lunes, febrero 13, 2023

Milei, Burlando y la casta liberfacha


El lanzamiento de Burlando como candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires trajo cola y nuevas crisis. Mientras las pintadas se extendían a Avellaneda, dando cuenta del apoyo del fantasmal Movimiento de Integración Federal (MIF) de Burlando al liberfacho, el propio Javier Milei rechazó públicamente una alianza con el mediático abogado derechista.
 Como es notorio, Fernando Burlando lanzó su candidatura explotando su rol de abogado de la familia del joven asesinado por una patota de rugbiers. A lo largo del juicio, este personaje inescrupuloso vestido de “justiciero” y defensor de la mano dura no se privó de manipular a la sufrida familia de Fernando Báez Sosa y de valerse de cuanto golpe bajo fue capaz. 
 La desautorización de Milei a Burlando echa sal en la herida de una derecha cada vez más dividida. Está por verse el final de la película, pero el fascista de Javier Milei ha adoptado como “construcción” de su candidatura presidencial el rodearse de figuras de undécimo orden para que no le hagan sombra. Lo de Milei es jugar con fuego, cuando la derecha tiene cada vez más candidatos y a José Espert haciendo su campaña a favor del gatillo fácil y pidiendo bala para el movimiento piquetero y en particular contra Eduardo Belliboni y el Polo Obrero. 
 De esta runfla antiobrera criminal forma parte Burlando y su “equipo de la perpetua”, que patrocina el reforzamiento del aparato represivo y la podrida Bonaerense. Los lazos de Burlando con la maldita policía de la provincia viene de los 80’ y 90’, y se consolidaron con su defensa legal de Los Horneros, que asesinaron brutalmente y por encargo al fotógrafo José Luis Cabezas. 
 La ausencia de un Partido Libertario -y por ahora de referentes provinciales y municipales- pretende ser sustituida por un ascenso de Milei en las encuestas. Estas carencias delatan la demagogia reaccionaria de Milei pero también la debilidad estratégica de los pichones de Bolsonaro en la Argentina. En debate está el rumbo a seguir por los Milei y los Espert (aliados o separados de Juntos por el Cambio) pero también la desorientación de una derecha dividida que arrastra el fracaso del gobierno de Mauricio Macri y de María Eugenia Vidal. José Espert está negociando las condiciones de su ingreso a las Paso de Juntos en la provincia de Buenos Aires. Milei, por su parte, rechaza de palabra un frente provincial con Juntos pero dejó picando la posibilidad de ir hacia un acuerdo con Macri -incluso en territorio bonaerense- si este encabeza la fórmula presidencial de la oposición derechista (la casta “tira”). 
 La amenaza de un triunfo derechista a caballo del derrumbe del peronismo fondomonetarista es agitada por el kirchnerismo para apoyar el pacto con el FMI y la sangría al pueblo para pagar la fraudulenta deuda externa. Aquí entran la borrada de Cristina Fernández para facilitar una candidatura de Massa y el relato de un ajuste peronista para “quitarle banderas a la derecha”, que interpreta Kicillof como tapadera nacional y popular del ajuste de los Fernández y Massa. 
 Con independencia de cómo termine el affaire Milei-Burlando (quién seguirá su carrera electoral puertas adentro de un reality televisivo que comienza en pocos días), la crisis de la derecha pega sobre los “antisistemas” truchos que se postulan como avanzada de la reacción capitalista. 
 Detrás de los vaivenes que sacuden a todos los partidos burgueses está la crisis de un régimen que saquea al pueblo y al país, y que está cada vez más desprestigiado ante las masas. Los choques en la derecha no son solo peleas de casta sino que expresan además los temores y desconfianza que provocan las rebeliones populares en toda América Latina. 
 La lucha contra la derecha necesita de un Frente de Izquierda comprometido con todas las luchas populares y que luche por un gobierno de trabajadores enfrentando a los políticos capitalistas. El silencio del peronismo frente a las amenazas de muerte de Espert a Belliboni no tiene nada de inocente; los nacionales y populares concilian con lo más rancio de la derecha con la esperanza de que los liberfachos dividan el voto de Juntos. Son funcionales a la reacción más cerril. No es la primera vez, CFK comparó en su momento el triunfo de Donald Trump, modelo de Milei y cía, con el peronismo, poniendo un signo igual entre el nacionalismo de un país imperialista y un país atrasado. 

 Daniel Rapanelli

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