jueves, mayo 07, 2026

El “efecto mariposa” del swap entre el Tesoro norteamericano y los Emiratos Árabes Unidos


La crisis de ‘liquidez’, carburante de la guerra. Scott Bessent ha confirmado que las monarquías del Golfo han pedido ayuda financiera a Estados Unidos. Los emiratos, que se caracterizan por su abundante liquidez, se han declarado ilíquidos a raíz de la guerra contra Irán. La producción de petróleo y gas licuado ha caído en forma severa como consecuencia de un doble bloqueo: el de Irán en el estrecho de Ormuz y el norteamericano en la salida del Golfo y los puertos iraníes. 
 Emiratos Árabes es el más avanzado en las negociaciones, para afrontar gastos a corto plazo. Sin embargo, las monarquías del Golfo, tarde o temprano, van a tener que afrontar la destrucción de infraestructura por los bombardeos. Según sus autoridades, la UAE ha sido atacada por más de 2.800 misiles y drones de Irán desde que comenzó la guerra. Irán ha elegido como su blanco a las monarquías sunitas y a las bases militares norteamericanas en su territorio, en represalia por la agresión no provocada de parte de Estados Unidos e Israel. 
 El gobierno de Trump se encuentra obligado a conceder el swap para evitar que Emiratos ponga en venta sus tenencias de bonos del Tesoro norteamericano. Según trascendió en algunos portales, la UAE habría amenazado a Donald Trump con derrumbar el sistema de petrodólares, que consiste en colocar los excedentes de liquidez de la exportación en el mercado de títulos públicos en Nueva York. 
 Desde la década del 70, las monarquías del Golfo tienen pactado con Estados Unidos el compromiso de vender el petróleo en dólares y al excedente de ganancias invertirlo en bonos del Tesoro. Una venta desordenada y masiva de esos activos por parte de cualquiera de esos países dejaría expuesta la descomunal crisis de deuda de Washington, de cerca de 40 billones de dólares, un 120 % del PBI norteamericano.
 Emiratos Árabes Unidos, Omán, Bahrein, Qatar, Irak, Kuwait y Arabia Saudita atraviesan un verdadero colapso económico como consecuencia del doble bloqueo. Han paralizado la producción debido al abarrotamiento de sus almacenes, ocasionado por falta de ventas. Los oleoductos permiten redirigir una pequeña fracción de las exportaciones saudíes, emiratíes e iraquíes. A esto hay que sumarle el derrumbe del turismo. 
 Desde el inicio de la guerra, Pimco, el mayor fondo de renta fija del planeta, ha adelantado más de 10.000 millones de dólares a los países de la región, según los datos recopilados por Bloomberg. Es una crisis comparable solo con la de la pandemia de 2020. Las cinco monarquías verán evaporados entre 103.000 y 168.000 millones de dólares de sus economías, según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. 
 Hay otras cuestiones que han movido el tablero del Golfo más allá de los bloqueos. Estados Unidos se ha convertido en una nación exportadora, de modo que su balanza petrolera ha pasado de negativa a positiva. China, por su lado, ha pasado a ser uno de los principales -si no el primero- socios comerciales de los países de la región, en especial en cuanto a la importación de combustibles, que paga con exportaciones industriales. Se ha creado, en consecuencia, un balance en yuanes. Irán, por este motivo, no tiene inconveniente en admitir que el pago del peaje por el estrecho de Ormuz se haga en yuanes, cuando, por el otro lado, tiene bloqueado el uso de dólares debido a las sanciones impuestas por Estados Unidos. Estas cuestiones han movido el mapa de alineamientos; la guerra desatada por Trump y Netanyahu ha provocado un realineamiento comercial a favor de China, con las consecuencias geopolíticas consiguientes. Esto desafía al imperialismo norteamericano a encarar una guerra contra China misma, no sin antes presionar a Pekín para que abandone el gallinero norteamericano.

 La salida de la OPEP 

Emiratos tiene desde hace rato razones para irse de la OPEP y abandonar las cuotas de mercado y de producción que asigna a cada uno de sus miembros. Que lo haya hecho la misma semana obedece claramente a la necesidad de aumentar su participación de mercado a expensas de sus exsocios. El swap es un incentivo para esta operación, que haría bajar los precios de los combustibles y permitir que la guerra imperialista alcance sus objetivos geopolíticos sin provocar, como ocurre, un estallido de los mercados de materias primas. 
 Estados Unidos ha buscado siempre destruir a la organización de los productores. Así logró que países como Indonesia, Qatar y Angola se retirasen de la OPEP en los últimos años. Emiratos es una prenda mayor, como también lo es Venezuela, ahora convertida en un protectorado de Washington. 

 Acusaciones en el Senado

 Los senadores demócratas se han opuesto al swap, alegando que representa el congelamiento de miles de millones de dólares a tasas de interés reducidas. Denuncian también los múltiples negocios que Donald Trump tiene con la monarquía emiratí. Citaron la inversión de 500 millones de dólares de un alto funcionario del gobierno de los Emiratos en la empresa de criptomonedas de la familia Trump y el uso de 2.000 millones de dólares de su criptomoneda estable para invertir en Binance, cuyo fundador, Changpeng Zhao, fue indultado por Trump en octubre. 
 Para responder a estas acusaciones, Bessent alegó en el Senado que “las líneas de intercambio de divisas, ya sean de la Reserva Federal o del Tesoro, sirven para mantener el orden en los mercados de financiación en dólares y evitar la venta desordenada de activos estadounidenses”. Desnudó, de este modo, que la guerra ha puesto al rojo vivo la crisis de deuda pública, lo cual explica, precisamente, las vacilaciones políticas de Trump con la guerra, o sea, el derrumbe del mercado de deuda pública y de acciones. 
 Las líneas de intercambio de divisas (swaps) son operaciones propias de la Reserva Federal, que tiene la facultad de emitir dólares. El Tesoro, en cambio, tiene una caja fija de 250.000 millones de dólares, que no es de disponibilidad inmediata, y una caja chica que no supera los 30.000 millones de dólares. La intervención del Tesoro subraya la oposición de la Reserva Federal. 
 Por su parte, el presidente del parlamento iraní, Mohammad Ghalibaf, llamó a los países del Golfo a deshacerse de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, para evitar las pérdidas enormes que causaría el desplome de su cotización. Aludió a que “la curva de rendimientos” de esa deuda está subiendo peligrosamente, lo que es una señal de que los inversores están saliendo de ella. Lo que no dijo Ghalibaf es que un abandono masivo por parte de bancos centrales y entidades públicas extranjeras serían consideradas ´declaraciones de guerra´ en Washington.
 Para Rusia, que financia su presupuesto con la venta de petróleo y gas licuado, la crisis de liquidez del sistema del petrodólar (al que se suma Venezuela, que se encuentra fuera de la OPEP sin haberse ido de ella) puede significar una crisis final del régimen putiniano y una derrota militar frente a la OTAN y la Unión Europea. El entrelazamiento de la guerra con la crisis financiera, o sea, con el sustento de los Estados en guerra, plantea una crisis política en los principales países, que no podría ser sino revolucionaria. 

 Aldana González 
06/05/2026

Artemis II, III y IV: Musk, Bezos y la tecnología para la guerra imperialista


La humanidad se encuentra ante un nuevo capítulo de la llamada "conquista del espacio", pero despojada de cualquier halo de romanticismo científico. Bajo el lema “esta vez regresaremos para quedarnos”, la NASA inaugura una era de exploración que tiene como objetivo central la explotación de los recursos lunares y el establecimiento de una presencia sostenida en el satélite como plataforma de lanzamiento hacia Marte. Sin embargo, detrás de las promesas de avance colectivo y los mensajes de “amor” y “alegría” difundidos por tripulantes como Jeremy Hansen, se esconde una realidad mucho más escabrosa: la complicidad directa de los magnates tecnológicos al complejo industrial militar en los conflictos bélicos actuales. 

 El frente lunar: Artemis III y el rol de los magnates

 La fase Artemis III, que prevé el aterrizaje lunar de naves, está proyectada para concretarse hacia mediados de 2027. No obstante, la agencia espacial espera alunizar a partir de 2028 con la misión Artemis IV. Para cumplir estos hitos, la NASA ha encargado el desarrollo de los aterrizadores lunares a las empresas de Elon Musk y Jeff Bezos. 
 A diferencia de la cápsula Orion, desarrollada por la propia NASA, las naves de SpaceX y Blue Origin todavía no han demostrado ser capaces de volar a la Luna y acumulan años de retraso. El caso de la Starship de Musk es el más llamativo: a pesar de haber prometido enviar una flotilla a Marte para finales de 2026, la nave todavía no ha logrado alcanzar una órbita terrestre baja y ha encadenado explosiones en serie durante sus pruebas (El País, 15/04/2026). Mientras SpaceX trabaja en una versión adaptada del cohete Starship de gran escala, Blue Origin desarrolla el módulo Blue Moon Mark 2, con objetivos técnicos similares (La Nación, 1/05/2026).

 Elon Musk y sus satélites de espionaje 

La vinculación de Elon Musk con el aparato de defensa de los Estados Unidos ha dejado de ser una colaboración logística para convertirse en una integración operativa. Su empresa SpaceX desarrolla actualmente Starshield, una red de satélites de baja órbita destinada al espionaje y contratada por 1.800 millones de dólares con la Oficina Nacional de Reconocimiento (NRO). Este programa permite un control de reconocimiento tal que fuentes de inteligencia sentenciaron que “nadie podrá esconderse”. La tecnología de Musk ya es un activo decisivo en la guerra. El sistema Starlink proveyó comunicaciones vitales a las fuerzas ucranianas para organizar ataques de precisión con drones y permite neutralizar misiles antisatélites. Sin embargo, Musk utilizó este poder de forma discrecional: en 2023, saboteó un ataque de Ucrania contra la flota rusa en Crimea al ordenar la desconexión de internet para los drones submarinos. Además, el Pentágono ya utiliza tecnología láser de SpaceX para transmitir datos a la velocidad de la luz entre satélites militares, facilitando el seguimiento y derribo de misiles. 
 En este contexto, la visita de Musk a Israel para participar en la Smart Mobility Summit 2026 el próximo 18 de mayo (Israel económico, 30/04/2026) adquiere un carácter político y bélico central. El diálogo con Benjamín Netanyahu busca integrar las capacidades de inteligencia artificial de sus empresas con la infraestructura local para convertir a Israel en un laboratorio global de sus tecnologías (Israel económico, 30/04/2026). 

 Jeff Bezos y el Proyecto Nimbus: IA para el exterminio 

Jeff Bezos, dueño de Amazon y Blue Origin, no se queda atrás en su vinculación con el Pentágono. Desde la administración Obama, Bezos fue invitado a la Junta de Innovación de Defensa para asesorar al Secretario de Defensa. Amazon Web Services (AWS) ya gestiona un contrato de computación en la nube de 600 millones de dólares para la CIA y busca capturar contratos multimillonarios adicionales con el Pentágono (Infobae, 5/3/2018).
 La faceta más oscura de esta colaboración es el Proyecto Nimbus, un acuerdo de 1.200 millones de dólares entre Amazon, Google y el gobierno de Israel (Página 12, 23/04/2024). Trabajadores de estas empresas denuncian que el proyecto las convierte en cómplices de los conflictos armados y del trato ilegal que el gobierno israelí da a los civiles palestinos. El ejército israelí utiliza estos servicios en la nube para obtener ventajas significativas en la batalla (Wired, 15/04/2024). 
 Informaciones vinculan este entramado tecnológico con el software Lavender, que permite identificar blancos humanos para aniquilarlos sobre el terreno o en sus propias viviendas (Página 12, 23/04/2024). Gaby Portnoy, jefe de la Dirección Nacional Cibernética de Israel, ha definido este marco de colaboración como la "Cúpula de Hierro de la cibernética" (Wired, 15/04/2024). La respuesta de las empresas ante las protestas ha sido la represión, llegando a despedir a 28 trabajadores que exigían el cese del acuerdo con el estado sionista (Página 12, 23/04/2024). 

 Guerra a los gobiernos de la guerra

 La militarización del espacio que comenzó en la década de los 90 con el GPS ha alcanzado un nuevo estadio bajo el mando de los magnates tecnológicos. La Luna y Marte no son destinos científicos, sino objetivos en un mapa de reconocimiento y espionaje. Mientras la propaganda oficial habla de "amor" por el avance de la humanidad, las naves y satélites de Musk y Bezos se consolidan como herramientas para la identificación de blancos en genocidios en curso. La carrera espacial de 2026 es, en última instancia, el despliegue técnico de la barbarie imperialista sobre la Tierra que en su debacle no ofrece más que exterminio de pueblos enteros. 

 Iara Bogado
 02/05/2026

miércoles, mayo 06, 2026

Guerra imperialista: entre el fracaso y la escalada


El fracaso de Trump y Netanyahu para someter a Irán a una rendición política los ha colocado en un impasse estratégico. A este escenario se han sumado otros acontecimientos: el vencimiento del plazo constitucional para que Trump prosiga la guerra sin autorización del Congreso, un crecimiento de la disidencia de los principales Estados europeos, como consecuencia del impacto económico de una guerra que no ofrece visos de salida, y la impopularidad en aumento de Trump y el partido Republicano para las elecciones del próximo noviembre, Un elemento adicional, de no poca importancia, es el desarrollo del Mundial de Fútbol, que tendrá lugar durante junio-julio en el norte de América. A mediados de mes, Trump tiene marcado un encuentro con Xi Jinping, que había sido demorado con la intención de que se celebre con una victoria militar en la mano de parte de la diplomacia norteamericana. 
 El bloqueo de los puertos iraníes por parte de la Armada norteamericana ha agravado las consecuencias del control del estrecho de Ormuz por parte de Irán. Se trata de un bloqueo internacional, porque prevé sanciones contra cualquier país que haga negocios con Irán. Los ceses del fuego ‘de facto’, o sea no suscriptos, de EE.UU. con Irán y de Israel en Líbano, tampoco han sido acatados; Pete Heghset, el secretario de Guerra de Trump, ha calificado como “menores” los ataques contra tres naves norteamericanas o contra barcazas iraníes Pero la situación ha dado un giro con el anuncio de Trump de que escoltaría a las naves que navegan en el Golfo Pérsico con destructores, 15.000 hombres y una centena de aviones. La medida es sorprendente, porque desde que se planteó la ocupación militar de la Isla de Kharg, en las aguas del Golfo, había quedado claro que habrían quedado a merced de las baterías costeras y los drones de Irán; cuánto más si se intenta la travesía de una flota. En este escenario de provocaciones, Irán atacó instalaciones petroleras de los vecinos del Golfo, en represalia por acciones militares contra barcazas suyas. El despliegue militar norteamericano hacia el estrecho de Ormuz implicaría una intención de escalar la guerra en Medio Oriente. En cuanto al vencimiento del plazo de la guerra sin intervención del Congreso, Trump se ha sacado el tema de encima, con el pretexto de que los ceses de fuego ‘de facto’ han interrumpido el reloj constitucional, como ocurre en las partidas de ajedrez.
 En este marco, el choque entre Trump y el primer ministro alemán, Fredrich Merz, acerca de la guerra en Irán, que fue seguida con un retiro de tropas norteamericanas de Alemania, es significativa. Merz ha puesto el acento en el elevado costo que la guerra representa para Alemania, al mismo tiempo que financia, a un costo similar o mayor, la guerra contra Rusia en el este de Europa. Los imperialistas europeos proponen suspender la escalada militar por una presión conjunta de todos los bloques imperialistas sobre Teherán para obtener los objetivos comunes, en un cuadro hiperinflacionario y de escasez en Irán. En ese caso, sin embargo, el gobierno iraní seguirá respondiendo a las sanciones económicas contra su país, mediante el control del pasaje por el Estrecho. El impasse es generalizado. China misma reclama el libre tránsito por Ormuz, aunque en función de otros intereses y perspectivas. Trump ha dispuesto, de acuerdo a la prensa de la derecha alternativa de Estados Unidos, el traslado de misiles hipersónicos al escenario de combate del Medio Oriente. Un retiro en chancletas de parte de Trump no haría bajar el precio de la energía, pero sí provocaría un estallido bursátil, que en medio de la guerra ha alcanzado nuevos récords.
 La escalada de la guerra no transcurre solamente en el Oriente. Un reciente ejercicio militar en el Caribe -Flex 2026- ha venido a respaldar la renovada amenaza de tomar por asalto a Cuba, que Trump ha fijado para cuando obtenga la rendición de Irán o alguna salida que pueda calificar como tal. Cuba se encuentra totalmente bloqueada en materia de energía, a lo largo del mundo entero, pues cualquier país que lo desafíe sería sancionado con otros tantos bloqueos. Trump ha amenazado con instalar frente a las costas de Cuba al portaviones Abraham Lincoln, en su regreso del Medio Oriente, o sea durante el Mundial o antes. La disputa por la Copa debe ser aprovechada para intensificar la agitación contra la guerra imperialista, en la misma metrópoli del imperialismo. 
 Mientras el imperialismo mundial se debate en el laberinto iraní, a costa de miles de vidas y de enormes sufrimientos, la guerra en aparente sordina del imperialismo norteamericano contra China marcha a todo vapor. Trump y cuatro de los dieciséis países latinoamericanos que han suscripto el Escudo de las Américas, han denunciado presiones de China contra el gobierno de Panamá, relacionadas con la derogación de los contratos con un conglomerado de Hong Kong que manejaba los puertos del Canal, que fueron entregados fondos y navieras norteamericanas, por presión de Trump. China ha diseñado una gama de sanciones contra los países involucrados en lo que califica como una expropiación. Sería el primer punto del temario que Xi plantearía a Trump en caso de que la reunión entre ellos tenga lugar. El agravamiento de este desacuerdo podría desatar una nueva guerra arancelaria y trasladarse a todas las otras confrontaciones geopolíticas, incluida la guerra. 
La guerra contra Irán es, en realidad, una guerra contra China, porque una victoria del imperialismo norteamericano y el Estado sionista en el Medio Oriente, convertiría a la región en un súper estrecho contra el comercio internacional de Pekín. La guerra mundial es el nudo de todas las crisis nacionales y sus peculiaridades. El aumento del costo de vida tiene lugar en un período de ajustes y de rearmes militares, o sea en un escenario de ampliación de la guerra entre las principales potencias. Los gobiernos (entre ellos el de Milei) ha reducido los impuestos a los combustibles para que el alto precio del petróleo y el gas licuado, o incluso la urea, no afecten las ganancias extraordinarias de los pulpos de la energía –a costa de la recaudación fiscal, que sería compensada con mayores ajustes sociales.
 El cese incondicional la guerra imperialista internacional exige una movilización masiva de los trabajadores de todos los países, con la conciencia de que sólo será barrida de la historia por una revolución socialista mundial. 

 Jorge Altamira
 05/05/2026

Aumentan los casos de sífilis en el marco del desmantelamiento del sistema de salud


La sífilis se convirtió en la enfermedad de transmisión sexual de mayor crecimiento en nuestro país. Durante 2025 se registraron 55.183 casos. Esta cantidad representa un 71 % más de diagnósticos en comparación con el promedio registrado entre 2020 y 2024, de acuerdo al Boletín Epidemiológico Nacional (BEN N° 803, 2026). 
 El impacto mayor de la enfermedad se produce en adolescentes y jóvenes adultos, con un 76 % de los casos concentrados en personas de 15 a 39 años y presentando un pico en el grupo de 20 a 24 años, donde la tasa alcanzó los 290,6 casos por cada 100.000 habitantes. Las mujeres jóvenes presentan tasas superiores a las de los varones en los grupos de 20 a 29 años. A nivel global, la Organización Panamericana de la Salud (OPS, o PAHO por sus siglas en inglés) estimó que en 2022 hubo 8 millones de casos nuevos en adultos de 15 a 49 años, con un incremento del 30 % en la región de las Américas respecto a 2020.
 La sífilis es una infección de transmisión sexual causada por la bacteria Treponema pallidum. Su transmisión ocurre principalmente por contacto directo con lesiones infecciosas durante relaciones sexuales sin protección (anales, vaginales u orales), por vía transplacentaria o por transfusión sanguínea. (BEN N° 803, 2026). Se puede prevenir y curar, pero si no se trata puede causar graves problemas de salud. El uso del preservativo durante las relaciones sexuales puede prevenir esta enfermedad. Muchas personas con sífilis no presentan síntomas o no son conscientes de ellos. 
 El aumento de los casos de sífilis se conjuga con el desmantelamiento de la salud pública por parte del gobierno liberticida, que lleva adelante un feroz ajuste para cumplir con las exigencias de los fondos internacionales y avanzar en la privatización. 
 El Frente Nacional por la Salud de las Personas con VIH, Hepatitis y Tuberculosis, conformado por más de 30 organizaciones de todo el país que intervienen sobre el tema, denunció que dentro del presupuesto 2026 la partida destinada para la respuesta a las infecciones de transmisión sexual (ITS) se redujo más del 40 %. El Programa 22 (de respuesta al VIH, ITS, Hepatitis y TB) pasó a representar sólo 2 % del presupuesto del Ministerio de Salud, cuando en 2023 representaba 4,8 % y las metas físicas del Presupuesto 2026 prevén atender a 71.500 personas con VIH, cuando en 2024 se atendieron 79.170 (ADHESIONES - Solicitud de Declaración de Emergencia Nacional de Salud Sexual). A su vez, denuncian que dentro del presupuesto de este año no se incluyeron las compras de tratamientos preventivos con PrEP y PEP (profilaxis previa a la exposición y profilaxis postexposición), dejando sin cobertura más de 11.000 personas que las utilizaron en años previos. En cuanto a la compra de preservativos, en 2023 se distribuyeron 30 millones de unidades a través del Programa 22, y 25,3 millones mediante el Programa 25. En 2025, al tercer trimestre, se habían distribuido apenas 832 preservativos. Para 2026 se proyecta la compra de 33,5 millones, un poco más de la mitad de lo distribuido en 2023. En el marco del Programa Nacional de Salud Sexual y Reproductiva, la distribución real cayó un 45,5 % entre 2023 y 2024 (de 4,4 millones a 2,4 millones), y solo se entregó el 9,1 % de lo planificado para 2024 (26,1 millones de preservativos). A esto se suma el desmantelamiento de la Dirección Nacional de Respuesta al VIH, ITS y Hepatitis con el despido del 40 % del personal técnico, a lo que se suma el cierre y desmantelamiento de las coordinaciones de los programas específicos de Hepatitis Virales y de Tuberculosis. De esta forma el gobierno incumple con la ley 27675 (LEY NACIONAL DE RESPUESTA INTEGRAL AL VIH, HEPATITIS VIRALES, OTRAS INFECCIONES DE TRANSMISIÓN SEXUAL –ITS– Y TUBERCULOSIS –TBC–). 
 Por otro lado, las obras sociales y prepagas interrumpen o demoran el acceso a tratamientos, estudios y prestaciones esenciales para personas con VIH, ITS, hepatitis virales y otras condiciones asociadas a la salud sexual. A esto se suma el ataque por parte del gobierno liberticida al dictado de Educación Sexual en las escuelas. En un país donde aumentan el desempleo y la pobreza, el acceso a un análisis y seguimiento a tiempo resulta cada vez más dificultoso. 
 Además del crecimiento de sífilis, también se está registrando un incremento de notificaciones por VIH. El último año se reportaron alrededor de 6900 nuevos casos, cuando en 2022 el promedio era de 5300 y se registra una caída histórica en la vacunación contra el VPH (Virus de Papiloma Humano), la causa del 99 % de los cánceres de cuello uterino, un cáncer evitable que provoca alrededor de 5.000 nuevos casos y 1.800 muertes anuales en Argentina.
 En este contexto, las organizaciones que integran el Frente Nacional de VIH impulsan un proyecto de ley para declarar la Emergencia Nacional en Salud Sexual y Derechos Reproductivos, que es acompañado por más de 600 firmas de organizaciones y personas de todo el país. “El sistema está desfinanciado, no hay campañas de prevención ni insumos básicos", advirtieron el 7 de abril durante la presentación de dicho proyecto. (El Destape, 8/04/2026). Pero resulta que no hay salida posible desde el Congreso, mientras se votan leyes que atacan directamente a los trabajadores y sus condiciones de vida. 
 El aumento de enfermedades prevenibles es el reflejo de un sistema capitalista acabado, que no tiene nada para ofrecer a los trabajadores y que requiere de la destrucción de sus condiciones de vida para continuar su reproducción. La lumpen burguesía que nos gobierna representa estos intereses. Respondamos a los ataques a la salud de la clase obrera con la organización y la lucha.

 Daniela Magoc 
 04/05/2026

Milei y Caputo en el bote de Adorni


Los arreglos fastuosos que Manuel Adorni pagó a arquitectos y contratistas ha dejado patas para arriba la operación de encubrimiento que Milei y todos los ministros, había perpetrado en el Congreso la semana pasada. El revés incluye al kirchnerismo, que había hecho un pacto de silencio con el gobierno, a cambio de alguna reciprocidad aún oculta. Está saliendo a la luz un régimen de sobresueldos en el gabinete de hasta 50.000 dólares por mes, originados en los fondos de la SIDE. Santiago Caputo es el operador que maneja los gastos reservados y el espionaje personal a oficialistas y opositores. Adorni es el lugarteniente de todos los chanchullos de Milei, comenzando por el caso $Libra. Las revelaciones sobre el gasto de Adorni partieron del juzgado de Ariel Lijo. La apresurada cobertura de cargos en juzgados y fiscalías, el ministro Mahiques las ejecuta a través de pactos con el peronismo. La revelación de este aceitado régimen de estafas lleva a una crisis de dominación política del Estado capitalista.

 Privatizaciones 

Estas disputas han sido acicateadas, no ya por cuestiones de grifería, sino por una operación de saqueo a gran escala. Las listas de privatizaciones que anunció Luis Caputo incluye a la transportadora de energía Transener, centrales termoeléctricas, el Belgrano Cargas, la Hidrovía, AySA y un amplio plan de concesiones viales. El Belgrano Cargas y la Hidrovía son parte de una disputa entre Estados Unidos y China. Caputo compensa la pérdida de ingresos corrientes con remates del patrimonio público.
 Argentina debe pagar vencimientos de deuda por 36.000 millones de dólares de acá a finales de 2027. Un nuevo pago al FMI, de unos 800 millones de dólares, acaba de ser cubierto con “Derechos de Giro” facilitados por el Tesoro norteamericano, tal como había ocurrido en enero y en septiembre pasados. El peso de los intereses de deuda ha crecido la friolera de un 76% respecto de hace un año. Las privatizaciones, de unos 2.000 millones, son un acicate a la pelea de camarillas. En el caso de Transener, el principal oferente de la compulsa es el grupo Neuss, un clan de origen local estrechamente ligado a Santiago Caputo. Para otras centrales eléctricas en venta, se anotan también aventureros de origen local -los “inversores internacionales”, que, como se ha dicho, enfocan en el Belgrano y la Hidrovía.
 Este entramado de intereses capitalistas está interesado en que la banda liberticida continúe en el poder. La misma preocupación confesó Peter Theil, el dueño de Palantir. Otras fracciones de la gran burguesía multiplican sus reservas hacia Milei-Caputo. La burguesía agraria está retaceando los ingresos de divisas. El carry trade -la bicicleta financiera con la cual los sojeros pensaban compensar las pérdidas por el dólar planchado- se encuentra tambaleando, porque el gobierno ha promovido una caída de la tasa de interés. Pero el endeudamiento ha tocado un límite, y la morosidad de familias y empresas con el sistema bancario no cesa de crecer. Mientras tanto, la presión inflacionaria se refuerza bajo la presión de la guerra internacional y el estallido del precio del petróleo. 
Todas estas contradicciones golpean con fuerza la vida de los trabajadores. Desde el derrumbe persistente de los salarios hasta la crisis del transporte, que ha disminuido en un 30% a sus frecuencias en el Conurbano. La preocupación de los círculos de poder, en este cuadro, no son ya las corruptelas de la banda libertaria, sino cuándo terminará de estallar por “abajo” este escenario intolerable. La Patagonia está surcada por huelgas docentes en Chubut, Santa Cruz y Río Negro; los activistas que sostienen la ocupación de FATE no aflojan; la marcha educativa del próximo 12 de mayo tendrá lugar en un cuadro convulsivo de las casas de estudio -el hospital de la UBA acaba de anunciar su cierre en 45 días, por falta de fondos. Ponerle fin a la banda de aventureros capitalistas que gobierna la Argentina será la tarea de la movilización de los trabajadores.

 Marcelo Ramal 
 05/05/2026

Bruselas inyecta miles de millones para la guerra contra Rusia


La derrota de Victor Orbán en Hungría desbloqueó un nuevo préstamo de 106.000 millones de dólares a Ucrania. Este paquete, junto con otros 117.000 millones previstos en el presupuesto de largo plazo de la UE, muestra la decisión de la UE en profundizar la guerra contra Rusia, cuando Trump se encuentra empeñado en apartarla del nuevo reparto geopolítico que está en juego en la guerra mundial, o incluso convertirla en una dependencia del imperialismo norteamericano. 
 Mientras los pueblos pagan la guerra con inflación, recortes y energía cara, los fondos fluyen sin pausa para anexar a Ucrania y asaltar Rusia. Unos 70.000 millones de dólares irán directamente al ejército ucraniano, destinados a comprar costosos sistemas de defensa aérea y a expandir la producción masiva de drones. En sintonía con el reforzamiento de la guerra, Zelensky ha reorganizado su gabinete. El nuevo ministro de Defensa, Mykhailo Fedorov, es un tecnócrata entusiasta de los drones. Según el propio Zelensky, Ucrania ya produce cerca de mil interceptores de drones por día. Queda al descubierto la naturaleza imperialista de la guerra ‘nacional’ en Ucrania, no una “defensa de la soberanía”. 
 “Desafortunadamente para Ucrania, la destitución de Orbán por los votantes a mediados de abril ha hecho más visibles las dudas de otros líderes, que ya no pueden escudarse en el veto húngaro” (The Economist, 28/4), en referencia a la incorporación formal de Ucrania a la UE, esto porque convertiría en beligerantes a los 29 socios europeos. Durante una cumbre en Chipre, el primer ministro polaco Donald Tusk lo expresó sin rodeos: Rusia podría atacar el flanco oriental “en cuestión de meses”. La “unidad” europea se resquebraja cuando se toca el tema de la adhesión de Ucrania. Francia y Alemania, en particular, frenan cualquier calendario acelerado. El canciller alemán Friedrich Merz ha sido tajante: Ucrania no puede entrar mientras esté en guerra, y debe cumplir además “estrictos estándares” relativos al estado de derecho y anticorrupción. En realidad, Alemania quiere cortarse sola en cuanto a una anexión de Ucrania, para que pueda convertirse en la plataforma de un asalto a Rusia. Ucrania “podría salir de este conflicto con fronteras ambiguas y Rusia como su vecino más hostil” (ídem). 
 Otro factor no menor es el económico: la agroindustria ucraniana, en manos de inversores norteamericanos y alemanes, pondría en jaque la Política Agrícola Común y sus millonarias subvenciones a los agricultores europeos. Los lobbies ya hacen ruido en los pasillos. Pero los partidarios de una integración acelerada responden con el argumento de la necesidad militar: los 800.000 hombres en armas de Ucrania y su desarrollo de tecnologías de drones e IA. Por eso se impulsan fórmulas intermedias: membresía asociada con observadores sin voto y, especialmente, la extensión de la cláusula de defensa mutua (artículo 42.7).

 Movimientos internos en Rusia

 Una parte significativa de la sociedad rusa muestra signos crecientes de insatisfacción por la guerra prolongada en Ucrania, las altas bajas militares y las restricciones impuestas por las autoridades, que incluyen cortes de internet y amenazas de bloqueo a Telegram. Al malestar se suma un fenómeno reciente: el giro crítico de varios influyentes blogueros “Z”, que hasta hace poco defendían con vehemencia la invasión, ahora denuncian públicamente el estancamiento en el frente, las consecuencias de los ataques ucranianos contra la infraestructura rusa y un deterioro general de la situación interior. Critican los movimientos de tregua y condenan al Kremlin por supuestas concesiones. Exigen una victoria total, y promueven activamente la eliminación de prisioneros de guerra ucranianos y el empleo de armas nucleares. La situación económica rusa no parece acuciante. Los ingresos petroleros rusos casi se duplicaron en marzo: “El aumento repentino de los ingresos supuso un salvavidas crucial para Moscú, que ha tenido dificultades para financiar la guerra en Ucrania en medio de déficits récord” (New York Times, 14/4). El alza de los precios del petróleo, impulsada por la guerra en Irán, supuso un salvavidas para el Kremlin mientras su presupuesto registraba déficits récord. “El conflicto en Oriente Medio elevó el precio del crudo ruso a 78 dólares por barril, desde los casi 46 dólares anteriores, al tiempo que se registraron aumentos en los precios del diésel y el fueloil” (ídem).
 Los ingresos fiscales aumentan y el salario promedio alcanzó los 103.000 rublos (unos 1.350 dólares) en enero. No obstante, existe una marcada desigualdad: los sectores vinculados a la guerra o con mercados estables prosperan, mientras que aquellos afectados por sanciones enfrentan dificultades crecientes. 
 La industria militar rusa, a pesar de ser una prioridad absoluta para el Kremlin, sufre una grave escasez de mano de obra cualificada. Fábricas de armamento como Kalashnikov reciben generosas subvenciones estatales y, sobre todo, la capacidad de ofrecer aplazamientos del servicio militar a sus trabajadores. Mientras tanto, sectores esenciales de la economía civil -agricultura, manufacturas no bélicas, infraestructuras y transporte- compiten en desventaja, sin incentivos equivalentes. El Gobierno incluso presiona a las empresas estatales para que liberen personal hacia el ejército. En las regiones del Volga y los Urales, donde se concentra la producción de armas, los salarios han crecido entre un 30% y un 60% desde 2022, según el ministro de Trabajo e Industria. El resultado es una economía fracturada: “un sector de defensa que opera en tres turnos y aún sufre escasez de personal; y una economía civil que se contrae silenciosamente en los sectores que abastecen, transportan y mantienen al país mientras se sostiene la guerra” (Foreignpolicy 28/4)
 La guerra ha causado daños irreversibles. Cientos de miles de hombres en edad laboral han muerto o quedado discapacitados de por vida. “La economía civil compite ahora por los supervivientes con un sector de defensa que ofrece salarios tres o cuatro veces superiores a la media regional, por no hablar de un ejército que ofrece bonificaciones por alistamiento equivalentes a varios años de salario en las regiones más pobres.” (ídem). 
 Aunque Rusia aún está lejos de un colapso, la crisis que se incuba apenas enmascarada por su auge bélico se manifestará con toda su agudeza.

 Camilo Márquez - Partido de los Trabajadores (Uruguay) 
 05/05/2026

martes, mayo 05, 2026

Crece el reclamo internacional por la liberación de Thiago Ávila y Saif Abukeshek


Los dos mayores coordinadores de la flotilla Sumud fueron secuestrados en alta mar y permanecen detenidos en Israel. 
 Ávila y Abukeshek fueron secuestrados en aguas internacionales 

Tras el asalto de la flotilla global Sumud en aguas internacionales, el Estado de Israel mantiene detenidos a sus dos máximos coordinadores, Thiago Ávila y Saif Abukeshek, en un penal de máxima seguridad ubicado en la ciudad costera de Ascalón, al norte de la Franja de Gaza, en la Palestina ocupada. 
 Los informes de los abogados de la organización Adalah señalan que Ávila y Abukeshek fueron sometidos a larguísimos interrogatorios, amenazas, y un régimen de aislamiento total en la prisión de Shikma. Además, fueron agredidos durante su secuestro en alta mar. El 3 de mayo, un tribunal de Ascalón extendió por 48 horas más (hasta el martes 5) la detención de ambos. 
 Días antes, el 30 de abril, fuerzas israelíes habían interceptado violentamente en el Mar Mediterráneo a más de veinte naves de la flotilla Sumud -que llevaban ayuda humanitaria a Gaza- y secuestrado alrededor de 175 tripulantes, incluyendo algunos miembros de la delegación argentina, como Pablo Giachello, Celeste Fierro, Mónica Schlotthauer y Ezequiel Peressini, en un operativo que contó con la complicidad del gobierno y las fuerzas de seguridad griegas. A lo largo de casi cuarenta horas, los tripulantes fueron víctimas de toda clase de vejaciones y maltratos (confiscación de sus abrigos, privación de agua, comida y medicinas), hasta que fueron liberados –con excepción de Ávila y Abukeshek, que fueron trasladados por la fuerza a Ascalón- en un puerto de la isla de Creta. 
 El tratamiento de los tripulantes y referentes de la flotilla por parte de las fuerzas israelíes es apenas un botón de muestra del comportamiento habitual del régimen sionista con los miles de prisioneros palestinos, en su mayoría detenidos bajo el mecanismo de detención administrativa, por el que permanecen largos períodos encarcelados sin juicio ni cargos. Este mismo régimen acaba de aprobar, en el parlamento, un proyecto de pena de muerte dirigido específicamente contra los palestinos. Su promotor, Itamar Ben-Gvir, intentó celebrar dicha votación abriendo una botella de champagne en pleno recinto. 
 Ávila es un activista brasileño, comprometido con la causa del pueblo palestino. Este año, el gobierno de Javier Milei, uno de los mayores aliados del sionismo y de la Casa Blanca, impidió su ingreso a la Argentina cuando viajó para presentar la coordinación local de la edición 2026 de la flotilla. Otro gobierno de la región, el de Panamá, también le denegó el acceso. Abukeshek, de nacionalidad sueca y española, pero de raíces palestinas, es uno de los referentes del movimiento de lucha por Palestina en el Estado Español. 
 Reclamamos la libertad de Ávila y Abukeshek. Viva la lucha del pueblo palestino. No al genocidio y el bloqueo imperialista-sionista a la Franja de Gaza. 

 Prensa Obrera

Milei viaja a una cumbre de buitres, estafadores y operadores de Trump


Cuarta vez en el año que va a Estados Unidos, mostrando su orientación entreguista y antiobrera. 

 Milei viajó a Estados Unidos por cuarta vez en lo que va del año para disertar en la conferencia anual del Instituto Milken, cuyo titular, Michael Milken, fue sentenciado a prisión en la década del 90 por corrupción. Del evento participarán el presidente hondureño Nasry Asfura y uno de sus antecesores, Juan Orlando Hernández, que junto a Milei conforman el trío acusado de impulsar una campaña mediática comandada por Trump contra los gobiernos de Gustavo Petro en Colombia y de Claudia Sheinbaum en México, a los que el magnate ya amenazó en su momento. 
 A Milken se lo conoce como el “rey de los bonos basura”; se declaró culpable en los 90 por fraude, manipulación de precios y evasión de impuestos, por lo que fue condenado a diez años de prisión y afrontó multas por cientos de millones de dólares. El caso de quien llegó a ser el hombre mejor pagado de la historia de Wall Street le dio un sacudón al banco de inversión norteamericano Burnham Lambert, que fue a la quiebra. 
 Solo estuvo en prisión poco menos de dos años y fue liberado tras cooperar con investigaciones del gobierno norteamericano. En 2020 fue indultado por Donald Trump, que benefició con la misma política a muchísimas otras personas, entre ellas el hondureño Hernández, condenado en Estados Unidos por narcotráfico en 2024. Según una investigación publicada en Diario Red, llamada Hondurasgate, Milei habría aportado alrededor de 350 mil dólares para conformar un equipo de comunicación con sede en Estados Unidos para impulsar una guerra mediática contra los gobiernos latinoamericanos mencionados.
 Trump, según se desprende de los audios -los cuales se emitieron entre enero y abril de este año-, le encomendó a Hernández la tarea de “atacar y extirpar el cáncer de la izquierda de Honduras y toda Latinoamérica”. En los mismos se lo oye a Hernández indicarle a Asfura que para eso “necesita organizar e instalar en EE.UU. una unidad de periodismo digital que la manejara alguien del equipo del presidente de Estados Unidos”. 
 Del material, por otro lado, se deduce que el objetivo de Trump sería colocar a Hernández a la cabeza del Ejecutivo hondureño para facilitar la penetración del capital estadounidense en el país y convertirlo en una base de operaciones militares al servicio del imperialismo. Además, detrás de Hernández también estaría el Estado de Israel -una "junta de rabinos" habría financiado su indulto. 
 “Estuve en una llamada con el presidente Javier Milei y fue exitosa. Muy, muy, muy buena, y yo creo que en este punto podemos hacer cosas grandes para toda Latinoamérica. Se vienen unos expedientes contra México, se vienen unos expedientes contra Colombia y lo más importante contra Honduras, en este caso contra la familia Zelaya”, dice Hernández en los audios, que salió a negar la veracidad de los mismos.
 Asimismo, se cola la guerra comercial: en los audios, Asfura le dice a Hernández que la prioridad en materia de inversiones extranjeras es “aislar a China”, así como también en la compra de metales y otros productos. Y se habla de usar a las iglesias evangélicas para combatir a la expresidenta Xiomara Castro (Diario Red, 4/5). 
 Asfura ganó las últimas elecciones presidenciales en Honduras en medio de denuncias por fraude y apoyado por Trump, que chantajeó al pueblo hondureño diciéndole que si no votaban por él el país se vería perjudicado. También extorsionó al pueblo argentino diciendo que, si no ganaba Milei en las legislativas de octubre, se iba a desatar una corrida tras retirar el rescate al gobierno. Estados Unidos viene inmiscuyéndose en los asuntos internos de los países a través de incidir en sus elecciones, ataques arancelarios y comerciales, reforzando su presencia militar o directamente secuestrando presidentes como hizo con Maduro en Venezuela. Según los audios, haría lo mismo en las próximas elecciones en Colombia contra la candidatura de Iván Cepeda, mediante esa célula mediática. 
 En Estados Unidos, Milei se reunirá con empresarios e inversores de las finanzas y la tecnología, cuando viene de mantener un encuentro en Argentina con el cofundador de Palantir, Peter Thiel. En el evento de Milken estarán personajes como el expresidente Bill Clinton y el CEO del fondo buitre BlackRock, Larry Fink. Será un rejunte de criminales y delincuentes en el cual Milei encaja perfectamente, habida cuenta su condición de líder de un gobierno de corruptos y coimeros, así como su involucramiento en el caso $Libra. 

 Nazareno Suozzi

Premian a las patronales negreras con los recursos de trabajadores y jubilados


El gobierno reglamentó el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral que reduce aportes y contribuciones patronales. 

 El gobierno nacional reglamentó el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL) por el cual las patronales que contraten –o formalicen- trabajadores sin relación de empleo registrada hasta el 10 de diciembre tendrán una beneficiosa reducción de aportes y contribuciones patronales, que servirá a desfinanciar aún más los institutos y el régimen previsional de los trabajadores, en un cuadro donde los que prima son los despidos y las facilidades para el trabajo informal. 
 El gobierno reglamentó una de las incorporaciones recientes de la reforma laboral, tendiente a extender los beneficios a las patronales, los cuales ya se ha probado no solo no favorecen la generación de ni un solo puesto de trabajo formal sino que sirven a gravar el desfinanciamiento y vaciamiento del sistema previsional, el Pami, las asignaciones familiares y demás institutos de los trabajadores. 
 El programa en cuestión regirá por un año, desde el 1 de mayo de 2026 hasta el 30 de abril de 2027, y plantea reducir las contribuciones patronales durante los primeros 48 meses de la “nueva” relación laboral declarada, pudiéndose inscribir hasta un 80% de la nómina de empleados por establecimiento. 
 El total de la alícuota que deberán abonar las patronales se reduce al 5%, que a su vez sería aplicado con un 2% al Sistema Integrado Previsional Argentino (Sipa), el Fondo Nacional de Empleo y las asignaciones familiares, y un 3% con destino al Pami. 
 Según un informe previo del IARAF tenemos que esto significaría una reducción drástica de las contribuciones patronales, bajando del 27% actual al 15%: una diferencia que no es absorbida por partidas de otro origen sino con el vaciamiento y liquidación de los aportes destinados a garantizar derechos previsionales y sociales de los trabajadores. 
 Esto se suma a otras medidas de igual tenor, como la implementación Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que también prevé el vaciamiento del sistema previsional para armar un fondo que pueda cotizar en la bolsa y hacer así negocios financieros con la plata de los jubilados, mientras la jubilación mínima se encuentra en niveles de indigencia, con $393.174 mensuales, más el bono de $70.000.
 El gobierno viene actuando como un garante de los intereses patronales, con la eliminación de las indemnizaciones por nula o deficiente registración (Ley Bases), la extensión del plazo del periodo a prueba, la creación del FAL para abaratar despidos y trasladar su costo a los trabajadores, la reducción de las indemnizaciones por despido y la exclusión de cientos de miles de “monotributistas” de la Ley de Contrato de Trabajo, todo lo que ha servido a favorecer los despidos, el fraude laboral y el trabajo informal.
 Entre los institutos afectados por esta medida se encuentra el Pami, con una situación actual crítica, donde venimos de acciones gremiales de los médicos de cabecera contra el ajuste en el pago de las prestaciones que afecta sensiblemente los ingresos de los trabajadores y profesionales de la salud, y que termina afectando aún más un servicio ya deteriorado, donde se impone la falta de medicamentos e insumos médicos para garantizar la atención de millones de personas. 
 La burocracia sindical de la CGT continúa, además, con su política de complicidad y colaboración con la ofensiva antiobrera de Milei y las patronales, cuandos e ha demostrado que su orientación judicializadora resultó ser un fracaso absoluto. 
 Quienes terminan pagando el fraude laboral y la estafa de las patronales son los trabajadores y jubilados con sus recursos: una transferencia de ingresos en favor de los capitalistas que se fugan todas las “ganancias” y no invierten ni un peso en la generación de empleo. 
 Hay que derrotar esta ofensiva antiobrera, enfrentando la reforma laboral y su aplicación y luchando para echar a Milei y sus colaboradores. 

 Marcelo Mache

lunes, mayo 04, 2026

Adolfo Aristarain (1943-2026)


El cineasta argentino Adolfo Aristarain falleció este domingo en Buenos Aires a los 82 años. Su muerte representa el cierre de una trayectoria clave para el cine en castellano, tanto en Argentina como en España, donde elaboró parte de su carrera. 
 Desarrolló un total de 11 películas y en otras seis trabajó como asistente. Entre sus realizaciones hay clásicos como “Tiempo de revancha” (1981), filmada en plena dictadura militar; “Un lugar en el mundo” (1992) y “Martín (Hache)” (1997). Durante sus últimos 20 años, el director argentino no avanzó con ningún proyecto. En una entrevista a El País de España en 2024, Aristarain explicó los motivos por los que no se había abocado a una nueva filmación. “A partir de 2010 paré. Y más tarde desarrollé la idea de hacer una historia de [Astor] Piazzolla. Pero en 2019 me operaron del corazón y recién hace un mes terminé la recuperación (…) Cuando tenía que arrancar con la recuperación, empezó la pandemia. Fui sondeando dónde conseguir el dinero, pero no calculé que la película era demasiado cara”, destacó.
 Recientemente había recibido una importante distinción: la Medalla de Oro 2024 otorgada por la Academia de Cine por ser uno de los nombres fundamentales en la historia del cine en español. Aristarain, nacido en 1943 en el barrio porteño de Parque Chas, fue el primer realizador argentino en recibir este reconocimiento, que la Academia de Cine justificó por su contribución central al cine argentino y su destacado aporte a la cinematografía en castellano. Entre los galardones que resaltan en su carrera figuran el Goya a la Mejor Película Iberoamericana por “Un lugar en el mundo” y el Goya al Mejor Guion Adaptado por “Lugares comunes”. 
 El director reveló en varias oportunidades que su destino en el cine emergió después de aceptar que no podría convertirse en un buen trompetista, destino que imaginó durante años antes de dedicarse completamente al séptimo arte. Entre sus realizaciones, “Un lugar en el mundo” no sólo fue un éxito entre la crítica y público, sino que también quedó vinculada a uno de los sucesos más insólitos de los premios Oscar: la primera descalificación en la historia de los galardones otorgados por la Academia de Hollywood.
 Estrenada en 1992, “Un lugar en el mundo” obtuvo un recorrido internacional sobresaliente y representó a la Argentina en distintos festivales y premiaciones. Sin embargo, su sendero hacia los Oscar fue diferente. Para participar en la categoría de Mejor película hablada en lengua extranjera, cada país debe designar una única película como representante oficial. Ese año, la Argentina decidió postular otro filme (“El lado oscuro del corazón”, de Eliseo Subiela) por lo que “Un lugar en el mundo” quedó fuera de la selección local, a pesar de su reconocimiento en San Sebastián, por ejemplo, donde se quedó con la Concha de Oro y el premio OCIC. 
 “Una vez que ´Un lugar en el mundo´ quedó afuera, ¿qué hacía? ¿Me quedaba en casa a llorar?", explicó el director para quien, junto a los productores del filme, sabían que tenían una obra con mucho potencial entre manos. Y, en medio de la rabia, se les ocurrió un plan maestro: llevar su película al Oscar representando a Uruguay. La estrategia dio sus frutos al principio. La Academia de Hollywood aceptó la postulación y el filme progresó en el proceso hasta ser una de las oficialmente nominados. Sin esperar a que se desate una polémica, Aristarain decidió adelantarse y explicar la decisión. 
 La película no sólo tenía inversores uruguayos, sino que su mujer, Kathy Saavedra, coguionista y vestuarista, era uruguaya, por lo cual, en los papeles, podría caber su participación en los galardones de la Academia. Y aunque en un comienzo todo iba bien, la situación cambió repentinamente. Tras una revisión más puntillosa, la Academia concluyó que la participación uruguaya no era mayoritaria y que, en esencia, se trataba de una producción argentina. 
 Como cada país solo puede designar una película, y la Argentina ya tenía representante ese año, el filme quedó inmediatamente fuera de competencia. Más allá de ese episodio, la película ya había consagrado su prestigio internacional y con el tiempo pasó a ser uno de los títulos más emblemáticos de la filmografía de Aristarain. El relato, centrado en una comunidad del interior y sus tensiones sociales, trascendió la polémica y se mantuvo como una referencia del cine argentino. 
 En cierta oportunidad, Aristarain declaró que se divertía como loco filmando y que tenía ganas de filmar, si hubiera una historia que le interesara. Esa inquietud, profundizó, “es una mezcla de todo. Es el cine que ves como espectador. El que ves filmar. Todo lo que leés, novelas, cuentos, historietas, un mundo del que no salís. Estaba metido en eso, no hacía otra cosa. Veía y leía mucho. Dentro tuyo se forma un gusto particular que desemboca en esto. Pero no creo en el cine que no cuente nada.”
 Entre los nombres más convocados y admirados por Aristarain figuran actores y actrices como Federico Luppi, José Sacristán, Mercedes Sampietro, Eusebio Poncela, Aitana Sánchez-Gijón, Cecilia Roth, Juan Diego Botto y Susú Pecoraro. El director dedicó atención especial a sus intérpretes, convencido de que sin ellos “hubiera sido imposible hacer películas”. 
 Su respeto por directores como John Ford y Alfred Hitchcock se reflejó decisivamente en su estilo narrativo. Sin embargo, en cuanto a la actualidad del cine hollywoodense y la abundancia de efectos especiales, Aristarain puso el acento una vez más en la importancia de una buena historia. Sobre ese punto, en otra ocasión declaró que “el asunto de los efectos especiales me parece que no le mueve un pelo a nadie, porque llegó un punto en que pueden hacer cualquier cosa, terremotos, tsunamis, destruir una ciudad entera. Todo muy bien hecho, sí, pero ¿qué cuentan?”. 

 Sergio Escalas 
 28/04/2026

Luis Puenzo: luz, cámara, acción


Leopoldo Torre Nilsson, Fernando Birri, Juan José Campanella, Adolfo Aristarain, Pino Solanas, Leonardo Favio, Lucrecia Martel, Lucía Puenzo, María Luisa Bemberg, Clarisa Navas… y se podría seguir enumerando lo que el séptimo arte en Argentina ha dado y sigue recogiendo en la actualidad. A grandes nombres en el rol de la dirección, desde los clásicos hasta los más jóvenes. Pero por supuesto, el listado cometería una falta grave si no incluyera el nombre de Luis Puenzo, afamado director que falleció este martes a los 80 años. 
 En la memoria histórica que conserva el cine sin diferenciación de fronteras, el nombre de Luis Puenzo siempre estará vinculado con un tiempo, un lugar y una película. Como artífice de “La historia oficial” tuvo el objetivo de revelar al mundo desde la pantalla la oscura realidad que se impuso a sangre y fuego en nuestro país durante la última dictadura militar. Con “La historia oficial” alcanzó en su carrera la cima del reconocimiento artístico internacional, laureada en una fecha marcada por el destino (el 24 de marzo de 1986, diez años exactos después del último golpe de Estado en la Argentina) con el Oscar a la mejor película extranjera, reconocimiento que también lo tuvo junto a Aída Bortnik en una nominación al Oscar en la categoría de mejor guión original.
 Cuando subió al escenario para recibir el galardón, no había manera de evitar el tema. Puenzo tampoco quería eludirlo y, por otro lado, ya sabía que su discurso iba a resonar a nivel mundial. “Al mismo tiempo que estoy aquí, sobre este escenario, aceptando este honor, no puedo dejar de recordar que otro 24 de marzo, hace hoy diez años sufrimos el último golpe militar en nuestro país. Nunca olvidaremos esta pesadilla, pero ahora estamos empezando a tener nuevos sueños. Gracias”, expresó emocionado.
 Puenzo había comenzado a pensar la película en 1982, cuando las parcas sangrientas de verde oliva todavía estaban en el gobierno. El año del estreno de “La historia oficial” fue el mismo del Juicio a las Juntas. El filme, con el que el público definitivamente lo reconoció, cuenta con un elenco de primera magnitud, entre otros, Norma Aleandro, Héctor Alterio, Chunchuna Villafañe, Hugo Arana, Patricio Contreras y Chela Ruiz, en los roles centrales, más la niña Analía Castro, y Pablo Rago (el único actor que está en las dos películas argentinas que ganaron el Oscar, ya que también participó en “El secreto de sus ojos”, de Juan José Campanella) ganaba el premio más importante al que podía aspirar el cine argentino por primera vez en toda su historia.
 La trama de la icónica película se basa en el matrimonio que componían Alicia Marnet de Ibáñez (Norma Aleandro), profesora de historia de un colegio secundario, y Roberto (Héctor Alterio), un exitoso abogado. Ambos tienen una hija adoptiva, Gaby (encarnada por Analía Castro, que cuando la rodó tenía 4 años). Poco a poco, Alicia empieza a sospechar que Gaby es hija de desaparecidos. El relato abonó al dialogo con la lucha, desde sus inicios, de las madres y familiares de desaparecidos, aportando a la construcción de las libertades democráticas. 
 Luego de La historia oficial, Puenzo avanzó en su carrera con otros títulos: “Gringo viejo” (1989), adaptación de la novela del escritor Carlos Fuentes, una producción internacional rodada en México con capitales de Hollywood, que contó con las actuaciones de Jane Fonda, Gregory Peck, Jimmy Smits y Patricio Contreras, que estaba ambientada en los años de la Revolución Mexicana. 
 Le sucedió otra coproducción internacional, entre nuestro país, el Reino Unido y Francia. Se trató de “La peste” (1992), basada en la novela homónima de Albert Camus, donde Puenzo adaptó el guion y dirigió a un elenco encabezado por William Hurt (que encarnó al doctor Bernard Rieux), Robert Duvall y Raúl Juliá. La película rodada en San Telmo, La Boca y Monserrat, además de Constitución, Morón, Dock Sud y Chacarita, se trató de dos periodistas franceses que llegan a una ciudad sudamericana asolada por la peste en la que los enfermos se suman de a miles.
 La última realización de Puenzo fue “La puta y la ballena” (2004), largometraje rodado entre la Argentina y España, y que protagonizaron Leonardo Sbaraglia y Aitana Sánchez-Gijón junto a Miguel Angel Solá, Carola Reyna y Pompeyo Audivert. En los años siguientes se lanzaría más a su rol como productor en varios filmes argentinos dirigidos por sus hijos Lucía Puenzo (“Wakolda”, “El niño Pez”, “XXY”) y Nicolás (“Los últimos”), más “Infancia clandestina”, de Benjamín Ávila, “Planta madre”, de Gianfranco Quattrini, y “El faro de las orcas”, de Gerardo Olivares, con Maribel Verdú y Joaquín Furriel. 
 Además de su rol como autor y realizador, Puenzo tuvo participación activa en la política audiovisual argentina, ya que, en 1994 fue un actor decisivo en la redacción de la Ley de Cine (Ley Nº 24.377/94), que estableció la autarquía del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) y la forma de financiamiento, lo que dio un impulso a la producción de películas. También fue uno de los miembros fundadores de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina en 2004, mientras que, entre fines de 2019 y abril de 2022, se desempeñó como presidente del INCAA.
 Según declaró en alguna oportunidad, no fue a ninguna escuela de cine porque apenas terminó el secundario, pero le parecía que era necesario transmitir lo propio a otros. Se identificó, de este modo, con una generación de realizadores (integrada entre otros también por Adolfo Aristarain y Carlos Sorín) que se propuso el ejercicio de innovar mucho más desde los aspectos técnicos y menos a través de la estética, porque se dedicaron a honrar una gran historia. Subrayó, entonces, que el cine argentino es tan fuerte por su tradición de un siglo sin interrupciones y por eso mismo el más importante del continente. 
 Despedir a Luis Puenzo implica también volver a ver sus ficciones, no como piezas de museo, sino como intervenciones vivas. Como un ejemplo de ello, está un fragmento de “La historia oficial” en la que Norma Aleandro está callada durante toda la escena, con la mirada absorta, sin una línea en el guión, tan solo escuchando el monólogo de Chunchuna Villafañe en el que relata el horror, los vejámenes a los que había sido sometida a manos de los represores, en la piel del personaje que encarna, por medio de un solo plano. Lo central, era lo dicho y la escucha, como todo lo que ella le dice, le empieza a generar las dudas. 

 Sergio Escalas
 24/04/2026

El Fondo de Asistencia Laboral (FAL) pone en marcha la liquidación del sistema indemnizatorio


Al aceptar la apelación del Gobierno para que entren en vigencia los 82 artículos de la reforma laboral que estaban suspendidos, la Cámara de Trabajo abrió paso a que se ponga en marcha el FAL (Fondo de Asistencia Laboral).
 Aun cuando no tiene la reglamentación final, el FAL es, en bruto, una reproducción -a nivel nacional- de la Ley 22.250 vigente para los trabajadores de la Construcción, aprobada el 11 de julio de 1980 bajo el gobierno de Jorge Rafael Videla, gracias a uno de los más siniestros personajes de la burocracia sindical, Rogelio Coria. 
 El Fondo de Asistencia Laboral (FAL) estará destinado a financiar las indemnizaciones. El gobierno pretende ponerlo en marcha este próximo mes de junio, lo que desatará una feroz lucha intercapitalista entre las distintas aseguradoras por la administración de los fondos. Al igual que lo ocurrido con las AFJP, el gobierno se ilusiona con alimentar un ´mercado de capitales´ con los aportes destinados a financiar despidos, los cuales, en definitiva, se descontarán de la recaudación de la ANSES. Por eso dice La Nación (24/4), hay "clima de expectativa" en la City porteña. "Desde la eliminación de las AFJP en 2008, mismo año en el que estalló la crisis financiera global, el mercado de capitales argentino se quedó sin el principal demandante de activos de largo plazo. Para las sociedades de bolsa, esa dinámica podría cambiar con este nuevo instrumento, que inyectará al mercado entre US$2500 y US$4000 millones cada año". Inmenso botín que se embolsarán a costa de los trabajadores activos y jubilados y que además significará un golpe enorme perjudicial para la seguridad social del Estado ya que, como compensación, les van a reducir los aportes previsionales que hacen los patrones. 
 El aporte al FAL, calculado sobre las cargas sociales, será del 1% para las grandes compañías y del 2,5% para las pequeñas y medianas empresas (Pymes). La idea “liberticida” sobre el FAL es su sostenimiento a largo plazo.
 En un cuadro comparativo vemos que hoy la indemnización de un trabajador de la construcción es un 60% menos de lo que cobraba un metalúrgico con la ley recientemente derogada. Esta brutal reducción se produce porque a partir de ahora se calcularán las indemnizaciones en base al salario básico más alto del año, o sea sobre un salario sin premios ni aguinaldo ni vacaciones. 
 En la industria en general, el salario es un “conformado” que incluye premios de producción, de presentismo y otros adicionales que constituyen entre un 40 y 45% del sueldo que se percibe. 
 La burocracia sindical en este punto es la autora intelectual del FAL. El propio Milei tomó el modelo de la UOCRA para implementarlo. Esa es la “contribución” de Gerardo “Batallón 601” Martínez, el “representante de los trabajadores” en la OIT para reventar el sistema de indemnizaciones.
 Cuando se hicieron las AFJP y luego las ART, muchos sindicatos crearon sus propias aseguradoras. Hoy la UOCRA integra el IERIC, que es el fondo de cese laboral de ese sindicato, y, a su vez, también una “caja” de la UOCRA. No sería raro que aparezcan “fondos” asociados con la burocracia en otros sindicatos. 
 A las patronales las eximieron, a través de las ART, de pagar el costo de los accidentes o de las enfermedades laborales. Con el FAL, las eximirán de pagar un despido sin causa. Esto aumentará el poder de deshacerse de un trabajador más fácilmente.
 El FAL es la libertad absoluta para despedir sin causa, con el aval de la burocracia sindical, . La clase obrera deberá terminar con los engendros de las ART o los FAL. Milei y su “liberticidio” pueden ser un pasajero fugaz en la política argentina si emerge en el país una huelga general para reconquistar los derechos de los trabajadores. Seguramente esta sea una de las tareas más importantes de la clase obrera en este momento político.

 Juan Ferro
 30/04/2026

Trump alinea a toda América Latina en el asalto sobre Cuba


Sobre la llegada a la Argentina del jefe del Comando de Operaciones Especiales Sur de los Estados Unidos. 

 En el marco de los ejercicios militares conjuntos Daga Atlántica y Passex, que se realizaron en aguas de la zona Económica Exclusiva Argentina en el Atlántico Sur, Milei recibió al jefe del Comando de Operaciones Especiales Sur de los Estados Unidos, contraalmirante Mark A. Schafer. Schafer se encuentra al frente de dos buques militares y de los movimientos de adiestramiento, que son parte de una campaña más grande denominada Southern Seas 2026, la cual comenzó en el hemisferio Norte y ya tuvo paradas en México, Ecuador, Chile y la Argentina; posteriormente lo harán con Brasil. 
 El Daga Atlántica y Passex son ejercicios conjuntos intensivos, en los que participan unidades navales y aeronavales que realizan operaciones de comunicación, evoluciones tácticas, instrucciones en navegación y defensa aérea, que tienen como objetivo últim aceitar la operatividad conjunta para posibles escenarios de conflicto. Esto último se ve amplificado en el escenario de guerra imperialista, en la que Argentina se encuentra como país beligerante por el alineamiento de Milei con Trump y Netanyahu en la conflagración que se desarrolla en Medio Oriente.
 En ese intercambio, las unidades navales y aeronavales desarrollaron un programa intensivo conjunto. En los ejercicios recientemente realizados se incorporaron por parte de Argentina los 24 aviones F-16 comprados a Dinamarca a través de la intermediación de los Estados Unidos. 
 El gobierno liberticida, por medio del DNU 264/26, autorizó la entrada de tropas estadounidenses. En el DNU en cuestión se puede leer que estos ejercicios servirán para “mejorar la interoperabilidad y la integración doctrinal, fortaleciendo nuestra capacidad de operar en escenarios combinados, defendiendo espacios de jurisdicción nacional y áreas de interés estratégico, y además ayuda a estandarizar los procedimientos operativos, facilitando la participación de las Fuerzas Armadas argentinas en futuras operaciones multinacionales” y a su vez “fortalecen la imagen internacional de la Argentina como un socio confiable en materia de estabilidad regional y seguridad global”.
 Si bien el proyecto de ley fue enviado al Congreso para su tratamiento, la cámara baja no le dió tratamiento, convirtiendo a la oposición parlamentaria en cómplice necesaria de la entrada de tropas estadounidenses, lo que fue utilizado por el gobierno para recurrir al mecanismo excepcional del decreto de necesidad y urgencia. 
 En la mañana del jueves 30, Milei partió desde Aeroparque para luego arribar al portaaviones nuclear USS Nimitz, que se encontraba navegando en las proximidades de Mar del Plata, a fin de participar de una actividad conjunta organizada por el Comando de Operaciones Especiales Sur, como parte de los ejercicios navales de la operación conjunta Passex. Milei estuvo flanqueado por Karina Milei y el ministro de Defensa, teniente general Carlos Presti, y el canciller Pablo Quirno. También fueron parte de la comitiva el jefe del Estado Mayor Conjunto de las FFAA, almirante Marcelo Alejandro Dalle Nogare, y el jefe de la Armada, almirante Juan Carlos Romay. 
 Al frente del Comando de Operaciones Especiales del Sur se encuentra el contraalmirante Schafer, una extensión del Comando Sur de los Estados Unidos, que tiene bajo su égida la planificación y ejecución de los despliegues militares en la región, con operatividad en 31 países.
 En el buque de guerra, Milei se encontró con Schafer, el capitán Joseph J. Furco y el embajador estadounidense en la Argentina, Peter Lamelas. El liberticida recorrió la cubierta del portaaviones y participó de una operación aérea de aeronaves F-18 y helicópteros MH-60 Seahawk, que son parte del ejercicio Passex. Carlos Presti señaló en sus redes sociales que los ejercicios conjuntos "fortalecen la cooperación, la interoperabilidad y el trabajo conjunto entre la Argentina y Estados Unidos”. La “visita” de la delegación argentina funcionó como una ratificación del rabioso alineamiento de los liberticidas con los Estados Unidos y, en consecuencia, con Israel. 
 Los ejercicios se desarrollaron aprovechando “el tránsito de los buques de guerra por aguas jurisdiccionales” (La Nación, 30/4) y se extendieron desde el lunes hasta el jueves 30. El ejercicio Passex, del que participaron marines miembros de “grupos de batalla”, posibilitó que el portaaviones USS Nimitz y el destructor Gridley, ingresaran a aguas argentinas el lunes desde el Océano Pacífico y navegaran a través del Estrecho de Magallanes. 
 Desde el Ministerio de Defensa señalaron que “a medida que el grupo de combate aeronaval estadounidense avanzó hacia el Atlántico Sur y se aproximó al litoral marítimo argentino, comenzó el trabajo conjunto en aguas jurisdiccionales nacionales, mediante la ejecución del ejercicio Passex 2026”. 
 Al entrar en aguas argentinas se incorporaron al ejercicio dos helicópteros Sea Kimg, de la II Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros y luego zarparon de Puerto Belgrano el destructor ARA La Argentina y la corbeta ARA Rosales, que a la altura de Trelew participaron de ejercicios con mayor grado de dificultad. Por su parte el avión P3Orion hizo un vuelo de exploración y se montó un escenario de defensa antiaérea. Luego, las unidades se acercaron a Necochea, donde los esperaban el destructor ARA Sarandí, la corbeta ARA Robinson y los patrulleros oceánicos ARA Cordero y ARA Storni, que se desplazaron a las cercanías de Mar del Plata (Ídem). 
 En paralelo se realizó la operación Daga Atlántica, que contó con la presencia de Fuerzas Especiales de EE. UU. y se llevaron a cabo en la Base Naval Puerto Belgrano, la Guarnición Militar Córdoba y la VII Brigada de la Fuerza Aérea, en la localidad bonaerense de Moreno, donde se hizo presente el contraalmirante Schafer, en una clara señal de la subordinación en la que el gobierno liberticida ha sumido a las FF.AA.. Reafirmando esta condición Peter Lamelas expresó en sus redes sociales que “Nuestros países son más fuertes cuando trabajamos juntos. La visita del contraalmirante Shafer reafirma el valor de la relación entre nuestras fuerzas de operaciones especiales y continúa fortaleciendo la cooperación en defensa entre Estados Unidos y la Argentina. Una Argentina más fuerte hace a toda la región más segura”. 
 Los movimientos militares de EEUU en el país y en la región tienen como estación final el control en regla del Atlántico Sur, que ha tenido como iniciativa la puesta en pie de una Base Naval Integrada en Ushuaia, fundamental para tender un puente a la Antártida y presentarse como el gendarme del Estrecho de Magallanes, en medio de la guerra comercial con China, para asegurar la vigilancia del corredor bioceánico. Pero en el corto plazo, los movimientos militares en toda América Latina apuntan a reforzar el asedio sobre Cuba y sumir a la isla en una crisis terminal, con el propósito de instaurar un protectorado de facto. Como alternativa a esta imposición, Trump ha amenazado con convertir el bloqueo en una invasión militar. Milei y todo el régimen político, que no ha denunciado los ejercicios militares ni lo harán, son responsables de asfaltar la política trumpista sobre Cuba, Venezuela y América Latina en su conjunto. 

 Lucas Giannetti 
 02/05/2026

domingo, mayo 03, 2026

Filosofía de la tregua, no se suspende la guerra cognitiva


Eso que denominaron “tregua”, promovida por Donald Trump —independientemente de su alcance táctico o su densidad diplomática— no impide, ni tiene la capacidad de impedir, la dinámica profunda de la guerra cognitiva. Porque esta no depende de ceses al fuego territoriales ni de acuerdos militares convencionales, su campo de batalla es la subjetividad social, su munición son los signos, y su objetivo estratégico es la colonización del sentido.
 Entendemos que la guerra cognitiva no tiene límites debido a que no se guía por los ritmos perceptibles del conflicto bélico, sino por la persistencia estructural de la contienda ideología. Aunque una tregua militar podría conllevar la suspensión temporal de bombardeos o incursiones, la ofensiva mediática —que comprende operaciones de desinformación, manipulación semántica, saturación simbólica y fabricación de consensos— se intensifica precisamente en esos intervalos, donde la apariencia de “paz” abre las condiciones idóneas para la reconfiguración del relato predominante. 
 En ese sentido, la tregua no es un paréntesis, sino un dispositivo. Funciona como signo político que reorganiza percepciones, reordena jerarquías de credibilidad y legitima actores. Bajo la lógica de la guerra cognitiva, todo anuncio de distensión puede convertirse en una operación de reposicionamiento discursivo: quién aparece como pacificador, quién como obstáculo, quién como amenaza latente. No se trata de hechos aislados, sino de una arquitectura semiótica donde cada gesto diplomático es simultáneamente un mensaje dirigido a audiencias múltiples. 
 En este punto se encuentra una contradicción esencial: mientras se declara la suspensión de hostilidades materiales, se intensifica la generación de narrativas beligerantes. La tregua, lejos de neutralizar la confrontación, la desplaza al terreno simbólico, donde los costos son menos visibles pero no menos decisivos. La guerra cognitiva no destruye infraestructuras físicas, pero desarticula tejidos sociales, erosiona la capacidad crítica y naturaliza relaciones de dominación. 
 Esta continuidad ofensiva se sostiene en aparatos mediáticos transnacionales que operan como verdaderas fábricas de sentido. No se limitan a informar, construyen realidades. Seleccionan qué acontecimientos existen públicamente, cómo deben interpretarse y qué emociones deben suscitar. En ese marco, la tregua puede ser narrada como victoria, como concesión o como engaño, dependiendo del posicionamiento ideológico de quien controla los dispositivos de emisión.
 Desde el punto de vista materialista de la semiosis, la guerra cognitiva no se considera un fenómeno secundario, sino que es un elemento constitutivo del modo de producción actual. La acumulación capitalista no sólo requiere plusvalor económico, sino también plusvalorsimbólico, adhesión, consentimiento, obediencia internalizada. La tregua, entonces, puede ser funcional a la reproducción de ese orden, al ofrecer una ilusión de racionalidad y control en medio de una estructura que sigue generando violencia sistémica. 
 No debe subestimarse el carácter disciplinador de estas operaciones. La tregua, presentada como gesto magnánimo, puede actuar como mecanismo de neutralización de la crítica. Quien cuestiona su autenticidad corre el riesgo de ser etiquetado como extremista o desestabilizador. Así, la guerra cognitiva no sólo produce relatos, sino que delimita los márgenes de lo decible. 
 Afirmar que la tregua no incluye la guerra cognitiva no es una denuncia coyuntural, sino una constatación estructural. Mientras exista una lucha por la hegemonía del sentido, mientras la producción simbólica esté concentrada en manos de poderes que responden a intereses de clase, la ofensiva mediática no sólo no se detendrá, se sofisticará.
 Porque la verdadera interrupción de la guerra cognitiva no puede decretarse desde arriba, ni firmarse en acuerdos bilaterales. Exige una transformación radical de las condiciones de producción del sentido, una democratización real de los medios y una praxis crítica capaz de disputar la semiosis dominante. Sin ello, toda tregua será apenas una pausa en el ruido de las armas, pero no en el murmullo persistente de la dominación. Una “tregua” no tiene precio fijo porque no es una mercancía homogénea, sino una relación de fuerzas en movimiento. Aun así, se puede construir una aproximación hipotética multidimensional que permita dimensionar órdenes de magnitud. Un gasto militar directo (lo que se deja de gastar o se redistribuye) puede fluctuar entre 100 y 500 millones de dólares diarios, en términos de combustible, logística, municiones, despliegues, inteligencia. 
Una tregua de 30 días implicaría, en apariencia, una “pausa” de entre 3.000 y 15.000 millones USD. Sin embargo, esto es engañoso: gran parte de ese gasto no desaparece, se reprograma (mantenimiento, rearme, reposicionamiento). También hay un costo de reposicionamiento estratégico (lo que se invierte durante la tregua). Las treguas suelen representar periodos de reestructuración intensiva. Entrenamiento, reabastecimiento, guerra electrónica, ciberoperaciones. Ese costo puede representar entre un 30 % y un 70 % del gasto bélico activo, es decir, miles de millones adicionales. La tregua no abarata necesariamente la guerra: la optimiza. Eso tiene impacto en mercados globales (energía, finanzas, seguros). Una tregua impulsada o capitalizada políticamente —como las asociadas a figuras como Donald Trump— puede mover mercados en cuestión de horas. Variaciones en petróleo y gas: 1 %–5 % diario, lo que implica decenas de miles de millones en capitalización; reducción temporal de primas de riesgo: beneficios financieros concentrados en grandes fondos.
 Y la tregua puede incluso incrementar la inversión. Campañas mediáticas, operaciones psicológicas, manipulación de redes, producción narrativa. Grandes potencias destinan a este frente cifras que, indirectamente, pueden estimarse en cientos de millones o miles de millones USD anuales. Durante una tregua, ese gasto no se detiene: se intensifica, porque es el momento de disputar el relato de la “paz”. Si se forzara una cifra agregada —con todas las reservas del caso—, una tregua de corto plazo en un conflicto de alta intensidad podría implicar: Entre 5.000 y 20.000 millones USD en dinámicas económicas directas e indirectas (no ahorro real, sino redistribución). Impactos financieros globales que pueden superar decenas de miles de millones en valorización o pérdida de activos. Un costo humano y simbólico incalculable, que es donde realmente se juega su sentido histórico. La conclusión es incómoda pero necesaria: la tregua no tiene un “precio” en el sentido clásico; tiene una función dentro del metabolismo del conflicto. Más que cuánto cuesta, la pregunta decisiva es quién paga, quién cobra y quién redefine el sentido de lo ocurrido. Porque ahí, en esa contabilidad no declarada, es donde la tregua revela su verdadera economía. Hay que transparentar el financiamiento de las guerras. 

 Fernando Buen Abad Domínguez | 14/04/2026

¿Sigue Cuba?

¿Cuál es el plan contra Cuba? ¿Bombardear, en medio de la noche, al pueblo que descansa? ¿Asaltar la residencia presidencial y secuestrar al mandatario? ¿Someterlo a juicio en Miami con cargos de “narco-terrorismo”? Amenazar a Cuba para que naturalicemos imágenes invasoras espectaculares tipo Rambo —bombardeos nocturnos, asaltos quirúrgicos, capturas teatrales— que condensan lo que, en la práctica,funciona como un bloqueo persistente, menos visible y, por ende, más eficaz. Se trata de una forma de coerción insoportable e inaceptable, que se manifiesta como una ingeniería del odio prolongado y que combina instrumentos bélicos con económicos, jurídicos, diplomáticos y comunicacionales. En ese marco, ¿la figura de Miguel Díaz-Canel es el centro de una operación de captura, para la sustitución de un dirigente y la reconfiguración de las condiciones materiales y simbólicas que sostienen el orden social revolucionario de Cuba? 
 Esa amenaza de Trump pertenece a un repertorio clásico de la guerra militar directa que implica costos geopolíticos, jurídicos y reputacionales que no serían gratis para nadie. La violencia no desaparece; la reconfiguran. Y la guerra comunicacional adquiere un papel estructural. No se trata de un complemento propagandístico, sino de un campo donde se disputa la naturalización misma de las agresiones. Ahora las dificultades económicas, agravadas por el bloqueo, se presentan como evidencia intrínseca de “fracaso” socialista; todo se minimiza; los conflictos internos son inventados y encuadrados en relatos que apuntan a la deslegitimación total. La operación consiste en convertir cada signo en argumento de guerra, cada carencia en sentencia, cada tensión en prueba definitiva. El objetivo no es informar, sino configurar un horizonte de sentido en el que la única salida concebible sea la capitulación. Balas, sangre y desolación. 
 Y la eficacia de la amenaza como plan de presión, depende de su capacidad para encontrar resonancia en las cabezas más desorientadas que han sucumbido objeto de esa presión. Por cierto, el bloqueo económico incide sobre esas condiciones, pero su traducción en descontento no está garantizada. Depende de la revolución, de la capacidad de las instituciones para responder a las necesidades, y, de manera crucial, de la conciencia que la población tenga sobre las causas de sus dificultades inducidas por el bloqueo. También son violencia las estrategias de asfixia económica, presentadas a menudo como alternativas a la acción militar; no obstante, producen sufrimientos concretos: deterioro de servicios, dificultades de acceso a bienes básicos, incertidumbre cotidiana. La distinción entre guerra y no guerra se vuelve, en este sentido, ambigua. 
Trump quiere ejercer la violencia además con explosiones; manipula el tiempo, se infiltra en la vida diaria, erosiona lentamente las condiciones de reproducción social. Y amenaza. Trump, luego de las canalladas perpetradas contra Venezuela y su presidente legítimo, amenaza con avanzar contra Cuba y bajo su peinado naranja esconde bombardeos, asaltos, capturas que operan como alegorías de su ego; condensan terrores históricos y experiencias reales de intervención. Hay que fijarse en ellas para no desviar la atención de un proceso más profundo y persistente. El “plan”, no se agota en un acto espectacular; se despliega en una trama de presiones múltiples que buscan, en conjunto, reconfigurar las condiciones de una experiencia política que ha sido ejemplo de dignidad y de futuro para la especie humana. Comprender esa trama es condición para cualquier respuesta que no se limite a reaccionar ante fantasmas, sino que enfrente, con lucidez y organización, las formas concretas que adoptan las amenazas en el presente.
 Cuál es el “plan contra Cuba” es una pregunta que sintetiza la historia imperial contemporánea que operará mediante irrupciones teatrales —bombardeos súbitos, comandos nocturnos, capturas espectaculares— que condensan en un instante la aberración burguesa y su pedagogía del miedo en su fase más sofisticada, que necesita ya exhibir su violencia en un acto único; la administra, la distribuye, la naturaliza. Anhela la destrucción inmediata como contra Nicolás Maduro, que es ya un laboratorio histórico de estas prácticas. Allí se asistió a una invasión militar directa, además de una combinación de sanciones económicas, bloqueo financiero, presión diplomática, desconocimiento institucional, operaciones de deslegitimación mediática y estímulo de fracturas internas.
 ¿Irán por Miguel Díaz-Canel?, para —convertir la política en un “drama de líderes”— que facilite la deslegitimación. Sin embargo, el objetivo de Trump no es un sujeto particular, sino la destrucción de larevolución social que él encarna. Con sabor a gusano. Y la guerra comunicacional actúa aquí como dispositivo de legitimación: produce las categorías a través de las cuales la intervención se vuelve aceptable, incluso deseable. Con la invención de acusaciones de alto impacto —corrupción, narcotráfico, terrorismo—, no persigue únicamente un efecto legal; busca fijar una imagen que despoje al socialismo cubanode toda legitimidad política. La figura del enemigo criminal esconde el odio al adversario ideológico. Este desplazamiento no es menor: permite justificar medidas macabras en nombre de la legalidad, al tiempo que clausura el reconocimiento de la naturaleza política del conflicto.
 Esa amenaza de Trump se distribuye en el tiempo, se infiltra en la cotidianidad, produce desgaste físico y simbólico. Es la guerra misma que deja de ser un evento para convertirse en un ambiente. Es una gramática macabra que privilegia la erosión del asalto, la legitimación de las bombas como imposición de la estulticia desnuda. ¿Anuncian bombardeos y comandos? Esa es su forma imperial de violencia que se ejerce hoy a través de mecanismos múltiples para dejar marcadas las huellas espectaculares de su pedagogía del terror.
 ¿Sigue Cuba? Vamos a ver cuánto más resisten nuestros pueblos este circo obsceno de amenazas imperiales. La resistencia no se libraráúnicamente en el plano militar, sino en la economía, en el derecho, en la cultura, en la comunicación. No será puramente defensiva; el “plan” contra Cuba es una advertencia que nos revela cómo una continuidad histórica de agresiones imperialistas no ha mutado de forma ni de finalidad: quebrar la autodeterminación de una sociedad que decidió, en condiciones adversas, no someter su destino a la lógica del capital. La resistencia no será un plan único, lineal ni dócil; es una constelación de operaciones que se adaptarán a las coyunturas, que probarán, corregirán y reconfigurarán sus instrumentos. Lo decisivo no es la espectacularidad de un acto, sino la persistencia de una estrategia revolucionaria. Y todos tenemos un lugar ahí. Nos va la vida. 

 Fernando Buen Abad Domínguez | 04/04/2026

Palantir, un salto cualitativo de la guerra cognitiva


Palantir coagula, en su manifiesto publicado por “X” el 18 de abril de 2026, titulado “La República Tecnológica”, un salto cualitativo en la economía política de la alienación al convertir la captura, procesamiento y modelización de datos en infraestructura estratégica para la conducción de la guerra cognitiva contemporánea. Tal es un fenómeno cuya inteligibilidad exige regresar a la crítica del orden informativo internacional formulada por la Comisión Internacional para el Estudio de los Problemas de la Comunicación en el célebre Informe MacBridede 1980.
 Palantir Technologies es una corporación estadounidense establecida en el año 2003 por Peter Thiel, entre otros. Se concentra en plataformas de integración y análisis de volúmenes enormes de datos destinadas a agencias estatales, fuerzas de seguridad, defensa y corporaciones transnacionales. Expertos en fusionar bases de datos heterogéneas, modelarlas y producir inferencias predictivas que orientan decisiones operativas: desde investigaciones criminales hasta logística militar o gestión empresarial. 
 No es una empresa del tipo “herramienta neutral”; su función se inscribe en la dominación de la economía política del dato y en la expansión de dispositivos de control social propios del capitalismo y sus extremas derechas al servicio de:
 1. Vigilancia masiva y criminalización selectiva con aplicaciones de Palantir que han sido utilizadas por agencias como ICE en EE. UU. para rastrear poblaciones migrantes. La represión social con ayudas algorítmicas. 
 2. Militarización del análisis de datos y contratos jugosos con el aparato de tecnología y guerra. La “guerra cognitiva” ya no se limita a propaganda: incorpora predicción de comportamientos colectivos y modelado de escenarios sociales. Esto se aproxima a una gestión preventiva del conflicto social, donde la protesta puede ser tratada como anomalía a neutralizar. 
 3. Fusión Estado-corporación porque Palantir opera en una zona híbrida donde intereses privados y funciones estatales se superponen y suplantan, como el complejo militar-industrial-financiero-mediático-clerical, ampliado hoy a un complejo militar-informacional.
 4. Ideología tecnocrática de elitismo con libertarianismo radical y críticas, incluso a la democracia liberal burguesa. 
 5. Naturalización del control como eficiencia de sus herramientas como soluciones “objetivas” para optimizar decisiones. No se optimiza la justicia social, sino la capacidad de gestión y control del orden capitalista existente. 
 Aquí no se demoniza la tecnología, se trata de interpelar su lugar en la lucha de clases. No reforzar asimetrías estructurales de poder: que concentran conocimiento estratégico en actores privados; que amplifican capacidades de vigilancia estatal. Que convierten la vida social en dato explotable. Estas capacidades están derivando en formas sofisticadas de autoritarismo, donde la represión, que no habitualmente adopta formas visibles, opera a través de la anticipación, la clasificación y la modulación de conductas. 
 Palantir no es una “anomalía” aislada con loquitos paridos por Silicon Valley; representa una fase avanzada del capitalismo informacional donde la dominación se vuelve predictiva y preventiva. Hablar de sus “perversiones” burguesas implica señalar que, bajo ciertas orientaciones políticas, estas tecnologías pueden profundizar prácticas dictatoriales de exclusión, control y desposesión simbólica, erosionando la autonomía colectiva. La cuestión estratégica consiste en disputar el control social de estas infraestructuras, evitando tanto la ingenuidad tecnófila como el rechazo abstracto, y situando el problema donde, realmente, pertenece: en la organización del poder, la propiedad de los medios de conocimiento y la conciencia de clase que se juega en ese terreno. 
 En el Informe MacBride de 1980, ya se advertía que la asimetría en los flujos comunicacionales no constituía un accidente técnico, más bien una expresión estructural de la división internacional del trabajo simbólico y de la concentración monopólica de los medios, diagnóstico que hoy adquiere una densidad inédita bajo el régimen algorítmico. Desde esta perspectiva, la plataforma Palantir no representa únicamente una empresa tecnológica; encarna una forma específica de subsunción del conocimiento al capital, reconfigurado mediante arquitecturas de datos que secuestran sentido de la vida social en tiempo real y reinyectan ese sentido distorsionado (manipulado) en dispositivos de control, predicción y direccionamiento conductual. Tal operación inaugura un salto cualitativo en la guerra cognitiva porque desplaza el campo de batalla desde la persuasión mediática clásica hacia la modulación continua de percepciones, afectos y decisiones a escala poblacional, integrando inteligencia artificial, vigilancia masiva y análisis predictivo en una misma matriz operativa. 
 Esto permite ver cómo Palantir simboliza una fase avanzada de la subordinación real de la conciencia al capital, donde la guerra cognitiva se institucionaliza como práctica permanente de gestión social. El reconocimiento de esta realidad impone la necesidad de articular un proyecto político-comunicacional capaz de disputar el control de las infraestructuras de datos, democratizar los algoritmos y reconstruir la esfera pública desde una perspectiva emancipadora. La vigencia del Informe MacBride radica precisamente en ofrecer un marco ético y político para esa tarea, recordando que la comunicación no puede reducirse a mercancía ni a instrumento de dominación; constituye un terreno decisivo en la lucha por la dignidad humana y la justicia social. 
 Por todo esto es referencia obligada el Informe MacBride (1980). Allí se estableció la necesidad de democratizar la comunicación para garantizar un orden informativo más justo, tesis que hoy se ve confrontada por una concentración sin precedentes en corporaciones capaces de integrar datos gubernamentales, militares y comerciales bajo una misma lógica de gestión. Plataformas como Palantir operan en la intersección de la transmutación entre Estado burgués y capitalismo imperialista, configurando un complejo militar-informacional que recuerda las advertencias de Dwight D. Eisenhower sobre el complejo militar-industrial, ampliadas ahora hacia el dominio cognitivo. 
 Porque la guerra cognitiva es ya la quinta dimensión del conflicto, junto a tierra, mar, aire y ciberespacio, lo cual implica que la conciencia de clase deviene terreno estratégico donde se disputa la capacidad de interpretar la realidad. Armand Mattelart, en La mundialización de la comunicación (1996), mostró cómo la expansión de redes globales responde a intereses geopolíticos concretos; la actualización de esa tesis permite afirmar que la analítica de datos constituye una nueva fase del imperialismo informacional, donde la dependencia tecnológica profundiza la subordinación de las periferias. Bajo este prisma, la guerra cognitiva no se limita a la manipulación de información; implica la expropiación de la capacidad colectiva de producir sentido, convirtiendo la experiencia en materia prima para circuitos de valorización capitalista.

 Fernando Buen Abad Domínguez | 02/05/2026