miércoles, abril 22, 2026

¿Estado fallido?


Los síntomas del deterioro del país más poderoso del planeta durante los últimos años se manifiestan con la concentración de riqueza más extrema desde antes de la Gran Depresión con todas sus consecuencias, el debilitamiento de instituciones y organizaciones sociales, sobre todo los sindicatos, el derrumbe del pacto social que implica el neoliberalismo, culminando con la toma del poder por la extrema derecha con una agenda explícita para desmantelar lo que queda de la democracia liberal. 
 Este deterioro expreso es la erosión, sino desplome de la credibilidad y confianza en las instituciones y procesos democráticos. Los sondeos más recientes registran la continuación de una tendencia de desaprobación y desencanto con el sistema democrático estadunidense.
 Siete de cada 10 estadunidenses están insatisfechos con la manera en que funciona su democracia, reporta Pew Research Center, que también informa que la mayoría opina que antes su país era un buen ejemplo a seguir para otros en el mundo, pero ese ya no es el caso. 
 Varias evaluaciones de la “salud” de las democracias registran un deterioro marcado de Estados Unidos durante la última década. La anual de Freedom House muestra que la calificación de la democracia estadunidense se desplomó más que cualquier otro país que esa organización define como “libre”, con excepción de Bulgaria y Nauru. El Índice de Democracia del Economist Intelligence Unit registra la peor calificación de Estados Unidos desde que empezó esta estimación anual en 2006 y, de hecho, define a ésta como una “democracia defectuosa”. 
 Sólo 16 por ciento del público estadunidense aprueba la gestión del Congreso federal; 79 por ciento lo reprueba, según el sondeo más reciente de Gallup, realizado en marzo. El ocupante de la Casa Blanca registró su peor nivel de aprobación desde que empezó su segundo mandato, con 38 por ciento, y 56 por ciento reprueba su labor.
 De hecho, nada más 17 por ciento de estadunidenses confían en que su gobierno hará lo correcto siempre o la mayoría de veces, entre los niveles más bajos en unos 70 años de sondear este tema, reporta Pew. 
 Queda claro que al liderazgo político del país le importan poco estas calificaciones. Saben que sólo necesitan el voto de una minoría para ganar (Trump ganó con sólo 30 por ciento del electorado; los legisladores de ambos partidos hacen algo parecido). Y apuestan a que aproximadamente una mitad de las personas con derecho al voto no lo ejercen. A fin de cuentas, múltiples encuestas registran que las mayorías opinan que el gobierno no los representa y que más bien está al servicio de los ricos y poderosos. 
 Ahora, con iniciativas derechistas a nivel federal y en varios estados para obstaculizar y manipular el voto -–con tácticas de supresión del voto o rediseñando mapas electorales– se está sembrando aún mayor desconfianza de que cada voto cuenta y que el sistema funciona para las mayorías. 
 Casi todos, según los sondeos, saben que este sistema no funciona para expresar la voluntad y los intereses de las mayorías. Pero el juego continúa. Hasta con cada vez más arrogancia, como cuando Washington sigue juzgando los sistemas políticos de otros países e insiste que les guste o no, Estados Unidos es el ejemplo a seguir. 
 Eso, con un presidente que, a diferencia de sus antecesores que cumplen con la tradición de construir una biblioteca presidencial pública a sus nombres cuando dejan el puesto, éste declaró que su monumento probablemente sería un hotel de lujo en Miami, señalando que “yo no creo en construir bibliotecas o museos”. La maqueta incluye una torre de 47 pisos, con una estatua gigante del presidente con su puño en alto, todo de oro, of course. 
 (Es un alivio que también acaba de aprobar la aceleración de esfuerzos para el uso de drogas sicodélicas para fines médicos –ayudará a los periodistas y otros que tienen que reportar sobre todo esto–). 
 Tal vez antes de ofrecer recomendaciones, recetas o calificaciones a cualquier otro país, los estadunidenses –dentro y fuera del gobierno– deberían verse en su propio espejo y preguntarse si están por volverse un Estado fallido. 

 David Brooks | 22/04/2026 
 La Jornada

Vence el “cese del fuego”, la guerra imperialista ante una escalada catastrófica


Por un 1 de Mayo contra la guerra imperialista y el abatimiento del imperialismo mundial.

 En la noche del martes 21 (algunos medios dicen que sería el miércoles 22), tendría fin la tregua pactada por dos semanas entre los gobiernos de Estados Unidos e Irán. Los medios de comunicación coinciden en que la brecha entre las posiciones de uno y otro es insuperable. Para el Wall Street Journal esto significaría la reanudación de los bombardeos del Pentágono y la fuerza aérea del Estado sionista contra Irán. Donald Trump ha amenazado con proceder a la destrucción completa de toda la infraestructura civil de Irán. El diario israelí Haaretz opina, por el contrario, que habría una extensión temporal del cese del fuego, aunque también presume que podrían reiniciarse las hostilidades, porque es lo que ha sucedido siempre antes que el presidente de Argentina visita Israel. 
 Las negociaciones para un acuerdo duradero fracasaron al día siguiente de la primera reunión entre las partes –una encabezada por el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, la iraní por el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Argahchi. Además de reclamar la libre navegación por el estrecho de Ormuz, la delegación norteamericana reclamó la entrega a Washington del uranio enriquecido por parte de Irán; el cese por veinte años de las investigaciones nucleares de este país; la ruptura con la milicia shiita Hizbollah; y la supervisión de las exportaciones de petróleo y gas licuado de Irán, por parte de Estados Unidos. En estas condiciones, el cese del fuego se convertía en un ultimátum a Irán y en un medio para conseguir en la mesa de negociaciones lo que Trump y Netanyahu no habían conseguido por medio de una guerra de altísimo impacto destructivo. Irán rechazó la extorsión y reclamó, además, el cese de las sanciones económicas al país y el pago de una indemnización por las destrucciones ocasionadas por la agresión norteamericano-sionista. Trump y Netanyahu alegaron, ulteriormente, que las negociaciones no incluían el cese de la agresión sionista contra Líbano, un punto decisivo de la guerra. 
 Irán, de todos modos, liberó el pasaje por el estrecho de Ormuz, un reclamo fuerte de China, que fue quien movió los hilos para que Pakistán, un aliado de la República Popular, oficiara de mediador para realizar el encuentro. Lejos de acogerlo como una concesión, Trump lo tomó como un desaire político, y ordenó el bloqueo de los puertos iraníes, agravando, de este momento, la crisis de oferta de petróleo y de gas a nivel mundial. Este agravamiento de la crisis desmintió a todos aquellos que dedujeron del fracaso estratégico del imperialismo norteamericano para doblegar a Irán, el fin de la guerra y la retirada en chancletas de Trump. Trump, por su lado, inventó una negociación entre las autoridades oficiales de Líbano con Israel, para sacar de las negociaciones la anexión de Líbano que Netanyahu persigue sin vacilaciones. 
 El impasse estratégico y la reanudación formal de una guerra que nunca cesó, forzó a Xi Jinping, el presidente de China, a reclamar en forma pública, por primera vez, la reapertura de Ormuz y la finalización del bloqueo de Trump a los puertos iraníes. La cuestión es vital para China, que importa la mayor parte de su petróleo desde Irán y que ha anudado en torno a los puertos del Medio Oriente y el Mediterráneo oriental una cadena de inversiones en su Iniciativa de la Ruta de la Seda. Es en torno a este reclamo que China pretende encarar por vía de negociaciones un acuerdo para el cese de la guerra contra Líbano y las cuestiones nucleares de Irán. Xi Jinping ha publicitado esta propuesta con el propósito de agrupar a un frente que incluya a la Unión Europea; a los países que tienen acuerdos con los Brics, en especial Arabia Saudita, Egipto y Turquía; y, como gran apuesta, sustraer a los emiratos del Golfo de la tutela de Washington. Este escenario pone en la superficie lo que para muchos resulta invisible a los ojos: que se desarrolla una guerra mundial, con teatro en Irán, Líbano, Ucrania, Rusia, pero que cuyos protagonistas estratégicos son Estados Unidos, por un lado, y China, por el otro. Xi Jinping no busca la satisfacción de los reclamos de Irán y una derrota del imperialismo norteamericano; todo lo contrario, ofrece una vía de salida en función de sus propios intereses económicos internacionales. La economía de China ofrece una deflación persistente, al igual que una sobreproducción tal, que la prolongación de la guerra en el Medio Oriente puede afectar en forma catastrófica. La posición histórica de China, en su recorrido por el capitalismo, no se encuentra menos en crisis que la del imperialismo norteamericano. Japón ya está afilando sus armas para intervenir en un conflicto militar que tendría como paisaje otro estrecho –el de Taiwán. La flota norteamericana abordó un buque vinculado a China en el mar Arábigo, en cumplimiento del bloqueo a Irán. 
 En el otro extremo del planeta, una delegación norteamericana se ha hecho presente en Cuba, para forzar una privatización masiva de la Isla y el ingreso masivo de capital extranjero bajo supervisión de Estados Unidos. Con este programa bajo el brazo, Trump ha amenazado al gobierno de Cuba con una incursión militar, que será, en sus palabras, lo que seguirá a la ampliación de la guerra contra Irán. Ninguno de los ‘amigos’ de Cuba ha desafiado el bloqueo trumpista total de la Isla; plantean una intervención diplomática de la ONU. El ámbito geopolítico de la guerra es mayor que el de la segunda guerra mundial. En este contexto, la crisis política progresa a todo vapor en Estados Unidos -y en Irán. El Wall Street Journal trata a Trump, en su edición de hoy, como un tonto o iluso (“sucker”), que se contradice a cada paso, entre amenazas bíblicas y retrocesos vergonzosos. Diversos medios aseguran que el gobierno oficial de Irán, de un lado, y la Guardia Revolucionaria, del otro, se mueven en sentido contrario acerca de un cese del fuego que no fuerza al cese de la agresión sionista a Líbano. La presión de la burguesía de Teherán y China se ejerce en favor del gobierno oficial. La Guardia Revolucionaria habría llamado a movilizaciones populares para apoyar la guerra de defensa nacional de Líbano. En cuanto a Estados Unidos, hay llamados para una huelga general en Minneapolis el 1 de Mayo, día que no es reconocido como tal en el país que protagonizó las masacres que lo convirtieron en la Jornada Internacional de los Trabajadores. 
 Se haga efectivo o no el plazo del cese del fuego que vence hoy martes, o mañana miércoles, la escalada de la guerra imperialista prosigue. Un retorno al ‘status quo ante’ es sólo una ilusión interesada. Es necesario una gran movilización de masas contra la guerra, que dé expresión a las penurias, carencias y ajustes que sufre la humanidad trabajado. Javier Milei es un abanderado de la guerra imperialista, es decir un enemigo de los trabajadores de Argentina y de la misma independencia nacional. 
 Este 1 de Mayo será para Política Obrera una jornada internacional de lucha por poner fin a la dominación (en bancarrota) del imperialismo. 

 Jorge Altamira
 21/04/2026

Ley Bases: inicia el juicio contra 9 de los manifestantes detenidos en 2024


Un juicio al servicio del “Estado policial” de Milei. El Tribunal Oral Federal 3 dio comienzo efectivo, este 21 de abril, a la instancia de juicio oral contra 9 de los 33 manifestantes detenidos en ocasión de la movilización contra la Ley Bases, el 12 de junio de 2024. El juicio considera una enorme cantidad de presuntos delitos haciendo caso omiso de las condiciones de detención que soportaron los imputados en la causa. Los casos más destacados, por su inhumanidad y la sistemática violación a sus derechos más elementales, son los de Daniela Calarco, militante del Movimiento Teresa Rodríguez (MTR), y Roberto María de la Cruz Gómez. Ambos permanecieron encerrados en pabellones de máxima seguridad durante 78 y 84 días, respectivamente, lo que constituye una condena anticipada prácticamente. Junto a ellos serán juzgados David Omar Sica, Nicolás Antonecchia, Guillermo David Domínguez, Héctor David Mallea, Brian Ezequiel Ortiz, Walter Gabriel Quiroga y Cristian Fernando Valiente. 
 Todo el proceso judicial se ha visto afectado desde el día mismo de la represión policial. Los detenidos fueron aprehendidos, en su enorme mayoría, cuando la movilización ya había concluido. En las acusaciones contra los manifestantes, ninguno en flagrancia, se aplicaron arbitrariamente una gama muy amplia de tipos de delito. Esto fue convalidado por el fiscal Carlos Stornelli contra los 33 detenidos esa misma jornada, que a los pocos días fueron liberados en su enorme mayoría alegando falta de mérito por la jueza Servini de Cubría, al no recibir por parte de la fiscalía y la policía, ninguna prueba, ni siquiera una descripción consistente de las supuestas conductas delictuales que llevaron a sus detenciones. 
 La motivación política de toda esta operación tiene su correlato en el hecho que, el mismo día de los acontecimientos, la entonces Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, se encargó de hacer circular en todos los medios de comunicación la acusación de “terrorismo” contra los manifestantes, incluso aduciendo un intento de golpe de Estado. Este libreto fue aplicado con anterioridad por Bullrich y otros socios, como en las manifestaciones contra la reforma jubilatoria impulsada y aprobada por el macrismo-pejotismo en diciembre de 2017. En aquella oportunidad, la “republicana” Elisa Carrió impugnó toda manifestación política señalando que “el pueblo no gobierna ni delibera sino mediante sus representantes”, y calificó a 300.000 trabajadores reunidos en la plaza de sediciosos. 
 Los jueces han borrado toda referencia a la acusación de terrorismo y han dejado planteados los delitos iniciales aplicados por Stornelli -intimidación pública (que tiene una pena de dos a seis de años de prisión) y atentado contra la autoridad (un mes a un año de prisión). En el caso particular de Calarco, la imputación se amplía a los delitos de incendio (tres a 15 años), daño agravado (tres meses a cuatro años) e intimidación pública (dos a seis años).
 Llamativamente, por el vehículo incendiado, perteneciente a la Cadena 3, no existe referencia alguna en la causa, aunque fue utilizado en todos los medios del país como una demostración de la acción “terrorista” de los manifestantes. 
 Las denuncias de los detenidos sobre sus condiciones de detención fueron ignoradas por todos los fiscales o jueces. Las mismas incluyeron interrogatorios de manera repetida y sistemática, amenazas a su integridad física y la propia retención en celdas de máxima seguridad. 
 El juicio no se produce de manera aislada. En marzo, otro proceso judicial condenó a cuatro manifestantes que participaban de una protesta contra la primera versión de la ley Bases, que se trató en el Congreso el 2 de febrero de 2024. La jueza encargada del juicio, María Julia Correa, del juzgado del fuero Penal, Contravencional y de Faltas N 28 de la Ciudad, se apoyó en su sentencia utilizando solamente las presentaciones realizadas por los agentes de Bullrich.
 En contraste, la fiscal Lorena San Marco, a cargo de la fiscalía especializada en violencia institucional, archivó una causa contra un policía que el 11 de junio de 2025 -durante una protesta por la universidad pública frente al Congreso- empujó deliberadamente a una manifestante causándole graves daños. La misma suerte corre la causa contra el agente que disparó a la cabeza del fotoperiodista Pablo Grillo. 
 El objetivo declarado de estos procesos judiciales es atacar la movilización popular. La criminalización de la protesta, algo que históricamente las clases explotadoras han hecho sobre las explotadas, busca articular el “Estado policial” que impulsa el gobierno de Milei y que se empalma con la tendencia a medidas de excepción, como el desconocimiento de la Ley de Discapacidad o de Financiamiento Universitario. 
 En un cuadro donde el gobierno apoya su supervivencia en el alineamiento completo con la guerra imperialista y el genocidio contra los pueblos de Medio Oriente que encabezan Trump-Netanyahu, manifiesta sus tendencias más represivas.
 Rechazamos las imputaciones contra los nueve compañeros. Reclamamos su inmediata absolución y el juzgamiento de los responsables políticos y materiales de la salvaje represión contra los trabajadores y luchadores. 
 Por la defensa del derecho incondicional de los explotados a movilizarse, protestar y organizarse. Abajo el Estado policial.

 Joaquín Antúnez
 21/04/2026

Luis Brandoni, vida y obra


Talentoso, comprometido, influyente, versátil, referencia en su campo, ícono; todas estas expresiones, y tantas otras, fueron conquistadas y son reconocibles en Luis Brandoni, un actor que brilló tanto en el drama como en la comedia. Falleció este lunes, luego de un accidente en los camarines del teatro donde estaba presentando una obra junto a Soledad Silveyra.
 Ha sido distinguido en vida por su aporte al patrimonio artístico nacional. El gobierno porteño dispuso dos días de duelo en los edificios públicos. Su velatorio se realiza en la Legislatura de la Ciudad. 
 Su carrera empezó a dejar una marca en la consideración popular en 1960, cuando formó parte de “Buenos días, Pinky”, el programa de TV conducido por Lidia Satragno. De esta primera etapa, se hallan algunos muy interesantes trabajos en teatro, que incluso después traspuso en pantalla grande, como fue el caso de “Convivencia”, o más acá en el tiempo, “Made in Lanús” (que estrenó en 1986 y repuso, esta vez como director, en 2024), y su expresión cinematográfica “Made in Argentina”. Ganó fama televisiva como contraparte de Joe Rigoli en “La nena”, programa protagonizado por Marilina Ross que le dio a sus intérpretes un nivel de exposición al que hasta entonces, a pesar de sus numerosos trabajos, no habían podido conseguir.
 En la década del 70, Brandoni vivió en carne propia el terror parapolicial que anticipó a la dictadura. Las listas negras, las amenazas de la Triple A, un exilio en México y el volver a empezar. Trabajos en el cine como “La cigarra está que arde” (1967) y “Tute Cabrero” (1968), estaban impregnados de valor artístico, pero no le daban a Brandoni la posibilidad de terminar de despegar. Hasta que, a mediados de los años setenta, el destino barajó, dio de nuevo y cantó una mano ganadora con las notables “La Patagonia rebelde” (1974), “La tregua” (1974), “Gente en Buenos Aires” (1974) y “Juan que reía” (1976). Cuatro títulos que alcanzaron para colocar al actor entre los más destacados del cine nacional de ese momento. Y hubo un director en particular, Alejandro Doria, con el que las colaboraciones con Brandoni lograron una alquimia que para algunos derivó en la mejor película del cine argentino, “Esperando la carroza”, y luego continuó con el éxito de “Cien veces no debo”.
 Su regreso a la pantalla chica -luego de un destacado paso una década antes junto a Patricio Contreras en “Buscavidas”- ocurrió en los años 90, en Telefe, con “Mi cuñado” (1993). En dupla con Ricardo Darín, y apoyado por un canal que exploraba una renovación estética y de contenidos, el artista recibió la mirada de una nueva generación, que poco y nada conocía de su carrera, pero que había encontrado en él a un actor brillante con virtudes de comediante. 
 Su carrera cinematográfica continuó con “La furia” (1997), “Esa maldita costilla” (1999, el regreso de Susana Giménez a la pantalla grande). En la última década alcanzó una seguidilla de éxitos muy notoria. Coprotagonizó “Mi obra maestra” (2018) con Guillermo Francella y tuvo una corta pero contundente aparición en “4x4” (2018), los filmes en los que la dupla Mariano Cohn y Gastón Duprat se turnó detrás de cámara. Se destacan también algunos trabajos colectivos como los de “El cuento de las comadrejas” (2018) o “La odisea de los giles” (2019). 
 Tomando en cuenta la televisión, “Durmiendo con mi jefe” (2003), “El hombre de tu vida” (2011) y “Un gallo para Esculapio” (2017), que fue una de las ficciones más distinguidas de los últimos años. O en teatro: “Conversaciones con mamá” (imperdible mano a mano con Pepe Soriano), “Justo en lo mejor de mi vida” (de la que fue primero actor y después director), “El acompañamiento” (obra que tuvo que suspender cuando se contagió de Covid), o incluso “Parque Lezama”, la puesta de Juan José Campanella que también presentó con gran éxito en España, y que este año se dio el gusto placer de llevar a la pantalla. Sus personajes rebozaban de carisma.
 Brandoni tenía constantemente la mirada puesta en el futuro. En declaraciones públicas, se dirigió a los actores jóvenes, que recién están comenzando y les dijo que vean cine, que lean teatro argentino, que se fijen en nuestra gran tradición teatral, cinematográfica, de televisión, tomando en cuenta que Buenos Aires es la tercera capital teatral del mundo, donde también se puede trabajar. 
 La militancia en el radicalismo lo acompañó desde lejos. Después del golpe de 1976, Brandoni y su entonces esposa, la actriz Marta Bianchi, sufrieron un breve secuestro por parte de un grupo parapolicial comandado por Aníbal Gordon. Con la llegada de la democracia, en 1983, Luis fue una voz autorizada para el presidente Raúl Alfonsín, en todo lo que tuviera que ver con el área de Cultura. En 1997, accedió a una banca de diputado por la UCR. 
 En la década del setenta, fue secretario general de la Asociación Argentina de Actores (AAA). En 2017 renunció a su condición de socio de la AAA, por “incompatibilidad ideológica” con la conducción kirchnerista del sindicato. No se sumó, en cambio, al movimiento que impulsaba la recuperación del sindicato como una herramienta de lucha de los trabajadores , mediante el impulso a asambleas y plenarios, frente al vaciamiento de AAA que llevó adelante la conducción de la Lista Celeste. Apoyó decididamente la formación de Cambiemos, la alianza del radicalismo con el macrismo. Cuando interpretaba personajes revolucionarios y luchadores, era capaz de tocar una fibra que estremecía a la audiencia. Sin embargo, su actividad militante siempre se mantuvo en el campo del compromiso con el statu quo y la preservación del orden capitalista. “
¡Le llenaron la cocina de humo! ¡Le hicieron un hijo! ¡Le inflaron el bombo!” o “En todo Nueva York, yo no puedo tomar un café con nadie, eso es el exilio, ¿me entendés?”. Del irónico “tres empanadas” al furioso “ahí lo tenés al pelot...”: los diálogos del actor que lo consagraron, son incontables. Pero que mejor cierre para el recuerdo, que el caso de “La Patagonia rebelde”, gran cumbre del cine nacional, en la que el espectador no puede dejar de sentir la piel de gallina cuando, en la última asamblea, el secretario general de la Sociedad Obrera de Río Gallegos, Antonio Soto (interpretado por Luis Brandoni), insiste en continuar la la huelga, porque rendirse era equivalente a ser derrotado y la derrota equivalía a la muerte. 

 Sergio Escalas 
 21/04/2026

martes, abril 21, 2026

El sionismo de Milei es enemigo de la soberanía argentina


Del "apartheid hídrico" al saqueo petrolero de las Malvinas, un breve repaso de los intereses de Israel en la región.

 El viaje de Javier Milei a Tel Aviv, como muestra de apoyo al genocidio contra el pueblo palestino y a la guerra que Estados Unidos e Israel promueven contra Irán y Líbano, no solo compromete a la Argentina como peón de la ofensiva imperialista sino que vuelve a abrir la puerta a intereses antagónicos a las necesidades nacionales. 
 Una expresión de ello es la injerencia que tiene Mekorot en la gestión del agua y los recursos hídricos en nuestro país. La empresa estatal israelí fue denunciada por utilizar el monopolio del acceso a las redes de agua como un arma de guerra por parte del sionismo contra el pueblo palestino, en lo que se conoce como un "apartheid hídrico". Esa compañía firmó convenios con Aysa y forma parte del asesoramiento en el proceso de privatización que impulsa Milei. 
 Además, Mekorot ya tiene convenio con 12 provincias, gracias a relaciones que se profundizaron bajo el peronismo: en los '90 con Menem; en 2010 con Scioli como gobernador bonaerense, que intentó poner en pie plantas de Mekorot en Bahía Blanca, Ensenada y La Plata; y en 2022, bajo el gobierno de Alberto y CFK, con Wado de Pedro aceitando convenios con siete provincias luego de viajar a Israel. Esto empalma con la aplicación del Rigi, que da prioridad a las mineras en el uso del agua en zona de estrés hídrico, y con las modificaciones a la Ley de Glaciares. 
 Mario Montoto, empresario ligado a la industria de defensa-seguridad y presidente de la Cámara de Comercio Argentino-Israelí, también tiene sus intereses en Argentina. Fue uno de los nexos para la llegada de Mekorot al país y ha logrado que su firma Surely provea sistemas de vigilancia. 
 Este personaje fue presidente de Metropolitano, empresa favorecida por la privatización menemista de los ferrocarriles en los años 90. En 2003 fundó Codesur, vinculada a IAI (Israel Aircraft Industries), que firmó en 2018 un convenio con Fadea (Fábrica Argetina de Aviones) para venderle aeropartes y servicios. Y también suministró cámaras de seguridad a gobiernos municipales y provinciales a través de la firma Global View. 
 Este proceso también tiene su expresión en las Malvinas, donde la petrolera israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration acaban de anunciar que avanzarán en la explotación del yacimiento Sea Lion. La extracción de crudo comenzaría en 2028, gracias a licencias otorgadas por el gobierno pirata. 
 El Estado de Israel encuentra en Milei una vía para penetrar en las Malvinas, lo que refuerza el carácter semicolonial de la Argentina. El presidente es un fanático de Thatcher que se ha pronunciado a favor de la autodeterminación de los kelpers (los ocupantes). 
 Fuera el sionismo y el imperialismo de la Argentina. 

 Nazareno Suozzi

Filosofía de la tregua, no se suspende la guerra cognitiva


Eso que denominaron “tregua”, promovida por Donald Trump —independientemente de su alcance táctico o su densidad diplomática— no impide, ni tiene la capacidad de impedir, la dinámica profunda de la guerra cognitiva. Porque esta no depende de ceses al fuego territoriales ni de acuerdos militares convencionales, su campo de batalla es la subjetividad social, su munición son los signos, y su objetivo estratégico es la colonización del sentido. 
 Entendemos que la guerra cognitiva no tiene límites debido a que no se guía por los ritmos perceptibles del conflicto bélico, sino por la persistencia estructural de la contienda ideología. Aunque una tregua militar podría conllevar la suspensión temporal de bombardeos o incursiones, la ofensiva mediática —que comprende operaciones de desinformación, manipulación semántica, saturación simbólica y fabricación de consensos— se intensifica precisamente en esos intervalos, donde la apariencia de “paz” abre las condiciones idóneas para la reconfiguración del relato predominante. 
 En ese sentido, la tregua no es un paréntesis, sino un dispositivo. Funciona como signo político que reorganiza percepciones, reordena jerarquías de credibilidad y legitima actores. Bajo la lógica de la guerra cognitiva, todo anuncio de distensión puede convertirse en una operación de reposicionamiento discursivo: quién aparece como pacificador, quién como obstáculo, quién como amenaza latente. No se trata de hechos aislados, sino de una arquitectura semiótica donde cada gesto diplomático es simultáneamente un mensaje dirigido a audiencias múltiples. 
En este punto se encuentra una contradicción esencial: mientras se declara la suspensión de hostilidades materiales, se intensifica la generación de narrativas beligerantes. La tregua, lejos de neutralizar la confrontación, la desplaza al terreno simbólico, donde los costos son menos visibles pero no menos decisivos. La guerra cognitiva no destruye infraestructuras físicas, pero desarticula tejidos sociales, erosiona la capacidad crítica y naturaliza relaciones de dominación. 
 Esta continuidad ofensiva se sostiene en aparatos mediáticos transnacionales que operan como verdaderas fábricas de sentido. No se limitan a informar, construyen realidades. Seleccionan qué acontecimientos existen públicamente, cómo deben interpretarse y qué emociones deben suscitar. En ese marco, la tregua puede ser narrada como victoria, como concesión o como engaño, dependiendo del posicionamiento ideológico de quien controla los dispositivos de emisión. 
 Desde el punto de vista materialista de la semiosis, la guerra cognitiva no se considera un fenómeno secundario, sino que es un elemento constitutivo del modo de producción actual. La acumulación capitalista no sólo requiere plusvalor económico, sino también plusvalorsimbólico, adhesión, consentimiento, obediencia internalizada. La tregua, entonces, puede ser funcional a la reproducción de ese orden, al ofrecer una ilusión de racionalidad y control en medio de una estructura que sigue generando violencia sistémica. 
 No debe subestimarse el carácter disciplinador de estas operaciones. La tregua, presentada como gesto magnánimo, puede actuar como mecanismo de neutralización de la crítica. Quien cuestiona su autenticidad corre el riesgo de ser etiquetado como extremista o desestabilizador. Así, la guerra cognitiva no sólo produce relatos, sino que delimita los márgenes de lo decible. 
 Afirmar que la tregua no incluye la guerra cognitiva no es una denuncia coyuntural, sino una constatación estructural. Mientras exista una lucha por la hegemonía del sentido, mientras la producción simbólica esté concentrada en manos de poderes que responden a intereses de clase, la ofensiva mediática no sólo no se detendrá, se sofisticará.
 Porque la verdadera interrupción de la guerra cognitiva no puede decretarse desde arriba, ni firmarse en acuerdos bilaterales. Exige una transformación radical de las condiciones de producción del sentido, una democratización real de los medios y una praxis crítica capaz de disputar la semiosis dominante. Sin ello, toda tregua será apenas una pausa en el ruido de las armas, pero no en el murmullo persistente de la dominación.
 Una “tregua” no tiene precio fijo porque no es una mercancía homogénea, sino una relación de fuerzas en movimiento. Aun así, se puede construir una aproximación hipotética multidimensional que permita dimensionar órdenes de magnitud. Un gasto militar directo (lo que se deja de gastar o se redistribuye) puede fluctuar entre 100 y 500 millones de dólares diarios, en términos de combustible, logística, municiones, despliegues, inteligencia. Una tregua de 30 días implicaría, en apariencia, una “pausa” de entre 3.000 y 15.000 millones USD. Sin embargo, esto es engañoso: gran parte de ese gasto no desaparece, se reprograma (mantenimiento, rearme, reposicionamiento). También hay un costo de reposicionamiento estratégico (lo que se invierte durante la tregua). Las treguas suelen representar periodos de reestructuración intensiva. Entrenamiento, reabastecimiento, guerra electrónica, ciberoperaciones. Ese costo puede representar entre un 30 % y un 70 % del gasto bélico activo, es decir, miles de millones adicionales. La tregua no abarata necesariamente la guerra: la optimiza. Eso tiene impacto en mercados globales (energía, finanzas, seguros). Una tregua impulsada o capitalizada políticamente —como las asociadas a figuras como Donald Trump— puede mover mercados en cuestión de horas. Variaciones en petróleo y gas: 1 %–5 % diario, lo que implica decenas de miles de millones en capitalización; reducción temporal de primas de riesgo: beneficios financieros concentrados en grandes fondos. 
 Y la tregua puede incluso incrementar la inversión. Campañas mediáticas, operaciones psicológicas, manipulación de redes, producción narrativa. Grandes potencias destinan a este frente cifras que, indirectamente, pueden estimarse en cientos de millones o miles de millones USD anuales. Durante una tregua, ese gasto no se detiene: se intensifica, porque es el momento de disputar el relato de la “paz”. Si se forzara una cifra agregada —con todas las reservas del caso—, una tregua de corto plazo en un conflicto de alta intensidad podría implicar: Entre 5.000 y 20.000 millones USD en dinámicas económicas directas e indirectas (no ahorro real, sino redistribución). Impactos financieros globales que pueden superar decenas de miles de millones en valorización o pérdida de activos. Un costo humano y simbólico incalculable, que es donde realmente se juega su sentido histórico. La conclusión es incómoda pero necesaria: la tregua no tiene un “precio” en el sentido clásico; tiene una función dentro del metabolismo del conflicto. Más que cuánto cuesta, la pregunta decisiva es quién paga, quién cobra y quién redefine el sentido de lo ocurrido. Porque ahí, en esa contabilidad no declarada, es donde la tregua revela su verdadera economía. Hay que transparentar el financiamiento de las guerras. 

Fernando Buen Abad Domínguez | 14/04/2026

Frankenstein quiere resucitar a Batista


Frankenstein quiere resucitar a Batista y busca órganos y extremidades en los cementerios ideológicos de las burguesías. Toda restauración oligárquica requiere un laboratorio, una mesa de disección, una colección de restos discursivos cuidadosamente clasificados y un rayo de propaganda dispuesto a simular vida donde sólo hay putrefacción histórica. El monstruo no es la criatura, sino la racionalidad que la ensambla. Y esa racionalidad tiene nombre de clase. No se trata de un delirio romántico, sino de una operación semiótica con financiamiento, algoritmos y manuales de guerra cognitiva. Cuando la derecha invoca “cambio” para Cuba, no está imaginando futuro; está excavando pasado. No está proponiendo una superación dialéctica; está practicando necromancia política. 
 Fulgencio Batista es una nostalgia criminal condensada en las fuerzas que anhelan subordinar la soberanía cubana a los designios del imperialismo en Estados Unidos y sus mafias. Bajo su régimen, la modernidad tuvo forma de casino, de burdel con luz neón, de latifundio obediente y policía política eficiente en la pedagogía del terror. Ese pasado no murió por desgaste natural, sino por acción revolucionaria. Y lo que fue derrotado no fue simplemente un gobierno, sino una matriz de poder. Resucitar a Batista es, en rigor, reconstituir esa matriz con prótesis contemporáneas, privatizaciones presentadas como libertad, precarización laboral maquillada como emprendimiento, desigualdad descrita como incentivo. 
 Este Frankenstein que hoy trabaja en el laboratorio mediático no improvisa. Recolecta órganos en los cementerios ideológicos de las burguesías: un pulmón liberal del siglo XIX que habla de república abstracta mientras olvida la exclusión material; un brazo neoliberal de finales del XX que promete eficiencia mientras concentra riqueza; un ojo tecnocrático que mide todo en términos de rentabilidad; una lengua posmoderna que relativiza la memoria y convierte la historia en narrativa intercambiable. Cada pieza es cuidadosamente suturada para que el cadáver camine con apariencia de novedad. Pero la coherencia vital no se logra con costuras; la dialéctica no se engaña con maquillaje. 
 Su operación es transparente: vaciar de contenido los signos y rellenarlos con conveniencia de clase. “Democracia” deja de significar participación popular sustantiva y pasa a equivaler a alternancia administrada por élites económicas. “Libertad” deja de nombrar condiciones materiales de existencia digna y se reduce a libertad de mercado. “Derechos humanos” se transforman en herramienta selectiva que condena adversarios y absuelve aliados. La criatura habla, sí, pero su voz es ventrílocua. La electricidad que la anima es propaganda. 
 No es casual que el laboratorio se active cuando las oligarquías se desesperan. Toda contradicción real es explotada como oportunidad simbólica. La mesa de disección mediática selecciona tejidos convenientes y descarta contextos incómodos. Así se fabrica el relato de que el pasado oligárquico podría ofrecer soluciones “modernas” a problemas contemporáneos. Humor negro: La dependencia se ofrece como terapia; la enfermedad se disfraza de medicamento. 
 Frankenstein no crea vida; reorganiza materia muerta. La burguesía, cuando visita sus cementerios ideológicos, no lo hace con nostalgia inocente, sino con cálculo estratégico. Sabe que la memoria es campo de batalla. Por eso intenta reescribir el pasado como si fuese un archivo editable. El régimen batistiano aparece entonces como etapa de “crecimiento”, omitiendo la concentración obscena de riqueza y la represión sistemática. Se habla de glamour y se silencia la tortura; se exhiben hoteles y se ocultan barrios marginales; se evoca estabilidad y se borra la censura. La criatura necesita un rostro presentable. Y los maquilladores trabajan con diligencia. 
 Sin embargo, la dialéctica histórica introduce un problema insoluble para el laboratorio: los sujetos. Los pueblos no son cadáveres pasivos. La memoria popular no es un depósito inerte. Cada intento de resurrección encuentra resistencias, recuerdos organizados, conciencia crítica. La electricidad propagandística puede animar temas del momento, pero no sustituye la experiencia histórica. La legitimidad no se injerta como órgano; se construye en práctica social. Y la práctica revolucionaria dejó huellas que no se desvanecen con campañas de marketing. 
 Este Frankenstein restaurador opera bajo la ilusión positivista de que la sociedad es un ensamblaje mecánico de piezas intercambiables. Cree que basta con sustituir la planificación por mercado, la propiedad social por privatización, la soberanía por alineamiento geopolítico, para que el cuerpo social funcione con mayor eficiencia. Pero la sociedad no es máquina, sino totalidad contradictoria. Las relaciones de producción no son tornillos que se cambian sin alterar la estructura. Cada órgano ideológico que se injerta trae consigo relaciones de poder. Y esas relaciones reconfiguran el conjunto. 
 Frankenstein quiere resucitar a Batista porque el pasado oligárquico ofrece una estructura familiar para el capital transnacional: apertura irrestricta, mano de obra disciplinada, recursos estratégicos disponibles. La criatura sería funcional al orden global. Pero toda funcionalidad tiene costo social. La desigualdad no es efecto colateral, sino condición estructural. Y la soberanía no es compatible con subordinación. De ahí que la resurrección no pueda ser parcial: requiere amputar conquistas, desactivar derechos, fragmentar tejido comunitario. Cada órgano injertado exige una renuncia colectiva. El restauracionismo no es ingenuo. Sabe lo que hace. No busca reconocimiento afectivo, sino rentabilidad política. Su ética es instrumental. Si habla de derechos es para mercantilizarlos; si invoca pluralismo es para despolitizar la economía; si promete inversión es para repatriar ganancias. No hay inocencia trágica, sino cálculo de clase.  
Frankenstein seguirá buscando órganos en los cementerios ideológicos de las burguesías mientras exista interés en reinstalar la lógica del lucro como árbitro supremo. Pero la historia no es sala de anatomía estática. Es conflicto vivo. Cada intento de resurrección revela, paradójicamente, la persistencia de aquello que se pretende enterrar: la voluntad popular de decidir su destino. Y frente al rayo propagandístico que pretende animar cadáveres, la conciencia organizada es tormenta propia. No eléctrica ni prestada, sino histórica.

 Fernando Buen Abad Domínguez | 02/03/2026

La verdad de Cuba no será silenciada


De un extremo a otro del país, el pueblo cubano demuestra, con su firma, que a pesar del acoso imperial, no renuncia a su derecho de construir su propia historia.
 El movimiento Mi firma por la Patria reafirma el compromiso de los cubanos con la paz.

El Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, abrió con su rúbrica el movimiento Mi firma por la Patria, desde Playa Girón, el pasado 19 de abril. 
 La iniciativa respalda la convocatoria realizada por el mandatario en el acto por el aniversario 65 de la declaración del carácter socialista de la Revolución, a organizaciones de Cuba y el mundo para que en cada rincón del planeta se conozca la verdad de nuestro país, y también constituye un modo de patentizar la Declaración del Gobierno Revolucionario, publicada por nuestro diario Granma. 
 Cuba firma en contra de una agresión militar y en respaldo a su Revolución. De un extremo a otro del país, millones de compatriotas demostrarán, por estos días, el sentir de todo un pueblo que a pesar del acoso imperial, no renuncia a su derecho de construir su propia historia. 
 Plazas y parques de todos los territorios vivieron este domingo una jornada singular, que se seguirá repitiendo, para que hombres y mujeres de todas las edades, sectores y credos expresen con su rúbrica, que a pesar de las amenazas cada vez más recurrentes de la administración estadounidense, esta nación no se doblega ni se deja intimidar. 
 Tal y como se expresa en la Declaración del Gobierno Revolucionario, ¡Girón es hoy y es siempre!: «Somos una nación con una gran historia y convicciones que defender; de hombres y mujeres pacíficos, solidarios; un pueblo que cada día con su obra realiza una Vindicación de Cuba; y que como en las arenas de Playa Girón, hace 65 años, bajo el grito de ¡Patria o Muerte!, obtendrá la victoria en defensa de la soberanía y el socialismo».

 Redacción Nacional | internet@granma.cu
 19 de abril de 2026 15:04:17

Chicos apropiados bajo la dictadura: el Gobierno suspendió el envío de kits de ADN al extranjero


Otro encubrimiento de los crímenes de los militares. 

 Desde España, la Red Europea por el Derecho a la Identidad de Abuelas de Plaza de Mayo denuncia que el gobierno de Milei ha dejado de enviar a las embajadas y consulados los kits de ADN para tomar muestras de personas que tienen dudas sobre su identidad. 
 En el sitio oficial de Abuelas de Plaza de Mayo se puede leer que la la Red “es una iniciativa que busca la restitución de nietos y nietas de desaparecidos durante la dictadura en Argentina”. La red se compone de diferentes organizaciones civiles, se encuentra activa en 40 ciudades de la Argentina, Italia, España, Francia, Estados Unidos y Canadá. 
 La psicóloga Lila Parrondo en una entrevista dada a la agencia EFE de la Red Europea señaló que uno de los argumentos del gobierno argentino para justificar la interrupción de esta política es que “no se puede custodiar la muestra de forma que tenga validez judicial”. Aclaró que “llevamos desde el 2005 mandando muestras y nunca hubo problemas; siempre llegaron bien y tuvieron validez.” 
 El envío de kits, que data de hace 20 años y fue relanzado en 2021 bajo el lema “Argentina te busca”, es fundamental para aquellas personas que no pueden sustentarse el viaje a Buenos Aires para realizarse los test correspondientes de estos casos particulares. Este programa “habilitaba la extracción de sangre en territorio argentino, frente a autoridades argentinas, es decir en las sedes consulares, con el kit de ADN que Cancillería enviaba a través de valija diplomática” (EFE, 8/4). Desde la asunción de los liberticidas no se han enviado kits de ADN que no fueran por vía judicial. Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina no emitieron declaraciones sobre el desmantelamiento del programa.
 El área de Memoria, Verdad y Justicia de la Cancillería, entre 2005 y 2019, gestionó 110 extracciones de sangre a través de CONADI en el exterior, a las que se suman 46 por exigencia del Poder Judicial.
 El desmantelamiento del programa se suma al desmantelamiento de los Equipos de Relevamiento y Análisis (ERyA) de los Archivos de las Fuerzas Armadas, dispuesto por el gobierno liberticida, que realizaba análisis e investigaciones requeridas por el Ministerio Público Fiscal y por el Poder Judicial para avanzar en causas judiciales que investigan delitos de lesa humanidad. En octubre del mismo año, por orden del entonces ministro de Justicia, se despidió a gran parte de los trabajadores de la Dirección de Sitios y Espacios de Memoria, el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti y el Centro de Atención a Víctimas de Derechos Humanos Fernando Ulloa. 
 Siguiendo en esta línea de acción, en mayo del 2025 el gobierno decidió transformar la Secretaria de Derechos Humanos en una subsecretaria y recortó en un 40 % la estructura del organismo y un 30 % de la plantilla de los trabajadores, “ahorrando” $ 9.000 millones de pesos. En su momento el “deslomado” Manuel Adorni señaló en conferencia de prensa que “el Gobierno del presidente Milei continúa trabajando en el cierre de institutos, organismos y normas inútiles”. También en 2025 se redujo la planta funcional del Archivo de la Memoria (ANM). 
 El desmantelamiento de áreas y programas de derechos humanos, a 50 años del golpe militar, se complementa con la reinserción de las FF. AA. en la política nacional con la designación de Carlos Presti como ministro de Defensa y la conformación de un gobierno de carácter cívico militar.

 Lucas Giannetti 
 20/04/2026

Galperín, uno de los súpermillonarios, tiene que pagar la crisis


El Monopolio 

Según el ranking elaborado por la revista Forbes sobre los mayores multimillonarios del mundo, el argentino Marcos Galperín, creador de Mercado Libre, ocupa el puesto 359 con una fortuna personal calculada por Bloomberg en 7.120 millones de dólares, una mejora de 2.900 millones respecto a un año atrás (Clarín, 31/12/2023).
 Sus números siguieron siendo excelentes para esta “fintech” (financiera tecnológica) porque “en base a sus operaciones de comercio electrónico y servicios financieros, Mercado Libre (ML) obtuvo el año pasado un beneficio neto récord de US$ 987 millones, una mejora del 104,7% sobre el resultado del año anterior” (Clarín, 23/02/2024).
 Como la dura crisis que vive nuestro pueblo -Argentina- tiene la contracara (y la razón de ser) de estas ganancias extraordinarias de los monopolios, me interesó sobremanera el libro “República Mercado Libre”, de Julián Zícari, director, con once capítulos de diversos autores y autoras, además del inicial de Zícari. Fue publicado por la Cooperativa Cultura Callao en 2022 y vale la pena mencionar a todos los autores: Grisel Baudry, Héctor Bazque, Martín Burgos, Nicolás Dvoskin, Alejandro Gaggero, Miguel Andrés Giudicatti, Andrés Imperioso (el único de todos ellos que conozco y aprecio su militancia política como asesor del socialista Jorge Rivas), Estanislao Malic, Leandro Navarro Rocha, Sergio Palazzo, Bruno Pérez Almansi, Facundo Piovano, Rubén Seijo, Sebastián Smerling, Irina Sternik, Agustín Trevisan y Carolina Vodopivec. 
 Cada uno, asociado a uno o dos colegas en cada caso, hizo una buena investigación, con orientación antimonopólica, de allí que el texto en su conjunto está bien documentado, con citas de autores nacionales y extranjeros, y bibliografía que dan pie a seguir investigando. La mirada colectiva es más que crítica respecto a Galperín y sus negocios en Argentina y 18 países de nuestra América y Portugal. Ya citaremos ejemplos de esa manera monopólica de hacer negocios, muy rara vez investigados por la justicia argentina (solo en 2011 y 2012 lo hizo por ventas fraudulentas en su página).
 De todos modos, críticas mediante, se reconocen los aportes tecnológicos de la empresa y la manera en que han facilitado operaciones comerciales de mucha gente común, además de los servicios que los medios digitales brindaron durante el necesario encierro por el COVID-19.
 Así y todo, es falso que el objetivo de Galperín haya sido “Democratizar el comercio”. Fundó un monopolio en 1999 y comenzó a tener ganancias desde 2005 en adelante. En 2017 en la bolsa de Wall Street, Mercado Libre (ML) era la empresa argentina de mayor valor, por encima de YPF. Como monopolio dejó segundo a Techint, que había sido el número uno de las empresas privadas durante años. 

 Ganancias extraordinarias 

Un dato alarmante es que entre 2005 y 2021 ML multiplicó sus ingresos totales por 252 veces, hasta 7.069 millones de dólares, registrando 120 millones de usuarios de sus servicios, que incluyen venta electrónica, logística, comercio y, luego con Mercado Pago todos los servicios propios de un banco, para pagar, cobrar, prestar, etc. Este aspecto, similar a un banco, lo trata Palazzo, quien afirma que Mercado Pago pasó a tener primacía respecto a Mercado Libre, porque MP tuvo en 2020 un volumen de pagos intermediados de 14.506 millones de dólares en tanto ML por 5.902 millones. O sea que sobresalió su actividad como financiera o banco (pág. 105). Entonces también fue falso el eslogan de MP, que venía a democratizar las finanzas. ¡Lo cierto es que fue acumulación abusiva! 
 Se trata de un pulpo y no de una pequeña o mediana empresa. Sternik afirma que en la región tiene 30.000 empleados. Palazzo dice que en nuestro país la planta laboral era en 2019 de 3.715 empleados, aunque quizás se refiere a la parte financiera, porque otros autores dan para 2021 una cifra cercana a 10.000 en Argentina.
 Es notable el grado de precarización laboral que impera en el monopolio. “Sindicatos afuera” parece su eslogan, igual que el del facho seudo libertario que gobierna. A sus empleados de logística les impidió tener el convenio de Camioneros, con mayores conquistas laborales, y les enchufó el de Comercio, pero creando un sindicato de empresa, Unión de Trabajadores de Carga y Descarga (UTCYD). Hizo lo mismo con los empleados de Mercado Pago, en relación a la Asociación Bancaria dirigida por Palazzo: afuera de ese convenio que es mucho mejor para los trabajadores. 
 Otro de los críticos de Galperín fue Juan Grabois, que lo acusó en mayo de 2019 de “contrabando, evasión, especulación financiera, abuso al consumidor y competencia desleal”.
 Los empleados del súper millonario no cobran horas extras, hay un banco de horas para reponer horas de más o de menos, se trabaja sábados y domingos sin pagos extras, las vacaciones son de 7 días cuando los jefes disponen, con turnos rotativos, francos cualquier día, etc. Otra coincidencia plena con Javier Milei y las grandes patronales de UIA, AEA, Coloquios de IDEA y otras cámaras donde Galperín se da la mano con Rocca, Funes de Rioja, Magnetto, etc. 

 Ayudita de los amigos 

Otra falsedad que hacen circular Galperín y los medios adictos es que el éxito de su emporio se debe a la meritocracia y el emprendedurismo. Falsedad total. Galperín viene de una familia millonaria y cursó su posgrado en la Universidad de Stanford, California. Allí consiguió los primeros préstamos de JP Morgan y Goldman Sachs, para empezar su negocio. Todos sus servicios están alojados en los servidores de Amazon (pág. 52). Todo el directorio, salvo uno, son graduados en universidades estadounidenses y con antecedentes de trabajo en sus grandes empresas y bancos. Sobresale Susan Segal, titular del Council of America y de la banca JP Morgan Chase. 
 Eso está precisado en el capítulo 9, donde Gaggero, Navarro Rocha y Pérez Almansi detallan quién y cuánto tienen los accionistas de ML. Baillie Gifford, un fondo de inversión con sede en Gran Bretaña, tiene el 9,44 por ciento del paquete; Galperín Trust, fondo con sede en Nueva Zelanda (!!) el 7,83 de la acciones y así de seguido otros inversionistas como The Capital Group Compañies, Prudential Financial con sede en Nueva Yersey, Pay Pal, General Electric, etc (página 190). 
 Esos son los socios y dueños de Mercado Libre; Galperín fijó domicilio en Uruguay para pagar menos impuestos y a su grupo accionario lo asentó en Nueva Zelanda. También en estos detalles importantes se delata como muy poco argentino. Su discurso político y económico-ideológico fue siempre bien de derecha, afín al neoliberalismo, macrismo y ahora mileísmo, con condenas al Estado, la supuesta excesiva cuota de impuestos, el gasto público y demás dogmas del capitalismo semicolonial que nos ha llevado a la ruina varias veces. 
 También en esta materia Galperín miente, porque su emporio financiero tecnológico y de marketplace ha necesitado siempre del Estado y lo mismo ha ocurrido con empresas similares en el mundo. Hasta Internet, recuerda el libro, surgió de investigaciones del Departamento de Defensa de EE. UU. El Estado le dio a Galperín un crédito de 4.000 millones de pesos del Banco Nación durante el macrismo. Estas firmas usan personal formado por las escuelas y universidades públicas. Sus cargas pasan por aeropuertos, puertos, trenes y rutas que abrió el Estado, aunque después algunos gobiernos las hayan concesionado o privatizado. 

 Sergio Ortiz | 19/03/2024

lunes, abril 20, 2026

El FMI y el gobierno acuerdan… nuevo rescate a Milei ante otro fracaso


Reducen los objetivos de crecimiento y flexibilizan las metas del organismo porque el gobierno “no llega”. 

 El acuerdo alcanzado entre el gobierno nacional y el FMI nos deja de ser una manifestación más de la crisis económica y de la falta de perspectiva de la gestión de Javier Milei: las “facilidades” otorgadas por el organismo internacional de crédito vienen acompañadas de una reevaluación de las metas impuestas a la Argentina que desnuda del fracaso de la política oficial y ponen en jaque a un gobierno con un rumbo desastroso. 
 Con el reciente acuerdo el gobierno gana un poco de “oxígeno” para hacer frente a los vencimiento de deuda de este 2026, equivalentes a unos 4.700 millones de dólares para lo que resta del año, con el desembolso de unos primeros 1.000 millones de dólares y un esquema precario que combina el acuerdo anunciado con entidades financieras internacionales (Banco Mundial y BID) como garantes ante los bancos privados para la obtención de financiamiento hasta 2.550 millones de dólares.
 La situación económica del gobierno es tan frágil que no solo no puede obtener un financiamiento internacional barato sustentado en sus supuestos logros, sino que a lo más que aspira a una “garantía” de algunas entidades para poder negociar “condiciones más beneficiosas” ante la banca privada internacional, sin nada en concreto. 
 Esta segunda revisión del acuerdo con el FMI vino de la mano de una reducción de los objetivos del organismo, con las previsiones del superávit fiscal cayendo del 2,2% originario al 1,4% del PBI, para el año en curso; un ajuste a la baja del crecimiento esperado, que pasa del 4% al 3,5% y un aumento en los pronósticos de la inflación, del 16,4% al 30,4%.
 Se trata de un reconocimiento del fracaso oficial y de un gobierno con un rumbo desastroso en lo económico, con una política de ajuste fiscal que no ha servido para proyectar un crecimiento económico –sino más bien todo lo contrario- y con una economía recesiva combinada con inflación y caída de los salarios e ingresos de la población: un cóctel explosivo tanto para la economía como para el crecimiento de la crisis social y la conflictividad.
 Mientras esto ocurre, desde el gobierno apelan a todo tipo de artimañas para embellecer sus resultados fiscales, algo que está generando complicaciones con los capitalistas exportadores, quienes denuncian una demora de hasta 8 meses en los reintegros y devoluciones que el Estado debe hacer en materia fiscal, lo que sirve a forzar una “contabilidad creativa” de las finanzas públicas postergando los pagos. 
 No se trata del único flanco abierto por el gobierno, siendo una política que replica en todos los planos. Hace algunas semanas con el conflicto con las concesionarias del transporte público de pasajeros por los retrasos en los subsidios acordados; ahora con el desfinanciamiento del Pami que afecta a miles de profesionales médicos y millones de pacientes; junto con otra políticas, como el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, entre otras medidas. 
 Entre los recursos que el gobierno se compromete a aplicar al pago de la deuda externa se encuentran los provenientes de las privatizaciones que impulsa el Ejecutivo nacional, que van a parar directamente a las manos del capital financiero y los especuladores. Es lo sucedido con los $2 billones provenientes de la privatización de la represa del Comahue. 
 La economía nacional se encuentra en una encrucijada, con el crecimiento de las importaciones y la caída de la recaudación fiscal por las exenciones y beneficios otorgados por el gobierno a los exportadores, así como la caída de la actividad económica que redunda en menores ingresos al fisco.
 Además, según datos compilados por Cepa, el gobierno cuenta con un déficit financiero implícito producto de la emisión sistemática de títulos en pesos capitalizables durante sus licitaciones, lo que dejaría un resultado financiero deficitario en marzo de este 2026 del orden de $1,84 billones y un déficit acumulado desde enero 2024 de $41,49 billones. 
 Si algo acuerdan el FMI y el gobierno es que la política económica oficial es un fracaso y que no puede salir del atolladero en el que se encuentra, recurriendo en un loop de endeudamiento y reendeudamiento que no lleva a ningún lado salvo a una crisis más profunda y mayores penurias para los trabajadores.

 Marcelo Mache

El interventor del Pami es un farsante


Esteban Leguízamo, interventor del Pami.

 En una entrevista publicada por el diario La Voz de Córdoba (17/4), el interventor del Pami, Esteban Leguízamo, refiriéndose al conflicto con los médicos de cabecera, se explayó sobre la situación prestacional y financiera de la obra social de un modo que constituye un absoluto fraude. 
 Según la mencionada nota en abril comenzaron los pagos de la deuda con los prestadores, farmacias y comunas; los medicamentos tienen cobertura del 100%; el funcionamiento del Pami se puede calificar con un 6; ignora de dónde sale el dato de la caída en el consumo de medicamentos de los afiliados; refiriéndose al cierre de la clínica que atendía afiliados del Pami en Marcos Juárez indicó que estos afiliados serán redistribuidos. Y también amenazó con despedir a los médicos de cabecera que hicieron paro. 
 Lo cierto es que el ajuste a las y los médicos de cabecera es apenas la punta del iceberg de los ajustes brutales cuyas víctimas son los propios afiliados. Solamente si analizamos la quita en la cobertura del 100% en los medicamentos podemos ver las consecuencias funestas de esta medida. Según fuentes de los laboratorios y las farmacias, las dispensas de medicamentos para afiliados del Pami comparando 2025 con 2023 se redujeron de 3,3 millones de unidades a 2,5 millones mensuales. 
 Más grave aún es que según datos del Departamento de Estadísticas del Ministerio de Salud, en 2024 fallecieron 21.276 adultos mayores de 65 años, más que en 2023. En ese año fallecieron 263.522 adultos mayores de 65 años, mientras que en 2024 la suma fue de 284.798. El vínculo entre el crecimiento exponencial de muertes ocurridas en 2024, la quita de la cobertura del 100% en los medicamentos y la caída en la dispensa de medicamentos para afiliados del Pami queda plenamente expuesta. El cinismo de Leguizamo no puede ser mayor. 
 También es llamativo que de esta verdadera catástrofe humanitaria poco y nada se hable. ¡Y todavía no hay datos de 2025! Queda claro cómo esta gente desde el gobierno facho y la intervención de los Leguizamón y compañía especulan abiertamente con muertes evitables de las y los afiliados. 
 Leguizamo afirma que los afiliados afectados por el cierre de la clínica en Marcos Juárez serán “redistribuidos”. Lo que Pami tiene que garantizar es que las y los afiliados cuenten con lugares de atención en el radio de las localidades en las que residen y no tengan que trasladarse 100 km para ser atendidos y esto en el caso que consigan turnos en las especialidades que pueden llegar a demorar hasta ¡6 meses! Resulta ocioso tener que explicar cuánto puede afectar la salud de las y los afiliados semejantes demoras, postergaciones de tratamientos, etc. 
 Una situación igual se plantea en Calamuchita donde más de 7.000 afiliados se quedaron sin atención local. Por otra parte los intendentes cordobeses denuncian que los hospitales y dispensarios de las comunas están recibiendo una demanda extraordinaria de afiliados del Pami poniendo en evidencia que el problema planteado es mucho más generalizado y esto solamente considerando la provincia de Córdoba. Ante este panorama absolutamente sombrío, afirmar como lo hace este individuo que las prestaciones están garantizadas es una absoluta infamia. 
 También comenta el funcionario que el presupuesto del Instituto es “finito”. Lo que este farsante no dice es que el mencionado presupuesto del pasado 2025 es de 8 billones de pesos según un informe de la Auditoría Interna del Pami y que fue ejecutado en un 96% (es decir que hasta sobraron algunas chirolas) sin que los organismos de control, la Sigen (Sindicatura General de la Nación) y la Auditoría Interna hicieran alguna observación, esto cuando abunda la información del pago de sobreprecios escandalosos en insumos para la obra social (pañales, implantes cocleares, oxígeno, etc., solo para mencionar algunos ejemplos). ¿Qué control real hay entonces de estos cuantiosos fondos? Más aún, ¿de dónde salió la deuda de 500.000 millones de pesos que la Auditoría no registra? Todo huele a podrido. 
 El ajuste sin fin también afecta a la planta de empleados no solo con salarios cada vez más deteriorados, sino además con la reducción de puestos de trabajo mediante “retiros voluntarios” y/o directamente despidos. Y ya sabemos que está pasando con los médicos de cabecera. Entonces, qué hace esta gente de avería con este presupuesto billonario cuyo destino debe ser la atención de salud de excelencia a las y los afiliados y que, como queda demostrado, de ninguna manera brinda, sino más bien todo lo contrario. 
 Como vemos es directamente una cuestión de vida o muerte la defensa del Pami, la obra social más grande de Latinoamérica y para ello hay que expulsar esta intervención que ha colonizado toda la estructura del Instituto y que usufructúa el mismo de un modo fraudulento y con tan trágicas consecuencias. La gestión del Pami debe quedar en manos de los afiliados y trabajadores Y esta tarea deberá ser llevada adelante con la acción de lucha conjunta de sus afiliados y trabajadores.

Mario Diamonte

Rosatti, ‘seguridad jurídica’ para la parte patronal


La amenaza al fuero laboral. 

 El presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, salió esta semana a cruzar a los jueces de la Justicia del Trabajo. 
 El martes 14, ante los empresarios de la AmCham (Cámara de comercio de los Estados Unidos) en su evento “Summit 2026” llevó adelante esta fuerte exhortación invocando la seguridad jurídica, la necesidad de atraer inversiones y explicando que las normas jurídicas son tan importantes como las económicas para lograr ese objetivo. 
 En el sistema jurídico argentino los fallos de la Corte Suprema son de cumplimiento obligatorio para las partes y todos los tribunales deben llevarlos adelante. La fuerza de estas excepciones, sin embargo, se sostiene en la justificación elegida por los jueces inferiores. 
 En el actual contexto, Rosatti entiende que particularmente la Justicia Laboral viene poniendo en discusión la función de la Corte Suprema como intérprete final de la Constitución Nacional.
 Dentro de este tironeo está la cuestión de la Reforma Laboral, ley que ha sido suspendida por un magistrado del fuero laboral. La ley de Reforma Laboral sostiene, en su artículo 89, que su interpretación debe caer exclusivamente sobre la Corte Suprema. Dice la ley: “Los jueces que resuelvan causas de índole laboral deberán, de forma obligatoria, adecuar sus decisiones a los precedentes establecidos por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en la materia. El apartamiento infundado de los magistrados respecto de dichos criterios configurará una causal de mal desempeño en sus funciones”. 
 Este desafío judicial, llevó a que la Corte tuviera que fallar tres veces para que la Cámara del Trabajo aplicara tasas más gentiles para casos de ajuste de indemnizaciones por despidos y accidentes laborales. En el ámbito judicial se señala que son las salas laborales alineadas con el kirchnerismo o con la oposición al gobierno de Javier Milei las que están en el foco de las revocaciones de la Corte a cargo de Rosatti.
 Por supuesto, en la Corte y en el gobierno nacional consideran abusivas las tasas e intereses que la Cámara del Trabajo colocó para tres fallos testigos: Oliva, Lacuadra y Domínguez. Según la prensa burguesa el cálculo de intereses compuestos para indemnizaciones no pagadas en término lleva a cifras que consideran “inverosímiles”. Por ejemplo, para el caso Lacuadra el monto llega a 137 millones de pesos, que son menos de 100.000 dólares,.
En la misma línea, con la firma de Carlos Rosenkraft, Ricardo Lorenzatti y de Juan Carlos Maqueda se consideró “arbitrario” el fallo del caso Oliva, por intereses que arrojaban “un resultado económico desproporcionado”. Otra muestra de cómo los magistrados de la Corte están siguiendo con una lupa cada fallo y regulación laboral que se toma en el país. Claro, siempre dictando tasas más bajas para las patronales que avanzan en la actual ola de despidos y cierres de empresas.
 La andanada de la Corte no se queda en la cuestión de las indemnizaciones por despidos, sino que también se preocupa por los casos del no pago de aportes patronales. En la causa Domínguez la sentencia indicó el pago de 53 sueldos impuesto a la empresa, abogando la brevedad del vínculo laboral; el Supremo reclamo sensibilidad y “prudencia judicial, labor que ha de ser llevada a cabo por los jueces de la causa”. 
 En la Ciudad, una justicia con fuerte impronta de jueces macristas, el criterio aplicado es más bajo, usando un ajuste equivalente del índice de precios al consumidor más el 3 %, una “ayudita” para las empresas con domicilio en CABA. Con esto fijado la Corte Suprema, tensó la mano al dictar el fallo Levinas, que da lugar al Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad a poder intervenir como tribunal de apelación para todas las causas del fuero laboral, civil, comercial o penal a nivel nacional. 
 Esto fue resistido por otras jurisdicciones, pero finalmente se impuso, colocando un nuevo estándar. En este sentido el llamamiento de Rosatti es también una amenaza a los estamentos inferiores y sobre todo a los jueces que pueden ver afectada su continuidad.
 Bajo el nombre de “darle previsibilidad a una inversión” y el “acatamiento obligatorio de las decisiones de la Corte” el presidente del máximo tribunal alerta sobre los peligros de avanzar en un camino de incertidumbre institucional. “La seguridad jurídica es un concepto que todos defienden, pero no todos entienden de la misma manera” señaló. 
 Para empresarios Horacio Rosatti repasó el manual clásico de la defensa de la propiedad privada: la defensa de normativas y regulaciones, políticas impositivas y de tipo de cambio “claras”, un llamado al republicanismo y a la independencia del Poder Judicial. 

 Leonardo Perna 
 17/04/2026

domingo, abril 19, 2026

Filosofía de Manuel Sacristán


En esta nueva entrega del Centenario Manuel Sacristán reproducimos un texto de José Manuel López García publicado en Kiosko Insular. 

 El filósofo Manuel Sacristán nació en 1925 y falleció en 1985. Fue filósofo, profesor y traductor. Defendió la filosofía como herramienta clave para transformar la sociedad. Destacó también por difundir el marxismo y la filosofía analítica en España. Es uno de los pensadores más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Además de ser profesor universitario, desarrolló una intensa labor como editor y traductor de más de noventa textos de diversos autores, entre los que se pueden destacar Quine, Marx, Engels, Gramsci, entre otros. Estaba convencido de que su compromiso de intervenir en el debate ideológico de su tiempo era absolutamente necesario. En cuanto a su obra como autor, destacan su libro Introducción a la lógica y al análisis formal y Filosofía y metodología de las ciencias sociales, junto con otras obras. 
 La filosofía de Sacristán se caracteriza, ante todo, por su defensa del rigor racional y por su rechazo tanto del irracionalismo como del dogmatismo doctrinal. A diferencia de muchos marxistas de su época, no entendía el marxismo como un sistema cerrado ni como una metafísica de la historia, sino como una tradición crítica sometida constantemente al examen de la razón, la ciencia y la experiencia histórica. En este sentido, su pensamiento se sitúa en la línea de un marxismo crítico, autocrítico y científicamente informado.
 Otro aspecto fundamental de su pensamiento es su profunda reflexión sobre la ciencia y la racionalidad. Como lógico y filósofo de la ciencia, Sacristán sostenía que la filosofía debía mantener un diálogo con las ciencias empíricas. Rechazaba la separación radical entre ciencias y humanidades, y sostenía que una teoría social rigurosa debe fundamentarse en conocimientos científicos sólidos. Este planteamiento lo situó en una posición singular dentro del panorama filosófico español, que durante décadas estuvo dominado por corrientes más especulativas o historicistas. Se interesó por cuestiones ecológicas, tecnológicas y civilizatorias en sus últimos años, anticipando debates que en el siglo XXI resultan centrales, como los límites del crecimiento, la crisis ecológica y la relación entre el progreso técnico y la emancipación humana. En cuanto a la ética, Sacristán desarrolló una filosofía marcada por la idea de responsabilidad intelectual. Decía que el filósofo no debía ser un productor de sistemas abstractos, sino un intelectual comprometido con la verdad y con la transformación racional de la sociedad. Esta ética del intelectual implicaba austeridad conceptual, honestidad teórica y rechazo del oportunismo ideológico. 
 Si bien yo considero que los filósofos pueden ser creadores de sistemas y a la vez estar comprometidos con su tiempo y realidad. El estilo de escritura de Sacristán es sobrio, preciso y extremadamente riguroso, reflejando una exigente concepción moral del trabajo filosófico. 
 Desde el punto de vista metodológico, Sacristán defendía una filosofía que integrara análisis lógico, conocimiento científico y reflexión histórica. Rechazaba tanto el relativismo como el cientificismo dogmático, proponiendo una racionalidad crítica que reconociera la complejidad de los fenómenos sociales. Esta posición le permitió tender relaciones entre tradiciones filosóficas que en España solían estar separadas: la filosofía analítica, el marxismo y la teoría crítica. 
 En el ámbito universitario, su enseñanza de la lógica y de la metodología científica contribuyó a modernizar los estudios filosóficos en España, introduciendo estándares de rigor poco habituales en el contexto de la época. Muchos de sus alumnos destacaron posteriormente en filosofía, sociología y teoría política, lo que demuestra la amplitud de su influencia formativa. 
 En la tesis doctoral de Manuel Sacristán, titulada Las ideas gnoseológicas de Heidegger, realizó una investigación exhaustiva sobre la filosofía fenomenológica y existencial de este filósofo alemán de manera magistral. Analiza las interpretaciones de Heidegger sobre el ser, la técnica y la gnoseología, el pensamiento científico y la ontología. Escribe Sacristán en una parte de la conclusión de su tesis: “Verdaderamente parece ser seria aspiración de Heidegger el que su pensamiento no sea entendido como incompatible con el científico.” 
 En cuanto a la polémica pública a finales de los años sesenta del siglo XX entre Manuel Sacristán y Gustavo Bueno, fue muy positiva porque aclaró numerosas cuestiones en relación con la función de la filosofía en el saber y en la realidad. Sacristán publicó el ensayo Sobre el lugar de la filosofía en los estudios superiores en 1968 y Bueno respondió con el libro El papel de la filosofía en el conjunto del saber en 1970. Bueno discutió la concepción de la filosofía de Sacristán, ya que la reducía excesivamente a un papel metodológico y auxiliar respecto de las ciencias. Bueno, en cambio, sostenía que la filosofía posee un campo propio: la crítica y organización sistemática de los saberes. Por eso rechazaba su subordinación a la ciencia y defendía su función como saber de segundo grado, capaz de analizar los conceptos y los conflictos entre disciplinas. 
 También es cierto que ambos desarrollaron una filosofía materialista y críticamente orientada. Sacristán desarrolló un marxismo analítico y crítico, más cercano a la lógica y la filosofía de la ciencia. Rechazaron el idealismo y ambos tomaron la filosofía de Marx como referencia fundamental, aunque la interpretaron de manera diferente. Cuestionaron la metafísica y buscaron una filosofía más rigurosa, vinculada al conocimiento real. De todas formas, es evidente que la historia de la filosofía está repleta de metafísica. 

José Manuel López García | 27/03/2026
 José Manuel López García es doctor en Filosofía por la UNED.

El plan de Trump para cazar a los jóvenes y mandarlos a la guerra


Mientras para la tribuna los gobiernos de Trump y Netanyahu hablan de una "tregua" en Medio Oriente, el Estado norteamericano ha puesto en marcha un mecanismo que desmiente cualquier voluntad de paz. A partir de diciembre de 2026, el registro para el servicio militar en EE. UU. será automático (Ámbito, 10/4) mientras las camarillas imperialistas afilan sus garras y aseguran su cuota de carne de cañón. 
 La nueva normativa, parte de la Ley de Autorización de Defensa Nacional, transfiere la responsabilidad del registro desde el individuo a la maquinaria de datos del Estado federal. El argumento de sus impulsores es que la inscripción automática le ahorrará al gobierno millones de dólares en publicidad para "concientizar" a los jóvenes Para el imperialismo, ya no es necesario convencer a nadie de las supuestas "bondades" de la vida militar. Esos fondos ahorrados serán reasignados directamente a los presupuestos de movilización de tropas. El Estado deja de gastar en "marketing" para invertir directamente en el equipamiento necesario para enviar a los jóvenes al matadero. Ya no esperan a que el joven se anote. Ahora lo identifican, lo fichan y lo disponen como un activo estatal listo para ser usado. 
 Esta avanzada no reconoce fronteras y expone que la guerra mundial es irreversible para el capital. En Alemania, la nueva Ley de Modernización del Servicio Militar ya está registrando obligatoriamente a los nacidos en 2007 (El Cronista, 15/04). Pero el dato más escalofriante es el control de movimientos: los hombres de entre 17 y 45 años ahora deberán solicitar autorización para permanecer más de tres meses en el extranjero, incluso en tiempos de paz. Estas medidas transforman al país en una cárcel preventiva. El imperialismo europeo no confía en la "tregua" ni en el patriotismo voluntario; necesita tener a su población joven bajo vigilancia constante, impidiéndoles escapar antes de que el impasse en el frente estalle definitivamente.
 En Argentina, el gobierno nacional anunció "programas de orientación y apoyo" y "talleres de habilidades técnicas" para quienes se inscriban en el Servicio Militar Voluntario (El Cronista, 15/04). Intentan vender una “alternativa” a la crisis brutal de desempleo y precarización laboral, ofreciendo formarnos como carne de cañón a cambio de una salida laboral inexistente. Según datos recientes, la informalidad juvenil alcanzó un demoledor 67,4 % a fines de 2025 (Infobae, 20/03). El compromiso asumido por Presti y Milei en el Escudo de las Américas “reconoce la necesidad de fortalecer la coordinación frente a amenazas transnacionales que afectan a distintos Estados del continente”. No es más que la subordinación de la región a la “Estrategia de seguridad nacional” de Trump. 
 En EE. UU. el registro automático golpea directamente a los hijos de los siderúrgicos de Pensilvania, los mineros de Virginia Occidental y los jornaleros migrantes que dependen de las becas o los trámites de ciudadanía para sobrevivir. En territorios coloniales como Puerto Rico, la situación es todavía más brutal. Sonia Santiago, de Madres contra la Guerra, denunció que este "censo militar" es una imposición colonial de una potencia ocupante sobre jóvenes que no tienen voz ni voto en las decisiones de Washington (El Diario NY, 15/04). Los hijos de la clase obrera serán enviados a morir en destructores en el Golfo Pérsico para asegurar el dominio sobre el suministro energético que la burguesía yanqui ya no puede garantizar por la vía diplomática.
 Aquellos que por razones morales o religiosas se niegan a empuñar un arma son sometidos a exámenes psiquiátricos, tratándolos "como si ser objetor por conciencia fuera una locura". Para el régimen de Trump y sus aliados de la OTAN, la única "cordura" aceptable es la disposición a morir por los intereses de Wall Street. El registro militar automático es la respuesta de un sistema en crisis que ya no puede seducir a la juventud. Ante el rechazo masivo al genocidio en Palestina y a la guerra imperialista -que evidenciaron las movilizaciones de 8 millones de jóvenes en plena tierra de Trump bajo el grito de "No kings, no ICE, no war" el capital recurre al algoritmo y al control de fronteras. 
 La lucha contra esta cacería es una lucha de clases internacional. Los trabajadores de todo el mundo deben entender que sus hijos están siendo censados como mercancía de guerra. La única salida es la unidad internacional de la clase obrera para desmantelar este aparato de muerte y que tomemos como ejemplo a los jóvenes estadounidenses que salieron a las calles. Ni un joven para la guerra imperialista. Abajo el registro militar automático y el financiamiento de la masacre capitalista. Socialismo ó barbarie.

 Iara Bogado 
 17/04/2026

Putin disuelve Memorial, la organización que documentó los crímenes del stalinismo


Todos los gobiernos de la guerra avanzan en la persecución a los periodistas. 

 El Tribunal Supremo de Rusia declaró extremista a la organización que documentó los crímenes del estalinismo, tras una petición del Ministerio de Justicia. El Tribunal argumentó que Memorial tenía como objetivo “la destrucción de los fundamentos básicos del Estado ruso, la violación de su integridad territorial y la relativización de los valores históricos, culturales, espirituales y morales”.
 Esta sentencia convierte en delito penal cualquier forma de colaboración con la organización, incluso difundir sus publicaciones. La base de datos de la organización, que contenía información sobre más de tres millones de víctimas del Gran Terror, ya no está disponible en línea.
 Memorial -de filiación anticomunista- fue fundada hace 40 años, en los últimos tiempos de la Unión Soviética. En el sitio web se encontraban muchos archivos, incluidas las "listas de fusilamiento" que Stalin y otros miembros del Politburó firmaron entre 1937 y 1938. Más de un millón de personas fueron asesinadas. Entre ellas se encontraban miles de viejos bolcheviques y socialistas opositores al estalinismo. Fueron eliminados bajo la acusación de trotskistas. El estalinismo coronó la masacre con el asesinato de León Trotsky en México en 1940.
 Memorial creció durante los años 90. Putin reconstruyó, a su manera, un Estado coercitivo de base capitalista..
 El cerco sobre Memorial fue paulatino. En 2015, fue considerada “agente extranjero” y, en diciembre de 2021, el Tribunal Supremo ordenó la liquidación de sus dos entidades principales -el Centro de Derechos Humanos y Memorial Internacional-. Por eso, sus miembros fundaron en 2023 una asociación internacional con sede en Ginebra y distribuyeron su trabajo entre oficinas en París, Berlín y otras ciudades europeas. También funcionan en otros continentes. Con el reciente fallo se penaliza con cárcel a cualquier habitante de Rusia que colabore con la organización que funciona en el exilio. En el pasado, algunos de sus miembros fueron asesinados o encarcelados con causas armadas.
 En 2015, la organización contabilizaba 46 presos políticos en el país. Hoy, esa cifra supera los 1.000. La aceleración de la represión está estrechamente vinculada a la guerra en Ucrania y a la necesidad de Putin de acallar a todas las voces opositoras. De filiación pro-occidental, Memorial se posicionó a favor de Kiev.
 Tamilla Imanova, una abogada de Memorial, sostiene que Putin perfeccionó la maquinaria represiva de Stalin: “No hace falta encarcelar a todo el mundo. Basta con encarcelar a una persona y contárselo a todo el mundo a su alrededor para asegurarse de que otros 100.000 tengan miedo de hablar”. 
 Imanova pasa por alto que hubiera sido imposible acabar con el partido bolchevique que derrotó al imperio zarista solamente encarcelando a una persona. Stalin sabía que necesitaba llevar a cabo una masacre.
 Este intento de Putin de encubrir el genocidio perpetrado por Stalin es análogo a la falsificación de la historia que el mismo Stalin hizo sobre la revolución rusa. Entre la burocracia estalinista y la oligarquía que gobierna hoy, hay un hilo de continuidad. No solo porque el mismo Vladimir Putin fue un agente de la KGB, sino porque la reconversión al capitalismo de los Estados obreros -sin excepciones- fue obra de la misma burocracia. Hay una total coherencia por parte de Putin en renegar de Lenin y del reconocimiento de la libre autodeterminación de Ucrania, por un lado, y en ocuparse de ocultar el genocidio sobre la oposición de izquierda al mismo tiempo. 

 Aldana González 
 16/04/2026

sábado, abril 18, 2026

65 años de Bahía de Cochinos, intento fallido de invasión financiado por EE.UU.


Así acabó la Brigada 2506, financiada y entrenada por la CIA, a poco de 72 horas de desembarcar en Cuba en un fallido intento de invasión. 

 La estrategia estadounidense: guerra mediática primero e invasión armada después 

 Playa Girón, Cuba, 19 de abril de 1961— La invasión de Playa Girón (llamada Operation Zapata en los archivos y en la imaginación tropical de la CIA) fracasa, probablemente, porque el plan se filtra y, a último momento, la Agencia cambia una estrategia de guerrilla mercenaria por un desembarco militar similar al de Normandía durante la Segunda Guerra Mundial. 
 Antes de que Fidel Castro sea invitado a dar una conferencia en Princeton University y luego logre una reunión con el vicepresidente Richard Nixon en la Casa Blanca, el 17 de marzo del año pasado, la CIA había puesto en marcha la Operación Zapata. En la reunión secreta del jueves 17, el director de la CIA, Allen Dulles, había informado que el plan para invadir la isla desde la localidad de Trinidad había sido aprobado por el presidente Dwight Eisenhower.
 Sobre una mesa de cocina descansa el número de agosto del año pasado del Reader Digest (Selecciones) y en su página 168 Karl Mundt, senador republicano por Dakota del Sur y educador de profesión, educa: “¡nosotros, quienes liberamos esa isla de sus cadenas medievales; nosotros, quienes le dimos orden, vida, conocimiento tecnológico y riqueza, ahora somos maldecidos por nuestra cooperación y por nuestras virtudes civilizatorias!”. 
 Luego de su tensa salida de Cuba, el agente secreto David Atlee Phillips estaba decidido a abandonar la Agencia y se había mudado a Nueva York con su esposa y sus cinco hijos. Pero nadie abandona la Agencia como si nada. Una noche recibió un llamado para una misión especial. Phillips se negó varias veces pero el agente “Cliff” insistió:
 —Te voy a dar tres pistas…
 —No necesitas decirme nada —dijo Phillips
—. Sé cuáles son: Cuba, Cuba y Cuba. 
 —Es por eso por lo que te necesitamos
 —dijo Cliff.
 —¿Cuál es el plan? 
 El agente Cliff responde: 
—Otra Guatemala, según me dijo Len. 
 Len es el superior de Cliff, conocido entre los agentes secretos sólo por ese nombre y por tener una pierna ortopédica. 
 Varios altos oficiales de la CIA que habían participado en el exitoso golpe de Guatemala son convocados, entre ellos Richard Bissell, William “Roto” Robertson, Richard Helms y Everette Howard Hunt Jr. Todos tienen un envidiable prontuario. Helms será el futuro director de la CIA y uno de los responsables del complot contra Salvador Allende en 1973. Hunt será condenado por el escándalo que terminará en el impeachment de Richard Nixon en 1974. Una de sus llamadas desde Uruguay (donde operaba desde los años 50) al argentino Dandol Dianzi en un hotel de México, será grabada el 20 de noviembre de 1963, dos días antes del asesinato de John Kennedy, en el que Hunt mencionará “un asunto de grave importancia para nuestra nación”. Hunt no se cansará de culpar a Kennedy del fiasco de Bahía de Cochinos. Luego de muerto, sus hijos John y David reconocerán que, en su lecho de muerte, su padre había confesado varias veces que la CIA había participado del asesinato del presidente. John y David serán acusados de inventar la historia. 
 La estrategia para “una nueva Guatemala” es obvia: guerra mediática primero e invasión armada después. David Phillips no está seguro. Su intuición le dice que el éxito rotundo en Guatemala sólo se puede repetir en Cuba con varios cambios. Eisenhower y casi todos los miembros de su gobierno habían quedado impresionados por el bajo costo y la facilidad con la que lograron sus objetivos en aquel país centroamericano. Ahora, el plan aprobado por el Pentágono y por la Casa Blanca consiste en invadir por aire en la costa sur, cerca del pueblo Trinidad, donde todavía quedan algunas fuerzas del depuesto Fulgencio Batista. Si el aterrizaje saliera mal, siempre habría la posibilidad de fugar hacia las montañas y esperar a que nuevos recursos caigan del cielo. 
 Los pilotos entrenados en Guatemala no tenían mucha experiencia y necesitaban entrenamiento en tiempo y espacio real. Al principio, arrojaban bolsas de arroz y frijoles para los milicianos de Batista que operan en las montañas, pero erraban el objetivo y los combatientes se quejaban de que debían recorrer largas distancias para recoger el cargamento. Gracias a la experiencia, los pilotos mejoraron la puntería, pero esa vez recibieron un mensaje con una nueva ronda de quejas: “Hijos de puta, ¿qué es lo que pretenden? ¿Matarnos a todos con bolsas de arroz?”
 Repitiendo la estrategia que diera tan buenos resultados con Guatemala, la CIA instala una emisora de radio en las Islas del Cisne, frente a Honduras. Como los cubanos no están acostumbrados a la onda corta, como los guatemaltecos, deben recurrir a un potente transmisor de 50 KW de onda media AM que obtienen del ejército estadounidense en Alemania. En lugar de seis semanas, la guerra psicológica había tomado seis meses.
 Guatemala es elegida como el campo de entrenamiento de los cubanos reclutados en Miami. El presidente, el general Miguel Ydígoras Fuentes (quien en 1950 perdió las elecciones contra Jacobo Árbenz y en 1958 y se hizo con el poder prometiendo un pollo por familia) le garantiza a la CIA la finca La Helvetia, en Retalhuleu, para alojar y entrenar a 5.000 cubanos a cambio de una cuota mayor en la venta de azúcar a Estados Unidos. Para explicar los movimientos extraños en la zona, el gobierno guatemalteco hace circular el rumor de que los comunistas cubanos se están organizando en algún lugar de Guatemala para lanzar un ataque contra la patria y la libertad de sus ciudadanos. 
 La campaña de desinformación ya se había extendido a América del Sur. El 15 de febrero, el agente de la CIA Philip Franklin Agee, por entonces apostado en Ecuador, informa de la compra de opinión en los diarios más importantes de Colombia, Ecuador y Perú (como El Comercio y El Tiempo) para inculpar a Cuba de un envío inexistente de armas y dinero a esa región. El plan, confiesa Agee, es preparar a la opinión pública antes de la invasión de Cuba. 
 Pero Eisenhower está a punto de dejar el poder y no quiere nuevos compromisos. Aplaza la operación y deja todo en manos del nuevo presidente, John Kennedy. Tal vez porque luego de tanto tiempo de preparación era probable que el plan se hubiese filtrado (Fidel Castro y el New York Times estaban al tanto de las operaciones en Guatemala), la Agencia decide cambiar el punto de desembarco para conservar el inestimable factor sorpresa. Cambia el pueblo de Trinidad por Bahía de Cochinos, un área más cerca de La Habana pero menos poblada y de más difícil acceso. Cuando Phillips es informado del cambio, se agarra la cabeza. Pigs y cochinos no son exactamente la misma cosa. “¿Cómo creen que los cubanos van a apoyar una invasión que comienza con ese nombre?” protesta Phillips. 
 El 15 de abril se había iniciado la operación desde Nicaragua. La idea era destruir, con bombarderos B-26, las fuerzas aéreas y antiaéreas de Cuba en el norte antes de desembarcar al sur. La destrucción es significativa, pero el impacto es mínimo. Los aviones cubanos T-33, más pequeños y peor armados, tienen mejor puntería y derriban 10 de los 12 bombarderos. La CIA pasa los bombarderos como obra de los desertores de la fuerza aérea cubana para desmoralizar a la población. Los aviones piloteados por exiliados cubanos llegados de Nicaragua aterrizan en Miami y, con perforaciones de balas diseñadas para la ocasión (si hay algo en que la CIA ha sobresalido siempre es el obsesivo cuidado del detalle propagandístico), se dejan fotografiar por la prensa libre.
 El gobierno de la isla acusa a Washington de la maniobra, mencionando las bases operativas de Florida y Guatemala, pero el embajador de Estados Unidos en la ONU, Adlai Ewing Stevenson, al tanto de los detalles del plan, lo niega con vehemencia y convicción: “Las acusaciones de un complot orquestado en Washington son totalmente falsas” —dice—. “Estados Unidos está comprometido con una política de no agresión”. El agente David Phillips recordará en sus memorias de 1977 que “Adlai Ewing Stevenson era un gran actor; nadie le ganaba mintiendo”. Phillips recordará también que el agente de la CIA Kermit Roosevelt (nieto del presidente Theodore Roosevelt) había logrado manipular a un número crítico rebeldes en Irán para derrocar al presidente electo Mohammad Mossadegh y que lo mismo había logrado hacer él mismo, Phillips, con el gobierno de Árbenz en Guatemala, pero que la misma estrategia un día tenía que salir mal. 
 Como una reminiscencia del Día D en Normandía, el 16 de abril a la medianoche y hasta las 7: 30 de la mañana, la Brigada 2506 (1.400 cubanos de Miami entrenados por meses en Guatemala) desembarca con tanques M41 Bulldog en Playa Girón. Luego de una batalla que deja cien muertos, la resistencia de la isla captura a más de mil cubanos de la CIA, los que más tarde serán cambiados por alimentos, gracias a una colecta organizada en Florida. Mientras tanto, la televisión de Estados Unidos informa de un ataque de los rebeldes cubanos contra el régimen de Castro y anuncia que “como es previsible, se culpa otra vez a Estados Unidos”. Los latinoamericanos nunca se hacen responsables de sus propios fracasos. Siempre le «echan la culpa a Estados Unidos». 
 Las calles de La Habana se inundan de gente manifestándose contra la invasión. La invasión fracasa. El agente de la CIA Howard Hunt culpará a Jack Hawkins, encargado del grupo paramilitar de exiliados cubanos, “un veterano de guerra con botas tejanas y aspecto de borracho malhablado” que no creía en el genio revolucionario de Castro sino en su buena suerte. “Esto es pan comido”, había dicho Hawkins, prometiendo “enviar postales de navidad desde Cuba este año”. Pero el mismo Hunt, en un reporte desde La Habana lo había anunciado con tiempo: “todo posible apoyo de los cubanos a la invasión debe ser descartado de plano; se debe asesinar a Castro antes de la invasión y debe ser hecho por patriotas cubanos”. La primera evaluación no fue creíble, pero la CIA en Washington toma su última sugerencia, la que también fracasa cuando el secretario de Castro, Juan Orta, contratado para envenenar su bebida, una semana antes de la invasión se acobarda y se refugia en la embajada de Venezuela, donde permanecerá por más de tres años antes de un periplo por otras embajadas que terminará en Miami. 

 Jorge Majfud | 18/04/2026 

 Del libro La frontera salvaje: 200 años de fanatismo anglosajón en América latina https://www.youtube.com/watch?v=eeCVrZaNViwhttps://www.amazon.com/frontera-salvaje-fanatismo-anglosaj%C3%B3n-Am%C3%A9rica/dp/1737171031