domingo, marzo 10, 2024

Enfrentar a Milei… ¿con qué estrategia?


El ataque de ajuste de Milei se profundiza mientras los mercados financieros festejan. En la semana del cierre de Télam, policía mediante, se conoció que el ajuste fiscal, que alcanzó el 36% en febrero, recayó un 43% en la rebaja jubilatoria producto de la inflación imparable y una fórmula diseñada para que los aumentos lleguen con enorme rezago.
 Los despidos arrecian en el Estado y los privados, como lo muestra el pedido del Ministerio de Capital Humano de echar a 1.200 trabajadores en Cultura, el anuncio de 200 inmediatos sobre un plan de más de mil en Aysa, el cierre de los CDR de Desarrollo Social (más de 600), y, en el sector privado, en la ex Alpargatas Tucumán, o Acindar, que cerró por un mes la totalidad de sus plantas, entre otros. El festejo de los buitres y la “calma de los mercados” pintan de cuerpo entero un gobierno de camarilla del capital financiero. Bajo este cuadro de guerra, se anuncian tarifazos impagables en todo el país en el transporte, la electricidad, el gas y todos los servicios. 
 Esta realidad tremenda está echando leña al fuego a la caldera social. El ataque al movimiento piquetero, retirando la contención de los barrios más humildes del país, completa el cuadro. El gobierno avanzó en el desenganche del programa Potenciar Trabajo respecto del salario mínimo, eliminando los aumentos, y anunció que lo absorberá en dos nuevos programas, cuyo funcionamiento se desconoce pero que buscarán desarticular a las organizaciones sociales. 

 10 puntos 

Este ajuste detonó una enorme crisis política. Los golpes a las provincias venían de hacer detonar el tratamiento de la Ley Ómnibus. El anuncio del gobierno de Chubut, que después reculó, de cortar los envíos de petróleo para reclamar la devolución de la coparticipación agregó más leña al fuego. Esta crisis con los gobernadores puso a Milei al borde de una nueva derrota parlamentaria si el Senado sancionara el rechazo al decretazo 70. El discurso de Milei y sus “10 puntos” apuntan a ganar tiempo y capear esta crisis política para llevar a los gobernadores a un acuerdo de cogobierno. Las huellas de Gita Gopinath y el FMI en el planteo son indisimulables: buscar apoyatura política para que el ajustazo vaya adelante y no escale una pelea por arriba que puedan aprovechar los de abajo. Por eso también un foco en algún asistencialismo por afuera de las organizaciones sociales y de lucha. 
 ¿En qué consiste la estrategia de Milei? En enarbolarse de la agenda de la burguesía contra los trabajadores, para colocarla en el centro de un programa que resulta un “bocado de cardenales” para las patronales y que, por lo tanto, lleve a las fuerzas políticas del régimen a concentrarse en esa agenda.
 Allí figuran, por ejemplo, la “defensa de la propiedad privada” que vale para el gran capital y la deuda externa pero nunca para la propiedad del salario y las jubilaciones, confiscada por el gobierno. Figura la extracción de los recursos naturales de las provincias, la agenda minera. La rebaja impositiva para el capital, mientras se envía al Congreso un proyecto para restituir el impuesto a los salarios. Y, por supuesto, la reforma laboral y jubilatoria, esta última con la introducción de la jubilación privada, que acentuaría la crisis fiscal. El gobierno presentó el proyecto de nueva fórmula indexada pero a partir de abril, para descargar todo el shock inflacionario sobre las jubilaciones puesto que la movilidad actual no sólo es a la baja por la baja de salarios y recaudación, sino que opera con un trimestre entero de atraso.
 Milei busca valerse del apoyo de las patronales a estas medidas para condicionar a la oposición, fundamentalmente al radicalismo, pero también a los gobernadores del PJ y los partidos provinciales.

 Las crisis del “acuerdo de mayo” 

Pero este apoyo no alcanza para garantizar que la estrategia de Milei prospere. Es que la crisis hace su trabajo de zapa. La idea de llevar el presupuesto estatal al 25% del PBI es un golpe de ajuste monumental, que plantea la quiebra no solamente de los jubilados sino de provincias enteras. La reactivación de la ley ómnibus y su paquete fiscal amenaza con volver a colocar una crisis con diferentes sectores patronales de las provincias. Llaryora, el gobernador de Córdoba, ya advirtió contra el aumento a las exportaciones industriales y Pullaro, el de Santa Fe, contra el aumento de retenciones. Un acuerdo con los gobernadores requiere que estos depongan sus reclamos por el incentivo docente, los fondos del transporte, la renegociación de las deudas provinciales y una extensa agenda de golpes de ajuste a las provincias, o bien que sea el gobierno el que ceda y comprometa al menos en parte el objetivo de déficit cero. Para cerrar con ellos volvió a la escena el impuesto al salario, otro mazazo contra los trabajadores… pero coparticipable. Milei no quiere tocar la vaca lechera del impuesto país que va enterito a las arcas nacionales y a la deuda, obviamente. 
 El rumbo de esta crisis estará condicionado fundamentalmente por dos factores. Por un lado, por la marcha de la crisis económica que tiene serios puntos de crisis. La paridad cambiaria fija en un cuadro de alza inflacionaria está atrasando el tipo de cambio real. El “campo” especula con que una nueva devaluación, que sería un golpazo inflacionario previo a cualquier levantamiento del cepo. La recesión se acentúa, la baja de la recaudación fiscal se empieza a sentir, empujando nuevos ajustes. Y el clima social se empieza a caldear. 
 El segundo factor que condicionará la marcha (o no) del acuerdo será la intervención del movimiento obrero y popular. Por ahora, los mercados festejan que no hay una reacción popular a la altura del ajuste en marcha, a pesar de las huelgas y movilizaciones parciales que recorren el país.

 El peronismo

 Es a la luz de estos factores que hay que mensurar el “combativo” discurso de Axel Kicillof y la estrategia del peronismo en esta etapa. Dos días después del discurso, Kicillof visitó Expoagro, buscando coincidir en agenda con los gobernadores de la “zona centro” (Llaryora y Pullaro). Mientras buscaba un acuerdo con los gobernadores radicales, sus aliados sindicales Baradel y Maldonado carnereaban el paro docente del 4 de marzo, evitando una continuidad en el plan de lucha docente y debilitado las medidas, tal como lo habían hecho una semana antes los gremios de la CGT con el paro de Ctera. 
 No es casualidad que este discurso no estuviera anunciada ninguna medida concreta para contrapesar el golpe del ajuste nacional a costa del festival del capital financiero. Es que el peronismo no es más que una variante nacionalista en decadencia de los mismos intereses que hay detrás de los “10 puntos” de Milei. Y ajusta su política a esta situación. Nadie podría estar más de acuerdo con la línea megaminera de la habilitación a la explotación de recursos naturales que los gobernadores del PJ. Cristina Fernández dijo en su carta que “resulta ineludible discutir seriamente un plan de actualización laboral”, en sintonía con la “modernización” de Milei. Massa está trabajando para un fondo buitre y Scioli en el gobierno de Milei.
 Mientras tanto, la burocracia de la CGT sigue archivando el paro nacional y las paritarias cierran a la baja. En suma, el peronismo busca una estrategia en donde los paros parciales, choques y movilizaciones fortalezcan una capacidad de negociación frente a Milei de sus gobernadores y sus bloques parlamentarios, aunque desgasten a los trabajadores, sin ir a fondo en una lucha que se les iría de las manos inevitablemente, en un cuadro donde la bronca popular contra el gobierno está empardada con el recuerdo del desastre que dejó Alberto Fernández, quien se retiró de la presidencia con el 40% de pobreza. Así como Milei cuenta con el tiempo para que se produzca un rebote económico, el peronismo requiere que el paso del tiempo le permita rearmarse luego de una demoledora derrota en 2023. Por eso Cristina tituló su carta “Milei, 2023–2027”. Nada más lejos de la estrategia del helicóptero.

 Preparemos la huelga general contra Milei 

Pero para los trabajadores y el pueblo la estrategia de CFK es una línea de derrota que nos condena a terminar en un desastre. La consolidación de un gobierno como el de Milei es un golpe contra todo el pueblo. Las reformas de los 10 puntos son un mazazo de largo alcance contra la clase trabajadora y no deben pasar. Y frente a un gobierno que cuando se tropieza con un obstáculo, acelera, la única forma viable de frenarlo es con una acción de alcance histórico de la clase trabajadora: la huelga general.
 La huelga general es incompatible con el franeleo y las expectativas en sectores patronales, porque es un choque de clases de fondo y, en tanto tal, cuestiona el poder de clase de la burguesía sobre la clase trabajadora. 
 Por eso, se trata de explotar el cuadro de crisis política y las luchas que abre, para propiciar esta acción. En esta preparación, van a jugar un rol central las luchas parciales que se van imponiendo desde abajo; la enorme iniciativa del gremio docente en Neuquén y Córdoba, que van imponiendo planes de lucha masivos contra la burocracia de Ctera marca, por ejemplo, un camino a la docencia en todo el país. El movimiento piquetero marcha a una movilización masiva el próximo martes 12 contra el ajuste brutal en los barrios. En las universidades se empiezan a discutir las medidas para enfrentar el ajuste contra la educación. Rodear de solidaridad cada lucha es central para ir que avancen las tendencias combativas.
 Pero además, en un marzo de luchas y organización, el 8 y el 24 de marzo van a tener un peso central. Nuestro planteo coloca en ambas movilizaciones el planteo de plan de lucha y huelga general hasta derrotar al gobierno, en jornadas que van a desafiar abiertamente el protocolo de Bullrich. En cambio, la integración a las organizaciones del peronismo y la burocracia sindical con el argumento de la “unidad” disuelve este polo independiente y abreva en una “unidad de la oposición” con los gobernadores que negocian la entrega de todos los reclamos en el Congreso Nacional. 
 Por eso, finalmente, es clave marchar a una asamblea nacional de trabajadores ocupados, desocupados, asambleas y organizaciones populares, y de la cultura, para unificar fuerzas por un plan de lucha hasta derrotar a Milei, como la que está dispuesta en la coordinación unitaria para el 13 de abril. 
 En las asambleas populares, en los sindicatos, las universidades y todos los frentes, hay que colocar esta política: frente único siempre y cuando sea para impulsar la lucha por los reclamos, pero con una estrategia y un programa de independencia de clase. Al ajuste para el pago de la deuda hay que oponerle su investigación, desconocimiento y no pago. Frente a la entrega al capital financiero hay que plantear la nacionalización de la banca y el comercio exterior. La salida frente a la larga decadencia de la Argentina bajo todos los gobiernos patronales, dictatoriales y democráticos es un gobierno de los trabajadores.

 Juan García

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