sábado, enero 02, 2010

La revolución es una gigantesca fábrica de material para sueños


Palabras en la presentación en La Habana de tres volúmenes sobre el Socialismo, el Mayo Francés y la Revolución Cubana

La revolución es, entre otras cosas, una gigantesca fábrica de material para sueños. Cuando yo comencé, era tan poco lo que sabíamos que un día, al preguntar qué hacer después del triunfo, sólo se me ocurrieron dos cosas: quitarle la tierra a los ricos y dársela a todo el que trabajara, y poner una biblioteca en mi pueblo, en el que no había libros. Y hoy, al escuchar esta extraordinaria presentación, me doy cuenta de que en Cuba nunca ha fallado la producción de sueños, y de que en realidad está cerrando el año del 50º aniversario con sobrecumplimientos. En una oración breve y hermosa, Jacqueline nos ha expuesto -como el que cumple un deber más- toda la riqueza y la complejidad de la época histórica, de la naturaleza, las funciones y los deberes del pensamiento, de la empresa de crear y sostener publicaciones, del contenido de los tres libros-cuadernos que se presentan hoy aquí y, como si no bastara, también nos señaló, desde la verdadera militancia, el desafío tremendo de este momento y la conciencia que tenemos -debemos tener- de él, cuáles son sus entrañas y algunas reglas básicas de la conducta, la moral y la política que son necesarias para enfrentar bien el presente y para apoderarnos del futuro.
Sólo me queda entonces -al ver que después de tanto tiempo de echar la vida en la revolución y en el pensamiento crítico, ahora es más fácil que nunca seguir, seguir bien y tener grandes esperanzas-, darle las gracias a la presentadora, a la Editorial de Ciencias Sociales del Instituto Cubano del Libro, a Ruth Casa Editorial, a mis compañeras y compañeros del Marinello, y a ustedes, que han venido este último Sábado del Libro del año a compartir la fiesta de la cultura que es la aparición de un libro.

Fernando Martínez Heredia

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