viernes, noviembre 03, 2023

Las primeras bajas sionistas en la guerra genocida


“La sombría noticia de las últimas 24 horas, de que 15 soldados israelíes murieron en la operación terrestre inicial en el norte de la Franja de Gaza, ha cambiado tangiblemente el estado de ánimo”, dice un editorial de Haaretz (1/11). Estas bajas tienen lugar cuando ni siquiera ha comenzado la guerra de contrainsurgencia subterránea del ejército sionista. Se suman al agravio de los casi 250 rehenes retenidos por Hamas, que la mitad de la población israelí, según encuestas, exigen que sean canjeados por los prisioneros palestinos en cárceles israelíes. La consternación del editorial de Haaretz es política, porque advierte que estas bajas han ocurrido cuando no ha comenzado aún la guerra en la frontera norte del país, e inclusive desde el Mar Rojo. 
 La ofensiva criminal denominada ´Espadas de Hierro´, insiste Haaretz “no es una Guerra de los Seis Días, ni siquiera una cuestión de seis semanas”. “La guerra en Gaza no será una carrera rápida hacia una línea de victoria clara, sino una larga y embrollada maratón. El público israelí espera que los pies del maratonista no se hundan en el barro como sucedió en un pasado no muy lejano”. Aunque Israel “convierta a Gaza en un cementerio de niños” (El País, 2/11). “Las señales de la división dentro del establishment de Israel se profundizan incluso cuando Netanyahu declara la siguiente fase de la guerra en Gaza”, informa una fuente insospechada” (Al Jazeera, 31/10). 
 Según tituló el principal medio periodístico del mundo árabe ya “'Nadie confía en Netanyahu': el gabinete de guerra de Israel está dividido en medio del conflicto de Gaza” (Virginia Pietromarchi, 31/10). ´Este gobierno ya había perdido la confianza de un sector importante de la sociedad antes del 7 de octubre y no ha ampliado particularmente su base pública de apoyo desde entonces´, dijo Mouin Rabbani, dirigente del Centro de Estudios Humanitarios y de Conflictos. Según una encuesta del Instituto Israelí de Democracia, publicada la semana pasada, la confianza en el gobierno cayó a su nivel más bajo en 20 años” (ídem).
 Al genocidio en Gaza, le sigue en Cisjordania la agonía de la vida palestina; más de 100 palestinos han sido asesinados desde el 7/10. En la “Cisjordania ocupada la economía se desploma”, dice Zena Al Tahhan (ídem, 29/10). La miseria social y el derrumbe del mercado laboral han llegado al paroxismo: “la gran mayoría de los 200.000 trabajadores palestinos que trabajan dentro de Israel y en los asentamientos israelíes ilegales en la ocupada Cisjordania están ahora desempleados. Ahora eso ha disminuido drásticamente: sólo alrededor del 5 por ciento de estos trabajadores van a trabajar. Estos aportaban 1.200 millones de dólares en salarios a la economía de Cisjordania” (ídem), lo cual conformaba una porción relevante del raquítico ingreso nacional de esa región palestina. 
 En un tweet, Netanyahu asegura “que nunca había sido informado de las advertencias sobre el ataque de Hamás a Israel el 7 de octubre”. Como era de esperar se le tiraron a la yugular desde el Shin Bet —los servicios de inteligencia— al Mossad. No sólo Gantz, salió a delimitarse, sino también otro derechista, Avigdor Lieberman, ambos ex ministros de Defensa bajo anteriores gobiernos de Netanyahu, así como el actual ministro del área, Yoav Galant. Galant acusó al primer ministro de poco menos que de haber sido cómplice del ataque de Hamas. 

Norberto Malaj 
 02/11/2023

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