jueves, octubre 06, 2022

Elecciones en Perú: aguda descomposición política


Rafael López Aliaga, el ultraderechista que ganó en Lima 

La necesidad de poner en pie un partido independiente de la clase obrera 

 Frente a las elecciones regionales y municipales que se realizaron el domingo 2 de octubre, la agrupación Vilcapaza fijó claramente su posición para Lima, llamando a la población trabajadora “a votar en blanco o viciado en estas elecciones como expresión de un voto de protesta contra el sistema político capitalista que está al servicio de los grupos de poder económico”. Esta caracterización y planteo ha sido plenamente corroborado por la realidad electoral.
 Los resultados electorales –no solo de Lima, sino de todo el país- han evidenciado una gran descomposición del sistema político y sus partidos. El evento electoral no logró despertar el entusiasmo popular. No votó más del 70% del padrón y los cómputos para cada partido fueron pequeños. Se elegían, en 25 regiones, más de 10 mil cargos, lo cual incentivó el arribismo de todos los que se lanzaban a tratar de obtener una tajada del “botín del Estado”.
 Los partidos nacionales casi no tuvieron protagonismo, proliferaron las listas “locales” o “regionales”. Aunque alguno de los partidos nacionales prefirió no presentarse en forma abierta y establecer acuerdos con los regionales, tratando de colar algunos candidatos. 
 En Lima, triunfó un elemento fascistizante: Rafael López Aliaga, de Renovación Popular, con el 23,5% de los votos válidos. Caracterizado como “el Bolsonaro peruano”, se ha colocado más a la derecha que Fuerza Popular de Keiko Fujimori. Durante la crisis donde la derecha trató de impedir que se reconociera el triunfo electoral de Pedro Castillo, realizó actos públicos planteando “Muerte al comunismo, a Cerrón [dirigente de Perú Libre] y a Castillo”. Es un hombre que alentó la constitución del movimiento de padres “Con mis hijos no te metas” para bloquear a nivel educativo todo programa de educación sexual y de género, siguiendo los lineamientos más reaccionarios de la curia contra docentes y estudiantes organizados. En segundo lugar salió Daniel Urresti, de Perú Podemos, con 22,75% de los votos, reconocido como represor con acusaciones públicas de asesinato y violación. Los ejes de campaña giraron, fundamentalmente, en torno a la “seguridad ciudadana”. 
 Los grandes derrotados fueron los que ganaron hace año y medio atrás las elecciones nacionales y tuvieron que ir a segunda vuelta para definir. Perú Libre, la sigla con la que fue electo presidente Castillo, salió última en Lima y no logró ningún cargo en todas las regiones que se presentó. Casi 9 millones de votos fueron canalizados por Perú Libre en la elección presidencial de Castillo y ahora, posiblemente, no pase los 100 mil. En la localidad de donde es originario Castillo (Cajamarca) salió electo un candidato abiertamente golpista contra el gobierno del “docente”. Perú Libre, que se autopublicitaba como “marxista leninista”, fue el gran oportunista que quiso copar cargos del Poder Ejecutivo y Legislativo, mientras en forma pusilánime pactaba y convivía con el gran capital. Los hombres de Cerrón fueron cooptados por sectores de mayor volumen de capital o echados. El bloque legislativo de Perú Libre quedó hecho añicos, mientras Cerrón llegaba a pactar con los partidos derechistas medidas de carácter reaccionario.
 El partido de los Fujimori también hizo sapo. No ganó en ninguna regional. Sus huestes se fueron disgregando hacia otros partidos derechistas. En la lista de López Aliaga participaron hombres “emigrados” del fujimorismo. 
 De conjunto, la “izquierda parlamentaria” fue barrida. Juntos por Perú, el partido de Verónika Mendoza –que en su momento fue apoyada por el nacionalismo burgués y el centroizquierdismo frentepopulista continental, nucleados en el “Encuentro de Puebla“- está en disgregación. Participó abiertamente en los gabinetes ministeriales de Castillo haciéndose corresponsable de la pusilanimidad gubernamental y de su genuflexión frente a las clases dominantes. Llevó como candidato en Lima a Gonzalo Alegría (hijo del afamado novelista Ciro Alegría), candidato anteriormente por listas de centroderecha, acusado ahora, por su propio hijo, de violencia sexual y otras yerbas. 
 El panorama post electoral ha dado una preeminencia a las listas de derecha y/o fascistoides. Pero fuertemente dislocadas, sin un centro político dirigente nacional. López Aliaga se postula para ese papel. Antes incluso de que se terminaran de conocer las cifras que lo presentaban como “triunfador” en Lima, reclamó que el presidente Castillo “renuncie por el bien del Perú”, “que se asile en un país para que no lo persigan” y que se nomine “un presidente de consenso”. Un planteo golpista en toda la línea, que se irá profundizando. 
 Hasta ahora Castillo no ha sido derribado porque cuenta con el apoyo del imperialismo yanqui –próximamente está anunciado que Biden visitaría Perú- y porque el gran capital (¡las mineras en primer lugar!) se aprovechan de su nulidad para ir imponiendo las políticas que necesitan. Derribar a Castillo es abrir una “caja de Pandora”. No solo por la potencial amenaza de azuzar una intervención popular (como sucedió hace 2 años con el golpe de Manuel Merino contra Martín Vizcarra), sino porque se abriría una fuerte pugna política entre diversas fracciones burguesas con intereses encontrados que no se sabe en qué puede terminar (incluyendo aventuras diversas). 

 La clase obrera y la izquierda

 El problema fundamental es la ausencia de una alternativa política independiente de los trabajadores. El nivel de afiliación sindical es de no más del 5%. Y los viejos partidos stalinistas, que se reclaman socialistas en búsqueda de un frente popular con sectores pseudo progresistas de la burguesía nacional, repiten una y otra vez las viejas propuestas de conciliación de clases. Han venido apoyando (“presionando”, dicen) a diferentes gobiernos buscando que alguno de ellos tomara medidas populares. Para luego, en el desenlace, tildarlos de “traidores” a sus “promesas” y salir a buscar nuevos frentes “nacionales”. 
 Un plenario impulsado por el Partido Comunista Peruano, el Partido Comunista del Perú-Patria Roja y una docena de organizaciones, constituyó una “Coordinadora de Organizaciones de Izquierda”, que elaboró un “Plan Anticrisis” con “36 Propuestas y medidas urgentes”, presentándolo como una base para movilizarse “para conquistar gobiernos democráticos y honestos en las elecciones municipales y regionales de octubre”. Las medidas propuestas no pasan de promesas verborrágicas, típicas de realización de “futuras” obras prometidas en campaña electoral. Pero varias de ellas son abiertamente antiobreras, antidemocráticas y hasta proimperialistas. Por ejemplo, la propuesta 14 reclama “Implementar un programa de empleo temporal para reducir los niveles de desempleo”. ¡Esto es la precarización laboral! Casi el 70% de la plantilla laboral peruana está contratada y precarizada. Las trabajadoras de limpieza de las calles de Lima vienen haciendo huelga con el reclamo de que sean incorporadas a planta permanente. 
 El punto 16 propone “Incorporar a las FF. AA. [Fuerzas Armadas] en los procesos productivos. Ello generaría la integración de 30 mil nuevos puestos de trabajo y estimularía el reclutamiento voluntario”. Increíble propuesta de quienes se reclaman de la izquierda. Están planteando una militarización laboral y obligando a la juventud que busca empleo a ser disciplinada por las fuerzas represivas, las fuerzas que sostienen el Estado explotador de la clase burguesa. 
 El punto 18 propugna la “creación de zonas francas tecnológicas industriales (lo que) permitirá la rápida generación de miles de (puestos de) trabajo y el desarrollo del sector de industria pesada, semi-pesada y tecnología en el Perú, atrayendo la inversión extranjera…”. ¿Liberar de impuestos al capital imperialista? ¡El sueño del FMI y los economistas imperialistas formulado por la izquierda stalinista!
 Las tendencias golpistas volverán a recrudecer con este avance derechista electoral.
 Hace falta construir una organización política independiente de la burguesía que organice a la clase obrera y los explotados para luchar por sus reivindicaciones de clase, bajo la perspectiva estratégica de un gobierno de trabajadores. Ese es el primer balance para superar la impasse que se vivió en el reciente proceso electoral y que se está viviendo frente al derrumbe del gobierno y de nuestras condiciones de vida. 

 Rafael Santos

Brasil: el panorama político hacia la segunda vuelta


Lula obtuvo el 48 por ciento de los votos 

La diferencia entre Lula y Bolsonaro fue de más de 6 millones de votos: 57.257.473 votos contra 51.071.106 del actual mandatario. Una distancia de más de 5 puntos que dejó a Lula en el 48,43% de los votos contra 43,20% de su rival. Una elección altamente polarizada (91,6%) que dejó al tercer y cuarto candidato con apenas 4,16% (Simone Tebet, del MDB) y 3,04% (Ciro Gomes, PDT) respectivamente. 
 En las última semanas –a caballo de los apoyos que recibió de entidades empresarias, gobiernos imperialistas (Biden, etc.) y la prensa mundial- se propagandizó la perspectiva de que Lula sacara más del 50% y ganara en primera vuelta. 
 Pero la realidad fue diferente. Si bien Lula creció, no alcanzó el triunfo en el primer turno, y el que sí tuvo un crecimiento notable fue Bolsonaro (del 35 al 43%) que ninguna encuestadora o analista político pronosticó. Habrá segunda vuelta definitoria el 30 de octubre. 
 El triunfo de Lula dejó, sin embargo, a sus huestes con un sabor amargo que se potencia con la realidad política que dejó instalada la elección.
 Los números electorales indican que incluso un eventual triunfo de Lula para presidente el próximo 30 de octubre, se vería rodeado por avances importantes de la derecha bolsonarista y sus aliados. Han sacado más diputados para el parlamento: 273 contra 138 de Lula y sus aliados. En Senadores fueron electos 14 bolsonaristas contra 8 lulistas y 5 independientes. Importantes gobernaciones han sido ganadas por la derecha (Río de Janeiro, San Pablo, Minas Gerais, etc.). Ministros derechistas que renunciaron a sus puestos para poder presentarse como candidatos (el vicepresidente Hamilton Mourao; Ricardo Salles, el ministro de Medio Ambiente acusado de complicidad en la deforestación patronal del Amazonas; el general Eduardo Pazuello, que ofició de ministro de salud durante la pandemia, responsable de la catástrofe de casi 700 mil muertos por Covid; etc.) han sido en su mayoría elegidos para los parlamentos. Las Fuerzas Armadas mantienen un bloque de legisladores, igual que la derecha del agropoder y el bloque evangélico. 
 En caso de triunfar estará condicionado y deberá convivir con la derecha, sin excluir al bolsonarismo mayoritario en el Congreso y al frente de importantes y estratégicos distritos, como Río de Janeiro, San Pablo y Rio Grande do Sul. 
 En prensaobrera.com (14/9) habíamos señalado: “Si bien Lula venía manteniendo una preeminencia electoral de unos 10 puntos sobre Bolsonaro, recientes encuestas estarían dando que esa diferencia se ha reducido, cayendo un poco Lula y creciendo en la misma proporción Bolsonaro”. La causa de este descuento preelectoral de Bolsonaro está asentada en las medidas sociales que adoptó a último momento (incremento de los subsidios a los desocupados en más de un 50%, eliminación de impuestos sobre el consumo y disminución del precio de las naftas, subsidios a taxistas y camioneros, etc.). El autodenominado “Frente de la Esperanza” de Lula se vio obligado a votar estos “gastos” en el parlamento pero denunciando que se trataba de medidas “demagógicas”.

 Seduciendo al capital

 El centro de la campaña electoral de Lula giró en torno a “eliminar el odio” por la “felicidad y el amor”. Trató de disputar la base de apoyo de Bolsonaro en la Iglesia Evangelista en términos morales y semiteológicos (votar por Lula “no es pecado”). Dejó de lado casi todo reclamo social y se empeñó en una desmovilización de la población. Dejó las calles en manos de grandes y duras movilizaciones derechistas (7 de septiembre) para “no caer en provocaciones”. Todas las reivindicaciones más sentidas por las masas obreras y explotadas (anulación de las “reformas” laboral y previsional reaccionaria, etc.) no solo no fueron agitadas, ni tocadas en la campaña electoral, sino que las fue desechando. Así se comprometió frente a la cámara de las patronales industriales (FIESP, etc.) a que no iba a anular estas reformas. Y que su candidato a vicepresidente, el centroderechista Geraldo Alckmin (que impulso originalmente estas “reformas” antiobreras), sería el encargado de “consensuar” cualquier modificación con la burguesía empresaria. 
 En la última semana, las cámaras empresarias mostraron su preocupación de que Lula anulara una ley que coloca topes en el presupuesto estatal para el gasto social. Para ahuyentar todo fantasma de que no se iba a apartar del orden fiscal, Lula divulgó que pensaba nombrar al prócer del capital financiero, Henrique Meirelles -que fue ministro del gobierno golpista de Michel Temer y promotor de esta ley antigasto social- en su gabinete. Este anuncio, publicado de primera mano por la columna Radar Económico, “dejó al mercado emocionado”. Lo que se reflejó en que el principal índice bursátil, “el Ibovespa alcanzó un pico 110 mil puntos, un aumento de más del 2%, aproximadamente una hora después de que se diera a conocer la noticia, reflejando el optimismo con el nombre”. 
 Son innumerables las citas y encuentros de Lula con diferentes cámaras empresarias y embajadores rindiendo “examen” de que no venía a alterar, sino “a defender el orden”. 
 El eje de campaña de Lula giró en torno a la “defensa de la democracia” contra el autoritarismo de Bolsonaro. Los problemas sociales quedaron fuera de radar, con vagas generalidades. Repitiéndose respecto a la campaña del 2002, Lula insistió en que venía a “combatir el hambre” garantizando que en cada casa iba a poner un plato de comida 3 veces por día. Un limitado asistencialismo (Bolsa Familia) que fue enfrentado por Bolsonaro con un programa similar (Auxilio Brasil) en la etapa final, denunciado por Lula como “demagógico”.

 Nuevas concesiones 

La emergencia de la segunda vuelta electoral para el 30 de octubre será usada por la burguesía para arrancar nuevas garantías y concesiones al lulismo. Tebet, la tercera candidata, se pronunció a favor del líder del PT pero se sabe que ha pedido lugares en el gabinete. Ciro Gomes, el cuarto candidato –que en la etapa preelectoral “descartó votar por Lula en la segunda vuelta”- está buscando, dice, un “acuerdo programático”. Pero su partido, el PDT, ya se pronunció por Lula, y según un dirigente de esa formación, Gomes respaldará esa decisión.
 Se avecina una fuerte lucha electoral este mes. Lula pareciera que va a repetir la “táctica” usada hasta ahora, que lo coloca a la defensiva frente a las acusaciones de corrupción de Bolsonaro. En sus primeras declaraciones señaló que iba a ir a un debate con el presidente Bolsonaro “a ver si seguía diciendo mentiras”. 
 Los problemas sociales y de transformación nacional antiimperialista seguirán siendo dejados de lado. Se archiva cualquier promesa de renacionalizar las empresas vilmente privatizadas por el tándem Temer-Bolsonaro. Así como las reivindicaciones centrales de las masas. Lula promete “orden” y hasta amenazó con usar los instrumentos “legales” de represión ante cualquier desborde de movilizaciones populares (desalojos a los ocupantes de tierras, etc.). 
 Lula se coloca como protector-garante del régimen, contra un estallido popular. Como un protector preventivo contra el contagio de la ola de levantamientos populares que ha venido recorriendo América Latina.

 Rosa cada vez más pálido 

Un triunfo final de Lula sumaría al Brasil a la “ola rosa” de gobiernos frentepopulistas de conciliación de clases (Boric en Chile, Petro en Colombia, Castillo en Perú, Fernández en Argentina) que viene reemplazando a los regímenes derechistas en el continente. Pero esta “segunda ola rosa” es muchísimo más conservadora que la primera. Incluido, especialmente, Lula que fue protagonista de la primera y ahora evidencia, y evidenciará más nítidamente, el papel desmovilizador que juega el frente de conciliación de clases, el llamado frente popular, que maniata la lucha obrera y de los explotados a la subordinación con la burguesía seudoprogresista y/o “democrática”. 
 La centroizquierda oportunista utilizará todo el tiempo el espantapájaros de la amenaza fascista para frenar la lucha independiente de las masas y subordinarlas al gobierno frentepopulista. La necesidad de luchar por la independencia política de la clase obrera y los explotados no solo respecto a la derecha, sino también –y fundamental- de Lula y un eventual gobierno frentepopulista, es esencial. Luchar porque los sindicatos y las organizaciones de masas rompan con su subordinación al PT y las variantes estatales y patronales, por la independencia política y organizativa de la clase obrera y los explotados con vista estratégica a la lucha por un gobierno de los trabajadores. Preparar -desde ahora- un congreso de trabajadores que fije la plataforma de lucha de los explotados y avance hacia un plan de lucha nacional con paros y movilizaciones. Los reclamos de las masas serán impuestas por la acción directa de los explotados.

 Rafael Santos

miércoles, octubre 05, 2022

"Con la política del gobierno no hay empleo genuino" // Romina del Plá

La guerra imperialista mundial, una crisis humanitaria


Compañeras, compañeros, buenas noches 
 En poco tiempo, varias semanas después del inicio de las hostilidades en Ucrania, Henry Kissinger, un hombre que fue el secretario de Seguridad de los Estados Unidos, hizo una caracterización política sugestiva: dijo que se había producido un cambio de época. Kissinger fue el artífice del establecimiento de relaciones diplomáticas entre China y EE UU, entre Nixon y Mao Tse Tung. El acuerdo incorporóa a China al circuito económico internacional (también fue quien orquestó el golpe de estado que derrocó a Salvador Allende y estableció el gobierno de Pinochet, y luego tramó el golpe en Argentina). “Cambió de época” fue la caracterización que había hecho Lenin cuando estalló la Primera Guerra Mundial. Fue el núcleo sobre el que se asentó su estrategia política: “Se ha producido un cambio de época”. 
 ¿A qué se refería Lenin?, ¿a qué se refiere Kissinger? 
 Lenin se refería al fin del periodo ascendente del capitalismo. El cambio de época era un cambio de tendencia de la época de ascenso del capitalismo a la época de su declinación histórica. Pronostica una nueva época de guerras y revoluciones. Señala que la época del capital de los monopolios constituye un estado transitorio al socialismo. Pronostica, en la transición, una nueva época de guerras y revoluciones. Añade algo que lo asiste y es que una época de guerras imperialistas inevitablemente es una época de revoluciones. Advierte a la socialdemocracia internacional que los congresos de la II Internacional habían señalado con anticipación que una guerra mundial engendraría situaciones revolucionarias y revoluciones. Ese cambio de época significa, asimismo, que el desenvolvimiento de las fuerzas productivas, bajo el capital, tiende a convertirse en su contrario – en el desarrollo de fuerzas destructivas. 
 Es difícil que Henry Kissinger no supiera que estaba dando la definición de Lenin. Pero ¿a qué se refería, concretamente, Kissinger? Kissinger se refería a una variante circunstancial del planteo de Lenin. Se refería a que el periodo de las ilusiones en un salto histórico del desarrollo capitalista, basado en las ruinas de la Unión Soviética y la incorporación de China al mercado internacional, ha concluido. La prueba era el estallido de la guerra en Ucrania. Kissinger ha intentado sin éxito establecer fórmulas para detener esta guerra, que opone entre sí a la totalidad de las grandes potencias. Por ejemplo, reconociendo la soberanía de Rusia en la península de Crimea. Estima que una falta de acuerdo con Rusia desencadenaría un proceso de guerras, de desintegraciones políticas y nacionales, y revoluciones.
 Esta conclusión está manifiestamente ausente en la izquierda mundial, para la cual el mundo asiste a un conflicto geopolítico, o a la oposición entre dictaduras y democracias, o una lucha por hacer valer las independencias nacionales. En contraste con estos juicios, algunos superficiales, otros impresionistas, nosotros hemos caracterizado el estallido de una guerra imperialista mundial. La independencia de Ucrania es un factor secundario o terciario en una guerra mundial entre las grandes potencias, que la llevará, cualquiera sea el resultado de la guerra, a una mayor dependencia, sea de Rusia o de la OTAN. Es decir, es una guerra mundial y esta guerra mundial se viene desarrollando sistemáticamente en muchos aspectos. El primer aspecto es lo ocurrido en el estrecho de Taiwán. EE UU ha abjurado del acuerdo de Kissinger con Mao Tse Tung que reconoce a Taiwán como parte de China. Hay un creciente armamentismo de Taiwán de parte de EE UU. Acá también hay una suerte de cambio de época local, porque la empresa más importante en China, con cien mil obreros, que fabrica las partes del iPhone es taiwanesa y está en China. Es decir que, en el proceso de la restauración del capitalismo en China, se basaría en una asociación de Taiwán con China sobre un terreno histórico común, con el respaldo del capital financiero internacional. Ahora, los documentos del Pentágono -que hace públicos cada año- China y Rusia figuran como los enemigos estratégicos de las Fuerzas Armadas de los EE UU. Es decir que el proceso de penetración comercial, financiera, del capital mundial en China y en Rusia ha concluido – al menos en forma pacífica. En las actuales condiciones son necesarios nuevos avances del imperialismo, por medios militares, y si es necesario con el auxilio de armas nucleares, para poder seguir avanzando en la acumulación capitalista. Es significativo que mucho antes de la pandemia y de la guerra, los gobiernos de los Bush, Clinton y Trump empezaron una guerra comercial contra China. Es decir que el antecedente de los escenarios bélicos en el mar de la China y en el estrecho de Taiwán, ya habían madurado largamente en esta etapa del imperialismo. En efecto, hay un cambio de época y por lo tanto es un periodo de guerras y revoluciones. 
 La guerra mundial es una catástrofe humanitaria. La guerra presente ha sido preparada sistemáticamente por la OTAN desde el mismo momento de la disolución de la ex Unión Soviética. Desde el mismo momento. En 2014 hay un golpe definitivo que derroca a un gobierno pro ruso y desencadena una acción militar sobre las zonas de Ucrania que siguen ligadas a Rusia. El punto que determina este golpe de estado es muy interesante, porque tiene que ver con la incorporación de Ucrania a la Unión Europea. Tiene que ver con la absorción de Ucrania por parte de la Unión Europea, como ocurrió con Polonia y con los otros países satélites de la Unión Soviética que se han transformado en un terreno de mano de obra barata especialmente para el capital alemán que ha trasladado gran parte de su industria a Checoslovaquia, a Polonia, a Bulgaria, a Rumania, etc., aunque Rumania es preferentemente un terreno francés. 
 Este es el litigio que va llevando la guerra. Ilustra la tendencia del capital occidental a un objetivo que tiene características históricas de dos siglos que es la penetración en Rusia y en el vasto territorio de la Rusia asiática, donde hay recursos de materias primas, minerales, etc. fabulosos y es un campo infradesarrollado desde el punto de vista del capitalismo mundial. Cuando digo dos siglos es porque primero fueron los zares los que enfrentaron estos problemas y circunscribieron la incorporación del capital internacional a la bolsa de Moscú y a inversiones en San Petersburgo y en Moscú. Después en todo lo demás el zar quería mantener la integridad territorial del imperio. En 1904, por ese motivo, fue la guerra con Japón que era 100 veces más chico que el imperio zarista. Los japoneses les dieron una paliza y un año después estalló la revolución de 1905. La primera guerra mundial tendría que haber abierto a Rusia al capital internacional pero estalló la Revolución de Octubre. Una ruta imprevista para el capitalismo internacional, no para loa bolcheviques rusos. Con la desintegración de la Unión Soviética queda abierto nuevamente este campo de desarrollo y desde la disolución de la URSS el imperialismo norteamericano ha venido sistemáticamente desconociendo promesas y acuerdos para ir avanzando en la penetración de los diferentes países y finalmente en Ucrania. El imperialismo ya había bombardeado y desintegrado a Yugoslavia para desintegrar a Yugoslavia y abrir su ruta al oriente. La oligarquía rusa no se opuso a este avance. Putin llega a incorporarse al G8, es decir, a integrar el directorio del capital internacional y pidió ingresar a la OTAN. La integración al capital internacional fue el principal propósito de la disolución de la URSS y de la restauración capitalista. Pero ese proceso ha sido históricamente un fenómeno de fuerza y de violencia, nunca fue pacífico. Otros imperialismos pretendieron valerse de Rusia para sus propios intereses y para poner un freno al capital norteamericano. Alemania, con la señora Ángela Merkel, hizo construir dos gasoductos para integrar comercial e industrialmente a Rusia y a Alemania, y valerse de esta alianza para oponerse al imperialismo norteamericano. El segundo gasoducto, 2.800 kilómetros de gasoducto, se terminó de construir de forma completa y nunca entró en funcionamiento por un veto de Trump y, luego, por un veto de Biden a Alemania. Fue uno de los detonantes de la guerra en desarrollo. Alemania no pudo bloquear la presión de EE UU y aceptó que una vez ya construido no se use. El beneficio adicional para Estados Unidos es imponer a Europa el gas esquisto que debe transportarse por vía marítima y es muchísimo más caro que por medio de gasoductos. Asistimos a un gigantesco proceso de competencia mundial que no se puede resolver, esto es muy importante, sino por medio de la fuerza. Este punto es muy importante. Tanto Lenin como Kautsky, los dos advertían que el capital mundial tiende a monopolizarse. La "pequeña" diferencia es que Kautsky decía que éste era un proceso pacífico y Lenín le dijo que es un proceso de guerras porque el capital no conoce otro método, en su competencia cotidiana, que la fuerza. A veces la fuerza es manifiesta, otras veces es oculta. 
 Está abierta una guerra mundial que no tiene las características de la primera, tampoco de la segunda, pero incorpora a estas en una manifestación superior, catastrófica. Incorpora la tentativa de completar la dominación del imperialismo mundial abierta por la restauración capitalista.
 La otra característica, que no diría fundamental sino absolutamente extraordinaria, es la declinación de los Estados Unidos, que el desarrollo capitalista convirtió en potencia dominante después de la segunda guerra mundial. No puede recuperar el status previo sino por medio de la guerra – económica, política y militar. Es el factor principal del desequilibrio internacional. El dólar de un país que tiene el 25% del PBI mundial y ocupa el 75% de las transacciones internacionales; la moneda dominante de un país declinante. La primacía del dólar, en estas condiciones, desempeña un rol confiscatorio, en la medida que influye en la determinación de los precios internacionales y absorbe los excedentes financieros de otros países. Estados Unidos se ha convertido en importador de capitales y deudor internacional. El retroceso EE UU explica la aparición de Trump y el agravamiento de la guerra comercial y financiera.
 Es muy claro que hay una conexión entre la guerra y el fascismo. Ustedes lo ven ahora en la orden que ha dado Putin de movilizar a los reservistas y provocado una crisis política. Una derrota de Rusia en la guerra presente provocaría una desintegración nacional y la extensión territorial de la guerra. Para poder movilizar a la población Putin debe declarar el estado de guerra y el estado de guerra es un estado con poderes excepcionales. Es natural que el desarrollo de la guerra implique al mismo tiempo el desarrollo de las tendencias fascistas. Pero no puede haber tendencias fascistas como en el pasado, encerradas en fronteras nacionales, como por ejemplo el fascismo italiano, el fascismo alemán, el fascismo francés. Como la UE enfrenta el desafío de un fascismo sin base nacional. Estas contradicciones se han resuelto, por el momento, con la captación democratizante de todos los fascistas europeos. Cuando van a las elecciones lo primero que prometen es que van a pagar la deuda externa, que aceptan las órdenes del Banco Central Europeo, que no tienen espíritu bélico de ningún carácter, etc, etc. 
 Ahora, ¿puede provocar esta guerra situaciones revolucionarias?
 Así lo perfila la desintegración del ejército ruso en Ucrania, y de otro lado la crisis financiera e inflacionaria que se ha desatado en la Unión Europea y Estados Unidos, y el derrumbe de la moneda de Japón, el estado más endeudado del planeta – un 350/400% del PBI. En el día de ayer se produjo la segunda gran movilización de masas en la República Checa contra la guerra y contra la provisión de armamento militar a Ucrania. Al interior de Rusia ha empezado una defección extraordinaria a la conscripción militar. Por las mismas razones que Putin quiere conquistar Ucrania -la hermandad de sangre entre rusos y ucranianos-, los rusos no quieren ir a matar a sus familiares del otro lado de la frontera. Solamente los bolcheviques resolvieron la cuestión nacional ucraniana en el marco de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Putin ha acusado a Lenin de ser el responsable del levantamiento de los ucranianos. Los bolcheviques eran una minoría en Ucrania – tenían, según algunos estudios, el 4% de los votos. Pero los bolcheviques tenían algo que en muchos países se desprecia – una bomba atómica, envuelta en una forma literaria, que se llamaba programa. Con la consigna de la tierra para los campesinos ucranianos pasaron a ser mayoría, ganaron la guerra civil y unieron a Ucrania en una Federación libre de repúblicas soviéticas. A veces hay que darle más pelota a un pedazo de papel que a un misil. 
 La guerra de Putin en Ucrania no tiene objetivo estratégico alguno, ¿qué quiere conseguir? Ahora, por ejemplo, ha anexado el este de Ucrania. Es una salida completamente ciega de la oligarquía rusa y los servicios de seguridad. En los debates en la televisión, en Rusia, un sector le ha reclamado a Putin lo siguiente: “¿y qué nos ha quedado entonces de la integración de Rusia a la economía mundial? Porque si no nos integramos, no tenemos futuro”. Por lo tanto, aunque la oposición más recalcitrante en Rusia en este momento sea nacionalista y derechista y dice: "Putin, sos un incapaz, hay que meterle más bombas a Ucrania"; cuando estos derechistas y estos nacionalistas chovinistas derriben a Putin van a abrir negociaciones con EE UU y con la OTAN. La línea fundamental de la oligarquía rusa es el acuerdo internacional con el imperialismo, pero el imperialismo le va a poner condiciones insoportables. Una caída de Putin es, de un lado, la desintegración política de la restauración capitalista y abre, del otro, una situación revolucionaria. Muchos columnistas del imperialismo dicen ´tengamos cuidado porque si sigue la guerra y cae Putin, el desarme de todo el aparato estatal autoritario de Putin puede ser una caja de pandora´. 
 Una diferencia de esta guerra con las anteriores es la amplitud y la profundidad de las sanciones económicas. Nunca hubo un poder imperialista como el de los EE UU en el pasado. EE UU ha reunido la capacidad para bloquear todas las transacciones comerciales de cualquiera que no siga las directivas de Estados Unidos. A tal punto que China ha acatado la mayor parte de las restricciones comerciales que ha impuesto EE UU a Rusia. China es una economía integrada, como también lo es Rusia, a la economía internacional. Se puede desmoronar como castillo de naipes si se quiebra esta integración. La consecuencia de las sanciones económicas a Rusia, es una crisis fabulosa en Europa. El gas ha aumentado 10 veces; afecta la producción de una enorme cantidad de industrias, en especial en Italia y Alemania. Holanda cerró definitivamente su industria láctea, como consecuencia de la carencia de fertilizantes. Sri Lanka entró en un proceso revolucionario porque dejó de poder alimentar a la población en virtud de que ya no puede importar fertilizantes. Bolsonaro hizo un acuerdo especial con Putin para que Rusia mande fertilizantes baratos a Brasil, para los sojeros, los deforestadores de la Amazonia.
 Ayer publiqué un artículo que tiene como título "La city de Londres se subleva". Hay una revolución proletaria de los financieros. La City de Londres se ha topado con una corrida cambiaria porque la actual primera ministra decidió cortarles radicalmente los impuestos a los capitalistas y financiar el presupuesto con deuda internacional. Se ha producido una caída brutal de la libra esterlina y una caída brutal de la bolsa. Los diarios financieros están pidiendo por favor que la echen de urgencia. El Financial Time resume la crisis en estos términos: "Los siete días que conmovieron a Gran Bretaña", haciendo un juego con el libro de John Reed, "Los diez días que conmovieron al mundo" – la Revolución de Octubre. Entonces el tejido europeo se está deshilachando. ¿Cuál es la conclusión? El mundo ha cambiado de época nuevamente. Mejor dicho, cambió de época una sola vez, definitivamente, cuando lo advirtió Lenin – una época de declinación del capitalismo, de guerras y revoluciones. Pero como nada marcha en forma rectilínea, en algún momento alguien pensó que se había cambiado de época en sentido contrario; que el capitalismo se había fortalecido en la segunda posguerra y luego con la disolución de la URSS, que íbamos a un mundo pacífico, de globalización del capital financiero. Entre las guerras sucesivas de las últimas tres décadas, la crisis climática, la pandemia y la guerra actual, todo esto se ha pulverizado. ¿A ustedes no les parece que el paso a una guerra mundial, con amenazas nucleares, debería ser el primer punto de la agenda de toda la izquierda mundial? Porque como demostraron las otras guerras, la guerra es el semillero de la revolución porque está en juego la humanidad entera. 
 Una sola bomba nuclear, de las de menor potencia, haría ingresar a la humanidad en la barbarie sin aditamentos. Cuando un régimen social desata estos estertores es que se encuentra en su fase de agonía. Hay en la izquierda una crisis de perspectiva histórica brutal. La mayoría inmensa de la izquierda, en el mundo, apoya a la OTAN, al imperialismo democático, el mismo que ha desarrollado todas las condiciones para librar esta guerra. Lo mimso ocurre en Argentina. Hay una fuerza entera que apoya a la OTAN. Izquierda Socialista y el MST vienen apoyando a la OTAN desde la guerra de desintegración de la Federación Yugoslava, a mediados de los 90 del siglo anterior. El Partido Obrero oficial plantea que la OTAN y Rusia se tienen que ir de Ucrania. ¿Quién los va a echar? La única forma de que se termine con esta guerra es el derrocamiento de los gobiernos que llevaron a la guerra, que se agravará aún más con una desintegración de Rusia. El que ocupa territorio en Ucrania es Rusia, no la OTAN. La OTAN tiene como ocupante a las propias tropas ucranianas. Que se retiren todos quiere decir que se retire Rusia – el planteo de la OTAN. Se juega con los criterios de pelea de barrio ante la catástrofe histórica de un sistema social. Cuando esto está ausente en la comprensión del momento histórico, la perspectiva revolucionaria es sustituida por el macaneo, en este caso, el apoyo a la OTAN. 
 Otra cuestión más y concluyo. La guerra siempre es presentada como un fenómeno geopolítico. ¿Qué quiere decir? Que un país que quiere ocupar el territorio de los otros. Eso en el mundo capitalista ya no existe. Eso murió con Gran Bretaña. El capital mundial no necesita conquistar el territorio de nadie. Tiene todas las redes montadas para colonizar a los países sin necesidad de ocuparlos; la ocupación procede cuando hay resistencia nacional o resistencia revolucionaria; es una forma extrema de la lucha de clases, no una cuestión geopolítica. El concepto geopolítico es un concepto reaccionario; disimula los objetivos sociales y de clase. Sostiene que las potencias se mueven en función de criterios políticos de carácter territorial. Obviamente, algunos de estos criterios es necesario tenerlos en cuenta. Que Crimea da el Mar Negro, que Irak e Irán tienen petróleo que las compañías norteamericanas ambicionan. Lo que está ausente es el análisis de la guerra como fenómeno histórico del capitalismo, en el caso concreto de la época imperialista. Que desencadena la rebelión en las masas, para sobrevivir a las atrocidades de la guerra, del hambre, de la crisis económica, etc, Europa se va a cagar de frío este invierno y una parte de la industria se va a paralizar, al menos en forma parcial. Estados Unidos quiere imponer la dominación del gas transatlántico, que dominan sus petroleras o sus accionistas en otras petroleras. La crisis divide a la propia burguesía. Es lo que ocurre con una parte entera de la burguesía alemana que cortó las relaciones con Rusia. Hay un desequilibrio desde poder en Alemania en perjuicio de las industrias tradicionales, como Volkswagen, Mercedes Benz, Siemens, Bayer. 
 En las posterioridades de la derrota de la Cámara de empresarios del neumático, del gobierno nacional, de la burocracia de la CGT, del kirchnerismo y de todos los que buscaron aislar al SUTNA, para provocar la derrota; en este escenario la cuestión de la perspectiva de la guerra es fundamental. Porque Argentina está en esa misma vorágine y además es uno de los eslabones débiles. Eslabón débil, en primer lugar, porque cuando suben todos los precios internacionales, suben también los precios internos, la carestía, la desvalorización del salario y la pobreza. Las ganancias de YPF van para sus accionistas y acreedores en Nueva York, no para la clase obrera. Argentina va a pasar de tener un gas de 3 dólares a diez o veinte veces ese precio si se convierte en exportadora de gas licuado que se re-gasifica en el exterior, luego de una larga travesía a fletes de usura. 
 La guerra mundial y la crisis mundial son la base para la comprensión de la época y de las tareas que se presentan – en cada país de un modo diferente naturalmente, de un modo particular. 
 Muchísimas gracias. 

 Jorge Altamira

Primavera caliente

El 90% de los ingresos del dólar soja fueron acaparados por diez cerealeras y aceiteras de primer orden –Bunge, Cargill, Nidera y Dreyfuss, entre otras multinacionales. Esta devaluación “especial” fue una operación a la medida del llamado “Consejo Agroindustrial”, largamente cortejado por Cristina Fernández de Kirchner. Mientras tanto, Massa celebra la acumulación de reservas internacionales, sin señalar que acentúa la crisis inflacionaria y la crisis monetaria y financiera del Estado. La emisión de pesos para bancar la diferencia entre el dólar de 200 pesos y el oficial ha obligado al Banco Central a acrecentar su deuda con los bancos locales, que ya supera los 55.000 millones de dólares.
 En el plano de la “acumulación de reservas”, el dólar soja –que es un mero adelanto de la liquidación de una cosecha- no satisface las necesidades de los importadores, sin considerar el giro de utilidades y dividendos de las empresas con sede en el exterior. Esta devaluación a medida aceleró la suba de los alimentos. Massa jura que no habilitará a una devaluación, mientras le habilita devaluaciones “especiales” a diferentes lobbyes capitalistas, en especial la minería. Es el mismo capital minero que ha logrado frenar el tratamiento de una salida a la crisis de los humedales. 

 La grieta de la grieta 

 No puede sorprender, en este cuadro, que la desvencijada coalición oficial vuelva a exhibir sus grietas. La vice que puso a Massa como super ministro salió a advertirle sobre los precios de los alimentos y la suba de la indigencia. La inflación ha impulsado las huelgas; a los acampes en Desarrollo Social, se suman las tomas del ministerio de Trabajo. Va tomando forma el “obrerazo”, señalado en el congreso del Polo Obrero Tendencia. Los ministros de Trabajo y de Desarrollo Social se anotan para la lista de despidos del gabinete. El tarifazo a la luz y el gas ha sido postergado por un mes en medio, pero el del transporte le hará compañía en octubre – un 40 por ciento. 
 La crisis crece en el conjunto de las fracciones políticas de la burguesía. JxC y el FdT votarán juntos el Presupuesto 2023 de Massa, pero no se ponen de acuerdo sobre candidatos y las Paso. Es decir que no tiene viso de poder formar gobierno o de gobernar sumados en una coalición, como lo reclamó el embajador norteamericano. Suspender las PASO se cruza con un posible adelanto electoral. El kirchnerismo se ha visto privado de un triunfo, que descontaba, de Lula en primera vuelta, y enfrenta el temor de una pulverización electoral. Es lo que espera una parte del viejo peronismo para, curiosamente, “renovarse”. 

 Cambio de eje 

 Pero el elemento novedoso del escenario político ha irrumpido por abajo: el centro de gravedad de las luchas ha pasado al movimiento obrero. Es lo que pusieron de manifiesto la huelga del neumático, las luchas de la Salud en numerosos distritos, las huelgas docentes en Buenos Aires y Caba y, principalmente, la de Santa Fe, donde se plantea una huelga indefinida contra los descuentos del gobierno por los paros recientes. Perotti puso en marcha la misma línea de guerra contra las organizaciones obreras que quiso llevar adelante el trío Madanes-Bridgestone-Pirelli contra el SUTNA. En el neumático, la huelga general en respuesta a la provocación patronal obligó a las patronales y al gobierno a retroceder políticamente.
 Con una carestía superior al 100% anual, los ajustes paritarios que llegan “después de la inflación”, vienen devaluados. Entre los trabajadores con convenio, la carga del impuesto a las ganancias se ha agravado considerablemente. Pero ¿qué decir de los no registrados o que carecen de ajustes paritarios? La burocracia de la CGT “acompaña”, cómplice, este rumbo confiscatorio. 
 La irrupción de las huelgas obreras, docentes y de la salud redoblan la necesidad de autoconvocarnos en plenarios y congresos para discutir un programa: salario mínimo igual a la canasta familiar, hoy en 220.000 pesos; 82% móvil para jubilados y para el desocupado; indexación mensual de salarios y jubilaciones; derogación del impuesto al salario; ningún tarifazo. Las luchas obreras recientes forman parte de una tendencia –la tendencia a la huelga general. 

 Marcelo Ramal 
 05/10/2022

Hace casi 90 años que el Estado quiere expulsar a las comunidades mapuches de Villa Mascardi


En beneficio de los negociados capitalistas. 

 El gobierno nacional no tuvo ningún reparo en reprimir violentamente a la comunidad mapuche Lafken Winkul Mapu, asentada en Villa Mascardi, tildando a los pobladores originarios de “usurpadores”. El Comando Unificado, compuesto por fuerzas federales y provinciales, llevó adelante un brutal operativo de desalojo, llevándose detenidas a ocho mujeres, una de las cuales estaba embarazada y otras dos se hallaban con sus bebés de tres y cuatro meses de edad, y separando a cinco niños de sus familias. 
 El oficialismo actuó en defensa de los grandes intereses económicos que hay detrás de la persecución a los mapuches de la zona. En Villa Mascardi, por ejemplo, posee tierras la Conferencia Episcopal Argentina, completamente manchadas de sangre ya que el clero se hizo de las mismas en 2018, a meses del fusilamiento de Rafael Nahuel a manos de la Prefectura. También es propietario el Obispado de San Isidro y grandes empresarios como María Magdalena Giménez Tournier y su esposo John Fergus Grehan -dueños de la estancia “La Escondida”- que juntos intervienen en la forestal CS Patagónica S.A., entre otros negociados. 
 A su vez, el gobierno se mantuvo como querellante en la causa de “usurpación” contra los miembros de la comunidad Lafken Winkul Mapu, aduciendo que se había establecido sobre dos lotes pertenecientes al Parque Nacional Nahuel Huapi, territorio de dominio público dependiente de la Administración de Parques Nacionales (APN) -que está bajo la órbita del Ministerio de Ambiente. Sin embargo, lo ocurrido se inscribe en un proceso de recuperación de tierras ancestrales que viene protagonizando el pueblo mapuche hace aproximadamente treinta años, luego de haber sido despojado de las mismas por parte del Estado desde la “Conquista del Desierto” a la fecha. 
 Recordemos que en 1934, bajo el gobierno de facto de Agustín P. Justo, se creó el Parque Nacional Nahuel Huapi, a cargo de la Dirección Nacional de Parques Nacionales (actual APN), con la finalidad de incrementar la presencia estatal en los territorios fronterizos y poner en pie un centro turístico para la elite de la época. Desde ese entonces, hubo una política decidida para expulsar a los pobladores preexistentes radicados en pequeñas unidades productivas, muchos de los cuales pertenecían a la comunidad mapuche. Solo se les otorgó título de propiedad a aquellos “vecinos” provenientes de la burguesía porteña, quienes posteriormente dieron lugar a villas y loteos turísticos; en cambio, el resto solo obtuvo Permisos Precarios de Ocupación y Pastaje, los cuales determinaban el tipo y la cantidad de ganado que podían criar y perdían validez ante la muerte del titular. 
 Esto, junto a otras medidas expulsivas, como el cupo máximo por única vez para la provisión de leña y madera, hizo que, a medida que las familias iban creciendo, los pobladores originarios se vieran obligados a abandonar estos enclaves agropastoriles, migrando hacia los alrededores de los centros urbanos donde eran empujados hacia la proletarización forzosa. Sin ir más lejos, la Ley Parques Nacionales contemplaba la atribución de “proceder al desalojo de intrusos en tierra del dominio público que a su juicio no convengan a los intereses de los parques y reservas”. En su modificación de 1980, la legislación fue más allá y prohibió toda explotación económica salvo la turística, lo cual solo valía para quitarle el sustento material a las comunidades indígenas y campesinas pero de ningún modo restringió la actividad de las contratistas forestales, por ejemplo. 
 En 1994, se habilitó la posibilidad de que quienes tuvieran estos permisos precarios pudieran comprar tierras dentro del Parque Nahuel Huapi con la condición de explotarlas turísticamente; no obstante, los criterios eran absolutamente restrictivos ya que se requerían ingresos entre medios y altos. Lo cierto es que el reclamo del pueblo mapuche de acceder a la propiedad comunal de la tierra fue desoído por cada uno de los gobiernos, de quienes recibieron únicamente represión. La impostura del Frente de Todos es total: mientras prorroga demagógicamente la ley de Emergencia Territorial Indígena, no solo no la cumple sino que desaloja ferozmente la toma de Villa Mascardi, poniéndose del lado de los lobbys capitalistas que dominan en la región, lo cual merece el repudio de todo el arco popular. 

 Sofía Hart

Las movilizaciones en Haití y el ataque del secretario general de la ONU


En las protestas se reclama la salida del primer ministro

 Haití se encuentra sumergido en una profunda tensión desde que el primer ministro, Ariel Henry, anunciara hace tres semanas una duplicación en el precio de los combustibles. Importantes manifestaciones populares y bloqueos sacuden el país. En muchas de ellas se reclama la salida del jefe de Estado. La semana pasado hubo un paro de 72 horas impulsado por los transportistas. 
 En medio de este escenario convulsivo, han despertado un gran rechazo las declaraciones del secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, quien señaló en declaraciones periodísticas básicamente tres cosas: 1) Que apoya el tarifazo del gobierno; 2) Que el cuadro presente sería obra de las bandas criminales que depredan el país, infiltradas a su vez por sectores del poder político y económico; y 3) Que “a nivel de la ONU estaría en estudio un plan para fortalecer la Policía Nacional de Haití (PNH) y enviar una fuerza militar robusta o brutal para combatir a las pandillas” (citado en “Organizaciones haitianas cuestionan y reclaman retractación al sec. Gral. De la ONU y cambio en las bases de la relación con Haití”, en “Haití Libre y Soberana”, 26/9). 
 La referencia a las bandas criminales intenta poner un signo igual entre la genuina respuesta popular en rechazo a los aumentos -en uno de los países más pobres del hemisferio- y el accionar de grupos delincuenciales, con el obvio propósito de desacreditarla. 
 Y lo más notable es que esas bandas, que efectivamente tienen lazos con el poder político y económico, proliferaron bajo la invasión (2004-2017) patrocinada por la ONU y Estados Unidos que fue conocida como la Minustah (en la que participaron los gobiernos de Lula, Kirchner y otros regímenes “progresistas” latinoamericanos). Esa misión, como recuerda un interesante artículo de Lautaro Rivara (Página 12, 22/9), se vio envuelta en escándalos de violencia sexual, hostigamiento de la población civil e incluso en la introducción del cólera. 
 Nada menos que la Secretaría General de la OEA reconoce en un comunicado autocrítico del 8 de agosto que “bajo ese paraguas de la comunidad internacional fermentaron y germinaron las bandas criminales que hoy asedian al país y a su pueblo, bajo ese paraguas germinó y se gestó el proceso de desinstitucionalización y de crisis política que hoy vivimos”. 
 La alusión de Guterres a la formación de una “fuerza militar robusta”, por su parte, reinstala el debate de una nueva intervención extranjera, esta vez con el pretexto de las pandillas. Y todo esto a pesar de que la OEA ha concluido que “los últimos 20 años de presencia de la comunidad internacional en Haití significan uno de los fracasos más fuertes y manifiestos que se haya implementado y ejecutado en ningún marco de cooperación internacional”. 

 La crisis política

 El actual primer ministro Ariel Henry se transformó en el jefe de Estado de Haití tras el asesinato el año pasado del presidente Jovenel Moïse –cuya trama aún permanece en las sombras. Pertenece a su misma formación política, el PHTK (Tet Kale, los cabeza rapadas). 
 Henry no ha tenido éxito en su aspiración de convocar una asamblea constituyente para reforzar sus atribuciones de mando. A su vez, la oposición nucleada en los acuerdos de Montana (por el hotel en que se suscribieron los compromisos), que cuestiona la legitimidad de Henry, votó a principios de este año un presidente y un primer ministro alternativos, pero sin lograr concentrar nunca el poder real. La Casa Blanca afirma que impulsa una negociación política entre los bandos.
.La principal preocupación de la burguesía y el imperialismo, hoy por hoy, es desactivar las movilizaciones callejeras. 
 El Partido Obrero ha emitido un texto en rechazo a las declaraciones de Guterres (ver anexo), en el marco de una serie de pronunciamientos de repudio elaborados por organizaciones haitianas y del exterior. 
 Viva la lucha del pueblo haitiano. Abajo el imperialismo.

 Rechazo a las declaraciones del titular de Naciones Unidas sobre Haití 

 El Partido Obrero de la Argentina rechaza las declaraciones del secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, que respaldan el aumento en los combustibles instrumentado por el gobierno de Ariel Henry y descalifican las movilizaciones populares en su contra, equiparándolas arteramente con el accionar de las bandas criminales que operan en el país.
 Asimismo, advertimos contra su planteo de un reforzamiento de la Policía Nacional de Haití y la formación de una “fuerza militar robusta”, que, con el pretexto de las pandillas, reinstala el debate sobre una intervención extranjera en el país. 
 La invasión de la Minustah, patrocinada por Estados Unidos, fue devastadora para el pueblo haitiano y la responsable de la actual situación de colapso en el país. 
Por todo esto, repudiamos las declaraciones de Guterres y expresamos nuestro apoyo al pueblo haitiano en su lucha contra el aumento en los combustibles y por mejoras condiciones de vida.

Gustavo Montenegro

martes, octubre 04, 2022

Estado y narcotráfico: nueva escalada de violencia en Santa Fe


El narcotráfico y los delitos violentos aparentan no tener límite en Santa Fe. La provincia acumula casi el 10% de estos crímenes de todo el país, teniendo en cuenta las estadísticas nacionales. En lo que va de 2022, al ritmo que estos suceden, probablemente se supere el trágico pico consagrado en 2013. La gravedad de la crisis es inusitada. 
 Rosario, por el crecimiento de asesinatos, balaceras y muertes violentas, como resultado de la disputa por el ´mercado´ de los estupefacientes en distintos puntos de la ciudad, se ha convertido en una gigantesca zona liberada. Pero no son solamente las bandas que se dedican al menudeo: verdaderos ´empresarios´ operan a través de los puertos de la ciudad para enviar al por mayor droga a Europa. 
 El gobierno del Frente Progresista, vigente durante la aparición y la escalada de estos negocios en la región, utilizó a la policía de la provincia como una suerte de “regulador” de la actividad. Los resultados constatan una estrecha vinculación entre el narcotráfico y el aparato policial, que se ha manifestado en sucesivas crisis políticas de los gobiernos e internas dentro de la fuerza. Entre esos episodios se cuentan el del ex Jefe de Drogas Peligrosas, Hugo Tognoli, quien en 2015 fue condenado a 6 años de prisión por encubrimiento. Durante el gobierno de Perotti el jefe de la policía provincial fue removido tres veces, y en el caso del jefe de la URI 2 (Rosario), la permanencia en el cargo dura entre tres y cuatro meses en promedio, desde el 2019 a la fecha. 
 La cartera de Seguridad hoy es comandada por un oficial de policía retirado, en reemplazo de Marcelo Saín. Es el último intento de Perotti por contener una crisis que ha fracturado a la misma fuerza. 
 Saín fue desplazado por autorizar escuchas ilegales, aunque se encuentra fuera de cualquier proceso penal. Por su parte, acusa a Perotti de haber sellado un “acuerdo o pacto con las mafias” (La Nación, 27/09).
 Sea como fuere, lo cierto es que la escalada de violencia junto a la promoción y difusión de estas bandas en el territorio, son solo la manifestación más visible de todo el entramado de corruptela que conduce al Estado. La construcción de casinos, shoppings y otros emprendimientos mobiliarios millonarios durante todo el periodo mencionado, expresa en que se convierten los dividendos de estas actividades. Y ello no podría ser logrado sin el concurso de bancos y financieras, es decir, de los resortes de la economía capitalista. Es imprescindible profundizar el curso de la crisis política provincial de un régimen político quebrantado.
 La contracara de esta descomposición rampante del Estado santafesino es la lucha de la docencia, que busca hacerse camino hacia la victoria. La movilización y la lucha obrera y popular son la única respuesta posible y necesaria a un gobierno jaqueado, a la putrefacción de los partidos del régimen y la asociación capitalista con el narcotráfico y el contrabando. 

 Agustín Fernández
 04/10/2022

Desalojo en Villa Mascardi


Horas después del ´banderazo´ que este domingo impulsaron los sectores xenófobos y racistas de Bariloche encabezados por Patricia Bullrich, se formó el Comando Unificado Zona Mascardi, constituido por la Policía Federal, Prefectura Nacional, Gendarmería y la Policía Aeroportuaria. A cargo del mismo se encuentra Aníbal Fernández, mentor de la masacre de Avellaneda y de la zona liberada de Barracas donde fue asesinado Mariano Ferreyra. El Comando procedió, inmediatamente, esta madrugada, a desalojar a la comunidad Lafken Winkul. La comunidad está instalada en ese territorio desde 2017. El 25 de noviembre de ese año fue asesinado Rafael Nahuel a manos de los Albatros de la Prefectura Nacional. 
 Más de 250 agentes de ese comando avanzaron hoy con armas y gases lacrimógenos sobre los predios ocupados. La Ruta 40 está cortada, a 45 kilómetros de Bariloche. 
 Los detenidos hasta el momento son once, entre ellos, ocho mujeres, una de ellas embarazada, dos con bebes de tres y cuatro meses, cinco chicos y tres hombres adultos. Denuncian maltrato y que hay varios niños perdidos en la montaña.
 La APDH de Bariloche, en un extremo contradictorio, repudió el operativo represivo de las fuerzas federales y también pide al gobierno nacional que intervenga, cuando éste ya lo hizo, aviniéndose al reclamo de Bullrich y su cohorte de derechistas. Responsabilizan a “Consenso Bariloche”, a Bullrich, López Murphy, Lewis y los intereses inmobiliarios, pero se cuida bien de repudiar al ministro de Seguridad Anibal Fernandez quien expresó que espera que el desalojo “será una acción rápida y certera”. 
 En el banderazo se manifestó en su plenitud el odio racial. Se vieron carteles que decían “Roca volvé, no terminaste tu trabajo”, “Mapuches: Terrorismo”, entre otros.
 En declaraciones a los medios, Patricia Bullrich se refirió a la comunidad Lafken Winkul como “usurpadores, delincuentes y maputruchos”. Dijo que no serían más de diez personas. Sin embargo, para desalojarlos, reclamó el Comando Unificado, creado bajo su gestión como ministra de Seguridad de Macri. Llamativamente comparó la situación de Mascardi con el narcotráfico en Rosario. Una desmesura inquietante. El gobierno nacional ha respondido a la presión del PRO y de Juntos Somos Rio Negro enviando tropas en forma desproporcionada respecto de la misión de desalojo.
 Jose Luis Espert y otros diputados piden la declaración del estado de sitio en Mascardi. No quieren quedar por fuera de la política represiva del gobierno nacional. 
 La población de la capital Viedma se está convocando frente a la casa de gobierno. En Bariloche se prepara una concentración en el Centro Cívico. En Esquel cortaron las vías de La Trochita. En Bolsón concentran desde ahora en apoyo a la Lof Lafkn Winkul y contra el desalojo. 

 Elena Florín 
 04/10/2022

El acontecimiento / #CineEn2Minutos

La sal de la tierra 1954 #CineEn2Minutos

Sobre ruedas: el conflicto testigo del neumático

La lucha económica sindical y social aporta a la construcción de alternativa política

La lucha del neumático y otras similares, junto a las renovadas movilizaciones de organizaciones sociales y estudiantiles aportan a la dinámica de acumulación de fuerzas en la perspectiva de hacer visible para una parte de la sociedad un contrasentido al “común” instalado desde el poder. 
En efecto, resulta suficiente considerar el clima ideológico creado en el país en contra de las luchas por reivindicaciones económicas, proferidas desde el poder articulado de los capitales más concentrados, asociados a ellos desde el mensaje gubernamental, los profesionales del sistema y especialmente del poder mediático y comentaristas diversos. 
 Muy pocas voces acompañaron desde el inicio las medidas decididas por colectivos organizados de trabajadores y trabajadoras en sindicatos y organizaciones populares. 
Son medidas que impactan sobre el conjunto de la sociedad, en dos sentidos. Para los de abajo estimula la lucha por una distribución progresiva de la renta socialmente producida. Desde el “sentido común” instalado por el poder, se ejercía presión ideológica propagandística ante el avasallamiento de “derechos” a la compra de autos o a la libre circulación por el centro porteño, por ejemplo. 
 Nada, claro está, sobre los derechos de ingresos y condiciones de empleo o vida de los demandantes en conflicto contra las patronales, incluido el Estado y su política social y económica. Asistimos, con matices en algunos breves periodos, a casi medio siglo de distribución regresiva del ingreso y de la riqueza en el país.

 Empobrecimiento versus enriquecimiento 

 El orden económico social expulsa la pobreza de los grandes centros urbanos hacia las periferias, lo que define el Gran Buenos Aires, la Capital y el conurbano bonaerense, en extensiones de contención de la pobreza con innumerables insuficiencias en las condiciones de vida de la población empobrecida en asentamientos carentes de mínimas posibilidades de alimentación, salud, educación, o energía, entre varis carencias.
 Sin embargo, los empobrecidos pueblan la ciudad Capital con sus movilizaciones y demandas. Les muestran a sus habitantes y al país sus carencias, con frío o calor. Los acampes son la cara de contraste con la ciudad de la opulencia y el mayor índice de apropiación de ingreso geográfico en la Argentina. Movilizaciones y piquetes son la cara de la pobreza en contraste con la riqueza concentrada en la metrópoli porteña, ahora gobernada por la derecha explicita desde 2007.
 No toda la población de la capital argentina, ni del conjunto del país es la beneficiaria de la apropiación privada concentrada de la riqueza generada en el país, pero si son objeto de la manipulación ideológica de los mecanismos del poder que actúan para ganar “consensos sociales” a la situación existente de una pobreza del 36,5%, una indigencia en alza con el 8,8% para el cierre del primer semestre del 2022; del mismo modo que se reconoce un 40% de población trabajadora en situación irregular en el empleo, sin seguridad social e incierto futuro jubilatorio.

 La lucha sindical empuja la disputa por la renta 

 Emblemático resultó en estas horas la negociación de la paritaria del neumático, con un sindicato que ganó la solidaridad mayoritaria de organizaciones populares diversas, a contramano del poder integrado, incluidas burocracias sindicales, sociales y comunicacionales que acompañaron la victimización de la lucha sindical, incluso convocando a la represión violenta, “meter balas” mediante desde la ultra derecha.
 La lógica del inversor capitalista “dador de trabajo” y “única” salida a los problemas de la Argentina, inflación mediante, recorre el discurso hegemónico. En este caso, desde la industria del neumático, estratégica en la cadena industrial del automotor, que asocia a las principales empresas industriales en la argentina con capitales altamente concentrados y fuertemente inserta en la transnacionalización capitalista.
 Insistiremos hasta el cansancio que “el capital” es trabajo acumulado, una conclusión que se arrastra desde los clásicos de la economía política. 
 Que el trabajo en el capitalismo, por ende, en sociedades mercantiles y monetarias, es quien produce, bienes y servicios, que, bajo la modalidad capitalista, produce plusvalía y con su apropiación privada por los inversores, produce y reproduce al capital. 
 Por eso la lucha sindical interviene en la disputa entre el capital y el trabajo para la apropiación del excedente socialmente generado, es una lucha por la plusvalía, forma de acumular poder en la disputa por el poder. 
 Son trabajadores y trabajadores los creadores de la riqueza social, no el capital, tal como sustenta el mensaje hegemónico en la sociedad capitalista, en Argentina y en el mundo. 
 La inflación, es de paso, una forma de accionar del poder para apropiarse de la plusvalía socialmente generada por el trabajo. 
 Por eso el empobrecimiento estructural creciente y su contracara, el enriquecimiento de unos pocos, propietarios concentrados del gran capital. 

 Inflación y poder

 La inflación argentina es producto de la lucha entre el trabajo y el capital, en donde pierden recurrentemente la fuerza de trabajo; pero también es un mecanismo de lucha entre capitalistas de distinta composición orgánica del capital (mayor peso del capital constante, o sea, capital fijo, las inversiones en maquinarias, materiales, materias primas, etc.).
 Es un tema de poder económico y político que atraviesa la disputa de la gestión del capitalismo local. ¿Quién manda sobre el conjunto? ¿El agro negocio de exportación, que incluye el complejo agroindustrial dominado por el capital concentrado de la alimentación y los transgénicos? ¿La financiarización del capital productivo y la banca transnacional asociada a los mecanismos especulativos, de endeudamiento y fuga?
 Los interrogantes involucran a las cámaras empresariales y a sus demandas, a las tradicionales como la Sociedad Rural y su arrastre sobre la Mesa de Enlace, como a la UIA y a la emergencia de la Asociación Empresaria que nuclea a los jefes de las grandes trasnacionales y nuevos emergentes del poder económico local, tanto como al complejo agroindustrial que negocia con el gobierno la promoción de la argentina exportadora. 
 Esa interna empresarial interviene en el debate político por la gestión gubernamental desde adentro de ambas coaliciones que disputan la gestión capitalista local y por eso promueven sus relaciones con el poder mundial, especialmente en EEUU y en el FMI.
 Son debates y disputas hacia adentro del poder económico y político sobre la apropiación privada del plusvalor generado socialmente por el trabajo, bajo las distintas modalidades, por convenio o no, de manera regular o irregular. 
 Todo el trabajo produce plusvalor, por eso, el capital no cede territorio en el mundo y explota hasta las poblaciones más empobrecidas del planeta, estén radicados en África o en nuestra América, caso de Haití, hoy nuevamente en revuelta popular, que demanda nuestra más activa y extendida solidaridad.

 ¿Por qué hay más inflación en Argentina que en otros territorios?

 Porque la disputa viene irresuelta, por lo menos desde el 2001. Argentina resolvió la ecuación del poder político, con consenso electoral ampliado en los 90, con convertibilidad extendida bajo gobierno peronista (1991-1999) y radical (1999-2001), un consenso capitalista estallado con la rebelión popular del 2001. 
 Desde entonces pretende recomponerse a fuerza de lucha por la apropiación del ingreso, entre el capital y el trabajo y entre los propios capitales en función del poder relativo de los mismos, quienes lo hacen, entre otras formas, desde los precios, base de apropiación de las ganancias. El tema es creciente desde el 2006, motivo de la salida de Lavagna que no podía contener la escalada de precios y que se sostiene e incrementa desde entonces.
 En el mundo ocurre parecido, aunque la estabilidad de precios fuera contenida por el triunfo “político” del monetarismo ejercido desde los principales estados del capitalismo mundial, desde los 80 del siglo pasado, con Thatcher o Reagan, la caída del socialismo del este entre los 80/90, la subordinación de la socialdemocracia europea a esa dinámica de acumulación, y la fortísima ofensiva liberalizadora bajo la nominación “neoliberal”. 
 La pandemia obligó a políticas recesivas en todo el mundo hacia el 2020, agravando la ralentización de la economía mundial al comienzo del siglo XXI y evidenciada con fuerza entre 2007 y 2009. 
 El imaginario del fin pandémico hacia 2021 aceleró la carrera de precios para recuperar lo perdido y junto a las contradicciones explícitas en la disputa del poder mundial, la estabilidad de precios estalló y escaló la inflación en los principales países del capitalismo mundial. 
 Ahora, con la guerra en Europa, las sanciones unilaterales y el desorden en el “orden” mundial (post 1945, post 1991) con peligro de guerra nuclear, en donde se disputa la hegemonía capitalista, los precios se disparan, especialmente de alimentos, energía y fármacos. 
 Lo que se discute es la política, el poder, quién se apropia del plusvalor mundial, esencia del orden capitalista. 

 Lecciones sobre el conflicto del neumático 

 Por ello, la disputa del neumático constituye un ejemplo de la condición de posibilidad por tramadora la realidad económica, si existe consecuencia en la asunción democratica del mandato de base, a la que se suma la solidaridad social, sindical, popular, a contramano de un sentido elaborado desde el poder.
 Es posible derrotar la inflexibilidad de las empresas y la complicidad del poder integrado, con consecuencia y solidaridad social ampliada. Claro que no alcanza. 
 Esta lucha económica demanda conclusiones políticas que suponen reorganizar al movimiento popular, bajo distintas tradiciones e identidades populares históricas y construir nuevas subjetividades en lucha, del que emergen programas de transformación y formas de organización articuladoras de una propuesta superadora de la sola gestión del capitalismo para intentar los que parece imposible: cambiar el mundo.
 Parecía imposible ganar la lucha del neumático, ante el coro de voces cómplices de los objetivos asociados a la demanda de las empresas del neumático y de todas las ramas asociadas y que definen el perfil productivo del país en tiempos de transnacionalización y crisis.
 La condición de posibilidad para el triunfo es la conciencia, la solidaridad, la articulación popular y la lucha por un objetivo de transformación en contra del capitalismo y más allá. 

 Julio C. Gambina. Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP.

Los ejemplos están a la vista

Cada vez que aparece un conflicto gremial importante no faltan las voces altisonantes de comunicadores, muchos políticos y empresarios caracterizando a los trabajadores como violentos, irracionales, mafiosos, etc etc. 
 Pero también hay voces que con un tono solemne sugieren que el sindicato “se fue al carajo”, o que “hay que bajar un cambio” o que “se van a estrellar contra la pared” y que hay que negociar vaya a saber qué. Los eternos conciliadores y claudicantes sobre todo sindicales. 
 El conflicto de los trabajadores del neumático nucleados en el SUTNA ha demostrado que en el 2022 está más viva que nunca la lucha de clases. 
 Esta organización que representa básicamente a los trabajadores de tres grandes empresas (una nacional y dos extranjeras) ha puesto en evidencia la voracidad empresaria que en su afán inacabable de acumular ganancias no repara en métodos así signifique ello avasallar obscenamente los salarios e incluso la calidad de vida de los trabajadores.
 Hace tiempo atrás fue el turno de los aceiteros que “osaron” tocar mínimamente las ganancias escandalosas de las empresas ligadas a la exportación de las oleaginosas. 
 En el caso del neumático hemos presenciado además de los agravios de periodistas pagos por el sistema a ex dirigentes sindicales criticando públicamente a los huelguistas o en su mayoría haciendo un silencio cómplice con las patronales. 
 Ni que hablar del Ministerio de Trabajo y particularmente el Ministro de Economía y “amigo” de los EEUU, Sergio Massa, intentando romper la huelga amenazando con la libre importación de neumáticos a cargo de las empresas en conflicto. 
 La estrategia de los trabajadores del sector fue inteligente, la voluntad inquebrantable y el espíritu unitario y democrático. 
 Por eso estuvieron rodeados por todo tipo de organizaciones (sociales, sindicales, políticas) lo que permitió darle aún más legitimidad al reclamo.
 Y por eso saludamos a este colectivo de trabajadores que puso en evidencia, como decíamos más arriba, la vigencia plena de la lucha de clases. 
 Los representantes del sistema capitalista vienen avanzando a paso redoblado desde hace más de cuarenta años en el mundo y en la Argentina en contra y a costa de los pueblos en general y de la clase trabajadora en particular.
 Por lo tanto el camino es la lucha en unidad y con organización que nos permita la construcción de una nueva sociedad sin explotadores ni explotados. 

 Hugo Antonio Blasco. Mesa Coordinador de Jubilados y Pensionados. Corriente Política de Izquierda

lunes, octubre 03, 2022

Indonesia, una catástrofe causada por el aparato represivo


Represión policial en el estadio 

El mundo del fútbol se conmovió este fin de semana ante la noticia de más de cien muertes (incluyendo decenas de niños y jóvenes) ocurridas durante una estampida en un estadio de la ciudad de Malang, Indonesia -en la isla de Java. La policía se encuentra en el punto de mira. 
 Los hechos se produjeron cuando aficionados del equipo local, el Arema FC, invadieron el campo de juego descontentos por la derrota frente a su archirrival, el Persebaya Surabaya, ante el que llevaba más de 30 años invicto. Ambos militan en la primera división.
 Las fuerzas de seguridad respondieron con el disparo a mansalva de gases lacrimógenos, tanto en el césped como hacia las tribunas. Esto derivó en la estampida fatal. La mayoría de las víctimas murieron por asfixia o pisoteadas. Es una de las mayores catástrofes de la historia del fútbol mundial. 
 La policía actuó ignorando el protocolo de la Fifa que prohíbe el uso de gases lacrimógenos dentro de los estadios. 
 Adicionalmente, se habían vendido 42 mil entradas para el partido, pese a que la capacidad máxima era de 38 mil espectadores. Esto agravó la situación. 
 La furia hacia las autoridades policiales se veía en las pintadas con aerosol próximas al estadio, donde los familiares de los fallecidos montaron una vigilia. Según un cable de la agencia AFP (3/10), titulado “la ira contra la policía crece tras la tragedia”, había leyendas como “ACAB”, acrónimo de “all cops are bastards” (“todos los policías son bastardos”). 
 No estamos ante un desastre causado por “fanáticos” deportivos, sino ante un crimen estatal. El gobierno de Joko Widodo prometió un esclarecimiento de los hechos, pero organismos de derechos humanos desconfían y reclaman una investigación independiente, para evitar el encubrimiento policial.
 Un editorial del diario Yakarta Post (3/10) advierte que la catástrofe en el estadio javanés deteriora aún más la imagen de las fuerzas de seguridad. Por estos días, se esperaba el comienzo del juicio contra uno de los exjefes de la Policía Nacional, Ferdy Sambo, quien ordenó el asesinato de uno de sus guardas y chofer (según dice, por acosar a su esposa). Los ejecutores materiales del hecho también integraban la fuerza. 
 La reacción brutal de la policía en el estadio grafica las características del aparato represivo. Ese mismo aparato es el que cargó contra las masivas movilizaciones y el paro general de 2020 contra una reforma que recortó los derechos laborales y dio piedra libre para la depredación ambiental. 
 Cabe señalar que a principios de septiembre hubo manifestaciones en el archipiélago ante el alza del 30 por ciento en los combustibles dispuesto por Widodo. Y los sindicatos no descartan un nuevo paro general. 
 Contra la organización obrera y la movilización popular, el Estado capitalista se vale de las fuerzas represivas como uno de sus recursos. Esas fuerzas, supuestamente al servicio de la seguridad ciudadana, actúan como se vio este fin de semana en Java. 

 Gustavo Montenegro

Milei en Tucumán: entre el negacionismo y la demagogia fascista


Acto de Milei con Bussi. 

Este domingo 2 se concretó finalmente el acto de Javier Milei en la provincia de Tucumán, con el patrocinio de Ricardo Bussi y Fuerza Republicana. El periplo del “libertario” comenzó el día anterior al acto con una recorrida por los medios de comunicación y una conferencia de prensa. Ante numerosos periodistas, Milei comenzó con sus ya remanidas definiciones con respecto a la dictadura militar. Ante una pregunta sobre los desaparecidos volvió con la teoría de los dos demonios acuñada por la derecha para justificar los asesinatos y las desapariciones. Le exigió a una periodista que le “mostrara la lista donde están los 30.000 desaparecidos”, todo esto sentado al lado de Ricardo Bussi, hijo del genocida condenado Antonio Domingo Bussi y defensor de la dictadura militar. 
 Milei fue empleado del genocida cuando este tuvo un breve paso por la Cámara de Diputados, antes de ser condenado por crímenes de lesa humanidad y por tener cuentas clandestinas en Suiza. La relación entre el economista y los asesinos y expropiadores de bebes viene de larga data.
 En la misma conferencia de prensa reivindicó nuevamente al gobierno de Menem como el mejor de la historia de la Argentina. Importa recordar acá que en la época del riojano se privatizaron decenas de empresas estatales y miles de trabajadores quedaron en la calle. La reivindicación a un gobierno privatizador no es casual, Milei responde a un sector patronal que ve con buenos ojos hacerse de lo que queda de la propiedad del Estado pagando migajas como ocurrió en los 90. 
 La conferencia terminó cuando Milei tuvo que hacer malabares para explicar que Bussi no es parte de la casta que el execra. “Ricardito” ocupa cargos en el Estado desde hace 34 años en forma ininterrumpida. Empezó como asesor del senador correntino Feris, luego lo fue del peronista santiagueño José Figueroa, continuó como empleado de su padre en el gobierno provincial y así hasta legislador y concejal en Tucumán. Sus vínculos con Alperovich, Manzur y Jaldo siempre le consiguieron fondos para poder armar sus campañas electorales, más casta no se consigue.
 El acto público se realizó en la Plaza Alberdi de la capital y contó con una buena concurrencia, aportada por los colectivos que puso Fuerza Republicana desde el interior (dicen que ofrecían $2.000 por la jornada) y por varios jóvenes que querían escuchar a Milei, pero que claramente no se identifican con Bussi. El hijo del genocida habló apenas un par de minutos durante la larga espera y cuando Milei le agradeció la organización del acto en su discurso surgieron silbidos de varios sectores de la audiencia. 
 El discurso del liberfascista comenzó hablando del ajuste en marcha, está claro para toda la población de que el ajuste existe, el tema en discusión es quién lo paga. Para Milei lo debería pagar la “política”. Esta generalidad está dirigida a ciertos sectores políticos, evidentemente no a Bussi o a Patricia Bullrich, con los que el economista tuvo acercamientos. Milei se cuida de no atacar a los empresarios o al FMI, y usa una entelequia sin distinción cuando al ajuste lo están pagando los trabajadores y desocupados con más inflación y tarifazos. 
 Milei utilizó más de 10 minutos de su discurso para hablar de Carlos Marx, su obra y de los socialistas en general. Con datos inexactos y algunas mentiras, el liberfascista habló de la vida privada del padre del socialismo científico, se metió con la Revolución Rusa que sacó a millones de personas de la guerra y la pobreza extrema y terminó comparando sus teorías con las de varios economistas de la escuela austriaca, bastante intrascendentes. La obsesión del empleado de Eurnekian con el marxismo requiere algunas sesiones con el psicólogo. Milei hizo alusión a los gobiernos de Venezuela, Estados Unidos, Brasil y varios más. Le tiró flores a Donald Trump y a Jair Bolsonaro. Le echó la culpa de la pobreza en el país al lenguaje inclusivo, habló de ideología de género y hasta se atrevió a reivindicar a Julio Argentino Roca cuando hablaba de los Mapuches. Las matanzas de nativos del sur del país pareciera que le causan gracia a este personaje y sus seguidores. 
 En varios pasajes de su discurso hizo alusión a la ley de oferta y demanda, a la desregulación total de los mercados y a la no intervención del Estado. Habló en varias oportunidades de conceptos técnicos de economía que solo pueden entender expertos en el tema, un discurso jactancioso que no explica absolutamente nada, posiblemente esa fuera su intención; posar de intelectual sin revelar que se quiere hacer con los problemas reales de la economía.
 Milei cerró su discurso reivindicando figuras como la de roca, Alberdi o Sarmiento. Reivindico la meritocracia diciendo que “si trabajamos duro seguramente nos va a ir bien”, como si los argentinos no trabajaran duro todos los días para luego recibir salarios miserables en medio de una inflación galopante. En toda su alocución, de más de 30 minutos, utilizó largo tiempo para hablar del socialismo y de Marx pero un minuto para decir que hay que hacer ahora en Argentina, mucho menos que hacer en Tucumán. Las ideas fueron todas generalidades y arengas para gente agotada de gobiernos que nos empobrecen. Los últimos 40 años de gobiernos que han destruido la Argentina le dan lugar a la creciente influencia de estos pequeños fascistas con pocas ideas y mucha demagogia, un movimiento popular con banderas socialistas servirá para borrarlos de la escena. 

 Martín Correa

Una enorme conquista obrera, en medio de un despertar de luchas


Panorama político de una semana en la que los trabajadores fueron protagonistas 
 Una lucha aclaró aspectos claves de la realidad nacional. 

La huelga del Sutna captó el centro de la atención política del país, y por eso el alcance de su conquista se verá en el próximo período. Los obreros del neumático arrancaron un preacuerdo paritario que implica una mejora salarial, en un país donde el poder adquisitivo de los trabajadores se derrumba mes a mes, y para lograrlo quebraron la intransigencia de las patronales y los ataques del gobierno. En una semana plagada de paros, movilizaciones y tomas de colegios, el Sutna marcó el camino para enfrentar el ajuste y el hambre. Pero además el conflicto del neumático aclaró aspectos claves de la realidad nacional, evidenciando que en plena crisis los empresarios están haciendo negocios extraordinarios, porque peronistas y derechistas gobiernan para ellos.
 Si era de esperar el “salvaje” ataque de los grandes medios de comunicación y de derechistas como Bullrich y Espert, también quedó expuesto como pocas veces el rol del gobierno. Tal vez a algunos les llamó la atención la jugada abierta de Sergio Massa en favor de las patronales, extorsionando con habilitar la importación de neumáticos y hasta aprovechando su visita al Congreso para tildar a Alejandro Crespo de mentiroso. Pero este es solo el costado antisalarial de una política netamente procapitalista. 
 Por ejemplo, la lucha del Sutna evidenció que, mientras a la población le refuerzan el cepo cambiario, Fate, Pirelli y Bridgestone acceden a dólares a precio oficial para pagar sus importaciones de insumos y materias primas; un tipo de cambio subsidiado que también beneficia a otros pulpos industriales. Es la otra cara de la moneda de medidas como el dólar soja, que Massa otorgó al capital agrario luego de que acopiaran los granos para presionar por una devaluación; un premio a los verdaderos extorsionadores que redundó en sobreganancias por casi 500.000 millones de pesos en el mes, que se pagan con más deuda pública y con emisión monetaria. 
 También demostró que los aumentos irritantes de las cubiertas no guardan relación con la remuneración de la fuerza de trabajo, que equivale apenas al 2% del precio de las mismas; algo que desarma un argumento recurrente para echarle la culpa a los laburantes por la inflación y presionar por paritarias a la baja. Esto en un rubro cuyos precios crecieron en los últimos siete años al doble del ritmo del IPC, para llegar a ahora a una situación en que se necesitan dos salarios mínimos para comprar un neumático. No cuesta mucho imaginar las motivaciones que tuvo Javier Madanes Quintanilla, CEO de Fate, para aportar 900.000 pesos a la campaña electoral del Frente de Todos… “dime quién te financia y te diré qué intereses defiendes”.
 Tuvimos entonces al descubierto a “un gobierno que se dice nacional y popular pero se pone del lado de la multinacionales”, como contestó Crespo ante las amenazas del ministro de Economía. Pero los obreros del neumático tuvieron también su respaldo, en la confluencia con el extraordinario acampe de la Unidad Piquetera y los paros de la salud, con el sindicalismo combativo y organizaciones estudiantiles, de la izquierda y referentes de derechos humanos. Hasta el sindicato del neumático de Brasil advirtió en una carta a Bridgestone que “no provoquen un conflicto regional”. Fue la punta visible de una notoria adhesión popular a la causa del Sutna (contra todas las mentiras acerca de que cobraban sueldos privilegiados), al punto que debieron pronunciarse en apoyo concejos deliberantes del conurbano y personeros como Pablo Moyano, en plena crisis de una CGT que le dio la espalda a lo que se convirtió en un conflicto testigo.
 El preacuerdo arrancado por los compañeros redundaría en aumentos salariales del 100% en el año calendario 2022, y llegar a julio de 2023 garantizando 10 puntos por encima de la inflación real. Un abismo con la revisión paritaria firmada al día siguiente entre el gobierno y las conducciones de ATE y UPCN, que deja los sueldos de los estatales al menos 13 puntos por debajo de las proyecciones de suba de precios para este año. El contraste es mayor si agregamos que los segundos acordaron esta rebaja salarial sin mandato de ningún tipo, mientras que el Sutna aprobó su acta en una asamblea masiva de más de 1.500 obreros de las tres fábricas, con el mismo método que decidió cada paso en esta larga pelea que se extendió por más de cinco meses. 
 Todo esto permite refutar a Cristina Kirchner, que después de que el Indec difundiera el dato de que creció la indigencia en el primer semestre y más de cuatro millones de personas no alcanza a cubrir una alimentación básica felicitó a Massa por su “trabajo duro” y pidió una “intervención más precisa del Estado” para paliar la situación. Ni hablar si atendemos que por determinación oficial en septiembre tanto el salario mínimo como la jubilación mínima (con bono incluido) se ubicaran por debajo de lo que costó la canasta alimentaria de agosto. Con semejante política es obvio por qué a la par que el hambre crecen los márgenes de ganancias de las alimenticias (y tantas otras empresas), como reconoció hasta el viceministro Gabriel Rubinstein, insospechado de animosidad hacia las empresas.
 Vemos que la “intervención del Estado” en este cuadro es realmente criminal. A pesar de los índices oficiales que marcan el crecimiento de la indigencia siguen sin satisfacer los reclamos del movimiento piquetero, que viene de protagonizar acampes en todo el país contra el ajuste y esta política de hambre exigiendo trabajo genuino y asistencia social. La única respuesta que recibieron fue la represión para desalojar la Autopista 25 de Mayo en la capital, cuando continúa la criminalización de los luchadores. Por eso la Unidad Piquetera anunció que sigue el plan de lucha. 
 Sumemos que en simultáneo empezamos octubre con una catarata de aumentos de hasta el 20% habilitados por el gobierno, como en telecomunicaciones, prepagas de salud, agua, y un nuevo naftazo que tiene el sello del FMI porque se debe a la suba de impuestos al consumo de combustibles, lo que vuelve a poner sobre la mesa que es la población la que paga el intento de cumplir con las metas fiscales del Fondo, por la doble vía de mayor carga tributaria y de un férreo ajuste en el gasto público.
 Por este camino prometen agravarse las tensiones en el movimiento obrero, cuando tuvimos esta semana la formidable acción del Hospital Garrahan, la movilización de los residentes y concurrentes en CABA o de la docencia bonaerense, paros de marítimos y la televisión, entre otros. La ola de tomas en los colegios porteños incorpora otro elemento promisorio, revelando tanto la indignación ante las pasantías truchas con que Larreta y Acuña pretenden hacer trabajar gratis a les estudiantes como los métodos policiales con que buscan quebrar el movimiento. La “intervención del Estado” contra los reclamos populares no tiene grieta. 
 Una reflexión final permite llevar más allá la denuncia de Crespo al gobierno que se pone del lado de las multinacionales. Finalmente, mientras funcionarios atacaban al Sutna los gobernadores de las provincias del norte se hallaban junto a Wado de Pedro, el hombre de Cristina en el gabinete nacional, de gira por Estados Unidos ratificando los compromisos que ofreció Massa para tentar a mineras y petroleras a explotar las riquezas del país. No parece mera coincidencia que, a la par, los bloques de diputados del Frente de Todos y Juntos por el Cambio volvieran a pactar el cajoneo de la Ley de Humedales en pleno flagelo de los incendios, luego de las quejas de la cámara minera y de la Mesa de Enlace. 
 A la luz de todo este recorrido por una semana en que los trabajadores fueron protagonistas cobra todo su valor la consigna: “Fuera los políticos capitalistas, por un movimiento popular con banderas socialistas”, con que el Partido Obrero convoca a su acto en Plaza de Mayo para fines de octubre. Es un planteo de salida de los trabajadores a la crisis, cuando se instala contra el ajuste fondomonetarista. 

 Buen domingo 

 Iván Hirsch,  editor de Prensa Obrera