El operativo en que fue abatido el jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera Cervantes (famosamente conocido como “El Mencho”) tiene todas las huellas de la injerencia estadounidense en México.
"Estados Unidos proporcionó apoyo de inteligencia", señaló la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. "El presidente Trump ha sido muy claro: Estados Unidos se asegurará de que los narcoterroristas (sic) que envían drogas mortales a nuestra patria se enfrenten a la ira de la justicia (sic) que se merecen desde hace tiempo", se explayó.
Poco después de la operación del ejército mexicano, el propio Trump exhortó a México a "intensificar" sus esfuerzos contra los carteles. Léase: una mayor injerencia de la DEA y del imperialismo yanqui en territorio azteca.
En febrero de 2025, Trump designó a los cárteles como organizaciones terroristas, con el propósito de justificar potenciales operaciones militares en territorio mexicano. Esto, en un contexto en el que Estados Unidos viene de invadir Venezuela y capturar al presidente Nicolás Maduro, y cuando amenaza a Cuba y otros países como Colombia.
Trump no es, de todos modos, el pionero en el uso de la política antidrogas como pantalla para afianzar la injerencia del imperialismo. Desde 2006, por auspicio de Washington, se aplica en México una militarización de la seguridad interna (la llamada guerra contra el narcotráfico), que tuvo consecuencias calamitosas. Las desapariciones de personas se estiman en decenas de miles y los abusos contra los derechos humanos fueron incontables.
En cuanto a los carteles del narcotráfico, en cambio, la militarización fue un fracaso rotundo, ya que lo único que consiguió fue una atomización de los grupos criminales, lo que creó, en muchos casos, una situación aún más conflictiva y violenta que la precedente.
La presencia del Ejército en la mal llamada guerra contra las drogas solo terminó por profundizar las relaciones entre el narco y los militares, siendo estos incluso un factor de regimentación y represión de los trabajadores: el Ejército ha atacado protestas obreras y realizado maniobras de inteligencia contra periodistas y activistas. En 2014, estuvo involucrado en la desaparición de los 43 alumnos de la escuela rural de Ayotzinapa, caso emblemático del carácter de esta militarización.
Los gobiernos "nacionales y populares" de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum, del Morena, mantuvieron la militarización de México -instaurada por los gobiernos neoliberales- y se adaptaron a las presiones múltiples del imperialismo yanqui, como se observa, notoriamente, en la política migratoria.
En el caso del operativo contra "El Mencho", Sheinbaum reconoció abiertamente una coordinación con Washington. Pocas semanas antes, le había dado a Trump otra alegría: cortó el suministro de petróleo a Cuba.
Consecuencias
México se convirtió en un terrorífico escenario de choques entre las fuerzas represivas del Estado y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), tras el abatimiento de “El Mencho”. El gobierno de Sheinbaum desplegó alrededor de 10.000 militares en Jalisco y sus alrededores, ante la contraofensiva del cartel.
El Mencho, quien era el criminal más buscado del mundo y ofició como policía jalisciense durante un tiempo, murió junto a otros tres miembros del CJNG en el marco de la intervención llevada adelante por el Ejército en la sierra de Jalisco. Otros dos resultaron detenidos. Asimismo, se incautó armamento de uso exclusivo militar, incluyendo lanzacohetes. Según dejó trascender un funcionario estadounidense en una entrevista con The Washington Post, una unidad de inteligencia de Estados Unidos que opera en una base aérea del estado de Arizona aportó los datos que permitieron dar con la ubicación del criminal (RT, 23/2). Su caída es la más importante desde la captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán, otrora líder del Cártel de Sinaloa, en el año 2016.
La DEA opera en México realizando tareas de inteligencia, infiltrando espías y realizando acuerdos con los grupos criminales (Periodismo Internacional Alternativo, 23/2). Muchas de las armas que poseen llegan desde Estados Unidos, que es el principal receptáculo de la droga que se produce en México. También se sabe que el propio Ejército de México ha suministrado pertrechos a ciertas bandas. Bajo el reinado de El Mencho, el CJNG se especializó en drogas sintéticas como el fentanilo y las metanfetaminas, convirtiéndose en el mayor proveedor de fentanilo para EE.UU. mientras se multiplican los “zombis” en sus calles. El narcotráfico es uno de los negocios ilegales más redituables bajo el capitalismo, junto a la trata de personas y la venta de armas. La connivencia entre los Estados capitalistas y los grupos narco se basa en su defensa. El dinero que surge de allí es blanqueado en el sistema financiero internacional, con los bancos jugando un papel clave.
La respuesta del CJNG ante la captura de su jefe consistió en disparos y detonaciones que han ido configurando un clima de terror en el país. Hubo alrededor de 250 bloqueos en las vías urbanas y carreteras de veinte ciudades, entre ellas Michoacán, Colima y Aguascalientes. Narcotropas tomaron el Aeropuerto Internacional de Guadalajara y terminales de autobuses. Autoservicios, bancos, farmacias y comercios fueron incendiados. Familias se vieron violentadas a punta de pistola en la calle. Algunos gobiernos como los de Oaxaca, Guerrero y Ciudad de México convocaron a sus gabinetes de seguridad.
El periodista mexicano Edgar Flores indicó, en diálogo con La Voz, que las bandas narco asesinaron a 25 efectivos de seguridad (de los cuales el 90% forman parte de la Guardia Nacional) y que incluso la violencia alcanzó a civiles. “La ciudad (en referencia a Jalisco) ha sido una auténtica zona de guerra; en 20 años que tengo en esto jamás había vivido un episodio tan terrible”, señaló. En muchos lugares se suspendieron las clases y la Cámara de Transporte convocó a los conductores a resguardarse.
El CJNG, cuya influencia en México ha estado creciendo desde 2010, sobre todo tras la fragmentación del Cártel de Sinaloa y la caída del Cártel del Milenio, opera en 28 de los 32 estados de México y en más de 100 países, incluido Estados Unidos. En México operan otros grupos como el Cártel de Sinaloa, que funciona en Sinaloa y es el que posee mayor presencia en Estados Unidos; el Cártel del Golfo, cuya actividad se destaca en el Caribe Mexicano; y el Cártel del Noroeste, con base en la ciudad de Nuevo Laredo; entre otros.
Salida
Solo una intervención de los trabajadores puede terminar con el narcotráfico en México y en la región, con medidas que ataquen la raíz del problema: desmantelamiento de las fuerzas represivas, expropiación y nacionalización bajo control obrero de la banca y los puertos (donde se lava el dinero narco, y por donde ingresan las drogas), y la expulsión del imperialismo.
Nazareno Suozzi
















