En la separata no figura la industria electrónica de Tierra del Fuego, objeto de numerosas denuncias de fraude, ni tampoco la industria textil de esa provincia, que Massa ha incorporado a la lista de beneficiarios.
La megadevaluación ya decidida por el trío, deberá hacer trizas con cualquier Presupuesto, aunque más no sea por la inmensidad de la deuda indexada del Tesoro. En mucha mayor medida que en el pasado, la financiación de la devaluación quedará a cargo de mayores retenciones a sus mayores beneficiarios – la exportación agroindustrial. Massa ya ‘profetizó’ que, sin sequía, subiría un 80% e inundaría de divisas al Banco Central. Dejó de lado que unos 35 mil millones de ese ingreso ya se encuentran hipotecados al pago de la deuda con los importadores y que otras sumas importantes por dividendos e intereses esperan autorización para salir del país.
El debate del Presupuesto ha sido excluido de la campaña electoral para no añadir una discusión explosiva a una deliberación política que crece día a día, aun cuando domine la que cruza a las grandes patronales y sus políticos. La democracia ‘fracasada’ celebra sus 40 años con un clima del que no participa casi con exclusividad la llamada izquierda ‘trucha’, automarginalizada en una lucha de camarillas. El debate refleja la enormidad del impasse del régimen político y las consecuencias catastróficas que tendrían las medidas que ya están en carpeta, como la mega devaluación y la hiper inflación, o sea una situación prerrevolucionaria.
Jorge Altamira
15/09/2023
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