jueves, abril 16, 2026

El fracaso de Trump no pone fin a la guerra imperialista


La “tregua” es un entretiempo para un mayor rearme, en medio de una enorme crisis política. 

 Luego de seis semanas de una guerra devastadora, las camarillas genocidas de Trump y de Netanyahu no han logrado derrotar a Irán; esto es irrefutable. El “cese del fuego”, que tampoco ha logrado imponer los objetivos imperialistas ‘por otros medios’, dejó ver, sin embargo, una punta del propósito de reestructurar la guerra misma, con la participación de los imperialismos europeos y ostensiblemente de China. El objetivo mínimo de este bloque de fuerzas es que Irán libere el tránsito en el estrecho de Ormuz y deje de bombardear a los emiratos petroleros, incluida Arabia Saudita, por el daño espectacular que ha causado a los mercados internacionales, no solamente a corto plazo. Irán no cedería en cuanto al control del Estrecho de ninguna manera, pero un progreso gradual acerca del transporte por esa vía salvaría a las negociaciones iniciadas en Islamabad, que no han sido canceladas a pesar del demoledor impasse inicial.
 El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha votado con China y Rusia a favor de gestiones para aflojar las restricciones de paso en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. El 3 de abril pasado, el navío de una corporación francesa de navíos ha sido la primera en transitar por Ormuz. Por el Estrecho pasa, además del 20%, aproximadamente, de las cargas de petróleo y gas licuado, el transporte de fertilizante necesario para los sembradíos principales, y el helio, decisivo para la fabricación de microprocesadores. El enorme desarrollo internacional de las fuerzas productivas del capital ha convertido a numerosos accidentes geográficos y a los abiertos o construidos por la acción humana, en puntos nodales de estrangulamiento de la economía mundial. Han sido objeto de operaciones de conquista militares en todas las guerras mundiales, así como en cuanto a su preparación.
 El otro tema son los ataques iraníes a los activos petroleros y gasíferos del Golfo Pérsico, que ocupan también los primeros ítems de la agenda de negociaciones. La destrucción ocasionada a las instalaciones del yacimiento qatarí de Ras Laffiri -el más importante del planeta- ha mermado acentuadamente la oferta mundial y elevado en un 70% el precio del fluido. Hasta donde se sabe la reparación de Ras Laffari demorará ocho años o más. La industria manufacturera mundial ha sufrido un golpe de costos extraordinario, esto cuando había creído haber superado la escasez provocada por las sanciones de la OTAN contra Rusia. La tentativa de re-rutear el suministro de combustibles por medio de ductos existentes o la construcción de otros, quedó en aguas de borrajas cuando fueron atacados, hace pocos días, por los misiles de Irán. 
 El fracaso de la larga reunión (21 horas) de cese del fuego, llevó a Trump a establecer un doble cerrojo de Ormuz, al desplegar un control de salida y entrada al Golfo, para penalizar a los navíos que paguen peaje a Irán por el paso por el Estrecho. En lugar de una salida política, esta doble llave agudiza el impasse. En primer lugar, porque afecta todavía más la circulación comercial y a los mercados. Por otro lado, está enmarcada en una continuidad de las negociaciones para una tregua. Tampoco fue anunciada como el primer despliegue de una invasión terrestre, o sea como una presión coercitiva. Esta acción de la marina estadounidense no ha influido en la diplomacia de las grandes potencias que busca coordinar una liberación del tráfico por esa vía marítima. 
 La apertura parcial y progresiva de Ormuz, en caso de que prosperaran las negociaciones oficiales o las que tienen lugar fuera de la mirada pública, debería estar acompañada por garantías internacionales excepcionales de parte de las grandes potencias, algo imposible por el momento, si es que lo fuera alguna vez en el futuro. Irán no renunciará a supervisarlo como un corredor interior (como también lo intentó Juan Manuel de Rosas, el ayatolla mazorquero de las Provincias Unidas en la Vuelta de Obligado en el río Paraná contra la flota anglofrancesa) porque es su arma más potente de defensa. Sería necesaria una coalición de Estados imperialistas y restauracionistas sólo para amortiguar el bloqueo, no para levantarlo. Donald Trump se ha estrellado contra el muro de Irán, porque creyó que podría imponer una variante Delcy Rodríguez, como cuando asaltó a Venezuela en una acción militar relámpago. Luego fracasó en el propósito de arrancar una rendición incondicional, para forzar a los sobrevivientes del régimen iraní a oficiar de gurkas o quislings del gobierno norteamericano. Lo que queda como alternativa es un desembarco de tropas en alguna cabeza de playa de Irán, que es lo que provoca la mayor tensión dentro del establishment de Estados Unidos. Finalmente, ha fracasado en el objetivo de someter a Estados Unidos a un régimen ICE, de persecución de la oposición popular a la guerra y a una dictadura. Estos fracasos, sin embargo, no han vulnerado la asociación de toda la burguesía norteamericana con los objetivos estratégicos de esta guerra: la supervisión internacional de Ormuz; la entrega del uranio enriquecido que ha reunido Irán; el cese de las investigaciones nucleares; el desarme misilístico de Irán; Y, por sobre todo, imponer un régimen político favorable al reconocimiento de ‘los derechos adquiridos’ del Estado sionista sobre el conjunto de Palestina y las ‘zonas de seguridad’ adyacentes. Todo lo que cabría esperar es que, bajo la presión de los imperialismos de la Unión Europea, China y, de ser posible Rusia, Irán facilite el tránsito por Ormuz a cambio del levantamiento de algunas sanciones económicas impuestas por Estados Unidos. Putin podría considerar que la tensión extrema en Medio Oriente sirva para cumplir el propósito de anexar la región del Donbás – en Ucrania. Dado el carácter mundial de la guerra imperialista, todas las potencias en presencia anteponen sus objetivos imperialistas o de opresión, o sea un reparto de influencia internacional, a las triquiñuelas en torno como salir del ‘impasse Ormuz’. Lo que la lumpen burguesía trumpista pretende sacar de cualquier negociación es la cuestión del Estado sionista, que es, sin embargo, la columna vertebral de las guerras y de esta guerra en el Medio Oriente. Los centristas de izquierda que sueñan con la viabilidad de un retorno al ‘status quo ante’, admiten de este modo su convivencia con una guerra imperialista permanente –o, en sus propias palabras, “desorden” y “caos’. Israel ha quedado afuera de negociaciones que lo tienen en el centro, porque es la viga maestra del orden imperialista en una región que afecta al mundo entero. 
 La discusión más viva sobre la guerra no tiene lugar, sin embargo, en Pakistán, sino en Estados Unidos. The New York Times ha planteado a toda la clase dominante norteamericana que es necesario retirar a Trump la dirección de la guerra, que debería ser tomada por una amplia coalición política. Es necesario, señala, reunir al Congreso para que elabore otra política de salida al impasse, que no debe confundirse con una retirada. El diario toca lateralmente el asunto de un juicio político a Trump, porque esto simplemente arruinaría la posibilidad de esa coalición. Un ala del partido Republicano, cuyo vocero es el senador Lindsey Graham, también quiere reunir al Congreso, pero por otro motivo –teme que la camarilla de Trump caiga en el derrotismo, eventualmente por la exigencia de un sector de la coalición trumpista (MAGA), que reclama declarar la victoria y ‘volver a casa’. Los dos partidos tradicionales de Estados Unidos se encuentran en estado de dislocación, porque el mismo régimen político de “controles y balances” se encuentra agotado. Los únicos que creen que se podría volver a la vigencia de la Constitución de Estados Unidos, como fuera diseñada hace 250 años, son los “woke” del partido Demócrata, que apoyan la guerra contra Rusia en Ucrania y son firmes defensores del Estado sionista. Algo similar ocurre en Israel -donde se vota este año- cuando Netanyahu podría ser reemplazado por un “halcón” de la actual coalición de genocidas, o por otros genocidas, pero de la oposición. Para unos y otros, la cuestión “existencial” de Israel sólo puede ser enfrentada por medio de un estadio de guerra permanente. Pero para salir al rescate del trumpismo, el NYT reconoce que necesita la disposición de éste a ponerse al frente de la reclamada coalición. El eje de la coalición no sería retirarse de Irán sino reestructurar esta guerra, o sea convertirla de guerra de una camarilla en ‘guerra patriótica o nacional’. Una coalición nacional como ésta debería se apuntalada por una coalición internacional, que defienda incondicionalmente al Estado sionista y sus guerras, y que retire a China del campo de aquellas potencias que han elaborado sus propios términos de una salida condicionada. Sería necesario que el imperialismo norteamericano salga de un pantano que lo debilita contra China y Rusia y contra otros imperialismos rivales, para producir un nuevo reparto del mundo, más allá del alcanzado con la disolución de la Unión Soviética y la incorporación de la masa China al mercado mundial.
 Ninguna guerra ha seguido una línea recta, que se decidiera con el primer tiro. Hitler demoró dos años en invadir a la URSS, y hasta le ofreció un cordón de seguridad mediante la entrega del este de Polonia y parte del Báltico. Lo mismo ocurrió con Japón, que sometió a China a la barbarie y luego se tomó su tiempo para iniciar la Guerra del Pacífico. Gran Bretaña y Francia capitularon en Múnich, para reorganizar sus fuerzas con (mucha) posterioridad. Estados Unidos se sirvió de un ‘pacífico’ boicot al suministro de petróleo a Japón, para lanzar una guerra imperialista con una faceta ‘democrática’. El mundo ha atravesado, desde 2014 y 2022 en Ucrania; desde 2023 en Palestina (aunque es una guerra colonial centenaria); desde hace menos tiempo con Venezuela, Cuba e Irán; los primeros pasos de una guerra mundial irreversible para el capitalismo, que sólo puede ponerle fin la clase obrera internacional. El ‘fracaso’ no ha disuadido a ningún imperio, solamente ha servido para afile sus armas. La falsa tregua actual sirve, como lo reconoce toda la prensa internacional, para que Estados Unidos e Israel repongan los Atacams, los Arrows, los Patriot, para lanzarse a una guerra de mayor escala en el futuro inmediato. El costo de este rearme lo pagan los explotados, y acicatean el espíritu de indignación, de rebeldía y de revolución. 
 Los marxistas revolucionarios tenemos el desafío de emular y superar a los internacionalistas bolcheviques del pasado, que explotaron el estallido histórico de las contradicciones capitalistas para promover la revolución mundial. La revolución mundial, traducida al avance científico y tecnológico de esta época, sería una proeza humana superior a la conquista del espacio exterior, la fisión y fusión nuclear, la física quántica y la Inteligencia Artificial. “Cambiaría al mundo de bases” y convertiría a esos otros logros extraordinarios en instrumentos, no de guerras de autodestrucción, sino de libertad. 

 Jorge Altamira 
 14/04/2026

Fraudes, crisis y descomposición en las elecciones peruanas


Organizarse para resistir la ofensiva antidemocrática y avanzar hacia la construcción de un partido independiente de las clases dominantes

 Tal como habíamos alertado la semana pasada, las elecciones de este pasado domingo 12 de abril evidenciaron un marcado proceso de descomposición del Estado peruano y de su clase dirigente. 
 La presentación de ¡36 listas! de candidatos a presidente -con sus respectivas listas para senadores y diputados nacionales y cargos provinciales- no era manifestación de un exceso de democracia, sino de un vergonzoso arribismo electoralista para usufructuar los dineros del presupuesto estatal. El pueblo peruano vio un proceso electoral de creación de listas y cambio de lugares de diputados que entraron al parlamento hace largos años por un partido y ahora iban nominados por otro o fundaban siglas nuevas para tratar de continuarse. 
 Antes de que termine la jornada electoral del domingo, ya Rafael López Aliaga (ultraderechista, Renovación Popular) denunciaba que había habido fraude en contra suya. 
 Las encuestas en boca de urna, se dice que bastante precisas, daban un triunfo con solo el 16% de los votos a Keiko Fujimori (la derechosa hija del dictador Alberto Fujimori, Poder Popular), mientras que Aliaga caía a menos del 11%. En toda la larga campaña electoral de varios meses, los encuestadores informaban que las preferencias se repartirían en una segunda vuelta entre Keiko Fujimori y López Aliaga: la derecha dominaba el panorama electoral. Las elecciones se realizaron bajo el Estado de Emergencia, que tenía militarizada la capital (Lima) y varias regiones del Perú; con el presidente constitucional elegido (Pedro Castillo) destituido por un golpe y preso; con la manipulación de los poderes estatales (justicia, parlamento, etc.) colocando en puestos clave a personeros derechistas, etc. Incluso con una “reforma constitucional” que no fue votada, ni aprobada, por una Asamblea Constituyente elegida por el sufragio popular, sino por el parlamento fantoche que destituyó a Pedro Castillo y que tuvo el tupé de imponer un nuevo poder: la formación de un Senado. Se pasó de un régimen Unicameral a uno Bicameral, con diversas prerrogativas antipopulares. Pasadas 48 horas de la finalización del proceso eleccionario recién se llevaban contabilizadas menos del 60% de las urnas y la justicia electoral habilitó la extensión de la votación -para el lunes 13- de más de 200 mesas en Lima porque miles de ciudadanos no pudieron ejercer su derecho al voto, por problemas “organizativas” en la constitución de las mismas. La Junta Electoral que habilitó este procedimiento para Lima, donde la derecha tiene más fuerza, no lo extendió al interior con peso decisivo de las comunidades indígenas.
Pero en la nota de la semana pasada, señalábamos que al finalizar la etapa de encuestas preelectorales “se destacaba Roberto Sánchez Palomino (Juntos Por el Perú, JPP) que había saltado del 3 a casi el 9%”. Este se presentó como continuador político del detenido Pedro Castillo. Había recibido el apoyo explícito del mismo, que le regaló el sombrero de ala ancha que lo caracterizó en la campaña electoral, donde ganó, en el 2021. En una audiencia judicial, realizada la semana previa a las elecciones, donde tuvo que asistir Castillo, para defenderse de las acusaciones que lo mantienen preso, usó el micrófono para llamar a votar de Roberto Sánchez (que fue inmediatamente cortado por las autoridades). 
Las encuestas en boca de urna, del domingo, colocaban a Sánchez Palomino en el segundo lugar con más del 12% de los votos. Pasando, por lo tanto, a segunda vuelta contra Keiko Fujimori. En muchas zonas de predominancia indígena (Amazonas, Ayacucho, Apurimac, etc.) estaba en primer lugar con el 29% de los votos. 
 Pero… el pataleo de López Aliaga ¿tuvo eco? Los datos parciales que fue lanzando la Junta Electoral lo colocaron nuevamente en la segunda posición con más del 13% de los votos. Bajándolo a Roberto Sánchez a menos del 9%. Sin embargo el diario El País de España (14/4) afirma que estos datos no son fiables. Explica “que el segundo puesto de Rafael López Aliaga no es aún definitivo”. De hecho, con cada actualización que van informando las autoridades electorales, esta preeminencia se achica: “Quienes creen que ya es una tendencia irreversible no consideran que en el caso de López Aliaga ya entraron sus bases más fuertes”, en los cómputos electorales. El analista “llama a prestar atención a Roberto Sánchez, el candidato de la izquierda. Su nombre está cuarto, con el 8,7% de los votos, pero su fortaleza está en las zonas rurales más rezagadas en el escrutinio, las mismas que en 2021 dieron el triunfo a Castillo”.
 En la nota de la semana pasada habíamos hecho notar que “la emergencia de la lista de JPP (…) ha puesto nerviosos a varios centros de poder. Keiko Fujimori se había adelantado planteando la necesidad de combatir a la izquierda, promoviendo una segunda vuelta entre ella y López Aliaga”.
 En esa nota hacíamos una semblanza de la trayectoria de Roberto Sánchez. Este que ahora se empoderó con el apoyo de Pedro Castillo, cuando se votó su destitución en la Unicameral, no se opuso: se abstuvo. Sus planteamientos son genéricos, bastante lejos de los que levantó Castillo en aquella oportunidad. Y ahora, frente a la potenciación de su candidatura y las maniobras que se vienen haciendo en su contra, ha puesto paños fríos. Afirma que frente a las agresiones y acusaciones se mantiene en calma: “Hoy, solo por usar este sombrero (el de ala ancha de Pedro Castillo) me han mentado la madre, me han dicho de todo, yo no he respondido. Pero eso debe acabarse. Nosotros queremos un Perú sin enemigos, sin discriminación, con reconocimiento a nuestra identidad plurinacional. Queremos una república que deje de ser fallida como dicen los académicos. Estamos contentos y serenos”. No se trata de estar sereno y calmado: la identidad de la mayoría del pueblo indígena y trabajador no necesita versos y declaraciones, sino la imposición de derechos. Reforma agraria integral; sistema previsional público a cargo de la clase patronal, eliminando las financieras que se roban los ahorros del pueblo; expropiación de la industria minera y puesta bajo gestión y control obrero; eliminar a los mercaderes de la salud y la educación, sistema estatal único, con presupuesto, hospitalario y educativo; nacionalización de la banca y el comercio exterior. Con estas medidas se podrá blanquear a todos los trabajadores hoy precarizados y sin elementales derechos.
 Más allá de cómo continúe este recuento electoral, que tiene su segunda vuelta el próximo 7 de junio, ya los resultados legislativos, indican una gran dispersión de bancadas. Keiko Fujimori tendría solo unos 22 diputados, sobre 130 que se eligen. Si ella se termina imponiendo y llegara a la presidencia (es la cuarta vez que lo intenta y pierde en los ballotages) tendría una débil base parlamentaria. 
 Ante las versiones que circulan de manipulación del resultado, nos pronunciamos contra el fraude. Y, lo fundamental, es hora de agrupar a la vasta vanguardia de lucha de trabajadores, campesinos y estudiantes en la constitución de un partido revolucionario que tenga por objetivo estratégico la lucha por un gobierno obrero y campesino para el Perú. En las marchas, el pueblo canta la consigna: “Esta no es democracia”. Tiene razón, una auténtica democracia será impuesta solo por un gobierno obrero y campesino. 

 Rafael Santos

Estados Unidos flexibiliza sanciones a Venezuela, pero para asegurar sus negocios


La presidenta Delcy Rodríguez, junto a referentes de Chevron 

A través de dos recientes resoluciones, la Oficina de Control de Activos en el Extranjero (Ofac, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos flexibilizó las sanciones que pesan sobre Venezuela. Una de dichas resoluciones habilita las transacciones con el Banco Central de Venezuela y otras entidades bancarias estatales. La otra, autoriza a empresas a negociar contratos comerciales y a participar en licitaciones abiertas por el gobierno venezolano. 
 Por medio de este esquema, la Casa Blanca busca incentivar y facilitar las inversiones extranjeras en Venezuela y afianzar su dominio económico sobre la nación caribeña, tras la invasión militar de enero en que fue secuestrado el presidente Nicolás Maduro. El presidente estadounidense, Donald Trump, señaló en más de una ocasión su intención de controlar el petróleo venezolano (las mayores reservas de crudo del mundo). Una de sus primeras decisiones, tras el derrocamiento de Maduro, fue suscribir un acuerdo con su sucesora, Delcy Rodríguez, para la compra de 50 millones de barriles de petróleo. Los fondos fueron a parar a una cuenta supervisada por la Casa Blanca. Poco después, Trump encabezó un encuentro con los principales referentes de la industria petrolera estadounidense, donde los instó a invertir 100 mil millones de dólares para reactivar la industria petrolera venezolana. 
 El gobierno de Rodríguez es una pieza de este operativo. La presidenta defiende públicamente la necesidad de reformas que lleven "seguridad jurídica" a los inversores. Su gobierno, además, impulsó una reforma de la ley de hidrocarburos que avanza en una reprivatización del sector, iniciada ya bajo el gobierno de Maduro. Dicha reforma modifica el artículo 22, que establecía que la exploración, extracción, recolección, transporte y almacenamiento eran actividades reservadas al Estado y las compañías con una participación estatal mayor al 50%. A partir de ahora, se habilita a las privadas a ejercer dichas actividades, e incluso a comercializar el crudo. A su vez, en el caso de las empresas mixtas, los socios privados podrán asumir un rol operativo mayor. Para mayor seguridad de las petroleras, inclusive, se habilitó la figura de un “arbitraje independiente” para la resolución de controversias, lo que sería una referencia velada a los tribunales internacionales. 
 Rodríguez participó este lunes de una reunión con referentes de Chevron (ver foto), que, tras la aprobación de la nueva ley de hidrocarburos, amplió su participación en algunos proyectos compartidos con el Estado venezolano. La reactivación de la industria petrolera venezolana tiene aún mayor interés para Estados Unidos ante la guerra en Medio Oriente. Sin embargo, exige enormes inversiones previas. El economista José Toro Hardy, dedicado a temas petroleros, calcula que son necesarios entre 100 y 150 mil millones de dólares para ello, ya que, entre otras cuestiones, se requeriría la reconstrucción de la infraestructura energética (Banca y Negocios, 14/4). Por el momento, las grandes petroleras exigen garantías y no se apuran en hacer grandes desembolsos. 
 En el caso de la minería, la Asamblea Nacional también aprobó por unanimidad -a comienzos de mes- una reforma que favorece el desembarco del capital extranjero en el sector. Se habilitan concesiones de hasta 30 años. Un mes antes de la votación, Rodríguez se había reunido con inversores mineros y funcionarios estadounidenses. No solo se trata del potencial aurífero de Venezuela, sino de sus tierras raras, que hoy son fuente de disputa a nivel mundial. Organizaciones ambientales advirtieron sobre el impacto negativo que podrían tener estas modificaciones en zonas hasta ahora protegidas de la selva amazónica y reservas indígenas. 
 En medio de todo este operativo, que incluye la posibilidad de un regreso de Venezuela al FMI, la oposición proimperialista capitaneada por María Corina Machado asegura que el interinato de Rodríguez quedó vencido y reclama la convocatoria a elecciones. Sin embargo, de momento, Trump no considera que Machado reúna las condiciones políticas para hacerse cargo del mando, por lo que trata de vehiculizar sus intereses a través de Rodríguez.
 La ofensiva del imperialismo en América Latina, que tiene su expresión más aguda en Venezuela y Cuba, pero cuyo alcance es general, exige la movilización y la lucha de los trabajadores y los explotados de todo el continente. 

 Gustavo Montenegro

Las elecciones en Hungría, más allá del humo mediático


Peter Magyar, ganador de las elecciones húngaras 

Las elecciones húngaras de este domingo 12 arrojaron una severa derrota del primer ministro ultraderechista Viktor Orban, en el cargo desde 2010. En una elección polarizada, su partido, el Fidesz, obtuvo casi el 40% de los votos y 56 escaños, casi 80 menos que en las elecciones anteriores. En cambio, su rival, Peter Magyar, otro conservador, exfuncionario de Orban hasta hace dos años, superó el 50% de los votos y consiguió 136 bancas (más de dos tercios del total) con su partido Tisza, lo que le asegura su coronación como jefe de Estado. 
 Los comicios estuvieron marcados por una fuerte disputa entre el gobierno húngaro y la Unión Europea (UE). A fines de enero, Ucrania cerró –alegando un ataque militar ruso- el oleoducto Druzhba, que transporta petróleo desde Rusia a Hungría. Como represalia, Budapest trabó en el Consejo Europeo la aprobación de un préstamo por 90 mil millones de euros en apoyo a Kiev. 
 Si bien Hungría integra el bloque europeo y la Otan, Orban evitó –debido a la dependencia húngara de los combustibles rusos- plegarse al apoyo militar a Ucrania contra Rusia. Desde entonces, los cruces entre Budapest y Bruselas, de un lado, y entre Orban y el presidente ucraniano, Volodomir Zelensky, del otro, no hicieron más que crecer. La UE retiene fondos comunitarios para Hungría por un total de 17 mil millones de euros, cuya ejecución condiciona al disciplinamiento húngaro, mientras Budapest saca provecho de su poder de veto como miembro del Consejo Europeo, lo que ya le trajo más de un dolor de cabeza a Bruselas. 
 La descarada intromisión de Estados Unidos, la Unión Europea y Rusia detrás de alguno de los dos principales candidatos revela los grandes intereses en juego en estas elecciones. El vice norteamericano J.D. Vance arribó a Hungría en la recta final de la campaña para apuntalar a Orban. Trump y el derrotado primer ministro húngaro no solo comparten una agenda política reaccionaria (cercenamiento de libertades democráticas, ataque a los migrantes y a las diversidades sexuales, apoyo al genocidio del pueblo palestino) y la Conferencia Política de Acción Conservadora (cuya última edición se celebró hace pocas semanas en Budapest, con la presencia de Milei), sino que, para la Casa Blanca, Orban era útil como cuña al interior de la UE, con la que el magnate viene protagonizando distintos enfrentamientos. 
 Por su parte, la UE, tan proclive a denunciar la injerencia rusa en otras elecciones continentales, no le fue en zaga a estadounidenses y rusos en su intervención. No solo por el apoyo directo a Magyar, sino por agitar durante la campaña electoral la remodelación del mecanismo de aprobación de iniciativas en los organismos europeos (para sortear el veto húngaro), la amenaza de un mayor congelamiento de fondos, y hasta la expulsión de Hungría del bloque si Orban era reelecto. 
 La victoria de Magyar, asimismo, refuerza el bando de los conservadores europeos que están en contra de pactar con formaciones de extrema derecha, un dilema que está presente en ese espacio político. El desenlace electoral de Hungría da aire a quienes rechazan a acuerdos con la ultraderecha. La discusión es esencial porque de esos pactos depende que esos partidos conservadores puedan, en algunos casos, formar gobierno o ser parte de coaliciones. Esta deliberación da cuenta de la profunda división que existe en este universo de fuerzas en Europa. Por ahora, los partidos conservadores que no pactan con la extrema derecha (Alemania, Polonia, Portugal) lideran sus gobiernos. Sus contendientes como Forzar Italia, (en el gobierno de Giorgia Meloni) no tienen la misma gravitación. De conjunto se puede señalar que la derrota de Orban es un golpe a la ultraderecha mundial, incluido EEUU, si tenemos en cuenta el apoyo que Orban recibió del propio Trump y de las fuerzas conservadores yanquis alineadas con el magnate republicano.

 Magyar: no todo lo que reluce es oro

 En una elección dominada por variantes de derecha (la tercera fuerza, el Movimiento Nuestra Patria, también pertenece a ese espectro político), Magyar logró capitalizar el descontento con quince años de gobierno de Orban, especialmente ante el alza en el costo de vida. Según Financial Times, Hungría acumula la inflación más alta del bloque desde 2020, con precios que subieron un 57%, casi el doble que el promedio del bloque.
 Los grandes medios de comunicación presentaron a Magyar como el representante de los valores democráticos europeos frente al autoritarismo de Orban, haciendo caso omiso de la injerencia de la UE en el proceso electoral y el pasado del dirigente de Tisza como funcionario del primer ministro ultraderechista. No era esta, en realidad, una puja entre democracia y autoritarismo, sino entre los intereses cruzados de distintos sectores del imperialismo y el Kremlin. 
 Las elecciones húngaras implican un revés para Trump y Putin, pero Magyar no es exactamente un peón de Bruselas. La plataforma del candidato ganador promete mejorar las relaciones con la UE, pero no anticipa cambios en el posicionamiento de Hungría respecto a la guerra en Ucrania. Con respecto a la reducción de la dependencia de los combustibles rusos, traza metas lejanas en el tiempo, no antes de 2035. 
 Esta orientación ya se dejó ver en las primeras declaraciones del ganador posteriores a los comicios. Por un lado, Magyar anunció que levantará el veto húngaro al plan de apoyo a Ucrania. Pero, por otro, enfrió las expectativas de un divorcio con el Kremlin. “Rusia seguirá estando ahí y Hungría también. Tendremos que buscar la forma de convivir”, dijo. 
 En un cuadro internacional marcado por la profundización de las tendencias a la guerra, el equilibrio que promete Magyar es una ilusión. 

 Prensa Obrera

Inflación en alza: sube la espuma, se acerca el desplome


Javier Milei calificó como “repugnante” al índice de inflación del mes de marzo. La anualización “estilo Milei” del 3,4 % que anunció el INDEC alcanzaría el 55 %. Ante los empresarios de la Amcham, la Cámara de Comercio EE. UU.-Argentina, Caputo y Milei prometieron bajarla a menos del 1 %. Lo cierto es que se han acumulado diez meses de inflación en alza. El dato no luce bueno hacia adelante por el impacto de la guerra internacional y el alza de los combustibles. 
 La crisis que desnuda el dato inflacionario es que tiene lugar en el marco de una política deflacionaria. Está signada por la devaluación del dólar (no del peso, que, como contrapartida, se revalúa en el mercado de cambios, no en el mercado de consumo personal), tasas de interés elevadas, salarios y jubilaciones planchados y, en consecuencia, una prolongada recesión económica. Con una demanda de consumo e inversión en baja, la inflación se explica por la demanda financiera, como lo revelan las ganancias de los balances de los bancos (descontada la inflación). Esa demanda financiera significa que el endeudamiento aumenta; que los préstamos a los consumidores son para llegar a fin de mes o pagar deuda; que los préstamos a los capitales son para evitar la declaración de quiebra o para desviarlos a la especulación financiera; y que préstamos a los mismos especuladores tienen por objetivo la compra de deuda pública para financiar al Estado. Caputo ha logrado que la deuda pública aumente mientras el Gobierno declara un superávit fiscal. La temperatura de la organización capitalista en presencia dicta más de 41 grados. La economía oficial se limita a observar índices, no a analizar críticamente el movimiento contradictorio de la economía del capital. Ese mismo superávit fiscal significa que, aunque la recaudación fiscal cae, el Estado ‘chupa’ demanda efectiva. El Estado se ha convertido, bajo la gestión libertaria, en un desorganizador mayor de la economía capitalista que el propio populismo.
 En su discurso-excusa, Milei aseguró que la inflación bajaría porque la población “demanda más dinero”, sin distinguir si es por un endeudamiento que se retroalimenta, o si es para consumo o inversión. La financiación extorsiva del consumo, en cuotas “fijas”, se disfraza elevando los precios de venta. Bruta ignorancia. Lo que no explicó son los medios parasitarios que emplea para esa mayor demanda de pesos. Los pesos que se emiten para comprar los dólares de las exportaciones, o que ingresan con fines especulativos, son absorbidos mediante el crecimiento de la deuda púbica, que se renueva a tasas más elevadas. Pero esa deuda pública puede ser ofrecida (títulos, bonos) para obtener préstamos que son aplicados a la compra de más deuda. A esa “demanda (especulativa) de pesos”, se suma otra demanda de “supervivencia”: la clase media y los trabajadores empobrecidos liquidan ahorros en dólares para llegar a fin de mes con los pesos. Milei prometió reforzar el torniquete del des-ahorro. Con un 9,4 % de inflación en el primer trimestre, los salarios vuelven a caer en cinco o seis puntos porcentuales. Con paritarias de 1-2 % mensuales, el año 2026 amenaza con otro derrumbe salarial. 
 Pero los rubros que más aumentaron en marzo han sido los servicios públicos y el transporte, es decir, que el promotor del “repugnante” 3,4 % ha sido el propio gobierno de Milei. Como consecuencia de los tarifazos decretados por el Estado -y no por el “mercado”-, los monopolios energéticos han conseguido un salto extraordinario de sus ingresos y beneficios. Si se tiene en cuenta que en el mismo primer trimestre la cotización del dólar cayó 6,3 %, la inflación de ese período, calculada en dólares, es de casi el 16 %. Lo mismo vale para las corporaciones alimenticias, que compensan la caída de sus ventas con la revalorización de sus precios medidos en dólares. Mientras la población des-ahorra, el capital sobreacumula por medio de esos intereses usurarios. 
 Con salarios y jubilaciones planchados y tarifas y precios “internacionales”, la inflación en dólares de Milei-Caputo representa un salto, en cuanto a la magnitud de la explosión financiera que favorece. Ese diferencial de tasas deberá caer; los capitales invertidos en la timba se retirarán, el peso se híperdesvalorizará. El Gobierno se solaza con un superávit comercial récord para 2026, motorizado por una suba de los combustibles causada por la guerra internacional. El elevado índice inflacionario de marzo es una señal de que el derrumbe se acerca, aceleradamente. Milei lo dijo, en la AmChan: si el ajuste fracasa, dijo, “nos volvemos a casa”. O a una celda. 

 Marcelo Ramal y Jorge Altamira 
 15/04/2026

miércoles, abril 15, 2026

Se profundiza la “motosierra” en salud


Liquidación del programa Remediar y desmantelamiento del Centro Nacional de Diagnóstico e Investigación en Endemo-epidemias. Paro de los médicos de cabecera de PAMI. 

 El programa REMEDIAR, que garantiza medicación a 19 millones de personas que dependen exclusivamente del sistema público de salud, sufrirá un fuerte recorte llevándolo a su virtual cierre. En la última reunión del Consejo Federal de Salud (COFESA) -que reúne al ministro de Salud con los ministros de Salud de las provincias- el director nacional de Medicamentos y Tecnologías Sanitarias, Luis Gorostordoy, anunció que se avanzará en una nueva etapa que “hará foco en las enfermedades de mayor prevalencia, el uso eficiente de los recursos y el fortalecimiento del rol jurisdiccional” (Argentina.gob.ar, 30/03). Esta medida implica que decenas de patologías que antes encontraban respuesta en los centros de salud públicos quedarán sin asistencia farmacológica estatal.
 El “nuevo Remediar” orienta la inversión hacia el tratamiento de las enfermedades que representan la mayor causa de mortalidad en Argentina como enfermedades cardiovasculares, según trascendió en medios de comunicación. Y se aplicará en aquellos centros de salud que aseguren condiciones de seguimiento y control de acuerdo a los estándares del Ministerio de Salud. Su primera etapa de distribución irá dirigida a 800 centros de atención primaria de la salud. El Remediar se creó con el objetivo de garantizar el derecho al acceso y cobertura a los medicamentos esenciales a través de la distribución directa a los Centros de atención primaria de la Salud (CAPS). La provisión llegaba mensualmente a más de 7800 Centros de Salud distribuidos en todo el país en botiquines de medicamentos esenciales. Con la modificación anunciada, miles de centros quedan excluidos. Los medicamentos que se incluían dentro del Botiquín del plan Remediar son analgésicos, antiácidos, antianémicos, antiasmáticos, antibióticos, anticonvulsivos, antiespasmódicos, antihistamínicos, antiinflamatorios, broncodilatadores, cardiovasculares, corticoides, ginecológicos, hipoglucemiantes orales, productos oftalmológicos, sales de rehidratación oral y vitaminas. Las modificaciones planteadas por los liberticidas reducen sustancialmente la cantidad de medicamentos otorgados a tres. Ante esta situación, el diputado nacional por Unión por la Patria Pablo Yedlin, presentó un proyecto de declaración en la Cámara de Diputados para manifestar la “profunda preocupación” del cuerpo legislativo ante el “incumplimiento, la falta de información pública y la reducción en la provisión y distribución de medicamentos del programa Remediar” (Tiempo Argentino, 7/04/2026). Días antes, la ministra de Salud de Tierra del Fuego, Judit Di Giglio, había expresado su inquietud sobre el tema tras la reunión del COFESA realizada a fines de marzo. Además, denunció que “en el caso de Tierra del Fuego, la provincia recibió 143.652 tratamientos en 2023, cifra que descendió a 92.422 en 2024 y a 42.966 en 2025, lo que representa una caída del 54% en dos años” (Tierradelfuego.gob.ar, 1/04). 
 Por su parte, desde el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires también expresaron su rechazo al recorte del programa y denunciaron que están atendiendo entre un 30% y 40% más de población con menos recursos. Advirtieron, además, que el sistema de salud va a colapsar, porque millones de personas se dirigen a las guardias por cuestiones básicas (Página 12, 11/04/2026). Pero nada se puede esperar de un Congreso que votó la entrega de los derechos laborales y de los glaciares. Tampoco de las gobernaciones que llevan adelante en sus provincias los ajustes liberticidas.
 Como podemos observar, la “motosierra” no se detiene. El 26 de marzo de este año se publicó el Decreto 192/26, a través del cual se anunció el cierre y fusión del Centro Nacional de Diagnóstico e Investigación en Endemo-epidemias (CeNDIE-ANLIS Malbrán), el Centro Nacional de Control de Calidad (CNCC) y el Centro Nacional de Nutrición (CNN) de la ANLIS–Malbrán sin transferencias de recursos ni de capacidades operativas. En el marco de esta resolución, el 1 de abril fueron despedidos 39 trabajadores de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS) que se desempeñaban en Misiones, Salta y Córdoba, siendo notificados sobre su despido desde el 31 de marzo. Y, mientras se escribe esta nota, médicos de cabecera que trabajan para PAMI (la obra social de jubilados y pensionados) se encuentran realizando un paro por 72 horas en rechazo a la implementación de una resolución (1107/2026), que modifica el esquema de pagos eliminando los ítems extra. 
 El objetivo del gobierno liberticida es privatizar la salud. Esta línea va en sintonía con la política sanitaria que encabezan Trump y el Mr. Kennedy “antivacunas” en los Estados Unidos.
 Impulsemos autoconvocatorias y acciones para rechazar los recortes y los despidos y en defensa del acceso a la prevención, atención y cuidado de la salud de la clase obrera. 

 Daniela Magoc 
 14/04/2026

Glaciares: el día antes y el día después


Un día antes de la sanción de la ley de “destrucción” de los glaciares, en el Palacio de la Libertad se reunieron los ejecutivos de las principales mineras del mundo para discutir lo que ya daban por descontado: que el proyecto del gobierno de Milei iba a ser aprobado y la ley 26.639 sería modificada.
 El evento estuvo organizado por el Atlantic Council, un think tank con sede en Washington. Allí, el empresario José Luis Manzano (exdirigente justicialista, jefe del bloque de diputados entre 1983-91 y luego ministro del Interior del gobierno de Menem hasta 1992, hoy unos de los empresarios más ricos de la Argentina), compartió panel con el vicegobernador de Catamarca, Rubén Dusso, Michael Meding, del gigante McEwen Copper (con operaciones en San Juan con Los Azules) y Pérez de Solay, CEO de Glencore (a cargo de El Pachón y el proyecto MARA), moderados por Kezia McKeague. 
 En el debate, según los medios que lo cubrieron, quedó expuesta una cuestión clave: falta financiamiento para construir la infraestructura necesaria para que el prometido boom de minería empiece a concretarse. 
 Manzano fue directo: "Estados Unidos hizo el paquete de rescate, abrió la línea de Eximbank, hizo el acuerdo comercial. Ahora el dinero tiene que ir a donde más impacto produce, y donde más impacto produce es en infraestructura. Esto es trenes, línea de alta tensión y puertos. Eso es lo que necesitamos".
 Michael Meding, de McEwen Copper, planteó que "alguien" va a tener que absorber el costo inicial de obras que ningún privado encara solo, explicitando que las empresas estadounidenses piden infraestructura financiadas por el Estado. El representante de Glencore estuvo de acuerdo en ese punto, enfatizando que, sin infraestructura, el ´salto exportador minero´ quedará en nada. 
 Por su lado, John Jovanovic, presidente del Eximbank, habló de evitar "inversiones extranjeras corrosivas" y de frenar la influencia de competidores globales en la región. Sin nombrarla, estaba refiriéndose a China, que tiene importantes posiciones en yacimiento de litio en producción y todo un entrelazamiento con las comunidades y sectores empresariales argentinos. 
 En el evento quedó expuesto, con todo, un escenario de crisis, con reclamos a un Estado en virtual estado de default, inversiones multimillonarias en ferrocarriles, rutas, puertos, líneas de alta tensión, etc. 

 El día después 

El jueves 9, Roberto Cacciola, presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), festejó la aprobación del proyecto oficial, aclarando que esto "no quiere decir que no haya lugares que tengan que seguir protegidos, pero los suelos congelados que no tienen vinculación con ríos ni arroyos, y que no crece nada, sino que simplemente en verano se licuan y en invierno se congelan, deberían poder ser usados”. Para aclarar sus dichos sostuvo que “habrá unos 150 lugares que hay que revisar si se puede realizar una explotación minera porque podrían contener mineralización por debajo del nivel de la tierra. Son un porcentaje bajo del total del inventario las que van a tener que ser revisadas en terreno”. 
 En paralelo, el día jueves se produjeron dos iniciativas dirigidas a impugnar en la Justicia la nueva ley. Una de ellas estuvo impulsada por el gobernador de La Pampa Sergio Ziliotto, y algunas ONGs ambientalistas.
 El mandatario de La Pampa presentó un amparo y una medida cautelar ante la Justicia Federal para impedir la aplicación de la ley, alegando que “si la ley entra en vigencia nos puede o contaminar o afectar el nivel del agua del Río Colorado, lo que implica que al menos al 40% de la población se quede sin agua para tomar. Vemos peligrar el agua que los pampeanos consumimos”.
 Por otro lado, la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), la Asociación Argentina de Abogados/as Ambientalistas y la propia Greenpeace anunciaron una demanda colectiva que, según informa la Asamblea Socioambiental por el Agua de Guaymallén (Mendoza), ha reunido más de 600.000 firmas contra de la modificación de la ley. La masividad alcanzada refleja el clima de descontento general por el derrumbe económico, el crecimiento de la pobreza y de los atropellos permanentes del gobierno liberticida. 

 Daniel Blanco
 14/04/2026

martes, abril 14, 2026

Fracaso del alto al fuego: y ahora, ¿qué se viene?


Las conversaciones entre Estados Unidos e Irán no arribaron a un acuerdo. 

 Tras una maratónica sesión que duró prácticamente un día, las conversaciones directas entre Washington y Teherán fracasaron. Esto era de esperar. La delegación yanqui se retiró y volvió a amenazar con nuevas y crecientes represalias si Irán no se doblegaba. A nadie puede tomar por sorpresa este desenlace si partimos del carácter absolutamente precario de la tregua. Por lo pronto, estrictamente no podemos hablar de un cese al fuego desde el momento que Israel siguió bombardeando el Líbano en mayor magnitud y virulencia inclusive que en la etapa previa. Nunca se detuvo tampoco con la incursión terrestre. Este punto fue uno de los mayores focos de tensión. La delegación iraní planteó que el alto al fuego incluía también al Líbano. De este no había ninguna duda como se encargaron de corroborarlo los mediadores paquistaníes. 
 Los dos puntos de ruptura que se han publicitado fueron el programa nuclear iraní y el Estrecho de Ormuz. Washington exigió un compromiso vinculante de que Irán no desarrollará armas atómicas. “Teherán rechazó esa condición, reiterando que su programa es de uso civil, pese a que antes de la guerra enriquecía uranio a niveles muy por encima de cualquier aplicación pacífica y obstruía sistemáticamente la labor de los inspectores internacionales. Irán exigió además el reconocimiento de su control sobre el Estrecho de Ormuz —por el que transita el 20% del suministro mundial de crudo— y el fin de todos los combates en la región” (Innova, 12/4). 
 Estados Unidos dispuso una suerte de “segundo bloqueo”, en el estrecho de Ormuz. Las fuerzas militares norteamericanas, apostadas en la zona, impedirán la circulación fluvial a todos los barcos que tengan Irán como origen o destino, con la amenaza de interceptar aquellos que naveguen por el golfo Pérsico, el golfo de Omán y el mar Arábigo al este del corredor. En otras palabras, replicar, pero en sentido inverso a lo que viene haciendo Irán, procurando infligirle un golpe al régimen y jaquear su economía teniendo en cuenta que sus principales fuentes de recursos provienen de sus exportaciones de crudo y otros productos que se comercializan por esa vía de comunicación. 
 El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha apoyado la decisión de Trump de imponer estas restricciones en el paso, destacando la “constante coordinación” entre ambos aliados. Irán ha respondido a esta provocación y ha señalado que “ningún puerto del golfo Pérsico o del golfo de Omán seguiría siendo seguro si los puertos iraníes se vieran amenazados. En paralelo, Hezbollah ha pedido al gobierno del Líbano que cancele la reunión de mañana con Israel para negociar un alto el fuego en el país” (El País, 13/4). El ejército israelí ha matado a 2.090 personas, y herido a 6.700 y ha ocupado gran parte del sur del país. Entre las víctimas se cuentan 166 menores fallecidos y 648 heridos. 
 La Unión Europea ha defendido “la necesidad de adaptar la cooperación internacional a nuevas amenazas” y “de reforzar los instrumentos multilaterales existentes” para proteger rutas comerciales globales, pero “ha comunicado que no se involucrarán en el bloqueo de Trump y ofrecen intervenir únicamente cuando acabe el conflicto” (ídem). Una decisión que aumentará las tensiones en la alianza y los choques y fisuras al interior de la Otan.

 Estados Unidos en su laberinto 

 El colapso de las conversaciones obviamente abre las puertas a un agravamiento del conflicto bélico. Pero en este estadio, el mayor perdedor probablemente sea Estados Unidos. Por supuesto, sería un error subestimar el alcance de la represalia dispuesta por la Casa Blanca. Pero, contradictoriamente, las medidas dispuestas por Trump señalan el atolladero en que se encuentra Estados Unidos, pues en lugar de abrir, acentúa el cierre del estrecho de Ormuz y amenaza prolongarlo en el tiempo, que era una de los puntos críticos y urgentes que Washington pretendía revertir y que fue uno de los principales motivos que llevaron a Trump a explorar un acuerdo y promover conversaciones con Teherán. 
 El hecho de apelar a este recurso indica que, al menos por el momento, Trump ha desechado la opción de una invasión terrestre. Aunque no se debe descartar que EEUU profundice en forma unilateral la ruptura de la tregua con nuevas y traicioneras intervenciones como hizo veces anteriores. La prensa internacional ha destacado que el Pentágono y el alto mando militar son reacios a esta opción, poniendo severamente en tela de juicio la eficacia de la misma. La reticencia tiene razones por cierto fundadas si tenemos en cuenta el fracaso en experiencias previas como Irak y Afganistán y con anterioridad Vietnam. E incluso, las versiones de que en torno al rescate del piloto norteamericano se intentó colocar una “cabeza de playa” en territorio iraní que fue abandonada por el costo de “pérdidas” que estaba sufriendo y la falta de intervención de posibles aliados (facciones kurdas, etc.). Las tensiones con la cúpula castrense arrancan desde del inicio de la guerra: los militares desaconsejaron ir a una escalada, lo cual les costó la cabeza a varios de sus jefes más encumbrados. 
 Las idas y vueltas, las marchas y contramarchas expresan una dinámica contradictoria en que está envuelto el imperialismo. La ofensiva norteamericana no es un capricho y un acto discrecional del magante, sino que obedece a una crisis de fondo del capitalismo estadounidense y a su declive histórico que Estados Unidos pretende remontar apelando a este medio. Este hecho revela el agotamiento del régimen capitalista, cuya principal potencia ya no puede resolver sus contradicciones a través de la competencia y los mecanismos económicos habituales de la acumulación capitalista, sino que tienen que recurrir al uso de la fuerza. Pero este camino, lejos de ser un terreno despejado, tropieza con escollos que terminan en muchos casos siendo insuperables. 
 Es arbitrario señalar que Washington fue empujado a la guerra por Israel. El régimen sionista tiene un principal interés en promover la guerra y ha sido y es un factor activo para su desarrollo. Pero el actor principal es Estados Unidos, Israel oficia como aliado subordinado al imperialismo en el Medio Oriente, en esa medida, como una punta de lanza de Washington en la región. El potencial militar que hoy ostenta el régimen sionista no puede hacer perder de vista que ese potencial se sustenta en el sostenimiento estratégico que le brinda Estados Unidos, como lo es el escudo antimisiles, la inteligencia satelital, el reabastecimiento de combustibles de los aviones norteamericanos en pleno vuelo a la aviación israelí y otras tareas cruciales. El ataque de Israel ha prosperado porque cuenta con el guiño y luz verde de Washington y eso es así porque es funcional a la escalada global en la que está embarcado el imperialismo que apunta a un rediseño del planeta a su medida y en función de sus necesidades. 

 Salto en la crisis capitalista

 Lo cierto es que es que un alargamiento del conflicto amenaza llevar a la economía mundial a un descalabro. En el mejor de los casos, ingresaríamos en un escenario de “stagflation” (estancamiento con inflación). Ya el FMI ha revisado sus pronósticos de crecimiento a la baja que está combinado con un salto en la variación de los precios. En Estados Unidos se estima que podría trepar al 4 por ciento. 
 El precio del petróleo ha visto superar los 100 dólares y eso tiene un efecto sobre otros derivados. La escasez en insumos llega al 20 por ciento también al gas natural, 30 por ciento para el helio y el amoníaco y podría llegar al 50 por ciento para la urea, que es uno de los insumos cruciales que se usa para la elaboración de los fertilizantes. Una prolongación en el tiempo de la guerra podría ir más lejos y tener consecuencias apocalípticas y precipitar una depresión mundial. Precios superiores a los 150 dólares del petróleo significarían un caos económico. Nunca antes el mundo había entrado en una crisis de ningún tipo con déficit y niveles de deuda tan elevados. Basta tener presente que en la crisis del petróleo de los 70, los déficits promedios eran del 2 por ciento y ahora se ha más que duplicado y las deudas de las principales economías has pasado el 20 al 100 por ciento. 
Una paralización de la actividad económica, afectaría seriamente el sistema financiero, en momentos en que ya en la actualidad asistimos a una crisis de la deuda, tanto pública como privada. Ni siquiera se han salvado los bonos del Tesoro norteamericano que en el pasado oficiaban en medio de las crisis como un activo de refugio y que en la actualidad se vienen depreciando. Esto va de la mano con un incremento de la tasa de interés al calor del recrudecimiento inflacionario lo cual echa más leña al fuego a las tendencias recesivas que asoman en el horizonte inmediato. 

 Perspectivas

 Hay una coincidencia bastante generalizada que una prolongación de la guerra por varias semanas más podría provocar un daño de largo aliento en la infraestructura energética, cuyos efectos podrían hacer sentir durante varios años.
 Todos esto factores son los que explican el laberinto en que está enredado Trump, acosado también cada vez en forma más agobiante en el frente interno. Sus índices de popularidad han descendido notablemente y muy probablemente enfrente una derrota en las elecciones de noviembre de medio término. El descontento de la población crece mientras el galón de gasolina ha aumentado un 25 por ciento y simultáneamente crecen también las protestas multitudinarias, como la de finales de marzo que reunió en las calles a 8 millones de personas. 
 En este contexto, ocupa un lugar más importante y determinante la derrota del imperialismo y el sionismo en Irán. Un fracaso de la ofensiva en curso sería a una bocanada de aire fresco para los explotados y naciones oprimidas. Pondrá de relieve que Estados Unidos e Israel no son invencibles, que se los puede doblegar. Torcerle el brazo en la guerra contra Irán sería relevante para Gaza que viene enfrentando el Plan de Paz y en general para todos los países de Medio Oriente. Sería un acicate para los pueblos que viene resistiendo la escalada imperialista, entre los cuales hay que incluir América Latina. Sería un estímulo para el pueblo norteamericano para desembarazarse de Trump y, por supuesto, también un estímulo en Argentina para asestarle un golpe a Milei que actúa como chirolita del magnate norteamericano. Ha trascendido que Milei piensa viajar a Israel a reunirse con Netanyahu, antes de fin de mes, donde anunciaría el traslado de la embajada argentina a Jerusalén, apoyando la política anexionista sionista, para darle aire al presidente genocida. La “tregua” se usaría para apoyar a Netanyahu. En Argentina es fundamental organizar la protesta contra este accionar de apoyo a la guerra imperialista. 
 Redoblemos la movilización internacional. 

 Pablo Heller

El gobierno no marcha acorde al plan


Milei y el grupo de tuiteros que habitualmente le hace la corte hizo famosa una frase: "Todo marcha de acuerdo al plan". Cuando uno ve lo que está pasando en las últimas semanas en Argentina y tiene en cuenta la caída en el apoyo popular que registra el gobierno, que es muy significativa, va a darse cuenta que las cosas no son así, que las cosas no están marchando de acuerdo al plan. Esto es lo que llevó incluso al presidente de la Nación a hacer un tuit muy llamativo -que varios medios lo comentaban- diciendo que había que tener paciencia y ¿por qué tener paciencia? Porque las cosas están saliendo mal y es indudable que crece el malestar popular en Argentina. 
 ¿Cuál es la razón de fondo de este proceso? Fundamentalmente el agotamiento de la política económica del gobierno de Javier Milei. Eso es lo que explica de fondo este malestar popular. Hay muchísimas cifras que son categóricas, e importa decir cifras porque a veces el gobierno dice "los zurdos se pelean con los números", "los zurdos no quieren estadísticas", entonces es importante ver las estadísticas de lo que está pasando en la economía. Una muy importante la conocimos estos días, fue la inflación de la Ciudad de Buenos Aires que en el mes de marzo dio 3%. 
 Siempre la Ciudad de Buenos Aires da su estadística unos días previos a que lo dé el Indec para todo el país y el 3% es un aumento significativo. Si uno lo anualizada da arriba del 40% y es una inflación que aparte se concentró en algunos rubros, por ejemplo, el transporte aumentó un 6%, la carne arriba del 6%. 
 Entonces tenemos una inflación muy fuerte que contrasta, y acá está el punto clave con lo que está ocurriendo con los salarios, que desde hace meses para acá vienen perdiendo significativamente ante la inflación.
 Sobre el tema salarios, y lo digo como digresión, hay que tener en cuenta un hecho, porque el gobierno todo el tiempo dice que hay que defender un sistema de precios sin intervención del Estado, y lo dice para justificar los tarifazos en los servicios, en el transporte, el aumento de la carne, el aumento de combustible, pero sin embargo, en materia salarial la intervención del gobierno es muy clara. 
 A partir de la intervención de la Secretaría de Trabajo, el gobierno se niega a homologar paritarias, ya no solo que den un aumento salarial, sino que al menos le empaten a la inflación. Ahora, frente a una inflación del 3%, el gobierno dijo que no homologará paritarias por arriba del 2%. Es decir que pretende continuar con una política de depredación del salario. Y esta caída del salario y también de las jubilaciones -porque hay que agregar que los 5 millones y medio de jubilados que cobran el bono junto con la jubilación también vienen perdiendo frente a la inflación- es lo que explica finalmente la caída del consumo popular, que es muy importante, y también el aumento de la morosidad de los créditos que se sacaron, que es una morosidad del sistema bancario, pero también de las billeteras virtuales y, por sobre todas las cosas, en las empresas de consumo durable que el año pasado impulsó un poco el consumo a partir de crédito y hoy la gente no puede pagar los vencimientos de la tarjeta de crédito que tiene y por lo tanto hay una morosidad que es récord. 
 Entonces tenemos una caída del consumo, un aumento de la inflación, una caída de los salarios y también -se conoció estos días- un verdadero derrumbe de la actividad industrial en el país: conocemos las estadísticas de febrero, es 11,9% de caída en relación a febrero del año pasado y en algunos rubros la caída es brutal. Por ejemplo, en textiles cayó un 33,2%, en maquinarias 29,4%, la producción automotriz cayó nada más y nada menos que un 24,6% y el rubro alimentos y bebidas cayó un 7,2%. Lo de alimentos y bebidas lo cito porque es lo que en general las familias dejan de consumir al final; cuando uno tiene poco dinero puede no comprarse ropa, un auto, hacer una obra en su casa, pero sigue comiendo y sigue bebiendo. 
 Y este derrumbe industrial, que es muy fuerte y que en marzo va a dar números posiblemente similares, se expresa en más desocupación, porque cuando cae la industria hay despidos, hay suspensiones, hay caída del salario. Estamos teniendo esta enorme caída que el gobierno la promueve conscientemente. Y es lo que ha llevado a choques entre gobierno y sectores de la Unión Industrial en el último período.
 El proceso económico, tomado integralmente, uno ve que no va para ningún lado, porque al mismo tiempo que la inflación crece y en el primer trimestre la inflación acumulada va a ser igual que la que Milei presupuestó para todo el año 2026, pero que la inflación está muy para arriba y en el medio tenemos que el tipo de cambio se aprecia porque el dólar en relación al comienzo de año cayó un 5%; esto lleva a que tengamos cada vez una inflación en dólares más alta incluso que la inflación en pesos, y que esto promueve una mayor crisis industrial. ¿Esta situación hasta cuándo va a aguantar? Porque los que están ganando con esto es una pequeña minoría. 
 Caputo, el ministro de Economía, ha sido siempre representante del capital financiero internacional en Argentina; si uno ve el primer trimestre el sector que Caputo representa, que hace carry trade especulación arbitrando con tasas de interés distintas, ganó en un trimestre en dólares arriba del 12%, eso no se consigue en ningún lugar del mundo. Es decir, que mientras tenemos una caída de salario, de las jubilaciones, un derrumbe industrial, un retroceso de la construcción, una pequeña minoría, que es el sector de capital financiero al cual el gobierno representa, está ganando fortunas. 
 Pero esto solamente promueve una crisis en el corto plazo, porque vamos a pasar de una inflación muy alta, con un tipo de cambio que se aprecia, a un momento a una devaluación monetaria que va a impulsar todavía mucho más la inflación. Este es el panorama que tenemos por delante. Y, mientras tanto, con esta crisis económica lo que se produce es una caída del consumo, una caída de la recaudación fiscal. 
 Acá me quiero detener un minuto, porque un gobierno que siempre dijo que su ancla era el ajuste fiscal y que pasó la motosierra en todo este tiempo, sin embargo, tiene ahora una fuerte caída de la recaudación. Las causas son básicamente dos: la que venimos hablando -la recesión económica-, pero también la reducción importante de impuestos a los capitalistas, porque el gobierno cuando hablaba de bajar impuestos no era bajarle el IVA a los alimentos, no iba a bajar el impuesto que paga el trabajador, sino fue a bajar las retenciones a los exportadores; a los capitalistas se les bajaron impuestos, a los trabajadores no, pero el resultado final es una fuerte caída de la recaudación en los últimos meses.
 ¿Cuál va a ser la respuesta del gobierno? La estamos viendo: más motosierra. Hoy hay dos hechos que todo el mundo habla. Uno es la crisis del transporte público. La semana pasada las estaciones terminales fueron realmente un pandemónium, estaban todos los canales de televisión registrando cómo la gente no podía viajar. ¿Y esto por qué se dio? Se dio por un lado porque hubo un aumento del precio de los combustibles, pero especialmente porque el gobierno no quiere pagar los subsidios al transporte y los empresarios dijeron "quitamos un tercio de los colectivos de la calle" y se produjo realmente una crisis enorme del transporte público. Es por la motosierra. 
 Ahora tenemos una motosierra en el Pami. Hoy, mañana y pasado hay paro de los médicos del Pami. ¿Por qué? Porque el gobierno está ajustándolos. Entonces, la respuesta del gobierno a esta crisis económica y la caída de recaudación impositiva es más motosierra. 
 Este domingo 12 pasó un pequeño incidente a través de este periodista tan ensobrado, Luis Majul, que en un tuit dijo: "Tengo una primicia: Luis Caputo ordenó bajar un 20% el gasto de todos los ministerios", después se corrigió, dijo "no, es 2,5". En cualquier variante lo que prueba es que tenemos un gobierno de la motosierra. La respuesta del ajuste es más ajuste, a la recesión esto la va a profundizar con más recesión. Ésta es la línea dominante. 
 El gobierno frente a crisis parecidas en el pasado tuvo el rescate de Donald Trump y del FMI. Eso fue lo que el año pasado le permitió al gobierno salir a flote en dos oportunidades, en marzo-abril con el rescate del FMI, y en octubre con el rescate del Tesoro norteamericano. Ahora bien, la situación creada por la guerra -éste es un punto importante en el análisis nuestro- ha llevado a que las condiciones internacionales para Argentina sean más difíciles. Si uno ve el último informe del Fondo Monetario, lo que preanuncia para este año 2026 como consecuencia de la guerra es más inflación, menos actividad económica y más endeudamiento de los Estados y esto va a impactar y ya está impactando en la Argentina. 
 Cuando uno ve el comercio exterior de nuestro país, lo que tenemos es, por esta recesión, una caída de las importaciones concentrada en los bienes de capital. Y entonces, si bien podemos tener un poco más de exportaciones por Vaca Muerta y por los precios internacionales que tiene el combustible, en tanto se traduce en el mercado interno con más costo de la nafta, para el pueblo argentino no va a ser un beneficio. Todas las condiciones internacionales hacen que Trump ya no pueda operar como salvataje de última instancia para el gobierno de Milei. 
 Por eso acá la clave pasa por cuál va a ser la respuesta popular. ¿Cómo los trabajadores van a aprovechar este momento de retroceso del gobierno para salir a pelear por el salario, por las jubilaciones, por el presupuesto para universidad, por el presupuesto para el Garrahan, contra los despidos, en defensa de los puestos de trabajo? Ahí está el tema. 
 La CGT se ha borrado. Convoca una marcha ahora para el 30 de abril. Es una marcha para cumplir. La CGT no está empeñada en que triunfe Fate, no está empeñada en ninguna lucha defendiendo los puestos de trabajo. La CGT está firmando paritarias a la baja, como acaba de hacer Hugo Moyano en Camioneros: una paritaria que en promedio es 1,5% mensual contra una inflación que duplica ese porcentaje. Entonces, una CGT que no pasa nada y nosotros tenemos que, al revés, denunciar esta burocracia sindical y poner en pie una organización política capaz de superar definitivamente la burocracia, el peronismo e impulsar las luchas en curso para terminar con el gobierno de Javier Milei. 
 Con ese planteo es que el Partido Obrero le ha planteado a las fuerzas que integran el Frente de Izquierda con nosotros un gran acto del 1° de mayo en Plaza de Mayo, nos parece clave en apoyo a las luchas para que triunfen Fate, la universidad, el Garrahan, el movimiento piquetero que está batallando contra la eliminación de los planes sociales, acá también hay motosierra, y para desenvolver una alternativa política de la clase obrera a nivel nacional e internacional, es un 1° de mayo internacionalista contra la guerra imperialista.
 Este es nuestro planteo y hemos tenido un acuerdo con los compañeros del MST y de Izquierda Socialista para que haya un acto del 1° de mayo en la Plaza de Mayo. Lamentablemente los compañeros del PTS no han dado su acuerdo y han planteado un acto distinto, divisionista, en el microestadio de Ferro, que no tiene que ver con estos planteos que estamos haciendo acá. Nosotros hemos llamado a que revisen esta posición. Todavía estamos a tiempo, hoy es 13 de abril, falta más de dos semanas para el 1° de mayo: que haya una tribuna internacionalista el 1° de mayo en Plaza de Mayo es fundamental. Llamamos a todas las compañeras y los compañeros que son del Frente de Izquierda, que pueden militar en alguno de los partidos del Frente de Izquierda o que apoyan al Frente de Izquierda, en tanto militantes combativos, independientes, a que nos acompañen en Plaza de Mayo y que se sumen a la campaña para que haya este 1° de mayo un acto unitario del Frente de Izquierda en la Plaza de Mayo.

 Editorial de Gabriel Solano en 14 Toneladas T3E10.

Trump suma al gobierno de Milei para el combate de la “extrema izquierda”


El periódico New York Times acaba de publicar un artículo cuyo título es más que elocuente: “Estados Unidos presiona a sus aliados para que persigan un nuevo objetivo terrorista: la extrema izquierda”. Los periodistas que han realizado la investigación y que son firmantes del artículo aportan información muy precisa sobre la forma en que se está aplicando esta presión. Dan cuenta que en una reunión en Ottawa convocada por Estados Unidos e Israel para ver las consecuencias de la guerra contra Irán los funcionarios norteamericanos les plantearon a sus pares de Europa, Canadá y Australia que debían incluir en la campaña de “guerra mundial contra el terror” la persecución de la extrema izquierda. En su informe, la funcionaria enviada por Estados Unidos Mónica A. Jacobsen, precisó qué debía considerarse como extrema izquierda “las amenazas comunistas, marxistas, anarquistas, anticapitalistas, ecoextremistas y otras autodenominadas antifascistas”. 
 En la reunión de Ottawa la misma funcionaria habría pronunciado las siguientes palabras: “Es importante reconocer sus acciones (la de la extrema izquierda) como terrorismo político y no como mera protesta o delincuencia”. El ejemplo que invocó fueron las enormes movilizaciones en Italia que chocaron con la policía en rechazo a los Juegos Olímpicos de Invierno, que entre otras cuestionen denunciaban la presencia de la ICE de Trump en la delegación de los Estados Unidos. 
 La investigación también da cuenta que el director senior de contraterrorismo del Consejo de Seguridad Nacional del presidente Trump, Sebastián Gorka, ha impulsado la designación de más grupos de extrema izquierda en el extranjero como organizaciones terroristas, presionando a los aliados extranjeros para que investiguen a estos grupos y busquen conexiones entre ellos y ciudadanos estadounidenses. 
 Pero las revelaciones del artículo no terminan allí. Agregan que Estados Unidos está impulsado una reunión en La Haya para adiestrar al personal policial de distintos países con el objetivo de “enseñarles sobre los peligros de los grupos de extrema izquierda y cómo contrarrestarlos”. A la reunión, entre varios países invitados, se encuentra nada y nada menos que la Argentina. Aunque no existe una información oficial que confirme la asistencia de funcionarios argentinos, el alineamiento fanático de Milei con Trump y Netanyahu nos hace descontar su presencia.
 La persecución a la “extrema izquierda” con la excusa de la lucha contra el terrorismo adquiere un carácter realmente inquietante para nuestro país. Hace solo semanas atrás el ministro de Defensa, Carlos Presti, participó de una cumbre en los Estados Unidos en la que incorporó a la Argentina al llamado “Escudo de las Américas” que compromete la participación de las Fuerzas Armadas en la lucha contra el terrorismo. Viendo esta definición que impulsa el gobierno de Donald Trump debemos abrir como mínimo el interrogante si Milei usará las Fuerzas Armadas para perseguir a la “extrema izquierda”. Recordemos que está vigente la ley antiterrorista, impulsada por Estados Unidos en su momento, una herramienta que encaja con las denominaciones que corresponden a la lucha popular. 
 Las sospechas pueden transformarse en certezas cuando se tiene en cuenta hechos gravísimos que han sucedido en los últimos días. Uno de ellos fue la decisión del gobierno nacional de impedirle el ingreso al país a Thiago Avila, que venía a participar de actividades de promoción de la Flotilla Global Sumud pronta a partir hacia Gaza con ayuda humanitaria. Para Milei ¿Thiago Avila será un activista terrorista de extrema izquierda? 
 Todo lo señalado muestra que la subordinación del gobierno de Milei al imperialismo yanqui y al sionismo lejos está de ser un ejercicio de mera retórica. Tiene implicancias concretas, que incluyen el alineamiento de las fuerzas armadas, de seguridad y de espionaje a los Estados Unidos y a Israel. Por lo pronto, los nuevos lineamientos emitidos para la Side, avanzado en su capacidad de espionaje y hasta de detención de personas sin orden judicial, parecen inspirados en estas órdenes emitidas por Estados Unidos. 
 Es fundamental una campaña de denuncia sobre este alineamiento del gobierno de Milei con Trump y Netanyahu y sus planes de guerra, represión y espionaje a nivel internacional. Reclamamos saber si el gobierno argentino mandó sus representantes a la reunión de La Haya y en el caso de confirmarse que se expliciten los compromisos asumidos. Lo mismo vale para el acuerdo firmando por el ministro Carlos Presti al suscribir el llamado Escudo de las Américas de Donald Trump. 

 Gabriel Solano

Crisis política en EE.UU. y purgas en el ejército


Fuera Trump. 

 La crisis en el ejército y el aparato de seguridad de los Estados Unidos a partir de las acciones criminales decididas por Trump y Hegseth -primero en el Caribe, ahora en Irán- ha adquirido un carácter cada vez más público. Lo más visible son las purgas de generales y altos mandos por parte del “Secretario de Guerra”, que apuntan a depurar a los oficiales que no son lo suficientemente “leales” al Presidente o que plantean objeciones a los planes de guerra del trumpismo. 
 Los planteos de destitución de Pete Hegseth, de remoción de Trump por “demencia” (artículo 4° de la Enmienda 25) o directamente el juicio político, han sido expuestos por legisladores y por comunicadores influyentes. El periodista de derecha Tucker Carlson llamó a los soldados a no obedecer una orden de carácter genocida, advirtió contra el bombardeo con armas nucleares, y llamó a una rebelión o renuncia de los integrantes del gabinete. En un sentido parecido se pronunció la extrumpista y excongresista Marjorie Taylor Greene, una fascista notoria (renunció a su banca marcando discrepancias con Trump por el caso Epstein). 
 “Hegseth se está convirtiendo en el principal objetivo de los Demócratas en el gabinete de Trump tras la destitución de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, y de la fiscal general, Pam Bondi” (Axios). “Hegseth se encuentra entre los miembros menos populares del Gabinete, y los crecientes costes del conflicto con Irán ejercen una presión adicional sobre su imagen pública”. La representante demócrata Yassamin Ansari (estadounidense de origen iraní) declaró que presentará artículos de destitución contra Hegseth por “violar reiteradamente su juramento al cargo y su deber para con la Constitución”, y “pidió al Gabinete que invocara la 25ª Enmienda para destituir a Trump de su cargo por sus ‘declaraciones desquiciadas’ sobre la guerra”.
 Los jefes de las bancadas Demócratas en Senado (Chuck Schummer) y la cámara de Representantes (Hakeem Jeffries) apuntan a una “resolución de poderes de guerra” que limitaría teóricamente las acciones militares de Trump, pero no tendría mayores efectos, porque incluso podría ser vetada por el presidente. Otros parlamentarios demócratas ya han presentado mociones de juicio político (“impeachment”) contra Trump, como John Larson, o lo han anunciado, como Ed Markey, Ilhan Omar, Rashida Tlaib, con apoyos mayoritarios. 

 Antecedentes 

Durante el primer mandato de Trump, Pete Hegseth era un presentador de la cadena derechista Fox News que entre otras cosas hacía campaña para que se indultara a los militares condenados por crímenes de guerra o violaciones a los derechos humanos. La campaña tuvo sus frutos cuando Trump indultó a tres oficiales en 2019 (Michael Behenna, Clint Lorance, Mathew Golsteyn). Behenna había “interrogado” (léase: torturado) en Irak a un prisionero desarmado, sospechoso de pertenecer a Al-Qaeda, lo desnudó, lo llevó a un pozo y le disparó dos veces en el pecho y la cabeza. Había sido condenado a 25 años, pero sólo estuvo 5 en prisión y pasó a libertad condicional. Trump finalmente lo indultó. Lorance, entre otros crímenes, ordenó a sus soldados abrir fuego contra tres afganos desarmados que se acercaban en motocicleta, por lo que recibió una condena de 20 años, de la que cumplió 6 al ser perdonado por Trump. Golsteyn no llegó a ser condenado por su crimen de asesinato premeditado, pero igualmente recibió un indulto: había matado a un sospechoso de ser fabricante de bombas talibán después de que las autoridades lo liberaran por falta de pruebas. Lo emboscó, le disparó y luego quemó el cuerpo para ocultar evidencias. Los indultos fueron resistidos por los mandos militares y hasta por el Secretario de Defensa de la época, Mark Esper. Trump desoyó sus quejas argumentando que defendía a soldados que habían actuado bajo presión “en combate” y que las “reglas de enfrentamiento” eran demasiado “restrictivas”. El leitmotiv del presidente era: “Cuando nuestros soldados tienen que luchar por nuestro país, quiero darles la confianza para luchar”. 
 Las campañas fascistas de Hegseth incluyen dos libros en los cuales defiende utilizar “máxima letalidad” y acabar con las “estúpidas” restricciones a los crímenes de guerra: “Nuestros chicos no deberían luchar según reglas escritas por hombres dignos en salas de caoba hace ochenta años”, escribió en uno de sus libros respecto a la Convención de Ginebra. Uno de sus lemas era luchar “sin cuartel, sin misericordia para nuestros enemigos”, lo que equivale a “no tomar prisioneros” ni tampoco rescatar a los sobrevivientes de ataques (como las supuestas “narcolanchas” o el barco iraní bombardeado). Hegseth escribió un libro titulado “American Crusade” donde elogiaba a las Cruzadas como un esfuerzo necesario para “repeler el islamismo” tanto militar como culturalmente, describiendo nuestra época como “muy parecida al siglo XI”. Sintomáticamente, tiene tatuada una “Cruz de Jerusalén” en el pecho y en el brazo la frase “Deus Volt” (Dios lo quiere) que era el grito de guerra de los cruzados. 

 Purgas en el ejército 

Al asumir, Hegseth comenzó de inmediato la depuración de las fuerzas armadas, declarando que “estamos poniendo en marcha un nuevo liderazgo que centrará a nuestras fuerzas armadas en su misión principal de disuadir, luchar y ganar guerras”. Desplazó a los principales mandos de las fuerzas armadas -incluido el presidente del Estado Mayor Conjunto Charles Q. Brown Jr., la Almirante Lisa Franchetti que era Jefa de Operaciones Navales- a los que se fue sumando una larga lista de una veintena de oficiales en lo que va del segundo mandato de Trump. Las primeras remociones tenían un carácter claramente político, y se inscribían en el impulso a mandos que no defendieran políticas “woke” (de diversidad) y que estuvieran 100 % alineados con Trump/Hegseth. El secretario de “guerra” impuso entonces al General Dan Caine que estaba retirado. Las purgas apenas empezaban. 
 En el caso de las operaciones en el Caribe contra Venezuela, se produjo la renuncia del jefe del Comando Sur a fines de 2025, el Almirante Alvin Holsey, por discrepancias respecto a la “legalidad” de los ataques y hundimientos de lanchas de supuestos “narcoterroristas” y el asesinato de sus tripulantes. Hegseth los siguió defendiendo públicamente con frases como “apenas hemos comenzado a enviar a los narcoterroristas al fondo del océano”.
 La renuncia del jefe de Contraterrorismo Joe Kent (una agencia que no depende de Hegseth), nombrado por el propio Trump y fiel a su discurso reaccionario, mostró que las grietas en los aparatos de seguridad no se limitaban a los “políticamente correctos”. Kent renunció por discrepancias con la guerra de Irán, denunciando que no existía ninguna “amenaza inminente” desde el país persa. 
 A comienzos de abril, y en medio de los bombardeos contra Irán, Hegseth pidió la renuncia inmediata del General Randy George (Jefe de Estado Mayor del Ejército), del Gral. David Hodne (jefe del Comando de Transformación y Entrenamiento del Ejército) y del May. Gral. William Green Jr. (jefe de capellanes del Ejército). El Pentágono no dio razones oficiales para la depuración, obviamente vinculada a la guerra en curso. 
 La depuración en las fuerzas armadas apunta a remover a los oficiales “poco leales” al presidente y a promover y ascender a una camada acorde con el eslogan de Hegseth de “Máxima letalidad, nada de tibia legalidad” o “efecto violento, no a lo políticamente correcto” (El País). “Ningún secretario de Defensa en tiempos recientes ha politizado tanto el Pentágono, al que quiere imbuir de los valores de la derecha trumpista y de la variante de cristianismo evangélico nacionalista que él abrazó hace más de una década. Ha instaurado desayunos de oración a los que asiste sin falta; ha impuesto un código mordaza de conducta a los periodistas acreditados en el departamento que hizo que la inmensa mayoría renunciara a sus credenciales, y que ha sido anulado por los tribunales; ha perdonado a los pilotos de un helicóptero sancionados por utilizar la aeronave para uso particular en el hostigamiento a una manifestación anti Trump y un saludo ante su casa al músico Kid Rock, ídolo del movimiento MAGA (Make America Great Again)” (ídem). 
 La purga del Gral. George también podría estar relacionada a tensiones en el gobierno. Algunos “conjeturan que, con esa marcha, el secretario de Defensa supuestamente busca castigar al secretario del Ejército, Dan Driscoll, considerado un posible reemplazo de Hegseth en el futuro y que mantiene una buena relación con el mando defenestrado” (ídem). Diversas versiones vinculan a Driscoll como cercano al vicepresidente J.D. Vance, quien se mantuvo fiel a Trump, aunque marcó diferencias con el inicio de la guerra contra Irán. 
 Distintas versiones periodísticas manejan discrepancias entre el Gral. George y Hegseth sobre la promoción de oficiales, lo cual es central para el control no solamente de los altos mandos sino sobre todo de los mandos medios. Hegseth vetó ascensos de oficiales negros y mujeres, lo que generó choques con George. 
 El general removido supuestamente expresó preocupaciones sobre los altos costos y las pesadillas logísticas de una guerra terrestre en la difícil geografía de Irán. Supuestamente argumentó que una invasión terrestre de Irán sería “demasiado costosa de lanzar y demasiado desestabilizadora de sostener”. Hegseth habría criticado al alto mando por estar “demasiado preocupado por las legalidades de la guerra”. George fue reemplazado por el general Christopher LaNeve, quien es un exayudante cercano del “Secretario de Guerra”.

 “Golpe de Estado” 

La politóloga Barbara F. Walters afirmó que las purgas en el Pentágono apuntaban a “prevenir golpes de Estado”, es decir, “eliminar a cualquiera que pueda amenazar la permanencia en el poder” de Donald Trump. Walters es profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de California, es considerada una de las principales expertas mundiales en guerras civiles e inestabilidad política, y trabajó para la CIA. La analista afirma: “El 6 de enero de 2021, Trump se enteró de que los generales estadounidenses no saldrían en su defensa si intentaba anular unas elecciones. Fue entonces cuando descubrió que no eran sus títeres. Está dedicando su segundo mandato a intentar solucionar ese problema”. “Todo oficial que ve cómo despiden a un general de cuatro estrellas por discrepar aprende a mantenerse al margen. Ese es el objetivo. Trump está enviando un mensaje a toda la cadena de mando: la lealtad a él es lo primero o pierdes tu trabajo. Se está asegurando de que, cuando surja una crisis —una disputa electoral, protestas masivas, un enfrentamiento legal—, ningún militar se interponga en su camino”. 

 Protestas 

La guerra contra Irán ya era impopular desde el primer día, y las protestas masivas del movimiento “No Kings” pusieron la oposición a la barbarie bélica como un tema central de las protestas. La crisis por arriba, en el régimen político y sus partidos, y en el aparato militar y de inteligencia, se combina con la indignación y movilización de las masas estadounidenses no solamente contra la guerra sino contra todo el curso fascistizante del gobierno. Trump ha debido recular y pausar los bombardeos en Irán (no así en Líbano) por el temor a los riesgos de un mayúsculo crack financiero y las crisis en su propio entorno. El confeso genocida de la Casa Blanca intentará continuar con el curso guerrerista y sobre todo con el “cambio de régimen” no ya en Teherán sino sobre todo en Washington DC, donde intenta establecer un gobierno por decreto. La consigna de “Fuera Trump”, en algunos carteles individuales al principio de las protestas, aparece ahora como una demanda de masas. 

 Rafael Fernández - Partido de los Trabajadores (Uruguay)
 11/04/2026

Venezuela: los trabajadores reclaman aumentos de salarios; el chavismo residual prepara una batería de medidas trumpistas


Este jueves hubo una movilización al Palacio de Miraflores, convocada por la Coalición Sindical Nacional, en reclamo de un aumento salarial y de las jubilaciones. 
 Los dos mil manifestantes fueron reprimidos por la policía con gases lacrimógenos y golpes, y no pudieron llegar al palacio. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa denunció que “al menos 10 periodistas y trabajadores de la prensa fueron golpeados, rociados con gas pimienta y robados por efectivos de la PNB (Policía Nacional Bolivariana), que impidieron el avance de la movilización en reclamo de salarios y pensiones dignas”. 
 Al mismo tiempo, el chavismo residual había convocado a una movilización paralela -reivindicando los 20 años de los consejos comunales- que transcurrió sin problemas.
 El salario mínimo lleva cuatro años congelado y equivale a menos de medio dólar. Para evitar un estallido, el gobierno “compensa” a millones de empleados públicos con bonos en negro que no generan prestaciones, vacaciones ni utilidades. Por la misma razón, la presidenta aprobó en marzo un aumento de 30 dólares en esos bonos, lo que elevó el ingreso mínimo a 190 dólares mensuales. Según el Cendas, un centro de investigación, el costo de la canasta alimentaria para una familia de cinco miembros asciende a 677 dólares. La Central de Trabajadores Venezolana reclama comenzar con un salario inicial de 200 dólares, una cifra igualmente miserable. 
 El martes pasado, Delcy Rodríguez había dado una conferencia para anunciar, para el 1º de mayo, un aumento salarial “responsable” que no fomente la inflación. No adelantó ninguna cifra. Utilizó el mismo eufemismo que emplea todo el arco político de la burguesía para justificar la miseria salarial. Soslayó que la inflación continuó galopando durante estos años a pesar del congelamiento crónico de los salarios. En lo que va del año -tres meses- la inflación ya llegó al 52 %. La presidenta provisoria justificó esta situación señalando que el PBI actual es apenas el 36 % de lo que era en 2012. 
 Sin embargo, las denuncias de corrupción por desfalcos millonarios que pesan sobre funcionarios del gobierno de Maduro dan cuenta de que recursos hubo y hay, sobre todo en el contexto de las sanciones estadounidenses, donde la opacidad del comercio -avalada por el régimen de excepción impuesto por la “Ley antibloqueo”- permite desviar pagos. En febrero, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, anunció que las exportaciones de petróleo venezolano hacia las refinerías estadounidenses alcanzarían ese mes los 2.000 millones de dólares. 
 Los pagos por los hidrocarburos venezolanos se depositan directamente en Estados Unidos. Delcy Rodríguez también anunció la creación de dos fondos para administrar esos ingresos: uno destinado a la “protección social” y otro a obras de infraestructura. Por lo tanto, las inversiones que Trump quiso conseguir de las empresas privadas -sin obtener respuesta- las asumirá el fisco venezolano. 
 La presidenta también hizo otros anuncios que apuntan a una reforma estructural, en línea con las que impulsa el FMI y que implementa Milei en la Argentina. La “Comisión para el Diálogo Laboral” tendrá como objetivo desarrollar la “Constituyente Laboral y de Seguridad Social”. Maduro ya implementó todo un régimen de excepción que pone en vigencia la flexibilización laboral a través de la ley antibloqueo. También se propone una reforma tributaria para lograr un sistema más “competitivo” y “eficiente”. Esto esconde la intención de aumentar los impuestos regresivos, como el IVA, y disminuir aquellos que gravan a las empresas. Asimismo, anunció otra comisión para determinar la “naturaleza estratégica o no de los activos del Estado”, como paso previo a posibles privatizaciones. Los hidrocarburos ya fueron objeto de un tratamiento especial .
 Cada tema será discutido por comisiones tripartitas compuestas por empresarios, el Estado y la burocracia sindical bolivariana, en una puesta en escena de deliberación pública. 
 Para darle cuerpo a la pantomima, Delcy Rodríguez convocó a una “peregrinación” que recorrerá el país en contra de las sanciones de Estados Unidos y que culminará el 1º de mayo, el mismo día en que comenzaría a regir el aumento salarial, aún de monto desconocido. 
 Al mismo tiempo, el chavismo residual ha ralentizado la liberación de los presos políticos. 
 Todavía quedan 485, entre ellos dirigentes sindicales y delegados obreros. 

 Aldana González
 12/04/2026

Remember Girón


Los sucesos de Playa Girón, en abril de 1961, trascendieron los marcos de la nación; por eso, entre el 14 y el 15 de este mes, estudiosos del tema tendrán en espacio en La Habana para intercambiar sobre estos hechos a 65 años años de esa gran victoria sobre el imperialismo

 Matanzas.–En pocos días Cuba celebrará el aniversario 65 de la Victoria de Playa Girón, suceso que asombró al mundo y alegró a los pueblos de Nuestra América. Nunca había ocurrido antes. La maquinaria bélica estadounidense falló y eso, como es natural, provocó una profunda amargura en los círculos de poder del imperio, sentimiento que perdura en el tiempo. Ninguna derrota les duele tanto como esa.
 Antes de abril de 1961, el nombre de Girón no le decía nada a nadie. Apenas un pedazo de tierra costera al sur de la geografía matancera. Pero a partir de la épica gesta dejó de ser lo que hasta entonces para convertirse en símbolo y esperanza. 
 Desde ese momento se modificaron ciertas nociones sobre la invencibilidad del poderoso enemigo. En las primeras horas del 17 de abril de 1961, los mercenarios desembarcaron por diversos sitios de la llamada Bahía de Cochinos seguros de un triunfo fácil. 
 Pero no eran conscientes de su desgracia. No pudieron calcular de antemano lo que aquí se encontrarían. La realidad fue otra. Dos días después firmaron su derrota ante las tropas cubanas, al perder toda esperanza de un reembarque salvador o la milagrosa aparición de los marines y la aviación estadounidense. 
 Como consta en los planes, pretendían crear una cabeza de playa en Girón para conseguir sus pronósticos de establecerse un gobierno provisional que pediría ayuda a EE. UU. e involucraría irremediablemente a Washington en la intervención. 
 Los invasores estaban bien organizados y armados, con buen apoyo, «pero les faltó la razón, la justeza de la causa que defendían», comentaría años después José Ramón Fernández, protagonista de la batalla. 
 Y al quedarse sin razones, no combatieron con el ardor y la firmeza con que lo hicieron las fuerzas revolucionarias, con un arsenal de medios muy inferior. Eso sí, tenían la voluntad y el espíritu de victoria. Así fue como enfrentaron, rechazaron y derrocaron la invasión extranjera. 
 Y ahí radica lo extraordinario del alcance de la victoria, algo que sorprendió al gobierno de Estados Unidos. Una especie de misterio que nunca pudieron descifrar. 
 Milicianos, tropas del Ejército Rebelde y efectivos de la Policía Nacional Revolucionaria, no hicieron otra cosa que defender con sus vidas el socialismo proclamado por Fidel apenas 24 horas antes, cuando en memorable e inédito acontecimiento, armó a su pueblo y lo conminó a vencer o a morir. 
 Fidel, con su prédica, alentó a los combatientes y contribuyó a la alta moral de las milicias. En fecha tan temprana ya el pueblo se identificaba con los conceptos de soberanía nacional, justicia social, igualdad y dignidad. La Revolución había resuelto no pocos de sus problemas, sobre todo el de la tierra, y la gente vivía momentos de patriotismo y fervor revolucionario. Y esa realidad fue clave para el triunfo. 
 Mucho tiempo después, al referirse a las causas de la derrota, el ex asesor del Presidente Kennedy admitiría que Fidel Castro había resultado ser un enemigo mucho más formidable y estar al mando de un sistema mucho mejor organizado que lo que nadie había supuesto. 
 La agresión fue preparada por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos y tuvo el apoyo aéreo y naval del Ejército de esa potencia norteña, cuyo gobierno pretendió, desde el comienzo de la Revolución, revertir el proceso de transformaciones sociales en Cuba. 
 Es en parte la razón por la que al valorar la significación de la Victoria de Abril de 1961, Fidel aseguró que el hecho trascendió los marcos de la nación, porque ese día el imperialismo yanki recibió su primera gran derrota en América. 
 A pesar de que la invasión segó la vida de más de un centenar de cubanos, Girón queda en la memoria como paradigma del heroísmo de un pueblo con herencia mambisa. 
 Ojalá su legado sirva para que no se repita la historia y los enemigos de la Revolución no se inventen un pretexto para agredir de nuevo a Cuba, pueblo amante de la paz, pero capaz de defender la Patria con la vida de sus hombres y mujeres.

 Ventura de Jesús | ventura@granma.cu 
 13 de abril de 2026 12:04:51