miércoles, abril 15, 2026

Se profundiza la “motosierra” en salud


Liquidación del programa Remediar y desmantelamiento del Centro Nacional de Diagnóstico e Investigación en Endemo-epidemias. Paro de los médicos de cabecera de PAMI. 

 El programa REMEDIAR, que garantiza medicación a 19 millones de personas que dependen exclusivamente del sistema público de salud, sufrirá un fuerte recorte llevándolo a su virtual cierre. En la última reunión del Consejo Federal de Salud (COFESA) -que reúne al ministro de Salud con los ministros de Salud de las provincias- el director nacional de Medicamentos y Tecnologías Sanitarias, Luis Gorostordoy, anunció que se avanzará en una nueva etapa que “hará foco en las enfermedades de mayor prevalencia, el uso eficiente de los recursos y el fortalecimiento del rol jurisdiccional” (Argentina.gob.ar, 30/03). Esta medida implica que decenas de patologías que antes encontraban respuesta en los centros de salud públicos quedarán sin asistencia farmacológica estatal.
 El “nuevo Remediar” orienta la inversión hacia el tratamiento de las enfermedades que representan la mayor causa de mortalidad en Argentina como enfermedades cardiovasculares, según trascendió en medios de comunicación. Y se aplicará en aquellos centros de salud que aseguren condiciones de seguimiento y control de acuerdo a los estándares del Ministerio de Salud. Su primera etapa de distribución irá dirigida a 800 centros de atención primaria de la salud. El Remediar se creó con el objetivo de garantizar el derecho al acceso y cobertura a los medicamentos esenciales a través de la distribución directa a los Centros de atención primaria de la Salud (CAPS). La provisión llegaba mensualmente a más de 7800 Centros de Salud distribuidos en todo el país en botiquines de medicamentos esenciales. Con la modificación anunciada, miles de centros quedan excluidos. Los medicamentos que se incluían dentro del Botiquín del plan Remediar son analgésicos, antiácidos, antianémicos, antiasmáticos, antibióticos, anticonvulsivos, antiespasmódicos, antihistamínicos, antiinflamatorios, broncodilatadores, cardiovasculares, corticoides, ginecológicos, hipoglucemiantes orales, productos oftalmológicos, sales de rehidratación oral y vitaminas. Las modificaciones planteadas por los liberticidas reducen sustancialmente la cantidad de medicamentos otorgados a tres. Ante esta situación, el diputado nacional por Unión por la Patria Pablo Yedlin, presentó un proyecto de declaración en la Cámara de Diputados para manifestar la “profunda preocupación” del cuerpo legislativo ante el “incumplimiento, la falta de información pública y la reducción en la provisión y distribución de medicamentos del programa Remediar” (Tiempo Argentino, 7/04/2026). Días antes, la ministra de Salud de Tierra del Fuego, Judit Di Giglio, había expresado su inquietud sobre el tema tras la reunión del COFESA realizada a fines de marzo. Además, denunció que “en el caso de Tierra del Fuego, la provincia recibió 143.652 tratamientos en 2023, cifra que descendió a 92.422 en 2024 y a 42.966 en 2025, lo que representa una caída del 54% en dos años” (Tierradelfuego.gob.ar, 1/04). 
 Por su parte, desde el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires también expresaron su rechazo al recorte del programa y denunciaron que están atendiendo entre un 30% y 40% más de población con menos recursos. Advirtieron, además, que el sistema de salud va a colapsar, porque millones de personas se dirigen a las guardias por cuestiones básicas (Página 12, 11/04/2026). Pero nada se puede esperar de un Congreso que votó la entrega de los derechos laborales y de los glaciares. Tampoco de las gobernaciones que llevan adelante en sus provincias los ajustes liberticidas.
 Como podemos observar, la “motosierra” no se detiene. El 26 de marzo de este año se publicó el Decreto 192/26, a través del cual se anunció el cierre y fusión del Centro Nacional de Diagnóstico e Investigación en Endemo-epidemias (CeNDIE-ANLIS Malbrán), el Centro Nacional de Control de Calidad (CNCC) y el Centro Nacional de Nutrición (CNN) de la ANLIS–Malbrán sin transferencias de recursos ni de capacidades operativas. En el marco de esta resolución, el 1 de abril fueron despedidos 39 trabajadores de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS) que se desempeñaban en Misiones, Salta y Córdoba, siendo notificados sobre su despido desde el 31 de marzo. Y, mientras se escribe esta nota, médicos de cabecera que trabajan para PAMI (la obra social de jubilados y pensionados) se encuentran realizando un paro por 72 horas en rechazo a la implementación de una resolución (1107/2026), que modifica el esquema de pagos eliminando los ítems extra. 
 El objetivo del gobierno liberticida es privatizar la salud. Esta línea va en sintonía con la política sanitaria que encabezan Trump y el Mr. Kennedy “antivacunas” en los Estados Unidos.
 Impulsemos autoconvocatorias y acciones para rechazar los recortes y los despidos y en defensa del acceso a la prevención, atención y cuidado de la salud de la clase obrera. 

 Daniela Magoc 
 14/04/2026

Glaciares: el día antes y el día después


Un día antes de la sanción de la ley de “destrucción” de los glaciares, en el Palacio de la Libertad se reunieron los ejecutivos de las principales mineras del mundo para discutir lo que ya daban por descontado: que el proyecto del gobierno de Milei iba a ser aprobado y la ley 26.639 sería modificada.
 El evento estuvo organizado por el Atlantic Council, un think tank con sede en Washington. Allí, el empresario José Luis Manzano (exdirigente justicialista, jefe del bloque de diputados entre 1983-91 y luego ministro del Interior del gobierno de Menem hasta 1992, hoy unos de los empresarios más ricos de la Argentina), compartió panel con el vicegobernador de Catamarca, Rubén Dusso, Michael Meding, del gigante McEwen Copper (con operaciones en San Juan con Los Azules) y Pérez de Solay, CEO de Glencore (a cargo de El Pachón y el proyecto MARA), moderados por Kezia McKeague. 
 En el debate, según los medios que lo cubrieron, quedó expuesta una cuestión clave: falta financiamiento para construir la infraestructura necesaria para que el prometido boom de minería empiece a concretarse. 
 Manzano fue directo: "Estados Unidos hizo el paquete de rescate, abrió la línea de Eximbank, hizo el acuerdo comercial. Ahora el dinero tiene que ir a donde más impacto produce, y donde más impacto produce es en infraestructura. Esto es trenes, línea de alta tensión y puertos. Eso es lo que necesitamos".
 Michael Meding, de McEwen Copper, planteó que "alguien" va a tener que absorber el costo inicial de obras que ningún privado encara solo, explicitando que las empresas estadounidenses piden infraestructura financiadas por el Estado. El representante de Glencore estuvo de acuerdo en ese punto, enfatizando que, sin infraestructura, el ´salto exportador minero´ quedará en nada. 
 Por su lado, John Jovanovic, presidente del Eximbank, habló de evitar "inversiones extranjeras corrosivas" y de frenar la influencia de competidores globales en la región. Sin nombrarla, estaba refiriéndose a China, que tiene importantes posiciones en yacimiento de litio en producción y todo un entrelazamiento con las comunidades y sectores empresariales argentinos. 
 En el evento quedó expuesto, con todo, un escenario de crisis, con reclamos a un Estado en virtual estado de default, inversiones multimillonarias en ferrocarriles, rutas, puertos, líneas de alta tensión, etc. 

 El día después 

El jueves 9, Roberto Cacciola, presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), festejó la aprobación del proyecto oficial, aclarando que esto "no quiere decir que no haya lugares que tengan que seguir protegidos, pero los suelos congelados que no tienen vinculación con ríos ni arroyos, y que no crece nada, sino que simplemente en verano se licuan y en invierno se congelan, deberían poder ser usados”. Para aclarar sus dichos sostuvo que “habrá unos 150 lugares que hay que revisar si se puede realizar una explotación minera porque podrían contener mineralización por debajo del nivel de la tierra. Son un porcentaje bajo del total del inventario las que van a tener que ser revisadas en terreno”. 
 En paralelo, el día jueves se produjeron dos iniciativas dirigidas a impugnar en la Justicia la nueva ley. Una de ellas estuvo impulsada por el gobernador de La Pampa Sergio Ziliotto, y algunas ONGs ambientalistas.
 El mandatario de La Pampa presentó un amparo y una medida cautelar ante la Justicia Federal para impedir la aplicación de la ley, alegando que “si la ley entra en vigencia nos puede o contaminar o afectar el nivel del agua del Río Colorado, lo que implica que al menos al 40% de la población se quede sin agua para tomar. Vemos peligrar el agua que los pampeanos consumimos”.
 Por otro lado, la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), la Asociación Argentina de Abogados/as Ambientalistas y la propia Greenpeace anunciaron una demanda colectiva que, según informa la Asamblea Socioambiental por el Agua de Guaymallén (Mendoza), ha reunido más de 600.000 firmas contra de la modificación de la ley. La masividad alcanzada refleja el clima de descontento general por el derrumbe económico, el crecimiento de la pobreza y de los atropellos permanentes del gobierno liberticida. 

 Daniel Blanco
 14/04/2026

martes, abril 14, 2026

Fracaso del alto al fuego: y ahora, ¿qué se viene?


Las conversaciones entre Estados Unidos e Irán no arribaron a un acuerdo. 

 Tras una maratónica sesión que duró prácticamente un día, las conversaciones directas entre Washington y Teherán fracasaron. Esto era de esperar. La delegación yanqui se retiró y volvió a amenazar con nuevas y crecientes represalias si Irán no se doblegaba. A nadie puede tomar por sorpresa este desenlace si partimos del carácter absolutamente precario de la tregua. Por lo pronto, estrictamente no podemos hablar de un cese al fuego desde el momento que Israel siguió bombardeando el Líbano en mayor magnitud y virulencia inclusive que en la etapa previa. Nunca se detuvo tampoco con la incursión terrestre. Este punto fue uno de los mayores focos de tensión. La delegación iraní planteó que el alto al fuego incluía también al Líbano. De este no había ninguna duda como se encargaron de corroborarlo los mediadores paquistaníes. 
 Los dos puntos de ruptura que se han publicitado fueron el programa nuclear iraní y el Estrecho de Ormuz. Washington exigió un compromiso vinculante de que Irán no desarrollará armas atómicas. “Teherán rechazó esa condición, reiterando que su programa es de uso civil, pese a que antes de la guerra enriquecía uranio a niveles muy por encima de cualquier aplicación pacífica y obstruía sistemáticamente la labor de los inspectores internacionales. Irán exigió además el reconocimiento de su control sobre el Estrecho de Ormuz —por el que transita el 20% del suministro mundial de crudo— y el fin de todos los combates en la región” (Innova, 12/4). 
 Estados Unidos dispuso una suerte de “segundo bloqueo”, en el estrecho de Ormuz. Las fuerzas militares norteamericanas, apostadas en la zona, impedirán la circulación fluvial a todos los barcos que tengan Irán como origen o destino, con la amenaza de interceptar aquellos que naveguen por el golfo Pérsico, el golfo de Omán y el mar Arábigo al este del corredor. En otras palabras, replicar, pero en sentido inverso a lo que viene haciendo Irán, procurando infligirle un golpe al régimen y jaquear su economía teniendo en cuenta que sus principales fuentes de recursos provienen de sus exportaciones de crudo y otros productos que se comercializan por esa vía de comunicación. 
 El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha apoyado la decisión de Trump de imponer estas restricciones en el paso, destacando la “constante coordinación” entre ambos aliados. Irán ha respondido a esta provocación y ha señalado que “ningún puerto del golfo Pérsico o del golfo de Omán seguiría siendo seguro si los puertos iraníes se vieran amenazados. En paralelo, Hezbollah ha pedido al gobierno del Líbano que cancele la reunión de mañana con Israel para negociar un alto el fuego en el país” (El País, 13/4). El ejército israelí ha matado a 2.090 personas, y herido a 6.700 y ha ocupado gran parte del sur del país. Entre las víctimas se cuentan 166 menores fallecidos y 648 heridos. 
 La Unión Europea ha defendido “la necesidad de adaptar la cooperación internacional a nuevas amenazas” y “de reforzar los instrumentos multilaterales existentes” para proteger rutas comerciales globales, pero “ha comunicado que no se involucrarán en el bloqueo de Trump y ofrecen intervenir únicamente cuando acabe el conflicto” (ídem). Una decisión que aumentará las tensiones en la alianza y los choques y fisuras al interior de la Otan.

 Estados Unidos en su laberinto 

 El colapso de las conversaciones obviamente abre las puertas a un agravamiento del conflicto bélico. Pero en este estadio, el mayor perdedor probablemente sea Estados Unidos. Por supuesto, sería un error subestimar el alcance de la represalia dispuesta por la Casa Blanca. Pero, contradictoriamente, las medidas dispuestas por Trump señalan el atolladero en que se encuentra Estados Unidos, pues en lugar de abrir, acentúa el cierre del estrecho de Ormuz y amenaza prolongarlo en el tiempo, que era una de los puntos críticos y urgentes que Washington pretendía revertir y que fue uno de los principales motivos que llevaron a Trump a explorar un acuerdo y promover conversaciones con Teherán. 
 El hecho de apelar a este recurso indica que, al menos por el momento, Trump ha desechado la opción de una invasión terrestre. Aunque no se debe descartar que EEUU profundice en forma unilateral la ruptura de la tregua con nuevas y traicioneras intervenciones como hizo veces anteriores. La prensa internacional ha destacado que el Pentágono y el alto mando militar son reacios a esta opción, poniendo severamente en tela de juicio la eficacia de la misma. La reticencia tiene razones por cierto fundadas si tenemos en cuenta el fracaso en experiencias previas como Irak y Afganistán y con anterioridad Vietnam. E incluso, las versiones de que en torno al rescate del piloto norteamericano se intentó colocar una “cabeza de playa” en territorio iraní que fue abandonada por el costo de “pérdidas” que estaba sufriendo y la falta de intervención de posibles aliados (facciones kurdas, etc.). Las tensiones con la cúpula castrense arrancan desde del inicio de la guerra: los militares desaconsejaron ir a una escalada, lo cual les costó la cabeza a varios de sus jefes más encumbrados. 
 Las idas y vueltas, las marchas y contramarchas expresan una dinámica contradictoria en que está envuelto el imperialismo. La ofensiva norteamericana no es un capricho y un acto discrecional del magante, sino que obedece a una crisis de fondo del capitalismo estadounidense y a su declive histórico que Estados Unidos pretende remontar apelando a este medio. Este hecho revela el agotamiento del régimen capitalista, cuya principal potencia ya no puede resolver sus contradicciones a través de la competencia y los mecanismos económicos habituales de la acumulación capitalista, sino que tienen que recurrir al uso de la fuerza. Pero este camino, lejos de ser un terreno despejado, tropieza con escollos que terminan en muchos casos siendo insuperables. 
 Es arbitrario señalar que Washington fue empujado a la guerra por Israel. El régimen sionista tiene un principal interés en promover la guerra y ha sido y es un factor activo para su desarrollo. Pero el actor principal es Estados Unidos, Israel oficia como aliado subordinado al imperialismo en el Medio Oriente, en esa medida, como una punta de lanza de Washington en la región. El potencial militar que hoy ostenta el régimen sionista no puede hacer perder de vista que ese potencial se sustenta en el sostenimiento estratégico que le brinda Estados Unidos, como lo es el escudo antimisiles, la inteligencia satelital, el reabastecimiento de combustibles de los aviones norteamericanos en pleno vuelo a la aviación israelí y otras tareas cruciales. El ataque de Israel ha prosperado porque cuenta con el guiño y luz verde de Washington y eso es así porque es funcional a la escalada global en la que está embarcado el imperialismo que apunta a un rediseño del planeta a su medida y en función de sus necesidades. 

 Salto en la crisis capitalista

 Lo cierto es que es que un alargamiento del conflicto amenaza llevar a la economía mundial a un descalabro. En el mejor de los casos, ingresaríamos en un escenario de “stagflation” (estancamiento con inflación). Ya el FMI ha revisado sus pronósticos de crecimiento a la baja que está combinado con un salto en la variación de los precios. En Estados Unidos se estima que podría trepar al 4 por ciento. 
 El precio del petróleo ha visto superar los 100 dólares y eso tiene un efecto sobre otros derivados. La escasez en insumos llega al 20 por ciento también al gas natural, 30 por ciento para el helio y el amoníaco y podría llegar al 50 por ciento para la urea, que es uno de los insumos cruciales que se usa para la elaboración de los fertilizantes. Una prolongación en el tiempo de la guerra podría ir más lejos y tener consecuencias apocalípticas y precipitar una depresión mundial. Precios superiores a los 150 dólares del petróleo significarían un caos económico. Nunca antes el mundo había entrado en una crisis de ningún tipo con déficit y niveles de deuda tan elevados. Basta tener presente que en la crisis del petróleo de los 70, los déficits promedios eran del 2 por ciento y ahora se ha más que duplicado y las deudas de las principales economías has pasado el 20 al 100 por ciento. 
Una paralización de la actividad económica, afectaría seriamente el sistema financiero, en momentos en que ya en la actualidad asistimos a una crisis de la deuda, tanto pública como privada. Ni siquiera se han salvado los bonos del Tesoro norteamericano que en el pasado oficiaban en medio de las crisis como un activo de refugio y que en la actualidad se vienen depreciando. Esto va de la mano con un incremento de la tasa de interés al calor del recrudecimiento inflacionario lo cual echa más leña al fuego a las tendencias recesivas que asoman en el horizonte inmediato. 

 Perspectivas

 Hay una coincidencia bastante generalizada que una prolongación de la guerra por varias semanas más podría provocar un daño de largo aliento en la infraestructura energética, cuyos efectos podrían hacer sentir durante varios años.
 Todos esto factores son los que explican el laberinto en que está enredado Trump, acosado también cada vez en forma más agobiante en el frente interno. Sus índices de popularidad han descendido notablemente y muy probablemente enfrente una derrota en las elecciones de noviembre de medio término. El descontento de la población crece mientras el galón de gasolina ha aumentado un 25 por ciento y simultáneamente crecen también las protestas multitudinarias, como la de finales de marzo que reunió en las calles a 8 millones de personas. 
 En este contexto, ocupa un lugar más importante y determinante la derrota del imperialismo y el sionismo en Irán. Un fracaso de la ofensiva en curso sería a una bocanada de aire fresco para los explotados y naciones oprimidas. Pondrá de relieve que Estados Unidos e Israel no son invencibles, que se los puede doblegar. Torcerle el brazo en la guerra contra Irán sería relevante para Gaza que viene enfrentando el Plan de Paz y en general para todos los países de Medio Oriente. Sería un acicate para los pueblos que viene resistiendo la escalada imperialista, entre los cuales hay que incluir América Latina. Sería un estímulo para el pueblo norteamericano para desembarazarse de Trump y, por supuesto, también un estímulo en Argentina para asestarle un golpe a Milei que actúa como chirolita del magnate norteamericano. Ha trascendido que Milei piensa viajar a Israel a reunirse con Netanyahu, antes de fin de mes, donde anunciaría el traslado de la embajada argentina a Jerusalén, apoyando la política anexionista sionista, para darle aire al presidente genocida. La “tregua” se usaría para apoyar a Netanyahu. En Argentina es fundamental organizar la protesta contra este accionar de apoyo a la guerra imperialista. 
 Redoblemos la movilización internacional. 

 Pablo Heller

El gobierno no marcha acorde al plan


Milei y el grupo de tuiteros que habitualmente le hace la corte hizo famosa una frase: "Todo marcha de acuerdo al plan". Cuando uno ve lo que está pasando en las últimas semanas en Argentina y tiene en cuenta la caída en el apoyo popular que registra el gobierno, que es muy significativa, va a darse cuenta que las cosas no son así, que las cosas no están marchando de acuerdo al plan. Esto es lo que llevó incluso al presidente de la Nación a hacer un tuit muy llamativo -que varios medios lo comentaban- diciendo que había que tener paciencia y ¿por qué tener paciencia? Porque las cosas están saliendo mal y es indudable que crece el malestar popular en Argentina. 
 ¿Cuál es la razón de fondo de este proceso? Fundamentalmente el agotamiento de la política económica del gobierno de Javier Milei. Eso es lo que explica de fondo este malestar popular. Hay muchísimas cifras que son categóricas, e importa decir cifras porque a veces el gobierno dice "los zurdos se pelean con los números", "los zurdos no quieren estadísticas", entonces es importante ver las estadísticas de lo que está pasando en la economía. Una muy importante la conocimos estos días, fue la inflación de la Ciudad de Buenos Aires que en el mes de marzo dio 3%. 
 Siempre la Ciudad de Buenos Aires da su estadística unos días previos a que lo dé el Indec para todo el país y el 3% es un aumento significativo. Si uno lo anualizada da arriba del 40% y es una inflación que aparte se concentró en algunos rubros, por ejemplo, el transporte aumentó un 6%, la carne arriba del 6%. 
 Entonces tenemos una inflación muy fuerte que contrasta, y acá está el punto clave con lo que está ocurriendo con los salarios, que desde hace meses para acá vienen perdiendo significativamente ante la inflación.
 Sobre el tema salarios, y lo digo como digresión, hay que tener en cuenta un hecho, porque el gobierno todo el tiempo dice que hay que defender un sistema de precios sin intervención del Estado, y lo dice para justificar los tarifazos en los servicios, en el transporte, el aumento de la carne, el aumento de combustible, pero sin embargo, en materia salarial la intervención del gobierno es muy clara. 
 A partir de la intervención de la Secretaría de Trabajo, el gobierno se niega a homologar paritarias, ya no solo que den un aumento salarial, sino que al menos le empaten a la inflación. Ahora, frente a una inflación del 3%, el gobierno dijo que no homologará paritarias por arriba del 2%. Es decir que pretende continuar con una política de depredación del salario. Y esta caída del salario y también de las jubilaciones -porque hay que agregar que los 5 millones y medio de jubilados que cobran el bono junto con la jubilación también vienen perdiendo frente a la inflación- es lo que explica finalmente la caída del consumo popular, que es muy importante, y también el aumento de la morosidad de los créditos que se sacaron, que es una morosidad del sistema bancario, pero también de las billeteras virtuales y, por sobre todas las cosas, en las empresas de consumo durable que el año pasado impulsó un poco el consumo a partir de crédito y hoy la gente no puede pagar los vencimientos de la tarjeta de crédito que tiene y por lo tanto hay una morosidad que es récord. 
 Entonces tenemos una caída del consumo, un aumento de la inflación, una caída de los salarios y también -se conoció estos días- un verdadero derrumbe de la actividad industrial en el país: conocemos las estadísticas de febrero, es 11,9% de caída en relación a febrero del año pasado y en algunos rubros la caída es brutal. Por ejemplo, en textiles cayó un 33,2%, en maquinarias 29,4%, la producción automotriz cayó nada más y nada menos que un 24,6% y el rubro alimentos y bebidas cayó un 7,2%. Lo de alimentos y bebidas lo cito porque es lo que en general las familias dejan de consumir al final; cuando uno tiene poco dinero puede no comprarse ropa, un auto, hacer una obra en su casa, pero sigue comiendo y sigue bebiendo. 
 Y este derrumbe industrial, que es muy fuerte y que en marzo va a dar números posiblemente similares, se expresa en más desocupación, porque cuando cae la industria hay despidos, hay suspensiones, hay caída del salario. Estamos teniendo esta enorme caída que el gobierno la promueve conscientemente. Y es lo que ha llevado a choques entre gobierno y sectores de la Unión Industrial en el último período.
 El proceso económico, tomado integralmente, uno ve que no va para ningún lado, porque al mismo tiempo que la inflación crece y en el primer trimestre la inflación acumulada va a ser igual que la que Milei presupuestó para todo el año 2026, pero que la inflación está muy para arriba y en el medio tenemos que el tipo de cambio se aprecia porque el dólar en relación al comienzo de año cayó un 5%; esto lleva a que tengamos cada vez una inflación en dólares más alta incluso que la inflación en pesos, y que esto promueve una mayor crisis industrial. ¿Esta situación hasta cuándo va a aguantar? Porque los que están ganando con esto es una pequeña minoría. 
 Caputo, el ministro de Economía, ha sido siempre representante del capital financiero internacional en Argentina; si uno ve el primer trimestre el sector que Caputo representa, que hace carry trade especulación arbitrando con tasas de interés distintas, ganó en un trimestre en dólares arriba del 12%, eso no se consigue en ningún lugar del mundo. Es decir, que mientras tenemos una caída de salario, de las jubilaciones, un derrumbe industrial, un retroceso de la construcción, una pequeña minoría, que es el sector de capital financiero al cual el gobierno representa, está ganando fortunas. 
 Pero esto solamente promueve una crisis en el corto plazo, porque vamos a pasar de una inflación muy alta, con un tipo de cambio que se aprecia, a un momento a una devaluación monetaria que va a impulsar todavía mucho más la inflación. Este es el panorama que tenemos por delante. Y, mientras tanto, con esta crisis económica lo que se produce es una caída del consumo, una caída de la recaudación fiscal. 
 Acá me quiero detener un minuto, porque un gobierno que siempre dijo que su ancla era el ajuste fiscal y que pasó la motosierra en todo este tiempo, sin embargo, tiene ahora una fuerte caída de la recaudación. Las causas son básicamente dos: la que venimos hablando -la recesión económica-, pero también la reducción importante de impuestos a los capitalistas, porque el gobierno cuando hablaba de bajar impuestos no era bajarle el IVA a los alimentos, no iba a bajar el impuesto que paga el trabajador, sino fue a bajar las retenciones a los exportadores; a los capitalistas se les bajaron impuestos, a los trabajadores no, pero el resultado final es una fuerte caída de la recaudación en los últimos meses.
 ¿Cuál va a ser la respuesta del gobierno? La estamos viendo: más motosierra. Hoy hay dos hechos que todo el mundo habla. Uno es la crisis del transporte público. La semana pasada las estaciones terminales fueron realmente un pandemónium, estaban todos los canales de televisión registrando cómo la gente no podía viajar. ¿Y esto por qué se dio? Se dio por un lado porque hubo un aumento del precio de los combustibles, pero especialmente porque el gobierno no quiere pagar los subsidios al transporte y los empresarios dijeron "quitamos un tercio de los colectivos de la calle" y se produjo realmente una crisis enorme del transporte público. Es por la motosierra. 
 Ahora tenemos una motosierra en el Pami. Hoy, mañana y pasado hay paro de los médicos del Pami. ¿Por qué? Porque el gobierno está ajustándolos. Entonces, la respuesta del gobierno a esta crisis económica y la caída de recaudación impositiva es más motosierra. 
 Este domingo 12 pasó un pequeño incidente a través de este periodista tan ensobrado, Luis Majul, que en un tuit dijo: "Tengo una primicia: Luis Caputo ordenó bajar un 20% el gasto de todos los ministerios", después se corrigió, dijo "no, es 2,5". En cualquier variante lo que prueba es que tenemos un gobierno de la motosierra. La respuesta del ajuste es más ajuste, a la recesión esto la va a profundizar con más recesión. Ésta es la línea dominante. 
 El gobierno frente a crisis parecidas en el pasado tuvo el rescate de Donald Trump y del FMI. Eso fue lo que el año pasado le permitió al gobierno salir a flote en dos oportunidades, en marzo-abril con el rescate del FMI, y en octubre con el rescate del Tesoro norteamericano. Ahora bien, la situación creada por la guerra -éste es un punto importante en el análisis nuestro- ha llevado a que las condiciones internacionales para Argentina sean más difíciles. Si uno ve el último informe del Fondo Monetario, lo que preanuncia para este año 2026 como consecuencia de la guerra es más inflación, menos actividad económica y más endeudamiento de los Estados y esto va a impactar y ya está impactando en la Argentina. 
 Cuando uno ve el comercio exterior de nuestro país, lo que tenemos es, por esta recesión, una caída de las importaciones concentrada en los bienes de capital. Y entonces, si bien podemos tener un poco más de exportaciones por Vaca Muerta y por los precios internacionales que tiene el combustible, en tanto se traduce en el mercado interno con más costo de la nafta, para el pueblo argentino no va a ser un beneficio. Todas las condiciones internacionales hacen que Trump ya no pueda operar como salvataje de última instancia para el gobierno de Milei. 
 Por eso acá la clave pasa por cuál va a ser la respuesta popular. ¿Cómo los trabajadores van a aprovechar este momento de retroceso del gobierno para salir a pelear por el salario, por las jubilaciones, por el presupuesto para universidad, por el presupuesto para el Garrahan, contra los despidos, en defensa de los puestos de trabajo? Ahí está el tema. 
 La CGT se ha borrado. Convoca una marcha ahora para el 30 de abril. Es una marcha para cumplir. La CGT no está empeñada en que triunfe Fate, no está empeñada en ninguna lucha defendiendo los puestos de trabajo. La CGT está firmando paritarias a la baja, como acaba de hacer Hugo Moyano en Camioneros: una paritaria que en promedio es 1,5% mensual contra una inflación que duplica ese porcentaje. Entonces, una CGT que no pasa nada y nosotros tenemos que, al revés, denunciar esta burocracia sindical y poner en pie una organización política capaz de superar definitivamente la burocracia, el peronismo e impulsar las luchas en curso para terminar con el gobierno de Javier Milei. 
 Con ese planteo es que el Partido Obrero le ha planteado a las fuerzas que integran el Frente de Izquierda con nosotros un gran acto del 1° de mayo en Plaza de Mayo, nos parece clave en apoyo a las luchas para que triunfen Fate, la universidad, el Garrahan, el movimiento piquetero que está batallando contra la eliminación de los planes sociales, acá también hay motosierra, y para desenvolver una alternativa política de la clase obrera a nivel nacional e internacional, es un 1° de mayo internacionalista contra la guerra imperialista.
 Este es nuestro planteo y hemos tenido un acuerdo con los compañeros del MST y de Izquierda Socialista para que haya un acto del 1° de mayo en la Plaza de Mayo. Lamentablemente los compañeros del PTS no han dado su acuerdo y han planteado un acto distinto, divisionista, en el microestadio de Ferro, que no tiene que ver con estos planteos que estamos haciendo acá. Nosotros hemos llamado a que revisen esta posición. Todavía estamos a tiempo, hoy es 13 de abril, falta más de dos semanas para el 1° de mayo: que haya una tribuna internacionalista el 1° de mayo en Plaza de Mayo es fundamental. Llamamos a todas las compañeras y los compañeros que son del Frente de Izquierda, que pueden militar en alguno de los partidos del Frente de Izquierda o que apoyan al Frente de Izquierda, en tanto militantes combativos, independientes, a que nos acompañen en Plaza de Mayo y que se sumen a la campaña para que haya este 1° de mayo un acto unitario del Frente de Izquierda en la Plaza de Mayo.

 Editorial de Gabriel Solano en 14 Toneladas T3E10.

Trump suma al gobierno de Milei para el combate de la “extrema izquierda”


El periódico New York Times acaba de publicar un artículo cuyo título es más que elocuente: “Estados Unidos presiona a sus aliados para que persigan un nuevo objetivo terrorista: la extrema izquierda”. Los periodistas que han realizado la investigación y que son firmantes del artículo aportan información muy precisa sobre la forma en que se está aplicando esta presión. Dan cuenta que en una reunión en Ottawa convocada por Estados Unidos e Israel para ver las consecuencias de la guerra contra Irán los funcionarios norteamericanos les plantearon a sus pares de Europa, Canadá y Australia que debían incluir en la campaña de “guerra mundial contra el terror” la persecución de la extrema izquierda. En su informe, la funcionaria enviada por Estados Unidos Mónica A. Jacobsen, precisó qué debía considerarse como extrema izquierda “las amenazas comunistas, marxistas, anarquistas, anticapitalistas, ecoextremistas y otras autodenominadas antifascistas”. 
 En la reunión de Ottawa la misma funcionaria habría pronunciado las siguientes palabras: “Es importante reconocer sus acciones (la de la extrema izquierda) como terrorismo político y no como mera protesta o delincuencia”. El ejemplo que invocó fueron las enormes movilizaciones en Italia que chocaron con la policía en rechazo a los Juegos Olímpicos de Invierno, que entre otras cuestionen denunciaban la presencia de la ICE de Trump en la delegación de los Estados Unidos. 
 La investigación también da cuenta que el director senior de contraterrorismo del Consejo de Seguridad Nacional del presidente Trump, Sebastián Gorka, ha impulsado la designación de más grupos de extrema izquierda en el extranjero como organizaciones terroristas, presionando a los aliados extranjeros para que investiguen a estos grupos y busquen conexiones entre ellos y ciudadanos estadounidenses. 
 Pero las revelaciones del artículo no terminan allí. Agregan que Estados Unidos está impulsado una reunión en La Haya para adiestrar al personal policial de distintos países con el objetivo de “enseñarles sobre los peligros de los grupos de extrema izquierda y cómo contrarrestarlos”. A la reunión, entre varios países invitados, se encuentra nada y nada menos que la Argentina. Aunque no existe una información oficial que confirme la asistencia de funcionarios argentinos, el alineamiento fanático de Milei con Trump y Netanyahu nos hace descontar su presencia.
 La persecución a la “extrema izquierda” con la excusa de la lucha contra el terrorismo adquiere un carácter realmente inquietante para nuestro país. Hace solo semanas atrás el ministro de Defensa, Carlos Presti, participó de una cumbre en los Estados Unidos en la que incorporó a la Argentina al llamado “Escudo de las Américas” que compromete la participación de las Fuerzas Armadas en la lucha contra el terrorismo. Viendo esta definición que impulsa el gobierno de Donald Trump debemos abrir como mínimo el interrogante si Milei usará las Fuerzas Armadas para perseguir a la “extrema izquierda”. Recordemos que está vigente la ley antiterrorista, impulsada por Estados Unidos en su momento, una herramienta que encaja con las denominaciones que corresponden a la lucha popular. 
 Las sospechas pueden transformarse en certezas cuando se tiene en cuenta hechos gravísimos que han sucedido en los últimos días. Uno de ellos fue la decisión del gobierno nacional de impedirle el ingreso al país a Thiago Avila, que venía a participar de actividades de promoción de la Flotilla Global Sumud pronta a partir hacia Gaza con ayuda humanitaria. Para Milei ¿Thiago Avila será un activista terrorista de extrema izquierda? 
 Todo lo señalado muestra que la subordinación del gobierno de Milei al imperialismo yanqui y al sionismo lejos está de ser un ejercicio de mera retórica. Tiene implicancias concretas, que incluyen el alineamiento de las fuerzas armadas, de seguridad y de espionaje a los Estados Unidos y a Israel. Por lo pronto, los nuevos lineamientos emitidos para la Side, avanzado en su capacidad de espionaje y hasta de detención de personas sin orden judicial, parecen inspirados en estas órdenes emitidas por Estados Unidos. 
 Es fundamental una campaña de denuncia sobre este alineamiento del gobierno de Milei con Trump y Netanyahu y sus planes de guerra, represión y espionaje a nivel internacional. Reclamamos saber si el gobierno argentino mandó sus representantes a la reunión de La Haya y en el caso de confirmarse que se expliciten los compromisos asumidos. Lo mismo vale para el acuerdo firmando por el ministro Carlos Presti al suscribir el llamado Escudo de las Américas de Donald Trump. 

 Gabriel Solano

Crisis política en EE.UU. y purgas en el ejército


Fuera Trump. 

 La crisis en el ejército y el aparato de seguridad de los Estados Unidos a partir de las acciones criminales decididas por Trump y Hegseth -primero en el Caribe, ahora en Irán- ha adquirido un carácter cada vez más público. Lo más visible son las purgas de generales y altos mandos por parte del “Secretario de Guerra”, que apuntan a depurar a los oficiales que no son lo suficientemente “leales” al Presidente o que plantean objeciones a los planes de guerra del trumpismo. 
 Los planteos de destitución de Pete Hegseth, de remoción de Trump por “demencia” (artículo 4° de la Enmienda 25) o directamente el juicio político, han sido expuestos por legisladores y por comunicadores influyentes. El periodista de derecha Tucker Carlson llamó a los soldados a no obedecer una orden de carácter genocida, advirtió contra el bombardeo con armas nucleares, y llamó a una rebelión o renuncia de los integrantes del gabinete. En un sentido parecido se pronunció la extrumpista y excongresista Marjorie Taylor Greene, una fascista notoria (renunció a su banca marcando discrepancias con Trump por el caso Epstein). 
 “Hegseth se está convirtiendo en el principal objetivo de los Demócratas en el gabinete de Trump tras la destitución de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, y de la fiscal general, Pam Bondi” (Axios). “Hegseth se encuentra entre los miembros menos populares del Gabinete, y los crecientes costes del conflicto con Irán ejercen una presión adicional sobre su imagen pública”. La representante demócrata Yassamin Ansari (estadounidense de origen iraní) declaró que presentará artículos de destitución contra Hegseth por “violar reiteradamente su juramento al cargo y su deber para con la Constitución”, y “pidió al Gabinete que invocara la 25ª Enmienda para destituir a Trump de su cargo por sus ‘declaraciones desquiciadas’ sobre la guerra”.
 Los jefes de las bancadas Demócratas en Senado (Chuck Schummer) y la cámara de Representantes (Hakeem Jeffries) apuntan a una “resolución de poderes de guerra” que limitaría teóricamente las acciones militares de Trump, pero no tendría mayores efectos, porque incluso podría ser vetada por el presidente. Otros parlamentarios demócratas ya han presentado mociones de juicio político (“impeachment”) contra Trump, como John Larson, o lo han anunciado, como Ed Markey, Ilhan Omar, Rashida Tlaib, con apoyos mayoritarios. 

 Antecedentes 

Durante el primer mandato de Trump, Pete Hegseth era un presentador de la cadena derechista Fox News que entre otras cosas hacía campaña para que se indultara a los militares condenados por crímenes de guerra o violaciones a los derechos humanos. La campaña tuvo sus frutos cuando Trump indultó a tres oficiales en 2019 (Michael Behenna, Clint Lorance, Mathew Golsteyn). Behenna había “interrogado” (léase: torturado) en Irak a un prisionero desarmado, sospechoso de pertenecer a Al-Qaeda, lo desnudó, lo llevó a un pozo y le disparó dos veces en el pecho y la cabeza. Había sido condenado a 25 años, pero sólo estuvo 5 en prisión y pasó a libertad condicional. Trump finalmente lo indultó. Lorance, entre otros crímenes, ordenó a sus soldados abrir fuego contra tres afganos desarmados que se acercaban en motocicleta, por lo que recibió una condena de 20 años, de la que cumplió 6 al ser perdonado por Trump. Golsteyn no llegó a ser condenado por su crimen de asesinato premeditado, pero igualmente recibió un indulto: había matado a un sospechoso de ser fabricante de bombas talibán después de que las autoridades lo liberaran por falta de pruebas. Lo emboscó, le disparó y luego quemó el cuerpo para ocultar evidencias. Los indultos fueron resistidos por los mandos militares y hasta por el Secretario de Defensa de la época, Mark Esper. Trump desoyó sus quejas argumentando que defendía a soldados que habían actuado bajo presión “en combate” y que las “reglas de enfrentamiento” eran demasiado “restrictivas”. El leitmotiv del presidente era: “Cuando nuestros soldados tienen que luchar por nuestro país, quiero darles la confianza para luchar”. 
 Las campañas fascistas de Hegseth incluyen dos libros en los cuales defiende utilizar “máxima letalidad” y acabar con las “estúpidas” restricciones a los crímenes de guerra: “Nuestros chicos no deberían luchar según reglas escritas por hombres dignos en salas de caoba hace ochenta años”, escribió en uno de sus libros respecto a la Convención de Ginebra. Uno de sus lemas era luchar “sin cuartel, sin misericordia para nuestros enemigos”, lo que equivale a “no tomar prisioneros” ni tampoco rescatar a los sobrevivientes de ataques (como las supuestas “narcolanchas” o el barco iraní bombardeado). Hegseth escribió un libro titulado “American Crusade” donde elogiaba a las Cruzadas como un esfuerzo necesario para “repeler el islamismo” tanto militar como culturalmente, describiendo nuestra época como “muy parecida al siglo XI”. Sintomáticamente, tiene tatuada una “Cruz de Jerusalén” en el pecho y en el brazo la frase “Deus Volt” (Dios lo quiere) que era el grito de guerra de los cruzados. 

 Purgas en el ejército 

Al asumir, Hegseth comenzó de inmediato la depuración de las fuerzas armadas, declarando que “estamos poniendo en marcha un nuevo liderazgo que centrará a nuestras fuerzas armadas en su misión principal de disuadir, luchar y ganar guerras”. Desplazó a los principales mandos de las fuerzas armadas -incluido el presidente del Estado Mayor Conjunto Charles Q. Brown Jr., la Almirante Lisa Franchetti que era Jefa de Operaciones Navales- a los que se fue sumando una larga lista de una veintena de oficiales en lo que va del segundo mandato de Trump. Las primeras remociones tenían un carácter claramente político, y se inscribían en el impulso a mandos que no defendieran políticas “woke” (de diversidad) y que estuvieran 100 % alineados con Trump/Hegseth. El secretario de “guerra” impuso entonces al General Dan Caine que estaba retirado. Las purgas apenas empezaban. 
 En el caso de las operaciones en el Caribe contra Venezuela, se produjo la renuncia del jefe del Comando Sur a fines de 2025, el Almirante Alvin Holsey, por discrepancias respecto a la “legalidad” de los ataques y hundimientos de lanchas de supuestos “narcoterroristas” y el asesinato de sus tripulantes. Hegseth los siguió defendiendo públicamente con frases como “apenas hemos comenzado a enviar a los narcoterroristas al fondo del océano”.
 La renuncia del jefe de Contraterrorismo Joe Kent (una agencia que no depende de Hegseth), nombrado por el propio Trump y fiel a su discurso reaccionario, mostró que las grietas en los aparatos de seguridad no se limitaban a los “políticamente correctos”. Kent renunció por discrepancias con la guerra de Irán, denunciando que no existía ninguna “amenaza inminente” desde el país persa. 
 A comienzos de abril, y en medio de los bombardeos contra Irán, Hegseth pidió la renuncia inmediata del General Randy George (Jefe de Estado Mayor del Ejército), del Gral. David Hodne (jefe del Comando de Transformación y Entrenamiento del Ejército) y del May. Gral. William Green Jr. (jefe de capellanes del Ejército). El Pentágono no dio razones oficiales para la depuración, obviamente vinculada a la guerra en curso. 
 La depuración en las fuerzas armadas apunta a remover a los oficiales “poco leales” al presidente y a promover y ascender a una camada acorde con el eslogan de Hegseth de “Máxima letalidad, nada de tibia legalidad” o “efecto violento, no a lo políticamente correcto” (El País). “Ningún secretario de Defensa en tiempos recientes ha politizado tanto el Pentágono, al que quiere imbuir de los valores de la derecha trumpista y de la variante de cristianismo evangélico nacionalista que él abrazó hace más de una década. Ha instaurado desayunos de oración a los que asiste sin falta; ha impuesto un código mordaza de conducta a los periodistas acreditados en el departamento que hizo que la inmensa mayoría renunciara a sus credenciales, y que ha sido anulado por los tribunales; ha perdonado a los pilotos de un helicóptero sancionados por utilizar la aeronave para uso particular en el hostigamiento a una manifestación anti Trump y un saludo ante su casa al músico Kid Rock, ídolo del movimiento MAGA (Make America Great Again)” (ídem). 
 La purga del Gral. George también podría estar relacionada a tensiones en el gobierno. Algunos “conjeturan que, con esa marcha, el secretario de Defensa supuestamente busca castigar al secretario del Ejército, Dan Driscoll, considerado un posible reemplazo de Hegseth en el futuro y que mantiene una buena relación con el mando defenestrado” (ídem). Diversas versiones vinculan a Driscoll como cercano al vicepresidente J.D. Vance, quien se mantuvo fiel a Trump, aunque marcó diferencias con el inicio de la guerra contra Irán. 
 Distintas versiones periodísticas manejan discrepancias entre el Gral. George y Hegseth sobre la promoción de oficiales, lo cual es central para el control no solamente de los altos mandos sino sobre todo de los mandos medios. Hegseth vetó ascensos de oficiales negros y mujeres, lo que generó choques con George. 
 El general removido supuestamente expresó preocupaciones sobre los altos costos y las pesadillas logísticas de una guerra terrestre en la difícil geografía de Irán. Supuestamente argumentó que una invasión terrestre de Irán sería “demasiado costosa de lanzar y demasiado desestabilizadora de sostener”. Hegseth habría criticado al alto mando por estar “demasiado preocupado por las legalidades de la guerra”. George fue reemplazado por el general Christopher LaNeve, quien es un exayudante cercano del “Secretario de Guerra”.

 “Golpe de Estado” 

La politóloga Barbara F. Walters afirmó que las purgas en el Pentágono apuntaban a “prevenir golpes de Estado”, es decir, “eliminar a cualquiera que pueda amenazar la permanencia en el poder” de Donald Trump. Walters es profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de California, es considerada una de las principales expertas mundiales en guerras civiles e inestabilidad política, y trabajó para la CIA. La analista afirma: “El 6 de enero de 2021, Trump se enteró de que los generales estadounidenses no saldrían en su defensa si intentaba anular unas elecciones. Fue entonces cuando descubrió que no eran sus títeres. Está dedicando su segundo mandato a intentar solucionar ese problema”. “Todo oficial que ve cómo despiden a un general de cuatro estrellas por discrepar aprende a mantenerse al margen. Ese es el objetivo. Trump está enviando un mensaje a toda la cadena de mando: la lealtad a él es lo primero o pierdes tu trabajo. Se está asegurando de que, cuando surja una crisis —una disputa electoral, protestas masivas, un enfrentamiento legal—, ningún militar se interponga en su camino”. 

 Protestas 

La guerra contra Irán ya era impopular desde el primer día, y las protestas masivas del movimiento “No Kings” pusieron la oposición a la barbarie bélica como un tema central de las protestas. La crisis por arriba, en el régimen político y sus partidos, y en el aparato militar y de inteligencia, se combina con la indignación y movilización de las masas estadounidenses no solamente contra la guerra sino contra todo el curso fascistizante del gobierno. Trump ha debido recular y pausar los bombardeos en Irán (no así en Líbano) por el temor a los riesgos de un mayúsculo crack financiero y las crisis en su propio entorno. El confeso genocida de la Casa Blanca intentará continuar con el curso guerrerista y sobre todo con el “cambio de régimen” no ya en Teherán sino sobre todo en Washington DC, donde intenta establecer un gobierno por decreto. La consigna de “Fuera Trump”, en algunos carteles individuales al principio de las protestas, aparece ahora como una demanda de masas. 

 Rafael Fernández - Partido de los Trabajadores (Uruguay)
 11/04/2026

Venezuela: los trabajadores reclaman aumentos de salarios; el chavismo residual prepara una batería de medidas trumpistas


Este jueves hubo una movilización al Palacio de Miraflores, convocada por la Coalición Sindical Nacional, en reclamo de un aumento salarial y de las jubilaciones. 
 Los dos mil manifestantes fueron reprimidos por la policía con gases lacrimógenos y golpes, y no pudieron llegar al palacio. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa denunció que “al menos 10 periodistas y trabajadores de la prensa fueron golpeados, rociados con gas pimienta y robados por efectivos de la PNB (Policía Nacional Bolivariana), que impidieron el avance de la movilización en reclamo de salarios y pensiones dignas”. 
 Al mismo tiempo, el chavismo residual había convocado a una movilización paralela -reivindicando los 20 años de los consejos comunales- que transcurrió sin problemas.
 El salario mínimo lleva cuatro años congelado y equivale a menos de medio dólar. Para evitar un estallido, el gobierno “compensa” a millones de empleados públicos con bonos en negro que no generan prestaciones, vacaciones ni utilidades. Por la misma razón, la presidenta aprobó en marzo un aumento de 30 dólares en esos bonos, lo que elevó el ingreso mínimo a 190 dólares mensuales. Según el Cendas, un centro de investigación, el costo de la canasta alimentaria para una familia de cinco miembros asciende a 677 dólares. La Central de Trabajadores Venezolana reclama comenzar con un salario inicial de 200 dólares, una cifra igualmente miserable. 
 El martes pasado, Delcy Rodríguez había dado una conferencia para anunciar, para el 1º de mayo, un aumento salarial “responsable” que no fomente la inflación. No adelantó ninguna cifra. Utilizó el mismo eufemismo que emplea todo el arco político de la burguesía para justificar la miseria salarial. Soslayó que la inflación continuó galopando durante estos años a pesar del congelamiento crónico de los salarios. En lo que va del año -tres meses- la inflación ya llegó al 52 %. La presidenta provisoria justificó esta situación señalando que el PBI actual es apenas el 36 % de lo que era en 2012. 
 Sin embargo, las denuncias de corrupción por desfalcos millonarios que pesan sobre funcionarios del gobierno de Maduro dan cuenta de que recursos hubo y hay, sobre todo en el contexto de las sanciones estadounidenses, donde la opacidad del comercio -avalada por el régimen de excepción impuesto por la “Ley antibloqueo”- permite desviar pagos. En febrero, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, anunció que las exportaciones de petróleo venezolano hacia las refinerías estadounidenses alcanzarían ese mes los 2.000 millones de dólares. 
 Los pagos por los hidrocarburos venezolanos se depositan directamente en Estados Unidos. Delcy Rodríguez también anunció la creación de dos fondos para administrar esos ingresos: uno destinado a la “protección social” y otro a obras de infraestructura. Por lo tanto, las inversiones que Trump quiso conseguir de las empresas privadas -sin obtener respuesta- las asumirá el fisco venezolano. 
 La presidenta también hizo otros anuncios que apuntan a una reforma estructural, en línea con las que impulsa el FMI y que implementa Milei en la Argentina. La “Comisión para el Diálogo Laboral” tendrá como objetivo desarrollar la “Constituyente Laboral y de Seguridad Social”. Maduro ya implementó todo un régimen de excepción que pone en vigencia la flexibilización laboral a través de la ley antibloqueo. También se propone una reforma tributaria para lograr un sistema más “competitivo” y “eficiente”. Esto esconde la intención de aumentar los impuestos regresivos, como el IVA, y disminuir aquellos que gravan a las empresas. Asimismo, anunció otra comisión para determinar la “naturaleza estratégica o no de los activos del Estado”, como paso previo a posibles privatizaciones. Los hidrocarburos ya fueron objeto de un tratamiento especial .
 Cada tema será discutido por comisiones tripartitas compuestas por empresarios, el Estado y la burocracia sindical bolivariana, en una puesta en escena de deliberación pública. 
 Para darle cuerpo a la pantomima, Delcy Rodríguez convocó a una “peregrinación” que recorrerá el país en contra de las sanciones de Estados Unidos y que culminará el 1º de mayo, el mismo día en que comenzaría a regir el aumento salarial, aún de monto desconocido. 
 Al mismo tiempo, el chavismo residual ha ralentizado la liberación de los presos políticos. 
 Todavía quedan 485, entre ellos dirigentes sindicales y delegados obreros. 

 Aldana González
 12/04/2026

Remember Girón


Los sucesos de Playa Girón, en abril de 1961, trascendieron los marcos de la nación; por eso, entre el 14 y el 15 de este mes, estudiosos del tema tendrán en espacio en La Habana para intercambiar sobre estos hechos a 65 años años de esa gran victoria sobre el imperialismo

 Matanzas.–En pocos días Cuba celebrará el aniversario 65 de la Victoria de Playa Girón, suceso que asombró al mundo y alegró a los pueblos de Nuestra América. Nunca había ocurrido antes. La maquinaria bélica estadounidense falló y eso, como es natural, provocó una profunda amargura en los círculos de poder del imperio, sentimiento que perdura en el tiempo. Ninguna derrota les duele tanto como esa.
 Antes de abril de 1961, el nombre de Girón no le decía nada a nadie. Apenas un pedazo de tierra costera al sur de la geografía matancera. Pero a partir de la épica gesta dejó de ser lo que hasta entonces para convertirse en símbolo y esperanza. 
 Desde ese momento se modificaron ciertas nociones sobre la invencibilidad del poderoso enemigo. En las primeras horas del 17 de abril de 1961, los mercenarios desembarcaron por diversos sitios de la llamada Bahía de Cochinos seguros de un triunfo fácil. 
 Pero no eran conscientes de su desgracia. No pudieron calcular de antemano lo que aquí se encontrarían. La realidad fue otra. Dos días después firmaron su derrota ante las tropas cubanas, al perder toda esperanza de un reembarque salvador o la milagrosa aparición de los marines y la aviación estadounidense. 
 Como consta en los planes, pretendían crear una cabeza de playa en Girón para conseguir sus pronósticos de establecerse un gobierno provisional que pediría ayuda a EE. UU. e involucraría irremediablemente a Washington en la intervención. 
 Los invasores estaban bien organizados y armados, con buen apoyo, «pero les faltó la razón, la justeza de la causa que defendían», comentaría años después José Ramón Fernández, protagonista de la batalla. 
 Y al quedarse sin razones, no combatieron con el ardor y la firmeza con que lo hicieron las fuerzas revolucionarias, con un arsenal de medios muy inferior. Eso sí, tenían la voluntad y el espíritu de victoria. Así fue como enfrentaron, rechazaron y derrocaron la invasión extranjera. 
 Y ahí radica lo extraordinario del alcance de la victoria, algo que sorprendió al gobierno de Estados Unidos. Una especie de misterio que nunca pudieron descifrar. 
 Milicianos, tropas del Ejército Rebelde y efectivos de la Policía Nacional Revolucionaria, no hicieron otra cosa que defender con sus vidas el socialismo proclamado por Fidel apenas 24 horas antes, cuando en memorable e inédito acontecimiento, armó a su pueblo y lo conminó a vencer o a morir. 
 Fidel, con su prédica, alentó a los combatientes y contribuyó a la alta moral de las milicias. En fecha tan temprana ya el pueblo se identificaba con los conceptos de soberanía nacional, justicia social, igualdad y dignidad. La Revolución había resuelto no pocos de sus problemas, sobre todo el de la tierra, y la gente vivía momentos de patriotismo y fervor revolucionario. Y esa realidad fue clave para el triunfo. 
 Mucho tiempo después, al referirse a las causas de la derrota, el ex asesor del Presidente Kennedy admitiría que Fidel Castro había resultado ser un enemigo mucho más formidable y estar al mando de un sistema mucho mejor organizado que lo que nadie había supuesto. 
 La agresión fue preparada por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos y tuvo el apoyo aéreo y naval del Ejército de esa potencia norteña, cuyo gobierno pretendió, desde el comienzo de la Revolución, revertir el proceso de transformaciones sociales en Cuba. 
 Es en parte la razón por la que al valorar la significación de la Victoria de Abril de 1961, Fidel aseguró que el hecho trascendió los marcos de la nación, porque ese día el imperialismo yanki recibió su primera gran derrota en América. 
 A pesar de que la invasión segó la vida de más de un centenar de cubanos, Girón queda en la memoria como paradigma del heroísmo de un pueblo con herencia mambisa. 
 Ojalá su legado sirva para que no se repita la historia y los enemigos de la Revolución no se inventen un pretexto para agredir de nuevo a Cuba, pueblo amante de la paz, pero capaz de defender la Patria con la vida de sus hombres y mujeres.

 Ventura de Jesús | ventura@granma.cu 
 13 de abril de 2026 12:04:51

lunes, abril 13, 2026

Algoritmos de dominación: anatomía de una operación militar asistida por IA


Maven es un sistema de mando y control diseñado para acumular y fusionar datos masivos provenientes de múltiples fuentes –satélites, drones, señales de inteligencia, informes sobre el terreno– y, de manera autónoma, identificar y geolocalizar objetivos militares 

La herramienta de IA Claude de Anthropic, desplegada en el terreno, tuvo una función cognitiva, convirtiéndose en un asesor táctico en tiempo real para los comandantes estadounidenses desplegados en Caracas, durante el ataque del pasado 3 de enero 

 La información sobre la operación desarrollada en Venezuela en octubre de 2025 confirma una nueva realidad: la fusión operativa entre los grandes modelos de lenguaje (LLM) y los sistemas de inteligencia artificial de combate desarrollados por Palantir. 
 El éxito dependió de un ecosistema integrado, un engranaje de tres niveles que trabajó en simbiosis: Claude y el Pentágono, mientras la columna vertebral fue la plataforma Maven de Palantir. Concebida originalmente como el Proyecto Maven del Pentágono, esta IA evolucionó hasta convertirse en el «sistema operativo de inteligencia artificial principal del Ejército de Estados Unidos». 
 No hablamos de un simple chatbot: Maven es un sistema de mando y control diseñado para acumular y fusionar datos masivos provenientes de múltiples fuentes –satélites, drones, señales de inteligencia, informes sobre el terreno– y, de manera autónoma, identificar y geolocalizar objetivos militares como vehículos, edificios o personas. Venezuela actuó como el campo de pruebas que validó su eficacia.
 Según reportes del Wall Street Journal, la herramienta de IA Claude de Anthropic, desplegada en el terreno, no tuvo una función cinética –no apretó el gatillo–, sino cognitiva: procesó y sintetizó los terabytes de datos generados por Maven para proponer cursos de acción, depurar la selección de objetivos y predecir escenarios de resistencia, convirtiéndose en un asesor táctico en tiempo real para los comandantes estadounidenses desplegados en Caracas.
 La asociación estratégica anunciada en noviembre de 2024 entre Palantir y Anthropic, permitió integrar oficialmente los modelos dentro del ecosistema clasificado, lo que permitió al Pentágono acceder a las capacidades del primero en redes de nivel de seguridad IL6 (Impact Level 6), el más alto para operaciones secretas. 
 En esencia, Anthropic proporcionó el razonamiento avanzado, mientras que Palantir aportó la plataforma de datos, la selección de blancos y el despliegue táctico. 
 Sin embargo, eso no fue todo, más allá del secuestro del presidente legítimo y en funciones de la República Bolivariana de Venezuela, el uso de la IA en esta operación desencadenó una sofisticada batalla cognitiva que, probablemente, fue orquestada mucho tiempo antes.
 La contaminación del espacio informativo se convirtió en una tarea primordial; un ejemplo elocuente: las imágenes generadas por IA de Maduro secuestrado que circularon viralmente antes y después de la operación, sugieren una estrategia deliberada de «guerra cognitiva ofensiva». 
 El objetivo no era informar, sino desestabilizar, crear una «verdad alternativa», fragmentar la reacción tanto interna en Venezuela, como en la comunidad internacional, sembrar la duda y la incertidumbre. 
 Es plausible que Claude, o sistemas similares, fueran utilizados no solo para planificar la misión, sino también para generar y orquestar campañas de desinformación. Su capacidad para procesar y generar lenguaje humano a gran escala permitió inundar las redes sociales con narrativas específicas, analizar la polarización de la opinión pública en tiempo real y sugerir los mensajes óptimos para influir en sectores clave de la sociedad venezolana o internacional. 
 En Venezuela se mostró la perfecta sincronización de una operación de fuerza con una campaña de inteligencia artificial para procesar inteligencia, planificar y manipular la percepción pública. 
 Empresas como Palantir se están convirtiendo en los nuevos «señores tecnológicos de la guerra». Urge que la comunidad internacional elabore normas vinculantes sobre el uso de grandes modelos de lenguaje en conflictos armados, antes de que el hecho consumado vuelva irreversible esta nueva realidad. 


Raúl Antonio Capote | internacionales@granma.cu 
 11 de abril de 2026 12:04:48 

 Fuentes: Izvestia, BBC, TASS, Manohar Parrikar Instituto de Estudios y Análisis de Defensa, Yeni ?afak.

Artemis II: El apagón político en el lado oscuro de la Luna


El amerizaje de la misión Artemis II frente a las costas de San Diego marca el cierre de una operación caracterizada como un hito de la "superación humana". Sin embargo, detrás de las imágenes en alta definición y el despliegue publicitario, lo que queda es un recurso al nacionalismo y a la temeridad tecnológica para sostener su imagen de dominio mundial.
 La NASA inundó las redes con fotos de la "puesta de la Tierra" (Earthset), buscando emular la mística de la era Apolo al ritmo de AC/DC. La astronauta Christina Koch, al recuperar la conexión tras el paso por la cara oculta de la Luna, sentenció: "Es maravilloso escuchar de nuevo de la Tierra; siempre la elegiremos" (La Nación, 10/04). Sin embargo, la tripulación estuvo incomunicada durante 41 minutos por decisión de la Casa Blanca. 
 Este "silencio radiofónico" no fue una limitación técnica insalvable. Como señala la investigación de Bryan Dyne, la NASA contaba desde 2019 con la aprobación formal para utilizar el satélite chino Queqiao como puente de comunicación. Pero para la administración Trump, reconocer que la "grandeza americana" depende de la tecnología de Pekín era inadmisible. Prefirió el riesgo de un apagón absoluto antes que esta admisión. El "atardecer terrestre" en HD es apenas el decorado de una sordera política impuesta por la necesidad de reafirmar un dominacion política en crisis. 
 Debajo de la narrativa de la "curiosidad humana", la misión Artemis II operó como una avanzada de la industria de guerra. El mapeo de cráteres y el análisis de antiguos flujos de lava no buscan ampliar el conocimiento abstracto, sino identificar el valor de cambio de la Luna. El foco en el polo sur lunar tiene una motivación económica directa: el control del hielo para producir hidrógeno. Para el capital, el satélite no es un objeto de estudio, sino una estación de servicio estratégica para proyectar el dominio militar. 
 Esta subordinación de la ciencia a la guerra convierte a la tecnología en una fuerza destructiva. La contradicción es absurda: mientras las fuerzas productivas modernas exigen una planificación científica mundial, el nacionalismo del "último imperialismo" fragmenta el conocimiento y pone en riesgo a sus propios astronautas. Trump fue explícito en su red Truth Social: vinculó el éxito de Artemis II con la "dominación militar" y la guerra contra el régimen iraní. En este esquema, los desarrollos tecnológicos no sirven para liberar a la humanidad, sino para perfeccionar el aparato de vigilancia y asegurar que el oxígeno del futuro sea una mercancía bajo control del Pentágono. 
 Lo más alarmante es que la seguridad de la tripulación dependió de una maniobra de emergencia para encubrir un componente defectuoso. Según informes de último momento desde el Centro Espacial Johnson (The New York Times, 10/04), la NASA debió modificar drásticamente el perfil de reingreso de la cápsula. Mientras que en 2022 la misión Artemis I realizó un "reingreso con salto" (skip re-entry) para ganar flexibilidad, la Artemis II fue obligada a un descenso directo y acelerado. El escudo térmico de la cápsula Orion arrastra una falla estructural desde la misión Artemis I: el material se desprende en fragmentos en lugar de desgastarse gradualmente. En lugar de suspender el vuelo hasta que la nave fuera segura, la agencia simplemente alteró la trayectoria de reingreso, apostando la vida de cuatro trabajadores científicos a un cálculo de probabilidades. Para evitar que el escudo colapsara, la agencia decidió acortar el tiempo de reingreso de 20 a solo 13 minutos. Se eligió someter a la nave a un calor más intenso y a una caída "como una roca" a más de 26.000 km/h con tal de reducir el tiempo de exposición de un material que sabían incapaz de resistir el diseño original. 
 Esta temeridad responde a la urgencia de no ceder terreno ante el ritmo del programa espacial chino. La ciencia bajo el capitalismo es una carrera contra el reloj donde la seguridad es sacrificada en el altar de la competencia entre estados y la dominación simbólica. Para el imperialismo, una catástrofe es un riesgo aceptable frente a la humillación de un retraso que evidencie su pérdida de iniciativa tecnológica.
 El fin de la misión Artemis II no es el comienzo de una era de descubrimientos para la humanidad, sino el síntoma de un sistema que busca en la Luna el oxígeno que ya no puede generar en la Tierra. Mientras la burguesía festeja el amerizaje, los trabajadores debemos ver lo que los archivos de esta misión revelaron: un régimen que prefiere el secreto y el riesgo de vida antes que la cooperación internacional. La única conquista real será la derrota de este sistema de barbarie, para que el cielo deje de ser un campo de batalla y la ciencia sea, finalmente, patrimonio de quienes la producen. La lucha contra la guerra imperialista es indisociable de la lucha por una ciencia y tecnología al servicio de la humanidad. Abajo los gobiernos de la guerra. Socialismo o barbarie.

 Iara Bogado 
 12/04/2026

La complicidad de Mercedes-Benz y el Smata con la dictadura cívico-militar


Tuvieron un rol fundamental en la desaparición de delegados y activistas obreros. 

 En el periodo más oscuro de la historia de nuestro país, durante la dictadura genocida que siguió al golpe del '76, las automotrices y el gremio metalmecánico tuvieron un rol fundamental en la desaparición de activistas obreros. 
 Mercedes-Benz Argentina había sido la primera filial de la marca en radicarse fuera de Alemania. En 1951 la automotriz se instaló en Virrey del Pino, González Catán. Desde sus comienzos la empresa empleó a más de 4.000 operarios. 
 En la década del ‘70 el ascenso del movimiento obrero lograba cambiar los “aires internos” de la fábrica, mejorando las condiciones laborales y los salarios de los trabajadores, con luchas y organización.
 Esta situación empezó a preocupar a la patronal y a José Rodríguez, secretario general de Smata, quien puso al servicio de la empresa alemana su fuerza de choque para intentar controlar a una comisión interna integrada en su mayoría por delegados combativos denominados: “el grupo de los 9”.
 Eran los “cuestionadores” de las directivas verticalistas de la burocracia sindical. Los “cuestionamientos” empezaron a escalar y en octubre de 1975, con la complicidad del por entonces ministro de Trabajo Carlos Ruckauf que declaró ilegal una acción gremial de cese de tareas por reclamos de mejoras laborales, la patronal avanzó en el despido de 115 operarios, entre ellos toda la comisión interna y activistas en su mayoría “influenciados por la izquierda”, como se encargó de comunicar Rodríguez. 
 El despido masivo precipitó una huelga de 22 días con asambleas diarias, que planteaban los 4.000 adentro o los 4.000 afuera. Esta posición clasista por parte de los obreros logró un triunfo para los trabajadores, quienes fueron incorporados nuevamente a la automotriz, sin imaginarse que esta experiencia sería el comienzo de una persecución sistemática por parte de la patronal y del gremio.

 La dictadura llegó para “ordenar” la “indisciplina obrera” 

 El 24 de marzo de 1976 la dictadura militar llegaba para “poner orden” y “terminar con la sublevación guerrillera” como reclamaba la burguesía, pero especialmente lo que llamaron la “guerrilla fabril”, es decir ponerle un coto a la organización de las y los trabajadores, persiguiendo, matando y desapareciendo a gran parte del activismo obrero. Para esta tarea no solo fue necesaria la complicidad de los patrones, sino también la participación de algunos burócratas sindicales. 
 La persecución dentro de las terminales automotrices fue sistemática. Los militares intervinieron las gerencias fabriles, contaron con el apoyo de gerentes y personal del gremio metalmecánico cuya tarea era realizar “listas negras” con nombres de trabajadores que eran “mala influencia” o “alborotadores”. Durante el transcurso de 1976 en Mercedes-Benz fueron secuestrados 17 obreros, muchos desde sus puestos de trabajo y otros arrebatados de sus hogares hacia centros clandestinos de detención. Sólo 3 compañeros sobrevivieron, los 14 restantes siguen desaparecidos. 
 El año anterior el secretario general del gremio, Rodríguez, declaró que alguien debía poner en marcha el ordenamiento, pero que necesitaban “recursos” para dicha tarea. Con ese fin se firmaba el 1 de junio de 1975 un nuevo convenio donde se acordaba la participación en las ganancias empresariales recibiendo el gremio el 1% del valor de cada unidad terminada. 
 Tanto Mercedes-Benz como Ford fueron los máximos proveedores de vehículos para la dictadura militar, desde los Falcon verdes utilizados para secuestrar personas hasta los camiones Unimog utilizados para el desplazamiento de tropas.
 Esto agigantó las ganancias patronales, financiando a los burócratas del Smata, como consta en el acta de Contribución Empresarial para el Cumplimiento y Desarrollo de los Fines Culturales, Gremiales y Sociales del sindicato: “Los aportes resultantes deberán depositarse en la cuenta del S.M.A.T.A. en el Banco Nación Argentina Casa Central. Los fondos aportados serán objeto de una administración y contabilización especial, que se llevará y documentará separada e independientemente de los demás bienes y fondos de la organización sindical, y la administración será ejercida exclusivamente por el Consejo Directivo Nacional del S.M.A.T.A.”

 Los registros existen, pero la Justicia no…

 En el documental de la periodista alemana Gaby Weber, titulado “Milagros no hay” (que fue reeditado en 2017), se muestra claramente la intervención de los máximos gerentes de producción y de seguridad de la empresa Mercedes-Benz para “restablecer el orden”, ya que los obreros se habían “pasado de la raya”. Uno de los gerentes declaró que para eso se habían empleado “métodos eficaces”, cerrando su testimonio en los “juicios por la verdad” diciendo: señor juez, milagros no hay. 
 Durante el mismo juicio se demostró cómo los gerentes de la más alta esferas de la marca alemana, en su mayoría exmilitares germanos asociados a grupos nazis, se apropiaron de hijos de trabajadores desaparecidos. Incluso el jefe de seguridad de Mercedes-Benz, el excomisario Rubén Lavallen, participó personalmente de la detención de los trabajadores dentro de planta y fue quien se apropió ilegalmente de Paula Logares, cuyos padres fueron desaparecidos por la dictadura, pero tiempo después fue recuperada por Abuelas de Plaza de Mayo y restituida a su familia. 
 Tan fluida era la relación de la automotriz con la junta militar que a comienzos del proceso Mercedes-Benz “donó” un equipo de neonatología al hospital militar de Campo de Mayo, donde funcionó la maternidad clandestina más grande del país durante la dictadura, dando lugar al nacimiento de más de 200 niñas y niños que aún hoy siguen con su identidad apropiada. 
 La Justicia miró hacia otro lado durante años, sobreseyendo a los máximos responsables de la automotriz y dejando de investigar incluso la “adopción” dudosa de hijos e hijas por parte de los gerentes de dicha empresa. A las familias de los 14 trabajadores desaparecidos y a los 3 compañeros sobrevivientes nunca se les dio explicación de lo sucedido. 
 Como cada 24 de marzo, seguiremos luchando por memoria, verdad y justicia. 

 Christian Carl

¿Por qué pagamos el petróleo de Vaca Muerta como si pasara por el Estrecho de Ormuz?


Los naftazos, la renta extraordinaria de las petroleras y la necesidad de nacionalizar la industria energética bajo control obrero. 

 Son varios los que plantean que la suba de los precios internacionales de los combustibles por la guerra contra Irán es beneficiosa para la Argentina, que como exportadora obtiene un mayor ingreso de dólares. A eso se sumó la noticia del fallo favorable en Nueva York por el juicio sobre YPF. Pero, ¿quién puede estar contento cuando la nafta se encareció un 20%, gatillando aumentos en el transporte público y acelerando la inflación? ¿Para qué sirve tener Vaca Muerta y una empresa de mayoría estatal si vamos a pagar el “shock externo”? ¿Y si le sacamos el monopolio a los dueños de la energía y la ponemos bajo control de los trabajadores?
 El aumento de los precios de la nafta y el gasoil golpea a las familias trabajadoras por varios frentes. Al cargar en la estación de servicio, en el encarecimiento de todos los productos -que en este país se mueven por camiones-, en nuevos tarifazos en la luz, el gas y el transporte público. Incluso las líneas de colectivos del Gran Buenos Aires avisaron que bajan la frecuencia, ajustando a los usuarios también por esa vía.
 A la vez que recalienta la inflación, esto además agrava el hundimiento de la actividad económica, como ya se expresaba en la menor demanda de gas por parte de las fábricas (-8,1% interanual en el cuarto trimestre de 2025) y del gasoil utilizado en transporte e industria (-10,4% interanual en febrero). Los naftazos y tarifazos profundizan la recesión que sufrimos con despidos y cierres de lugares de trabajo.
 ¿Cuál es, entonces, la gracia del boom de Vaca Muerta? De movida queda claro que no apunta a satisfacer necesidades productivas ni sociales en el país; el negocio está en la exportación. Con esta orientación Milei fijó que en el mercado interno se vendan los combustibles al precio internacional. Gracias a eso, ya antes de la disparada por la guerra imperialista en Medio Oriente las remarcaciones en el surtidor duplicaban al IPC anual. Según estima Cepa, “el precio de las naftas en Argentina nunca fue tan caro como en marzo de 2026”: medida en dólares la nafta súper alcanzó los u$s 1,43 por litro, un 52% arriba del promedio histórico de enero 2018 - febrero 2026 (u$s 0,94). 
 Como todo con este gobierno, esta política es insostenible. El precio del mercado mundial de hoy es simplemente impagable en Argentina. YPF aumentó casi un 20% en marzo, pero su presidente Horacio Marín dijo que debería haber subido el triple para equiparar el incremento en la cotización internacional. Como controla más de la mitad del expendio de combustibles del país, YPF marca la pauta para el resto de las refinadoras, y las puso en crisis porque no podían trasladar al surtidor los precios sin perder su mercado. 
 Finalmente llegaron a un acuerdo precario para que las petroleras mantengan el precio del barril, acumulando como saldo a favor la diferencia con la cotización internacional, que van a compensar las refinadoras cuando los precios bajen. Incluso si esto sale bien, cae el precio del barril y se evita una crisis en la cadena de pagos, significa que los combustibles en Argentina no van a volver a los niveles previos a la guerra. El naftazo llegó para quedarse. 
 Ahora bien, ¿por qué pagar el precio internacional por hidrocarburos que se extraen acá? Los costos locales de producción no se vieron afectados. Los obreros petroleros de Neuquén, desde ya, tampoco cobran como los de Texas. Gracias a este “acceso a mano de obra barata”, según analizan desde la consultora especializada Rystad Energy, el coste medio de producción de los operadores de Vaca Muerta es mucho menor al de las principales cuencas del shale de norteamericano: su precio de equilibrio es de 25 dólares el barril, contra 40 del promedio del sur de Estados Unidos. Eso luego de bajar casi a la mitad respecto de los niveles de 2016, es decir desde que se puso en marcha la adenda de flexibilización del convenio colectivo petrolero que dejó como saldo varias muertes obreras. 



 Para colmo, en el último período hubo una “argentinización” de Vaca Muerta. La mayoría de las multinacionales remató sus activos en el país, que quedaron en manos de empresas nacionales (aunque de nacionales tienen poquito, como vamos a ver). El shock de la cotización petrolera está generando entonces una renta extraordinaria que se apropia un puñado de capitalistas argentinos y extranjeros. Veamos quiénes son los que ganan, mientras el pueblo no puede llenar el tanque y los obreros petroleros sufren superexplotación.
 Las petroleras que embolsan esta renta diferencial de Vaca Muerta se cuentan con los dedos de las manos. La participación dominante de YPF no es un obstáculo, sino la llave maestra de todo el negocio. Mediante su asociación con Chevron y otras multinacionales (Total, Petronas, Shell), y después con “nacionales” como Tecpetrol (del grupo Techint de Paolo Rocca), PAE (Axion, de Bulgheroni), CGC (de Eurnekian), Pluspetrol, o Vista (que, ilustrativamente, fundó el expresidente K de YPF, Miguel Galuccio), garantizó la espalda necesaria, la escala mínima y absorbió los eslabones más costosos para que hoy esté en marcha el negocio de exportación. 
 Contra lo que festejó Cristina Kirchner en sus redes sociales al conocer el fallo en el juicio buitre por YPF, el superávit comercial del sector no tiene nada que ver con la “soberanía energética”. La burguesía argentina que se apropia de esta renta extraordinaria hace lo mismo que con la renta agraria: la fuga. Para empezar, todas radicaron sus firmas controlantes fuera del país; Vista en México, CGC en España, al igual que Tecpetrol y PAE (que es una sociedad de Bulgheroni con la estatal china CNOOC y la británica BP), mientras que Pluspetrol lo hizo en los Países Bajos. 
 Un informe elaborado por Ejes, titulado “La Vaca fugada”, estima que cerca de la mitad del superávit de la balanza energética de 2024 se fugó al exterior por diversas vías. Son más de 2.200 millones de dólares que se fueron a través de transferencias de ganancias a sus casas matrices, contratación de servicios a compañías vinculadas, compras de activos externos y pagos de intereses por deuda con empresas controlantes o subsidiarias. Sumando otros mecanismos resulta que, en el balance cambiario de ese año, del superávit comercial de 5.668 millones de dólares solamente quedaron 31 millones. 
 Si miramos el informe de deuda externa privada del Banco Central del tercer trimestre de 2025 vemos que, en paralelo al boom de producción de Vaca Muerta, se disparó la deuda financiera de las empresas de extracción de petróleo y gas, pasando de 12.000 a 16.800 millones de dólares en un año. Por esta vía, una parte jugosa de la renta petrolera va a parar a las cuentas de grandes fondos de inversión. 
 El Estado es socio del saqueo también en otro aspecto. Arrinconado por el impacto del naftazo sobre la inflación, el gobierno anunció que posterga actualizaciones en el impuesto a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono. Es otro de los tributos regresivos que pagamos los consumidores, y el único cuya recaudación creció (78% interanual en marzo) gracias a la suba de precios, mientras todo el resto cae por el derrumbe del consumo. Nosotros tenemos la nafta más cara, mientras la suspensión impositiva es una sobreganancia para las petroleras: unos 429 millones de dólares en el primer trimestre del año, según la consultora Economía y Energía. 
 La experiencia de la última década y media es bastante categórica como para desmentir todos los pronósticos sobre un gran desarrollo virtuoso de la Argentina a caballo de una mayor capacidad exportadora de Vaca Muerta. Más aún, el régimen de saqueo que lleva al país a sucesivas crisis (y cepos cambiarios para pagar la deuda), más la lenta inversión en infraestructura, explica que los gigantes mundiales se hayan ido del país. 
 Por último, digamos que en la provincia de Vaca Muerta las familias trabajadoras ni siquiera tienen gas de red, y que los gasoductos que se proyectan no buscan mejorar el acceso de la población argentina sino abrir oportunidades de exportación. Ahora también hay que ver cómo se resuelve la cuestión de la importación de gas, que el gobierno privatizó, para conocer cuánto vamos a tener que pagar para calefaccionarnos en invierno. Esto, tras años y años de subsidiar a las petroleras con un "precio sostén" muy por encima del que podía costear el mercado interno. 
 En conclusión, el corazón de la matriz energética del país está en manos de un puñado de capitalistas que se apropian de una renta diferencial, en asociación con algunos pulpos multinacionales como Chevron, empresas de servicios como Halliburton y fondos de Wall Street. Es parte del régimen de fuga de capitales y saqueo imperialista que explica la pauperización social constante, mientras un puñado de empresarios se vuelven magnates petroleros. 
Hay que tomar las riendas de la industria energética, abriendo los libros de las empresas al control obrero. Eso permitiría dimensionar la renta que se fuga, ver los verdaderos costos de producción y demostrar así la necesidad de una nacionalización sin pago de toda la cadena energética, formando una operadora única bajo control de trabajadores y usuarios que sirva a los fines productivos y las demandas sociales.
 La reapropiación de la renta petrolera permitiría además financiar la investigación e inversiones necesarias para un inmediato plan de remediación ambiental, la reducción de la contaminación y de la emisión de gases de efecto invernadero, y a mediano plazo una transición energética hacia fuentes limpias. Solo una planificación económica bajo la conducción de la clase trabajadora puede trazarse objetivos más nobles que la sola acumulación de capital a costa de exprimir la fuerza de trabajo y destruir la naturaleza, en un mercado mundial dominado por las crisis y las guerras. 
 Los trabajadores de Argentina no tenemos que pagar las consecuencias de la guerra de Trump y el sionismo en Medio Oriente. Es otro motivo que prueba la urgencia de rajar a Milei y los parásitos para los cuales gobierna. 

 Iván Hirsch

Crisis del transporte público: con Milei se paga más y se viaja peor


La política oficial descarga las consecuencias sobre los usuarios y trabajadores. 

 La crisis el transporte público, principalmente en la zona del Amba, está afectando tanto económica como laboralmente a millones de trabajadores y usuarios, en medio de las presiones patronales con la reducción de hasta un 30% en los servicios –ya disminuidos por el ajuste- y el traslado de aumentos exorbitantes a los usuarios, junto a una política que tiene de rehén a los trabajadores del sector y a millones de usuarios que dependen los colectivos, trenes y subtes para movilizarse a diario. En el mediodía de este jueves 9 las cámaras patronales informaron de un acuerdo con el gobierno, desde donde se comprometieron a enviar los fondos reclamados.
 Desde el viernes 3 se viene registrando una presión patronal hacia el gobierno, utilizando a los trabajadores y usuarios como rehenes, con la disminución drástica del transporte público para congestionar servicio y el no pago a tiempo de los salarios de los choferes, con el propósito de rediscutir el esquema de tarifas y subsidios, y trasladar así el alza de los costos al bolsillo de los trabajadores. 
 Desde el gremio de la UTA (choferes) anunciaron un paro para este jueves 9 en las líneas y empresas donde las patronales no hubieran abonado la totalidad de los salarios, aunque vale recordar que esta conducción sindical se ha caracterizado por hacer frente común con las presiones y reclamos patronales, entregando las reivindicaciones de los choferes, por lo que está muy lejos de impulsar una acción incondicional en defensa de los intereses de los trabajadores, sino más bien ejerce una política de "control de daños". 
 Los choferes vienen sufriendo un fuerte deterioro en sus condiciones salariales y laborales, lo que ha motivado distintas autoconvocatorias y acciones independientes en el último periodo, justamente a expensas de la orientación patronal de la burocracia sindical de Fernández, que le ha dado la espalda a todo reclamo. 
 El descenso de los colectivos viene generando grandes complicaciones para millones de usuarios del Amba y particularmente de CABA y el conurbano bonaerense, en un cuadro de cierre de líneas y recorridos y de vaciamiento de los servicios, que está provocando largas filas, demoras y atrasos, colectivos colapsados en los horarios de mayor demanda y grandes trastornos para los trabajadores. 
 Esta situación se combina con una fuerte disparada de las tarifas del sector, favorecidas por los aumentos habilitados por el gobierno, que no han servido a mejorar el transporte público –como tanto argumentó el oficialismo- sino todo lo contrario.
 Actualmente, según un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política, el gasto en transporte se ha convertido en el principal componente del presupuesto de servicios públicos de los hogares del Amba, con un aumento que ronda el 1.000% desde el inicio del gobierno de Javier Milei. 
 La movilidad representa el 47% de la canasta de servicios públicos –que incluye transporte, energía y agua- de una familia promedio, cuya canasta total representa el 12,3% del salario promedio registrado: una incidencia que se encuentra en ascenso en los últimos años. 
 Siguiendo los datos del informe, un hogar tipo destina unos $101.026 mensuales para cubrir sus necesidades de traslado, monto que casi se duplica en un año y que da cuenta de un traslado de la factura (a libro cerrado) a los bolsillos de los trabajadores y usuarios. 
 Aunque las patronales y el gobierno vienen incrementando las tarifas muy por encima de la inflación y pactando subsidios de diversa índole el servicio no para de deteriorarse, con reducciones y eliminación de recorridos, menos unidades en circulación y ataque a los salarios y condiciones laborales de los choferes.
 Los trabajadores y usuarios no podemos tomar partido del lado de las patronales ni del gobierno, que se unen para pactar los tarifazos, generando un caos como el actual para “justificar” nuevos aumentos exorbitantes en un servicio indispensable para la población. 
 En el Amba el boleto de colectivo oscila los $700, mientras presentan números antojadizos de que el mismo debería trasladarse a $2.000 para cubrir plenamente la tarifa, adelantando que estamos ante un nuevo ataque contra los trabajadores. 
 Rechacemos el lobby patronal y el ajuste de Milei, con la apertura de los libros de las empresas y evitando nuevos tarifazos contra la población, que cada vez ve más diezmados sus ingresos frente a la inflación y las políticas antiobreras de Milei. 

 Marcelo Mache