La semana pasada, un legislador demócrata, Ro Khanna, difundió algunos nombres de personajes que la Justicia norteamericana protegió durante años. Aunque están tachados en los documentos públicos, algunos legisladores tienen acceso a versiones no censuradas.
Los hallazgos comprometen claramente a Leon Black y Lex Wexner, dos megamillonarios para quienes Epstein trabajó durante décadas como asesor financiero y “filantrópico” (sic). Ambos son considerados la columna vertebral de la fortuna del proxeneta. Uno está acusado de violación de varias menores en las residencias de su asesor. El otro, figura en documentos del FBI como copartícipe de la red de captación de niñas y adolescentes.
Jane Doe tiene autismo y una forma rara de síndrome de Down que la dejó “en un nivel de desarrollo de unos 12 años”. Cuando tenía 16, Epstein se la entregó a León Black, el cofundador de Apollo Global Management, uno de los fondos de inversión más poderosos del mundo. La descripción de la violación, perpetrada en una de las mansiones de Epstein, da náuseas. Black mide alrededor de 1,93 metros y pesa 136 kilos.
Jane es la tercera víctima de Epstein que demanda a Black, que nunca fue citado por la Justicia. Todas las mujeres -hoy rondan la treintena- dicen que fueron inmovilizadas por terceros, y terminaron heridas y ensangrentadas.
Black lo niega y calificó su vínculo con Epstein como una relación profesional que incluía «planificación patrimonial, impuestos y actividades filantrópicas». Los mismos documentos muestran no solo que Black pagó a Jeffrey Epstein decenas de millones de dólares por asesoría fiscal. En los archivos se encontró “un registro extremadamente detallado del patrimonio total de los Block”, una fortuna de 5.000 millones de dólares (WSJ, 11/2). Epstein no era un “asesor” sino alguien “con acceso profundo a la intimidad financiera” de la familia.
Epstein envió decenas de mails y mensajes a Leon Black, en los que lo presionaba para que le entregara millones de dólares. Por lo menos en una ocasión, le recordó el trabajo que había realizado en la estructuración de los pagos que Black hizo a una mujer que lo acusó de agresión sexual. “Documentos recientemente publicados muestran que Epstein recomendó a Black que contratara a un investigador para seguir los movimientos de la mujer y que recibía información actualizada sobre otras mujeres a las que Black había hecho pagos” (NYT 6/11)
Otro que afirma que solo tuvo una relación “profesional” con Epstein fue Lex Wexner, el dueño de Victoria's Secret, L Brands y un gigantesco emporio de productos de cuidado personal. Epstein fue su mano derecha durante 20 años. Wexner concedió a Epstein una autoridad prácticamente ilimitada sobre su fortuna. Durante la década siguiente, Epstein acumuló cientos de millones de dólares, así como un avión privado, una casa palaciega y una finca de lujo en Ohio, todo ello propiedad de Wexner o de sus empresas. “La generosidad de Wexner hacia Epstein fue inaudita”: le cedió la mansión Straus en Manhattan, la residencia privada más grande de la ciudad, y le permitió vivir y operar sus negocios en sus propiedades de Ohio (publico.es 10/2, NYT 6/2).
Varias mujeres denunciaron que Epstein se presentó como "reclutador de modelos" para Victoria's Secret y así las captaba. “A pesar de que ejecutivos de L Brands informaron a Wexner sobre este comportamiento a mediados de los 90, el magnate no tomó medidas”, dice Clarín 10/2.
La relación entre ambos se mantuvo incluso después de la primera condena de Epstein en Florida, en 2008. Cuando hasta que las presiones públicas forzaron una ruptura oficial, Wexner explicó que se debía a una importante malversación de fondos del asesor.
Virginia Giuffre, una de las víctimas de Epstein que más habló públicamente, dijo en una declaración que había sido víctima de la trata de personas para Wexner, entre otros.
La identidad de Wexner fue rigurosamente “cuidado” por la Justicia norteamericana, que nunca lo llamó a declarar, hasta la publicación de la última tanda, donde documentos del FBI lo califican como uno de los cómplices -"co-conspiradores"- de la red de trata de esclavas sexuales. “Esta revelación, sumada a su reciente citación por el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, pone al magnate de 88 años en el centro de un escrutinio judicial sin precedentes” (Clarín 10/2).
“Co- conspiradora” es uno de los cargos por los que Ghislaine Maxwell, la socia y ex novia de Epstein, cumple una condena de 20 años. “Wexner, fuente de cientos de millones de dólares de la fortuna de Epstein, no ha sido acusado de ningún delito” (NYT 6/2).
Otro identificado es el sultán emiratí Ahmed bin Sulayem, destinatario de un e mail en el que Epstein le dice: “Me encantó el video de torturas” (sic). Los documentos del Departamento de Justicia muestran que ambos se comunicaban frecuentemente sobre experiencias sexuales durante más de una década. Bin Sulayem es el presidente de DP World, una empresa que gestiona el 10% de comercio global y desarrolladoras inmobiliarias (elperiódico.com 10/2). El Fondo de Pensiones de Quebec, el segundo en importancia en Canadá, esta semana suspendió acuerdos de inversión con DP World por estas noticias.
‘Last but not least’, otro que está en problemas es el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, que visitó a Epstein en su isla privada en 2012, cuatro años después de que el proxeneta fuera sentenciado a 13 meses de prisión por prostituir a una niña. Lutnick había jurado que se había distanciado de Epstein en 2005 pero la última entrega de los archivos lo muestra intercambiando invitaciones y concretando un almuerzo en compañía de su mujer e hijos, a los que esgrime como escudo.
Al momento de su muerte, en 2019, Epstein era un hombre inmensamente rico. Su patrimonio sumaba US$ 578 millones, según sus herederos. Esa fortuna incluía una colección de lujosas residencias, dos islas privadas en el Caribe y casi US$ 380 millones en efectivo e inversiones. “El origen de esa riqueza es el núcleo del escándalo que todavía sigue abierto… y sigue siendo un misterio” (Forbes). La hipótesis de que Epstein filmaba a sus amigos mientras violaban a las menores, en sus casas y en sus islas, y después los habría chantajeado, usando su actividad financiera como fachada va quedando corta.
Los nexos entre las redes de prostitución, las redes de trata y el capital financiero internacional han sido denunciado muchas veces. Los archivos de Epstein comienzan a aportarles nombre y apellido.
Olga Cristóbal
12/02/2026












