La estafa perpetrada por Milei y su camarilla con la cripto moneda y su meme coin, $Libra, es apenas una parte de estafas de mayor envergadura, naturalmente, a nivel internacional. El libertario criollo y su camarilla, no solamente han estado embarcados en estos negocios espurios durante años, sino que se subieron a la ola de desfalcos impulsados por Trump apenas resultó electo. La euforia política abierta por la victoria de un candidato que promueve todas las formas de fraude y elusión fiscal habidas y por haber, ha concluido en las semanas recientes con un derrumbe del mercado cripto y una pérdida de valor de 800 mil millones de dólares desde el pico alcanzado en enero pasado. Hoy, miércoles, la caída del precio del bitcoin a 85.600 dólares la ficha, provocó una pérdida del 15% en un solo día, que fue aún mayor en otras monedas y activos de riesgo como consecuencia de ventas generalizadas. Para el Financial Times se trata de “la mayor pérdida de confianza por la ola de estafas de la que se tenga memoria en la industria”. El precio de la cripto moneda lanzada por Trump tres días después de su elección, se desplomó un 83% desde su precio tope, dejando en la vía a todos aquellos que entraron con demoras luego de la oferta inicial. Milei se montó con retraso en una onda especulativa que fue desatada con la expectativa de que Trump volvería a la presidencia. Un socio gerente del fondo de riesgo Compound, le dijo al FT que Trump “tiró abajo” su meme coin ($Trump) “con el propósito de destruir el mercado por unos meses por lo menos”. Es lo que hizo también la patota financiera de Milei, una ‘operación’ que es presentada como una “toma de ganancias”. La rapiña ha afectado a todo el mercado de moneda digital. Un ‘hackeo’, que le costó 1.5 mil millones de dólares, hundió el precio de la cripto moneda Ethereum en un 23%, y a la cadena Solana, por acoger a las cripto monedas, en un 42 por ciento. Dado que este mercado de cripto monedas se encuentra fuertemente “apalancado’ (o sea que opera con dinero a crédito), aún no se ha podido evaluar el impacto que ha tenido en el conjunto del sistema financiero.
Lo que está ocurriendo no tiene sólo importancia financiera o institucional, por el golpe que recibe el manejo de la moneda y la política monetaria en su conjunto. Es que Trump venía propulsado por su intención de expandir el sistema bitcoin, al punto de convertirlo en un refugio contra la volatilidad de las divisas en el marco de una guerra comercial y financiera internacional. El Proyecto 2025 -el programa de Trump- impulsa la creación de un fondo estatal de cripto monedas, como fondo de garantía o rescate de un derrumbe de la deuda pública norteamericana, que alcanza a 35 billones de dólares y no tiene visos de parar. Una especie de retorno a la convertibilidad del dólar, pero no con el oro, que tiene su propio valor real, sino con un signo que no representa valor alguno. Estamos en presencia de un estallido más o menos inminente del sistema financiero mundial, que se ha expandido artificialmente sin resguardo por el valor del dinero. El propósito de Trump de ‘arreglar’ la guerra contra Rusia contra el empeño de las riquezas naturales de Ucrania, es una expresión de esa misma tendencia, aunque en este caso por medio de la confiscación, la expropiación y la guerra.
Trump es el hombre adecuado para esta política, como lo demuestra el embolso de centenares de millones de dólares, en dinero y activos, que ha consumado desde su llegada a su segunda presidencia. Para ello sólo es necesario leer un informe del Wall Street Journal del 13 de febrero, que se parece más a un acta de acusación fiscal que a otra cosa. El magnate ha explotado hasta el final la disposición constitucional que no admite “conflicto de intereses” cuando se trata de un jefe de estado o presidente de la República, para imponer una tarifa de gestión pública a la mayor parte de los capitales circundantes.
Jorge Altamira
26/02/2025
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