lunes, junio 27, 2016

Acerca de "Francofonia": el arte en una era de catástrofes



El cine de Aleksandr Sokúrov es de los más difíciles de clasificar. En su último film, Francofonía: una elegía para Europa, se entremezclan la ficción y el documental, fotos e imágenes de archivo, dramatizaciones y reflexiones artísticas e históricas y hasta el backstage de la filmación con el realizador interpretándose a sí mismo. La película es un collage lírico de lo que se llama “cine-ensayo”, que parte del Museo de Louvre en París y de la colaboración que establecieron, a raíz de la ocupación nazi de Francia (1940), el conde Franz Wolff-Metternich y el encargado de la custodia de los museos franceses, el republicano Jacques Jaujard. En medio de la catástrofe que significó la II Guerra Mundial, los dos habrían ayudado a salvar obras invalorables.
Francofonía va más allá. Representa una reflexión acerca de los últimos siglos de historia europea (Sokúrov es graduado en Historia en la antigua URSS) y sobre cómo se crea, protege y roba (el caso del imperialismo francés en el siglo XIX) el arte en el contexto trágico de guerras y enfrentamientos nacionales. No es la primera vez que el realizador aborda estas temáticas: ya lo hizo en su reconocida El arca rusa y en numerosas “elegías” documentales de poetas, pintores y músicos. También realizó un tríptico acerca de hombres (Hitler, Lenin e Hirohito) en la cumbre del poder y en la decadencia. Como todos sus trabajos, Francofonía es una obra cuidada, de detallada elaboración de los colores (apagados o sepia en este caso) y los sonidos para tratar con densidad temas no menores.
En una reciente entrevista con El Periódico de España (3/6), Sokúrov sostuvo que los museos “mantienen vivo el pasado, y hay que seguir mirando al pasado mientras entramos en el futuro. Los principios revolucionarios son destructivos porque niegan lo que se ha hecho antes”. Sokúrov parece olvidar el enorme esfuerzo hecho por los revolucionarios de su país para conservar la herencia artística de épocas anteriores y que los Estados Unidos, que poco tienen de revolucionarios, ejecutaron una destrucción y saqueo de obras y monumentos en Irak que no tiene nada que envidiarle a la que actualmente realiza Estado Islámico. En otra parte de la misma entrevista dice que hizo Francofonía porque “llevo tiempo oliendo a humo” en Europa (es decir, la posibilidad de guerra). Según él, la amenaza es doble: el desarrollo de movimientos neonazis en varios países europeos y los refugiados de países musulmanes que ponen en peligro “los valores europeos y cristianos”.
El pensamiento reaccionario de Sokúrov es conocido, pero con Francofonía podemos decir que la obra supera (en claridad y certeza) al artista.
Sokúrov piensa que el artista y el arte están no sólo por arriba del político, sino también del pueblo. El arte sería producto de mentes únicas y divinas. Francofonía comienza con el realizador lamentándose por la muerte, a comienzos del siglo XX, de Tolstoi y Chéjov, mientras se ríe y trata de niños a unos soldados revolucionarios rusos. Un fantasma de la Revolución Francesa, Marianne, recorre los pasillos del Louvre como loca en compañía de Napoleón -gran saqueador de los tesoros artísticos y arqueológicos de Egipto- repitiendo una y otra vez “Liberté, égalité, fraternité”. La salvación del arte termina siendo obra de dos gentleman (el noble alemán y el republicano francés) o de la mera casualidad, nunca de una acción política colectiva a la que el director aborrece.
Con su talento, Sokúrov es una expresión de la enorme confusión ideológica que reina en la Rusia post soviética, pero también es suficientemente perspicaz y sensible para captar que la amenaza de catástrofe y tragedia se cierne sobre nosotros en este siglo XXI.

Nicolás Rijman

“Historias napolitanas”, la ruina del capitalismo europeo



El film del director italiano Antonio Capuano, “Historias Napolitanas”, retrata a partir de tres historias personales, una sociedad que se descompone y pervierte al calor de la crisis capitalista mundial. El epicentro de las historias es Bagñoli, un barrio popular del centro de Nápoles, teñido por el desempleo, la precarización, la prostitución y la droga. Lo humano, entendido como solidaridad y gestos nobles, aparece prevaleciendo sobre las acciones más egoístas que brotan de la pauperización de una población que intenta sobrevivir. Las viejas industrias siderúrgicas, que se encuentran abandonadas, ocupan un lugar importante en el paisaje: simbolizando la industrialización fallida del sur italiano (mezzogiorno).
Los personajes que constituyen el nudo de esta historia son: un poeta, que pasó los cincuenta años, arruinado, recién separado, que vive con su padre y comete pequeños delitos inofensivos y sacia sus impulsos e impotencias con sexo pago y algunas drogas; su padre, un anciano enfermo, fanático de Maradona, ex obrero metalúrgico, que revive y añora el pasado y, por último, un joven que abandonó el secundario y trabaja haciendo las entregas para un almacén del barrio. Estas experiencias alternan drama con comedia, con un ritmo constante y momentos disruptivos.
El panorama es desolador. Sin embargo, el joven conoce una chica que es artista y colabora en “La Casa del Pueblo”, un centro político-comunitario de orientación comunista. La chica, que trata de inducirlo a la lectura, se ve sorprendida por un beso arrebatado que da comienzo a un romance. Se baila, se disfruta en medio de la desolación y también se lucha. La joven escribe: “Ni italianos ni europeístas, internacionalistas”. De esta manera, aparece la nueva generación, cerrando el entramado de historias y haciendo justicia con un mundo que no les corresponde. Hay futuro si hay lucha por el socialismo.

Matías Rubio

El 27 de junio de 1975, primer paro general contra un gobierno peronista



El 27 de junio de 1975 más de 100.000 obreros ocuparon Plaza de Mayo contra el gobierno de Isabel Perón y llevaron a cabo el primer gran paro general de la clase obrera argentina contra un gobierno peronista.

El 4 de junio de 1975 Celestino Rodrigo, ministro de Economía, anuncia un paquete de medidas que trascendería bajo el célebre apodo de “Rodrigazo”. Se termina así con el “Pacto Social” que desde 1973 regía la relación entre los patrones, el Estado y los trabajadores. Se trataba de un ajuste que beneficiaba al capital local y financiero más concentrado, una política de shock para revertir la crisis económica.
Entre las medidas tomadas se encuentra una devaluación del peso con relación al dólar que oscila entre el 80 y el 160% y un aumento sideral de los precios que en algunos casos llega al 180% como en las naftas o el 75% en las tarifas de colectivos. Otra medida que exacerbará el ánimo obrero y predispuso a los sindicatos dirigidos por la burocracia peronista contra el plan fue el anuncio del congelamiento de las paritarias y el establecimiento de los topes salariales.
La respuesta de los trabajadores no se hizo esperar y corrió por cuenta de la base obrera y el activismo. La punta del conflicto fue la IKA Renault de Córdoba donde el 2 de junio los obreros en asamblea deciden contestar a los todavía rumores sobre el plan económico con un abandono de tareas. El ejemplo ganará a las fábricas del interior del país –esencialmente Córdoba y Santa Fe– y del Gran Buenos Aires. Pese a las derrotas previas sufridas por las vanguardias que venían del Cordobazo, del primer clasismo (Sitrac-Sitram), de Luz y Fuerza Córdoba (Agustín Tosco), del SMATA Córdoba (René Salamanca) y de la combativa UOM Villa Constitución (Alberto Piccinini), la clase obrera de Córdoba, Santa Fe y Mendoza jugará un papel de primer orden en los acontecimientos.
Las medidas de lucha se multiplican y se imponen paros por gremios a escala provincial que en algunos casos toman el carácter de paros regionales. El movimiento se va extendiendo a nivel nacional y el enfrentamiento con la burocracia cobra presión. En la zona norte del Gran Buenos Aires –donde se distinguen por su combatividad los obreros de las automotrices y de los Astilleros de Tigre y San Fernando– se inicia en dos oportunidades la marcha hacia la Capital, intentando llegar a las sedes del SMATA y de la UOM para demandar directamente a los dirigentes. En el primer caso, el intento es liderado por los obreros de la Ford y de astilleros Astarsa, en el segundo por los trabajadores de General Motors. Se producen además ocupaciones de fábricas en la misma Astarsa y, en Córdoba. Grandes Motores Diesel.
La burocracia sindical –encabezada por Lorenzo Miguel– se ve obligada a cambiar su actitud y exige a Isabel la homologación de los convenios. Para ello convoca para el 27 de junio a una jornada contra el plan Rodrigo, en apoyo a la presidente y por la rápida homologación. Sin embargo, el empuje de la base transforma la movilización dominguera de la burocracia en un virtual paro general donde más de 100.000 manifestantes desafían la militarización y el Estado de Sitio, copando la Plaza de Mayo reclamando la renuncia de Rodrigo y López Rega. “Dame una mano, dame la otra, dame a Rodrigo que lo hago pelota” o “queremos la cabeza de los traidores Isabel, Rodrigo y López Rega”, son algunas de las consignas que se agitan entre los manifestantes. Por primera vez en toda su historia la clase trabajadora levantará demandas políticas enfrentando al gobierno peronista.
A pesar de la extraordinaria movilización, el 28 de junio Isabel anuncia su negativa a homologar los convenios. El ministro de Trabajo, Ricardo Otero, hombre de la UOM, renuncia a su cargo luego de correr alrededor de la mesa de reunión del gabinete al ministro Rodrigo para propinarle una golpiza. La burocracia quedará enfrentada, a su pesar, al gobierno aunque no toma medidas para ahondar la lucha. La actitud de los dirigentes es de prescindencia. Casildo Herrera (Secretario General de la CGT) y Lorenzo Miguel (UOM) se van a Ginebra al Congreso de la OIT, de donde regresarán recién el 1º de julio.
La situación política pega un giro brusco y desde el 27 de junio existirá en el país una huelga general de hecho que supera a la burocracia sindical peronista que no logra contener la movilización ni con el matonaje de sus gangsters integrantes de las bandas fascistas de las Tres A. Desde las comisiones internas y cuerpos de delegados se gestarán las coordinadoras interfabriles, que serán organizadoras de todo este proceso. Se llamaban Coordinadoras de Gremios, Comisiones Internas y Cuerpos de Delegados en lucha y expresan un fenómeno antiburocrático del corazón del movimiento obrero. Las fábricas que las constituyen venían de un proceso de lucha contra el pacto social bajo el gobierno de Perón en donde se va descabezando a las direcciones burocráticas poniendo al frente a delegados combativos. Organizadas por zona, nucleaban a las fabricas y al activismo más combativo de la clase trabajadora. En las coordinadoras de las zonas norte, sur, oeste, del Gran Buenos Aires y de la zona de La Plata, Berisso y Ensenada, participaban 129 fábricas y 11 seccionales sindicales que agrupaban a más de 120.000 trabajadores.
La clave serán las comisiones internas recuperadas, de distintas fábricas que se unen traspasando la frontera de los gremios. Desde allí partirán los piquetes para extender el movimiento y consolidar la nueva organización que se está gestando. Serán las asambleas de fábrica donde actúan las coordinadoras las que marcarán, en gran parte, el ritmo de los acontecimientos. Así tomaba nota la burguesía argentina del fenómeno: “Las fábricas de la Capital y alrededores quedaron en su mayoría paralizadas cuando sus operarios resolvieron detener actividades, algunos permanecieron en los establecimientos, otros se encaminaron a la sede de la CGT (...). En ningún caso quedó constancia de decisiones tomadas por la respectivas conducciones gremiales” (La Opinión, 1º de julio de 1975).
Las coordinadoras representan además una tendencia a la ruptura con el peronismo y por ello las corrientes de izquierda tienen gran peso en su interior. En primer lugar la JTP (Montoneros), el PRT, el Peronismo de Base, el PST y otras corrientes menores como Vanguardia Comunista o Política Obrera. Las coordinadoras constituyeron un verdadero poder fabril a nivel de las empresas y cuestionaban el poder de la burocracia sindical. El peronismo de izquierda y el PRT-ERP desde entonces intentarán limitar el alcance de las coordinadoras negándose a plantear que el objetivo debía ser la caída revolucionaria del gobierno de Isabel Perón mediante la huelga general y las ocupaciones (el PST tampoco planteó esta política).
Más tarde, las Coordinadoras realizarán su primer plenario nacional y votarán realizar una movilización el 3 de julio en la Capital Federal, preludio de la extraordinaria huelga general del 7 y 8 de julio que la burocracia sindical se verá obligada a llevar a cabo terminado con el Plan Rodrigo y obligará a la renuncia de López Rega (estos hechos serán objeto de próximas notas). Pero el 27 de junio, será el primer gran capítulo de esta página gloriosa de los trabajadores argentinos.

Facundo Aguirre
Ruth Werner @RWlaruta99
Autores de Insurgencia obrera en la Argentina (1969-76), Ediciones IPS, Bs. As., mayo de 2009. Próximamente Tercera edición.

26J: un resultado que no cierra la crisis política y cuestiona la hipótesis del nuevo reformismo



La formación del gobierno seguirá siendo un galimatías y las opciones posibles no pueden dar salida a las principales “cuestiones calientes” del Régimen del 78. El fracaso del “sorpasso” pone en cuestión la estrategia de moderación de Unidos Podemos.

La segunda vuelta del 20D ha concluido con un resultado que, de entrada, mantiene la crisis de gobernabilidad abierta hace más de medio año. El Régimen del 78 y su sistema tradicional de partidos sigue con serias dificultades para, no ya poder encontrar una salida algo duradera a la crisis que se abrió en 2011 y las distintas “cuestiones calientes” -empezando por la cuestión catalana y remozar la legitimidad del sistema de representación-, sino simplemente para poder lograr un gobierno que consiga aprobar unas cuestas para 2017 con los ajustes que le demandan insistentemente desde la Troika.
Esto explica que la victoria del PP, aunque haya sido celebrada por Rajoy y su séquito, no debería leerse en clave triunfalista. Ni por este partido, ni por el gobierno en funciones, ni por las instituciones del Régimen del 78. Es más bien una victoria táctica en el campo de la derecha. Los 600.000 votos extras cosechados vienen trasvasados de la derecha cool de Ciudadanos, que pierde 400.000.
El discurso del voto útil en el campo conservador y la campaña de “miedo al populismo” le dan 14 escaños más, pero lejos de los 176 de la mayoría absoluta, que no alcanza ni pactando con los 32 de Rivera. Incluso seduciendo al PNV y a Coalición Canaria -algo nada fácil, sobre todo por los primeros-, llegaría al empate parlamentario, 175 diputados.
El PSOE resiste y ralentiza la caída libre en la que venía desde 2011. Se deja algo menos de 125.000 votos y cinco escaños, pero Pedro Sánchez respira tranquilo en el plano interno. Esta derrota digna le puede permitir alejar las maniobras del sector de Susana Díaz para apartarlo de la secretaria general.
Sin embargo, la encrucijada en que se encuentra el líder socialista no es sencilla. O intentar de nuevo la fracasada vía de encabezar las “fuerzas del cambio”, es decir un tripartito con C’s y Unidos Podemos, que en principio ninguno de los dos acepta, o bien facilitar un gobierno del PP con una abstención ante un pacto de éste con Rivera, o dejar paso a unas terceras elecciones. Es decir, el freno de la sangría de los social-liberales no puede entenderse más que como coyuntural. El PSOE no encuentra vía reparadora como uno de los dos principales partidos del Régimen del 78 y todas las opciones que se le presentan sólo auguran una mayor caída.
La otra opción, la que propone Unidos Podemos, es todavía más mágica: una gran coalición de “progreso” entre ellos, el PSOE y las fuerzas nacionalistas catalanas y vascas. Ni el PSOE está dispuesto a pactar con los independentistas catalanes, ni éstos, en especial ERC -no tanto CDC-, asumirían un apoyo sin que fuera acompañado del compromiso de realizar un referéndum.
Con lo cual el galimatías de diciembre se repite en junio, con un leve ajuste de diputados en el flanco derecho del Parlamento. Las opciones más “realistas”, si excluimos unas terceras elecciones que todos los partidos con “responsabilidad de Estado” querrán evitar, son con algún tipo de acuerdo de gran coalición -por activa o por pasiva- con el PP… y con Rajoy, que ha salido fortalecido en el plano interno, a la cabeza.
¿Alguien puede creer que un gobierno así sería algo estable para poder aplicar los paquetes de ajuste pendientes en medio de una crisis social que está lejos de solucionarse, y más que pudiese apuntalar un régimen político azotado por la corrupción y con un agudo problema territorial abierto? No olvidemos que en Catalunya ha ganado En Comú Podem haciendo bandera del referéndum, con un 24,51%, y las fuerzas independentistas han obtenido un 18,17% en el caso de ERC y un 13,92 CDC.
Por más que el bipartidismo aguante, con el apoyo de C’s, no hay a la vista ningún proyecto serio capaz de cerrar por arriba la crisis del Régimen del 78 y poder evitar que la contestación en la calle, contenida desde 2013 por una combinación del rol de la burocracia sindical, la ilusión en la vía electoral y la emergencia del nuevo reformismo, pueda volver a escena.
La gran novedad de esta segunda ronda ha estado en el pinchazo de las expectativas de “sorpasso” de Unidos Podemos. De haberse producido, tampoco estaba garantizado que esto solucionara la crisis de gobernabilidad, dada la negativa del PSOE a hacer presidente a Pablo Iglesias. Sin embargo, ha sido algo no esperado y, sobre todo, no pronosticado por las encuestas. Los rostros de Garzón, Errejón e Iglesias lo decían todo.
¿Qué ha ocurrido? Si analizamos los números, lo cierto es que la coalición entre Podemos e IU ha sido la principal perjudicada por el aumento de la abstención. A pesar de que han votado 1.270.000 personas menos que el 20D, el bloque PP-C’s no ha bajado, sino que ha subido casi 200.000 votos. El PSOE sólo ha perdido 122.000. Unidos Podemos, sin embargo, ha obtenido 5.033.907 votos, frente a los 6.112.489 votos que sumaron las listas de Iglesias y Garzón en diciembre. Es decir 1.078.582 votos menos. El aumento de la abstención ha golpeado de lleno a la candidatura del nuevo reformismo.
La estrategia de Iglesias y Garzón tras el 20D transcurrió en plena sintonía. Las renuncias programáticas, la moderación del discurso y las propuestas; todo por lograr un acuerdo con el PSOE, el partido -otrora “casta”- de la cal viva, Gas Natural y el artículo 135 de la Constitución, acabaron concluyendo en un acuerdo electoral que asumía el pago de la deuda, renunciaba a cuestionar la Corona, la OTAN o hablar de proceso constituyente. Una hoja de ruta que buscaba superar al PSOE presentándose como la “nueva socialdemocracia” y que realmente llevaba a una rápida devaluación de la propia ilusión despertada en diciembre. Ya no se trataba de abrir los “candados del 78”, sino simplemente de echar al PP para forzar un cogobierno con el PSOE. Una deriva a la extrema moderación que no se puede separar del desencanto sufrido por casi 1 de cada 6 votantes de Podemos e IU-UP en diciembre.
Seguramente, el pinchazo de las expectativas de Unidos Podemos va a dejar huella en las organizaciones que componen la coalición. Tanto entre los dos principales socios, como en el interior de cada formación. El sector errejonista, que había sido el mayor detractor de la “unidad de la izquierda”, seguramente querrá pasar factura y no podemos descartar que trabaje de nuevo para que se avenga a un acuerdo con las otras fuerzas del “cambio”, tanto el PSOE como incluso C’s. En IU hay que ver cómo queda Garzón, que cuenta con un sector importante opuesto al acercamiento a la formación morada. Y está por verse si el espacio descontento con el giro sin fin a la derecha del nuevo reformismo desde 2014 hasta ahora, permite que comiencen a germinar nuevos procesos de lucha u organización, que en perspectiva puedan tender a buscar una alternativa política, con una hoja de ruta de ruptura con el régimen y sus partidos y por una salida anticapitalista a la crisis.
En conclusión, la “fiesta de la democracia” de este domingo –como cínicamente la llamó el Ministro de Interior, Fernandez Díaz, quien ha sido destapado por fabricar acusaciones a líderes de la oposición- concluye con un escenario de alta complejidad: una crisis del Régimen del 78 que no encuentra una vía estable para cerrarse y con el principal proyecto que se propone una restauración progresista del mismo viendo como su hipótesis de conquista electoral en base a un programa moderado hace aguas.
Un escenario difícil, en el que a los trabajadores y sectores populares se nos querrá seguir haciendo paganos de la crisis y negándonos las reivindicaciones democráticas y sociales que se vienen expresando desde 2011, pero en el que se pueden abrir posibilidades para reactivar la movilización social para enfrentar los ataques, luchar por abrir un proceso constituyente realmente libre y soberano y construir una alternativa política anticapitalista y de los trabajadores.

Santiago Lupe
Barcelona | @SantiagoLupeBCN

La mirada de Eisenstein sobre el aborto



Entre la vasta y rica producción audiovisual de Serguei Esenstein se encuentra el casi desconocido cortometraje sobre el aborto "Miseria y fortuna de la mujer"

La familia sentada a la mesa. El padre apoya el rostro cansado sobre su manos, varios niños con la mirada perdida frente a platos vacíos, unas pequeñas manos sostienen un mendrugo de pan, la madre mira la escena desolada y lleva una mano a su vientre.
Una joven lleva a su marido el almuerzo al trabajo en una obra en construcción. Es una ocasión especial porque tiene una buena noticia. Luego de susurrarle algo al oído el hombre la abraza acercando la cara a su vientre. Celebran juntos y ella emprende su partida mientras el hombre sube una alta tarima sin protección.
Estas escenas corresponden al film Miseria y fortuna de la mujer, un cortometraje sobre el aborto realizado en parte por el cineasta ruso Sergei Eisenstein. Del film de 20 minutos producido por Lazar Wechsler, 12 fueron rodados por Eisenstein y sus colaboradores, Grigori Alexandrov y Eduard Tissé, el resto lo continuó un equipo de cine alemán respetando la estética planteada por el director.
La película muestra a mujeres que al tener que afrontar situaciones extremas deciden interrumpir su embarazo viéndose obligadas a hacerlo en forma secreta. Aborda también las graves consecuencias de realizar esta práctica en la clandestinidad con una escena en la que se muestra un contrapunto entre las terribles condiciones de salubridad y el sufrimiento de una joven a la que le practican un aborto puertas adentro de una casa particular y el instrumental, las condiciones necesarias y métodos de asepsia empleados en un hospital para el correcto cuidado de la mujer.
El film realizado en 1929 es una verdadera denuncia de los graves riesgos que corrían (y seguimos corriendo) las mujeres imposibilitadas de decidir sobre el propio cuerpo, enfrentando penas de cárcel o graves consecuencias para la salud que en muchos casos terminan con la muerte.
La actualidad que mantiene esta realización, podríamos decir que se trata de uno de los primeros materiales fílmicos sobre el aborto, se debe a que los padecimientos que en aquel entonces sacó a la luz se continúan hoy para millones de mujeres en el mundo.
Lo que no sorprende es que haya estado involucrado un director ruso como Serguei Eisenstein, uno de los más reconocidos cineastas de la revolución por sus innovadoras teorías sobre el montaje y películas como Octubre y El acorazado Potemkin.
Rusia fue el primer país del mundo en legalizar el aborto e instaurar su práctica gratuita en hospitales, en 1920 luego de la revolución bolchevique. El gobierno de la Unión Soviética aprobó un Código integral del Matrimonio, la Familia y la Tutela, verdaderamente revolucionario basado en la igualdad de las mujeres, se reguló el divorcio y la asignación de una pensión, entre otras cosas. La liberación de la mujer, posibilitar la igual de condiciones en el terreno laboral, en el seno de la familia y el ámbito social, se volvieron temas muy importantes para los revolucionarios a pesar de las contradicciones propias de una sociedad que venía de años de oscurantismo zarista. Por otra parte el control de la natalidad, los métodos anticonceptivos y la legalización del aborto era una necesidad imperiosa para las mujeres, un sector muy expuesto de la población, especialmente luego de la miseria y crisis que dejaron la Primera Guerra Mundial y la posterior Guerra Civil. Una expresión de éste problema fue el impresionante éxito que tuvo otra realización rusa en 1925, el film Abortion, película científica producida por Goskino, que superó ampliamente todos los éxitos extranjeros que eran hasta el momento las producciones más taquilleras. Sin embargo en 1936 bajó el régimen de Stalin, que significó un retroceso de los debates y leyes libertarias, el aborto fue nuevamente prohibido.
La película se estrenó en el cine Apolo de Zurich el 21 de marzo de 1930, causó un gran escándalo y luego fue prohibida. Las ideas que inspiraron este film se enmarcaron en un contexto profundamente revolucionario a nivel mundial en el cual los trabajadores con sus organizaciones se plantearon una transformación económica y material con el objetivo de acabar con la explotación y opresión para la construcción de una nueva sociedad sin antagonismo de clases revolucionando también la ciencia, la cultura y todas las relaciones sociales.

Gisele Lisak

Resultados del 26J para Unidos Podemos ¿razones y motivos para sonreír?

No han sido unos buenos resultados para Unidos Podemos. Ahora bien, la abstención en términos generales ha hecho que los votos no sean los mismos; aunque los escaños sean parecidos, si se obvia el traspaso de votos de C's al PP, el cual ha mejorado sus resultados con respecto al 20D. Seguramente habrá quien se haya desanimado y desalentado; pero esta lucha viene de muy lejos -como poco desde Espartaco- y, aunque hemos conseguido algunas victorias y conquistas muy parciales, esto no acaba ni siquiera con ganar unas elecciones sino que más bien empieza con ganarlas. Es duro y se podría decir que desalentador; pero las cosas están así en la actual correlación de fuerzas -y digo esto para que cambien y no para que sigan tal y como están, como se hace habitualmente-. Es arduo y desalentador; pero tampoco parece quedarnos mucho más, porque no nos han dejado otra opción: ya que estamos como decía el movimiento Juventud Sin Futuro: SIN TRABAJO; SIN CASA, SIN FUTURO, SIN PENSIÓN, etc. A pesar de que todos ellos -sin excepción- son derechos reconocidos por la legislación, en la mayoría de los casos a nivel constitucional. Puede darse el caso de que sí tengamos alguna de esas cosas. Hay o existe en torno a un 20-30% de la población que parece que lo tiene sobre seguro porque trabajan para ese 1% que maneja las finanzas y los flujos de capitales. ¿Pero y el resto? Es decir, ¿y ese porcentaje que va desde el 69 al 79% de la población? Es una clara mayoría, abrumadora incluso. Y si una parte de esta mayoría tiene trabajo, casa, pensión, etc. es, ciertamente, en una situación de precariedad y con los tiempos que corren peligran más que nunca antes: gran volatilidad económica, ausencia de demanda solvente en amplios espectros de la población que es la que mueve los negocios de las pequeñas y medianas empresas, hucha de las pensiones a punto de vaciarse por completo en los próximos años o incluso meses, etc. Y por mucho que nos lo hagan creer los partidos del establishment no van a volver ni los años dorados de la burbuja -los cuales de poder volver, no serían nunca a perpetuidad-, ni los felices años 80 y principios de los 90 en los que la política económica podía permitirse ser keynesiana y redistribuidora de la riqueza.
Sí, Podemos ha -hemos- perdido muchos votos y somos el partido político que más pierde en estas elecciones, que se dice pronto. Pero la verdad es que contábamos y contamos con muchas cosas en nuestra contra: lo primero, todo hay que decirlo, el PSOE de Pedro Sánchez y los varones que nos echó fuera del tablero de pactos tras el 20D con su pacto con C's. El porcentaje que sumaban nuestros votos se quedaban así en nada. Nos dijeron que o pactábamos bajo unas premisas claramente neoliberales -y por tanto de recortes- o nada. Con ello, como mucho nos iban a dar algún Ministerio sin importancia; pero que lo importante -es decir, la economía- la iban a decidir ellos, en particular C’s; pero claro con un retoque “social” que iba a subir el SMI un 1% cuando está marcadamente por debajo de los 700 euros mensuales. Claro que dijimos que no a ese pacto. Pero, claro, la culpa la teníamos nosotros que en verdad queríamos gobernar en solitario; a pesar de que el cabeza de lista Pablo Iglesias de la candidatura por Podemos al Congreso se propuso para ocupar la vicepresidencia -dejando la presidencia al PSOE- o incluso llegar a proponer dar un paso al lado y apartarse de un posible gobierno de coalición progresista. Luego vinieron las encuestas sobre las que nadie alertó -al menos con un éxito rotundo y claro- de que podrían no corresponderse con la realidad y conducir a que alguien pudiera relajarse y dejar a un lado la cita con las urnas. El resultado ha sido que estudios de opinión y de opciones de voto han sido contradecidos de un modo contundente por la realidad en estas elecciones. Los medios de comunicación tampoco han ayudado al situarse en ellos una temática recurrente a situar -a la par que el resto de partidos políticos- a Podemos en un extremo (y a PP en el otro, al que supuestamente le hacía el juego Podemos) -como ha hecho repetidamente, por ejemplo, el diario ELPAIS durante la campaña desde sus editoriales día sí y día también; y eso en el mejor de los casos-, o a suscitar sospechas, resquemores y miedos en torno a Podemos y sus socios de coalición. Eso sin contar con que partidos como C’s se fueron a Venezuela a empezar la campaña de las elecciones generales españolas del 26J, que acompañado con un ruido mediático y político casi ensordecedor, no era sino un intento de ganar una batalla política que no podían ganar en casa; dada la incontestabilidad y intachabilidad de los principales y fundamentales aspectos de Podemos y su coalición. Solucionaban con aturdirnos mediática y políticamente con calumnias -imputaciones de delito electoral de financiación electoral por una país extranjero- las continuas y repetidas desestimaciones de las demandas que presentaban contra Podemos por esos y otros delitos punibles en los tribunales de nuestro país.
Por otro lado que nadie se engañe: hay que hacer siempre ejercicio crítico y autocrítica. Pero no hay que empeñarse en buscar en las diferencias entre l@s propi@s compañer@s de este viaje en común por otro mundo posible más justo y equitativo -y que han estado representados en la coalición proporcionalmente- la causa de una abstención que nos ha perjudicado severamente, buscando con ello tres pies al gato o incluso buscándole cinco. Diferencias hay siempre en todos lados, todo parece estar atravesado por diferencias. Pero hay ciertamente un sustrato común, un cierto eidos como decía Platón, que es lo común o lo universal -y que es lo que, por ejemplo, hace zapato al zapato- y, en nuestro caso, lo que hace al sujeto pasivo de recortes y políticas de austeridad –y nos hace a esa abrumadora mayoría- tal cosa. Somos ciertamente sujetos pasivos o una cierta clase pasiva de recortes y austericidio; pero ello por y para garantizar los dividendos ampliados de ese 1% de la población. Gracias a iniciativas como Podemos se puede decir que hemos empezado a ser activos en contra de esa injusticia.
Por otro lado no hay que olvidar ni siquiera por un momento que hemos contado con más de 5 millones de votos que han ido a votar por nosotr@s y nuestras candidaturas; y lo que hay que hacer, sin duda alguna, es sumar y aglutinar junto a ell@s a quienes esta vez no nos han dado nuestra confianza y se han quedado esta vez en casa. Pero, ciertamente, hay que sumar también a los que no saben que estamos en verdad con ellos, luchando por cambiar los problemas y las causas que les hacen sufrir las consecuencias de unas políticas injustas y que tienen como resultado una merma de sus derechos básicos y fundamentales. Es claro que no hemos ganado, nos han derrotado este 26J y hay que reconocerlo. Pero hay y ha habido más de 5 millones de razones para sonreír; no perdamos la ocasión de hacerlo -esto es, de sonreír- para decirles bien claro que a la próxima jugaremos mejor si cabe nuestras cartas y sin duda ganaremos porque estamos cargados de razón y sentido común.
¡Sí se puede!

Jesús García de las Bayonas Delgado. Miembro de EQUO y Podemos

Lo que los medios no dicen sobre las causas del Brexit

No hay pleno conocimiento y conciencia en las estructuras de poder político y mediático (que en terminología anglosajona se llama el establishment político-mediático) que gobiernan las instituciones de la Unión Europea, así como las que gobiernan en la mayoría de países que constituyen la tal Unión, de lo que ha estado ocurriendo en la UE y las consecuencias que las políticas propuestas e impuestas por tales establishments han estado teniendo en las clases populares de los países miembros. Durante estos años, después del establecimiento de la Unión, ha ido germinando un descontento entre estas clases populares (es decir, entre las clases trabajadoras y las clases medias de renta media y baja) que aparece constantemente y que amenaza la viabilidad de la UE.
El rechazo de las clases populares a la UE
Indicadores de tal descontento han aparecido ya en muchas ocasiones. Una de las primeras fue el resultado del referéndum que se realizó en varios países de la UE que, por mandato constitucional, tenían que hacer para poder aprobar la Constitución europea. En todos los países donde se realizó el referéndum, la clase trabajadora votó en contra. Los datos son claros y contundentes. En Francia, votaron en contra el 79% de trabajadores manuales, el 67% de los trabajadores en servicios y el 98% de los trabajadores sindicalizados; en Holanda, el 68% de los trabajadores; y en Luxemburgo, el 69%. Incluso en los países en los que no hubo referéndum, las encuestas señalaban que, por ejemplo en Alemania, el 68% de los trabajadores manuales y el 57% de los trabajadores en servicios hubieran votado en contra. Unos porcentajes parecidos se dieron también en Suecia, donde el 74% de los trabajadores manuales y el 54% de los trabajadores en servicios también hubieran votado en contra. Y lo mismo ocurrió en Dinamarca, donde el 72% de los trabajadores manuales también hubieran votado en contra.

El rechazo a la UE por parte de la clase trabajadora ha ido aumentando

Otro dato que muestra tal rechazo fue el surgimiento de partidos que explícitamente rechazaron la Unión Europea, partidos cuya base electoral era precisamente la clase obrera y otros segmentos de las clases populares que antes, históricamente, habían votado a partidos de izquierdas, siendo el caso más conocido (pero no el único) el del partido liderado por Le Pen y que, según las encuestas, podría ganar las próximas elecciones en Francia. En realidad, la identificación de los partidos de izquierda tradicionales con la Unión Europea (y con las políticas neoliberales promovidas por el establishment de tal Unión) ha sido una de las mayores causas del enorme bajón electoral de estos partidos en la UE (y, muy en particular, entre las bases electorales que les habían sido más fieles, es decir, entre las clases trabajadoras). Para que baste un ejemplo, en Francia, si la mitad de los votos (predominantemente de la clase trabajadora) que habían apoyado al partido de Le Pen hubieran sido para la candidata socialista Ségolène Royal, ésta hubiera sido elegida Presidenta de Francia. En paralelo con la pérdida de apoyo electoral, los partidos socialdemócratas en la UE perdieron también gran número de sus militantes. El caso más dramático fue el del Partido socialdemócrata alemán que, junto con la pérdida de apoyo electoral, perdió casi la mitad de sus militantes, de 400.000 en 1997 a 280.000 miembros en 2008.
La evidencia es pues abrumadora que la identificación de tales partidos de izquierda (la mayoría de los cuales han sido partidos gobernantes socialdemócratas que han jugado un papel clave en el desarrollo de las políticas públicas promovidas por la UE) con la Unión ha sido una de las principales causas de su enorme deterioro electoral y de la pérdida de su militancia.

El rechazo a la UE ha ido aumentando más y más entre las clases populares, a la vez que ha ido aumentado el apoyo entre las clases más pudientes

Por desgracia, las encuestas creíbles y fiables sobre la UE (que son la minoría, pues la gran mayoría están realizadas o financiadas por organismos de la UE o financiadas por instituciones próximas) no recogen los datos de la opinión popular sobre la UE según la clase social. Sí que los recogen por país, y lo que aparece claramente en estas encuestas es que la popularidad de la UE está bajando en picado. Según la encuesta de la Pew Research Center, las personas que tienen una visión favorable de la UE ha bajado en la gran mayoría de los 10 mayores países de la UE (excepto en Polonia). Este descenso, desde 2004 a 2016, ha sido menor en Alemania (de un 58% a un 50) pero mayor en Francia (de un 78% a un 38), en España (de un 80% a un 47). Grecia es el país que tiene un porcentaje menor de opiniones favorables a la UE (un 27%).
Ahora bien, aunque raramente se recoge información por clase social, sí que se ha recogido el distinto grado de popularidad que la UE tiene según el nivel de renta familiar. Y, ahí, los datos muestran que hay un gradiente, de manera que a mayor renta familiar, mayor es el apoyo a la UE. Es razonable, pues, suponer que la parte de la población que tiene una visión más desfavorable de la UE es la clase trabajadora y otros componentes de las clases populares.
Y lo que también aparece claro en varias encuestas es que una de las mayores causas de tal rechazo es la percepción que las clases populares tienen del impacto negativo que tiene, sobre su bienestar, la aplicación de las políticas propuestas por el establishment político-mediático de la UE. Esta percepción es mucho más negativa entre las clases populares (clase trabajadora y clases medias, de renta media y baja) que no entre las clases más pudientes. En realidad, el rechazo, siempre especialmente agudo entre las clases populares, es claramente mayoritario entre la gran mayoría de la población. Ahí vemos que, según la encuesta Pew, el 92% de la población en Grecia desaprueba la manera como la UE ha gestionado la crisis existente en Europa; tal porcentaje es de 68% en Italia, el 66% en Francia y el 65% en España, países donde precisamente el descenso del porcentaje de población con la opinión favorable de la UE ha sido mayor.

Este rechazo a la UE existe también entre la clase trabajadora del Reino Unido

Es en este contexto descrito en la sección anterior, que debe entenderse el rechazo de las clases populares del Reino Unido, rechazo que ha ido claramente acentuándose en los barrios obreros de aquel país, y muy en especial en Inglaterra y Gales. El voto de rechazo a la permanencia en la UE procede en su mayoría de las clases populares. Y ha sido un voto no solo anti-UE pero también (y sobre todo) un voto anti-establishment británico y, muy en particular, anti-establishment inglés, siendo este último el centro del establishment británico, pues concentra los mayores centros financieros y económicos del país. El establishment británico y el establishment de la UE habían movilizado todo tipo de presiones (por tierra, mar y aire) a fin de que el referéndum fuera favorable a la pertenencia. De esta manera, es un claro signo de afirmación y poder que las clases populares se opusieran y ganaran al establishment. Por otra parte, los datos mostraban que lo que ha ocurrido, iba a ocurrir. La popularidad de la UE en el Reino Unido pasó de ser un 54% (ya uno de los más bajos de la UE) en 2004 a un 44 en 2016 (según Pew). En realidad, el Reino Unido es el país donde el porcentaje de población opuesta a dar más poder a la UE es mayor (65%) después de Grecia (68%) Y, según otras encuestas, el sector menos entusiasta con la UE eran las clases populares, que gradualmente han ido transfiriendo su apoyo electoral del Partido Laborista al UKIP (el partido anti-EU).

La supuesta excepcionalidad de España

Es un dicho común en los mayores medios de comunicación que España es uno de los países más pro-EU, lo cual es cierto, pero solo en parte (lo mismo era cierto con Grecia). Es lógico que Europa, percibida durante muchos años como el continente punto de referencia para las fuerzas democráticas, por su condición democrática y su sensibilidad social, se convirtiera en el “modelo” a seguir por países como España, Portugal y Grecia, que sufrieron durante muchos años dictaduras de la ultraderecha, seriamente represivas y con escasísima conciencia social. Para los que luchamos contra la dictadura, Europa Occidental era un sueño a alcanzar.
Pero, debido al control o excesiva influencia del pensamiento neoliberal en el establishment político mediático de la UE (muy próximo al capital financiero y al capital exportador alemán, que ha estado configurando las políticas públicas neoliberales que los establishment político-mediáticos de cada país de la UE han hecho suyas), este sueño se ha convertido en una pesadilla para las clases populares, particularmente dañadas por tales políticas neoliberales. Las reformas laborales que han dañado el estándar de vida de estas clases y los recortes de gasto público, con el debilitamiento de la protección social y del estado del bienestar, así como la desregulación en la movilidad del capital y del trabajo, han sido un ataque frontal a la democracia y al bienestar de las clases trabajadoras, realidad muy bien documentada (ver mi libro Ataque a la democracia y al bienestar. Crítica al pensamiento económico dominante, Anagrama, 2015). La pérdida de soberanía nacional que conlleva la UE ha significado la pérdida de soberanía popular, causa del deterioro de su bienestar. La evidencia de que ello es así es contundente, clara y convincente. Es más que obvio que esta Europa no es la Europa de los pueblos, sino la Europa de las empresas financieras y de los grandes conglomerados económicos.

¡No es chauvinismo lo que causa el rechazo a la UE!

Ante esta situación, el establishment político-mediático europeo quiere presentar este rechazo como consecuencia de un retraso cultural de las clases populares, todavía estancadas en un nacionalismo retrógrado, que incluye un chauvinismo anti-inmigrante que merece ser denunciado. John Carlin, en el El País, 24·06·16, define este rechazo (Brexit) como resultado “de la mezquindad, ignorancia, carácter retrógrado, xenofobia y tribal” de los que votaron en contra de la permanencia. Y así se está interpretando, por parte de la mayoría de los medios de comunicación europeos, el voto de rechazo a la UE por parte de las clases populares británicas. Este mensaje intenta ocultar las causas reales de tal rechazo, causas que he descrito en este artículo. Olvidan que, si bien todos los xenófobos votaron a favor de la salida del Reino Unido de la UE, no todos los que así votaron eran xenófobos.
En esta manipulación están participando poderes de la socialdemocracia europea que no han entendido todavía lo que está ocurriendo entre lo que solían ser sus bases. No quieren entender que el rechazo que está ocurriendo es hacia esta Europa que la socialdemocracia ha contribuido a crear, una Europa que carece de vocación democrática y sensibilidad social. El maridaje de los aparatos dirigentes de las socialdemocracias con los intereses financieros y económicos dominantes en la UE (y en cada país miembro) ha sido la causa de su gran declive, que todavía no entienden porque no quieren entenderlo. Lo que pasa en Francia, donde hay un gobierno socialdemócrata que está intentando destruir a los sindicatos (como la señora Thatcher hizo en el Reino Unido), o en España, donde el PSOE fue el que inició las políticas de austeridad, son indicadores de esta falta de comprensión de lo que está ocurriendo en la UE, y que es el fracaso de las izquierdas para atender a las necesidades de las clases populares. De ahí la transferencia de lealtades que están ocurriendo, en lo que refiere a los partidos.
Es lógico y predecible que las políticas neoliberales y los partidos que las aplican sean rechazados por las clases populares, pues son éstas las que sufren más cada una de estas políticas, incluyendo la desregulación de la movilidad de capitales y del trabajo. Regiones enteras en el Reino Unido han sido devastadas, siendo sus industrias trasladadas al este de Europa, creando un gran desempleo en esas regiones. Y la desregulación del mundo del trabajo, acompañada de la dilución, cuando no destrucción, de la protección social, ha creado una gran inestabilidad y falta de seguridad laboral. En realidad, fueron las políticas del gobierno Blair y del gobierno Brown (1997-2010) las que sentaron las bases para este rechazo generalizado hacia la UE. Tales gobiernos de la Tercera Vía facilitaron la llegada de inmigrantes a los que los empresarios contrataban con salarios más bajos. Y así se inició el desapego con la Unión Europea (ver Don’t blame Corbyn if Brexit wins, Denis McShane).
En España, frente al descrédito del partido socialdemócrata (PSOE) debido, entre otras razones a su participación en la construcción de esta Europa, han aparecido una serie de fuerzas políticas, tanto en la periferia como en el centro (Unidos Podemos y confluencias), que están canalizando este desencanto popular acentuando, con razón, que esta no es tampoco nuestra Europa, y que se requieren cambios profundos para recuperar la Europa democrática y social a la que aspiramos y que debe construirse. Así de claro.

Vicenç Navarro
Público

domingo, junio 26, 2016

Un interrogante y cuatro certezas tras la campaña electoral



¿Qué gobierno saldrá de las urnas? Nadie sabe. Que pagará la deuda, respetará el marco laboral gestado en los 90, negará el derecho a decidir y respetará la Constitución del 78, pocos lo dudan.

Estamos en las horas finales de la campaña electoral del 26J. Dos semanas de mítines, entrevistas, debates y declaraciones que, según todas las encuestas, han hecho variar muy poco la intención de voto respecto a los porcentajes de diciembre. En la segunda vuelta del 20D los porcentajes de voto no se moverán demasiado, aunque en término de escaños la principal novedad – la coalición entre Podemos e Izquierda Unida – puede traducir en escaños el sorpaso al PSOE que ya en diciembre lograron la suma de sus votos.
Los escenarios post 26J son el gran interrogante y a estas alturas ninguno se puede descartar. Pero aún dentro de esta incertidumbre, estos 14 días permiten también sacar algunas cosas en claro. Al menos cuatro certezas que marcarán los límites y líneas rojas en los que las cuatro grandes formaciones que se disputan la Moncloa proponen moverse. Unos marcos en los que, ya adelanto, las principales aspiraciones y demandas democráticas y sociales quedarán por fuera.

La Troika y el pago de la deuda seguirán marcando la agenda.

La campaña comenzó con la carta filtrada que enviaba Mariano Rajoy a la Comisión Europea. En ella trataba de tranquilizar a Bruselas y enviarle el mensaje nítido de que más allá del 26J, su gobierno se pondría al día con el plan de ajustes que demanda la Troika, que solo en 2016 supone un nuevo tijeretazo de entre 8.000 y 10.000 millones.
Que el PP va a seguir pagando religiosamente la deuda, aplicando recortes y tratando de ajustarse al cumplimiento de los compromisos de déficit a costa de los servicios públicos y las pensiones, no es ninguna novedad. Tampoco que lo hará el PSOE y Cs, cuyas propuestas al respecto son idénticas a las de Rajoy. No obstante fueron los dos grandes partidos del bipartidismo los que sacaron adelante la reforma del artículo 135 de la Constitución.
Sin embargo, lo nuevo que ha quedado meridianamente claro en esta campaña es que también Unidos Podemos asume estos estrechos límites. Se adelanta en un sentido a lo realizado por su socio griego, Syriza, después de llegar al gobierno. En este caso Iglesias ya anuncia antes de acceder a la presidencia -o vicepresidencia- que su propuesta no incluye ningún tipo de no pago de la deuda y que el ritmo de ajustes se pactará con Bruselas.
Como gesto probatorio la memoria económica del programa electoral de “Ikea” incluía una rebaja de 36.000 millones respecto al de diciembre - 9.000 al año, el recorte extra que pide Bruselas -, la famosa auditoría de la deuda se presenta como una propuesta a título de recabar información y la restructuración se limita a los 60.000 millones del rescate bancario, un 6% de la deuda pública total.
Es decir, gane quien gane, gobierne quien gobierne, la deuda se seguirá pagando y se seguirá la senda de ajuste de gasto para poder hacerlo tal y como se pacte con la Troika.

La precariedad laboral seguirá siendo la base del modelo laboral

La otra certeza se refiere a la ausencia de una propuesta que ataque a la línea de flotación del mercado laboral español. Desde los años 90 éste se ha constituido sobre la existencia de entre un 30 y un 50% de trabajo precario en sus diferentes formas: contratos temporales, subcontratas, tablas B, tiempo parcial forzoso... Con la crisis esta situación no ha hecho otra cosa que agravarse, a la vez que el paro se instalaba por encima del 20% y por encima del 50% en el caso de los jóvenes e inmigrantes.
Estos dos importantes repuntes han contado con una base legal imprescindible, las reformas laborales aprobadas por los gobiernos de González, Aznar y Zapatero, la mayoría con el respaldo de la burocracia sindical de CCOO y UGT. También las reformas laborales de 2010 y 2012 -con la liquidación de los convenios- han jugado enormemente a favor de esta sangría.
Del PP nada se puede esperar al respecto. Tampoco de Cs. Ambos proponen mantener y profundizar este régimen. El PSOE, desde su papel de oposición, habla demagógicamente contra la precariedad, obviando que es hija de sus propias políticas. Su propuesta no pasa de prometer la derogación de los aspectos más lesivos de la reforma del 2012 y avanzar en una nueva reforma que, conociendo su historial, no será si no otra vuelta de tuerca en la misma dirección.
Podemos va un poco más allá en sus propuesta, pero sólo un poco, y sobre todo acepta como bueno el marco legal previo a 2010. Se plantea la derogación de las reformas de 2012 y 2010, si bien esta última ya la aceptó en la mesa de negociación con Sánchez para formar gobierno. Y sus propuestas de mejora se limitan a una regulación más precisa para permitir la contratación temporal, recuperar el derecho a readmisión en caso de despido improcedente y una modificación de las causas de despido hasta el nivel anterior a 2010 (recordemos que con esas causas sólo en 2009 se produjeron casi 2.000.000 de despidos).
De acabar con las ETTs, las subcontratas, los mini jobs, las dobles tablas salariales, los convenios de segregación... es decir, todo el andamiaje construido en casi tres décadas y que es la base de la “competitividad” de las empresas españolas sobre nuestros hombros, ni una palabra.
Así que en este caso también podemos decir que, gane quien gane, gobierne quien gobierne, entre un tercio y la mitad de los trabajadores y trabajadoras seguiremos siendo carne de cañón de la precariedad laboral.

El derecho a decidir tendrá que esperar (sentado)

La otra certeza se refiere a la cuestión catalana. Ninguna de las opciones que se presentan el 26J tiene una propuesta para dar salida a la demanda por el derecho a decidir que se viene expresando desde la Diada de 2012.
Los hay que se ubican abiertamente enfrente, los defensores a capa y espada de la unidad indisoluble de España. No sólo son el PP y Cs, sino también el PSOE y el conjunto de las instituciones del Régimen del 78, empezando por la misma judicatura -siempre al servicio de la ofensiva españolista- y por su puesto la Corona. Ellos constituirán las 2/3 partes de las Cortés después de las elecciones, y sobre todo, más allá de las elecciones, son estos sectores los que constituyen todos los poderes no electos que velan para que en esta cuestión todo siga igual.
En Comú Podem venía haciendo bandera del referéndum ya desde diciembre. Sin embargo en los meses de negociaciones esta cuestión quedó fuera de las conversaciones y se pasó a otra mesa específica entre ECP y el PSC. En esta campaña han bastado dos debates, el debate a cuatro y el realizado entre los candidatos catalanes, para que tanto Iglesias como Domènech dejaran claro que su defensa del referéndum en ningún caso supondría una línea roja para pactar un gobierno del “cambio”.
En las semanas posteriores al 26J volveremos a ver como esta propuesta vuelve a encajonarse para no molestar. Pero es que además la propuesta en sí -basada en el artículo 92 de la Constitución sobre referéndum consultivos y no decisorios, y en una sentencia del Tribunal Constitucional que exigen una modificación de la Carta Magna con 2/3 de los diputados a favor- [de derecho a decidir no tiene nada, ya que sigue depositando la soberanía sobre el futuro de Catalunya en las Cortes generales.
Pero la otra novedad ha venido desde el bloque soberanista. Por un lado ERC sigue insistiendo en la hoja de ruta de JxSí que, tal y como señala la resolución del 9N, reconoce que todo proceso unilateral deberá ser negociado y aceptado por el Estado central. Un verbo más encendido, pero un callejón con tan poca salida como la consulta de ECP. Por el otro, CDC, parece estar buscando una vuelta al pujolismo. No hablan más de proceso y se contentarían con una mera comisión parlamentaria en Madrid para tratar la cuestión catalana.
Por lo tanto, en lo que refiere al derecho a decidir de Catalunya, gane quien gane, gobierne quien gobierne, este seguirá siendo negado por el Estado central y los dirigentes del llamado proceso seguirán jugando al día de la marmota a la espera de una negociación imposible.

Los candados del 78 seguirán cerrados

Pero si algo ha quedado claro después de estos 14 días de campaña es que lo “trascendental” de esta cita electoral se ha ido rebajando a velocidad de crucero desde la anterior cita fallida con las urnas. El 20D muchos hablaban de Segunda Transición o regeneración del Régimen del 78. Se presentaban como una bisagra, un antes y un después, aunque siempre en clave de renovación pactada del régimen político.
Ya entonces cualquier propuesta rupturista, es decir contra alguno de los pilares del régimen político, había quedado descartada por parte de Podemos, la formación emergente que se presentaba como la representante de la “crisis por abajo” que empezó a abrirse en 2011. El fin de la Corona o la apertura de un proceso constituyente eran cosas del pasado para Iglesias y Errejón. A lo más que se llegaba era a plantear cinco reformas constitucionales.
Sin embargo, en estas nuevas elecciones el “cambio” se limita a un mero “echar al PP”, por medio de algo tan poco novedoso como formar un gobierno de progreso con el PSOE. Lo mismo que ya hizo IU en numerosas comunidades, aunque esta vez con una correlación interna en la supuesta coalición virada sensiblemente a la izquierda.
La propuesta más “radical” de las que se presentan asume la Corona, la Constitución del 78 y sus petrificados mecanismos de reforma, la OTAN, los pactos y tratados firmados por la UE, los compromisos de cumplimiento de déficit... Por supuesto de abrir un proceso constituyente para abrir los candados del 78, como prometiera Iglesias poco después de las europeas, ni rastro. El Régimen del 78 seguirá “atado y bien atado”, y prácticamente intacto hasta en las cuestiones superficiales.

Cuatro certezas que plantean tareas para la izquierda anticapitalista y de las y los trabajadores

Entre estos cuatro puntos cardinales se moverá el incierto mapa post 26J. Hoy es imposible adivinar qué gobierno saldrá del nuevo Parlamento atomizado. Que sea de un tipo u otro sin duda significará escenarios muy diferentes para la conquista de las demandas democráticas y sociales que se vienen expresando desde el 15M.
Sin embargo los límites ya asumidos por los cuatro grandes partidos señalan que en estas elecciones no hay una opción a la que poder brindar un apoyo político. La candidatura que se presenta como la representante de las demandas populares, Unidos Podemos, asume los mismos marcos que las convierten en imposibles.
De si la clase trabajadora y los sectores populares emprenden el camino de la movilización social y la lucha por un programa para hacer pagar la crisis a los capitalistas y acabar con el andamiaje del Régimen del 78, dependerá que estos marcos de piedra puedan saltarse.
El escenario plantea pues una tarea central para la izquierda anticapitalista y de clase, que no es otra que la construcción de una alternativa política al nuevo reformismo y la de impulsar la lucha por todas las demandas que se proponen dejar encajonadas, incluyendo la de abrir un proceso constituyente verdaderamente libre y soberano.

Santiago Lupe Barcelona | @SantiagoLupeBCN

Un año más sin Gardel, el morocho del Abasto que revolucionó el tango



Hace 81 años fallecía en Medellín el cantor de tango más famoso de la historia. Se iba Carlitos, el morocho, glorioso, engominado y eterno como un Dios o como un disco.

Hablar de Gardel es redundar. Los gardelianos, esa categoría que en el tango marca una admiración profunda por el cantor, querríamos inventar otras palabras, otras metáforas, para referirnos a él. Quizás porque el tipo, como nos ha llegado a nosotros, es inefable. No lo alcanzan las palabras, y a nosotros eso nos angustia; queremos explicar lo que sentimos cuando lo escuchamos.
Carlos Gardel (Charles Romuald Gardes) nació en Toulose el 11 de diciembre de 1890. El francesito, como le decían de pibe, se crió con su madre, de oficio planchadora, en conventillos de algunos barrios de Buenos Aires.
Trabajó desde niño, como tantos otros hijos de inmigrantes, en un montón de cosas. Fue tramoyista, utilero, hasta de aplaudidor trabajó. Siempre dando vueltas por esos teatros de la calle Corrientes en los cuales se acercaba curioso a los artistas. Y empezó a yirar por el barrio del Abasto, ese que hoy está lleno de carteles con sus fotos.
De adolescente nomás empezó a cantar en público, primero en los comités del PAN, como protegido de algunos caudillos de barrio, mecenas habituales de la época, cantando estilos criollos, canciones criollas, zambas y otras músicas que hoy metemos en la amplia bolsa del folklore.
Cantaba sólo y luego en agrupaciones con algunos músicos, quedando registros grabados de su sociedad musical con José Razzano. Por estas épocas hizo giras, recibió balazos, y tantas otras cosas que escapan a esta breve reseña.
Pero Gardel fue Gardel, entre otras cosas, porque un día de 1917, en el teatro Esmeralda, cantó un tango. Había tangos ya que se cantaban hacía varios años, e incluso habían llegado a discos, generalmente con letras más bien picarescas o risueñas. Pero esto era otra cosa. Poética y musicalmente se estaba encontrando otro rumbo. El rumbo de poder decir la ausencia, lo perdido. Y fue Gardel el que marcó la impronta de ese derrotero. Inició la que para muchos es la época más virtuosa y creativa que haya visto la producción artística popular en el Río de la Plata.
Tuvo éxito, grabó muchos discos, actuó en películas, viajó a Europa y EEUU. Se convirtió en el artista latinoamericano más famoso. También compuso, y sus composiciones se convirtieron en algunos de los clásicos más perdurables en el afecto de millones de latinoamericanos.
El avión tenía que pasar a cargar combustible por Medellín, una de las ciudades que ya había visitado en su gira. Era tan querido por el pueblo colombiano que sus admiradores se acercaron al aeropuerto para verlo siquiera unos instantes en esa parada técnica.
Hubo una mala maniobra en el despegue, algunos dicen que fue una ráfaga de viento. Fueron 17 muertos. Uno era Gardel. También estaban Alfredo Lepera, poeta y colaborador de muchos de sus tangos y películas, y sus guitarristas Barbieri y Riverol.
Pasaron 81 años y en el cementerio de la Chacarita no faltarán las flores, las lágrimas, y los cigarrillos encendidos en su mano, en su honor.

Luis Urzúa

El Éxodo Jujeño, sus mitos y verdades

Entrevistamos a Romina Cabana, docente primaria que investigó sobre los mitos de esta gesta del pueblo jujeño y la verdad de los hechos.

LID: Cuéntanos, ¿Cómo surge este proyecto?
RC: Este proyecto surge dentro del marco del Bicentenario del éxodo jujeño, incluido
en un Proyecto Institucional en el Colegio donde trabajo.
En principio, este trabajo se desarrolló con alumnos quienes investigaron sobre el hecho histórico, a partir de diversas propuestas y estrategias de la Investigación Histórica.
Con mis alumnos investigamos diferentes aspectos que hacen al “Éxodo jujeño” como “gesta heroica” del pueblo jujeño; se analizaron documentos históricos, bibliografía de escritores jujeños, relatos orales, etc.
Si bien el producto final de este proyecto de investigación se mostró en el aniversario del Éxodo, a partir de un sitio web y un mapa virtual, este año fui convocada a participar del Encuentro “Historia y Memoria. En torno al Bicentenario de la Independencia Argentina”, organizado por la “Unidad de Investigación en Historia Regional” de la UNJu durante los primeros días del mes de junio.
Ahí presentamos nuestro proyecto de construcciones sobre la independencia desde y en las prácticas docentes, con los dos trabajos “El túnel del Éxodo” y “Las peripecias del archivo histórico de Jujuy”.
Si bien, la investigación fue realizada en forma conjunta con mis alumnos, en esta oportunidad presenté una ponencia con el abordaje pedagógico que realizo para trabajar la historia como Ciencia Social. De ahí parte mi experiencia en conocer y desmitificar muchos aspectos que rondan alrededor del Éxodo, conocer y ampliar el bagaje de conocimientos que ya traía como docente especializada en Historia
LID: Vos hablas de mitos que se construyeron en torno al “Éxodo jujeño”, ¿Cuáles son los más importantes?
RC: Te menciono algunos de los mitos:

- “Cuando el pueblo se tuvo que ir dejando todo”

- “Envenenaron el agua”

- “Quemaron las cosechas y las casas”

- “Escondieron joyas y objetos de valor”

En el primer extracto, entre comillas marco y subrayo “gesta heroica”; porque desde siempre en el imaginario popular está que el Éxodo fue esto. Sin embargo, las diversas investigaciones que realizaron historiadores jujeños, y de las que nosotros nos nutrimos, sacan a revelar muchos mitos que hicieron a nuestra historia como la conocemos.
Está en el imaginario popular, que Éxodo significa irse tristes, dejando todo abandonado, y lo simbólico siempre es el fuego. De hecho se realiza una “quema” en chozas de paja que se hacen a orillas del Río Xibi-Xibi en los festejos oficiales todos los años.
También remarco una frase que hace alusión a la “quema de cosechas”, destruir todo lo que le pudiera servir al enemigo, etc; sin embargo este mito es desestimado por las historiadoras de la UNJU, cuando dicen “es imposible que quemen cosechas porque agosto no es tiempo de cosechas”
LID: -El término “Éxodo” es aportado por el escritor Ricardo Rojas, ¿Por qué crees que lo hace?
RC: Muchas verdades históricas, deben salir a la luz, que son el resultado de una ardua investigación.
En el mismo se plantea que “Éxodo”, es una palabra que adopta el historiador Ricardo Rojas, para nombrar al plan estratégico que llevó a cabo Belgrano, en agosto de 1812, junto al pueblo jujeño. Adopta este nombre a partir de la palabra bíblica, y como historiador y escritor le puso una impronta narrativa.
Esta decisión de llevar a adelante la política de “tierra arrasada” fue porque Belgrano no tenía otra opción, no fue por voluntad del pueblo que debieron abandonar sus casas, sino por un bando dictado por Belgrano en el que ordenaba “plegarse a la retirada”, bajo estrictas represalias a quien no obedeciere.
LID: Entre los mitos en el trabajo estudian detalladamente los túneles que se escavaron en las calles céntricas de la capital jujeña, ¿Qué rol jugaron los mismos en el éxodo?
RC: Jujuy, como otras ciudades históricas, tiene un diseño arquitectónico colonial, muy ligado a las relaciones de poder, la plaza central, rodeada por el cabildo, la iglesia matriz y las viviendas de la alta alcurnia de la sociedad.
No es sorprendente encontrarnos en este caso con una red de túneles que conectaban a los edificios más importantes de la época, así fue que hay mitos, relatos, de la existencia de redes de túneles que unían: la catedral con el cabildo- la catedral con la iglesia franciscana- incluso un túnel que tenía un recorrido desde una calle céntrica hacia las orillas del Xibi-Xibi, en el que se dicen que se encontraron riquezas enterradas.
Mucho se dice de los tapados, de las cuevas con oro del Marqués de Tojo, joyas y elementos de valor del que los oligarcas jujeños no quisieron desprenderse.
LID: Hay un imaginario popular sobre el éxodo que implicó una gesta heróica de toda la población, ¿Esto fue así? ¿Todos se fueron con Belgrano?
Quienes se plegaron al Éxodo fueron los más humildes, la gente que no tenía nada. Aquí, dentro de la historia que no se cuenta, no se dice que también hubo vecinos que no se plegaron al Éxodo y muchos huyeron hacia la zona de montaña (Quebrada/Puna), principalmente a Barcena, Volcán, entre otros. Se fueron a la espera de los realistas, incluso esperaron al ejército español con comida. Y aún hoy hay descendientes de “los que no se fueron”, esos que son grandes terratenientes de nuestra provincia.
LID: ¿Qué aportes crees que dejan estos estudios para pensar la realidad actual?
RC: Considero que la historia tiene que ser contada tal como pasó, podemos agregar simbolismos, poesía, narrativa, hasta música; pero nuestra historia es nuestra y debemos conocerla como tal.
Los pueblos recrean sus propias historias que se transmiten de generación en generación. No es que critique la forma de enseñarnos nuestra propia historia, sí me parece que es importante que podamos conocer todos los puntos de vista de esa historia.
Aquí, tenemos la posibilidad de acceder al Archivo Histórico de Jujuy, hay muchos documentos que fueron digitalizados, esas son una buena herramienta para poder comprender nuestro presente a partir de conocer nuestro pasado.
Muchas veces, como jujeños nos preguntamos por qué los grandes terratenientes de Jujuy no son ni siquiera descendientes de los originarios de estas tierras. Pues, es un buen punto pensar en qué pasó con aquellos que se quedaron, mientras el pueblo, “los más humildes”, decidían plegarse al ejercito de Belgrano porque no tenían otra opción.

Entrevistó Gastón Remy.

Cambiemos hasta lo que dijo Borges



El equipo la Ciudad de Buenos Aires citó mal a Borges, en un intento fallido de homenaje, en la estación San Martín de la línea C del subte.

"Con el tiempo comprendés que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad", profesa el cartel que se encuentra en una de las estaciones de subte de la ciudad, con la intención mal lograda de homenajear a uno de los escritores argentinos más destacados de la literatura del siglo XX. Estaría bueno informarle al gobierno PRO de CABA que la poesía es de Veronica Shoffstall que escribió el original en inglés, "After a while", del que hay numerosas traducciones en varios idiomas y fragmentos anónimos por la red donde se le atribuyen diferentes autores como Shakespeare, Nadine Stair y Borges. Esto es tan sólo un ejemplo de la falta de rigor en a la hora de citar obras ajenas. El menosprecio por la propiedad intelectual, sin preocuparse por comprobar sus fuentes.
No debería sorprendernos que el gobierno que cerró centros culturales en todos los barrios y, con ellos, los teatros, cines, grupos de música y actividades que fomentaban la participación de los vecinos, que está en conflicto con los músicos del Teatro Colón, con los docentes de las escuelas públicas y alumnos, cerró cursos gratuitos de capacitación laboral en el Centro Cultural Ricardo Rojas, entre muchos otros atentados contra la cultura popular nos demuestre su completa ignorancia sobre historia argentina y en este caso universal al citar mal a unos de de los eruditos, que creo obras objeto de minuciosos análisis y múltiples interpretaciones, que trascienden cualquier clasificación y excluyen todo tipo de norma como Jorge Luis Borges.
Los dejo con otra frase, esta si es parte del inmenso paisaje de las obras del escritor, “Que un individuo quiera despertar en otro individuo recuerdos que no pertenecieron más que a un tercero es una paradoja evidente. Ejecutar con despreocupación esa paradoja, es la inocente voluntad de toda biografía.”

Ana Laura Caruso

La derecha y su falsa “libertad de prensa”

Argentina, Brasil, Venezuela, Bolivia y Ecuador son hoy claros ejemplos de que la cacareada “libertad de prensa” es una farsa de la derecha para engañar, manipular y someter a los pueblos, además de atacar sin tregua a los procesos progresistas que perduran en la Patria Grande pese a la feroz guerra mediática de que son blancos.
Los sectores conservadores de Latinoamérica reiteran esa controvertida “expresión”, acuñada por Estados Unidos, con el objetivo de esconder su verdadero propósito: utilizar a los emporios de la información, o mejor dicho de la desinformación, como armas letales mediáticas contra las naciones y gobiernos de Nuestra América que defienden su independencia, favorecen a todos sus habitantes, y batallan por la paz e integración regional.
Por supuesto que la “libertad de prensa” por la cual aboga la derecha no es válida para medios de comunicación progresistas como las afamadas televisoras internacionales TeleSur y RussiaToday, entre otros, que poseen líneas editoriales objetivas y reportan de manera veraz acerca de los acontecimientos en el mundo.
TeleSur y RussiaToday en español ya no podrán verse en Argentina por uno de los tantos decretazos del presidente Mauricio Macri, quien por el contrario siempre ha favorecido al dominante y embustero emporio Clarín, que lo llevó a la Casa Rosada, y para muchos fue el verdadero vencedor en las elecciones del pasado año en ese país.
Macri censuró hace pocos días a ambas televisoras de cobertura mundial por dar a conocer a la opinión pública los desmanes de su régimen, y al mismo tiempo ha despedido a decenas de periodistas argentinos críticos con sus medidas neoliberales y accionar represivo.
Pero Argentina no es el único caso que en nombre de la “libertad de prensa” se esconde la verdad y a la vez se agrede a América Latina. Otros son sin duda alguna Brasil, Venezuela, Bolivia y Ecuador, por citar las naciones más atacadas, las cuales han vivido campañas mediáticas difamatorias sin precedentes dirigidas a destronar a sus presidentes legítimos, y derrumbar sus gobiernos.
La mandataria del gigante sudamericano Dilma Rousseff, destronada temporalmente del poder y sometida a un “juicio político”, fue y sigue siendo diana de constantes embestidas de la “gran” prensa brasileña, que en estrecha complicidad con los sectores ultraconservadores alentados por la administración norteamericana persisten en consumar definitivamente un golpe de Estado en ese país.
Igual ocurre con Venezuela y su presidente, Nicolás Maduro, a quien los medios derechistas nacionales, en contubernio con otros de Estados Unidos, España y Latinoamérica, no le han dado un solo minuto de tregua para conseguir la demolición a la Revolución Bolivariana.
Los Jefes de Estado de Bolivia, Evo Morales y de Ecuador, Rafael Correa, tampoco han escapado de las modernas cañoneras mediáticas patrocinadas por Washington y sus servicios secretos, que utilizan todos los recursos a su alcance destinados a cambiar la correlación de fuerzas en favor de sus intereses de dominación en la Patria Grande.
De Evo injuriaron sin escrúpulo alguno, previo y durante el referendo celebrado en Bolivia para otra postulación suya en el 2020, y no han parado de hacerlo porque los papagayos de la “libertad de prensa” saben muy bien que es un líder autóctono y antiimperialista de Nuestra América.
De manera similar ocurre con Correa, a quien a pesar del devastador terremoto que recientemente sacudió a Ecuador, y sus ingentes esfuerzos en favor de los miles de damnificados, lo continúan asediando, con la estadounidense Agencia Central de Inteligencia (CIA) a la cabeza.
Acorde con investigaciones difundidas por TeleSur y el diario El Telégrafo, la CIA creó en Ecuador una red de periodistas encargada de materializar acciones subversivas contra la Revolución Ciudadana que lidera Correa.
No es un secreto para nadie que la CIA y sus tentáculos de espionaje como la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Fundación Nacional para la Democracia (NED) trabajan abierta e intensamente para aniquilar los procesos de cambios en Latinoamérica y hacer nuevamente de esta región el patio trasero de Washington.
Con ese propósito utilizan a la prensa ultraconservadora, sus redes sociales y las nuevas tecnologías, además de los órganos legislativos y las instituciones judiciales, como sus armas principales para consumar los llamados “golpes suaves o blandos”, que no son otra cosa que una versión de los golpes castrenses del siglo pasado.
Si en nombre de la “libertad de prensa” la derecha y sus patrones de Washington hacen lo que les viene en gana, cabe entonces la interrogante de por qué los gobiernos progresistas de la Patria Grande no responden con medidas severas que incluyan, incluso, la nacionalización de los medios de prensa al servicio de los poderosos.

Patricio Montesinos

Años 70, la historia salvaje de la Autonomía italiana

Traficantes de Sueños publica “Un comunismo más fuerte que la metrópoli”, de Marcello Tarí

Frente a lo que podría considerarse un “ascetismo rojo” y la reiteración encadenada de días de necesidad, la Autonomía como proceso revolucionario sitúa en el centro de la experiencia el juego y la audacia, la infancia que al morir deja en cada individuo la indolente tristeza cotidiana del trabajo asalariado de los adultos. El término clave es “entusiasmo”, un espíritu que se adueña de la persona y devuelve a la vida humana su ser. “Una chispa que incendia la pradera”. Desde el fondo de las generaciones brilla entonces, en cada individuo, el potencial de alumbrar nuevos mundos. Con este punto de partida radical, Marcello Tarì explica el despliegue histórico que tuvo en Italia un comunismo presente, sin futuro ni sacrificio. Lo hace en el libro “Un comunismo más fuerte que la metrópoli. La autonomía italiana en la década de 1970”, editado en 2016 por Traficantes de Sueños.
Marcello Tarì se define como un “investigador descalzo”. Además de la citada obra, ha publicado “Movimenti del Ingovernabile. Dai Controvertici alle metropolitane” y participado en el texto colectivo “Gli autonomi”. ¿Qué representó históricamente la década de los 70? “Una guerra global de contrainsurrección”, sostiene Tarì. En febrero de 1973 Estados Unidos devaluó nuevamente y sin titubeos el dólar e Italia hizo otro tanto con la lira, lo que condujo a un alza súbita del precio de las mercancías. En un contexto -el de los años previos- de luchas sociales y obreras que habían mermado la productividad y aumentado los salarios (en Italia incluso el doble que en otros países de Europa). Los patronos se consideraron obligados a una restauración del mando. En la FIAT de Turín, y en general en las factorías italianas, la tensión entre empresarios y obreros alcanzó el punto de ruptura en 1973. Con cerca de 150.000 empleados, la FIAT era la mayor fábrica de Europa y el referente para la producción y las luchas en Italia. Ya no se trataba de una batalla exclusivamente económica, sino de apuntar contra la producción y la autoridad de la empresa. Por una parte “negarse” como clase obrera, pero además atacar el poder del Estado. Estos principios se tradujeron en una panoplia de técnicas de lucha, sabotaje y guerrilla interna sin precedentes en las fábricas. Desde el absentismo (con picos del 25%) hasta la persecución de los fascistas, el bloqueo de la producción y las huelgas indefinidas.
La derrota de este largo ciclo de luchas se produjo en 1980. “Después de haber echado a los militantes más combativos gracias a la rendición incondicionada de los sindicatos y el PCI, FIAT logró despedir a miles de personas, a toda la generación que desplegó las luchas en los años anteriores”, explica Marcello Tarì. En el recuerdo quedaron las manifestaciones de 1973 en las secciones de fábrica, impulsadas por jóvenes obreros que, con pañuelos rojos en la cara, “castigaban a jefes, guardias, rompe-huelgas y espías”. El PCI y los sindicatos respondieron con acusaciones de “provocadores” y “aventureros”. Pero los jóvenes proletarios, inmigrantes e hijos de inmigrantes del Sur o el Piamonte, ya no querían ser obreros ni tampoco un “trabajo de mierda”. Una aproximación al nuevo modo de entender la factoría y la vida se encuentra en el texto de Nani Balestrini “Lo queremos todo” (Traficantes de Sueños, 2006). Se pretendía una organización autónoma de la vida, de ahí que empezaran a constituirse “mercadillos rojos” con productos mucho más baratos, o se practicara la “apropiación” directa de mercancías; en ciudades y pueblos se ocuparon casas. No se trataba de conquistar el aparato estatal sino de satisfacer las necesidades elementales de la vida. “Juntos, gratis y de manera comunista”, resume el autor del libro sobre la Autonomía italiana.
Marcello Tarí caracteriza a los grupos que considera “más inteligentes” en la génesis del Movimiento Autónomo: Potere Operaio y Lotta Continua. Si en 1973 el foco del conflicto de clases se situó en Turín, entre 1974 y 1976 Milán tomó el relevo. Allí se desplazaron Toni Negri, Oreste Scalzone y numerosos militantes de la Autonomía. En Milán nacieron algunos de los periódicos más importantes, como Rosso y Senza Tregua, los Circoli del Proletariato Giovanile, las Brigate Rosse y a finales de los 70 la organización combatiente Prima Linea. Era la urbe en la que las transformaciones del modo de producción –del fordismo al postfordismo- se produjo de un modo más palmario y violento. Además, en la capital lombarda se desplegó en 1974 la primera acción armada de sabotaje por parte de un comando “autónomo”. El objetivo fue la fábrica Face Standard, y el resultado los perjuicios evaluados en miles de millones de liras. “La empresa estaba relacionada con la multinacional ITT, en la que la presencia de la Autonomía era muy fuerte”, recuerda Marcello Tarí. “Con el tiempo los colectivos autónomos se dotaron de estructuras armadas para forzar las situaciones de lucha”. En el plano teórico-práctico, se apostaba por un comunismo “espurio”, en el que se entreveraban Marx, la antipsiquiatría, la Comuna de París, la contracultura estadounidense, el dadaísmo, el insurreccionalismo, el obrerismo y el feminismo. Y se enfrentaba a Lenin con Frank Zappa.
En las fábricas se produjo un destacado trasvase desde la izquierda sindical hasta la Autonomía o las Brigate Rosse. Ocurrió en Alfa Romeo, en Siemens, Marelli, IBM, Pirelli, Breda, Carlo Erba y los cinturones industriales. Se tomó en consideración a otros sujetos explotados, como las trabajadoras de los grandes almacenes, forzadas a sonreír por contrato; o estudiantes que no hallaban grandes diferencias entre la escuela, la universidad y la fábrica. En el movimiento ocupaba un rol central la crítica de la cultura, lo que significaba en palabras de Mario Tronti, autor de “Obreros y capital”, un “rechazo a convertirse en intelectuales”. O de otro modo, “Teoría de la Revolución quiere decir práctica directa de la lucha de clase”. También se formulaba una crítica de la política, lo que no significaba “retirarse a la vida privada o en alguna comuna hippie”, aclara Marcello Tarí. Se trataba más bien de profundizar el ataque, exacerbarlo, pero sin delegación ni representaciones. En los días insurreccionales de 1975, Milán se convirtió durante 72 horas en el escenario de “una guerrilla urbana sin precedentes”. Se inauguró, “con fuego”, el ciclo de la Autonomía, subraya Tarí. Irrumpieron entonces, además de jóvenes militantes con experiencia, los “otros” muchachos, feministas, “maricones”, “chusma” y obreros absentistas. Unos meses antes las bandas fascistas redoblaron los ataques, se produjeron enfrentamientos cotidianos y los militantes requerían armas para la autodefensa. El 28 de febrero un fascista griego murió en Roma durante un choque con activistas autónomos. El 16 de abril, en Milán, los fascistas asesinaron al joven Claudio Varalli.
En la década de los 70 el Estado italiano empezó a calificar de “terrorista” a toda persona o movimiento que quisiera cambiar el presente de modo revolucionario. Todavía humeantes las jornadas insurreccionales de abril en Milán, el Parlamento aprobó el 22 de mayo de 1975 la “Ley Reale” (por el nombre del ministro de Justicia que la impulsó), que incluía el arresto preventivo, también alargaba la detención preventiva, castigó el embozo del rostro, amplió la caracterización de arma impropia y definió el cóctel molotov como arma de guerra. Marcello Tarí destaca dos elementos capitales: la ley “reconoció el derecho de las fuerzas del orden a disparar a matar en el momento en el que un agente lo considerara necesario”; a esta disposición siguió un crescendo en el balance de muertos y heridos. Además, el autor pone de relieve la abstención del PCI ante esta ley que pretendía básicamente reprimir la “desviación juvenil”. Las relaciones entre el partido comunista y la Autonomía se deterioraron “definitivamente”. El estado de excepción se acabó integrando en el sistema, aunque no se declarara de manera explícita para no admitir una guerra civil latente. “Ni siquiera cuando los tanques salieron a la calle en Bolonia para sofocar la insurrección de marzo de 1977, y en Roma se prohibió toda manifestación pública”, remata el autor de “Un comunismo más fuerte que la metrópoli”.

Enric Llopis

sábado, junio 25, 2016

El 27 de junio de 1975, primer paro general contra un gobierno peronista



El 27 de junio de 1975 más de 100.000 obreros ocuparon Plaza de Mayo contra el gobierno de Isabel Perón y llevaron a cabo el primer gran paro general de la clase obrera argentina contra un gobierno peronista.

El 4 de junio de 1975 Celestino Rodrigo, ministro de Economía, anuncia un paquete de medidas que trascendería bajo el célebre apodo de “Rodrigazo”. Se termina así con el “Pacto Social” que desde 1973 regía la relación entre los patrones, el Estado y los trabajadores. Se trataba de un ajuste que beneficiaba al capital local y financiero más concentrado, una política de shock para revertir la crisis económica.
Entre las medidas tomadas se encuentra una devaluación del peso con relación al dólar que oscila entre el 80 y el 160% y un aumento sideral de los precios que en algunos casos llega al 180% como en las naftas o el 75% en las tarifas de colectivos. Otra medida que exacerbará el ánimo obrero y predispuso a los sindicatos dirigidos por la burocracia peronista contra el plan fue el anuncio del congelamiento de las paritarias y el establecimiento de los topes salariales.
La respuesta de los trabajadores no se hizo esperar y corrió por cuenta de la base obrera y el activismo. La punta del conflicto fue la IKA Renault de Córdoba donde el 2 de junio los obreros en asamblea deciden contestar a los todavía rumores sobre el plan económico con un abandono de tareas. El ejemplo ganará a las fábricas del interior del país –esencialmente Córdoba y Santa Fe– y del Gran Buenos Aires. Pese a las derrotas previas sufridas por las vanguardias que venían del Cordobazo, del primer clasismo (Sitrac-Sitram), de Luz y Fuerza Córdoba (Agustín Tosco), del SMATA Córdoba (René Salamanca) y de la combativa UOM Villa Constitución (Alberto Piccinini), la clase obrera de Córdoba, Santa Fe y Mendoza jugará un papel de primer orden en los acontecimientos.
Las medidas de lucha se multiplican y se imponen paros por gremios a escala provincial que en algunos casos toman el carácter de paros regionales. El movimiento se va extendiendo a nivel nacional y el enfrentamiento con la burocracia cobra presión. En la zona norte del Gran Buenos Aires –donde se distinguen por su combatividad los obreros de las automotrices y de los Astilleros de Tigre y San Fernando– se inicia en dos oportunidades la marcha hacia la Capital, intentando llegar a las sedes del SMATA y de la UOM para demandar directamente a los dirigentes. En el primer caso, el intento es liderado por los obreros de la Ford y de astilleros Astarsa, en el segundo por los trabajadores de General Motors. Se producen además ocupaciones de fábricas en la misma Astarsa y, en Córdoba. Grandes Motores Diesel.
La burocracia sindical –encabezada por Lorenzo Miguel– se ve obligada a cambiar su actitud y exige a Isabel la homologación de los convenios. Para ello convoca para el 27 de junio a una jornada contra el plan Rodrigo, en apoyo a la presidente y por la rápida homologación. Sin embargo, el empuje de la base transforma la movilización dominguera de la burocracia en un virtual paro general donde más de 100.000 manifestantes desafían la militarización y el Estado de Sitio, copando la Plaza de Mayo reclamando la renuncia de Rodrigo y López Rega. “Dame una mano, dame la otra, dame a Rodrigo que lo hago pelota” o “queremos la cabeza de los traidores Isabel, Rodrigo y López Rega”, son algunas de las consignas que se agitan entre los manifestantes. Por primera vez en toda su historia la clase trabajadora levantará demandas políticas enfrentando al gobierno peronista.
A pesar de la extraordinaria movilización, el 28 de junio Isabel anuncia su negativa a homologar los convenios. El ministro de Trabajo, Ricardo Otero, hombre de la UOM, renuncia a su cargo luego de correr alrededor de la mesa de reunión del gabinete al ministro Rodrigo para propinarle una golpiza. La burocracia quedará enfrentada, a su pesar, al gobierno aunque no toma medidas para ahondar la lucha. La actitud de los dirigentes es de prescindencia. Casildo Herrera (Secretario General de la CGT) y Lorenzo Miguel (UOM) se van a Ginebra al Congreso de la OIT, de donde regresarán recién el 1º de julio.
La situación política pega un giro brusco y desde el 27 de junio existirá en el país una huelga general de hecho que supera a la burocracia sindical peronista que no logra contener la movilización ni con el matonaje de sus gangsters integrantes de las bandas fascistas de las Tres A. Desde las comisiones internas y cuerpos de delegados se gestarán las coordinadoras interfabriles, que serán organizadoras de todo este proceso. Se llamaban Coordinadoras de Gremios, Comisiones Internas y Cuerpos de Delegados en lucha y expresan un fenómeno antiburocrático del corazón del movimiento obrero. Las fábricas que las constituyen venían de un proceso de lucha contra el pacto social bajo el gobierno de Perón en donde se va descabezando a las direcciones burocráticas poniendo al frente a delegados combativos. Organizadas por zona, nucleaban a las fabricas y al activismo más combativo de la clase trabajadora. En las coordinadoras de las zonas norte, sur, oeste, del Gran Buenos Aires y de la zona de La Plata, Berisso y Ensenada, participaban 129 fábricas y 11 seccionales sindicales que agrupaban a más de 120.000 trabajadores.
La clave serán las comisiones internas recuperadas, de distintas fábricas que se unen traspasando la frontera de los gremios. Desde allí partirán los piquetes para extender el movimiento y consolidar la nueva organización que se está gestando. Serán las asambleas de fábrica donde actúan las coordinadoras las que marcarán, en gran parte, el ritmo de los acontecimientos. Así tomaba nota la burguesía argentina del fenómeno: “Las fábricas de la Capital y alrededores quedaron en su mayoría paralizadas cuando sus operarios resolvieron detener actividades, algunos permanecieron en los establecimientos, otros se encaminaron a la sede de la CGT (...). En ningún caso quedó constancia de decisiones tomadas por la respectivas conducciones gremiales” (La Opinión, 1º de julio de 1975).
Las coordinadoras representan además una tendencia a la ruptura con el peronismo y por ello las corrientes de izquierda tienen gran peso en su interior. En primer lugar la JTP (Montoneros), el PRT, el Peronismo de Base, el PST y otras corrientes menores como Vanguardia Comunista o Política Obrera. Las coordinadoras constituyeron un verdadero poder fabril a nivel de las empresas y cuestionaban el poder de la burocracia sindical. El peronismo de izquierda y el PRT-ERP desde entonces intentarán limitar el alcance de las coordinadoras negándose a plantear que el objetivo debía ser la caída revolucionaria del gobierno de Isabel Perón mediante la huelga general y las ocupaciones (el PST tampoco planteó esta política).
Más tarde, las Coordinadoras realizarán su primer plenario nacional y votarán realizar una movilización el 3 de julio en la Capital Federal, preludio de la extraordinaria huelga general del 7 y 8 de julio que la burocracia sindical se verá obligada a llevar a cabo terminado con el Plan Rodrigo y obligará a la renuncia de López Rega (estos hechos serán objeto de próximas notas). Pero el 27 de junio, será el primer gran capítulo de esta página gloriosa de los trabajadores argentinos.

Facundo Aguirre
Ruth Werner @RWlaruta99
Autores de Insurgencia obrera en la Argentina (1969-76), Ediciones IPS, Bs. As., mayo de 2009. Próximamente Tercera edición.

La crisis se agudiza en Francia



En la mañana del viernes 24, el tema dominante en los medios franceses (y en toda Europa, por supuesto) era el Brexit, un nuevo salto en la crisis mundial y en la dislocación de Europa. La importancia de este hecho no puede hacer olvidar que en Francia la situación política sigue marcada en lo fundamental por la intervención callejera del movimiento obrero, por la resistencia popular y de la clase obrera a la austeridad capitalista y a los regímenes de excepción. Es la gran enseñanza y la consecuencia de la manifestación organizada por las confederaciones sindicales el jueves 23. La manifestación fue menor que la del 14, primero porque se trataba de una movilización regional y no nacional y luego porque llegar a la Plaza de la Bastilla era casi una hazaña y había que atravesar varios cercos policiales. Se movilizaron los militantes pero así y todo hubo entre 30 y 50.000 manifestantes. La movilización fue más que importante y constituyó una derrota política del gobierno y de la dupla Valls-Hollande. Hubo además movilizaciones de miles de personas en las capitales regionales. El movimiento obrero sigue estando presente en su enfrentamiento con el gobierno, a pesar de las provocaciones, la represión y la dificultad en mantener con estas direcciones una lucha tan larga y con un enfrentamiento político tan agudo.

El gobierno partido en dos

Luego del impacto de la movilización del 14 de junio, el primer ministro Valls se propuso prohibir las nuevas manifestaciones contra la ley de reforma laboral, apuntando a la del 23. La Prefectura de Policía publicó la orden de prohibición, pero tres horas después el Ministro del Interior acordaba con los dirigentes de la CGT y de FO una manifestación reducida -un trayecto de 1,8 km alrededor de la Plaza de la Bastilla, sin pasar por ningún lugar importante de la ciudad.

¿Qué pasó?

El gobierno, también las direcciones sindicales, quiere terminar con esta movilización que ya dura más de tres meses, pero nadie encuentra el camino de salida. El primer ministro Valls -con el apoyo de Hollande- se niega a toda concesión aunque sea secundaria, porque terminaría de desvalorizar ante la burguesía lo poco que ya vale este gobierno.  Las direcciones sindicales presentan proposiciones de acuerdo pero no pueden quedarse con las manos vacías. Le escriben al presidente de la República para una entrevista y no tienen respuesta. FO – Fuerza Obrera, una de las centrales - hizo llegar una proposición escrita. La CGT se entrevistó con la ministra de Trabajo, propuso un texto de compromiso y anunció que una « puerta está abierta ». La negociación está en curso y Valls la liquida con una campaña represiva y antidemocrática contra el movimiento obrero y la población, anunciando que de ahora en más el derecho de manifestación está sujeto a su buena voluntad.
Es en este cuadro que se llegó al acuerdo entre el ministro del Interior y la dupla CGT-FO. El secretario general de FO, miembro del PS, afirmó que « Valls es un incendiario » y el responsable del conflicto. La política represiva del gobierno socialista, acentuada desde el 13 de noviembre invocando un « país en guerra » y el estado de urgencia, se aplicó en estos tres meses de lucha y ha dado como resultado un aislamiento cada vez mayor. La burguesía ya no se molesta en sostenerla y espera el próximo capítulo.

Lo que viene

Para el martes 28 está anunciada la próxima movilización nacional. Las huelgas son muy aisladas. Como indicamos en PO 1415 (16 de junio), la huelga ferroviaria ha sido levantada -el gobierno tuvo que hacer algunas concesiones- y no hay un relevo. Algunos movimientos importantes siguen en curso, como la huelga del correo en las afueras de París, y es muy difícil romper el aislamiento y avanzar en el agrupamiento de los núcleos militantes. Estos núcleos se movilizan y organizan a la vez dentro y fuera de las confederaciones sindicales, en un cuadro político de frente populismo y también de anticapitalismo militante. Lo que está ausente es una referencia política revolucionaria vertebrada, un programa. La tentación es cubrir este vacío con « acciones ejemplares » que en realidad aíslan a los núcleos anticapitalistas de la masa militante que agita las calles y trata de movilizar sus lugares de trabajo.
La experiencia de lucha en curso es una ruptura masiva y militante con el gobierno y el PS. Estamos lejos de una repetición mecánica de las grandes movilizaciones del 2010 contra el gobierno de Sarkozy y sus ataques contra las jubilaciones. Todo indica que se está abriendo un nuevo curso político para el movimiento obrero y la juventud.

Roberto Gramar (desde París)