Entrevista con Greg Palast
Argentina ha llegado a un acuerdo de pago con los fondos de cobertura estadounidenses que hace 14 años buscan obtener beneficios con la deuda externa del país. Después de la crisis financiera argentina, dichos fondos de cobertura compraron la deuda a precios muy bajos, para luego exigir que se les devuelva el monto total. La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, se había negado a pagar en esas condiciones, llamando a estas empresas "fondos buitres". Pero bajo el nuevo gobierno de derecha del presidente Mauricio Macri, Argentina ha acordado el pago de 4.650 millones de dólares para cuatro fondos de cobertura, entre los que se encuentra Elliott Management, dirigido por el multimillonario Paul Singer. Con este acuerdo, los fondos de cobertura estarían obteniendo de Argentina aproximadamente el 75% de lo que demandaban, que es varias veces más que lo que efectivamente pagaron por la deuda. Concretamente, la empresa de Singer consiguió un pago de 2.400 millones de dólares; suma que supera entre 10 y 15 veces su inversión original. Tratamos el tema con el periodista Greg Palast. Su más reciente artículo se titula: "Rubio’s Billionaire Wins Ransom from Argentina." (El multimillonario amigo de Rubio cobra el rescate de Argentina).
JUAN GONZÁLEZ: Argentina ha llegado a un acuerdo de pago con los fondos de alto riesgo de Estados Unidos que desde hace 14 años tratan de beneficiarse de la crisis económica del país. Después de la crisis financiera argentina, dichos fondos de alto riesgo compraron la deuda a precios muy bajos, para luego exigir que se les devolviera el monto total. La expresidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, se negó a pagarles a esas empresas, calificándolos de fondos buitres. Pero bajo el nuevo presidente de derecha, Mauricio Macri, Argentina ha acordado pagar 4.650 millones de dólares a cuatro fondos de alto riesgo, entre ellos Elliott Management, dirigido por el multimillonario Paul Singer. Con este acuerdo, los fondos de alto riesgo estarían obteniendo de Argentina aproximadamente el 75% de lo que demandaban, que es varias veces más de lo que en realidad pagaron por la deuda. Concretamente, el fondo de Singer consiguió un pago de 2.400 millones de dólares, suma que es entre 10 y 15 veces mayor a su inversión original.
AMY GOODMAN: Paul Singer se ha desempeñado como recaudador de fondos para el Partido Republicano desde hace mucho tiempo, y ha apoyado a Marco Rubio, el candidato favorito de la clase dirigente del Partido Republicano en este ciclo electoral.
Para hablar más sobre esto nos vamos hasta Los Ángeles, donde nos acompaña el periodista Greg Palast, miembro de la Fundación Puffin para el periodismo de investigación. Su último artículo se titula: "Rubio’s Billionaire Wins Ransom from Argentina" (El multimillonario simpatizante de Rubio cobra el rescate de Argentina).
Greg Palast, explique.
GREG PALAST: Lo que pasó es que Paul "El Buitre" Singer, a quien he estado siguiendo por alrededor de nueve años para la BBC y para Democracy Now!... este tipo es conocido como "El Buitre" no sólo en Argentina, también le llaman así sus amigos en la industria bancaria. Él se apropió de las antiguas deudas de naciones moribundas, de empresas moribundas, incluso de personas moribundas, y cuando hay una hambruna o una guerra, por ejemplo, en Argentina, cuando el país se fue a la quiebra durante la dictadura militar, él compró bonos viejos por 50 millones de dólares, y los acaba de vender de nuevo al gobierno de Argentina, un gobierno que él ayudó a situar en el poder, por dos millones y medio de dólares. Y él logró esto por medio de lo que el gobierno argentino y el Tesoro de Estados Unidos llaman extorsión. Él dice: "Si no me pagas, te voy a impedir pedir dinero prestado. Voy a ahogar a tu nación hasta la muerte". Incluso incautó un buque de la armada argentina en alta mar. Es básicamente un corsario o un pirata.
Y lo importante acerca de lo que va a ocurrir en estas elecciones presidenciales es que la razón por la que él influyó en las elecciones de Argentina fue para conseguir a un presidente títere que le escribiera un cheque, con el que conseguiría un beneficio del 10.000 %. Él está tratando de conseguir lo mismo en Estados Unidos. Paul "El Buitre" Singer es el principal donante del Partido Republicano, no los hermanos Koch, dicho sea de paso. Paul Singer es el principal donante de American Crossroads, el comité de acción política dirigido por Karl Rove, que, básicamente, es un grupo destinado a gestionar una operación a escala industrial para suprimir el derecho al voto en base al origen racial.
Entonces, ¿por qué está involucrado en las elecciones de Estados Unidos? Porque durante su ataque contra Argentina, la secretaria de Estado, en colaboración con el presidente, envió a sus abogados a una corte federal de EE.UU. y dijo: "No obliguen a Argentina a pagarle la deuda a este tipo". Ella trató de detener la extorsión contra Argentina, y el presidente y el Departamento de Justicia de EE.UU. la apoyaron. Y ella incluso dijo, o sus abogados dijeron, que ese modelo de negocio de Paul Singer es una amenaza para todo el orden financiero mundial. En realidad, este tipo es como una especie de terrorista financiero. Y Hillary Clinton lo acusa de serlo. Por cierto, Bernie Sanders ha tomado una posición similar muy dura contra estos buitres financieros.
Así que Paul Singer... este problema de Argentina no sólo está a 18.000 kilómetros de distancia, Amy y Juan. Va a volver a casa para, literalmente, echar raíces, porque él tiene que asegurarse que ni Hillary ni Bernie ganen la presidencia y lo saque del negocio. La acción de Hillary probablemente le costó 500 o 1.000 millones de dólares. Y él quiere sangre. Y él quiere a su hombre en la Casa Blanca, lo que significa cualquiera menos Bernie o Hillary.
JUAN GONZÁLEZ: Pero, Greg, ¿Por qué apoyó a Marco Rubio? Porque, obviamente, Donald Trump es un candidato al que siempre le han gustado las bancarrotas. Pero, ¿por qué está apoyando a Rubio?
GREG PALAST: Rubio trabajo para él. Francamente, Rubio hizo algo poco ético que horrorizó a mucha gente. Hizo contactos directos con el Departamento de Estado en nombre de su principal donante. Paul "El Buitre" Singer es el número uno de los donantes de Marco Rubio. Y Rubio no paró de molestar al Departamento de Estado para respaldar a su donante buitre en contra de nuestro aliado, Argentina. Esto está totalmente fuera de lugar, incluso en un país donde el dinero habla. Este dinero estaba gritando.
Y el otro asunto es que, por ejemplo, Rubio estaba tratando de ayudar a Puerto Rico al permitir que Puerto Rico tuviera derecho a declararse en quiebra, como cualquier otro estado estadounidense, y, de repente, otro amigo y financiero buitre de Singer que se llama Herenstein, llevó a cabo un gran evento para recaudar fondos para Rubio. Rubio dio un giro a su posición sobre Puerto Rico y dijo: "No, ellos no deben de tener ningún derecho. Deberían de despedir a maestros y bomberos y policías, y recortar las pensiones", en lugar de recortar los pagos a los buitres como Singer y Herenstein y sus donantes. Literalmente cambio de posición sólo unos días después de haber recibido financiación de estos hombres. Así que Rubio demostró que es un títere perfecto.
Ahora bien, han entiendo la situación, no creo que a estas alturas esperen que Rubio logre su meta. Eso no ocurría ni en sus mejores sueños. Pero, ya sabe, están felices con Trump, porque en realidad es un miembro del club. Y en este momento están contentos con que gane cualquier republicano, debido principalmente a que los dos candidatos del Partido Demócrata no sólo han dicho que no van a hacer lo que Singer quiera, sino que en realidad lo que harían sería sacarlo del negocio. Y eso él no lo va a tolerar. Por eso está apoyando a Karl Rove y a American Crossroads, porque no importa quién esté ahí, él tiene que asegurarse que... si se cuentan todos los votos y si se cuentan los votos de los puertorriqueños en Estados Unidos, y si se cuentan los votos de los progresistas y los votos de la minorías, ellos no pueden ganar, así que tiene que ingeniarse otras formas de hacerlo. Singer no sólo está respaldando a Rubio. Está apoyando a toda la maquinaria de supresión del derecho al voto que está siendo manejada por el Partido Republicano. No estoy siendo parcial. Ya sabe, soy un periodista de investigación.
AMY GOODMAN: Tenemos cinco segundos, Greg.
GREG PALAST: Yo he estado siguiendo a este tipo desde hace años por todo el mundo.
AMY GOODMAN: Greg, quiero agradecerle mucho que haya conectado con nosotros desde Los Ángeles. Greg Palast es periodista y miembro de la Fundación Puffin para el periodismo de investigación. Vamos a enlazar en nuestra página web su último artículo, "Rubio’s Billionaire Wins Ransom from Argentina" (El multimillonario simpatizante de Rubio cobra el rescate de Argentina).
Amy Goodman y Juan González
Democracy Now!
Traducido por Linda Artola. Editado por Igor Moreno y Democracy Now! en Español.
Blog marxista destinado a la lucha por una nueva sociedad fraterna y solidaria, sin ningún tipo de opresión social o nacional. Integrante del Colectivo Avanzar por la Unidad del Pueblo de Argentina.
lunes, marzo 28, 2016
40 años después (1976-2016)
Cuando me preguntan sobre el orden económico social del presente no hay más remedio que hacer historia, especialmente desde el Golpe de Estado de 1976.
El fenómeno visible tiene que ver con las torturas, los asesinatos, las desapariciones, las detenciones, los exilios. Todo ello remite al dolor, físico y mental, de afectados directos, familiares, amigos, compañeros de militancia y destino en la vida. Un poco menos se visibiliza la desorganización social y política buscada por los ejecutores materiales e ideológicos del golpe, lo que supone indagar en las motivaciones del ejercicio del terrorismo de Estado.
Lo esencial de la iniciativa política de las clases dominantes hacia 1976 apuntaba a reestructurar el orden económico, social y político de funcionamiento del capitalismo en Argentina, como parte de un proceso similar en la región. En 1973 en Chile y en Uruguay, luego en 1976 en Argentina y otros procesos similares en la región darán inicio al ensayo de restauración liberal del orden social en el ámbito mundial, más conocido como neoliberalismo. Un ensayo que buscará generalizarse luego con la restauración conservadora liderada por Thatcher y Reagan en los 90´ y que se extenderá con renovada fuerza a la ruptura de la bipolaridad entre 1989 y 1991.
De la defensiva capitalista a la ofensiva
El diagnóstico apuntaba a cerrar el ciclo defensivo de las políticas keynesianas instrumentadas en el capitalismo a la salida de la crisis del 30 del siglo pasado y generalizadas, más allá de matices, luego de la segunda guerra mundial. El carácter defensivo devenía de la fuerte iniciativa y organización de sectores subalternos que en Europa podían imitar el ejemplo soviético de construir el socialismo. En EEUU se necesitaba superar la crisis del 30, surgida desde Wall Street, por lo que el “new deal” (nuevo acuerdo), con su planificación y diferente papel del Estado favoreció la construcción de la nueva hegemonía estadounidense en el sistema mundial, creando las condiciones de la bipolaridad.
La crisis de los 70´ había dado la vos de alarma de los límites del desarrollo capitalista bajo la orientación kerynesiana y el gasto estatal pasó a ser el objeto de la crítica de las clases dominantes. Había que abandonar las políticas defensivas, porque ya afectaba a la rentabilidad de las empresas dominantes. Bajo esas condiciones se hace fuerte la restauración del liberalismo, bajo la denominación “neoliberalismo”, y las matizadas interpretaciones de cómo salir de la crisis de los 70. Es en esas condiciones que la corriente neoliberal de pensamiento acude como sostén teórico y formuladores y ejecutores de la política económica de los regímenes terroristas en el cono sur. Con matices, la escuela de Chicago difunde sus pensamientos para una política de transformación reaccionaria del orden capitalista.
En las condiciones de la Argentina y otros países de la región, se impuso el proceso de desarme del orden capitalista bajo el formato anterior. Si las décadas previas fueron las de la industrialización sustitutiva de importaciones, con aliento al mercado interno y la construcción de un amplio proletariado, especialmente industrial y por ende una burguesía también extendida en la producción agraria, industrial y de servicios, la reversión económica suponía la desarticulación social y política de ese entramado social. Por eso el golpe, las prohibiciones, el amedrentamiento y la manipulación de la opinión pública y el sentido común instalado.
La política neoliberal anticipada en el último tramo del gobierno constitucional (por ejemplo: el “rodrigazo” en julio de 1975) se consolidó en 1976 con el Plan Martínez de Hoz, expresión del sector más concentrado de la economía local, cuyos efectos se sienten aún con los cambios institucionales, estructurales, acecidos desde entonces y muy especialmente en los años 90´ del siglo pasado. Es la base material para pensar la liberalización en curso y la inserción subordinada en nuevos tratados de libre comercio que sellan la presencia de Barack Obama en esta Argentina gobernada por Macri.
¿Qué cambió desde 1975/76?
Las relaciones laborales mutaron sustancialmente, con flexibilización, precariedad, tercerización, subempleo, desempleo y su correlato en desorganización y de-sindicalización. En materia de Estado se promovió un fuerte cambio de función, con privatizaciones, desregulaciones y aliento a la mercantilización de derechos sociales, tales como la educación y la salud, entre otros. La inserción internacional subordinada fue la forma de relacionar a la Argentina con el mundo, con tratados de libre comercio y la extensión de tratados bilaterales en defensa de las inversiones, tanto como la generalización de la prórroga de jurisdicción soberana, que hoy se sufre con la sentencia Griesa.
Instrumentos económicos privilegiados que llegan hasta nuestros días fueron la ley de entidades financieras y una política monetaria y financiera de subordinación a la lógica del sistema mundial liderado por los organismos internacionales. También el régimen de inversiones externas que nos somete a la decisión transnacional sobre el modelo productivo y de desarrollo, con soja y transnacionales de la alimentación y la biotecnología; con inversiones mineras para mega minería a cielo abierto con explotación de bienes comunes y contaminación. Es la industria de armaduría para la exportación y los servicios privatizados y altamente concentrados. Es el mecanismo del endeudamiento externo en ciclos sucesivos adoptados por los gobiernos constitucionales en una continuidad con el pecado original de la dictadura genocida.
Las clases dominantes en la Argentina reorganizaron la cotidianeidad del desarrollo capitalista desde el terrorismo de Estado y ya bajo formas constitucionales de gobierno se someten y profundizan la institucionalidad heredada. Por eso continúa la prórroga de jurisdicción soberana, en los acuerdos por nueva deuda, en los contratos con China y con Chevron. Por lo mismo se afianzan las tendencias aperturistas y condicionadas de los instrumentos del libre comercio y la subordinación a los organismos multilaterales. Ese es el sentido de las relaciones internacionales que se fomentan en el presente, con reuniones y presencias de jefes de Estado de Italia, Francia, Inglaterra, la Unión Europea, el Foro Económico Mundial, y claro, con EEUU.
No alcanza con la crítica o la prédica de un relato que evidencia las motivaciones del golpe genocida del 76, si en simultáneo no se construyen las bases materiales y subjetivas para una lucha anti capitalista.
Julio C. Gambina
El fenómeno visible tiene que ver con las torturas, los asesinatos, las desapariciones, las detenciones, los exilios. Todo ello remite al dolor, físico y mental, de afectados directos, familiares, amigos, compañeros de militancia y destino en la vida. Un poco menos se visibiliza la desorganización social y política buscada por los ejecutores materiales e ideológicos del golpe, lo que supone indagar en las motivaciones del ejercicio del terrorismo de Estado.
Lo esencial de la iniciativa política de las clases dominantes hacia 1976 apuntaba a reestructurar el orden económico, social y político de funcionamiento del capitalismo en Argentina, como parte de un proceso similar en la región. En 1973 en Chile y en Uruguay, luego en 1976 en Argentina y otros procesos similares en la región darán inicio al ensayo de restauración liberal del orden social en el ámbito mundial, más conocido como neoliberalismo. Un ensayo que buscará generalizarse luego con la restauración conservadora liderada por Thatcher y Reagan en los 90´ y que se extenderá con renovada fuerza a la ruptura de la bipolaridad entre 1989 y 1991.
De la defensiva capitalista a la ofensiva
El diagnóstico apuntaba a cerrar el ciclo defensivo de las políticas keynesianas instrumentadas en el capitalismo a la salida de la crisis del 30 del siglo pasado y generalizadas, más allá de matices, luego de la segunda guerra mundial. El carácter defensivo devenía de la fuerte iniciativa y organización de sectores subalternos que en Europa podían imitar el ejemplo soviético de construir el socialismo. En EEUU se necesitaba superar la crisis del 30, surgida desde Wall Street, por lo que el “new deal” (nuevo acuerdo), con su planificación y diferente papel del Estado favoreció la construcción de la nueva hegemonía estadounidense en el sistema mundial, creando las condiciones de la bipolaridad.
La crisis de los 70´ había dado la vos de alarma de los límites del desarrollo capitalista bajo la orientación kerynesiana y el gasto estatal pasó a ser el objeto de la crítica de las clases dominantes. Había que abandonar las políticas defensivas, porque ya afectaba a la rentabilidad de las empresas dominantes. Bajo esas condiciones se hace fuerte la restauración del liberalismo, bajo la denominación “neoliberalismo”, y las matizadas interpretaciones de cómo salir de la crisis de los 70. Es en esas condiciones que la corriente neoliberal de pensamiento acude como sostén teórico y formuladores y ejecutores de la política económica de los regímenes terroristas en el cono sur. Con matices, la escuela de Chicago difunde sus pensamientos para una política de transformación reaccionaria del orden capitalista.
En las condiciones de la Argentina y otros países de la región, se impuso el proceso de desarme del orden capitalista bajo el formato anterior. Si las décadas previas fueron las de la industrialización sustitutiva de importaciones, con aliento al mercado interno y la construcción de un amplio proletariado, especialmente industrial y por ende una burguesía también extendida en la producción agraria, industrial y de servicios, la reversión económica suponía la desarticulación social y política de ese entramado social. Por eso el golpe, las prohibiciones, el amedrentamiento y la manipulación de la opinión pública y el sentido común instalado.
La política neoliberal anticipada en el último tramo del gobierno constitucional (por ejemplo: el “rodrigazo” en julio de 1975) se consolidó en 1976 con el Plan Martínez de Hoz, expresión del sector más concentrado de la economía local, cuyos efectos se sienten aún con los cambios institucionales, estructurales, acecidos desde entonces y muy especialmente en los años 90´ del siglo pasado. Es la base material para pensar la liberalización en curso y la inserción subordinada en nuevos tratados de libre comercio que sellan la presencia de Barack Obama en esta Argentina gobernada por Macri.
¿Qué cambió desde 1975/76?
Las relaciones laborales mutaron sustancialmente, con flexibilización, precariedad, tercerización, subempleo, desempleo y su correlato en desorganización y de-sindicalización. En materia de Estado se promovió un fuerte cambio de función, con privatizaciones, desregulaciones y aliento a la mercantilización de derechos sociales, tales como la educación y la salud, entre otros. La inserción internacional subordinada fue la forma de relacionar a la Argentina con el mundo, con tratados de libre comercio y la extensión de tratados bilaterales en defensa de las inversiones, tanto como la generalización de la prórroga de jurisdicción soberana, que hoy se sufre con la sentencia Griesa.
Instrumentos económicos privilegiados que llegan hasta nuestros días fueron la ley de entidades financieras y una política monetaria y financiera de subordinación a la lógica del sistema mundial liderado por los organismos internacionales. También el régimen de inversiones externas que nos somete a la decisión transnacional sobre el modelo productivo y de desarrollo, con soja y transnacionales de la alimentación y la biotecnología; con inversiones mineras para mega minería a cielo abierto con explotación de bienes comunes y contaminación. Es la industria de armaduría para la exportación y los servicios privatizados y altamente concentrados. Es el mecanismo del endeudamiento externo en ciclos sucesivos adoptados por los gobiernos constitucionales en una continuidad con el pecado original de la dictadura genocida.
Las clases dominantes en la Argentina reorganizaron la cotidianeidad del desarrollo capitalista desde el terrorismo de Estado y ya bajo formas constitucionales de gobierno se someten y profundizan la institucionalidad heredada. Por eso continúa la prórroga de jurisdicción soberana, en los acuerdos por nueva deuda, en los contratos con China y con Chevron. Por lo mismo se afianzan las tendencias aperturistas y condicionadas de los instrumentos del libre comercio y la subordinación a los organismos multilaterales. Ese es el sentido de las relaciones internacionales que se fomentan en el presente, con reuniones y presencias de jefes de Estado de Italia, Francia, Inglaterra, la Unión Europea, el Foro Económico Mundial, y claro, con EEUU.
No alcanza con la crítica o la prédica de un relato que evidencia las motivaciones del golpe genocida del 76, si en simultáneo no se construyen las bases materiales y subjetivas para una lucha anti capitalista.
Julio C. Gambina
domingo, marzo 27, 2016
“El hijo de Saúl”: el horror de la decadencia capitalista

Esta película del húngaro Lásló Nemes, ganó el premio del Festival de Cannes y ahora el Oscar de Hollywood a la mejor película extranjera. Pinta el horror de los campos de concentración del Holocausto hitlerista.
El problema del Holocausto fue tocado en los juicios de Nuremberg. Pero luego pasó al "olvido". Recién una década después del fin de la guerra Alain Resnais creó su documental Noche y Niebla, donde el horror de la masacre nazi se ve en pilas de objetos acumulados, fosas comunes, máquinas que empujan cadáveres para enterrar. Pero la matanza industrial en los campos no aparece directamente, se infiere.
Luego, Lanzman creó una superobra (Shoa) de más de diez horas de duración que le llevó muchos años armar, con decenas de reportajes a sobrevivientes de los campos, pero negándose a escenificar ficcionalmente el mecanismo de aniquilación.
En la década del ’90, Steven Spielberg lanzó la producción yanqui Lista de Schindler, de gran éxito, pero que encara las cámaras de gases en forma risueña-banal, tan típico del esquema spielbergiano: los judíos entran en la cámara de gases y cuando empiezan a desesperar porque adivinan su inmediata muerte reciben… ¡una ducha de agua! Fue muy criticada. Aparte de su contenido ideológico prosionista.
Pero este film del húngaro Nemes recibió el elogio del propio Lanzman, porque desarrollando un complejo proceso de cámaras no cae en golpes bajos. Toda la película sumerge en el clima de opresión que existía en el campo de Auschwitz, donde fueron aniquilados un millón de judíos.
La película ofrece la visión del personaje central, Saúl. Este es un sonderkomando, uno de los hombres reclutados por los verdugos nazis entre los propios judíos para hacer el trabajo pesado (arrastrar cadáveres, cargarlos en montacargas, enviarlos al crematorio, limpiar las cámaras de las excrecencias de los muertos, recoger la ropa y bienes y clasificarlos, etc.). Abyecto papel de un colaboracionista forzado.
Pero la película no es un documental, es una historia de la resistencia y la rebelión incluso de estos sonderkomandos.
En realidad hay dos rebeliones: la de Saúl, que cree reconocer a su hijo en un joven que sobrevivió, aunque inconsciente, al gaseo final. Trata de recuperarlo y frente a su muerte se propone lograr un entierro judío con un rabino que diga los salmos religiosos. Este es el nudo central, que suena como un gran contrasentido: miles pasan frente a los ojos de Saúl hacia las cámaras de gas y los crematorios; pero él quiere enterrar a su "hijo". En la película no queda claro si lo es efectivamente. Cuando compañeros delsonderkomando le señalan que no ha tenido hijos, Saúl insinúa que es producto de una relación extramatrimonial. La suya es una actitud enajenada. La búsqueda del rabino entre los que marchan a su muerte, el robo del cadáver del joven que es llevado al antro donde duerme, etc., es hecho por un hombre con gran energía e iniciativa que juega su vida para lograr este objetivo.
La segunda rebelión es la del levantamiento del sonderkomando el 7 de octubre de 1944. Los verdugos nazis eliminaban periódicamente a los sonder para que no quedaran testigos de su genocidio. La película muestra que este grupo de sonderkomando tenía relación con la resistencia polaca y se preparaba para un levantamiento. Esperaba el momento oportuno. Este se aceleró: después del envío de 400 mil judíos húngaros a Auschwitz, la "producción industrial" cayó fuertemente. El jefe del campo le pide al jefe de la brigada colaboracionista que arme una lista de 300 de ellos que puedan ser prescindibles. Esto obliga a adelantar la insurrección, en realidad un motín, ya que la relación de fuerzas era desigual. Armados con palos, piedras y algún arma de fuego, lossonderkomandos se enfrentaron a los nazis: tomaron un edificio, mataron a tres SS y volaron la cámara y el crematorio. Su ejemplo fue seguido por otro grupo de otra cámara. La represión fue bestial: 250 sonderkomando fueron salvajemente asesinados. Alguno logró huir.
Un film fuerte, que marca los extremos de la barbarie a los que llegó el imperialismo nazi. También, por omisión, su contrapartida del imperialismo "democrático", que se negó a bombardear las vías férreas por donde venían trenes cargados con judíos para su aniquilamiento, lo que hubiera disminuido drásticamente la cantidad de víctimas del Holocausto. La Cámara y el Horno volados por el levantamiento sonderkomando no fueron reconstruidos. Meses más tarde el campo fue abandonado ante el avance del Ejército Rojo y terminaba la guerra.
Pero el drama de los refugiados de Oriente Medio en Europa, los campos de internación a los que son enviados, indican que la barbarie es sinónimo de descomposición del capitalismo. Las palabras de la revolucionaria alemana Rosa Luxemburgo son proféticas: socialismo o barbarie.
Rafael Santos
“Spotlight”: periodismo, poder y descomposición clerical

Con este film, Tom McCarthy produce, en tanto denuncia social, una línea de continuidad respecto a otra película suya, The Visitor (2007), un trabajo cinematográfico de calidad sobre las condiciones de opresión y represión que viven los inmigrantes en Estados Unidos después del 11-S
La película Spotlight (“Primera plana”, en español), escrita y dirigida por Tom McCarthy, relata la investigación verídica del diario The Boston Globe, que destapó en 2002 los casos de pedofilia en la Iglesia católica, donde estaba involucrada la cúpula eclesiástica de Boston, en particular el cardenal Bernard Law. El film (representando aquella notable investigación periodística que ganó el Pulitzer) revela cómo la Iglesia, con una política sistémica, encubrió los abusos cometidos por casi un centenar de curas entre 1984 y 2002.
Spotlight, la palabra que da nombre a la película, retrata el nombre del equipo especial de investigación del Boston Globe. Los periodistas sacaron a la luz el caso tras un inapelable y ejemplar trabajo periodístico. Eso es: horas de entrevistas a las víctimas, chequeo de fuentes, decenas de llamadas, trabajo de archivo, búsqueda de documentos en la Corte, entrevistas a los victimarios, derecho de réplica a la Iglesia.
“La gran historia no está en los curas, como individuos, está en la institución; práctica y política. Hay que apuntar contra los males del sistema”, caracteriza en un momento el entonces editor del Globe, Marty Baron (representado por el actor Liev Schreiber), hoy al frente de The Washington Post. Se muestra cómo la Iglesia, desplegando su poder, opera y presiona para encubrir los abusos, mediante un metódico ocultamiento: la víctima firmaba un acuerdo de confidencialidad para lograr un arreglo, los abogados tomaban un tercio (también se refleja su negocio carroñero) y el clero se mantenía, así, fuera de los registros.
“La Justicia mantiene casos sellados por presión de la Iglesia”, se denuncia en un tramo. En otro: “La Iglesia quiere que creamos que sólo son algunas manzanas podridas, pero es un problema mayor”. Se apunta a la regla, no a la excepción. Queda evidenciado cómo intervenía la institución para que los sacerdotes abusadores evadieran los cargos, mientras los iban mudando de parroquias bajo eufemismos como “permiso por enfermedad”.
El arzobispo Law tuvo que renunciar a su cargo en diciembre de 2002 tras el escándalo. Fue nombrado en mayo de 2004 arcipreste de la Iglesia de Santa María Maggiore -tal como revela el film sobre el final- una de las basílicas más simbólicas de Roma. En 2005, encabezó una misa en la Basílica de San Pedro. “No perdió influencia. Fue miembro de más congregaciones que cualquier otro obispo” (The Guardian). “Desde ahí pudo influir en el nombramiento de los obispos estadounidenses a lo largo de los años” (La Nación). Law nunca fue llevado a la Justicia. Se lo exoneró sobre la base de un acuerdo con el episcopado.
El diario del Vaticano (L’Osservatore Romano) evitó polemizar con el film -reciente vencedor del Oscar a la mejor película- y lo consideró “emocionante” y “no anticatólico” porque “da voz al horror y al dolor profundo de los fieles”.
La película, pese a la denuncia, despliega un discurso admisible y hoy estratégico para el clero: la denuncia es hecha en un diario (The Boston Globe) de mayoría de lectores católicos (53%), al igual que parte de los periodistas del equipo, quienes, según se relata, se sienten alejados de la Iglesia. Orbita así un discurso de condena a las franjas más corrompidas como método de ‘purificación’. Su productor Michael Sugar lo graficó en la premiación: “Esta película dio voz a los supervivientes. Y este Oscar amplifica esa voz, lo cual esperamos se convierta en un coro que llegue hasta el Vaticano. Papa Francisco, es hora de proteger a los niños y restablecer nuestra fe”. La orientación de Francisco es la de salvar al conjunto de la institución de la crisis -que se derrumba bajo escándalos financieros y casos de pedofilia- y a miles de abusadores ante las avanzadas judiciales.
Spotlight, por otra parte, es un canto a la supuesta independencia de la prensa. No existe ni puede existir su independencia. Los grandes medios de la burguesía -aún cuando investigan al poder- accionan de acuerdo a los intereses políticos y económicos del periodo histórico en que se desarrollan, y operan desde la ilusión de la objetividad. Los medios de prensa, asimismo, hoy tienden a la supresión sistemática de cualquier posibilidad de un equipo ‘spotlight’: vaciamiento, ajustes, multitarea, despidos, cierres, anulación de especializaciones, son la característica de época en las redacciones, en medio de la ‘convergencia’ entre el formato papel, la web y las nuevas tecnologías.
Con este film, Tom McCarthy produce, en tanto denuncia social, una línea de continuidad respecto a otra película suya, The Visitor (2007), un trabajo cinematográfico de calidad sobre las condiciones de opresión y represión que viven los inmigrantes en Estados Unidos después del 11-S.
Spotlight es una obra valiosa, la expresión de la total descomposición de la Iglesia.
Daniel Mecca
La Pascua y la constitución de la Iglesia Católica

La Pascua, una importante celebración de las religiones católica y judía, tiene sus raíces en celebraciones paganas de las que se sirvió el Concilio de Nicea para fundar la Iglesia tal como la conocemos en la actualidad.
La Pascua es una celebración tradicional del mundo occidental inscripta en la misma cultura y particularmente un elemento fundante de la Iglesia Católica, tal como se manifiesta hasta nuestros días. Del mismo modo que la Pascua judía, de la cual no se registra ninguna evidencia histórica (ya sea de Moisés como del éxodo de los judíos de Egipto relatado en el Antiguo Testamento), la Pascua de la cristiandad tampoco registra prueba fáctica alguna en la existencia de Jesús más que los textos de los Evangelios, el más antiguo de ellos, el de San Marcos, escrito poco más de un siglo después de los acontecimientos narrados.
Contra todo purismo, y análogamente a la Navidad, la Pascua hunde sus raíces en las culturas paganas de los pueblos germánicos y anglosajones que celebraban con ritos vinculados a la naturaleza el cambio de estaciones. Así la Pascua como fecha de la resurrección de Jesús estaba asociada al festival de Eostre, la diosa germánica de la primavera y la luz, celebrada en el equinoccio de primavera después de la luna llena. La festividad se extendía durante una semana, aunque non tan sancta, con motivo del renacer de la vida dejando atrás la cepa de los fríos inviernos europeos. De esas costumbres se distinguió el conejo como símbolo de la fertilidad y los huevos coloreados traduciendo el esplendor de los rayos del sol que renace. Esas tradiciones remiten incluso a culturas más antiguas como los asirios y los babilonios que transferían las mismas propiedades a la diosa Ishtar. La superposición de estas tradiciones místicas es la característica del sincretismo cristiano, como producto original de la evangelización, mediante la cual se resemantizaban los ritos paganos, es decir que se asimilaban las formas de las celebraciones paganas pero con un significado distinto. A fines del siglo IV, en una carta enviada por el papa Gregorio I a Agustín de Hipona, más conocido como San Agustín (el gran pensador de la cristiandad cuyas ideas rigieron durante el primer milenio e nuestra era), aquel sugiere la conversión de los pueblos paganos conservando las formas de las prácticas religiosas aunque modificando las tradiciones para “consensuar más fácilmente la consolación interna de la gracia de Dios”.
La institucionalización de la Pascua fue uno de los aspectos más importantes del Concejo de Nicea del año 325, el primer concilio católico convocado por el emperador Constantino para unificar a la Iglesia Católica como religión de Estado del Imperio Romano, recién reunificado bajo el leit motiv “un emperador, una ley, un Dios”. Sin embargo el imperio estaba condenado, Constantino administraba la declinación de una economía sostenida sobre el pillaje de los pueblos conquistados cuyas arcas estaban exhaustas y la vigencia de la institución de la esclavitud que ya resultaba sumamente cara. Para contrarrestar esas tendencias centrífugas hacia la descomposición del imperio, Constantino se propuso homogeneizar las diferencias en el seno de la Iglesia, proporcionándole la configuración jerárquica del imperio, ordenándola desde el pontífice, tal como se llamaba al emperador.
Alrededor de la Pascua la discusión abrevó sobre el concepto de la “trinidad”, es decir la configuración de Dios como padre, como hijo y como espíritu santo, un concepto que los católicos explican como un “misterio de fe”. Esa entelequia fue cuestionada por los partidarios de Arrio, los que señalaban que Jesús era un hombre creado por Dios, al único que le reservaba un carácter divino. La mayoría del concilio atacó la herejía de los arrianos, que de hecho ponía en tela de juicio la letra de los Evangelios, pero resultó impotente para responder ese argumento lógico. Fue la picardía pragmática de Constantino la que resolvió el cisma con la formulación fantástica de la “consustancialidad”, puesto que Dios en tanto padre e hijo son de la misma sustancia. Así Constantino consumó su objetivo, los arrianos fueron excomulgados (perseguidos junto a otras sectas heréticas) y la Iglesia se fusionó con el Estado, pasando numerosos obispos a revistar como funcionarios civiles del imperio.
Sobre esas bases la Iglesia se constituyó como una organización de dominio de las clases dominantes en 2000 años de historia, legitimando las más terribles masacres en el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo.
Miguel Raider
Obama, Macri y el relato de la reconciliación nacional

40 años del golpe: entre las calles y la teoría de los dos demonios. Del Centro Cultural Kirchner al Senado. Herencia recibida y “relaciones carnales”. La izquierda y la escena nacional.
La semana que se cierra dejó dos hechos incontrastables. Por un lado, la lucha contra la impunidad de los genocidas sigue siendo un poderoso motor de la movilización popular. Lo evidenciaron las más de 200.000 personas que, groso modo, pudieron constatarse en las grandes ciudades del país.
El segundo hecho fue la confirmación de la vocación proimperialista medular del gobierno de Macri y amplias franjas de la oposición política patronal. La cena del miércoles por la noche mostró a tirios y troyanos unidos por su común disposición a mostrarse serviles frente al gran amo del Norte.
Ambos hechos determinan, en gran parte, el contenido político-ideológico de los editoriales de hoy.
La Nación y sus demonios
Este domingo los periodistas de la “Tribuna de doctrina” hacen un llamado explícito a terminar con el “relato” de los DD.HH. que, según su obtusa visión, creó o impuso el kirchnerismo. En ese sentido dan continuidad a la tarea que ayer arrancó Alfredo Leuco en Clarín, cuando pidió por “nuevos organismos de Derechos Humanos”.
Jorge Fernández Díaz, lanza en La Nación que “en la Argentina hay progresistas inteligentes y modernos, pero también cunde un progresismo retrógrado y papanatas formado por kirchneristas y antikirchneristas (…) Una parte de ese segmento, formado por tiernos artistas y épicos militantes de Palermo Hollywood, apoyó en otra época asesinatos políticos en nombre de la Patria Socialista y luego se enamoró de un régimen autoritario y corrupto (…) comparten incluso las mismas taras que los kirchneristas, esa cosa culpógena, arrogante y simplificadora según la cual toda la vida puede encerrarse eternamente en izquierdas y derechas, algo tan antiguo e inservible como la linotipia”.
Lo liberales que hacen de “ideólogos” del gobierno de Macri están hechos unos genios, derrochan creatividad y por eso…repiten las mismas fórmulas que los liberales de la época de Menem.
Agrega Díaz que “cierto progresismo vernáculo (…) esta semana cayó en el ridículo con la visita de Obama y convalidó sin escandalizarse que notorios corruptos e impresentables se vistieran de santos a expensas de los desaparecidos durante la conmemoración de los 40 años del golpe militar”.
En este caso, no queda claro si hace referencia a Macri y Obama visitando el Parque de la Memoria o a Guillermo Moreno y Aníbal Fernández en la movilización de Plaza de Mayo. Quedará a elección de quien lo lea.
En el mismo diario Pablo Sirven vuelve con el “argumento” de que no hubo 30.000 desaparecidos. Afirma que “es imprescindible que la Argentina dedique un espacio a recordar a las víctimas del peor de todos los terrorismos: el que es organizado desde un Estado constituido. Pero eso no habilita a hacer un relato, por momentos, avieso y a mezclar los nombres de víctimas inocentes con los de "combatientes", muchos de los cuales, incluso, alzaron sus armas contra la democracia. Aun sumados unos con otros los nombres inscriptos en los muros, están muy lejos de ser 30.000, el número sacralizado por las organizaciones de derechos humanos que, incluso, para Horacio Verbitsky "quedó instalado como un lema, como un símbolo". Por decir algo parecido, casi le cuesta el cargo al ministro de Cultura de la Ciudad, Darío Lopérfido, al que artistas K y activistas intentaron darle un frustrado y patético minigolpe de Estado por el crimen de opinar distinto”.
El discurso de la reconciliación nacional emerge por todos los poros. De fondo, suena la teoría de los dos demonios: “víctimas inocentes” en oposición a “quienes se levantaron contra la democracia”.
La comparación de Lopérfido con Verbitsky no resiste ni una brisa. Señala el autor de Robo para la corona -en una entrevista que le hicieron Martín Rodríguez y Tomás Rodríguez Ansorena- “conozco por lo menos siete, ocho casos de desaparecidos que no fueron denunciados. Gente con la cual he hablado del tema. Y no puedo proyectar eso como número válido, porque no lo es, pero me da la pauta de que la existencia de indemnizaciones y de registros escritos no agota el tema”.
Renglones más abajo, Verbitsky añade que “una cosa es alguien que se ponga a hacer una investigación, a ver cuántos son. Y otra cosa es que aparezca un frívolo que diga que inventaron el número para cobrar subsidios. Eso es un ataque simbólico, deliberado, clarísimo”.
Este último es el ataque que hizo Lopérfido y que Sirven no solo no rechaza sino que, incluso, termina validando.
Del CCK al Senado
Una suerte de preferencia por el realismo invade las oficinas de Clarín. Junto a tanto festejo por la visita de Obama, está la política real.
Julio Blanck escribe que “hoy Macri y su gente se sienten en el Paraíso. Es un bello estado del espíritu, sólo empañado por la constatación de que sus tareas y sus problemas son ferozmente terrenales”.
Entre esos problemas terrenales está la necesidad de seguir aceitando los mecanismos de acuerdos parlamentarios del oficialismo. Blanck relata que, para afianzarlos, “el momento elegido fue la cena del miércoles en el Centro Cultural Kirchner. Allí hubo una breve recepción privada con Obama y Macri (…) Estuvieron la vicepresidenta Gabriela Michetti por el Gobierno; Emilio Monzó, Federico Pinedo y el radical Mario Negri por el oficialismo en el Congreso; Elena Highton y Juan Carlos Maqueda de la Corte Suprema de Justicia y se abrieron cuatro lugares para opositores: Sergio Massa, Margarita Stolbizer, el senador Miguel Pichetto y el diputado José Luis Gioja (…) El gesto tiene al menos dos lecturas. Una, el reconocimiento a Massa y Stolbizer, que operan como aliados parlamentarios del Gobierno sin desdibujar su perfil opositor. Otra, igual o más sustancial, es la búsqueda de consolidar la convivencia con el sector del peronismo dispuesto a dialogar y llegar a acuerdos puntuales”.
Por su parte, Eduardo Van der Kooy escribe que “la visita de Barack Obama a la Argentina representó el suceso político más importante para Mauricio Macri desde que llegó al poder. Tres razones podrían explicarlo. La primera, el valor del apoyo del jefe de Estado de una de las dos principales potencias hacia un mandatario recién estrenado (…) La segunda, la posibilidad de abrir al presidente argentino en el mundo una visibilidad detrás de la cual está corriendo (…) La tercera, el efecto que el respaldo de una figura como Obama y su carismática esposa, Michelle, podría provocar en el plano interno para consolidar la autoridad presidencial aún en construcción y la conservación de la expectativa social que generó su ascenso”.
La continuidad de esta dinámica se juega también en el Senado, con la aprobación completa del acuerdo con los fondos buitre. Señala Van der Kooy que “el Gobierno obtuvo el aval de Diputados. Se encamina esta semana a lograr la aprobación en el Senado (…) Tal progreso hubiera resultado imposible sin la buena voluntad de una parte del Frente para la Victoria. Allí los peronistas parecen diferenciarse cada vez más del kirchnerismo. Se notó con la nutrida participación de dirigentes de ese palo durante la visita de Obama. Varios de los cuales habían acompañado a Cristina sin chistar en su enfado con Washington”.
La “nutrida participación” viene a constatar que, tras doce años de discursos sobre la soberanía nacional, lo que quedan son los fríos intereses materiales de la casta política que sirve al gran capital. Una parte no menor de quienes fueron parte de la viaje coalición oficialista, hoy garantizan el ajuste en curso.
Desde Página12, Mario Wainfeld lo confirma. Hablando de los despidos en la Biblioteca Nacional, señala que “los cesanteados cuentan con un gremio que los banca, ATE. La Unión de Personal Civil de la Nación (UPCN) sigue sin aparecer. Fue el gremio estatal privilegiado por los gobiernos kirchneristas, que deberían repensar sobre sus aliados y sus favoritos”.
Luego, como quien no quiere la cosa, agrega un consejo: “también sería interesante y novedoso que dirigentes y legisladores del Frente para la Victoria acompañaran a laburantes desamparados en pie de lucha. Es arduo hacerlo desde el llano, sin llevar soluciones en la mano. Seguramente, de entrada toparían con rechazos (…) volver al llano es duro: conlleva costos y fuerza a buscar caminos nuevos”.
El consejo tiene su contradicción. Quienes “vuelvan al llano” posiblemente deban explicar cómo convivieron tanto tiempo con “traidores” como Bossio o Pichetto. Pero además, deberán rendir cuentas de porqué gobernadores de su mismo signo político -en Santa Cruz y Tierra del Fuego- aplican el mismo ajuste que el gobierno nacional. Es probable que el consejo de Wainfeld caiga en saco roto.
Herencia y relaciones carnales
La visita de Obama volvió a poner en escena la relación entre Argentina y la mayor potencia imperialista del mundo. Los 40 años del golpe genocida son parte del trasfondo de esa relación.
Luego de repasar brevemente las últimas décadas, entre ellas la dictadura y la nueva conformación de la clase dominante que emergió de la misma, Horacio Verbitsky señala que “Néstor Kirchner y su esposa CFK avanzaron más que nadie sobre esos intereses, confrontaron con las patronales agropecuarias y el sistema financiero global, replantearon los alineamientos de la política exterior, reestatizaron algunas de esas empresas y desarrollaron una agenda de defensa y expansión de derechos. Pero no consiguieron eludir aquellos condicionamientos estructurales: la extranjerización de la economía, la pérdida del autoabastecimiento energético, la recuperación del empleo industrial y el consumo sobre la base de actividades deficitarias en divisas, como la armaduría electrónica de Tierra del Fuego y la industria automotriz. La reaparición, ahora por medios democráticos de los programas neoliberales y de ajuste son uno de los efectos de aquellas modificaciones estructurales que hizo la dictadura y que siguieron operando en forma subterránea”.
Que la dictadura de 1976-1983 vino a implementar un genocidio de clase, al servicio del gran capital es algo universalmente aceptado desde el progresismo hacia la izquierda. Como ya hemos señalado, se trata de una “memoria” distinta a la que intenta implementar el nuevo gobierno con sus aliados mediáticos.
Pero lo que resulta harto evidente es que esas consecuencias sociales no fueron alteradas por el kirchnerismo, a pesar de tanto “relato”. O, precisamente, porque fue más relato que realidad.
En el mismo sentido, en otra columna, Mario Wainfeld hace una suerte de balance breve de los gobiernos progresistas de la región, en el marco de la visita de Obama. Allí se puede leer que “la acción positiva de los líderes sudamericanos se tradujo en un avance de la integración, a niveles muy superiores al pasado pero, ay, insuficientes (…) líderes que armonizaban políticamente se plasmaron intervenciones pacíficas que frenaron conatos de golpes de estado en Bolivia, Venezuela y Ecuador. Detuvieron una escalada belicista de Colombia contra Ecuador y Venezuela. Proezas sin antecedente conocido, a pura política y sin disparar ni una bala de goma (…) en momentos de declinación de los regímenes progresistas, opositores al Consenso de Washington, la Casa Blanca propone un nuevo trato. Le paga casi de contado a Macri la sobreactuación en su primera Cumbre contra el presidente bolivariano Nicolás Maduro y le adelanta capital (simbólico, ojo) para jugadas que vendrán. El debilitamiento del PT en Brasil, del gobierno de Maduro y la derrota del kirchnerismo siembran el terreno”.
Como se ha señalado en otras ocasiones, lo que evita Wainfeld - como la enorme mayoría del progresismo latinoamericano- es problematizar en profundidad el balance de esos gobiernos y el porqué de su actual retroceso. Para el lector o lectora que quiera interiorizarse en una visión desarrollada desde la izquierda trotskista, se recomienda arrancar por acá.
Señales
Las movilizaciones por el 40 aniversario del golpe ilustraron dos postales de una misma Argentina. Además fungieron como señal de que los tiernos abrazos de Obama no garantizan un camino de rosas para el ajuste gubernamental en curso.
Las rabiosas columnas de opinión en La Nación y Clarín se dirigen, en última instancia, contra la relación de fuerzas social que se expresó en las movilizaciones y que no puede ser alterada solo con bellas declaraciones. Los llamados a la "reconciliación" y el "diálogo" buscan atemperan las tensiones sociales que el ajuste necesariamente despierta. Pero una cosa son los deseos y otra la realidad.
En ese marco, la crisis del proyecto kirchnerista se sigue desarrollando. La semana que empieza volverá a poner en escena el acuerdo entre muchos de sus ex integrantes y el nuevo gobierno para votar a favor del acuerdo con los fondos buitre.
La izquierda referenciada con el FIT aparece como la única fuerza que, de manera consecuente, combate en las calles y en el terreno parlamentario como el ajuste y la entrega nacional. En las movilizaciones de este jueves 24 de marzo, su desarrollo creciente volvió a hacerse evidente.
Eduardo Castilla
@castillaeduardo
Argentina se retira de Telesur
El gobierno de Macri inició el trámite para abandonar la cadena de noticias que fuera impulsada por Chavez en 2005. Se trata de una señal multiestatal a la que nuestro país se sumo a partir de un convenio de cooperación firmada por Néstor Kirchner.
“Nuestro norte es el sur” es el lema de la cadena de noticias Telesur que comenzó a transmitir el 1 de julio de 2005 por iniciativa del ex presidente de Venezuela, Hugo Chavez. La señal multiestatal emite desde Caracas y fue lanzada con el objetivo de ser una voz de los gobiernos pos-neoliberales y una alternativa al flujo informativo de las grandes cadenas, especialmente del imperialismo norteamericano, como la CNN y su versión en español.
Telesur es sostenida por los gobiernos de Venezuela, Cuba, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Uruguay y Argentina, con el 16 % de las acciones. Cuando arrancó, el Estado venezolano poseía el 51% de las acciones; Argentina, 20%; Cuba, 19%; y Uruguay, 10%. Esos porcentajes fueron variando con la incorporación de nuevos socios, como Bolivia en 2006, Nicaragua y Ecuador, ambos en 2007.
La desvinculación también implica que Telesur dejará de emitirse en la plataforma estatal televisión digital abierta, que llega a más del 80% de los habitantes, y también dejaría de ser de inclusión obligatoria en las grillas de todos cableoperadores del país, tal como fue dispuesto por una resolución de la desaparecida Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) en el año 2010.
La decisión tomada por el gobierno de Macri y comunicada ya por el Ministro de Medios y Contenidos Públicos, Hernán Lombardi, y el Secretario de Comunicación Pública, Jorge Grecco; está a tono con el viraje que se viene dando en cuanto a política de medios. Recordemos que con varios DNU’s, el Ejecutivo dejo prácticamente obsoleta la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA) del kirchnerismo. Esto implicó la disolución del organismo de control, la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), y de Autoridad Federal de Tecnologias de la Información y las Comunicaciones (AFTIC) creada por la Ley Argentina Digital. Ambos organismo fueron absorbidos por la ENaCom (Ente Nacional de Comunicaciones).
La Izquierda Diario
“Nuestro norte es el sur” es el lema de la cadena de noticias Telesur que comenzó a transmitir el 1 de julio de 2005 por iniciativa del ex presidente de Venezuela, Hugo Chavez. La señal multiestatal emite desde Caracas y fue lanzada con el objetivo de ser una voz de los gobiernos pos-neoliberales y una alternativa al flujo informativo de las grandes cadenas, especialmente del imperialismo norteamericano, como la CNN y su versión en español.
Telesur es sostenida por los gobiernos de Venezuela, Cuba, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Uruguay y Argentina, con el 16 % de las acciones. Cuando arrancó, el Estado venezolano poseía el 51% de las acciones; Argentina, 20%; Cuba, 19%; y Uruguay, 10%. Esos porcentajes fueron variando con la incorporación de nuevos socios, como Bolivia en 2006, Nicaragua y Ecuador, ambos en 2007.
La desvinculación también implica que Telesur dejará de emitirse en la plataforma estatal televisión digital abierta, que llega a más del 80% de los habitantes, y también dejaría de ser de inclusión obligatoria en las grillas de todos cableoperadores del país, tal como fue dispuesto por una resolución de la desaparecida Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) en el año 2010.
La decisión tomada por el gobierno de Macri y comunicada ya por el Ministro de Medios y Contenidos Públicos, Hernán Lombardi, y el Secretario de Comunicación Pública, Jorge Grecco; está a tono con el viraje que se viene dando en cuanto a política de medios. Recordemos que con varios DNU’s, el Ejecutivo dejo prácticamente obsoleta la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA) del kirchnerismo. Esto implicó la disolución del organismo de control, la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), y de Autoridad Federal de Tecnologias de la Información y las Comunicaciones (AFTIC) creada por la Ley Argentina Digital. Ambos organismo fueron absorbidos por la ENaCom (Ente Nacional de Comunicaciones).
La Izquierda Diario
Rolling Stones en Cuba: la diplomacia del rock

En un recital gratuito ante más de 400 mil personas en La Habana, la legendaria banda de Jagger y Richards aportó no sólo rock & roll, en el marco del descongelamiento de las relaciones entre Cuba y EE.UU.
Y finalmente llegó el día esperado por el público cubano amante de la música: los Rolling Stones tocaron gratis en la Ciudad Deportiva de La Habana, con la asistencia de una verdadera multitud de casi medio millón de personas. Quienes no pudieron acercarse al escenario lo siguieron en vivo desde pantallas gigantes colocadas en las inmediaciones. Según algunos cálculos, por otros medios más remotos el show fue seguido por un total de casi dos millones de personas, aunque no hubo televisación oficial. Un auténtico fenómeno.
El repertorio de los Stones y la puesta en escena (luces, sonido y escenario), al nivel de cualquier show internacional de una banda como los Rolling -espectáculo no muy habitual en La Habana-, no variaron demasiado de lo que mostraron en el resto de Latinoamérica en el marco de su gira “Olé tour 2016”. Abrieron con el clásico “Jumpin´ Jack Flash” y la catarata de hits no se detuvo durante todo el concierto.
La diplomacia del Rock
Como plantea el enviado especial del diario Clarín, Gustavo Sierra, si la cumbre Raúl Castro-Obama abrió una especie de “diplomacia del béisbol” (en referencia a uno de los deportes más populares de ambos países), el show de los Rolling Stones fue en algún sentido la continuidad, algo así como una “diplomacia del Rock”. Los propios músicos británicos se encargaron de manifestarlo apenas pisaron el Aeropuerto Internacional José Martí: “Creo que él [por Barack Obama, NdeR] ha causado una gran impresión, dijo algunas cosas muy interesantes. Fue muy encantador y estamos muy contentos de estar aquí después de él”, declaró Mick Jagger, a lo que Keith Richards acotó “Es un gran hombre”.
La mayoría de los medios obvió –por desconocimiento o adrede- que el de los Stones no era el primer recital importante de una banda anglosajona. En el año 2001, fueron los galeses Manic Street Preachers quienes obtuvieron permiso para tocar en Cuba, claro que en un contexto muy distinto. En aquel momento habían pasado pocos años de la crisis que desembocó en la huida de centenares de cubanos en balsas (“crisis de los balseros”) intentando zafar las consecuencias del brutal bloqueo aplicado por el imperialismo; además estaba en auge el fenómeno “No global” de jóvenes que en los propios países imperialistas denunciaban las políticas de sus gobiernos bajo la idea de la “globalización”. En ese contexto, el recital de los Manic Street Preachers significaba un gesto de respaldo (de manera acrítica por parte de los músicos hacia el régimen castrista) hacia uno de los pueblos que resistía el ingreso a las reglas de la “economía de mercado”. El recital del viernes de los Stones puede entenderse en sentido contrario.
En el marco del descongelamiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, la aceptación de parte del régimen de Raúl Castro de algunas medidas de apertura al capital extranjero y el interés de empresas norteamericanas de no quedar afuera de ese proceso, el show de los Rolling Stones puede leerse como una muestra de las “ventajas de la apertura”. Aunque las visitas de Obama y los Stones no estuvieron directamente relacionadas, no podemos dejar de observar que ni el imperialismo yanqui, ni Raúl Castro y el PC Cubano, ni los propios Stones dan “puntada sin hilo”.
En notas anteriores de La Izquierda Diario se describe la prohibición por parte del gobierno de Cuba de la música de los Beatles o los Stones, considerada una especie de “desviación ideológica” entre fines de los ´60 y principios de los ´70 (justamente la época más prolífica de la banda de Jagger-Richards). En imágenes de los noticieros de todo el mundo que cubrieron el show Stone de ayer en Cuba se destacan testimonios de personas que promedian los 50 años (adolescentes en aquel tiempo) que resaltan esa situación y se alegran de la posibilidad de poder verlos ahora. Este recital era una cuenta pendiente para varias generaciones.
Pese a las posturas políticas de los Stones y las maniobras del gobierno cubano, la concreción de esa “cuenta pendiente” puede ser para la juventud cubana una oportunidad para luchar por el derecho inalienable a la libertad cultural, artística, de pensamiento y orientación sexual, y reforzar la perspectiva de conquistar libertades políticas en el marco de la defensa de las conquistas de la Revolución del ´59 y el proceso de nacionalizaciones y no en el sentido contrario que le quiere imprimir el imperialismo.
Augusto Dorado
@AugustoDorado
Centrismo, nacionalismo de derecha y anexionismo simbólico
Respuesta del intelectual cubano Fernando Martínez Heredia a una pregunta de la periodista Rosa Miriam Elizalde durante la conversación que sostuvieron en Cubadebate junto a Jesús Arboleya ante la llegada a Cuba del Presidente de EEUU Barack Obama.
Rosa Miriam Elizalde: Fernando, usted mismo ha alertado de la existencia en Cuba de un nacionalismo de derecha, que está en contra del bloqueo pero también implícita o explícitamente en contra de la Revolución, invocando posturas centristas.
Fernando Martínez Heredia: Y un nacionalismo de derecha incluso que tiene una acumulación cultural a la cual referirse. Si el día de mañana tuviéramos problemas graves entre nosotros, algunos de los que se sienten nacionalistas de esta manera probablemente terminarán frustrados y dirán: “Y yo que quería que Cuba tuviera una buena democracia, que con el pluripartidismo salieran los mejores siempre y la administración fuera una maravilla y miren las desgracias que nos han caído por lo que yo me creí.”
¿Qué tienen que hacer los pueblos cuando tienen experiencia histórica?: No volverse a equivocar. Cuando yo era niño la democracia burguesa en Cuba regía muy bien y mejor que en muchísimos países, y además se trataba de que el presupuesto nacional fuera aprobado por el Congreso. El Presidente de la República tenía un Primer Ministro, se transmitían por radio los debates, la televisión nueva también se metió en la política, la libertad de expresión cubana en la República burguesa neocolonial -no es una pseudorepública.
Allí la libertad de expresión era bastante alta y ¿por qué?, porque era funcional a la dominación capitalista en Cuba. Que todo el mundo pudiera opinar lo que quisiera, pero que las cosas continuaran en lo esencial sin cambios; por eso todos los partidos políticos cubanos en un momento dado estuvieron a favor de la Reforma Agraria, pero solo el triunfo militar-político de los revolucionarios pudo hacer la Reforma Agraria. Esa es una experiencia histórica.
Recuerdo a Frei Betto, que es tan sagaz y hace un par de meses dijo en Cuba: lo americanos saben que no pueden anexionarse a Cuba, ellos lo saben muy bien, pero pueden tener la aspiración de una anexión simbólica de Cuba. Es decir, pueden tener la aspiración de que por la guerra de los símbolos los cubanos se confundan suficientemente o se dividan suficientemente, para que se equivoquen con sus propios símbolos. Por ejemplo, que uno tenga la bandera norteamericana en la ropa, en un automóvil, y diga: “No, si eso no tiene importancia, pero si es de lo más bonita, no pero si venden muchísimas”. También podrían poner la bandera irlandesa o austriaca, y no es así. De modo que no es casualidad, sino un proceso. Cito a Betto porque en estas cosas a veces de las frases felices son importantes.
La anexión simbólica no significa que a uno le vaya a parecer mejor la bandera, sino que uno pueda pensar que, porque Obama viene a Cuba, la situación material de una parte grande de los cubanos va a mejorar. Esa es una creencia que pudiera existir. Supone una tremendísima confusión, pero pudiera existir. Cuando hablamos de anexión simbólica estamos pensando de la creencia de que son los grandes poderes que existen en el mundo los que le pueden resolver los problemas a Cuba. Por eso hablé no solo del dominio neocolonial norteamericano, sino del dominio de la burguesía de Cuba, que mantuvo a casi la mitad de los cubanos sin saber leer y escribir -100 mil cubanos en La Habana no sabían ni leer ni escribir cuando triunfó la Revolución-, 100 mil que mantuvo a la gente sin atención médica, donde morirse de diarrea de niño era lo más normal y tener tuberculosis de adulto era de lo más normal. Entonces, pensar que hoy en el siglo XXI uno puede resolver todo si los Estados Unidos nos ayudan a resolverlo es anexionarse simbólicamente, y es peligrosísimo porque es volverse ciego, es perder la visión del presente y del futuro.
Fernando Martínez Heredia
La pupila insomne
Rosa Miriam Elizalde: Fernando, usted mismo ha alertado de la existencia en Cuba de un nacionalismo de derecha, que está en contra del bloqueo pero también implícita o explícitamente en contra de la Revolución, invocando posturas centristas.
Fernando Martínez Heredia: Y un nacionalismo de derecha incluso que tiene una acumulación cultural a la cual referirse. Si el día de mañana tuviéramos problemas graves entre nosotros, algunos de los que se sienten nacionalistas de esta manera probablemente terminarán frustrados y dirán: “Y yo que quería que Cuba tuviera una buena democracia, que con el pluripartidismo salieran los mejores siempre y la administración fuera una maravilla y miren las desgracias que nos han caído por lo que yo me creí.”
¿Qué tienen que hacer los pueblos cuando tienen experiencia histórica?: No volverse a equivocar. Cuando yo era niño la democracia burguesa en Cuba regía muy bien y mejor que en muchísimos países, y además se trataba de que el presupuesto nacional fuera aprobado por el Congreso. El Presidente de la República tenía un Primer Ministro, se transmitían por radio los debates, la televisión nueva también se metió en la política, la libertad de expresión cubana en la República burguesa neocolonial -no es una pseudorepública.
Allí la libertad de expresión era bastante alta y ¿por qué?, porque era funcional a la dominación capitalista en Cuba. Que todo el mundo pudiera opinar lo que quisiera, pero que las cosas continuaran en lo esencial sin cambios; por eso todos los partidos políticos cubanos en un momento dado estuvieron a favor de la Reforma Agraria, pero solo el triunfo militar-político de los revolucionarios pudo hacer la Reforma Agraria. Esa es una experiencia histórica.
Recuerdo a Frei Betto, que es tan sagaz y hace un par de meses dijo en Cuba: lo americanos saben que no pueden anexionarse a Cuba, ellos lo saben muy bien, pero pueden tener la aspiración de una anexión simbólica de Cuba. Es decir, pueden tener la aspiración de que por la guerra de los símbolos los cubanos se confundan suficientemente o se dividan suficientemente, para que se equivoquen con sus propios símbolos. Por ejemplo, que uno tenga la bandera norteamericana en la ropa, en un automóvil, y diga: “No, si eso no tiene importancia, pero si es de lo más bonita, no pero si venden muchísimas”. También podrían poner la bandera irlandesa o austriaca, y no es así. De modo que no es casualidad, sino un proceso. Cito a Betto porque en estas cosas a veces de las frases felices son importantes.
La anexión simbólica no significa que a uno le vaya a parecer mejor la bandera, sino que uno pueda pensar que, porque Obama viene a Cuba, la situación material de una parte grande de los cubanos va a mejorar. Esa es una creencia que pudiera existir. Supone una tremendísima confusión, pero pudiera existir. Cuando hablamos de anexión simbólica estamos pensando de la creencia de que son los grandes poderes que existen en el mundo los que le pueden resolver los problemas a Cuba. Por eso hablé no solo del dominio neocolonial norteamericano, sino del dominio de la burguesía de Cuba, que mantuvo a casi la mitad de los cubanos sin saber leer y escribir -100 mil cubanos en La Habana no sabían ni leer ni escribir cuando triunfó la Revolución-, 100 mil que mantuvo a la gente sin atención médica, donde morirse de diarrea de niño era lo más normal y tener tuberculosis de adulto era de lo más normal. Entonces, pensar que hoy en el siglo XXI uno puede resolver todo si los Estados Unidos nos ayudan a resolverlo es anexionarse simbólicamente, y es peligrosísimo porque es volverse ciego, es perder la visión del presente y del futuro.
Fernando Martínez Heredia
La pupila insomne
“Cuba no tiene ningún gesto que hacer frente a EE.UU”

Entrevista al catedrático frances Salim Lamrani
Desde la isla francesa de Reunión, donde ofrece cátedra y sigue a la Revolución cubana, el doctor Salim Lamrani, experto en estudios iberoamericanos, asegura que Cuba no tiene ningún gesto que hacer frente a Estados Unidos en este proceso de normalización de sus relaciones bilaterales, interrumpidas por 54 años, y que ahora reimpulsan con la visita a la isla del presidente Barack Obama, la primera en casi 90 años.
“Cuba no tiene ningún gesto que hacer porque en definitiva conviene recordar su unilateralidad, se trata de un conflicto asimétrico, la agresión es unilateral en este diferendo histórico”, aseguró en entrevista con la agencia Andes.
Andes: ¿Qué podemos avizorar que puede significar esta visita de Obama a La Habana?
Salim Lamrani (SL): La visita de Barack Obama a Cuba es importante porque está inscrita en este proceso de diálogo binacional que empezó el 17 de diciembre de 2014 y mediante este viaje el presidente Obama expresa de modo formal el reconocimiento a la República de Cuba, a la Revolución cubana y obviamente al gobierno de Raúl Castro; también ratifica su voluntad de solucionar el histórico diferendo entre ambos países mediante el diálogo y el intercambio cordial.
Andes: ¿Es el bloqueo un obstáculo al desarrollo de Cuba o un obstáculo al desarrollo de las relaciones normales con Estados Unidos, o ambas inclusive?
SL:Yo diría que las sanciones económicas que impone Estados Unidos a Cuba desde hace más de medio siglo, desde 1960, constituye el principal obstáculo al desarrollo de la sociedad cubana. Afecta a todos los sectores y sobre todo a las categorías más vulnerables de la población cubana.
Conviene recordar que suscita el rechazo unánime de la comunidad internacional ya que Estados más fieles aliados de Estados Unidos en el continente y en el resto del mundo exigen el levantamiento de este estado de sitio que afecta a la población cubana.
El pasado octubre de 2015, por el año número 24 consecutivo, las naciones del mundo, 191 países, votaron en contra de las sanciones contra Cuba, o sea que estas sanciones que constituyen el obstáculo al desarrollo del país, también constituyen un obstáculo fundamental a la normalización de las relaciones bilaterales. Es imposible poder hablar de relaciones normales si no se levantan estas sanciones.
Andes: Cuba ha dicho que está dispuesta a normalizar sus relaciones con Washington y de hecho se ha instalado una mesa de negociaciones que evalúa en qué sectores se puede ir avanzando; usted ha escrito que la hostilidad es unilateral, de parte de Estados Unidos, que ha anunciado varias medidas en esa dirección. ?Qué gestos pudiéramos esperar de Cuba en este acercamiento?
SL: Cuba no tiene ningún gesto que hacer porque en definitiva conviene recordar su unilateralidad (de la hostilidad), se trata de un conflicto asimétrico, la agresión es unilateral; en este diferendo histórico hay un agresor que es Estados Unidos que aplica una política hostil contra la población cubana, y de otro lado hay una víctima: Cuba, su pueblo que sufre de esa situación, porque Cuba no exige un cambio régimen en Estados Unidos. Estados Unidos exige un cambio de régimen en Cuba; Cuba no financia una oposición interna en Estados Unidos. Estados Unidos dedica cada año 20 millones de dólares para subvertir el orden establecido; Cuba no ocupa una parte del territorio de Estados Unidos contra la voluntad del pueblo de Estados Unidos, que ocupa de modo ilegal e ilegítimo la Base Naval de Guantánamo; Cuba no financia programas televisivos y radiales para incitar a la población norteamericana a que exija la salud gratuita, la educación gratuita, el acceso a la cultura para todos; sin embargo, Estados Unidos, mediante programas de radio y TV Martí, financian programas subversivos que son ilegales según el derecho internacional.
Ahora, si Estados Unidos pretende exigir un cambio del sistema político y del modelo social en Cuba, creo que comete un error porque el modelo social y el sistema político en Cuba son competencias exclusivas del pueblo soberano de Cuba, y un principio fundamental del derecho internacional estipula que las relaciones entre países deben basarse en la no injerencia en los asuntos internos de Cuba. Si Estados Unidos quiere hablar de derechos humanos en Cuba, creo que el gobierno cubano y las autoridades cubanas han expresado su disposición a hablar de ese tema con tal de que se haga a partir de un principio de reciprocidad; si Estados Unidos quiere hablar de derechos humanos en Cuba, Estados Unidos también responder a preocupaciones de Cuba sobre la situación de los derechos humanos en Estados Unidos.
Andes: ¿No será Cuba una ficha en la estrategia de Estados Unidos en América Latina, ya que por un lado tiende una mano a Estados Unidos y por otro se enfrenta con Venezuela?
SL: Ese es el gran debate: saber si la nueva política de Washington es una estrategia distinta un cambio esta o si se trata de una modificación de orden táctico, o sea, cuál es el objetivo de Estados Unidos; Estados Unidos acepta por fin que Cuba es un país soberano, e independiente y que su política de extrema brutalidad que ha ido aplicando hace más de 50 años constituyó un error y hay que cambiarla porque no es una política moral y políticamente correcta, o sea se trata meramente de un cambio táctico para poder mediante la seducción, el lenguaje cordial, la penetración económica, conseguir con la zanahoria lo que no se pudo con el garrote.
Si escuchamos las declaraciones de Barak Obama y de las autoridades, nos damos cuenta que se trata de un cambio táctico, porque Barack Obama dijo que no había renunciado a los objetivos de la política exterior hacia Cuba. También lo vemos porque resulta incoherente extender, aceptar mejor dicho, la mano tendida de Cuba desde 1959 porque es una realidad que hay que enfatizar: Cuba siempre ha expresado su disposición a establecer relaciones cordiales y pacíficas con el vecino del norte, con tal que se respeten tres principios: la igualdad soberana, la reciprocidad y la no injerencia en los asuntos internos. Fidel Castro, Raúl Castro han expresado reiteradas veces su disposición a normalizar las relaciones con Estados Unidos.
Obama aceptó el 17 de diciembre la mano extendida por Cuba y elaboró una nueva política, pero esta nueva política del diálogo, de acercamiento es contradictoria con la política sumamente agresiva contra un país como Venezuela, pues por segundo año Barack Obama declaró que Venezuela representa una amena extraordinaria para la seguridad nacional de Estados Unidos; Venezuela, un país que nunca ha agredido a Estados Unidos en su historia, que siempre ha expresado su disposición a negociar los diferendos con Estados Unidos con tal que se respete la soberanía del país, o sea que el modelo social en Venezuela, el sistema político, no son competencias de la Casa Blanca, sino del pueblo venezolano, y es contradictorio ver como Estados Unidos acepta la realidad de una política fracasada para con Cuba y aplica esta misma política con Venezuela; ellos nos lleva a pensar que se trata de un cambio táctico con Cuba y no de un cambio estratégico.
Vemos que se multiplican los ataques procedentes del Norte contra todos los gobiernos progresistas de la región, socavando la soberanía de esos países, negando, rechazando la voluntad de sus pueblos que han llevado al poder a gobiernos preocupados por el bienestar general, y que quieren emprender una nueva política a la que preconiza el Fondo Monetario Internacional.
Andes: ¿Por qué estos ataques a los gobiernos progresistas?
SL: Yo creo que Estados Unidos se da cuenta de que hay una nueva América Latina progresista que ha llevado al poder a gobiernos que han establecido un proceso de emancipación y de inclusión de las categorías más vulnerables de la sociedad, porque antes de la llegada -y empezamos con el inicio de este proceso emancipador con la llegada de Hugo Chávez en Venezuela, en 1999- ello fue el inicio pero fue un inicio de la América Latina que siempre se apoyó en el ejemplo de Cuba, porque eso hay que enfatizarlo; muchas veces se subestima la importancia de la existencia de la Revolución cubana (…).
Hugo Chávez en Venezuela, y ahora Nicolás Maduro, han realizado una revolución social y económica que ha sacado a millones de ciudadanos de la pobreza y les ha devuelto la dignidad, antes eran ignorados, eran condenados a la indiferencia y llegó al poder un líder en Venezuela, pero también en Ecuador con (Rafael) Correa; en Bolivia con Evo Morales; (Luiz Inácio) Lula (Da Silva) en Brasil, muy importante, hay un ataque muy fuerte contra Lula porque simboliza la voz de los de abajo y la derecha nunca ha aceptado que los que antes no tenían voz ni voto ahora son protagonistas de los procesos de desarrollo nacional. Ese es el gran temor de la derecha apoyada por Estados Unidos, que las masas, que los pueblos se apoderen ellos mismos de su destino, como lo hizo Cuba y por eso no hay que subestimar la fuerza de la agresión contra todos esos gobiernos. Va a seguir, lo vemos ahora en Brasil, vimos una derrota electoral en Argentina con (Mauricio) Macri, el pueblo que creyó en el discurso y en las promesas electorales de Macri y cuando llegó al poder aplicó las recetas del Fondo Monetario Internacional (FMI).
También en Venezuela hay que sacar las lecciones de la victoria en las legislativas de la derecha, hay que sacar las lecciones de todo esto no hay, ni subestimar ni el impacto de la economía mundial, conviene recordar que el 50 % de los ingresos de Venezuela vienen del petróleo.
Andes
La “modernización” de la enseñanza genocida

Las universidades y sus alumnos fueron un blanco predilecto del gobierno militar de 1976. Sin embargo, los estudiantes resistieron los avances sobre educación pública.
El objetivo trazado por la dictadura de Onganía en los ’60 de poner fin a la autonomía universitaria, el co-gobierno y la libertad de cátedra, con su máxima expresión en la Noche de los Bastones Largos, fue el intento preventivo de “normalizar” las universidades, lugar de donde emergía un sector estudiantil influenciado por la Revolución Cubana del ’59. A pesar de esos objetivos, el fenómeno de unidad obrero-estudiantil desatado en procesos como el Rosariazo y el Cordobazo llevó, lejos del orden pretendido, a la caída del régimen militar.
Esta política no se revirtió con los gobiernos peronistas que le siguieron: en uno de sus primeros decretos, Cámpora interviene las unidades en nombre de la “normalización”. En 1974 se promulga la Ley Universitaria, que en sus artículos mantiene la prohibición a las actividades políticas. Sobre esa base, y luego de la muerte de Perón, asume Oscar Ivanissevich, quien da comienzo a la “Misión Ivanissevich”, como parte de un “plan para ‘eliminar el desorden’ en la Universidad y producir su depuración ideológica, tal como rezaba el ‘documento reservado’ del Consejo Superior del PJ” (1).
La dictadura militar de 1976 vino a cerrar, como parte de un plan elaborado por el Gobierno de Estados Unidos en todo Latinoamérica, ese fenómeno de grandes luchas de la clase trabajadora que comenzaba a desbordar al peronismo y organizarse en torno a las “coordinadores interfabriles”. Esto explica el hecho de que la composición social de los desaparecidos, según el informe de la CONADEP, fuera mayoritariamente trabajadora: entre obreros, empleados y docentes suman más del 54 %. A esto se le agrega la supresión de las actividades gremiales y sindicales, la disolución de la CGT y la eliminación del derecho a huelga.
Sin embargo, si bien la centralidad del ataque estaba enfocada en los trabajadores, el golpe genocida vio necesario también golpear a los estudiantes que se mostraban como sus aliados políticos -visión constatada en procesos como el Mayo Francés del ’68-, llegando a representar, entre estudiantes y profesionales, casi un 30 % del total de desaparecidos. Y si bien la “Misión Ivanissevich” del gobierno peronista ya meses antes había comenzado la intervención en las universidades para “normalizarlas”, el golpe profundizó esta política a un nuevo nivel.
La política en la universidad y la resistencia
Ya a inicios del golpe del ’76, Videla dispuso varias medidas para controlar desde el Estado las universidades, como la designación de rectores y decanos. Junto al nombramiento de Ricardo Bruera como ministro de Educación, se profundizaron los ataques a los estudiantes, con la Noche de los Lápices como máxima expresión. De esta forma, el régimen dictatorial llevó adelante: un proceso de privatización de la educación mediante el arancelamiento educativo (medidas que trajeron la retracción de la matrícula más fuerte de todo el siglo XX); un plan de censura ideológica mediante las “Comisiones Asesoras”, que cumplía la tarea de quemar o desaparecer libros, artículos y revistas (en el ’78, Catalán anuncia un plan para acabar con la gratuidad y el laicismo en nombre de la “modernización de la enseñanza”); control de los programas y biografías; y un ataque político seleccionando a docentes alineados al nuevo régimen y sancionando y expulsando estudiantes (en especial extranjeros) dependiendo de su comportamiento y sus ideas políticas, además de cerrar carreras y dar paso al control policial dentro de las universidades. Muchos de estos objetivos, que estaban enmarcados dentro de un plan económico centrado en la creación de mano de obra barata y negociados con los grandes capitalistas, no habían podido ser implementados por completo por el anterior ministro Ivanissevich, ni por Onganía o el gobierno de Cámpora.
Como respuesta a estas medidas, en todo el período los estudiantes utilizan diferentes formas de lucha, desde el sostenimiento de los Centros de Estudiantes y Federaciones, que en general luego fueron prohibidas –al igual que toda agrupación política o gremial-, en especial en Filosofía y Humanidades, hasta el activismo clandestino (dada la persecución). Se organizaban en torno a ciertas reivindicaciones, algunas limitadas al ámbito académico como la eliminación de las correlatividades que actuaban como filtros y mejores horarios para los estudiantes que trabajaban, y otras de carácter político y democrático, como lo era la defensa contra los asesinatos, los secuestros y los presos políticos. Estas luchas cobraron mayor fuerza a partir de 1981 (en especial en la UBA, La Plata, Rosario y Córdoba), con la asunción de Carlos Burundarena en el ministerio de Educación, siendo su gestión la más corta del período. Una nota de La Nación resaltaba que se habían registrado en ese año las primeras acciones públicas de los centros estudiantiles universitarios, que “hasta el día de hoy estaban prácticamente desaparecidos de los claustros y de todo tipo de acción pública”.
Un 24 de marzo también de la juventud estudiantil
Durante el menemismo, ya en democracia, se profundizó en la educación la descentralización y la privatización, con leyes como la Ley de Transferencia de Servicios Educativos y la Ley de Educación Superior (LES). Lejos de una ruptura con estas políticas, el kirschnerismo preservó la lógica noventista, manteniendo por ejemplo el conjunto de la LES, que permite la acreditación de las carreras a la CoNEAU.
Ahora, el giro a derecha que lleva adelante el Gobierno de Macri, con más de 100.000 despidos, devaluación y tarifazos, tiene su correlato con la política hacia las universidades. Mismo La Nación, en una nota titulada “Educación: ¿Vale la pena ir a la universidad?”, plantea que “el aumento de la matrícula y la creación exponencial de universidades contrastan con el reclamo de los empleadores, que no encuentran entre los graduados las habilidades necesarias” y, citando a la Reserva Federal de Nueva York, que “Los estudiantes universitarios se queman las pestañas en carreras que no necesitarán para el empleo. Y que sus empleadores no valoran. Carreras cortas más específicas se plantearon como una alternativa más efectiva durante el debate”.
¿Serán estas nuevas justificaciones para crear carreras cortas como planteaba el ministro Llenera Amadeo en 1980, y que servían para crear mano de obra barata para las grandes empresas? O quizás sirvan, como en el ’78, cuando Catalán planea llevar adelante un plan en nombre de la “modernización de la enseñanza” y la “necesidad de adecuar la educación a la producción” (del Capital), para arancelar y absorber las universidad públicas por las privadas. ¿Acaso los estudiantes vamos a dejar que estos dichos pasen impunes?
A esto se le suma las declaraciones de Pardo y Lopérfido de que “no hubo treinta mil desaparecidos”, que ya tienen su eco en la Facultad de Derecho.
Mismo Macri, ante la Asamblea Legislativa, deslizó en su discurso que durante el gobierno kirschnerista “se han abierto nuevas universidades, y eso es muy positivo; pero también muchas de ellas han sido espacios de militancia política más que de excelencia académica”, lo cual hace recordar a la Ley Orgánica de las Universidades Nacional de 1980, donde declaraba que era “ajeno a los ámbitos universitarios toda actitud que signifique propaganda, adoctrinamiento, proselitismo agitación de carácter político, partidario o sindical como asimismo la difusión o adhesiones a concepciones políticas totalitarias o subversivas”, argumento que servía como justificación de la persecución ideológica.
El pasado y la actualidad tienen sus hilos de continuidad, por eso este 24 de marzo salgamos a la calle con el Encuentro Memoria Verdad y Justicia por los 30.000 desaparecidos, por todos esos trabajadores y estudiantes que fueron asesinados, torturados por la dictadura, reivindicando esas luchas que llevaron adelante la juventud que en el ’68 hizo el Mayo Francés y en el ’69 el Cordobazo junto a la clase trabajadora dieron grandes golpes al capitalismo.
Agustín Reynoso
Notas
1. Izaguirre, I. (Junio de 2011). La Universidad y el Estado terrorista. La Misión Ivanissevich. Conflicto Social (4), 291.
La WiFi es cancerígena: ¿mito o realidad?
Hace poco me han preguntado mi opinión acerca de dos artículos sobre las ondas electromagnéticas y sus efectos sobre la salud. Las ondas electromagnéticas son aquellas de la radio, de las antenas de los móviles, del modem WiFi y muchas otras. Su efecto sobre la salud humana ha sido objeto de polémica durante décadas ya. Generalmente aquellos que afirman que estas radiaciones son nocivas para la salud son encasillados por la mayoría de médicos e investigadores del campo dentro de los llamados magufos o charlatanes, una forma de misticismo.
Vamos a analizar cuánto hay de verdad en ambas posiciones. Veremos que aunque hay mucho de pseudociencia y superstición, sí es verdad que existen algunos estudios que nos obligan a ser cuidadosos con las conclusiones que sacamos.
El primer artículo que os traigo es de los de tirar a la papelera directamente. En su titular dice que “Un 40 por ciento de la población en torno a las antenas está enfermo” Y en el texto: “La muestra es pequeña y abre muchos interrogantes. ¿Cuántos enfermos encontraremos si encuestamos todo el centro, o aún más? ¿Todo Mercedes tiene este índice de enfermedades, o solamente las áreas cercanas a los mástiles?
Ellos solitos desmienten su titular, ¿verdad?, por tanto esta noticia es sensacionalista, engañosa, magufa. El 40% de la población está enfermo, pero ¿no lo está el que no está al lado de las antenas?
Sin embargo, recientemente El País publicó un artículo sobre una médico recientemente fallecida llamada Jocelyne Leal. En él se alaba su trabajo de investigación sobre el efecto nocivo de las ondas electromagnéticas. La experiencia y prestigio de esta médico me hizo sacudir mis prejuicios y echar un vistazo a su investigación.
Pero no tengo mucha idea de lo que son las ondas electromagnéticas y de cómo pueden afectar a la salud, por eso le pregunté a un experto, y esto nos dice:
Todas las ondas electromagnéticas son la misma cosa y sólo difieren –aparte de la intensidad o potencia- por su frecuencia o longitud de onda. La relación entre estas magnitudes es que su producto es igual a la velocidad de la luz ( ln =c) por lo que basta dar una de ella para que quede determinada la otra.
La frecuencia se mide en oscilaciones por segundo -es decir, hercios (Hz)- o sus múltiplos. Por ejemplo, una frecuencia de 1 Hz correspondería a una longitud de onda de 300.000 km y una de un MHz a una de 300 m. Recíprocamente, una longitud de onda de 1 m corresponde a 300 MHz y una de 1 mm a 300 GHz. Más información del espectro se encuentra fácilmente en google
Las ondas de radio son de kilohercios la onda media, de megahercios la UHF y así vienen después (mayor frecuencia o menor longitud de onda) el radar-microondas, el infrarrojo, el visible, el ultravioleta, los rayos X, los rayos gamma. La potencia de una onda disminuye con el cuadrado de la distancia.
Vale, cuanto mayor longitud de onda, menos energía. Por tanto las de los móviles o el WIFI no tienen apenas energía, ¿pero afectan de alguna manera a los seres vivos?
La Dra Leal participó en un estudio en el Hospital Ramón y Cajal publicado en el 2012 en el que estudiaban el efecto de ondas electromagnéticas de 50 Hz sobre unas células tumorales en el laboratorio. Observaron que esas ondas aumentaron la proliferación de esas células. En mi opinión la investigación es modesta, por decirlo educadamente. Pero no deja de hacerme saltar las alarmas.
Qué dice nuestro experto sobre esas ondas de 50Hz
No sé de dónde puede salir una onda de 50 Hz como no sea la radiada por los cables de la luz en USA (aquí son 60) que por otra parte son muy malas antenas porque, a esa frecuencia, debería ser de miles de kilómetros.
Las ondas electromagnéticas pueden, según su frecuencia, bordear el cuerpo humano, atravesarlo sin interacción, o interactuar con él. La luz interactúa con la retina, los infrarrojos con la piel, las microondas penetran e interactúan con toda la masa, de ahí los hornos.
La interacción, si existe, depende de las características eléctricas y magnéticas de los materiales de que estamos hechos (átomos, moléculas), de su disposición y de su frecuencia propia de resonancia (la de vibración libre) Los microondas tienen una frecuencia próxima a las moléculas del agua que constituye la mayor parte de nosotros.
Para no alargarnos. Con las pocas pruebas que tenemos, podríamos concluir que las ondas electromagnéticas pueden tener algún efecto biológico que se debería considerar. Pero desde luego nada tan peligroso y demostrado como pueden ser otros factores nocivos y cancerígenos como el humo del diesel, la luz solar, el tabaco, etc.
Así que, aunque tenemos que seguir investigando, no nos deberíamos alarmar por esto y sí, y mucho, porque la UE permita aumentar un 20% las emisiones de los vehículos diesel.
Alfredo Caro-Maldonado
Ciencia Mundana
Vamos a analizar cuánto hay de verdad en ambas posiciones. Veremos que aunque hay mucho de pseudociencia y superstición, sí es verdad que existen algunos estudios que nos obligan a ser cuidadosos con las conclusiones que sacamos.
El primer artículo que os traigo es de los de tirar a la papelera directamente. En su titular dice que “Un 40 por ciento de la población en torno a las antenas está enfermo” Y en el texto: “La muestra es pequeña y abre muchos interrogantes. ¿Cuántos enfermos encontraremos si encuestamos todo el centro, o aún más? ¿Todo Mercedes tiene este índice de enfermedades, o solamente las áreas cercanas a los mástiles?
Ellos solitos desmienten su titular, ¿verdad?, por tanto esta noticia es sensacionalista, engañosa, magufa. El 40% de la población está enfermo, pero ¿no lo está el que no está al lado de las antenas?
Sin embargo, recientemente El País publicó un artículo sobre una médico recientemente fallecida llamada Jocelyne Leal. En él se alaba su trabajo de investigación sobre el efecto nocivo de las ondas electromagnéticas. La experiencia y prestigio de esta médico me hizo sacudir mis prejuicios y echar un vistazo a su investigación.
Pero no tengo mucha idea de lo que son las ondas electromagnéticas y de cómo pueden afectar a la salud, por eso le pregunté a un experto, y esto nos dice:
Todas las ondas electromagnéticas son la misma cosa y sólo difieren –aparte de la intensidad o potencia- por su frecuencia o longitud de onda. La relación entre estas magnitudes es que su producto es igual a la velocidad de la luz ( ln =c) por lo que basta dar una de ella para que quede determinada la otra.
La frecuencia se mide en oscilaciones por segundo -es decir, hercios (Hz)- o sus múltiplos. Por ejemplo, una frecuencia de 1 Hz correspondería a una longitud de onda de 300.000 km y una de un MHz a una de 300 m. Recíprocamente, una longitud de onda de 1 m corresponde a 300 MHz y una de 1 mm a 300 GHz. Más información del espectro se encuentra fácilmente en google
Las ondas de radio son de kilohercios la onda media, de megahercios la UHF y así vienen después (mayor frecuencia o menor longitud de onda) el radar-microondas, el infrarrojo, el visible, el ultravioleta, los rayos X, los rayos gamma. La potencia de una onda disminuye con el cuadrado de la distancia.
Vale, cuanto mayor longitud de onda, menos energía. Por tanto las de los móviles o el WIFI no tienen apenas energía, ¿pero afectan de alguna manera a los seres vivos?
La Dra Leal participó en un estudio en el Hospital Ramón y Cajal publicado en el 2012 en el que estudiaban el efecto de ondas electromagnéticas de 50 Hz sobre unas células tumorales en el laboratorio. Observaron que esas ondas aumentaron la proliferación de esas células. En mi opinión la investigación es modesta, por decirlo educadamente. Pero no deja de hacerme saltar las alarmas.
Qué dice nuestro experto sobre esas ondas de 50Hz
No sé de dónde puede salir una onda de 50 Hz como no sea la radiada por los cables de la luz en USA (aquí son 60) que por otra parte son muy malas antenas porque, a esa frecuencia, debería ser de miles de kilómetros.
Las ondas electromagnéticas pueden, según su frecuencia, bordear el cuerpo humano, atravesarlo sin interacción, o interactuar con él. La luz interactúa con la retina, los infrarrojos con la piel, las microondas penetran e interactúan con toda la masa, de ahí los hornos.
La interacción, si existe, depende de las características eléctricas y magnéticas de los materiales de que estamos hechos (átomos, moléculas), de su disposición y de su frecuencia propia de resonancia (la de vibración libre) Los microondas tienen una frecuencia próxima a las moléculas del agua que constituye la mayor parte de nosotros.
Para no alargarnos. Con las pocas pruebas que tenemos, podríamos concluir que las ondas electromagnéticas pueden tener algún efecto biológico que se debería considerar. Pero desde luego nada tan peligroso y demostrado como pueden ser otros factores nocivos y cancerígenos como el humo del diesel, la luz solar, el tabaco, etc.
Así que, aunque tenemos que seguir investigando, no nos deberíamos alarmar por esto y sí, y mucho, porque la UE permita aumentar un 20% las emisiones de los vehículos diesel.
Alfredo Caro-Maldonado
Ciencia Mundana
"Ganarse la muerte", una novela de Griselda Gambaro censurada por la dictadura Argentina
La “naturaleza” de una época , llena de luchas y sueños, deseos y esperanzas de cambio (revolucionario). Como el espíritu “del sesenta y ocho” y “los setenta”, que animó las acciones de entonces. Y la respuesta, violenta, contrarrevolucionaria, de los militares y civiles cómplices del poder de turno. Hemos visto, hemos leído sobre la guerra en la historia, la cárcel, los campos de concentración, las dictaduras, en las intensas obras de Costa-Gavras, Primo Levi, Victor Serge y Jorge Semprún, por ejemplo. Y en la literatura argentina. (Y en la dramaturgia: ahí está la galería de torturadores que surge de varias obras de “Tato” Pavlovsky.)
Una novela, publicada a mediados de 1976, comenzaba con un breve preludio, pensando en cada nuevo nacimiento de un ser humano; ubicando, como proponía Sartre, a cada individuo “en situación”. “El nuevo ser”, dice la novela, “¡qué maravilla! Y la pregunta: ¿será torturado o torturador? Nacen juntos, gritan al mismo tiempo. Después, el grito sólo será de uno, ¡qué maravilla!”. Es el comienzo de Ganarse la muerte, de Griselda Gambaro.
La dictadura militar argentina, instalada en el poder del Estado tras el golpe del 24 de marzo de 1976, necesitaba, además de las torturas, matanzas, robos y toda clase de crímenes –para imponer y llevar adelante los planes económicos de la burguesía “nacional” y el imperialismo–, un “sistema cultural” donde nada se cuestionara o criticara, donde ningún “elemento subversivo” pudiera “infiltrar” en la sociedad ideas contrarias a la ideología castrense: dios-familia-propiedad, o dios-patria-hogar (o alguna otra variante similar). Estos castradores y asesinos de 30.000 compañeros y compañeras también desarrollaron un régimen de control, persecución y censura contra los libros y autores, sobre las revistas, y en todo el sistema educativo. Son conocidos los casos de censuras, prohibiciones, listas y quemas de libros: están las fotos, algunas imágenes filmadas, notas periodísticas, y se han venido publicando los últimos años nuevas investigaciones al respecto: por ejemplo en los volúmenes Biblioclastía (Eudeba, 2008) y Libros que muerden (Ediciones BN, 2013), este último dedicado a lo que fue la censura en las publicaciones infantiles y juveniles. Ahora, al cumplirse 40 años de su primera aparición, Ganarse la muerte, novela de la escritora y dramaturga Griselda Gambaro, fue nuevamente publicada, por la editorial El cuenco de plata, con un apéndice con los documentos de censura de la dictadura.
Censurada y prohibida al año siguiente de su publicación, Gambaro finalmente tuvo –como tantos otros escritores, artistas e intelectuales– que marchar al exilio. ¿Qué había, qué decía o tenía esta novela para irritar a los militares y a los censores? Entre otras cosas, violencia. La misma violencia que ejercían los militares, las policías y demás bandas y “grupos de tareas” en la realidad, sobre la sociedad, la dictadura pretendía mantenerla invisible, inexistente, en el terreno cultural y artístico, de la imaginación y los imaginarios. El libro de Gambaro relata la historia de una adolescente que queda huérfana repentinamente, y debe pasar por un “hogar para niños” y otras instituciones como el matrimonio y una nueva familia, instancias todas en las que se encuentra con abusos y sufrimientos.
Con una particular mezcla de crueldad y “absurdismo”, la historia, cruenta por momentos, y con toques de humor (negro), incluye la figura de un militar que se muere en un ágape por un sándwich –que come “marcialmente”, “de un bocado”, y que le cae “como una bomba en el estómago”–, al grito de “¡Viva la patria!”. (El cuerpo del militar, además, en un momento de desbandada general, será pisado sin mayores miramientos por el resto de la concurrencia.) Esta y otras escenas, de sadismo y padecimientos, fueron objeto de la lectura y el análisis militar, y puestas en la picota por un informe de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). Niños sufriendo por el tándem autoridad/crueldad fueron tomados como “lesiones” al “principio de autoridad” y a “la mujer” (“y a todo lo que ella representa”); como un ataque a “los valores fundamentales en la sociedad”.
Calificada de “obra altamente destructiva de los valores”, y más por “haber sido realizada con maestría”, el informe para la SIDE lo firma el teniente coronel (retirado) Jorge E. Méndez. Finalmente, el Decreto 1101, fechado el 26 de abril de 1977, tendrá el clásico “visto y considerando” (“Que uno de los objetivos básicos fijados por la Junta Militar en el acta del 24 de marzo de 1976, es el de restablecer la vigencia de los valores de la moral cristiana, de la tradición nacional y de la dignidad del ser argentino”; “Que del análisis del libro Ganarse la muerte de Griselda Gambaro, surge una posición nihilista frente a la moral, a la familia, al ser humano y a la sociedad que éste compone”), y proclamará la prohibición: la “distribución, venta y circulación, en todo el territorio nacional, del libro Ganarse la muerte [...] editado por Ediciones de la Flor”; “secuéstrense los ejemplares correspondientes”. El decreto lleva la firma de Albano Harguindeguy, fallecido en 2012 (procesado aunque sin condena, con prisión preventiva domiciliaria por crímenes de lesa humanidad), titular del Ministerio del interior, quien también firmó gran cantidad de decretos de idéntico tono y “argumentación” contra muchos otros libros.
En conversación con Alberto Catena en el libro La flecha y la luciérnaga (Capital intelectual, 2011), Gambaro explicó los motivos de su exilio: “Prohibición de libros hubo siempre, pero en este caso, en la dictadura tomaba otro sesgo. La proliferación de bandas represivas con un accionar autónomo amenazaba a cualquiera señalado por un motivo u otro, no necesariamente referido a la guerrilla, bastaba con figurar en la agenda de un secuestrado, una actividad solidaria barrial o gremial, una libre tarea educativa, la publicación de ciertos libros, la prohibición de otros… En mi caso, no se concretó una amenaza latente, pero se cortaron los lazos de comunicación con mi público y lectores, no podía estrenar ni publicar”.
Novela oscura, tétrica, donde “los hechos desmienten las palabras y viceversa”, según dijo la misma autora, Ganarse la muerte merece ser nuevamente leída. Un libro que –como otros– “se ganó” la censura, y que sin embargo, pese a todo, forma parte de un gran cuerpo de obras literarias que fueron apareciendo, dentro y fuera de la Argentina, entre los años 1976 y 1983. (Dijo al respecto Gambaro: “Fueron años muy difíciles y mejor que tengamos despierta la memoria, sobre todo por lo que esos años tienen que ver con el presente”. “Estoy pensando en el secuestro y la desaparición de Julio López, testigo en el juicio al comisario Etchecolatz, un hecho muy grave cuyo esclarecimiento la sociedad reclama poco, o acciones bastante frecuentes en esferas sindicales, policiales, económicas, conectadas con un proceder mafioso que raramente se investiga a fondo”.) Ganarse la muerte estaba “a tono” con la época negra que se venía insinuando. Y si la famosa afirmación de Walter Benjamin acerca de la barbarie que puede informar todo documento de cultura puede pensarse con este libro, también contamos, aquí, con un documento “extra”, el que directamente produce la barbarie: el informe de la SIDE y el decreto militar de prohibición.
Demian Paredes
La Izquierda Diario
Una novela, publicada a mediados de 1976, comenzaba con un breve preludio, pensando en cada nuevo nacimiento de un ser humano; ubicando, como proponía Sartre, a cada individuo “en situación”. “El nuevo ser”, dice la novela, “¡qué maravilla! Y la pregunta: ¿será torturado o torturador? Nacen juntos, gritan al mismo tiempo. Después, el grito sólo será de uno, ¡qué maravilla!”. Es el comienzo de Ganarse la muerte, de Griselda Gambaro.
La dictadura militar argentina, instalada en el poder del Estado tras el golpe del 24 de marzo de 1976, necesitaba, además de las torturas, matanzas, robos y toda clase de crímenes –para imponer y llevar adelante los planes económicos de la burguesía “nacional” y el imperialismo–, un “sistema cultural” donde nada se cuestionara o criticara, donde ningún “elemento subversivo” pudiera “infiltrar” en la sociedad ideas contrarias a la ideología castrense: dios-familia-propiedad, o dios-patria-hogar (o alguna otra variante similar). Estos castradores y asesinos de 30.000 compañeros y compañeras también desarrollaron un régimen de control, persecución y censura contra los libros y autores, sobre las revistas, y en todo el sistema educativo. Son conocidos los casos de censuras, prohibiciones, listas y quemas de libros: están las fotos, algunas imágenes filmadas, notas periodísticas, y se han venido publicando los últimos años nuevas investigaciones al respecto: por ejemplo en los volúmenes Biblioclastía (Eudeba, 2008) y Libros que muerden (Ediciones BN, 2013), este último dedicado a lo que fue la censura en las publicaciones infantiles y juveniles. Ahora, al cumplirse 40 años de su primera aparición, Ganarse la muerte, novela de la escritora y dramaturga Griselda Gambaro, fue nuevamente publicada, por la editorial El cuenco de plata, con un apéndice con los documentos de censura de la dictadura.
Censurada y prohibida al año siguiente de su publicación, Gambaro finalmente tuvo –como tantos otros escritores, artistas e intelectuales– que marchar al exilio. ¿Qué había, qué decía o tenía esta novela para irritar a los militares y a los censores? Entre otras cosas, violencia. La misma violencia que ejercían los militares, las policías y demás bandas y “grupos de tareas” en la realidad, sobre la sociedad, la dictadura pretendía mantenerla invisible, inexistente, en el terreno cultural y artístico, de la imaginación y los imaginarios. El libro de Gambaro relata la historia de una adolescente que queda huérfana repentinamente, y debe pasar por un “hogar para niños” y otras instituciones como el matrimonio y una nueva familia, instancias todas en las que se encuentra con abusos y sufrimientos.
Con una particular mezcla de crueldad y “absurdismo”, la historia, cruenta por momentos, y con toques de humor (negro), incluye la figura de un militar que se muere en un ágape por un sándwich –que come “marcialmente”, “de un bocado”, y que le cae “como una bomba en el estómago”–, al grito de “¡Viva la patria!”. (El cuerpo del militar, además, en un momento de desbandada general, será pisado sin mayores miramientos por el resto de la concurrencia.) Esta y otras escenas, de sadismo y padecimientos, fueron objeto de la lectura y el análisis militar, y puestas en la picota por un informe de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). Niños sufriendo por el tándem autoridad/crueldad fueron tomados como “lesiones” al “principio de autoridad” y a “la mujer” (“y a todo lo que ella representa”); como un ataque a “los valores fundamentales en la sociedad”.
Calificada de “obra altamente destructiva de los valores”, y más por “haber sido realizada con maestría”, el informe para la SIDE lo firma el teniente coronel (retirado) Jorge E. Méndez. Finalmente, el Decreto 1101, fechado el 26 de abril de 1977, tendrá el clásico “visto y considerando” (“Que uno de los objetivos básicos fijados por la Junta Militar en el acta del 24 de marzo de 1976, es el de restablecer la vigencia de los valores de la moral cristiana, de la tradición nacional y de la dignidad del ser argentino”; “Que del análisis del libro Ganarse la muerte de Griselda Gambaro, surge una posición nihilista frente a la moral, a la familia, al ser humano y a la sociedad que éste compone”), y proclamará la prohibición: la “distribución, venta y circulación, en todo el territorio nacional, del libro Ganarse la muerte [...] editado por Ediciones de la Flor”; “secuéstrense los ejemplares correspondientes”. El decreto lleva la firma de Albano Harguindeguy, fallecido en 2012 (procesado aunque sin condena, con prisión preventiva domiciliaria por crímenes de lesa humanidad), titular del Ministerio del interior, quien también firmó gran cantidad de decretos de idéntico tono y “argumentación” contra muchos otros libros.
En conversación con Alberto Catena en el libro La flecha y la luciérnaga (Capital intelectual, 2011), Gambaro explicó los motivos de su exilio: “Prohibición de libros hubo siempre, pero en este caso, en la dictadura tomaba otro sesgo. La proliferación de bandas represivas con un accionar autónomo amenazaba a cualquiera señalado por un motivo u otro, no necesariamente referido a la guerrilla, bastaba con figurar en la agenda de un secuestrado, una actividad solidaria barrial o gremial, una libre tarea educativa, la publicación de ciertos libros, la prohibición de otros… En mi caso, no se concretó una amenaza latente, pero se cortaron los lazos de comunicación con mi público y lectores, no podía estrenar ni publicar”.
Novela oscura, tétrica, donde “los hechos desmienten las palabras y viceversa”, según dijo la misma autora, Ganarse la muerte merece ser nuevamente leída. Un libro que –como otros– “se ganó” la censura, y que sin embargo, pese a todo, forma parte de un gran cuerpo de obras literarias que fueron apareciendo, dentro y fuera de la Argentina, entre los años 1976 y 1983. (Dijo al respecto Gambaro: “Fueron años muy difíciles y mejor que tengamos despierta la memoria, sobre todo por lo que esos años tienen que ver con el presente”. “Estoy pensando en el secuestro y la desaparición de Julio López, testigo en el juicio al comisario Etchecolatz, un hecho muy grave cuyo esclarecimiento la sociedad reclama poco, o acciones bastante frecuentes en esferas sindicales, policiales, económicas, conectadas con un proceder mafioso que raramente se investiga a fondo”.) Ganarse la muerte estaba “a tono” con la época negra que se venía insinuando. Y si la famosa afirmación de Walter Benjamin acerca de la barbarie que puede informar todo documento de cultura puede pensarse con este libro, también contamos, aquí, con un documento “extra”, el que directamente produce la barbarie: el informe de la SIDE y el decreto militar de prohibición.
Demian Paredes
La Izquierda Diario
sábado, marzo 26, 2016
A los 40 años

Qué increíble. A pesar de todo se demuestra que la ética triunfa en la historia. Puede ser que los casos que sucedieron esta semana y se recuerdan en estas líneas sean particulares o específicos, pero me parecen suficientes para marcar esa línea.
El martes de 22 de marzo fui invitado a dar una charla debate sobre “Genocidio, a los 40 años del golpe”, en el Bachillerato de Adultos ubicado al lado de la estación Chacarita. Llegué hasta el cuarto piso donde me esperaban estudiantes adultos mayores y profesores jóvenes que, entre todos, realizaron preguntas sobre la última dictadura militar y el exilio, la quema de mis libros y la experiencia vivida en los años transcurridos en democracia.
El día 23 de marzo, en Olivos, concurrí a una escuela pública, Paula Albarracín de Sarmiento. Cuando llegué me encontré con una cantidad enorme de adolescentes, sentados en el piso del aula magna para conversar juntos. De pronto, me comenzaron a preguntar sobre el último golpe militar, por qué pasó y qué significó la desaparición de personas. Al poco rato, me enteré que en el colegio el libro La Patagonia rebelde es uno de los de lectura permanente en cuarto y quinto año de la secundaria, lo mismo que la película de igual nombre que se proyecta siempre para los estudiantes. Les conté entonces sobre mis amigos entrañables, Rodolfo Walsh, Paco Urondo y Haroldo Conti. Y de mis recuerdos de las redacciones donde trabajé con ellos, cuando hablábamos del riesgo que estábamos corriendo por escribir y luchar por un país más justo e igualitario. También les comenté a los estudiantes sobre las ideas de los hombres de mayo de 1813, de esos hombres que pedían la igualdad en libertad, y discutimos sobre dónde quedaron esos valores en los diversos gobiernos que les continuaron, hasta llegar a la actualidad.
Los jóvenes estaban por doquier, algunos hasta colgados de las ventanas. Con gratitud, contesté sus inteligentes preguntas. “¿Qué sintió cuando tuvo que irse obligado de su país y dejar todo?”, me interpeló un estudiante de secundario. Le contesté que tuve una gran angustia y desazón por lo injusto de esa persecución. Yo solamente había escrito la verdad histórica, todo estaba investigado y siempre tuve las pruebas de todo lo escrito en mis libros. Ya sabíamos lo que estaba pasando, de a poco empezamos a ver esas prácticas autoritarias y criminales que empezaba a ejercer ese gobierno militar, desaparición de personas, torturas, represión y muerte.
Otra pregunta: “¿Qué piensa del futuro de la Argentina?” Respondí que el futuro depende de nosotros, que lo debemos construir entre todos. Por eso son tan importantes las asambleas, porque las decisiones las tenemos que tomar en común, el diálogo es lo más importante, hay que sostener una verdadera democracia, cueste lo que cueste. No existe democracia sin diálogo, discutir pero siempre en términos respetuosos, y la decisión de todos es la que cuenta. Por último les dije que sería bueno que los profesores los lleven a visitar las “villas miserias”, para que puedan ver que no hay derecho a que unos tengan tanto y otros nada. Tenemos que comprender que no puede haber niños con hambre, ni casas precarias; es importante que todos podamos vivir con la misma dignidad. Para eso tiene que existir la verdadera democracia, para no repetir lo que se hizo mal y llegar a la igualdad en libertad.
Para mi asombro ahí no terminaba la cosa. Me esperaban dos sorpresas más. Estaba en la sala la nieta de Severino Di Giovanni, Gisela Di Giovanni, que se acercó y nos abrazamos profundamente. Me embargó la alegría, nada menos que una descendiente directa de aquel anarquista cuya vida investigue y volqué en el libro Severino Di Giovanni, el más perseguido de la historia argentina. Pero no dejaban de aparecer sorpresas. Estaba también el hijo de Haroldo Conti, Alberto Conti. Otra gran alegría y emoción; su padre, mi amigo, el gran escritor, el gran poeta, asesinado por esos miserables dictadores que no hicieron otra cosa que perseguir y matar a los mejores.
Me despedí, tenía que estar en el Obelisco para hablar sobre “40 años del último golpe militar y la llegada de Barack Obama a la Argentina” junto a Nora Cortiñas y Pablo Pimentel, un encuentro al aire libre organizado por el Encuentro de los Pueblos. Allí dije que “Estados Unidos debe tener un cargo de conciencia sobre nuestra Patria y el imperialismo debe someterse a pedir perdón de una vez por todas...”
Por último llegó el día 24, en que se conmemoró los 40 años del último golpe militar en Argentina. Llegué con mis amigos a Avenida de Mayo y San José, donde esperamos a Adolfo Pérez Esquivel y a Norita Cortiñas. Marchamos en parte juntos por la Avenida de Mayo, cruzamos grupos de niños y anduvimos con ellos, después seguimos camino y nos encontramos con grupos de artistas, con militantes de todas las corrientes. Seguimos andando y de pronto quedamos adelante de grupos políticos partidarios, seguimos y estuvimos con gente de derechos humanos y gran cantidad de grupos independientes; hasta que volvimos a reunirnos con Norita Cortiñas y Adolfo, en un café, a tomar algo. Es que mis 89 años a veces me lo hacen notar. Pero no importa, lo verdadero fue ver con gran alegría que la Plaza de Mayo, nuestra Plaza de Mayo, la del pueblo, estaba colmada de gente, colmada de memoria recordando a nuestros desaparecidos y recordando también a los poderes de turno. NUNCA MAS, pase lo que pase, vamos a dejar que vuelvan gobiernos dictatoriales.
Osvaldo Bayer
Las mujeres y la dictadura

La violencia específica contra las mujeres en los centros clandestinos de detención, dentro del plan sistemático del último genocidio. La lucha contra la impunidad, bandera del movimiento de mujeres.
Lo primero que hace falta decir, para abordar este trabajo, es que la violencia específica hacia las mujeres durante la última dictadura, y particularmente dentro de los Centros Clandestinos de Detención (CCD) se enmarca dentro del plan más general, destinado, desde las clases dominantes, a poner a los militares en el poder para aniquilar a la vanguardia obrera y disciplinar socialmente a los trabajadores y al conjunto de los explotados. Dentro de este plan abordaremos de manera sintética las particularidades del tipo de disciplinamiento que quisieron imponerle a las mujeres detenidas.
Ya en 2008, Myriam Bregman, como parte de la querella en los juicios a los genocidas, sostenía que el delito de “genocidio”, entre otras causales, implicaba un ejercicio sistematizado de la violencia sexual. “En todos los genocidios hay violaciones masivas. La violación es otra manera de humillar y someter. No es lo mismo violencia sexual y tortura, tal como suele entenderlo la justicia. En mi opinión, la violencia sexual compone el delito de genocidio. Creemos que si logramos instalar ese criterio, las mujeres víctimas de esos sucesos aberrantes encontrarán el marco necesario para declarar quién las violó y cómo fueron violadas”. (Artemisa, 20-02-2008).
Aunque desde el año 2000 la Corte Penal Internacional incluye dentro de la definición de “lesa humanidad” a “toda violación, esclavitud sexual, prostitución forzada, embarazo forzado, esterilización forzada u otros abusos sexuales de gravedad comparable (...) cuando se cometa como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque”, en la Argentina esta perspectiva se incorporó recién en 2010. Hasta entonces, eran considerados hechos eventuales que no formaban parte del plan sistemático de disciplinamiento: fueron callados o denunciados como una modalidad más de tortura. La Justicia, incluso, los consideraba prescriptos o quedaban incluidos dentro de las múltiples vejaciones que se realizaban contra las secuestradas (Sonderéguer; 02-05-2012).
"Recuperarlas" o desaparecerlas
Según el “Informe Nacional sobre Desaparición de Personas”, las mujeres constituyeron un 33% del total de los desaparecidos durante el período 1976-1983. Dentro del siniestro plan de las clases dominantes, los represores tenían objetivos específicos con las mujeres: “recuperarlas”, según su jerga, o desaparecerlas, incluyendo la apropiación de sus hijos e hijas.
Como plantea Andrea D’Atri “La política ideológica que tuvo la dictadura militar hacia las mujeres se centraba en la exacerbación de los roles estereotipados de género existentes en la sociedad capitalista patriarcal: se exaltaron las funciones reproductivas y domésticas, relegando a las mujeres al espacio privado, pero otorgándoles supremacía en tanto garantes de la unidad familiar, como “célula básica de la sociedad”. La dictadura, también, exacerbó el modelo dicotómico de “virgen o prostituta”, resignificado en la oposición del modelo mariano representado en la Virgen de Luján contra el de la subversiva que transgredía la supuesta esencia femenina.”
A raíz de los testimonios recopilados es evidente que la violencia específica hacia las mujeres fue sistemática, previamente planificada y aplicada reiteradamente sobre la mayoría de las detenidas en los diversos CDD que funcionaron en el país. Allí se desplegaron las técnicas que los militares habían aprendido en las “escuelas de guerra” creadas por los países imperialistas. Cada una tenía sus fundamentos, sus objetivos, sus pasos específicos, premeditados. Nada quedaba librado al azar, ni siquiera el hecho de que estos centros fueran comisarías, locales, hospitales, fábricas emblemáticas, todos ellos "escondidos" y a la vez visibles, para amedrentar a los y las trabajadoras, jóvenes y mujeres que intentaran resistir a la dictadura.
Cualquier vejación estaba permitida: violaciones reiteradas y llevadas a cabo, muchas veces, por más de un represor, en la mesa de torturas o cuando las detenidas querían ir al baño. La violación, constituía una forma de sometimiento y extorsión, una forma específica de denigración: desde la desnudez forzada de las detenidas (no sólo a la hora de las torturas), hasta la colocación de elementos en sus vaginas.
Disciplinar y "corregir", destruir la integridad física y psíquica de esas mujeres que habían sido protagonistas del ascenso obrero previo al Golpe, y que expresaban un cuestionamiento profundo al régimen político, económico y social. Incluso no es casual los testimonios que dan cuenta del enseñamiento de los represores con las mujeres, haciendo alusión a la hora de la detención, secuestro y torturas, a su militancia política en las distintas organizaciones de las que eran parte. Por eso D’Atri plantea también que “las mujeres militantes –es decir, que tenían una actividad política, pero además con la intención de subvertir el orden social- serán consideradas como elementos transgresores altamente peligrosos, no sólo por su militancia contra el orden establecido, sino en tanto encarnaban una ruptura con los roles de género tradicionales”.
Cristina Zurutuza, coautora del libro “Grietas en el silencio”, sostiene que “había una gran dosis de machismo, y de violencia machista, por dos caminos. Uno, contra las mujeres en general, y otro, contra las mujeres que se habían atrevido a desafiar el estereotipo, el modelo de mujer (...) el de una mujer sumisa, una mujer en su hogar, en su casa cuidando de sus niños, que se habían atrevido a desafiar el orden social” (Radio Nacional; Mujeres ¡de acá!; 20-03-2016). Ante semejante desafío, aniquilarlas, era el objetivo y por eso se recrudecían las vejaciones cuando las detenidas desafiaban a los represores.
Embarazo y maternidad en los CCD
Como decíamos, las clases dominantes, junto a la Iglesia, querían imprimir un estereotipo de mujer "santa", ligado exclusivamente a la función procreadora, siempre y cuando no procrearan "subversivos".
La ESMA, el Hospital Naval y el Hospital Militar fueron tres de los más importantes centros equipados como maternidades. Casi la totalidad de las embarazadas (un 10% de las desaparecidas) eran menores de treinta años. Las mantenían encerradas bajo pésimas condiciones de higiene, salubridad y alimentación, expuestas a todo tipo de violencias. El ingreso de estas detenidas en las maternidades clandestinas no era registrado: las mujeres eran “NN” que, alrededor de los siete meses de embarazo, eran inducidas al parto, practicado generalmente por cesárea.
La "sala de parto" contaba con un médico que supervisaba el proceso, parteras y enfermeras (algunas de las cuales eran monjas). Mientras que los nacimientos eran realizados en presencia de militares y policías uniformados y de civiles armados. Aún así, muchas veces las detenidas entraban en trabajo de parto y como nadie se acercaba a asistirlas eran los propios compañeros y compañeras los que oficiaban de asistentes. La tortura específica en estos casos consistía también, como denunciaron Adriana Calvo y otras parturientas, en obligar a las mujeres limpiar la sala donde habían parido y hacerlas recoger la placenta, instantes después de dar a luz en cautiverio.
Incluso muchas detenidas tuvieron abortos inducidos por la tortura. El Informe del CELS da cuenta de ellos a través de un testimonio: "Ya en diciembre de 1976, un documento firmado por detenidas políticas de Córdoba, que habían pasado un período en el campo de "La Perla", daba cuenta de la suerte corrida por Isabel G. de Negrotti, quien perdió su criatura a consecuencia de las torturas recibidas".
Gracias a los testimonios fue posible reconstruir una lógica de tratamiento y posterior expropiación de estos bebés de las manos de sus madres y/o padres.
Ni ellas, ni sus hijos e hijas
La incertidumbre que cada mujer tenía acerca del destino de sus hijos e hijas, la sensación de que serían separadas de ellos y la incógnita de saber si alguna vez saldrían en libertad para ir en su búsqueda, era parte de la tortura.
Una de las prácticas sistemáticas hacia las detenida era "invitarlas" a redactar una carta a sus familiares bajo la falsa promesa de que sería entregada a ellos junto con la criatura. Pero esas cartas nunca llegaban a salir de los CCD y esos niños y niñas tenían un claro destino desde un principio. La ESMA contaba con un listado de matrimonios militares, empresarios y civiles afines, dispuestos a criarlos, en algunos casos por la imposibilidad de tener hijos, en muchos otros por la convicción ideológica de que esos niños y niñas debían ser "salvados" de las ideas subversivas de sus padres. Una de las detenidas cuenta acerca de su compañera Graciela: "la llevaron al baño por error, mientras yo me estaba bañando. Pudimos hablar unas palabras. Ella fue trasladada el 23 de abril. Unos días antes le habían sacado el nene. Pregunté mucho por él y uno de los guardias me confió que se lo había llevado uno de los torturadores que no tenía hijos. Que ya le había comprado la ropita, y que no le habían dicho nada a Graciela" (Nunca más; Conadep; 1984).
Si el plan sistemático aplicado por las clases dominantes tenía como objetivo aniquilar a una generación entera que había desafiado al orden social imperante, la apropiación de sus hijos e hijas, tenía como objetivo garantizar incluso aniquilar la continuidad hasta biológica de aquella generación de mujeres y hombres.
La (in)justicia
El libro “Hacer justicia” publicado por el CELS en 2011 sostiene que “la desnudez forzada, la inexistencia de intimidad respecto de la satisfacción de las necesidades fisiológicas y la violación sexual a personas débiles producto de la tortura, encadenadas o engrilladas y privadas de la visión, fue parte de la cotidianidad en los CCD. (...) En muchos casos la situación se vio agravada por tener que vivir parte de sus embarazos y partos en el contexto de sus desapariciones”. En el mismo sentido Cristina Zurutuza de CLADEM sostuvo al ser entrevistada en Radio Nacional, que “todas las mujeres detenidas durante la dictadura sufrieron distintos tipos de abusos sexuales”. Recordemos que se estima fueron más de 600 los CCD creados en ese periodo, por eso el CELS hace referencia en la misma publicación a “la gran cifra negra” de delitos contra la integridad sexual que se perpetraron contra los y las secuestradas, que a esta altura es imposible saber con exactitud.
Un estudio realizado por Bilbao, sostiene que en el diagnóstico realizado por el CELS y el CIJT (Centro Internacional para la Justicia Transicional) se ve cómo la judicialización de estos delitos se encontró con los obstáculos de la Justicia, entre los cuales se menciona “el carácter sexista y discriminatorio” que reproduce el Poder Judicial (Bilbao), o como el actual juicio que se está desarrollando en Mendoza contra cuatro ex magistrados (Otilio Romano, Luis Miret, Guillermo Petra y Rolando Carrizo) por connivencia y complicidad ante ataques sexuales perpetrados en CCD de aquella provincia durante la represión.
En junio de 2010 por primera vez delitos contra la integridad sexual en el marco del genocidio recibieron una condena. En Mar del Plata se dictó prisión perpetua al ex Sub Oficial Gregorio Molina, por homicidio, violaciones y ataques sexuales. Sin embargo, las mujeres que estuvieron secuestradas, aún hoy son expuestas a la revictimización por parte de la Justicia. Mientras que por la lentitud de los juicios y porque no se llevan adelante por CCD, entre otras causales, hasta el momento sólo se pudieron conquistar condenas excepcionales. Hasta la actualidad, son sólo ocho los juicios en los que se incluyó, como parte de la tortura, la violencia específica hacia las mujeres.
Por un movimiento de mujeres de lucha contra la impunidad
En este artículo sólo abordamos de manera sintética los aspectos centrales de la violencia hacia las mujeres en los CCD. Una tarea llevada adelante gracias a la lucha de los organismos de derechos humanos, abogados querellantes contra los genocidas e investigadoras. Pero sobre todo, a las sobrevivientes que lo contaron. Como plantea Nilda Jelenic “Sigo teniendo una ideología (...) Ese convencimiento hace que nunca me haya visto como víctima. A mi no me van a victimizar”. (documental “Lesa Humanidad”).
Todos los gobiernos constitucionales se negaron a abrir la totalidad de los archivos de la dictadura. La Justicia tardó más de 20 años en incorporar muchos de estos testimonios e inscribirlos como delitos de lesa humanidad. La Iglesia Católica, hizo su voto de silencio. Y muchos de los 400 hijos e hijas apropiados, continúan sin tener derecho a su identidad.
Hoy Obama está en la Argentina y uno de los anuncios más demagógicos que prepara será el de la apertura de parte los archivos secretos que tiene en su poder EE.UU. Para avanzar en saber la verdad los archivos de la dictadura, de los países imperialistas o los de las fuerzas locales, deberían ser públicos, y entregados a los organismos de derechos humanos, familiares y víctimas del genocidio, para a través de comisiones investigadoras independientes, podamos acercarnos a saber qué es lo que sucedió y quiénes son los responsables.
Compartimos con Myriam Bregman que “a cuarenta años del golpe cívico militar, en Argentina los archivos de la represión permanecen ocultos y a los únicos que ha favorecido esta situación es a los que participaron del genocidio, civiles y militares. Nos consta que la documentación existe, el Gobierno tiene que abrir los archivos de la ex-SIDE, del Batallón 601, de Servicio de Inteligencia Naval y de todas las fuerzas que participaron del plan represivo”.
Todavía la gran mayoría de los empresarios, militares, policías, funcionarios, jueces, curas, obispos y civiles que fueron parte de los años del terrorismo de Estado siguen libres. Cuando se sabe que en todos los CCD hubo violaciones sexuales y abusos contra las mujeres, sólo en 8 juicios se incorporó la especificidad de la violencia ejercida contra las mujeres, y sólo se han conseguido algunas pocas penas contra los genocidas. La lucha contra la impunidad de ayer, y la que persiste hoy, debe ser parte también de las tareas de un movimiento real de mujeres que se exprese en las calles. Por estos motivos, desde Pan y Rosas nos preparamos para marchar este 24/3, con el PTS y el FIT, junto al Encuentro, Memoria, Verdad y Justicia.
Virginia Gómez
Docente - SUTEBA La Matanza @mavirginiagomez
Cecilia Mancuso
Dirigente Juventud PTS | @CeciMancuso
*Trabajo de investigación original publicado en el sitio panyrosas.org.ar, marzo de 2008.
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