BANDERA ROJA
Blog marxista destinado a la lucha por una nueva sociedad fraterna y solidaria, sin ningún tipo de opresión social o nacional. Integrante del Colectivo Avanzar por la Unidad del Pueblo de Argentina.
domingo, enero 25, 2026
viernes, enero 23, 2026
La colaboración del chavismo residual con Donald Trump
Nicolás Maduro Guerra, hijo del presidente encarcelado en Nueva York, asegura, en un intento de reclamar la paternidad de los acontecimientos, que la “apertura petrolera” anunciada por Delcy Rodríguez ya estaba en los planes de su padre. Maduro hijo ha reclamado que el giro de la política internacional en que se ha empeñado el “chavismo residual” debía llegar hasta la “reapertura de relaciones diplomáticas con Israel” (La Nación 19.1). La reivindicación del estado sionista, autor del genocidio palestino, que no ha cesado, es la manifestación más grotesca del alcance de la dependencia colonial que han decidido garantizar las autoridades venezolanas bajo la tutela de Trump.
Petróleo y confiscación nacional
El bloqueo naval y electrónico podría justificar el acatamiento de las órdenes del imperialismo, bajo coacción, pero de ninguna manera la colaboración política sin restricciones. Trump ha confirmado el anuncio de Delcy Rodríguez que Venezuela ha recibido 300 millones de dólares por los fondos de la primera tanda de exportaciones petroleras a los Estados Unidos. Pero Trump cifró públicamente esos despachos en 500 millones; o sea que el 40% de la recaudación ha quedado en manos de Trump, en un fondo destinado a satisfacer los reclamos de los acreedores internacionales de Venezuela. Trump se ha valido del asedio militar contra la República Bolivariana para vaciar los tanques de almacenamiento del crudo que no se podía vender por el bloqueo, para permitir de ese modo una reanudación de la producción. La “mordida” del 40% de los ingresos petroleros confirma la aseveración de Trump de que “nos llenaremos de dinero” (los Estados Unidos) con el petróleo venezolano.
Las exportaciones de estos días son de las empresas que venían operando en Venezuela, en asociación con la estatal PDVSA. Es el caso de la americana Chevron. Otras, como ExxonMobil, reclaman un “nuevo marco jurídico” – precisamente, el que acaba de poner en marcha el parlamento venezolano bajo el impulso de los hermanos Rodríguez, aprobando en primera instancia una reforma de La ley de Hidrocarburos-. La reforma elimina la participación mayoritaria de PDVSA en los consorcios con las compañías extranjeras; reduce las regalías a la mitad -del 33 al 15%- y abre la puerta para “arbitrajes independientes” en la resolución de eventuales conflictos, o sea, tribunales extranjeros. El parlamento discute también otorgar la “libre disponibilidad” de las divisas de exportación, es decir, su transferencia a cuentas en el exterior. Pero esta medida deberá pasar por el filtro, no de los ‘residuales´ , sino del propio Trump, que se arrogó la potestad sobre el destino de los ingresos de las exportaciones venezolanas.
El texto de la reforma petrolera está calcado de las propuestas que la derechista María Corina Machado llevó al Foro de la Energía de Houston en marzo pasado. Los seguidores de Machado han expresado su malestar por el ‘secuestro’ , por parte de Delcy Rodríguez, del programa petrolero de la ganadora del premio Nobel. Esta piratería programática confirma a Trump en su decisión de apoyar al gobierno que tiene los ‘fierros’ y no al que ha conseguido los votos hace dos años.
Los ‘nac & pop’, con Delcy Rodríguez
La cooperación estratégica del gobierno de los Rodríguez y Cabello con Donald Trump ha sido bendecida por el nacionalismo continental. La ex diputada del gobierno de De la Rúa-Cavallo, ex embajadora del kirchnerismo en Venezuela y abierta defensora del chavismo, Alicia Castro, calificó a la política de los Rodríguez y Cabello como “una brillante estrategia para mantener la institucionalidad en medio de estas dificultades tremendas e inéditas” (Perfil, 23.1). Según Castro, el chavismo se anotó “un logro” porque “Estados Unidos no logró el cambio de régimen”. El gobierno de Venezuela sigue funcionando” (id.). Pero el gobierno chavista continúa funcionando como poder subrogado de Trump, es decir, como agencia local del Protectorado ‘de facto’. La temperamental ex secretaria general de Aeronavegantes no se dio cuenta todavía que Venezuela se ha convertido en un ‘leading case’, que Trump quiere imponer al resto del mundo: Gaza, Irán e incluso Dinamarca y la Unión Europea, en lo referente a Groenlandia. El movimiento MAGA se opone a “poner soldados norteamericanos en el terreno”, de ahí que haya elegido gobernar por medio de vicarios. La derrota del régimen de vicecónsules ‘nacionales y populares’ significaría el derrumbe del ‘trumpismo’ y del imperialismo en su conjunto
La posición de Alicia Castro -presentar a los chavistas “haciendo lo que pueden”- es un salvoconducto. La libre disponibilidad de divisas que hoy discute el parlamento venezolano se la dieron Cristina y Kicillof a Chevron en 2012, por Vaca Muerta. Los gobernadores peronistas, que encabezaron las listas electorales de octubre pasado con el aval de Cristina Kirchner, colaboran con el cadete local de Trump para perpetrar la liquidación de los derechos laborales. La cooperación del chavismo residual con Trump es un episodio culminante del nacionalismo continental en descomposición. La conversión de Venezuela en un protectorado ‘de facto’ es mucho más que un cambio de régimen, entendido hasta ahora como cambio del personal político gobernante. Comporta la tentativa de una reorganización completa de la sociedad, que suplantaría a “los estados fallidos” (dixit Scott Bessent) por protectorados.
Venezuela, un “modelo”
La consumación de un Protectorado de facto en Venezuela, con un gobierno subrogante, es lo que planea en todo el mundo ante cualquier amenaza de Trump. Lo ha señalado la prensa internacional y se ha discutido a calzón suelto en la cumbre oligárquica de Davos. La llamada doctrina “Donroe” lo plantea para toda América Latina e incluso en el hemisferio norte – Canadá, como 51º estado de la Unión Americana. El servilismo del nacionalismo burgués latinoamericano ha llegado al extremo de que evita condenar el atropello de Trump contra Venezuela y se niega a movilizarse, para no ‘interferir’ en las maniobras y depuraciones del chavismo residual con el aspirante a fascista Donald Trump. Cuando el primer ministro de Canadá, Mark Carney, se refirió al ‘punto de inflexión’ de la situación histórica mundial, tenía presente al destino de su país, por supuesto, a partir de lo ocurrido en Venezuela.
Venezuela es descripta como un “modelo” de la ofensiva trumpista a escala global. Los protectorados ‘de facto’ representan un control económico y político (paraestatal) del imperialismo, donde un gobierno títere y sus fuerzas armadas se hacen cargo de la administración formal del Estado. Es una de las variantes que se discuten en estas horas para Groenlandia - un estado formalmente “autónomo”, que opere como agencia del gobierno norteamericano-. Los estados imperialistas de la UE le habían admitido a Trump avanzar con la militarización de Groenlandia mientras se mantuviera el actual status político. Pero en ese caso, Dinamarca y la UE se convertirían en las “Delcy” del Ártico. La tentativa de Trump de anexar Groenlandia había sido recibida, por parte de la UE, con una orquestada crisis contra la deuda pública norteamericana y el dólar; o sea como un acto de guerra. En cuanto a Irán, el departamento de Estado y la CIA estarían, de acuerdo al Financial Times (23.1) negociando un golpe de estado de parte de la Guardia Revolucionaria, en un ‘replay’ de lo ocurrido en Egipto, cuando el alto mando del actual presidente, Al Sissi, derrocó al gobierno clerical de la Hermandad Musulmana, electo por medio del sufragio universal. En el caso de Europa, es conocido el apoyo de Trump a la ultraderecha, con el concurso de la ultraderecha sionista, que acaba de reunir una conferencia fascistoide en Jerusalén – ¡para combatir el antisemitismo!
En definitiva, el asalto a Venezuela, con la cooperación del nacionalismo burgués continental, tiene un alcance histórico mundial.
Marcelo Ramal
23/01/2026
Divide y reinarás
La renuncia de Héctor J. Cámpora a la Presidencia de la Nación, trajo como resultado la consolidación de José López Rega en el gobierno de Juan Domingo Perón. Este proceso continuó con la destitución del gobernador y vice de Córdoba, Ricardo Obregón Cano y Atilio López, quien poco después sería asesinado. Y también con la de Oscar Bidegain en la provincia de Buenos Aires.
Con la muerte de Perón, el 29 junio de 1974, aunque oficialmente murió el 1° de julio, se avanzó sobre la Universidad y se destituyó al ministro de Educación Jorge Alberto Taiana, designándose a Alberto Ottalagano (autor del libro “Soy fascista, ¿y qué? Una vida al servicio de la Patria”, publicado en 1983) como interventor al frente de la Universidad de Buenos Aires y a Oscar Invanisevich a cargo de la cartera de Educación (en el centro de la foto).
El movimiento estudiantil tenía una importancia fundamental en esos tiempos, porque junto al movimiento obrero, aquel de Agustín Tosco, Atilio López y Oscar Smith, fue el que derrotó a la dictadura militar que comenzó con Juan Carlos Ongania y acabó con Alejandro Agustín Lanusse.
Ottalagano e Ivanisevich tenían que restringir el acceso a la Universidad y una de las formas para hacerlo era cerrar los comedores universitarios. Comenzó entonces una campaña furibunda por parte de la derecha peronista encarnada en el Movimiento Universitario Nacional y el Comando de Organización, con la consigna que había que prohibir el ingreso de los estudiantes extranjeros al Comedor Universitario, porque argumentaban que se aprovechaban de la comida barata y aseveraban que “el pueblo argentino” no tenía porque subsidiar a los extranjeros.
Esta campaña xenófoba era apoyada fervientemente por los grupos referidos y, a la vez, fue combatida por los grupos de la izquierda peronista como la JUP, los comunistas del Movimiento de Orientación Reformista (MOR), el FIP de Jorge Abelardo Ramos y Víctor Raúl Silva, además de los trotskistas y maoístas. Por su parte, la inmensa mayoría de los estudiantes “neutrales” estaban de acuerdo con la propuesta de que los estudiantes extranjeros no comieran en el Comedor Universitario.
Todo esto ocurría a finales del año 1974, donde Ivanisevich pudo comprobar la debilidad y división del movimiento estudiantil. Y cuando se reinició el ciclo universitario, en el año 1975 ¿qué pasó? Se cerraron todos los comedores universitarios, donde ya no podrían comer más los extranjeros. Pero tampoco nosotros. No sé si será útil esta historia. Pero si somos inteligentes, tenemos que aprender de ella.
Nuestra Propuesta, 31 Octubre 2024
Milei en Davos: unos cuantos disparates “académicos”, para defender a Trump y a la reforma laboral
En esas condiciones, Milei pateó la pelota afuera y largó la perorata de la secta conocida como “escuela austríaca”. Reivindicó a los filósofos y economistas del siglo XVIII porque consagraron a la propiedad privada como derecho natural, con independencia de las condiciones históricas y sociales que lo originaron. Pero con la emergencia de la gran industria y la generalización del trabajo asalariado, aquel derecho de propiedad concebido bajo las condiciones de la producción artesanal o independiente se trastocó en su contrario: el derecho a “quedarse con el fruto del trabajo propio” (sic, Milei) se convirtió en el derecho del capital a apropiarse del trabajo ajeno, y la “libertad” y la competencia, en la ficción que presenta a explotadores y explotados formalmente igualados ante el mercado. Desde entonces, el liberalismo y el “capitalismo de libre empresa” -los ejes del discurso de Milei en Davos- se han convertido en un mero caparazón ideológico, dirigido a justificar la explotación de la clase obrera por el capital. El único propósito de estos adoradores tardíos de Smith o Locke, que Milei reivindica, es revestir de adornos académicos una declaración de guerra contra el socialismo y la clase obrera. No defienden ninguna “libertad”, sino la esclavitud del trabajo asalariado.
Milei defendió al “capitalismo de libre empresa” de las “regulaciones” del Estado y no perdió la oportunidad de elogiar a Federico Sturzenegger. Pero el capitalismo que reivindica Milei vive de esas regulaciones estatales. En la etapa histórica de los monopolios, el entrelazamiento entre el Estado y las corporaciones capitalistas alcanza su mayor dimensión. El estado de guerra internacional -que el foro de Davos no dejó de traducir- es un resultado de ese entrelazamiento y del choque entre las fronteras nacionales y el carácter internacional de las fuerzas productivas. Milei presentó a la “inteligencia artificial” como “la división del trabajo del siglo XXI”. Pero la división del trabajo que describió Smith tuvo lugar bajo el ascenso del capitalismo como organización social. La IA, en cambio, es un desarrollo técnico que tiene lugar bajo la declinación capitalista y, como otras innovaciones, ha potenciado todas las tendencias a la sobreproducción y la sobreinversión. El capitalismo exaltado por Milei celebra su foro con un precio récord para el oro, un síntoma inconfundible de incertidumbre e inestabilidad del conjunto del sistema monetario internacional. Para desgracia de Milei, Donald Trump, en su discurso, celebró... una regulación, la que se sancionó este año sobre el mercado de criptomonedas, para darle mayor estabilidad a su precio y colocar a los bonos de la alicaída deuda pública norteamericana como garantía de los bitcoins con valor garantido (stable coins). En cualquier caso, Milei mismo ha sido un furioso regulador, pues ha intervenido sobre el mercado de cambios para, por un lado, abaratar su paridad y reducir el peso de la deuda pública en dólares, por un lado, y, por el otro, fabricar un gigantesco negocio especulativo (carrry trade). Bajo el gobierno liberticida, las tarifas, salarios y jubilaciones han sido despóticamente reguladas, a fin de asegurar una transferencia de 40.000 millones de dólares del trabajo al capital. La única desregulación que defiende seriamente Milei -y sus padrinos austríacos- es la del mercado de trabajo; es decir, la derogación de las conquistas que la clase obrera le arrancó el capital a lo largo de décadas y siglos de lucha. El “filosófico” discurso de Milei fue una defensa sinuosa de la reforma laboral, cuya redacción está tejiendo con la complicidad de los gobernadores peronistas y la burocracia sindical.
Para terminar, Milei aseguró que “América será el faro que ilumine a Occidente”, es decir, vivó a la América de Trump. Minutos después de que el mandatario norteamericano defendiera a muerte la futura ocupación de Groenlandia, el presidente argentino declaraba su apoyo incondicional al gobierno que dice ser su rescatista de última instancia, sin que aparezca, hasta ahora, un solo dólar con ese fin.
Marcelo Ramal
21/01/2026
Una fuerte disputa imperialista en el escenario de Davos
Donald Trump se ha visto obligado a conceder una tregua en la “guerra civil” que había abierto en la OTAN cuando anunció un aumento de aranceles del 10% a partir del 1 de febrero y del 25% en junio, como represalia contra la negativa de Dinamarca y la Unión Europea a ceder Groenlandia a Estados Unidos. La respuesta de la UE -gravar las importaciones norteamericanas por un valor de 93 mil millones de dólares y eventualmente cerrar el acceso al mercado europeo de las tecnológicas norteamericanas- produjo un derrumbe de valores en la Bolsa de Nueva York y de la deuda estadounidense; el oro rozó los cinco mil dólares la onza y el dólar sufrió una nueva caída. A esto se añadía la posibilidad de un retiro de fondos de la UE y los bancos europeos de la deuda pública norteamericana, estimada en 38 billones de dólares. Trump intentó explicar esta liquidación financiera como una consecuencia del retroceso de los bonos del Tesoro de Japón. Pero no hubo caso. El peligro de una carrera hacia el abismo implicaba al conjunto de la economía mundial. El ‘loco’ del barrio parpadeó primero, sin renunciar a sus objetivos expansionistas y confiscatorios.
El impacto sobre la política norteamericana fue igualmente poderoso. Apenas un par de días después de haber logrado impedir un voto del Congreso para quitarle a Trump la prerrogativa de iniciar acciones de guerra, una masa significativa de legisladores republicanos se declaró dispuesta a votar un veto a la adquisición de Groenlandia por parte de Trump. Llegado a ese extremo, el paso al juicio político o “impeachment” del presidente era inevitable; el magnate se vería obligado a retirarse a Mar a Lago hasta que las velas no ardan. El paso atrás era inevitable; disimular esta circunstancia de Davos le llevó un discurso de hora y media, que llegó a las dos horas con las respuestas a las inquietudes del auditorio. La crisis abierta en el Partido Republicano ha llegado, sin embargo, para quedarse; algunos medios aseguran que una reelección de Trump se encuentra en marcha, sin violar la Constitución. El candidato a la presidencia, para 2027, sería JD Vance, el vicepresidente, que llevaría a Trump como candidato a la vicepresidencia, para renunciar luego en un determinado plazo. En este cuadro ‘inquietante’, Trump tuvo una reunión con el secretario general de la OTAN, el holandés Rutte, de la que salió con el anuncio de que la negociación para quedarse con Groenlandia iba para adelante. Rutte, por el contrario, sostuvo que la conversación no tocó temas de “soberanía”. Los medios aventuraron que el compromiso entre EE.UU. y la UE consistiría en un reforzamiento sustancial de la presencia militar norteamericana en la isla, inclusive con un número mayor de bases. Dados los afanes de autonomía nacional de una parte significativa de la población de Groenlandia, ese acuerdo sería funcional a la anexión norteamericana de la isla.
Quienes atribuyen todas estas crisis temerarias a un Trump “desencadenado”, olvidan algo sustancial: es el único dirigente estatal que cuenta con un programa – las 32 páginas de la Declaración de Seguridad Nacional, publicada a fines del año pasado. El punto de partida de este documento es la caracterización de que Estados Unidos se encuentra en una decadencia histórica. Como la única potencia imperialista verdaderamente mundial, Estados Unidos no puede restablecer su equilibrio nacional sin una recuperación violenta de la hegemonía internacional. El método del aventurero a cargo del gobierno de Estados Unidos sigue una estrategia. Esta realidad se desarrolla en las calles y lugares de trabajo de Minneapolis, Chicago, Los Ángeles y Washington, y en Gaza, Siria, Teherán, Venezuela y Europa. La deuda impagable del Tesoro norteamericano es una expresión de esa decadencia; pierde su condición de refugio de valor de los capitales no solamente por los vaivenes coyunturales de la economía y la política mundial, sino porque es la metástasis de toda la decadencia capitalista. La formación de un Club de la Paz, a mil millones de dólares la entrada, por iniciativa de Trump tiene todas las características de un hospicio.
La Unión Europea, más el Reino Unido y Canadá, no es la contención liberal del trumpismo. En los próximos meses se producirán las victorias de la ultraderecha en Francia y de la derecha en España, con cierta probabilidad en Portugal (en el balotaje presidencial de febrero próximo), y eventualmente incluso en Alemania y el Reino Unido. Es necesario desarrollar en la clase obrera la consciencia de que no hay ninguna posibilidad de retorno al “Estado de bienestar” o “a los años felices”. La única barrera contra la barbarie es la revolución proletaria y socialista.
Jorge Altamira
22/01/2026
Acuerdo UE-Mercosur es parte de la guerra económica internacional y un instrumento del ajuste y de la contrarreforma laboral
Aunque sorprendente o inesperado, la Comisión Europea, sospechando alguna tramoya en el camino, inscribió en el Tratado una cláusula que habilita la inmediata vigencia de un ‘acuerdo interino’ hasta que el Parlamento europeo y los parlamentos nacionales de la UE y el Mercosur ratifiquen lo firmado en Asunción hace diez días. El dilema es ahora si la Comisión está dispuesta a chocar políticamente con el Parlamento y arriesgar una votación de censura. No se debe descartar la mano negra de Trump en la promoción de esta crisis –una gran parte de los votos de rechazo corresponden a la ultraderecha que sido elevada a la categoría de aliada estratégica de Trump en la Declaración de Seguridad Nacional que publicó el gobierno norteamericano en noviembre pasado. El mismo Trump denunció el acuerdo como un intento de monopolio del comercio de carnes y de quesos por parte de la UE, sin ninguna consideración por su alcahuete, Javier Milei, que estampó su firma en el Tratado por la República Argentina.
Los signatarios afirman pomposamente que el Acuerdo libera de aranceles al 96% de las exportaciones y al 94% de las importaciones. Se trata, en realidad, de una reducción gradual que, según los productos, abarca un período de casi veinte años. En un mundo de guerra comercial y financiera, el cumplimiento de este cronograma es mucho más que una incógnita. Por otro lado establece numerosas salvaguardas, de modo que liberaciones ya concedidas pueden cancelarse por numerosos motivos y excusas. La exención de aranceles a la importación de acero, aluminio y biocombustibles, desde el Mercosur, por ejemplo, está condicionada a que no causen un impacto negativo en la industria europea. La libertad comercial en cuotas beneficia fundamentalmente al capital europeo, que podría desatar una ola de inversiones segmentadas en el Mercosur con el propósito de exportar sin aranceles a Europa. En el caso de la industria automotriz, que hoy enfrenta un arancel de importación del 35%, los capitales europeos establecerían una cuota de mercado para sus sucursales en el Mercosur, a cambio de una importación de automotores individuales y comerciales, y de componentes, desde Europa. Es aquí donde tiene puesto el ojo Alemania, sin desmedro de otras industrias, en momento en que sufre una competencia demoledora de los vehículos eléctricos de China. Lo más jugoso es la apertura del mercado de licitaciones estatales, que, en especial, en el caso de Brasil, daría acceso al capital europeo, incluyendo asociaciones con el capital local. En cuanto a las exportaciones agroindustriales del Mercosur, la rebaja de aranceles es compensada por el establecimiento de cuotas –una típica medida para arancelarla, como ocurre en el caso de la carne. Los grandes capitales de industria láctea se han adelantado a la firma del Acuerdo para desplazar casi por completo a los capitales nacionales y cooperativas en el caso de Argentina.
El interés por un acuerdo UE-Mercosur nació en un contexto diferente al actual –de la globalización a la guerra comercial y financiera. En este sentido, su concreción choca con la política de Trump; Milei ha firmado un memorando de entendimiento con Estados Unidos, que demora en llevarse a la práctica. Sus términos, cuando se den a conocer, chocarán con el acuerdo con la UE y por sobre todo con China. La Comisión Europea ha declarado que el tratado Mercosur-UE es un correctivo con el proteccionismo y la guerra comercial, y una defensa de la globalización. Estamos ante una falacia interesante, pues en el contexto presente no es ni puede ser otra cosa que una plataforma de guerra con Estados Unidos, en su patio trasero y contra China. Los beneficios del Acuerdo no ponen a la UE en ventaja frente a China, que opera a precios imbatibles y financiaciones generosas.
Esta feroz guerra comercial descansa en la superexplotación de la fuerza de trabajo y en la supresión de los derechos laborales. Eso está claro en China, pero también en la campaña internacional por imponer ajustes contra salarios y jubilaciones, y liquidar el derecho laboral y previsional. El acuerdo UE-Mercosur forma parte de la contrarreforma laboral y es un factor internacional de presión para imponerla. Los partidos patronales y el peronismo han buscado este acuerdo durante casi 25 años; la ratificación del Tratado en el Congreso es un complemento de la contrarreforma laboral. Los trabajadores deben rechazar su aprobación y reforzar la lucha contra el ajuste y la destrucción del derecho del trabajo, naturalmente por medio de una lucha política de clases y el método de la huelga general.
Jorge Altamira
22/01/2026
jueves, enero 22, 2026
miércoles, enero 21, 2026
Incendios, ahora en Chile
Las regiones del centro-sur Bio Bio y Ñuble son las más afectadas, ambas enteramente dedicadas a la industria forestal. El presidente Gabriel Boric decretó el estado de catástrofe en ambas regiones. La medida implica, entre otras cosas, que las Fuerzas Armadas tomarán el control.
Una vez más, al igual que en los incendios del noroeste de Chubut, la sequía persistente, las altas temperaturas, la industria maderera y el Estado son los responsables.
En 2021, en Chile se propuso una ley obligaría a la industria forestal a realizar evaluaciones de impacto ambiental, pero en distintos pasos por distintas comisiones del congreso terminó por hacer inocua esa ley y todo sigue sin evaluaciones de riesgo. La industria forestal presenta planes de manejo en promedio de 143 hectáreas que no llegan a las 250 hectáreas que determina la ley para el Sistema de Evaluación del Impacto Ambiental.
Chile tiene 3 millones de hectáreas dedicadas al monocultivo para la producción de madera. Allí también, igual que en nuestra Patagonia, se reemplazó el bosque nativo por plantaciones de pinos y eucaliptus, dos especies exóticas. El primero proviene de América del Norte y el segundo de Australia. Los pinos y eucaliptos han sido descriptos como especies “piro fíticas”, es decir amigas del fuego: su resina es altamente inflamable y reducen la humedad relativa del ambiente. Absorben mucha agua de lluvia del suelo, extinguiendo a otras especies. Por otro lado, la tala rasa, una práctica de alto impacto ambiental que consiste en talar todos los árboles de un bosque, de cualquier edad o especie, indiscriminadamente, se usa libremente en Chile. Los caminos para transportar la “cosecha” terminan de arruinar el suelo. En algunos países -EEUU, Rusia, los escandinavos- se declaran áreas protegidas y arriendan territorios a largo plazo para mitigar el efecto de la tala rasa. En América Latina, en cambio, la tala rasa arrasa con bosques suelos y medio ambiente.
Chile es el segundo productor de celulosa en América Latina y ese es el principal destino industrial para su madera, no para la construcción ni para mobiliario. La industria del papel, cabe agregar, es altamente contaminante.
Chile se ufana de tener una industria forestal de avanzada, “amigable” con el medio ambiente. Esgrime al respecto certificaciones medioambientales en un 70% de los proyectos, como pocos países del mundo. Sin embargo, los incendios son frecuentes y muy destructivos. En febrero de 2024, incendios en la zona de Viña del Mar causaron la muerte de 138 personas, con gran pérdida de viviendas y un saldo de territorios diezmados.
El capitalismo está en una etapa de descomposición y destrucción que no tiene fronteras.
Elena Florín
20/01/2026
Groenlandia o la guerra civil en la OTAN
El conflicto entre el gobierno imperialista de Trump y los gobiernos imperialistas de la Unión Europea (más Gran Bretaña) ha escalado en forma significativa luego del envío de un número simbólico de tropas a Groenlandia, por parte de ocho estados del Viejo Continente. La isla se encuentra bajo la soberanía de Dinamarca, integrante de la Unión Europea, desde mediados del siglo XVIII. Esta operación es, sin embargo, ficcional, pues pretende responder al ultimátum de Trump de que la seguridad de Estados Unidos y de la OTAN se encontrarían en peligro si no media la anexión de Groenlandia por parte de Washington. Trump ha respondido con el anuncio de que la ocupación de la isla noratlántica es inminente y un aumento del 15% de los aranceles a las importaciones de esos países a partir del 1 de febrero, que llegaría al 50% en junio próximo en caso de que los afectados respondan con contramedidas. Un número elevado de observadores internacionales ha señalado que la decisión de ocupar y anexar Groenlandia, por parte de Trump, es irreversible. En efecto, la anexión de ese espacio territorial está estampada de la Declaración de Seguridad Nacional publicada por el gobierno norteamericano el 4 de diciembre pasado. El aspirante a dictador en el país modelo de la “democracia occidental” no está dispuesto tampoco a subordinarse a una decisión del Congreso estadounidense, a pesar de que las encuestas muestran un elevado rechazo de parte de la ciudadanía estadounidense a la anexión, luego de prevalecer en una votación reñida gracias al voto de desempate de J. Vance, que oficia como presidente del parlamento. Trump considera que Groenlandia se encuentra bajo la cobertura de la doctrina Monroe (“América para los norteamericanos”) bajo el pretexto de que es parte del hemisferio occidental. Esta geo-politización del relato imperialista pone bajo la mira también a Canadá, que Trump ha prometido convertir en el estado 51 de la Unión Americana. Trump ya habría puesto una cifra a la “oferta pública” de anexión de Groenlandia – 700.000 millones de dólares, más barato que una ocupación forzada del territorio.
La justificación de Trump para anexar Groenlandia es que, de otro modo, caería bajo la dominación de Rusia y de China. Se trata de una hipótesis interesada, pues el corredor por el que transita el comercio internacional de ambos países en el Ártico no llega al hemisferio occidental. Las autoridades autónomas de la isla también han señalado que no han recibido ninguna demanda o reclamo de Rusia o China para obtener concesiones mineras. Trump, en cambio, ha ofrecido a Rusia un reparto de Ucrania, lo que de concluirse representaría un fortalecimiento, aunque condicionado, del gobierno de Putin, con consecuencias en el mar Báltico y en el mismo Ártico oriental. La expectativa de que la isla encierre grandes riquezas mineras, en especial las contenidas en las tierras raras, no ha sido todavía confirmada por operaciones de exploración y costos de extracción. En cualquier caso, la dificultad mayor que representan las tierras raras es la elaboración industrial (separación y refinación) de esos minerales, que se encuentra bajo el dominio de China (85-90%), que es el resultado de medio siglo de inversiones. En cuanto a la seguridad militar, sólo Estados Unidos tiene bases militares en Groenlandia, en la capital y en el norte de la isla. La anexión de Groenlandia, como también el protectorado ‘de facto’ impuesto en Venezuela (con implicancia para toda América Latina); la dominación establecida en Medio Oriente; la amenaza de una guerra ‘relámpago’ contra Irán; la reestructuración de las cadenas internacionales de producción; la guerra comercial y financiera; todo esto forma parte de una estrategia política en distintos frentes para aislar y producir un cambio de régimen en China – incluida la guerra. Como único imperialismo realmente mundial, el equilibrio social y político nacional de Estados Unidos depende de su hegemonía internacional.
Algunos medios internacionales han sacado la conclusión de que el propósito de Trump sería producir un cambio de régimen en Europa continental. Es lo que se desprende, nuevamente, de la misma Declaración de Seguridad Nacional del gobierno de Trump, que señala que Europa está perdiendo la identidad nacional y una declinación civilizatoria – como lo ha denunciado la extrema derecha europea. Se trata de un planteo fascista que parte del propósito de expulsar a la inmigración “no cristiana” de Europa, en una suerte de cruzada medieval. La ultraderecha, precisamente, ha adoptado, en su mayoría, una posición ambigua hacia el intento del imperialismo norteamericano de anexar Groenlandia y confrontar con la UE y Gran Bretaña, vista la perspectiva de cambio de régimen que impulsa el fascista vocacional norteamericano. Es lo que ocurre en especial con la AfD de Alemania, o la Lega de Italia y la derecha de Polonia, de Chequia, de Eslovaquia y de Rumania. El Frente Nacional de Francia, antinmigración y decididamente partidario de una “Europa de Naciones”, ha denunciado, sin embargo, el proyecto de Trump, sin ofrecer ningún apoyo a los gobiernos involucrados, en atención a las elecciones que tendrán lugar en Francia en marzo próximo. La Declaración de Seguridad Nacional denuncia el carácter supranacional de la UE y reclama una devolución de derechos políticos a las diferentes nacionalidades, con toda la intención de derribar el Banco Central y el euro, que son precisamente instituciones supranacionales. Analistas internacionales de tendencia prorrusa deducen que Trump pretende dividir a la UE entre un sector encabezado por Alemania y Francia, y otro por Polonia y los estados del Báltico. De todos modos, existe la posibilidad de victorias de la ultraderecha en Francia y en Alemania. Para el aniversario del Holocausto (Yad Vashem) la derecha de Israel ha convocado a convocado precisamente a la extrema derecha europea responsable de la Shoa (genocidio judío) a una conferencia contra el antisemitismo…
La presión para desintegrar a la Unión Europea impacta en la guerra de la OTAN contra Rusia; la extorsión de Trump para forzar la capitulación de la UE en cuanto a Groenlandia, allana el acuerdo de Trump con Putin, al que se opone la UE. Sin ayuda financiera de Estados Unidos, el costo de la guerra ha subido fuertemente para la UE; ha crecido la posibilidad de quedar afuera del reparto de Ucrania. En estas condiciones, Putin ha extendido la guerra al noroeste – Kharkov (la segunda ciudad en importancia de Ucrania) y Suny, y se ha lanzado a la destrucción masiva de la infraestructura civil del país. Las deserciones en el ejército ucraniano se cuentan en decenas de miles y el boicot al alistamiento militar es masivo. Las fuerzas de seguridad salen a la caza de jóvenes en masa; el despedazamiento que puede sufrir Ucrania podría ir más que la ‘propuesta de paz’ efectuada por Trump a Putin. Algunos ya delinean que la parte ‘independiente’ de Ucrania podría quedar reducida al oeste tradicional, bajo la tutela de Polonia – un país históricamente opresor de Ucrania. El destino de la OTAN se encuentra sellado. Ninguna tentativa de aproximación entre Trump y la UE podría retrotraer a su estadio anterior al inicio de esta guerra mundial. El encadenamiento de las llamadas ‘guerras locales’ describe el desarrollo de una guerra mundial.
Por aquello de que “todo tiene que ver con todo”, la cuestión de Groenlandia ha desatado una escalada en la guerra financiera internacional – y una crisis política adicional. Obligada por la suba de aranceles de Trump contra sólo ocho potencias europeas, la UE podría verse incapacitada de dar una respuesta arancelaria con aval comunitario. El paquete arancelario que discute la UE suma 93 mil millones de dólares. Apunta contra importaciones de Boeing, whisky bourbon, motocicletas Harley Davidson y otra variedad de productos. En una instancia adicional cerraría el mercado europeo a las tecnológicas estadounidenses. ‘El va y viene’ de represalias podría ser demoledor para ambas partes, con resultados peores a los recogidos en la década de los treinta del siglo pasado. Una ocupación militar relámpago de Groenlandia podría abortar una guerra comercial en escalada por un reseteo del nuevo status creado por la ocupación. Emmanuel Macron de todos modos ha propuesto recurrir a medidas “anti-coacción’, reguladas por la UE, que prevén un retiro de activos europeos en la deuda pública y en el mercado accionario norteamericano, evaluados en 8 billones de dólares. “Europa es el principal acreedor de Estados Unidos (…) duplica al del resto del mundo combinado” (FT, 18/1). Si se suman otras inversiones de menor liquidez, la acreencia sumaría 13 billones de dólares. La crisis ha puesto de manifiesto que la UE es acreedora neta de Estados Unidos (“un récord” de acuerdo a FT), no lo contrario; EEUU es un deudor neto internacional. Obviamente, estas acreencias no son exclusivamente del sector público – para sumar a los acreedores privados debería aprobarse una legislación especial, de características de excepción (poner un límite a la tenencia de deuda para cada inversor privado). Cualquier flujo negativo de fondos de Estados Unidos, de cierta envergadura, afectaría al conjunto de los acreedores nacionales e internacionales, en especial cuando la deuda pública norteamericana alcanza los 38 billones de dólares, en parte poseída por la Reserva Federal. Se ha establecido, de este modo, un cruce de extorsiones recíprocas, como en una carrera de autos que tiene el objetivo de ver quien pisa primero el freno para no caer al abismo. El Financial Times se pregunta: “¿Puede realmente Europa apalancar su pila de 12,6 billones de dólares de activos norteamericanos?” Una salida importante de capitales de EEUU necesita encontrar una inversión alternativa, lo cual alteraría los mercados de capital de otros países y, hasta cierto, punto la cotización del oro, que ya se ha disparado hacia los 5.000 dólares la onza. El hundimiento del dólar provocaría una destrucción masiva de capital. La utilización de las finanzas como arma de guerra puede conducir a una catástrofe social que rivalizaría con una guerra militar generalizada.
La Bolsa norteamericana no ha registrado en su amplitud el desarrollo de esta crisis; cuando ocurra, forzará a Trump a un recule, en todo caso provisional. Es lo que ocurrió con el derrumbe del 4 de abril del año pasado cuando anunció el ‘arancelazo’. Tampoco ha hecho efectivas las sanciones que debían gravar con aranceles del 25% a los países que negocien con Irán; esto no es, como se la llama, una política “transaccional”, porque cada transacción deja un cuadro de crisis agravado. Son golpes de fuerza para medir la fuerza adversaria o ablandarla; forma parte de una guerra. La amenaza de ocupar Groenlandia ha provocado movilizaciones parciales de corte nacionalista anti-yanqui en algunos estados europeos. Refleja la ilusión de que la respuesta de la UE (envío simbólico de soldados a la isla) es capaz de evitar consecuencias mayores. Pero los países imperialistas de Europa están forzados a capitular, como ha ocurrido con el ‘madurismo’ en Venezuela, con características especiales. La UE podría transar una cesión de derechos en Groenlandia a cambio de un apoyo militar de EEUU en la guerra contra Rusia. Trump podría accionar su oferta de compra por 700.000 millones de dólares para ‘persuadir’ a una mayoría de los 60.000 habitantes de Groenlandia a ceder el territorio mediante algún procedimiento previamente convenido. Trump, por su parte, ha instalado una Junta de Paz en Gaza para terminar con la autodeterminación nacional palestina. En Estados Unidos, la movilización contra los crímenes de la autoridad de represión contra los inmigrantes podría concretar una huelga general. Estados Unidos es el epicentro de la crisis mundial. La declinación de la dominación imperialista ha roto para siempre el equilibrio social y político en el país que se encamina hacia dictadura a determinado plazo y, alternativamente, a una situación revolucionaria.
Jorge Altamira
20/01/2026
Juan Rulfo, lo breve suficiente
Puede haber pasado mucho tiempo –años, décadas– de haber leído una novela como Pedro Páramo y, sin embargo, basta con pensarla, o con escuchar el nombre de su autor, el mexicano Juan Rulfo (16 de mayo de 1917-7 de enero de 1986), para que regresen no solo a la memoria, sino también al cuerpo, aquellos estremecimientos experimentados frente a sus páginas, ante las que uno se pregunta cómo puede alguien escribir de ese modo, que consigue sacar al lector del arrellanado sitio en que se encuentra y llevarlo a aquellos parajes en los que la muerte, el miedo y la impávida escena lo invitan a entrar como para que se convenza de su existencia.
Considerado uno de los grandes maestros de la literatura universal del pasado siglo, su crédito cuenta entre las descollantes figuras del boom, suceso que ofreció, desde el mundo editorial, la revelación de las nuevas grandes plumas de la narrativa latinoamericana.
No pudo el colombiano Gabriel García Márquez, premio Nobel de Literatura, dejar de aludir a las impresiones que le causó la obra de este hombre, nacido en Acapulco y crecido en el pueblo de San Gabriel –donde reinaban la superstición y el culto a los muertos–; en un entorno nada indulgente, marcado por el conflicto entre el Gobierno mexicano y los milicianos católicos, conocido como la guerra cristera, en la que su padre resultó asesinado.
«El conocimiento de la obra de Juan Rulfo me dio el camino que buscaba para mis propios libros. Siempre vuelvo a releerlo completo, y siempre vuelvo a ser la víctima inocente del mismo asombro de la primera vez. No son más de 300 páginas, pero son casi tantas y creo que tan perdurables como las que conocemos de Sófocles. Así es mi admiración por Rulfo», reconocía, en una entrevista, el autor de Cien años de soledad, quien solía comprar muchos ejemplares de Pedro Páramo con el propósito de que quien recibiera uno de ellos como regalo, se comprometiera a regresar para hablar con él de aquella obra que consideró «entrañable», creyó la novela más hermosa jamás escrita, y la que, decía, se sabía de memoria, al punto de poder repetir cada escena acaecida en el espacio mítico de Comala, que tanto recuerda a Macondo.
Sobre la brevedad de su obra –una única novela y los cuentos agrupados en El llano en llamas– refiere el Gabo que, si bien es la razón por la que no le dan el Nobel, hubiera sido suficiente por su extraordinaria calidad. «Si yo hubiera escrito Pedro Páramo no me preocuparía ni volvería a escribir nunca en mi vida».
De otros particulares en la obra de Rulfo dejó constancia expresa García Márquez, a quien, al esgrimirlos, mucho se le ha de tener en cuenta, por tratarse de otro de los autores cimeros de las letras universales. Y tiene el lector la posibilidad de comprobar sus muchos tinos, yendo de la mano del texto mismo donde está narrado, desde paisajes insólitamente espeluznantes, el trozo de historia de su país que le fue dado presenciar, así como la odisea de la condición humana.
Hasta la espectral Comala llegará Juan Preciado para buscar a su padre, el cacique del pueblo, Pedro Páramo. El sitio está habitado por voces de muertos que pondrán al tanto al visitante, que también muere, sobre la historia local estigmatizada por el infortunio y la indignidad. Para ello, el narrador hará gala de un estilo esencialmente novedoso en el que, y a pesar de lo tenebroso, el pulso poético zigzagueará el relato.
De altos quilates resultan también los cuentos reunidos en El llano..., en los que late una asfixia abrumadora que recae sobre seres desolados y abatidos por la desgracia. Entre los que más guarda la memoria lectora está
Diles que no me maten, magistral pieza que recrea la hora final de Juvencio Nava, un campesino asediado por el remordimiento de sus actos, que ruega a su hijo interceda por él para recibir un no rotundo, y comienza así:
«–¡Diles que no me maten, Justino! Anda, vete a decirles eso. Que por caridad. Así diles. Diles que lo hagan por caridad.
–No puedo. Hay allí un sargento que no quiere oír hablar nada de ti».
Poco de su vida –que puede hallarse en una rápida búsqueda en internet–, y algo de su obra, recogen estas líneas que ojalá consigan invitar a regresar, o a conocer, a Rulfo, Premio Nacional de Literatura, en 1970, y Premio Príncipe de Asturias de las Letras, en 1983. Abordarlo, cuando se cumplen 40 años de su fallecimiento, será, para con él, homenaje, y para sí, un destello de exaltaciones, de las mejores que puede proporcionar la buena literatura.
Madeleine Sautié | madeleine@granma.cu
8 de enero de 2026 21:01:54
Dashiell Hammett, otras visiones de la novela negra
La cinematografía y la literatura internacionales se han visto fuertemente entrelazadas en los últimos dos años. El público disfruta de las adaptaciones de Cien años de soledad (1967), Shogun (1970), Dune (1965), El conde de Montecristo (1846), Frankeisten (1818), Wicked (1995) y de la miniserie Monsieur Spade, que transportó a las pantallas y conversaciones culturales de 2024 a la novela El halcón maltés (1930), del escritor estadounidense Dashiell Hammett.
Para Monsieur Spade, protagonizada por el actor Clive Owen, sus realizadores Scott Frank y Tom Fontana se toman cierta licencia artística al imaginar la vejez del cínico y astuto detective Sam Spade, creado por Hammett, situándolo en el sur de Francia en 1963, con un nuevo caso que lo obliga a enfrentar su pasado.
La miniserie de seis episodios ha reavivado el interés por el reinventor de la novela negra, quien transformó sus propias experiencias en material literario de renombre, pues antes de ser escritor, Samuel Dashiell Hammett fue detective privado en la Agencia Pinkerton, germen del fbi.
Nacido en Maryland, Estados Unidos, el 27 de mayo de 1894, se alistó en el American Field Service durante la Primera Guerra Mundial, y su posterior trabajo como investigador le permitió conocer de cerca la corrupción y la violencia, que luego volcó en sus personajes más famosos, cuyos caracteres eran lejanos del detective aristocrático de la tradición literaria inglesa.
Cada título expandió las posibilidades del género negro, demostrando que podía ser versátil y penetrar en distintos ámbitos sociales. La mayor parte de sus primeros relatos se publicaron en la revista Black Mask. Para seguidores y analistas, Hammett aterrizó la novela policíaca al realismo social de su época.
El autor estadounidense creó protagonistas duros, desencantados, que se movían en ciudades dominadas por el crimen y la ambigüedad moral. En 1929 publicó Cosecha roja, en la que el Agente del Continental se enfrenta a un mundo de mafias y políticos de dudosos valores, y La maldición de los Dain.
Un año después llegó a sus lectores El halcón maltés, obra que cimentó su fama y posteriormente se sumaron La llave de cristal (1931), centrada en la intriga política y El hombre delgado (1934), con la sofisticada pareja de detectives Nick y Nora Charles.
Su vida personal no estuvo exenta de contrariedades, pues padeció tuberculosis desde joven, lo que limitó su actividad física. A pesar de su estado de salud y su condición de veterano, ingresó como sargento editando un periódico en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial.
En 1951 fue encarcelado por defender causas progresistas y movimientos de izquierda. Se negó a declarar ante el Comité de Actividades Antiamericanas, convirtiéndose en un símbolo de resistencia intelectual.
Estuvo casado con Josephine Dolan, madre de sus dos hijos, pero su vínculo amoroso inseparable fue la dramaturga Lillian Hellman, su compañera en el activismo estadounidense.
Falleció el 10 de enero de 1961 a causa del cáncer de pulmón y por su participación en ambos conflictos bélicos fue enterrado con honores en el Cementerio Nacional de Arlington.
Su legado inspiró a autores como Raymond Chandler y generaciones de cineastas que encontraron otra visión de la novela negra para sus futuras producciones. Actualmente, la Asociación Internacional de Escritores Policíacos entrega cada año el Premio Internacional de Novela Dashiell Hammett a la mejor obra policíaca de este género escrita en español. l regreso del mítico personaje Sam Spade en Monsieur Spade confirma que la obra de Dashiell Hammett no pertenece al pasado, sino que sigue proyectando su influjo sobre la cultura popular.
Verónica Nuñez Lastres | internet@granma.cu
9 de enero de 2026 23:01:17
Salarios en caída e indemnizaciones por caer
Mientras el gobierno nacional prepara las condiciones para imponer una reforma laboral que, entre otras cosas, recorta casi a la mitad las indemnizaciones actuales por despido incausado, en los hechos avanza un ajuste contra los salarios, con la pauta oficial que promedió el 1,5% mensual ante una inflación superior, produciendo una disminución salarial promedio de 4,5 puntos porcentuales en 2025.
La gestión de Javier Milei apunta todos los cañones contra los trabajadores, haciendo valer su intento de controlar la inflación pisoteando los salarios, con una política de no homologación de convenios que superaran la pauta salarial oficial mensual que durante 2025 osciló e 1,5%, contra una inflación que se movió por andariveles superiores, cerrando el año con un 2,8% en diciembre y un elevado 31,5% anual.
Esto se refleja en los convenios colectivos a la baja, negociados por la burocracia sindical, con el caso paradigmático de Comercio –el gremio más grande del sector privado- que cerró el 2025 con una suma fija extraordinaria de $60.000, luego de seis meses de aumentos no acumulativos del orden del 1% mensual, en una política ruinosa para los trabajadores.
Pero también se expresa en la estadística oficial, con el Índice Salarial (IS) del Indec con una baja real del 0,2%, por segundo mes consecutivo, y una caída del salario promedio del Sistema Integrado Previsional Argentino (Sipa) del 0,9% mensual en noviembre, acumulando tres descensos consecutivos.
La fórmula del gobierno para “controlar la inflación” es liquidar el poder adquisitivo de los trabajadores, destruyendo el consumo y así reduciendo la demanda de bienes y servicios para forzar una baja de precios. El resultado es un cuadro económico y social alarmante para los trabajadores.
Atacan el salario y van por las indemnizaciones
Pero esto no es todo sino que el gobierno busca liquidar las indemnizaciones por despido incausado, con su reforma laboral antiobrera, siguiendo la ruta de las modificaciones introducidas con la Ley Bases, donde suprimió las indemnizaciones correspondientes al trabajador ante los casos de nula o deficiente registración laboral.
Un cálculo que ha circulado en los medios periodísticos durante la última semana establece que de aprobarse la reforma laboral las indemnizaciones por despido sin justa causa perderían un 44% de la suma correspondiente bajo el cálculo actual, abaratando así mucho más los despidos, incluso más allá del daño producido con el ajuste salarial.
Esto sería así debido que al tomar la mejor remuneración mensual, normal y habitual, devengada durante el último año o tiempo de prestación de servicio se excluirían ítems como la incidencia del aguinaldo, las remuneraciones extraordinarias, horas extras, vacaciones pendientes, vales alimentarios o equipo e Internet, y otros que no tienen carácter remuneratorio. De esta forma, que la base de cálculo solo pasaría a ser “el mejor sueldo” desprovisto de demás sumas que componen el salario y que son utilizadas por las patronales para vulnerar derechos laborales.
Además, la “Modernización Laboral” de Milei establecería un máximo de 10 sueldos para el cálculo de la indemnización por antigüedad, abaratando el despido de quien hubiera trabajado 15 o 20 años en una misma empresa que, a la hora del despido, solo se le computarán 10 años trabajados. Junto con otras reformas como la posibilidad de pagar las indemnización en un plan de pagos de hasta 12 cuotas mensuales y el establecimiento de la modalidad oficial para el cálculo de os intereses y la actualización de las sentencias, utilizando la inflación el IPC más un 3% anual y desplazando el uso de tasas activas de los bancos que benefician al trabajador.
Se trata de un paquete de medidas antiobreros, que busca no solo liquidar los salarios, sino también abaratar los despidos, para que los capitalistas hagan y deshagan a su antojo. Tenemos que derrotar esta ofensiva preparando la respuesta obrera, con la organización independiente y un plan de lucha y la huelga general para terminar con la reforma laboral y las medidas patronales que atentan contra lso trabajadores.
Marcelo Mache
Las ART quieren ponerle precio a los trabajadores
Las patronales y las aseguradoras de riesgo de trabajo volvieron a poner el grito en el cielo por el crecimiento de la litigiosidad laboral en 2025, superando los niveles más altos de 2017, llegando a 134.141 demandas, en las vísperas del tratamiento de la reforma laboral antiobrera en febrero. Reclaman por dictámenes médicos bajo su control, en un cuadro donde el gobierno busca ampliar las facultades discrecionales de las patronales en los lugares de trabajo, sometiendo a los trabajadores a condiciones de semiesclavitud, precarización y mayor explotación laboral, lo que produce más accidentes de trabajo y enfermedades laborales.
En reciente informe de la Unión de Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (Uart), cuyas principales conclusiones fueron difundidas por el medio Clarín, sostiene que en 2025 se batieron récords de litigios laborales por accidentes de trabajo, acumulando un total de 134.141 juicios, en lo que representa un 6,4% de incremento respecto a 2024, en una clara tendencia alcista desde la última reforma del sistema, bajo el macrismo, durante el 2017.
Algunos analistas atribuyen el crecimiento de casos, que se dio incluso en diciembre, cuando se esperaba una caída estacional del 10%, a la inminencia del tratamiento de la reforma laboral, que podría introducir cambios que impacten en el sistema actual, pero de fondo se impone un fenómeno de “empoderamiento” patronal, con lugares de trabajo donde no existe contralor alguno, ni mucho menos políticas y garantes de las condiciones de seguridad e higiene.
La dinámica de los juicios por riesgos del trabajo radica en que el procedimiento administrativo en manos de las ART, con comisiones médicas financiadas por estas patronales, suele desconocer yo subestimar las secuelas de accidentes laborales y/o enfermedades y patologías adquiridas como consecuencia de años de exposición a procesos productivos nocivos para la salud.
La fuerte litigiosidad radica, entonces, en este desconocimiento originario de las patronales y las aseguradoras, que buscan desentenderse de sus responsabilidades a costo cero o bajísimo, y no en un supuesto espíritu “caranchesco” de trabajadores, abogados y peritos judiciales, a los cuales se acusa (las patronales y aseguradoras), estos últimos, de sobredimensionar incapacidades para cobrar más honorarios.
Para el caso de las enfermedades laborales no reconocidas, que concentran gran parte de la litigiosidad, estamos ante casos de daños físicos permanentes generados por años, e incluso décadas, de exposición a tareas reiterativas y desgaste físico propio de procesos productivos donde las patronales restringen las medidas de cuidado del trabajador para no “entorpecer la producción” o directamente para competir en el mercado a base de una superexplotación de los trabajadores.
La tesis de la alta litigiosidad también debe ser desestimada por la realidad y los propios números oficiales. Según los registros del 2023, se presentaron 767.000 solicitudes de incapacidad, de las cuales dos tercios fueron siniestros que las ART consideraron con origen laboral. Solo el 10% de estos casos terminó en la Justicia.
Las ART manipulan las cifras en su favor para justificar un eventual aumento de la alícuota por cobertura (actualmente del 2,85% de la masa salarial), y presionando para que la Justicia implemente los Cuerpos Médicos Forenses, por cada jurisdicción, con criterios restrictivos que avalen los dictámenes de las comisiones médicas bajo su control, ahorrándose una millonada.
La reforma laboral antiobrera de Milei viene, a su vez, a agravar las condiciones de los trabajadores, aumentado la productividad y la explotación laboral en detrimento de la salud de los trabajadores, lo que dará lugar a una mayor siniestralidad y la explosión de enfermedades laborales.
Las patronales vulneran los derechos de los trabajadores y luego utilizan la Justicia en su favor para no pagar un peso, demorando años los litigios, licuando las sentencias, apelando a cuanta instancia exista y haciendo lobby para perjudicar aún más a los trabajadores. Estamos ante un régimen negrero y explotador que hay que derrotar en las calles y en los lugares de trabajo, con la organización y acción independiente de los trabajadores.
Marcelo Mache
Abajo el protectorado colonial de Trump para Gaza y la integración de Milei
A mediados de enero, el gobierno estadounidense anunció el comienzo de la segunda fase del plan Trump para la Franja de Gaza, que incluye la formación de una mal llamada Junta de Paz, con el propio mandatario yanqui al frente, y un comité administrativo para la gestión diaria del territorio costero, en reemplazo de Hamas.
La junta implica el establecimiento de un protectorado colonial, bajo la batuta de la Casa Blanca. Según un borrador de sus estatutos, recogido por los medios, Trump será el presidente del organismo y tendrá poder de veto sobre las decisiones que adopte el consejo, en el cual cada Estado miembro contará con un voto. En el consejo ya tienen un lugar asegurado el secretario de Estado Marco Rubio, Steve Witkoff (enviado especial de la Casa Blanca para Medio Oriente) y hasta el yerno de Trump, Jared Kushner, hombre del lobby inmobiliario, que intentará sacar tajada de la reconstrucción de un enclave reducido a cenizas. También aparece entre los integrantes Tony Blair, exprimer ministro británico, uno de los principales responsables de la invasión imperialista de Irak, en 2003.
Organismos
El dominio indiscutido que los estatutos asignan a Trump explica la generosidad del magnate, que ha repartido invitaciones a diestra y siniestra a su consejo. Entre los invitados figuran Emmanuel Macron (Francia), Giorgia Meloni (Italia), Ursula von der Leyen (titular de la Comisión Europea), Recep Tayiip Erdogan (Turquía), Al Sisi (Egipto), el rey Abdallá II (Jordania), Lula da Silva (Brasil), Javier Milei (Argentina), Santiago Peña (Paraguay), Vladimir Putin (Rusia) y hasta Benjamin Netanyahu (Israel), entre muchísimos otros.
Hasta aquí, sin embargo, hay pocos confirmados. Por fuera de Milei, que aceptó con “honor” el convite, solo Paraguay, Hungría, Marruecos, Vietnam y Kazajistán dieron el sí, y Qatar mostró buena predisposición. Esto responde a diversas incógnitas que planean sobre el organismo, entre ellas el costo de ingreso (la presencia permanente exigirá, créase o no, un aporte de mil millones de dólares por socio; en caso contrario, queda restringida a tres años) y el alcance de la Junta, que, según dijo Trump en una entrevista, podría intervenir en otros conflictos en otras latitudes del mundo, con lo cual rivalizaría con la ONU. El debut del organismo podría producirse durante el foro de negocios en Davos, lo cual ya es toda una definición de sus objetivos.
Además de esta junta, se formó un comité administrativo que tiene al frente a Ali Shaat, un viejo funcionario de la Autoridad Palestina (AP). Entre sus doce miembros, figuran el ministro de relaciones de Turquía, Hakan Fidan, y un funcionario qatarí. Egipto, a su vez, fue sede de las negociaciones para la formación de este comité. Los poderes de este organismo, en teoría, se extenderán hasta que la AP complete el plan de reformas internas que le exige el imperialismo. El comité relevará a Hamas en la administración del enclave. Hamas dio su aval al nuevo comité, igual que la Jihad Islámica, y mostró su disposición a transferir el mando. Sin embargo, el mayor obstáculo aparece, de momento, en Israel, que dificulta el ingreso al territorio del flamante comité y se queja porque sus nombres no fueron consultados con Tel Aviv.
Desarme
El mayor desafío de la segunda etapa, con todo, es que, según el plan original de Trump, apoyado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en noviembre pasado, debe establecerse una fuerza internacional “de estabilización” (léase, de ocupación) encargada de asegurar el desarme de las facciones palestinas y de reemplazar a Israel, que aún ocupa más del 50% de Gaza, por más que Tel Aviv podrá mantener después, de todas formas, “una presencia perimetral de seguridad”, según el punto 7 del documento aprobado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
En el último comunicado de Witkoff, el enviado de Trump, no hay anuncios concretos sobre la nueva fuerza de ocupación. A su vez, “solo menciona los deberes que el acuerdo prevé para los milicianos palestinos y no los que comprometen a las autoridades israelíes. La declaración evita aludir a la obligación del ejército israelí de seguir replegándose hasta desaparecer de Gaza (…) y tampoco menciona un posible horizonte que incluya la creación de un Estado palestino”, señala El País (15/1).
Hamas acepta la formación del comité administrativo y la transferencia de la administración, pero nunca expresó categóricamente que fuera a deponer las armas.
Sigue la agresión al pueblo palestino
Mientras Trump da por finalizada la fase uno del plan, es decir, el alto al fuego, lo cierto es que más de 450 palestinos fueron asesinados en Gaza desde el supuesto cese de hostilidades. Las organizaciones palestinas devolvieron los rehenes con vida que aún tenían en su poder y los cuerpos, pero Israel siguió atacando a diario a la población de Gaza, y permanece en más de la mitad del territorio costero. Además, mantiene las restricciones al ingreso de ayuda humanitaria, a punto tal que “una de cada cuatro familias siguen comiendo solo una vez al día” (ídem). En Cisjordania, mientras tanto, el ejército israelí y las bandas de colonos armados emprendieron una nueva ofensiva.
En un artero golpe a la lucha del pueblo palestino, el anuncio del plan Trump, el año pasado, fue secundado por la Unión Europea, las burguesías árabes y la Autoridad Palestina. En el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, lo apoyaron 13 de 15 miembros (entre ellos, Francia, Reino Unido, Dinamarca y Grecia), mientras que Rusia y China no ejercieron su poder de veto.
El plan Trump es una pieza que refuerza la dominación imperialista y sionista sobre Medio Oriente y acentúa la opresión del pueblo palestino. Rechazamos el protectorado colonial y la integración del gobierno de Milei. No al genocidio. Por una Palestina única, laica y socialista.
Gustavo Montenegro
La campaña de la CIA comenzó antes del triunfo de enero
Siempre, en sus aniversarios –ahora el 67–, se recuerda la Operación Verdad como relevante medida de respuesta a la primera campaña de guerra sicológica del Gobierno de Estados Unidos contra la Revolución, que utilizó como pretexto la aplicación de la justicia, en Cuba, a torturadores y asesinos de la dictadura batistiana.
Fue primero una gran concentración popular, el 21 de enero de 1959, en la cual un millón de cubanos respaldaron, a mano alzada, el enjuiciamiento y castigo de aquellos criminales.
Al día siguiente, hubo una extensa conferencia de prensa, con alrededor de 400 periodistas latinoamericanos, estadounidenses y europeos, en la que el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz desmintió infundios y falsedades.
Se daba inicio a una etapa novedosa en el acontecer político y judicial latinoamericano: nunca antes los represores, al servicio de las oligarquías explotadoras y de las transnacionales estadounidenses, habían enfrentado la justicia y respondido por sus crímenes.
Sería lógico pensar que aquella campaña de propaganda subversiva contra la Revolución se organizó –y se ejecutaron sus primeros pasos– después del triunfo del 1ro. de enero. Lo cierto es que no fue así.
La campaña fue gestada –incluso iniciada– desde mucho antes, como parte del plan de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y del Departamento de Estado, que intentó evitar el triunfo de la Revolución cuando se había hecho evidente, tras el fracaso de la ofensiva estratégica de la tiranía, del verano de 1958, que no podría lograrse a través de medios militares por el Ejército batistiano.
¿Cómo fue utilizado el mensaje central, de lo que posteriormente fue la campaña de propaganda enfrentada por la Operación Verdad, en los intentos de impedir el triunfo del Ejército Rebelde? ¿A qué sectores priorizados, y con qué finalidad, se hizo llegar antes del triunfo? ¿Qué objetivos perseguía aquella primigenia guerra mediática contra la Revolución después del triunfo?
UNA MEDIACIÓN ENGAÑOSA
Pocos días después de la victoria del Ejército Rebelde en la batalla de Las Mercedes, concluida el 6 de agosto de 1958, que posibilitaba vislumbrar su cercano triunfo definitivo sobre la tiranía, la Embajada de Estados Unidos en Caracas –en realidad, la estación legal de la CIA, con sede en aquella Embajada– hizo llegar una solicitud de entrevista, por parte del inspector general de la CIA, Lyman Kirkpatrick, con el representante del Movimiento Revolucionario 26 Julio (mr-26-7) en el exterior, Luis M. Buch, quien radicaba en la capital venezolana. Así empezó a ser protagónico el rol de la CIA para intentar impedir aquel triunfo.
Autorizada la entrevista por el mando rebelde, el Inspector General de la CIA se interesó por un amplio listado de cuestiones informativas, requeridas para planificar las acciones que debían cumplimentar, entre ellas: fuerzas y medios del Ejército Rebelde y sus principales jefes, nexos con otras fuerzas opuestas al batistato, papel de los comunistas en la contienda, y otros elementos.
Uno de aquellos intereses informativos evidenció que la CIA valoraba una mediación latinoamericana, entre el batistato y el mr-26-7, para impedir el triunfo revolucionario. La preparación de aquella mediación fue aprovechada por la CIA, con el objetivo de enajenar toda aproximación positiva hacia los revolucionarios cubanos en los escenarios interamericanos, y lograr su aislamiento internacional.
El interés mediacionista dio sus primeros pasos el 8 de diciembre de 1958, por medio de un llamado del Departamento de Estado a los mandatarios de la región, que instaba a «algún sentimiento de responsabilidad hemisférica en ocuparse de la deteriorada situación cubana, que ha creado problemas humanitarios y complicaciones internacionales».
Además de la respuesta del tirano dominicano Rafael L. Trujillo, que ofreció a su congénere cubano, Fulgencio Batista, 10 000 soldados para apuntalar el régimen, ya en la segunda decena de diciembre, en el seno de las cancillerías interamericanas e instancias de la Organización de Estados Americanos (OEA), comenzó a organizarse una «comisión de mediación». Para integrarla, se nominó al expresidente –y a la sazón embajador de Panamá en la OEA– Arnulfo Arias, y al expresidente ecuatoriano Galo Plaza.
¿Qué argumento se daba para el trabajo de aquella comisión?: impedir el triunfo revolucionario en Cuba, «para prevenir el fuerte derramamiento de sangre que se auguraba con el triunfo rebelde». Aquella argumentación borraba de un plumazo los crímenes de la dictadura, y tergiversaba la finalidad justiciera de la decisión revolucionaria de, tras el triunfo, poner a disposición de los tribunales a sus autores.
La «comisión mediadora» entre el tirano Batista y el mando rebelde era inviable –la reacción de Luis M. Buch ante Lyman Kirkpatrick, el 18 de agosto, así lo había hecho saber–. Sin embargo, el solo hecho de habérselo propuesto garantizaba la diseminación de aquella argumentación entre los gobiernos de la región.
Era una medida encaminada al aislamiento de la Revolución, desde la etapa en que, denodadamente, se trataba de impedir que triunfara. Además, les posibilitó insertar a la OEA, desde aquella fecha, en las acciones contra la Revolución, que al igual que las maniobras del tirano Trujillo, en continuidad ininterrumpida, alcanzarían plenitud y protagonismo en el primer semestre de 1959.
Pero aquella campaña de propaganda no fue solamente enfilada desde diciembre de 1958 sobre los gobernantes latinoamericanos. En la mañana del 31 de diciembre de 1958, ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, el subsecretario de Estado para Asuntos Interamericanos, Roy Rubbotom, expuso que el triunfo de la Revolución en Cuba intentaba ser prevenido por la OEA, añadiendo el mismo argumento de que ello era necesario para prevenir «el baño de sangre» que acarrearía.
Muchos de los legisladores que lo escucharon se convirtieron, apenas tres semanas más tarde, en tenaces impulsores de las medidas contra la Revolución.
El representante a la Cámara, Wayne Hays, llegó a amenazar, aquel mismo mes de enero, con la suspensión de la cuota azucarera cubana en el mercado estadounidense, de continuar en Cuba el enjuiciamiento de los criminales batistianos en los tribunales revolucionarios.
A UNA MENTIRA, TODA LA VERDAD
De lo expuesto hay mucho para ampliar, ejemplos de la estrecha relación con otros importantes componentes del plan de la CIA, entre ellos el intento de deslegitimación de las acciones del Ejército Rebelde, por medio de la influencia que el diplomático y empresario William D. Pawlwy hiciera sobre el tirano Batista para que abandonase el país. También pudiera hablarse de las numerosas acciones de la estación local de la CIA en La Habana, a fin de que, en ausencia del tirano, ocupase su lugar una «tercera fuerza» que bloquease el acceso del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz al poder.
La campaña propagandística, de demonización e intentos de aislamiento de la Revolución, prosiguió, con amplio despliegue internacional, después del triunfo de enero, y la respuesta más contundente y rápida resultó la Operación Verdad.
Poco se ha destacado que, a pocos días de relevantes éxitos militares en las batallas libradas en los territorios oriental y central del país, capaces de precipitar la caída de la dictadura, la Revolución fuese capaz de ofrecer tan inmediatas y calificadas medidas de respuesta en otro campo, el de las ideas con Fidel al frente.
Andrés Zaldívar Diéguez | internet@granma.cu
20 de enero de 2026 22:01:35
Lenin, guía para salvar la cultura y el pensamiento
La cultura, esa palabra tan hermosa como inasible en su concepción vasta, guarda señales de lo creado, aprendido, legado y enriquecido por el ser humano. Una parte de ella nos ata y la otra propone liberarnos,; pero, en su conjunto, vive en cada huella dejada por nuestros pasos.
Negarla de golpe, movidos por la reacción de satanizar el pasado frente a la tarea de construir una sociedad superior, lejos de un acierto, abriría el camino hacia una errada utopía, pues equivaldría a engendrar el hombre nuevo desde el más absoluto cero.
Al contrario, según formulan la dialéctica y las leyes marxistas, el futuro exige conocer bien el ayer para aprovechar sus mejores elementos y evitar el peligro de reproducir sus peores aspectos.
Parecerán verdades comunes, mas en los albores del siglo XX, ante la encrucijada de conducir la primera Revolución Socialista, Vladímir Ilich Lenin debió polemizar con quienes en su país –aun a favor del proyecto emancipador– proclamaban la cultura de los obreros en tanto una esfera aislada, un punto de ruptura en la tradición humana.
Impulsados por el entusiasmo de las eras nacientes y por una visión reducida e inmediata, no histórica, de la clase trabajadora, ilustres representantes de la intelectualidad, incluido el poeta por excelencia Vladímir Mayakovsky, asumieron, al menos por un tiempo, el llamado a ignorar o destruir la herencia recibida a lo largo de milenios.
A finales de 1920, ocurrió el I Congreso de la Proletkult de toda Rusia, organización obrera independiente alineada con la posición expuesta y sujeta a grandes cuestionamientos del líder bolchevique, hasta lograr subordinarla, en ese propio año, al Comisariado del Pueblo de la Instrucción Pública, máxima autoridad cultural.
Destinado a dicho encuentro nacional, redactó un Proyecto de Resolución con cinco acápites. El cuarto expresaba: «El marxismo ha conquistado su significación histórica universal como ideología del proletariado revolucionario porque no ha rechazado en modo alguno las más valiosas conquistas de la época burguesa, sino, por el contrario, ha asimilado y reelaborado todo lo que hubo de valioso en más de dos mil años de desarrollo del pensamiento».
Y en ese párrafo agregó: «Solo puede ser considerado desarrollo de la cultura verdaderamente proletaria el trabajo ulterior sobre esa base y en esa misma dirección». También le brindó atención al tema desde la tribuna, por ejemplo, en su alocución al iii Congreso de Juventudes Comunistas, el 2 de octubre de 1920.
Por supuesto, ninguno de sus planteamientos fue perfecto; pero debemos volver a ellos y traer esa mirada ecuménica, cual escudo, a un presente en el que la barbarie amenaza, otra vez, con devorar el derecho a la identidad y la memoria de los pueblos.
Jorge Ernesto Angulo Leiva | jorgeernestoanguloleiva@gmail.com
20 de enero de 2026 22:01:58
martes, enero 20, 2026
Franja de Gaza: la “segunda fase” reafirma la disolución del Estado palestino y la ocupación del territorio por parte de Israel
Witkoff evitó cualquier referencia a la retirada de las fuerzas israelíes o a la reapertura del paso fronterizo de Rafah -clave para el ingreso de la ayuda humanitaria y el paso de enfermos-, un compromiso incumplido de la primera fase. El mariscal Al Sisi -un “demócrata” que mantiene 60.000 presos políticos en las cárceles egipcias- anunció que se alcanzó un "consenso" sobre los 15 miembros que integrarán el comité, encargado de administrar la Franja de Gaza.
Witkoff explicó en X que la segunda fase de la propuesta de Trump, de 20 puntos, avanza de un cese el fuego “a una desmilitarización y una administración tecnócrata y de construcción".
De todos modos, “Las objeciones israelíes obligaron a realizar cambios de última hora”. Finalmente, el presidente del comité sería Ali Shaath, un ingeniero que fue viceministro de planificación y presidente de la Autoridad de Zonas Industriales de la Autoridad Palestina.
Shaath es experto en desarrollo económico y reconstrucción, según su biografía en el sitio web del Instituto Palestino de Investigación de Política Económica. Las Naciones Unidas han calculado que la reconstrucción de la Franja costará más de 50.000 millones de dólares, un proceso que se espera que lleve años y para el que hasta ahora se ha prometido poco dinero. Esa reconstrucción no tiene nada que ver con un restablecimiento de las condiciones de vida para la población gazatí – dos millones de personas-.
El comité “tecnocrático” de transición debería gobernar Gaza bajo la supervisión de una Junta de Paz, presidida por el propio Trump. La Junta gobernará con mercenarios armados de la Fuerza Internacional de Estabilización (FIES), aliada de Israel, porque ningún país parece dispuesto a comprometer sus tropas en el terreno, sobre todo los países árabes que temen la repercusión en su propia casa por ejecutar el vaciamiento de Gaza.
El celebrado cese del fuego fue desde el primer día una farsa: los ataques militares de Israel continúan y más de 440 palestinos en Gaza han sido asesinados, entre ellos un centenar de niños. Sin contar otros 25 que murieron congelados por el frío. Más de 2.500 edificios residenciales han sido destruidos, obligando a la gente a desplazarse, y persisten severas restricciones al flujo de ayuda, según denunció un informe de la coalición de ONG Oxfam. La política del sionismo es llevar adelante la “limpieza étnica”.
Israel no permitió el ingreso de la ayuda humanitaria. Según la ONU, las fuertes lluvias e inundaciones han dejado miles de tiendas de campaña inhabitables y han colocado a casi 800.000 personas, casi el 40 % de la población, en zonas propensas a inundaciones, dejando a las familias expuestas al frío invernal sin mantas, colchones ni calefacción. Cientos de tiendas de campaña han sido simplemente arrastradas por el viento y los refugios improvisados han sufrido graves daños. Por lo menos 25 palestinos han muerto aplastados, cuando las tormentas provocaron el derrumbe de edificios y muros dañados sobre familias que buscaban refugio en sus casas o en tiendas de campaña cercanas.
Solo en Jordania esperan 10.000 camiones cargados de ayuda -incluida carpas, materiales de construcción, plantas potabilizadoras de agua- mientras Gaza sufre las feroces tormentas invernales con hambre, sin abrigo y en carpas inundadas.
Los sionistas han usado la primera fase para consolidar su presencia en Gaza, corriendo los límites de la franja amarilla establecida por Trump, con lo que se garantizaron el control del 58 % del territorio gazatí; del otro lado cientos de miles a un millón y medio de personas sucumben al bloqueo, agravado por las condiciones climáticas.
El estrangulamiento sionista de los gazatíes fue respaldado en noviembre por la mayor parte del Consejo de Seguridad de la ONU, con la mera abstención de China y Rusia, que hubieran podido vetarlo. Más claro: todos avalaron la partición de Gaza, entre una zona costera de playas, hoteles y yacimientos de gas, de un lado, y la anexión israelí, del otro.
Respecto de la Autoridad Palestina no se ha cansado de pedir el desarme de Hamas y todas las milicias.
Tras el anuncio del gobierno egipcio, la presidencia de la Autoridad Palestina y la mayoría de los movimientos palestinos declararon rápidamente su apoyo al comité. Tanto Hamás como la Yihad Islámica afirmaron en un comunicado que “se proporcionará el entorno adecuado" al Comité para que comience su labor (AP 14/1). El método ‘venezolano’ de ocupar el país tiende a transformarse en universal.
Hamás, que gobierna Gaza desde 2007, sostiene que no busca ningún rol en el comité y que se limitará a supervisarlo “para garantizar la estabilidad en la Franja y facilitar la reconstrucción”. Tampoco puso un límite infranqueable a la entrega de sus armas, lo mismo que las otras milicias palestinas (almanassanews 14/1); las armas pesadas, sí, las livianas, no.
Las conversaciones no avanzaron ni sobre el retiro de las fuerzas israelíes de Gaza, ni sobre la reapertura del cruce fronterizo de Rafah, en el sur del territorio palestino. Esto significa, sobre el ingreso de ayuda humanitaria que espera en la frontera con Egipto. Israel afirma que no comenzará las conversaciones sobre esta segunda fase hasta que no se le entregue el cadáver del último rehén que permanece en Gaza, Ran Gvili. Un pretexto funerario.
Un miembro de la delegación de la Yihad Islámica Palestina, que participa en las reuniones de El Cairo, puso en duda que Israel cumpla su compromiso de retirarse a la siguiente línea acordada en el acuerdo de alto el fuego y describió las reuniones como «intentos formales de preservar la apariencia del acuerdo sin su sustancia», mientras que las disposiciones clave seguían estancadas, encabezadas por la apertura de Rafah (AFP 15/1).
En Tel Aviv, la noticia no recibió aplausos. Yoav Zitun, editorialista del diario Yedioth Ahronoth, criticó la formación del comité, describiendo al organismo como «un gobernante sin ejército, dependiente de elementos de Hamás», lo que, según él, afianzaría el control continuo de Hamás sobre la seguridad. Zitun informó que Netanyahu, en coordinación con Estados Unidos, lanzaría un ataque militar, si las milicias no entregan las armas.
En cuanto a una posible retirada israelí más allá de la denominada «línea amarilla», la radio israelí Kan informó que las fuerzas de ocupación permanecerán desplegadas hasta que se produzca el desarme de Hamás.
Los planes de Israel y sus socios no incluyen ninguna retirada de Gaza, sino llevar a las últimas instancias la limpieza étnica. Francesca Albanese, relatora Especial de la ONU para los territorios ocupados, afirmó que algunos académicos y científicos estiman que el número real de muertos en Gaza es de 680.000. “Si se confirma, 380.000 de ellos son bebés menores de cinco años”, dijo Albanese.
Israel impide el ingreso de los periodistas, las excavadoras, los académicos. La magnitud del genocidio tal vez sea muy superior a lo que se creyó hasta ahora.
Olga Cristóbal
15/01/2026
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