viernes, julio 17, 2026

La ley desalojadora de los defensores de la especulación inmobiliaria


Mientras los alquileres suben más que la inflación, Milei quiere su ley de propiedad privada contra inquilinos. 

 En su discurso en la Bolsa de Comercio, Milei se quejó por no haber obtenido la media sanción del Senado a la Ley de "Inviolabilidad de la Propiedad Privada", cuya discusión se retomará el 6 de agosto. Como parte de la defensa de este proyecto como una necesidad para el progreso del país, mencionó la problemática de los alquileres, cuando la presentación oficial implica un duro golpe contra los inquilinos y quienes se encuentran en condiciones de precariedad habitacional. 
 Es que da luz verde a desalojos exprés y refuerza el poder de los propietarios sobre los inquilinos, incluso con el apoyo de las fuerzas de seguridad del Estado. En casos de "usurpación" o de "tenedores precarios", basta con que el propietario documente su titularidad sobre el inmueble para que un juez pueda intimar la devolución en un plazo máximo de 72 horas. 
 En cuanto a los sectores vulnerables, aquellas familias que tengan menores de edad o personas con discapacidad a su cuidado tendrán un plazo máximo de 10 días para encontrar una "alternativa habitacional". Pero, en el contexto de la actual crisis social, esto significa un pasaje directo a vivir en la calle. 
 Por su parte, los inquilinos que adeuden el pago del alquiler tendrán un plazo de al menos 10 días corridos desde la intimación para cancelar la deuda. Si no lo hacen, el propietario puede reclamar el desalojo. 
 Además, la ley habilita medidas procesales rápidas como allanamientos, el uso de la "fuerza pública" y hasta la apertura de cerraduras en días y horas inhábiles, incluso cuando los inquilinos o habitantes no se encuentren en el domicilio. 
 La ley coloca a los inquilinos en una situación de mayor desprotección frente a los atropellos de los propietarios y los grupos inmobiliarios. En un país donde el déficit habitacional envuelve a millones de personas y los precios de los alquileres son cada vez menos costeables para los trabajadores, constituye un impedimento más para acceder a un techo. 
 Durante el primer semestre del año, los precios de los alquileres han aumentado un 18,9% en el Gran Buenos Aires, cuando el promedio de inflación fue del 16,8%, alcanzando picos en regiones como el noreste y el noroeste. En la comparación interanual, en junio los alquileres aumentaron un 43,3%, también en el GBA, cuando el índice de precios general aumentó un 33,4% (datos del Indec). 
 El alquiler promedio de un departamento de dos ambientes en CABA superó los $700.000 en el primer trimestre del año. Se estima que aquellos que quieran alquilar deben pagar una cifra que duplica o cuadriplica el valor del alquiler inicial –entre el adelanto, el depósito en garantía, los honorarios inmobiliarios y los costos de un flete. 
 De hecho, se están frenando las mudanzas. El 28,6% de las firmas registradas en el AMBA durante el primer semestre de 2026 están relacionadas a prórrogas y renovaciones de contratos vigentes. En este marco, muchos tienden a buscar un alquiler en el conurbano, donde hay precios menores en comparación con los de Capital, pero no por eso dejan de ser prohibitivos. 
 En octubre del año pasado, un inmueble de dos ambientes costaba alrededor de $550.000 mensuales promedio en GBA oeste-sur. El promedio de publicación en Tristán Suárez, al sur de la provincia, se ubica en alrededor de $430.000 (El Cronista, 14/7). 
 Más se complica aún para aquellos que están en la informalidad o como monotributistas –casi la mitad de la población en la Argentina "liberal"-, ya que al carecer de recibos de sueldo tradicionales se ven obligados a presentar un cotitular o un avalista solidario para la aprobación del contrato. 
 Mientras niegan y/o lesionan el derecho a la vivienda, los capitalistas y el gobierno de Milei, con su política, producen cientos de miles de despidos, una caída del salario que casi no tiene precedentes y un incremento de la precarización laboral. 
 La bronca, mientras tanto, crece. El mes pasado se realizó la Marcha de las Escobas, una movida contra la especulación inmobiliaria y los desalojos que el gobierno de Macri impulsa en CABA. Los trabajadores debemos organizarnos para salir a rechazar masivamente la ley reaccionaria del gobierno y sus socios cuando se discuta en el Congreso nuevamente. 

 Nazareno Suozzi

El nuevo plan contra el "terrorismo" de izquierda de Trump y Rubi


El canciller Pablo Quirno y el secretario de Estado yanqui, Marco Rubio

 Con la adhesión de Milei y otros derechistas, el gobierno yanqui impulsa el espionaje y la represión.

 Con el impulso del gobierno estadounidense, este jueves 16 se llevó a cabo en Washington una cumbre para coordinar operaciones de inteligencia y de seguridad de distintos Estados en la persecución de la "extrema izquierda". La apertura estuvo a cargo del titular del Departamento de Estado, Marco Rubio. Entre los participantes estuvieron el canciller argentino Pablo Quirno, quien habló en el almuerzo de la cumbre, y el subsecretario de la Side, José Lago Rodríguez. 
 Después de evocar organizaciones armadas de las décadas del 60 y el 70, como los Tupamaros uruguayos y los Montoneros argentinos, Rubio dijo que "hoy nos enfrentamos a una nueva ola de este mal". Más exactamente, el secretario de Estado puntualizó que "el izquierdismo" es "un mal distintivo y único. Siempre ha estado impulsado por un odio -por encima de todo- hacia la civilización misma. Es una rebelión de lo peor contra lo mejor (sic), una rebelión de los débiles y cobardes contra los fuertes y buenos". 
 Bajo estas coordenadas realmente caricaturescas, se prepara el ataque. 

 Antecedentes

 En septiembre de 2025, el gobierno estadounidense declaró al movimiento Antifa -conjunto de organizaciones que realizan movilizaciones y acciones de autodefensa contra la extrema derecha- como organización antiterrorista. Poco después, se dictó el Memorándum 7 que habilita a las fuerzas de seguridad e inteligencia a desmantelar esos grupos y redes. A mediados de este año, la Casa Blanca emitió un cable a una veintena de países -incluyendo Argentina- consultando sobre distintos activistas y organizaciones. 
 A su vez, la Estrategia de Contraterrorismo del mes de mayo apunta a un cambio de paradigma, trasladando el foco desde el combate al "islamismo" al del "narcotráfico" y los "grupos políticos seculares violentos cuya ideología es antiamericana, radicalmente pro-transgénero y anarquista". Como se ve, del mismo modo que las definiciones de "islamismo" y "narcotráfico" son suficientemente elásticas para englobar a cualquier enemigo de la Casa Blanca, lo mismo ocurre con la fiebre antiizquierdista del gobierno estadounidense. Bajo los criterios de Trump y Rubio, se puede rotular como terrorista a casi cualquier tipo de manifestación antiimperialista, antifascista, ambiental, de las mujeres y diversidades, por las libertades democráticas o huelga con piquetes.
 El gobierno norteamericano, además, lleva adelante una feroz persecución contra los migrantes y las organizaciones que los defienden. Para ello, se vale del ICE, la policía que actúa como fuerza de choque trumpista.

 Los mismos argumentos 

 Además del gobierno argentino, en la cumbre estuvieron presentes Israel y muchos Estados europeos. Finalmente, más allá de sus cruces con Trump, estos últimos son los gobiernos que se han destacado en la persecución del activismo propalestino.
 En el caso del gobierno argentino, viene reforzando el presupuesto de la Side, puso en pie un Centro Antiterrorista y utiliza el rótulo de "terrorismo" contra manifestantes populares, como ocurrió en el caso de las protestas contra la Ley de Bases y contra la reforma laboral, que derivó en el encarcelamiento de Milton Tolomeo y Eneas Gallo. 
 En los años 60 y 70, el imperialismo yanqui impulsó toda clase de golpes de Estado en América Latina y la coordinación represiva de las dictaduras militares (el Plan Cóndor), con el argumento de la lucha contra el comunismo. Trump, Rubio y sus aliados retoman ese hilo argumental para apuntar contra los que luchan contra sus planes bélicos, colonialistas y de ajuste. Pero esta lucha no se detendrá. 

 Gustavo Montenegro

Más que una semifinal


“Es sólo un partido”, prefirió especular Lionel Scaloni. Desde las redes partió un disenso. La política acechaba por todos lados. Una escoria de ultraderecha fogones una guerra de exterminio.
 La Ministra de Seguridad, Alejandra Monteaoliva, heredera de Patricia Bullrich, se había encargado de difundir que los gobiernos de Trump y Milei tenían un dispositivo para reprimir menciones sobre Malvinas; las cámaras evitaban enfocar las tribunas, al menos durante el primer tiempo.
 El acuerdo entre los gobiernos y la FIFA catalogaron a Malvinas entre las “expresiones de odio religioso o racial”. Monteoliva difundió Malvinas "es un mensaje político” incompatible con el deporte. Los Milei, embarcados en el operativo imperialista monopolizar el Atlántico Sur y los cruces interoceánicos, respaldó el bozal de la FIFA. 
 Lo portadores de las fajas de Malvinas se ubicaron en la bandeja de plateas justo detrás del arco defendido por el inglés Pickford en el segundo tiempo. Una vez finalizado el encuentro, Giovanni Lo Celso se acercó para pedirlas a los hinchas. Fueron secundados por Lisandro Martínez y Cristian “Cuti” Romero. Luego de exhibirla largos minutos, Lo Celso la extendió prolijamente sobre el césped. Lo Celso, Romero y Martínez se han desempeñado en el fútbol inglés durante varias temporadas. Vale doble. Abordados por la prensa, los jugadores defendieron la actitud de sus compañeros y se hicieron colectivamente responsables de la misma. Leandro Paredes agregó: “Y siempre serán argentinas...”. Lautaro Martínez, autor del segundo tanto del nocaut, dijo: “(...) para nosotros no era un partido más, era un partido especial, tratamos de jugarlo de esa manera”. 
 Los verdaderos mensajes de odio llegaron tras la derrota de Inglaterra. El diario The Sun califico de “arrogantes” a los jugadores de Argentina y exigió duras sanciones. En un pasaje de la nota se lee: “También se pudo ver a aficionados exaltados ondeando el deplorable cartel que reivindica la soberanía de las islas británicas”. El exasesor de Margaret Thatcher, Nile Gardine, se despachó con un “comportamiento de Tercer Mundo”, destilando colonialismo y racismo por los sobacos. Pidió la exclusión de todos los jugadores del seleccionado que se desempeñan en la Premier League. 
 Política Obrera defiende la reivindicación de Malvinas como parte de una lucha antiimperialista mundial, de ningún modo como expresión de ambición nacionalista, ya en algún momento el mundo “será la patria de la humanidad”. Reivindicar Malvinas es una manifestación de odio popular contra el colonialismo y las guerras imperialistas. Estos acontecimientos han derrotado la tentativa de Trump y Milei de declarar un estado de sitio a esta semifinal. 
 Las declaraciones de los jugadores de la selección argentina buscaron dar a conocer el sentimiento que los atravesaba al disputar el partido. Las comparaciones con la Argentina de México 86 se hicieron presente de todas las maneras posibles. El rigor técnico y físico desplegado por los jugadores estuvo a la altura del desafío.
  Las calles de Argentina explotaron y fueron un hormiguero de hinchas que expresaron mensajes antiimperialistas y de repudio a cualquier bozal sobre las opiniones políticas de las hinchadas en el Mundial y en cualquier terreno deportivo. 
 La derrota futbolística de Inglaterra también la sufrió su hinchada instalada en Casa Rosada. 

 Joaquín Antúnez
 16/07/2026

Victoria de la Selección, derrota de Milei


Apenas concluido el partido con Inglaterra, Argentina asistió a un verdadero estallido popular. El Obelisco se pobló con decenas de miles de personas, al igual que los puntos neurálgicos de todas las ciudades del país. El festejo popular apuntó en un sentido definido: “el que no salta es un inglés”, se repitió miles de veces hoy, junto a la canción de cancha que recuerda a “los pibes de Malvinas”. Antes de que esto ocurriera, en el estadio de Atlanta donde se jugó la semifinal se cantaba lo mismo en sus tribunas. Para rematarla, los jugadores de la Selección saludaron a los hinchas con una bandera casera que llevaba el lema: “Las Malvinas son argentinas”.
 Pero la mayor derrota no se la llevó el equipo inglés, integrado por magníficos jugadores. Quienes de verdad mordieron el polvo con la victoria argentina fueron Milei, la ministra de Seguridad Monteoliva, su antecesora Patricia Bullrich y toda la caterva de entreguistas del gobierno, que se pasaron los últimos días empeñados en un operativo dirigido a “despolitizar” y “desmalvinizar” el partido con Inglaterra. No se trató solamente de las visitas de funcionarios a la televisión, asegurando que se trataba de “un partido más”. Fueron mucho más lejos: en Atlanta, la ministra Monteoliva colaboró activamente con las disposiciones represivas de la “seguridad” de Trump e Infantino, dirigidas a impedir que los simpatizantes argentinos ingresaran con banderas “alusivas” (a Malvinas) al estadio de Atlanta. La integración entre los aparatos de represión del Pentágono y de Argentina, acordada entre Milei y Trump, debutó nada menos que en el Mundial de Fútbol. Los mismos energúmenos que envenenan a las hinchadas con apuestas, alcohol y drogas a discreción, resolvieron mostrarse “restrictivos” a la hora de proscribir el derecho de los simpatizantes argentinos a expresarse políticamente. 
 Esta mordaza tiene razones políticas muy claras. El Atlántico Sur se ha convertido en un bocado de cardenal para el imperialismo norteamericano y la OTAN, en el marco de la guerra internacional en desarrollo. En ese cuadro, la cuestión Malvinas vuelve a colocarse al rojo vivo: hoy, se discute una “cogestión” de las islas y su espacio marítimo, con la participación de Estados Unidos, Inglaterra y, ahora, la Argentina de Milei, devenida en protectorado comercial y militar del imperialismo. Milei no quiere ninguna perturbación en estas negociaciones, que involucran la instalación de una base naval de la Cuarta Flota de EE. UU. en Ushuaia y, un poco más arriba, la habilitación al fascista Peter Thiel y su firma Palantir para las inversiones vinculadas a la IA y el control digital de la vida social y política del continente. La “mordaza” contra cualquier reivindicación de Malvinas, pactada con los jefes del ICE americano, estaba al servicio de esa operación entreguista. Teniendo en cuenta todo esto, la agitación antiimperialista desplegada en las calles argentinas y en el estadio norteamericano de Atlanta ha sido una sonora bofetada a los propósitos de Milei y Trump. 
 El Gobierno vino preparando la “sanitización” de la presencia argentina en el Mundial desde bastante antes. Hemos escuchado a los Viale, Majul y compañía referirse a que esta es “otra” selección, siempre comparándola con los once que, de la mano de Maradona, vencieron a Inglaterra en el histórico partido del Mundial del 86. A diferencia de Diego, que arengó a sus compañeros recordando a “los pibes que nos mataron en el Sur”, acá tendríamos a la selección “juiciosa” e integrada al mundo de la “Libertad, carajo”. Pero el estallido de euforia de hoy derrumbó esa construcción, porque los jugadores se sumaron a denunciar a los usurpadores de Malvinas.
 La pretendida “despolitización” del fútbol es una gigantesca hipocresía. Los regímenes capitalistas y sus partidos han manipulado una y mil veces la pasión popular por la pelota y otros deportes masivos. Ocurrió con Mussolini en el Mundial de Italia el 34, cuando el fascista manipuló alevosamente a los árbitros de los partidos donde jugaba la selección local. Pasó con Videla, celebrando los goles de Kempes a pocos metros de la siniestra ESMA. Volvió a ocurrir ahora con Trump, que “manejó” el Mundial con los métodos de la guerra sin conseguir, no obstante, que la selección local saliera de la mediocridad. Pero esta manipulación termina jugándole una mala pasada a los opresores: ello ocurre cuando la politización del fútbol se termina convirtiendo en un arma de los de abajo. Es lo que pasa en estas horas, cuando el pueblo argentino une la victoria deportiva a una reivindicación nacional. Entonces, los alcahuetes del capital reclaman desesperadamente que el fútbol no se “embandere” o “politice”, como hicieron los Bullrich y Milei en estos días. 
 Para las masas volcadas a las calles, la victoria contra Inglaterra tiene también otro significado. La selección dio vuelta las cosas cuando el partido agonizaba, y la victoria inglesa estaba casi descontada. En Argentina, los liberticidas que gobiernan se han largado a blindar una reelección, y buscan para ello el apoyo del gran capital que se ha beneficiado con la liquidación del derecho laboral, el derrumbe del salario, las jubilaciones, las prestaciones por discapacidad, la educación o la salud. Como ha ocurrido con tantos regímenes capitalistas, la camarilla liberticida imagina una victoria definitiva de sus propósitos políticos, sin tener en cuenta que deberán pasar la prueba de las contradicciones del régimen social que defienden y, principalmente, de una clase obrera con una historia tenaz de luchas. “La única lucha que se pierde es la que se abandona”. Esa es la lección que deja la banda de Enzo Fernández, Messi y compañía para la lucha extraordinaria que tenemos por delante: los usurpadores de ayer en Malvinas son los perpetradores de la guerra imperialista que hoy se extiende a escala mundial. Más temprano que tarde, la calle, que hoy le mojó la oreja a los Milei y Bullrich, será protagonista de acontecimientos decisivos en favor de la clase obrera y los explotados. 

 Marcelo Ramal
 15/07/2026

Universidad de Rosario: el rector Bartolacci se suma a la censura del lobby sionista


El rector de la Universidad Nacional de Rosario y presidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), Franco Bartolacci, ha emitido una carta de disculpas públicas el 8 de julio luego de que se proyectara en la facultad de Humanidades y Artes el documental ‘’La Gran Palestina’’, de Rafael Rangel, que estuvo precedido por un conversatorio con los filósofos Federico Donner y Silvana Rabinovich. Desde la Subsecretaria de Políticas Universitarias dirigida por Alejandro Álvarez se calificó a esta actividad como ‘’terrorista’’, esgrimiendo que en la gestación del documental había estado presente la organización palestina Hamas. Las disculpas públicas de Bartolacci no son el único acto vergonzante de capitulación frente al sionismo por parte del rector. Además, ha amenazado con establecer sanciones contra los organizadores de la actividad -hecho repudiado por el sindicato COAD de manera tajante- sentando un precedente de posible censura a futuras iniciativas en defensa del pueblo palestino y su lucha contra el Estado genocida de Israel. 
 La actitud del rector se inscribe en una serie de guiños al gobierno de Milei y sus compinches. Como presidente del CIN, fue el primer vocero contra la posibilidad de que los gremios universitarios vayan a una huelga por tiempo indeterminado, para luego pactar con el gobierno nacional en detrimento del aumento salarial y de las partidas presupuestarias que suponía la aprobación de la Ley de Financiamiento Universitario. No extraña que la camarilla radical-peronista que gobierna la UNR -que, además, defiende jugosos negociados privados a través de los posgrados y cajas negras- opere en contra de los intereses que dice defender, como el ‘’pluralismo’’ y la ‘’democracia’’, a la hora de defender a capa y espada los amedrentamientos constantes del sionismo encabezado por la DAIA.
 En el marco de la guerra imperialista en curso, a la cual Milei se ha sumado detrás de Trump y Netanyahu, es necesario poner en pie iniciativas de todo tipo que denuncien el genocidio del Estado de Israel contra la población palestina y reivindique su derecho incondicional a la defensa contra el opresor. 
 Denunciar una cárcel a cielo abierto que mantiene cercadas a dos millones de personas no es antisemitismo: forma parte de un clamor internacional contra el asesinato en masa de la población civil, los desplazamientos forzados y crímenes de guerra de todo tipo que ha cometido y pretende seguir cometiendo el gobierno de Netanyahu. 
 Desde Política Obrera llamamos a rechazar abiertamente cualquier tipo de sanción contra los organizadores de la actividad y a redoblar los esfuerzos y actividades que coloquen bien alto el grito de una Palestina libre y socialista. 

 Juan Cruz Mondino
 16/07/2026

jueves, julio 16, 2026

CON FILO | Salvar a Cuba

“Por Malvinas, por el Diego…”: la Selección Argentina dejó en offside a Milei


La bandera de “Las Malvinas son Argentinas” ganó el escenario del Mundial, contra la Fifa, el imperialismo y los “libertarios”.

 Cuando parecía que el gobierno de Javier Milei ya no podía exhibir un grado mayor de sometimiento al imperialismo, terminó avalando que en la semifinal frente a Inglaterra se impidiera el despliegue de banderas con consigna por las Malvinas, en un intento de censurar un sentimiento profundamente arraigado en el pueblo argentino y un reclamo nacional histórico. Pero el operativo fracasó. Tras la victoria argentina sobre Inglaterra, fueron los propios jugadores de la Selección Argentina quienes desplegaron una bandera con la leyenda “Las Malvinas son Argentinas”, dejando expuesto nuevamente al gobierno que reivindica a Thatcher y a la corona británica. 
 La Selección Argentina no solo se impuso sobre Inglaterra en la cancha, en una remontada histórica a puro juego y corazón, sino que además reivindicó una causa nacional que ningún protocolo ni ninguna prohibición pueden borrar. Mientras Milei hace profesión de fe de Margaret Thatcher y reivindica a quien condujo la guerra colonial contra nuestro país, la Selección expresó un sentimiento que recorrió las tribunas y las calles.
 Consultado por las reiteradas expresiones de admiración de Milei hacia Margaret Thatcher, el vocero presidencial intentó reducirlas al terreno de la política económica, afirmando que el presidente solo reivindica su “programa de estabilización”. El argumento es insostenible: Thatcher no solo fue la principal responsable política de la guerra colonial librada contra la Argentina en 1982, sino también quien ordenó el hundimiento del crucero ARA General Belgrano, fuera de la zona de exclusión establecida por el propio Reino Unido, un ataque en el que murieron 323 tripulantes argentinos. También, fue la gran enemiga de la clase obrera británica: su gobierno descargó una ofensiva histórica de privatizaciones, despidos y destrucción de conquistas sociales, enfrentando con una brutal represión la histórica huelga de los mineros de 1984-1985. La admiración de Milei por Thatcher no puede separarse de ese legado: expresa su identificación tanto con una política de sometimiento nacional al imperialismo como con una guerra de clase contra los trabajadores. 
 La victoria fue celebrada masivamente como algo más que un triunfo deportivo, debido a que el enfrentamiento con Inglaterra remite inevitablemente a la guerra de Malvinas, al colonialismo británico y a la reivindicación de la soberanía argentina sobre las islas. Los cantos por Malvinas, las referencias al Diego y a la “Mano de Dios”, el homenaje a los excombatientes volvieron a resonar con fuerza entre miles de hinchas. 
 La causa por Malvinas no se trata de una cuestión meramente simbólica o histórica, sino que se enfrenta a profundos intereses imperialistas. Las Islas Malvinas ocupan hoy un lugar estratégico para el imperialismo. Los ingleses avanzan sobre la explotación de enormes recursos pesqueros, impulsan proyectos de extracción de hidrocarburos en la plataforma continental y mantiene allí una de las principales bases militares de la Otan en el Atlántico Sur, desde donde proyecta su influencia hacia la Antártida y controlan una región de enorme valor geopolítico. 
 El gobierno “libertario” marcha exactamente en el sentido contrario al sentimiento popular. Mientras el pueblo reivindica Malvinas, Milei se coloca la camiseta inglesa. Su alineamiento con Estados Unidos y Gran Bretaña no es una pose ideológica: expresa una política de entrega nacional, de subordinación al imperialismo y de renuncia a cualquier defensa de la soberanía argentina. 
 La causa de Malvinas debe ser defendida contra un gobierno que garantiza los negocios del capital extranjero. La recuperación de las islas no será obra de quienes pactan con el FMI, privatizan los recursos nacionales o subordinan el país a las potencias imperialistas. Algo que quedó reflejado en los festejos callejeros de la población, con bandera por las Malvinas y en defensa de otros pueblos oprimidos por el imperialismo, como el repudio al genocidio en Gaza y contra el pueblo palestino, que también ha estado presente en este Mundial.
 La defensa de Malvinas forma parte de una lucha más amplia contra la dominación imperialista en toda América Latina. Reivindicamos la unidad internacional de la clase trabajadora para enfrentar la explotación y la opresión de las grandes potencias, al mismo tiempo que defendemos el derecho de los pueblos oprimidos a recuperar sus territorios ocupados. 
 La Selección Argentina hizo lo que Milei rechaza: levantar la bandera de Malvinas frente a Inglaterra. Mientras el gobierno quedó en offside, millones volvieron a cantar por los pibes de Malvinas, por el Diego –quien también enarboló esta causa en vida y en su victoria contra los ingleses y que es denostado por Milei- y por una causa que sigue viva. "Nosotros hacíamos culpables a los jugadores ingleses de todo lo que el pueblo argentino había sufrido. Contra Inglaterra jugué pensando en Malvinas. Estábamos defendiendo nuestra bandera, a los pibes muertos, a los sobrevivientes (...) Por eso, el triunfo tuvo ese sabor a justicia popular", Maradona, en Yo soy el Diego de la gente.
 Fuera ingleses de Malvinas. Fuera el imperialismo de América Latina. Fuera Milei. Vamos Argentina. 

 Marcelo Mache

Ravier, la morosidad es resultado del ajuste de Milei, no culpes a las familias


El vocero presidencial responsabiliza a los trabajadoras por endeudarse para llegar a fin de mes. 

 Las declaraciones del vocero presidencial Adrián Ravier sobre el aumento de la morosidad constituyen un nuevo intento del gobierno de Javier Milei por descargar sobre los trabajadores las consecuencias de su propia política económica. Según el funcionario “a veces la gente misma se expone a riesgos de impago por no saber manejar sus propios ingresos y obligaciones”, pretendiendo convertir a las víctimas del ajuste en responsables de una crisis que el gobierno profundiza. 
 Según datos del Banco Central, la cantidad de préstamos renegociados se duplicó en apenas seis meses y alcanzó un récord histórico. No se trata de un problema de falta de educación financiera, sino del derrumbe de los ingresos populares y de los trabajadores. Cuando el salario y las jubilaciones pierden sistemáticamente contra la inflación no existe administración doméstica capaz de compensar semejante saqueo. 
 Las familias no se endeudan porque desconozcan cómo manejar una tarjeta de crédito, se endeudan para comer, para pagar un alquiler, para afrontar una factura de luz o de gas que se multiplicó por los tarifazos, para comprar medicamentos o simplemente para llegar a fin de mes. La expansión del crédito al consumo en estas condiciones no expresa una mejora en el bienestar sino un recurso desesperado para cubrir necesidades básicas que antes podían solventarse con el ingreso corriente. 
 El gobierno nacional es responsable directo de este proceso: mientras celebra una desaceleración de la inflación, oculta deliberadamente que los rubros que más pesan sobre el presupuesto obrero siguen aumentando por encima del promedio, con un IPC que cerró en junio en un 1,9%, donde los servicios aumentaron 2,9%. Los servicios regulados, impulsados por los tarifazos, continúan erosionando el poder adquisitivo de los salarios. A esto se suman alquileres cada vez más elevados y un mercado laboral devastado por despidos, suspensiones y una creciente precarización laboral. 
 Quien se endeuda para compensar una pérdida de ingresos puede sostener esa situación durante un tiempo. Pero si esa pérdida continúa profundizándose mes tras mes, llega un momento en que la deuda se vuelve impagable. No hay "buena administración" que pueda revertir una ecuación donde los ingresos reales caen mientras las obligaciones financieras aumentan.
 Esta realidad golpea con especial dureza a los sectores más precarizados. Miles de jóvenes sin empleo formal sobreviven mediante aplicaciones de reparto o changas, financiando sus gastos cotidianos con créditos personales o directamente con préstamos ofrecidos por las propias plataformas. Lejos de representar una inclusión financiera, estos mecanismos profundizan un círculo de endeudamiento permanente, con tasas usurarias y crecientes dificultades para cancelar las obligaciones impuestas.
 También resulta cínico que Ravier remita la solución a las refinanciaciones ofrecidas por los bancos o a una eventual baja futura de las tasas de interés. El esquema financiero promovido por el propio gobierno les garantiza a los bancos ganancias extraordinarias mediante la especulación con la deuda pública y los instrumentos de absorción monetaria. Mientras el Estado remunera generosamente la bicicleta financiera, las entidades trasladan al crédito para consumo tasas que resultan asfixiantes para cualquier trabajador. 
 La orientación económica del gobierno de Milei privilegia la valorización financiera por sobre la actividad productiva. La economía no genera empleo ni salarios capaces de sostener el consumo, mientras el sistema financiero obtiene rentabilidades extraordinarias alimentando el endeudamiento de una población cada vez más empobrecida. 
 La apelación a la “responsabilidad individual” constituye un viejo recurso ideológico de todos los gobiernos ajustadores. Antes fue el “vivieron por encima de sus posibilidades”; ahora es la supuesta falta de educación financiera de quienes ya no llegan a cubrir la canasta básica. El objetivo es el mismo: ocultar que el origen de los récords de morosidad reside en una política consciente de transferencia de ingresos desde los trabajadores hacia los grandes grupos económicos, los bancos y el capital financiero. 
 La creciente morosidad no es una anomalía de una economía que “recupera el crédito”, es la consecuencia directa de un programa económico que destruye salarios, licúa jubilaciones, multiplica los tarifazos y convierte al endeudamiento en el único salvavidas de millones de familias. Hay que derrotar a este gobierno para terminar con este rumbo. La responsabilidad no es de quienes ya no pueden pagar: es de quienes gobiernan para los bancos, los acreedores y los grandes capitalistas. 

 Marcelo Mache

miércoles, julio 15, 2026

Estados Unidos: el giro a la izquierda en las primarias del Partido Demócrata


Las elecciones primarias en el Partido Demócrata de Estados Unidos han ratificado un giro a la izquierda de su electorado, especialmente entre los más jóvenes. El fenómeno no se restringe a la ciudad de Nueva York, donde se alzó con la intendencia Zohran Mamdani, un dirigente ajeno al establishment del partido, quien proclamó su apoyo a la causa palestina y agitó planteos de ´asequibilidad´ en materia de vivienda y transporte. En muchos puntos del país vienen triunfando candidatos respaldados por la DSA (el ala “socialista” del PD), y que en la mayoría de los casos han colocado la cuestión del genocidio de Israel en Gaza como un eje de diferenciación con el establishment Demócrata.
 El derechista Wall Street Journal afirma que “Los resultados de las primarias de Colorado (…) demuestran que los insurgentes socialistas están tomando el relevo del Partido Demócrata, y no solo en las ciudades costeras. Un ejemplo es Melat Kiros, una socialista de 29 años que derrotó a la congresista Diana DeGette, quien llevaba 15 mandatos en el cargo en Denver” (WSJ, 1/7). El periódico de Rupert Murdoch exagera, sin embargo, el peso de la DSA en el partido Demócrata: hoy tienen apenas dos Representantes en el Congreso (Alexandria Ocasio-Cortez por NY y Rashida Tlaib por Michigan) y podrían conquistar algunos escaños más en noviembre, pero están lejos de dominar el partido ni su bancada. 
 El fenómeno demuestra que el triunfo de Zohran Mamdani como alcalde de Nueva York no fue un hecho aislado. En las primarias el alcalde “demócrata socialista” apoyó tres candidaturas ligadas a DSA o el ala progresista. En los tres casos triunfó la candidatura respaldada por él. Ahora sectores de la prensa lo califican de “king maker” ("hacedor de reyes") y subrayan que figuras del establishment demócrata como Kamala Harris -ex candidata presidencial vencida por Trump- se reúnen con el referente de la izquierda demócrata para buscar su apoyo en un futuro. Algunos medios afirman que Harris “besó el anillo” de Mamdani, reconociendo que es una figura en ascenso. Es cierto que todas las candidaturas respaldadas por el alcalde neoyorkino triunfaron en las primarias, pero también es cierto que se ha cuidado de apoyar únicamente a candidatos que tenían chances de triunfar. En diversos distritos no ha respaldado a candidatos de la izquierda que desafiaban al candidato mayoritario del establishment, pero tenían escasas posibilidades de ganar la primaria. Por otra parte, “no respaldó a ningún candidato en contra de los titulares estatales en este ciclo electoral, [ya que] necesita el apoyo de líderes en Albany [sede del gobierno estadual]” (Politico, 2/7). 
 Los tres triunfadores en NY son las miembros de DSA Claire Valdez (ganó la primaria para Representante del 7° distrito) y Darializa Avila Chevalier (13° distrito), y el ex DSA Brad Lander por el 10° distrito. Los candidatos desafiaban al titular en el cargo de Representante que buscaba reelección - salvo Valdez, que derrotó al sucesor designado por la Representante saliente. Las campañas adquirieron así un claro tono contra el liderazgo del PD y en todas ellas la cuestión del genocidio israelí tuvo un peso muy fuerte. Esto incluso en el caso de Lander, quien integró la DSA durante tres décadas y rompió con esa organización tras el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023. Según la revista New York, es “un sionista liberal que ha calificado la guerra de Israel en Gaza como un genocidio y apoya condicionar la ayuda militar” al Estado sionista. Los candidatos del ala izquierda enfrentaron una campaña sostenida a base de cifras millonarias por parte de los aparatos del establishment. 
 En el caso de Darializa Avila, el apoyo del alcalde “tomó por sorpresa” al Representante Adriano Espaillat (“quien llevaba cinco mandatos en el cargo y presidía el Caucus Hispano del Congreso”). Éste, asegura, “contaba con el apoyo de Mamdani para su reelección, ya que el alcalde le había dicho en privado meses antes que lo haría. Incluso se dieron la mano para sellar el acuerdo” (ídem). Según otra nota del portal Politico (3/6), el alcalde “asumió el cargo sin temor a desafiar a la vieja guardia de su partido de forma audaz. Sin embargo, también ha demostrado una tendencia a cubrirse las espaldas cooperando con la clase política establecida, sobre todo en sus tratos con el presidente Donald Trump y la gobernadora Kathy Hochul”. Mamdani había recibido al apoyo en su momento de la gobernadora y del líder demócrata en el Congreso Hakeem Jeffries, y les retribuyó apoyando el liderazgo de Jeffries en la bancada -pese a las críticas desde la izquierda- y negándose a apoyar a un desafiante a Hochul más alineado con los planteos del alcalde “socialista”. La apuesta a la candidatura de Avila Chevalier se consideraba arriesgada, ya que en principio Espaillat tenía grandes chances de conservar su puesto, mientras que, en los casos de Valdez y Lander, en cambio, se consideraba que era muy probable su victoria. 
 Algunos seguidores de Mamdani no hicieron campaña ni se pronunciaron a favor de Brad Lander. Incluso la esposa del alcalde hizo una publicación en Instagram llamando a apoyar a las candidatas Valdez y Ávila, sin nombrar a Lander (NYT, 23/6). Lander había criticado a la DSA en 2023 por dar difusión a una marcha pro-Palestina el 8 de octubre, que reivindicaba el derecho a la resistencia del pueblo ocupado - luego los “socialistas democráticos” se disculparon por la publicación. Darializa Ávila Chevalier en cambio había participado de esa movilización y la prensa sionista asegura que hizo publicaciones (ahora borradas) que criticaban al propio Bernie Sanders por ser “sionista liberal”. Sea real o no, lo cierto es que Sanders no le dio apoyo público y el 23 de junio felicitó a Valdez y a Lander pero ignoró a Ávila Chevalier. El triunfo de Lander fue muy amplio, lo que evidencia que era una candidatura más aceptable para el “progresismo” demócrata.
 Aunque Mamdani tuvo sin duda incidencia en esos resultados, el giro a la izquierda no se limita a Nueva York ni a los apoyados por el alcalde. Un ejemplo fue la primaria de Colorado (distrito 1, Denver), en la que se impuso la abogada Melat Kiros, también apoyada por la DSA. Kiros es una activista de 29 años que fue despedida de un estudio legal por su apoyo público a la causa palestina, y enfrentó a Diana DeGett -Representante por tres décadas, alineada con el ala “progresista” Demócrata y que ha sido financiada por lobbies pro-Israel. Kiros planteó como ejes “eliminar el gran dinero de la política” (el financiamiento de los candidatos por las grandes corporaciones y magnates), “abolir el ICE” (policía militarizada migratoria), “aprobar el programa Medicare para Todos” (salud) y “exigir el fin de la guerra y las políticas actuales en Palestina”. 
 Las elecciones primarias en Washington DC para la alcaldía -donde triunfó Janeese Lewis George, otra miembro de DSA- es otro triunfo del ala izquierda del PD. Su triunfo para alcalde se considera casi seguro, dado que el distrito tiene una mayoría aplastante de los Demócratas, y que mayoritariamente repudia a Trump y su militarización de la capital del país. 
 Otra primaria que concentra la atención política es la de Michigan, donde un candidato apoyado por los “Socialistas Demócratas” (y Bernie Sanders, la burocracia sindical automotriz y sectores “progresistas”) puede triunfar dentro de tres semanas. Se trata de Abdul El-Sayed, un médico nacido en Detroit, hijo de inmigrantes egipcios, quien fue director de Salud en su ciudad natal y el condado de Wayne. Intentó ser nominado a gobernador de Michigan ya en 2019 (con el apoyo de Sanders) aunque fue derrotado en la primaria. Hace unos meses, El-Sayed estaba tercero en las encuestas. Ahora tiene grandes chances de triunfar en la primaria para la elección de Senador, compitiendo con la Representante Haley Stevens - apoyada por el establishment y financiada por el sionismo, lo que le permite hacer un gasto masivo en publicidad (en torno a 46 millones de dólares). 
 En Maine, el progresismo Demócrata ha sufrido un traspié político, pero no porque el electorado les haya dado la espalda en favor del aparato del PD, sino porque eligió agruparse en torno Graham Platner, un candidato con un pasado más que cuestionable (ex marine, tenía un tatuaje filo-nazi supuestamente ignorando su significado, y un largo historial de abuso del alcohol y trato abusivo hacia distintas parejas). La candidatura de Platner se vino abajo, luego de haber triunfado en la primaria venciendo al aparato del establishment con un 72% de los votos, con un discurso de reformas sociales (Medicare para todos, vivienda, apoyo a los sindicatos, más impuestos a los multimillonarios y corporaciones, críticas a la ayuda militar a Israel y a las “guerras sin sentido”, entre otros ejes). Aunque Platner no pertenece a la DSA ni fue formalmente apoyado por esta, hubo publicaciones sugiriendo votarlo en su página web. Aunque dice representar al trabajador, Platner se reivindica como un pequeño empresario y es contrario al socialismo. La causa del derrumbe del candidato “trabajador”, apoyado por Sanders, la senadora Warren, el representante Ro Khanna y otros referentes del “progresismo” Demócrata, fue la acusación de haber violado a una ex pareja (negada por Platner) ante lo que debió renunciar a la recién ganada nominación. Ahora el Partido Demócrata deberá seleccionar un nuevo candidato al Senado -sin una primaria sino en una convención estadual- en condiciones más favorables al aparato partidario, lo cual está generando una crisis en su seno, cuando se aproximan las elecciones de noviembre en la cual se preveía que se arrebataría el cargo a los Republicanos. El escándalo en torno a Platner sin embargo no niega la tendencia del electorado hacia la izquierda, incluso en una región más rural y conservadora que Nueva York.
 La oposición a la guerra en Medio Oriente, o la crítica al trumpismo (y al establishment Demócrata) por favorecer a Wall Street y los multimillonarios, no coloca a estos candidatos en una perspectiva de lucha por el socialismo. La tónica del discurso de la DSA y Bernie Sanders tiene parentezco con el “Estados Unidos primero” en algunos aspectos, colocando “priorizar” las necesidades de los estadounidenses en vez de llevar adelante guerras interminables, y defendiendo un programa de “nacionalismo económico”. Aunque critica la brutalidad de ICE y la política migratoria del gobierno, Sanders incluso ha tenido coqueteos con la política de fronteras de Trump. En una entrevista en The New York Times (3/11/25) afirmaba: “Necesitamos una política migratoria pero también necesitamos fronteras fuertes”; y aún peor: “Históricamente, ¿Estados Unidos ha protegido bien la frontera bajo demócratas y republicanos? La respuesta es no. Trump hizo un mejor trabajo. No me gusta Trump, usted sabe, pero necesitamos una frontera segura y no es tan difícil lograrlo. Biden no lo logró”. En lo económico, Sanders defiende la postura de la burocracia sindical de mayor “proteccionismo” económico, afirmando que el retroceso fabril de Estados Unidos obedece a la apertura económica y los tratados internacionales. En la misma entrevista, Sanders sostiene la fantasía de que “el Partido Demócrata era el partido de la clase obrera” a la que “abandonó” al impulsar el “libre comercio” con China. Coloca así un planteamiento de desarrollo capitalista -atenuando las desigualdades con impuestos a los mega ricos- impulsando la competencia de los obreros norteamericanos contra los obreros chinos o de otras regiones, combatiendo así la unidad internacional de los trabajadores y subordinando a la clase obrera a una inviable salida capitalista “nacionalista” y “antioligárquica”. La crítica a la guerra es colocada como una mala elección de los sectores políticos dominantes y no como una tendencia del propio capitalismo. Sanders -como Alexandria Ocasio-Cortez- ha reivindicado también “el derecho de Israel a defenderse”, llegando a votar ayuda militar al Estado genocida “para la defensa”. Ocasio-Cortez participó de la cumbre de Seguridad en Múnich (el “Davos de las armas”) donde defendió una política imperialista que “retorne” al “derecho internacional”, es decir, mantenerse en la OTAN, apostar a la ONU, mantener la ayuda militar a Israel (“condicionada”), y sin descartar incluso una guerra con China en torno a Taiwán. 
 El senador por Vermont -que formalmente no integra el PD, y se presenta como “independiente”- ha colocado sistemáticamente la idea de un rescate de los Demócratas. En sus redes sociales celebró el triunfo en Nueva York: “El pueblo estadounidense -en Nueva York y en todo este país- está cansado de una economía amañada que permite que los muy ricos se vuelvan aún más ricos mientras las familias trabajadoras luchan por permitirse vivienda, atención médica, cuidado infantil y educación. Están cansados de un sistema político dominado por donantes adinerados e intereses corporativos. Y están cansados de que multimillonarios y sus Super PACs [comités de apoyo de campaña] intenten comprar nuestras elecciones. Anoche demostró que cuando las personas trabajadoras se unen, se organizan y luchan, pueden derrotar a políticos del establishment y a enormes cantidades de dinero e influencia política. Estamos progresando. La tarea que tenemos por delante ahora es construir sobre ese impulso. Si los demócratas recuperan el control del Congreso el próximo año, deben escuchar al pueblo que los puso en el cargo. Las políticas del establishment de [mantener el] status quo no son suficientes. Debemos ser audaces. Debemos enfrentar a la Oligarquía. Debemos representar a las familias trabajadoras y crear un gobierno que funcione para todos, no solo para unos pocos”. 
 La tesis de Sanders es que el autoritarismo surge de Trump y un puñado de magnates de la tecnología, y puede ser enfrentada con reformas como limitar el financiamiento de los partidos y candidatos por las corporaciones, la estatización parcial de la IA (Sanders propone que un 50% de esas empresas sea de propiedad pública) y la “recuperación” del Partido Demócrata. Mientras la guerra mundial del imperialismo siembra masacres y genocidios, y va de la mano con la tendencia al fascismo, la persecución a los indocumentados y la guerra contra la clase obrera, los “progresistas” y “socialistas Demócratas” plantean la subordinación al Congreso y la unidad con el establishment imperialista al que cataloga como “insuficiente” y “poco audaz”. 
 El giro a la izquierda del electorado refleja la agudización de la crisis y de la lucha de clases, y el rechazo a la guerra y sus impactos sobre las condiciones de vida de los explotados. Los Sanders y Cía. no representan a la clase obrera, sino a la pequeña burguesía y los burócratas sindicales integrados al régimen político del imperialismo.

 Rafael Fernández - Partido de los Trabajadores (Uruguay) 
 14/07/2026

“Propiedad privada”: los expropiadores patronales protegen su botin


La ley de “inviolabilidad de la propiedad privada” que el Senado tratará este jueves representa un salto significativo en el establecimiento de una régimen de sujeción de los trabajadores. Es un amplio estatuto para blindar al capital y un arma contra los trabajadores. No es “una” ley, sino la modificación simultánea de seis leyes: Expropiaciones, Tierras Rurales, Barrios Populares, Manejo del Fuego y hasta los Códigos Civil y Penal.

 Desalojos sumarios

 La ley establece el “juicio sumarísimo” para los desalojos urbanos y rurales. En la versión original del proyecto, provista por LLA, el plazo para el lanzamiento de inquilinos era de cinco días, con “habilitación de días y horas inhábiles”, o sea, incluyendo a los fines de semana en la cuenta regresiva. Pero los “samaritanos” cómplices de Milei lograron que ese plazo se extienda... a diez días. La ley habilita a los funcionarios judiciales a cargo del desalojo a solicitar “el auxilio de la fuerza pública”, sin posibilidad de recurso judicial. Quien quiera evitar el desalojo sólo contará con 3 días para pagar el alquiler adeudado. El régimen de desalojos exprés llega después de que los alquileres, en los últimos dos años y medio, aumentaran un 420% frente a una inflación del 200%; la mora en el pago de mensualidades y expensas no ha cesado de aumentar. El régimen liberticida ha organizado un colapso de las locaciones que ahora acompaña con el desalojo sumario. El locador queda en una posición de primacía absoluta en una negociación privada con el inquilino. Como el mercado de viviendas es deficitario, la oferta de viviendas y en consecuencia el precio del alquiler es cautiva del propietario. 

 Expropiaciones, negociados y ocupaciones 

Según algunos análisis, la ley “limita” las expropiaciones por utilidad pública. Entienden como una ´limitación´ que las indemnizaciones del caso se realizarán a “precios de mercado” y tomando en cuenta el “lucro cesante” de los supuestos afectados. Es un piso a la desvalorización de la propiedad inmobiliaria, importante cuando se devalúa el peso. En contrapartida, la ley prohíbe la “ocupación temporánea anormal” de un predio o establecimiento, incluso en caso de un cierre por vaciamiento patronal. En ese caso, la “continuidad operativa” recaerá en el juez interviniente. Es lo que ocurre hoy en Sancor, donde sus trabajadores denuncian la complicidad de la Justicia con los vaciadores de la empresa. Esta ley de Sturzenegger busca que los continuos cierres de fábrica redunden en una reconversión inmobiliaria de la industria, o fuercen a acuerdos laborales en perjuicio de los trabajadores. El proyecto condena las ocupaciones de fábrica, como las que tuvieron lugar en la bancarrota de 2001. 
 En relación a los Barrios Populares, se encuentra en debate, por un lado, la posibilidad de extender los desalojos sumarios a quienes no paguen sus cuotas. Y, por el otro, la habilitación a que las viviendas sociales puedan venderse a “cualquier persona jurídica o humana, sin límite en relación a sus destinos”. Es la venia para la entrega progresiva de estos barrios a intereses inmobiliarios - en este caso, no por la vía del desalojo, sino del "mercado", es decir, a través de la reventa de las casas construidas en estas urbanizaciones. A cambio de hacerse de un dinero, las familias originales terminarán buscando un techo en barrios más alejados. En este caso, la extensión de “derechos de propiedad” a los propietarios de viviendas precarias es sólo el paso previo de su expulsión posterior del caso urbano. 

 Tierras

 La ley en gateras habilita un amplio proceso de acaparamiento y concentración de tierras. En primer lugar, modifica la ley de manejo del Fuego, permitiendo la compra y venta inmediata de tierras que hubieran sido objeto de incendios. Hasta ahora, contaban con restricciones de hasta 60 años, lo que operaba como una sanción implícita por la devastación incurrida y obligaba a recomponer las reservas forestales destruidas. Ahora, y con la venta liberada, los depredadores o sus instigadores han sido premiados por Milei-Sturzenegger. Al mismo tiempo, se levantan las restricciones existentes para la adquisición de campos por parte de extranjeros, pero con una excepción significativa: la de empresas que contaran con participación mayoritaria “de un Estado extranjero”. Como ocurriera en la licitación de la Hidrovía, esa restricción tiene nombre y apellido - el Estado chino. La ley prevé, de todos modos, que un eventual comprador “estatal” demuestre previamente que su adquisición no comprometen “la seguridad y la defensa nacional”. En la modificación de la ley de Tierras, se ha colocado la disputa por los recursos de Argentina en el marco de la guerra internacional. Sturzenegger redactó un guante a la medida del copamiento que reclaman los capitalistas del fascismo digital, con Peter Thiel a la cabeza. Al SuperRIGI, un régimen de beneficios excepcionales, se suma ahora esta operación de acaparamiento del suelo. Como la Patagonia es la que está en la mira, la nueva ley prohíbe también la “interposición de personas físicas o jurídicas a los fines de configurar una identidad figurada”, en referencia indirecta a los pueblos originarios que reivindican el derecho a la tierra en el sur del país. 

 Expropiados y expropiadores

 La ley de inviolabilidad, que invoca el derecho “universal a la propiedad privada”, es tan mentirosa y delictiva como sus autores. El gobierno sólo protege la propiedad privada del capital, y para asegurar del modo más férreo la confiscación de la única propiedad productiva que disponen los explotados, que es su capacidad de trabajar. Desde que asumieron los liberticidas, la sustracción a los salarios y jubilaciones, a través de la devaluación, la hiper y los cepos posteriores a las paritarias, es del orden de los 80.000 millones de dólares. Se suma a ello la liquidación del derecho laboral, el vaciamiento del PAMI, la eliminación de las indemnizaciones - todos derechos adquiridos y supuestamente “inviolables”, a los que los trabajadores aportaron durante décadas por medio de sus descuentos salariales e impuestos al consumo. Sturzenegger, el autor de la “inviolabilidad”, fue procesado y escandalosamente absuelto por el megacanje de 2001, un negociado en favor de los acreedores de la deuda pública que engrosó la hipoteca nacional en unos 20.000 millones de dólares al cabo de sólo dos años. Los “nacionales y populares” que gobernaron después se encargaron de pasarle la factura a los trabajadores y jubilados, otra expropiación al trabajo. 
 La ley de “Inviolabilidad”, en definitiva, consagra la violación permanente de la riqueza creada por el trabajo en favor del gran capital. A través de Milei y Sturzenegger, el régimen capitalista se protege de sus propias crisis y tropelías, que conducen a bancarrotas sistemáticas y a la miseria social agravada. 

 Marcelo Ramal
 14/07/2026

Trump: del Memorando de Entendimiento a una guerra de aniquilamiento contra Irán


Donald Trump ha lanzado contra Irán una guerra “à la Netanyahu”, una guerra de aniquilamiento. Bombardea centenares de blancos civiles y militares cada día, ha impuesto un completo bloqueo naval al país y ha declarado la intención de ocupar la isla de Kharg, de donde sale el petróleo iraní, y tomar por la fuerza el Estrecho de Ormuz. El asalto genocida del Estado sionista contra Gaza es aplicado ahora a una nación de 90 millones de habitantes, luego del fracaso sucesivo del propósito de extraer una rendición incondicional del régimen iraní y proceder a un cambio del mismo. Irán enfrenta una crisis humanitaria de proporciones bíblicas, porque a la crisis del agua que avanza en Teherán, Trump ha sumado la orden de destruir las plantas de desalinización existentes. De acuerdo al siempre muy bien informado periodista norteamericano Seumour Hersh, el régimen de Trump se encuentra deliberando acerca de la conveniencia de utilizar armas atómicas “tácticas” para destruir los misiles e industrias que el gobierno de Irán ha guardado bajo tierra para evitar su destrucción a cielo abierto. Nada de esto es desconocido por los estados de la OTAN que acaban de reunirse en Ankara, Turquía. Ayer mismo, en París, en las vísperas del aniversario de la Revolución Francesa, la Unión Europea estableció la llamada “Coalición Antibalística (sic)”, para dotar de misiles antiaéreos a Zelensky para profundizar la guerra contra Rusia y reformar la sucesión política de la coalición neo-nazi en Ucrania. El desencadenamiento de una guerra genocida contra Iran no ha suscitado ninguna reacción relevante de los estados del Brics (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica), ni la reacción del partido Demócrata de Estados Unidos. A la cabeza demencial de Trump se le ha ocurrido declarar el control militar del Estrecho de Ormuz y a cobrar un 20% de la carga total transportada como una prima de seguro por el pasaje de los navíos. Sólo la clase obrera internacional puede parar esta guerra de aniquilamiento. Quienes saludaron el acuerdo del cese del fuego por sesenta días sobre la base de un Memorando de Entendimiento, tendrán que aplacar sus ilusiones pacifistas, que ya se tornan, a esta altura de los acontecimientos, una complicidad con el imperialismo mundial. Cuando caracterizamos desde estas páginas el comienzo de una guerra mundial, no nos estábamos “comiendo ningún amague” como los tantos que han sufrido las selecciones nacionales en el Mundial. 
 Trump ha relanzado el propósito de ocupar militarmente Irán – una ‘idea’ que había desechado por el costo de vidas norteamericanas que habría representado el intento. Un intento de este tipo plantearía la necesidad de un operativo de la OTAN, algo inviable en un cuadro de desintegración del régimen de dominación capitalista internacional. Una ocupación de Irán rivalizaría con Ucrania como amenaza “existencial” declarada para Rusia, lo mismo que para China. Trump se ha entrampado, a cien días de las elecciones norteamericanas, en la necesidad de una demagogia electoral acerca del “excepcionalismo norteamericano”, frente a una población contraria a la guerra. La guerra de aniquilamiento de Irán redundará en una campaña política violenta en el interior. Trump ha mantenido, en este escenario, la posibilidad de negociaciones sin deponer la agresión criminal y la mediación de Pakistán, que recoge las posiciones de China, y de Qatar, blanco de las represalias de Irán contra el nuevo asalto de Trump. Pero Irán no está más cerca de una rendición que antes, ni tampoco la población iraní. De nuevo, la lucha para poner fin a la guerra mundial recae cada vez más en una movilización independiente de la masas. En Alemania, Volkswagen ha anunciado 100.000 despidos y una parcial reconversión a la industria de guerra para no caer en una quiebra. Todo el entramado del capitalismo se encuentra efectivamente cuestionado. 

Política Obrera
 14/07/2026

martes, julio 14, 2026

Milei pagó 4.300 millones de dólares a los bonistas, con lo que roba a trabajadores y jubilados


El pago de la deuda se financia con jubilaciones, salarios, universidades y tarifazos.

 Mientras millones de trabajadores no llegan a fin de mes, las jubilaciones continúan hundidas, las universidades nacionales sufren recortes presupuestarios y los tarifazos no dan tregua, el gobierno de Javier Milei acaba de desembolsar alrededor de 4.300 millones de dólares para cumplir con los vencimientos de la deuda pública. Una vez más queda al desnudo cuál es la verdadera prioridad del gobierno: garantizar el pago de una deuda usuraria y fraudulenta a costa del saqueo contra el pueblo trabajador. 
 En un solo día el Estado transfirió a los acreedores privados una suma equivalente a más de dos veces lo necesario para cumplir con la Ley de Financiamiento Universitario, o a meses enteros de aumentos jubilatorios –o el equivalente a casi 16 millones de jubilaciones mínimas- que el gobierno rechaza sistemáticamente por considerarlos un supuesto riesgo para el equilibrio fiscal. Cuando se trata de salarios, jubilaciones, salud, educación o asistencia social, el discurso oficial es que “no hay plata”. Pero para los bonistas y los organismos internacionales de crédito siempre aparecen miles de millones de dólares. 
 Los datos de la ejecución presupuestaria del primer semestre muestran con claridad hacia dónde se orientan los recursos públicos. Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), mientras el gasto destinado a activos financieros aumentó un 104,8% y los servicios de deuda crecieron un 51,6%, el ajuste recayó sobre las partidas sociales. Las ayudas sociales y asignaciones familiares se redujeron un 13,1%; las transferencias a universidades nacionales cayeron un 7,2%; las destinadas a provincias y municipios se desplomaron un 61,8%; y la inversión en bienes de uso sufrió una poda del 44,1%. A esto se suma el recorte en gastos de personal (-4,4%), que por el peso de esa partida explica una parte importante del ajuste total. 
 La transformación del presupuesto es particularmente ilustrativa del ajuste en curso. La seguridad social continúa siendo el principal rubro, pero su participación cayó del 63% al 56% del total en apenas un año. En sentido inverso, el pago de los servicios de la deuda escaló hasta convertirse en la segunda partida presupuestaria más importante, absorbiendo el 13% del gasto total. Es decir que el Estado destina una proporción creciente de sus recursos a satisfacer a los acreedores privados mientras reduce el peso relativo de las jubilaciones y demás prestaciones sociales.
 Este desvío de recursos constituye el eje central del programa pactado con el FMI. El gobierno se comprometió a cumplir una meta de superávit fiscal que descansa íntegramente sobre el ajuste de las condiciones de vida de la población. La caída sostenida de la recaudación tributaria, producto de la recesión y de las propias rebajas impositivas otorgadas al gran capital, lejos de llevar al gobierno a revisar el pago de la deuda, lo empuja a profundizar todavía más el recorte del "gasto" social, lo que termina repercutiendo en una circulo vicioso, con menor actividad económica y recaudación tributaria local. 
 La prórroga de la emergencia energética confirma esta orientación. Bajo ese paraguas legal continúan aplicándose aumentos mensuales de tarifas que descargan sobre trabajadores y jubilados el costo del sistema energético, mientras los subsidios y mecanismos de transferencia de recursos hacia las empresas del sector permanecen intactos. 
 La economía recauda menos por la recesión, el endeudamiento continúa creciendo y cada vez demanda mayores pagos de intereses y amortizaciones. Para sostener esos compromisos, el gobierno profundiza el ajuste sobre salarios públicos, jubilaciones, universidades, obra pública, provincias y programas sociales. Es un mecanismo permanente de transferencia de ingresos desde los trabajadores hacia el capital financiero. 
 El contraste entre los 4.300 millones de dólares girados puntualmente a los bonistas y la negativa oficial a recomponer jubilaciones, financiar las universidades -cumpliendo con la ley- o frenar los tarifazos demuestra el verdadero contenido de la política económica. El llamado "equilibrio fiscal" no es otra cosa que un gigantesco operativo para asegurar el cobro de una deuda ilegítima mediante el empobrecimiento de la población trabajadora. 
 La salida no pasa por aceptar nuevos sacrificios en nombre del superávit o de los compromisos con el FMI. Es necesario romper con esta política de pago serial de una deuda fraudulenta -legitimada por todos los gobierno capitalistas y particularmente por el kirchnerismo-, rechazar los dictados del Fondo Monetario Internacional y destinar esos recursos a recomponer salarios y jubilaciones, garantizar el presupuesto de la educación y la salud públicas y atender las necesidades sociales más urgentes. Esa es la única alternativa al programa de ajuste permanente que hoy descargan sobre las espaldas del pueblo trabajador, para lo que es preciso organizarnos de forma independiente, como lo proponen los comités unitarios del Frente de Izquierda, para echar a Milei y a todos los ajustadores. 

 Marcelo Mache

Milei hace trampa para su reelección


Un desafío enorme para los trabajadores y la izquierda.

El gobierno no esperó a que termine el Mundial de fútbol para largar el operativo reeleccionista. Todos los diarios de los últimos días marcan que el gobierno tiene como una obsesión establecer en la agenda política del país el objetivo de la reelección del presidente, y en muchos casos presentar esa reelección como un trámite sencillo de cumplir con el gobierno dando a entender que no hay obstáculos de acá a 2027 para que Milei logre un nuevo periodo presidencial. 
 Quien más fue enfático en ese sentido fue el ministro "Toto" Caputo, que dijo "no hay opositor que nos pueda ganar". Detrás de esta falsa ilusión lo que hay indudablemente es una maniobra defensiva del gobierno, porque teme que suceda lo que pasó en la elección de 2025 sin que sea presidencial sino una de medio término. En una elección presidencial como ésta, en la cual el gobierno quizá no logre la reelección -que asegura tener ya en el bolsillo- se pueden dar corridas cambiarias, dolarización de activos, la posibilidad de una crisis bancaria; una serie de hechos que agravarían la crisis económica que ya tiene Argentina. Entonces no hay que comprar el relato oficial, este exitismo falso que están presentando, sino ir a indagar si estas posibilidades de la reelección del gobierno son tan seguras como ellos afirman. 
 En primer lugar tenemos que tener en cuenta que todas las encuestas de opinión unánimemente recogen que hay una bronca popular muy grande. La semana pasada citamos una encuesta bastante conocida en Argentina que era de Atlas Intel y Bloomberg (que han sido famosas porque fue la primera que anticipó el triunfo de Milei en las presidenciales pasadas, por lo tanto uno supone que no son encuestadoras que tienen animadversión con él) que daba cuenta de una mayoría popular contraria al gobierno nacional.
 En general las encuestas registran un 60% de rechazo tanto a Milei como a la política del gobierno. Ahora apareció una nueva encuesta que es del Observatorio de Psicología Social Aplicada de la Universidad de Buenos Aires y más o menos va en el mismo sentido: por ejemplo, el 40% de la población dice que la situación social es muy mala, el 20% mala y el 17% regular; es decir cuando uno suma lo muy malo, malo y regular estamos en el 77%. Asique, lejos de lo que el gobierno dice, hay una bronca popular muy grande. Y en realidad cuando las encuestas marcan este 60-65% contrario al gobierno nacional es un promedio de todas las clases sociales del país, pero cuando uno va a la clase trabajadora y a los sectores populares esa bronca es mucho más grande. Es una bronca lógica porque refleja la situación social que es muy apremiante en términos de caída del salario, de endeudamiento de las familias, de crecimiento de la desocupación, pluriempleo y precarización laboral, desfinanciamiento del sistema de salud y del sistema educativo. Por lo tanto tenemos una situación social muy apremiante, de crisis, que las encuestas reflejan en términos de que hay una mayoría que no es favorable al gobierno. 
 En segundo lugar el gobierno dice que tiene asegurada la reelección porque tiene despejado de acá a 2027 el horizonte económico y financiero, y han hecho todo un esfuerzo por tratar de demostrar que esto es así. Ahora bien, cuando uno va a ver las estadísticas reales de la economía argentina esto es infundado y no hay ningún motivo para pensar que las cosas son como dice el gobierno.
 Algunas cifras para tener en cuenta y son importantes. Argentina viene de tener exportaciones récord, en parte porque la cosecha gruesa fue muy importante y en parte porque crecieron los precios especialmente de la energía a partir de la guerra en Irán. Eso ha compuesto una balanza comercial en la que se exporta mucho más que lo que importa, una balanza comercial superavitaria inédita para el país.
 Además, el crecimiento de las exportaciones viene aparejado también a una disminución de las importaciones, especialmente por la recesión; entonces vendemos más, compramos menos, y el saldo favorable es muy grande. Pero sin embargo ese saldo alcanzó solo en este periodo para poder afrontar la compra de dólares por parte de particulares, que en realidad son sectores acomodados de la sociedad: pagos de intereses por 4.000 millones de dólares, déficit en servicios -por ejemplo en los viajes, la gente que va al mundial- unos 2.900 millones, giros de utilidades y dividendos de las empresas por 1.350 millones. Así que lo que ha habido hasta ahora de superávit récord en realidad alcanza para financiar estos giros negativos de la cuenta corriente en términos de fuga de capitales, pago de deuda externa y giro de utilidades al exterior.
 Tan es así que hay cuentas muy claras que marcan que, incluso en este momento de venta de la cosecha gruesa con precios importantes, no alcanza para financiar el dólar de ahorro más el dólar de tarjetas. El dólar de ahorro es lo que se compra, es fuga de capitales en tanto no vuelve al sistema financiero, los giros al exterior también son fuga de capitales, y el dólar de tarjeta es fundamentalmente lo que se gasta en el exterior. Entonces tenemos esto en un primer semestre de Argentina que es de mayores exportaciones que el segundo, por un problema estacional de la venta de la cosecha y además porque en principio en el primer semestre los precios de energía fueron más caros. 
 Además tuvimos la semana pasada un tema importante, que fue el anuncio del ministro Caputo en la línea de tratar de marcar que no hay problema con la reelección porque que tenemos asegurado el pago de deuda de forma tal de que no se produzca una corrida contra Argentina. Ese anuncio que hizo con mucha pompa, junto con el presidente del Banco Central, tratando de decir no hay problema, que la economía argentina está firme, volvemos a un sendero de crecimiento y tenemos asegurado el pago de deuda, sin embargo es una improvisación total. Lo demuestra con mucha claridad el periodista Pagni en su columna en La Nación, al tratar de analizar concretamente en qué consistió el anuncio del ministro dice que es completamente precario y frágil. Dice que tenemos vencimientos de bonos emitidos bajo ley local por aproximadamente unos 4.900 millones, que se van a pagar emitiendo títulos por ese mismo monto. ¿Qué supone ese anuncio de Caputo? Que el mercado va a aceptar, a una tasa de interés razonable, endeudarse por 5.000 millones, y no sabemos si es así porque va a depender fundamentalmente de si Argentina puede colocar esa deuda o no. 
 La otra parte del pago de deuda más importante dice que el Tesoro le va a comprar al Banco Central unos 4.900 millones de dólares ¿Qué supone ese anuncio? Que el Banco Central va a tener esa plata para vendérsela al Tesoro. ¿Y si no la tiene? Porque durante el periodo que viene lo que tenemos es una caída de las exportaciones para el segundo semestre, y además en buena medida el crecimiento en el ingresos de dólares estuvo determinado por el endeudamiento de las empresas, por el crecimiento de lo que se llaman obligaciones negociables que las empresas colocaron en el extranjero. ¿Cómo funciona la economía argentina legalmente? Una empresa que coloca deuda en el extranjero tiene la obligación de venderle esos dólares al Banco Central, y aparece en las reservas un crecimiento. Pero cuando hay que pagar esa deuda el BCRA tiene que venderle los dólares a las empresas. Ese crecimiento de deuda privada de empresas está financiando una fuga de capitales, que son las compras de dólares de ahorro o los que se utilizan para pagar la deuda o para afrontar los giros de utilidad de las empresas. Entonces es una cuestión precaria, y ya hay varios análisis que muestran que ese crecimiento de obligaciones negociables, de deuda privada en dólares, no puede mantener el ritmo que ha tenido hasta ahora y que por el contrario pueden pasar un momento negativo, que es el de empezar a pagar esa deuda. Por lo tanto las empresas van a tener que ir ahora a pedirle al Banco Central dólares. Esto muestra que estamos muy lejos de un 2027, en el cual hay que pagar más de 20 mil millones de dólares, tranquilo. Puede haber una situación financiera crítica por más que el ministro Caputo haya hecho una especie de puesta en escena para asegurar que está armado el esquema financiero que asegure la reelección de Milei. 
 Esto explica fundamentalmente que Milei no tenga mucha convicción en que sea verdad lo que están diciendo sus operadores políticos y no está claro que esa reelección esté asegurada. Por eso empezó a armar un poco de trampa, que es lo que debemos poner como título en este editorial. Si uno tiene asegurado por el desarrollo económico del país por el esquema financiero, y va a ganar, no tiene necesidad de hacer trampa. Anda y pelea con las reglas de juego que están. ¿En qué consiste la trampa? Es una modificación otra vez de la ley electoral. 
 En Argentina se ha hecho más o menos una costumbre que todos los gobiernos cambian las leyes electorales un año antes de la elección presidencial. ¿Con qué propósito? Tener una legislación más acorde a sus intereses inmediatos. Muchas veces algunos constitucionalistas decían que se puede modificar la ley electoral pero no debería correr esa modificación para el gobierno que la hace, por lo menos en ese mandato, para que nadie piense que es una modificación pensada para su perpetuidad en el poder sino pensada para una mejora institucional del país. Acá no. Acá todo el tiempo cambia la ley una y otra vez. 
 Y acá están haciendo trampa, porque el gobierno quiere o anular las Paso o en su defecto, si no logra los votos, suspenderla como lo hizo la elección pasada. ¿Con qué objetivo quiere suspenderlas? Para quitarle a la oposición un instrumento que le permita dirimir sus propias internas, pensando especialmente en el peronismo que está fuertemente dividido. Quitaría al peronismo un instrumento para dirimir la interna que tienen Axel, Cristina, los gobernadores y compañía, y lo obligaría a ir a una interna propia por fuera de la legislación vigente, lo cual es un problema político serio porque primero tiene que tener financiamiento y segundo tener la seguridad de que quien pierda acepte el resultado. Porque en una interna de ese tipo pueden decir "me hiciste fraude en La Rioja, en La Matanza, en Avellaneda", y el que perdió no firma el resultado final; en cambio en las Paso el resultado final lo determina la Justicia Electoral. Una interna hecha en un partido requiere un marco de acuerdo que hoy no está dentro del peronismo.
 Entonces el gobierno quiere modificar esta ley electoral para suspender las Paso o eliminarlas, y además darle a los gobernadores que lo apoyan en este propósito la posibilidad de llevar algún tipo de lema de la fórmula presidencial, algo que hoy no está permitido en la legislación electoral. Puede decir lo siguiente: "vos votame a suspensión de las Paso y yo te permito colgar tu boleta de diputado nacional del distrito a la fórmula presidencial de Milei". Es una modificación importante y un esquema fraudulento, porque varias listas que tienen contenidos distintos terminan tributando a la misma candidatura presidencial, y además genera una confusión en el electorado, ya que le permitiría a una fórmula presidencial tener muchas listas a diputados. 
 Ofrece a los gobernadores como contraparte lo siguiente: "yo no te peleo a vos la elección a gobernador. Gobernador salteño Sáenz, si vos querés venir con Milei podés colgar tu boleta de diputado y de senador nacional de Salta a la boleta de Milei, y yo no te armo en Salta para gobernador de La Libertad Avanza". Es un pacto político de Milei con la casta de los gobernadores para apoyar él en las provincias a los actuales mandatarios, y como contraparte que lo apoyen para su reelección. Esto fue lo que se discutió en la reunión del 9 de Julio en Tucumán, en la cual hubo varios gobernadores de distintas fuerzas políticas, entre ellas del peronismo. Estaba Jalil de Catamarca, Jaldo de Tucumán, Sáenz de Salta, y gobernadores de otras fuerzas políticas. 
 De todas maneras, habla de la precariedad del armado. Es un gobierno que tiene que reclutar una cantidad de aliados que no son de su partido, no tiene la convicción que tenía la vez pasada sobre que podía ir con candidatos propios en las provincias para ganar. Esa potencia sabe que no la tiene. Entonces buscan el rescate de una cantidad de gobernadores y ellos le dan a cambio la garantía de no pelearle la reelección en las provincias. 
 Este esquema precario y tramposo va de la mano de un tema muy importante para nosotros como es la introducción en el esquema electoral de medidas completamente restrictivas en lo que consiste en las libertades democráticas y políticas. Junto con esa eliminación o suspensión de las Paso y con la posibilidad que haya colectoras de listas de diputados y senadores con la lista presidencial, se introducen medidas muy restrictivas para la formación de partidos, para obtención de la legalidad electoral y para poder mantener esa legalidad electoral. Para que ustedes vean, en la actualidad para tener un partido nacional se requiere la legalidad en cinco distritos, pero el gobierno quiere duplicarlo para que se requiera la legalidad en diez distritos. 
 En la actualidad hay un techo de afiliaciones por distrito de 4.000, y ese techo se incrementaría a 10.000 en todos los distritos más importantes. Un tema muy serio. Después se agrega que para poder participar de la propia elección presidencial además de esas 10.000 afiliaciones hay que tener 10.000 avales. Y para poder mantener la legalidad hoy hay que sacar en votos el equivalente al 2% del padrón electoral al menos en una elección cada dos. Ahora se pretende subir ese 2 a 3% y en cada elección. Pero además ese porcentaje se divide entre los partidos de un frente. Para que se entienda: en la actualidad el Frente de Izquierda somos cuatro partidos, si vamos a las elecciones y sacamos al menos 2% del padrón en una de las dos elecciones mantenemos la legalidad de los cuatro; si cambia no, sería es el 3% por partido y por lo tanto si el FIT-U para mantener la legalidad a los cuatro partidos hay que sacar el 12%, porque eso se divide. Es completamente restrictivo. 
 Se agrega otro hecho de importancia enorme por lo que vimos en los últimos meses en Argentina, y es que también cambia radicalmente la forma de financiamiento de los partidos. En la actualidad hay un monto de cierta consideración que el Estado gira a los partidos para financiar las campañas electorales, una parte que se distribuye en forma paritaria entre todas las fórmulas y otra en forma proporcional respecto a los votos de la elección anterior. Ahora prácticamente se eliminaría ese financiamiento del Estado y pasaría a un financiamiento totalmente privado, al punto que prácticamente no habría límites para el financiamiento privado en montos ni tampoco desde el punto de vista del momento de la ejecución de esos aportes. Entonces cualquier partido puede largar sus campañas electorales desde ahora, si quisiera, en tanto cuente con los fondos puedan hacerlo. ¿Y quién suministra esos fondos? Esos fondos los suministra los privados. 
 Además, si la publicidad la hace un privado a favor de un partido no es que le da plata, sino que lo hace el privado y no se tiene en cuenta ningún límite ni tiene que haber una rendición de cuentas por parte del partido. Por ejemplo un empresario amigo de Milei hace campaña por él desde ahora y no tiene que estar en el balance de La Libertad Avanza. Esto permite todo tipo de manejos y crea indudablemente una competencia electoral muy despareja. Tengan en cuenta que además esta modificación prevé eliminar la publicidad oficial. Entonces los partidos que no tienen fondos, por ejemplo los que defendemos a la clase obrera, no tenemos plata porque la clase obrera está en quiebra, no llega a fin de mes, mientras los partidos que gobiernan para la burguesía le dan el RIGI, el Super RIGI y compañía. 
 Esto permite una competencia electoral muy restrictiva desde el punto de vista del financiamiento, desde el punto de vista de la obtención de la legalidad y de mantenerla, y esto permite al Estado una manipulación del proceso electoral. ¿Qué muestra esto? Que Milei no está seguro con su reelección. No está seguro por la bronca popular, por la crisis económica, y busca modificar de manera negativa y antidemocrática la legislación electoral echando manos a los aliados políticos, no solamente el PRO y la UCR sino también una parte del peronismo. Y para los trabajadores y para la izquierda se trata de un desafío enorme, porque esta bronca popular da posibilidad de un crecimiento de la izquierda inédito en la Argentina. Tenemos que jugarnos a eso. Toda la campaña del Partido Obrero por los comités unitarios y por una asamblea nacional del Frente de Izquierda que aborde la situación actual de crisis y luchas pero también debata un programa estratégico, nos parece que está a la orden del día. 
 Uno de los puntos que vamos a tener que enfrentar es cómo luchamos para que no se aprueben en el Congreso estos cambios electorales que el gobierno puso como prioritarios. Es prioridad que esto no avance porque modificar negativamente el régimen político de un país no es un hecho menor. La izquierda revolucionaria que defiende la causa del socialismo no es abstencionista en términos del régimen político que existe ni nos da igual, porque cuando el régimen político se hace más antidemocrático es más favorable y capaz de llevar adelante una fuerza ofensiva contra los trabajadores. 

Gabriel Solano
 Editorial de 14 Toneladas T3E21.

Argentina vs Inglaterra: un partido que es más que solo fútbol


40 años después de la gesta de Maradona sigue vigente el sentimiento de empatía de los pueblos oprimidos. 

 El enfrentamiento de la Selección Argentina contra la selección inglesa de fútbol, en los marcos de las semifinales del Mundial 2026, trasciende las fronteras de lo meramente deportivo, atravesando a una sociedad entera e interpelando a las poblaciones más distantes y ajenas al suelo nacional que comparten un mismo sentimiento contra la opresión nacional, y el anhelo de una “venganza poética”, en un terreno donde una victoria no produce ningún efecto material inmediato, pero sin consecuencias culturales, históricas y, en definitiva, políticas. 
 Los intentos de los medios nacionales por bajarle la carga político/emocional a la contienda se dividen entre quien intentan desentenderse de una dinámica “nacionalista” que une a la población argentina detrás de un sentimiento contra la opresión nacional y el imperialismo, llamando a terminar con una supuesta conducta “anglofóbica”, y quienes van aún más lejos intentando borrar la huella indeleble de la unión y hermandad latinoamericana y de los pueblos oprimidos por el imperialismo valiéndose de un puñado de haters regionales con relativo éxito en las redes sociales. 
 Estamos ante un sentimiento profundo y popular, que se expresa en canciones y banderas, murales, pintadas, películas, documentales, indumentaria y en una extensa literatura, que implica que una nación oprimida y subyugada por el imperialismo –antes inglés, ahora norteamericano- pueda anotarse una revancha, una victoria cultural, en el deporte de mayor peso mundial, ante el país donde el fútbol profesional tuvo sus orígenes y que ofició como principal potencia imperialista y colonizadora durante gran parte de la historia del capitalismo. 
 Más si el enfrentamiento actual ocurre 40 años después de aquel partido histórico, que dio paso a la consagración posterior de Argentina en el Mundial del 86´, con la capitanía y el liderazgo de un Maradona que en 91 minutos de juego contra los ingleses supo producir dos hitos históricos del fútbol mundial: la Mano de Dios y el Gol del Siglo. Una hazaña que se convirtió en una conquista cultural a nivel mundial, tras la derrota nacional en la Guerra de Malvinas, y que hermanó a los pueblos históricamente oprimidos por el imperialismo inglés con el pueblo y el seleccionado argentino de fútbol. 
 Bangladesh es quizás la expresión más radicalizada de este fenómeno, donde hay más hinchas de la albiceleste que en la propia Argentina, con un pasado colonial bajo el dominio británico hasta mediados del Siglo XX y su posterior independencia de Pakistán en 1971. Expresión que alcanza a varios pueblos asiáticos sometidos por el imperialismo británico, pero también se extiende a otros países oprimidos históricamente por el Imperio Británico, como Escocia, cuyo pueblo suele exhibir banderas de Maradona, e Irlanda, donde los británicos mantienen el control de Irlanda del Norte, entre otros. 
 En Latinoamérica, donde existe una mayor competencia regional, también prevalece el mismo espíritu de apoyo ante los ingleses, el que se expresa en las banderas peruanas en favor del reclamo argentino por Malvinas, manifestaciones del pueblo boliviano y en la solidaridad de los pueblos oprimidos de América Latina.
 Es imposible borrar del fútbol las marcas de la historia de los pueblos, más aún en un país donde muchos clubes de fútbol surgieron al calor de las organizaciones de trabajadores socialistas y anarquistas, como puntos de reagrupamiento social, familiar e identitarios, y en algunos casos de clase.
 El fútbol actual también es un terreno de disputas políticas, presiones, subordinaciones y sometimiento. Las comparativas recurrentes respecto a la “calidad” de las competencias europeas, contra las ligas sudamericanas o de otras regiones coloniales suelen emplearse para legitimar un discurso de profundización privatista que de rienda libre a los negocios de un puñado de capitalistas para cristalizar una tendencia que se viene imponiendo de hace años de sometimiento a las potencias europeas y a los Estados Unidos, con el vaciamiento de las ligas locales y la migración temprana de los mejores jugadores de los países coloniales y semicoloniales a los países imperialistas.
 Este sentimiento común contra la opresión nacional e imperialista en el fútbol no está exento de contradicciones, en un deporte donde sus protagonistas pueden emparentarse y codearse con los principales interlocutores y mandamases de las naciones opresoras, las mismas que invaden países y asesinan a miles de personas en nombre de intereses coloniales y mercantiles. Pero la naturaleza política de estas confrontaciones incluso los excede: el sentimiento popular va más allá de las individualidades y sus acciones aisladas... el todo es siempre más que la sumatoria de sus partes.
 Con un gobierno proimperialista y adulador de Margaret Tatcher, como el de Javier Milei, que entrega todos los recursos nacionales y posiciones estratégicas al imperialismo, la posibilidad de infringirle una derrota a los ingleses en un mundial de fútbol es de las pocas cosas gratificantes para millones de trabajadores argentinos y trabajadores oprimidos del mundo. Una revancha poética contra los opresores, que enaltece un sentimiento de hermandad y empatía entre los oprimidos de todo el mundo. 
 Podrá ser un partido de fútbol, pero que no nos digan que es solo eso. 

 Marcelo Mache

Los Acuerdos de Abraham y América Latina


Cabeza de playa del sionismo.

 Legisladores de 12 países latinoamericanos firmaron la semana pasada su respaldo a los Acuerdos de Isaac, inspirados en los Acuerdos de Abraham, en una conferencia realizada en Buenos Aires. La iniciativa de Milei implica el compromiso de impulsar la campaña contra el antisemitismo, como el sionismo disimula sus crímenes de guerra. 
 Los Acuerdos de Abraham fueron una iniciativa de Trump para encolumnar a los países árabes al reconocimiento diplomático masivo de Israel con su capital en Jerusalén. El proyecto sucumbió ante la negativa de Trump y Netanyahu de reconocer el sistema de dos Estados y el comienzo del genocidio en Gaza. Sólo cuatro Estados firmaron los Acuerdos: Emiratos Árabes Unidos, Bahrein, Marruecos y Sudán. Emiratos y Bahrein recibieron de Estados Unidos el compromiso de ventas de equipamiento militar y garantías de defensa; Marruecos obtuvo el reconocimiento de Estados Unidos de su soberanía sobre el Sahara Occidental; Sudán fue borrado de la lista de Estados terroristas, recibiendo multimillonaria ayuda económica norteamericana. Arabia Saudita y otros gobiernos, históricamente aliados al imperialismo y cómplices con el sionismo, lo han rechazado. 
 Según la versión oficial, la iniciativa de los Acuerdos de Abraham busca extender a América Latina una mayor cooperación económica y de seguridad con Israel. Existen antecedentes de compromisos de inversión del sionismo -Guatemala, por caso- sin que se haya efectivizado un solo dólar. El propio Milei tampoco ha conseguido nuevas inversiones ni aumentar el comercio, como tampoco con el resto del mundo. 
 Algunas de las entidades convocantes son la Israel Allies Foundation y American Friends of Isaac Accords. Estuvieron presentes Javier Milei, el canciller Pablo Quirno y el senador brasileño Flavio Bolsonaro. Pero también participaron legisladores de diferentes bancadas.
 Juntos por la Patria presentó un proyecto de declaración de rechazo a la cumbre y a los Acuerdos de Abraham. Denunciaron que los textos completos de los acuerdos no han sido difundidos oficialmente y reclamaron que el Poder Ejecutivo informe acerca de su naturaleza jurídica. Lo que no señaló JxP es que el Memorando contra el supuesto antisemitismo fue firmado por Alberto y Cristina Fernández e impulsado en el Congreso y Legislaturas por Felipe Solá, donde fue votado por unanimidad. En 2024, mientras el genocidio en Gaza estaba en pleno desarrollo, Juntos por la Patria había impulsado la creación del Grupo Parlamentario de Amistad con Israel, junto con otros bloques, en el que se destacó la participación de Leandro Santoro. 
 Los participantes de la cumbre no dieron a conocer la totalidad del acuerdo suscripto. Sin embargo, los documentos elaborados por las organizaciones impulsoras del proyecto muestran que la "cooperación" propuesta incorpora inteligencia artificial, ciberseguridad, intercambio de información, inteligencia financiera, contraterrorismo, control migratorio, protección de infraestructura crítica, comunicación estratégica, innovación tecnológica, formación de cuadros especializados y coordinación entre organismos de seguridad como componentes permanentes de una misma arquitectura institucional. Por lo tanto, la intención es crear una maquinaria legal que valide socialmente al Estado genocida en esta parte del mundo y, por otro lado, establecer un estado de espionaje y represión. 
 En la Pax Sílica -el proyecto de Trump para asegurar una cadena de suministros para las tecnológicas- Israel cumple un papel central. La maquinaria del genocidio, la guerra permanente y el control social han convertido a Israel en el principal laboratorio tecnológico. Por eso, la bolsa israelí ha crecido a la par del genocidio, que le ha servido como gigantesca vidriera para vender armas y software al servicio de las masacres. El otro plan que tiene Israel para esa misma cadena de suministros es copar la parte energética y desplazar al resto de Medio Oriente en la producción de gas, explotando los yacimientos anexados en Gaza y en el sur del Líbano. El Super RIGI -votado por el Congreso- es otro engranaje de esta maquinaria de alineamiento. 
 La cuestión de la seguridad es decisiva de los Acuerdos. En la Argentina tuvo una expresión concreta durante el secuestro en Libia de Paula Giménez y Lucas Aguilera, directores de investigación de NODAL que integraban la misión humanitaria Global Sumud Land Convoy, organizada para denunciar el bloqueo israelí sobre Palestina y trasladar ayuda humanitaria hacia Gaza. Mientras ambos eran detenidos y torturados, el canciller Pablo Quirno cuestionó públicamente la decisión de participar en la misión. 
 En ese cuadro, la Argentina actúa como cabeza de playa del proyecto del sionismo. 

 Aldana González
 13/07/2026